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Desconozco si el manual del periodista de turf canta en alguna de sus páginas no escritas que el profesional
debe anteponerse al burrero pero me animaría a afirmar que en la cabeza y el corazón de Pablo Gallo ambos
disputan a diario un final cabeza a cabeza que ningún photofinish podrá desentrañar. Su ojo clínico (él
prefiere llamarlo impresión) ha hecho de Todo a Ganador una marca registrada a la hora del análisis.
Adentrarse en cualquiera de sus crónicas burreras es sumergirse de lleno en la magia envolvente de las
carreras, En síntesis, la entrevista de Marcelo Fébula llevará al lector a un viaje donde la pasión, el
conocimiento y los códigos del turf acompañan jugando durante todo el tiro.
Lopecito

TODO A GALLO
Marcelo Fébula: –Tu viejo me contó que fuiste Medalla de Oro en el Colegio Nacional,
pero el día de recibirla te fuiste a Palermo. A él le batían que estabas escondido en el
Paddock. ¿Cómo fue eso?
Pablo Fernando Gallo: –Uno era vago, pero vago responsable. Las carreras me tiraban,
pero el día ese los burros fueron medio una excusa, en realidad no quería ir al acto porque
nunca me gustó el protocolo. En el Nacio tenía un gran amigo burrero, el Mono Rocha, hoy
en Houston, y nos íbamos en el tren a Palermo. Bajábamos en Lisandro de La Torre y
entrabamos por Olleros, nadie te paraba en el portón y había mucha gente incluso hasta en
la última tribuna. Se respiraba turf. Ahí nos hicimos amigos de 5 ó 6 jovatos que con el
tiempo nos batían "los pibes de La Plata", unos cracks que seguramente el tiempo se llevó.
Igual al Bosque, de incógnito, frecuentaba vuelta a vuelta desde los 7 u 8 años, éramos una
banda del barrio que iba en bici los domingos, nos parábamos en los asientos y mirábamos
las carreras por encima del muro de las torres ubicadas frente al derecho del hipódromo,
entre los 350 y los 280 aproximadamente.
MF: –O sea que saliste de abajo de las gateras, si a los 7 u 8 años ya te mandabas de
incógnito... ¿Tu viejo te tenía calado o descubrió las escapadas más tarde?
PG: –Y, había testimonios de "te vieron en el hipódromo". Uno los negaba rotundamente.
Por otra parte, mi viejo me llevaba a asados o cenas a lo de Valija Torres, Julio Corte, el

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Gordo González, el Turco Alí, Cacho Pascual, al "Chaparral" del Gordo Verdura donde iba
Derli Gómez, y siempre alguno me preguntaba "¿te gustan las carreras?". Era una situación
un tanto incómoda. Aparte a mi casa por ahí caían Pepe Figueroa, el Galgo Libré, Pablo
Tárrago, Coco Rúa, el mismo Valija Torres, Juan Héctor Martino... Es decir que había turf
por todos lados. Pero no querían que uno fuera burrero, sobremanera mi vieja. Recuerdo
que yo jugaba en las infantiles de Estudiantes, me iba a buscar mi abuela Laura y
volvíamos caminando por calle 1 hasta la estación para tomar el bondi, tipo 8 de la tarde. Y
te juro que cuando esperábamos en la parada y había carreras, yo escuchaba la campana de
largada, al rato ese griterío que en aquella época rebotaba largamente hasta más allá de las
vías, veía las torres del hipódromo encendidas y percibía como si una aureola de algo
sobrenatural envolviera al hipódromo, a su mundo, como si una bruma lo poseyera. Esa
imagen, real o ideal, me estremecía. Y hoy en día, cuando a veces voy para las últimas, al
cruzar la vía de 1 y 44 todavía la distingo nítidamente, con sus contornos borrosos como los
de un sentimiento.
MF: –Me contestaste lo que te iba a preguntar, si a los studs
también habías entrado de pibe. Recordando las charlas con tu
viejo, ahora pienso que tal vez los dos jugaron al fútbol más o
menos hasta la misma edad. Él me contó que llegó hasta la tercera
de Estudiantes, un día el técnico Miguel Ignomiriello le dijo
"Gallito, ésto o las carreras", y largó el fútbol. ¿Vos cuándo
largaste, cómo fue tu trayectoria de jugador? Supongo que
mientras lo fuiste nunca te olvidaste del turf.
PG: –Lo vi jugar a mi viejo cuando tendría cerca de 40. La
descosía. Yo seguí jugando, de la 8ª de Estudiantes a Cambaceres,
ahí hice todas las inferiores hasta la 3ª, cuando vino Ignomiriello
con los jugadores libres de Estudiantes y Gimnasia e hizo una
limpieza. Quedamos 3 ó 4, pero por causa común con un montón
de pibes que hacía un montón jugábamos juntos, nos fuimos
todos. Jugué con el mejor 5 que vi en mi vida, el Titi Sotelo, un
crack sin suerte que podría haber llegado a donde se lo
propusiera. Teníamos un cuadrazo. Después seguí con el fútbol en la Liga de La Plata (For
Ever, Everton), hasta que me casé. En la 1ª de Everton tuve de técnico al desaparecido
Daniel Espinoza, ex Nº10 de Gimnasia, muy burrero, gran amigo del cuidador Danny
Cabral, siempre tuvo algún caballito de negocio. De la época de Cambaceres recuerdo que
volvía en el micro 307 de entrenar en Ensenada, y los martes o jueves, en lugar de parar en
la esquina de mi casa seguía hasta la estación para ir a ver un par de carreras, todo con
mucha carpa por supuesto.
MF: –Hablemos un poco de Oscar. ¿Cómo fue su trayectoria en el periodismo? Sé que
laburó mucho tiempo en La Fija, en el Diario Popular. Cuando empecé a cruzar mensajes
con él tenía un programa de radio.
PG: –Laburó en La Fija, revista decana del turf dirigida por Vicente "Cacho" Otero, que
era mi padrino. Una vez venían al hipódromo en auto desde Capital, y en un paredón de la
Avenida 7 había una pintada que decía "Monseñor Plaza = Cacho Otero"; éste muy suelto

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de cuerpo, le dijo a mi viejo: "Mire Gallito, me comparan con un prelado". En La Fija
publicaban avisos pidiendo redactores o cronistas de turf, y "Cacho" les tomaba el examen
de ingreso, preguntándoles a manera de filtro si tenían algún lugar dónde sacar boletos o un
fáber de confianza. Cuando a "Cacho" lo secuestran y al poco tiempo la gloriosa editorial
de calle Riobamba cierra, mi papá es elegido por los Gremios del Turf de La Plata para ser
su representante en la Comisión de Carreras, a principios de los '70. Lo eligieron por
aclamación, era muy querido por los cuidas, los jockeys, los vareadores, era amigo de
todos. Un tipo de hacer gauchadas al que fuese. Todavía hoy me para gente y me cuenta
cosas que te conmueven. Bueno, ellos levantaron el Hospital Rossi (está la placa en la
entrada), pusieron la iluminación, hicieron la recta opuesta, idearon jugadas, dieron
superávit a rentas, pero claro, lo llevaban en la piel. Uno vivió todo eso, aun siendo gurí, y
no existe ni una mínima comparación posible con los paracaidistas que se han ido
sucediendo en los Eucaliptos. Después al tiempo a mi viejo lo exoneran por un doble
cambio de caballos (Luini por Regency y Pedregales por Regency), en un hecho
aprovechado por algunos pseudo–moralistas para denostarlo en una publicación que tengo
guardada, y donde su autor (mucho tiempo después traicionaría a esa misma revista) pone
de manifiesto el odio acumulado durante tanto tiempo de hacer lo que no sentía, en una
retorsión difícil de explicar. Mi viejo queda en la calle, entonces se pone a vender escobas
por el barrio de los studs y cuando cae al del "Turco" Alí, éste lo hace pasar y le compra
todo el camión. De Omar se dijeron muchas cosas, muchas barbaridades, pero era un
fenómeno; y a su perrito Capitán sólo le faltaba hablar. Ahí se hicieron amigos, al tiempo le
presenta a Lucho Bravo, con quien fundan la Gaceta de la tarde en La Plata, y lo pone de
jefe de página. Trabajó en Diario El Día, luego fue uno de los fundadores del Diario
Popular, donde escribió hasta jubilarse. Y siguió despuntando el vicio en TAG hasta su
muerte, amén de haber estado conmigo y con el Pato Álvarez en el programa televisivo
Varios Cuerpos, y en emisiones de radio.

Oscar Felipe Gallo

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MF: –Hay padres que viendo que sus hijos rumbean para el mismo lado que ellos dejan que
se hagan solos y no les tiran ni una línea. Otros que los llevan siempre de tiro marcándoles
todo lo que deberían hacer. ¿Cómo era tu viejo en ese sentido? Te pregunto tanto en el
terreno del periodismo como en el del escolaso.
PG: –Él vivía en su mundo. Un 19 de noviembre acerté 2 ó 3 carreras, siendo chico, y
medio me retó. "No te entusiasmes". Después se enojaba cuando le decían que me habían
visto en el hipódromo. Y esto tenía que ver también con que él había tenido 4 ó 5 infartos,
no podía fumar, fumaba, y no quería que yo lo viera con el faso. Pero se daba cuenta que yo
merodeaba. Y él medio iba al bombo. Yo paraba en la anteúltima Popular, arriba, o en la
borrachería de abajo, con el tío de Maurito Morano, el tachero Edgardo Riquelme (un día
hicimos un desastre en Palermo con la yegua Get Love, de Iriarte), el Cabezón Marcelo y
Oscar Malacalza, todos ellos burreros hasta el presente. Y hablábamos con un viejito que
sabía un bagayo de pedigrees y nos enseñaba las sangres barreras: Platón, Lefty, Mantecón.
Un día nos dateó con un hijo de Angriff si mal no recuerdo, Pimesón, diciéndonos que
cuando lloviera era un atraco. Corría los Handicaps y Especiales. Bueno, una vez llovió y
acerté una trifecta llave, con Pimesón arriba y cinco abajo, pagó bastante, como decirte de
ahora cuatro o cinco mil pesos. Me fui al Palco de Periodistas, subí por la tribuna que da a
la pista, le golpeé el vidrio a mi viejo, puso cara de sorpresa y le pegue el boleto en la
ventana: nerviosamente miró la revista, el boleto, la revista, el boleto, y me hizo gesto que
entrara. "Sos un genio", me dijo, "dame el boleto". Lo cobró, me sacó la mitad y fue como
un peaje que pagué para caminar libremente y sin esconderme nunca más. Después, del
escolazo y del periodismo me inculcó todo. Mucho código, muchos valores de vida, en el
Diario Popular me dio una libertad total para aprender, para crear, y allí tuve la suerte de
ser guiado por un ser humano excepcional como Oscar Fraga, quien me enseñó a titular, a
armar una página, a diagramar, y te estoy hablando de mediados de los '80, cuando no había
PC ni internet ni celulares, pues era todo máquina de escribir, teléfono y fax.
MF: –Recordás bien, acá en la página del Stud Book dice Pimesón, por Angriff y
Bambalinera. Algo parecido pasó un día que corrían Halcón Guapo y Lin Yutang, ¿no?
Hombre del escolaso, periodista, dirigente. Tal vez la anécdota que mejor pinta a tu viejo, o
mejor dicho que mejor refleja su forma de pensar, sea aquella del "discurso" con que cerró
un encuentro de periodistas hípicos.
PG: –Lin Yutang por media cancha, con Gramática en un Gran Premio de la milla, pasó de
largo abierto; ese día lo datié a mi viejo, daban la fila con Halcón Guapo. Cómo corrían los
Laramie Trail, un padrillo de excepción. La anécdota a la que referís fue en un congreso
realizado por el Centro de Periodistas del Turf de La Plata con motivo del Latino ganado
por Much Better en 1994 en el Bosque. Le preguntaron por el caso del cambiazo
mencionado, y mi viejo respondió que en el hipódromo éramos todos "estafadores en
potencia". Se hizo un murmullo grande, bravo. Y se despachó: "Si a cualquiera de los aquí
presentes los para un amigo o conocido en el hipódromo, asegurándole por ejemplo que 5ª
el 6 es un cambiazo, un ganador de cuatro en la de perdedores... yo creo que todos van a
correr a buscar una ventana o una cueva para jugarlo. Que levante la mano quién lo iría a
denunciar al Comisariato". Hubo unos segundos de tenso silencio, como de sorpresa, e ipso
facto un aplauso unánime.

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MF: –El que se asome a esta conversación sin ser del palo se puede estar preguntando cómo
es eso de los códigos y valores de vida transmitidos por un hombre que reivindica
pertenecer a un grupo de estafadores en potencia. ¿Cómo se lo explicarías? Y no sólo a
quien no sea del palo, cómo se lo explicarías por ejemplo a la gente que se sintió incómoda
por lo que escribiste cuando murió Pascual Caruso, refiriendo un cambiazo famoso en
USA.
PG: –Con seguridad fue una expresión figurada surgida en el momento, aunque no alejada
de la realidad. Él vivió otra época, donde todos estos hechos formaban parte de un folklore.
La onda, la pizarra, la joda de los placés, los mentideros. Si vamos al caso, todos los
entrenadores que salen con sus pupilos medicados también serían estafadores en potencia, y
yo no creo en absoluto que sea así. Hay mucha hipocresía. Gente que firma sanciones a
jockeys y cuidadores sin tener un respaldo ético o moral categórico ni de cerca, por dar un
ejemplo. Respecto a quienes se sintieron incómodos por lo escrito en la necrológica de
Pascual Caruso seguramente no irán al cielo con Don Pascual, que fue un crack de darle
una mano a miles de personas, un tipo con una clase innata descomunal, y seguramente
hizo una sonrisa allá arriba al leerlo. No me extraña que los moralistas se hayan inquietado,
habría que preguntarles si serían capaces de tirar la primera piedra; en el fondo, muchos de
ellos desearían tener la inteligencia, la picardía, la lucidez y el coraje de Don Pascual para
urdir un negocio en Norteamérica volteando a la mafia neoyorquina de las apuestas de los
años '70, ningunos nenes de pecho. Ya lo dijo Pitágoras: "el hombre justo y virtuoso no es
aquel que jamás se aparta de la rigidez, sino quien, al apartarse y poder ser perjudicial, tiene
la voluntad virtuosa de no serlo".
MF: –En un cuento del Negro Fontanarrosa un personaje dice que están los buenos por
convicción y los buenos por limitación, que no tienen ni la inteligencia ni el coraje para
jugar del lado de los malos. Yo realmente admiro alos protagonistas de aquella aventura.
No acostaron a cualquier gil. ¿Así que esos son los pagos de Carlo Gambino, Vito
Genovese y Al Capone? ¿Son todos pesados ahí? Bueno, banquen un cacho que sale una
delegación de Sudamérica.
Volvamos a tus años en el diario. ¿Cuánto tiempo laburaste en el Popular? Supongo que
además de aprender el trabajo viviste un montón de anécdotas propias de una gran
redacción. En Porto Alegre nos contaste aquella de cuando llegaste con dos compañeros a
un lugar donde el muerto ya no estaba...
PG: –Del 88' al 94' aproximadamente. Se le daba mucho espacio al turf, junto a Crónica
son los dos únicos diarios capitalinos (aunque el Popu tiene su sede en Avellaneda) que
mantienen esa saludable tendencia en la medida de lo posible. En la redacción conocí tipos
de primera, como Cattiva y Cilencio, éste dibujante de la revista Humor. En turf estaban el
Gordo Muglia y Albertito Santinelli, quienes murieron antes que yo ingresara, mi viejo y
Pichín Bernardino. Serrita mandaba los informes de Rosario, pasaba el fax los jueves con
los trabajos de la semana, y dateaba; un día afirmó de un pupilo de Luis Fuentes: "Si pierde
este me voy caminando hasta Buenos Aires". A la otra semana, lo atiende mi viejo y lo
ataja: "Serrita, ¿ya venís por San Nicolás?". Todos jugábamos a las carreras, y hacíamos la
Revista Burrera que acertaba tupido. Esa del muerto fue la de un fotógrafo que llegó a
cubrir un caso con el periodista cuando ya se habían llevado el cuerpo. Entonces agarraron

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a un pibe que estaba mirando, le dijeron que se tirara al piso, lo taparon con diarios y
sacaron la foto del "cadáver". Un recurso. De esas anécdotas hubo miles.
MF: –¿Cómo surgió la idea de fundar TAG - Todo a Ganador? ¿Recordás qué
publicaciones especializadas se editaban en ese momento?
PG: –Surgió en un box de un stud abandonado de La Plata. Se llamaba Argentina Turf,
duró 3 ó 4 meses, la emprendió Horacio Balbi, hermano de Daniel, quien hoy distribuye la
green en la Zona Sur y en el Bosque. Se imprimía acá en La Plata, los números no
cerraban, y allí se contactó con Julio Balbi, titular de la empresa Balbi S.A., quien le dio el
respaldo de su imprenta sita en Wilde y es su dueño desde 1998 ó 99. En esos momentos
estaba sólo la Revista Palermo si mal no recuerdo, medio que al poco tiempo, con su
directiva de entonces, emprendió acciones legales contra TAG obligándola a modificar su
tabulada.
MF: –Desde esos primeros tiempos teniéndolo a tu viejo en el staff hasta hoy supongo
hemos pasado muchos colaboradores por las páginas de TAG. ¿Ves una línea pareja pese a
la rotación o sentís que la historia de la revista tuvo puntos de inflexión en algún sentido?
¿Cuál te parece que es el sello distintivo de la publicación que dirigís?
PG: –El sello distintivo es el acierto, el pronóstico, la opinión. Permanecer dieciséis años
ininterrumpidos en el mercado, a pesar de una distribución deficiente, de infinidad de
errores que nos cuesta corregir por una cuestión de estructura, de la inquisición permanente
por parte de la Asociación de Hipódromos, y del lobby en contra de personajes para quienes
TAG significa una urticaria, no serían posibles sólo por una tapa linda. A grandes rasgos
creo que es eso. Después, puntos de inflexión no sé, pero noto que la cantidad periódica de
carreras, el número elevado de caballos, las jornadas largas, nos fueron obligando a poner
el foco más en el día a día, por un tema de tiempo, cuando antes publicábamos más notas,
pero eran reuniones de 11, 12, 13 carreras, por ahí 14 ó 15 en un Pellegrini; ahora 12 son un
milagro, la media es 15 ó 16, hay de 17, 18, 19, entonces los márgenes de armado y de
confección se acotan muchísimo, tanto como el espacio. Una variante que le gustó mucho a
la gente fue el comentario y el reloj debajo de cada carrera, tuvo gran aceptación. Pero yo
no estoy conforme con un montón de cosas que me gustaría cambiar, desde la gráfica hasta
situaciones inherentes a quienes trabajamos.
MF: –¿Qué es eso de la inquisición permanente por parte de la Asociación de Hipódromos?
¿Cómo se manifiesta?
PG: –La prohibición lisa y llana a la venta de Todo a Ganador en las agencias
administradas por esa "asociación". En algunos lugares, con el tiempo, la revista entró. Pero
en los menos. Hubo hechos gravísimos, como amenazas permanentes a gente que la vendía
en la puerta de las agencias, o a 30 metros de las misma, agresiones físicas, a una
vendedora le pegaron, a un vendedor lo empujaron desde un auto cuando volvía en bicicleta
a su casa, en fin, todos procederes característicos de una verdadera mafia. La misma que
subyugó las hípicas del Interior al manejar la señal y las máquinas para el negocio de las
foráneas en muchos lugares donde fueron socios privilegiados gracias a contratos
pantagruélicos, otorgando migajas a cambio mientras los hipódromos de esos lugares
languidecían.
MF: –¿El tema es sencillo como yo imagino, tiene la mecánica habitual del ambiente? Me
refiero al "Nos criticás, te agredimos."

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PG: –No debería ser así, menos todavía en un estado democrático. Pero uno de los
personeros de esta "asociación" tiene pasado en la Dictadura Militar. Otro persiguió a los
banqueros en Rosario, pero cuando estuvo en la gerencia de La Plata le cobrara un canon
mensual a los muchachos del fáber para que laburaran en la Tribuna Oficial. En semejante
contexto la recordada tira "Poliladron", de Adrián Suar, no agarraría chapa.
MF: –Y, acá si empezás a revisar tabuladas no queda ni el loro. Creo que Otero tenía una
frase famosa respecto de los ortibas, ¿no?
PG: – Claro, "Si en Argentina se abre una Academia de Buchones, al otro día se agotan las
vacantes".
MF: –Seba Heredia un día me dijo que, siendo burreros, nuestros ídolos son muy cercanos,
algo que no pasa ni remotamente en otros deportes. Y es así, si uno tiene ganas de tomar un
café con, por ejemplo, un jockey que admira, lo invita y listo. Me pregunto si vos
respirando turf desde tan chico veías a los grandes de la actividad como personajes públicos
sobresalientes o simplemente como tipos que tratabas habitualmente.
PG: –Como personas que veía a diario, casi familiarmente, pero de la misma manera
estimo que dos o tres décadas atrás eran más respetados que ahora, aunque esto vaya
emparentado con una pérdida general de los valores en la sociedad.
MF: –Con amigos de tu edad o acompañado de tu viejo caminaste el hipódromo y los studs
siendo muy chico. ¿A conocer el ambiente de las cuadreras también llegaste temprano?
PG: –No, me llevaron de muy chico a unas cuadreras grandes, pero tengo un recuerdo muy
vago. Me acerqué más por invitaciones cuando la revista fue creciendo, y de una te
invitaban a otra, te ibas interiorizando. Así fue conociendo muchos lugares entrañables y
también mucha gente de primera.
MF: –Dos preguntas más respecto de TAG que me quedaron en el tintero: ¿El nombre y el
color característico de quién fueron idea? ¿Tenés una idea aproximada de qué porcentaje de
burreros enfilan para el HP con la Revista Palermo y qué porcentaje con TAG?
PG: –Fueron idea de Marcelo Tealdi, quien la administró en sus primeros años, hasta que
luego quedó en manos de Balbi S.A. Respecto al porcentaje, sinceramente lo desconozco,
pero TAG siempre mantuvo su media y en estos meses se ha incrementado.
MF: –¿Esa media en cuántas revistas se traduce? Digo contando edición papel y edición
online.
PG: –Serían alrededor de dos lucas y media por día, con marcado crecimiento en los fines
de semana y en las jornadas de Grandes Premios.
MF: –¿Recordás algún caballo del que te hayas hecho hincha de pibe?
PG: –Hubo muchos, pero Farmer me marcó.
MF: –Nada menos… Ya vamos a hablar de los grandes yobacas. Ahora te pido que por un
momento te pongas en el lugar de un propietario que tiene mucha guita como para contratar
a los mejores. ¿A quiénes convocarías para un equipo de trabajo?
PG: –Voy a ser injusto con mucha gente de primera y sin las oportunidades que se merece.
Creo que tendría 20 ó 30 cuidadores... El "Flaco" Udaondo, Ernesto Romero, Carlitos
Viviani, Leo Campelo, Maurito García, el "Lobo" Torres, Pellegatta, Eduardo Tadei. Por

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nombrar algunos nomás. Como jockey Pablo Falero, sin dudas. Veterinarios hay un montón
de gran nivel. Como también equipos de caballerizas, existe cantidad de gente conocedora a
fondo de su trabajo, que es del palo y ha pulido ese arte, por lo general transmitido de
generación en generación.
MF: –Ahora nombrame lo mismo pero de cualquier época. Algo como un "equipo de los
sueños".
PG: – Entre los cuidadores, Valija Torres, Miguel García, el Gurí Ojeda, Cachi Vazón,
Vicente Santos, Ricardo Trejo, Pascual García, Aldo A.A. Jacoby, Adolfo Pedro y Aníbal
“Chiquito” Giovanetti, José Fregonese, el Mago Bianchi, Nito Boni,Julio Corte, Onesto
Puente, Cacho Pascual, y me sigo quedando corto. Arriba del caballo, Valdivieso, el Topo,
Laitán, Galloso y el Ruso Jarcovsky eran cinco fuera de serie. Por Coco Tárrago me llamo
Pablo, y también fue un jockey de excepción.
MF: –Siempre suponiendo que sos el trompa del stud. Si un día tenés ganas de que uno de
tus yobacas no agarre chapa, ¿quién lo corre en ese "equipo de los sueños"?
PG: –El mismo que lo correría cuando fuera a ganar.
MF: –¿Con uno de esos cuatro grandes fue aquella anécdota del hijo de Noble Quillo no?
PG: – Claro. Quien lo había visto correr debutando, a vuelta de hoja podía jugarle un
castillo con la princesa y el rey adentro.
MF: –Las estadísticas de jockeys en nuestro país históricamente han sido dominadas por
pilotos extranjeros, con excepciones, claro está. Hay gente que a la hora de explicarlo habla
de los jinetes formados en el campo y de los formados en un caballo mecánico, algo que no
me cierra del todo porque si bien es una diferenciación válida, no divide exactamente a
extranjeros y argentinos. Otros conjeturan que existe una mayor contracción al trabajo en
quienes llegan para abrirse camino fuera de su país. ¿Vos cómo lo ves?
PG: –Lo del caballo mecánico es un complemento para pulir un estilo. Los pibes se hacen
en la calle, en las cuadreras, en el campo. El año pasado en Porto Alegre hablando con
Jorge Ricardo me decía cuánto le costaba ganar acá por el nivel general, y no sólo hablando
de Falero, Domingos, Blanco, Gonçalves o Noriega. Yo creo que Falero está a una altura
histórica inconmensurable, por todo lo que ha ganado en un turf que no da respiros, hiper
competitivo, muy distinto al de Leguisamo y Antúnez. Ricardo, por su número monstruoso
de triunfos, sigue escribiendo una página cuya resonancia recién se comprenderá dentro de
20 ó 30 años. Mirando hacia afuera, no tengo dudas que Valdivieso, por ejemplo, podría
haber triunfado en cualquier hípica del mundo. Aunque en ese sentido, los cotizados jinetes
extranjeros han recibido al recalar en Argentina no sólo la bendición de enormes
caballerizas o de haras con sus reservados, sino gran cantidad de facilidades y concesiones,
inexistentes para los jockeys argentinos cuando fueron a otros países.
MF: –Sí, recuerdo esa conversación con Ricardo, inclusive yo le planteé que su rival en la
pelea por el récord mundial, Russell Baze, competía en un medio aparentemente mucho
menos exigente. En cuanto a Falero, otra forma de entender su magnitud es ver que hace 20
años los primeros lugares de la estadística lo han peleado varios, pero siempre con él. Ahí
arriba fueron sucediéndose Valdi, Jacinto, Chupino, el Corto, Ricardo, hoy Altair y
Gonçalves, pero siempre discutiendo liderazgo con él.

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MF: – ¿A quién ves dominando las estadísticas cuando Falero, Ricardo y otros muchachos
de esa generación se retiren?
PG: –Gonçalves tiene todo para triunfar, es buen piloto, muy laburador, no se la cree. Altair
es un jockazo. Creo que si se lo proponen, Gustavo Calvente y Juan Cruz Villagra no le
envidian nada a nadie. E Iván Monasterolo dejó el descargo sin enterarse, regala humildad,
es de a caballo, un pibe joven, y puliendo algunos detalles se mantendrá en el estrellato.
MF: –¿Qué opinás de un cambio en la escala de pesos?
PG: –Entiendo que resulta impostergable porque el respaldo científico al respecto es
contundente. Su aprobación en distintos lugares del mundo muestra una apertura conceptual
y una capacidad de razonamiento que aún aquí no se perciben.
MF: –No conozco a fondo el panorama en el interior del país, tal vez lo que se vive allí
invalida esto que te voy a preguntar. Basta meterse en el hipódromo, en una agencia hípica
o en un turfito y ver qué porcentaje de gente tiene menos de 50 años para concluir que los
burreros somos una raza en extinción. ¿Cómo te parece que se puede revertir este proceso?
PG: –Es un tema con innumerables aristas. Se ha deprimido al extremo la cultura del turf
en las grandes ciudades, no así en el mundo cuadrero donde la tradición por las pencas se
mantiene viva y se regenera permanentemente. A grosso modo, estimo que en las últimas
cuatro décadas se fueron multiplicando las variantes para ocupar el tiempo ocioso, éste se
redujo por las exigencias laborales, cambió el rol de la mujer en la sociedad, y las ofertas
lúdicas cercaron al turf en cantidad y en calidad de oferta (no de producto genuino). Y el
turf no reaccionó, porque de otra manera no se comprende que haya esta cantidad de
carreras todos los días, sin darle respiro al bolsillo, y agobiando la fruición. "Lo bueno, si
breve, dos veces bueno", pero acá vemos que no hay ni tiempo de mirar el paseo o de
averiguar cómo va el cinco. Entonces nos encontramos con una hípica dominada por la
vorágine, que descree del estudio, y acá tenemos el caso del vergonzoso Teletrucho de
Palermo. Por eso uno termina pensando que se trata de una estrategia diseñada para
empujar a la gente al subsuelo. En las carreras razonás. En los juegos de azar (y no hablo de
poker, truco o mongo donde es vital la viveza), sos un mero instrumento de lo fortuito.
MF: –En la quiniela, una de esas ofertas lúdicas que compiten con el turf, y en el turf
mismo, el juego por afuera es tan prohibido como tradicional. Aunque sea a muy grandes
rasgos, ¿se puede calcular cuánto se juega en Argentina por zurda?
PG: –Es imposible de descifrar. Pero seguramente, en la época de las pizarras o hasta la
década del '80 se jugaba afuera tres o cuatro veces más que ahora. Es la impresión de calle.
MF: –Respecto de ese juego por afuera en el turf, a tu criterio habría que combatirlo,
blanquearlo dentro del hipódromo cobrándole un porcentaje a quien quiera tomar apuestas
con su propio totalizador, o dejar todo como está?
PG: –Se le debe competir, con ingenio. Hay dos o tres banqueros que manejan el sport. No
puede ser así. Los banqueros deberían legalizarle y tributar, no pagarle un arreglo a la yuta
y a ciertos gerentitos. Hace poco en La Plata voltearon a unos muchachos por un tema
netamente político, pero la mayoría habla sin saber de qué se trata. Y muchos apuntan a
gente a la que le deben. Entonces los límites son muy viscosos. Debería existir un lapso
mayor entre carrera y carrera, diez minutos más antes de la suelta, y en la mitad de esos
diez minutos, cerrar las operaciones a ganador, segundo y tercero: el que quiera bancar que

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ponga el pecho, porque ahora descargan en la máquina y regulan la pizarra, entonces dejan
de ser banqueros para transformarse en kioskeros.
MF: –Soy de la opinión que muchos de los actuales problemas del turf se solucionarían con
una fuerte regulación estatal (no me refiero precisamente a habilitar un casino en el HP y
darle la concesión a un amigo por 20 años). Evidentemente lo que sucede en el mundo
demuestra que los hipódromos necesitan ruedas de auxilio. Para mí tanto el turf como esas
actividades extra-turfísticas generadoras de ingresos, todo, debería ser regulado por el
Estado. ¿A vos qué te parece?
PG: –Siempre que quienes regulen sean idóneos y honestos. Pero también pensando en otro
tipo de estado, mucho más dinámico y no tan burócrata, porque en La Plata, por ejemplo,
para pedir papeles de fax o nafta para los tractores hay que abrir expedientes, y todo se hace
muy lento y engorroso. Así no sirve. Tampoco es admisible el batallón del regimiento "29"
que baja del remisse a marcar tarjeta y se va, repartiendo luego sus honorarios con la
corona.
MF: –En 2012 fuiste amenazado de muerte en tu casa por una persona aparentemente
vinculada al Hipódromo de Azul. ¿En qué quedó ese asunto?
PG: – En la nada. Lamentablemente, en este país los corruptos tienen beneficios, y los
castigos recaen en la gente honesta.

Con Ricardo y Baze

MF: –Hacés una revista todos los días. A la hora de escribir análisis, comentarios, y tirarle
algunas líneas al lector, ¿sobre el programa de qué hipódromo preferís hacerlo?
PG: –Es indistinto. Uno tiene la suerte de trabajar de lo que le gusta, entonces se disfruta
todo, aunque a veces hay programaciones que te llevan al lugar del lector, a compadecerlo
y a comprender las tribunas vacías.
MF: –Cómo manejás algunas situaciones. Por ejemplo: un propietario o criador importante
te dice que le gustaría ver en la revista una nota de la reciente victoria de su caballo. Otra:
alguien te pide que no nombres a determinado ejemplar en los comentarios previos.

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PG: –En la medida de lo posible, uno trata siempre de acceder de manera desinteresada.
MF: –En todos estos años de TAG, ¿recordás algunas tapas que hayan sido un golazo por
trascendencia de la carrera y por sport?
PG: – Tapatío y Expressive Halo en el Nacional, Lloyd saliendo de pobre en el Provincia
de Bs. As., Interaction en el Pellegrini. Pero hay un montón.
MF: –¿Algún "palmerón"?
PG: –Siempre los hubo, los hay y los habrá. Recuerdo uno con el amigo Juanca Rodríguez
una vez en San Isidro jugamos grande a un caballo del stud Odín con el Ruso Jarcovsky
que venía para ganar por una cuadra y se rompió. Esa dolió.
MF: –Empezar esta parte de la charla se me hace difícil, porque es como pedirle a un
melómano consumado que nombre unas pocas obras musicales. Pero vamos a intentarlo.
Nombrame grandes veloces hayas visto correr adentro o en la calle, los que entran en tu
selección de caballos de carrera.
PG: –Villares, "Al Ver Verás" en la calle, y adentro un coloso con las sedas del "Chicho",
al punto de ganar un handicap con 72½ en el lomo, dando ventajas de más de 20 kilos.
Solyluz, Pariguana, Sumatra, Wally, Spiny, todas del Haras La Quebrada. Preflorada, una
fenómena. El Golpe, un Snow Festival así llamado en las cuadreras y en las oficiales.
Osorno, el Four Fingers del "Flaco" Parisi. Despistado, Nico (otro Four Fingers), Pancho
Press. La pléyade de los Laramie Trail integrada por Lupín, Pitador, Luisant, Le Soleil,
Tudor Trail, el monstruoso y secuestrado Vinxi (Vencedor en la "yeca"). Lo de Engrillado
en Tornquist y Santa Rosa era como para no tener rivales en la corta, más allá que luego fue
un trepador de distancias. Comisariato y tantos Combé. Montebello y El Fugitivo (los
entrenaba Saturnino Bello), el primero ganador del GP Álzaga Unzué-G1. El tordo Brujito
y su "Magia Blanca", Diadoca (de Las Horquetas), Sumariado, Borcazo... en fin. De la
calle, de los que vi, Lambada (SPC Tioia Bun), Dado Vuelta, Turco Miguelito (lo cuida ba
Mario Otero), el tordillo Banquero, María José (SPC Ultra Zun, una Ultraje velocísima),
Casimira (SPC Furia Dorada, propia hermana de Jerry Tarritu), King Kong (SPC
Ultramóvil), Don Carlos (el brasilero Confrontante). Y estoy siendo injusto con Gabán,
Vascular Sugery, Charles King, Lenovo, Marignan y muchísimos más de distintas épocas.
Con tiempo podría escribirte un libro.
MF: –No tengo ninguna duda, si tuviera guita ya te tomaría la palabra y te daría un contrato
para firmar por ese broli. Sigamos con los milleros.
PG: –En mi trifecta personal pondría a Intérprete, Bayakoa y Candy Ride. De los últimos
tiempos, Ritón e Infiltrada en la hierba, Cafetín, Inter Red, Winning Prize. Más lejos, El
Virtuoso, "el mejor caballo que cuidé en mi vida" según me comentó una vez Pochi
Etchechoury. Ultrasonido, a mi juicio un millero neto. El gran Ahmad. Pulinés, con la
"Pulidez" que les daba Antoñito a sus pupilos. El ya nombrado Lin Yutang, Off the Record,
Bogart, Laborioso (el Farnesio que cuidaba Julio Corte), la pinga Conda. Y acá también
podríamos hablar largo y tendido de ejemplares que dejaron su huella, como el querido Gad
Braian en los Eucaliptos.
MF: –Fondistas.

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PG: –Respuesta rápida, por debajo de 55" para los 1000: Farmer, Fain, Campero, New
Dandy, Propicio, Babor, Mountdrago, I'm Glad en su mutua consagración con Jorge
Valdivieso, Pair –un Pardallo muy clasudo-, Sake, el stayer del "Guanabara" que era cosa
seria. Regidor, Chullo cuando estuvo entero, Potrillón, Second Reality, Freddy, Storm
Mayor, Latency, Expressive Halo, Indy Point.
MF: –Cracks absolutos, sin distancia ni superficie.
PG: –MatBoy, Farmer, Ahmad, Farnesio, Paseana, Intérprete, Bayakoa, Candy Ride y
Latency.
MF: –Entre los caballos que en los últimos 40 años salieron de nuestros haras o hipódromos
y actuaron en los grandes escenarios del mundo, ¿destacás alguno por sobre el resto?
PG: –Creo que desde Arturo A. y Forli, luego Mat-Boy, Bayakoa, Paseana, Farnesio,
Campero, Candy Ride e Invasor fueron afianzando el prestigio del SPC argentino en el
exterior. E incluso Telescópico –al que quizás haya olvidado en alguna de las respuestas
anteriores– al correr disminuido en Francia. Lamentablemente, y pese a algunas
excepciones como Indy Point, esa tendencia se ha revertido en los últimos tiempos porque
el elevage sucumbió a reglas del mercado turfístico dictadas por quienes hicieron
privilegiar la velocidad por sobre el fondo en defensa de sus intereses particulares.
Entonces, tantas derrotas de locales en Pellegrinis, Latinos, Dardo Rochas –"double event"
de Mr. Nedawi (BRZ)– y también en el "Derby" obtenido por Eu Tambem (BRZ), no son
casuales en absoluto.
MF: –Amén de ése y otros motivos por los cuales se van sucediendo esas derrotas, ¿qué te
pareció el último Latino?
PG: – Una payasada por la novela previa en torno a Blood Money, verdadera burla a los
reglamentos y a la potestad de la Comisión de Carreras platense. Una pinturita por la
organización en el día de la carrera, aunque el circo de HAPSA ya parece la sede del
Mossad. Una ratificación de la seriedad con que la hípica peruana se toma estas justas. Y
extrañeza por la participación de Ídolo Porteño, muy disminuido en el paseo; siempre su
trainer aseguró “una más es una menos”, máxima aprendida del brasileño Lineu de Paula
Machado, pero aquí no fue así.
MF: –Sin ser muy entendido en el tema, veo muy bien que progresivamente se vaya
eliminando la aplicación de medicamentos en los ejemplares que salen a competir. Pero
pienso que tal vez un calendario como el nuestro, donde los caballos debutan cada vez más
temprano, sea una barrera muy difícil de superar si el objetivo es "farmacia cero" en las
pistas. Tu opinión al respecto.
PG: –"Farmacia cero" sería ideal. Pero para todos y en todos los hipódromos. Hay casos
recientes (Storm Rancher, Koller, Juhayna, etc.) que dejaron al descubierto serias
irregularidades. A Pellegatta lo sancionaron en Palermo por una droga que no suministró; y
en este circo todavía recordamos el escándalo de la yerba mate supuestamente "inducida"
en el material de la yegua Nutria (Rustler), o de ejemplares distanciados por "pomadas"
mientras es vox pópuli la figura del "pase". Máquinas que no andan, drogas que no se
buscan porque no hay presupuesto para los reactivos, materiales de extracción que son
arrojados al río en algunos circos provinciales, precintos violados o con numeraciones
apócrifas en La Plata. Es un tema que daría para una encuesta aparte. Respecto del Lasix,

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hay quienes se oponen abiertamente, y quienes sostienen la imperiosa necesidad de su uso;
a los primeros habría que preguntarles, ya que persiguen una hípica sana, cómo pueden
admitir los registros (tiempos) oficiales que en los últimos 15 años desprestigiaron en
Palermo a la hípica argentina en el contexto internacional. Porque la sensación de
ambigüedad es indudable. Y el turf es uno solo.
MF: –¿Qué harías si el día de mañana cambia el viento, los dirigentes se animan a consultar
a todos los actores de la actividad y alguien te pide propuestas?
PG: –Reduciría los tributos sobre el turf, a modo que dentro de éste, la quita fuera
sensiblemente menor sobre las apuestas y los dividendos de los SPC se incrementaran.
Eximiría de cargas impositivas agobiantes a las agencias, para que dejaran de quitar el 10%,
o el absurdo 5% al acierto que se aplican en la Provincia de Santa Fe, verdadera
barrabasada sin ninguna clase de lógica. Agilizaría los trámites para evitar la burocracia
aduanera. Y, por sobre todo, los fondos del subsidio deberían volcarse íntegramente al turf,
sin desvíos hacia agujeros negros para el enriquecimiento de paracaidistas y pseudovivancos avalados por la impunidad galopante de este país, de la cual el turf no escapa. Es
inadmisible que la denominada Comisión de Seguimiento esté integrada por representantes
de quienes perciben el subsidio mensual. Sería como darle la llave de Alcatraz a Al
Capone. Una locura. Es absurda la cantidad impresionante de suspensiones padecidas por el
Hipódromo de La Plata a causa de las lluvias, cuando con los fondos recibidos en más de
una década el problema de fondo se podría haber solucionado si existieran vocación hípica,
honestidad y compromiso. Creo que dirigente de turf se nace, si no lo llevás en la piel es
imposible. Y acá venimos viendo personajes que no saben ni quién fue MatBoy, pero tienen
poder de decisión y se animan a meter la mano en la lata, total el fotochart se puede alterar.
MF: –Nombrame alguna persona que pueda ser catalogada entre los que más saben de turf
en el país, considerando distintos aspectos: historia, pedigree, cría, cuida, carreras. Vale
decir, un maestro.
PG: –Hubo dos, Oscar Felipe Gallo y Carlos Nalé. De esa época, Valija Torres, Miguel
Ángel García, Moyita, el Cabezón Solveyra, Roberto Vasquez Mansilla, Jorge Degregorio
(el cuidador de Regidor), el Lírico, Tito Medina Cámpora, “Cachito” Vázquez, el
“Profesor” Addiechi. Ahora debería juntar pedacitos de muchas personas para formar
colososcon ese nivel de fuego sagrado. Aunque hay gente que sabe una barbaridad, como
Néstor Otero, Alfredo Martínez, el Bebe Correas o Marito Rozano por citar algunos. En La
Plata, porque luchó y sigue luchando contra infinidad de obstáculos increíbles levantados
por los mercaderes de la codicia, por su humildad y por lo que juna del palo, Julio
Chiusaroli es un tipo con quien siempre da gusto sentarse a matear.
MF: –¿Cómo te imaginás el futuro de la actividad en nuestro país?
PG: – Es una pregunta muy amplia. Mi espíritu es optimista, pero el razonamiento es
pesimista por muchas de las cuestiones que hemos enumerado. Si quienes hablan de
defender la salud del caballo programan reuniones que en pleno enero arrancan a las 13 ó
13:30 horas, con 50º de sensación térmica en la cancha, estamos al horno.
MF: –Conocés varios hipódromos en Argentina y también en el exterior. Más allá de lo
afectivo respecto de Los Eucaliptos, ¿cuáles te gustan más?

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PG: – Del exterior, el Cristal de Porto Alegre. Del Interior argentino, la rectas de Macachín
y Tornquist, el Independencia de Rosario, Las Flores (Santa Fe), Río IV y Venado Tuerto.
MF: –Me gustaría que cuentes alguna anécdota más de tu viejo. Hago punta yo
mencionando una que leí en esas memorias que estaba escribiendo con el título
de Mentiras. Un día dateó a uno que andaba muerto. El tipo le preguntó si era firme y Oscar
le dijo "es para jugarle la sangre". Después de la carrera, que ganó fácil el dato, lo vio por la
tribuna y le preguntó si se había podido afirmar. "-Claro -le contestó el tipo,-¿Usted no me
dijo que era para jugarle la sangre? Bueno, vendí un litro y le fiché."
PG: –Claro, así fue. Le jugó la sangre nomás. Era otro turf, sin dudas. Con su fauna de
personajes, con un fuego sagrado que algunos todavía mantienen irreductible, pese a las
ráfagas incesantes del sistema que pugnan por apagarlo. De mi viejo te puedo contar mil.
Una vez después de su cuarto o quinto infarto, lo llevamos al cardiólogo con mi vieja, y el
doctor, después de revisarlo, le dijo que tenía que caminar más; él respondió al
toque: "¿Más de lo que camino en el hipódromo?". Otra vez estando en Mar del Plata, creo
que era para una entrega de unos Premios Faro de Mar, nos habían nominado por el
programa Varios Cuerpos; y ahí entre un montón de periodistas sentenció: "Yo no entiendo
cómo habiendo agencia de carreras y dos casinos, la gente en Mar del Plata va a la
playa".
Final mano a mano con Lopecito
Gustavo López: –Si estudié para hacer una imperfecta y en la redonda veo que uno bostea
y el otro es calzado de tres. ¿Ficho igual?
PG: –Sí, pero achicá la parada. Si es calzado de las cuatro ya cambia….
GL: –Haceme una trifecta (derecha o revuelta) con los tres mejores y peores dirigentes de
turf que conociste.
PG: –Los tres mejores, Valija Torres, Roberto Vasquez Mansilla y Julio Chiusaroli.
Aunque haría cuatrifecta e incluiría a Carlos Felice porque en menos de una década hizo
mucho más por el Turf del Interior que miles en medio siglo. La otra quedaría vacante
porque no habría cantidad de mandiles posibles.
GL: –¿El mejor hipódromo para hacer una moneda?
PG: –La Plata.
GL: –En el caso de los jockeys, ¿se corre como se vive?
PG: –No podría generalizar, los Señores Jockeys hacen sacrificios inconmensurables.
GL: –Tu mejor día en las carreras y tu mayor peladura.
PG: –Cualquiera de los que me enamoraron del turf siendo gurí. La mayor peladura
siempre puede estar por venir.
GL: –¿Tu ídolo pincha?
PG: –José Ernesto Sosa.

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GL: –Un periodista de turf en Argentina para vivir de su profesión, ¿debe transar mucho
poquito o nada?
PG: –Debe transar sólo con el escolaso, para aprender a patear y también a atajar. Debe
opinar desde la convicción y la inquebrantable honestidad intelectual. Con seguridad no sea
lo políticamente correcto, pero uno siente la profesión de esta manera.
GL: –¿Todo a ganador o es mejor jugar la tira?
PG: –La tira, siempre…y el gancho.
GL: –¿Qué vale más a la hora de poner un pingo en la fórmula, ¿la información o la
tabulada?
PG: –La impresión.
GL: –¿El mejor periodista de turf de la actualidad?
PG: –Mário Rozano y Lucho Ortiz de Guinea. Y esta respuesta también es una suerte de
homenaje a dos colegas que admiro por lo que saben, por su simpleza de personas y por
todo lo que dan sin pedir nada a cambio.
GL: –¿Libro? ¿Película?
PG: –Cien Años de Soledad. Cinema Paradiso.
GL: –¿TAG podria haber crecido más de lo que creció hasta hoy? De ser afirmativo, ¿qué
faltó?
PG: –Por supuesto. Apoyo interno desde la editorial, y también externo.
GL: –El bombo, ¿es trampa o lo aceptamos como parte de la actividad?
PG: –Es parte de la actividad, e insignificante al lado del bombo dirigencial.
GL: –Mañana viene un tipo y te da la que pedís pero con la condición que trabajes para él y
no vuelvas a pisar un hipódromo. ¿Agarrás?
PG: –Me encantaría ser DT de fútbol y no lo descarto, pero al hipódromo volvería siempre.
Los Pingos de Todos. 30/3/2015.

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Pablo Gallo y Mário Rozano en el Hipódromo Cristal de Porto Alegre.

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