Miseria de la Teología Moderna

por Santiago Grasso

I
Origen de la Teología
La
fe
no
tiene
vencimiento, como muchos dicen.
La fe no tiene envase. La fe no se
pierde como pierden la vida. 1

Es

natural en nuestro modernismo oponer las
cosas como una sutil manera de seducción y destrucción de
las verdades. ¿Quién no ha escuchado o leído acerca de la
oposición entre fe y ciencia? ¿Quién no escuchó alguna vez
hablar sobre inculturación o aculturación de la fe? ¿O sobre la
fe ligada a determinadas épocas históricas? Todas estas
preguntas en el fondo pueden plantear profundizaciones,
dudas o confusiones sobre la Fe en sí misma, como también
existen quienes afirman, como lo hace Sam Harris, el Fin de la
Fe.
LA DUDA, FE DE LA MODERNIDAD. – Todos
estos planteos fueron creciendo y tomando estado público
luego de la primavera del 60. Para quienes no vivieron esa
época, la definición más pintoresca de la primavera del 60 la
da el Cardenal Martini, quien en un artículo periodístico
responde la carta de un lector, explicando la iglesia desde un
punto de vista antropológico y dice:
Basta pensar en los días del Concilio
1 – Mensaje 95 de Nuestra Sra., Madre de
Argentina.

la Humanidad, de Quilmes, Bs.As.,

Vaticano II y la carga de alegría que esto hizo
explotar.... 2
La “carga de alegría que explotó” es lo que
llamaremos de aquí en más, la primavera del 60.
DUDANDO SE EXISTE. – Es natural que en
nuestro modernismo se planteen dudas; puesto que desde el
dubito ergo cogito, cogito ergo sum 3 de Descartes, la
modernidad se basa en la duda y solo dudando se existe.
EL DOGMA DE QUE NO HAY DOGMAS. – Sin
embargo, la duda está llegando lentamente a su fin; la
postmodernidad concluyó con ella, pues instauró su único
dogma: el dogma contra los dogmas. Es la noche que se
avecina en occidente con su planetización de una civilización
relativa.
PRIMAVERA DEL 60 Y FE NUEVA . – Tengo
en mis manos un apunte mimeografiado del año 1969, es
decir, cuando moría la primavera del 60; era el apoyo del
profesor en su cátedra sobre Introducción a la Teología, del
cual extraeré de aquí en más, algunos párrafos, para que se
perciba en qué consisten los cambios producidos por
entonces, y que son hoy todavía ideas que perduran, y
sobretodo, que han hecho escuela.
Afirman estos apuntes en sus inicios:
«Partamos de un principio: La Fe no es
la adhesión a una hermosa teoría sobre Dios y la
vida, a una constelación de dogmas y conceptos;
no es un conjunto de afirmaciones bien definidas
que forman juntas el depósito de la fe (un credo)
y que serían como el Postulado de Euclides del
cual se deduce toda la geometría clásica (basta
explicitar con un razonamiento deductivo).» 4
LA BASE ES LA FE. – El incipit o principio de
todo, incluso de la teología, sin lugar a dudas es la Fe. No se le
2 – Carlo Maria Martini, Arzobispo emérito de Milán. Corriere della Sera, 27 de
diciembre de 2010.
3 – Dudo por lo tanto pienso, pienso por lo tanto existo. Rene Descartes. - Meditazioni
Metafisiche.
4 – Apuntes acerca de Introducción a la Teología, 1969. Quien escribe reserva en
secreto su autor y el lugar donde fueron dictados.

escapó el tema al autor de la carta a los Hebreos cuando inicia
el capítulo XI diciendo: La fe es garantía de lo que se espera;
la prueba de las realidades que no se ven. 5
TRADUTTORE, TRADITORE. – Veamos ahora
si el texto de la Carta a los Hebreos dice lo que le hacen decir a
esta traducción, pues como plantea el autor del Eclesiástico en
su Prólogo:
No tienen la misma fuerza las cosas
expresadas originalmente en hebreo que cuando
se traducen a otra lengua. 6
Aquí la Carta a los Hebreos no está en hebreo sino
en griego, pero cuando se traduce a nuestra propia lengua, se
pierde parte del sentido original, el cual queda en manos de la
habilidad del hombre que realiza la traducción, por ello las
traducciones pueden ser cuestionadas, o como dicen los
italianos: «Traduttore, traditore.»
LA HIPÓSTASIS DE LA FE. – La Fe, afirma la
carta a los Hebreos, es una hipóstasis: estin de pistiV ...
upostasiV. Hipóstasis, es lo que está debajo, lo que subyace a
todo. Muy bien lo tradujo la Vulgata: Est autem fides
sperandarum substantia rerum. El término hipóstasis, fue
traducido por substantia, el cual proviene de sub-stare, es
decir estar debajo y es lo que corresponde.
TRADUCCIONES MALICIOSAS. – En esto de
traducir, se puede llegar a situaciones lamentables; si muchos
tradujeron hipóstasis por garantía, otros más alevosos
tradujeron todo del siguiente modo:
«Fe es la expectación segura de las
cosas que se esperan...» 7
Como vemos, de substancia, se pasó a garantía y de
garantía a expectación, un ejemplo claro de como se
manipulan las traducciones, algunas veces para que digan lo
que el traductor quiere que digan. Ya nos enseñaba Nuestra
Señora, Madre de la Humanidad, de Quilmes, Bs. As.
Argentina, en sus Mensajes, sobre este mismo problema,
5 – Hebreos 11,1
6 – Eclesiástico 0,21 y 22.
7 – Cita de Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras. 1967. Watch tower
Bble and tract Society of Pennsylvania.

cuando nos decía:
«No crean en todo lo que dice el
hombre. Sólo la palabra de Dios, aquella que no
fue manipulada ni usada en vano. En Él, crean
en esa Palabra.» 8
HIPÓSTASIS DE LA ESPERANZA. – Fe es lo
que subyace a la esperanza por un lado, es decir aquello que
se espera (elpizomenwn) y por otro lado, lo que subyace a
aquellas cosas que se hacen (pragmatwn); por ello el
sustantivo hipóstasis en el texto griego está entre los dos
genitivos:
elpizomenwn
upostasiV
pragmatwn
o
sperandarum substantia rerum. La fe subyace a la esperanza
y a las obras; tanto esperanza como obras (sperandarum
rerum) van unidas en la misma naturaleza de la Fe. La Fe, es
su hipóstasis, substantia. Estamos en la carta u homilía
enviada para los Hebreos o conversos del judaísmo, texto que
define con gran claridad la Fe, la cual genera la esperanza y de
la cual proceden las obras.
TERMINO NEOPLATÓNICO USADO PARA
LOS HEBREOS. – Hipóstasis es un término filosófico
neoplatónico, ¡usado para los Hebreos! ¿Qué dirían los
modernistas atados a las etiquetas o envases culturales, como
lo llama Nuestra Señora? ¿Inculturación o aculturación de la
fe? Pagaría por escuchar una opinión al respecto, pues no
cabe duda que sería un espectáculo.
DEFINICIÓN DE TEOLOGÍA. – Para responder
a esta sencilla pregunta, veamos como sigue el texto: La Fe es
el argumento de las cosas que no se ven, argumentum non
apparentium. 9 ¿Qué hace la carta a los Hebreos? Definir la
teología: el argumento, la prueba de lo que no se ve, pero que
se espera y se actúa. Tanto el argumento como la prueba,
indican el aspecto racional de la Fe en lo que no se ve; pues si
se ve, no requiere prueba. ¿Tiene importancia si el término es
neoplatónico? Lo importante es que vale. Si la Fe genera un
argumento, nada mejor que saber argumentar. Si la Fe genera
una prueba, nada mejor que saber probar. Si la
argumentación o como la llaman los apuntes, 'hermosa
teoría', son argumento y prueba, deja de ser hermosa para ser
8 – Mensaje 41.
9 – Hebreos 11,1.

auténtica y valedera. Si este mal llamado por los apuntes
'postulado de Euclides', argumenta y prueba la Fe, vale. Si no
argumenta y no prueba, no vale. Antes que la nostalgia de las
teorías, lo importante es el resultado en sí mismo, la praxis
romana. ¿Acaso no valieron los símbolos o los credos? ¿Acaso
no valieron las distintas líneas teológicas?
LA SEDUCCIÓN DEL 60. – Para todo el hecho
cristiano solo vale la Fe, la pistiV. Dicha Fe es sobre el Logos
encarnado, Jesucristo mismo, Sabiduría eterna del Padre, por
consiguiente, la Fe en el Padre engendra la Fe en el Logos. El
Logos es la Verdad. La Verdad, posee muchas facetas, pero
siempre es Verdad. Una de ellas, es un sistema de dogmas,
pues el dogma no está suelto, sino ligado junto a los otros. El
sistema de la Verdad, es único. La Fe dentro de la Verdad,
impone un razonamiento de la misma, pues somos seres
racionales.
El credo o símbolo de la Fe, es necesario, más aún,
es necesario recitarlo a menudo. Si la Fe en el Logos, implica
la Fe en el Padre, no se puede afirmar que: «La Fe no es la
adhesión a una hermosa teoría sobre Dios y la vida, a una
constelación de dogmas y conceptos...» La vía negativa, es la
peor elegida para enseñar este agudo tema, y puede llevar a
negar la adhesión a la Verdad. Mi Fe se dirige a la única
Verdad, y con esta adhesión también manifiesto una
distinción de mi Fe. En estos apuntes, no se distingue, se
niega y esto es lo grave, pero eran los planteos seductivos de
la primavera del 60...
UNA NATURALEZA: FE, LOGOS Y OBRAS. –
Completando, la Fe y el Logos, donde se distingue en él, un
sistema de verdades, producen las operaciones. Vaya esto
para aquellos que siguen en la torpeza protestante: Fe,
Palabra o Logos y Obras, son los tres funciones de una sola
naturaleza de Fe, que es la Trinidad en mí. La Fe en el Padre
que envió su Logos, la Fe en el Logos encarnado que me
enseñó la Verdad del Padre y las obras que dan testimonio de
la Fe que el Espíritu Santo produce en mí.
No existe solo Fe en la Palabra, al estilo protestante,
no existe Fe solo para las obras al estilo activista,
experimental o fenomenológico del modernismo, y no existe
solo Fe para el Padre al estilo musulmán.

Esta Fe es Trinitaria, quien la niegue, deja de ser
cristiano. Esta Fe, corta con una espada, todo el resto de los
distintos actos de fe que puedan producirse dentro de un
mundo que se inserta en el novus ordo, cuyo icono
encontramos en el billete de un dólar, y dicho ordo se dirige al
sincretismo. En este campo los apuntes cometen su primer
error, que ha sido uno de los errores básicos de la primavera
del 60.
Se dijo que la fe era una virtud teologal, en cuanto
que era un don, un regalo; en realidad, es Dios mismo quien
se entrega en su Trinidad, de aquí vemos el desvarío del
mundo moderno ante esta concepción de la Fe.
ICONOS DE DIOS POR LA FE. – Si la Fe es un
don divino, entonces es la presencia del Espíritu Santo en el
hombre, el cual se hace icono del mismo Espíritu por la
semejanza en su conocimiento y en sus acciones. A partir de la
Fe, cada cristiano es la imagen del Espíritu. Por esto escribe
San Pablo:
Por eso doblo mis rodillas ante el
Padre, de quien toma nombre toda familia en el
cielo y en la tierra, para que os conceda, según la
riqueza de su gloria, que seáis fortalecidos por la
acción de su Espíritu en el hombre interior, que
Cristo habite por la fe en vuestros corazones,
para que, arraigados y cimentados en el amor. 10
Como podemos ver, es el Espíritu quien ingresa por
la fe en el alma, y prepara el camino para que sea morada de
Cristo en el corazón, por cuya fe vamos al Padre.
¿DE QUÉ AMOR HABLAMOS?. – La acción del
Espíritu, es el agápe, (agaph), término que ha sido traducido
unas veces por amor y otras por caridad. Dentro del lenguaje
griego es un amor, pero que implica un abandono y un
donarse. No es un amor erótico (eraw), no es un amor de
simple amistad (filew), ni un amor familiar (stergw). San
Juan afirmará que Dios es agápe 11, y se lo traducirá por Amor,
mientras en San Pablo se lo traducirá algunas veces por
caridad, si bien estamos ante la misma palabra y el mismo
10 – Efesios 3,14-17.
11 – 1 Juan 4,8.

concepto. Por ello quien dice amar a Dios y no posee caridad,
no posee agápe, miente 12, o se engaña con alguna creencia.
EL CAMINO DE LA FE. – Todo proceso de Fe en
el corazón del hombre, hace un camino personal. La Fe es el
arché (arch) de la vida del hombre nuevo y como arché es
inicio, fundamento y fuente. Las operaciones son la puerta
para que ingrese dicho arché. Con claridad lo expresa el
Evangelio de San Juan:
Y el juicio está en que vino la luz al
mundo,y los hombres amaron más las tinieblas
que la luz, porque sus obras eran malas. Pues
todo el que obra el mal aborrece la luz y no va a
la luz, para que no sean censuradas sus obras.
Pero el que obra la verdad, va a la luz, para que
quede de manifiesto que sus obras están hechas
según Dios. 13
LAS OPERACIONES ABREN A LA FE. –
Cuando las operaciones son buenas, permiten el ingreso del
Espíritu Santo, quien es la Operación divina y prepara el amor
a la Luz. Nuevamente aclaramos que el término Amor es el
ágape o agape (agaph) griego; el amor que exige un
abandono, una entrega. Cuando este ágape se reemplaza por
el amor propio se da el mal; pues lo que se abandona o se
entrega es el prójimo. Por ello sobreviene el daño al hermano
por la obra que se ejecuta, la cual es mala por el daño
realizado a un prójimo.
CATECISMO TRADICIONAL. – Esta es la
doctrina tradicional de la Iglesia, la que afirmaba el Catecismo
de San Pío X:
Quién sin culpa, es decir, de buena fe, se
hallase fuera de la Iglesia y hubiese recibido el
bautismo o, a lo menos, tuviese el deseo implícito
de recibirlo y buscase, además, sinceramente la
verdad y cumpliese la voluntad de Dios lo mejor
que pudiese, este tal, aunque separado del cuerpo
de la Iglesia, estaría unido al alma de ella y, por

12 – Cfr. 1 Juan 4, 21.
13 ---Juan 3, 19-21.

consiguiente, en camino de salvación. 14
Esto es la consecuencia de las buenas obras, las que
abren la puerta al Espíritu. Ingresado al Camino, se recorre el
mismo por la Fe de quien es el Camino, Jesucristo mismo:
Le dice Jesús: «Yo soy el Camino, la
Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por
mí.» 15
UN SOLO CAMINO. – Por la Fe, conocemos el
único Camino enseñado por Jesucristo, por el cual se llega al
Padre. No existe sincretismo dentro de la Fe cristiana. Por el
Espíritu Santo se va a Jesucristo, y por Jesucristo se llega al
Padre. Todo otro camino es erróneo y quien colabora con
aquel que está en el error, es un idólatra y no tiene fe.
NO EXISTE FE SIN OPERACIONES. – Quien
afirme que se puede dar Fe sin operaciones, hace gala de
creencia, no de Fe. Es natural confundir Fe con creencia. Si
esta fe adolece de hipóstasis o substancia, estamos ante las
distintas creencias, es la afirmación de Santiago:
¿Tú crees que hay un solo Dios? Haces
bien. También los demonios lo creen y tiemblan.
16

LA PARADOJA PROTESTANTE. – De la
creencia no proceden acciones, pues se trata de simples
conocimientos. Quien afirmó: «Pecca fortiter, sed crede
fortius» 17, solo ha precisado una nueva paradoja.
Los seguidores de Parménides afirmaban que el
movimiento, o las procesiones no existían; por lo cual Zenón
de Elea enseñaba como el veloz Aquiles corriendo
desesperadamente nunca podía alcanzar la tortuga. De la
misma estirpe son los hijos de Lutero, quienes enseñan que
corriendo desesperadamente con las obras, nunca se puede
alcanzar la Fe. Esta la paradoja protestante.
MORADA DE LA TRINIDAD. – La relación
entre Fe, verdad y operaciones, es la perijóresis trinitaria
14
15
16
17

– Catecismo de Pío X, Art. 172.
– Juan 14,6.
– Santiago 2,19.
– «Peca fuertemente, pero cree con mayor fuerza.» Juicio atribuido a Martín Lutero.

dentro del corazón humano. En este ámbito distinguimos dos
movimientos. El primero ad intra del corazón, que se inicia
con las operaciones que nos llevan a la iluminación de las
verdades y el establecimiento de la Fe en Dios Padre. El
segundo movimiento, es ad extra, hacia el prójimo: la Fe que
genera la doctrina y de donde proceden las operaciones del
ágape hacia el prójimo. El ágape es el corazón que recibe la
sangre de la vida en estas dos direcciones, hacia el Padre y
hacia el prójimo; es similar al Sagrado Corazón y a partir de
entonces dicho corazón es el icono de Dios, que se ha tornado
semejanza divina en el ser humano. Por este motivo,
comprendemos el fenómeno místico del intercambio de
corazones, donde Cristo le da su corazón a la Santa Gertrudis
y ella le entrega el suyo.
¿FE ABSOLUTA O RELATIVA? – Decimos que
la siempre Virgen María es Madre de la Humanidad, ¿por
qué?, ¿tiene algo que ver con la Fe? ¿Qué clase de Fe emitimos
con esta advocación a la Humanidad? ¿Es esta Fe hacia la
Humanidad, absoluta o relativa?
Concluye el Evangelio de San Mateo:
Id, pues, y haced discípulos a todas las
gentes bautizándolas en el nombre del Padre y
del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a
guardar todo lo que yo os he mandado. 18
LA ORDEN DE JESUCRISTO. – Con esta orden
recibida de Jesucristo, la Fe dejó de ser relativa, para
transformarse en absoluta para toda la Humanidad. Esta es la
doctrina tradicional, es decir, de la Tradición de la Iglesia de
siempre. Por esta orden, por esta urgencia, por esta misión,
cruzaron hombres de la Iglesia montañas, ríos y fronteras;
navegaron por mares y océanos; y se enfrentaron a todos los
peligros, porque la Fe no era relativa a las naciones, sino
absoluta para alcanzar una nueva Humanidad. Solo dentro
del modernismo de nuestras días, algunos cuestionan esta
tradición, y lo hacen, no porque perdieron la Fe; sino porque
no la tienen o porque reemplazaron la hipóstasis de la Fe, es
decir que apostataron.

18 – Mateo 28,19 y 20a.

II
La Secularización

Se acostumbra decir que la moda de comulgar con
la mano, se inició a finales de la década del 60 en los Países
Bajos. Esto es inexacto, porque se afirma solamente una parte
de la verdad y las medias verdades acostumbran generar
errores.
MI PRIMERA COMUNIÓN, EN LA MANO. –
La primera vez que yo comulgué con la mano, fue en el año
1969 y para ser preciso diré que no estaba ni en Holanda, ni
en Bélgica, ni en Alemania, sino en la Argentina. Aclaro que
no fui el primero, muchos otros me precedieron. Lo hice
porque se me dijo, que era lo que se haría y además que era la

forma correcta de comulgar.
ORIGEN DE LA MODA. – Como se ve, esta moda
no la impusieron los Países Bajos, sino que tiene un
interesante origen. ¿Dónde nace?, pues en la misma Roma,
dentro de la universidad supervisada por el Vaticano. Quien
conoce el tema, sabe a qué me refiero. Los nuevos liturgistas
recibidos en ella, fueron quienes la propagaron por todo el
mundo.
PERMISIVISMO HOLANDÉS. – Debemos ser
sinceros y decir las cosas como sucedieron, los Países Bajos
fueron la consecuencia, no la causa, o si se quiere la causa
ejemplar. Es verdad que fue allí donde se impuso
rápidamente, pues es la patria del teólogo Edward
Schillebeeckx, quien fue uno de los ejecutores del “Catecismo
Holandés” de esa época, lo cual demuestra que ciertas cosas
adversas a lo que estaba establecido, se podían hacer allí con
resistencia nula.
LA MAESTRA: EL VATICANO II. – El hecho
de recibir la comunión en la mano, va unido al tema de la
Tradición y no puede desligarse del Novus Ordo Missae. Los
tres temas tienen un parentesco en común. Y esto no es todo,
estos temas son como chicos que van al primer grado del
colegio inicial de la mano de la maestra: el espíritu del
Concilio Vaticano II.
IDEOLOGÍA CONCILIAR. – A este espíritu del
concilio, que se ejecutó en todo el mundo, lo llamo ideología,
pues no está escrito en ningún documento oficial, sino que
solamente se practica. Y esta ideología, se desarrolla durante
la primavera del 60.
ATAQUE IDEOLÓGICO. – De la década del 60,
al fin de este milenio, los frutos de la enseñanza ideológica, se
impusieron; la comunión con la mano es el signo que mejor la
califica. Por ello, atacar este hecho como es comulgar de este
modo, no es atacar un simple rito mal hecho, sino que es
poner en tela de juicio toda la ideología practicada.
LOS AÑOS DE PLOMO. – Como vemos, la moda
o el signo ideológico de comulgar con la mano, se inicia en
forma clandestina, al igual que la impresión del Catecismo
Holandés. Eran los años de la Generación del 68, algunos

llamaron a esta época, los años de plomo, entiéndase por
plomo, a las balas del fusil. Benedicto XVI tildó a esta época
como los años de agitación:
Cuarenta años después del Concilio
podemos constatar que lo positivo es más grande
y más vivo de lo que pudiera parecer en la
agitación de los años cercanos al 1968. 19
TIEMPOS ANTIHOMÉRICOS. – En el mundo,
eran los años donde el Aquiles de lengua inglesa, no podía
abatir al Héctor oriental frente a las murallas de Vietnam.
Eran los años donde se predicaba una loa a Paris, quien en la
muralla, oculto bajo las sombras del ocaso cultural, arrojaba
la flecha a los talones de Aquiles, para provocar su muerte.
Era de las cobardías. Era del talión oculto en las sombras.
Ningún enfrentamiento de valientes ante las murallas, sino
intriga de cobardes enmascarados, en la acostumbrada
cotidianeidad civil. Era de injusticias, pues un cobarde daba
muerte con suma facilidad a un valiente distraído. Hemos
presenciado todo, excepto la gallardía, la valentía y el coraje.
Como afirmaba Don Quijote en su famoso discurso de las
Armas y de las Letras:
Bien hayan aquellos benditos siglos que
carecieron de la espantable furia de aquestos
endemoniados instrumentos de la artillería, a
cuyo inventor tengo para mí que en el infierno se
le está dando el premio de su diabólica invención,
con la cual dio causa que un infame y cobarde
brazo quite la vida a un valeroso caballero, y
que, sin saber cómo o por dónde, en la mitad del
coraje y brío que enciende y anima a los valientes
pechos, llega una desmandada bala (disparada
de quien quizá huyó y se espantó del resplandor
que hizo el fuego al disparar de la maldita
máquina), y corta y acaba en un instante los
pensamientos y vida de quien la merecía gozar
luengos siglos. 20
Tiempos antihoméricos, donde un cobarde
enmascarado, provocaba la muerte a traición de un valiente y
19 – Benedicto XVI. – Discurso del 22 de diciembre de 2005.
20 – Miguel de Cervantes. Don Quijote. Discurso de las armas y de las letras.

noble caballero. Años de plomo, donde se mató con plomo y
se murió por plomo.
LA GUERRILLA DENTRO DE LA IGLESIA. –
Paralelamente, eran los tiempos de la guerrilla dentro de la
iglesia. Había que imponerse con la fuerza de los hechos, tal
cual lo hizo el citado Catecismo Holandés. Hoy gobiernan el
mundo los hombres de la Generación del 68, hoy, en alguna
medida, gobiernan la Iglesia los ideólogos o el producto de la
generación de los años de plomo. Bergoglio es su mejor
exponente. Ahora bien, si esto lo afirmara yo, se podría dudar
de mi sinceridad o seriedad, pero el Viernes 27 de mayo de
2011, el cardenal francés Jean-Louis Bruguès, consultor de la
Congregación para la Doctrina de la Fe, quien fuera miembro
del Comité Nacional Consultivo de Ética de la República de
Francia, con escasa diplomacia, dirigiendo su disertación a
más de 300 personas en la Universidad Católica Argentina,
confirmó lo que acabo de decir, y así lo narró la corresponsal
del periódico La Nación:
La primera corriente propone una
cooperación con la sociedad secularizada a
partir de valores como igualdad, libertad,
solidaridad, responsabilidad y reclama la
apertura al mundo. Es la que, recordó, "alimentó
la matriz ideológica de las interpretaciones que
se han impuesto" en los 60 y 70 y ahora "ha
envejecido, pero sus partidarios todavía detentan
puestos clave en la Iglesia". 21
EL FIN: LA APOSTASÍA. – Teníamos una
ideología que se llevaba adelante con una guerrilla dentro de
la iglesia; por ello son inútiles las recomendaciones, cánones,
rúbricas y toda normativa; los que vivían y viven aún esta
ideología a nada hacen caso o se busca el modo de
esquivarlas. Es indudable que mucha agua ha pasado bajo el
puente, como también es cierto que muchos de los ideólogos a
ultranza, nos hemos ido y en su inmensa mayoría han
apostatado, como casi lo hice yo.
EL PRODUCTO DE LA GUERRILLA. – Por
este motivo, procuraré desarrollar las ideas y los distintos
21 – Silvina Premat. -La Nación. Viernes 27 de mayo de 2011. Publicado en edición
impresa. ”Admiten que el cristianismo se ha debilitado”.

estados de mi ánimo en dicho tiempo, para concluir con la
causas por la cuales el rito profano de comulgar con la mano,
es hoy la aceptación de una jerarquía clerical formada durante
un proceso del cual se dice poco y se razona menos.
EL MANUAL IDEOLÓGICO. – Para tener una
idea cierta de los principios por los cuales se movían los años
de plomo, recomiendo a los estudiosos desempolvar el librito
impreso en Bilbao durante 1968, donde los jesuitas Jaime
Castiñeiras y Javier Domínguez, escriben el más precioso
manual ideológico que se haya impreso. Si por entonces Mao
hacía circular su libro rojo y Khadafi muy pronto, en 1975,
echaría a la venta su libro verde; la vanguardia jesuítica,
adelantándose a Khadafi, competiría con su Cristianismo en
un Mundo Secularizado 22, llevando el imprimatur de José A.
Ezcurdía, s.j., quien era el Provincial de Loyola; y José
Velasco, s.j., quien era el Censor eclesiástico, el cual lo
legalizaba rotulando que «nada lo impide»; mientras que un
tal Pablo Gúrpide Beope, obispo de Bilbao daba la orden de
«Imprímase»; todo en el 13 de noviembre de 1968, pues el 18
de noviembre dicho prelado, debió involuntariamente
presentarse ante Jesucristo.
LA SECULARIZACIÓN. – Uno de los más
importantes principios del concilio extramuros, es decir, el
espíritu del Concilio Vaticano II, es la secularización de la
Iglesia. ¿En qué consiste esta secularización? En el hermoso
librito que hemos desempolvado, impreso en los pagos
aledaños al gran San Ignacio de Loyola, el ex – padre Javier
Domínguez, mientras era sacerdote de la vanguardia jesuítica,
en su síntesis ideológica, durante el 1968 definía el
secularismo de este modo:
Entendemos
por
“secular”
la
afirmación de la autonomía del mundo, del
hombre, de la sociedad, de la ciencia, del arte, de
la técnica, de la política, de la economía, etc. Esta
autonomía supone que el mundo y el hombre
siguen sus propias leyes y son independientes.
Por esta causa proseguirá el entonces ideólogo
Padre Javier:
Esta afirmación de la autonomía del
22 – BI – 2523 – 1968.

mundo supone una desacralización. Supone
sacar al hombre y al mundo de la esfera de lo
sagrado en la que han estado inmersos. En este
sentido, secularizar y desacralizar son dos
aspectos del mismo fenómeno. Al afirmar el
valor del mundo en sí se le desacraliza; y a la
inversa, al desacralizar el mundo, se le
seculariza. 23
No podemos menos de admirar, la profundidad del
pensamiento de este sector de los Jesuitas. Hemos dicho que
toda ideología se construye con medias verdades, esta
ideología del ex-padre Javier, no escapa a esta ley de la praxis:
Afirmar el valor del mundo, no implica desacralizar, por el
contrario cuanto más se lo sacraliza, más se afirma su valor.
Parece, que el jesuita, que luego concluirá por manifestarse
marxista, olvidó la carta de San Pablo:
Pues la ansiosa espera de la creación
desea vivamente la revelación de los hijos de
Dios. La creación, en efecto, fue sometida a la
vanidad, no espontáneamente, sino por aquel
que la sometió, en la esperanza de ser liberada de
la servidumbre de la corrupción para participar
en la gloriosa libertad de los hijos de Dios. Pues
sabemos que la creación entera gime hasta el
presente y sufre dolores de parto.24
CONCEPCIÓN ATEA DEL COSMOS. – Ante
esta doctrina no ya de San Pablo, sino de N. S. Jesucristo, nos
preguntamos ¿qué expresan la desacralización y la
secularización, sino que ambas adquieren un solo sentido, o
sea la concepción atea del cosmos. Significa la autonomía del
cosmos, no ya del mundo; implica relegar al autor del cosmos,
a dejar a un lado a quien lo sostiene; pues todo ser finito no
subsiste si no está apoyado por el Ser Infinito. El engaño del
ateísmo puede ilusionar ciertas mentes, pero nunca puede
convencer de lleno. Haciendo una burda comparación, es
pensar que un automóvil se mueve por sí mismo, sin el
concurso del hombre. Una maquinaria puede moverse por un
cierto tiempo por sí misma, pero necesitará quien le haga el
23 – Jaime Castiñeiras SJ y Javier Dominguez S.J. en Cristianismo en un Mundo
Secularizado. Pág,10. De Mensajero, Catolicismo Seglar. Noviembre de 1968.
24 – Romanos 8, 19-22.

mantenimiento, caso contrario se romperá en un determinado
momento; lo mismo sucede entre el cosmos y la divinidad. Es
lo que los estoicos llamaron ya en su tiempo, la Providencia.
Ahora bien, afirman los entonces jesuitas Jaime y
Javier en su libelo ideológico del año 68:
En concreto vamos a desentrañar lo
que está implicado en este proceso de
secularización.
De su análisis, solo tomaré el primer punto, el cual
dice:
Afirmación de la naturaleza como algo
profano (no sagrado): la naturaleza está regida
por sus propias leyes y no por dioses ajenos a
ella.
La
naturaleza,
para
el
hombre
contemporáneo es un campo de investigación
humana más que un objeto de contemplación de
la divinidad. 25
PROCESO DE SECULARIZACIÓN. – Como
objeto de análisis de lo que el ateísmo plantea, este análisis es
correcto, pero no lo es para la fe católica, como ya he
demostrado. Todo esto nos lleva a profundizar el proceso por
el cual se llega a lo profano, partiendo de lo sagrado y la
tendencia que en 1968 se establece dentro de ciertas minorías
dentro de la Iglesia. Comulgar en la mano, es una parte dentro
de este proceso de la secularización y de la desacralización,
ideologizado ya en 1968, la época donde ciertas grupos
minúsculos comienza a comulgar de este modo, habiéndose
originado la teoría en la misma Roma.
EL DOGMA SECULAR. – Alguno pensará que el
entonces Padre Javier, solo intentaba explicar el fenómeno
ateo, sin entrar en él. Se dirá que aplico una explicación del
mundo realizada objetivamente por estos neo-jesuitas, pero
que ellos no la compartían, bien, para que no queden dudas,
en la obra citada afirman:
El hecho de la secularización, en su
conjunto es positivo y el creyente no tiene por qué
lamentar tal hecho. Sin embargo, en el proceso
histórico de la secularización y en su culminación
25 – Obra citada, Pág. 10.

actual hay elementos que pueden perturbar este
signo positivo de la secularización. 26
Como vemos, ambos jesuitas habían tomado partido
por la secularización, como la tomaron José A. Ezcurdía, s.j.,
quien era el Provincial de Loyola; y José Velasco, s.j., quien
era el Censor eclesiástico, acompañados por Pablo Gúrpide
Beope, obispo de Bilbao; como lo tomó luego casi toda la
iglesia y cuyo signo es hoy comulgar recibiendo la especie en
la mano.
UN CRISTIANISMO SIN RELIGIÓN. – Alguno
pensará que el ex-padre Javier, habla de la secularización en
general, pero que no se mete en el campo de la Liturgia o la
práctica sacramental. Para que se observe, nuestra ideología
de finales de los 60, puede apreciarse en este comentario
hasta donde nos llevaba la dupla ideología y praxis:
Paralelo
a
este
proceso
de
secularización del mundo ha surgido en e1 campo
teológico un proceso desacralizante del
cristianismo. En sus expresiones más extremas se
habla de un «cristianismo sin religión» e incluso
de
un
«cristianismo
sin
Dios».
La
desacralización más moderada, busca romper
con todo lo que de segregante tiene lo sacro: el
templo no debe ser un lugar segregado, sino un
lugar común donde se reúnen los cristianos. La
liturgia debe desacralizarse volviendo a la cena
en común, convirtiendo el altar en mesa. No debe
haber días sagrados pues todos los días son
iguales para el cristiano. El sacerdocio debe
perder lo que tiene de segregante; el sacerdote
será un individuo más de la comunidad que
preside la Asamblea, pero lleva una vida igual
que la de los demás. Debe desaparecer el boato
sacro que rodea al Papado, al Episcopado y a las
manifestaciones oficiales de la Iglesia, la Iglesia
debe ser una Iglesia desacralizada.
EL TOBOGÁN LITÚRGICO. – Con este párrafo,
tenemos un condensado de lo que se vino y de lo que aún
vendrá. Hoy el sacerdote se ha mezclado con el laico, y el laico
26 – Ibídem. Pág. 23.

hace funciones de sacerdote, llamados ministerios, ya dejó de
ser algo segregante. Si algo era claro en el rito tridentino (hoy
bastardeado con el mote de extraordinario), es que se
perfilaba con nitidez el sacerdote del laico, el sacerdote del
monaguillo, el hombre de la mujer. Cada uno ocupaba un rol,
hoy, no sabemos quien es quien. La mujer se confunde con el
hombre y el ministro con el sacerdote, o el presidente del
pueblo de Dios. Además finalizó el boato de las misas
solemnes, la misa es una asamblea, y la semana de pasión
como la octava de pascua, parecen unirse en la misma
indiferencia, con poco luto la primera, sin tanta alegría
resuelta la segunda. El altar es una mesa y cada católico, dado
el mito que se implantó con el concilio extramuros, afirmando
que la iglesia alcanzó su madurez de edad, cada católico
comulga por sí mismo, o casi por sí mismo, es decir, con su
propia mano. Como vemos las bases ideológicas eran
anteriores a 1968, siendo este año la puesta en marcha de la
ideologización del nuevo pueblo de Dios o también llamada
nueva iglesia. Es decir que estamos en la liturgia
desacralizada, tal como lo afirmaron estos jesuitas en su
momento haciéndose eco de los que estaba sucediendo, y es
comulgar en la mano el final, por ahora, de este tobogán de la
secularización litúrgica.
LA OBEDIENCIA QUE NACE DE LA
DESOBEDIENCIA. – Hoy me admiro enormemente, al
comprobar que mi desobediencia inicial, mi rebeldía
amparada en el concilio extramuros, mi contestación
modernista de mis juveniles años, mi desprecio por las
normas establecidas, en fin, toda mi ideología de los años de
plomo, se haya transformado en obediencia ciega. ¡Qué
enorme triunfo habría obtenido con el paso de cuatro
décadas, si aún militara en el ala modernista! ¿Acaso no
puedo alegrarme? ¿Acaso van a impedir que festeje? «Cosas
veredes Sancho, que harán temblar paredes», frase atribuída
a Cervantes, pero que curiosamente nunca escribió, frase que
espeta de aquí en más a las consecuencias del concilio
paralelo. En la Historia de la Iglesia se pueden ver muchas
cosas, no sé si alguna como esta, la cual para mí es única:
poder comprobar que una minúscula desobediencia inicial
luego de tres décadas, se transforme en obediencia final
masiva; o si lo prefieren, lo diré de otro modo: Una ciega
obediencia que tiene su origen en una desobediencia aún más

ciega.
¿Acaso exagera Nuestra Señora cuando pide que no
se comulgue de este modo? ¿Creen acaso que Nuestra Señora
pide que se desobedezca? Los hechos, son los hechos y yo los
he vivido, nadie podrá decirme que lo que viví y relato aquí,
no ha sido real.

III
Desacralización e Idolatría

Luego de desempolvar en nuestro artículo anterior,
el panfleto ideológico impreso en las tierras aledañas a San
Ignacio de Loyola, continuaremos aquí con el planteo que se
nos proponía en los años de plomo, releyendo las viejas
páginas del libro ya presentado, Cristianismo en un Mundo
Secularizado, donde se propugnaba la secularización y la
desacralización de la Iglesia. Sus autores, los jesuitas de
vanguardia Jaime Castiñeiras y Javier Domínguez, nos
paseaban por la historia de la Iglesia para demostrar su
síntesis desacralizante, y así leíamos por entonces:
El proceso de desacralización de la
naturaleza comienza con la aparición del
cristianismo. Para el cristianismo no existen los
dioses de la naturaleza, sino el único Dios
absoluto que está por encima de la naturaleza y
que ha creado la naturaleza como una creatura
autónoma que debe seguir sus leyes y ser
dominada por el hombre. La naturaleza es algo
integralmente distinto de Dios. Por eso la
primera acusación contra los cristianos es de que
son “ateos” pues rechazan a todos los dioses
humanos (“categoriales”). La naturaleza no tiene
que ser adorada o venerada, sino trabajada,
dirigida,
transformada
por
hombres
responsables. Los pueblos primitivos tuvieron
una concepción de la vida y de la naturaleza
dominada por la magia. La concepción judeocristiana de la creación marca un giro radical y
decisivo en la historia de la humanidad al
establecer una distinción fundamental entre Dios
y la naturaleza, y entre la naturaleza y el

hombre. Fue el principio de la desacralización.
También comienza, con el cristianismo,
la desacralización de la política, cuando los
cristianos, siguiendo la norma de Cristo «dad al
César lo que es del César y a Dios lo que es de
Dios», se niegan a quemar incienso ante el altar
del Emperador, lo que supone negar su
autoridad sacral, religiosa.
Los primitivos cristianos fueron, por
tanto, desacralizadores. 27
LOS
PRIMERO
CRISTIANOS
SON
SACRALIZADORES. – Esto es una verdad a medias, o si se
prefiere una buena confusión, es decir, un hermoso barullo
apto para inducir al error, puesto que ningún error se sustenta
por sí solo, sin un poco de verdad. Los primeros cristianos no
fueron desacralizadores, sino enemigos de los ídolos, y esto
por dos razones: la primera consiste en que el ídolo es algo
vacuo, pues adolece de existencia real y en segundo caso, que
los demonios eran adorados por intermedio de los ídolos, con
ritos donde las pasiones del hombre se habían tornado sacras.
No se puede catalogar al cristiano como lo confundían los
idólatras, es decir de ateo, pues no lo era ni lo es. Estos
vanguardistas acusan al cristianismo inicial de impiedad,
como lo hacían los paganos en aquella época. El cristiano es
un auténtico sacralizador, donde la bendición que bajaba del
Padre, por Jesucristo en la acción cristiana, la santidad, llega
al cosmos y a la sociedad, para llevarla junto con Jesucristo, a
lo sacro; es decir al Padre.
El hecho de no adorar al emperador, es la
afirmación que sólo un hombre recibe adoración: Jesucristo
hijo del Padre, en unión hipostática con la naturaleza divina;
no el hombre del emperador y por su medio a los demonios y
potestades dueñas de este mundo. La actitud de los primeros
cristianos es auténticamente sacralizadora y antiprofana, no
desacralizadora.
EL CÁNTICO DE LAS CRIATURAS. – Si esto
no es así, ¿qué sentido tiene el Himno a las Criaturas de San
27 – Jaime Castiñeiras SJ y Javier Dominguez S.J. en Cristianismo en un Mundo
Secularizado. Pág,10. De Mensajero, Catolicismo Seglar. Noviembre de 1968.. Pág.
16.

Francisco de Asís:
Alabado seas, mi Señor, en todas tus criaturas,
especialmente en el Señor hermano sol,...
Alabado seas, mi Señor, por la hermana luna y
las estrellas,...
Alabado seas, mi Señor, por el hermano viento
y por el aire y la nube y el cielo sereno y todo
tiempo,...
Alabado seas, mi Señor por la hermana Agua,...
Alabado seas, mi Señor, por el hermano
fuego,...
Alabado seas, mi Señor, por la hermana nuestra
madre tierra,...
El cántico se centra primero en las esferas celestes,
para pasar luego a los cuatro elementos considerados básicos
por los pensadores: aire, agua, fuego y tierra. Todo lo natural
adquiere unidad de hermandad y al ser uno, se hace sagrado
al alabar a su creador.
Nada más confuso en la ideología de finales de los
60. Podría continuar refutando toda la visión histórica que
expone este panfleto, pero no es el objetivo de este trabajo, el
cual solo busca centrarse en la bandera actual de la vieja
agitación: comulgar con la mano, puesto que es la señal
evidente de la miseria actual por la que se debate la Nueva
Teología.
LA EUCARISTÍA EN LOS AÑOS DE PLOMO.
– Por ello, vayamos a como se veía en la ideología de los años
de plomo, el misterio de la eucaristía:
...a estos seis signos eficaces se añade
como último y supremo el convicto de la
comunidad en el que ésta conmemora la muerte
y resurrección de Cristo y se une con el mismo
Señor a la vez que estrecha los lazos de todos los
miembros entre sí y con El, en el banquete
familiar del pan y del vino: el Sacramento del
altar. 28
Estamos ante otra verdad a medias. Observemos
que no existe alusión alguna al cuerpo y sangre de Jesucristo.
28– Ibídem. Pág. 64

Lo mismo se puede afirmar de este otro párrafo:
El pan y el vino que son el corazón de la
acción litúrgica y su base, son la muestra de
todas las otras cosas comunes y el punto de
convergencia de todas las otras relaciones
comunes. Esta comida sagrada nos indica que el
más allá hemos de hallarlo en el centro de la
vida, entre hombre y hombre sentados a la
misma mesa. La tentación está en convertir la
mesa en altar y el comedor en santuario. 29
Por ello concluirán estos dos expertos jesuitas de
vanguardia:
El ámbito de lo sagrado en la Iglesia,
como expresión directa de la comunión con el
Trascendente, son exclusivamente estos siete
sacramentos y la Escritura. Es absolutamente
necesario desacralizar todo lo demás. La
sacralización de todo lo que no sea esta expresión
explícitamente religiosa de la dimensión
profunda del hombre, es una deformación del
cristianismo. 30
Esta última afirmación, ataca todo el ámbito que se
consideró sagrado en el Antiguo Testamento, no solo por
parte de los hombres, sino por parte de Dios. La zarza
ardiente que ve Moisés, posee un ámbito sagrado
determinado por Dios mismo. 31 Ahora bien, el texto incurre
en contradicción, pues se determina en sus líneas que la
Escritura es sacra, pero lo que sus páginas indican como
sacro, no lo es, más aún, es una deformación.
CUANDO LO SAGRADO ES MAGIA. – Pero,
¿para qué seguir indagando en un vulgar panfleto? Al fin
llegamos a lo que los ideólogos buscaban: reformar el
cristianismo, pues la historia desde Constantino hasta el
Concilio Vaticano II, lo había deformado; claro concepto
concordante con los reformadores de la era de Lutero, Calvino
y anglicanos. Pero este librito, editado por los jesuitas con el
imprimátur de Pablo Gúrpide Beope, obispo de Bilbao, va
29– Ibídem. Pág. 65.
30– Ibídem. Pág. 65.
31– Conf. Éxodo 3, 5

mucho más lejos:
...esta forma sagrada de comunicación
directa con Dios, debe ser despojada de todo
elemento mágico. No puede ser algo que
pertenezca a otro mundo, sino la explicitación
comunitaria y eficaz de la religión del hombre
profano y del mundo con Dios. La liturgia de la
Iglesia y de los sacramentos, debe situarse en el
centro del mundo, realizada por hombres que
viven plenamente la vida de la tierra: el hombre
que vive con plenitud la vida humana se reúne
para vivir con plenitud la vida cristiana en una
estricta e integrada unidad. 32
LA MAGIA DE LAS MIL Y UNA NOCHES. –
Creo que han resumido perfectamente el proceso de
secularización de la liturgia, y comprobamos que hoy es lo
que vemos: el sagrario es de otro mundo, debe estar oculto en
un rincón, en el centro, la asamblea de los hombres, alrededor
de la mesa, para la comida del pan y del vino. Lo curioso, es
que no sabemos lo que se denomina con el nombre de magia.
El jesuita desvaría o no se anima a decir realmente lo que
piensa, pues magia es la intervención demoníaca por medio
de un rito, y esto no se da en la piedad popular, a no ser que se
invoque al demonio explícitamente. Lógicamente, estos
jesuitas, no sabemos realmente en qué creían, de allí que
pensarían en la magia de las mil y una noches. De este modo
llegamos a lo cómico, pues toda premisa errónea lleva a
conclusiones inesperadas, como esta:
...[La] vivencia cristiana hay que
buscarla, no en las capas superficiales de la
persona, ni en el aparato de una piadosa
escenificación de religiosidad con atuendo
cristiano, sino en el centro profundo donde los
hombres son ellos mismos en su totalidad. 33
MINIMALISMO EN MARCHA. – Luego de leer
esto, interrogaría a los jesuitas citados, si lo que buscan decir
es que para que en la liturgia se vea reflejado el hombre, es
necesario que simplemente se lleve un taparrabos de hojas de
32– Ibídem.
33– Ibídem.

higuera, como Adán y Eva. Pues todo hace pensar en todo.
Luego afirman:
Cuando algunos autores hablan de
«cristianismo sin religión», expresan una verdad
profunda: que es preciso desacralizar todas las
adherencias que están alrededor de los
sacramentos y del culto y dejarlos en su nitidez
de signos humanos (aceite, agua, pan, vino, etc.)
asumidos por Cristo como palabras eficaces y
signos de lo sagrado.
Para la mayoría de los cristianos, los
sacramentos han perdido el significado real
porque el ropaje en que se envuelven hace
desaparecer su sentido primario y original (¿en
qué se parece una misa actualmente a un
banquete, o un bautizo, a un lavado?). La
desacralización de lo estrictamente sagrado en la
Iglesia tendrá que venir a base de dejar que los
signos sean realmente signos que representen lo
que en sí representan: que sean realmente
explicitación humana de nuestra intimidad con
Dios. 34
Con estas reflexiones, ¿a quién le puede extrañar
comulgar en la mano? ¿Quién puede asustarse de lo que se
vino y de lo todavía nos espera? ¿Quién puede predecir hasta
dónde son capaces de llegar? Es la consecuencia lógica de
toda esta ideología de los años de agitación. Por ello, este
proceso de secularización, será llamado nada menos que una
purificación (!):
Una Iglesia así purificada en la cual se
congreguen hombres plenamente seculares que
creen en Cristo, y se congreguen para ver el
mundo desde el punto de vista de Dios y para
explicitar su fe alrededor de una mesa, tiene
plena vigencia en la ciudad secular. 35
DISTINGUIR SAGRADO DE PROFANO. –
Ante este tema de comulgar en la mano, es necesario ver con
claridad la diferencia entre sagrado y profano. Esta diferencia
34– Ibídem Pág. 65 y 66
35– Ibídem.

existe también dentro del espacio, por esta causa el Señor le
dice a Moisés, como ya hice mención anteriormente:
No te acerques aquí; quita las sandalias
de tus pies, porque el lugar en que estás es tierra
sagrada. 36
LO SACRO COMO ESCORIA. – Lo sagrado
existe, no es una escoria de la era presecular. Todo lo sagrado,
está imbuido de Luz y todo lo consagrado, se destina al uso de
lo sagrado. La diferencia entre sagrado y profano, es la misma
diferencia existente entre Dios y las creaturas, entre el Ser
Infinito y los seres finitos; esta es una diferencia substancial e
insalvable, si Dios no decide asumir al ser finito, sin
destruirlo, a su propia Luz, o Gloria. Por ello el acto de
consagración, es el acto de separar de lo profano lo que se
consagra y se da un fin al ser finito, poniéndolo al servicio de
lo sagrado. Por ello carece de sentido esta afirmación de los
jesuitas mencionados en las citas anteriores:
La Iglesia ha conservado de la época
presecular los siguientes elementos:
a) Una sacralización de las personas
dedicadas a su servicio: nos referimos a la casta
sacerdotal.
Los
sacerdotes,
como
tales
constituyen un grupo aparte, no integrado en la
problemática de la sociedad. Esta sacralización
de la casta sacerdotal ha llegado a tal grado, que
cuando los creyentes hablan de la «Iglesia», se
refieren al clero y hablan de ella como de algo
extraño.
b) Sacralización de los lugares de
reunión de la comunidad creyente. La primitiva
comunidad cristiana se reunía en las casas. 37
Es real que los primeros cristianos se reunieron en
domicilios particulares, pero la causa de este hecho, eran el
estado de latente persecución que sufrían, pues los cristianos
vivían lo que Tertuliano resumía en su carta sobre la política
que se debía seguir con ellos: “Non licet esse vos” 38. Cuando
36– Éxodo 3, 5
37– Ibídem Pág. 58
38– No les está permitida la existencia.

las persecuciones cesaron, se consagraron lugares para
celebrar los misterios, es decir, lugares no profanos, sino
sagrados. Con esta cita del libelo ideológico de estos jesuitas,
queda explicada la desaparición del presbiterio como lugar
exclusivo, dentro del rito actual en occidente.
ACTITUD PANTEÍSTA. – Quien pugne por
igualar profano con sagrado y asumir una secularización
general, está negando la diferencia entre Dios y las creaturas y
de hecho está afirmando que todo lo profano, es sagrado; por
ende, estamos ante una clara actitud del panteísmo
modernista, es decir, una actitud idólatra, puesto que para un
panteísta no es necesario consagrar, pues todos somos una
parte de la substancia divina. Por ello, es indispensable en la
liturgia marcar la diferencia entre profano y sagrado, es una
distinción no de forma, sino de doctrina: se tiene Luz o
no se la tiene, se destina al servicio de lo sagrado o no se lo
destina. Se es una creatura al servicio de lo sagrado o se es la
misma substancia divina. Al consagrar, se diferencia profano
de divino, criatura de divinidad, ser finito de ser infinito y se
coloca lo finito al servicio exclusivo del infinito. Por ello,
ninguna mano que no esté consagrada, no puede tocar las
santas especies.
LO PROFANO COMO DEMONÍACO. – Si
analizamos el término profano, vemos que puede sustentar
dos sentidos. Por un lado lo decimos de un ser finito para
fines pragmáticos, al servicio de los otros seres finitos; y por
otro lado puede tomarse como una idolatría, es decir, un
instrumento que está al servicio de las pasiones de los
hombres o de los demonios. Estamos ante otra causa que nos
impide comulgar con la mano: el acto idólatra. En este
sentido no existe nada más profano, ni más idolátrico que el
dinero.
SOBRAN EJEMPLOS. – Ahora miremos lo que
sucede en nuestras iglesias. En el momento del Ofertorio, los
fieles depositan su dinero en la colecta; es decir han tocado un
objeto idólatra. Es el dinero el ídolo de este mundo:
“Poderoso caballero es Don Dinero” afirmaba Quevedo; este
Don Dinero ha transitado por centenas de manos, ha
beneficiado prostituciones, abortos, robos, asesinatos,
mentiras, calumnias y toda la avaricia que lo rodea. Las
manos de los fieles han manipulado, a Don Dinero, a

Mammón y dichas mismas manos manipularán a Jesucristo,
sin mediar rito alguno de diferenciación entre Mammón y
Jesucristo. El sacerdote debe lavarse las manos luego de
recibir esta colecta, pero el simple cristiano con dicha mano,
contaminada de las peores idolatrías, corre a manosear y
ensuciar el cuerpo de Jesucristo. ¿Cómo podemos igualar con
esta mano a Jesucristo con Mammón? ¿Cómo podemos servir
de un mismo modo ritual a Jesucristo junto a Mammón?
¿Cómo podemos recibir en la mano a Jesucristo, luego de
acariciar a Mammón?
CONFUSIÓN PASTORAL. – Se afirma que el rito
ordinario impuesto en occidente, se ha realizado con fines
pastorales, entonces, ¿dónde está la pastoral de la comunión
que le haga ver a un simple cristiano la diferencia entre
Jesucristo y Mammón? ¿Dónde está la pastoral de la
comunión que le haga ver a un simple cristiano la diferencia
entre profano y sagrado? ¿Dónde está la pastoral de la
comunión que le haga ver a un simple cristiano la diferencia
entre ser finito y ser infinito? ¿Dónde está la pastoral que le
haga ver al cristiano que el dinero es el ídolo de este mundo y
de esta decadente civilización?
CUANDO LA EUCARISTÍA ES UN ÍDOLO. –
En otras palabras, si aplicamos estos principios ideológicos al
hecho de comulgar con la mano, oriundo de la ciega
desobediencia de los ideólogos postconciliares, vemos que es
hoy un profano acto de purificación, pues, como decían los
jesuitas que hemos leído, le hemos quitado lo sacro, le
agregamos lo secular y antropológico; y sobretodo, le sacamos
lo mágico, pero por sobretodas las cosas, lo tratamos con la
misma consideración de un simple ídolo, como lo es el dinero.
¡Realmente, es un rito brillante!
¿Acaso siguen creyendo que está mal lo que pide
Nuestra Señora?

VI
El Giro Antropológico

En

el capítulo primero, hablé de un apunte
mimeografiado durante el año 1969, es decir, cuando moría la
primavera del 60; el cual era apoyo del profesor en su cátedra
de dicho año sobre Introducción a la Teología; hoy leo en sus
amarillentas páginas:
...La Teología, si no quiere ser
inadecuada, tiene que ser antropocéntrica;
fundada en la Historia de la Salvación,
existencial, personalista, dialogal, comunitaria,
social; y volcada en las categorías dinámicas de
una visión evolutiva del mundo.

TEOLOGÍA INADECUADA. – Significa esto, que
hasta 1960 nos manejábamos con una teología inadecuada,
idéntica al carpintero que desea quitar un clavo con un
destornillador. Como ya hemos explicitado en dicho artículo,
la teología es un argumento y una prueba; si ya se probó y se
argumentó, ¿dónde está el destornillador para este clavo del
modernismo? Estamos aplicando la ideología del concilio
extramuros. Significa que hasta la convocatoria del Concilio
nos manejábamos en forma inadecuada, ahora, con el concilio
extramuros llega lo adecuado. Es un nuevo inicio dentro de la
Iglesia, el punto cero, el nuevo pentecostés, la nueva iglesia.
De todo el enunciado sobre las características de la
teología adecuada, solo desarrollaremos un tema, el giro
antropológico; pues cada palabra de los apuntes
mencionados, nos abre a una nueva veta dentro de la sucia
mineralogía de este carbón ideológico, solo apto para las
llamas. Veamos como se realiza el desarrollo de la nueva
teología adecuada y sobretodo deshelenizada según los hoy
amarillentos apuntes:
a) Antropocéntrica. – Lo que interesa
hoy a la humanidad es el hombre y su mundo
(Exposición 67). La centralidad del hombre, hoy,
es un signo de los tiempos. Responde a la nueva
imagen le la realidad que el hombre se ha
formado en los tiempos modernos.
Hecho el planteo, pasa a desarrollar las causas de
este giro antropológico:
En la antigüedad la visión era
cosmocéntrica (hasta el medioevo, Dante). El
hombre era considerado como un objeto entre los
objetos, como una cosa entre las cosas y hallaba
en la naturaleza su ubicación y su seguridad. La
ciencia se encargó le hacer estallar los límites
espaciales y temporales de esa Casa de la
Naturaleza en que habitaba el hombre, y éste se
sintió como perdido en su inmensa soledad

cósmica, se replegó sobre sí, se descubrió como
sujeto, como libertad, como conciencia
encarnada en el mundo, y comenzó a
interrogarse sobre el sentido de su existencia.
(Sin desconocer los méritos de Descartes,
Pascal... se debe a Kierkegaard un impulso
decisivo hacia esta actitud francamente
existencial). El hombre se ha vuelto centro de
perspectiva, punto de impacto en el que se
reflejan todos los existentes... en que son
comprendidos y entendidos (Dios mismo es
incluido en esta perspectiva). Todo lo vemos a
través del prisma del propio yo. Es una nueva
revolución copernicana, de la que era
imprescindible tomar conciencia, una nueva
estructura de pensamiento, de la que no
podíamos desentendernos.

PLANTEO POSITIVISTA. – Estos apuntes,
ingresan en un típico planteo positivista. Cuando se afirma:
“El hombre era considerado como un objeto entre los objetos,
como una cosa entre las cosas y hallaba en la naturaleza su
ubicación y su seguridad”, se afirma una inexactitud que
remata en una mentira.
EL EJEMPLO EGIPCIO. – Analicemos como
consideraban el cosmos los antiguos egipcios. El hombre no
era un objeto sino un ser integrado en un orden cósmico, el
cual abarcaba tanto lo sagrado como lo profano. El río Nilo, su

propio espacio geográfico, era una síntesis del espacio total en
el cual se integraba. Dicho espacio, poseía su contacto propio
con el mundo de la divinidad, era el Netcher, jerogífico cuyo
diseño se parece a una bandera. Dicho espacio era sagrado,
pues significaba el espacio de contacto entre el hombre y la
divinidad a la cual se integraba. Pero el hombre generaba
también su propio espacio para integrarse al espacio cósmico
o total, era el templo, un espacio en miniatura donde se
condensaba el espacio total. La arquitectura era una
construcción llena de significados, significados que se
demostraban socialmente por medio de ritos oriundos de una
antiquísima tradición. El Faraón como el hombre símbolo de
ese orden divino y humano unido sólidamente, intervenía en
su construcción. Si analizamos la misma estructura social
sobre la cual se basaba la sociedad del antiguo Egipto,
observamos que su cosmocentrismo es el espacio ordenado de
lo divino junto a lo profano.
EL EJEMPLO HEBREO. – Analicemos la
mentalidad hebrea de dicha época. Cuando Jacob sueña con
la escala que basada en la tierra remata en el cielo, afirma
asustado: ¡Qué temible es este lugar! ¡Esto no es otra cosa
sino la casa de Dios y la puerta del cielo! 39 Inmediatamente
erige un símbolo, indicando el punto de espacio que posee
contacto entre lo divino y lo natural, realizando ritos acordes
al espacio sagrado. Algo que no difiere mucho de la
mentalidad egipcia.
EL EJEMPLO DE MOISÉS. – Algo similar se
observa con Moisés al ver la zarza ardiente, cuando se
aproxima a ella se le dice: No te acerques aquí; quita las
sandalias de tus pies, porque el lugar en que estás es tierra
sagrada. 40 La zarza ardiendo es el Netcher egipcio que marca
el punto de contacto entre lo divino y lo humano, entre Dios y
Moisés, entre el significado natural y la existencia divina.
EL EJEMPLO DEL CÁNTICO DE LAS
CRIATURAS. – Lo mismo puede observarse del Cántico de
las Criaturas de San Francisco de Asís. El hombre es el medio
que enlaza todos los elementos creados, como una hermandad
dentro del cosmos, pues ya no está disociada, y lo eleva a lo
sagrado, a quien se alaba en unidad, en hermandad.
39 – Génesis 28,12.
40 – Éxodo, 3,5

¿CUÁNDO EL HOMBRE FUE OBJETO? –
Todo hombre en la antigüedad sabía perfectamente que no
era un objeto, basta leer cualquier escrito de cualquier época
antigua o medieval, para cerciorarse de esto. Baste con
preguntarse qué escrito posee la cosmovisión donde el
hombre es un objeto. Por su parte el cosmos, era algo seguro,
pues el hombre sabía qué lugar ocupaba en él, era un todo
ordenado, como lo puede demostrar cualquier cosmogonía
egipcia, o los distintos relatos de la creación que figuran en el
Antiguo Testamento, y me refiero no solo al Génesis, sino a
los salmos que hablan del orden cósmico.
EL EJEMPLO DEL ESPACIO-TIEMPO. – Otro
tanto dígase del tiempo. Los meses del año, reproducían el
misterio de la cosmogonía primordial del espacio ordenado,
como asimismo sobre el caótico mar primordial del Génesis
sobre el cual aletea el Espíritu de Dios. 41 El tiempo, para el
hombre antiguo resumía el ciclo de la vida y esta en unión con
la divinidad, por ello las distintas fiestas anuales. De esta
manera espacio y tiempo, eran la cruz del orden cósmico total
contactado con lo divino.
EL EJEMPLO DE JESUCRISTO. – Igualmente
acontece con Jesucristo, quien es señor de todo espacio, pues
se afirma:
Miren viene acompañado de nubes:
todo ojo le verá, hasta los que le traspasaron, y
por él harán duelo todas las razas de la tierra. Sí.
Amén. 42
Como asimismo es Señor de todo tiempo al decir:
Yo soy el Alfa y la Omega, ...Aquel que
es, que era y que va a venir, el Pantócrator
(Todopoderoso). 43
CRISTOCENTRISMO. – Esta cruz entre el
espacio y el tiempo, es el Cristocentrismo que excluye todo
antropocentrismo y encuadra el teocentrismo en su verdadera
dimensión, pues es Jesucristo quien entregará todo el cosmos
ordenado en la sangre de su Cruz al Padre, en el pléroma
41 – Génesis 1,2.
42 – Apocalipsis 1,7.
43 – Apocalipsis 1,8.

final.
Si el Faraón era el símbolo tanto divino como
humano de un orden único, ¿qué podemos decir de
Jesucristo, auténtica persona en sus dos naturalezas, tanto
divina como humana, pontífice máximo y mediador único
entre el Padre y la naturaleza del hombre?
LA MUERTE DE DIOS. – En cambio, cuando se
afirma en los apuntes que «la ciencia se encargó le hacer
estallar los límites espaciales y temporales de esa Casa de la
Naturaleza en que habitaba el hombre, y éste se sintió como
perdido en su inmensa soledad cósmica, se replegó sobre
sí, ...» salimos del mundo medieval y regresamos a nuestro
modernismo. Lo que ha estallado es la divinidad de Jesucristo
y con él, el Ser Divino, y junto con su estallido, sobreviene el
estallido del orden cósmico, el cual estaba unido al orden
divino. El hombre moderno, o más bien el científico, se
sienten como los burdos apuntes afirman, pues ha matado a
Dios en su estructura mental. Por ello tanto el tiempo como el
espacio no pueden encontrarse entre sí en orden alguno, pues
saliendo del conocimiento práctico que brinda la ciencia, no
existe cosmovisión alguna. Negado Jesucristo, se quita a Dios,
y se destruye el hombre.
BURDA GENERALIZACIÓN. – No se puede
generalizar tan burdamente. A partir de aquí, los apuntes
hacen una visión histórica desde el punto de vista
existencialista. No esperen que después de cuarenta años,
agradezca a Kierkegaard su existencialismo, sí agradezco a los
Santos Doctores de la Iglesia, tanto oriental como occidental,
por su auténtica actitud existencial, en una existencia de Fe,
asumida por las obras, el resto es miseria positivista e
idealista. ¿A quién pensaban que se refería Marx cuando
hablaba de la miseria de la filosofía?
¿TEOLOGÍA DE COPÉRNICO? – Los apuntes
tratan de llevarnos de una supuesta influencia sufrida por la
teología dentro de la visión cosmocéntrica, a una superadora
visión heliocéntrica del cosmos. En otras palabras, los
apuntes pretenden revisar todos los dogmas surgidos de la
«bruma del depósito» (así tratan estas amarillas páginas al
depósito de la fe), pues ya no vivimos en el cosmocentrismo,
sino en el heliocentrismo. Todavía hoy me pregunto, ¿qué

tiene que ver el misterio de la encarnación de Jesucristo, o
mejor dicho, que tiene que ver el cristocentrismo con la teoría
de Copérnico? Esto es puro disparate hecho cátedra.
EL CENTRO ES CRISTO. – Nuestra teología no
era teocéntrica, sino cristocéntrica, pues es el Logos quien
enseñó la Verdad al mundo y siendo cristocéntrica no puede
dejar de ser divina y humana; pues Jesucristo es el punto de
reunión del hombre y de su cosmos, en el cruce entre el
tiempo y el espacio total:
Para realizar el plan en la plenitud de
los tiempos y hacer que todo tenga a Cristo por
Cabeza, lo que está en los cielos y lo que está en la
tierra. 44
TEOLOGÍA EGOCÉNTRICA. – Para un
cristiano, no existe teología teocéntrica ni antropocéntrica,
sino cristocéntrica. En cambio la teología de los apuntes busca
salir de la supuesta visión teocéntrica medieval, para
desembarcar en la visión antropocéntrica modernista y en
este antropocentrismo abrir la puerta al egocentrismo.
En síntesis, se busca que la Teología dé el famoso
giro antropológico. Las implicancias de este giro afectan la
esencia misma de la Fe. Si la Teología era el argumento de las
cosas que no se ven 45, ahora es el argumento del hombre y ad
hominem, ya no importan tanto las cosas que no se ven, pues
se le acomodan. El antropologismo, es base inequívoca del
relativismo, que le es implícito.
ERRÓNEO PLANTEO HISTÓRICO. – El
planteo histórico, como vimos es erróneo. ¿Acaso se puede
juzgar una época histórica con la mentalidad de otra? ¿Acaso
se puede juzgar el medioevo o la cultura cristiana, con la
mentalidad del modernismo? ¿Quién se cree que es el hombre
moderno para juzgar otras épocas históricas?
FALTA DE OBJETIVIDAD MODERNA. – La
soberbia del modernista, trastabilla no en su afán por
imponer su visión al resto de la historia, sino en su total falta
de objetividad, en su parcialidad y en su síntesis altamente
44 – Efesios 1,10.
45 – Cfr. Hebreos 11,1.

subjetiva; por ello reproduzco la conclusión de catedrático
Jacques Heers en su obra La invención de la Edad Media,
cuestionando la ideología modernista con la que se mide en
este caso, el pasado medieval:
¿Qué hacer con esa Edad Media tan
molesta cuyo inicio y cuyo final nadie se atreve a
fijar de forma razonable? ¿Qué debemos hacer
con esa imagen abstracta, imprecisa, nacida de
un consenso cómplice, fortificado por las
rutinas? He aquí, y eso lo olvidamos demasiado a
menudo, un período que, incluso reducido por
arriba y por abajo, se extiende a lo largo de
varios siglos, a lo largo de casi o de más de un
milenio. ¿Cómo podemos entonces justificar esa
costumbre detestable, sostenida sin duda por el
gusto por lo fácil y por asombrosas perezas de
espíritu, que consiste en incluirlo todo en un solo
bloque y en caracterizar constantemente como
medieval cualquier cosa, sin matices, sin esbozos
de distinciones, sin tener cuidado en situar los
hechos un poco mejor en el tiempo? Las alusiones
o referencias a la Edad Media, lanzadas sin
precisar nada, salpican no obstante numerosos
discursos y escritos. Día tras día, libro tras libro,
leemos, de la pluma de autores llegados de
horizontes diversos, fórmulas del tipo de «en la
Edad Media» o «en la época medieval»; ¡y no
hablemos de las civilizaciones, de las
mentalidades
o
de
las
espiritualidades
medievales! Todas ellas son fórmulas vagas,
desprovistas de todo significado. ¿De quién o de
qué queremos hablar? ¿De los tiempos de
Meroveo, de Hugo Capeto, de Juana de Arco o de
los primeros Médicis? ¿Qué imágenes se les
pasan por la cabeza a los autores y lectores
familiarizados con esas negligencias, signos del
rechazo por conocer y profundizar? ¿Las de los
reyezuelos holgazanes sobre sus carros tirados
por bueyes o las de las cortes principescas de los
Valois? ¿Las de los campos labrados con la
azada, desbrozados a duras penas en desiertos
hostiles o, seiscientos o setecientos años más

tarde, las de las grandes propiedades inglesas,
modelos de una gestión programada para
producir un alto rendimiento?
»¿Y qué decir de ese hombre medieval
tan bien caracterizado, que responde, me
imagino, a ciertos trazos precisos, como si fuera
de otra raza? Hallamos al hombre medieval a
cada paso en gran número de discursos, pero
dichoso el que tenga la menor idea de lo que
realmente fue: una abstracción, una forma de
hablar, y nada más... Evidentemente, nadie se
arriesgaría a enunciar una sola característica
común aunque sólo sea referente a un aspecto
(formas de vida, vestimenta, vivienda, actitudes
mentales y espirituales) para generaciones tan
alejadas las unas de las otras, separadas por
cientos de años. Esto lo sabe todo el mundo
perfectamente, pero se olvida con facilidad: las
palabras proceden de ellas mismas, se acomodan
a todo, y cultivan la noción naturalmente ficticia
de «edad media» tomada como un conjunto, sin
matices, sin acordarse de las evoluciones.
¡Todavía se puede hablar mucho del hombre
medieval!
»Esas facilidades de escritura y esos
rechazos a hacer distinciones no se aceptan
siempre. Hace ya cierto tiempo que los
historiadores de oficio han tomado conciencia de
que esa Edad Media no se podía considerar como
un todo y de que la más mínima reverencia hacia
nuestro pasado consistía en no confundirlo todo
de una forma tan descarada, en no abarcarlo
todo con una sola mirada que no tuviera en
cuenta las diferencias y originalidades. Esos
autores han propuesto romper el bloque
cronológico y hablan de la «alta» y de la «baja»
Edad Media con, entre ambas, una Edad Media
que se quiere «clásica». Pero aquí se nos
plantean los mismos problemas, aunque sólo sea
para fijar los límites entre esos tres períodos de
nueva creación.

»De hecho, el rigor, o el simple sentido
común, exigen rechazar los mitos, las
generalizaciones y las ambigüedades. La Edad
Media no puede, en ningún caso, concebirse
como una realidad. Esa es una verdad que
deberíamos tener en cuenta siempre y
deberíamos imponer algunas reglas para todos
los discursos: deberíamos sobre todo evitar ese
adjetivo medieval, indefendible puesto que
estrictamente no significa nada; deberíamos
utilizar la denominación de Edad Media por
pura comodidad, pero sin llenarla de un
significado cualquiera y solamente para indicar,
de una forma muy aproximativa, dónde se sitúa
un determinado asunto en un discurso que
abarca un período muy amplio. Lo ideal sería,
con riesgo incluso de sobrecargar la frase,
precisar, datar lo mejor posible, dentro de unos
decenios si es posible, y, de esa forma, situar el
tema del que hablamos más que lanzar al aire
abstracciones vacías de significado. 46
Si hablar de edad media, resulta tan complejo,
¡cuánto más complejo es unir concepción antigua con
medioevo!, nada más que para hacerlo como antítesis ante la
concepción del modernismo.
CAMINO NUEVO, NO, INVERSO. – Siguiendo
el planteo modernista, se preguntarán los apuntes:
Pero, ¿es posible una Teología
Antropocéntrica? ¿No hay contradicción?
»Digamos, en síntesis, que la Teología
debe seguir siendo Ciencia de Dios, pero desde el
hombre, y para el hombre, que es el lugar de su
revelación.
»Por de pronto Dios se revela en el
hombre, hecho a su imagen y semejanza. Pero la
imagen perfecta del Padre es Cristo, la forma
humana de Dios, su perfecta traducción a
nosotros.
De
modo
que
haciendo
46 – Jacques Heers. – La Invención de la Edad Media. Conclusión: el «hombre
medieval», una utopía.

ANTROPOLOGÍA, a la luz le la fe, hacemos
CRISTOLOGÍA, y, por eso mismo, TEOLOGÍA.

DIFERENCIAR
CONTENIDO
DE
ENSEÑANZA. – Antes de dar una respuesta a estas
amarillas páginas de los apuntes, conviene distinguir dos
cosas: La teología por un lado y la enseñanza de la teología
por otro. La teología es una argumentación y prueba racional
de la Fe, responde a lo que San Marcos llama La Buena
Nueva o el evangelio (euaggelion); esta teología debe
diferenciarse de su enseñanza. Una cosa es proclamar
(kerussw) el evangelio, de donde proviene el kerygma y otra
cosa es enseñarlo (didaskw), de donde proviene la didaskalia.
Esto nos lleva a considerar la enseñanza o didaskalia centrada
en el hombre, esto es, la enseñanza es antropocéntrica, pues
sigue sus propios principios. Esta enseñanza va sujeta al
discípulo y no evade las leyes de la enseñanza en general, es
decir, implica un método, el cual cambia con las épocas, con
los discípulos y con las circunstancias personales. Aquí está la
confusión: Tomar el depósito o su razonamiento teológico por
el método de enseñanza. Lo que puede cambiar es la forma de
enseñanza, no el contenido de la enseñanza y mucho menos el
depósito. La didaskalia debe existir, pues el cristiano es un
iniciado en los misterios. No se puede ser cristiano sin
iniciación, sin enseñanza, sin didaskalia. El cristianismo
católico, siempre ha sido iniciático y mistérico. No es lo
mismo enseñar a un niño que a un adulto. En cambio, ¿el
evangelio, o su argumentación, puede ser antropocéntrica?
LAS TINIEBLAS DE OCCIDENTE. – Es el
modernismo la antesala de las tinieblas occidentales, puesto
que occidente es el lugar por donde se oculta el sol del viejo
día. Decir que la cultura es occidental, suena muchas veces a
cultura en decadencia, pues es occidente el inicio de las
tinieblas nocturnas. No saber distinguir entre teología y
enseñanza de la teología, no solo es un grave error, sino una

supuesta ingenuidad. Bien saben quienes dicen que la teología
debe ser antropocéntrica, que la hipóstasis teológica es la Fe,
por lo tanto es imposible modificarla en su substancia; pero si
decimos que debe ser antropológica, podemos forzarla a
ciertos cambios, como veremos más adelante, cuando sigamos
hojeando estas páginas amarillas de nuestros apuntes
teológicos de 1969. El error no es ingenuo es realmente
tendencioso y esto es así, puesto que al plantear un giro
antropológico, en realidad planteamos un giro de fe. No es
importante para un modernista el giro antropológico, sino lo
que lleva implícito, el giro al relativismo, meta y llegada de
todo este planteo.
LA CRISTOLOGÍA LO ES TODO. – Así hemos
llegado al punto final del giro al antropocentrismo, desde el
bárbaro medievalismo, enunciado por el culto positivismo, al
antropocentrismo de la nueva civilización moderna, culmen y
meta de la humanidad. Pero si en vez de decir que haciendo
antropología, hacemos cristología, pues hacemos teología;
¿por qué no decimos que al hacer teología hacemos
necesariamente cristología y por ende no descartamos la
antropología? El orden de los factores, mis buenos positivistas
acuñados como teólogos, aquí, ¿altera el producto, de acuerdo
a vuestra implacable lógica cuántica?
Es la teología positivista o filopositivista, un
verdadero desorden, que en nada conjuga con la lógica
helénica, por más platonismo que como buenos bebés
pretendan mamar.
Al respecto afirma Alejandro Villalmonte al hablar
de la Teología de Duns Scoto:
Nuestra teología tiene una estructura
epistemológica triangular, donde Dios, Cristo,
hombre forman los lados. Para una valoración
axiológica queda claro que existe una jerarquía
de valores. Pero funcionalmente los tres lados del
triángulo son igualmente necesarios para hacer
una labor teológica completa. 47
No se puede descartar ningún lado, caso contrario
se destruye la visión de conjunto. Si se parte de la
antropología para llegar en última instancia a la teología,
47 – Alejandro Villalmonte.- Revista Naturaleza y Gracia, Vol. XLI.-1994.

estamos vaciando la teología de contenidos, esto es lo que
percibimos al escuchar los predicadores de esta nueva
generación: Parecen poseer una pésima preparación
profesional. Una teología tendiendo a la antropología, vivirá
en él límite entre luz y tinieblas, como también afirma
Alejandro Villalmonte:
Una teología de talante y pretensiones
antropocéntricas se despliega de continuo en
temas fronterizos entre la razón y la fe. Digamos
entre filosofía y teología, cultura profana,
cultura religiosa. 48
SIGNO ANTROPOCÉNTRICO. – Hasta aquí,
exponemos esta muestra de la base teológica del
antropocentrismo, la cual rematará en lo que hoy es visible en
nuestras iglesias. Comulgar con la mano, es la parte visible de
este témpano de hielo, pero dicho témpano teológico posee
una base oculta de la cual no se habla. Un modus operandi
como es este supuesto rito de comunión, implica una base
oculta bajo las tinieblas del mar profundo, como un camino
hacia el abismo. Si el rito cambia, es porque la teología ha
cambiado, y es porque la Fe se ha modificado. Fe, teología y
ritos van sólidamente unidos en una misma naturaleza de
vida, cuando uno de ellos cambia, el resto también lo hace,
aunque se le diga a los ignorantes, que todo sigue igual.
CRISTO SE ANONADA Y EL HOMBRE SE
EXALTA. – Mientras el Logos, Hijo eterno del Padre, se
anonadó (etapeinwsen) a sí mismo 49 primero para hacerse
hombre como nosotros y luego, a pesar de ser exaltado por el
Padre, vuelve a anonadarse para hacerse comida; nosotros,
con el brillante giro antropológico modernista nos exaltamos
dos veces en la comunión:
Primero nos quedamos de pie, como el concertado
encuentro de dos iguales y,
segundo lo manoseamos con nuestra sucias manos
profanas y lo comemos como se hace con un pan cualquiera.
Son los ritos, la clara cara de lo que se piensa. Son las modas
48 – Ibídem.
49 – Cfr. Filipenses 2,8.

la cara de lo que se es. Lex orandi, lex credendi o si lo
prefieres:
Dime como comulgas y te diré en lo que
crees.

V
El Giro Histórico

Si

la teología se centra sobre el hombre, es
inevitable que se produzca un giro hacia la historia. Los
positivistas cuando analizan la iglesia, la conciben centrada en
un teocentrismo anacrónico y basada en una tradición
vetusta.
LA IGLESIA OBSCURANTISTA. – Es la Iglesia
del medioevo obscurantista; por consiguiente, la edad
moderna debe ingresar en la Iglesia para liberarla con su
cuota de libertades e iluminarla con el perfil científico. Fe y
ciencia, o dicho de otro modo, la fe debe ser iluminada por la
ciencia, para erradicar la superstición.
LA FOBIA MÍSTICA. – Esta es la causa por la
cual, todo fenómeno místico es odiado dentro de ciertos
ambientes. Algunos manipulan cierta prudencia milenaria
para negar los fenómenos místicos; pero existe en el
subconsciente de muchos, esta fobia mística, producto del
afán científico. Dicha fobia desemboca en dos canales, ambos
muy peligrosos.
El primero es una tendencia que busca la
anulación de todo hecho presuntamente místico, para
guardarlo siempre bajo la alfombra; pues la iglesia nueva y
moderna lo considera una basura mítica que debe esconderse.
Son aquellos que confunden hecho místico con hecho mítico.
El segundo fenómeno, es la payasada de un
supuesto misticismo, provocado por el hombre
mismo y llamado 'carisma', el cual se compone de una
receta de bailoteos, gritos, gesticulaciones, discursos en
glosolalia, estrepitosas caídas, en fin, una actitud que se
aproxima, no a lo místico, sino a las típicas acciones

dionisíacas de la edad antigua. Son aquellos que confunden
hecho místico con arrebato y frenesí.
PARADOJA MODERNISTA. – Como es la
costumbre, cuando alguien se aleja de la verdad, cae en la
ridiculez, y es curioso observar, que este modernismo
liberador de supersticiones, lo único que hace es favorecerlas.
Por consiguiente, nadie debe extrañarse, que el ímpetu
dionisíaco haya resucitado de la ruina pagana. Siempre el
modernismo ha sido una paradoja.
EL ARQUEOLOGISMO. – De este modo, Dios
fue suplantado por el hombre, por su mundo y por sus
problemas y la Tradición fue suplantada por la historia
científica. Esta es la causa por la cual, esta tendencia
positivista se basa en arqueologismos.
Es el dato arqueológico, en la actualidad, una
certeza científica, comprobada por monumentos y
documentos, que viene en auxilio de una tradición mal vista y
despreciada. De este postulado positivista, surgirá el segundo
movimiento de la teología, el giro histórico. No hacer
teología, pero sí hacer historia.
Frente a este planteo observemos como reaccionan
las amarillentas páginas de mis apuntes del año 1969 sobre la
teología, al indicar la segunda cualidad que debe poseer una
teología adecuada a nuestros tiempos:
Fundada en la HISTORIA DE LA
SALVACIÓN. El Cristianismo es una Historia (no
un código, ni un catecismo)

EL HISTORICISMO. – He aquí el segundo
postulado categórico de la neoteología modernista.
Nuevamente los apuntes transitan el camino de la negación.
No es esto no es aquello, no es un código, no es un catecismo,

no es..., no es..., , como si nos dijera: usemos de una vez por
todas el método positivista para la teología...
Veamos lo que se opinaba sobre el método histórico
una década anterior a los años de plomo, allá por los
tradicionales años de la década del 50:
Existe, además, un falso Historicismo
que, al admitir tan sólo los acontecimientos de la
vida humana, tanto en el campo de la filosofía
como en el de los dogmas cristianos destruye los
fundamentos de toda verdad y ley absoluta. 50
DOS DÉCADAS EN PUGNA. – Es la
contradicción entre una década, la del 50 y la década
siguiente. Pero ya un año antes de leer estos apuntes, el Papa
Paulo VI en el discurso del 3 de abril de 1968, afirmaba:
Este fenómeno (el historicismo) invade
también el campo religioso, al cual muchos
quisieran someter a una revisión radical,
intentando despojarlo de aquellos dogmas, es
decir, de aquellas enseñanzas que parecen
anticuadas y superadas por el progreso científico
y que resultan incomprensibles para el
pensamiento moderno En la tentativa de conferir
a la religión católica una expresión más
adecuada a1 lenguaje y a la mentalidad común,
es decir, de “aggiornare” la enseñanza religiosa,
se trastorna a menudo por desgracia su realidad
íntima y se busca el modo de hacerla
“comprensible” cambiando ante todo las
fórmulas con que la Iglesia maestra la ha
revestido y por así decir sellado para que a
través de los siglos conservase celosamente su
identidad, y alterando luego el contenido mismo
de la doctrina tradicional, sometiéndola a la ley
dominante del historicismo transformador. De
este modo, la palabra de Cristo no es ya la
verdad, que no cambia y que permanece siempre
idéntica e igual a si misma, siempre viva,
siempre fecunda. siempre luminosa, si bien con
frecuencia superior a nuestra comprensión
50 ---Pío XII.-Carta Encíclica Humani Generis, 3.

racional. La palabra de Cristo se ve reducida a
una verdad parcial, como las demás, que la
mente mide y modela dentro de sus propios
límites, pronta a darle en la generación sucesiva
una expresión diversa, según un libre examen
que la despoja de toda autoridad objetiva y
trascendente.
¿LA FE ES HISTORIA? – Así, la ideología del 68,
se enfrentaba radicalmente con la década del 50. ¿A quién le
hacemos caso, al tradicionalismo de los 50 o a la ideología de
fines de los 60? Vayamos entonces al Capítulo XI de la Carta a
los Hebreos y hagámonos la pregunta: ¿Afirma el historicismo
la carta a los Hebreos? Vimos en el Capítulo I, que la Fe
genera un argumento, y por esta Fe y su argumentación
fueron alabados los mayores los presbuteroi. ¿Quiénes son
los mayores? Aquellos que han hecho la historia, por ello la
carta se detendrá a explayar la historia de la Fe, iniciándose
desde Abel, hasta hacer una simple mención de Gedeón,
Barac, Sansón, Jefté, David, Samuel y los profetas. Luego por
la Fe se dieron los testimonios heroicos que expondrá hasta
finalizar el capítulo undécimo. Entonces, ¿es la teología una
Historia? ¿Es una argumentación de la Fe, la Historia? ¿O es
la argumentación la que nos empuja a realizar la Historia?
¿Es la fe el opio de la Historia o es lo que nos impulsa, como
dicen los revolucionarios de izquierda, a hacer la Historia?
LA FE COMO HIPÓSTASIS. – Decía el judío
bautizado luterano, Carl Marx, que no le importaba explicar el
mundo sino construirlo, teoría ésta con la que muchos han
intentado blanquear sus puntos de vista. ¿La carta a los
Hebreos explica que la Fe es historia o intenta construir la
historia por la Fe? Es evidente que afirma que por la Fe se
hizo todo lo destacable, por la argumentación de la Fe fueron
alabados los presbuteroi. Fueron alabados por la Fe,
entonces la Historia es una ejemplaridad, y la ejemplaridad
no es la Fe, la cual, como ya expusimos en el primer capítulo,
es una hipóstasis, como tampoco es su argumentación. Las
operaciones, es decir la historia, forman parte de la Fe, son de
su misma naturaleza, pero una cosa es la argumentación y
otra cosa la historia; una cosa es la prueba, otra cosa el
acontecimiento histórico. Nuevamente con los apuntes
ingresamos en el desorden modernista.

LA HISTORIA COMO PROCESIÓN. – Si hemos
detallado que la Fe es una hipóstasis, la Historia es en
cambio, la procesión de dicha hipóstasis. Los hombres actúan
de acuerdo a lo que creen. Esta procesión histórica se
materializa en el tiempo y en el espacio de acuerdo a la forma
que dicha hipóstasis genera, es decir, son las organizaciones
del hombre las que logran esa procesión; en otras palabras, el
ser humano actúa según lo que cree y lo hace de acuerdo a lo
que tiene en su tiempo y en su espacio.
EL ARQUEOLOGISMO SUPLANTA LA
TRADICIÓN. – Es la ideología del concilio extramuros el
resultado del modernismo de nuestros días, con su único
proceso
de
secularización
y
desacralización.
La
desobediencia inicial de tomar la hostia con la mano, no podía
ser impuesta sin hurgar en el pasado un hecho que pueda
pasarla por tradición. Este fenómeno de bucear el pasado, es
el arqueologismo y es la arqueología un producto del
modernismo. Se debe cuidar de no confundir arqueología con
tradición, error que se cometió al permitir la desobediencia
inicial de tomar el cuerpo de Cristo con la mano. Con la
arqueología se buscó cubrir la falta de Tradición. Por ello los
arqueólogos de la liturgia hallaron esta vibrante cita:
Cuando te acerques (se entiende a
recibir la comunión), no lo hagas con las palmas
de las manos extendidas ni con los dedos
separados, sino haciendo de tu mano izquierda
como un trono para tu derecha, que ha de recibir
al Rey, y luego con la palma de la mano forma
un recipiente, recoge el cuerpo del Señor y di
“Amén”. 51
¿Y LA CRÍTICA TEXTUAL? – Aquí, los
ideólogos olvidaron hacer la crítica textual, a pesar de lo
afecto que son a ella, pues el texto continúa diciendo:
En seguida, santifica con todo cuidado
tus ojos con el contacto del sagrado Cuerpo y
súmele, pero ten cuidado que no se te caiga
nada; pues lo que se te cayese, lo perderás como
de los propios miembros. Dime: si alguno te
hubiera dado polvos de oro, ¿no lo guardarías
51 – SAN CIRILO DE JERUSALÉN, Catequesis Mystagogicas, v. 21.

con todo esmero y tendrías cuidado de que no se
te cayese ni perdiese nada? Y ¿no debes cuidar
con mucho mayor esmero que no se te caiga ni
una miga de lo que es más valioso que el oro y las
perlas preciosas? 52
¿Qué es esto de santificar los ojos con el contacto del
sagrado Cuerpo? Para poder entenderlo continuemos con la
lectura del texto, donde leemos lo siguiente:
Después de haber comulgado con el
cuerpo de Cristo acércate a la copa de la sangre.
No extendiendo las manos sino inclinado y con
gesto de adoración y respeto, diciendo: “Amén”,
santifícate recibiendo la sangre de Cristo.
Cuando todavía tus labios estén húmedos, tócalos
con las manos y santifica tus ojos, la frente y los
demás sentidos.
»Después, escuchando la oración, da
gracias a Dios que te ha hecho digno de tan
grandes misterios. 53
COMULGUEMOS COMO LOS GATOS. – Para
pasar a limpio este hermoso texto, digamos que luego de
beber el cáliz con tanta devoción, se toma saliva de los labios
para humedecer ojos, frente y demás sentidos, ¿qué
sentido falta?. Tocó la frente por el pensamiento, recibió el
pan en la mano, ergo tenemos el tacto, se llevó el pan y el vino
a la boca, ergo santificó el gusto, humedeció los ojos por la
vista, por lo tanto falta la nariz y las orejas, que vienen a ser
«los demás sentidos» aludidos. Si este es el texto en el que se
basa esta moda arqueológica, sería bueno que la hagan
completa. Tomen todo con las manos, como se explicita en el
texto, y enseñen a humedecer los sentidos, ¿qué esperan?
Esto me recuerda las acciones de los gatos cuando terminan
de comer, se lavan con saliva toda la cara, tal cual lo explica el
texto citado. Esto de humedecerse, ¿no es una imbecilidad
puesta a la par de comulgar con las manos? ¿Por qué esta
jerarquía, que dice tolerar una desobediencia inicial, permite
un arqueologismo y no promueve el otro? Si comulgar con la
mano es tan importante, también debe serlo el humedecer
52 – Ibídem.
53 – SAN CIRILO DE JERUSALÉN, Catequesis Mystagogicas, v, 22.

frente, nariz, ojos y orejas, puesto que concluye el texto
diciendo:
Conserva
incontaminadas
estas
tradiciones, y manténganse ustedes mismos sin
tropiezos. 54
TEXTO EXPÚREO. – ¿Escribió esta ridiculez San
Cirilo de Jerusalén? o es un agregado que hizo tal vez su
sucesor, como el Patriarca Juan, con esta supuesta tradición
irreverente de santificar los ojos, la frente, la nariz y orejas,
con saliva luego de tomar contacto con el sagrado cuerpo y
sangre? ¿No estaremos ante un texto corrupto? Por ello,
afirma el Dr. Leclerq, que en la correspondencia de San
Epifanio, de San Jerónimo y de San Agustín, se presenta a
este Patriarca Juan como de dudosa ortodoxia. ¿Acaso puede
ser este un texto patrístico para implantar desde la
clandestinidad una moda? Para aquellos que critiquen el
término moda, reitero nuevamente que es el calificativo que
mejor la define, pues no nace de Dios ni del respeto al Cuerpo
de Cristo, sino del afán de complacer al hombre en un modus
operandi.
¿Qué dice el sentido común, ante un caso como este,
donde nos encontramos con una tradición en pugna con un
escrito, que pretende ser tradicional? Afirma Hilaire Belloc al
respecto, cuando fijaba las bases de un buen criterio histórico:
«La evidencia sobre la cual descansa
nuestra Conclusión Histórica debe incluir mucho
más que simples documentos. Mucho más que
documentos testimoniales. Debido a ello
recurriremos a la tradición y al sentido común.
»La tradición considerada como uno de
los fundamentos para la historia, posee la
ventaja de la sinceridad y de la generalidad. Un
hombre o un grupo de ellos podrán aceptar una
falsedad, mas hay que dar por sentado lo que
toda una comunidad de testigos afirma. El
tiempo reforma la imagen o la representación
que nos hacemos de una cosa, mas esta
representación no es intencionalmente falsa
como puede serlo un documento.
54 – Ibídem v.23.

»Las memorias que pasan de una
generación a otra tienen, desde luego, tendencia
a deformarse, y si se redactan mucho tiempo
después que los hechos han sucedido, a menudo
contienen los elementos falsos característicos de
las leyendas. Mas, por otra parte, la tradición es
sincera (a la inversa del documento redactado
por un testigo que a menudo no lo es) y tiene una
base amplia. Una y otra vez el erudito cuyo
conocimiento se basa en e1 testimonio aportado
por documentos, ha ridiculizado una tradición, y
sin embargo, descubrimientos posteriores
confirmaban que esa tradición respondía a la
verdad.» 55
Por consiguiente concluimos, sobre el supuesto
texto de San Cirilo de Jerusalén, donde no hallamos el
resultado de nuestra Tradición ni el correspondiente sentido
común; por ello nos preguntamos, cuando se dan estos casos,
donde una tradición centenaria colisiona con un texto escrito,
¿quién prevalece? Entre una afirmación escrita, comulgar con
la mano para luego actuar como los gatos, y una costumbre
centenaria, comulgar en la boca, ¿quién da certeza? El sentido
común nos dice, que una costumbre centenaria, posee más
certeza que un simple texto escrito; pues es más fácil que el
redactor de dicho texto se haya equivocado, o que el texto sea
corrupto, que miles de cristianos hayan errado por tanto
tiempo, al seguir la Tradición. Esto no es un dogma, esto es
sensatez simple y llana. Esto es arrojar por tierra las
invenciones iluministas de los arqueólogos con ropaje de
teólogos.
Ahora bien, también se puede comparar a la
Tradición con el crecimiento del cuerpo humano. Afirmaba
San Pablo a los Corintios:
Cuando yo era niño, hablaba como
niño, pensaba como niño, razonaba como niño.
Al hacerme hombre, dejé todas las cosas de niño.
56

Es la Tradición el pasar de una infancia a una
55 – Hilaire Belloc.- La Crisis de Nuestra Civilización, Pág 27 y 28.
56 – 1 Corintios, 13,11.

madurez. No es sensato regresar hacia aquello que por alguna
razón se dejó de lado. Concretamente, si se abandonó el hecho
de comulgar con la mano, pues era peligroso, engorroso, y
mostraba todos los defectos que en esta serie detallamos, ¿por
qué motivo el cristiano adulto debe dar un salto hacia la
infancia?
¡Oh insensatos gálatas! ¿Quién los
fascinó...? ... ¿Tan insensatos sois? Comenzando
por espíritu, ¿termináis ahora en carne? ¿Habéis
pasado en vano por tales experiencias? ¡Pues
bien en vano sería! 57

57 – Gálatas 3,1-4.

VI
¿Evolución del Dogma o el Dogma de la
Evolución?

Así llegamos al broche de oro, de todos nuestros
capítulos: la evolución. Desde Plotino y Proclo en continuidad
hasta el inefable Theilard de Chardin, o Telar Chardón, como
jocosamente lo llamaba el Padre Castellani, ha sido la
evolución, una bandera de continuidad esotérica a lo largo de
los tiempos, por cuyo motivo, pontifican nuestros apuntes de
Introducción a la Teología de 1969, a los que hice referencia
en mis capítulos anteriores:
Por último, hoy no se puede desconocer
la dimensión del tiempo, el carácter evolutivo del
universo y en forma especial de los seres
vivientes, sin excluir el hombre. Hubo una
evolución, y la evolución continúa, es decir,
el mundo y la humanidad están en marcha
hacia un futuro tan misterioso como el
punto le partida. La Teología tiene que asumir
esta perspectiva evolucionista.

EL DOGMA EVOLUTIVO. – Es innegable el acto
de fe en la evolución realizada por los apuntes, no como una
posibilidad o conjetura cierta, sino como un dogma, por ello
afirman sin discusión ni dudas de ningún tipo, que “hubo una
evolución”. Veamos lo que se enseñaba en los viejos años de
barroquismo eclesial:
Por todas estas razones, el Magisterio
de la Iglesia no prohíbe el que —según el estado
actual de las ciencias y la teología— en las
investigaciones y disputas, entre los hombres
más competentes de entrambos campos, sea
objeto de estudio la doctrina del evolucionismo,
en cuanto busca el origen del cuerpo humano en
una materia viva preexistente —pero la fe
católica manda defender que las almas son
creadas inmediatamente por Dios— 58
EVOLUCIÓN CONTINUA. – Pero los apuntes
van más lejos que los barrocos años de la década del 50, y así
hallamos lo peor, pues afirman decididamente: “la evolución
continúa”, me pregunto cómo lo sabe el profesor, y sobretodo
qué tipo de demostración usó al respecto; pues no conozco
ninguna, sí conozco conjeturas e hipótesis, pero no se puede
prestar fe a una hipótesis dentro del campo fenomenológico.
EVOLUCIÓN SIN PRUEBAS. – Si la evolución
continúa, es porque la hallamos dentro de la historia. A un
modernista no se le puede escapar este detalle. Acontece que
la historia es una idea abstracta, y como tal no evoluciona,
pues ninguna idea evoluciona. Las ideas son inmutables. Dos
más dos son cuatro, ahora, en el período precámbrico y
dentro de posibles millones de años.
Si nos referimos al género humano, nadie puede
demostrar dentro de la historia propiamente dicha, que haya
evolucionado.
Si nos referimos a la acción del hombre, dentro del
período histórico, no hallamos ninguna evolución.
Entonces, ¿qué es lo que induce a los hombres,
pensar que en la historia propiamente dicha, exista una
evolución en el género humano?
58 – Pío XII.- Carta Encíclica Humani Generis, 29.

¿EVOLUCIONÓ LA INTELIGENCIA? – Si bien
nadie puede afirmar con elementos concretos una evolución
del organismo humano dentro de la historia, sí se puede
afirmar que se dan cambios en la vida social de la humanidad.
Encontramos un cambio en el fruto de su inteligencia, es
decir, una acumulación del conocimiento respecto al orden
práctico, sobre la ciencia o la técnica. Este conocimiento se da
por acumulación y se transmite por tradición. Tanto la
acumulación como la tradición, nada tienen que ver con la
evolución.
¿EVOLUCIONÓ LA VOLUNTAD? – En cuanto a
la acción del género humano, la misma se ajusta por su
voluntad, la cual no se acumula ni se transmite por tradición.
El fruto de la voluntad, las obras materiales, pueden
perfeccionarse y adaptarse de acuerdo con los tiempos y las
épocas, como vemos, tampoco existe evolución en la voluntad.
HISTORIA SIN EVOLUCIÓN. – Sintetizamos
afirmando que el conocimiento científico y técnico se acumula
con el tiempo y las obras materiales del hombre hacen otro
tanto, esto no puede inducir a que exista una evolución
humana dentro de la historia.
EL LOGOS ENCARNADO, SIN EVOLUCIÓN.
– Observemos que la voluntad moral del hombre no ha
variado. Esta es la causa por la cual el Logos del Padre se
encarnó. Por su encarnación se comenzaron a dar en la
historia hechos divinos. Estos hechos nacidos de las dos
naturalezas de Jesucristo, dieron un hecho divino que persiste
en el tiempo, pues todo lo que Dios hace es inmutable y
persistente.
ANÁMNESIS Y PROLEPSIS. – Mientras el
hombre es inmanente al tiempo, Dios lo trasciende
plenamente. Como el tiempo en el accionar humano pasa, los
hechos divinos, por su trascendencia, persisten en él como
anámnesis, de los cuales los misterios divinos son un claro
ejemplo, y al mismo tiempo, los hechos humanos acoplados a
los acontecimientos divinos, poseen una prolepsis, una
expectación futura que ya se comienza a dar en la realidad.
EVOLUCIÓN INÚTIL. – La sinergia de la acción
humana junto a la acción divina, eleva cualitativamente la
acción del hombre, el cual no necesita en absoluto de ninguna

evolución. Los hechos humanos, son en sí mismos
intrascendentes e inmanentes; para salir de esta mediocridad,
se requiere unirse al hecho divino, a Jesucristo mismo. Como
podemos observar, los apuntes desvarían toda concepción
católica e inducen al esoterismo.
OTRA IMBECILIDAD. – Por último son burdas
las afirmaciones que le siguen: “el mundo y la humanidad
están en marcha hacia un futuro tan misterioso como el
punto le partida”. Un cristiano no puede decir semejante
imbecilidad. Esta es la causa por la cual en los viejos años de
la década del cincuenta se enseñaba:
Dando una mirada al mundo moderno,
que se halla fuera del redil de Cristo, fácilmente
se descubren las principales direcciones que
siguen los doctos. Algunos admiten de hecho, sin
discreción y sin prudencia, el sistema
evolucionista, aunque ni en el mismo campo de
las ciencias naturales ha sido probado como
indiscutible, y pretenden que hay que extenderlo
al origen de todas las cosas, y con temeridad
sostienen la hipótesis monista y panteísta de un
mundo sujeto a perpetua evolución. Hipótesis, de
que se valen bien los comunistas para defender y
propagar su materialismo dialéctico y arrancar
de las almas toda idea de Dios.
»La falsas afirmaciones de semejante
evolucionismo, por las que se rechaza todo
cuanto es absoluto, firme e inmutable, han
abierto el camino a las aberraciones de una
moderna filosofía, que, para oponerse al
Idealismo, al Inmanentismo y al Pragmatismo se
ha llamado a sí misma Existencialismo, porque
rechaza las esencias inmutables de las cosas y
sólo se preocupa de la existencia de los seres
singulares. 59
EL CATOLICISMO NO ES CIENCIAFICCIÓN. – El cristianismo no es una ciencia, ni una
ciencia-ficción; es una Verdad y demostramos que la Teología
es la argumentación de la Fe, ¿qué importa el origen del
59 – Pío XII.- Carta Encíclica Humani Generis, 3.

mundo o del hombre de acuerdo a las leyes de la ciencia? ¿A
quién le importa cómo científicamente el padre planeó el final
del tiempo? Solo importa lo que la carta a los Hebreos
expresa:
Por la Fe, sabemos que el universo fue
formado por la palabra de Dios, de manera que
lo que se ve resultase de lo que no aparece. 60
Observemos lo que se nos dice acerca del fin del
hombre en la teología griega:
El fin de la vida del hombre es la unión
(kenósis) con Dios y la deificación (theósis).
Los Padres griegos han dado al término
deificación una connotación más amplia que la
que le dan los latinos, no en el sentido de una
identidad panteísta, sino en el sentido de la
participación de la vida divina por medio de la
gracia, “... Por medio de las cuales nos han sido
concedidas las preciosas y sublimes promesas
para que por ellas os hicierais partícipes de la
naturaleza divina...”.
Esta participación introduce al hombre
en la vida de las tres Personas Divinas y lo coloca
en esta corriente incesante y desbordante de
amor que va desde el Padre al Hijo y al Espíritu.
Esta corriente expresa la verdadera naturaleza
de Dios. Allí está la verdadera felicidad del
hombre y su felicidad eterna.
La unión con Dios es el cumplimiento
perfecto del Reino anunciado por el Evangelio. El
cumplimiento perfecto de esta caridad, de este
amor que resumen la Ley y los profetas. Unido a
la vida de las tres Personas, el hombre puede
amar a Dios con todo su corazón, con toda su
alma, con todo su espíritu y a su prójimo como a
sí mismo. ...
No se insistirá bastante en el hecho de
que la espiritualidad cristiana es la vida
sobrenatural del alma. Esta vida no influye sobre
60 – Hebreos 11,3.

los efectos naturales normales o supranormales,
obtenidos por medio de las disciplinas humanas
llamadas también religiosas. Aquí se trata de la
acción de Dios y no de las acciones del hombre en
el alma. La esencia de la vida espiritual no es
psicológica sino ontológica. Por eso, una
definición de la espiritualidad no consiste en
describir ciertos estados del alma, sean místicos
o no, sino como la aplicación de ciertos principios
teológicos a cada alma en particular. La acción
redentora de Nuestro Señor es el alfa y omega, el
corazón de la espiritualidad cristiana. 61
EL MÉTODO DE ESTA TEOLOGÍA. – Con la
cita de los apuntes que hemos expuesto, vemos que
prepararon el estado ideológico de la nueva teología o la
Nouvelle Théologie. A continuación se dedicaron al método
para lograrla. Cada objetivo posee un método de trabajo; la
Nouvelle Théologie traerá el suyo propio: la evolución del
dogma, junto con el método para lograrlo, pues sin método es
imposible alcanzar lo que se ha planteado.
Los apuntes presentarán el objetivo como un
desarrollo, pero por momentos se desliza como sinónimo el
término evolución. Nuevamente hallamos la forma de los
procedimientos usados en la década del 60: infiltrarse,
ideologizar, y tomar todo por asalto.
DESARROLLO NO ES EVOLUCIÓN. – Antes
de ver su enunciado, debemos aclarar que desarrollo,
consiste en llevar un concepto hasta el máximo de
iluminación posible; pero evolución, consiste en partir de un
concepto para mutarlo, de este modo el concepto original se
modifica y se presenta como otro concepto distinto.
LAS IDEAS NO EVOLUCIONAN. – La causa
por la cual el término evolución del dogma es un grueso error,
es que siendo el dogma una idea, y como ya expresé, las ideas
no mutan, no sufren cambios ni mutaciones, ni siquiera
alteraciones. Es la idea inmutable por esencia. Si un
positivista afirma que la mula es el resultado de un proceso
evolutivo entre el caballo y la burra; la mula no es yegua, ni es
61 – Un Monje de la Iglesia de Oriente.- Introducción a la Espiritualidad Ortodoxa.
Cap.II.

la burra, si bien posee una continuidad genética de ambos.
Aquí sucede lo mismo: Hablar de evolución del dogma, es
esconder el ansia de realizar un camino, donde la Nouvelle
Théologie no sea ni caballo ni burra, sino una mula estéril sin
posibilidad de descendencia e incapaz de dar vida, algo que
hemos contemplado en el concilio extramuros.
Es aquí que nuevamente leemos en nuestros
apuntes:
Examinando lo que ha ocurrido en el
pasado, los teólogos tratan de ver la obra del
Espíritu Santo que, a través de los tiempos,
impulsa la Iglesia hacia una posesión más
profunda de la verdad revelada, e impide que
esta verdad sea adulterada. Y así llegan a
entrever algunas leyes que rigen la evolución de
los dogmas.

EL
ESPÍRITU
SANTO
NO
PUEDE
EVOLUCIONAR LAS IDEAS. – No puede intervenir el
Espíritu Santo en la evolución del dogma, y todo el error nace
de usar desarrollo como sinónimo de evolución, con buena,
ingenua o tal vez perversa intención. Veamos ahora la fórmula
para lograr una evolución del dogma:
a) que la predicación actual de la

Iglesia sea una exposición fiel de la enseñanza de
los Apóstoles... aun aquellas afirmaciones no
contenidas en la enseñanza original, pero
necesarias para la recta comprensión de esa
enseñanza en un determinado contexto
cultural;...
¿SE MUTA POR LA CULTURA? – Más nítido no
puede aparecer. Es la situación cultural, el blanqueo para todo
cambio mutativo y la excusa perfecta de la defección, tema
que analizaremos en otro capítulo.
Nos preguntamos, ¿quién ha mutado desde la época
de la Pascendi de Pío X hasta la fecha? ¿El dogma o el
modernismo? Sin duda vivimos en el neomodernismo, que es
la otra etapa del modernismo, el cual halló la fórmula para
plasmar su mutación interna dentro de la Iglesia. La pantalla
para tapar los errores, será la interpretación de los signos de
los tiempos, y la situación cultural. Por ello se preguntan los
modernistas: ¿Quién se opondrá a este avance de la ciencia
teológica?
Afirma la Declaración Dignitatis Humanae en su
Introducción:
«...este Concilio Vaticano estudia la
sagrada tradición y la doctrina de la Iglesia, de
las cuales saca a la luz cosas nuevas, de acuerdo
siempre con las antiguas.»
No es de extrañarse, la posición de los apuntes, se
basan en las declaraciones de Roma como buenos hijos
obedientes, y como obedientes, piensan comenzar de un
principio antiguo, para desembarcar en otro totalmente
nuevo. A esto se lo llamará de aquí en más tradición viva.
Continúan los apuntes:
«b) que los elementos de la predicación
actual estén contenidos en la enseñanza de los
Apóstoles en tal forma que el creyente pueda
descubrir su verdad sin que sea necesaria una
nueva revelación...»
REVELACIÓN RELATIVA. – No podemos
descartar los términos usados, elementos de la predicación
actual, esa predicación nueva adaptada a la cultura,

antropológica y existencialista; contenida en la enseñanza
apostólica, contenida, pues no será apostólica, es decir que la
contiene y no es; cuyo objetivo es que el creyente pueda
descubrir su verdad. Más claro no se puede ser, cada uno
escucha los elementos de los apóstoles y elige su verdad. Claro
proceso de paganización en el relativismo. Ya no es la Iglesia
que enseña (didaskonteV), como lo refiere Mateo 28,20, sino
que el sacerdote es el mozo de un restaurant que ofrece la
fuente de los elementos a creer y el supuesto creyente,
sentado en la mesa, coloca en su plato, mediante un gran
descubrimiento, su propio credo. Y rematan nuestros
apuntes:
«sin que sea necesaria una nueva
revelación.»
LA NUEVA REVELACIÓN. – ¿Por qué se hace
esta afirmación? Porque el resultado de la Nouvelle Théologie
será tan inverosímil, que parecerá como el producto de una
Nueva Revelación: la de la Razón del hombre en consonancia
con la supuesta cultura. Por ello llegamos a la última
indicación de esta ambigua receta:
«c) que el paso de una fase a otra de su
evolución sea justificable por la razón, en la
esfera de la verdad.»
Sé que muchos opinarán que exagero, que algunos
pensarán que los apuntes son ingenuos y no pretender decir,
lo que les hago decir; pues para que no haya dudas al
respecto, veamos el camino que se intenta seguir para esta
evolución:
«a) El camino del raciocinio. - Se parte
de verdades conocidas, y, razonando se llega a
otras, distintas de las primeras, pero
implícitamente contenidas en aquéllas (proceso
silogístico).»
LA SOPA CARTESIANA. – Aquí se pueden
interpretar los apuntes de dos modos. Si los leemos
descartando la expresión «implícitamente contenidas en
aquéllas», nadie puede dudar de lo que afirmo: se parte de
verdades conocidas y se llega a otras distintas de las
primeras. Entiendo que el adjetivo distintas no es el más

apropiado, pues se podría afirmar que con esta redacción,
hemos llegado a la mutación del dogma, objetivo final de
nuestro trabajo. Si lo escribiera un ingenuo, no es de temer el
adjetivo distintas, pero estamos dentro del modernismo y la
base cartesiana del método filosófico, consistía en tener ideas
claras y distintas, claras por su contenido y distintas para
diferenciarse de las restantes. Distintas implica ser diferentes
de las primeras, es decir, son otras supuestas verdades y el
método empleado no es el fenomenológico, ni el histórico, es
el silogismo, ¡nada menos! ¿Contradicción? En absoluto,
cuando se intenta cambiar un dogma y mutarlo, todo método
es bueno, incluso el medieval. La lógica neomodernista es
implacable y aplastante.
Si leemos la última cita con la expresión
«implícitamente contenidas en aquéllas», encontramos una
contradicción, donde la verdad alcanzada no es distinta a la
anterior, pues le es implícita y por ende no existe evolución
alguna.
Veamos como lo ejemplifica:
«Por ejemplo: del hecho de que el Verbo
asumió una naturaleza humana completa, se
dedujo no sólo que Cristo tiene un alma
espiritual, sino también que tiene una voluntad
humana y una actividad humana (s. VII).»

EJEMPLO DESCARTABLE. – Como podemos
analizar, no se partió de una verdad para llegar a otra distinta,
sino implícita en la anterior; es decir, la segunda verdad
afirma la primera e ilumina el conjunto; de ningún modo llega
a otra verdad distinta de la primera. Como corolario, nos
preguntamos, ¿cómo podemos abrazar la Nouvelle Théologie
dando un ejemplo de la Vieux Théologie?
MUTACIÓN EN LA FORMA DE COMULGAR.
– Ahora bien, dentro de este marco evolutivo, ¿no es
comulgar usando las manos un hecho evolutivo? Se partió de
un rito comulgar en la boca y se logró mutarlo, hacerlo
distinto, recibir la hostia en la mano. ¿Qué método se empleó
para conseguirlo? Todos. El raciocinio, el silogismo, el

arqueologismo, y la actualización a la nueva era de una
humanidad madura y moderna. La inocente moda de tomar la
hostia con la mano, es solo la cara visible de una realidad más
profunda, la cual prepara tácitamente la evolución del dogma:
La hostia, no es el cuerpo de Cristo, la transusbstanciación no
es así como se ha enseñado en la teología barroca, decadente y
fuera de época; es otra cosa, vaya uno a saber, la transsignificación tal vez, o la representación aguda de Cristo u
otra gansada modernista por el estilo. Tienen razón los que
dicen que no existen gruesos errores en la liturgia, no, tan
solo los preparan, muestra clara es tomar el cuerpo de Cristo
como cualquier objeto.

VII
El Mito de la Inculturación

Cuando hoy releo mis viejos apuntes sobre
Introducción a la Teología, mimeografiados a fines de la
primavera del 60, medito sobre esta afirmación:
«Añadamos que el Misterio es
conceptualizado desde una cultura, y no podría
ser de otra manera el cristiano no es un aerolito,
sin historia terrestre.»

_
LA CULTURA COMO LA CÁRCEL DE LA FE.
– Hoy, considero en mis meditaciones, que es propio del
neomodernismo, la introducción del concepto de
inculturación de la Fe, tal como lo preveían mis apuntes. De
acuerdo con los inculturadores, la Fe se vería como encerrada
en una caja cultural, por consiguiente, según ellos, se dan
necesariamente dos procesos:
El primero se da cuando se saca la Fe de su caja
cultural en la cual se ha acrisolado.
El segundo consiste en la supuesta creatividad de
meterla en otro paquete cultural. A esto se lo denominó
inculturación, pues consideran estos neomodernistas, que al
llevar la Fe, de ningún modo se debe proceder a la
aculturación 62.
PROCESO DE ACULTURACIÓN. – Según ellos,
este proceso puede darse en dos momentos:
62 – Según la RAE, la aculturación es la recepción y asimilación de elementos culturales
de un grupo humano por parte de otro.

Primero cuando la Fe debe ser llevada a una región
donde la variedad cultural es distinta.
Segundo cuando se comprueba que la cultura
propia ha evolucionado.
FE, CONCEPTOS, OPERACIONES. – Hemos
explicitado en el primer capítulo, que la Fe siempre genera
una forma de conceptos de la cual proceden las operaciones o
las obras. De este modo, tanto los conceptos como las
operaciones son parte de la misma naturaleza de Fe. Entonces
nos hacemos la pregunta: ¿Qué es la cultura respecto de la Fe?
EL EJEMPLO DE LA LENGUA. – Cuando se
describe el hecho de la comunicación, es necesario afirmar
que el lenguaje se genera por un pensamiento. Este
pensamiento es la hipóstasis, la cual ha generado una forma
lógica para expresar lo que se piensa. Cuando aprendemos
otro idioma, no solo es necesario conocer el vocabulario, sino
asimilar la lógica con la cual se mueve dicho vocabulario. Por
lo tanto, cuando alguien me habla, reconozco que dicho
lenguaje procede de un pensamiento que se materializa por
medio de una lengua determinada. Por ello, cuando hablamos
de lengua, hablamos de pensamiento, a tal punto, que muchos
ingenuos confundieron el desarrollo del pensamiento con el
desarrollo de la lengua afirmando que no existe pensamiento
sino solo la lengua.
ETAPAS DE LA CULTURA. – Otro tanto sucede
con la cultura. El positivismo ha banalizado su concepto, pues
es propio del modernismo quitarle significados a las palabras,
forma propia de llegar velozmente al relativismo. Cuando se
habla de cultura, se deben distinguir dos cosas:
a. El pensamiento que la genera, es decir su
hipóstasis.
b. La forma concreta por la que se expresó.
LA CULTURA COMO FE. – ¿Posee la Cultura
una hipóstasis, la cual subyace bajo el manto de las formas y
de las acciones? Si esto es así, entonces la cultura es una
forma relativa de fe. ¿Posee la cultura una conceptualización
del mundo, las acciones y todo lo que nos rodea? Si esto es así,
es entonces la cultura una forma relativa de fe. ¿Es la cultura
el resultado del accionar humano, plasmado en sus obras? Si

esto es así, entonces la cultura es una procesión relativa de fe.
La Fe está inmersa en la naturaleza de las operaciones y
genera una visión del cosmos y del mundo. Por lo tanto,
cuando se da el kerigma, se da una determinada forma
cultural, otras operaciones, y otros conceptos que pueden ser
similares o distintos a los que plantee la cultura pagana.
LA PAIDEIA. – Es innegable que la Fe realiza un
encuentro con la cultura o paideia de cada pueblo. ¿De qué
naturaleza es este encuentro? ¿Cómo son las relaciones entre
la Fe y la paideia? Quien expone con claridad la relación entre
Fe y paideia, es San Gregorio de Nisa:
«...pues en la cultura profana hay cosas
que debemos aprovechar para crecer en virtud.
La filosofía moral y natural puede en verdad ser
compañera de quien lleve vida espiritual. Podrán
hacer buen maridaje con tal que el fruto de esta
unión
no
introduzca
ninguna
mancha
extranjera. Porque si el hijo no estuviera
circuncidado de todo elemento nocivo e impuro,
amenazará de muerte el ángel que salga a su
encuentro. Es necesario que la esposa apacigüe
al ángel purificando al hijo hasta quitarle toda
mancha por la que se pueda notar que no es
israelita.» 63
De acuerdo con el capadocio, distinguimos en la
cultura varias cosas:
Primero que es un elemento profano, cosa
que pocos dicen, lógicamente, si la tendencia es profanar, tal
cual es la moda de comulgar con las manos, siempre se
mantendrá silencio sobre este punto.
Segundo, que el pensamiento cultural, – pues
no son solo simples modas o costumbres – es un
compañero de camino del cristiano, a tal punto que se
genera en ambos un maridaje. Este casamiento no cae con el
tiempo, como la opinión que ostentan los modernistas sobre
el matrimonio. El cristiano y la cultura no hacen una vulgar
pareja, la cual hoy se acompañan, pero mañana, uno de ellos
se aburre y se va con otro. Es un maridaje sin tiempo. El hijo
63 – Gregorio de Nisa, Vida de Moisés. Edición presentada y preparada por Teodoro H.
Martin-Lunas Ediciones Sígueme – Salamanca 1993.

de la Fe unido a la cultura, persiste en el tiempo, como una
forma de crecimiento tradicional.
Tercero, tanto la Fe como la cultura generan
sus propias formas, no es que la Fe se zambulle
temporalmente en una determinada forma cultural, como si
estuviera contenida en una caja.
Cuarto, el hijo de la unión entre Fe y cultura,
debe ser circuncidado; puesto que la cultura debe ceder
ante las verdades de la Fe. Este es el punto que produce tantos
mártires en la Iglesia. Esta fue la causa por la cual los
primeros y los actuales cristianos fueron, son y serán
perseguidos. No todas las culturas aceptan la circuncisión y
están decididas a matar su compañero, el cristiano.
Quinto, la cultura es útil y relativa, y de
ningún modo se transforma en una condición sine
qua non.
EL EJEMPLO DE ALEJANDRO. – Para mejor
entenderlo, no podemos olvidar la concepción que en la
antigüedad poseía Alejandro Magno, quien llevó la paideia
griega hacia el oriente, la concibió como un casamiento y por
ello ordenó a sus soldados tomar esposas persas, dando él
mismo el ejemplo. El resultado fue el helenismo, hijo de dicha
relación cultural.
PROCESO NATURAL NO IDEALISTA. – Este
es un proceso de orden natural, no idealista. En cambio, hoy
se practica dentro de nuestro idealismo neomoderno, un
hipócrita fundamentalismo cultural, donde se exaltan las
variedades culturales por un lado y se procede con los medios
de comunicación, a la masificación planetaria por otro. El
tiempo es quien decanta las cosas, no las supuestas categorías
del pensamiento.
IGLESIA, MADRE Y MAESTRA. – En nuestras
relaciones culturales, no se está dispuesto a renegar de
ninguna cultura, pues la síntesis cultural las abarca a todas en
Cristo, Rey de las naciones. Por otra parte, siempre, se debe
recordar que la Iglesia es Madre, pero también es Maestra.
Enseñó a los bárbaros el lenguaje greco-romano, enseñó en
América el lenguaje oriundo del latín y lo hizo, pues los
conversos se lo pedían. Nadie quiere vivir en un mundo

atrasado con un lenguaje cultural inadecuado a las
circunstancias históricas. El papel de Maestra de los pueblos,
es el correlato a Madre que le cupo a la Iglesia, pues no se
puede ser Madre sin ser Maestra, como tampoco se puede ser
Maestra sin ser también Madre. Todo lo otro, todo ataque a
estos conceptos, son simples y ridículas campañas masónicas.
Si la Iglesia no es Maestra, pido desde ya, que se comiencen a
cerrar todas las escuelas católicas.
¿ADÓNDE ESTÁ EL AEROLITO? – Esto impide
el 'aerolito' mencionado en los apuntes.
Nuestra Señora en el Mensaje 95, advierte que la
Fe adolece de envases, más aún, afirma que no son pocos los
que piensan que los debe llevar y se dirige al planteo
neomodernista donde se le impone a la Fe una determinada
caja cultural.
FUNDAMENTALISMO CULTURAL. – Como se
puede apreciar, la cultura, o lo que algunos entiendan en el
positivismo por cultura, pasó a ser de un elemento
considerado relativo en otras edades a un elemento esencial
para nuestros intelectuales; pero este elemento esencial posee
un concepto 'avellanado', según la expresión de Werner
Jaeger; pero aún siendo así, pretende constituirse en el eje del
kerigma. Este fundamentalismo cultural del neomodernismo,
muestra su carga ideológica, donde la acción domina el
pensamiento, las existencias prevalecen sobre las esencias, las
formas sobre los contenidos, y las imágenes sobre el
pensamiento.
MODERNO ENVASE DE LA FE. – Es el envase,
del cual nos habla Nuestra Señora constituido en una
condición 'sine qua non'. Como se puede apreciar, 'como
muchos dicen' 64 la Fe del Misterio cristiano, es algo que viene
envuelto en un package, donde hoy es más importante el
envoltorio que el contenido.
CULTURACIÓN, UN ATAJO PARA LA
EVOLUCIÓN. – El neomodernismo y gran parte de sus
intelectuales han encontrado en la conceptualización cultural,
la fórmula eficaz para la nouvelle theologie y el atajo para
llegar más cómodamente a la evolución del dogma. Acontece
64 – Mensaje 95: La fe no tiene vencimiento, como muchos dicen. La fe no tiene envase.
La fe no se pierde como pierden la vida.

que 'los muchos', han caído en esta definición superficial de
cultura, de la cual es necesario salir, para evitar los
voluntarios planteos anodinos del positivismo, norma usual
en nuestros días. Por consiguiente esta afirmación de los
apuntes es realmente pueril:

«...hoy podemos decir: “Como la Iglesia
no fue el judaísmo, la Iglesia no es occidente, No
hay que obligar a un hombre a hacerse
occidental para ser cristiano”.»
HIPÓSTASIS CULTURAL. – Hemos explicitado
que la cultura posee una hipóstasis. Al respecto escribe el
capadocio Gregorio de Nisa:
Estéril en realidad es la cultura
profana, que siempre concibe y nunca pare
felizmente. ¿Cuáles han sido los frutos de la
filosofía
que
merezcan
tantos
dolores
parturientos? Todos, vacíos e informes, resultan
abortos, sin alcanzar la luz del conocimiento de
Dios. Podrían haber llegado a ser hombres si no
hubiesen sido incubados solamente en el seno de
la sabiduría estéril. 65
Dicha substancia cultural, no es otra cosa que el
camino por el cual los hombres intentaron trascender.
CAMINOS CULTURALES IMPERFECTOS. –
Dentro del pueblo hebreo, Dios hilvanó un camino por medio
de la Ley, es lo que muchos llamaron cultura judaica; pero es
un camino imperfecto y de transición. La circuncisión a la Ley
judía la explicita San Pablo en sus epístolas. Por su parte, los
griegos buscaron este Camino por la filosofía, lograron por
medio de ella algunas verdades, pero también resultó
imperfecto, es lo que se entiende por cultura helénica. San
Justino, Mártir junto con otros seis cristianos en la Roma del
165, decía:
65 – Ibídem

Porque cada uno de éstos habló
correctamente en cuanto veía que tenía por
connaturalizada una parte del Logos Seminal de
Dios... todos los escritores, por la semilla del
Logos inmersa en su naturaleza, pudieron ver la
realidad de las cosas, aunque de manera oscura.
Porque una cosa es la semilla o la imitación de
una cosa que se da según los limites de lo posible,
y otra la realidad misma por referencia a la cual
se da aquella participación o imitación... 66
EL LOGOS SEMINAL. – Según este mártir, en el
hombre existe un Logos Seminal que lo empuja a descubrir la
Verdad, por medio de él muchos encontraron un camino, pero
que no llegó a su objetivo. Lo llamó “Logos spermatikós”
(logoV spermatikoV) y dice que en cada inteligencia humana
encontramos una semilla del Logos, que es la Segunda
Persona de la Trinidad, el cual es capaz de germinar
imperfectamente en el hombre. Esto se da, porque el hombre
es imagen y semejanza de Dios 67, el pecado original empañó
esta semejanza, pero no la destruyó. Es esta también la
doctrina de Santo Tomás de Aquino, aunque explicitada de
otro modo; pues el cristianismo no es un salto sino una
continuidad:
«Omne verum, a quocumque dicatur, a
Spiritu Sancto est.» 68
El Logos Seminal es la mejor explicación para
aclarar la causa por la cual los hombres llegaron en su vida a
ciertas verdades, oscuras e imperfectas, sin que nadie se las
haya revelado.
LOS DOS HIJOS DEL CRISTIANISMO. – El
cristianismo tuvo así en sus comienzos dos hijos, uno con la
cultura hebrea al cual se le practicó la circuncisión dentro del
evangelio, este hijo se desposó con la cultura helénica y al hijo
de ambas también se le practicó la circuncisión. Los cristianos
aprendieron con el andar del tiempo, que la cultura es un
instrumento para defender, explicar, precisar y justificar la
Fe. Clemente de Alejandría en el siglo III, dirá que existen dos
66 – Justino. 2 Apología.13
67 – Génesis 1,26.
68 – “Toda verdad, dígala quien la diga, viene del Espíritu Santo.”

Antiguos Testamentos, el hebreo y el de la filosofía griega.
ALERGIA A LA FILOSOFÍA HELÉNICA. –
Hoy debemos enfrentarnos con el protestantismo y el
neomodernismo, ambos poseen una alergia a la filosofía
helénica, pues para los primeros es una interpolación extraña
dentro de la Revelación y para los segundos es una
inculturación que no tiene sentido para el hombre moderno.
Son las dos caras de la misma moneda modernista. Quien
lleva el kerigma, inicia el casamiento con la cultura que
encuentra, y es en este terreno, donde la cultura cristiana
alcanza su vocación universal: pues la única Fe, es el eje del
ser humano.
DIFERENCIA
ENTRE
IGLESIA
Y
MASONERÍA. – Mientras la Iglesia procede hacia la unidad
del género humano por re-generación en la Gracia y por
generación cultural; el modernismo busca la planetización por
el relativismo y la masificación, tal como lo propone la
masonería. La Fe adolece de envase, adolece de package
cultural, puesto que re-genera el ser humano en otro ser, ya lo
explicitaba San Pablo:
Revestíos del hombre nuevo, que se va
renovando hasta alcanzar un conocimiento
pefecto, según la imagen de su Creador, donde no
hay griego y judío; circuncisión e incircuncisión;
bárbaro, escita, esclavo, libre, sino que Cristo es
todo y en todos. 69
LA MADRE DE LA HUMANIDAD. – Estos dos
aspectos de un mismo proceso, re-generación por la Gracia y
generación cultural, se dan en el Corazón de La Santísima
Virgen María, y por esto se la saluda como la Madre de la
Humanidad.
OTRA COSA ES LA ENSEÑANZA. – Ahora
bien, es necesario aclarar que hasta aquí hemos hablado de la
Fe, no de la enseñanza o didaskalia, la cual es también misión
del cristiano. Si para la Fe se relativiza la diversidad del
lenguaje cultural, no así para la enseñanza, pues ella sigue sus
propias leyes, dictadas por la forma concreta del ser humano,
si es niño, adolescente o adulto; distinguiendo dentro de todo
esto su estado de diversidad. En este ámbito, es necesario
69 – Colosenses 3,10-11.

conocer toda diversidad de lenguaje para adaptar la
enseñanza y llevar al alumno a una Fe única y universal. La Fe
no es antropológica, pero sí lo es la enseñanza de la Fe.
Con esta Fe, libre de package, se puede llegar a una
sola Humanidad, la cual puede alabar la Trinidad de este
modo:
Eres digno de tomar el libro y abrir sus
sellos porque fuiste degollado y compraste para
Dios con tu sangre hombres de toda raza, lengua,
pueblo y nación. 70
EL MITO DE LA INCULTURACIÓN. – Todo
esto hace que la inculturación sea hoy, de acuerdo con los
distintos significados que se le dan, un mito 71 del
neomodernismo vigente dentro de ciertas esferas católicas,
cuyos integrantes, no son pocos. Observemos por ejemplo, los
temas de este instructivo que se publicó para realizar una
nueva evangelización en América:
La primera condición para una nueva
evangelización es una verdadera inserción
cultural. 72
LA CULTURA COMO HIPÓSTASIS. – Como
vemos no es una unión, ni una forma de enseñanza, es una
condición sine qua non, es decir, algo esencial, algo
hipostático; es la condición mítica de la evangelización.
ROTURA TRADICIONAL. – Toda mitología se
construye hacia atrás, porque un mito siempre se apoya en
otro, y según piensa este autor se deben plantear más
condiciones:
La segunda condición para la
inculturación es volver a la antigua tradición de
inculturación y desentenderse de la ambigua
tradición de los últimos siglos. 73
70 – Apocalipsis 5,9.
71 – R.A.E.. Cuarto significado del término mito . m. «Persona o cosa a las que se
atribuyen cualidades o excelencias que no tienen, o bien una realidad de la que
carecen.»
72 – Aparecido en Boletín Salesiano Nº 503 de Noviembre del 1992: Duilio Biancucci
(SDB) - “Evangelización y Cultura”.
73 – Ibídem.

Esta es una clara condición de ruptura con la
tradición católica. Primera ruptura con el pasado inmediato:
«desentenderse de la ambigua tradición de los últimos
siglos», y segunda ruptura con la «antigua tradición», pues
así no era en la supuesta diferencia de la tradición anterior a
«los últimos siglos».
SIGUEN MÁS RECETAS CULTURALES. – Y
continúa este autor dando más recetas:
La tercera condición indispensable
para la nueva evangelización es que la
inculturación debe abarcar toda la vida y
actividad de la Iglesia. 74
Nada más, ni nada menos, ahora bien, es una pena
que un salesiano no recuerde los consejos que Don Bosco dio
a sus primeros misioneros en la Argentina, a los cuales no les
habló de inculturación, sino de cosas muy distintas, como la
paciencia y la mortificación. Lógicamente si es necesario
desentenderse de la «ambigua tradición de los últimos
siglos», se debe desentender del espíritu que animó a su santo
fundador, como vemos todo tiene su lógica.
Muchos se preguntarán, la causa por la cual del
hecho de comulgar con las manos, me detuve en el mito de la
inculturación; pues bien, finaliza el autor de estas
recomendaciones para una excelente evangelización,
dándonos su broche de oro:
La cuarta condición para la nueva
evangelización se refiere a la inculturación
también en la liturgia. 75
Así llegamos al final de nuestro trabajo: Comulgar
con las manos es una brillante inculturación dentro del
mundo moderno. Como toda cultura profana es de por sí
estéril, si comulgar con la mano es un rito de inculturación,
solo nos queda una conclusión: se ha procedido al aborto de la
cultura católica.

74 – Ibídem.
75 – Ibídem.

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