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TEMA A DESARROLLAR:

LOS NIVELES DE FUNCIONAMIENTO EN LA ORGANIZACIÓN GENERAL DEL SISTEMA NERVIOSO

Presenta:

M en C. César Sánchez Vázquez del Mercado.

Febrero de 2002

Tabla de contenidos.

INTRODUCCIÓN: LA DEFINICIÓN DE LA FUNCIÓN DEL SISTEMA

 

3

Antecedentes históricos

5

LA ORGANIZACIÓN ANATOMO-FUNCIONAL DEL SISTEMA NERVIOSO

CENTRAL

6

El

sistema

nervioso

8

El

sistema

nervioso

central

8

Las seis regiones morfofuncionales del Sistema Nervioso

9

LA SEÑALIZACIÓN CELULAR. ESTRUCTURA DE SU ORGANIZACIÓN PARA CONCRETAR UN NIVEL

11

Principios de organización

de los sistemas

12

Cada sistema contiene relevos

12

Cada sistema se compone de varias

13

Cada vía está topográficamente organizada

14

La mayoría de las vías nerviosas cruzan la línea media

15

El nivel funcional más elemental: Los arcos

16

Nivel Cerebral medio

 

19

Nivel

Alto: Las funciones mentales

20

LISTA DE CITAS BIBLIOGRÁFICAS

23

LOS NIVELES DE FUNCIONAMIENTO EN LA ORGANIZACIÓN GENERAL DEL SISTEMA NERVIOSO.

Introducción: La definición de la función del sistema nervioso.

La tendencia actual sobre el entendimiento de las funciones neurales se enfoca en el concepto de que el comportamiento en general de cualquier individuo es exclusivamente reflejo de la función cerebral (Churchland 1986). De acuerdo con esta visión los conceptos actuales sobre los procesos mentales son una serie de funciones interrelacionadas, a varios niveles jerárquicos llevadas a cabo por toda la estructura del Sistema Nervioso(Young, 1970, Sheperd, G.M, 1991)

Los elementos que constituyen la función del cerebro no solo involucran el comportamiento motor, que relativamente es sencillo; por ejemplo la presencia de reflejos, o como procesos como la marcha o la respiración. Involucra también funciones más complejas como el aprendizaje o los procesos emotivos. Todas estas están categorizadas en diversos niveles. Todos estos se relacionan íntimamente con la configuración estructural de todo el sistema nervioso.

El entendimiento actual de las funciones neurales ha cambiado en los recientes años. Observando el desarrollo filogenético de los llamados sistemas de relación y control en los seres vivos, tenemos

teorías clásicas que nos permiten entender cómo a través del proceso evolutivo de las especies, ha sido necesario contar con sistemas de transporte de información más complejos (Posner Et al, 1988). Es así como la especialización en organismos multicelulares da como resultado células excitables, que en algún momento desarrollan la propiedad de transmitir información. También como las especies van aprovechando estos tejidos agrupándolos, centralizándolos, cefalizándolos y encefalizándolos. Para entonces poder tener mas control sobre el tráfico de información y la regulación de la conducta (López Antúnez, 1979).

Entonces es claro que así como existen diversas escalas evolutivas en el desarrollo de los tejidos neurales en las especies; en aquellas donde se ha alcanzado una escala superior de complejidad, digamos los mamíferos, y en especial el hombre, debe de existir una organización intrincada y muy jerárquica. Así lo ha dispuesto también el estudio del sistema nervioso en el hombre (Darwin

1872).

Se reconocen tradicionalmente tres niveles: Uno, en relación los tejidos receptores, y con los órganos efectores, distribuido en todo el cuerpo, y denominado sistema nervioso periférico. El siguiente, que contiene las vías de comunicación y relevo principales, ubicado anatómicamente en la médula y tallo cerebral, quizá incluyendo partes del Diencéfalo, y conocido como subcortical o nivel medio. Por último, el llamado nivel superior, integrado por el resto de los ganglios basales, y la corteza cerebral. Llamado nivel superior o Cortical. Apoyando estas teorías con toda una teoría denominada localizacionista, muy fundamentada históricamente.(Lopez Antúnez,

1979)

En la actualidad están encontrando muchos más datos que aportan ideas en relación a que esta división es un poco mas compleja. De acuerdo a hallazgos en distintas áreas relacionadas pero independientes, se aportan cada vez mas y más ideas que complementan y dan la necesidad de proveer más subdivisiones a

esta clasificación. Hallazgos en electrofisiología, en la Psicología, en anatomía ultraestructural de los últimos años, proveen mas signos

al respecto.

El presente ensayo pretende complementar y actualizar un poco más los conceptos que se tienen al respecto, para lograr una idea mas actualizada sobre la forma como se organizan en niveles funcionales los procesos en el sistema nervioso humano.

Antecedentes históricos.

Los puntos de vista actuales con respecto a lo que son las neuronas, el cerebro y la conducta han sido desarrollados desde el siglo

pasado a través de una serie de áreas clásicas del conocimiento: La embriología, la histología, la anatomía, la fisiología, la farmacología

y la psicología.

La complejidad anatómica del tejido nervioso ha sido apreciada mejor después del desarrollo del microscopio electrónico. Hasta el siglo XIX, se consideraba al tejido nervioso como un compuesto granular y difuso. Esta idea aparentemente partió de que Galeno propuso su teoría de que el tejido nervioso contenía fluidos que viajaban del cerebro al cuerpo. (Harrington, 1987)

Hacia el final de este siglo, se desarrolló como ciencia la Histología, gracias a las investigaciones y el desarrollo de tinciones de Camilo Golgi (1906) y Ramón y Cajal (1906). Así se desarrollo la idea de

que las neuronas eran unidades independientes, con capacidad de establecer comunicación entre ellas, a través de sus sinapsis.

A continuación, la embriología apoyó estas ideas, con el aporte por parte de Ross Harrison (1935). Él desarrolló cultivos de células, donde fue capaz de diferenciar el desarrollo de dendritas y axones. Además de probar la forma como éstos localizaban sus objetivos y se interconectaban, dentro de su desarrollo embrionario.

La Neurofisiología, es la tercera disciplina que aporta su conocimiento al desarrollo de los conceptos en torno al sistema nervioso. Dejó los primeros elementos para el análisis de estos tejidos cuando se aportaron los primeros avances de Galvani (1791) en torno a los potenciales eléctricos durante la contracción muscular. Mas tarde, Mueller, Helmhotz(1850) y Dubois-Reymond (1848-1849), encontraron que la actividad eléctrica de las neuronas proveía un medio de señalización para comunicar información entre sí.

El impacto de la farmacología apareció cuando Claude Bernard, (1878-1879) y John Langley (1906) demostraron que algunas drogas interactúan con receptores específicos en las células. Esto se convirtió en el fundamento de la transmisión sináptica.

La organización anatomo-funcional del Sistema Nervioso Central.

El sistema nervioso central que es bilateral y esencialmente simétrico, puede ser dividido estructuralmente en seis partes principales: La médula espinal, la médula oblonga, el puente (y el cerebelo), el mesencéfalo, el Diencéfalo, y la corteza cerebral. Esta

división no es anatómica únicamente, sino también funcional(Kandel, 1991). La revolución en las técnicas de imagenología ha hecho posible visualizar estas estructuras en el cerebro humano vivo. A través de una gran variedad de métodos de laboratorio, se ha determinado que las funciones cerebrales están asignadas de manera particular a diversas funciones. Como resultado, la idea de que hay diferente zonas especializadas para distintas áreas, está aceptada como un acuerdo tácito de las neurociencias modernas. Una de las razones que llevan a esta conclusión (Flourens 1823), se encuentra basada en un principio conocido del sistema nervioso, conocido como procesamiento paralelo. Como se verá mas adelante, muchas funciones sensoriales, motoras, y superiores residen en mas de una vía neural.

Cuando una región o alguna vía se encuentra dañada, algunas otras

a menudo compensan parcialmente la pérdida. Esto de alguna

manera obscurece el concepto de localización. De alguna manera se ha asimilado que a medida que el sitio de residencia de alguna función se vuelve más superior, sus interrelaciones se vuelven más complejas. Cuando reside en niveles inferiores (tanto anatómica como funcionalmente), su ubicación es mucho más sencilla. El Sistema Nervioso Central y el Sistema Nervioso Periférico.

El

sistema nervioso tiene dos componentes funcionales principales:

El

central que está compuesto por el cerebro y la médula espinal y

el periférico, que está compuesto por los ganglios y los nervios periféricos que residen fuera de las cavidades del cerebro y la

médula. Se encuentran separados anatómicamente. Funcionalmente están interconectados muy íntimamente.

El sistema nervioso periférico.

Este se subdivide en dos partes, la porción somática y la porción autónoma. La primera incluye neuronas sensoriales de los ganglios dorsales, además de los ganglios craneales que inervan la piel músculos y articulaciones. Proveen información al sistema nervioso central sobre músculos y la posición de las extremidades, además de datos sobre los movimientos que hace el cuerpo. Los axones de las neuronas motoras somáticas que inervan el músculo esquelético y las que se proyectan en los ejes de este, son consideradas como parte de la porción somática, aunque los cuerpos celulares son parte del sistema nervioso central.

La división autónoma del sistema nervioso periférico es el sistema motor visceral, de los músculos lisos del cuerpo, así como de las glándulas exocrinas. Se forma por tres subdivisiones anatómicamente separadas: El sistema simpático, el parasimpático, y el sistema neuroentérico. Los dos primeros dos son sinérgicos y antagonistas: El primero participa en la respuesta del cuerpo al estrés, mientras que el segundo actúa para conservar los recursos corporales y restaurar la homeostasis. El sistema neuroentérico participa en la inervación del músculo liso del sistema digestivo.

El sistema nervioso central.

Este se encuentra distribuido a lo largo de dos ejes mayores que se definen desde el desarrollo embrionario: Un eje rostral-caudal, y uno Dorsal-ventral. En los vertebrados inferiores, la orientación de ambos ejes es mantenida hasta la etapa adulta, mientras que en los primates estos sufren flexiones durante el desarrollo. Debido a esto, la ubicación se ve afectada en cuanto a las referencias cuando el

cerebro humano es maduro: En la médula espinal, rostral significa hacia la cabeza. Caudal se refiere hacia el cóccix. Ventral hacia el plano anterior del cuerpo, y dorsal hacia el plano posterior. Arriba de las mencionadas flexiones, que se dan a nivel del tallo cerebral, rostral quiere decir hacia la nariz, caudal hacia la nuca, ventral hacia la mandíbula y dorsal significa hacia la sutura parietal. Los términos superior en lugar de dorsal e inferior en lugar de ventral se usan a menudo también.

A su vez, el sistema nervioso central se divide en seis regiones anatomo-funcionales.

Las seis regiones morfofuncionales del Sistema Nervioso Central.

La médula espinal, es la parte más caudal de en sistema nervioso central. Controla el movimiento de las extremidades y el tronco. Recibe y procesa la información sensorial de la piel, articulaciones, músculos y tronco. En este nivel se integran arcos reflejos mono sinápticos, y cruzados. Además de que existen los generadores de patrones centrales, que permiten funciones como la marcha.

La médula se continúa rostralmente y se convierte en el tallo cerebral. Este recibe información sensorial del nivel inferior, además de proveer el control motor de los músculos de la cabeza. La gran cantidad de cuerpos neuronales, formando núcleos de substancia gris, forma los llamados núcleos craneales. Algunos de estos reciben información de receptores de la cabeza. Otros controlan los movimientos de cuello, cara y ojos. Algunos más se especializan en procesar señales de sentidos especiales: Audición, balance y gusto.

Adicionalmente, el tallo cerebral lleva información desde la médula al encéfalo y viceversa. Regula el estado de conciencia y la respuesta a estímulos. El tallo cerebral de compone de tres partes:

La médula oblonga. Que se continúa directamente de la espinal, presenta una organización de substancia gris y substancia blanca similar, aunque con la presencia de varios centros de somas neurales responsables de funciones autónomas vitales como digestión, respiración, y el control de la frecuencia cardiaca.

El puente. A continuación en la estructura del tallo, es punto de convergencia de vías motoras, desde los hemisferios cerebrales, al cerebelo, y hacia la médula espinal. Tiene centros de control del equilibrio y la postura. Sus fibras blancas son alimentadas por los pedúnculos del cerebelo. Este se encuentra dorsal al puente, y tiene que ver con la modulación de potencia, coordinación, y amplitud de los movimientos, además de que tiene mucho que ver con la memoria motora.

El mesencéfalo, donde se forman los pilares o pedúnculos cerebrales, contiene los núcleos que controlan funciones motoras y sensoriales en particular relacionadas con el movimiento de los ojos, la orientación espacial, y la coordinación de reflejos visuales y auditivos.

El Diencéfalo es la porción anatómicamente central del encéfalo. Contiene dos estructuras. La primera es el tálamo. Que procesa la mayoría de la información que llega desde el tallo cerebral y médula espinal. Ahí se hace relevo de esta. La otra es el Hipotálamo, que tiene que ver con el control central de los reflejos autónomos de índole endocrina y visceral.

Los hemisferios cerebrales están formados por la corteza cerebral relacionadas con tres estructuras más profundas: Los ganglios basales, el hipocampo, y el núcleo amigdalino. Los primeros están relacionados con el control voluntario y emotivo del movimiento. El segundo tiene que ver con aspectos relacionados con la memoria. El último coordina las respuestas autónomas y endocrinas relacionadas con los estados emocionales.

La señalización celular. Estructura de su organización para concretar un nivel funcional.

Para integrarse en el llamado nivel funcional, o función neural, las células tienen que agruparse en vías y núcleos. Sean niveles bajos, medios o altos, la forma de organizarse es similar. Lo que cambia fundamentalmente es su ubicación anatómica, y algunos aspectos bioquímicos, como patrones electrofisiológicos o neurotransmisores.

Fisiológicamente, el conjunto de células que tengan que ver con alguna función neural específica, cualquiera que sea, tiene que manejar y genera cuatro tipos distintos de señales(Shepperd,

1991):

Una señal de entrada (input, según nomenclatura inglesa), También llamada potencial receptor, que viene desde una vía aferente.

Una señal de conducción. Que es representada por la vía conductora, que puede ser aferente o eferente.

Una señal de integración. Que es representada por los núcleos celulares donde reside anatómicamente la función. Y finalmente:

Una señal de salida (output, por su nomenclatura inglesa), que requiere también de una vía de conducción y un efector.

Independientemente del tamaño, nivel estructural y anatómico, forma, bioquímica de transmisores, o efectos conductuales. Todos los niveles del sistema nervioso pueden ser descritos a partir de un modelo generalizado y compuesto por estos cuatro componentes, en suma: uno de recepción; uno integrativo (o sumativo, en su caso); uno de señalización a distancia o de conducción, y finalmente uno de ejecución o secreción. Y todos estos en suma definen sus particularidades dependiendo de la ubicación y de la estructura fisiológica de sus membranas neuronales.

El modelo descrito no es algo nuevo. Es una reinterpretación de un principio postulado por Ramón y Cajal (1906), denominado polarización dinámica. En el se dice que el tipo de mensaje manejado por una neurona es determinado no tanto por las propiedades de la señal, como por las conexiones específicas de ésta en su ubicación anatómica.

Principios de organización de los sistemas funcionales.

Cada sistema contiene relevos sinápticos.

Los sistemas sensoriales, motores, y de funciones cerebrales superiores, se interrumpen en varios puntos, por una serie de

relevos sinápticos. No se trata de simples conexiones uno a uno entre sus porciones pre- y post sinápticas. De hecho, la información transmitida es modificada por interacciones sinápticas entre neuronas de los propios núcleos de relevo, además de las señales que llegan a ellos desde centros superiores jerárquicamente. (Barr, Kiernan 1988)

Los núcleos de relevo típicamente contienen diversos tipos de neuronas dos de las cuales son particularmente importantes:

Locales, y de proyección. Las primeras contienen axones que relevan sin salir del núcleo. Las segundas proyectan fibras a otros sitios fuera de su localización anatómica.

Los relevos sinápticos se encuentran a través de la médula espinal y el cerebro, pero quiza la estructura de relevo más importante es el tálamo. Este es de hecho una colección de varios núcleos funcionalmente distintos. La mayoría de estos relevan información sobre vías sensoriales o estados motores hacia o desde la corteza cerebral. Casi toda la información que llega a la corteza cerebral primero es procesada en el tálamo. La corteza a su vez, envía axones recurrentes de vuelta a esta estructura.

Cada sistema se compone de varias vías.

Los sistemas sensoriales, motores y de funciones cerebrales superiores contienen anatómica y funcionalmente distintos subsistemas que realizan tareas especializadas. Por ejemplo, cada modalidad sensorial (audición, visión, tacto, por ejemplo) es mediada por un sistema separado. Estos están divididos cada uno en vías aún mas especializadas. El sistema visual, por ejemplo

tiene vías separadas encargadas funciones como la percepción de movimientos estacionarios, o seguimientos de objetos en movimientos. Estas en conjunto trabajan par la percepción del movimiento. De manera similar así están compuestas vías como la somato sensorial, donde hay vías aparte para el tacto, el dolor, y distintos receptores de la piel (Brodal, 1981).

El sistema motor también contiene vías especializadas separadas, que vienen desde los centros de mayor nivel de procesamiento hacia la médula espinal. Por ejemplo, el tracto piramidal controla la precisión de movimientos de dedos y manos, mientras que otras vías motores controlan la postura y regula los reflejos espinales.

Cada vía está topográficamente organizada.

Una de los principios más interesantes de los sistemas sensoriales es que las relaciones espaciales en la superficies de los receptores, como por ejemplo, la retina del ojo, la cóclea del oído interno, o la piel, se conservan a través de el sistema nervioso central. Es decir, los grupos de receptores que están adyacentes en la retina se proyectan en fibras adyacentes en el nervio óptico, la cintilla óptica, y a su vez, en sus relevos en el tálamo. Por supuesto se proyectan a zonas adyacentes también en la corteza. De este modo, se conforma lo que se llama un mapa visuotopico, que es una representación ordenada de el campo visual, y es retenido en cada nivel de relevo hasta la corteza. No todas las partes este campo se representan equivalente en este mapa. La región central de la retina, que tiene la mayor agudeza visual, se representa desproporcionadamente mas grande en todos los niveles debido a la mayor cantidad de receptores involucrados.

De la misma forma, los receptores del cuerpo están representados por un mapa somatotópico neural en la corteza somato sensorial. De la misma forma no es una representación uno a uno de los receptores de la piel. Las regiones particularmente mas importantes en la discriminación sensorial como las puntas de los dedos o labios, tienen mas conexiones masivas en la corteza y por esto ocupan áreas más largas de ésta en representación al cuerpo (Heimer,

1983).

En las vías motoras sucede que las neuronas que regulan alguna región particular del cuerpo se agrupan para formar mapas motores, similares a los sensoriales. De la misma forma, no son uniformes debido a que la representación a nivel central de éstos es reflejo de la fineza del control de movimientos en algunas partes del cuerpo.

Estos mapas centrales sobre las funciones motoras y sensoriales son clínicamente importantes debido a que es posible analizar con ellos los daños producidos por lesiones anatómicamente definidas.

La mayoría de las vías nerviosas cruzan la línea media

Un aspecto importante, pero aún no explicado con precisión sobre la organización del sistema nervioso central es que la mayoría de las vías neurales bilaterales y simétricas cruzan hacia el lado opuesto hacia el cerebro en la médula espinal. A esto se le conoce como decusación. Como resultado todos los eventos sensitivos y motores de un lado del cuerpo se relacionan y son controlados por el hemisferio cerebral y sus núcleos subcorticales del lado

contralateral

Dichas vías se decusan en el sistema nervioso central

en diferentes niveles. Por ejemplo, la vía sensitiva del dolor se cruza en el tallo cerebral, mientras que la vía motora directa de la corteza motora se cruza en la médula.

Las estructuras que contienen solo axones en decusación se conocen como comisuras. En el cerebro, se forman estructuras que transportan información de cada zona simétrica. La mayor estructura comisural de este tipo, es el cuerpo calloso, que conecta a ambos hemisferios (Martín 1989).

Algunas decusaciones, como en el caso del sistema visual, son más complicadas. Cerca de la mitad de los axones de cada retina, cruzan hacia el lado opuesto en el cerebro, mientras que la otra mitad termina en el mismo lado. El cruce de axones de esta vía tiene lugar en el quiasma óptico, donde se juntan los nervios ópticos derechos e izquierdos. Los axones entonces se redistribuyen en el quiasma de tal forma que cada mitad del cerebro recibe fibras de la mitad contraria de la retina, de la misma forma que sucede con los sistemas somato sensoriales, o las vías motoras principales.

El nivel funcional más elemental: Los arcos reflejos.

Las funciones de señalización en el sistema nervioso, que se definen como los procesos mediante los cuales se transmite la información sensorial, así como la salida de impulsos motores, respuestas emocionales, aprendizaje y memoria, se llevan a cabo a través de transmisión neuronal. La forma más elemental que existe para analizar cómo se lleva a cabo esto, es a través del reflejo mono sináptico. Un ejemplo de este tipo de reflejos es el

llamado patelar, o del tendón de la rótula. Se puede aplicar esta respuesta para explicar dos principios básicos de la función neural, y que es fundamental a la hora de analizar los niveles de funcionamiento: La polarización dinámica y la especificidad conexional(young 1970).

El tendón de la patela es el sitio donde se alojan los receptores del tendón del cuadriceps femoral. Un extensor del músculo que flexiona la pierna sobre el muslo. Cuando se contrae pasivamente el tendón, el músculo es contraído rápidamente, y se relajan los antagonistas. Este reflejo es un ejemplo sencillo de respuesta a estiramiento. Y sirve para cambiar la posición del cuerpo mediante aumento o disminución rápida de grupos selectos de músculos. Se hace de manera automática. Se dispara solo al nivel del segmento medular al cual corresponden los receptores, y sin intervención de elementos superiores.

Es llamado de tipo mono sináptico no porque solo esté involucrada una sinapsis. De hecho son múltiples de estas. Se nombra así porque las conexiones son solo entre dos tipos de neuronas:

Sensoriales, que trae información desde los receptores, que además de enviar información a capas superiores, También se comunican con neuronas motoras, que van por los nervios periféricos hasta contactarse con los músculos.

Aunque hay solo dos tipos de células involucradas, un reflejo básico de este tipo activa varios cientos de receptores, que a su vez transducen a varios cientos de neuronas aferentes. El tipo de conexión, donde una sola célula nerviosa se ramifica varias veces y termina en varias células blanco, se lleva divergencia. Una sola

neurona puede ejercer ampliada influencia en muchas otras mas, mediante esta forma de distribución de señales. Hay habitualmente diez a veinte veces más células aferentes que motoras en un reflejo de este tipo. Este tipo de conexión a su vez, se llama convergencia, y es útil en el sistema nervioso para recopilar información de fuentes variadas hacia un solo punto.

Para que el reflejo se complete y refuerce, es necesario producir la relajación de los músculos antagonistas de la pierna. Esto se logra a través de la acción de inhibición de las neuronas motoras que los inervan. La inhibición es un mecanismo bioquímico que permite que las membranas celulares afectadas se hiperpolaricen y así se evite la transmisión de impulsos a través de ellas. Para hacer más completo el esquema de funciones en el sistema nervioso, además de la transmisión de impulsos, se de pende en una gran medida en la capacidad de inhibir algunos en determinado momento.

De manera que los reflejos, como el

señales eléctricas del sistema nervioso transportan varios tipos de información:

descrito, muestran que las

Información sensorial desde la superficie corporal hacia el sistema nervioso central (En este caso la médula espinal).

Comandos motores desde el sistema nervioso central a los músculos, los órganos terminales del proceso motor.

Comandos motores complementarios (excitación o inhibición de diferentes neuronas motoras).

Información sensorial de la actividad local relacionada con el comportamiento a otras partes del sistema nervioso central.

Nivel Cerebral medio

Una de las funciones del sistema nervioso es la de mantener la constancia del medio interno. Este proceso regulatorio ha interesado a muchos de los que ahora son fundadores de la fisiología moderna. A pesar de que en realidad todo el organismo, y por ende todo el Sistema Nervioso están involucrados en los procesos homeostáticos, las neuronas que controlan el medio interno se concentran en el llamado nivel funcional medio del sistema nervioso, que es precisamente una encrucijada entre el control de las funciones cerebrales superiores, y la retroalimentación de las vías espinales (Isaacson 1982). Además de ser una puerta de intercambio con el sistema hormonal del organismo. Dos estructuras predominantemente se encargan de este control regulatorio: Los tálamos y el hipotálamo, los primeros actúan como relevo y distribución. El segundo tiene un papel autónomo fundamental.

El hipotálamo y las estructuras que se relacionan íntimamente con este en el sistema límbico mantienen el medio interno constante mediante la regulación de la secreción endocrina, y el sistema nervioso autónomo. El hipotálamo actúa directamente en el medio interno para mantener la homeostasis. A través de este control que ejercen funciones como emociones y conductas motivacionales, el hipotálamo actúa indirectamente manteniendo dicho medio interno(Canon 1925).

Las estructuras relacionadas al hipotálamo reciben información directamente de medio interno, y actúan de la misma forma sobre éste. Estructuralmente, lo conforman vías que regulan el medio también por control de funciones cerebrales superiores. Por ejemplo, si una habituación está fría, se puede ejercer control sobre la temperatura corporal, ya sea por vasoconstricción directamente desencadenada, o indirectamente al motivar al individuo a través del sistema límbico para que cierre la ventana o encienda la calefacción.

. Aunque el hipotálamo representa menos del 1% del volumen total del cerebro, contiene circuitos que regulan funciones vitales importantes: temperatura, frecuencia cardiaca, presión arterial, osmolaridad, consumo de agua y alimentos. Como parte también

de un esquema de reflejos, que a este nivel tienden a hacerse más complejos que en el ámbito espinal, el hipotálamo y el sistema límbico regulan funciones importantes como el comportamiento

En este núcleo se organizan

respuestas motoras y endocrinas que adaptan el comportamiento

motivacional. (Woodworth 1984)

emocional y la reproducción

Nivel Alto: Las funciones mentales superiores.

Aunque existen evidencias que prueban concretamente la localización a nivel superior de funciones cognitivas, como el lenguaje, la idea de que los aspectos emotivos y afectivos están localizados, no está probada. Se piensa que las emociones en general pueden ser en realidad la respuesta de la actividad de toda la zona cortical. Solo recientemente se ha propuesto una teoría distinta (Ross 1984).

Aunque los aspectos emotivos del comportamiento no han sido localizados con precisión y por lo tanto identificados como funciones cognitivas, se han encontrado a través de las más modernas técnicas de imagen a través de emisión de positrones que hay zonas que se estimulan en ciertas condiciones, como la presencia de enfermedades que invalidan zonas cognitivas bien conocidas. Por ejemplo, la función afecto se ha encontrado muy acentuada en zonas del lóbulo temporal, en pacientes conciertos tipos de afasia, o algunas formas particulares de epilepsia, así como pacientes con desórdenes de ansiedad severos.

A pesar de todo, las funciones superiores mas bien parecen ser representaciones de operaciones elementales, las cuales se encuentran mucho mejor localizadas. Muchas de estas construyen facultades más elaboradas a través de procesos denominados de procesamiento paralelo y distribuido. Involucrando interconexiones en varias regiones del cerebro. Como resultado, la lesión a una sola de estas áreas no produce necesariamente a la desaparición de una función mental específica, como algunos frenologistas clásicos lo manejan. Incluso si la función en cuestión no desaparece, Puede regenerar parcialmente, dado el gran potencial de plasticidad del cerebro (Sperry, 1968).

Las mencionadas funciones locales o elementales, no trabajan como si fueran pequeños enlaces encadenados, sino formas de procesamiento primario y secundario en paralelo.

Solo en la última década, con la convergencia de áreas como la psicología cognitiva y las ciencias fisiológicas, se ha logrado entender que las grandes funciones mentales pueden ser

subdivididas en pequeñas funciones, denominadas procesos, que pueden ser específicos como percepción, pensamiento, aprendizaje y recuerdo (Shepperd, 1991).

Como ejemplo, se podría considerar la forma como un ser humano almacena y recuerda las imágenes que se forma de objetos o de gente, o incluso de algún evento simple en e medio ambiente. La imagen de un pariente por ejemplo un hermano es almacenada en la memoria bajo el concepto de lo que eso significa semánticamente. Y reconocemos su significado incluso si vemos al hermano en cuestión o escuchamos su voz. Incluso también si una persona externa nos lo menciona. Los estudios recientes muestran que los mecanismos de recuerdo de estos hechos están aislados entre sí. Se dividen en distintas categorías. De acuerdo a esto, la lesión de distintas áreas del lóbulo temporal podría traer pérdida variada de alguna de estas formas de recuerdo. Una pérdida del reconocimiento de los objetos vivientes, o de alguna modalidad sensorial, de la misma manera que la lesión de el lóbulo temporal en zonas precisas puede provocar la pérdida del reconocimiento verbal de las cosas, pero no de el reconocimiento visual.

Una de las cosas más interesantes de la naturaleza divisible de los procesos mentales es el hallazgo de que de que la sensación de identidad, es decir la de “sentirnos nosotros mismos”, se logra mediante la conexión neural de un grupo de operaciones distintas que se llevan de manera independiente entre los dos hemisferios cerebrales. Una prueba de esto las puede dar los pacientes epilépticos, tratados quirúrgicamente mediante la separación de los hemisferios a través del cuerpo calloso. En la modalidad funcional

del reconocimiento táctil, un paciente puede identificar estímulos aplicados a la mano contralateral, pero no de los de la mano ipsilateral. De manera que cuando se aplican objetos idénticos a ambas manos, el objeto de la extremidad izquierda puede ser reconocido por el hemisferio derecho, aunque ambos no puedan ser comparados entre si, dado que están separados. Es decir, cada hemisferio tiene identidad de si mismo, aunque no la pueda complementar de su

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