Está en la página 1de 13

1

TALLER: LA MUJER FRENTE A LA DISCRIMINACION


Presentación

La hipótesis que presentamos es que si las mujeres no toman la palabra,


esta perdida, en gran parte, toda posibilidad de transformación social y de
la eliminación de desigualdades.

Esta es la hipótesis de la que partimos y por eso este taller tiene una
participación activa de sus integrantes, orientado podríamos decir en un
concepto de praxis, es decir, un modo de anudar teoría y práctica.

Su objetivo es ser un espacio de reflexión y diálogo en una elaboración


grupal, esto es importante. Veamos por qué. Porque no es solo tomar la
palabra individualmente, porque si nos quedamos ahí vemos que entramos
de lleno en ese efecto de la cultura dominante que se reduce a que cada
uno es un individuo y que somos libres de hacer individualmente lo que
queramos. Y ya está, no hay ningún efecto colectivo. Por eso la propuesta
de este taller es que tomar la palabra no es solo un hecho individual sino un
hecho colectivo, donde la palabra circula en un espacio de producción
colectiva.

Desarrollo del Taller

1ª Reunión

Introducción: La mujer hoy

La historia del movimiento feminista nos recuerda que siempre ha habido


que pelear por algunas palabras: el derecho a una igualdad que
trascendiera lo formal y la libertad de las mujeres a elegir sus formas de
vida.

La independencia económica de las mujeres fue un paso gigantesco en la


lucha de las mujeres por su liberación. Era el modo de que las mujeres
pudieran elegir sus modos de vida y no quedar reducidas a la esfera de lo
doméstico. Otro tanto viene con el control de la natalidad.

Recordemos que la legislación franquista era tremendamente dura con las


mujeres, convirtiendo a la mujer en una eterna menor de edad si se casaba,
y a no existir como mujer si no lo hacía. Era considerada a partir de una
fragilidad mental y física que en la práctica era una incapacidad para
desarrollar cualquier labor fuera de casa. Era tratada como un ser
dependiente y débil, con una sexualidad atravesada por una férrea moral y
relegada al ámbito doméstico en el que ella ejercía su mandato, de puertas
adentro. Todo ello conformaba un modelo de mujer abnegada y humillada
en muchos aspectos de lo social, que quedaba reducida a un elemento
decorativo sin pasado ni historia.
2

Es innegable que las reivindicaciones del movimiento feminista a nivel de


una igualdad con el hombre en el terreno del derecho, de los derechos
sociales, lograron su fruto y hoy en día las mujeres como sujetos de
derecho, según la ley, tienen los mismos derechos que los hombres. Las
mujeres han adquirido otro ser social y a través de su incorporación al
mundo del trabajo y a su participación en la vida pública están en el mismo
sitio que los hombres, o, por lo menos, tienen derecho a ello, es lo que esta
recogido en la ley.

Quizás sea algo compartido por el colectivo de mujeres el agradecimiento


que corresponde a estos cambios, si bien no han sido regalados
precisamente sino que es necesario señalar que esa ganancia ha requerido
su lucha, como también ha tenido su precio y sus pérdidas. Y quizás el
mayor agradecimiento sea seguir profundizando en estas luchas renovando
desde la mujer actual sus contenidos. Para ello es necesario relanzar el
debate y modestamente contribuir a él, abriendo interrogantes por ejemplo.

Tomemos algunos:

¿Cómo es tomada hoy en día la palabra “mujer”?

¿No queda excesivamente encerrada en la reivindicación de la presencia en


el ámbito público, en su presencia en el mercado, en la politización de esa
palabra “mujer”?

¿El lugar que la mujer tendría que tener en el espacio público y su


reivindicación no está silenciando la posibilidad de estar en otro lugar de
pensamiento, un pensamiento vinculado a otras cuestiones, es decir,
aquellas cuestiones siempre rechazadas, excluidas por inmanejables,
insobornables, fuera del poder y del dominio?

¿Por qué cuando las mujeres hablan por fuera de las relaciones de poder,
cuando escapan a esa lógica que se les propone y que las sitúa en un papel
determinado, no se las tomaría en cuenta o serian tratadas como brujas,
locas, histéricas, es decir, como siempre ha sucedido a lo largo de la
historia?

Trabajo de esta 1ª Reunión:

Podría decirse que esta primera reunión se articuló en torno a la pregunta


¿Qué igualdad buscamos?

Se comienza con la interrogación acerca del por qué solo había mujeres en
el taller. Es una pregunta que se puede generalizar pues se puede constatar
que las reuniones que tienen como temática “la mujer”, solo convoca
mujeres, los hombres no aparecen.

Se dieron diferentes respuestas: los hombres no quieren saber de ciertas


cosas de las mujeres, la palabra “mujer” conlleva un peso que a veces crea
rechazo, que aleja a los hombres.
3

Y se mantuvieron diferentes posiciones: Para algunas, dicen, es


importante que estén los hombres en este tipo de reuniones, porque el
problema de la desigualdad es algo que concierne tanto a hombres como a
mujeres. Su participación mostraría una cierta “solidaridad”. “El problema
de la desigualdad deberían tomarlo como algo propio, que el hombre tome a
su cargo un problema que es de todos”. Sin embargo, para otras no sería
tan necesaria su presencia y consideran que “todavía tenemos que hablar
mucho entre las mujeres. Hemos ido incorporando cosas pero todavía
tenemos mucho por hablar”.

No obstante, respecto a las causas por las que los hombres mostrarían
rechazo a participar en esta temática dicen: Los hombres se irritan cuando
se habla de desigualdad. Cuando se introduce el término feminismo y
desigualdad surge algo así como un -¡Ya estamos!- Perciben un tono
reivindicativo. Los hombres deberían entender que cuando reivindicamos
algo no es en contra del hombre. No se trata de quitar al hombre nada, sino
de darle a la mujer. Se trata de que el hombre sea solidario. El acceso a la
igualdad debería gustarles.

Finalmente respecto a la pregunta de por qué no hay hombres en el taller, y


qué cambiaría si estuvieran, se dice que es habitual que cuando las mujeres
se reúnen hablen de los hombres. Y que su presencia cambiaría el hilo de la
conversación.

Un segundo punto que se perfiló fue la cuestión del poder y la


desigualdad con respecto a él a nivel de hombres o mujeres. Cómo los
hombres tienen lugares de poder por derecho mientras que a las mujeres se
nos han dado y por otro lado como las mujeres que son las que
tradicionalmente se han ocupado de la educación de los hijos, son las que
transmiten y mantienen en muchos casos esta desigualdad. ¿Cómo
entender el término ”poder”? Una de las participantes señala que “es lo que
da un sentido único”.

En este momento del taller se introduce un pequeño apunte:

“Cuando se habla en términos de género se introduce una oposición


hombre/ mujer en la que un término es excluyente del otro. Sin embargo
tomados en su valor de significantes esta oposición inscribe una diferencia
en que ambos términos adquieren valor, es decir que aunque sean
segregativos no son excluyentes.

Podemos poner un ejemplo: frente a dos puertas en que en una ponga


Caballeros, en la otra Damas, cada cual se situaría en una de las puertas
siguiendo la ley de la segregación. Es el origen y matriz de la diferencia de
los géneros. Matriz de la disensión, de la guerra ideológica.

Esta oposición que introduce el significante genera efectos imaginarios que


se traducen en una cierta violencia, en una cierta tensión entre los géneros
4

en términos de poder, o bien podría expresarse en una separación de


lugares que se transforma en segregación.

Así en la convocatoria de este taller, el término “Mujer ”convoca a ese


lugar a las mujeres; desde el lado del género, de lo natural el término
Mujer además de ser segregativo es excluyente. Sin embargo si es tomado
como un significante abierto y por tanto sin sentido único es segregativo
pero no excluyente. Es desde aquí desde donde decimos que el tema de “la
mujer” no es un tema exclusivo de mujeres ya que también los hombres
pueden hablar de ello.

¿Qué política sería posible que permita rechazar los efectos meramente
imaginarios?

Si sacamos lo que es del orden de lo natural, el género, lo que surge es algo


incierto, desconocido. Por último se señala que aunque lo que se plantea en
el taller es aparentemente claro (seguramente influyen los clichés que
surgen al tratar esta temática), surge algo oscuro, que no se vislumbra bien,
que queda oculto tal vez. El término oscuro produce ciertas derivas: lo
incierto, lo desconocido, el temor, lo invisible, el mal.

En unos casos porque en la temática de la mujer frente a la discriminación


todavía hay mucho por hacer, que los parámetros en los que se mueven
con mucha frecuencia las mismas mujeres son los parámetros patriarcales,
y que muchas veces son las mujeres las que sostienen los roles, quizá
porque acceder a nuevos parámetros sea algo desconocido, incierto y el
cambio produzca temor. Ese temor al cambio, Supondría para las mujeres
un cambio total, como si las mujeres aparecieran sin pasado y sin historia y
entonces siempre habría que empezar de cero, desde algo totalmente
desconocido. Más bien, se trataría de rescatar lo que ya sabemos. Pues no
sólo está la experiencia de la historia, sino también están las palabras, las
historias transmitidas por las mujeres a través de las generaciones que
quedan en la invisibilidad, en el silencio.

Una frase dicha en el taller quizá hable de algo así: “Hay cosas que las
mujeres sabemos, eso es lo oscuro. Hay algo que sabemos pero que no
sabemos”

Si se toma a los hombres como referencia es porque es lo conocido. Se los


toma como referencia y como diferencia: Los hombres entre ellos son
solidarios. Hay una cierta complicidad. Con las mujeres no pasa lo mismo,
no existe tal solidaridad, generalmente suelen ir solas y son exigentes
entre ellas mismas. Como también los hombres se juntan para hacer cosas.
Logran un conjunto homogéneo.

En este momento se plantea “el valor de la diversidad”. Que las mujeres no


utilicen las mismas formas no tiene porqué ser algo digamos negativo, pues
5

si se parte de algo que no es homogéneo lo que surge es el valor de la


diversidad.

En este sentido podemos decir que este taller no es un taller homogéneo.


Las diferencias generacionales entre las participantes dan una idea de que
la diversidad abre la posibilidad de enriquecer su pensamiento y su trabajo
en el taller.

Como cierre de esta 1ª Reunión se plantea que a pesar de los diferentes


puntos y diferencias de opinión que han surgido se percibe una clara
conexión entre todo ello, que se puede resumir en los siguiente.

“Reunirnos entre las mujeres, hoy aquí, justifica la presencia por


otras mujeres”.

2ª Reunión. Violencia y Mujer

En esta reunión se toma como introducción un articulo que propuso una de


las participantes llamado “un genocidio contra las mujeres” de Ayaan Hirsi
Ali, publicado en el País.

1.-Sexo femenino y género. De la lectura del resumen de la primera reunión


surge una primera cuestión en relación a la diferencia, si la hay, entre sexo
femenino y género. Se dice que sexo y género son, en todo caso, dos
conceptos que se solapan concretando este solapamiento en una frase que
surge por parte de una de las participantes: “La anatomía es el destino”.

Planteada esta cuestión se comienza a hablar de la diferencia, ya que


aunque sexo y género se solapen por momentos, son conceptos
diferentes:

-El sexo tiene que ver con lo biológico, mientras que el género tiene que ver
con marcas culturales y con la identidad que promueve.

-El cuerpo biológico ya es una marca y esto mismo determina. El hecho


mismo de nacer mujer determina culturalmente ser mujer.

-Por otra parte se dice que el cuerpo da una posibilidad por ejemplo el
hecho de la maternidad, pero que esto se plantea como elección, ya que no
todas las mujeres quieren ser madres. No es una seña de identidad
absoluta de la mujer.

-Una cosa es nacer mujer y otra es ser mujer. Ser mujer implica un
recorrido, ir dando un contenido a qué es ser mujer, aunque la cultura
6

pretenda mediante un saber predeterminado dar una identidad al ser de la


mujer.

Con respecto a la cultura surgen diferentes posiciones, las que dicen que la
cultura es transmitida por lo hombres y son ellos los que marcan, las que
dicen que no sólo los hombres sino también las mujeres son transmisoras
de la cultura o bien el poder pensar esta transmisión como una cuestión del
lenguaje.

“En este momento del taller la coordinación puede recoger los siguientes
elementos, primero, que aunque la cultura pretenda marcar con un saber lo
que es el ser de una mujer, este saber no alcanza por sí mismo a dar un
sentido. Llegar a saber lo que es ser una mujer implica para cada cual un
recorrido.

Segundo elemento, que la maternidad es una posibilidad no es una seña de


identidad del ser una mujer. Ser mujer no pasa por ser madre. Se establece
una diferencia entre la madre y la mujer.

Tercer elemento, por lo tanto no es lo mismo nacer con un cuerpo de mujer


que llegar a saber lo que es ser una mujer. No es lo mismo ser mujer que
ser una mujer”.

Nota.-Una frase de Freud: “la anatomía es el destino”. Es una frase que


puede deslizarse a un determinismo biológico, pero coherentemente con el
pensamiento freudiano lo que señala es que a la anatomía se llega, se
deviene.

Para Freud el ser mujer de una mujer no es algo dado por la naturaleza, el
destino sexuado no está garantizado por la constitución biológica. Entonces
¿Cómo la mujer sabe ser mujer?. Esa es la pregunta freudiana.

El sujeto del inconsciente freudiano en realidad no tiene sexo. Es decir, que


tiene que hacer una declaración de sexo, tiene que alienarse con las
mujeres o tiene que alienarse con los hombres, o lo que es lo mismo, el
hombre tomará los elementos viriles y la mujer los elementos de
identificación de los seres femeninos para constituirse como mujer.

Se podría decir entonces que el sexo biológico es condición necesaria pero


no suficiente. Y quizás se podría pensar que la identificación es el modo en
el que el sujeto se universaliza, y que la identificación da consistencia al
universal”.
7

2-Violencia y Poder. La opinión general fue que el texto de Ayaan Hirsi Alí
invita a pensar colectivamente. No obstante, se dice, respecto al artículo,
que se limita a hablar de algunos países y de algunas culturas.

Se retomó la temática del poder, en ese binomio violencia-poder.

Se planteó que existe un poder social, económico al que las mujeres tienen
limitado el acceso y que eso sucede también en los países llamados primer
mundo. Las mujeres tienen “un techo de cristal” que les impide
acceder a ciertos puestos de poder. Este límite lo pone el sistema: religión,
estado... Se estuvo de acuerdo en que también existía ese techo para los
hombres, aunque los hombres en conjunto tenían más posibilidad de
acceder a esos puestos de poder.

En cambio, los hijos, el cuerpo de la mujer, son propiedad del Estado. Solo
hay que recordar las mujeres que tienen que arriesgar su vida para abortar.

Tener poder es tener autonomía. Autonomía económica, autonomía para


elegir sobre el cuerpo, sobre la maternidad. Aunque hoy en día el precio que
tiene que pagar por acceder a ese poder es a veces la soledad.

3-¿Qué podemos hacer?. Dos conclusiones importantes

El artículo de Ayaan Hirsi Alí hace un listado de los horrores, de la violencia


que sufren mujeres en diferentes culturas. Nos horrorizamos con la violencia
que legalizan determinadas culturas, y con razón, pero eso no tendría que
hacernos olvidar las que se producen a nuestro lado como por ejemplo el
tráfico sexual, la explotación sexual o la complicidad de la sociedad con las
leyes antiabortistas que obligan a las mujeres embarazadas a la realización
de abortos clandestinos, poniendo en peligro su vida.

Respecto a esta cuestión de la violencia se llego a dos conclusiones a tener


en cuenta:

- La indiferencia es una forma de violencia. Por eso es necesario


comprender las marcas que nos marginan y discriminan.

- Tanto las ablaciones como las persecuciones a las mujeres embarazadas


que abortan voluntariamente, son modos en que las culturas producen
marcas en las mujeres. Son “marcas de mujer”, y sirven para señalar que la
mujer no puede disponer de su vida y de su cuerpo.

“El significante mujer lleva las marcas de la ablación”


8

4-El Goce. “Las religiones siempre han tratado de tomar a su cargo


la regulación del goce sexual” La ablación es impedir que las mujeres
gocen sexualmente. También en la tradición de la religión católica el goce
sexual de la mujer no está permitido. Todavía queda la carga y el peso de
la religión.

Se habla que prohibir el goce sexual a la mujer es como una ablación.

En relación a los jóvenes se dice que las jóvenes no se ven tan coaccionadas
en el tema del sexo y mantienen solo las relaciones que ellas quieren; sin
embargo, según los últimos datos estadísticos también tienen problemas
con la sexualidad.

Son las religiones, las tres grandes religiones, las que regulan y limitan el
goce.

¿Si las religiones, como ley, no regulan el goce aparece la locura?

A modo de cierre de esta reunión: “Parece que en este momento ellas


hablan del goce sexual, como si el goce sexual solo quedara en las
relaciones sexuales que se establecen con la pareja sexual. Por
ello en este momento se señala, si no les parece que hay otras
formas de goce: si el hablar y hablar de tal manera que un tema
lleve a otro, que una cosa lleva a otra, donde no hay ningún corte,
también puede ser una manera de gozar. Gozar al hablar, algo que
se achaca a las mujeres”.

3ª Reunión. La mujer y el capitalismo

1.- Las religiones. En esta reunión se comienza retomando el punto de la


reunión anterior que se refería a las religiones y se añade un libro: “la
encrucijada de la sexualidad” de José Antonio Marina, en el que hay un
capitulo sobre “la sexualidad y las religiones”.

Se dice que las religiones siempre han estado ahí para regular lo referente a
la sexualidad y eso abordando las grandes preguntas, que se concretan en
la pregunta sobre el origen y sobre la muerte.

Se abrió una interrogación sobre el budismo ya que en este a diferencia de


otras religiones, no se habla de sexo. Su base filosófica esta a nivel de la
experiencia. No obstante, con las escrituras (se pone como ejemplo las
religiones del libro) comienzan las interpretaciones y con ellas las normas
morales y sociales, pues cualquier grupo humano necesita regular a los
individuos de su grupo. En el caso del budismo hay normas también pero
eso parece que sigue la línea de formas de escuelas o “caminos”.
9

En todo caso hoy en día las religiones se ven desbordadas por los sistemas
económicos y sociales.

En este punto se plantea por parte de la coordinación si el


capitalismo, como sistema actual, no estaría funcionando como una
nueva religión.

Se plantea que el capitalismo hoy en día no esta solo, tiene sus aliados. Uno
de los que se ha buscado es la ciencia. Sin embargo se considera que no es
lo mismo, que la ciencia promueve una ética que regula lo que produce,
claro que esas regulaciones cambian según se mueven las sociedades. El
capitalismo en realidad no tiene leyes, no tiene límites, permite el abuso.

Es como si el capitalismo hubiera dicho que las religiones han fracasado y


ha tomado los deseos de las personas para decir que los puede colmar. Deja
al descubierto el deseo y dice que todo es posible, lo que es lo mismo que
dejarlo inoperante en el sentido de la particularidad. Promueve el consumo
de objetos que taponan el deseo.

Solo hay que rastrear los slogans publicitarios:

“Pertenecer tiene sus privilegios”

“Disfruta del día de hoy porque dios igual no existe”

Nota.- (Revista Letrahora nº 8) “… la religión capitalista tiene un dios oculto


por los objetos de consumo, que son los nuevos rostros de Dios para los
hombres. Este dios, el capitalismo, que no admite rival ni divino ni humano,
proclama, con la misma furia con que el capitalismo lo hiciera alguna vez,
que fuera del mercado no hay salvación. Eso quiere decir que están fuera
de las posibilidades de salvación la mayoría de la población del tercer
mundo y amplios sectores del primero. Es Fernández Cubillos quien nos
brinda este análisis en su texto “la religión de los nuevos tiempos”.

Junto a esto el bombardeo sistemático de las imágenes de lo que aún nos


falta por consumir, que nos habla desde los carteles publicitarios, desde los
aparatos de televisión, de la radio, se constituye una gigantesca
construcción simbólica de una falta que “aspira” al sujeto, convirtiéndolo en
un émbolo suelto y loco de un mundo compuesto por mercaderías
desechables y por productores, por comerciantes y consumidores, aterrados
todos ellos.

Nadie puede estar seguro con el dios impredecible del capitalismo y sus
crisis epilépticas temporales.

La palabra-promesa, el engaño último, apunta al deseo de inclusión, de


reconocimiento, de paliativo de la soledad que habita en todo ser. La
promesa es: “todos pueden participar”.
10

….sigue pag.4

2.- Mujer y capitalismo

Se pregunta lo siguiente: ¿Cómo queda tomada la sexualidad y la


mujer en el capitalismo?

La mujer queda situada en el capitalismo como objeto y como producto.


Solo hay que ver como utiliza el paralelismo de Eva en el paraíso, la mujer
que se ofrece junto con el producto, indistinguible. Es un modo de
modernizar los iconos bíblicos.

A su vez ella es consumidora, incluso la que más consume y de ese modo


cae en el cebo del capitalismo. “Nos hemos convertido y entrado en los
esquemas masculinos, al entrar tan de lleno en el tener.

Las preguntas que surgen a partir de este momento se suceden:

¿no estaremos más esclavizadas?

¿la liberación de la mujer no vendrá bien más a los hombres que a las
mujeres?

¿la liberación de las mujeres no sería para hacer igual que los hombres?

En este punto se considera que más que una liberación femenina ha habido
una reestructuración laboral con la mujer, después de todo, mano de obra
incluso más barata, necesaria para mantener un determinado sistema
productivo. Y se dice que cuando al capitalismo no le interese este sistema
de producción, la mujer volverá de nuevo a la casa.

Se debate sobre las ventajas e inconvenientes de acceder a un trabajo


remunerado, tener una autonomía económica. Por un lado permite circular
más, y eso se valora porque da acceso a la información, a la cultura, a las
ideas. Pero por otro lado, la educación ya no está en la familia, en la mujer y
se trata de trasladar o delegar a las instituciones educativas.

En definitiva ¿a que hemos renunciado como género?: a la educación


de los hijos, al cuidado de los padres, que hoy se denominan curiosamente
“cargas familiares”.

Una última pregunta se propuso del lado de la coordinación: ¿por qué se


pone el acento más en el género que en las consecuencias que para
la mujer tiene el capitalismo?

Se tiene la impresión de que la cuestión del género sirve para un


proteccionismo del Estado hacia las mujeres y que en muchas ocasiones se
utiliza para vender humo.
11

No obstante se está de acuerdo en que los debates de género suelen ser


más profundos y los que son verdaderamente serios tienen en cuenta que la
lógica del capitalismo está por encima de hombres y mujeres.

Viñeta de www.publico.es

4ª Reunión. A modo de Conclusiones.

Nos encontramos en la última reunión del Taller: “La mujer frente a la


discriminación”

Se presenta como temática que cada miembro del taller pueda realizar una
pequeña evaluación del mismo y ver si se puede sacar alguna conclusión en
relación a lo trabajado.

Antes de iniciar se plantea si alguien puede hacer un resumen de lo


trabajado en la reunión anterior para poner al día a aquellas participantes
que faltaron, ya que uno de los movimientos, efecto de la reunión, había
sido el envío de varios textos de trabajo por parte de las que asistieron. Uno
de los textos fue “La religión como matriz originaria” de José Antonio
Marina, que habla de como las religiones siempre han estado como ley
regulando la sexualidad y el goce.

De los puntos trabajados en el Taller, se tomaron a modo de conclusiones:

1-Sexualidad, sexo, género. Tres conceptos que hay que diferenciar y


matizar.
12

Hay que diferenciar sexualidad de sexo biológico y de género. La sexualidad


es algo diferente. Se dice que el concepto de sexualidad es algo moderno
pues la sexualidad en la mujer comienza cuando se puede separar
sexualidad de procreación. Es a partir del control de la natalidad cuando se
puede hablar de sexualidad en la mujer. El concepto de sexualidad de
nuestra época no es el mismo que el de otras épocas “no se puede leer el
pasado con los elementos del presente”. Antes la sexualidad estaba
del lado de la erótica. A partir de mayo del 68 hubo una liberación de la
sexualidad, la sexualidad se democratiza. Parece que todos hablamos de lo
mismo, damos por supuesto que estamos de acuerdo en los términos y sin
embargo cada cual entiende algo diferente. Quizá este caos no es muy
diferente al que encontramos en lo social. En este momento se señala que
el grupo reproduce el caos que se presenta en lo social. No hay diferencia
entre ese exterior social y lo que sucede en el interior del grupo. Por ello es
necesario seguir trabajando acerca de estos conceptos.

2-Mujer y violencia. Surge una pregunta: Si la sexualidad era un signo de


represión con respecto a la mujer, ¿por qué ahora que las mujeres han
alcanzado más cotas de libertad y más derechos, todo esto es un
generador de violencia? ¿Por qué en las sociedades más “desarrolladas” se
genera violencia?

Se dice a modo de conclusión que el género puede introducir una oposición


significante hombre/mujer que genera violencia. Que el género, que
señaliza las marcas de la cultura, ha ido marcando a la mujer. Se habla de
estas marcas y se concluye:

- Que el sexo biológico ya es una marca. El sexo marca.

-La ablación, el aborto ilegal son marcas de mujer y estas marcas no son
sin el cuerpo.

- Que otra forma de violencia es la indiferencia de ahí que se plantee como


una conclusión del taller la necesidad de comprender las marcas que
nos marginan y discriminan.

El control de la natalidad ha supuesto un gran adelanto a nivel de los


derechos de la mujer como el acceso al mundo laboral y social. Pero esto ha
supuesto para la mujer otras pérdidas: la educación de los hijos, el cuidado
de los padres... Sin embargo a la mujer le ha permitido circular, tener
acceso al mundo de la información y de la cultura.

La mujer a partir de su acceso al mundo laboral, de tener una autonomía ha


seguido la vía marcada por los hombres. Ha seguido los esquemas
masculinos introduciéndose de lleno en el consumismo y en la vía del tener.
No por ello es más libre; ha quedado esclavizada de otro modo.
13

“El capitalismo nos iguala a todos” No nos diferencia. ¿Esta es la


igualdad que buscamos?

3-Universal y particular. Se dice que la igualdad es una categoría política.


Se tendría que pensar en un modelo en relación a los derechos humanos
como modelo universal, más allá de lo particular de cada cual. La religión,
la cultura hace a lo particular. Lo particular queda introducido por la
multiculturalidad. Cuando pensamos en las mujeres lo hacemos como un
colectivo, colectivo de mujeres. Cada mujer (se hace referencia a Celia
Moros) debería seguir un proceso de individuación: autonomía, libre
elección...

Se abre una discusión en torno a la multiculturalidad. La cultura, las


religiones, la utilización de símbolos reproducen los modelos patriarcales.
¿Hasta donde el derecho y la libertad de elección cuando estos van en
contra de los derechos y libertades que tanto tiempo y trabajo ha costado
conseguir a las mujeres a lo largo de la historia?

Se dice que es un tema que desborda los límites del taller y se propone
como acciones para seguir avanzando sobre ello:

Realizar un trabajo de investigación sobre diferentes temáticas:

-La mujer y las religiones.

-Mujer y capitalismo.