TLÁLOC ¿QUÉ?

Boletín del Seminario de

Año 4

N° 15

Julio-Septiembre 2014

2

UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO
José Narro Robles

Las opiniones expresadas en Tláloc ¿Qué? Boletín del

Rector

Seminario El Emblema de Tláloc en Mesoamérica son
responsabilidad exclusiva de sus autores.

Estela Morales Campos

Tláloc ¿Qué? Boletín del Seminario El Emblema de Tla-

Coordinadora de Humanidades

loc en Mesoamérica es una publicación trimestral del
Proyecto PAPIIT: IN401614, Entidades Acuáticas en

Renato González Mello

América: Las Primeras sociedades, del Instituto de In-

Director del Instituto de Investigaciones Estéticas

vestigaciones Estéticas de La Universidad Nacional
Autónoma de México, Circuito Mario de la Cueva s/n,

María Elena Ruiz Gallut

Ciudad Universitaria, C.P. 04510, México D.F. Tel. 5622

Titular del proyecto

-7547 Fax. 5665-4740.
seminario.tlaloc@gmail.com

María Elena Ruiz Gallut
América Malbrán Porto
Enrique Méndez Torres
Editores
América Malbrán Porto
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del título, Dirección General de Derechos de Autor,
Secretaría de Educación Pública, número

( en

Consejo Editorial:

trámite ) . Certificados de licitud de título y de con-

Jorge Angulo Villaseñor

tenido, Comisión Certificadora de Publicaciones y
Revistas Ilustradas, Secretaría de Gobernación,

Marie-Areti Hers

números, ( en trámite ) , ISSN ( en trámite ) .

Alejandro Villalobos
Patrick Johansson K.

Portada y viñeta: Lámina 2 Códice Nutall. Zelia Nutall, Códice Nutall, Reproducción del Facsimile
Editado por el Museo Pebody de la Universidad de Harvard. La Estampa Mexicana, México.1974.

3

CONTENIDO

Presentación

p. 6

La máscara teotihuacana
Margarita Muñoz Fuentes

p. 8

Tláloc en el Templo Mayor. Ollas, jarras y almenas
María Isabel Mercado Archila

p.19

Las representaciones de concha en la Matrícula de Tributos
América Malbrán Porto

p. 29

Sesiones del Seminario

p. 52

4

5

PRESENTACIÓN

E

n este número Margarita Muñoz Fuentes analiza el aspecto plástico de la intención de las mascaras fabricadas por los teotihuacanos entre los años 200 y
600 d.C. asumiendo que también es el reflejo del rostro del hombre teotihua-

cano.

En el segundo artículo María Isabel Mercado Archila estudia y clasifica ollas y jarras localizadas en las excavaciones del recinto ceremonial, conocido como Templo Mayor de
Tenochtitlan, a través de la variabilidad de los atributos conocidos que distinguen a la
deidad mexica de la lluvia, anteojeras, bigotera y colmillos.

En el tercer articulo América Malbrán Porto elabora un profundo análisis de los materiales malacológicos que están pintados en el códice conocido como Matricula de Tributos.
Estos elementos aparecen pintados en tres formas, ya sea como objeto tributado a los
grupos de la Triple Alianza; como elemento toponímico de los poblados tributarios y como glifos de nombres propios. Con este artículo podemos acercarnos al uso y manejo
que tenia la sociedad mexica de estos objetos.

Como en cada número terminamos este número con imágenes de sesiones de nuestro
seminario.

Los Editores

6

7

LA MÁSCARA TEOTIHUACANA
Margarita Muñoz Fuentes1

Consideraciones generales

P

ar t iendo

del

c onc ept o

de

«integración plástica» descrito
por la Dra. Beatriz de la Fuente

(2003) la pintura mural prehispánica no
existiría sin la arquitectura que junto con la
escultura forman frecuentemente un todo
indisoluble.
“Cuando las civilizaciones comenzaron a
establecerse, existía una voluntad colectiva por expresar credos y costumbres de
modo integral, por lo que los artistas y artesanos de entonces quizá sumaban esfuerzos en
sus trabajos sin separar sus acciones, como ocurre
actualmente(…). El uso de términos para designar las
disciplinas que hacen de las artes visuales una contundente integración plástica se inició en los tiempos romanos
quizá como intento por distinguir las cualidades propias entre maestros y artesanos. Así lo afirman Benedetto Croce en su Estética y Lionello Ventura en su Historia de la crítica de arte. Ciertamente, cada disciplina tiene límites y alcances. La arquitectura, la escultura y la pintura exhiben, cada una, su lenguaje particular. Su integración es un fenómeno cultural convergente y
universal” (De la Fuente, 2007:11-14).

1. Maestra en Historia del Arte por la Facultad de Filosofía y Letras, y Licenciada en Sociología, por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, de la Universidad Nacional Autónoma de México.
8

En este sentido, un primer planteamiento es

da, con relación a la escala natural, en general

considerar que la escultura de pequeñas pro-

de perfil, en la que sobresale la cabeza por en-

porciones, o escultura menor, la lapidaria, en

cima del tronco, y extremidades superiores e

general, y la máscara en particular, forma parte

inferiores, con una proporción de tres a uno

de este complejo plástico.

(Fig. 1). Aunado a esta característica, destacan

En el caso de la cultura teotihuacana, la

los rostros y el contexto en el que se les repre-

máscara tiene una función específica al desve-

senta: por un lado, son rostros sin una expre-

lar el rostro del hombre teotihuacano, imagen

sión personalizada, que en muchos de los ca-

que se complementa con la figura humana re-

sos constituyen una transfiguración zoomorfa

presentada en la pintura mural y la escultura

(Figs. 2 y 3) o fitomorfa que dan más cuenta de

monumental, tanto por su forma e intencionali-

su función social, ceremonial o mítica.

dad, como por la técnica, los materiales usa-

La máscara teotihuacana, por el contrario,

dos, y el contexto y uso que se les atribuye.

constituye el prototipo del rostro teotihuacano;

En el caso de la pintura mural, la figura huma-

su escala cercana a la natural, tiene dimensio-

na se caracteriza por ser una figura achaparra-

nes que van entre 20 y 28 cm. de alto, las pie-

Fig. 1 Teopancaxco, Sacerdote frente a disco solar, según Peñafiel, en Gamio 1922.

9

Fig. 2. Zacuala, caballero tigre.

Fig. 3. Zacuala, figura frontal Quetzalcóatl rojo. Según Séjournè, 1959.

10

zas grandes, y entre 13 y 19 cm., las más pe-

tihuacano, de su expresión, de su forma de ser

queñas, por 27 de ancho (Fig. 4).

y de pensar, de sus valores; la fuerza de esta

El momento de producción de las máscaras

identidad plástica es una característica que so-

teotihuacanas corresponde a las fases Miccao-

bresale si se considera que la sociedad teo-

tli, Tlamimilolpa y Xolalpan, entre los años 200

tihuacana estuvo integrada por distintos grupos

y 600 d.C., el período de mayor esplendor de

humanos provenientes de las diversas regio-

la ciudad, caracterizado por el desarrollo urba-

nes de Mesoamérica, Maya, Mixteca (Fig. 5),

no, social, económico e ideológico, cuando su

Costa del Golfo y Occidente.

presencia se extendió sobre todo en el Centro,

Un primer planteamiento es el carácter natura-

Sur y Sureste, en las regiones Mixteca y Maya,

lista del arte y filosofía del hombre teotihuaca-

incluyendo Guatemala.

no, reflejado en sus diversas expresiones

Frente a la falta de información escrita sobre el

plásticas. Los diferentes rasgos humanos ex-

grupo humano que dio origen a la sociedad

presados en sus rostros a través de las másca-

teotihuacana, la máscara nos revela un rostro,

ras, así como por la integración de elementos

una imagen del prototipo físico del hombre teo-

representados en la pintura mural, una suerte

Fig. 4. Máscara teotihuacana 1, Museo Nacional de Antropología. Foto:
Margarita Muñoz Fuentes, 2011.

11

Fig. 5. Máscara mixteca, Museo Nacional de Antropología. Foto: Margarita Muñoz Fuentes, 2011.

de mimetización en donde la figura humana se

bre, cuando despierta, „vuelve a su rostro‟,

fusiona con los componentes y fenómenos de

„recobra su rostro‟, „adquiere rostro‟. Aca-

la naturaleza terrestre (flora y fauna/tierra y

so, si nos aplicamos a este concepto, en-

agua) y astronómica (el sol, la luna, las estre-

contraremos la orientación que buscamos.

llas), aspectos que reflejan una visión y una

Dos son, fundamentalmente, las acciones

filosofía integrada y compleja del mundo y del

que definen al despertar: abandonando el

universo, producto de una mirada profunda de

olvido y la soledad del sueño, el hombre,

su entorno, resultado de la observación de mi-

primero, recuerda y recobra la consciencia

les de años de peregrinación, y de construc-

de sí mismo y del mundo; luego, recupera

ción colectiva de la vida social.

el poder de relacionarse con éste; de rela-

Lo anterior, me permite plantear el carácter di-

cionarse con el mundo que está a su alre-

ferenciado de las expresiones plásticas del

dedor y por encima de él. De esta suerte,

mundo teotihuacano, reservando a la máscara

si el que despierta para el hombre de Me-

el carácter íntimo de su ser, y naturaleza

soamérica prehispánica, es quien regresa

humana.

a su rostro, quien lo recobra, quien lo ad-

“De acuerdo con la etimología del vocablo

quiere, es posible afirmar que para aquel

náhuatl que significa „despertar‟, el hom-

hombre el rostro representa la manifesta12

ción de la consciencia y la facultad de en-

Estas máscaras pudieran representar a perso-

trar en relación con el mundo” (De la Fuen-

najes importantes de la sociedad teotihuacana,

te, 2003:191).

o a entidades ancestrales, pero sus contextos

Teotihuacan es la cultura que ha revelado el

de utilización y su significado quedan aún por

mayor número de máscaras en toda la región

explorar.

mesoamericana; manufacturadas con materiales diversos que destacan sus características y

Características generales

propiedades, como son la serpentina, la obsi-

Se ha dicho que las máscaras presentan el

diana, la jadeita, el alabastro, el travertino, la

mismo tipo de rostro humano, sin ningún inten-

pizarra, así como la turquesa, la concha nácar

to de individualización desde el punto de vista

y componentes como el cinabrio, estos últimos

formal. En términos generales tienen una for-

utilizados como elementos decorativos para

ma geométrica y abstracta con bordes redon-

dar significados simbólicos y estéticos a las

deados y sus rasgos son muy parecidos: ojos

imágenes. Sin embargo, de acuerdo con Jane

de forma ovalada y alineados horizontalmente,

M. Walsh (2003), sólo doce máscaras han sido

cejas alargadas, nariz recta ligeramente ancha,

encontradas en contexto arqueológico, a lo lar-

boca entreabierta que deja ver los dientes, ore-

go del siglo XX. En 1906, Leopoldo Batres

jas rectangulares y la representación de la fon-

halló fragmentos de tres máscaras al sur de la

tanela vigmática en la frente.

Pirámide del Sol; Sigvald Linné, en 1932, loca-

La decoración parece variar con más frecuen-

lizó fragmentos de una máscara; Rubén Ca-

cia, aunque son pocos los ejemplares en los

brear Castro encontró tres máscaras más cer-

cuales se ha conservado. En algunos casos

ca de la Ciudadela, en la década de 1980

llevan incrustaciones de pirita, obsidiana o con-

(Ídem.).

cha, particularmente en la zona de los ojos o

Además de éstas, en la década de los 30, José

dientes (Matos Moctezuma, 2012:181-182) y

García Payón localizó una máscara inacabada

en raras ocasiones están pintadas o incisas

en Malinalco; mientras que en excavaciones

sobre las mejillas. También pueden mostrar

del Templo Mayor, se encontraron dos másca-

una decoración de mosaico con turquesa.

ras completas y dos fragmentos (Ibíd.:63-64);

La mayor parte presenta perforaciones al re-

el resto, muchas de ellas, como resultado del

verso y sobre los costados, probablemente pa-

saqueo, se encuentran actualmente en colec-

ra permitir que fueran sujetadas a algún ele-

ciones privadas.

mento y lleva los lóbulos de las orejas perfora13

das. No parecen haber sido destinadas a su

XIX.

uso como máscaras debido al peso de las pie-

Esta máscara presenta varias anomalías:

zas y al hecho de que los ojos no tienen aber-

no tiene orejas y la boca y las fosas nasa-

turas.

les están taladradas de lado a lado. La par-

Una interpretación más, plantea la necesidad

te trasera de la máscara es realmente ex-

que tuvo el hombre teotihuacano de preservar

traordinaria: se aserraron varios surcos ver-

su rostro -como el elemento más característico

ticales en cada lado y uno a lo largo de la

de su ser-, de trascendencia social frente a la

parte superior. En el centro tiene taladrada

inevitable pérdida de los rasgos físicos des-

una gran cavidad redonda, de 3 cm aproxi-

pués de la muerte, práctica no exclusiva de es-

madamente, y dos más pequeñas a los la-

te grupo si consideramos las máscaras que se

dos, de 8 cm de diámetro cada una, para

obtenían de los rostros de ciertos personajes al

formar las fosas nasales, y otra gran cavi-

momento de morir en la cultura occidental, con

dad oval alrededor de la boca acierta. A di-

lo que perpetuaban su imagen; la diferencia

ferencia de otras máscaras conocidas de

radica en que en Teotihuacan esta práctica fue

Teotihuacan, las aberturas de la nariz y la

más generalizada.

boca aparentemente permiten respirar y

Un testimonio de su posible traslado y reutiliza-

hablar. […] Al buscar máscaras similares…

ción lo constituye una máscara de la Colección

descubrí que en la Ofrenda 82 del Templo

2

Poinsett , que junto con seis máscaras más se

Mayor hay otra que también tiene la boca

han exhibido en el Museo de la Universidad de

taladrada. […] A partir de estos hallazgos

Pennsylvania, en Filadelfia, desde 1830.

se puede concluir que los aztecas, entre los

“Dos de esta máscaras están labradas en

primeros excavadores no oficiales de Teo-

travertino y otras dos más en serpentina

tihuacan, modificaron ciertas máscaras, por

azul verdosa. Los detalles extraños de una

razones desconocidas y rituales, para que

máscara de serpentina llamaron mi aten-

aparentemente pudieran ser portadas en el

ción la primera vez que la examiné; creí

rostro

que se trataba de una pieza falsa del siglo

ellas” (Walsh, Op.cit.:64).

y

se

hablara

a

través

de

Metodología
Con base en el análisis que realiza la Dra.

2. Entre 1928 y 1930, Joel Roberts Poinsett, primer embajador de los Estados Unidos en México, reunió una de
las primeras colecciones no autorizadas sobre Teotihua-

Beatriz de la Fuente en su estudio Rostros en
14

la plástica prehispánica, Peldaños de la Con-

“En los rostros se advierten no sólo las

ciencia, sobre la máscara teotihuacana (De la

más variadas y sutiles expresiones de la

Fuente 2003:191, 207-210), me propongo esta-

conciencia, sino también se revela el

blecer una especie de diálogo a la distancia y

lenguaje plástico de la cultura en cuyo

en el tiempo, destacando aspectos, caracterís-

seno fueron realizados” (Ibíd.:192).

ticas y/o reflexiones que tienen como base, la
mirada directa a una serie de máscaras.

Comentario: En el proceso de asentamiento y

Para esto, he realizado una breve revisión do-

de desarrollo de la sociedad teotihuacana en

cumental de las imágenes localizadas en libros

particular, y de Mesoamérica en general, la

especializados, particularmente de las másca-

producción plástica jugó un papel fundamental

ras antropomorfas disponibles que se pueden

en la construcción de su propia imagen y, por

apreciar directamente en el Museo Nacional de

lo tanto, de su ideología, proceso que llevó a la

Antropología y el Museo de Sitio, en Teotihua-

creación de una «identidad» propia reflejada

can -de las que guardo las mejores impresio-

en

nes para realizar este ejercicio de análisis y de

(arquitectura, pintura, escultura, cerámica) y,

reflexión -, con el propósito, finalmente, de des-

dentro de ellas, la elaboración de la máscara,

tacar lo que considero son los aspectos más

como una forma de idealización del ser huma-

significativos de la máscara teotihuacana, co-

no. Proceso que requiere, para su análisis e

mo expresión plástica, y obtener algunas con-

interpretación, de una deconstucción de nues-

clusiones.

tros propios conceptos de individualidad e

s us

dif erent es

manifes taciones

identidad.
Mi primera impresión al mirar las imágenes fue

Desarrollo
1. El primer planteamiento que se expone

la de estar frente a la expresión de los más

es el relativo a la recuperación y/o construc-

profundos sentimientos y posturas humanos

ción de la memoria, del despertar y final-

como son la serenidad, la tristeza, la incerti-

mente a la creación de la consciencia, a

dumbre, la indefensión, el temor, el miedo, la

través de la imagen del rostro, del enfrenta-

alegría, la fortaleza, la belleza, la perfección.

miento con uno mismo -como manifestación

2. “Aunque el rostro humano es perfecta-

de esa consciencia-, que se está en condi-

mente reconocible como tal en la imagine-

ciones de entrar en relación con el mundo:

ría precolombina hay, sin embargo, diferentes modos de representarlo. En un ex15

tremo están los rostros retratos, aquellos en

cepto

occidental

y

contemporáneo

de

los cuales no cabe duda que intentan re-

«anonimato», imprimiéndole un carácter de

producir con la mayor fidelidad posible los

identidad.

rasgos físicos, los gestos y la expresión de

3. “Es el estilo mesoamericano más vigoro-

un individuo” (Ídem.).

so, más definido, más totalmente inconfun-

Comentario: En el caso de las máscaras teo-

dible […]. Se ha dicho que lo determina una

tihuacanas, como en toda obra de arte, los ma-

voluntad artística en la cual predominan las

teriales como las técnicas utilizadas estuvieron

formas geométricas y abstractas […]. La

al servicio de la expresión plástica. En ellas

tendencia por acentuar la horizontalidad de

hay una gran variedad de materiales, texturas

los rasgos se convierte en un atributo for-

y colores que, junto al dominio de la técnica,

mal distintivo, y contribuye a darles su as-

encontramos piezas de una gran manufactura

pecto característico, apacible y sereno […].

con una gran expresión plástica y estética.

El sintetismo de los rasgos en favor de las

Las técnicas utilizadas son la devastación, el

formas geométricas generaliza los rostros;

lascado, la percusión, el acanalado - hundi-

las facciones se reconocen, pero el indivi-

miento con el que se provoca efectos de claro

duo está ausente. Las frentes planas se

oscuro -, el esgrafiado y pulido, así como la in-

extienden como bandas: los arcos superci-

crustación de materiales como la turquesa, ma-

liares describen líneas rectas, los ojos se

dreperla, concha nácar y obsidiana en ojos y

representan esquematizados por líneas

boca. Técnicas que crean una tendencia al bul-

perfiladoras de oquedades en espacios

to redondo y, con ello, una idea de profundidad

que siguen la línea del horizonte, y en ese

oblicua o inclinación, lo que deja ver su conoci-

mismo sentido se desplaza también la boca

miento de la anatomía y de la naturaleza

de labios finos y delgados. El contorno que

humana.

enmarca los rasgos es, por lo general, un

Como en el caso del retrato convencional en

trapecio cuya base mayor corresponde al

pintura y fotografía, la máscara logra expresar

límite superior de la frente […]. El prototipo

el espíritu del ser humano; en el caso de los

empezó a establecerse, posiblemente, en

teotihuacanos, un espíritu singular y colectivo

la fase II de Teotihuacan - hacia el siglo III

al mismo tiempo, despersonalizado pero uni-

de nuestra era - con las figurillas tipo retra-

versal, un arte expresivo y conceptual vincula-

to y de danzantes que acusan en sus ros-

do a la vida y la muerte que trasciende el con-

tros
16

algunas

de

esas

característi-

cas…” (Ibid.:206).

tihuacanos aniquiló los afanes individualis-

Comentario: Con relación al carácter geometri-

tas, pero integró la comunidad más podero-

zante y abstracto descrito, considero que exis-

sa de Mesoamérica y determinó un estilo

te una tensión constante entre él y la tendencia

artístico que impuso sus cánones durante

a la redondez en pómulos, nariz, labios abier-

aproximadamente cinco siglos, entre el año

tos y mentón que le dan movimiento y dinámi-

300 y el 900 de nuestra era” (Ibíd.:210).

ca a su expresión.

Comentario: Contraponiendo los conceptos de

4. “Siguiendo estos patrones hay, en la ima-

individualidad y expresión personal por el de

ginería teotihuacana, rostros y máscaras

identidad colectiva, las máscaras teotihuaca-

que se ornamentan con fajas de colores o

nas permiten visualizar los rasgos de un proto-

con grandes narigueras colgantes en forma

tipo físico y psicológico predominante y, en

de mariposa y enormes orejeras circulares.

ocasiones, diferencias y/o particularidades que

En ocasiones llevan también vistosos toca-

pueden atribuirse a mestizajes posibles que si

dos. La decoración enriquece la apariencia,

bien no expresan un carácter individual, como

pero no altera su orden y equilibrio simétri-

se conciben en el mundo occidental, permite

co.

distinguir los rasgos físicos y emocionales del

5. Hay también rostros que representan a

hombre teotihuacano.

hombres viejos; se reconocen por las arru-

En este sentido, la investigación cada vez más

gas que los surcan alrededor de los ojos,

integrada de las diferentes expresiones plásti-

cruzando las mejillas y conformando los

cas y estéticas del lugar invitan a renovar la

pliegues a los lados de la boca y en la bar-

mirada y los métodos para tratar de entender

billa. Por lo general van ornamentados con

el por qué nos sigue fascinando y conmovien-

llamativos tocados que simulan plumas y

do su « presencia », tal vez por la necesidad

bandas y arillos y placas de formas diver-

de encontrar un rostro propio, la conciencia, en

sas. […] no muestran atributos que preci-

la búsqueda de identidad humana, una forma

sen su identidad como deidades. Se incor-

de vincularse con el mundo, de otra manera.

poran dentro de los conjuntos plásticos determinados por convenciones estilísticas,

Bibliografía

pero no se advierte en ellos rasgo alguno

De la Fuente, Beatriz

de individualidad o de expresión personal

2003 “Peldaños de la Conciencia. Rostros en

[…]. La profunda religiosidad de los teo-

la plástica prehispánica” en Obras, To17

mo I. El arte, la historia y el hombre. Ar
te Prehispánico de México: estudios y
ensayos. El Colegio Nacional, México.
Pp.207-210.
2007 “En torno a la integración plástica” en
Museo de Murales Teotihuacanos. Beatriz de la Fuente. Instituto de Investigaciones Estéticas, Universidad Nacional
Autónoma de México, México. Pp.11-23.

Matos Moctezuma, Eduardo
2012 Teotihuacan, La metrópoli de los dioses,
México. Fondo de Cultura Económica.

Walsh, Jane M.
2003 “Máscaras teotihuacanas. De Teotihuacan a Filadelfia en 1830” en Arqueología
Mexicana. Vol. II, Núm. 64, noviembrediciembre, Editorial Raíces, México. Pp.
62-64.

18

TLÁLOC EN EL TEMPLO MAYOR.
OLLAS, JARRAS Y ALMENAS
María Isabel Mercado Archila1

L

os atributos de la deidad mexica Tláloc han estado relacionados principalmente con tres
elementos: Anteojeras, bigotera y colmillos. A tal grado es la referencia que a objetos portadores de estos elementos se les ha denominado “Ollas Tláloc”, “Jarras Tláloc” o

“Almenas Tláloc”.
El Museo del Templo Mayor, como resultado de las diversas temporadas de trabajo en el sitio, ha
logrado tener bajo su custodia un corpus de más de 40 piezas de este tipo (ubicadas en salas de
exhibición y en bodega), sin embargo y después de un exhaustivo registro fotográfico, se determinó
que entre las piezas estudiadas las anteojeras no eran idénticas, las bigoteras tenían diferentes formas y los colmillos variaban en cuanto a tamaño, número y acompañamiento de dientes. De la misma forma, se observó que los objetos de estudio compartían materiales, pigmentos así como técnicas de manufactura.
Por lo anterior, la intención de este trabajo es reportar y clasificar las diferencias señaladas con anterioridad, así como especificar otros elementos presentes, compartidos y no compartidos, entre los
objetos que conforman el corpus, con la intención de proponer o definir qué otros atributos podrían
estar ligados a la deidad mexica de la lluvia.

Ollas Tláloc
Sahagún señala en su crónica de las fiestas del sexto mes llamadas Etzalcualiztli, dedicadas a los
dioses de la lluvia:
Acabando de matar a éstos, luego tomaban todas las ofrendas de papel y plumajes y piedras
preciosas y chalchihuites, y los llevaban a un lugar de la laguna de Pantitlán, que es frontera
de las ataranzas. También llevaban los corazones de todos los que habían muerto, metidos
en una olla pintada de azul y teñida con ulli en cuatro partes (Sahagún, 2002:206).

1.UACM Academia Arte y Patrimonio Cultural /Integrante del Seminario de Tláloc de la Dra. Ma. Elena Ruíz Gallut, en el
Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM desde 2008.
19

Durante las excavaciones del Templo Mayor se

Sahagún también las relaciona con los montes

han encontrado olla pintadas de azul con ante-

de donde se creía salían las nubes de lluvia: Y

ojeras, nariguera y colmillos aunque es impor-

también decían que los montes (Tlalocan)

tante señalar que la nariz se conforma de una

están llenos de agua y por fuera son de tierra,

especie de cuerdas enroscadas y en algunas

como si fuesen ollas grandes de agua o como

de ellas se puede apreciar como ese enrosca-

casas llenas de agua (Ibíd.:1134).

do continúa hasta las cejas llegando a rematar

López Lujan (2009) señala que fueron encon-

en cabezas de serpiente (Fig. 1).

tradas en el Templo Mayor 6 ofrendas en la
parte correspondiente al santuario de Tláloc
las cuales contenían: una olla globular y un cajete de cerámica así como varias cuentas de
piedra verde. Con antelación a su enterramiento las ollas y cajetes fueron salpicados con pigmento azul. Dicho autor no duda en relacionar
las ollas con el culto al dios de la lluvia señalando además que los habitantes de Tenochtitlán también emplearon vasos y jarras de
cerámica o de piedra, decorados con la faz de
Tláloc

o

simplemente

pintados

de

azul.

(Ibíd.:56). Y son estas ollas, jarras, así como
también las llamadas almenas con atributos de
Tláloc, pertenecientes a las ofrendas encontradas en los trabajos realizados en Templo Mayor las que se analizan en este trabajo.
Fig.1. Olla Tláloc. Pintada de azul, anteojeras, nariguera azul, colmillos en rojo-naranja, nariz enroscada que continua hasta la ceja. Tocado en forma de
corona.
Foto: Isabel Mercado. 2011,
Museo del Templo Mayor.

Descripciones:
Se describirán primeramente los diferentes tipos de olla Tláloc.
Un primer grupo en arcilla, olla globular con
borde recto divergente, con dos asas, una de
cada lado, presenta al parecer sólo pigmento
20

azul en toda la olla, se puede apreciar una
máscara colocada sobre la olla la cual tiene
anteojeras, orejeras cuadradas, tocado de papel, una boca remarcada como si fuera un gran
círculo sin que sea necesariamente una bigotera, sin embargo, cubre todo el espacio entre la
nariz y la boca. Tiene en lugar de la nariz un
enroscado del cual salen dos “cejas” sobre las
anteojeras, éstas se extienden hasta la sien y
suben a la altura de los ojos rematando con
una forma que asemeja una cabeza de serpiente. De la boca sólo sobresalen dos colmillos y dos lenguas. El tocado de papel es liso.
Tiene un tocado de cuadretes y un lazo en el
cual estaban delineadas una especie de plumas. Cabe señalar que en el centro de la fren-

Fig. 2. Olla azul con máscara de Tláloc.
Foto Proyecto Tláloc. Diana Muñoz.

te se presenta un orificio en forma de rombo
(Fig. 2).
Existe un ejemplar donde la máscara está hueca, es decir no está del todo pegada a la olla

Un segundo grupo de cerámica tiene un collar

(Fig. 1). Sobre el espacio que circula la boca,

de chalchihuites, éste sí distingue una bigotera

se distinguen una serie de figuras conformadas

mixtilínea donde la parte que cubre la boca es

por dos líneas y una elipse (II o II o II o) que

angulosa y después sobresalen dos largos

aparecen también en el enroscado de la nariz

ganchos casi en forma de “U” que rematan en

incluido el remate sobre las anteojeras. Cabe

forma de cabeza de serpiente. Este grupo pre-

señalar que la ceja es tan larga que baja hasta

senta en la boca 4 largos colmillos. Cabe seña-

las sienes de la máscara y vuelve a cubrir la

lar que el tocado de papel y el tocado de plu-

ceja. El tocado tiene forma de corona y es tridi-

mas están en relieve. No existe lengua visible.

mensional. En el centro de la frente presenta

En el centro de la frente presenta un orificio en

un orificio en forma de “V” invertida.

forma de rombo (Fig. 3).

21

Fig. 4 Olla esgrafiada con nariz tridimensional. Foto
Proyecto Tláloc. Diana Muñoz.

Fig. 3. Olla con máscara y Chalchihuites. Foto proyecto Tláloc. Diana Muñoz.

Un siguiente grupo de arcilla, también en color

Otro grupo en arcilla tiene como peculiaridad

azul, se distingue por tener la figura del perso-

que toda la figura está esgrafiada incluida la

naje esgrafiada en la propia olla, tiene anteoje-

nariz. Contiene todos los atributos que el grupo

ras, orejeras cuadradas, la boca marcada sin

mencionado anteriormente sin embargo, el to-

bigotera y sólo la nariz enroscada está presen-

cado de plumas y el tocado de papel están pin-

te de forma tridimensional, sin embargo, las

tados en color blanco y las orejetas cuadradas

cejas sobre las orejeras que salen del propio

tienen dos líneas en rojo y amarillo. No presen-

enroscado están esgrafiadas solamente. El to-

ta orificio en la frente (Fig. 5).

cado de plumas está esgrafiado también y no

Otro grupo en arcilla nos presenta a los atribu-

tiene orificio en el centro de la frente. Es del

tos en relieve, no es una máscara dado que

tipo que sólo tiene dos colmillos y doble lengua

aparentan estar presentes como atributos pro-

(Fig. 4).

pios de la olla (Fig. 6).

22

Ahora bien, en piedra se puede sugerir un grupo de olla globular que presenta tapa, todos
los atributos se aprecian en un relieve muy
marcado: tocado de plumas, anteojeras, ceja y
bigoteras largas en forma de serpiente, cabe
señalar que las formas de las ceja y bigotera
son casi idénticas en tamaño y forma; se observan dientes y cuatro largos colmillos, se
aprecia un agujero en forma de rombo al centro de la frente. No existe lengua visible. Cabe
señalar que la larga ceja no recorre nuevamente el ojo al regresar sino que comienza un camino ondulante hacia las orejas. Las orejeras
son cuadradas y al parecer también son atri-

Fig. 5. Olla Esgrafiada.
Foto Proyecto Tláloc. Diana Muñoz.

butos propios de la olla y no de una máscara
(Fig. 7).
En piedra también se identifica un grupo de
ollas, aunque sin ningún tipo de asa, con anteojeras, nariz enroscada que remata en cejas,
bigotera larga ondulante, dientes y cuatro colmillos. Tocado con remate de plumas y no hay
lenguas visibles. Se señala en particular que
los atributos están en relieve como propios del
elemento. Se encuentran en muy mal estado
de conservación (Fig. 8).

Jarras
Para continuar se hará una descripción de
otros objetos que cuentan con los atributos de
Tláloc pero que, por su forma se les ha deno-

Fig. 6. Elementos en relieve sin máscara.
Foto Proyecto Tláloc Isabel Mercado Archila.

minado jarras (Fig. 9).
23

Fig. 7. Olla de piedra.
Foto Proyecto Tláloc. Diana Muñoz.

Fig. 8 . Olla sin asas.
Foto Proyecto Tláloc. Diana Muñoz.

Fig. 9. Jarra Tláloc.
Foto Proyecto Tláloc. Diana Muñoz.
24

Existe un grupo de piedra basáltica, con forma

muy largo, casi el doble del tamaño de la parte

globular, bicónica en la parte superior y la ba-

globular (Fig. 10). El rostro está pintado tam-

se. Los atributos presentes son: anteojeras,

bién de negro y el tocado de papel pintado en

bigotera larga, nariz enroscada que remata en

azul con manchas negras. Cabe señalar que

forma de ceja sobre las anteojeras, dos círcu-

también el tocado de papel es muy ancho en

los en las mejillas que podrían referirse al em-

comparación con todas las anteriores repre-

paste de chía que reporta Sahagún y orejeras

sentaciones.

cuadradas. Las hay de 4 y hasta 6 colmillos.
En la mayoría evidencia de color negro en todo
el rostro, rojo en ojos, colmillos y orejeras, bigotera, anteojeras y nariz con ceja en azul; la
base del tocado en amarillo y el remate en forma de plumas en blanco. Lo significativo de
este grupo es que por la parte trasera sale una
especie de “asa” que va de la sección globular
a la cónica superior. Una horadación de entre 2
y 4 cm está presente en la porción superior de
la pieza, simulando quizá la abertura de todo
recipiente. Otra particularidad de este grupo es
que a pesar de que comparten atributos y colores, todos los ejemplares son diferentes entre
sí pues son las formas las que las hacen únicas, por ejemplo, unas tienen las bigoteras
más anchas que otras o hay mayor simetría y
cuidado en su elaboración.
Se menciona ahora otro grupo de jarras, éstas

Fig. 10. Jarra Tláloc de madera.
Foto Proyecto Tláloc. Isabel Mercado Archila.

fueron elaboradas con madera y de menor tamaño dado que miden alrededor de 8 cm. Los
atributos están delineados en negro sobre una
base en color azul, al parecer la nariz no está
enroscada, no hay ceja, y el cono superior es
25

Almenas

atributos también tienen diferentes formas. Lo

Finalmente se describe el grupo que corres-

que particulariza a este grupo de las jarras es

ponde a las mal llamadas almenas (tomando

la parte posterior que no presenta asa sino una

en cuenta que el nombre describe un elemento

especie de enrosque ocupando el espacio de

arquitectónico europeo) Alejandro Villalobos

la misma.

propone que son “Remates de pretil” (posibles

De este grupo cabe describir un objeto en par-

almenas o componentes del friso) labrados en

ticular dado que contiene un 80% de lo que fue

piedra con relieve envolvente y representación

el estuco y la pintura original permitiendo así

de vasijas o jarra “tipo Tláloc”, enfatizadas por

ver en gran medida la técnica de elaboración

el relieve frontal con motivos asociados al ros-

(Fig. 11). Al parecer se elaboraban los objetos

tro de esta deidad, en la mayoría de los casos,

con los atributos en relieve, estos eran pinta-

por su posible posición en el contexto construc-

dos y posteriormente se colocaba una gran

tivo, omiten la representación del asa u otro

cantidad de estuco al grado que quedaba com-

atributo ubicado en su segmento posterior

pletamente cubierto el relieve. El estuco tam-

(Comunicación personal, 19-Sep-2014).

bién marcaba en relieve las anteojeras, la bigo-

Este grupo es en verdad muy parecido al de

tera, los colmillos, el tocado de papel, la nariz y

las jarras de piedra: atributos en relieve muy

la base del tocado, todo salvo el remate de plu-

profundo como son anteojeras bigotera larga

mas que sólo estaba delineado en negro sobre

que se recorre hacia las orejas (dos ganchos

un estuco blanco. Se proseguía con la coloca-

después de recorrer la boca). Nariz enroscada

ción de pigmento dejando ver rostro en negro,

que remata en ceja muy larga que también se

anteojeras, bigotera y nariz enroscada con re-

dirige hacia las orejas, las hay de 4 y 6 colmi-

mate en ceja en azul, ojos, colmillos y dientes

llos, en algunas se observa una línea de dien-

así como las orejeras en rojo, empaste en las

tes, aunque es probable que todas la hayan

mejillas en blanco con puntos negros, y en la

tenido pero el estado de conservación no nos

frente bajo la base del tocado una forma de

permite asegurarlo. El tocado tiene una base y

asteriscos delineados en negro. El tocado de

termina en lo que parecen plumas. De la mis-

papel deja ver restos de pigmento rojo y la ba-

ma manera que las jarras, la diferencia entre

se del tocado tiene blanco y azul.

que una y otra son las formas inclusive de los
propios elementos, unos son más largos, otros
más anchos, otros más redondos. Los propios
26

copal, elementos tanto acuáticos como relacionados con vegetación y una lengua bífida.
Ahora bien y después de las observaciones
realizadas a las ollas, jarras y almenas y considerando que los cronistas señalan que las
ollas y las jarras se asemejaban a la deidad de
la lluvia, considero pertinente agregar como
atributos de Tláloc, al menos para el período
Postclásico, los siguientes:
El agujero en forma de rombo en la frente.
El círculo en las mejillas.
El tamaño y forma tanto de las bigoteras y
de las cejas.
Las orejeras cuadradas pintadas de rojo.
El color rojo en ojos, dientes y colmillos.
El círculo sobre la boca.
La NO presencia de bigotera.
La lengua doble que no es una lengua bífida.
Sin lugar a dudas, las diferencias señaladas
anteriormente no deben servir únicamente para una especificación de atributos de la deidad,

Fig. 11 Almena Tláloc.
Foto Proyecto Tlaloc. Diana Muñoz

por el contrario, se deben tomar en cuenta y
enriquecerlos con los reportes propios de las

Consideraciones a manera de conclusiones

excavaciones para buscar datos más precisos

Ya en un trabajo anterior (Mercado y Díaz,

sobre estilos, manufactura, relaciones cultura-

2012) se había propuesto una serie de atribu-

les y significados tanto de la deidad que nos

tos tales como: El rostro pintado de negro, plu-

ocupa, como de la propia cultura Mexica. Ta-

mas en el tocado, nariguera o banda labial, col-

rea pendiente, invitación abierta.

millos, anteojeras, cuerpo pintado, moño en el
tocado, elemento en forma de rayo, bolsa de
27

Bibliografía
López Lujan, Leonardo
2009 “Aguas Petrificadas. Las ofrendas de
Tláloc enterradas en el Templo Mayor
de Tenochtitlán” en Arqueología Mexicana. Vol., XVI, No. 96. Marzo-Abril. Editorial Raíces. México.

Mercado Archila, María Isabel y Daniel Díaz
2012 "Atributos del Dios de la lluvia: De los
mexicas a Teotihuacán" en Revista Digital de Gestión Cultural. Nº3. Marzo
2012. Colegio de Humanidades y Ciencias Sociales, Universidad Autónoma de
la Ciudad de México.

México. Pp.83-

102. Disponible en www.gestioncultural.org.mx/revista/03/A1N3-Mercado_y_
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Sahagún, Bernardino Fray
2002 Historia General de las cosas de Nueva
España. 3ª. Edición. Cien de México,
México.

28

LAS REPRESENTACIONES DE CONCHA
EN LA MATRÍCULA DE TRIBUTOS
América Malbrán Porto1

P

or sus características, cualidades naturales, belleza, tamaño, dureza y variedad de color,
así como por los distintos hábitats en que se encuentra, acuáticos y terrestres, la importancia que han tenido las conchas, en el México prehispánico, ha sido trascendental. Es

evidente que uno de sus usos y tal vez el más difundido ha sido el ornamental, existiendo una compleja industria vinculada con este material. Sin embargo, su importancia debió ser mucho mayor ya
que se encuentran numerosas representaciones pictóricas de estos moluscos; ejemplo claro de ello
lo hallamos en diversos muros de edificios teotihuacanos, principalmente los de aquellos denominados palacios; entre los que podemos mencionar el Templo de los Jaguares, Atetelco, Tetitla, Zacuala, Tepantitla, La Ventilla o Totometla, en los cuales se plasmaron elementos provenientes de
regiones distantes como el Golfo o el Pacífico, o bien en la mayoría de los códices que han llegado
hasta nosotros.
Las conchas constituían un elemento de lujo, que en muchos casos sirvió para establecer diferencias sociales; se las utilizó en la fabricación de instrumentos musicales; o como unidad de trueque e
intercambio haciendo las veces de moneda. Por otra parte, la asociación directa de la concha con el
agua la llevó a adquirir una especial importancia ritual y simbólica dentro de la cosmovisión mesoamericana, relacionándola con los linajes y el poder. En cuanto a su origen acuático y misterioso,
éste le confiere características propias, que la vinculan con el inframundo, y por ende con ciertas
deidades.
Al ser analizados los contextos en los que la encontramos logramos obtener valiosa información sobre, las especies, los lugares de procedencia, intercambios a larga distancia, rutas de comercio, así
como relaciones entre grupos y áreas.
Es fácil deducir que el uso de las conchas ha asumido significados muy variados a lo largo de la
historia mesoamericana, mismos que evidentemente están implícitos en cada sitio arqueológico

Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Nacional Autónoma de México. Integrante del Seminario de Tláloc de la Dra.
Ma. Elena Ruíz Gallut, en el Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM desde 2007.
29

donde la encontramos presente; es parte del

lo señalado por Lourdes Suárez (1997:10).

quehacer del investigador dilucidar dichos sig-

La presencia de este tipo de materiales, ya sea

nificados y para lograrlo es necesario profundi-

trabajada o no, en ofrendas o bien sus repre-

zar en el estudio de este tipo de material, sus

sentaciones de cerámica y pintura mural, nos

contextos y registros históricos; en el presente

habla de la existencia, dentro de la cultura

trabajo pretendemos analizar la información

mexica, de una industria especializada de la

que en relación a este tema nos pueda brindar

concha, que requería de esta materia prima,

uno de los códices provenientes del Altiplano

misma que provenía de regiones distantes

Central: La Matricula de Tributos.

emplazadas en las distintas costas del actual

Éste códice fue elaborado en México Tenochti-

territorio nacional. Con ellas se producía gran

tlan y servía para llevar la cuenta del pago del

cantidad de artículos específicos, ornamenta-

tributo dado por los pueblos conquistados por

les y rituales; todo esto no sólo nos proporcio-

la Triple Alianza. Se trata de un documento pic-

na valiosa información sobre la economía de la

tográfico con glosas en náhuatl y en español,

época, sino que también podemos establecer

compuesto por 16 láminas a color (Castillo Fa-

posibles rutas de intercambio y comercio utili-

rreras, 2003:8).

zadas durante este periodo (Suárez, 1989: 25).

A diferencia de otros códices, como el Borbóni-

En la Matrícula de Tributos salta a la vista el

co o los que pertenecen al grupo Borgia, en la

hecho de que sea sólo en la lámina 18 donde

Matrícula de Tributos no es posible encontrar

aparece la tributación de conchas, mismas que

gran cantidad de representaciones de conchas.

provenían de la provincia de Cihuatlan y sus

Hemos observado que éstas aparecen en tres

pueblos sujetos, los cuales se encuentran en el

posibles formas:

territorio que ocupa parte de la Costa Grande

Como objetos tributados a la Triple Alian-

del estado de Guerrero (Fig. 1).

za.

Es interesante que en las Relaciones Geográfi-

Como Topónimos de los pueblos tributa-

cas del siglo XVI, no se haga mención del tri-

rios a la Triple Alianza (46).

buto de conchas que solían entregar estos

Como glifos de nombres propios (1).

pueblos, limitándose solamente a las mantas,

Al revisar el códice no hemos podido hallar al-

armamento y oro.

guna representación de conchas dibujadas so-

“En tiempo de su gentilidad, sujetaba el

bre otro producto tributario o como adorno de

mexicano MONTEZUMA, en esta provincia,

algunos de los trajes u objetos, a diferencia de

los pueblos que hay, desde Cayaco, hasta
30

Fig. 1. Tributo de conchas en la Lámina 18 de la Matrícula de Tributos, 2003.

31

Suluchuca, donde tenía su frontera. Tributa-

les, como el campo de yerbas” (Acuña, Op.

ban éstos bastimentos y armas para la

cit.:450).

frontera y algún oro, y esto poco. Los de-

Sin embargo, para esta fecha, de los 11 pue-

más pu(ebl)os, cada pu(ebl)o tenía su se-

blos sujetos, originalmente a la provincia de

ñor, porque no había entre ellos señor ge-

Cihuatlan, vemos que en las Relaciones ge-

neral. Traí(an) guerras unos con otros;

ográficas sólo se hace referencia a Petatlán e

adoraban ídolos, como los mexicanos; no

Iztapa,

daban otro tributo a sus capitanes, que

“El pu(ebl)o de Cihuatan esta en llano, al

ansí los llamaban, sino comida y ropa para

pie de unas sierras, ribera del río que dicen

vestir, porque eran muy pobres” (Acuña,

de Cihuatan (…) el pu(ebl)o de Petlatan es-

1987:456).

ta en un cerro, (a) dos leguas de la mar,

Para el periodo que fue dibujado el códice, la

riberas del río que dicen de Petatan. Es Pe-

cabecera de la provincia tributaria, Cihuatlan,

tatan corregimi(ent)o (…) El pu(ebl)o de Iz-

tenía 11 pueblos sujetos, mismos que hemos

tapa está en llano (y) es sujeto al corregimi

desglosado en la tabla 1:

(ent)o de Petatan, que es (a) siete leguas;

Hacia 1580 estos pueblos quedaron sujetos a

está en llano, riberas de un (río) que dicen

la provincia de Zacatula, misma que se encon-

de Iztapa: está (a) una legua de la mar

traba bajo la jurisdicción de la diócesis de Mi-

(Ibíd.: 453-454).

choacán (Fig.2).
“Llámase esta provincia la provi(nci)a de

Tributo de conchas de la Provincia de

Zacatulan. Quiere decir, Zacatulan, “gran

Cihuatlan

poblazón”, porque la significación del voca-

En el caso de la lámina 18 se puede ver, entre

blo es “lugar de mucha yerba de juncos”. Y,

otros tributos, como matas de algodón, cargas

usado entre la gente mexicana por metáfo-

de algodón y cargas de xochicacahuatl2, el di-

ra, cuando quieren decir “gran poblazón”,

bujo de dos grandes conchas, la glosa en es-

dicen Tulan; y, ansí, la provincia tomó el

pañol aclara que se trataba de “800 conchas

nombre de un pu(ebl)o grande que estaba

de nácar”.

(a) una lengua de donde está esta villa,
hacia la mar (y a) media legua della, el río
abajo, que se llamaba Zacatulan por ser tan
2. Especie de cacao.

poblado de gente, según dicen los natura32

Tabla 1
Localidad
Cihuatan
(Este de Zihuatanejo)
Cerca de la mujer; cerca de Cihuacóatl.

Glifo

Collimanyan (¿)
Lugar conquistado por los acolhuas; lugar donde se construyen
casas.
Panotlan
(Sur de Pantla)
Donde se pasa el río.
Nochco
(Nuxco, Gro.)
Lugar de la tuna; lugar de tunas; tunal.

Iztapan
(Ixtapa, Gro.)
Sobre la sal; salina.
Xolochiuhyan
(Juluchuca, Gro.)
Lugar donde se hacen esclavos.
Petatlan
(Petatlan, Gro.)
Entre los petates.
Xihuacan
(Este de Petatlan)
Lugar donde tienen turquesa.

Apancalecan
(Noroeste de Ixtapa)
Lugar de casas con azotea.
Cozohuipilecan (¿)
Lugar de huipiles amarillos.

Cuayúhcac
(Coyuquilla, Gro.)
En la espesura del bosque.
Zacatollan
(Zacatula, Gro.)
Lugar del tule-zacate.

33

Fig.2. Diócesis de Michoacán en 1580, en rojo se han señalado las poblaciones
que aparecen en la Matrícula de Tributos.
Tomado de René Acuña, 1987.
34

A pesar de que hoy en día son pocos los pue-

conchas, incluso podemos llegar a sospechar

blos que mantienen su nombre original en esta

que tenían conocimiento sobre su ciclo repro-

región tributaria, hemos podido comprobar que

ductivo, para saber en qué época del año po-

todos aquellos que conservan su denomina-

día haber mayor cantidad de estos animales.

ción se ubican a pocos kilómetros de la costa

En la Matrícula de Tributos (Op.cit.) podemos

del pacífico, lo cual facilitaría la obtención de

observar que el dibujo de estas conchas se ha

estos bivalvos (Fig.3).

realizado con gran detalle por lo que se logra

Por otro lado debemos suponer la existencia

apreciar claramente que se trata de un bivalvo

de individuos capacitados para su pesca ya

rojo, que posee espinas en la parte exterior

que en algunos casos estos moluscos se en-

(Fig. 4), lo anterior nos conduce a pensar que

cuentran a varios metros bajo el nivel del mar,

se trata de conchas de la familia Spondylidae,

lo cual puede dificultar su obtención. Es lógico

estos son bivalvos que se localizan en las

suponer que, al tratarse de pueblos pesqueros,

aguas cálidas de mares tropicales, habitando a

conocían perfectamente su hábitat y los luga-

profundidades que varían entre los 5 y

res en los cuales era posible hallar este tipo de

60 metros. Se alimentan principalmente por

Fig.3. Costa Grande de
Guerrero.
Se han marcado en
verde los pueblos sujetos a Cihuatlan, que
todavía conservan su
denominación original.

35

Fig.4. Detalle de las conchas tributadas
por Cihuatlán y sus pueblos sujetos.
Matrícula de tributos Lámina 18.

filtración de detritus y fitoplancton. Se les pue-

les describimos a continuación:

de conseguir en la costa del Pacífico, en la lla-

Spondylus calcifer Carpenter 1857.

mada provincia Panámica, que abarca la re-

Es la especie de mayores dimensiones de esta

gión comprendida entre Panamá y la Península

familia, llegando a medir 15.0 cm Los animales

de Baja California (Fig.5).

adultos con un peso de hasta 1.5 Kg (Kolb,

Este tipo de animales se caracterizan por tener

1987:20). Su coloración varía de un rojo púrpu-

una concha gruesa, inequivalva y asimétrica, la

ra al amarillo, habita en aguas menos profun-

valva derecha es convexa mientras que la otra

das que el Spondylus princeps en un área que

es plana o poco convexa, ya que con esta se

se extiende desde los mares del Golfo de Cali-

adhiere fuertemente al sustrato rocoso en que

fornia en el norte hasta las costas ecuatorianas

habita (Sabelli, Op.cit.:211; Cendrero, 1971:

en el sur del continente.

996; Borhegyi, 1966:356).

Se identifica por la presencia de numerosas

Su coloración varía en cada especie y puede ir

espinas en la superficie de la valva derecha. El

de un amarillo brillante a un rojo intenso, estas

color rojo-púrpura que define la banda interna

características hicieron de este animal un obje-

de las valvas llevó a que esta especie sea utili-

to preciado. Hemos detectado cuatro especies

zada ante todo en la elaboración de cuentas

de esta familia, cuyas características principa-

para collares, pectorales y otros accesorios
36

Fig.5. Provincias marinas que afectan los litorales mexicanos.
Dibujo de la autora.

(Fig.6). El nombre “Calcifer” se refiere al uso

chas muertas. Se observan también indicios de

extensivo que de ésta especie se hicieron du-

que existen ejemplares de vida libre. Las di-

rante La Colonia los colonos españoles de

mensiones del ejemplar adulto varían entre

Centroamérica, quienes usaron la cal de estas

10.0 y 15.0 cm. Y puede llegar a pesar hasta 1

conchas como un tipo de cementante (Keen,

Kg (Ibíd.).

citada por Kolb, Op.cit.).

El Spondylus princeps además de ser utilizado
por los grupos indígenas del continente para la

Spondylus princeps- Broderip, 1833.

elaboración de joyas y accesorios ceremonia-

Se caracteriza por su fuerte color rojo coral y

les, tuvo un uso importante en rituales en su

su superficie cubierta por largas espinas

forma natural, debido a sus características físi-

(Fig.7).

cas, calidad estética y simbolismo.

Vive

en

profundidades

de

5

a

60 metros, por lo general en la región sur de la
provincia Panámica, especialmente en el Ecua-

Spondylus ictericus –Reeve 1856.

dor. Normalmente se fija con un área de su

Se los encuentra en profundidades que varían

concha derecha a rocas, piedras o a otras con-

entre los 10 a 15 metros; guarda característi37

Fig.6. Spondylus calcifer ,
obsérvese la variación de color y las espinas en la superficie.
Tomado de Demertzis, 2014.

Fig.7. Spondylus princeps con las espinas que la caracterizan.
Tomado de Velasco, 2014.
38

cas similares a las otras especies de esta fami-

pochtecas o mercaderes.

lia (Fig.8). La última especie es Spondylus pictorum- Chemnitz 1856, que guarda similitudes

Otros tipos de tributo en los cuales apare-

con los anteriores.

cen representaciones de conchas

La posible identificación de estos bivalvos nos

Si bien es sólo en la Lámina 18 donde se ob-

auxilia en el reconocimiento de las rutas de dis-

servan elementos de concha como objeto tri-

tribución por las cuales llegaban a México Te-

butado, hemos podido encontrar que en las

nochtitlan esta importante materia prima. Es

láminas 14, 25, 30 y 31 se aprecian elementos

interesante que en la Matrícula de Tributos

en los cuales se han representado conchas.

esté representada sólo esta especie de conchas, ya que los datos arqueológicos muestran

Láminas 14, 30 y 31

que en la gran urbe, se utilizaban muchos tipos

En estas láminas se ha descrito el tributo de

distintos de conchas y caracoles, procedentes

mantas en las cuales se ha realizado un dise-

tanto del Pacífico como del Golfo de México y

ño de caracol cortado de manera transversal,

el Caribe, ello nos conduce a suponer que el

relacionado con el pectoral de Ehécatl. Por lo

resto de este intercambio era realizado por los

general los colores representados son rojos,

Fig.8. Spondylus ictericus.
Tomado de Demertzis, 2014.

39

blancos y negros para la línea del dibujo.
En la Lámina 14 se menciona que se trata de
400 mantas con diseño de Ocuilan (centzontli
ocuiltecayo), es evidente que se trata de mantas labradas con un complicado diseño de caracoles cortados que se unen entre sí, éstos se
encuentran en la parte central del dibujo (Fig.
9).

Fig. 10. Mantas con diseño del pectoral de Ehecatl.
Nótese la presencia de los flecos en sus bordes
izquierdo e inferior. Lámina 30, Matricula de Tributos, 2003.

En la misma lámina 30 aparece la imagen de
dos tipos más de mantas, muy distintos entre
sí, que parecen haber sido mucho más delicadas que las anteriores, ya que la glosa en esFig. 9. Mantas labradas con diseño de Ocuilan.
Lámina 14, Matricula de Tributos, 2003.

pañol aclara que se trata de “mantas labradas
finas”. En este caso podemos ver que en una

En la lámina 30 aparecen tres tipos distintos de

de ellas tenemos nuevamente la representa-

mantas con diseños de caracoles cortados,

ción del pectoral de Ehecatl, rodeado de otros

que eran tributados por pueblos sujetos a la

motivos más complicados (Fig. 11). De estas

provincia de Tuchpan (Tuxpan) que se encon-

mantas sólo se tributaban 80 piezas cada

traban en Veracruz; la primera de ellas, de las

ochenta días.

cuales debían tributarse 400 piezas, está dibu-

A la derecha del dibujo anterior encontramos

jada con fondo rojo en el que se ha representa-

la imagen de otra manta de fondo rojo. Pero en

do el pectoral de Ehecatl cuatro veces (Fig.

este caso se trata de la representación de un

10), si bien estas mantas se parecen a aque-

caracol cortado de manera longitudinal y en el

llas descritas en la lámina 31, en este caso se

cual se han dispuesto, a ambos costados, las

nota la presencia de flecos en los bordes.

alas del molusco, por lo que se puede tratar de
40

Fig. 12. Mantas con diseños de caracoles. Lámina
30, Matricula de Tributos, 2003.
Fig. 11. Mantas de diseños más complicados.
Al centro se observa la representación del pectoral
de Ehecatl. Lámina 30, Matricula de Tributos, 2003.

la figura estilizada de un Strombus o una Fasciolaria (Fig.12). Como en el caso anterior, sólo
se tributaban 80 piezas cada ochenta días.
En la lámina 31, podemos apreciar los tributos
que pagaba la provincia de Atlan, en el actual
estado de Puebla, y entre las mantas sobresaFig.13. Mantas con diseño de Yecacoxcayotl .
Lámina 31, Matricula de Tributos, 2003.

len, como ya se mencionó, aquellas que tienen
diseños de caracoles cortados a la manera del
Yecacoxcayotl o pectoral de Ehécatl, de las
cuales se tributaban 400 piezas cada ochenta
días (Fig. 13).
En esta lámina encontramos la imagen de
otras mantas con el mismo diseño de caracol
cortado, pero la referencia de la glosa aclara
que se trata de mantas de color morado oscuro, denominadas Camopallotilmatli, las cuales
debieron ser usadas como tilma y de las que

Fig.14. Mantas de color morado oscuro, Camopallotilmatli . Lámina 31, Matricula de Tributos, 2003.

también se tributaban 400 piezas cada ochenta
días (Fig. 14).
41

Lámina 25
Si bien en esta lámina, no aparece el tributo de
conchas o de elementos en los que se las haya
representado la imagen de las mismas como
motivo ornamental, podemos ver el dibujo de
dos piezas de ámbar (opozonalli) el cual está
pintado en color amarillo y en la parte superior

Fig. 16. Representación de una corriente de agua.

se advierte una corriente de agua con dos
chas, para este caso se ha tomado el nombre

chalchihuites y una oliva, tal vez indicando la

en náhuatl tal y como aparece en la Matrícula y

transparencia del material y su aspecto líquido

en español el significado o el nombre actual,

(Fig. 15).

así como la descripción de los elementos de
concha que se observan en cada glifo.

Representaciones de conchas en nombres
de personas
Este aspecto sólo lo hemos podido detectar en
un caso, en la lámina 3, donde aparece el
Fig. 15. Representación de una pieza de ámbar.
Lámina 25, Matricula de Tributos, 2003.

nombre de Axayacatl, el cual muestra una corriente de agua con dos chalchihuites y lo que

Representaciones de conchas en los topó-

podría ser la representación de una concha

nimos

cortada de manera transversal, probablemente

En las distintas láminas del códice hemos iden-

un gasterópodo (Fig. 17).

tificado los topónimos de los pueblos tributarios
en los que aparecen representaciones de conchas. Por lo general éstas están relacionadas
con la imagen de una fuente o cauce de agua
a las cuales se le añadían chalchihuites y caracoles del género oliva, para hacer más explícito el glifo (Fig. 16).

Fig. 17. Representación del nombre de Axayacatl.
Lámina 25, Matricula de Tributos, 2003.

En la Tabla (Nº 2) hemos enlistado los topónimos en los que aparecen imágenes de con42

Tabla 2

43

44

45

46

47

48

49

Como hemos podido observar, la presencia de

Castillo F, Víctor M.

la concha es constante a lo largo de todo el

1996 Estructura económica de la sociedad

códice sin embargo, como objeto tributario es

mexica, Según las fuentes documenta-

sumamente rara, a pesar de su importancia

les. Instituto de Investigaciones Históri-

simbólica y ritual, por lo mismo podríamos su-

cas. Universidad Nacional Autónoma de

poner que el abastecimiento de este material,

México, México.

estaba controlado por la nobleza a través de
los

comerciantes

y

mercaderes

mexica

Castillo Farreras, Víctor M.

(pochteca), quienes abastecían de objetos, ex-

2003 “Historia de la Matrícula” en La Matrícula

clusivos y de lujo, manufacturados, semielabo-

de Tributos. Edición Especial Arqueolog-

rados o en su estado natural, la mayoría de los

ía Mexicana. Serie Códices Nº 14. Edito-

cuales quedaban atesorados por la aristocracia

rial Raíces-INAH. México. Pp. 8-11.

(Castillo F., 1996:97-98), de esta manera se
entendería su escasez en la Matrícula de Tri-

Cendrero, Luis

butos.

1971 Z o o l o g í a

Hispanoamericana

(Invertebrados); Biblioteca de Ciencias
Bibliografía

Biológicas y Geológicas. Porrúa, Méxi-

Acuña, René (Ed.)

co.

1987 “Relación de la Villa de Zacatula” en Relaciones Geográficas del siglo XVI: Mi-

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choacán. Instituto de Investigaciones An-

2014 Aegeanshells, Grecia. Disponible en

tropológicas. Universidad Nacional Autó-

http://aegeanshells.gr/, consultado el 10

noma de México, México. Pp. 439-462.

de julio de 2014.

Borhegyi, Stephan F.

Kolb, Charles C.

1966 “Shell Offerings and the use of shell mo-

1987 Marine Shell trade and Classic Teo tihua-

tifs at Lake Amatitlan, Guatemala and

can, Mexico. BAR Internacional Se ries

Teotihuacan, México” en XXXVI Con-

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greso Internacional de americanistas,
Actas y Memorias; España. Pp. 355383.
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Matrícula de Tributos
2003 Edición Especial Arqueología Mexicana.
Serie Códices Nº 14. Editorial RaícesINAH. México.

Sabelli, Bruno
1980 Guía de Moluscos. Grijalbo; Barcelona,
España.

Suárez Diez, Lourdes
1989 “El material de concha en los códices de
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documentos pictográficos; Presentación
de Carlos Martínez Marín; Monografías/23 Serie de Cultura náhuatl; Instituto
de Investigaciones Históricas. Universidad Nacional Autónoma de México,
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1997 “El comercio de la concha en el mundo
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Juin. N° 31. México. Pp. 7-21.

Velasco, Alex
2013 Nazca Instituto de Investigaciones Marinas, Ecuador, http://institutonazca.org/
es/, consultado el 10 de julio de 2014.

51

Sesiones del Seminario

Trabajos al aire libre.
De izquierda a derecha: Dra. María Elena Ruiz
Gallut, Dr. Alfonso Garduño, Mtro. Jesús Torres.

Dr. Francisco Villaseñor y Lic. Francisco León.

Mtra. América Malbrán Porto.

52

TLÁLOC ¿QUÉ?
Boletín del Proyecto Tlaloc
Invitación a publicar
Se invita a todos los investigadores interesados en temas relacionados con Tláloc y demás deidades de la lluvia y la fertilidad a enviar sus artículos.
Los artículos y ensayos deben presentarse en el procesador de textos Microsoft Word, con letra
Arial de 12 puntos e interlineado de 1.5. La extensión máxima debe ser de 30 cuartillas tamaño carta, incluyendo gráficas, imágenes, cuadros y bibliografía. Las páginas deben ir numeradas en la
parte inferior.
El título debe ir en mayúsculas y negritas.
Se recomienda que el título del trabajo no tenga una extensión mayor de diez palabras.
Todas las notas aclaratorias a pie de página tendrán su llamada en numeración corrida en arábigos
volados. Estas notas no se utilizarán para referencias bibliográficas; su uso será exclusivamente
para confrontar o añadir otra información que no pueda incluirse en el cuerpo del artículo.
Los dibujos, mapas y fotografías se denominarán figuras (Fig. 1, Fig. 2, etc.) y las gráficas se llamarán gráficas, así como los cuadros se llamarán cuadros.
Las gráficas y figuras estarán preparadas para su reproducción, con una resolución de 300 dpi y se
entregarán por separado del texto, debido a que si se incluyen no es posible trabajar con ellas para
incorporarlas al formato final.
Las figuras se acompañarán de un pie de figura, esto es, de un breve texto descriptivo que no exceda de tres líneas que se ha de anexar después de las referencias en el texto.
Las imágenes deben tener autoría o referencia, misma que debe incluirse en la bibliografía. En el
caso de derechos de autor, éstos deben ser solicitados directamente por cada autor y presentar la
carta de autorización correspondiente. No se aceptarán imágenes de internet.

Modo de citar: Los comentarios y notas al pie de página sólo serán utilizados para realizar alguna
explicación adicional e irán numerados consecutivamente y a un (1) espacio.
Las referencias correspondientes a fuentes publicadas tanto en medios impresos como electrónicos
(internet) se incluirán en el cuerpo del trabajo mediante el sistema “Harvard”, escribiendo entre
53

paréntesis el apellido del autor o autores, seguido de coma y el año, ej.: (Mesa-Lago, 2003).
Cuando se trate de una cita textual, debe colocarse el número de la página de la cual se tomó inmediatamente después de la fecha, separado por dos puntos y sin dejar espacio, ej.: (Mesa-Lago,
2003:45-46).
Si hay varias obras del mismo autor publicadas en el mismo año, se mantiene el orden cronológico,
diferenciándose las referencias utilizando letras, ej. (Mesa-Lago, 2003a) y (Mesa-Lago, 2003b).
Las citas textuales de más de cinco (5) líneas serán incluidas en párrafo aparte a un solo espacio y
con doble sangría. En estas citas no será necesario usar comillas. Las citas y/o referencias a comunicaciones personales escritas (cartas, oficios, correos electrónicos), las exposiciones orales
(conferencias,

declaraciones

públicas,

etc.)

y

las

comunicaciones

personales

orales

(conversaciones y entrevistas) serán presentadas conforme a las mismas normas.
Las citas textuales que ocupen menos de cinco renglones no se separarán del texto y se encomillarán; las de más de cinco renglones se separarán del texto dejando una línea en blanco antes y
después, sangrando cinco espacios a la izquierda y a la derecha, se escribirán a renglón seguido,
incluyendo al final de la cita la referencia correspondiente, siguiendo las indicaciones del inciso anterior.

Referencias bibliográficas: Se colocarán al final del texto ordenadas alfabética y cronológicamente, incluyéndose solamente las efectivamente citadas. En el caso de señalar varios textos de un
mismo autor individual o colectivo, las referencias se ordenarán entre sí por el año de su publicación, colocando el más antiguo en primer lugar. Si dos (2) o más trabajos de un mismo autor
(individual o colectivo) tienen el mismo año de publicación, se añadirá a éste un código alfabético
(a, b, c,…) y se ordenarán entre sí siguiendo dicho código, por ej.: 1995a, 1995b, 1995c, etc. La bibliografía se desglosará de la siguiente manera:
Ejemplo:
Piña Chan, Román
1980 Chichén Itzá, la ciudad de los brujos del agua. Fondo de Cultura Económica, México.
En caso de tratarse de una obra realizada por una institución oficial, se anotará según el siguiente
ejemplo:
Instituto Nacional de Geografía, Estadística e Informática (INEGI)
1992 XI Censo General de Población y Vivienda, 1990. Distrito Federal. Resultados Definitivos.
Datos por AGEB urbana. Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, México.
54

b) Las referencias de capítulos o de trabajos en obras colectivas, deberán contener los siguientes
datos: nombre del o los autores, año, título del capítulo, ficha del libro, esto es: nombre del autor o
autores, en caso de que sea(n) editor(es) o compilador(es) anotarlo a continuación; título del libro
(en cursivas), editorial, ciudad. Páginas dónde se encuentra el capítulo.
Ejemplo:
Smith Stark, Thomas C. y Ausencia López Cruz
1995 Apuntes sobre el desarrollo histórico del zapoteco de San Pablo Gúilá. R. Arzápalo Marín y
Y. Lastra (comps.) Vitalidad e influencia de las lenguas indígenas en Latinoamérica, II Coloquio Mauricio Swadesh, Instituto de Investigaciones Antropológicas, Universidad Nacional
Autónoma de México, México, :294-343.
c) Las referencias hemerográficas deberán contener los siguientes datos: nombre del autor o autores, año de edición, título del artículo, título de la revista en cursivas, volumen y número de la publicación, páginas en las que se encuentra el artículo.
Ejemplo:
Sen, Amartya K.
1992 Sobre el concepto de pobreza. Comercio Exterior, 42(4):310-326.
d) Las referencias digitales deberán contener los siguientes datos: nombre del autor o autores, año,
[en línea], título del artículo, nombre de la revista en cursivas, número de la publicación, páginas en
las que se encuentra el artículo, liga y la fecha de consulta.
Ejemplo:
Ortiz Díaz, Edith
2002 [en línea] Los zapotecos de la Sierra de Juárez: ¿antiguos orfebres? Anales del Instituto de
Investigaciones Estéticas 81:141-149. http://www.analesiie.unam.mx/pdf/81_141149.pdf# search=%22edith%20ortiz%22 [Consulta: 10 de octubre de 2006]
Los subtítulos deberán ir en negritas en minúsculas.
Todas las figuras deben tener su respectivo pie de foto y autoría.

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No se aceptará ningún artículo que no cumpla
con estos requisitos.
Toda correspondencia deberá dirigirse a la Dra.
María Elena Ruiz Gallut al Instituto de Investigaciones Estéticas, Circuito Mario de la Cueva, s/
n. Ciudad Universitaria, C.P. 04510, México
D.F. Tel. 5622-7547 Fax. 5665-4740.

De igual manera los artículos podrán mandarse
a las siguientes direcciones electrónicas:
seminario.tlaloc@gmail.com

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