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Breves apostillas a la Scuola Positiva italiana

(Comentario a Garofalo)
Por Enzo Finocchiaro
Introducción
Difícil fue la decisión que tuvimos que tomar al elegir el texto que se comenta
seguidamente, pues tuvimos que frenar nuestros deseos de analizar otros. Nos
hubiera gustado sobremanera compartir en un análisis a Drago, a Despine, a
Beccaria, a Ramos Mejía, a Ingenieros. Pero, como decía Picasso, cuando
optamos por realizar una obra, pierden aquellas que no se realizan en lugar de
la ganadora.
Siempre genera una vergüenza mayor comentar a un clásico, pues suele
tratarse de obras que han sido comentadas por plumas muchísimo mas
excelsas que la propia, y en esa vergüenza siempre se esconde una
responsabilidad aun mayor. Pero nos gustan los desafíos, y aquí quisimos
exceder el mero trámite de realizar un trabajo práctico de posgrado e intentar
una reflexión sobre una de las obras claves de la criminología en toda su
historia.
Algunas obras, muy pocas, exceden su estricto ámbito para el cual fueron
primigeniamente planteadas y logran extenderse más allá. Es el caso de la
“Criminología” de Garófalo, que seguramente se planteó como un intento de
responder al porqué del delito y a mostrar el descontento del autor con muchas
de las políticas judiciales reinantes en su tiempo, para instalarse en el
pensamiento mundial, para convertirse una bisagra en el tratamiento del delito
y de su sujeto activo, el delincuente.
Para evitar dispersiones, efectuaremos un análisis exegético de este texto ya
histórico, en todas las temáticas que aborda, paso a paso, para luego
reflexionar sobre la obsolescencia o la actualidad de muchas de sus
aseveraciones. Veremos que el maestro napolitano, no está tan lejos de
muchos de los actuales, como se cree.
Advertimos al lector improvisado que, cuando analizamos la obra, lo hacemos
desde la propia piel de Garófalo, y que las opiniones que se cuelan aquí –
salvo en el punto de reflexión – pertenecen enteramente a la órbita del célebre
napolitano. Cuando aseveramos, nos tomamos la excelsa licencia de hacerlo
en su nombre.
El autor
Raffaele Garófalo nació en Nápoles (hoy Italia), el 18 de setiembre de 1851. A
diferencia de muchos de sus colegas, desarrolló casi toda su vida, tanto
profesional como personal, en la célebre ciudad que cuenta con el patronato de
San Genaro.
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pues formaba parte de los dominios borbónicos) Vittorio Emanuele II. Fue discípulo del célebre criminólogo napolitano Pessina. delincuencia y diferencias culturales. Criminología (1885). Bentham o su “mentor” intelectual. encarnándolos en fórmulas jurídicas. que faltaba entonces a Lombroso – médico . El nuevo estado sufría varios problemas tanto por la pobreza general y el analfabetismo como de las profundas diferencias culturales (no había un lenguaje común) entre varias partes: incluso hubo revueltas por el retorno a las antiguas leyes. por el aborigen y por las sociedades inferiores e incultas. Italia fue una monarquía constitucional con un parlamento elegido mediante sufragio censitario hasta 1913 cuando se instauró el sufragio universal masculino. Como miembro de esa monarquía constitucional. A él se 2 . antiguo monarca. Si nos situamos en el contexto histórico donde se desarrolló la vida de Garófalo. vemos su aversión por el delincuente. Studi recenti sulla penalitá (1878). es coronado como Rey de las Dos Sicilias (Nápoles entraba en ese reino. Desde 1861 hasta 1922. Desde 1877 enuncia los principios que constituyen el contenido ideológico de la Escuela. Garófalo desenvolvió sus días dentro de una provincia inserta en una monarquía constitucional. Asimismo. trabajo que aquí anotamos. A muy corta edad ingresó en la Universidad de Nápoles. De sus obras merecen destacarse: Della mitigazione delle pene nei reati di sangue (1877). Fue llamado Statuto Albertino. Garófalo hace la sistematización jurídica de las ideas de la Escuela. Di un criterio positivo della penalitá (1880). donde egresó como Doctor en Jurisprudencia. y permaneció sin cambios desde que Carlo Alberto lo concedió en 1848 incluso a pesar de los amplios poderes concedidos al rey (como. desde muy joven ejerció la carrera judicial como magistrado.En el seno de una familia de clase trabajadora. Así. a quien sucedió en las cátedras de procedimiento criminal y derecho penal (cátedra cuya titularidad tomó en 1887) en su antigua casa de estudios.y también a Ferri -sociólogo-. llegando a ser presidente del Tribunal de Casación. El aporte más interesante de Garófalo a la Scuola Positiva (de la que formó parte) fue su conocimiento del Derecho. Garófalo descubrió su gusto por el derecho penal leyendo novelas y a autores renombrados. a los nueve años. tras el triunfo de las Camisas Rojas de Garibaldi por sobre Francisco II de Borbón. profundamente mezclada con pobreza. pero tampoco sin demasiado brillo. hizo su educación inicial y secundaria sin sobresaltos. Enrico Ferri. válidas para los penalistas cualquiera que fuera su credo filosófico. nombrar a los senadores). recuérdese que en 1860. Esta sistematización constituía vital necesidad en los primeros años de la nueva tendencia. habida cuenta de que entre las críticas que se habían hecho a la 1 ed. Y ello se refleja en sus obras. como Beccaria. por ejemplo. que incluso alcanzaban hasta el idioma. analfabetismo. Como la mayoría de quienes se inclinan por ella. Con base en ese conocimiento. del L'uomo delinquente de Lombroso. figuraba la falta de sistematización filosófica y jurídica.

ocurre por una sencilla razón: sus antecesores. Si bien esto para Garófalo es brillante. no se ve a los hombres que describen los naturalistas – como él llama a Lombroso. etc. Despine. luego al delincuente y luego a la represión. la teoría de la defensa social como base del derecho de castigar. con traducción de Alberto Binder. Sigamos sus pasos. La carencia de este concepto es lo que ha frenado al naturalismo. 2006. al fin que debe cumplir la pena dentro de su óptica. No obstante. Maudsley) estudian al criminal como un tipo antropológico y psicológico. los métodos prácticos de graduación de la pena. admite que se encuentran con el obstáculo de no poder pasar de la teoría a la práctica. etc. en pleno auge del fascismo. Tenía 82 años. la prevención especial como fin de la pena. nos señala que sus compañeros de opinión (Lombroso. hemos optado. Antes de cualquier definición. en plena etapa de estudio. Despine. Así vemos como el napolitano va intentando – de hecho lo hace a lo largo de toda su obra – 3 . ya que. en la realidad cotidiana (recordemos su experiencia judicial). Sostiene que el impedimento mencionado antes. es decir. Arma su obra en tres partes. de la que no se apartó más que por unos instantes. va hilando a través de capítulos las diferentes visiones que existen sobre el tema en particular para finalizar con su propia visión y la posible implementación o no de lo mencionado. en su ciudad natal. por calidad y traducción. preocupados por el delincuente. con una experiencia en el campo de los delitos. En virtud de las pocas traducciones actualmente disponibles en Argentina sobre la obra. Dentro de cada parte. creemos que su mayor contribución fue la teoría del delito natural. Y es en lo que Garófalo intenta avanzar. por la “Criminología” editada en Buenos Aires por Editorial BdeF.deben el criterio de la terribilidad o peligrosidad como base de la responsabilidad del delincuente. Raffaele Garófalo falleció el 18 de abril de 1934. cuando era Juez de Sentencia en Nápoles. Estructura de la Obra Garófalo escribe la Criminología en 1885. o sea. progresivas: primero estudia al delito. que expondremos en el marco del trabajo. no describieron qué debe entenderse por “delito”. las penas y los delincuentes. Primera parte – El delito a) El delito en sí Comienza la obra con el concepto de “delito natural”. la concepción del delito natural.

“anomalías sociales que representan a la raza humana”. siempre y en todo lugar. que consiste en los sentimientos altruistas fundamentales: la Piedad y la Probidad. Asimismo. Ferri. Mas sólo el primer grado de la benevolencia ha llegado a tener grado casi universal. el sentimiento de la benevolencia tiene diferentes grados de desarrollo: Piedad que prohíbe el dolor físico. No nos llama la atención cuando el autor se refiere a los pueblos indígenas de Fidji. Cada raza posee hoy una suma de instintos morales innatos. que detectan Spencer y Darwin. auxiliada por la tradición”.sistematizar. Desprendiéndose del patriotismo. como el tipo físico de la raza a la que pertenece. Afirma que existe un “sentido moral medio de la comunidad entera”. Beneficencia. Así. Ese sentido moral. Sostiene que el elemento de inmoralidad necesario para que un acto perjudicial sea considerado como criminal por la opinión pública es la lesión de aquella parte del sentido moral. Generosidad. el capital de ideas morales es el producto de una elaboración de todos los siglos que nos han precedido. que encuentra desperdigado por las teorías de Lombroso. que pueden reducirse a dos instintos típicos: Benevolencia y Justicia. Ahí es donde entra a jugar lo que denomina como “sentido moral”. según razas y épocas. Piedad que prohíbe el dolor moral. Sostiene que para obtener ese concepto de delito natural se debe abandonar el método: cambiar del análisis de los actos al análisis de los sentimientos. se desarrolló lentamente. Filantropía. armar y componer las ideas médico-sociológicas características de la Scuola Positiva. Garófalo resume al delito natural o criminalidad natural en dos categorías: Primera Categoría: Ofensa al sentimiento de piedad o humanidad: Atentados contra la vida o el cuerpo (Delitos Violentos) 4 . ha variado y varía continuamente. Allí es donde comienza a introducir el concepto de “delito natural”. es decir. que no son productos del razonamiento individual. Aquí empieza Garófalo a mechar la herencia. con el delito. los cuales nos lo transmiten por herencia. Menciona el autor que la inmoralidad es una de las condiciones para que un acto sea considerado criminal. la repugnancia hacia actos que causan dolor físico. que para él son aquellos delitos eternos. Spencer. “individuos moralmente inferiores y moral absoluta. África o Australia como “pueblos inferiores”. Así. con el tipo moral. sino que son la herencia del individuo. lo político o lo religioso – recuérdese el tiempo histórico donde escribe Garófalo – éste afirme que el sentido moral de una agregación humana no puede consistir más que en el conjunto de los instintitos morales altruistas. Darwin. Aquí es donde Garófalo centrará luego su análisis específico. a la que él trata de darle un matiz jurídico.

detentan la decisión sobre las políticas de aplicación de aquél. Consagrando la norma fundamental de toda la escuela positiva. Romagnosi. se encuentra ejerciendo la judicatura – y lo trata despectivamente en todos los recodos de su bibliografía. Si viéramos la parte buena de esta acepción. Critica a Beccaria por introducir un elemento vago y carente de tecnicidad: la injusticia. como el llama a la corriente opuesta al positivismo criminológico. por un derecho penal de acto. los no violentos y las falsedades (Delitos contra el Patrimonio). por razones de poder. las acciones que afectan a la tranquilidad pública y las transgresiones a la legislación particular de un país. veríamos una clara manifestación del hoy reconocido principio de legalidad. los “opinadores” y aquellos que hablan de la ciencia del derecho penal sin haberla estudiado nunca y que. afirma que “el único delito natural que existe es el que las leyes castigan como tal”. Recordemos que en la República Italiana se estaban consagrando las garantías constitucionales y se dejaban de lado los viejos preconceptos (de los que Garófalo formaba la mejor parte) del derecho penal de autor. a su juicio. 5 . las acciones que atacan al poder social sin fin político.Segunda Categoría: Ofensa al sentimiento de probidad: Delitos contra el patrimonio. No se ocupan de las causas naturales de este fenómeno social”. y de allí su denominación. ¿Cómo se mide? ¿Quién lo mide? ¿Sobre qué parámetros? ¿Cambia esto o permanece? Finaliza diciendo que la concepción de los juristas no sirve. Bentham. “El criminal no es para el jurista un hombre psíquicamente anormal: es un hombre como otro cualquiera que ha ejecutado una acción prohibida y punible”. Afirma que los juristas se han apoderado de la ciencia de la criminalidad y se les ha dado hacer. como buen técnico. b) Los juristas Garófalo critica duramente a este grupo – del cual él mismo forma parte. lo enerva. Y no estamos tan en desacuerdo con Garófalo en este punto. pues al momento de escribir la obra. se dedicaban al análisis del delito y estrechaban su análisis del sujeto activo en un esquema conocido: en tanto sujeto de una acción típica punible prohibida por la ley (recordemos que aun no se había efectivizado por Von Liszt la esencia de la moderna Teoría del Delito). Casi no conocen esta palabra. Los juristas. Y esto a Garófalo. Quedan fuera del cuadro descripto los delitos contra el Estado. No distingue entre una mera transgresión y un delito propiamente dicho. sin razón. Engloba en este grupo a los jueces comunes. Encontramos allí a Beccaria. Se pregunta “¿Qué es la criminalidad para los juristas? Nada.

Yo mismo he podido comprobar esta conclusión por observación directa”. que podrían llamarse atípicas. tales como la submicrocefalia. los ladrones se caracterizan por las anomalías del cráneo. Su fisonomía se distingue por la movilidad del rostro. en general. Segunda Parte – El Criminal a) La anomalía del criminal Luego de haber determinado la existencia de una especie de “delito natural”. y sostiene que “hay que convenir que todos aquellos que se ocupan del estudio físico del criminal llegan a la conclusión de que los delincuentes son seres aparte. Garófalo sigue su sistema enfocándose en el actor principal de su análisis: el delincuente. Si la moralidad media y relativa consiste en la adaptación se hace imposible cuando los sentimientos de que el individuo carece son precisamente aquellos que en el medio ambiente considera como indispensables. excepto la inamovilidad del ojo o lo vago de la mirada y la finura de los labios. sino el síntoma de una anomalía moral”. diciendo: “Los asesinos tienen casi siempre la mirada fría. 6 . acreditada en el grupo social de que se forma parte. El autor sostiene que “conocemos al criminal por toda una serie de observaciones que demuestran la coherencia de un acto de este género con ciertos caracteres del agente. sigue un método claramente empirista. A tal respecto dice que el carácter lícito o ilícito de las acciones se halla determinado por la opinión dominante. conformado por dos categorías – delitos violentos y delitos contra la propiedad”. si es a la degeneración o al atavismo”. pasa a examinar el porqué de la licitud o ilicitud de las acciones. Vemos cómo empieza a insertar los postulados de Darwin y Spencer sobre el determinismo evolutivo. la pequeñez y la vivacidad del ojo. Luego. cristalizada. la exicefalia. Afirma que sólo la anomalía psíquica es lo que puede hacer que un hombre pierda la simpatía de aquellos que no se consideran ya como sus semejantes. Todos tienen mandíbulas excesivamente voluminosas. tiene con frecuencia los mismos caracteres. Para el napolitano. la escafocefalia y la trocefalia. sostiene que “Declaro que de cien veces. Garófalo nos muestra su coincidencia con la línea de pensamiento. el acto no es un fenómeno aislado. Y vuelve sobre el argumento psíquico como determinante para la criminalidad. alguna vez los ojos inyectados de sangre. La clase de los homicidas. Como para que no pueda dudarse de su método expositivo. Cuando se trata de ejemplificar al criminal atávico (en el sentido lombrosiano del término). me he equivocado siete u ocho veces”. Este carácter es particular de los hombres sanguinarios.Luego. Lo que se discute es su proveniencia.

no se ha modificado la proporción de reincidentes. creemos que puede reprimirse por el feliz concurso de innumerables circunstancias exteriores. Otro interesante pasaje es donde se refiere a la distinción entre locos y criminales: “es necesario también distinguir ciertos estados patológicos (imbecilidad. pues la considera nula. He aquí el reproche más importante que se ha hecho a Lombroso por uno de sus propios condiscípulos. Sostiene que “la anomalía psíquica existe en mayor o menor grado en todos los que pueden llamarse criminales. Estas cifran resultan suficientes para demostrar la Ley de la transmisión hereditaria del delito.es muy común hallar la fealdad extrema. histeria) y la anomalía exclusivamente moral. y si bien reconoce ciertas similitudes con Lombroso en cuanto a la caracterización física del criminal. relaciona a la fealdad con el delito. la institución mental. aun en aquellos casos en que se trata de los delitos que se atribuyen a condiciones locales o determinados hábitos: clima. 7 . en que el mayor número de los criminales no tiene estas anomalías. Lo más importante que encuentra Garófalo en sus observaciones es la transmisión directa del delito por herencia directa o colateral en un 33% de los condenados examinados. Pese al perfeccionamiento del sistema penitenciario. el loco no merece la cárcel. aun en los casos en que se trata de delitos que provienen de los prejuicios de raza o casta o clase (“delitos endémicos”). Esta fórmula es impropia y hay que erradicarla del vocabulario científico”. importando poco que esta última no sea visible. De entre 275 fotos de criminales no he podido hallar más que un rostro bello”. la fealdad repulsiva y debe advertirse que se ve con más frecuencia en las mujeres (quizás con un poco de misoginia). En este sentido. discrepa con el psiquiatra. locura. sino el asilo. que no es una enfermedad. Vemos entonces el porqué de que Garófalo no acepte a la prevención especial positiva. En un interesante apartado. bebida.No obstante lo dicho. con la denominación de “locura moral”. No debe penalizarse a la locura (aquí vemos un mismo trazo argumental con José Ingenieros): “Hay muchos alienistas que colocan a la anomalía de los criminales entre las formas de la locura. habla de delincuentes instintivos y fortuitos. sino conforme al mayor o menor grado de anomalía. aun en aquellos individuos cuya perversidad es innata”. Dice que “En estos establecimientos –los carcelarios que visitó en Italia y Alemania. La regla es la reincidencia y la enmienda del criminal es la rara excepción”. Esta anomalía psíquica se funda sobre una desviación orgánica. Luego analiza a la herencia como “transmisor del delito”. Para Garófalo. Garófalo dice que no es posible dividir a los criminales en anormales y normales. o que la ciencia no haya todavía llegado a determinarla con precisión”. siendo natural la reincidencia. “Es indudable la naturaleza congénita y hereditaria de las tendencias criminales. temperatura. De la manifestación de esta tendencia. Insiste con la anomalía psíquica como rasgo saliente del criminal.

Esto podría verse cuando Garófalo dice que “El criminal típico es peor que los peores salvajes. que tiene rasgos de regresión al pasado de su raza o especie. Si ya no están en la humanidad. animales incompletos. La educación. y en algunos aspectos. distinción que corresponde a la hecha en los delitos naturales. si el criminal. se encuentra en el mismo medio que antes. Comienza por analizar el medio educativo. en posteriores capítulos.Pretende exponer que los criminales tienen caracteres regresivos. de la animalidad inferior. Y hay que tener mucho cuidado en comparar a nuestros antepasados de esta forma”. Sin embargo. La cólera sólo exagera el sentimiento latente. ni la criminalidad endémica. posee rasgos regresivos y están. ni la que parece provenir de variaciones de clima. Aquí vemos el apoyo en pos de lo que conocemos como “reformatorios”. Cuando se trata de categorizar al delincuente.). que acusan una etapa menos avanzada del perfeccionamiento humano. Hoy en día está muy en boga el derecho penal del enemigo. bebidas alcohólicas. b) Influencia de la educación Luego. comienza a observar la influencia del medio en el delincuente. bebida. inferiores. Garófalo quiere convencer aduciendo que “Siempre debe existir un elemento psíquico diferencial. Así. similares a los salvajes. Sostiene que. hace lo mismo que con el delito. por el tipo de hechos que cometen. Cuando se quiere deslindar a las motivaciones externas al agente (clima. temperatura. combinándolos de maneras distintas. En cuanto a los adultos. admite que “lo único que se salva del naufragio de esta teoría son las instituciones contra la niñez abandonada y la adolescencia con malas inclinaciones. Respecto a su opinión del delincuente. entonces puedo negarle a éstos todo aquello que le otorgo a ésta. la experiencia ha demostrado que la eficacia de la escuela sobre la moral individual es ordinariamente nula. Un estado pasional no explica por sí solo un acto de crueldad. excluyen la anomalía individual del agente”. desgraciadamente. Son monstruos en el orden psíquico. caracterizadas por falta de piedad una y la otra por falta de probidad. 8 . sólo puede conseguirse algún resultado con la deportación o por colonias agrícolas que deben establecerse en lugares poco habitados del país”. luego de cometer el delito. y que no terminan por ser más que mera “carcelitas”. tomando eso de la vida pre humana. Sigue explicando que los dos agentes principales en la creación del delincuente son medio y herencia. Esto lo hacen descender por debajo de la humanidad”. no tiene casi ningún influjo. que no es más que tratar distinto a seres iguales. creemos que no existe lugar a dudas cuando sostiene que “El criminal es un monstruo. Sostiene que los criminales se dividen en dos clases. en cuanto no representa más que la enseñanza. etc. El vino tampoco tiene mucha influencia en los delitos de esta clase. mucho más desarrollados. en ciertos aspectos.

El poder de la religión sobre la moralidad individual disminuye justo en los casos más graves. e) Influencia de las Leyes No es demasiado lo que analiza aquí el jurista napolitano. quien sostiene que “Todas las prohibiciones que pueden establecerse a voluntad del legislador no tocan directamente al delito natural. sobre que el delito tiene mayor ascendencia en las clases bajas. el proletariado no tiene mayor intervención que las otras clases. Vemos entonces explicaciones a fenómenos que siguen ocurriendo al día de hoy. prohibición a jóvenes de asistencia a audiencias en lo criminal y sus debates. prohibición de publicaciones y espectáculos obscenos. d) Influencias económicas Comentando algunas aseveraciones de contemporáneos suyos. cuáles son entonces los medios preventivos del delito. Afirma que para los positivistas. la imprevisión. buenas leyes civiles y un 9 . Así se explica el hecho frecuente de que haya bandidos y asesinos muy devotos de la Virgen y de los santos”. prohibición de la ociosidad. Se pregunta Garófalo: “¿Es cierto que la religión amenace terriblemente al criminal? No. que es nuestro único objeto de análisis”. el autor responde que aun cuando esta especie de criminalidad es directamente económica. culpándose erróneamente a la miseria y la falta de educación. c) Influencia de la religión Luego analiza la influencia de la religión en el delincuente. se necesitan dos condiciones: que se trate de un niño y que el fin ulterior sea la verdadera enseñanza moral. restricción de la libre bebida. cuando tropieza con las tendencias criminales. la imprudencia. pues lo que distingue a éstos es la ligereza. al menos en lo referente al total de delitos. Para esto. vigilancia sobre sospechosos. Garófalo contesta que “Los únicos medios indirectos de prevención de los crímenes y delitos que están dentro de las facultades de un gobierno son: escuelas dirigidas por maestros inteligentes y morales. Es claro para el autor que el influjo bienhechor de la instrucción es casi nulo. el efecto de ella sobre éste es nulo. pero tampoco puede destruirlo. Rara vez acontece alguna de las dos. termina por decir que todo demuestra lo absurdo de la escuela correccionalista. La religión no hace nada con aquellos hombres con carácter criminal. sostiene que “la civilización no crea al criminal. La criminalidad en general no se encuentra en mayor proporción en las clases bajas que en las altas. bien podría un desprevenido preguntarse. la religión es una de las fuerzas más activas de la religión. Respecto a influencias del “auge civilizatorio” en la delincuencia. Por ende. Si todo lo antedicho no sirve. asilos de educación y establecimientos agrícolas para niños pobres y abandonados. el criminal existe antes que ella”.Así. A ello.

Lo esencial de una pena es la represión del delito cometido. le corresponde la exclusión del miembro cuya adaptación a las condiciones del medio ambiente se manifestó como incompleta o imposible. únicamente se trata de separar una clase de delincuentes. al igual que para todos los positivistas. la reacción se manifiesta de manera idéntica. de otra clase de delincuentes que no sienten influjo de pena alguno”. Por lo tanto. “Cuando un hombre ha incurrido. el poder social producirá artificialmente una selección análoga a la que se produce espontáneamente en el orden biológico por la muerte de los individuos no asimilables a las condiciones particulares del ambiente en el que se insertan. pero favorece el peligro de fuga y el perdón. 10 . Por este procedimiento. sobre los cuales puede aquélla ejercer eficacia. el autor dice que “La cuestión puede resolverse teniendo en cuenta las diferentes clases de criminales. del orden o de la asociación a la que pertenece. Otro equivalente de la muerte es la reclusión perpetua. Tercera Parte – La represión a) Su visión Aquí. Puede bastar sólo un hecho. Lo mismo ocurre con respecto a los delincuentes impulsivos. A la ofensa hecha a la moral relativa de la agregación. pero no son los castigos que imponen nuestros legisladores modernos. pero la claridad y la sistematización es innegable. Para lograr algo con ellos. así como las penas aplicables. Pero se presenta la duda sobre cómo llevar a cabo la exclusión de la sociedad. en su última parte.procedimiento barato y ágil”. por la expulsión. Los grandes criminales no harán gran caso de la amenaza ante una prisión larga o perpetua. por consiguiente. cediendo sólo ante la pena de muerte. Garófalo recomienda: “La muerte de los culpables y los rebeldes ha sido empleado como el medio más sencillo y seguro de eliminación. junto con sus reales motivaciones y sus influencias. No es tan fácil privar a un hombre de la vida social. pero incompleto con respecto a la privación de la vida social. a ver cómo es que reprimimos eso. luego de haber “descubierto” al delito natural. Garófalo pasa. No hay. a causa de la violación de las reglas de conducta que se consideran como esenciales. Para Garófalo. en la reprobación de la clase. no surge como posible la aplicación de teorías de prevención de la pena o de reinserción o similares. La soledad absoluta es incompatible con la vida del hombre.” A la hora de elegir medios. ningún otro medio de eliminación absoluta completa que no sea la muerte”. no hay que apresurarse a negar a la pena toda clase de eficacia preventiva general o indirecta. sería preciso que el mal fuese muy grave e inmediato. que es una especie de destierro. Respecto a cómo resolver entonces la cuestión. Se consideró como equivalente de la pena de muerte a la deportación. y haber analizado al criminal que comete ese tipo de delitos. Podrá criticársele el contenido de sus ideas.

dice que “la represión penal suministra modelos de conducta. es un efecto natural”.Para el napolitano hay sujetos incompatibles con todo medio civilizado. Garófalo. absoluta e irrevocable. sustituir ventajosamente la eliminación por la reparación”. Aquí. observa que al delincuente patrimonial. una clase de criminales cuya adaptación a la vida social es. pero que es imposible calcular sus efectos. Si esto fuese de posible de otra forma. ya que no es útil y controlable. si no imposible. No obstante. El pensamiento de los efectos intrínsecos de una acción prohibida provoca un temor que persiste cuando se piensa en los efectos intrínsecos de este acto. y a la sociedad como una destinataria neta de las opciones de política criminal que detenta un Estado. y el temor que acompaña a estos efectos intrínsecos produce un vago sentimiento de incitación moral”. Respecto a la pena de muerte. Garófalo no deja de creer que es cruel. La reacción bajo la forma de eliminación es el efecto socialmente necesario de la acción del delito. despertando y manteniendo el sentimiento del deber. Volviendo a tomar la lanza de Ferri y su “cuerpo social”. sino que es la eliminación del individuo no asimilable. Esta teoría se llama “Coacción Psicológica”. si no que tiene el derecho. Sostiene que “el miedo es uno de los motivos más poderosos de la determinación. El primer método es aun más cruel que la muerte. el segundo sólo es posible cuando existen colonias alejadas. de manera que la sociedad no tiene el deber de tenerlos en observación. respecto del miedo. muy poco probable. vemos que ya se percibía a la seguridad / inseguridad como un producto social. De hecho evidencia esto y dice que “Si existe la pena de muerte es porque se considera que es el único medio para conseguir la eliminación completa. La conciencia pública exige la reacción contra el delito. Garófalo nos muestra su moderación con respecto a sus antecesores y contemporáneos. Hasta los comienzos de este siglo se ha 11 . aun más que la propia prisión. lo que más dolor le causa es el daño contra su bolsillo. señala que “Es preciso distinguir. ante todo. en muchos casos. Para proteger a la sociedad de ellos. aun en el cao de no hallarse preocupada con el pensamiento del porvenir. debe ser algo mayor que el placer que se espera conseguir por medio del acto criminal. Resulta cuasi contemporáneo cuando dice que “No es el sufrimiento el fin de la reacción exigido por el sentimiento popular. se optaría por no matar al criminal”. Imagina el papel de la Teoría de la Coacción Psicológica: “Para que el mal con que se amenaza al que cometa un delito pueda convertirse en un motivo determinante de la conducta. y aun el deber de eliminarlos lo más pronto posible”. hay dos modos: encerrarlos de por vida o expulsarlos. es llamativo que diga que “Será posible. como buen juez. Respecto al papel aleccionador que juega la represión en el inconsciente colectivo.

pretende analizar las causas de criminalidad del alienado. algo superior a la necesidad social. “si el delito es un acto que revela la falta de adaptación. pero añade a esta necesidad social un regulador o moderador. No obstante. la justicia. Así. adaptado a la enfermedad que es la causa de su delito. aquella se apresura a declarar su incompetencia. un ser anormal y más o menos susceptible de adaptación a la vida social. independientemente de su afección patológica. la pena de muerte no debe aplicarse a los alienados”. Claramente se exhiben aquí las diferencias que venimos marcando a lo largo del trabajo”. venido de fuera. ¿No se sigue que la sociedad debería reaccionar contra el delito del alienado. Sintetiza la discusión reinante en su tiempo exponiendo que “Los idealistas consideran al castigo como la compensación del mal causado por el delito y los juristas propiamente dichos lo consideran como la defensa del orden jurídico”. nos muestra su cercanía al utilitarismo de Bentham en su aspecto más puro”. vemos que. Concuerda con los clásicos en alejar a los locos de los delincuentes. El autor exhibe su favoritismo por el aspecto reparador de la pena. a aquellos encargados de la determinación de las políticas criminales. Se queja que la teoría llamada clásica justifica la pena por la necesidad de defender los derechos de los ciudadanos.exagerado en el rigor. b) Crítica a los juristas del derecho penal Aquí vuelve Garófalo en su embate contra Beccaria y sus discípulos. cuando afirma que. que es lo que se requiere (“El problema de la penalidad es imposible resolverlo por medio de la idea de justicia absoluta. Critica severamente a los clásicos cuando introducen términos ajenos a los criterios utilitaristas y mecanicistas que manejan los positivos. pues eso es imposible de determinar con certeza científica. después se exageró en la lenidad y tanto uno como otro han sido perjudiciales. porque no se descubrirá jamás la pena absolutamente justa para un delito cualquiera”). En particular. Recuerda que “para los juristas el criminal no es. sin tener en cuenta la enajenación que ha sido causa de tal delito? Los criminales alienados deben ser sometidos a un tratamiento especial. y más que a los juristas. Según nuestra teoría. caen ahora bajo su pluma aquellos juristas dedicados al derecho penal. Y echa por tierra la justificación de la pena en que “es justa”. aquí conteste con los juristas. la reacción lógica de la sociedad contra el mismo debiera ser reparar esa falta”. Afirma que “La ciencia penal de los juristas no se ocupa de los alienados. sino sólo un ser que desobedeció la Ley y que se ha hecho acreedor a un castigo que sirve de sanción a ésta. como para él. privilegiando siempre el estudio del delincuente en tanto sujeto activo y principal causante del delito. como elemento extraño. tan pronto como se ha comprobado la existencia de la enajenación. Pero reconoce que si el carácter de un hombre se ha desorganizado por causa 12 .

precisamente este tipo de pena es el que se ha hecho el predominante en nuestros días. Garófalo es escéptico: “La escala gradual del delito no nos sirve para nada. La psicología y la antropología criminal ofrecen los medios necesarios para reconocer en el niño al criminal nato”. y el que. o aquellas leyes que otorgan más prerrogativas a quienes delinquen. Finalmente. otras la importancia del deber violado. que remedios a quien sufrió un delito: “La teoría penal dominante y la jurisprudencia parecen hechas ex profeso para proteger al delincuente contra la sociedad más bien que al revés. Esta protección tiene su más alta expresión en una Ley del Estado. Para Garófalo. Luego se dedica a tratar la forma de determinar la cuantía de pena. Ahora. “Hemos mostrado la ineficacia de la prisión temporal de duración fija. Y cierra el capítulo con una profunda crítica a quienes propician el tratamiento diferenciado para los menores delincuentes: “Gracias a los juristas. la delincuencia no tiene edad y no vacila en castigar al criminal. debería sobreponerse enteramente a todos los demás tipos de penas”. el joven delincuente no será condenado más que a pocos meses de reclusión en una “casa de corrección”. Respecto a la alteración morbosa de las facultades y/o la emoción violenta como atenuantes (incluso eximentes) de pena. se dedica el magistrado napolitano a criticar duramente a lo que el llama “leyes protectoras del crimen”. determinada de antemano. Y dice que la gravedad del delito no puede ser determinada en forma absoluta. desde el momento que uno de los términos de la relación ha desaparecido completamente”. Lo absurdo de la teoría se traduce en una impotencia práctica”. la perversidad de éste no puede considerarse como la de cualquiera. sostiene que “la represión es especial y consiste en la reclusión indefinida en un asilo de alienados criminales. aunque se encuentre por debajo de la edad legal para sufrir castigos.de una enfermedad. No puede haber “proporción penal”. otras la alarma causada por el acto delictuoso. porque no hay un criterio único para ello: unas veces es el daño. Respecto a los delitos con escalas de pena. El criminal enfermo no puede correr con el mismo destino que el criminal monstruo. que en realidad es una casa de corrupción. ya terminando su obra. La legislación basada en la teoría clásica. Esta teoría grosera no puede ser aceptada por la ciencia penal positiva. Caminando ya sobre terrenos propios del procedimiento criminal – en indefectible crítica a lo que él mismo padeció siendo Juez – sostiene que “la 13 . según la escuela jurídica. en realidad no protege nada. afirma que “la aplicación del principio de la responsabilidad a la edad del delincuente se basa en fijar una mayoría de edad (18 años) y limitar allí la responsabilidad. Lo que es absurdo es considerar a la semilocura como un atenuante de pena”. que establece la instrucción y el juicio oral”.

A veces se necesita la eliminación absoluta y se recurre a la pena de muerte. Reflexión final En primer lugar. Ferri. como del derecho penal y la criminología. a la relegación perpetua o indefinida. queremos hacer un reconocimiento. b) Sobre la prisión condicional: Tampoco tiene razón de ser la institución de la libertad provisional. Para nosotros los delitos privados no tienen sentido. Priva a la justicia de su seriedad. hay que conocer al delincuente. Vemos una serie de reflexiones del pensador: a) Sobre la publicidad del proceso: Respecto a la instrucción de los procesos. tanto de la psiquiatría. los demonizan. sin cuidarse en lo más mínimo de la perversidad del agente. Los progresistas miopes alaban a este sistema acusatorio y encima quieren perfeccionarlo aun más. tal ocurre con los delitos políticos y con las contravenciones a las leyes de Hacienda o a los reglamentos administrativos”. Poco importa la gravedad del delito. crecemos escuchando los nombres de Lombroso. se olvida que su solución generalmente depende del secreto más riguroso. La institución de la libertad condicional es la peor de todas y obra diametralmente en oposición a la represión que pretendemos. estimula directamente al mundo criminal. al destierro con abandono. Debería desaparecer completamente. El pernicioso efecto que produce sobre la criminalidad endémica e imitativa es inconmensurable. e) Prisión temporal: “La detención temporal no sirve fijada de antemano. Desde nuestros días de estudiantes. estudiarlo y ver si es de los que pueden adaptarse nuevamente o no”. Drago. como una secta de individuos que creían que el delincuente es un tipo especial. según las circunstancias”. caracterizado por anomalías físicas y psíquicas perfectamente descubribles y clasificables.distinción entre acción pública y privada no sirve. c) La prescripción de la acción penal: “Otros de los beneficios que la ley concede a los criminales es la prescripción de la acción penal”. Garófalo. ya que la sociedad no puede quedarse de brazos cruzados cuando tiene noticia de un delito. que los juristas pretenden publicitar libremente. y logran meter en el intelecto del joven estudiante ideas que. excepto el caso en el que el propio juez crea en la inocencia del acusado. a veces de forma relativa y se recurre al asilo de alienados. Se funda en la naturaleza objetiva del delito. cuando uno analiza 14 . aproximarse a él. d) El indulto o gracia: “Otro de los medios de los que el Estado se sirve para proteger a los criminales es la gracia. Muchos de nuestros actuales doctrinarios. desalienta a los ofendidos y testigos y desmoraliza a la policía. convierte los tribunales en teatros bufos y ridículos. acto de generosidad que no debería existir sino cuando se tratase de todo aquello que el gobierno prohíbe y cuya transgresión podría perdonarla el gobierno mismo.

e intentar esbozar una solución. Lombroso. Ya no será una anomalía física (prognatismo. es el delincuente. pero sí con cierto apego en la sociedad. pues toma varias de esas críticas para distanciarse y avanzar un poco más. Y no es nada tonto. así como las feroces críticas que despertaron. incluso en nuestro país. que pararse de la vereda de enfrente. que uno creía sepultadas. sino una anomalía psíquica. las ideas de Garófalo son de difícil aplicación. pero no es que suenen descabelladas.). e incluso en plataformas políticas. la reparación del daño. pero dicen que para muestras. Claro está que a más de cien años. Creemos que es por este lado donde debe reconocérsele al italiano el esfuerzo de sistematización. atemperando. crítica al decaimiento del sistema imperante. cómo se soluciona y cómo se previene. Y terminamos por creerle más a Garófalo que a los opinólogos. común a todas las sociedades (ahí surge el concepto de “delito natural”). Y vemos cómo intenta ir sistematizando. No pretendemos decir que nos atrasamos cien años en el combate del delito. Maudsley. podremos centrarnos en analizar al principal actor: el criminal. Es evidente que ha leído a Despine. sino que pertenecen a otro tiempo. foseta occipital media. no triunfantes. Muchas veces suele ser más sencillo ser uno más en el problema. que las leyes protegen delincuentes. En la misma forma que un gobierno en el sentido de Hobbes hoy sería impracticable. Quizás pueda allí rastrearse la idea de la retribución. Ya pasando a un análisis. Y Garófalo no cree tanto en el atavismo físico. etc. que puede manifestarse en cualquier hombre. cuyo entendimiento o capacidad de frenarse es nula. de dónde sale. sino en el psíquico. de que la justicia no tiene nada que ver aquí. pero que se libera en unos pocos. la actualidad de la pena de muerte. Muchos de estos discursos hoy son bien vistos. quién lo provoca. intento de buscar el porqué del delito. luego no son tales. la ciencia penal y criminológica ha evolucionado. basta un botón. vemos que Garófalo piensa que el problema del delito.los textos de primera mano. Y esto es lo que observamos constantemente en la obra que anotamos. de que el crimen no tiene edad y que los límites legales sólo molestan. Necesidad de cambio. 15 . de modernidad. Que si encontramos una concepción adecuada de delito. Nos sorprende la actualidad de las ideas de Garófalo. es en esa incapacidad donde Garófalo centra la anomalía.