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Por A. Blackhurst. (desde Los Angeles,

Cal.) 20 de julio de

1969:

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edia humanidad se come las uñas mientras pega-

dos en sus aparatos de radio o televisión, siguen la

retransmisión de los últimos pasos de la misión Apolo Xl, tras la hoy inmortal y oportuna frase del astronauta

Neil Armstrong "Una pequeña zancada para el hombre, pero

un paso gigante Para la humanidad". Se despliegan unas escaleras y el piloto enfundado en un traje espacial, que por su peso inmovilizaría a cualquiera

que no se moviera en una gravedad seis veces menor que la de

la Tierra, posa sus pies en un suelo blanco como el talco' En

ese momento Ia humanidad se da cuenta de que el hombre ha

conseguido llegar a la Luna. 19 de abril de 1972, tras completar sus últimos experimentos,

los astronautas del Apolo XVII regresan a la madre Tierra' Es el último vuelo tripulado que la ciencia y tecnología terrestres

ha efectuado a nuestro satélite hasta la fecha.

Y sin embar8o

i

Los misterios de la Luna no aca- baron aquí. Las misiones triPula- das al satélite sirvieron en electo.

para develar numerosas interrogantes

sobre su posición, suPerficie, edad y comportamiento sismo-

lógico, entre otros muchos factores.

Sin embargo, algunas Personas no se quedaron satisfechas Y co-

menzaron a ver ocultas motivaciones

tras aquellas, en apariencia inocentes,

misiones científicas. Varias de

las teorías a las que llegaron los in-

vestigadores ufólogos sorpren-

dieron al resto del público debi-

do a las audaces aseveraciones aportadas; otras en cambio, lo-

graron estar lo bastante bien formuladas, al menos en princi-

Iio,

.orno para sembrar en nosotros una duda razonable;

pero todas coinciden en algo: la NASA no nos ha contado toda Ia verdad sobre nuestra Luna.

esde la primera misión hacia la conquista de la

Luna, en el Apolo Vlll, tripulado por los astronautas

Borman, Lovell y Anders, el 21 de diciembre de

I968, comienza una serie de apariciones de objetos

no identificados.

e aquí algunos de los titulares apa-

recidos en todos los periódicos de la

época:

"lnexplicable fenómeno celeste en

dirección de la constelación del Aguila. El 3 de marzo de 1969 durante el vuelo del Apolo lX se realizaba un ensamblaje con

el módulo lunar.

De pronto surgió algo imprevisto: EI sueño de

tres astronautas -McDivitt, Scott y Schweickart-

se vio turbado cuatro veces por misteriosas

transmisiones de radio".

Durante el vuelo del Apolo X, el l B de

mayo de 1968, los astronautas Stafford, Cerdan y young,

dieron vueltas en torno a Ia Luna. Dos de los astronautas se in- trodujeron en el LEM (Módulc¡ de descenso) y Ilegaron hasta

una altura de 15 kilómetros de Ia superiicie del objetivo.

Más tarde liberaron la base del módulo y se elevaron a 1 10 ki- Iómetros de la superficie lunar para engancharse a la cápsula de mando.

En ese momento vieron la base delante de ellos y hacia arri-

ba. Todavía no se ha encontrado una respuesta lógica de

como esta pieza, soltada a 15 kilómetros de la superficie

lunar, pudo subir sola a más de 1 10 kilómetros de altura sin me-

dios de propulsión.

El 4 de noviembre de 1969 salió el Apolo XIt de Cabo

Kennedy con destino a Ia Luna. A bordo iban los astronautas

norteamericanos Conrad, Gordon y Bean. He aquí los títulos de los diarios:

"Tensión nerviosa a bordo de Apolo XIl, donde los tres astronautas

comienzan a hablar de enemigos espaciales y objetos miste- riosos".

Pero eso no es todo. Un viaje antes, el Apolo XI aterriza en la

Luna y sus tripulantes Neil Armstrong y Edwin Aldrin caminaban

por la superficie lunar.

-Armstrong -¿Qué era eso? ¿Qué diablos era eso?, eso es

todo Io que quiero saber.

Control: ¿Qué hay allí? (estática)control de la misión

al Apolo Xl.

Apolo Xl. - Esas cosas eran grandes señor

llamando

enormes

1(

e aseguro que hay otra nave espacial aquí

estacionada

en el extremo más alejado del borde del cráter en Ia Luna observándoncls

Los astronautas habrían sido informados a su regreso a

la Tierra, de que todo lo que habían visto es-

taba clasificado como altamente secreto llop secrel) y fueron obligados ¿ mentir

ante Ia prensa.

El Apolo Xll envió una transmisión. Esta es

parte de la traducción de Io escuchado en tie-

rra por radio. La hizo Conrad, el comandante

de Ia misión:

"Vimos un objeto que se encuentra siempre en el mismo punto con respecto a nosotros

están

y que parece girar sobre mismo. Ya lo vimos

ayer y parece caminar junto a nosotros."

A continuación los titulares que aparecieron al día siguiente en

Ios diarios:

"Un cuerpo luminoso persigue al Apolo Xll"' El Apolo Xll va seguido por un objeto que no logra distinguir"'

Por último, el viaje del Apolo Xlll, el 20 de abril de 1970, tuvo

al mundo en tensión por cinco largas horas a causa de una ave- ría. Aún no se sabe qué causa misteriosa la produjo, pero el caso

fue que por poco les cuesta Ia vida a los tres astronautas'

La NASA siempre ha dicho que Io encontrado en la Luna por

no tiene ningún secreto, sin embargo, es

interesante anotar que el doctor Farouk Elbaz, uno de los

más promintes científicos de la NASA, admitió:

"No todo lo descubierto se ha anunciado". El doctor Elbaz añadió también que se utilizó un "código se-

creto" en las conversaciones entre los astronautas y la base de control en la Tierra.

las expediciones

ayor interés tienen las declaraciones de dos

de los científicos que participaron en el

proyecto Apolo. Maurice Chatklain, que estuvo a cargo del

de comunicaciones del Apolo, incluídas las

transmisiones de voz y telemétrica entre la Tierra y la Luna,

"qripá

declaró que:

"Todas las naves Apolo y Céminis fueron seguidas por

vehículos

espaciales que no peftenecen a este planeta y que los as-

tronautas del Apolo Xl no sólo escucharon ruidos extraños

en Ia radio cuando se acercaban a la Luna, sino que se

encontraron con un comité de bienvenida:

Dos OVNIS contemplando su primer alunizaje'

Fred Bell, otro científico que trabajó para la NASA

"Los astronautas han guardado silencio sobre sus

encuentros con OVNIS porque están entrenados para

creer que es una cuestión de seguridad nacional"'

EI doctor Bell aseguró haber visto fotografías de

Objetos Voladores no ldentificados tomadas por los

astronautas.

Fred Bell también tiene explicación para la censura ejer-

cida por la NASA sobre estas experiencias:

"Muchos científicos quedaron desilusionados por la

interpretación del programa Apolo que finalizó abrup- tamente tras el vuelo del Apolo XVll'

"Habíamuchas

en la Luna, y muchas preguntas y misterios que debían

ser resueltos. Otras personas, como yo -siguió diciendo

más cosas que necesitaban ser investigadas

el Dr. Bell- que estudiaron una gran cantidad de las fotogra-

fías de la NASA, llegaron a la conclusión innegable de que en-

contramos demasiadas cosas allí. Esa es Ia razón por la que de-

jamos Ia misión tan repentinamente'"

Él escritor Ceorge Leonard también está convencido de que algo

se mueve, concretamente, en la superficie lunar'

Según él toda una urbanización alienígena ha construido

puentes y complejas maquinarias- del

edific¡os -cúpulas,

los gobiernos, norteamericano y soviético

tenían conocimiento de la existencia de esta civilización y por

que, por supuesto,

ello enviaron las misiones Apolo para averiguar qué estaban ha-

ciendo.

Descubrieron -una vez ya en la Luna- todo tipo de artefactos;

tan extraños, de hecho, que no pudieron averiguar el motivo

de su existencia.

Finalmente abandonaron los viajes tripulados. Leonard habla de un científico de la NASA, que ha querido

conservar el anonimato, como su fuente principal de información,

quien Ie ha proporcionado pruebas fotográficas aéreas de la

Luna donde pueden apreciarse enormes estructuras artificiales:

Un conjunto de ruedas, de engranajes, Ia mayor de las cua-

les tiene un diámetro de B kilómetros, LIn generador, una re- gión artificial cr-lbierta en el cráter-techo y una media doce-

na de OVNIS, entre otras cosas.

ntre los misterios pendientes de ACLARAR de Ia su- perficie lunar, se encuentran: una "pared" recta de 1l

kilómetros de largo. Una hendidura de 24O kilómetros de largo por ocho

de ancho. Extrañas agujas alargadas, más altas que cualquier edificio en

la Tierra, que producen sombras de varios kilómetros.

Construcciones en forma de domos circulares, puentes, túneles

o cavernas que se comunican entre sí.

Una área verdosa y plana descrita por el astronauta Stuart en

1972 como "LA COSA".

Un pequeño cráter en cuya cima se ve una estructura como de "CRISTAL" con brillo, semejante a un diamante. Una serie de círculos grandes y chicos, parecidos a un tiro al

blanco. Extrañas luces que se apagan y se encienden. Un

objeto geométrico en forma de cruz, etcétera. La gran aventura de los vuelos Apolo ha terminado.

Desde que el hombre marcó con sus botas el suelo lunar el 20

de julio de 1969, doce astronautas exploraron seis áreas selectas

de su superficie. Otros tantos estuvieron 634 horas en su órbita

investigándola desde el espacio.

En total se transportaron hacia la Tierra 415 ki- Iogramos de rocas y polvo Iunar.

Después de este enorme esfuerzo, la Luna

continúa siendo un mundo misterioso del cual

los científicos no han podido descifrar su origen

y naturaleza.

Sin embargo, lo realizado hasta ahora se con- sidera como el "primer paso" del hombrre al es- pacio.

Quizá sea más que eso

"salto" al destino cósmico de Ia humanidad.

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