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ISBN e4-7090-368-3 a EI Muevo manual de Ciencia Politica es el texto oficial de la Asociacién Internacional de Clencia Politica, que encarg6 expresamen- te cada uno de sus capitulos a los especialsts internacionales mis reputados en su materia Robert Goodin es profesor de Posi, especiaiizido en teoria paliica y social, en la Research School of Socal Sciences, Australian National University. Hans Dieter Kingeman es profesor de Ciencia Poica en la Universidad bre de Berlin y disector del Thstituto de tnstituciones y Cambio Social en el Wissenschaftezentrum de Berlin Ese Hana el ns completo de os que exten ene mera ysipone & mayor sf Jecente rei ecbo porexablcer lesa acl des Geen Pes Bs ones todo que el tt ees enna Erabamen coments Seymour Martin Lipset ‘0 wisn napa y stabs, ampli al mine rempa que cone, elds xcs mney qu bel gto eprom ses se sce Oa ieee Poly Handbook ulead ya bev deta ro pba Exon exramdnaa yt operon de cana fa std en edna en la ton ete sn del ue piel sc Hard toe exon compe seek nol cach ras or tan oer depo lanes Gla Serer Nuevo manual de Ciencia Politica ann (eds.) JAGG N48618 TA UNAM i 175474 FCPYS Director de ta colecetin: Ramén Maiz ‘Thulo otiginal: 4 New Handbook of Political Science This ransiation of A New Handbook of Politica! Science, originally published in English in 1996, is published by arran. ement with Oxford University Press. sid traduccidn del Nuevo Manual de Ciencia Potttica, ppublicado originalmente en inglés en 1996, se edita de acuer «do con Oxford University Press, Coteccién Fondamentos a 165 © The several comiributors and in this collection o his 83 JAbE N 48618 pars todos lon paves ce habla hig Sector Foresta, 1 28760 Tees Cantas Madtid - Espana Tel: 91 806 19 96, Fax: 91 804 40 28 2 AU, Din secione an Gi, PID HH SeuioRawcs Agu tAD ot OENGIAR { IsnN:84.7090-368.3, POLITICAS YSOCIALED Depésivo Legal: M-8563-2001 Impress CH, S.Le Impresn en Bspata/ Printed in Spain Reservados todos los derechos. De acuerda a Jo dispuesta en el artculo 2711 del Cédigo Penal, pexirin ser eastigadas con penas de multa y privacin de libertid quienes cepravluze: sien, en todo o en pare. una obra ieratia,aiisica INDICE VOLUMEN | PRESENTACION 9 PREFACIO ...... Ib AGRADECIMIENTOS... 15 PROLOGO A LA EDICION ESPANOLA .. i7 ParTE I. La DISCIPLINA 1. Ciencia Politica: la disciplina. Robert E. Goodin y Hans-Dieter Klingemann... 2 2. Ciencia politica: la historia de la disciplina, Gabriel A. Almond 83 3. La ciencia poittica y las otras ciencias sociales, . Mattei Dogan (50 Parte H. Las INSTITUCIONES POLITICAS 4. Las instituciones politicas: una vision general. Bo Rothstein - : messes 199 5. Las instituciones politicas: perspectivas de eleccign tacional. Bany R. Weingast... sssnsetienatcennseton 247 6. Las instituciones polfticas: enfoques juridicos, Gavin Drewry....... ose Re O's, Boston, Lit | WiLsoN, J.Q. Political Organizations, Nueva York, Basic Books, 1973. Woums, S., Politics and Vision, Boston, Litle, Brown, 1960. 2. Ciencia politica: la historia de la disciplina GABRIEL A. ALMOND, I. Introduccién Si fuéramos a construir un modelo de la historia de la ci cia politica con la forma de una curva del progreso cientific« en el estudio de la polftica a lo largo de los tiempos, tenduis mos que comenzar con la ciencia politica griega, subir modes. tamente durante fos siglos romanos, no progresar mucho duran- (e la Edad Media, subir un poco durante el Renacimieato y la Hustracién, habria algunas subidas sustanciales durante el siglo xix, para despegar hacia un crecimiento sélido durante el siglo xx a medida que la ciencia politica adquiere carac- teristicas profesionales genuinas. Lo que esta curva mediriz serfa el crecimiento y la mejora cualitative de! conocimienta sobre Las dos cuestiones fundamentales de la ciencia politica: las propiedades de las instituciones politicas y los criterios.que usamos para valorarlas, ~ Registrarfamos tres chispazos ascendentes en la curva de crecimiento del siglo xx. El chispazo de Chicago en las déca- dase ‘entreguerras (1920-1940), que.introduciria programas organizados de investigacién empirica, subrayando las inter. 83 S el resto de la acader a oS | do. como inferencias o generalizaciones sob a ‘f° das dé Ia evidencia. Como dicen King, Keohiane y Verba (1994, \% © fe ryanai Fecleme libro, «la investigacisn cientifica esté dive © sda para hacer inferencias con base en la informa J sobre ef mundo». Este criterio es evidente inc tan explicitamente «anticientifica» como la de los straussianos. Bs decir, éstos consideran la evidencia, fa analizan y extraen infe- rencias de la misma,Es imposible pensar en una empresa acadé- mica que no descanse sobre este niicleo metodoldgico de la evidencia-inferencia,|Incluirfa los estudios marxistas y neo- marxistas, incluso aungue estos estudios se basen en asunciones sobre los procesos sociales que no son falseables y, por tanto, no estin plenamente sujetas a las reglas de la evidencia o de la infe- | tencia légica.lIncluitia, en el extremo del simple despliegue de evidencia, el estilo de ciencia politica de _O Consti- tucional que tiende a larestabilidad al quedgr contrapesad Lntereses extrémos por ios mas mde estructuras poli- ticas y Jas pautas de reclutamiento sé clasificande acuerdo con los arreglos de los Grganos deliberativos, magistrativos y judi- ales y de acuerdo con el acceso a'los mismos de las diferen- tes clases. {Un polftélogo moderno -un Dahi, Rokkan, Lipset, Hun- tington, Verba o Putnam. se encontrarfa en un terreno familiar con el andlisis de Arist6teles, en La Polttica y La Etica, de la relacién entre el status, la ocupacién, la profesién y la clase y las variedades de instituciones politicas} por un lado, y de la relacidn entre la socializacién y el recittamiento politicos y la estructura y el proceso politicos, por el otro] Compartirfan la metafisica y la ontologia. Pero si estos capitulds, o algo pare- cido a los mismos, fueran presentados por estudiantes con; temporéneos de doctorado a Ia basqueda de los temas de sus tesis, es fécil visualizar los comentarios que escribirian al mar- gen un Dahl o un Verba: «Sobre qué casos estés generalizando?», ‘«; Qué tal si usas una escala aqui?»; «,Cémo comprobatias la fuerza de esta asociacién?»; u otros por el estilo. Aristételes presenta todo un conjunto de proposiciones e hipétesis -en lo que se refiere a la estabilidad politica y a la quiebra, a las secuencias de desarrollo, a los modelos educativos y a la actua- ci6n politica que claman por disefios de investigacién y ana _jjsis cuantitativos cuidadosos. {61 método atistotélico cansiste| ¢sencialmente en una clasificacién clinica de especimenes, con} tials sobre ls causas y 148 consecuencies, per sn com-| probaciones sisteméticas de las relaciongs, La teorfa potitica griega de Platon y Aristételes era una com- binacidn de ideas universalistas y parioquiales. Ek mundo sobre el que generalizaban era el mundo de las ciudades-Estado gr 0 ~~ Alejandro y 1a mezcla de las culturas griega y oriental, ganaron | tes forasteros y los bétbaros extranjeros. Con las conquistas de , en autoridad dos nociones desarrolladas por Ja escuela estoica de filosofia. Eran las ideas de una humanidad universal y de un orden en el mundo basado en el derecho natural. Estas ideas Jas habfa adelantado el fildsofo estoico Crisipo en el iltimo ter- cio del siglo im a.C. Su formulacién més clara aparece en las obras de Panecio (185-109 a.C.) y de Polibio (203-120 a.C.), dos fil6sofos estoicos del siglo n, quienes, a su vez, transmitie- ron estas ideas a 1a elite intelectual romana de Ia dltima etapa de la Reptblica. Mientras que Panecio desarrollé los aspectos filosoficos y éticos del ultimo estoicismo, Polibio adapté las ideas plat6nicas y atistotélicas a la historia de Roma y a Ja inter- pretacién de las instituciones romanas. Polibio atribuye el notable poder y crecimiento de Roma a sus instituciones politicas. Hace més explicitas las ideas evo- lutivas de Platén y Arist6teles, brindando explicaciones socio- psicalégicas sencilias de la decadencia de las formas puras de monarqufa, aristocracia y democracia y de su degeneracién en las formas impuras de tiranfa, oligarquia y oclocracia. De acuerdo con Polibio, los constructores del Estado romano habfan redescubierto, mediante un proceso de ensayo y error, las virtudes de la constitucién mixta: Ja combinacién de los principios monarquico, aristocritico y democritico llevados a la prdctica en el Consulado, el Senado y la Asamblea, Fueron estas instituciones las que hicieron posible la conquista del mundo en medio siglo y las que, segtin Polibio, garantizaban un futuro de gobierno mundial estable y justo bajo el Derecho romano‘, Tres cuartos de siglo después, el abogado romano Cicerén (106-43 a.C.) aplicaba la teorfa de la constitucién mixta a la historia romana en un momento en el que las instituciones de la Republica romana estaban ya en una decadencia profunda Esta parte de su tabajo era una fJamada para la vuelta a la + Véase Sabine y Thorson, 1973, caps. 49. 1 1 Y Sila. Mas significativo y duradero fue su desarrollo de la itina estoica del derecho natural. Era fa créencia de que hay tn derecho natural universal que proviene del orden divino del nal y social de Ja humanidad. [Seria su formulacién de esta idea del dgrecho natural la que ‘trina de Ja Iglesia catGlica y, postetiormente, a sus manifesta- ciones ilustrada y moderna®. De esta manera, encontramos formulados, en el pensa miento griego de finales del siglo ma.C. y en el romano de! Jos sigios siguientes, lo dos grandes temas de Ja tearia po ca que atraviesan la historia de Ja ciencia politica hasta el pre- ry «gctfales son los modelos que usamos para evaluarkis? respuesta a la primera fue la clasificacidn séxtuple platdnica y aristotélica de las formas organizativas puras e impuras, y la constitucién mixta como da solucién al problema de Ia dege- netacién y el cickp€a respuesta a la cuestiOn de la evaluacion legitimidad, justicia— fue la doctrina del derecho naturalEstas ideas se transmitieron a Roma por los estoicos tardios (en par- ticular, Panecio y Polibio) y desde tas obras de los romanos (como Cicerén 0 Séneca) Ja teorfa politica catdlica, 4) Constituciones mixtas y teorfa del derecho natured en la historia Las teorfas de la constitucién mixta y del derecho reciben su codificae ds plena en Ta obra de Toitids de Aquino (122: ciona la constituciditaiixta con la qUsticia y la estabilidad a través de su conformidad con el derecho divino y natural, Sus ejemplos de constitucién mixta son el orden politico divinamente ordenado del Israel de Moisés, Josué y los Jueces, equilibrado entre lideres ancianos Véuse Sal ne y Thotson, 1973. caps. 9, 10, 2 n Jas formas institucionales de gobierno?si Ia'de Acambiea, Senado y Consulado, ASigue.los arg mentos de Aristételes sobre las debilidades y la tendencia hacia {a tirania de las formas puras de gobierno monarquico, aris tocrdtico y democraticg{L.a combinacién de las formas put es el antidoto contra la del my in la Baja Edad Media y en el Renacimiento, el gobier> mixto y el derecho natural constituyen Ig medida con respe: |/ to a la cual se evalian los gobiernog,f£al y como Tomas «=! Aquino, y los influides por él, veian al Isteel del periodo pre mondrquico y a la Roma de la época republicana como los res menes mas cercanos del pasado al ideal del gobierno mixte> para los teéricos paltticos italianos dela Baja Edad Media del Renacimiento el ejemplo era Venecia, con su Dogo monir. | ‘quico, su Senado aristoctético 'y’su Gran Consejo democrit: | aaa estaba, riqueza y poder ce Venecia eran consider. dos la prueba de 1a superioridad del sistema mixto.) Utilizando un método histé- rico \desarrolla el argumento de que los casos clisicos de gobierno mixto, Roma y Venecia, fueron en realidad regi- menes centralizados y concentrados} de hecho, todo régimen insportante y duradeso ha concentrado los poderes Legislativo y Ejecutivo bajo una autoridad central {La atencidn que pres- ta ala influencia de las condiciones atnbientales y socioes- tructurales sobre las caracteristicas de los Estados anticipan la ‘bilidad antropoldgica de Montesquieu") ‘Vease Blythe, 1992, pp. 292 ss. 2 ease Skinner, 1978. pp. (31 ss "© -Yeose Sobine y Thorson, 1973. cap. 21. 94 fame, Madison y Hamilton trataban preocupaban a Platén, Aristételes, Polibio, Cicerén, Tomas de Aquino, Maquiavelo y Bodin: las formas y variedades de, gobierno y Jos modelos con los.que juzgarlos. Al considerar eT PrOBFESO conseguido por los fildsofos ilustrados, nos fija- mos en las mejoras introducidas en la obtencién y evaluacién de la evidencia y en ta estructura de la inferencia. El primer proyecto intelectual terminado por Thomas Hob- bes (1588-1679) fue la traduccién de las Guerras del Pelopo- “His0 de Tuctdldes, la historia de una tragica época de desorden, justo como la Inglaterra del siglo xvil, perturbada por la guerra civil, el regicidio, la dictadura y el exilio. LavisiGn de Hobbes 9 ’; del estado de naturaleza, de ias razones para el consentimiento | de Tos seres 98 a sex gobernadas, de Ia naturaleza de la | obligactow politica y de ia legitimidad de las distintas formas de gobierno, estaban influidas por sus reflexiones sobre la cai- | fi de Atenas ¥ la violencia y {a confusién moral de la Inglate~ | Ha WeLsiglo KVICTEN sus libros posteriores De Cive y, especial- | mente, Leviatan, Hobbes conclufa que la autoridad soberana era * necesaria en una sociedad si se querfa asegurar la salida de sus’ + sifembros del vialento y desordenado estado de naturaleza. _ A cambio de obligacisrry obediensia, el sujeto consigue seg iad xcertidumbre. La mejor forma de gobiemio ~deducicla logi- camente de estas premisas, porque és racional y no ambigua es alabsolutisme mondrquico, limitado por la obligaciGn del gober- “ante de reporcibite seguridad y bie estar a los miembros de I gusta fogro de Hobbes fue la dediiccién l6gica de sus. conclusioneS sobre Ja mejor forma de gobierno a partir de lo que Gnsidecaba que eran’ las condiciones materiales y las tiecesida- ( v des shumavayontane su argumento limitando las astiiéiones To que consideraba—y a lo que crefa que Ia historia confirma- ba como evidencia «material» de la condicién humana. par- tic de estas asuncidiiés, dedujo inferencias ldgicas tajantes!!.> 1 -Yéanse Sabine y Thorson, 1973, cap. 24% Strauss y Cropsey, 1987. pp. 396-420. 95 ‘que ef gobierno dle naturaleza de Locke no ‘tan catasinatico como el dé Hobbes: Hay inconyenien _, leastes. y el conser nas ceden a Ja comunidad su derecho a poner en prdctica la Hey deJatazén para preservar mejor la vida, la libertad y la pro- piedad Los comienzos de Ia teoria de la separacién de pode- tes estén en John Locke{El poder otorgado a la comunidad se divide en tres "rel legislativo, el ejeciitivo-y el fede- rativo, el tiltimo de los cuales es un poder relativamente poco especificado que tiene que ver con las relaciones exteriores Tanto en Locke como en Hobbes, el progreso de la ciencia pol tica se basa en la deducciGn-togica de la aaTEZT Yas for mas.de gobierno y de las bases.de la autoridad, fa libertad y Ta obligacidu, apartir de asuncion icas_y psicologi- ~ yp cas} Su fuerza radica mas en su racionalismo legico que en la wt manera de obtener Ia evidenéia. ~~ ~~ ~“Alingiié Sea una exageracion decir que Montesquieu vobtenia y acumutaba su evidencia de manera rigutosa, es segu- To que va un paso més all que Hobbes y Locke. Aunque reco- \noce leyes de la naturaleza y deduce la formaéion del go- tiempo, a Roma, a Venecia, a muchas otros paises europeos y especialmente a Inglaterra, para comparar sus instituciones con Jas de FraneidEs in n_comparativista.y un pluralista cau- sal, Para explicar las variedades de forma de gabierno-y-de polflica puiblica, considera el clima, ta religion, las costum- bres, la economia, la historia y cosas por el estilo ra en el gobierno de Inglaterra larejemplificacién del ideal del Soe I gobierno mixto que combina instituciones democraticas, a Tocrdticas y mondrquicas en un equilibrio dialéctico arin coySu teorfa polttica es una teoria explicativa sistémico-fun: cional basada en Ia intertelacién de las condiciones, el proceso | & y lapel Maroy Tuvo una gran influencia sobre los fundadores de la Cons- titucién americana. Y puede haber estado en la mente de Hamilton cuando escribia en El Federalista 9: «la ciencia de Ja politica [...] ba recibido una gran mejora. Se entiende bien Ineficacia de los distintos principios que, 0 bien no eran cono- cidos en absoluto, o lo eran de manera imperfecta pot lo anti- guose. Y on El Federutista 31; «Aunque no pueda pretenderse que los principios del conocimiento moral y politico tengan, en general, el mismo grado de certeza que los de las matomé- ticas, no obstante tienen més posibilidades en este aspecto que [..] las que estamos dispuestos a concederles» (Hamilton, 1987, pp. 48, 189), Lo gus lleva Madison y a Hamilton ay considerarse tan buen6s polit6logos- fue e] haber compraba- * Hq las teorfas de Montesquieu, Locke y a! Mésofos cure- peos con Ia experiencia de las trece colonias y de las Estados, ° Unidos bajo los Articulos de la Confederaci6n. Tenfan la con- fianza de los ingenietos que aplican las leyes de la politica, deducidas del examen empirico y de laboratorio de casos indi- viduales.|La separaci6n de los poderes Ejecutivo, Legisluti- vo y Judicial (cosa.que-habfan aprendido de Montesquieu) y Ja mezela de los poderes a través de controles y equilibrios (check and balances) (lo que habfan aprendido de la expe- , * Fiencia prdctica de las trece colonias) lés permitia tratar la politica en formu de cevacin: «Separacion + conlioles / y equilibrios = libertacby 7 i} Epp los sigios xvit y xvi, 18 filésofos de la. diferon Ja mejora en Ja condicién material, politica y moral de Ie humanidad como consecuencia del crecimiento del con wey miento,fEn los siglos xIx y xx, las académicos y los intelec- ' tnales elaboraron este tema del progreso'y Ia mejora peti ciendo distintas trayectorias y secuencias causales. oo : Para John Sivart Mill, Tocqueville, Ostrogorski, Wil y Michels, la democracia eomo alternativa pata otros regime- hes constituye una preocupacién fundamental. Cada uno con- Gaiia a su manera el debate sobre el «gobierno mixto», Mill ‘quiere que los educados, fos informados, los civicamente res- ponsables, desempeiien un papel preeminente en la democra- ‘cia para evitar las potencialidades corruptas y de masas que Jaten en Ja misma, Tocqueville encontré en ta profesién legal americana una dosis aristocratica para moderar las tendencius «niveladoras» de la democracia. Ostrogorski (1964, vol. U1, Conclusién) y Michels (1949) ven defectos fatales en ta demo- cracia y la inevitabilidad de la oligarquia, come resultado de. Ja burocratizacién de los partidos politicos cle masa. lo dos como jas propiedades y la legitimidad del gobierno. Sig Eleoncepto de «pluralismo», una variaci6n del tema del * «GODIeTHOTAINIG>, SiCViO de vinictTO entre Te (éarTa pe Politica euro- ("pea’y ta ciencia politica americana de Jas primetas décadas-del jglo XXSEl concepto de soberanfa del Estado, asociado a la ide- a ologia de la monarqufa absoluta, sufrié durante el final de} x1x y comienzos del xx el desafio de los «pluralistas» de derecha ¢ izquierda)Otto Gierke (1868) en Alemania y Leon Duguit (1917) en Francia cuestionan la plena autoridad del Estado central. Ted- ricos politicos conservadores, como Figgis (1896), afiemaron la autonomfa de las iglesias y las comunidades; te6ricos de izquierda, como Harold Laski (1919), reclamaron lo mismo para Jos grupos profesionales y los sindicatos. Con las figuras seminales de Marx y Freud y los grandes tedricos sociolégicos del final del x1x —Pateto, Durkheim, Weber- y con la polémica sobre soberania y pluralismo, esta- mos ya sobre el Fondo intelectual inmediato de Ja ciencia polf- tica del siglo xx d) La profesionalizacién de la ciencia potitica en el siglo xX En la segunda mitad del siglo x1x y primeras décadas del xx, el tépido crecimiento y Ia concentracién de la industria y la proliferacién de grandes ciudades en Estados Unidos, habita- das en considerable proporcién por inmigrantes de la zona rural y de paises extranjeros, cre6 una situaci6n proclive a la corrupctén en gran escela) Si cos con recursos para org; zat y disciplinar los eleciorados ignorautes en gran medida, que pululaban por centros urba- «nos como Nueva York, Boston, Filadelfia, Chicago, San Luis, vy Kansas City y demas} El ajefe» (boss), la «maquina» y los | intermitentes movimniesitos deFeforma eran los fendmenos "Ga (_ Politicos americanos més vsibles a finales det Xx y comin. +208 del xx.{Los movimientos de reforma inspirados en una wer N 102. necesitaron empeesatios politi-. y! ‘de los periouistas de los medios de calidad y de las Comuni- dades académicas?La corrupcion.de-la politica por las corpo: raciones de negdciog que buscaban contratos, franquicias y “Proteéceién frente a la regulacidn gubernamental se convirtio en-el tema de la Titératuca periodistica conocida como «uc beaker , Gtie Coldcs el proceso y la infraestrictara polit £54 G105 Peter Odegard (1928) escribid sobre; in annicar Anti-Solocn League, Pendleton Herting (1929), sobre grupos de presién y el Congreso, Elmer $chattschnei- der (1935), sobre politica y aranceles, Louise Rutherford (19377, sobre la American Bar Association, Oliver Garceau (1941), sobre la Asociacién Médica Americana, y hubo muchos mis. Estos autores ponen su sello en la ciencia politica de los aijos de entreguerras |El realismo y el empirismo de est meros estudiosos de loque alguns tlammaron él gobiemo «invi sible» o dinfosiiat» aprovech6 tas ideas de una generacion ante~ i rior de tedricos polificos americanos entre los que estaban Frank Gootinow-1900) y Woodrow Wilson (1887). | 1. La Escuela de Chicago Asi, en las primeras décadas del sigto xx Ia nocién de un estudio (Strauss, 1959, pp. 21 ss.). Strauss y sus seguidores han extendido este ataque a Weber a las ciencias sociales contempordneas, y en particular a las tendencias «conduetistas» de la ciencia politica, a las que se dice que fueron inspiradas por WeberfA diferencia de esta cien- cia social «positivistan, weberiana, Strauss presenta un mode- | Jo de «ciencia social humanista», en-fa que el académico esti coniprometido jntima y apasionadamente en un didlogo con los grandes filésofos politicos sobre el significado de tas ideas y Jos ideales centrales de la politica: Ia justicia, la libeitad, la 123 / fa clencia politica ‘cconductista ‘contemporfnea como el producto de una herejia que tomé forma palpable en cl siglo X1x y fue definitivamente formulada en Ia obra de Max Weber de principios de este siglo”. <(La caracterizacién que hacen de Weber como el arqueo- positivista y el separador de hechos y valores, y de la ciencia © / ; politica «conductista» como seguidora de este etréneo curso ¥, \de la cneutralidad ética», esti equivocada tanto con respecto ‘a Max Weber como con respecto a la mayor parte de fos prac- cantes contemporéneos de ta asf Hamada ciencia politica con- luctistaLos puntos de vista de Weber sobre la relacién entre shechos y valores» son mucho més complejos ¢ implican una preocupacién mucho mas profunda por los asuntos de valores, que Ia caricatura que aparece en los escritos de Strauss y sus disciputos. Llamamos la atenciGn sobre dos contextos en los que Weber trata estas cuestiones: su conferencia «La politica como vocacién» (1949) y su ensayo sobre «La objetividad en la ciencia social (1958). En la conferencia «La politica como vocacién», se refiere a dos tipos de acciGn politica éticamen- te orientada: la ética de Jos fines absolutos y In ética de la res- ponsabilidad (Gesinnungsethik und Verantwortungsethik). Poco * més podria contribuir la ciencia a la ética de los fines absolu- tos que examinando la adecuacién de los medios a los fines. Puesto que el fin clegido cs sagrado o absoluto, no puede haber una andlisis del coste de oportunidad de las consecuencias de perseguir ese fin en lugar de otros, Pero si se adopta tn punto de vista racionalmente responsable del efecto de tos medios sobre los fines, el andlisis cientifico hace posible un anélisis del «coste de oportunidad» de la accién politica, es decir, cémo una eleccién determinada de politica o accién puede, por un lado, transformar el fin que se persigue y, por atro, imposibi- litar Ia eleccién de otras opciones. «De esta forma podemos», ™ Pia eaptar todo el sabor del Jesafo straussiano, véanse los ensayos ‘que aparecen en Storing (1962) y el debate que generaron en el Avrerican Political Science Restevs (Schaar y Wolin, 1963; Storing er af. 1963) 124 {r-J. poems crticar le eleccién de ese mistho fincomo sen- sato en fa prictica |... 0 como un sin sentido a a vista de hus condiciones cxistentes». Al elaborar su argumento sobre ka, formas en las que los medios pueden tener efectos «no inten | cionados» sobre los fines, Weber (1958, p. 152) dice: J. podemios responder la pregunta: qué «costaté» el logro ck! fin deseado en términos de una pérdida predecible de otto. valores, Paesto que en Ja gran mayoria de los casos, cada mots por la que nos esforzamos «cuesta» [...] algo ent este sentide, el peso de la meta en términos de consecuencias no intencir nadas no puede omitiese de ta deliberacisn de personas qi bran con tn sentido de Ja responsabilidad |...|. }La ciencis puede hacer que uno] se dé cuenta de que toda accidn, y nate ralmente toda inaceién, implica entre sus consecuencias bv adhesin de cicttos valores y [.... lo que con tanta frecuencia 5e pasa por alto, el rechazo de otros. [Pero junto a este analisis doble de medios-fines, Weber (ii dem) sefiala que la ciencia nos puede capacitar pata clarifica | / nuestras metas y comprender su significado} «Lo logramos al hacer explicitas y at desarrollar de manera lgicamente con sistente las “ideas” que [...] subyacen en el fin de que se trate Es evidente por sf mismo que una de las tareas de cualquies ciencia de la vida cultural es legar a una comprensién racio nal de estas “ideas” por las que los hombres f...] luchan». L«Pero», contintia Weber, «el tratamiento cientifico de lox; juicios de valor puede no s6lo comprender y analizar con ‘empatia los fines deseados y los ideales que Jes subyacen; tant bién puede juzgarlos criticamente» de acuerdo con su con sistencia intera, ha cet: pada €f lugar de la «intelligentsia destigadan. de Mannbeim 7 como garantia del debt de biisqueda de 1a objetividad (profe sionalismo en el sentido dé pertenencia a asociaciones-profe-| sionales, acreditaci6n y revisit por otros miembros de la pro- fesidn en el reclutamiento yta praclica académica, etc.). En «| momento er que Webét y Mannheim presentaban estas ideas. las asociaciones profesionales en Jas ciencias sociales y, en par ticular, en la ciencia politica y la sociologia se encontraban © 129 bah re Ha que continiie siendo el objetivo tanto de los neomarxistas contempor4neos como de otros eriticos de «izquierda». Esta polémica contra la «neutralidad ética» y la «byisque- da de la abjetividad» ha sido Tevada a cabo desde distintas perspectivas, La Escuela de Frankfurt, de la que nacié la «teorfa critica» —inspirada por el te6rico marxista Lukacs y ditigida por Max Horkhieimer, Theodor Adorno, Herbert Marcuse y, en la actualicad, por Jiirgen Habermas-, mantiene que la investi- gacién politica es un aspecto L. de una situacién total capturada en el proceso de cambio social [...l¢.0s positivistas no comprenden que el proceso de {seaman io no puede sepacarse de la luca histGrica entre fos humanos y el mundd7iLa teorfa ta lab -enlzemezclados en los procesoé de Ia vida sock no puede maintenerse-al margen, cor(émplando, réflexionan- do y describiendo pasivamente la «sociedad o la enaturaleza») (Held, 1980, pp. 162 ss.). [Una reciente formulacién de Habermas (1992, pp. 439 ss.) + Feafirma esta perspectiva de la unidad entre la teorfa y la «ptaxisn.La influencia de este punto de vista queda reflejada por la penetracin profunda de visiones similares en los estu- dios de 4rea sobre Latinoamérica, Africa y otras, bajo el nom- bre de «teoria de la dependencian, durante los afios setenta y ochenta (Packenham, 1992). 4Cémo podemos tratar a la academia marxista y neoinar- xista en esta aproximacién ecléctica y progresiva de ta histo- rin de la ciencia politica? De hecho, esta literatura es muy con- siderable, alcanzando muchos cientos de voltimenes y un enorme mimero de articulos eruditos. Un ejemplo del muy importante lugar que parte de esta obra debe tener en la histo- tia de la ciencia politica son los importantes estudios de base empitica sobre clase y politica que fueron en gran medida et +. producto de los académicos marxistas y neomarxistas. Sin tye uc aunque ef marxismo dirigié la.atencidn hacia el poder : lexplicativo cel desarrollo econémico y de la estructura social, i i a 130 tes C uretigion, let Ia etnia, el context internacional, elliderazgo, indi vidal Ta ‘contingencia y ef ui concepcidn del desarrollo, ‘FiiSmiico exa demasiado simplificada y primitiva, Al produ cir la economfa moderna una fuerza de trabajo cada vez diversificada e internacionalizada, la capacidad de fos acadé micos marxistas para percibir y ponderar de manera adecual» las variables econémicas, sociales y politicas se atenu6. De esta manera, aunque las distintas escuelas marxistas aumentaron considerablemente la cantidad y la clase de evidencia disp: nible para los académicos de la historia y la ciencia social, I6gica inferencial era seriamente defectuosa ¢ inadecuada p: la falsacién. Eric Hobsbawm (1962, 1987, 1994) y otros hi toriadores marxistas (Hill, 1982; Hilton, 1990; Thompson 1963) hacen una gran contribucién sobre el siglo XIX y ante tiores a la historia académica, pero tienen dificultades en su esfuerzos para interpretar y explicar el xx (Judt, 1995). 2. Maximalismo cientific de la eieccién racional El enfoque de la eleccién racional ~llamado de varias for mas aera Totiiiaby, «leorfa positivay, «teoria de la eleccién piblica» o «teorfa de la eleceidn colectivay— es predominante mente una entrada lateral en la ciencia politica desde tarecs nomia. Politélogos como Pendleton Herring, V. O. Key Ji. + Elmer Schattschneider (Almond, 1991, pp. 32 ss.) habfan uli lizado metéforas econdmicas.} Pero fueron los-economists ~Kenneth Arrow, Anthony Downs, Duncan Black, James Buchis ugo’y Gordon Tullock, y Mancur Olson~ quienes aplicaron pri mefo los modelos y métodes esendmicos al artitisis de temas politicos como las elecciches, et: yoto en comisiones y cas ras fegislativas, la teorfa de las grupos de interés y demés" Lin la édicién de 1993 de Potitical Science: The State of the Disc? pline, el capitulo que trata de la «teor‘a de la eleccién racional fox : el enfoque ® Antow, 1951; Downs, 19: Olson, 1965. Hack. 1958: Buchanan y Tullock, 1967 13 -6i6n racional ha:cambiado de manera funda Ja que Ja disciplina deberfa proceder al estudiar la politica y al formar a los estudiantes» (Lalman et al., 1993). Este enfoque mantiene la perspectiva de una teoria de la ciencia politica acumnulativa y unificada ~parte de una teoria de la ciencia social formal y unificada— basada en los axio- mas o las asunciones comunes que se derivan esencialmente de la ciencia econémica. Estas asunciones consisten en que los “ e/X% Jseres humanos son egoisias, maximizadores, materialistas y we fonts pt ATE a Sus defensores sos- tienen que de tales prémisas se pueden deducir-hipotesisres- pecto a.cualquier esfera de la actividad humana! desde deci- oy 4 oe siones sobre qué comprar y cértio pagarlo, ¥ a quién votar, hasta decisiones sobre con quiéi casarsé, cudiitos hijos tener, cémo como deberfan negociar y formar alianzas-tas-naciongs-etc\La teorfa es parsimoniosa, idgicamente consistente, matematica, Y prefiere los métodos experimentales a los observacionales ¢ inductivos para comprobar las hipstesis. Estaes la versién ambiciosa, maximalista, del enfoque que podemos encontrar en Ja contribucign al volumen Stare of the Discipline IT que acabamos de citar (Lalinan er al., 1993), en «The Emerging Discipline of Political Economy» (1990) de Peter Ordeshook, en «Political Science and Rational Choice» (1990) de William Riker, en «Toward a Unified View of Eco- nomics and the Other Social Sciences» (1990) de Mancur Olson, as{ como en otros autores de este géneto.[Este enfoque antiene que hay una discontinuidad en la historia de la cien- cia‘politica, segin tacual todo Jo que ocurrié antes hay que precientifico! Su visién del futuro de Ja disciplina | | | | | | . mn deberfan negociar y formar coal un cuerpo acumblativo de teoria formal, interna- } e lgica'y consisiente, capaz de explicar la realidad poli- ‘lativamente pequeTio dé axiomas y pro- acon un nikinero igunos autores muy eminentes de este movimiento no compatten estas expectalivas maximalistas. En la cuesti6n del 132 la, materialista y tacional. fHace ya ti ‘tiedman (1953) mantuvo la postura dé que era indiferente si esta asuncién téner distintas versiones de 1a |Es interesante que unc aE 108 pioneros de la teorfa politica de la eleccicit racional, Ant- hoay Downs, se haya apartad Politicé todeiad tit ondémic dose tio en un importante trabajo sobre valo- tes sociales y democracia, que asume la importancia de las ins- tituciones politicas para las decisiones politicas, y la importancia de la socializacién politica de las elites y los ciu- dadanos en el uso y el perfeccionamiento de las instituciones politicas (Downs, 1991). Habiendo perdido contacto con las, instituciones debido a la estrategia reduccionista seguida por esté movimienté, ahora Ja mayoria de sus practicantes estan.» la busca de las instituciones (We sina: infra, cap: 28). ~ Robert Bates (1990), uri pionero en Ia aplicacién de la teort de la elecci6n racional al estudio de los paises en desarrollo, est a favor ahora de una aproximacién ecléctica al andlisis politico. «Cualquiera que trabaje sobre otras culturas sabe que las créénicias y Jos valores de la gente importan, asi como también las caracteristicas distintivas de sus instituciones». Bates quiere combinar el énfoqiié de Ia econorhia politica con elestudio de las culturas, las estructuras sociales y las institu- ciones. «Un atractivo importante de las teorias de la eleccidn yla interaccién humana, que esta en ef mticleo de la economia politica contempordnea, es que ofrece las herramientas para conectar causalmente los valores y las estructuras con sus con- secuencias sociales». Esta versién menos heroica de la teorfa de la cleccién racio- nal tiene bastante continuidad con Ja asi Hamada ciencia poli- tica «conductista». ¥ asf se la contempla también en esta ver~ sién de la historia de la ciencia politica. Su aproximacién 133 Peemstnuccién de hipsiesis a partir del conocimiento empirico profundo, como reclaman algunos de sus devotos. Green y Sha- piro (1994, p. £0) sostienen que |..Jel formalismo no es una panacea para los males de la cies cia social, En realidad, la exposicidn formal ni siquiera garan- (iza un pensamiento claro. Las teorfas formalmente rigurosas pueden ser inexactas y ambigias st Sus Feferentes cmpiricos icados. Ademis, Ia formalizacién no puc~ de ser un fin eff misma: por muy parsimoniosa y analitica- mente cetrada que sea una teotta, su valor cientifico depende de lo bien que explique los datos relevantes yf En una importante critica a la literatura empitica produci- da por el enfoque de Ja eleccién racional, Green y Shapiro (1994, p. 10) concluyen: — {va] se ha aprendido poquisimo. Parte de la uificultad provie- ne de la absoluta escatez de aplicaciones empftieas: Ins defen- sores de la eleccién racional parecen mids interesados en la ela- boracién de teorfas, dejando paca después, o para otros, el lioso asunto de la comprobacién empfrica, De acuerdo con nuestra interpretaciGn. el fracaso empfrico esta también significaliv mente enraizado en la aspiracidn de los tedricos de Ia eleceisn racional a dar lugac'a teorfas universales de In politic acComo ‘una consecuencia de esta aspiracidn, creemos, la mayor pas- te det trabajo empitico inspirado por la elecci6n racional esté echado a perder por defectos metodologicos> Para escapar de esa esterilidad, Green y Shapiro aconsejan alos teéricos de la eleccién racional que: [...J resistan los impulsos de ehorro tedrico que dan lugar a una investigacidn conducida por el método. Mais fructifere que preguntat «,como podrfa explicar X una tcorfa de la eleccién racional?» serfa la pregunta motivada por el problema: «Qué explica X2», Naturalmente, ésta lievard a veflexionac sobre la importancia relativa de una multitud de posibles variables explicativas, Es indudable que el calculo estratégico sera una ind rencias en las capacidades de Ia gente y en las conlingencins de Ia ciccunstancia histérica, Debieran resistit el impulso 4 escapar de esta complejidad en lugar de consttuir modelos explicativos que la tengan en cuenta, incluso cuando esto sig- nifique una merma del rango de su aplicacidn. Nuestra reco mendacién no consiste en mis trabajo empitico y menos teoria), ,” s¢ trata de que [os tedricos se acerquen a los datos para qj teoricen de un modo empfricamente perlinente. En respuesta ala critica de Green y Shapiro, Ferejobn y Sat (1995,,p. 83) nos dicen: «Aspirar a a unidad y 1a buisqueda de explicaciones universalistas ha espoleado e] progreso en todas Jas ciencias. Al excluir el universalismo por tazones filoséfica Green y Shapiro hacen capitular las aspitaciones explicativas de Ja ciencia social. Esa capitulacién es prematura y contta producente». Por otra parte, Morris Fiorina (1995, p. 87}, mien bro del bando ms moderado y ecléctico de ja escuela de la elec- cidn racional, en respuesta a la critica de Green y Shapiro minimiza cl alcance del universalismo y ¢l reduccionismo en I comunidad de Ja eleccién racional. Reconoce que «ciertamen- te, se pueden citar académicos de la eleccidn racional que escri- ben con ambicién -si no grandiosamente— sobre la construc cién de teorias unificadas del comportamiento politico». Pero, de acuerdo con Fiorina, se trata de una pequeiia minoria, Ai mantener pretensiones extravagantes, los electores racionales no son diferentes en Jo excesivo de su propaganda a los fu- cionalistas, los te6ricos de sistemas y demés innovadores de las ciencias sociales y de las demas ramas del conocimiento acadé mico. De este modo, dos de Jos contribuidores més importan ‘es del enfoque de li eleccisn racional adoptan posiciones mvy s a une Fy defiende como una aspitacién sin ja que se veria comprometi-| ASELpHOEFeSO cienifico! et ou ro ofrece media disculpa por.la arrogancia de-esta.corriente, retirando la otra mitad de Ja dis culpa con la razén de que «todo ei mundo lo hace», Ta polémica sobre las mayotes aspivaciones deFenfoque« {a eleccidn racional nos induce a recoger sus logros en tue: 135 “poiftica ¥ reconociends 1a positiva contri que deductivo formal al arsenal de las metodologias, duras y blandas, que estén a nuestra disposicidn en nuestros esfuerzos por interpretar y explicar el mundo de la polltica-Pot asi decie: . Jo, el movimiento para penetrar lateralmente la ciencia politica eit muchos casos, adquitir el conocimienito de los campos ist ¢ propone.transformar, ha.llevade inevitable-. lominada por el método y. registro ’ jtusirative de logros, en lugar dea una estategia centrada en as, en la que los métodas deductivos.formaies.._ Conclasién: Los recientes historiadores de Ia ciencia politica a los que se ha citado nos piden que adoptemtos un punto de vista plura- lista sobre Ja ciencia polftica. La Methodenstreit guerra meto dolégica- de los setenta y los ochenta ha acabado, segxin ellos, en tablas, Se ha rechazado la idea de una disciplina continua, lorientada errtorno a un sentido compartido de identidad, Hay ltantas historias de la ciencla politica ~dicen- como enfoques Jdistintos en ta disciplina. Y las relaciones entré estos distintos lenfoques son de aislamiento, No hay ningun terreno académi co compartide., en All y Shepsle, 1990, pp. 9-30. 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