La sucesión ab intestato o legítima, es aquella que tiene lugar cuando es la ley la que determina quien o quienes heredarán al difunto

. Se la denomina ab intestato porque el difunto no dejó testamento válido, y se denomina legítima porque es la ley la que designa al heredero. Justiniano dice en su Institutas que muere intestado quien no hizo testamento, o no lo hizo conforme al derecho, o que el que hiciera fuera roto o quedara desierto. La sucesión ab intestato tiene como fundamento a la familia, al principio aquella agnaticia, posteriormente la basada en el parentesco y a veces se llamaba a personas ajenas a la familia. Conforme a la Ley de las XII Tablas había tres órdenes de herederos, los heredes sui, los agnados y los gentiles. 1° Orden, Heredes Sui: en los tiempos primitivos, la adquisición de los bienes de la familia a la muerte del pater, era la confirmación de los derechos latentes que en la vida del causante habían correspondido a sus miembros libres. Por esto el primer orden lo conforman los heredes sui, que eran varones o mujeres que al tiempo de la muerte del causante, o al abrirse la sucesión ab intestato estaban o hubieran estado bajo su inmediata o directa potestad. Eran herederos necesarios y por ello no tenían necesidad de hacer adición de la herencia, la que adquirían ipso iure a la muerte del causante. No podían repudiar la herencia. 2° Orden, Agnados más Próximos: cuando no hubieran heredes sui, la Ley de las XII Tablas llamaba a los agnados más próximos, los colaterales que descendían por la línea masculina. En el caso de los agnados, los más próximos en grado excluían a los demás. La Ley de las XII Tablas no admitía sucesión de orden ni de grado, de manera que si existían heredes sui que no adquirieran la herencia, ésta quedaba vacante, tampoco se difería a los ganados de grado, de manera que si el agnado más próximo no adhería la sucesión, no se transmitía al de grado que siguiera. 3° Orden, Gentiles: de no haber heredes sui ni agnados, la Ley de las XII Tablas pasaba la sucesión a los gentiles. Eran los integrantes de las gens. La gens fue una agrupación de familias, anterior a la civitas, que desempeño fundamentalmente funciones políticas. Las gens, serían organismos políticos de tipo feudal, poseían su terreno, sus clientes y estaban regidas por un jefe. Tenían sacra comunes (territorio común), sus propias costumbres (mores), sus fiestas religiosas y reuniones de sus componentes en las cuales se dictaban reglas internas que regulaban las relaciones y se imponían sanciones. Se ingresaba a la gens por nacimiento de padre gentilicio o por admisión. Se convirtió finalmente en un patriciado que se distinguía por el apellido (nomen gentilitium) cuyos componentes se consideran descendientes de un antepasado común. La burguesía fue sustituyendo paulatinamente la gens y en época posterior al emperador Tiberio se reducía a 6. La sucesión pretoriana va a fundarse en los vínculos de sangre y en la afección presunta del difunto. Por primera vez no se distingue entre parientes por vía de varón o de mujer. La innovación que importó un cambio importante la hizo el pretor en el llamamiento ex edicto unde cognati, donde entregó la bonorum possessio a los parientes cognados hasta el 6° grado. Pero el cognado más próximo siempre es excluido por el agnado por el agnado más lejano. La bonorum possessio apareció a fines de la República. El pretor introdujo en su edicto la sucesión de orden y de grado.

Se establece el siguiente orden de llamamientos: ex edito unde liberti, unde legitimi, unde cognati, unde vir et uxor, de manera sucesiva. De grado, porque en el llamamiento de los comandos, el magistrado, en caso de que el más próximo en grado se abstenga, pasa el derecho al que sigue. En la época imperial, el senado consulto Tertuliano, mejoró la posición de la madre en la sucesión ab intestato del hijo. El senado consulto Orficiano estableció que los hijos de la mujer eran postergados por los agnados de la madre. Constantino dispone con respecto a la madre que si carece del ius liberorum recibirá un tercio de los bienes del hijo muerto, los dos tercios restantes los reserva al tío paterno y a sus descendientes; de tener el ius liberorum invierte las partes, dos tercios para la madre y el tercio restante para el tío paterno y sus descendientes. Valentiniano, Teodisio y Arcadio dan el derecho de heredar a los nietos a los ascendientes maternos (abuelo, abuela, bisabuelo y bisabuela). Justiniano comenzó por suprimir la exigencia del ius liberorum y abrogó la Ley Voconia que excluía a las mujeres de la sucesión agnaticia. En las Novelas introdujo toda una nueva regulación en materia de sucesión ab intestato, creando los siguientes órdenes: 1° Los descendientes, estén o no sujetos a la patria potestad, sin distinguir por sexos, comprendiendo en el prime grado a los hijos, en el segundo a los nietos, en el tercer grado a los bisnietos, y así sucesivamente. 2° De no haber descendientes, se llama a heredar a los ascendientes por proximidad de grado, excluyendo el más próximo al más lejano. Se llaman a los ascendientes hermanos y hermanas bilaterales del causante o sus hijos. Cuando solo hay ascendientes la herencia se divide mitad a la línea materna y mitad a la línea paterna. 3° De no haber ascendientes ni hermanos o sus hijos, heredaban los hermanos unilaterales. 4° de no haber ninguno de los anteriores, se llamaba a los demás colaterales hasta el 6° grado, y el más próximo en grado excluía al más lejano. De no haber herederos los bienes pasaban al fisco.

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