RESEÑA CRÍTICA.

Jorge Valadas, La memoria y el fuego. Portugal: la cara oculta de Eurolandia,
Logroño, Pepitas de calabaza ed., 2012, 189 páginas. ISBN: 978-84-940296-5-3.
La aparición de esta obra en nuestra librerías, gracias al esfuerzo de la editorial Pepitas
de calabaza (anteriormente ya había sido editado por L’insomniaque en francés y por
Letra Livre en portugués), es una oportunidad de acercarnos al presente y al pasado de
nuestros vecinos de la vieja piel de toro. Con ellos compartimos muchas más cosas de lo
que nuestras instituciones oficiales y nuestros medios de comunicación parecen mostrar.
El autor de este viaje por Portugal y “la cara oculta de Eurolandia”, Jorge Valadas, lo ha
sido también -bajo el seudónimo de Charles Reeve- de otros relatos en los que
acertadamente combinaba el viaje y la crítica social. En la descripción de paisajes
sociales como los de China o EE.UU., Valadas busca, bajo la desolación de las
condiciones de vida de los desfavorecidos, las huellas de la utopía.
En el caso que nos ocupa en este libro, Portugal, sus páginas van describiendo los
“incendios” que las políticas neoliberales han provocado desde 2005 bajo gobiernos
socialistas. Portugal se ha convertido en un vivero de mano de obra barata para la
Europa rica, lo que se traduce en unas elevadas tasas de accidentes de trabajo, de
trabajadores subcontratados, explotados, irregulares y estafados (El país, 19 noviembre
2005). Se han debilitado los ya frágiles sistemas sociales y se ha protegido la evasión
fiscal (en España incluso con una vergonzosa amnistía fiscal para los defraudadores); se
desvía la rabia popular desde los verdaderos responsables de la crisis hacia la figura de
los empleados públicos, por cuya reducción pasa la campaña de desmantelamiento de
los servicios públicos; se denuncian como “privilegios” los “derechos adquiridos” por
colectivos de trabajadores mediante la negociación colectiva; incluso se achaca a
supuestas debilidades del carácter nacional (la falta de cultura del esfuerzo, de la
capacidad emprendedora...) -que al parecer compartimos españoles y portugueses- las
causas de la crisis provocada por el expolio de recursos públicos, el abaratamiento de la
fuerza de trabajo, en beneficio del capital.
Valadas nos acompaña en un viaje que bajo las modernas autopistas del progreso busca
acercarnos a las huellas de ese viejo topo de la historia que, de vez en cuando, rompe el
asfalto para asomarse y romper la monótona superficialidad del presente. En su
trayectoria silenciosa, el viejo topo horada la realidad, fracturando el artificial consenso
de la ideología dominante, recuperando y haciendo aflorar las raíces de otro presente.
Enterradas bajo el asfalto yacen las ruinas de la historia, olvidadas o abandonadas bajo
el peso y la propaganda del actual modelo de desarrollo. De ellas intenta Valadas
recuperar la silenciosa memoria de los vencidos.
Recorriendo las páginas de “El incendio y la memoria” recuperamos la memoria de
unas luchas que quizás puedan servir de estímulo para actuar contra los incendios
sociales, económicos y políticos que propaga la actual crisis económica. Una crisis más
que, como en el mito de Sísifo, obliga a reiniciar el sacrificio de las fuerzas del trabajo
para ayudar en el ascenso y recuperación de los beneficios del capital. Se propone así un
nuevo reinicio del sistema que debilita la fuerza de los asalariados e intenta profundizar
en la destrucción de las viejas redes de sociabilidad, contribuyendo a “mejorar la
competitividad” a base de reducir costes salariales y sociales. Esta es la que la
propaganda oficial presenta como la única vía posible, la única alternativa razonable.
Para ello cuenta con una amplia campaña mediática que prestigia las salidas
tecnocráticas y neoliberales frente a formas de democracia participativa a las que se
descalifica como populismos desconocedores de los entresijos del “mercado”. Se

deslegitiman así modos de vida y de socialización enraizados en formas de cultura
popular que cuestionan el actual modelo de desarrollo, crecimiento y “bienestar”
económico. La emancipación y la transformación se entierran bajo la actual “sumisión
al realismo”, al que también sucumbe la izquierda tradicional. Los sindicatos, como
afirma Valadas, “son atacados desde esa lógica del realismo para que renuncien a su
razón de ser”, la defensa del valor de la fuerza de trabajo. Se exige como inevitable un
nuevo sacrificio a las clases trabajadoras, un estrangulamiento que está afectando
especialmente a los países del sur de Europa, entre los que se encuentran los pueblos de
nuestra península.
Pero frente al incendio, este libro nos impone la exigencia de la memoria. Frente a la
amnesia colectiva o la propaganda de una memoria oficial que acaba borrando lo que no
puede convertir en “mercancía cultural”, que fragmenta la memoria colectiva en la de
unos pocos protagonistas (generalmente de entre los vencedores), Valadas pretende
recuperar otras memorias. Frente al intento de construir la ideología interclasista de una
identidad nacional, como respuesta al conflicto social y la lucha política, la memoria del
saqueo y la explotación por parte de esas burguesías nacionales.
Frente a la reivindicación de una pretendida comunidad hispanoamericana que alimenta
el mito nacionalista español y portugués, la memoria de la bárbara y sangrienta
experiencia colonial hispano-lusa, la memoria de la esclavitud ejercida sobre otros
pueblos, sobre la que se asentó un capitalismo improductivo al servicio de la
aristocracia local. Frente a la idealización de la regularización democrática de las dos
dictaduras más largas de Europa, la memoria de un proceso que procuró legitimarse,
paradójicamente, ante la revolución, no ante la dictadura; un proceso que hizo un gran
esfuerzo por “normalizar” el movimiento obrero dentro de un modelo de integración
democrática, de consenso, que obligó a forzadas renuncias de legítimas aspiraciones
sociales emancipatorias y la descalificación cínica de la imaginación utópica, que sigue
condenando como “antisistema”, y criminalizando en ocasiones, cualquier impulso de
contestación transformadora del orden existente. Frente al intento de la propaganda
oficial de reducir las revueltas sociales a impulsos irracionales de rabia, reflejo en parte
del desprecio de las clases dominantes hacia las explotadas, una memoria que permita
recuperar la autoestima y la confianza en la capacidad transformadora de las clases
populares, que recupere las formas de ayuda colectivas frente al individualismo de los
consumidores y la ideología del miedo frente a las “clases peligrosas” (inmigrantes,
antisistema...). Un libro, en suma, para construir esperanzas sobre las ruinas de nuestra
presente.
José B. Seoane Cegarra

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