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Pena de Muerte, solicitud efectiva contra la violencia

KairosACN/ Rigoberto Castro Miranda


El sólo mencionarla a muchos les eriza la piel, los detractores buscan a toda costa
impedirla, los partidarios levantan estandarte en favor de su ella, y una gran mayoría…
simplemente evita hablar del tema.
Lo cierto es que hablar de la pena de muerte en México hoy se ha convertido en
un tema que divide opiniones en casi todos los sectores de la sociedad, incluyendo a la
iglesia evangélica.
A raíz del secuestro y muerte del joven Fernando Martí, el pasado mes de junio,
en la capital de la república, y de la ola de violencia que vive la nación en los últimos
meses, la posibilidad de aplicar la pena de muerte en nuestro país ha tomado tal fuerza,
que el tema ha llegado a las tribunas del Poder Legislativo de la nación para volver a
considerarla como una pena aplicable en delitos extremos.
Ante un tema de tanta controversia surgen las interrogantes: ¿es bíblica la pena de
muerte? ¿Está Dios de acuerdo con que el Estado disponga de la vida de una persona, por
más mal que haya hecho en la sociedad? ¿Cuál es la postura que la iglesia cristiana debe
de tomar al respecto?
Antecedentes
De acuerdo a la Enciclopedia Wikipedia, se define pena de muerte a la ejecución
de un condenado por parte del Estado, como castigo por un delito establecido en la
legislación; los delitos a los cuales se aplica esta sanción penal suelen denominarse
crímenes o delitos capitales.
La misma fuente señala, que el uso de este castigo ha sido abolido en casi todos
los países europeos (excepto Bielorrusia) y la mayoría de los correspondientes a Oceanía
(Australia, Nueva Zelanda, etc.). En América, Canadá y la mayoría de los países
Latinoamericanos (entre ellos México) han abolido la pena de muerte, mientras que en
los Estados Unidos de América, Guatemala y el Caribe, la mantienen en vigor; solamente
Brasil la contempla como castigo en situaciones excepcionales, como por ejemplo, la
traición cometida en tiempo de guerra. En Asía y África, está permitida en democracias
como Japón, India, Botswana y Zambia.
Y en México
En México, la pena de muerte existió desde antes de la llegada de los Españoles a
nuestro país.
Según estudios de derecho, en el México prehispánico los pueblos como el Maya,
el Tarasco y el Azteca, aplicaban la pena de muerte con bastante severidad. En la Época
Colonial seguía siendo contemplada aunque con menor frecuencia y así se conservó hasta
el México Independiente.

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En 1961, la pena capital en México cobraría su última victima al ejecutar a un
soldado que asesinó a un comandante del ejército. Desde entonces la pena de muerte
dejaría de aplicarse a pesar de seguir vigente en la Constitución, y podía usarse solamente
en violaciones al código de justicia militar.
Sin embargo, en noviembre del 2003, el entonces Presidente de México, Vicente
Fox Quezada, perdonó la muerte de un sargento convicto desde 1997 por matar a un
oficial de mayor jerarquía. La sentencia fue cambiada por 20 años de prisión.
En el Año 2005, la Cámara de Diputados aprobó por unanimidad la reforma a los
artículos 14 y 22 de la Constitución Mexicana para prohibir la pena de muerte en el país,
siendo derogados estos artículos por el Senado de la República. Dicho acto, fue aplaudido
por diversas organizaciones extranjeras que luchan a favor del derecho a la vida.
Opiniones Encontradas
James Eckman, en su libro Ética Cristiana, comenta que si los seres humanos
llevan la imagen de Dios, entonces tomar la vida de alguien que lleva su imagen en un
acto premeditado de asesinato, exige éticamente un castigo justo. Matar un ser humano
significa atacar al Dios Creador, un rechazo de su soberanía sobre la vida.
Pero ¿es justo que el castigo sea la pena de muerte? Hay varios pasajes bíblicos
claves que presentan el caso por la pena de muerte como una obligación justa del estado:
1.- Génesis 9:6. Cuando Noe salió del arca, Dios estableció una nueva relación
con la raza humana y un nuevo código para las relaciones entre los humanos. Ya que el
diluvio destruyó toda vida, las generaciones futuras podrían concluir que la vida no tiene
mucho valor para Dios, y suponer que los humanos pueden hacer lo mismo.
Sin embargo, el pacto afirma lo sagrado de la vida humana y que el asesinato será
castigado por la perdida de la vida. El texto entonces, instituye el principio de la justicia
del Talión, o la justicia del castigo parejo. No es un principio severo porque establece que
el castigo debe ser apropiado de acuerdo con el crimen.
Se resume en otro pasaje de la Palabra: ojo por ojo diente por diente, el punto de
este pacto con Noe es que Dios removió la justicia de las manos de la familia del muerto
y la puso en las manos del gobierno humano eliminando el factor de la venganza personal
y del enojo emocional.
2.- La Ley de Moisés. Cuando Dios reveló la ley moral a Moisés no fue la primera
vez que había autorizado el uso de la pena capital. Es central en Génesis 9:6 y está
claramente implicado en Génesis 4 en su diálogo con Caín, lo que hizo Dios en la ley
Mosaica fue ampliar la responsabilidad para incluir el castigar por muchas otras ofensas
como el asesinato, el trabajo en el día de reposo, maldecir a los padres, el adulterio, el
incesto, la sodomía, la profecía falsa , la idolatría, la violación, mantener un buey que ha
matado un ser humano, el secuestro, la instrucción de un extranjero en un lugar sagrado.
La forma de ejecución era normalmente apedrear o quemar.

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3,- Romanos 13:1-7. El versículo 4 es la clave sobre la autoridad del Estado en
nuestras vidas, pues le da a este la autoridad para llevar la espada en su rol punitivo de la
maldad, “porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios vengador para
castigar al que hace lo malo”. La palabra usada para espada aquí es machaira que se
refiere no solamente a una espada usada en batalla, sino también en la ejecuciones, como
cuando Herodes mató a Jacobo hermano de Juan en hechos 14.1-2.
El uso de esta palabra de parte de Pablo da bastante apoyo al hecho de que Dios
ha dado la autoridad al Estado para ejecutar a malhechores.
En resumen, el principio de la justicia del Talión implicado en Génesis 4:10-14,
fue claramente instituido en Génesis 9:6 y reafirmado ampliamente en la ley de Moisés.
También es un poder delegado al Estado según Romanos 13:4, el Nuevo
Testamento no negó el principio de la pena de muerte del Antiguo Testamento, sino que
afirma la continuidad de los dos testamentos.
Por otro lado en su libro La Ética del Reino, Glen Stassen, profesor de ética
cristiana, dedica un extenso capítulo donde se pronuncia en contra de la pena de muerte.
El visitar a la familia de una víctima de homicidio, comenta, convence a
cualquiera, rápidamente, de que el homicidio deja más de una víctima. Es una experiencia
devastadora, y sus efectos son duraderos. Pensemos en una familia que desesperadamente
quería la pena capital para el asesino de su hijo, esperando que eso rectificara todo. Ellos
iban al juicio, esperando que esto les proveyera alguna catarsis o salida de sus
sentimientos de incredulidad, conmoción, luto, incapacitación, peligro, enojo y
resentimiento.
Al homicida se le dio la pena de muerte tal como ellos habían esperado, pero esto
no disminuyó en nada su conmoción interior. Hasta fueron a la ejecución, pero tampoco
les ayudó. El resentimiento y la sensación de incapacidad y trato injusto están acabando
con ellos. Su resentimiento está matando su espíritu, convirtiéndoles también en víctimas.
En contraste, mi pastor anterior, Jim Cook, cuenta cómo asesinatos trágicos ocurrieron a
dos personas distintas en nuestra iglesia, pero los miembros de la iglesia rodearon de
amor a las familias de las víctimas. Ellos les ayudaron para que pudieran salir del
sufrimiento y la angustia, sustituyéndolos por un extraordinario sentido de perdón y
sanidad mediante la solidaridad de los demás miembros de la iglesia. Fue un testimonio
dramático del poder del Evangelio para sanar ante la comunidad donde estaba la iglesia.
De forma semejante, Mary Sue Penn cuenta cómo al principio Bill Pelke estaba
de acuerdo con la sentencia de muerte dada a Paula Cooper por haber matado
insensatamente a su abuela durante un robo.
Pero, cuatro meses después. Bill estaba turbado por el fracaso de su matrimonio y
su propia inminente bancarrota. Al estar orando con lágrimas, Dios le dio a Bill un
discernimiento respecto a las necesidades de otros:

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“…y fue en ese momento cuando empecé a contemplar a otra persona con
muchos más problemas que yo. Podía ver a Paula Cooper desplomada y llorosa en el
rincón de su celda diciendo, “¿Qué he hecho? ¿Qué he hecho?””.
Luego de repente veía a su abuela… Pero esta vez corrían lágrimas por sus
mejillas. “Para mí, no había duda de que eran lágrimas de amor y compasión para Paula y
su familia. Yo estaba convencido de que ella quería que alguien de nuestra familia
tuviese ese mismo amor y compasión. En ese momento yo me puse a pensar acerca del
perdón, recordando cómo se me había enseñado lo que la Biblia decía. Recordaba cómo
Cristo fue crucificado con clavos en las manos y los pies, con una corona de espinas en su
cabeza, y cómo él miró hacia el cielo diciendo, ‘Padre, perdónales, porque no saben lo
que hacen’. Básicamente yo pensaba que así era Paula. Quiero decir que ella no sabía lo
que hacía, que ese fue un acto de locura que tuvo lugar en la casa de mi abuela”.
De modo que Pelke empezó a orar a Dios, pidiéndole que le diera amor y
compasión para con Paula y su familia. En ese momento, él tomó la decisión de escribir a
Paula para compartir con ella la fe de su abuela. “De inmediato, yo sabía que ya no quería
que ella muriera, y que ya no tenía que esforzarme por perdonada, a estas alturas el
perdón era automático”.
Desde entonces, ha intercambiado más de 200 cartas con ella. Él se ha enterado de
que Paula, una víctima de abuso como niña que asistió a diez escuelas diferentes para
cuando la arrestaron, ha recibido el equivalente de su diploma de preparatoria estando en
la prisión; además ha estado recibiendo materias universitarias por correspondencia. Le
ha dicho a Pelke que siente remordimiento por el sufrimiento que le ha causado a él y su
familia. Se da cuenta de que tendrá que vivir con sus acciones pasadas. Quiere ayudar a
los jóvenes para que eviten los tropiezos que ella ha experimentado.
El perdón cambió todo. Para Pelke, ya no tenía sentido guardar rencores. El
participar en grupos dedicados a la prevención de homicidios es un modo mucho más
eficaz para restaurarse que la aceptación del papel de víctima impotente. De manera que
Pelke se hizo miembro de Murder Victims’ Families for Reconciliation [Las familias de
víctimas del homicidio por la reconciliación]. Juntos buscan sobreponerse a su enojo y
ayudar la prevención del homicidio.
Esta manera de ver las cosas cuadra con la enseñanza de Jesús en las Bien-
aventuranzas respecto a la virtud de la misericordia.
Recuerde que la misericordia en la enseñanza de Jesús tiene dos dimensiones de
significado. La misericordia significa el perdón que lo libera a uno de la esclavitud de la
culpa, tal como lo vemos en el compromiso experimentado por Bill Pelke.
La misericordia significa también una acción que libera de la necesidad, aflicción
y esclavitud, tal como vemos en su participación en el grupo de ayuda para liberarse de
los ciclos viciosos que causa el homicidio. Los discípulos que siguen a Jesús practican el
perdón, y también practican las acciones de liberación.
Ellos practican el perdón aun en el caso de homicidio y practican las acciones que
evitan los asesinatos. Esto es lo que Jesús enseña en Mateo 5:21-24,38-42 y 43-48.

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El camino de la liberación involucra el convertir las preocupaciones por el
homicidio y la venganza en iniciativas transformadoras que sanen desde sus raíces las
causas del homicidio, evitando así que tengan lugar más asesinatos. El camino de Jesús
no es el del enojo y el resentimiento, sino un camino de liberación de los ciclos viciosos y
la provisión de iniciativas transformadoras que edifiquen la comunidad.
Por otro lado, parece clara la evidencia de que la pena de muerte tiene un efecto
imitativo paradójico en otros asesinos potenciales.
La pena de muerte presenta un ejemplo gubernamental oficial de que el matar a
alguien es una forma apropiada de resolver los sentimientos de resentimiento y de
satisfacer el deseo de vengarse. Esto termina reduciendo el valor de la vida humana,
causando, en realidad, un efecto de bumerán que aumenta la tasa de homicidios. El efecto
imitativo puede verse de cuatro maneras.
1. Después de llevar a cabo una ejecución el gobierno, la tasa de homicidios
tiende a incrementarse en el área donde tiene lugar la ejecución.
2. La tasa de homicidios es más elevada en los estados que tienen la pena de
muerte.
3. Al ir a la guerra una nación, el gobierno inevitablemente, aunque tal vez sin
querer, pone el ejemplo de que el matar al enemigo es correcto. La tasa de homicidios
aumenta en esa nación durante tiempo de guerra.
4. Los veteranos que vuelven, que han participado en la guerra, desdichadamente
presentan un cuadro mayor de homicidios.
Todos estos datos apuntan a un efecto imitativo. El efecto directo de tener la pena
de muerte es un aumento de la tasa de homicidios. Un estudio extenso realizado por el
The New York Times muestra que los estados (que forma la Unión Americana) sin la
pena de muerte tienen una tasa menor de homicidios que los estados que sí la tienen. Diez
de los doce estados sin la pena de muerte tienen una tasa de homicidio menor que el
promedio nacional, mientras la mitad de los estados con la pena de muerte tienen una tasa
por encima del promedio. Durante los últimos veinte años, los estados con la pena de
muerte han tenido entre 48 a 101 % mayor tasa de homicidios que los estados sin la pena
de muerte. Comparando estados que sí tienen la pena de muerte, con estados similares
que no la tienen, como Dakota del Sur con Dakota del Norte, Virginia con Virginia
Occidental, Connecticut y Rhode lsland con Massachussets, se nota que la tasa de
homicidios es mayor en los estados que ejecutan a sus homicidas.
En 1972 la Corte Suprema de los Estados Unidos prohibió provisionalmente la
pena de muerte por existir prejuicio racial y económico, y por ser demasiado arbitraria en
su aplicación, pero la mayoría de los estados cambió sus leyes, reanudando la pena de
muerte después de permitirla de nuevo la Corte Suprema en 1976. En los 21 estados que
realizaron sus primeras ejecuciones para 1993, la tasa de homicidios decreció en un 5%
después de los primeros cuatro años posteriores a la ejecución. Pero la tasa decreció en
12% en los estados que no habían tenido ejecuciones en los mismos años.

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La política cristiana mexicana y la pena de muerte
Entrevista a la Senadora Judith Díaz
¿Existen posibilidades reales de que en México se aplique la pena de muerte?
No, tenemos que partir desde algo, en México nuestro sistema de justicia es un
sistema restaurativo, nosotros creemos que las personas se pueden readaptar, por eso a
donde van a dar los criminales y los que infringen la ley se llaman centros de
readaptación penal. Porque confiamos en que la gente se va a restaurar, se va a readaptar
y volverán a ser inmersos en la sociedad.
Para las personas que no quieren hacerlo y que delinquen constantemente y que
reiteradamente lo hacen, entonces existen las penas de largo alcance como las que hacen
que permanezcan por mucho tiempo en los centros de readaptación, pero yo considero
que no, esos son temas recurrentes que surgen cuando tenemos situaciones violentas y
eso, lo que pasó con el caso de este niño, (Fernando) Martí y otros más.
Pero además tendría que dar mi punto de vista como cristiana, yo no votaría una
pena de muerte, aunque cuando Dios habla en el Antiguo Testamento, decía “ve y
mátalo”, acuérdate de la situación con Saúl, que fue Samuel y lo tuvo que hacer
pedacitos, pero cuando Cristo viene se acaba el ojo por ojo y diente por diente, porque
confiamos en que la gente se tenga que restaurar, pero así es el sistema de justicia penal
mexicana. Nosotros no aplicamos pena de muerte.
Cuando yo fui diputada federal la legislatura pasada, votamos porque
desapareciera la pena de muerte en la Constitución, entonces hoy me parece que sí es un
retroceso. Yo no creo que pase, me parece que es un tema muy controvertido, primero
tendríamos que decir eso, pero lo que yo creo es que México ha firmado tantos y tantos
tratados que yo no veo por ningún lado que esto pudiera proceder.
Ahora bien, qué busca la gente que está a favor de la pena de muerte: venganza de su
propia mano, porque a veces dicen: hay que castigar a la gente que realmente hizo
algo muy malo.
Buscan castigos ejemplares, no es tanto como hacer justicia por su propia mano
porque se lo encargarían a la justicia que lo haga, al sistema de justicia penal mexicano.
El asunto es que tenemos problemas en el sistema de justicia, tenemos corrupción
en el sistema de justicia, no tenemos los órganos de investigación que nos permitan tener
la certeza si quiera a veces de que en los penales estén quienes deban estar. A veces está
la gente que no tiene que estar ahí, y la gente que tendría que estar anda afuera, está libre.
Mientras no tengamos un sistema de certeza jurídica, no podemos actuar de esa manera.
Y yo insisto, me parece que no solamente la presión internacional va a impedir
que estas cosas procedan, pero sí creo que se va a imponer el fondo, lo que es nuestro
sistema de justicia penal.
Si tenemos un sistema de justicia penal que no es vengativo, sino restaurativo,
pues no podemos imponer eso. Pero cuando surgen este tipo de cosas como las que

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estamos viviendo ahorita, que por cierto, sí son muy lamentables, surgen este tipo de
voces que dicen: aumenta la pena.
A mí me parece que se han dejado de lado algunas otras cosas, hemos dejado de
trabajar en el tema de la prevención, hemos dejado de llevarle valores a la gente que está
en los órganos de investigación y que imparten justicia y eso es lo que nos ha llevado a
esto; dejamos de hacer algunas cosas importantes, y son cosas a las que muchos políticos
no le están apostando porque no redundan en votos. Si tú ves un puente, se lo vendes a la
gente: “hizo el puente”. Le estamos apostando a las piedras muertas y no a las piedras
vivas, si nosotros como Estado dedicáramos recursos para la prevención del delito, de las
adicciones, pues quién compraría los estupefacientes, habría menos mercado y eso te
daría la posibilidad de tener una sociedad más sólida.
Son todo ese tipo de cosas a las que dejamos de apostarles, dejamos de trabajar
por ellas y a mí me parece que en ese contexto se perdieron un montón de cosas. Ahora,
déjame contarte esto, es el Partido Verde Ecologista (PVEM) el que lo está promoviendo.
¿Qué le corresponde hacer a la sociedad, más específico a la iglesia evangélica como
conocedores de la verdad, qué nos corresponde hacer, cuál es nuestra parte?, porque a
veces le queremos dejar todo a los políticos.
Me parece que la Iglesia como institución que forma piedras vivas y que proclama
la verdad, porque la verdad nos hace libres; me parece que tiene que seguir como lo ha
estado haciendo, seguir construyendo el interior de la familia.
La iglesia trabaja y apuesta al “face to face”, al cara a cara, uno por uno. Si uno es
rescatado, hay la posibilidad de que otro más se rescate por el testimonio del otro. Me
parece que a la iglesia lo que le corresponde es seguir, uno: predicando y fomentando la
paz; dos: seguir trabajando en la formación de nuevos y buenos ciudadanos que no
solamente oren, es importantísimo que oren, pero que sean ciudadanos responsables.
Creo que en este momento la iglesia tendría que estar hablando por ejemplo de temas
como, nosotros no compramos piratería, insistir en ese tipo de mensajes porque esos
como dice en la Palabra, las pequeñas zorras son las que desbaratan la viña, entonces
insistir con nuestros hermanos en Cristo, en cada lugar, en cada iglesia donde se predique
la Palabra, que nosotros no compramos piratería porque, independientemente de que
salga más barata, esto es un delito y nosotros no fomentamos delitos ni pequeños ni
grandes, pero también a los hermanos les decimos que hay que pagar impuestos, al César
lo del César; también a los hermanos les decimos que no somos evasores de impuestos,
que no traficamos y no pasamos contrabando por mínimo que sea. Cuando vamos a traer
algo a la frontera, sobre todo nosotros que estamos ubicados en una frontera pagamos los
impuestos de lo que traemos porque nosotros vamos a trabajar en la cultura de la
legalidad.
El Presidente nos ha convocado a eso y yo quiero insistir en las pequeñas zorritas
que desbaratan la viña. No llevamos dos libros de contabilidad ni buscamos personas que
nos ayuden a evadir al fisco. Estamos trabajando y haciendo lo que nos toca. Desde
nuestro trabajo, no nos llevamos los lápices, las plumas ni las hojas de trabajo para
nuestra casa; no mentimos, si llegamos tarde, porque se nos hizo tarde por nuestra
negligencia; no participamos en las marchas para pedir lo que no nos corresponde.

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Trabajamos de manera honesta y eso es lo que tenemos que hacer porque lo dice la
Palabra: el que no trabaja no coma.
Buscamos el régimen de estar dentro de la formalidad en todos lados, esas cosas,
esas predicaciones… no somos violentos, no le apostamos a la violencia, nos sometemos
a nuestras autoridades, porque todas son impuestas por Dios. y ese tipo de cosas que
parecen pequeñas pero eso es lo que nos tiene hoy a México en caos: empezó robando
una cartera y no se fue a la cárcel, después no nada más fue una cartera, como no pasó
nada, quedó impune, y ya después no nada más fue una cartera, robaron más y fueron in
crecendo ese tipo de asuntos, y la iglesia tiene que estar predicando en eso, tiene que
estar hablando eso, también de lo que sucede dentro de los hogares, la violencia
doméstica; tenemos reglas claras en la Palabra que nos dice cómo debemos de
comportarnos y para todo hay. En el Nuevo Testamento Pablo habla de cómo nos
comportemos el marido con la mujer, la mujer con el marido, los padres con los hijos, los
hijos con los padres, los trabajadores con los patrones y con los jefes; todo está clarísimo,
en eso tenemos que insistir y seguirlo insistiendo. En las iglesias se ha predicado, pero
hoy hay que insistir en ese tema, y en el tema de la oración y la lectura de la Palabra que
es lo que nos fortalece y nos recuerda cuáles son nuestras obligaciones como ciudadanos.
Entrevista al Lic. Fernando Ruiz de la Rosa, Pastor de la Iglesia Centro de Alabanza en
Piedras Negras Coah. Autor del Libro Participación Cívica de los Creyentes.
Como conocedor de la ley mexicana y de la ley de Dios, ¿considera que el que se
aplique la pena de muerte sea en beneficio o prejuicio?
Nosotros como cristianos tenemos que respetar las leyes, nosotros nos sujetamos a
la ley de Dios que es el amor, el perdón, la tolerancia, el respeto, es orar incluso por los
delincuentes.
Como siervos de Dios a lo mejor no estamos de acuerdo en que se mate a un
delincuente sino que estamos orando para que se conviertan a Cristo.
Pero si el Poder Legislativo y el Poder de la Unión, que son los Diputados y el
Senado de la República aprueban la pena de muerte, nosotros como cristianos tenemos
que obedecer las leyes de los hombres porque es un principio bíblico que no solamente
debemos honrar a las autoridades sino también respetar sus leyes. Y ese es el criterio que
debemos aplicar los que practicamos el cristianismo.
Qué dice la Biblia en relación al tema de la pena de muerte, porque divide opiniones,
hay gente que dice: en la Biblia dice que se debe aplicar, o dicen es que la Biblia dice
que no se debe aplicar, ¿cuál es su punto de vista, es bíblica realmente la pena de
muerte?
En el Antiguo Testamento estaba muy clara la ley de Moisés, en Levítico, en
Deuteronomio, ciertos delitos del orden penal, incluso del orden familiar como el
adulterio, que ahí procedía la aplicación de la pena de muerte.
Incluso el escritor de los Hebreos lo recuerda cuando habla de que si pecásemos
voluntariamente después de haber conocido la verdad, no queda más alternativa sino que

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una horrenda expectación de juicio y hervor de fuego que devorará a los adversarios. En
el capítulo 10 de Hebreos y en ese párrafo dice, si, por medio de la ley de Moisés el que
peca, muere irremisiblemente, cuánto mayor castigo tendrá aquél que tiene por inmune la
sangre del pacto, que hiciere frente al Espíritu de Dios, si por medio de la ley de Moisés
el que peca por medio de dos o tres testigos muere irremisiblemente.
Incluso en el Antiguo Testamento a la mujer que le fue sorprendida en adulterio,
si los judíos que eran los que conocían la ley, los ancianos, los fariseos los legalistas, le
iban a aplicar la ley, nada más que antes no había silla eléctrica ni cámara de gases, eran
las piedras o la horca, o la cruz. A la mujer adúltera le estaban aplicando la pena de
muerte porque fue sorprendida en el acto del adulterio, ahí estaban aplicándole a través
de aquella multitud con las piedras le iban a aplicar la pena de muerte para aquella mujer
que según la ley de Moisés fuera sorprendida en adulterio.
Está también la ley del Talión, ojo por ojo y diente por diente, ahí Jesucristo
cuando el Apóstol Pedro saca la espada para defenderlo de los que vienen a aprenderlo en
el huerto Getsemaní, nada más que el soldado esquiva el espadazo y nada más le mochó
la oreja, pero el Apóstol Pablo le tiró el espadazo para cortarle el cuello.
Qué fue el principio que enseñó el Señor Jesucristo, Pedro, guarda tu espada,
porque escrito está, el que a espada mata, a espada debe morir, si aplicamos los principios
de la Biblia, de la ley de Moisés, no de la gracia, si no de la ley de Moisés, es ojo por ojo,
diente por diente, vida por vida, paz por paz; es lo que dice la Biblia en el Antiguo
Testamento.
El Nuevo Testamento no habla de la pena de muerte, pero si habla de que
debemos respetar a las autoridades y seguir la aplicación de la leyes aprobadas por las
autoridades, salvo aquellos que convengan contra los principios de la Escritura, como
aquellos que nos hacen negar al Señor o si nos obligan a adorar a otro dios, tampoco
debemos obedecerle, pero todo lo demás que no viole los principios de la Biblia, tenemos
que obedecer las leyes de los hombres.
Yo creo que la posición del cristiano debe ser estrictamente a lo que dice la
Biblia, pero cuando las autoridades deciden ciertas leyes y las reformas legislativas de
materias penales deciden por ejemplo la ley del aborto, muerte a inocentes, o el
matrimonio entre homosexuales porque también contravienen los principios de la
Palabra, pero yo pienso que la Biblia es muy clara en cuanto a la aplicación de la pena de
muerte.
¿Está México como país, es decir, su gente, su sistema de impartición de Justicia
preparado para poder tener ese tipo de penas?
En lo particular yo no estoy de acuerdo en la pena de muerte, yo te estoy dando lo
que dice la Palabra de Dios.
Yo veo un problema muy grave, si acaso las cámaras de Diputados y Senadores
aprueban la pena de muerte el problema que yo veo es que no está la justicia
suficientemente preparada en México para que se aplique correctamente a quien es
debido porque como todavía hay mucha corrupción en algunas instancias de gobierno,

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podemos correr el riesgo de que se ejecute a gente inocente y sea liberada gente culpable
porque todavía estamos un poco lejos de la correcta justicia.
No es la que quisiéramos, estamos rebasando pero todavía no podemos confiar en
las instancias judiciales, tribunales, juzgados, suprema corte, en los tribunales de los
estados no sé si habrá la suficiente honestidad o principios con los que juzgan como para
que apliquen con esa pulcritud y meticulosamente la pena de muerte a quien la merece,
ese sería el inconveniente, yo pienso que todavía no están las instancias oficiales en
México preparadas para ese tipo de penas.
¿Qué le corresponde hacer a la iglesia evangélica cuando viene una iniciativa a los
congresos sobre un tema, cuál es el papel que debe jugar la iglesia evangélica en este
tipo de asuntos?
Para mí la actitud que debemos adoptar los que somos parte de la comunidad
evangélica de México, en 2 Timoteo 4, Pablo le dice a Timoteo, de todo lo que hagas
como Iglesia, te encargo ante todo que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y
acciones de gracias por todos los hombres, mayormente por los que están en autoridad,
para vivir quieta y reposadamente en esta tierra que Dios nos da, porque esto es bueno y
agradable delante de Dios, y de nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres
vengan al conocimiento de la verdad.
Estamos en la existencia respecto a la posición que debemos guardar como parte
de la iglesia de Jesucristo en México, debemos orar mucho por las instancias de
gobiernos, por los que están en autoridad, por los que están en eminencia, por los líderes
de opinión, por los medios de comunicación masiva, por los jueces, magistrados,
senadores y diputados; por el poder Ejecutivo encabezado por los gobernadores, por el
Presidente de México para que a través de las oraciones de la iglesia en general, se
puedan aplicar, o proceder solamente las reformas y leyes que favorezcan el status de la
sociedad mexicana, que favorezcan a la gente no que atenten con la intimidad corporal de
las personas y además como en el versículo de 2 Timoteo 4.2, para que vivamos quieta y
tranquilamente en esta tierra que Dios nos ha dado, en este lindo país.
Igual dice Proverbios 11.11, que por la bendición de los cristianos, de los rectos,
de los justos, las ciudades del país serán engrandecidas, pero por la maldición de los
necios y la imprudencia de los impíos, está será maldecida. Proverbios 11.11, también
nos da una pauta a seguir a los cristianos, tenemos que estar bendiciendo a la nación,
bendiciendo a la sociedad en general, bendiciendo a las esferas de gobierno a las
instancias judiciales, a las estancias legislativas, porque por medio de la oración de los
rectos, la nación es protegida, es bendecida y que pueda reinar no solamente la justicia
sino también la paz que la verdad la hemos perdido en muchas partes de nuestro país.
Gracias a Dios que al menos en el estado de Coahuila hay más seguridad que en
otros estados, pero la verdad ahorita debemos de suplicar, de llorar, de ayunar, de gemir,
de clamar, como dice Joel 2.12: salga del tálamo la novia y el novio de su recámara y los
ministros de Jehová vengan y júntense, únanse, ya dejen de pelear los siervos de Dios, los
ministros de Dios, los que nos proclamamos como paladines, como predicadores del
evangelio, debemos poner el ejemplo para unirnos, dejar de contender, de pelear y
unirnos para clamar a Dios para que la justicia engrandezca a México, a la nación y que

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nos acordemos de la facilidad que hay en muchas corrientes cristianas y muchos líderes
cristianos que están metidos en sus templos nada más rogando por su gente, al contrario
deberían salir para ir a proclamar a la justicia la Palabra de Dios para que se pernee en
toda la nación, que nos unamos los pastores, que hagamos marchas, oraciones,
conciertos, juntarnos en lugares públicos todos los que somos siervos de Dios para
levantar la voz por la unidad de la Iglesia, por la unidad de los pastores y por la paz de la
nación que se va a lograr a través de nuestra oración, tanto de gobernantes como de las
instancias de gobierno.
Algo que quiera agregar…
Los líderes de la iglesia cristiana pongan el ejemplo y sigan levantando su
estandarte, su bandera para hacer valer los valores de la Palabra de Dios en toda la
sociedad, no solamente en la iglesia, sino que ustedes puedan ser una potencial de
influencia a favor de los principios de la Palabra en la sociedad en general, que no atentan
contra nadie porque nuestra lucha no es contra las religiones, ni siquiera es contra los
secuestradores. Nuestra lucha es contra los espíritus de secuestro, contra los espíritus de
idolatría y que ustedes sigan aprovechando el espacio que Dios les ha permitido en los
medios de difusión cristianos para que trasciendan a lo social. Apoyemos a lo que
favorezca tanto en el reino de Dios, como en sus principios en la sociedad mexicana.
En conclusión
Parece muy difícil la aplicación de la pena capital en México, esto debido a la
cantidad de tratados y convenios internacionales que nuestro país ha firmado en materia
de protección al derecho a la vida.
Sin embargo, una pena de muerte muy singular se aplica hoy en nuestro México.
Cada día, la delincuencia, el crimen organizado y la guerra entre pandillas cobran una
cantidad considerable de víctimas, ejecutando la pena de muerte por su propia mano y
como un derecho que les corresponde. En muchas ocasiones, estos hechos alcanzan a
personas inocentes, cuyo único error es, quizá, estar en el lugar equivocado.
Corresponde a la iglesia el formar seres humanos íntegros, que lleven sus
convicciones a sus oficinas, escuelas y colonias. Hombres y mujeres con la visión de
transformar nuestro país empezando desde su propia trinchera.
Esa actitud, en conjunto con la oración eficaz por nuestros gobernantes para que
tengamos una sabia, justa y sana impartición de justicia, puede convertir el tan anhelado
cambio. Una vez reunidos estos elementos, podemos tener la certeza, de que las
decisiones en materia de justicia que se tomen y sus respectivos castigos, serán los
acertados.
Partidario o detractor…usted, ¿de que lado se va?

Periodismo a la manera del Reino


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