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Eilciones Cooperatives sun enypeendimtento coopera de dcentes deh Facuttod de Ciencias Econimias dela Uatvorsided de Buenos Altes pars fund sus trabajos e lavertisacones, ‘eta, Rano ON aet ere mniay Cebatzscn ira Boanon A Congrats, 204 Gaapizitcem sen eer 107640% 1. EzeneniaPliie 2 Foor. Thule coo 30 (© 2004 Rolando Astana Derechos exearves © 2004 Edclones Cooperatias Bitinghurst 94, 4°20 (1174) ‘Buenos Ares ~ Agortina B (64 011) 496655201 15) 4199 5667 to: dcooperatvas.com at © Wfo@edcooparatvas com ar Diseno de Cubirts: Fadeica Cast Bren s persro un ssaguece 4a uy 1,723 Ceci: Critea dele eonomta Poa Director el Keilor Iimpreso y oncvaiemado por imgana Graig Arad 250, Cap. Fst ‘ect, Tee: 100 plas Se tame de mpm Stee de 208 sensoucanrns-Puwa arcane CNL aa VALOR, MERCADO MUNDIAL Y GLOBALIZACION Prefacio... tie eh Capitulo 1: La teorla neoclésica de los precies, razones de ‘un rechazo. Capitulo 2: La teorie del valor de Marx. Capitulo 3: La transformacién de valores a precios......97 Capitulo 4: Teorla del valor, algunas conclusiones. Capitulo $: Las tesis dsicas del imperialism. Capitulo 6: La cuestién del monopeli, Capitulo 7: "Regulacién manopolista” y plusvalia, ‘extraordinaria . Capitulo 8: Globaltzacién: munislizacién del capital...227, Capitulo 9: Clelas Kendratiev, giro politico y mundializa- cién dei capital. is 69 lo 10: Método dialéctico, I4giea del capital y globali- 3 issaurncinaO? desigual.. capitulo 1 desigual. Capitulo 13: Imperialismo, unidad y Capitulo 14: La noclén de imperialismo hoy y conclusiox nes. 417 jobalizacién, Estados nacién y desarrollo frentamients.....391 PReFAcIO ste libro trata sobre [a ley del valor trabajo y su aplica (in al estudio del mercado mundial. En particular, procu- fo ofrecer ns explicacién unificada de Ia globalizacién y Su relacién con et fendmeno imperialista y el desarrollo desigual. Ls exposicién se divide en cuatro grandes blaques. El pri- ‘mero de ellos est dedicado a Ia tearla del valer, con es- ecial atencién a las cuestiones referidas al nexo entre roduceién y realizacién de! valor; problemética que cobra Palieve en el estudio del mercada mundial y su articulacida ‘on fas espacios nacionales de valor. En el segundo Sloque eapitulos § al 7~ se analizan las tesis csicas sobre el impetiaismo, se explica la dicotomfa teérica que encierran Yy se presenta una eritica a la nacién tradicional de mono polio que ha predominado en el pensamiento critica y de Frguierda, En el tercer bioque ~capftules 8 al 10- se discu- tela globalizacién, 2 la que se identifica con le muneializa- cidn de las relaciones capitalisas, y se exolica gor qué proporelons una base para la unificacién del espacio eco Aémico mundial. £1 ultimo bloque arrenca -capitulo 11- Con una explicacién de la formacién de precios y plusvalfas extragrdinarias en el mercado mundial y del tipo de cam- Bios en este contexte se discute el llamado intercambio desigusl y se subraya la preeninencia de |a contradiccién Cepitalstrabajo Implicada en Ja glovalizacién. En los sh Quientes tres capitulas se discuten las esis gioballstas Sobre la convergencia entre “norte y sur” y la desaparieién de los Estados, y se ofrece una aproximacion a la nocién ‘ctual_ de Imperialisma En el ultimo capitulo se sintetizan también algunas canclusiones. Esperamos analizer en un segundo libro que seguird al presente cuestiones moneta- “as y financieras relacionadas con la globalizecién, que en sta primer trabajo sélo estén aludidas, En cuanto a su lectura, y dado que es fruta en buena me ‘ida de! gictado de clases, el texto esté concebido para que ouede ser lelde par estudiantes de los -arreras de Garces Poiitcas, Sociologia ¢ Ecoromia Fol'nea; y par Gualauier persona interesada en un enfoque critco de la Secledad capitalists mundializada. Sete la lectura del caple {ul primero supone un conocimiento de los fundamontos ge mieroeconomia neoclésica, pera los lectores no Inter, gados en fa critica de la teoria “oficial” pueden aborier directamente el capitulo segundo. Para la comprensian doy [esto del libro sélo se requlere un conocimiente mediare Ae la seorla de Ei Capital sobre el valor, el capital y la ger eracién de la piusvalia, y la formacin de les precios ne produccién, Por Uitime, quiero expresar mi agradecimiento a todos los us han contribuido con sus comentarios y criticas a la Elaboracién de este libro. A mis alumnos y alumnae de Ia Universidad de Buenos Aires y de la Universidad Wecionas de Quilmes por sus preguntas, abservaciones y discus, £25 que me impulsaron a profundizar y ampliar diversce temas, como el referido al método dialéctico y la probics {matica del tlpo de cambio, A mis compafieras de milters Seclalsta, con los que mantuve estimulantes y enriqueces S£r0res. Por supuesto, los errores y problemas que sussee ten son de mi entera responsabilidad, Velor, mercado mundi y globelizacion 1“ Capitulo 1 La Teoria NeoctASICA DE Los PRECIOS, RAZONES DE UN RECHAZO Be rere eet a Jo en la de que sélo existe “una” cler es Sei tl eat ti 3 yr muchos que aspiran iba preset le princes moments ot ios caer tal bale tizamos este Uitimo aspecto porque ae neers cut que viveny en, los millones de seres humanos wrantee. *acleer, ademas, que no pretendemos a Sige wenciaments quevo con respecta a fo que tans poskaynectand @ Institucionalistas sobre la teoria neoclé 3a din pes (yr) eso prope ane aaa ‘entonces con los supuestos que ei presentation de las curves ofr y demande, ela ‘a instruccién de toda economists. 12 Rolando Astarita precios “dados”? ‘Come primer paso en su introduccién a le microeconomia €l teerice neociésico nos dice, al abordar Tas curvas de oferta y demanda, que los “agentes” consideran alos pre los como “dados". Con esta quiere signifiear que nadie tiene i posiblidad de Influenciar de manera jerarquizada fos precios. En efecto, parece evidente que si queremos comprar un cache, por ejemplo, su precio nos aparece amo un dato y pace pedemos hacer para camblario. Sin embargo, lo evidente resulta ser no tan evidente apenas fos preguntamos Edénde estén dados los precios? Si se fos Fesponde que estén dados en el mercado, lo Iégico es que preguntemos dénde queda este mercado tan imper Sonal que no existe sujeto alguno que pueda influencar, aunque sea de manera minimamente diferenciada, los precios. Para ver la cuesti6n mAs en concreto, suponga- mos que queremos comprar el automévil del que habla- mos. eDénde encontramos dado su precio? En el aire? Lo mismo nos preguntaremos si queremos cambiar pesos por edéiares, 2D6nde estan los cetlzaclones de los tipos de cambio? 2Flotando en las nubes? Apenas hacemos estas preguntas elementoles nos dames cuenta de que los pre- Glos no pueden estar dados sin intervencién e algunos sujetos econdmicos especfcos. Esto es, hay febricantes de automéviles que fijan precios antes de que el automévil llegue al mercado; y agentes de bolsa y bancos que pro- onen cotizaciones antes de que preguntemos el precio ei dblar. Las personas comunes que no dlrigen fbricas de automéviles ni casas de cambio o bancos, sequramente temarén como “dados” es0s precios. Sin embargo saben que estén dados en listas de precios confeccionadas por fabricentes, corredores o bonces. Con lo cual saben tam- bién que éstos pueden influenciar los precios de forma cualitativamente distin a lo que pueden hacerlo elias. Y ‘cuando se admite esto, la hipétesis de los precios dados tae, Sin embergo la teorla ortodoxa no puede asimilar un hecho tan sencllo, ya que Ia hipstesis de precios dados juega un rel esencial en su construcci6n, Por es0, y contra Valor, mercada manda! yglobaieacion 13 evidencia empirica, ei postulade se mantiene. En mas avanzados, Intracuciendo la figura det subastadar valrasiano, un personaye eaigmética “Jes un agente esta: {7 dla encamacién personal del impersonal mercado?- que vocea praclos mas o menos arbitrarios, a partir de los cuales consumidores y productores iran formulando sus propuestas de oferta y demands. Sélo al costo de este nitielo consequiré la teoria ortodoxa que los precios sean ‘dados" y la competencia pase por “perfecta’. El dnico Inconveniente es que ol subastador es un producto de la icidn. Una flecién que se mantendrd, expitita o impl tamente, a lo large de sesudos "modelos" que constituyen ia sustancia de innumerables cursos, libros y papers, ‘Supuestos y andamios Los Uitimos pasajes del punto anterior demandan una am- bliacion referida a los supuestos heroicos. Es que cusndo cuestionamos les axiomas inauaurales por lo general, se nos responde qua se trata de supuestos provisorios. Ast se ras dird que la hipdtesis de los precios dados seré retirada “a su debido tiempo". En ultima Instancia nuestro interio ccutor neoclasico amplia su explicaclén- siempre nay que. mmanejarse con hipétesis provisionales, de la misma mane= ra que an la construccién de una casa e! albafil utiliza an- ddamias que son retirados cuando el edifica esta listo y se sostiene a s{ misma. Sin embargo, y a diferencia de lo que sucede con ja construccién de une case, ios andamies ne: ‘oclisices, como alguna vez sefialé Nicholas Kaldor, jamas se retiran porque liegaron para quedarse, Para seguir con fl caso de las precios dadas, es cierto que en algin mo- mento se hablara de competencia imperfecta y precios de. menepolio, Pero esto no tendré consecuencias serias para el edificia neaclasico, La competencia imperfecta quedara como una rareza y cuando se llegue a los modelos de Max creeconomia “avanzada 0 Crecimienta (piénsese en la vigencia del modelo de Ramsey y similares), ‘os preclos dades y los demas axiomas que conforman ai mundo de la pio, alirméndala sin demastracion. Luego, en cursos 4 Rolando Asta ‘compatencia perfecta estardn ~vivitos y coleantes”. Enton- ‘ces 52 revelaré que aquellos supuestes provisorios, lejos de ser andemios, eran columnas vertebrales, ZAgentes econdmicos? Sunta a los precios dados el tedrico neoclésico ha deslizado la idea de "agentes", Un agente es aquel que actia, que 88 caracteriza por sus acciones, En la economia las acclo- hes por excelencia son comprar, vender, producie, consu- mir. Segtin el enfoque neociasico, dado que todos de a guna manera consumimos, producimos, vendemos y com= ramos, todos somos agentes. Por ejemplo, un trabajador vende “su trabajo" o una bicicleta que ya no le sirva; pro- duce en la empresa que le paga el salario; y luego compr’ los bienes que consume, Un rentista, por Su parte, tam- bién compra blenes; produce, por ejemplo cuando corta el pasto de su jardin; y vende, sea un cuadro de su. propie- dad 0 | "servicio" del bien que renta. Por lo tanto el tra- bajador y el rentista son agentes por igual. De esta mane- +a la teorfa econémica oficial borra Ja nocién de cases so- ciales y presenta las acciones de los Individues como $i fueran absolutamente fibres. En este mundo teérico no existe constriccién alguna derivada de las relaciones socia- Tes. Las diferencias son, a lo sumo, cuantltativas ~cantida~ des de compras 0 ventas- pero no cualitativas. Que en el, ‘mundo real algunos (pocos) sean propletarlos de campos, F&bricas 0 bancos, y otros (muchos) sélo sean propietarios de su fuerza de trabajo, no tlene ninguna importancia p ‘ra el anaiista neociésico, Que les segundos estén obliga dos a vender su fuerza de trabajo, so pena de morirse de hhambre, es un detalle que, por supuesto, no se menciona. Esta negacién de las relaciones subyacentes se mantendra contra viento y mares, aunque en el mundo real los me- dios de produccién cofstituyan el requisite sine qua non para la reproduccion de la vida humana, ya que sin tierra, herramientas 0 maquinas es imposible generar bienes de uso. Es el precio que hay que pagar para que las acciones, lor, mercado mundial y globaitzacicn 8 a5 saan llores y desaparezca la nacién de clases Las curvas de oferta y demanda en un marco no social Con precios dados y acciones bres, Negamas a las curvas de oferta y demande que nos dicen que la demanda de un bien aumenta a medida que bajan los precios; y que la Glerta sube cuande aumentan los precios. En defnitiva, uande la demande excede a [a feria los precios suben, y Fro la simple presentaclén de las curves de oferte y de® manda no explica los pracis si n0 se establece | inde-) pendenela y precedencia de algtin factor con respecto a fstos. i este requlsita no se cumple, se incure en lo tau {oldgico, ya que los precios dependerian de la oferta y ta domanda, y [a ofera'y la demanda de los precios’. Por eso, fe teérico neccldsico necasita establecer la Independencia Ge algtin factor cel que dependan los precios, Como se fesiste a consierar al taboo humano como fundamento Gel valor y de los precis', le queda el nivel de To psicolé- Gico, da las elecciones éptimas y [a utlldad que Ios inci= flues atrbuyea a las cosas. Por lo cual, y para cimpir el Fequisia establecido, hay que afirmar que Ja apreciacién {le le vtlidad es independiente de (os precios. Sbio de asia forma los precios serdn producto de la utldad, en el mar- 0 de la escasez de bienes. Sobre esta base se dituja ta furva de demanda, que 2 su vez sera la curva decisva del fesquema oferta y demande, Por lo tanto [a teoriavincula no deriva, coma veremos en seguida la curva de de- manda con una propiedad anciada en la concencla y pre- Torencias de los ind viduos, Para eso cada incividuo debe fer caoaz de ofdenar sus preferencias de consumo con Vase ina at ectrema a que liga Oebreu an su atén de concer una posed de agentes tres Mhntes te.que se epborsra de manera cuiéodoes Ie Cacia de a lad farsa ars sofia ste ezeramien Mutolgies:vease Mar (1909) Pap.2ss. NpPoszones de ene recnazonecclasco so lan eo oe «ro capt. 18 Rolando Astarita Independencia de os precios y de sus ingresos*. Lo cual ‘exige que los individuos sean considerados como étomos, encerrados en una racionalidad absoluta, sin vinculacién on factor social alguno que pueda establecer una relacién de interdependencia con los precios*. En consecuencia los Consumidores no son influendados por su pertenencia a ‘grupos sociales ni por la propaganda, no tienen reacciones Colectivas ni observan_comportamientos_imitativos. La raclonalidad de consumo y la forma de "maximizar la util- dad” del ingreso de un asalariado serdn iguales a las de un campesino arrendatarlo, un banquero 0 un rentista. O sea, todo lo que en un curso de marketing se le dice al alumno, y todo lo que la simple observacion del comportamients Social nos dice, lo niega la teoria neociésica, Deseos en abstracto EI planteo anterior se relaciona con lo que se presente como |a razén de ser de la Economia, su concepte por ex- celencia, a saber, la ciencia que trata de “la asignacién Sptima de blenes escasos entre usos alternativos”. La relacién se plantea asi entre escasez y deseo iimitado de Consume, ya que los seres humanas somos concupiscen- tes por naturaleza, segin el neoclésico. Los precios resul- tan de la Interaccién de estos dos polos que, planteados, bara “bajar a tera" esta propasicin, sugermos el siglente trabajo Drdcico: nserte hacer esto conan sta pequera de unos 300 erteulos Eotlanes, Tengo en cuenta que por cia ipo de bien debers consiéerar ‘odels ¥conisodes. Las ensehanans del ejeetio serénUbtes para todo [p.que sigue, or e80 ls quits se considera exégenas, eto es, ajenes al campo de lo ecomsmicoyexaminomos In cuestin dew “exgena”en Ia economy = Y las canciasspeales- en el captuo 10, ‘De an tambien qe 2e hole de est enc como “clenéa econémica” 12 *Bconomia® (Economic) a sara, no de Economia Poles, como Me fern loa elseos. Fus Marshal len, a partr Ge 1690, extblecS este io, Lo fico tenlan concencin de que estabbntrotanéo can ne 30. | Sead atravesada por inteeses scales y pons. E!neoclsc, pore | Sentra, spuntaa conc l estudla dela economia come una rool: {reg meremente Wen, sponse dae omensan see 9 (oeslgea, Valor, mercado munalaly globaizaciin ” lie esta manera, se convierten en fenémenos abstractos, fsto es, separados de sus condicionamientos reales. Ve-~ Femmos luega can detalle [a cuestién de la escasez, pero en Jo que respecta al deseo ilimitado de consumo, hay cue ilosir que éste so existe como fendmeno econémico, sino como mera posibilidad vacia, © sea, como lo que Hegel llomaba la “posiilidad formal", la que deja de lado ias condiciones efectivas par medio de las cuales algo se pue~ de reallzar®, Dicha de otra manera, existe como un suetio, coo un resultado de la imaginacién. Por ejemplo, yo nuedo sofiar con realizar cualquier deseo de compra, pero testo #8 precisamente un suelo, una posibilidad abstracra, realizable en los condiciones concretas en las que vivo. Por eso, cuando considero las paslilidades reales de com pra, no tomo en cuenta los deseos en abstracto sino fos Ingresos de que dispongo®. Y ésta es la relacién econdml- camente signifiativa; esto es, la relacién que existe entre ‘desees condicionados por el ingreso y bienes producidos. Pero si mis deseos estén condicionados por el ingreso, si cl deseo en el aire de las ensofaciones no tiene significado ‘ecanémico, al fundamento de los precios en “lo psleoldgico ‘bstracto” no es fundamento. Este es un problema que no puede ser eliminade por mas que ol tedrico neoclésico nos fable luago de as “preferencias reveladas” y de la necesi~ ad de partir de los precios para descusrir las funciones de utlidad. Sy se delan de ado as eondicones en que algo pueda celzars, todo ‘2 princes posble en la median eh eu no se contadga, Por er i no Incr contzdicon s plens, pot fuera de las condieanes Prcedves de Wi celeaatn, que pusdo ilo s Neato. Esa possldad an sf decimor testo en's #8 posible” cuando noo consideramos €” ‘abel a Stae cost, Por esd Hegel dee que esta posbikiad "es ‘esmtheia srente ce rene, nterminade, ave uae contenertod> ‘genera’ "al reno de meade muplized’. Pero por esa mie (rovese aogbie ex “siperfn¥ ek"” Megat (2958) pt. Vans etoy 20 fs gosbiidnd fort “en ape carsdeo pose ‘aden rela conig ota, ere C285, con al Ingres, 1% Rolando Astana Utilidad y “preferencins revelad: A partir de fos deseos abstractamente iimitados", Ia pen- dlente negative de la curva de demanda se justifca recu- ‘riendo a la utllidad marginal: » medida que aumenta le cantidad de blenes que el individuo consume, desciende ‘su utlldad, y con ello el precio que esté dispuesto a pagar por ellos. Sin embargo la utilidad, como han reconocide hace tiempo los neoclasicos, presenta insuperables pro- ‘blemas de medicién. Primero porque no es posible otor- garle una magnitud cardinal. Y seundo porque tampoco ‘85 posible aplicarie una magnitud ordinal, como’ pensaba Pareto. Efectivamente, Pareto crela que para apreciar la y.7/fanducta del consumidor sélo eran necesarias compara~ “°° clones) esto es, que oxistiera un campo de preferencias ordinales. Pero para ordenar sin ambigedad un mundo de | miles y miles de mereancias, 0 los conjuntos que son comblnaciones de elias, es necesario cuantificar, 0 sea, * precisar cuénto més se prefiere tal combinacién a tal otra; de manera que cada combinacién debe recibir un néme- ro, Asi la combinacién camisa de tipo x, més certa can- | tidad de pan de tipo y; etcétera, debe tener una asigna- ién numérica precisa que permita decidir sles preferible una camisa de tipo 2 mas cierta cantidad de vino de tipo ', ateétera, y esto debe realizarse con todas las combina- clones posibles de todos los tipos posibies {todas las combinaciones posibles de cantida festa manera puede surgir una funcién, o regia de numera- idn, de las utlidades. Sin embargo esta ordanaciin cuan- << titative es imposible porque estamos en el campo de {0 27 subjetive. Para expiicarlo con un ejemplo, alguien puede iar que aprecia més a su pariente A que a su pariente B, pero no puede dar cifras @ esa apreciacén; no puede Det el punto de vita dale, lo limited no ene ceterminacin; gfe abtracie lo enrente de contents Samuelaon (1987) y Babreu (1972). " Cunguier serra con la blsloteca Universal de Borges o es mara cofncdanc, Subrayames sue e femora cuanto de Borges ath en Pe Sines Valor, moreado mundial y globoizacién 19 ecir, por ejemplo, que aprecia 2,56 veces més aA que a Bi, parque no tene ningtin elemento para hacerlo, A partir lie fos ejemplos sencillos de dos bienes que se comparan fn of mercado, ol teérico neoctésico nos pide que lo acep- emos para los millones de productos, pera el cambio es Cualitaive ¢ imposible de dar’ Descartado e! recurso a la utilidad ordinal, la corriente marginalsta, @ partir de Samuelson y sus “referencias: reveladas", dard otro paso hacia alrés en el Intento de fexplicar el valor, afirmando que son los precios los que revelan las preferencias de los cansumidores, O sea, ahora partirs de les precios para revelar preferencias, determi vadas par Ia utiidad'*. Lo cual desembocard en la necesi- dad de establecer un modelo de equilibrio general. Sin embargo ya en este punto es necesario sefialar que afir mar que los precios revelan preferencias no tiene funda ‘mente desde el momento que las preferencias no se pueden rdenar, Nada puede revelar io que no existe. Pero entonces tambign es insostenible decir -como hacen les libres de tex- 10+ que los consumidores igualan las utiidades marginales, onderadas por sus precios. Con lo cual ia derivada de la idad no tiene sentido; serd muy entretenida para hacer ‘economia matematica” con nlimeras Inventados, pero no para canecer la economia. Con lo cual la curva neocidsica de demand también pierde santido. 1G erica naire saul en una flaca de compasogn, €s que a pare dal eat, tontamerte sone, de un indvidvo Gus en dterminade max Irentoerdena sn arbigueco sts preerencis etre dos benes Bass {any sino, por ejemplo}, saka al mundo de milooes de pocuctos Son ‘sue se pueen Tema muiones de conracones cag sa Ze ‘Sums que i fora del valor neacléies pefde mds mis fuerza = needa camo ley items de expend se frdmenas- a meds or ce unvarates i pratucn ¢ mercamio de Bares: Cont eo {sivaier anaj sucedecxactamema le contra. “Ssamunison eseoe: “anes de vO fescansa ‘ene! sipuesto. {damental Que segura que el ndlvduo, rents os precios dados'? ‘iota per un gat toa aco, sige aeuel coicin de mens que ‘rupee ger més elewndo en SU esi ge prefer" Samuelson (ioen p, 9 a uted su aria asi del nacho dado" de econ ‘St amin etd muy Soro en Dabreu (197354 Hero v Hohn (2977). 2 Rolando Astana Sn elentifica Un interludio sobre ta explica El plenteo de que sélo es necesario tomar los precios co- mo reveladores de preferenclas constituye una renunca ‘éctica a la oxplicacién cientiica. En un capitulo posterior Valveremos sobre el tema de ia explicacién, pero aqui adelantemas que en principio exslicar consista en demos trar por qué un fenémeno B determinado debe seguirse de A; esto es, mostrar cual es e! mecanismo mediante e) cual se produce 8 a partir de A. Por eso, can respecto a ios precios debe expiicarse cémo y por qué los precios deben seguirse de esa utllidad. Esto es la que en principio debia buscar una teoria del valor, pero el fracaso en establecer el vincuio entre utilidad y precios llevé a aseverar que los precios revelan preferencias, De manera que los precios se ‘conecian extemamente -una aseveracién no establece un vinulo interno- con la utilidad. La *ciencia” se reduce asi all registro de lo dado, de los precios, que por un axioma indemestrable, se consideran reveladores de proferencias. Por eso, y a pesar de que algunos textos - caso Debreu (1973) hacen referencia ala teorla del valor, por debajo el formulismo matemtica no encantramos ninguna tea ria que expilque los precios. Esto justifica también nuestra vacilacién entre calificar a la teorla neociésica como teoria del valor 0 de los precios, Un caso extremo Irrealismo: el mercado laboral El postulado de sujetos que optimizan sin estar sometides 8 restricciones sociales adquiere una tonalidad siniestra ‘cuando |o extendemos al mercado laboral. Es que aqui también, segun el tebrico neacisiea, los Indlviduos eligen libremente, Como siempre, ia utilidad y las preferencias estarén_ en la base de este mercado en el que se inter ‘cambian bienes y “servicios”. Asi, se nos informera que las ofertas y demandas de trabajo devenden de ias decisiones racioneles y libres de los agentes, quienes optimizan entre @l ocio, sinénimo de utiidad, y el trebajo, sindnimo de desuilidad, Bs [a teorla neodlasiea del valor aplicada al Valor, mereata mundialy globalizaciin a trabajo humane. Atendamos a lo que se acaba de decir: cada sujeto esté caleulando si este afio quiere trabajar = ara Jo qual tiene en cuenta la utlidad del salaria y 1a compara con la desutlidad de trabajar- o si prefiere dis frutar del ocio, a la espera de una oferta de salario que ie satisfaga por la desutilidad que exoerimentaria al traba Jar. €Que relacién tiene esto con la realidad? Por supuesto, ninguna. Para la mayoria de los seres humanos la Gnica ‘leccin posible es entre trabajar y morse de hambre: un despaselda que acepta trabajar por un salario miserable ro tlene camo opcién el ecio, sino el hambre para él y su familia, Sobre la “desutilidad” de! trabajo Por otra parte, la idea de que el trabajo es desutlidad es particularmente desgraciada. Es que el trabajo, considera- do histérleamente, ta sido fa clave del proceso de homini- zacién, Esto es clerto con Independencia de que muchas formas de trabajo a lo largo de Ia historia han sido degra- dantes y extremadamente nenoses para milianes de seres humanes, desde los esclavos en la antigiedad hasta los trabajaderes modernos que realizan tareas mondtonas y enibrutecedoras, A pesar de estas penalidades, y como |o cnfirman los estudiosos de la evolucién de las socteda- jes, el trabajo ha sido extremadamente “it”, por dedi lo nenes, para el ser humano, Pero la tearia neaciésica debe hacer afirmaciones. que van en contra de le més basica evidencia de toda estudio antrepolécieo Por otra parte, un desocupads no goza del ecto, como pre- tende la tora neoclisics, sino padece una extremeda ‘desutilidad” que se expresa en la angustia de sentirse marginado, impraduetive, una carga social. Esto porque el trabajo es’ una instancia vital para la realizacién de las povencialidades humanas y pafa el bienestar psicolégico, Paradéjicamente, una teorla que fa hecio de la utiidad el alfa y omega de todos sus razonamientes, no auede en- tender Ia utlidad del trabajo para el ser humane. Ademas, sélo una ‘earia del valor que 78 hecho de lo psicolégieo '& 2 Rolando Astanta lave de todas las explicaciones sociales puede lgnorar los perjuicios psicoldgicos que entrafa la falta de trabajo para los hombres y mujeres comunes. Escasez en abstracto Asi como la pendiente negativa de la curva neodésiea de demanda se relaciona con la utiidad, la pendiente positiva dela curva de oferta se vincula, en una primera aprox imacién, con Ia idea de un mundo de escasez (y de légri- mas, dicho sea de paso), Un mundo en que bienes y re- Cursos productivos son siempre escasos en relacién al ti imitado deseo de consumo. Por eso, sostiene el teérico nneoelésico, al aumentar la cantidad demandada el precio debe aumentar. De esta forma la excasez en relacién a la demanda jugara un rol vital; sin ella como telén de fondo, no habria precios. Pero de nuevo estamos en presencia de tun concepto abstracto, en este caso, referido a la escasez. Esto es, el correlato de los deseos en abstracto es, en el terreno’de ia oferta, Ia eseasez en abstracto; una necién ‘que tampoco posee significado econémico, Para entender Por qué, volvamos un momento al deseo de compra y su relacién con la demanda. Hemos dicho que en el mundo real el primero siempre ests condicionada por el ingreso. Pero esto signifiea que, tomada en su totaled, la deman- a de bienes Jamés aumento arbitreriamente, ya que co- ‘mo totalidad esté correlacionada con un poder de compra global, Asi, la demanda general de mercancias no puede ‘aumontar sine aumenta el ingreso general. Pero para que éste aumente, debe haber un aumento general de la pro- duccién, de la cual salen ios Ingresos, como el propio teé- rico neoeiésico reconace, Por lo tante, frente a un aumen- te general de la produccién no puede haber una escasez fen general de los bienes. Esto demuestra que la escasez fen abstracto, 0 sea, separada de las condiciones de la praduccién, no tiene relevancia alguna para el analisis. Si 5e puede dar el caso de escasez en relacién a un bien en, ‘particuler; es cuando se produce un aumento sibito de la demairia de un bien, el clésico ejercico de manual de Velor, mercado mundial y globaleacin 3 desplazar la curva de demanda haca la derecha. Pero de- hemos tener presente que se trata de un bien en particu lar, de manera que la escasez seré también particular, na General, En consecuencia la posibilidad de aumentar la Dferta también se referiré a ese bien, no a todos jos Bla- nes. Poro es en este punto donde la citica ~que viene de la tradieién de los economistas clésicos- a la idea neocldsi- fe) de escasez juega un rol fundamental. Es que ya los fautores cldsicos habian distinguido entre dos tipos de bie hes: las no reproducibles y los reproducibles. Los cuadros {que nos ha dejado Leonardo da Vind, por ejemplo, no son, Feproducities) pero sl lo son las camisas que consumimes, fi) nuestra vida dlaria, Para el teérico neactisico-ambes hjenes son escasos en el misma nivel, pero existe una ilerencia cualtetiva entre ellos.|E= que sl aumenta el de- Teo de comprar cuadros de Leonardo da Vinci, no hay p Bilblidad de aumentar su oferta, En cambio, si por algun Motive aumenta la demanda de las camisas -e! shock de Hemanda que tanto le gusta a los necclésicos- existe la Piosibilidad de trasledar recursos crecientes a su produc lon, de manera que ya no serén escasas en refacién a la jpmanda. Es an este sentido que los economistas clésicos Jan que los dienes no son escasos “an general” ni por fempo indefnide, porque pueden reproducirse de manera Mcticarente ilimitada para abastecer alguna demanda isfecha en la medida en que se destinen més medios produccion, La inmensa mayorie de los bienes entran iesta categoria. In hipétesis de escasez, la curva de oferta no se lene i Ja oferta de una mercancia en particular es amplla- "4 mediano plazo (cuando no a corto plazo, ya que por jeneral las empresas trabajan con cavacidad ociosa y js) la curva de oferta es horizontal, 0 tiene Incluso jente negativa. Esto es lo que sucede en la préctica. We las empresas no aumentan los precios cuanda au- la demande, ya que los productos son repreduci- Rolando Astarita bles 2 costos més 0 menos constantes ~cuando no decre- Glentes- denéra de una amplia franje de variaciones cuan- ‘tativas, Por eco nada indica que en el mundo real /a cur~ va de oferta tenga la pendiente positiva que le atribuye la teorla neociésiea. Esto implica admitir como lo hace Sraf= fo (1966)- que la pendiente de la oferta puede ser, por fo ‘menos, horizontal, Pero en este caso el cruce de fas cur- vvas de oferta y demanda sélo determina las cantidades, Con lo cual llegamos a la conclusion que las curvas de ‘oferta y ia demanda no pueden explicar el caso mas co- mn de la sociedad capitalista moderna, cuando las emn- fpresas aumentan la produccién manteniendo constantes Tes precios, Més sobre la oferta y rendimlentos decrecientes Dijimos que la pendlente postiva de la curva de oferta se vincula, en principio y de manera general, con la Idea de ‘un mundo de escasez. Sin embargo el tebrico neocidsico ‘adimite que, a largo piazo, la curva de oferta puede ser hhovzontal. Esto es, a medida que aumenta la demanda, ia curva de oferta de corto plazo se desplaza hacia la dere- cha, de manera que a largo plazo el precio no varia, Por lo tanto, sila curva de oferta es horizontal, el precio estard determinado por las *costos de los factores",el capital y el trabajo. © sea: Precio = rk + WL Slondo r: tasa de interds; K: capital; w: salario; 4: trabajo Sin embargo, para llegar a esta ecuacién se siguen man- teniendo supuestos heroicos sobre rendimientos, ya que la curva de oferta de largo plazo se construye agregando tedes los puntos en que el caste medio a corto plazo es mds bajo. Para lo cual hay que suponer que la productivi- ‘dad marginal es creciente cuando la escala de |a produc- clén es muy pequefia, y decreciente cuando supera cierto hivel; @ partic de ese nivel la curva de le productividad ‘marginal presiona a la curva de costos medios hacia arti= Valor, mercade mundial globalizacion 25 bo, de manera que se obtiene la curva de oferta con pen- Giente pasitva en el tramo “aconémicamente signficati= vo". Pero ya hemos visto que en ef corto plazo, y por lo General, iss empresas trabajan con curvas de oferta cons« fantes, Para fundamentar de todas maneras la. curva de ta de pendiente positive, la econom/a neoclésiea pos- tula que a medida que se contratan mas *Yactores de pro- ‘duecian” trabajo y capltal+, Sus precios suben debido @ la Jnclasticidad de su aferts, El ejemplo tipica os ol de una Industa que utiliza un trabajo especializada; a medida) {que aumenta la contratacién, los trabajadores son de me- Nor productividad, Es la tosis de la productividad decre- de [a tierra -de Ricardo y otros cldsicos- trasiadada, dos ins faccores, Pero la tesis no se sostiene empiri- famante, Por afemplo, en el caso de la oferta de mano dé obra de ealificacién, ef sistema capitalista ha demostrado lina enorme elastiddad para aumentar su oferta, ya sea voleando recursos a la educacién y preparacién de mano {le obra, ya sea importéndola de otros lugares o cambian= do las caracteristicas del trabajo (simplificando, avanzan- jo en la mecanizacién). Lo mismo puede decirse de la) amalineién de Ia oferta de otras Insumos que entran en la produceién, Por lo tanto es nacesario conculr que la tesis Jy industrias trabajando en condiciones de precio de ofer 2 creclente “deja de ser una norma universal”. Sin em: ‘argo, la hlpétests de los rendimientos decrecientes se mantiene, ya que es un requisite para que el precio pueda concebirse como la suma del costo de los factores. La ra-| 28n es sencilla; recodemes que r= productividad marginal el capital y w = produetividad marginal del trabajo; am= bes se darivan recutriando al célcule diferencial. Pero si el rendimlento es constante, no hay derivada; y si el renci- miento es creclente, el salaric no puede ser igual a la oro-| uctivided marginal de! trabajo, 0) la tasa interés Igual a ia praductividad marginal del capital, ya que en ese caso el) age de los Factores superaria al producto. Robina 198 3. 60. oe 26 ‘Rolando Asteria La Irrealidad de la funclén de produccién ‘otra manera de poner en evidendia la falta de conexién centre la funcién de produccién y la realidad del capitalismo: ‘es considerendo el cambio tecnolégico y su relacién con el Capital por obrero. Recordemos que la funcisn de produc- cidn en su forma intensiva relaciona el capital por obrero (K/L = ¥) con la produceién por obrero (Y/L = y), y afirma que a medida que aumenta k, aumenta y, pero de forma. decedente, Pero K debe ser siempre el mismo capital, esto es, encerrar una tecnologia constante; si la tecno tgfa aumenta, la funcién se desplaza hacia arriva, Alora [blan, ecémo es pasible distinguir lo que es simple agrega- do de capital por obrero, de lo que es avance tecnolégico TIncorporado a ese capital? La respuesta es que es imposi- ble, porque en el mundo real cuando auments el capital por obraro hay mejora tecnolégica incorporada, De mane Fa que, como seffalé hace mucho Kaldor, "cualquier distin- cidn elara y precisa” entre un movimiento a lo largo de la Funcién de produccién, con un estado dado de conecimien- to y tecnologia, y un desplazamiento de la curva causado or una variacién del estado del conocimiento, "es arbitra- ria y artificial", La misma trrealidad de la funcién se pone en evidenda ‘cuando se considera la afirmacién neoclasica de que cual- ‘uler cantidad de capital se puede combinar con cualquier cantided de trabajadores, supuesto bajo el cual se cons- ‘ruye la isocuanta de la produccién. Algo que no existe en ‘el mundo de jas empresas y la produccién. Por ejempio, ‘un forno admite, a lo sumo, tres obreros -si trabajan tres turnos de 8 horas~ y no més; no hay infinitos abreres que se puedan combinar con el torno, por més que bajen los. salarios, Con lo cual las Isocvantas de produccién, los in ‘eromentos infinitesimales y similares. especulaciones, no tienen el menor contacto con la realidad. En sintesi, Ia funcién de producci6n deberfa ser dejada fs una construccién carente de sentido alder (2957) p 596. Velor, mercado mundial yslobalzaciin 2 Jismo. Volvemos tuege a ella para mostrar cémo tampoco In nocidn neocsica de capital tiene coherencia \Sgica; con Jo cual también se verd que la funcién de produccién es fedricamente ineaherente, La irrealidad de los rendimientos constantes a escala Cualquler empresario concce ta importancia de ia escala de la preducelin para bajar costes. A diario aparecen ncti= tas en los madies sobre fusiones empressrias para am= pliar jas escalas productivas para enfrentar a la competen- Ca, Este es un hecho econémico elemental, que ya cono- la Adam Smith cuando escribié su femoso ejemplo de la fobricaci6n de alfleres. Sin embargo la teoria neoclésica_ de los precios (y del valor) no lo puede admitir. El postu lado de rendimientes constantes a escala se mantiene in- nutable a la largo de los affos, de los textos y los infinitos cursos. éPor qué? Porque ademas de cuestionar |a teoria de ia distrbucién, la hipétesis de rendimientos crecientes 1 escala cuestlanaria la competencia perfecta, ya que las empresas més grandes tendrian ventajas competitivas sore las més pequefias. De manora que ésta constituye otra rezén para negar la realidad de jos rendimientos cre- cientes, La reciente admisién de los rendimientos crecientes Alguien puede objetar a lo anterior que en los cltimos: ios los teéricos neoclésicos del crecimiento endégeno han ineorporado, a partir de los trabajos de Romer (1986} (1990), fos rendimiantes crecientes para explicar las dife- fencias de crecimiento entre los paises. Asi, segdn este enfoque, la duplicacién del stock de capital més que dupl ‘a la produecén de bienes, porque la inversién trae apare= jado un aumento del conacimiento tecnolégico. Pero los Supuestes bajo los cuales se fia admitido la existencia de rendimientos crecientes son extremadamente restrictivos, ¥y de nuevo, irreales. Es que a fin de mantener e! equilibrio. Competitive los tedricos de! crecimlenta endégeno supo- 28 Rolando Astana fen que los rendimiontos crecientes son externas a las ‘empresas Individuales. Esto es, supanen que cuando una empresa aumenta el stock de capital mediante una inver- sign, y con ello avanza en el conocimiento tecnolégica, este avance esti disponible para el resto de las empro- ssi’, De esta manera desaparece la realidad de la com- petencia capitalista, que es una verdadera “guerra” por los Mercados, librada mediante el cambio tecnolégico. Una construccién estética frente a un mundo dind- mico y contradictorio La anterior discusién sobre la escasez esté ligada 2 dos Visiones opuestas sobre la produccién de fa riqueza mate- Tlal. Por un lado, los autores clisicos -Smith, Ricardo- y Marx, tenfan un enfoque dindmico, segiin el cual ios pro= ductos pueden ser incrementados a lo largo del tiempo, en Ja medida en que los productos entran como Insumos para generar mayores productos y erace la productividad de la economia en general. O sea, concebian el proceso como ircular, © mejor dicho, en espiral'®. En cambio, la tesis neocidsica de la escasez de bienes de consume conecta fon una visién pesimista de la produccién, ya que los in- sumos son escasos porque no se consideran en relacién a Jas condiciones reales env que se desenvuelve la produc- ion, esto es, como proceso circular. Es el mundo de la "manta corta’, donde destinar recursos para alain rubro exige sacarios de otro’. Una expresién de esto es la Insis- 4 Se tata de-una reformulacdn de la Wea de Marshal, quien procurs conciar los renclmlentos reclenes con eh equa compestve y los {Urvas de oferta dei rma. Para elo postu Ia existenia de econoias extemas » la empresa e hieras.a la ram Paro come sostva Srata (1326), en ese espace que mecla entre faz economine externas 9b fgmnoreta, pero temas roms, "nose sncentra nada o cas da ‘Estas caractelticns dels economia cists, en spon ala neo a, son subrayadas por Pasinet (198%) cap. 1 y Rabson y Eat (1992) op. 52-53, "Las eoninctacones polticas de todo eso deberfn ser avdentes, Aiscutso neclisio lee qua “| aumentomos os euros par a slut 9 la eruescén, hay que gultare 0 fos jutindns‘c 1 cdado” del medio amb are" Lelia gun sacichamos cada ves que 30 nos haba de Velor, mercado mundial y globalizaciin a tend neoclésica en que [os “agentes” parmanentemente estén “asignando” las dotaciones siempre escasas- de capital frente a usos alternatives. ra esto entra en conflicto con lo que ensefia la historia el capitalismo, Es que el sistema capitalista es un régie men de produccién que se caracteriza por el impulso inc sante a la révolucién de las fuerzas productivas, par la tendencia a ampliar la produecién. En consecuencla el principlo. del analisis ecanémico deberla ublearse en ta produceién de bienes y no en la “dotacién dada” de bie- ves, "caidas como mand del cielo", para usar la expresién Je Patinkin, Mas aun, el capital no sa “asigna’, sino se acumula, y en escala ereciente cuando Tos negocios fun Cionan-normalmente. Por eso el problema grave del siste- ma no es la escasez, sino ia ensis de sobreproduccién. sobreacumulacién. 0 sea, crisis en Ta que se ha producido fo", nO en ralacién a los deseos en general, sino en relacién a la disposicién de reinvertir de los empresa- fos (relnvertir sus gananclas) o al poder de compra de los asalariados 0 desocupades (no a sus desecs an abstracto de disponer de bienes). Es una relacién contradictoria, ya que contiene en si misma, ¢ insolublemente ligados, los, polos opuestos y correlativos de escasez ~seres humanos, Jesprovistos de todo sustento- y ebundancia, esto es, es »parates y almacenes liens de mercancias. Un mundo tan contradietorio come real que no puede ser entendido 3 partir del postulado de dotaciones fijas y escasez en gene- Fal con que se razonan as curves de oferta y demandia, an econdmico de "aust", El neaelsco no puede cance a encila en de que un. aumento se insures en efucacén, meals arent, tavon'o ivestigacin puede generar a sy ver mas progeta en eas: br, mula ambiente, saad a nvectgucdn que su ves puece ganerat Imoyores msumos para edueacion, mese ambiente, S88 envestigaion, 30 Rolando Astarta La oferta crea la demanda 0 la demanda decide ta oferta? Volvames al efemplo de los cuadros de Leonardo ¥ las ca- misas. Es evidente que los primeros tienen un mercado ‘extremadamente limitado, y que son muy pocas las per~ Sonas que pueden consumios de forma privada, La de- manda estd condicionada y limitada fatalmente por ta im- Poslblidad de reprocucrr los originales; por eso la in- mensa mayoria de las personas comunes y corrientes ja- més se le ha ccurride demander un cuadro de Leonardo Para colgarlo en el living de sus casas, Las camisas, en Eamble, gozan de un mercado muy amplio precleamente Porque’ ta produccén de camises genera une demanda Ereclente de camises. Mas ain, los modelos de camisas ~ como el de tantos otros productos- son Impuestos cada vez més por Ja produccién. Son los productores quienes organizan desfles de modss, subvencionan campatias de propaganda y estoblecen las pautas *de lo que se va a Vestir esta temporada’. Lo mismo sucede con la inmensa mayorie de los productos. Es desde la produccién que se enera un mercado, una demanda y un tipo de consumi- dor acorde} fue Ia’ produccién de teléfonos celulares 0 computadoras la que generd las demandas correspondien- (tes, El motor de ta demanda entences et la praducclén [ero esto es lo que suede en el mundo real, no en el par 4 teular y exclusive mundo neocléslea. En este cikimo, la que reina indisputada es la demanda, no la oferta. Para ver por qué, recordemos que en microeconomia se razona con una economia de trueque, donde no hay dinero, Esto slgnifiea que mi ofera del bien A es en realidad ri de- manda de 8, Mi impulso a ofertar A es un derivado de mi impulse a adquirie B, porque el objetivo itimo de la tran- saccién es el consumo. Pero esto implica que cuando con- sideramos las curvas de oferta y demanda, la primera do- be considerarse como una demanda rec/proca*”, Esto es lo ‘que llevé a Wicksteed, un "purists de la teoria marginal", Vénue Salams (1904) pp. 36-37. 2» Satta ((966) p12. Valor, marcado mundial yglobalizacin a f sostener que una vez intraducidas los elementos subje~ Hivos a través de las funciones de demands, éstas tienden ft dominar, ya que, como dice Roneaolia: [ln ta Sptica subjetivista ... los costes no parecen sino costes-onortunidad, es decir, utilidad obtenibie persiguiendo lineas de accién alternativas a la con siderada™, De manera que lo que decide es el consumo, y el precio puede considerarse determinado completamente por dos curvas de demanda independientes, de dos agentes éco- hdmicos igualmente independientes, Por lo tanto el con- sumidor es el soberano, De nuevo, ser el propietario o no de Goneral Motors, o de IBM, no tiene ninguna Incidencla eal; el que decide as el comprador comtin y corriente. La esis de los precias dados, por supuesto, demuestra su rel fon esta trama, El consumo como fin frente a la realidad del capital Profundicemos en la Idea neoclisica que acabamos de menclonar, que el consumo es el fin de toda transaccién, Esta tesie reaparece con toda su fuerza en los tratados sore dinero. Allf se sestiene que el objetive ultimo de to- tla demanda de dinero es la compra de bienes de consu- mo, Aun cuando'se considere el atesoramiento, éste siem- jpre es temporarlo -los tedrlcos cuantitativos son expilctos fen esto- porque el objetivo Gltimo siempre ¢s el gasto en fl consumo, Siempre que vendomos, se nos dice, es para comprar, en vitima instancla, algdn bien de consumo”. " Roncogia (1980) p. 37. Repeagla cab afmacién de Wikstond fobre que in eur de oferta an deitva no exete: "Cuando nablemos( ti Una merearcla vende en al mercado, fe cue generaments se (ama fv de oferta eo en Fenited is curva de demarida de fs que posren | tveveanlas "fal aroma la punta del plumero dela ley de Say’ de hecho voleros sobre ela cuando pnalzamos iss condleenet del equllore genera. Ngreguemos al pear que inden de gue sere cue ve vende es 0a" ‘comprar pasa por ao ch hecho elemental tambian se vance par Sagar Wane sane cata cues, La Sveeu6n Gene plea par fs 32 Rolando Astaria Sin embargo, en el mundo real el dinero no séio se de- ‘manda como medio de cambio, sino también, y principale mente, se adelarita como capital. Es que todo capital entra cen la escena bajo la forma de dinero y refluye también co- mo dinero. Esto es, el propietario del capital lanza dinero a Ja elreulacién con vistas a incrementar su valor, no en aras del consume} su consumo juega en esto un ral completa ‘mente secundario. Pensar que Bill Gates, para poner un efemplo contemporéneo y conccido, continia renovando el cireuito de su capital con el objetivo de aumentar su consumo es, por decirlo de manera suave, una ingenui- dad, Mas en general, todo capitalista, considerado como tipo social, se convierte en un *fanético de la valorizacién del valor” y *sélo es respetable en cuanto personificacién del capital", Paralelamente, la inmensa mayoria de las personas recibe dinero a partir de su lanzamiento bajo la forma de capital variable, esto es, por el pago de salaries. Por lo tanto es un punto central del estudio social enten= der por qué y cémo crcula el dinero en cuanto capital, y como y por qué la acumulacién de valor, cristalizado en su forma monetaria, es el fin del que parte todo el movimien- to, Pero esto no se puede captar ni explicar si se postula ue cl objetivo tiltimo de toda transacdén econémica es el consumo, Necesidad del equillbrio general Lo desarrollada hasta aqui constituye una critica de los t6picos que constituyen el cuerpo principal de los cursos. de inieiacién en microeconomia, Sin embargo, en los esta~ dios més avanzados se pondré en evidencia que las prefe- rencias reveladas necesitan ia construccién de un sistema de equilibrio general. Para entender @ porqué, Juguemos el juego neadlésico hasta el fin. Coma ya explicamos, se sostiene que en las demandas efectivas se revelan las pre- ferencias de los consumidores, Supongamos ahora que al- teafos de ins cris y otras euestones gue exceden los marcon de ste {aba ifs 4999) © 1p. 731, Velor, moreade mundial y globafzacién 33 {gunes individues, per alguna razén, no encuentran de- anda para una serie de bienes que componen sus acer- ‘vos Iniciales; sus planes de consumo deberan alterarse en onsecuendla, para adecuarse a la nueva situacisn. Pero si modifican sus planes, es el mercado el que determina los plones; 0 saa, el mereado y los precios ya no son revela- flores de algo, sino activos determinantes, y ya no se pue- fie decir entences que les planes d= consumo sean los proferides, Con esto se vuelve @ poner de relieve la nece- vidad de establecer alguna variable independiente de le que deriven las precios. Pero no se puede volvar a la idea fie alguna utilldad medible, parque todo intento de cuanti ficarla ha fracasado. La salida es dar un salto hacia delan- toy plantear que sé analiza una economia en que los pla- hes reallzados son las preferidos. Pero para esto no deben fquedar en el mercado ofertas 0 demandas insatisfechas.. Para la cual es necesario determinar el equillorio general fe todos las mercades, de manera que las transaccicnes for fuer del equiliorio estén excluidas por hipétesis. Con festa condiclén los precios revalarn las preferencias y los planes de consumo éptimo, Se trata de resolver entonces: lin sistema de equilibria general, cuestion en la que des- fembocan, inevitablemente, las “teorias do! valor” a lo De~ breu o Arrow y Hahn. Resumamos: Ia dlscusién sobre pre: fos y demanda llevé a las preferencias reveladas; pero fstas exigen la realizacién de todos los planes de los fyentes; ¥y esta realizacion demanda un sistema de equili- brio general. Llegamos al sistema walrasian El imaginario mercado walrasiano JEmpecemos con las caracteristicas principales del mercado Walrasiano; tomamos la versiin de Patinkin. Tenemos, como siempre, al inicio los agentes econémicos dotados fe acervos, que concurren al mercado con el fin de inter- cambiar con otros individuos. Se supone que el tiempo puede dividirse en dias de mercado distintas, y sélo se ‘oxamina uno de estos dias. Ese dia -por ejemole lunes a ia farde- los agentes econémicos cerraran acuerdos de in 34 Rolando Astanta tercambio que se concretarén a lo largo dal perfodo, la Semana, hasta el préximo die de mercado -el sigulente lunes. El dinero sélo serviré como reasegure para cubtir algtin desfase entre entregas de praductos en ese lapso. La produccién de cada periodo se trataré como si fuera un stack, que puede ser considerado aisladamente. El centro. Gel andlisis es cémo les individuos satisfacen sus necest- dades y el cambio asigna dptimamente los recursos. El principio que regird en el mercada es que cuando la de- manda supere a |a oferta los precios subirén, y bajardn en l caso inversa, Pero lograr este equilibrio general llevard 9 una economia completamente alejada del mundo real; Jas razones basicas las puntualizamas™: 8) Ya vimos que a fin de considerar a los precios como dados hay que impedir que algin agente ejerza una influencia relevante, sobre el mercado, Se introduce entonces al subastador walrasiano, qulen se encerga de vocear el conjunto de precios relatives. Se supone luego que los agentes econémicas Indican ta cantidad de cada bien que desean comprar y vender a estos precios} asi los individues toman sus decisiones ate- nigndose a los datos que les proporciona el mercado, onoclendo sin costo los precios, las ofertas y deman das. Es lo opuesto de lo que sucede en el mercado ca- pitalista, que se caracteriza por una participacién en ‘buena medida ciega de los incividuos, en el marco de la Incertidumbre y conocimientas parciales, b) Si se reallzaran transacciones que dajaran insatisfe- hos a alguno o algunos de los participantes, las dota- ciones iniciales de bienes se habrian modificado y con elle los planes de oferta y demanda de todes los indi- viduos deberian rehacerse. El proceso deberfa reini ciarse bajo el supuesto de una nueva dotacién de bie- nes en manos de los agentes; o sea, habria que cam- biar las condiciones iniciales del problema, que consis- ® Las creas of mer-ado walrsane aguen estrechamente # De Visey sen, Valor, mereado mundial y globalizacion 38 oon tepar a un exo con ls dotacén iia de recursos. Oia ‘impedir que esto ccurra, se introduce Sin us ete’ cng salar I Tec Coane hs can tee tne ae reioe que excuchanfusran os de equi, Clean cated de blene ae quteran comprar 6 sine he race Gate cesestniadone ee seccan Semandes teers istfecut el aust See et crim iionaateunanonpe sae erat nabs ei a ection at loch he soa depts faesdted pours jie bats oh ard sea eee oat ant away uadeuiext Wee aa er Vana hss Tontamat alee wa heron te fs pres de eo: inde o Ba tenencrty Ste Urea wr ese roar Saat rotete ta oncren ones), se upon que Pan em at ald ores Wye darantan oases sealer aac Maat eras ema ae gorse njuna wove sees tempt Aes “Asa rata ciaeakar cel cosesen sree ge rrclareoa carmecciaes eer eT anleseniy Gascantaoaiear Ader aval cantar aural ge ates Sontag per eros 12 tacion en cerpes rele, Porle tant hay oa we a peTonee uray Ieosetcres oacecs seh Ue pred pases gor ture sl ules y ee teehee ere ote sae tar ered artacata versitile oor Sehgal ind ent cart packetne ses reanidurbr: en es mrad fetes estan aspen ings leis de Nes eanpanarnietos elec Siar rercaaa valine seule omnes ives retary atleast ase vagie as setarorrat caress wayne SEE Ser cepa UMi atone Poa se nad iAeamr aie benpect wero 38 Rolando Astante porque s6lo habré, de manera efectiva, precios de equilbrio” ¢) Las funciones de demanda no son afectadas por el ni- Yel absoluto de los precios; es lo que se llama el prin= cipio de homogeneidad. Esto equivale, una vez mas, a decir que los individuos razonan en términos “reales”, tienen en cuenta s6lo los precios relativos y sus acer vos. La moneda existe sdlo como numerario, Se trata de una economia esencialmente no monetaria, de trueque. 4) Las dificutades se potencian cuando entran a jugar la producelén y los precios de los “factores”. Recardemos {que la economia neaclésica supone que los empresa- Flos emplearén los factores productivos hasta que el rendimiento marginal -en términos reales de cada uno de ellos iguale a su precio en el mercado; y que los trabajadores ofrecerdn sus servicios productivos hasta el punto en que su salario en términos reales compen- ‘se la desutilidad del trabajo. Si estas condiciones se ‘cumplen, el precio de venta de los productos seré igual al coste de los servicios productives empleados, Se plantea entonces la necesidad de: 1) igualar la oferta y demanda de los servicios productivos; 2) igualar la oferta y la demanda de los productos; 3) que el precio de venta de los productos iguale a la suma del coste de los servicios productivos”. En astas condiciones, la Pregunta que se piantea es qué razén puede haber pa- ra que exista equilibrio en todos estos mercadas. Par tun lado, las empresas participan en los mercados de % Sera Bla: “Walras omit simplemente ts wansaccines desegul- rants; Blaup (1985) p. 719. Algunes necdSsios han pretendido que, Si blen sistema de Waire consti una consiuclon artes tb Srecontratacdn” de Edgeworth es apleable al mundo Taal Eageware supusa gue fs ogerter celeoran contratoe provsonals, pera pues feeontratar en una fac posterior si comprueban gus eprelen9 ed ‘aullbre, para, cero bien planta Blau, a Toor de reconrtacen tan ariel nan de ins Velor, marcado mundial y globalizacin Ea productos finales como praveedoras; pera a su vez son. campradoras de “factores”. Y las unidades familiares son compradoras de preductos finales y proveedoras ide “factores’, Ahors bien, les empresas no pueden sa- ber los precios de los Factores hasta tanto no decidan la cantidad de produccién que lanzarén al mercado, ya ue los precios de las factores varian con su cantidad. Pera para saber la cartidad de producci6n que lanza- ‘én al mercado deben saber los precios de esos pro- ductes; que a su vez sélo pueden conocerse cuando se tenga la curva de demanda; que depende de! ingreso de los factores, que a su voz depande del precio que reciben por la venta de sus servicios, que 2 su ver se determina cuanda las empresas deciden la cantidad de roduecién. €| razonamiento es circular. Para ilustrar lo anterior con un ejemplo: écmo determinar el salario Feal al momento de cerrar la negoclacién entre em= pleada y empleader, si no se saben los precios futures de los Bienes, ni las cantidades que se demandarén? Entonces en el mercado walrasiano se exige que los precios de los factores y de los productos se determi- ren simulténeamente, de manera que todos los mer= ‘cados “aclaren” al mismo tiempo. Para eso el subasta- dor vocea la serie de precios relatives, que Incluy2, adems de los blenes, el precio de los servicios labora les (los salarics). Los empleadores responder escri- biendo en vales cusnto producto decidir‘an producir, seaiin el conjunto de precios voceado. A los trabajact es se les pregunta sf comprarlan esa cantidad de bie- nes, a los precios vaceados, dados los salarios pro- puestos; y si ademés estén dispuestes a trabajar el nimero de horas necesarias para producir e) preducto propuesto, Si existen demendas excedentes (de trabax J, de bienes, de salarios), todo el proceso debe reini= ciarse; y ninguna transacctén se concreta hasta que se haya llegado al equilibria. Sélo al precio de esta gigan- tesea e imaginaria construccién teérica es posible dar solucién al tema del eauilbrio general cuando se te- fen en cuenta les factores productives. Las cuestiones 96 Rolando Astanta sobre la existencia del punto de equilibrio © su unici= dad, comparadas con la que se esté postulando, son Irrelevantes. €) Claro que no es un juego que en el mundo capitalista real existan millones y millones de desocupados, a los cuales jams les llega la fora del subastador y el son- | deo walrasiano, La Idea, tan repetida por los orto- doxos, de que el desempleo es en ditima Instancla vor ‘luntarlo, tiene su Justificacin ditima en este enfaque. f)) Es de una importancia diffcl de exagerar sefialar que fen este modelo e! tiempo econémico ha desaparecido, Walras reconoce la cuestién: "La produccién exige un clerto plazo. Resolveremes esta .. difeultad hacienda pura y simplemente abstraccién de dicho plazo. ... los servicios productivos pueden transformarse instanté- eamente en productos...” Pero una economia sin tlempo no es una economia, En resumen, tenemos un mercado completamente centra- lizado, cast despético -ivaya paradoja para la Ideologla de Js competencia perfecta!- en dande han desaperecido la Incertidumbre, la anarquia y el tiempo real. Una vez mas tenemos que decir que no se trate sélo de construcciones tedricas que queden en papers de especalisias en cues- tones estrambéticas, sino de criterias que permean todo el edifcio neoctésico, A partir de los pindculos aleanzados fen estos ejercicos de Imaginacién, “pasan" luego miuchi- simas tesis e hipotesis que son acestadas como logicas, ‘aunque no tengam la més minima conexién con fo que su: ‘cede en el mundo real. Tomemos un efemplo: la Idea de ‘que el capital es alquilado, siendo el interés su preco®. Si 5B yalras 4957)». 406, 2 Se puede ver une formulacén de este iden absurda en af conocio manual ce Dornbusch, Fer y starz. Al lems: °Lae emareses Use an ea.) 6) te gui (0) del cop ene conn de {Ble une nied mbs de captal an a prods ndapenalememane te ve cue una empresa compre alan au prcoig empl Ia 8cule- 1 egase de aialer es in relda correcta oa snare te ep ut rina Valor, mareado mundial y globalzactén 30 capital es alquilada, tada Inversién es reversible préct yente sin costo. De esta manera la complesidad de las eisiones privades de Inversién desaparece de la conside- iin neoclasica, Asi se desliza un concepto praveniente | marco walrasiano -reversiblidad completa de las dec\- Jones- que conlleva también la Idea de desaparicién del Jempo econémico. Pero cualquier empresario del mundo 9| sabe que los fondos destinades a las inversiones fijas I) fondos inmovilizados, y que toda decisién de desinver- Hes entonces necesariarente costosa, bp economia de trueque generalizado no existe economia walrasiana se concive, en principio, como no pnetaria, O sea, se razona en términos *reales” de ma- a que precios, utilidades y preferendias se presentan Fescindienda de la moneda. A lo sumo aparece algun bien lye funciona como numeracio, pera la economia es esen- jnlmente de trueque. Por ejemplo, en Debreu, "se supene Hive Ia economia funciona sin la ayuda de un Sien que sir- Iya como medio de cambio™. En Patinkin la moneda ape- Js es una reserva semanal. Esta idea se ha difundido Into que a los alumnos de Economics les termina pare- endo natural concebir una sociedad de trueque generall- ado que funcione sin dinero. Esto porque en la cancep- fin neoctasica @! dinero es s6lo un lubricante de los int yndios, que ahorra costos de transaccién pero no afiade valitativamente distinto al trueque. Sin embargo el es imposible, porque na hay manera que se produzca la coincdencia entre deseos y necesi- ladles de los participantes en el mercado si no existe un jedio de cambio. Lo que implica la necesidad del dinero, Wf un equivalente general en que expresen su valor las lrcancias, Esta cuestién ya habia sido sefialada por lars, en critica a la idea de que todas las mereanclas pu- lusch, Fisher y Starz (1999) pp, 224225, segin ostos autores, its da 1s smo ners 100 manes de sleres en una lava de Undue ue se omrise'n 150.0 aP0" que agularn ge Hota Bevveu 1993) 9 37. 40 Rolando Astanta aor, mercado mundial y globalizacién a Ja posibidad de un intercambio indirecto. Ast, A de- nda e! bien 3, a los efectos de cambiarlo por 2, e! bien desea (reniendo en cuenta que B ofrece 2 y desea 3). yponemos entonces que [os cuatro agentes realizan tran Jeciones buscando bienes que les sirvan como medios de ymbia. Por la tanto: dleran actuar como equivalentes, con lo que resultaria que ninguna seria equivalente’, Veremas en el siguiente capi tulo que esta imposibiidad del trucque generalizada tie que ver con la contradiccién entre el eardcter social y pri vado de los trabajos en la sociedad mercantil, pero por} ahora demostremos, a partir de una sencilla formalizaci6n, ccémo el planteo del trueque generalizado es incoherente irceal. [A domanda 3 y ofrece 1; a ti El modelo es el siguiente”. Tenemos 4 agentes, A, 8 C, 1 3) D, que poseen respectivamente les bienes 1, 2, 3, 4, y ieee gy uieren intercambiarios. Las relaciones de intercarmbio son b Biehl simples, cada bien se intercamibia por un tinico bien. Sin embargo no hay coincidenclas entre las necesidades reci- rocas de los agentes. Veamos la cuestlén can cuadros. En el primer cuadro presentamos los acervos que posee ‘cada participante. 4 posee el bien 1, B el 2, etcstera. Po= {na ver realtzados estos intercambios, la tabla es: [a Se ha lecedo @ un punto en qu los intereambios descen- Trolzedos ya no son posbles, porque no hay eolneldenca te neceidades recprocs, Ai en eat cao tan ete crueque no hg soo posite, Habrla que intzoducr la fee trea eentrlieacon walrasiana para hacerlo facible. Esto Giemuesta que en una economia descentaizaéa la mone- do es necesaria, no para reducr costos sino porque 12 economla de! tateque descentralzado no es viebe. 0 50, fa “economia real, fundamento dela toorizelén neocl Ca sobre precios, senllamente no eset. Colecamos un + cuando el blen se demanda, y un - al bien que se ofrece. Obtenemos: 2 [3 [a +1 ei [at Es + BI La economfa neoclésica no puede explicar el valor del dinero... A ofrece 1 y demanda 2, pero 8, que oftece 2, demanda 3, que A no tiene; algo similar ocurre con los otros. El in- tercambio directo no puede realizarse. Se explora enton- ‘Durante muche tlempe los defensores de la teoria necclé~ ica sestuvieron que el enfoque cel valor basado en la uslidad era superior a la teoria del valor trabajo porque era mas general. Sostenian que en tanto existen merean~ cias aue ticnen precio pero no tlempo ve tral-ajo invertido Bars 2994) 1p. 105, B ip einos de Benassy (2576). 42 Rolando Astarita por ejemplo, los recursos naturales-, toda mercancia tle- ne utiidad. Por lo tanto ef concepto de utilidad seria més abareativo y apropiado para dar razén de les valores 0, precios. Veremos en el préximo capitulo en qué medida la teoria del valor trabajo es "completa" ono, pero en lo que, respecta a la teora de la utilidad, los propios neoclésteos, tuvieron que admitir que esté lejos de tener la universali- dad que se le atribufa, ya que la teoria de la utilidad intro- duce una dicotomia insalvable en la explicacién del valor de las mercancias y el dinero, y no puede explicar e! valor, de este ditimo™. La razén es que en tanto para el conjun- to de las mercancias el valor deviene de sus propiedades fisicas y naturales -vinculadas al valor de uso-, en el caso del dinero hay que razonar a la inversa: su valor de uso Presupone un valor de cambio. Dicho de otro modo, al fexplicar el valor de las mercancias se recurre a un princl- plo subjetivo, y la mercancia tiene utiidad antes de tener valor. Pero en el caso de! dinero se debe partir del su- Puesto que tiene valor. De manera que el dinero tlene valor antes de tener utilidad. Con lo cual, ademés, el ra~ zonamiento es tautolégico éPor qué tiene valor el dinero? Respuesta: porque tiene utilidad. plone asta pueuen verse Gn flare (1975), € 2 p38 ¥ 55 BGostaeragso)s. 27 3 vy eatoen esta posta Pars 6 Rolando Astana transicién desde un ostadio del anéisis al siguiente es Im- Pulsada por las oposiciones que se evidencian apenas que~ Temos captar qué es lo que estamos analizando, Recor- demos lo que acabamos de decir: las mercancias parecen Intercambiarse "sin orden ni concierto", Reina entonces la diferencia, y parece imposible encontrar alguna Identidad, Agul se detuvo Pareto, Sin emoarga, el pensamiento que profundiza no puede quedarse en la epidermis de la cosa; ‘apenas nos detenemos a examinar ia cuestién, advertimos. que ya en la relacién x mercancia A que se intercambia Por y mercancla B aparece, aunque de manera embrlona~ fla, la salida de lo meramante contingente. ES que como Hegel explica en la Légica, en la misma nocién de "ratio" de cantidades se apunta a un subsistente por debajo de la Varlacién cuantitativa, porque él ratio de manera lnma- ente hace referencia a una tercera cantidad que "perma- nnece" (diriamos que es un primer grado de “permanen- cla"), Por ejemplo, en la relacién cuantitativa 104 / 28, os dos cuantos (10 y 2) estén relacionados entre si, de me rnera que constituyen un Gnico cuanto (= 5). O¢ manera que los cuantos de A y B pueden ser variados (20/4; 40/8), remitiendo siempre al mismo nimero 5. Verias que ‘aqul hay una ldgica que apunta a un “ele ordenador inter- 0, ya que si en la relacién xA/ yB no existiera este “or- denador interno”, el ratio deberla cambiar cuando se mo- dificaran las cantidades x 0 y. Asi, en el caso anterior, 10 Ase cambiarfan por 2 8, pero 20 A se podrian cambiar por 3 B, © por 8 B; tendriamos fa més completa indetermina- ién. En cambio, si empezamos a encontrar la permanen- ca sallmos de la superficie y entramos en la esfera de lo determinada. Por eso ya en el ratio emerge la cualidad, luna determinacién "més Interna” y tenemos fe unidad de cantidad y cuafidad; el *5" de nuestro ejemplo se mantie- ‘ne por debajo de les cambios "externos” de las cantidades de A y &. Con lo que estamos en la medida, entendida como proporcién. Yendo ahora al mercado, decimos que luna clerta pronorcién de A se cambia por tna clerta pro- porcién de 8, Esta idea, que destaca lo central que es la medida la prenorciéne, ia exprasa Marx cuando dice: Valor, mercado mundial y alobslizeién 67 Dentro de tal relaclén, [de intercambio entre las mercancias] un valor de uso vale exactamente lo misma que cualquier otro, siempre que esté pre- szenta en la propordiin que corresponda" Esto porque ca ina de los elementns (A y 8) guecdon tntre af una telecon evantatva apropleda,“propercion>- {ay shay rope es poe exit clea rorna, Veamos esto con un ejemplo sencilo: S| comdn= mente un determinado automovi se intercarmbia gor S00 Dleleas de let tipo, la modiicadon cuantativa, (2 Euiomévil = 1 bicceta aera [a cutdad de inte-eamblo feaiicamos al intercamoio de "idgico, fuera de propor {Gan'e modi, y al que entrega e sutomésil de Hoes). Eno demuestra que tenemos un etre Intemo, qua ba fpnrecigo con el ratio Yue cz la medida, Eso por ofa parte no imide que dentro de certs lines el ratio pue- a mouifearse, sn afecar la clad del inercarbio (el Suroméviide fuestre eerote se puede camblar a verse por 505 bicletas, por $98, etcetera). Pero exist de todas franeras lgin mie mas allé dl cual cambia la cused Geto que sucede Pero adams, cuando nos queremos “parar” en la ocién fe praporc nos vemos inpulsados a mis al intent dalscce es preceamente est, Jamas podemos fuedarnos quetos en le que celarnos adguirid, Ee que a Thedida en principio nos aparece como un Inmedato (en fuestros ejemplo 5,0 500), paral cual parece no habe Tinguna aun especial par sea asl Nos aparece como un rate "independiente, no mediado. LPero por qué n0 30 $00, en ugar de $7 Por exo et pensariento de nuevo txige une cetermincién cualtatvay hay que entrar mas fig esencia dela cosa, fa misma exzerencia ce mer: todo “ie dezucon (ia eet “conloce” por! mex fmente emplicos aos muestra que 9s ncesants ntercarn- Sing enen una logic, una reularided. Esto es, 0 medida ue os nereambios se repiten y genersizan, las propor- ones en que se comblan las mereancias dejan de_ ser apr (4998) tps AB enfais aad, 68 Rolando Asteria contingentes, aleatorias, y toman una clerta regularided, Una regularidad, como dice Marx, que aparece ya en los pueblos mas primitivos, que tienen necesidad de "avaluar* las mercancias antes de ser cambiadas (esto es, buscan luna determinacién mas sustanclal de la proporcién); para lo cual las transforman en bars, las vuelven *conmensura- bles” dandoles una misma denéminacién, una unidad, Pe- Fo para eso hay que poner las mercancias que se compa- ran en relacién con un tercer elemento®, Es la dnica ma- nera de que haye ley econémica y por lo tanto posibilidad de pensar la sociedad. La regularidad del intercambio, por otra parte, adquiere Lun nivel cualitativo, jam&s alcanzado en la histeria, cuan- do domina la produccién capitalsta, que se caracteriza Precisamente por la produccién generalizada de blenes ‘con vistas al mercado. El impulso a buscar la ley Interna Fequladora esté asi insite en la dlaléctica dol intercambio, de las mercancias. La ley del valor trabajo adquiriré mayor vigencia en la medida en que se generalice la produecion de mercancias, esto es, en que s@ extienda la produccién capitalista La sustancia en comdn de los intercambios {Lo anterior lleva ast al conocida razonamiento mediante e! ‘cual Marc presenta la nocién de valor en £1 Capital: para que dos mercancias, como trigo y hierro, distintas desde | unto de vista fisico, puedan compararse, es necesarla en- Contrar una sustancla en comin, Esto en principio es muy sencilo de comprender. Por ejemplo, no puedo comparar e! logaritmo natural del niimero 37 con el color amarillo, por que ambos no tenen nada que sea comparable. Lo que ‘encuentra en comin Marx, al hacer abstraccion de las pro- Diedades fisicas y naturales de las mercancias, y de los t- as especificos de fos trabajos hurnanos empleados, es ‘x una misma objetividad espectral, una mera ge- latina de trabajo humane indiferenciado, esto es, % Mare (1908) © 1 pp. 67-58. Valor, mercado mural! y gfobaltzacton 89 ide gasto de fuerze de trabajo humana sin conside- reeion a la forma en que se gasté la misma", En seguida encontramos [a primera definicién ¢e valor: “En cuanto cristaizaciones de esa sustancia social comin a ellas, son valores”. ¥ més explfeitamente todavia: Un valor de use 0 un bien, por ende, sélo tiene va for porque en él esté objetivado 0 materializado trabajo abstractamente humana”. Aut nan aparecido una sere de términos come “objet: Ghat Copel gelatina, writin’, que on este pute parecen ut tanto enigmétens, pero se airardh Inés adelante. Nos concentrames shore en algunas cues- tones refeides aia deaucn que se acaba de hacer. En primer huge ¢¢ necesarle responder @ una objecibn Basan enec ee deus con cet ddl a ian se pose haber conluco que lo utdad esta usta dren comin que fone todas as mereanees, La utldad Serta asemas ms general que e trobejo en cuanto “sUs- tancaencombn’ Yau es recusee nals (core a thre) los abjets Ge are no reproductles incluso las aigidades de muchas pereenas (que en esta sociedad se comprar y vendn) tener kidd pero no trabajo Invert= doen av produesén. th respuesta a esta objeclén resonoce varios erqumentos. En peer lugar, coma ye ves, la uidades reson om paroles en cuanto prosendamos abarar el mune de [es Irorcoelos, Ey sepunce ugar, a lida tampoco puede core valor dt nro, el eapRal, ne ery a Calorzaclon del capital estas caestones ya les hemos ds- Sito en cl captule anterior Pero ademas, tanto Ricarco Simo Mart fueron conscentes de fos tes de la lay dl Calor ASU desde Wi comiao mismo de su abra Rearéo recat que a loy no abarca a todos los bien, sno “as Prayoran que son objet da desea" y pueden sor * Nn (1998) 81 p47 bd. ba 70 Rolando Astrits multplicadas... casi sin ningin limite determina= bile, si estamos dispuestos a dedicar el trabajo ne= cesario para obtenerios", Lo cual exige como condicién la existencia de le gran in- dustria y la competencia irrestricta, Marx participaba de este eriterio; por eso cité aprobatoriamente a Ricardo, iciendo que éste intula que Ia reallzacién plena de la ley del valor dependia de determinadas premises histéricas, coneretamente la sociedad burguesa desarrollada"'. Re” cudrdese lo que hemos discutido antes sobre la reguiari- dad del intereambio para que exista ley intema, En Io que respecta 8 los precios de obras de arte no reproducibles o de "cosas" que se compran o venden -como la dignidad humana, no estén determinados por ley alguna; se ubi- can en el terreno del deseo subjetivo. Pero una teorla no plerde validez si puede determinar cudles son sus limites, Por el contrario, se afirma precisamente a partir de su oder de delimitar su poder explicativo; dialécticamente limitar es negar, pero también por eso mismo es afirmar. En cuanto a los bienes naturales, que no tlenen trabajo hhumano invertido en su produccién, sus precios oueden explicarse con las categorias avanzadas -capital, ganancia Y precios de produecién, interés- que se desarrollan 3 par- tir del valor. Por eso sus precios estén comprendides en el campo de la teoria del valor. De nuevo, ia teoria del valor trabajo no pierde validez en la medida en que explica la manera en que se generan los fenémenos mas complejos, derivados de los nrincipios més sencilos, Una tercera ebjecién que se le diriye a ia teoria del valor trabajo sostiene que el trabajo considerado como gasto hhumeno de energia, no es cuantifcable. Sin embargo es lun hecho que el trabajo humano es cuantifcado en la ppréctica de la produccién capitalista, Paradéjicamente, en tanto la teoria del valor trabajo es expulsada de las cate. ras y llores de texto, entra por la ventana en los lugares de trabajo de la mana de los toma tempos e ingenieros card (1985) p. 10. Manc(1980) 9. 45, Sidn se evidencia también en los departamentos finencie: yanancias y precios**. No hay en esto nada de mist gay ihaue oxo problema sea el edcuo de les tempos de Fron, el tabs complejo? Acaso general misno 0304) teams acer ee eee ables Be rete, rac Uno 9 saecbaarttstieatin drt eee <2 cole eran date cna, span sabia dm nn ees 1 for coeds, a enerese primera deter curas Ports eae bon suf ido, 53 calculos de eficienan caian por Fea ers caperase de 100, (no sistema da recoleccin de teem et Srinnment og abe au los webb cores Fotien datener sus tareae pore inpiro. os tabsladores d= ante Peavoueer cae noe tert os Feasts cr dean ogee algunos ara Noh Ear awtond at cat molten Sey coe ctlge te ctemeee (ce ae sa drarein dats itachi Be anaactea Etc 0°00 n Rolando Astanta siderar calorias o vitaninas contenidas en éstas, podemos. sumar las unidades que contienen, a pesar de ser bienes, heterogéneos, De la misma forma, a pesar de que los to- mates y las naranjas no pertenecen al mismo génera “fru- tas", podriamos considerar jas unidades de vitemina ¢ que oseen en conjunto 1 kg de tomates + 1 kg de naranjas, Uno u otro pueden prover mayor cantidad de unidades. de vitamina C, pero la diferencia es cuantitativa, De mi hera similar, aunque aqui se trate de una categorie social, trabajos muy distintos como el de peén o matricero pue- den generar en un tlempo determinado distintas magnitu- des de valor. En este sentido, la hora del trabajo més complejo puede equivaler a una clerta cantldad -por caso ‘8 2 horas- de la hora de trabajo mas simple. Por lo gene ral, en la préctica, la hora de trabajo del operario de ma- quinas se toma como representativa del trabajo simple, Jas horas de trabajo més complejo como equlvalentes a ‘algdn miltiplo de ésta. De manera que la homogenizacién fen horas de trabajo de los valores de las mercancies no presenta, en principio, dificultades. Este tipo de reduccién, or otra parte, se reallza constantemente; por ejemplo, ‘cuando un empresario contratista “cotiza" en sus presu puestos la hora de trabajo del electricista 0 del plomero en lun determinado multiple de la hora de trabajo de un peén, dedicado al trabajo mas simple, ‘Trabajo soclalmente necesarlo, primera determina- clén Dado que en Ia comparacién lo cuantitativo es fundamen- tal, es natural preguntarse cmo se mide Ia megnitud del valor. La respuesta es que por el tiempo de trabajo so- dlaimente neceserio empleado en la produccién. Por s0- claimente necesario se entiende segtn la tecnologis Impe- rante y el ritmo promedio de trabajo, Esto significa que si ‘un productor emplea en la produccién de un determinado bien una tecnolog/a Inferior a la que se utliza en promedio -0.a la que utlizan los productores medales-, ¢ invierte er lo tanto més tiempo de trabajo sue los prod ictores Velor, mercado mundial y globalizacion a és sitimos. Volve= modales, no genera mas valor que estos tiltimo Femes sobre esta Impertante cuestién cuando discutamos Ja generacion de valar y de plusvalias extreardinarias en cl mereado mundial ate Tambléa hay que subrayar que la determinacién de tiem= ba de trabajo sosalmerteaecesaro” comprende el treba Jo actual -0 sea, en el presente- necesario para producir el bien. Esto significa que, si por ejemplo, alguien ha produ- ido en 2003 ta mercancia A en 10 horas de trabajo (= al flempo promedio en ese momento), pero en 2004 la mis~ ima mercancia se preduce, en promedio social, en 9 horas de trabajo, el valor de la mercancia producida en el 2003 Seré igual'a 9 horas de trabajo. Por eso cuando se habla de trabajo *acumulado", se entiende siempre trabajo me- ddido segun la productividad presente, actual. Esta obser- vvacién subraya, una vez més, que cuando hablamos de Valor no nos referimos a una unidad fisica que se pueda guardar en una caja, sino a una categoria social. Por fo fanto el valor siempre estd “scstenido" y *atravesado” por Ja instancia social, aunque también siempre suponga una tase fisica, ya que el trabajo humano es gasto de energia, fen ultima instancia. Forma social y contenido material en= tran, por lo tanto, una vez més en Juego". 9 sgniicn que conseraras au el trabajo abstract es, como lo defn He gato humaro de energy ge, cama fens en oda Tots uttcas depencentamonse de sus frrs socales de rods Nucsesinesretcon oe aferonca asl Ge Interpreten Ge tulan, cuen consderebs sor cl aba sbstrot era especic dee ‘SSsdee pratuors de mercancs; vara Rubin (1987) p. 186, donde ies und iterptocon snlar 28 que defenders equ o gue die ‘enc ain procecdGn mean el orma specea en ue os a Jorobsteise as comparen Se toda orina soda hbo necesidad 6 Sipura redirlor sumpon de tbe, esto exe Pomegerzaios e"tpung more. De std manera siempre hub que proceder 3 Pacet SbauSeldn'gs is parcuisngscescorratas Ge cada Zebejo, 20 con Sueros"s todes em cunnto acted. numana lnferendada, gesto Frame por cate el ad da “abstee” puede constr en un opera fren -en cca ptva se Geuouyen x abalos de mae tras o menos parca, par lo cals tienen gue compstary Pore Teco enna mognud 6 puade renters Ge hecho ene inctear bo Sethe ertonce tora sel en gue fe presenta el taco abstract Fou ontenige sustneal a Rolando Astana El transito de la sustancla a la forma del valor ‘A partir de haber definido la sustancia del valor, y las dos caracteristicas del trabajo, en cuanto trabajo concreto y abstracto, Marc inica uno de los pasajes més importantes, el que va ‘de la sustancia a la forma del valor. Recordemos. ‘que en el primer movimiento hablamos ido de la aparien- dia a la esencia. Por medio de esa operacién dejamos ‘atrés la apariencia como aquello que es lo completamente Inesencial, para encontrar el "ordenador interno", la ley que esté rigiendo lo que aparecia, Este ténsito tiene su pparalelo en la Légica de Hegel, cuando pasamos de la es- fera del ser a la esfera de la esencia. Como resultado de este primer movimiento encontramos ta sustancia del va. lor, y discutimos que ésta era cuantificable. Ahora bien, se plantea la siguiente pregunta: cha demos- trado Marx, con la deduccién del valor que hemos comen- tado, que el trabajo es “la” sustancia del valor? Muchos lectores de £1 Capital piensan que si, que con el método, de comparacién y abstraccién ~encontrando el elemento fen comtin- se puede dar por demostrado que el trabajo es Ja sustaneia del valor. Sin embargo, y aunque se trata de lun razonamiento légico importante, en nuestra opinién, ese demostracién no es completa. Es que en itima ins- tancla slempre quedarfa un “resabio” no demostrado; por efemplo, alguien podria aducir que se ha postulado la ‘existencia de una entidad trabajo humano- que es in aprensible, porque no tiene manifestacién concreta en la sociedad. Esta objecién debe tomarse muy serlamente, Después de todo, hay que evitar “el en si” de Kant, esto s, postular la existenda de una sustancia que no sé ma- nifieste en los fendmenos, en la superficie de la sociedad, Un contenido no vineulado con su manifestacién se trans- forma en alge mistica, sobre lo que no podria decirse pa- labra; pero esto no seria clencia. Pues bien, el tema es que precisamente esté en la natura- leza de esta sustancia, el trabajo humano, el manifestar- Se, el expresarse. Y esto conecta con la *demest-acin” acabada de la existencie del valor, que reside en le con Valor mercado mundialy balan 1 cencén soil de conjunt, ¥en espedal en el rl que se et Soe lo y ls ecesded de toda sacedad de te aayat ios tempos Ho trabajo, Una question que Mark compara ia muy ata cova gue envia a su amigo Ki: see era fie jue oe 1868, En ele dice que auna getnablera escrito ningin apfculo sobre ! valor come col itr ue Gla aw nn oie ee nar ree -mpre |a humanidad. Por Daarefecrf ea ta eg hae ann gan as toma "San: » Frets (1983) p. 349; énfoas afi cy Rolando Astana hhumano es ta sustancla del vaior- de preguntarse por qué los trabajos humanos deben compararse a través’ del In- tereambio de las mereancios, La cual impla realizar un transito distinto al que hemos hecho al comienzo, cuenda partiendo de los valores de cambio Negames a la sustan- Ga, al contenido, En ese trinsito nos hicimos la pregunta sobre équé 05? lo que se est4 igualando en el intercamblo. Ahora la pregunta es cpor qué ios trabajos se igualan de esa manera, comparanda mercancias? 0 tamblén se po- dria formular asi: épor qué fos trabajos humanos aparecen ‘baja fa forma objetiva de "valor de les mercancias”> *, A plantear asi la cuestén, como veremos en seguida, se ‘bre el camino para cuestionar qué tipo de sociedad es <ésta que exige que los trabajos humanos se comparen de ia manera en que Io hacen. Nos preguntamos entonces por la forma, y por una objetividad muy especial, por una ‘objetividad socal. Son las cuestiones que pasamos a ana- tear. Objetivacién del trabajo y forma del valor Empecemos diciendo que el tema de la "objetividad” ests fen ¢l centro de la problemdtica del valor en Marx, y es la clave para entender la cuestién del fetichismo de la mer- cancla. Recordemos que ya en la primera aproximacion al concepto de valor vimos que se hacla referencia a su “ob- Jetividad espectral". En el inicio del punto sobre la forma ‘del valor, Marx vuelve sobre el tema: “Una pregunta que jams se habla hecho Reardon la economia plea ‘burgueta: "as indudable que i economia pees na aralzado, sure ‘Se mone incomplete vlor¥ te magnld del volar y dew i {tee oe en somes, te rnc ie eer» por tn pregunta de por qué ese contenido adopts da forms de por que, fot, elurabafo ue presenta el vl, dem ele dene Gum ia mess Sel abajo conforme a su duran ce represents cna maxatu: Sa va!ot ‘eanaoas por el progucto del aba)" Mare (1999) € 1 pp. 97-98. Valor, mercade mundial y globalizacién n por dénde agarraria’”. Hantzes aparecerd baje la forma de "valor en el mercado. Ti 9 58 Ee wane adn acer de nto sonenes gue tents Nace bl ejecice prétie. 8 Rolando Astanta La fuerza de trabajo humana en estado lquido, 0 el trabajo humano, crea valor, pero no es valor. Se convierte en valor al solidificarse, al pasar a ta for- ‘ma objetiva. Para expresar el valor de la tela como luna gelatina de trabajo humano, es menester ex- presario en cuanto “objetividad” que, como cosa, ea distinta del Henzo mismo y a ta vez comin a él yaotra mercancia®, Insistimos, para que el valor pueda ser una propiedad de Ta mercancia -0 sea, de la cosa que se independiza hasta Clerto punto del productor- es necesario que el valor se exprese a través de una relacion entre cosas. Dado que es tuna propledad social, la mercancfa no puede expresar esa propiedad que posee con su propia forma natural. Y por Ser una relacién cosificada, debe expresarse como relacién entre cosas, Slo de este manera el trabajo privado con- tenido en la mercancia deviene trabajo social. Pero no ‘como trabajo vivo, sino en. cuanto trabajo coaguiado, ob- jetivado. Para que esto ocurra,, eb contenido del valor ne- ‘cesita la forma del valor. Forma que va a encontrar su ‘expresién,desarroliada en el dinero, el equivalente gene- ral, la en¢arnacién por excelencia del valor. Estamos asi ante una relacién cosificada, que escapa ai control cons- Gente de los seres humanos, ya que ahora seré el lenqua- Je de las mereancias -el mundo cosificado- | que “nabla- 16" por los seres humanos: su todo Jo que antes nos habia dicho el andiisis det Valor mercantil nos jo dice ahora e! propio enzo, ni bien entabla relacién con otra mercancia, ta cha queta, Sélo que el lienzo revela sus pensamientos {2 el Gnico lenguafe que domina, el lenguaje de las mercancias®, La metéfora sobre un lenguaje propio de objetos es de ‘destacar porque enlaza directamente con la tecris del fet- ‘chismo de la mercancla, Alude a un mundo generado por Marx (1999) Lp. 63, Bids pe 8%. Valor, mereade mundial y globaizactin 10 Jos seres humanas, pero que domina a éstos “oon la fuerza de las cosas". Al pasar, anotemos que es muy comdn In= ferpretar el apartado 4, dedicado al fetichisme, del capitulo Sobre la mercancla, sin conexién con la dialéetica de ta forma del valor, explicada en el apartado 3, Pero de esta manera se pierde de vista que la cuestién det fetichismo, fen fo esencal, esth ya explicada en la relacién que se c5~ tablece entre el contenido y la forma del valor. Al no ad: vertlr esta conexion, es muy fécil caer en una interpreta~ “ion superfidal del fetichismo; muy répidamente el tema eriva hacia las formas de la propaganda, el dominio de la Tdeclogla del consumo y demas lugares comunes que cons~ tiuyen el allmento cotidiano de la sociologia progresista de superficie. Esté bien y es interesante, pero no es sobre eso ue trata la teor‘a del fetichismo de ia mercancia, El dinero como producto de ta dialéctica de Ia mer~ cancia De lo anterior se desprende también que e! dinero surge del desarrollo de la mercancia. Esto significa que no hay. hecesidad de introducirlo dasde fuera, como sucede en la feconomia nedclésica. Ya en el primer intercambio contin gente, alsiado, de una mercancfa con otra, una de ellss Comienza a cumplir e rol, embrionariamente, de equiva Tente, esto es, de cuerpo en el cual ia primera expresa el valor. Por es0 e! cuerpo dol equivalente pasa a representar Valor, a ser la encarnaclén misma del valor. Si en el nivel {de andlisis de la forma simple del valor (ejemplo: 20 me- thos de tele valen 1 saco) este rol del saco (del equivalen- te) no aleanza a verse. con claridad, si se hace evidente ‘cuando alguna mereancfa particular oro 0 plate- pasa ser fl equivalente general, dinero, Entonces el cuerpo del oro (o ia plata) "es" valor, o encarna con su materialidad fis\- Ca; vemos una pila dé oro y "vemos Ia encarnacion de la rigueza y el valor. Por otra parte, a deduccién de la necesidad del dinero para la realizacién del valor demuestra que el dinero no se Exnlica por convencienes, ereencies 0 Instituciones, sino 80 Rolando Astarte or la misme dialéctica de la mercancia. Si bien las instan- Clas legales y politcas inciden en las formas dineraras, las eyes econémicas subyacentes que le dieron origen ‘son determinantes. En esto la concepcién de Marx se distingue de los enfoques institucionalistas, no sélo de los neoclési- «95, sino también de los pos keynesianos". La contradiccién entre praduccién privada y social Es importante destacar que silos trabajos humanos deben compararse a través del intercambio de mercancias (de “cosas que valen") la causa ultima esté en la contradiccién, existente entre el cardcter a la vez social y privado de la produccién mercantil, Para facilitar Ia comprensién de es- to, expliquemos primera que una contradicc/én es una relacién entre dos términos que son opuestos pero corre- lativos y, hasta clerto punto, idénticos™. Esto a primera vista parece un galimatias, pero es posible explicarlo de manera accesible con el caso que nos ocupa. Hemos dicho que por un lado la produccién tiene un cardc- ter social, ye que los seres humanos siempre trabajan en ¥ el keynesansmo Gene un enfogus Insttucona del nero, al que vn- «ula con i Incr propia dels economias monetaras. "dinero {ante todo, en 08 autos sgneatvos, un auth inven subve ‘devce) para vincular ol presente con el futuro"; Keynes cdo por D3: ‘son (1972) p. 142. El anero surge de ty necesidsd de postergar “regec¥o". De {sla mana, precoamente porgue enste esta "idetiseg" “es tering Felcorracenan, uno reite al ovo> Ta oposicdn es ds 26.%a Urbs, Valor, mereade munalal y globallzacn at tododad y comparan sus trabajos, Pere en Ia sociedad sect fa produccin al mismo tiempo es privada; esto mrcatnop ante propitarios privados de os medios de predueeida que deciden cudnto y cémo van a producir, en prin con Independencia de 'o que estén haciendo los Print Guctores: Tenemos entonces dos caractorsticas aetotas, dos poles (socal-privado) que son sin embargo epteratvos ya que cada uno es Yel” opuesto del otro (lo Sedat es to gpuesto de privado, y viceversa), La produc. sao sonal todos estan inmersos en una division socal Ga uabajo- pero al rismo tiempo es privade, porque cada ee docide cuanto ¥ como producir. Pero no se trata de Te eecclones sno se trabaja en un instante de manera coe era y.al instante siguiente de manora social- sino de arta praduccln que es'2a vez socal y privdda, Asi Maer Eedal-privado hasta certo punto son idénticos, 105 Prsna son si aspectos de una misma realidad; pera roe tempo son epuestos™, La produeclén es social ~ a1fe et gu caracter general, correspondiente a toda socie- Ger Gero en la sociedad copitalista tenemos una produe- cat pereculer, especiica, que es a la ver privada, Esto Henep tue la producdlén es contradletora, porque tiene lo iisjgevo en sf misma; esté “Infectada" con la negacién, va eget toema privada nlega el contenido del trabajo, que SSociahs sin embargo, no por e50 la contradiccién des- {con que tenemos el faesa principe Hoge de la Weta de os Sins sarsna ee aca tite 562%. pt be duno ue recency a produn ieee cnatgintatte tain hoo feo eenige teicaees onl ober Wai actrees ‘Bhi Rete eran sa ieeeten ee ceie cee tue secu ganas ce er encom ee theta aera ecdsarin rduetanas tae aes Seppe cecal dpa Bey Siren atearute eaakoans cy Rolando Astarta ‘emboca en la nada, como conciula el entendimiento que sélo ve *o uno 0 Io otro”, que plensa que la exclusién mu= tua de lo social y privado es absoluta. Para el enfoque dla- Iéctico la exclusién no es absoluta, nies incompatible con la Unidad de ambos polos opuestos. Pero... sedmo pueden Lunitse estos opuestos? La solucién esté en el movimiento, Esto es, para que la produccién siga siendo al mismo ‘tiempo social y privada debe darse la unidad a través un tercero, que es | movimiento: 1 movimiento de la mer- cancia y de! mercado." En este movimiento los opuestos se mantienen y desarrollan, pero contenides en una uni= dad superior, que se manifestaré en la oposicién entre ‘compra y venta, mercancia y dinero, u otras, El valor, articulacién dé produccién y mercado Por lo tanto, la manera en que los trabajos privados pasan ser sociales es a través de la venta de las mercancias, ‘mediante 'a reallzacién de los valores en el mercado. € aqul, en el mercado, donde los trabajos privades reciven, ‘su "sancién social”, son aceptados (0 no) en cuanto partes Integrantes de la totalidad del trabajo social. Y lo ‘son a través del lenguaje de las mereancias y del valor. Cuando, ‘en e| mercado se acepta que los 20 metros de tela “valen” 4 saco, se esté sancionando al trabajo humano empleado en la produceién de ta tela coma generador de valor. Es & artir de esa valldacién social que el trabajo humano pue- de contarse como valor, esto es, como trabajo humano. objetivado, cosificado. Por eso el Valor no es mero trabajo humane Invertide en la produccién, como pensaba Ricar~ do, $1 asf fuera, bastaria con el gasto humano de energia para que hublera valor; con lo cual, adems, el valor pa- noone emma s eee dened y la dferenci, La conkraicsén dlética no deberia permite Alsperate, la Inccherenca lle aunque muchos, Witean i lecocs ara jstiearcuniguer disparate Por ina dbausién de tee evest es vénse Bart (a) y AAW. (1977) {1 desorroo de la mercanda no suprme-exxe contradiconts, mas engandra Ia forma en que poulen movers, Es ast en gener, i Mars (1998) Velor, mercado mundial y globalizacién 8 ete resis gts hae Pinon Mints ancl ee Esto significa que se empleé trabajo, pero este trabajo no eet tla iiieeradl aecterciae eta eee aaa otro, por eso mismo también son idénicns, La relacion eran a 5 De vey G98)». 177 84 Roland Astarta “hacia el otro", que alude al equivalente, al mereado, nos dice que e! valor depende “de otros", que'no es un existen- te absoluto, sino que es relativo; es una relacién, Aunque. ya vimos que no es s6io relacién, que tiene “espasor pro- lo”; sl este titimo aspecto no se entiende, se llega a pen- '80r que el valor es sGlo mercado. La clave de todo esto ests ‘en comprender la Identidad de la identidad y la diferencia, {que es un poco el corazén del movimiento dlaléctico”, Por lo demas, se puede ver ahora que en el origen de ‘otras varias relaciones de opuestos, a saber: valor de uso- valor; trabajo concrato-trabajo abstracto; contenido-forma, del valor; mercancla-dinero, se encontraba una contrad cién fundante, ineludlble, a contradiceién entre el cardcter social y privado de la produccién mercantil. El trueque generalizado no existe Por otra parte, lo que acabamos de discutir, y la demos- tracién de la necesidad del equivalente para la existencia, del valor, demuestran también que el trueque generaliza- do no puede existr. El tema es tratado por Marx con ma- yor amplltud en el capitulo 2 de Bf Capital. Es que la con- tradiecion entre el cardcter social-privado se manifiesta en ‘que cada productor tiene un no valor de uso pare si en luna mercancla que quiere realizar por su valor, a fin de procurarse los valores de uso que necesita, © sea, para satisfacer sus necesidades individuales la mercancia que see debe pasar por la sancién social del mercado. Pero ‘en la medida en que no exista el dinero -el equivalents general- cada productor estaré obligado a intentar conver= tir a su mercanefa particular en equivalente general. Sin embargo si todos los particulares quleren tener el rol uni- versal de expresar valor, ninguno lo podré tener, Esta sas figuras del pensamlerto de i derided (rlacén hacia sf) y a «itera (react Raca el ove) se pieden spears ottos boy de a Fealdad ejemplo, cada uno de nosolros somos tank “elein con noso: {ros mamos", com “relacén con fs otros, Esto, no nos solvers ‘en’ mera relacion eon eros, porque tenerios et subsstencie Peo al mismo empo somos, hasta certo graco en med tamos en felecén gun ote, ute msn mundeiyeobateein 8 spt acieatb, que rete contrac socal-rvado cen dd de conc ees Se ere ar ponerse palabras Ms Se Si er fig meen 7 ro canbe Pe Gepilfo de dientes + Kila de pan + camisa; y si con cate cele de es A Jeg snl onsen ae ie lca de a cten a aaa seal it con rir en op ode rr nes de comonomer ence ede oe jecanuae, ne exe: ado, 2, vavet oe mpostldad reside en Ia dlléct cau erm clay las contracicclones. que fa atraviesah ja determina ‘abajo’ socialmente necesario, segunda determ| ie 2 Sra nares” fen dos deter- ren oe aan sen manda aovde Maro expen con el cso del tele rea se han voleado a producir tela cor ‘ello demuestra que se consumid, bajo 1 por aslo fabrcacén dal enzo, una parte exce fare ag ot eres ea ciaimente necesario™. Lo anterior permi gorla de trabajo Mare (1989) L933, Rolando Astana Esto reafima la concepcién sodal del valor; para que se genere valor, el trabajo debe ser vertido también en Ia Cantidad aproplada en cada rama de la produccién, 1 ca- Facter andrquico de la procluccién capitalista lleva a que Constantemente haya ramas en las que se produce dema- slado para lo que absorbe el mercado; y ramas en las que ‘se praduce demasiado poco. Sélo a través de este lengua- $e de los precios las fuerzas del trabajo social total se dls- tribuyen entre las diversas ramas productivas, Dialéctica entre contenido y forma Hemos visto que 2! contenido del valor es tiempo de tra- ‘bajo humano objetivado; y que éste se manifiesta a través de la forma del valor. Nétese sin embargo que no se trata de una mera manifestacién, sino que a su vez esta forma de apariclén "estructura", *hace” al contenido; si no hay forma del valor, no hay tlempo de trabajo humano objet!- vedo, que es el contenido del valor. Esta concepcién de la forma, que afecta en profundidad al contenido, tiene que ver también con la concepelén dialéctica de Hegel. &s que fen contraposicién con Jos que plensan que la forma es ‘externa 2 contenido, Hegel consideraba que, si blen exis- ten formas que no afectan a los contenidos “son "inesen- clales”-, otras formas sf lo afectan, hasta el punto que e contenido no puede existir sin esta forma, Un ejemplo = que es de Hegel- tomado del arte nos puede ilustrar el ‘asunto™. Si la tapa de un libro de literatura es de cuero 0 de papel, estamos ante una forma que no afecta al conte- nido del libro; decimos que es una “cuestién de forma", como diciendo *sin Importancla*. Pero s! el libro esté mai escrito, decimos que es "deforme", 0 sea, aludimos tam- bién a la forma, pero ahora déndole otra Impartancia, y or lo tanto su contenido esté afectado, Es que, aunque el contenido pretenda ser profundo o sublime, la forma fo puede afectar tan decislvamente que Incluso lo podemos llegar @ considerar ridfculo o absurdo, Presentemes otro eniegel (1970) p. 265, Zusatz Vex wemconaarémieds. Jl are, 1a estotn de Miguel Sela eye ae enced Soe ral, parovececoreni re est ain a forme d 1 tape na muse ard 09 (e2, i ert estas ebetaco on a exatn, Huta fae cada yl ext, el aba Muna a ers, fe forme ce 2 cnteid, Io 2 lt ante. Se compreser tocar po 8 2 te Cota sb afr dl valor gs CN al apartnd 2 del capri sore le merely re ee ova dal vl ejemplo, también tomado ‘Ange! "la piedad” tiene, Formas esenctales y no esenciales,y precios a explicaciin anterior puede ayudar a entender una cues So egunes pueden ver como una conradic=én igh Ceen'oray ese sigulente: vt co Pn apr cel capo 2, Hark dice cue 2 rt nag son Is expreatn moneara de vl on Mors etm quarter de igo -o sea, su precio, puede tendo or nas aue permfan cotiaro a 3 (bras © Tet ohtiguen a tasarto a 1 Vibra esterina. Pero, sigue sre ante fempo de trabajo socemente neesaro 258 Meritt gg vo akera se waar ale do. nen. are uanttatvas ene ct contei@o del ale, rue erto, Yau forma do expreni6, preci. En Peas antided del valor expesera Una OUGs Patz @jimanene” con el deme de taba! sae tjacién prise exoresarse ene itercombio ero dso un menos del precio (2.01 ra) con rs sae eda rmal Tram), Agi prec eves meme del precio ccunstanc, de sue eatoerar al valor como eado, Paria también renee a 1 no afecta al contenido. (ereges qe ie vormo, cel vl o afea al conte arte, pocas paginas despues Reso, pr tai, aio el vendor de tla debe ere: mo hermes nao de su precio normal, pare del tabsie gala pos Gee cuenta como generador de velar. ANU! 88 Roland Astor forme afecta directemente al contenido, 2No son Kégica mente inconerentes les dos presentaciones? la respueste, en nuestra opinién, esté contenida en lo que explicamos antes sobre la relacién entre diversas formas contenido. SI las esclaciones de precios son circunstancla- les y aleatorias, se puede decir que no afectan al conteni- do. Esto es, los productores no se ven obligados a modifi= ‘ar las tecnologias productivas o a mudar de rama de ac- tividad a consecuencia de ese movimiento de precios. Son formas inesenciales, que se inscriben dentro del movi- rmiento aleatorio de los precios. Permanentemente las mmercancias se venden por un mas o un menos en relacién al precio ‘normal’, y éste se podria considerar como la media, En este caso la incongruencla cuantitativa no afec- ta al contenido, quo se establece como promedi. Sin em- argo sl, por ejemplo, en determinado momento los pre- clos en tina rama comlenzan a mostrar una tendencia sis- teniética a la baja, como resultado de persistentes exce- dentes en la oferta, el contenido es afectado, En este caso hay que condluir que el precio promedio se ha modificado; lo que esté:ihdicando que tiempo de trabajo humano In- vertido no es validado en el mercado, De manera que se deben trosladar fuerzas de trabajo y medios a otra rama de la produccidn; la forma ha afectado al contenido. Estes cuestiones cobrarén importancia cuando discutamos 1 mercado mundial y a formmacién de precios. En nuestra ‘exposiclén supondremos que la oferta se Iguala con la ‘demanda, para’ evitar complicaciones secundarlas en ia exposici6n, Pero deberd tenerse presente que se trata de Luna hipdtesis simplifcadora; en el mercado real los 0) cos oseilan en torno a promedios, asi come experimentan ‘movimientos tendendales consistentes con cambios en los tiempos de trabajo sodalmente necesarios, en las dos de- terminacionts que hemas analizado, Una vez més, la relacién Ricardo = Marx En base a lo anterior deberi renci clararse la importante dife- ‘entra la teoria del valor de Marx y la de Ricardo. —_—ae Esa. und Gos por una vison eatrecnamente “product portantes"?; par eso interpreta que cvasmgpreats mpegs crs al, contenido". Pero el cuestionamiento de esta forma LEE mae vome.n ey 1 ee wen ots “2 eee dae ene ie ste spend Gear on tmarea tere (Mere remare prt dela dodvina des ezencia, ena Léa de Hage, ie aaa So ee tweet Sena emigcenar iin gmcnacicoens Sites Enutseuriecene trertecd oa anise Gr eanieehon bu Cua Se ae ch tutus Geter cts foci ceereoa ratte aia lets fra Stren tes nar eee enre sia betieerey ccs mecrienira a ausetgade asin THES pera exten cet contendo, del wabap obfetaco, ards coe eee scien tr wie oe places ef Foland Astanite conlleva una critica de ta sociedad, critica que Ricardo ja- ms esboz6 siquiera. Por eso la teorla del valor de Marx ‘no es un mero desarrollo de la tearla de Ricardo, sino esencisimente su critica, Concretamente, Marx critica Ricardo por no haber prestado atencién a la forma del va lots y por lo tanto por haber descuidado “la conexién In- tera entre el valor y la forma del valor, 0 valor de cam- bio'*', Este descuido por la forma social se evidencia en que Ricardo nunca cuestioné, como también le critica Marx; la forma especifica del trabajo humano que consti- tuye la sustancia del valor. Esto es, jamais tuvo en cuenta que se trata de una forma determinada de trabajo -ia rea \izada bajo la forma de la propiedad privada de ios medios de produccién la.que da lugar al mercado y el valor. Por 80 Ricardo consideré que bastaba que hubiera trabajo Invertido para. que exisca el valor; con lo cual naturalizé et valor y lo convirié, de hecho, en una categorfa transhisté- ‘ica. ES que si valor es sinénimo de trabajo invertido, hhabria habido *valor” en la primera pledra trabajada por e! hombre de las cavemas. Por eso mismo también Ricardo pasa por alto el fetichismo de la mercancia que es inhe~ Fente @ las relaciones sociales cosificadas, A su vez, como tampoco problematizé ta realizacién del valor, considers al dinero como un simple medio de cambio, destinado a cir- ular, De manera que la idea del dinero como encamacién del valor fue ajena a su visién; de ahf también su acepta- clén de la ley de Say y de la teorfa cuantitativa del dinero, ‘Todas cuestiones orginicamente vinculadas con la con: cepcién del valor; por io que no es casual que Marx consi- derara fa teoria monetaria como la verdadera prueba de fuego de una teoria del valor. Por lo tanto ia eritica @ la economia politica burguesa de Marx no comienza en la teorfa de la: plusvalfa, como pensaba Dobb, sino ya ests Presente en el andlisis de la mercancia y el valor. En parti= ‘ular, la critica a la idea de que el trabajo tiene velor Ia encontramas en el primer capitulo de &i Caplte/, cuando se ‘explica que el trabajo en estado liquide crea valor, pero no © Marx (999) & 1 p02 nota 36 A a ee er oe la hora de explicar a gananda (9 a Bly ore ‘con esto que la teoria de la es a oe Sp ah ee ar el eee jizadas entre ambas: tol de Har ‘es una ruptura completa con la a Se Gisraes ‘icardo”®. Marx se levanta sobre Ja obra SEA Sheet | elemento de continuldad y preserv: ne bee snte de su.deuda con Ricardo, ¥ ioe hor ‘sistema burgués ‘para la comprensién ea ate! obliga a la ciencia a salir de st aor ah oe cage aoe ne rolladas y descritas por elle corres fea 9 Sect tengo 1s doble maviin ena tambien est & Sti contene tambien "oi valor oxo trazaj, pero ol mis: [Tae Gomera ue re el yal eo PE PO rina Rane ae eases tr ec Tiere Pent grees ARE, Sige ee 5 SUE Soot concn metenen mac winter i i eezeee nas are 0975) t.2 pe LA. - ” Rolando Asta existe el término Aufteben que tlene este doble sentido de mantener’ y al mismo tiempo "hacer cesar’, “poner fin”; término que sirve para expresar la relacién entre la teor’s del valor de Marx con respacto a la teorla de Ricardo, Una teoria sobre Ia realidad del capitalismo ‘A pesar del desprecio y de las condenas teéricas del mun- do académico oficial, la teoria del valor-trabajo de Marx no ppadece los problemas, incoherencias y falta de «nexién Con la realidad que afectan a la teorta neoclésica del valor. La teoria del valor trabajo est orgdnicamente vinculada a luna concepcién de la sociedad dividida en clases sociales, con Intereses econémicos definides; de manera que no entran supuestos carentes de conexién con la realidad, co- mo "precios dados", mercados “perfectos”, equllbrio ge- Neral. La teoria tampoca exige ningdin supuesto especial sobre las pendientes de las curvas de oferta y demanda. Por otra parte, el supuesto del equilibrio entre la oferta y la. demanda puede hacerse provisoriamente, a los efectos el andlisis econémico. Sin embargo la posibilidad y nece- sidad del desequilibrio es inherente a la teorla del valor de Marx. Por fo tanto, que el valor no se realice por falta de Ventas no altera -sino todo lo contrario- ia coherencia legica de ta teorfa. Desde el punto de vista de la concep: cién histérico. general, lar teoria del valor trabajo conecta ‘ademés con la realidad de la produccién y reproduccién de Ja vide humana (véase carta de Marx a Kugelman). Nin= gin supuesto sobre la “desutilidad” del trabajo est4 meti- do aqui, sino todo la contrario. En cuanto a la realidad del capltalismo, la teorla del valor trabajo de Marx conecta légicamente con la critica a la idea de "valor del trabajo" y la elaboracion de la categoria fuerza de trabajo. Esta (it~ ‘ma puede explicar la dinémica de los mercados laborales y la relacién capital ~ trabajo como una relacién de contlice ‘o;-ninguna hipdtesis como la de Yoptimizacién entre odo trabajo” se introduce aqui. ese eye (1968) 9.97. = epee wpevro coco ct cao se fun 2f somo medida de valor, se, derva de) con, funcibn, amavalente came encarnadién del valor, Fer Sy ciclo de valorizacién, la teoria del oe aa ralismo a [a centralizacion y conce sei renes del capa 97 ra ane para rer expen, on las neoclasicas, Cién capitallsta. SU co “ jlicacion del valor, rain ete i ase seine etn ystee pr ayudaren 8 eu A La icia en este punto con |e las ese ain Se i oer ooae rrelato con su ‘explicaci6n ‘asada ne “4 Soe gs eeu cen gs ra aun pany erate 6 Goes Sere ctl vane ane msn ce ‘origen brindaba un fundamento a pee K Peace etoia 4 Rolando Astana la propiedad feudal. Efectivamente, en cuento ley que rige los Intercambios de equivalentes, la ley del valor tra- bajo es "la ley de la propledad privada”, que descansa en la produccién y circulacién de mercancias. ‘Sin embargo, “obedeciendo a su dialéctica propie, Interia e ‘nevitable” se trastrueca “en su contrario directo”®, alll radicaré la causa posterior de su rechazo por la teoria esta- blecida, Es que lo que aparecia orlginariamente como inter= ‘cambio de valores equivalentes pasa a ser, con el interearn= bio entre el capital y el trabajo, Intercambio de no equivalen tes. Ast, la relacién de cambio entre el capitalista y el obrero @ convlerte en nada més que una apariencia co- Frespondlente al proceso de circulacién, en una me- ra forma que es extrafia al contenido y no hace més que mistificarlo”. «. rs En la forma parece que se Intercamblan equivalentes, pero de contenido’ et capitalista cambla constantemente una ma- yor cantidad de trabajo vivo por una cantidad menor de trabajo materializado, Es el proceso de produccién de plus- valia. De manera'que en un principio la ley det valor parecia, fundamentar la propiedad privada en el propio trabajo, pe- ‘0 en la produccién capitalsta la ley se convierte “en el de echo de apropiarse de trabajo ajeno impago" y {l]a escisién entre propiedad y trabajo se convierte ‘en la. consecuencia necesaria de una ley que apa- rentemente partia de ambos”, no, por ejemp, a importancia de que par Locke el tabjo Alera les coras “casi toda su valor"; aunque valor sgnifcare para Locke ‘lor de vo, yl tabajo slo fuera concabio como trabajo canst, no abstracio, De esta manera Lace wataba de demostrar que “a propieded inaivcial puede crearse por e trabajo Indus; Marx (1978) © 1 pe 307, Desmca también que Locke Yue a exoresin cléstea de Ins de0e e ‘derecho de i sociedad burguess, en contaposiién ® In socedad feu le 2.308, ‘rx (1999) tt pp, 720-721; nfs aac, mb p. 721, Thi, dnfass eprepado. Ocjomos sefelnd ls veces que Mart tude 8 nn gle "inevable“inmsrable’ La coneecercia ee "ecesatc’® pot nl. del val, Volos sora ene seston af apts 1 Valor merendo mundial lobalzion 6 ces que, 2 medida que [a lucha de cs No es casual entoyjornnes del siglo 19 -ia Comune de ee oe an Ibi, oresera eters por dst fo so ves jio de la teoria del vator trabajo. Es clerto Hoes riers mata cal momento de dar a conocer su obr2; ras idod ue Tos teorcon Ingles del mar. Bee 1es del siglo 19 no tanian coma enemis 9 eas a teorla daba un fundamento @ Hang sing 8 Rea indeales, Pero a medida que el pl las renga creed en el continente eurpen, Ia te Si vt ea cei sr ataaen. cn 489M rutencla, YT respendersnora a pregunta, que habla art ede el explo anterior sobre cara qué it~ mae neociésica det valor? Es claro que no sirvé fa yee eae ie ragos execiaes del cpa, Sin 6 {3 exon onal para ocutar que e rigen de a ganar barge Ca jenclomente,erabofo humane no revue, ia eset foes ce exraniar que se nya clevodo 2 12 Baro ta Oi lence econdmica instucionamen carga por la sociedad burauess. Valor, mereado mundil y globalizacion 7 CapiTuLo 3 La TRANSFORMACION DE VALORES & PRECIOS La llamada transformacion de valores a precios es el teme ‘que inspird las mayares eriticas hacia ET Capita! y la teoria del valor trabajo. Dado que en un capttula posterior utill> zaremos el método de Marx para derivar los precios de productién, presentames ahora el tema. Comenzamas Examinando la euestién tal como se le presenté origina~ fiamente a Ricardo; explicames luego Ia solucidn de Marx; las eriticas neoricardianas y su debate, y por iltimo la so lucidn propuesta por la escuela del Nuevo Enfoque, que ‘vuelve @ lo esancial de! planteo de Marx e influyé decisiva- rente en nuestro trabajo. Puntuallzamos que no es nues= tro objetivo ofrecer una historia completa de las contro- versias que se han desarroliado a lo largo de mas de un Siglo de debates?, sino brindar una guia para la compren: sion de las cuestiones centrales implicadas y una explica~ ian de por qué optamos por la solucién de Marx. Por otra are presentamios dos discusianes que han atravesado la feorfa del valor: el debate sotre la pesiolidac de medi los ‘valores; y al llamado problema de la produccién canjunta, Estas cuestiones nos permitirin responder a algunas crtl- cas que ¢ nan dlrigido a la teorla y shondar en la celacién ‘entre valores y precios. Valor y tasa de ganancia en Ricardo El problema de la relacién entre los tiempos de trabajo y los precos se le planted a Ricardo a raiz de no poder con cilia su teoria del valor con e| hecho empirico de que capl- tales de igual magnitud deben rendir, tendencialmente, la ‘pa wan piesceay amplia del dbate tal como se esarollo hast et antes de Bovtvsemce, puece verse an Oestaer (1880). Tarlen hey Faroramas anplor'ev fine y Hors (1975); Steearnan eta. (1981), Mandel rreeman (1984); Morun (1898), entre oto. 98 Rolando Astart _misma tasa de ganancia. Se puede explicar el tema, en su aspecto esencial, con un ejemplo numérica Supongamos la existencia de dos capitales de igual magni tud, 4 libras osterlinas cada uno, que se aplican en dos ra- mas distintas de la economia, Ay 6, para generar respec- tivamente los bienes X e ¥. Las 4 libras se Invierten en el salario; se trata de trabajos simples y tanto X como ¥ in- ‘sumen un afio de trabajo por unidad de producto. €! valor generada por cada obrere en cada una de las ramas du ante ol afo es de § lbras esterlinas. Sin embargo, existe una diferencia entre x e ¥; mientras ¥ puede salir inme= diatamente a la venta después de producido, ¥ necesita un ajio.de estacionamiento (supongamos que se trate de vino), Durante ese afio ~y segiin la teoria del valor traba- Jo- no s¢ agrega valor a Y. Si se define la tasa de ganancla ‘camo valor del producto ~ casto / costo, tenemos: En la rama A el bien X se produce en un afo. Se vende a su valor = 5 libras. Costo = 4 libras de salario. Tasa de ganancia: 25% anual. En la rama B el bien ¥'se produce en un afio; se deja des~ cansar otro afio. Se vende a su valor = 5 libras. Costo en salario = 4 Iibras. Tasa de ganancia: 25% on dos aflos; 12,5% anwal De manera que, siXe ¥ se venden a precios dlrectamente proporcionalas @ sus tiempos de trabajo, la tasa de gax hancia anual en B es la mitad que en la rama A, Pero Rix carda era consclente de que las tasas de ganancia de capi- lies de igual magnitud tlenden 3 igualarse. € que si [a tasa de ganancia en ug sector es superiar al promedio du- rante un tempo mas 0 menos prolongado, los capitales fluiran hacia ese sector, generando una oferta superior @ la demanda y la consecuente caida de los precios. Par Io tanto Ricardo sabia que hay precios tendendiales que ge- eran una tasa de ganancia promedio igual para todas las ramas de la economia, y alrededor de ios cuales fluctdan ls precios del mercado, Come hemes visto en el anterior 0, Ricardo también habla llegado 2 la conclusion do que detrés de esos precios existe un principio regulsdor, Consistente en la cantidad de trabaja humano Invertido en Valor, mereado munefaly globaltzactén 99 la produccién, que determina los “precios naturales”, Pero entonces surgia la dificultad de conciliar ese principio re- ‘guladar eon los precios que deben generar una taso de ‘enancia promedio Igual. En el ejemplo anterior, si que- Feros igualar las gananeias, las mercanclas X @ ¥ no pue~ den venderse segin sus tiempos de trabajo Invertides, La Igualacién de la tasa de ganancia parece entrar en contra- diceién con la ley del valor trabajo, Ricardo no pudo resolver esta cusstién. Se dio cuenta de ue los precios, en la medida en que determinan una tase necia de ganancia, son distintas a los precios directamen te proporcionales a los valores; pero, como observa Marx, fen lugar de derivar los precios de mercado de los valores, termina admitiendo que los valores, sn Son determinados por influ’ncias Independientes del tiempo de trabajo, y que la ley del valor resulta invalidads en forma esporédica por eichas jnfluen- e esta manera abrla el camino para que sus eponentes atacaran su tearia del valor. En realidad, las dificultades de Ricerdo para derivar los precios de fos valores eran Inherentes @ su sistema, porque al no estudiar la especifi- dad de la forma del valor, pasaba por alto el cardcter contradictorlo que anida ya en la forma més simple del Valor, entre el contenida -el trabajo invertide- y su expre- sién monetaria, el precia, De ahi que Ricardo quisiera re~ Solver de manera directa Ia relacién entre los valores y precios, sin atender a las mediaciones que conectan los tiempos de trabajo invertides con el movimiento de los precios. En particular, Ricardo no habia logrado desentra~ fiar el secreto de la produccién de la plusvalia’; por lo tan to-no podia dar cuenta de cémo la ganancia, y la tasa me~ dla de ganancia, pueden derivarse de! valor. ¥ éstas son mediaciones esenciales para derivar los precios de merca- do de los precios diractamante proporcionales 2 los valo- Tare (375) & 2 p18 2TeU aso concept de “voor det trabajo" jugé aeut un ol importante, ‘ome sehalames an el captulo anterior 400 Rolando Astana res, De ahi que la tasa media de ganancia aparezca en su sistema como un hecho dado, que no *encaja” en su teoria del valor. Estas diffcultades no pudleron sor suseradas por sus continuadores, y contribuyeron a la disolucién de la escuela en los afios posteriores a la muerte de Ricardo. La solucién de Marx ‘Marx heredé el problema de Ricardo, pero en los dos pri meres libros de &/ Capital continué trabajando sobre la hiipotesis de que los precios eran directamente proporcio- rales a los tlempos de trabajo invertide, Dado que en vida 36lo alcanz6 a publicar el primer libro de £1 Capital, un importante crtico, Bbhm-Bawerk, dijo que Marx no habia terminado su obra porque no podia resolver el problema ‘que habla dajado Ricardo. Sin embargo es un hecho que ‘Marx habia dajado una solucién en borradores que ya es- taban escritos cuando publicé ol primer libro, en 1867. Su solucién se conoclé finalmente en 1894, cuando Engels publica el tercer lIbro de El Capital. Marx estudia en esencia el mismo problema que Ricardo, ppero'en lugar de trabajar con los distintos tiempos de ro: tacién de los capitales, lo hace a partir de las distintas ‘composiciones medias de capital, 0 sea, Marx analiza qué sucede con los precios cuando la relacién entre capital ‘onstante /eapltal variable varla entre las ramas, siendo ‘iguales las tasas de plusvalla (esto es, la relacién entre plusvalla y capital variable). Si las mercancias se vendie- Fan a pracios directamente proporcionales a los tiempos de trabajo, las tasas de ganancia serian muy distintas. Para ilustrarlo, suponemos tres ramas de produccién, con, capitales de 100 unidades en cada una, pero con compost- clones de valor (0 sea, relaciénes de capital constante / capital variable) distintas. Suponemas la tasa de plusvalia, igual en todas las ramas; en este caso, de! 100%. Si rigen preclos directamente proporcionales a sus valores, tene- mos: Valor, mercado mundial y gfobalizaciin 101 Rama Cap ce Cop. var” Plusv. Precio valor” Tata de gan. % a6 io ET B. qu ele 20 nega obc2n) 20 nae 30130 30 ‘Supongamos; a fines heurfstices, que las mercancias se Vendleran a estos precios; los capitales flurian hacia C; la rama de mayor tasa de ganancia, Esto generaria una £0: breoferta de productos @7 C, a la vez que una carencia de los productos de A, y eventualmente de 8. De manera que los precios de C bajarian y los precios de A sublrfan, hasta que en promedio las tasas de ganancia se fgualaran, Des~ de el punta de vista analtico, esa tasa de ganancla comin surge. de dividir la suma do las plusvallas (en nuestro @jemple = 60) por el conjunto del capital invertido (en fhuestro ejemplo = 300), La tasa media de ganancia es del 20%, y 105 preclos se establecen a partir de un recargo sobre los costos, que comprenden la suma del capital constante més el variable. Los precios que resultan, que Marx llama de produccldn, garantizan una tasa de ganen- tia igual en todas las ramas. En el ejemplo anterior: Tara tap tap, Plus. ‘Precio Tass media Precio de ae. var Valor _gan.% Produccié a 30 io @ 80 20 20 yo 30 30 20 {si os capitales que tienen una menor proporcién de capi fal variable que la media, venden a un precio de produce cién superior al precio directamente proporcional al valor. Lo inverso sucede con los capitales que tienen una mayor proporcién de capital variable que la media, La ley del va- fer se cumple, en el sentido que los valores globales pro~ ducidos reaparecen en ol producto final, y las ganancias ‘Soropiades por [os capltales equivalen'a las sumas de plusvallas; © see, de valores generados por los plustrabar Jos. Pero las precios individuales de las mercancias ya no 402 Roland Asta ‘se corresponden a los tlempos de trabajo Invertidos, en forma estricta, en cada rama, Es importante precisar que esta transformacién de los precios obedece al método de exposicién, a la légica del desarrollo de los conceptos, Esto es, cuando Marx trabaja ten los tomos 1 y 2 de Ef Capital con precios directamente proporcionales a los valores, lo hace no porque estos pre- ‘ios existan en el capitalismo, sino porque lo exige el pro ‘greso del andlisis. En Teorfas... Marx adara esta cuestién: Sila formacién de la tasa media de ganancia *no efecta la, dimensién absoluta de la plusvalia total", sino sélo “altera su distribuciin entre las diferentes esferas”, os fundamen- tal tratar Ja manera eémo se determina ésa plusvalia a parti del tiempo. de trabajo socialmente necesario antes de estudiar la tasa de ganahcia y los precios de produc- ciént, Sélo asi pueden derivarse los precios de produecién del valor. ¥ este mecanismo implica la existencia de pro- esos competitivos en cuyo seno se encuentra |a movilidad de capitales. Es-que la nivelacién de la tasa de ganancia presupone: ya mavimientas del capital en todas las direeciones, 0 una dlstribuclén, determinada por la competencia, de todo e/ capital social entre sus distintas esferes de empleo’. ‘Son las diferencias persistentes de precios por encima 0 debafo de Ios precios de produccién las que provecan las. rmigractones de capitales de una rama a la otra, con el resultado 4e la nivelacién de la tasa de ganancia; ‘de esta manera también se distribuye “Mora (1978) & 2 pp, 161-162. Por ote part, Mare cle tedrleamente sho Wtiricamente los valtes deb mercancse con ao: Vos 6 ls preios de producién. El ntereamo de las mercancios 2 sus ‘lores 0 eproximadarente s avs vatoes “sede tanto onel mundo ante uo coma on el moderna, en ol caso del campesno propltaia da la ther que tabela por si mismo y en el artesano"; Mare (1999) t.3 p. 155, Temblén Engels (1999) destaca el cardctr tic dela transfor= ‘macidn para una dessin sobre al eardetr Nstrico de transforma {on veage eek (1980) pp. 166-160. "Wars (1975) tp 177 Valor, mercado mundial y globalznctn 103 Ja masa total de tlormpo de trabajo social antra las distintas esferas de la produccién, de acuerdo a las ecesidades sociales! Por le tante en este proceso, y como sestienen Duménil y Lévy, la tasa de beneficio acta como la variable significa tva y clave de estos movimientos; es que los capitalistas ‘maximizan su gananda temando en cuenta la masa de fondos dispont- bies, es decir, maximizan su tasa de beneficia. Esta preocupacién es, por naturaleza, comparative’. ‘Se Imponen algunas acleraciones accesorias. En primer lugar, los precios de produccién no son los precios a los que finalmente. se venden las mercancias; los precios de mercado estarén’afectados par las ofertas y demandas, por oscilaciones algatorias.y otros factores, Por lo tanto ios precios de praduccién son tendenciales; se supone, ade ‘més, un equillbro entre las ofertas y las demandas, pero hemos visto en el anterior capitulo que esto en absolute es necesarlo para sostener el esquema. En segundo términa, es de destacar que |a formacién de los precies de producci6n no tiene nada de especiaimence “misterioso", Obsérvese que, en certo sentido, recuerda la prdctica del mark-up, 0 recargo sobre costos, que utili= zan las contabilidades do las empresas y que fia sido to- mado coma métado de farmacién de precios por los kalec~ kianos e incluso por algunos neoclésicos de tendencla keynesiana®, La diferencia con estos planteos es que en ol ‘i. 378 * ound y Levy (1996) 9, 21. "hel por empl, se ha exalcado el sistema de formaién de precios de General Motor. a empresa anal |a formecsn de graces an un de Xerminado objets de feterne despues a mouestos sobre capa nver- {Uso on promaslo a través de le afics; hac fires de fos aos sesenta teste objetwo era sel 13% El costo de log autemévies Se clea 3 Inlendo un voliren estdndar, que resuiba de operat un BOM de capar (dae. Luogo ge calla & preto cstindar, aclcorando un Margen te Denesclos suicente sl sosta meaia-uritane @yeumen estan, manera que te slesace cl tetera fads cxme bee despues Je me 104 Rolando Astanta caso de Marx el recargo © mark-up est regide por la ley que dada una matriz productiva AN, de orden n-t en la cual cada elemento ay representa le cantidad fisica de Ia mercancia /-ésima necesaria en la industria jeésima para generar una Unidad de la mercancta J (0 sea, las columnas representan industrias); dados ‘también un salarfo w (escalar) y un vector de trabajo ay (trabajo directo por unidad. producida de cada bien), se puede resolver un sistema de ecuaciones por el cual qui {dan determinados todos los precios (el vector p) y la tasa de ganancia (a). En términos algebraicos: (PAW) (+a) =P 4% Morshima (1977) cap. 12 = Cetzamos negrta pare maces y vectores, Valor, mercado mundial y globaltzaci¢n 109 Donde p = vector precio ‘A= matriz de insumos por unidad de producto jector de coeficientes de trabajo directo salario = tasa de gananda ‘hora la critica afirmaba que ademés de Incoherente, la teoria del valor era redundante, ya que los precios y la tasa de ganencia podian ser determinades sin pasar por el valor. Llegados a este punto vamos @ examinar con algun detalie en dénde reside la imposibiidad de efectuar la transformacién de la manera en que se habla planteado. A. partir de esta clarifcacién volveremos a examinar la vieja solucién de Marx. Las dificultades de ta transformacion En este apartado sequimos estrechamente a Cogoy (1977) quien, en nuestra opinién, presenta a expiicacién mas clara de por qué se produce la inconaruencia entre valores y precios al momento de intentarse ia transformacién de ‘a manera que vimos. No se trata solo de la expresion en ‘érminos de numerario, como tal vez pensé Sweezy, sino de un problema “estricturai” que inevitablemente surge siempre que se plantee una econom(a en la cual no toda la plusvalia se acumule, Para verlo, supongamos una pequefia economia compues- ta por dos ramas industriales que producen acero y trigo, respectivamente, utlizando como Insumos acera, trigo y trabajo. Suponemos también que para producir 30 unida- des de trigo se utlizan 5 unidades de trigo, més 10 de cero, mas 100 unidades de trabajo; y para producir 42, Unidades de acero se utilizan 21 unidades de trigo, mas 14 de acero, més 14 de trabajo. Tenemos entonces 5t+10a+ 1001-430 t itt idas 14L5 4za Un céleulo sencilo nos dice que en una uniesd de trigo se contienen 5 cnidades de trabajo; y que en una unided de 110 Rolando Astarta ‘acero se contienen 5 unidades de trabajo. Anotemos, para la ciscusién que haremos hacia el final del eapitule, que algunos autores consideran que éste es un método ad ‘cuado para calcular el valor de los bienes, Bastarfa, en principlo, disponer de una matriz de insumos y productos fn la cul las diversas Industrias mantuvleran una inter- dependencia. Veamos shora qué sucede si se Introduce e| capital, el {abajo asalariado y la ganancla, En este caso, y de actier- do al métado sraffiano, el sistema se podrd resolver siem= pre que esté dada alguna de las variables distributivas. & los efectos de nuestra discusién, y sigulendo a Cogoy, Planteamos supuestos que hos acércan a un sistema "a (0 Marx", Esto significa que consideramos que los salarios se fijan antes de'la produccién.## Sin embargo, y a diferencia de Marx, el salario lo establecemos en determinadas unl= dades fisicas de producto; en el ejemplo que estamos es- ‘tudiando, consideramos que cada unidad de trabajo recibe tun salario de 0,025 unidades de triga. De manera que en la produccién de trigo se pagan 2,5 unidades de trigo en salario, y en la:produccién de acero se pagan 0,35 unida: des de trigo. Ambas cifras se pueden sumar a los respec tivos mantos de capital constante en trigo invertidos en las industries. Se forma luego un sistema de ecuaciones, donde el precio final seré Igual al costo (medios de pro dduccién + salario) multiplicado por (1 +A), tenemos: (75%4 10 A) + 2) = 30% (SB A+ eR) 4 a aZe, c= preci del trigo; P, = precio del acero Tenemos ast un sistema de dos ecuaciones con tres incig- nitas (ry dos precios). Pare resolverlo debemos eliminar luna Incégnita, Para ello establecemos que el acero es Ia mercancia numerario, de manera que P, = 1, Ahora el sis- tema tiene solucién, ya que resulta una ecuacién de se- 0 srafa sietana de Valor, mercade munclaly globazactén an undo grado, La solucién numélica es = 41,7% y Pes 0.7819. De esta fora se muestra que es posible lle- Gor precios y gananats 9 parr de los exefientes de in- Sonos de blenes y trabajo; aungue Cagey arocura demos- tra en oposidan @ fos tebcos neorenrdans, que en el liculo de predos y benefces est mplcea ocala on féeminos de valores, Obsérvese que en este enfoque los precios son uno expealén directa de la tecnologia produc: Eve, ¥ en poreuar de trabajo Invertido, de manera dire- tao indirect, Es una cancepelén muy dlstinta 2 la. de Mare, donde el prego tne uno rlacén contractor, Glaletca, con el trabajo invertgo; volveremas huego s0- bre este importante problema. Gon lo plantendo hasta aqu tenemos los elementos para Comorender por qué la tanaformactén que analizames en apartedo entevor de preclosvalores 9 preclos de pro- duccién mostraba Incongruencies. Recuérdese que an al kquema de transformacin de Mane [as rames que em- blean més mano de obra rlativa venden a precies e pro- lucelén menores que las preciosvalores. Hay por le tanto tha “tansferanca” de phusvala de las ramas de menor composicion orgénica de capita a las ramas de mayor Smoostcgn orgenica de capital. Volvlendo a! ejemplo an- teror de dos ramas productives, supongamas que fa plus Vala. estd represertade en el producto por 1 unidad de Beero y 2 unades de trigo. Supongamos tomblén que, a finde fograr la iualacién de la tasa de ganar, 1 unidad de velor generada en la rama del acaro se transfere al yrecio dél trigo. Por lo tanto, 1 unidad de valor reaparece tn % unided de valor que se agrega 0 cada unidad de ti- go. De esta manera lasuma dela plusvalla se [gual la Suma dele ganandla. Vayamos ahora aio insumos. Si se Gulere aperar la transtormactén de valers a precios, tam- Bien aqui debs realzarse la wransforencia de valor desde ol acetal igo, Pore es clara que esto oslo serd congruente ania transferencle realize por lla del producto sila Sroporsion entre tigo y ecero de lado ee los Insumos es {Guna su propo dln cel lado del producto. En combo, 12 praporcon es deta, la Waneterencla gana inconsis- 112 | Rolando Astarta tenclas. Para verio, supongames que de! lado del insumo tenemos 3 unidades de trigo por cada unidad de acero. De ‘manera que ahora fa transferencia de 1 unidad de valor desde el acero al trigo se reparte en % de valor que se agrega a cada unidad fisica del trigo, Pero entonces del lado de! producto (donde se realiza la plusvalia) se agrega Yi unidad de valor a cada unidad de trigo y del lado del Insumo se agrega % de valor a cada unidad de trigo. Por lo tanto jams puede haber congruencia entre la suma de los Valores y la suma de los precios, y la suma de las plusva- llas y la suma de las ganancias, @ menos que la composi- ign fisiea de ambos lados sea la misma. Pero este caso ‘lo se da cuando el conjunto de la plusvalfa se acumula, Este resultado, que habia descublerto Morishima matemé- ticamente, se explica desde el punto-de vista econémico or lo que’acabamos de ver, Una respuesta de fos marxistas y o! método Iterative A pattir de la critica neoricardiana los estudlos sobre el va- lor recibieron nuevo impulso, en particular en lo referente a las diferencias entre Ricardo y Marx, Varlas fueron las ontribuciones importantes, pero aqui destacamos la de ‘Anwar Shaikh (1977), no sélo porque aciarb muchas de las diferencias entre Ricardo y Marx en la cuestién del va- lor, sino también porque desarrollé un procedimiento de transformacién, lamado Iterative, que comenzé a ubicar ia cuestién en un plano dinémico?”, En primer lugar, Shaikh subraya que en rigor el problema ‘no trata acerca de la transformacién de “valores a pre- ios", sino de "precios directamente proporcionales a los valores” a “precios de produccién”. Por lo tanto, si se quie- re plantear que los precios no colneiden mecénicamente ® También Morshine (:977) resents la soln tera sn embargo ‘a sohickin caree del marco tabnca que st bene ia acustin de Shik, En Horihims i sluosn es puremente matersitc,y en Una stone 10 ‘gra clarieae ln derercia entre el envoque Hcdlane y moni, Qe aH al mayer interés, para neste ext, qe tone ole de Velor, marsade mundial y globaizacén 113 can {os valores no es necesario ir hasta e| tomo, 3 de &f Capital; basta con leer con cierta atencién el capitulo pri- ‘mero del tomo i para advertir que Marx ya en ese nivel plantea que existe una relacién no mecénica, dialéctica, tntre fa sustancia -el trabajo humane- y Ia forma, la ex- presisn monetaria. De manera que . las magnitudes monetarias son siempre distin- tas, Canta cuaiitativa como cuantitativamente, de Jas magnitudes de valor". En consecuencla, y en segundo término, Shalkh plantea que la cuestién gira en torno @ un cambio en la forma del valor; es la transformacién desde la expresién directa del valor, precios directos, a la forma més compleja, los pre- ios de preducclén, Alude a un cambio en la forma, La compesicién y distribucién de los valores de uso es la ‘misma, la masa de mereancias que-circulan es la misma, y fe5 al mismo el valor agregado total, se trate de precios directos 0 precos de praducciin”®. Por supuesto, la cues- tién cambla desde el punto de vista del capitalista indivi- dual, ya que no podré vender sus productos a precios di- reetamente proporcionales a sus valores, sino a precios {que tiencen a generar una tasa de ganancia similar entre las diferentes ramas de la economia. Pero que se trate de tun cambio de la forma implica que existe un limite dirfa ‘mos “estructural” para el recargo de ganancia que puede realizar cada capltalista sobre los costos de produccién, Esto significa que... su existen limites a los efectes de las aiferentes formas del valor, y que estos limites surgen preci- samante de les magnitudes de valor cuya distribu- cidn se realiza a través de estes formas moneta- Fias® ‘A partir de aqui se puede comprender el significado de la transformacién iterativa que realizan Shaikh o Nor'shima, 55 Shatin (1977) 9.125. iba. p. 126) Tb p 127, a4 Rolando Astanta E{ método Iterative consiste en partir del procedimiento de Mark, pero en lugar de detenerse en el primer céleulo de tes precios de produccién se continda el proceso en una segundo, tercera y més "rondas’, Introduciendo en cada lina. de elas los precios de producdén obtenids en las Tondas anteriores como precios de los Insumos. Por ejem plo, supongamos que tenemos tres ramas de produccién, {af productora de medios de produccién; ia 1, productora dde medias de consumo, y la IH, productore de bienes de luo. Supongamos que como resultada del primer cdiculo de precios de predueeién, los precios de produccén de ia rama I se elevan con relacién a los precios directamente proporclonales a los valores en un 10%; que los precios, Se produceién de fa rama TE bajan con relacion a tos pre- dios directos el 5%} y que los precios de produccién de la fama TIL bajen un 10%. En la segunda ronda les capitals: {as de cada rama comprarén sus Insumos -medios de pro- ducclén- 0 pagaran el valor de la fuerza de trabajo - medias de consumo masivo- a los nuevas precios de pro ucelén. Por fo tanto en esta ronda habré que calcular huevos precios: de produccién; y estos nuevos precios de roduceldn entrarén iuego en la tercera ronda. Siguiendo ‘este método répidamente se converge hacia los precios de producclén de Bortklewiez; con fo eval se desorticulaba en buena medida la critica neoricardiana, La reformulacién del Nueve Enfoque A vertir dei andiisis de Cogoy hemos visto que ia trans formacién, tal como se estuvo planteando durante afos, ¢ imposible de lograr. De hecho se puede sostener, como hace Cogoy, que entre las estructuras de valores y precios, existe un vinculo mas 0 menos estrecho, pero no dejan por ello de Ser dos estructuras que parecen discurrir por Carriles distintos, Sin embargo la cuestién estaba mal lanteada desde el inicio, y éste es el aporte que realiza fen afios recientes la corriente llamada de! Nuevo Enfo- lor, moreado mundial y globalizacién 115 que”, Aunque en nuestra opinién ya trabajos como el de Shaikh preparaban el camino hacia esta sclucién. En pri- mar lugar, por destacar que Marx no discutio en el tomo 3 de &F Capital la transformacién “de valores a precios", sino de los precios cirectamente proparcionales a los valores a les precios de produccién. Con ello estaba afirmando que ino existen dos esiructuras més © menos independientes, tuna de valores y otra de precios, Las valores siempre apa- ecen como presies, y por lo tanto la plusvalia no aparece ‘camo plustrabajo, sino bajo la forma de dinero. En segun- do lugar, porque al extender el procedimfento de Marx a tuna segunda ronda, donde los insumos ya se contablizan ‘como precios de preduccién, de hecho Shaikh o Morishima Superan la cuestién de “transformar" los "valores de los Insumos*, como pretendia hacer la critica tradicional. Es que aun suponiendo que en el punta de arranque del pro- eso iterative tuvigramos "valores" -precios direcramente proporcianeles a los tiempos de trabajo- en los insumos, en fa segunda ronda ya tenemos precios de produccién. Por lo tanto la transformacién en esta segunda ronda, y en Jas sucesivas, comprende sélo la distribucién de fa plusva- lia entre las rarmas productivas, De ninguna manera est planteada ya la necesidad de “transformar” los Insumos. ¥ fn esencia ei Nuevo Enfoque dies esto mismo: las Insumos no deben ser transformados, porque ¢! capitalista compra ‘a precios de produccién; 0 mejor dicho, a precios de mer- ado que oscilan en toro a los precios de produccién. IMiclusa ya en Mark esté contemplada esta cuestién, por- que cuando discute la transformacién demuestra que era consciente de que las primeras columnas de su cyadro correspondian en realidad a precios de produccidn”®. Sin ‘embargo, y posiblemente debido al cardcter de borradores, que tenlan los textes, ha habido una interpretacion no del todo rigurosa de algunos pasajes claves del capitulo 9 del 5 Una isbn aml de asta convent, y de sus antocedentas, se puede veren Freeman y Cerered (1996). ie rad equeara opr ¢ costo dein mercancia a valor de lor medios de prowurtle naunkos para prouias,slampe = post Sie Umea: Hare 1999) 6.2 9.208,