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El arte y su función social hoy.

Un cuestionamiento desde la teoría hacia lo concreto.

(Ciudad de Buenos Aires)

Laura Lorena Feijoó

Ha llegado a ser evidente que nada referente al arte es evidente ni el mismo, ni en su relación con la totalidad, ni siquiera en su derecho a la existencia. El arte todo se ha hecho posible, se ha franqueado la puerta a la infinitud y la reflexión tiene que enfrentarse con ello” (T. Adorno)

Este breve ensayo es parte de la voluntad de un proyecto de investigación iniciado en el 2008 y no acabado, en el cual se llama a reflexionar acerca de la interrelación del arte y la sociedad actual, desplazando al arte de un posicionamiento a-problemático analizando la posibilidad de su incidencia sobre la sociedad, o “lo social”.

Sin entrar en grandes debates teóricos, haré breve referencia a la autonomía del arte en tanto “aquel concepto de autonomía de la forma como fundamento del arte moderno” 1 hacia la autoconciencia, es decir a la no dependencia a modelos ni esquemas anteriores o exteriores a las leyes de su propia creación y consistencia. Concepto que nace problematizando la necesidad de la des-jerárquia de las facultades sensoriales y racionales, de la separación entre forma y contenido, de la disociación entre imagen y praxis.

Un arte con lenguaje propio, que en un principio se ha identificado con la forma o mímesis y que en un período posterior se determina por la pertenencia a un campo específico, pero no por ellos separado de las tendencias sociales. A partir de esta ambigüedad de límites específicos se irá ingresando progresivamente en la idea de “autonomía relativa”, reflexionando en la relación dentro del campo artístico en la creación social de sus elementos estructurales que lo constituyen y le dan sentido, como generadores sociales de esquemas de percepción, pensamiento y acción que a su vez son posibles de ser modificados por las prácticas mismas o por el contrario, contribuyen a reproducir una estructura. 2

Esto sucede concretamente mediante el poder de legitimación lo artístico (la obra de arte y al artista) que poseen las instituciones como escuelas, teatros, museos, galerías, salas de concierto, festivales, bienales de arte etc .

1 Susana Tambutti, cuadernillo de Historia de la Danza. IUNA 2009.

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Espacios donde se legitima y también circula el artista y su obra, siendo por esa posibilidad lugares de PODER.

Continuidad o cambio, son variables dentro de la estructura de lo dado, de lo establecido, que suceden en el terreno de la lucha de las relaciones diferenciales de poder, tanto material como simbólico.

Orden Social y Arte

El deterioro de las instituciones y la re estructuración del Estado partir del neoliberalismo hasta hoy (como proceso inacabado), lleva a preguntar cómo repercute en el campo artístico y cultural, y como los artistas en tanto agentes sociales, responden, se adecúan o transforman.

Este proceso histórico que conlleva a una reforma del Estado (primero con la dictadura militar seguida luego de la década del 90) ha dejado al mercado como mecanismo en la asignación de recursos y servicios, cediendo espacio al accionar del sector privado cada vez más concentrado y “globalizado”. Proceso que ha sido signado por el retraimiento en la financiación de servicios, educación, cultura y salud, el desempleo, la precarización y flexibilización laboral que fractura la anterior subjetividad del trabajador, sujeto de anteriores reivindicaciones ganadas y de identidad nacional.

Ante esta retirada del Estado el proceso globalizador en lo cultural se puede notar en la formación de conglomerados multimedia y la proliferación de los cibermedios, el vaciamiento de espacios culturales y artísticos y la privatización de la cultura.

En este sistema, los circuitos de circulación artística se dividen entre lo comercial y lo sublime en su búsqueda de aumento ganancias y legitimación de un sentido 3 .

El arte y el artista entonces se cosifica, la obra se convierte en “cosa” en tanto arte- mercancía en contraposición a un arte simbólico, nacido de la necesidad humana y del trabajo, con sus nociones específicas de trazo, movimiento o ritmo etc, que como tal tiene la posibilidad de cuestionar sus condicionamientos.

3 Cada civilización de masas en un sistema de economía concentrada es idéntica y su esqueleto —la armadura conceptual fabricada por el sistema— comienza a delinearse. Los dirigentes no están ya tan interesados en esconderla; su autoridad se refuerza en la medida en que es reconocida con mayor brutalidad. Film y radio no tienen ya más necesidad de hacerse pasar por arte. La verdad de que no son más que negocios les sirve de ideología, que debería legitimar los rechazos que practican deliberadamente. Se autodefinen como industrias y las cifras publicadas de las rentas de sus directores generales quitan toda duda respecto a la necesidad social de sus productos. HORKHEIMER, May y ADORNO, Theodor “Dialéctica del iluminismo” Ed. Sudamericana, Buenos Aires, 1988.

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Sin embargo, es de notar en esta última década en ciudad de Buenos Aires la apertura de muchos espacios culturales, la proliferación de compañías de danza y teatro independiente, y de obras de arte auto gestionadas tanto en el circuito alternativo, como en el “oficial”, en Hospitales o cárceles, y más aún: con identidad barrial o militante etc ¿Cuáles son las motivaciones que dieron impulso a esta forma de producción o de circulación? ¿Cuál es su relación con el estado y el sector privado? ¿Cuál es su público? ¿Cuál es su historia?

No somos pocos los que cuestionamos cómo esto se relaciona con el proceso de legitimidad social, institucionalización y consagración en la producción local de bienes artísticos y cuáles son las POSIBILIDADES de su DESARROLLO, y de una voluntad de ACCIÓN primero, y luego de una “acción real o concreta” del arte y principalmente del artista, sobre sus condicionamientos de creación.

Si entendemos al arte como interpretación de la realidad, que se desarrolla principalmente en el terreno del deseo, y fusiona el acto humano imaginario con el del trabajo concreto (característica liberadora y transformadora del creador y de su entorno) a partir de la proliferación de estos espacios alternativos a lo oficial o comercial, van surgiendo nuevos artistas que singularizan un estado de lo social y por lo tanto de lo político, INTERPELANDO también la apropiación de los medios de distribución, circulación y producción de la obra de arte por parte de una grupo que ejerce el poder o DOMINA.

El artista es portador de un discurso y de un sentir por sobre lo netamente discursivo, y de una estética que se concreta relacionándose con los medios materiales que lo hacen posible. Es que el artista es un ser humano relacionado con su entorno, dentro de una realidad histórica y de las condiciones de posibilidad que le dan sentido. Es en este lugar donde el posicionamiento del artista como ser social y político, participa ineludiblemente en la posibilidad de cambio y de disputa del sentido, y por lo tanto, del poder.

Estos espacios, sujetos y obras, nacen de una necesidad. Podríamos preguntarnos por la función social del arte, o si el arte en sí lleva implícita una función social. Si esta es la respuesta entonces habrá quizás que replantearse o ampliar nuestro sujeto de análisis.

Cultura y Arte.

“Es verdad que se debe potenciar la producción local de la industria cultural, pero ¿qué hacemos con aquello que no es industria? ¿Qué hacemos con la experimentación, las escuelas de arte, las orquestas de cámara, aquello que no es rentable, que no tiene lugar en el mercado, que no genera ganancia y que cada vez parece importar menos?”

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Ana Wortman

El arte está ligado a la cultura. Y esta se podría definir como formas de hacer, de comunicarse, relacionarse, esparcirse y de crear objetos que generan identidad o referencialidad en un grupo social.

Estas formas, que se construyen en un espacio de posibilidades específico no son solo dadas, sino creadas y modificadas por sujetos concretos, por hombres y mujeres, por jóvenes y adultos, y por las instituciones que los contienen o los expulsan.

La realidad neoliberal transformó las posibilidades de producción y consumo no solo a nivel económico sino que acentuó un diferencial de acceso a espacios de construcción cultural. Quienes quedan fuera, son los artífices de “lo otro”. La necesidad de otra cultura, otra manera de relacionarse y construir será tal vez el motor que contendrá al “otro arte” que a su vez desde un proceso anterior a la década del 90, se concretaba en acciones que apelaban a otro sentido en sus propios circuitos y escuelas, y que se modifica y amplía a principios del siglo XXI (Año 2001)

¿Es entonces que este arte, o mejor dicho, estos artistas han contribuido a modificar el modelo hegemónico cultural? Y es que el arte “no solo representa las relaciones de producción; las realiza” 4

¿Es entonces que esa autonomía del arte, con sus propias características se relativiza en su necesidad de devenir obra?

Y es en ese proceso de creación que intervienen además del deseo del creador, de su sentir subjetivo, las condiciones que la posibilitan, los medios con los que cuenta y los materiales: sus propias condiciones simbólicas y culturales que le dan sentido. Condiciones que están contenidas por instituciones tales como Escuelas, Teatros, Galerías, Centros Culturales tanto oficiales o hegemónicas como Bachilleratos Populares, C. C autogestivos, Espacios Culturales alternativos como espacios de militancia y resistencia. Estos últimos espacios donde se exhibe o produce arte como manera de intervenir en lo cultural rompiendo con la uniformización del mundo.

Podríamos decir entonces que hay una cultura hegemónica y otra (u otras) que la cuestionan directa o indirectamente. 5

4 García Canclini “La producción simbólica” Ed. Siglo XXI

5 La lógica cultural del capitalismo contemporáneo remite a transformaciones en lo macroeconómico, como también en la dimensión cultural de la vida social y económica, en la reorganización del campo cultural y en la emergencia de nuevas subjetividades. Por eso en el contexto actual podemos advertir modificaciones en las prácticas culturales, ya que estamos hablando de otros sujetos y otra cultura. Ana Wortman “El desafío de las políticas culturales de la Argentina” Clacso

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En este complejo entramado de creación, el arte contiene sus propios medios de producción y sus particulares luchas por el poder, distintos a otros campos (científico, económico, político). Aunque ninguno está separado del otro, es indispensable diferenciarlas para poder llegar a una comprensión de su especificidad. El arte ha llegado a ser una esfera autónoma en sus saberes, la estética ha nacido como un saber ordenado que le da sentido en sí mismo en el proceso de secularización iniciado ya desde el renacimiento. Y es este proceso que le ha creado su propia cárcel social, siendo que la condición desestabilizadora del arte al “desnormalizar” la realidad y subvertir los demás discursos parece haber quedado atada a condicionamientos de acceso a lo instituido, o mejor dicho a lo validado por lo instituido.

Sin embargo “el arte” se escapa de esto. Se escapa de condicionamientos económicos y políticos concretos, la experiencia artística puede ser en cualquier espacio y tiempo. La lucha es ideológica.

Una aproximación hacia la política del arte

“Es político en la medida en que enmarca no sólo obras o monumentos, sino el sensorium de un espacio-tiempo específico, siendo que dicho sensorium define maneras de estar juntos o separados, de estar adentro o afuera, enfrente de o en medio de, etc. Es político en tanto que sus haceres moldean formas de visibilidad que reenmarcan el entretejido de prácticas, maneras de ser y modos de sentir y decir en un sentido común; lo que significa un "sentido de lo común" encarnado en unsensorium común”

Jaques Ranciere

¿Cómo se genera el espacio de lo artístico, cuáles son sus objetos y quienes están valorados como capaces para utilizarlos o criticarlos?

¿Quién escribe las normas de lo que es estético? ¿Cuál es el “saber” o la “expresión” que se sublima?

Parece haber una tensión en las políticas del arte, una es el arte que se fusiona con la vida, que se eleva a lo colectivo y rompe las barreras que lo delimitan. Y otra es la de un arte que se construye a partir de tomar conciencia de las contradicciones de existencia en lo representativo. Pero ambas están relacionadas y deben conciliarse, aun contradictorias, para intervenir realmente hacia un cambio.

La experiencia sensible de lo artístico se establece en una instancia de comunión con la vida presentándose ante la misma y al mismo tiempo, la obra de arte se diferencia de otras experiencias sensitivas creando un determinado territorio.

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No es posible politizar lo artístico con el solo hecho de realizar un acto estético, es necesario para producir un cambio o ruptura reflexionar acerca del por qué hacer. De la misma manera, es acotado representar la vida, y las tensiones de vida, sin cuestionar los elementos técnicos y discursivos que constituyen su campo. Es necesario ser crítico ante lo que se considera como arte en su estructura y las modificaciones que produce su dialéctica con el hacer meramente sensitivo. Se dice que el arte es liberador y esta es la razón por la cual si no se tienen en cuenta los elementos antes descriptos su libertad será condicionada y fácil de ser manipulada.

Podemos pasar a identificar un espacio de puja política en el campo cultural que se relaciona estrechamente con lo artístico. En este campo prevalece una cultura hegemónica que legitima ciertas obras de arte y por supuesto, ciertos artistas. Opacando y velando su poder transformador.

Entonces ¿Dónde quedan aquellos que desde su propia subjetividad en un espacio histórico común a todos, pero también político, social y económico distinto a “esa visión del mundo” porque quedan (por opción o por condición) fuera de ese orden establecido, crean y se comunican con el mundo brindando su visión estética y crítica por poseer un cierto entrenamiento en la expresión de su sensibilidad, de un lenguaje y de la vida.

Muchas veces son los espacios culturales alternos (no solamente físicos en su devenir histórico), distintos ó contrarios los dominantes, quienes logran aglutinar esos creadores y esas creaciones. Y a su vez estas creaciones pueden ser parte de ellos, porque no se recibe ni se crea individualmente, sino grupalmente, generando una propia representación de lo que llamamos realidad y elaboración simbólica.

Cuando no, cuando la obra de arte queda en una especie de limbo material y/o histórico, el sistema hegemónico le da nombre y lo coloca en su circuito de circulación, tomando para sí un arte que no parece nacer propiamente de lo instituido o para lo instituido, o dejándolo en el olvido (Un ejemplo de ello son algunas de las obras del pintor porteño Xul Solar, Ricardo Campani, Quinquela Martín y los escritores Roberto Arlt, Elías Castelnuovo, Oliverio Girondo, Armando Tejada Gómez o Roberto Santoro entre tantos, grupos de danza y teatro como el Fray Mocho, El descueve grupo que nace y se separa del Taller de danza del Teatro San Martín, C`est tout Idem, el ENTRE grupo de performance dirigido por Blanca Rizzo, o en menor medida el Colectivo Entrelíneas por estar aún en actividad).

Queda entonces por seguir pensando y accionando dentro del campo artístico, y en la relación crítica entre el artista con los espacios culturales. Y cuál es el compromiso político que estos tomarán con lo artístico, o con el arte y lo instituido.

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Bibliografía básica:

- HORKHEIMER, May y ADORNO, Theodor “Dialéctica del iluminismo” Ed. Sudamericana, Buenos Aires, 1988.

- ADORNO, Theodor “Teoría Estética” Ed Orbis, 1983

- BENJAMIN, Walter “La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica” Publicado en BENJAMIN, Walter Discursos Interrumpidos I, Taurus, Buenos Aires, 1989

- DERRIDA, Jacques. “El teatro de la crueldad y la clausura de la representación”. Anthropos,

1989

- GADAMER, George “El arte después de la muerte del arte” en “La actualidad de lo bello” Paidós, 1991.

- GALASSO, Roberto (coordinador) “Los malditos” Vol I. Ediciones Madres de Plaza de Mayo,

2005

- GARCIA CANCLINI, Nestor “La producción simbólica, teoría y método en sociología del arte, Ed s. XXI, 2006

- Martín, HEIDDEGUER “El arte y el espacio” Revista ECO, Bogotá, Colombia. Tomo 22

- RANCIERE, Jacques “La parición de lo sensible”

- WORTMAN Ana “El desafío de las políticas culturales de la Argentina” Clacso