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Comprobación experimental de la primera

y la segunda ley de Mendel con mutantes de

Drosophila Melanogaster

Objetivo general:

Comprobar de forma experimental la dos primeras leyes de Mendel con ejemplares salvajes y mutantes de cuerpo de Drosophila Melanogaster. Se trabajará sobre la ley de la uniformidad de los híbridos de la primera generación filial y sobre la ley de segregación de los caracteres en la segunda generación filial. También se llevará a cabo un retrocruzamiento para comprobar el genotipo de los filiales obtenidos del segundo cruzamiento.

Material:

Para llevar a cabo correctamente el experimento se necesitarán botes de vidrio con preparado alimenticio para Drosophila Melanogaster, frascos más pequeños para aislar a los ejemplares a la hora de separar hembras vírgenes, pinceles para manipular pupas o moscas adultas y tapones de espuma (o algodón hidrófilo en su defecto).

Metodología:

Para permitir el correcto desarrollo de los ejemplares utilizados será necesario cambiar periódicamente el preparado alimenticio (cuya composición desconocemos). Para ello verteremos dos medidas de preparado en polvo en un vaso de cultivo limpio y añadimos agua hasta lograr la consistencia deseada. Se dejará reposar la preparación hasta que solidifique (5 minutos aprox.)

Procedimiento:

Para llevar a cabo este experimento utilizaremos las cepa salvaje (+/+) y la cepa ebony (e); así podremos contar con un gen dominante (+/+) y otro recesivo (e) que son autosómicos, ya que se encuentran en el cromosoma III (y no en el cromosoma I, el sexual).

A fin de evitar la extinción de los ejemplares cultivados en el laboratorios, será necesario separar cierto número de moscas de cada cepa e introducirlas en botes independientes utilizados únicamente para este experimento.

A continuación, iniciaremos el proceso de separación de vírgenes, paso previo esencial para cualquier cruzamiento, pues las hembras pueden almacenar y utilizar el esperma de una sola inseminación durante la mayor parte de su reproducción, contaminando así los resultados. Para ello, deberemos dejar que las moscas se reproduzcan hasta poder observar las primeras larvas. Entonces, procederemos a retirar los individuos de la generación parental (P) para evitar que se produzcan cruzamientos entre P y F 1 . Las larvas atravesarán un periodo de pupación (de aproximadamente dos días); según vayan eclosionando, las iremos depositando en botes individuales sin papilla. Al cabo

de una hora, las crías comenzarán a pigmentar y así podremos diferenciar su sexo y dividirlas en dos botes.

Una vez realizada esta segregación por sexos, introduciremos en otro vaso de cultivo cinco hembras vírgenes ebony (e) y cinco machos salvajes (+/+), o viceversa. Se dejarán pasar unos días hasta que puedan diferenciarse las primeras larvas. Entonces, se retirarán los individuos adultos y esperaremos hasta que se complete el ciclo reproductivo (10 días aprox.). Una vez completado, es necesario repetir el proceso de separación de vírgenes (para poder comprobar más tarde la segunda ley de Mendel) y llevar a cabo un meticuloso recuento de los fenotipos de la F 1 . Los resultados esperados, según la primera ley de Mendel, se muestran a continuación:

de una hora, las crías comenzarán a pigmentar y así podremos diferenciar su sexo y dividirlas
 

+

+

e

+/e

+/e

e

+/e

+/e

Del cruzamiento de dos moscas homocigóticas (una dominante y la otra recesiva) debería resultar una generación filial compuesta íntegramente por híbridos. Estos híbridos presentarán el fenotipo dominante (salvaje).

Con el cruzamiento anterior hemos obtenido los híbridos que necesitamos para comprobar la segunda ley de Mendel. Deberemos introducir en un vaso de cultivo con papilla cinco machos y cinco hembras (ambos híbridos +/e) y dejar que se reproduzcan. Una vez aparezcan las larvas, la generación F 1 será retirada y se repetirá el procedimiento del cruzamiento anterior (incluida la separación de hembras vírgenes) para obtener una generación F 2 segregada por sexos y, así, poder realizar más tarde un retrocruzamiento. Al realizar el recuento fenotípico deberemos observar los siguientes resultados:

+ e + +/+ +/e e +/e e/e Al cruzar dos ejemplares híbridos, se formarán gametos
 

+

e

+

+/+

+/e

e

+/e

e/e

Al cruzar dos ejemplares híbridos, se formarán gametos (+) y (e), que darán a lugar a individuos híbridos (50%), homocigóticos dominantes (25%) y homocigóticos recesivos

(25%).

Los homocigotos dominantes y los híbridos son fenotípicamente iguales y, por eso, es necesario realizar lo que se conoce como retrocruzamiento para diferenciar sus genotipos.

Para llevar a cabo el retrocruzamiento, necesitamos cruzar una mosca fenotípicamente salvaje (cuyo genotipo desconocemos) con una ebony (que sabemos que sólo puede ser homocigótica pues el alelo e es recesivo). Analizando su descendencia, podremos determinar si el individuo de fenotipo salvaje es heterocigótico u homocigótico. Cuando se distingan las primeras larvas, retiramos a los parentales y esperamos a que terminen de desarrollarse. En este caso no es necesario separar hembras vírgenes de entre la generación filial (F 3 ).

Si toda la descendencia obtenida presenta un fenotipo salvaje, deducimos que el genotipo incógnita del parental es +/+. Si entre la descendencia encontramos algunos individuos con fenotipo ebony, deducimos que el genotipo incógnita del parental es +/e.

Caso 1

+

+

 

Caso 2

+

e

e

+/e

+/e

e

+/e

e/e

e

+/e

+/e

e

+/e

e/e

Caso 1 + + Caso 2 + e e +/e +/e e +/e e/e e +/e

-En el esquema adyacente se muestra un árbol genealógico con todas la generaciones que deberán manifestarse durante el experimento.