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e-boletín SENC

revista electrónica de la Sociedad Española de Neurociencia

número 3, enero de 2010

Sociedad Española de Neurociencia número 3, enero de 2010 entrevista 10 Óscar Marín – debate células

entrevista 10 Óscar Marín – debate células gliales crónicas CWC Encuentros Atlánticos – opinión – rincón literario

Marín – debate células gliales – crónicas CWC Encuentros Atlánticos – opinión – rincón literario

Junta directiva

Presidenta: Carmen Cavada Vicepresidente: Félix Viana Presidente electo: Juan Lerma Secretario: Fernando de Castro Tesorero: Alfonso Araque Vocal: Carmen Guaza Vocal: Laura López Vocal: Salvador Martínez

Información

Para información sobre la Junta Directiva o cualquier aspecto de la Sociedad dirigirse a:

Secretaría de la SENC:

Fernando de Castro Grupo de Neurobiología del Desarrollo-GNDe Unidad de Neurología Experimental, Hospital Nacional de Parapléjicos Finca “La Peraleda”, s/n, 45071 - Toledo Teléfono: 34 92 5247782 (ext. 47802) correo-e: secretario@senc.es

Tesorería:

Alfonso Araque Instituto Cajal, CSIC Doctor Arce 37 28002 - Madrid Teléfono: 34 91 5854710 Fax: 34 91 5854754 correo-e: tesorero@senc.es

Coordinador e-Boletín SENC:

Salvador Martínez Experimental Embryology Lab Instituto de Neurociencias UMH-CSIC San Juan de Alicante

03550-Alicane-Spain

Teléfono: 34 96 5919556 Fax: 34 96 5919555 correo-e: smartinez@umh.es

Coordinadores de este número del e-Boletín SENC:

Xurxo Mariño y Fernando de Castro

Edición y realización gráfica: Xurxo Mariño

Imagen de portada: José Rodrigo. “Homenaje a la teoría neuronal de Cajal”. Óleo sobre lienzo

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Índice

índice

Grupos de investigación - entrevista 10 Laboratorio de Óscar Marín

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Debate Células gliales Alfonso Araque y Fernando de Castro

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Crónicas V Cajal Winter Conference Meritxell Pons, Davide D’Amico y Camilo J. Morado-Díaz

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VI Encuentros Atlánticos de Neurociencia Óscar Herreras

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Opinión Discurso de aceptación del “Premio Olympus 2009 para Jóvenes Investigadores” Guglielmo Foffani

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La resistencia heroica de los científicos en Venezuela Miriam Echevarría Irusta

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Rincón literario Noches de Yugoslavia Norman Baxter

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II

grupos de investigación – entrevista 10

Laboratorio de Óscar Marín

Instituto de Neurociencias CSIC & Universidad Miguel Hernández

de Neurociencias CSIC & Universidad Miguel Hernández El Doctor Óscar Marín en el laboratorio Estas son

El Doctor Óscar Marín en el laboratorio

Estas son las respuestas a nuestra entrevista 10:

1. Pregunta. ¿Puede explicar en 4 líneas cuál es el objetivo de la investigación que

realizan en su laboratorio? Respuesta. Nos gustaría comprender cuáles son los mecanismos moleculares y celulares que controlan el desarrollo de la corteza cerebral, y cómo alteraciones en este proceso pueden dar lugar a algunas enfermedades neuropsiquiátricas.

2. P. ¿Quiénes forman parte de su equipo y en qué consiste su trabajo?

R. Nuestro equipo está habitualmente formado por 12 personas, aunque en estos momentos tenemos “overbooking”: tres técnicos, cuatro estudiantes de doctorado, y siete postdocs y medio (este último compartido con el laboratorio de Beatriz Rico, de ahí lo del medio). Y luego está mi secretaria, Virtudes García, sin quien no podría trabajar. Cada estudiante y postdoc tiene un proyecto independiente, aunque en muchos casos se trabaja de forma coordinada para proyectos específicos.

3. P. ¿Qué modelos (tanto biológicos como artificiales) utilizan en su trabajo?

¿Por qué esos modelos? R. Nuestra investigación utiliza el ratón como modelo. De momento es el único mamífero que combina el poder de la genética con una corteza cerebral más o menos desarrollada.

4. P. ¿En qué técnica/s de investigación está especializado su laboratorio?

R. El laboratorio tiene una proyección multidisciplinar. Durante los últimos años hemos incorporado investigadores que complementaban nuestros conocimientos, por lo que ahora tenemos mucha capacidad de maniobra. Además de las técnicas habituales de biología molecular y celular que usamos en neurobiología del desarrollo, realizamos videomicroscopía en tiempo real, embriología experimental in vitro e in vivo, y electrofisiología.

5. P. ¿Imparte algún tipo de docencia? ¿Qué porcentaje de su tiempo le dedica? R. Colaboro en el programa de doctorado en Neurociencias del Instituto de Neurociencias (CSIC-UMH), así como en diferentes programas de doctorado internacionales. No creo que dedique más de un 3% de mi tiempo a la docencia académica, aunque pienso que el tiempo que invierto con mis estudiantes de doctorado también es una forma de docencia.

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grupos de investigación – entrevista 10

grupos de investigación – entrevista 10 Interneuronas (en verde, expresando GFP) migrando a tr avés de

Interneuronas (en verde, expresando GFP) migrando a través de la corteza cerebral embrionaria. La glia radial está marcada en rojo con un anticuerpo contra RC2.

6. P. En la formación de nuevos investigadores, ¿qué aspecto considera el más

importante? R. ¡No estropearlos! Creo que los buenos investigadores solo necesitan un poco de orientación. Y quizás un poco de ayuda para organizar su trabajo, aunque no creo que esto sea exclusivo de nuestra profesión. En general, dar ejemplo es lo más eficiente.

7. P. ¿Cuál cree que es el error más común cometido por los neurocientíficos

actuales? R. Ni idea – intuyo que si lo supiera intentaría corregirlo.

preguntas que vayan más allá de lo obvio, de lo inmediato. Aunque esto más bien es una limitación, no un error. Y es común a (casi) todos los científicos.

Quizás el no plantearnos

8. P. ¿Puede explicarnos brevemente su idea respecto al problema mente- cerebro? R. ¿Qué mente? Para mi la mente es nuestro cerebro.

brevemente su idea respecto al problema mente- cerebro? R. ¿Qué mente? Para mi la mente es

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grupos de investigación – entrevista 10

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P. ¿Qué le diría a un político para convencerlo de la importancia de la

investigación en Neurociencia? R. Antes pensaba mucho en esto. Lo del coste social y económico, lo de la economía basada en la innovación, etc. Ahora estoy convencido que es una pérdida de tiempo. Lo que hay que intentar es que algunos científicos se dediquen a la política, para que no haya que decirles nada. Aunque a veces esto tampoco parece funcionar.

10. P. ¿Podría recomendarnos un libro? (de cualquier tipo).

R. Me gusta emplear mi tiempo libre en leer buenas novelas, generalmente de tipos

“Campos de Londres” (Anagrama), de

Martin Amis, “Las benévolas” (RCA), de Jonathan Littell, y “2666” (Anagrama), de Roberto Bolaño.

atormentados.

Aquí van tres de mis libros favoritos:

atormentados. Aquí van tres de mis libros favo ritos: Los miembros del laboratorio de Óscar Marín,

Los miembros del laboratorio de Óscar Marín, en Agosto de 2009. De fondo, el Instituto de Neurociencias (CSIC-UMH).

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debate

Células gliales

Algunas cuestiones generales para ponerse al día en este tipo celular Por Alfonso Araque (Instituto Cajal, CSIC) y Fernando de Castro (Unidad de Neurología Experimental, Hospital Nacional de Parapléjicos)

Experimental, Hospital Nacional de Parapléjicos) Oligodendrocitos. Foto cortesía del Dr. Diego Clemente

Oligodendrocitos. Foto cortesía del Dr. Diego Clemente (GNDe, Hospital Nacional de Parapléjicos).

1. El número de células gliales es mayor que el de neuronas, ¿existe consenso respecto al nº relativo de astrocitos/neuronas? ¿Y respecto a los otros tipos de células gliales? ¿Varía esta relación en distintos animales?

Alfonso Araque. Obviamente, el valor absoluto del número de astrocitos, al igual que el de neuronas, es variable en las distintas áreas cerebrales. Existen estimaciones del número relativo de astrocitos/neuronas, pero estos datos son aún muy incompletos, y mucho de nuestro conocimiento se basa en apreciaciones cualitativas que requerirían un exhaustivo análisis cuantitativo. No obstante, está comúnmente aceptado que en el cerebro de los mamíferos el número de astrocitos es superior al de neuronas. Igualmente, nuestro conocimiento de cómo esa proporción varía en distintos organismos es muy incompleta, pero es conocido que la proporción células gliales/neuronas aumenta a medida que se progresa en la escala filogenética, como demuestran algunos ejemplos representativos. La proporción células gliales/neuronas es inferior a uno en nemátodos, algo mayor de uno en roedores, y alrededor de diez en primates. Al respecto, resulta interesante constatar que el volumen del cerebro humano es un 300 % mayor que el de los otros primates; en cambio, su número de neuronas es sólo un 125 % mayor. Por tanto, la gran diferencia existente entre el volumen cerebral entre humanos y primates se debe no sólo a un incremento en el desarrollo del neurópilo neuronal, sino también al aumento del número y la complejidad de los astrocitos.

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debate

Como notó Cajal en 1913, “la corteza cerebral humana discrepa de la de los animales no sólo por la cantidad enorme de células de tipo glandular [astrocitos] que contiene, sino por la pequeñez de éstas [y] la riqueza del plexo gliomatoso intersticial”.

Fernando de Castro. Clásicamente, en los mamíferos se habla de casi un rango de magnitud mayor en el nº de células gliales con respecto de las neuronas: se estima entre 8 y 9 veces más. Los números relativos a los diferentes tipos de células gliales los desconozco, creo que se habla de una estimación general que se hizo con cálculos en primates. Con respecto a si varía en otros tipos celulares, creo que debemos pensar que sí: hay mamíferos con muy poca sustancia blanca en relación al volumen de sustancia gris, lo que casi obliga a pensar en un número menor de oligodendrocitos, por ejemplo. Y cuando vayamos a otros niveles de la escala filogenética, más: en los placodermos es cuando aparece la mielina, por lo que cabe pensar en un predominio muy superior (si no abrumador y/o casi total) del nº de astrocitos / nº de células mielinizantes en animales filogenéticamente anteriores.

2. ¿Cuántos tipos de células gliales se conocen? La función de cada tipo, ¿es

similar en organismos distintos?

F.C. Los tipos básicos son los de siempre: astrocitos, oligodendrocitos y microglía. Hoy día podríamos añadir algunas poblaciones menores, distintas o más o menos equivalentes a las anteriores, además de algunas poblaciones consideradas de estirpe glial y que se ven de forma transitoria durante el desarrollo (las células que forman la placa del suelo, la glía radial y la de Bergmann, etc.). Con la aparición de la pluripotencialidad proliferativa de algunas de las células gliales, quizá aún es pronto para saber si se habla de un verdadero tipo celular glial diferente con algunas células que hoy se quieren identificar (astrocitos con o sin cilio en la zona subventricular del cerebro anterior, precursores oligodendrogliales de tipo NG2+, etc.) o nos encontramos con células de un grupo mayor y que pasan, transitoriamente, por esas fases, simplemente. Sobre su función, cada día hay más evidencias de que las células gliales desempeñan notorias funciones “activas” que se añaden a las tradicionales de soporte y apoyo, por decirlo de alguna forma. Pienso en células que son excitables, capaces de disparar algo identificable como potenciales de acción, de proliferar y dar lugar a otras células en individuos maduros, de captar metabolitos y sustancias varias de forma que contribuyen a determinar la composición del espacio extracelular en el adulto y durante el desarrollo, regulación neuroendocrina, de implicarse en regulaciones inmunológicas y vasculares, etc Sobre la similitud o no en organismos varios, creo que, salvo algún caso concreto en el que podemos hacer comparaciones entre un número de especies más o menos numeroso (las implicaciones astrogliales en la transmisión sináptica se han visto en mamíferos varios y en Drosophila, por ejemplo), lo cierto es que muchas de estas “nuevas funciones” de la glía se conocen desde hace demasiado poco tiempo como para poder haberlas demostrado en especies diversas. Y eso, cuando hablamos de funciones fisiológicas y determinadas patologías (enfermedades desmielinizantes, epilepsias, esquizofrenia); pero un campo emergente y fascinante es la implicación de las células gliales (no sólo astrocitos, sino oligodendrocitos y microglía) en procesos adictivos a drogas, por ejemplo.

3. Los astrocitos pueden modular la transmisión sináptica. ¿En qué regiones

del SN se ha comprobado esta función? ¿Qué opinión tienes respecto al papel de esta

modulación en el ser humano?

A.A. En primer lugar hay que destacar el hecho de que los astrocitos son capaces de regular la transmisión sináptica por su función de control de los niveles extracelulares de neurotransmisores, mediante la recaptación activa de éstos, y de la que son responsables los transportadores de neurotransmisores. Además de esta regulación homeostática, estudios recientes han demostrado que los astrocitos pueden modular la transmisión sináptica de manera activa mediante la liberación sustancias neuroactivas llamadas gliotransmisores, tales como glutamato, ATP, D-Serina, adenosina, etc. La modulación activa de la transmisión sináptica es un hecho que parece ser generalizado en el cerebro de los mamíferos. Aunque existen áreas cerebrales en los que este fenómeno no se ha estudiado, en todas aquellas

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debate

regiones en que se ha analizado se ha podido comprobar que, aunque por distintos mecanismos y con distintas consecuencias fisiológicas, esta regulación activa existe. Esto ha sido demostrado en hipocampo, retina, cerebelo, tálamo e hipotálamo. Estos estudios han sido realizados utilizando rodajas de cerebro de roedores (ratas y ratones), pero dado que los mecanismos celulares y moleculares involucrados en el funcionamiento neuronal y glial son compartidos por estas especies y por el ser humano, es lógico pensar que tales procesos también ocurren en el cerebro humano. De hecho el trabajo de nuestro laboratorio del Instituto Cajal en colaboración con el Hospital de la Princesa de Madrid ha puesto de manifiesto que los fenómenos de comunicación activa entre astrocitos y neuronas descritos en roedores están también presentes en tejido cerebral humano. La función de esta comunicación es desconocida, pero los resultados obtenidos sobre sus propiedades sugieren que los astrocitos estarían incrementando notablemente los grados de libertad del sistema. En otras palabras, generando distintos estados de las redes neuronales y por tanto aumentando la complejidad del sistema. La comunicación entre neuronas ocurre en milisegundos; la velocidad de propagación de los potenciales de acción es del orden de metros por segundo. En cambio, los procesos comunicación en que intervienen los astrocitos se desarrollan en escalas de tiempo y velocidades varios órdenes de magnitud superiores y más lentos (decenas de segundos y micras por segundo, respectivamente). Sin duda, los mecanismos rápidos de transferencia de información tienen notables ventajas adaptativas y resultan esenciales en el reino animal, pero quizá los efectos lentos moduladores ejercidos por los astrocitos, pueden ser idóneos para un exquisito ajuste y refinamiento en el procesamiento complejo de información, en definitiva, en las funciones superiores del cerebro. Expresado llanamente, para huir de un león es necesaria la rápida conducción de información desde el sistema visual al sistema motor, pero para idear una trampa que nos permita cazar un león no se requiere rapidez, sino una gran capacidad de modulación de información.

F.C. Aunque la mayoría de los datos existentes se han obtenido de astrocitos de corteza cerebral (incluyendo células aisladas de estructuras como el cuerpo calloso) e hipocampo de mamíferos, me vienen a la cabeza datos publicados en el cerebelo, el eje hipotálamo-hipófisis, la médula espinal, y los ganglios entéricos, por ejemplo.

la médula espinal, y los ganglios entéricos, por ejemplo. Astrocito perivascular. Foto cortesía del Dr. Diego

Astrocito perivascular. Foto cortesía del Dr. Diego Clemente (GNDe, Hospital Nacional de Parapléjicos).

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debate

4. Según lo anterior, cualquier modelo computacional del SN debería de incorporar esta nueva función. ¿Qué opinas?

A.A. Definitivamente sí. De acuerdo a nuestro conocimiento actual, cualquier modelo computacional que pretenda simular los procesos de comunicación en el SN debe incorporar los fenómenos de comunicación entre astrocitos y neuronas.

F.C. Creo que sí. Algunas cosas se han publicado muy recientemente al respecto.

5. Las células de microglía, ¿son auténticas células gliales o podrían considerarse un tercer tipo de células del SN? En el SN, los macrófagos y las células de microglía, ¿pueden considerarse un mismo elemento celular?

F.C. Las células de microglía son de origen mesodérmico (no neural), pero son residentes en el sistema nervioso, luego deben ser consideradas células nerviosas. Algunas funciones “nuevas”, de confirmarse plenamente, avalarían ese carácter nervioso, también. Sin embargo, es muy difícil distinguir entre macrófagos y microglía, una vez que los primeros invaden el SNC en un proceso patológico: en nuestro laboratorio estamos combinando los marcadores habituales con algunos marcadores de superficie que podrían darnos una sorpresa al respecto… ¡A ver si en un próximo número del boletín podemos contarlo…! Porque… ¡sería muy novedoso…!

al respecto… ¡A ver si en un próximo número de l boletín podemos contarlo…! Porque… ¡sería

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crónicas

V Cajal Winter Conference

Benasque (Huesca), del 8 al 12 de Marzo de 2009 Por Meritxell Pons, Davide D’Amico y Camilo J. Morado-Díaz

¿Qué podría hacer coincidir a expertos mundiales, nacionales y humildes principiantes neurocientíficos en un pequeño pero precioso pueblo del pirineo aragonés? Cajal Winter Conference. La quinta edición de este congreso, organizada por Francesc Artigas entre otros, estuvo dedicada al nacimiento, crecimiento y degeneración neuronal, temática que sirvió de reclamo para expertos en el campo como Stuart A. Lipton, Pierre-Marie Lledo e Yves Frégnac, quienes apuntaron la dirección hacia la que el congreso se dirigiría a lo largo de los 4 días por los que se prolongó.

a lo largo de los 4 días por los que se prolongó. Participantes en la “V

Participantes en la “V Cajal Winter Conference”

La tendencia actual de la neurociencia está fuertemente enfocada hacia el estudio de la regeneración neuronal en el sistema nervioso y la obtención de hallazgos que puedan ayudar al desarrollo de herramientas terapéuticas como la terapia celular o a mejorar las técnicas más complejas que se realizan actualmente, como el registro de la actividad eléctrica múltiple de neuronas de la corteza cerebral. Pero ¿existe realmente la regeneración en el sistema nervioso central? ¿Hasta qué punto puede resultar útil y extrapolable la recuperación de alguna propiedad observada en modelos animales de distintas lesiones? ¿Son válidos todos los modelos animales de lesión y enfermedades neurodegenerativas? A estas y otras preguntas nos enfrentamos ante los resultados más novedosos expuestos por cada uno de los participantes, todo ello en un ambiente familiar construido en las diversas actividades en grupo que aquel entorno nos invitaba a realizar. Y es que debe ser pecado no pisar la nieve estando a 10 minutos de la estación de esquí alpino de Cerler, la más alta del pirineo aragonés y con el descenso de mayor longitud de toda España, por no hablar de una gastronomía degustable únicamente en estos lugares alejados de las grandes ciudades y del cálido carácter de la gente de aquel lugar, que nos ayudó a disfrutar cada noche como lo habíamos hecho durante el día.

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crónicas

Para nosotros, doctorandos de poca experiencia, este encuentro ha supuesto una oportunidad para percibir las dificultades que afrontaremos en un futuro, reconocer los puntos flacos sobre los que debemos concentrar nuestro estudio, encontrar métodos alternativos que nos permitan sortear obstáculos potenciales en nuestra tesis, aprender de críticas constructivas y de científicos de mayor experiencia con distintas inquietudes y formas de pensar y, en definitiva, experimentar el método científico, al tiempo que trabábamos amistad con personas de lugares y laboratorios diversos. Ha sido una experiencia muy constructiva y divertida, conceptos que no tienen que estar necesariamente en contraposición. En cuanto a los investigadores más expertos, apostaríamos a que seguro que también se han vuelto a casa con algún dato que desconocían y un par de sonrisas en la maleta.

dato que desconocían y un par de sonrisas en la maleta. Actividades tanto científicas como “extracientíficas”

Actividades tanto científicas como “extracientíficas” realizadas en la quinta edición de Cajal Winter Conference

Resumiendo, es un encuentro que no debería dejar de celebrarse cada año y nutriéndose de más participantes cada vez, puesto que supone una grata experiencia, motivadora y divertida. Es por ello que instamos a todos los que puedan a la asistencia a las próximas ediciones de Cajal Winter Conference.

a las próximas ediciones de Cajal Winter Conference . FIFTH CAJAL WINTER CONFERENCE "Role of glial

FIFTH CAJAL WINTER CONFERENCE "Role of glial cells in health and disease". March 7-11, 2010 Benasque, Huesca (Spain)

www.cajalwinterconference.es

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crónicas

VI Encuentros Atlánticos de Neurociencia

Castillo de Santa Cruz, Oleiros (A Coruña), del 24 al 26 de junio de 2009 Vistos por Óscar Herreras…o no

Galicia nunca nos deja fríos, y mira que se empeña con ese clima pro-anfibio tan favorable a

las hortensias, enredaderas y adormideras en general. Venimos de los VI Encuentros Atlánticos de Neurociencia, en los que gracias al amoroso desvelo de Javier (Cudeiro), Casto (Rivadulla)

y Xurxo (Mariño), que nos cuidaron igual que lo hace mi suegra, también de esa tierra, nos

hemos podido dedicar a parlotear de Neurociencia entre y con amigos. Los “mayores” nos hemos contado nuestras cosas y de paso hemos tratado de sembrar algo de curiosidad en algunos estudiantes de doctorado, para que tarden lo más posible en reducir su vocabulario a las dos palabras de moda: hipocampo y signaling.

a las dos palabras de moda: hipocampo y signaling . Participantes en los VI Encuentros Atlánticos

Participantes en los VI Encuentros Atlánticos de Neurociencia 2009

Han sido tres días intensos, en los que la Ciencia se ha impregnado con ese aire pagano

y escéptico que rodea lo gallego…¡o no!. Fíjense como empezó. Manuel (Malmierca) nos

preparó ya desde el primer día para entender porqué aunque oímos casi todo, sólo escuchamos lo que nos interesa (hay que ver, ¡con las broncas que nos llevamos por ello!). Alfonso (Araque) Duracell, con su cruzada para demostrarnos que pensar es cosa de ellos (los astrocitos) no de ellas (las neuronas), y que le perdone la ministr@ del ram@. Pero le salió una rival, Lucía (Tabarés), que nos dejó claro dónde iba a ir nuestro cerebro serrano sin un músculo que lo lleve a todas partes. Díganme si no es paradójico, la bella hablando del músculo y la bestia hablando de los astros. Poco antes, éste que les narra, les había tratado de explicar porqué esa noche, antes o después (pero no en medio) de las hogueras del Santo Juan, nos iba a doler la cabeza, y no me refería, querido Antonio (Canedo), a tu lección de fisiología del dolor, sino a las consecuencias más que previsibles de la primera noche. Creyendo que habíamos espantado los malos espíritus con fuego y queimada para el resto del año, apareció al día siguiente, pletórico, Bernardo (Castellanos), para decirnos que las células de microglía son los alien del cerebro (éramos pocos…), espías que penetran sigilosamente por el sistema vascular y se quedan ahí, mirando a todas partes, hasta que algo muere y… se lanzan al festín. Les había advertido, ¿no? Y es que con tanta juerga el hipocampo no nos lleva a ninguna parte, así nos lo propuso David (Robbe) que, más joven y con mejor vista, ve relojes donde otros sólo vemos la arena. Yo les juro que no probé sus cannabinoides, pero el interactoma que mostró Juan (Lerma) es el bicho más feo que me he echado a la cara. Mágica Galicia. Menos mal, que salieron los chicos con un poco de sensatez. ¡Porque si nos hubieran visto ante la cámara de infrarrojos en la visita al Museo de la Ciencia…! Como niños, oiga. Aunque, pensándolo bien, es por eso que estamos en Ciencia, ¿o no? Allí nos dimos cuenta de que la Neurociencia necesita imperiosamente abrir la puerta de par en par a la Física. Volviendo a los chicos, brillantes todos, Laura (Torres), Asier (Ruíz),

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crónicas

Nuria (Benito) y Maite (Jurado). Os lo habéis ganado. A partir de ahora, habláis siempre vosotros, se ve que os gusta.

de ahora, habláis siempre vosotros, se ve que os gusta. Una noche más, un percebe menos,

Una noche más, un percebe menos, y otra vez aparecemos, no sé cómo, en el castillo de Oleiros. Para quitarnos el mal sabor de boca de nuestra visita al planetario, donde un gallego (o no) nos cambió a todos el horóscopo, Laura (López-Mascaraque), que se quedó sin él por no sé qué devaneos del sol hace 4000 años, rivalizó con el proyector 3D última generación y nos mostró unas constelaciones de narices, protoneuronas paseándose como estrellas fugaces de colores, bulbo dentro, bulbo fuera. Hablando de fugas, Juan (De Carlos) pintó un cerebro lleno de células bailando valses, o jugando a las tres esquinitas, no me quedó

claro. Pero, ¿es que ninguna célula se queda en su sitio? Será el viaje de iniciación obligatorio (ahora no hablaba de brujas… o eso creo). Lo de Salvador (Martínez) fue muy fuerte, me dio muy malas (malignas, quiero decir) ideas sobre cómo generar nuevas especies (o al menos, sus cerebros). Si juntamos esto con el doxonosequé que le da Ángel (Barco) a los ratones para que no se acuerden de nada (¡qué mala uva!), tenemos las bases moleculares de la resaca, y del “si te he visto no me acuerdo”, dos de los principales comportamientos de nuestra especie.

Y yo que sé tanto de histonas como de litronas, me pareció entenderle que las primeras son

como el vestido de novia de los genes, que se los pasan de madre a hija, y en la mañana del

casorio le cuenta historias familiares para los nietos. A estas horas debía estar mi única

neurona útil patinando en alguno de los 600 km de capilares que José Vicente (Lafuente) nos dejó en el cerebro. E chegou o señor director Barreiro para pechar a tenda. Pero no lo consiguió, porque continuamos hablando de ciencia hasta altas horas de la madrugada, cada vez menos, eso sí,

y con las piernas sustituyendo a las neuronas en el lugar que les corresponde en el salón de

baile. É un tipo listo o señor director, non hai dúbida diso. E díxonos que os próximos alumnos

das universidades serán xubilados amantes das letras ou farmacéuticos con interese pola astronomía, …ou algo como iso. Eu penso que o entendín mal. Teño que estudar máis galego e menos física. O lo habré soñado todo. Javier, tengo que repetirlo. No puedo dar esta imagen tan lamentable. Siempre me pasa lo mismo en Galicia. Galicia Caníbal.

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opinión

Premio Olympus 2009 para Jóvenes Investigadores

Versión íntegra del discurso pronunciado en el acto de entrega, durante el XIII Congreso de la Sociedad Española de Neurociencia Por Guglielmo Foffani, Hospital Nacional de Parapléjicos, Toledo

Foffani , Hospital Nacional de Parapléjicos, Toledo Muchos de vosotros se estarán preguntando qué hace un

Muchos de vosotros se estarán preguntando qué hace un italiano recibiendo un premio de la Sociedad Española de Neurociencias… Efectivamente, es una buena pregunta… Hay dos respuestas posibles. Respuesta A: este tío, que no se sabe bien de dónde ha salido, está mucho más enchufado de lo que todos pensábamos. Respuesta B: este tío no está enchufado para nada y simplemente cumplía los requisitos para poderse presentar al premio. A no ser que haya infravalorado imperdonablemente el poder político de mis amigos Juan Aguilar y Fernando de Castro, que me proporcionaron sus cartas de recomendación para el premio, la respuesta correcta es la B. Esto dice mucho, y muy bien, sobre el estado de salud general de la comunidad neurocientífica española, así que mi primer agradecimiento a la Sociedad Española de Neurociencias por este premio es una reflexión positiva sobre el sistema de evaluación científica en España. Claramente no me refiero únicamente a este premio, sino más en general a la evaluación de los proyectos de investigación, de las becas, de los contratos, etc. En Italia el mérito es casi irrelevante y sería muy improbable que un joven sin apoyo político – y además extranjero – recibiera un premio así o un proyecto de investigación. El reconocimiento del mérito es garantía de oportunidad, sobre todo para los más jóvenes, que son mayoría en esta sala. España, por lo menos comparado con Italia, está en un buen camino. Tenemos que seguir en esta dirección. Aunque los que trabajan conmigo saben que me gusta mucho trabajar desde casa, la investigación se suele hacer en los centros de investigación. Mi segundo agradecimiento va, por lo tanto, a la institución que me ha acogido, el Hospital Nacional de Parapléjicos, que como muchos de vosotros sabéis ha apostado muy fuerte por la investigación en los últimos años. Cuando yo llegué a España, hace casi cinco años, decidir ir a trabajar a Parapléjicos fue justo eso: una apuesta. En eso el mérito lo tiene otro italiano: Antonio Oliviero, ahora Jefe del Servicio de Neurología del Hospital, e indiscutido “Rey de las Apuestas”. Llegó a España por culpa de una mujer, como yo – por cierto esa fuerza iberocéntrica de las mujeres españolas sobre los hombres italianos merecería ser investigada-. En mi caso esa fuerza iberocéntrica se llama Lidia, quien sin duda tiene el mérito primero de que hoy yo esté aquí con vosotros. De todas maneras, Antonio primero apostó él mismo yendo a Parapléjicos, y luego no desaprovechó la ocasión de engordar la apuesta con un compatriota, y me presentó al Gerente del Hospital. Lo que la institución me ofreció fue fundamentalmente un contrato y un voto de confianza. También se me prometieron unos “benefits” muy alentadores: un despacho con una mesa, una silla, un ordenador y una impresora. Es verdad que el despacho tardó casi un año en llegar y la gente todavía se acuerda de un italiano vagando por los pasillos del hospital. Es verdad que la mesa y la silla tuvimos más o menos que robarlas en los sótanos. Es verdad que sigo esperando la impresora. Pero ese contrato me permitió pedir proyectos, los proyectos permitieron adquirir equipamiento e incorporar a gente. Y así la confianza de la institución se transformó en apoyo. El resultado es que ahora tenemos un laboratorio de neurofisiología animal muy bien equipado y un grupo de investigación que nunca hubiera soñado hace 5 años, ni siquiera si hubiera pensado quedarme en los EEUU. O sea que la apuesta, de momento, salió bien. El mensaje para los jóvenes investigadores en la sala es atreverse a arriesgar; claramente intentar arriesgar bien, pero arriesgar, y hacerlo pronto, porque cuando aumentan los compromisos, arriesgarse es más difícil y equivocarse es más duro. Antes he dicho que “tenemos” un laboratorio y un grupo, utilizando deliberadamente la primera persona plural. No es un pluralis maiestatis, ni un más académico pluralis auctoris. La investigación es un trabajo de equipo. Las ideas de un investigador son, en realidad, una

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propiedad emergente del trabajo conjunto de un grupo de investigadores. Mi agradecimiento va, por lo tanto, a todos los componentes del Neurosignals Group, y en particular a Juan Aguilar, que codirige el grupo conmigo. El mundo de la investigación, así como casi todo en nuestra cultura supuestamente democrática, está fundado sobre un esquema exquisitamente feudal de organización piramidal de la autoridad. Por lo tanto, todo el mundo se espera que un grupo de investigación tenga un solo jefe. Este “Principio de Piramidalidad” seguramente sea una “Verdad” preceptivamente revelada por la Divinidad en algún libro sagrado que desconozco, y me disculpo por no haber estudiado bien la literatura. De todas formas, todos sabemos que cuando Dios prohíbe comer la manzana, la tentación se hace irresistible. Así que Juan y yo decidimos formar un grupo con dos jefes… y fue una decisión muy acertada. Ha sido muy interesante observar las reacciones que esta bicefalia produjo y produce en el microcosmos de nuestro Hospital, como si fuera un experimento científico. Hay tres fases de reacción. La primera fase es una negación absoluta de los hechos experimentales: “no es posible que haya un grupo con dos jefes, tiene que haber un error”. Lo mismo le pasaba a los astrónomos precopernicanos cuando observaban que algún astro tenía toda la pinta de no girar alrededor de la Tierra. Lo mismo le pasaba a los físicos cuánticos cuando observaban que un fotón actuaba a veces como partícula y a veces como onda. Simplemente, no puede ser posible. La segunda fase es una incómoda aceptación de los hechos experimentales, condicionada al desesperado y complicado intento de reconciliación con la Verdad considerada aceptada e inamovible: “estos dos dicen que son un grupo con dos jefes, pero en realidad son dos grupos que por conveniencia se pueden juntar en un macrogrupo con un jefe designado primus inter pares”, o algo por el estilo. Los astrónomos precopernicanos se esforzaban en construir complicadísimas teorías para seguir confirmando que los astros giraban alrededor de la Tierra. Y los físicos cuánticos desarrollaban intricadísimos formalismos matemáticos para intentar describir el dualismo onda-partícula de manera determínistica. La tercera fase es el reconocimiento que la Verdad considerada como aceptada e inamovible no es nada más que una asunción. La Transformación finalmente gana a la Permanencia. Copérnico finalmente abandona el geocentrismo y reconoce el heliocentrismo. Los físicos cuánticos finalmente abandonan el determinismo y reconocen la esencia intrínsicamente probabilística de la naturaleza. El fotón es onda y partícula al mismo tiempo. Nosotros somos un grupo con dos jefes. No hay contradicción ninguna. Esta tercera fase es la más difícil de alcanzar. Nuestro mismo jefe, el Gerente del Hospital, de vez en cuando nos sigue preguntando si somos un grupo o dos… ( y tengo que reconocer que esta ambigüedad a veces nos resulta cómoda…). En el reconocimiento de la importancia del trabajo de investigación en grupo, también quiero agradecer a nuestros colaboradores. Ya he hablado de Antonio Oliviero y, a pesar de que quiera evitar lo más posible el temible efecto “aburrido-elenco-de-nombres”, sí quiero mencionar por lo menos a Liset Menéndez de la Prida, quien tiene toda la responsabilidad y el mérito del artículo bibliométricamente más importante de mi curriculum. Pero un primer nombre en una buena revista es nada más que un feliz efecto secundario de una colaboración muy enriquecedora desde el punto de vista personal. Para un grupo bicéfalo como el nuestro, la colaboración científica con otros investigadores es una extensión natural de una filosofía de trabajo: si somos dos jefes de un grupo en una institución, ¿por qué no podemos ser muchos jefes de un “metagrupo” en varias instituciones? Como bien saben los informáticos, el salto más grande es el que va de 1 a 2. La subsecuente extensión de 2 a N metodológicamente es trivial. La colaboración científica se

que va de 1 a 2. La subsecuente extensión de 2 a N metodológicamente es trivial.

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convierte así en una refrescante eliminación de falsas barreras, en otra destrucción de

asunciones impuestas, en otra manifestación de la Transformación que gana a la Permanencia. Claro está que no puedo olvidar agradecer a Olympus, divino “sponsor” de este premio.

A pesar de ser un grupo que hace fundamentalmente electrofisiología in vivo y computación,

somos muy políticamente correctos y, sí, tenemos un bonito microscopio Olympus en nuestro laboratorio. Para los italianos en la sala que ya estén pensando mal, quisiera aclarar que nuestro microscopio se compró en tiempos no sospechosos y dudo mucho que necesitemos más microscopios en el próximo futuro. De todas formas, si Olympus pudiera interceder por nosotros ante los Dioses griegos, eso nos vendría muy bien. A un amigo de un amigo de mi primo, un tal Odysseus, esos Dioses le hicieron unas cuantas putadas, así que mejor ser precavidos. Hace unos días miré el programa del congreso y me di cuenta de que la ceremonia de entrega del premio iba a durar media hora. Sospeché que estaba previsto que dijera algunas palabras y así pregunté. Roberto Gallego, desde sus vacaciones, contestó a mi e-mail en algo como 7 minutos, diciéndome muy amablemente que tendría “unos 15 minutos para dar las gracias y contar muy brevemente algo de mi trabajo”. 15 minutos son muchos minutos, así que intenté arreglármelas para alargar un poco la parte de decir gracias, como habéis podido comprobar. Sobre lo de “contar muy brevemente algo de mi trabajo”, he pensado que podía darle la interpretación que quisiera. Así que no voy a decir absolutamente nada sobre nuestros

fantásticos resultados, porque podréis saciar vuestra irresistible curiosidad con la “imperdible” charla que Juan Aguilar va a dar en el simposio de Liset mañana por la mañana (“Alteraciones de la sincronía talámica y cortical en el sistema somatosensorial después de una lesión medular”) y con unos cuantos fabulosos pósters en la correspondiente sesión del viernes. De lo que sí quiero hablar, en estos pocos minutos que me quedan, es de algo de mi trabajo no en términos de resultados, sino en términos de procesos. ¿Que significa para mi ser “joven investigador”? Sobre lo de “joven”, la convocatoria del premio da una definición clara:

“menor de 35 años”. Para mi compatriota Dante Alighieri, 35 años era “nel mezzo del cammin

di nostra vita”. Para la Real Academia Española, joven significa “de poca edad” o, dicho de un

animal, “que aún no ha llegado a la madurez sexual”… Me quedo con “de poca edad”. Está claro que “joven” aquí significa de poca edad investigadora. Utilizando la simbología del Tarot, justo para proporcionar una visión un poco lateral, joven es por un lado la gestación y acumulación del 2, “la Papisa”, y por el otro lado el estallido creativo sin experiencia del 3, “la Emperatriz”. La potencialidad e inexperiencia de estas figuras se contraponen con la sabiduría del 9, “el anciano Ermitaño”, que, siendo el primer número impar divisible, simbólicamente es tanto activo como

receptivo: con su linterna en la mano, de alguna manera retrocede para avanzar de espaldas. En nuestra sociedad, el trabajo del investigador es uno de los pocos en los que la sabiduría del anciano sigue teniendo el valor que tenía en la Antigüedad. Ser joven investigador significa aspirar a esa sabiduría. Aspiración a la sabiduría es casi una traducción literal de la palabra griega “filosofía”. De hecho, el investigador es en esencia un filósofo. Hace siglos, esta aserción hubiera sonado como una absoluta tautología. Pero Ciencia y Filosofía se fueron separando hasta convertirse en disciplinas aparentemente alejadas. El origen de esta separación tuvo mucho sentido práctico, porque los filósofos que querían investigar el mundo sensible estaban algo hartos de terminar quemados en las hogueras de la Iglesia. Pero fue una separación de conveniencia, no de esencia. Como científicos, después de una nefasta educación deductiva en la que se nos enseñan muchas nociones que olvidamos y muy poco procesos que nos puedan servir, lo primero que tenemos que aprender al principio de nuestra formación doctoral es la lección socrática de “la conciencia de no saber”. Y allí es donde empieza la búsqueda: la indagación de las sombras en la caverna de Platón y la sistematización aristotélica de los

empieza la búsqueda: la indagación de las sombras en la caverna de Platón y la sistematización

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conocimientos adquiridos. El investigador es un Ulises moderno – el mismo amigo del amigo de mi primo al que me refería antes por su nombre griego –, es un caballero en búsqueda del Santo Grial. Todos saben que lo que importa no es la destinación, es el viaje. Lo que importa no es el Grial, es la búsqueda. Lo que de verdad importa no son los resultados, son los procesos y sus significados. Lo que de verdad importa no es publicar, es investigar. La publicación, como ya he dicho, no es nada más que un feliz efecto secundario de la investigación. Con esto no quiero que se me malinterprete: no estoy para nada diciendo que no hay que obtener resultados y publicarlos, todo lo contrario. Obtener resultados y publicarlos es el paso 0. El investigador es en primera instancia un escritor, que se documenta y publica su historia – y para todos los que se han metido en ciencias para no ser de letras, me tenéis que perdonar, pero habéis “metido la gamba”-. El descubrimiento científico innovador es como la idea creativa o la expresión artística: todos emergen desde procesos de investigación muy parecidos. Ser joven investigador para mí significa seguir un camino de libertad, reconocer la importancia y el significado de los procesos, aprender a trasmitirlos en forma de sabiduría e intentar devolverlos como valores a la sociedad. Reitero mis agradecimientos y los alargo a todos vosotros por haberme escuchado en estos casi 15 minutos de moderada locura. Y si esta noche alguien sueña con un águila bicéfala que vuela al mismo tiempo alrededor del Sol y de la Tierra como partícula y como onda, que no se preocupe: esa es la cuarta fase de reacción. Allí sólo llegan los iniciados…

Tarragona, 16 de septiembre de 2009

preocupe: esa es la cuarta fase de reacción. Allí sólo llegan los iniciados… Tarragona, 16 de

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La resistencia heroica de los científicos en Venezuela

Por Miriam Echevarría Irusta, Instituto de Biomedicina de Sevilla (IBiS), Hospital Universitario Virgen del Rocío/CSIC/Universidad de Sevilla

En Venezuela, como en cualquier otro país en vías de desarrollo, siempre ha sido difícil investigar. A pesar de ello, personas inteligentes, trabajadoras, comprometidas con hacer ciencia de calidad desde el país, crearon y mantuvieron desde mediados del siglo pasado universidades e institutos de investigación con un nivel de excelencia académica competitiva internacionalmente. El IVIC, Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas, creado en 1958 con los más altos criterios de excelencia para el desarrollo de la ciencia y la formación de futuros investigadores, fue una institución emblemática de la investigación científica tanto de Venezuela como de toda Suramérica. Durante muchos años el IVIC dio cobijo a investigadores destacados, proporcionándoles condiciones de trabajo ideales para el desarrollo de su potencial investigador. Ellos, amén de trabajar en sus laboratorios, fueron motor fundamental de la enseñanza universitaria y de postgrado; muchos de los jóvenes más prometedores que hoy contribuyen desde Venezuela y muchos otros lugares del mundo a crear conocimiento y al avance de la ciencia en general, se formaron en el IVIC. Los que trabajamos en Ciencias sabemos que no es una tarea fácil y que elevar el nivel de desarrollo científico de un país lleva mucho tiempo. En los países prósperos y fuertes la investigación científica está muy desarrollada pues la primera condición no existe sin la otra. Pero nos equivocaríamos si pensásemos que la fortaleza de estos países se ha producido por “poner la ciencia al servicio del pueblo”, o dicho de otra manera, porque se obligó a sus investigadores a realizar una “ciencia social”. Los científicos son personas con un alto nivel de formación, especializados en campos concretos del conocimiento universal y que disfrutan trabajando en un área que conocen en profundidad. La apuesta que hicieron y continúan haciendo los países desarrollados ha consistido fundamentalmente en fortalecer la educación desde los primeros grados hasta la universidad, propiciando así la generación de personal bien formado en distintas ramas básicas del conocimiento; además se apoya tanto en las universidades como en centros de investigación a personas excepcionales capaces de descubrir y generar conocimiento, crear conceptos y dar aplicaciones de los mismos para mejorar su entorno inmediato y del mundo en general. Sólo teniendo una masa crítica suficiente de investigadores se logra avanzar en áreas específicas, y eso tras inversiones de recursos, esfuerzo y tiempo. Evidentemente es obligación de los investigadores trabajar al máximo, ser creativos, esforzarse por descubrir y generar conocimientos que puedan trasladarse rápidamente por ejemplo, a la comprensión de enfermedades, su diagnóstico y tratamiento, a mejorar la producción agrícola y capacidad tecnológica y en una palabra ayudar a entender los problemas sociales de un país. Pero no es responsabilidad ni competencia directa de los científicos de un país el generar bienestar y progreso inmediatos y su labor no debe ser juzgada en estos términos. Según las noticias recientes que llegan de Venezuela creo que la ciencia y, en un sentido más amplio, la educación, atraviesan una situación crítica que puede traer consecuencias desastrosas y dañar gravemente el desarrollo científico de este país que tanto esfuerzo ha costado conseguir. Así, por nombrar algunos ejemplos de esta comprometida situación, me informan que por recortes presupuestarios se amenaza a las universidades con perder el acceso a internet con la consecuente eliminación de subscripciones a revistas y publicaciones en red. Las bibliotecas públicas también ven afectados sus recursos y autonomía para mantener actualizados sus depósitos en las diversas ramas del conocimiento. En las universidades, así como en los institutos de investigación como el IVIC, las autoridades ya no se eligen dentro del seno de las instituciones sino que vienen determinadas desde fuera, haciéndose caso omiso de los criterios y normativas que para tal fin contaban dichas instituciones. Obvia decir que en la mayoría de las ocasiones dichos cargos de dirección recaen sobre personas no idóneas. En el caso del IVIC, los recortes de presupuesto en los laboratorios y las amenazas de cierre de los mismos en represalia a opiniones personales expresadas por los investigadores, dentro o fuera del IVIC, en relación a la situación general del Instituto y del País atentan claramente contra el mantenimiento de niveles mínimos de funcionamiento de la Institución y del personal investigador que en él trabaja. La opinión de los investigadores en la toma de decisiones del Instituto no es consultada, su actividad tampoco es evaluada en los términos clásicos de

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productividad y, muy recientemente insultos y agravios descalificativos hacia los científicos más antiguos del Instituto se dejan oír en radio y prensa, sin un mínimo respeto hacia personas que han demostrado su valía intelectual no solo en el país sino internacionalmente. La alarma producida por el despido de algunos de los investigadores mas antiguos del IVIC (eméritos en su mayoría) ha saltado recientemente a los medios de comunicación tras ser instados al cese de su actividad investigadora; incumpliéndose así compromisos adquiridos desde hace mas de 15 años. Esta difícil situación que hoy sufren los investigadores en Venezuela me afecta y me duele, como colega y como científica que inició su formación precisamente en el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas; todo ello me mueve a escribir esta carta para mostrar mi preocupación por una realidad que desde aquí percibo y sobre todo expresar mi solidaridad y respaldo a posibles soluciones que desde allí se puedan vislumbrar.

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Noches de Yugoslavia

Por Morgan Baxter

rincón literario

Noches de Yugoslavia Por Morgan Baxter rincón literario Nos conocimos en una cena oficial, entre dos

Nos conocimos en una cena oficial, entre dos canapés de angulas de Aguinaga y una copa de vodka uniendo nuestros labios en un ritual de ambigüedad consentida. El funcionario Charasqueta, a la sazón tu amante y mentor, me había encargado una biografía a la medida, un texto para la eternidad de las enciclopedias o una garantía para su ascensión a los altares en clave identitaria, de prosa escasa, rigor ausente y exceso de adjetivos preciosistas. Yo era entonces un espía del CESID haciendo su meritoriaje en las cloacas del norte, diseñándome un futuro en lenguas diversas y preparando el equipaje para el retorno definitivo al hogar. Tu parecías convencida de que el mundo se encierra en un lienzo sin pintar en el que los caminos se trazan a golpes de voluntad, los ángulos se hallan cuidadosamente descritos en los manuales del partido y el color de las flores queda sujeto a la variabilidad de las corrientes ideológicas. Se nos iba la tarde sin remedio. La brisa cruda del otoño se constituyó en cómplice involuntario al empujarnos a un rincón de la estancia y nos introdujo en un argumento de amores y traiciones, de misterios insatisfechos y rumores de fatalidad. Nunca supe si tus besos eran tramontanos o tus pechos cántabros, si tu sexo rezumaba furor de abertzalismo ateo o toda tu piel procedía de un mapa que se desintegraba en las fronteras de cada pueblo, si el aroma de miel salubre que se me estremecía en la boca era el resultado de un mestizaje milenario o la conclusión apasionada de una síntesis de credos y tendencias. Lo cierto es que si robé tu alma y dejé la mía desgarrada en las espinas de Sarajevo no fue por todo eso, sino por la chispa de fulgor animal que estalló en tus ojos al reconocer el sabor de la tierra mojada y el placer del conocimiento.

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rincón literario

Debo reconocer que con los años he aprendido a diferenciar relativamente la paja de la mies, pero sigo confundiendo el temblor abisal que aún siento ante el frío o el pavor, la angustia que todavía me causan la duda o el misterio, el sabor a metal que me llena la boca ante el miedo o la timopatía ansiosa. Ya no hay siquiera bosques en mis recuerdos y en su lugar, por obra y gracia de los ajustes monetarios, el lento desarrollo del encéfalo y la incapacidad de la especie para articular la convivencia, han surgido aldeas nuevas que cambian de bandera a cada embate de las hordas sagradas, ciudades-desastre en las que la relación entre perseguidor y perseguido puede invertirse en el curso de una jornada militar, miles de muertos en los que la sangre de cada etnia y las mentiras de cada religión copulan en silencio mientras la cartografía diplomática aprueba la libre distribución de mapas de bolsillo, reliquias fronterizas, alas de mariposa y espermatozoides congelados para la conservación de las esencias. Nos conocimos en una cena oficial, hace un tiempo infinito, en un país inexistente y a una hora en la que el futuro parecía abierto a la manipulación genética. No puedo imaginar ahora cuál de tus diversos fragmentos raciales yace dormido en Rentería, ni cuál está embalsamado en el museo diocesano de la Europa imperial, letal y jacobina. Ni siquiera servimos como prueba irrefutable de que nuestra especie es capaz de percibir, momento a momento, la elaboración de la historia. Nos conocimos en una cena oficial, tan solo unas horas antes de que apuntases entre mis ojos y apretases el gatillo con la convicción que proporcionan los estudios de teología. Los dos supimos cumplir la orden de nuestros superiores con el rigor del militante y la disciplina del soldado, dejando las frases de amor para las esquelas mortuorias y el temblor genital para una reeencarnación imprevista. Tal vez cuando hayan muerto todos los recuerdos de la noche yugoslava, cuando tu país y el mío sean únicamente burlas de leyenda, cuando la sangre de ambos se haya descolorido lo suficiente y el curso inevitable de la vida nos haya metido en el mismo saco que los mártires de estado o los asesinos de salón, aún podamos obtener un instante de consuelo sabiendo que nos queda París.

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FIN