Está en la página 1de 5

¿Qué son los fósiles?

Son fósiles los restos de antiguas conchas marinas incrustadas en las rocas, y también lo son los huesos y los dientes de mamíferos del pasado. Lo mismo puede decirse de los delicados cuerpos de insectos sepultados en ámbar y de los grandes trozos multicolores de madera petrificada. Incluso las huellas dejadas por los dinosaurios al caminar sobre un barrizal se consideran fósiles. Los fósiles son, pues, cualquier huella o vestigio de plantas o animales que vivieron en el pasado prehistórico.

Los fósiles más antiguos que se conocen son restos de algas y bacterias microscópicas que vivieron hace más de 3,000 millones de años. Entre los más recientes se encuentran los cuerpos congelados de mamutes que vagaban por la tundra ártica hace unos cuantos miles de años. Todo lo que sabemos sobre la asombrosa variedad de plantas y animales que poblaron la tierra antes de que lo registrara el hombre lo hemos aprendido de los fósiles.

Para los paleontólogos ?científicos que estudian las formas de vida históricas?, los fósiles sepultados entre capas sucesivas de roca son como las páginas de un libro en el que pueden leer la historia de la evolución: la vida en la Tierra.

¿Cómo se forman los fósiles?

La mayoría de los fósiles se formaron al quedar el organismo enterrado entre sedimentos, generalmente bajo el agua, inmediatamente después de morir. En estas condiciones, las partes carnosas se descomponen y desaparecen rápidamente; en cambio, las partes duras, como huesos, permanecen. En algunos casos, estas estructuras duras subsisten casi intactas, pero con más frecuencia sus poros y espacios abiertos se impregnan parcial o totalmente de depósitos minerales procedentes del agua que se filtra, y toda la estructura se convierte en roca. En el caso de la madera petrificada, la materia original puede haber sido sustituida por minerales, sobre todo silicio, y se conservan perfectamente características como los anillos de crecimiento anuales e incluso la estructura celular.

En otro tipo de fosilización, la estructura original se disuelve completamente y no deja más que un hueco o molde natural en la roca que conserva la forma exacta del original. A veces, otras materias se infiltran en el molde y producen un vaciado que es una réplica del original.

Los moldes de hojas y otras estructuras muy finas se conocen como ?impresiones?. Las hojas y los animales de carne blanda se llegan a fosilizar como películas de carbón que conservan las siluetas de los originales. Son especialmente bellas las hojas de helecho fósiles, intrincadamente detalladas, que se preservaron de esta manera.

Paleontología.

Se llama Paleontología la ciencia que estudia los fósiles, entendiéndose por tales los restos mineralizados de animales y vegetales antiguos, o bien las impresiones o huellas que dejaron entre los sedimentos en que vivieron o fueron enterrados. En ocasiones, la fosilización por petrificación es tan perfecta que se efectúa molécula a molécula, pudiendo conservarse la estructura íntima en el fósil y ser estudiados los tejidos al microscopio. Otro procedimiento de fosilización es la incrustación de los seres orgánicos antiguos por las aguas meteóricas cargadas de bicarbonato cálcico o las termales que llevan consigo sílex, ópalo, etc. No deben, sin embargo, considerarse fósiles ciertas incrustaciones de seres orgánicos actuales, principalmente vegetales, que se producen rápidamente. La materia orgánica desaparece pronto quedando sólo la sustancia mineral. Así ocurre con los travertinos y tobas del lago de Bañólas y las aguas calizas del río Piedra que precipitan sobre los seres orgánicos tal cantidad de caliza que los incluye con rapidez. Les falta el carácter de antigüedad que hay que tener en cuenta en el concepto de fósil.

En cambio se llaman también fósiles, dándole mayor amplitud al concepto de esta palabra, los animales y vegetales antiguos que se han conservado en su totalidad, como los insectos y arañas englobados en el ámbar o resina de antiguas Coníferas; el rinoceronte encontrado en los depósitos de petróleo de Austria; los mamuts o elefantes lanudos conservados con su piel y su carne después de miles de años entre los hielos de Siberia; y los insectos, salamandras, ranas, que se hallan en las pizarras petrolíferas del yacimiento de azufre de Libros (Teruel), que si no nos han legado sus partes blandas, nos presentan vestigios de su constitución Salvo los casos de animales que se conservan en su totalidad, lo frecuente es que fosilicen las partes duras, como las conchas de moluscos, caparazones de equinodermos, poliperos, huesos y dientes de vertebrados, etc., así como la madera o leño de los vegetales.

Son fósiles igualmente las huellas de paso de animales antiguos, impresiones de lluvia, rizaduras del viento y del oleaje, etc., sobre terrenos blandos, actualmente bien consolidados, que proporcionan al geólogo interesantes datos sobre los animales y vegetales de entonces, la geografía y el clima de pasadas épocas, etc.

Un procedimiento sencillo de fosilización es la formación de moldes. Si un animal, por ejemplo un molusco, queda enterrado, los sedimentos se adaptan completamente a su forma exterior reproduciendo todos sus detalles. Cuando la roca sedimentaria se endurece, conserva el molde externo del citado animal. El barro o sedimento ha podido penetrar en la zona interna de la concha, después que las partes blandas desaparecieron por putrefacción, o bien el depósito se ha producido mediante una precipitación química. El relleno, consolidado posteriormente, constituye su molde interno Es frecuente encontrar fósiles de vegetales en forma de moldes entre las capas carboníferas, así como también de hojas que cayeron sobre el barro, endurecido después, pero lo general es que los vegetales al fosilizarse y enriquecerse en carbono, lo hagan en masas de considerable volumen.