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TOLERANCIA

Actitud y Virtud

Es la actitud que favorece la convivencia armónica y el respeto a las diferencias. Es la


virtud que hace posible la cultura de la paz y contribuye a superar los conflictos por la vía
del diálogo y el logro de acuerdos.

Reconocimiento de los Derechos Humanos Universales

Tolerancia no es lo mismo que concesión, condescendencia o indulgencia. Es, ante todo,


una actitud activa de reconocimiento de los derechos humanos universales y de las
libertades fundamentales de los demás.

Respeto

La tolerancia estriba en el respeto y el reconocimiento a la diversidad de culturas, puntos


de vista, proyectos políticos, formas de expresión y condición humanas. Es fomentada por
el conocimiento de las posiciones de los demás, la actitud abierta, la comunicación y el
apego a la libertad de pensamiento.

Práctica

Los individuos, los pueblos y los estados deben practicar la tolerancia para posibilitar su
desarrollo político, en tanto que permite la convivencia y coexistencia de la diversidad bajo
un mismo marco legal.

ACTITUDES Y HABILIDADES QUE HACEN POSIBLE LA TOLERANCIA

La práctica de la tolerancia sustenta la vigencia de los derechos humanos, en pluralismo


cultural, la democracia y el estado de derecho.

Para desarrollarla, podemos considerar lo siguiente:

• Trabajar para desmantelar nuestros prejuicios, a través del análisis racional. Esto
es, identificar esas barreras por las que nos resistimos a aceptar a otra persona
como diferente.
• Practicar el diálogo constructivo como base de la comunicación.
• Respetar las ideas y pensamientos de los demás, aceptando que esa diversidad
nos enriquece.
¿QUÉ SIGNIFICA SER TOLERANTE?

Conforme al principio de respeto a los derechos humanos, practicar la tolerancia significa


no permitir la injusticia social ni renunciar a las convicciones personales o atemperarlas.

Significa aceptar el derecho de que todos los seres humanos, caracterizados por la
diversidad de su aspecto, su situación social o económica, su forma de expresarse, su
comportamiento y sus valores, tienen derecho a vivir en paz y a ser como son,
reconociendo que el ejercicio de la libertad propia termina ahí donde comienza la libertad
del otro.

De tal suerte que ninguna persona pueda imponer sus ideas a los demás y todas tengan
la posibilidad de opinar.

El papel del Estado en la vigilancia de la tolerancia

En el ámbito estatal la tolerancia exige justicia e imparcialidad en la legislación, en la


aplicación de la ley y en el ejercicio de los poderes públicos. Exige que toda persona
tenga el mismo derecho que otras a disfrutar de oportunidades de desarrollo sin
discriminación.

A fin de alcanzar una sociedad más tolerante, los Estados pueden ratificar las
convenciones internacionales en materia de derechos humanos y, cuando sea necesario,
elaborar una nueva legislación que garantice la igualdad de trato y oportunidades a todos
los grupos e individuos.

En consecuencia, para que prevalezca la armonía es esencial que los individuos, las
comunidades y la sociedad en su conjunto acepten y respeten la diversidad.

¿CÓMO DEBE PRACTICARSE LA TOLERANCIA?

La tolerancia es necesaria entre los individuos, entre las comunidades y entre los países.
Fomentar la tolerancia e inculcar actitudes de apertura, diálogo y solidaridad son tareas
de las familias, de las escuelas, de las universidades, de los centros de trabajo y de cada
individuo en todos los espacios de convivencia.

EDUCACIÓN PARA LA TOLERANCIA

La educación para la tolerancia contrarresta las influencias que conducen al temor a la


participación y a la exclusión de los demás, y ayuda a los jóvenes a desarrollar sus
capacidades de juicio independiente, pensamiento crítico y comportamiento ético.

Los Medios de Comunicación pueden desempeñar una función constructiva facilitando un


diálogo y un debate libres y abiertos, difundiendo valores como la legalidad, la libertad, la
cultura de la paz, el pluralismo, la igualdad y el diálogo, poniendo de relieve el peligro que
representa la indiferencia ante el ascenso de grupos, personas e ideologías intolerantes.

Podré no estar de acuerdo con lo que dices, ¡Pero daría la vida, por defender tu derecho a
decirlo! (Voltaire)