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Este libro se terminó de imprimir el 31 de Octubre de 2011. Sello Editorial Corporación Universitaria Americana. Cra. 53 No. 64-142. Barranquilla - Colombia Derechos Reservados

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Orlando José Cadrazco Salcedo

Las reformas a la Constitución de 1991

Incidencias en el desarrollo del Estado Social de Derecho

CORPORACIÓN UNIVERSITARIA AMERICANA Barranquilla – Medellín Colombia

Las reformas a la Constitución de 1991

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Procuraduría General de la Nación. Concepto sobre Constitucionalidad de la

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de la Nación. Concepto sobre Constitucionalidad de la 206 Presidente JAIME ENRIQUE MUÑOZ Rectora ALBA LUCÍA

Presidente JAIME ENRIQUE MUÑOZ

Rectora ALBA LUCÍA CORREDOR GÓMEZ

Director Sede Medellín ALBERT CORREDOR GÓMEZ

Vicerrector Académico LÁSTER ALFONSO GUTIÉRREZ CUADRO

Vicerrectora Administrativa y Financiera CINDY MUÑOZ SÁNCHEZ

Secretario General GUSTAVO HERNÁNDEZ MARTÍNEZ

Decano Facultad de Ciencias Políticas y Jurídicas ORLANDO JOSÉ CADRAZCO SALCEDO

Sello Editorial Corporación Universitaria Americana www.coruniamericana.edu.co } Cra. 53 No. 64 – 142 Barranquilla, Colombia

®Corporación Universitaria Americana Barranquilla – Medellín, Colombia Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas

®Orlando José Cadrazco Salcedo ocadrazco@coruniamericana.edu.co

Las Reformas a la Constitución de 1991. Incidencias en el desarrollo del Estado Social de Derecho ISBN: 978-958-99557-0-3 Primera edición Noviembre 2011

Barranquilla: Carrera. 53 No. 64 – 142 Teléfonos: (5) 3608371 / 3608372

Medellín: Carrera 42 No. 52 - 06 Teléfono: (4) 2391729

CORPORACIÓN UNIVERSITARIA AMERICANA Barranquilla – Medellín Colombia

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Para quienes junto conmigo sueñan con una Colombia democrática, incluyente y participativa.

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creación de los de Tumaco, Buenaventura Popayán, Tunja y Turbo (Antioquia) sumándolos a los ya existentes y que de por sí implican una carga mayor a los rubros del Estado Central, pero haciendo la salvedad que los distritos hasta ese momento creados no sentirían menguados sus recursos provenientes del Sistema General de Participación por el hecho de haber creado esos nuevos entes autónomos por vía constitucional.

- El Centralismo en Colombia se apuntala de cuando en

cuando, mediante reformas a la Constitución de 1991, hecho que es marcado constantemente por las reformas que se pre- sentan al sistema general de participaciones, aquello por lo que tanto se luchó en el seno de la Asamblea Nacional Constituy- ente tendiente a darle plena autonomía Fiscal y Administra- tiva a las regiones y localidades para que mediante la trans- ferencia de recursos desde el poder Central pudieran generar su propio Desarrollo, ha sido recortado paulatinamente desde la aparición de mandato Constitucional hasta hoy, mediante Acto Legislativo 04 de 2007, se tocó de forma considerable las transferencias y el Sistema General de Participación.

- La verdadera Reforma a la Constitución de 1991 aún está

por hacerse, se hace necesario que el legislador como consti- tuyente secundario cierre las puertas a la labor de costurero de los distintos Gobiernos y le pongan punto final a la prolifera- ción de las reformas, acercando la Constitución al ciudadano y permitiendo que se afiance en Colombia el Estado Social de Derecho

- Los remedos de Partidos Políticos existentes en Colombia, no obedecen a la verdadera voluntad popular sino a interés particular o grupistas, desconociendo el principio general de que los intereses generales deben estar por encima de los par- ticulares o grupistas.

- Las reformas unas han ido en la dirección correcta y han

ayudado a afianzar el estado Social de Derecho, otras por el contrario han retrasado su implementación.

OrlandoOrlando JoséJosé CadrazcoCadrazco SalcedoSalcedo

con una verdadera y real Democracia, fue mediante el Acto Legislativo No. 01 de 2005, por medio del cual se reformó el Artículo 48 de la Constitución Política, para permitir una sos- tenibilidad financiera a las pensiones y un respeto a los dere- chos adquiridos con arreglo a la Ley.

- Mediante Acto Legislativo 02 de 2005, se modificó par-

cialmente el Artículo 176 de la Constitución Política, en lo referente a que se introdujeron las Circunscripciones territo- riales Especiales y una Circunscripción Internacional, dados los avances del mundo Global y el alto número de ciudada- nos del país que viven por fuera del mismo empujados por múltiples circunstancias a un éxodo casi sin control, algo de lo que ya la sociología moderna se había venido pronunciado y haciendo estudios al respecto, además se facultó la creación mediante ley de una Circunscripción especial para no dejar por fuera de la democracia a las comunidades étnicas minoritarias residentes en el país y a las minorías políticas, entendidas es- tas como aquellos grupos de ciudadanos excluidos por alguna razón de la participación política, esto con el objetivo de que se integren y entren de una vez por todas a participar de los beneficios del Estado Social de Derecho.

- La figura de la Moción de Censura que fue traída a nuestro

Constitucionalismo por el Constituyente de 1991, desde el Con- stitucionalismo Parlamentario europeo, se introdujo como una forma de Control Político del Legislativo sobre los Ministros del Despacho y los Directores de Institutos Descentralizados del orden Nacional, Sin estrenar aún esta novedosa figura, por falta de unos partidos políticos coherentes, se enfrentó a una prueba de fuego mediante el Acto Legislativo 01 de 2007, el que medi- ante una reforma Constitucional, modifica los numerales 8 y 9 del Artículo 135 de la Carta Política, los Artícu los 299 y 312 y se adicionan los Artículos 300 y 313 del pacto Constitucional.

- El 6 de Julio del año 2007, mediante acto legislativo No.02, el Legislador Colombiano amplió el espectro político en lo atinente a la conformación de Distritos Especiales, con la

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Presentación

E scudriñar en los vericuetos de la Constitución no es cosa fácil y mucho menos si se trata de mirar cómo ha sido el desarrollo del Estado Social de Derecho el que comenzó

a aplicarse en Colombia sólo a partir de la Constitución de

1991 cuando por mandato popular de una minoría mayoritaria, se hizo un contrato social el que a juicio de los opinadores, tratadistas y comentaristas de la época nos llevaría por la senda del progreso y el desarrollo.

El Estado social de Derecho si bien no es una cosa nueva en

el mundo sí debió comenzarse a aplicar en los Estados después

de la promulgación de la Carta de Derechos y Deberes de la ONU de 1948, esa carta que fue como un requisito indispen- sable que debían acoger los Estados con miras a convertirse en socios del gran acuerdo mundial que buscaba la paz y el desa- rrollo como nuevo paradigma de democratización mundial.

Colombia que venía de una Constitución hecha a la manera

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de Núñez el Regenerador en los albores de 1886, se dio a la tarea de reformar esta Carta y no hacer una nueva hasta que las circunstancias políticas, sociales y económicas se lo per- mitieran, la elite Colombiana no creyó conveniente tener que realizar este paso porque consideraban que con lo hecho se podría sobrevivir a los cambios de los tiempos.

Pero los hechos son tozudos y la cresta de la violencia políti- ca que más tarde se convirtió en anómica porque se le anex-

aron nuevos ingredientes más violentos que los políticos, llevó

a la conclusión que había que virar el rumbo del Estado, reor-

ganizándolo y dándole un viraje hacia la inclusión social como se reclamaba en su momento y al respeto por los derechos y las garantías fundamentales como se reclamaba en el mundo moderno.

La Constitución de 1991, surge en un momento crucial de

la historia del país, si bien se ha sostenido que las constitucio- nes son producto de la transacción en la guerra, porque desde la Paz de Westfalia en donde se puso fin a la guerra de los Treinta años en Europa, hasta hoy siempre que se redacta un texto constitucional este se da como producto de un armisticio

o un alto en el fragor del combate; en Colombia, también se

creyó que iríamos por el camino de la unidad y la reconstruc-

ción nacional.

Se hizo la nueva Carta, pero no se dejó madurar, aún esta- ban humeantes los vítores y la algarabía de la celebración de entrada en vigencia de la nueva Carta, cuando se entró sin pre- vio estudio y sin dejarla siquiera despegar, a hacerle reformas tras reformas hasta convertirla en una colcha de retazos que ha perdido la identidad inicial con la que se arrancó, dejando nuevamente frustradas las esperanzas de los colombianos en un verdadero cambio social que nos llevara a la búsqueda de la paz y el desarrollo

Hoy la Constitución de 1991 es más un remedo de acu- erdo social, el Estado no desarrolló lo social sino que por el

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ticulación entre el elector y el elegido, para que la teoría de la representación se dé en forma cabal, es fundamental que esta sea transparenta y clara que llegue verdaderamente a los gobernados para que no dé la sensación de su inoperancia y de que es un pacto entre las elites. Debe obedecer más a la solu- ción de Necesidades Básicas Insatisfechas, tangibles.

- Para llegar entonces a hacer una Ley de Bancadas efectiva

que cumpla con los lineamientos para los que fue creada se hace necesario organizar de forma primordial a los partidos políticos y entre nosotros –Colombia después del “Referén- dum” del primero de Noviembre de 1957 el que en su momen- to se les dio por llamar “Plebiscito”, que permitió la reforma constitucional e instauró en el país entre otra múltiples cosas la paridad electoral entre los partidos rojo y azul acabando de tajo con la lucha democrática por el poder y la instauración de un régimen monocolor de corrupción y exclusión-, lo que se conoce son micro y fami empresas electorales que se orga- nizan sin base ideológica ni contenido social para presentar candidatos a las diferentes corporaciones públicas, sin que se dé una lucha interna por parte de los integrantes por alcanzar la nominación del partido o movimiento.

- El Constituyente primario representado en la Asamblea Nacional Constituyente de 1991, fue cuidadoso al momento de establecer el régimen presidencial en la Constitución y siguió manteniendo la tradición de no Reelección presidencial en Colombia, como había sido observado y mantenido por la Constitución de 1886, pero mediante el Acto Legislativo 02 de 2004, se modificó por parte del Constituyente Delegado y a propia iniciativa la tradición constitucional, para permitir la reelección del presidente de la República por una sola vez , pero con restricciones a los funcionarios públicos con excep- ción del Primer Mandatario de los colombianos.

- Los preceptos Constitucionales del Estado Social de Dere-

cho, se reflejan de manera efectiva en el garantismo que esta Constitución debe darle a los ciudadanos para que se cumpla

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- Colombia era hasta el acto legislativo y la Ley de creación

uno de los pocos Estados latinoamericanos que mantenían el antiguo sistema inquisitivo, producto de una carta política del siglo XIX la que muy a pesar de sus incontables reformas y del efecto demostrativo jurídicos de avances en otros estados, siguió manteniendo el oprobioso sistema penal inquisitivo como producto de un devenir histórico cultural basado en el cristianismo y en la falsa creencia de que al delincuente fuese este consuetudinario o de primera vez, había que sancionarlo

de manera ejemplar sin darle la oportunidad de controvertir los argumentos presentados en su contra y muchas veces sin oírlo

y vencerlo formalmente en un juicio, como lo prescriben las normas constitucionales modernas.

- Las nociones generales sobre el nuevo sistema Procesal

Penal, citadas anteriormente “permiten advertir que se trata de un nuevo modelo que presenta características fundamentales especiales y propias que no permiten adscribirlo o asimilarlo, prima facie, a otros sistemas acusatorios como el americano

o el continental europeo. Se diseñó desde la Constitución un

Sistema procesal penal con tendencia acusatoria, con acento en la garantía de los derechos fundamentales del inculpado, para la definición de la verdad y la realización efectiva de la

justicia teniendo presente los derechos.

- La Ley 974 de Julio de 2005, también llamada Ley de

Bancadas, se da como producto del Desarrollo de la Refor- ma Constitucional contenida en el Acto Legislativo No. 01 de 2003, más conocido como la Reforma Política, esta Ley entró en vigencia en Colombia el 19 de Julio del 2006, en lo atinente a Senado y Cámara de Representantes y el próximo Primero de Enero de 2008 en lo que hace a Asambleas De- partamentales, Concejos Distritales y Municipales y Juntas Administradoras Locales en aquellas ciudades donde se elige esta corporación coadministradora de carácter local o zonal.

- La Democracia no sólo implica la soberanía del Estado

Social de Derecho, sino que también debe posibilitar una ar-

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contrario se está regresando a las viejas prácticas ya olvida- das en el mundo de los Estados nacionales donde la norma es hecha para avasallar al ciudadano y no puesta a su servi- cio, como debe ser en un Estado Social de Derecho. El re- speto por los derechos y garantías fundamentales están cada vez más lejos de ser una realidad sino que por el contrario son recuerdos históricos de algo que pudo haber sido y no fue.

Este trabajo trata de llenar un vacío existente en esta materia y viene a ser de gran ayuda para la población universitaria y en general, para entender de forma clara el cómo ha sido el de- sarrollo Constitucional en Colombia y como se ha jugado con la Constitución de 1991, esa que parecía ser la carta de nave- gación que llevara al Estado y a la sociedad a puerto seguro y que nos enrutara por los caminos de la civilidad democrática en un país bastante falto de un verdadero estatuto orgánico de desarrollo social.

Si bien los temas planteados y los puntos de vista obedecen estrictamente al soporte del autor, queda abierta la discusión para que desde la academia se haga una crítica constructiva a lo que puede ser un verdadero proceso de democratización de Colombia y de si realmente las reformas a la Constitución de 1991 han ayudado a desarrollar el estado social de derecho o si por el contrario estas lo han retrasado como se plantea en parte del trabajo.

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económicos, el Gobierno Central se compromete a transferir un monto de recursos suficientes para cubrir las necesidades básicas en materia de educación, salud e inversión social.

- La Constitución de 1991 estableció que Colombia es una

República unitaria y descentralizada, instrumentando esa definición política a través de un sistema mediante el cual, progresivamente, se han venido transfiriendo recursos y res- ponsabilidades a las entidades territoriales. Una primera etapa, la de transición, habrá de culminar en los próximos años al alcanzarse el punto máximo de las transferencias nacionales a las entidades territoriales, representadas por el 22% de los ingresos corrientes que se estarán destinando a las participa- ciones municipales a partir del año 2001 y el 24.5% de los ingresos corrientes que ya se viene asignando al situado fiscal para los departamentos.

- La Constitución había contemplado que las Asambleas

Departamentales o más conocidas como el legislativo regio- nal, no tuviera tanta importancia en el ordenamiento nuevo que se le quería dar al país, para que se consolidara la des-central- ización y una verdadera democracia representativa. Mediante Acto Legislativo No. 01 de 1996, se reformaron los Artículos 299 y 300 de la Constitucional Nacional, para darles Rango Constitucional a las Asambleas Departamentales y el Carácter de funcionarios Públicos a los miembros de estas corporacio-

nes de elección Popular

- Mediante acto legislativo 03 del 2002, se introdujo en el

ordenamiento normativo colombiano una reforma al funciona- miento del Aparato Penal y mediante la Ley 906 del 2004 que dio vida al código de procedimiento penal vigente, se diseñó siguiendo los lineamientos constitucionales el sistema penal Acusatorio, con lo que se pasó de un Sistema hibrido creado por la Constitución de 1991 a uno eminentemente acusatorio, con el garantismo constitucional de por medio, lo que acercó más al ciudadano a ese Estado Social de Derecho de la Carta Política.

miento de los recursos y las ventajas competitivas y compara- tivas derivadas de las condiciones legales especiales que les fueron otorgadas.

- Como quiera que la Asamblea Nacional Legislativa que

hizo la Constitución Colombiana en comento, y se habían redactado un sinnúmero de artículos transitorios para que adecuaran la nueva carta al ordenamiento del Estado y no se presentaran traumatismos en la administración Pública, hubo necesidad entonces de modificar de forma transitoria el Artí- culo 601 transitorio de la Carta para poderle dar cumplimiento estricto a lo normado en los Artículos 346 y 355 del Nuevo Estatuto y fue por ello, por lo que el Congreso Nacional en Noviembre de 1993 produjo el Acto Legislativo 02 de l993, para permitir que los Planes de Desarrollo del orden Nacional Departamental y Municipal pudieran ser una realidad y apli- carse taxativamente como se ordenaba.

- Con el Acto Legislativo 03 de 1993, se derrumbó en parte

ese querer modificar las viejas costumbres politiqueras y re- gresamos a las suplencias, este acto legislativo restableció el sistema de Suplencias, cuando dice como deben llenarse las vacantes que por faltas absolutas o temporales se presenten en

una corporación de elección Popular.

- El primero de Diciembre del año de 1995, se reformó por

primera vez el Artículo 357 de la Constitución Política, en lo referente a las Transferencias Nacionales, lo que en principio pareció que era un buen ejercicio para ir dándole autonomía a las regiones, dando un vuelco al centralismo para consolidar la Descentralización administrativa, choca por primera vez con la dura realidad

- La reforma apuntaba a compatibilizar el nivel de asig

nación de recursos correspondiente a las trasferencias terri- toriales con la estabilidad de la economía. Esto implica que, independientemente de las fluctuaciones que experimenten los ingresos corrientes de la Nación como resultado de los ciclos

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Tabla de Contenido

Cap.

Pág

 

Introducción

13

I

Reforma Constitucional

19

II

Las Reformas a la Constitucion de 1991

32

Gobierno de César Gaviria Trujillo (1990-1994)

33

Gobierno de Ernesto Samper Pizano (1994-1998)

33

Gobierno de Andrés Pastrana Arango (1998-2002)

34

Gobierno de Alvaro Uribe Vélez (2002-2006 Y 2006-2010)

36

III

Estado Social de Derecho

39

El Estado Social de Derecho en la Constitución colombiana

44

IV

Partidos políticos

49

V

Desarrollo

político

61

VI

Desarrollo

Socio-cultural

71

El Problema de la Intervencion del Estado en el Mercado

72

Cultura Nacional y Cultura Global

74

VII

Desarrollo Económico

81

VIII

Democracia y Globalizacion en el Siglo XXI

91

IX

Distritos Especiales del Caribe: ¿Zonas de desarrollo,

de descentralización o de qué?

103

Marco legal de Distritos

111

X

Planes de Desarrollo

117

XI

Regreso a las viejas prácticas

119

XII

Reforma a las Transferencias

121

XIII

La Reforma como una imperiosa necesidad

131

XIV

Reconocimiento Constitucional a Asambleas Departamentales y sus integrantes

135

XV

El Garantismo Constitucional en el Sistema Penal Acusatorio 136

Reseña Histórica del Sistema

139

El Sistema Penal Acusatorio

141

La funcion del Control de Garantias

143

Consideraciones frente al problema de investigacion

146

XVI

Ley de Bancadas: ¿Fin del caos legislativo?

149

XVII

Convocatoria a referendo reformatorio

165

XVIII

Reeleccion o quiebre democrático

167

XIX

Garantía a la Sostenibilidad Financiera del Sistema Pensional

171

11
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Orlando José Cadrazco Salcedo

XX Ajustes a las Elecciones de Representantes a la Cámara

173

XXI Reforma a la Moción de Censura

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XXII Proliferacion de Distritos Especiales

183

XXIII De vuelta al Sistema General de Participaciones

185

Conclusiones

187

Bibliografia

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nos llega primero por el influjo de la Conquista y Colonia y posteriormente por los efectos de la Revolución Francesa, la Constitución Norteamericana y la Revolución Industrial que también jugaron un rol fundamental en la conformación de nuestras sociedades, en el ordenamiento jurídico que éstas se dieron y en el modelo de gobierno que escogieron.

- La Democracia necesita de movimientos sociales con reconocimiento de una discusión abierta, sincera y capaz de sostener las verdades, interpretarlas y entender al otro y algo importante, de unos partidos políticos de masas fuertes que sea verdaderos vasos comunicantes entre la población y el gobierno, con capacidad para promover reformas al sistema político que beneficien a todos. La transformación del Estado es entonces un elemento necesario de primer orden en la so- lución a los problemas económico social de las regiones, para que de esa forma se logren consolidar verdaderos procesos democráticos.

- Mediante Acto Legislativo 01 de 1993., el Gobierno Na-

cional de la época, comenzó a desarrollar por vía de reforma Constitucional el mandato otorgado por la Constituyente de 1991 y plasmado en eso que se dio por llamar la Carta Política para la paz y la reconciliación entre los colombianos, los man- datos que había recibido. Fue así como puso a consideración del Congreso Nacional dicho proyecto de enmienda, para que se organizaran como Distritos las ciudades caribeñas de Ba- rranquilla, Cartagena y Santa Marta, las que adquirían por esa vía, un régimen especial contemplado en la Constitución y la ley

- Por ley 768 de 2002, se adoptó el régimen político admi-

nistrativo y Fiscal de los Distritos creados por vía constitucio- nal en el Caribe Colombiano, para que los mismos pudieran cumplir a cabalidad con las funciones que les fueron asignadas y poder así promover el desarrollo integral de sus territorios, para contribuir al mejoramiento de la calidad de vida de los habitantes de sus respectivas regiones, a partir del aprovecha-

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sos para salvaguardar los patrimonios artísticos, culturales e históricos de la sociedad, haciéndolos accesibles a toda la po- blación. Fuera de eso, el Estado

- Las Reformas Constitucionales también deben potenciar

el desarrollo económico de los Estados, puesto que ellas son las que abren las posibilidades de mercado y de expansión e irrigación del capital privado y la inversión extranjera, de allí que también podamos hablar de la posibilidad de una aper- tura económica mediante la flexibilización de la constitución en estos tiempos de la Globalización e internacionalización de la economía, para alcanzar un verdadero grado de desarrollo económico que potencie al capital humano y reduzca la inequi- dad entre la población.

- La Democracia es un Término que se ha vuelto a poner

de moda en los inicios del Siglo XXI, en donde el influjo de la Globalización ha tratado de jugar un papel fundamental en la significación, no sólo del vocablo sino también de la forma como se administran los Estados Liberales y principalmente por la desaparición de las políticas centralistas fuertes en aquellos países que se decían de influencia o bajo la órbita Comunista.

- Giovanni Sartori, al estar de acuerdo con Dahl, en su obra

“¿Qué es la democracia?” sostiene, que las sociedades no pu- eden llegar a ella, pues a lo sumo podrían aspirar a “ser socie- dades poliárquicas” para significar a aquellos conglome-rados sociales donde las reglas de juego democráticas están más o menos claras y han sido establecidas siguiendo unos parámet- ros orientadores impuestos y desarrollados por el entorno cul- tural de los habitantes, sin la intromisión de cuerpo extraño alguno.

- La Democracia, tuvo su auge floreciente en la Polis Grie- ga, luego su paso a Roma donde se amplió el concepto hasta llevarlo a la concreción de un imperio. A los latinoamerica- nos en particular, esta forma popular de autodeterminación

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Introducción

L a Constitución de 1991, es una Carta Magna hecha en un momento de crisis institucional y social en Colom- bia, como mecanismo para poner orden al caos hasta ese

momento existente y para que el país, por fin se enrutara en la modernidad por los caminos de la reconciliación, el ajuste ins- titucional y el desarrollo político, social y económico.

Además de eso instituyó el Estado Social de Derecho, par- ticipativo, multiétnico y pluricultural en la Nación, con lo que buscó que todos nos sintiéramos identificados con una nue- va forma de civilidad, la misma que había sido estrenada en muchos países del mundo desde hacía muchos años pero que entre nosotros por los múltiples problemas que afrontábamos no había sido posible que se estableciera este tipo de modelos adelantados en la búsqueda de lo que los franceses llamaron un Contrato Social dentro de la civilidad de los pueblos.

La Constitución es un instrumento de poder, para conso-

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lidarse un pueblo, pero también puede ser un mecanismo de dominación y apalancamiento de los gobernantes o de las elites de un Estado para perpetuarse en el poder y cometer así toda clase de atropellos contra la población, siendo el origen de la ley.

no logran penetrar la sociedad con sus ideas y propuestas, de- mostrando, además, divisiones y pugnas internas, el ciudadano deja de comprender el sistema como uno de partidos. Por lo anterior, una sociedad en donde sus partidos políticos tradi- cionales disuelven sus ideas y valores en personalismos y en

Esta puede ser construida a la manera de los gobernantes para sojuzgar a los súbditos del Estado y convertirse en un Estado oprobioso donde los derechos y garantías individuales

donde la participación política tiende a una irremediable ap- atía, la aparición de nuevas fuerzas políticas y su traducción en partidos políticos se hace posible.

-

Para Jaguaribe el desarrollo político como la suma de las

vienen a ser meros convidados de piedra en las relaciones en- tre el Estado y sus habitantes o entre estos en partícular, con- virtiendo al país en un verdadero caos institucional

El gran acierto fue la carta de derechos y los mecanismos para protegerlos, entre los que sobresale la acción de tutela. Mecanismo éste que le devolvió a los ciudadanos la confianza en la administración de justicia, la que se había perdido como producto de una constitución de Estado de Derecho que no estatuía un mecanismo de defensa de los ciudadanos frente a los atropellos por parte de las autoridades del Estado y de los

La creación de la Corte Constitucional como guardiana de

dos interpretaciones señaladas, para esto señala que existen tres variables del desarrollo político: a) eficacia del sistema político como subsistema del social, b) aporte del sistema político al desarrollo social, es decir, la utilización de medios políticos para el desarrollo de la sociedad y c) desarrollo de la receptividad del sistema político a través del desarrollo del consenso político, de mayor representatividad y legitimidad social.

-

La política del futuro es la práctica cotidiana de los prin-

particulares.

cipios democráticos. No es suficiente un nuevo discurso. Se necesita reformar las costumbres, despertar las conciencias y predicar con el ejemplo. La vida democrática entre las nacio-

la

Carta Magna, la profundización del principio de autonomía

nes y entre los individuos necesita una ética de la responsabi-

y

de descentralización de las entidades territoriales hacia un

lidad. No hay futuro compartido sin refundición de un human-

proyecto de fortalecimiento de la democracia, moderar el ré- gimen presidencial, suprimir la figura del Estado de sitio in-

ismo moderno basado en compromisos adquiridos en libertad. El ejercicio permanente de los principios de justicia, libertad,

definido, elaborar normas con el objeto de despolitizar la ad- ministración de justicia y darle transparencia a los procesos públicos, fueron y siguen siendo grandes aciertos de la Cons- titución de 1991 como forma de organización de un Estado que realmente actúe de frente al ciudadano y lo involucre en

igualdad y solidaridad es el inicio de un gran cambio: el cambio de una cultura de guerra a una cultura de paz. Educar, cambiar las prácticas de la gente y crear instituciones fundadas en los principios democráticos, es encender el fuego de la libertad.

la toma de decisiones que vayan desde lo local a lo regional y

nacional.

Muchas figuras constitucionales quedaron pendientes de de- sarrollo por parte del Congreso, pero la mayoría de los esfuerzos legislativosnosehanhechoconestefin,sinohansidoreformaspara

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- La industria cultural de masas estaría concentrada en hacer

disfrutar del tiempo libre que les resta a los ciudadanos, lo que

les debe generar una excitación de los sentidos y, de alguna manera, un desarrollo de sus capacidades. Así cómo el Estado está presente en la organización y distribución de los bienes meritorios, como la salud y la educación, debe destinar recur-

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que implica la redistribución de la riqueza y una democracia económica que implica el reconocimiento de las formas y me- dios de producción

- La naturaleza Social del Estado de Derecho en Colombia

les impone a las autoridades la responsabilidad de un compro- miso permanente en la promoción de la justicia social, el Juez constitucional no puede ser ajeno a las nociones de lo justo e injusto, ya que la interpretación constitucional se apoya en los valores y principios consagrados en la Carta Política.

- Los Partidos Políticos colombianos basaron su ideología en

la Filosofía Liberal del Siglo XVIII y guardan mucha re-lación con el Centralismo y el Federalismo de la época de la indepen- dencia. En el Siglo XX nacieron un sinnúmero de facciones y grupos partidistas basados en las ideologías de iz-quierdas y derechas, sin mucha incidencia en la base popular.

- Los Partidos como receptores de las opciones Democráti-

cas han sufrido el impacto de la soledad del individuo, los mentideros políticos que se localizan alrededor de los Centros de Poder político están siendo afectados por el golpe del De- sarrollo urbano, lo que ha alejado al ciudadano de las reunio-

nes partidistas

- En Colombia en el 2003 eran más de setenta los grupos que

se denominaban partidos políticos, por lo que era difícil distin- guirlos, sin ideología ni interés propios En la reforma política hecha a la Constitución se intentó limitar la proliferación de listas obligando a cada partido a presentar una lista única, pero el efecto fue perverso, porque fortaleció los partidos de bol- sillo ya que el aspirante desplazado de las listas de los grandes partidos sólo podía encontrar la oportunidad de ser elegido en las listas de estos partidos menores. En consecuencia se debili-taron los partidos con representación y se fortalecier- on elec toral y económicamente los personales y familiares.

- En el sistema democrático, cuando los partidos políticos

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Las reformas a la Constitución de 1991

su desmonte, para desvirtuar el pilar central de la Constitución.

Tal vez los constituyentes delegados por el pueblo para el dis- eño del nuevo contrato social, no fueron certeros en regular el funcionamiento del sistema político, fueron permisivos en este aspecto o por el contrario olvidaron lo que realmente es el funcio- namiento de este en la conforma-ción de una verdadera democ- racia Liberal representativa, dejó pasar una enorme oportunidad para hacer una cirugía a fondo del régimen de los partidos, del sistema electoral, de los órganos de control y del sistema político.

Por no aplicación de esta cirugía a fondo, se permitió el regre- so al escenario político de las viejas castas gobernantes y para- caidistas de la política lo que permitió que las clientelas que fue- ron derrotadas en el proceso constituyente se reinstalaran nue- vamente en las corporaciones públicas y especialmente en el Congreso.

Algunos mandatarios seccionales renovadores de la política se han preocupado por gobernar de la mano de la Carta Magna, pero son hechos aislados, en el tiempo que lleva de vida el nuevo ordenamiento, la gran mayoría se ha dedicado a seguir con las viajas prácticas, obedeciendo más a los jefes de turno que a la normatividad jurídica.

La Constitución de 1991 fue precedida de acontecimientos de suprema gravedad. El narcoterrorismo alcanzó su mayor expresión: fueron asesinados varios candidatos presidenciales y el Congreso estaba tomado por sectores afines al narcotrá- fico, lo que generó una situación de vacío institucional que motivó la convocatoria a la Asamblea Constituyente

La Constitución fue producto de un gran consenso entre las fuerzas políticas más representativas, no solamente de mayo- rías sino también de minorías. Participaron indígenas, estu- diantes, mujeres, sindicalistas, líderes de los grupos guerrille- ros que habían hecho parte de un proceso de dejación de armas. No fue producto de un arreglo politiquero sino la expresión de

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una deliberación pública abierta a la ciudadanía, en la cual y se extrajeron varias de las propuestas de las 120 mil iniciativas que registró la Asamblea en el proceso preconstitucional.

La creación de la Constitución no sólo fue un ejercicio político de paz que permitió la reincorporación de varios gru- pos guerrilleros, sino que también fue un ejercicio de tole- rancia, de pluralismo y de diversidad. Su mensaje central fue el que las constituciones son instrumentos para resolver los conflictos y encauzar las diferencias constructivamente; no se deben escribir solamente por quienes controlan los órganos representativos, sino también por las minorías, en ese sentido fue una expresión muy elevada del esfuerzo de colombianos.

La Constitución del 91 consagró el concepto del Estado So-

Las reformas a la Constitución de 1991

- De los Veintiséis Actos Legislativos hasta ahora aproba-

dos por el Congreso para reformar la Carta de 1991, algunos han sido insustanciales no le han dado vida al Estado Social de Derecho, otros por el contrario, han roto la Columna verte- bral de la Constitución retrocediendo a lo que es un Estado de Derecho

- Desde la aprobación de la Constitución hasta hoy, ha sido

el Gobierno del Presidente Álvaro Uribe Vélez, el que más re- formas a la Carta ha introducido en las que se han recortado las garantías Constitucionales, volviendo al Estado de Derecho y al Centralismo del Estado, contrariando los preceptos del Con- stituyente primario

- Las reformas Constitucionales marcan nuevos retos políti-

cial de Derecho que incorpora una carta de derechos completa,

co-económicos a las democracias que buscan construir mode-

lo

que los especialistas llaman la parte dogmática de principios

los pluriculturales en contextos de inserción neo-liberal. Tam-

y

de reconocimiento de derechos y deberes ciudadanos. Esta

bién queda el reto de elaboración de normas secundarias o de

fue una parte bastante bien elaborada que ha servido de mo- delo internacional en procesos de elaboración constitucional de varios países de Latinoamérica.

desarrollo constitucional de modo participativo y consultado con la ciudadanía en general y con los pueblos en particular.

Pero también estableció mecanismos de protección de los derechos empoderando a los ciudadanos. Los constituyentes entendieron que aunque debía mejorarse sustancialmente la democracia representativa era necesario trasladarle mecanis- mos a la ciudadanía para que pudiera ejercer directamente la soberanía y controlar los órganos del Estado.

La Constitución trasladó poderes de control y de reclamo efectivo, descentralizó el poder y lo redistribuyó no solamente en sentido horizontal, es decir entre las distintas ramas del Estado, sino también despojó de poderes a las instituciones para entregárselo a los ciudadanos, haciendo que ellos sean parte integrante y actuante del proceso de conformación del Estado.

En los dieciocho años de creación de la Constitución voces

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- El Estado de Derecho tiene su origen en la Revolución

Francesa, el Estado Social de Derecho es el resultado de la convergencia de varios factores que en orden cronológico fueron: Las luchas de los trabajadores, la ideología liberal, la evolución industrial y el surgimiento de la clase obrera.

- En la Concepción del Estado de la Social Democracia, el

promotor del Desarrollo plantea la lucha por construir socie- dades donde haya democracia económica y política, extiende la propiedad pública sobre las áreas y sectores estratégicos y conserva del socialismo marxista los programas amplios de beneficio social.

- El Concepto de Democracia del Estado Social de Derecho

debe ser visto en tres direcciones: Una Democracia política como método de escogencia de los gobernantes; una demo- cracia social como realización del principio de igualdad lo

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ticipación de todos los sectores de la vida nacional, los que ávidos de un buen y mejor entendimiento dentro de la civili- dad y que nos lanzara a la modernidad se dieron a la tarea de articular un verdadero mandato Constitucional.

- Reformar una Constitución ha sido un acto relativamente

rutinario, lo extraño es que esto se dé dentro de un marco democrático, ya estábamos acostumbrados a que este acto fuera una transacción de las confrontaciones armadas al fragor del combate.

- En Colombia, todas las Constituciones, desde la de Cúcuta

de 1821 hasta hoy, han encargado la reforma a las Cámaras Legislativas las que han hecho uso y abuso de esa facultad Constituyente y con contadas excepciones el pueblo ha utiliza- do el poder de Constituyente primario para reformar la Carta Política.

- En Colombia, las reformas constitucionales han servido en

ocasiones como mecanismo de resolución de conflictos, pero no necesariamente para Consolidar el Estado ya que éste sigue siendo incapaz de resolver las necesidades para las que fue creado.

- La Unidad de coherencia en las reformas constitucionales,

ha empezado a desaparecer porque el Congreso de Colombia, a instancias del ejecutivo o por iniciativa propia, en escasos 17 años de la vigencia de la Constitución de 1991 ha aprobado 26 actos legislativos reformatorios de la Constitución y de los que no se puede afirmar que muestran una visión clara de lo que es el Estado y la sociedad.

- La Constitución de 1991 creó un Juez para que tutelara su

Las reformas a la Constitución de 1991

autorizadas de Constitucionalistas y opinadores del quehacer nacional, se han levantado para preguntar, ¿dónde está la esen- cia de la Carta Política, si en el poco tiempo de nacimiento, se

le han hecho un sinnúmero de reformas?, no se le ha permitido

madurar ni se ha desarrollado lo suficiente por parte del Le- gislativo, para que hayamos los colombianos podido presen- ciar los frutos de la que en su momento fue llamada la Consti- tución para la Paz y el Desarrollo.

¿Dónde están los Constituyentes liberales del año de 1991?, cuando nos referimos a liberales no utilizamos el vocablo con sentido partidista sino con sentido filosófico inspirados en las libertades y garantías sociales de la Revolución Francesa, para significar que el Estado Social de Derecho debe estar por en- cima de cualquier otra connotación política.

El país no le ha hecho un seguimiento a los 74 constituyen- tes en total, con, la ausencia inapelable de dos que dejaron la vida terrenal, los demás se han diluido en el tiempo y han visto pasar impávidos como el Legislador a instancia del Eje- cutivo desde la misma promulgación de la Carta Política, se ha dedicado literalmente a desmantelarla mediante una serie de reformas unas bien intencionadas, otras no tantas, pero que en muchos casos han dado al traste con la instauración de un verdadero Estado Social de Derecho, que garantice y proteja los derechos de los ciudadanos y promueva la participación política, social y económica en todos los niveles para satis- facer las necesidades de la gente.

El proceso político que culminó con la Constitución de 1991, estuvo precedido de un gran debate político con la par- ticipación de todos los sectores de la vida nacional, los que

ávidos de un buen y mejor entendimiento dentro de la civilidad

estructura en lo interno y lo externo, pero sólo para evaluar las

y

que nos lanzara a la modernidad, se dieron a la tarea de ar-

nuevas Leyes y reformas frente a lo ya hecho y en materia de

ticular un verdadero mandato constitucional que fuera el faro

Derecho Internacional Publico, la competencia es limitada a la

a

seguir en la ruta escogida, aunque no es la obra perfecta, ni

existencia o no de vicios o vulneración material de los tratados.

la

más exacta y correcta expresión del Español, si es producto

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del esmero y dedicación de un equipo humano que se compro-

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metió a fondo con la Colombia del momento para articular lo más cercano posible a la realidad un texto que sirviera como mecanismo de resolución pacífica de conflictos y transmitiera al mundo la sensación de que por fin habíamos resuelto las diferencias sin la intromisión de las balas ni la puñalada ar- tera como era hasta ese momento conocida Colombia a nivel mundial.

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Conclusiones

- La Constitución de 1991 fue hecha en Colombia como pro-

ducto de un acto de pare a la guerra fratricida que hasta ese momento se vivía en el país y fue presentada por sus inspira- dores como el camino para alcanzar la Paz y el Desarrollo que tanto se necesita en esta convulsionada Nación.

- Como quiera que veníamos de una fuerte tradición de cam-

bios Constitucionales, desde nuestro primeros trazos Repúbli- canos, la Constitución de 1991, intentó cubrir todos los ámbitos de nuestra vida democrática, reconociendo derecho y deberes de los ciudadanos, para acercar al Estado con sus habitantes y hacerla duradera para que fuera realmente un pacto de con- vivencia civilizada.

- La Constitución de 1991, consagró el concepto de Estado

Social de Derecho que incorpora una completa carta de Dere- chos, lo que los especialistas llaman la Parte Dogmática de Principios y de Reconocimiento de Derechos y Deberes Ciu- dadanos. - El proceso Político que culmino con la Constitución de 1991 estuvo precedido de un gran debate político con la par-

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preescolar, primaria, secundaria y media, y servicios públicos domiciliarios de agua potable y saneamiento básico, garanti- zando la prestación y la ampliación de coberturas con énfasis en la población pobre.

Para educación, salud y agua potable y saneamiento bási- co: población atendida y por atender, reparto entre población urbana y rural, eficiencia administrativa y fiscal, y equidad. En la distribución por entidad territorial de cada uno de los componentes del Sistema General de Participaciones, se dará prioridad a factores que favorezcan a la población pobre, en los términos que establezca la ley.

El Gobierno Nacional definirá una estrategia de monitoreo, seguimiento y control integral al gasto ejecutado por las enti-

dades territoriales con recursos del Sistema General de Partici- paciones, para asegurar el cumplimiento de metas de cobertura

y calidad.

Esta estrategia deberá fortalecer los espacios para la partici- pación ciudadana en el control social y en los procesos de ren- dición de cuentas

Para dar aplicación y cumplimiento a lo dispuesto en el in- ciso anterior, el Gobierno Nacional, en un término no mayor a seis (6) meses contados a partir de la expedición del presente

acto legislativo, debía entrar a regular, entre otros aspectos, lo pertinente para definir los eventos en los cuales está en riesgo

la prestación adecuada de los servicios a cargo de las entidades

territoriales, las medidas que puede adoptar para evitar tal si- tuación y la determinación efectiva de los correctivos necesa- rios a que haya lugar.

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Capítulo I

Reforma Constitucional

R eformar la Constitución en Colombia ha sido un evento relativamente rutinario. Lo que resulta extraño es que se lleve a cabo de manera democrática, todas han sido

producto de transacciones en las confrontaciones armadas, desde las primeras que se hincaron al fragor de la Guerra de independencia hasta muchas de las que se introdujeron en la de 1886. La reforma constitucional de 1991 fue el resultado de un proceso particularmente democrático, en comparación con otros países de América Latina y con otros episodios de la historia nacional.

En efecto, a diferencia de otras reformas constitucionales de los 80 y los 90 en la región, la Asamblea Nacional Consti- tuyen en Colombia, no fue una simple artimaña del ejecutivo para aprobar su reelección y/o para implementar medidas de ajuste económico -como ocurrió con Menem en Argentina, o

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Fujimori en Perú, “La reforma constitucional de 1991 tampoco fue un sello de victoria militar de un partido sobre otro, como ocurría en el siglo XIX” o un pacto de caballeros como en el caso de la reforma de 1957, donde se excluyeron terceras fuerzas distintas al bipartidismo liberal-conservador. La Cons- titución de 1991 fue un proceso abierto donde ningún grupo político prevaleció y por esto mismo no se pudo prever con certeza el resultado de la nueva Carta.

Algunos autores consideran que para que una reforma cons- titucional opere como un mecanismo efectivo de resolución de conflictos, debe atacar las causas mismas de la violencia. Según esta lógica, en Colombia hay violencia porque no se ha resuelto el tema agrario, y por los altos índices de pobreza e inequidad. Sin embargo, esta tesis es inconsistente a la luz de los procesos reseñados.

Comparada con otros países de América Latina, Colom- bia ha mantenido una economía relativamente sana y estable, macro-económicamente hablando. En los 80, el gasto social no fue pro cíclico, es decir, no decreció con las recesiones. El desempleo se mantuvo en un 10% en promedio entre 1990 y 1996, sólo se incrementó en 1997 en un 12.4% y en 1998 en un 15.3%

Estas particularidades de la economía colombiana no des- conocen los altos índices de pobreza e inequidad. No obstante, estos indicadores son insuficientes para explicar los altos ín- dices de violencia. Por otra parte, es difícil sustentar que el escalamiento de la violencia política se explica a partir de la implementación de medidas neoliberales, dado que tales medi- das datan de 1990, mientras que la intensificación del conflicto tuvo lugar a partir de los 80.

Desde otra perspectiva, autores como Rubio y Echandía, ar- gumentan que no es la escasez, sino la abundancia de recursos lo que ha escalado el conflicto. En efecto, los municipios con mayores índices de violencia no son los más pobres, sino los

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Capítulo XXIII

De vuelta al sistema general de participaciones

E l Centralismo en Colombia se apuntala de cuando en cuando, mediante reformas a la Constitución de 1991, hecho que es marcado constantemente por las reformas

que se presentan al sistema general de participaciones, aquello por lo que tanto se luchó en el seno de la Asamblea Nacional Constituyente tendiente a darle plena autonomía Fiscal y Ad- ministrativa a las regiones y localidades para que mediante la transferencia de recursos desde el poder Central pudieran ge- nerar su propio Desarrollo, ha sido recortado paulatinamente desde la aparición de mandato Constitucional hasta hoy, me- diante Acto Legislativo 04 de 2007, se tocó de forma conside- rable las transferencias y el Sistema General de Participación.

La modificación al inciso 4 del Artículo 356 de la Carta Política, prevé entonces que los recursos del Sistema Gene-ral de Participaciones de los departamentos, distritos y municipios se destinarán a la financiación de los servicios a su cargo, dán- doles prioridad al servicio de salud, los servicios de educación,

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los múltiples tejamaníes de orden administrativo y burocráti- cos que maneja el Estado desde el poder Central, la modifi- cación al Artículo 328 de la Carta Política, es o se convierte entonces en un acto de afianzamiento de la Descentralización Político- Administrativa que tanto se pregona en la Carta .

Al darles entonces autonomía la constitución se está hacien- do justicia con regiones deprimidas del contorno del Desarro- llo económico, político y social de la nación, lo que al mismo tiempo representa un reto para los habitantes de esas regiones, no ser inferiores al encargo que la Carta les ha conferido por vía de enmienda constitucional, deben estar preparados para asumir las responsabilidades que la nueva estructura encarna y para ejercer las funciones que les son dadas.

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Las reformas a la Constitución de 1991

más prósperos, dado que ofrecen mayores oportunidades a los actores armados de extorsionar el sector productivo.

En Colombia, las reformas constitucionales han servido en ocasiones como mecanismos de resolución de conflictos, pero no necesariamente por consolidar el estado de derecho. En efecto, después de varias reformas constitucionales el Es- tado sigue siendo incapaz de proteger efectivamente la integ- ridad personal de todos los ciudadanos, y varias instituciones políticas como el Congreso o los partidos tienen bajos niveles de legitimidad. Sin embargo, la Constitución ha sido el mar- co fundamental de los acuerdos políticos que han estableci- do históricamente las reglas del juego para acceder al poder:

quién puede ocupar las altas magistraturas, y cómo se compite para ello.

Quizás por esta particularidad, se ha creado un mito que continúa teniendo eco: la Constitución es la “medicina” para conjurar todas las crisis. Por supuesto, las normas no son ino- cuas y pueden tener una considerable responsabilidad en el funcionamiento (bueno o malo) del sistema político -es el caso de fórmulas electorales, la regulación de los partidos y otras-.

Pero independiente de la perfección de la ley, es el acuerdo entre grupos enfrentados lo que permite que la Constitución sea (o no) un mecanismo de resolución de conflictos Para entender, entonces, el éxito o fracaso de una reforma en re- ducir niveles de violencia, es fundamental analizar no sólo el contenido de las reformas mismas, sino también los procesos políticos que acompañaron tales reformas.

Todas las Constituciones, desde la de Cúcuta de 1821, han confiado a las Cámaras Legislativas el ejercicio de la función constituyente. Es decir, la competencia suficiente para refor- mar el ordenamiento constitucional. En general, el Congreso usó razonablemente esa función.

En el siglo XX las Cámaras expidieron las reformas de 1936,

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1945 y 1968, que aún se citan como procesos institucionales que interpretaron y expresaron la realidad política y económica de la sociedad y le trazaron derroteros claros a la Nación. Ese buen trabajo del Congreso explica por qué en el siglo XX sólo se reunieron dos asambleas constituyentes y en momentos de verdadero colapso institucional –1905 a 1910 y principios de los 50–, que coinciden con el cierre de las Cámaras de los Ge- nerales Reyes y Rojas, cuyos términos presidenciales fueron ampliados por esas asambleas.

Desde los 80, el Congreso empezó a fallar como constitu- yente. Las Cámaras se “enredaron” en el trámite de la gran reforma que se había ofrecido y que se intentó varias veces. De esa década, en la que el sistema político se bloqueó, sólo es rescatable el acto legislativo 01 de 1986, que ordenó la elec- ción popular de alcaldes.

Esa parálisis y otras situaciones le abrieron espacio a la Asamblea Constituyente de 1991. Esa Constitución sacó del limbo institucional al país. Posibilitó consensos entre fuerzas

políticas disímiles sobre las reglas necesarias para conquistar

y ejercer el poder y ha permitido la gobernabilidad en épocas

tormentosas, como el Proceso 8.000, el auge del narcotráfico,

la guerrilla y el paramilitarismo.

Ello, gracias a que la Constitución se inspiró en el principio filosófico-político según el cual se requieren más democracia

y garantías para resolver los problemas políticos, económicos

y sociales; a que institucionalizó el concepto de Estado Social de Derecho, y aseguró con acciones nuevas entre nosotros la vigencia de la Carta de derechos que promulgó.

La Constitución del 91 tenía identidad porque estructuró un sistema político y una determinada forma de gobierno y definió las relaciones ciudadanía-autoridad. Cada pieza se articulaba y armonizaba con el resto de piezas o instituciones. Ninguna de ellas era rueda suelta en el ordenamiento que organizó el Es- tado como un todo.

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Capítulo XXII

Proliferación de Distritos especiales

E l 6 de Julio del año 2007, mediante acto legislativo No.02, el Legislador Colombiano amplió el espectro político en lo atinente a la conformación de Distritos

Especiales, con la creación de los de Tumaco, Buenaventura Popayán, Tunja y Turbo (Antioquia) sumándolos a los ya exis- tentes y que de por sí implican una carga mayor a los rubros del Estado Central, pero haciendo la salvedad que los distritos hasta ese momento creados no sentirían menguados sus recur- sos provenientes del Sistema General de Participación por el hecho de haber creado esos nuevos entes autónomos por vía constitucional

La creación de los nuevos Distritos Especiales que con dife- rentes nombres se constituyeron por vía de reforma constitu- cional, se hace con el objetivo a juicio del Legislador de irle dando mayor autonomía a las regiones, para que generen su propio desarrollo y atiendan aquellas Necesidades Básicas In- satisfechas que no de otra manera podrían solucionar, dados

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obtener explicaciones sobre la actuación del gobierno, y en caso de visible actuación indebida, obtener su remoción.

Es de recordar que en las deliberaciones de la Asamblea Constituyente, la figura de la Moción de Censura fue uno de los temas más controvertidos, como se puede constatar en las Gacetas correspondientes.

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Las reformas a la Constitución de 1991

La unidad y coherencia en las reformas constitucionales ha empezado a desaparecer porque el Congreso, en ejercicio de su poder constituyente, en 17 años ha aprobado 26 actos legis- lativos que reforman la Constitución y de los que no se puede decir que muestren una visión de lo que son o deben ser el Estado y la sociedad.

Ninguno refleja un pensamiento rector, ni hay un enfoque que permita sostener que sus normas buscaron estructurar un nuevo sistema político o una nueva forma de Estado que be- neficiara en general a toda la población, sino que por el con- trario, estas apuntan más a satisfacer intereses particulares o de grupos de interés en uno u otro tema en particular, lo que desdibuja la esencia de lo elaborado por los constituyentes de

l99l.

Todas esas reformas le rompen vértebras a la Carta política pues han sido coyunturales, no producto de una acción pensada conforme a resolver los problemas y las necesidades del país y la población; .atienden el día a día o el manejo de problemas ocasionales y situaciones meramente episódicas que en nada contribuyen al desarrollo del Estado social de derecho, sino que por el contrario algunas son regresivas a viejas situaciones constitucionales ya superadas en el mundo contemporáneo.

“Tanta reforma revela que el Congreso ha desmontado algu- nas instituciones de la Constitución del 91. Olvidó que entre ellas hay relaciones que las hacen inseparables una de otra y que el cambio a una sola de ellas puede producir inevitable dominó constitucional. Olvidó también las reflexiones de Maurice Duverger sobre la materia: “El error más común en la interpretación de las Constituciones consiste en considerar aisladamente cada uno de sus principios y reglas”.

Ningún artículo de la Constitución está puesto allí como producto del azar, responde a un todo orgánico que le da co- herencia a la totalidad del articulado, es por ello que cuando se habla de reforma habría la necesidad de mirar la totalidad del

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Orlando José Cadrazco Salcedo

Componente Constitucional, para que si se reformó uno cua- lesquiera de los artículos, la modificación sea de tal manera que no se quiebre la columna vertebral del ordenamiento que

se quiso regular con el texto completo, ya que se volvería una “colcha de retazos” , de la que todos quieren pegar un parche

y pasar a la historia constitucional del país como los grandes reformadores.

El Congreso, constituyente delegado por el pueblo para en- cargarse de estos menesteres en la organización del Estado, ha sido ligero a la hora de asumir el reto de las reformas cons- titucionales, ha actuado más movido por el interés personal de quien presenta la reforma y por el sostenimiento de una clien- tela política que por obedecer y cumplir con el mandato que les fue otorgado por el pueblo, las fallas han sido de orden técnico constitucional, lo que ha dado pie para que la Corte Consti- tucional como máxima guardiana de la Constitución Política haya declarado inexequible un acto constitucional debidam- ente aprobado por el Congreso.

Se han producido sentencias de la Honorable Corte Cons- titucional en la cual esa corporación judicial advierte sobre la revisión de reformas constitucionales frente a tratados inter- nacionales lo siguiente: “El primer argumento supone que la Corte tiene competencia para evaluar si la reforma constitucio- nal efectivamente vulneró los tratados internacionales.

Esto, como tantas veces se ha mencionado, es improcedente.

La competencia de la Corte se reduce a definir si existieron

o no vicios de procedimiento pero no puede entrar a estudiar

una presunta vulneración material de tratados internacionales. Sobre esto existe reiterada jurisprudencia que ha sido amplia- mente citada en los Fundamentos anteriores de esta decisión”.

Muchos hablan de reformar la Constitución en su país. Pero quién eso afirma tiene la obligación de explicar qué es lo que considera que debe reformarse, para que todos lo podamos considerar. Porque si solamente dice que hay que reformarla

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Las reformas a la Constitución de 1991

En efecto, Colombia no se caracteriza por contar con un ré- gimen presidencial puro, en vez de ello, el país ha realizado importantes correcciones en su diseño estatal a fin de moderar el poder del presidente. Ello mediante la introducción de figu- ras de control político al Ejecutivo propias del régimen parla- mentario, y de tal importancia, que ha llevado a que algunos autores hayan optado por crear una nueva denominación a su sistema político, bajo el apelativo de “sistema cuasi-presiden- cial de preeminencia parlamentaria”

El constituyente del 91 quiso morigerar el régimen mediante la vigorización del control político del Congreso, buscando imprimirle el carácter de órgano adecuado para el debate y

análisis de los acontecimientos de la vida pública nacional. En especial, mediante la introducción de la facultad de que cualquier Comisión permanente del Congreso pueda, en uso de sus atribuciones, instaurar audiencias de interés público

y emplazar a toda persona natural o jurídica para que en se-

sión especial rinda declaraciones orales o escritas (Art. 137 de la C.N.), que además podrán exigirse bajo juramento, sobre hechos relacionados directamente con las indagaciones que la comisión adelante, así como las citaciones y la moción de cen- sura a los altos cargos del ejecutivo.

Justamente la premisa que anida a la moción de censura y refuerza el principio de frenos y contrapesos entre las ramas que integran el poder público es la que surge del estableci- miento de límites y controles a las ramas del poder público,

y en especial, a la rama ejecutiva. Bajo la añeja idea Republi- cana de que todo poder tiende a abusar de él.

La importación de la moción de censura del régimen parla- mentario al régimen presidencial pretende encontrar un me- canismo político idóneo de rendición de cuentas de los altos cargos del gobierno ante los representantes del pueblo. El sus- tento de la moción de censura y de la citación, es ante todo brindar a la rama del poder más adecuada para ello, el Con- greso y en forma indirecta, a los ciudadanos, la posibilidad de

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bación de las leyes, en los que ambos guardan la iniciativa le- gislativa para impulsar proyectos de ley, revela que son cuer- pos que funcionan equilibradamente.

En los inicios del bicameralismo en el derecho inglés y por su propio origen como fórmula de transición entre el Estado monárquico y el régimen parlamentario, se mantuvieron en él algunos elementos de carácter elitista en donde una de las cá- maras aglutinaba sectores sociales de origen noble, tal situa- ción fue claramente acogida por el derecho estadounidense.

Es así que en el escenario estadounidense y en un contexto histórico de inicios del régimen presidencial del Siglo XIII, en donde se ubica el famoso discurso del 23 de de noviembre de 1787 escrito por Madison y Públicado en “El Federalista No. 10” el autor, considerado uno de los padres fundadores de la constitución estadounidense, hace un escueto análisis sobre la importancia de la existencia de una cámara alta cuya principal misión consistía en controlar las facciones grupos que actúan movidos por el impulso de una pasión común, o por un interés adverso a los derechos de los demás ciudadanos o a los intere- ses permanentes de la comunidad considerada en conjunto y que por sus características se alojarían principalmente en la cámara baja.

De suerte que el Senado tendría como principal función fre- nar los deslices y torpezas de una cámara baja entendida como el lugar en que tendría más fácilmente representación el pueblo y, por tanto, estaría sometida a la furia de las pasiones.

Si bien este origen del bicameralismo determina algunos as- pectos estructurales en el diseño del actual Estado de derecho, ello no obsta que en un contexto de régimen presidencial en un país como Colombia, y 200 años después de su origen, se hayan desarrollado serias particularidades que hagan que tales argumentos no solamente resulten desuetos e inconvenientes para un Estado social de derecho sino incongruentes y mucho menos defensables en una República en el s. XXI.

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por reformarla, o porque ya tiene muchos años, u otra vaga razón, se trata de pura demagogia. Las constituciones del mundo que han perdurado son las que han evolucionado en base a enmiendas que, por ser puntuales, son susceptibles de ser consideradas y discutidas inteligentemente. Si una reforma incluye muchos temas distintos, unos pueden estar de acuerdo con algunos temas pero no con otros que no se relacionan en- tre sí y de esa manera se logran incluir medidas que no serían aprobadas por sus propios méritos, pero que al formar parte de un paquete que contiene ventajas, los electores se resignan a aceptar lo malo con tal de que se logre lo deseable del paquete.

En el mundo latinoamericano las constituciones no han sido estables. Cuentan que después de la Revolución Francesa fue- ron tan frecuentes las constituciones que un librero respondió a un cliente que deseaba un ejemplar que allí no vendían públi- caciones periódicas. Hasta después de la Segunda Guerra, la vida promedio de una constitución en Francia era de veinte años.

Puesto que no somos omniscientes, todo proceso legislati- vo es necesariamente de prueba y error. Así, una constitución tendrá cosas buenas, malas y regulares, así como algunas de validez permanente y otras coyunturales. En ambos casos sur- gen grupos interesados en su permanencia y otros en su elimi- nación, ya que con pocas excepciones cualquier medida ben- eficia a algunos, mientras que daña a otros.

En tales circunstancias, en vez de buscar justicia en dere- chos se negocia la conciliación de intereses y privilegios entre los diferentes grupos, según su cuota de poder político. Pos- teriormente, la nación sufre sorpresas con consecuencias no previstas ni intencionales, pero sí muy difíciles de rectificar.

Cuando se discute una constitución tan detallada que in- cluye hasta lo reglamentario, se provoca una lucha de intere- ses incompatibles con el principio de igualdad ante la ley y cada grupo o sector se concentra en lo suyo para evitar ser

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atropellado o para sacar ventajas y privilegios. En cambio, las reformas por enmienda parcial, si bien no evitan el conflicto de intereses, tienen la virtud de que todos pueden enfocarse en los efectos particulares de un solo asunto.

La década de 1990 ha sido testigo de reformas constitucio- nales muy importantes en los países andinos, particularmente Colombia (1991), Perú (1993), Bolivia (1994) y Ecuador (1998). Los cambios que cabe resaltar son fundamentalmente los siguientes: 1) el reconocimiento del carácter pluricultural de la Nación y el Estado, 2) el reconocimiento de los pueblos indígenas y la ampliación de sus derechos (como oficialización de idiomas indígenas, educación bilingüe, protección de me- dio ambiente) y, 3) el reconocimiento del derecho indígena o consuetudinario.

Junto con estas reformas dichos países también han rati- ficado el Convenio 169 de la OIT sobre Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes. Esto supone cambios muy importantes en la doctrina jurídica tradicional que se basaba en el monismo jurídico y la identidad Estado-Derecho. Igual- mente cuestiona la noción clásica del Estado-Nación, en tanto “nación” se entendía como un solo pueblo, una sola cultura, un solo idioma y una sola religión. Tanto la ratificación del Convenio 169 de la OIT como las reformas constitucionales mencionadas, dan las pautas para la construcción de un nuevo modelo de juridicidad, en el marco de un nuevo modelo de Estado Pluricultural.

Hasta antes de estas reformas, la teoría del Derecho domi- nante en Latinoamérica se fundaba en las teorías kelseniana sobre la identidad Estado-Derecho o monismo jurídico, esto es, que a un Estado le corresponde un solo sistema jurídico o derecho. Por ello, toda norma o sistema normativo que no proviniese del Estado o de los mecanismos autorizados por él, se denominaban “costumbres” y sólo eran admisibles jurídi- camente a falta de ley y nunca en contra de ella en cuyo caso podían configurar delito.

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a. Por asuntos relacionados con funciones propias del car- go, b. Por desatención a los requerimientos y citaciones del Congreso de la República.

2. El quórum para la propuesta de la moción, que debe in-

cluir al menos a la décima parte de los miembros que compo- nen la respectiva cámara. Para la aprobación de la medida se exige la mayoría absoluta, es decir la mitad más uno de los miembros de la respectiva cámara.

3. La sanción a imponer como producto de la medida, es la

separación del cargo o destitución.

4. Los efectos de cosa juzgada cuando la decisión de la

Cámara respectiva sea rechazar la moción, evento en el que el alto funcionario del gobierno podrá ser investigado en la misma materia pero por hechos nuevos y la inhibición de la otra Cámara para iniciar moción de censura por los mismos hechos y funcionario, una vez realizado el pronunciamiento de la primera.

5. La renuncia del funcionario no inhibe a la Cámara para

emitir pronunciamiento sobre la censura.

Cabe señalar que en el artículo 136 se imponen prohibicio- nes comunes al Congreso y a cualquiera de sus cámaras

La modificación del numeral 9 del artículo 135 de la Cons- titución Política de Colombia no supone una sustitución cons- titucional por cuanto el legislador no excedió sus límites competencial de conformidad, con la norma suprema y la ju- risprudencia constitucional.

De suerte que el Senado pretende ser el escenario de la re- presentación nacional y la Cámara de Representantes el cuer- po de representación regional. Aunque con intereses distintos, la conjugación de ambos escenarios en la deliberación y apro-

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interese de la comunidad y elaborar la Leyes, ordenanzas y acuerdos que sean del caso, así como, citar los funcionarios del orden Ejecutivo a que rindan cuenta de cara a la ciudadanía y cumplan con los planes y programas trazados.

El artículo 135 constitucional se ubica en el título VI corres- pondiente a la Rama Legislativa, en el capítulo I que trata de su Composición y Funciones.

El citado artículo 135 regula las facultades comunes de am- bas Cámaras, dentro de las cuales se encuentran: elegir sus me- sas directivas, elegir su Secretaria General, solicitar informes al gobierno, determinar las sesiones reservadas en forma pri- oritaria a las preguntas orales que formulen los congresistas a los ministros y a las respuestas de éstos, proveer los empleos, pedir al gobierno la cooperación de los organismos de la ad- ministración pública, organizar la policía interior. Por su parte, los dos últimos numerales (8 y 9) del artículo 135, fueron mod- ificados por el Acto Legislativo 01 de 2007.

El Acto Legislativo amplió los sujetos pasivos de la moción

de censura a la cúpula política y administrativa del ejecutivo,

a excepción del Presidente de la República, como son los mi-

nistros, directores de departamentos administrativos y superin-

tendentes. Antes sólo era procedente la moción de censura a los Ministros de Despacho.

Así, en el numeral 8) se señala el procedimiento de citación

a los ministros, superintendentes y directores de departamen-

tos administrativos para que concurran a las sesiones. El in- cumplimiento a una citación de cualquiera de las cámaras por parte del funcionario citado, y, sin excusa previamente acep- tada, configura una de las causales para proponer moción de censura contra el funcionario.

El numeral 9) establece:

1. Las causales de procedibilidad de la moción reduciéndola

a dos situaciones:

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Este marco suponía el monopolio estatal de la violencia legítima, por el cual sólo el Estado y sus aparatos tenían potes- tad para intervenir en la regulación de la vida social y en el uso de la fuerza legítima para la persecución y represión de hechos considerados delictivos.

La noción del Estado-Nación, aparejada a la teoría del mo- nismo jurídico, le daba fundamento y supuesta legitimidad política a la identidad Estado-Derecho. El largo proceso de centralización política de los estados europeos, la articulación espacial vía el mercado y la creación de pautas de homoge- neización cultural (idioma, instrucción formal) se concretó en el siglo XIX con la conformación del estado-nación europeo.

Se instituyó la centralización del poder político en un espa- cio geo-político, la división de poderes y sistemas de garantías y derechos ciudadanos. Durante los siglos XIX y XX la noción de Estado-nación fue muy exitosa para fundamentar los pro- cesos de descolonización de los países que se independizaron de sus metrópolis europeas, bajo la idea de que a una nación, le correspondía un Estado.

Los criollos independentistas sustentaron que en los países coloniales habían surgido nuevas naciones mestizas con su propia identidad, distinta a la de la metrópoli; pero hegemoni- zaron la idea de nación bajo las características del grupo domi- nante, oficializando una sola cultura, una religión (la católica), una identidad, un idioma (el castellano o español). La exis- tencia de un solo sistema normativo dentro un Estado, se le- gitimaba en la idea de que tal Estado representaba a un pueblo culturalmente homogéneo.

El Derecho y particularmente y la teoría del Derecho Pe- nal se han fundamentado, grosso modo, en dos ideas: que a un pueblo (nación) supuestamente homogéneo le corresponde un único sistema normativo, y que al Estado, al ser represen- tante de la Nación, le corresponde el monopolio de la violencia legítima para reprimir la comisión de hechos delictivos.

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En Latinoamérica, durante la Colonia se aplicaron políticas de segregación mediante la separación de regímenes jurídicos que buscaban preservar la diferencia cultural y racial de indios

y españoles. Se instauraron de una parte las villas de espa-

ñoles y de otra los pueblos de indios, cada cual con su sistema de autoridades y normas. Bajo el supuesto de la inferioridad natural de los indios, se reconoció “sus usos y costumbres” y autoridades indígenas, en tanto no afectasen “la ley humana

y divina”, el orden económico-político colonial ni la religión

católica. Los alcaldes de indios podían administrar justicia den- tro de sus pueblos y sólo para casos menores, debiéndose pasar los casos mayores a conocimiento del corregidor español.

Con la Independencia se importó la ideología liberal y la noción de Estado-Nación, el modelo de Estado centralizado y

con división de poderes, así como la idea de la igualdad ante

la

ley. Se buscaba asimilar o desaparecer a los indios dentro de

la

naciente nación mestiza y se impuso una homogenización

cultural forzosa por los criollos y mestizos que hegemonizaron los procesos de Independencia.

Con la desaparición de regímenes jurídicos diferenciados también se abolieron derechos indígenas que consagraba el derecho social indiano. Los nuevos estados que se fundaron a raíz del proceso independentista, establecieron sus cartas con- stitucionales sin mención de los indígenas y negando su exis- tencia y derechos específicos.

Las Constituciones sólo reconocieron como oficial el idio-ma castellano o español, la religión católica y las auto- ridades estatales (ya no las autoridades indígenas), estab- leciendo el monopolio estatal de la violencia legítima. En la práctica el control de la burocracia estatal estaba circun- scrito a las ciudades. En las áreas rurales se mantuvieron los sistemas regulatorios indígenas en las comunidades, y en las haciendas o fincas, el control era ejercido por los ter- ratenientes mediante su propia guardia privada con apoyo eventual del Ejército para sofocar revueltas campesinas.

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Capítulo XXI

Reforma a la Moción de censura

L a figura de la Moción de Censura que fue traída a nuestro

Constitucionalismo por el Constituyente de 1991, desde

el Constitucionalismo Parlamentario europeo, se in-

trodujo como una forma de Control Político del Legislativo sobre los Ministros del Despacho y los Directores de Institutos Descentralizados del orden Nacional, Sin estrenar aun esta no- vedosa figura, por falta de unos partidos políticos coherentes, se enfrentó a una prueba de fuego mediante el Acto Legislativo 01 de 2007, el que mediante una reforma Constitucional, mod- ifica los numerales 8 y 9 del Artículo 135 de la Carta Política, los Artículos 299 y 312 y se adicionan los Artículos 300 y 313 del pacto Constitucional

Se busca con esta reforma que el Control Político a los miembros del Ejecutivo no se haga solamente a nivel nacional sino que sea a todos los niveles de la administración pública, dando posibilidades a que los miembros de las Corporaciones legislativas de cualquier orden, puedan ejercer el mandato que les fue conferido por el pueblo, el cual es el de velar por los

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Desde 1920, pero sobre todo desde mediados del siglo XX, por la presión de movimientos indígenas, el desarrollo de un pensamiento indigenista intelectual, el surgimiento de nuevas necesidades de incorporación de los indígenas al mercado, así como por requerimientos de legitimación política de los go- biernos, se crearon instituciones nacionales e internacionales para tratar el problema indígena desde un concepto paterna- lista, como si fuesen minorías

En el contexto de las políticas integracionistas, las Constitu- ciones empezaron a reconocer la existencia y algunos derechos específicos a las comunidades indígenas. Sin embargo, como todavía primaba la identidad Estado-Derecho no se reconoció formalmente a las autoridades indígenas la facultad de apli- car su propio sistema normativo de modo amplio. En algunos países, se decretó el ejercicio del propio derecho indígena pero dentro de marcos muy estrechos, esto es, sólo para casos de poca monta o gravedad y entre indígenas

Este es el caso de la regulación sobre Comunidades Nati- vas y Comunidades Campesinas en el Perú, la cual permitía que autoridades de dichas comunidades administrasen justicia pero sólo para casos menores. Es recién a finales del siglo, en la década de los noventa, que los países andinos reconocen constitucionalmente que sus Estados están conformados por una diversidad de culturas y por ende buscan garantizar la plu- ralidad cultural y el derecho a la identidad cultural.

También se reconoce a los diversos pueblos indígenas y sus derechos, oficializando sus idiomas, protegiendo sus costum- bres, trajes, y promoviendo su propia cultura. En tal marco, se reconoce también el derecho al propio derecho, esto es, el derecho indígena o consuetudinario y la jurisdicción especial. Estas reformas se dan en el contexto de las críticas al proceso colonial en el marco del Quinto Centenario del “Descubrimien- to/Invasión”, de la difusión del Convenio 169 de la OIT y de nuevas demandas de la economía mundial globalizadora y de legitimación de los Estados. Hay una tensión latente entre el

Orlando José Cadrazco Salcedo

reconocimiento de más amplios derechos culturales y, a su vez,

la reducción de derechos económico-sociales, lo que puede de-

jar sin sustento o base material a los derechos culturales.

Esto marca nuevos retos político-económicos a las democra- cias que buscan construir modelos pluriculturales en contextos de inserción neo-liberal. También queda el reto de elaboración de normas secundarias o de desarrollo constitucional de modo participativo y consultado con la ciudadanía en general y con los pueblos indígenas en particular. El primer cambio que se observa en estos textos constitucionales es el reconocimiento del carácter pluricultural y multi-étnico de la configuración es- tatal o de la nación, lo cual ocurre por primera vez en la histo- ria de tales Repúblicas

Esto es muy importante porque es el fundamento del reco- nocimiento de la pluralidad lingüística y jurídica, así como del reconocimiento de derechos indígenas específicos .La fórmula empleada por los países andinos para el reconocimiento del derecho consuetudinario o indígena contiene, básicamente, los mismos elementos y alcances.

El verbo que utilizan todas las Constituciones es “reco- nocer” en la medida que el texto constitucional no está creando la jurisdicción indígena sino que está asumiendo oficialmente

su pre-existencia, abriendo las posibilidades de su articulación

y coordinación democrática con el sistema judicial nacional y

los poderes del Estado. Igualmente posibilita la reducción de

la violencia y el caos. Muchos creen que con las reformas con-

stitucionales se va a generar caos por la “creación” de muchos sistemas, pero los textos constitucionales son claros al mencio- nar que no están creando sino reconociendo algo que ya existe en la realidad social.

Las Constituciones mencionadas reconocen funciones ju- risdiccionales o de justicia a las autoridades de las comuni- dades indígenas y/o campesinas de acuerdo a su derecho con- suetudinario, o a sus propias normas y procedimientos, dentro

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participación ciudadana en la toma de decisiones, la igualdad pregonada por la ley es igual para todos, sin distingos, enton- ces al aumentar el número de curules en ciertas circunscripcio- nes territoriales lo que se hace es dar una mayor participación ciudadana.

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sociología moderna se había venido pronunciando y haciendo estudios al respecto, además se facultó la creación mediante ley de una Circunscripción especial para no dejar por fuera de la democracia a las comunidades étnicas minoritarias residen- tes en el país y a las minorías políticas, entendidas éstas, como aquellos grupos de ciudadanos excluidos por alguna razón de la participación política, esto con el objetivo de que se integren y entren de una vez por todas a participar de los beneficios del Estado Social de Derecho.

Las elecciones no fueron modificadas en esta enmienda, sólo se crearon más instancias para la participación política de la población, buscando con ello oxigenar la naciente demo- cracia colombiana, acercándola más al ciudadano e incluyendo en los órganos del poder Legislativo al mayor número posible de ciudadanos que no de otra manera pudieran participar en el la toma de decisiones de esa instancia gubernamental.

En el mismo sentido y dándole un poco más de refuerzo al acto reformatorio 02 se dio ya a finales de 2005, el Acto le- gislativo 03 del mismo año, por medio del cual se le dio más herramientas al constituyente primario para lograr una partici- pación más efectiva en las elecciones al cuerpo colegiado lla- mado Cámara de Representantes

En él se dijo que cada Departamento conformaría una Cir- cunscripción Territorial lo mismo que el Distrito Capital de Bogotá, el que se separó totalmente del Departamento de Cun- dinamarca para darle una mayor autonomía a los habitantes de este Distrito y darle una mayor autonomía a las autoridades y a los elegidos para que tuvieran una mayor incidencia en temas de Desarrollo político, social y económico.

El número de habitantes, en las primeras dos curules a asig- nar era igual para todos, más no en el resto, lo que exigía un número determinado de pobladores, ello podría parecer una camisa de fuerza para la obtención de más curules, lo que no es así, si tenemos en cuenta que lo que se busca es una mayor

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del ámbito territorial de los pueblos o comunidades indíge- nas o campesinas. Es decir, reconocen los órganos de reso- lución de conflictos indígenas, sus normas y procedimientos.

El límite del reconocimiento es no vulnerar los derechos fundamentales de las personas, como señala la Constitución peruana, o no violar la Constitución y las leyes, como indican las demás Constituciones. Adicionalmente, todos los textos constitucionales hacen referencia a una ley de desarrollo con- stitucional que coordine o compatibilice la jurisdicción espe- cial o las funciones judiciales indígenas con el sistema judicial nacional o los poderes del Estado.

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Capítulo XX

Ajustes a las elecciones de representantes a la Cámara

E n la Constitución de 1991, la Asamblea Nacional Cons-

tituyente, no varió la modalidad de la forma como se

venían eligiendo los representantes a la Cámara, en ese

aspecto se siguió dejando a las regiones con la potestad de ele- gir a los miembros de la Cámara baja del parlamento, según el número de habitantes por cada región, sin que en ningún caso este número fuera inferior a dos, por lo más mínimo que fuera el número de habitantes existentes, como en los antiguos te- rritorios nacionales donde el número de habitantes es exiguo.

Mediante Acto Legislativo 02 de 2005, se modifico parcial- mente el Artículo 176 de la Constitución Política, en lo refer- ente a que se introdujeron las Circunscripciones territoria- les Especiales y una Circunscripción Internacional, dado los avances del mundo Global y el alto número de ciudadanos del país que viven por fuera del mismo empujados por múltiples circunstancias a un éxodo casi sin control, algo de lo que ya la

Orlando José Cadrazco Salcedo

y por ello en la misma medida la Constitución por iniciativa del Ejecutivo tenía que modificarse para poder ajustar como lo prescribió el acto legislativo en comento, toda la legislación complementaria y que posteriormente se diera sobre ese orden en el país.

El cambio constitucional y la reforma del Acto Legislativo no fue otra cosa que un reajuste o mejor una puesta a tono de la Constitución con la realidad del país, este es el verdadero papel que debe jugar el constitucionalismo en los Estados del mundo, facilitar las actuaciones de los ciudadanos y ajustar las normas para que su actuar sea lo más ordenado posible den- tro del respeto a los derechos y garantías que un estado social de Derecho debe ofrecer, es por ello que dar una estabilidad de orden constitucional y legal a los derechos adquiridos en Colombia es una deuda pendiente que los Estados y las Demo- cracias deben dar a los ciudadanos.

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Capítulo II

Las reformas

a la Constitucion de 1991

D urante los 18 años de vigencia de la Constitución de

1991, la Carta Magna ha sufrido 26 reformas. Algunas

han sido cambios menores que no afectan el espíritu

democrático y pluralista con el que se concibió.

Otras por el contrario, han intentado regresar al pasado, bo- rrando de tajo lo que se previó por parte de los Constituyentes cuando recibieron el mandato ciudadano.

La más importante de estas reformas fue la que permitió la reelección del presidente Álvaro Uribe. Ésta afectó la arquitec- tura del Estado consagrada en la Carta Magna. Al permitir la reelección presidencial, sin alterar otras partes de la estructura del Estado, la injerencia del Ejecutivo sobre las otras ramas del poder, y sobre los organismos pensados originalmente como autónomos es mucho mayor, dándole así al Presidente un pod- er excesivo, y con poco control.

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GOBIERNO DE CESAR GAVIRIA TRUJILLO (1990-1994)

1993

Acto Legislativo 01 de 1993, por medio del cual se crean los Distritos Especiales de Barranquilla, Cartagena y Santa Marta, buscando con ello que estas Tres ciudades se dieran sus propios Estatutos orgánicos y buscaran para si y con su propia iniciativa el anhelado Desarrollo en todos los niveles y la autosuficiencia.

Acto Legislativo 02 de 1993, por medio del cual se facultó Transitoriamente al Presidente de la República de la época para elaborar, expedir y poner en marcha el Plan de Desa- rrollo, el Primero que se haría en la Nación y que sirvió de base para que más tarde se desarrollaran otros similares en los tres órdenes de la administración.

Acto Legislativo 03 de 1993, por medio del cual se revivie- ron las suplencias en las Corporaciones Públicas, las que habían sido abolidas por la Constitución de 1991, reforma esta que comenzó con el resquebrajamiento de lo que había cons- truido el espíritu constituyente que era el de comenzar a cam- biar las costumbres políticas imperantes en la nación mediante el carrusel de suplencias y la corruptela generalizada.

GOBIERNO DE ERNESTO SAMPER PIZANO (1994-1998)

1995

Acto Legislativo 01 de 1995 Modifica los criterios. Para la distribución de los recursos que la Nación debe transferir a los entes Territoriales para que a criterio de la Carta Política, sirvan como mecanismos generadores de un proceso de Des- centralización y Desarrollo.

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Capítulo XIX

Garantía a la sostenibilidad financiera del sistema pensional

L os preceptos Constitucionales del Estado Social de Dere-

cho, se reflejan de manera efectiva en el garantismo que

esta Constitución debe darle a los ciudadanos para que

se cumpla con una verdadera y real Democracia, fue mediante el Acto Legislativo No.01 de 2005, por medio del cual se re- formó el Artículo 48 de la Constitución Política, para permitir una sostenibilidad financiera a las pensiones y un respeto a los derechos adquiridos con arreglo a la Ley.

Con la nueva Carta Política vino consigo un cambio sustan- cial en el nuevo régimen pensional y de seguridad social en el país, producto de ello es la aprobación por parte del Honorable Congreso de la República de la Ley 100 de 1994, la que le dio un vuelco radical a todo el manejo de la seguridad social del que hasta ese momento se venía dando en el país, ello nece- sariamente trajo unos traumatismos y dificultades mientras se acostumbraba a los colombianos a las nuevas reglas de juego

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Acto Legislativo 02 de 1995.- En este se toca lo referente a la integración de los tribunales Militares, los que deberán estar conformados por miembros de las distintas fuerzas, bien sean estos activos o en uso de buen retiro.

1996

Acto Legislativo01 de 1996 El que modifica sustancial- mente los Artículos 299 y 300 de la Carta Política, para intro- ducir el carácter de servidores Públicos a los diputados de las Asambleas Departamentales

1997

Acto Legislativo 01 de 1997, Por medio del cual se anula el Artículo 35 de la Carta Política que había prohibido expresa- mente la extradición de Nacionales, reviviendo esta oprobiosa figura que desconoce la aplicación de la Ley penal por parte de los jueces nacionales Se restablece la extradición de naciona- les por delitos cometidos en el exterior, sin carácter retroactivo a partir de esa fecha

GOBIERNO DE ANDRES PASTRANA ARANGO (1998-2002)

1999

Acto Legislativo 01 de 199, Por medio del cual se suprime la posibilidad de que el Congreso establezca la expropiación de bienes sin indemnización por razones de interés social

2000

Acto Legislativo 01 de 2000.Organiza a la Capital del país, Política y administrativamente, a partir de ese momento se llamará Bogotá D.C. y no Santa fe de Bogotá D.C. como lo establecía la Constitución de 1991 modificando así el Artículo 322 de la Carta.

Acto Legislativo 02 de 200, se comienza a desarrollar el

Orlando José Cadrazco Salcedo

verdadero sentido del Estado Social de Derecho, ordenando incluir el gasto en deporte y recreación en el presupuesto Na- cional, como parte del gasto social.

2001

Acto Legislativo 01 de 2001. Modifica los Artículos 356 y 357 de la Carta Política y establece restricciones al monto del crecimiento del sistema general de participación, destinado a los gastos generales de las entidades territoriales.

Acto Legislativo 02 de 2001. Adiciona el Artículo 93 de la Carta Política al reconocer la Jurisdicción de la Corte Penal Internacional, tribunal creado mediante Tratado Publico para Juzgar los Delitos de Lesa Humanidad y contra los Derechos Humanos y el Derecho Internacional Humanitario cometidos en el Territorio Nacional por nacionales o extranjeros.

2002

Acto Legislativo 01 de 2002. Modifica el Artículo 96 de la Carta Política, otorgando nacionalidad a hijos de colombia- nos que hubieran nacido en el exterior que se registren en una oficina consular y permitiendo la doble nacionalidad de los colombianos.

Acto Legislativo 02 de 2002.Modifica los Artículos 299,

303, 314 y 323 de la Constitución Política, ampliando el pe- ríodo Constitucional para Gobernadores, Alcaldes, Diputados

a las Asambleas Departamentales, Concejales Municipales y

Distritales y Miembros de las Juntas Administradoras Locales,

equiparando este período con el del Presidente de la República

y el de los miembros del Legislativo Nacional.

GOBIERNO DE ALVARO URIBE VELEZ (2002- 2006 y 2006-2010)

Acto Legislativo 03 de 2002. Reforma el Artículo 116 de la

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constituye en el equilibrio de esta figura, y no por ello puede hablarse de atribución de función electoral a dichos oponentes

La aprobación de la reelección en la Constitución Política de 1991 no implicó un cambio de tal manera significativo que no pueda sostenerse la identidad de la Constitución de 1991. Lo anterior, por cuanto el poder de reforma tiene la facultad de introducir cambios o modificaciones a la Constitución cuando una realidad histórica determinada, sociológica, lo determine. La reforma de la Constitución en el marco del constituciona- lismo democrático debe tenerse como un instrumento de adec- uación entre la realidad jurídica y la realidad política, además de ser un mecanismo que articule la continuidad jurídica del Estado.

Con respecto al principio de igualdad, se considera que el Acto Legislativo no sustituye el principio constitucional del ejercicio del poder político en igualdad de condiciones para todos los ciudadanos por cuanto la reforma contiene preceptos que buscan regular la actuación del Primer Mandatario que se postule como candidato presidencial con el fin de que éste no utilice sus facultades de manera ventajosa y discriminatoria en relación con sus contrincantes. En este orden de ideas, se sub- raya que el Acto Reformatorio establece restricciones al jefe del ejecutivo durante la campaña electoral en el artículo 2 ya que según dicha norma, durante la campaña ni el Presidente ni el Vicepresidente podrán utilizar bienes del Estado o recursos del Tesoro Público, distintos de aquellos que se ofrezcan en igualdad de condiciones a todos los candidatos.

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lo determine. La reforma de la Constitución en el marco del constitucionalismo democrático debe tenerse como un instru- mento de adecuación entre la realidad jurídica y la realidad política, además de ser un mecanismo que articule la continui- dad jurídica del Estado.

Con respecto al principio de igualdad, considera que el Acto Legislativo no sustituye el principio constitucional del ejer- cicio del poder político en igualdad de condiciones para to- dos los ciudadanos por cuanto la reforma contiene preceptos que buscan regular la actuación del Primer Mandatario que se postule como candidato presidencial con el fin de que éste no utilice sus facultades de manera ventajosa y discriminatoria en relación con sus contrincantes. En este orden de ideas, sub- raya que el Acto Reformatorio establece restricciones al jefe del ejecutivo durante la campaña electoral en el artículo 2 ya que según dicha norma, durante la campaña ni el Presidente ni el Vicepresidente podrán utilizar bienes del Estado o recursos del Tesoro Público, distintos de aquellos que se ofrezcan en igualdad de condiciones a todos los candidatos.

Los rasgos característicos del sistema de gobierno diseñado por el constituyente son la elección popular del Ejecutivo y la existencia de períodos fijos para asegurar la alternancia del poder. Por consiguiente, la reelección o no del primer manda- tario no es requisito de la esencia del sistema político y tampo- co implica la desfiguración del sistema de gobierno adoptado por el constituyente de 1991.

El constituyente derivado no modificó ni las funciones asignadas al Gobierno ni los fines estatales señalados en el artículo 2 constitucional. No se le asignó función electoral alguna al Presidente de la República, a menos que se esté confundiendo con dicha función, la actividad electoral que aquel desarrollará en busca precisamente de ser reelegido, actividad que igualmente adelantarán sus oponentes, bajo el supuesto normativo de iguales condiciones a las del presi- dente candidato, como se explicará más adelante y que se

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Las reformas a la Constitución de 1991

Constitución Política, otorgando funciones de arbitraje y Con- ciliación a particulares como mecanismo de solución pacífica de controversias Reforma los Artículos 250 y 251 de la Carta, reformando las funciones de la Fiscalía General de la Nación para que se ajusten a un Sistema Acusatorio Puro y Simple que remplace el sistema Mixto que hasta ese momento venía im- perando y fortalece las garantías a los ciudadanos y el debido proceso.

2003

Acto Legislativo 01 de 2003.Modifica los Artículos 107, 108, 109,111, 112, 125161, 258, 263,264 y 266 sobre el fun- cionamiento de partidos y movimientos Políticos Reforma Política que incorpora listas únicas, umbral, voto preferente, cifra repartidora y prohibición de la doble militancia, le quitó independencia política al Consejo Nacional Electoral al deci- dir que sus miembros los nombra el Congreso y no el Consejo de Estado como hasta ese momento había venido sucediendo.

Acto Legislativo 02 de 2003. Se establecen restricciones a derechos fundamentales; libertad, correspondencia, locomo- ción, y les entregan funciones judiciales a las Fuerzas Mili- tares, para enfrentar el terrorismo. Esta reforma fue declarada inexequible por la Corte Constitucional, que encontró vicios en el procedimiento de su votación en la Cámara de Repre- sentantes. Y además por venir en contravía de lo que es un verdadero Estado Social de Derecho, donde se deben premiar y garantizar las libertades de los ciudadanos.

2004

Acto Legislativo 01 de 2004. El que convoca a un Refe- rendo para la aplicación de la pérdida de los Derechos Políti- cos a quienes hubieran sido condenados por delitos contra el patrimonio del Estado.

Acto Legislativo 02 de 2004. Se aprueba la reelección presi- dencial inmediata y se prohíbe expresamente a los empleados del Estado que se desempeñen en la Rama Judicial, en los ór-

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ganos electorales de Control y seguridad tomar parte en las actividades de los partidos y movimientos políticos y en las controversias político partidistas que se susciten.

2005

Acto Legislativo 01 de 2005. Se reformó el régimen pensio- nal para incluir a casi toda la población. Siguieron en regímenes especiales, los integrantes de la Fuerza Pública (militares y policías) y el Presidente de la República. Los maestros man- tendrán las condiciones de pensión establecidas en el Plan Na- cional de Desarrollo acordadas en el 2003.

Acto Legislativo 02 de 2005. Modifica el Artículo176 de la Constitución, agregando la circunscripción internacional en la Cámara de Representantes. Anteriormente se elegía en circun- scripciones territoriales y especiales.

Acto Legislativo 03 de 2005. Modifica el Artículo 176 de la Carta estableciendo dos representantes por cada circunscrip- ción territorial y uno más por cada 365 mil habitantes o frac- ción mayor de 182.500 que tengan en exceso sobre los pri- meros 365 mil.

2007

Acto Legislativo 01 de 2007. Modifica los Artículos135, 299,312, y adiciona los Artículos300 y 313 de la Carta. Toca por tercera vez, el régimen de las transferencias de los De- partamentos, Distritos y Municipios. Todas las modificaciones han tendido a restringir la autonomía administrativa o a con- trolar el gasto de las regiones.

Acto Legislativo 02 de 2007 Modifica el Artículo 323 de la Constitución. El Concejo Distrital se compondrá de cuarenta y cinco concejales.

Acto Legislativo 03 de 2007. Modifica los Artículos 328 y 356 de la Constitución. Las ciudades de Buenaventura y Tu- maco se organizan como Distritos Especiales, Industriales,

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Capítulo XVIII

Reelección o quiebre democrático

E l Constituyente primario representado en la Asamblea Nacional Constituyente de 1991, fue cuidadoso al mo- mento de establecer el régimen presidencial en la Cons-

titución y siguió manteniendo la tradición de no Reelección presidencial en Colombia, como había sido observado y man- tenido por la Constitución de 1886, pero mediante el Acto Le- gislativo 02 de 2004, se modificó por parte del Constituyente Delegado y a propia iniciativa la tradición constitucional, para permitir la reelección del presidente de la República por una sola vez, pero con restricciones a los funcionarios públicos con excepción del Primer Mandatario de los colombianos.

La aprobación de la reelección en la Constitución Política de 1991 no implica un cambio Constitucional tal manera signifi- cativa que no pueda sostenerse la identidad de la Constitución de 1991. Lo anterior, por cuanto el poder de reforma tiene la facultad de introducir cambios o modificaciones a la Consti- tución cuando una realidad histórica determinada, sociológica,

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que los colombianos en el Siglo anterior sólo habíamos asis- tido a un acto de reforma Constitucional por vía directa era un hecho diciente de la forma como se tomaban las decisiones, luego entonces ésta sería una buena oportunidad para que se demostrara la legitimidad popular en una reforma Constitucio- nal.

Los resultados de ese acto reformatorio fueron negativos para el Gobierno como convocante, las críticas aseguran que el pueblo colombiano no estaba maduro en materia política y que ese fue el motivo por el cual al acudir a las urnas, no en- tendió lo que realmente se preguntaba y ello dio al traste con la iniciativa gubernamental. Lo cierto es que aunque se hizo pedagogía al llamado Referéndum reformatorio los resultados en las urnas no fueron lo esperado y ello hizo reflexionar a los convocantes sobre una futura convocatoria en materias consti- tucionales y que lo mejor sería que el Constituyente Delegado sea el que haga este tipo de reformas para evitar contratiempos en materia política.

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Portuarios, Biodiversos y Ecoturísticos y otras disposiciones similares.

Acto Legislativo 04 de 2007. Reforma los Artículos 356 y 357 de la Constitución Política. Se constitucionalizan las cita- ciones y requerimientos del Congreso a Ministros, Superinten- dentes y Directores de Departamentos Administrativos.

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Capítulo XVII

Convocatoria a referendo reformatorio

C on el ánimo de buscar meterle pueblo a la constitución Política de Colombia, el Gobierno del presidente Ál- varo Uribe Vélez se ideó un referendo reformatorio

con el ánimo que los colombianos, por vía de la participación Popular se reformara directamente por el pueblo la Carta Constitucional. El Acto Legislativo No. 01 de 2004, buscaba por vía de reforma Constitucional modificar el Art.122 de la Constitución Política.

Uno de los objetivos fundamentales de la Carta Política Co- lombiana, en su filosofía fue la búsqueda de un acercamiento de la población con los órganos de poder para democratizar a Colombia, intentando de esta manera que se diera realmente una Democracia representativa para que los actos de la ad- ministración fueran tomadas directamente por el pueblo, el Gobierno que fue el proponente de la iniciativa dijo en su ex- posición de motivos cual era el objetivo del mismo, el hecho

Las reformas a la Constitución de 1991

Capítulo III

Estado Social de Derecho

A sí como el Estado de Derecho tiene su origen en la revolución francesa, el Estado social de Derecho es el

resultado de la convergencia de varios factores que en

orden cronológico, fueron los siguientes.

Las luchas de clases trabajadoras. La apropiación de la ideo- logía liberal capitalista y la evolución industrial, generó el sur- gimiento de una nueva clase social el obrero industrial y una nueva clase trabajadora, el proletariado como lo denominó Marx, quien fue objeto de una superexplotación por parte de los principios económicos y políticos del liberalismo, llevando al trabajador a condiciones esclavistas.

Esta situación trajo como consecuencia las luchas de las clases trabajadoras y de otros movimientos políticos que cues- tionaron fuertemente al sistema capitalista y al Estado Liberal de Derecho, al cual se le fueron introduciendo cambios que culminaron con el surgimiento de dos nuevos tipos de Estado el Estado socialista Marxista y el Estado Social de Derecho.

Orlando José Cadrazco Salcedo

El Estado Social Marxista. Marx y Engels en 1848 Publi- caron el “Manifiesto Comunista” producto de un conjunto de críticas al capitalismo por la situación de pobreza, miseria y explotación que había generado.

En el manifiesto Marx plantea el inevitable paso hacia la sociedad socialista como fase de tránsito hacia la sociedad co- munista.

Estas ideas se materializaron con el triunfo de la revolución de abril de 1917 en Rusia, que dio origen a la Unión de Repúbli- cas Socialistas Soviéticas, URSS y al Estado Socia-lista.

Este nuevo tipo de estado la atribuye a éste las funciones más importantes de la sociedad y cuya sola existencia signifi- caba, en sí mismo, una critica al Estado Liberal de tipo capi- talista.

A partir de 1917 se inició una lucha por la hegemonía mun- dial entre estos dos tipos de Estado. Después de la segunda Guerra Mundial el sistema socialista se expandió rápida- mente con el apoyo de URSS en todo el mundo, en Europa del Este (Alemania Oriental, Polonia, Checoslovaquia, Hungría, Yugoslavia, etc.); después en China con Mao Tse Tung 1949); después en otros países de África (Angola, Mozambique, etc.); de Asia (Corea del Norte, Vietnam del Norte, Laos, Camboya, etc.) y de América Latina, Cuba en 1959.

Esta lucha entre estos dos sistemas dio origen a la Guerra Fría y término con la caída de Muro del Berlín en 1989. Pero no se puede negar que fue el intento por frenar el avance del socialismo, el que llevó a la transformación del Estado Liberal Burgués al Estado Social de Derecho.

La Revolución Mexicana. Se inició en 1910 y culminó en 1917 con una nueva constitución, que también hizo su aporte a la gestacióndelEstadoSocialdeDerecho,yaqueestafuelaprimera enelmundoqueconsagrólosderechossocialesdelostrabajadores asalariados (Art. 123) y los derechos de los campesinos (Art. 27).

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decir que al número de ciudadanos que los avaló con su firma, pero como quiera que eso es difuso, la ley no dice nada al respecto y como quiera que somos en materia legal un Estado Positivo, lo que no está prohibido en la ley le es permitido a los ciudadanos, dejando un gran vacío en este caso concreto.

La ley de bancadas tiene buenas intenciones pero no es la panacea ni será la salida que necesita Colombia para cumplir los lineamientos de la Constitución de 1991 de ser un Esta- do Social de Derecho donde las garantías constitucionales se cumplan por igual para todos, que sea un Estado incluyente.

Respetuoso de sus normas, lo caótico e impredecible de nuestro sistema legislativo seguirá muy a pesar de las buenas intenciones de la ley 974 de 2005.

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sostienen que es un paso importante en esa dirección, se podría decir que es un paso mal dado en la conformación de un siste- ma de gobierno como el francés por ejemplo que sería el que más se acomodaría a nosotros, puesto que se inició por donde no debería hacerlo, las sociedades deben formarse primero como tales, organizarse de forma racional y civilizada, es decir formar organizaciones partidistas y dirimir las controversias dentro de la sana dialéctica democrática sin afectar intereses del conglomerado sino por el contrario poniendo los intereses colectivos por encima de los personales.

No es la ley de bancadas la que resuelve los problemas de desorden caótico que impera en las corporaciones legislativas de Colombia, ella puede ser un punto importante en la búsque- da de ese objetivo, pero no lo es todo, la organización de la sociedad es un papel urgente que se debe emprender, la labor pedagógica a realizar es con la sociedad primero, los partidos después y por ultimo con los políticos de oficio para que apli- quen los sanos principios de una verdadera democracia.

Para acabar con el caos se hace necesario entonces formar partidos serios, modernos, con una base popular, con identifi- cación de sus afiliados, simpatizantes y adherentes, con una ideología clara, no con lo que existe hoy, con un programa serio que se cumpla de verdad y que no se cambie con el vaivén de las horas, que responda a unas expectativas, que tenga interés en trascender en la sociedad, que no sean orga- nizaciones caudillistas ni electoreras como las de hoy sino que tengan una vocación de poder más allá de la de sus dirigen- tes.

La Ley no legisló para aquellas personas que se presenten a las corporaciones Públicas formando parte de listas que se forman amparadas en la representación de Grupos de Ciudada nos representativos de la sociedad, lo que se conoce como la recolección de firmas, ello es una forma de evadir la respon- sabilidad política, a quién le responden esos elegidos, a cuál bancada le hacen caso, a quién representan ellos, se podría

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La Constitución De Weimar. En 1919 se aprobó en Alema- nia la constitución de Weimar que estableció la obligación del Estado de realizar acciones positivas para darle satisfacción y cumplimiento a los Derechos Sociales.

La crisis económica del capitalismo de 1929. Las crisis cí- clicas del sistema capitalista fueron estudiadas a fondo por Marx, quien afirmo que el capitalismo pasa por fases cíclicas de expansión –depresión. En el siglo XX hubo dos grandes cri- sis del sistema capitalista en el ámbito mundial, la de 1919 que dio pasó al New Deal de Roosevelt, al Estado de Bienestar. Esta crisis trajo como consecuencia la súbita y brusca baja de las acciones, estrepitosas quiebras, el descenso crítico de la producción industrial y sobre todo el crecimiento espantoso del desempleo y de la miseria no sólo en los Estados Unidos, sino en la mayor parte del mundo capitalista.

De esta crisis surgió una nueva concepción de Estado, el Es- tado de New Deal (Nuevo Trato), que fue implantado por Es- tados Unidos por el presidente Roosevelt, con esta política se dió inicio a lo que después se conocería como economía mixta, es decir, economías nacionales basadas en la combinación y coexistencia de dos tipos de agentes económicos: La iniciativa privada y el Estado Nacional .

Los Partidos Social Demócratas. Como consecuencia de las diputas suscitadas entre Lenin y Trotsky, el movimiento socia- lista se dividió, y el resultado de esta división fue la creación de dos vertientes en el movimiento socialista: vertiente social- demócrata y la vertiente comunista. La social-demócrata aban- dona la lucha revolucionaria y se convierte en reformista.

La concepción del estado de la social-democracia es la del promotor desarrollo y su programa plantea la lucha por con- struir sociedades donde haya democracia económica y demo- cracia política, desarrollar y extender la propiedad Pública, sobre todo en las áreas y sectores estratégicos y desarrollando formas de propiedad social tales como cooperativas de pro-

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ducción y de consumo. La social democracia conserva del so- cialismo Marxista los programas amplios de beneficio social, pero mantiene la escuela del capitalismo.

Esta vertiente cobró fuerza después de la Segunda Guerra Mundial, cuando los partidos socialdemócratas asumieron el poder en la mayoría de los países de Europa Oriental.

Se denomina social porque es intervencionista, porqué no se interesa sólo por el individuo, sino también por la colec- tividad y sus contenidos y acciones en los distintos campos de la vida social se dirigen allí. El Estado Social es por esencia democrático y pluralista, caracterizado por el reconocimiento del derecho de índole tanto individual como derecho de orden colectivas (económicos, sociales y culturales), con una idea de propiedad privada, pero sumada la existencia de su función so- cial, con una importante labor interventora del Estado en todos los niveles, fundamentalmente en el orden económico y social. La soberanía es de carácter popular.

Este carácter se impone a esta forma de Estado una tarea específica en el campo político, económico y social, las cuales son las siguientes:

Así sea el Estado Social de Derecho en esencial democráti- co, su principal tarea en el campo político es el perfecciona- miento de la democracia, en este sentido el Estado debe ser un ente organizador y para ello debe hacerla participativa. El Estado en este sentido debe perfeccionar los mecanismos de participación democrática, para que estas se conviertan en ver- daderas herramientas de participación.

La soberanía reside en el pueblo y éste debe ejercerla. Para ello debe garantizarle al pueblo el acceso a la educación, pero no a cualquier clase de educación, sino a una educación de calidad para que el pueblo deje de ser masa y se convierta en comunidad.

El Estado debe ser un ente promotor de libertades, cuando

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ración política de la Constitución de 1991 y era el de depurar las costumbres políticas colombianas, racionalizando el sinnúme- ro de partidos existentes y circunscribiéndolos a unos pocos para que el debate civilizado sea el que prime al interior de las corporaciones públicas, ello podría estar bien y se cumpliría el querer del ilustre profesor que ahora funge como diplomático.

Si previamente se hubieran organizado los partidos, es que estas organizaciones sociales no deben esperar a que una o más elecciones los saquen del escenario político por sustracción de materia, porque pierden la esencia, la organización debe nacer de los componentes es decir de la base son los miembros los que deben preocuparse a la luz de un ordenamiento legal, por hacer unos partidos con presencia, coherencia y disciplina para actuar y que al llegar a las corporaciones sus miembros ya tengan la disciplina, la dinámica y el carácter para que se les reconozca como miembros de esa determinada agrupación partidista.

En los países de Europa la moderna democracia que allí se respira invita primero a la organización social y luego a la as- piración política, ésta nace de una sería organización en donde los personalismos no existen sino que cuando alguien entra a formar parte del grupo se olvida de la existencia de si mismo y al momento de la integración se juega como si fuera una pieza más del engranaje que obedece a un todo, allá tampoco se da para el grupo la mal llamada objeción de conciencia, puesto que se entiende que ésta es propia de los particulares y para casos determinados no se presenta ni se puede alegar tampoco en todos los momentos ni oportunidades como aquí la ley la contempla taxativamente para momentos determinados y ante circunstancias determinadas.

Si bien en Colombia se viene hablando con insistencia de la instauración de un régimen parlamentario constitucional, para oxigenar a la “democracia en formación, donde se definan los roles de cada una de las ramas del poder público” , éste está lejos de formarse con una ley de bancadas, aunque hay quienes

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político al que pertenezcan.

La facultad otorgada a los partidos y/o movimientos políti- cos para que ellos a motu propio reglamenten internamente la forma como deberán sancionar a sus miembros que no cum- plan, es un mero requisito de la Ley, pues es de todos sabidos que uno de los problemas fuertes por los que atraviesa nuestra incipiente democracia, es la falta de unos partidos políticos fuertes, coherentes, con lineamientos ideológicos-políticos claros y con una vocación de permanencia en el tiempo,

Arriba se anotaba como sólo los dos llamados partidos tradi- cionales con su falencias y debilidades son los únicos que han logrado trascender en el tiempo, los demás los que se formaron en el Siglo XX y los que se han formado en lo poco que va del XXI, lo han hecho más con intenciones de obtener una representación en un debate electoral o por conveniencia que por cualquier otra cosa, entonces es la falta de unos partidos fuertes lo que más se opone a la real aplicación y eficacia de la ley.

Las bancadas dice la ley, tendrán derecho a citar debates, intervenir en los mismo, promover mociones, participar con voz en las respectivas sesiones y plenarias de la corporación, solicitar interpelaciones, solicitar votaciones nominales o por partes, postular candidatos etc. Visto así, las cosas parecería que no han cambiado nada, que todo sigue igual como si no se hubiera aprobado una ley para cambiar esas prácticas, la ley, debió prever un cambio total en la forma, no son los miembros en particular, sino por el contrario son los partidos con asiento en las diferentes corporaciones las que deben discutir todos estos asuntos en su interior y que después sea su vocero al interior de la corporación quien haga todo eso que la ley tiene reservado a los miembros, debe ser una sola persona la que lleve la voz cantante para que se pueda dar un verdadero orden, porque de lo contrario el caos que se intentó cambiar va a seguir y ahora con más inconvenientes que antes. Para el politólogo y profesor universitario, la Ley de bancadas cumple con una vieja aspi-

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se habla de libertades se destaca su contenido, y para ello se requiere la realización previa de los derechos económicos, so- ciales y culturales, para de esta manera garantizar a plenitud las libertades individuales contenidas en los derechos civiles

y políticos.

El concepto de democracia del Estado Social de Derecho debe ser visto en tres direcciones: una democracia política como método para escogencia de los gobernantes; una demo- cracia social como realización del principio de igualdad en la sociedad lo que implica la redistribución de riqueza; y una de- mocracia económica, que implica el reconocimiento de múlti- ples formas de producción, distribución y consumo; implica el respeto a la libertad de empresa dentro de los principios de la dignidad humana y la sostenibilidad ambiental e implica el surgimiento de centenares de miles de empresas individuales, colectivos y públicos.

Para los defensores del estado social las siguientes son las tareas de este en el campo económico: El estado es un Ente regulador en el que al mismo le corresponde establecer las reglas del juego de la economía privada, de manera que garan-

tice a todos el ejercicio de la libertad económica para proteger

a las clases populares, de la elevación de los precios, para con- trarrestar prácticas como la especulación.

El Estado debe fomentar constitucionalmente la iniciativa privada. El Estado no es un ente empresario y no debe desa- rrollar una iniciativa industrial, mono-políticamente en las áreas económicas que se haya reservado por razones de conve- niencia nacional lo que deja abierta la posibilidad de nacionali- zar los recursos naturales no renovables. Debe además desa- rrollar la industria básica pesada y debe asumir empresa, aún en concurrencia con las particulares empresas de economía mixta, en áreas donde sea necesario, según la política económica.

El Estado social dirige no sólo proceso económico sino que tiene como fin el desarrollo integral, es decir el desarrollo

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económico, político, social y cultural. El sentido de la políti- ca económica es la disminución gradual pero decidida de la desigualdad social; dentro de ese objeto, la política económica debe alcanzar mayores niveles de crecimiento y productividad dentro de la sostenibilidad ambiental cultural. Sin igualdad no hay crecimiento sostenible, y sin crecimiento no hay riqueza y prosperidad para todos. El Estado aquel que procura satisfacer, por intermedio de su brazo administrativo, las necesidades vi- tales básicas de las comunidades, sobre todo las más débiles.

Distribuye bienes y servicios que permiten el logro de un estándar de vida digno, por lo que los derechos económicos, sociales y culturales se constituye en una de sus grandes con- quistas y que además deben estar en realización permanente y perfeccionamiento constante. Es el estado de la integración social en la medida que pretende conciliar los intereses de la sociedad sobre la base de la prevalencia de interés general so- bre el particular.

EL ESTADO SOCIAL DE DERECHO EN LA CONSTITUCION COLOMBIANA

El artículo primero de nuestra carta política define a Colom- bia como un Estado Social de Derecho. Este artículo textual- mente establece que:

“Colombia es un estado social de derecho, organizado en forma, de República unitaria descentralizada, con autonomía de sus entidades territoriales, democráticas, participativas y pluralistas fundada en el respeto de la dignidad humana, en el trabajo y la Solidaridad de las personas que la integran y en la prevalencia del interés general”.

Este artículo recoge todos los elementos de la definición de Estado social expuesto, la Corte Constitucional ha establecido que “el sentido y alcance del artículo primero no puede ser de- sentrañado plenamente a partir de una interpretación reducida

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negociación por parte del Jefe del Ejecutivo, la existencia de un verdadero estatuto de la Oposición, son temas que se opo- nen a la consolidación de un sistema de Bancadas en nuestro país, ello es motivo que desdibuja la actuación de cualquier iniciativa partidista en el seno del Congreso o Parlamento, la mayoría de las iniciativas que se presentan a estudio y apro- bación del parlamento tienen su origen en el Ejecutivo y ello implica que el interés del Gobierno en la aprobación de los mismos se haga ver como un interés Nacional que tácita- mente compromete a los legisladores por encima de los par- tidos políticos y de las ideas que estos pretendan defender.

La Ley de bancadas es un experimento delicado y complejo que no va a funcionar de la noche a la mañana y mucho menos en nuestro medio donde hay una larga tradición cultural de caos político, ella es muy propia de los regímenes parlamen- tarios y en Colombia la costumbre desde la Constitución de 1819 ha sido la de un Régimen Presidencialista fuerte con las “Cinco etapas en las que a juicio de los científicos sociales se le conoce a este sistema en nuestro medio” a esto se le podría agregar que aun el acto Legislativo que intentó poner orden al desorden no ha sido decantado del todo y aun se pueden elegir en listas únicas con voto preferente lo que podría ser un con- trasentido si tenemos en cuenta que el sistema de listas únicas busca sobre todas las cosas terminar de una vez por todas con los personalismos, para que se sufrague por el partido y sus ideas y no por la cara bonita o por los favores de persona en particular.

Si bien el mecanismo adoptado por la ley de Bancadas, pone fin al transfuguismo político, propio de nuestro sistema, tam- bién es bien cierto, que ante la falta de dientes por parte de la misma ley, será fácilmente burlada por quienes en un momen- to dado y aduciendo la objeción de conciencia quieran hacerlo para pasar de agache en un momento determinado frente a un tema en particular que no les convenga votar en uno u otro sentido en una corporación determinada, conforme a unos li- neamientos previamente fijados por el partido o movimiento

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minorías étnicas y grupos de excluidos, que de otra manera no hubieran podido obtener un reconocimiento de sus respectivos congresos o parlamentes en leyes efectivas y garantistas.

Los políticos nacionales que intervinieron en el trámite y aprobación de la Ley, algunos consideran que ésta quedó bien

redactada porque sirvió para darle orden al desorden existente

al interior de los debates en las Corporaciones Públicas, prin-

cipalmente en el Congreso donde comenzó a aplicarse, entre estos podemos citar a Juan Fernando Cristo, Miguel Pinedo

y Luís Alberto Gil, también ellos aceptan que aún falta más

decantamiento del proceso, que no todo va a funcionar a la perfección de un momento a otro, que es importante dar pasos para la consolidación de un mejor y más moderno sistema de actuación que nos acerque a las democracias desarrolladas y civilizadas de occidente.

Otros políticos por el contrario, como el senador Jorge En- rique Robledo del Partido Polo Democrático Alternativo, Jesús Piñacué de la Alianza Social Indígena y el ya desaparecido Luis Guillermo Vélez del Partido de la “U”, sostuvieron en su mo- mento que el experimento tenía buenas intenciones pero que su aplicación era algo imposible de lograr, por cuan-to lo primero que había que organizar en nuestro país era a los partidos par- tidos políticos que mientras eso no se diera era una proeza casi imposible la aplicación de la norma, otro lunar que estos políti- cos le encontraron a la ley en comento fue la concentración del poder presidencial en Colombia, dado que desde el Palacio Pres- idencial se compran los votos de los Parlamentarios de manera personal para asegurar el tránsito de las normas de interés sin tener en cuenta que estos pertenecieran a uno u otro partido ni mucho menos el interés del partido o movimiento políti- co.

“El Presidencialismo Personalista que impera en Colom- bia”, hace difícil la toma de decisiones por parte de las dife- rentes bancadas de los grupos y partidos políticos, las altas concentraciones de poder en una sola mano, la capacidad de

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al análisis de su texto. Cada una de las palabras del Artículo posee una carga semántica, el cual a través de la historia del constitucionalismo occidental se ha ido decantando en una se- rie de nociones básicas que delimitan su alcance y lo hacen coherente y razonable. Una interpretación que se aparte del contexto nacional e internacional en el cual se han forjado los conceptos del artículo primero, puede dar lugar a soluciones amañadas y contradictorias.

En síntesis, la Constitución está concebida de tal manera que la parte orgánica de la misma sólo adquiere sentido y razón de ser como aplicación y puesta en obra de los principios y de los derechos inscritos en la parte dogmática de la misma. La Carta de derechos, la nacionalidad, la participación ciudadana, la estructura del Estado, las funciones de los poderes, los me- canismos de control, las elecciones, la organización territorial y los mecanismos de forma, se comprenden y justifican como trasmisión instrumental de los servicios y valores constitucio- nales. No es posible, entonces, interpretar una institución o un procedimiento previsto por la constitución por fuera de los contenidos materiales plasmados en los principios y derechos fundamentales”.

En este sentido el término “social” agregado al Estado de derecho no puede ser entendido como una simple muletilla retórica que proporciona un elegante toque de filantropía en las ideas tradicionales de Estado y derecho. Esto ha produ- cido en el derecho una transformación no sólo cuantitativa, sino también un cambio cualitativo, debido a una nueva inter- pretación del derecho que puede ser resumida de la siguiente manera: pérdida de la importancia sacramental del texto legal, entendido como emanación de la voluntad popular y mayor preocupación por la justicia material y por tanto de soluciones que consulten la especificidad de los hechos. De aquí la importancia del juez Constitucional en el Estado Social de Derecho.

Al establecer que está fundada en el respeto de la dignidad

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humana, la carta no sólo propende por la persona sino que le agrega una cualidad indisoluble, la dignidad. Lo que implica la realización de los derechos fundamentales porque uno de los objetivos del Estado Social de Derecho es el de hacer en la vida real la igualdad entre los hombres, para lo cual se creó un gran instrumento conceptual y práctico que son los derechos fundamentales cuyo ejercicio real es la que permite crear una sociedad justa.

Se trata como lo establece la Corte Constitucional “de de- fender la vida pero también una cierta calidad de vida, que es un criterio cualitativo luego para la Carta no basta que la persona exista; es necesario aún que exista en un marco de condiciones materiales y espirituales que permita vivir con dignidad” .

La naturaleza social del Estado de Derecho Colombiano les impone a las autoridades la responsabilidad de un compromiso permanente en la promoción de la Justicia Social. El Juez Con- stitucional no debe ser ajeno a las nociones de lo justo y lo injusto, ya que, la interpretación constitucional se apoya en los valores y principios consagrados en la Carta Política.

El artículo segundo establece los fines esenciales del Estado, estos son al tenor del inciso primero de este artículo. Servir a la comunidad, promover la prosperidad general y garantizar la efectividad de los principios, derechos y deberes consagrados en la Constitución; facilitar la participación de todos en las decisiones que los afectan y en la vida económica, política, administrativa y cultural de la nación; defender la independen- cia nacional, mantener la integridad territorial y asegurar la convivencia pacifica y la vigencia de un orden justo.

La relación entre estos fines y los medios adecuados para conseguirlos, dependen por lo general, de una actitud política de los gobernantes de turno, es así como después de 1991 la Constitución ha sufrido innumerables reformas tendientes aca- bar con el Estado Social de Derecho, hoy por ejemplo se habla

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planteada se puede considerar que es un más de las tantas leyes inocuas existentes en nuestro medio porque le faltan di- entes para actuar y aconductar a los obligados a cumplirla.

El Procurador General de la Nación, en concepto emitido

a la Corte Constitucional, sobre la Constitucionalidad o In-

constitucionalidad de la citada norma, pidió la declaratoria de inconstitucionalidad de los Art. 3, 5,10 y 16 de la misma por considerarlos contrarios al espíritu mismo de la norma de Bancadas y de la forma como deben actuar los miembros de los grupos o movimientos políticos al interior de las Corpora- ciones Públicas, principalmente en lo que tienen que ver con la “Libertad de Conciencia”.

A juicio del Ministerio Publico, la llamada Libertad de Con- ciencia establecida en la Carta Política, está sólo reservada a las personas naturales por sus creencias, credos y demás que son libres de practicar en Colombia siempre y cuando no estén prohibidos por la ley, pero no a las personas jurídicas y mucho menos a los partidos políticos que son grupos de individuos con una ideología y una vocación de poder al servicio de la comunidad, las personas cuando integran un conglomerado de esta clase, quedan exentos de alegar al interior del mismo la objeción de conciencia y menos pretender que el grupo acoja como propia esa iniciativa, porque se desdibujaría la orga- nización misma y la ley perdería su razón de ser.

Los regímenes de bancadas existentes en los países eu- ropeos, donde impera este sistema y que ha sido considerado un verdadero avance para la democracia de esos estados, no

contempla la más mínima posibilidad de actuación indepen-di- ente de los miembros de los partidos o movimientos políticos

al interior de sus bancadas, tampoco deja abierta la opción de

presentar objeción de conciencia pues eso si bien está reser- vado a las personas particulares, esta práctica no es propia de los grupos políticos y no puede ser aceptada, allá funciona de esa manera y ello ha traído una enormes ventajas a la demo- cracia principalmente en el reconocimiento a Derechos de las

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a ese desorden pero se dejó abierta una ventana para que el

mismo continuara y es la conformación de listas únicas por partidos, movimientos políticos o grupo representativo de ciudadanos, pero con el mañoso sistema del Voto preferente sistema que en nada ayuda a la organización partidista sino que por el contrario mantiene el viejo sistema de cacicazgos y pequeños feudos, porque el ciudadano no vota por un partido y las ideas que este representa, sino que por el contrario, se sigue votando por el viejo sistema de nombre de personas que en el mayor de los casos no se identifican con el partido por el que están inscritos sino que por pura conveniencia se encuentran metidos allí, así las cosas no es claro el sistema electoral, lo que no permite una unidad de criterios políticos y programáti- cos a la hora de actuar en las corporaciones Públicas.

Se dice por parte de los analistas políticos nacionales como “Pedro Medellín Torres” y “Elizabeth Ungar”, que el sistema impuesto por el Acto Legislativo es más de países donde im- pera un Régimen Parlamentario, donde el Congreso o Par- lamento ejerce una verdadera función de Control Político al Ejecutivo, donde se da un verdadero sistema de “Pesos y con- tra pesos” en la política, puesto que los políticos deben actuar en sus bancadas conforme a una orientaron partidista, propia de un imaginario colectivo y de la voluntad o vocación de poder que el partido tenga, pero que entre nosotros donde los partidos políticos son inexistentes y por ende no hay un der- rotero a seguir, la Ley de Bancadas trae nefastas consecuencias

a nuestra democracia, porque se convierte en inaplicable.

La inaplicabilidad de la Ley 974 según el Analista Julián López Murcia, se da en la “medida que las sanciones a los que incumplan la ley de bancadas, quedo radicada en cabeza

del mismo partido” y no de un organismo externo que ejerza un verdadero control a los actos de desobediencia que se pue- dan presentar entre los miembros de un determinado partido

o movimiento a la hora de actuar conforme a las directrices

del mismo, la ley se puede decir que es un avance hacia la organización política en Colombia, pero tal y como quedo

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por parte del Presidente Uribe de un “Estado Comunitario”.

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mientos para los que fue creada se hace necesario organizar de forma primordial a los partidos políticos y entre nosotros –Co- lombia después del “Referéndum” del primero de Noviembre de 1957 el que en su momento se les dio por llamar “Plebisci- to”, que permitió la reforma constitucional e instauró en el país entre otra múltiples cosas la paridad electoral entre los partidos rojo y azul acabando de tajo con la lucha democrática por el poder y la instauración de un régimen monocolor de corrup- ción y exclusión-, lo que se conoce son micro y fami empresas electorales que se organizan sin base ideológica ni contenido social para presentar candidatos a las diferentes corporaciones públicas, sin que se dé una lucha interna por parte de los inte- grantes por alcanzar la nominación del partido o movimiento.

Lo que se ha venido dando en Colombia desde esa nefasta fecha de 1957 ha sido un caos de proliferación partidista en donde el ente creado por la Constitución de 1991 para manejar el sistema electoral colombiano, recibe, tramita y aprueba la personería jurídica de cualquier grupo o movimiento, sin tener en cuenta requisitos de fondo, sólo mirando los de forma, lo que ha hecho proliferar una serie de grupúsculos sin orien- tación política ni base social; en el Acto Legislativo 01 de 2003 se establecieron bases para acabar con esa proliferación partidista, los que fueron luego decantados en la Ley de Parti- dos vigentes.

La Ley de partidos si bien tiene una buena orientación, aun no ha sido puesta en vigencia total en nuestro país, se man- tienen muy a pesar de haber entrado en vigencia en el año 2006 una serie de grupúsculos políticos que reciben la certifi- cación del Consejo Nacional Electoral o en su defecto también se han organizado federaciones partidistas que reciben el nom- bre de partidos como en el caso de la “U” o del “Cambio Radi- cal” a donde han ido a escampar una serie de varones electora- les para mantener su vigencia en el espectro político nacional.

Otro problema que ayuda a mantener el caos vigente es el sistema electoral, en nuestra legislación se intentó poner fin

Orlando José Cadrazco Salcedo

allí puedan transitar los ciudadanos y no el caos que se está dando en Colombia, donde este escenario es más un centro de odios y rencores, donde no se desarman los espíritus sino que por el contrario se cazan peleas y compran conciencias para lograr un objetivo siguiendo los lineamientos del Príncipe de Maquiavelo.

La Democracia no sólo implica la soberanía del Estado So- cial de Derecho, sino que también debe posibilitar una articu- lación entre el elector y el elegido, para que la teoría de la re- presentación se de en forma cabal, es fundamental que ésta sea transparenta y clara que llegue verdaderamente a los goberna- dos para que no de la sensación de lo que sostiene Sartori que “ésta no existe sino que lo que se da entre las elites de un pacto de gobernabilidad que permite el normal funcionamiento de la cosa Pública”.

Debe obedecer más a la solución de necesidades básicas in- satisfechas, tangibles, no invisibles, entonces las discusiones que se dan en el seno del máximo organismo de la Democracia deben girar en torno a realidades que se estén viviendo, pero que éstas se den de forma ordenada y metódica, no de manera atrabiliaria y sin orden como es la tónica que a diario se ve entre nosotros.

La democracia implica soberanía del Estado de Derecho, vigencia de garantías para el libre desenvolvimiento de los ciudadanos dentro del territorio del Estado, respetando movi- lidad, locomoción, actuaciones públicas y participación, tam- bién debe permitir el pluralismo y el multipartidismo si así lo desean los habitantes, pero así mismo deberá ponerle orden mediante leyes y/o reglas de juego claras a la conformación de Partidos Políticos, que estos sean unos verdaderos canales de participación ciudadana, que aglutinen a la población, que sean democráticos como organizaciones sociales y que actúen de forma unificada cuando lleguen a las corporaciones Públicas a las que presentan listas de aspirante. Para llegar entonces a hacer una Ley de Bancadas efectiva que cumpla con los linea-

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Capítulo IV

Partidos Políticos

U n partido político es una organización política que se

adscribe a una ideología determinada o representa algún

grupo en particular. Los partidos políticos constituyen

unidades organizativas a las que se les reconoce el derecho de participar en un proceso de elección política por medio de la pre- sentación de candidatos y programas de acción o gobierno. Así como de proveer de funcionarios en cargos de confianza políti- ca o que requieran una decisión política antes que una técnica.

No son órganos del Estado ni han sido configurados por los votantes, ni representan la voluntad general por lo que no son competentes para destituir de sus cargos a los representantes que en efecto habían sido elegidos por los ciudadanos, aunque se permite que los partidos presenten a sus candidatos a los electores como propios.

Tradicionalmente los partidos políticos se agrupan en un espectro que va de izquierda a derecha según sus propuestas económicas, políticas y sociales, aunque esta calificación a

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veces es un tanto ambigua y resulta difícil encasillar a muchos partidos dentro de este sistema: La izquierda incluiría a los partidos comunistas y socialistas, en el centro se ubican las tendencias socialdemócratas y liberales; y hacia la derecha se encuentran, democristianos, conservadores y fascistas.

Los partidos tradicionales basaron su ideología en la fi- losofía liberal del siglo XVIII. y se hallan relacionados con el federalismo y centralismo de la época de independencia y con los liberales moderados (conservadores) y liberales progresis- tas liberales que surgieron del pensamiento de Francisco de Paula Santander.

La segunda mitad del siglo XIX representa para Colombia el rompimiento definitivo con la estructura socioeconómica colonial. Con la imposición de las ideas liberales, el país entró de lleno en el sistema capitalista imperante en occidente. La Constitución de Rionegro (1863-1886) representa el triunfo de los intereses librecambistas y la imposición de las libertades individuales absolutas.

La práctica de estos principios condujo al finalizar el siglo a un replanteamiento de las bases ideológicas del Estado. Se instauró entonces un sistema y proteccionista, regido por la Constitución de 1886 que perduró en Colombia por más de 100 años y se caracterizó por un rígido centralismo y por las amplias facultades que otorgó al poder ejecutivo.

La Constitución estableció el sufragio para todos los va- rones, mientras que el voto femenino se estableció hasta 1957

Los partidos políticos son el producto de la unión de un gru- po de amigos que comparten un proyecto de sociedad y logran que su propuesta sea aceptada y apoyada por otros sectores de la misma que no se ocupan de la política sino de la vida. Para hacer realidad ese proyecto se requiere ejercer el poder político con personas que compartan el ideal de sociedad del partido.

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esta figura constitucional, lo que le da al estado un carácter de Democracia Constitucional, donde todo lo que se hace tiene como marco de referencia el Centralismo que impera desde el Ejecutivo por la excesiva concentración de funciones en el Presidente de la República y por la por el poco, escaso o nulo control político que de las actuaciones del Ejecutivo hace el Legislativo al que se le considera más un apéndice de este que un Cuerpo Constitucional y Democrático o Autónomo.

En su momento cuando se estaba preparando el debate elec- cionario para escoger a los miembros de la Asamblea Nacional Legislativa que iba a cambiar la vieja constitución de 1886 por una nueva, se nos vendió a los colombianos la idea que ese era el camino para conseguir la paz y el entendimiento entre todos.

Las democracias son según los tratadistas modernos una puerta para la paz y la coexistencia pacifica de los pueblos en donde las diferencias deberán zanjarse mediante el diálogo, la concertación y el arreglo directo, donde el principal cuerpo de ella es el Congreso por considerarse que es la máxima ins- tancia donde no sólo se resuelven las diferencias surgidas en- tre los ciudadanos sino que también se delinean las reglas de juego para que la ciudadanía marche por el camino correcto que se trazaron cuando decidieron escoger esa y no otra vía para vivir de forma armónica civilizada y organizada, es por ello que podemos afirmar aquí que la democracia colombiana podría recrearse a través de los espacios que ofrece la Consti- tución Política.

La sociedad que en su diario trasegar construye espacios para la no violencia, lo que se expresa en una cultura de nego- ciación, concertación y de amigables componedores, necesi- ta que la instancia de las Políticas Públicas donde se toman decisiones trascendentales para el normal funcionamiento de ella, sea un cuerpo ordenado, donde imperen los mecanismos más civilizados posibles de transacción y de acuerdos, donde el orden sea primordial como forma de ejemplo para que por

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orden a este tipo de organizaciones para que ahí si pueda ac- tuar la Ley de Bancadas y los integrantes de las corporaciones Públicas se manifiestan en el seno de ellas de manera mono- lítica y coherente” .

Se adecuó en la Ley que tratamos el Reglamento Interno del Congreso de la República y extendió su normatividad a las Asambleas y Concejos municipales, para que pueda ser ope- rante, para que impere el Orden que busca el espíritu normati- vo y para que las actuaciones, discusiones, votaciones y demás en el seno de las corporaciones de haga de manera ordenada conforme a lo establecido en la nueva Legislación, se pretende con esto que desde la vigencia de la misma Julio de 2006 para Senado y Cámara y Enero de 2008 para el resto de las Corpo- raciones Públicas de elección Popular.

El trabajo que en estas se lleva a cabo pueda ser más claro, ágil, expedito, transparente y de mayor conocimiento para la comunidad, por cuento se cree que con esto se beneficia en parte a la llamada “Democracia Representativa, buscando que

los electores al fijarse de la manera como actúan los partidos de sus preferencias” los puedan seguir premiando con su voto

o por el contrario los castiguen por no haber obrado conforme

a lo prometido a la hora de la confrontación política por la

búsqueda de las cúrales. Al estudiar y aprobar esta ley, el Congreso de la República de Colombia y el Ejecutivo Nacional a la hora de su Sanción, debieron tener en cuenta que históricamente el concepto de “Constitucionalismo tiene una doble significación, ya que ello no sólo se refiere al orden político constitucional impe- rante en un Estado determinado” sino que también se refiere al orden democrático como tal, puesto que en un régimen Presidencia-lista puro como el que rige en Colombia desde los tiempos de la Constitución de 1886 y que hizo tránsito sin inmutarse en la Constitución de 1991 hasta nuestros días.

Antes que debilitarse, gran parte de las reformas que se le han hecho a esta última carta política, tienden a fortalecer

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La segunda mitad del siglo XIX representa para Colombia el rompimiento definitivo con la estructura socioeconómica colonial. Con la imposición de las ideas liberales, el país entró de lleno en el sistema capitalista imperante en occidente. La Constitución de Rionegro (1863-1886) representa el triunfo de los intereses librecambistas y la imposición de las libertades individuales absolutas.

La práctica de estos principios condujo al finalizar el siglo a un replanteamiento de las bases ideológicas del Estado. Se instauró entonces un sistema proteccionista, regido por la Con- stitución de 1886 que perduró en Colombia por más de 100 años y se caracterizó por un rígido centralismo y por las am- plias facultades que otorgó al poder ejecutivo. La Constitución estableció el sufragio para todos los varones, mientras que el voto femenino se estableció hasta 1957.

Los partidos políticos son el producto de la unión de un gru- po de amigos que comparten un proyecto de sociedad y logran que su propuesta sea aceptada y apoyada por otros sectores de la misma que no se ocupan de la política sino de la vida. Para hacer realidad ese proyecto se requiere ejercer el poder político con personas que compartan el ideal de sociedad del partido.

En la medida en que las propuestas de los que están en el poder logren que la sociedad tenga orden y convivencia au- mentan las probabilidades de que se les extienda el mandato por medios democráticos, o si el ejercicio del poder desnatu- raliza a los detentadores; lo más posible es que ellos intenten prolongar su ejercicio por medios autoritarios o antidemocráti- cos.

Por eso en el lenguaje de la oposición en la política es co- rriente el uso el término “camarilla” para atacar a los deten- tadores del poder. La democracia en los tiempos actuales ha sido objeto de transformaciones importantes; entre las más destacables se encuentra la conformación de grupos urbanos

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en mega ciudades con pocos espacios físicos y cronológicos para la interacción personal directa. Lo cual se traduce en el aislamiento del individuo del colectivo.

El hacinamiento en la ciudad parece satisfacer el instinto gregario, pero atrofia la individualidad del contacto. La queja universal en la ciudad es que nadie conoce a su vecino. En el campo ocurre lo contrario, una pequeña comunidad dispersa en varios kilómetros reconoce y valora a todos y cada uno de sus miembros.

El desplazamiento de la comunicación interpersonal hacia la percepción pasiva de información por la fuerza y el copamien- to de los medios de comunicación que saturan la capacidad in- teractiva del ciudadano, priva al hombre aislado del interés de participar activamente en la comprensión de los hechos políti- cos que afectan su vida.

La tranquilidad del hogar –convertido en refugio ante auge de la inseguridad y la hostilidad del ambiente urbano hace que mediante la información allegada por los medios-, el ciudadano se considere a sí mismo como una persona informada y activa en lo social con el consiguiente alejamiento de toda aventura a discutir y a exponer sus criterios personales sobre la sociedad, fuera de la seguridad de su hogar. En realidad la trasformación del ambiente y la forma de vida social ha afectado al hombre político del tiempo pasado.

El defensor de convicciones firmes, el agitador delirante que gritaba consignas, el orador espontáneo que a veces era anima- do en coro para ser escuchado ha desaparecido de la política. La masa como colectivo es apática a la discusión política y débil en la defensa de principios.

Huye de toda confrontación porque no ha tenido la opor- tunidad de elaborar y valorar sus propios criterios y carece de la habilidad de la palabra en la polémica porque las oportuni- dades de hacerlo han desaparecido.

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estas se impartieran en una determinada dirección para actuar.

A las mesas directivas de las corporaciones también les corresponde por mandato legal establecer el sistema interno de intervención y actuación conforme al reglamento interno que esta tenga o crearlo si es que no lo posee, para ello en la mencionada normatividad quedó establecida de plano la o- bligación de una reforma a los estatutos orgánicos de funcio- namiento de estas entidades comenzando por el mismo Con- greso de la República, lugar donde más apunta la ley, por ser la corporación macro, considerada como el “eje central de la democracia colombiana” o el sitio desde donde se originan las normas que vienen a darle un sentido organizativo a la so- ciedad en general.

El Acto Legislativo 01 de 2003, el mismo que sirve como marco de referencia, para la adopción de la ley en comento, estableció la organización y el funcionamiento de los Partidos Políticos, para que en Colombia se acabara con el viejo vicio de las fami y micro-empresas electorales y los movimientos que se formaban en los días previos a los debates electorales, similares a lo que en Ciencia Política se conoce como Partidos de Cuadros o lo que en América Latina se ha dado por denomi- nar Partidos Caudillistas.

Los que aparecen precisa y solamente para los procesos electorales pero que no tienen arraigo popular, tampoco, co- herencia política ni programática, pero al mismo tiempo que intentó meter en cintura a los partidos políticos por su alta proliferación, dejó la ventana abierta para la conformación de Movimientos Políticos, los que deben aspirar a tener represen- tación popular en las corporaciones de elección popular y algo más grave candidatos a estos organismos populares de toma de decisión en materia polito-administrativa y legal, pueden aspirar a ocupar escaños a nombre de un grupo representativo de ciudadanos, sin el aval de partidos o movimientos políticos, lo que de paso contradice el espíritu de la norma que es el de organizar la maltrecha “Democracia colombiana, dándole un

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2008 en lo que hace a Asambleas Departamentales, Concejos Distritales y Municipales y Juntas Administradoras Locales en aquellas ciudades donde se elige esta corporación coadminis- tradora de Carácter Local o Zonal.

Ella busca por sobre todas las cosas, poner orden en el trámite de los proyectos de Ley, Ordenanzas y Acuerdos Municipales, que los miembros de los partidos políticos al interior de cada una de las corporaciones Públicas de elección popular donde actúen, lo hagan de manera coordinada y monolítica, para que se encause la verdadera discusión en pro de una mayor trans- parencia y se evite el “caos” que hasta ahora había existido al interior de esas corporaciones donde sus integrantes actuaban como rueda sueltas, opinando y botando a la topa-tolondra, sin tener en cuenta al partido o movimiento político al que pertenecían, busca que estos actúen de manera coordinada y democrática a la hora de tomar decisiones, tanto al interior de las corporaciones como de los partidos mismos, dejando una salvedad y es lo que se conoce en la constitución con el nom- bre de “Objeción de Conciencia”, algo que se estableció cons- titucionalmente para las personas naturales pero que ahora la nueva ley trae a colación para casos de partidos o movimientos políticos contraviniendo en parte el que fuera un gran avance en materia constitucional para la defensa de los derechos indi- viduales de las personas.

Las bancadas de los diferentes partidos y movimientos po- líticos, quedaron con la facultad de hacer y promover debates así como el de participar en las diferentes sesiones de la cor- poración a la que pertenezcan y a los partidos políticos se les reservó el derecho a organizar estatutariamente el funciona- miento de sus bancadas, así como el establecimiento de me- canismos para la toma de decisiones de manera coordinada en las votaciones que se realizan al interior de las corporaciones de que se trate, para que haya una unidad de criterio en cada una de ellas, también establecer los mecanismos sancionato- rios contra los integrantes de la respectiva organización políti- ca cuando estos no cumplieran con las directrices que desde

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El hombre es un lobo solitario en la sociedad urbana, sus vínculos sociales están mecanizados y disminuidos en las ciu- dades donde viven las mayorías de la población. Inclusive la comunicación intrafamiliar se ha deteriorado, el pater familia ha quedado reducido a ser un mero proveedor del sustento alimentario, sus ideas y sus creencias son tenidas por los más jóvenes como cosa de viejos, en sectores mayoritarios de la sociedad.

La madre trabajadora ha cedido su importante papel en la for- mación e interacción con los hijos –abuelas, criadas y madres comunitarias corren con la carga de la educación del infante, la mujer ha quedado convertida en una segunda aportante a la economía familiar. Hoy es un descrédito para la mujer de la ciudad tener como única ocupación la de ama de casa.

Las leyes económicas, por la participación de la mujer en el trabajo, están afectando la estructura del hogar, rompen la co- hesión del clan familiar con incidencia en el sentido de perte- nencia del ser social familiar, distorsionan la responsabilidad, pues surgen límites aberrantes de cargas individuales entre parejas en lo que debe ser un proyecto común, lo que hace más solitario al hombre aún en su núcleo social más íntimo.

La aparición de nuevas tecnologías iPods, Internet, Xbox, iPhones, y la invasión de la televisión a las alcobas ensom- brecen y afectan la comunicación en el núcleo fundamental de sociedad porque cada individuo se sumerge en su pro- pia realidad, su propia burbuja. Es obvio que esto tiene un efecto definitivo en la participación política del indi- viduo; la familia no pertenece ni actúa ya como un clan.

También es diciente como expresión moderna de esta situa- ción el número de madres cabezas de familia, las parejas que no cohabitan pero comparten en lo social como tal y los solteros que viven solitarios, grupos sociales que sumados constituyen la mayoría de la población urbana adulta en las grandes ciu-

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dades. Es el reflejo repetido de la soledad del hombre político.

Los partidos políticos como receptores de las opciones democráticas han sufrido ese impacto de la soledad del indi- viduo. Los mentideros políticos que se localizaban alrededor

de los centros del poder político fueron afectados con el golpe del desarrollo urbano; los espacios públicos para la discusión –cafetines y boliches desaparecieron en aras del progreso, la economía, la modernidad; la invasión de fantasmales y sinies- tros personajes en los centros urbanos en las horas nocturnas ahuyentaron al ciudadano definitivamente de todo interés en permanecer en ellos para ejercer este importante aspecto de la vida política y social. Queda poco espacio para el ágora, para

el intercambio de ilusiones sociales, para la polémica.

Las distancias físicas a los centros de reunión y la dispersión de los habitantes en la selva de concreto, son vectores que de-

bilitan las concentraciones públicas donde se sienta el ser parte del colectivo. Las únicas de tales oportunidades, vividas en la cotidianidad se están dando en los espectáculos deportivos para los adultos, en los conciertos musicales para los jóvenes

o en las reuniones de sanación de grupos religiosos para los

mayores. Si el líder político se asoma en esos eventos es po- sible que reciba rechiflas en vez de ovaciones.

El carisma mal manejado y la falta de aplicación de la si- cología social llevan a menudo a que se presenten situaciones inexplicables a la luz de la popularidad del dirigente y la facili- dad de lograr que la opinión del colectivo –la masa– se volteé en contra de la presencia de éste en tales actos. En resumen, las reuniones que congregan grandes multitudes se caracterizan por ser apolíticas y por negarse a ser aprovechadas o relacio- nadas con los políticos.

Por esto se ha presentado un grupo intergeneracional donde

la discusión del proyecto político y de la política ha quedado en

manos de verdaderos ancianos que viven las reminiscencias de un pasado glorioso y glamoroso, y los jóvenes inmersos en la

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Capítulo XVI

Ley de bancadas:

¿Fin del caos legislativo?

L a Democracia Colombiana, ha sufrido desde la entra- da en vigencia de la Constitución de 1991 una serie de ajustes contemplados en la misma carta política, para

hacerla cada vez más visible, viable y poder concretarse el “Estado Social de Derecho” como objetivo fundamental de esa carta Política en la que se le prometió a los colombianos por parte de sus redactores que acercaría el Estado al Ciudada- no y que buscaría por todos los medios posible que la Demo- cracia fuera representativa en donde todos tuvieran acceso en igualdad de condiciones.

La Ley 974 de Julio de 2005, también llamada Ley de Banca- das, se da como producto del Desarrollo de la Reforma Consti- tucional contenida en el Acto Legislativo No.01 de 2003, más conocido como la Reforma Política, esta Ley entró en vigencia en Colombia el 19 de Julio del 2006, en lo atinente a Senado y Cámara de Representantes y el próximo Primero de Enero de

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la clarificación de los objetivos que se propuso la Asamblea Nacional Constituyente, cuando decidió en su sano juicio que la Carta Política era el camino hacia la modernización democrática del Estado desde todos los órdenes del que- hacer diario y hoy vemos que el Desarrollo del Estado social de Derecho se está dando con el otorgamiento de las garantías de la preservación de los derechos fundamentales en el juicio penal.

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nueva tecnología de comunicación que han dado un salto en la percepción de la vida al cual pocos de los miembros de la gen- eración pasada han podido seguir y actualizar en la práctica. Funcionalmente los mayores son analfabetos tecnológicos.

Pero en ellos (los jóvenes) se está viendo la intrusión de la política virtual, asociaciones y juegos sociales con estadísticas de participación increíbles sin otro elemento cohesionador que un cable, la garantía del anonimato y la no sanción social por lo que diga.

Esta modalidad de política, preferible a la indiferencia, sa- tisface los instintos naturales del gregarismo pero deja con vín- culos muy débiles al individuo de lo que debe ser el centro su vida política. Hay dos casos que valen citarse. La respuesta de la sociedad española a los atentados terroristas fue promovida por estos medios.

El resultado no correspondió a un debate político, pero tuvo efecto inmediato en el cambio del partido de gobierno. Unas minorías activas y actualizadas tecnológicamente lograron movilizar a las mayorías ciudadanas contra el partido en el poder que no tuvo un plan concreto de reacción equivalente.

En igual sentido, la respuesta de la sociedad colombiana en la marcha contra la insurgencia fue un acto promovido por fuerzas políticas virtuales y aunque la participación fue asombrosa, los resultadosnotuvieronefectosposterioresnisediolacanalización política del hecho social. La política virtual a la que se da impor- tancia es una pérdida para el hombre político y para la política.

También los compromisos afectivos han sido tocados grave- mente por esta nueva relación familiar. La tradición que antes duraba años ha acortado su ciclo por la embestida de las modas cada vez más cortas en el tiempo. Ha ganado el individuo en cuanto a que tiene más posibilidades de elegir y ha perdido la sociedad porque los núcleos de amigos y compañeros son eminentemente funcionales, sin duración en el tiempo y sin

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intereses comunes de largo plazo.

Se vuelve en cada segundo de la interacción a la soledad

y al “descontento” social. Los referentes y modelos socia-

les pierden valor rápidamente, con esto dejan un vacío de la proyección hacia el futuro y una incertidumbre del resultado final de éxito o fracaso del modelo.

El hombre nuevo es un asocial, sólo se agrupa para lograr objetivos particulares que una vez obtenidos, lo llevan a bus- car nuevos escenarios, con nuevas personas. De esa nueva dinámica nace la inestabilidad de la ideología de la persona porque no hay oportunidad de debatir las contradicciones ni de identificar vacíos.

El resultado de esta tendencia, la debilidad y la incoheren- cia en las convicciones, se ve acentuadamente en la nula par-

ticipación de la juventud en los procesos políticos y de ahí el hecho que los centros de la política han quedado reducidos

a meras casonas, –anacrónicas para el estilo contemporáneo,

llenas de cuadros –igualmente anacrónicos de personajes del pasado que nada dicen a los nuevos ciudadanos. Las canteras de la renovación de la clase política se puede decir está que-

dando reducida a los hijos de los políticos constituyéndose en

la práctica en una casta.

Los hervideros de discusiones políticas quedaron relegados

a

las ciudades pequeñas donde la cohesión social es más fuerte

y

por consiguiente las disputas políticas son más intensas. Las

grandes masas de las urbes, sin identidad, incomunicadas con los miembros del entorno y sin guías políticos, quedan a mer- ced de quien los visite a sus casas siempre cuando no se inter- rumpa el programa de televisión favorito y eso que a veces dejan sus aparatos encendidos aún durante la tertulia. No hay debate ni intercambio de ideas.

Esta falta de aglutinantes de las voluntades ha afectado mor- talmente la capacidad de convocatoria de los partidos políticos

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proceso penal se encuentra ligado al respeto de la dignidad humana. Al tenor de lo dispuesto en el Artículo primero de la Constitución que dice que Colombia es un Estado Social de Derecho, fundado en el respeto a la dignidad humana, las vícti- mas y los perjudicados por un hecho punible pueden exigir de los demás un trato acorde con su condición humana”.

CONSIDERACIONES FRENTE AL PROBLEMA DE INVESTIGACION

La Constitución aprobada y puesta en vigencia en Julio de 1991, busca por sobre todas las cosas, encuadrar la Democra- cia colombiana y el ordenamiento jurídico interno en lo que las corrientes modernistas de la Teoría Constitucional han deno- minado “Estado Social de Derecho” y desde esa perspectiva, el acto legislativo 02 de 2002 por medio del cual se reformó la Carta Política para dar paso a la Ley 906 de 2004, caminan en la dirección propuesta, constituyéndose en paso positivo en la implementación general de un sistema penal que obedez- ca al garantismo constitucional propuesto, donde las normas generales sean el soporte del devenir cotidiano y donde aún el proceso Penal esté revestido de las mayores garantías que pueda ofrecer una Constitución en cuanto a la defensa de los Derechos y garantías individuales.

La reforma implementada a la Constitución de 1991 me-di- ante el acto legislativo 02 de 2002, es un avance positivo en la implementación del Estado Social de Derecho, al equiparar en la Ley 906 de 2004, el proceso Penal Colombiano con el de los Estados Civilizados y Democráticos del mundo, dejando atrás el viejo sistema de la Inquisición heredado de la edad media, para rendirle culto a la garantía de los Derechos de los ciudadanos, confirmando de paso que por encima de cualquier consider- ación está el respeto por lo Derechos fundamentales de los ciu- dadanos como marco principal de la Constitución Política, al reafirmar que los derechos son inviolables y se deben garantizar. Los pasos dados mediante la reforma son importantes en

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En este nuevo sistema, el Juez tiene un compromiso político

y social de hacer justicia, de descubrir la verdad, y que en esa

búsqueda la ley no le impida ser justo, ya que en estos tiempos

posmodernos que corren, su función importante esta funda- mentada en la racionalidad y razonabilidad en presencia de la soberanía y con apego a una normas de general que le garan- tizan a los ciudadanos que la función que el juez cumple en las dos etapas del proceso van a estar garantizadas de primera mano, en razón de las funciones que cumple el administrador de justicia.

Las nociones generales sobre el nuevo sistema Procesal Pe- nal, citadas anteriormente “permiten advertir que se trata de un nuevo modelo que presenta características fundamentales

especiales y propias que no permiten adscribirlo o asimilarlo, prima facie, a otros sistemas acusatorios como el americano

o el continental europeo. Se diseñó desde la Constitución un

Sistema procesal penal con tendencia acusatoria, con acento en la garantía de los derechos fundamentales del inculpado, para la definición de la verdad y la realización efectiva de la justicia teniendo presente los derechos.

Se estructuró un modelo de tal manera que toda afectación de los derechos fundamentales del investigado por la activi- dad de la fiscalía, queda decidida en sede jurisdiccional, pues un funcionario judicial debe autorizarla o convalidarla en el marco de las garantías constitucionales, guardándose el equi- librio entre la eficacia del procedimiento y los derechos del

implicado mediante la ponderación de intereses, a fin de lograr

la minima afectación de derechos fundamentales”.

La reforma Constitucional, que dispuso el nuevo modelo, dentro del marco del Estado Social de Derecho, garantiza so- bremanera los derechos de las víctimas de un delito. Por ello, el constituyente elevó a rango constitucional el concepto de víctima. Así, el numeral 4 del artículo 250 superior señala que el Fiscal general de la nación debe velar por la protección de las víctimas, el derecho de las víctimas a participar en un

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que un día aparecen con votaciones elevadas y a la siguiente jornada, meses después, son barridos en los certámenes electo- rales. Ya no existe la fidelidad tradicional, ni la identidad con la consigna ni con el candidato y muchos menos el conocimiento siquiera mediano de la plataforma o del programa.

Los políticos ven cada vez más menguada su base popular y sienten desesperadamente está erosión que también afecta su representación y su poder. Quedan relegados como una clase parásita y negativa, cuyos abusos y torpezas poco interesan al ciudadano corriente. Éste a su vez ve con frustración de que su voz no tenga espacio y termina aislándose de toda partici-

pación, se sumerge en la mayoría silenciosa dejando su vocería

a los más beligerantes o los más ambiciosos.

Los esfuerzos de reformar la política han fracasado sistemáti- camente porque el político sabe que no tiene otra profesión más productiva para vivir, se aferra al cargo. Se conjugan en su psique el poder y la riqueza. Por eso siempre encuentra la manera de alargar su gestión como profesional, en sus cuentas no entra el bienestar de la sociedad sino su supervivencia per- sonal como clase política. Una reforma de la política hecha por políticos no es otra cosa que un listado de prebendas ideales.

El altruismo sólo lo tienen quienes buscan la santidad, el político siempre buscará el máximo de beneficios para su clase y el mínimo de sacrificios. Uno de los peores intentos para fortalecer la democracia fue el de ampliar la base de re-pre- sentación que permitía a los partidos los avales múltiples a candidatos independientes, lo que generó la proliferación de candidatos cada más desconectados de una línea política y de un programa ideológico.

En Colombia en 2003, eran más de setenta los grupos entre

los cuales es difícil distinguir qué programa político tenían, ni qué intereses personales había tras los nombres que figuraban como titulares de las personerías. En la reforma política hecha

a la Constitución se intentó limitar la proliferación de listas

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obligando a cada partido a presentar una lista única, pero el efecto fue perverso, porque fortaleció los partidos de bolsillo ya que el aspirante desplazado de las listas de los grandes par- tidos sólo podía encontrar la oportunidad de ser elegido en las listas de estos partidos menores. En consecuencia se debili- taron los partidos con representación y se fortalecieron elec- toral y económicamente los personales y familiares

La situación futura parecía ofrecer una probable decan- tación por falta de representatividad –se requiere para man- tener la personería jurídica del partido, el dos por ciento de la votación nacional pero este proceso que tardaba diez o veinte años; demasiado tiempo para una democracia agonizante. La práctica electoral demostró lo inviable y negativo de la misma. La reforma de 2008 pretende aumentar la base política para conservar la personería de los partidos.

Es una medida de fuerza para bloquear todo intento de or- ganización política por fuera de los partidos consolidados. Las elecciones regionales y locales de 2007 mostraron un renacer de los movimientos cívicos, más de 200, que confirman lo le- jos que están las directivas de los partidos con gran represen- tación parlamentaria de las corrientes populares.

Antes parecía sensato poner límites a la proliferación de partidos, hoy parece más democrática la organización de las comunidades locales en torno a un candidato arraigado en ella. Probablemente sería más llamativa una votación local en donde se excluya el poder central de las directivas de los par- tidos y la deplorable repartija de avales sin contraprestaciones ideológicas.

El efecto del umbral mínimo impuesto para mantener la rep- resentación eliminó algunos partidos familiares, personales y religiosos, pero dio origen a unas alianzas incoherentes de pequeños partidos que quedaron sumergidos en un caos ideo- lógico en los que es difícil de justificar y defender la pertenen- cia, y en consecuencia quedaron sin posibilidad de crecimiento

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pel fundamental en el nuevo ordenamiento y un compromiso frente a la Comunidad, puesto que no sólo se convirtieron en los directores y únicos orientadores de los procesos penales sino lo que es más importante, en los garantes de la libertades individuales y los Derechos Ciudadanos. Su compromiso fren- te al Estado Social de Derecho, es entonces, ineludible y de vital importancia, frente a dos propósitos estatales de máxima

importancia como son, la realización de la justicia y el respeto

y garantía de los Derechos Humanos de los asociados.

Al dar aplicación a las normas procesales, el operador de la justicia deberá tener bien claro que cada una de ellas desarro- lla valores y principios que tienen una raigambre constitucio- nal y que su actuación va a ser vigilada no sólo por la sociedad nacional en su conjunto sino que los acuerdos y tratados Inter- nacionales suscritos y acogidos en nuestro ordenamiento legal van a estar pendientes de su cumplimiento o de su verdadera función en pro del respeto a las garantías establecidas como norma general de aplicación.

Es por ello que el funcionario judicial deberá estar prepara- do, para resolver de forma racional y lógica los inconvenien- tes y dificultades que encuentre en el desarrollo del proceso,

tratando de buscar el equilibrio entre la administración de jus- ticia y la garantía de los derechos fundamentales. Las reformas

a las normas, por relevantes que parezcan, no son un remedio a

las deficiencias que se encuentran en la aplicación de un siste- ma judicial, el elemento humano es fundamental, para que este sistema no sólo sea eficiente, sino que sea capaz de transfor- marse en un instrumento de realización de la justicia con pleno respeto de los derechos fundamenta-les de los asociados, y le corresponderá al Estado preparar en forma eficiente y diligente

a las personas que laboran en la aplicación e implementación del

sistema, para que el tránsito del viejo inquisitivo al actual acu-

satorio no se haga de forma traumática sino que por el contrario entre a funcionar de forma ágil y oportuna, pero que sea efec- tivo a la hora de garantizar los Derechos de los asociados invo- lucrados de una u otra manera en los problemas que le atañen.

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no se produce como consecuencia de un mandato judicial”.

Esa posibilidad aún se mantiene no obstante los avances en esta materia de las garantías, pero se atenúan los abusos que se puedan cometer con la aplicación de ella, mediante el con-

trol judicial que hace el Juez de Garantías dentro de las treinta

y seis horas siguientes a que la medida haya sido tomada.

El Derecho a la Intimidad que si bien esta plasmado en el

Art. 15 de nuestro ordenamiento normativo, impide en el nue-

vo Sistema que el Estado potestativamente intervenga en la

privacidad de las personas, aunque el individuo esté siendo

sometido a una investigación de carácter criminal. En los Es- tados Unidos de Norte América, esta garantía históricamente

ha sido de gran valía en el desarrollo de la política criminal

hasta el punto que es un mandato de la federación y no de los estados, exigiendo la constitución de manera perentoria una orden judicial previa acompañada de un juramento para que esta pueda ser impartida y se tome la medida encaminada a la privación de ese derecho fundamental.

En Europa la defensa de los derechos humanos y las ga- rantías constitucionales en el sistema penal, ha impuesto unos requisitos necesarios para que se logre por parte de la autori- dad la intervención de este derecho.”Se impone que exista un acceso efectivo a la jurisdicción de acuerdo con el desarrollo jurisprudencial, Artículo 8 del Pacto Europeo de Derechos Humanos”. Lo efectivo en este caso, no es la intervención

judicial previa sino la prevalencia del control judicial por parte

de la norma fundamental, que impide la vulneración, la arbi-

trariedad y es prenda de garantía en el amparo efectivo del derecho.

LA FUNCION DEL CONTROL DE GARANTIAS

Desde la expedición y adopción del Código de Procedimien- to Penal que implementó el Sistema Penal Acusatorio o Ley 906 de 2004, los Jueces Colombianos entraron a jugar un pa-

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de la base política.

Los responsables de los partidos políticos deben tomar en cuenta estas anotaciones, hechas sin apoyos eruditos ni inten- ciones amañadas y de muchas otras no tratadas para programar sus acciones pastorales, calificar la selección de sus represen- tantes y publicar un mensaje claro del modelo de sociedad que proponen. El partido que logre llegar a las mayorías solitarias será el más firme candidato a detentar el poder.

En el sistema democrático, cuando los partidos políticos no logran penetrar la sociedad con sus ideas y propuestas, de- mostrando, además, divisiones y pugnas internas, el ciudadano deja de comprender el sistema como uno de partidos. Por lo anterior, una sociedad en donde sus partidos políticos tradi- cionales disuelven sus ideas y valores en personalismos y en donde la participación política tiende a una irremediable a- patía, la aparición de nuevas fuerzas políticas y su traducción en partidos políticos se hace posible.

En este escenario, el ciudadano que participa del sistema democrático percibe al político y a los partidos políticos como representantes de tendencias, menos que comprender sus ideas y valores particulares de partido. La tendencia es un conjunto de reacciones de orden psicológico que se inclina hacia un modo de obrar determinado. Esta, tanto en física como en psicología, es la inclinación que derivada de factores reactivos ante una situación precisa. La tendencia política es menos que la ide- ología por su carácter coyuntural, su ausencia de pro-puestas de largo plazo y de modelos ideales de sociedad e individuo.

Debido a una ausencia de cultura política democrática, refle- jada en el abstencionismo creciente y en el escandaloso núme- ro de votos nulos de las pasadas elecciones, es fácil constatar que el electorado colombiano se mueve con las tendencias que representan figuras específicas y no con ideologías de partido. Por esto, cuando se trata de elegir un candidato se escoge lo que su imagen representa dentro de una tendencia.

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En Colombia, el surgimiento y consolidación de nuevos par- tidos políticos como es el caso del Partido Nacional de Uni- dad Social o partido de la U, el partido Cambio Radical, y el afianzamiento del Partido Polo Democrático, no pueden dejar indiferente a un observador acostumbrado históricamente al bipartidismo entre liberales y conservadores y a los múltiples partidos de izquierda que han tenido protagonismo político de manera dispersa en la duración de nuestra democracia.

Coincido con algunos analistas en interpretar este surgimien- to de partidos como una respuesta políticos están construyen- do un discurso ideológico. Es algo preocupante la posición del Partido Social de Unidad Social, ya que genera intriga su am- bigüedad en el plan ideológico y cómo esto se verá traducido en su trabajo legislativo –no sabemos qué se puede esperar- . Por otro lado, el Partido Cambio Radical se perfila como una organización política de larga duración y su producción ide- ológica parece comenzar a cristalizarse en propuestas propias.

Por su parte el Polo Democrático afianza y refina su posición ideológica a la realidad colombiana. En este escenario de re- forma política, parece ser que el Partido Cambio Radical y el Polo Democrático han sabido aprovechar la oportunidad para estructurar plataformas ideológicas que son saludables y nec- esarias para el sistema democrático. Insisto en la incógnita que representa el Partido de la U y el grado de influencia de es- tos nuevos partidos en los partidos tradicionales a nivel ideo- lógico. Finalmente, el dilema de nuestro sistema democrático actualmente es el de una política que se mueve entre la opinión pública y la ideología política.

Es necesario recordar que la ideología política no es la re- ducción de la crisis a un suceso interno contingente. Al hacer esto –estrategia común en nuestro país- se descuida la “lógi- ca inherente al sistema que engendra la crisis”. La ideología, todo lo contrario, es un proceso puesto en duración política. Un proceso de internalización de la contingencia externa. La ideología florece cuando se expresa esta internalización. La

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mas, desde la petición casi unánime del personal que laboraba en la jurisdicción penal, la academia universitaria que agitaba el tema y hasta la comunidad internacional, señalando que el esquema tradicional de restricción de la libertad no coincidía en un estado social de derecho donde la Constitución garantiza los derechos fundamentales de las personas porque así lo han dispuesto los pactos, convenciones y acuerdos internacionales validamente celebrados sobre la materia, que el fiscal tuviera el carácter de parte en la primera fase de la investigación aun decidiendo sobre la libertad de los procesados.

El paso hacia la adopción del nuevo sistema penal acusa- torio no se dio de manera abrupta sino que por el contrario se hizo de forma gradual y progresiva, ya que la Ley 81 de 1993 había introducido en el ordenamiento el llamado “control de legalidad de la medida de aseguramiento, que por ser formal, no constituía mayor garantía, pero al mismo tiempo introdujo la posibilidad de revisar ese trabajo de la fiscalía”.

Posterior a este reconocimiento constitucional, se produjo la Ley 600 del 2000, que amplió el alcance del control legal al fondo del asunto, pero aun así siguió siendo un control poste- rior lo que quería decir que si se afectaba la libertad del pro- cesado y se violaban sus derechos fundamentales, este control no remediaba la situación de momento, pero esa Ley así que fue un avance en lo constitucional, también fue un retroceso al mismo tiempo, ya que restringió la libertad de forma nega- tiva, al eliminar distintas formas de medidas de aseguramiento diferentes a la detención preventiva, produciendo un retroceso en la implementación de un Estado Social de Derecho que bus- ca por sobre todas las cosas, proteger el bien mas preciado que tiene el hombre, ¡su libertad!

La orden de restringir las libertades individuales de los asociados, deberá ser de carácter constitucional, de allí que sólo la autoridad judicial revestida de ese mandato sea el único que la pueda ordenar, pero el Nuevo Sistema dejo vi- gente la “captura administrativa, entendiendo como tal la que

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inquisitivo que se extendió entre los siglos XVIII y XIX cu- ando comenzó su decadencia, como producto de las presio- nes contra la tortura, siendo el iluminismo, y la Revolución Francesa dos hechos fundamentales en la historia de la hu- manidad que hacen dar un giro en las costumbres políticas ha- cia una reforma procesal en el siglo XIX, la que a la postre viene a marcar “el renacimiento del sistema acusatorio”.

EL SISTEMA PENAL ACUSATORIO

Esta forma de administrar justicia penal que si bien es nue- va entre nosotros, ya era ampliamente conocida en el mundo, busca la verdad y a los verdaderos culpables de la comisión de hecho punibles, para aplicarles una sanción pero respetando el marco constitucional y los Derechos y Garantías consignados en la carta a favor de los procesados, entendiéndose por estos tanto al victimario como a las víctimas, teniendo su principal soporte en los artículos 29 y 250 del ordenamiento constitu- cional vigente. El primero garantiza el Derecho que tiene todo ciudadano a un proceso sin dilaciones injustificadas, a presen- tar las pruebas en su favor y controvertir aquellas que se pre- senten en su contra.

El segundo prevé la obligación que tiene la fiscalía para rea- lizar el ejercicio de la acción penal y la investigación de los hechos que las características de los delitos lleguen a revestir, y que sean conocidos bien sea por denuncia, petición, querella, oficiosamente o cuando medien circunstancias fácticas que así lo indiquen. No podrá en consecuencia este organismo, renun- ciar a la persecución penal salvo en los casos expresamente establecidos en la Ley para aplicar el principio de oportunidad, regulado dentro del marco de una disparatada política crimi- nal, cuyas actuaciones deberán estar sometidas al control de legalidad por parte de un juez que ejerza las funciones garan- tizadoras de la Constitución y los Derechos Fundamentales.

Variadas fueron las motivaciones que impulsaron las refor-

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ideología política no es en ningún caso una ilusión o un idea- lismo sino, por el contrario, el alma del debate político y el combustible de la retórica en el mejor sentido del concepto democrático griego. Constituye, la interpretación real desde una perspectiva original de la función del poder en la orga- nización social.

Considero que para comprender mejor los avatares de nues- tra actualidad política colombiana es pertinente estudiar esta relación entre opinión pública e ideología política en una de- mocracia amenazada por un presidencialismo autoritario. La figura de la democracia autoritaria navega entre ideología y opinión pública.

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mano del ofendido, sino de un juicio en el cual la sanción se confía a un Magistrado imparcial.

La Gran Bretaña al momento de colonizar a los Estados Unidos de Norte América, le trasmitió el sistema mantenido por siglos de la persecución privada mediante el pago de rec- ompensas, y el “abogado contratado por la víctimas o sus fa- miliares era el acusador en el juicio” .

En la Roma del Imperio, nace el sistema penal inquisiti- vo para ajusticiar a los autores de los delitos públicos o sea aquellos cometido contra la República, pero el profesor FE- RRAJOLI nos dice que “tras la caída del imperio romano, el proceso se vuelve acusatorio, confundiéndose en las primeras

jurisdicciones bárbaras con los ritos de las ordalías y los due- los judiciales, evolucionando posteriormente a la forma de disputa y contradicción, elaborados al fin del primer milenio

y el siglo XII, y desarrollándose en Inglaterra y en el mundo Anglosajón, en las formas del adversary Systems”.

En estas épocas el procedimiento penal tuvo como carac- terísticas que era escrito y secreto, además el juzgamiento se hacia sin tener en cuenta que la persona comprometida en el proceso estuviera o no presente, ya que la prueba reina en este tipo de casos era la confesión y con la máxima de buscar

a toda costa una condena fundada en la verdad de esa confe-

sión no importando que estos declarantes o testigos fueran o no creíbles para el caso concreto.

En Roma, “una vez venido a menos el sentimiento cívico y

el hábito de libertad que en la República habían hecho posibles

el funcionamiento de una iniciativa acusatoria, por parte de cualquier ciudadano, la acusación pública fue sustituida por la fatal denuncia y por la oculta calumnia, que se convirtieron con el paso del tiempo en un instrumento de la tiranía” .

Los cambios políticos que se fueron dando en la humani- dad, trajeron como consecuencia el incremento del sistema

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como producto de un devenir histórico cultural basado en el cristianismo y en la falsa creencia de que al delincuente fuese este consuetudinario o de primera vez, había que sancionarlo de manera ejemplar sin darle la oportunidad de controvertir los argumentos presentados en su contra y muchas veces sin oírlo y vencerlo formalmente en un juicio, como lo prescriben las normas constitucionales modernas.

La inquisición era entonces la forma como se sancionaban los delitos pero aun así entrando al Estado Social de Derecho se siguió manteniendo el mismo viejo sistema sin escuchar las voces modernizadoras que venían de otros lados hasta que por fin el Estado a través de las autoridades judiciales y el poder legislativo, decide entrar en la época del modernismo consti- tucional implementando un Sistema Penal Acusatorio Puro, donde los derechos fundamentales del individuo consagrados en la Constitución Política, sean respetados y garantizados desde el mismo momento en que se inicia un proceso penal en su contra.

RESEÑA HISTORICA DEL SISTEMA

El primitivo sistema del cobro de las cuentas en al cual le infringía un severo castigo al victimario en caso de que este sobreviviera a su acción, o por sus familiares o la tribu en el evento que la victima no sobreviviera o quedara en graves con- secuencias, fue el antiguo sistema conocido en el mundo como la Ley del Talión, que consistía “en imponer una pena idéntica al daño causado” .

A medida que el desarrollo avanzó en las sociedades, en Gre- cia y en la Roma Republicana; aparecen rasgos de una práctica penal acusatoria privada, noción esta del Derecho que poste- riormente viene a ser interpretado por Montesquieu cuando al esbozar su teoría sobre la división tripartita del poder, hace la diferenciación entre lo que es la parte defensora y la parte acusadora, el debate probatorio y la sentencia, es aquí donde se comienza a hablar entonces, no de una justicia privada en

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Capítulo V

Desarrollo Político

E l desarrollo político como fenómeno de estudio puede

ser abordado desde distintos puntos de vista desde el

clásico estudio de Lipset en que discute sobre la nece-

sidad de un desa-rrollo económico como condición necesaria para cual otro tipo de desarrollo, hasta lo planteado, más reci- entemente por Bill y Hardgrave que ven el desarrollo político como la transformación continua de las instituciones.

Es necesario señalar que los estudios de Lipset no serán to- mados en cuenta como material de trabajo pues limitan el de- sarrollo político sólo a lo económico.

Se pueden distinguir, a lo menos, cinco enfoques para en- tender el desarrollo político

Los principales exponentes de este enfoque son Almond y Verba, que a través de sus estudios sobre la cultura política llegan a la conclusión que el desarrollo político se logra con una cultura política participativa donde las instituciones deben

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representar a los intereses ciudadanos.

En términos más analíticos el desarrollo político se expresa en distintas etapas, primero la construcción del Estado, luego la ampliación del compromiso y lealtad hacia ese estado, ter- cero, la ampliación de la participación y, por último, la ex- pansión y la redistribución de recursos. Según Huntington, la institucionalización política es el proceso por el cual adquie- ren valor y estabilidad las organizaciones y procedimientos políticos de acuerdo a tres pares de criterios: adaptabilidad – rigidez, complejidad- simplicidad, autonomía – subordinación. Las organizaciones y procedimientos políticos que se desarrol- len de acuerdo a los primeros términos de los binomios serán instituciones, por lo cual el desarrollo político se produce cu- ando el proceso político se encamina en la dirección del primer término de cada par.

Es entonces la existencia de instituciones políticas capaces de dar contenido a los intereses públicos lo que distingue a las sociedades políticamente desarrolladas de las subdesarrol- ladas.

Construcción de la democracia: Según Pye, una forma de entender el desarrollo político es como un proceso de imi- tación de las estructuras y procedimientos de las democracias industriales de Occidente. De acuerdo a Bill y Hardgrave el desarrollo de todo sistema político depende de la relación entre institucionalización política y participación política, al aumen- tar la participación la capacidad de las instituciones políticas debe incrementarse para lograr dar estabilidad, este proceso de cambio o adaptación continua es el desarrollo político.

Modernización más institucionalización política: Para Ja- guaribe el desarrollo político como la suma de las dos inter- pretaciones señaladas, para esto señala que existen tres vari- ables del desarrollo político: a) eficacia del sistema político como subsistema del social, b) aporte del sistema político al desa-rrollo social, es decir, la utilización de medios políticos

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Capítulo XV

El garantismo constitucional en el sistema penal acusatorio

M ediante acto legislativo 03 del 2002, se introdujo en el ordenamiento normativo colombiano una reforma al funcionamiento del Aparato Penal y mediante la

Ley 906 del 2004 que dio vida al código de procedimiento penal vigente, se diseñó siguiendo los lineamientos constitu- cionales el sistema penal Acusatorio, con lo que se pasó de un Sistema hibrido creado por la Constitución de 1991 a uno eminentemente acusatorio, con el garantismo constitucional de por medio, lo que acercó más al ciudadano a ese Estado Social de Derecho de la Carta Política.

Colombia era hasta el acto legislativo y la Ley de creación uno de los pocos Estados latinoamericanos que mantenían el antiguo sistema inquisitivo, producto de una carta política del siglo XIX la que muy a pesar de sus incontables reformas y del efecto demostrativo jurídicos de avances en otros estados, siguió manteniendo el oprobioso sistema penal inquisitivo

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inhabilidades e incompatibilidades de los diputados será fijado por la Ley. No podrá ser menos estricto que el señalado para los congresistas en lo que corresponda. Este Acto Legislativo fue declarado Exequible por la Honorable Corte Constitucio- nal mediante Sentencia C-222 de l997 en fallo con Ponencia del Magistrado José Gregorio Hernández Galindo, se plasmó la necesidad de adecuar la Carta Política a la propuesta de una Democracia Participativa.

El Procurador de la época en concepto favorable para la exequibilidad del Acto, conceptúo que la norma se sujetaba taxativamente a los requerimientos constitucionales y legales fijados por la misma carta política para que se produjeran las reformas y que la puesta en consideración no atentaba contra ese querer constitucional. Se advierte que el análisis a cargo de la Corte está referido únicamente a los aspectos formales y de trámite de la reforma, tal como lo establece el aludido pre- cepto, en concordancia con lo dispuesto en el artículo 379 de la Constitución a cuyo tenor los actos legislativos, la convoca- toria a referendo, la consulta popular o el acto de convocación de una Asamblea Constituyente sólo podrán ser declarados in- constitucionales cuando se violen los requisitos establecidos en el Título XIII de la Carta y como este no atentaba contra esos lineamientos no podía más que ser declarado ajustado a la normatividad vigente, no se hizo entonces análisis de fondo y como tal se produjo la reforma.

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para el desarrollo de la sociedad y c) desarrollo de la recep- tividad del sistema político a través del desarrollo del consen- so político, de mayor representatividad y legitimidad social.

En las vísperas de un nuevo siglo la humanidad se enfrenta

a la encrucijada de un cambio civilizatorio. El progreso de las

innovaciones científicas y técnicas le ha dado capacidades in- mensas para proteger y preservar la vida y la creatividad cul-

tural y artística, han producido la Fiesta alegre de la pluralidad

y la diversidad y han elevado la calidad de la experiencia de vivir. Pero la exclusión de la mayoría de los hombres y mu- jeres de las mínimas condiciones de existencia, así como la desigualdad cada vez mayor, han incrementado el padecimien- to y el dolor humanos.

Al mismo tiempo, los efectos perversos de la cultura de ma- sas, empobrecen la calidad de vida y propician un enorme mal- estar cultural, aun en los que mucho tienen. Los avances tec- nológicos y científicos, que subordinados a una modernidad ética y a un humanismo moderno podría propiciar la felicidad de hombres y mujeres, muchas veces sirven para mantener la injusticia, la falta de solidaridad, la banalidad de la vida.

Esta encrucijada se vive también en América Latina y el Caribe. Al lado de reservas intelectuales y morales capaces de hacer realidad la promesa de la vida latinoamericana, coe- xisten la pobreza, el atraso y la marginación. Durante casi todo el siglo XX fue la región con mayor promedio de crecimiento económico. Sin embargo, nuestros países tienen también la mayor desigualdad social del mundo.

En los últimos años se hizo un esfuerzo ejemplar por cons- truir democracias y se generalizó la preocupación por los derechos humanos; pero amplios sectores de su población, es- pecialmente las mujeres y quienes sufren segregación étnica, enfrentan dificultades a veces insuperables para ejercer sus derechos ciudadanos. La creatividad intelectual y artística, así como su diversidad cultural le han dado a Latinoamérica una

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personalidad histórica; pero ella no logra aún su unidad políti- ca y económica como región en la época de los bloques.

Frente al proceso de la globalización, América Latina y el Caribe han oscilado entre la adaptación pasiva y la tentación autárquica. Pero está teniendo lugar una revolución cautelosa, un proceso de maduración intelectual y social que busca apro- piarse de la complejidad, que sobre la base de los aspectos positivos de modernizaciones que han costado tanto, quiere re- cuperar el crecimiento económico y asociarlo con la igualdad la justicia social, preservando la sustentabilidad ambiental. Sin ignorar la globalización, pero sin someterse a ella, nuestros pueblos tienen ante sí la tarea de gobernar la globalización.

Gobernar la globalización es un cambio de responsabilidad Compromete a los países del Norte y a los países del Sur, a los gobiernos y a las organizaciones no gubernamentales, a las comunidades locales y a las organizaciones internacionales. Si estamos frente a problemas globales, se necesitan soluciones globales. Al final de la segunda conflagración mundial fueron necesarios planes políticos y económicos que conquistaron la paz y recuperaron a los derrotados de las ruinas de la guerra.

Al término de la guerra fría es imprescindible un nuevo pac- to de gobernabilidad global. Él debe incluir un nuevo contrato moral por la paz, y un nuevo arreglo que haga equitativos los flujos económicos internacionales, controle la especulación fi- nanciera y democratice las comunicaciones, para construir un orden de desarrollo compartido que libere a la humanidad de las ruinas sociales de la pobreza y la desigualdad.

Ese pacto debe expresar el diálogo entre los pocos que dis- frutan de la modernidad una inmensa mayoría que ha sido ex- cluida de ella. Su sola realización será el reconocimiento de la necesidad de otra modernidad, una en la que las diversi- dades que componen nuestros mestizajes puedan reconocerse en igualdad y las potencialidades humanas puedan despegarse. Para conquistar ese pacto que gobierne la globalización y

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Capítulo XIV

Reconocimiento Constitucional a las Asambleas departamentales y sus integrantes

L a Constitución había contemplado que las Asambleas Departamentales o más conocidas como el legislativo re- gional, no tuvieran tanta importancia en el ordenamien-

to nuevo que se le quería dar al país, para que se consolidara la

descentralización y una verdadera democracia representativa. Mediante Acto Legislativo No.01 de 1996, se reformaron los Artículos 299 y 300 de la Constitucional Nacional, para dar- les Rango Constitucional a las Asambleas Departamentales y el Carácter de funcionarios Públicos a los miembros de estas corporaciones de elección Popular

Los miembros de la Asamblea Departamental tendrán dere-

cho a una remuneración durante las sesiones correspondientes

y estarán amparados por un régimen de prestaciones y segu-

ridad social, en los términos que fije la Ley. El régimen de

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preserve la autodeterminación de la región y de sus pueblos, América Latina y el Caribe deben integrar todas sus poten- cialidades.

A los esfuerzos y los avances de los diversos organismos de integración regional, debe sumarse la voluntad decidida de nuestros gobiernos para la creación de una Comunidad Lati- noamericana de Naciones y de una Agenda Latinoamericana común que enfrente desde nuestra perspectiva problemas tales como la deuda externa, la protección de esa patria peregrina que son nuestros migrantes, y el combate al narcotráfico y de una ciudadanía regional, de pleno derecho.

Ésta son necesidades impostergables para hacer viables las propias estrategias nacionales de cada uno de nuestros países.

Buscar relaciones de plena igualdad en el mundo, obliga

a construir la integración social, regional y técnica dentro de

nuestros países. La construcción de sociedades sin exclusión es una demanda económica, social, política y ética. Si la región ya aprendió que mercados competitivos son indispensables para desatar las energías del crecimiento económico, ahora aprende que ni la igualdad social ni la estabilidad política son

bienes que se logran en el mercado. El desarrollo sustentable demanda la reconstrucción democrática del Estado.

Un Estado reformado y modernizado, con la legitimidad y la eficiencia suficientes para producir los equilibrios que el mer- cado no genera automáticamente, pero sobre todo un Estado que exprese los proyectos estratégicos de nuestras sociedades.

La reconstrucción democrática del Estado debe estar sus- tentada en los ciudadanos y en las ciudadanas. Ellos son los verdaderos protagonistas de la democracia. La reconstrucción de la vida pública es la creación de espacios de participación

política que eduquen en las responsabilidades, en los derechos

y en las obligaciones, en un ambiente de pleno respeto a todas las libertades, singularmente, la libertad de expresión.

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Fortalecer los derechos inviolables de la persona y los va- lores de la vida en comunidad, debe conducir al florecimiento del poder local y municipal, a la modernización de los parla- mentos y de los ejecutivos, a afianzar y democratizar el régi- men de partidos políticos, a la plena vigencia de las organiza- ciones autónomas de la sociedad, y al reconocimiento de la naturaleza multiétnica y pluricultural de nuestras sociedades.

La reconstrucción democrática del Estado es la reivindi- cación de una política austera, responsable y de profundas convicciones éticas.

La política del futuro es la práctica cotidiana de los principios democráticos. No es suficiente un nuevo discurso. Se necesita reformar las costumbres, despertar las conciencias y predicar con el ejemplo. La vida democrática entre las naciones y entre los individuos necesita una ética de la responsabilidad. No hay futuro compartido sin refundición de un humanismo moderno basado en compromisos adquiridos en libertad.

El ejercicio permanente de los principios de justicia, liber- tad, igualdad y solidaridad es el inicio de un gran cambio: el cambio de una cultura de guerra a una cultura de paz. Educar, cambiar las prácticas de la gente y crear instituciones funda- das en los principios democráticos, es encender el fuego de la libertad.

Los principios democráticos se expresan hoy como política de la inclusión. Ésta exige de nosotros cuando menos ocho compromisos. El primero, desterrar la corrupción de la políti- ca. El segundo, resolver los conflictos de intereses dentro de los países, en democracia y por la vía del diálogo y la nego- ciación. El tercero, detener el armamentismo, especialmente el de alta tecnología, propiciado por los países productores de armas, y proscribir la guerra como forma de solución de dis- putas fronterizas.

El cuarto, procurar la seguridad y la paz para todo. El quinto,

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drá su capacidad de compra de servicios en materia de edu- cación y salud y de bienes en materia de inversión social.

Es fácil verificar cómo se ha ido elevando el porcentaje del situado fiscal hasta alcanzar el máximo del 24.5% en 1 996 y cómo las transferencias territoriales alcanzarían el 22% en el año 2001.

A partir de esas fechas, dichos rubros evolucionarían con la inflación, manteniendo su poder adquisitivo real. De esta manera se estaría no solo preservando el poder adquisitivo de dichas transferencias, sino que el Gobierno central empezaría a recuperar la flexibilidad necesaria para el manejo de una política fiscal coherente.

Es claro que de no existir esta alternativa y con la perspec- tiva de niveles de déficit del 4.5% del PIB en el año 2001, el gobierno no tendría alternativa distinta a la de continuar sacri- ficando su capacidad de inversión en infraestructura, que como se dijo pronto estaría por debajo del 1% del PIB. La iniciativa de la inversión tendría entonces que recaer totalmente en los territorios, pues el gobierno central se habría quedado sin otra alternativa para ajustar sus finanzas.

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difícilmente superarán el 12% del PIB en los años venideros, aún suponiendo una recuperación del crecimiento económico

y el éxito en la lucha contra la evasión y la elusión tributario. Así las cosas, el gobierno nacional enfrenta un déficit estruc- tural en su cuenta corriente (ingresos menos gastos operativos) de por lo menos 3% del PIB.

La propuesta del Proyecto de Acto Legislativo consistía en orientar con nuevos criterios las transferencias territoriales, una vez que se haya concluido la primera etapa de las transfe- rencias a los territorios, que se ha fundamentado en criterios de participación en los ingresos corrientes de la Nación.

Los valores máximos que se alcanzarán en las transferencias de situado en el año 2000 y de participación en el 2001 se ga- rantizarán en términos de su poder adquisitivo histórico al hac- erlos evolucionar con la inflación a partir de esas fechas. De esta manera, será posible corregir el desbalance en la cuenta corriente de gobierno central y recuperar la flexibilidad en el manejo del presupuesto

Apunta a compatibilizar el nivel de asignación de recursos correspondiente a las trasferencias territoriales con la estabili- dad de la economía. Esto implica que, independientemente de las fluctuaciones que experimenten los ingresos corrientes de

la Nación como resultado de los ciclos económicos, el Gobier-

no Central se compromete a transferir un monto de recursos suficientes para cubrir las necesidades básicas en materia de educación, salud e inversión social.

Como se mencionó, la propuesta en este Acto Legisla- tivo consiste en tomar el valor del situado fiscal al finalizar el año 2000, y ajustarlo por la tasa de inflación. Dicho valor ascende-ría a $ 4.3 billones de pesos de 1999, el cual man- tendría su po-der adquisitivo hacia el futuro. De forma simi- lar, el valor co-rrespondiente a las transferencias munici- pales, que alcanzaría su valor máximo en el 2001, también se ajustaría por inflación a partir de allí, con lo cual manten-

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darle prioridad a la infancia y a la juventud en la solución de los problemas sociales: gobernar para los niños y los jóvenes es gobernar para el presente y para el futuro. El sexto, elimi nar la impunidad de las autoridades públicas y de todos los poderes fácticos, y propiciar la capacidad de los ciudadanos para ejercer el debido control del poder. El séptimo, impartir educación para todos a lo largo de toda la vida, garantizando la igual calidad de la misma. El octavo, conservar el medio ambiente, la biodiversidad y la calidad de la vida urbana.

Ante la encrucijada que vive la humanidad a fines de siglo, América Latina y el Caribe pueden y deben, elegir un nue- vo rumbo. Este es imprescindible para consolidar la paz, la democracia y el desarrollo. Éstos corren severo peligro si se mantienen modelos económicos sin justicia, igualdad y soli- daridad. La Cumbre Regional para el Desarrolló Político y los Principios Democráticos hace un llamamiento a los dirigentes de nuestros países, a poner en práctica estos ocho compromi- sos para el cambio de responsabilidad compartida. Gobernar la globalización requiere líderes capaces de reflexividad, vo- luntad y compromiso ético.

Reflexividad para comprender una situación de complejidad creciente y construir sentidos nuevos para la vida en común. Voluntad política para asumir el riesgo y la responsabilidad moral de la decisión para el cambio. Compromiso ético para e- levar la calidad de la política y ponerla al servicio de la gente.

La situación Política en General y particular de América Latina es sobradamente conocida por el inmenso grado de dependencia económica y política que sufren nuestros países, la desigualdad social, abismal que se presenta entre distintos grupos y clases componentes de la sociedad, la penetración cultural, científica y tecnológica, en suma una larga serie de lacras que son consustanciales a nuestra calidad de naciones capitalistas dependientes.

Hemos heredado arcaicas estructuras coloniales y pre-co-

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loniales que determinaron las orientaciones iniciales del de- sarrollo de nuestras sociedades aplastando la riqueza utiliz- able de nuestras anteriores culturas autóctonas, centrando en la búsqueda del oro y otras riquezas minerales los alicientes básicos de la conquista. A pesar del caudillismo heredado, el proyecto de los Padres Libertadores al iniciar la lucha por la independencia política, es precisamente la creación de formas superiores y unitarias de comunidad política, económica, cul- tural y social de la inmensa mayoría de los Pueblos del Con- tinente.

En aquellas gestas se vertió el heroísmo y valor de nuestros pueblos que, pese a la superioridad imperial, lograron conquis- tar su derecho a la autodeterminación política, echando así las bases de un ulterior desarrollo reafirmado en la totalidad del continente. Muchos años han pasado desde entonces. El deve- nir de nuestros pueblos ha sido poblado de muchos y variados acontecimientos, y todos ellos marcados por un avance de la lucha general de los pueblos y particularmente de las clases trabajadora

A pesar de haber conquistado la mayoría de nuestros pueblos su independencia el siglo pasado, del colonialismo europeo, América Latina presenta un desolador panorama de depen- dencia, caracterizado por una fuerte presencia de imperialis- mos europeos primero y en la actualidad por la incontrolada dominación del imperialismo norteamericano en la mayoría de nuestros países. Complejas, muchas y variadas han sido las formas que ha asumido la dominación imperialista de nuestro continente.

Desde la deformación inicial de nuestras estructuras socia- les, económicas y políticas, la intromisión política y militar en las cuestiones internas de nuestros estados, el saqueo de nuestras riquezas naturales básicas, la penetración cultural y la imposición tecnológica, el final aplastamiento de los restos de culturas autóctonas, el cambio forzado de nuestras estruc- turas para adecuarlas a una función periférica y secundaria en

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Capítulo XIII

La reforma como una imperiosa necesidad

S ólo mediante un mecanismo de este tipo, de cara al nue- vo milenio que exige mayor ahorro e inversión, será po- sible superar las dificultades fiscales de tipo estructural

y recuperar la infraestructura nacional, sin retroceder en el proceso de descentralización. De no tomarse correctivos para reorientar los recursos públicos, la presión que continuarían ejerciendo las transferencias territoriales sobre los gastos de funcionamiento del gobierno central desbordaría el 42% a par- tir del año 2001.

Además, el Gobierno Nacional se vería abocado a tener que recortar prácticamente la totalidad de la inversión en infraes- tructura, pues los gastos de intereses ya representan más de 3% del PIB, los servicios personales más del 2% del PIB, las transferencias territoriales más de 5% del PIB y el resto de las transferencias representan otro 5% del PIB (incluyendo las relacionadas con pensiones), para un total de gastos inelu- dibles del 15% del PIB, frente a unos ingresos tributarios que

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de la economía, etc.

Sin duda, la voluntad de Constituyente no fue la de minimi- zar el carácter unitario de nuestra República ni de darle un trato de inferior categoría. De hecho y como hemos visto, conserva funciones de trascendencia que no pueden ser soslayadas y, menos aún, descuidadas financieramente. Vale la pena indicar que la propuesta sometida a consideración del Congreso de la República no obedece a un análisis exclusivo de esta adminis- tración. En efecto, al poco tiempo de la expedición de la Cons- titución de 1991, los analistas económicos alentaban acerca de los retos que se asumían y los problemas que se avecinaban.

Se dijo entonces: Tan masivo aumento de transferencias no quiere decir necesariamente, que el efecto sea un gasto adicio- nal de esa magnitud. Tal desarrollo generaría un incremento de déficit fiscal que amenazaría la estabilidad macroeconómica del país. Esta situación sería el caso típico de un proceso de descentralización que no resultaría sostenible por la gravedad de su impacto negativo en el balance fiscal.

Ya para 1997 la Comisión de Racionalización del Gasto Pú - blico, integrada por economistas representantes de diversas corrientes políticas, acertaba: En lo referente a las fuentes, el sistema de transferencias íntergubemamentales vigente se en- cuentra atado al monto de ingresos corrientes de la Nación, condición que tiende a generar inestabilidad en las transfe- rencias a las regiones y, desde el punto de vista del Gobierno Central, a producir alteraciones macroeconómicas infortuna- damente, este es el actual escenario. Si colapsan las finanzas nacionales ninguna viabilidad tendrán los traslados a las enti- dades territoriales que se nutren de ellas.

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el sistema imperialista, la imposición de regímenes ajenos a la voluntad de los pueblos.

La acentuación paulatina de nuestro empobrecimiento y el aumento de la deuda externa hasta límites que comprometen nuestra seguridad y soberanía nacionales, son el resultado de

nuestro desarrollo dependiente y subordinado, del surgimiento

y consolidación de una estructura social y económica que per-

petúa la explotación del hombre por el hombre y de la acción de la metrópoli imperialista.

Nuestras oligarquías nacionales, incapaces de encontrar como clases dominantes, nuevas formas de desarrollo para nuestros pueblos, sólo cumplen el rol de fieles aliados del im- perialismo extranjero, ayudando eficazmente a generar depen- dencia económica y ulteriormente política de nuestros países respecto de la metrópoli imperial.

En datos recientes, la propia organización de Estados Ame-

ricanos, institución en nada representativa de nuestros pueblos

y más bien puesta al servicio de los intereses imperialistas,

ha confesado que entre 1950 y 1967 América Latino recibió por “ayuda” e inversión foránea 3.900 millones de dólares y entregó como amortización de deudas y rédito de inversiones, 12.800 millones de dólares.

Esto representa un pago de 4 dólares por cada uno de los que hemos recibido. Como tal modelo, capitalista-dependien- te, sólo han logrado producir un desarrollo del subdesarrollo, un anti-desarrollo y un anti-crecimiento, de efectos sociales, culturales y políticos desastrosos para la historia reciente y presente del continente.

Comenzando por el control y la supervisión primero, y el adiestramiento directo después, de las fuerzas represivas de nuestros países, sometiéndolas a un bombardeo ideológico y propagandístico, la penetración en los sistemas educacionales básicos, medios y universitarios, la compra mercantil y grosera

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de nuestra inteligencia nativa, adiestrada en nuestras universi- dades y después llevada a servir en la metrópoli, la manipu- lación directa de todos los medios de comunicación social, san formas que reviste la dominación, sea por la vía represiva, como por los métodos más sofisticados y sutiles de manipu- lación y deformación de la conciencia de nuestros pueblos y particularmente de las jóvenes generaciones.

Las políticas que se han aplicado recientemente para la so- lución de los problemas económicos de América Latina tales como Alianza para el Progreso.

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