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"AUTOCUIDADO, TRASTORNO PSICOLÓGICO Y ROTACIÓN EN EQUIPOS DE SALUD MENTAL"

RESUMEN

Natalia Hidalgo L., Edson Moreira S. Universidad de Chile, Chile.

Del supuesto de la baja cantidad y/o calidad de los métodos de autocuidado de los equipos que trabajan en Salud Mental, el presente trabajo intenta buscar los posibles trastornos psicológicos que pudieran desarrollar los profesionales que conforman estos equipos y cómo influye esto en su deserción laboral.

Se confeccionó, para ello, una encuesta y se utilizó un test para medir posibles rasgos depresivos en estos profesionales; a partir de estos instrumentos se realizó la tabulación y análisis.

Se encontró que en la muestra estudiada sí existe percepción subjetiva de malestar psicológico, aunque no existe una relación directa entre este malestar y deficiencia en los métodos de autocuidado. Sin embargo, sí se lo relaciona con malas condiciones laborales, problemas entre los profesionales y las instituciones, y malas remuneraciones. También se encontró que los equipos finalmente resuelven de manera informal sus deficiencias en el autocuidado, puesto que efectivamente sienten la necesidad de estos espacios.

Se concluye que podría disminuirse considerablemente tanto la percepción subjetiva que los profesionales de estos equipos tienen de encontrarse afectados psicológicamente, como la deserción laboral, si se disminuyera la sobrecarga y se proporcionaran espacios formales de autocuidado; y que es necesario un mejoramiento de las condiciones laborales, tanto de infraestructura, como de relaciones entre los miembros del equipo y entre éstos y las autoridades. También se concluye que es necesario profundizar en esta línea de investigación, puesto que este estudio deja abiertas muchas interrogantes en torno a esta área.

INTRODUCCIÓN.

1) CONTEXTUALIZACIÓN.

En nuestro país existe una parte importante de la salud pública y privada que está orientada al tratamiento y prevención de trastornos de tipo psicológico y psiquiátrico, que pueden tener una causa no sólo de naturaleza psíquica, sino también pueden estar influidos por factores sociales, como sucede en algunas patologías como alcoholismo y drogadicción, violencia intrafamiliar, etc.

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Frente a este tipo de conflictos, se hace necesaria la creación de programas de intervención que abarquen más allá del área clínica, es decir, la intervención psicosocial, dentro de la cual el instrumento central es el equipo interventor (G. Morales y E. Lira, 1996). Éste consta de distintos profesionales del área social y de la salud, quienes conforman pequeñas células que tienen como tarea en común la rehabilitación y/o prevención en grupos sociales que padecen trastornos mentales tales como las personas que presentan alguno de los conflictos anteriormente nombrados u otros.

2) PRESENTACIÓN DEL CONFLICTO.

Debido a la gran carga emocional a la que están expuestos los profesionales que conforman estos equipos, no sería extraño pensar que estuvieran proclives a desarrollar trastornos de igual índole a los que ellos están tratando. Esta idea aparentemente simple, ha sido desarrollada vagamente y, a nuestro juicio, no considerada en su real importancia, lo que podemos deducir de la escasa bibliografía que encontramos al respecto. Esto nos parece preocupante, ya que, como plantea G. Morales (1993), estos posibles trastornos pueden ser más relevantes para el éxito de un programa de intervención, incluso, que un diseño técnico riguroso; además de ser un factor que muchas veces se hace tan relevante que determina la renuncia de los profesionales por la imposibilidad de superar estos trastornos y por la poca importancia que institucionalmente se ha dado a este factor.

OBJETIVOS.

Nuestros objetivos están orientados a la observación, en la práctica, de los posibles riesgos psicológicos a los que pudieran estar sometidos los profesionales que componen equipos de intervención en salud mental, y la posible influencia que pudiera tener esto en la deserción laboral. Observar también cómo se traduce esto en la frecuente rotación de los equipos interventores.

HIPÓTESIS.

Los resultados esperados se pueden expresar en la hipótesis siguiente: A menor cantidad y/o calidad de métodos de autocuidado en los equipos de intervención en salud mental , mayores posibilidades de adquisición de malestar(es) psicológico(s) en los profesionales que lo conforman, lo que se traduce en una mayor rotación de los equipos.

MARCO TEÓRICO.

Los objetivos e hipótesis recién planteados, se apoyan principalmente en los planteamientos de G. Morales (1993), en su definición de "Riesgos de Equipo", que fue planteada, a su vez, en base a "la conceptualización de la psicología social psicoanalítica argentina (Bleger, 1985; Pichòn-Rivière, 1985) quienes llaman a reflexionar sobre la importancia del vínculo y los grupos desde su tarea constituyente. Específicamente Bleger (1985) asume como supuesto teórico de base que los grupos se conforman de acuerdo a una tarea, y por ello las ansiedades básicas de los mismos tienen una relación directa con la misma, y por ello se generan problemas ligados a la tarea constituyente".

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Pichòn-Rivière (1969) define dos ansiedades básicas que son elaboradas a través de la tarea de un grupo: Miedo a la pérdida (ansiedad depresiva) de las estructuras existentes y Miedo al ataque (ansiedad paranoide). Este planteamiento nos motivó para la búsqueda de instrumentos que apuntaran a medir estas ansiedades.

En base a estos postulados teóricos, los conceptos que se utilizarán para este estudio, son principalmente:

· Autocuidado o Cuidado de Equipos: Este concepto, pudimos constatar, que más que ser

un referente teórico, es utilizado en el lenguaje común y propio de los equipos, lo que lo hace un referente más bien práctico; G. Morales y E. Lira (1996), plantean que "es utilizado

como referente de protección de los equipos respecto del impacto emocional cotidiano de trabajo con la violencia".

Ampliaremos, en este estudio, esta definición que los autores anteriormente citados plantean para la violencia, a todos aquellos sectores sociales hacia los cuales está orientado el trabajo en salud mental.

· Riesgo de Equipo: "Aquellos elementos de la dinámica grupal que ponen en riesgo al

equipo en el desarrollo de la tarea constituyente, que se expresa en ansiedades que emergen en el vínculo con los grupos de alto riesgo hacia los cuales se dirige la intervención". (G. Morales, 1993)

METODOLOGÍA.

1) POBLACIÓN Y MUESTRA:

El colectivo de este estudio estará compuesto por un número aproximado de 10 equipos de intervención en Salud Mental, que se consideraron representativos de la población general de los profesionales dedicados a esta área de la salud.

Los equipos entrevistados hasta este informe pertenecen a instituciones estatales y son los siguientes 4 equipos: Unidad de Salud Mental Primaria (5 profesionales) y Centro de Salud Mental (6 profesionales) del Consultorio Nº1, Equipo del sector 4 del Instituto Psiquiátrico (7 profesionales) y el COSAM (Centro Comunitario de Salud Mental) de Quinta Normal (5 profesionales); esto hace un total de 23 profesionales que constituyen la muestra.

Estos profesionales específicamente son una psiquiatra, dos becados en psiquiatría, dos médicos, tres psicólogos, cuatro psicólogos en práctica, una psicopedagoga, dos enfermeras, un técnico ocupacional, dos asistentes sociales, un técnico social, dos técnicos paramédicos, una profesora de danza y una secretaria.

Dentro de los equipos que se pretenden estudiar para la presentación final del trabajo, estarán posiblemente algunos de los equipos pertenecientes a los COSAM del área Occidente de Santiago.

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2) INSTRUMENTOS DE MEDICIÓN.

· Una encuesta autoaplicable, confeccionada para fines de este estudio en particular, que consta de 4 preguntas que apuntan a evaluar las siguientes variables:

a. Años de antigüedad en la institución y cargo que ocupa en la misma, profesión e ingreso

económico.

b. Nivel de percepción individual subjetiva de malestar psicológico y sus causas.

c. Existencia o no de métodos de autocuidado en el equipo respectivo y posibles propuestas en referencia a esto.

d. Voluntad de cambiar de trabajo y causas de esto.

· Pauta para ser utilizada en la evaluación diagnóstica de la depresión, validada por el

Servicio Nacional de Salud; es un pequeño test que mide la presencia o ausencia de rasgos depresivos, que aunque muy sencillo y poco utilizado clínicamente, es útil para efectos de esta investigación por los planteamientos de Pichon-Rivière anteriormente expuestos en el marco teórico. Este test consta de 14 preguntas, dos de las cuales son centrales para el diagnóstico de algún grado de depresión; tiene los siguientes criterios de diagnóstico:

A. Depresión Mayor:

~ Por lo menos uno de los síntomas centrales (que se encuentran marcados en gris oscuro).

~ Y por lo menos cinco síntomas en total.

B. Depresión Menor:

~ Presencia de síntomas de depresión que no alcanzan puntuación de depresión mayor.

RESULTADOS.

Se presentarán los resultados de la encuesta y el test por separado, primero por equipo (institución) y luego en la totalidad de la muestra.

1)RESULTADOS POR EQUIPO.

a.- Equipo de Salud Mental Primaria, Consultorio nº 1.

ENCUESTA (Tabla 1):

· El 40% respondió que sí se siente afectado psicológicamente, lo que es atribuido a malas condiciones de trabajo y otro relacionado con su equipo de trabajo.

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· El 40% respondió que no existen métodos de autocuidado en su equipo, y las propuestas

en relación con esto, estuvieron orientadas hacia la creación de espacios para conversar cómo afecta el trabajo, reuniones de "catarsis" intraequipos y participación del nivel

directivo.

· El 60% que respondió que existen métodos de autocuidado en su equipo, definió como

tales las reuniones técnicas (de coordinación y planificación) y espacios como convivencias y celebraciones de cumpleaños.

· El 40% respondió que ha pensado cambiar de trabajo, lo que fue atribuido a malas remuneraciones y a inquietud por conocer otras áreas de trabajo.

TEST: No se presentaron síntomas depresivos en los profesionales que conforman el equipo

b.- Centro de Salud Mental, Consultorio nº 1.

ENCUESTA (Tabla 2):

· El 83,3% respondió que sí se siente afectado psicológicamente. De éstos, el 80% lo

atribuyó a factores laborales, como otros relacionados con su trabajo o tarea (sobrecarga

laboral, deficiencias del servicio para saciar necesidades de los pacientes) y problemas económicos. El porcentaje restante lo atribuyó a problemas personales.

· El 50% respondió que no existen métodos de autocuidado en su equipo, proponiendo

alternativas como actividades recreativas, terapias de manejo de stress, espacio oficial para

"catarsis", vacaciones de invierno.

· El 50% que respondió que existen métodos de autocuidado, definió como tales iniciativas personales (apoyo y consejo), reuniones informales cuando es posible.

· El 33,3% respondió que ha pensado cambiar de trabajo, lo que fue atribuido a problemas técnicos, falta de apoyo institucional y sobrecarga laboral.

TEST: No se presentaron síntomas depresivos en los profesionales que conforman el equipo.

c.- Equipo Sector 4, Instituto Psiquiátrico.

ENCUESTA (Tabla 3):

· El 85,7% respondió que sí se siente afectado psicológicamente. De éstos, el 66,6% lo

atribuye a factores directamente relacionados con su trabajo; entre estos factores se destacan: malas condiciones de trabajo, otros relacionados con su trabajo o tarea, y el efecto contra transferencial con los pacientes. El porcentaje restante lo atribuyó a problemas personales.

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· El 71,4% respondió que no existían métodos de autocuidado en su equipo. De éstos, las

propuestas estuvieron orientadas hacia espacios (horarios) de trabajo conjunto del equipo, reuniones destinadas al análisis de problemas del equipo, talleres y terapia de grupo.

· El 28,6% que respondió que existían métodos de autocuidado, definió como tales la supervisión del equipo y espacios no programados de contensión del equipo.

· El 14,2% respondió que ha pensado cambiar de trabajo, lo que fue atribuido a las malas condiciones que existen en el Instituto para llevar a cabo el trabajo.

TEST: No se presentaron síntomas depresivos en los profesionales que conforman el equipo.

d.- COSAM, Quinta Normal.

ENCUESTA (Tabla 4)

· El 100% respondió que sí se siente afectado psicológicamente, lo que fue atribuido en su

totalidad a factores laborales, tales como malas condiciones de trabajo, y otro relacionados con su trabajo o tarea (deficiencias de espacios físicos y de personal, poca valoración del trabajo por parte de las autoridades de la institución, falta de proyección del programa y el establecimiento, malas condiciones administrativas)

· El 40% respondió que no existen métodos de autocuidado en su equipo, y las propuestas se orientaron hacia actividades recreativas.

· El 60% que respondió que existen métodos de autocuidado, definió como tales reuniones de equipo fuera del horario de trabajo, reuniones técnicas y clínicas de equipo y de programa, celebraciones de cumpleaños y fiestas nacionales.

· El 100% respondió que ha pensado cambiarse de trabajo, lo que fue atribuido a menosprecio del trabajo realizado, presión de parte de las autoridades, condiciones de infraestructura deficiente, malas remuneraciones, falta de proyección, problemas administrativos.

TEST:

· El 20% presentó sintomatología de depresión menor.

· El 40% presentó sintomatología de depresión mayor.

· El porcentaje restante no presentó sintomatología.

2) RESULTADOS DE LA MUESTRA.

· El 78% de la muestra respondió que sí se siente afectado psicológicamente. De éstos, el 83 % lo relaciona directamente con factores laborales, tales como malas condiciones de

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trabajo, otro relacionado con su trabajo o tarea, problemas económicos (mala remuneración), otro relacionado con su equipo de trabajo.

· El 52% de la muestra respondió que no existen métodos de autocuidado en su equipo, y las propuestas dadas en referencia a esto se orientaron hacia reuniones intraequipo, actividades recreativas, terapias de grupo y talleres.

· El 48% que respondió que existen métodos de autocuidado en su equipo, definió como

tales, en general, reuniones informales y/o fuera del horario de trabajo, instancias informales como celebraciones y reuniones técnicas y clínicas.

· El 43% respondió que sí ha pensado cambiar de trabajo, atribuyéndolo, en orden de mayor

a menor importancia, a malas condiciones de trabajo, problemas de relación con las autoridades y/o la institución, sobrecarga laboral y malas remuneraciones.

TEST:

· El 13% de la muestra presentó sintomatología depresiva; de éstos, el 4% presentó depresión menor y el 9% restante, depresión mayor.

ANÁLISIS DE LOS RESULTADOS.

De los resultados anteriormente presentados, podemos deducir:

· Si bien la gran mayoría de los profesionales de la muestra se dicen afectados

psicológicamente, al contraponer esto con los resultados del test podemos deducir que no se

encuentran gravemente afectados, puesto que un porcentaje muy bajo de la muestra presentó sintomatología.

· No existe preocupación real, de parte de las instituciones, por crear espacios que permitan

el autocuidado, ya que el porcentaje que respondió que sí a la existencia de estos espacios,

lo atribuyó a instancias informales que se daban ellos mismos, como profesionales, en respuesta a esta necesidad.

· No hubo una relación explícita entre el malestar psicológico percibido y la deficiencia de métodos formales de autocuidado, más bien este malestar fue relacionado con las malas condiciones laborales.

· La sobrecarga laboral no permite establecer un horario constante y periódico para el desarrollo de espacios formales de autocuidado de los equipos de salud mental.

· No podemos deducir de esta muestra que exista una relación directa entre la intención de cambiar de trabajo y la falta de métodos de autocuidado.

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CONCLUSIONES.

De lo observado en la muestra podemos concluir que es necesaria una mayor profundización del estudio en esta área, puesto que la metodología empleada abarcó el problema de manera superficial, lo que imposibilita hacer un análisis profundo o conclusiones más representativas de la realidad de estos equipos.

A partir de esto, podemos proponer algunas líneas de investigación, tales como ver la relación que existiría entre el desarrollo de espacios formales destinados al autocuidado de los equipos y la percepción que ellos tengan de su salud mental, suponiendo que ésta debiera mejorar por la preocupación que visualizarían por parte de la institución en este campo.

Otras podrían ser las que se inscriben dentro de metodologías de carácter cualitativo, tales como análisis de discurso, grupos focales, etc., ya que permitirían, a nuestro juicio, un acercamiento de mayor profundidad al problema.

Indagar en las estructuras jerárquicas de las instituciones, y ver qué modificaciones harían posible un mejor desempeño laboral y de qué manera podrían llevarse a cabo.

Investigar las variables que influirían en la cohesión de los equipos de salud mental y de qué manera se pueden fomentar.

Profundizar en la contextualización histórica de las instituciones con el fin de ver si los cambios de políticas estatales y/o ministeriales influyen en los equipos en cuanto a su salud mental y su desempeño laboral.

Finalmente podemos decir que este estudio tuvo como pretensión el constituirse como un primer acercamiento a los efectos que provoca en los profesionales el trabajo en la población que tiene problemas de salud mental. Creemos necesaria la profundización del estudio en esta área, y el consecuente desarrollo de políticas institucionales.