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La presencia de los textos de Catulo en el Medievo y el Renacimiento

Mar´ıa Hern´andez P´erez

Resumen

En este trabajo estudiaremos la influencia que ha podido tener el poeta eleg´ıaco Catulo, as´ı como su obra literaria a lo largo de las distintas etapas. Es importante que por una parte hablemos de forma abreviada sobre la vida de Catulo, ya que en su ´epoca perteneci´o a una corriente de j´ovenes poetas llamada Poeta Novii, vital para la comprensi´on de sus poemas. Esta corriente propon´ıa un nuevo tipo de poes´ıa con un tono menos elevado y m´as cotidiana, haciendo uso del elemento griego. Ser´a importante conocer los temas amorosos de Catulo, destacando aqu´ı su amor por Lesbia a trav´es de sus distintas eleg´ıas. Hablaremos del peso que tuvo su poes´ıa en ´epocas posteriores, pasando por los Siglos Oscuros en los cuales la presencia de nuestro poeta ser´a nula, la Edad Media, en donde desde siempre se ha mantenido que no fue un poeta le´ıdo ni cuidado, por lo que podr´ıamos considerar casi milagroso que sus poemas se hayan mantenido con vida. Tendremos que esperar al Renacimiento para su redescubrimiento y admiraci´on por parte de algunos poetas italianos que cultivaron en gran medida el tema de los “basia” en sus obras, as´ı como la gran repercusi´on y cultivo que tambi´en tuvieron los epitalamios en la literatura neolatina. Veremos, por ultimo,´ el papel que tuvo en Espa˜na, que aunque lo podemos considerar menor que el que tuvieron otros poetas mucho m´as admirados como Virgilio u Ovidio.

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Indice

1. Catulo y su presencia en el periodo republicano

 

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2. Catulo desde los siglos oscuros hasta el final de la Edad Media

 

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3. La poes´ıa de Catulo en el Renacimiento Europeo y Espa˜nol

 

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3.1. T´opicos y temas de la poes´ıa de Catulo

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3.2. El epitalamio de Catulo en la poes´ıa neolatina

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4. Conclusi´on

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1. Catulo y su presencia en el periodo republicano

Catulo ser´a uno de los muchos grandes poetas de la regi´on de Transpadana. Naci´o en el seno de una familia bastante acomodada, su padre, descendiente de colonos romanos, debi´o de gozar de una posici´on bastante importante. Seg´un los datos que nos proporciona Jer´onimo, el poeta pudo nacer en el a˜no 87 a.C, en cuanto a la fecha de su muerte, no es de extra˜nar que algunos la retrasen hasta despu´es del consulado de Vatinio. Sobre la ´epoca turbulenta, hist´oricamente hablando, que le toc´o vivir se desarrollan sus poemas, en los cuales encontramos experiencias dolorosas del propio autor como la muerte de su hermano quien al no recibir las correspondientes honras f´unebres hizo que Catulo tuviera un gran peso en su conciencia o su amor y luego posterior odio por una mujer llamada Lesbia. Esos amores de Catulo merecen una especial atenci´on; canta a Lesbia, seud´onimo tras el cual, gracias a Apuleyo, sabemos que se esconde el nombre de Clodia, perteneciente a una de las familias m´as poderosas de Roma y casada con Metelo. Era una mujer culta, amante de la poes´ıa y de la m´usica. Fue ella quien probablemente descubriera al poeta en uno de sus viajes a Verona, un joven enamoradizo, con una extraordinaria capacidad para la poes´ıa y a quien Roma le ofreci´o la posibilidad de hacer numerosas amistades y un estable amor con Clodia. Tras este dulce comienzo, le sobrevino la parte amarga con la muerte de su hermano. A´un as´ı, Clodia s´olo fue uno de sus muchos amores no s´olo a muchas otras mujeres, sino que en sus poemas, de hecho, son f´acilmente reconocibles sus tendencias homosexuales, como podr´ıa ser el caso de Juvencio. Conservamos un total de 116 poemas, los cuales se dividen en poemas dedicados a amigos, poemas amorosos, de diatriba y de reflexi´on, as´ı como s´atiras y un himno a Diana. Sin embargo

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la agrupaci´on de los poemas no tienen nada que ver con la afinidad tem´atica, aunque hay excepciones como los epitalamios 61 y 62. Por otra parte, es importante tener en cuenta que la poes´ıa de Catulo estuvo estrechamente ligada al movimiento de los Neot´ericos, amantes de la cultura griega. Importan mucho aqu´ı la incorporaci´on de nuevas formas m´etricas, la m´usica y la danza y sobre todo la libertad como principal elemento. Este grupo de poetas nuevos hizo transcurrir en esta ´epoca un ambiente bohemio, alternando el estudio y la vida festiva y amorosa. En los poemas de Catulo se encuentra todo esto de forma a´un m´as engrandecida: sus poemas son vivos, llenos de gracia, sencillos, con abundantes nader´ıas compuestos con una intensidad sin igual; amor y odio, alegr´ıa y dolor, agitaron su alma y su poes´ıa. En cuanto a los modelos de Catulo, hay que tener en cuenta la poca representaci´on que la l´ırica romana tuvo en la ´epoca Augustea: adem´as de Horacio y Catulo, pocos son sus representantes importantes. Catulo sigui´o, tal vez por esta raz´on, modelos m´as bien helen´ısticos, esto lo vemos por ejemplo en la “Cabellera de Berenice” donde parece reelaborar un original de Cal´ımaco. Tambi´en fueron griegas otras fuentes del veron´es como Arqu´ıloco a quien us´o como fuente directa, muchas de las injurias y agresividad catuliana las vemos en el poeta de Paros; Safo, a trav´es de su asociaci´on de los estados an´ımicos con la naturaleza o el entusiasmo de la pureza y la inocencia o Te´ocrito, de quien toma la precisi´on pl´astica o el patetismo sentimental. Su lengua y estilo son alejandrinos, se suceden en sus poemas an´aforas evocativas y de´ıcticas, hex´ametros espondaicos empleados consecutivamente y como contraste, la “variatio”. Con ello juega, buscando la sorpresa en el final de la composici´on a la manera griega. Tambi´en se debe destacar aqu´ı la incorporaci´on a la poes´ıa alta el uso de diminutivos, que tanto ´exito tendr´a en los poetas augusteos. Estos diminutivos pueden usarse con un matiz despectivo en ocasiones. Los grecismos tambi´en son muy frecuentes as´ı como el abundante empleo de la interrogaci´on ret´orica. Por tanto, podemos concluir que Catulo, tal y como ´el predijo en su propia obra, tuvo mucha fortuna desde el comienzo, Cornelio Nepote, paisano, lo exalta, Varr´on parece eludir a su epitalamio 62, Poli´on tambi´en escribe sobre nuestro poeta. El relato de Virgilio sobre Dido tiene una deuda con Catulo y su Ariadna. Cicer´on, por el contrario, tiene poca simpat´ıa por estos poetas “novi”, de cuyos hex´ametros espondaicos se burla. Horacio tambi´en da cuenta de la gran fortuna de la obra de Catulo e incluso en su “Carmen Saeculare” evidencia ecos catulianos. De Catulo es tambi´en imitaci´on la eleg´ıa ovidiana II, dedicada a la muerte del papagayo de

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Corina, as´ı mismo pueden hallarse huellas de Catulo en Petronio y Marcial, quienes est´an en profunda deuda con el poeta. Estas alusiones a Catulo llegan hasta la antig¨uedad tard´ıa con Ausonio, lo cual nos hace saber que hasta esta ´epoca fue un autor muy alabado y le´ıdo.

2. Catulo desde los siglos oscuros hasta el final de la Edad Media

Muy poco se sabe de Catulo en los a˜nos oscuros y casi nada se sabe de ´el en la Edad Media.

A lo largo de todos estos siglos apenas ser´a un autor que se tenga en cuenta, ni que sea le´ıdo.

Puede que esto se deba a que su poes´ıa, seg´un J.L Arcaz “no era demasiado profusa, debido ello, en gran parte, al propio car´acter intimista de la poes´ıa de Catulo y poco acorde con las buenas costumbres”, tal vez, por esta falta de moralidad acorde a las ideas de esta ´epoca no tenga la misma presencia que tuvieron Horacio o Virgilio. Por tanto no tenemos casi noticias de Catulo en los siglos oscuros, sin embargo, s´ı que debemos preguntarnos cu´al fue el destino de los poemas de Catulo durante los a˜nos de la Edad Media. Est´a claro que la transmisi´on de estos, al resultar tan poco interesante para los lectores de esta ´epoca, la podemos calificar de mala, sabemos que las obras de Catulo se conocen a´un en el siglo V d.C y s´olo conocer´a un verdadero redescubrimiento en su llegada a Verona en el a˜no 1300. Sobre el tema de la pervivencia de Catulo en el medievo, ha habido siempre una opini´on com´un por parte de varios expertos, es lo que se conoce como la “teor´ıa del gran silencio”:

hay una unanimidad sobre el anonimato de Catulo hasta el a˜no 1300. Seg´un Butrica, ning´un

cat´alogo de biblioteca menciona a este poeta, el cual en estos siglos ser´a s´olo un par de citas. Sobre este tema se ha discutido y hoy d´ıa podemos observar posiciones contrapuestas: tenemos

la

opini´on de Bellanovich, quien considera que prehumanistas de Padua conocieron al poeta en

el

siglo XII; Ulman va unos a˜nos m´as atr´as y cree que s´ı hubo algunas personas conocedoras de

Catulo o Tarrant que considera que no fue tan desconocido como creemos. Sin embargo, unos pocos lo conocieron y lograron preservar milagrosamente su obra. Conocemos s´olo un ejemplar en la Edad Media, al que tiene acceso en el siglo X el obispo Raterio de Verona. Aparte de esto, s´olo conocemos un floriregio del siglo IX (Codex Thuaneus), en el que se encuentra un poema de Catulo, concretamente, el n´umero 62. Este texto es el elemento principal para conocer la situaci´on de Catulo. Este c´odice es una antolog´ıa po´etica de Juvenal, S´eneca

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y entre ellos aparece el Catulo 62, con muchos errores y variantes. Tal vez por su inutilidad e incomprensi´on se decidi´o no hacer nada al respecto con este poema. Sin embargo, seg´un Vossius, en el Thuaneus estaba el Catulo 11 cuando ´el fue a estudiar el c´odice en el 1641, por lo que todo parece indicar que este poema tambi´en se encontraba en el florilegio. Tenemos otra copia de este mismo c´odice en Viena escrito en el siglo 790-800, pero s´olo conservamos un fragmento de ´este. Todo esto nos lleva a la conclusi´on de que si existe una copia de uno de los poemas de veron´es en este c´odice, quiere decir que se manej´o al menos una obra de Catulo en esta ´epoca. Sin embargo, para hablar de la presencia de Catulo en las obras de esta ´epoca, la poca informaci´on que tenemos s´olo es supuesta, porque no hay ninguna prueba de ello, algunos ejemplos que tenemos sobre ello son:

Heiric de Auxerre, un monje de Saint-Germain. En una de sus obras escribe: “et, ni propirias in ora vulgi”, encontrando en Catulo esa misma expresi´on en su poema 40: “anprueba de ello, algunos ejemplos que tenemos sobre ello son: ut pervenias, in ora vulgi”. Guillermo

ut pervenias, in ora vulgi”.

Guillermo Malesmurbury, un monje de Corvy del 1095- 1147, parece que imita a Catulo cuando habla sobre el amor en su obra, como vemos en su “De gestis regum Anglorum”:en su poema 40: “an ut pervenias, in ora vulgi”. “virginem sane nec inelegantem nec illepidam”,

“virginem sane nec inelegantem nec illepidam”, vemos en Catulo: “ni sint illepidae et inelegantes”.

Un poco m´as adelante, en el siglo XIII, s´olo podemos mencionar una obra con probable influencia de Catulo en Francia, se trata de una comedia eleg´ıaca, de autor an´onimo, titulada “De tribus puellis”. Algunos elementos propios de la poes´ıa de Catulo, centr´andonos sobre todo en los poemas 5 y 64, son:

el relato que nos ofrece el poeta eleg´ıaco en su poema 64 donde nos describe la consumaci´on del matrimonio de Tetis y Peleo, puede ser puesto en relaci´on con los versos 229-240 de “De tribus puellis”, aunque el tema de la descripci´on de esta ultima´ obra es totalmente distinto. Sin embargo, es interesante observar el paralelismo de este recurso.Catulo, centr´andonos sobre todo en los poemas 5 y 64, son: es tambi´en importante la alusi´on

es tambi´en importante la alusi´on al tema de los “besos” en la comedia medieval, concre- tamente en los versos 273-276. Parece que la influencia recibida, est´a en el poema 5 de Catulo, cuando el autor le ruega besos a Lesbia.es interesante observar el paralelismo de este recurso. Lo que nos hace dudar de una aunt´entica

Lo que nos hace dudar de una aunt´entica filiaci´on de Catulo con respecto a este poema franc´es es la pr´acticamente nula influencia que tuvo Catulo en esta ´epoca, por lo tanto, no podemos hablar de esto sin hacer especulaciones.

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Por otra parte, podemos mencionar algunos ecos aislados de Catulo en Espa˜na, como los que podemos encontrar en las menciones al poeta por parte de Isidoro de Sevilla, la cual puede considerarse la primera y m´as antigua menci´on en el Medievo. La primera menci´on la podemos encontrar en el libro IV de las “Etimolog´ıas”, en donde cita los dos versos iniciales del “carmen I”, la segunda menci´on est´a en el cap´ıtulo II del libro XIX. Todas estas menciones podemos considerarlas como indirectas, sin embargo. Es importante tambi´en la menci´on de Enrique de Villena en el “tratado de la consolaci´on”, podemos considerar ´esta, la primera alusi´on en lengua castellana de la obra de Catulo, su cita parece tambi´en indirecta ya que se confunde el passer de Lesbia con un papagayo. Sin embargo, la referencia que podemos leer en Villena a prop´osito del poema es bastante ilustrativa del conocimiento superficial que pod´ıa tenerse en estos momentos del poeta veron´es, adem´as tambi´en coincide en su superficialidad con la idea que se van a tener sobre la poes´ıa de Catulo algunos de los m´as famosos poetas del Renacimiento espa˜nol como ser´a el caso de Fernando de Herrera, con una tendencia m´as clara a Horacio. Vemos por tanto, que Catulo no fue tan admirado en estos siglos como lo fueron Virgilio, Ovidio u Horacio, muchos son los poetas que prefirieron la moralidad y estilo de horaciano por encima de los poemas m´as sencillos y superficiales de Catulo. Tendremos que esperar al Renacimiento para un verdadero despertar de este autor.

3. La poes´ıa de Catulo en el Renacimiento Europeo y Espa˜nol

3.1. T´opicos y temas de la poes´ıa de Catulo

Es en esta ´epoca en la que se producen la mayor parte de los redescubrimientos de manuscri- tos olvidados y marginados en las bibliotecas mon´asticas por parte de eruditos como Petrarca o Poliziano. Ya en los albores del Renacimiento son muchos m´as los poetas que leen a Catulo, aunque debemos aclarar que siempre con menos asiduidad y admiraci´on que a otros poetas cl´asicos. Petrarca, por ejemplo, lee a Catulo, pero el mayor influjo del poeta estar´a en Cotta, Pontano, Marulo o el l´ırico italiano Cariteo. En Francia, pa´ıs al que Catulo debe gran parte de su supervivencia, se desarrolla una rica sucesi´on a partir de Ronsard y Baif. Podemos destacar aqu´ı la gran afluencia de imitaciones

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que tuvo en las letras neolatinas el tema de Catulo “Centum et millia basia”. Tenemos varios ejemplos interesantes de composiciones sobre este tema, uno de ellos ser´ıa un libro de poemas, imitaci´on de algunos poemas de Catulo, de Everardo, mejor conocido como J Secundus, escritor holand´es, lo podemos considerar como uno de los poetas de amor m´as destacados de todos los tiempos. El primer amor de Secundus fue Julia, y al igual que Catulo, experiment´o el amor y a la vez tambi´en lo sufri´o. M´as tarde se enamor´o de una joven espa˜nola Neera, la cual inspir´o sus “Basia”, estas composiciones revelan a un poeta de delicada sensualidad, y sensibilidad. Sobre todo el Basia VII muestra una clara imitatio de los poemas V y VII de Catulo, el cual refleja las pasiones del escritor, amores en los que resulta gracioso y alegre. Vemos un peque˜no fragmento del poema para comprobar la influencia de Catulo en el:

“Centum basia centies, Centum basia millies, Mille basta millies, Et lot millia millies, Quot guttae S´ıcula mart Quot sunt sidera codo, Islis purpureis genis, Istis turgidulis labris, Ocellis que loquaculis

“Vivamus, mea Lesbia, atque amemus, rumoresque senum severiorum omnes unius aestimemus assis! Soles occidere et redire possunt:

nobis cum semel occidit brevis lux, nox est perpetua una dormienda. Da mi basia mille, deinde centum, deinde usque altera mille, deinde centum Catulo V.

El tema de este poema es, al igual que en Catulo, er´otico. El amor de Secundus, a diferencia del de Catulo, es un ardiente deseo que no consigue transformarse en realidad. Observamos, adem´as, que Secundus tiene preferencia tambi´en por los diminutivos, tal y como vemos en muchos de los poemas de Catulo, para expresar su ternura y amor por Neera. Notamos tambi´en en ambos poemas el uso de la aliteraci´on en la palabra “centum”, “mille”, entre otros. Est´a claro con este ejemplo, el inter´es y conocimiento que Secundus ten´ıa por los autores cl´asicos, y concretamente en este poema, percibimos el conocimiento sobre Catulo as´ı como su intenci´on de evocar su estilo y la expresi´on de sentimientos a trav´es de esta composici´on. En Espa˜na tambi´en hubo una tendencia de composici´on po´etica en torno al tema de los besos. Ser´an m´as importantes, de todos los epigramas aritm´eticos escritos por Catulo, el poema 5, 7 y 48. Destacar´an en estas composiciones literarias hisp´anicas los elementos num´ericos tan

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propios del poeta veron´es, es lo que nos hace, por tanto, sospechar de la clara influencia catuliana en este tipo de composiciones. El primer escritor renacentista en hacer uso de este tipo de poes´ıa ya lo hemos visto anterior- mente: fue Juan Segundo, sin embargo, en la literatura castellana ser´a Crist´obal de Castillejo el primero en hacer uso de este t´opico, en su poema “Al amor” en el cual vemos una clara presencia de Catulo:

“Dame, Amor, besos sin cuento, asido de mis cabellos,

y

mil y ciento tras ellos,

y

tras ellos mil y ciento,

y

despu´es

de muchos millares, tres;

y porque nadie lo sienta

desbaratemos la cuenta

y contemos al rev´es”

Est´a, por tanto, m´as que clara la influencia del poeta de Verona en el poema de Castillejo; la enumeraci´on es muy parecida, tambi´en la petici´on de desordenar los n´umeros para que nadie pueda conocer cu´antos besos han sido, lo vemos al final del poema V de Catulo. Otro poema de Castillejo con semejanzas, en este caso, al poema 48 de Catulo se llama “A una dama llamada Ana”, en esta composici´on, tanto un poema como el otro, destinan los besos a los ojos de sus respectivas amantes, Lesbia y Ana y ninguno de los dos compositores se saciar´an nunca de los besos de ellas:

“ Mellitos oculos tuos, Iuuenti, siquis me sinat usque basiare, usque ad milia basiem trecenta, nec umquam videar satur futurus, non si densior aridis aristis sit nostrae seges osculationis” Catulo, 48.

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“ Vuestros lindos ojos, Ana, darles hia cien mil besos cada d´ıa,

y aunque fuesen un mill´on, mi penado coraz´on nunca harto se ver´ıa”

)

Luis de G´ongora fue otro de los poetas espa˜noles que aludi´o en algunas ocasiones a la poes´ıa de Catulo, concretamente en el poema V de sus “Canciones amorosas”, donde expresa la imposibilidad de contar el n´umero de besos dados a su amada:

“Quaeris, quot mihi basiationes tuae, Lesbia, sint satis superque. Quam magnus numerus Libyssae harenae lasarpiciferis iacet Cyrenis oraclum Iouis inter aestuosi et Batii veteris sacrum sepulcrum; aut quam sidera multa, cum tacet nox, furtiuos hominum vident amores:

tam te basia multa basiare vesano satis et super Catullo est, quae nec pernumerare curiosi possint nec mala fascinare lingua”

“Mi piedad una a una cont´o, aves dichosas,

vuestras quejas sabrosas;

mi envidia ciento a ciento

cont´o, dichosas aves, vuestros besos suaves.

Quien besos cont´o y quejas,

las flores cuente a mayo,

y al cielo las estrellas rayo a rayo”

Observamos as´ı mismo, el gran parecido de un poema de Quevedo con el mismo poema 7 de Catulo, aunque siempre a˜nadiendo elementos de su propia invenci´on, al preguntar de forma ret´orica as´ı como por la imposibilidad de contar el n´umero de besos:

“A Fabio preguntaba la divina Florisa, enternecida, primero, por su vida,

y luego, por la fe que le guardaba, cu´antos besos quer´ıa de su divina boca; y ´el dec´ıa:

“ Para pod´ertelo decir, deseo

que multiplique el agua el mar Egeo; que se aumente de Libia las arenas,

y del cielo sagrado

las estrellas serenas, los ´atomos sin fin del sol dorados

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Aunque el mayor ejemplo de uso del elemento t´opico de los basia lo veremos unos a˜nos m´as adelante con Ju´an Mel´endez de Vald´es, en el siglo XVIII. El autor, ante la imposibilidad de poder contar el n´umero de besos a su amada, establece, al igual que lo hiciera Catulo, un s´ımil con los perfumes de Arabia. Aunque surge con ´el la duda de si Mel´endez de Vald´es se acerca m´as a las composiciones de Catulo o a las de Ju´an Segundo:

“Los lascivos besos que entre blandas risas me das amorosa ), ni as´ı las palomas al amor heridas con tr´emulos picos se besan amigas, ni tantos olores el Arabia cr´ıa cual blandos aromas tu pecho respira”

Con todos estos testimonios, podemos concluir que encontramos m´as influencia de Catulo de la que esperar´ıamos, teniendo en cuenta la poca influencia de ´este en comparaci´on con otros autores latinos, y adem´as que el t´opico del basia mille en la literatura hisp´anica, no s´olo no ha dado composiciones en las que se imita a Catulo, o se le traduce, sino tambi´en textos con m´as libertad e innovaciones, algunas de ellas, de gran calidad. Por otra parte, alej´andonos un poco del t´opico de los basia, encontramos otras citas de poetas espa˜noles al liber catuliano. Tenemos el ejemplo de Herrera en cuyas composiciones a veces encontramos tonos o expresiones que nos recuerdan a las del poeta veron´es, sin embargo, como pasa en otros casos, esas alusiones son casi siempre indirectas, sacadas de otros autores. Un ejemplo de este paralelismo ser´ıa el comienzo de uno de los sonetos de su segundo libro dedicado a la muerte de Garcilaso de la Vega:

“Musa, esparce purp´ureas, frescas flores al t´umulo del sacro Laso muerto; los lazo de oro suelte sin concierto Venus, lloren su muerte los amores”

“Lugete, o Veneres Cupidinesque et quantumst hominum venustiorum. ”

Passer mortuus est meae puellae

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En Lope de Vega, concretamente, en su apertura de “Rimas”, encontramos un introducci´on que mucho recuerda al poema I de Catulo. La composici´on de Lope, al igual que la del poeta latino, est´a dedicada a un amigo. As´ı pues, vemos recursos propios de Catulo, como preguntas ret´oricas, el deseo de que la fama del escrito sea para siempre, etc.

“Cui dono lepidum novum libellum arida modo pumice expolitum? Corneli, tibi; namque tu solebas meas esse aliquid putare nugas, iam tum cum ausus es unus Italorum omen aevum tribus explicare cartis

“¿A qui´en dar´e mis rimas y amorosos cuidados de aquello luz traslados, de aquella esfinge enimas? ¿A qui´en mis escarmientos? ¿A qui´en mis castigados pensamientos? A vos, famoso hijo de las musas, que s´olo a vos de poco a poco

Por otra parte, a diferencia de lo que vemos en el Renacimiento espa˜nol, el Barroco dedi- car´a m´as inter´es a otros poemas que no tuvieron tanta importancia en los siglos anteriores. Y en estos nuevos poemas se tratar´a con asiduidad el mito de Teseo y Ariadna, concretamente las quejas de Ariadna ante el abandono de su amante. No s´olo tendr´a huella en la poes´ıa, sino tambi´en en la ´epica, en el romance e incluso en la f´abula mitol´ogica. Un ejemplo de esto lo tenemos en Salcedo Coronel y en Miguel Colodrero de Villalobos, aunque siempre con una libertad con respecto a la composici´on del poeta veron´es. Otro interesante tema tratado en esta ´epoca sera el del p´ajaro de Lesbia, que encontramos en los poemas II y III de Catulo. Un ejemplo de esto lo tenemos en un poema de Ju´an Mel´endez Vald´es, en la “La paloma de Filis”:

“Passer, deliciae meae puellae, quicum ludere, quem in sinu tenere, cui primum digitum dare adpetenti ”

et acris solet incitare morsus

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“Su paloma, que bebe mil gracias de su boca;

y

y

en el hombro le arrulla, ”

en su falda reposa

3.2.

El epitalamio de Catulo en la poes´ıa neolatina

Los epitalamios latinos fueron un tipo de poes´ıa l´ırica que cobr´o un gran auge en el Re- nacimiento, a ra´ız del redescubrimiento de Catulo. No s´olo siguieron al poeta de Verona como modelo, tambi´en siguieron a otros poetas latinos para sus composiciones. Vemos a lo largo de sus muchas composiciones, c´omo los poetas tratan de recrear el llanto de la muchacha al tener que salir de la casa paterna y pasar a formar parte de la vida marital, al contrario del var´on, tan dispuesto al matrimonio y la uni´on. Encontramos el mayor ejemplo de este tema en el epi- talamio 62 de Catulo. Otros argumentos que aparecen en Catulo y que luego se recrear´an, ser´an algunos como la virginidad como parte de la dote nupcial, presente en uno de los epitalamios de Catulo, defendiendo que la virginidad de la muchacha pertenece al padre, el esposo y s´olo una parte a la mujer o las l´agrimas que luego dar´an lugar a la felicidad. Conocemos algunos poetas renacentistas que cultivaron este g´enero como Pontano, quien escribi´o un epitalamio dedicado a su hija Aurelia. Juan Segundo, teniendo muy presentes a Pontano y Catulo escribi´o el “Epithalamium lasciuum” donde vemos el motivo de la separaci´on de la novia, siendo su raptor el dios Himeneo, el mismo que en el poema 62 de Catulo. Otro ejemplo es el “Carmen nuptiale mistum ex epheborum et puellarum contentione” de Arduenna, que sigue el esquema de Catulo 62, a trav´es de la competici´on entre un coro de muchachos y muchachas. Por ultimo,´ mencionaremos a Gongora como poeta que trabaj´o el epitalamio en la literatura espa˜nola. Este epitalamio se encuentra en su “Soledad I” y en el fragmento encontramos a dos coros cantando en una boda aldeana a la que asiste el protagonista. Encontramos algunos elementos propiamente cl´asicos en el poema, como es el llamamiento a Himeneo, que abre cada estrofa, este t´opico lo podemos ver ya en los poemas 61 y 62 de Catulo. Otro de los t´opicos que G´ongora comparte con Catulo es la alusi´on a la fertilidad; en el epitalamio gongorino el coro ruega que Juno y Lucina, diosa del parto, bendigan a la novia y que pueda tener muchos hijos. Este ruego, como hemos dicho, aparece en Catulo, concretamente en su poema 61 con cierta extensi´on. Por otro lado, tambi´en podemos apreciar la huella de Catulo en los epitalamios cortesanos, cuyo n´umero es m´as escaso si lo comparamos con Italia. Tenemos como ejemplo aqu´ı el epitala- mio de S´a de Miranda y su “Epitalamio pastoral” en ´el, uno de los pastores, no correspondido en el amor, y el otro quien le da consejos, discuten sobre el amor y se encuentran con coros de aldeanos que van a hacia la boda. Tenemos razones para pensar que este poema es una

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imitaci´on del poema 62 de Catulo. Incluso el poema se cierra con el mismo motivo que el de Catulo, cuando los j´ovenes dicen que las l´agrimas de la novia son falsa y ellas tambi´en est´an deseando casarse.

4.

Conclusi´on

A modo de conclusi´on, podemos observar que Catulo ha tenido un protagonismo menor a lo largo de las distintas etapas que hemos ido estudiando. Observamos su nula aparici´on durante la Edad Media, en donde apenas s´ı hemos podido mencionar algunos ejemplos y estos mismos ni si quiera podemos tratarlos con seguridad. Son, por tanto, escasos e inseguros. Este olvido que sufre Catulo en la Edad Media, puede deberse a la poca importancia que se le daba en este tiempo a la poes´ıa l´ırica, al hablar puramente de sentimientos personales y al ser considerados sus poemas por la cristiandad como inmorales. No se ve´ıa a Catulo como un modelo de cristiandad, ni de moralidad como eran Virgilio u Horacio. S´olo apreciaremos un florecimiento de la poes´ıa del poeta de Verona en el Renacimiento, sin embargo, su influencia en los autores de esta ´epoca, si la comparamos con otros poetas, es a´un escasa, tanto en Italia como en Espa˜na, sin embargo, siempre contar´a con algunos seguidores de su poes´ıa, los cuales cultivar´an t´opicos encontrados en sus poemas, como los “besos” o sus epitalamios. A pesar de todo, por lo que hemos visto, estas referencias sospechamos en muchas ocasiones que vienen de fuentes indirectas, por lo tanto, es poco probable que muchos de los poetas arriba mencionados hayan podido disfrutar leyendo la obra de Catulo, conform´andose solo con citas aparecidas en obras de otros autores.

Referencias

[1] Albretch, M. Von “Historia de la literatura romana (Volumen I)”, Barcelona, 1997-1999.

[2] Catulo, Tibulo “Poemas y Eleg´ıas”, introducciones, traducciones y notas de Artulo Soler Ruiz, Gredos.

[3] Juan Lu´ıs Arcaz Pozo “Catulo en la literatura espa˜nola”, Cuadernos de Filolog´ıa Cl´asica n o 22, 1989, p´ag. 249-286.

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[4] Juan Lu´ıs Arcaz Pozo “La poes´ıa latina en el contexto amoroso de la comedia eleg´ıaca medieval: Catulo y Ovidio en el “De tribus puellis””, Cuadernos de Filolog´ıa Cl´asica:

estudios latinos, vol 25, 2005, p´ag 101-110.

[5] Mar´ıa Cruz Garc´ıa Fuentes ‘Imitaci´on de los centum et mille basia catulianos en el Rena- cimiento”, Cuadernos de Filolog´ıa Cl´asica, n o 4, 1972, p´ag 297-306.

[6] Juan Lu´ıs Arcaz Pozo “ “Basia mille”: notas sobre un t´opico catuliano en la literatura espa˜nola”, Cuadernos de investigaci´on filol´ogica, n o 15, 1989, p´ag 107-116.

[7] Antonio Serrano Cueto “Las l´agrimas de la “nova nupta” en la tradici´on del epitalamio latino”, Minerva: revista de Filolog´ıa Cl´asica, n o 24, 2011, p´ag 137-155.

[8] Juan Lu´ıs Arcaz Pozo “ Pervivencia de Catulo en la poes´ıa castellana”, Alazet: revista de Filolog´ıa Cl´asica, n o 14, 2002, p´ag 13-39.

[9] Madoka Tanabe “Tradici´on e innovaci´on en el “epitalamio”de la primera “Soledad””, Analecta Malacitana, n o 30, 2011, p´ag 59-89.

[10] Daniel Kiss “El texto de Catulo en la Edad Media”, University College Dublin.

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