Está en la página 1de 2

La dama duende ,

De Calderón de la Barca.
Comedia de enredo y de "capa y espada". Sin duda, la más famosa de Calderón de la Barca. Causó
tanto impacto, que se convirtió en un modelo teatral para todos los dramaturgos contemporáneos.
SINOPSIS
Recién llegado a Madrid, Don Manuel y su criado Cosme se topan con una mujer que, con la cara
tapada, les pide que no permitan a un caballero que continúe siguiéndola. Así, entran en pelea Don
Manuel y Don Luis. Viendo la pelea Don Juan (hermano de Don Luis) se precipita a intervenir, mas
reconoce en Don Manuel a su amigo e invitado. Todo se aclara y se van juntos a casa de Don Juan.

El misterio de la mujer que cubre su rostro, Doña Ángela, es que es la hermana de Don Luis y Don
Juan. Esta es viuda y sus hermanos la hacen vivir encerrada sin ver a nadie, por lo que ella se escapa
cuando puede. Llega a tal su encierro, que para que no se cruce con nadie han independizado por
completo su cuarto del resto de la casa y para conseguirlo han colocado una alacena tapando una
puerta.

Todo el enredo de la comedia se centra en la puerta secreta (cubierta por la alacena) que Doña Ángela
utiliza para entrar y salir del cuarto de Don Manuel, para dejarle recados y, en definitiva, para
seducirlo. Este entrar y salir secreto crea la ilusión de “La Dama Duende”.
EL ESPECTÁCULO
La Dama Duende es, sin duda, la comedia más famosa de su autor y una de las mejores de sus
contemporáneas (una de las mejores del teatro áureo español). Causó tanto impacto, que se convirtió
en un verdadero modelo teatral para todos los dramaturgos contemporáneos.
Pero dejemos de lado su magnífica composición para preguntarnos ¿Qué quiere decir Calderón con
esta obra?
Algunos estudiosos consideran que siendo el punto de partida el encierro de la dama, y el de llegada
su liberación, parece obvio que la pieza desarrolla, antes que cualquier otro, el tema de la libertad de
la mujer, unido, claro es, al de la crítica del excesivo autoritarismo familiar. Ahora bien no podemos
dejar de lado otros estudios que presentan como tema fundamental la tesis racionalista que Calderón,
valientemente, presenta en esta obra, en la que se burla de los que creen en supersticiones a través
del criado. Cosme cree en los falsos duendes debido a su ignorancia e incredulidad.
Nuestros textos clásicos son representados con frecuencia, no podemos decir que están cayendo en el
olvido, en el desprestigio o en el descuido. Pero muchas veces el respeto es casi tan dañino como el
olvido, pues la representación de estos textos al estilo y maneras de su propia época (o al menos,
imitándolas) nos hace tener un arcaico concepto del teatro.
Si todo texto, es un pretexto para hacer, comunicar, sentir… ¿Qué mejor pretexto que nuestras
grandes obras para investigar en el lenguaje teatral, en la convención, etc?
¿Por qué “La Dama Duende” y no cualquier otra comedia para este proceso de búsqueda y creación?
En principio cualquier comedia podría parecer buena como pretexto para investigar en la adecuación
de los clásicos al gusto de nuestros contemporáneos. Pero La Dama Duende tiene de especial que está
toda ella sujeta a un juego, al juego de la alacena. Que, además, el público conoce poniéndose así por
encima de los personajes de la comedia. Esta particularidad la hace ideal para un espectáculo dirigido
a un público mayoritario.
En todo caso la crítica contra la opresión de la mujer depende de otra de las claves centrales de la
comedia: El quijotismo. Calderón ha escrito esta obra pensando en Cervantes, sin duda, sobre todo por
lo que al retrato de Don Manuel se refiere, pergeñado con algunos elementos de indudable raigambre
quijotesca. Amén de las varias referencia directas a Cervantes y su Quijote que encontramos en el
texto.
Todo esto nos empuja a plantear nuestra Dama como un espectáculo dinámico que llegue al público de
hoy de manera directa, apoyándonos para ello en el buen hacer de Calderón.
CALDERON Y LAS COMEDIAS DE CAPA Y ESPADA
Los barrocos denominaban “comedias de capa y espada” a las obras de intriga y costumbres
contemporáneas que no precisaban, por ello, de otra indumentaria que las habituales capa y espada.
El género dramático así denominado estaba muy desprestigiado, a causa de su excesiva
estereotipación, mucho antes de que Calderón se decidiese a cultivarlo. La constante repetición de los
mismos lances y la reiteración de esquemas y convenciones teatrales semejantes, habían hundido un
género otrora ensalzado y meritorio del gusto del público.
Cuando Calderón llega a la comedia, hacía bastantes años que esta parecía tópica y trivial.
No es raro, así, que el dramaturgo encontrara en ella un campo abonado para lucir su talento
dramático. La perfección geométrica de sus enredadas intrigas amorosas causaron admiración. El
talento Calderoniano no brilló por su capacidad de invención argumental, si no por la perfecta
arquitectura teatral y por la pureza de su estilo.
Las comedias de capa y espada Calderonianas repiten imágenes, expresiones, comparaciones, temas,
motivos y situaciones dramáticas de sus predecesores, y a pesar de ellos, el género sale
completamente innovado de su taller dramático, gracias a su diseño de puro juego teatral, válido en sí
mismo y perfecto dentro de sus propios límites.
Magnífico conocedor de la escena y de sus trucos, dominador pleno del entramado de la
representación, Calderón supo urdir textos dramáticos de acción laberíntica, pero milimetrada
matemáticamente, llena de simetrías y paralelismos concordes a pesar de su dificultad suma, henchida
de armonía compositiva dentro de su aparente y confuso ir y venir.
De ahí la dualidad armonía/desarmonía que rige, en el fondo, estas espléndidas comedias
Calderonianas.
El autor
Madrileño. Formado en los jesuitas de Madrid y luego en las univesidades de Alcalá y Salamanca.
Contrasta una juventud impulsiva e inquieta, que lo llevó a hacerse soldado, con el talante reflexivo y
sereno de su madurez, a la que Calderón llega ordenado sacerdote, cuando ya era un autor respetado
por público y escritores. En vida disfrutó del máximo prestigio, y prueba de ello fueron las numerosas
obras teatrales que estrenó durante el reinado de los tres últimos Austrias. Felipe IV le otorgó el hábito
de Santiago. Llegó a ser capellán de la catedral de Toledo. El genio de Pedro Calderón de la Barca se
expresó en obras para el entretenimiento y la devoción, como excelente filosofo y teólogo que fue.

Argumento
Doña Angela, una joven que acaba de enviudar tras la muerte de su senil marido, conoce a Don
Manuel, amigo de sus celosos hermanos, y queda profundamente enamorada de él. Tan fuerte ha sido
el arrebato amoroso de Doña Ángela, que ningún recurso dejará de probar hasta conseguir al hombre
por el que suspira. La joven concibe pasar por duende. Con ingenio se servirá de una extraña alacena
giratoria con la que logra entrar a la habitación de Don Manuel y salir de ella después misteriosamente.
Este efecto sorprenderá a Don Manuel y asustará al criado Cosme, que no puede creer lo que sucede
en la habitación y provocará divertidas situaciones.

Comentario de la obra

“La dama duende” exhibe la maestría de Calderón para enredar y desenredar la trama de esta
comedia deliciosa de capa y espada, en la que no faltan la confusión, la broma, la burla y el engaño.
Las dificultades del amor que afecta al personaje de Doña Ángela se convierten en un ameno juego
que el lector y el público reciben como parte de una intriga muy divertida. Quizá se aprecie la juventud
del autor, pero no así una posible inexperiencia en el juego dramático porque “La dama duende” se
llena de una superior teatralidad. Las escenas ganan en originalidad según transcurre la trama, con
una calculada secuencia de confusiones y engaños. Calderón trata con siglos de anticipación la
demanda de igualdad y oportunidad de la mujer, satiriza las rígidas costumbres de sus
contemporaneos y critica una sociedad inflexible mediante las argucias de la inteligente Doña Ángela,
que al final consigue su ansiado propósito

También podría gustarte