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El Autor: Don Gabriel Amorth nacié en Modena en 1925; se docto- ré en jurisprudencia, es sa- cerdote de la Pia Societé San Pablo. Periodista notable por los muchos articulos publi- cados en Familia Cristiana, es todavia mas conocido por la direccién de la revista mensual Madre de Dios y por sus articulos marianos. Au- tor de varios libros, cuatro de los cuales sobre la Vir- gen. Es miembro de la Pontificia Academia Mariana internacional. Actualmente ejercita el misterio de exor- cista en la Didcesis de Roma por mandato del Cardenal Vicario. EXORCISTAS vi PSIQUIATRAS Este valioso libro es un aporte mas del Padre Gabriel Amorth para el servicio pastoral de exor- cismo y liberacién, ser- vicio que fué encomen- dado por Jestis a sus apostoles: “Hechen fue- ra a los demonios" (Mt 10,7-8, Mc 3,14-17). Agradecemos al Padre Gabriel su valiosa contri- bucién con esta obra, a los retos de la nueva evangelizacién que lleva al hombre la liberacién en su opcién por estable- cer en el mundo el Reino de Dios trabajando por la salud integral del ser hu- mano hasta que logre su entrada en la Paz defini- tiva. Padre Gabriel Amorth. EXORCISTAS Y PSQUIATRAS NADA OBSTA Pbro. Antonio Gonzalez Censor Ecleciastico. IMPRIMASE: t ie £ Thimeidach + JOSE TRINIDAD GONZALEZ Z, Obispo Auxiliar d falajara. PRESENTACION Saludo cordialmente a mis hermanos sacerdotes, en el gozo del gran jubileo del 2000 y la celebracion de las fiestas pascuales que nos permiten ser testigos de Cristo Resucitado que vencid a la muerte y al pecado. Deseo que esta obra del Padre Gabriel Amorth exorcista oficial de la Didcesis de Roma: «Exorcistas y Psiquiatras», que bondadosamente tradujo al espajiol el muy ilustre Sr. Cango. Pbro. D. Enrique Toral Moreno, sea de gran fruto para mis her- manos sacerdotes, a quienes especialmente se dedica, como un obsequio. No podemos ignorar que hoy proliferan sectas de caracter satanico, New Age, espiritistas, gnésticos y de caracter supers- ticioso que afectan a muchas personas que se entregan a ellas; por tal motivo, acuden con frecuencia a nuestro ministerio sa- cerdotal muchas personas pidiendo ayuda: con enfermedades psicoldgicas y fisicas que no han encontrado explicaci6n por la ciencia médica y psicoldgica. A nosotros corresponde dar una respuesta a estas personas, pues nunca es permitido dejarles acudir a buscar ayuda por ca- minos indebidos, como son los sistemas de ocultismo practica- dos por personas supersticiosas que con frecuencia las estafan aprovechandose de su gran ignorancia. Es sorprendente encontrar personas con dajfios de opresién, obsesion y alguna otra forma de dafio espiritual, contraidas por las practicas satanicas, gndsticas y supersticiosas. A nosotros corresponde orientar y darles la medicina que Jests pone en nuestras manos, como dispensadores de la gracia divina con- fiados en aquellas palabras de Jestis: «mirad, os he dado el poder de pisar sobre serpientes y escorpiones, y sobre todo poder det enemigo, y nada os podra hacer dafio; pero no os alegréis de que los espiritus se os sometan; alegraos de que vuestros nombres estan escritos en los cielos» (Lc.10,19-20). El libro que tienen en sus manos es un valioso trabajo que se publica con la expresa voluntad del autor, es un obsequio a los hermanos sacerdotes, con el deseo de compartir las valiosas experiencias del ministerio del exorcista: accion pastoral valio- sa e importante que se inserta en la mision evangelizadora de la Iglesia, en el contexto de la nueva evangelizacion, como signo de la Ilegada del reino de Dios, que Jesus ha instaurado en la tierra. Quiera Dios y nuestra Madre Santisima, en el contexto de este afio de gracia de la redencidn, que el testimonio y expe- riencias narradas en este libro, nos ayuden a dar una mejor res- puesta pastoral en nuestro compromiso con el hombre de hoy, herido por el pecado, pero cobijado con la divina misericordia que sale a su encuentro con su amor divino. Este Gran Jubileo ofrece al hombre la posibilidad de verse libre de las tinieblas y lo inserta en el Reino de Dios que es un reino de justicia, de verdad, de amor y de paz. t . + JOSE TRINIDAD GON. GOBIERNO ECLESIASTICO PREAMBULO Al dialogar en Roma con el Padre Gabriel Amorth el pasa- do mes de febrero del afio 2000, para solicitar su autorizacion para publicar y hacer obsequio a los sacerdotes del presente libro, aceptando con agrado esta peticidn, pidid que se afiadiera en este preambulo las siguientes palabras para sus hermanos sacerdotes: «Queridisimos hermanos Sacerdotes»: Después de haber leido este libro, ,creeran ustedes? Un dia le dije al Santo Padre: encuentro a demasiadas per- sonas que no creen hoy en el demonio y no creen en los exorcismos, me contesto en forma tajante: «El que no cree en el demonio, no cree en el Evangelion. No cabe duda, es la falta de fe y por eso de instruccion religiosa, la causa por la que nuestro pueblo se dedica a practi- cas supersticiosas: horéscopos, cartomancia, magia, secciones espiritistas, sectas satanicas, New Age, cultos orientales, etc. (todos basados en la reencarnacion y sobre el concepto: «Dios eres tt»). La necesidad de exorcistas es para liberar a los que estan poseidos o acechados por el demonio. Pero también es una necesidad para instruir a las personas y alejarlas de las practicas supersticiosas, que son verdaderos y propios pecados contra el primer mandamiento. Le pido a la Santisima Virgen, vencedora de satanas, rue- gue a su Hijo para que ilumine sus mentes, sobre estos proble- mas, bien fundados sobre las ensefianzas de la Sagrada Escritu- ra. No olviden el mandato de Cristo: «Evangelicen, echen fue- ra los demonios, curen los enfermos» (Mt 10,7-8, Mc 3,14- 15-16-17). iNo se limiten, hermanos sacerdotes, solo al primer punto: «Evangelizar», La plenitud de los tiempos en que vivimos al dejar el se- gundo milenio de nuestra era cristiana e iniciar el tercero, im- plica para nosotros la necesidad de seguir presentando a Jesu- cristo, Dios y Hombre verdadero, como el unico y definitivo salvador del mundo; como aquel que es el mismo ayer, hoy y siempre (Hebreos 13,8). Puesto que la falta de conocimiento, de amor y seguimiento de Jesucristo, es la que propicia. entre otras razones, el que proliferen en el mundo otros cultos, otras opciones culturales, otras religiones que tratan de llenar un va- cio religioso en el ser humano. Jesucristo es el centro de la historia de la salvacion del hom- bre y ha dejado en sus pastores de la Iglesia la consigna: Yo veia a satanas caer del cielo como un rayo. «Mirad, os he dado el poder de pisar sobre serpientes y escorpiones y sobre todo poder del enemigo, y nada os podré hacer dafio». (Lucas 10,18- 19). No dudamos que el gran Jubileo de este afio santo es una gracia muy singular para todo el pueblo de Dios pero sigue sien- do para nosotros los pastores una urgencia y un reto pastoral el constatar que un numero muy notable de cristianos se entregan a practicas abominables a los ojos de Dios. Esta lamentable realidad puede ser causa de que muchos cristianos no encontrando en nosotros una adecuada capacita- 8 cin para este delicado ministerio, recurren a practicas paga- nas. Es lamentable constatar que muchos jovenes militan en sectas gndsticas y satanicas por su afan de curiosidad malsana, y falta de adecuada catequesis y evangelizacion. El Episcopado Mexicano en su carta pastoral: «Del encuen- tro con Jesucristo a la solidaridad con todos», en el No. 109 parr. 4 sefiala: «Estamos en una etapa de fuerte busqueda de sentido en la que aparecen tanto necesidades profundas de espiritualidad y trascendencia, como expresiones sincretistas neo - paganas de religiosidad, supersticiones, consulta a los astros, cultos esotéricos y hasta demoniacos». La Sagrada Escritura con claridad repudia toda practica ocul- tista como es sabido: «Cuando hubieres entrado en Ia tierra que tu Seiior Dios te dard gudrdate de querer imitar las abo- minaciones de aquellas gentes. No se vea en tu pats quien purifique a tu hijo o hija, paséndolos por el fuego; ni quien consulte adivinos, y haga caso de suefios y de agiieros; no haya hechiceros, ni encantadores, ni quien pida consejo a los que tienen espiritu pitonico y a los astrélogos, ni quien inten- te averiguar por medio de los difuntos la verdad. Porque to- das estas cosas las abomina el Seftor; y por haber cometido semejantes maldades a aquellos pueblos, acabara con ellos a tu entrada». (Deuteronomio 18,9-12). Sigue siendo vivo y actual el texto anterior, es de grave responsabilidad para los pastores, el denunciar estos pecados contra la virtud de la religion, como lo sefiala el nuevo Catecis- mo de la Iglesia Catélica en los nimeros 2110-2117) que con- denan el tomar parte activa en sectas satanicas, gndsticos, etc., 9 asi como practicas de magia, adivinaci6n, supersticion e irreli- gion como parte activa en la idolatria; ademas de que estas practicas pueden llevar a un ateismo practico y a entregarse al gnosticismo como lo sefialan los numeros 2127-2128) del mis- mo Catecismo. Ante el gran auge que han tenido las sectas en el momento actual, implica para los pastores de almas, un compromiso de santidad que debemos asumir para hacer frente a esta exigencia de evar a nuestro pueblo a la liberacién plena que Jestis ha venido a traer al implantar su Reino. La experiencia de los demonios ante Jestis es clara: «gQué tenemos nosotros que ver contigo, oh Jess Nazareno? ;Has venido a destruirnos?. Ya sé quién eres: eres el Santo de Dios». (Marcos 1,24). Jestis ya destriryé el reino de las tinieblas, pero quienes no se entregan a vivir su bautismo con fidelidad y se someten a practicas ocultistas y satanicas, se exponen a ser presa del ma- ligno y quedar oprimidos, obsesionados, atados y hasta en el peor de los casos poseidos; siendo ellos personas bautizadas. Quiera nuestra Madre Santisima de Guadalupe destruir con su misién evangelizadora las tinieblas de la idolatria, contando con pastores concientes de esta obra liberadora de Cristo, pro- moviendo la nueva evangelizacion que es la respuesta a corre- gir el problema de las sectas, como lo sefialan los seis articulos de la Sagrada Congregacion para la doctrina de la fe publicados en el periddico oficial L’Osservatore Romano, nn. Del 4 al 9 correspondientes al 24 de enero de 1997 hasta el 28 del mismo mes. 10 Nuestra Madre Santisima en Fatima prometio el triunfo de su Corazon Inmaculado, creemos que ella la Mujer vestida de sol (Apocalipsis 12,1). Es la Mujer que aplastara la cabeza del dragon infernal con la descendencia de sus hijos fieles y consa- grados a su corazon maternal (Génesis 3,15). Finalizamos este preambulo transcribiendo textualmente la firma de pufio y letra del Padre Gabriel Amorth que genialmen- te coloca al final del texto leido a principio de este preambulo con una caricatura cémica. SS Consideraciones Teoldgico - Biblicas. Consejos Pastorales: Aspectos Teoldgico - Biblicos: Ofrecemos a nuestros lectores, algunos puntos de reflexion pastoral del Excmo. Sr. Obispo Donald W. Montrose, de Stockton, California tomados de su carta pastoral: Por «ocul- tismo» hablamos de una influencia suprahumana o sobrenatu- ral que no es de Dios y comunmente lo asociamos con lo que tiene influencia demoniaca. En los Estados Unidos, el ocultismo es ahora mucho mas popular que hace 20 afios. Esto se manifiesta en musica popu- lar satanica, pandillas callejeras satanicas, el aumento de ado- radores de satands, el uso mas extendido del horéscopo y el estudio de los signos del zodiaco y juegos satanicos que pue- den compararse. A pesar de esto, mucha gente no toma el ocul- tismo seriamente, se rien de la nocién del poder del mal y lo consideran parte del mundo «real» en que vivimos. Estoy convencido de que la influencia demoniaca es muy real y constituye una amenaza peligrosa para nuestro bienestar espiritual. Lo que se escribe aqui es un sumario breve de una realidad que no deseo pasar mucho tiempo explorando y mi propésito es sencillamente impartirles conocimientos suficien- tes, para que puedan cuando menos sospechar la presencia de lo oculto y puedan evitarla por completo. En su carta a los Efesios (1,3-10), San Pablo nos dice que Dios nos escogié en Jesucristo antes del principio del mundo y somos Ilamados a estar limpios de pecado a su vista. Dios nos llam6 para ser sus hijos por medio de Jesucristo. Hemos sido salvados y nuestros pecados han sido perdonados en Jestis y mediante su sangre. Esto muestra la generosidad de Dios, Nues- 12 tro Padre, hacia nosotros y El nos ha dado la sabiduria para conocer este misterio, este plan que nos revelé en Cristo. Somos cristianos bautizados y confirmados. En estos dos sacramentos hemos renunciado a satanas, a sus obras y a sus promesas vacias del reino de las tinieblas. En el Bautismo pro- fesamos nuestra fe en Jesucristo y en la Iglesia. Ahora, el Reino de Dios esta absolutamente opuesto al reino de satanas. La sal- vacion en Jesucristo presupone el rechazo del reino de las tinie- blas, sin embargo, nuestra vida es una guerra espiritual. En su primera carta, San Juan (Juan 5,18-69) nos dice dos cosas: que nacimos de Dios (por el Bautismo y el Espiritu Santo) y esta- mos protegidos por El para que el Malo no pueda tocarnos, pero también nos dice que el mundo entero esta bajo el Malo. El Malo puede tentarnos, pero no nos toca directamente a menos que le abramos la puerta. No debemos temerle, pero tam- poco debemos buscarle constantemente en los acontecimientos ordinarios de nuestra vida. No se concentren en los espiritus malos, sino fijen sus ojos y su fe en Nuestro Sefior y Salvador, Jesucristo, mediante la oraciOn, nuestra adherencia a la Palabra de Dios, en la Biblia y mediante los sacramentos, especialmente por la presencia de Jesus en la Sagrada Eucaristia. No debemos olvidar incluir a Maria, la Madre de Dios, en nuestra oracién; ella ha aplastado la cabeza de la antigua ser- piente (Gén 3,15), La devocion a Maria es un medio poderoso de proteccién en nuestra vida diaria. {Como es el reino de satanas, el reino de las tinieblas? Es una mentira que busca parecerse al Reino de Dios. Lean Isaias (14,12-15); se trata de satanas y el profeta nos dice que, en su corazon, satanas esta determinado a ser como Dios. 13 Satanas quiere en su reino todo lo que haya en el Reino de Dios, pero su reino es una mentira; es falsedad. En el reino de las tinieblas hay culto y adoracién falsa; hay oracién maligna. Nos ofrece felicidad y paz falsa, nos da sabiduria y conocimiento falso. Asi tenté a Adan y Eva (Gen 3,5). Satanas dijo: «No. Dios sabe que al momento que lo comiéreis (el fruto prohibi- do) seréis como dioses, conocedores del bien y del mal». En su reino, satanas nos ofrece salud, que es la muerte y una pro- teccion falsa. Asi como nos imaginamos a los angeles del cielo cantando y adorando a Dios, asi también hay una musica espe- cial en el reino de las tinieblas, que es mala. El reino de satanas es una mentira. Quiere ser como Dios, pero en el primero de los Diez Mandamientos, Dios dijo a Moisés: «Yo soy el Sefior tu Dios, no tendrds dioses extratios que nos son propuestos en el reino de las tinieblas». San Pa- blo nos dice que estemos en guardia: «El Espiritu dice clara- mente que en los venideros tiempos han de apostatar algunos de la fe, dando oidos a espiritus falaces y a doctrinas diabdli- cas». (I Tim 4,1). Aferrémonos a nuestra fe en el Sefior Jesus y en su Iglesia, pues nuestra salvacién es lograda sélo por Jesu- cristo, mediante la oracién, leyendo y estudiado la Palabra de Dios en la Biblia y mediante la presencia de Jesus en el Santo Sacrificio de la Misa y en nuestros Sagrarios. Cuando los israelitas estaban a punto de llegar a la tierra prometida, el Sefior Dios les dio muchos mandatos relaciona- dos con la verdadera adoracién deseada por El y la adoracion falsa que aborrecia. Este mismo Mandamiento es valido para nosotros en la actualidad. Texto antes citado (Deut 18,9-13). El Sefior dice que debemos ser sinceros con El, no pode- mos hacer las dos cosas. Jestis dice: «Quien no esta conmigo, esté contra mi». (Mt 21,30). Debemos ser firmes en nuestra resolucién de seguir solamente al Sefior. 4 Consideremos ahora algunos ejemplos de poder y conoci- miento prohibidos. Cuando hablamos de conocimiento prohibido, queremos decir el que es obtenido fuera de la influencia divina o por el camino normal en que los humanos obtenemos conocimientos. Ninguno de nosotros conoce el futuro; mediante nuestro cono- cimiento de circunstancias particulares podemos saber qué pa- saria posiblemente. Esto es una cosa. Buscar conocimiento del futuro o conocimiento intimo de alguna otra persona, aparte de Dios y con la ayuda de clarividencia y espiritus, es lo que signi- fica conocimiento prohibido. Poder prohibido es cierta clase de poder magico que pro- duce efectos apartando de Dios y en cierta manera que esta mas alla de los medios humanos ordinarios. «No os desviéis de Dios en busca de magos, ni consultéis a adivinos, porque seréis por ellos corrompidos. Yo, el Seftor Dios vuestro» (Lv 19,31). «La persona que se desviare para ir a consultar a los magos y adivinos, y se abandonare a ellos, yo mostraré mi sefia contra ella y la exterminaré de en medio de su pueblo» (Lv 20,6). La astrologia y los horéscopos son costumbres paganas. Los adivinos tratan de predecir el futuro mediante el uso de lo oculto, magia o supersticién. Esta prohibido buscar el cono- cimiento del futuro usando cartas de baraja, de tarot, la bola de cristal, el estudio de la mano, las estrellas, examinando el higa- do de animales muertos, lanzando flechas, usando la ouija o cualquier otro medio supersticioso. Un médium es una persona que tiene conocimiento inme- diato 0 secreto, ya sea por algun poder dudoso de si mismo 0 15 mediante el poder de algtin espiritu malo que trabaja por su medio. En el Libro Primero de Samuel (Reyes), capitulo 3, lee- mos como el Rey Satil consulté a un médium y muri6 al dia siguiente. En el I Cronicas (Paralipomenos) 10,13 dice que Satl muri6 por este pecado. Astrologia y horéscopos Jeremias 10,2: «Esto dice el Senor: No imitéis las cos- tumbres de las naciones; no temdis las sefiales del cielo, que temen los gentiles». Mediante el estudio de las estrellas y pla- netas, un astrélogo calcula un horéscopo sobre la base del mes y el dia de nacimiento de un individuo. El horéscopo es una prediccién de eventos que pudieran suceder, basado en el mo- vimiento de las estrellas y planetas. Aunque miles de personas siguen los horéscopos con mas 0 menos interés, esto es un tipo de adivinacion. Aunque Ud. Diga no creer en horéscopos y so- lamente lee el suyo por diversion, deberia abandonar esta prac- tica, pues el horéscopo diario puede influirnos facilmente de vez en cuando y es un modo en que nos hacemos receptivos a lo oculto. Si quiere vivir en el Reino de Dios, renuncie a los horésco- pos y a todos los otros medios de adivinacién. Deben ser des- truidas las barajas, ouijas y otras cosas usadas para adivina- cion, después de haber sido conjuradas por un sacerdote. EI reino de las tinieblas y el poder prohibido. La brujeria o magia supersticiosa se usa para producir efec- tos que estan mas alla del poder humano. Estos efectos pueden ser buenos 0 malos y se efecttian por medio de palabras o ges- tos magicos, por el uso de hierbas magicas, polvos, licuidos o cosas similares. Con frecuencia hay una invocacién especial al diablo. Males fisicos son dirigidos contra individuos, a causa de odio o celos. Todos hemos oido sobre alfileres clavados en 16 mufiecas, el ojo malévolo, la maldicion de alimentos 0 bebidas que mediante el poder de las tinieblas deben causar dafio, en- fermedad o muerte; esto es brujeria. En la actualidad, las brujas pueden encontrarse casi en todas partes y con frecuencia son presentadas bajo una luz positiva. Recuerden que toda persona envuelta en adoracién falsa, que busca conocimientos prohibi- dos 0 usa poderes prohibidos, deberd ser evitado a toda costa. También hay un interés creciente en brujeria africana -vudu. Los dioses del vudti son malos y buenos y el servicio de esta practica empieza usualmente al anochecer, terminando al ama- necer. Con frecuencia incluye el sacrificio sangriento de una cabra 0 un pollo, hay oraciones y cantos, se supone que los dioses entran brevemente en la persona durante el ritual. Algunas veces se usan objetos catélicos en el vudu y la brujeria, tales como imagenes de santos, crucifijos, velas, agua bendita y oraciones catdlicas, asi como otros objetos y oracio- nes. No se dejen engafiar por la naturaleza aparentemente reli- giosa de lo que sucede. Si Uds. tienen objetos y oraciones que han sido usados en. brujeria o les han sido dados por alguna bruja, deben destruir- los por completo, después de haber sido conjurados por un sa- cerdote. Si han estado envueltos en brujeria, deben renunciar al de- monio, renunciar a la brujeria que hayan practicado y a toda brujeria, pedir perdén a Dios y confesar su pecado a un sacer- dote. En la Confesién (el Sacramento de Reconciliacién) hay el Poder Divino necesario para liberarse de la influencia del mal. Juegos de Ocultismo Hay muchos y varios juegos de ocultismo que tiene como meta indagar lo oculto o el futuro, muchas veces de forma cu- 17 riosa; estos juegos siémpre son peligrosos porque ponen en contacto con espiritus malignos. Para ti hermano Sacerdote te sefialamos los juegos que mas comunmente son usados por mu- chos hermanos nuestros y que son sumamente peligrosos. 1. El mas peligroso y que lamentablemente esta a la venta en papelerias y tiendas de supermercados es la Ouija; te ofre- cemos un analisis que hace el padre "Jordi Rivero" que en forma sintetizada te da la informaci6n: La Ouija EI «juego» de la ouija consiste en poner las manos sobre una pequefia plataforma que se desplaza lentamente sobre un tablero, movida por alguna fuerza misteriosa. El tablero esta inscrito con numeros y las letras del alfabeto. Los jugadores esperan respuesta a sus preguntas segun las letras sobre las que se mueve la plataforma. La «diversion» esta en la curiosidad y el misterio de comunicarse con algun espiritu que revela secre- tos y, cuanto mas parezca «funcionar» mas la ouija (y el espi- ritu detras de ella) atrae y ata. Origenes Ya Pitagoras (540 a.C.) usaba un artefacto parecido cuando se reunia en «circulos» en los que «una tabla mistica que se movia con ruedas» hacia signos que el fildsofo y uno de sus estudiantes interpretaban a la audiencia como revelaciones del mundo invisible. En la China, antes del nacimiento de Confusio, se usaba algo similar, lo que parecia ser una forma «no peligro- sa» de comunicarse con los espiritus de los muertos. En 1853, en Francia el «espiritualista» M. Planchette dise- fi6 una ouija similar a la que hoy dia es popular. Elija J. Nond, en USA, le hizo variaciones; William Fuld le compro los dere- 18 chos y un afio después la patentizo. Finalmente, en 1966, Parker Brothers le compré los derechos y ha sido desde entonces su fabricante. Parker Brothers prefiere decir que los jugadores buscan su «yo» subconsciente para obtener respuestas, pero tal comuni- cacion con uno mismo por medio de un tablero es pura ficcién para cubrir una realidad mas oscura. Cuando el hombre se abre a buscar respuestas mas alla de lo que se puede Negar por el uso de la razon (estudio, légica), entra en el campo de lo sobre- natural en el que solo hay dos caminos: Dios 0 el demonio. Importe espiritual Ciertamente nadie en su sano juicio busca direccién de Dios por medio de la ouija Dios revela, no por juegos, sino a través de su Palabra que esta en las Sagradas Escrituras. La auténtica revelacion divina llegé a su plenitud en Jesucristo. Lo que esta detras de la ouija es el afan del hombre de en- tretenerse y curiosear lo oculto. En vez de buscar a Dios y Su voluntad, se quiere tener conocimientos que no nos correspon- den. No se quiere buscar la verdad porque ésta compromete y exige conversion. Esta es la ruina del hombre En vez de recu- rrir a Dios, por la ouija se quiere hacer contacto con alguna entidad sin importar quien sea. Esta solo puede ser una persona muerta que no esta en el cielo o un espiritu demoniaco. El Primer Mandamiento prohibe apelar a otro espiritu fue- ra de Dios. El rey Saul recurrié a una mujer de Endor para con- jurar el espiritu del difunto profeta Samuel y fue castigado por Dios (1 Sam 28: 8-17). Nada tiene eso que ver con la oracién a los santos ya que a los santos no los invocamos jamas en forma de ordculo. Nos conformamos con pedirles que recen por noso- tros y que nos ayuden en nuestro peregrinar. Hay que advertir que, aunque se use la ouija por curiosi- dad, se esta abriendo camino para el demonio y no es de extra- fiar que la persona quede espiritualmente afectada. Los resulta- dos pueden ser, por ejemplo, dificultades posteriores en la ora- cién, fantasias, obsesiones y otras opresiones mentales. Puede ocurrir que la persona se envicie con la ouija En ese caso la opresién del demonio sobre esa pobre alma se hace mayor. Se entra en lo oculto hasta convertirse en una fascinacion. Como puede funcionar la ouija? El demonio, siendo mucho mas inteligente que nosotros, tiene conocimientos que nos parecen maravillosos pero que los utiliza para atraparnos y engafiarnos. Puede ademas imitar vo- ces y apariencias de personas que han muerto. No debemos buscar conocer sino lo que Dios nos quiera revelar, ya sea por medio del uso natural de la razon sometida a Dios 0 por su revelacion. Qué hacer? No se deje influenciar por los que dicen que es solo un juego inofensivo. Una mente consagrada a Dios tiene en E] su guia y no se abre al vacio para buscar respuestas. Como sacer- dote he conocido a muchas personas oprimidas por ese «jue- go. Si alguna vez, aunque por juego, ha usado la ouija, arre- piéntase y confiéselo como pecado contra el Primer Manda- miento. Renuncie a Satands y prométale a Dios jams recurrir a la supersticion ni a lo oculto. Solo Dios es fuente de verdad. Cuide de que la ouija no entre en su hogar. Sefior, «no nos dejes caer en la tentacién y libranos del maligno». Amén. 20 2. Juego de Lapices: Este juego con frecuencia lo practican en escuelas los nifios y consiste en poner ldpices encontrados y preguntas tal o cual cosa que se quiera saber del presente o futuro, provocando que mediante un movimiento sugestivo de los lapices, se obtenga la respuesta; es otra forma de contacto con espiritus malignos que dafian a quienes lo juegan. Amuletos Esta es una forma de magia en que se cree que un objeto particular tiene el poder de atraer el bien y alejar el mal. Estos son particularmente malos cuando nos son dados por un adivi- nador, espiritista, «curandero» o alguna persona envuelta en lo oculto. Cuando el objeto es usado en la persona 0 Ilevado en la bolsa o colocado en el hogar, significa que la presencia mila- grosa siempre esta con nosotros. Algunos ejemplos son: llevar ajo en la bolsa para tener siem- pre dinero, poner matas de albacar en la puerta de los negocios para tener buenas ventas, mantener unas tijeras abiertas para buena suerte, mantener hierbas especiales en un frasco, usar una media luna al cuello o un collar de ajo, poner alfalfa y flo- res frente a una estatua, tener idolos orientales o indues en la casa, poner una herradura detras de la puerta para espantar los malos espiritus, ete. Mucha de la joyeria usada al cuello hoy dia representa practica de brujeria y comunmente la gente la usa de forma inocente. Debemos tener cuidado de no usar medallas religiosas y estatuas de una manera supersticiosa. Ninguna medalla, esta- tua o articulo religioso tiene ningun poder o suerte conectado con ella. Una medalla, estatua o vela es solamente una sefial de nuestra plegaria al santo que interceda ante Dios por nosotros. Toda adoracién es dada a Dios y a El solamente. Todos los objetos descritos anteriormente o cualquier ob- jeto usado de una manera supersticiosa, debe ser destruide o botado. Si usamos joyeria que corresponde a algun signo del zodiaco o algo que representa brujeria inocentemente podemos dar entrada al reino de lo oculto. La gente usa medallas religio- sas porque busca la intercesion de la Sma. Virgen Maria 0 de los santos y desea la proteccién y la bendicién de Dios. Usar algo que representa lo oculto, atin de una manera inocente, es simbélico de nuestra dependencia del poder de las tinieblas. No deberiamos vacilar en deshacernos de este tipo de joyeria, porque deseamos pertenecer al Reino de Dios 0 no lo desea- mos. Renuncien a satands, renuncien al uso de amuletos y pidan perdon a Dios. Si Ud. fabricé deliberadamente tal objeto para alejar el mal o atraer la buena suerte, seria bueno mencionarlo cuando se confiese. Ponga su fe, no en el reino de las tinieblas, sino en Jesu- cristo que sana, salva, protege y nos ama. Espiritistas o Iglesias espiritistas El espiritismo envuelve la comunicacién con los muertos 0 con el mundo de los espiritus, por algtin medio siquico u ocul- to. Debe tenerse mucho cuidado, porque mucha gente es en- gafiada. Puede haber el uso de la Biblia, agua bendita, estatuas de santos e himnos catdlicos. Los espiritistas con frecuencia creen en la Paternidad de Dios, en hacer el bien a otros, la res- ponsabilidad personal por los actos del individuo, recompensa por las buenas obras y castigo por las malas. Muchos de ellos son cristianos y atin catélicos y profesan la fe en Jesus. Siempre hay, sin embargo, un atentado peligroso de comu- nicarse con los muertos 0 con espiritus de alguna manera. Esto puede ser mediante una sesiOn especial o tal vez la persona s6lo parecer entrar en trance. 22 Los espiritistas estan envueltos algunas veces en curacio- nes. brujerias, adivinacion y hasta en la bendicion de los hoga- res para protegerlos; esta supuesta proteccion es una forma de contaminacion de las casas, en los lugares que los brujos y es- piritistas hacen ritos de supuestas protecciones, quedan los lu- gares contaminados por las fuerzas del mal, no olvidemos que el maligno puede poseer también los lugares donde se han prac- ticado ritos de ocultismo y brujeria. Solo un sacerdote catélico tiene la autoridad de Cristo para bendecir y proteger un hogar. Reencarnacion (teosofia) Esta es la creencia de que el alma, después de la muerte, pasa al cuerpo de otro ser humano, animal o planta, o hasta a un objeto. Muchos cultos 0 religiones orientales creen en esto. En el Hinduismo, se cree que el dios Visnt tuvo varias reencarnaciones como pez, enano, la persona de Rama y como Krishna, en las diferentes edades del mundo. Esto es contrario a la Biblia y a toda creencia cristiana en la otra vida. «Porque esta escrito que el hombre muere una vez y después de la muer- te sea juzgado» (Hebreos 10,27). Aquellos que estan envueltos con espiritistas deben renun- ciar a satands, renunciar al espiritismo, pedir perdon a Dios y confesar su pecado a un sacerdote. El material de experiencia pastoral del Padre Gabriel Amorth contenido en este libro se complementa armoniosamen- te con los escritos de San Ireneo publicados recientemente en el libro titulado: «contra los herejes», edicién preparada por el Pbro. Carlos Ignacio Gonzalez, S.J. de la Coleccién del CEM del Episcopado Mexicano cuya lectura recomendamos amplia- mente. De igual forma a los hermanos sacerdotes interesados en leer el anterior libro del Padre Gabriel Amorth titulado: «ha- bla un exorcista» \es sera obsequiado en la libreria del Arzo- bispado con Carmelita. 23 Conclucion Concluimos este Preambulo con algunas consideraciones biblico-teoldgicas sobre el problema del mal y la existencia del maligno que nos permita apreciar mas la lectura de este libro. Su Santidad el Papa Pablo VI, de feliz memoria, hablando sobre el problema del mal afirma textualmente: «...E/ mal no es solamente una deficiencia, sino una eficiencia, un ser vivo, espiritual, pervertido y pervertidor. Terrible realidad. Miste- riosa y pavorosa. Se sale del cuadro de la ensenanza biblicay eclesidstica quien se niega a reconocer su existencia; o bien la explica como una pseudo-realidad, una personificacién conceptual y fantdstica de las causas desconocidas de nues- tras desgracias... ..Es ‘el homicida desde el principio... y padre de toda men- tira’ como lo define Cristo (cf. Jn 8,44-45); es el insidiador sofistico del equilibrio moral del hombre... «No se ha dicho que todo pecado se deba directamente a 1a accion diabélica; pero es, sin embargo, cierto que quien no vigila con cierto rigor moral sobre si mismo (cf. Mt 12,45; Ef 6,11) se expone a la influencia del ‘mysterium iniquitatis’, a que se refiere San Pablo (2 Ts 2,3-12), y hace problemitica la alternativa de su salvacién» (Audiencia general del miércoles 15 de noviembre de 1972). Fe constante y vivida Sobre el mismo tema, veamos a continuacion las conclu- siones de un autorizado estudio publicado por L’Osservatore Romano bajo el titulo «Fe cristiana y demonologia», y reco- mendado por la Congregacién para la Doctrina de la Fe como base segura para reafirmar la doctrina del Magisterio sobre esta materia. E] autor empieza diciendo por qué la existencia de sa- 24 tanas y de los demonios no ha sido nunca objeto de una decla- racion dogmitica: «En lo que concierne a la demonologia, la posicién de la Iglesia es clara y firme. Es cierto que en el transcurso de los siglos, la existencia de satands y de los demonios no ha sido nunca objeto de una afirmacion explicita de su magisterio. La causa de ello es que la cuestién nunca se planteé en estos términos: tanto los herejes como los fieles, igualmente apo- yados en la Escritura, estaban de acuerdo en reconocer su existencia y sus principales fechorias. Por este motivo, cuan- do hoy se pone en duda su realidad, debemos recurrir, como antes hemos recordado, a la fe constante y universal de la Iglesia, asi como a su principal fuente, que es la ensefianza de Cristo. Y, efectivamente, en la ensefianza evangélica y en el corazon de la fe viva es donde se revela como un dato dog- miatico la existencia del mundo demontaco» (Fe y demonologia doc. Catequético 1975-700-749). A continuacién nos muestra el autor -con una cita de Pablo VI en su apoyo- que no se trata de una afirmacién secundaria de la que se puede facilmente prescindir, como si no tuviese relacion con lo que esta en juego en el misterio de la redencion: «La desazon contempordnea que hemos denunciado al principio no pone, por tanto, en duda un elemento secunda- rio del pensamiento cristiano: se trata de una fe constante de Ja Iglesia, de su concepcién de la Redencién y, en su punto de partida, de la conciencia misma de Jestis. Por este motivo, hablando recientemente de esta ‘realidad terrible, misteriosa y temible’ del Mal, el Papa Pablo VI podria afirmar con auto- ridad: ‘Se sale del cuadro de la ensefanza biblica y eclesids- tica quien se niega a reconocer su existencia; o bien quien hace de ella un principio que existe por si y que no tiene como cualquier otra criatura, su origen en Dios’ Ni los exégetas ni Hee los teélogos deberian dejar de tener en cuenta esta adverten- cia» (Ibid). Afirmar la existencia del demonio no es caer en el maniqueismo, ni disminuir por eso la responsabilidad y la li- bertad humana. Responsabilidad y libertad del hombre E] mismo documento que estamos citando de Fe y demonologia, afirma lo siguiente: «Al subrayar actualmente la existencia demonolégica, la Iglesia no se propone ni hacernos volver a las especulaciones dualistas y maniqueas de otros tiempos, ni presentarnos un suceddneo racionalmente aceptable». Ella solamente quiere permanecer fiel al Evangelio y a sus exigencias. Es indudable que ella jams ha permitido al hombre eludir su responsabili- dad, mediante atribuir sus faltas a los demonios. Ante tal esca- patoria, si llegaba el caso, la Iglesia no vacilaba en pronunciar- se diciendo con San Juan Criséstomo: ‘No es el diablo, sino la incuria propia de los hombres la causante de todas sus caidas y de todas las desgracias de que se lamenta’. En este sentido, la ensefianza cristiana, por su vigor en ase- gurar la libertad y la grandeza del hombre, en poner a plena luz el poder y la bondad del Creador, no muestra la menor debili- dad. Ha denunciado en el pasado y condenara siempre el recur- so demasiado facil a dar como pretexto una tentacién demoniaca. Ha proscrito la supersticion igual que la magia. Ha rechazado cualquier capitulacién doctrinal ante el fatalismo, toda renun- cia de la libertad ante el esfuerzo. El espiritu critico y la prudencia son necesarios mas que en otros puntos en un terreno en que el discernimiento es dificil y requiere él mismo garantias. 26 Ademas, desde el momento en que se habla de una inter- vencién diabdlica posible, la Iglesia deja siempre lugar, como por el milagro, a la exigencia critica. Se requiere efectiva- mente reserva y prudencia. Es facil enganarse con la imagi- nacion, dejarse confundir con relatos inexactos, torpemente transmitidos o abusivamente interpretados. Aqui, como en otros campos, se debe utilizar el discernimiento. Hay que de- jar campo abierto a la investigacion y a sus resultados» (Ibid.). El demonio, ; Antagonista de Dios? La alusién, en la cita, a las especulaciones dualistas y maniqueas, es una puesta en guardia contra cualquier teoria que hiciera del demonio una especie de Contra-Poder, de Antago- nista directamente opuesto a Dios, en suma, como dos rivales en una misma linea de combate. Se debe evitar, en efecto, imaginar a satands como una es- pecie de anti-Dios, como si se tratara de dos absolutos enfren- tados, como el Principio del Bien frente al Principio del Mal. Dios es el tnico Absoluto trascendente y soberano: el demo- nio, criatura de Dios, originariamente buena en su realidad ontolégica, desempefia en la creacién un papel de pardsito des- tructor, negativo y subalterno. Es el Padre de la mentira, de la perversion. Es una fuerza consciente que conoce, quiere, persi- gue un designio destructor y se coloca y obra si en el anti-reino, es decir, en la oposicién al Reino mesianico. No debemos tener a satands como el adversario que se planta cara a Dios, le provoca y le mantiene en jaque . Desde que satanas, principio del mal, aparece en la Biblia bajo la figura de la «serpiente», se hace hincapié en que se trata de una criatura de Dios (Gn 3,1). Pero ante todo es el enemigo del hombre (Sb 2,24), el enemigo del designio de Dios sobre el 27 hombre. En los Ejercicios Espirituales, San Ignacio le llama «el enemigo de la natura humana». Justamente asi es como le muestran los primeros capitulos del libro de Job. Satands para llevar a cabo su malvado desig- nio contra el hombre se adelanta entre «los Hijos de Dios que venian a presentarse ante el Sefor» (Jn 1.6; 2.1). El Antiguo Testamento se muestra prudente sobre el papel de satanas, tal vez para evitar que Israel haga de él un segundo Dios. Mas importancia cobrara en el judaismo contemporaneo de Cristo, cuando para el judaismo ya no existia el peligro, a causa de estar plenamente establecida la absoluta trascenden- cia de Dios. Bajo el nombre de satanas (el adversario), o de diablo (el calumniador), la Biblia lo presenta como un ser personal, invi- sible por si mismo, incorporal, dotado de conocimiento y de libertad. En cuanto a los demonios, en el mundo pagano griego se los identifica con los espiritus de los muertos 0 con divinidades paganas. En la Biblia, por el contrario, designan diversos «es- piritus del mal» que el Nuevo Testamento denomina «espiri- tus impuros». Jesus y el demonio. No podemos leer el Evangelio sin sentirnos sorprendidos por la presencia del maligno en su oposicién a Jesus. El enfren- tamiento es constante aunque no aparezca siempre en primer plano. Se le percibe claramente en el umbral de la vida publica del Salvador. El relato de la tentacién de Jestis en el desierto es como el prefacio de la misién que el Salvador se disponia a cumplir y como la clave del drama que iba a desarrollarse en el Calvario. Esta confrontacién inevitable no es un simple episodio en- tre otros, sino una anticipacién del drama final, como si se co- 28 rriera el velo entreabriéndonos ya el misterio del Viernes San- to. Por su parte, San Lucas termina el relato de la tentacién en el desierto con estas palabras: «Acabada toda tentacién, el dia- blo se alejé de él hasta un tiempo oportuno» (Lc 4,13). Con ello se alude indudablemente a la confrontacion final, que ter- minard en la hora de la pasion. La referencia a «las tinieblas» se repite en el Evangelio como para hacernos palpar -entre lineas- la hostilidad solapada del enemigo. Cuando Judas sale del Cenaculo, después que «entré en él satands» (Jn 13.27), San Juan hace constar que «era de no- che» (Jn 13,30). El detalle no se consigna por puro prurito de precision historica. La presencia hostil del enemigo se adivina en filigrana, a cada paso, y cuando Jesus expira en la Cruz, el escritor inspira- do hace constar, no por prurito de detalle sino a causa de su densidad teolégica, que las tinieblas cubrian el cielo de Jerusa- lén. Por lo demas, la lucha de Cristo contra el Tentador la en- contramos varias veces a lo largo de su existencia. Jestis lucha- ra contra aquellos de los que se vale el demonio como instru- mentos para hacerle desviar del camino del Padre: los judios de su tiempo, y en algunas ocasiones, los mismos apéstoles, Pedro (Mt 16,23), Santiago y Juan (Le 9,54-55). 29 jAlerta, hermanos sacerdotes! Hermano sacerdote, no dudes en predicar contra toda for- ma de idolatria que es el uso de amuletos, talismanes y obje- tos de ocultismo, si eres consciente de tu misién de implantar el Reino de Dios, tu predicacién no tiene efecto en las almas mientras ellos estén atados al ocultismo mediante cualquier practica supersticiosa, esta es la razon por lo que el Evange- lio no surte el efecto que le es propio por esencia, porque a quienes se les predica, no han sido evangelizados, siguen ata- dos y sordos a la Buena Nueva. Estas predicando en el de- sierto, estas perdiendo el tiempo. Consejos pastorales: Consejos practicos para ti sacerdote: cuando desees una evangelizacién a fondo, empezaras por destruir las cadenas de ocultismo que hoy atan a muchos cristianos, interroga a tus fie- les sobre sus practicas de supersticién, uso de amuletos, y exi- ge una renuncia a fondo, como lo exigen las renuncias bautis- males, pide se te entreguen los amuletos, talismanes y demas objetos de ocultismo y conjuiralos antes de destruirlos, esta ora- cién de conjuro que sdlo puede y debe hacer el sacerdote, esta al final de este libro (pag. 248) es indispensable para no ser victima de un dafio ocasionado por la venganza de los espiritus malignos que siempre actiian en toda forma de ocultismo. Encontraras en el ejercicio de tu ministerio pastoral, algu- nas personas que llegan narrandote experiencias dolorosas de su vida: fracasos de sus negocios, enfermedades inexplicables a la ciencia médica y psicolégica, tragedias familias de acci- dentes inexplicables, etc. 30 Ante estas experiencias, muchas personas acuden al sacer- dote esperando una orientacion y consuelo, esctichalos, de nin- guna forma aceptes que acudan a «limpias» con curanderos, no es el camino adecuado para ayudarles. Ciertamente es posible que mediante algtin maleficio o por haber acudido a practicas satanicas, lectura de cartas, limpias, o cualquier forma de adivinacién (tan extendidos hoy), se da- fien por la accién del demonio. Pero las personas que supuesta- mente «curan o limpian», usando incluso oraciones supersti- ciosas y amuletos, aceite del santisimo y agua bendita de siete templos: los dafian de igual forma, puesto que ambas practicas tienen por autor al mismo patron que es el maligno. Es importante orientar a las personas con la doctrina de la Sagrada Escritura y los Documentos de la Iglesia contenidas en este libro que tienes en tus manos, con la certeza de que toda practica supersticiosa y satanica, son actos abominables a los ojos de Dios (Dt. 18,9-12). El ministerio del sacerdote supera eminentemente a todo acto de curanderismo aunque sea religioso. Ejerce tu poder, que es el poder de Jesus, si alguna persona sufre un maleficio, que puede ser posible como verds en este libro o en el anterior: «Habla un exorcista», que puedes conseguir gratuitamente en la librerfa de Carmelita en el Arzobispado, ti puedes orar en bendiciendo a la persona o familia para destruir el maleficio usando las oraciones sugeridas por el P. Gabriel Amorth que se encuentran al final de este libro en las (pags. 245-246). Y al orar por una persona o familia, pidiendo la bendicion y el corte del maleficio, adviertes una reaccion violenta repér- talo a tu obispo para que vea lo que debe hacer conforme a Derecho. Otra contaminaci6n que encontrards en tu ministerio y que hoy es comin, es las casas contaminadas por haber practicado ae en ellas actos de ocultismo, ya sea en el presente 0 en el pasado, cuando te Ileguen contando que en tal o cual casa se escuchan tuidos, lamentos, se prenden y apagan luces y aparatos electré- nicos inexplicablemente, pregunta a las personas si han tenido en la casa actos de ocultismo, se ha jugado la ouija, se han hecho limpias, juegos de adivinacién, etc. ordinariamente en- contraras que si se realizaron estas practicas, es entonces cuan- do no debes dudar de que efectivamente, esa casa es atormenta- da por las fuerzas del mal. Otra forma de dafio que con frecuencia encontramos, es por consecuencia de maldiciones de nuestros antepasados, pa- dres de familia que maldicen a sus hijos deséandoles males por varias generaciones, seguin sea la maldicion son sus consecuen- cias, de ordinario, repercuten en saladez, enfermedades inex- plicables, infecundidad en el matrimonio, calamidades, etc. Esta forma de dafio puede ser cortada al quebrantar la maldicion por un sacerdote orando sobre la persona o familia para cambiar la maldici6n por bendicion segiin la oracién que se encuentra al final de este libro en las (pags. 226-227). Debes preparar la bendicion de esta casa pidiendo a toda la familia que durante unos dias que tu veas prudente, acudan a misa y comunion diaria, recen en familia el Santo Rosario, que todos estén en gracia y se retinan al final de la tarea de oracién y practica de los sacramentos; para hacerles una celebracién familiar siguiendo el ritual que tiene en las (pags. 227-233) de éste libro. No admitas por ningtin motivo que esté presente durante esta bendicién de casa en forma de exorcismo, alguna persona que esté en pecado. Todos los presentes deben estar en gracia de Dios, puesto que los demonios que atormentan ese lugar, 32 pueden dafiar a quien vive en pecado, puesto que tienen las puertas abiertas al reino de las tinieblas. De las practicas de ocultismo que llevan mas entrafia de odio y maldad, es el trabajo de maleficio por fetiches: esto sue- le ser mediante la fabricacin de mufiecos clavados con alfile- res, o atados de diferentes formas segun el mal que gente aliada al reino de las tinieblas hace para causar en tal o cual persona, enfermedades, 0 incluso hasta la muerte. Estos maleficios suelen surtir efecto en la persona a quien se le hace, si la persona esta alejada de la practica de los sacra- mentos y de una auténtica piedad cristiana, por lo que si puede ser posible que alguien resulte afectado con enfermedades de postracion, ataduras y hasta la muerte. La atencion pastoral de estas personas que la ciencia médica nunca puede curar, es efi- caz cuando el sacerdote las prepara a tales afectadas, pidiéndo- les misa y comuni6n diaria, por minimo un mes, visita al Santi- simo diario, por una hora, rezando el Santo Rosario en la pre- sencia Eucaristica. Después de esta preparacién el sacerdote cita a la persona 0 personas alcanzadas por el maleficio, para hacerle la oracion de bendicidn, que se encuentra al final de este libro (pags. 244- 245). Cuando son en- | contrados los fetiches, | © mufiecos u objetos | trabajados, es necesa- | rio que el sacerdote los conjure con la oracién de conjuro (pag. 248) de este libro y lo des- truya. INTRODUCCION «Estoy esperando tu tercer libro, gcudndo te vas a deci- dir?» Es la musica que me estan repitiendo desde hace dos afios, de parte de exorcistas y no exorcistas, de parte de sacer- dotes y laicos. Me dicen que mis dos volumenes son realmente utiles y han abierto los ojos a mucha gente, es mas o menos lo que me repiten sobre las transmisiones que cada mes dirijo por Radio-Maria. No sé si sdlo seran palabras para animarme; una cosa es segura, que jamas hubiera esperado que mis libros ante- riores: Un exorcista narra y Nuevos cuentos de un exorcita (ambos de ediciones Dehonianas, Roma) hubieran tenido tan rapidas ediciones y traducciones, jhasta en arabe! Por eso me encuentro inclinado de nuevo sobre mi maqui- nita de escribir, pasando ya de mis setenta afios con mucho can- sancio encima. He buscado pequefios huequitos de tiempo que parecian imposibles: me parece que pongo en aprietos a tantos ansiosos que llaman a mi puerta, pues solo en parte logro aten- derlos, cuando me aparto algun rato de los exorcismos. Por otra parte me parece que esta actividad mia, marginal y no prevista, de libros, articulos, entrevistas en televisién o prensa, confe- rencias por radio o television, ha tenido grande importancia para sacudir las voluntades a favor de tantos afligidos que buscan ser oidos y ayudados. Algo se ha logrado en la Iglesia, aunque con lentitud. Este tercer libro mio, debido a mis actividades de estos afios, no me satisface y no es todavia el que quisiera haber escrito desde hace tiempo: un libro repleto de hechos, con los debidos comentarios. Pero he tratado en él de seguir la linea, a mi ver, més util para sacerdotes y laicos. En estos aiios (finales de 1995), he promovido tres encuentros nacionales de exorcistas, y parti- cipado en dos encuentros internacionales. Inesperadamente gané 34 la eleccion de Presidente de la Asociacién Internacional de Exorcistas. Lo mas importante es que me enriqueci, como los demas participantes, por el intercambio de experiencias y los magnificos trabajos confiados a los mas expertos. Este libro lo demuestra, por ejemplo, en el capitulo «Las sorpresas de los exorcistas» donde se recogen textualmente los testimonios de catorce exorcistas, todos de mucha experiencia. Mis escritos son de un corte practico; trato de reducir al minimo las citas, no agrego bibliografia, como se hace en tex- tos culturales. Pero no puedo omitir los nombres de algunas obras de mis colegas exorcistas mejores que yo. Tanto mas que el demonio siempre es noticia y los libros sobre él no se pueden contar y muchos se han escrito sobre los angeles. En cambio, muy pocos sobre los exorcismos. Cito los siguientes: Del P. Mateo La Grua: La Oracion de liberacion y La Oracién de sanacién; de exorcistas con mucha experiencia: Raul Salvucci: Indicaciones pastorales de un exor- cista; Pellegrino Ernetti: La catequesis de satands; de G.Battista Proja: Hombres, diablos, exorcismos; de René Laurentin: El demonio, gmito 0 realidad? Otras obras merecerian citarse, pero quien desee profundi- zar el tema, las encontrara por su cuenta. He tratado, en este tercer volumen, de estimular estudios e indagaciones, sugerir temas importantes que no han sido aun tratados. Me alegraré de que alguien acoja esas indicaciones. Todo el trabajo de un exorcista entra de Ileno en la pastoral general de la Iglesia y, en este tiempo, de acuerdo con las indi- caciones del Santo Padre, se esfuerza por recuperar algo im- portante que se habia descuidado. Por cierto, no es dificil, sino todo lo contrario, dentro del contexto de este trabajo, escribir con el deseo de contribuir a la preparacion de Jubileo del ano 35 2000, teniendo presente la Carta Apostolica del Papa: Tertio Millennio Adveniente. Igualmente toda la actividad del exor- cista esta dirigida a promover la nueva evangelizacion, a la que frecuentemente nos referimos como la necesidad mas urgente de nuestros tiempos. Y esto, por qué?, porque el hombre se ha alejado de Dios, «escondiéndose como Adan entre los arboles del paraiso terrestre. El hombre ha dejado que el enemigo de Dios lo saque del camino. Satands lo ha engaiiado haciéndo- le creer que era dios» (Ibid.,7). Afirmaciones ricas de conse- cuencias que iremos profundizando en lo que nos toca. Ademias del Jubileo del 2000, otro punto de referencia, su- mamente vivo es la profecia de Fatima: «Finalmente mi Cora- zon triunfard». Veo en las apariciones de Fatima la grande ad- vertencia y el gran designio divino sobre este siglo. Las diver- sas apariciones marianas de estos ultimos afios, que se han mul- tiplicado por todas partes del mundo, dan la impresién de una Madre seriamente preocupada de sus hijos. El alejamiento de Dios, la pérdida de valores, la inmoralidad inundante son he- chos evidentes para quienes tengan sus ojos abiertos en estos tiempos. Pero Dios no abandona al hombre, lo busca,. «impul- sado por su Corazén de Padre», como se expresa el Papa. Y la Inmaculada, que obra siempre de acuerdo con el querer de Dios, es el instrumento materno en esta busqueda, sefial de esperanza y de paz en un mundo lleno de terror. «MI CORAZON INMACULADO TRIUNFARA». Al Corazon de Maria conffo este mi modesto trabajo para que lo bendiga y se sirva de él, si de algo puede servir, para el bien de las almas. D. Gabriel Amorth 36 Capitulo I LOS EXORCISTAS EN LA IGLESIA Me encuentro en dificultad al querer trazar una historia de los exorcismos en la Iglesia Catélica, desde Jesucristo hasta el presente. Es una historia que atin no ha sido escrita; y esto es una grave laguna. Sin embargo es necesario exponerla, pues s6lo asi nos podremos dar cuenta, con mas exactitud, del punto de Ilegada, o sea de la situacién presente en que nos encontra- mos los catélicos. Me valdré de los estudios que se han hecho y sobre todo de la profunda exposicion de D. Franco Pierini, maestro de patrologia e historia eclesiastica, presentada en la Convencion Nacional de exorcistas italianos, que yo promovi en septiembre de 1993. Mi interés es ante todo pastoral y prac- tico; omito todas las citas, que se exigirian en un escrito cienti- fico; pido perdon si resultan lagunas o inexactitudes, ya lo com- pletaran quienes emprendan una exposicion histérica sobre este punto. 4Por qué considero importante esta exposicién, para po- nerla en primer lugar? No es por hacer polémica; la finalidad de mi intensa actividad de exorcista es ser fiel al mandato de Cristo y al bien de las almas. Para alcanzar este fin no he duda- do en decir que me parecia un deber, con toda franqueza, utili- zar todos los medios de comunicacién: libros, articulos, entre- vistas por television, radio 0 periddicos. Varios Obispos, ami- gos mios me dicen que si en Italia, en estos ultimos afios han sido nombrados mas de 150 exorcistas, aun en didcesis que antes no los tenian, eso se debe a mi empefio. Doy gracias a Dios. Pero a mi parecer estamos muy lejos de lo que el Sefior quiere de su Iglesia. 4Exagero? Desde hace tres siglos, casi no se practican los 37 exorcismos; en la ensefianza académica (seminarios, universi- dades pontificias); en las ultimas décadas no se habla casi nada del demonio y menos atin del exorcismo. Tenemos ahora un clero, Sacerdotes y Obispos, en este asunto, salvo rarisimas ex- cepciones, totalmente ajenos a este problema. Por otro lado el Evangelio es muy claro, claro el ejemplo de los Apéstoles, cla- risima la practica de la Iglesia hasta hace 300 afios. Y es muy clara, para quienes se entregan a este ministerio, la urgente ne- cesidad de los fieles y su insistente reclamo. El por qué, lo ve- remos hablando del ocultismo y de los doce millones de italia- nos que recurren a la magia, a la cartomancia y a engajfios se- mejantes. Y yo me pregunto: {cual es hoy la respuesta de los hombres de la Iglesia? Parto de un hecho: Una de las transmisiones por television en las que he tomado parte y me han impresionado fue la que dirigié Alessandro Cecchi Paoni en Rai 2 el 18 de diciembre de 1994. Al frente de un ptiblico de muchos millones de oyentes, tuve la alegre sorpresa de no ser el Unico exorcista que iba a hablar. Estaba previsto un enlace con Palermo, donde se entre- vistaba al P. Mateo La Grua, el mas conocido exorcista de Sicilia y una de las columnas de los exorcistas italianos. Estaba tam- bién preparado otro enlace, esta vez con Treviso, donde se ibaa entrevistar al exorcista de Pordenone, Mons. Ferruccio Sutto. Sobra decir que ambos exorcistas eran amigos mios. Lo que mas me impresion6 fue el enlace con Treviso. Apa- reciO una sefiora que, luego de una serie de exorcismos, habia sido liberada del demonio. Ella hablaba de sus largos sufrimien- tos y de la felicidad de sentirse liberada. Pero lo que mas me impresiono fueron las palabras conclusivas del marido: «;Se necesitaron diez afios para que encontrdéramos un Obispo que nos creyera y nombrara un exorcista para que librara a mi mujer!» Diez aiios de tortura; diez afios de puertas que se le 38 cerraban en su cara, de burlas, de «estdn locos». Diez afios, durante los cuales con las atenciones médicas gastaron inutil- mente todo lo que tenian. Créanme, no exagero: este hecho es el espejo de la situa- cin de la Iglesia italiana en este campo. El Papa, como prepa- racién al Jubileo del afio 2000, invita también a un profundo examen de conciencia sobre los errores y las deficiencias; ha indicado con tal fin particularmente el periodo 1994-1996. Se necesita abrazar con valor la verdad. También he tratado de darme cuenta del estado de las demas naciones, pues he recibi- do peticiones de citas desde toda Europa y aun de otros conti- nentes; me he dado cuenta de que la situacion, entre los catdli- cos, es alin mas triste que en Italia. Los Encuentros internacio- nales de exorcistas me lo han confirmado. Creo que sdlo una breve panoramica histérica, una repasadita histérica de dos mil afios nos haga comprender la fase de estancamiento en que nos encontramos y de la que luchamos por salir. Premisa Deseo que sean claros los limites de mi exposicion esque- matica: se refiere a los exorcismos de la Iglesia, desde Jesucris- to al dia de hoy. Repito que esta historia jamas se ha escrito. No entiendo cémo Triaca, tan entendido y meritorio, pudo escribir en el VII tomo de Andmnesis: «La historia del exorcismo en sus diversas acepciones ya fue escrita». No es verdad. Pode- mos notar en los ultimos afios, ante el desinterés por la cultura eclesiastica, el interés por la cultura laica. Me refiero a los cua- tro tomos sobre el demonio del Proff. J. B. Russel, editados por Mondadori y Laterza. Podemos también recordar los dos to- mos del aleman A. Franz sobre las bendiciones eclesiasticas en la Edad Media, que reserva unas cien paginas sobre textos exorcisticos. Es poca cosa. 39 Cuando hablo de los limites de mi exposicidn, quiero refe- rirme sobre todo a amplios temas que no trato. No hablaré de la antigiiedad. Podemos decir que diablos y exorcismos siempre han habido. En todas las religiones y en todos los pueblos, aun antes de los hebreos, de los egipcios, de los asirios y babilonios, siempre ha habido una intuicién de la existencia de espiritus de quienes habia que defenderse, con los medios y de acuerdo con ja mentalidad socio-cultural de los diversos pueblos y de las diversas épocas; siempre ha habido alguna forma exocistica. Igualmente no hablaré del modo como se desenvuelve el exor- cismo en las religiones contemporaneas. Tampoco voy a hablar de las otras iglesias cristianas, sepa- radas de Roma; estoy obligado a estos limites, y me duele. El conocimiento de las iglesias hermanas es muy importante para el dialogo ecuménico, como lo ha subrayado fuertemente la En- ciclica Ut unum sint, del 25 de mayo de 1995, para aprender y no solo para conocernos. Esta Enciclica anota en el n.14, que en las otras iglesias (separadas de la Iglesia catélica) «ciertos aspectos del misterio cristiano a veces han sido presentados con una luz mas eficaz». Como ejemplo, la fidelidad a la lec- tura de la Biblia de parte del pueblo. Con frecuencia es el caso de los exorcismos. En la Iglesia Oriental nunca se ha aceptado el exorcismo como institucién, porque éste es considerado como un carisma personal y no hay que esperar diez afios en inutil busqueda... Algunos sacerdotes amigos mios, muy practicos en Rumania y Moldavia, me aseguran que en todos los monaste- rios ortodoxos se hacen exorcismos, basta sdlo pedirlos. Es una practica pastoral ordinaria, como lo era anteriormente en la Igle- sia Catélica. En la Iglesia Copta, sdlo en Egipto, hay quince centros (entre monasterios y santuarios) en los que se practican los exorcismos. Un estudio hist6rico tendria que referirse a los hermanos de la reforma, en particular: anglicanos, pentecostales, 40 bautistas... En comparacién con ellos estamos nosotros muy atrasados; en otro tiempo no era asi. Cristo dio el poder de arro- jar a los demonios: es un poder, mas también un deber de fide- lidad al Sefior y de servicio a los hermanos. Paso ahora a la breve incursion historica, que voy a dividir en siete periodos: en la vida de Cristo y los Apéstoles, en los tres primeros siglos; del II] al VI; del VI al XIJ; del XII al XV; del XVI al XVII y del XVIII hasta el dia de hoy. Los Siete Periédos Histéricos 1. En vida de Cristo y de los Apéstoles. E\ Evangelio ex- pone con mucha claridad la lucha frontal entre Cristo y el de- monio. Cristo desde el principio combate y vence a satanas: su vida publica se abre con la pagina de las tentaciones. Continua- mente lo vence con su actividad extraordinaria, librando a los posesos. Dos aspectos sobresalen: la importancia y la originali- dad de esta lucha. Los Evangelios recalcan fuertemente el poder de Cristo sobre los demonios y éstos lo reconocen, {por qué? Porque, como lo afirma S. Juan, Cristo ha venido «para destruir las obras de satands» (1Jn 3,8); ha venido, como lo asegura Jesus mismo, «para destruir el reino del demonio e instaurar el Reino de Dios» (Le 11,20), 0 como lo dira San Pedro a Cornelio, «para librarnos de la esclavitud de satands» (Hech 10,38). El diablo, «principe de este mundo»(Jn 14,30) Como lo llama Cristo, o «dios de este mundo» como lo llama S. Pablo (2Co 4,4), era el fuerte que se sentia seguro de su dominio; Jesus es el mas fuer- te que lo desarma y le quita lo que habia usurpado. La impor- tancia de esta lucha directa, de esta total victoria es fundamen- tal para entender la obra de la redencién. 4l He hablado también de la originalidad de esta lucha porque Jesus ha dictado reglas precisas y ensefianzas igualmente pre- cisas en relacion con el demonio. No ha dado muestras de estar atado a las ideas de su tiempo en el que la existencia misma del demonio, era puesta en duda: los fariseos la creian, pero los saduceos, no. Ha puesto en claro la accion de satands contra Dios (por ejemplo las explicaciones que da El mismo de las parabolas del trigo y la cizafia y del sembrador), libré a los posesos, distinguiendo con claridad las liberaciones del demo- nio de la curacién de las enfermedades (ciertos tedlogos y biblistas modernos, embrollones y auténticos traidores del Evan- gelio que confunden o funden los dos aspectos); dio este importantisimo poder primero a los Apostoles, luego a los dis- cipulos y finalmente a todos los que irian a creer en El, conce- diéndolo en una forma abundante y creciente que sdlo cierta estupidez contemporanea no ha sabido aceptar y pretende ne- gar. Los Apéstoles han continuado a seguir las huellas del Maestro.Han arrojado a los demonios tanto durante la vida de Cristo como después de su resurreccion. Y han insistido en la lucha contra el demonio; S. Pedro escribe: «Como leén rugiente nos ronda tratando de devorarnos; resistidle firmes en la fe» (1Pe 5,8-9); Santiago: «Resistid a satands y él huird de voso- tros» (Jac 4,7); S.Juan: «El que ha sido engendrado por Dios no peca y Dios lo guarda de modo que el maligno no lo toca. Sabemos que venimos de Dios y que el mundo estd totalmen- te bajo el poder del maligno» (Jn 5,18-19); S.Pablo: «Nues- tra batalla no es contra creatura alguna de carne y sangre sino contra los principes, contra los poderes, contra los dominadores de este mundo obscuro, contra los espiritus ma- lignos de las regiones celestes» (Ef 6,12). La Biblia habla del demonio mas de 1000 veces; en el Nue- vo Testamento se han calculado 568 referencias. El que no cree 42 en el demonio no entiende la obra de Cristo, engaiia a los fieles y «se sale del cuadro de la ensefianza biblica y eclesiastica» (Pablo VI, noviembre de 1972). Todos los Apostoles hicieron exorcismos. Y los actuales sucesores de los Apéstoles, los Obis- pos, cuando al menos creen en ello. 2. En los tres primeros siglos. Todos los cristianos ejer- cian o podian ejercer este poder recibido, y lo siguen teniendo, de arrojar al demonio en nombre de Cristo. S. Justino lo asegu- ra expresamente y otro tanto S. Ireneo. De este periodo yo qui- siera subrayar tres aspectos particularmente dignos de tenerse en cuenta. Los exorcismos tenian ademas gran valor apologético, que movia a los paganos poseidos por el demonio a volverse a los cristianos para alcanzar su liberacidn. S. Justino escribe: «Cristo nacié por voluntad del Padre para salvacién de los creyentes y ruina de los demonios. Vosotros podéis convenceros por lo que veis con vuestros ojos: En todo el universo y en vuestra ciudad (Roma) hay numerosos endemoniados que los demas exorcistas, encantadores y magos no han podido curar. En cambio muchos de nosotros, los cristianos, mandando en nombre de Jesucristo, crucificado bajo Poncio Pilato, los he- mos sanado reduciendo a la impotencia a los demonios que se posesionaban de los hombres» (Apologia, VI, 5-6). Tertuliano confirma la eficacia con la que los cristianos li- bran de los demonios tanto a cristianos como a paganos. Insiste sobre la eficacia de los exorcismos no sdélo sobre las personas, sino también sobre la vida social, impregnada de idolatria y de influencias maléficas. Es éste un aspecto muy presente en los discursos de Pablo VI y de Juan Pablo II. Voy a citar uno de los tres discursos de Pablo VI sobre el diablo (23 de febrero de 1977): «...20 es auténtica, por tanto, si nuestra sociedad baja de su nivel de humanidad conforme va progresando en esa 43 pseudo-madurez moral, en esa indiferencia, en esa insensibi- lidad para distinguir entre el bien y el mal; la Escritura dura- mente nos amonesta que todo el mundo (tomado en el sentido peyorativo que estamos observando) yace bajo el poder del maligno». Son reflexiones que nos seran utiles cuando pase- mos al tercer punto. También S. Cipriano insiste sobre el poder de los exorcismos: «Ven a oir con tus propios oidos a los demonios, ven a verlos con tus ojos en los momentos en que, rindiéndo- Se a nuestros conjuros, a nuestros azotes espirituales y ala tortura de nuestras palabras, abandonan los cuerpos cuya posesion tenian» (Contra Demetrio, c.15). He insistido un poco sobre este poder apologético de los exorcismos, que atraen aun a los paganos a la accién liberadora de los cristianos, porque me parece que estamos en situacién diametralmente opuesta: los cristianos no encontrando comprensién, ni ayuda en la Igle- sia se dirigen a los magos, a otras religiones, a las sectas. Son preciosas las palabras mismas de exorcismo que nos refieren los Padres mas antiguos, porque dan la impresion de haber contribuido a la formacién de los simbolos o credo. Por ejemplo, el mismo S. Justino, en su Dialogo con Trifén, nos presenta un texto exorcistico muy rico: «Cualquier demonio al que se le mande en el nombre del Hijo de Dios - engendra- do antes de toda creatura, que nacié de una Virgen, se hizo hombre sujeto al dolor, fue crucificado por vuestro pueblo bajo Poncio Pilato, murié, resucité de entre los muertos y subio a los cielos - cualquier demonio, repito, mandado con la fuerza de este nombre queda vencido y superado». S. Ireneo es mas breve: «Con Ia invocacion del nombre de Jesucristo, que fue crucificado bajo Poncio Pilato, satands es expulsado por los hombres». En cambio Origenes, en su escrito contra Celso, se extiende mas: «La fuerza del exorcismo arremete en 44 el nombre de Jesus que se pronuncia y simultdneamente se anuncian los hechos que se refieren a su vida». Origenes agre- ga elementos a sus predecesores; nos dice que en el nombre de Jestis se pueden arrojar los demonios no sdlo de las personas sino también de las cosas, de los lugares, de los animales. En esto insisten, y lo practican, los exorcistas, cosa que no habia encontrado lugar en los documentos eclesiasticos, pero ha sido tomado en cuenta por el Catecismo de la Iglesia Catélica, n.1673. La practica de los exorcismos se ha ido desarrollando, des- de los primeros tiempos, en dos direcciones: para librar a los obsesos, y como parte integrante del bautismo, en el que se daba gran importancia, porque subrayaba como el catectimeno era arrebatado al demonio y entregado a Cristo. Hay en esto un claro eco de este traspaso en la formula de las promesas bautis- males, llenas de eficacia y que se han de renovar con frecuen- cia. Desgraciadamente en la ultima reforma litirgica el exor- cismo bautismal fue reducido a tal grado que el mismo Pablo VI en un discurso del 15 de noviembre de 1972 manifesté pu- blicamente su lamento. No se ha tenido en cuenta este aspecto fundamental del bautismo que en los primeros tiempos era muy apreciado. Los primeros cristianos estaban convencidos de que el pa- ganismo era obra del demonio. Se mencionan frecuentemente las Semillas del Verbo en los escritos de S. Justino, de Clemen- te de Alejandria, de Origenes... (Pero téngase en cuenta que, cuando los Ss. Padres se sirven de esa expresiOn se refieren a los filésofos, no a las religiones paganas. Segun ellos las semi- llas del Verbo se encontraban en las grandes filosofias de Socrates, Platon, Aristdteles), que se acercaban al monoteis- mo, no en las religiones paganas, en las que veian una falsifica- cion de la verdadera religion, Ilevada a cabo por el demonio. De ahi la necesidad del exorcismo sobre cada individuo y sobre 45 el mundo social, para llevar a cabo el paso del paganismo al cristianismo, del dominio del demonio al dominio de Dios. Que atin hoy haya necesidad de insistir sobre este paso lo puede ver quien tenga abiertos los ojos sobre nuestros contempordaneos y sobre nuestra sociedad. 3. Del Ill al VI siglo. Es un periodo de grandes evolucio- nes a través de toda la Iglesia, y también en el campo del exor- cismo. Los grandes sucesos histéricos, como las victorias de Constantino y de Teodocio, pueden hacer pensar que el paga- nismo ya ha sido derrotado por el cristianismo. Por otro lado las invasiones de los barbaros son interpretadas por los Padres como la Ilegada de un nuevo paganismo, no menos necesitado de ser exorcizado que el anterior. No se puede callar la grande figura de S. Martin de Tours que, ademas de haber precedido a S. Benito en la fundacién del monaquismo occidental, es uno de los grandes apéstoles de la conversion de los barbaros y co- nocido como un gran exorcista. Pero lo que da mayor impulso a la actividad exorcistica es el principio del monaquismo. Los primeros monjes, como An- tonio, Pacomio, Hilario, no se retiran al desierto para huir del mundo, sino para combatir al demonio, que segin una larga tradicion, tiene al desierto como su habitacion preferida. La lu- cha contra el demonio, para librar a la humanidad de los asaltos de satanas, es la finalidad principal de los monjes que, pasadas las persecuciones y terminada la época de los martires, se con- vierten asi en los militantes de la primera linea. Es ésta una idea expresada con claridad en todas las obras que hablan del pensamiento y de la actividad de los primeros monjes: por ejem- plo, la Vida de S. Antonio, escrita por S. Atanasio, las Colacio- nes de Casiano, la Escala del Paraiso de S. Juan Climaco. Ya anteriormente, aunque todos los cristianos arrojaban al demo- nio en el nombre de Cristo, ocupaban los primeros lugares en 46 esta obra los que estaban mas dedicados a la oracion y al ayuno, conforme a la ensefianza evangélica. También esto explica la eficacia de la vida dura de los monjes en orden a derrotar a los espiritus malignos. Hacia el afio 300, durante la ultima persecucién, la de Diocleciano, se descubre que van parejos el testimonio cristia- no y la lucha contra el demonio. En Roma, se distinguen entre los ultimos martires, Marcelino y Pedro; éste era un conocido exorcista, el mas antiguo martir y exorcista, cuyo nombre se conoce, fuera de los Apéstoles. Parece que él fue el caso tipico de exorcista martir que cede su lugar al exorcista monje. No hay que olvidar que habia, también entonces, falsos exorcistas, bribones, de quienes era indispensable defender al pueblo. Es asi como comienzan, en la Iglesia Occidental, las primeras dis- posiciones candnicas al respecto. El Sinodo Romano, celebra- do bajo el Papa S. Silvestre I (314-335), enumera a los exorcistas entre las Ordenes Menores. Esto se debe en parte a la tenden- cia, por el Derecho Romano, a querer someter todo a reglas. Asi los exorcistas quedan dentro del sacramento del Orden, como una de las ordenes menores. El exorcistado fue suprimi- do primero por la Iglesia anglicana en 1550 y en la Iglesia Ca- tolica por el Concilio Vaticano II. En cambio la Iglesia oriental, ajena a todo burocratismo, siempre ha considerado el exorcistado como un carisma una capacidad personal de cualquier fiel, en particular de los hom- bres y mujeres propensos a esta forma de apostolado y esta es la disciplina actual: los exorcistas son los que tienen ese caris- ma personal. Agrego que en el Occidente, los formularios se han ido enriqueciendo, muy especialmente los bautismales (bas- ta citar el de S. Cirilo de Jerusalén) y podemos considerar que qued6 concluida esta fase disciplinar cuando, el afio 416, el 47 Papa Inocencio I establecié que los exorcismos podian admi- nistrarse solo con autorizacion episcopal. En el Oriente se pro- sigue con libertad carismatica, sin ningun tipo de disciplina par- ticular. Quisiera afiadir que, con la disciplina restaurada no ha ha- bido intencién alguna de limitar los poderes del Espiritu Santo para dar los carismas a quien El quiera y como quiera, inclu- yendo el poder de librar de los demonios. Toda la historia de la Iglesia esta llena de Santos (pienso en S. Pablo de la Cruz, Sta. Catalina de Siena, Sta. Gemma Galgani, S. Juan Bosco, el pa- dre Pio... slo para citar nombres de diversas épocas), que han librado de los demonios sin ser exorcistas. Y tampoco se ha intentado limitar el poder que Cristo dio a todos los que creye- ran en El, de arrojar al demonio en su nombre. Pero tendremos eso si, de aqui en adelante, para no crear confusién, usar las palabras de manera de no crear confusi6n, o sea llamar exorcis- mo al sacramental que administran Obispos y sacerdotes auto- rizados por los Obispos y llamar plegarias de liberacién de toda otra clase de oraciones que dirijan individuos o grupos, aunque la finalidad sea la misma, o sea, liberar del demonio. 4. Del siglo VI al XII. Es éste un largo periodo en el que la practica de los exorcismos, tanto en Oriente como en Occi- dente, estuvo en pleno desarrollo. Las Iglesias estan bien dota- das de exorcistas, para lo cual hubo una que yo llamo escuela de exorcistas, que actualmente se ha perdido totalmente, por el desuso; los exorcistas veteranos y practicos eran ayudados por otros mas jévenes, que de este modo estan dispuestos a ocupar su lugar cuando se los requiriera, por haber tenido una adecua- da preparacién. Actualmente el sacerdote que es nombrado como exorcista recibe una unica instruccién: «;A ver cémo te las arreglas!» 48 Aquél es un periodo caracterizado por una grande creativi- dad de formulas exorcisticas, de muchas proveniencias. Como formulas oficiales u oficializadas encontramos por vez primera la formula para la ordenacion del exorcista en los Statuta Ecclesiae Antiquae del siglo VI: Dignos de atencién son los formularios exorcisticos de Alcuino (+804), que entraron en el Misal Romano Galicano y posteriormente, cuando salié el Ri- tual de 1614, fueron preferidos a muchas otras formulas, por lo que son recitados oficialmente ahora todavia. Hay que notar, en este periodo, el despertar de un fuerte peligro, el dualismo maniqueo. Denunciado en el Sinodo de Praga del afio 560, seguira manteniéndose para cobrar fuerza en el siglo XII, a tra- vés de la herejia de los Cataros y los Albigenses. Este hecho es de tenerse presente, porque explica un cierto tipo de exorcismo y sobre todo de persecucion contra los herejes, que por desgra- cia estallara en los siglos siguientes. Pero hasta el siglo XII, el pueblo y los tedlogos rechazan la creencia en las brujas y no piensan en la persecucién contra los endemoniados. Podemos concluir con una observacidn iconografica: en este periodo aparecen las primeras representaciones de satanas y por ello de los exorcistas. Es un periodo de buen equilibrio en este sector: la practica exorcistica es parte integrante de la pastoral de la Iglesia, como debe ser y desgraciadamente ahora no lo es. 5. Del siglo XII al XV. Es un periodo muy triste para la Iglesia; un periodo que va a preparar tiempos mas tristes atin. Esto no desde el punto de vista de la cultura, porque es la época de las Summas teoldgicas, de las estupendas catedrales, de los grandes papas teocraticos. En cambio es el periodo de la lucha contra los Albigenses, en el que se asoman las grandes herejias, de las grandes oposiciones anticlericales y antieclesiasticas; Eu- ropa se desconcierta por continuas guerras, basta recordar la de cien afios. Y va de mal en peor. Las que hasta entonces eran 49 denominadas buenas hembras, esto es, mujeres un poco aloca- das que movian a compasion, se volvieron brujas. Precisamente estas mujeres que mas que otra persona hu- bieran tenido necesidad de ser exorcizadas, fueron, por el con- trario, perseguidas y empezaron a ser quemadas en la hoguera. No es posible olvidar que Sta. Juana de Arco, considerada bru- ja por motivos politicos, no fue exorcizada, sino condenada a la hoguera. Es el derrumbe de toda justicia pastoral y juridica, que hace perder la cabeza atin a los mas responsables, que ema- nan disposiciones con consecuencias gravisimas, quiza, muy al principio, con la ilusién de moderar las cosas reglamentando- las. En 1252 Inocencio IV autoriza la tortura contra los herejes; en 1326 Juan XXII autoriza por primera vez la inquisicion con- tra las brujas. Fue el principio de la locura, acompafiada también de cala- midades naturales. Desde 1340 hasta 1450 Europa fue convul- sionada por la peste negra, una epidemia que hizo estrago de vidas humanas, con graves consecuencias: desplome de valo- res morales, expansion de guerras civiles de toda clase, cismas en la Iglesia. De todo esto broté la mania de «demonizar» todo, pero esto no Ilevaba a recurrir a los exorcismos 0 a la sanacién oala liberacion; solo se llego a una forma destructiva. Sin duda, cada hecho histérico debe encuadrarse en la mentalidad de la €poca en que se verifica. Pero comprender no significa justifi- car, sino sélo darse cuenta del por qué. Si queremos juzgar los hechos del pasado con la mentalidad del presente, no entende- remos nada. 6. Desde el siglo XVI al XVII. Este ha sido, realmente, el periodo de la locura, en el que los exorcismos abrieron el paso a las persecuciones. La historia es maestra de la vida, aunque con frecuencia haya que definirla, con pena, como maestra no 50 escuchada de la vida. Al\ describir este periodo el mas negro, me veo obligado a hablar claro, porque considero que hay mu- cho que aprender para nuestro tiempo. Es un hecho totalmente asegurado en este tiempo: donde ya no se hacen exorcismos, toman su lugar las persecuciones; donde se hacen los exorcismos, no sucede lo mismo aunque se trate del mismo periodo, con la misma mentalidad y con los mismos proble- mas. Donde no se combate y arroja al demonio con exorcismos, se sataniza y se mata a los hombres. Quiero hacer notar, antes de pasar adelante en este recorri- do histérico, que me preocupa el fendmeno, que acabo apenas de enunciar, en el momento actual de la sociedad y de la Igle- sia. Cuando me doy cuenta de los continuos conatos, en espe- cial de parte de hombres de la Iglesia, de minimizar la existen- cia del demonio y de su acci6n, reduciendo a lo minimo 0 qui- tando totalmente los exorcismos, mi punto de vista es que no se le hace ningtin dafio al demonio y si se perjudica tremendamen- te al hombre. Hay muchos modos de demonizar a la humani- dad: el Dachau, los Gulag, los genocidios, las limpias étnicas. Mientras escribo, esta bajo el blanco (=a donde van los tiros) la ex-Yugoslavia. Pero retomemos la historia: (en ese periodo) se palpaba la necesidad, la urgencia, de reformar los rituales exorcisticos, pero nadie se movia. Como ahora: la tnica parte descuidada y atin no reformada después del Vaticano II, el cual ha cerrado las puertas desde hace rato, son los exorcismos; si algtin esfuerzo ha habido, es mejor que se vuelva atrds... En aquel entonces, dado que los hombres de Iglesia no se deci- dian, la iniciativa la tom6 un emperador, Carlos V, que promul- g0, el 9 de julio de 1548, en Augusta, un edicto para reformar los rituales. Pero el mal ya era definitivamente demasiado pro- fundo y la persecucion contra las brujas alcanz6 su culmen des- de 1560 hasta 1630. 3 Gracias al cielo hubo alguna excepcion. Esta bien docu- mentado el caso de Sor Juana Fery (1559-1620), de las Herma- nas Negras de Mons. en Francia. Varios afios atras habia hecho pactos con el diablo: era lo que se dice una verdadera bruja, como para ser entregada a la Inquisicion y condenada a la ho- guera segun las normas en vigor en aquella época; por fortuna encontré un prelado muy culto y de sensibilidad pastoral, Mon- sefior Luis de Berlaymont arzobispo de Cambrai. El dispuso que la religiosa no fuera procesada y condenada, sino sometida a exorcismos. Fue necesario mas de un afio, pero la hermana fue liberada del demonio y vivi6 los restantes afios de su vida como monja ejemplar. Lastima que otros obispos, aunque doc- tos y santos, no hayan pensado del mismo modo. Me refiero, por ejemplo, a S. Carlos Borromeo que en este caso se enredd en las ideas de su tiempo; sigue siendo un gran santo y un gran obispo; la santidad no protege de ideas equivocadas. El horror de la caza de brujas se difundié sobre todo en los paises protestantes (actualmente lo admiten ellos mismos), don- de ademas en el siglo XVII se intensificaron las guerras de reli- gion. Pero lo que me urge mas subrayar, es que donde conti- nuaron los exorcismos no hubo hogueras 0 éstas se redujeron al minimo. En la Roma de los Papas esta probado que fue uno solo el caso; en Irlanda catdlica las brujas jamas fueron perse- guidas y muy poco en Espaiia, bien conocida por la Inquisicion de Torquemada. Sale bien tener en cuenta la autocritica de los catdlicos, encauzada por el jesuita Friedrich Spee, quien en 1631 publicé el libro Cautio criminalis, en el que hizo una critica sin piedad contra la tortura y la caza de las brujas. Fue el prin- cipio del reconocimiento del error, que luego se extendid tam- bién al campo protestante. En cambio, influy6 muy poco el Concilio de Trento, que se limité a elaborar la doctrina del Sa- cramento del Orden, considerando el exorcistado como una de las 6rdenes menores. 52 7. Del siglo XVIII hasta hoy. Fue tan irracional y absurda la caza de las brujas, como su cesacién. Todo cesé de un golpe, como improvisadamente, pero no sucedié lo que légicamente se hubiera esperado: primero la persecucién substituyd los exorcismos; donde se siguieron usando los exorcismos no hubo persecuci6n; luego hay que volver a los exorcismos. Pues no fue asi. La reaccion a los excesos del pasado condujo a un des- interés total en relacién con el diablo y su actividad; desinterés que, también por otros motivos, persevera sustancialmente atin hoy. Se habia exagerado en demonizar todo; la reaccién llevé a la caida de la doctrina sobre el demonio. El diablo se convirtié en un simbolo, un titere: a lo mas fue visto como emblema de la idea abstracta del mal. Ya no como un ser personal que obra en lo profundo, como se expresa el Vaticano II: «Toda entera la historia esta invadida por una lucha tremenda contra las po- tencias de las tinieblas; lucha que comienza desde el origen del mundo y esta destinada a durar, como dice el Sefior, hasta el ultimo dia» (Gaudium et spes, 37). A este brusco paso, mantenido vivo durante tres siglos, en ultimo término, ha influido la cultura laica; ésta ha tenido gran- de influjo en los ambientes eclesiasticos, en particular en las universidades, con fuerte repercusién sobre los obispos y sa- cerdotes; la religiosidad del pueblo lo ha resentido con un de- rrumbe general y, como sucede siempre que decae la fe, al caer en la supersticién, en nuestros tiempos, encuentra su raiz en las diversas expresiones del ocultismo. Este ultimo punto se desa- rrollara en uno de los capitulos siguientes. La cultura laica se ha encontrado dominada por la obra desmitizadora de los racionalistas incrédulos, luego por la in- fluencia irénica y burlesca de los iluministas y finalmente de los cientistas del siglo pasado, que Ilegaron a poner en duda todo el cristianismo y cualquier revelacion. Para llegar, en este BA siglo, al materialismo historico, al ateismo ensefiado a las ma- sas por el comunismo y al consumismo del mundo occidental. El influjo ha sido grande aun en el mundo eclesidstico. Como ya lo anotamos, en los seminarios y en las universidades pontificias, del demonio ya casi no se habla; de los exorcismos mucho menos; en estos tiempos estan de moda ciertos tedlogos y biblistas que niegan la existencia de satanas, o cuando menos de su actividad; los mismos exorcismos de Jesucristo los nie- gan considerandolos como «lenguaje cultural, adaptado a la mentalidad de la época»; aseguran que sdlo creen en la psi- quiatria y en la parapsicologia de las cuales tienen nociones muy imprecisas. Por otra parte, no se puede negar que siempre ha habido algun exorcista, hasta famoso, pues estan siempre en vigor las disposiciones eclesidsticas sobre el nombramiento de los exorcistas de parte de los obispos y sobre el Ritual que han de usar los exorcistas. Pero no hay mucho que esperar de un epis- copado que tiene un monopolio absoluto sobre el nombramien- to de los exorcistas y que, sin culpa, por motivos histdricos, nada ha visto sobre exorcismos, no los ha hecho y, por tanto no les tiene fe. Salvo raras excepciones. He aqui por qué en la Iglesia catélica es emblematica la historia de esos esposos que pasaron diez afios para encontrar un exorcista. He aludido a santos que, sin ser exorcistas, lanzaban a los demonios; ejemplos de esto siempre ha habido. Una estupenda persona que me urge recordar es Pio VII, famoso por haber sido prisionero de Napoleon. Era un gran exorcista; aun siendo Papa continudé haciendo exorcismos, también en su viaje de ida y vuelta a Francia. Gustaba repetir que el punto de partida de la pastoral es el exorcismo. Notese como esta idea esta practica- mente expresada en las promesas bautismales, en las que uno renuncia a satanas y se adhiere a Dios. Basta leer el primer ca- 54 pitulo del Evangelio de S. Marcos para ver como el ministerio publico de Cristo partié de ahi. Pero, {cuantos son los eclesias- ticos que aceptan esta afirmacién? Cuando en 1614 se publicé el Ritual Romano, no se traté mas que de escoger entre las numerosas oraciones exorcisticas en vigor. Se prefirieron diversas formulas de Alcuino, que tie- nen 15 siglos de experimentaci6n. Y son dignas de notar las 21 noimas iniciales, para orientar al exorcista en su ministerio. Aun cuando varios pontifices han retocado estas oracio- nes, se ha progresado muy poco hoy la figura del exorcista es vista por la gente como un ser extrafio, entre el mago y el loco. En el juicio de sus hermanos sacerdotes es visto, por lo comun como un crédulo sin importancia. Asi se entiende cémo en nuestra época han podido darnos una pelicula como El exorcista (del famoso filmélogo William Blatty, en 1971), en el que dos sacerdotes exorcistas presentan figuras totalmente opuestas entre si y opuestas a lo que es un verdadero exorcista. Algunas Conclusiones: Pienso que es justo sacar algunas conclusiones después del esfuerzo hecho en un vistazo a vuelo de pajaro sobre 2000 afios de historia de los exorcismos en la Iglesia catélica. 1. La existencia de los demonios, espiritus puros creados por Dios, pero que se pervirtieron por su culpa; el poder malé- fico que tienen sobre los hombres, Ilegando hasta la posesién de hombres u objetos; el poder que Cristo ejercité y lo transmi- tid a los que creen en El, de arrojar a los demonios en su nom- bre: son puntos firmes de la doctrina evangélica y eclesiastica. El que no cree en ellos, esta fuera de la fe cristiana. 85 2. La lucha contra el demonio la han de llevar todos; es uno de los pivotes de la vida espiritual cristiana como nos lo ensefia la tradicion monastica. Sabemos que la accién ordinaria del demonio es la tentacién: todos debemos combatir contra las tentaciones que nos vienen de la carne (=Ia herida original), del mundo, o del demonio. La Biblia es muy clara sobre esta lucha que debemos sostener contra el mal y contra los espiritus ma- lignos; es una lucha asumida en las dos ultimas peticiones del Padre nuestro, E| exorcista es considerado como un sacerdote que, por encargo de la Iglesia, nos ayuda cuando tenemos un quehacer contra la accion extraordinaria del demonio. Por cier- to su obra deberia readquirir ese dinamismo y esa creatividad de que gozaba en el pasado y, segun la tradicién viva desde siempre en la Iglesia oriental, deberia recuperar la ayuda de los carismas y de los carismaticos que el Espiritu Santo concede para su ministerio. 3. Hoy, después de casi tres siglos, estamos asistiendo a un lento despertar de esta realidad, a un repunte de exorcismos, a un insistente reclamo de parte del pueblo de Dios, reclamo que el clero esta totalmente impreparado para satisfacer. Dejando a un lado lo que diremos del ocultismo, creo que en este arranque hay algtin mérito a cuenta de la cultura laica. En el pasado, como hemos visto, la cultura laica ha contribuido a echar des- crédito sobre todas las realidades espirituales. Ha sido igual- mente el periodo de los grandes descubrimientos cientificos, momentos en los que se pens6 que la ciencia podria resolver todos los problemas, y por ello se discutia sobre si habia in- compatibilidad o no entre la ciencia y la fe. Actualmente la situacién ha cambiado. La ciencia, en par- ticular los cientificos mas valiosos e inteligentes, se ha dado cuenta tanto de los males que puede causar a la humanidad 56 (como la bomba atomica), como, sobre todo, de sus limites; se dan cuenta, cada vez mas, de lo que no saben y del hecho de que hay leyes y fuerzas que escapan a su dominio. Fue muy grande mi satisfaccién de que, en una aceptadisima transmi- sion televisiva, quien conducia el programa, Minoli, me pidié si yo podia colaborar con los psiquiatras y otros especialistas. Contesté que si. Al punto tomé la palabra el llorado Prof. Emi- lio Servadio, que no sdlo me dio la razon, sino que afirméd ex- presamente: «Yo, en ciertos casos, los mando al exorcista». Fue ésta, para mi, una declaracién valiosa, y tengo que decir que he tenido algunos casos de personas que se han dirigido a mi de parte de psiquiatras. El hecho es tanto mas significativo, cuanto que hay muchos eclesidsticos que no creen ni en las posesiones diabdlicas ni en los exorcismos, y a todos los man- dan al psiquiatra. 4, Estamos atin muy lejos del debido punto de llegada: con- siderar el exorcismo como un servicio pastoral que se integra con la pastoral normal y a la que se dedica un numero suficien- te de personas. Puedo decir a mis hermanos sacerdotes que es sobre todo un ministerio de aliento, de acercamiento a Dios y a la Iglesia. Algunos piensan que los exorcistas demonizan todo y su presencia es dafiosa en este sentido. Es exactamente lo contrario: el exorcista tranquiliza, quita falsos temores, colabo- ra eficazmente a la paz de las conciencias y de los individuos entre si. Vimos en el periodo mas negro: donde se hacfan los exorcismos, no se demonizaba a las personas ni se mataban. Tener muchos exorcistas es tener buena contribuci6n a la sere- nidad; significa también aconsejar y consolar a las personas con palabras de fe y no con trucos de magos, a los que la gente recurre frecuentemente porque no encuentra atencién en los sacerdotes. 37 Entonces, glos Exorcistas creen el el diablo? Parece un titulo provocativo. Pero para quien vive y trabaja en este campo, con deseos de invadir campos hasta internacio- nales, la pregunta si viene al caso. He escrito que recibo peti- ciones de citas de Europa entera; he hablado con frecuencia y muchas veces, en casi todas las televisiones europeas; mi libro Un exorcista cuenta, en Italia lleva 13 ediciones y, hasta 1996, ha sido traducido a ocho lenguas. Digo esto por delante para dejar en claro que en la Iglesia, en las naciones fuera de Italia, los exorcismos se practican bas- tante menos que entre nosotros. Aqui presento la situacién francesa, tomandola de un arti- culo que publiqué en el mensual: Vita Pastorale, agosto y sep- tiembre de 1993. Por cierto Francia es la nacion extranjera de donde recibo mas peticiones. Se me asegura que la situacion va mejorando desde que la Conferencia Episcopal Francesa ha en- cargado a un nuevo Obispo la direccién de los encuentros na- cionales de exorcistas. Quiero confiar que asi sea; entre tanto el que lea, lo sabra juzgar. Tres siglos de estar al margen son mu- chos. Esto no quiere ser una critica al clero francés; seria injus- to. Sdlo pongo en evidencia una situacion sintomatica en que se agita toda la Iglesia catélica. Los exorcismos en Francia Desde los primeros afios de mi ministerio como exorcista, me admiraba el gran numero de franceses que venian a Italia buscando la ayuda de un exorcista. Si tuve la ocasion de cono- cer a dos expertos exorcistas de Francia, con quienes he intercambiado experiencias y con quienes sigo estando en rela- cién. De ellos y de otros amigos de esa amada nacion he recibi- do informaciones que voy refiriendo y son particularmente im- portantes por la validez que conservan hoy. 58 Quiza Francia es la nica nacion catélica, en que los exorcistas se retinen cada afio en asamblea para juntarse y po- nerse al dia, promovida por la misma Conferencia Episcopal, desde 1977. Al principio se reunian unas quince personas, ahora pasan de ochenta. El hecho es alegre, pero no todo lo que brilla es oro. Al principio los encuentros eran muy fructuosos y, a pesar de la diferencia de pareceres, satisfacian a los participantes. El secretario, P. Chenesseau, como también el exorcista de Paris, P. Gesland, eran muy activos en administrar este sacramental y trataban de infundir confianza a los nuevos exorcistas. Desde 1984 la cosa cambié radicalmente. En Paris, el exorcista P. Gesland fue sustituido por el P. Gauthier, que jamas habia prac- ticado exorcismos y creia solo en la psiquiatria. Como secreta- rio quedé el P. Isidro Froc, exorcista de Rennes, conocido por su ministerio en un hospital psiquiatrico; él ha ejercido un in- flujo fundamental sobre la asamblea y sobre la formacién de los nuevos exorcistas; ademas de no haber hecho exorcismos, habia y hay al presente razones para dudar de su exégesis evan- gélica; sigue de hecho las ideas del P. Emilie Morin que, en 1984, escribia que, en tiempos de Jesucristo, se ponian en el mismo plano las enfermedades, el pecado y el demonio; Jesus se adaptd a la mentalidad de sus contemporaneos, por lo que los Evangelios describen los hechos segun la sensibilidad cul- tural de su tiempo. Es inutil decir que, con estos criterios lleva- dos al extremo, se renuncia a toda la historicidad de los Evan- gelios, reducida a «lenguaje cultural de la época». EI P. Froc ha tenido mucho cuidado de los nuevos exorcistas, de modo que ninguno de ellos haga exorcismos. Por ejemplo, en Bretafia no se encuentra ninguno que haga exorcismos fuera del P. Juan, monje cisterciense de Timadeuc, que goza de tanta autoridad como para oponerse al P. Froc; cuando tomé infor- 59 maciones sobre este monje, que recibe seis personas al dia, supe que tenia apuntados para tres meses y una larga lista de nom- bres en espera. Son pocos los exorcistas franceses que hacen exorcismos; los demas, mas de setenta, siguen las ideas del P. Froc que goza de la plena confianza de los obispos, y siempre lo escogen para hablar por television, donde declara abierta- mente que nunca ha hecho exorcismos. Yo también he hablado frecuentemente en la television ita- liana, francesa y de otras naciones, pero expresando conviccio- nes totalmente distintas, pues he hecho mas de tres mil exorcismos. No hago mas que seguir sencillamente la Sagrada Escritura y las leyes eclesiasticas. Y no es todo alli. En las asambleas de los exorcistas fran- ceses los relatores son en mayoria psiquiatras y psicdlogos. De hecho todo problema es reportado en el plano psicoldgico, psi- quiatrico, socioldgico. Seria inttil buscar que se citara un exor- cismo exitoso 0 una ensefianza sobre los métodos para admi- nistrar los exorcismos. Yo tengo casos de personas que me han enviado los psi- quiatras, exactamente lo contrario de lo que hacen el P. Froc y sus secuaces, pensando solo en remitirlos a los psiquiatras. No- sotros no lo hacemos asi. El 26 de abril de 1993 me invitaron a hablar a unos cuarenta psiquiatras. El tema sefialado era: «Cémo distinguir los males maléficos de las enfermedades psiqui- cas». Result un encuentro interesantisimo, en particular por la discusion que siguid. Reconozco que en los especialistas, de los cuales muchos no son creyentes, encontré un interés y un crédito superior al que he advertido cuando hablo con grupos de sacerdotes. Publico la conferencia en uno de los capitulos siguientes. Volviendo a la ocasién de este asunto, alguno podria pen- sar que he exagerado el tono. Pues bien, ya salié el libro del P. 60 Froc: Exorcistas, qué son y qué hacen (Ed. Piemme), un libro que no contiene nada que ensefie sobre los exorcismos. Es solo un espejo de las ideas del autor, que tiene tanto ascendiente sobre los exorcistas franceses, sobre el episcopado, a cuya peti- cién escribié el libro que esta propagando sus ideas por donde- quiera. Me limito a las observaciones principales: - No se describe jamas un exorcismo y no se habla de exorcismos; son cosas que no se han de hacer y no vale la pena mencionarlas. - ,Cual es, pues, la misién de un exorcista? Héla aqui: acoger y escuchar las necesidades ajenas (p.186 y 135); dar cabida, compasion, camino espiritual, oracién de libera- cién (p.142); invitar a la oracion y tener fe en Alguien (p.159); la finalidad del exorcista... es educar en la fe y la oracién (p.179); los exorcistas se dedican... a acoger, compadecer, aconsejar; para eso también sirven los exorcistas (p.185). Ja- mas se dice que, si verifican las condiciones, un exorcista tiene el encargo de hacer exorcismo. jAI cabo, se trata inicamente de enfermedades psiquicas!. - En compensacién no faltan ex- presiones dirigidas a desacreditar los exorcismos mismos obra- dos por Cristo, expresiones dirigidas a demoler las bases escrituristicas: Los exorcismos referidos en los Evangelios son considerados como concepciones de la época, factores cultu- rales (pp.62 y 132). Podria continuar sobre estas citas que, me parece, estan opuestas a la Biblia y a la Tradicion, como se ha expresado, con claridad y precision el documento vaticano Fe cristiana y demonologia, del 26 de junio de 1975, donde se pone en claro la grande importancia de las liberaciones del de- monio obradas por Cristo. El contraste es evidentisimo. En su favor cita el P. Froc la relacion que el P. René Marlé, aceptando su invitacion, present6 a los exorcistas franceses en 1992, Esto es como quedar atonitos. Seguin esa relacion, el dia- 6 blo no es una persona, sino una mascara (p.120). Satands no es un ser individual; solo es visto por Jestis segun los usos de su tiempo (p.120). No tiene importancia si se ve a satands como la personificacién del mal universal (p.121). En la Biblia, el de- monio representa las fuerzas del mal, que inducen a la tenta- cién (p.122). Y el mismo P. Froc agrega: frente a la pregunta de si el diablo existe o no, no siempre es posible dar una respuesta segura. Todas estas aseveraciones estan condenadas en el fa- moso discurso sobre el demonio pronunciado por Pablo VI el 15 de noviembre de 1972, donde afirma que quien lo sostenga «sale del cuadro de la ensefianza biblica y eclesidstica». Vengamos a la conclusion. Lamentablemente las ideas del P. Froc tienden a difundirse. En su libro trata de demoler el Ritual todavia en vigor con frases de este estilo: el exorcismo es un acto magico (p.142 y 159); las tres sefiales de posesién indicadas en el Ritual hoy han perdido su valor (p.64); el espi- ritismo es sdlo un peligro en el plano psicolégico y espiritual (p.76); la magia es un fendmeno cultural (p.77). Entonces, jse equivoca la Biblia y también el Catecismo de la Iglesia Catéli- ca al condenarla! Se podria continuar. Como compensacion, el autor elogia sin condiciones el nuevo Ritual como si fuera de- finitivo. Y en cambio es ad interim. El P. Froc habria hecho algo mejor no hablando de esto, porque por una parte revela, desgraciadamente, las ideas francesas del que lo ha escrito, pero sobre todo, porque es un documento reservado, sujeto a la ob- servacién de los obispos y por tanto, sometido a toda modifica- cién posible. Hay ademas una compensacion final, para los amantes del exorcismo: algo que es una obra maestra. El P. Froc reconoce, jcuanta bondad!, dos exorcismos obrados por Jesucristo: El «gme amas?» dirigido tres veces a S. Pedro, y que nosotros, pobres ignorantes, crefamos que eran un triple testimonio de 62 amor, para reparar su triple negacion, vamos descubriendo que es un verdadero y auténtico exorcismo (p.138). Todavia mas asombroso es el beso de Judas, que nosotros, ignorantes, lo to- mdabamos como la consumacion de su traicién; aprendamos ahora que es mas bien un exorcismo, quiza sin resultado (p.140). Es cosa de preguntarse si el P. Froc sepa qué es un exorcismo, aunque su unica preocupacién es ser moderno y, como él ase- gura, la obra de un exorcista del siglo XX es solamente «aco- ger y escuchar». Y nada mas. Esto lo escribo con amargura, pero convencido de dar un servicio. El exorcismo esta bien fundado en la Sagrada Escritu- ra, en toda la Tradicion de la Iglesia, y en las leyes eclesiasticas. Y sin embargo, aun en Italia, hay exorcistas que se limitan a acoger y escuchar. Mejor esto que nada. Mejor esto, pero no basta. Mejor esto que la conducta de todos los que... mandan al diablo. Pero es algo muy distinto lo que se espera de los exorcistas. 63 Capitulo II EL OCULTISMO Pienso que el ocultismo es la verdadera religién de satands, eso que se opone al verdadero Dios y a la verdadera religion; y es lo que mas se opone al hombre con todas sus aspiraciones espirituales y a su racionalidad, que lo impulsa a estudiar y a indagar una explicacién racional de todo lo que es objeto de su conocimiento. Para darnos cuenta de estas afirmaciones debemos partir de los fundamentos de nuestra fe, basada en la revelacion, y que tiene un claro punto de partida: «Escucha, Israel: el Senor es nuestro Dios; el Sefior es uno solo: Amards al Sefior tu Dios con todo tu corazén, con toda tu alma y con todas tus Sfuerzas» (Dt 6,4-5). Es la proclamacion que esta en la base del Decalogo: «Yo soy el Sefior, tu Dios; no tendrds otros dioses frente a mi» (Ex 29,2.4). Es el gran arranque que precede a la explosi6n de la revelacion, con la encarnacién de Cristo, tnico salvador y unico maestro. «Quiten a Dios y el mundo se llenard de idolos». No sdlo es una observacién de un escritor contempordneo que refleja una certificacién que recorre toda la historia. E] Santo Cura de Ars con otras palabras expresaba la misma idea: «Quiten al parroco de una parroquia y en menos de diez ajios se adora- rdn las bestias» Me gusta volver al libro por excelencia, la Biblia, de donde brota toda instrucci6n de Dios al hombre. Todo el Antiguo Testamento es la historia de la fidelidad de Dios y de la infidelidad de Israel. Cada vez que el pueblo hebreo vuel- ve su espalda a Dios se abandona a la idolatria. Cuando baja la religion, crece en proporcion matematica la supersticién; asi se abre el camino al ocultismo y a todas sus ramificaciones. Y el 64 mundo, que tanto se ha alejado de Dios y de toda forma religio- sa, esta hundido hasta el cuello en la idolatria, en la supersti- cion, en el ocultismo. £Qué es el Ocultismo? No es facil dar su definicién. Hay quien encoge o ensancha su“ambito (yo prefiero el sentido mas amplio), los mismos tér- minos que se usan para expresarlo, son frecuentemente inter- cambiables; no expresan contenidos de limites bien definidos. En sustancia, el ocultismo es creer en la existencia de seres 0 fuerzas no experimentables en el plano normal de la sensibili- dad, sino que a través de ellos es posible dominar todo, por medio de practicas especiales que se captan con la investiga- cion, con la iniciacion, con el ejercicio. El que se dedica al ocul- tismo acepta que adquiere conocimientos y poderes que otros no tienen y que estan por fuera de las leyes fisicas 0 racionales: lectura del pensamiento, materializacién de objetos, conocimien- to del futuro, influencias benéficas o maléficas sobre quien se quiera, dominio sobre las fuerzas naturales, contacto directo con los espiritus (jcudles?, nunca se dice), relacién con los muertos,y, Zpor qué no? con los UFO (=OVNIS), con los extraterrestres y quien mas tiene mas ponga. Esta claro el rechazo de la religion y de la razon. Rechazo de la religion porque se trata de entidades, de fuerzas, de pode- res que no proceden de Dios, ni en su existencia, ni en su uso. Rechazo de la razon porque se trata de seres y poderes total- mente fuera de todo estudio o control racional, que escapa a toda posibilidad de examen cientifico. Se ve ya por esta sefial una relacién directa con la magia, la adivinacion, la astrologia, el espiritismo, el satanismo, ciertos aspectos de la masoneria. Mas aun que relaci6n, diria que el ocultismo es el tronco del que se ramifican todas estas consecuencias como sus frutos. El 65 que hace del ocultismo una religion, entra en una secta, enten- diendo este término en el peor de los sentidos. {Es posible que toda esta construccién del oscurantismo quede en pie sin que ni siquiera se busque su origen o algin punto de partida? Muchas son las tentativas, su variedad mues- tra que son inconsistentes. Ahora esta de moda referirse a anti- guas practicas orientales, en especial indias 0 tibetanas o tam- bién a la cdbala de Israel. Otros prefieren relacionarlo con anti- quisimas tradiciones, quién sabe cuales, que se habian perdido y cuyo conocimiento exige iniciacion. Otros lo ven en el esote- rismo, una iniciacién que tiende a descubrir lo que se esconde en antiguas tradiciones, mitos o simbolos, para apoderarse y usar tales secretos: asi, los estudiosos del esoterismo aseguran que descubren los secretos de ciertas plantas, de ciertas pie- dras, de ciertos cristales, cuarzos, y asi por el estilo. También el esoterismo quiere aduefiarse de poderes escon- didos, después de haber adquirido su conocimiento, aun a pre- cio de someterse a la dependencia de seres superiores; a hom- bres, desde tiempo atras, iniciados en estos secretos, 0 a seres no identificados. O también, dejandose llevar por espiritus, que no se sabe qué cosa son. Hoy esta de moda encontrar magos, cartomanticos, videntes, que afirman ser ayudados por un espi- ritu-guia. Y éste ,qué es? No lo saben, aunque si dicen su nom- bre. {Seria ocultismo si las cosas fueran claras? Yo me limito a aconsejar que se dejen guiar por el angel de la guarda y sobre todo que obedezcan la continua accion del Espiritu Santo. Concluyendo, podemos decir: esoterismo es una ensefian- za de algo que esta escondido; ocultismo es descubrimiento de seres y fuerzas secretas y adquisicion de practicas necesarias para adquirir los poderes mas poderosos. Estos términos son tan afines que muchos textos los agrupan y hablan de ocultis- mo esotérico. Las definiciones y las palabras podran ser tan 66 altisonantes como se quiera, pero los frutos son de lo mas re- milgado. En este capitulo me detendré hablando de las sectas, de la nueva religiosidad, del satanismo; reservo los dos capitu- los que siguen para hablar de la magia y del espiritismo, dado su particular desarrollo. Agrego también que los medios de co- municaci6n en este campo han dado y dan un pésimo servicio. Es un tema que hace espectaculo y da dinero; y la gente, perdi- da su religion, esta sedienta de fanfarronerias. Primero veamos como defendernos del ocultismo, para poder «brillar como astros, en medio de una generacion per- versa y degenerada» (Flp 2,15). Como defenderse del Ocultismo Es facil fijar los puntos; no es igualmente facil llevar esto a cabo. La defensa puede resumirse en tres puntos clave: nueva evangelizacion, informacion, dar oido a las personas. J. Nueva evangelizacién. E| Papa nos insiste continua y justamente. Si el ocultismo nace de haber renegado de Dios y de su revelacion, para esclavizar al hombre atandolo a seres y ritos totalmente ambiguos, la antitesis del ocultismo es la vuel- taa Dios. Sélo asi se derrumba el castillo de la idolatria y de las supersticiones en que se apoya el ocultismo. Muchas veces me ha tocado decir y escribir que el pueblo italiano es un pueblo de paganos bautizados que vive como pagano y de religion sabe lo que los paganos. Basta mirar a la familia desintegrada, la deshonestidad que reina en todos los sectores, el triunfo del divorcio y del aborto, la escasa natali- dad, las iglesias desiertas. Pienso que nuestra situacion se pue- de comparar a la del Imperio Romano en su decadencia como lo describe S. Pablo en la Carta a los Romanos, 0 como se describe popularmente narrado en una novela histérica como el éQuo vadis? Un estado de decadencia que ciertamente no evis- 67 tia en la época de la Republica. ;Como se explica esta caida de los valores y este abandono de la fe tan masivo y progresivo después de la guerra? Las causas son numerosas, pero algunas tienen una eviden- cia particular. El filésofo Augusto Del Noce escribid que la historia del mundo moderno es la historia de la extensién del ateismo. Es verdad y es una absoluta novedad en la historia humana: el ateismo inculcado, en las masas populares. Nunca habia sucedido un hecho semejante. Tal vez se admitia un culto a los dioses falsos y mentirosos como los llama Dante, o el culto al Emperador, o de cualquier modo un culto conforme a la mentalidad socio-cultural de un pueblo o de una época. Pero slo el comunismo marxista ha ideado la propaganda del mar- xismo con métodos cientificos y ha encontrado el terreno fértil también en el mundo occidental ya corroido por el racionalismo, el secularismo y luego, cada vez mas, por el consumismo y la indiferencia religiosa. La Virgen lo habia predicho en Fatima, el 13 de julio de 1917 (el famoso dia de los mensajes con los tres secretos), 0 sea antes de la revolucion bolchevique de fines de octubre: «Rusia difundird por el mundo sus errores, promoviendo gue- rras y persecuciones a la Iglesia». En Moscu, hasta 1990, en la Universidad, existia el Instituto Superior del Ateismo, para formar los cuadros del partido. También se ensefiaba el método practico para destruir la fe en una nacién religiosa, de la fe que fuera. En varias ciudades de Rusia habia museos del ateismo siempre situados en iglesias profanadas; eran los Gnicos mu- seos con entrada gratuita. Que la propaganda del ateismo haya sido eficaz en todo el mundo no es dificil demostrarlo; en par- ticular en Italia donde habia y sigue habiendo (no se explica, después de la caida del asi lamado comunismo real) el partido comunista mas numeroso del mundo occidental. Del ateismo 68 se pasa infaliblemente, como ya hemos hecho notar, a la su- persticion, a la idolatria, al ocultismo esotérico, que es el gran tronco del que brotan la magia, adivinacion, cultos orientales, satanismo, sectas, etc. O Dios o satands; no por nada han salido estudios interesantes sobre la relacién entre marxismo y demonologia y sobre la probable consagracion satanica de los varios jefes del comunismo: Marx Engels, Lenin, Stalin. De seguro que las causas son multiples. Cuando el Papa, en la Carta Apostélica en preparaci6n del Jubileo del afio 2000 quiso resumir la situacién de nuestro tiempo, subraya cuatro puntos: a) El primer sintoma es /a indiferencia religiosa. A la gen- te ya no le importa para nada la religion sino como una embarradita sin ninguna eficacia. Son tipicas estas tres expre- siones que se oyen repetir continuamente: «Soy religioso a mi modo» 0 sea, pienso como me da la gana; «Creo, pero no prac- tico», 0 sea que hago lo que me parece, despreocupandome de lo que Dios manda; «Creo en Jesucristo, pero no les creo a los curas», 0 sea, creo lo que yo quiero, aunque Jesus haya dicho: «El que a ustedes oye, a mi me oye, el que los desprecie a mi me desprecia». b) El segundo sintoma, subrayado por el Papa, es el extra- vio en el campo ético. Ya no hay ley moral, no hay ya valores; el colegio cardenalicio, que se reunié por primera vez en la historia de la Iglesia, no para nombrar a un nuevo Papa, sino para preparar el programa en vista del afio 2000, hablé sin ro- deos de noche ética; la oscuridad completa respecto al compor- tamiento moral. c) El tercer sintoma viene de directivas teolégicas erré- neas. {Cudantas cosas se han escrito por tedlogos y biblistas, que han turbado profundamente al clero, sacerdotes y obispos. 69 y por tanto al pueblo! Doy un ejemplo: Siempre, cuando en- cuentro a personas antes habituadas a la confesion y han pasa- do después a un descuido peligroso, oigo decir que habia algun sacerdote que les habia aconsejado que en todo caso sdlo se confesaran cuando habia un pecado mortal seguro. Seria mejor que yo no hablara aqui de mi compromiso como exorcista (no me faltan ocasiones); he visto tedlogos y biblistas -y detras de ellos, obispos y sacerdotes- que ya no creen en la accion del demonio, tampoco en los exorcismos, dicen que todo esto es una vuelta a la Edad Media y llegan hasta a negar los exorcismos del Evangelio. La desbandada en el clero ha sido pavorosa, tan- to en la ensefianza como, y desgraciadamente, con mucha fre- cuencia, en la vida personal. d) Como cuarto sintoma subraya el Papa: la crisis de obe- diencia al magisterio de la Iglesia. No se puede menos de re- cordar el famoso terceto de Dante: «Tienen el Viejo y el Nuevo Testamento -y al Pastor de la Iglesia que los guta- esto les baste para su salvacién». Porque siempre sucede que cuando no se obedece al magisterio de la Iglesia, infaliblemente se obe- dece a otros magisterios: al de la prensa, al de la television, al de los tedlogos de avanzada por sus ideas originales, a las vi- siones de los asi Ilamados videntes, cuando no se vuelven a los gurtes, o a otras creencias que no tienen nada de comin con el cristianismo. 2 .Informacién. E| segundo medio que sefialo como de- fensa contra el ocultismo es una recta informacion. No se pue- de ensefiar lo que no se sabe: Si en los seminarios ya no se habla del diablo ni de los exorcismos, imaginense si se va a hablar del ocultismo, de sesiones espiritistas en sus formas ac- tuales, de los varios cultos orientales, de todas esas formas aho- ra de moda y que encierran peligros. Muchas personas me di- cen que han recurrido a magos, para liberarse de ciertos incon- 70 venientes, luego de haber sido aconsejados por su parroco. Sé de muchas sesiones espiritistas Ilevadas a cabo por estudiantes, sin que sus maestros de religion los hayan puesto en guardia, aun cuando les hayan consultado expresamente. No es de ad- mirar que libros en que se refieran consultas a los difuntos se hayan publicado con expresa recomendacion de eminentes sa- cerdotes.-,Quién predica la prohibicion de frecuentar a los ma- gos 0 sobre el peligro de mirar los espectaculos de magia en la television? 3.Oir a las personas. Es el tercer gran medio de defenderse contra el ocultismo. La gente tiene problemas, dudas, sufrimien- tos. Tiene necesidad de ser oida. Es necesidad de una escucha atenta y competente. Mons. Gemma, escribe en su Carta Pas- toral de 29 de junio de 1992, en la que instituye grupos de ora- cién de liberacién: «Pienso que forma parte del ministerio sa- cerdotal, escuchar a todos los fieles con paciencia, grande, grande, Todo debe someterse a un grave discernimiento de parte de los pastores. Pero nunca, nunca, nunca, una perso- na con una pena quiza inconcientemente atormentada por el maligno puede ser tratada con superficialidad, minimizando sus problemas o peor atin negdndose a escucharla. gacaso no es ese su oficio? No obraba asi Jestis» Y prosigue con una observacion realmente tremenda: «gNo saben los ministros sagrados que precisamente su indiferencia obliga con frecuen- cia a la gente sencilla y desprovista a recurrir a magos, he- chiceras, o a otras practicas aberrantes, que son, desgracia- damente, el instrumento privilegiado para la intervencién del demonio y su triunfo? No se cansen de tener a nuestros fieles lejos de todo esto». Tocamos exactamente un punto clave, que esta en la base de la difusion del ocultismo en todas sus formas. Existe el in- centivo y sumamente amplio: los anuncios en los periddicos, la mn 6n, los medios masivos de comunicacion en general. Como ya vimos, se calcula que en Italia son mas de doce millo- nes los que frecuentan a estos embaucadores 0 satanistas. Y no s6lo eso. También esta el ofrecimiento de escuchar e interesar- se por parte de otros grupos religiosos, de sectas, de organiza- ciones equivocas. No dudo en afirmar: si perdemos la batalla de la atencién personal, perdemos la batalla de la evangeliza- cién. No conozco y no creo que existan alternativas. Estos son los grandes remedios contra el ocultismo en to- das sus formas: nueva evangelizacién, informacién, escucha de las personas. Quiero afiadir sobre el primer punto, que es fundamental, porque la fe nace y se alimenta de oir la Palabra de Dios, que el afio 2000, el tercer milenio, toma con consigna dos importantes documentos, sobre los que se basa la nueva evangelizacién. Es necesario presentar al hombre de hoy, la fi- gura de Jesucristo y su obra de un modo inteligente y acomoda- do a los tiempos: es éste el esfuerzo y el contenido de los docu- mentos del Vaticano II. Y hay urgencia de volver a dar, también a los pueblos de antigua tradici6n cristiana, esa cultura religio- sa de base que ya no tienen. Religiosamente son analfabetas; no saben ni el Decdlogo, no van a misa, no se confiesan. Este es el esfuerzo y el contenido del Catecismo de la Iglesia Catéli- ca. Los medios existen; toca a los cristianos aprovecharlos. Defendernos del ocultismo. El francés M. Lallemand, es- tudioso del ocultismo, no duda en afirmar que los que lo prac- tican son mas numerosos que los adoradores del verdadero Dios. Es una afirmacion dura, que lleva a la reflexion. Pero, a mi parecer, es la consecuencia directa de haber abandonado a Dios: decrece la fe y crece la supersticién; no se cree en Dios, se cree en los idolos. Y para los bautizados, ,qué valor tiene ser cris- tiano para la mayoria, cuando ya no se observan las leyes de Dios y en compensacion se dan al ocultismo? 72 Las Sectas Comienzo con este argumento, aunque no sea ni el mas peligroso, ni el mas consistente numéricamente; en cambio es el mas vistoso, el que ha preocupado mas a las autoridades ecle- sidsticas, si miramos los documentos oficiales, el nombre, sec- tas, es peyorativo y ciertamente no comprende solo movimien- tos que tengan sus raices en el ocultismo. De ahi que se ha buscado una nueva terminologia: Nuevos movimientos religio- Sos 0 magicos. Para hablar de esto aprovecho ampliamente cua- tro documentos: las actas del Consistorio extraordinario de abril de 1991; la investigacion Ilevada a extension mundial, con el documento conclusivo de los cuatro dicasterios vaticanos co- ordinados por la Secretaria de Estado en 1986; el estudio de Mons. Casale, arzobispo de Foggia, como presidente del Cen- tro de estudios de las nuevas religiones (Cesnur), editado por Piemme en 1993 con el titulo: Nueva religiosidad y nueva evan- gelizacién; el documento de la CEI, también de 1993: El em- peno pastoral de la Iglesia de frente a los nuevos movimien- tos religiosos o sectas. El Consistorio de 1991 anota que en estos movimientos se pueden distinguir cuatro grados: 1) el rechazo de la Iglesia (Cris- to si, Iglesia no); 2) 0 rechazo de Cristo (Dios si, Cristo no); 3) o rechazo también de Dios (religidn si, Dios no); 4) sin nada de trascendente, se llega a las ultimas conclusiones: dios eres tu; no existe nada fuera de ti, sdlo tu cuentas, independiente- mente de todo otro ser, de toda regla, de toda autoridad. Y el Consistorio asegura: «El fragmentarse en mds de 10.000 mo- vimientos religiosos es también fruto de la accién del demo- nio, aunque la gente no se da cuenta». Didbolos significa el que divide. 73 El problema es muy serio y con vistosas consecuencias prac- ticas. Por ejemplo, en América Latina de 6.000 a 8.000 catdli- cos cada dia dejan la Iglesia catélica para adherirse a las sectas. es claro que la autoridad esté preocupada. Italia es el pais en el mundo que, en proporci6n a sus habitantes, hay mayor nimero de Testigos de Jeova, que son de los tiltimos nacidos, con una doctrina y unas profecias que no se sostienen en pie. Pero se han difundido por la ignorancia de los italianos en materia reli- giosa y en particular en cultura biblica; a causa de la insistencia asfixiante de sus métodos de proselitismo; por los tonos apocalipticos, aunque puntualmente desmentidos por los he- chos: habia predicho el fin del mundo para 1874, luego lo han transladado a 1914, a 1925, a 1975 y a 1986. A pesar de estas huecas contradicciones, el movimiento se ha extendido por todo el mundo y sigue aumentando. {Por qué? La gente esta inquieta, vive en un mundo que causa miedo, por sentirse privada de toda garantia de estabilidad. Llena de problemas de toda clase. {dénde encontrar una respuesta? Tam- poco los sacerdotes te escuchan. Entonces hay que ir a los ma- gos, a los cartomanticos, a los curanderos, a los adivinos, a los videntes. O dirigirse a religiones orientales, o finalmente al mismisimo ocultismo. Y tras el empuje de problemas que de un modo o de otro hay que resolver, uno se acoge al que escu- cha y demuestra que entiende. Asi se entra en una secta. Para un cristiano abordar una secta es buscar la salvacion fuera del unico Salvador, es buscar la verdad fuera del unico Maestro. Quiza es querer dominar el futuro, el mas alla, la vida inmortal, siguiendo los caminos indicados por los ocultistas. El documento de los cuatro dicasterios vaticanos tiene la caracteristica de mirar las sectas con respeto; las considera como un «desafio pastoral», 0 sea como una ocasion para hacer un examen de conciencia, para ver qué ayudas prometen o dan las 74 sectas, que nosotros no damos; qué es lo que la gente anda bus- cando y finalmente la encuentra en las sectas, porque no en- cuentra en la Iglesia aquello de que esta necesitada. La encues- ta preparatoria, conducida en plano mundial, puso el acento sobre lo que la gente anda buscando: amor, comunidad, comu- nicacion, amistad, afecto, fraternidad, ayuda, dialogo, compren- sion, participacion, seguridad, proteccién. Viene espontanea la pregunta: {la comunidad parroquial tradicional da todo esto? Y entonces, jes de extrafiar la desercion en acto? El documento considera ademas otros aspectos importan- tes, de origen evangélico seguro, para ayudar a las personas. Alude a la posesion diabdlica, pero insiste sobre todo en la cu- racion: las personas quieren sanar también en el cuerpo. El Evangelio habla claramente: «Las muchedumbres seguian a Jesus para ser curadas» (Lc 6,.17). Nos hemos hecho dema- siado espiritualistas en sentido equivocado. El hombre esta he- cho de alma y cuerpo. Por esto el ministerio de curacion y de liberacion tiene firme base en las palabras del Sefior, que dio estos poderes a los Apostoles, luego a los discipulos y final- mente a todos los que habrian de creer en El: «Los que crean en mi (hombres o mujeres; jévenes o viejos; inico requisito: la fe) en mi nombre arrojaran a los demonios... impondran las manos sobre los enfermos y éstos sanaran» (Mc 16,17- 18). Evidentemente estas palabras no se oponen, sino que se han de poner de acuerdo con todas las demas ensefianzas evan- gélicas sobre el valor del dolor, sobre la necesidad de tomar la propia cruz para seguir al Maestro; la fe valoriza el dolor, o mas bien sdlo ella explica el mayor problema del hombre, que es la presencia del sufrimiento en el mundo. «Completar lo que fal- ta a la pasion de Cristo» como se expresa S. Pablo (Col 1,24), es la contribucién que todos deben dar a la salvacion. Pero esto 75 no nos lleva a desconocer el deseo innato de la curacién, ni el poder de Cristo sobre el mal, ni la serie ininterrumpida de mila- gro que la historia de la Iglesia nos presenta; consideremos solo las beatificaciones y canonizaciones, que siempre exigen un milagro escrupulosamente certificado. Por eso no asombra la insistencia del documento vaticano: «Una atencién particular se presenta al ministerio de la cu- racion... Nuestra pastoral no debe tener una sola dimension; no se ha de extender sélo a las dimensiones espirituales, sino también a las fisicas, psicoldgicas, sociales, culturales, eco- nomicas y politicas». Téngase en cuenta, independientemente de los milagros de curacion, la inmensa contribucién de los hombres de la Iglesia en la atencion de los enfermos y la fundacion de los hospitales. En varios sinodos diocesanos se ha Ilegado a la conclusion de tomar una opcidn, que es un propésito: la opcién por los pobres; somos la Iglesia de los pobres. Tal ha sido también la opcién de la CEI en el documento La Iglesia italiana y las prospectivas del Pais (23 de octubre de 1981). Ciertamente de ahi partieron iniciativas benéficas, pero yo tengo mucho miedo de la retérica, cuando me doy cuenta, en mi ejercicio de exor- cista, de tantas personas que no son comprendidas ni por sus familiares, ni por los médicos, ni por los sacerdotes y no saben bien a quién dirigirse. Yo quisiera que en todas las Iglesias se repitiera esta oracién de los primeros cristianos: «Sefor, con- cede a tus siervos proclamar con toda valentia tu palabra, extendiendo tu mano para que se cumplan curaciones, mila- gros y prodigios, en nombre de tu santo siervo Jestis» (Hech 4,29-30). Hay todavia otro tema recalcado en el documento vaticano y que mereceria un tratado aparte: los carismas, el ministerio 16 profético y carismatico de las personas. jSeria una gran vuelta a los genuinos origenes! Hasta el pasado reciente se ensefiaba que existen la Iglesia docente (Papa y Obispos) y la Iglesia discente (todos los demas); éstos nada tienen que decir y todo que aprender. No era asi la Iglesia vivida por los Apéstoles, adoctrinada por S. Pablo cuando habla de los carismas (que coloca, en la jerarquia de los carismas, a los pastores en el cuar- to lugar, cuando no después: a los pastores les toca la siltima palabra, pero no la tinica); no es asi la Iglesia presentada por el Vaticano II, viendo el n. 122 de la Lumen gentium y el n.2 de la Apostolicam actuositatem. No hay duda de que una mayor valoracion de las personas, en especial de las mujeres, ha con- tribuido a la extensién de nuevos movimientos religiosos 0 ma- gicos. La Nueva Religiosidad Hoy esta mas que nunca de moda. Esta denominacion se ha escogido para indicar a aquellos cristianos que se consideran tales a pesar de aceptar ideas teologicas o morales incompati- bles con el cristianismo, uno de los ejemplos mas difundidos en Italia, en el que cae mas de un cuarto de los italianos: es creer en la reencarnacion, cosa totalmente incompatible con la resurrecci6n y por tanto con la fe cristiana. O también asistir a sesiones de espiritistas, magos, cartomanticos 0 semejantes. Entre las formas de supersticion incluyo también el correr irracionalmente tras presuntas apariciones, revelaciones priva- das, carismaticos por cuenta propia. Todas estas formas van acompafiadas de una total ignorancia de la Biblia, de la doctri- na cristiana, de las ensefianzas de la Iglesia. Ya la fe no va diri- gida al unico Dios, al unico Salvador, al unico Maestro. Se bus- ca poner de acuerdo todo. Todas las religiones son iguales. Respecto a la conducta moral, retener como legitimo el di- vorcio, el aborto, las relaciones prematrimoniales. Mas grave 7 atin frecuentar ambientes 0 personas del todo contrarias al cris- tianismo: grupos de religiones orientales, personas como Sai Baba, a quien considero como hijo primogénito de satanas. Es inutil decir que solo la nueva evangelizacion, o sea una seria profundizacion puede remediar estos frecuentisimos casos de nueva religiosidad. El Satanismo Es quiza el punto culminante de la aberracién humana y del alejamiento del hombre en relacién con Dios, su Creador: de quien venimos y a quien vamos. Primera afirmacion: el satanismo si existe en su horrenda realidad. No hay que ceder ante la banalidad de los medios de comunicacion que lo reducen a una esfera de lo sensacional y lo presentan ora espantoso, ora dramatico, ora ridiculo: a ellos solo les importa dar espectaculo. Hay satanas y satanismo; ven- cido por Cristo, que vino precisamente para destruir las obras de satanas. Si el satanismo existe, mirémoslo de frente. Se pre- senta de dos formas. 1, Satanismo impersonal. Para tantas corrientes de pensa- miento, tiltimamente para la New Age, satands no es una perso- na sino que presenta al hombre contra Dios, contra la moral, contra cualquier autoridad, contra cualquier freno 0 limite 0 lo que a uno le parece o le gusta. Podemos expresarlo asi: yo soy dios, yo soy lo absoluto, libre e independiente de toda ley y de toda atadura. Asi se expresa el rock satanico en sus mensajes subliminales. Que esta inspiracién sea satanica, no hay duda; nunca satanas esta tan presente como cuando se le niega. Su efecto: destruccion total. Notese que esta es la meta final del ocultismo: el hombre que vive sin leyes, sin frenos, sin contro- les, que se siente duefio absoluto y dominador de las leyes natu- rales, de los poderes césmicos, fuera del espacio y del tiempo. 8 2. Satands visto como el que se opone a Dios. Esto es un segundo aspecto bastante mas difundido y desde siempre (por ejemplo, el culto de Shiva, en la India, es culto satanico). Sata- nas pretende ser mas fuerte que Dios y poder dar al hombre su felicidad, ofreciéndole el fruto prohibido. Por eso exige culto, sacerdotes, gente consagrada, sacrificios. Todo mundo cuando menos ha oido hablar de misas negras, de profanacion de sagrarios, de profanacién de cementerios. Quizd sean muy ra- ras en Italia las formas de cultos cruentos con estupros y victi- mas humanas (pero son tan numerosas las muchachas que des- aparecen, especialmente nifias, 0 sea esas muchachitas que se puede suponer que sean virgenes). Mas frecuentemente se con- tentan con matanza de animales. Conocemos en Italia cuatro sectas satanicas mas notorias, a las que se agregan unos 600 grupos satanicos: en general no muy numerosos, muy inesta- bles, faciles a componerse 0 descomponerse en poco tiempo. {Qué ofrece el satanismo? Por qué hace tanta presa de los jovenes, que buscan satisfacciones, y sobre los no jovenes, no realizados y desilusionados? Ofrece satisfacer las tres grandes pasiones: poder, riqueza, placer. De este mismo modo, muy astutamente, fue tentado Cristo mismo. Un ejemplo que tomo de la revista mensual de la Renovacion, con fecha de abril de 1993: «Un joven me hablaba de la relacién entre satanismo y ocultismo. Le pregunté qué contenia una bolsita negra que le colgaba del cuello. Sacé un frasquito de liquido amarillo y agregé: cuando encuentro una muchacha que me gusta, me pongo un poco de liquido sobre mis manos, canto una ora- cién al demonio y alargo las manos a la muchacha. En cuan- to me toca la alcanza mi encantamiento y se vuelve mia». Dudo mucho que ese encantamiento funcione; ciertamente no, si la muchacha esta armada de «coraza»: si vive en gracia, 19 si ora, si esta unida a Dios. No quisiera que las muchachas se espantaran y ya no dieran la mano a los muchachos... Lo que me interesa en este episodio es la mentalidad de aquel joven, la estupidez de consagrarse a satands y de rezarle, por un placer: la necesidad del que vende su alma al diablo por una satisfac- cién pasajera. {Como defendernos y defender del satanismo, en particu- lar a los jovenes que se sienten tan solos, incomprendidos, sin respuesta a sus problemas? Vuelvo a repetir los tres medios citados al principio: nueva evangelizacion, estar informados, saber escuchar. Miro el ejemplo del Papa que acepta el didlogo directo con el gentio de los jovenes y que sabe galvanizar a la juventud presentando las respuestas exigentes de Cristo, las in- vitaciones herdicas del Evangelio, con un calor y un amor que amarran. Sin reticencias ni enjuagues. No somos nosotros los que conquistamos a los jévenes, sino Cristo. Nos toca presen- tarlo: «Vayan a todo el mundo; hagan discipulos mios a todos los pueblos; yo estaré siempre con ustedes» (Mt 28,19-20). Son palabras de esperanza, de certidumbre. Jamas nos dice la Biblia que tengamos miedo del demonio; es bobada temer a un derrotado, derrotado por Cristo. La Biblia nos dice que ten- gamos miedo del pecado, miedo de quien puede matar el alma: Es muy fuerte la frase de Juan: «El que ha sido engendrado de Dios no peca y Dios lo guarda de modo que el demonio no lo toca» (1Jn 5,18). Purificados por la sangre de Cristo, renacidos del Espiritu Santo, custodiados por la Virgen Inmaculada, no tenemos por qué tener miedo alguno, sino ser fieles a las pala- bras del Sefior. Es importante recordar que desgraciadamente el satanismo presenta un gran crecimiento en todo el mundo, en particular en las masas juveniles, sobre las que tiene una amplia influen- cia particularmente con una cierta musica de rock, o entre los 80 nifios, para los cuales se usan medios aparentemente inocentes, como dibujos animados, album de juegos, figuritas. Es tiempo de que los sacerdotes, educadores y papas abran los ojos. Aun- que se hayan descubierto muchos delitos, en los Estados Uni- dos el satanismo es considerado como legitimo al igual que cualquier otra religién. Esto es un absurdo, como decir que en la democracia todos los movimientos tienen derecho de subsis- tir, aun aquellos que promueven la dictadura, 0 sea la destruc- cién de la democracia. Al que quiera profundizar en el conocimiento de la verda- dera realidad del satanismo contemporaneo le aconsejamos ver el videocasset La adoracion del diablo (Ed. Dahonianas, Roma). Como advierte el editor, hay informaciones e image- nes horripilantes (dicho esto para poner en guardia a quien se proponga proyectarlo); pero la realidad es esa o peor atin, pues- to que en el videocasset esta apenas esbozada. A los exorcistas presentes en la reunion internacional de 1994 en Roma, se les dieron informaciones atin mas espanto- sas, de parte de psiquiatras y exorcistas de los Estados Unidos, particularmente sobre las torturas a los nifios. Naturalmente se dijo también todo lo que atafie al exorcista para liberar de las influencias maléficas o de la misma posesi6n. aL Capitulo III LA MAGIA Es uno de los principales frutos del ocultismo, de los mas difundidos, y el que tiene quiza mayor incidencia en los pue- blos. Hablo de pueblos porque encontramos la magia en todos los tiempos y aproximadamente en todas las poblaciones. Es dificil hablar de ella porque es un argumento demasiado exten- so, como para llenar varias bibliotecas. Ademas, no quiero re- petir lo que ya escribi sobre la magia en mi primer libro «Un exorcista narra» (Ed. Dahonianas, Roma), aunque sobre algtin concepto fundamental no se puede no insistir. ¢Porqué la Magia? éPor qué la magia prospera hoy a velas desplegadas? Por tres motivos que la alimentan y que hemos de recordar; porque es una de las principales formas de supersticion y, como no me cansaré jamas de repetir, es matematico que cuando baja la fe aumenta la supersticién; porque la magia, por tres motivos que diremos, esta enraizada por donde quiera, independientemente del desarrollo cultural y cientifico, del progreso econdmico de los individuos 0 de una nacién. Los que recurren a los magos no son las gentes ingenuas, desprovistas y analfabetas; son toda clase de ciudadanos: profesionistas, grandes industriales, poli- ticos, campeones deportistas, enamorados, desilusionados, pobretones... No falta nadie, jhasta sacerdotes! 4Por qué encontramos la magia en todas las épocas y en todas las culturas? {Qué cosa impulsa a la gente hacia los ma- gos? Por cierto, si hay fe, en las diversas contingencias de la vida, uno se vuelve a Dios. Pero cuando no hay fe, 0 es tan 82 débil como para coexistir con las supersticiones, {qué es lo que impulsa a dar crédito a ciertas personas, como si tuvieran un poder misterioso sobre la naturaleza. sobre los sucesos. sobre las personas, a través de formulas, ritos, amuletos? Podemos agrupar los motivos en tres palabras: miedo, cu- riosidad, poderes. Son motivos permanentes, que no conocen ocaso. 1. Miedo. Existe el mal, existen las enfermedades fisicas y psiquicas para las que la medicina no encuentra remedio, la mala suerte, el infortunio. Puede uno pasar del bien al mal en el campo de la salud, de los negocios, de los afectos. Pueden su- ceder desgracias en cadena, dificultades insuperables. ,Donde encontrar los remedios contra la mala suerte? A la mala suerte nunca la he encontrado en la calle, pero a personas a quienes todo les sale mal, desde siempre o en algtin momento de la vida, las encuentro a montones. Cuando uno ve que todo le va mal (en el trabajo, en la familia, en la salud); cuando uno ve que todos los remedios a los que ha recurrido han sido inttiles, se siente obligado a recurrir a los llamados medios alternati- vos; expresion elegante que muchas veces cubre la estupidez. Y entre los medios alternativos esta el recurso a los magos, a quien sabe entender el mal o el mal de ojo (te tienen embruja- do, es el diagnéstico mas frecuente), quien puede explicar por qué todo anda torcido y promete el magico remedio. Dije que recurren a los magos también personas con cultu- ra, porque cuando el hombre es abatido por las desgracias, se encuentra en un estado psicoldgico con el que ya no razona; acepta todo con tal de poder salir de esa situacion. A un inge- niero especializado en electronica que tuvo que pagar cuarenta y dos millones por un amuleto de baratijas y tiene que llevarlo puesto encima, al verlo de frente, no tuve mas remedio que decirle: Dispénseme, gno se siente un idiota, por haber creido 83 esa patrafta? Y aun locamente enamorado que pierde a su en- canto y quiere reconquistarla a toda costa, le dicen que para hacerla volver tiene que andar a gatas y dar tres vueltas al de- rredor de una mesa, pasando la lengua por el suelo y él no duda en hacer esa payasada. 2. Curiosidad. Hacer pasar de la curiosidad casi inocente («Quiero saber qué me dird»), al deseo de conocer por cami- nos magicos lo que es oscuro, es uno de los recursos fuertes del ocultismo. Lo mas frecuente es preguntar al mago el futuro: équé me sucedera?, ,encontraré trabajo?, {me voy a casar?... Otras veces se pregunta al presente, la causa de los males que se padecen (hay que encontrar al culpable a toda costa), 0 es- clarecer las dudas (si mi marido me es infiel y con quién), o el comportamiento en un caso particular (dar un concurso, insistir sobre una relaci6n, tomar cierta medicina)... Con los medios de comunicacion que presentan espectaculos de magos maravillo- sos, aun el que nunca habia pensado consultar a alguno, se siente impulsado a hacerlo. 3. Poderes. Con este término abarco la ganancia material, el éxito, el protagonismo a cualquier costo. Por lo tanto la vic- toria sobre los rivales: concurrentes en comercio, en politica, en la carrera, etc. Aqui entramos en el campo de querer preva- lecer a cualquier precio, atin dafiando a los demas; es el terreno de la llamada magia negra. Es el impulso tal vez de alcanzar por via magica, resultados 0 poderes que no se alcanzan por via natural, como son la inteligencia, el estudio, la habilidad, el amor de una persona; entonces se recurre a quien sabe qué fuer- zas ocultas que garantizan el éxito. Se puede recurrir a los magos por uno de estos tres moti- vos: también meterse al estudio de la magia y a sus practicas para querer hacerse mago. En ambos casos hay voluntad de recurrir a fuerzas ocultas, no bien identificadas, 0 al uso de for- 84 mulas 0 ritos, o filtros u otros. para adquirir conocimientos que no se pueden obtener por otro camino (aunque al final resultan fanfarronadas); para dominar las fuerzas de la naturaleza o de los sucesos, para influir sobre los demas o defenderse de los demas. Es supersticion e idolatria, porque es todo un buscar fuera de Dios y de sus leyes, que no les satisfacen ni creen en EI; por eso se buscan otros caminos, otras leyes, otras divinidades para que vengan en su ayuda. Toda la historia sagrada ilustra esta alternativa, que no se refiere slo al pueblo hebreo, sino que es emblematica de la humanidad de todos los tiempos. Los he- breos se encontraban en medio de pueblos paganos que tenian esta mentalidad: cada pueblo tenia sus dioses protectores, cada territorio sus propios dioses. Ahi estaba la continua tentacién del pueblo hebreo: si creer en el verdadero Dios que se habia revelado a Abraham, a Moisés, a los profetas, que los habian liberado de la esclavitud de los egipcios, 0 por el contrario creer en los dioses de los pueblos en medio de los cuales habitaban y en los dioses de los lugares en que se encontraban. ,Cual mere- cia mas confianza, cual los protegia mejor, a quién tenian ma- yor interés por seguir? Y asi alternaban la fidelidad y la trai- cion, huidas y retornos, en un continuo bimbalete de decisiones y promesas contradictorias. Y asi es el cristiano de hoy; asi serd el cristiano de mafiana. Salvado por Dios de la esclavitud del demonio por medio del bautismo, depositario de los planes de Dios sobre la vida y el destino humano que bien conoce, queda sin embargo tentado continuamente a seguir las ideas del mundo, los cambios del mundo, con el peligro de perecer. También el recurso a la ma- gia es sefial clara de no dirigirse a Dios para resolver sus pro- pios problemas, sino de escoger los caminos que parecen mas faciles, mas comodos, aunque torcidos. 85 Y agrego con particular insistencia, para comprender el boom de los magos de nuestro tiempo; la influencia de los me- dios de comunicaci6n, en particular la television, espectaculos fuertemente atrayentes y gentes que son una verdadera estafa para los espectadores. El Ministerio de Sanidad no se preocu- pa, a pesar de que estos estafadores prometen, excluido el can- cer, curar todos los males, «desde la trombosis hasta la artri- tis, desde la diabetes hasta la cidtica (estoy usando la termi- nologia del prof. Silvio Garattini, director del Instituto Mario Negri, valeroso y solitario denunciador de estos piblicos es- tafadores).» Tampoco se ocupan de esto los Magistrados, de- masiado preocupados por meses y meses en llevar una encues- ta sobre una Madonna que lagrimea, sin darse cuenta del riesgo que corren de cubrirse de ridiculo; en cambio estén ausentes ante personas que clamorean llevar a cabo facturas de muerte, 0 sea, de ser asesinos. Tampoco se preocupan de esto los sacer- dotes, que en este asunto son, por lo general, totalmente analfa- betas. Cito solo, de la nota pastoral del Episcopado de Campania, publicada el 2 de abril de 1995, esta afirmacion: «el mal de ojo, la hechiceria y el maleficio son actos debidos a ingenuidad y debilidad de la fe». ;No!, son mucho mas. Sin embargo la Biblia emprende literalmente una lucha a muerte con la magia. Sabemos que también otros pueblos, con- temporaneos a los hebreos, condenaban a muerte a los magos. Quiere decir que habia una intuicion difundida de que la magia contenia algo de maléfico, de diabélico, por lo que debia ser eliminada. Naturalmente aqui hablo del tipo peor de magia, esa que la Biblia condena unas treinta veces. Ya el Deuteronomio (18,10-12) afirmaba: «No se encuentre entre ustedes el que ejerza la adivinacién, el sortilegio, la magia... Todo el que haga estas cosas es abominacién ante Yahvé». E\ Levitico (17,26) asegura: «No practicards clase alguna de adivinacion 86 o de magia» Y el Exodo (22,17): «No dejards vivo al que practique la magia», E| Levitico (20,27) especifica: «Si un hombre o una mujer en medio de ustedes ejercitare la necromancia o la adivinacién, deberd ser sometido a lapida- cién». {Métodos mas bien enérgicos! El Catecismo de la Igle- sia Catolica se expresa en el n. 2117; «Todas las practicas de magia o de hechiceria mediante las que se pretende domesti- car potencias ocultas para ponerlas a su servicio y obtener un poder sobrenatural sobre el prdjimo -aunque sea para procu- rar la salud- son gravemente contrarias a la virtud de la reli- gion. Estas practicas son atin mds condenables, cuando van acompafiadas de una intencion de dafar a otros, recurrano no a la intervencién de los demonios». Queda reprobado el uso de amuletos (que los magos distribuyen con abundancia de promesas y ... cobros), como lo afirma claramente el n.2116: «Todas las formas de adivinacion deben rechazarse: el recur- so a satan o a los demonios, la evocacién de los muertos y otras practicas que equivocadamente se supone que ‘develan’ el porvenir. La consulta de los hordscopos, la astrologta, la quiromancia, la interpretacion de presagios, y de suertes, los fendémenos de visién, el recurso a ‘mediums’ encierran una voluntad de poder sobre el tiempo, la historia y, finalmente, de los hombres, a la vez que un deseo de granjearse la proteccion de poderes ocultos. Estan en contradiccion con el honor y el respeto, mezclados de temor amoroso, que debe- mos solamente a Dios». No existe una tinica forma de magia. Hasta ahora hemos hablado de la magia propiamente dicha, que se distingue en alta y baja magia, en magia blanca y negra, que es verdadera- mente peligrosa porque recurre a la intervencion del demonio y puede causar dafios maléficos y aun la verdadera posesi6n dia- bolica. Es la magia que condena la Biblia. 87 Pero tambien existe una magia rustica 0 terapéutica: el mago de la campifia, o la viejecita que conoce ciertas yerbas, reza oraciones, pero no exige paga. En estos casos no hay ningun peligro y no se ha de dar crédito a sus palabras; por ejemplo, si esas personas son llamadas el mago o la maga del pueblo. Pero si existe la magia-embrollo, la que se anuncia en las paginas de los periddicos y a través de la television. Es actual- mente la mas difundida, por lo que merece una exposici6n par- ticular. La Magia-Embrollo Para desenmascarar esta forma de magia, difundida por los medios propagandisticos en uso, el estudioso Armando Pavese ha escrito un libro Ileno de buen sentido y de datos precisos: «Cémo defenderse de los magos» (Ed. Pieme, 1994), del cual hago uso con agrado. Me parece que Pavese ha desenmascara- do los trucos de los magos mas 0 menos como el prestidigita- dor francés Gérard Maya hizo en un libro suyo en relacién con los Embrolladores de la parapsicologia. E| que se ocupa de esta materia, sabe cudn importante es cuidarse de los trucos. En una entrevista con una television alemana se me pregunté por qué los magos son actualmente tan numerosos; se me ocurrid responder espontaneamente: «Porque creen en la Biblia». Al pedirseme explicacion, contesté: «El niimero de los imbéciles es infinito.» Afirma un amigo del traductor de este libro: «si los estupidos volaran, nunca mds volveria a calentar el sol a la tierra’, los magos se aprovechan de esto». Juntemos a algunos de estos personajes, para hacernos una idea: En 1979 Davanzo y Bartolotto ponen en marcha los con- gresos de magos y proyectan un sindicato; en 1980 son sufi- cientes 30,000 liras para conseguir un diploma de mago, o un diploma de alquimia, astrologia, cartomancia, ocultismo, 88 necromancia, espiritismo. En 1982 es un honorable democris- tiano, Contu, el que presenta un proyecto de ley para instituir la rama profesional de los Consultores de Operadores de lo Ocul- to. Prevalecié el buen sentido de los Diputados, que jamas dis- cutieron tal proyecto. Este buen sentido es el requisito funda- mental, con capacidad de desenmascarar todo un ejército de fraudulentos. Me cuentan, por ejemplo, de un mago que en- ciende tres velas en posicién triangular, quema un poco de in- cienso, bendice un vaso de agua con una formula misteriosa y la da a beber. No se necesita mucho para entender que se trata de un verdadero sainete. Sin embargo es una apuesta de cientos de millones. ‘Veamos a uno de los magos mas conocidos por sus inter- venciones en la television, Marco Belleli, se hace llamar el di- vino Otelma. En 1987 alquilé la nave Enrico Costa para el pri- mer crucero magico, una iniciativa turistica con su gancho de magia y ocultismo: cursos de astrologia; lectura de manos, de cartas, tratamientos hipnoticos, descubrimiento de poderes. Con- denado por estafa, por haber chupado veinte millones a un jo- ven enfermo de depresion, acepté responder a algunas pregun- tas bajo el control de la maquina de la verdad del Dr. Gagliardi. Admitid que el 92% de los magos son s6lo estafadores; que él cobré mas de medio millon por una pocién magica y que su fluido magnético es sdlo fruto de sugestion. Acerquémonos a Bruno Nassi, llamado el Mago Bassin. Ciertamente es un gran negociante, vende cursos por corres- pondencia de magia, cartomancia, con el correspondiente co- bro de diploma. Hacia 1980 publica un catalogo de articulos magicos, satanicos, espiritistas, en los que se vende sangre de drag6n, incienso negro, encantamientos de amor, mufiecos de cera para hechizos de odio y para hechizos de muerte, talisma- nes para gobernar espiritus. 89 Transcribo de un panfleto (ciertamente se trata de publici- dad pagada): «Ticiana, gran maestra de ciencias ocultas, astréloga, exorcista, demonéloga, esta capacitada para de- volverte la persona amada en brevisimo tiempo, arregla unio- nes bisexuales, destruye para siempre hechizos o maleficios sobre personas o ambientes; elimina rivales 0 concurrentes. Te dara éxito y riqueza. Inscrita en el registro profesional ita- liano y europeo». No especifica cual es, quiza el registro del Ratén Miguelito. Hay todavia otro que no puedo callar: Giuseppe Moreno. Bajo su retrato esta escrito con caracteres grandes: el mago ben- decido por el Papa. Notese lo ambiguo que esta en juego, para recibir la bedicién del Papa basta activar el radio o el televisor cualquier domingo a medio dia. Pero el letrero bajo la fotogra- fia parece querer decir que el Papa bendice a su persona y su actividad. En este caso, ,cudles?: Cartomantico, medium, ri- tuales, exorcismos, hechizos, amores imposibles, magia blan- ca, magia negra. Tiene una fuerza suprema porque ha hecho un pacto de sangre con su espiritu-guia. ¢Qué mas falta? En Turin, en 1993, se abrié el primer salén de astrologia, esoterismo, artes adivinatorias, etc. llamado «Magica»: 71 ofi- cinas, de las cuales 26 ocupadas por operadores de artes magi- cas (lectura de la mano, consulta astroldgica...) y otras 27 para venta de articulos de magia. ;Quién esta ahi? Rosanna que se proclama maestra de la Universidad Catolica de Milan Uni- Tre. También aqui se ve lo ambiguo: nadie sabe qué es esa fan- tAstica universidad; todos en cambio conocen la Universidad Catélica de Milan, y pueden pensar que es la misma cosa. Carima de Valenza (Alessandria) asegura ser ella la reencarnaci6n de Cleopatra. La organizadora Laura Casu; segiin ella las religio- nes sirven hasta donde el hombre las necesite: Y sera por poco tiempo, porque va a haber el superhombre. Este, por su parte, 90 ya no va a tener necesidad de maestros porque recibe los men- sajes de un ser interior: Gabriel. Lo notable esta en que los protagonistas de toda esta bara- hiinda de charlataneria, estan plenamente conscientes: El mago Gennaro Brianzi, presidente europeo de los magos, no duda en afirmar que el 98% de los magos son impostores. Un ejemplo: el pago al buen resultado ya asegurado. Se ha probado estadisticamente que, basandose en las preguntas que se han hecho a las condiciones de pago, obtenido el éxito, el resultado positivo se ha debido a causas naturales, sin ningun influjo magico, en un 50%. De modo que el mago que cobra después del resultado sabe que perdera la mitad de sus clientes; pero por la otra mitad recibira el pago y la gratitud, sin haber hecho ab- solutamente nada. Otro mérito de Pavese es haber desmitizado el ntimero de los magos, mds o menos como hizo Massimo Introvigne a pro- pésito de los satanistas: Estudiando las paginas amarillas de los directorios telefénicos, resulta que los magos que se auto-anun- cian por ese medio en Italia son alrededor de 1300. Admitiendo que haya otros tantos mas modestos y escondidos, no se pue- den lanzar cifras asi nomas sin puntos precisos de referencia. Hay todavia un aspecto de la magia-embrollo que es muy fastidioso y Armando Pavese lo afronta con decision en su li- bro, llamandolo el consumismo del milagro mariano. Desgra- ciadamente no es una novedad que se pueda hacer una mezco- lanza de lo sagrado y lo profano, de religiosidad y magia, por simple ganancia econdémica. Y asi resulta que la gente, una vez engafiada, no sabe ya a quién creerle y ya a nadie le cree. A veces se trata de sustos inutiles. Muchas veces me han consul- tado acerca de los rosarios de plastico, en los que alguien ve 91 sefiales de maleficio. Pero no hay tal: se trata de rosarios eco- nomicos, grabados en imprenta, por lo que en algunas image- nes (en particular en los extremos del pequefio crucifijo), no se alcanza a ver qué quieren representar. Pero no hay que tener miedo; no se esconde ningtin embrollo. El verdadero mal esta cuando el mago enredador aprove- cha su habilidad comercial y de sugestion, mezclandolas con elementos sagrados. Es caso ejemplar el del contador Bandinelli, que hace milagros infalibles en nombre de la Virgen de Medjugorge. Anuncia la capacidad de obtener curaciones ins- tantaneas para 23 tipos de enfermedades; se advierte que el sis- tema funciona porque puede darse el lujo de anunciarse en pa- ginas enteras del TELECOM; tienen 18 lineas telefénicas y 12 conexiones en el extranjero. Creo que supera a cualquier jefe de Estado. Su método de cura es simplicisimo: mira la estatua de la Virgen, abre los brazos, sacude los dedos y la persona sana. Pero se da prisa en decir que la persona se cura, aunque él tenga las manos en el bolsillo. Lo admirable es que la gente le cree en masa, pues yo sé que recibe 300 personas a la semana, mas que un exorcista de tiempo completo, con el médico hono- rario de 50,000 liras, que le dan 15 millones a la semana. Pavese nos presenta también a Marella Merani que cada lunes, en una television de Piamonte, presentaba una imagen de Jestis que emanaba un liquido sanador: era suficiente mirar- la por el televisor. Lo mejor, naturalmente, venia después: ven- dia agua-luz y, después de exponer una Virgen de las Gracias, vendia una loci6n para el pelo. En una transmision, un especta- dor telefoned que ese liquido de Jesus le hacia gotear por la nariz como en un fuerte resfrio. La respuesta: «Como Ud. lo ve, hay fluido». Que haga crecer el pelo o produzca resfriado, no tiene importancia. La Merani confiesa también que todo co- 92 menzo con la escritura automatica, por lo que se siente envestida por un carisma particular: ademas tiene un espiritu-guia que le dicta las palabras que tienen que pronunciar y los ritos que debe ejecutar. A la pregunta de si se da cuenta de usar magia, respondi6é indignada que no. Pero es una tipica magia-embro- llo, que se sirve de lo sagrado con finalidad de lucro. Es conocida la figura de Ebe Giorgine, llamada Mamma Ebe. Hacia 1970 tenia en S. Baronto (Pistoia) su monasterio con 38 hermanas y 17 seminaristas, hospedados en su obra pia: Jestis Misericordioso; nétese el nombre sugestivo, nombre co- min en «obras piadosas». La aldea se llené de hoteles y restau- rantes, como cerca de los santuarios. Sanadora, estigmatizada, taumaturga... Mamma Ebe tenia tres yates, muchos albergues, picles, joyas. En pocas palabras se puede decir que habia trans- formado al Dios trino en dios «quattrino» (=dinero). También dos sacerdotes estaban implicados con ella. que fue condenada en 1994 a diez afios de carcel. Pero para muchos de sus perjudi- cados y devotos sigue siendo considerada como una santa. Por lo menos esta vez un caso de magia-embrollo fue resuelto por los tribunales. Quisiéramos que estos casos fueran mas nume- rosos, en especial cuando un mago se auto-anuncia para hacer magia negra o hechizos de muerte; es siempre un engaifio evi- dente, aunque la cosa termine en nada. Cerramos este capitulo. Magia verdadera y propia, magia- embrollo, consumismo del milagro mariano: quizd lo que cau- sa mayor desconsuelo es el numero de millones de italianos que recurren a estas practicas. Se buscan verdades y remedios que no vienen de Dios; no se recurre al unico Maestro y unico Salvador. Por lo que mas que nunca el remedio es la nueva evangelizacion, o sea la instruccion religiosa y la busqueda de la verdad. Sale bien recordar las palabras de S. Pablo, casi su testamento, al fiel Timoteo: «Te conjuro... anuncia la Palabra 3 en tiempo oportuno o inoportuno; convence, reprende, ex- horta. Porque vendré un tiempo en que los hombres ya no soportaran la sana doctrina sino que -segtin sus caprichos- se rodeardn de maestros que les halaguen los oidos. No dan- do oidos a la verdad, se volverdn a las fabulas» (2Tim 4,1-4) Capitulo IV EL ESPIRITISMO Otra ramificacién del ocultismo es el espiritismo o necromancia. Hablar del espiritismo significa afrontar un tema muy comprometedor, que hace resaltar un mal hoy en dia muy explosivo, particularmente entre la juventud: nos encontramos frente a un mal que, de nuevo, es fruto de la falta de fe; es andar buscando la verdad por caminos torcidos, muy lejos de recurrir al unico Maestro. Se trata también de un tema que tiene mu- chos recovecos, muchas consecuencias; por eso nuestra expo- sicién, aunque quiere limitarse a lo que parece ser de mayor utilidad practica, trae consigo diversas divagaciones perdidas por todo lo que iremos diciendo. {Qué es el espiritismo? Es evocar a los difuntos 0 a los espiritus, para interrogar- los. Evocar, esto es, provocar la presencia, casi siempre en for- ma no visible y no sensible, pero siempre con el fin de hacer preguntas para provocar la respuesta. Evocar a los difuntos, a las almas de los difuntos, es un concepto claro. No podemos decir lo mismo en cuanto a los espiritus. Sabemos la existencia de los espiritus puros, los angeles, todos buenos, creados por Dios; sabemos que una parte de ellos, rebelandose a Dios, se transformé en demonios. No sabemos que haya mas. Los espi- ritistas hablan de espiritus-guia, de seres no bien identificados, o citan otros nombres que apestan por fantasiosos, 0 sea, que se trata de invenciones humanas, totalmente inconsistentes. Digamos inmediatamente que el espiritismo existe desde que existe el hombre. Dentro de todos los pueblos, aun los mas antiguos, encontramos este deseo, esta tentativa, de hablar prin- cipalmente con los muertos, usando métodos y personas en con- 95 formidad con la mentalidad socio-cultural de la época o del pueblo. Quisiera anotar un aspecto positivo de estas tentativas, importante y en parte justificado por la humanidad privada de la juz de la revelacion: se puede advertir una conviccidn innata de la inmortalidad del alma, aun antes de que grandes filésofos y pensadores presentaran argumentos racionales. {Por qué esta ansia de querer hablar con los difuntos? ¢Cud- les son los motivos principales? Creo que podemos resumirlos asi: 1. La curiosidad 0 deseo de conocer. La curiosidad de ver si la tentativa tiene éxito 0 qué cosa se aprende, qué se dice, 0 mejor, qué se responde. O también el deseo de conocer si hay realmente el mas alla, cémo es, como es alla la vida. 2. Un segundo motivo puede ser el afecto hacia la persona fallecida, de la cual no se querria uno despegar, el deseo de hablarle, de saber como esta, de sentirla viva y cercana. 3. Quiza otro motivo es el interés de captar sucesos futu- ros, suponiendo que los conozcan los difuntos; 0 el interés de recibir consejos en los momentos de duda sobre qué seria lo mejor, 0 qué decisién tomar. 4. Agrego otro motivo, sobre todo en el caso de evocacién de los espiritus: el deseo de recibir proteccion, de obtener po- deres especiales sometiéndoseles, 0 sirviéndose de ellos para propio uso 0 consumo. Me parece que para quien tiene fe y el gran don de conocer las verdades reveladas, resultan claros los motivos por los cua- les toda la Biblia, Antiguo y Nuevo Testamento, y con la auto- ridad de la Iglesia, prohiben cualquier forma de espiritismo. Quien tiene fe busca y encuentra las respuestas a sus dudas en las palabras divinas. Dios ha hablado. Querer buscar las verda- % des del mundo ultraterreno no dirigiéndose a Dios, sino siguien- do los caminos torcidos de expedientes humanos, es una culpa grave contra el primer mandamiento, es arrojarse en la supers- ticién, es desviarse de la verdad para adherirse al error. ;Quién es el que responde en las sesiones espiritistas? Pueden ser tru- cos, sugestiones, fendmenos paranormales 0 intervenciones dia- bélicas... Por eso son fuertes las condenaciones de la Biblia; basta citar la fuerte expresion, sobre la que volvemos a insistir: «Quien consulta a los muertos es abominacién ante Dios» (Dt 18,12). Es igualmente claras las condenaciones eclesiasti- cas. Me limito a citar una: «No estd permitido participar, con medium o sin medium, sirviéndose o no del hipnotismo, a sesiones o manifestaciones espiritistas, aunque tengan apa- riencia honesta o piadosa; tanto si se consultan almas o espiritus, como se oigan las respuestas; aunque sdlo lo ha- gan como observadores». (S.C. del Santo Oficio, 24, de abril de 1917). Es una respuesta bastante completa y adaptada a nuestro tiempo. Por ejemplo al decir con medium o sin medium, parece anticiparse a nuestros dias, cuando las sesiones espiritistas se hacen con el juego de un vasito o de una moneda, con registra- dor, con televisor, con teléfono, con computadora y sobre todo con la escritura automatica. Y cuando asegura «aunque ten- gan apariencia honesta o piadosa», parece prevenir ciertas formas y ciertos movimientos, al tipo del Movimiento de la esperanza, al que aludiremos mas adelante. En este punto queremos recordar brevemente la parte posi- tiva, o sea lo que la revelacién nos dice a propésito de los di- funtos. En primer lugar nos dice que las almas de los difuntos van inmediatamente o al Paraiso, o al Purgatorio, o al Infierno. una verdad afirmada también por dos Concilios ecuménicos. 7 el de Lyn y el de Florencia. Podran venir algunas precisiones, pero el pensamiento expresado por la Biblia es claro y rico en consecuencias practicas. La principal es: Tenemos sdlo esta vida como pertodo de prueba; no hay apelacion. E| Evangelio tie- ne expresiones que no dan lugar a duda. Por lo cual la historie- ta de la reencarnaci6n, en la que creen las grandes religiones orientales y al presente la cree cuando menos una cuarta parte de los italianos, es inadmisible, esta en neta contradiccién con la fe en la resurrecci6n, que esta en la base del cristianismo. Los que no tienen fe pueden tener motivos de justificacion, y quiza también la reencarnacién se les presenta como una intui- cién de la inmortalidad del alma. Pero es un error imperdona- ble en quien posee la revelacion y cree en la resurreccion de la carne, que merecimos por la resurreccion de Cristo. La fe nos dice algo mas sobre la actividad de las almas de los difuntos. Pensemos en el gran dogma de la comunién de los santos. Nos dice que las almas en el Paraiso pueden recibir nues- tras oraciones e interceder por nosotros; las almas del Purgato- rio pueden recibir nuestros sufragios y alcanzarnos gracias. Todo esto sucede no directamente, sino a través de Dios. Asi pode- mos pensar que a través de Dios, nuestros queridos difuntos conocen nuestras actividades. Notemos un detallito en la para- bola del rico Epulon: aunque éste esta viendo a Lazaro en el seno de Abraham (que representa a Dios) no se dirige a Lazaro, sino a Abraham: “Di a Lazaro...” Puesto que hay un abismo impasable entre nosotros y los difuntos, que viven en otra di- mensi6n, la relacion no puede ser sino a través de Dios. Puede parecer que se haya dicho demasiado poco acerca de la actividad de las almas difuntas. Nosotros, los exorcistas fre- cuentemente nos encontramos frente a problemas que bien qui- siéramos profundizar, dedicaremos un capitulo a este asunto. 98 Pienso que cuando los tedlogos vuelvan a querer mas la teolo- gia que la sociologia, se podra enriquecer mas nuestro patrimo- nio de conocimientos, contenido en la Biblia, explicita o impli- citamente. De todos modos es en la revelacion en la que nos debemos basar. Quien quiera seguir los torcidos caminos del espiritismo, se aleja de Dios y de la verdad. Alguno querra tor- cer la nariz y pensar que todo lo que se ha dicho es demasiado poco y que la fuente de la revelacién no basta. Recordemos entonces que aqui nos encontramos en el campo de lo sobrena- tural, en donde la ciencia humana no tiene papel, donde no tie- nen valor las demostraciones cientificas: éstas tienen valor en el mundo natural y, pienso que mientras viva el hombre sobre la tierra, habra siempre nuevos descubrimientos. Pero las ver- dades sobrenaturales, las que se refieren al mundo invisible, no estaran jamas sujetas a demostracion cientifica 0 a profundizaciones cientificas: la inmortalidad del alma, la exis- tencia de los angeles y demonios, la existencia del Paraiso — Purgatorio — Infierno, la misma existencia de Dios. Aqui sdlo la revelacion nos da la certidumbre y la fe es un don del Espiri- tu Santo; no fruto de esfuerzos humanos. ZEs posible un contacto directo con los difuntos? Hay una diferencia radical entre la vida terrena y la vida eterna. Ya dijimos que las almas de los difuntos van inmediata- mente al Paraiso, al Purgatorio o al Infierno. La revelacién nos proporciona los datos esenciales, cuanto es necesario para nues- tra salvacion. La fe consiste en creer esos datos, pero también contentarnos con ello; no hay fe si no hay humildad, por ello la Biblia misma nos amonesta: “no quieras indagar las cosas su- periores a ti” (Ecle 3,21). Es ya grande la diferencia entre esta vida y la otra que, quien ha tenido experiencia, como S. Pablo, 99 se limita a decir que la lengua humana no puede expresar lo que él ha visto y oido (2Cor 12,4)... Por ejemplo: se cuestionan los tedlogos si estar en el Parai- so es un estado, un modo de ser o un lugar. Del mismo modo las dos dimensiones terrestres espacio y tiempo ciertamente en la otra vida tienen un significado totalmente distinto que en esta; eso si que para los angeles y hombres, como creaturas, existen limites, porque solo Dios es infinito. Agrego ademas que la condicion de los difuntos y de los mismos demonios es provisional, hasta el fin del mundo. El hombre esta formado de alma y cuerpo; esta complejidad fue herida por el pecado («Si comen de este arbol, morirén”, habia dicho Dios a Adan ya Eva). Cristo, con su resurreccién nos ha merecido la resurrec- cion de la carne; pero ésta sucedera, excepcion hecha a Maria Ssma., solo hasta el fin del mundo. Por esta raz6n la felicidad del mismo S. Francisco, por dar un ejemplo, es atin incomple- ta; sera completa al fin del mundo, cuando junto con el alma, también su cuerpo sea glorificado. También para los demonios su situaci6n actual es provisional, aunque su decisién sea irre- versible, como su suerte. Pedro y Judas nos dicen que mientras tanto estan encadenados en el Tartaro, en espera del juicio; es un hecho que, hasta el ultimo dia, tienen poder de usar su maléfica actividad de odio contra Dios y sobre el hombre. Como se ve, hablando del mas alla, tartamudeamos. Sabe- mos tan poco que el mismo Sto. Tomas nos invita a tener en cuenta las revelaciones privadas de los santos. Tenia yo que poner estos presupuestos, con tantos interrogantes que impli- can, para valorar al maximo los datos de la revelacién y las reglas del comportamiento que nos aconseja la revelaci6n, sin maravillarnos de lo que no conocemos. Es necesario que con- fiemos en Dios. Sdlo basandonos en estas consideraciones po- 100 demos hablar de la evocaci6n de los difuntos; es esta la forma mas difundida, aunque lo que decimos valga también para la evocacién de los espiritus. Ya hemos dicho que el espiritismo es una explosion. Si el siglo pasado era un enjambre de adultos y se usaba invitar a un médium para que evocara a los muertos, ahora predominan las tres formas que enumeramos antes y que han tenido amplia di- fusion. Mons. Casale, arzobispo de Foggia y presidente del Cesnur (Centro de estudios de las nuevas religiones), hizo una encuesta en su didécesis. El resultado fue que el 36% de la ju- ventud de las escuelas superiores ha practicado por lo menos una vez el espiritismo; el 17% de los mismos jévenes, estaban convencidos de haberse puesto realmente en contacto con los difuntos. Por los datos parciales que yo poseo de otras partes de Italia, creo que estos resultados se han de generalizar. Afiada- mos el hecho de que, con los nuevos sistemas (registrador, telé- fono, computadora, televisor, escritura automatica...) el espiri- tismo puede ejercitarse individualmente, sin necesidad de for- mar grupos. Antes de seguir adelante permitaseme una divagacion. Una influencia indirecta al espiritismo de otra fuente, que no tiene nada que ver con el mismo. Después de la publicacién del libro R.A. Moody: La vida mds alld de la vida (Ed. Mondadori), han salido otros libros semejantes que cuentan el testimonio de personas en coma, clinicamente muertas, que después se han repuesto. Son narraciones bastante parecidas entre si y optimis- tas; hablan de haberse encontrado envueltas en un ambiente luminoso, rodeadas de un sentido de amor. por lo que a veces, han experimentado cierto disgusto, al darse cuenta que volvian a la vida terrena. Es claro que en esos casos las personas no habian realmente muerto (jno es facil establecer con exactitud 101 el momento de la muerte!); son casos que se han de estudiar desde el punto de vista cientifico; pero, repito, aunque han acu- ciado el deseo de saber qué hay después de la muerte, no tienen absolutamente relacion alguna con el espiritismo. {Qué debemos decir a las personas entregadas al espiriti mo? {Qué decir a los padres que, abrumados por la muerte im- provisa de un hijo, se han refugiado en el consuelo de los men- sajes que el muerto les envia, a través del registrador o de la escritura automatica? Aqui nos encontramos ante una decision precisa: si se quiere permanecer en la verdad y no ir tras las fabulas, hemos de escoger lo que la fe nos indica. Si por el contrario optamos por el consuelo tramposo que engaiia o se auto-engafia, los caminos torcidos abundan. Puesto que pienso que el lector busca la verdad, me deten- go un momento en tres afirmaciones fundamentales sobre las cuales trato de ser claro: 1. “Quien interroga a los muertos es abominable ante Dios”; 2. Dios puede permitir que un difunto aparezca o se haga oir de algin modo; 3. La bondad objetiva de un mensaje no garantiza que sea bueno su origen. 1. “Quién interroga a los muertos es abominable ante Dios”. Mas bien que aducir muchas citas biblicas, prefiero re- calcar esta dura condena del Deuteronomio (18,12), con la es- peranza de que quede impresa en la mente. Para entender ple- namente el valor de estas palabras, es necesario creer en Dios; creer que Dios es un Padre infinitamente bueno, que quiere nues- tro bien; creer que todas las prohibiciones que Dios dispone (como las prohibiciones del Decalogo) son para nuestro bien. Dios ama a sus creaturas, vivas y difuntas. Si el didlogo con los difuntos fuera util, Dios seria el primero en favorecerlo. Si lo prohibe tan duramente es porque sabe que es un mal, un medio de hacer a un lado a Dios, para alejar de la verdad, para 102 dafiar la fe. Para el que tiene el don de la revelacion, le basta saber que Dios no quiere, para evitar lo que prohibe. Quien no conoce la revelacién no desobedece a Dios, si ejercita el espiri- tismo; pero esto no lo preserva de las consecuencias nocivas. 2. Dios puede permitir que un difunto se presente a un vivo, o que le hable, 0 que tenga de cualquier modo contacto directo con él. Casos de estos encontramos en la Biblia y en la vida de los santos. Se trata de casos extraordinarios, y por ello, muy raros. Pero sobre todo, hay una diferencia sustancial que me urge sefialar. En todos estos casos el hecho sucede por libre iniciativa de Dios; nunca como fruto de habilidades 0 expe- dientes humanos. Este es el caso de las apariciones; Bernardita no hizo nada para provocar las apariciones de la Virgen Inmaculada en la gruta de Massabielle; los tres nifios de Fatima nada hicieron para provocar la aparicion de la Virgen de la Cova da Iria. Los hechos se desarrollaron por pura iniciativa divina, en las circunstancias y limites establecidos por Dios. {Qué medios puede usar Dios para conceder un contacto extraordinario con un difunto? Puede usar los medios que quie- ra, con absoluta libertad. Puede servirse de una aparicién, como lo hizo con S. Juan Bosco; 0 de voces como le sucedi6 a Sta. Juana de Arco; 0 por suefios como lo leemos con frecuencia en la Biblia o en las vidas de santos. {Puede servirse de un mé- dium? Si. Dios puede todo. Es el unico caso que narra la Biblia, cuando Saul se sirve de un médium para evocar el alma del profeta Samuel (1Sam 28,7-19) Es un hecho de todo extraordi- nario, permitido por Dios. Nos lo hace entender el grito que lanza la hechicera, que se encontré ante un caso completamen- te nuevo; viene después la reprension de Samuel y su dura pro- fecia: mafiana tt y tus hijos estaran conmigo. Pienso que con esto haya motivo suficiente para perder las ganas de evocar a un muerto. 103 3. La bondad objetiva del mensaje no justifica su origen, esto es: no es suficiente para decirnos si su proveniencia es buena o mala. Muchas veces he advertido que Moisés Ilevo a cabo con el poder divino ante el farabn los mismos prodigios que los magos de la corte hacen con fuerza demoniaca. Sobre todo quisiera recalcar qué bien sabe hablar el demonio cuando se enfrenta a Cristo en puiblico: “Sabemos quién eres tu: el Hijo de Dios” (Mc 3,11) y otros reconocimientos semejantes. Es in- teresante lo que le sucedio a S. Pablo cuando predicaba en Filipos. Una endemoniada lo seguia por todas partes y gritaba: “Estos hombres son los siervos del Dios Altisimo, que les anun- cian el camino de la salvacion” (Hech 16,17). Digan ustedes si no son anuncios exactos y sacrosantos. Sin embargo venian del demonio, que por su parte tiene sus propios fines, por lo que Jesus y S. Pablo los hacen callar. Para no caer en el engafio Son tres los criterios sobre los que invito a reflexionar y a adoptar en la conducta practica. Me dicen: “Pero si el mensaje es tan bueno, tan consolador” {Qué importa que sea bueno, cuando es falso? Es conocido el libro de la muchacha que mu- rid a los 15 afios; mensajes muy consoladores a su madre, y en el prélogo del volumen, la declaracién de cinco conocidos sa- cerdotes que aseguran: “Son palabras del cielo”. O también la madre que me telefoneaba a Radio-Maria: “Mi hijo de 19 afios murid. «Lo que me consuela y me da fuerzas para vivir es que me han enseftado a hablar con él; todos los dias hablo con él por medio del registrador». Es exactamente el caso de repetir otra vez las palabras de S. Pablo: “Vendra el tiempo en que los hombres ya no soporta- ran la sana doctrina sino que, segtin sus propios caprichos, se rodearan de una hilera de maestros que les halagaran las orejas 104 y apartaran el oido de la verdad para volverse a las fabulas” (2Tim 4,1-4). En cambio yo admiro a aquellos papas que, en casos seme- jantes, saben apoyarse en la fe; saben que su hijo vive (“La vida no desaparece, se transforma”, decimos en el primer prefacio de difuntos); saben que lo volveran a ver; rezan por él y se encomiendan a su intercesién; hablan con él, sin esperar res- puesta alguna extraordinaria, sabiendo que el Sefior puede ha- cer que él oiga sus palabras. “A través de la escritura automiatica, siento el consuelo de acuerdo a mis aspiraciones y me ayuda a orar continua- mente”. Sin duda la escritura automatica, las mas de las veces, es resultado de la creatividad del subconsciente. Por eso uno cree estar escribiendo mensajes de un difunto, de hablar con la Virgen o con nuestro Sefior. En realidad uno habla consigo mis- mo. Los psicélogos saben muy bien como uno puede crearse nuevas personalidades. La escritura automatica es la fortuna del que cree en la reencarnacién: “He venido a conocer mis vidas precedentes”. Es la fortuna de tantos falsos videntes, que son consultados y aseguran estar dando respuestas del Sefior, de la Virgen, del espiritu-guia. ;Engafiadores y frecuentemente autoengafiados!. El 30 de marzo de 1898 se sometié al Santo Oficio esta pregunta: “Fulano, después de haber excluido toda conversa- cidn con el espiritu maligno (esto es, después de haber decla- rado que no queria hablar con el demonio), tiene la costum- bre de evocar a las almas de los difuntos; éste es su modo de proceder: cuando esté solo, sin preliminares, dirige una ple- garia al Jefe de la Milicia Celeste para obtener de él el poder de comunicarse con el espiritu de una persona determinada. Espera un poco, luego, mientras prepara su mano para escri- bir, nota que ésta siente un impulso que le da certidumbre de 105 la presencia del espiritu. Elle expone lo que quiere saber y su mano escribe las respuestas. Todas las respuestas son com- pletamente conformes con la doctrina catélica y la doctrina de la Iglesia, en lo que se refiere a la vida futura”. Comunmente se entretienen sobre el estado en que se encuentra el alma de un determinado difunto, en la necesidad de recibir sufragios, etc. ZEs licito este modo de obrar? La respuesta: No. Lo expuesto es pernicioso. Respecto del Movimiento de la Esperanza no me detengo, porque lo dicho anteriormente es suficiente para captar su total reprobacion, a pesar de que se haya difundido ampliamente en Italia y en el extranjero. La mala yerba crece con rapidez. El que quiera saber mas, lea el capitulo relativo que le dedica Ar- mando Pavese en el libro ya citado: «Cémo defenderse de los magos» (Edicion Piemme). Es claro y suficiente. Cita también el gesto de reprobacién que cada vez mas esta tomando la auto- ridad eclesiastica, cuando profundiza la naturaleza de ese Mo- vimiento. Tengo tambien que advertir que la participacion a sesiones espiritistas puede causar males psiquicos, ademas de ser causa de perturbaciones maléficas y atin de la posesién diabdlica. Muchas veces he tenido casos de padres que han venido acom- pafiando a sus hijos, aun bastante jévenes, que después de una 0 mas sesiones espiritistas “tenidas por juego”, ya no podian estudiar, descansar, comer, 0 tenian pesadillas y cosas semejan- tes. Podia tratarse de perturbaciones psiquicas, pero quiza tam- bién de males maléficos, cuya evidencia aparecia en el exorcis- mo. Una sefiora me decia que a través del registrador, se habia puesto en contacto con un espiritu no bien identificado, que ella ha considerado sin mas como bueno, porque le decia cosas 106 buenas y le ensefiaba a orar. Después de algunos afios, cuando esta sefiora esta decididamente atada a ese espiritu, ha comen- zado a decir cosas malas y luego a blasfemar. La interesada ha comprendido que debia cortar y lo hizo, aunque con pena. Sin embargo ya habia absorbido influencias maléficas que conti- nuan. Es perturbada continuamente por voces que no la dejan trabajar, que no le permiten dormir. Es uno de los casos que estoy estudiando con la ayuda de un psiquiatra y de un psicdlo- go. Hay casos en que se necesita tiempo para identificar la cau- sa de un mal; mas tiempo para la curacion, que no siempre se logra ni con atencién médica ni con las oraciones de los exorcistas. Es bueno que se sepa la ganancia que se obtiene tomando ciertos caminos. Cuando oigo que me dicen: “He recibido men- sajes tan buenos... Me han confirmado en la fe... Me han saca- do de la desesperacién...”, recuerdo la parabola del rico Epuldn, la frase tremenda que la cierrra, cuando el Epulén (de veras vuelto preocupado por sus seres queridos), pide a Abraham que mande a Lazaro para que avise a sus hermanos. Sin duda vivian como él mismo habia vivido e iban por el camino que los lleva- ria al mismo fin. Contesta Abraham: “Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen”. El Epulon: “No, no los escuchan; pero si algtin muerto se les presenta...” Y Abraham: “Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no hardn caso ni siquiera siun muerto resucitara” (Lc 16,27-31). El que no obedece ala Palabra de Dios y a las ensefianzas de la Iglesia, no espere en- contrar la verdad en el espiritismo, en cualquier forma que lo haga. Si el espiritismo se ha difundido tanto, pienso que esto de- pende sobre todo de una total desinformacién sobre lo que es y los riesgos que conlleva. Ademas de revelar un vacio de fe, como siempre sucede, se trata de llenarlo con alguna forma de 107 supersticién. Los remedios a esta plaga son los mismos ya su- geridos a propésito del ocultismo en general. Y no es tiempo desperdiciado repetirlos. 1. Urge la instruccion religiosa, la nueva evangeli- zacion, el conocimiento de las leyes de Dios. Si el hombre si- gue sus caprichos, inevitablemente cae en error que con fre- cuencia paga duramente en esta vida. Si por el contrario se ob- servan las leyes del Sefior, queda uno protegido de los males 0, cuando menos, de las desgracias que nos acarreamos con nues- tras manos. 2 Urge ademds una informacién especifica. Sobre todo de parte de los sacerdotes, de los educadores, de los papas. Muchos caen en errores, aun ejecutando sesiones espiritistas, por no haber sido puestos en guardia por quienes sabian lo que éstos estaban haciendo, sin darse cuenta de que era algo contra la ley de Dios y que conlleva peligros. Es necesario estar ins- truidos para poder instruir. 3. La disponibilidad de escuchar a la gente, a dialo- gar, a escuchar sus Pole yl lo que estan haciendo para re- solverlos. La caridad es la reina de las vir- tudes cristianas; y lacaridad de la verdad, esto es. ensefiar la ver- dad, es quiza la forma mas im- portante y mas urgente de cari- dad cristiana. 108 Capitulo V UN EXORCISTA EN COLOQUIO CON LOS PSIQUIATRAS {Como distinguir los males maléficos de los males psiqui- cos? 4Cémo entender si un paciente necesita las atenciones de un exorcista o las de un psiquiatra? Son temas fundamentales que crean incertidumbre e incredulidad. En los ultimos tiem- pos no hay duda de que la psi (psiquiatria, psicologia, psicoa- nalisis) ha tenido grande desarrollo, tanto que una gran parte del clero, se ha vuelto incrédulo en cuanto a la actividad ex- traordinaria del demonio y a la eficacia de los exorcismos, piensa que todo esto se resuelve por la psi. Por otra parte los psiquia- tras mismos se encuentran a veces con casos que estan fuera de la esfera de sus conocimientos, 0 que parecen insolubles y que, alguno se ha dado cuenta exacta, han sido resueltos por el exor- cista. La dificultad es real; la duda es real. Quiza para el exorcis- ta es un caso en el limite de su diagnosis. Con todo gusto acepté dar una conferencia con debate, la mafiana del 26 de abril de 1993, tras la invitacion del psiquiatra Dr. Alejandro Tamino, que muchas veces habia estado presente en mis exorcismos. Agrego la importancia de encontrarme ante un auditorio suma- mente cualificado, a nivel universitario, por lo que me importa- ba recalcar el efecto que habia causado mi relacion, y sobre todo estaba interesado en las preguntas y objeciones que me habrian sido dirigidas. La iniciativa se llevé a cabo en la clinica psiquiatrica de la Universidad de Roma, en la sede de tor Vergata, en el Ambito de las actividades de la Sociedad Italiana de Psiquiatria Transcultural. El tema suscit6 evidentemente un interés tan gran- 109 de que atrajo a mas de cuarenta participantes, entre los cuales se encontraban: el Prof. Antonio Iaria, director del hospital psiquiatrico de Roma, Sta. Maria della Pieta; el Prof. Sergio Mellina, primer psiquiatra del Centro de Higiene Mental del USI, ROMA 5; la Dra. Maria Ilena Marossa, el Dr. Alfonso Troisi y el Dr. Ilarco Zanasi, investigadores dentro de la catedra de psiquiatria de la Universidad de Roma tor Vergata; el Prof. Luigi Aversa, psiquiatra y presidente del Centro Italiano de Psi- cologia Analitica (C.I.P.A.). No escondo un cierto temor sobre mi capacidad de captar las preguntas (jademas de mis respues- tas!), si me hubieran sido dirigidas con términos médicos; por ello pedi que me asistiera el Dr. Stefano Ferracuti, asistente en el departamento de ciencias psiquiatricas y medicina psicolégi- ca de la Universidad La Sapienza, que habia asistido varias veces a mis exorcismos. Afiado ademas que el 12 de abril de 1995 fui invitado a dictar una conferencia sobre el mismo tema, seguida de un de- bate, en el Ambito de la USL ROMA E, en colaboracién con el Curso de Prevencion primaria en los Departamentos de Salud Mental. También en este caso hubo una magnifica participa- cién y, en este capitulo, hago una mezcolanza como resultado de esta doble experiencia. Pido perdon por esta alambicada advertencia, que da una idea tanto de la seriedad con la que se traté el problema, como del método que utilizo: la forma de discurso en mi conferencia introductoria y el debate que siguid. ¢Recurrir al Exorcista o al Psiquiatra? La pregunta esta hecha en un tono mas bien provocativo, como poniendo en el mismo plano exorcistas y psiquiatras: es- tando por el contrario en planos diferentes y con métodos total- 110 mente diferentes. Mas atin, agrego que en caso de enfermeda- des y en particular de males psiquicos, a quien hay que recurrir generalmente es al psiquiatra; al exorcista sdlo por excepcion, cuando hay sintomas totalmente particulares. Mi queja esta en que el recurso a los psiquiatras es raro y la tardanza en hacerlo se debe a un tonto temor de los pacientes (“gQuién es el que esta loco?”) y en especial por una ignorancia culpable de los médicos generales que no entienden cuando hace falta mandar- los al especialista. Puesto que exorcistas y psiquiatras actuan sobre planos di- versos y con métodos diversos, empecé recordando tres presu- puestos indispensables que sirven de base al exorcista: 1. El demonio existe. 2. El demonio puede posesionarse de una per- sona 0 causarle males que, aunque se presentan idénticos a las enfermedades naturales, no se curan por caminos médicos. 3. Quien cree en Cristo, tiene el poder de arrojar al demonio en su Nombre. No me detuve en demostrar estas tres afirmaciones, claramente aseguradas en la Sagrada Escritura y confirmadas en la practica. En cuanto a los métodos de curacion, el psiquiatra usa lo que su ciencia le indica y el exorcista sana con la oracion, mas aun, con el mando que impone al demonio para que se aleje. Ante principios y métodos tan diversos es licito preguntar- se: {es posible una colaboraci6n entre exorcistas y psiquiatras? El hecho de que nos encontramos hablando juntos significa que una colaboracién cuando menos es hipotética. Y agregué que en este asunto no somos punteros; desde siempre la Iglesia ha puesto en guardia a los exorcistas para que no confundan los males maléficos con los males psiquicos y, atendiendo al pro- greso cientifico en este campo, cada vez mas ha recomendado a los exorcistas que recurran a la ayuda de los médicos. Por esto, Wt de hecho la colaboracion entre exorcistas y psiquiatras se lleva a cabo desde siempre. Agrego que no faltan casos (a mi también me han tocado) de psiquiatras que los mandan a exorcistas. Para mi, una de las experiencias, por television, mds gozosas que yo recuerdo fue la participacion con Mixer, el 2 de marzo de 1993. La cuento con gusto, aunque ya habia hablado de ella. El conductor del programa, Minoli, me pregunt6 en un momento dado, si exorcistas y psiquiatras actin sobre lineas paralelas que nunca se encuentran. Respondi que no; uno y otro trabajan para el bien del hombre y con frecuencia se integran mutuamente. In- mediatamente después tom6 la palabra el llamado Prof. Emilio Servadio, psicdlogo y parapsicdlogo de fama internacional. No sdlo me dio la raz6n, sino que afirmo categéricamente: “Ante ciertos casos, yo mando a la persona al exorcista’”. Es una bella afirmacion de parte de un no creyente, en un momento en que muchos eclesiasticos los mandan exclusivamente y en todos los casos a los psiquiatras. Es interesante que en el Manual Estadistico y Diagndstico de Desajustes Mentales, editado en 1994, por primera vez se hable de posesién debida a la influencia de un espiritu. Que un texto de nosografia psiquiatrica de indiscutible autoridad a ni- vel mundial contenga esta afirmacién es una novedad signifi- cativa, de lo que no podria haber pensado hasta hace poco. Naturalmente, en ese ambito he considerado sdlo los ca- sos, quiza los mas dificiles, en que queda la duda de si la perso- na tiene un mal maléfico o un mal psiquico. Hay muchos casos en los que no hay esta duda y de esos casi no he hablado. Me importa subrayar que, habiendo colaborado entre psi- quiatras y exorcistas, no hace falta ni siquiera que los psiquia- 112 tras crean en la existencia del demonio y de sus poderes. Basta que sepa reconocer los limites de su ciencia, como el Prof. Servadio; que no pretenda conocer todo, saber todo, resolver todo. He tenido varios casos de psiquiatras que, atin en casos de todo anormales, han puesto una etiqueta y asi se han ilusio- nado de haber solucionado y cerrado la cuestién. Cuando en realidad no resolvieron ni entendieron absolutamente nada. Otra observacion: para que un mal sea reconocible como mal de naturaleza maléfica no basta la dificultad 0 imposibili- dad de llegar a un diagnostico seguro, sino que es necesaria la presencia de sintomas especificamente maléficos. Afiado tam- bién la posibilidad de que dos males se sumen; son éstos los casos mas dificiles: cuando hay males psiquicos y juntamente males maléficos, por lo que es necesario la intervencién tanto del psiquiatra como del exorcista. Cuando una persona acude al exorcista, en general lo pri- mero que se pregunta es el parecer de los médicos. En la mayo- ria de los casos los que acuden al exorcista ya recurrieron a toda una hilera de médicos; al no obtener resultados, ordinaria- mente van a magos, curanderos o semejantes. El exorcista es el Ultimo recurso; pero éste no procede sino cuando hay suficien- tes sintomas de sospecha, 0 sea, solo aquellos sintomas que voy a sefialar y sobre los cuales se podra discutir. Si el exorcista juzga que hay motivo suficiente, procede a un breve exorcismo que tiene ante todo la finalidad de diagnosticar, pues sdlo con el exorcismo se llega a la certidumbre de encontrarse o no fren- te a un caso de un mal maléfico. En general cada achaque, aun- que parezca ser inexplicable, puede tener una explicacién natu- ral. Precisamente con este fin diagnosticista, yo tengo una am- plia certeza de poder proceder a exorcismos y nunca me he arre- 113 pentido; basta que haya suficientes motivos de sospecha. En la mayoria de los casos me ha bastado un exorcismo para excluir que se tratara de un mal de origen maléfico. También para los exorcistas tiene mucha importancia la practica; el que es mas practico, pronto reconoce cuales son los sintomas mas significativos y cudles no; teniendo en cuenta que el demonio, si esta ahi, hace todo lo que puede para no ser des- cubierto. Algo asi como los médicos que, para usar el lenguaje corriente, adquieren el ojo clinico. Sobre todo los psiquiatras muchas veces captan al vuelo de qué se trata, con tal de que verifiquen esa primera impresién con la debida aseguracién. Para los exorcistas, teniendo en cuenta que actuan en el terreno de la oraci6n y de la gracia, pueden afiadirse los dones particu- lares Ilamados carismas. Yo tuve la fortuna de haberme forma- do durante seis afios en la escuela de un experto exorcista, el P. Candido Amantini, pasionista que ejercitaba su ministerio en Roma, cerca de la Escala Santa. Yo quedaba admirado de la velocidad con que diagnosticaba los casos que se le presenta- ban; jhasta sesenta u ochenta en una mafiana! Mas aun me ad- miraba cuando, al observar una fotografia, decia con seguri- dad: “No tiene nada”, o “Estd enfermo, necesita curarse”, 0 “Este verdaderamente esta urgido de un exorcismo”. Pero no es necesario tener dotes extraordinarias para ser exorcista. Por fin, antes de hablar de sintomas, quisiera anotar la fi- gura de un personaje muy significativo para mi, porque me siento espiritualmente ligado a él y me esfuerzo por continuar su obra: el carmelita Francisco Palau. Traigo a la memoria todo lo que hemos dicho en el primer capitulo. Hasta hace unos trescientos afios, todas las diécesis tenian abundancia de exorcistas. Luego vino la reaccién a la locura de la “caza de brujas”; hubo tam- bién la influencia del racionalismo, del iluminismo, del mate- rialismo ateo; los exorcistas han casi desaparecido. El] P. Fran- 114 cisco Palau, beatificado por el actual pontifice el 24 de abril de 1988, se dio cuenta de esta carencia y traté de ponerle remedio. En una casa adquirida, acogia por caridad a los locos. Los exorcizaba a todos, sin distincion, a pesar de que habia adqui- rido realmente una particular intuici6n para captar la naturale- za del malestar; los endemoniados sanaban y recuperaban su vida normal; los locos seguian igual y eran tratados con medi- cinas. Por cierto, es un caso que no tiene explicacién cientifica: el que cura de los males maléficos es el Sefior, que escucha las oraciones, no es la habilidad humana. Es tipico el caso de Sta. Catalina de Siena. Cuando los exorcistas no lograban sanar a un endemoniado, lo mandaban a la Santa; ella rogaba al Sefior y el demonio huia. Toda esta explicacién es util a los psiquia- tras, para que se den cuenta del punto de vista de los exorcistas. Y el dia de hoy también es util a muchos eclesiasticos. Finalmente enumero los principales sintomas sobre los que me baso para proceder a los exorcismos. Aqui, repito, tengo en cuenta sdlo aquellos casos en los que nace la duda de encon- trarse con un mal psiquico o un mal maléfico. No tomo en con- sideracion los casos en que tal duda no persiste. Subrayo el hecho de que el demonio puede causar la posesién diabdlica (que es la forma mas grave, aunque con una gama de posibles intensidades) y puede causar males maléficos, quiza mas difi- ciles de identificar y mas largos de curacién. Sintomas de sospecha 1.Yo para empezar pido el parecer de los médicos y veo los reportes clinicos. Es posible que haya motivos de incertidum- bre en el diagnéstico: “Se sospecha una forma de...”; “El pa- ciente presenta fenémenos atipicos”. Hay que estar atentos por- Ls que la persona interesada o los parientes dicen facilmente que los médicos no entienden nada y no saben obtener un diagnos- tico. No hay que olvidar que también los psiquiatras siguen di- versas escuelas y pueden expresarse de distinta manera. Algu- na vez, para captar si en verdad diferentes diagndsticos eran inconciliables, he necesitado la ayuda de un psiquiatra. Algu- nos diagndsticos genéricos muy frecuentes, como: agotamien- to, estado depresivo, pueden quiza esconder la incomprensi6n del verdadero malestar que aflige al paciente. Atiendo también al efecto de las medicinas, cuando son totalmente ineficaces 0 decididamente producen el efecto con- trario; por ejemplo, cuando un calmante aumenta la excitacion. En realidad el resultado puede depender de causas naturales, por lo que de por si no significa nada, si no va unido a modali- dades particulares. Recuerdo el caso de un joven a quien le in- dicaron un remedio para el suefio; tendido en una clinica por ocho dias, no pudo dormir ni de dia ni de noche, a pesar del creciente numero de medicinas que le administraron. O estaba tirado en la cama con los ojos abiertos 0 deambulaba por los corredores como un menso. Habiendo salido de la clinica le basto la bendicién del parroco para poder dormir. 2.- El sintoma mas significativo es el rechazo de lo sagra- do, que se puede ir manifestando progresivamente en muchas formas diversas y sobre lo cual hay que estar bien atentos para no caer en equivocaciones. Presento esta aversi6n a lo sagrado siguiendo un orden de gravedad; no es un orden progresivo que siga en sus manifestaciones, que bien pueden explotar de golpe en formas mas graves. a) Repugnancia a la oracién en personas que han orado siem- pre. Es posible que al principio se trate, durante la oracién, de bostezos irrefrenables 0 de cabeceos de suefio. Otras veces, al principio de la oracion, los importunados sufren eructos, toses 116 continuas 0 vomitos. Puede “golpear la cabeza” de modo de no lograr tener un minimo de atenci6n al seguir las oraciones 0 las celebraciones. Y se puede llegar a no poder rezar por que la boca se bloquea: no puede pronunciar ni siquiera la primera palabra de una oracién, como el Ave: los dientes y la boca se aprietan como paralizados cuando la persona se acerca a la Eu- caristia. Se puede llegar hasta no poder estar en la iglesia y aun no poder entrar a ella. Piénsese en el disgusto de todos, pero en especial por quien vive en un ambiente de oracién, como una monja. b) Sensibilidad al agua bendita, si al beberla es expulsada inmediatamente; sensibilidad y repugnancia a todo lo que esté bendito: alimentos, vestidos, objetos sagrados (imagenes, rosa- rios, reliquias...) Naturalmente el agua, los alimentos que se le ofrecen sin que se sepa que estan benditos. La incapacidad de entrar a la iglesia, o independientemente de esa, se pueden des- tacar fuertes reacciones a lugares particulares: santuarios marianos, contacto con el famoso collar de S. Vicinio en Sarsina (Forli), santuario-gruta de S. Miguel. La persona puede sufrir imposibilidad y malestar hasta el desmayo. c) Reacciones violentas de la persona que se vuelve furiosa y agresiva, aunque por naturaleza sea apacible; puede blasfe- mar, romper cosas, lanzarse sobre los presentes... si esto, por ejemplo sucede tinicamente cuando alguno reza, aun s6lo men- talmente. Es frecuente en estos casos que el individuo, vuelto a la calma, no recuerde nada de su comportamiento. d) El sintoma culminante: reacciones furiosas si se reza por él, o se le da una bendicién; por lo comin rueda por tierra, blasfema, se pone violento contra los presentes, cambia de voz y dice cosas inconcebibles en ese individuo. Mons. Andrés Gemma, Obispo de Isernia — Venafro, en su carta pastoral del 29 de junio de 1992, con la que instruia a los grupos de oracién 7 de liberacién del demonio, siempre teniendo a un sacerdote como guia, escribe: “Sdlo después de haber hecho uso de es- tos medios se puede recurrir al exorcismo propiamente di- cho”. En muchos casos las reacciones a la repeticion de las oraciones de liberacion son sintoma decisivo para ver si se re- quieren los exorcismos: en general, si no se dan reacciones a estas oraciones, tampoco habra necesidad de recurrir a los exorcismos. 3.- Pregunto si hay manifestaciones extrafias en la persona; si oye voces, ella y nadie mas; si se siente mirada aunque esté sola en la pieza; se ve personas que no hay; si tiene pardlisis en alguna parte del cuerpo... Aqui por cierto los médicos tendran mucho que decir respecto de las sugestiones y a los desdoblamientos de personalidad; pero tienen su importancia las modalidades en las que verifican los hechos. Exorcicé a una sefiora que, cuando iba a su cama, sentia que se le electrizaban las piernas; movimientos muy fuertes, hasta sacudir el lecho matrimonial, con duracion de muchas horas, practicamente toda la noche. Los médicos no descubrian nada y las medicinas re- cetadas no dieron resultado. El marido, obedeciendo los conse- jos de un exorcista, empez6 a hacer cruces con agua bendita sobre las piernas de su mujer, cuando empezaban los fendme- nos. Pronto se calmaban los movimientos y cesaban; poco des- pués cesaron completamente. Me encontré con otro caso en el que un hombre mientras era exorcizado, duré un tiempo con las piernas paralizadas (hay que notar que durante los exorcismos, las movia como loco). Si la mujer le pinchaba con un clavo o con un alfiler, ni siquiera se daba cuenta; si ella metia el dedo en agua bendita y le tocaba las piernas, el marido sentia como una pufialada. 4.- Pregunto si suceden hechos extrafios en la casa. Porque es posible que una casa esté atacada de maleficios: pero es mas 118 comun que sea quien la habita el que los sufra y la casa lo re- sienta. Sanada la persona, cesan las molestias. Pueden ser rechinidos, golpes, pasos, ruidos inexplicables percibidos por todos los presentes; pueden ser causados por polvos 0 insectos, cuya proveniencia no se explica. Puertas 0 ventanas que se abren o se cierran por si solas; objetos que se mueven o desaparecen. Olores molestos: en general de quemaz6n, estiércol, azufre, carne podrida, incienso. Se me dira que la parapsicologia estu- dia estos fendmenos, en cambio cuenta mucho la modalidad con la que suceden. 5.- He aludido varias veces a la importancia de la modali- dad que provoca los fenémenos o que los acompaifia. Por eso mismo no dejo nunca de preguntar si ha habido un hecho parti- cular, una circunstancia inicial, después de la cual hayan co- menzado los fendmenos. Puede caer en sospecha un hecho in- significante, pero puede estar ahi en origen un episodio grave que la ignorancia de la persona no ha considerado. Por ejem- plo: si los fendmenos comenzaron después de que el sujeto ha tomado parte en sesiones espiritistas, o ha recurrido a magos, cartomanticos, sectas satanicas, o se ha interesado en practicas de ocultismo, de magia o similares. Puede suceder que haya habido un gran pleito con amenaza de venganza. Son hechos que hay que conocer y evaluar. He enumerado solo las preguntas mas generales; con fre- cuencia bastan éstas y ni siquiera todas. Si considero que hay suficientes motivos de sospecha (bastaria uno solo, pero signi- ficativo), procedo al exorcismo. Sdlo asi se llega a la certeza de si hay o no influencia maléfica. El resultado del exorcismo se va descubriendo: por el comportamiento de la persona durante el exorcismo mismo; por los efectos que se obtienen los dias siguientes; por el comportamiento y los efectos que aparecen en su desarrollo, en el curso de la serie de exorcismos, si se ve 119 la conveniencia de continuarlos. El exorcismo puede durar desde pocos minutos hasta muchas horas; no hay reglas fijas. Cada exorcista va adquiriendo métodos y experiencias personales. Por cierto, es importante tener en cuenta las reacciones del in- dividuo, pero pueden influir también causas ocasionales; el aco- so de las personas que hay que atender, el cansancio del sujeto o del mismo exorcista... Generalmente, si el exorcista advierte que no esta provocando ninguna reaccion y luego no resulta ningun efecto, quiere decir que ahi no hay nada de caracter maléfico. No estoy diciendo la variedad de lo que puede suceder du- rante un exorcismo; no existen dos casos iguales. Si una perso- na es atacada por un mal maléfico, a veces éste se manifiesta inmediatamente, con reacciones violentas; otras veces esto su- cede poco a poco en el curso de varios exorcismos; se tiene la impresion de que el mal tiene que manifestarse en su totalidad e irse retirando poco a poco hasta desaparecer completamente. En casos raros puede bastar un solo exorcismo; por lo comin exige una serie, hasta por afios. Depende mucho de la colabora- cin de la persona interesada y de la ayuda de sus seres queri- dos. Naturalmente se trata de colaboracion de caracter espiri- tual; que viva en gracia de Dios, que ore mucho, que se acer- que con frecuencia a los sacramentos, que siga un camino de instruccion religiosa. Termino respondiendo a dos preguntas fundamentales: 1. {Se llega siempre a la certidumbre de si es 0 no es una posesion diabdlica? Generalmente si; en algtin caso raro queda la duda de si solo se trata de un mal psiquico. Pero es un hecho que los exorcismos son oraciones y jamas han hecho dajio a nadie. No puedo decir lo mismo de las curaciones médicas; varias veces han recurrido a mi personas que habian sido trata- 120 das por médicos, con el resultado de quedar intoxicadas 0 abo- badas. 2. 4Se alcanza siempre la curacién? Casi siempre en mayor o menor tiempo. Y atin en casos en los que no se alcanza, si se llega siempre a dar consuelo al paciente. Varias veces se siente la confianza de que solamente gracias a los exorcismos, una persona ha tenido fuerzas para seguir adelante en su vida. Mi maestro P. Candido no se cansaba de repetirme, cuando estaba yo desanimado ante la lentitud de ciertas curaciones, que noso- tros los exorcistas salvamos muchas vidas. Las preguntas de los Psiquiatras y las respuestas de D. Amorth Pregunta: Queria preguntar si, segin Ud., se dan rasgos premorbosos, esto es, si entre las personas diagnosticadas por Ud. como endemoniadas ya habia comportamientos tales como para volver a estas personas mas vulnerables. O si la posesién golpea por casualidad. Pregunto también si estos fendmenos de posesién se cumplen en sujetos agndésticos o declaradamente ateos. Una curiosidad final: he leido sobre perturbaciones par- ticulares relacionadas con estos fendmenos, como la glosolalia (capacidad de hablar lenguas desconocidas) 0 la levitacion. {Le ha sucedido a Ud.? Respuesta: Son varias las preguntas interesantes. Voy a empezar por la ultima curiosidad: si, he tenido fendmenos de personas que durante los exorcismos hablaban otras lenguas o lenguas extrafias; también he tenido fendmenos de levitacién y de fuerza herctilea. Pero estos fendmenos por si solos no bastan para poder decir que se trata de posesion diabolica; hace falta modalidades particulares y la union con otros elementos de jui- cio. Fenémenos extrafios un exorcista ve tantos y tales que no 121 lo creeria si no los hubiera visto. Como personas que, durante los exorcismos escupen clavos, vidrios, copetes de cabellos, las cosas mas variadas. O la presencia, en almohadas y colcho- nes, de hierros retorcidos, cuerdas anudadas, trenzas apretadas en forma de corona, animales prehist6ricos de algo parecido al plastico... El caso mas grave que estoy observando es el de una persona de la cual el demonio ha anunciado que la hara vomitar un aparato de radio; en varias ocasiones ha ya vomitado casi dos kilos de material. Hago notar que los objetos vomitados se materializan en el instante en que salen de la boca. Lo he visto claramente en un joven que me ha escupido clavos en la mano; tuve la impresion hasta el ultimo instante de que escupia saliva. Asi se explica por qué la persona no sufre dajios fisicos, aun cuando escupe pedazos de vidrio gruesos y cortantes. {Son fe- ndémenos paranormales? Es bueno tener en cuenta la modali- dad: algunos objetos que se encuentran en las almohadas son sefiales de hechizo, o sea fruto de maleficio. Ahora respondo a la primera pregunta: todos pueden ser golpeados por posesidn diabdlica, tanto mas los agndsticos, los ateos, los no practicantes, porque estan menos defendidos. Y el exorcista puede exorcizar a cualquiera: mahometanos, budis- tas, 0 personas ajenas a cualquier credo religioso. Naturalmen- te, al pedir la cooperacién necesaria, me regulo segun la perso- na que tengo enfrente: recomiendo a cada uno que siga con fidelidad en su fe religiosa o en sus convicciones morales. No existen signos premonitores o predisposiciones depen- dientes, por ejemplo, de debilidad del sistema nervioso 0 por herencia. En cambio hay peligro de que una persona por fre- cuentar sesiones espiritisticas 0 satanicas se exponga a la pose- sion. Es importante tener en cuenta que la posesion diabdlica no es contagiosa: no hay peligro ni para los parientes, ni para los lugares que los frecuentan. Ahi se pueden casar, tener hijos, 122 sin ningun peligro de contagio. Podemos decir, como regla ge- neral, que el demonio no puede hacer nada sin nuestro consen- timiento. Por ejemplo, vino hacia mi una muchachita que, por pura curiosidad, habia asistido a una misa negra. Ya no lograba estudiar, concentrarse y tenia una crisis de violencia como nun- ca le habia sucedido. Aqui estaba la verdadera causa y era cau- sa culpable. En cuanto a la culpabilidad, se exceptiia el campo de los maleficios, en el que ahora no me meto porque es muy amplio y esta fuera de nuestro tema principal. Digame si le he respondido en todo y suficientemente. Encuestador: Si estoy satisfecho (Esta ha sido la gentil de- claracion después de mis respuestas, por lo cual ya no las repi- to. Sdlo digo, con mi acostumbrada franqueza, que he encon- trado mas interés y mas crédito al hablar a estos grupos de psi quiatras, en su mayoria no creyentes o no practicantes, que al hablar a grupos de sacerdotes). Pregunta: En algunos puntos tengo que estar de acuerdo con D. Amorth. No lo estoy en considerar como equivalentes, en cierto modo, la Iglesia y el manicomio; uno como lugar de exorcismo contra el demonio, y otro como lugar de curacién de la locura. Estoy de acuerdo que unos y otros actuamos sobre el hombre. Yo procedo de un positivismo médico; soy incrédulo. Pero creo en el hombre, por lo que en cierto modo obramos juntos, Ud. con el exorcismo, nosotros de otro modo. Los psi- quiatras han sido acusados a veces de no distinguir una aluci- naci6n, un estado paranormal y un éxtasis. Hacemos bien en discutir porque nadie tiene el monopolio del saber. Me viene a la mente la frase de Hamlet: “Hay muchas mds cosas entre tierra y cielo de las que estén en la filosofia”. Por eso siempre es necesaria la humildad. Debo reconocer en D. Amorth su prudencia. Tengo una paciente que ha sido atendida por él porque suponia que tenia 123 posesion diabdlica. Recorriendo paso a paso el iter que la habia Nevado a un exorcista, me resultaba dificil entender porqué D. Amorth no le hizo un exorcismo, sino que la dirigié a un psi- quiatra. Poco a poco he captado: hay dos caminos por recorrer. Su tarea es arrojar a los demonios, la mia recomponer a la per- sona. Esta persona que no es ni neurotica ni psicotica, tuvo ne- cesidad de pasar con Ud. para llegar a mi. Comprendo también la importancia del discurso sobre la fe. Todos nosotros pode- mos darnos cuenta de que tenemos grandisima facilidad para curar a los que tienen fe. Entre los casos mas dificiles que he tenido para curar, coloco a los sacerdotes deprimidos. Quisiera concluir diciendo que por cierto hay puntos de contacto no sdlo entre el exorcista y el psiquiatra sino también entre el psiquia- tra y el médico tradicional. Respuesta: Se lo agradezco. Sin duda hay necesidad de un entendimiento reciproco y se descubriria un mundo nuevo, en ayuda a los enfermos. Cosas que no se creerian. Un dia el P. Candido estaba exorcizando a una muchacha, estudiante en la universidad, que presentaba sintomas seguros de obsesion dia- bélica, aunque también sefiales de desequilibrio psiquico. El P. Candido pidio la ayuda de un amigo psiquiatra, le dio detalles sobre el caso y provocé un encuentro. El psiquiatra tenia un ancho escritorio, por lo que la muchacha sentada de frente, se encontraba bastante distante de él. Al acabar el coloquio, el psiquiatra dijo: “Sefiorita, tome estas medicinas” y se puso a escribir en el recetario que tenia al alcance de su mano. En este momento sucedié algo extrafio. Sin moverse de su silla la mu- chacha alargé su brazo que se hizo largo, largo bajo la mirada desconcertada del psiquiatra (“casi dos metros”, diria mas tar- de). Agarré la primera hoja del recetario sobre la que el médico estaba escribiendo, la hizo bola y la arrojé al cesto diciendo con voz sombria: “Esta cosa no me sirve”. E] P. Candido reia 124 con gusto al contarme el susto de ese amigo suyo, que ya no quiso saber nada ni de esa muchacha ni de ningun otro paciente del exorcista. Son hechos ante los cuales un exorcista no se sorprende: los ve continuamente. Es conveniente que los vea también el psiquiatra, para que pueda proceder en aquello que es de su competencia. Pregunta: Ante todo agradezco a D.Amorth por cuanto nos ha dicho. Mi pregunta es estrictamente técnica, en relacion a la funcion del psiquiatra en estos casos. Quisiera saber qué res- ponsabilidades tiene el individuo; qué intereses tiene el demo- nio; las causas por las que se puede caer en una posesion diabé- lica. Respuesta: Son tres preguntas sumamente interesantes y me apena tener que resumirlas en poco tiempo. Empiezo por la ultima, que aclara la primera. Son cuatro las causas por las que puede caer en posesion diabdlica o en perturbaciones de origen maléfico; dos son inculpables, sin responsabilidad personal y dos culpables, porque la responsabilidad humana es evidente. 1 Puede tratarse simplemente de algo que Dios per- mite, como cuando permite una enfermedad. Su finalidad es dar a esa persona una ocasion de purificarse o hacer méritos. Podria dar una larga lista de santos y beatos que han sufrido periodos de posesién diabdlica (Sta. Gema Galgani, la beata Angela de Foligno, el beato D. Calabria...) Puede tratarse solo de perturbaciones maléficas, como golpes, caidas y dafios se- mejantes: tenemos ejemplos en la vida del Sto. Cura de Ars y del P. Pio. 2. Otra causa puede ser algo provocado por un male- ficio que se soporta, sin culpa de la victima, sino de quien lo 125 provoca. También la persona mas inocente (por ejemplo, un nifio todavia en el seno materno) puede sufrir un maleficio, que se define: causar mal por medio del demonio. Puede Ilevarse a cabo de muchos modos: hechiceria, atadura, maldicién, mal de ojo, macumba(?)... Aqui uno se mete en el gran campo de la magia y de la hechiceria, que nos llevaria muy lejos de nuestro tema. Me cifio a decir que Dios creé al hombre libre, con liber- tad de hacer también el mal a los demas. Como puedo pagar a un asesino para que mate a un individuo, también puedo pagar a alguna persona asociada con el demonio para que produzca un maleficio contra algtn individuo. 3 EI frecuentar a personas 0 lugares peligrosos, diri- girse a magos, cartomanticos, hechiceros; participar en sesio- nes espiritistas o de sectas satanicas; dedicarse al ocultismo 0 a la nigromancia (atin en forma de Ouija, actualmente muy di- fundida): todas estas personas se exponen al peligro (aunque en la mayoria de los casos sin sufrir las consecuencias) de reci- bir influencias maléficas y atin la posesién misma. Es evidente en estos casos la plena responsabilidad del individuo, a veces provocada con intencién desconcertante: por ejemplo, en el caso del pacto de sangre con Satanas. 4. También la cuarta causa implica plenamente la res- ponsabilidad del individuo. Se puede caer en males maléficos al persistir en culpas graves y multiples. Pienso que es el caso evangélico de Judas, del que se dice al final: “Satands entré en él” He tenido casos de jévenes drogadictos y ademas culpables de delitos y de perversiones sexuales: culpas graves y persis- tentes, que los han hecho esclavos del demonio. He notado tam- bién la grave dificultad para librar a mujeres que, ademas de otros motivos, que habian provocado la posesién, habian prac- ticado abortos. 126 Por fin respondo a la segunda pregunta: qué interés tenga el demonio. Ninguno, él obra por pura perfidia. Es la exacta perfidia demoniaca, que quiere el mal por el mal, atin en propio dafio. Un dia le preguntaba a un demonio: “Tu pagas con un aumento de penas eternas cada sufrimiento que provocas en esta persona. Tienes todo el interés de irte lo mas pronto posi- ble”. Yo oigo que me responde: “No me importan absoluta- mente mis penas; me basta con hacer sufrir a esta persona y destruirla”. Podemos entender, aunque sin aprobarlo, al delin- cuente que mata a un hombre para robarle. Jamas lograremos entender la perfidia del demonio que se encarniza contra el hom- bre, quiza solo para ilusionarse que despecha a Dios obstaculi- zando sus planes de felicidad y bienestar, atin causandose dafio a si mismo. Pregunta: En mi larga experiencia siempre me he absteni- do de indagar por sola curiosidad, pero siempre he tratado de estar de todos modos al dia. Hoy vine aqui invitado por mi que- rido amigo el Dr. Tamino; sin embargo me he propuesto tomar muchos apuntes y me han salido muchos interrogantes. Voy a decir sdlo algunos: Por el momento es indudable que el psi- quiatra debe tener, mas que otros, conciencia de los inmensos limites de su ciencia. Recuerdo a un gran estudioso francés que hablaba del mérito de la ignorancia, o sea de tenerse uno por ignorante: el que se considera sabio a si mismo, ya no aprende nada. Quisiera escuchar alguna palabra mas sobre la posesion y los maleficios. También, en cuanto a la colaboracién que se requiere del endemoniado para que se alivie, ;qué significa? Yo he tenido algunas experiencias de estas posesiones, y qui- siera el parecer también de los demas, porque entre las formas que yo he encontrado y lo que he estado oyendo aqui, hay muy poco en comun. 127 Respuesta: Le estoy agradecido y por cierto el poco tiem- po disponible no me permite responder ampliamente a pregun- tas tan profundas. Lo que he expresado no concuerda con su experiencia. Seria interesante un cotejo, pero me limito a una observacién de fondo: en los hechos naturales se advierte una repetividad por la que es posible formular leyes, criterios, tam- bién en el campo médico; asi sobre la experiencia se crea la ciencia. Aqui no, No se dan casos iguales. Aun entre exorcistas, las experiencias son tan diversas, que a veces es dificil enten- derse. Diré una palabra mas sobre la posesién, que es la forma mas grave. El demonio es puro espiritu; en realidad es una fuerza demoniaca que se posesiona de una persona y habla o actua sirviéndose de los érganos de ella, pero valiéndose de los cono- cimientos y de la fuerza que tiene el demonio. Por eso puede revelar cosas ocultas; puede hablar todas las lenguas o lenguas desconocidas para nosotros; puede manifestar una fuerza ex- traordinaria, humanamente imposible. Un amigo mio, exorcis- ta en Roma en tiempos lejanos, estaba exorcizando a un joven en una iglesia. En un momento dado éste se levanté y empezo a subir, subir hasta que su cabeza tocé el techo de la iglesia. Imaginense el terror de los presentes, el miedo de que su ser querido cayera de golpe y se desbaratara en el suelo. El exor- cista les hizo una sefial para darles seguridad y prosiguié im- pertérrito, como si nada sucediera. Al final de las oraciones, ese joven fue bajando lentamente y, acabado el exorcismo, qued6 sentado en su lugar. No se habia percatado de nada. Son fend- menos que, especialmente en relaci6n con el contexto en el que suceden, no se puede tener una explicacion natural. Mas dificil es ver las relaciones con los maleficios. Nos lo dice la Biblia en el libro del Exodo, cuando nos describe que los mismos hechos portentosos que Moisés hace ante el Fa- 128 radn por orden de Dios y con la fuerza de Dios, los hacen los magos, con la fuerza del demonio; cambiar el agua en sangre, el bastén en serpiente, hacer venir una invasion de ranas... El demonio tiene poder de provocar también enfermedades: Jesus cur6 a tantos sordos o mudos golpeados por tales males; una vez sané a un sordomudo echando fuera al demonio: en ese caso el mal se debja a una presencia demoniaca. El P. Candido, con sus exorcismos, sand muchas enfermedades, hasta tumores en el cerebro. Me ha tocado varias veces hacer desaparecer tu- mores en los ovarios, la vispera de la operacion. Naturalmente son hechos que suceden a personas ya atacadas por males maléficos. El Evangelio sugiere el criterio: de los frutos se co- noce la planta. También los médicos, muchas veces prueban una medicina y si ven que da resultado contintan con la mis- ma, de lo contrario la cambian. Yo también soy afecto a admi- nistrar los exorcismos y luego, para continuar, me rijo segun vea los efectos. Una palabra sobre la colaboracién que se espera del pose- so. Aqui nos encontramos en un terreno en el que la curacion es la oracion y la intervencién divina. Por eso le pedimos a quie- nes sufren males maléficos que se pongan en regla con la ley de Dios (con frecuencia el punto de su partida es una buena confe- si6n), intensifiquen su oraci6n y la frecuencia de los sacramen- tos, profundicen su cultura religiosa. Y estos medios comunes de gracia no sdlo son de ayuda, sino que a veces bastan por si solos para hacer que cesen los malestares. Pregunta: {Se dan posesiones mas 0 menos graves? ;Pue- de dar el demonio poderes 0 beneficios? Respuesta: Existe una vasta gama de posesiones diabdli- cas, diferentes tanto en intensidad como en sus manifestacio- nes. Vino hacia mi una muchacha de 15 afios, que unos dias 129 antes habia asistido por curiosidad a un rito satanico. Vuelta a casa, se puso furiosa, pateaba y arafiaba a sus familiares que trataban de detenerla y les escupia encima. Bastaron pocos mi- nutos de exorcismo para que quedara libre completamente. Otras veces se suman varias causas diversas, en diversas edades de vida, de modo que cuando recurren al exorcista hay que sanar toda una serie de heridas por lo que son necesarios meses, y otras veces afios, para llegar a la liberacion. Hay ademas grandes diferencias en las manifestaciones externas. Cito dos casos extremos. Hay quien se pone furioso, con una fuerza herctilea, grita y trata de aventarse encima de los presentes; pero he tenido dos casos de absoluta inmobilidad y silencio, con una total falta de reacciones externas, por lo que fue necesaria mucha practica y el concurso de muchos elemen- tos para captar que se trataba de una posesion real y propia. Entre estos extremos hay espacio para toda una gama interme- dia de variedades. En todas hay sufrimiento; pero es diferente la situacion del que puede cumplir sus obligaciones de trabajo y de familia, y portarse de manera que nadie descubra su mal; diversa es la situacion del que no puede hacer cosa alguna, de quien tiene necesidad de asistencia continua, por lo que siente un tedio mortal de la vida. Pasando a la otra pregunta: si, el demonio puede dar pode- res y beneficios. Es lo que hace, por ejemplo, con todos los magos y hechiceros; poderes de adivinacion y de provocar ma- lestares; puede también dar ventajas materiales de riqueza, éxi- to, placeres. Pero, puesto que el demonio puede sélo hacer el mal y querer el mal, une siempre a estos dones grandes sufri- mientos. Por eso los que piden dones a Satanas hacen un mal negocio: viven un infierno en esta tierra y, si no se arrepienten, otro infierno en la otra vida. 130 Pregunta: Supongamos que una persona posesa recibe un mal fisico tan grave que requiere una intervencién quirtrgica; {cuales son las consecuencias? {Puede haber un conflicto entre el exorcista y el médico, con evidente perjuicio del cliente, si el exorcista juzga que se encuentra ante un mal maléfico, que se ha de curar con exorcismos y el médico por su parte piensa que se trata de un mal natural curable por vias médicas? Respuesta: Las sorpresas si son posibles, pero no los con- flictos entre médicos y exorcistas. Cuando menos ésta es mi experiencia personal y la de los exorcistas conocidos mios. Sorpresas: las he tenido en algun caso en que el cirujano, hecha la operaci6n, no encontré nada de los males que resulta- ron de los andlisis, de la ecografia, del TAC, de la resonancia magnética. En algun caso existia el mal (por ejemplo, un quis- te), pero que quedo reformado inmediatamente después de la operacion. Pero son casos muy raros. Posibilidades de conflictos entre exorcistas y médicos nunca las he encontrado, precisamente porque actiian en diversos te- rrenos. Nunca me he permitido decir mi parecer a un médico ni interferir en sus decisiones. Mas de una vez me han tocado ca- sos en los que yo sospechaba un mal maléfico y confiaba que se pudiera evitar una intervencién quirurgica y de hecho cambia- ban los resultados de los-andlisis, por lo que los cirujanos deci- dian no intervenir. Puedo decir que muchas veces me ha tocado colaborar indirectamente con médicos sin encontrarnos y sin que ellos supieran mi existencia, o el hecho mismo de que el paciente recibiera mis exorcismos. Creo que también éste es un importante punto de encuentro, aunque inconsciente: el respe- to reciproco por el que cada uno acttia en su esfera y el encuen- 131 tro se da con ventaja para el enfermo, beneficiario de las aten- ciones tanto de los médicos como de los exorcistas. Pregunta: Una curiosidad personal. Quisiera saber con qué criterios de eleccién Ud. ha Ilegado a este tipo de actividades y si ha sufrido dafios en su persona. Y antes quisiera saber si en las personas que sufren males maléficos influye la cultura, el ambiente de vida: por ejemplo si viven en Londres o en una tribu africana. Respuesta: Considero importante hacer algunas puntualizaciones. La cultura personal y el ambiente, de mayor o menor progreso en donde se vive, no tienen ningun influjo ni sobre los eventuales malestares, ni sobre los remedios que la gente va a pedir ya sea a los exorcistas, sea a los magos, brujos o hechiceros. Nosotros y ellos somos visitados por obreros, al- deanos, amas de casa, profesionistas, industriales, politicos... Vino a encontrarme un ingeniero especializado, en electronica, que habia pagado 42 millones por un amuleto (una bolsita con un cordel lleno de nudos) que tenia que librarlo de todas sus desgracias. El progreso técnico y la cultura no tienen ningin influjo; vemos este dato donde quiera: en Inglaterra como en Italia, en los Estados Unidos como en Africa o en la India. También la religion tiene muy poca influencia y convive tranquilamente con las diversas formas de supersticién, aun- que las combata como pecados de idolatria. La gente va a la iglesia y luego recurre al mago, con toda naturalidad. Se sabe que en todo el mundo por mas técnicamente adelantado que sea, la pagina mas leida de los diarios es el horéscopo; hay datos estadisticos precisos. No olvidemos que la lucha contra el demonio y contra los espiritus malignos se ha emprendido siempre en todos los pueblos, aun antes de que existiera el pue- blo hebreo; naturalmente cada quien aplicaba las convicciones y los métodos de su ambiente cultural. La llegada del cristianis- 132 mo y de las otras religiones han tenido un muy escaso influjo en cambiar la mentalidad. Paso a responder cémo Ilegué a ser exorcista. Fue por ca- sualidad; yo no lo escogi. Habia ido a encontrar al Card. Poletti, con el deseo de saludarlo y a divertirlo con mi modo bromista, cuando en la conversacién resulté que yo conocia al P. Candido Amantini. “;Conoce Ud. al P. Candido? Enfermo como esta, tiene urgente necesidad de quien lo ayude”. Se puso a escribir una hoja (evidentemente en ella me daba la facultad de exorci- zar), sin atender a mis protestas. Agrego que dafios a mi perso- na no los he tenido; trato al demonio con autoridad porque él es el que tiene miedo de mi; de todo hombre, creado a imagen y semejanza de Dios. Tanto y mas, de un cristiano que desde el bautismo esta marcado con el sello de la Santisima Trinidad. Pregunta: Todos hablan mucho de los demonios ,Por qué no hablan también de los espiritus buenos? Sin embargo los hay también. Respuesta: Ud. tiene razon. El] demonio desde siempre es noticia; el angel no suena. Me viene a la mente el proverbio chino que ahora esta de moda: “Hace mas ruido el arbol que cae que un bosque que crece”. Existen los angeles, son mas activos que los demonios; en la otra vida veremos de cudntos peligros nos han defendido; atin de peligros materiales. Cuan- do pienso, por ejemplo, en las imprudencias y riesgos que he superado en cuarenta afios de credencial de manejar; no siem- pre lo he hecho de modo ortodoxo; debo estar verdaderamente agradecido con mi angel custodio. Pero es mas dificil darnos cuenta del bien que del mal. También en el campo de los males- tares fisicos, nos quejamos si los sufrimos (por ejemplo, un dolor de muelas), y no pensamos en todos nuestros organos, que estan funcionando bien. Agradezco la pregunta porque me 133 da la ocasién de recordar que los angeles existen; nos defien- den de los peligros, nos dan buenas inspiraciones, nos ayudan en las fatigas, nos sostienen en las adversidades; realmente se- ria injusto no hablar de ellos. Pregunta: Algo mas, sobre la accion del demonio. Por cierto no tienen interés por encontrarse con un exorcista. Quisiera sa- ber si los endemoniados se acercan a Ud. espontaneamente 0 a la fuerza. Respuesta: La persona endemoniada sufre, y desea recu- rrir al exorcista para curarse. Pero sin duda encuentra dificul- tad, especialmente en el ultimo momento. En muchos casos los atrapados, si no se les ayuda, no logran llegar. Durante los exorcismos el demonio se desencadena mas que en cualquier otro momento. Y entonces, aun antes de empezar el exorcismo, empiezan los conflictos. Hay quien llega hasta mi serenamen- te, sin presentar dificultades iniciales; igualmente hay quien llega ya en trance, arrastrado por fuerza en el ultimo momento; otro que mientras espera, quisiera escapar, si no fuera porque lo de- tienen. Alguno también sale de su casa para llegar, y no lo logra y cambia de direccién. Casi siempre, terminado el exorcismo, las personas se van serenamente, contentas de haber venido; en algunos casos, a pesar de darse cuenta de las ventajas del exor- cismo, experimentan tal dolor durante su administracién que se van asegurando: “acd no vuelvo”; Pero éstas son las mas pro- pensas a volver. Ajiado que es muy importante la ayuda que posteriormente se da a si mismo el poseso (con la oraci6n, con la frecuencia en los sacramentos...) 0 el que recibe de otros: bendiciones, ora- ciones de liberacién, etc. Pregunta: Pero jes tan importante la colaboracién de la persona endemoniada? Si tiene una presencia externa que no depende de ella, debera poder ser liberada. 134 Respuesta: Si, la colaboraci6n es muy importante. Yo acos- tumbro decir, dado que ya todos son practicos en estas cosas, que es algo asi como librar a un drogadicto: si colabora, puede curarse; en caso contrario, no. Yo le digo al interesado: la lucha y la victoria contra el demonio condtcela tu; eres tu el que se libera, yo puedo ayudarte. Porque aqui se necesita la ayuda de Dios; el Sefior es el que libera. Y la ayuda se obtiene si se ora y si se quitan los posibles obstaculos de la gracia: por ejemplo si uno vive en pecado o si nutre un rencor y no quiere perdonar o ha cometido una grave injusticia y no quiere repararla. Para obtener la ayuda de Dios es fundamental la oracién. Digo con frecuencia que el mayor obstaculo que encontramos los exorcistas es la pasividad de las personas, la pretensién de que- rer ser liberadas sin su ayuda personal. Pregunta: Quisiera volver a esos tipos de fendmenos de los que he hablado, como la glosolalia, la levitacion, etc. Son hechos que me chocan porque los he observado en otro contex- to que no es el de posesién diabdlica; se encuentra su descrip- cion también en la literatura psicoanalitica. Jung habla de ello y da una explicacién con la hipotesis de fuerzas y energias que se liberan. Me parece que Ud. distingue entre fenomenos paranormales y fendmenos psiquiatricos. {Esta distincién se basa en diversidades de fenomenologia, pero con igual substancialidad energética, o se trata de una diversidad subs- tancial, en la que se libera una energia totalmente diversa, de otra naturaleza? Respuesta: La diferencia es substancial, porque hay una diferencia substancial en la causa. En los fendmenos de natura- leza maléfica, la causa es la presencia del demonio y la even- tual energia que se desprende proviene del demonio. Por lo que s6lo la oracién y los exorcismos pueden tener efecto y sanar estos malestares. Si los exorcismos no son eficaces y los males 135 permanecen, quiere decir que la causa es psiquica o parapsicolégica. Por lo que no se trata de energias de diversa intensidad, sino de energias de diversa naturaleza, de diverso origen. Pregunta: En el caso citado por Ud. antes, de levantamiento de un gran peso, me parece haber entendido que segun Ud. no se trata de una diversa intensidad de fuerza, sino de un fenome- no de naturaleza diversa. Respuesta: Asi es. Estamos tocando con la mano en el co- razon las dificultades en la clasificacion de ciertos fendmenos. Porque aunque la fenomenologia parece ser semejante, la cau- sa puede ser substancialmente diversa. Por esto he citado el ejemplo biblico de Moisés, que con la fuerza de Dios llevaba a cabo los mismos prodigios que luego los magos hacian con la fuerza del diablo. Podemos encontrarnos ante dos fendémenos idénticos: uno de caracter maléfico y otro de caracter parapsicologico. ¢Cémo distinguir la causa? En primer lugar por la modalidad. Por ejemplo, si una persona manifiesta una fuerza anormal solo durante los exorcismos. Ademas, si hay algunos fendmenos sospechosos. Por ejemplo, si esa misma persona durante los exorcismos, por rociarle con agua bendita, reacciona como si se le estuviera quemando. Esto ciertamente no sucede a personas con fendmenos de caracter parapsicolégico. Afiado ademas: la eficacia de los medios de curacion. Si una persona actiia bajo la influencia de poderes maléficos, los exorcismos tienen influjo sobre ella; en cambio no lo tienen las demas curaciones naturales. La ciencia médica y los poderes parapsicologicos (como la pranoterapia) influye sobre males naturales, pero no tienen ninguna influencia sobre los males maléficos. También por esto se ve que la diferencia es substancial y no sdlo fenomenoldgica. 136 Capitulo VI g CUANDO RECURRIR AL EXORCISTA? Se suele decir que el demonio esta contento si no se habla para nada, de él, y asi puede trabajar tranquilamente; o también cuando se habla de él demasiado, haciéndolo aparecer como protagonista de la historia. A mi me parece que es necesario hablar de él, porque existe y esté en plena actividad; pero hay que hablar de él con equilibrio, con claridad de ideas, como nos ensefia la Biblia. Es del todo contraproducente hablar de él en forma equivocada, por ejemplo ridiculizandolo o asustandolo, como con frecuencia lo hacen los medios de comunicacién, en especial en estos ultimos tiempos, desde que se percataron de que el demonio es espectaculo. Exorcista, ultima playa Es un hecho que hoy el recurso a los exorcistas (hasta hacia pocos afios casi desconocidos) es exorbitante y, si no se pone atenci6n y no se observan cuidadosamente las disposiciones eclesidsticas, también el recurso a los exorcistas puede volver- se una forma de supersticién, como el dirigirse a los magos. En la raiz, no me cansaré nunca de repetirlo, esta la falta de fe unida a una mas grande ignorancia religiosa. Al fin de una con- vencion de exorcistas de Apulia, verificada el 8 de julio de 1995 en Martina Franca, se destruy6 una hojita que contenia, entre otras cosas, dos datos interesantes: los catélicos italianos que tienen una conciencia explicita de Iglesia, como se desprende del hecho de ser miembros de la Iglesia, son algo menos de cuatro millones (cf. F. Garelli: Religion y Modernidad, en Au- tores Varios: La religion de los europeos, Turin 1992). Ahora bien, todos conocen el resultado de la encuesta de la Profra. 137 Cecilia Gatto Trocchi, segtin la cual los italianos que recurren a magos, cartomantes y similares son mas de doce millones. Menos de cuatro millones y mas de doce millones: no parece que el ministerio exorcistico deba considerarse una pastoral de minoria. También es verdad que la instruccion de base no puede y no debe reservarse a los exorcistas sino a todos los que dan catequesis, sacerdotes y laicos. Y dada esta carencia muchos se dirigen a los exorcistas por motivos inadecuados, cuando no hay ninguna necesidad. Me toca con frecuencia tener que repe- tir que en las diversas contingencias de la vida, el exorcista es la ultima persona en quien pensar. {Cuales son los casos mas comunes y errados, en los que la gente busca afanosamente a un exorcista, como ultima playa para resolver sus problemas? Anoto los principales:. Por motivos de salud, cuando la persona misma o un ser querido tiene una enfermedad incurable por via médica. Por motivos afectivos, cuando la esposa o el marido abandona a su cényuge, para irse a convivir con otra persona: “Nos queriamos tanto, de seguro fue una brujeria”. O cuando un hijo o hija se enamora de una persona que a los ojos de los papas es total- mente equivocada. También aqui el motivo es idéntico: “Fue un hechizo”. Con mayor razon en los casos en los que se oye decir (tal vez de un mago 0 una cartomante, o algun asi dicho, vidente), que realmente fue un hechizo; son quiza los casos mas frecuen- tes. Afiado los casos en que se modifica el caracter de un fami- liar (marido, esposa, hijo...): “Tiene de seguro un diablo enci- ma’. O cuando la situacién econdmica se echa encima. Podria continuar. 138 ¢Qué hacer en esos casos? {Qué aconsejar? Es por cierto equivocado lanzarse a buscar a un exorcista. El primer paso que hay que dar es echarse en los brazos de Dios: la oracién, la confianza en Dios y en su Providencia, la disponibilidad a acep- tar la divina voluntad, como se presenta por las circunstancias. Si decididamente una persona esta convencida de estar ata- cada por males maléficos, la primera respuesta que se ha de dar, es la de Pablo VI: “Todo lo que nos defiende del pecado, nos defiende del maligno”. Recurrir, por tanto a los medios normales de la gracia, como lo recuerda también la carta de la Congregacién de la Fe enviada a los obispos en 1985; “Los pastores pueden servirse de esta ocasién que se les ofrece, para recordarles lo que la Iglesia ensefa sobre la funcion propia de los sacramentos, de la intercesién de la Santisima Virgen Maria, de los Angeles y los Santos también en la lu- cha espiritual de los cristianos contra los espiritus malignos”. Un camino de conversion y de oracién es necesario en todo caso. Un camino por seguir También este camino ha de seguirse; por lo menos por un sacerdote, que puede ser el confesor habitual o el director espi- ritual. Pero es muy ttil que haya la ayuda de una comunidad; creo que seria una carencia imperdonable si la comunidad pa- rroquial no es capaz de dar ayuda en este campo. Suelo decir que, en orden a la eficacia y al recurso, los exorcismos estan en el ultimo lugar. 1. Ante todo es necesario vivir en gracia y quitar todo lo que impida la gracia, por lo cual lo primero que hay que hacer es una buena confesi6n. Si uno vive en un estado habitual de pecado, debe poner remedio a esta situacién. Si uno tiene 139 impedimentos a la gracia (el mas frecuente viene de no perdo- nar de corazon), debe quitar este impedimento. 2 Vivir la Eucaristia, en la que llamo la atencién a tres aspectos; la Misa, la comunion y la adoracion eucaristica. Debemos decir con claridad que estos cuatro medios ya enunciados y el siguiente, tienen mucha mayor fuerza que un exorcismo. La gente es normalmente perezosa, quiere que sean los demas los que actten para liberarla de las desgracias: lo que mas escasea, en la mayoria de los casos es el compromiso per- sonal. 3. La oracién. Es l6gico que estos medios se utilicen, no sucesivamente, sino segtin la naturaleza propia de cada uno; por lo que la oracion debe ser diaria, con fe y una cierta dura- cion. Todas las oraciones son buenas, aun aquellas que uno in- venta. Tienen especial y evidente eficacia las oraciones bibli- cas (salmos y canticos) y el Rosario, que tiene verdaderamente una fuerza increible. Uno puede liberarse de los males maléficos y de la pose- sion misma con sdlo estos tres medios, sin exorcismos. Es im- posible liberarse con los exorcismos si no se recurre a estos medios. Hay que exceptuar el caso de una persona que quiere usarlos, pero esta impedida por el demonio. Entonces es nece- sario ayudarle recurriendo a los dos medios finales. 4. Las oraciones de liberacién: Estas tienen un doble efecto, por lo que a veces son mas eficaces que los exorcismos: generalmente se hacen oraciones de sanacidn (de la enferme- dad) y liberacién (de la accion del demonio); por esto en los casos en que se necesita curar son mas oportunas. Ademas es precisamente por una serie de oraciones de liberacion, si se advierten reacciones y resultados, por lo que se evidencia si se requieren 0 no los exorcismos. En general, si no hay reacciones 140 alas oraciones de sanaci6n, tampoco las habria a los exorcismos: y es que no se trata de males maléficos, sino de males que se pueden sanar con medios médicos. Recuerdo ademas que en los Ilamados “casos menores” pueden bastar estos medios para la liberacién, reservando los exorcismos sdlo a los casos mas graves. 5 Los exorcismos. Es verdad que el exorcismo no mira solo a echar fuera a los demonios, aunque es util también contra la influencia del Maligno; por lo que se ha de usar en los casos de posesién, aunque también en los de influencia demoniaca. Estas son afirmaciones expresadas claramente en el Catecismo de la Iglesia Catélica (n.1473). Pero también es verdad que, para proceder al exorcismo, es necesario estar ante un caso grave, con suficientes sintomas de tal magnitud que haga sospechar la presencia o la influencia maléfica; aunque después la certidumbre se desprenda del exorcismo mismo, que tiene igualmente un efecto diagndstico; como resulta de las re- acciones durante el exorcismo mismo, de los efectos que se siguen, de la evolucién que se advierte después de una serie de exorcismos. Puesto que las peticiones, como advertiamos al principio, son hoy exageradas y con frecuencia evidentemente no vienen al caso, todo exorcista tiene un método propio de seleccién an- tes de aceptar una cita y mas aun antes de proceder al exorcis- mo. Por mi parte exijo que primero haya la debida vida de ora- cion y de frecuencia de sacramentos y que la persona que me la presente sea un sacerdote, o un grupo de oracién, después de una serie de oraciones de liberacion. Alguna vez me pueden bastar los sintomas que me hayan declarado, teniendo siempre en cuenta la tendencia que tiene la gente a exagerar el alcance para obtener la cita. 141 Pero por lo comun me basta la presentacién de un sacerdo- te experto. Yo creo que todos los sacerdotes deberian tener un minimo de experiencia como para saber estudiar un caso y ver si hay ahi verdaderos motivos para sospechar una influencia maléfica. Sé de algunos sacerdotes que observan a las personas por alguin tiempo, las bendicen, y luego saben captar bien si hay motivos de sospecha; por lo cual, cuando son ellos los que me mandan a esas personas, tengo la seguridad de que el caso me- rece consideraci6n. El demonio es astuto; es cierto que no debemos ser dema- siado crédulos y hemos de ir despacito antes de creer en una presencia demoniaca. Pero es igualmente verdad que el demonio hace todo para esconderse y puede manifestarse en formas muy diferentes. Basta citar a los endemoniados del Evangelio: el de Gerasa es furioso, tiene una fuerza herculea; el joven al pie del Tabor se manifiesta como epiléptico, no violento como otros, pero si autodestructivo; la mujer encorvada y el sordomudo podian aparecer como simples enfermos; fue Jestis el que vio que la causa de sus males dependia de una presencia demoniaca. He conocido casos de posesién sin manifestacién de sintomas ex- ternos durante el exorcismo. Pienso que en este momento no es dificil responder a la pregunta; {cuando recurrir al exorcista? Cuando no hay expli- caciones humanas de los males que afligen al paciente: cuando un camino de conversion, de oraci6n. una serie de plegarias de liberacion no han obtenido el efecto deseado, pero si han apare- cido, con evidencia, crecientes reacciones que no se explican naturalmente; cuando se advierten motivos de sospecha, como ya expuse en el capitulo sobre el didlogo con los psiquiatras, 0 de cualquier manera aparecen fendmenos extrafios e inexplica- bles: entonces hay que recurrir al exorcista. 142 Pero siempre, aun durante los exorcismos y ya obtenida la salud o liberacin, la persona debe vivir plenamente la vida cristiana, ser fidelisima a su oracion, a la Misa, a los sacramen- tos, a la instruccién religiosa. Si falta esto, todos los exorcistas hemos tenido experiencias de liberacién provisionales 0 dolo- rosas recaidas. Capitulo VII SANTOS Y DIABLOS Con frecuencia me han preguntado, en entrevistas de tele- vision o de prensa, qué cualidades ha de tener un exorcista y qué medios ha de usar para liberar a los endemoniados. Y quiza he desilusionado a los reporteros respondiendo que el exorcista no tiene ninguna cualidad particular, ningin medio extraordi- nario; toda su fuerza esta en el nombre de Jesus. Es tan bella la declaracion de S. Pedro delante del sanedrin, cuando lo arresta- ron porque -jnotese el gran delito!- habia sanado a un contrahe- cho. {Qué fuerza usd? ;Cual fue su poder misterioso? Pedro proclama en alta voz: “Es en el nombre de Jestis por el que este hombre esté perfectamente sano ante ustedes. No hay nombre alguno concedido a los hombres para que puedan salvarse”. “En mi nombre arrojareis los demonios” Todos los exorcistas vemos también la fuerza de invocar aquellos aspectos de la Pasion de Cristo, sobre cuyo valor salvifico insiste la Biblia. Por eso vemos la eficacia de invocar la fuerza de la Sangre de Jesus, de sus llagas, de su cruz, de su muerte y resurrecci6n, de su costado abierto. Invocamos en primer lugar al Espiritu Santo, porque nada sucede si no es por obra del Espiritu. Invocamos a la Ssma. Virgen, la que aplasta la cabeza de Satanas e intercede por to- das las gracias. Si hay atin algun tedlogo que no crea en la me- diacién universal de Maria, o sea que Ella es Mediadora de todas las gracias, que se dedique a hacer exorcismos y tocara 144 con las manos esta verdad. Tenemos la ayuda de los angeles y de los arcangeles, en especial de S. Miguel, principe de las le- giones celestiales. Y tenemos la ayuda de los santos, frecuente- mente con sorpresa. Muchas veces me han tocado casos de po- sesiones diabdlicas resueltas gracias a la intercesién de un san- to que no habia sido jamas invocado, hacia el cual ninguno de los presentes tenia una devocion particular, pero que en ese fe- liz momento, en medio de un exorcismo, hizo sentir su presen- cia y desde ese momento fue invocado para que resolviera el caso. Pero hay otros aspectos, en relacién con los santos, que me importa anotar. Quiza me ilusione, pero mucho quisiera servir de estimulo a estudios historicos que no se han hecho. En el primer capitulo hemos subrayado la falta de una historia de los exorcismos desde Cristo hasta la fecha. Quisiera que se escribiera también otra historia: santos y diablos, 0 sea la continua lucha que ha habido entre ellos y que toca dos aspectos, ambos muy interesantes: por una parte los tormentos que los demonios han causado a los santos, las per- secuciones, frecuentemente las torturas con sangre. Y por otra parte las victorias de los santos: entre estas victorias es logica que yo, como exorcista, me haya impresionado por la frecuen- cia y la facilidad con que los santos han liberado a personas endemoniadas. Son episodios frecuentisimos, histéricamente demostrados, que leemos en la vida de los santos de todos los tiempos. Aan en los tres siglos en que la Iglesia casi ha arrinconado los exorcismos; por lo que ahora nos encontramos en una esca- sez de exorcistas y de su preparacién; hay santos que han libe- rado a personas endemoniadas, siempre los ha habido. Si miro hacia atras, me agrada recordar a S. Benito, que no era exorcis- 145 ta, ni siquiera, quiza, sacerdote, sin embargo su eficacia contra el demonio era tan fuerte que Honorio III lo proclamé patrono de los exorcistas; atin ahora esta difundida su medalla de pro- teccion contra el maligno. Si miro los tiempos recientes, me complace recordar a S. Juan Bosco, tanto por los tremendos asaltos del demonio que tuvo que sufrir, como por su eficacia en liberar a las personas atin con su sola presencia. Cito un caso, acaecido hacia el fin de su vida, el 4 de junio de 1885. El superior de una comunidad religiosa de Caen le mandé a D. Bosco una sefiorita atacada por uua i cenda posesion diabdli- ca. En ese tiempo no habia ni siquiera la seguridad de que D. Bosco bajara a la misa a causa de su estado de salud. Esa mafia- na bajé a celebrar. Desde el introito, al principio de la misa, esa persona se sintié enteramente liberada. Viniendo ahora a mis experiencias personales, no puedo menos de alargarme un poco con el P. Pio. El Beato Padre Pio, un gran luchador EI P. Pio me ayuda continuamente en el duro ministerio de exorcista, fiel a una antigua promesa de hace mds de cuarenta afios. Quien conoce la vida del padre sabe cuanto ha tenido que luchar continuamente contra el demonio; y sabe cuantos sufri- mientos y venganzas diabdlicas ha soportado con motivo de su ministerio de arrancarle las almas para darlas al Sefior. Ha sido una lucha incesante, sobre la cual se pueden fijar algunas eta- pas fundamentales. EI P. Pio, confiaba, en un escrito precioso mandado a su director espiritual, P. Agustin de S. Marcos in Lamis, que “las apariciones diabdlicas empezaron hacia los cinco aiios, y por unos veinte afios fueron siempre en formas obscenisimas, hu- manas, pero sobre todo bestiales. La primera grande lucha se narra en una visiOn que se ha de situar exactamente cuando el P. 146 Pio tenia cinco afios. La fecha es incierta, pero la época es la dicha. El entonces se sintié invitado a luchar contra un hombre horrendo y “de estatura desmedida, que tocaba las nubes con su frente” E] personaje que estaba a su lado (quiza S. Miguel) lo exhorto a luchar con aquel gigante monstruoso, asegurando- le su asistencia. El impacto fue terrible, pero el pequefio Fran- cisco (asi se Ilamaba el P. Pio) obtuvo lo mejor, gracias a la aydda de ese personaje misterioso que lo habia alentado; perso- naje misterioso y luminoso. «El horrendo gigante fue obliga- do a huir, arrastrando tras de si una gran muchedumbre de hombres de aspecto horrendo, entre aullidos, imprecaciones y gritos ensordecedores». Este fue solo el principio, una vision profética de cémo Ilegaria a ser su vida. Las frases entre comi- Ilas son todas del P. Pio. Este episodio, que el P. Pio siempre ha considerado suma- mente significativo, terminé con las palabras del personaje lu- minoso: “Aquel contra quien combatiste, siempre volverd a acosarte. Lucha con vigor; yo te ayudaré siempre para que logres derrotarlo”. Aunque los tormentos diabolicos nunca cesaron, igualmente en formas visibles y extraordinarias, nos parece que hemos de fijar una nueva etapa significativa cuando el padre fue enviado a Venafro, en octubre de 1911. Era entonces un joven sacerdo- te, pues se ordend el 10 de’agosto de 1910; tendria que haberse preparado, juntamente con otros colegas, al ministerio de la predicacion, pero se enfermaba con tanta frecuencia que a ve- ces ni siquiera podia celebrar la misa. El maligno se le aparecia “bajo el aspecto de un gato negro y feo, o de jovencitas des- nudas que bailaban lascivamente, o de un verdugo que lo azo- taba”. Otras veces se le aparecia bajo el aspecto de su superior, 0 de S. Pio X, u otras figuras de santos; también bajo la forma del 147 angel de la guarda, o de Maria Santisima, o de S. Francisco. El que tiene practica de estos trucos diabdlicos, sabe cuanto peli- gro hay para el alma cuando el demonio trata de revestirse de santidad. El P. Pio ofrecia todo por la salvacién de las almas; asi entendid en Venafro, a través de tanta lucha y sufrimiento, cual era la misién sacerdotal que Dios le reservaba. Podemos fijar una tercera etapa en S. Giobanni Rotondo. Es aqui, en los cincuenta afios de derramamiento de sangre a causa de las “Ilagas”, donde el P. Pio libré a tantos de Satanas. Aqui nacié y crecié en gran medida la hilera de sus hijos espi- rituales, que luego fueron influyendo en los grupos de oracién. Aqui nacié la “Casa consuelo del Sufrimiento”. Y, ademas, de las continuas luchas combatidas en lo escondido, varias veces le fueron Ilevados endemoniados por los cuales rog6, soportan- do él golpes y azotes. Se ha difundido mucho y se ha publicado muchas veces la fotografia con el rostro del P. Pio hinchado por los moretes; ese dia habia recibido a una persona endemoniada y en la noche el demonio le golpeo varias veces la cabeza con- tra el suelo. Ayudado por sus colegas que acudieron por el rui- do, necesité ser curado de toda la cara, en el arco de las cejas fueron necesarias cinco puntadas de sutura. Cuando fui a visitar al P. Pio por primera vez, en 1942, no pensaba que iria a verlo antes de veintiséis afios. Yo estudiaba en el Liceo, me gradué en jurisprudencia y luego entré a la Pia Sociedad de S. Pablo. Una vez ordenado, no me bastaba ser s6lo hijo espiritual del P. Pio. Comenzaba a tener yo también mis hijos espirituales; hubiera querido conducirlos a todos ellos hacia el P. Pio y mientras tanto se los recomendaba. Fue asi como obtuve una promesa. Un buen dia le dije: “Querido Padre, tengo que pedirle un gran favor” E| me ani- mo a hablar, inclinandose hacia mi y mostrandome una amplia 148 sonrisa Yo le solté todo: “Quisiera que todos mis hijos es- pirituales, presentes o futuros, sean automdaticamente igual- mente sus hijos espirituales; si Usted los toma por su cuenta, quedo tranquilo”. Sonrié un poco mas y cerré los ojos reflexio- nando brevemente y luego me dijo: “Si, hijo mio, esta bien”. Yo le dije: “Entonces todos ellos ya no lo llamardn Padre Pio, sino Abuelo Pio”. Ante esta salida sonrié con agrado; era algo divertido. Mientras tanto el P. Pio quedara siempre para todos el P. Pio. Han pasado muchos afios. Recuerdo la ultima vez que lo vi, en verano de 1968 (murié el 23 de septiembre de ese afio) Era penoso asistir a su misa celebrada en silla de ruedas con tanto esfuerzo. No era tanto el esfuerzo mistico de quien revi- via la pasion (del Sefior), sino la fatiga fisica de quien ya no tiene fuerza. Los hijos espirituales, esparcidos por todo el mun- do habian crecido a semejanza de una mancha de aceite y han seguido creciendo aun después de su muerte. Quien va hoy a S. Giobanni Rotondo queda asombrado al ver una afluencia de peregrinos mas numerosa de cuando el Padre estaba vivo. Por mi parte he seguido contando con su ayuda y sintién- dolo cerca de mi, en las diversas actividades que voy cubrien- do. Cuando hago de exorcista, no tengo la minima duda de que todos los que acuden a mis oraciones son tomados bajo la pro- teccidn del P. Pio, sin darse cuenta. En algunos casos la presencia del Padre ha sido sensible. En alguna ocasién mis pacientes lo han sofiado, lo han visto cerca, sosteniendo sus sufrimientos. En varias ocasiones, du- rante el exorcismo, se ha puesto el demonio a gritar asustado: “iQue se largue ese fraile! A ese fraile no lo quiero” Y luego. presionado por mis preguntas, tenia que decir que ahi estaba presente el P. Pio. 149 Debo ahora afiadir que desde que el Seftor Ilamo al premio ami maestro el P. Candido, el 22 de septiembre de 1992 (dia de S. Candido y vispera del aniversario de la muerte del Beato P. Pio), también me sirve de ayuda y también su presencia ha sido sefialada por los demonios. El P. Candido consideraba al P. Pio como un gran santo; el P, Pio defini al P. Candido: “Un sacer- dote segiin el corazén de Dios”. Capitulo VIII LA ORACION DE LIBERACION EN LA RE- NOVACION CARISMATICA La Biblia dice que la vida del hombre sobre esta tierra es una lucha (Job 7,3) ~Contra quién? Pablo es claro: contra los demonios (Ef 6,12). ,Cuanto va a durar esta lucha? También el Vaticano II es preciso, tomandy las ensefianzas de Jesus: “Toda entera la historia humana esta invadida por una lucha tre- menda contra los poderes de las tinieblas; lucha que comen- 26 desde el origen del mundo y que va a durar, como dice el Sefor, hasta el ultimo dia glorioso” (GS,37). El cristiano moderno, por lo comiun, ha perdido el sentido de esta lucha. Asi ha perdido el sentido del pecado, Ilegando asi a una inmoralidad total de la vida, que los cardenales han definido “noche ética”. Ha \legado a una ignorancia y pérdida de fe tan grande que necesita una nueva evangelizacién. No sabe ya por donde comenzar. Nos viene en ayuda Pablo VI en el famoso discurso sobre el demonio del 15 de noviembre de 1972; a la pregunta: “gQué defensa oponer a la accién del demonio?”, responde; “Todo lo que nos defiende del pecado nos protege del enemigo invisible. La gracia es la defensa decisiva”. Y el discurso prosigue acentuando la importancia de los comunes medios de la gracia. Pero nosotros sabemos que no es nada mas la accién ordi- naria del demonio, la tentacion, que se vence con la vigilancia y la oracion; sabemos que hay también una accién extraordina- ria de los espiritus malignos, que asaltan a hombres, familias, sociedades enteras, causando males de distintos géneros, y la verdadera posesi6n. Contra esta actividad no bastan los medios comunes de la gracia, aunque si siguen siendo fundamentales. 151 Por esto el Sefior ha dado el poder de arrojar a los demonios primero a los apéstoles, luego a los discipulos y finalmente a todos los que habrian de creer en El. Si yo recibi, sin haberla esperado, de mi Obispo la facultad de exorcizar no he podido cerrar los ojos ante todo un nuevo mundo que he descubierto y a las carencias pastorales de las que yo mismo anteriormente jamas habia oido hablar. Una de estas carencias ya la habiamos considerado: el arrin- conamiento del exorcistado. Admiro a nuestros obispos que se estan moviendo, a pesar de estar ante un problema al que no estan preparados para afrontar. Por los motivos que hemos di- cho, ellos se encuentran en la situacién de jamas haber hecho exorcismos ni haberlos visto y, bajo la influencia de ciertas co- rrientes en boga, creer poco en ellos. Excepciones las hay, pero son excepciones. Sin embargo son ellos exclusivamente a quie- nes toca nombrar exorcistas. O sea, tienen el monopolio abso- luto sobre una materia que no conocen. Ello no obstante, y por esto los admiro, en especial en estos tres tiltimos afios he visto que se han nombrado en Italia cerca de 150 exorcistas (numero aproximado, no hay estadisticas), aun en didcesis en las que no se habia oido decir y de parte de Obispos que hasta hace poco tiempo se habian declarado abiertamente contrarios a tales nom- bramientos. Espero, sin embargo, que después de los nombra- mientos se desarrollen también las posibilidades de una ade- cuada formacién. Mientras tanto los exorcistas mismos tratan de ayudarse entre si con encuentros internacionales, nacionales y regionales. Pero los exorcistas no son suficientes para cubrir las nece- sidades de este sector; y cuando la iglesia latina instituy6 el exorcistado, no tuvo la intencién de quitar a los demas fieles los poderes que el Sefior dio a los fieles que actiian con la fuer- za de su nombre. Es aqui donde veo una segunda laguna que 152 debe ser colmada: también toda la comunidad de los fieles debe sentirse comprometida en esta lucha. Jestis mismo nos dio el “adelante” al ensefiarnos el Padre Nuestro, en el que la ultima invocacion es una verdadera y propia oracién de liberacion: “Libranos del Mal”. Seria mas exacto traducir: “Libranos del maligno”. Justamente el Catecismo escribe la palabra Mal con eme mayuscula y explica: “En esta peticién el Mal no es una abstraccién, indica mds bien a una persona: a Satands, el Maligno, el angel que se opone a Dios” (n.2851). Las oraciones de liberacién tienen una grandisima impor- tancia. Desde luego son suficientes para librar de los males maléficos menores en los que no es necesario el recurso a los exorcismos. Muchas veces son de valor para descubrir si se esconde un mal de caracter maléfico, esto es, ayudan a un pri- mer diagnéstico. Ain cuando una persona se encuentra necesi- tada de ser exorcizada, las oraciones de liberacion facilitan los exorcismos, aumentan su eficacia, hacen estables sus frutos. No podemos negar que los catdlicos habian abandonado esta forma de oracion y volvieron a adoptarla al verla practicada, ampliamente y con fruto, por los pentecostales. Es propio de personas inteligentes saber aprender de los demas cuanto de bueno nos pueden ensefiar, o solamente, recordar. Para mayor precision, agrego que la oracién de liberacion es una oracion privada (el exorcismo es una oracién publica, que implica la autoridad de la Iglesia); pueden hacerla todos, individual 0 colectivamente, y sobre todos, no exige autoriza- cién ninguna, mientras que el exorcismo (por ahora; yo espero que cambien las disposiciones) sdlo puede ser administrado por los Obispos 0 por sacerdotes autorizados por los Obispos. Pero igualmente la oracion de liberacion ha de hacerse bien, aunque no tenga esquemas 0 férmulas fijas; deben, sin embargo, obser- varse las normas generales de las oraciones (es una oracion de 153 intercesi6n; el Catecismo de la Iglesia Catélica dedica una parte amplia y verdaderamente preciosa a la oracién); es necesario evitar desviaciones, algunas de las cuales han sido puestas en claro por la Congregacién de la Doctrina de la Fe, en la carta enviada a los Obispos el 29 de octubre de 1985. No hay duda de que la oracién de liberaci6n la ha divulga- do sobre todo uno de los mas grandes movimientos eclesiales del post-Concilio, la Renovacién (se habla de alrededor de 85 millones de agrupados, entre los catélicos) y muchos exorcistas, viendo la excelencia y la ayuda que ofrece, nos hemos adherido a grupos de la Renovacidn. No tengo ningun titubeo en decir que es el Unico gran movimiento eclesial sensible a estos pro- blemas y dispuesto a acoger y a ayudar a las personas afectadas por este tipo de males. Por ello he puesto mi confianza, al tratar este tema, en uno de los maximos expertos, el P. Matteo La Grua, el exorcista mas conocido en Sicilia desde hace mucho tiempo miembro de la Renovaci6n, al que igualmente toca el cargo de miembro del Comité Nacional de Servicio, y que ha dado tantas instrucciones, y las sigue dando, sobre como dirigir las oraciones de liberacién, de sanacién y, en general, de inter- cesion por los que sufren. A él también le debemos un agradecimiento particular por dos libros muy ricos en contenido y en los que se transparenta una grande experiencia; La oracién de liberacién y La ora- cion de sanacion, (Ed. Herbita, Palermo). Me han servido de ayuda preciosa también para la redaccion de mis libros anterio- res. Légicamente el P. Grua no tiene aqui la pretension de tratar el tema en toda su amplitud y variedad. Se limita a exponer como se desarrolla la oracién de liberacién en los grupos de la Renovacion. Son posibles otras formas de las que no tratamos aqui. Todo lo expuesto aqui es el contenido de una conferencia 154 que él tuvo en la Convencion Nacional de exorcistas que tuvo lugar en Roma en septiembre de 1993. Dejo la palabra al P. La Grua. Como comenzamos Pienso que es mérito de los movimientos carismaticos sur- gidos después del Concilio y, entre ellos en Italia, el de la Re- novacién en el Espiritu, el haber atraido la atencién sobre la presencia activa del diablo en el mundo de hoy; son muy pocos los que toman en serio sus manifestaciones; hay una teoria ra- cionalista y reduccionista que “pone al demonio y al mundo de los espiritus en un sitio de simple etiqueta y cubre todo lo que amenaza al hombre con su subjetividad”. Asi escribia el Cardenal Suenens ya en 1982, en la introduccién al libro: Re- novacién y poder de las tinieblas (Ed. Paulinas). A mas de diez afios de distancia la situacién no ha mejora- do, sino mas bien, empeorado. La persistencia del ocultismo y del esoterismo, la prolificacion de las sectas satanicas, la multi- plicacién de magos y hechiceros hacen pasear a sus anchas por el mundo al gran enemigo. Es una historia que se prolonga por muchas décadas. La toma de conciencia de la peligrosa activi- dad de Satanas ha dado origen, dentro de la Renovacién, casi desde su principio, a la practica de la oracién de liberacién que ya practicaban y siguen practicando ampliamente al presente los pentecostales. Se evidencia, por lo demas, que con el des- pertar de los otros carismas (profecia, lenguas, curaciones), se despertara también el carisma de la liberacién. “Estos son los signos que acompafian a los que crean: en mi nombre arro- jardn a los demonios, hablardn lenguas nuevas... impondrén las manos sobre los enfermos y éstos sanarén” (Mc 16,17.18). Pero el Espiritu mismo, en el ejercicio de los carismas de las sanaciones y en la practica de la oraci6n de efusion es el que nos lleva a la oracion de la liberacién. Y esto desde el princi- 155 pio. Orando sobre los enfermos para la sanacion, sea espiritual 0 fisica, nos dimos cuenta de que en muchos casos habia un obstaculo que impedia la curacién. Era como si la enfermedad estuviera amarrada. Se penso entonces en comenzar por una oracion de liberacion, la cual produjo su efecto: los enfermos, después de esa oracién estaban mas disponibles, mas faciles a recibir la gracia de la curaci6n. Recuerdo bien esta primera experiencia; podria citar tantos y tantos hechos de curacion aun fisica, sobre todo de tumores, hechos acaecidos después de la oracién de liberacién. Hechos prodigiosos. Recuerdo, por ejemplo, dos hechos. El primero, la curacién instantanea de una mujer afligida por un tumor en el pulmén, tumor del tamafio de un limon, que le habia sido diag- nosticado en Palermo y en Paris. Ella se sometié a la oracién del grupo. Nos dimos cuenta de que habia algo que impedia su eficacia. Dirigi entonces una brevisima oracion de liberacion y enseguida, una vez que la mujer estaba libre del impedimento, bajo mandato, di al tumor la intimacion de desaparecer. Y des- aparecié al instante. Fue asi también para la liberacion de un sacerdote. Habia venido a un retiro a Perusa, poseido por un espiritu de sodomia. Era un coloso, afligido por el cancer en el recto. Fueron necesa- rias dos horas y media de exorcismo; fue una lucha tremenda, cuerpo a cuerpo con el demonio, que no queria retirarse. Ese hombre, terminado el exorcismo quedé delgado como un gusa- no; habia sido liberado de no sé cuantos espiritus, pero de he- cho estaba fisicamente muy adelgazado. Por el momento no podia sostenerse en pie. Lo conforté diciéndole que el diablo se habia retirado y mas tarde continuariamos con la oracién de curacion, porque ya era la hora de la misa. Pero durante la misa me rogo: da inmediatamente la orden; entonces me puse en ora- 156 cion y di la orden: el cancer se curé al instante, gpor qué? Por- que el impedimento era provocado por la presencia del Malig- no. Yo también he adquirido esa experiencia: los tumores que tanto afligen hoy a la humanidad, estan en gran parte ligados al Maligno. Sin duda, influye en gran parte la contaminacién del aire; pero el demonio se desplaza por el aire, es el principe de las regiones celestes, manipula cuanto encuentra y inocula gér- menes patogenos. Ademas es él el que enreda la vida familiar, la vida social; crea rencores, odios, remordimientos, después de haber inducido al pecado. Como sostienen también algunos médicos americanos, todo esto favorece que broten los tumo- res. Es cuanto tenemos que hacer con las personas afligidas por los tumores, lo primero que hago no es orar por la curacién, sino por la liberacién. En muchos casos hay relacién entre los dos males: entre la presencia y actividad del maligno y esa en- fermedad. Asi nuestro primer punto de partida fue sugerido por este hecho; durante el ejercicio de la oracién de curacién veiamos que algunas enfermedades resistian, para después ceder a la de liberacion. Hubo también otro punto de partida, o sea de empezar por las oraciones de liberacién. Fue la practica de la oracién para el bautismo en el Espiritu Santo, al que \lamamos efusion del Espiritu Santo, para distinguirlo claramente del sacramento, aunque esta practica esta muy relacionada con el bautismo. Pa- rece cierto que este rito fue practicado ya en el siglo VIII, aun- que se perdié posteriormente. Un estudio muy reciente de ted- logos ha demostrado que desde el siglo VIII era practicada la oracion de efusién, considerandola como un complemento de los tres sacramentos de la iniciacién cristiana (bautismo, con- firmacion, eucaristia). Ahora se trata de recuperar esta practica 157 para rebustecer al cristiano en la lucha e insertarlo firmemente en el cuerpo eclesial, para la edificacion del Cuerpo Mistico de Cristo. Notabamos, al dar la efusion, que muchas personas no eran libres; a través de una introspeccion interior se notaba que esta- ban como atoradas, habia algo como freno o incapacidad de captar las mociones del Espiritu, sus iluminaciones. Y sin ellas el cristiano no puede vivir plenamente la fe, la esperanza, la caridad, o sea la vida de hijo de Dios. Ademas notabamos que muchos habian recurrido a magos o hechiceros; habian practi- cado sesiones espiritistas, o artes de adivinacién. En resumidas cuentas, habian contraido lazos. Por esto ndtabamos impedi- mentos; estaba en acto la actividad del Maligno. Esta no tanto la que advertiamos en los posesos, cuanto la mas sutil que el enemigo desarrolla en nuestro interior, en las potencias del es- piritu que residen en nuestra vida espiritual. Entonces, antes de la efusion, comenzamos por hacer una plegaria de liberacién. Estas han sido, para nosotros, las ocasiones de empezar: la ne- cesidad de poner por delante la oracion de liberacion a la de la curacion y a la practica de la efusion. Un desarrollo progresivo Continuando: tantas personas mas y mas, se nos acerca- ban, personas que no estaban muy cerca de Dios y tenian nece- sidad de una oracion de liberacién. Entonces pensamos en ha- cer grupos de liberacion: en el grupo mas numeroso, como el que yo dirijo, fijamos ministerios estables de liberacién. Hoy la oracion de liberacion se ha difundido mucho; muchos grupos de la Renovacién han establecido ministerios de liberacién que funcionan por si solos, tanto para liberacion del Maligno en los casos que Ilamamos casos menores, como para acoplar al sa- 158 cerdote exorcista al ejercicio de su ministerio; tenemos ademas servicios colectivos de liberaci6n. {Qué estilo de oracion usamos en la liberacién? Ante todo un estilo de oracién comunitaria; y esto por dos motivos: uno teologico y otro pastoral. No preferimos la oracion singular, como se hace en el exorcismo. En éste es el exorcista quien acttia; en la oracion de liberacion actiia la comunidad. Damos gran valor a la realidad de la Iglesia, viviente en cada comuni- dad de fieles que estan reunidos en torno de Cristo e invocan al Espiritu. En la comunidad de los creyentes es Cristo el que ac- tua y continua liberando del enemigo a sus hermanos. Ademas tenemos por cierto que la liberacién es una fun- cion del Cuerpo Mistico de Cristo, que debe eliminar de su seno las infiltraciones del Maligno, en cualquier parte que se manifiesten; porque toda manifestacion del Maligno pesa y dafia a todo el cuerpo. La idea que se desprende es que la Iglesia debe liberarse. Esto nos lleva a un estilo de vida comunitaria: Toda la comuni- dad esta comprometida a expulsar de su seno una infiltracion del enemigo que dafia a la comunidad misma y a toda la Iglesia. Hay ademas un motivo pastoral o, mas bien, teoldgico: la oracién comunitaria permite la interaccién de los diversos carismas que vuelven mas luminosa y eficaz la oracién. Ade- mas, nos preserva del peligro de ser confundidos con los ma- gos y curanderos, que actuan siempre aisladamente. La interaccién de los carismas es un motivo pastoral: en una co- munidad hay diversos carismas: teniendo que librarse de un mal un grupo que tiene buenos carismas, logra mas facilmente la liberacion. {De cuantos se compone un grupo ideal? Tratandose de un grupo carismatico, procuramos ante todo, que posea el carisma 159 de la sanacion. En los primeros siglos de la Iglesia, antes de que fuera instituido el sacramental del exorcistado, eran todos los carismaticos los que liberaban, o sea eran todos los cristianos que ejercitaban sus carismas. Aun hoy hay personas que tienen este carisma: son personas ocultas que tienen poder sobre el Maligno. Nos damos cuenta porque ante estas personas, aun- que recen en voz baja y separadamente, el paciente se sacude. Basta su presencia. Son personas que, teniendo este carisma de sanaciones, aseguran una autoridad carismatica al grupo. Es una clara experiencia que hemos tenido. Nos valemos también del profeta. {Quién es el profeta, el profeta biblico? Es un don de Dios presente también en nues- tros grupos. El profeta es el que recibe una iluminacién del Es- piritu Santo y nos da las indicaciones biblicas conforme va ca- minando la oraci6n, es él que da las indicaciones que dan en el blanco, por lo que resulta una oracion guiada. Descubrimos, por ejemplo el origen de la enfermedad, porque en el curso de la oracién el Sefior interviene sugiriendo los textos biblicos aco- modados al caso. Por ejemplo, el profeta sugiere: “Leamos Is.4,4b, unido a Ez 8,2c” De ahi resulta un periodo completo que nos orienta sobre como debemos obrar. La precencia del profeta es muy importante; a veces, durante la oraci6n. El Se- fior nos fortalece, nos invita a insistir, nos indica el origen del mal. Cuando se puede, esta presente el sacerdote que asegura la autoridad jerarquica, con su poder ministerial. Y esta el que intercede; hay personas que tienen el carisma de la intercesi6n. Cuando un grupo esta tan bien compuesto, con la presencia de varios carismas, en un grupo ideal para el discernimiento y con- ducir la oracién. Esta resulta muy eficaz y nosotros nos damos cuenta de ello también en la alegria, la paz, la serenidad que acompafian una liberacion. 160 Esta claro que en el discernimiento, estamos atentos al gra- do de infeccién, a la identidad de los espiritus del mal que ac- taan, a qué nivel lo hacen y cuales son sus objetivos cual es la fuerza de la oracién de la liberacion? Me lo he preguntado con frecuencia. Tantas veces sustituye al exorcismo. Mas atin, en ciertos casos no conviene hacer el exorcismo, que debe reser- varse a situaciones mas graves. En cambio en casos menores es préferible la oracién de liberacion. Ejercitando este ministerio, he notado la fuerza extraordi- naria de la oracién de alabanza: libera una fuerza poderosisi- ma. Y he advertido la fuerza de la Palabra de Dios, sobre todo de las palabras de Jestis. Consideramos de mucho fruto estos dos elemenmtos: la oracion y la Palabra. En el exorcismo ofi- cial tenemos tres elementos: la oracién, la Palabra y el conjunro. Muchas veces el conjuro, esto es, el mandato directo al Malig- no, resuelve todo. En los casos mas graves no se puede prescin- dir de él, porque es la autoridad de la Iglesia la que interviene. En cambio en la oracién de liberacién es la alabanza la que adquiere una fuerza decisiva. Recordemos algunos casos biblicos. Durante la batalla con- tra Amalec, Moisés ora sobre el monte: son sus brazos alzados los que logran la victoria. Jericé es una ciudad bien fortificada, sin embargo, basté la oracion de alabanza a Dios cantada en derredor de la ciudad para hacer que se derrumbaran las mura- llas. El 2 libro de las Crénicas nos describe a unos israelitas que se dirigen al desierto de Tecoa: Josafat puso a los cantores del Sefior, revestidos con los ornamentos sagrados, delante de los hombres armados, para que alabaran a Dios diciendo: “Ala- bad al Senor, porque su gracia dura por siempre” Apenas empezaron sus cantos de exaltacién y de alabanza, el Sefior tendié una asechanza contra los enemigos de Israel, que fueron vencidos. 161 La oracién es poderosa sobre todo, ahora, en el Nuevo Tes- tamento. Cristo ha obtenido la victoria decisiva sobre el malig- no y la oracién de alabanza vuelve al orden, con esta victoria, al universo entero desquebrajado por el pecado. El Maligno habia tratado de apagar la alabanza en el cielo arrastrando a los ange- les rebeldes al infierno. Tenté luego interrumpir la alabanza de Adan, el hombre que debia recoger la voz del universo y alabar al Creador. Ahora, cada vez que el enemigo oye la voz de ala- banza, sufre la victoria de Cristo, por quien fue derrotado. La alabanza a Dios es ahora el canto de Cristo victorioso: sobre la muerte, sobre el pecado, sobre los demonios. Se desencadena en Satandas una envidia tremenda porque ahora es el hombre quien alaba a Dios; en el lugar que él ocupaba, esta el hombre que se une a los angeles y alaba al Sefior. El Maligno queda frustrado en su persona y en su obra, por eso reacciona con tanta vehemencia contra la oracion de alabanza. Aun mas poderosa en la oracion de intercesion. Lo vemos en los Hechos, cuando los Apéstoles estan en la carcel y la Iglesia ruega por ellos y son liberados. Asi, poco después, cuando Pedro esta en la carcel y la Iglesia ruega por él, Dios manda al angel para liberar a su apéstol. También en nuestras oraciones vemos que frecuentemente el Maligno se pone furioso sobre todo a la oracion de alabanza y durante ella se aleja. Dos hechos instructivos Hay también una oracién particular, puesta en voga por la Renovacion (jpero muy antigua!), que tiene un poder extraor- dinario sobre el enemigo: es la oracién en lenguas. Recuerdo muchos hechos, muchas liberaciones, ligadas a la oracién de alabanza en lenguas. Recuerdo muy bien un hecho, que he refe- rido también en mi libro; La oracion de liberacion (Ed. Herbita, 162 Palermo). Era una joven de 17 afios, poseida por muchos espi- ritus. Habia entre ellos, como de costumbre, un jefe. Cuando hice el primer exorcismo, el diablo me dijo: “O te detienes, o la mato” Tuve que suspender porque de la boca de la muchacha salia sangre en abundancia. Trato atin otro exorcismo y por se- gunda vez oigo que me dice: “;Cuidado!, la mato delante de ti. Le estoy cortando los pulmones”. Tuve que cesar. La terce- ra vez, con permiso de la familia, probé otro exorcismo en casa de la hermana. Habia organizado un grupo de oracion a cinco kilometros de distancia y traje conmigo un grupito. Comienzo la oracion y los espiritus se van yendo uno tras otro; queda solo el ultimo, Satands, que dice claramente: “Yo no me voy”. Por teléfono advierto al grupo de oracion: “Oren duro, oren en lenguas”. Ellos empiezan a cantar y el demonio se sacude: {Quiénes son esos que cantan desde lejos?, jMe azotan, me azotan!, ,Quiénes son, quiénes son? Se revuelca por tierra, da un golpazo y escapa. La muchacha queda libre; yo la creia muer- ta, pero un minuto después, se rehace, bella y sonriente. Fue el canto en lenguas lo que alejé a Satanas. Recuerdo otro hecho: Era una esposa jovencita, embaraza- da, que vino con su marido. El demonio se pavoneaba de que él y lamuchacha eran una sola cosa, decia: “ Sabes?, este hijo es mio. ¢Has visto engendrar a un demonio? Este hijo es mio”. Invité a la esposa a alabar a Dios. “Yo soy su dios” decia el Maligno, y la muchacha: “Mi dios es él; mi dios es Satands”. En cierto momento empieza a hablar en arameo y luego en he- breo. Lo alcanzo a entender por una dada palabra. Estaba pre- sente un grupo de oracién y les pido: “Empiecen el canto he- breo: Qol-Rinnaht”. Cuando el demonio oye cantar en la len- gua que él habia escogido, queda totalmente desplazado. Huye. La muchacha, que habia caido por tierra, empieza a recitar: “Creo en un solo Dios, todopoderoso...” Todos \loran conmo- 163 vidos; no se esperaba una liberacion tan inmediata, tan podero- sa. Fue el canto en lenguas y luego en hebreo lo que arrojé a Satanas. Otra vez vi la fuerza de la oracién de alabanza y del canto en lenguas. Porque en el canto en lenguas es el Espiritu es el que ora, es el Espiritu Santo el que combate directamente “con gemidos inexpresables, como lo advierte S. Pablo (Rm 8,26). Es la lucha entre el Espiritu Santo y el Maligno. Luego subrayo la fuerza de la Palabra. Nosotros no hace- mos conjuros, sino cuando esta el sacerdote autorizado; pero atribuimos mucha fuerza a la Palabra de Dios: hemos experi- mentado esta fuerza y la usamos ampliamente. Tienen especial eficacia las palabras de Jesus y otras citas biblicas que se nos sugieren. La Palabra de Jesus, proclamada con fuerza, desbara- ta al Enemigo. Cuando hacemos la oracién de liberacion, pro- nunciamos lentamente las palabras de Jestis, escogiendo uno de los varios pasajes en los que El arroja a los demonios. Pre- sentar a Jests es revivirlo en esa escena, introducir a Jesus, el Libertador. Las palabras de Jestis pronunciadas en ese momen- to, con la fuerza del Espiritu derrotan al enemigo, que aulla y se va; y se va también cuando se lo desenmascara con una cita biblica. Como el canto de alabanza, también la Palabra de Dios consuela a los tristes, sana los corazones despedazados, benda las heridas, infunde esperanza, hace que el paciente toque con la mano la presencia de su Libertador. Hemos hablado de la oracién de alabanza de la oracion en lenguas, de la palabra de Jestis. Quisiera afiadir algo sobre cémo manejamos la oracién. Una es liberacion de (esto es del Mal, y se cuida de él) y otra a favor de (la persona); ésta importa mas que aquella; buscamos como mas importante librar a la perso- na, cuando la libramos del enemigo. Nos interesa menos el ene- migo que el hermano perturbado: la atencion se dirige a éste. 164 Por eso tratamos de provocar su colaboraci6n; nos dirigimos a él para que colabore con nosotros. Mas que arrojar al enemigo, tratamos de sustraerle el paciente. La liberacion puede suceder de dos maneras: imaginemos una pieza en que esta el Maligno y esta el paciente. Un método es atrapar al Maligno y echarlo fuera; si se logra esto, es un buen método. Pero hemos visto que es mas facil otro método: tomar al paciente y sacarlo de ahi, a otro lugar mas seguro. Método que preferimos interesan- donos mas del paciente que del enemigo. Interesarnos del paciente quiere decir incitarlo a la oracién, atraer hacia él la gracia de Dios y vigorizarlo con los sacramen- tos; hacer que comprenda su situacién para que salga de ella. Hemos visto que asi la liberacién es mas facil, porque coloca el hombre afectado en capacidad de vivir como hijo de Dios. En realidad, {cual es el objetivo del Maligno? Destruir al hombre- cristiano, al hombre con la identidad de hijo de Dios. Entonces debemos hacerlo capaz de vivir su vida filial en el Espiritu Santo. Por eso inmediatamente invocamos al Espiritu Santo sobre él para llenar los espacios vacios, para fortalecerlo de modo que, con la fuerza del Espiritu pueda recapacitar y llevar con pleni- tud la vida cristiana en la esperanza y en la caridad. Tienen mucho peso la fe y el amor en quienes actiian. No- sotros pedimos siempre al Sefior una gran fe; nuestro ministe- rio la exige muy grande; el Evangelio nos lo dice con claridad. Hacemos hincapié en la fe de los orates y en su caridad hacia Dios y hacia el projimo. Fe y caridad se ayudan mutuamente. S. Gregorio Magno hablando de la predicacion, afirmaba que nadie puede ejercer este ministerio si no tiene caridad hacia su projimo. Lo mismo decimos a propésito del ministerio de la liberacién. El espiritu maléfico no resiste ante el amor; él, que es fuego, tiene miedo del fuego del amor. Por eso tratamos de amar al afectado, ade- 165 mas de amar al enfermo, de amar al atacado, ademas de amar- nos mutuamente. Si no hay amor no se adelanta, porque el amor derrota al enemigo. El esquema de la Oracion El libro de Salvucci; Indicaciones pastorales de un exor- cista (Ed. Ancora) presenta un esquema de oracién muy bue- no. Nosotros lo seguimos desde hace mucho: a) La primera cosa, la mas importante para empezar, es la invocacion del Espiritu Santo: Veni, Creator Spiritus. b) Después hacemos el discernimiento de los espiri- tus: también esto es muy importante, no podemos jamas omi- tirlo, Quiza la obra mas dificil para un exorcista, mas que el exorcista mismo es el diagndstico. Se necesita individuar los modos de actuar de los espiritus malignos aun en los casos menos graves: tentacion, hostigacién, seduccién, posesién, circumsesion (de la que se habla muy poco) Estos modos de actuar presentan unas constantes o diversidades, de persona a persona, segun el estado, la cultura, el ambiente. Una constante es que frecuentemente los espiritus se agru- pan y se convocan. Si hay un espiritu de odio, facilmente se cuela el espiritu de la ira y de la venganza; el espiritu de gula atrae al espiritu de lujuria y de pereza; el espiritu de envidia siempre es seguido por el de un espiritu de soberbia. Estos es- piritus pueden disfrazarse de presencias personales, que son solo proyecciones de la persona o de personalidades ficticias, bajo la accion de ese espiritu. Otra constante es el alternarse los espiritus: al espiritu que induce al pecado se le mete un espiritu de desesperacion, de depresion, de suicidio. Al espiritu de “gnosis”, que es muy fre- 166 cuente y que se relaciona con el conocimiento de las cosas ocul- tas se le mete el espiritu de confusion mental y de aberracion, que altera el campo de las ideas y de las convicciones. En con- clusion, hay que saber discernir para individuar qué espiritus estan en actividad. Esto debe hacerse también en las simples tentaciones, seducciones, hostigamientos; son los casos mas comunes y mas peligrosos porque son los que ponen obstaculo a la vida cristiana. c) Después del discernimiento y después de haber dejado en firme qué finalidad y qué direcciones de actividad siguen estos espiritus, procedemos con nuestro esquema: emprende- mos la atencion del enfermo orando y empezando con un can- to en lenguas que sacuda al enemigo. Sigue una brevisima evan- gelizacin, en la que presentamos a Jesus el liberador; el fin es poner en contacto al paciente con aquel que lo libera. En este momento intervienen mas o menos todos con una oracion li- bre, sin esquema. Es bueno que no se utilice un esquema por- que todos los casos son diversos. Interviene el profeta y se lee la Palabra de Dios que se sugiera. Cuando se advierte que algo va cambiando en la persona sobre quien se ruega, tratamos de reforzar la oraci6n, con la oracién de intercesién. Algo importante para nosotros, antes de proceder a la ora- cién de intercesion, es asegurarnos de la presencia de Cristo entre nosotros, porque quien libera es Jestis. No es dificil desde que El ha dicho: “Donde estan dos o tres reunidos en mi nom- bre, yo estoy en medio de ellos” (Mt 18,20). Lo que nos toca es sentirnos, esto es, querer estar reunidos en su nombre. Si gustamos un sentido de amor, de alegria, de paz y nos parece sentir la presencia operante del Sefior, enton- ces si oramos con fe. Tengamos muy en cuenta la Palabra de Dios, como nos viene indicada repetidamente por el profeta. 167 Asi proseguimos en la oracién hasta el final, sin ninguna otra preocupacion. Una vez alcanzada la liberacién, queda atin una cosa qué hacer. Seria un error abandonar al enfermo después de la libe- racion; si liberar no es facil, mantener liberada al enfermo es atin mas dificil. Todos los exorcistas tienen la experiencia de muchos casos de recaidas y la causa, muchas veces, es haber abandonado a la persona una vez obtenida la liberacién. Por eso es conveniete que a la oracién de liberacion siga un periodo de convalecencia, como terapia de recuperacion. Es absoluta- mente necesario. El Evangelio nos habla del estado de algun espiritu maligno que, habiendo salido de una persona, vaga por algun tiempo por lugares desiertos, luego encuentra a otros sie- te espiritus mas malos que él y vuelve a aquella persona, por lo que su condicién resulta mucho peor que antes (Mt 12,43-45). Es cosa de pensarlo atentamente: es mejor no pasar a la libera- ci6n si no se puede asegurar un adecuado periodo de convale- cencia en su modo conveniente. Es necesario estar dispuesto no solo para sanar a un paciente, sino también a asegurarle una liberacion completa y sélida. Comprendemos entonces por qué para nosotros es mucho mas importante este segundo periodo. Con este fin hemos esta- blecido servicios de sanacion y de liberacién colectivos; los reunimos tres veces a la semana; duran de dos a tres horas, por cierto con participacién de mucha gente. Tratamos de que in- tervengan todas las personas curadas 0 liberadas en estos servi- cios. Nuestro procedimiento es el siguiente: Ante todo un en- cuentro sacramental con Jesus: preparamos a las personas con la confesién antes de la misa, pues tiene mucha importancia la purificacion sacramental. Al empezar la misa hacemos la as- persién de agua, que es un nuevo rito de purificacién que nos relaciona con el Bautismo. En la homilia, subrayamos de nue- 168 vo el encuetro con Jestis, presente en su Palabra, La oracién de “Librame” se ha de solemnizar: es el momento liturgico de la liberacion. En este momento tan particular pedimos al Padre, por Jestis presente en la Eucaristia, la liberacion moral y psico- légica del espiritu del mal, si atin esta. Sigue la comunién; luego los enfermos, en procesién, van aun gran salon, donde se tiene la adoracion durante media hora. A continuacion una nueva evangelizacion, en la que volvemos a presentar a Jesus, el liberador. Ritos de purificacién, invocaciones del Espiritu, cantos: asi alimentamos el crecimien- to espiritual del paciente, de manera de que no quede solo, sino acompafiado por la comunidad también después de la sanacién 0 liberacion. De esta manera tenemos una comunidad terapéutica, una comunidad de sanacion, donde todos los que han sido curados 0 liberados participan y encuentran, en la comunidad orante, el ambiente apto para consolidar la obtenida liberacién o cura- cion. Capitulo IX LAS SORPRESAS DE LOS EXORCISTAS: Las almas de los difuntos La actividad particular que desarrolla, coloca al exorcista de frente a los episodios mas increibles, a los hechos humana- mente mas absurdos, a extravagancias inimaginables. El con- tacto directo con el mundo sobrenatural lo coloca de frente a problemas interesantes, que el exorcista no estd en grado de resolver, sino caso por caso. Se trata siempre del contacto con el mundo sobrenatural, en forma indirecta, a través del com- portamiento de personas poseidas 0 a través de hechos de lo mas extrafios que les resultan a su alrededor o en sus casas, por lo que se le exige grande prudencia, mucho discernimiento, para distinguirlos de todo lo que puede tener una explicacion natu- ral. Pero también se presentan problemas que requeririan un estudio profundo biblico-teolégico, y quiza una toma de posi- cién de la autoridad eclesiastica. El exorcista slo puede limi- tarse a tratar de resolver el caso del que se esté ocupando y puede sefialar la experiencia que ha vivido, sin ninguna preten- sion de sacar conclusiones de caracter general. Estos limites en que el exorcista acttia son tanto mas evi- dentes por el hecho de que cada exorcista tiene sus experien- cias personales; a veces coinciden con las experiencias de otros exorcistas, pero muchas veces no, aunque se repitan con una cierta homogeneidad y frecuencia en un mismo exorcista. Para dar una idea de este tipo de problemas que brotan de experiencias vividas, vamos a describir uno de ellos, presen- tando igualmente el pensamiento, conforme o inconforme, de 170 varios exorcistas interpelados: Cada uno refiere y atestigua lo que personalmente vio y vivid. De ahi el origen de las concor- dancias y discordancias debidas a la diversidad de las experien- cias de cada uno. EI problema de las presencias El asunto sobre el cual me detengo en este capitulo es su- mamente interesante, y hecho actual en Italia por ciertas trans- misiones televisivas y por crénicas periodisticas. Solemos de- finirlo: “El problema de las presencias” 0 sea: si es posible que el demonio atormente a una persona sirviéndose del alma de un condenado o si, de cualquier modo es posible encontrar en las personas que exorcizamos la presencia de almas de di- funtos. Es claro que este problema no tiene nada que ver con el espiritismo: aqui no hay ninguna evocacion de difuntos 0 de espiritus, sino presencias que aparecen en los exorcismos. Hay que tener en cuenta, ademas de la diversidad de experiencias en los varios exorcistas, los que se han encontrado de frente a es- tos casos ni piensan ni pretenden dar explicaciones; pueden ser fendmenos naturales y es muy importante tener en cuenta los estudios hechos por los psiquiatras, en particular en estos ulti- mos tiempos, sobre estudios de desdoblamiento de personali- dad o personalidad multiple. Pero atin son posibles otras expli- caciones. Del punto de vista de los conocimientos que tenemos de la revelacién, ya hemos dicho lo poco que sabemos sobre el esta- do y estilo y sobre las posibles actividades de los difuntos. Nos atenemos desde luego a las definiciones de los Concilios de Lion y de Florencia que han precisado que las almas, inmedia- tamente después de la muerte van 0 al paraiso, 0 al purgatorio 0 171 al infierno. Son deficiones de las cuales se deriva que el perio- do de prueba ya se acabé, pero dejan el campo abierto a mu- chos estudios e interpretaciones. Cuando menos no esta defini- do que esto suceda en todos los casos. De cualquier modo, que- da abierto al estudio y a las hipdtesis en lo que se refiere a la real condicion de las almas y lo que podemos hacer en ese pe- riodo atin no definitivo que va desde la muerte hasta la parusia, cuando vendra la resurreccién de la carne y el juicio final. Por tanto, insisto en decir que las diversas experiencias de los exorcistas pueden ser leidas con interés 0 con curiosidad; pueden o quieren ser ocasién de estudios biblico-teolégicos; nunca pretenden dar explicaciones o generalizar hechos que deben ser valorados atentamente y que se prestan a varias posi- bles interpretaciones. Piénsese, por ejemplo, en la diferencia substancial que hay entre una presencia propiamente dicha y una relacién oculta, aunque los sintomas parezcan idénticos. El exorcista galicano P. René Crozet, sostiene que un alma pue- de ser atormentada no sdlo por almas de difuntos, sino también por vivientes: por el mago que provocé la posesién diabdlica o por la persona que la ha comisionado al mago. Refiero también la opini6n de algunos carismaticos, de pro- bada autenticidad, cosultados por mi. Tienen opiniones dife- rentes, segtin sus diferentes experiencias. Algunas sostienen que el demonio puede servirse del alma de un difunto para ator- mentar a una persona; otros por su parte, que una persona pue- de ser atormentada por almas no condenadas. Sin duda debe- mos tener en cuenta la advertencia contenida en el Ritual Ro- mano en |anorma introductoria n.14, en la que se pone en guar- dia al exorcista ante posibles disfraces del demonio; 0 sea que, como apunta la norma, es necesario no creer al demonio cuan- do quiere hacerse pasar por almas de un santo o de un difunto o 172 de un angel. Es una preciosa advertencia porque el demonio procura con deleite enredar al exorcista; pero no se trata de una regla absoluta. Respuestas de los Exorcistas Venimos finalmente a las respuestas de los exorcistas a esta pregunta: cual es su experiencia a propésito del “problema de las presencias”. Exorcista Lacial. He tenido varios de estos casos, en la mayor parte de ellos he encontrado exacta la advertencia del Ritua: después de mucha insistencia se manifestaba la presen- cia de un demonio, que trataba de hacerse pasar como el alma de un difunto bien definido, con indicacién precisa de su nom- bre. Alguna otra vez, por el contrario, he tenido la impresion de encontrarme en la presencia de un difunto: si declaraba estar condenado, le mandaba que se fuera a donde Cristo juez lo ha- bia destinado; en caso contrario le prometia sufragios, trataba de que se arrepintiera de sus culpas y encomendaba su alma, bajo condici6n, a la misericordia de Dios. He tenido casos en que estas eventuales almas no se hicieron sentir aunque yo si- guiera practicando los exorcismos; y casos en que después de algunas veces, parecia que estas almas volvian para después desaparecer del todo. Describo la experiencia tal como apare- cia y se desarrollaba, sin ninguna intencién de que se saquen conclusiones. Nuestros exorcismos van dirigidos a la libera- cién de las almas de la posesién diabdlica o de males maléficos; si durante los exorcismos vivimos experiencias particulares, me parece que hacemos bien dando testimonio de ellas, pero no es de nuestra competencia sacar conclusiones que estan fuera de nuestro ministerio. Exorcista sicilano. Sobre el problema de las presencias, restringimos el discurso a las presencias reales, excluyendo las 173 ficticias que el paciente, perturbado por el demonio o también simplemente alterado en la psique por causas naturales, puede crearse por si mismo. En cuanto a la presencia de condenados, mi opinion, basa- da en la experiencia personal, es que el diablo para perturbar a personas vivientes, puede también servirse de condenados, es- pecialmente de los que ya estuvieron poseidos en vida. A esta opinién no se oponen las definiciones de los Concilios de Lion y de Florencia, en los que se afirma que las almas inmediata- mente después de la muerte van al juicio de Dios y entran al paraiso, o al purgatorio o al infierno. Nada impide que Dios pueda conceder al diablo que use a los condenados, que en el infierno estan bajo su dominio y en cierto modo demonizados, para atormentar sobre la tierra a los vivientes. En cambio, no condivido la opinion de los que hablan de almas vagantes, 0 de sombras de personas fallecidas por muer- te violenta, las que estarian esperando todavia su situacion de- finitiva y mientras tanto podrian entrar en personas vivientes: sea llamadas por magos, o para ser usadas por el diablo, o con permiso divino, o por libre iniciativa para participar de nuevo, ilusoriamente de la vida de los vivientes sobre la tierra, a la que estan muy adheridas. Esta opinion se concilia mal con las definiciones de los citados Concilios Ecuménicos; sin embargo merece profundizarse, tanto por los tedlogos, para conocer con preci- sion cual es la mente de los Padres conciliares y cual el aleance de las dos definiciones, 0 de parte de otros estudiosos: para saber mas sobre la consistencia de los asi llamados restos psi- quicos, y sobre el pretendido periespiritu, doble, cuerpo as- tral. En relacién con los difuntos que estan en el purgatorio nada impide que puedan, con el permiso divino, hacer su purgatorio 174 en almas vivas, esto es personas que atin caminan sobre la tie- tra. Pero igualmente esta opinion, no muy extrafia a los tedlo- gos de la edad media, y para mi, sufragada por mi experiencia, debe ser valorada por los tedlogos para que sea aceptada. En cuanto a la invasion, por lo menos temporanea, de per- sonas vivientes, mi experiencia me lleva a creer en ella. Mu- chas veces me ha tocado, durante el exorcismo, captar la pre- sencia del espiritu del mago que obré el maleficio y que al pre- sente esta operando en la persona que tiene atada a si. Se puede hablar de plagio de un viviente. El asunto de las presencias incluye también el examen de las presencias angélicas. Estas presencias son frecuentes en las Escrituras del AT (Ezequiel, Daniel, Zacarias, etc.) yen NT (Evangelios, Hechos, Apocalipsis). Son frecuentes en la hagio- grafia y en la experiencia de los santos. Son, por el contrario, escasas y quiza sospechosas, en la experiencia exorcistica. Quiza a esto se deba la norma del n.14 del Ritual Romano. E| diablo puede facilmente presentarse como angel de luz y sacar de su camino al exorcista. Sin embargo, se necesita profundizar el tema, porque Dios puede servirse del ministerio de los angeles para conducir a las personas turbadas por el maligno. Exorcista de las Marcas. El tema es importante, dificil y, diria yo, cada vez mas en expansion. La suposicién de que, por lo menos en gran parte de estos casos no se trate de auténticos demonios, sino de espiritus vagantes en dificultades, nace de la marcadisima diversidad que hay entre el endemoniado y el que, por el contrario, siente las presencias. En los casos de posesion los demonios muestran violencia, odio, rabia, lenguajes y ges- tos de fuerza increible y potencialidad negativa. Al contrario, el encuentro con las presencias nunca es violento aunque con 175 frecuencia totalmente fastidioso. A veces es hasta sereno y dis- puesto para ofrecer ayuda. Hace unos diez afios se acercé a mi tres 0 cuatro veces una muchacha que sentia una presencia en forma continua, pero con un comportamiento muy respetuoso y aun positivo, con sentido de ayuda e iluminacion. La ultima vez que se me acercé me dijo: “He dejado de venir a ti porque el espiritu me reco- mienda insistentemente que no lo rechace y que quiere ca- Sarse conmigo, porque quiere vivir serenamente conmigo”. Hasta ahora por cierto no se ha casado. Cémo se puede llamar demonio un tal espiritu? Son ellos solos y siempre los que de modo engafioso quieren acercarse al hombre, o por el contrario son espiritus vagantes de difuntos que, no encontrando paz des- pués de su muerte, andan buscando una compafiia humana, a veces con fines positivos, 0 a veces con fines devastadores. La cuestion tiene una notable importancia desde el punto de vista pastoral. El exorcismo, que ordinariamente usamos tam- bién en estos casos, quiza no es un método idéneo porque ex- presamente no va dirigido contra los angeles rebeldes. ;Qué hacer entonces? Mi experiencia me dice que quiz tratando es- tos casos con un exorcismo, disparamos al vacio. {Qué signifi- ca y para qué sirve decir: Vete de mi, Satands, si no son demo- nios? Una vez fui a donde estaba un exorcista amigo mio, que acompafiaba a una joven atormentada por “presencias”. El exor- cismo no tuvo efecto alguno. Lo mas interesante es que un afio después me telefoned un obispo porque le habian presentado a una muchacha para que la exorcizara y deseaba exorcizarla junto conmigo. Era la mis- ma muchacha. También en esa ocasi6n el exorcismo no surtié efecto alguno y la muchacha esta todavia atormentada como antes. 176 Por eso sostengo que hay que experimentar otros caminos ademas de las misas y las oraciones, ojala escogidas entre las que se rezan por los difuntos. E intercambiarnos las experien- cias sobre casos analogos a este. Me parece fundamental que, ademas de los tedlogos, se profundice el significado y el alcance de la definicién de los Concilios de Ly6n y de Florencia (este repite las idénticas pala- bras del primero), segin el cual las almas son asignadas inmediatemente (mox) a su eterno destino de salvacion o de condena. Seria itil una interpretacién exacta de estos textos, como seria util experimentar formas de liberacin fuera de los exorcismos y comunicarnos sus efectos. Exorcista de Venecia. (Expone directamente un caso). Amelia es una sefiora a quien encuentro casualmente, después de una misa de Mons. Milingo, a la que también ella participo. Tiene cuarenta y dos aiios, ama de casa, tiene dos hijos meno- res de 20 afios, (Marcos y Marcia); el marido es obrero. Actual- mente son practicantes, pero anteriormente no lo eran. La ma- dre es mas inquieta que los hijos: el marido es totalmente libre. Ellos habian remodelado una casa vieja, comprada a perso- nas de fama poco limpia. Marcos y Marcia estan desiquilibrados; la muchacha ademas enferma. Me doy cuenta de que la madre, preocupada por los hijos y la casa, esta mas perturbada que los hijos; siente ruidos, presencias, malos olores. Al primer exor- cismo, hecho por teléfono, se cayé en el pavimento. Fui a cele- brar la misa en su casa, luego de haber exorcizado cada pieza. Luego Ilamé a Amelia a mi oficina, para hablar con calma. En nombre y con la autoridad de Cristo, ;quién eres ti que hablas? -Rinaldo. -;Son uds. sdlo hombres 0 también muje- res? Somos mezclados. -{Son tantos tus amigos que estan con- tigo? -Algunos se han ido, nosotros nos quedamos aqui; esta- 177 mos antes de que llegara Amelia. —Pero aqui, dentro de Amelia, gcuantos son uds.? -(Sin respuesta). —Por el triunfo del Reino de Dios, debes responderme; dime el nombre de otro hombre que trabaja contigo. —Mauro. —De las mujeres que estan aqui gquién hace cabeza? -Ana. -{Cudndo entraron en Amelia? - Cuando estaba embarazada de Marcos, al cuarto mes. —En Marcia, {cuando entraron? -Ya estaba creciendo. Pero cuando era pequefia, {cuando entraron en ella? -Es cuestién de heren- cia, -{Herencia de los papas o de los abuelos paternos? -(Si- lencio). Por el honor del nombre de Dios, no por curiosidad mia, dime gel que manda ahi dentro, es un demonio? -No te lo digo. Repito la pregunta; no hay respuesta. -En Amelia, ;con qué cosa han entrado uds.? -Yo soy envidioso. —Y los otros amigos tuyos, {también son envidiosos? —Si. —Pero tu no pue- des hacer nada contra ella porque su fe es firme. —La habia destruido con toda su familia; pero no fue posible porque iba siempre a la iglesia y rezaba demasiado. Hacemos notar que Rinaldo era hermano de Mauro y padre de Ana; todos eran difuntos y eran propietarios de la casa ad- quirida y renovada por Amelia y su familia. Todos eran mal vistos en el barrio al derredor de la casa. Se decia que ejercian practicas magicas 0 cuando menos misteriosas: uno de ellos dormia con los animales. También sus descendientes miran con envidia y con odio a Amelia y a sus hijos y los insultan. La casa se vendié. Amelia con su marido e hijos viven en un nuevo apartamento en el centro del poblado. La casa nueva no sufre turbaciones: los “enfermos” estan en buena situaci6n, hacia la curacion. Exorcista inglés. Por principio interpreto los datos que brotan de la experiencia sobre las bases de las posibles implicaciones derivadas de la divina revelacién, mas bien que interpretar la revelacion segiin lo que resulta de la experiencia 178 exorcistica. Como ya se record6, todos los difuntos estan en el paraiso o en el infierno o en el purgatorio. i: Las almas del purgatorio ruegan por nosotros y aco- gen con gratitud nuestras oraciones; parece, pues, que puedan ocasionalmente aparecerse a los que estan vivos sobre la tierra, para pedir oraciones, para ayudar o para agradecer. Pero no ten- drfamos en cuenta su estado particular si penséramos que tales almas pudieran causar tentaciones 0 provocar perjuicios o in- fligir tormentos. ;Son almas santas! 2. Durante los exorcismos a todos los espiritus que causan tentaciones, dafio o tormento, yo los trato a priori como demonios mas bien que como almas condenadas, por estos mo- tivos: a) E] Nuevo Testamento parece considerarlos asi: b) La nota introductoria n.14 del Ritual Romano va en esta direc- cién; c) Porque los espiritus humanos condenados al infierno estan convertidos algo asi como demonios, probablemente no hay gran diferencia para tratarlos como tales; aunque esta inter- pretacién no es segura y puede corregirse, d) Son sobre todo los espiritistas los que tienden a interpretar los fenomenos en términos de personas difuntas. De este modo, seguramente, no consideran a las almas de los difuntos como colocadas en el paraiso, o en el purgatorio o en el infierno. 3 En mi experiencia de exorcista me han caido casos que inicialmente podian o querian suscitar dudas, pero ense- guida aparecié la verdad. Por ejemplo: cuando una voz demues- tra un conocimiento extraordinario de una persona difunta, es- toy seguro de que no me encuentro en la presencia de ese difun- to, sino del espiritu maligno que lo poseia. Entonces me dirijo a él como espiritu maligno ligado a NN y no como espiritu de NN. 179 Todo lo que he escrito, de seguro no es el unico punto de vista compatible con la fe, y oiré con interés las opiniones de otros exorcistas. Exorcista de Apulia. Sobre el problema de las presencias pienso que se puede responder con certeza sobre los puntos siguientes. 1.- No admito que el demonio se pueda posesionar del alma de un condenado para posesionarse de una persona o de un lu- gar, porque seria un tormento de fortisimas dimensiones para los parientes que estan en vida saber que un familiar esta entre los demonios. Eso seria s6lo un engafio preparado por el demo- nio para arrojar a los vivos a la desesperacion. A este propésito recuerdo lo que me dijo el P. Pio cuando le presenté mi primer caso de exorcismo, en el que el demonio me decia que estaban cuatro en ese cuerpo y que los cuatro eran de condenados, hasta decirme los nombres y poblaciones a las que pertenecian, y la manera como habian muerto, el P. Pio me respondié en tono enérgico: “No te engafies: no son cuatro sino uno solo; es el diablo el que tiene cuatro voces distintas y toma todas las ac- titudes posibles” Cuando reproché al demonio este engajfio, me respondidé: {No sabes que soy mentiroso por naturaleza? Esta idea, fundada en la constante mentira del demonio, es pre- sentada muy bien en la ‘pelicula El Exorcista, cuando se disfra- za bajo las apariencias de la madre del exorcista, para asustar a ese pobre padrecito. 2.- Sobre las experiencias de los carismaticos yo personal- mente tengo mis reservas: Estoy convencido de que ahi hay siempre algo de egoismo y que sus experiencias estan frecuen- temente cargadas de fantasia. 3.- No admito que las almas del purgatorio puedan dar 180 molestias a personas 0 cosas. Son almas santas. Me parece ild- gico y turbulento atribuirles cualquier ataque. 4.- En cuanto a la accion del mago que ha provocado una posesiOn, estoy consciente de que un mago puede continuar esta relacién, que es solo la accion perturbadora diabélica. Nues- tras oraciones tienen como medio especifico la tarea de romper esta relacion. Exorcista del Piamonte. Las transmisiones por TV no ha- cen sino aumentar la confusi6n, o por la ignorancia de los que las conducen. o por su mala fe. Ellos no comprenden a cudnta gente, con sus transmisiones, encaminan por sendas y expe- riencias peligrosas en todo sentido. En cuanto a las almas, lo que se nos escapa es el dato de la duracién del purgatorio (si es que en cuanto a ellas se puede hablar del tiempo); la iglesia no pone limite a los sufragios, S. Pablo en (1Cor 15,19) asegura: “Si asf no fuera, gqué harian los que se hacen bautizar por los difuntos?” Por tanto, ellos creian ser tan eficaces los sufragios, hasta poder recibir el bau- tismo a favor de ellos. El que se ha iniciado en algun grupo oculto puede haber recibido una peticién explicita de ceder su alma, o la voluntad, o la memoria, 0 los poderes de que esta dotado. Puede haber confirmado esta cesion con pactos de sangre o esperma u otra sustancia organica de ser viviente o difunto, o de animal sacri- ficado... Son todos ritos que quieren establecer un contacto in- disoluble, una atadura permanente, una dependencia absoluta. Un psiquiatra ha dado esta explicacion: “El mago, o el que tiene poderes ocultos, tiene una disociacion de su personali- dad que le permite instaurar una relacion transferencial con la persona capacitada; ésta asume la personalidad del mago, SUS gestos, SU memoria, Sus pasiones, sus gustos... y recibe Ist totalmente las ordenes del mago. El mago puede usarlos aun de noche, por via telepatica, por rarezas que luego la persona creera haber sohtado”. Cuando yo rezo por ese sujeto, el que responde inmediata- mente es el mago dentro de él, obligado a revelar lo que le han hecho; entonces lo obligamos, con la fuerza del nombre de Je- sts, a perder toda la autoridad que tenia sobre el sujeto, que por su parte debe colaborar rebelandose con fuerza a esa esclavi- tud. En estos casos el P. Crozet diria quiza que esta presente el alma del mago, como podria estar presente un demonio en los casos de posesi6n. Yo creo que el mago se hace presente a tra- vés de sus técnicas naturales y ocultas. A veces estas aparentes presencias del mago son solo una tapadera bajo la que se oculta un demonio. En ciertos casos hemos empleado algunos meses para deshacer los ritos magicos y hacer flotar la presencia de Satanas. Por eso mi pensamiento es que no hay por qué pensar en la posibilidad de que uno sea poseido por almas de difuntos, sino que se deban encontrar otras explicaciones. Por ejemplo, en otras ocasiones resultd que no estaba presente la abuela difun- ta, que hubiera maldecido el matrimonio, sino que habia un demonio de maldicién-odio que la abuela habia utilizado, o del que ella estaba poseida, por ser persona afecta al ocultismo. Y esta realidad aparece también si, desde el primer momento res- pondia: yo soy la abuela. Ademas habia que profundizar el asunto de las personali- dades multiples; pero pienso que esto es mas bien de compe- tencia médica. Vale también la pena tratar el fendmeno de los espiritus “guias”, que con frecuencia alegan ser almas de di- funtos. En Turin es conocido Nello Ricco, que asegura tener el espiritu-guia de Elvis Presley, suicida; creo que a lo mas pueda ser un espiritu maléfico que estaba encima del cantante Presley. 182 Otro caso de espiritu-guia, que resultd peligrosisimo, es el de un artista que se suicidé hace cuarenta ajios. La familia de una muchacha se lo sefialaba como a un dios; en la atmésfera de esta admiracién idolatrica descubrié la muchacha que ella tenia el espiritu del artista, con grande alegria de sus papas. Pero la alegria se esfum6 cuando la hija fue grave y violentamente ten- tada de suicidio. Las oraciones de liberacion tuvieron plena efi- cacia; la idolatria por el cantante desapareci6; la muchacha vive ahora serena y equilibrada, sin ningun espiritu-guia. Hemos tenido casos de sanadores che, segtin dicen, se trans- miten este don por generaciones; aseguran tener un antepasado santo (hombre o mujer) cuyo espiritu permanece en la familia. Pienso que se trata de demonios que, por ser idolatrados por esa familia, tienen la posibilidad de quedarse ahi o de posesio- narse de alguno de sus miembros. Exorcista francés. La posesion, esta incorporacién de un espiritu demoniaco en un ser humano, es en si misma un miste- rio, como para poner a prueba al exorcista, que se encuentra cara a cara con el adversario maldito. Pero a este misterio se le agrega otro, cuando el espiritu maligno se presenta como el alma de un condenado, o sea, de otro ser humano, semejante a nosotros, pero condenado a la condenacion, sobre todo si este condenado es alguno de los seres bien conocidos por nuestros contemporaneos, antes de su muerte. Personalmente, habiéndome encontrado en semejantes si- tuaciones, pienso que se trata de una astucia del demonio. Pero debo reconocer que su astucia es mucho mas sutil porque el exorcista no queda hecho pedazos por hallarse cara a cara un diablo, sino que queda desviado y sobre todo puesto a prueba cuando el espiritu poseedor asegura que es un alma condenada, © sea un ser humano, con la misma constitucién natural del 183 exorcista; y ademas, dice su nombre (conocido o desconocido). describe su estado sobre la tierra (quizd monje o sacerdote), donde vivid, el pecado del que no se ha arrepentido, y que lo ha llevado a la caida; ademas repasa el comportamiento (como monje, sacerdote o laico) que tenia durante su pretendida per- manencia sobre la tierra, acompafiando tal vez el recuerdo de sus acciones pecaminosas con gritos de horror y desesperacién. Estas escenas son profundamente emotivas, como para po- ner a prueba al exorcista. Pero la duda permanece. {Se trata realmente de un alma condenada, 0 mas bien de un demonio comediante e imitador? He tenido por lo menos dos casos de la accion de Satanas por medio de un alma condenada. Voy a refe- rir solo uno de ellos, haciendo notar, sin embargo, que en el ejemplo que estoy por contar no se trataba de posesién de un alma condenada dentro del cuerpo de un ser vivo (cosa que me parecia imposible), sino mas bien de una agresi6n caracteristi- ca, cosa que se llama comunmente obsesion. Este es el caso: Elena, madre de familia muy piadosa y toda consagrada a Maria Santisima, privada injustamente de su empleo necesario para vivir, se da cuenta de que Eugenia, mujer a quien no cono- cia sino por habladurias, ha sido golpeada gravemente en su salud. Esta persona vivia sola, tenia un caracter muy dificil, por lo que era mal soportada por su familia, que la habia abandona- do con ocasién de su enfermedad incurable y mortal. Por otra parte Eugenia no creia en Dios, por lo menos no queria creer en El y se negaba a orar. Elena vio en esto una ocasi6n para servir al Sefior, dedicandose a esta persona enferma, caracteristica y obstinadamente adversa a la fe, con el fin de ayudarle con la curacion del cuerpo y del alma, en vista del supremo combate. Esta situacion duré muchos meses, exigiendo frecuentemente largas asistencias de dia y de noche. 184 Finalmente llega la ultima hora, de manera rapida e inespe- rada. La enferma gemia por los dolores en su lecho, negandose en forma obstinada a rezar, mientras Elena desgranaba su Ro- sario. Y sucedié que improvisadamente, con estupor de Elena, la moribunda Eugenia se yergue sobre su lecho de dolor, fija la mirada hacia un punto muy preciso, viendo a alguien con clari- dad. Al mismo tiempo su mano derecha se dirige hacia esa apa- ricién y con un ademan decidido la rebate. Elena juzga inme- diatamente en un rechazo, pero {de qué cosa?, de Cristo, de la Virgen, como parecia mas probable, o del demonio? Al mismo momento la cabeza de Eugenia se irguid un poco y sus ojos decayeron. Luego ella cay6 muerta sobre el lecho. Inmediata- mente un olor pestilente se esparcié en la habitacion, tanto que Elena se sintio invadida en todo su cuerpo por un intolerable sufrimiento. Apenas fue posible, dio aviso a su familia y se preocupd por arreglar el cuerpo de la difunta, continué velandola hasta que termino el funeral civil, mientras la familia ya avisada, se interes6 sobre todo de la herencia material. Luego Elena sufrié molestias, con frecuencia, dia y noche, especialmente a la hora precisa en que murié Eugenia, por una agresin maléfica, acom- pafiada de violentos dolores. Tuve que hacerle muchas veces el exorcismo y celebrar muchas misas por el alma de la difunta. Estos son los hechos, que pueden interpretarse de dos mo- dos contrarios: 1). Eugenia rechazo la salvacion en la hora de- cisiva; sin mas, esta llena de odio infernal. Bien lejos de estar agradecida a su bienhechora, quiere arrastrarla igualmente a ella a las mansiones tenebrosas. En este caso se trataria de un alma condenada que ataca a una persona santa. 2) O también, gra- cias a las oraciones, sacrificios y dedicacién de Elena, Eugenia, a pesar de los evidentes signos exteriores (los ademanes de re- 185 chazo, el torcer los ojos, el olor repugnante, los dolores terri- bles de Elena), en el ultimo instante de su vida, algo humana- mente no verificable, se volvié humildemente al Salvador. De aqui la rabia de Satands, que estaba seguro de poseerla para siempre y por eso se venga de Elena. Exorcista de Campania. Por experiencia y las reflexiones hechas, me he convencido de que el que juega en el campo de posesiones y fenomenos colaterales es siempre y solo algun demonio; no un alma condenada. Se sabe que por definicion el Maligno es siempre mentiroso y engafiador. Me ha sucedido a veces que el espiritu maligno, a través de un poseso, se despa- cha como Fulano o Zutano, pero eran mentiras. Durante un exor- cismo, la persona exorcizada comenzo a llorar pidiendo ora- ciones y una misa de sufragio; no le crei y continué mi exorcis- mo, con el resultado de que esas peticiones eran una comedia para evitar el exorcismo: el espiritu maligno exploté en insul- tos y palabrotas. EI Maligno no tiene poder alguno sin el permiso de Dios, y Dios sdlo concede siempre lo que es para su gloria y por el amor que El tiene por las creaturas humanas, a las que El quiere salvar. E] demonio quisiera arrogarse un poder que no tiene: el de maniobrar y servirse de las almas de los condenados a su gusto. Pero no es posible que pueda hacer todo lo que él quiere. Esta solo y siempre, aunque no le guste sujeto a la voluntad de Dios. En conclusion, a mi modo de ver en los fendmenos de que he hablado entra sdlo y siempre el demonio, y obra solo y siempre dentro de los limites puestos por la justicia y bondad de Dios. Exorcista americano. En los muchos casos que yo he tra- tado, he encontrado que habia ciertamente almas de difuntos que podian ser llamadas y que, sobre todo, por su posesion dia- 186 bélica, habian escogido permanecer en ese puesto y atormentar la gente que ahi vivia. En un caso que yo tuve que hacer con las almas de un hom- bre y dos mujeres que habian muerto en una casa. Por algun tiempo habian atormentado a una familia que la habitaba. Nues- tras plegarias de exorcismo, que son inestimables, en algunos casos no son eficaces con estas almas; lo que uno debia hacer es adoptar y usar algunas oraciones que rezamos por los muer- tos; pero también al mismo tiempo hablar a estas almas ator- mentadas, echarlas fuera y hacerles entender que la familia que estan atormentando no tiene sentimientos de odio hacia ellas y que les perdona. En el curso de la oracién trato de conducir a estas almas a la luz de Cristo, donde Dios querra actuar segun su voluntad. Es un hecho probado, -y lo sabemos por los casos de mu- chos exorcistas y por las relaciones que otros han hecho en la historia, la antropologia y en otras religiones.- que no todas las almas, después de la muerte, van inmediatamente al paraiso, al purgatorio o al infierno: Algunas quedan “interpoladas” a cau- sa de sus apegos materiales, o de su resentimiento u odio en relacion con los demas, o porque se han entregado al demonio. Ocasionalmente, teniendo que ver con estas almas atormenta- das, uno puede descubrir que esta encontrando a un demonio. En estas situaciones es necesario ser prudentes, porque se tiene efectivamente la posibilidad de liberar esa alma, 0 que vuelva con el demonio, durante el combate que se prepara. El demonio es maestro de la mentira y trata de engafiarnos hasta donde pue- da. Por nuestra parte debemos siempre reconocer que el Sefior permite, por una razon especifica, que estas situaciones tengan lugar, y que podamos sacar beneficio por el conocimiento que adquirimos. En los ultimos afios la mayor parte de los casos parece te- 187 ner algo que ver con esas almas que habian sido poseidas, y que habian sido usadas o manipuladas por el demonio para ator- mentar 0 aterrorizar a individuos o familias. Quizas en algunos casos se debieron a alguna maldicion lanzada sobre la familia. Agrego que sdlo el exorcista, por medio del exorcismo, puede entender los casos en que hay duda de si se trata del mal maléfico o de enfermedad mental. Porque debemos siempre basarnos en las sefiales o fendmenos observables, 0 sobre pro- vocaciones silenciosas, como llevar sobre uno la Eucaristia sin que nadie lo sepa. Es necesario estar atentos porque vivimos y trabajamos en un mundo en el que el demonio trata de destruir el poder de la Iglesia, destruyendo el sacerdocio de Cristo. De- bemos también aprender a trabajar con nuestros colegas médi- cos, con mutua confianza. Exorcista de Lazio. Se nos pregunta si los que hacen sufrir un alma son siempre y solo demonios o si pueden ser almas condenadas. Aun teniendo en cuenta los engafios en los que el demonio trata de hacernos caer, creo posible la intervencion de condenados. Sabemos que también los demonios tienen su pro- pia jerarquia; gpor qué un diablo-jefe no podria mandar a un condenado que atormentara a un alma? Lo deduzco aun en los casos en que he encontrado una fuerza muy inferior a la que descubro cuando hay una presencia de demonios. Existen almas vagantes, que todavia no reciben destino definitivo. Recojo un episodio, excepcional, del que conservo los casetes registrados. Un dia se me presenta una sefiora que acusa dolores fuertes y raros. Oro y ella se pone como en tran- ce. Pregunto a la eventual presencia que esta en ella: «Dime, en nombre de Dios», ;,quién eres? Responde a mis preguntas sin demasiada dificultad: Dice que es un albanés de origen calabrés. Llegado a Calabria el dia de la conmemoracién de todos los difuntos, al manejar el auto en estado de embriaguez, murié en 188 un accidente, causando la muerte también a otro. Veo que si hablo de diablos y del infierno se llena de temor. Pregunto: “gEs- tas en el infierno?”. Responde con fuerza: “No” ;Dé6nde es- tas? “En la obscuridad”. Quedo perplejo. Le pregunto como entré en esa mujer y me responde con una historia muy particularizada, que luego la sefiora, habiendo salido del trance, la confirma. Dice que se vio obligado a entrar ahi por obra del guardian del cementerio, que se habia servido de partes de su cadaver para una brujeria. Le pregunto si quiere ver a Dios. Responde con largo si, sin ningu- na desesperacion y con grande deseo. Un dia le hablo de Maria Santisima; no sabia nada pero inmediatamente me dice que su madre se llamaba Carmelina. Comencé a instruirlo: escuchaba con interés. Me vino la duda de que realmente estuviera en la obscuridad (jel Sheol hebreo?). A la pregunta de si estaba dis- puesto a pedir perdon de sus pecados, respondio que si. Le hice una confesién algo genérica, bajo condicion, y le di la absolu- cidn, bajo condicion. Luego le pregunté cuando se ibaa ir. Con- testo: dentro de unos veinte dias. “;A donde irds?” “A expiar”. “¢Quiza al purgatorio?” Esa tarde, cuando la sefiora volvié a casa, el personaje le dijo claramente: “Te he hecho sufrir mu- cho, pero no ha sido mi culpa. Cuando llegue al cielo pediré mucho por ti”. El caso pone duros problemas teolégicos. Pero pienso en S. Francisco que obtuvo la resurrecci6n de una mujer muerta en pecado mortal que se confes6 con el santo y luego se durmié en paz. Exorcista Piamontés. Nuestro grupo de cracién, atento como esta a la liberacion, la sanacion en familia y el arbol genealdgico, esta haciendo experiencias muy positivas. Por ejemplo, cuando sabemos de un antepasado que sufrié mucho y no hubo mucha atenci6n a su sufrimiento y a su desespera- cién, a su muerte atroz (comunmente cargada de odio, terror, 189 rechazo, maldicién; o una muerte en el alcohol, entre la ver- giienza y el silencio de toda su familia, o en el manicomio, como un sepultado en vida, ignorado por todos). Entonces nosotros nos damos cuenta de ello con una sim- ple oraci6n, preguntando nosotros mismos a la persona; pensa- mos que todo lo que necesita para su curacion, se le conceda en el nombre de Jests. A veces saltan a la vista como un relampago de la memoria o de la imagen estos personajes. Hacemos para ellos una ora- cion de reconciliacion siguiendo este esquema: se les pide per- don a nombre de las familias o de los que los abandonaron, ignoraron o mataron; los invitamos a deponer el odio, el resen- timiento y a que pidan por su cuenta perd6n a quien hayan ofen- dido y a que pidan junto con nosotros perd6n a Dios por sus pecados, catequizandolos sobre la vida eterna que les espera e invitandolos a depositar a los pies de la cruz de Jesus toda deu- da o atadura con el mundo oculto. En suma nos portamos como si pudiéramos recuperar el suceso de la muerte para hacérselo revivir de manera exacta, acompafiado de todo lo que la fami- ‘ia, los seres queridos, la Iglesia deben ofrecer a una persona jue muere en esas determinadas circunstancias. Advertimos siempre, una inmediata respuesta de alivio-liberacion de la fa- milia o del miembro que mas sufre por esta pasada tragedia familiar; asi también notamos, quizé muy fuerte, la impresion del antepasado que fue socorrido. Este proceso es muy hermoso, pero muy delicado. Si no se usa de modo exacto se puede caer en fendmenos de nigroman- cia mas bien que de solidaridad con el difunto. A nosotros ac- tualmente el asunto no se nos escapa de la mano y no llegamos a lo equivoco. Se tiene un caso diverso cuando un alma hipotética pide ayuda a través de la que sufre, a pesar de que no pertenece a esa 190 familia. En los dos casos capitales que nos han tocado nos he- mos comportado asi. En el primer caso preguntamos por qué se nos pedia ayuda. Nos respondié que tenia el mismo apellido que la paciente; pidié sepultura y, al mismo tiempo, dijo que no queria morir, pues tenia familiares que la esperaban. Declar6é que tenia veinte afios; maldijo a Hitler, que quiso la guerra, etc. Le respondimos: “Sélo Jestis es el juez y nosotros lo obedece- mos. Si tt existes como dices, te acompanamos con amor, te ofrecemos sufragios y sepultura. Sino existes, ofrecemos todo esto a los que estén en estas condiciones y celebramos una misa en su favor”. E] fendmeno tipico que resulta es sentir un viento helado y ver que la persona que sufre queda liberada de ese tormento. El segundo caso acontecié en una persona profundamente perturbada por posesion y hostigamiento: habia estado depen- diendo por largo tiempo de una maga. Ademis, el hecho acae- cido fue secundario respecto a la liberacién de presencias maléficas. Un dia la persona vio a un cosaco que cabalgaba como un desesperado, arrinconado por el odio de sus enemigos que se habian vengado: su traicién habia costado la vida de muchos hombres. Pedia perdén y ayuda para poder vivir en paz; queria una sefial cristiana sobre su tumba, abandonada y maldecida. También aqui nos comportamos como en el caso precedente: desapareci6 la vision y la turbacion. El motivo de la conexi6n era (como lo declaraba el cosaco), que la paciente era muy semejante a la unica persona que le habia amado. La conclusién es que no tenemos ninguna intencién de sacar conclusion alguna. Nos ha bastado exponer uno de tantos problemas que se nos pueden presentar a nosotros los exorcistas y de los que podamos dar testimonio, con la esperanza de que otros (biblistas, tedlogos, médicos) puedan dar la explicacién, o cuando menos hacerlos objeto de estudio. 191 Capitulo X AYUDAS PARA UN EXORCISTA «En mi nombre, arrojardn a los demonios»(Mc 16,17). Estas simples palabras de Jestis bastan para conceder el poder de sacar a los demonios a todos los que creen en El. El secreto del exorcista es /a fuerza del nombre de Jestis; ciertamente no una fuerza personal propia del sacerdote autorizado para este ministerio. El Evangelio es claro al exigir la fe y al decir que cierto género de demonios no se arrojan sino con la oracion y el ayuno; no bastan o no sirven los exorcismos en estos casos. {Qué otras dotes se exigen en el sacerdote exorcista? El Derecho Canénico en el Can.1172 enumera: piedad, ciencia, prudencia, integridad de vida. E] Ritual Romano en la Norma 1 agrega: el exorcista confie no en su poder sino en el divino y que esté libre de toda ambicién de bienes humanos: En una palabra, aun mirando la historia de la Iglesia y, en especial la vida de los santos, el requisito principal es la santidad. Los exorcistas sabemos muy bien que no somos santos, aunque nos esforzamos por mejorarnos y purificarnos. Mi llorado amigo y coetaneo P. Pellegrino Ernetti, por cuarenta afios exorcista en Venecia, benedictino de dotes excepcionales me confiaba que se acercaba al sacramento de la confesion un dia si y otro no; pero frecuentemente también uno si y otro si; 0 sea cada dia. Desde el principio, como lo atestiguan también los prime- ros padres de la Iglesia, hubo formulas y objetos sagrados que aumentaron cuando la Iglesia instituyo, en el siglo IV, el sacramental del exorcistado y, en parte, son sugeridos en el Ri- tual Romano. Ademas cada exorcista, apoyandose en su devocién y su experiencia, agrega otros detalles. Presento una lista sin orden 192 preciso: imposicion de manos sobre la cabeza, uso de la estola morada para imponerla sobre el hombro del exorcizado, pre- sencia de un crucifijo, la sefial de la cruz y la bendicién con agua bendita. Agrego: el uso de reliquias, medallas u otros ob- jetos sagrados; uncién con aceite de varias proveniencias; a veces, cosa que he probado muchas veces como util, soplar hacia la cara (ya Tertuliano aseguraba: “arrojamos al demonio con el soplo de nuestra boca”). Otras veces se recurre a objetos sagrados cuya eficacia se ha experimentado como eficaz, como el “collar” de S. Vicinio en Sarsina (Forli). He de agregar como en el uso de estos objetos, es necesaria ante todo la fe y mucha discrecién: no son los objetos los que tienen poder por si solos, aunque dan la impresién (por ejem- plo, las reacciones furiosas de algunos ante el agua bendita). Sabemos bien que los sacramentales obran exopere operantis, esto es, por la eficacia de la fe. Me siento también con el deber de sefialar dolorosas des- viaciones. Buscar la eficacia en el camino mas rapido, medios materiales que se demuestran mas utiles, de vez en cuando ha hecho caer a algun exorcista en verdaderos y propios “desbor- damientos del diablo”. Asi el que usa un pendulito (jaunque cuelgue de él un crucifijo!), para diagnosticar la verdad o false- dad de una presencia maléfica; ademas de ser inutil, hay una expresa prohibicién de la Congregacién de la Doctrina de la Fe. Hay quien ha advertido que dejando caer gotas de aceite sobre un plato lleno de agua se puden recibir respuestas. Podria continuar, se cae asi en una verdadera y propia magia, casi sin darse uno cuenta. Desgraciadamente he conocido algtin caso de un exorcista que por esto se volvid mago. He sefialado los objetos de los que se pueden servir el exor- cista para una mayor eficacia en su ministerio, pero en este ca- pitulo quiero detenerme sobre los recursos humanos, esto es, 193 sobre las personas que pueden dar firmeza al exorcista si quiere tal ayuda (él es arbitro y responsable de la eleccién): orantes, carismaticos, médicos. .Ayudas 0 condicionamientos? Quisiera establecer algunos puntos firmes, para poder ser claro sobre todo lo que estamos diciendo: tanto mas que me valgo de mi experiencia personal y de alguna sugerencia que he leido por aqui o por alla. Estoy tratando un tema que nadie ha afrontado directamente. i Las ayudas de las que trato de hablar pueden ser utiles, pero nunca necesarias. Los exorcismos que leemos en la Biblia, en las vidas de los santos, en los testimonios de los mas conocidos exorcistas, aun de los tiempos recientes, jamas los citan: el exorcista obra él solo, aunque esté presente alguna otra persona que ha acompafiado al poseso y que se ofrece como disponible por si es necesaria una ayuda fisica, para que el exorcizado no se lastime en caso de agitacién. Por lo cual es plenamente legitimo el método de quien no se hace ayudar por nadie. Creo que el caso es de lo mas frecuente. Puede depender de una eleccion personal o de la carencia de personas capaces. 2 Responsable.del diagndstico y de la conduccién del exorcismo es el exorcista y sélo él, aunque pueda equivo- carse. Es una idea sobre la cual volveremos, porque es de gran- disima importancia, Es una gran calamidad que un exorcista se deje condicionar por un carismatico 0 por un médico que lo asista. Esta es una desviacion radical de la facultad que le con- firid la Iglesia por medio del obispo. Toca al exorcista y solo a é] discernir sobre las sugerencias 0 consejos que le den los carismaticos 0 los médicos; a él le toca tenerlos en cuenta y en 194 qué medida. Del mismo modo que a él le toca pedir 0 no la ayuda. Algunos exorcistas presentan casos que son atendidos por carismaticos o por medicos, para pedirles su parecer; pero no admiten su presencia durante los exorcismos. Este procedimien- to también es legitimo. 3. Nuestra intencién es ayudar a las personas y hay que tener bien en cuenta igualmente los deseos y las expec- tativas de quienes acuden a nosotros. Quiz sea oportuna una informacion previa, de modo que la persona esté preparada y pueda rechazar el encuentro. Esto lo digo porque no todos es- tan predispuestos a encontrar un grupo, aun reducido, cuando por el contrario ellos esperaban encontrarse con el exorcista solo. A veces les choca a aquellos que han acudido en repetidas ocasiones a terapias psiquiatricas, el advertir la presencia de un médico. Son circunstancias que hay que evaluar. Orantes y carismaticos Llamo orantes esas personas que asisten sdlo para orar y ayudar; y por carismaticos los que, (ademas del necesario em- pefio de orar) tienen algun carisma particular, util para nuestros casos: carisma de discernimiento, de intercesién, de liberacion... Distingo netamente a los carismaticos de los sensitivos y los ocultistas, jque son toda otra cosa! Es necesario que las perso- nas que asisten sean cuidadosamente escogidas, probadas, ani- madas por una verdadera caridad y desinterés. Quisiera dar al- gunas sugerencias: 1. E] numero de los presentes debe ser limitado, en obediencia a la ley a la que hace alusion la norma n.11 del Ri- tual Romano, y que la requiere, ademas del deseo de los pa- cientes, también la naturaleza misma del exorcismo, en él pue- 195 den ocurrir cosas por si mismas reservadas. Es ciertamente de- seable que el exorcista sea ayudado por personas que oran por el buen éxito de este ministerio: tanto mejor si hace estas ora- ciones un grupo, en una iglesia contigua o en otro lugar, pero simultaneamente al desarrollo del exorcismo. 2. Orantes y carismaticos deben saber bien que estan obligados a guardar secreto sobre el total: la identidad de las personas, sobre sus perturbaciones, sobre sus reacciones que tienen durante los exorcismos. Esta recomendacion es superflua para los médicos, ya ha- bituados al secreto profesional, pero no para otros. Aunque la presencia de ayudantes es en muchos casos preciosa (para tener fijo al enfermo si hace falta, limpiarlo si babea, etc.), deben descartarse con decisién los que no saben guardar el secreto. 3. Algunas veces los ayudantes que estan habituados a las oraciones de liberacién, deben entender la diferencia y el cargo que asumen cuando asisten a un exorcista sin hacer mas de lo necesario. El actor es el exorcista y a sus oraciones se pueden asociar los sacerdotes presentes, aunque no sean exorcistas. Los demas oraran en voz alta sdlo cuando el exor- cista entona oraciones conocidas, aparte de las formulas del exorcismo; pero durante los exorcismos rezaran en silencio. 4. De parte de todos se exige mucha humildad y fe, sabiendo que solo el Sefior puede dar eficacia al exorcismo: EI parecer de algunos médicos En cuanto a los médicos, sobre todo psiquiatras, es intere- sante oir su voz. A algunos que ayudan a los exorcistas les he dirigido dos preguntas: 196 ~ Que ayuda puede dar un médico al exorcista. ~ Qué cualidades debe tener un médico para poder servir de ayuda a un exorcista. Les dije que podia decir algo mas si lo juzgaban oportuno. Los interpelados me respondieron gentilmente, manifestando, sin embargo, la dificultad de expresar su pensamiento en el poco espacio que se les concedié. Me parecié claro que sera oportu- no poderlos escuchar “en rueda libre”, (sin la estrechez obli- gada de este capitulo), en ocasion de convenciones o de publi- caciones mas amplias. Transcribo algunas respuestas. Dr. Giorgio Gagliardi, psicoterapeuta, Asso (Como) En diversas convenciones algun exorcista ha deseado la colaboracion de especialistas médicos, mientras otros han sos- tenido que los médicos no son necesarios en el desarrollo del sacramental del exorcismo o de la plegaria de liberacion. En el libro de Lewis: Perdén, gcudl es su Dios?, se lee que el diablo manda los errores por parejas: un error y su opuesto, que es otro error. Asi se cae en error si se tiene demasiada presuncion y no humildad en el diagndstico y en el discernimiento. Tanto los exorcistas como los médicos tienen su mentalidad, su yo, su subconsciente, sus convicciones; asi que todos pueden tener ideas confusas si entran en el ambito de otros profesionistas. Este es el error por parejas que Berlicche nos manda desde Fran- cia, donde parece que todo se reduce a una curacién psicosomiatica. En ciertas regiones de nuestro continente (=Eu- ropa) ya no hay exorcistas. En Italia el diablo es muy activo, con una accion que con frecuencia es ridiculizada en las cintas y otras transmisiones televisivas. Aqui es justo que cada quien tenga la humildad de recono- cer sus limites: el médico, en el discernimiento espiritual; el exorcista, en el diagndstico psicolégico-psiquiatra e igualmen- 197 te en los estados de conciencia trans-culturales que existen y engafian aun a los mismos médicos en sus diagnosticos. Aqui es donde se puede hablar de dilettantismo superficial de mu- chos. Ahora la ciencia aplicada al poder intenta programar pilo- tos de medios destructivos, con el condicionamiento mental o el trance hipnotico o una cierta reprogramacion de la memoria emocional. Estas aplicaciones sofisticadas y terribles para el equilibrio mental presentan la pregunta de si los exorcistas co- nocen los estados de trance y los estados de conciencia que ni siquiera muchos médicos y psiquiatras saben distinguir y sin mas ni mas los etiquetan como perturbacién mental, para no modificar sus convicciones. El ambito exorcistico es muy amplio y Ileno de interferencias: el diagndstico 0 el discernimiento pueden pre- ver mas perturbaciones presentes en el campo biolégico, men- tal y espiritual. {Qué funcidn puede tener el médico, psiquiatra, psicdlogo, psicofisidlogo? Funciones de su competencia: distinguir el es- tado de salud fisica con una anamnesis cuidadosa; evaluar la relacién con diversos criterios de normalidad o anormalidad; cultura de pertenencia, contexto social y comunicativo, edad, sexo, funciones sociales y ritos de paso (trabajo, matrimonio, pension, lutos). Si la enfermedad organica determina una per- turbacién mental (todxicodependencia, enfermedades metabdlicas como la diabetes y algunas enfermedades organi- cas mentales). Frustraciones, comportamientos del sujeto, tole- rancia a desarrollar el propio trabajo y a condividir los valores de la sociedad 0 religion de pertenencia. Pérdida de la coheren- cia de sus propios pensamientos, fosilizacién sobre el propio dolor. Anulamiento de la voluntad, incapacidad de proyectar. 198 Modificaciones de la relacién con la alimentaci6n, con la hi- giene personal; en fin disociacion y trance espontaneos o indu- cidos por los mas variados sucesos. {Qué dotes deberia tener el médico que colabora con el exorcista? Dirja simplemente: la verdad segun la ciencia, co- nociendo sus propios limites. Es necesaria la renuncia a su pro- pio yo y dirigir la investigacion exigida sdlo para ayudar al exor- cista, no para exorcizar, sino para discernir. Dr. Simone Morabito. Psiquiatra, Bergamo. (Recordamos su libro Psiquiatra en el infierno, Ed. Segni, que nos documenta sobre numerosos casos narrados por los mismos dafiados). Las cualidades que debe tener un psiquiatra para poder ayu- dar a un exorcista son una fe viva, profundamente vivida; debe ademas vivir ejercitandose continuamente en las siete virtudes cardinales y teologales, puesto que el demonio ataca al hom- bre. Y sobre todo en este su esqueleto espiritual. ;Como podria el hombre diagnosticar una patologia en las virtudes, si él mis- mo no se ejercitara en ellas con la ayuda del Espiritu Santo? Las virtudes cardinales son la expresion no solo de una ecuani- midad moral, sino, quisiera decir, de un buen funcionamiento de la corteza cerebral. Todo médico es llevado a hacer siempre un diagnéstico, aunque sea equivocado; desgraciadamente de las universidades italianas salen psiquiatras positivistas, que en su mayoria son ateos, o contra la religion. ,Cémo podrian ven- tilar que en el paciente se pueda configurar una “patrologia del alma”, si ellos por principio no creen ni quieren creer en ella? En las universidades italianas se da mayor facilidad en la carrera a quienes son mas ateos, y se excluye en el mismo gra- do si son creyentes. Un psiquiatra, para poder ayudar a un exor- 199 cista debe orar. Orar por si mismo y saber orar por los demas. Y permitaseme decir otra verdad: debe haber una confianza filial en la Santa Madre de Dios y en la humilde plegaria mariana. Me explico mejor: al principio, cuando me interesé en la pato- logia de los posesos del demonio, tuve a mi cuidado a una doc- tora universitaria de 6mo. Ella demostraba tendencias suicidas (sin estar deprimida), polifagia, bolimias accesuales; en pocas palabras, tenia un hambre tal que devoraba, sin parar, todo lo que encontraba en el refrigerador, recurriendo a continuacion al vémito, que ella se producia metiéndose los dedos a la gar- ganta. El demonio es maestro en disfrazarse. Aunque yo la ha- bia visitado y la habia sometido a una decena de visitas psicoanaliticas, nada desde el punto de vista médico dejaba transparentar una gravisima posesi6n diabdlica, que tenia sin saberlo. Esta paciente fue exorcizada por un expertisimo exor- cista por mas de un afio: manifestaba una violencia indescripti- ble. Un dia, mientras la psicoanalizaba, siendo yo uno que ora y que estaba fortalecido por la experiencia de algunos casos de posesion diabdlica a los que yo habia asistido. Le urgi que reza- ra conmigo. Inmediatamente hubo una reaccién tal que, si no hubiera tenido la fe en la presencia de Jestis y de Maria, me hubiera dado un infarto. Me destruyé todo el estudio. Es la experiencia de casos vistos junto con exorcistas ex- pertos la que hace provechosa la relacién exorcista-psiquiatra. Las finuras diabélicas, que obscurecen al psiquiatra mismo, se diagnostican mas por la fe que por la ciencia; es como si fuera médico por la fe, mientras la ciencia me confirma lo que la fe me hizo descubrir. El inverso contrario es casi imposible. Sostengo que un psiquiatra ateo es un desastre en las rela- ciones con el exorcista, en cuanto que si es cierto que en la patologia mental o psicosomatica son sumamente esfumados 200 los sintomas mentales diferentes, son tan sutiles que ni siquiera un experto clinico los haria evidentes. Repruebo, sin embargo, a cualquier exorcista que quiera hacer a toda costa el oficio de psiquiatra, por lo muy dificil y demasiado compleja que es esta ciencia. Claro que seria ideal una completa combinacion entre el exorcista y el psiquiatra, en cuanto que ciertos poderes devastadores serian mas claros para el primero y, quisiera afiadir, ciertas dinamicas cientifico-reli- giosas pasarian los rayos del Espiritu Santo al pobre enfermo que tenemos delante. Es igualmente importante la ayuda del psiquiatra al térmi- no del exorcismo, para restablecer las fuerzas psico-somaticas que fueron zarandeadas por el enemigo del hombre. Dr. Salvatore di Salvo, psiquiatra, Turin. La amplitud del tema y la necesidad de sintesis (una pagina entera) vuelve mi tarea un tanto ardua, también porque el mate- rial del que dispongo es abundante (me refiero a articulos y trabajos sobre el tema de las relaciones entre demonologia y psiquiatria) y una sintesis me es imposible. Tanto que por lo que acabo de decir porque no me considero en capacidad de responder elaborando una especie de decdlogo de la relacién médico-exorcista, trataré de proponer algunas reflexiones fun- dadas en la colaboracion, activa hasta el presente, con el grupo de los exorcistas de la didcesis de Turin. Advierto que sobre las cosas que van a seguir pesa tanto el hecho de ser un psiquiatra que desde hace alrededor de veinte afios desarrolla tal actividad en una clinica psiquiatrica, como por mi formacién analitica (soy un analista junguiano, miembro de la International Association Analytical Psychology). Las reflexiones de que hablaba anteriormente pueden resumirse asi: 201 1. Evaluacion critica en los cotejos de la presuncién y de la arrogancia de parte de la “ciencia” de estar en posesién de la verdad absoluta. 2. Existen fendmenos en los cotejos de los cuales la ciencia, si realmente es tal, debe reconocer que no esta capaci- tada para presentar una explicacién “objetiva”, en cuanto per- tenecen a la esfera de lo no objetivamente demostrable. 3. Convencimiento de la existencia del Mal, no como entidad abstracta, sino en su real concrecién e intervencién en las cosas humanas. Tales reflexiones me parecen sumamente importantes para determinar en el médico la posibilidad de colaborar con el exor- cista, quedando firme que cada uno de los dos érganos obre estrictamente dentro de su propio ambiente; al psiquiatra le toca la tarea de la intervencién psicofarmacoldgica; al exorcista la de la “lucha” contra el Mal. Esto vale obviamente en las fre- cuentes situaciones en las que hay la presencia, en la misma persona, de perturbaciones psiquicas y de presencias maléficas. Insisto en la importancia de que psiquiatra y exorcista tra- bajan estrictamente en sus propios ambitos, sin invadir el aje- no, resistiendo a los deseos movidos por muchos sujetos y con- sentidos por el psiquiatra y el exorcista, hasta pensar consultarse mutuamente, llegando a mezcolanzas e interferencias (v.gr. pre- guntando al psiquiatra si realmente esta poseido o al exorcista si debe tomar farmacos). Ademas es también importante que los dos “especialistas” se hablen y se confronten sobre la per- sona que estan tratando, en un clima de colaboracion. Por tanto: intervenciones bien distintas y separadas e inter- cambios de pareceres, comentarios e impresiones. Una ultima reflexion: la enorme importancia que tiene, tanto para el exor- 202 cista como para el psiquiatra, la informacién. Esto es, estoy convencido de la necesidad que tiene el psiquiatra de estar in- formado de los principales textos de la demonologia; y que el exorcista, del mismo modo, conozca los sintomas ms visibles de las principales perturbaciones psiquicas. Esto facilita a am- bos la tarea del discernimiento (aunque no se trata sdlo de co- nocer el hecho); y sobre todo hace mas cuidadosas las misivas reciprocas, del exorcista al psiquiatra y del psiquiatra al exor- cista. Dr. Alesandro Tamito, psiquiatra, Roma. {Qué son el diablo y la posesion diabdlica para mi, psi- quiatra? Son algunas de las tantas metaforas posibles con las que se describen algunos aspectos de nuestra experiencia sen- sible. Otra metafora posible es, por ejemplo, la psiqué. Las dos metaforas diversas no son, por decir asi, totalmente inocentes. Cada una pertenece a un particular universo simbdélico, a una particular cultura; la eleccién de cada uno de esos modelos causa efectos bastante precisos en el momento en que son utilizados. Por ejemplo, el referirse a un determinado modelo conlleva que para determinados problemas haya que recurrir al exorcista; el referirse al otro modelo puede impulsar a recurrir al psicoana- lista. Podremos decir en este momento que un malestar puede ser llevado a una logica de tipo sobrenatural 0 también a una légica naturalista, pues no puede haber mezcolanza entre dos simbolos tan diversos. En realidad las cosas no son tan sim- ples, los limites no se pueden trazar tan facilmente. Un elemen- to que enriquece mucho el cuadro, o lo complica mucho es des- cubrir que la conciencia, muy lejos de ser una construccién en un solo plano, en realidad se manifiesta como el producto, la sobreestructura de muchos niveles, muchos de los cuales son 203 subterraneos, no perceptibles directamente. Esto conlleva que en cada uno de nosotros puedan convivir, combinados de di- versos modos entre si, y dispuestos a diversos niveles de con- ciencia, varios modelos culturales, atin potencialmente antitéticos entre si. Una persona que se declara no creyente pero que de algtin modo esta culturalmente formada en una sociedad como la nues- tra, en la que hay valores religiosos bastante arraigados, en lo profundo conservara estos modelos culturales. Sucesos de vida particular, como una grave enfermedad o la pérdida de un ser querido, pueden reactivar sistemas de valores que, por asi de- cir, habian permanecido ocultos. Pero aun sin llegar a polarizaciones tan extremas y a con- textos tan dramaticos, es experiencia comun la convivencia de aspectos extremadamente racionales y naturalisticos con ele- mentos pertenecientes a creencias de ambiente tanto magico como religioso. Ademas, también porque los nuevos modelos son construi- dos sobre la urdimbre de los precedentes. Todo el que ha asisti- do aalgunas manifestaciones aparentemente laicas, que se de- sarrollan en los paises que en un tiempo eran definidos como “del socialismo real’; hubiera facilmente notado una atmésfera casi religiosa. Palabras como rito, liturgia, son usadas comun- mente también para describir sucesos no referibles a la dimen- sin sobrenatural. Casi podriamos decir que ninguno de noso- tros puede ser totalmente un no creyente, y que ninguno de nosotros puede ser totalmente un creyente. La duda acompafia a cualquier sistema de valores, sobre todo en una sociedad como la nuestra, formada por tantas sobreposiciones culturales. Pero la duda no es una fastidiosa carcoma; es también el elemento que permite a los sistemas de 204 creencias modificarse, aceptar modificaciones, aceptar contri- buciones inicialmente ajenas a ellos. Mas 0 menos como una especie viviente que logra sobrevivir gracias a su ductilidad genética, asi las culturas se van modificando en continuaci6n, creando nuevos arreglos. Pareceria, pues, que cada cohabitacion, cada mezcla cultu- ral es posible y hasta util aportando a cada sistema de creencia unos valores que puedan de algiin modo enriquecer a la perso- na que los condivide. Sin embargo no siempre es asi, sino todo distinto. Porque para cada uno de nosotros es central la cuestion de la identidad: y ésta se funda, entre otros elementos, sobre los propios valores culturales. Pero la identidad no es una union hipostatica y siem- pre igual a si misma. Por el contrario, asistimos a su continuo replasmarse, y toda situacién que compromete la vida, la pone en riesgo; y una reorganizacién esta en la base de la superacion de un periodo critico. Por esto, quien desarrolla una actividad de terapeuta, debe tener una identidad bien definida y relativa- mente estable; tanto para sentirse protegido y no contagiable por la crisis de identidad de la persona a quien quiere ayudar, como para ofrecer al otro una referencia protectora. Cuando se afronta el doloroso y peligroso camino de la intervencion sobre el sufrimiento ajeno, no debe haber confu- sion. ,Quién de nosotros se confiaria, en un mar con tempes- tad, simultaneamente a dos capitanes que utilizan dos diversos meridianos? O, quiz aun peor, {qué confianza mereceria un capitan que esta indeciso a qué meridiano referirse 0 que quiza cambia, precisamente en el momento mas peligroso, el tipo de sextante? Por esta razon la persona agobiada que acude para el mis- mo problema a varios terapeutas de area cultural diversa, en 205 lugar de sumar beneficios, con mayor frecuencia limita su cre- dibilidad y la eficacia de su intervencién. Pueden estos tera- peutas diversos estar presentes y tener una buena relaci6n entre si; pero, al final, para que la funcion terapéutica pueda desarro- llarse con eficacia, el sujeto debera escoger uno de dos, y con- fiar en él enteramente. No se puede excluir a priori la eficacia de varias intervenciones pertenecientes a areas culturales di- versas; pero seria quiza deseable que cuando menos sucedieran en momentos distintos. Esto obviamente en teoria; porque en la practica, sobre todo en una sociedad culturalmente compleja como la nuestra, casi siempre el que sufre, llama a muchas puer- tas y simultaneamente. Esto es tan real que hemos llegado a imaginar una clase de coordinacion de parte del sujeto que sufre, de las figuras que desarrollan una actividad terapéutica, como si existiera una parte relativamente sana y racional, con capacidad, con frecuencia inconsciente, de sobreponerse al proceso terapéutico, a veces con mucha eficacia. Como sea, en nosotros los terapeutas no puede existir general tranquilizante como para confiarse en ella serenamente; sino que es necesario, con fatiga y caso por caso, evaluar si intervenir en una opci6n a varios niveles, que se juz- gue necesaria o mas bien una intervencién confusa y dispersa. Por estas razones hablo de “co-presencias” del exorcista y del psiquiatra, mas bien que de colaboracion. Las dos figuras pue- den coexistir y ayudarse de hecho en algunos casos, pero no colaboran como si fueran dos médicos especialistas, 0 dos reli- giosos. No toca a la ciencia evaluar la fe, ni a la fe delimitar el area de intervencion del método cientifico. La persona agobia- da puede sacar alivio de claridad de cada actividad, nunca de la confusion. El que escribe estos renglones, desde hace unos tres afios va avanzando una investigacion, junto con otros colegas y un 206 antropdlogo, sobre el espacio exorcistico. La estructura a la que nos estamos refiriendo, o sea la catedra de psiquiatria de la Uni- versidad de Roma “Jor Vergata”, ditigida por el prof. Nicola Ciani, tiene de hecho una antigua tradicion de estudios sobre la relacion entre la psiquiatria y la cultura. Proseguir con esta investigacién nos ha Ilevado a la necesi- dad de volver a discutir y definir nuestro empefio. En toda in- vestigacién médica, como es facil advertirlo, razones éticas impiden una rigida divisién entre investigaci6n y actividad te- rapéutica. Es, pues, comprensible, que en muchas ocasiones me haya sentido con la obligacién de comportarme “como médico” y no slo como investigador, en cierto modo desarrollando, por ello, una funcién aparentemente algo complementaria, en relacién con el exorcista. Por el contrario, en algunos casos francamente fuimos no- sotros los que propusimos un encuentro con el exorcista a nues- tros pacientes, aunque sdlo fuera en el ambito de una lectura totalmente psicolégica de la funcion del sacerdote. Pero siem- pre distinguiendo las funciones, distincion que debe quedarle clara al paciente. En una sintética contribucién sobre la cuestién de la rela- cién entre el exorcista y el psiquiatra, a mi juicio punto central de la cuestién, es posible la co-presencia de las dos figuras y su estrecha interaccién, pero con la condicién, de que cada una desarrolle su actividad con claridad, sin crear situaciones con- fusas. Desgraciadamente todo esto no siempre sucede; repa- sando el recorrido de los que acuden al exorcista, especialmen- te las etapas anteriores al encuentro con el P. Amorth (a cuyos exorcismos he asistido con frecuencia), se describe un mundo lleno de incertezas, una nebulosa de exorcistas que se creen un 207 tanto psicélogos, de psiquiatras que apelan a lo sobrenatural, de laicos que se proclaman sanadores y de ahi en adelante se desparraman. Se puede tolerar /o diverso de lo nuestro solo si los limites de nuestra identidad estan relativamente bien trazados. El exor- cista y el psiquiatra pueden convivir, con la condicién de pro- clamar su diversidad y aceptar las respectivas areas de incerti- dumbre. Dr. Giovanni Guariglia, neurofisiopatélogo, La Spezia. En respuesta a su peticion acerca de las caracteristicas que debe poseer un médico para poder coadyuvar a un exorcista, le puedo sélo hablar de mi experiencia, o porque no existe actual- mente ninguna disciplina que pueda preparar profesionalmente a esta ocupacion. Supongo que lo que se pide a un sacerdote para que sea buen exorcista (oracion, caridad, humildad, fe...) pueda valer también para un médico. No que tales caracteristi- cas puedan hacernos merecer de Dios el discernimiento, por- que somos siempre pecadores; sin embargo, si permanecemos en su gracia, es mas facil usar los dones que El nos concede. La colaboracién con el exorcista se lleva a cabo de este modo: si el sacerdote piensa que la persona que recurre a él puede tener perturbaciones psiquicas u otras patologias, me la encomienda a mi. Luego de haber escuchado atentamente a la persona en cuestion, le escribo una relacién con mis impresiones. La ma- yor parte de los que me han enviado tiene perturbaciones men- tales o psicologicas, menos algun caso que manifiesta pertur- baciones sin relacion con patologias ordinarias. El exorcista esta capacitado para discernir quién tiene fendmenos de posesion diabolica o maleficios, y me manda sdlo los casos que le pare- cen esencialmente médicos. En estos casos no actuara con exorcismos, sino que hard oraciones y dard directivas de tipo espiritual. 208 La colaboracion con el exorcista, que se apoya también en la ayuda de una psicdloga, es una directiva de nuestro obispo que desde hace afios, cuando afronté el problema en cuestion, formé una comisién que afrontara los casos propuestos al sa- cerdote, con el fin de encuadrar el fendmeno y examinar sus contenidos periédicamente. Yo me apoyo en mi experiencia y pidaal Dios Bueno que ayude a discernir. Sin embargo no me siento capacitado para afirmar con certeza si una persona esta poseida o embrujada: esto es oficio del sacerdote. Sdlo puedo indicar si existe una patologia psicologica o psiquiatrica y dar al sacerdote indicaciones con el fin de que pueda cumplir su cometido. EI misterio del exorcismo El exorcismo es un misterio de la gracia. Solo parcialmen- te puede clasificarse como oracidn de intercesin: es un poder que Jesus da al que cree en El, por lo cual tiene caracteristicas totalmente unicas. Por ejemplo, cuando intimamos al demo- nio: “En nombre de Cristo, largate”, no es por cierto una ora- cidn de intercesiOn, sino un mandato autoritario de obediencia al Divino Maestro y que tiene su fuerza sélo por la intervencion del Espiritu Santo. También, si se le considera como sacramental, el exorcis- mo tiene caracteristicas del todo propias. Por ejemplo, los sacramentales deben seguir estrictamente el rito sefialado por la Iglesia; en cambio el exorcismo tiene su desarrollo que varia cada vez, segtin se comporte la persona exorcizada y segun las diversas experiencias de los exorcistas. Su misma duracion, que puede ser desde pocos minutos hasta muchas horas, nos indica que una estrecha regulacién no es posible. Quién piense condu- cirlo como un rito litirgico por cierto no ha hecho ni visto ha- cer un exorcismo. 209 Hoy el exorcista se ha visto desprovisto de instruccién es- pecifica; no es comprendido por sus hermanos sacerdotes por los motivos que tratamos de exponer en el primer capitulo; mal tolerado en los lugares donde ejerce y hasta “desterrado”. Por eso me han parecido providenciales las convenciones de exorcistas y he tratado de poner en claro las ayudas de que pue- dan valerse. También ha de quedar firme el hecho de que sdlo la gracia de Dios puede hacer eficaz un exorcismo. El recurso de ayuda con objetos, como lo dijimos anteriormente, es ya ge- neral, sobre todo en lo que refieren las indicaciones del Ritual; pero también decimos que su uso no es necesario: he Ilegado a la necesidad de hacer exorcismos sin tener nada a la mano (ni estola, ni agua bendita...), y sin sentir su necesidad. La ayuda de personas podra ser util en ciertos casos, pero nunca sera absolutamente necesaria; nunca tendra que ser un equipo de especialistas para establecer la presencia 0 ausencia de un mal maléfico o de una posesién maléfica, que nunca pue- de estar sometida a un andlisis humano. E] parecer concorde de los psiquiatras, que dividen netamente los terrenos de compe- tencia es sumamente significativo. También el exorcista se debe regular basandose en sus po- sibilidades y sus necesidades. Cuando uno atiende a 60/80 per- sonas en una mafiana, como le sucedia al P. Candido, o recibe a 400/500 a la semana como le sucedia al P. Emetti, es claro que debe invocar tanta mas gracia y luz de lo alto, para poder pro- fundizar las situaciones de cada caso a lo largo de la serie de exorcismos, solo en los casos en que juzga deber seguir con los exorcismos; pero no tiene la posibilidad de detenerse en largos exmenes iniciales que, ademas del resto, la mayor parte de los casos resultarian inutiles. El exorcista se puede equivocar y puede quedar dudoso. Puede equivocarse, por lo que las personas tienen toda la liber- 210 tad de dirigirse a otros. Puede quedar dudoso, lo cual me ha sucedido varias veces. Y, habiendo hablado de la ayuda que puede venir de los orantes, carismaticos 0 médicos, seria in- completo si no aludiera a la ayuda que proviene de otros exorcistas. En varias ocasiones he sentido la necesidad de pre- sentar personas que exorcizaban a otros exorcistas (naturalmente de acuerdo con ellos) y he encontrado grande utilidad del pare- cer que me daban estos hermanos. 211 Capitulo XI LIBRANOS DEL MAL ORACIONES DE LIBERACION PRESENTACION: Para nuestros hermanos Sacerdotes, a quienes se dedica especialmente este libro, ofrecemos este capitulo final con al- gunas opciones de oracion para la respuesta pastoral a los pro- blemas que se presentan en nuestro ministerio; las formas de oraci6n para las diversas circunstancias de la vida pastoral, son de uso exclusivo para Sacerdotes, en ellas estan en juego el poder Sacerdotal, no deben ser usadas por ningtin seglar. E] Padre Gabriel Amorth ofrece varias de estas oraciones explicandolo de la siguiente manera: «Con frecuencia se me pide que sugiera unas oraciones de liberacién del demonio o de las influencias malignas, de las enfermedades y de los sufrimientos, para que las puedan utilizar todos, sacerdotes y laicos, sin la necesidad de ningu- na autorizacién». Antes que nada, quiero afirmar que, obviamente, los sa- cramentos y la Palabra de Dios son ciertamente mas eficaces que nuestras invocaciones personales. Ademas, recordemos que, cuando nos dirigimos al Se- fior, el requisito mas importante y mayormente exigido por el Evangelio sigue siendo siempre la fe. La practica me hizo tocar con mano que el orden de im- portancia y de eficacia para poder acoger la presencia liberadora del Sefior, es el siguiente: 1) La confesion, que es el sacramen- 212 to directamente destinado a arrancar a las almas de las manos de satanas, y que implica el perdén del corazén: «Perdona nues- tras ofensas como también nosotros...» 2) La Santa Misa, 3) La comunion , 4) La adoracion eucaristica, 5) Las oraciones biblicas y liturgicas: los salmos y los canticos de la Biblia; el Credo, el Gloria, el Santo... 6) El Santo Rosario y todas las oraciones mas recomendadas por la tradicion comin, Solo a la luz de estos conceptos generales, las oraciones que aqui sugerimos, podran lograr su justa valoracién y coloca- cion, otorgandoles una eficacia que no depende de un efecto automatico o magico, sino de la fe de quien se dirige al Padre, a la Virgen, a los Angeles, a los Santos» (P. Gabriel Amorth). Para todo servicio de oracién para liberacion en cualquiera de sus formas, el Sacerdote cita a la persona o personas a una Capilla privada y da inicio a su oracion con la siguiente suplica a San Miguel Arcangel: Suplica «Gloriosisimo principe de la milicia celeste, San Miguel Arcangel, defiéndenos en el combate y en la lucha contra los principados y las potestades, contra los dirigentes de este mun- do de tinieblas, contra los espiritus malignos, esparcidos por los aires. Ven en socorro de los hombres que Dios cred inmor- tales e hizo a imagen de su propia naturaleza y rescaté con gran precio de la tirania del demonio. Combate hoy, con el ejército de los angeles buenos, el com- bate del Sefior, asi como una vez luchaste contra Lucifer, jefe del orgullo, y contra los angeles apéstatas. Ellos no prevalecie- ron ni fue encontrado de nuevo su lugar en el cielo, sino que fue expulsado aquel gran dragon, la antigua serpiente, que se llama 213 diablo o satanas, que sedujo todo el orbe; fue lanzado a Ja tierra y a sus angeles juntamente con él. He aqui que el enemigo antiguo y homicida se levanté con vehemencia. Transfigurado en angel de luz, con toda la caterva de espiritus malos circundo e invadié toda la tierra, para des- truir en ella el nombre de Dios y el de su Cristo, y robar las almas destinadas a la corona de la gloria eterna y asi postrarlas y perderlas en la muerte eterna. EI dragon maldito transfundid, como rio inmundisimo, el veneno de su iniquidad a hombres depravados de mente y corruptos de coraz6n; les infundié el espiritu de mentira, im- piedad, blasfemia, y su halito mortifero de lujuria, de todos los vicios e iniquidades. Las huestes astuciosisimas Ilenaron de amargura a la Iglesia, esposa inmaculada del Cordero, y la lle- naron con ajenjo; se pusieron a trabajar para realizar todos sus impios designios. Alli donde esta constituida la sede del beatisimo Pedro y la catedra de la verdad para iluminar a los pueblos, ahi colocaron el trono de las abominaciones de su im- piedad, para que, herido el Pastor, se dispersasen las ovejas. Ven pues, general invictisimo, y dale la victoria al pueblo de Dios contra las perversidades espirituales que irrumpen. La Santa Iglesia te venera como su guarda y protector, te glorifica como el defensor contra las potestades abominables de la tierra y de los infiernos. El Sefior te confié la mision de introducir a la felicidad celestial a las almas rescatadas. Ruega, pues, al Dios de la paz que aplaste a satands bajo nuestros pies, para que él no pueda mas mantener cautivos a los hombres y hacer mal a la Iglesia. Presenta al Altisimo nuestras preces, a fin de que sin tardar el Sefior nos haga misericordia, y tu contengas al dragon. la antigua serpiente, que es el demonio y satanas, y lo lanccs encadenado al abismo para que no seduzca mas a las naciones. 214 Desde ahora, confiando en tu asistencia y proteccién (con la sagrada autoridad de nuestro ministerio sacerdotal), empeza- mos con fe y seguridad a rechazar los asaltos de la astucia dia- bélica en nombre de Jesucristo, Dios y Sefior nuestro, «Amén». ORACION PIDIENDO LA PROTECCION DEL SENOR Al terminar la invocaci6n a San Miguel Arcangel, el Sa- cerdote invoca al Espiritu Santo con la forma breve ya conoci- da: «Ven, Espiritu Santo Ilena los corazones de tus fieles...» y al terminar pide la proteccién del Sefior Jesus, con la plegaria de San Agustin: «Amabilisimo Sefior Jesucristo, verdadero Dios, que del seno del eterno Padre omnipotente fuiste enviado al mundo para absolver los pecados, redimir a los afligidos, soltar a los encar- celados, congregar a los vagabundos, conducir a su patria a los peregrinos, compadécete de los verdaderamente arrepentidos, consuela a los oprimidos y atribulados; dignate absolver y liberarme a mi, tu criatura, de la afliccién y tribulacién en que me veo, porque Tu recibiste de Dios Padre todopoderoso al género humano para que lo comprases y, hecho hombre, prodigiosamente nos compraste el paraiso con tu preciosa san- gre, estableciendo una paz completa entre los angeles y los hom- bres. Asi, pues dignate, Sefior, introducir y confirmar una per- fecta concordia entre mis enemigos y yo y hacer que sobre mi resplandezca tu paz, tu gracia y misericordia, mitigando y ex- tinguiendo todo odio y furor que contra mi tuvieren mis adver- sarios, como lo hiciste con Esau, quitandole toda la aversion que tenia contra su hermano Jacob. 215 Extiende, Sefior Jesucristo, sobre mi, tu criatura, tu brazo y tu gracia y dignate librarme de todos los que me odian, como liberaste a Abraham de las manos de los caldeos; a su hijo Isaac de la consumacién del sacrificio; a José de la tirania de sus hermanos; a Noé, del diluvio universal; a Lot, del incendio de Sodoma; a Moisés y Aarén, tus siervos y al pueblo de Israel, del poder del Faraon y de la esclavitud de Egipto; a David, de las manos de Satil y del gigante Goliat; a Susana, del crimen y del testimonio falso; a Judit, del soberbio e impuro Holofernes; a Daniel de la cueva de los leones; a los tres jévenes, Sidrac, Misac y Abed neg, de la caldera de fuego ardiente; a Jonas, del vientre de la ballena; a la hija de la mujer cananea de la opresion del demonio; a Adan, de la pena del infierno; a Pedro, de las olas del mar; y a Pablo, de las celdas de la carcel. jOh! amabilisimo Sefior Jesucristo, Hijo de Dios vivo, atiéndeme también a mi ..... (nombre), criatura tuya, y ven con prontitud en mi ayuda, por tu encarnacion, por tu nacimiento, por el hambre, por la sed, por el frio, por el calor, por los traba- jos y por las aflicciones; por los salivazos y bofetadas; por los azotes y corona de espinas; por los clavos, la hiel y vinagre; por la muerte cruel que por mi padeciste; por la lanza que traspaso tu pecho; y por las siete palabras que dijiste en la cruz, en pri- mer lugar a Dios Padre omnipotente: «Padre, perdonalos, Se- fior, porque no saben lo que hacen». Después al buen ladrén que estaba contigo crucificado: «Yo te aseguro: hoy estards conmigo en el paraiso». Después al mismo Padre: «;Eli, -Eli! glema Sabactani?», que quiere decir «;Dios mio, Dios mio!, épor qué me has abandonado?» Después a tu Madre: «Mu- jer, ahi tienes a tu hijo». Después a tu discipulo: «Ahi tienes a tu Madre», mostrando asi que cuidabas de tus amigos. Des- pués dijiste: «Tengo sed», porque deseabas nuestra salvacion. Dijiste después a tu Padre: «En tus manos pongo mi espiritu». 216 Y por ultimo exclamaste, diciendo: «Todo esté cumplido», porque estaban concluidos todos los trabajos y dolores. Te ruego, pues, por todo esto, por tu gloriosa resurrec- cion, por las frecuentes consolaciones que diste a tus discipu- los, por tu admirable ascension, por la venida del Espiritu San- to, por el tremendo dia del juicio, como también por todos los beneficios que he recibido de tu bondad. Tu me creaste de la nada, me redimiste, me concediste tu santa fe, me fortaleciste contra las tentaciones del demonio y me prometiste la vida eterna. Por todo eso, Redentor mio, mi Sefior Jesucristo, humil- demente te pido que ahora y siempre me defiendas del malig- no; adversario, del todo peligro para que, después de la vida presente, merezca gozar en la bienaventuranza de tu divina pre- sencia. Si, Dios mio y Sefior mio, compadécete de mi, miserable criatura, todos los dias de mi vida. ;jOh! Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob, compadécete de mi ... (nombre) cria- tura tuya y manda en mi auxilio a tu Santo Arcangel Miguel, que me guarde y me defienda de todos mis enemigos carnales y espirituales, visibles ¢ invisibles. Y tu, Miguel, Arcangel santo de Cristo, defiéndeme en la ultima batalla, para que no perezca en el tremendo juicio. Ar- cangel de Cristo, San Miguel, te pido por la gracia que merecis- te por nuestro Sefior Jesucristo, que me libres de todo mal y del ultimo peligro a la hora postrera de la muerte. San Miguel, San Gabriel, San Rafael y todos los otros angeles y arcangeles de Dios, socorran a esta miserable criatura. Les ruego humilde- mente que me presten su auxilio, para que ningtin enemigo me 217 pueda causar dafio tanto en el camino, como en casa, asi en el agua como en el fuego, o velando o durmiendo, o hablando o callando, tanto en la vida como en la muerte. He aqui la cruz +* del Sefior, huyan potencias enemigas. Vencié el Leon de la tribu de Juda, descendiente de David, jAle- luya! Salvador del mundo, salvame. Salvador del mundo, ayt- dame. Tt que por tu sangre y por tu cruz me redimiste, salvame y defiéndeme hoy y en todo tiempo. Agios o Thedés, + Agios ischirés, + agios athanatos, + eleison imas. Dios santo, + Dios fuerte, + Dios inmortal, + ten misericordia de nosotros. Cruz de Cristo +, salvame. Cruz de Cristo +, protégeme. Cruz de Cristo +, defiéndeme. En el nombre del Padre + y del Hijo + y del Espiritu San- to +. Amén. (San Agustin). RENUNCIA AL MAL Y RENOVACION DE LAS PROMESAS BAUTISMALES Al acabar de pedir la proteccién del Sefior Jesus para tan delicado ministerio de oracién de liberacion, el Sacerdote pide a la persona o personas por quienes va a orar, que renueven sus promesas bautismales, renuncien totalmente a toda obra de sa- tanas, hagan su profesi6n de fe, con el esquema siguiente: Sefior Jesus, por esta sefial de la cruz, envuélvenos a todos nosotros, a nuestros familiares y bienes, en tu amor, en tu poder 218 y en tu sangre, para que el enemigo no pueda perjudicarnos + (se hace la sefial de la cruz). En nombre de Jesucristo, por su sangre derramada, por sus cinco Ilagas, por la intercesién de la Virgen Maria, la Inmaculada, que aplasté la cabeza de la serpiente...* ... Yo renuncio a satanas, autor de todo mal, de todo pecado y padre de toda mentira. ..yo renuncio a todo espiritu de impaciencia y de rabia; de resentimiento y ofensa; de tension nerviosa y agresividad; de juicio temerario y presuncién; de ira y de odio; de chismes, mentira y calumnia. .yo renuncio a todo espiritu de desanimo y tristeza; de melancolia y soledad; de fracaso y frustracién; de desconfianza del amor de Dios y del prdojimo; de autorrechazo y autocondenacion. ..yo renuncio a todo y cualquier espiritu de miedo: mie- do de Dios y de satanas; miedo de las personas, de los animales y de las cosas; miedo del futuro, de las enfermedades y de las cosas; miedo de la muerte; miedo de las alturas y de la oscuri- dad; miedo de accidentes y de asaltos; miedo de perder mi ima- gen y mi prestigio; miedo de hablar en publico y de dar testi- monio de tu Evangelio; miedo de la pérdida de un familiar y de la condenacion eterna. .»yo renuncio a todo espiritu de complejo y autopiedad; de ansiedad, angustia y preocupaci6n; de traumas y enfermeda- des. ..yo renuncio a todo espiritu de desequilibrio emocional y psiquico; de autodestruccién. 219 -»yo renuncio a todo espiritu de venganza; a todo deseo de fracaso y muerte de mi hermano; a todo espiritu de injusticia y explotacién de la persona humana. 0 renuncio a todo espiritu de rebeldia contra Dios, con- tra mi hermano y contra mi mismo, no aceptando mis flaque- Zas. .- yo renuncio a todo espiritu de avaricia; apego al dine- TO, Cosas, personas 0 cargos. ..yo renuncio a todo espiritu de gula, drogas y tabaco; a todo espiritu de alcoholismo, blasfemia y sacrilegio. .»yo renuncio a todo espiritu de celos y envidia; de pere- za e hipocresia; de fingimiento, falsedad y adulacion. ..yo renuncio a todo espiritu de palabrotas y chistes; de sexo y lujuria; de masturbacion y fornicaci6n; de prostitucion y adulterio; de homosexualidad y lesbianismo; de orgia y de juer- ga. ..yo renuncio a todo espiritu de autosuficiencia y egois- mo; de vanidad, orgullo y status; de materialismo; de ambicion y poder; de hurto y robo. .»yo renuncio a todo espiritu de supersticion y de falta de fe; de duda y confusidn religiosa; de hordscopo, de suertes, cartomancia, control mental, pirdamides, meditacién transcendental. ..yo renuncio a todo espiritu de idolatria y falsas religio- nes; de seicho-ne-ié e iglesia mesianica; de esoterismo, maso- neria y rosacrucismo. ..yo renuncio a todo espiritu de magia negra y brujeria; de espiritismo. 220 .-yo renuncio a todos los espiritus y espiritus guias que invocaron sobre mi; a toda herencia de falsas religiones que traigo de mis antepasados. ..yo renuncio de todo corazon a todo efecto de bautismo, consagracion o cruzamiento, hecho en mi persona al espiritis- mo, a la magia negra 0 a otra falsa religion. ..yo renuncio a todos los remedios, pases espiritisas, ci- rugias y tratamiento hechos en centros espiritisas; maldiciones o plagas, mal-de-ojo que lanzaron sobre mi 0 mi familia. .»yo renuncio a todos los objetos supersticiosos que trai- go encima 0 tengo en mi casa. ..yo renuncio a toda revista y pelicula pornografica y a toda literatura, peliculas, musicas, contrarias a la sana doctrina de la salvacién. ..yO renuncio a todo espiritu del mundo y a todo modo no cristiano de vivir. ..yo ordeno a todo espiritu malo del que haya sido libera- do, que vaya a los pies de Jestis, para que El disponga de él. .~yo prohibo a todo espiritu que me haya dejado, que re- torne a mi para perjudicarme. jGracias, Jestis, porque me liberaste! jJesucristo es mi unico duefio y Sefior! ;Dios es mi Padre! {Maria es mi Madre! {Crees en Dios Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra? R: Si, creo. {Crees que Jesucristo es el Hijo del Padre y que murié para salvarte? R: Si, lo creo. {Crees que el Espiritu Santo, amor del Padre y del Hijo, habita en tu corazén? R: Si, lo creo. 221 {Crees que la Iglesia Catélica es la unica y verdadera? R: Si, lo creo. {Crees que eres miembro vivo de esta Iglesia? R: Si, lo creo. {Crees que eres responsable por su nombre y expansion de su reino? R: Si, lo creo. éCrees que debemos ayudar preferencialmente a los po- bres? R: Si, lo creo. &Crees que la Biblia es la Palabra viva de Dios vivo? R: Si, lo creo. {Crees que la Palabra de Dios libera, cura, alimenta y per- dona los pecados? R: Si, lo creo. éCrees que Dios, siendo amor infinito, creé el infierno? R: Si, lo creo. {Crees que cada uno crea su propio infierno cuando, libre y conscientemente, se aparta de Dios? R: Si, lo creo. {Crees que Jesucristo condena el amor libre, las relaciones sexuales prematrimoniales, el aborto, el meretricio y el divor- cio? R: Si, lo creo. {Crees que todos los males: muertes, enfermedades, gue- tras no provienen de Dios, sino del abuso de nuestra libertad? R: Si, lo creo. {Crees que de todos los males hasta del pecado cuando nos arrepentimos y lo confesamos, Dios tiene el poder de obtener un bien mayor? R: Si, lo creo. (Rezar el Credo). Al terminar la profesion de fe, la persona o personas por quienes se va a orar, hacen en forma individual su aceptacion plena del triunfo de Jesus sobre sus vidas, ratificando su renun- cia y profesion de fe. 222 El Sacerdote dara a cada persona una hoja impresa con la siguiente oraciOn para lograr este fin: ORACION DE RENUNCIA Padre Santo, yo N creo que tu palabra es viva y eficaz. Hoy mismo y para siempre me vuelvo a ti Mise- ricordioso Padre de todo corazon, con toda mi alma, con toda mi fuerza y muy sinceramente confieso con mi boca que JESU- CRISTO tu Hijo es mi Sefior. Creo en mi coraz6n que resucité, que esta vivo y es el mismo de ayer, hoy y siempre. Alabo y exalto, Padre Bueno, tu Santo Nombre, porque gra- cias a la muerte y resurreccion de Jesucristo, Mi Sefior y Salva- dor: el pecado, la muerte, el mundo, la maldici6n, la condena- ci6n, satands y todas sus obras, ;ESTAN VENCIDOS PARA SIEMPRE!. Y a partir de hoy, yo N acepto en mi la victoria eterna del Sefior Jesucristo y participo de ella para siem- pre en todo mi ser, fisico, psicolégico y espiritual. Ademas, yo N apoyado (a) en la victoria eterna del Sefior Jesucristo, hoy mismo y para siempre; corto y destruyo en el NOMBRE DEL SENOR JESUCRISTO Y POR EL PODER DE SU PRECIOSISIMA SANGRE, toda obra de satands, ataque, seduccidn, opresién, obsesidn, tentacidn, etc. que venga en contra de mi: (persona, familia, casa, trabajo, per- tenencias, etc.) por medio de: brujeria, hechiceria, magia ne- gra, blanca o de cualquier color, sortilegios de amor, vudt, feti- chismo, maleficios, curanderismos, ritos ocultos, ceremonias satanicas, invocaciones diabdlicas, maldiciones ajenas, pater- nas y/o maternas, herencias ancestrales malignas (paternas y maternas), ocultismo, esoterismo, espiritismo, espiritualismo, evocaciones de los muertos, limpias, ouija, masoneria, gnosti- 223 cismo, lectura de las cartas, de la mano, del café, de agua, de la arena y de todo tipo de adivinacién. Y también ahora mismo, en el NOMBRE DEL SENOR JESUCRISTO Y POR EL PODER DE SU PRECIOSISIMA SANGRE quede cortada y destruida, cualquier cosa que haya sido hecha por cualquier persona viva o muerta en el pasado, en el presente o en el futuro, consciente o inconscientemente, voluntaria o involuntariamente incluso todo poder que proven- ga del ejercicio del control mental: dianética, meditacién (tras- cendental, profunda, zen, budista, yoga, metafisica, parapsicologia, hipndsis) e incluso todo poder que venga del ejercicio de amuletos, talismanes, imagenes, lociones, veladoras, polvos, alimentos, o cualquier otra cosa no mencionada, que esté afectando, destruyendo, dafiando u oprimiendo mi ser, mi familia y mis pertenencias. A partir de hoy y para siempre quede atado y amordazado, todo espiritu ajeno opuesto a Dios, que se esté manifestando en mi ser; fisico, psicolégico o espiritual; produciendo: soberbia, ira, lujuria, alcoholismo, malos deseos, envidia, gula, adivina- cién, premoniciones, falsa religiosidad, dolor, enfermedad, mie- do, angustia, depresion, confusi6n, idolatria, egolatria. Renuncio a todas estas cosas, libre y voluntariamente, re- chazo todo esto de todo mi ser, y en todas las areas de mi vida. En el NOMBRE DEL SENOR JESUCRISTO Y POR EL PO- DER DE SU PRECIOSISIMA SANGRE quede nulificada toda accion, interaccién, toda comunicacién e intercomunicacion espiritual y todo espiritu ajeno opuesto a DIOS, quede atado y amordazado y lo mando a la Eucaristia y a todas las Eucaristias que se celebran en todo el mundo en este momento. Amén. jJESUS, SALVADOR DE LOS HOMBRES, SALVANOS! 224 jVIRGEN DE GUADALUPE, RUEGA POR NOSO- TROS! Nota: Al terminar la preparacion para este momento seguir el es- quema anterior, el Sacerdote procede a imponer sus manos a la persona 0 personas por quien ora, pronunciara la oracién segin el caso que lo amerite: para romper o destruir el maleficio, para destruir una maldicion, para conjurar objetos usados en bruje- ria: amuletos, talismanes, libros de ocultismo, lociones, fetiches, para pedir sanaci6n interior etc. Ofrecemos para estos fines a los hermanos Sacerdotes las siguientes oraciones: (1) ORACION RESERVADA A LOS SACERDO- TES PARA INICIAR LA LIBERACION Oh Dios omnipotente y misericordioso, que entre los muchos poderes que has concedido a tus sacerdotes has dado también este: que todo lo que cumplan dignamente en tu nom- bre, seguin tus ensefianzas, tenga valor como si fuera cumplido por ti; rogamos a tu inmensa misericordia para que los lugares que estamos por visitar sean visitados por tu presencia; los lu- gares que estamos bendiciendo sean bendecidos por ti. Que en cualquier lugar, en donde entremos, a pesar de nuestra pequefiez, por los méritos de tus Santos, huyan los de- monios y entre el Angel de la paz. Por Cristo, nuestro Sefior. Escucha nuestra oracién, Dios Santo y Padre omnipoten- 225 te; dignate enviar del cielo a tu santo Angel, que custodie, pro- teja, se establezca y defienda a los habitantes de este lugar. Por Cristo, nuestro Sefior. Ven cerca de nosotros, Sefior, nuestro Dios. Defiende y protege, con tu continua ayuda, a todos aquellos que confian en la salvacién que nos has obtenido por medio de la cruz. Por Cristo, nuestro Sefior. Dios omnipotente y eterno, tu sdlo estas presente y ac- tuas en donde quieras con poder, porque dominas en donde- quiera. Escucha nuestras suplicas: sé ta el protector de este lu- gar para que no intervenga ningun poder del maligno, sino que, en virtud de la Santa Cruz y por la gracia del Espiritu Santo, se cumpla en este lugar un servicio puro a tus ojos y haya esa libertad que ti nos das. Por Cristo, nuestro Sefior. AMEN. (2) ORACION PARA ANULAR UNA MALDICION. Sefior Jesucristo, creo que Tu eres el Hijo de Dios y el uni- co camino a Dios, que moriste en la Cruz por mis pecados y por mi fuiste resucitado de entre los muertos. Con fundamento en lo que hiciste por mi, y por mi herma- no (a) por quien te suplico apoyado en el poder de mi Sacerdo- cio: Creo que las reivindicaciones de satands contra nosotros estan canceladas en tu Cruz. Y asi, Sefior Jestis, yo me someto a Ti y me comprometo a servirte y a obedecerte y basado en esto tomo posicién contra 226 cualquier fuerza maligna de las tinieblas que, de alguna forma, haya entrado en la vida de este hermano (a) nuestro (a) sea por sus propios actos, sea por actos de su familia o de sus antepasa- dos, o de alguna otra cosa que desconozcamos. Donde quiera que haya sombra en la vida, cualesquier fuerzas malignas, yo las destruyo ahora, Sefior. No permito que N esté sometido (a) a esta maldicion por mas tiempo y, en el nombre poderoso de Jestis, el Hijo de Dios y la autoridad de mi Sacerdocio Sacramental, destruyo todas las fuerzas del mal que lo (a) atormenten, lo (a) libero totalmente de toda maldici6n. Yo invoco al Espiritu Santo de Dios para que invada a mi hermano (a) N y realice su liberacién del mal, entera y realmente, como solo el Espiritu de Dios puede hacer. En nombre de Jesucristo. Amén. (3) EXORCISMO DE UNA CASA ATORMENTA- DA POR EL DEMONIO (Del Manual Toledano) En el nombre del Padrely del Hijo y del Espiritu Santo. Amén. V. Nuestro auxilio esta en el nombre del Sefior. R. Que hizo el cielo y la tierra. 227 V. El Sefior esté con ustedes. R. Y con tu espiritu. Oremos Dios omnipotente y eterno, que diste a tus sacerdotes el gran poder de que cuanto por ellos se hace digna y perfecta- mente, se considere hecho por Ti: rogamos de tu inmensa cle- mencia que visites lo que ahora vamos a visitar y bendigas lo que vamos a hacer, y por el ingreso de nuestra humildad y los méritos de los santos, huyan los demonios y entren los angeles de la paz. Por Cristo nuestro Sefior. Amén. Oremos jOh! Dios de los Angeles, Dios de los Arcangeles, Dios de los Profetas, Dios de los Apdstoles, Dios de los Martires, Dios de los Confesores, Dios de las Virgenes, y de todos los que viven rectamente: Dios y Padre de nuestro Sefior Jesucristo, te invoco e invoco tu santo nombre y ruego a la preclara clemen- cia de tu majestad humildemente, que te dignes darme tu ayuda contra el malisimo espiritu y que dondequiera que esté, al oir tu nombre, velozmente salga y se aparte. Por el mismo Jesucristo nuestro Sefior. Amén. Conjuro Te conjuro, serpiente antigua, por el juez de vivos y muer- tos, por el Creador del mundo que tiene poder para enviarte a la gehena, para que pronto te alejes de esta casa. Te lo ordena, maldito diablo, el que ordené a los vientos y al mar y a las tempestades. Te lo ordena el que te mando sumergirte desde lo alto de los cielos a las profundidades de la tierra. Te lo manda el que te mandé retroceder. Oye, pues, satanas, y teme; y vencido 228 y postrado aléjate, conjurado en el nombre de nuestro Sefior Jesucristo, que ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos y al mundo por medio del fuego. Amén. Se recitan los Salmos 120 al 124 mientras se asperjan con agua bendita los diferentes lugares de la casa. Sefior, ten piedad. Cristo, ten piedad. Sefior, ten piedad. Padre nuestro... V. Sefior, escucha nuestra oracion. R. Y llegue a Ti nuestro clamor. V. El Sefior esté con ustedes. R. Y con tu espiritu. Oremos Entra, Sefior, clementemente en tu casa y haz de los cora- zones de tus fieles tu perpetua mansién y concédenos que en esta casa no domine maldad alguna de los espiritus malignos. Por Cristo nuestro Sefior. Amén. Se recitan los Salmos 125 al 129 mientras se asperjan los diferentes lugares de la casa. Sefior, ten piedad. Cristo, ten piedad, Sefior, ten piedad. Padre nuestro... V. Sefior, escucha nuestra oracién. R. Y llegue a Ti nuestro clamor. V. El Sefior, esté con ustedes. R. Y con tu espiritu. Oremos Omnipotente y sempiterno Dios, que estas presente en todo lugar de tus dominios y con seguridad: atiende a nuestras supli- cas para que seas protector de esta casa y que ninguna maldad de poderes contrarios se oponga, sino que por la fuerza del Es- piritu Santo y su accion haya siempre aqui ante todo servicio a Ti y una devota libertad. Por Cristo nuestro Sefior. Se recitan los Salmos 130 al 134 mientras se asperjan los diferentes lugares de la casa. Sefior ten piedad, Cristo, ten piedad, Sefior ten piedad... Padre nuestro... V. Sefior escucha nuestra oracion. R. ¥ llegue a Ti nuestro clamor. V. El Sefior esté con ustedes. R. Y con tu espiritu. Oremos Dios, que en todo lugar de tus dominios estas presente como guardian y protector: esctichanos te rogamos, para que perma- nezca inviolable la ben|dicién sobre esta casa y sea merecedora de todos los beneficios de tu bondad. Por Cristo nuestro Sefior. 230 Enseguida se lee el evangelio de San Lucas 19,1-10 Terminado el Evangelio, se bendice el incienso: Por la intercesién del bienaventurado arcangel Miguel que esta a la derecha del altar de los inciensos, y de todos sus elegi- dos, el Sefior se digne bendecir este incienso y aceptarlo en olor de suavidad. Por Cristo nuestro Sefior. Se inciensa la casa diciendo: Que este incienso bendecido por Ti, suba hasta Ti, Sefior, y descienda sobre nosotros tu misericordia. V. El Sefior esté con ustedes. R. Y con tu espiritu. Oremos Visita, Sefior, te rogamos esta casa y aleja de ella todas las insidias del enemigo: que tus santos angeles habiten en ella, que la guarden tu paz, y que tu bendicién permanezca siempre sobre nosotros. Por Cristo nuestro Sefior. Amén. La bendicién de Dios Todopoderoso, Padraf Hijo y Espiri- tu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca siempre. Amén. ORACION PARA LA LIBERACION DE LA CASA (forma breve) Al comienzo (en la puerta principal, antes de entrar en la casa): 2 Sefior, creemos en la Palabra de la Escritura cuando dice: «Si caminamos en la luz, como El mismo esta en la luz, estamos en comunion unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesus nos purifica de todo pecado» (I Jn 1,7). Por eso nosotros Te pedimos, oh Padre eterno, en nombre de tu Hijo Jestis, que toda especie de pecado cometido dentro de esta casa, para violar la paz y santidad de un verdadero ho- gar cristiano, sea lavado y limpio, por medio de la preciosa san- gre de Jesus nuestro Sefior que quita del mundo todo el pecado, deshonestidad, odio y mal. (Rezar esta oracién en todos los cuartos de la casa asperjando también agua bendita antes de entrar en la casa y en cada cuarto). Al final (agradecer al Padre celestial, en nombre de Jesus, ya que toda tiniebla y todo mal ya salieron para siempre de esta residencia): jOh! Padre del cielo, creemos que la noche avanza y el dia se aproxima, por eso queremos abandonar las obras de las tinieblas y vestir la armadura de la luz (ver Rom 13,12). Padre celestial, queremos quedarnos de pie, cefiidos nues- tra cintura con la verdad y revistiéndonos con la coraza de la justicia, calzando los pies con la propagacion del Evangelio de la paz, empufiando siempre el escudo de la fe, con el que pode- mos extinguir las flechas ardientes del maligno. Y queremos tomar el yelmo de la salvacion de Jesucristo y la espada del Espiritu Santo, que es la Palabra de Dios (ver Ef 6,14-17). jPadre santo, en nombre de Jestis nuestro Sefior, nosotros te agradecemos, desde el fondo del corazén, porque hiciste sa- lir para siempre de esta casa toda tiniebla y todo mal! jSefior Jestis, nuestro amado Salvador, bendice esta casa 232 toda y a cada uno de sus habitantes, para que la luz de tu pre- sencia protectora, la Ilene de amor y de paz, entre y aqui perma- nezca siempre como sefial de tu misericordia infinita!. jEspiritu Santo del Padre y del Hijo, aumenta cada vez mas en nosotros la fe y la confianza en el poder del Sefior resu- citado! jAmén, aleluya! (Rezar: Padre nuestro, Ave Maria y Gloria) (4) ORACIONES PARA BENDECIR Y LIBERAR CASAS, LUGARES DE TRABAJO, CAMPOS... Visita, joh! Padre, nuestra casa (negocio, oficina...) y ale- ja las insidias del enemigo; que los santos Angeles vengan a guardarnos en tu paz, que tu bendicién permanezca siempre con nosotros. Por Cristo nuestro Sefior. Amén. Sefior Jesucristo, que has mandado a tus apéstoles para que invocaran la paz sobre los habitantes de la casa en donde ellos entraran, santifica, te rogamos, esta casa por medio de nuestra oracion confiada. Derrama sobre ella tus bendiciones y la abundancia de tu paz. Que le llegue tu salvacion, como llegé a la casa de Zaqueo cuando ti entraste en ella. Encomienda a tus Angeles para que la cuiden y que ale- jen de ella todo poder del maligno. Y concede a todos aquellos que en ella habitan que te agraden por sus obras virtuosas, y merezcan asi ser acogidos, a 233 su tiempo, en tu morada celestial. Te lo pedimos en nombre de Jesucristo, nuestro Sefior. Amén. (3) BENDICION DE LA CASA En el nombre del Padre y del Hijo y del Espiritu Santo. Amén. Oremos: Oyenos, Sefior, Padre santo, Dios eterno y todopoderoso, y dignate mandar del cielo a tu santo angel para que él guarde, ayude, proteja, visite y defienda a todos los que viven en esta casa. Danos la paz, el amor, la salud, la prosperidad. Defiénde- nos de todos los peligros y enemigos del cuerpo y del alma y danos, a cada uno de nosotros, una buena hora de la muerte. Por Jesucristo Nuestro Sefior. Amén. (Recorrer toda la casa asperjando agua bendita). (6) BENDICION DE CUALQUIER MEDICINA (Rit. Ron. Tit. IX, C. VII, N° 4) V. Nuestro auxilio esta en el nombre del Sefior. R. Que hizo el cielo y la tierra. Oremos Oh Dios, que maravillosamente creaste al hombre y mas maravillosamente lo redimiste, que te has dignado socorrer con 234 miultiples remedios las diversas enfermedades que aquejan la mortalidad humana: atiende propicio nuestras invocaciones y derrama desde el cielo tu santal bendicién sobre esta medicina para que quien (0 quienes la tomen) merezcan recibir la salud del cuerpo, la mente y del espiritu. Por Cristo Nuestro Sefior. Amén. Se asperja con agua bendita. (7) BENDICION DEL AGUA (Rit. Rom. Tit. IX, C.1) El Sacerdote, revestido de sus ornamentos sagrados, pronuncia la siguiente invocacién: V/. Nuestro auxilio esta en el nombre del Sefior. R/. Que hizo el cielo y la tierra. Exorcismo de la sal. Te exorciso, oh creatura de la sal, por Dios{vivo, por Dios verdadero, por Dios{Santo, por Dios que ordeno por medio del profeta Eliseo que fueses puesta en el agua para sanar su esteri- lidad: para que te conviertas como sal exorcizada en salud para los creyentes, para que seas salud de alma y cuerpo para todos aquellos que te consuman; para que huya y se aparte del lugar donde seas puesta, toda maldad, toda accion del demonio, todo espiritu inmundo, conjurado por este Sefior que ha de venir a 235 juzgar a los vivos y a los muertos y el siglo presente por medio del fuego. Amén. Oremos Imploramos humildemente tu inmensa clemencia, omni- potente y eterno Dios para que te dignes con tu piedad bendecir| y santificar| esta creatura de la sal que Tu creaste para uso del género humano: a fin de que se convierta en salud de alma y cuerpo para todos los que la consuman; y para que todo aquello que sea tocado por esta sal carezca de toda inmundicia y de toda impregnacién del espiritu del mal. Por Nuestro Sefior Je- sucristo. Amén. Exorcismo del Agua Te exorciso, joh! creatura del agua, en nombre de Dios{Pa- dre omnipotente, en el nombre de Jesucristo [su Hijo Nuestro Sefior, y con el poder del Espiritu] Santo: para que seas agua exorcizada para ahuyentar toda fuerza del enemigo y para que puedas erradicar y arrancar al mismo enemigo con sus angeles apdstatas por virtud del mismo Jesucristo Nuestro Sefior que ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos y este siglo por el fuego. Amén. Oremos jOh! Dios, sé propicio a nuestras suplicas e infunde la fuer- za de tu bendiciérifa esta agua que hemos preparado con estas purificaciones para que esta tu creatura sirva para alejar a los demonios, sanar las enfermedades; para que al ser derramada sobre las casas y los lugares de los fieles, éstos queden libres de 236 toda inmundicia y de todo mal: que no resida alli un espiritu pestilente: se alejen todas las insidias del enemigo, y si hay algo que perjudique a los que habiten en ella o a su tranquili- dad, por la aspersion de esta agua, huyan; para que la salud que te pedimos por invocacion de tu nombre quede defendida de toda impugnacién del maligno. Por Jesucristo Nuestro Sefior. Ameén. El Sacerdote coloca tres veces sal en el agua a manera de cruz diciendo: Oue esta mezcla de la sal y del agua se realice en el nombre del Padréfy del Hijafy del Espirit Santo, Amén, V. El Sefior esté con ustedes. R/. Y con tu espiritu. Oremos jOh Dios!, autor de todo poder y Rey insuperable de todo dominio y siempre triunfador magnifico, que reprimes las fuer- zas del dominio del mal, que superas la sevicia del enemigo, que poderosamente vences las huestes enemigas: a ti, humilde- mente te pedimos joh! Sefior que mires con bondad estas creaturas de la sal y del agua y las santifiques con tu bondad; para que doquiera que sean regadas por invocacion de tu santo nombre desaparezca toda infestacion del espiritu inmundo, sea alejado el terror de la serpiente infernal y que con la presencia del Espiritu Santo nos concedas benigno tu misericordia ya que humildemente te la suplicamos. 237 Por Nuestro Sefior Jesucristo tu Hijo que vive y reina con- tigo en la unidad del Espiritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén. (8) BENDICION DEL ACEITE (Rit Rom. Tit. IX,C VII, No 8) V/. Nuestro auxilio esta en el nombre del Sefior. R/. Que hizo el cielo y la tierra. Exorcismo Te exorciso, creatura del aceite, por Dios Padre Omnipo- tente que hizo el cielo y la tierra, el mar y todo lo que alli existe. Que se aleje de este aceite toda fuerza del adversario, toda ac- cion diabélica y toda incursién de Satanas, a fin de que dé a todos los que lo usen salud mental y corporal, en el nombre de Dios]Padre omnipotente, de Jesucristd]su Hijo y Sefior Nues- tro y del Espiritu[Santo Paraclito y en el amor del mismo Sefior Jesucristo que ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. Amén. V/. Sefior, Escucha nuestra oracién. R/. Y llegue a Ti nuestro clamor. V/. El Sefior esté con vosotros. R/ Y con tu espiritu. Oremos Sefior Dios omnipotente, delante de quien esta con temor 238 el ejército de los angeles, cuyo servicio espiritual conocemos, dignate mirar, bendeciry santificareste aceite con el cual man- daste ungir a los enfermos, a fin de que, una vez obtenida la salud, te diesen gracias a Ti, Dios vivo y verdadero. Te roga- mos que cuantos usen este aceite que bendecimosfen tu nom- bre queden libres de toda enfermedad, de todo dolor y todas las insidias del enemigo, y asimismo se libren de toda adversidad y nunca sean heridos por la mordedura de la antigua serpiente, ya que los has redimido con la sangre de tu Hijo. Por el mismo Sefior Nuestro Jesucristo que contigo vive y reina en la unidad del Espiritu Santo por los siglos de los siglos. Amén. (Se hace la aspersion con agua bendita) Nota: Por disposicién de su Eminencia el Sefior Cardenal, en nuestra Arquididsesis, no debe bendecirse el aceite para darlo a los fieles porque se presta a confusi6n con el Sacra- mento de la Uncién de los enfermos. Sélo debe bendecirse el agua y la saly dar a los fieles una amplia Catequésis para el uso correcto de estos Sacramentales, puesto que hay el peligro de ser usados indebidamente por la proliferacién de cultos supersticiosos y esotéricos. (9) ORACION PARA LA LIBERACION DEL YUGO HEREDITARIO (Para que la recen los padres a favor de un hijo). Padre de misericordia, N................. (decir el nombre de la persona) es tu hijo. Antes de ser engendrado por nosotros, él ya era tu hijo. 239 Tu sabes sus necesidades. Tu sabes todo lo que le opri- me. Por eso, Padre, Te pido que deshagas en la vida de... todo mal. Rompe todo yugo hereditario negativo que haya caido so- bre él. Quiebra toda maldicion, plaga, hechiceria, que puedan haber caido sobre ese hijo tuyo. Deshaz, con el poder de la san- gre de Jesus, todo pacto o alianza que sus ancestrales hayan hecho con satands. Que ellos sean perdonados en la sangre de Jesus y que .... sea liberado para servirte. ;Amén! Jesus, Tu viniste para salvarnos. Tu sangre fue derrama- da por nuestra salvacion. Tu amas a....... y quieres salvarlo. Por eso, nosotros te pedimos, Jestis, que tu sangre caiga poderosamente sobre la mente de .... quebrando todas las argo- llas del mal que ahi estan escondidas. Deshaz, Jestis, todo yugo hereditario negativo que pesa sobre .... principalmente del al- cohol y del tabaco. Libera a este hermano tuyo por el poder de tu Sangre redentora. jAmén! jEspiritu Santo, Tu eres luz! Tu luz puede penetrar lo mas profundo de nuestro ser, curandonos de todo mal. Te pido, Es- piritu Santo, que derrames tu luz sobre .... liberandole de todos los eslabones del mal y de todo lazo, tropiezo y celo de satanas. Que Dios sea siempre alabado y adorado en la vida de .... y que, por el poder del nombre de Jestis, el enemigo sea enca- denado e impedido de volver a atormentarlo. Te ruego por este hijo tuyo, joh Virgen Maria, Madre de Dios! jAmén!. 240 (10) PARA LA LIBERACION Y LA SANACION INTERIOR Espiritu del Sefior, Espiritu de Dios, Padre, Hijo y Espiri- tu Santo, Santisima Trinidad, Virgen Inmaculada, Angeles, Ar- cangeles y Santos del paraiso, desciendan sobre mi. Fundeme, Sefior, plasmame, Iléname de ti, same. Aleja de mi todas las fuerzas del mal, destriyelas, ani- quilalas, para que yo pueda sanar y obrar el bien. Echa de mi los maleficios, las brujerias, la magia negra, las misas negras, las hechicerias, las maldiciones, el mal de ojo, las ataduras; la infestacién diabdlica, la posesién diaboli- ca, la obsesion diabdlica, todo lo que es mal, pecado, envidia, celo, perfidia; la enfermedad fisica, siquica, moral, espiritual, diabdlica. Quema todos estos males en el infierno, para que no pue- dan tocarme a mi y a ninguna otra creatura humana. Ordeno y mando con la fuerza de Dios omnipotente, en el nombre de Jesucristo Salvador, por la intercesién de la Vir- gen Inmaculada, a todos los espiritus inmundos, a todas las pre- sencias que me atormentan, que me dejen inmediatamente, me dejen definitivamente, y que vayan al infierno eterno, encade- nados por san Miguel Arcangel, por san Gabriel, por san Ra- fael, por nuestros Angeles Custodios y que sean aplastados to- dos esos espiritus malignos por el calcafiar de la Santisima e Inmaculada Virgen Maria. A Jesus Salvador. 241 Oh Jestis Salvador, Sefior mio y Dios mio, mi Dios y mi todo, que con el sacrificio de la Cruz Nos has redimido y has derrotado el poder de satands, te ruego que me liberes de toda presencia maléfica y de todo influjo del maligno. Te lo pido en tu nombre; Te lo pido por tus llagas; te lo pido por tu sangre; Te lo pido por tu cruz; Te lo pido por la interce- sin de Maria Inmaculada y Dolorosa. La sangre y el agua que brotan de tu costado desciendan sobre mi y me purifiquen, me liberen y me sanen. Amén. ORACION POR LA SANACION INTERIOR Sefior Jest, Ta has venido a curar los corazones heridos y atribulados, te ruego que cures los traumas que provocan turba- ciones en mi corazon; te ruego, en especial, que cures aquellos que son causa de pecado. Te pido que entres en mi vida, que me cures de los traumas psiquicos que me han afectado en mi tierna edad y de aquellas heridas que me han provocado a lo largo de toda la vida. Sefior Jestis, tt conoces mis problemas, los pongo todos en tu corazon de Buen Pastor. Te ruego, en virtud de aquella gran llaga abierta en tu corazon, que cures las pequefias heridas que hay en el mio. Cura las heridas de mis recuerdos, a fin de que nada de cuanto me ha acaecido me haga permanecer en el do- lor, en la angustia, en la preocupacion, en la tristeza o en la depresién. Cura, Sefior, todas esas heridas que, en mi vida, han sido causa de raices de pecado. Quiero perdonar a todas las perso- nas que me han ofendido, mira esas heridas interiores que me 242 hacen incapaz de perdonar. Tu que has venido a curar los cora- zones afligidos, cura mi corazon. Cura, Sefior Jesus, mis heridas intimas que son causa de enfermedades fisicas. Yo te ofrezco mi corazon, acéptalo, Se- fior, purificalo y dame los sentimientos de tu Corazén divino. Aytidame a ser humilde y benigno. Concédeme, Sefior, la curacién del dolor que me oprime por Ia muerte de las personas mas queridas. Haz que pueda recuperar la paz y la alegria por la certeza de que tt eres la Resurreccién y la Vida. Hazme testigo auténtico de tu Resu- rreccion, de tu victoria sobre el pecado y la muerte, de tu pre- sencia Viviente entre nosotros. Amén. dy ORACION PARA LA SANACION FISICA Sefior, Jestis, Te adoro y te doy gracias por la fe que me has dado en el bautismo. Tu eres el Hijo de Dios hecho hombre, Tu eres el Mesias Salvador. En este momento quiero decirte como Pedro: «No hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres en el que podamos ser salvados». Te acepto, Sefior Jestis, en mi corazén y en mi vida: quiero que ta seas el Sefior absoluto. Perdona mis pecados, como has perdonado los pecados del paralitico del Evangelio. Purificame con tu sangre divina. Yo pongo a tus pies mi sufrimiento y mi enfermedad. Sana- me, Sefior, por el poder de tus gloriosas llagas, por tu cruz y por tu preciosisima Sangre. Tu eres el buen Pastor y yo soy una de 243 las ovejas de tu redil: ten compasion de mi. Tu, Jesus, quien dijiste: «Pidan y les sera dado». Sefior, el pueblo de Galilea iba a colocar a tus pies a sus enfermos y ti los curabas. Tu eres siempre el mismo, Tu tienes siempre el mismo po- der. Yo creo que ti puedes sanarme porque tienes la misma compasi6n que tenias con los enfermos que encontrabas por- que eres la resurreccion y la vida. Gracias, Jestis, por lo que hards: acepto tu plan de amor por mi. Creo que me manifestaras tu gloria. Aun antes que conozca cémo vas a intervenir, te doy gracias y te alabo. Amén. (12) ALMA DE CRISTO Alma de Cristo, santificame. Cuerpo de Cristo, sdlvame. Sangre de Cristo, embridgame. Agua del costado de Cristo, la- vame. Pasién de Cristo, confértame. Oh buen Jestis, d6yeme, dentro de tus Ilagas, escondeme. No permitas que me separe de ti. Del enemigo malo defiéndeme. A la hora de mi muerte, 1la- mame. Haz que yo vaya a ti, para alabarte con todos los santos por los siglos de los siglos. Amén. (13) ORACION CONTRA EL MALEFICIO Kyrie eleison. Dios y Sefior Nuestro, oh Soberano de los siglos, omnipotente y todopoderoso, tu que lo has hecho todo y 244 que lo transformas todo con tu sola voluntad; ti que en Babilonia transformaste en rocio la llama del horno siete veces mas ar- diente y que protegiste y salvaste a tus tres nifios santos; tt que eres doctor y médico de nuestras almas; tt que eres la salvacion de aquellos que se dirigen a ti, te pedimos y te invocamos, has vana, expulsa y pon en fuga toda potencia diabélica, toda pre- sencia y maquinacion satanica, toda influencia maligna y todo maleficio 0 mal de ojo de personas maléficas y malvadas reali- zados sobre tu siervo... haz que, en cambio, de la envidia y el maleficio obtenga abundancia de bienes, fuerza, éxito y cari- dad; tu Sefior, que amas a los hombres, extiende tus manos po- derosas y tus brazos altisimos y potentes y ven a socorrer y visita esta imagen tuya mandando sobre ella al angel de la paz, fuerte y protector del alma y el cuerpo, que mantendra alejado y expulsara a cualquier fuerza malvada, todo envenenamiento y hechiceria de personas corruptoras y envidiosas; de modo que debajo de ti, tu suplicante protegido te cante con gratitud: «El Sefior es mi salvador y no tendré temor de lo que pueda hacer- me el hombre. «No tendré temor del mal porque ti estas con- migo, tt eres mi Dios, mi fuerza, mi poderoso Sefior, Seftor de la paz, padre de los siglos futuros» Si, Sefior Dios nuestro, ten compasion de tu imagen y salva a tu siervo... de todo dafio o amenaza procedente de maleficio, y protégelo poniéndolo por encima de todo mal; por la intercesién de la mas que bendita, gloriosa Sefiora, la madre de Dios y siempre Virgen Maria, de los resplandecientes arcangeles y de todos tus santos. ;Amén! (14) ORACION CONTRA TODO MAL Espiritu del Sefior, Espiritu de Dios, Padre, Hijo y Espiri- tu Santo, Santisima Trinidad, Virgen Inmaculada, angeles. ar- 245 cangeles y santos del paraiso, descended sobre mi. Fundeme, Sefior, modélame, lléname de ti, utilizame. Expulsa de mi to- das las fuerzas del mal, aniquilalas, destruyelas, para que yo pueda estar bien y hacer el bien. Expulsa de mi los maleficios, las brujerias, la magia negra, las misas negras, los hechizos, las ataduras, las maldiciones y el mal de ojo; la infestacion diabé- lica y la posesion diabélica y la obsesién diabdlica; todo lo que es malo: pecado, envidia, celos y perfidia; la enfermedad fisi- ca, psiquica, moral, espiritual y diabdlica. Quema todos estos males en el infierno, para que nunca mas me toquen a mi ni a ninguna otra criatura en el mundo. Ordeno y mando con la fuerza de Dios omnipotente, en nombre de Jesucristo Salvador, por intercesion de la Virgen Inmaculada, a todos los espiritus in- mundos, a todas las presencias que me molestan, que me aban- donen inmediatamente, que me abandonen definitivamente y que se vayan al infierno eterno, encadenados por San Miguel arcangel, por San Gabriel, por San Rafael, por nuestros angeles custodios, aplastados bajo el talén de la Virgen Santisima Inmaculada. Amén. (15) PLEGARIA DE LIBERACION Oh, Sefior,Tu eres grande, ti eres Dios, tu eres Padre, no- sotros te rogamos, por la intercesion y con la ayuda de los ar- cangeles Miguel, Rafael y Gabriel, que nuestros hermanos y hermanas sean liberados del maligno que los ha esclavizado. Oh, santos, vengan todos en nuestra ayuda. De la angustia, la tristeza y las obsesiones, Nosotros te ro- gamos: Libranos, oh Sefior. Del odio, la fornicacién y la envidia, Nosotros te rogamos: Libranos, oh Sefior. 246 De los pensamientos de celos, de rabia y de muerte, Noso- tros te rogamos: Libranos, oh Sefior. De todo pensamiento de suicidio y de aborto, Nosotros te rogamos: Libranos, oh Sefior. De toda forma de sexualidad mala, Nosotros te rogamos: Libranos, oh Sefior. De la division de la familia, de toda amistad mala, Noso- tros te rogamos: Libranos, oh Sefior. De toda forma de maleficio, de hechizo, de brujeria y de cualquier mal oculto; Nosotros te rogamos: Libranos, oh Se- fior. Oh, Sefior, que dijiste «la paz les dejo, mi paz les doy». por la intercesion de la Virgen Maria concédenos ser liberados de toda maldicion y gozar siempre de tu paz. Por Cristo nuestro Sefior. Amén. Nota Los objetos, amuletos, talismanes, ouijas, libros de ocultis- mo, etc. que se usan para practicas de brujeria en el ocultismo, son fuentes de dafio que pueden afectar a las personas que los tocan o los usan, o los destruyen; por tal motivo, cuando Ile- guen contigo, hermano Sacerdote, a Ilevarte estos objetos, 0 a notificarte que los han destruido o tirado, no dudes en usar el poder de tu Sacerdocio y conjuralos aunque estén ya destruidos o hayan sido tirados, con la siguiente oracién de conjuro que repetiras por tres veces delante de las personas afectadas: 287 (16) PLEGARIA DEL CONJURO Con el poder y autoridad de mi Sacerdocio: Te conjuro, serpiente antigua, por el juez de vivos y muer- tos, por el Creador del mundo que tiene poder para enviarte ala gehena, para que pronto en este instante y para siémpre, te ale- jes de estos objetos (mencionar aqui los objetos que se estan conjurando o libros de ocultismo). Te lo ordena, maldito dia- blo, el que ordend a los vientos y al mar y a las tempestades. Te lo ordena el que te mand6 sumergirte desde lo alto de los cielos a las profundidades de la tierra. Te lo manda el que te mando retroceder. Oye, pues, satanas, y teme; y vencido y postrado aléjate, conjurado en el nombre de nuestro Sefior Jesucristo, que ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos y al mundo por medio del fuego. Amén. Signos de Proteccién: De los signos de proteccion que el Cristiano puede llevar eficazmente consigo para defenderse de los ataques del adver- sario son de gran eficacia las medallas, reliquias de los Santos, escapularios, etc. Hoy ofrecemos a los fieles un signo de parti- cular importancia por su origen: «El Crucifijo de la Medalla de San Benito». A continuacion ofrecemos una breve historia del origen de ésta reliquia, su significado en el ministerio del exorcismo y la importancia de llevarlo consigo. 248 Al final de esta breve historia ofrecemos a los Sacerdotes la bendicién de exorcismo de éstos Crucifijos. Breve historia: LA MEDALLA-CRUCIFIJO DE SAN BENITO El origen de la medalla de San Benito es muy antiguo. Se- guramente fué sugerido por el uso eficaz que el Patriarca hizo de la Sefial de la cruz contra los asaltos del demonio narrados por San Gregorio. Benedicto XIV fijé el disefio de esta medalla. De una parte lleva la imagen de San Benito, que tiene en la mano una cruz; y en la otra, una cruz mas grande con las iniciales en latin de varias letras. Por el hecho que la cruz que aparece en ella repre- senta un elemento esencial de esta medalla, la misma se Ilama Medalla-Crucifijo de San Benito. En el anverso lleva la efije del Santo, con la cruz en la mano derecha y la Regla en la mano izquierda; a su derecha una copa de donde huye una vibora (recuerdo del vino envene- nado del que se salv6é milagrosamente); a la izquierda un cuer- vo se lleva el pan envenenado. Por debajo se leen las palabras: «EX S.M. CASINO MDCCCLXXX>» (Del Sacro Monte Ca- sino 1880). A los dos lados: «CRUZ SANCTI PATRIS BENEDICTI» (Cruz del Santo Padre Benito). Alrededor de la imagen: «EIUS IN OBITU NOSTRO PRAESENTIA MUNIAMUR)> (que nos defienda en nuestra muerte con su presencia). En el reverso de la Medalla se representa una Cruz que lleva en sus brazos algunas inscripciones, cuyas explicaciones son las siguientes: 249 250 C.S.P.B.: C.S.S.M.L.: N.D.S.M.D.: V.R.S.: N.S.M.V.: S.M.Q.L.: LV.B.: CRUX SANCTI PATRIS BENEDICTI (Cruz del Santo Padre Benito) CRUX SANCTA SIT MIHI LUX (que la Cruz Santa luz para mi) NON DRACO SIT MIHI DUX (que el dragén no sea jefe para mi) VADE RETRO SATANA (jRetrocede, satanas!) NON SUADE MIHI VANA (No me persuadiras de cosas vanas) SUNT MALA QUAE LIBRAS (Perniciosa es la Copa que me ofraces) VENENA BIBAS (Bébete ti mismo tu veneno) Al fondo de la Cruz esta escrito «PAX» (Paz), que es el lema de la Congregacion Benedictina y luego de toda la Orden Benedictina. Los tres versos citados, en disticos elegiacos con rima in- terna, forman parte de una serie muy antigua, al menos del si- glo XIV, que acompaiia en un cédice la figura de un monje que con la cruz aleja la tentacion. Los mismos expresan bien la con- fianza de los fieles en el patrocinio de S. Benito contra los peli- gros espirituales y materiales que puede procurar el demonio. (17) BENDICION DE LA MEDALLA Y CRUCIFIJO DE SAN BENITO ABAD Nuestro auxilio esta en el nombre del Sefior. Que hizo el Cielo y la Tierra.. En el Nombre de Dios Padre todopoderoso, que hizo el cielo y la tierra, los mares y todo lo que hay en ellos, yo exorcizo esta medalla y crucifijo contra el poder y los ataques del demo- nio; que todos los que la usen devotamente sean bebdecidos con la salud del alma y del cuerpo. En el Nombre del Padre Todopoderoso, de su Hijo Jesucristo Nuestro Sefior y del Espiritu Santo Paraclito y en el amor del mismo Sefior Jesucristo quien vendra en el Ultimo dia a juzgar a los vivos y a los muertos y al mundo por el fuego... Amén. OREMOS: Dios todopoderoso, fuente infinita de todas las cosas bue- nas, humildemente te pedimos que por la intercesién de Sar. Benito derrames copiosamente tus bendiciones sobre esta: medallas y crucifijos. Que aquellos que la usen y sinceramente se esfuercen en buscar su perfeccién sean bendecidos por T con salud del alma y del cuerpo, la gracia de una vida santa y le remisién de sus pecados. Que también con la ayuda de tu amo- misericordioso se esfuercen en ejercitar la verdadera caridad + justicia hacia todos, de tal manera que un dia puedan aparece: sin pecado y santos en tu presencia. Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Sefior... Amén 252 INDICE PRESENTACION --------------------2--0-0-osssosceceeeese PREAMBULO -=--2---2-2-2-2--n-n2nnnsesoneneseneeseccnnecee - Consideraciones Teoldgico - Biblicas --------------- - Consejos Pastorales ------------------------------------ sig) 0) 6(0 61 (6) ee CAPITULO I LOS EXORCISTAS EN LA IGLESIA ------------------- - Premisa ------------------------------------------------- - Los siete periodos histéricos - Algunas Conclusiénes -- - 4Entonces, los exorcistas creen en el diablo? - Los exorcismos en Francia --------------------------- CAPITULO II eee ~ {Qué es el ocultismo? ----------------22-------2---0--- - Cémo defenderse del ocultismo --------------------- ~ Las Sectas ----------------------------2----0---0nnnnnnnn- - La Nueva religiosidad --------------------------------- - El satanismo --------------------0--0--0ennennennn enn nnne CAPITULO III LA MAGIA -n--------2nnconnnnncnnnnn renee nnnncennnnnnnnennne - ¢Porqué la magia? -------------------------------------- oT, 39 41 55 58 58 64 65 67 73 Th 78 82 82 - La Magia - Embrollo ---------------------------------- CAPITULO IV EL ESPIRITISMO ----------------0--0-----2-0--0-neeceoon= - Qué es el espiritismo ---------------------------------- - 4Es posible un contacto directo con los difuntos?- - Para no caer en el engafio ----------------------------- CAPITULO V UN EXORCISTA EN COLOQUIO CON LOS PSIQUIATRAS -: - {Recurrir al Exorcista 0 al Psiquiatra? - Sintomas de sospecha -------------------------=------- - Respuesta a dos preguntas fundamentales ---------- - Preguntas de Psiquiatras - respuéstas de Amorth-- CAPITULO VI 4CUANDO RECURRIR AL EXORCISTA ? ----------- - Un camino por seguir --------------------------=------- CAPITULO VII SANTOS Y DIABLOS -------------------------------2--=-- - En mi nombre arrojaréis los demonios-------------- - El Beato Padre Pio, un gran luchador --------------- CAPITULO VIII LA ORACION DE LIBERACION EN LA RENO- VACION CARISMATICA - Cémo comenzamos -- 88 95 95 99 104 109 110 115 120 121 137 139 144 144 146 151 155 - Un desarrollo progresivo ------------------------------ - Dos hechos instructivos ------------------------------- - El esquema de la Oraci6n ----------------------------- CAPITULO IX LAS SORPRESAS DE LOS EXORCISTAS - - Las almas de los difuntos -. - El problema de las presencias - Respuéstas de los Exorcistas ------------------=------ CAPITULO X AYUDAS PARA UN EXORCISTA --------------=------- - ,Ayudas 0 condicionamientos? ---------------------- - Orantes y carismaticos -------------------------------- - El parecer de algunos médicos ----------------------- - El misterio del exorcismo ----------------------------- CAPITULO XI LIBRANOS DEL MAL ----------------------=~ Seaeeneesey - Oraciones de liberacién ------------------------------- - Suplica a San Miguel Arcangel ---------------------- - Oracion pidiendo la proteccién del Sefior ---------- - Renuncia y renovacion de las promesas bautis - Oracién reservada a los sacerdotes para iniciar toda liberaciOn -~----------------------ennnneennnnecnnenn= 170 170 171 173 192 194 195 196 209 212 212 213 215 - Oracion para anular una maldicién ------------------ - Exorcismo de una casa atormentada por el demo- - Oracidnes para bendecir y liberar: casas, lugares de trabajo, campos ----------------------22-2222-n02oo== - Bendicion de cualquier medicina -------------------- - Bendicion de agua, aceite, y sal ---------------------- - Oracién para liberacion del yugo hereditario ------ - Oracion de liberacién y sanacién interior----------- - Oracién para la sanacién fisica ----------------------- - Alma de Cristo ----------------------------------------- - Oracién contra el maleficio --------------------------- - Oracién contra todo mal ------------------------------ - Plegaria de liberacién ---------------------------------- - Plegaria de conjuro - Bendicién de la medalla y Crucifijo de San Be- Nito Abad -------------------------nnnnnnncnnecnnnnnnnnnnen= PASTORAL DE LA IGLESIA La Iglesia siempre ha estado presente en la vida del hombre para llevarlo al Reino de Dios; es obvio que todo lo que impida al hombre vivir plenamente la vida divina, es objeto de liberacién, por lo que la Sagrada Escritura re- prueba todo lo que esclaviza al hombre por que lo ha creado ser libre; toda practica ocul- tista, new age, satanica, supersticiosa, es re- probada por Dios y por ende por la Iglesia. Agradecemos al muy ilustre sefor Candni- go, Don Enrique Toral Moreno por su contri- bucién al traducir esta obra del italiano al es- pafiol: Dios le pague su arduo trabajo. Quiera Dios que esta obra sea de gran fruto para el trabajo pastoral de nuestros sacerdotes. (= DE LA SANTA MONTANA EN LA CUMBRE APARECIO COMO UN ASTRO MARIA AUYENTANDO CON PLACIDA LUMBRE LAS TINIEBLAS DE LA IDOLATRIA,