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Mallon, Florencia E. 1951-

La sangre del copihue: La comunidad Mapuche de

Nicolás Ailío y el Estado chileno 1906-2001 [textoimpreso]

1Florencia E. Mailon. - 1' ed. - Santiago:

2004.

LOM Ediciones,

278 p.: fotos; 16x21cm.- (Colección Historia)

R.P.I.: 143.109 ISBN : 956-282-686-4

1. Mapuches- Condiciones Sociales 1906 - 2001

2. Mapuches - Chile - Historia 1. Título. Ií. Serie.

Dewey : 980.5.- cdd 21 Cuner : M255s

Fuente: Agencia Catalográfica Chilena

FLORENCIA E. MALLON

La sangre del copihue:

La comunidad Mapuche de Nicolás Ailío y el Estado chileno

LOM PALABRA DE LA LENGUA YAMANA QUE SIGNIFICA SOL

O LOM Ediciones Primera edición, 2004 LS.B.N: 956-282-686-4

FLORENCIAE. MALI.ON Registro de Propiedad Intelectual No: 143.109

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TERiüTURIO NACIONAL POR RESOLUCI~NNO259 DEL 12 DE OCTUBRE DE 2004 DE LA

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Dedicación en conjunto de la comunidad y de la autora:

A las comunidades Nicolás Ailío I y Nicolás Ailío il,

y a todas sus generaciones, pasadas, presentes y futuras.

Soy la flor que me despliego junto a las rucas indianas, la que, al surgir las mañanas en las cumbres soñolientas, guardo en mis hojas sangrientas, las lágrimasaraucanas!

Muchas son las organizacionesy personas que me han ayudado a conocer y comprender la historia de la comunidad de Ailío y que me abrieron la puerta a la limitada comprensión que tengo, en este momento, de la historia Mapuche en general. Mi investigación en Chile

un año sabático de la Universidad de Wisconsin, con

fondos adicionales de la Fundación John Simon Guggenheimy una Beca Landes del Insti- tuto de Investigación para el Estudio del Hombre.Visitas posteriores en 1998,1999,2000, 2001y 2003 fueron costeadas por fondos de investigación de la Universidad deWisconsin. En Temuco, el Instituto de Estudios Indígenas de la Universidad de La Frontera y el Centro de Estudios Socioculturales de la Universidad Católica deTemuco me han ofrecido siempre ayuda intelectual y hospitalidad. Los colegas de las dos institucio~es,más notablemente JoséAylwin,TeresaDurán,AlejandroHerrera, Jaime Flores, Roberto Morales, Jorge Pinto y José Quidel, me han ayudado y apoyado intelectualmente y con muchísima generosidad. Gustavo y Luis Peralta y María Angélica Cefis, que a través del Centro de Educación yTecnología (hoy CET-Sur)trabajan con la comunidad de Ailio desde los años '80, han sido sumamente generososcon su tiempo y su ayuda.Aunque nuestrotrabajo juntos ha ido en otra dirección, Isolde Reuque Paiiialef y Juan Sánchez Curihuentro siempre me ofrecieron ayuda y apoyo cuando estuve en Temuco. La familia de Isolde, especialmente sus padres don Ernesto Reuque y doña Martina Paiiialef, su hija Liliana y sus hermanos Elvira y Lionel, me han recibido siempre comoparte de su lof.Mis amigosy colegas Roberta Bacic, Mano Castro, Gonzalo Leiva, Víctor Maturana, Enrique Pérez y AldoVida1 fueron especialmente generosos con su tiempo y su experiencia, ayudándome a comprender la historia de los años posteriores a 1964. Con Mirians García he explorado la bibliografía regional y algunos archivos originalmente en el Museo Regional de la Araucanía; como resultado hemos entablado una muy rica amistad. David Tecklin trabajó el archivo del Conservadorde Bienes Raíces de Imperial y me facilitó un resumen de todos los documentos que trataran a José y Graciano Duhalde, por lo que le tengo una gran deuda de gratitud. Elizabeth Brevis me consiguió acceso al expediente sobre Rucalán que existe en el archivo de la Corte de Apelaciones en Temuco, y gracias a ella pude trabajar el archivo de la Intendencia de la M Región.Edith Meyer Durán, por muchosañosla encargada delArchivo de Asuntos Indígenas, me recibió con paciencia y generosidad entre 1996 y 1997,

en 1996 y 1997 fue financiada por

compartiendo conmigolas carpetas de muchas comunidadesMapuche. Los encargados de los archivos nacionalesen Santiago,especialmente en el Archivo Nacional Mirafloresy en el Archivo Siglo XX,me ayudaron y atendieron siempre con amistad e interés, aun cuando les cansaba diariamente con pedidos grandes y de difícil acceso. Erika Schillingviuda de Massmann me ayudó a contactarme con la familia Landarretche, especialmenteconvioleta Maffei viuda de Landarretche y sus hijos Luciano y Arlin Landarretche. Magaly Ortiz

desgrabó la mayona de las cintas de mis entrevistas, por lo cual le debo un agradecimiento especialmente grande y cálido. En la Última etapa de este trabajo, cuando ya estaba completo

el borrador del libro, he

"Mapuchistan Christián Martínez. Christián no solo leyó con detenimiento y ojo critico el

llegado a conocer personalmente y compartir ideas con mi colega

manuscrito entero, sino que también ha ofrecido agudas sugerencias y mucho apoyo intelectual. Espero que las conversacionesiniciadascon él y con su compañera,lingüista y dirigente Mapuche Elisa Loncon, en la ciudad de México, sigan profundizándose en los años que vienen.

los

Finalmente, mi familia -norte y sur- me ha

apoyado, inspir;lFlo y cuidado durante

siete años en que he trabajado con la comunidad de Ailío. En Estados Unidos y en Chile, mi

sido mi ancla intelectual y emocional,siempre listo a conversar y

apoyar mi trabajo. Como "padre solterondurante mis viajes a terreno, ha cuidado y apoya- do a nuestros hijos, brindándome, dentro de lo humanamente posible,los espacios de trabajo necesarios sin las preocupaciones.Mis hijos Ramón y Rafael han viajado conmigo a la M

Región y han conocido a las familias de la comunidad de Ailío. Cada vez que vuelvo la primera pregunta que se me hace es sobre ellos. Mis padres Ignacia Bemales Mallon y Richard Mdon son el origen de mi interés e identidad multicultural,y siempre han nutri- do mi compromiso con Chile y con Latinoamérica. El resto de mi familia chilena -mis tios Alfredo, Celina y Nieves Bemales; Gastón Gmez y Smirna Romero; Eugenia Rodríguezy Roberto Prat, ya finado; mis primos Florencio y Gabriela,Gastón y Tita, Pablo y Soledad, Chimina y Gonzalo, Ignacio y Alejandra, y Diego; y todos mis sobrinas y sobrinos- me han recibido siempre con cariño y alegría. En varias ocasiones, también me han alojado. En verdad mi familia extendida es ejemplo de cómo el cariño y la hospitalidad pueden cruzar fronteras, y les agradezco a todos su generosidad.

marido Steve J. Stem ha

Habna sido difícil divisar, en la madrugada del 20 de diciembre de 1970, el pequeño bote que remaba lentamente, contra la corriente, por el río Imperial. Sentadas entre la niebla espesa de lasÚltimas horas de la noche,con bultos de comiday algunos niños peque- ños, un grupito de mujeres y los hombres que remaban pensaban en silencio sobre lo que les esperaba.Desde septiembre,cuando habían formadoen la comunidad deAilío un comi- té para recuperar sus tierras, habían estado conversando y preparándose para lo que empezaba a ocurrir. La mayoría de su grupo, hombres de las comunidades Mapuche de NicolásAilío y Pichingual,con algunos socios del pueblo de Nehuentúe y trabajadores del fundo cercano del mismo nombre, habían salido antes, caminando por la carretera que corna del oeste hacia el este, bordeandoel río, de Nehuentúe hacia la ciudad de Carahue. El propósito de ambos grupos era juntarse nuevamente a unos nueve kilómetros de Ca- rahue y tomar el fundo Rucalán, propiedad de Juan Bautista Landarretche Mendoza y de su esposa, Violeta Maffei Herrera. Doña Marta Antinao, esposa de don Heriberto Ailío, vicepresidente del Comité Ailío, estaba en el bote con su pequeño hijo Martín. Recuerda que también iban con ella una tia de su marido, doña Rosa Ailío, y su madre, doña Juana Ríos. "Llegamos allán,me explicó, "Y nos pasamos al predio adentro y ahí nos quedamos agrupados; había una bodega grande y ahí llegamosn.' La mayona de los ocupantes se quedaron agrupados,un poco apartados de la puerta de la casa patronal, mientras un grupo más pequeño, compuesto del presidente del Comité Ailío, don RicardoMora Canillo, don Heriberto y un "compañeron mirista, conocido como Aquiles o Miguel, se acercaron a tocar a la puerta. Al poco rato se escuchó la voz de una mujer, seguramentela empleada de la casa, quien preguntaba quién era y qué quería. Don Ricardo Mora le dijo que avisara al dueño que acababan de tomar el fundo. Se esperó en silencio mientras la empleada le iba a avisar a su patrón.2

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La información en este párrafo ha sido recopilada en dos fuentes: Entrevista con doña Marta Antinao, Comunidad de Ailío-Tmnapuente, 18 de enero de 1997, y Corte de Apelaaones de Temuco, Causa Crimi- nal No242- "intendente Gastón Lobos Barrientos contra Juan Bautista Landarretche Mendoza y otros por Infracción de la Ley de SeguridadInterior del Estado", iniciada enTemuco, 26 de Diciembre de 1970. Los datos de este párrafo refieren de lo esencial sobre lo cual están de acuerdola mayoría de los testimonios ofrecidos en el juicio antedicho: Corte de Apelaaones deTemuw, Causa Criminal No242, op. cit

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Limite inrernao'onal

 

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Capital regional .

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Un cuarto de siglo más tarde este momento nebuloso y oscuro, lleno de miedo y expectativas, era todavía recordado por los participantes como un símbolo casi emblemático del potencial y peligro de la época. En ese entonces se acababa de vivir en Chileun histórico proceso electoral en que, una coalición de partidos hegemonizados por la izquierda habia logrado, con poco más de un tercio del voto popular, instalar a un presidente socialista. Se divisaba la radicalización de la reforma agraria establecida por el gobierno demócrata cristiano anterior,y en la misma madrugada de la toma de Rucalán, el flamante Presidente Salvador Allende Gossens estaba en camino a Temuco para presidir la clausura de un

Congreso Nacional Mapuche.Se habían realizado ya otras tomas de terrenos, y en las noticias se comentabamucho el clima de movilizaciónque se vivía en el campo.Para los campesinos Mapuche y no Mapuche parados en el portón de Rucalán, en esa madrugada húmeda de diciembre,el clima de movilizaciónhabia sido fuente de inspiración.Uno de los ocupantes comentaría algunassemanasmás tarde que las noticias sobreotras tomashabrían ayudado a convencerlosde iniciar su propia a~ción.~ Al mismo tiempo, este clima de movilización habia alarmado y puesto en alerta a la clase terrateniente. En los Últimos meses del gobierno demócrata cristiano de Eduardo Frei Montalva se perfilaba ya un problema de toma de fundos en Cautín,puesto que para la elección presidencial el 1de septiembre de 1970,habia trece fundosal menosparcialmen- te tomados en la provincia.Los dueños de fundo, por su parte, reaccionaronorganizándose para la defensa de sus propiedades; al llegar al poder el gobierno de la Unidad Popular se hablaba de armas escondidasen los fundos de la Este momento era, en realidad, la culminación de todo un proceso de cambio y de con- flicto social que se había dado en Chile a lo largo del siglo XX.Comenzando desde la formación del movimiento obrero a comienzos de siglo y su articulación a los emergentes partidos reformistasy de izquierda,se habían perfilado en el país una serie de proyectos de inclusión social. Empezando con la etapa populista de Arturo Alessandri en la década de los veinte, los intentos de cambio social, de reforma y de apertura hacia las clases popula- res en la sociedadhabían causado momentos de enfrentamiento y de represión. Al resolverse esta primera etapa con la conformación de lo que se llegó a conocer como el "Estado de compromiso", en que las coalicioneselectorales que llegaban a la presidencia y al congreso respondían parcialmente a las demandas populares al integrar a partidos reformistas y de izquierda,mediante los "frentes popularesnque surgieron a partir de 1938,las zonas rura- les habían quedado fuera de las transacciones poiíticas que se limitaban a aceptar una cierta inclusión de los obrerosy de sectores populares urbano^.^

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Corte deApelacionesdeTemuco,Causa CriminalN942 "Declaraciónde José SegundoPilquinao",f. 215. El Mercurio, 2011211970, p. 33; El Diario Austral, 2911211970, p. 8. Véase, para algunas aproximaciones a la historia del siglo XX, Mariana Aylwin et al., Chile en el siglo XX (Santiago: Planeta, 1990); Peter DeShazo, UrbanWwkers and Labor Unions in Chile, 1902-1927 (Madison:

University of Wisconsin Press, 1983);Thomas Iíiubock, Contested Communities: Clay Goidet; and Politics in ChiíeLElTenienteCopperMine, 1904-1951 (DurhaqNC: Duke University Press,1998);BrianLoveman,Chile:

he Legacy of Hispanic Capitalirni (NuevaYork:Oxford University Press, 1979);Brian Loveman y Elizabeth Lira, Las suaves cenizas del olvido: Vb chilena de diación polítiui, 1814-1932 (Santiago:LOM ediciones1 DIBAM, 1999) y Las ardientes ceniza del olvido: Vía chilena de Reconciliación Polítiui, 1932-1994 (Santiago:

LOMedicionesR)JBAM,2000);MichaelMonteón,ChileintheNitrateEra:% Evolutionof EamomicDependence, 1880-1930 (Madison: University o£Wisconsin Press, 1982); Luis Ortega (ed.), La Guerra Civil de 1891: Cien aiiac hoy (Santiago: Universidad de Santiago de Chile, 1991);Julio Pinto, Tmbajos y rebeldúls en la pampa

ditrera: El cid0 del

Universidad de Santiago, 1998); I(arin A. Rosemblatí, Gendered Compromico: Poliricul Cultures and the State

in Chile, 1920-1950 (Chape1 Hill: University o£ North Carolina Press, 2000);Gahriel Salazar, Vwlencia

salitre y la reconfiguración de las identidadespopulares (18501900) (Santiago:Editorial

(amtinúaenpág. sigumteJ

Si las zonas rurales habían quedado fuera del "Estado de compromiso", todavía más marginadoshabían quedadolos Mapuche.Desde la década de los veinte las organizaciones Mapuche, en su mayona formadas por los hijos de los caciques que se habían educado en los colegiosurbanos de la región, habían promovidouna agenda integracionista.En el tema de la tierra, estos líderes muchas veces apoyaban la división y privatización de las tiems reduccionales,viendo en la separación de la sociedad y la economía chilenas una forma de discriminacióny postergación. Un ejemplo destacado de esta tendencia fue Manuel Man- quilef,primer diputado Mapuche, que cuandollegó al Congreso en 1925presentó un proyecto de ley para dividir la tiem indígena. Sus esfuerzos dieron como resultado la Ley 4.169, la primera Ley de División, aprobada el 29 de agosto de 1927 y promulgada el 4 de julio de 1928. Los aspectos más importantes de esta Ley eran que cualquier comunero podía pre- sentar una solicitud de división,y que antes de proceder a tal divisiónhabía que sanear los límites de cada comunidad según el título de merced, asegurando la integridad previa de la cabida. Comoveremosmás adelante, la necesidad de sanear previamente los límites según el titulo de merced facilitóa la comunidad de Aiiío su petición de 1930,en que buscaban la restitución de las tierras usurpadas después de su radica~ión.~ Al mismo tiempo, ni la división de las comunidades ni la reivindicación territorial Mapuchedentro de los límites establecidos por el proceso de radicación de finales del siglo XM, presentaba una soluciónaceptable frente al crecienteempobrecimiento de lapoblación rural Mapuche a lo largo del sigloXX. Por tanto, como pasaría también en la comunidad de Ailío, algunos líderes empezaron a considerar una alianza con la izquierda, que lograra enfrentar elproblema delas tiems Mapuche comoparte del problema agrariodela sociedad en suconjunto. La alternativa de alianza de clase,sinembargo,aunque abriera la posibilidad de una coalición de "todos los pobres del campo", cerraba la alternativa más específica de la reivindicación étnica, comopueblo ~a~uche.No solamenteconla vieja izquierdasindical y del Frente Popular, sino que también con las movilizacionesmás radicales de la nueva

política popular en "las grandes alamedas": Santiago de Chile, 1917-1987(Santiago: Ediciones Sur, 1990);

Luis Vitde et d., Para recuperar la mmo~histórica: Frei, Allende y Pinodiet (Santiago: Ediciones

ChileAméricaCESOC, 1999);

Socialkm (NuevaYork: Oxford University Press, 1986) Tejedoresde la rmlmihLos

la via chilena al socialismo. (Santiago. MM ediciones, 2004). Para la exclusión de las zonas nides del proyecto del Frente Popular, véase Brian Loveman, Stncggle in the Countryside:hlitics and Rural Labor in Chile, 19191973 (Bloomington: indiana UnivemityPress, 1976),pp.118-124.

José Bengoa, Eistaadelpueblo M@e

(1900-1970) (Santiago:Centrode

(Si.giasXM y XX) (Santiago:EdicionesSur,1985),pags. 382-389.Rolf

FoersterySoniaMontecino,en Organunciono,LLIeresy ContiendnsM@es

Peter Winn, Weaven of Rmlutiox The Yarur Workers and Chile's Road to

trabajodoresde Yarur y

Estudiosdela Mujer, 1988),hasta ahora el estudiomás completopublicado sobre las organizacionespoliticas Mapuche en el período post-reduccionai,también muestran que los intentas integracionistasde las organiza-

cionesMapuche de esta época tenían como meta la protección de los derechosde la poblaciónMapuche en su

conjunto,fuera urbana o nid.Pam el caso de Manuel Manquilef,verFoerster yMont&o,

ejemplo del intento de mlaboración con la izquierda sindical,véase Mar& Painemal Huenchual con Rolf

Foerster, Vi de un dirigentehíqnche (Santiago: Grupo de investigacionesAgrarias, 1983 ).

pp. 6874.Para un

izquierda de la década de 1960,el énfasisestaba fuertementeen los aspectosclasistas de la explotación y de la alianza política. Aun con el gobierno de la Unidad Popular, cuando por primera vez la izquierda controlaba la coalición, la política agraria en general interpelaba al campesinocomo miembro de una clasesocial.Esto tampoco cambió dentro de la izquierda más radical,o sea en el MovimientodeIzquierdaRevolucionario(MíR) y su brazo campesino, el Movimiento Campesino Revolucionario (MCR), donde hubo una dramática presencia Mapuche.Aunquesereconocieraen elprograma regionaldelucha delMíRque el campesino Mapuche había vivido una historia de expropiación distinta por su misma identidad de pueblo colonizado, la conclusiónera, de todas maneras, que la lucha de clases que unificana al campesinado "chileno" con el campesinado Mapuche era una etapa más "avanzada" de lucha a la cual había que aspirar. La izquierda radical de los años sesenta, por tanto, seguía manejando un "proyecto civilizadornque tenía como meta final educar a los Mapucheen la política de clase? Con todas sus limitaciones, empero, el proyecto de reforma agnria comenzado por la

el primer momento en el

Democracia Cristiana y radicalizado por la Unidad Popular fue

siglo XX en que los campesinos pobres Mapuche divisaron una posibilidad de acceder a tiems. En conjunto con otros campesinospobres, desataron una ola de reivindicaciones, movilizacionesy tomas de tienas que, en conjuntoconlas otras manifestacionespopulares

de la época, pusieron en crisis el modelo gradualista del Estado chileno. Para septiembre

de

1970, cuando se dieron las elecciones presidenciales, ya las clases dominantes estaban

viviendo en un estado constante de tensión, temiendo que el orden social que ellos cono- cían estaba en peligro de derrumbarse. En los próximos dos años se harían cada vez más profundos e intensos estos temores. Agregadas a las tensiones existentes en la sociedad más amplia, había para finales de 1970 una diferencia de opinión al interior de la comunidad Mapuche de Nicolás Ailío, la cual representaba una de las fuerzasmás importantes detrás de la toma.Alos pocos días de la elección presidencial se había formado en Ailío un comité de tierras con participantes de varias comunidadesy de trabajadores.de los fundos cercanos. Reunidos en la casa de

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Para un ejemplo del intento de colaboración con la izquierda sindical, véase Martín Painemal Huenchual con Rolf Foerster, Vi de un dirigente Mame (Santiago: G~pode investigacionesAgrarias, 1983 ). Una buena introduccióna los debates de la Unidad Popularsobre la reforma a@, y la posición de la Unidad Popular en los debates más generales sobre el agm chileno, se puede encontrar en Jaques Chonchol,Si* mas agrarias en América Latino: De la etapa prehirpónico a la modernimch mmodora (Santiago, Chile y México, D. E. Fondo de Cultura Económica, 1994) y en María Antonieta Huerta M.OtroAgm para Chile La historia de la Reforma Agraria en elproceso social y político (Santiago: Ediciones ChileAmérica CESOC, 1989). Para la formulacióndel programa agrario regional del MiR en Cautín, véase "¡Pan, tierra y socialismo!", Punta Finol,No121,5de enero de 1971,pp. 26-32.Unimportante resumen analiticodela legislaciónchilena

sobrelas tierras Mapuchehasta 1968sepuede encontrarenWilsonCantoni,"Legislaaón indígena eintegra- ción del mapuche", Programa de la Sociología del Cambio Económico, Universidad de Wisconsin, con la colaboración del Centro de Estudios sobrela Tenencia de IaTierra, Santiagode Chile, diciembre de 1969.

don Martín Ailío Poma y de su hijo Heriberto Ailío Pilquinao, habían conversadoprimero el tema de la recuperación de las tierras de la comunidad de Ailío, 45 hectáreas de su total cabida de 120, que habían sido usurpadas por un terrateniente local. Uno de los primeros acuerdos del grupo fue correrles el cerco a dos medianos propietarios que con el tiempo habían terminado en posesión de las tierras de la comunidad. Pero rápidamente se consta- tó que taIacción no resolvería los problemas de todos los miembros del comité,puesto que no todos eran de la misma comunidad y la pobreza de tantos no se podría resolver con solamente 45 hectáreas. Por tanto se empezó a pensar una alternativa más amplia, que casi por definición significana la toma de un fundo 10cal.~ La toma de fundo, sin embargo, no convencía a todos los miembros de la comunidad. Aunque la mayoría estuvo de acuerdo, varios sintieron que era una estrategia extraña a las prácticas locales,que siempre habían pasadopor la cortey sehabían mantenidodentrodela ley. Se pensó que una toma no daría buenos resultados,porque no era una acción que se hacía "por lasbuenas"? Entre los que impulsaronla acción directa,por otrolado, había una crítica fuerte de las estrategias legales usadas anteriormente. Se habló de la pobreza sufrida por las nuevas generaciones, del medio siglo de falta de resultados que había dado el legalismo,de la necesidad de desarrollar otra estrategia. El grupo que fundó el Comité Ailío se sintió apoyado adicionalmentepor el clima de radicalización de la política clasista,y por el partido político que más representaba esta radicalización,que era el Movimientode IzquierdaRevo- lucionaria (MIR).Varios de los miembros del Comité se hicieron parte del frente campesino del hfíR, el Movimiento Campesino Revolucionario (MCR).La toma de Rucalán se llevaría a cabo con el apoyo del MIR y con la presencia de un asesor mirista?O Más allá de un debate sobre el legalismo, por tanto, se vivía en Nicolás Ailío a finales de 1970 un conflicto todavía más profundo acerca de las estrategias de restitución Mapuche. Desdefinales del siglo anterior,cuandoel ejércitochilenohabía logradofinalmentederrotar al pueblo Mapuche, el Estado había entregado cantidades reducidas de tierra a las comuni- dades Mapuche entre los ríos Bío-Bíoy Toltén. Con el nombre tremendamente apropiado de "reducciones", estas comunidades, registradasbajo el nombre de su "cacique" (logko', o "ca- beza" en el idioma Mapuche), habían recibido titulo legal, llamado titulo de merced. Supuestamenteeste documento dabaprotecciónlegal a losindígenas originalmenteestable- cidos allí y a su descendientes directos, además de lo cual la propiedad era comunitaria aunque el usufructo tendía a ser individual. En la práctica, sin embargo, las instituciones estatales locales favorecían a los propietarios no Mapuche y se hizo poco para velar por los

lo

COrte de Apelaciones de Temuco, Causa Criminal No 242: "Declaraaón de Ricardo Mora Carrillo", Hospital Regional deTemucq30de diciembre 1970,f.140,y 31 dir1970,f. 144;'?)edaraaóndePedmFuentesPilquinao", Carahue, 2 de enem de 1971, f. 217; "Dedaraaón de José SegundoPilquinao",Carahue, 2 de enem de 1971,f. 215; y "Declaraaón de HumbertoVenegasRiquelme",Carahue, 2 de enem de 1971, f 218v-219. Entrevista con don Antonio Ailio, Comunidad de Ailío-Tranapuente,10 de enem de 1997. Entrevista con don Henberto Ailio, Comunidad de Ailío- Tranapuente, 18 de enero de 1997. La gmfía que se utiliza es la planteada más recientemente.Vernota 19. (Nota de los editores).

intereses comunitarios indígenas. En este contexto no sorprende el cálculo del historiador José Bengoa de que las usurpaciones más grandes dentro de los títulos de merced ocurrieron entre 1900 y 1930. Como en el caso de Ailío, éstas ocuman frecuentemente en la primera década desdeque había sidootorgadoel titulo originaly la generaciónoriginal de radicados era la que comenzaba peleando la restitución frente a colonos nacionales y extranjeros." Las líneas de autoridad y liderazgo en esta primera generación de radicados ya se ha- bían reorganizado con el mismo proceso de radicación.Antes de la derrota militar el pueblo Mapuchetenía una estructura políticadecentralizada,basada enuna combinaciónde alian- zas matrimonialesentrelinajes yuna relaciónbastante complejayflexibleentreeltenitoriq la identidad y el parentesco. Las reduccionesfragmentaron y reestructuraron los linajes y parentescos territorialmente más amplios denominados aillarewe y, en muchos casos, in- ventaron unidades más pequeñas y aisladas. Estas comunidadesarticuladas alrededor de un "cacique original", que debería tener claras relaciones de parentesco con todos los que se radicaban con él, eran en muchos casos unidades parcialmente inventadas en el mismo proceso burocrático de la radicación.Aun al estar compuestas estas comunidadesreduccio- nales de parientes y refugiados sueltos de la guerra, empero, los Mapuche lograron convertirlas en nuevos espacios de solidaridad y protección. Los "caciques originales" de los títulos de merced se hicieron logkos de sus comunidades, y los hijos y nietos de éstos heredaron la obligación de resolver cualquier conflictointerno mientras que mediaban y velaban por ellas frente al Estado y a la sociedad global.El papel de otros radicados origi- nales y parientes era importante, puesto que todos los miembros de la comunidad tenían hasta cierto punto la misma obligación. También se mantuvieron lazos territoriales más amplioscon otras comunidadescercanas, un intento de recrear las unidades más extensas o aillazeweque habían existido antes de la derrota militar. El intercambio de mujeres entre comunidadesvecinas mediante el matrimonio sirvió para afianzar conexionesculturales, socioeconómicas y de parentesco.12 En la comunidad de Nicolás Ailío, los radicados originales y sus hijos y nietos tomaron muy en serio la obligaciónde velar por su comunidad.Don DomingoMillamán Ailío, jefe de una de las familias originales, presentó la primera queja de usurpación en Temuco en 1908, solo cinco años después que se otorgó el título de merced.Veintidós años más tarde su hijo AndrésAilío, inicióel expediente de particióny divisiónde la comunidadcuyopropósito más

l1

José Bengoa, Historia del pueblo mapuche (Siglos XiX y

Foerstery SoNa Montecino, Organuariones, IúIm y contiendas Mapucher (Santiago:EdicionesCentro de

Estudios dela Mujer,1988),pp. 73-74,79,81. José Bengoa, Historia del pueblo rnapuche; Pascua1Coña, Testimonw de un cacique mapuche, texto dictado al padre ErnestoWillheimde Moesbach, Quinta Edición (Santiago:PehuénEditores,1995);AldoVidal,"Con-

(Santiago: Ediciones Sur, 1985), p. 372; Rolf

1999; José Quidel, de agosto de 1999;

Victor Ca~uiian,"Conferenciasobreculturay religiosidadMapuchen,UniversidadCatólicadeTemuco,6

de agosto de 1999.

ferencia sobre historia Mapuche", Universidad Católica de Temuco, 5 de agosto de "Conferencia sobre historia y cultura Mapuche", Universidad Católica deTemuco, 6

importante era recibir restitución de las mismas 45 has. perdidas anteriormente. Otro Do- mingo Ailío, hijo del jefe de otra familia radicada, intentó desarchivar el mismo expediente en 1939.Y don Martín Ailío Poma, hijo del "finado Nicolásn ya registrado en el título de merced, heredó la obligación de liderazgode su padre al ser una fuerza política en su comu- nidad a lolargo desu vida,manteniendo losrituales Mapuchey buscandola forma derestituir la tierra y sacar a su comunidad de la pobreza. Como parte de este esfuerzo se unió con su hijo Heriberto Ailío a los comités de agricultores de los años sesenta, buscando un nuevo camino a través de la organización política y la reforma agraria. Sus hijos Eduardina, Heri- berto yRobustianoAilíoPilquinao,nietos del caciqueoriginal,seconstituyeron enloslíderes de la tercera generación,mientras que don Antonio Ailío Cunín, hijo de don Andrés Ailío, mantenía la memoria de las luchas originales en contra de la usurpación, siguiendo en la tradición de su padre al insistir en la restitución de la tiena original. En esa madrugada nebulosa de diciembre, entonces, cuando una parte de la comuni- dad de Ailío se paró en la puerta de la casa patronal de Landarretche, se había llegado a una encrucijada importante en la historia de la comunidad en su conjunto. Si la estrategia de lucha legal de restitución no había tenido éxito, de todas maneras seguía teniendo apo-

yo entre

anteriores, Pero don Martín Ailío y su hijo Heriberto, descendientes directos del logko ori- ginal, también habían iniciado otro camino que pasaba por la organización clasista y Ia reforma agraria estatal. Parados al inicio de esta nueva senda, los participantes en Ia toma del fundo Rucalán no podían divisar hacia dónde los llevaría el camino. Al igual que la niebla que los rodeaba y que no permitía ver más que sus propias siluetas, habia una bru- ma de espesas esperanzas que envolvía losinicios del gobiernopopular de SalvadorAüende, no dejando ver más allá de sus primeros esbozos. Cuando yo llegué a Aiiío veintiséis años más tarde, la comunidad estaba en otra encru- cijada parecida. Mucho habia cambiado en el cuarto de siglo que separaba estos dos momentos críticos en la historia local. Como veremos en las páginas que siguen, la toma de fundo llevó a la formación de una cooperativa agraria y a una prosperidad nueva pero fugaz. Con el golpe y la dictadura militar vino una fuerte represión, seguida de un intenso miedo y una profunda pobreza. La división al interior de la comunidad, sobre formas de restitución y de lucha por la tierra, se intensificó y agravó. El decreto ley 2.568 de la dicta- dura, promulgado en marzo de 1979, abolió las comunidades indígenas y estableció las pautas para la divisióny privatización de todas las tierras comunales,Iey que secumplió en Ailíoen 1984.Aunquefuertemente golpeadospor la represión, donHeriberto y donRobus- tiano Ailío siguieron los esfuerzos de organización que habían comenzado en décadas anteriores, ayudando a formar, en la segunda mitad de la década de los '80, una asociación gremial con otras comunidades y grupos del sector. Al llegar la transición democrática, la comunidad de Ailío se reconstituyó como comunidad de indígenas bajo la nueva legisla- ción de 1993,solicitando subsidio de tierras bajo las condiciones de restitución formuladas

la descendencia de don.Andrés Ailío, mediador y líder importante de las luchas

por el primer gobierno posdictatorial. En 1996, cuando yo tuve los primeros contactos con los dirigentes de la comunidad, acababan de ganar el subsidio y de firmar un contrato de compraventa con un terrateniente local. Estaban listos para una nueva radicación. El 30 de noviembre de 1996, visité por primera vez a la comunidad de Nicolás Ailío. Llegué hasta la sede con Enrique Pérez, ex mirista de la zona que había regresado del exilio en 1989y fundado una organización de apoyo social llamada Centro de Estudios SimónBolí- var. Cuando en mi primera visita a Temuco en octubre me reuní con un antropólogo muy conocedor de la realidad local, le había expresado mi deseo de conocer la historia de UM comunidadMapuche que se había aliado al MovimientoCampesino Revolucionario durante la Unidad Popular. Él me había recomendado hablar con Enrique, puesto que como activista del MIR había trabajado con varias comunidades Mapuche entre 1971 y 1973. Cuando me presenté a la puerta del SimónBolívar, Enrique se mostró dispuesto a trabajar conmigo y me dio una lista de las comunidades Mapuche con las cuales estaba trabajando en ese momento, enfatúando que en la mayoría de los casos había entablado relación también durante la Unidad Popular. Acordamos que las investigaría en elArchivo de Asuntos Indígenas, donde sepodían localizarlos expedientesy títulos de merced de cada una, para ver si había alguna que tuviera un expediente de especial interés. Cuando lo llamé de nuevo en noviembre, había encontrado documentos particularmente interesantes acerca dela comunidad de Ni- colásAilío. Casualmente los dirigentes de esta comunidad se estaban reuniendo con él esa misma semana, y Enrique me invitó a pasar por el Simón Bolivar a conversar con ellos. AUí conocí a don Heriberto Ailío y don José Garrido, en ese momento presidente y secretario, respectivamente, de la comunidad. Aunque era un hombre de baja estatura, especialmente en comparación con don "Chamin, don Heriberto tenía muchísima presen- cia política e intelectual. Después de las presentaciones, compartí con ellos copias de los documentos sobre su comunidad que había encontrado en el archivo.lnrnediatamente don Heriberto los empezó a comentar, incidente por incidente, agregando información a lo que había sobre la página.Nuestra discusión dela Unidad Popular fue particularmente intensa y, partiendo de los documentos que yo había encontrado, estuvimos todos de acuerdo que un diálogo entre el archivo y la memoria humana podría ser valioso para la comunidad y ayudar a recuperar algunos aspectos olvidados de la historia local. Me invitaron a viajar con Enrique en su próxima visita a Ailío,queestaba programada para el día siguiente. Para mí era una oporhmidad valiosísima, puesto que el escuchar las voces y perspectivas de los protagonistas de esta dramática historia, les daba vida a los documentos polvorientos que habia estado rastreando. "Una historia increíble de lucha y sobrevivencian,escribí esa no- che en mi cuaderno de investigación. "Siento el deseo de acompañarlos, de servir un poco de secretaria de la memoria, de hacerles llegar mis apuntes, de presentarles el material que yo recojo para facilitarles un proceso de re-cuento. Y ellos, además, pueden ser mis maestros, mis interlocutores. Quiero que nos resulte el proceso de recordarn.

Una buena parte del siguiente día la pasé esperando,primero en mi pensión hasta que finalmente me pasó a buscar Enrique. Con los meses aprendería que, dada la cantidad abrumadora de obligaciones que se imponía, andaba siempre atrasado. Después esperé cerca de la sede de la comunidad de Ailío mientras se daba la reunión de la comunidad. Posteriormente llegada a saber que en esa reunión se estaba leyendo la escritura de com- pra del fundo "Las Vertientes", el predio al cual se estanan mudando los postulantes al subsidio; nombrando a los representantes que irían en una semana a revisar el lugar y buscar colegio para los niÍíos; y organizando la ceremonia de entrega oficial del predio. Obviamente era una agenda muy llena y tomó mucho tiempo. Finalmente, cuando ya esta- ba convencida de que se habían olvidado de mí, me mandaron llamar y me invitaron a entrar a la asamblea de la comunidad. Don Heriberto Ailío me presentó a los veinte socios, más o menos, que estaban presen- tes. Dijo que yo era historiadora, que ya había encontrado documentos interesantes sobre la comunidad en los archivos de Temuco y había ofrecido copias para el archivo comunal. Me pidió que les explicara a los miembros allí presentes qué era lo que quena hacer en mi trabajo, y qué tipo de ayuda iba a necesitar de la comunidad. Al no estar realmente prepa- rada para esta eventualidad, me tropecé un poco sobre mis palabras al tratar de explicar el proceso de recolectar la historia oral. Dije que quería recoger las historias de diferentes personas y sus distintas visiones acerca de la vida de la comunidad y después combinarlas para crear-una historia más grande que nos enseñaría algo a todos, simplemente porque combinaba las perspectivas diferentes de cada uno. Expliqué que ninguna persona indivi- dual conocía la historia completa de la comunidad,pero que juntos podíamos aproximarel todo. La gente se interesó por la idea, pero también hubo preocupación por la cantidad de tiempo que quizá tendnan que pasar conmigo. Más tarde, ya con más conocimiento de la situación,pude comprender que era un momento especialmentecomplicado,entre los meses de cosecha que se aproximaban y la mudanza a la nueva tierra. De repente, uno de los hombrespresentes expresóuna duda.Pareceque los gringosvienen muchoa las comunida- des Mapuche, comenzó; y después que les hablamos, tomamos tiempo de nuestro trabajo para atenderlos, se llevan los resultados de sus proyectos a su tierra y no sabemos más de ellos. Creo que usted debe dejamos un informe antes de irse del país, así ya hemos recibido algo a cambio. Los demás estuvieron de acuerdo, y yo también anoté que me parecía una excelente idea. Arreglamos fecha para mi siguiente visita, en la primera semana de enero, y don Henberto designó a René Ailío, hijo de don Antonio Ailío Cumn y un líder joven en la comunidad, como anfitrión. Prometí llegar a la casa de René el 4 de enero. René Ailío era parte del gmpo en la comunidad que no había postulado al subsidiode tierra a través del Fondo de Tierras y Aguas, programa de la nueva Corporación de Desa- rrollo Indígena creada por el gobierno de Patricio Aylwin. Don Henberto era dirigente del grupo que había postulado a la CONADI y que esperaba mudarse muy pronto a Hue- llanto Alto, zona de la precordiliera al sur de Temuco, pasado el pueblo de Gorbea. Fue

solamente poco a poco que me empecé a dar cuenta de que había llegado yo en un mo- mento complicado e intensamente emocional en la historia de la comunidad.La mudanza inminente, Ia inevitable división en dos comunidades, el acceso a nueva tierra para algu- nos y no para otros, todos estos cambios amenazaban con causar una mptura profunda entre las dos partes de una sola entidad. La reunión en la cual se me presentó estaba compuesta mayoritariamente de las personas que se mudaban, aunque la presencia de René significó que también había algunos del otro grupo; por lo menos en ese momento se manejaba la idea de que la comunidad podría seguir unificada y que la gente de am- bos lugares podía cooperary trabajar junta. El siguiente jueves 5 de diciembre, cuando acompañé a don Heriberto, don Robustiano, doña Eduardina, Enrique, don "Chami" y otros a HuellantoAlto a ver el nuevo predio, había todavía mucho optimismo al respecto. Pero a lo largo de los próximos meses los ánimos empezaron a declinar y la potencial fisura entre los dos grupos empezó a profundizarse. Retrospectivamenteme doy cuenta de que don Heriberto y otros entre los presentes en esa primera reunión quizá me vieron como alguien que pudiera ayudarles a mantener la unidad, especialmenteal rearticular su historia común de lucha y de explotación,esa histo- ria que les hizo comunidad y, en relación al título original, un tronco familiar o linaje. Como buen logko y líder político, don Heriberto vio en mi presencia una oportunidad para que todos recordaran su lucha común por la restitución, y posiblemente así facilitar el

proceso de negociación entre los que se mudaban y los que se quedaban. Para mí, el hecho de que la comunidad de Ailío estuviera por recibir del gobierno chileno un subsidio de tierra en reconocimiento de su larga historia de explotación,le daba a mi narrativa un final especialmente dramático y poderoso. Que la misma comunidad hubiera colaborado con el MCR y se había tomado un fundo durante la Unidad Popular, y como resultado varios hu- bieran sido arrestadosytorturados por los militares en 1973,Iedaba todavía más importancia como caso histórico. En tal contexto, los motivos y las expectativas de la colaboración eran

entusiasmopor

distintos para mí y para la comunidad; pero todos compartíamos un mismo el proyecto de reconstituir la memoria local.

Mi forma de llegar a la comunidad abrió ciertas puertas y cerró otras. Al ser asociada con EnriquePérezy conlos dirigentesque impulsabanelsubsidio,que ademáshabían sido los dirigentes principales de la época de la reforma agraria, la gente de la comunidad interpretó mis intereses dentro de un marco político de clase social y de relación con el Estado. En los meses siguientes la mayoría de mis conversaciones se canalizaron hacia la historia de usurpación y restitución de tierras,las movilizaciones de la Unidad Popular y la represión subsiguiente,y el subsidio de tierra. Ahora bien, ésta era una parte importante de la historia de la comunidad, y una parte crucial de la historia que me interesaba contar; pero no era la realidad completa y tendía a minimizar los aspectos culturales y religiosos

Mapuche. Solo en junio de 1997,por ejemplo, llegué a saber por

sación con los hermanosAilío y otros que se dio enTemuco a final de mi año de investigación,

casualidad, en una conver-

que en Ailío se había celebrado gillatun hasta la década de los '60, y que hubo machi en el asentamiento en el ex fundo Rucalán durante los años de la Unidad Popular. Tambiénse tendía a minimizar lo Mapuche,especialmente en términos de las prácticas culturales y espirituales, por la presencia en la comunidad de Ailío de un fuerte movimien- to evangélico. La Iglesia del Señor, congregación carismática que no toleraba las prácticas espirituales indígenas, había llegado a la zona en los años sesenta y se había establecido con bastante vigor entre algunas familias de Ailío. Cuando yo llegué a la casa deRenéAilío en enero de 1997, me di cuenta de que su hermano Antonio mantenía y supervisaba el templo de esta iglesia en la propiedad de la familia. Al mismo tiempo se mantenía entre otros de la comunidad, especialmente doña Eduardina, don Robustiano y don Heriberto Ailío, la presencia de la Iglesia Anglicana, que había establecido su misión en Nehuentúe décadas atrás. Aunque los anglicanos eran más tolerantes frente a la cultura indígena, de todas maneras la conversión protestante había sido un factor importante, entre otros, que contribuyó a la marginalizaciónde las prácticas Mapuche en la comunidad. Entre mis experiencias ese primer año de investigación y mis viajes posteriores más cortos en 1998y 1999,me empecé a percatar de ciertas características muy particulares de

, la histona local. Cuandocomparé a la comunidad de Nicolás Ailío a otras comunidadesque había empezado a conocer,me di cuenta de que el nivel extremo de pobreza que sufrió la comunidad por usurpación y degradación de sus tierras, la abrió comparativamente tem- prano a la migración temporaria y a la necesidad de que los hombres trabajaran al día en los fundos de la región. Esta tendencia también facilitó la transculturación, puesto que la sociabilidad entre trabajadores Mapuche y no Mapuche, en la zona de la costa y en las ciudades, fomentáel desarrollo de una cultura popular compartida y también del matrimo- nio entre wigka y Mapuche. La falta de énfasis que pusieron mis interlocutores sobre su identidad indígena, por tanto, no se podía explicar solamente porque yo era afuerina, ni tampoco porque había llegado a la comunidad con un ex compañero de izquierda. Había también toda una historia de cambio socialy cultural que nos ayuda a explicar cómo y por qué fue esta comunidad, y no otra, la que tomó un papel tan central en la movilización de clase que se dio en el sector costero durante la década de la reforma agraria (1964-1973). Es especialmenteimportante enfatizar,sin embargo,que la relación que he desmlla- do con mis interlocutores en la comunidad de Ailío, aunque haya comenzado de una forma muy particular, se ha expandido y ha tomado formas a veces impredecibles. Un aspecto cmcial de esta trayectoria fue la sugerencia de don Heriberto de que primero me entrevis- tara con la familia de don Antonio y su hijo René. Las diferencias de perspectiva y experiencia a las cuales me dio acceso esa entrevista fueron absolutamente centrales a todo mi proceso de educación sobre la comunidad.Me ayudaron a comprender cómo y por qué, a nivel local, se podían desarrollar y preservar opiniones tan distintas y hasta conflic- tivas sobre una misma experiencia de opresióny explotación.Comoveremos más adelante, don Antonio se opuso a la toma de Rucalán, mientras su hijo Hugo -en ese momento un

joven adolescente de 16 años- se metió a la movilización izquierdista. Su otro hijo René, más joven, vendría a transformarse en líder recién a finales de la dictadura y durante la transición democrática.Todos, sin embargo, por razones específicas que se tratan en más detalle en las páginas que siguen,tomaronposiciones distintas, en algunos sentidos opues- tas, a las de don Heriberto. Que él me haya abierto primero un camino hacia personas con las cuales no estaba de acuerdo, me hizo comprender que don Heriberto tenía un interés más amplio en la historia de su comunidad que no pasaba necesariamente por sus propias preferencias u opiniones. Una buena parte de lo complejo y verídico que se ha logrado en este libro se lo debo a él y a sus familiares más cercanos.

También debo reconocer la importante influencia de mis colaboradores, tanto en la comunidad de Ailío como entre mis otros amigos y colegas, en el desarrollo del método de investigación que he usado para este trabajo. Desde un comienzo, Enrique Pérez exigió copiasdelos materiales que estaba encontrando en el Archivo deAsuntosIndígenas, y a los dirigentes de Ailío también les gustó la idea de mantener un archivo documental con co- pias de lo que yo iba encontrando. A lo largo de mi relación con la comunidad, por tanto, y en muchas de las entrevistas que he tenido con sus miembros y sus familias, hemos combi- nado la conversación y la entrevista con un compartir de documentos, periódicos y otros materiales que he encontrado en archivosregionales y nacionales. Como parte del proceso de diálogo, he dejado en el archivo de la comunidad copias de los documentos más impor- tantes acerca de la historia comunal.Aveces una conversaciónpodía partir de un documento

o de aigún dato recogido en otra entrevista, estableciendo así un tiray afloja enm diferen- tes versiones o interpretaciones de un mismo event0.Y la misma sugerencia de uno de los socios en esa primera reunión en que fui presentada, de que sería bueno dejar un informe antes de irme del país, también ha contribuido a mantener un diálogo profundo sobre los datos y las interpretaciones aquí recogidas. De hecho, en agosto de 2001 regresé a Temuco

y a A%oa entregar un nuevo informe, que ya no era un resumen de ochenta páginas sino que un libro entero. Más adelante en este capítulo trato en más detalle cuáles han sido los resultados del trabajo en conjunto que hicimos en esa oportunidad,y cómolos comentarios de misinterlocutores han modificadoeste texto. Otra parte del diálogo que hemos entablado ha sido el proceso de la entrevista indivi- dual.Más allá de las conversacionesinformales, donde en general he tomado notas menos sistemáticas en mi cuaderno de investigación, cada conversación sistemática, o entrevista, comenzó con un intercambio preliminar en que ofrecí dos alternativas. Una de ellas era grabar la entrevista en cassette, con el resultado de poder preservar las palabras más o menos exactas de la persona. Si se escogía esta alternativa, yo me comprometía a hacerle llegar una copia de la desgrabación para que tuviera la opción de revisar y corregir la versión escrita. Si la persona entrevistada optaba por no ser grabada, entonces mis notas eran menos exactas y no había forma de hacerle llegar una copia de las palabras de la conversación.También discutimos, antes de comenzar, la opción del anonimato: ¿quería o

no que yo usara su nombre? Hasta ahora todos mis entrevistados en la comunidad han preferido usar su nombre verdadero.13 Al escribir este libro me he llegado a dar cuenta, cada vez con más fuerza, tanto de las ventajas como de las imperfecciones de este método basado en el diálogo. Por un lado, me ha permitido mantener, hasta cierto punto, las formas de narrar de 10s mismos protagonistas, puesto que en muchos momentos puedo describir un evento o un proceso usando las palabras de la persona o las personas que me lo explicaron. En otros momentos, he logrado usar pers- pectivaslocalespara interpretar un documento de forma distinta, o para buscar en el archivo evidencias sobre algo que perdum en la memoria de la comunidad. Un ejemplo particular- mente dramático de este diálogo fructífero se encuentra en el capítulo 2, cuando en nuestra conversacióndon Antonio Ailío me contó por primera vez sobre la muerte del terrateniente Duhalde.En mi búsqueda por los archivos para apoyar su relato, comprendí nuevos aspectos de la relación de la comunidad con Duhalde. Logré abrir una perspectiva muy distinta acerca del proceso de acumulación de tierras en el sector costero, y examinar la reforma agraria posterior a través de un lente que partía de un concepto Mapuche de la territorialidad. Al aprender del diálogo con mis entrevistados, logré pensar de otra forma a la clase terrate- niente local, y leer con otros ojos los mapas temtoriales del sector. Pero el método dialogal también contiene peligros, en gran parte porque las dospartes del diálogo no tienen igual cantidad de poder sobre la forma final de la narrativa. Como expliqué a los miembros de la comunidad 'presentes en la primera asamblea en la cual participé, como investigadora e historiadora yo necesitaba reservarme la última decisión sobrela forma y el contenido del libro. A veces, como en la discusión de la cuestión Mapu- che y las diferencias entre investigadores que om en el capítulo 3, es posible que me haya apartado demasiado del tema específico de la comunidad. A pesar del método dialo- gal, en este caso tomé la decisión unilateralmente. En otras instancias, como en la última sección del capítulo 5 y en buena parte del capítulo 6, he construido una narrativa sobre la comunidad que descansa más sobre fuentes externas que sobre las conversaciones con Ia gente, quizáporque son temas que todavía duelen mucho o no se han procesado bien, y por tanto es más fácil tener acceso mediante otras rutas. Pero, al hacer esto, ¿me sigo mante- niendo dentro del esquema original? Esta ÚItimainterrogante también hace surgir otra problemática que pareciera inheren- te al método utilizado: el diálogo entre fuentes orales y fuentes escritas no funciona de la misma manera en cada parte del proyecto y de la narrativa. En los capítulos 2 y 3 que tratan del período anterior a la reforma agraria, hay menos fuentes orales simplemente porque me apoyo, inevitablemente, sobre la generación más antigua, y tengo acceso a sus

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En el caso de un mbajo histórico, como es éste, usar nombres distintos para miembros de la comunidad escondenasolo parcialmentela identidad de la persona,puesto que los nombres verdaderos aparecen de todas maneras enlos documentos.

recuerdos a través de un filtro temporal más espeso. Al haber menor presencia de afueri- nos en ese período temprano, no tengo entrevistas con otros que pasaron por allí y tendrían una visión distinta, como es el caso con los años del asentamiento agrario cuando pude conversar también con algunos colaboradoresmiristas, o con la época de dictadura cuando llegaron personas y organizaciones que colaboraban con el Obispado. Sin embargo, las memorias que sí logré recoger dan un matiz personal y humano a esta historia cuyo valor resulta incalculable. A veces, el criterio cualitativo necesita premiar sobre el cuantitativo. Pero no deja de ser verdad que la riqueza comparativa de fuentes, orales yéscritas, para el penodo posterior a 1964,cuandola comunidad empezóa participar más activamente en las relaciones políticas y de clase que se establecieron con la sociedad global, hace resaltar más las inevitables lagunas que existen para el período anterior. Con todo, aunque el método dialogal tenga estas contradicciones e imperfecciones, y además hasta cierto punto las haga resaltar más por su misma dinámica, me ayudóa conocer muchísimo más a fondola historia de la comunidad de lo que hubiera sidoposible solamente con fuentes orales, o meramente a través del archivo. Al regresar varias veces a hablar con algunas de las personas,pude profundizar las conversaciones y las amistades, sobre la misma marcha del proyecto. Esto me permitió tener acceso a distintas capas de interpretación de la misma persona. Así, en mi primera conversacióncon René Ailío en enero de 1997,enfatizó los aspectos positivos del subsidioy la unidad entre las dospartes de la comunidad. En marzo, cuando las familias subsidiadas ya se habían mudado a la nueva tierra y habían surgido malentendidos, René se mostró más crítico frente al proyecto del subsidioy la forma en la cual se había llevado a cabo. También don Heriberto me enfatizó diferentes aspectos de su experiencia, o distintas apreciaciones del proceso histórico de la comunidad, dependiendo del momento o del grado de confianza que habíamoslogrado. A final de cuentas este diálogono tiene un fin definido, sino que es un proceso continuo que tendrá que terminar, arbitrariamente quizá, en el momento de la publicación. Las amistades y conexiones personales, al mismo tiempo que la misma historia de la comuni- dad, son procesos todavía en desarrollo que se cortarán en el texto al cerrarse la edición. Pero el método dialogal también ha tenido resultados concretos que me han ayudado a explicar los dos grandesmomentos de transición en la historia de la comunidad:primero la articulación intensa con la sociedad global a través de la reforma agraria y la represión posterior, y segundo el subsidio de tierras y la nueva radicación que llevó a la creación de dos comunidades, Nicolás Ailío 1y Nicolás Ailío 11.Adicionalmente, mi relación dialogal con la gente me ayudó a ver que las explicaciones que manejaban sobre los dos momentos se articulaban entre sí. Usando comopunto de entrada las diferencias de opinión entrela familia de don Anto- nio y la de don Heriberto, logré empezar a ver cómo, en cada caso, las experiencias vividas durante la década de la reforma agraria podían articularse a narrativas harto distintas sobre la historia local, que terminaban también en contrastantes lecciones morales.Para la

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familia de don Antonio y René, la narrativa se organizabaalrededor de la usurpación origi- nal de las 45 hectáreas y, posteriormente, la capacidad para aguantar y sobrevivir a pesar del fracaso de todo intento de restitución. "Esto pasó hace muchos años", me exulicó don Antonio durante mi primera visita, embarcándose en una narración cuyos flujos, ritmos e imágenes me sugirieron que la había repetido muchas veces a través de los años. Comenza- ba con un hombre llamado Duhalde, que cercó toda una parte de la comunidad usando la madera de los árboles nativos que primero había cortado. Siguió con el desalojo de los padres de don Antonio, recién casados, y la quema de su pequeña mka.Y terminó con el asesinato de Duhalde en manos de otro hombre de negociosa quien le debía plata porque, como explicó don Antonio, Duhalde era un hombre arrogante que se dedicaba a hacer "ma- las obras". Antonio, el hermano de René que administraba el templo de la Iglesia del Señor en la propiedad de la familia y claramente había escuchado muchas veces el relato de Duhalde, le agregaba otra capa de explicaciónmoral. "Se creía rey aquí en estas tierrasn,

comentó, "y no sabía que arriba había otro Rey arriba de él, que lo mandaba a éln." Ahora bien, esta narración no terminaba con la restitución de la tierra, pues no narraba una victo- ria, sino que más bien la capacidad de aguantar y perdurar. Pero sí terminaba con un cierto tipo de restitución moral, puesto que la muerte de Duhalde daba un final muy satisfactorio

a un relato sobre la moralidad, en que el terrateniente abusivo, vil y corrompido hasta sus entrañas, al final termina cosechandolo que él mismo ha sembrado.

Para don Heriberto, y en generai para los que participaron en la reforma agraria, la historia se organiza airededor de la toma de Rucalán en diciembrede 1970,y su tema princi- pal es cómo sobreponerse a la explotación a través de la acción directa. Hasta 1965las dos versiones de la historia de la comunidad se mantienen iguales,puesto que parten de la usur- pación original de Duhalde. Con la reforma agraria freísta, sin embargo, se abre un nuevo capítulo en la relaciónentre los campesinosy el Estadoy por tanto la comunidad nuevamen-

te pide restitución de las hectáreas originales. Lamentablemente,la hijuelizacióndel fundo

Tranapuente por el Estado había complicado tanto la tenencia de la tierra que el juicio se alargó demasiado. La gente empezó a perder la esperanza y algunos empezaron a buscar otra salida. Esto llevó a la formación de un comité de tiernas y finalmente a la toma de Rucalán, justificada porque la estrategia legal seguida hasta ese momento no había traído justicia. "En ese tiempo fue harto ilegal la toma de fundon, admitió don Heriberto. "Pero nosotros decimos, no fue ilegal, jpor qué razón? Porque, ja quién le pedían autorización antes para quitarnos las tierras a nosotros? A nadie. Llegaban y nos decían: ya pues, córrase para ailá, esta tierra esmía. Entoncesnosotrosdespués,les dijimos claro: esta tierra es de nos otro^".'^ Este relato se contrasta con el anterior porque la restitución es directa, dramática y muy satisfactoria: si antes el terrateniente los había botado sin pedir autorización a nadie,

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Entrevista con don Antonio Aiiío, Comunidad de Ailío-Tranapuente, 10 de enem de 1997. Entrevista con don Heriberto Aiiío, Comunidad de Aiiío-Tranapuente, 18 de enem de 1997.

ahora los campesinos hacían lo mismo. Si la lección moral del relato de don Antonio era la perseverancia y la superioridad moral, la narrativa de la reforma agraria enfatizaba la ne- cesidadderesponderal fracasodela estrategia más tradicional derestitución con militancia e innovación políticas. Como evidencia adicional a favor de su posición, los participantes en la reforma agraria anotaron que, a pesar de que finalmente se resolvió el juicio de las 45 hectáreas a favor de la comunidad, solo se pudo conseguir posesión de una parte de esas tierras mediante una conida de cerco, otra acción por las vías de hecho. Además, señala- ron, los dos añosy medio que pasaron en el asentamientofueron los únicosaños de verdadera prosperidad que su generación ha conocido hasta ahora. La respuesta de don Antonio, sin embargo, en desacuerdo con la toma, es que el golpe de 1973y la represión militar han demostrado que las ocupacionesilegales no funcionan. La ruptura de 1973, que fraccionó la historia localy la historia nacional, demuestra, según don Antonio, que siempre hay que hacer las cosas "por las b~enas".'~ Hasta cierto punto estas dos narrativas son clásicas posiciones de cómo se debe enfren- tar la opresión y la explotación. Una posibilidad es aguantar no más, demostrar una superioridad moral, cristiana, al sufrir con dignidad y sin rebajarse a usar los métodos del contrincante. La otra posibilidad es enfatizar la moralidad de la acción en un contexto de retribución: el enfrentamiento es justo por la injusticia anterior. Ambas posiciones tienen una base en la religión: la primera en un cristianismo más sufrido, en que la recompensa vendrá después para los que se manejan moralmente; la segunda en un discurso de libera- ción que dialoga más directamente con el Antiguo Testamento, especialmente con la

del éxodo de Egipto y la liberación del pueblo judío, y que, para la década de los

narrativa

'60, había encontrado una nueva expresión en un cristianismo de acción social,las comuni- dades de base y, finalmente, en la teología de la liberación. Como veremos más adelante, don Heriberto y sus hermanos participaron directamente de esta segunda tradición. Al mismo tiempo, sin embargo, estas dos narrativas específicas se construyeron en conversaciones conmigo, en el momento mismo en que la comunidad vivía su segunda transición dramática, o sea el éxito de su postulación a un subsidio estatal para comprar tierra y la mudanza de una parte de su gente a otro lugar. Mi presencia en esa coyuntura quizá ayudó a definir más dramáticamente la diferencia entre las dos narrativas, pero tampocosorprende demasiadoque los que enfatizaban la capacidad humana de perdurar y aguantar y criticaban la acción ilegal, no se presentaron al subsidio. Para los que sí se presentaron, especialmente para don Heriberto, esta nueva acción formaba parte de la misma cadena que todas las anteriores y llevaría, como me explicó, a que la organización "renaciera desde las cenizas". En este sentido, por tanto, la radicación en nuevas tierras podía verse como un final mucho más satisfactorio para la narrativa de acción frente a la

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Entrevistas con don Antonio Aiiío, Comunidad de Ailío-Tranapuente, 10 de enero de 1997; y con don Heriberto Aiiío, Comunidad de Aiiío-Tranapuente,18 de enem de 1997, y Temuw, 18 de abril de 1997.

explotación, una respuesta, hasta cierto punto, a la critica de que la acción directa solo había desembocado en sufrimiento y represión.

Este segundo momento de transición en la historia de la comunidad posreduccional, transición que yo presencié y aprendí a narrar con la ayuda de los participantes, ha deveni- do en la creación de dos comunidades Nicolás Ailío. La original,Nicolás Ailío 1-Tranapuente, representa hoy la continuidad y la sobrevivencia,mientras que la nueva, Nicolás Ailío II- Huellanto Alto, representa la osadía de haberse enfrentado a algo nuevo, no conocido, don- de todo -el clima, el entorno, los vecinos, la agricultura, el sistema de trabajo, el futuro- sigue siendo nuevo. Si en Tranapuente, de vez en cuando, se piensa que los de Huellanto Alto tienen toda la suerte de un nuevo futuro por delante, a veces en Huellanto Alto se tiene nostalgia de los viejos tiempos, los viejos vecinos, el paisaje conocido y suavemente desgastado de la costa. En las páginas que siguen, trato en lo posible de relatar cómo y por qué la historia de la comunidad ha llegado hasta aquí. Pero también quiero señalar que la historia de ambas comunidadesque ofrezco a conti- nuación no es ni completa ni enteramente objetiva. En ambos sentidos de la palabra, es una

historia

Esta historia es "parcialn, en el sentido de ser solamente una parte de la historia posible,

porque no hablé con todas las personas de la comunidad ni pude localizartodos los docurnen- tos relevantes en las colecciones abrumadoramente grandes, pero también claramente "seleccionadasn,de los archivos regionalesy naci~nales?~Como afuerina no-Mapuche,adi- cionalmente, es imposible que yo pueda ver el todo netamente desde una perspectiva local. Mis aproximaciones -a la temtorialidad, cultura y religiosidad Mapuche; a la pobreza; a la

experiencia de usurpación; al dolor, la angustia y el miedo de la represión; al hambre de los

inviernos- son harto parciales. No creo que haya forma de evitar estas parcialidades,pero no

por ello hay que abandonar el proyecto mismo de acercarse y dialogar sobre esta historia. Además estoy convencida de que tener una visión parcial de las cosas no es algo que me pasa

No me

disculpo por ello. Al contrario,lo admito y lo asumo abiertamente.

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Este doble significado de la palabra "parcial", y su importancia para el trabajo que estoy haciendo con la comunidad de Ailío, fue enfatizadoen conversaciones que tuve con los estudiantes de posgrado que leye- ron este manuscrito en mi seminario de posgrado sobre "Relacionesindígena-Estado en América Latina", curso que ofrea en la segunda mitad del año 2000. Mi estudiante MoUy Todd, en particular, ha discutido conmigo estos significados, no solo en relación a este libro, sino que también en nuestras conversaciones sobre el poema de Mario Benedetti, "Soy un caso perdido"(de Cotidianas,1978-1979).Agradezco avíctor

Maturana, quien me recomendó por primera vez el poema de

Cuando ayudé a organizar el Archivo de la Intendencia de la M Región, me di cuenta de lo fuertemente "seleccionado" que era el acervo documental regional donde todo el mundo comenta que en los últimos meses de la dictadura dtar se destruyeronmuchísimosdocumentos.También en el Archivo de Asuntos Indígenas los materialesjudiciales que fueron mudados allí después de la abolición de los juzgados de indios,resultanmuy incompletos.Cosas parecidas me pasaron al buscar ciertas partes delos fondos minis- teriales en Santiago. Que no es para culpar a los archivistas,personas sumamente dedicadas ala presena- ción de los documentos,sino para apuntar que en el proceso misno de la política y la historia,los materia- les documentalesya sufren una selección "parcial", otra vez en ambos sentidos de la palabra.

Benedetti.

solamente a mí. La misma gente de la comunidad tiene sus propias parcialidades, que feliz- mente son distintas a las mías. Juntos, a través del diálogo,la discusión y el debate,podemos quizá ayudamosmutuamentea ver un todo más completo. Esta historia es también parcial, porque la historiadora que la escribe es parcial. Mi narrativa parte de una perspectiva de apoyo a la comunidad y a su gente. La subjetividad de las familias de Ailío es lo que me interesa reflejar y comprender. Ahora bien, esto no significa que siempre represento acríticamente sus perspectivas u opiniones. Durante la misma investigación, aprendí que a veces es importante discrepar o cuestionar las versio- nes presentadas. Al manejar evidencias en conflicto, aprendí que era necesario discutirlas y presentarlas, no solamente en las entrevistas, sino que también en los informes anterio- res y en el texto final. El resultado es una historia con la complejidad y la humanidad que la comunidad merece, en vez de ser solamente una versión heroica o plana, bonita quizá pero difícil de cotejar con lo que es la vida real. El proceso de discusión o de discrepar no es siempre cómodo o fácil, pero a la larga estoy convencida de que nos lleva hacia una historia más honesta y más valiosa, no solamente para el público lector, sino que también para los que hemos participado en el proceso de escribirla.

En este sentido, esta historia es una etnografía colectiva en la cual han colaborado muchas personas de la comunidad. Aunque la parte de la comunidad que me invitó a escri- birla es la parte que participó en la reforma agraria y que postuló al subsidio de tierras, con la ayuda de don Heriberto y otros me he dedicado a tratar de verla desde otras perspecti-

todas maneras don Heriberto y doña Marta, don Robustiano y doña

vas también

De

Eduardina, siguen siendo mis interlocutores más activos. A ellos se agregó más reciente- mente doña Cecilia Ailío. Son los que han leído mis informes con más cuidado y los que me han ofrecidolos comentarios y las criticas más puntuales. Con el tiempo, he llegado a com- prender que conocer mejor una realidad o una vida colectiva no necesariamente significa tener una comprensión definitiva o completa. En muchos sentidos significa darse cuenta de que nunca se podrá llegar a un conocimiento total ni acabado, sino que simplemente a un respeto más profundo de la complejidad.

temas centrales

De todas maneras, esta complejidadse organiza alrededor de una serie de

que quizá valga la pena aclarar al principio. El primero es la importancia de escuchary resca- tar las versiones de la historia Mapuche que maneja la gente común y comente de las comunidades,muchasveces apartadosdelliderazgoMapuchemás educadoy frecuentemente más urbanizado.Los marcos de interpretaciónque se manejan a nivel local mezclan aspectos quedesdefuerapodríanverse comocontradictorios:etnicidadyclase;cosmovisiónMapuchey religión evangélica; movilización radical de base y lealtad a los partidos políticos; una expe- riencia profunda y a veces humillante de explotación y subordinacióncon una terca voluntad de sobrevivencia y de compleja subjetividadindividual.De las conversaciones que dieron for- ma a este texto surgió la noción de que este ir y venir entre relaciones e identidades aparentementecontradictoriasesparte de la experienciavividay debe contextualizarsehistó- ricamente.

Y es en este contexto que mi experiencia devolviendo el libro en agosto de 2001 tiene mucha relevancia. Llegué aTemuco a finales de julio de ese año con múltiples copias de un primer borrador completo para distribuir a mis colaboradoresen las comunidades Nicolás Aiiío 1 y IIy algunos fuera de ellas. Con ayuda de mis colegas del Centro de Educación y Tecnología que habían estado trabajando en las comunidades, habíamos preparado con los dirigentes de Tranapuentey HuellantoAlto una primera reunión y presentación de libro en la oficina del CET,lugar escogidopor los mismosdirigentes.En ese primer encuentm, al cual vinieron personas de ambos lugares que incluían los presidentes de ambas comunidades, yo presenté un pequeño resumen del proceso del libro y se invitaron comentarios de todos los presentes. También me comprometí a que cualquier derecho de autor que saldría del libro sería reinvertidoenlas comunidades.DonHeribertoy donRobustianoaproMe el espa- cio para hacer una conexión entre las luchas de su comunidad y las luchas históricas y contemporáneasdel pueblo Mapuche en su conjunto, algo que se anota en esta versión final del libro en losmomentosapropiados.Una parte especialmentesatisfactoriay productiva de ese encuentm fueron, para mí, las lems colectivas que hicimos, en voz alta, de partes del libm Esto permitióla participación de una mayor cantidad de lospresentes, y varios partici- pantes en la conversación se sintieron interpretados por partes del texto. La conversación fue tan positiva que se decidió que las otras reuniones a celebrarse, una en Tranapuentey una en HuellantoAlto, usarían también el modelo de la lectura en voz alta. En ambas reunionesen teneno también hubo reaccionespositivasal texto, aunque tam- bién surgieron preguntas y dudas adicionales. En Tranapuente se me pidió explicar qué beneficio sacaría la comunidad del libro, y hablamos de nuevo acerca de los derechos de autor.En HuellantoAlto tuvimos una discusiónsobrecómomejor representar las diferencias de opinión entre dos personas de Aiiío sobre los criterios de pertenencia en la comunidad. Encontramos la forma de respetar las sensibilidadesde ambos sin callarlela voz a nadie E1 aspecto más inesperado de mi viaje en agosto de 2001 fue la cantidad de nueva información que logré recopilar para la revisión. Una parte de ella resultó de las reaccio- nes de mis interlocutores a una narrativa acabada, que suscitó de su parte muchos datos y recuerdos adicionales en forma de adicionesy correcciones.Pero el resto de k nueva infor- mación a la cual tuve acceso resultó de mi amistad cada vez más profunda con Angélica Celis, quien había estado trabajando por mucho tiempo con las historias de vida de tres de las mujeres deHuellanto Alto-doña Marta Antinaoy doña Ceciiiay doñaMarcelinaAilío- cuyas entrevistas me facilitó. En combinación con la presencia permanente en Huellanto, por primera vez durante mis visitas, de Cecilia Aiiío, el intercambio y las conversaciones con Angélica me facilitaron una nueva y profunda apem hacia la perspectiva de las mujeres en la historia y vivencia de la comunidad.Todo esto ha enriquecido el texto, pero "mbiéü modificado en formas sorprendentes algunas de sus partes. El resultado final es un esfuerzo colectivo que contiene muchas voces e intercala muchos relatos y nanativas distintos.

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- -

Al ser esta historia un esfuerzo colectivo, es especialmente importante que pueda lle- gar a públicos diversos y no solamente académicos. Por supuesto que me gustaría que los historiadores y estudiantes de historia, desde la historia Mapuche y la historia chilena hasta la historia de América Latina y de los pueblos indígenas de nuestro hemisferio, se interesen por este relato y encuentren algo de valor en él. Me alegraría mucho, adicional- mente, que los estudiantes de cursos generales encontraran aquí una versión accesible de una historia muchísimo más grande sobre la explotacióny la resistencia que han marcado las vidas de los campesinosy los indígenas de nuestro hemisferio.Pero todavía más impor- tante para es que las personas de Ailío, no solamente mis colaboradoressino que también las nuevas generaciones, encuentren algo de valor en estas páginas. Aunque no sea una historia completa ni definitiva, espero que Martin AXo Antinao, hijo de don Henberto y doña Marta, y otros jóvenes que crecieron en dictadura, encuentren aquí una respuesta a su pregunta "¿por qué es que se tomaron Rucalánn? La historia de mi relación con la comunidad se refleja también en mi uso de "donn y "doñan en el texto.Uso estostérminos de respeto al referirme a laspersonasde la comunidad que forman parte de la generación madura, los que ya eran adultos en el momento de la reforma agraria. Al investigar y contar esta historia, he llegado a sentir por ellos un respeto tan profundo que no puedo dejar de referirmea ellos en estos términos. Alos miembros de la comunidadque son más jóvenes, los veo en una relación más horizontal. Con ellosen general -aunque hago excepción con algunos de los dirigentes más destacados de los '90s- no uso estos términos.Tampocolos uso para mis entrevistados u otros protagonistas que no son de la comunidad. No hay, por tanto, una consistencia objetiva en mi uso de "don" y "doñan, sino que solamente una consistencia emocional compuesta de amistad y de respeto.

Mi otra falta de consistencia será, inevitablemente, mi uso de palabras Mapuche. Es

siempre difícil deletrear consistentemente un idioma que, por su historia, no tuvo su pro- pio alfabeto. He aprendidoa deletrear palabras en mapunzugunbasándome en un grafemdo bastante reciente, publicado por la CorporaciónNacional de DesarrolloIndígena?' AUíse

puede encontrar la explicación de mis usos específicos.Pero también tiendo a escribir "Mapuchen siempre con mayúscula, para denotar un pueblo o nación distinto, y no utilizo plural porque así se empezó a usar dentro del movimientoMapuche contemporáneo para respetar la forma del mapunzugun.

No podría terminar deescribir estaspalabras introductoriassinagradecer profundamen-

te a todas las personas de las dos comunidades de Ailío que han colaborado conmigo. Me dieron la bienvenida todas las veces que llegué a sus puertas, siempre con generosidad y cariño. Mataron demasiadospollos y me ofrecieron demasiados huevos, panes, sopaipuas, tortillas y mates, aun cuando no tenían suficiente.Durante varios inviernos lluviososfueron

''

Asümdiefi: Grafemano únicodel Idioma Mapuche, CorporaciónNaaonal de Desarrollo Indígena y Orgh. zaciones Mapuche Folilche Aflaiai-AdMapu- Kellukleayñpu Zomo (Temuco, 1996).

generosos con su tiempo, sus vidas, sus memorias, sus penas y alegrías. En Tranapuente, agradezco especialmente a don Antonio Ailío Currin, ahora finado, su esposa doña Felicia Concha deAilío y sushijosAntonioy René. Cuando llegué por segunda vez aTranapuente en enero de 1997,en plena cosecha, una semana más tarde delo que había prometido y acompa- ñada de mi hijo Ramón, nos alojaron y nos dieron qué comer, mientras que compartían los recuerdos de su pasado. Tardé hasta agosto de 1999 para usar el número de teléfono que René Ailío me había escrito en un papelito durante esa primera visita, que era el número de su hermano Hugo en Concepción. Cuando finalmente llamé, era como si Hugo me hubiera estado esperando. Cuandolovisité a él y a su señoraMercedesZambrano,además de ofrecer- me un rico almuerzo,hablaron larga y abiertamente conmigo.Tambiénaprendí mucho de mis conversacionescon don LuisErnesto Quijón, maestro mecánico,y compartí con gustoel deli- cioso pollo y las sopaipdias que me preparó su señora. En HuellantoAlto, don José Gamdo y doña Juana Pincheira, doña Carmen HuentemiUa y don ArmandoAilío; doña MarcelinaAi- lío; don José Queipul, Lidia Llancao, Juan Ailío, y Magaly Riquelme, todos me ayudaron generosamente a comprender la realidad local y compartieron conmigo los vaivenes de la mudanza. Don Chami y doña Juana, adicionalmente, conversaronlargo conmigo sobre sus vidas y los desafíos de la nueva expenencia comunal. Finalmente, en Huellanto Alto y también en Tranapuente, he llegado a conocer y a encariñarme mucho con doña Eduardina, don Robustiano y don Heriberto Ailío, y doña Marta Antinao. Los cuatro me han cuidado y guiado a lo largo de mi viaje por la historia de su comunidad.Verdaderos anfitriones, han compartido conmigo y me han ayudado a comprender. Les han dado la bienvenida a mis hijos y a mi estiídiante. Su generosidad no ha tenido límite. Incluyo también aquí a las dos hermanas menores, Elisa y Cecilia Ailío Pilquinao, que por sus historias de migración a Santiagollegué a conocer bien un poquito más tarde. Cuando regresé en 2001, doña Cecilia se había establecidopermanentemente en Huellanto Alto y me sirvió de interlocutora especialmente aguda y dedicada, llenando una copia del libro manuscrito con pedazos de lana que marcaban sus comentarios y reacciones. Con doña Marcelina, me ayudaron a comprender la expenencia distinta de las mujeres jefes de hogar. Con doña Elisa pasé una tarde muy placentera en Santiago ese mismo mes de agosto de 2001, caminando con ella a dejar su hijita al colegio, conver- sando sobre su familia y sobre la expenencia de la reforma agraria, comiendo un rico almuerzo que preparó. Espero que estas páginas sirvan en algo, no para cancelar mi deuda con todos mis inter- locutores y especialmente con las familias Ailío PiIquinao y Ailío Antinao, algo que es imposible; sino para expresarles una pequeña parte de mi gratitud y admiración. Como parte de una amistad que sigue su curso aun cuando el libro ya se completa, se expande

ahora también mi conexión con las

Antinao, hijos de don Heriberto y doña Marta; y Andrea y SamuelAilío Ailío, hijos de doña

siguientes generaciones: Sandra, Yanet y Martín Ailío

Cecilia a quienes crió doña Eduardina en Tranapuente.Me acuerdo muy especialmente de una tarde fria y lluviosa de agosto, una entre muchas en que me senté a la mesa de doña Marta Antinao en Huellanto Alto, calentándome los pies en un brasero que ella cariñosa- mente había empujado hacia mi lado. Mientras me tomaba un dulce matecito llegó don Heriberto del campo, sacudiéndose el agua del sombrero, y se sentó conmigo. "Y buenon, me dijo después de saludarme. "¿Cómo es que va ese libro que estamos escribiendo?" Aquí tiene su respuesta, don Hen.

CAPÍTULO 2 DE CÓMO, DE REPENTE, DESAPARECIÓ LA TIERRA, 1906-1940

Llegaron del norte, escapando de la guerra deArauco. Quizámigraron por la costa y, al llegar al lugar donde casi se juntaban dos grandes ríos con el mar, decidieron quedarse.

Cuando el "finado Nicolás", logko del grupo, bajó a Puerto Saavedra a pedir título de mer- ced de las tierras que ocupaban, le pusieron de apellido "Ailío". Según doña Eduardina, nieta del cacique original, podría haber sido porque el encargado de la oficina no le enten-

te vamos a poner. O quizá fue porque ya había

problemas y enfrentamientos en el lugar, y por tanto "hay

dió su nombre verdadero y dijo, Ailío no más

Al leer y comentar este relato con varios miembros de la comunidad en 2001, surgió otra versión de estos mismos eventos, versión preservada por los nietos del "finado Nico- lás", don Heriberto y don Robustiano Ailío. Había cuatro hermanos de Cañete -Nicolás, Domingo, Martín yManuel- que fueron tomadosprisioneros por los españolesenla guerra. Fue en ese momento que se les puso el apellido Ailio, que después se mantuvo cuando escaparon y migraron hacia el sur. En esta versión, por tanto, el apellido fue impuesto por el enemigo,y en la región de la costa, donde se asentaron, los marcó como forasteros. En el momento dela radicación,al pedir título de merced, aparecen tres hermanos, Miguel, Mar- tín y Nico1ás;Manuel no está presente, o quizá da su nombre como "Millaman" y no aparece Domingo pero síMiguel.21 Doña Eduardina también había escuchado decir a su tia Rosa, hija de Millamán Ailío, que cuando el "finado Nicolás" viajó a Puerto Saavedra a solicitar radicación, doña Rosa era todavía una niña. Pero como era alta, la vistieron de señora, poniéndole hasta senos postizos, para hacerla pasar par grande y así incrementar la cantidad de tierra que recibi- rían en su título. Si miramos el título de merced, sin embargo, otorgado al cacique Nicolás Ailío y veintinueve personas más de su familia en diciembre de 1906,parecería ser que la estrategia del "finado Nicolás" no funcionó. El padre de doña Rosa aparece como "sobri- no" casado con doña Masail Licanqueo; en el momento de la radicación no se les anotan hijos. Según documentación posterior, doña Rosa, la más joven de los tres hijos de la pare- ja, habría tenido tres años en 1906?2 Que doña Rosa recordara artimañas en el proceso de solicitar radicación, o Título de

Merced,

nidad, cotejando varias fuentes de diferentes momentos, queda claro que el titulo original

dibujar sistemáticamente un árbol familiar de la comu-

no debe sorprendemos. Al

representa una mirada muy particular sobre las relaciones de parentezco del grupo. Para comenzar,aldesignar a NicolásAilio Quilaqueo como el cacique original, se deja de lado el detalle de que doñaVenancia Quilaqueo, viuda de Ailío, sería la matriarca principal del grupo familiar.No solamente es madre deMiguel,Martín y Nicolás, sino que también "tian de MillamánAilio, quizá hijo de su finado marido con otra mujer, como era costumbre en esa época.Tampoco logramos tener claro qué relación tienen otros dos hermanos, Carmen yDomingoAilío,la otra rama de la familia;en el titulo aparecen por separado y falta mirar

Z1 Presentacióndel libro borrador de la comunidad a representantesde Nicolás Ailio1y II,Temuco,2 agosto 2001; CONADI, Archivo de Asuntos Indígenas, Título de Merced N" 1112- Comunidad de Nicolás Mío, 29 de diciembre de 1906. CONADI, Archivo de Asuntos Indígenas, Título de Merced Nb 1112- Comunidad de Nicolás Mío, 29 de diciembre de 1906- Carpeta Administntiva, Censo de la Comunidad Nicolás Ailío, Ficha No 5, 31/5/63, Gmpo Familiar de Segundo Antinao H. con Rosa AZo Q.

también el censo tomado en 1930 para lograr una primera e imperfecta aproximación al

conjunto.23

La falta de claridad sobre los linajes, la falta de respeto frente al grupo y su estructura interior, resulta ser parte de todo un proceso de radicación en que no se respetaron las tradiciones ya existentes y el mismo espíritu de la ley se violó sistemáticamente. Cuando se promulgó la Ley de Radicación de Indígenas en 1866, cinco años después de que comenza- ra la campaña militar al sur del río Bío-Bío, se consideró una victoria de las fuerzas proteccionistas y estadistas que se habían estado organizando en contra de la situación operantehasta ese momento.Seintentaba proteger al indígena de los contratos privados, y prohibir la enajenación de sus tierras. Supuestamente, el proceso de trazar planos debería empezar por la radicación de la población indígena, en sus tierras ancestrales, para des- pués definir cuánta tierra quedaría disponible para otros usos. Pero en la práctica, el proceso se dio en forma muy diferente?' No soloen Ailío, sino que a través del territorio Mapuche, la organizaciónde los grupos familiares, la ubicación de las tierras que componían el titulo de merced, y la cantidad de tierra asignada por persona, no siguieron una pauta específica ni respetaron las tradicio- nes y usanzas Mapuche. Esto queda claro en el caso de la comunidad de Ailío con los recuerdos de doña Eduardina y sushermanos, de que el mismo apellido dela gente vino de la falta de comprensión de su idioma, de los conflictos que ya existían en la zona, o como resultado de la guerra que arrasaba a su pueblo. Al recordar que vinieron del norte, huyen- do de la guerra de Arauco, los de Ailío también anotan que su misma presencia en la zona entrelos nos Moncul e Imperial, cerca dePuerto Saavedra y del Océano Pacífico,era resul- tado de la agresión y la violencia. Una vez asentados, los de Ailío lograron integrarse al aillarewe,oterritoriomás amplio,formadopor las comunidades de Calof,Machaco, Collico, Pichingual, Pilquinao, Rucahue y Lincay. "Eramos familia", explicó don Heribert~.~~ La agresión en contra del territorio indígena siguió también en los tiempos de paz. En las regiones cercanas a las ciudades en formación, como Temuco o Carahue, también se trató de negociar y modificar la territorialidad indígena para que las tierras dadas a los Mapuche no interfirieran demasiado con los proyectos de expansión comercial urbana con

U Ver el árbol familiar representado en forma gráfica, pp. 233-4-5.El gráfico está basado en las siguientes fuentes: CONADI,Archivo de Asuntos Indígenas,TM. 1112- Comunidad de Nicolás Ailío: Título de Mer- ced, LugarTranapuente,29 de diaembre de 1906; CarpetaAdministrativa:Expediente de División, Juzga- do de Indios de Imperial, iniciado el 16 de julio de 1930, incluye Empadronamientode la Reducaón de Nicolás Aiiía, 1930; y Ministerio de Tierras y Colonizaaón, Dirección de Asuntos Indígenas, Censo de la

Comunidadde Nicolás Ailio, 30 y 31 de mayo de

Sobre la legislaciónindígena, sus motivaaones y metas, ver José Aylwin O., "Tierra mapuche: derecho consuetudinarioy legislación chilena", en Rodolfo Stavenhagen y Diego Itudde, Entre la ley y la costum-

bre: El derecho consuetudinario indígena en América Latim (México, D.F. y San José, Costa

IndigenistaInteramencano e Instituto Interamencano de Derechos Humanos, 1990),pp. 333.354. Conversación con don Henberto Ailío, Huelianto Alto, 10 de agosto de 2001.

1963.

Rica: Instituto

que se esperaba atraer a la población no Mapuche, chilena y extranjera. Cuando no se podía convencer a un cacique de mudar a su grupo entero a otro lado, se trataba de concederles menos tierra o, en una burla completa del intento original de la legisIa- ción proteccionista, se esperaba hasta que todos los otros grupos se establecieran primero -colonos extranjeros y nacionales, dueños de hijuelas rematadas- antes de otorgar los títulos de merced a las comunidades. El caso de Pedro Cayupi, cacique de la zona de Cullinco, Carahue, cerca de Ailío, es un caso especialmente pertinente en este sentido. El 26 de septiembre de 1902,Pedro Cayupi envió un escrito al Ministro de Tierras y Colonización:

dueño de los tmos situados en el lugar denominado Cullinco en una estensión de

doscientascincuenta hectáreasmás o menos. De órden del Exmo Gobierno se me ha matriculado la propiedad de que soi dueño i he sido tambien radicado en ella. Operación que ha sido esta, hecha pmio el dictámen de cuam injenieros nombrados al efecto.

Sin embargo, continuó enla carta, no ha podido estar en posesión tranquila de su tierra:

soi

tmbajo a

fin de impulsar el progreso de mi fortúna. A causa de no tener un plano que indique de una manera clara cuáles son los límites de mi propiedad; i a causa de no tener todavia un título definitivo de ella, he sido multitud de veces, molestado en la poseción tmnqui- la, tan benefica para tealizar el progreso.

Cayupi pidió, por tanto -e irónicamente, en el mismo lenguaje de "progreso" usado para "reducir" a los Mapuche titulo definitivo sobre su tierra. El Protector de Indígenas estuvo de acuerdo con Cayupi. Un colono nacional llamado Ricardo Herrera se había introducido en las tierras reclamadas por Cayupi, y hasta había reclamado judicialmente que se le radicara en ellas. "Creo que si se ordenara la pronta radicación de este indijena,se concluiríanlos atropellosde que es victima i serian eficaces las gestiones que se practicaran a su favor, basadas en el titulo de merced", concluyó el Protector. Pero según Leoncio Rivera, Presidente de la Comisión Radicadora,la situación era un poco más complicadade lo que parecía. No se les podía radicar a Cayupi y su gente porque

conseguir un topógrafo que hiciera

el plano de Nehuentúe estaba mal, y no se había podido bien e1 tmbajo. Por tanto,

No ha podido obrar allípor su propia cuenta la Comisión Radicadora haciendo el deslin- damiento a los indíjenas, en consideracióna los remates i entrega de hijuelas efktwdos sobre esos terrenos:pués lo contrario habría hecho lesionar talvéz innecesariamente los

Me ha sido absolutamente imposible que me dedique con entera confianza al

intereses de los rematantes, cuando, arreglado el plano, i radicados al propio tiempo o seguidamente los indíjenas,pueden quedar en las mejores condiciones sin pg'uicio de particulares i de los intereses del Estado.

En otras palabras, antes de que se radicara a los indígenas de la zona, ya las tierras fiscales se habían empezado a rematar. Como había intereses de por medio, no se podía radicar fácilmente a los indígenas. Como dice el informe final al Ministro,

Es preferible terminar este trabajo para ahorrarse en el futuro dificultades con los rematantes vecinos i poder asignar a Cayupi una porcion de cabida real que no esté en pugna con los intereses o derechos de los colind~ntes?~

Pedro Cayupi no era el único en la zona de la costa, cerca de la comunidad de Ailío, que sufría esta absurda inversióndelas prioridadesde la legislaciónindígena. Gracias al tmbajo de Christián Martínez, tenemos acceso también al conflicto de tienas del valle de Coi Coi y de toda la zona Lafkenche deDanguilal sur. Segúnla memoria oral recogida por Martínez, estos conflictoscomenzaron décadas antes de la otorgación de títulos de merced a las tres comunidades sobrevivientes del sector entre 1908y 1913.Ya en la década de 1890 hubo bastante violencia enla zona,recordada casi emblemáticamentecomolos abusosy andanzas de un mítico bandido llamado Patricio R0jas.Y quizá Rojas no fue tan mítico como parece hoy en día, puesto que en el plano de Moncd de 1901, en tierras sobre la orilla del río Moncul donde se junta con el Imperial, aparece asentado Patricio Rojasz7Sin embargo, segúnlos testimoniosrecogidos, parece que la presión frente a las familiasMapuche tenía una doble intención: primero, sacarlosde las tierras más preciadasantes que se dieranlos remates en Santiago; y segundo, forzarlos a transformarse en obreros agrícolas para las nuevas empresas que se empezaban a establecer en la zona.Entre el no Moncd y la sierra de Quichihue,por tanto, sobreviviósolamenteuna comunidad Lafkenche,permitiendoque

AS= Ministeriode Relaciones Exteriores, 1902,Vol.1021,"Soliatuddel ParticularPedm Cayupi,Caaque de la Araucanía", 26 de septiembre de 1902, Santiago y Cullinco, Carahue. Ricardo Herrera se mnvierte, posteriormente,enuno delosterratenientesmásprominentesdei sectorTodavíaen 1937presentasoliatud al Ministeriodenerras y Colonizaaónpara que se le entreguentreshijuelas de tierrasrematadasanterior-

mente

en la misma zona. En su soliatud se identifica como "domiciliado en ei fundo Cuyinco del Departa-

mento

de

Imperial".

ASIDL, MIyC, Prwidenaa No. 8920,Vol. 1343,1937.Un dato adiaonal interesantídmo

sobre la comunidad de Cullinco, parte del aillarewe de la comunidad de Ailío, es que, como veremos en el capítulo 4, en 1970 son colindantes con el fundo Rucalán y algunos de sus miembros pasan a vivir en y colaborarconei asentamientoAmoldoRi0s.L.aesposadeJuanBautistaLandamtchcVioletaMaffeiHerrera, es descendientede RicardoHerrera por eilado de su madre y Rucadiuca,fundo que hereda de sus padres, proviene de estos mismos procesos de comienzo de siglo,teniendo como deslinde al poniente la "Reducción

de Pedro Cayupi". SAG;Archivo Ex-CORA,Expediente N"972-Fundo Rucalány ButalonRucadiuca,Comu- na de Carahue:"Morme de los títulos de dominio sobre el fundo denominado'RUCADIUCA"',Temuco,3de febrero de 1971, p. 152 y "Copia de inscripaón:Adjudicación en Partición", pp. 153-54. ANH-M,MRREE, 1901,Vol.986, "Secaón del Plano de Moncul del ingeniero Hugo Peeogrande",Temuco, 18 de diaembre de 1901.

en el remate de tierras de 1893,los deslindes "legales" de las flamantes hijuelas llegaran hasta las mismas playas de Lobena y Coi Coi. Sin embargo, hasta las décadas de 1920 y 1930los Mapuche siguieron en control de las tierras de la costa, separando así la situación defactoy la situación dejure. Solamente con el avance tecnológicode los sistemasde desagüe se hana rentable la explotacióncomercialde los terrenos pantanosos de la orilla del mar, y una nueva clase terrateniente reivindicana, a partir de 1930,los deslindes de los títulos de merced otorgadosentre 1908y 1913.28 En la zona cercana a la costa, por tanto, desde Danguil y Hueñalihuén al norte hasta Puerto Saavedra y el Lago Budi por el sur, y hacia el este llegando hasta Carahue e Impe- rial, los años entre 1900 y 1915fueron años de lucha por la tierra y el poder local entre fuenas muy diversas: hacendados y comerciantes locales, colonos extranjeros, y colonos nacionales, todos intentaban conseguirselas mejores tierras y los mejores puestos políti- cos y económicos. Los Mapuche, dueños originales de la tierra, fueron en muchos casos los perdedores en esta lucha desigual;por algo, como se ha dicho muchas veces, se llamó "re- ducción" al proceso de radicación de indígenas. Y como hemos visto anteriormente, en muchos casos las pérdidas de temtorio y recursos se dieron, a través de la violencia, con anterioridad al título de merced. Pero a pesar de la desigualdad de circunstancias, los Mapuche resistieron fuertemente los abusos y no siempre perdieron. El caso del cacique Lorenzo Paiüao, de Carahue, es un caso importante, no solamente porque se defendió en contra de las usurpaciones de un colono nacional, sino que también porque su experiencia toca directamente el caso de la comunidad de Aiiío. El 8 de octubre de 1900, el Ministerio de Tierras y Colonización, oficina de Temuco, mandó un oficio al Intendente de Cautin informando acerca de un abuso aparentemente cometido en contra del sargento mayor de Ejército retirado, don Luis C. Ubeda. Según la ley, Ubeda tenía derecho a 150hectáreas de tierra fiscal en su calidad de soldado retirado, y para completar esta cabida se le había otorgado una hijuela de 100 has. al sur del no Imperial, frente a Carahue. "El señor Ubeda", continuó el oficio, "después de estar en posesión tranquila de dicha hijuela i haber construido en ella casas i cierros i tener siem- bras, se ha visto últimamente lanzado por medio de la orden del señor Gobemador de Imperial". Esta orden fue ejecutada por el Inspector Marín, "quien acompañado de un soldado i como de quince individuosparticulares le destruyeron al señor Ubeda sus casas, cierros i siembras". Por tanto, la Inspección deTierras y Colonización en Temuco ordenó al Intendente que mandara desalojar de la hijuela de Ubeda a un indígena, Lorenzo Paiiiao,

ChristiánMartínez Neira, Comunidades y Tem'toriosLafkendie, los mapuche de Ruuicura al Moncul (Temuco:

Instituto de Estudios indígenas1Universidad de La Frontera, Serie de Investigación, 1995), pp. 54-79.So- bre los avances de la agricultura comercial en el sector, ver Florencia E. Maiion, "Cuando la amnesia se

impone con sangre, el abuso se hace costumbre:El

W.Drake e Iván Jaksic (comps.),El modelo chileno: Democracia y desarrollo en los noventa (Santiago:U)M

ediciones, 1999),pp.435-464.

pueblo mapuche y el Estado chileno, 1881-1998",Paul

de quien se dijo había sido radicado ya en otra parte por la Comisión Radicadora, "y su patrocinante PedroVergara".29 -

Los hechos en este caso parecen muy distintos cuando son vistos desde la región. El 9 de octubre,el Gobernador de Imperial contestóuna providencia del Intendente quehabía sido motivada por el oficio de la Oficina de Tierras y Colonización. "En una visita que hice '

a Carahue pude imponerme de la invacion que don Luis C. Ubeda ha cometido en

cion del indíjena LorenzoPaillao,pues le tiene sus tierras aradas hasta las mismaspuertas

de las casas", escribió.

la reduc-

Como esta Gobernación no tenía conocimiento de que a la reducción del indíjena de

mi

referencia se le había matriculado en otra parte y en reiteradas comunicaciones

del

Protectorado de Indíjenas se ha pedido a esta oficina que en virtud de lo dispues-

to en el A#'

que no se permita bajo ningún

pretesto a particulares que molesten en sus propiedades a los indíjenas, se dió al subdelegado de la 3* subdelegacion la órden que fué cumplida por el funcionario

el informe que ha pasado a esta Gobernacion y

espresado como podrá verlo U.S.por que orijinal acompaño a U.S.

lo de la ley de 20 de enero de 1883

El Gobernador,además, negó la versión del Subinspector deTierras y Colonización de que se hubiera molestadoa-Ubeda en la posesión de su hijuela, puesto que "lo que se ha hecho es reprimir únicamentela invasiónhecha por Ubeda en el terreno que está contiguo

a su hijuela ocupado hoi por la reduccion del indíjena Paillao y de que en el hecho que no sea entregado a estos ese terreno será fiscaln.Yfinalmente, declaró falsa la acusación de Ubeda de que le destruyeron casas, etc., puesto que

jamas ha tenido casas en la parte que indebidamente ha invadido sino que una especie de mmada pequeña y los cercos quese le han destruido ha sido unicamentepara abrir el

de Camhue a Saavedra y queesteserior tenia cerrado; y como este cami-

no, segun se me ha informado, lo tenia sembrado el reclamante, es aquísin duda donde

caminopúblico

sussiembrashan tenido quesufric30

Cuando exploramos en más detalle este caso, encontramosque tiene una historia muy complicada.Ya a comienzos de octubre, el Gobernador de Imperial explicaba al Subinspec- tor de Tienas y Colonización que la hijuela que originalmentele había tocado a Ubeda era

otra, que por estar embargada por tercero no pudo entregársele; y que por eso Ubeda había

sufrido "toda clase de

molestias

de parte de los indíjenas con motivo de la nueva hijuela

Museo Regional de la Araucanía, Intendencia de Cautín, Correspondencia Recibida, 1900-1907,"Oficio

del MinisteriodeTienas y Colonización al Intendente de Cautin",Temuco, 8

Museo Regional de la Araucanía, Intendencia de Cautín, Correspondencia Recibida, 1900-1907, "Con- testación del Gobemadorde Lmperial a la Providencia del lntendente de Cautín", Nueva Imperial, 9 de

octubre de 1900.

de octubre de 1900.

que según datos que tengo la Inspección le mandó dar provis~riamente"?~Además, los des-. lindes dela hijuela entregada a Ubeda eran tan generaies que podían interpretarse demuchas formas distintas. Esto lo señaló claramenteJosé Duhalde, que en ese momento era Subdele- gado de la Tercera Subdelegación de Imperial; o sea, de Puerto Saavedra. Al recibir los antecedentes del caso Ubeda, acompañados de la orden del SubinspectordeTierras y Colo- nización de reponer a Ubeda en posesión de su hijuela, Duhalde escribió lo siguiente:

Me encontraba presente cuando el Señor Inspectorjeneml de y Colonización or- denó al ingeniero Cabrera hacer entrega de cien hectáreas de terreno al señor Ubeda y

recuerdo que se dispuso se le dieran cien metros de orilla del riolmperial, pero, repito, no

indíjenas, que dice el

conozco los verdaderos deslindes de la referida hijuela. Ahora, los

señor Ubeda lo molestan, sostienen no encontrarse dentro de la hijuela entregada al

reclamante.

Para salvar las dificultades que se presentan, el inji-ascripto estima seria conveniente, salvo mejor acuerdo de U., que U.S. pidiera a quien corresponda que un ingeniero se

Ubeda para hacerlo respetar

trasladara a deslindar la hijuela que pertenece al señor dentro de los deslindes que se me señalen.32

La respuesta de la Inspección de Tierras y Colonización, sin embargo, fue tajante y quizá inesperada. Cuando el Intendente elevó la consulta de Duhalde, a través del Gober- nador de Imperial, al Subinspector, el mismo día éste decretó que se repusieran a Ubeda sus terrenos usando la fuerza del Regimiento No4 de Caballería deTemuco. Once soldados, al mando de1 teniente de Caballería César Plaza y con la participación de Ubeda mismo, llegaron el 29 de octubre a la hijuela, donde entablaron batalla con Lorenzo Paillao, Pedro Vergara y otros. Según el informe de Plaza, los que se le enfrentaron hacían un total de veinte, más o menos; estaban "armados de hachas, cuchillos i garrotes"; habrían estado tomando; y desde un comienzo se presentaron "en actitud amenazante". Según Plaza, los indígenasy tres hermanosvergaralos atacaron primero, cuando Plaza se preparaba a mos- trar la orden que traía. Se entabló una batalla a garrotazo y sablazo limpio, en la cual resultaron heridos variosindividuos de ambas partes.33Según la versión de las autoridades locales, sin embargo, los hechos se desenvolvieron de forma un poco distinta. J. Alberto Marín,Subdelegadode Carahue, en telegrama despachadodirectamente después de haber presenciado el desalojoy la batalla, escribió:

"

Museo Regional de la Araucanía,intendenciade Cauh, Correspondencia Reabida, 190&1907,"Oficio del Gobernador de Imperial al Subinspector denerras y Colonización", Nueva Imperial,4 de octubre de 1900. Museo Regional de la Araucanía,intendenciade Cautín, CorrespondenciaRecibida, 1900-1907,"Oficiode José Duhalde, Subdelegado de la 3' Subdelegación de Imperiai, al Gobernadorm,PuertoSaavedra, 22 de octubre de 1900.

3z

U Museo Regional de la Araucanía, intendencia de Cautín, CorrespondenciaRecibida,1900-1907,'%forme de César A. Plaza E, Teniente de Cabaiiena, al Comandante", Temuco, 29 de octubre de 1900.

Ayer cinco-tarde en cercanias villa Huedaquintue Luis Ubeda, teniente Plaza con diez soldados Rejimiento Caballería Temucodestruyeron varias casas, algunas de indios, to-

das en temo caciquePaillaoLorenzo.Pedro Vergaraidos hermanosestabanalli aproxi- mándose fuerza pidió al jefe mostrara orden competente, teniente no hízolo; siendo . Vergaraheridosa sable i amarrados e indios atropellados. Indíjenas despojados queda- .

ron a campo en situacion penosisima. US. comprenderá que autoridad infmdto

fué

atropellada, fuerza procedió sin conocimientomio, ignoroprocedencia orden.Presencié rivera Camhuedestmcion casas?4

¿Cómo terminó el caso del cacique Lorenzo Paillao? Se trataba de un logko Mapuche y su familiaque habían sido presionados para mudarse, delas tierras que siemprehabían gozado en la ribera sur del río Imperial, a otras tierras más amba en la montaña. A pesar de los esfuerzosde las autoridadesenTemuco,especialmente del Subinspector deTierrasy Coloni- zación, don Lorenzo Paillao rehusó aceptar las nuevas tierras. Es por eso que finalmente se mandaron las fuerzas de caballena, a pesar de que las autoridades locales repitieron,una y otra vez, que Ubeda era el usurpador.Es por eso que el destacamentode caballena obedeció solamente las órdenes dadas en Temuco, sin ningún tipo de aviso a las autoridades locales. Pero el caso no terminó allí. El 3 de setiembre de 1903, casi tres años después del desalojo, don LorenzoPaillao solicitóradicación en Huedaquintue,el mismo lugar de la batalla.Trági- camente, el cacique murió antes de que se hiciera entrega de las tierras; pero la solicitud siguió tramitándose y, en diciembre de 1907,la familia de don Lorenzo Paillao recibió título de merced en sus tierras en Huedaquintue,a nombre de Paillao Curi~il.3~ Aun más importantepara la comunidad de Ailío que la pequeña victoria de la familia Paillao frente a las fuerzas del gobierno,sena la presencia en este caso de José Duhalde. Como Subdelegado de Puerto Saavedra, DuhaIde trató de representar los intereses de to- das las partes y de hacerlo con acceso a la información correcta en cuanto a los deslindes

reci-

entre la hijuela particular y las

bió como respuesta la invasión de caballena para apoyar los intereses del particular Luis C. Ubeda. ¿Qué lección aprendería Duhalde de todo esto? Que lo importante no será la justicia de un reclamo, ni el conocimiento cabal de los deslindes en terreno. Por el contra-. , no, lo importante será tener buenas conexiones en Temuco, entre la oficialidad que resuelve, a final de cuentas, toda lucha local por la tierra y el poder. Y Duhalde usará con gra~des ventajas la lección que aprendió en 1900, cuando en 1908 le usurpará 45 hectáreas a la comunidad de Ailío.

.

tierras indígenas. Su consulta a Temuco, sin embargo,

34 Museo Regional de la Araucanía, Intendencia de Cautín, CorrespondenciaRecibida, 1900-1907,"Manuel E Urrutia,Juez de Letrasdehperial, al intendente de Cautín, transcribiendo documentosrelevantesa la causa por lesiones seguida en contra de Luis C. Ubeda y Cesar de la Plaza", Nueva Imperial, 13 de diciem- bre de 1900. 3hONALlI, Archivo de Asuntos Indígenas, Título de Merced No 1254, Comunidad de Paillao Curivil, Güedaquintúe,Departamento de Imperial, 14 de diciembre de 1907.

En efecto, el 12de octubre de 1908,don DomingoAilío, identificado como "caciquen de la comunidad, reclamó que los señoresJosé Duhalde y Juan de Dios Lobos "se han introdu-

cido a su reserva sin ningún derechon. Se notificó al subdelegado de Bajo Impenal, quien

situa-

ción quedó así, y a los dos años del título de merced, la usurpaciónde Duhalde les causó a los miembros de la comunidad de Ailío una baja dramática en la cantidad de tiena que

tenían, de un promedio de 4,3 has. por persona a 2,s has. por persona.36 "Esto pasó hace muchos añosn,contó don Antonio Ailío, hijo de Andrés Ailío, radicado original de la comunidad.

Todavía nosotros ni pensábamos nacer, ni eran casados todavía los viejitos. Entonces vino un caballero, que se llamaba Duhalde, en Puerto Saavedra, no sé de adónde sería,

notificó a los terratenientes, quienes obviamente negaron haberse introducido. La

pero total

que de ahí empezó a usurpar tierras el caballero.

Don Antonio se acuerda que su padre luchó en contra de esta usurpación; viajando muchas veces aTemuco, "pero siempre le iba mal, porque el caballero iba primero". Cuan- do llegaba don Andrés, el secretario de la oficina le decía que ya las cosas se habían arreglado, y que "recién se fue tu contrario, Ailío". A pesar de muchos viajes largos y penosos, por tanto, no se pudo conseguir nada, y

el caballero ese le marcó la tierra, cerró, hizo un cera tranquilla. Talo esto en la comuni- dad emn todoshuallentares, habían hartos pellinares. bltearon y cortaron y con esa madem hicieron el cerco. Empezaron en este río [Imperial] hasta el otro rió Puyangue, hasta allá hicieron cerco, usurpando la tierra a todos, las orillas que pertenecútn a la comunidad. Abarcó de Nehuentúe hasta por acá, Tranapuente se llama este lugar: Y así que &&u&, con el tiempo, dijeron que tenián que salirse de ahí. Misjmdres, como vivían ahí y no querían salirse, les dijeron, tienen quesalirseporquela tierra ya está rematadapor losDuhalde.Ymi padre estaba reciéncasadocon mi mamá. ¿Quévamos a hacer ahora?Igual tienen que acomodarsedondefuera,pu, lesdecían los trabajadores. Nosotros somos mandados, decían, tenemos que cumplir lo que dice el pa- trón. Y ellos se sentaron, no queriízn salirse. Después de un par de dias más vinieron a la fuerza. Entre ellos, trajeron a los trabajado- res, desarmaron la casa, la hiceron pedazos, les botaron laspilchaspa'fuera, enseguida deshicieron las casasy después las quemaron, toda la madera que tenían las mas. Que- daron sin casa los viejos, así me contaba mi papá.j7

36

37

CONAüi,Mvo dehuntosIndígenas,Título deMercedN" 1112-ComunidaddeNicolásAilío,Tranapuente, Imperiai, 29 de diciembre de 1906.

Entrevista con don Antonio Ailío, Comunidad de Ailío-Tranapuente, 10 de enero de 1997.

Los recuerdos de don Antonio se pueden rastrear con nitidez en los documentos escri- tos que poseemos sobre los hechos que él relata. El proceso de usurpación, los viajes de su padre a Temuco, la violencia en contra de su familia, todo esto se refleja fielmente en el expediente judicial seguido por la comunidad en contra de José Duhalde. En 1928, don Currín Ailio, hijo del cacique original, solicitó la partición de la comunidad de Nicolás Ailío. La razón pareció ser que Duhalde y Cía. seguían en posesión de 45 has. de tierras comunales, y que al ventilar el asunto como parte del proceso de partición se esperaba conseguir la restitución. Se citó a comparendo para el 25 de mayo de 1928, y comenzaron las discusiones. Pero solo en 1930 es que se abrió en el Juzgado de Indios de Imperial un expediente de restitución con la demanda presentada por don Andrés Ailío, el padre de don Antonio, quien dijo:

Soy comunero de la resm N4 39A, de ciento treinta hectáreas de suelo concedidas a favor del caciqueNicolas Ailio en el lugar ya nombrado. No estoy sin embargo en pose- sión de todo el suelo que a mí me corresponde a título de radicacion, debido a que hace más o menos 18 a 20 años, el particular serior José Duhalde domiciliado en Puerto Saavedra, me ha tomado a viva fuerza un gran estensión del mejor suelo. Hago presente a SS. que el señor Duhalde no contento con la usurpación hizo quemarpor su administzadorseiiorLaurie, ya fallecido, la casa habitación del suscrito. He presenta- do reclamo de esto muchas veces al señor Protector de Indígenas de Temuco sin haber obtenido resultadoalgunoP8

Apesar de no haber tenidola oportunidad de aprender a leer y escribir,donAndrésAilío había estado luchando por mucho tiempo, como él mismo lo dijo y como recordaría su hijo muchos años más tarde, para conseguir restitución de las tierras comunales. Había viajado repetidas veces aTemuco,sinresultado; había sufridola destrucción de su casa en manos del administrador de Duhalde; pem solamente 22 años después de la usurpación original consi- guió don Andrés Ailío, en nombre de la comunidad, que se abriera un juicio de restitución. En su defensa frente al juez, José Duhaldeusó todas las artimañas que había aprendido desde el caso Ubeda en 1900. Comenzó diciendoque había un error en el plano de Moncd, levantado en 1903por don Agustín Cabrera, en que se basaban los deslindes de la comuni- dad de Ailío. Supuestamente, ya en 1893,15 años antes de que se otorgara el título de merced, se habría rematado una hijuela de tienas fiscales a don Domingo Echeverna que incluía las 45 hectáreas en disputa. La Sociedad Duhalde y Cía. habna comprado esta hi- juela posteriormente al señor Echevema, y por tanto, tendría derechos anteriores a los establecidos en el título de merced. Esta historia de un remate previo, que también la

CONAü1,Archivodehuntos Indígenas,Comunidadde NicolásAilío,CarpetaAdministrativa,Expediente de Restitución y Usurpación de Terrenos, Andres Torres (sic-Ailio] con Duhalde, José, en Tranapuente, Nehuentúe, Iniciado 25 de abril de 1930; f. 1.

recuerda don Antonio, se ha visto repetidamente en toda la región, como también el tono moral con que el usurpador reivindicó su reclamo basándose en el principio de la propie-. dad privada. "SS comprenderán,escribióDuhalde, "que no es permitido radicar a indígenas algunos en terrenos rematados por el Gobierno y adjudicadosa

Pero e1 Juez de Indios de Imperial no comprendió la posición de Duhalde. Según las comparaciones que se hicieron entre los varios planos oficiales,la opinión del Juzgado fue que el famoso plano de Moncul estaba conforme con los demás, y que las 45 hectáreas realmente pertenecían a la comunidad de Ailío. La prueba más importante de esto se en- contraba,según elAgrimensor delJuzgado, en el deslindedel ladoponiente dela comunidad. Mientras todos los demás deslindes estaban conformes con el titulo de merced, "la diferen- cia entre los 550 metros que este deslinde tiene en la actualidad y los 900 metros que le señala elTítulo de Merced, obedece al hecho de encontrarseocupado por el Sr. Duhalde el Trozo deTerreno que en el deslinde Poniente tiene de longitud 350 metros y en el Oriente

390 Por tanto, dijo el juez en el fdo,

39

" Expediente de Restitución, f. 3h.

Ibid., f. 46.

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Mapa 3

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1-i.

si bien es cierto que el mate de que dimana sus derechos la Sonedad Duhalde y Ch.,es anterior a la fecha en que se otorgó el Título de Merced, no podrúl tomarse en consideración la diferenciade fechas porque se @ataen realidad de termos diferentes y de un mismo tmo que hubiere sido matado primetu por un particular y que en seguida hubiere sido concedidopor Títulode Merced a una ReducciónIndígena.4'

El resultado de este juicio en primera instancia fue a favor de la comunidad.Se ordenó

a la Sociedad José Duhalde y Cía. restituir a la comunidad de Ailío las 45 hectáreas y 69

áreas usurpadas.Pero Duhalde usó las estrategias aprendidas desde el caso Ubeda y llevó

el caso a Temuco, donde la Corte de Apelaciones dio vuelta el fallo el 16 de abril de 1931, archivando el expedientey dejandola situacióncomoestaba. Esto, por supuesto,benefició

a Duhalde, quien estaba en posesión de las 45 hectáreas. Ocho años más tarde, el 15 de

febrero de 1939,don MartínAilío solicitóque se desarchivara el expediente, y cinco meses más tarde, don Domingo Aiiío pidió nuevamente la división de la comunidad. Explicó su pedido en la forma siguiente:

Soy hijo de Miguel Ailw y JuanaLlanmi, quienesson casadospor el rito indígena y por la ley civil. Ambos son mdicados en la comunidad. Me interesa a mí y a todos los miembros de la comunidad que se proceda a su división, en especial, porque el terrateniente señor Duhalde se ha apoderado de 45 hectáreas y 69 áreas de ella y porque, en consecuencia, deseamos todos que este terreno vuelba al poder de la reducción."

En 1939, treinta y un años después de otorgado su título de merced y'veinte y nueve años después de la usurpación original,la comunidad de Ailío seguía reclamando justicia. La lucha continuaría por mucho tiempo, formando el hilo más importante en la historia de la comunidad. Pero en 1939,había también una razón puntual que impulsaba a don Martín

y a don Domingo Aiiío a pedir que se reabriera el caso judicial. GracianoDuhalde,hijo de

José, había ofrecido vender al Estado, específicamentea la Caja de ColonizaciónAgrícola, el fundo Tranapuente que contenía las 45 has. de la comunidad. Ya en agosto de 1938 la Caja había solicitadola expropriacióndel fundo, y a finales de septiembre del mismo año elMinisterio deTienasy Colonizaciónhabía aceptado,por decreto,dicha solicitud." Como veremos a continuación, la venta del fundo Tranapuente al Estado formaba parte de una estrategia comercial más amplia que Graciano y su padre habían estado llevando a cabo desde comienzos de la década de 1930. Pero desde el punto de vista de la comunidad, aceptar la venta ypartición de este fundopodría significarperder para siemprela esperan- za de restitución. Y eso era inaceptable.

41

42

43

Expediente

de Restitución, f. 46v.

Expediente

de Restitución, f. 35,31 de juliode 1939.

ASXX,bíQC, Decreto N" 2331,Vol.1439,1938.

José y Graciano Duhalde: La formación de una fortuna regional

Todavía hoy se recuerda a Duhalde en la zona entre Camhue y Puerto Saavedra como un hombre poderoso y cruel. Se recuerda que en Puerto Saavedra, la gente hacía cola para ser atendida en su despacho. Además tenía una fábrica donde acostumbraba pagarles poco

e irregularmente a sus trabajadores. Si algún trabajador se quejaba del trato o exigía su

dinero, dicen, Duhalde lo citaba a la fábrica, donde lo tiraba a la caldera que producía la energía para el estableci~niento.~~

¿Quién era este terrateniente poderoso y abusivo, que en la versión más dramática de la historia oral, consumía literalmente los cuerpos de sus trabajadores al lanzarlos a la caldera de su fábrica? José Duhalde era un inmigrante vasco-francésque llegó a Chile en 1888, poco después de la derrota militar del pueblo Mapuche. Según Aníbal Escobar, la colonia francesa, "la mayoría vascosn,fue el grupo más importante en el desardo de las ciudades de La Frontera, puesto que era "gente trabajadora, emprendedora y perseveran- te, que instalaron almacenes, crearon propiedades agrícolas y pequeñas Yidustrias, que poco a poco, adquirieron gran desarr~llo".'~ A primerd vista, el caso concreto de Duhalde concuerda con todas estas características generales. Susprimeras inversiones en propieda- des se anotaron en Imperial entre 1896y 1897,años en que sededicó a la compray venta de quintas y sitios urbanos. Su primera asociación comercial parece haber sido su participa- ciónen la firma vasco-francesaDuhart Hermanos,fundada en Lota en 1858y para comienzos del siglo XX una firma con perfil a nivel nacional. En 1899 José Duhalde estaba empezando

a comprar tierra en su propionombre y a nombre dela firma Duhart Hnos. En estos mismos

años se estableció en Puerto Saavedra, puesto que ya en 1900, como hemos visto con el caso

de Lorenzo Paillao y Luis Ubeda, Duhalde era subdelegado de ese pueblo. Es también durante estos primeros años en Chile, específicamente en Nueva Imperial en 1892,que les nació a José Duhalde y su esposaRosa Silva un hijo, a quien llamaronvíctor Graciano.% Lo que no menciona Escobar en su descripción de la actividad empresarial vasco-fran- cesa es que, en muchos casos, su desarrollo se basaba también en una expansión violenta

U En una reunión acerca de mi investigaaón que tuvimos con las familias de Ailío que se habían mudado a Huelianto Alto, hoy comunidad de Nicolás Ailío ií, se conversó este tema de Duhalde. En esta conveisación participó también un joven de una comunidad Mapuche de la Isla Huapi, cerca de Puerto Saaveh, cuya

" abuela había sido "nana" de la familia de Duhalde. Notas de campo, reunión en Gorbea, 20 de marzo de 1997.

Aniaal EscobarV.,hmia de la Colonia Fmma en Chile, 1925-1926 (Santiago de Chile, 1926), pp. 402403.

La información recogida en este párrafo es un resumen de las siguientes fuentes: 1. Anabalón y Umía, ChileAgrícolcTomoPreiimimr(Santiago de Chile:Imprenta,Litografía y EncuademaaónModerna, 1922), p. 414; híal Escobar V., Fram'a: úi Colonia Francesa en ChiIe (Santiago de Chile, 1920), pp. 237-238,288; híal Escobar,Armario dela ColoniaFrancesa en Chile, 1927-1928(Santiagode Chile, 1928), p. 383; Conser- vador de Bienes Raíces de Nueva Imperial (CBR-NI): 10-1-1896;28-XI-1896;29-W-1896; 24-V-1897;25-V- 1897; 2-W-1899; 10-N-1899;7-M-1899.Para el nacimiento de Graaano, ver su testamento en el CBR-Ni, 1941,No. 185-Testamentode donvíctor Graaano Duhalde Silva, £f. 152-153v.

sobre el temtorio indígena. Entre 1900y 1930,justamente durante los años de la expropia- ción de las tierras de Ailío, José Duhalde con su hijo Graciano se transformaron en una de las firmas más importantes de la costa. Comenzandobajo el nombre deDuhart Hnos., José Duhalde empezó a acumular tierras en todo el sector,muchas veces mediante manipulacio- nes y abusosparecidos a lo que hizo conla comunidaddeAilio.ElcasodelfundoTranapuente es emblemático. Inscrito formalmente en 1909como propiedad de Duhart Hnos., el fundo tenía en ese momento 1.576 has. en cuatro lotes, todos ellos combinaciones de compras a rematantes de hijuelas fiscales entre 1907y 1909.El primer lote, con un total de 310 has., contenía las 45has. dela comunidad deAiiío y era una combinación de dos compras hechas en 1907: hijuela 18, a Enrique Gama; e hijuela 19, a Domingo E~heverría.4~ Más alláde Tranapuente, en 1909la firma de Duhart Hnos. formalizó también su propie- dad sobreotros dos de los fundosmás importantes del sector costero:Nehuentúey Esperanza. El fundo Nehuentúe, que en 1909tenía 1.039has., estaba compuestode tres lotes que también tenían sus orígenes en compras o adjudicaciones de hijuelas fiscales.Es interesante notar en el caso de Nehuentúe que, en su deslinde norte, había un problema de usurpación de tierras conla comunidadMapuche deAndrés Curimán, del sector de Rucahue-Moncul.Poco antes de la inscripcióndel fundo, el 31 de julio de 1908y con el testimoniode Nicolás Ailío, entre otros, el caciqueAndrés Curimánhabía recibido485hectáreas de tiena para él y91personasmás de su familia. Según el testimonio ofrecidomuchos años más tarde por dos miembros de la comu- nidad, faltarían aproximadamente 30 has. del lado sur de la comunidad "por desplazamiento del cerco divisorio hacia la Reducción,ocurrido muchos años a la fecha aproximadamenteel año 1908".4 Y finalmente, aunque al fundo Esperanza no se le documentabaninguna usurpa- ción especifica a una comunidad Mapuche, su proceso de consolidación entre 1900 y 1909 siguió un patrón ya conocido: tierras fiscales adjudicadas o rematadas que pronto se vendían a otros, muchas veces a un socio de DuhartHnos.; éstas se consolidaban posteriormente bajo el control de la firma. La diferencia en el caso del fundo Esperanza es que la propiedad parece haberse consolidadoparcialmente bajo el controldel empresariosureñoJosé Bunster antes de pasar en su totalidad de 1.773has. a la firma DuhartHn0s.4~

" CBR-NI, 1909,No. 254, ff. 140-41v:"Compra-venta de Duhart Hnos. a Echevema, Domingoy otros". CONADI, Archivo de Asuntos Indígenas, Comunidad de Andrés Curimán, Título de Merced 1381,31 de julio de1908,y Expediente deDivisión: "Dedmción deLorenzoLlancaleoMalilyMiguel SoldadoLincopi", Nueva Imperial, 18 de diciembre de 1970.Mensuias posteriores detectan que, por lo menos en 1971,la usurpación por el lado de Nehuentúe sería bastante menos de lo calculado-3 has. en vez de 3C-. Pem dada la desaparición de una buena cantidad de tienas de vega, tragadas por el río Moncul con el terremoto de 1960,que estarían justo en la parte más fértil del deslinde entre el fundo y la comunidad, es posible que en 1908la cantidad usurpadallegara cerca de las 30 has.Los efectos del terremoto de 1960 son descritos en Archivo de Asuntos Indígenas, Comunidad de Andrés Curimán, Carpeta Administrativa, "Informe de los visitadores de la Jefatura Zonal de Temum sobre la Encuesta en la reserva de Andrés Curimán", Temum, 9 de septiembre de 1963. Para la inscripción del fundo por Duhart Hnos., ver CBR-NI,1909,NO. 255, ff. 141~42~:"Compraventa Duhart Hnos. a Mah M.R. y otros", 28-X-1909.

49 CBR-NI,1910,Nos. 151-153,ff. 79v-82v:Compraventas de Duhart Hnos. a varios vendedores.Aunque estas transacciones son inscritas en 3-VI-1910,dice en el documento que ocurrieron en 1904.

En 1910, pocos meses después de la inscripción de los fundos Tranapuente y Nehuen- túe, la firma Duhart Hnos. dejó de existir. En adjudicación que la firma le hizo el 29.de abril de ese año, José Duhalde fue declarado dueño de los fundosEsperanza, Tranapuente y Nehuentúe, la hijuelaTondreauy la Isla Doña Inés, la primera al sur del río Imperial y la otra en el mismo río frente a la comunidad de Ailío; y varias quintas y otras propiedades urbanas en Carahue, Puerto Saavedra y Nueva Imperial. El valor total de estas propieda- des se estimó en 2.658J51 pesos. En veinte años, por tanto, José Duhalde había logrado, mediante una serie de estrategias de acumulación y usurpación, consolidar una fortuna cuya base en la tiena se había concentrado alrededor de la desembocadura del río Impe- rial en tres ricos fundos que combinaban la agricultura, la ganadena y el comercio. Compuestos en total de 4.388 has., estos tres fundos formarían, para 1922, un solo paño dividido por el río Im~erial.~~ Entre 1910y 1930,más omenos,esta acumulaciónfacilitadaen parte por la usurpación abusiva de temtorio indígena,sirvió de base para una de las grandesfortunas de la región. Pero en 1910,al constituirse como dueño de los tres grandes fundos costeños,José Duhalde estaba recién comenzando su proceso de acaparación. Dos años más tarde, lograría algo todavía más dramático: constituirse en dueño del fundo "El Budin, 42.000 has. de tiena concedida por el Fisco al empresario español Eleuterio Domínguez. Aunque Duhalde fue dueño individual por solo dos años, el proceso de compra y venta del fundo "El Budinnos permite comprender cómo es que las usurpaciones de tierra indígena que cometió Duhalde son solamenteel primer hilo de una madeja enormede manipulacioneslegales y financie- ras en las cuales basó su fortuna. La historia de la colonia "El Budincomenzó más o menos al mismo tiempo que el relato de la familia Duhalde. El 23 de agosto de 1902, el gobierno chileno firmó un contrato con el empresario español Francisco Sánchez Ruiz mediante el cual Sánchez se comprometió a traer a Chile hasta 300 familias de colonos españoles de las Islas Canarias y establecerlos en el temtorio entre los ríos Imperial y Toltén. Poco después, en 27 de mano de 1903, Sánchez recibió la primera extensión de tierra del gobierno, unas 12.500 has. que se calcu- laron para las primeras 25 familias. Es importante notar, en este contexto, que el gobierno se comprometió a otorgar a la colonia 150has. por jefe de familia,agregando a éstas 65 has. por cada hijo mayor de diez años. Si comparamos este acuerdo con las 130 has. que se le entregaron a la comunidad entera de Nicolás Aüío, ya podemos constatar claramente las diferencias que el Estado va construyendo entre los agricultores Mapuche y los colonos extranjeros. Pero el contrato estipula, adicionalmente, que

El Gobierno de Chile proporcionará a los colonos asistencia médica, medicinas, las semillas i en jeneral los mismos anticips que se han hecho a los colonos de Chiloé, a

CBR-N1,Vol.1910,29 de abril de 1910; 30 de abril de

1910; Anabalón y U&

ChileAgrÚolq pp. 418-19.

saber: treinta centavos diarios i quince mas por cada hijo o hija, mayor de diez años

desde el dia de su llegada a Chile hasta que se le dé posesion de su hijuela i veinte pesos mensuales por familia, durante el primer año para su sostenimiento desde la fecha de su establecimiento en la colonia. Los anticipas en especies serán los siguientes: Una yunta de bueyes, una vaca lechera i una yegua para remonta. Un ejemplar lana meri- no; un ejemplar porcino; tres aves de corral. Una casa construida o ciento cincuenta

número de fami-

la Inspeccion Jegeral de Eerras. Un yugo, un amdo, serruchos, sie-

tablas i veintitres kilos de clavos; i una máquina aserradora para el

lias que determine

rras, palos, hachas i cadenas.51

El 12 de mayo de 1903 el contrato se extendió para incluir a colonos de varias de las provincias de España y se transfirió de SánchezRuiz a la Empresa Colonizadora del Budi, de EleuterioDomínguez y Cía. A pesar de los términos favorablesbajo los cuales se había acordado este proyecto de colonización, sin embargo, entre 1904y 1907Domínguez se tro- pezó con una serie de impedimentos que hicieron muy dificil la creación de una colonia próspera y tranquila. El primer problema fue que tenía que solicitar repetidamente al Fisco, entre 1904y 1906,que cumpliera con los pagos que estipulaba el contrato.También se presentaron otros proyectos de colonización que intentaronatraer a los mismos colonos ya establecidos, trasladándolos del Budi hacia el sur, especialmente avaldivia. Pero el pro- blema más grave, que a final de cuentas hizo casi imposible que el proyecto siguiera su curso, fue que el gobierno, al comprometerse a entregar las tienas libres y sin litigios, no tomó en cuenta que muchas de ellas ya tenían ocupantes, fueran éstos indígenas o colonos nacionale~.~~ Los intentos de Domínguezy el gobierno de llegar a algún acuerdo con estos ocupantes llevaron, ya para fines de 1905, a que se buscara una salida del contrato. La transacción final entre las dos partes se formalizó en un decreto de 25 de octubre de 1907, mediante el cual Domínguez devolvió al gobierno, del total de 56.025 hectáreas que recibió original- mente, 6.025 que se~nanpara radicar a indígenasycolonosnacionales.Al restar del total

MRREE,Vol. 1090,1903,OficiosNo. 1011y 1110 del inspectorGeneral denerrasy Colonizaciónal

Ministro, sobre solicitudy antecedentesde la Empresa Colonizadoradel Budi, 10 y 22 de agosto de 1903.

52 ASXX,MinRREE,Vol.1090,1903,Oficio 1011del InspectorGeneral deTierrasy ColonizaciónalMinistro,

AS=

10 de agosto de 1903;Vol.1116,1904:Solicitud de HoraaoMujica, representante de la Empresa Coloniza-

dora del Budi al Ministro de Colonización; Solicitud de Heuterio Domínguez, Gerente de la Empresa Colonizadoradel Budi, al Ministro de Colonización; Decretos,Vol. 1125 (1904):Decretos No. 1458 y 1462,

21 de junio de 1904,y sus respectivosantecedentes;Vol.1154,1905:Oficio 1335 del Inspector General de

Tienas y Colonización al Ministro,elevando presentación de Heuterio Domínguez sobre la perturbación de la colonia, 10 de junio de 1905;Vol. 1154 (1905): Informe del Intendente de Cautín sobre una queja telegráfica de varios colonos del Budi,Temuco, 16 de marzo de 1905;Vol. 1221 (1906):Oficio de Eleuterio Domínguez al inspector de Tierras y Colonización, 17 de marzo de 1906.

original otras 7.932 has. que les correspondían a los colonos ya radicados, le quedaron a Domínguez y Cía., a cambio de cuatro años de trabajo, 42.068 has. "en dominio absoluto, i libre de toda carga o gravamen".s3 Esta gran extensión de tiena pasó poco tiempo en manos de la familia Domínguez. Eleuterio y su esposa murieron dentro de los próximos cuatro años y, en septiembre de 1911, se llevó a cabo una adjudicación de las propiedades de la sucesión Domínguez a Samuel Lamín Bulnes, identificado en el documento de adjudicación como "rentistan y también empleado de la Caja de Crédito Hipotecario. Los sucesoresno tenían ningún inte- rés en resolver los problemas pendientes en la región del Budi, entre los cuales figuraban prominentemente los conflictossuscitadosen la región por "los colonos, los ocupantesi las autoridades de Imperial que se colocaban francamente de parte i en ampam de las exijen- ciasindebidas de los ocupantes y colonos". Estosconflictosse manifestaban, más que nada, en los "sesenta ó setenta pleitos que se tramitan en Nueva Imperial con los colonos u ocu- pantes, que se estiman en cuatrocientos un mil ciento treinta y tres pesos setenta y nueve centavosn.Cuando se agregaban a éstos los demásproblemas, cuentaspendientes, deudas, etc., los sucesores simplemente decidieron traspasar la propiedad a Samuel Larraín por 1.945.332 pesos, entendiendo que él se encargana de resolver y subsanartodos los proble- mas e~istentes.~~ Aunque existían estos problemas de fondo que hacían muy difícil el saneamiento del predio, al mismo tiempo había un problema más puntual que le dio urgencia al proceso de adjudicación. Arturo Alessandri, como compromisario representando los intereses de los sucesores,hizo saber que José Duhalde había pagado, mediante escritura pública y "por subrogaciónal Banco Garantizador devalores el crédito hipotecarioque reconocía la suce- sión con cinco dividendos vencidosn.Además, continuóAlessandri,

el señor Duhalde presentado escrito ante uno de los juzgados civiles de Santiago pidiendo que se certificara la cesion, lo que acusa el pmposito evidente de entablar ejecu- ción con grave dano para la sucesión, que podría ser arrastrada á un concurso fonado i á un remate violento de sus bienes con todas sus funestas consecuencias,circunstancia que reagrava las dificultades en que la sucesión se encuentra con motivo de los pleitos pendientes.

53 AS-

MRREE,Vol. 1297: Decreto del Ministerio de Relaciones Exteriores, Santiago, 25 de octubre de

1907.Vertambiénvol. 1154,1905. "Oficiode Eleuteno DomínguezalMinistmde Colonización, y bases de arreglo adjuntas", Santiago,9 de octubre de 1905.

AS- MRREE,Vol. 1640:"Copia de la Adjudicación hecha en 22 de septiembre de 1911 ante el notario

Abraham del Río, por Arturo Alessandri en representación de la sucesión de doña Maximiana Lasierra

vda. de Domíngueq a Samuel Lanaín Bulnes", Santiago de Chile.

Es en este contexto de amenaza inmediata,por tanto, que Samuel Lanaín "expuso que él se atrevía á afrontar la situación i que pedía para él en adjudicación todos los bienes que forman el activo de la El atrevimiento de Larraín pareció no darle dividendos inmediatos, sin embargo. A pocos meses, el 31 de julio de 1912,José Duhalde se constituyó como dueño del predio "El Budin de 42.000 hectáreas y otras propiedades que formaban parte de la sucesión, "por adjudicación que le hizo el Señor Juez Letrado de Santiago, don Dagoberto Lagos, en eje- cucion seguida por el adquirente contra la Sucesión de don Eleuterio Dominguez i otros, por cobrode pesos, por la suma de tres millones veinte mil quinientos pesos,pagadera en la forma i condiciones establecidas en el título men~ionado".~"ero si se mira con un poco más de detenimiento, el atrevimiento de Lanaín dio dividendos grandes, y a corto plazo, puesto que dos años más tarde, Duhalde vendió el fundo "El Budina la Sociedad Agrícola El Budi por 150.000 libras esterlinas en acciones, 1.418.770 pesos, y la condonación de una deuda de 500.000 pesos que le debía a Samuel Larraín Bulnes. Entretanto Duhalde había vendidoalgunaspequeñas hijuelas a diferentesparcelarios,posiblemente con el propósito de subsanar algunos de los pleitos existentes (el precio total de estas ventas era de 392.477 pesos),y se quedó con las propiedades urbanas que formaronparte de la sucesión original. Al notar que el presidente de la Sociedad Agncola El Budi era Arturo Alessandri y el gerente era Larrain, nos damos cuenta que, entre 1911y 1914,los tres socios logran armar una jugada brillante que los dejó como dueños del fundo más grande de la región y, según Anabalón y Urzúa, "uno de los mayores predios agncolas de la Repúbli~a".~~ Entre 1910 y 1930, José Duhalde y su hijo Graciano gozaron de sus acumulaciones a través de la firma Duhalde y Cía., formada en 1910 cuando terminó Duhart Hnos. Duhalde y Cía. compró El Budi y posteriormente recibió acciones en la Sociedad Agncola. Además siguióacumulando otras tierras, desarrollando la ganadería y participando en el comercio de la zona de Puerto Saavedra.Eran dueños de los vapores Cholchol y Cautín que transita- ban por el no Imperial y su fundoEsperanza tenía, a partir de 1908,el contrato de provisión de la Armada Nacional. Con todo, la década de los años veinte parecía ser la época dorada del negocio familiar. En 1922,cuando el coronelAnabalón y Urzúa publicó su tomo preliminar sobre la agri- cultura chilena, dedicó quince páginas al "Criadero Esperanzan,que definió como el paño completode los fundos Esperanza,Nehuentúe yTranapuente. SegúnAnabalón, el fundo no tenía inquilinos, sino que usaba "obreros a contrata y a jornal, en su mayoría vecinos". Era conocido internacionalmente por su actividad en la crianza de ganado mejorado, por el

55 ASXX,MRREE,Vol. 1640: "Copia de la Adjudicación", op. cit. CBR-Ni,VoI. 1912, No. 225: AdjudicaciónDomínguez, Eleuterio, Sucesión,a Duhalde, José, 31 de julio de 1912,ff. 166-168~.

57 CBR-Ni,VoI. 1919, NO.333, ff, 173~-175:''Compraventa de Sociedad Agrícola de El Budi a José Duhalde"; Anabalón y UrzÚa, ChileAghla, pp. 418-19.

cual desde 1906 había conseguido premios nacionales. Sus otras actividades incluían la engorda de ganado, que ascendía a 5.000 cabezas, y el cultivo de la papa. Los dueños, Du- halde y Cía., habían mejorado la propiedad con cercos,-árbolesfmtales, bosques de pino, sistemas de desagüe y almacenaje. Más allá de la provisión de la Armada, el resto de los productos eran vendidos en Santiago, Concepcióny Talcahuano. "Como se ven, concluyó Anabalón,

sin duda que es este uno de los criaderosvacunos más importantes de los que existen hoy entre nosotros. Baste anotar el hecho de que uno solo de sus reproductores -Eaglethorp Refonner-ha sido adquiridoen la enonnesuma de $200.000y que ninguna de sus vacas baja de $4.000 moneda corriente. Realmente el Criadero de los seriores Duhalde y Cía. representa una

La década de oro de Duhalde y Cía. se manifiestó también en compras adicionales de terrenos cerca de Nehuentúe y Moncul, como fueron algunos retazos de los fundos Puyan- gue y Trovolhue, y la hijuela Los Colihues al otro lado del no Imperial.Apartir de 1930,sin embargo,la situación de la empresaempezó a cambiar. Es tentador pensar que este cambio se debió a la apertura, de parte de la comunidad de Ailío, de un juicio de restitución; pero dado el tamaño de la fortuna de esta firma, el juicio no podría haber constituido más que uno de múltiples factores que empezaron a afectar a los Duhalde. A partir de 1930, por ejemplo, la crisis económicamundial afectó fuertemente a Chile. Una firma comoDuhalde y Cía., que dependía del comercioy de losmercados de Santiago,ConcepciónyTalcahuano,

no pudo dejar de sentir

el impacto. Además, en 1930, se confirmó que el fundo Esperanza

era uno de los focos de fiebreaftosaen la región, quizá en parte por haber recibido ganado

de la Argentina a través del Resguardo de Pu~ón.~~Pero también había factores más perso- nales, más familiares, que empezaron a causar tropiezos.

Anabalón,ChileAgrícola,pp. 401-14,citas directas en las pp. 401y 411,respectivamente.

Las comprasde terrenos aparecenen CBR-NI:21-VI-192025N-1925;;

10-M-1925;26-M-1925;10-VI-19262;6-

M-1926;2-YII-1927;20-VJII-1927;14-W-1927;23-W-1927.Algunas evidencias de los efectoscatastróficos

de la crisis mundial en la región se encuentran en ANH-M,ICVol. 302:"Ofiao de Ramón Miiián Hidalgo, dueño delos fundosPulmahuey ElEnsueño, alos Sres.Aproma",Temum, 21de noviembre de 1932;"Carta de Luis Benavente al intendente de Cautin", Las Hortensias, 14 de noviembre de 1932; "Ofiao de José Lamoliatte alintendente de Cautín",Santiago, 13de noviembrede 1932;"Ofiao de G. Sdineideral inspec- tor de Subsistenaas", Huilío, 11 de noviembre de 1932;"Dos Ofiaos de Amós Benítez, dueño del fundo Temuntuco,al inspector deSubsistenaas", 2de noviembre de 1932;"Ofiao delAlcalde de Cunco alinten- dente de Cautín",21de octubre de 1932;"Ofiao deAlonsoSotomayor,Adminishadorde Sotomayor,Sánchez y Cia., Ltda, al intendente de Cautinn,Haaenda de SantaMaría de Quepe,20de octubre de 1932;"Ofiao de Pedro Sotos, dueño del fundo integral, al Comisario de Subsistencias", Temuco, 22 de octubre de 1932; "Oficio de GermánSandoval,Secretariodelatisociaaón deMinoristas,ComerciantesyPequeñosindustria- les de Ñuble al Comisario de Subsistencias", Chillán, 18de octubre de 1932.Para la fiebre.aftosa y la internaaón de ganado, verANH-M,IC,Vol. 346:"informe delveterinario Regional, Serviciode Ganadería y Policía Sanitaria, al MinisteriodeAgricultura e industria",Temuui, 29de diciembrede 1930.

El 8 de agosto de 1930,murió la señora Lucrecia Pinto, segunda esposa de José Duhalde con quien tuvo dos hijas, Edelmiray Luda. Como consecueaciase ventiló un juicio de parti- ción delosbienes de la finada,en el cual se debería liquidar la sociedad conyugalque existía entre los esposos. El fallo en el caso, sin embargo, parece ser que "no hubo gananciales en dichasociedadconyugaly que, en consecuencia,nada quedaba para repartir entre los here- deros". Lucila Duhalde Pinto empezó a recoger los antecedentes necesarios para iniciar un juicio sobre "la nulidad de la partición,y la nulidad de todas las ventas hechas por la Socie- dad Duhaldey Cía., con posterioridad al fallecimiento de mi señora madre". Lucila calculaba que la cantidad que le debería tocar a ella sena "más de un millón y medio de pesosn.Basaba este cálculo en que, posterior a la muerte de su madre, toda venta o transferencia de propie- dad de la Sociedad Duhalde y Cía. que no haya tomado en cuenta la necesidad de liquidar primero la sociedadconyugal,podría ser considerada ilegal o pre~aria.~" Es justamente en el contexto de estas luchas por herencia, que enfrentaron a Graciano Duhalde, hijo de la primera esposa de José y el heredero preferido de Duhalde y Cía, y Lucila Duhalde, hija de la segunda esposa y a la que se había dejado completamente fuera de la empresa familiar,que la firma Duhalde y Cía:empezó a liquidar algunos de sus habe- res. La primera venta de importancia parece haber sido el fundo Nehuentúe, que entre 1930y 1935 fue vendido a la firma Larroulet Hnos., otra empresa de Puerto Saavedra. Le siguió la solicitud de Graciano Duhalde a la Caja de Colonización Agrícola, para que se expropiara y parcelara el fundo Tranapuente, que como hemos visto fue aceptada en sep- tiembre de 1938.Interesante es notar que, si en 1910este fundo tenía 1.576 hectáreas, al momento de su expropiación su superficie se anotó como 2.160 has. El proceso de expan- siónhabía continuado,y comoresultadole dioa GracianoDuhalde,segúnlosmismoscákulos de la Caja de Colonización Agrícola, un total de 2.769.945 pesos. Quizá no sorprende que Gracianose resistiera a compartir los bienes de Duhalde y Cía.con susmedias hermana^.^

La cita directa de Luda Duhalde viene de AS= bQC, Decreto No. 2331: "Sobre expropiación del fundo

Tranapuente y creación de una colonia", 30 de septiembre de 1938: "Soliatud de

Mi&m de Tienas y Colonización, que se agreguenlos antecedentes de su caso al expediente de expropia-

ción", 16de septiembre de 1938.La explicaaón de por qué las ventas o transferenciasposteriores a la muerte

de Luaecia Pinto serían consideradasprecarias, se explica en el informe de la Pida de la Caja de Coloniza- aónAgmia, Santiqo, 12de agostode 1938,SeniaoAgrícolaGanadem(SAG),Exp. 6090,ColoniaTmnapuente, Puerto Saavedra, M Región. Evidencia indirecta de la venta entre 1930y 1935se encuentra en AS= MDN, Subfondo de Marina,Vol.

2959,Decreto 1482,15de octubre de 1936,en que se renuevala concesión de dos atracaderos en la ribera del no Imperial a Duhalde y Cía., uno delante del fundo limapuente y el otro delante del fundo Espemnza. Entre los antecedentes figurauna consultadel Jefe dela Secaón ConcesionesMarítimas,de 26de diaem- bre de 1935,en que preguntag%no pedirála renovaaón de un tercer atracadero en el no Imperial, frente al fundoNelentué [sic],que también le fue concedidoconjuntamente conlos otros dos cuya renovaciónsoba- tan.En 24dejulio de 1936,el GobernadordeImperial informa al Ministroque "Respecto al terceratracade- ro ubicadofrente al fundo 'Nehuentúe'[sic], la concesiónla han solicitadolos Srs. Lamilett [sic]Hnos, nue vos propietarios de este fundom.Parael casodel fundoTranapuente, verAS=bQC, DecretoN". 2331,Vol.

Luda Duhalde Pinto al

1439,30septiembre de 1938.

Pero la situación se vuelve todavía más complicada si comparamosla suerte de las varias medias hermanas de Graciano Duhalde. Edelmira, hermana de Lucila, se había casado con Martín Biscar, antiguo socio de José Duhalde y miembro fundador de Duhalde y Cía. Como resultado, le fue mucho mejor a ella que a su hermana, puesto que cuando murió Biscar, terminó como dueña de la mitad de los haberes de Duhalde y Cía. que, después de las liqui-

daciones hechas entre 1930 y 1938, consistían de algunas propiedades urbanas en

Puerto

Saavedra, el fundo Esperanza, la hijuela Tondreau y el fundo Los Colihues. Al poco

tiempo

Edelmira vendió sus propiedades a Pablo Lüer Metzger, quien las compró pam sus hijos,

40, como importantes terratenientes del

sector costero.Pero aquí hay que agregar también a una tercera media hermana, Elena Du- halde de Lange, cuya madre nunca fue esposa legítima de José. Sus dos hijos son 10súnicos que figuran, más allá de la esposa doña Berta Fagalde de Duhalde, en el testamento de Gra- ciano. Este hecho tomará una gran importancia después del 25 de diciembre de 1940, día en que Graciano Duhalde Silva fue asesinado en la oficina de su fundo Esperanza." A las ocho de la mañana de ese día de Navidad, Lorenzo Henríquez Escar, dueño de un molino en Puerto Saavedra, Negó al fundo Esperanza buscando a Graciano. Al encontrarse los dos hombres, según el informe médico posterior, hubo una lucha en la cual Duhalde resultó herido en la mano y el estómago,aunquefueron dos tiros de revólver en el pecho los que le dieron muerte. Al recibir el informe, los carabineros salieron a buscar a Henríquez, encontrándolo en su oficina en estado agónico, puesto que había tratado de suicidarse con un tiro a la sien derecha. Según el Prefecto de Carabineros de Puerto Saavedra, "en el escritoriode dicha oficina se encontró una carta sin terminar, en la que se refiere que dio muerte al Sr. Duhalde; tratándolo de bandido, usurpador de tierrasn.Hemíquez fue trasla- dado al hospital, donde falleciópoco después del medi~día.~

estableciéndolos, a comienzos de la

década de los

"Lo mataron tambiénn,contó don Antonio Ailío:

Un caballero que tenía molinoJ le consiguió plata y después el caballero quiso que le

devolvieran y él

decía que no tenía, que firmam un cheque, no tengo plata le decía. Así

que el caballero se aburrió al últimoJno quiso cobrar más y un día vino temprano y lo vio que estaba ahí en su oficina Duhalde y vino y le corrió bala el caballero y lo mata- ron, entoncesterminóD~halde.~'

La partición de los haberes de Duhalde y Cia. se encuentra en CBR-Ni, 1940, No. 290, fL 231v-234v, 2

octubre 1940.La venta de Edeimira Duhalde a Pablo Lüer Metzger está envol. 1941,No. 182,ff. 147-149,

de Graciano Duhalde está inscrito en 1941, No. 185, ff. 152-153v,31 mayo

" 1941,aunque la fecha en que se dicta es el 8 de octubre de 1940. ANH-M,IC,Vol. 494: "Informe de Jorge BesoainRamírez, Tnte. Cor. de Carabinerosy Prefecto, a la inten- dencia de Cautín", TemucoiPuerto Saavedra, 28 diciembre 1940. La única evidencia escrita que existe sobre algún conflicto entre GracianoDuhalde y Henn'quu se encuentra en CBR-NI, 1921,No. 322, en que aparece que José Duhalde le compró a Henn'quez una hijuela de 105has. que formaba parte del fundo

" Puyangue, en remate pública por deuda. Entrevista con don Antonio Aiiío, Comunidad de Aiiío-Tranapuente, 10 enero 1997.

31 mayo 1941. El testamento

Para don Antonio, el terminar de Duhalde tenía vanos significados importantes.Por un lado, tenía un significado moral: Duhalde terminó mal, porque habia vivido mal, porque trataba mal a la gente. Por-ouo lado, terminó lo que Duhalde representaba: la voracidad temprana del terrateniente gue arrasaba con todo, derribando bosques, comendo cercos, quemandorukus,consumiendolas vidas y las tierras de la gente. Duhalde habia sido,final- mente, consumido en su pro&,azhoguera. Pero el fin de Duhalde tenía también otro significado:Duhalde como símbolo de Duhal- de y Cía., José y Graciano Duhalde juntos, todo esto terminó también con la muerte de Gracianoa finesde 1940.No-habnaotra generaciónde Duhaldesen el sector costero,pues- to que Graciano no había tenido hijos. Su viuda Berta Fagalde, y Elena su hermana ilegítima, partieron los bienes de la herencia y se mudaron a Santiago, viviendo inicialmente en-la casa que había sido la oficina de Duhalde y Cia. en la década de los '30. Edelmira Duhalde - " viuda de Biscar vendió su parle de Duhalde y Cía. a la familia Lüer, inmigrantesalemanes- en proceso de acumular es la zqna,&l poco tiempo Berta Fagalde compró la porción de la -. herencia que les pertenecía a los sobrinos de su finado esposo, pero nunca volvió a vivir a +- Puerto Saavedra.Hasta los años '60siguió arrendandosu parte del fundo Esperanza, cono- - cid0 como Esperanza Norte; tqdavía en 1951era una de las diez mayores contribuyentes de la comuna de Puerto Saaved-. En ese mismo año Fernando Lüer, uno de los hijos para quienPablo Lüer había compradoEsperanza Sur de Edelmira Duhalde,era alcalde; arren- daba, además,Esperanza Norte de Berta Faga1de.Y Miguel Larroulet, uno de los hermanos que le habían comprado el fundoNehuentúe a Duhalde y Cía., era regidor,65

%

Radiografía de un terrateniente-

-

abusivo: Duhalde como prototipo

Originalmente,toda la tiena de la región había sido tierra indígena. Como hemos visto en los casos de la comunidad de Ailío, sus vecinos y el resto de su aiÍlarewe, los mismos títulos de merced eran ya el resultado de violencia, imposición, guerra, enfrentamiento. Después del final de la guerra los planos se levantaron despacio, con poco personal y

"

CBR-Ni,1941,No. 182,ff. 14749iVentadeEdelmira Duhalde vda. de Biscar a Fernando LüerWestermeyer yotros;Na 181,ff. 145v-147:inscripciónde PosesiónEfectivadeBerta Fagalde Maldonado vda.deDuhalde y otros,31mayo 1941;No. 185,ff. 152-53v:Inscripción deiTestamento de GracianoDuhalde Silva, 31mayo 1941;NO.385, ff. 330v-32v: Divisiónde Comunidad,Berta Fagalde Maldonado vda de Duhalde y otros con Don Fernando Lüer y otros, 22 diciembre 1941; 1942, No. 177, ff. 153v-55v:Adjudicación de bienes a doña Berta Fagaide Maidonado@a.de Duhalde, 7mayo 1942.Para la situación en PuertoSaavedraen 1951,ver ANH-M,IC,Vol606: MunicipalidaddePuerto Saavedra,"Presupuestopresentado al Intendente de Cautín", 14 noviembre 1951;Vol. 607: Direfción General de Impuestos Internos, Tnbd Administrativo Provin- cial, "Lista de los 10 mayores contribuyentes por comuna",Temuc5, octubre 1951. Para ei arrendamiento de Esperanza Norte a Lüer Hermanos, ver ASXX, WC, Providencias 1955,VoL 3, No 979, ff. 12-12~.

cometiendo muchos errores.

presentaban reclamos sobre tierras supuestamente fiscales. En la región de la costa, los remates y las adjudicaciones de las hijuelas comenzaron en 1893,mientras que los títulos de merced se dieron, por lo general, entre 1903 y 1915. No cuesta mu&o,en tal contexto, llegar a la conclusión de que el Estado favorecía a los intereses empresariales y privados por encima de su obligaciónlegal de asentar primen, a los grupos indígenas. No solamente eso, sino que la misma InspecciónGeneral deTierras y Colonización explicó, en un informe a un proyecto de colonización en 1904que, anteriormente, se había rechazádo otro proyecto paravaldivia y Llanquihue por considerar "que esos temtorios noéraritemtorio indígenan. La conclusión inescapable, por tanto, es que el mismo Estado veía en tertitono indígena una región apta para la colonizacióny la usurpación, y que el proceso misma de titulación estaba fuertementecargado a favor de los empresarios y co1onos.F -- Aun así, los.empresarios como Duhalde no solamente compraron las tierras original- mente rematadas o adjudicadas a propietarios nacionales,sinoque comeron los cercos de las mismas comunidades, usurpándoles tierras adicionales de lo que ya eranlus reducidos títulos. Este doble abuso, condonatic-yapoyado por las accionesdel gobiemoen contradic- ción a la letra de su propia ley, constituye la base histórica más profunda de la economía regional. Irónicamente, es sobreesta misma base que se construyó el mito del inmigrante emprendedor que, "poco a pocon, va acumulando su fortuna. Lo que no se dice es que esta acumulación se hizo sobre recursos indígenas que se apropiaron ilegalmente, aunque con el apoyo del Estado. Este gran silencio, del cual Duhalde fue cómplice emblemático,es la contraparte del discurso moral del empresario que Duhalde también ayudó a construir:

A menudo, las demoras-favorecierh a los no Mapuche que

-

que el Estado no puede permitir que se atropellen los intereses privados, puesto que han sido los inversionistas individuales, con el sudor de su propia frente, que han sacado de su atraso a la región fronteriza.

Al permitir la amnesia frente a los orígenes de las fortunas regionales, por tanto, este mismo silencio facilitó,para mediados de la década de los '50, el recuerdo opuesto: ¡que los indígenas, al acaparar las mejores tierras de la región, eran los responsables de cualquier atraso económico!Tal argumentofue avanzado en 1955por León Erbeta, Físcal de la Corte de Apelaciones deTemuco, en un informe que dirigió al Fiscal de la Corte Suprema. Según Erbeta, el Estado siguió el "errado criterio de convertir al indígena-en dueño de toda la porción de terreno en que habitaba, en vez de asignarle la propiedad del terreno que solo era capaz de ocupar y hacer producirn. Como resultado, la región de ~au6,que se conside- raba "la zona de mayor productividad agrícola, pecuaria y maderera del paísn, no pudo desarrollarse en forma norma1.Y la culpa la tenía elEstado,al haber "entregado a la pobla- ción indígena alrededor de 500.000 hectáreas de terrenos agrícolas de superior calidad,

-

*

-

66

AS-

MRREE,Vo&1116: "informe del Inspector Gened de Tierras i ~o',n@ción

al Ministro, sobre el

proyecto de colonizaaón presentado por los sm.Yun y Latorre", Santiago, 23 mayo 1904, p. 3.

cuya ubicación está en las proximidades de las ciudades y poblaciones de la frontera, for- mando lo que se ha dado en llamar 'anillos de hierro', que impideno retardan su progreson."] Los recuerdos de don Antonio Ailío y otros de su comunidad, en combinación con un rastreo de la documentaciónexistente en los archivos,demuestran lo contm$o. Fueron los empresarios que, acaparando tierras ajenas y abusando del poder del Estado,les pusieron un anillo de hierro a las c0munidades.Yfueron losmismos terratenientes quienes, al basar su fortuna en la usurpación y la agresión, desarrollaron una relación con la gente y con la tierra que llevaría también a limitar su capacidad de crecimiento. Duhalde terminó, por- que abusaba de todo el mundo, "por haber hecho malas obrasn,remarcó don Antonio.

A los pobres los miraba como cualquiera, como un perro. Por ejemplo, yo mismo estuve

allíva

trabajando ahí. Los inquilinos que tenía me decían, vaya a trabajar a Duhalde,

a trabajar. Un día me llamó: iAilío! -me dij+ jVia para acá! Fui comiendo, pu. ;PÓn-

game las espuelas! -me di+.

susto, tiritando (risas). ;Ya! ¿Está listo, AilíO? Sí, patrón, le dije, y partió de a caballo. Ese caballero no pamba aunque tuvieran que hablar los inquilinos con él. No, como un perrito a la siga tenían que ir, atrasito caminando

Le puse las espuelas, una pa'abajo y otra p'amba, depuro

La lección qÚe sacó uno de los hijos de don Antonio fue justamente que esa soberbia, esa falta de respeto por otros seres humanos, finalmente terminó con él. "Se creía rey aquí en estas tierrasn, comentó, "y no sabía que había otro Rey arriba de él, que lo mandaba a él, pu".@Esta soberbb se manifiesta también en otros aspectos de la empresa familiarsobrelos cuales los Ailío no tendrían conocimiento directo, como por ejemplo el intento de quitarles los derechos hereditariosa las hijas de José que pertenecían a otra rama de la familia. Como ya hemos visto, este intento llevó a la venta de Nehuentúe y el ofrecimiento del fundoTrana- puente a la Caja de ColonizaciónAgrícola. Los pandes empresariosdela región,los supuestos pioneros de la frontera,se pusieron suspropios pies de barro. A final de cuentasla figura de Duhalde, que para la gente de Ailío y otras comunidades vecinas fácilmente se transforma en un soloprototipodel terrateniente abusivo que combina a José y a Graciano,tambiénpuede representar a una generación entera de dueños de fundo que usaron las mismasprácticas, articulandoasí una geogiafía y genealogíadel poder que se extiende de Carahue hasta la costa. Quizávale la pena recordar,en este contexto, que cuatro de los fundos más importantesde la región pasaron tempranopor las manos de Duhalde. El fundo El Budi se convirtió en Sociedad Agrícola, empresa que luego pasó a manos de la familiaAlessandri,a quienesexpropiólaReformaAgraria en febrerode 1971.Las diferentes partes del fundo Esperanza fueron expropiadas por la CORA entre junio y noviembre de

m León ErbetaVaccam, "Situaaónjm'dica y soaal de los indios mapuches",Informe dirigidoal Fiscal de la Excma. Corte Suprema,Temuco, 3 septiembre 1955. Citas aparecen en la p. 121.

m "

Entrevista con don Antonio Ailío, Comunidad de Aiií~Tranapuente,10 enero 1997. Entrevista con don Antonio Ailío, Comunidad de Ailío-Tmnapuente,10 enero 1997.

'

1972,transformándose las hijuelas sureñas pertenecientes a los hermanos Lüer en asenta- mientoscampesinos.Esperanza Norte, desde 1966en manos dela familiaLandarretche,dueños también del fundo cuya toma abre este libro, pasó a formar parte del mismo Centro de Pro- ducción durante la presidencia de Salvador Allende al cual perteneció Nehuentúe, vendido

a Mano Alva~z.7~En el sector costa,por

tanto, los diferentes temtenientes estaban íntimamente entrelazadospor relacionesde pro- piedad y amistad. Cambiar a Duhalde por un Lüer, Landarretche o Larmulet no significaba, para las comunidades Mapuche de la región, un gran esfueno de gimnasia mental. Aun en 2001,al comentar sobre losabusos contemporáneos delas compañíasforestalesysus efectos destmctivos sobre las comunidades Mapuche, don Robustiano Ailío le encontró un nuevo significado al prototipo: "son e1Duhalde de hoyn, opinó.7' Pero al reconstruir esta geografía local del poder, inspirados en gmn parte por la satis- facción moral que demostraba don Antonio al namr la muerte de Duhalde, no logramos cambiar el hecho de que la parcelación del fundoTranapuente siguió su cursodespués del asesinato. En su informe de agosto de 1938José Maige, ingeniero agrónomo de la Caja de Colonización Agrícola, consideró que el fundo "reúne buenas condicionesnpara la funda- ciónde una colonia agraria, "debido a su gran superficie,2.160 hectáreas, a la buena calidad de sus terrenosn. Recomendó la creación de unas 35 parcelas de un promedio de 62 hectá- reas cada una, pero con algunas inversiones previas, puesto que "el fundo solo ha sido medianamente e~plotado".~Don Antonio recordó que el fundoTranapuente fue parcela- do entre los mismos inquilinos que le trabajaban al antiguo dueño, algunos de los cuales después vendieron a otros propietarios de la región. Segúnla documentacióndela Caja de ColonizaciónAgrícola, confirmadapor el testimonio de don Antonio, las hectáreas de Ailío formaron parte de las parcelas números 10y 11,asignadas a FlorencioRiquelme y Dionisio Benavente, respectivamente, para pasar después a los hermanos Astorga y a Sergio Be- navente, como parte de la sucesión de Dionisio Bena~ente.7~A finales de los años '40 y comienzosde los '50, esas 45 hectáreas usurpadas por Duhalde, en las cuales habían estado asentados suspadres y que donAntonio todavía podía divisar desde la puerta de sucasa, se veían cada vez más lejanas.

primero a los hermanos Larroulet y

70 Semcio Agrícola Ganadero,Archivo Ex-CORA,Expedientes de Expropiaaón965 (Fundo"El Budin),4152 (Esperanza Norte); 4438 (San Enrique) y 4345 (San Pablo). Más detalles y documentación de estos cam- bios en la tenenaa de la tierra en el sector costa se examinan en el capítulo 4.

71 Reunión con la comunidad Nicolás Ailío I,Tranapuente,8 agosto2001.

72 ASXX, VC, Decreto No. 2331,Vol. 1439,1938: AProyecto de formación de

Fundo 'Tranapuente' ",presentadopor José Maige A, IngenieroAgrónomoy Jefe del Servicio,Santiago,

una Colonia Agrícola en el

21 agosto 1938, citas directas en las páginas 1 y 2, respectivamente.

73 Entrevista con don Antonio Aiiío, Comunidad de Ailío-Tranapuente,10 enero 1997; SAG,Exp. 6090, Colo-

nia Tranapuente, Puerto Saavedra, M Región: Lista de Colonos y Números de Parcela de la Colonia

Tranapuente;Mapa de la ColoniaTranapuente (1939).

En la comunidad de Nicolás Ailío, como en muchas otras comunidades Mapuche, la segunda o tercera generación posreduccional se encontraba sumida en una pobreza cada vez más profunda. La cabida, reducida ya en muchos casos por usurpación, se redujo toda- vía más por herencia y por la necesidad de mantener a la nueva generación. Según los datos generales manejados por la Dirección de Asuntos Indígenas en 1966,el promedio de tiems por persona había bajado a 2,3 has. en las comunidades Mapuche en general. Den- tro de estos promedios se escondían, además, grandes variaciones entre comunidades y al interior de ellas. Según los cálculos de Alejandro Saavedra, hechos sobre los mismos datos de la Dirección de Asuntos Indígenas de 1966, aproximadamente un 42% de las familias Mapuche controlaba menos de 5 has. cada una; pero casi un 15% tenía 50 has. o más?' Dentro de este esquema Ia situación de Ailío era especialmente apremiante. Las pocas tierras, ya cultivadas más allá de su capacidad, no rendían como antes. La pobreza abruma- ba; del censo hecho en la comunidad en 1963resultó que cada familia en Ailío controlaba un promedio de 2,3 has., el promedio por persona para la población Mapuche en su conjun- to. En Aio, el promedio por persona era más o menos de 0,7 has?s Bajos tales condiciones, resulta más que comprensible la reacción de dos estudiantes de agronomía que pasaron por la comunidad en 1963 para encuestarla como parte su investigación doctoral en la Universidad de Chile:

úI topografía del terreno es muy accidentada,presentando lornajesfuertes, con peque- ñas vegas entre ellos, dedicadas al cultivo de la papa. Dada la pobreza de los suelosy su accidentada topografía, resulta dificil determinar cuál es, entre los cultivos, el mbro

74 Alejandro Saavedra,Lo cuestión Mopuche (Santiago: ICRA,

75 CONADI, Archivo de Asuntos Indígenas, T.M. 1112-Nicolás Aiiío, Carpeta Administrativa: Ministerio de Tienas y Colonización,Dirección de Asuntos Indígenas, Zonal Temuco, "Censo de la Comunidad de Nico- lás Aiiío", 30-V-63.En 1968, cuando la Dirección de Asuntos Indígenas del Ministerio de Tierras y Coloni- zación calculó una serie de cuadros para la población Mapuche de la provincia de Cautín, dividió los promedios de tiena por departamentos.En el departamentode Imperiai, donde se ubicala comunidad de Aiiío, había un promedio de 2,03 has. por persona en comunidades no divididas, como uo, y de 0,97 has. por persona en comunidadesdivididas. ANM-M,MQC, Direcaónde AsuntosIndígenas,"Cuadrossinópticos sobre comunidades indígenas en la provincia de Cautín", 1968.

1971), pp. 24 y 52.

.

principal de explotación. Indudablemente, aquellos ocupantes que poseen vegas, culti-

de las praderas naturales la gana-

dería constituye, en esta reducción, una actividad de importancia secundaria. Esta reducción constituye una de las más pobres entre todas las encuestadas, ya que algunas familias no obtienen del trabajo de la tierra ni siquiera los ingresos necesarios para cubrir sus gastos de alimentación y vestuario, los que deben ser solventados por otros familiares que han emigrado hacia las ciudades, en busca de mejores ingresos.76

van en forma especial la papa. Dada la mala calidad

Y en realidad, si comparamos la situación de la comunidad de Ailío con algunas otras comunidades de la costa, resalta también su nivel de pobreza. En la comunidad de Bartolo Queipán,por ejemplo,en Rucatraro-Budi,el promedio de tierra por familia en 1962era de 10,4has., casi cincoveces más que enAilío.También es interesante notar que la diferencia- ción entre familiasera mucho más grande en Queipán,dondevarias familiasposeían entre 20 y 40 has. y había una familia sin tierras. Pero aun si nos limitamos a las comunidades del sector más cercano a Ailío,del mismo lado del no Imperial, encontramosque en la comuni- dad de Andrés Curimán el promedio de tierra por familia era de 5,5 has., dos veces el promedio de Ailío, y en la comunidad mucho más pequeña de Juan de Dios Pilquinao el promedio era también de 5,5 has.77 Otroaspecto que llama la atención es el porcentaje de la tierra que se lograba cultivar. En Ailío, alrededor de la mitad de la tierra que poseían las familias era cultivada. Esta proporción era similar a otras comunidades del sector, en las cuales se logró cultivar entre el 30 y el 60% de la tierra poseída, en la mayona de los casos entre 40 y 48%.78En una situación de escasez, quizá extrañe, en un primer momento, que no se cultive la tierra en forma más intensiva.Hay muchas y variadas explicacionesque se pueden dar, incluyendo el carácter erosionado y desmejorado de la tierra misma; el balance que pueda existir entre la actividad agrícola y la actividad ganadera; la falta de capital, herramientas y

76 AlejandroPalacios Gómez y Pahicio Pinto Pérez, "Estudiosocio-económicode la agriculturaindígena en la pmvincia de Cautín" (Tesispresentada como parte de los requisitios para optar al titulo de ingeniero Agrónomo-Mención EconomíaAgraria),Santiagode Chile,Universidadde Chile- Facultadde Economía, 1964,pp. 22-23. CONADI,Archivo de Asuntos Indígenas,Ministerio de nerras y Colonización,Dirección de Asuntosindíge- nas,ZonalTemuco:CupetasAdministrativas:TM 1822-Bartolo Queipán, "Censodela ComunidaddeBartolo Queipán", 4-Viii-1962;TM. 1381-Andrés Curimán, "Censo de la Comunidad de Andrés Curimán", 30-V- 1963;T.M.1005-Comunidadde Juan deDiosPiilquinao,"Censodela Comunidad de Juan de Dios Piiquinao", 5-VI-1965.La comunidad de Antonio Pilquina0,T.M. 966, en el sector de Nehuentúe, es la que más se aseme- ja a Ailío con 3,6 has. por familia: "Censo de la Comunidad de Antonio Pilquinao",30-V-1963. CONADi,Archivo de Asuntos Indígenas,Ministeriodenerras y Colonización,Dirección de Asuntos indí- genas, Zonal Temuco: Carpetas Administrativas, Censos de las comunidadesde: Andrés Cunmán (40%); Juan de Dios Pilquinao (38%);Antonio Pilquinao (48%);Juan Queupán (64%);Pancho Curivil (36%); Manuel Cayuleo (40%);Luisa Calfur (48%);Pascual Segundo PainemiUa (comunidadganadera: 29%); Pascual Coña (46%);PaillánPaillao (44%);Bartolo Queipán(40%).

animales de labranza; y hasta el mismo apremio de la pobreza que lleva a que los hijos migren a las ciudades justamente al llegar a los añosmás productivos, causandoescasez de fuerza de trabajo en la unidad familiar en el campo. A esta mirada más bien cuantitativa y desde fuera, sin embargo, hay que agregarle los

recuerdos y las experiencias de las personas que vivían en Ailío en esa época. En el capítu- lo anterior don Antonio ya nos había contado cómo sus padres habían sido el blanco más directo del terrateniente abusivo durante la usurpación original de la tierra de la comuni- dad. Uno de los resultados de esta experiencia fue su salida temprana a Santiago en busca de trabajo, conformándose a los patrones de migración que afectaban ya en los años treinta

y cuarenta a muchas comunidades Mapuche. Para finales de mayo de 1963,sin embargo,

cuando dos visitadores de la Dirección de Asuntos Indígenas llegaron a la comunidad de Ailío para encuestar a su población, le abrieron una ficha familiar a don Antonio Ailío,

vuelto ya de su migración a Santiago y casado con doña Felicia Concha, a quien había conocido en la ciudad y con quien había regresado a la comunidad. En el momento de la

encuesta, don Antonio y doña Felicia, 46 y 40 años de edad, respectivamente, tenían cinco

hijos. Mana Eugenia y Juana, de 14y 12 años, estaban estudiando en 3" y

ria. El hijo mayor, Hugo, a pesar de tener 8 años, no había ido al colegio "por falta de ropa". De la hectárea que poseía la familia, lograban cultivar la mitad con trigo, papas y verduras; tenían un chancho, cuatro ovejas y ocho gallinas. Bajo la categona "necesidades más ur- gentes", los visitadores anotaron muchas cosas, incluyendo bueyes, un arado, semilla de trigo, abono, casa o zinc para techo; al final escribieron: "mayor cabida de suelo, por no tener en qué trabajar".79

Doña Felicia ConchaArias era de Coronel,provincia de Concepción,y se había queda- do huérfana a los diez años, más o menos. Había comenzado a trabajar como empleada en

la casa de un comerciante árabe de nombre BenedictoAwad y cuando esta familia se mudó

de preparato-

a Santiago,se fue con ellos. "Seguí trabajando con ellos", me contó.

Y ahí, bueno, yo no salía a ninguna parte; a mí nunca megustó salir, o sea sentía miedo. Yo de chica fui muy miedosa, no como la juventud que hay ahora que no tienen miedo, porque la finada de mi mamá fue una señora muy sencilla, era campesina. Así que yo, yo llevo la misma idea de ella, o sea la llevé y la sigo llevando.

79 CONADI,Archivo de Asuntos Indígenas, T.M. 1112-Nicolás Ailío, Carpeta Administrativa: Ministerio de Rerras y Colonización,Dirección de AsuntosIndígenas, Zonal Temuco, "Censo de la Comunidad de Nico-

lás Aiiíon, 30-V-63,Ficha N" 3. En esta visita, que era parte de una encuesta general de las comunidades Mapuche que desarroilóla Jefatura Zonal de Temuco durante la década de los sesenta, los visitadores

encuestaron a

18 familias, con un total de 113 personas.

Hasta la hija de la casa donde trabajaba le preguntaba a doña Felicia, por qué no va a la matinée, "para que se desoriente", que para doña Felicia significaba que "tomara aire, que siempre me lo pasaba ahí en el trabajo no más pu".BO Como siempre se lo pasaba en la casa, logró conocer a don Antonio porque él pasaba allí mismo por la calle.

Resulta que él pasaba na así miraba yo para

El pasaba no más y me miraba así y yo también lo miraba. Y después cuando iba yo

a comprar el pan o la carne, qué sé yo, quedaba cerquita sí la panadería, la carnice-

ría, todo. Y ahí él me saludaba, me decía "Señorita, buenos díasJJ,y yo lo saludaba bien seria.

{í+egunta: ¿Para que no se fuera a tomar ninguna libertad con,usted yo creo?)

Así que no le daba yo mucha importancia. Y ahí nos conocimos pu, lo conocí yo a él y

a mí y él dijo que él se fijó que yo no salía nunca. Porque había

él también me con&

muchas niñas jóvenes alrededol;me hacían amistad a mí, me invitaban. Después, cuan-

do conversábamosya, y él me invitó

matinée- pero por qué, me decía él, siendo que todas las niñas salen, me decía, no querúl

salir yo pu.

así por la calle, c.no es cierto? Ahí me conoció él, por la venta- la calle, estaba fiente a frente la casa, porque era casa de altos.

al teatro -teatro le llamaban antes

las personas a la

Cuando se llegaron a conocer un poco más, y hasta la señora de la casa se fijó y le comentó, doña Felicia se sintió dispuesta a aceptar la invitación de donAntonio.Aun así le exigió que le pidiera permiso a su patrona, porque "de llegar y salir yo no puedo salir". Solamente al dar permiso la señora es que finalmente salieron, pero doña Felicia recuerda que fue solamente "a la matinée, nada más y venirme temprano y fue así". Don Antonio llevaba tres o cuatro años en Santiago cuando se conocieron y, poco a poco,

la relación se profundizó: "él conversaba su vida y yo también le conversaba mivida".

Doña

Felicia recuerda que la relación estaba basada en el respeto mutuo -"yo lo honraba a él y él

también me honraba a mí, pu"- pero que también ella se preguntaba por qué la había escogido a

De primera yo lo rechazaba porque yo le decía, mire usted tiene apellido, inmediatamen-

'O
"

te le conocí, apellido araucano le decía yo; aquí hay tantas niñasiie su raza. Entonces él

bueno,

me decía, siempre yo he deseado a una chilena, decía él. Entonces yo una vez

después no sé

sería Dios que nos hizo unir?

Entrevistacon doiia Feiicia Concha Arias de Aiiío, Comunidad de Aiiío-Tranapuente,10 enero 1997. Entrevistacon doña Felicia Concha Arias de Aiiío, Comunidad de Ailío-Tranapuente,10 enero 1997.

Don Antonio y doña Feliciapasaron varios añosjuntos en Santiago, dondeles nacieron sus dos hijas, María y Juana. Doña Felicia recuerda que una vez, ella y don Antonio se sacaron una foto juntos, "yo estoy del brazo así con él, en el Cerro Santa Lucía en Santia- go". Pero llegó el momento en que decidieron regresar a la comunidad.

Me dijo que él me quería

puedo casal; yo me casaría encantado" me dijo él "pero mis papeles no los tengo, los tienen mis mayores allá. Así que tenemos que irnos para allá, yo la llevo al campo y nos vamos pa' mi papá". El habló también con la señora para que me dieran permiso y la señora lloraba porque estaba acostumbrada conmigo. "Bueno si Ud. se quiere casar Felicia", me dijo, "qué le puedo decir pu, que lo siento bastante',. "Yo también lo siento, señora", le dije. Así que ahí ya cedió la señora y me vine con él.

Antes de salir de Santiago donAntonio y doña Felicia se tomaron otra foto, ahora con sus dos hijitas.Y partieron en tren hacia el sur.Inexplicablemente,

Cuando el tren partió de allá de la estación me dieron unas ganas de llorar.Pero fueuna cosa temble, no sé fíjese, no sé qué me pasó, me dieron unasganas de llorar,llorar, llorar,

conformar,no sé por qué me puse así. Me decía él, "peropor qué

buen fin, para casarse conmigo, "pero aquí yo no me

llorar,no sé, no me podía

lloraJJme decía, "si allá es muy bonitoJ',y él tenía animalitos, tenía su linda quinta,

manzanas, cerezas, guindas, peras, "todo es muy lindo alláJJ,me decía. "Tengo ovejitas, tengo animalesJJ,me decía. Y aquí llegamos.

Calculando por las edades de las hijas, don Antonio y doña Felicia habrán llegado a Tranapuente a comienzosde los años 50, aproximadamente diez años antes dela encuesta. Doña Felicia se acuerda que su suegro la aceptó inmediatamente, que don Antonio dijo que ella era sena, que nunca había salido y siempre se había dedicado al trabajo. Como la madre de don Antonio ya había muerto, doña Felicia se dedicó inmediatamente a cuidar a su suegro y a un cuñado paralítico, atendiéndoles y lavándoles la ropa, además de cuidar a sus hijas y poco después a otro recién nacido, Hugo Alberto.Tambiénle costó acostumbrar- se, porque nunca había vivido en el campo. Logró "aclimatarse", pero también recuerda que sufrió mucho: "soy muy sufrida".B2 En la narrativa de doña Felicia, su llanto inexplicable en el tren sirve casi como un presagiodelos sufrimientos que la esperan en el campo, entre la pobreza y las obligaciones domésticas que, por años, la tendrán atada entre sus parientes necesitados y sus niños chicos. Se crea un contraste dramático entre estos sufrimientos posteriores y los recuerdos románticos de los primeros años con donAntonio, desde el momento quelovio pasar por la calle desde la ventana de la casa en altos donde trabajaba, hasta el día en que le confirmó que la quería "para buen fin". Por un lado, el viaje al sur es el comienzo de una vida

Entrevista con doña Felicia Concha, 10 enero 1997.

familiar sobre la cual podrá reflexionar conmigo a los 74 años, diciendoque "ahora, gracias a Dios, me siento contenta porque tengo a mis hijos y tengo mis hijas también".83Pero por otro lado, sus lágrimasinexplicables marcan el inicio de toda una vida de pobreza en que se luchará fuertemente, solo para sobrevivir. "Ellos han vivido así como pueden", me comentó Hugo, el hijo mayor de doña Felicia, refiriéndose a sus padres, "o sea como el salmón nave- gando contra la corriente, siempre ha sido asín.Y para Hugo, el niño que a los ocho años no

había podido ir al colegio "por falta

faltade posibilidadespara los niños, que "se crían de una formaincompleta,subdesarrolla- dos en todos sus aspectos. Esa es la triste realidadn.@ Hugo vivió las frustracionesde forma especialmente dura porque era un muchacho con mucha capacidad intelectual y sed de conocimiento. Aunque entró tarde al colegio "no tuve mayores problemas" porque su hermana mayor y un primo ya le habían enseñado a leer. "Uno nace con esa aptitud", me explicó, "es como una forma de escarbar y salir hacia arriba, ¿me entiende?, es como un intento desesperado". Recordó que esa sed la tuvo des- de niño, aprovechandotoda oportunidad que se le presentaba para poder leer.

En Zos almacenes campesinos nos vendúin as( el azúcar, la yeda y todo eso nos manda- ban a comprar los viejos. Y después los viejos guardaban los papeles de diarios que se usaban para envolwr; para usarlos como papel higiénico. Y yo antes de usarlo como papel higiénico los leía, asífui yo formándome, así en forma muy personal, ¿ya?Y leía cuestiones relacionadascon la política, la situación mundial.85

Cuando Hugo logró nevar esta curiosidad, esta hambre de conocimiento,al colegio, se encontró con problemas estructurales causados por su pobreza y su identidad Mapuche. Cuando en el gobierno de Frei se incrementóla ayuda a los colegios, llegaron uniformes y zapatos para distribuir entre los más necesitados. El Director de la Escuela Granja de Tra- napuente, don Lisandro González, almacenaba la ropa y los zapatos en su oficina. Como Hugo "llegaba al colegio mal avenido con la misma ropa que estaba en la casa, sin zapatos, con Ias patas todas llenas de piñén", su profesora le dijo un día

de ropa", los recuerdos de la pobreza se enfocan en la

-

"Hugo -me dijo- voy a pasarte este papelito para que vayas allá abajo a la oficina del seiíor González para que te den zapatos y un chalko". Ya, poh. Yo llegué allá medio cochino, así medio tímido, porque desde niño fui un poco tímido yo. "¿Quéqueris, hom- bre?". "Me mandó la seiora Cheli", le dije, "aquímn estepapelito". "A vq pásalop'acá. A ver; ve ahí -me dijo- si te queda algún zapato güeno". Entonces no sé si era una secretaria que tenía, no sé. Empezaron a ver. "¿Cuál es tu númeron?- No sé", le dije yo.

" Ibid.

"

Entrevista con don Hugo Mío Concha, Concepción, 12 agosto 1999. Ibid.

.

-

"Puta,no tequeda ningún númerogüeno,poh hombre, tenismala suerte". Ylisto, "ándate no más". Yahí había una tremenda ruma de zapatos. Yo a los años después me preguntaba, ¿y qué se hicieron esos zapatos?, ¿qué se hizo esa ropaP6

Hugo consideró que esta humillación deliberada -obviamente, si Hugo nunca había tenido zapatos no podía saber qué número calzaba- era una "segregación racial". La única explicación que le encontró era que el Sr. González se estaba vengando por un disgustoque había tenido con don Antonio Ailío. "Creo que tenía sangre en el ojo con mi papá", me explicó, "porque mi papá fue empleado de él como jardinero. Y mi papá comenzó a exigirle

el asunto de la libreta, pero el viejo no le quiso arreglar la libreta.Y por ahí mi papá se salió

de

quicio y lo retó, tuvieron un encuentro brusco parecen.Sea por lo que fuere, sin embar-

go,

al poco rato ya Hugo no pudo aguantar más una situación en que siempre se le miraba

en

menos. Aunque a veces se olvidaba entre juegos con los otros niños, la mayoría del

tiempo "yo vivía humillado así, andaba escondido a veces". Por tanto decidió dejar de

estudiar, "hastiado por toda una situación de pobreza, de una situación digamos de poster- gación, no quise seguir más estudiando por eso. Mi papá incluso me pegó, me dijo cómo no

va

a seguir estudiando, mi mamá lloró. Yo les dije no voy más, pero lo hice con el dolor de

mi

alma porque yo quena ser otro".87

En la familiaAilío Concha,la pobreza se nana en una serie de registros, desde la digni- dad sufrida de doña Felicia hasta la humillación, frustracióny rabia de Hugo. Don Antonio aparece, en el recuerdo de su hijo, enfrentándose a su patrón González cuando éste no

quiere arreglarlela libreta del Seguro Social.Pero él también recuerda que tuvo que traba-

jar para el mismo tenateniente quelesusurpó la tiem a suspadres,una vez hasta poniéndole

lasespuelas,simbólicamenteagachadofrente a él. Quizá aquí encontramosuna diferencia basada en las distintas experiencias de hombres y mujeres. Los hombres, para quienes la culturaMapuchereserva la mayoría de la esfera pública y de las relacionespolíticas; expe- rimentan una serie de roces humillantesque reproducen su subordinacióny falta de poder, causando rabia y frustración.Para la mujer, su responsabilidadprincipal por la familia, la huerta y las labores domésticas de cada día, tiene un doble efecto en su forma de vivir la -- pobreza: por un lado, lleva a resaltar el sufrir cotidiano y la necesidad de mantener su dignidad frente a la falta de lo más mínimo para sobrevivir., por otro, permite satisfaccio- nes frente a la reproducción de la vida, sea en la forma de los cultivos o de los hijos que acompañan la vejez. Pero al mismo tiempo tenemos aquí una dinámica generacional.Para don Antonio, el consuelo a la larga es moral:ha vivido bien a pesar de todo. El joven Hugo, aunque fuera solamenteleyendo los periódicos antes de usarlos como papel higiénico, es- tuvo expuesto más dramáticamentea los deseos de justicia que trajo la radicalización de

"

Entrevistacon Hugo Ailío, Concepción, 12 agosto 1999. Ibid.

los años sesenta; por tanto la rabia y humillación que siente frente a la discriminación se vuelven quizá más intensas, y por lo menos más abiertas, que en el caso de su padre.

La forma doble en que doña Felicia vive la pobreza -por un lado, sufriéndola cotidiana- mente en el duro trabajo y la escasez, y por otro, sintiendo 18 satisfacción de poder ver crecer a los hijos y la huerta- es un tema general en los recuerdos de otras mujeres deAilío. En el caso de doña Marcelina Ailío, las memorias de la huerta con su madre se combinan

con los recuerdos

cia, demostrando que no solo las estadísticas de tiena cultivada tenían relevancia para comprender la sobrevivencia de la gente. Desde muy chiquita, acarreaba agua desde lejos para regarle la huerta a su mamá: "nosotros sufrimos mucho por el agua para regar". Al mismo tiempo, doña Marcelina recuerda que su madre, doña Magdalena, tenía un conoci- miento profundo y sutil sobre la tierra, los abonos y los cultivos distintos. "Me enseñó ella que el abono de los animales no era bueno para el cebollino, me decía que tenía otro sabor, que era fuerte, ¿no ve que hay cebollas que tienen un sabor fuerte cuando uno la pica?" Por tanto usaba el guano de pollo u oveja para el cebollino, reservando el de los animales grandes para el ají y los porotos.Y también se fijaba mucho en la calidad de la tiena: "mi mami decía que la tierra colorada no era buena, siempre'hay que buscar la tierrecita negri- ta que sale de debajo de los árboles por ahí', ésa buscaba ella"?8

El agua y la pesca, por otro lado, le traen a doña Marcelina recuerdos más mixtos, a la vez de abundancia y de peligro. "Yo nunca conocí el mar", explica.

de la pesca con que las familias Lafkenche suplementaban su subsisten-

Mi mami, ella nunca nos llevó al mar. Ella iba con mi papá, iban los dos. Ella iba a las

machas, nosotros quedábamos chicas en la casa, cuando ella iba a la mar nosotros le

deciámos: "mami no se va a ahogar"

sé por qué nosotros llorábamos.Ella nos decía

No

"nollore mi hija si voy a volver". Nosotros le pedíamos que no fuera.

Una vez casi se ahogó; después de eso nosotros teníamos tanto miedo, le pedíamos que no fumamás, nosotros nos colgábamos llorando de ella, esepensamiento teníamos nosotros

con mi hermana chica, la que ahora está en Puerto [Saavedra] y mi hennanojosé era lo

que no la íbamos a ver más. Cuando ella iba a las machas nosotros no

comíamos nada hasta que llegaba ella en la tarde, "pero coman no más", nos decía ella

mismo, pan*

y nos dejaba pancito, harina. "No, mami", le decúlmos nosotros, "cuandollegue usted entonces ahí vamos a comer". Llegaba en carreta muy tarde cuando iba

Entrevista con Marcelina Ailío, hecha por Angélica Celis como parte de suTesis de Magíster en Ciencias Soaales Aplicadas, "Conversaciones con el territorio desde la interculturalidad: Las huertas femeninas como espacios de conversación", Universidad de La Frontera (Temuco), enero de 2003. Las citas directas vienen de las pp. 220-221.También pude rastrear a la familia de doña Marcelina en el censo hecho en la comunidad en 1963: "Censo de la Comunidad de Nicolás Ailío", 30 mayo 1963,Ficha N" 6, donde aparecen los nombres de todos los miembros del grupo familiar.

Carretadasdemachastraíalagente;variaspersonas ibanabuscarmachasy wchayuyo. Ahí quedábam&contentos nosotros,cuandoella llegaba.89

Los niños esperaban, llorando y sin comer, casi como si fuera necesario su sacrificio para que la madre volviera sana y salva. Ella llegaba. tarde, con carretadas de machas, trayendo abundancia y felicidad que parecían ser productos del riesgo mismo.

Y en verdad, el agua del mar y de los nos grandes tenía un poder que nutría y peligraba a

la vez. "Mi mami nos decía así: jiio vayan por allíporque hay ngenwahí!Nosoms le decíamos,

¿qué es eso, mami? Ella nos decía: es el dueño del agua, no hay que pasar en la tarde por ahí

nunca salten el agua, hay que echar una saliva dentro del agua. Ella nos enseñó que hay que pedir permiso,enlos esterosgrandes". Pedir permiso,parecíaser una forma de darles respeto

a los espíritus y animales del agua, a quienes les pertenecía el lugar y sus recursos. Doña

Marcelina también relata que para pescar, su padre sabía guiarse por los cuervos,que le apun- taban los lugares en el río donde había mucho pez. Esta estrategia le funcionómuy bien hasta un día en que se encontró con un animal del agua, un ser peligroso en forma de pájaru que llevaba una coyunda con la cual podía atrapar a cualquier ser distraído. "Ahí mi mami le dijo:

'no vayasmás,Ignacio,te puede arrollar ese pájaro y te va a llevarpa'l no adentro'".g0 Doña Magdalena era, especialmente en su juventud, el centro espiritual y de la subsis- tencia familiar.Ya para 1963,cuando los encuestadores anotaron que la familia necesitaba alimentos y tenía la tiena agotada, ella tenía 57 años.Ya era difícil, seguramente, que saliera con la misma energía a la pesca; pero en la memoria de su hija, doña Magdalena seguía mediandoentre su familiay la abundancia y peligro del mundo natural, trayendocarretadas demachas, buscandola tiena fértily oscura debajo delosárboles.DoñaMagdalena también jugaba un papel importante en los rituales Mapuche que todavía se daban en el sector, ha- ciendo muday y mushka, tostando la harina de maíz, después preparándolo "en un ollón grande y los ponían en unos chuicos así, pero quedaba rica la chicha". Con su familia, inclu- yendo a sus primas que vivían enTranapuente, doña Marcelina entraba al gillatun: "así que ellas se vestían en Mapuchey compraban cosas, cintas y se ponían, se veían tan bonitas". La persona que los animaba y organizaba era doña Margarita Llancaleo, la machi que vivía en Ailío. "La finada machi esa nos obligaba a la juventud", me comentó doña Marcelina, "si pues, era bien seria, así que ella descalza no más, nada de con zapato, todos descalzos y teníamos que hacer caso porque ella nos obligaba". Cerca de la casa de la machiMargarita había también "una cancha adonde jugaban la chueca", invitando a equipos de Cullincoy Rucahue "y lo hacían con bailes mapuches, pues es más lindo, eso me acuerdo yon?l

Bg

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91

Entrevista con Marcelina Ailío, hecha por Angélica Celis, "Conversaciones con el territorio desde la interculturalidad", citas directas en las pp. 223-24.

Ibid, atas directas en las pp. 247 y 225, respectivamente.

Entrevista mía con dola Marcelina Ailío, Comunidad de NicolásAilio II,Huellanto Alto, 5 agosto 1998. Doña Margarita Llancaleo aparece en el Censo de la Comunidad de Ailío, Ficha N" 8.

,

El papel de la madre, como centro del proceso de subsistencia y de espiritualidad,emer- ge también con muchísima fuerza en el caso de la familia AiEo Pilquinao. Don Martín Ailío Poma, padre de Heriberto, Robustiano,Eduardina,Elisa y Cecilia, heredó de su padre Nico- lásAilío la posición de logko o jefe de la comunidad.Su esposa,doña María Pilquinao Mariñan, era de la vecina comunidad de Pichingualy, según recordaba Cecilia,"se casó con mi papi y fuepagada, comoen los matrimonios antiguo^^.^^ Cuandolos hermanosAilío Pilquinaoeran todavía pequeños, se segui'an haciendo reuniones grandes de todas las comunidades aleda- ñas que pertenecían al mismo aillareuie: Calof, Machaco, Cullinco, Pichingual, Pilquinao, Rucahue,Lincay y, por supuesto,Ailío. El abuelo Nicolás y la tía Rosa, con sus voces fuertes, daban un grito al otro lado del no Imperial para llamar a la gente. Así también se hacía gillatuny la gente llegabaa caballoy con carreta.Los caballosrecoman la cancha a la mitad de la ceremonia. Las reuniones duraban uno a dos días, me explicó don Heriberto; allí es que - él aprendió a jugar palin. Quizá debía su reputación de jugador excelente a que siempre hacía su chueca con madera de boldo, porque no amortigua el g0lpe.9~ . Al hacer familia juntos, don Martín Ailío y doña María Pilquinao conocieron en carne propia el dolor de la pobreza. En 1963, la familiaAilío Pilquinao lograba cultivar solo dos de las cuatro hectáreas que poseían con trigo, papas y verdms.Tenían una vaca, un terne- ro, dos chanchos, cuatro ovejas y quince gallinas. Más allá de los cinco hijos vivos que tenían en la casa, don Martín y doña María anotaron también otros "5 hijos muertos de edad entre 2 a cinco Fue por estas pérdidas tan dolorosas, recuerda Cecilia,que su madre "quiso recibir ese don de ser médica. Nosotros éramos quincen, explicó, "y le queda- ron cinco hijosn. La muerte de un niño todavía en brazos le cambió la vida a doña Mana. "Ella en sus brazos llevó a su hijo enfermon,relató Cecilia,

~uea un; médicaa ~achaqpor ahíanduvo ~O.Yvolvióconsu guagua muerta en sus brazos y al volvercon su guagua muerta, ellapidió, pidw saber de medicina,de medios naturales. Con su hijo en los brazos se hincó,pidiéndole a Diosque Dios le diem ese bien pem no para mal sino para bien. Se lo pidw dire~tamente.9~

Y así fue que, a pesar de saber leer la orina, la ropa o la fotografía en una persona enferma, y conocer muchísimo de plantas medicinales,según sus hijos doña María nunca fue machi, sinomédica, habiendorecibido su conocimiento directamente de Dios. Este don de la madre, la fuerza que tenía ella para curar y para tratar bien a la gente, fue una de las

g2 Entrevista con Cecilia Ailío, hecha por Angélica Celis, "Conversaciones con el territorio desde la

a la costumbre Mapuche en que el novio y su

familia ofrecen"pago"en la forma de regalos a la familia de la novia. Conversación con don HeribertoAilío, Huellanto Alto, 10 agosto 2001. "Censo de la Comunidad de Nicolás Ailío", 30 mayo 1963, Ficha N" 2. Entrevista con Cecilia Ailío, hecha por Angélica Celis, "Conversaciones con el territorio desde la

interculturaiidad",p. 332.

interculturaiidad", p. 326. La referencia a "ser pagada" es

bases de energía de la familia. La espiritualidad de doña Mana también formó un hito en

la familiay losllevó hacia la decisión de recibir el Evangelio. "Ella tomó la decisión de ser

cristianapor una hija, por Elisan,explicó Cecilia,

La Elisa no se podía sanar de una enfermedad y aun sabiendo ella de medicina no podía sanar a su hija y entonces ella se puso en contacto con Dios directamente, le preguntó que qué habúl entremedio que no sanaba su hija, "aunsabiendo que me has dado ese don no puedo sanarla". YDios le dijo que la querúr completa para él, quesi le había dado ese don tan grande, la quería con toda su familia.

Sin embargo, a pesar de su gran fuerza de personalidad, doña María consultaba siem- pre a su marido en todo, y también en el caso de hacerse cristianos fue una decisión de los dos. 'Conversaban y ella le decía, ¿qué te parece, Martín, esta idea que tengo?".% La armonía interior de la familia Ailío Pilquinao no logró, sin embargo, cerrar la puerta al suhimiento que la pobreza y la sociedad global les imponía a los Mapuche. En los roces con la sociedad de afuera surgía, por un lado, el dolor y la frustración de las oportunidades perdidas, parecidos a lo que pasó Hugo Ailío al dejar de ir al colegio, recordando que él "quería ser otron.Doña Eduardina Ailío, hija mayor de don Martín y doña María, tenía 27 años en 1963.Había terminado 6O de preparatoria, yendo más allá, incluso, que sus herma- nos y hermanas menores.Tenía un hambre de conocimientoparecida a la de Hugo. Cuando fue al colegio en la comunidad vecina de Pichingual,

ya siempn andaba detrás del profesor y cuando enseñaban algo, quería aprender más y le wguntaba a él, ¿qué más, señor?Y también sobre las matemáticas, porque me enseñaba, me gustaba tanto suma5 restar, dividir, esas cosas, cómo jugar cm los números, eso era armo un juego mw, y yo le decía ¿qué más se hace con los números? Y él me dería, me enseñaba, eso me gustaba. Decía que yo era inteligente, decía eso.

E3profesor se impresionó tanto con la capacidad de doña Eduardína que le sugirió que pasaia a la Escuela Normal, para aprender a ser profesora.Pero a los 14años, cuandosola- mentehabía logiadollegar a cuarto grado, su padre la sacó del colegio y la mandó a trabajar

a un convento en Concepción donde tenía una tia que era monja. No le fue bien allá, puesto '

que todavía era demasiadojoven para trabajar al rifmo que se le exigía. Regresó de nuevo a la comunidad, con ropa que le habían regalado y que pensó le serviría para regresar al cole- gio."Yo había tddo un abrigo negro que me compraronpor ahín,recordó, "me dieron zapatos,

un vestido, y por eso conversé con mi papá que yo podía ir con esa ropa a la Normal que yo era capacitada para estudiar. Mi papá no quiso, me dijo no tengo, de adónde voy a sacar yo, dijo, así es que no resultón.Como concesión su papá la dejó terminar sexto, pero después ya la mandó a trabajar como empleada doméstica aTemucoy a Santiag0.9~

lbid., pp. 329-330.

97 Entrevista con doña Eduardina Ailío, Comunidad de Ailío-lhnapuente, 18 enero 1997.

Al igual que a la familia de Hugo, doña Eduardina recuerda que la pobreza los impacta- ba en todos los ámbitos de la vida, puesto que "con un vestidito y un chalequitopasábamos el año en la escuela, esa era la ropa. Para volver a ir el lunes nosotros teníamos que lavar esa ropita, sacarla y lavarla y después volver a ir". También se acuerda de la humillación que sufrían sus padres frente a los no-Mapuchemás pudientes del sector. Como su madre

la esposa

tejía muy bonito en telar, cuando vio que "nosotros no teníamos ropan se acercó a

de Alejandro Méndez, uno de los parceleros de la Colonia Tranapuente, "y le dijo a la señora que nos diera ropita y que ella le tejía, le hacía un tejidon. Trato hecho, pero a cambio del bonito tejido de la señora María, la otra le dio "una ropa pero lo más vieja, vieja. Y yo me recuerdo que llegábamos a Uorar, le dio mucha pena a mi mamán.

Alejandro Méndez tenía tierras, bueyes, herramientas para trabajar, y por tanto los Mapuche le trabajaban a él. Don Martín Ailío le trabajaba por un almud de trigo (siete kilos) por tarea, no se pagaba más que "el alimento para el invierno". Como don Martín trabajaba siempre con un señor llamado Manuel Fuentes, un día don Manuel le dijo: .

oye Martin, le dijo a mi papá, hagámosle una jugada a este viejo, tanto que nos ha robado a nosotros, nuestro trabajo, nuestro esfuerzo, le dijo. Pidámosle papas y no le pagamos nunca más, vamos a trabajarle. Y se pusieron de acuerdo y fueron y le pidieron

uno.Y después no le fueron

un carretón de papas y le dieron un camtón de papas a cada a trabajar nunca

Don Heriberto Ailío, hermano de doña Eduardina, también se acordaba de estas relacio- nes de explotación con los medieros n~Mapuche.CuandoeUos eran chicos,su padre trabajaba en medias con un "socio" wigka que lograba obtener préstamos en el banco. Este socio le cobraba a su padre por el uso de los bueyes, la rastra y otros implementos agrícolas quesu familia no tenía, y por tanto aunque su padre hacía todo el trabajo de la siembra, cultivo y cosecha, no sacaban casi nada de la relación. Solamente cuando se hicieron más grandes los hijos ylograrontrabajar y haer algo de plata a la casa es quelas cosasempezaron a cambiar. Una vez, cuando les pagaron a él y su hermano, trajeron a la casa sacos de harina de 45 kilos, compraron varias cosas y todavía les sobró plata. Su madre doña Mana preparó todas y todos se sentaron a comer. Su papá lloró porque nunca antes habían tenido una mesa tan bien surtida, y despuéscuandosalió a cortar leña cantaba en mapunzugirnporque, recordaba don Heriberto, finalmente habían logrado sobreponerse a la pobreza más extrema. De todo esto don Heriberto aprendió que tenían que tratar de sembrar solos, puesto que los socios "son los zánganos que se comen la miel de las abejas". Una vez, doña María logró curar a un señor anciano cuya hija les prometió una ternera si curaba a su padre. Esa ternera se convirtió en mascota de la familia,puesto que de ella consiguieron tener bueyes para poder sembrar la tierra. Dormían con la ternera, recordaba don Heriberto; era casi

Ibid.

como miembro de la familia.99Pero aun con el trabajo de varios hijos ya crecidos, la familia siguió enfrentándose a un sistema de explotacióntan extrema, que un hombre adulto como don Martín Aiiío lloraba frente a una mesa bien surtida, olograba vengarse solamentecon un carretón de papas. Don Robustiano Ailío, el otro hermano de doña Eduardina, recordaba que entre los cinco y los ocho años, antes de entrar a1 colegio, se dedicó a cuidarle las ovejas a su familia. Después estuvoen la escuela solamentecincoaños, porque tuvo que salir a trabajar. Prime- ro trabajó como jornalero agrícola, igual que su padre, en los fundos y parcelas del lugar, pero con la diferencia de que a los chiquillos no les pagaban como adultos hasta que pudie- ran levantar un saco de trigo o de papa.

"Mijuventud mía fue explotada", me explicó, porque aun su padre, que ganaba corno adulto, él iba a trabajar a esos patrones, le daban un almud de trigo que significaba siete kilos de trigo por una tarea de trigo o avena, lo quefuem a cortar. P: Una tarea es lo que se puede hacer en un día, o ¿cómo se mide una tarea? No, una tarea son 70 metros, 70 varas de largopor cincuenta de ancho, son dos días de

'

trabajo. Entonces

ción tan grande, y le decían gracias no más y listo, nunca le tiraron un peso, nada, y uno andaba a pata y solamente le daban la comida.

de eso le daban a él por una tarea y ahí veúl yo que era una explota-

P: Entonces andaba muy mal. Claro, era un pago malo. Yo, cuando me vine, vine a ser hombre m

a tos 17 años, la

primera vez que me puse zapatos y podía anda<porque no sabía andar con zapatos?w

Al leerse los relatos de las familias Aiiío Concha y Ailío Pilquinao en una reunión de discusión sobre el borrador anterior de este libro, don Armando Ailío, uno de los ancianos que se habían mudado a HuellantoAlto, se emocionó hasta las lágrimas. Recordó los abu- sos que él había vivido en manos de los propietariosno Mapuche que celebraban contratos de mediería con los hombres de la comunidad. Era verdad que en esa época, agregó, se andaba sin zapatos, y no importaba si era por encima de piedras u otras cosas. Al llegar a su casa, explicó,y lavarse los pies, uno se daba cuenta quele estaban ~angrando?~

-

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Notas de campo, conversacióncon don Heriberto y doña EduardinaAilío, Comunidad de Aiüo-Hueiianto Alto, 21 junio 1997. Entrevista con don Robustiano Aiiío, Comunidad de Mío-Tranapuente,11 enero 1997. Presentación del libro borrador de la comunidad de Nicolás Aiiío, CET-Temum,2 agosto 2001; interven- ción de don Armando Ailío.Valela pena señalar que el relato de la familia Aiiío Pilquinao está ahora más completo de lo que estuvo en el borrador anterior,porque sus miembros recordaron aspectosadicionales como parte de las conversacionesque tuvimos con motivo de la presentacióndel borrador.Perolos relatos sobre los zapatosy sobre los abusos de los medieros alos cuales estaba reaccionandodon Annando tenían ya la forma que tienen ahora.

Las consecuenciasde.la "reducción":.

subdivisióny desgaste en las comunidades

de obra. Ya para los años '60, la pobreza en las comunidadesse había intensificado hasta crear además un flujo constante de mano de obra hacia las ciudades. Al no poder reprodu- cirse con la agricultura en sus propias tierras desgastadas, los iampesinos Mapuche les estaban sirviendo de mano de obra barata a las empresas urbanas y des del A ésto se sumó, especialmenteen la zona de la costa, el terremoto de 1960.Todavía en mayo de 1961,Armando Holzapfel, diputado por Cautín, escribió al ministro de Economía que en la zona de Puerto Saavedra

todavía existenfamilias quese encuentranalbergadasen diferenteslugaresy aun en los localesfiscales.Ihchasfamilias, poseedores de casa-habitacióny con modestas dvas de alimentos, lo perdieron todo. Estas gentes fueron personas de trabajo. Actualmente, no disponen de trabajo ni del más mínimo capital para organizar cualquier modesta empresa comercial.

Pam ellos,solo existe unaposibilidad de renovarsusvidasy salir al encuentro& posibilidades quelespermitan una nzzonabiey dignaspmnnza & mejomrsu tristecondición.

En Aüío, los recuerdos de la gente mezclan sentimientos de unidad familiary espirituali- dad maternal, con experienciasmuy concretas de lo que significaba sumergirse en el círculo vicioso de la pobreza. "Como el salmón navegando contra la comenten,nos dice Hugo Ailío. Don Antonio recuerda haberle puesto las espuelasal mismo terrateniente que les usurpó la tiem a sus padres. La única explicación que le encuentra Hugo al tormento que sufrió en manos del directorde su colegioes que supadre le había trabajado a ese señor comojardine- ro, y tuvieron una pelea porque no le quiso arreglarla libreta.En la familiade doña Eduardina y don RobustianoAilío, todos los niños empezabana trabajar a los 14o 15años, como joma- leros o empleadas domésticas; don Ma16n también había tenido que trabajar para otros parceleros o dueiiosde fundo,porque faltaban las herramientas,la semilla, los animales, el capital para poder hacer producirbien la propia tierra.Y una vez que se comenzaba a traba- jar fuera, la falta de brazos en momentos cruciales del ciclo agrícola -sea porque se había migrado a la ciudad o porque se tenía que trabajar en la siembra y cosecha de los fundos o las parcelas cercanas- hacía todavía más difícil el cultivo eficiente del propio territorio. Y es así que se vislumbra, a nivel local, lo que José Bengoa llama "el complejo hacien- da-comunidad". Comenzando con el período de las "reduccionesn, el pueblo Mapuche forzosamentetuvo que hacerse campesino y pequeño productor, a pesar de que la tecnolo- gía que manejaba se adaptaba mejor a un uso extensivo de los recursos, combinando la agricultura con la ganadería. "Las consecuencias del paso de una agricultura realizada en amplios territorios a una de pequeñas propiedades produjo un quiebre brutal en las comu- , nidadesn, comenta Bengoa,

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I

ayuda acordada por el Supremogobierno para los damnificadosde la

zona. Viven en los comdm de la Escuela N99 del lugar denominado Pichingual, co- muna de Puerto Saavedm, Distritode Nehuentúe.

El diputado Holzapfel presentó una lista de cuatro familias que se encontraban entre los damnificados. Una de éstas era la familia de don Domingo Ailío Curín, su esposa y cuatro hijos?m

Además de la gente que lo perdió todo, muchos perdieron tierras en la zonas bajas, especialmentelas vegas, que se inundaron cuando la tierra bajó. Según datos tomadospor la Corporación de ReformaAgraria en colaboracióncon la Dirección deAsuntosIndígenas, había un total de 33 comunidades reduccionales, entre los departamentos de Imperial y Toltén, con un total de 379 familias que necesitaban radicarseen nuevas tierras por haber

( perdido una parte importante de su cabida. Entre todas las familias habían perdido un total de 2.370,8 has. que representaban un 49% de su cabida total. Si tomamos en cuenta, además, que eran en su totalidad tierras de vega, las mejores para el cultivo, podemos constatar que la pérdida fue muchísimo más grande de lo que los números sugieren?" Según algunos, los que pudieron radicarse en otro lugar quizá tuvieron más suerte, puesto que consiguieron nueva tierra?05En otros casos simplementese tuvo que aguantar la pérdida y, dado que la tierra bajó permanentemente, seguir trabajando como se podía

I

Para ellos, pido la

el indkena es obligado a campesinizarse sin tener la preparación para ello; no tiene la tecnología ni la cultura agraria necesaria como para aprovechar adecuadamente su pequeña propiedad. La ganadería extensiva va a trasladarse apequeños espaciosdonde depredarán pastos y suelos; la rotación natural de las tierrasen barbecho, descansos y labranza se va a ver reducida teniendo como consecuencia la erosión y desgaste de los suelos.Las mercedes de tierra se dan en las tierras de peor calidad, el uso que el campesi- no le dará las empeorará aun más.102

Como resultado de este proceso iniciado con la radicación,las comunidades Mapuche reprodujeron una economía de autosubsistencia que no pudo llenar todas las necesidades de sus habitantes. Se desarrolló, por tanto, una relación de dependencia con los fundos y otras empresas cercanas, en la cual las comunidadesjugaron el papel de reservas de mano

1

I

i de Economía,Fomento y Reconstnicción, 15de mayo de 1961.

'O3

intendencia de Cautin, CorrespondenciaRecibida (Providencias),1961; PmvidenciaNo664 del Ministerio

'O2

José Bengoa, "Laseconomías campesinas Mapuches", Documento deTrabajo N" 6, Gmpo de investigacio- nes Agrarias, Academia de Humanismo Cristiano, Santiago, Chile, octubre 1981, pp. 4-6, citas directas en

laspp.5~6.

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lo'

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AS=

Ministerio deAgricultura, Corporaciónde la ReformaAgraria, DepartamentoFormación de Colo-

nias, Correspondencia Recibida de la Oficial Zonal de Asuntosindígenas,Temuco,29 julio 1964. Esto lo sugirió en su entrevista conmigodon ÓscarJara, Comunidad de Nicolás Aüío, 11de enero de 1997.

.

en las peores tierras de loma, que además estaban más desgastadas. En la comunidad de Andrés Curimán, por ejemplo, leemos una y otra vez enlas fichas familiares de la encuesta que se perdieron 5 has., 8 has., 4 has., 2 has. por el maremoto de 1960.Las tierras que les quedaron a muchas familias, anotaban los encargados, son de cerros, de mala calidad; mu- cha tierra ya no tenía otro uso eficiente más que la forestación. Lorenzo Traipi Lincopi representó una situación más general cuando informó que había perdido 7 has. en 1960,y por tanto "se ve obligado a buscar siembra afuera por haber perdido su suelo". Ignacio Yaupe, viudo y jefe de hogar con 6 hijos y una nieta, también había perdido 7 has. y sem- braba en medias en el fundo Nehuentúe. La mayona de sus hijos e hijas vivían y trabajaban como obreros o empleadas domésticas en Concepción,mientras que su hija de 27 años que siguíaviviendo en la casa trabajaba en telar.lNTodavíamás dramática parece haber sidola situación en algunas de las comunidades de la zona del Budi, donde el lago creció perma- nentemente con el terremoto. En la encuesta en la comunidad de Bartolo Queipán, Rucatraro-Budi, en 1962el encargado comentó en forma general que

Los terrenos están en gmn parte pelados, erosionados, y las vegas, invadidaspor el lago y

brazos del Budi La pobreza material es

ayuda económica. En el invierno es muy dijimltoso salir a la ciudad, pues deben hacer en

bote y gran parte a pie. No hay ningun servicio público en el lugar.lo7

geneml en el sectm Hay inquietudes, pero falta

I

!

Y en la comunidaddePascualPainemilla,de Collileufo,para 1964las repetidas inundacio- nes habían creado tal desesperación que las familiashabían empezado a disputarse el poco terreno que quedaba. En una carta al Intendente de Cautín,una de las más afectadas explicó:

venirnossu~oen formagmve desde mayo de 1960 y que ha venido agmvams más

cada año, armo nos ocurrió en 1963, cuandosufrimos por dos veces las gmndes crecidas del Lago Budi, pues nuesim Comunidád de Collileufoestá invadido [si4 en toda su extensión por los brazos del Lago y dum hasta seis meses el agua en da.

Este año de 1964, la crecida emperó desde mediados de abril, a tal punto que ya la mayoría de las viviendas están los pisos sumidos hasta 70 centímetros bajo el agua; prácticamente cada familia lucha y tenemos chozas de ramas provisorias en las partes más elevadas donde no alcanza el agua.lo8

Que

'" CONADI, Archivo de Asuntos Indígenas, T.M. 1381- Comunidad de Andrés Curimán, Rucahue Moncul,

(Ignacio

Carpeta Administrativa, "Censo de la Comunidad", 4-VI-1963;ver especialmente Fichas No 45

Yaupe) y N"46 (Lorenzo Traipi Lincopi). CONADI, Archivo de Asuntos Indigenas,T.M.1822-Comunidad de Bartolo Queipán,Rucatram-Budi,Car- peta Administrativa, "Censo de la Comunidadn, 4-Ym-1962.Entre las otras comunidades afectadas en Budi y PuertoSaavedrase encuentranLuisa Calhir,Ñilquilco,y PinchinhualaLlancaleo,Pitrohue.Archi- vo de AsuntosIndigenas,Títulosde Merced 649 y 993, respectivamente. L Intendencia de Cautin,CorrespondenciaBecibida,1964-1965:"Oficiode Flor MaríaAndrade enrepresen- tación de la comunidad de Pascual Painemilla",Puerto Saavedra, 30 junio 1964.

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SegúnAngélica Celis, este clima de inseguridad y desastre tenía también un importan- te matiz mitológicoMapuche, al subirsela gente a los cerros para escaparse dela subida de aguas que, según la creencia Mapuche, sería causada por la acción maléfica de la culebra Kai-Kai, a la cual respondería la culebra buena Xeng-Xenghaciendo subir los cerros?" Bajo tales condiciones no debe extrañamos que la gente buscara protección y explicacio- nes de un poder divino. En toda la región de Cautín, el número de gillatun subió dramáticamente durante 1960.La misma época trajo también la expansión de las misiones protestantes. En Aso especificamente, empezó a interesar la IglesiaAnglicana. Según doña Eduardina Ailío,

Cuando el terremoto, el ario del terremoto, que habúl una gringuita ahí en Nehuentúe que se llamaba Leonot; ella cuando ve& que la gente estaba sufriendo entonces vino acá

a

de la naturaleza, que no era

Dios, que se tmnquilizara y siempre emph a visitar, a visitar."0

la comunidad, conversó con ellos, les dijo que eso era culpa

Aesta intensificación del sentir religioso,fuera mediante la espiritualidad Mapuche'o la presencia más fuerte de los grupos protestantes y evangélicos,habría que agregarle

otros cambios sociales y políticos que se darían en muchascomunidadesMapuche durante

la década de los sesenta, cambios acelerados quizá en la zona de la costa por los efectos destructivos del terremoto. Como veremos a continuación, especialmente a partir de 1964 se expandiría en Chile el movimiento social y la movilización popular, creando un clima de expectativa y reivindicación del cual también se nutrirían las comunidades Mapuche. En NicolásAiIío, comunidad especialmente pobre en que la segunda y la tercera generaciones posreduccionales luchaban por mantenerse con los escasos recursos de su reducida tierra, la temprana experiencia de migracióny trabajo al día en los fundoshabía generado ciertas esperanzas compartidas con los pobres no-Mapuche del sector. Desde muy temprano se habían negociado estas distintas identidades y expectativas a nivel local, logrando en la mayoría delos casos una combinación de las tradicionesMapuche con ciertasrelaciones de sociabilidad y familia con los wigkaspobres. A lo largo de esta década de cambio, sin em- bargo,lastensiones entre distintasformasdevida y dehacer política parecían profundizarse. Algunos empezarían a preguntarse si valía la pena atenerse a lo específicamenteMapuche de susituación, o sia la larga, deberían entablar,como alternativa,una alianza entre "todos los pobres del campo".

"

"O

Angélica Celk, "Conversaciones con el territorio desde la interculturalidadn,p. 294.

Entrevista con doña EduardinaAiiío, Comunidadde Nicolás Ailío, kmpuente, 18 de enem de 1997.

.

¿Campesinospobres o pueblo indígena oprimido?La ''Cuestión Mapuche"desde Nicolás Ailío en los años sesenta

Pobreza, migración, articulación a la sociedad global, hasta la llegada de las religiones protestantes, todo parecía combinarse en un gran proceso de pauperización, explotación y cambio social que les quitaba a muchas comunidadesMapuche su capacidad de resistencia frente a la cultura dominante.En la comunidad deNicolásAilío este procesohabía comenzado en forma precoz, con la usurpación de las 45 hectáreas en 1908. Para los años sesenta, Ailío demostrabaestascaracterísticasen forma extrema,casi exagerada;la mayoría delosjóvenes y hasta muchos adultos habían pasado, podríamos decir que en forma rutinaria, por una expe-

riencia de migración. Los que

zona dela costa trabajandoen medias o como jornalerospara los pakeleros y dueñosde fundo; En todos estos contextos compartían experiencias de explotación y quizá de sociabilidad o solidaridadcon campesinosy trabajadores no-Mapuche. Conocían a muchos pobres no-Mapu- che de los pequeños pueblos cercanos, como Nehuentúe, Trovolhue,Tmnapuente. Sabían de inquiIinostrabajandoen los fundoscercanos que estaban tratando de conseguir una parcela; segunmente oyeron hablar de varios comités de "aspirantes a colonos" que trataban de con- vencera la Caja de ColonizaciónAgxícola, entre los añoscuarenta y cincuenta, que se deberían comprar y parcelar más fundos en el sector.Y en algunos casos los esfuenostuvieron éxitoy como en los fundos Loncoyamo,San Juan deTrovolhue,Las Ñochas, Santa Celia."'

no @graban a Temuco, Concepción o Santiago, viajaban por la

MQC, Providencias, 1955,VoL 3, N" 979: "Solicitud de rmrios agridtores cidenos sobre la expropia-

Ya Esperanza' y otmsn, comenzó en Santiago, noviembre 1953; Providencias, 1956,Vol. 17, No

17319: "Solicitud de kligmpación Chilena de Colonos de Cauh al Presidente de la RepÚbiica",Temuco, septiembre 1955;Vol. 18, N"6704: "Splicitud de José Manuel Ganido y otms, miembros de un Comité de PequeñosAgricultorq sobre la expropiacióndel fundo 'El Plumo' en Moncnl", comenzó en hpuente, enem 1954; Vol. 20, N" 7619: "Oficio del Jefe de la Oficina de 7iem y Colonización en Temuw al Jefe del

DepartamentodeMensura de Tierrasen Santiago,adjuntando la nómina de presentacionesde postulantesa colonosen el fundofkcdSanta Celia",Temuw, 30 abril 1956y "Petición del Comité de colonosy ocupantes de parcelas mal distribuidas dela colonia Santa Celia,sectorE1~o,alPrddentedelaRepública", Camhue, junio 1953; Vol. 27, No 10143: "Oficio del Jefe de la Oficina de 1Ienas y Colonización de Temuco al Jefe del Departamento de Mensura en Santiago, adjuntando las pmtaciones de postulantesa colonos en el fundo

la

venta de hijuela del fundo fiscal 'Santa Celia'en Camhue, a sus adualesocupantes", Santiago,16wbre 1953,

"Wtud del Comité de Asoirantes a Colonos del

Mín.Ami 1955: Corresuondencia Recibida Parti-.

lugar de&chaco al &erio

"Oficio de1a6Colonia.T&Manuel Ealmaceda' alMinistrodellenas vColonizaciónPidiendoawda delEstado".

Temuw. 9 junio 1939VOL509: "Oficio de Mnos inquilinos mediek del fundo &puente'.

de la Caja dé

Colo~&ci~n~pnco<alintendentede Cautín,solia&do arnparo",~emuco,12mayo 1&1;~ol.510: "0fici& del

Ministeriodellenas v Colonizacióndenunciandoal Intendente actividadesde agitadoresuolíticosen el fundo

Zas ÑW, zona de-lhvolhue", ~emuco,23-24abril 1941;Vd 522: "Informe

del~oberr;adorde imperial al

intendente sobrela situaciónde caráaer socidexkmte en los fundos'Pilmayquenco' y %lhuel

nade Saavedra,departamentodeimpe1i4

AS%

ción del fundo

Matte y SánchEz",Temuq21 junio 1956;Providencias, 1958,Vd 1,No 106: "Copia del Deaeto que auto&

de ~gricultuia", ingresó al Mimsterio en

3 febrero 1955; ANH(M), 1C,~ol.498:

de labm-

y dela soluciónpmisoria dada", Nuevaimperial,23 junio 1942.

Como parte del proceso social de la comunidad vemos también un número sustancial

de matrimonios con no:~a~uche,en algunos casos -como don Antonio Ailío y doña Felicia

Concha- resultado de un proceso de migración. En otras instancias simplemente el inter-

cambio de experiencias con los wigkas pobres que vivían al lado facilitaba el encuentro y' enamoramientocon la hija o la hermana de un compañero de trabajo, y la esposa se incor- poraba a la familia en la comunidad.O en otros casos un wigka pobre, como don Óscar Jara, llegaba a trabajar ala zona y terminaba enamorándosede una señorita én la c~munidad?~~

A estas nuevas prácticas sociales y culturales se le agregarían, a partir del terremoto de

1960 y la llegada de las religiones evangélicas, un distanciamiento del

calendario ritual

Mapuche. Se dejarian de lado los partidos depalin, pard enfocarse más exclusivamenteen el fútbol?13Y al comienzodel gobierno de EduardoFreiMontalva(1964),con sus discursos de organizaciónhacia lospobres del campo yla intensificaciónde las expectativasde refor- ma agraria, ¿no era verdad que las mejores posibilidades de progreso tenían que pasar por una alianza de todos los campesinospobres, o en los Comités de Pequeños Agricultores o quizá en e1 mismo sector reformado? La combinación de cambios en-muchas comunidades con una nueva coyuntura política a nivel nacional creó una situaciónen que las diferenciasculturalese históricasdel pueblo Mapuche eran puestas, por algunos analistas y hasta algunos líderes Mapuche, en un se- gundo plano. Al sugerir,en el contextode un Estado cada vez más desarrollista,medidas de cambio o mejoramiento socioeconómico,se enfatizabanlos aspectos de explotación econó- mica y de identidad de clase que los Mapuche comparti'an con los El interés principal era recomendar medidas de cambio social que involucrkn a todoslos pobres del campo en una movilización que llevaría a la transformación del sector rural en su conjunto. En tal contexto, lo importante era enfatizar quiénes eran los enemigos en común de ambos grupos,y cómo crear el tipo de coalición política que permitiera la derro- ta de ellos. Don Heriberto Ailio, por ejemployrecordaba que en esos años se buscó una alternativa dentro de la reforma agraria que unificara a wigkaspobresy Mapuche; la idea no era expropiar al campesino pobre no-Mapuche sino que unificarse entre los dos grupos para conseguir un cambio que beneficiara a los dos."I4

En su importante estudio sobre las comunidadesy la economía Mapuche, publicado en 1971pero basado en un trabajo de investigación hecho a mediados de los años sesenta;

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11'

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Si nos basamos en los apellidos que no necesariamente essiempre exacto-de las 18unidades familiares encuestadas en Ailío en 1963,5 (o 28%) estaban basadas en un matrimoniode Mapuche con no-Mapuche.

Sin embargo, al hacer trabajo en la comunidad he podido confirmar la identidad no-Mapuehe de uno de

también

Entrevista con don bscar Jara, Comunidadde Nicolás Ailío, 11de enero de 1997. HugoAilío recordaba que uno de sus tíos era tan buen futbolista que los dueños de fundo y parceleros lo buscaban para que formara parte de sus equipos. Entrevista con Hugo Ailío, Concepción, 12agosto 1999. Entrevista con don Heriberto Ailío, Comunidad de Ailío,Tranapuente, 18enero 1997.

los cónyuges en 4 de los 5 casos. Censo de la Comunidad de Ailío, Fichas # 3,12,13,15,18.Ver

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Alejandro Saavedra tomó una posición similar al sugerir que los Mapuche habían dejado de ser una cultura, etnia, o raza separada y formaban una subcultura atada a la sociedad chilena en general por relacionesde explotación económica que se intensificaban al tomar una forma étnicamente específica. Saavedra demostró que, a través de relaciones de inter- cambio desigual, los gmpos dominantes extraían excedentes en dinero y en trabajo de los pequeños productores Mapuche, y que por tanto "el mapuche no se encuentra aislado o es marginal de las estructuras sociales de chile". Lo que él llamó la "estratificación inter- étnica" -o sea, una discriminación de los no-Mapuche de diferentes clases sociales hacia el Mapuche- tenía su base en el proceso de conquista y colonización del siglo pasado, pero ya para mediados del siglo XX resultaba más bien en "un mayor debilitamiento y atomización de las clases dominadas" puesto que podna producir "una errónea y falsa polarización entre 'chilenos' y 'mapuches', situación bastante difícil de evitar"."5 Tal polarización, se- gún Saavedra, beneficiaba a las clases dominantes, puesto que dividía a los dominados entre sí y al mismo tiempo creaba una justificación racial, basada en estereotipos de infe- rioridad y falta de civilización, para el sistema de dominación en su conjunto. Por eso, ' concluyó Saavedra,era impor