Está en la página 1de 5

MENSAJE DEL LIC.

ALEJANDRO STRAFFON ORTIZ EN LA TOMA DE


POSESIÓN DEL LICENCIADO RAÚL ARROYO, COMO PRESIDENTE DE LA
COMISIÓN DE DERECHOS HUMANOS DEL ESTADO DE HIDALGO

Distinguidas señoras y señores:

Agradezco a los ombudsman del país el inmerecido reconocimiento que hoy me entregan,
lo acepto como lo que es: un reconocimiento al estado de hidalgo y a su comisión de
derechos humanos

Hace 8 años recibí el excepcional y honroso encargo de preservar y hacer respetar el


goce y ejercicio pleno de los derechos humanos en el estado de hidalgo.

Desde el inicio de mi función y hasta el último día, mi misión fue velar por su defensa,
para avanzar en su vigencia.

Por ninguna causa y por ningún motivo podía fallarle a las personas, fundamentalmente a
las que menos tienen y más necesitan.

Al final de este periodo, llega la inevitable recapitulación de lo que se hizo y lo que por
determinado motivo no se pudo realizar.

Se forman análisis para determinar si el camino recorrido fue el correcto y que se


aprendió de él.

Este conjunto de reflexiones inevitables, siempre ligadas a quien tiene la gran


preocupación de servir a los integrantes de la sociedad, se hacen presente de manera
relevante en estos momentos.

Esa elevada encomienda de defender, vigilar y promover, los derechos humanos,


siempre se fundamentó en el amplio impulso de su difusión para lograr la enseñanza y la
educación, los que paulatinamente habrán de llevarnos a una cultura por los derechos
humanos.

El resultado queda plasmado en informes y estadísticas, que tan solo ilustran y permiten
realizar cualquier tipo de análisis y evaluación, hoy concluyo la labor más honrosa y
gratificante de mí vida profesional.

El juicio de la sociedad a la labor desempeñada será el mejor calificativo, el más sabio,


porque emana de quienes fueron receptores y visores del quehacer de la institución, a su
juicio me someto.

En todo momento, la comisión se ha valido de su autonomía para desarrollar sus


funciones y obligaciones, haciendo frente a toda denuncia ciudadana que se sienta
afectada por la actuación de algún servidor público.
Se procuró en todo momento detectar desviaciones y reportarlas para lograr que la
actuación de los servidores públicos se brinde en un marco de legalidad y eficiencia.

Los criterios vertidos en nuestras orientaciones, observaciones, sugerencias,


conciliaciones y recomendaciones; así como en la impartición de cursos de capacitación
y talleres, buscaron siempre que la gente fuera la beneficiaria de ello, que la sociedad,
inmersa siempre en su dinamismo social, cambiante, exigente y demandante, contara
con instituciones que operaran programas, mecanismos e instrumentos jurídicos,
administrativos, sociales, educativos y culturales con los cuales se pudieran atender sus
necesidades y aspiraciones.

Nuestra sociedad reclama a todas las instituciones oficiales resultados concretos con un
irrestricto apego a la ley y rechaza tajantemente cualquier forma de arbitrariedad.

Ahora la comisión comienza un nuevo ciclo, el cual se suma a los anteriores, que desde
mi punto de vista considero deben ser los que toda institución requiere para cimentarse
debidamente.

El primero, surgió al inicio de sus funciones y en él se buscó adentrarla en el ánimo de la


sociedad y las autoridades, como una nueva estructura del estado puesta al servicio de la
comunidad para velar por los derechos humanos.

En el segundo, al que llamo de la consolidación; su actuación se convirtió en una


actividad permanente en busca de lograr credibilidad y el tercero, de la expansión, se
pretendió que con su crecimiento pudiera llegar a más lugares y lo más cercano posible al
mayor número de personas con la misma prontitud, eficiencia y calidad posible en el
servicio, además de posicionar a la comisión de derechos humanos del estado de hidalgo
a nivel nacional e internacional, ya que correspondió a esta comisión presidir la federación
mexicana de organismos públicos de derechos humanos; tener la representación de los
ombudsman de México ante el organismo internacional fondo especial para ombudsman
de América latina y el Caribe; presidir el consejo de premiación del “premio nacional de
derechos humanos 2005” y hoy concluyo como presidente de la comisión de honor u
justicia de los ombudsman mexicanos.

Por lo anterior, es muy importante resaltar y distinguir las acciones que en su momento
realizaron mis antecesores presidentes de la comisión, su ardua labor y entrega ha
permitido tener bases firmes para llegar a este presente.

Ahora, la comisión ya piensa en el mañana al entrar en un cuarto ciclo, en manos del


reconocido jurista Raúl arroyo González.

Con él, esta institución seguirá firme, apegada a sus funciones, cumpliendo sus ideales
en beneficio de las personas.
Hombre con experiencia probada, abogado de ideas claras y de visión amplia, el
licenciado arroyo González sabrá darle a esta querida institución una nueva dinámica

Todo el trabajo realizado hasta ahora, tiene una fuente de impulso, esta es la que emana
del trabajo perseverante y cotidiano del personal que labora en la institución. Los logros
institucionales pertenecen a las instituciones, nadie se puede vanagloriar con ellos y
mucho menos usarlos en su beneficio.

A mis compañeros de la comisión, les quiero agradecer y reconocer muy cumplidamente


el apoyo, esmero y dedicación que siempre han brindado, y su amplio respaldo a todas
las actividades realizadas. Solo con ellos fue posible conseguir lo alcanzado, a todos ellos
mi agradecimiento infinito y mi admiración por su compromiso por la causa de los
derechos humanos.

Así mismo, a las señoras y señores consejeros y ex consejeros de la comisión, les


agradezco sus acertados puntos de vista, sus importantes aportaciones, que
enriquecieron los razonamientos institucionales, siempre pensando en beneficiar a
nuestra sociedad, a ustedes, respetables consejeros, mi agradecimiento; mi
reconocimiento personal a la sociedad civil organizada del estado de hidalgo quienes de
manera permanente y activa apoyaron e impulsaron las labores de la comisión.

Una institución caracterizada por su nobleza y por su apego a la defensa de los derechos
humanos lo es el sistema para el desarrollo integral de la familia, a su presidenta, la
licenciada Laura Vargas de Osorio queremos reconocerle su infatigable entrega por la
causa; ese trabajo generoso nos estimula para compartir anhelos y renovar esfuerzos
por el bien de toda la sociedad, en especial por los grupos vulnerables.

También es digno de todo nuestro agradecimiento el gran e invaluable apoyo que en todo
momento ha brindado la comisión nacional de los derechos humanos, quien a través de
sus presidentes ha fortalecido nuestras actividades; caso ejemplar lo es, el doctor José
Luis Soberánes Fernández, intachable servidor público, infatigable estudioso del derecho
y honorable defensor de los derechos humanos; a usted doctor Soberánes toda nuestra
gratitud y reconocimiento.

La federación de organismos públicos de derechos humanos, siempre ha sido un sólido


soporte de las comisiones locales, la unidad en torno a ella, les permite fortalecer su
autonomía e intercambiar experiencias para mejorar criterios de actuación, por ello,
nuestro agradecimiento a esta gran institución.

Al congreso local, a las legisladoras y legisladores quienes en su función de elaborar


nuestras leyes tienen en mente que estas se enmarquen en un respeto absoluto de los
derechos fundamentales.

En la comisión siempre apreciamos la colaboración de los servidores públicos de los tres


niveles de gobierno en la entidad, en especial del licenciado miguel Ángel Osorio Chong,
gobernador constitucional del estado, quien siempre respetuoso de la autonomía de la
comisión ha demostrado en cada una de sus actividades un claro y ejemplar compromiso
por la vigencia de los derechos humanos; reciba usted, señor gobernador, mi
reconocimiento personal porque usted ha sido un gobernante que nunca ha violentado el
estado de derecho ni los derechos humanos en hidalgo, porque nunca recibí, ni de
manera directa ni indirecta, insinuación alguna de usted ni de sus colaboradores para
orientar la labor de esta institución.

Porque usted y su gobierno han sido siempre no sólo respetuosos de los derechos
humanos sino defensores y garantes de los mismos; los hidalguenses nos sentimos
orgullosos de que usted nos gobierne y, hoy que concluyo mi función, es mi obligación
ética y moral decirlo: mi reconocimiento, señor gobernador.

Señoras y señores:

El acontecer nacional nos obliga a mantener una posición vanguardista en torno a los
diferentes problemas que nos aquejan, todos los cuales repercuten de manera directa en
los derechos humanos

En este entorno, nuestro país necesita un estado fuerte y eficiente para poder lograr un
desarrollo social aceptable, un estado eficaz que permita contar con los bienes, servicios,
normas e instituciones que hagan posible que los grupos sociales y las personas
prosperen y cuenten con mejores condiciones de vida.

Los derechos humanos son tarea inacabada, debemos trabajar el presente y mirar al
futuro con el ideal y la firme convicción de que los derechos humanos cumplan con el
principio de universalidad que los caracteriza para que sus beneficios lleguen a todos.

Esto, sin lugar a dudas representa una tarea de impresionantes dimensiones, pero con
decisión y acciones permanentes, paulatinamente esa enorme brecha entre los ideales y
la realidad tendrá que acortarse.

Se está en espera de dar ese ansiado paso que nos permita transitar de las buenas
intenciones a los buenos resultados, esa es una tarea de todos y desde nuestros
respectivos espacios cada uno debemos emplearnos para realizarlo.

Es tiempo oportuno para inscribirnos en el futuro, concretando un presente de realidades,


cimentando un mañana seguro, con oportunidades y verdaderas esperanzas para todos;
es nuestra responsabilidad histórica, por ello no debemos desperdiciarla, México lo
reclama y lo merece.

Esos grandes ideales no deben desaparecer por muy difícil que parezca concretarlos.
Los derechos humanos sin lugar a dudas son el presente y el futuro.

Este futuro debe tener su respaldo más grande en la cultura, la cultura de los derechos
humanos, trabajar en ella es dar los pasos más seguros y duraderos.
Los derechos humanos son herencia generacional. No podemos permitir que las
generaciones futuras nos reclamen omisiones y retardos por no desarrollar acciones en
pro de ellos. Los derechos humanos son su esperanza y cimiento, construyamos un mejor
México para ellos.

Quedan muchos años por vivir y muchas metas por cumplir; llevemos siempre por
delante, con orgullo y convicción esta bandera, la bandera de los derechos humanos.

Entendamos que en ellos todos, absolutamente todos, tenemos cabida.

Muchas gracias