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coleccionw bibicovan rear CU oatt) eudem LA “INSTANCIA” DE LACAN TOMO | iz HECTOR LOPEZ Lapes, Héctor La instancia de Lacan : actuslidad de la instancia de la letra en el inconsciente o la rzén desde Freud . - la ed, - Mar del Plata: EUDEM, 2009, vw. 1, 370 p.; 21x15 cm. ISBN 978-987-1371-38.9 I. Psicoanalisis. I. Titulo CDD 150.195 Queda hecho eldepési to que marca la Ley 11.723 de Propiedad Intelectual. Prohibida su reproduccidn total o parcial por cualquier medio o método, sin autorizacién previa de los autores. ISBN: 978-987-1371-38.9 Fecha de edicion: Septiembre de 2009 © 2009, EUDEM Editorial de la Universidad Nacional de Mar del Plata EUDEM / Diagonal Alberdi 2695 4° piso (B7600GYD) Mar del Plata / Argentina © 2009 Héctor Lopez “COLECCION BITACORA” (Cuadernos del analista) Directores: Dra. Marta Gerez de Ambertin y Mg. Horacio Martinez Este libro fue evaluado por la Dra. Marta Gerez de Ambertin Arte y Diagramacién: D.1. Luciano Alem Imagen de tapa: Laura Brarda “H15 — Cuerpos” Impreso en: Departamento de Servicios Grificos, UNMadP. Formosa 3485, Mar del Plata N Agradecimientos: A Teresa Traynor y Adriana Cor ti por sus colaboraciones escritas para este libro. A Elsa Bartolomé, Stella Maris Cueto, Rogelio Fernandez Couto, Nicolas Gelormini, Karina Giletta, RubénG oldbergy Thorsten Wursdurf, porl as traducciones de los textos inéditos que s e reproducen en este libro. A quienes aportaron la loca lizacién de las siguientes referencias: Laura Araujo por “Le couteau de Jeannot” Eduardo F oulkes, p or “ Un m ot pour una ute” y Holderlin y el problema del padre Rolando Karothy por Sila semilla no mure...,“Retoeno ala Patria”, Las rigies de Gulliver, y otras. Rodolfo Fernandez por Der Zigfall un d die Koboldstreiche des Unbenussten y Le titre de la lettre. Rogelio Ferniindez Couto por Persecuciény arte de escribir yporla bibliografia de y sobre Martin Heidegger no disponible. Teresa Scarmato, por “Au Platane”. Rail Sciatretta (in m emoriam) pot José Stalin: acerca de! marxismo en la lingiistica Ana Vazquez y Gonz alo Martin ez Castro por “Raconter sa vie”. Verdnica Traynor, por la localizaci_ én de las citas biblicas A Francisco Buchwald, por las cl ases sobre “La Instancia de la Letra...” dictadas en 1975/76 por Juan Carlos Indart, a quien también agradezco por su ayuda indirecta. A Vanes a Sa ndoval Rossi, de 1a F undaciéa C enteo Psicoanalitico Argentino por sutea bajo de coordinacién A las siguientes Bibliotecas por su colaboracién: Library of Congress, United States of America Biblioteca Nacional (Argentina) Biblioteca del Congreso (Argentina) Biblioteca de la F acultad de Filoso fia y Le trasdela Universidad de Buenos Aires Biblioteca de la Asociacion Psicoanalitica Argentina Biblioteca de la Escuel a de Orientaci 6n Lacaniana (EOL) Biblioteca de la Escuela Freudiana de Buenos Aires Al director de la Coleccion Bitacora (Cuadernos del analista) Horacio Martinez y al director de la Editorial Universitaria de Mardel Plata (EU DEM) Osvald o Picardo por haber confiado en este libro para inaugurar la citada colecci6n. Un agradecimiento m uy ¢ special a Alfredo C osimi, director del grupo de investigacién “Teo ria y P ricticas Psicoanaliticas” donde realicé las investigact ones necesatias para este libro, y a Horacio Mar tinez, director del grupo “Psicopatologia y Clinica” del cual también soy miembro. Ambos grupos, pertenecientes a Ia Facultad de Psicologia de la Universidad Nacional de Mar del Plat a, haa bri ndado su auspici oy su ap orte para la realizacién de esta obra Palabras preliminares Este libro da inicio a la Coleccion “Bitdcora. Cuadernos del analista”, quen ace cone 1p topésito der eunit un grupo de psicoanalistase i avestigadores de universidades nacionales, encargados de impartir los contenidos de la Teoria Psicoanalitica en carretas de grado y pos tgrado, y, a su vez, con la finalidad de producirun aseriedet — extos r eferidos alos conceptos fundamentales del Psicoanilisis, tal como estos son abordados a partic de las formalizaciones la canianas en elc — ontexto del “Retorno a Freud”. La Coleccién busca ofrecer a los estudiosos una serie de lecturas en las que se relaboren lo s fundamentos de la teoria ala luz de los problemas clinicos que enfrenta el psi coanalista en el ejercicio de su practica. Resulta asi una “puesta en presente” de la tradicién conceptual psicoanalitica, recopilando por pri mera vez en la historia del Psicoanalisis local los puntos de vista de un grupo heterogéneo de autores que vi enen tr abajando en! a ensefanza desde hace mas de 30 aftos. Como expresion de este objetiv o, el pri mer libro de la Coleccién nos p resenta una minuciosa | ectura de u no de los textos fundamentales de Lacan, Lain stancia delaletra ene inconsciente ola razén desde Frend, en el que se desplicga la conjuncién de la Linguistica, surgida a partir de la ense fanza de Ferdinand de Saussure, con la “semantica p sicoanalitica” q ue Lacan lee en los text os f undamentales de Freud del peri odo. 1900-1905. El trabajo de Héctor Lopez plasma con claridad -a partir de la sedime ntacién que su tra bajo como teérico y doce nte ha producido a lo largo de los afios- tanto los escollos con los que se topa el analista a la hora de ofrecer el producto de su lectura, como los modos de enfrentar, una y otra vez, es os escollos para dar lugar a unap roducci6n. Se escalonan asi una teoria de 1a lectura, que toma en cuenta tanto las peculiaridades d el discurso psicoanalitico como las testricciones de las que habla Saussure, al comienzo de su “Curso...”, al inte oducir la nocién de “punto de vista” ; una valoracién respecto al lugar que los hechos clinicos ocupan en late orizacién psico analitica; y, por tilt imo, un a necesatia toma de posicién relativa al porvenir del p sicoanilisis, fundada a p artic de las diversas con cepciones de lo que supon e “leer” a Freud ya Lacan . Esta toma de posicion no sdlo hac e fecaet sus consecuencias sobre a_ actividad tedrica de | psicoanalista, sino que, tal como intenta demostrar este libro, la teoriade la lectura que cadaa nalista pone en ac toa carrea consecuencias en los mod os en que inter viene en la c onducci6n de los anilisis a su cargo. “La in stancia” de Lacan es, también, el re sultado de una pesquisa que busca d esentrafiar el universo de referencias que estructuran ese escrito de Lacan. Una tarea notable y, has ta el presente, in édita. Y si ne mbargo, elli bro de Héctor Lé pez muestra su factura psicoanalitica alli donde, lejos de regodearse en una efudicién que s6l 0 pareciera tener como objetivo el alardeo narcisista, se im pone tes tricciones desde el comienzo al eaunciar que “... teatandose de un texto inagotablemente abierto al discurso ‘en su movimiento u niversal’, jamds podriamos pretender haber agotado sus significaciones”. Se trata pues de una invitacion a la lectura, para abrir l potencialidades de un testo en funcion a sus referencias, y paca seguir a un analista-lector en cl desarrollo de su método. De acuerdo a las definiciones de diccionario, un cvaderne de bitécora es wn libro en que se apuntan el rumbo, la velocidad, las maniobras y demas accidentes del a navegacién. Valga esta metifora marina para iluminar los deseos de un a coleccién que nace en una ciudad portuaria, y pretende aportar, en cada uno de sus voltimenes, las reflexiones de los analistas-navegantes en torno a las peripecias que afrontan en su tarea de lectura, ya se trate de leer 1a escritura cifrada de la neurosis como el no menos enigmitico te xto que c ompone la Teoria Psicoanaliti ca. Pues, como ditael mismo Lopez enel prese ate libro al presentar su lectura de “L a Inst ancia...”, éste, como cualquier otro texto 10 fundamental del Psicoa nilisis “no es un escrito p ara leer de cortido; es un texto para escuchar casi com o analista. Presenta los deswios, las astuci_ asy esape opiedad tan pacticular del inconsciente de decir siempre las cosas de ofra manera.” Tucuman, Mar del Plata, otofio de 2009 Marta Gerez Ambertin Horacio G. Martinez Directores de la Coleccion 1 INTRODUCCION Fue tecié nal terminar de escribir este libro cuando entendi el sentido de la felicitacton que Lacan dedica a Labarthe y Nancy, au tores de Eltitulo de la Letra por haber tenid o en cuenta la c ondicion de u na lectura, es to es: imponers ¢ limites. Nada mas dificil de alcanzar cuando se t rabaja s obre un texto como “La In stancia de la Letrae n el Inco nsciente o la Raz 6n desde Freud”. Cada sérmino promucve una busqueda através de multiples textos, cada _mombre pro pio induce un comentario de obras y autores q ue e xceden p rddigamente el a cotado mundo intelectual del psicoanalista, cada —_parrufo se convi erte en un problemitico entretejido de conceptos q ue articul an el discurso psicoanalitico con 1 os mis variados ca mpos del sa ber y dela ciencia, cada nota a pie de pagina es un abanico que se abre a la investigacion de a parentes peque fieces que t_erminan si endo primordiales. Sucede, como en ciertas _ pesadillas, que cuanto mas avanza uno, nos 6lo resta m 4s camino, sino que a cada p aso otros nuevos se abren. Se experimenta dolorosamente la consabida verdad de que un te cortido ess Glo eso, uno entre otros posibles. E 1 camino elegido pone en juego, inevitablemente, esa funcidn que Saussure denomino “punto de vista”, donde el objeto es creado por la lectura, engendrado por ella. 13 Hector Lapex La lec tura p ot tanto, nunca resulta exterior ala o bri cumple una funcién metaférica pues crea el texto como nuevo. Pero no a partir de un sentido ya dado que se descubriria como, el verdadero, sino apartitde la imposibilidad del _ sentido original, que ni aun el autor mismo podria explicitar Este libro es testimonio de un punto de vista semejante. Cada frase ha sido leida como un acertijo, sabiendo que cada pagina contiene citas y referencias manifiestas 0 secretas, muchas de ellas sin pie de imprenta, otras sin nombre de autor, y algunas hasta sin titulo. C asi todas, las explicitas ¢ impli citas, han sido ubicadas ¢ investigadas hasta el de talle, per o tr atandose de un texto i nagotablemente abierto al dis curso “en sum ovimiento universal”, ja mis podriamos p retenderh aber agotado sus significaciones. Laenudicié n que despliega “La T nstancia...” es desbordante, apa bullante, p ero casi nu nca gratuita. Asistimos al despliegued eun tr abajo“e nd esvio” que rec urrea | a importacion de términos y co nceptos para dar fun damento al objeto y a la practica del psicoanilisis, y que por aftadidura debe dar cuenta de las trans formaciones ope radas sobre ¢ llos en el proceso de derivacion. En tal sentido, el presente libro se diferencia del trabajo que se toman Labatthe y Nancy para detetminac la propiedad 0 legitimidad dcl em pleo que Lac an hace de esos “de _svios”. La nocidn de empleo que Lacan recoge de Benveniste, implica de pot siuna transformacin de la funcion y e1 sentido original de los términos. Aunque suene un tanto dogmitico, debo afirmar que sélo desde la lgica del psicoanilisis es posible leer a Lacan, pues es el lugar desde donde él lee todo lo que lee. Otro criterio sdlo acarrea confusiones. Por lo tanto, en ningtin caso es licito afirmar la identidad entre conceptos psicoanaliticos y nociones filoséficas, linguifsticas om atematicas. Decir por ejem plo,c omo hacen lo s autor es citados, que a particd eLacanel conc epto de alétheia heideggeriana especifica ala verdad freud iana, resulta un “a buso 14 “La fustancia de Lacan” — Tomo I de lenguaje” pues toma en cuenta el “pare _ntesco e nel decit” pero omite la diferencia en cuanto al objeto de cada campo. En cambio, si me parece pertinente decit que con “La Instancia...” el psicoandlisis rompe su aislamiento solipsista y revela una articulacién posible con todo el campo del saber. Esta articulacién estaba muy vivaen Fr eud, pero habia decaido casi hasta disiparse en la “literatura psicoanalitica” posterior. IL Freud, como significante del ini cio. del movi miento psicoanalitico, es decir de su momento pathemdtico, se enfrent6 al descubsimiento delinconscien _ te. Todo se fund oenla experiencia clinica. La clinica fue su encu entro con lo real, peto para dar fundamento a ese encuentro eché mano a todo el saber disponible y actualizado de su época. La obra de Freud no es una obra de “ilu minacion”. Tampoco es la puta descripaién de una experiencia de descubri miento. Si Fr eud no te trocede ante el horror al acto de wn descubr imiento que lo lleva hacia delante a veces a pesar suyo, es por que supo me diatizar su ex periencia originariac onunin — tensotr abajo de fundamen —_tacidn, diferenciacién y confronta Los postr cudianos p arecenh aber p ensado que el psicoanillisis podia sce cl fundamento de si mismo. 16n dis ursivas. Considerindolo como una totalidad certada, reducian la teoria a una pura especulacién, que a falta de un fuadamento estructural, era im pregnada de ideol ogia medio am biente. Asies como se produjo esa larga noche te presiva del descubrimie nto freudiano que culmin 6enun a practica m oralizante (v er V ol. II, 23. “Comentario sobre el protesto al Hombre del Humanismo”) En su ensefianza, Lacan cet oma el impulso de Freud como primer investigador de los fundamentos del psicoanilisis con instrumentos de otros discursos. El psicoanilis is, sin duda, se funda en la clinica petol a experiencia debe a su vez encontzar su ley, su fundament ° Hector Lapex estructural, para no ser un ¢jerci cio trivial apoyado en la intuicién, en la creencia, 0 lo que es peor, en el “olfato”. Alplantear una exigencia epistémica de legalidad, Lacan seconvi erteenunseg undo signific ante delm — ovimiento psicoanalitico, mis precisamente, del momento d el matheoma como intento de formalizacion del pathema freudiano. Nodigo con esto que Lac an“ matematiza” el inconsciente, pero si que descubre su pasibilidad como objeto de ciencia. “La Instancia...” es el testimonio de que los efectos de verdad del inconsciente se descubren en la practica de la escucha, pero el concepio de verdad s e construye en un campo tedrico que requicre para su precisién de todo el cam —_ po ex tensivo de la racionalidad, a pesar de las torsiones a las que se la deba someter para transmutarla en saber del psicoandlisis. Por ot ra parte, en “LaIns tancia...” Lac anc omienza a someter el discurso psicoanalitico ala prueba de la es critura: el algoritmo y las formulas de la met afora y la me tonimia son, en efecto, los primeros esbozos de “un discurso sin palabras”. Todo esto da una idea de la complejidad de este escrito, del cuidado con que de be ser leido y de las reacciones que ptoduce en sus nuevos lectores. Til Al princi pio, el texto sor prende p or lo hermético del estilo y por la resistencia que opone ala comprensidn. Pareciera exigir del lector unai — nabarcable erudi cién e n te maticas ta n diversas como la lingiiistica, la ret6rica, la literatura, la poética, la etnologia, la filosofia, las emiologia, el marxismo,1 a historia social y, obviamente, el psicoanilisis freudiano. Un p oco d espués,e 1] ector v ac aptando q uee sas disciplinas fuentes son tomadas s6 lo en el tecorte preciso que interesan al psicoanilisis. No se trata de ser un experto en todas, 16 “La fustancia de Lacan” — Tomo I sino de seguir el rastro de las trans formaciones que Lacan tealiza a partir de ellas, y estar advertido contra una posible confusion entre los conceptos psic oanaliticos y 1s abet c onstituido de otras cie ncias. Implicitamente, ese trabajo de La can no deja de producir una severa interrogacidn a esos saberes, pues pone el dedo en la Ilaga de sus impasses logicos. Finalmente, uno cae en la cuenta que la vastedad de la enidici6n y el baroquismo del estilo tienen otra funcion que la del puro chisporroteo. “La Instancia...” es otra cosa que la prueba de la erudicion del doctor Lacan. Elsinsentido de su retérica barroca es la nueva didactica de Lacan, donde lo tiguroso no se confunde con las formas de lo académico, ni la ensefianza con lo pedagdgico. Lacan, ¢ omo ant es Freu d,se opo ne alaposi cin humanista q ue piens aal lenguaje comouni nstrumentoa | servicio del conocimiento, donde lo importante serian las ideas a transmitir y no las palabras. “La Instancia...” no es un escrito para leer de corrido; es un texto para escuchar casi como analista. Presenta los desvios, las astuci as y esa p ropiedad tan particular del in consciente de decir siem pre las cos as de oira manera. Un solo eje mplo bastard Lacan nos quiere transmiticla dominancia de la letra. Pues bien zcémo lo dice? Repitiendo en todos los titulos, el del Escrito y el de cada uno de sus tres ap artados,e 1 significante kira 1. El sentido de la letea, 2. La letra en el inconsciente y 3. La letma, el ser, el Otro. La kira, por el sélo hecho de su insistencia se constituye asienlo que une rayén, sentido, incon sciente, sery Otrob ajo la autoridad de su instancia. Asiesc omo Lac an ensefia, no sirvié ndose de las palabras pa ta expres ar una idea , sino haciéndoles decir alas palabras mismas, literalmente, la verdad que esta en juego. Es su estilo mismo el que transmite los rasgos esenciales del obje to al que se refiere su ensefianza: el inc onsciente. Se podria decie incluso que en Lacan elestilo es el objeto. Antes que Hector Lapex explicar al inconsciente estructutado como un lenguaje, prefiere hablar com lo haria el incons ciente, siguiendo sus mismas reglas de construc cidn, siendo en fin, eli nconsciente mismo, que en definitiva no es otra cosa que un m ensaje es tructurado en un discurso r etérico,r esistente als entidoi nmediato.S ie | inconsciente es el sinsentido en elhom bre, el propio estilo de Lacan de muestra que n adam as pleno de sentido que el sinsentido, si conocemos sus reglas de produccién. “La Instancia...” se ocu pa j ustamente de las leyes del inconsciente y de la lgica de sus manifestaciones clinicas como formaciones. Iv Este li bron oes un a obra aut Onoma. Antes bien, s € propone segu ir acompasad amente “La Instancia...” en tod o el enjambee de sus ramifi_caciones y es condrijos. N o ti enc l a intencion de “producit” un text o (au nque ello sea inevitable), sino la de “leer” un texto. Por lo tanto no debe ni puede ser leido en forma aislada del escrito de Lacan. En el primer capitulo planteo mi propia idea sobre da gue es “La ins tancia de la letra ...” en tanto estructura y movimiento discursivo. Para ello ecu ttoalafig uray las propied —ades topoldgicas de una “espiral” abicrta. Los sucesivos capi tulos esc oltan al os de Lac an,ys € organizan, cada uno, en cortes sucesivos delimitados por tres operaciones: lectura, come ntariosy referencias, Si el texto de Lacan est escrito como escribe el inconsciente, la kefura pretende un trabajo de seguimiento del texto para forzarlo a que produzca su sentido. Cada co rte de | ectura es ta esc andido p of un subti tulo otientador co mpuesto co nas primer as pala bras del patra fo correspondiente del Escrito. De esta manera aunque sigo paso a paso el des arrollo del tex to, trato de no descuidar la rela cién légica que ma ntienen los p arrafos entre si, ya sean c ontiguos 0 lejanos. P or ejemplo, al finalizar el apattado 1, Lacan habla de 18 “La fustancia de Lacan” — Tomo I una cierta oposicién entre el espénity (que vivifica) y la lett (que mata); mas adelante,en un pirrafo del apartado 2, se refiere al deseo como deseo tivo y tres paginas después como deseo muerto. Ubicar y tomare n cue nta este movimiento n o ex plicitado en absoluto pero sin embargo m aterialmente p resente, per mite establecer una secuencia légica y una produccién de sentido que de otra manera quedarian d esconocidas; en este caso la relacién entre espiritu y deseo vio, porun lado, y entre tray deseo muerto, por el otro, y la sustitucién del deseo rit por el deseo rerio. Los comentarios son in formes adicionales sobre téeminos, conceptos, doctrin as, co rrientes de pe nsamiento o au tores, que aclaran y amplian la lectura. Las refereniassonel pr oducto del a inves tigaci6n bibliografica y a su vez una lectura de las mismas. Gracias ala colaboracién de muchas personas, he logrado localizar y acceder casi todas (si no a todas) las multiples fuentes que Lacan utiliz, a veces sin mencionar titulo ni autor. con e sta configuracion me p ropongo a segurar c ierta autonomia a cada corte, de tal modo que sea posibl efectuar consultas es pecificas, 4 pidamente loc alizables, sin necesidad de transitar el libro ordenadamente. Silos ¢ apitulos que comentan los tres ap artados del Esctito se llaman Aceria dra. es porque su pretension se limita a la de cere ar, acercarse,m ediante un movimiento cn spiral, al nddulo de un sentido que siempre se sustrae y que parece alejarse indefinidamente; De es temodo pr etendo re producir el movimiento de “La Instancia. ..” mism a, cuy 0 ac ercamiento espiralado al “niicleo de nuestro ser” s6lo lo aleanza mediante un salto, el de la meta fora v Una inves tigacién sobre “La Instanci a...” no podria desconocer et rabajo de J ean-Luc N ancy y P hilippe L acoue- Labatthe E/ Titulo de la Letra de 1973 cuya lectura L acan supo 19 Hector Lapex aconsejar en su seminario Avn de ese mismo aiio, sin dejar de sefialar que s us tiltimas treinta paginas fueron esctitas “con | as peores in tenciones”, A ates de nuestro prese ate te abajo, es ¢ optisculo era el tinico texto destinado p ore ntero a un estudio sobre “La I nstaneia...”. En é1s us autores p lantean diferencias desde posiciones filoséficas a Hegadas aM artin H eidegger y Jacques Derrida. No es un texto psicoanalitico ni escrito por psicoanalistas, pero constituye una lectura responsable del escrito hecha “desde afuera”, que prue ba hasta qué pu nto el discurso filos6fico ya en esa época tomaba en serio a Lacan. El pensamiento actual se vuelca hacia Freud, son abrumadotres los testimonios de que hoy se piensa y se esctibe con Freud; pero es un Freud post retorno, que nace con Lacan en un tiempo que invierte su direccién. Por otra parte, la presente investigacidn tampoco podria desconocer eI desarrollo y la tra nsformacidn que Laca_n fue gestando del concepto de dtralueg o de la época de “La Instancia...”, por ejemplo en el Seminario 18 De an discurso que no sea del semblante y en el atticulo contemporineo “Lituraterre”. Irhacie ndo referencias con stantes a esas dos publicaciones posteriores por un afé nde actuali zacion n o hubiera hecho m és q ue complicar ¢ 1d esartollo d el ibro, y contradecie el principio elemental de “imponerse limites”. Por lo cual he incluido como Anexo 1 el trabajo que la psicoanalista Teresa Traynor escribiera especialmente para es te libro titulado: “La letea después de La instancia...” El texto de Labarthe y Nancy ha sido tomado en cuenta paralalectur ade La Inst anda... queaquiharé, pero lamentablemente no podré ocup arme es pecificamente de él, ni inchiir el excelente trabajo titulado “Con las peores intenciones” (Sobre E/ titulo de la ketra de Labacthe y Nancy)”, que la autora recién me ncionada ta mbién ha bia es crito p ara es te libro. Su novedad ys us mérit os haria q ue s eguramente | o vea mos publicado en otto lugar. 20 “La fustancia de Lacan” — Tomo I Los siguientes anexos incorporados al final del libro poseen una especial im portancia. Son unas eleccién de fuentes bibliograficas relevantes, mencionadas o aludidas por Lacan, cast todas de muy dificil hallazgo e inéditas en castellano (algunas como el p equefio libro de Herbert Silb eres, publicado sélo un a vez en aleman en 1 921), especialmente traducidas poe primera vez pata su incorporaci én allibro. Finalmente, | os indices generales 0 especificos han sido elaborados para facilitar las consultas de los le ctores interesados en una parte o temaen particular. Mi aspiracion por supuesto es que el libro sea leido en su totalidad p ero por ot ra parte, la inve stigaci6n re alizada y la organizacion elegida, le han o torgado un formato de “obra de consulta”. VI He postergado una pregunta que atin me interroga: zpor qué “La Ins tancia..”?z Noes talvezunescrito pasado de moda...? ZN 0 fue ac aso s uperado p or Lacan? ; Tiene solo un interés historico? Lacan nunca dijo que la teoria de lo sim bélico expuesta en “La Ins tancia...” hubiera sido supera da ni que el desarrollo posterior de sue nscflanza la contradijera. Puede haber dicho “ahora ademis digo...” en el sentido de acentuar otras zonas de la doctti na, como la im portancia de lo real, del obj eto y del sintoma (sinthom. Puede haber puesto en cuestion la primacia de lo sim bolico en] a practica hasta hacer equivale ntes los tres registros. Pero nada quedaria del edifi cio tedtico que co nstruayé en suretot noaFreud siprete — ndiéramosh acer ex istir al inconsciente fuera de la instancia de la letra, porque su estructura legal como tinica razdn desde Freud, que ha sido transmitida en este escrito instaurador, nunca fue renegada en su obra posterior. La im portancia y1 a actualidad de “La nstancia...” se acentiian en los inicios de este nuevo siglo, cuando la practica ha derivado hacia una clinica de lo real que tiende a desentenderse de 21 Hector Lapex las astuci as si gnificantes de | inc onsciente y del re cortido de la asociacion libre. Se p romueve enla formacidn de los a nalistas una ideali zacion de 1a ac cin correctiva para ac otar el goce, en detrimento del trabajo (Arbei/) que tanto Freud como Lacan siempre pusieron por encima de cualquier o tra intervencidn: e] desciframiento del jeroglifico inconsciente. Sien sumome nto el olvido y degradacion de La Interpretaciin de ls su eos m atcé la disipa cin del in consciente freudiano, no estaremos asistiendo a una repeticién de lo mismo con la pretendida superacion de “L aInstancia de la Letra en el inconsciente o la raz6n desde Freud”? Hoy pare cieta que de biéramos aceptar como ve rdades postumas de Lacan laa fiemacion de “la decadencia de la interpretacién” y eldiag —ndstico de ~— muestraé pocaco mo “irreversiblemente pos inter pretativa”, luego de ha ber decretado “la muerte del significante” (sic). La exclusion de lo simbolico de la clinica es la forma que adquiere hoy la resistencia del analista, por privilegiar una clinica lMamada “de 1 o re al” que considera a! a in terpretacion como ineficaz, banal y decadente. Es nec esario por supues to acep tar que la clinic ano se reduce a ninguno del os tres regis tros. ¢ Por qué no pensar entonces en una clinica “de lo nod al”, con divers as formas de intervencion donde la inferpretaciéin sea resguardada como la forma mas pura de desciframiento del i aconsciente en el marco de la transferencia y del deseo del analista? 22 I “LA INSTANCIA DE LA LETRA...”, UN MOVIMIENTO EN ESPIRAL El sistema Se ha dicho q ue “La I nstancia...” marcé una época. Por mi parte agregaria que “La Ins tancia...”, adem as, cambid una época. La publicacin de este escrito fundamental dejé su marca ea la teoria del inconsciente y en la practica del psicoanilisis que desde entonces no fuer on las mismas. Peto ademas, la produccién general en elca mpod elali agiiisticay el pensamiento filos6 fico co ntemporineo nop udieron ya desconocer el surco trazado por la originalidad de este texto. Los e fectos de “La I nstancia...” son una prueba de la conjetura que hace Lacan haci a el final del escrito: Al tocar, por poco que sea, la relaciin del hombre con el significante, se cambia el curso de la historia modificando las amarras de su ser. Laideade laprimacia del significante,1_ ai nédita formalizacin de la metaforay de la metoni_ mia y el modo subversivo de p ensare 1 ser, ta np ropios de L acan, s ib ien respondena unanec esidaddelcampo del ps —_icoanillisis, introducen en los domi nios lingii istico, retérico y filosdfi_co, intertogantes de tal magnitud que csas disciplinas se ven obligadas a tener en cuenta las novedades tedricas presentadas en “La Instancia...” aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. “La fustancia de Lacan” — Tomo I No sélo desde — afera sino también desde adeniro del discurso psicoanalitico se postula al pensamiento de Lacan como un “ sistema”. J. A .M illere ne 1“ Indice ta zonado d el os conceptos principales” de los Escnifos attibuye ala obra de Lacan la propiedad de ser un sistema: Permitasenos afiadir aqui que sabemos cerrado al entusiasmo el discurso lacani ano, p ot hab er reconocido en lo que se da en lama su apertura elp rogeesod eu na sistematizacionc uya coherencia h a s ido, p ara eld iscurso de Roma, definitivamente es tablecida,y asegur ada su chusura. Pore Ilo,s egine le onceptoq ue tenemos de estal — ectura,alg ose gan a estudiindola como formandose en sistema, a pesardel a elipse del es tilo, necesaria segd n Lacan, a la formaci6n de los analistas. Y agrega Miller para avalar esta afirmacion: Apelamos aqui a Boole, a Carnap, a los estudios de M. Guéroult sobre Berkeley.* Ahora bien, ¢ tienen las obras de Freud o de Lac an, y mases pecificamente,“L alIns tancia...”, las condiciones esenciales que autoricen a considerarlas un sistema? Nada mis lejos de ser un todo sistematico y acabado que dichas obras. A pesar de los miltiples empl eos de la idea de sistema, hay una cierta coincidencia en s stema se define por ser un conjunto de elementos relacionados entre si funcionalmente. Tom aré| as diferencias modernas entre] os u descripcién general. Un s conceptosd e sistemay — estructura, par ahacer resaltar la impropiedad de la idea de sistema en este caso Me refiero a tres puntos esenciales. Primero, las unidades del sistema tienen una identidad propia, mientras que * Miller, Jac ques A, “In dice mzomado de lo s concep tos principales, 10” en Lacan, J. Esoritos, pig 364, Siglo XX, México, 1971, 29 Hector Lapex en lacs tructura se constituyen difere ncial_y oposi tivamente Segundo, la celacin o interaccién ente las unidades del sistem a no c ambian su identidad,en cam _ bio los elementos de la estructura, por no tener iden tidad prop ia, s6 lo tienen un valor qued epended es up osicién.Y — tercero, p ara £ uncionar adecuadamente, a 1s isteman od ebe f altarle ninguna d es us unidades, en cambio la estructura funciona precisamente porque falta un elemento que causa y permite su movimiento. 2Podeia decirse que hay rastros de sistema en “L a Tnstancia...” Si més arti ba he dic ho que este escrito materializa un momento de con char 0 que no deja cabos sueltos, eso no implica sostener que Lacan expone un sistema. Una cosa es que su escri to se a una pieza logr adae n cuanto ar ticulo cien tifico, otra es c reer que las ideas expuestas conformen una t otalidad cerrada alos cambios. Esa confusion esta presentee nsusc titicos,y aunenquie nes dice n comprenderlo. Sin embargo, el r ecortido del texto no hace otra cosa que demostrar la imposibilidad de producir un cieere real, donde el objeto de la exposicion haya sido acabadamente definido. Lacan recurre entone aberes, a interpretaciones de lad octrinaf reudiana,a un estilo constantemente retérico, a con frontaciones, incluso a formula s a relaciones con otros cuasi-algebraicas; pero aun asi, el ava destaca que sus fSrmulas, algotitmos o matemas, no se inscriben en sistema alguno, ni por su pact elo forman.S on demo straciones ais] adas donde | a equivocidad de la pala bra cede su lugar a lo inequi_voco de a escritura, que por no constituirse e nun sistema globald simbolos, ni par tirde axiomas, deja siempre un tesultad o inacabado. La légica de Lacan es, segiin el mismo, “un intento de légica”, y como tal fallida, asi como sus matemas son un intento de matematizacion. Quiz’ haya ciertas filosofias que efectiv amente sean un sistema porque encuentran su fundamento en su propio pensar, 30 “La fustancia de Lacan” — Tomo I y que aun en la disputa, ese pensar no se confronta sino con otro pensar que aceptalas mismas premisas. En las a atipodas, el psicoanilisis esta c onfrontado a algoe nada omélogo ala teoria: el habla del an alizante, la ex periencia clinica y la suma de los saberes que lo nutren. No es un sistema homogéneo, esta en tensi6n c onstante entre la te oria yla clinica: el dis curso del analizante a ntes que set elca mpo experimental donde se confirma la teoria,es1] o que pone en cuesti 6n su hip otética coherencia. LA ESPIRAL Ahora bien, en oposicién al esquema cit cular propuesto porL abatthe y Nancy que par odia a De revoln tionibus orbiam celestium, me atreveré c on o tro q ue c onsidero p ertinente. Mi propia hipdtesis es que el progreso de “La Instancia,..” taza un recorrido en espit al, desde la periferta hacia el centro. Esto significa que enc ada giro convergente hacia el centro, Lacan pasa por el mismo ¢je (tadio) pero nunca por el mismo punto. El movimiento de “La Instancia...” es en efecto circular, perono al modo de las 6x bitas pl anetarias, como lo quier en Labarthe y N ancy. El movi miento en espiral im plica una figura abierta, donde lo tinic 0 consistente es el traz0; la fi gura que ese trazo dibuj a deja ind cterminados los 1 ugares de_exterioridad ¢ interioridad del esquema. Los elementos, es decit: las ideas, conceptos o referencias ajenas que in tervienen en el escrito, pueden al mismo tiempo seguir siendo exteriores a él; asi por ejemplo los términos lingiiisticos, filos6ficos, literari os 0 antropol égicos,no son tomados sino luego de transformaciones c onceptuales que los transponen al discurso psicoanalitico pero que no modifican la legalidad que poseen en su campo propio, ni pretenden hacerlo. Hay otros, que aunque no “d_ erivados” al discurso del psicoandlisis son incorporados en su argumentacién: son muchos los lugares. donde lasi deas dem ostraciones _ expuestas 31 Hector Lapex encuentran su referencia, incluso su apoyo, en autores u obras no mencionadas. Tal el cas 0 de Emil e Benveniste, cu yo articulo “Los nivel es delanilisi. 5 lingtiistico” organiza todal a atgumentacién lingiistica de la primera parte. Labarthe y Nane y mencionan ot ros auto res, como Hegel o Rousseau, que s egtin ellos, son x/tratextos ocultos del texto de Lacan. Una ¢ epresentacion e nes piral no tiene radios 0 ej es previos a su propio recortido. La espiral no dibuja citculos sino mas bien, como se sabe, _un recorrido de trazo continuo, que comenzado en el pun to masa bierto, acabasia al alcanzarun nucleo central. Este pun to seria mas bien ideal pues las vueltas de la espiral podcian ser infinitas antes de alcanzarlo. Sélo la marcha de su ejecucién va determinando —ea la curvatura— sus ejes posibles. Asi por ejemplo surgen los ejes de la le tra, dels ignificante,d ela metafora, dela metonimia, del inconsciente, del sint oma, deldeseo, delser,t érminos qu e aparecen una y ote a vez en los tres capitu los; lugares por donde Lacan pasa reiteradamente pero nunca para decir lo mismo. Cada vez que vuelve a pasar por esos téminos, su formulacion se enriquece y se hace mis y mis conceptual. Llamaré convenci onalmente, imaginariamente incluso, prriferia de la espiral al inicio del escrito y centry o iicleo al hipotético punto donde completaria su recortido. La ejecucién de la espiral aiosa ese punto pero no lo alcanza. Del mismo modo, el progreso de un an dlisis traz a cier tamente un eje hacia eln ddulo de lo reptimido, no alcanzable, pero calculable a pesar de la dispersion metonimica del discurso asociativo. La idea de un recorridoe a espiral no es nueva; ha sido aplicada ala direccin de la cura por el propio Lacan. Desde el Seminario 1 Los Escritos técnicos de Freud y hasta el Seminario 26, el Ultimo, llamado La topologiay el tiempo , elabora una t opologia del anilisis como trazado en espiral. En su obra, la espiral comienza siendo un aimage ng faficap araexplic atl adialéc tica intersubjetiva del andlis is, paralu ego's et formalizada topologicamente, mas alla de la “espiral dialéctica” hegeliana. 32 “La fustancia de Lacan” — Tomo I Aqui empleo la espiral para indicar el recortido de Lacan en la constru ccién de 1 os conceptos: cada nuevo git 0 repilelos términos, pero estos ya no dicen lo mis mo; cada giro no es un a revolucién ya que no tetotna al punto de partida; produce una diferencia de sentido que reduce la dispe rsién o imprecision del gito anterior. La siguiente cita de F. Récanati habla por nosotros: Esto se parece a un circulo légico, pero de hecho se trata mas bien de una espiral, pues el término de llegada y cl téemino de partida, no se puede decir que s ean lo mis mo. Lo que esta dado, es que el término de llegada es el mismo que el término de partida, pero el término de partida mismo no es ya el mismo. Else vuelve el mismo, pero solamente aprés coup. Segun Récanati esa es la “disimetria esencial que hace la diferencia e ntce el citcul 0 y la espit al”. Y con respecto a la repeticiin re cuerda a Kierkegaard: “lo tin ico que s e re pite es 1 a imposibilidad de la repeticion”. Si pactimos de lo mas perifético de “La Instancia...”, su titulo, ya ahi hay un primer giro ¢ ompleto y el anuncio de los “elementos” que trazarin los ¢ jes hacia donde se produciré ¢1 retorno en los giros posteriores. En efecto, se anuncian: la lin giiistica, el psicoanilisis y la filosofia en los términos Aira, inconseiente, y raxdn. Pero aun antes, el antecedente de esa charla con estudiantes que dio orige nal escrit 0, pone e n juego los tres discursos que se articularin en el texto. Lacan mismo dice que se traté de un a chatlapedidaaun psicoanalista, por el grupo de Filosofia, dela Federacion de Estudiantes de Letras. Es decit, | as circunstancias mismas no son aje nas a la determinacion del texto 5 Récanati Francois, “P redicacién y Ordenacidn”, (intervencién de Ré canati en ase gunda clase del Seminario 20, Encor), F icha de citculacién interna, EFBA., 1982. 33 Hector Lapex en tanto articulacién de tees discursos domin antes: el de la letea (lingiiistica y 1 iteratuza), e 1p sicoanalitico (descu brimiento del inconsciente), y el filosé fico (la problemitica del set y el ente) Luego, el primer apartado: “El sentido de la letta”, es la puesta a punto de los elementos metodolégicos que permitir in extraer al inconsciente freudiano de las garras del irracionalismo, de lo instintual. El segundo: “La letra en el inconsciente”, es una puesta en acto de la defini cidn “la clinica es in terrogar lo que Freud ha dic ho”, pues p or laviade una in terrogacion ala Trawndenting, Lacan dem. uestta que € se texto ptinceps de la clinica no es sino la verificacién de la operatoria de Ja letra en el “trabajo” ( Arheit) de 1 as formaciones d elincons ciente. En el terceroy t Itimo: “ Laletra,els ery e 1 Ot to”, q uetienela dimension de un momento de contluir ,enconttamos los. gitos ultimos, pero no conclusivos, de la espiral. EL LOGOS Los d os primeros a partados fuer on vaci andol a consistencia del ser del suj eto. Se impone ahora dar cuent ade este agujero central-esterior hacia el que converge el trayecto de la espiral. Se hara manificsto que lo escrito en el titulo como “la raz6n desde Freud” tiene las mas inti mas relacione s cone | sentido del légos para Heraclito. 2A quién recurrie entonces sino al fildsofo actual, Ma ctin Heidegger, el mas cercano al pensar primero de la filosofia que ilumina la verdad del Logos? La articulacion del discurs 0 psicoanalitico de Lacan con el pensar filoséfico de Heidegger ha sido av eces rechazada por algunos psicoanalistas. En Lacan encontramos al mismo tiempo que “reconoc imientos”, “d esconocimientos” de es ¢ pate ntesco en el pe nsar, y siempre por distintos motivos que los justifican, Puede decit tanto: 20h ay (con Heidegger) mi nguna semejanza de 34 “La fustancia de Lacan” — Tomo I didlogo, incluso y sobre todo filo séfico...$ (1966), como no reniego de la fraternidad de este decir, puesto que lo repito sélo a partir de sma préctica que al situ arse des de otro discurso, lo 1 elve incnestion able? (1977), y aludirlo, aun sin nomb tarlo, co mo pr ecursore ntte Jos sinicos hombres de la verdad que nos quedan’ (1966) Lo cierto es que Heidegger seguiria siendo un autor que interesa sdlo alos debates filosdficos, si no fuera por Lacan que lo descubrié como interlocutor del psicoanilisis y 10 puso en el centro de un didlogo entre fildsofos y analistas que cobra mas y mas actualidad ea nuestro tiempo. La razén desde Freud aparecera asi como indudablemente nueva, pero al mismo tiempo c omo “ retorno” al a verdad del Logos. Hubo,en un tiempo quiza_ mitico dela filosofia, el relampagueo de la luz del ser, pero —dice Heidegger—, e/ rayo_ya se extinguid, nadie capté su irradiacién ni l a proximid ad de aquello que iluminaba. Hubo olvido del Logos, que despierta con Freud de su largo sue fio. En lo mu evo de Freud si empre se tratadel a insistencia, de la re peticidn. El descubri miento freudiano es el retomno del Logos, y eso es lo que Lac an nombra como da razén desde Frewd. Elco mentario del Log os quehac a co ntinuacién deberia inse rtarse o rdenadamente al aalturad ela s ultimas paginas del escrito dond ¢ Laca nm enciona explicitamente a Heidegger. P ero entiend o justific ada su inclusié n en e ste pun to inicial en tanto se trata de un concepto que recorre furtivamente, desde el inicio, toda la espiral del texto. © Lacan, Jacques, “De un designio”, Eseries, pig 142, Siglo XXI, México, 1971 7 Lacan ,Jacq ues, “L’Eto urdit”, (1972), editado en caste Il Atolondsado, el Atolondsadicho 0 Las vueltas dichas”, Escansién N° 1 , Paidés, Bs.As., 1984. ® Lacan ,Jacq ues, “Lac ienciay 1a verdad”, en Escrifos, p. 343, Si glo XSI, México, 1971. 0 co mo “EL Hector Lapex 36 1. Comentario sobre la cuestién del Aéyo¥ (Légos) en Heidegger y Lacan. sQuédice ellog os? Nuestra. pregunta es deliberadamente ambigua. Se multiplica en: si el logos es palabra, ya que noes | a nuestra, :qué_nos dice? Pero también, ya la inversa :qué decimos nosotros cuando decimos logos? O mas ambici_ osamente aun, zqué nos dice Her aclitoc onsu 1o80V_ (ijgos),en esa le ngua originaria, perdida, cuyo sentido y a no € ncontrariamos en el griego posterior? Qué entiende desde alli Heidegger por Logos, en su redescubrimiento del sentido a ntiguo? Y fi nalmente, ; hay atticulacién en Lacan entre el hall azgo heideggeriano dellogos ya raxin desde Freud? Ninguna de estas preguntas tie nen un a res puesta acabada, desde el momento que /dgos es intraducible. En la que 1 os in teresa, la ultima, solo nos queda seguir los fastros tenu es de ese movimiento discursivo de “La Instancia...” que llamé movimiento “en espiral”, y que desde el ritulo hasta su fin se encamina a la localizacion del desco, no del “viviente—sex”, sino d el sujeto en su dependencia con r especto all ogos. ¢ Diciendo | ogos, estaremos no mbrando al “ Otro”? Seria una respues ta demasiado general, puesto que no deja ver en el logos, lo real de la letta como soporte de la repeticion Deberé por tanto estrechar el comentario y recurtic al pensar de quien ha sido rec onocido por Ls fildsofo mas proximo a su pro pio pensamiento: Martin Heidegger. A partir de él, hablar de Logos es hablar de | Jinas de Heidegger. an como el aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. Hector Lapex 38 e8 pahta eBnai. (Heraclito, frag. 50) (Léase: ouk emoa — allatod log ou akotisa_ntas homologein soph6n estin hén pinta einai) En la traduccién de nell alalem An, aceptada por Heidegger, se lee: “Si ustedes no lo han percibid o de mi sino del s entido (Adyou, /gon), entonces es sabio de cit en el mism 0 sentido (ool ogein, homo lngein): Unoes Todo, E& P ahta, (En Panta)”. Lacan por su parte traduce de Snell al francés: “Silo que ustedes ha n oidon o provie nede mi, sinode 1 sentido (Aéyov, /goi), es sabio también decir de forma parecida en ese sentido (othol ogei, homologein): Uno es Todas las Cosas, E8 P ata, (En Panta)”. Ellogos p of tanto es palabra “oida”, palabra que no proviene de mi. Pero entonces zquién ha bla en el Logos? Heidegger responde en otro lugar: “El lenguaje habla”, locucién que encuentra su réplica en la de Lacan: “somos h ablados”. La “metafisi ca de la subjetividad” como llama Heidegger al desarrollo de la filosofia, habia colocado al hombre como autor de su discurso, y | 0 oculto del ser habia sido reabsorbido en la transparencia de lo subjetivo. Con Heidegger surge “otro pensar” que arrasa con la identidad entre el ser y el ser de dos eves, y encuentra en el excentricismo del Ligos las condiciones de su verdad. En este senti do verdad y légos son una misma cosa, siempre que ¢ ntendamos a la verdad co mo aquella que dice: “Yo la verdad hablo”, ya que tanto para Heidegger como para L acan, ese “ Yo” es ex-is tencia: seren|l o exterior als er. As ociamos aquiun p ensamiento de Nietszche, que como Hericlito, gustaba del a forismo sentencioso: “Yo soy lo mas cercano y lo mas lejano a mi mismo”. “La fustancia de Lacan” — Tomo I En su teflexién sobre el logos —como en tantas otras cosas— H eidegger se diferenci a abs olutamente de la tradicién fil os6fica: 1 ogos no es “ra 260” co mo jus ta medida de nuestro proceder, ni tampoco la proporcién logica de 1a “ratio”. Hay algo del ser que se sustrae, que no es determinable por la raz6n o el cilculo, angostados yc onsumadose nel “ wpito”y en las“ Regulae” cartesianas. En su“ otro camino”, que es el camino oscuro “del bosque”, Heid egger encontraré en el deci t de los po etas laproxim idad mas abe umadorade la revelacion d els er. L 0 q ue e Idiscurso f iloséfico no puede, lo puede el lenguaje poético, por eso “Para qué los poetas™, “Lo que ellogos ¢s,lo tomamos del | égein, (gein). Qué quiere decir /éein?” se pregunta Heidegger. “En el mundo griego se encue ntra en el hablar, decic, narrat. Sélo queen una época aun m as antigua y o riginaria significo: colocar, dejar delante en el suelo”. Por su cuenta, Lac an es tablece aqui un a ho mofonia con el verbo Francés déguer (legat), p ues e ntiende que “colocar, dejar lo cose chado delante” tiene su origen en laisser (“dejar”), verbo que desde el siglo XVI produce el sustantivo derivado Zegs (“legado”). Logos, legado; cm Lacan ente ndemos: transmisi 6n simbolica que requiere de lo escrito, es decir, de la letra como s oporte material dellog os, nos onido_ni significado. Es un legado que en tanto letra no encierra nada mientras no sea leido. En efecto, “leer” es otra de las derivaciones translingiiés ticas del verbo grieg 0 eein: degere en latin, lesen en aleman, Zire en francés Deu na maneras util,a propiada paral al ectura psicoanalitica, Heidegger ag rega entre par éntesis que 1. Heidegger Martin, Caminos de bosque Alianza Universidad, Madrid, 1996, p. 241 39 Hector Lapex 40 “testa as er considerada aqui la an tigua palabra al égw (alégo), en extincién des pués de Esquilo y Pindato: algo (etvai) mei neumbe’. Fe eud desde el — Proyecto... ha bia empleado el mismo término que Heidegger: evar, para referirse a “un algo” que me incumbe en el sentido de una determinacién, que no es “autodeterminacién” :Ese algo del que dependo es entonces un legado (deg)? Eselleg ado dellengu aje “dejado yacente delante junto”, cuya esencia es un desocultam iento que sin embargo “deja asalvo” lo velado: “llamamos a esto el ser del ente” ( Sein des Seienden). La verdad del ser noes una pura presencia; es pre sencia _y ausencia: alhgeia (alétheia). Al finalizar “La Instancia...” Lacan dird del ser que es una me tifora, pero que noesunam etafora deci clo, dejando asi definitivamente resuelto que no hay otto set que el acrojado a nuestra playa por el oleaje del lenguaje, que como letra, es decir borde, li toral del aguje ro del ser, es sin embargo materialmente real. Lo que me incumbe es ese “hablar de la lengua”, com o se expresa Heidegger, en tanto marca primera. No es ni la f wh} (phond) sonido vocal ni el shmeien, (semeion), significado, sino lo que cl lenguaje hace preseate cn su acto de vela r-develar: “que un a sust ancial p rovidencia del ser se oculta a los hombres. Elser como presencia se sustrae, pero la lengu a griega origi naria, la de Heraclito, era capaz de decit Ja sustratdo; eso par ece de cirnos H eidegger. Por eso la verdad es alhgeia ( alétheia), des-cu brimiento del o Thgh, (éh) cubierto, oculto. La mision que se impone Heideggeres lade re tornara ese descubrimi ento originario qu eno puede sinoco. nservar,almism 0 tiempo, el m isterio i rreductible de lo oculto. Ens us tétminos: el olridn del set es inevitable, pero se puede sin embargo orientar el pensar hacia el odo que se produjo “La fustancia de Lacan” — Tomo I de ese oltido. De eso se trata en su ofro pensar, llamado también po él ofr inicio ,n0 co mo segundo 0 alternativo, sino como el primero y tinico, pero de otro modo, segiin lo explica en una carta a Hannah Arendt del 19-VI-1972. 11 “Decir es | égein, (ge). Esta frase s e halla ahora despojada de todo lo a ccesorio o va no”. Heidegger se refiere, en nuestra lectura, tanto a la imagen aciistica como al concepto de la palabra. Ninguno de los dos “esencian” allogos, porque por fuera de ellos, “cl logos procura la revelacion por el hablar”. Se trata de un “acto” fundante de lenguaje, no de un contenido ni de un mensaje. La materia del logos, no es el sonido ni la idea, es la letra. Pero si el gein no es el sonido que expre sa una idea, equée se ntonces o ir? Obviamente noe se scuchar imagenes sonoras ni reconstruir significados supuestos Mas atin, oi no es penibir, “asi que mie ntras partamos de lo a custico, al m odo cientifico, todo quedara puesto en la cabeza”. Ole es m As bien una sumision a lap alabra, al logos, una “transferencia al espiritu”, donde el hombre puede fallar a la escucha, desoir lo esencial. Oimos verdadera mente cua ndo “co rrespondemos a lo que se nos dice”. Rest cna anticipadamente aqui el término de F reud’ que aparecer 4 en “La Instancia...” (208/504)": “reco nciliacién” (V ersobnsmg) do ndel a 1 Heidegger, Mastin, FL Arendi/M. Heidegger — Correspondencia, Editosial Hexdes, Barcelona, 2000. * Son tres las ediciones de Freud que hemos consultado. Freud, S., Obras Comphetas, Amo rrortu Edito res, Bu enos Aires, 1978-1985, en adelante AE, Freud, S., Obras Complefas, Biblioteca Nueva, Madsid, 1968, en adelante BN. Freud, S., Obras Completas, Santiago Rueda, Buenos Aires, 1953, en adelante SR. “Los mimeros entre paréntesis remiten a “La Instancia...” en Escriias de J Lacan: el p timero ala edi cién de 19 71/1976, y elsegundo ala edicién de 1985/1988). 4 Hector Lapex 42 “correspondencia” n oes atm onfae ntredos, sin o obediencia r etrospectiva al pade e muer to de Totem y Tabii. La letea de la ley es la necesaria “ mediacién” para asumir, hacerse cargo, corresponder al legado (légein—Hgs) escrito en el discurso de nuestros antepasados Es en estos pasajes donde se -vistumbra ya la funcién de la lettalegado (gs) como perforacion significante en elcampo del Otro, y como evacuacién de g oce del registro simbélico. 2“Pero com o podria decidir alguien silo que esta traduccion supone como esencia del Logos, aunque sea lejanamente, se adecua alo que Heraclito ha pens ado y denominado con ese nombre 'O L 080 V, (O Ligas)”?, es lainquietud de Heideg ger, que intenta res ponder tomando parte por parte el fragmento 50. La sentencia comienza con un ouk ehou (oxk emi) no es a mi. Elsujeto esc ucha, no al otro m ortal, s u semeja nte, sino a “algo otto”. 2A qué? Al Logos. “ouk emou=alla>tou=logou ... (owk emoi alla ton Jigor), no deben prestar odo, (como mirando fijamente) ami,si no que... la audicién del os mortales de be dirigirse a al_ go ott 0 Sobre qué? tou= 1 ogou, ( sof Zigoniy”, sobre el logos (Evitar la fijacion de la mirada en clotro para poder escuc har al Log os, sexi el m otivo ultimo del divan cn cl didlogo analitico?). Estas primeras consider aciones s obre cl Logos nos petmiten descubrit que su presencia — acomparia_exire Zineas e| ve corrido espitalado de “La Instancia...” texto que podriamos considerar como dedicado a elucidar qué significa en el psicoanilisis “corresponder al Logos” Lacan sin embargo emplea sdlo dos vec es el tér mino logos, lo que hace aun més significativo el momento y el sentido enq ue aparece: hacia el fi nal del apar tado 2 (204/499), poco antes de citar aHeid — egger, y en el “La fustancia de Lacan” — Tomo I apartado 3 (211/507) donde une “locura” a gos, ya casi en el womento de conciuir el articulo. Enes osm omentos me nciona la“ — repeticién”, definida como una serridumbre viva desde el principio regio del Logos, con lo cual liga el Logos a la pulsién de muerte ya las antinomias de Empédocles, para pasar enseguida al padre de Tétem.y Tabi La referencia no es arbitraria, no sdlo p orque Freud descubriera al finalde su obra que | as antinomias de Empédocles, sin él recordarlas, habian estado presentes alo largo de toda su obra, sino porque la logica misma de “La instancia...”, tan a la escucha del pensar presocratico, desemboca necesatiamente, como la obra de F reud, e ne sa d octrina an tigua, leida c omo “ texto perdido” al tiempo que como antici pacién re mota, dando en todo la raz6n a Heidegger. Por otra parte la menci6n del Logos en relacion al Edgia de la Locurade Erasmo, habla a las claras de que, si para Lacan el Logos es razOn, no es la de la ciencia sino la del Witz,la del rébus, la de la “sinrazon” del inconsciente. Logos es, en su dimensién de letra, repeticién de la marca inaugural (edngdeer Zig, rasgo unario) que divide al sujeto, la que lo revela como otro. Por lo cual cobra importancia el término o hhol ogeis, (Jomologein): “ enel mismo sen tido”, que tra nsmite ciertamente la idea de repeticién. En elbreve escrito “De un Designio”, aparece el logos en esta misma linea de pensamiento. Alli Lacan da cuenta de la inclusién de la conferencia de Heidegger en La Piychanalyse, como via para interesar al psicoanalista tanto como sea posible en el lenguaje , y demosttar, con Benveniste, que b mds profiundo de lo afectivo [est] regido por ef lenguaje. 2 Lacan, Jacques, “De un designio”, en Exrites, p. 140, op.cit. 4B Hector Lapex © Freud, Sigmund, “El porvenir de una ilusién”, BN., Tomo II, p. 73, Madsid, 1968, 4 Peto se niega a aceptar que p udiera haberse t ratado de un didlogo filosdfico con Heidegger: Este es el motivo, y no nin quna vana semojanza de didloeo, i nclusoy sobre tod 0 Jfilosifico... (p. 142). S egin parece, aunque Lacan t uvo que pasar por Heidegger para descubrir el logos, ahor a, en “De un Designio” (1966) en un ges to antipatico de desconocimiento (que como vimos rec tifica en Escritos posteriores de 1 971 y 1977)— pero ques itve p ara afirmarla pertenencia freudiana de 1Logos en psicoanilisis dice—: EJ (Freud) ¢ s “cl primer 0” ¢ iluminar... Le es suficie nte re mitirse a Freud par a encontrar la justificacion de su empleo: “Cuando Freud en un texto célebre produce juntamente Andnke y Légos, [...] la gran necesidad no es otra que la que se ejerce en el Ligosy que éles elp rimeto en iluminar con la luz naciente de s u descubrimiento. Es la repetici 6n mis ma, cuya figura él renueva para nosotros [...] La repeti cion es la ini ca que es necesatia...” (p. 144). Osea, no hay otto L ogos quee Ide Freud: la n ecesidadd ela repeticion. El desiino (andnke) se teansmuta conceptualmente c omo rpeficidn, y ésta dice la esenci_ a del Ligos, de lo que esta “mas alla” de la subjetividad. La referencia que sugiere Lacan en “De un Designio”, pero que no cita,es ver daderamente preci osa para entender el sentido del Logos e n Fr eud: lahem os. encontrado en la nota 7 de “El potvenit de una ilusién”: ‘Losd iosesg emelos LogoV-!Anagkh,( Légos: “razon”; y Andnke: “necesidad”) del holandés Maultatuli...”8, zqué dice esto sino que Logos y destino son la separacién de una misma cosa (gemelos), y que si hay una “necesidad” es la del Logos? aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. Hector Lapex En p sicoanilisis, “ oculto” (1 hgh) no hay nada, 0 mejor, seguin la clata expeesion de Lac an: “hay nada”. Lo veladono rec ae sobreel sersino sobre su imposibilidad La falta eso en términos Freudianos: la cepresion es “primaria”, a ntecede de t alm odo al sujeto que 1 o constituye “en falta”, en falta de ser ( manque a étre). Lo reprimido por tanto noes elser, sino la imposibilidad del sujeto pata ser, para h omologarse a una sustan cia cualquiera, el “yo” por ejemplo. Alaforismo “el set (Sqn) es y el ente no es” con el cual Heidegger replica al o ntologismo de la metafisica: “El pleno es enciarse del ser (Se yn) ¢ nla ve rdad del evento hace reconocet que el set y solo el ser es y que el ente no es”,!5 Lacan le o pone: “la falta es”. Y enese brutal oximoron, queda ubicado lo real como ause ncia del ser. EI psicoanalisis parte de una falta radical, no de la pres encia, lo cual ex cluye que en su cam po pueda pensarse en un “pleno esenciarse del ser” como “verdad del evento”. Con Heidegger vemos retornar la nostalgia del ser y la no admisién de que el ser no sea (su vacio, su agujero). Pero a diferencia de la metafisica académica, él remite la posibilidad del ser. aunte moto pas ado heroi co: a Hetiaclito, a los griegos antiguos. Ellos no tuvieron que pensar el ser del ente, “habitaron en ello”: “Una vez, en elcomienzo (tiempo del m ito) 1a ese ncia de la lengua relampagued alaluzd els er..p etoe lr ayoy ase extinguid..”" 15 Heideg ger, Ma rtin, “ElSer (Sey) Evento”, fragmento de Beitraige gur Philosophie (Vom Ereignis), publicado en Inago-Agenda N° 44, Octubse 2000, Letra Viva Libros, Bs.As, traduccion Lima V. Picotti * Citado por J. Lutzky, Redes de la Letm 4, p. 79, Ediciones Legere, Bs.As., Junio de 1995. 48 “La fustancia de Lacan” — Tomo I tm ta del acre encia de Heidegger en un tiempo histdrico que fue real? ;Foema paste de su idealizacion del pensar griego? ;O mas bien es la auténtica creacién deu nm itop ara explicarla c arenciad es er,s u “qusentarse” irreductible? Quienes afi rman lo primero, entre los que se cuentan lacanianos preocupados, como el maestro, por diferenciarse del “fil dsofo” gno estarin cometiendo con Heidegger el mismo error de lectura en que incurrieron los antropélogos, al suponer en Totem y Tabi de Fe euduna te oria so_cio-hist6rica de los origenes? Por mi parte, encuentro indicios ciertos para pensar que Heidegger co nstruye wn mito, no una historia de ser en élloe xplicado noe s el pasado re moto, sino la condicion es encial deo cultamiento d el ser.D el os indicios nombraré slo uno: en “Logos”, Heidegger no habla de que el serseau na “es encia” velada, dice en cambio que el ser “se esencia’” (nes/), en lo que puede entenderse: se realiza aun no habiendo “sido” antes. En. psicoanilisis conocemos esta operacion (la que constituye al sujeto deseante), como “retroaccién” (apres coup): habit sido” a partir de su ausencia. El discurso psicoanalitico nos permite especificar cual fue clere or que los an tropdlogos c onsumaron con Freud. Ellos homologaton el problema del origen con la pregunta porla cana. No es lo mismo “origen” que “causa”. La pregunta por el origen es una interrogacién histérica que interesa ala antropogénesis, para la cual sélo puede haber respuestas hipotéticas. La cuestion de lacausa atafie ali nconsciente y alainvencién dew n mito para dar cuenta de lo real de la estructura simb6lica, es decir, de lo verdadero. En su pensar, Heidegger se encuentra c on lo re al de lacarencia de set, y a partir de alli, en un giro que ya no es estrictamente filos6fico, produce un retorno a lo que 49 Hector Lapex denomina el “pensar otigi nario”, peto no se identifica con él,sino que a partir de dinauguea las bases de un “otto inicio”. Construye, en su campo, lo que llamaré tres tiempos logicos de la reflexién sobre el ser: 1) Pensar originario que es “instant ede ver”, fulgor inm_ ediato, fugaz, mitico, de un encue ntro con lo r eal del ser fuera de campo del a represe ntaci6n;2) Un t iempo de comprender que esn os dlo olvido,s ino olvido d el olvido, ¢ epresentado por lahis toriade la metafisica occidental de P lat6n-Aristételes a N ietszche; 3) “Otro inicio” como “momento de concluir” el ti empo de comprender. En este tercer “momento” el pensar esta regido por una acti tud de escucha h acia los poetas, que como los antiguos, viven en lo sagrado,e n esa dimensidn d onde ¢ s “ clr climpagol oq ue r ige al Universo” (Heraclito, fragmento 64). Es p osible q ue a los p sicoanalistas nos d esorienten ciertos termi nos que e mplea Heidegger tales como “otiginario”, “sentido”, “oculto”; pero aqui también escuchemos a Lacan cuando advierte que “no es bueno guiarse p or Las € tiquetas de los c ajones”, p ues q uiza pondan con las que encierren cos as que no se core esperamos Mas alla de confusiones semanticas, inherentes a las diferencias discursivas, su pens arse enc amina al encuentro de la “imposibilidad” de la unidad del set y el ente,a unque q wizi s ea verdad q ue s ubsistee n su pensamiento —obstaculo epistemolégico—la ilusién de alcanzar la revelacidn esencial del ser. De todos modos, elhecho cierto de que recurra al decir poético, lo aleja de toda revelacion m istica o efusiva, que pretenda un saber fuera del marco del lenguaje. La prob lemitica que de sarrollamos y que sue le plantearse como una profunda diferencia entre Lacan y “La fustancia de Lacan” — Tomo I Heidegger (1a falta en el origen vs. la presencia en el origen) se pr olongara en | os avatares de una pol émica entre un heideggeriano: Jacques Derrida, y un freudiano: Jacques Lacan, con res pecto al origen de la escritura. El tema ha sido tratado en un articulo de Teresa Traynor: “La Desconstruccion en las Fronteras del Psicoanilisis” (en Lope z Héctor, Psivoandlisis, un disxcurso en movimiento, Editorial Biblos, Bs. As., 1994). De todas formas sigue en pie la definicion de Heidegger: “E& P ahta dice lo que el Logos es. Logos dice como el E& Pahta seesencia. Ambos son lo mismo” Luegodeu arecorrid opor otros fragm entos, Heidegger in tenta te aducit al alemin | o dic ho p ot Hericlito: “No a mi, pero perteneciendo a la colocacién cosechante: dejat yace nte 1o mismo: | 0 provide ncial se esencia (ses/) (la ¢ olocacion cose chante): Uno que une Todo”. Lacan traduc e a Heidegge r sacand o pr ovecho de lo que él mism 0 admi te como “ audacias” de tr aductor: “No de mi, sino del legado (gos) donde se lee lo que se clige, en alianza: eso mismo ponerlo en su lugar: y que lo que es delegado sea (el le gado donde se lee lo que se clige): el Uno en tanto que uniendo Todas las Cosas”. Si bien esta traduccién de Lacan ha sido criticad a con razones m 4s que suficientes, p arae I psic oanalista contiene los eleme ntos fundamentales del Logos freudiano: el legado del O tro, laletr a que escribe | a alianza del su jeto con la ley, y la especif icacién de u n lugar donde po nerlo (égeiri): el Uno, donde se avisor a ese lugar “alli” (nv Es war) donde el Sujeto debe llegat a set (wil Ich werden). Siel Logos es un iniradwible es porque el hom bre no puede nombrar alLog os;el hombre es dich 0, es atravesado pot el Logos. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. II ACERCA DEL TITULO, EL EPIGRAFE Y EL PREAMBULO. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. “La fustancia de Lacan” — Tomo I psicoanilisis, asicomo verdad no impli ca_exattitud, tampoco requiere seriedad Por otea parte lo demasiado serio llega a producie sie mpre u nefe cto cémico de pay asada. Hasta sus liltimos semin acios Lacan se bu clad ela seri edad de los cientificos (CF. por ejemplo Seminario 18, final de 1a clase 4 del 17-02-1971). 3. Comentario sobre Edward Sapir y Otto Jespersen. La conexién entre Sapir y Jespersen que tealiza Lacan, s6l 0 puede obede cer a su contigiiidad en los trabajos del International Jo umal. En ¢ calidad, son do s autores diversos en cuanto a sus ofigenes y sus teorias. Lo unico que los une es el interés por las investigaciones de campo sobre comunidades lingtiisticas (quiz por eso sclos ha reducido, injus tamente, al calific ativo de “etnolingistas”) y la época en que vivieron. 1. Ea cuanto a Edward Sapis, norteamericano de origen alemin (1884-1939), es considerado por algunos como emdlogo, por otros como lingitista, pues si bien su trabajo se re fiere siem pre al lenguaj_¢, tom aco mo materia las lenguas indigenas americanas y par ticipa en las investigaciones de an tropologos ta n prestigi os0s como F, Boas y A. L. Kréeber. Resulta sorprendente ver cémo su trabajo descriptivo yclasific atotioen tornoaunali ngiiistica de corte histérico no le impidié ir cons truyendo, en fo tma independiente de la escuela de Sau conceptosq uel oac ercann otablemente al estructuralismo lingiiistico. Sus ideas con respecto a la convencién del lenguaje, a sue structuraa uténomac onr espectoa 1 as modificaciones introducidas por el habla, a la nocién de unidades del lenguaje, e incluso de fonema, su vecindad ure, ociones y 73 Hector Lapex tedtica con lin giiistas._ contemporineos como —R. Jakobson, sus investigacione _ s sincrdnicas, etc., lo colocane alos bordesd el descubsimiento que, no obstante, s6lo pudo hacer Ia lingitistica saussureana De Sapir se ha publicado una considerable cantidad delibros, ant ologias, _ensayos, monografias ¢ investigaciones. Eltexto que de alguna manera reine y resume su pensamiento tedrico de lingiiista, etndlogo y humanista, es Language: An Introduction to the Sindy of Speech de 1921, elque por otra parte y hasta do nde h emos podido investigar, es el tinico traducido al cas tellano, bajo el titulo resumido de E/ Lenguaje (1954). Si Sapir es un aut or tan cercano al estructuralismo, con un pen samiento tan nuevo, fresco y ab terto, gpor qué Lacan lo pone como ejemplo del vitaje equivocado de los psicoanalistas hacia la importancia del lenguaje? No es facil decirlo. En parte se debe seg uramente a que Sapir n o se i nteres6 p or] a estruct ura misma de la lengua, sino por las funciones concretas del discurso en detetminadas sociedades p arlantes. Su pe nsamiento se cribe en la dualidad de una vieja polémica: zson las caracteristicas sociol dgicas tipicas de un pucbl o las que determinan | a mor fologia ylos co ntenidos de un a in lengua, 0 por el contratio, es la lengua la que impone al individuo su ma netade pe nsac y has concepcién del mundo? Sapir se inclina por esta segunda teoria. En la historia de la etnolingiiistica es incluso famosa lallamad a hipotesis de Sapie— Whorf que i mplicat odau na concepcidn del lenguaj e. Consiste en la_afirmacion de que toda lengua, “re presentacién simboli ca dela realidad sensible”, contiene un a visi 6n propia del asu propia 2° Sapir, Edward, E/ Lenguaje, Fondo de Cultura Econdinica, Madrid, 1991 4 “La fustancia de Lacan” — Tomo I mundo que organiza y condiciona el pensamiento, y que porestehe cho tesultainsep arable del mismo y determinante del sujeto. De acuerdo a Lacan, e sta no es La | ingiiistica que interesa al psicoanilisis, pues no se trata de describir modalidades tipic as del ha bla que nos permi tan una cierta clasificacién general de un sujeto particular yun acercamiento a sus conc — epciones imaginari as del a realidad. Anticipamos una fras e de la pagina siguient ¢ del escrito, dond e Lacan se refi ere ala inutilidad, en el anilisis, de todas es tas referencias al 1 enguaye c omo. hecho social: La referencia a la experiencia de la comunidad como a la sustancia de ese discurso no resuele nada. El psic oanalista de be in teresarse por el contrario en un lenguaje gue admita radicalmente un concepto de la funcion del significante (en 1a interpretacién), para captar asi dinde el sujeto se subordina a él hasta el punto de ser sobornado por él.2” Aligual que Saussure, Sapir proviene de la dingitéstica historica, peto su insistencia sobre el cardcter sistematico de los hechos lingiiisticos permite ubicarlo como uno de los fundadores del movimient o estruc turalista. Pero asi como Saussure tomd como objeto el sistema tedrico de la lengua, Sapir tomé sus descubrimientos tedricos sélo como un me dio para a nalizar dat os co neretos de la s lenguas indigenas y del inglés. Sus inclinaciones socioldgicas le impidieron concebit la idea de “lengua” como estructura sincrénica, cosa que por otra parte, el nunca tuvo intencién ni necesidad de hacer. 2. En cuanto a Otto Jes persen, lingiiista danés (1860 — 1943), no cabe duda que sus trabajos se encuentran en las antipodas del “tono” que Lacan considera apropiado 2 Lacan, Jacques, “La direccién de la cura y los...” en Esorifos, p. 225, Siglo XX México, 1976. Hector Lapex para un viraje del psicoané isis hacia la linguistica. Jespersen tr abajé fundam entalmente sobr e la leng ua inglesa, yp ublicé también un ac onsiderable 0 bea: Granitica ing ksa moderna en 7 volimenes (1909-1949); Cémo en sekar una leng ua extranjera (19 04); Naturakea, desarmllo.y ori gen del lenguaje (1922); La filosofia de 1a gramética (1924); etc, Muy apegad 0a los métodos de la lingiiistica clisica,se m antuvo fuerade la corri ente estructuralista privilegiando un método descriptivo. Su importancia se refuerz a po que algunos de sus andlisis sintacticos pr efiguranlos de la gram atica ge nerativa transformacionalista, a la que el lingiiista N. Chomsky dio impulso en! os Est ados Unidos. Este p arentesco ubica a J espersen y ex plica el rechaz o de Lacan. Ala gramatica c homskianal ei nteresanl as p ropiedades logicas del pensamiento i ndependientes del lenguaj e, donde és te se estudia como e pifenomeno de aquellas. Enese contexto,u n fe nomeno como el sinsentido literal del i nconsciente s eria c onsiderado “agr amatical”, es decir desperdicio ex tralingiiistico, sin inter és alguno para la cie ncia del le nguaje p or no co responder ala funci6n instrumental de la comunicacion. De Jespers en se conoce en castellano uno de sus libtos ( Félsofia dela G ramdtica) que no obsta nite est a indisponible desde la década del 80.28 Blultim o parrafo del preémbulo es una pregunta de incredulidad: zcémo es posible que el analista, cuya experiencia, cuyo material y cuyo instru mento es la palabra, re cién hoy ditija su interés hacia ella? Entre linea s, Lacan se pregunta lo que su pudor nol e deja expr esat abier tamente: Tenia que llegar a | * Jespersen, Otto, Filosofia de a Gramdiica, Edit. Anagrama, Barcelona, 1979. 76 aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. Hector Lapex la nueva sociedad politica. Es frente a e sta p ostuta, cuya légica auténticamente marxis ta creabau n problemae n verdad insoluble, que Stalin i nterviene. A pedido de “un grupo de camaradas j 6venes” que pide su asesor amiento, a cepta es cribit sus fespuestas en un mem orable articulo en forma de reportaje, publicado con el titulo de Acerca del marraismo en La lingiitstica> Haré una breve referencia sobre la polémica, que si bien es ideolégic a, se apoya enc oncepciones ¢ ientificas de la lingiiistica rusa. Resulta mu y curioso que Stalin tenga que salir a imponer un punto de vis tac ontradictorio c on el m aterialismo histérico, aproximandose al criterio estructuralista en lingiistica. 4, Referencia al texto “Acerca del marxismo en la lingiiistica” de José Stalin. Sila o pinion de Stalin fue consultada no es slo en funcion de su inmenso poder politico, sino debido a sus conocimientos lingtiisticos. Stalin se sentia autorizado a participar ¢ n el debat e, pues aunque no presumia de lingiista, cre fasaber m uybie n cuialese ran las necesidades politicas del régimen en este aspecto. Es asi que enc abeza el reportaje diciendo: “ Yonosoy un lingiiista y pot tanto no puedo satisfacer por completo a los camaradas. Por lo que se refiere al marxismo en la lingiiistica , lo mismo que en las demis ciencias sociales, con este asunto tengo una relacidn directa. Por eso he accedido ac ontestat a varias preguntas formuladas por los camaradas” 4 Alextra er el lenguaj e del dominio de las superestructuras, la lengua rusa —ad iferencia del as demas insti tuciones so ciales— es ente ndida por Stali n como aut6noma con tespecto a la ideologia, lo que hace 2% Stalin, José, Acerca del marxismo en la lingiistica, Editorial Anteo, Bs.As., 1950. Stalin, José, ibid. p. 5, 94 “La fustancia de Lacan” — Tomo I innecesario i nventarei mponerun nuevo idiom a posrevolucionario. La idea es que a partir de 1 a revolucion todos los significados deberin cambiar, pero que no es necesatio cambiar el idioma pata eso, aunque algunas palabras necesa riamente deban ser_prohibidas En un pasaje de su respuesta a la primer pregunta: “Es cierto que el idioma es una superestructura sobre la base?”, Stalin responde que a pesar dela nueva supe testructura que corresponde a la base s ocialista, el idioma en lo esencial es el mismo. Los cambios accidentales acaecidos: nuevo vocabulatio y expr esiones, nuev o se ntido p ara vieja s palabras y desap ariciénd e otr asen — virtud de la aparicion del nuevo Estado, de la nu eva cultura, del a nueva moral y del nuevo desarrollo de la ciencia y de la técnica, son solo adecuaciones de contenidos ala nueva base, pero el idioma en si resulta independiente de estos cambios: “Por lo que se — refiere al léxico fundamentaly al sistema gramatical de la len gua rasa, que constituyen la base del idioma, jos de ser li quidados y sustituidos por un nn evo léxico findamentaly por un nuevo sistema gr amatical de spués dela Liguidaciin de la b ase ca pitalista, por el co ntrario, seh an conservado en su int egridady se ban mantenido sin se rias modificaciones...”, Ahora bien, la lin giiistica do minante bajo el régimen comunistaer alaquese detivabad ela escuela reflexologica pavloviana. Si bien no era lingiiista, Pavlov habia hecho entrar la cuesti én del lengu aje en su teori a general de los re fle; os condici onados, siendo su Concepcion eminentem ente conductista y neurofis- ioldgica. Con el acces 0 de Stalin al pod er en 1924 se acentiia es ta tendencia, pues se ve a esta teo tia como. coherente con la ideologia de] materialismo marxista. Se impone asi una m etodologia exp erimentalista do nde lo 2 Stalin, José, ibid, p. 6 Hector Lapex 96 que inte resa es el co mportamiento verbal obseevable y medible, lejos de todo contenido metafisico. Pero al mismo tiempo, se desarrollaban en la Union Sovietica otros estudios sobre el lenguaje ac argo dela llamada /mika que int egraban Luni a, Leon tev y Vigotsky, representantes de una corriente que podemos englobar como “S_ ociolingiiistica”. Sin d _uda el mas importante de los tres es L ev V igotsky (1896-1934), quien a pesar de su cort avidap rodujouna tica y sugestiva obra, que en lo referente alingiiistica abarca los diez ultimos afios de su vida. Vigotsky no supone que el lenguaje sea una funcion supetiorde base neur oldgica.Su co ncepto de “actividad” implica una relacion irreductible entre el individuo y su semejante donde los signos alcanzan su eficacia sig nificativa. Los s ignos li nguisticos son para Vigotsky los instrumentos de la cultusa que mediatizan la rel acion su jeto-otro. Su punto de partidonoes el individuo sino la interaccion. Los signos significativos no son individuales, sino que le son ap ortados al nifio por el adulto en el p roceso de socializacién global. De es ta manera Vig otsky entiende estat dando ala lingiiistica un a base teérica an ti-idealista, com patible con la idea de Marx acerca de que “no es la conciencia del hombre la que determin a su ser, sino por el contrario, es su ser social el que deter mina su conciencia”. Segtin Vig otsky una comunidad lingiiistica determinada produce form asdepens —amiento generalizado que van quedando c omo sedimento en el idioma y permitenel intercambi o social. Ese intercambio es p osible gr acias a est e sedimento de significados que intervienen en la comunicacion. “La fustancia de Lacan” — Tomo I Lo que importa entonces es que, a partir de la matriz social en que el individuo esti inmers 0 (que incluye ¢ 1 idioma que aprende), de viene el £ endmeno del a conciencia, y que esta conciencia, o este sujeto, qued a determinado por aquella mateiz De la concepcidn de Vigotsky se deduce légicame nte un lenguaje entendido como s uperestructura, p orl o cual, a partir de las ideas contrarias de Stalin, fue no sélo desconocido sino también re primido enlaU — nién Soviética. S talin 0 blig6 as acar todas sus obras de la circulacién, y cuando el r égimen se hizo mas extremo, as pr ohibié oficialmente; s us p ublicaciones f ueron confiscadas y no se supo més de su obra hasta el fin del periodo stalinista treinta afios después. Su libro mas importante Pensamiento y Lenguaje, cuyo titulo original en ruso seria més adecuado traducie como Discursoy Palabra, fue rescatado pot la lingiiistica occidental en la década del 50, y traducido al inglés con un prologo de Jerome Bruner en 1962. Su pensamiento fue inspirador de una moderna corriente cog nitivista, (transformadora de la postura conductista inicial), de La cual Bruner es uno de sus lideres. En la Arge ntina, Vigotsky cra conocido aun antes de su traducci én al inglés, gr acias ala ca tedra de Psicol ogia Ge neral de | profesor J osé Itzings ohn de la Fa cultad de Filosofia y Letras (UBA) La psicologia socio-histética conduce a Vigotsky a defender una te oria di acrdnica dell enguaje, mi entras que a Stalin su teoria materialista le pecmi te una concepcidn si ncrdnica-estructural del mismo, ap esar que podam os considera falsas sus p remisas. Desde su perspectiva tedrica, los cambios hist6ricos en el idioma (novedad de giros, empleos y significados) no afectan la Vigotsky, Lev, Pensamiento y Lenguaje, Editorial La Pleyade, Bs. As., 1986. 97 Hector Lapex petmanencia de la estructura. Lo notable es que la confusién evidente de Vigotsky entre discusso y lengua, es superada completamente por St alin, cuyo trabajo es una argumentacion a favor de la diferencia entre ambos. Podemos afirmar sin duda que Lacan —en lo que hace al lenguaje— se siente mas prdximo a las ideas de Stalin sobre el lenguaje que alas de —_Vigotsky, a las cuales encontraria m as p roximas a las del p ositivismo logico, que critica. Casi diez afios después de “La Instancia...”, en unas nuevas tespu estas alos estudiantes de filosofi a de la Facultad de Letras (situacién mu y sim ilar ala que menciona aquien el pred mbulo) Lacan hac ¢ aun mis explicita su posicién: “En cuanto a lo que ha implicado histdricamente (la teo tia de I lenguaj ¢ en el marxismo) no tengo apenas nada que ofre ceros, en mim odesta informacion, de lo que sucede detras de un cierto telon. doctrinal, m as que treinta pagin as de Stalin que han acabado co n los deba tes del “marrism 0” (del nom bre del fildsofo Marr, que consideraba al lenguaje como una “superestructura”, y sostenial ainde pendencia del pensamiento con resp ecto alle nguaje). E nunciados clementales referentes al le nguaje, especi almente sobre este aspecto de que no es unas uperestructura, hacen que el marsi stasesi tue enlo sucesi voe nloqu e concierne al lenguaje muy por encima del neopositivismo légico””. En nuestro Anexo 2 rep roducimos el texto de Stalin en sus partes mis significativas, ver pag. 257. 9 Lacan, Jacques, “Respuesta a unos estudiantes de filosofia, I. Psicoanilisis y Sociedad”, en Significant ssutura en el psicoandisis, pig, 63/64, Siglo XI, Buenos Ales, 1973, 98 “La fustancia de Lacan” — Tomo I +. eblenguaje conquisté allt (182/476) Es una verdadera co nteadiccién politica que el regimen stalinista hayah echo d esaparecer lo se studios sociales e n | el estatuto de objeto cientifico lingiiistica, F avoreciendo en — cambioel flor ecimiento de | formalismo | iterario r uso, considerado por m uchos f il6sofos como propio de un pensamiento metafisico an timaterialista. Sin embargo, e s u nad erivacion | 6gica d el ap osicion tedricad Stalin: si en el lenguaje, mas alla de las particul aridades de un idioma dad 0, (el ruso por ejemplo), hay algo universal que lo determina ( para n osotros “la lengua” ), ent onces por qué reprimir los estudios que toman a ese universal por objeto? Gracias ala posibilidad d el formalismo lit erario baj 0 el té gimen, 1a citada escuela inaugutd en Rusi ael estudio del leng uaje en sz estatuto de objeto cientifico. El exponente del fo rmalismo ruso més conocido en Europa, por sus estudios sobre la morfologia del cuento folklorico (1926) yl os mi tos (entre ell os el de Edi po) fue Vladimir Y. Propp, cuyas ideas pueden considerarse vinculadas con | as t eoriase structuralistas e 1 inguistica y antropologia cultural. Gracias al auge de és tas, las i nvestigaciones de Propp fueron redescubiertas en occidente y publicadas parcialmente en inglés (“Morpholog y of the Folk Tale? (International Jounal o f American Linguistics, 24, p 4, 1958), en italiano y en francés. En espafiol, se han venid o publicando sus obras desde 1974. Entre oteas, Las ratces historicas del cuento®®, Morfologéa del cnento®® y Polémica Lévi-Strauss & V. Propp. © Esta tiltima tecoge eld ebate e ntre ambos autores suscitado a taiz del ar ticulo de Lévi-Ste auss “La estructura y la form a. Reflexiones sobre una obr ade Vladimir 38 Propp, Vladimir, Las rafces histérivas del enento, Editorial Fandamentos, Madrid, 1979 ° Propp, Viadimix, Morfologia de! cuento, Editorial Akal, Espaiia, 1982. © Prop, VIadimis, Polémics Lévi-Strauss & V. Propp, Edito sial Fun damentos, Madkid, 1981. 99 Hector Lapex Propp”.*! Los estudios de P ropp sobre la literatura no podrian lamarse “sociales” ni “culturales”, ya que su objeto es el sistema de relaciones s ubyacentes que dan s oporte y estructura a Los relatos, Lacan dice no tomar partido en la disputa gue uo J ugar realmente por el lenguaje en la Unida Soviética, De todas maneras, en parrafos anteriores se habia opuesto a una explicacin socio- histérica del lenguaje, que es precisamente la de Vigatsky. Si paca Vigotsky el adulto da al nifio lo que le falta de los contenid os simbdlicos de la cultura, p ara Lacan, el adulto, al te ansmitic la cultura (el lenguaje), introduce en el nifio la falta. Lacan en efecto “tomara partido” diez afios mas tarde, diciendo que la postura de Stalin se sitéia muy por encima de Las concepciones lingiiisticas del neop ositivismo légico. (Ver mi reciente “Refetencia a E/ marxismo en la lingitistica de J. Stalin”, p 88). Leyendo el t exto de Stalin (vee Anexo 2) encontramos algunos principios generales afines con la linguiistica saussureana Stalin t ambién ¢ ntiende ala 1 enguac omou nae structura invatiante, in dependiente de “labase ” (Iéase: sis tema de produccidn), pero la re alidad que le atri buye no dep ende de la transmisiOn simb6li co ¢ omo en Saussure, sino de ot ra “base” mis acorde al materialismo: la neurofisioldgica. Lacan va mis lejos: parte de aceptar que cl otigen real esta perdido y que su lugar es ocupado por una causa: la ley del Otro. L o que estien juego es la definicién misma de materialidad; para Stalin se trata de las ustancia cerebral y sus epifersmenos (una for ma en que el lenguaje t etorna c omo superestructura). E n cam bio, ta nto para Saussure desde su perspectiva del signo como para Lacan desde su perspectiva del significante, la materialidad se define por la propiedad diferencial y opositiva de las unidades discretas “Lévi-Strauss, Claude,“ Lae structura yla forma”,en — Iniroduecion a | estructuraksmo, Nueva Vision, Buenos Aires, 1969 100 “La fustancia de Lacan” — Tomo I Esta difere ncia esenci al no impide que en Stalin sea legible ex plicitamente que sdlo el discw rsa concrefo, por sex el dominio d el ass ignificaciones ¢ onvencioaales,p uedes ex infiltrado por la ideologi a; no /a/ engua, que como estructura formal esta aislada de las contingencias de la época y del régimen, sea c apitalistao — marxista, Ni ngtins istema p olitico puede modificar la lengua —aunque si el empleo del lenguaje— porque lalengua nosdlo no es una super estructura, sin 0 que es la condicién estructural de cual quier otra “base” en el sentido de la praxis humana. La kngittstica en posicion de ciencia piloto... (182/476) De alli parte esa posicién de ciencia piloto que ocu pa la lingiiistica, en un dominio que hoy resulta ya confuso € inapropiado I lamar “ciencias d elhombre”, (exigiendo por lo tanto un anu eva chsifi cacién) pues si hay al go que pon een cuestiOn ( hace opaca) 1a naturaleza hum ana, es precisamente ¢ | lenguaje, que lejos de expresarla, mas bien la desnaturaliza. No correspondiendo ell enguaje a ninguna fu ncién del sujeto, es decir, no siendo una mas de sus capacidad es superiores, se revela como ajeno a toda ciencia del hombre. Es por esta raz6n que en nota al pic, Lacan deja fuera del estudio de las lenguas e” si estructura y en las leyes que en ella se revelan, a la teoria de la comunicacién, de la informacién, ¢ incliso a toda semiologia A lo largo de seis afios (1906 a 1911) Saussure dicté en la Universidad de Ginebra sus cursos de lingiistica, que no publicé Ta pied ad (sic) de dos de sus discipu_ los (Ch. Bally y A Sechehaye) rescaté del olvido la ensefianza del maestro, haciendo posible asila publi cacion del Curso de Lingiéstica General. La Saussure, F. de, Curve de lingiéstica general, Editorial Losada, Bs. As, 1969. Los capitulos més pe rtinentes para se guir lis transf onmaciones de Lac an son’ Introduccién: Cap. IIT “Objeto de la ling iifstica”; Cap. IV “Lingitistica dela Tengua y lin gitistica del habla”, Primera Parte: Cap. I “Natucaleza del signo 101 aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. Hector Lapex 110 mantener la idea de que cl lenguaje es “motivado” desde la re alidad, resulta necesasio su poner un H_ acedor Superior de los nombres q ue toma en cuenta el m ejor nombre para cada cosa. Esta concepcidn ha p roducido la idea deque el lenguaje es una especie de “nomenclatura” de las cosas, y que cada nombre es una “sienatura” que ensefia por si mismo su_vinculo intimo con el objeto o referente. 2. Porel conocimiento de los nombres se accede al conocimiento de las cosas. Vemos aqui expresarse, ni mas ni menos, que la mitologi a del Paraiso Terrenal_, donde Adan da nom bres alas ¢ osas, tan perfectos y adecuados a su referente empitico, que al nombrarlos se sabe de qué c osa se trata. De lo que se trat a en verdad, es de la ilusion de la mathesis 0 niversalis que afioraba Leibniz para Ia ciencia: ua lengu aje “sin a mbages ni anfibologias”: sin equivoc os ni m alos entendidos. P ero sucede que si alcanz aramos ese lengu aje ya no podria ser hablado, por ser tinicamente escritura. Socrates establece con sagacidad la diferencia entre la imitacion de las cosas, propia del lenguaje, y todas las otras formas de imitacion de lo real: los sonidos no lingiisticos, la pintura, la escultura, ete. Pero de todos modos nol ogra precisardel todo d onde estaria cl fundamento de la diferencia. Admite t ambién que no tod oslo snom bres convienen a las cosas y que tampoco es dable exigit que una palabra tenga todos los eleme ntos necesatios para representar acabadamente aquello cuya imagen es. Es suficiente que a Iguna letra se pa tezca ala cosa pata producir el efecto de imitacion. Cuando yapar cia ejemplificada hasta su agotamiento y demos trada esta co ncepcidn realista del lenguaje, Sdcrates vacila, objeta, relativiza, manifestando una cierta apertura al nominalismo. “La fustancia de Lacan” — Tomo I Esta vacilacién final permite c onjeturar q ue q uiza Socrates no haya sido aj eno atod ol oque ha y de imaginario en su te oria. P orque s i bien él se pe opone demostrar la realidad que hay en 1a pal abra, todo el tiempo est 4 imaginarizando los sonidos lingiiisticos como si tuvieran significado en si mismo Finaliza el didlogo con una especie de reflexion que confirma la a mbigiedad de su po stura: “No es pr opio de un hombre sensato someter ciegamente su persona y su alma al imperi o de las palab ras”, aclarando que est 0 significa que el lenguaje no tiene el significado perfecto de lo real ni nombra la verdad tiltima del ser. Por eso es legitimo que se le rinda homengje... (183/477) El diflogo comentado i nauguré una disputa m etafisica cuya vigencia se ex tendié hasta Saussure. Esto no significa que asi como S crates se inclina por el“ realismo”, Saussure se haya puesto del lado del “nomina lismo” ensu d efensad el a ‘arbitrariedad’ del signo. El se siti a por fuera de la polémi ca, y mas aun, la hace para siempre caduca. Lacan mismo dice refi riéndose al al goritmo que su formulacién va mucho més alld del debate sobre lo arbitrario del signo. El gran descu brimiento sau ssureano es complejo. En el debate clasico s ¢ discutia sila relacién entre Las pal abras y las cosas era motivada o arbitratia, pero en ambas posiciones — aunque enfrentadas— se partia de la idea que habia una relacién entre ell enguaje y | a realidad. La realidad p odia set nombrada realmente 0. convencionalmente, pero de am bos modos el objeto era alcanzado. De estas disputas ditt Lacan que funcionan como una revolucién: dan vueltas para volver al mismo punto. Con Saussure se acaba toda telacién del lenguaje con la realidad. La lengua es un sis tema autonomo donde las relaciones se e stablecen e ntre e lementos | ingiiisticos i nternos al s istema (relacidn de los signos. entre si), ~ynoconcleme —_ntos heterogéneos, como son las cosas 0 el pensamiento (las ideas). 111 Hector Lapex De t al forma q ue ¢ le oncepto de “ar bitrariedad” en Saussure no tiene nada que ver con la idea de atbiteariedad sostenida por el nominalismo. Una cosaes plantearse: :cdmo se relaciona el lenguaje con lo real? :de un modo necesario o de un modo arb itrario? Ot ra cosa muy dist inta es p ostular que el lengnaje no. se relacion a conlo real de ninguna man era, ni necesaria ni arbitr ariamente,y que — en eso c onsiste su arbitrariedad. E stamos a nteu n conceptod ea rbitrariedad totalmente nuevo en la historia de la lingiiistica. Es obvio que pata $ aussure el signo no tiene nin guna relacién de motivacion desde el referente. Es decir, la palabra no esta determinada por la cosa, aunque a_ veces lo pare zca: parece que el vocabl 0 “susurro” realm ente susurra, que decir “tafiido” hace escuc har unac ampana, o que la pala bra“ hilo” es ta n delgada como un hilo, tod o lo cual h allevado ap ensar,como acabamos de ver en Platon, que el lenguaje es una imitacién de la realidad. Una lengua t an onomatopéyica como el gua rani, por ejemplo, pareciera responder toda ella a la determinacion natural, sin emb argo es imposible ent ender una sola pal abra sin el conocimiento del idioma. Por o trap arte, 1a fo rae nqueel nifioa prendee | dominio del lenguaje, 01 os m étodos concretos p ara € nsefiar idiomas ex tranjetos, producen | a ilusién de que a ¢ ada cosa le corresponde un nombr ¢, y que la adquisicién dell eaguaje es progtesiva. Sin dudaes __progresivo el enriquecimi ento del vocabulario y el aprendiz aje de la sintaxi s; pero la co ndicién de todo ese progreso (y del ap rendizaje de una le ngua extranjera) es el dominio del funcio namiento lé gico del significante_ por parte del nifio. Sobre la Nota 8 (183/477) La te oria de | a ar bitratiedad del signo ti ene inclusoun antecedente sorprendente en el didlogo De Magiviro, donde San Agustin explica a su hijo Adeoda to que la significacion de una 112 aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. “La fustancia de Lacan” — Tomo I amigos son el profesor L. T. Hwang, Dr. Lucius Porter y Mr. Lian-che, de la Universidad de Yenching. Como reza en el subti tulo del libro, se trata de un “Experimento de defi nicién mil tiple” que consiste en un estudio ¢ omparativo entre elp ensamiento chino antiguo y el pensamiento occidental m oderno, escri to en 1930 (“Peking, New Year’s Eve, 1930”). Lacan, en su nota al pie de “La Ins_tancia...” co menta: “ escoge paraeso una paginade Mong Tse , Menci o para los Jesuitas: Menci us on the mi nd, se Mama es o, en vista del objeto de esa pieza”. Enlaediciénde los Escritsde 1971/1976 el titulo fi gura erréne amente como Menzus of the Mind. La “pagi na” de Mencio esta int egrada por un conjunto de parr afos discon tinuos ex traidos de los capitulos Ia VII de E/b ro de Mencio , t ranscriptae n chino y sus posibles traducciones al inglés. Se encuentra en el Apéndice titulado “ Pasajes sobre Psicol ogia por Mencio”, en el libro de Richards. El pro posito de Richards no es el de elucidar el pensamiento de Mencio, tarea que s € reserva para otro momento de su vida, sino el de intr oducir cierto juego de enigmas con respecto a situaciones de lenguaje que van m as all ade los problemas de traduccién i nglés- chino. Dice, “un texto tan extrafio como sea posible en método de c onstruccién y pensamiento con respecto a nuestros m odos c ontemporineos, pare ce set el mas prometedor como objeto de estudio experimental” En pri mer ugar, Ric hards se prop one Jamar! a atendiin sobte esto con una prueba analitica en un campo tan fascinante para la exploracion como son los “modos chinos de significado”. En segundo lugar, disuntir, mis explicitamente que lo habitual, las dificultades inherentes a cada traductor y a 129 Hector Lapex 130 cada es tudiante de cualquier lite ratura que teng aun cardcter distante con respecto a la suya propia. En ter cer lu gar, aplicar| as c onclusiones q ue e sta discusién saque a luz, con miras a un mejor esclarecimiento de nuestros métodos conte mposineos para mostrar los significados Y en cuarto lugar, presentar un punto de vista chino en Psicologia, que parece ser relevante dentro del dificil tema de la ciencia y la moral. Para Richards, la im portancia de este estudio va mas alla del simp] e interés histérico. Criti ca al Dr. Hu-Shi h para quien las antiguas formas de pensimiento no pueden contribuiren nadaales tudio del modo de pensar moderno. Porel contrari 0, paraRichards] os estudios comparativos t ienen un valor a ctual —que p odemos encontrar en los anti —_guos aut ores, Menci 0 por ejemplo— pues nos in formanmuc hoso bre el pensamiento si cotejamos los significados antiguos con los actuales. Asi, dice, puede verse que el pensamiento tradicional chino esta siendo absorbido y deformado por la misma logica que i mpone la tecnologia eno ccidente; de tal modo que 36lo podrt—conservar su identidad y mantenerse as alvo,s i nos el ed al ae spalda, confinandolo a un mero interés hist6rico, Paraello , Richards proponee n este liber oun a comparacién entre | os pro pésitos del pens amiento antiguoy1 osdelp — ensamiento occidental, ¢ omo aproximaciona algunas d el as posibilidades q ue s & abririan a partir de los estudios comparativos. Se op one dura mente aun autor como M. Etienne Gilson para quien —en su prefacioa un libro so bre filosofia to mistica— el pensamiento o ccidental es “e 1 “La fustancia de Lacan” — Tomo I todo” de la tradicién hu mana, lleg ando a afirmar que Occidente es “el mundo mismo”. Elestudio de la diversidad puede evitar un peligros 0 etnocentrismo, ditiamos hoy, y h acernos ver h asta qué punto sufrimos sus efectos. Laintencién de Richards parece ir mas alla de los tradicionales prejuicios de la antcopologia inglesa, dato que tal vez llevé a Lacan, en 1971, a moderar su critica € interesarse él mismo por la escritura china. Al igual que Richards, c onsidera que Mencio nos puede sede utilidad, pero en su caso, no para el estudio comparativo enel nivel delsentido delos térmi noso git os de lenguaje, sino por la diferencia de estructura que exist € entre la es critura fone matica, y lal engua yla escri tura chinas. Elinterr ogante que muev ea Lacan en su Seminario de 1971 no es el pensamiento de Mencio o la posibilidad de compararlo con el nuestro, sino la mirada que es posible echar, a través de Mencio, a la escritura china, con el propésito de sondear la p osible existencia de “un discurso que no sea del semblante”, y deducir como estati a estructurado el inc onsciente en dic ha eivilizacion. Lan otad ce “Lal nstancia...” ¢ ontindac onu na devastadora critica altrab ajod e¢ Rich ards: el pensamiento de Mencio, w» bronce qu ed.aun sonido d ¢ campana a ntecl mds p equeito roced el pe nsaniento es transformado ew wna especie de trapo para kmpiar la pizarra negra del psicologismo inglés mds deplorable. Fin esta t etorica, hay sin dudauna —alusid nal a“c ajan egta’d el conductismo, que ahoga lh “campanada” de las ideas de Mencio sobre la mente (on the mind), hasta convertirlas en trapo, en deshecho del psicologismo inglés. Una vez agotado su auténtico sentido en la centrifugadora experimentalista, no qued a nadade él, c omo ta mpoco queda nada del “buen sentid 0” dela me ninge d 131 Hector Lapex Richards, p erdido en c1 p ropésito que anima su libro: haces del pensamiento una conducta. Qneda el hecho de que el algoritmo (184/478) Lacan ha legado a la i ndependencia de los drde nes del significante y del significado. De ah ora en mas, el algoritmo saussureano—lacaniano se reduce a la nocién de I paralelismo de sus férminos superior e inferior. Esto permite a su vez que cada orden sea tomado sinicamente en su globali dad. Asi procedieron las dos disciplinas que ab ordaron aisladamente cada orden: la fonolagia y la semdntica, La fonologia, pata estudiar las unidades formales, sus leyes de seg mentacin, sustitucién y c omposicién de 1a ezgpa del significante; la semantic a, ocupindose de la efapa del significado, pretendiendo apli carle 1 as mismas regl as de andlisis que las descubiertas porl af onologia. L os d escubrimientos de la fonologia permitieron un extraordinario avance con respecto a la lingiiistica biunivoca de Saussure, dando impulso a la ceeacion de nuevas nociones que mas tarde permitirian postular la “primacia del significante”. La semantica en cambio, en su a fin imitativo, naufragd al querer a plicar al significado las mismas _ reglas de estructura de scubiertas p ara el signific ante. El “al goritmo” contradice definitivamente laid ea de que el sistema de los significantes tenga como contrapartida un sistema homdlogo de significados. Pero la novedad de to mar cada nivel (cada etapa) como un todo en forma independiente (cada mo en su globalidad) seguiréa siendo el signo enigndtico de un mistenio total, sia partic del algoritmo no se hubier a estudiado la relacidn entre los dos niveles, o aval por supnesto no ex el caso, pues es precisamente Lacan el que realiza aqui tal estudio. Para captar la funcién de e se “ paralelismo”, hay q ue desechar p rimerol af ormae nq ueS aussurel 0 ¢ oncibié equivocadamente, por pro ducir la ilustracié n errin ea con la cuals e introduce cl dsicamente sun so. Enes tem omento L acan detiene e! movimiento de la ense fianza de Saussure en el momento en que 132 “La fustancia de Lacan” — Tomo I Este ensefia que lo gue el-signo ling itstica une no ex u na.cosa y mn reproduce entonces nombre, sino un conceptay un a imagen avi stic (con cambios signific ativos) el esque ma extraido del c apitulo 1 del Civso... y que consiste ¢ n una eli pse que encie rta el dibujo deun ae bolenl aparte superior , separ ado por unabare a horizontal de la palabra arbo/en la parte inferior. A cada lado de laelips e, un a flec ha, ap timeraa puntando hacia arriba yla segunda hacia abajo. D e estam anera Saussure conserva, yal mismo tiempo transforma totalmente, la vieja idea de que “la unidad lingiiistica es una cosa d oble, hecha con la uni én de dos términos”“, Ahora no se trata de la unién entre el nombre y 1a cosa extralingiiistica (ala que denomina nomenclatura), el vocablo drbol no intetesa como sonido sino como huella psiquica, al mismo tiempo que el dibujo del ar bol no representa a ningun objeto en particular, sino a esa ge neralidad me ntal abs tracta que él llama concepto. La im agen acistica es independiente de toda realizacion por el habla e implica “una cosa recibida de fuera”. La ilustracion de Saussure (completada por las fl echas) representa exactamente lo que él quiere decir, y es el error que Lacan d estaca: el sup uesto de que esos dos tér_minos se encuentran intimamente unidos y se reclaman reciprocamente. No obstante, ¢ inmediatamente, Saussure Mega al borde mismo del alg oritmo al evacuar del sign o cualquier tet minologia psicolégica, en especial las nociones de “imagen” y “concepto”, que de haber sido man. tenidas hubiese nco nducido a teorizaciones y disputas sin salida: :qué es una imagen? ¢ Qué es un concepto...? Entonces concluye: Ta ambigiiedad desapareceria si designaramos las tres noci ones aqui prese ntes,por medio de nombres que se telacione 1 reciproc amente al mismo tie mpo que se opo ngan. Y pr oponemos © De Saussure, Ferdinand, Corso de Lingitistica General , Capitulo I “Naturaleza del si gno lin giiistico”, 1. Sign_0, sign ificado, sig nificante, p . 12 9, E Losada, Bs. As. 1969. © De Saussure, Ferdinand, ibid. p. 127 to rial 133 Hector Lapex conservar] a pal abra sig no para des ignar el conjunto, y teem plazarco neeptoe image n acistica tes pectivamente con significado y significante; estos dos diltimos términos tienen la ventaja de sefialar la oposicién que los separa. Esta tiltima definicién s6lo deja en pie la oposicién entre dos términos, que ahora son lingiiisticos, no psicolégicos, lo cual supone un av ance h acia 1a formali zacion algo ritmica. Pero asi eatendido, el signo arrastra todavia el error represeatado porla clipse y las flechas: la unidad necesaria y el paralelismo entre sus dos términos (efapas). La modificacién que Lac an introduce a esta ilusteacién (quitar la clipse y las flechas ¢ invertir el lugar del significado, que pasa abajo, y del significante, que pasa atiba), es el resultado de una lec tura r etroactiva de Saussure desde el mism 0 Curso... leyendo el signo desde la teoria del valor lingiiistico (Ver Curso. Segunda Parte, Capitulo VI “EI valor lingiiistico”), es posible ver que el signo linguistico no es —_ un itario niau tonomo, pu es la relacion e ntre sus par tes esta de terminada desde la estructura opositiva y diferencialde la le nguaen suconjun to.De esta manera, Lacan puede atribuir a Saussure la i lustracioa de un a unidad lingiiistica, diferencial y op ositiva, que no se cierra sobr € si, ydo nde, porc onsiguiente, tanto la clipse co mo Las fle chas dejan de tener sentido. Lo que no es ti en Saussure (0 esti pres entificado como ausente), es lh inversion de lugares de los términos. Si bien las flechas del es quema indican que la rel acién entre am bos no es jerarquica, sino mas bien eciproca, al colocar en la parte superior el dibujo del Arbol (y nego el significado), le asigna a éste una posicién de primacia que puede inducir a error. El privilegio del significado se origina en el prejuicio generalizado al que Saussure no escapa: el significado —la idea a transmitic— es lo principal en la lengua. © De Saussure, Ferdinand, ibid. p. 129 134 “La fustancia de Lacan” — Tomo I Aun con estas modificaciones, a ilustmacién eeproducida por Lacan sigue siendo ef signo enigntico de un misterio total, pues no nos dice aun cémo llega a constituirse la unidad lingiiistica, ni cuales son las condiciones del supuesto paralelismo entre sus dos partes. Por eso Lacan propone lo siguiente: La sustituiré para mis yentes por otra... (185/479) La inc ongruencia que propone Lacan, dimension a la que el analista no debe renunciar en la interpretacion, es que el significante “caballeros”, si tiene una puerta debajo, no remite al concepto de “sujetos mas culinos”, sino al de excusado ofrecido al honthre occident al pa ra satisfacer su s nec esidades naturales f uerade su casa... Seria cealmente ins lito e ncontrar en el dicci onario una entrada léxi ca que dijera: “Caballeros: nombre q ue designa 1a puerta de los bafios para hombres”. Pero para que se produgea la sorpresa de est a pr ecipitacion de s entido in esperadae s n ecesatia un a relacion de c ontigiiidad co n otro significante: “dam as”. Hs la diferencia entre ambos signific antes, (no entre las puertas, que como es ha bitual, son idé nticas) la que somete la ui da p iblica a las Joes del as egregacién u rinaria, Las comunidades primitivas, que bi do no tie nen puertas, comparten sin embargo esta “segregacion”, demostr ando asi que el concepto de puerta no jucga alli ningiin papel, pues se trataen ambos casos de la diferencia de un significante (caballeros) con otto s_ ignificante (damas), es decir: de la diferencia sexual. Con esto Lacan deja patidifuso al trad icional debate nominalismo-realismo. Los nominalistas afirmaban que las como es palabras nombran al objeto de una ma nera “arbitraria”, mientras que los re alistas sos tenfan un a“m otivacion” (relacion de necesidad) entre la palabra y lo que nom bra, y en esa discusion venian desde hace dos mil aiios. De improviso ese debate queda desacticulado por u n golpe b go propinado p or L acan,c on la fuerza de Sa_ussure: el sig nificante no nombra el o bjeto de ninguna ma neta, ni ar bitraria ni mo tivadamente. Se esfuma asi toda posibilidad de disputa, pues la posible unin del significante aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. Hector Lapex emperadores de Blefuscu protestaron f recuentemente por medi o de e mbajadores, acusindonos de crear un cismar cligiosoa Ip ecarc ontta unad octrina fundamental de nuestt og ran profeta Lustrof,e ne | capitulo cincuenta y cuatro del “Brundecral” (que ¢ Corin). Esto, sinem — bargo pareces eruna mera manipulacin del t exto, pues la sp alabras so n: ‘Que todos | os fieles cre yentes rompan los huevos pore | extremo conveniente’; y saber cual es el extremo conveniente parece, en mi modesta opi nin, que de be dejarse a la conciencia de cada hombre, 0 al menos en el poder del Juez Supremo para que él lo determine” ®, Swift siempre defendié la libertad de credo teligioso, yc onsideraba que 1 as di sidencias pe rsonales ¢ on Ia Iglesia Anglic ana debia mantenerse en el terreno del o privado, evi tando toda interfer encia del orden establecido. Detengdmonos aqui. Parece... (186/480) Sia la disensidn p resente en 1a historia de Inglaterra — que se limita a un zara_ndeo ent re catolicismo y an glicanismo— Lacan le opone la historia de Francia, mis humana para ser evoiada agui qu ela den glaterra, es porque en cella las div exgencias histéricas ¢ stuvicron s ignadas p or el privilegio acordado alos principios humanistas sobre los religiosos 12. Comentario esque =matico so bre la histor ia “humana” de Francia. La lucha fu e cons tante entre el poder absoluto de los reyes y los nobles, y el reconocimiento de la dignidad _y los derechos i ndividuales. En cuanto a“ las © Swift, Jonathan, ibid, p. 254 a 236, 142 “La fustancia de Lacan” — Tomo I humanidades”, a partie del siglo XVIII el gusto por lo francés, tanto en 1a a cquitectura como el disefio o 1a moda, se extendia por todo el mundo occidental. Fue el “siglo de las luces”, cuando las ideas politicas y sociales de los escritores franceses influenciaban el pensamiento y las actividades tanto de Europa como de América, y el francés se convertia en el idioma de los intelectuales de gran parte del mundo. Enel ambito int erno,1 a op osicién de la clase intelectual ala monarquia estaba dirigida por fildsofos y escritores, que trataban problemas politicos, sociales y econdmicos. Rechazando las co stumbres y la t radicién como lin eas de acci 6n, instaban asus com patriotas a usar lat az6n como med io pata des cubrit las leyes naturales que tigen last elaciones human as, y para moldear conforme all as nuevas institucionesd —e gobierno para la soci edad. También sos tenian que toda la poblacion tenia cier tos derechos naturales —vida, libettad y propiedad— y que lo s gobiernos existian paca garantizarlos. Las décadas de paz y prosperidad vividas desde el Ultimo tercio del siglo NIX, fueron propicias para el desarrollo de distintos movimientos creativos que marcaron g sandese tapasd cla rtey 1 al iteratuca francesas. Pe imerol os pintor es impresionis tas, y después lav anguardia de H enti M atisse,G eorges Braque y otros, co nvirtierona P arisenlaca pital mundial del arte. Una pléyade de escritores como Emile Zola, Anatole France, Paul Verlai_ ne, Guy de Maupassant, Victor Hugo, Charles C ros, A sthur Rimbaud y Guillaume A pollinaire entiquecieron | a literatura. La digresion del esctitoe neste punto pare ce quer er explicar que _la di ferencia entre lo s se xos — que in volucra en Hector Lapex realidad a un a misma patria: ala humanidad en su co njunto— hace imp osible [a preeminencia de la un asin atentar a la gl oria dela oira, es decit que lar elaciénes sin ar monia. La hi storiad Francia, entendidaco mo lucha del h ombre c ontra el p oder absoluto, parece re presentar mejor esa disensién radical que la historia de las luchas entre catdlicos y protestantes de Inglaterra Otra rivalidad mas sociol 6gica campea en la tef erencia de Lacan: la e xistente entre ambos paises, tan irreducti ble como la de los sexos. Qneda por concebir qué estribo y qué corredor... (186/481) Una vez que, mas all de la ilusoria u nidad del sign o, el segundo si gnificante (S1...$:) es introducid 0 como imprescindible para establecer una relacion con el sign ificado, se abre la im periosa necesidad de in vestigar las leyes que rigen esa relacién. Eli nterrogante entonces seria: cuales son los caminos por los que el significante —que en ve rdad nunca es so sino al menos dos (Si...S2) como es visible en la duplicacion Caballeros- Damas— es tando mas alld de los sujetos, en el andén de la estacidn, se a capaz de atravesar la b atta (r epresentada po rla vias), subir al estrib o (del vag6n), es decir ar ticularse com o significante, tomar el corredor y finalm enteente aral compartimento de los n ifios (determinar la p osicién de ca da uno), Hegando a soplar mds aid, es decit, a producit efectos en la ieeductible division de lahu — manidad en dos parte _ s, cuyas sociales yc linicas so n la s fant de indignacion y desprecio entre hombres y mujeres. Lacan ya hae stablecido wna cosa se ura con su algori tmo S/s: no es por la relacién entre significado y significante que los términos “varon” 0 “mujer” adquieren una significacion de aire Jfrio_y caliente 0 de indignaciin y desprecio. Mas claramente, no se trata de la significacion, si ella se entiende como un producto de la correspondencia biu nivoca entr ¢ si gnificaate y significado. El significado no es idéntico a la significacién imagi —_naria, que siempre dispuesta a mostrar sus mil y una caras, ha hecho pensar consecuencias sm utuas 144 aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. “La fustancia de Lacan” — Tomo I distintivos, cuya estruc tura es capaz de pr oducit en | a diversidad d es uc ombinatoria,t odos1 os sonidss significantes de una lengua (los fonemas) ‘A su vez, cada unidad es iniegrante sintagmitico de on de fonemas una unidad de nivel superior: una suces integra un morfema, primer nivel en el que aparece el sentido (a los fines p ricticos p odriatom arse morfema=palabra, aunque —tedricamente ~— esa equivalencia sea incorrecta); una sucesisn de morfemas integra una frase. Cada nivel es un operador porque una unidad de det etminado nivel s6lo queda definida desde otra unidad de nivel superior. Asi el valor de un fone ma (pero también la significacién de gue es capaz), se delimita desde el morfema, y el valor de un morfema, a partir de la unidad de nivel superior: la frase. El nivel mas complejo de la lengua lo teaza la frase, que comprende a 1 os morfemas como constituyentes, éstos asu vez alos fonemas, y és tos a los rasgos distintivos. ‘os Ultimos son ¢ lementos i ndivisibles, no pronunciables, que pertenecen a la lengua pero no yaques 6lose dan como énfegranies (por simul tancidad) nel f —_ onema, considerad 0 entonces en 1a practica como la unidad minima de la lengua. P ara despejare sta d ualidad q ue B enveniste son au ténomo; inteoduce en el nivel inferior, digamos que los ¢ asgos distintivos representan 1 a unidad te ricadel nivel inferior, mientras que el fonema la unidad p rictica, o real, del mismo nivel. ‘Todas Las uni dades de cual quier nivel admiten — perme propiedad de localizncién—secwnsttusiasvor otrade sumism o nivel.Cu alquier fo nema de 1 morfema “pato” por ejem plo, admite, entre otras, las siguientes sustituciones: /r/ por /p/: rato; /i/ por /a/: Hector Lapex pito; /// por /¢/: pal J.C. Indast). La frase no puede ser ella misma — énfegrante de un nivel superior, El lenguaje, como estructura articulada, no tiene unidad mas compleja que la frase, porque ésta no es ni puede ser parie de otra frase que la prec eda o la siga. Entre frases existe sdlo relacion de consecuctén. Con la relaci 6n e ntre fras es entr amos en un nuevo dominio: el del discursa, Ea otro libro, realicé una aplicacién de este método alanilisis de la obra freudiana considerada como una estructura de lenguaje organizada en sniveles. Jal por /o/: pata (Ejemplo de Una cosa es segura (186/481) Para Benveniste, el disurso pareceria definirse cecién en el nivel en que las proposiciones tienen significaciin y referencia, es decir en la fe ase. Para Lac an el discurso nunc a remi te a una significacion ni auna refere —ncia,sinoaun —_sujeto del inconsciente. Por lo tanto, en cualquier mive/ en que el lenguaje represente a un sujeto, podremos decir que hay discurso. Podria serincluso ene In ivel d el fo nema,e ne 1c aso d eg ue una sustitucion fonematica se inte rponga, “por las su yas”, ala intencion del hablante, co mo es fe ecuente. Siu n matido cuy a mujer sc llama “Brigid a” se equivoca y dice: “Te — presento a Frigida, mi mujer”, la selecci. én de los rasgos distintiv 08- opositivos: ocusivo, labial y sonora del fonema /b/, en | ugat de lo fricativo, dental y sordo de /£/, cambia totalmen te el sentido de la frase, y es alli donde localizamos el discurso de un sujeto inconsciente. En 1 a m edida que un sujeto esté im plicado, un humilde fonema, sin sentido en si mismo, adquiere funcién de discurso. El nivel del fallido hubiera podido ser aun menor, ya qu € °1 L6 pez, Hécto s, “Lao bea frend iana es tructurads co moun Ten guaje”, en Psicoandiisis, un discurvo en movimiento, Ed. Biblos, Bs.As., 1994. 148 “La fustancia de Lacan” — Tomo I elcambio de uns imple ¢ asgo d istintivo en un fonema q ue conserva inalterados los demas, puede cambiar todo el sentido. Nuesira linea de referencia: Saussure, Benveniste y Jakobson Llegados a esta altura del texto, ordenemos los términos, que como vamos vie ndo responden a esa caracteristica ese ncial de dualidad que Saussure le atribuye a todos los hechos de lenguaje, y que enc ontraremos tambiéne 1 Benveniste — y Jakobson. 1. Saussure descubre laes tructura no fenoménica que organiza al lenguaje: la ngua. A su empleo e nel discurso lo denomina abla. Esa es la primer dualidad. A las unidades de la lengua, que consisten en a uni ndecun signifi cadoyu n significante (segunda dualidad) las llama_signo. Y al efec to de esa unidn 1a designa —significacién. Pero neg 0 consigue superar el empirismo del signo y desc ubre que las telaci ones entre sus dos partes no tienen una determinaci6n en si, sino que dependen de las relaciones de valor que establecen los signos en el seno del sistema d ¢ 1a engua: r claciones p aradigmaticas ( asociativas) y sintagmaticas (tercera dualidad). Es decir, se requieren al menos dos unidades para significar. De esta forma, el segundo gran descubrimiento de Saussure: las relaciones de valoren la lengua, parece contradecit o it mis alla del primero: el signo como unidad autonoma. Lad oble v fad el v alor 1 ingiiistico p ermitiral uego a Roman Jakobson pensar que, sien la lengua hay s6lo paradigmas y sintagmas, el sujeto hablante pata construir su discurso deber realizar tinicamente dos operaciones: selewionar segin las leyes del paradigma y wmbinar segtin las del sintagma, Conclusién: el signo es aut6nomo con respecto al referente pero no al sistema. 2. Con Benveniste avanzamos aun m és. Todo el campo del significado es ev acuado de la lengua y trasladado ala frase, pues antes de esa p untuacion, es ignificado esti en estado de vacilacidn, de no determinaci6n. 149 Hector Lapex Se ¢ onsolida entonces una nueva dualid ad que i afluird sobre Lacan:en la lengua s6lo_ hay significantes. Para que se produzca ya no una significacién (que no deja de ser unin entre dos partes) sino un efecto de sentido, se requiere del discurso en su I inealidad s intagmitica, p ero también de la leng uaen su espesor paradigmitico. Con Benveniste no hay produccién de sentido sin elempleo concreto del lenguaje en una frase. Es la primera vez que aparece la idea de “rettoaccién” pata explicar el sentido de las unidades implicadas en la frase. 3. No obstante queda algo sin teorizar: nada menos que el sujeto de ese empleo, relegado por la lingiiistica al simple papel de usuario. Lo que a partic de Lacan queda totalmente subvertido (con tespecto a la lingitistica), es justamente el lugar del sujeto en el discurso. El sujeto no sera ya autor sino efecto del discurso (del Otro) en ta nto su pa labra es at ravesada por ellen guaje inconsciente, cuyas operaciones descubiertas por Freud: la condensacion y el despl_azamiento, s erin hom ologadas — siguiendo (pero al mismo tiempo corrigiendo) lo postulado p or Jakobson— a la met fora y la met onimia. El pequef o pasaje de ‘Jakobson, grande en sus consecuencias, es el siguiente: En todo proceso sim bélico, ta nto i ntrapersonal como social, se manifiesta la competencia entre el modelo metaforico y el metonimico. Por ello, en wna investigacién acerca de la_esteu ctura de los suefios, es decisivo el saber si los simbolos y las secue ncias tem poralesse bas anenl a contigitidad (para Freud, el desplazamiento, que es una metonimia, y la condensacidn, que es una sinécdoque) 0 en la semejanza (la identificacion y el simbolismo en Freud). Para J akobson, no sél o en las a fasias, sino en todas las formas de producci6n sim bélica, entre las que incluy ¢ al suefio ©] akobson, R oman, “Dos a specios dellenguaje yd os tipos dea fasias” en Fundamentos del lenguaje, p. 141, Ed. Ayuso /Pluna, Madsid, 1980. 150 “La fustancia de Lacan” — Tomo I (adhitiendo asi a una concepcién de neta tradicién freudiana), se verifica un £ uncionamiento regi do p ofl eyes de 1] enguaje, q ue esencialmente operan a partie de dos modalidades: la metoaimica y la metaférica Peroe nseguida su propio model o1 0 int erroga: la articulacién de simbolos yl as se cuencias temporales que caracterizan ala estructura del suefio, ¢encuentran su taz6n de set en la contigiidad, o en la semejanza? Esa cuestion retorica es la que loe nviaa Fr eud; pero alasimilarel desplazamiento y la condensaciin, ala metonimiay ala sinécdaque x espectivamente, introducira sin saberlo, un problema adicional. Lacan no objeta que el desplasamiento freudiano opere a la manera de la metomimia, pero disiente ala hora de rel acionar la condensation ¢ on la sinécdogue. N 0 € xpone s us t azones, p ero s i tenemos en cuentalade finicién des inécdoque, podremos dilucidar, en parte, el soporte de esa discrepancia. Para la tetori ca,la sinéedogue es un to po mixt o que implica un cruce entre la metonimia y la antonomasia, El ejemplo que nos da el manual es: ¢/ romano, en vez de los romanos. Digamos otro: “el o7o cae ante el acero”, por “las armas son mis poderosas que las riquezas”. En ambos ejemplos la parte es tomada por el todo, al estilo de lame tonimia; pero la sinéidogue es algo m a reine en un significante singul ar todos los elementos d_ispersos de uncom plejo paradigma.De ese modo, un cleme nto significante pasaa set, fi guradamente, el representante por excelencia (antonomasid, de todos los otros: el romano, de todos los romanos, e tc. La propiedad de concentrar (con densar) en un solo signifi cante la sig nificacién de todauun a variedad perteneciente a un mismo. conjun to virtual, eva a] akobson a considerar que la sinéadogue es la mej or es pecificacion lingiiistica de la condensacion freudiana. Anticipemos una objeci 6a: para F reud, los elem entos que condensa el sueiio casi nunca cumplen esa funcin de afinidad o coherencia exigida por la sinécdoque; resultan mas bien de una disparatada incoherencia. 151 Hector Lapex Al mismo tiempo, Jakobson entiende que el sémbodismo de los suefios se funda en una ley de semejanza implicita, ley que la retOrica ubica como condicién subyacente de la metafora. Pero concebit la metdfora como una operacién fundadaenun a semejanza de las imagenes _, dete rminaria p or ejemplo que un “garrote” no pueda ser otra cosa que el simbolo (la metifora) del falo. Sin embargo, en el andlisisde un suefio, pudo ser interpretado como la inversion de la frase “te agarto”. Lacan reconoce el mérito de Jakobson al indicar que los suefios siguen la organizacion dual del Lenguaje, lo que supone la existencia de dos op eraciones productivas de se ntido, pero no acuerda en que la condensacién freudiana e ncuentre su lugat en el lenguaje como sinécdoge, Del as £ iguras ¢ etdricas p ropuestas (metonimia, sinécdoque, si mbolismo e i dentificacién) para dar cuenta de las operaciones del suefio, sdlo rescata la que explica el desplaxamiento por la metonimia. En cuanto a la condensacién, desecha que pueda tratarse de una operacion en la que un si gnificante prototipi co pasa a represeatar a otros similares semanticamen te, po clo que la sinéedogue no sera para él la figura retérica corel _ativa de la condensacién, Lo que a suj uicio mejor traduce en el nivel del lenguaje el trabajo de condensacién es la metéfora como productora de un sentido nuevo, ni parcial ni antonomisico. La metafora asi concebida no tiene la exigencia de c oherencia paradigmatica que sitiene 1 a sinécdoque; el elemento de ¢ reacién que i mplica, la torna mas bien inc oherente d esde el punto de vista del significado. Pues el aleoritmo, en cuanto que él mismo no es sino pura funciin del significante... (187/481) Una cosa ex segura, sigue Lacan: la entrada del significante enelsigni ficado no impli ca acces 0. lasignific acidn (e nel sentido dels igno saussur eano). La barra im pide q ue de la relacién entre ambos surja la significacion. Se trata en cambio de una fransferenda de s ignificado, que no puede ser 0 tra cosa que 152 “La fustancia de Lacan” — Tomo I produccién significante en el sentido de su artisnlacién. Esto es, se parta del aire! que sea, en el sentido ya visto de Benveniste, el significante nunca funciona aislado: es_al mismo ti empo que la imbricacién de unidades de nivel inferior (un fonema esta constituide por v arios asgos d ntivos), la infegracion © 1 englohanientos aecientes (varios fonemas componen un morfema 6 palabra), etc Ya sea recortiendo los niv eles del lengu aje hacia abaj 0 (hacia los el emenios dif erenciales slti mos), c omo hacia arriba ( hasta llegar a la frase) la articu lacion se produce dentro de wn o rden cerrado: lo que esta ¢ n juego es un a combinatoria de elementos discretos que cons ervan su lugar difecencial; es decit,no se diluyen por integrarse en niveles s uperiores, ni hacen a parecer otra realidad que no sea la dell enguaje. El caso de Brigida/Frigida lo demuestra. En toda lengua el sistema esti cerrado sobre una minima bateria de entre 25 y 30 fonemas; todo lo demas es combinatoria y sustitucion. Estos ekmentos, descubrimiento decisivo de la kngitistica... (187/481) 1 En cuanto a los elementos diferenciales silti mos, los fonemas, la iden tidad de cad a uno no consiste en que su pr onunciacién (fonética) pe rmanezcac onstante a pesardel a inevitable variabilidad ca su modulaci6n por diferentes personas (no todos pronunciamos igual y, sinemba rgo, nos entendemos), sino tinicamente en que se mantenga la diferencia entre un fonema y otto. Para que pig sea cerdo y no fig (higo), lo tinico necesario es que /p/ se diferencie de /£/ (no importa la pronunciacién exacta del fonema); esto se logra en un nivel elemental: el d el “rasg.o distintivo”, segtin seem ple el rasg._o fricativo de /f/o el explosivo de /p/. Tal el ejemplo de Jakobson, extraido de Alicia en el pats de las maravillas Todo el signific ado de pende de estas minimas diferencias fonicas, que son los eleme ntos esenciales del habla, Su carac ter movil, indivis ible y localizable, permi tieron con la aparicién de laimprenta, que fueran moldeados e n diversas 153 Hector Lapex tipografias (Didots, Garamonds, etc), atascadas (por s u cat acter “discreto”) cada una en una caja diferente (una unidad no podria estar dividida en porciones en varias cajas). Lacan quiece ilustrar asi que la materialidad de la iva, no es otra cosa que la estructura esencialmente lacalizada del significante. El fo nema e se 1d escubrimiento fu ndamental d el a Fonologia, di sciplina li ngiiistica que pud o surgit s6lo después que Saussure hubier alimi tado el ca mpoal os dom inios de | significante y del significad 0. La fonologia descubse que el s igno saussureano, unidad a medias empitica, a medias formal, siempre obligado ala unién forzosa entre sus partes, no es la verdadera unidad dela lengua. La verdadera u nidad de 1a lenguaes el fonema, en ruptura total con la idea de las dos caras de la unidad linguistica. La escuela fundadora de e sta ciencia es el“ Circulo de Praga”, cuyos mas reconoci dos exponentes fueron, en la década del treinta, el principe ruso radicado en Praga N. T'rubetzkoy y el ya nombrado R. Jakobson, antes de su radicacion definitiva en los Estados Unidos. De Trubetzkoy puede Ieerse en castellano su trabajo La F onologéa actu al. Su obr aes encial “Pri ncipios de Fonologia” no esta disponible en espafiol ni en inglés®. La obra de Roman Jakobson en cambio, ha tenido mucho mas difusion cn castellano, al punto qu ec asit odos sus bros y arti culos fucron editados cnla Argentina o Espaiia. Su trabajo principal sobre fonologia, est incluido en Ensayos de Lingitéstica General. Vemos que L acan, en un s egundo giro de la espir al, (el primero habia sido el de la pa gina 181/475 donde la letra habia quedado definida como soporte material que el discurso co noreto tom a ‘oy, N., “La f onologia ac tual” en Delacroix y otros: Pricologia ded Lenguaje, Paidés, Bs.As., 1952. Prindpios de Forologa, Cincel, Madrid, 1976 (trad, De Delia G. Giordano y Luis J. Pricto) sélo hallable en bibliotecas. 7Jak obson, R oman, “Fonologia”, Panorama retro spective; 8: La iden tificacién de las entidades fonematicas, y 9 Sobre 1a te oria de Las af inidades f onolégicas entre las lenguas; en Exsayes de Lingtistica General, Seix Barxal, Barcelona, 1981, 6: La estructusa de 1 fonema; 7 154