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ACOSO EN EL TRABAJO

“EL HOSTIGAMIENTO O ACOSO DE CARÁCTER SEXUAL EN EL TRABAJO, ES UN


TIPO DE VIOLENCIA QUE ATENTA CONTRA EL DERECHO DE IGUALDAD DE LAS
MUJERES”

La emancipación laboral y económica, y sobre todo, la liberación sexual, ha hecho a la


mujer nuevamente víctima de una violencia que era desconocida hasta hace pocos años.
La adquisición de derechos ha venido acompañada de un agravamiento de la violencia
contra las mujeres.

Es innegable la discriminación sexual, entendida como tratamiento diferencial debido al


sexo. En los últimos años hemos observado una creciente incorporación de la mujer en la
sociedad y ello se debe a sus deseos de participar en condiciones de igualdad en los
centros de decisión en el mercado de trabajo, en la educación y en la vida política.

La mujer ha sufrido diferentes marginaciones a lo largo de la historia, una de esas es la


discriminación laboral, en la cual las mujeres no ejercen el mismo derecho que los
hombres, ya se trate de cuestiones económicas o de estatus en el trabajo.

No obstante, el acoso debe analizarse en el sentido más estricto de respeto y equidad.

¿De dónde proviene?

El acoso proviene de un sector de la población “Machistas”, que se resiste a perder su


estatus de predominio y dominación y reacciona con extrema violencia frente a la pérdida
de sus prerrogativas, que tradicionalmente eran indiscutidas.

Detección

El principal problema del asedio sexual en el trabajo es que ha permanecido oculto en el


ámbito de las conversaciones y discusión laboral, principalmente por su carácter de
ambigüedad para ser evaluado y considerado; así como el grado de dificultad para medir
las consecuencias psíquicas, emocionales y morales de la persona ofendida.

El acceso de las mujeres, en las sociedades más avanzadas a puestos de poder político,
a cargos de representación en organismos internacionales y sobre todo a empleos de
responsabilidad en medios de comunicación, ha contribuido a que el fenómeno del acoso,
sea hoy visible.
El Acoso es una conducta de carácter sexual o con connotaciones de esta naturaleza, no
deseada por las personas a quien va dirigida, que tiene efecto o amenaza la situación
laboral de ésta última.

DISCRIMINACIÓN

El asedio sexual en sí constituye una forma de discriminación por cuanto, aunque en


teoría puede afectar indistintamente a hombres y mujeres, en la práctica la mayoría de las
afectadas son mujeres. Es discriminación además porque tales conductas denotan una
visión de inferioridad o menosprecio de un sexo con respecto de otro.

Las razones que explican esta realidad, son de índole cultural, pues la mujer continua
siendo desvalorizada en lo relativo a su real capacidad profesional y de trabajo. Existe
además una práctica generalizada que hace legítimas tales conductas, al no haber
canales adecuados de denuncia y protección legal y de una posibilidad efectiva de
sanción, repitiéndose y permaneciendo en la impunidad.

La situación en el mundo laboral ha estado marcada por una serie de progresos en los
últimos años, gracias a los cuales cada día más y más mujeres se incorporan a puestos
políticos, representaciones sociales e internacionales, medios de comunicación, etc., lo
que les permite influir en la política del País; sin embargo, a pesar de la tutela del artículo
4º constitucional, la Comisiones Nacional, las Estatales de Derechos Humanos y los
Organismos Internacionales, hoy por hoy seguimos resintiendo los efectos del acoso y la
discriminación hacia las mujeres; efecto indeseable que se recrudece en menores (niñas),
en mayores (3ª. Edad), en personas con problemas de discapacidad, en indígenas, en
reclusas, etc., debido a su alto grado de vulnerabilidad.

El Precio o tributo que aun debe pagarse por ser mujer y atreverse a incursionar en el
terreno destinado a los varones es demasiado alto y se llama “Acoso”.