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El corazón de la familia más poderosa de México Sobre el libro de Beto Tavira, Los Salinas Sabina Be rman

Sobre el libro de Beto Tavira, Los Salinas Sabina Be rman Este joven periodista, tan bien

Este joven periodista, tan bien peinado, de sonrisa tan blanca, tan franca, tan sincero él en apariencia, con su copete engominado a la moda Peña Nieto, Alberto Tavira, Beto para los cuates, sobrino predilectísimo de Carlos Monsivais, así como lo ven de bien peinado, es un terrorista con máscara de niño bueno.

Un colocador de bombas disfrazadas de bouquet de rosas.

Un chocolatero de chocolates rellenos de angustia existencial.

Proveniente, como es bien sabido, de la prensa rosa, la llamada prensa del corazón de la elite, Beto es en México el inventor de la prensa del corazón de los políticos.

Desde hace una década, Beto simplemente cruzó, con una sagacidad de zorro, una fronte ra antes sagrada en la vida nacional: de reportear la vida íntima de las elite de ricos mexicanos y sus torneos de equitación en el Jockey Club y sus bodas de ensueño, Beto cruzó a reportear la vida íntima de los Políticos, y ellos, halagados de ser tratados como la elite de juniors, que es nuestro equivalente nacional de la realeza europea, no percibieron que con ello Beto cruzaba una frontera rea lmente derrumbaba una muralla - que hasta entonces los resguardaba del ojo inquisidor del ciudadano: la mural la de la solemnidad.

¿Es importante la vida íntima de un candidato político para la gente?, le preguntó Jorge Ramos a Beto.

Debe ser importante, respondió Beto, palabras más o menos, porque es un reflejo de su carácter.

Y es verdad, en una Democracia, si alguien quiere ser servidor público debe estar

dispuesto a hacer pública también su vida íntima: darse a conocer a la gente. Pero aunque Beto no se lo dijo a Ramos, tal vez por modestia, Beto sabe de sobra

que esa vida privada sirve para ver mucho más que el carácter de un político.

Valga de ejemplo esta anécdota. Un día estaba Beto reporteando para la revista

Quién la vida de retiro del ex presidente Fox y hete acá que la Sra. Fox no resistió

la tentación de aparecer en Quién -- caramba, ¿para qué salir de Celaya y escalar a

Los Pinos si no es para salir en la revista Quién? -- y doña Marta se incluyó en las fotos del reportaje y Beto, el ingenuo y buena onda y bien peinado de Beto,

hábilmente la condujo a un striptease que cambió el curso de nuestra Historia reciente.

La Sra. Marta le mostró a Quién la intimidad millonaria de ella y Fox en su rancho, el reportaje nos mostró a los mexicanos que el 1er Presidente de la transición había robado desbaratando el mito del panismo moral - y Beto ganó el Premio Nacional de Periodismo.

Otro día estaba el niño Beto pensando que la galanura del candidato a la presidencia Enrique Peña Niet tenía un impacto real sobre las intenciones de voto y que su vida de multi- amante era una clave para entender su forma p ersonal de hacer política; y hete acá q Beto, a diferencia de más sesudos analistas, que de común no se rebajan a ver lo visible, y hablan siempre de tramas invisibles e hipotéticas, y menos se rebajan a ver la guapura de un candidato, no vaya alguien a sospechas que son maricones -- y hete acá que Beto, decía yo, se puso a reportear los privilegios evidentes de la galanura del candidato Peña Nieto. Se puso a reportear a las muchas mujeres que don Quique ha enamorado, desde su madre hasta La Gaviota, deteniéndose en cómo las enamoró y cómo a casi todas las ha ido dejando.

Hoy Peña Nieto y sus mujeres, de este autor, es una libro más pertinente para entender este sexenioque los tantos otros que se escribieron sobre el candidato priista, porque Beto no erró la puntería: Peña Nieto ganó la presidencia no por su intelecto o sus imaginativas macro- soluciones, la ganó sobre todo porque se ve como una estrella de telenovela, se comportó con las votantes como una estrella, se mostró en la televisión tan seguido como una estrella, se casó con una estrella de telenovela con un rating de 37 millones de fans, y una 3ra parte de los votantes le correspondieron a él y a su esposa regalándoles su voto, como si le lanzaran una flor a dos estrellas de telenovela.

La verdad es que la dimensión personal de los poderosos es un predictor más preciso de sus mandatos que lo que ellos mismos hablan de su ideología ante un micrófono. Si un político se viste como millonario, usa relojes millonarios comprados en Miami y se casa con una mujer que se ve como 1 millón de dólares, aunque hable

mucho en plazas llenas de pobres, es fácil predecir de qué lado está su corazón: a

la

derecha, del lado de los millonarios.

Y

la corbata que no usó el nuevo Presidente de Grecia garantiza mejor que no

traicionará sus promesas al pueblo griego, negociando con los otros Estadistas

encorbatados de Europa, que cualquier declaración a la BBC.

De corbatas y no corbatas, y Casas Blancas y Ranchos, están hechos nuestros políticos. De su capacidad para amar sostenidamente a la misma gente o de traicionar sistémicamente sus amores, estamos hechos todos y cada uno de nosotros.

3.

Bueno pues, hablando de traiciones, hoy presentamos el libro de Beto Tavira sobre Los Salinas. Otra bomba del señor Tavira disfrazada de caja de chocolates.

Una caja repleta de noticias sabrosas, que van detallando la vida sentimental de esta dinastía familiar: nada menos que la dinastía más poderosa que ha tenido México en su historia. Una dinastía que es un enjambre de dramas: traiciones, decía, mimbres de relaciones internacionales, pasaportes falsos, matrimonios de conveniencia, amantes de la farándula, caídas abismales y ascensos meteóricos.

Una dinas tía que ha escalado a la Presidencia de la República y ha descendido , consuetudinariamente, a los sótanos del sistema donde el Crimen y el Estado se acuestan y fornican en lechos de ceniza.

Una dinastía que ha sido llamada a Juicios de los que desaparecen los testigos. Se esfuman los cómplices. Donde un Salinas permanece en una cárcel 10 años para emerger directo en el hoyo 18 del club de golf y recibir del Estado de vuelta el botín que causó el juicio en primara instancia.

Una dinastía ensangrentada.

O diada.

Obstinada en lavar su nombre a la mala: por vía de la venganza. Una dinastía obstinada en cobrar al país el insulto de haberla convertido en

máscara de latex de niños limpiabrisas.

Y – tiemblen mexicanos— obstinada en re- agarrar a la Nación por los cojones:

mejor dicho, por sus pozos petroleros: es decir, obstinada por concluir su

proyecto neoliberal de cuates: privatizar la explotación del mayor tesoro nacional, la sangre negra del subsuelo mexicano.

Nuestra dinastía Borgia. Nuestra Cosa Nostra. Una dinastía que inicia con don Raúl Salinas, ministro de Industria y Comercio del Presidente Adolfo López Mateos, (y por cierto fue el 1r Salinas en recibir el apodo que años más tarde recibiría su primogénito y homónimo Raúl: Mr. 10%).

Proseguiría notoriamente con el Presidente Carlos Salinas, el Salinas más

conspicuo y controversial, secundado x sus hermanos Adriana y Raúl, y Sergio y Enrique, y desemboca hoy en una 3ra generación que empieza a encumbrarse en

la vida pública, bajo la tu tela de Claudia Ruiz Massieu Salinas, actual Secretaria

de Turismo.

Lo dicho, ésta es una cajita de chocolates que esconde entre las líneas dinamita.

Y hay que leerla así: sabiendo que su autor narra con una pluma ligera y

aparentemente neutral, confiand o que la dinamita va entre líneas.

Vicente Leñero nos advertía en la revista Proceso: El periodista reporta, no da lecciones de moral. Y Kapuschinsky escribe: Deja que únicamente los hechos moralicen.

Hace 5 años leí el manuscrito de una biografía de Hugo Chávez escrita por uno de nuestros historiadores más conspicuoos. En cada línea el historiador mataba a Chávez. Lo apuñalaba con fieros adjetivos.

El resultado es que el lector, la lectora, nunca se enteraba quién es Chavez, en

dónde había nacido, có mo había amado a su madre, que la tuvo, de cierto. Solo se

enteraba del largo odio de su historiador. El resultado también fue que 513 veces apuñalado en la biografía, en Caracas Chavez sigió tan orondo, y la biografía fue apenas atendida por el público, solo por los odiadores de Chavez.

Beto Tavira en cambio sigue acá el consejo de Leñero y de Kapuschinsky. Relata sin adjetivos, sin juicios, sin pasión, pero de forma suficientemente acuciosa como para dejarnos el juicio moral a nosotros.

Escribe Beto Tavira:

“El linaje Salinas pesa en la sociedad. Y tal vez pese para siempre. (Pufas:

siempre es mucho tiempo, Tavira.) Para bien o para mal, los mexicanos jamás olvidaremos lo que significa el apellido Salinas de Gortari.”

4.

Indudable. Los mexicanos jamá s olvidaremos qué ha significado y sigue significando ese apellido. Ese apellido que de cierto significa más que a cada miembro del linaje Salinas: ese apellido ha venido a cifrar el arquetipo del político mexicano.

Una forma en que cada político mexica no se ha comportado y quiere seguirse comportando. Confundiendo su dinero con el del erario. Confundiendo sus intereses personales con los de la Nación, en un perpetuo conflicto de intereses.

Esta 3ra generación de Salinas, ¿quiénes son? Tavira lo documenta en éste libro.

¿Cómo ven su herencia?

Tavira lo deja entrever en la medida q ellos lo medio- expresan, con ese su lenguaje cifrado, el lenguaje de una clase secreta, la clase de los cachorros del poder, una clase secreta mas actuante.

¿Asumen la historia dinástica de los Salinas como un mandato y copian las formas de sus padres, o se rebelan contra ellas?

De eso Tavira apenas logra testimonios o indicios. Pero ahí están, para la lupa del lector, la lectora.

Conciudadanos, hagamos una revolución contra la Corrupción, pensé cuando terminé de leer los Salinas. Hagamos la revuelta que México necesita para asegurarnos que la 3ra generación de Los Salinas, de querer encumbrarse, tendrá que traicionar el ADN político de sus padres.

Y en tanto, hagamos una serie de TV, de Los Salinas.

Gracias.