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Reflexión Pedagógica

El curso que nos compete fue el Primero Básico C, en él hay alrededor de 28 alumnos; el primer día de práctica lo primero que pude darme cuenta fue que, es un curso bastante disperso, a veces desordenado, pero la mayoría del tiempo logran bajar las revoluciones para trabajar de buena manera. Al segundo día ya pudimos darnos cuenta de las necesidades educativas que presentaban la mayoría de los alumnos, ya que ni la mitad sabe leer y nisiquiera reconocen las vocales, por lo que de a poco hemos ido ayudándolos, de manera que todos puedan ir a la par y no quedar tan atrasados unos con otros. Ya en la segunda semana se puede notar más el apoyo que estamos brindando ya que los profesores agradecen esta ayuda de gran manera, puesto que ellos solos no pueden brindarles la atención necesaria a todo el alumnado, por eso que este momento es crucial para que aquellos que nos necesitan se vean beneficiados.

Por nuestra parte ya tenemos nuestro alumno en vista, en mi caso es una alumna, la cual presenta serios problemas de aprendizaje por lo que me siento con ella y trabajamos en conjunto, le voy repitiendo letra por letra, haciendo que repita conmigo y que se vaya acordando de objetos que comienzan con esa vocal para que así pueda asimilar la palabra de manera más rápida y eficaz. Así como también de manera que los niños sientan una motivación por parte de nosotras, al terminar cada actividad de buena manera, les ponemos un timbre con una carita feliz que demuestra que hizo un buen trabajo y que merece unas felicitaciones de nuestra parte; este refuerzo ha resultado de buena manera, ya que los alumnos logran trabajar ordenados y de con entusiasmo al saber que van a recibir una carita feliz. En el curso hay dos niños que posiblemente estén diagnosticados con Asperger, por lo que a veces se hace un poco complicado trabajar con ellos, pero no imposible, ya que tienen las ganas pero se distraen fácilmente con cualquier estimulo, y no son capaces de autocontrolarse. Con ellos nuestra tarea como futuras educadoras nos hace cobrar sentido a lo que hacemos, bajando su nivel de ansiedad y que sí nos hagan caso y puedan trabajar de manera conjunta con nosotras, prestando atención a lo que les vamos diciendo (todo esto de manera lenta y amable para que así no se alteren tan rápido).

El trabajo en el aula ha resultado de buena manera hasta el momento, ya estamos en tierra firme con los alumnos y posiblemente con los papás de ellos, por lo que se nos hace mucho más rico ir y saber que ellos están tan entusiasmados de aprender como nosotras de enseñar.

Nombre: Valeria Zamora Gómez