Declaración
del
Profesor
Dr.
Franz
Adlkofer,
Fundación
Pandora.

Lo
inesperado
siempre
sucede


Dolorosa
lección
para
el
conocido
calumniador
Alexander
Lerchl,
e
incluso
más
para

la
industria
y
los
políticos
que
utilizaron
su
“experiencia”
durante
muchos
años.

 

JBS
Haldane1,
gran
persona
y
científico,
resumió
sus
experiencias
vitales
en
una
frase:
“Lo

inesperado
 siempre
 sucede”.
 Cuánta
 razón
 llevaba
 en
 esa
 afirmación
 que
 acaba
 de

demostrarse
 con
 el
 Profesor
 Alexander
 Lerchl
 de
 la
 Universidad
 privada
 Jacobs
 de

Bremen.
 Lerchl,
 como
 miembro
 de
 la
 Comisión
 para
 la
 Protección
 Radiológica
 de

Alemania,
 cuidó
 de
 los
 intereses
 del
 gobierno
 y
 de
 la
 industria
 durante
 años
 mientras

hacía
burlas
de
la
protección
de
la
radiación
y
tachaba
de
falsificadores
a
científicos
como

Lennart
Hardell
y
yo
mismo
porque
los
resultados
de
nuestras
investigaciones
no
estaban

en
línea
con
los
suyos,
aunque
muy
rápidamente
acaba
de
publicar
un
artículo
que
refuta

todo
lo
que
había
afirmado
hasta
ahora.

En
 mi
 artículo
 “"El
 respaldo
 a
 la
 seguridad
 por
 Programa
 de
 Investigación
 Alemán
 de

Investigación
sobre
Telecomunicaciones
Móviles
(DMF)
En
Relación
a
los
Riesgos
para
la


Salud
por
la
Radiación
del
Teléfono
Móvil
se
basa
más
bien
en
Wishful
Thinking
que
en
los

Hechos",
en
uno
de
los
folletos
de
la
Competence
Initiative,
que
escribí
en
2008
[1]:
“
Un

estudio
 no
 publicado
 aún
 del
 Fraunhofer
 Institute
 of
 Toxicology
 and
 Experimental

Medicine
de
Hannover,
que
fue
presentado
en
un
taller
que
tuvo
lugar
en
Berlín
en
Mayo

de
2008,
abriga
profundas
implicaciones
para
el
futuro.
En
este
estudio,
se
demostró
que

en
 sentido
 de
 la
 iniciación
 de
 tumores
 la
 radiación
 UMTS
 muestra
 sólo
 un
 efecto

genotóxico
más
bien
pequeño
en
ratones,
pero
en
el
caso
de
la
promoción
de
tumores
el

pudo
 observarse
 un
 efecto
 epigenético
 bastate
 pronunciado.
 Cuando
 los
 ratones
 fueron

tratados
 prenatalmente
 con
 N‐methylnitrosourea,
 la
 radiación
 UMTS
 causó
 en
 cotas

inferiores
 a
 los
 actuales
 niveles
 de
 seguridad
 permitidos,
 un
 incremento
 significativo
 de

las
 tasas
 de
 tumores
 de
 hígado
 y
 pulmón
 sobre
 la
 ratio
 esperada
 solo
 para
 N‐
methylnitrosurea.
Este
efecto
ocurrió
cuando
la
exposición
a
radiación
de
radiofrecuencia

comenzó
 en
 el
 útero
 inmediatamente
 después
 de
 administrar
 N‐ethylnitrosurea
 y

continuó
 durante
 el
 periodo
 de
 vida
 completo
 de
 los
 animales.La
 exposición
 a
 radiación

UMTS
por
sí
misma
sólo
resultó
en
el
desarrollo
de
lesiones
precancerosas
en
los
hígados

de
los
animales.

Este
 estudio
 fue
 publicado
 en
 2010
 por
 Tillmann
 et
 al.
 [2]
 y
 a
 pesar
 de
 su
 enorme

importancia
 científica,
 cayó
 prácticamente
 en
 el
 olvido.
 Sin
 embargo,
 se
 permitió
 repetir

los
 experimentos
 de
 Fraunhofer
 a
 Lerchl,
 vociferante
 predicador
 de
 la
 inocuidad
 de
 la

radiación
de
la
comunicación
móvil,
con
financiación
de
la
Oficina
Federal
Alemana
para
la

Protección
de
la
Radiación.
Los
resultados
obtenidos
y
revisados
por
numerosas
personas

han
sido
tan
definitivos
que
desde
el
mismo
comienzo
ha
sido
imposible
encubrirlos.
Por

lo
tanto,
Lerchl,
quien
hasta
ahora
había
triunfado
presentando
sus
resultados
en
línea
con

las
 expecativas
 de
 sus
 clientes,
 y
 de
 análisis
 arbitrario
 de
 datos
 [3],
 no
 ha
 tenido
 más

remedio
 que
 coger
 el
 toro
 por
 los
 cuernos.
 Admite,
 que
 los
 efectos
 sobre
 el
 hígado
 y
 los

pulmones
 publicados
 por
 el
 Instituto
 Fraunhofer
 han
 sido
 plenamente
 confirmados.

Todavía
niega
el
potencial
genótixico
de
la
radiación
UMTS,
observado
por
Tillmann
et
al.

y
 que
 se
 suma
 al
 efecto
 promotor,
 pero
 es
 sólo
 una
 cuestión
 de
 tiempo
 que
 admita
 que

también
 en
 esto
 está
 en
 un
 error.
 Como
 Lerchl
 ha
 reconocido,
 sus
 recientes
 resultados



























































1
British
scientist
(1892‐1964),
lecturer
for
biochemistry
in
Cambridge
and
then
professor
for
physiology


at
the
Royal
Institution,
was
one
of
the
most
brilliant
scientific
popularisers


están
 obligados
 a
 tener
 la
 potencia
 de
 explicar,
 al
 menos
 en
 parte,
 el
 incremento

repetidamente
documentado
de
riesgo
de
tumor
cerebral
en
usuarios
de
teléfono
móvil
de

largo
 y
 amplio
 plazo
 [4].
 En
 su
 presentación
 el
 5
 de
 Abril
 de
 2014
 en
 el
 taller
 de
 la

Competence
Initiative
sobre
riesgos
a
largo
plazo
de
la
comunicación
móvil
en
Wuerzburg,

Lennart
Hardell
mostró
el
siguiente
gráfico
[5]:


(Por
favor,
véase
el
gráfico
en
el
documento
original
más
abajo)






















































La
línea
sólida
muestra
el
incremento
de
tumores
cerebrales
malignos
entre
usuarios
de

teléfonos
 móviles
 e
 inalámbricos
 como
 una
 función
 de
 la
 duración.
 El
 primer
 pico,
 más

bien
bajo,
parece
apuntar
al
crecimiento
acelerado
inducido
por
la
radiación
de
un
tumor

existente
que
aún
no
había
sido
diagnosticado.
El
siguiente
pico,
que
comienza
después
de

una
latencia
de
unos
16
años,
sólo
puede
explicarse
por
el
efecto
de
inicio
de
la
radiación

en
 el
 tumor
 que
 tuvo
 lugar
 décadas
 antes
 del
 diagnóstico.
 Las
 líneas
 discontinuas

muestran
el
intervalo
de
confianza
del
95%,
e
indican
el
rango
en
cuál
puede
esperarse
un

aumento
del
riesgo
de
tumor
cerebral.

Queda
por
ver
si
la
industria
y
el
gobierno
finalmente
reconocen
que
quien
por
tan
largo

tiempo
 fuera
 su
 jefe
 y
 testigo
 de
 la
 inocuidad
 de
 la
 radiación
 de
 la
 comunicación
 móvil

difícilmente
puede
seguir
jugando
este
rol
por
más
tiempo
de
la
forma
en
la
que
querían

que
lo
hiciera
Por
lo
tanto,
el
resultado
de
su
proyecto
de
investigación
–visto
por
Lerchl

sin
 duda
 como
 un
 super
 DBA‐
 debería
 finalmente
 ser
 una
 razón
 suficiente
 para
 los

miembros
del
gobierno
responsables
de
la
protección
de
las
personas
frente
a
la
radiación

considerasen
 cómo
 la
 tecnología
 de
 la
 comunicación
 móvil
 puede
 ser
 adaptada
 a
 la

naturaleza
humana.
Con
toda
la
evidencia
científica
en
la
mano,
continuar
en
la
dirección

opuesta
 solo
 puede
 acabar
 en
 un
 desastre
 para
 muchas
 personas
 hoy
 en
 los
 años

venideros.



 

1 British
scientist
(1892‐1964),
lecturer
for
biochemistry
in
Cambridge
and
then
professor
for
physiology

at
the
Royal
Institution,
was
one
of
the
most
brilliant
scientific
popularisers.

1. Adlkofer
F.
The
Endorsement
of
Safety
by
the
German
Mobile
Telecommunication
Research

Programme
(DMF)
Regarding
the
Health
Risks
of
Mobile
Phone
Radiation
Is
Based
Rather
on
Wishful

Thinking
than
Facts.
In:
How
susceptible
are
genes
to
mobile
phone
radiation?
A
Brochure
Series
by
the

Competence
Initiative
for
the
Protection
of
Humanity,
Environment
and
Democracy,
No.
3
(2008)


2. Tillmann
T,
Ernst
H,
Streckert
J,
Zhou
Y,
Taugner
F,
Hansen
V.
Dasenbrock
C.
Indication
of

cocarcinogenic
potential
of
chronic
UMTS‐modulated
radiofrequency
exposure
in
an
ethylnitrosourea

mouse
model.
Int
J
of
Radiat
Biol
2010
Jul;86(7):529‐41.
doi:
10.3109/09553001003734501

3. Adlkofer
F.
The
exposure
limits
supposed
to
protect
people
from
radiofrequency
radiation
are
the

result

of
institutional
corruption

http://www.pandorafoundation.eu/downloads/pandora_docu_harvard‐lecture‐extended‐2012.pdf

4. Lerchl
A,
Klose
M,
Grote
K,
Wilhelm
A.F.X,
Spathmann
O,
Fiedler
T,
Streckert
J,
Hansen
V,
Clemens
M.

Tumor
promotion
by
exposure
to
radiofrequency
electromagnetic
fields
below
exposure
limits
for

humans.
Biochemical
and
Biophysical
Research
Communication.
In
Press

5. Hardell
L
and
Carlberg
M.
Brain
Tumour
Risk
Associated
with
Use
of
Mobile
and
Cordless
Phones.

http://www.pandora‐ foundation.eu/downloads/pandora‐_‐ki‐lecture‐hardell‐2014.pdf



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