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Vemos donde están las fuentes en nuestro ordenador, los rasgos

característicos, y como las administra el ordenador.

Como hemos visto, todo sistema operativo instala un conjunto de fuentes por
defecto, número que se ve aumentado con posteriores instalaciones de diferente
software, especialmente aplicaciones de autoedición, de ofimática, de diseño
gráfico y de diseño web.

Generalmente, cada una de estas fuentes es almacenada como fichero individual en


una carpeta destinada a almacenar todas las fuentes del sistema. Por ejemplo,
Windows lo hace en una carpeta denominada Fonts, que cuelga directamente de la
carpeta principal de instalación del sistema, Windows.

Aunque ciertas aplicaciones pueden instalar determinadas fuentes para su uso


exclusivo, en la carpeta Fonts encontraremos todas las fuentes que estarán luego
disponibles para los diferentes programas de edición y gráficos. Si accedemos a
dicha carpeta, veremos los ficheros de las fuentes disponibles en nuestra máquina
y los nombres comunes de cada una de ellas.

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Windows puede manejar diferentes tipos de fuentes. Unas son de resolución fija,
entre ellas las fuentes de pantalla y las de impresora. Este tipo de fuentes, en
especial las primeras, no las utilizaremos casi nunca en las aplicaciones. Son las que
emplean los programas para sus propios menús y resto de interfaz gráfica.

Si deseamos ver cómo se presentan dichas fuentes, basta hacer doble click sobre
su fichero, con lo que se abrirá el visualizador de fuentes de Windows,
mostrándonos la frase "El veloz murciélago hindú comía feliz
cardillo...12340567890" a diferentes tamaños de letra. La elección de esta frase
se debe a que en ella se encuentran la mayoría de los caracteres del alfabeto, con
lo que podemos hacernos una buena idea del aspecto de la fuente.

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Los tipos de letra que casi siempre emplearemos con nuestras aplicaciones, tanto
en el ordenador como para imprimir, son las fuentes escalables. Existen dos tipos
principales de fuentes escalables: fuentes TrueType y fuentes Postscript Type 1.

Truetype (TT) y Postscript Tipo 1 (PS1) son fuentes de contorno multiplataforma y


en ambas sus formas están definidas por medio de líneas y curvas. Su
representación es independiente de la resolución del dispositivo de salida y por lo
tanto pueden ser escaladas a cualquier tamaño sin ninguna perdida de calidad.

Las fuentes PS1 tienen su origen en el lenguaje de descripción de página Postscript


de Adobe, mientras que la tecnología TrueType fue desarrollada por la empresa
Apple. La principal diferencia entre estas tecnologías consiste en la forma
matemática que utilizan para describir las curvas de los caracteres, ya que
mientras PS1 utiliza curvas Bézier, con nodos y puntos de control que definen las
forma, TT se basa en unas funciones propias, denominadas "splines". Otra

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diferencia es que las fuentes TT disponen de todos los datos en un solo fichero (de
extensión .TTF), mientras que las PS1 requieren dos ficheros separados (uno .PFB y
otro .PFM ), uno que contiene la definición del contorno de la fuente para la
impresora y otro que contiene los datos métricos.
La principal ventaja de las fuentes TT sobre las PS1 está en el hecho que las TT
permite mejores procesos de "hinting", que incluyen controles diagonales y
movimientos específico de puntos para aumentar la legibilidad.

Aparte de las fuentes instaladas directamente por el sistema operativo y por


applicaciones posteriores, existen en el mercado multitud de fuentes adicionales,
unas gratuitas y otras de pago, que podemos utilizar en nustras aplicaciones
gráficas y de edición. Para haceros una idea, basta acudir a Google e introducir en
la caja de búsqueda las palabras "download fonts", búsqueda que nos producirá
aproximadamente 1.400.000 resultados.

Una vez descargada una fuente en nuestra máquina, para que puedan ser utilizadas
es necesario cargarlas en memoria, existiendo tres formas básicas para ello:

Cargar temporalmente el fichero de la fuente en memoria.


Instalar de forma permanente la fuente.
Incrustar (embedding) la fuente dentro de un documento.
Cargar una fuente en la memoria es una forma de poner a disposición de las
aplicaciones dicha fuente durante un intervalo de tiempo limitado (hasta que se
descargue de nuevo de la memoria, o hasta que se apague el sistema). Es una forma
muy conveniente de emplear fuentes que sólo pretendemos usar para un proyecto
concreto, o para un gráfico.

Para realizar este proceso, podemos en primer lugar acceder con el explorador de
Windows a la carpeta que contenga los ficheros de las fuentes (no es necesario que
sea la carpeta Fonts del sistema en este caso), haciendo doble click sobre el
fichero de fuente que queremos cargar en memoria, con lo que aparecerá la ventana
del visualizador con la fuente cargada.

Si ahora minimizamos la ventana, podremos utilizar la fuente en cuestión en casi


cualquier aplicación mientras no cerremos la ventana de vista previa de la fuente
(esto la mantiene cargada en memoria) o hasta que apaguemos el sistema. Una

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alternativa conveniente es usar la pequeña utilidad gratuita FontLoader, que se
puede descargar de Moon Software (http://www.moonsoftware.com/fxplorer.asp).
Su funcionamiento es muy simple, bastando hacer clic con el botón derecho sobre
un fichero de fuentes truetype y seleccionar una de las opciones disponibles
(instalar / desinstalar / cargar / descargar). Un hecho a tener en cuenta es que
algunos programas, como Illustrator y Freehand no admiten fuentes cargadas
temporalmente siendo necesario instalar la fuente antes de ejecutar el programa.

Si deseamos que una fuente y que esté a


disposición de los programas de forma
permanente necesitaremos instalar dicha
fuente en el sistema. Para ello, basta ir a Inicio
> Panel de Control > Fuentes y en el menú
Archivo seleccionar la opción Instalar nueva
fuente, eligiendo el fichero de la fuente a
instalar en el pequeño navegador que aparece.
Soluciones alternativas son arrastrar el
fichero de la fuente dentro de la carpeta
Windows\Fonts o utilizar una programa de
gestión de fuentes, como FontLoader.

La desinstalación es semejante, bastando elegir


la opción correspondiente a desinstalar.
Cuidado con esta operación, si el programa pide confirmación para eliminar el
archivo de fuente del disco; asegurémonos de tener otra copia disponible en
otra carpeta o en un disquette o cd-rom. De otra manera, la perdemos
irreversiblemente.

Como norma general, nunca deberíamos instalar más allá de un centenar o unos
pocos centenares de fuentes en el ordenador, ya que se cargan en memoria al
arrancar el sistema operativo, ralentizando el sistema y la ejecución de
programas.

Si necesitamos trabajar con numerosas fuentes, lo mejor es crearnos una

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carpeta exclusivamente destinada a almacenarlas, en la que crearemos
diferentes subcarpetas que nos ayuden a clasificar las fuentes de acuerdo a
algún sistema válido para nuestros propositos (Type1 y TrueType, serif y sans
serif, modernas, ornamentales, de comics, de ofimática, etc.).

Cuando necesitemos utilizar alguna de ellas, la cargamos en memoria. Si estamos


trabajando con Ilustrator, instalamos las fuentes necesarias, abrimos la
aplicación y trabajamos con ellas. Una vez finalizado el trabajo, cerramos
Ilustrator y desinstalamos las fuentes.

Finalmente, podemos incrustar la fuente dentro de un documento. Con esta


última opción, en realidad, no dispondremos de la fuente para nuestro propio
trabajo, ya que lo que se incrusta es una representación de la fuente para verla
en pantalla y / o imprimirla, no el fichero de ésta. Los documentos PDF suelen
incluir fuentes incrustadas de esta forma, y también puede hacerse con otros
programas, como por ejemplo el mismo Microsoft Word.

Antes de finalizar el tema, conviene mencionar un programa indispensable para


trabajar con Type 1. Nos estamos refiriendo a Adobe Type Manager, cuya
versión Light (gratuita) podemos descargar desde la dirección
http://www.adobe.com/products/atmlight/main.html. Los programas que
permiten organizar este tipo de fuentes, tales como Fontlister, Typograf, Font
navigator, etc, no pueden hacerlo por sí solos, Adobe Type Manager se ha de
instalar primero.