El

S

antuario
de

ndacollo

Agustín Cabré Rufatt, cmf.

Con ocasión de los cien años de presencia de los Misioneros
Hijos del Corazón de María (Claretianos)
en Andacollo (1900-2000).
Recuerdo de los 100 años de la coronación de
la imagen de N. Sra. del Rosario de Andacollo (1901-2001).

P

resentación

Justamente en el año jubilar, cuando la humanidad recuerda los dos mil años de la encarnación del Hijo de Dios, la parroquia-santuario
de Nuestra Señora del Rosario de Andacollo
celebra también otros dos aniversarios: los
cien años de servicio pastoral de los Misioneros
Claretianos en Andacollo (1900-2000) y los cien
años de la solemne coronación de la imagen de
la Virgen (1901-2001).
Es el momento de la acción de gracias y de
la renovación del compromiso misionero.
Como testimonio de estas alegrías, presento
a la comunidad andacollina, a los peregrinos
y visitantes, a la arquidiócesis de La Serena, a
la familia claretiana, en fin a todos los que de
alguna manera se sienten motivados por la
devoción y el cariño a la Virgen del Rosario de
Andacollo, esta «Breve historia» que recupera
la memoria y nos impulsa a un mayor fervor
mariano.
Haroldo Zepeda Urquieta, cmf
Párroco y Rector del Santuario-Basílica de Andacollo

3

I

ntroducción

En todas las culturas del mundo existen acontecimientos
importantes que forman parte de la vida e imprimen en los
pueblos una marca distintiva; con el rodar del tiempo ellos se
van embelleciendo con los adornos de la imaginación popular
y se van haciendo mitos y leyendas. La verdad de un hecho o
de una historia sigue siendo la base firme sobre la que después
se tejen ropajes con cierta fantasía.
La montaña de Andacollo no quedó marginada de esta ley
universal. Allí, el cariño y la devoción a la Virgen María se han
ido convirtiendo en una hermosa historia de bondad en que
se cumplen las palabras de la humilde jovencita de los montes
de Judea: “Me llamarán dichosa todas las generaciones”. Junto
a esa verdad, en Andacollo, se ha ido formando un memorial
de prodigios, agradecimientos y celebraciones típicas de la
religiosidad del pueblo cristiano.
Los Misioneros Hijos del Corazón de María (misioneros
claretianos) han sido testigos excepcionales de este rodar de
la vida, ya que desde el año 1900 son los encargados de servir
pastoralmente el santuario y la parroquia y cuidar que la devoción mariana tenga el debido fundamento en la Palabra de
Dios y sea celebrada con el fervor popular: se trata de un pueblo
compuesto por cientos de miles de peregrinos y visitantes que
suben la montaña para volverse andacollinos de corazón.
Aunque no han nacido en esa tierra bendita, allí experimentan
la presencia cariñosa de su madre.

4

S

ubiendo hasta Andacollo

Antes ha­b ía
un tren que pasaba por el pequeño
poblado de El Peñón y después seguía sorteando soledades
hacia Ovalle o Coquimbo, según fuera la
dirección de la máquina. Bufaba el tren y se detenía en El Peñón, que también era llamada “estación
Andacollo”, aunque el pueblo de ese nombre estuviera lejos,
encumbrado en lo alto de una montaña. Allí se apeaban los viajeros para emprender el camino de subida. Tenían que coronar más
de 1.000 metros sobre el nivel del mar para abrir los ojos asombrados
al divisar la planicie pequeña, encerrada y polvorienta, donde se levantan
las casas y las torres de los templos de Andacollo. Porque la ciudad era eso:
casas alineadas a lo largo de la calle Urmeneta, que con el tiempo se han ido
desperdigando y encaramándose por las serranías formando poblaciones, y
los dos templos solemnes y acogedores que dan la bienvenida. Ahora son unos
12.000 los habitantes del pueblo. A comienzos del siglo XX eran 1.500.

Pero no nos adelantemos en el relato. Decíamos que estábamos en El Peñón,
al pie de la gran cuesta que serpentea hacia las alturas. Para subir hay que atravesar
ahora por buena carretera los Llanos de Perico, hasta llegar a Maitencillo, donde ya no
está el retén de Carabineros de Chile que hacía el control por aquello de la “zona seca”. Las
torrecitas con almenas que le daban un aire morisco desaparecieron, y el camino, ahora
asfaltado, se va para las cumbres. Esa ruta la había diseñado y trabajado a mediados del
siglo XIX el ingeniero don Antonio Alfonso. Por ella subieron y bajaron peregrinos, mulas
cargadas con vigas y metales, después camiones de las compañías mineras, las “góndolas”
casi suicidas que se atrevían con el camino... Ahora ella es recorrida con seguridad y rapidez
por toda clase de vehículos. Por la orilla siguen creciendo ramajes de hierba loca y matas de
palo negro, atutemas, churcos, mollacas, crespillos y puscanas. En el punto más alto está la Cruz
Verde, y desde ahí hay que bajar unos cien metros hasta el pueblo de Andacollo.
5

D

esde las
sombras
de los tiempos
¿Su nombre originario
proviene de las palabras
“Anta-Colla” (reina del cobre)
o Anta-cari (oro molido)? Nadie
lo sabe. Lo cierto es que desde muy
antiguo ha sido “uno de los ríos de oro
que hay en el mundo”, como dijo alguien. La
codicia humana no podía perderse esta oportunidad. En tiempos del imperio inca ya los indígenas
trabajaban en recoger metal para pagar tributos.
Después llegaron ellos: los invasores de barbas largas
que dominaban el poder del trueno: a escopetazos,
mordiscos de perros, latigazos y gritos se hicieron
dueños de todo lo que no les pertenecía. Entonces
los indígenas tuvieron que talar las pocas arboledas
para despejar terrenos, abrir boquetes, cavar túneles
y seguir arañando el corazón de la tierra para pagar
tributo a los intrusos. Así se secaron muchas fuentes,
se agotaron las vertientes y el agua se puso escasa.

6

El oro de Andacollo
era famoso antes de
la llegada de los es­
pa­ño­les.Los indios lava­
ban el oro y lo mandaban
al tesoro de los incas. Claro
que en aquellos tiempos el oro
no era comercial, sino metal
ritual. Se usaba como ofrenda a
los dioses. Ahora nos damos cuenta
del problema que se presentaba a los
misioneros para la evangelización, ya que los
conquistadores convirtieron el oro en un metal
de comercio y rompieron el sentido ritual que tenía
en tiempos de los incas... Hasta el día de hoy Andacollo si­
gue produciendo oro del bueno. Hay épocas en que se produce más y
otras menos, pero las entrañas de estas tierras siguen engendrando el metal
tan querido y apetecido, orgullo de los hombres y vanidad de las mujeres:
unas para lucir en las fiestas y reuniones de gala y otros para pagar deudas
internas y externas. Desde hace siglos se saca oro de estas montañas, y hoy
los 1.500 pirquineros –así se llaman los que sacan el oro de la tierra y que
no son apatronados- siguen sacándolo para poder vivir y alimentar a su
familia.” (David Gómez Juárez: “Recuerdos de un pueblo”, 1985).

7

El tiempo si­guió
ro­d an­d o. Todo el
mundo fue bautizado, los hijos y
nietos de los indígenas siguieron laborando en el oro,
el manganeso y el
cobre, para tener
contentos a los hijos
y nietos de los otros
que establecieron
compañías mineras, medianas industrias con malacates
y trapiches, oficinas
de compra de oro,
mercados de venta
y reventa. El pueblo
creció y se quedó
pobre en medio de
toda su riqueza. En
1877 fue demarcada definitivamente
la ciudad. En 1932
tuvo un explosivo
crecimiento con la
creación de la población Obrera, hoy
«25 de Octubre» y
posteriormente se
han levantado otras
en barrios cada vez
más encaramados.

“Hay
en los
términos de
La Serena minas
muy ricas de oro y en
especial las que se llaman de
Andacollo, las cuales tienen más de
tres leguas de circunferencia donde hay
oro tan fino como en las más famosas minas
del mundo, tan subidas de quilates que pasa la
ley...” (Mariño de Lobera, hacia 1580).
“El cerro de Andacollo es uno de los ríos de oro
que hay en el mundo” (Gobernador Gar­
cía Ramón en carta al rey de España,
el 12 de abril de 1607).

Oro
8

L

Pero no todo es historia de exterminio.
Andacollo tiene un tesoro más grande que sus montañas. Un día, allá por 1560
ó 70, vaya uno a saber, un indígena que
recogía raíces o hierbas secas para el fuego
de su rancho, se encontró en un matorral
una pequeña imagen de la Virgen María.
Seguramente la había dejado por allí uno
de los cristianos que salieron huyendo
de la recién fundada ciudad de La Serena cuando los indígenas comarcanos
arrasaron con invasores, cruces y hasta las
aves de corral.
En el rancho de esa familia
pobre se empezó a dar culto a
la santa imagen de María. Los
mismos bailes y ritos que antes
servían como homenaje a los
dioses de los incas, sirvieron
para demostrar la alegría y el
cariño. Los primeros datos
de los llamados “Bailes religiosos” son de mediados
de 1580. Por esos azules
años el obispado de Santiago había enviado un cura doctrinero para
esas serranías: don Juan Gaytán de Mendoza,
quien levantó una humildísima capillita de
paja. En ella, la imagen de María empezó a
recibir organizadamente el homenaje de

9

a presencia de María
los pobres: el primer baile religioso llamado
“Chino” y que lleva el número 1, tiene en su
estandarte la fecha de su fundación allá en
la penumbra de los tiempos del continente:
1584.
Por 1585 llega un nuevo cura doctrinero,
don Juan Jufré, un hombre amable y bueno a
pesar de estar emparentado con el siniestro
Francisco de Aguirre. ¿Qué pasó en los
ochenta años siguientes? No se sabe.
Lo cierto es que el pueblo creció
en habitantes y fue declarado
parroquia en 1668. Su primer cura
párroco, don Bernardino Alvarez
del Tovar, gran devoto de la
Virgen, quedó impresionado al
llegar al pueblo y encontrarse
con la capilla del cura Gaytán
en ruinas. De la imagen de
María, nadie sabía nada.
Por eso, cuando cuatro
años más tarde, en 1672,
el mismo obispo de
Santiago, don Diego
de Human-zoro, subió a
visitar la nueva parroquia, le cambió el título
al no encontrar la imagen de la Virgen del
Rosario. Le puso parroquia de San Miguel
Arcángel. El cura Alvarez del Tovar se encabritó. Llamó a los vecinos, devotos, dueños de

minas y trabajadores indígenas, recogió colectas y donativos y mandó
tallar en Lima una imagen de María del Rosario para instalarla en la nueva capilla parroquial que había levantado porque la del cura Gaytán
estaba hecha una miseria: “encontré –al llegar como párroco- una
iglesia con su puerta y cerrojo solo, sin chapa ni llave... Empezamos
la construcción de una capilla nueva porque la antigua estaba hecha
una ramada indecente” ( Libro Parroquial I de Andacollo).
La imagen que llegó del Perú en 1676 resultó una hermosa talla
de la Virgen María de color moreno, con rostro indígena y una
sonrisa insinuada, unos ojitos achinados y 103 centímetros de altura,
casualmente un centímetro de madera de cedro por cada diez metros
de monte arisco, si consideramos que Andacollo está a 1.030 metros
sobre la mar océano.

Con esta adquisición, la parroquia volvió a tener el nombre de
Nuestra Señora del Rosario; y el cura Alvarez del Tovar colocó la “imagen
de bulto, de vara y media, que se trajo de Lima a costa de los indios y
algunos vecinos y el cura”, en el altar de la nueva capilla que había construido.
La hermosa imagen de la Virgen es de cedro, lleva un vestido tallado en la
misma madera y que combina colores azules, rosados y está adornado con
estrellas doradas. Corresponde al estilo clásico limeño policromado. Recién
en 1828, cuentan las crónicas, el obispo de La Serena don José Agustín
de la Sierra permitió que a la imagen se le pusieran vestidos hechos
con telas finas y así pudiera lucir algunas de las galas y adornos
que la gente le llevaba de regalo. Hoy día la Virgen y el Niño
tienen diversos trajes para las distintas festividades. Durante el año ambos lucen hermosas vestiduras, regalo
de sus devotos. Para las grandes festividades del
primer domingo de octubre y del 26 de diciembre,
ella vuelve a vestirse de reina con un traje un
tanto sobrecargado de pedrerías y adornos
de oro y plata, coronados el Niño y ella con las
magníficas coronas que llevan engarzado por
delante un pequeño escudo de Chile.

L

os templos

Ya hemos dicho que el primer lugar de
culto cristiano fue la capilla pajiza y humilde
levantada por el cura Gaytán de Mendoza
y ampliada un tanto por el cura Juan Jufré,
allá por los años de 1580. Después el párroco
Alvarez del Tovar había levantado algo más
sólido y digno, casi cien años más tarde. Otros
cien años tuvieron que pasar. Y cuando visitó
Andacollo el obispo de Santiago don Manuel
Alday, ordenó construir un templo más capaz
porque el que había se hacía muy estrecho
para la piedad del pueblo. Así en 1789, siendo
párroco don Vicente Valdivia, se inauguraba
el nuevo templo de 40 metros de largo por
7 de ancho: un verdadero tubo gigante que
empezaba por una puerta estrecha y remataba en el altar de la Virgen “chinita”. Es el
actual templo “chico” o “antiguo” al que se le
han agregado notables mejoras con el paso
de los años: en 1855 se le construyeron las
torres gemelas, se le fortificaron las murallas
y se le pusieron fuertes machones adosados
a los muros. En 1903 el P. Lino Sarriugarte
construye un camarín para la Virgen, el que
es transformado completamente en 1938,
adornándose con planchas de mármol negro
y vetas de color gris proveniente de las canteras de Almendral, en La Marquesa, cerca de
La Serena. Tiene un estilo jónico-románico y
es el lugar más íntimo y piadoso del santua11

rio. Al mismo tiempo se dedica un amplio
espacio para el Museo que guarda regalos
de agradecimiento y cariño para la Virgen
del Rosario. En 1925, el P. Blas Hernández le
añade al templo una capilla lateral de 12 por
7 metros (la llamada “capilla de hombres”), le
abre ventanales y cambia el piso de madera
del presbiterio por otro de mosaico.
El templo antiguo de Andacollo, que ha
desafiado más de doscientos años, sufrió
algunos desperfectos con el fuerte temblor
de 1997, y ha sido reparado con apoyo
del arzobispado de La Serena, del pueblo
andacollino y de los devotos que acuden
al santuario desde todo el norte del país y
zonas fronterizas.
Pero el templo antiguo, con toda su
historia a cuestas, ya quedaba estrecho y
pequeño a mitad del siglo XIX. Por eso el
obispo don José Manuel Orrego pensó en
la construcción de otro más amplio y capaz
para acoger a los miles de peregrinos.Y puso
manos a la obra. Las inevitables dificultades
empezaron por la ubicación del lugar, ya
que Andacollo, por su ubicación geológica
y los trabajos mineros, cuenta con pocos
espacios de terreno de la firmeza y solidez
que requería el proyecto.
Los planos de este templo son del arquitecto italiano Eusebio Celli, aprovechado

discípulo del famoso arquitecto
Poletti, quien restaurara la basílica
de San Pablo Extramuros, en Roma,
por encargo del papa Gregorio XVI.
Poletti fue invitado por los religiosos
dominicos de Santiago para que
realizara trabajos en su templo de
la capital, pero no pudo acceder a la
petición. Sin embargo recomendó
vivamente a su discípulo Eusebio
Celli, quien se trasladó a Chile. A
este arquitecto recurrió el obispo
Orrego, consiguiendo le hiciera los
planos. Abierta la propuesta para la
construcción del nuevo templo de
Andacollo, la ganó el constructor
don Roberto Parker, quien hizo equipo con el joven presbítero copiapino
don David Díaz Stuard y el mayordomo de la Cofradía de la Virgen, don
Francisco Roque.
Pronto se iniciaron los primeros
trabajos de despeje y relleno del espacio en el lado poniente de la plaza
del pueblo, y el 25 de diciembre de
1873 se colocó la primera piedra,
ceremonia que presidió el obispo
Orrego y en la que predicó el sacerdote andacollino don Buenaventura
González.
Los trabajos fueron continuos
desde ese momento hasta el glorioso día de la bendición del templo el
25 de diciembre de 1893.

ANTIGUO
12

O

cta de bendición en

la colocación de la primera piedra del

TEMPLO GRANDE DE ANDACOLLO.
“El día 25 de
diciembre de 1873, en la Sub­
delegación de Andacollo, departamento de Co­
quimbo, provincia del mismo nombre, siendo presidente de
la república don Federico Errázuriz, intendente de la provincia don
Francisco Vicuña Solar, gobernador del departamento don Buenaventura
Argandoña y subdelegado don Prudencio Hidalgo, bajo el pontificado de N.S.
Pío IX y siendo arzobispo de esta metrópoli el Ilmo. y Rvmo. Doctor don Rafael
Valentín Valdivieso, Cura y Vicario de esta parroquia don Buenaventura Casanova,
el Iltmo. Sr. Dr. don José Manuel Orrego, digno obispo de esta diócesis de La Serena, en
cumplimiento de lo decretado anteriormente por su S.I. bendijo y colocó la primera piedra
de este nuevo templo erijido en honor de la Sma. Virgen María bajo la advocación de N. Sra.
Del Rosario de Andacollo.

Asistió a esta ceremonia inmenso concurso de gente venida de todas partes con motivo
de las fiestas religiosas que desde tiempo inmemorial celebra en estos días la Cofradía de N. Sra.
del Rosario de Andacollo, y conforme a la costumbre, fueron designados padrinos y madrinas:
señores don Manuel Videla, don Marcelino Aracena y la señora doña Agustina Cavada de
Alfonso, doña Antonia Julio de Mercado y doña Catalina Villanueva de Salazar.
Para perpetua memoria del hecho mandó S.S.I. se levantase la presente Acta firmada
por S.S.I., sellada con el sello mayor de su oficio y refrendada por nuestro infrascrito
secretario y se depositase original dentro de la misma piedra.

De que doy fe. José Manuel Orrego, Obispo de La Serena; Pedro
A. Vargas, secretario”.

13

E

l Templo nuevo

Por el puerto de Coquimbo arribaron en
determinado momento las vigas de pino
oregón de 12 y 15 metros de longitud, y primero en el tren hasta El Peñón y después en
caravanas de mulas, las fueron subiendo por el
monte en un esfuerzo colosal hasta Andacollo.
El obispo Orrego no vio terminada su obra.
Muy achacoso en su salud por la sordera y los años,
el benemérito prelado renunció al obispado, en el que
le sucedió el dinámico don Florencio Fontecilla, en 1890.
Don Florencio se encontró con el templo prácticamente
terminado en su obra gruesa y a él le tocó ornamentar el
interior según indicaban los planos.
El templo es de estilo romano-bizantino, con unas proporciones
de 70 metros de largo por 30 de ancho. En el crucero su anchura llega a 40
metros.Tiene cinco naves, y sobre las laterales existen galerías a modo de balcones. La
altura es de 24 metros en su interior y la cúpula mide 45 metros de altura. Las torres externas
y gemelas alcanzan una altura de 50 metros. El templo tiene cimientos de hasta 6 metros
de profundidad. El material fundamental es la madera, aunque en su exterior esté cubierto
con láminas de fierro. Las columnas que sostienen el templo son de madera, y algunas vigas
llegan a medir 18 metros.
Ocho columnas sostienen el pórtico, y la fachada tiene tres puertas hermosas con ricos
y finos tallados y molduras. Las puertas laterales son cuatro, amplias y solemnes.
En el interior del templo, hay treinta y ocho soberbias columnas que junto con toda la
pintura, que no ha sido retocada desde hace más de cien años, causan una extraña sensación
de grandeza y misterio. A eso ayuda también el hecho de no existir bancas en el interior, tal
como en las grandes catedrales, santuarios y templos de mucha afluencia de personas, ya
que su capacidad es de unas diez mil personas.

14

L

Vamos a anotar algunas fechas que destacan
en el glorioso historial de la devoción mariana
en Andacollo. Haciendo un recuento desde los
tiempos en que la memoria del pueblo se pierde
entre las serranías azules que se confunden con
el cielo, podemos precisar las siguientes:
Hacia 1570 un lugareño de las minas de
oro de Andacollo encontró una imagen de la
Virgen María, escondida en un matorral. Parece
que allí la dejó un cristiano que huia después de
la destrucción de La Serena por los indígenas
comarcanos.
Por 1580 ya hay indicios de que en una humilde capilla levantada por el cura doctrinero
Gaytán de Mendoza se le rinde culto y veneración. Poco después, dice la tradición, se organizó
de algún modo un cuerpo de baile religioso que
pasó a llamarse “chino”.
En 1668 el obispo de Santiago crea la parroquia de las minas de Andacollo y la pone bajo el
amparo de la Virgen del Rosario. Ese mismo año
el párroco don Bernardo Alvarez del Tovar inicia
la construcción de un segundo templo, ya que
la capilla del cura Gaytán estaba en ruinas.
En 1672 el obispo de Santiago don Diego de
Humanzoro visita la parroquia y, al no encontrar
la imagen de la Virgen, cambia el nombre de
la parroquia y la pone bajo el amparo de san
Miguel arcángel.

as fechas cumbres de
la devoción mariana

historia
15

En 1676 el párroco Alvarez del Tovar logra
la ayuda de los vecinos y trae desde Lima una
imagen de la Virgen del Rosario que empieza
a recibir de nuevo la devoción del pueblo y se
comprueban algunos signos prodigiosos
en personas que sienten recuperada su salud.
Casi cien años después
sube las cuestas culebreras de la montaña de
Andacollo otro obispo
de Santiago, quien
era el pastor propio
de esos territorios,
ya que el obispado de La Serena se
creó más tarde. Era
don Manuel Alday.
El obispo comprobó que la capilla levantada por el cura
Alvarez del Tovar se
hacía estrecha y estaba avejentada. Ordenó
entonces la construcción
del tercer templo en la historia del pueblo y que es precisamente el que hoy se llama «templo
chico» o iglesia antigua de Andacollo.
Por 1752 hay constancia de que empieza
a participar en las fiestas de la Virgen otro
grupo de baile religioso con otro estilo y
vestimenta: se trata del primer Baile Turbante,
originario de La Serena.

En 1789 el párroco don Vicente Valdivia
inaugura solemnente el actual templo chico.
En 1798 aparece otro grupo de baile
religioso: es el primer Baile Danzante, proveniente de la estancia de Cutún, en el Valle de
Elqui.
En 1828 algún pintor, con
autorización del obispo,
retoca la imagen de la
Virgen y le cambia su
rostro moreno por un
color rosáceo.

En 1853 se
establece la Escuela de Niños Nº
1, dependiendo
de la parroquia.
En algún tiempo
se llamó “Escuela de Caridad de
Nuestra Señora de
Andacollo”.

Ese mismo
año el obispo de La
Serena don Justo Donoso, aprueba las Constituciones de la Cofradía del
Rosario de Andacollo, la que
se hace cargo del santuario y de la
escuela.
En 1855 el obispo de La Serena don Justo
Donoso, siendo párroco don Buenaventura
Casanova, ordena construir las actuales torres
gemelas y fortalecer los muros del templo
chico.
16

TEMPLOS
En 1869 el obispo de La
Serena don José Manuel
Orrego decide la construcción de un templo más grande, ya que el existente no
tenía capacidad para acoger
a los peregrinos en los días
de las fiestas de la Virgen. Se
empiezan los trabajos en el
costado norte de la plaza.
En 1873 el obispo Orrego
bendice y coloca la primera
piedra del templo nuevo.
En 1893 el obispo de La
Serena don Florencio Fontecilla bendice e inaugura
el nuevo templo, colosal y
majestuoso.
En 1900 asumen el servicio como capellanes del
santuario los Misioneros
Hijos del Corazón de María
(misioneros claretianos). El
acuerdo con el obispado de
La Serena establecía que los
Misioneros deberían atender todos los cargos que
antes ejercían “el Capellán,
el Sochantre (encargado de
la música en las liturgias),
el Maestro de la escuela de
Niños y el Sacristán de la Cofradía de N.S. de Andacollo”.El
primer misionero-capellán

es el P. Aniceto de la Torre.
Ese mismo año se construye
e inaugura la casa de la comunidad claretiana.
En 1901, con la presencia
de cinco obispos, noventa
presbíteros y miles de peregrinos, el obispo Fontecilla corona solemnemente la imagen
de la Virgen y el Niño.
En 1902 se levanta la Cruz
(hoy iluminada) en el cerro El
Calvario.
En 1903 el capellán y
superior de la comunidad
claretiana P. Lino Sarriugarte
hace construir un “camarín”
o espacio como capilla especial de la Virgen.
Este mismo año se firma
un nuevo acuerdo entre el
Obispado y los misioneros, y
allí se establece que además
deberán atender como párrocos la extensa parroquia
an­da­collina y sus capillas.
En 1904, por insinuación del vicario general del Obispado
don E­duar­do Solar
Vicuña, después
obispo titular de
Selgas, el P. Lino
Sarriugarte orga17

niza el coro de niños para el
santuario.
Ese mismo año se inaugura la iluminación del
camarín de la Virgen con gas
acetileno, novedad absoluta
en Andacollo.
En 1905 empieza a circular la revista «La Estrella de
Andacollo», dirigida por los
misioneros claretianos.
En 1907 se instala un órgano de tuberías para acompañar las liturgias en el templo
grande.
En 1908 se funda la Sociedad de Compraventa de
Oro para favorecer a los
pequeños mineros, y se crea
una biblioteca pública.
En 1910 se compra la
«Casa Blanca» para servicio
pastoral. Hoy día se levanta
allí el gimnasio parroquial.

En 1912 se instala la iluminación de gas
de acetileno en ambos templos.
Ese mismo año fallece el legendario cacique Barrera, jefe de las organizaciones de
Bailes religiosos de Andacollo.
En 1913 el P. Julián Arrieta crea la banda
instrumental del santuario.
En 1914 se instala un quiosco para las
retretas en la plaza del pueblo.
En 1916 el obispo don Ramón Angel Jara
regala el reloj que se coloca en una de las
torres del templo chico. Otro reloj gemelo
fue obsequiado por el obispo a la parroquia
de Tierra Amarilla.
Ese mismo año los misioneros adquieren
las máquinas de cine para dar películas en el
teatro parroquial. También fundan una Caja
popular de Ahorros.

En 1919 se crea la escuela parroquial de
niñas.
En 1925, siendo párroco el P. Lorenzo
Sarrablo, el P. Blas Hernández hace reformas
en el templo chico: le abre ventanales y construye la capilla lateral llamada “Capilla de los
Hombres”. También se ponen los vitrales en
el templo chico.
En 1927 se instala la luz eléctrica en el
templo grande.
En 1928 los misioneros claretianos de
Andacollo asumen el servicio de la parroquia
de Tongoy, por algunos años.
En 1936 se construye la capilla del primer
misterio de gloria (la resurrección del Señor)
ubicada en el parque del santuario. Levantar
capillas a los misterios del Rosario fue un
proyecto que después quedó paralizado.
En 1938 el párroco P. Julián Arrieta cambia
el antiguo y humilde camarín por otro digno,
hermoso y que ayuda al recogimiento y a la
oración.
En 1943 aparece el libro del P. Principio
Albás titulado «Historia de la Imagen y el
santuario de Nuestra Señora del Rosario
de Andacollo» que se convirtió en un
clásico sobre el tema. Este libro ha sido
reeditado con buen aparato crítico en
mayo de 2000, por Ediciones y Comunicaciones Claretianas (ECCLA), por encargo
del santuario, para conmemorar el centenario de la presencia de los claretianos en
Andacollo.

Entre los visitantes ilustres, el ex Presidente de la República Patricio Aylwin
rindió homenaje a la reina de Andacollo, en el hermoso camarín de la imagen.

18

En 1947 fallece en accidente carretero en
la cuesta de San Antonio el P. Blas Hernández, verdadero apóstol de la devoción a la
Virgen morenita.
En 1954 tras varias tentativas de establecer una comunidad de religiosas en Andacollo, abren su primera comunidad en Chile las
Misioneras Corazón de María, venidas desde
Cataluña, quienes asumen la dirección de la
escuela de niñas.
Entre los años 1970-1989, los párrocos
PP. Florencio Fernández, Alfonso Marcos, José
Manuel García, José Silva y David Gómez,
promueven diversas iniciativas y crean variadas respuestas a las necesidades del pueblo
andacollino y del santuario. Por ejemplo se
edita por unos años la publicación «Andacollo, la revista de la Virgen», se desarrolla el
taller artesanal Antacari, que buscaba crear
una alternativa de producción artesanal
identificadora, se logra la declaración de
«monumentos históricos» para los dos templos y que el papa Juan Pablo II proclame
a N. Sra. de Andacollo como patrona de la
arquidiócesis de La Serena, se construye el
notable gimnasio parroquial, etc.
En 1990 se crea el «parque del peregrino»
detrás de la basílica y dentro del parque de
la Virgen, dotándolo de sitios de descanso,
servicios higiénicos, luz y agua potable
En 1993, siendo párroco el andacollino
P. Haroldo Zepeda, se restaura la fachada y
todo el exterior del templo grande.
En 1994 se reparan las torres del templo
chico y se pinta su interior.

En 1997
se construyen los
nuevos pabellones de las dos escuelas parroquiales.
Ese mismo año se colocan adocretos en
toda la explanada y un costado del templo
grande.
En 1998 se restaura la llamada “Capilla del
Indio”, dañada por el fuerte temblor de 1997,
y se agrega una sala más en el segundo piso,
para museo de ofrendas. Se estuca el exterior
del camarín de la Virgen.
Ese mismo año, en las festividades de
diciembre, el templo grande es declarado
Basílica Menor por el papa Juan Pablo II,
y la proclamación de este título de honor
se celebra en Andacollo con una solemne y
espectacular liturgia multitudinaria.
En 1999 se colocan baldosas al pasillo que
va a la capilla de hombres.
El año 2000 se celebran los cien años del
servicio de los misioneros claretianos en Andacollo. Se desarrolla un programa especial
a lo largo del año.

luz
19

L

abor social de la iglesia
en Andacollo

La preocupación, de parte de la Iglesia,
por el bien del pueblo, ha estado presente
durante cientos de años en Andacollo. Ya
la construcción de capillas y templos para
los devotos de la Virgen fue signo de la
constante preocupación de los obispos por
dar cobijo y atenciones a los peregrinos. Así
se fueron levantando obras cada vez más
capaces y grandiosas para acogerlos y que
al mismo tiempo, quedan como signo de
agradecimiento y alabanza a Dios por haber
elegido a María como madre de Jesús y de
su pueblo.
Una realización social de suma importancia fue la escuela para niños, ya a mitad
del siglo XIX, lo que denota la preocupación
por las oportunidades culturales de la niñez y juventud. A cargo de dicha escuela y
de todo lo referente al santuario mariano
estuvo, hasta 1899, la Cofradía de Nuestra
Señora del Rosario de Andacollo, institución
organizada por los seglares o laicos. Cuando
en 1900 llegaron como capellanes estables
los misioneros del Corazón de María, todo lo
referente al santuario pasó a ser responsabilidad de ellos. Decía el documento firmado

por esos años:“la comunidad se encargará de
la parroquia, santuario, cofradía y colegio de
primera enseñanza establecidos en Andacollo” (Acuerdo Fontecilla-Genover, 1903). Con
el paso del tiempo y las nuevas necesidades
en un pueblo que crecía, no solamente se
mantuvo en buen pie la Escuela de Niños,
sino que se fundó en 1919 la Escuela de Niñas
e, incluso, se atrevieron los misioneros a abrir
una escuela nocturna para adultos, la que
no prosperó. Actualmente, los dos centros
educativos están en excelente nivel, con una
matrícula que sobrepasa los 900 alumnos, en
edificios pedagógicos nuevos y ostentando
el reconocimiento oficial como centros de
“excelencia académica”.
La situación obrera provocada por la
codicia del oro no podía estar ajena a la
preocupación de los capellanes y del obispado de La Serena. Un documento de 1900
afirmaba que “los pobres recogen las tierras y
en pequeñas máquinas lavadoras benefician
el rico metal....El pueblo tiene ahí una despensa inagotable. Han fracasado las grandes
empresas y parece que Dios ha determinado
sea sólo el oro en beneficio de los pobres de
20

e

Andacollo” (“El santuario y la fiesta de N. S. de
Andacollo”).
Pero si en realidad las grandes empresas
no han podido establecerse para arañarle las
entrañas a Andacollo, otros problemas de
abuso fueron surgiendo con rapidez. Particularmente en la crisis mundial de 1920-1930,
un desfile de agentes compradores de oro
empezó a instalar oficinas en el
pueblo para comprar a
precios ínfimos lo
que después comercializaba
en Santiago
con grandes
ganancias.
Entonces
la parroquia creó la
“Cooperativa
de Lavadores
de Oro”, para unir
a los pequeños y
medianos mineros, abrió
oficina de compra de oro para
nivelar los precios, pidió la mina Chepiquilla
para explotarla, y compró malacate, trapiche
y maquinaria. Los misioneros colocaron a un
laico comprometido con las labores de la
Iglesia para administrar todo eso: don Andrés
Tirado, quien empezó a preparar también una
“Cooperativa del Pan”, para defender a precios
bajos el alimento primario de las familias.Todo
terminó un día en que don Andrés Tirado

fue asesinado a balazos en el camino hacia
Coquimbo, adonde llevaba cargamento de
metal. Eran los tiempos en que los católicos
le echaban la culpa a los radicales y masones
de todas las desgracias, y éstos culpaban a
los católicos de lo mismo.
Fue importante para el desarrollo social
y cultural de Andacollo la presencia de los
misioneros. Muchos de ellos propusieron ideas creativas
e incluso audaces
para la época. Ya
vimos que en
1902 el P. Ramón Genover se preocupaba
de poner
alumbrado eléctrico
en el pueblo
( “c o n v e n d r í a
instalar luz eléctrica para la plaza, hay que
consultar precios de motores,
dinamos y cables... o se podría hacer un
contrato con los dueños de la Mina Hermosa
para traer la luz por cables hasta el pueblo”:
Archivo Claretiano 57-F) y, diez años después, el P. Julián Arrieta fundaba la banda
instrumental. El mejoramiento de caminos
públicos entre los poblados, la dotación y el
saneamiento de las aguas, la plantación de
arbolado para embellecer el pueblo y atraer

escuela
21

Puebl

las siempre escasas lluvias... y cien realizaciones más, han sido el aporte de los misioneros
convertidos en vecinos de un pueblo que debe luchar para sobrevivir.

En 1905 se empieza a editar la revista “La Estrella de Andacollo”, que tuvo períodos mensuales y hasta semanales con
diversos cambios de nombre en su larga vida, hasta que
fue suprimida por decreto militar el 11 de septiembre
de 1973. En 1928, habiéndose transformado la anterior revista en una publicación a nivel nacional, los
misioneros empiezan a editar otra, propia para
el pueblo y el santuario, con el título “Nuestra
Señora de Andacollo” (después «Andacollo:
la revista de la Virgen»), la que se mantuvo
también hasta 1973.

En 1916 los claretianos fundaron la
Caja de Ahorro Popular de Andacollo,
abrieron «biógrafo», instalaron gramófono público, biblioteca y botica o dispensario gratuito. Poco después creaban un
“club de pelota”.
Ultimamente, la preocupación por
las necesidades sociales ha llevado a
los misioneros a organizar respuestas
solidarias en tiempos de escasez, a ser
un centro de diálogo y proyección en
los momentos difíciles, y ha levantado
construcciones como el excelente gimnasio parroquial. Aún está en la memoria
del pueblo el intento de crear artesanía
propia mediante una fundación que se tituló “Antacari” y que sostuvo las esperanzas
de muchas familias pobres en tiempos de crisis
económica.

22

P

árrocos que han sido pastores
del pueblo de Andacollo

1668

01.- D. Bernardino Alvarez del Tovar : 38 años: 1668-1706
02.- Fray Pedro Morales: 3 años: 1706-1709
03.- D.Gregorio de Oliveira y Tovar: 7 años: 1709-1716
04.- D. Fernando Gallardo: 6 años: 1716-1722
05.- D. Miguel Pascual Pizarro del Pozo:1 año: 1722-1723
06.- D. Andrés Varas: 2 años: 1723-1725
07.- Fray Andrés Alzamora: 1 año: 1725-1726
08.- D. Julio Gregorio Iturrizagasti: 1 año: 1726-1727
09.- D. José Olivares: 1 año: 1727-1728
10.- D. Antonio José de los Reyes: 6 años: 1728-1734
11.- D. Marcelino Narváez: 1 año: 1734-1735
12.- D. Mauricio Coello: 31 años: 1735-1766
13.- D. Vicente Valdivia: 51 años: 1766-1817
14.- D. José A. Cabezas: 3 años: 1817-1820
15.- Fray Manuel Malebrán: unos meses: 1820.
16.- D. Bartolomé Darrigrande: 6 años: 1820-1826
17.- D. Félix Ulloa: 22 años: 1826-1848
18.- D. Buenaventura Casanova: 43 años: 1848-1891
19.- D. Daniel Cisternas: 5 años: 1891-1896
20.- D. Manuel Honores: 6 años: 1896-1902
21.- P. Lino Sarriugarte: 7 años: 1902-1909
22.- P. Teodoro Martín: 4 años: 1909-1913
23. P. José Estebanell: unos meses: 1913
24.- P. Blas Hernández: 6 años: 1913-1919
23

25.- P. Alejo Alvarez: 3 años: 1919-1922
26.- P. Lorenzo Sarrablo: 3 años: 1922-1925
27.- P. Paulino González: 3 años: 1925-1928
28.- P. Luis Ribas: 2 años: 1928-1930
29.- P. Blas Hernández: 4 años: 1930-1934
30.- P. Rogelio Lorenzo: 3 años: 1934-1937
31.- P. Julián Arrieta: 3 años: 1937-1940
32.- P. Blas Hernández: 5 años: 1940-1945
33.- P. José Silva: 7 años: 1945-1952
34.- P. Florencio Fernández: 9 años: 1952-1961
35.- P. Alfonso Marcos: 3 años: 1961-1964
36.- P. Manuel Escalona: 3 años: 1964-1967
37.- P. Florencio Fernández: unos meses: 1967
38.-P. Marino Abad: 3 años: 1967-1970
39.- P. Alfonso Marcos: 4 años: 1970-1974
40.- P. José Silva: 2 años: 1974-1976
41.- P. José Manuel García: 3 años: 1976-1979
42.- P. Alfonso Marcos: 3 años: 1979-1982
43.- P. David Gómez: 8 años: 1982-1990.
44. P. Gaspar Quintana: 1 año: 1990-1991.
45. P. Haroldo Zepeda: desde 1991.

1991

párrocos
24

L

os bailes religiosos
Nacieron en Andacollo. Y cuando los mineros tuvieron que salir del pueblo por la escasez de mineral,
llevaron con ellos su fe y sus tradiciones. Así
sucedió con el baile chino que por primera
vez le bailó a la Virgen de La Tirana allá en el interior de
la tierra ariqueña: fueron mineros andacollinos quienes
formaron el primer Baile Chino de La Tirana.

Podemos decir que los bailes religiosos nacieron
a los pies de la Virgen del Rosario de Andacollo allá por
los años 1585 a 1590. La fecha no es segura, pero muchos
escritos coinciden en que se remontan a los años mismos
del encuentro de la imagen de la Virgen.
El tipo de baile religioso proviene de las danzas cultuales
de los incas que se adueñaron del norte del actual Chile hacia
el siglo XV. La costumbre continuó con los cristianos y en Andacollo fue tomando su propia identidad. El baile chino más
antiguo, y por mucho tiempo el único que rendía honores a
la Virgen, fue el que por 1585 acudía a la primitiva capilla del
cura Gaytán. Con el paso del tiempo otros grupos de bailes
organizados sobre la base de familias se fueron creando entre
los devotos y peregrinos. Ya por 1752 aparece un nuevo tipo de
baile, con sus propios trajes, instrumentos y ritmos diversos al de los
Chinos: eran los bailes Turbantes, originarios de La Serena y, al decir
de muchos, alentados por el Obispado para salir al paso de ciertos excesos
en los bailes primitivos. Hacia 1798 aparece un tercer tipo de baile diferente a
los anteriores: los Danzantes, provenientes de la estancia de Cutún, propiedad
de la Marquesa de Piedra Blanca de Huana.
25

tradición
Así, son tres los tipos de ritmos que se han visto multiplicados por centenares de organizaciones con diversos nombres y números de acuerdo
al año de su nacimiento o lugar de procedencia.
Los integrantes del Baile Chino usaban antes una vestimenta que
comprendía un ancho calzoncillo corto, de bayeta, ojotas y faja, gorro y el
clásico “culero” de cuero de los mineros. No usaban chaqueta, sino una camisa blanca a la que le fueron agregando alamares, espejitos y lentejuelas.
Después se pusieron medias y calcetas de color y le añadieron al
gorro unos pompones de lana colgantes. Sus instrumentos
son toscos y simples: unas flautas de caña revestidas
de tablitas de madera que forran con tiras de
género para conseguir un sonido más ronco,
además de dar más consistencia a la flauta.
Se acompañan de pequeños tambores
que golpean al mismo compás que el
sonido tristón de las flautas. El ritmo
del baile es lento, acompasado,
con inclinaciones profundas que
se alternan con saltos y cabriolas
luciendo la resistencia del equilibrista. Es una música monótona,
melancólica y llena de sentimiento humano. El golpear de
los tamboriles a veces es por
encima de la cabeza, y otras
por debajo de las piernas y se
transforma en una ronca plegaria a la “Chinita”.
Los Turbantes, en cambio, tienen una vestimenta más lujosa:
26

generalmente usan los colores blancos y claros, y sobre la cabeza llevan un
gorro a modo de bonete punteagudo;
en la punta del cono el sombrero tiene
una rosa de la que cuelgan cintas y hebras anchas y de todos los colores, que
caen sobre las espaldas del danzante.
Para la música se acompañan de guitarras y acordeones, triángulos, tambores y pitos de sonido muy agudo.
El ritmo de su baile es ágil y rápido, y
sigue un esquema de movimientos
dirigidos por alféreces que llevan
una espada con la que indican
los diversos movimientos del
grupo.

Los Danzantes, que
aparecieron en Andacollo por
1798, no son tan lujosos en
su vestido como los Turbantes ni tan monótonos en su
música como los Chinos.
De todos modos llevan un
ropaje colorido, con una
banda terciada con lentejuelas brillantes, y se ponen
un sombrero a modo de
morrión forrado en esmalte
de color y adornado con
espejuelos y abalorios. Tienen un ritmo de baile vivo y
alegre, con zapateo y saltos
mas o menos pronunciados.

27

Desde 1958 se
ha ido añadiendo
en forma creciente
un sinnúmero de
bailes de instrumental grueso, con
vestimentas muy
variadas y lujosas:
marineros, mapuches, gitanos, apaches,
pieles rojas, etc.
Estos son nuestros
Bailes. Todos ellos demuestran su cariño a la
Chinita de Andacollo, a
la reina de la montaña.
Son una manifestación de fe y de cariño,
un rasgo cultural del
pueblo nortino que
no puede perderse,
porque es sig­no de
vitalidad: la cre­en­cia
religiosa que no se
queda escondida en el
fondo del corazón, sino
que se manifiesta en la
celebración comunitaria.
Porque “el que canta, ora
dos veces; y el que, además, baila motivado por
su fe, ora tres veces”(Arz.
Bernardino Piñera).

28

S

e cumplen cien años
de la coronación

La imagen de la reina de Andacollo fue coronada solemnemente el 26 de diciembre de 1901. El decreto estaba firmado por el
papa León XIII en el Vaticano. Ese día fue uno de los más gloriosos
en el pueblo: por primera vez se veía a cinco obispos, numeroso
clero y multitud de peregrinos.
El obispo don Florencio Fontecilla había iniciado las gestiones
un año antes, pensando en coronar la santa imagen justamente
al comenzar el nuevo siglo. Había encargado a la Casa Biais,
de París, una preciosa corona de oro puro, elegante y proporcionada, parecida a la famosa corona usada por la
emperatriz María Teresa de Austria. El trabajo de
joyería se atrasó y la solemne coronación recién
tuvo lugar en diciembre de 1901.
El pequeño pueblo de Andacollo, entonces con unos 1.500 habitantes, vio
llegar ese día unos cuarenta mil peregrinos, autoridades civiles y numeroso clero
encabezado por los obispos don Ramón
Angel Jara (de Ancud), don Plácido Labarca (de
Concepción), don Santiago Costamagna (obispo
salesiano), don Roberto del Pozo (de Guayaquil,
Ecuador) y el propio obispo de La Serena, don Florencio Fontecilla. La fiesta religiosa quedó grabada
también con oro en la memoria del pueblo.
29

L

os misioneros claretianos,
capellanes y pastores de Andacollo

Cuando el obispo de La Serena don Florencio Fontecilla participó
en Roma en el primer Concilio Plenario de Obispos latinoamericanos
(Roma1899), aprovechó el viaje para visitar en España la casa central
de los misioneros Hijos del Corazón de María. Llegó hasta Cervera y
se entrevistó un par de veces con el superior mayor de los misioneros
en el mundo: el P. José Xifré. El obispo ya conocía a los claretianos, que
le ayudaban en su labor pastoral desde su comunidad en La Serena,
y el P. Xifré conocía Chile por haber estado en el país visitando a sus
hermanos religiosos por lo menos en cinco oportunidades. Después de
acordar algunos puntos se llegó a un proyecto que contemplaba una
fundación misionera para hacerse cargo del santuario de Andacollo, y
un servicio como orientadores espirituales del seminario del Obispado
en La Serena.
Tras la muerte del P. Xifré pocos meses después, su
sucesor en el cargo hizo posible el compromiso
y envió una nueva expedición de misioneros
a Chile.
El 14 de marzo de 1900 llegaban a
Andacollo el P. Aniceto de la Torre, como
superior de la pequeña comunidad; el P.
Miguel Font, con el cargo de organista
del santuario; el P. Juan Martínez, a cargo
de la administración, y los hermanos religiosos Miguel Argerich, Pablo Trullols y Juan
Vela, este último como director de la Escuela
de Niños.
30

mision

Desde entonces, una legión de misioneros ha entregado su vida
al servicio del Evangelio en la santa montaña de Andacollo. En medio
de condiciones muy difíciles, por los malos caminos, la soledad del
monte, la pobreza generalizada, la extensión de la parroquia, las
dificultades provocadas por autoridades antirreligiosas, las tragedias
mineras, la falta de oportunidades de surgir para la juventud que se
queda a la deriva, los claretianos han mantenido la esperanza y han
servido con caridad. Entre los muchos misioneros que han dejado
su huella en el pueblo resaltan algunos que han ido quedando en
la memoria histórica como ejemplos de lo que vamos diciendo.
P. SILVERIO MEDINA ESPINO: Fue un misionero muy estimado
por sus cualidades y su capacidad organizativa. Estuvo en Andacollo en los primeros años de la fundación claretiana; después fue
fundador de la comunidad de Coquimbo y uno de los iniciadores
en el campo de la enseñanza, dando a los misioneros en Chile una
modalidad nueva: ser profesor en los liceos fiscales. Así lo hizo en
Temuco. Había nacido en España en 1853, y falleció en Temuco en
1914.
HNO. PABLO TRULLOLS FERRANT: Fue uno de los fundadores
de la comunidad claretiana en Andacollo. Hombre de gran espíritu
y devoción a la Eucaristía y a la Virgen, se desempeñó en los cargos
humildes y sacrificados de portero y otros servicios comunitarios,
debiendo vencer su carácter un poco arrebatado. No se puede olvidar que pidió ingresar como religioso claretiano después de una
reflexión profunda tras un frustrado “duelo”, de esos a la antigua,
con pistola y a diez pasos del adversario. Había nacido en Cataluña
(España) en 1867 y falleció en Santiago en 1928.
HNO. JUAN VELA GARCIA: Nació en España en 1865. Fue un
misionero de grandes cualidades: enfermero, constructor, profesor
en los colegios de Andacollo y después en Temuco, administrador
de la imprenta de los claretianos, asesor de los Círculos Obreros. Se
distinguió por tener un corazón bondadoso para con todos, especialmente, para con los pobres y marginados sociales. Falleció en
1932.
31

P. LINO SARRIUGARTE EGUIGUREN: Nació en España en
1868. En 1901 llegó a Chile, y al año siguiente ya era nombrado
primer párroco claretiano en Andacollo y en el mundo, pues en
esa época la congregación de misioneros no aceptaba anclarse en parroquias y prefería las campañas misioneras con más
agilidad de movimiento. Hombre emprendedor, bien ubicado,
servicial, estuvo por siete años como párroco en Andacollo y
después asumió responsabilidades como superior mayor de
los claretianos en Chile. Falleció en Valparaíso en 1945.
P. BLAS HERNANDEZ SANCHEZ: Quizá sea el misionero que
ha dejado más honda huella en Andacollo. Había nacido en España en 1867, y destinado a Chile en 1904 fue enviado a Andacollo,
de donde nunca más salió. Fueron 43 sus años de servicio y de
trabajo pastoral. Fue grande por la entrega a su ministerio, por
el amor que mostró a su pueblo, por sus iniciativas religiosas y
sociales a favor de la gente. En dos oportunidades fue párroco,
completando en total 9 años. Falleció trágicamente cerca de
la Cruz Verde, en accidente carretero, en 1947. Una población
lleva su nombre, que también quedó escrito en el corazón de
las familias andacollinas.
P. PRINCIPIO ALBAS MAZA: Nació en España en 1884. Hombre de cualidades artísticas supo también ser buen misionero.
Se distinguió como catequista. También fue escritor, y a él se
debe el buen trabajo de investigación que con el título «Historia
de la imagen y el santuario de Nuestra Señora del Rosario de
Andacollo» ha llegado a ser clásico sobre el tema. Falleció en
Antofagasta en 1951.
P. JULIAN ARRIETA OTAZUA: Fue un misionero humilde y de
grandes talentos artísticos.Trabajó en las duras condiciones de las
salitreras del Norte Grande, y en el magnífico templo claretiano de
Antofagasta dejó su huella como decorador. En Andacollo realizó
pinturas y esculturas: entre las primeras, el óleo de san Juan en el
río Jordán, y entre las últimas, el Cristo yacente que se venera en
el templo grande. Falleció en Santiago en 1953.

h
P. Lino Sarriugarte

p. blas
32

huellas
P. LORENZO SARRABLO SANTALIESTRA: Nació en España en 1881.
Llegó a Chile recién consagrado presbítero en 1911, y fue gran predicador en las salitreras del Norte Grande y en los poblados del Norte Chico,
hasta 1928, en que sufrió un fuerte ataque epiléptico que disminuyó
sus energías. Entre 1923 y 1925 fue párroco en Andacollo. Hombre
bondadoso de carácter, con gran capacidad de sacrificio y adornado
con el don de la paciencia. Fue muy devoto de la Virgen de Andacollo.
Falleció en Santiago en 1954.

P. Blas Hernández

P. Principio Albás

P. Julián Arrieta

P. LUIS RIBAS MORATO: Nació en España en 1880. Después de una
incipiente carrera militar ingresó a la congregación claretiana. Fue enviado a las misiones de Africa (actualmente Guinea Ecuatorial), donde
enfermó gravemente. Una vez sano en España, volvió al Africa y allí de
nuevo enfermó. En 1923 llegó a Chile. Fue párroco en Andacollo de 1928
a 1930. Fue buen misionero y se distinguió en el servicio a los enfermos.
Falleció en Santiago en 1956.
33

HNO. PEDRO BRESOLI BALSELLS: Nació en Cataluña en 1892. Misionero en México,
tuvo que salir de allí durante una de las persecuciones revolucionarias, y en 1916 llegó a
Chile. Estuvo 20 años en Andacollo, donde se le recuerda como excelente sacristán y especialmente haciendo las veces de médico antes que hubiera hospital en Andacollo, ya que
tenía estudios de homeopatía. Falleció en Santiago en 1957.
HNO. ANDRES ROMEU ABRIL: Estuvo 16 años de su vida en el santuario de Andacollo,
siendo gran devoto de la Chinita de la montaña. Había nacido en España en 1898 y llegó a
Chile en 1924. Fue hombre austero, sencillo y de gran espíritu de servicio. Falleció en Santiago en 1972.
P. FLORENCIO FERNANDEZ RODRIGUEZ: Es otro de los grandes misioneros. Nació en España en 1902 y recién en 1946 llegó a Chile. Falleció en
Andacollo en 1974, tras 25 años de permanencia en el pueblo, que lloró
su muerte como había llorado al P. Blas. Era hombre humilde, piadoso y
servicial. Se distinguió por su amor a los pobres y su preocupación por
todo lo relacionado con el santuario y la atención de los peregrinos.
Un hermoso testimonio fue el que dio de él el arzobispo emérito de La
Serena don Alfredo Cifuentes, al conocer la noticia de su muerte: “no sé
qué admirar más en él: si su profundo espíritu de piedad o su incansable
abnegación en el trabajo. Ambas virtudes eran hijas de su ejemplar vida claretiana. En mis 33 años de obispo no recuerdo haber visto a un sacerdote
de mayor constancia, abnegación y paciencia en el trabajo. Andacollo
pierde un apóstol incomparable, los claretianos un ejemplo vivo
y vivificador, la Iglesia un modelo de espíritu pastoral, y el
cielo recibe a un santo. Sobre su tumba habría que poner:
aquí descansa el que nunca descansó”.
P. MANUEL ESCALONA ESCALONA: Nació en
Vilches (Talca) en 1912. Después de estudios en los
seminarios claretianos de Chile, Argentina, España
e Italia, volvió al país y se dedicó a las misiones
populares con gran aceptación de todos. Fue un
hombre querido por sus cualidades humanas y sus
virtudes religiosas: un carácter abierto y entusiasta,
sencillo en su persona y gran predicador. El mismo
día de su muerte, en 1978, el superior mayor de
P. Florencio Fernández

34

s

servicio
los claretianos de Chile escribía comunicando la noticia: “El P. Manuel
murió ofreciendo su vida por las vocaciones claretianas. Cayó en pleno
trabajo apostólico, tal como había vivido. Se consumió trabajando,
predicando misiones sin descansar desde 1940 hasta la pasada novena
del Carmen, hace un mes, en Tocopilla. Una vida sencilla, abnegada y
alegre. Un ejemplo de vida comunitaria fraterna” (Archivo Claretiano,
caja 19-6).
P. JUAN PORTA OZCOIDI: El buen ”P. Juanito”. Hombre amable,
sencillo, alegre, apostólico. Estuvo ocho años en Andacollo y atendió
particularmente las escuelas. Fue muy querido en todas partes. Había
nacido en España en 1899 y falleció en Valparaíso en 1979.
P. OSCAR BENIGNO MESSINA GOMEZ: Fue un predicador incansable en toda la Cuarta Región. Había nacido en Valparaíso en 1913
y estudiado en seminarios claretianos de Chile, Argentina, España e
Italia. Fue hombre muy apreciado por sus cualidades de predicador y
de inventor de respuestas pastorales como el “auto-capilla”, con el que
recorrió gran parte del Norte Chico. Devoto de la Virgen de Andacollo,
organizó por 1963-64 una gran misión ambulante llevando una réplica
de la imagen de la Virgen hasta los poblados más apartados. Falleció
en Santiago en 1979.
P. SILVANO MARTIN DE PABLO: Nació en Segovia, España en 1911.
Ingresó a la congregación claretiana en 1939, y en 1946 fue enviado
a Chile. Fue un misionero sencillo y cordial en el trato, austero en su
persona y compasivo con los pobres. Muy devoto de la Eucaristía y
de la Sma. Virgen, estuvo en Andacollo algunos años dejando buenos
recuerdos de virtud. Falleció en Valparaíso en 1985.
P. JOSE IGNACIO SILVA CORNEJO: Nació el año 1914 en el centro
campesino de Chile: Marchigüe, en plena tierra huasa de la Sexta
Región. Destinado a Andacollo, fue el primer claretiano chileno que
asumió el cargo de superior de una comunidad local en el país, en 1945,
teniendo 31 años. Fue párroco y rector del santuario entre esa fecha y
1952. Hombre apostólico, combinó bien la predicación del Evangelio
con los esfuerzos por mejorar la situación social del pueblo. Falleció
en Santiago en 1987, a los 74 años de edad.
35

P. Manuel Escalona

P. Silvano Martín

P. José Silva

L

as misioneras
Corazón de María

Llegaron a Andacollo en 1954, iniciando así su
presencia benéfica al servicio del pueblo y de la
Iglesia chilena. Fundadas en España por el P. Joaquín
Masmitjá en 1848, tienen una espiritualidad fundada
en el Corazón de Cristo, predicador del mensaje de
salvación, y del Corazón de María como fuente de
gracia y de ternura para la comunidad de los discípulos. Trabajan por la conversión de la sociedad y
emplean la catequesis y la educación cristiana de la
juventud como elementos primordiales de su estilo
evangelizador y misionero.
Desde Andacollo han extendido su acción mediante otras comunidades establecidas en la zona
sur del arzobispado de Santiago.
En realidad era un antiguo sueño el establecimiento en Andacollo de una comunidad religiosa
femenina. En un pueblo minero hace mucho bien el
colorido de bondad y ternura que entrega el corazón
de la mujer cuando dedica sus energías a edificar
una sociedad más humana. Sin la presencia de la
mujer, la evangelización se puede convertir en una
predicación sin alma.

mujer
36

corazón
Ya el obispo Justo Donoso, a mitad del
siglo XIX, había logrado llevar hasta Andacollo a las religiosas de la Providencia, para
que atendieran las escuelas. Pero ellas no
pudieron permanecer en el pueblo: en la
breve revolución llamada «de los hermanos
Gallo» fueron llevadas como enfermeras al
hospital de sangre de La Serena, función
que no concordaba con su vocación de
educadoras, y, por otro lado, creyendo que
el obispo tenía demasiada ingerencia en su
vida comunitaria, fueron llamadas por su superiora de Santiago y dejaron el pueblo.
Pasaron los años. Por 1930 el obispo
de La Serena don José María Caro andaba también preocupado de llevar
hasta Andacollo una comunidad de
“señoritas catequistas” que él mismo
había fundado y que pretendía
convertirse en una congregación religiosa. El asunto
no prosperó.
Años después, el arzobispo don Alfredo Cifuentes retomó la idea de
establecer religiosas en
Andacollo, y con el P. Florencio Fernández, párroco
de Andacollo a partir de

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1953, empezó a interesar a algunas congregaciones femeninas. El P. Florencio habló con las religiosas de María Inmaculada
de la Enseñanza, quienes no accedieron al
pedido. Por su parte el arzobispo conversó
con las Hijas de San José Protectoras de la
Infancia, y después con una congregación
fundada por el obispo de Barcelona, con
iguales resultados. Ya se había intentado
con la Compañía del Salvador, de Lérida,
España, y con las Carmelitas Misioneras
fundadas en España por el P. Palau. Todo
resultó negativo. Hasta que se
golpeó a las puertas de las
Misioneras Corazón de María, quienes, siguiendo su
carisma evangelizador, fundaron, por fin, una primera
comunidad en Andacollo y
de inmediato asumieron la
dirección de la Escuela de Niñas,
colaborando además con gran
espíritu en los trabajos de pastoral directa. El recuerdo de la
madre María Teresa Gubern,
fallecida en 1994, ha quedado
como el mejor ejemplo de una
misionera entregada al servicio del
pueblo andacollino.

ndacoll

ndacollo hoy
Rodando, rodando, el tiempo va siguiendo su camino. Estamos en el comienzo de otro siglo. Los
abuelos se han muerto, muchos trapiches acallaron sus gemidos. Las plantas de cobre se han cerrado.
Sólo quedan relaves como testigos de los sudores de los pobres. Por los montes, cientos de pirquineros
arañan la tierra y la perforan buscando el oro siempre escurridizo. En el pueblo, la Virgen Chinita sigue
mirando con sus ojos llenos de ternura, los quehaceres de sus hijos. Ella alienta la esperanza de días
mejores para un pueblo sufrido. Ella, que vio a su propio Hijo clavado en el martirio, y por eso sabe de
los dolores y el desamparo, puede comprender mejor la historia de Andacollo.
Hoy día, el pueblo sigue buscando su lugar en la mesa de Chile. Los adelantos que ha traído el
tiempo están a la vista: un camino de primer orden para subir y bajar las cuestas que una vez fueron
endemoniadas; un hospital nuevo; el liceo y las escuelas que entregan formación y conocimientos; una
biblioteca municipal; la oficina de turismo; la red de alcantarillado y de agua potable que cubre todo
el pueblo; la organización social y otras realidades que hablan de un presente y un futuro mejores.
Pero también están las marcas de una política económica sin corazón. La cesantía es muy alta; la
juventud tiene pocas oportunidades de continuar su educación y la formación en valores; el alcoholismo es plaga generalizada como en todos los pueblos mineros de Chile; la maternidad adolescente
Agustín
Cabré social
Rufatt,
cmf.
es un problema
de alta
gravedad; la inseguridad física y económica de los pirquenes atenta
contra un trabajo en condiciones dignas, etc.
Pero por la alargada calle Urmeneta también va entrando a Andacollo la esperanza de días mejores.
Camina a veces apegadita a las paredes de adobe, sortea algunas cantinas, descansa a la sombra parda
de unos pimientos, y al llegar a la plaza se detiene para asegurar el paso. Entra
al templo chico, y allí alza de nuevo el rostro hacia la imagen bendita de
María, y se robustece como en los mejores tiempos. La Chinita se deja
saludar y devuelve en gracias, bendiciones y nuevos ánimos para la
de cada día, todo
lo que
ella sabe dar; lo que sigue dando
Con ocasión de los cien añoslucha
de presencia
de los
Misioneros
a lo largo de la historia; lo que dio una vez al mundo y lo dejó
Hijos del Corazón de María (Claretianos)
transformado en algo bueno: su propio Hijo, que es el único
en Andacollo (1900-2000).
camino que conduce al Padre Dios.

El

S

antuario
de

ndacollo

Recuerdo de los 100 años de la coronación de
la imagen de N. Sra. del Rosario de Andacollo (1901-2001).

Visita reciente del Nuncio Apostólico D. Luigi Ventura, al Santua­
rio Nuestra Señora del Rosario de Andacollo. Aparece acompañado
del rector del Santuario, P. Haroldo Zepeda.

38

S

S

ndacollo

A
AS

S

A

S

S

Santuario

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