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El diseño equilibrado.

El equilibrio entre contenidos


La organización espacial, primordial para atraer al usuario.

En toda composición debe existir un adecuado equilibrio entre los


diferentes elementos que la forman si queremos atraer la atención del
espectador y mantenerla hasta que haya asimilado el mensaje que queremos
transmitirle.

Para ello es imprescindible mantener en nuestra obra gráfica una correcta


organización espacial de contenidos gráficos y textuales, así como unas cantidades
adecuadas de cada uno de ellos.

Los componentes gráficos aportan a la composición sensaciones visuales por medio


de formas, colores y contrastes, mientras que los textos suministran información,
mensajes, aunque esto no quiere decir que estas funcionalidades sean excluyentes,
ya que los gráficos pueden aportar información y los textos formas y colores (de
hecho, la Tipografía es una herramienta de diseño excelente).

Las composiciones formadas por muchos elementos gráficos y poco o ningún


contenido textual pueden crear rechazo en aquellos espectadores que buscan el
contenido sustancial en la obra, la información práctica que ofrece. Este contenido
textual es especialmente importante en las páginas web, ya que los usuarios acuden
a un sitio buscando siempre algún tipo de información, abandonándolo rápidamente
si no encuentra algún estímulo informativo que le motive.

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En el lado contrario, las composiciones en las que se introduce un contenido
eminentemente textual, con poco o ningún contenido gráfico, suelen ser rechazadas
por el espectador, que encuentra tremendamente aburrida y tediosa una obra que
aparece a la vista como una mancha de color indiferenciado, que exige además un
elevado nivel de concentración y mucho tiempo para resultar útil. Necesitamos pues
introducir sensaciones visuales gráficas que motiven al espectador a investigar el
contenido textual.

En el caso de las páginas web, los tipos de contenidos a ofrecer aumentan


considerablemente respecto a los de una composición sobre papel ya que podemos
incluir en ellas no sólo gráficos y textos, sino también sonidos, animaciones, vídeo,
applets de Java, etc. Esto hace necesaria una planificación correcta de los
elementos a incluir en una página, con objeto de despertar la atención del usuario,
sí, pero ofreciéndole siempre información relevante y nunca sobrecargándola de
elementos superfluos.

Además, debido a las limitaciones propias de los equipos informáticos, del lenguaje
HTML, de los navegadores web y de las conexiones a Internet, el equilibrio entre
contenidos debe contemplar también que el resultado final se pueda visualizar
correctamente.

De nada sirve una página con gráficos estupendos y animaciones espectaculares si


el usuario debe esperar un minuto para poder verlas. Es más, nunca esperará ese
minuto.

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Es por tanto preferible organizar las páginas web de forma equilibrada, ofreciendo
en cada una de ellas las dosis adecuadas de elementos visuales e informativos. Como
norma general, siempre debe haber más componentes textuales que gráficos en una
página.

Es mejor siempre tener dos páginas ligeras y equilibradas a una recargada de


elementos incapaces de retener la atención del usuario en lo verdaderamente
importante: el mensaje que deseamos transmitirle.