LA VIRGEN DEL MILAGRO

O
VIRGEN DEL BOLDO
Y
LAS MONJAS TRINITARIAS DE
CONCEPCION

Walter Eduardo Foral Liebsch
Enero de 2015

* Este trabajo está dedicado a mis hijos Verónika, Walter
Guillermo, Pablo Antonio, Reina Anita y Viktor Gabriel, y
a mi esposa Verónika, para que Dios ilumine su
conocimiento y los lleve al camino de la original, única y
verdadera Iglesia de Cristo, nuestra Santa Iglesia Católica
Apostólica Romana y Tradicionalista.

Las bellas historias de nuestra Patria han terminado por desaparecer,
ocultadas por la propaganda y la malicia de aquellos idealistas de la
revolución que siembra siempre en los campos de El Mal.
Han sido ellos quienes han sembrado olvido, odio y mentira, y han
invadido las almas con la pestilencia liberal en nombre de los falsos
derechos de la libertad, de los trabajadores, de la igualdad de género y
cuánta otra invención de estos títeres del mundo global judeo - marxista masón.
Y principalmente en niños y jóvenes de la Patria, han sembrado arrogancia
y anarquismo, haciéndoles olvidar que son hijos de una Patria cristiana.
Les han hecho olvidar el amor a la bandera y a sus héroes. Les han hecho
olvidar que son hijos de Dios y miembros de una familia.
La sociedad chilena ha bajado las manos, y se ha dejado llevar por cuántas
historietas les han narrado los ideólogos de El Mal, que suelen creer tener
la convicción del saber y de la verdad.
Estos ateos sin escrúpulos, también han infiltrado y manipulado a otros
personajes que originalmente habían nacido católicos, como seres
humanos y como entes políticos, y los han arrastrado a la corriente de
esta gran alcantarilla que lleva a todo nivel las redes de El Mal.
Quiera Dios que un futuro muy próximo, su Magifico Hijo, Jesucristo, Rey
de Reyes, vuelva a imponer bajo su poder, las puras y claras aguas de Su
Divina Sabiduría, para purificar las almas de aquellos que cayeron, de una
u otra forma, en el lazo de la mal nacida Revolución Marxista.

WALTER E. FORAL LIEBSCH, enero de 2015

INDICE
1. HISTORIA DE PENCO Y DEL CONVENTO DE LAS MONJAS TRINITARIAS

2. LA VIRGEN DEL MILAGRO Y EL ACTUAL MONASTERIO DE LAS MONJAS
TRINITARIAS DE PENCO

3. LA ANTIGUA CONCEPCION

4. LA IMAGEN DE LA VIRGEN

5. DESVIRTUANDO LOS HECHOS DIVINOS, NARRACION SOBRE "LA
BATALLA DE PENCO"

6. LA VIDA EN UN CLAUSTRO, LAS MIL Y UNA HISTORIAS DEL CONVENTO
DE LAS MONJAS TRINITARIAS DE PENCO

1. HISTORIA DE PENCO Y DEL CONVENTO DE LAS MONJAS TRINITARIAS
La originaria imagen de la Virgen del Milagro o del Boldo y la iglesia de las Monjas
Trinitarias son parte de la historia de Concecpión del siglo XVI, en el antiguo poblado,
abandonado por siglos hasta 1842 cuando se le concede el título de villa con el nombre
de "Penco", que se encuentra a 14 kms. al norte de la actual ciudad de Concepción,
capital administrativa de la Región del Bio Bío.
Sólo en 1995 las Trinitarias y la bella y antigua imagen de la Virgen volveeerían a su
pueblo original, aunque a metros del lugar fundacional, hoy en la calle Sierra Leona, en
el sector Bellavista Sur de Penco, a unos pasos del centro de la ciudad por Avenida
Freire en dirección sur.
INTRODUCCIÓN
Ya descubierta por Juan Bautista Pastene en 1544, una vez llegados los españoles a la
gran bahía de Concepción, tan sólo abierta por un canal al norte que interrumpe la Isla
Quiriquina, Pedro de Valdivia escoge fundar una villa en una zona indígena, donde con
los aborígenes una vez sometidos, permitiría disponer de mano de obra para explotar
los recursos de la región y también sumar numerosas almas en la tarea
evangelizadora.
Fue así que se funda “Concepción de María Purísima del Nuevo Extremo”, el 5 de
octubre de 1550, en el sector llamado “Penco” por los indígenas.
La historia de esta villa se desarrolla entre terremotos, maremotos, inundaciones y
asaltos indígenas, y se reconstruye y se abandona varias veces, hasta que en 1764 se
traslada el Gobierno Provincial, el contingente militar, los religiosos y gran parte de la
población, al Valle de la Mocha, la planicie entre la bahía y la desembocadura del río
Bio Bío, lugar actual de la ciudad de Concepción.
EL NUEVO POBLADO
El naciente poblado se situaba en ésta gran bahía protegida del viento sur, y era
óptimo para establecer un puerto para mantener un fluido contacto marítimo con el
Perú, ofreciendo además un buen desarrollo para la minería, la agricultura y la
ganadería.
Pero el pueblo mapuche dificultó el desarrollo de la villa, y sus actividades cívico productivas se vieron duramente afectadas. Concepción sería destruida tres veces por
incursiones araucanas en sus primeros diez años de vida. Sólo después del
levantamiento indígena de 1598, la vida urbana de Concepción tomó un rumbo más
seguro, gracias a la imposición del “Real Situado”, medio económico para mantener un
contingente militar estable para la defensa de la ciudad y de la frontera del río Bio Bío.

La labor evangelizadora del siglo XVI estuvo a cargo de los padres de la Orden de los
Predicadores, entre los que destacó Fray Martín de Salvatierra, religioso nacido en
Concepción en 1560 y que llegó a ser Prior de la Orden, explica el historiador Fernando
Campos Harriet en “Historia de Concepción, 1550-1970” (1979). En 1566 llegan los
padres de la Orden Mercedaria y por 1612 llegan los jesuítas.
También los desastres naturales causaron estragos en Concepción. Los terremotos y
maremotos de 1570, 1575, 1657, 1730 y 1751 fueron catastróficos para el pueblo.
Sobre el terremoto del 15 de marzo de 1657, el Padre jesuíta Diego Rosales, en su
"Historia General del Reyno de Chile" de 1674, dice:
"A quince de marzo de 1657, a las ocho de la noche, padeció la ciudad de Concepción
otro temblor e inundación del mar igualmente horrible al antiguo: vino con un ruido
avisando y pudo salir la gente de sus casas y luego tembló la tierra con tanta fuerza
que en pie no podíamos tenernos: las campanas se tocaban ellas con el movimiento,
las casas bamboleaban y se caían a plomo. El mar comenzó a hervir, estaba la marea
de creciente, de aguas vivas... cerca del Equinoccio... que es por estas costas cuando
más se hincha el mar: explayóse entrando por el canal del Arroyo, que pasa por medio
de Ia ciudad y retiróse, pero de allí a una hora cayó hacia el pendiente un grande globo
de fuego y volvió a salir el mar con tanta violencia que derribó todas las casas que
habían quedado, sin reservar iglesias, sino fue la de la Compañía de Jesús y todo el
colegio que no recibió daño considerable con haberle entrado el mar".
En diciembre de 1680, el Gobernador Juan Henríquez Garro, ante la presencia del
pirata Bartolomé Sharp en las costas de Chile, ordena reforzar la vigilancia en
Valparaíso, Concepción y Valdivia. En 1686 llega a la bahía el pirata Eduard Davis,
causando terror en el poblado.
LA MANO DE DIOS
Con ocasión del terremoto del 8 de febrero de 1570, el Cabildo de Concepción, en
sesión del 8 de julio del mismo año, hizo erigir una ermita en la calle de La Loma junto
a un gran boldo, como voto de gracias y celebración a la Natividad de Nuestra Señora,
prometiendo hacer procesión, penitencia y misa, colocándose en el altar de la ermita
una antigua imagen de la Vírgen María, supuestamente traída desde España por Pedro
de Valdivia.
Durante el ataque araucano de 1599, cuando los españoles se hallaban casi
derrotados, los indígenas comenzaron a huir en forma despavorida sin motivación,
algunos de los cuales fueron hechos prisioneros. Explicando su huida y derrota, los
indígenas narraron la visión de una mujer muy hermosa rodeada de una luz
destellante, posada sobre un boldo cercano a la ermita, que pretendía, con sus

ademanes, evitar la entrada de los araucanos, pero como ellos insistieron, la bella
imagen descendió del árbol y tomó tierra y se las lanzaba sobre sus caras.
Cuenta la tradición, que algunos prisioneros entraron luego a la ermita y reconocieron
a la imagen del altar, como aquella bella mujer que los había atacado. Desde ese
suceso que a la capilla y a la imagen se le denominó “Virgen del Boldo“ o “Virgen del
Milagro“.
El Padre jesuíta Diego Rosales sitúa el hecho en 1549, y el Obispo de Concepción,
Reinaldo Muñoz Olave, en su libro “Las Monjas Trinitarias de Concepción, 1570-1822”
(1918), habla del milagro en 1599.
Dice el Obispo de Concepción: “En lo más de la refriega estaban los sitiados, y tan
oprimidos por los indígenas sitiadores que, desconfianza ya de las propias fuerzas,
elevaron una fervorosa súplica a la Vírgen María de la Natividad… Acudió la Vírgen en
auxilio de sus devotos en los momentos precisos en que los indios atacaban con
irresistible furia… Descorazonados estaban ya los españoles… cuando sin motivo
aparente alguno, huyen los sitiadores, atemorizados y como si algún ser invisible
peleara con ellos y los empujara fuera y lejos de la ciudad. Huían en el más completo
desorden, dejando en poder de los españoles gran número de prisioneros, estos
explicaron la causa del pánico… : Una joven hermosísima, rodeada de una luz
extraordinaria, se posó sobre las ramas de un corpulento boldo que estaba junto a la
Ermita y desde allí ademán de querer estobar la entrada de los indios en el recinto
militar. A pesar de ser joven y bellísima, había en su rostro el aspecto de cólera y de
enojo, que los asaltantes se sintieron sobrecogidos de temor y paralizaron por
momentos el ataque. Vueltos… empeñaron de nuevo la acción… que estaban ya a
punto de romper la brecha… Descendió entonces del boldo la joven de la aparición…
con sus brazos levantados en alto, hacía ademán de contener a los indios… y tomando
tierra en sus manos la arrojaba a los ojos de los jefes y de los más esforzados
asaltantes… No pudieron ahora resistir los indios el enojo de la joven guerrera y presas
de un temor invencible huyeron de la ciudad para no volver jamás… Por las señales
que daban los indios prisioneros, la joven de la aparición tenía la misma cara que la
Vírgen de la Natividad venerada en la Ermita…”
Sin duda este hecho fue difundido entre las tribus araucanas, las que no volvieron a
atacar la villa de Concepción con el celo de antes.
CREACIÓN DEL OBISPADO Y LLEGADA DE LOS JESUÍTAS
En 1603 se crea el Obispado de Concepción Santísima de la Luz, luego que el de La
Imperial fuera abandonado en 1563 debido a las constantes incursiones araucanas en
esa avanzada religiosa-militar. (*DICE: “... en abril de 1609, se decide despoblar la
ciudad”, en “Santuarios y Fiestas Marianas en Chile” de Juan Guillermo Prado)
Trasladado el Gobierno Eclesiástico y el Cabildo a Concepción, la ciudad paso a ser la

segunda capital de Chile, que hacía muchas veces de residencia a los gobernadores del
Reino.
En 1616, el Gobernador Alonso de Ribera, trajo desde Lima a los religiosos de la Orden
Hospitalaria de San Juan de Dios, para atender el Hospital Real de Concepción. A esta
fecha ya se encontraban en la ciudad los padres de la Ermita de la Virgen de
Guadalupe y los conventos de Santo Domingo, La Merced, San Francisco, San Agustín y
de la Compañía de Jesús.
El Rey Felipe II había ordenado entregar las parroquias sólo a los padres que
conociesen el idioma de los indios, y algunos pocos fueron los padres Luis de Valdivia y
Hernando de Aguilera, los que dominaban la lengua indígena.
El respeto y cariño que el Gobernador Alonso de Ribera tenía por los jesuítas, y
especialmente por el Padre Valdivia, permitió que estos religiosos recibieran
importantes donaciones en haciendas y dinero del gobierno y de los vecinos.
El 15 de abril de 1643, el Obispo Diego Zambrana de Villalobos, y aprobado luego por
el Papa, constituyó en Concepción, la Cofradía de la Virgen del Carmen.
LAS MONJAS TRINITARIAS
Por 1670 la devoción a la Virgen del Milagro de la Ermita había crecido, y ya se contaba
con un grupo de religiosos agrupados en oracion y limosna, pero no como institución,
aunque alcanzado las prácticas de monasterio. Y llegó al beaterio una joven
procedente de Lima, que habría fundado el "Beaterio de la Ermita" en 1712, según
actas de la Real Audencia, y que el Obispo Diego Montero del Aguila, le entregara
especial atención. Su sucesor, el Obispo José Antonio de Escandón, el 15 de febrero
1729, escribe al Rey sobre la "Ermita de la Santísima Trinidad fundada por el Obispo
Diego Montero en 1714".
Queriendo dar institucionalidad al beaterio, los padres jesuítas, Domingo Sarmiento,
canónigo de la iglesia de Concepción, y Manuel Sancho, escriben tanto al Rey como a la
Reina, solicitando el envió de religiosas para el cargo de esta capilla y la evangelización
de sus fieles.
Sin novedades desde España, el mismo Obispo Escandón favorece el envío desde Lima
de las Monjas Trinitarias, pero por razones diversas de burocracia, muertes y viajes en
Concepción y Lima, sólo el 22 de noviembre de 1730 el Virrey entrega por Real Cédula
el acta de fundación del Monasterio de las Trinitarias de Concepción.
La fecha de llegada al puerto no es clara, y el Obispo Reinaldo Muñoz Olave, en “Las
Monjas Trinitarias de Concepción”, entrega la fecha de 7 de febrero de 1736 que

aparece en el libro "Descripción Histórica Geográfica del Reino de Chile" de Vicente
Carvallo Goyeneche. Día glorioso y de gran ánimo fue para la ciudad, en que las monjas
fueron recibidas con enorme cariño.
Sobre la institución de las monjas, dice el historiador Recaredo Tornero en su obra
“Chile Ilustrado”: “En 1730, con la correspondiente autoridad pontifícia, fue elevado
dicho beaterio a Monasterio de Monjas Trinitarias, por el IIustrísimo Señor Don
Francisco de Escandón”. Y según en “Estado de la Iglesia en Chile”, Acción Católica,
1946; la fecha de fundación sería el 26 de septiembre de 1736.
EL TERREMOTO DE 1751
Tras los desastrozos efectos del terremoto del 25 de mayo de 1751, la administración
completa, las órdenes religiosas y gran parte de la población se traslada
definitivamente a nuevas tierras, instalándose en 1764 en el Valle de la Mocha, la gran
pradera entre la bahía de Concepción y el río Bio Bío, que aún así continúa sufriendo
los terremotos.
Sobre este terremoto y la nueva ciudad, dice en la Revista Mar, N.192, del 2007: “En
Concepción (Penco) a las 01:30 de la mañana…, vino un fuerte terremoto con una
duración de unos seis minutos que destruyó todo, aunque continuó temblando y
demorándose la salida de mar una media hora, dando tiempo a la población para
refugiarse en las colinas vecinas. Desde las alturas se pudo ver que el mar se retiraba
dejando en seco más de tres leguas de fondo marino para, a continuación formarse
una gran ola, la que volvió con tanta fuerza y altura que envolvió a toda la ciudad, para
luego retirarse con la misma violencia, pereciendo aquellos que no habían podido
evacuarla. Un buque que estaba al ancla entró a la urbe con la primera ola y salió con
la tercera, habiendo vuelto a flotar… Ante la catástrofe ocurrida, se decidió finalmente
erradicar Concepción para fundarlo nuevamente entre los ríos Andalién y Bío Bío y por
lo tanto lejos del mar. Al comienzo, hubo fuertes divergencias entre sus pobladores, en
cuanto a su asiento preciso, ya que, unos optaban por la localidad de Landa, otros por
Mocha y unos terceros por Parra. Finalmente el obispo declaró a Talcahuano como
puerto de Concepción, con lo cual desaparecieron las diferencias iniciándose su
construcción en su actual emplazamiento“.
También se va de la ciudad el Convento de las Monjas Trinitarias, que se instala en el
Nuevo Concepción, construyéndose un nuevo convento y templo en la cuadra de la
actual calle Trinitarias, tres cuadras al sur de la plaza de Armas.
LA ÉPOCA DE INDEPENDENCIA
Ya terminando el siglo XVIII, en 1774, el Obispo Luis Felipe de Azúa e Iturgoyen, celebra
en Concepción el primer Sínodo Diocesano.

En 1795 fallece el Maestrescuela de la Catedral de Santiago, Antonio Rodríguez,
originario de Concepción, cuya familia estaba muy vinculada a las monjas trinitarias,
dejando su herencia al Monasterio.
Entre 1807 y 1810 comienzan a aparecer los movimientos revolucionarios por la
independencia nacional, que aunque las monjas apartadas del acontecer por razones
lógicas, se vieron arrastradas ya directamente a dedicirse por algún bando. Tanto
realistas como patriotas se dedicaron a atraer las simpatías de las reigiosas, llegando
hasta las rejas del monasterio a promover sus ideas.
El Monasterio contó con la protección del Obispo Diego Navarro, que era realista y
trabajaba para que el clero se mantuviera fiel al Rey de España. Pero algunos religiosos
eran abiertamente seguidores de la causa patriota, y llegaban a las trinitarias, no sólo a
pedir oración en favor de la independencia, sino que además a solicitar dineros para
apoyar a los criollos.
Luego de establecida la Primera Junta de Gobierno, y ya en plena guerra contra las
milicias españolas, la llegada de las noticias a oídos de las religiosas eran para ellas las
mismas inquietudes, penas y sufrimientos que de las familias involucradas en el
conflicto, incluso llorando la pérdida de muchos religiosos caídos en las batallas.
Entre marzo de 1813 y octubre de 1814, llegó la pobreza, la ruina y el hambre a
muchos poblados.
El 26 de marzo de 1813 desembarcan en San Vicente de Concepción las tropas realistas
españolas al mando de Antonio Pareja, dando inicio así a la lucha por la recuperación
de Chile. Para reforzar las tropas realistas, el 31 de enero de 1814 desembarca Gabino
Gainza en Arauco, y el 13 de agosto de 1814 desembarca Mariano Osorio en
Talcahuano. Así avanzan entre triunfos y derrotas en dirección a Santiago. Yerbas
Buenas, el Sitio a Chillán, Quilacoya, El Roble, entre otros combates, terminando con la
derrota de los patriotas en el Desastre de Rancagua el 1 y 2 de octubre de 1814, y con
la migración a Argentina de las fuerzas chilenas y gran parte de sus familias.
LA RECONQUISTA ESPAÑOLA
Pasaron las monjas el periodo de la Reconquista en calma, hasta que el 22 de febrero
de 1817 llegó a Concepción la noticia de que las fuerzas patriotas venidas desde
Argentina habían derrotado a los españoles en la Batalla de Chacabuco el día 12 de ese
mes. Llegaron luego a la zona perseguidos por fuerzas patriotas, fugitivos del desastre
y de pueblos al norte de Concepción, atrincherándose en Talcahuano junto al Obispo
Joaquín Unzueta. Durante el resto del año 1817 hubieron sólo escaramuzas y
pequeñas acciones de guerrilla contra los realistas, y comenzaba para las Monjas
Trinitarias un Vía Crusis de penas y sufrimientos.

Explica el Obispo Reinaldo Muñoz Olave, en su libro “Las Monjas Trinitarias de
Concepción": “A la llegada del ejército patriota,… sin preocuparse de la legitimidad de
las nuevas autoridades, presentaron sus respetuosos saludos a los jefes patriotas.
Estos señores se mostraron muy benignos…. pero no por eso pudieron evitar los
indecibles insultos que recibió éste Monasterio… por todas partes nos hallábamos los
más oprimidas…”
A fines de 1817 llegó la noticia de que el Virrey del Perú preparaba una gran
expedición militar para eliminar toda resistencia patriota, por lo que el Gobierno
acordó retirar las fuerzas militares y llevar a la población al norte del río Maule.
La migración organizada por Bernardo O´higgins sería la más triste de las desventuras,
cadena de sufrimientos y penalidades, tanto para las familias que viajaron al norte,
como aquellas que se quedaron en Concepción. “Las ciudades quedaron sin víveres y
sin defensa, y los campos talados y destruidos como cuando pasa sobre ellos el
huracán y el incendio”, dice el Obispo Muñoz Olave.
Luego de juramentada la Independencia de Chile por Bernardo O´higgins, el 1 de enero
de 1818, en la Plaza de Armas de Concepción, deja la ciudad y avanza con sus fuerzas
hacia el norte. Con ésta retirada comienza un nuevo sufrimiento para las Monjas
Trinitarias. Ellas se quedan. El poblado quedaba como un cementerio. Luego del retiro
de las tropas, ya a mediodía, llegaron ante las monjas un grupo de soldados con la
intención de ingresar y sacar las alhajas que supuestamente habrían dejado algunas
familias antes de salir de Concepción. Tras el tumulto en que quedó herida una
hermana, los asaltantes revisaron cada baúl y cajón sin encontrar más que polvo.
“Llenas de susto por lo que habíamos sufrido aquel día y sin saber del porvenir, nadie
durmió esa noche; todas nos refugiamos en el coro para prepararnos a la muerte, si así
Su Majestad lo determinaba”, cuenta el relato de las monjas en “Las Monjas Trinitarias
de Concepción, 1570-1822”.
El 12 de enero de 1818 llega la temida expedición al mando del general Mariano
Osorio, que se une con parte de las fuerzas españolas reorganizadas en la zona sur
luego de la derrota en Chacabuco. Días después continúan hacia Santiago. El 19 de
marzo de 1818, cerca de Talca, los españoles derrotan a los patriotas en Cancha
Rayada, sin embargo los realistas serían definitivamente abatidos el 5 de abril de 1818,
en la Batalla de Maipú.
EL DESTIERRO INVOLUNTARIO DE LAS MONJAS TRINITARIAS
Poco tiempo después de los sucesos de Maipú, llegan a Concepción las noticias de la
derrota realista, y el general Mariano Osorio y parte de sus tropas. Y pensando la
población que no dudaría en escapar rápidamente de Chile, hubieron de soportar aún
unos meses más la tensión del momento, hasta que el 8 de septiembre embarcó con

su milicia de Talcahuano rumbo al Perú, mientras un contingente español al mando de
Juan Francisco Sánchez escapaba hacia Los Angeles, con la intención de llegar a
Valdivia. Con éste ultimo salieron de Concepción las Monjas Trinitarias y tres padres,
llevadas por el temor de las murmuraciones, que hablaban de la venganza patriota
sobre todo aquel que hubiese servido a los realistas, incluyendo mujeres y religiosos.
La huía fue tan penosa como toda la larga travesía al sur del Bio Bío. Archivos, libros,
imágenes religosas, prendas de vestir, baúles y otras pertenencias, fueron llevados en
carretas, hasta que se toparon con situaciones donde se perdió casi todo, incluso la
vida.
Las monjas irían hasta Valdivia atravesando La Araucanía, para trasladarse en barco a
Lima, a la espera de que la situación en Chile se estabilizara, para así volver a su
convento en Concepción.
Llegados a Los Angeles se hospedaron en la hacienda de Fernando Amador de Amaya,
casi sólo para saber que los patriotas habían tomado Concepción y que alcanzarían Los
Angeles el 18 de enero de 1819. Las tropas de Sánchez y las religiosas continuaron
viaje a Nacimiento hasta toparse con las tropas chilenas, debiendo cruzar el río Bio Bío
bajo un tiroteo, que se suspendió hasta que las monjas alcanzaron un islote del río. La
corriente arrastró gran parte del equipaje, quedando todos casi sólo con lo que
llevaban en mano.
Los realistas debieron continuar hacia la Cordillera de Nahuelbuta, para alcanzar
Tucapel o Cañete, puesto que los patriotas habían tomado Nacimiento. Sin caballos ni
alimento, y apenas ropa, debieron dormir a campo raso y abrigarse del frío, en ese
espeso bosque nativo del que hoy ya poco existe.
El 2 de febrero llegaron a Tucapel, donde Sánchez debió enfrentarse a Vicente
Benavides, quien planeaba emprender una nueva campaña en favor del Rey. Los
realistas que no aceptaron, fueron obligados a continuar viaje hacia Valdivia, mientras
Benavides desataba una guerrilla delictual en todo poblado y campo del sur. Así
Concepción vivió un caos producto de las revueltas del bandolero, que aunque llegado
el coronel Ramón Freire como Intendente en enero de 1819, mantuvo sitiados a los
patriotas en Talcahuano hasta noviembre de 1820, día en que Benavides tuvo que
escapar de la ciudad.
Debido a que las monjas ya no podían continuar viaje al sur, Sánchez prometío dejarlas
en la boca del río Lebu en el campo de Pascual, uno de sus peones, mientras
esperaban allí la llegada de un barco desde Valdivia, y trasladarlas así a Lima. Pasaron
meses haciendo un fuego en lo alto de un cerro, esperando señal de alguna
embarcación, hasta que decidieron trasladarse al campo de Andrés Lavo, que era más
extenso y cómodo para las necesidades de las monjas. Aquí pasaron las monjas casi 4

años, y hasta habían construido una pequeña capilla, y aquí también, fallecieron cinco
monjas producto de una epidemia de tifus o chavalongo.
Las noticias del destierro y la pobreza de las religiosas fue tema en Chile, en Lima y
hasta en Europa.
Conviviendo junto a los araucanos, obtuvieron de estos toda clase de servicios, por el
gran respeto que los indígenas le tenían a las monjas. Sólo hubo un caso en que
sufrieron éstas del “asalteo” de un grupo de indígenas y de chilenos vestidos de
araucanos, situación que causó el escape de las monjas. Quedando las más ancianas,
con sable al cuello y maltratadas, pretendían quitarles el dinero que no había. Una de
las monjas que se refugió en el bosque cayó a una quebrada y pasó toda la noche
implorando a la Vírgen Santísima, que colgada de un árbol tuvo que esperar la
amanecida para salvarse.
El 14 de diciembre de 1822 llegan las fuerzas patriotas en busca de las monjas, que
luego de un corto enfrentamiento, tomáronlas a caballo en dirección a Arauco,
dejando atrás a la Madre Prelada, a la Madre Vicaria y a un padre, que habían salido
antes a buscar alimentos. Al día siguiente entraron al fuerte siendo recibidas con
enorme felicidad, y dos días después, llegarían los religiosos extraviados.
El 20 de diciembre llega el Padre Fernando Lagos, como enviado especial de Ramón
Freire en busca de las religiosas, y el día 22 se embarcan hasta San Pedro de
Concepción, donde alojan en un campo de José Manuel Eguiguren, por encontrarse el
convento aún en manos militares, hasta el 11 de mayo de 1823, día en que regresan a
su Monasterio.
El libro “Las Monjas Trinitarias de Concepción, 1570-1822” describe el momento:
“Llegamos a nuestro Monasterio con tan increible alegría, que sólo cuando lleguemos
al cielo, por la bondad de Dios, tendremos mayor gusto… el dolor que al salir del
convento sufrimos fue tan grande, que sólo puede tener comparación con el momento
de la separación del alma con el cuerpo…”
Entre 1822 y 1823 cayó sobre Concepción y los poblados contiguos, la penuria de la
hambruna, que producto de la guerra, había arruinado la agricultura y los campos del
sur.
El 4 de abril de 1823, el general Ramón Freire era nombrado nuevo gobernante de
Chile, quien logra agilizar los expedientes de estudio sobre el destierro de las trinitarias
y emitir luego una ley que hiciera justicia a las necesidades de las religiosas.
Fue así, que durante la revolución independentista, las Monjas Trinitarias sufrieron de
la supuesta "persecusión patriota", que sumidas en el nerviosismo y la ignorancia de la
población en aquellos momentos, y debido al escudo español labrado en el

monasterio, creyeron muchos que las monjas habían servido al bando español, y que
debido a eso fueron expulsadas de la ciudad, refugiándose en tierras mapuches para
permanecer escondidas por algunos años. Pero serían los mismos patriotas, una vez
pacificada la zona sur, los que fueron en su busca, reintegrándolas a sus labores
religiosas.
1835 - 1899
Un nuevo terremoto asoló la zona el 20 de febrero de 1835, catástrofe conocida como
“La Ruina, que destruyó gran parte de Concepción.
"Encontrábase ese día en Chile el científico Charles Darwin, que viniendo desde
Valparaíso, creyó éste que el movimiento de la naturaleza era por causa de su
enfermedad que lo había mantenido en cama, con mareos y desvanecimiento. Y
llegando el “Beagle” a la bahía de Concepción, encontró que ahí había sido el
epicentro, contándole los vecinos que todas las casas de Concepción y Talcahuano
habían sido derribadas por grandes olas. Grandes grietas se abrían en la tierra, rocas se
habían dividido y otras habían emergido, formando arrecifes y acantilados. El 5 de
marzo, Darwin y el capitán Fitz Roy, avanzaron 9 millas a través del campo,
encontrando sino destrozos y escombros". (EN: "Terremoto-Maremoto de Concepción,
20 de febrero de 1835", www.chile-catastrofes-tragedias.blogspot.com)
Con este terremoto el Monasterio había sido destruido casi completamente,
reedificándose en 1837 y concluyéndose en 1847. El nuevo convento era de sencillas
líneas coloniales, con algunos elementos decorativos, y en su interior tenía un torreón
de media altura.
En 1842, Penco se funda oficialmente como villa, dependiente del Municipio de
Concepción, y toma su nombre araucano en el mismo lugar de fundación original,
luego de estar por siglos prohibida su ocupación por los desastrozos efectos de los
maremotos .
En 1898 Penco toma el titulo de ciudad ante su desarrollo industrial y la continua
llegada de personas en búsqueda de trabajo. Entre su importancia industrial destacaba
la minería del carbón, pricipalmente en Lirquén; la refinería de azúcar creada en enero
de 1886, con el nombre de Refinería Sudamericana de Azúcar; y la industria de
cerámica y loza, FANALOZA, creada en 1899.
EL TERREMOTO DE 1939
“La noche del 24 de enero de 1939, después de un día tranquilo y caluroso, cuando los
relojes marcaban el inicio de la bohemia penquista, a las once treinta y dos minutos,
un nuevo y violento sismo azotaba a Concepción y a las provincias de Maule ... (a)
Malleco... Edificios símbolos de la ciudad… se encontraban destruidos o seriamente

dañados: la Estación de Ferrocarriles, la Catedral, el Seminario, el Teatro Concepción,
el Club Concepción, el Hospital San Juan de Dios, las torres de la iglesia San Ignacio, el
edificio de las Trinitarias con sus torres, los edificios de servicio público como la
Intendencia, y por cierto, centenares de construcciones que por su belleza
arquitectónica otorgaban señorío y armonía a la ciudad...”
Luego del terremoto, “una de las acciones de demolición más espectaculares y
significativas vividas en esos días por los penquistas, fue la que se produjo el 2 de
febrero con la destrucción de las dos torres de la Catedral,… la tropa de ingenieros y
marinos dirigida por el coronel Alberto Polloni procedían a ejecutar las descargas que
darían por tierra con las torres del templo. El humo, el polvo y las torres que
abandonaban la vida sagrada quedaban en la retina de los penquista, como un
testimonio de un pasado que no debían olvidar y de una ciudad que tenía nuevamente
que rehacerse... casi toda la población llegó a presenciar este triste acontecimiento,
instalados en las faldas del cerro Caracol y del Cerro Amarillo...” (EN: “Concepción Siglo
XX”, Arnoldo Pacheco Silva, 1997)
El terremoto de 1939 dañó seriamente el templo y el convento de las Trinitarias,
debiendo ser demolidos. La torre de la iglesia fue dinamitada a la pocas semanas de
ocurrida la tragedia, y las monjas se trasladaron a calle Sanhueza, en Pedro de Valdivia
Norte de Concepción.
"La antigua cuadra del Monasterio en Concepción se dividió en lotes y se construyeron
viviendas entre 1940 y 1970, y se proyectó un pasaje que conectó las calles Cochrane y
Chacabuco, el actual Pasaje Trinitarias". (EN: "Historia Arquitectónica de Concepción",
de Luis Darmendrail S.)
Algunas décadas después, y debido al crecimiento de la ciudad, el nuevo terreno que
habían obtenido las monjas fue vendido, quedando acogidas en una casa del
Arzobispado de Concepción.
Desde 1995, las Monjas Trinitarias se encuentran en el terrento donado por un
particular en el sector Bellavista Sur de Penco, en el antiguo poblado a las cuales ellas
habían llegado hace casi tres siglos atrás.

ADAPTACION DE WFL (dic. 2014) DE:
- “Las Monjas Trinitarias de Concepción, 1570-1822”, Reinaldo Muñoz Olave, Obispo
de Concepción (1918);
- ”Historia General del Reyno de Chile, Flandes Indiano”, Padre Diego Rosales,1674,
reproducida y enriquecida por Benjamín Vicuña Mackenna, 1877;
- “Concepción, Siglo XX”, Arnoldo Pacheco Silva, 1997;
- “Historia de Concepción, 1550-1970”, Fernando Campos Harriet, 1979;
- “Santuarios y Fiestas Marianas en Chile”, Juan Guillermo Prado, 1993;
- “Chile Ilustrado”, Recaredo Tornero, 1872;
- “Homenaje a Guillermo Feliú“, varios escritos, Biblioteca del Congreso Nacional,
1975;
- ”La Arquitectura en el Virreinato del Perú y en la Capitanía General de Chile”, Alfredo
Benavides Rodríguez, 1941;
- “Estado de la Iglesia en Chile”, Acción Católica, 1946;
- “Galería de la Historia de Concepción”, Municipalidad de Concepción;
- “Historia de la Arquidiócesis de la Santísima Concepción”, Arzobispado de
Concepción, en www.arzobispadoconcepcion.cl;
- "Historia Arquitectónica de Concepción" de Luis Darmendrail S., en
www.concehistorico.blogspot.com;
- "Iglesia Catedral Santísima Concepción de Concepción" de Walter Foral Liebsch, en
www.chile-iglesias-catolicas.blogspot.com;
- "Chile, Catástrofes y Tragedias" de Walter Foral Liebsch, en www.chile-catastrofestragedias.blogspot.com;
- Revista "Mar", N.192, del 2007, en www.ligamar.cl;
- Diario Electrónico "El Concecuente" de Concepción, en www.elconcecuente.cl,12 de
marzo de 2010; y
- Diario "La Estrella" de Concepción, 3 de marzo de 2014)

2. LA VIRGEN DEL MILAGRO Y EL ACTUAL MONASTERIO DE
LAS MONJAS TRINITARIAS DE PENCO

La ciudad de Penco

(TODAS LAS FOTOGRAFIAS PERTENECEN A Walter Foral Liebsch, agosto de 2014)

3. LA ANTIGUA CONCEPCION

(Recursos Educativos Interactivos, www.educarchile.cl)

(Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos de Chile, en www.memoriachilena.cl)

(Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos de Chile, www.memoriachilena.cl)

CABILDO DE LA ANTIGUA CONCEPCIÓN EN EL SITIO DE PENCO
("Historia Arquitectónica de Concepción" de Luis Darmendrail S., en
www.concehistorico.blogspot.com)

IGLESIA DE PENCO

FUERTE DE PENCO

("Voyage au pole sud
d et dans l´océanie", Atlas Pittoresque, Dumont D´Urville, 1846)
1846

CONVENTO DE LAS TRINITARIAS,
ESQUINA
QUINA DE CALLES COCHRANE CON ANIBAL
ANI
PINTO, CONSTRUIDO EN 1847

("Historia Arquitectónica de Concepción" de Luis Darmendrail S., en
www.concehistorico.blogspot.com)

4. LA IMAGEN DE LA VIRGEN

LA APARICION DE LA VIRGEN ANTE LOS ARAUCANOS
("Histórica Relación del Reyno de Chile", Padre Alonso de Ovalle, 1646)

(“Homenaje
“Homenaje a Guillermo Feliú“, varios escritos, Biblioteca del Congreso Nacional, 1975)
1975

EL RELATO SOBRE EL MILAGRO DE LA VIRGEN DEL PADRE DIEGO ROSALES (1674)

(”Historia General del Reyno de Chile, Flandes Indiano”, Padre Diego Rosales, 1674,
reproducida y enriquecida por Benjamín Vicuña Mackenna, 1877)

EL RELATO SOBRE LA VIRGEN EN UN LIBRO DE EDICION 1941

(”La Arquitectura en el Virreinato del Perú y en la Capitanía General de Chile”,
Alfredo Benavides Rodríguez, 1941)

LA VIRGEN DEL BOLDO EN EL LIBRO "SANTUARIOS Y FIESTAS MARIANAS DE CHIE"

("Santuarios y Fiestas Marianas en Chile", Juan Guillermo Prado, 1993)

5. DESVIRTUANDO LOS HECHOS DIVINOS,
NARRACION SOBRE "LA BATALLA DE PENCO"

(Revista "En Viaje", N.463, jun. 1972)

NOTA: el autor de este artículo, Jorge Alejandro Dowling Desmadryl, agrimensor, a contrata
en el Ministerio de Bienes Nacionales, diputado (1937-41) miembro del Partido Socialista y del
Partido Socialista de Trabajadores, es bisabuelo de la diputada (desde 2013) del Partido
Comunista, Camila Vellejos Dowling. Por lo tanto es claro que este autor marxista hable de
"descrifrando el enigma" y que "es necesario dejar de lado la justificación... a cerca de la
aparición del Apóstol Santiago..."

6. LA VIDA EN UN CLAUSTRO, LAS MIL Y UNA HISTORIAS
DEL CONVENTO DE LAS MONJAS TRINITARIAS DE PENCO

(Diario "La Estrella de Concepción", 3 de marzo de 2014)

CONSULTAR

“Las Monjas Trinitarias de Concepción, 1570-1822”, Reinaldo Muñoz
Olave, Obispo de Concepción (1918)
EN: https://es.scribd.com/doc/248904261/Chile-Las-Monjas-Trinitarias-de-Concepcion-15701822

"Iglesia Capilla del Monasterio de las Monjas Trinitarias de Penco, Virgen
de los Milagros o Virgen del Boldo"
EN: www.chile-iglesias-catolicas.blogspot.co.at/2014/11/blog-post_47.html

(Mapa de Turistel)

POR
LOS BELLOS TIEMPOS
DE LA TRADICION CRISTIANA
EN LAS FAMILIAS DE ANTAÑO

(Revista "En Viaje",
", de Ferrocarriles del Estado, N.253, diciembre de 1909)

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