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María Celeste Gigli Box – TP #1

Relación entre los términos Ciencia, conocimiento y método científicoi:

Como muy bien señala Klimovsky1, comprender la idea de “ciencia” es –in


toto- comprendernos a nosotros mismos. Específicamente, podremos decir que la
ciencia es aquella actividad humana –y de los medios de producción de
conocimiento científicos-, que se erige como un acopio de conocimiento. Este nos
servirá para comprender el mundo y, eventualmente, modificarlo. De este modo,
el conocimiento –en términos modernos2-, la idea de “prueba” se utiliza para
nombrar a los elementos de juicio destinados a garantizar una hipótesis
destinada a garantizar que una hipótesis o una teoría científica son adecuadas.
Así que ya no es tan fundamental la dependencia entre prueba y verdad: se
podría “probar” una teoría científica sin haber establecido su verdad (lo que la
haría válida en algunos contextos históricos y ser desechada en otros). Por otro
lado, las hipótesis y teorías científicas se generan de modo tentativo (por lo cual,
la posesión de pruebas no supone la creencia platónica en las mismas hipótesis.
Tal vez lo determinante en el devenir de la Ciencia como tal –y su relación con el
conocimiento, deberemos atender cual/cuáles son las características esenciales
que distinguen el conocimiento científico del que no lo es.

El autor señala que muchos epistemólogos señalan como determinante del


conocimiento de la Ciencia es el método científico. Éste no es otra cosa que un
procedimiento que permite obtener conocimiento y justificarlo. Lo cierto es que,
además, no es único: los hay definitorios, clasificatorios, estadísticos, hipotético
deductivos, etc. Por cierto, cada uno de estos tendrá ciertas “afinidades” con

1
Klimosky, G.: “Las Desventuras del Conocimiento Científico. Una Introducción Epistemológica”, AZ
editora, Buenos Aires, 1995.
2
En la antigüedad, el autor señala los criterios platónicos del Teetetos para caracterizar el
conocimiento, los que aludían a los requisitos de creencia (quien formula una afirmación debe creer
en ella), verdad (ese conocimiento expresado debe ser verdadero) y prueba del mismo. Puede
acontecer que no exista creencia –aún habiendo verdad y existencia de la prueba. Así, el que ésta
última no esté en manos de quien formula la aseveración. Si, en cambio no existe verdad, será
imposible hablar de conocimiento, ya que no podemos referirnos a un estado de cosas en la
realidad. Y si, por último, hubiese creencia y verdad, sin prueba se estará en estado de opinión –
opuesto al de conocimiento. Es dable mencionar que el autor demuestra que las tres condiciones
son interdependientes.

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diversos objetos de estudio encuadrados en una disciplina (o un conjunto del


espacio epistemológico como pueden ser las ciencias sociales, naturales, etc.).
En pocas palabras, el conocimiento científico sería, el que puede obtenerse por
medio de esos métodos (de este modo distinguimos la ciencia del conocimiento
filosófico, artístico y otros campos de la cultura humana ). Es imposible soslayar
que al hablar de ciencia debemos detenernos un instante para atender a una
estipulada unidad de análisis. La teoría es fundamental en este punto: ya que los
objetos de estudio de cada ciencia particular (física, biología, sociología, etc.),
varían de acuerdo a las modificaciones que se producen en las teorías que la
integran: según ellas, algunos puntos son iluminados, otros desestimados. Por
esta razón Klimovsky prefiere hablar de problemas básicos que orientan distintas
líneas de investigación.

Esto nos conduce a una nueva unidad de análisis: la[s] teoría[s]


científica[s]. Ésta no es otra cuestión que un conjunto de conjeturas, simples o
complejas, acerca del modo en que se comporta algún sector de la realidad. En
esencia –corriendo por mi parte esta mención-, es [son] sistemas de conceptos
articulados -con consistencia lógica-, que se agrupan definiciones para ser
contrastadas con lo real [≈ /= la realidad]. Es interesante señalar el desarrollo de
Zerttemberg con relación al espacio de la definición. Ellas deberían servir para
facilitar la comunicación y discusión. Lo cierto es que las definiciones son
múltiples, el consenso no es lo más común entre ellas. Son indispensables en el
saber sociológico. Gracias a ellas se distingue el saber sociológico del histórico.
Los historiadores describen y por lo general, usan el lenguaje de las fuentes.
Mientras el sociólogo utilizará sus propios términos técnicos para analizar el
evento.

La microsociología procede con una terminología que puede aplicarse a


cualquier tipo de sociedad. La microsociología, por su parte traspone a un
vocabulario general las descripciones de pequeñas comunidades o grupos. Lo
cierto es que las discusiones acerca de las definiciones versan a menudo sobre
tres temas diferentes relacionados. Suelen representarse en un triángulo que
articula equilátero agudo, que en su vértice contiene a un cierto objeto de
estudio o suceso. En el vértice derecho se ubica el concepto, mientras que en el

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impuesto se encuentra el término. Para relacionar estos tres pilares, diremos que
el objeto está incluido en un concepto, y éste, se significa en un término que a su
vez designa al suceso del que partimos.

Por supuesto, que las teorías no se construyen porque sí, sino para
explicarnos un fenómeno, mejorar una situación indeseada, etc. de este modo,
ciencia, problemas y teorías van de la mano. Y esto es lo que hace de las
teorías científicas la unidad de análisis básica en el pensamiento científico
moderno. Esto hace de la epistemología, un espacio tan fundamental del
quehacer de la ciencia: entenderemos por ella, al estudio del conocimiento
científico, tal como la circunstancia histórica, psicológica y sociológica que llevan
a la obtención de aquél –junto con el estudio de las condiciones de validación del
mismo. De este modo, la epistemología es un quehacer que se dirige a toda la
Ciencia –allende sus especificidades particulares. Es preciso comentar que ésta
no es equivalente a la tan mentada “filosofía de la Ciencia”, ya que ésta, abarca
más cuestiones que la primera: ejemplo de esto es la cuestión de la existencia de
una realidad objetiva, un planteo filosófico que desfasa el espacio del estudio de
la Ciencia como tal.

Por otro lado, se diferencia con el metodólogo, en que éste apela a las
técnicas de obtención del conocimiento, pero no existe expedición acerca de la
natura del conocimiento ya obtenido, y aceptado por la comuna científica. En
otras palabras, el metodólogo sólo se interesa por acrecentar el volumen de
conocimientos, no por las características de éste en relación al objeto que la
ciencia determine para su validación [o no]. Por supuesto, que deslindar estas
labores no implica que estén completamente escindidas: producir mayor
cantidad de conocimiento implica dominar consideraciones y criterios básicos
para obtener alguno/algunos válidos. En primera instancia podríamos decir que la
metodología es posterior al análisis epistemológico, aunque debemos saber que
esto no es tan así: muchas veces se descubren casualmente métodos de
obtención de conociendo que luego deben ser validados por epistemólogos que
los encuadrarán en el espacio de validación científico.

3
i
Mtria. Integración Latinoamericana (UNLP).

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