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Cuando la persona que uno ama dice: “Soy

homosexual”.
El amor les ganó

Cuando estalla la bomba

Judy Hamilton tiene un recuerdo vivido del día, hace 16 anos, cuando se enteró de
que su hijo mayor tenía relaciones homosexuales.

Cuando Darryl alcanzó la mayoría de edad se mudó de su casa materna, que estaba
Texas, para California. “Darryl y yo nos teníamos mucha confianza”, recuerda Judy,
“por lo tanto, fue muy difícil aceptar su ida de la casa, pero yo sabía que el tenia
que vivir su propia vida”. Unos meses más tarde, Judy recibió una larga carta de él.

Darryl le escribió muy entusiasmado: “He encontrado a una persona, en la que


estoy seriamente interesado y con la cual tengo una relación que me satisface
completamente”.

Sin embargo, a medida que Judy leía la carta, el estomago se le revolvía y casi no
podía ni pasar saliva. Darryl le confesó que aquella relación romántica involucraba a
otro hombre. “He tenido estos sentimientos de atracción fuertes hacia otros
hombre, desde que tengo uso de razón”, le escribió, “y siempre he tratado de
ocultarlo”. Pero ahora, estaba “saliendo de su escondite” y viviendo con él creía que
era el propósito de Dios.

Judy estaba totalmente destrozada. “Grite, me lamenté y lloré: Sentí como si me


estuviera desangrando por dentro; no había manera de cerrar la herida abierta en
mi alma”.

El espectro del dolor

Ya sea que la confesión provenga de un hijo o una hija, del cónyuge o de un amigo
de confianza, una admisión de la homosexualidad cae como una bomba,
especialmente en los hogares cristianos. El dolor, a menudo agobiante y
paralizante, es la reacción emocional más común. De pronto, la vida parece estar
totalmente fuera de control. Los acontecimientos parecen lanzarlo a uno por
caminos que nunca se imaginó.

“Si mi esposo estuviera viéndose con otra mujer, yo podía luchar”, dijo una esposa
desolada, cuyo esposo había caído en la homosexualidad. “Pero con esta situación,
me sentí impotente, totalmente perdida”. Mientras más íntimo es el nexo entre
usted y la otra persona, más profundo es el dolor cuando se descubre la
homosexualidad. Usted sabe que la relación con esa persona cambia para siempre.

La culpa es un tema de gran importancia, especialmente para los padres. Es muy


común que ellos se preguntes, “¿Donde cometimos el error?” Ellos sienten que
fracasaron totalmente en el desempeño de uno de los roles más importantes
otorgados por Dios.

Aquí le ofrecemos algunas reflexiones:

Sabemos que los sentimientos homosexuales pueden surgir de experiencias


dolorosas ocurridas durante la niñez, y a veces los padres han contribuido a ese
dolor. ¡No se soluciona nada con aparentar que fuimos perfectos con nuestros hijos!
Por otro lado, todos los padres son imperfectos. Todos los padres infligen dolor en la
vida de sus hijos. Nosotros, al igual que todos los padres, hemos cometido errores.
Todos tenemos defectos y en este sentido, no somos diferentes de los demás
padres.

Recuerda que Dios creó Adán y a Eva en un ambiente perfecto, y a pesar de todo,
ellos prefirieron rebelarse. “La mala conducta de nuestros hijos no necesariamente
indica que somos un fracaso como padres. Nuestro valor como padres no depende
de la clase de vida que nuestros hijos escojan”.

Nosotros no somos responsables de lo que no podemos controlar. No podemos


controlar las tentaciones de nuestros hijos. Nosotros podemos controlar las
reacciones de nuestros hijos ante esas tentaciones. No podemos controlar la
conducta moral de nuestros hijos adultos. Yo creo que para algunos padres esta es
una de las cosas difíciles de aceptar: el hecho de que hemos perdido el control.

Algunos padres se pasan años tratando de recuperar el control: manipulando,


amenazando, gritando, poniendo mala cara. Pero a fin de cuentas, de nada sirve
porque los hijos persisten en su rebelión.

El error de pensar: “Si yo hubiese”

Podemos fácilmente caer en el síndrome el “si yo hubiese”: “Si yo hubiese sido un


mejor padre… Si me hubiese convertido al cristianismo más temprano en mi vida…
Si yo hubiese vivido una fe mas autentica… Si yo me hubiese dado cuenta más
temprano de lo que estaba pasando”… La lista es interminable.

Puede ser difícil sobreponerse a este tipo de pensamientos. Obsesionarse con el


pasado no va a cambiar nada. Tenemos que seguir adelante, con la ayuda de Dios.

Anita Worthen, coautora del libro Someone I love is Gay, fue una madre soltera
desde los 20 años de edad hasta antes de cumplir los 40 anos. Ella se dio cuenta de
que los pecados de su adolescencia, generaron una situación que no fue la más
ideal para educar a su hijo. Al comprender esto, decidió pedirle perdón a su hijo, e
hizo lo que pudo para rectificar la situación. Cuando veía a su hijo en la búsqueda
de hombres 20 anos mayores que él, Anita sabia que él estaba buscando el amor de
un padre. Aunque se sintió muy mal, ya no podría cambiar el pasado; más bien tuvo
que renunciar a toda condenación y aceptar el perdón de Dios por lo que había sido
su propio pasado.

Asuntos claves a enfrentar

Hay varios asuntos claves que los padres tienen que afrontar, antes de pasar
victoriosamente “más allá” del estado paralizante del dolor de tener un hijo
homosexual.

La perdida debe enfrentarse. Tener un hijo homosexual implica la pérdida de


sueños futuros, la pérdida del control, la perdida de la seguridad y la pérdida de la
relación. Estas perdidas múltiples desatan una relación de dolor, que puede durar
meses o incluso varios anos.

Inclusive en el caso de que su hijo se recupere de la homosexualidad, usted


siempre vivirá con la realidad de que su hijo o hija tuvo problemas en esa área; de
que algo profundamente nocivo ha ocurrido en su vida; además, esto dejara una
cicatriz, incluso después de la restauración. Ya nunca le vera de la misma manera
otra vez. En este sentido, la forma en que usted mira a esa persona ha cambiado
para siempre. Esta es una pérdida de gran magnitud.

Un libro profundo, intelectualmente estimulante, sobre el dolor es: A grace


disguised: How the soul grows through loss por Gerald Sittser. En su libro, el doctor
Sittser describe la de perder a tres de los seres más importantes de su vida, una
noche en un horrible accidente automovilístico. Un hombre, manejando bajo los
efectos del alcohol a 135 kilómetros por hora, giró el volante y se metió en el carril
de la autopista por donde ellos iban. En un terrible choque, Gerald perdió a su
madre, a su esposa y a su hija joven.

En los días y semanas siguientes, Sittser entró en un estado de profunda depresión,


sufriendo el tremendo dolor emocional y la agobiante aflicción de su perdida. Por
meses se sintió sumergido en las tinieblas. Sin embargo, a la larga, la oscuridad
comenzó a levantarse. ”El sol salió” y el comenzó a sentirlo y su estado emocional
volvió a la normalidad, relativamente.

Sin embrago, tres anos después del accidente, Sittser escribió estas profundas
palabras: “La recuperación es una expectativa falsa y vana. Nos recuperamos de
extremidades rotas, no de las amputaciones. Las perdidas catastróficas, por
definición, excluyen la recuperación. Nos pueden transformar o nos pueden
destruir, pero nunca nos dejan igual. No hay vuelta atrás, el pasado se ha ido para
siempre, solo queda seguir hacia el futuro, el cual está todavía por descubrir.
Cualquiera que sea ese futuro, tendrá y deberá incluir el dolor del pasado. El pesar
nunca abandona totalmente el alma de aquellos que han sufrido una perdida
severa.”

Así que, hágale frente al dolor, viva la experiencia de una manera total, no trate de
escaparse de él. No lo trate de evitar. No se sienta culpable. No cite versículos de la
Biblia para desterrarlo ante de tiempo.

Algunos de los padres más cabales son los que han sentido más profundamente el
dolor de la tragedia de tener un hijo o una hija homosexual. Algunos se han visto
incapacitados por meses, después de haberse enterado de la situación. Nos
preocupan más aquellos que “regresan a la normalidad” después de tres semanas,
porque de hecho, ellos no han aceptado todavía la realidad de esta situación.

¿Qué causa la homosexualidad?

Una de las preguntas más importantes que se hacen los padres y los cónyuges de
los homosexuales es: “¿Es culpa mía?”. Esto tiene implicaciones profundas, porque
en el fondo se preguntan quién es el responsable de la batalla, que ese ser querido
homosexual, está librando con su sexualidad. Existen tres posibles respuestas:

Respuesta #1: Dios es responsable. Esta condición es genética, por lo tanto, Dios la
causó, o por lo menos, permitió que ocurriera. ¡Que solución tan maravillosa! ¡Culpe
a Dios! El tiene la culpa. (Yo salgo absuelto.) Algunos padres que son cristianos
evangélicos, de hecho, han abandonado la convicción bíblica de que la
homosexualidad es un pecado. Dicen que es genérica, por lo tanto el hijo no tenía
otra opción. “Me imagino que la Biblia en realidad no dice lo que yo pensaba que
quería decir sobre este asunto”. Esta es una solución falsa.

Respuesta #2: La persona homosexual es responsable. Es su decisión. ¡Otra


solución maravillosa! La culpa es de mí ser querido. (Yo salgo absuelto.)
Nuevamente, esta es una solución errónea. Las personas no escogen
conscientemente ser homosexuales, en la gran mayoría de los casos. Ellas se hacen
conscientes de sus sentimientos homosexuales, a menudo en la pubertad,
exactamente de la misma forma, en que usted se da cuenta de sus deseos y
atracciones heterosexuales. A los homosexuales les enfurece cuando usted les dice:
“Usted escogió ese camino. ¡Ya deje de ser así!” esta es una solución falsa.

Respuesta #3: La homosexualidad es el resultado de una combinación de múltiples


factores; y yo pude haber contribuido, de alguna manera, al problema que está
enfrentado mi ser querido en esta área. ¡CIERTO!

Para encontrar respuestas, uno debe tener el deseo de buscar la verdad, sin
importar hacia donde nos va a llevar esa búsqueda. ¿Esta usted dispuesto a
“caminar en la verdad”, sin importar las respuestas que usted encuentre? ¿Esta
usted verdaderamente decidido a conocer la verdad? ¿O, está contento con
soluciones falsas, porque son más fáciles? Al menos le quitan la culpabilidad (¿o
no?). Por lo menos, le “arreglan” el problema, por el momento.

Anita Worthen se dio cuenta de que había cometido una gran falta contra su hijo al
hacerse madre soltera. En consecuencia, Tony creció sin padre. Con el tiempo, el
comenzó a sentirse atraído sexualmente por hombres de la edad de su padre y
Anita pudo darse cuenta de la dinámica subyacente (lo que en realidad ocurría en la
conducta de su hijo): El estaba buscando el amor de un hombre mayor, el amor que
nunca recibió del padre biológico, ausente. Anita tuvo que ir a pedirle perdón a su
hijo, y hablar de la realidad de la situación, en vez de encubrirla con excusas, o
negarla o silenciarla.

Hay varios pasos que usted puede dar para progresar en su relación con
su hijo homosexual:

1. Busque a Dios para encontrar la verdad. Pregúntele: “¿Fueron las decisiones


que yo tomé contra la Ley de Dios, en el pasado, de las que yo debo
arrepentirme y confesarlas a mi hijo? ¿Necesito pedirle perdón de mi hijo?

2. Acérquese a su hijo y hable sobre el asunto. Inicie usted la conversación.


Confiese la verdad: “Tony, yo se que tomé algunas decisiones malas en mi
vida, que creo que te afectaron profundamente. Tú creciste sin padre, y eso
fue resultado de mis decisiones equivocadas. ¿Puedes perdonarme?” Deje
ver su vulnerabilidad: “¿Hay algún incidente especifico que tu recuerdas
donde yo te ofendí?”

A cada papá quiero decirle que algunos hijos pueden recordar incidentes
específicos de rechazo o que fueron percibidos como rechazo y que, incluso
hoy en día, les causan dolor. Esto les da a ellos la oportunidad de sacar a la
luz ese dolor, de manera que ya no esté escondido.

Recuerde que es la percepción de su hijo, de la situación (no necesariamente


la situación en sí) lo que determina su dolor. Algunas de nuestras palabras y
acciones no fueron malintencionadas; más bien, no teníamos ninguna idea de
cómo estábamos afectando la vida de nuestro hijo. En otros casos, fue debido
a nuestra propia inmadurez, o porque tratamos a nuestro hijo de la misma
manera en que fuimos tratados. Por ejemplo, el niño que “nunca se sintió
aceptado por el padre”. Quizá su padre fue un deportista y dio la impresión
de favorecer más al hijo que era un fanático de los deportes. Cuando el otro
hijo dijo que quería tomar lecciones de violín, el papa se rió y dijo: “Esas son
cosas de mujercitas”.
3. Basado en las respuestas de su hijo a sus preguntas, tome el siguiente paso
apropiado: Pídale perdón si es necesario. Explíquele su percepción de la
situación. (“No tenía idea de cuánto te herí ese día. ¿Me perdonas?”)

Si queremos que nuestros hijos enfrenten la verdad de su pecado, nosotros


debemos darles el ejemplo de nuestra determinación a admitir la verdad de
nuestro pecado. Si queremos que ellos se arrepientan, nosotros debemos
presentarles un modelo de arrepentimiento. Si queremos que ellos se vean a
sí mismos a través de los ojos de Dios, nosotros debemos también estar
dispuestos a vernos, a nosotros mismos, a través de los ojos de Dios. Al hacer
esto, volvemos a ponernos en el sitio correcto, que nos corresponde como
padres: reflejar la conducta de Cristo ante nuestros hijos. Esto puede ser la
cosa más difícil que hemos hecho en la vida, pero tenemos la esperanza de
que ellos harán también algo muy difícil: abandonar la homosexualidad.

Amor sin condescendencias

Hoy en día, se estima que uno de cada cuatro hogares ha sido tocado, de alguna
manera, por la homosexualidad. La mayoría de los cristianos quieren ser una
influencia redentora, pero muchos se preguntan como demostrar el amor de Cristo
sin parecer que están aprobando la conducta.

Una señora buscó orientación en un ministerio para ex homosexuales. “Voy a ir a


una cena familiar y un primo homosexual va a estar presente”, explicó. “La familia
piensa que yo soy una ‘fanática religiosa”. Pero, realmente pienso, que si voy a la
cena, estaré comprometiendo mis convicciones como cristiana”.

Después de unos minutos de conversación, esta señora admitió que la mayoría de


los parientes que asistían a la cena no eran creyentes, no solo su primo
homosexual. En ocasiones anteriores, a ella nunca se le ocurrió cancelar debido a la
conducta pecaminosa de ellos, y se dio cuenta de que sus dudas provenían de sus
sentimientos personales sobre la homosexualidad, no de un entendimiento bíblico.
Ella tuvo que entender y aceptar que la Biblia nos exhorta a ser la luz, donde
existen las tinieblas, en vez de esconder nuestro testimonio de quienes lo
necesitan. (Vea: Mateo 5:16)

A veces, cuando reflexionamos sobre una decisión familiar difícil, es conveniente


sacar la palabra “homosexualidad” del contexto, por un momento. Por ejemplo,
Janice estaba muy alterada porque su hija quería traer a la casa a su compañera
lesbiana, por el fin de semana.

“¿Qué harías si fuera tu hijo y la novia que vive con él?”, le preguntó otra mamá.

Janice pensó por un momento. “Yo les daría la bienvenida a ambos, pero no les
permitiría compartir el mismo cuarto”, contestó al fin, después se sonrió, cuando se
dio cuenta se dio cuenta de su dilema. No hay necesidad de tratar a la persona que
está involucrada en la homosexualidad, de una manera diferente, en comparación
con otros miembros de la familia, que también están atrapados en conductas
inmorales.

En nuestra preocupación, es difícil acordarse de que los amigos homosexuales y los


amantes de nuestros hijos, no son el enemigo. Ellos son personas que han sido
heridas, que necesitan el amor de Dios. Un número sorprendente de ellos ha sido
expuesto a las enseñanzas cristianas, pero abandonaron sus creencias religiosas en
su vida adulta. Algunos padres han visto al amante de sus hijos entregarle su vida a
Cristo nuevamente, y después, ellos mismos se han convertido en una influencia
para que el hijo también abandone la homosexualidad.

“Dando testimonio a un amigo homosexual”

En esta época de derechos para los homosexuales, muchos de nosotros conoce a


alguien que es homosexual, ya sea un compañero de trabajo, un vecino, o un
amigo. A menudo se nos pregunta, “¿Cómo le doy testimonio a esta persona?” La
respuesta es simple: De la misma forma que usted comparte la verdad de Dios con
cualquier otra persona. Aquí le damos algunas indicaciones:

Vea a la persona, no como a un homosexual.

Su amigo es un hombre o una mujer con temores, complejos, con esperanzas y


necesidades. Vea mas allá del estereotipo de “homosexual” o “lesbiana”, vea a la
totalidad de la persona que existe dentro. En vez de ver a su amigo como un
homosexual, piense en él o ella como una persona que tiene problemas de
homosexualidad.

Esté dispuesto a escuchar.

A menudo, un individuo implicado en la homosexualidad ha sido profundamente


afectado por cristianos bien intencionados, pero ignorantes. John Paulk, un ex
homosexual, recuerda una ocasión cuando está en un desfile para homosexuales y
escuchó los insultos que gritaba la gente de las iglesias que estaban parados a los
lados del desfile. ¿Quién querría seguir a un Dios como el que esta gente reflejaba?,
se preguntó el. Varios años más tarde, un pastor en una universidad hizo amistad
con él, y se tomó el tiempo de ir mas allá de la fachada de “Pro homosexual” que
Paul presentaba. En poco tiempo, el pastor lo llevó a Cristo.

Dirija a su amigos hacia Jesús, no hacia ser heterosexual.

Las mujeres o los hombres que han sido atrapados en la homosexualidad no


pueden cambiar por si mismos; necesitan el poder de Cristo obrando en sus vidas,
antes que pueda ocurrir un cambio. A menudo, tienen poca motivación para
cambias, hasta que Dios les abre los ojos a Su verdad. A medida que El comienza el
trabajo de restauración en ellos, El indicará las áreas en sus vidas que necesitan ser
sometidas a Él.

No espere saber todas las respuestas.

Usted no tiene que convertirse en un experto sobre todos los aspectos de la


homosexualidad, para poder ser una influencia que Dios pueda utilizar en la vida de
ese ser querido homosexual. Cuando esté conversando sobre estos asuntos, es
aceptable que usted diga que no sabe, pero que va a investigar y que más tarde
volverá con una respuesta. (¡Y cumpla!) El amor de Dios obrando a través de usted
le va a cambiar la mentalidad, no los argumentos que usted le presente.

Ofrezca una esperanza de algo mejor.

Sea la persona que trae las buenas noticias, no llegue solamente anunciando que
ciertos estilos de vida son pecados. Aunque la Biblia claramente dice que la práctica
de la homosexualidad va en contra del modelo que Dios tiene para la humanidad,
en 1 Corintios 6:11 hay clara evidencia de que los homosexuales pueden cambiar.

El matrimonio y los cónyuges homosexuales

La homosexualidad también invade muchos matrimonios cristianos. Es desgarrador


aconsejar a personas que recientemente se han enterado de que su cónyuge es
homosexual, o bien sea que ellos están sufriendo el dolor de tener un cónyuge que
abandonó el matrimonio por una relación homosexual.

Sheila Hood había detectado los síntomas de un conflicto profundo en la vida de su


esposo, desde el comienzo de su matrimonio. En público, Bill era usualmente
calmado y gentil. En la privacidad del hogar, era diferente, a menudo
temperamental, reservado y de carácter violento.

Habla otros signos de un problema más profundo: las veces en que se volvía a
poner el anillo en el dedo, después de regresar de una noche especialmente larga
en la ciudad… la forma en que se miraba con hombres que eran extraños… la
preocupación que tenia por su apariencia personal, que no tenía nada que ver con
complacer a su esposa.

Sheila tenía la sensación de que la distancia entre ellos estaba aumentando; por
último, un día lo enfrentó. Al principio, Bill no dijo nada; solo se quedó con la mirada
fija en la distancia, sin expresión. Por fin confesó la verdad: “Hay algo que no te he
dicho. Estoy librando esta terrible batalla dentro de mí, todo el tiempo. No es contra
ti. Es solo que yo, bueno, que yo prefiero estar con hombres”. “¿Quieres decir
íntimamente, sexualmente?” Sheila sintió que el corazón se le desplomaba dentro
de sí.
“Sí”, Bill bajó la mirada hacia el piso. “Pero, hasta hace poco, han sido solo los
pensamientos”. Súbitamente lagrimas de enojo corrieron por el rostro de Sheila,
cuando ella comprendió que su esposo era culpable de adulterio con otros hombres.
Con el tiempo, y después de que Bill rechazó ayuda profesional, la pareja se separó
y más tarde se divorció.

Como los padres, muchos cónyuges y ex cónyuges se consumen con la culpa. Es


importante recordar que casi siempre, los problemas de la homosexualidad son
anteriores al matrimonio. Las semillas de la homosexualidad han sido generalmente
sembradas en la niñez, aunque tal vez esta no se manifieste hasta la edad adulta.

De hecho, hay un creciente número de hombres y de mujeres en plena madurez


que están “saliendo del escondite” para declarar abiertamente su homosexualidad.
Algunos de ellos han librado una batalla secreta por anos. Algunos pueden
originalmente haberse casado con la esperanza de que la atracción hacia el mismo
sexo desapareciera, lo cual acontece rara vez. Al contrario, el estrés del matrimonio
puede desencadenar mas tentaciones en esta área.

Estos hombres y mujeres de edad madura tienen problemas muy profundos, sin
resolver del pasado, tales como el abuso sexual, que nunca enfrentaron. Los
problemas ocultos, con el tiempo salen a la superficie, y entonces se manifiestan
como deseos inapropiados por el mismo sexo. Sin embargo, la persona no tiene la
menor idea de donde salen estos sentimientos, hoy en nuestra cultura “pro
homosexual”, erróneamente se cree que la solución es salir y tener relaciones
sexuales con personas de su propio sexo.

Después de varias experiencias, estas personas se engañan creyendo que por fin
encontraron la solución a sus luchas internas; también concluyen que ellas han sido
homosexuales toda su vida, pero no se habían dado cuenta. De manera que dan
una solución falsa a un problema genuino. Es un engaño total y en el proceso
pierden el matrimonio.

Jane Boyer estuvo casada por diez anos, antes que ella “descubriera” que era
lesbiana. Jane había sido abusada sexualmente cuando era niña, y creció con un
profundo sentimiento de amargura hacia los hombres. A pesar del odio que sentía,
de alguna manera se las arregló para funcionar en su matrimonio, hasta que cayó
en una relación lesbiana. Entonces se vio forzada a tomar una decisión terrible:
continuar viviendo como una lesbiana, en una relación que la hacia sentirse segura
y maravillara, o dejarla y volver a su matrimonio, donde se sentía emocionalmente
estéril y solitaria.

Con una terapia competente y apoyo, Jane pudo darse cuentea de que estar casada
con un hombre podía ser una experiencia enriquecedora, pero ella tenía muchas
“cargas” emocionales, con las que tenía que batallar primero. Su motivación recibió
gran impulso cuando su esposo le dio un ultimátum: “Yo voy a dejar el matrimonio,
si tu no dejas tus amistades lesbianas”.
Jane se dio cuenta de que podría perder las cosas más importantes de su vida: su
espeso y sus hijos, si persistía en las intimidades sexuales con otras mujeres. De allí
que ella se alejó de esas amigas y se entregó nuevamente a Cristo.

Hoy, después de casi más de una década, Jane ha encontrado una vida plena y
maravillosa en su matrimonio, y ha dado testimonio en numerosas conferencias de
“Love won out”, sobre la poderosa restauración que Dios hizo en su vida.

“Que decirles a los niños pequeños”

Los padres, incluso aquellos que saben comunicarse bien sobre los detalles de la
reproducción humana con sus hijos pequeños, pueden encontrar dificultades
cuando tratan de hablar sobre el tema de la homosexualidad. Los niños necesitan
que se les contesten sus preguntas; en el mundo de hoy, ellos están escuchando
sobre este asunto desde los primeros años de la escuela primaria.

La mejor estrategia es hacerlo simple. “¿Mamá, por qué Jenny y Megan se


toman de la mano?”, un joven puede preguntar cuando ve a unas vecinas
lesbianas. Una posible respuesta es: “Bueno, algunas personas creen que ellas se
deberían amar como si fueran una mama y un papa. Pero Dios no creó a dos
hombres o a dos mujeres para amarse de esa manera”.

Nunca mienta. No dé información falsa, incluso cuando la homosexualidad este


ocurriendo en su casa y usted se siente tentado a “encubrir” la situación de un
hermano mayor o del cónyuge involucrado. Responda directamente a las
preguntas, dando información apropiada para la edad del niño.

Ore pidiendo sabiduría. Un padre cristiano oraba por el momento más oportuno,
de acuerdo con la voluntad de Dios, para poder decirles a sus hijos que su primo
favorito se había involucrado en la homosexualidad. Después que el tío lo reveló,
sus muchachos continuaron queriendo a su primo e incluso cambiaron su actitud.
Ya no pensaban simplemente que los homosexuales eran “un montón de
mujercitas”.

El tema puede tocar a alguien que ellos quieren. Comunique compasión por
aquellos que están atrapados en el pecado, incluso cuando desaprobamos su
comportamiento. Recuerde que su tono de voz y el lenguaje corporal hablan más
alto que las personas.

“Prevención de la homosexualidad”
Los padres cristianos pueden preocuparse excesivamente de la vulnerabilidad de
sus hijos a las influencias homosexuales. ¿Cómo pueden ellos reducir los riesgos de
dificultades en el futuro?

Promueva una atmosfera “apertura” en su casa. Los niños tienen que tener
un lugar a donde dirigirse con sus inevitables preguntas sobre la sexualidad.
Aquellos que se silencias constantemente pronto aprenden que el sexo es algo que
esta fuera de los límites de las conversaciones. Sin más tarde, ellos tienen dudas
sobre su identidad sexual, entonces evitarán hablar de sus temores.

Dé información exacta. Los nonos pueden estar confundidos sobre qué es y que
no es la homosexualidad. Si ellos les gustan sus amigos del mismo sexo, pueden
preguntarse si eso los convierte en “homosexuales”. Confírmeles que usted tiene
buenas amistades de ambos sexos; es normal tener amigos íntimos del mismo
sexo.

Dé mensajes positivos sobre el sexo de su hijo. Refuerce la conducta


apropiada para el sexo de los niños pequeños, y exprese su satisfacción, ya sea en
la masculinidad o feminidad de sus hijos. Los niños se hieren cuando se dan cuenta
de que sus padres en realidad querían un hijo del sexo opuesto al de ellos; el daño
es aun más profundo cuando los padres estimulan a los niños a adoptar
características e intereses del sexo opuesto.

Sea generoso con sus demostraciones físicas de afecto. Algunos padres


erróneamente creen que darles a sus hijos demasiado afecto distorsionara el
sentido de masculinidad de sus hijos. Lo contrario es verdad. Los hijos que reciben
abrazos en abundancia de sus padres (o de otras figuras de autoridad masculinas)
tendrán menos vulnerabilidad en presencia de formas pervertidas de expresiones
físicas, de parte de otras figuras masculinas.

Refuerce en los niños el rol correspondiente a su sexo. Las niñas pequeñas


disfrutan de ser vistas como femeninas, por ejemplo cuando se arreglan para
ocasiones especiales. Los muchachos inseguros pueden ser heridos profundamente
por padres que gustan de poner apodos o hacer comentarios humillantes, tales
como “¡Eres una mujercita!” Evite los apodos del sexo opuesto. Los refuerzos
positivos hacen muchos más que los comentarios negativos.

Estimule la identificación con modelos de referencia del mismo sexo. Los


héroes de la Biblia, los misioneros de hoy en día, incluso los héroes deportistas que
tienen un estilo de vida respetable, todos ellos pueden servir como valiosos
modelos de referencia. Para los padres y madres solteros y que están educando
niños del sexo opuesto, este elemento es importante. Ayude a su hijo tratando de
formar relaciones con miembros, del mismo sexo, entre la familia extendida, tales
como tíos, primos mayores y abuelos. Haga un esfuerzo extra para incluir a sus
niños en actividades orientadas por adultos del mismo sexo, tales como los Boy
Scout o las líderes de Girl Guide, maestros de música, entrenadores de deportes o
maestros de la escuela dominical.

¿Por qué los homosexuales se casan?

Un sorprendente número de individuos con inclinaciones homosexuales se casa con


personas que no sospechan nada. Un terapeuta cristiano, especializado en asuntos
homosexuales, dice que cerca de una tercera parte de sus pacientes homosexuales
son hombres casados.

En el libro secular: The other side of the closet, el doctor Amity Buxton dice que
numerosos estudios revelan que alrededor de 20 por ciento de los hombres
homosexuales y hasta 35 por ciento de las lesbianas establecen matrimonios
heterosexuales.

Existen muchas posibles razones:

la búsqueda de una vida “normal”

el deseo de aprobación y aceptación social

la presión de la familia y los amigos

el deseo de tener hijos

Entre los cristianos existen más razones, incluyendo el deseo de complacer a Dios
(“Es Su voluntad”) y ser parte de la cultura de la iglesia, donde la soltería,
erróneamente, se mira con malos ojos, y no como una primera opción de vida.

Cualquiera que sea la razón, los problemas resultantes del matrimonio no son culpa
del cónyuge heterosexual. Por lo general, ella o el es un espectador inocente en una
tragedia en desarrollo.

¿Qué pasa después del divorcio?

Si el divorcio se lleva a cabo, y el cónyuge adopta un estilo de vida abiertamente


homosexual, hay que considerar varios aspectos. Quizás uno de los asuntos más
delicados, en cuanto a los ex cónyuges homosexuales, es la visitación de los niños.
Los padres cristianos se preocupan profundamente por la influencia que un padre
homosexual podría tener sobre sus hijos. ¿Qué debería hacer usted?

Primero, entienda que no hay respuestas fáciles. Esfuércese por promover un


ambiente de apertura en su casa, de manera que los niños puedan hacerle
preguntas y comunicarle a usted sus temores. Inicie un dialogo con sus hijos sobre
la decisión de los padres, de escoger el estilo de vida homosexual. Dependiendo de
las edades y de la frecuencia de las visitas, sus hijos pueden ser forzados a
confrontar asuntos de adultos, por lo tanto necesitan la perspectiva de usted como
adulto.

“Los niños necesitan hablar con sus padres de la sexualidad, la conducta sexual y la
moralidad sexual”, dice Connie Marshner en su libro, Decent Exposure. “Muchos de
nosotros no tenemos buenos patrones de comunicación con nuestros hijos, y
muchos de nosotros nunca hemos tenido padrones de comunicación saludables con
los niños”. Ella aconseja a los padres que busquen ayuda profesional, si no saben
cómo promover una comunicación abierta con sus hijos pequeños.

Reconozca la necesidad legítima de sus hijos por su ex cónyuge. La relación de


padre e hijo no se corta automáticamente por su divorcio. Muchos padres
homosexuales sienten gran amor por sus hijos, y uno de sus grandes temores es la
perdida de esa relación. Trate de evaluar la conducta de ser ex cónyuge y sus
actitudes hacia los niños, independientemente de su homosexualidad. ¿Es ella
positiva y cariñosa hacia los niños? ¿Ha demostrado el responsabilidad en sus
obligaciones financieras hacia la familia? ¿Es ella discreta en su relación afectiva
con la pareja femenina, cuando están delante de los niños?

“Mi hija necesita tener una vida normal con su padre, tanto como sea posible”, dijo
una madre, cuyo esposo la abandonó por otro hombre. “Yo sé que ella lo necesita a
el, y ellos merecen tener la mejor relación posible dentro de las circunstancias”.

Ore diariamente por la protección emocional y espiritualidad de su niño. La


homosexualidad no se “contagia” de un padre homosexual. De hecho, un padre
cariñoso reduce la vulnerabilidad de un muchacho hacia las tentaciones
homosexuales, porque la homosexualidad nace de la carencia de aprobación de
parte del mismo sexo.

Sin embargo, una influencia pervertida puede obstaculizar el desarrollo del niño. Y
algunos niños con padres homosexuales pueden experimentar periodos de duda
acerca de su propia identidad sexual. Estas dudas son reforzadas por las míticas
aseveraciones de los actuales medios de comunicación, de que la homosexualidad
es genética (y por lo tanto, algo que puede ser heredado de los padres).

A medida que los niños crecen enséneles sobre las realidades de la homosexualidad
y como esta se desarrolla realmente. (En el reverso de este folleto podrá encontrar
recursos de gran ayuda.)

Influir, no controlar
A medida que vamos experimentando toda la gama de respuestas emocionales
hacia ese ser querido homosexual, llegamos a un punto de saludable liberación,
cuando dejamos de sentir responsabilidad por la vida de la otra persona. Y
comenzamos a separar nuestra identidad y nuestros sentimientos de culpa de los
de ellos. Comenzamos a pensar menos en: “¿Cómo se reflejan en mi persona las
acciones de esta otra persona?” Comenzamos a separarnos de la persona en el
área de responsabilidad. Él o ella tiene que tomas sus propias decisiones y nosotros
podemos influir, pero no controlar.

¿Cómo podemos ser una influencia positiva?

Como cristianos tenemos que convertirnos en un modelo de conducta que refleje a


Cristo, especialmente para nuestros seres queridos. Nosotros reflejamos Su carácter
de muchas maneras: demostrando humildad; dando el primer paso en la búsqueda
de la reconciliación; dando ejemplo de arrepentimiento; haciéndonos responsables
de nuestra propia conducta. Esto le demuestra, más que las palabras, a la otra
persona cual es el carácter de Jesucristo.

Nuestras oraciones son la influencia más poderosa que tenemos. El espíritu de Dios
puede “luchar” con esa persona, ya sea que ella esté a nuestro lado o en el otro
extremo del mundo. Aquí les ofrecemos algunas formas específicas en las que
usted puede orar:

Ore porque cromo en el “Hound of Heaven” (El perseguir del Cielo), su ser querido
sienta el acoso persistente del Señor.

Ore porque su ser querido experimente las consecuencias del pecado. (La meta
suprema de Dios no es el castigo, sino el arrepentimiento.)

Ore porque su corazón permanezca abierto hacia su ser querido, de manera que
usted sea un canal abierto para la gracia de Dios.

Ore porque Dios trabaje en el corazón y la vida de usted, para que pueda estar la
más cerca posible de Dios, y así sus oraciones sean todavía más poderosas y
efectivas en la vida de su ser querido.

Hay miles de ex homosexuales, hombres y mujeres, que son evidencia del


poder de la oración y testigos del amor de Jesucristo en sus vidas.

Tom Cole, ahora felizmente casado, y con cuatro hijos, recuerda como el testimonio
de una compañera de trabajo, cristiana, le cambió totalmente la dirección de su
vida. El tenía 26 anos en esa época, y había tenido muchas relaciones
homosexuales desde la edad de 19 anos. Se encontraba desesperado y solitario
cuando conoció a una muchacha llamada Rosie, una camarera del restaurante
donde Tom era cocinero. Tom se jactaba abiertamente de su homosexualidad, y
Rosie, igualmente de atrevida, no tenia restricciones para hablar de su fe cristiana.

Una noche cuando ya se iba del trabajo para la casa, Rosie le dijo a Tom, “Mi
esposo y yo estamos orando por ti”. Tom no pudo creerlo. “¿Ustedes oran por mi?

“Si”, dijo Rosie, “Oramos por ti todas las noches”. Cuando ya estaba en la puerta,
añadió: “Tom, yo te aprecio. Deseo que sepas que te quiero”.

Tom recuerda el impacto de sus palabras: “Sus palabras me rasgaron el corazón. Yo


sabía que ella estaba diciendo la verdad. Yo sabía que ella me quería. Todos esos
años de pena, dolor y endurecimiento de corazón, de pronto se resquebrajaron. La
pared erigida en mi corazón fue derrumbada. Comencé a llorar cuando me di
cuenta de que me llegaba muy profundamente todo lo que ella me estaba diciendo.
Me agaché debajo de la barra para que ella no me viera llorar. En ese momento
supe que cualquiera que fuera la cosa que ella tenía, yo también la quería tener”.

Varias semanas más tarde, Tom fue a la iglesia con Rosie y su esposo, y aceptó a
Cristo. Ellos instruyeron a Tom como nuevo creyente. Sus primeros días como
cristiano, no fueron fáciles, Tom reconoce: “Ellos me vieron venir tomado o bajo el
efecto de las drogas a los estudios bíblicos y las reuniones de oración que ellos
tenias en su casa. Pero por encima de todo, ellos caminaron conmigo; oraron por
mí; me demostraron la verdad de Dios en las Escrituras. Hoy yo no estaría vivo, sino
fuera por el testimonio de esta hermosa mujer en Cristo”.

“Hay esperanza”

Comenzamos este folleto con la historia de Judy Hamilton, una madre cuyo hijo se
involucró en la homosexualidad. ¿Cómo se resolvió esta situación? Hoy el hijo de
Judy Hamilton ha dejado la homosexualidad en un proceso que comenzó en 1991.

Durante una visita a casa ese ano, Darryl le dijo a su madre que la plenitud y la
felicidad que había buscado en otros hombres, ya no estaban ahí, que ya no era lo
mismo. Judy se quedó perpleja, pero llena de gran alegría. Posteriormente, durante
una conferencia patrocinada por Exodus International, Darryl le entregó
nuevamente su visa a Cristo e hizo votos de castidad. Judy dio gracias a Dios por
tan dramática respuesta a sus muchas oraciones.

Sin embargo, un año más tarde surgió otra noticia desgarradora. Darryl confesó que
tenía el virus del VIH. Judy lloró sobre su hombro, sintiendo que su corazón se
“rompía en ciertos de pedazos”. Pero pronto comenzó a albergar sentimientos
callados de ira hacia su hijo. ¿Cómo pudiste hacer esto? ¡Tú sabias que existía la
posibilidad de contraer el SIDA!
Hoy, Judy todavía experimenta altibajos emocionales, mientras su hijo continúa con
el proceso de recuperación, pero ella encuentra consuelo en su fe cristiana. “Mi
gran alegría viene de saber que cuando ambos muramos, estaremos juntos por la
eternidad”.

“La homosexualidad no es una condición que no tiene esperanzas”, Judy añade con
convicción. “Hay restauración y perdón y curación a través de Jesucristo. Hoy,
Darryl tiene una sabiduría que va más allá de sus años. Me complace ver su
crecimiento y también su amor por Dios. Sobre todo, estoy muy agradecida a
nuestro amoroso Padre, porque El nos sacó, a ambos, de las profundidades de la
desesperación”.

“Debatiendo las escrituras”

A algunas personas que están luchando con la homosexualidad se les puede ocurrir
pensar si hay una forma de evadir los argumentos de las Escrituras que se oponen a
la homosexualidad. A lo mejor Dios no condena realmente esta práctica.
Quizás existe alguna forma en la que yo puedo combinar mis creencias
cristianas con mi identidad homosexual.

Este es el punto de vista sostenido por el movimiento “pro homosexual cristiano”,


que se ha fortalecido bastante durante los últimos 30 anos. Antes de la década de
los setenta, era un movimientos casi totalmente desconocido; hoy en día, sus
enseñanzas están en todas partes, incluso han penetrado las congregaciones
cristianas. Para más información sobre este punto de vista, le recomendamos el
libro: A strong delusion, por Joe Dallas (Harvest House).

Joe era miembro del personal de una iglesia evangélica en el sur de California. El
tenía la costumbre de burlarse de la iglesia homosexual loca, cuando pasaba
manejando por ella, hasta que un día cayó preso de la homosexualidad y se
encontró visitando la congregación homosexual local, para ver que área lo que ellos
realmente creían. El estuvo atrapado en eta falsa teología por varios anos, y fue
adiestrado para hacerse Ministro de la “Metropolitan Community Church (MCC)”, la
cual es una denominación pro homosexual.

Pero a medida que Joe se involucró más y más en este movimiento, comenzó a ver
que había un vacio en su vida. No podía decir exactamente cuál era el problema,
pero sentía que no había armonía en su vida. Un día se encontró viendo un
programa cristiano de televisión, y escuchó un sermón acerca de la perspectiva
bíblica de la homosexualidad.

Joe comenzó a tener dudas sobre la dirección que había tomado su vida. “¿Qué tal
si estoy equivocado?”, se preguntaba. “¿Qué tal si la Biblia condena
realmente la homosexualidad?” Pronto estuvo de regreso compartiendo con los
amigos de su antigua iglesia, y Dios lo sacó de MCC. Joe abandonó las actividades
homosexuales, y con el tiempo se convirtió en el presidente de Exodus, una
organización cristiana para ex homosexuales. Hoy en día Joe da conferencias
alrededor del mundo sobre la teología falsa del movimiento pro homosexual y como
contrarrestar sus enseñanzas.

El testimonio personal de Bob Davies

Hay un pasaje bíblico que quiero analizar en detalle, porque tuvo un impacto
poderoso en mi propia vida. Si usted le está dando consejos a alguien, y no está
seguro de que pasaje leer, yo le recomiendo que considere estos versículos de 1
Corintios:

“¿No saben que los malvados no heredarán el reino de Dios? ¡No se dejen engañar!
Ni los fornicarios, ni los idolatras, ni los adúlteros, ni los sodomitas, ni los
pervertidos sexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los
calumniadores, ni los estafadores heredarán el reino de Dios. Y eso eran algunos de
ustedes. Pero ya han sido lavados, ya han sido santificados, ya han sido justificados
en el nombre del Señor Jesucristo y por el Espíritu de nuestro Dios.” (1 Corintios 6:
9-11)

Este pasaje fue un faro de esperanza que me cambió la vida. A finales de mi


adolescencia, yo comencé a leer todos los libros de teología pro homosexual que
estaban disponibles en esa época. Yo sabía que sentía atracción por otros hombres,
pero en realidad, no sabía que pensar de la posición de la Biblia en cuanto a este
asunto.

Entonces me fui a la biblioteca de mi universidad secular, y comencé a sacar todos


los libros sobre la Biblia y la homosexualidad. Desdichadamente, todos estos
estaban en favor de la homosexualidad en su interpretación de los pasajes bíblicos.

Yo sinceramente quería creer lo que estos libros me estaban diciendo sobre la


homosexualidad, pero sentí una resistencia interna que no podía entender
totalmente. Hoy, por supuesto, se que el Espíritu Santo estaba resistiendo
gentilmente estas erróneas interpretaciones de la Biblia.

En algún momento, en medio de esta batalla, me encontré con este pasaje de 1


Corintios. Leí que los injustos no heredaran el Reino de Dios, y que yo no debía ser
engañado con creencias contrarias. Luego leí la lista de comportamientos,
incluyendo la homosexualidad, en la cual, los creyentes en la iglesia de Corinto
habían participado.

Después leí: “Y esto eras algunos”. “Erais”, es tiempo pasado. Me di cuenta de


que le problema de superar la homosexualidad no era algo nuevo. No, el Evangelio
no ha cambiado en 2000 anos. Las personas fueron liberadas de actividades
homosexuales en los días del apóstol Pablo, y hoy todavía continúan siendo
liberadas.

Cuando leí este versículo, comencé a tener esperanza. Si Dios pudo cambiarlos a
ellos, quizá podría cambiarme a mí también.

Me gusta mucho el versículo 11 de este pasaje: “Habéis sido lavados”. A pesar de lo


que se escucha hoy, la homosexualidad no es un estilo de vida limpio o puro.

“Habéis sido santificados”, separados. Usted no puede caminar cerca a Dios y estar
participando de actividades homosexuales. Es imposible. “Habéis sido justificados”,
declarados justos. Esto me demuestra que la homosexualidad no es una forma
correcta de vivir. “Y esto erais algunos”. Desde el primer siglo hasta ahora, las
personas han estado venciendo este pecado. Y es posible vencerlo a través del
poder de Jesucristo.

Mantenga una perspectiva amplia

Cuando usted esté dándole consejos a alguien, acuérdese de simplemente ver más
allá de estos cinco pasajes que tratan de la homosexualidad. Necesitamos analizar
de una manera más general el plan que Dios tenia para los hombres y las mujeres,
desde el principio.

John Paulk estaba profundamente involucrado en la homosexualidad. Pero después


de algunos años, John todavía estaba insatisfecho. El también tenía un grave
problema con la bebida como resultado de sus salidas nocturnas a bares de
homosexuales. Luego, un pastor local, que era cliente regular de la tienda
de hacer copias donde John trabajaba, hizo amistad con él. John no sabía
porque, pero este pastor le trató con amor y respeto, a pesar de que John
era abiertamente homosexual.

Un día este pastor le preguntó si lo podía visitar. “¿Puedo venir a tu casa?”


“Hay algo que quiero compartir contigo”. John sospechó que él iba a
convertirse en el último proyecto evangélico de este hombre, pero estuvo de
acuerdo de todas maneras. Por otra parte, él no estaba muy contento con su vida y
pensó que quizás este pastor tendría algo que valdría la pena escuchar.

Así que, el pastor vino a visitarlo, y la conversación les llevó directamente a


examinar las Escrituras. Pero, en vez de Romanos 1, o 1 Corintios 6, este pastor
comenzó hablando de los primeros capítulos del Génesis y del plan original de Dios
para los hombres y las mujeres. Después el pastor leyó Génesis 1:27: “Y Dios creó
al ser humano a su imagen; lo creo a imagen de Dios. Hombre y mujer los creo.
Continuaron leyendo Génesis 2:18, donde Dios el señor dijo: “No es bueno que el
hombre este solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada”. Y Dios creó a la mujer.

Fue uno de esos momentos de intervención divina, cuando a John se le cayó la


venda de los ojos. El se dio cuenta de que la homosexualidad no era el plan que
Dios tenía para él. En de pocas semanas, John se hizo cristiano, y ese pastor y su
esposa lo ayudaron a dejar la homosexualidad. Actualmente, John está felizmente
casado, y tiene dos hijos. Su vida me demuestra que las Escrituras pueden ser muy
poderosas. (Love Won Out, por John y Anne Paulk nos narra la historia de John en
más detalle). Por lo tanto, continúe divulgando la idea de que la homosexualidad no
es correcta; demuéstreles a las personas cual fue el plan original de Dios.

Para más ayuda

Éxodo Internacional Rregeneration Books


Norteamericano
P.O. Box 9830
PO Box 540119
Baltimore, MD 21284-9830
Orlando, FL 32854
410-661-4337
818-264-0877, en Orlando: 407-599-
6872 www.exodusnorthamerica.org/resourc
es
www.exodusnorthamerica.org

Padres y amigos de ex
La Asociación Nacional para la homosexuales
investigación y la terapia de la
homosexualidad (P-Fox)

16633 Ventura Boulevard, #1340 14011/2 King Street

Encino, CA 91436 Alexandria, VA 22314

818-789-44440 703-739-8220

www.narth.com www.p-fox.org

Otros sitios Web:

www.freetobeme.com

www.stonewallrevisited.com

Notas

1. H. Norman Wright, Loving a prodigal (Colorado Springs, CO: Chariot Victor


Books, 1999), p. 53
2. Anita Worthen and Bob Davies, Someone I love is gay: how family &friends
can respond (Downers grove, IL: InterVarsity Press 1996)

3. Idis., p. 23

4. Gerald Sittser, A grace disguised (Grand Rapids: Zondervan Publishing House,


1996)

5. Sheila Jean Hood, Double life (Carol Stream, IL: Tyndale House Publishers,
1996)

6. Bob Davies and Lela Gilbert, Portraits of freedom, 14 people who came out of
homosexuality (Downers Grove, IL: InterVarsity Press 2001), ch. 4

7. Amity Buxton, The other side of the closet (Hoboken, NJ: John Wiley & Sons,
1994)

8. Connie Marshner, Decent Exposure (Nashville, TN: Word Publishing, 1988)

9. Portraits of Freedom, p. 125

10.Ibid.

En los Estados Unidos y Puerto Rico, escriba a:

ENFOQUE A LA FAMILIA

P. O. Box 35500

Colorado Spring, CO 80935, USA

También puede llamar al 1-800-434-2345

O visitar nuestro sitio web:

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