A18.

el comercio

viernes 2 de enero del 2015

Opinión
“La autonomía de dicha institución [el Ministerio Público] es pilar fundamental de la democracia, por lo que, si el fiscal Ramos Heredia en serio dice respetarla, debe, por el bien del país, dar un paso al costado”.
Editorial de El Comercio Por el bien de la institucionalidad / 21 de diciembre del 2014

editorial

Sospechas y mentiras

H

Es positiva la suspensión de Carlos Ramos Heredia como fiscal de la Nación.

ace unos días, el Consejo Nacional
de la Magistratura (CNM), en un hecho sin precedentes en la historia de
nuestro país, decidió unánimemente
suspender por seis meses al fiscal de
la Nación, Carlos Ramos Heredia. La disposición
se fundamentó en la necesidad de proteger el
desarrollo de las investigaciones que se le siguen
sin que se presente ninguna posible interferencia
y también en cómo, de ser ciertas las acusaciones
que pesan sobre él, se pondría en riesgo la credibilidad de las investigaciones que, como cabeza
del Ministerio Público (MP), él preside.
Es cierto que ni las acusaciones ni los procesos son argumento suficiente para asumir que
alguien es culpable o, al menos, razonablemente sospechoso de algo (y menos que nunca en un
país con instituciones tan débiles como las nuestras). Pero el problema con Ramos Heredia no es
tanto que tenga procesos, como la fortaleza de
los indicios que existen contra él en los mismos.
Fortaleza que, sin hacerlo necesariamente culpable, es suficiente para poner en duda la credibilidad de las investigaciones de la institución de
la que es jefe y que, por tanto, tendría que haber

sido suficiente para que él diese voluntariamenHeredia llegó a pedir la destitución del fiscal ante un paso al costado mientras se terminaban los ticorrupción Luis Checa, quién había ordenado
procesos para salvaguardar la buena imagen de
la intervención. Sobre esta última decisión existe
estas investigaciones. Esto es, al menos, lo que
un audio que fue propalado en agosto pasado y
tendría que haber hecho si hubiese tenido al MP
que parece mostrar que la decisión habría sido tocomo prioridad.
mada en realidad por el entorno de Álvarez.
Después de todo, no hay que olvidar que los
Todo lo anterior sucedía, por otra parte, miencuatro procesos que existen en el
tras el mismo Ramos Heredia trafiscal
CNM contra Ramos Heredia tratan
taba con benevolencia las diversas
El problema no es tanto denuncias que llegaban a su oficide actuaciones suyas que lo hacen
que tenga procesos, como
sospechoso de estar vinculado con la fortaleza de los indicios na por las actitudes con las que el
los protagonistas de dos de los prin- que existen contra él en ex presidente de la Junta de Fiscacipales casos que investiga el MP a
les del Santa Hugo Farro parecía
los mismos.
la fecha: ‘La Centralita’ (que incluproteger a Álvarez, con quien teye a Martín Belaunde Lossio) y Orellana.
nía una probada cercanía.
En efecto, cuando se desempeñaba como jefe
No contento con esto, Ramos Heredia también
de la Oficina de Control Interno del MP, Ramos
recomendó denunciar penalmente a los cuatro
Heredia sancionó a un grupo de fiscales que parfiscales que allanaron el local de ‘La Centralita’.
ticiparon en la intervención de un vehículo del
Otro de los procesos que se sigue en el CNM a
Gobierno Regional de Áncash sospechoso de
Ramos Heredia se debe a sus aparentes vínculos
trasladar dinero para pagar a simpatizantes del
con Rodolfo Orellana, a quien primero negó púentonces presidente regional, César Álvarez (hoy blicamente conocer y a quien luego – cuando la
en prisión preventiva por su presunta participaevidencia correspondiente se había hecho públición en el asesinato de su opositor y denunciante, ca– aceptó haber recibido en su despacho del MP
Ezequiel Nolasco). Por esa intervención, Ramos
pero solo “como a cualquier usuario [léase, in-

vestigado]” de la institución. Según tres testigos,
Ramos Heredia también habría visitado las oficinas de este “usuario” de su institución.
En cualquier caso, si quedaban dudas sobre la
idoneidad moral del señor Ramos Heredia para
encabezar la institución encargada de defender
la legalidad y el interés del Estado, investigando
la corrupción, estas tendrían que haberse resuelto con la forma como reaccionó ante su suspensión: revelando públicamente que el Estado (incluyéndolo a él en su calidad de cabeza del MP)
sabía que Belaunde Lossio, el supuesto hombre
más buscado del país, estaba en Bolivia, a cuya
cancillería–según pudo averiguar este Diario – el
prófugo había pedido protección política el 15 de
diciembre pasado. Ninguna de las opciones posibles para explicar esta inusual revelación deja
bien parado a Ramos Heredia.
Es una muy buena noticia, pues, la suspensión de Ramos Heredia. Lo es al menos para la
legitimidad de las muy claves investigaciones
que está llevando a cabo su institución y que hace
tiempo que estaban siendo cubiertas por la enorme sombra de sospecha que, con tan buenas razones, hoy cubre al suspendido fiscal.

humor profano

el tábano

- Mario Molina -

- Damita de Hierro -

Maduro arrepentido
Nicolás Maduro parece no haber podido ser inmune al fin de año, época de reflexión. Según
fuentes oficiales a las que tuvimos acceso, el presidente está profundamente arrepentido por
unas infelices declaraciones que dio a lo largo de
diciembre, sin duda inducido al error por la ansiedad que acarrea el mes más alegre, nostálgico
e imperialista de todos.
Diversas hipótesis especulan acerca de cuál
de todos los deslices le habría dolido más, aunque todas se refieren a frases que nacieron a raíz
de las amenazas norteamericanas de imponer
sanciones a la República Bolivariana. Algunos
creen que sus declaraciones proctológicas fueron las que más remordimiento le han traído
(“Yo creo que hay que recoger firmas y mandarlas con la foto de una visa norteamericana
para que ellos agarren su visa y se la metan por
donde tienen que meterse esa visa [...] insolentes yanquis del norte, por donde tienen que
meterse las sanciones”), otros aseguran que fue

el “¡imbéciles imperialistas!” de mediados de
mes, o tal vez la marcha organizada contra el
imperialismo, mientras los más perspicaces ven
en su vaticinio de un “gran terremoto” que nunca ocurrió la gota que derramó el vaso lleno del
vino de la vergüenza.
Desde aquí, sin embargo, barajamos la hipótesis de que la frase a la que se refería el presidente es la siguiente: “Estados Unidos cree que sancionando a Venezuela vamos a soltar al asesino
[Leopoldo López]. Aquí no hay forma […] de
que ustedes puedan presionarnos para nada porque Venezuela es un país libre”. Después de todo,
lo que más duele siempre es la mentira.

sobre las reformas laborales

Entre los derechos y el mercado
- Roxana Barrantes -

C

on alrededor de 70% de empleo informal, es difícil estar en desacuerdo
con medidas que busquen formalizar
el trabajo. Con informalidad, rige la
ley del más fuerte y como sociedad,
degradamos la vida en comunidad. Si dudamos,
leamos “La selva”, novela del autor estadounidense Upton Sinclair, que cuenta con claridad
los efectos de llevar adelante actividades económicas sin que las partes de un contrato tengan capacidad negociadora similar.
En la actualidad, en el Perú tenemos un conjunto diverso de regímenes laborales: militares,
policías, maestros, CAS, mype, etc. Recientemente, se ha promulgado la Ley 30288, que crea
un régimen más, pero, a diferencia de los anteriores que distinguen por tipo de actividad económica, tamaño de empresa o sector (público
o privado), ahora se distingue al trabajador por
edad: de 18 a 24 años. El objeto de la ley es dar
mayores oportunidades a los jóvenes para ser
empleados formalmente.
Ha sido muy interesante escuchar los diversos
argumentos, sea a favor o en contra; y contrastarlos con el texto de la ley.
¿Servirá la ley únicamente para aquellos jóvenes “poco empleables”, sea por falta de capacitación o por falta de experiencia? Lo dudo. El
artículo 2 establece con claridad que se aplicará a todos los jóvenes entre 18 y 24 inclusive,
que estén siendo contratados por primera vez
en una empresa o que no hayan trabajado en la
misma empresa que los contrata bajo el régimen
especial en los 90 días anteriores. Aquí viene el
primer punto de desencuentro entre muchos.
Dicen algunos que la ley no se les aplicará porque
creen que solo tocará a personas que no tengan
una buena formación o que trabajen en empre-

Investigadora principal y directora general del Instituto de Estudios Peruanos (IEP)

sas pequeñas, pero me pregunto cuánto tiempo pasará antes de que hasta las
empresas que compiten por ser declaradas ‘great place to work’ ofrezcan este
tipo de contratos. La ley sí incluye en el
ámbito de aplicación a graduados universitarios. Claro, habla de su carácter
“opcional”, pero me pregunto: ¿Qué parte de la
relación empleador-empleado tiene el poder de
negociación?
¿Cuáles son realmente los incentivos para
que las empresas informales formalicen el empleo que ofrecen? Pensemos en el caso de las
micro y pequeñas empresas. Si bien definitivamente es un paso adelante que el Estado ofrezca
el pago de la contribución a Essalud por un año
a quienes ingresen por primera vez a planilla
electrónica para las microempresas y pequeñas
empresas, debemos preguntarnos si esta contribución a Essalud es actualmente el motivo por el
cual las empresas micro y pequeñas no incluyen
a sus trabajadores en la planilla. Para esto, ¿no
bastaba mejorar el régimen mype? Agrego: ¿es
este el motivo por el cual las empresas hoy informales no se formalizan?
Podría seguir con estas preguntas. Pero lo que
quiero es plantear un punto adicional en
el debate y que tiene que ver con
la liberalización del mercado
laboral. Mi punto es sencillo: separemos la protección de salud y de pensiones
de la relación laboral. En
una lógica de derechos, es
un derecho ciudadano que
tengamos una protección
de salud –de ahí también la
importancia que se ha dado

a implementar la ley de aseguramiento
universal en salud–; o que estemos protegidos durante la vejez. ¿Por qué el empleador tiene que pagar parte de esa protección? ¿Por qué tiene que depender de
si estoy empleada formalmente en una
relación de dependencia (planilla) o no?
Las relaciones laborales tienen que ser tales:
si el trabajo involucra un riesgo adicional (por
ejemplo, trabajar con explosivos) es en el mercado laboral que se tiene que resolver la asimetría
de información. Pero tanto el seguro básico de
salud o el ahorro previsional tienen que ser parte de una oferta de derechos universales a todos
los ciudadanos, sea que estén empleados o no.
Tienen que ser parte del contrato social, que une
a los ciudadanos de nuestro país y legitima a gobernantes y poderes públicos.
Recientemente, el ex canciller chileno Alejandro Foxley ha reflexionado sobre el tipo de políticas que requiere superar la tram-

pa del ingreso medio, es decir, sostener niveles
de crecimiento económico que nos permitan superar la pobreza y que los ciudadanos todos tengamos oportunidades de vida digna. Una de las
políticas propuestas es, precisamente, que sea
el Tesoro Público el que financie la protección de
salud y, en parte, los pagos de jubilación. ¿Por
qué no discutimos alrededor de estas propuestas
en lugar de continuar creando regímenes laborales especiales? ¿Cuánto costaría? ¿Nos ayudaría a reconstruir la confianza de los ciudadanos
en el Estado?
La urgente discusión nacional sobre las reformas laborales pasa por separar los derechos
universales de la interacción de los agentes en el
mercado laboral. ¿Será posible avanzar en esos
acuerdos en la actual coyuntura política?

ilustración: víctor aguilar

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