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HISTORIA CONSTITUCIONAL ARGENTINA MÓDULO ÚNICO CARRERA: ABOGACÍA Curso: 1º AÑO PROFESOR: FERNANDO SARAVIA TOLEDO SALTA - 2009

1

Educación

A DISTANCIA

Educación A DISTANCIA AUTORIDADES DE LA UNIVERSIDAD CANCILLER Su Excelencia Reverendísima Mons.MARIO ANTONIO CARGNELLO

AUTORIDADES DE LA UNIVERSIDAD

CANCILLER

Su Excelencia Reverendísima Mons.MARIO ANTONIO CARGNELLO Arzobispo de Salta

RECTOR

Dr.ALFREDO GUSTAVO PUIG

VICE-RECTOR ACADÉMICO

Dr.GERARDOVIDES ALMONACID

VICE-RECTOR ADMINISTRATIVO

Ing.MANUEL CORNEJOTORINO

SECRETARIA GENERAL

Prof.CONSTANZA DIEDRICH

DELEGADO RECTORAL del S.E.A.D.

Dr.OMAR CARRANZA

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Indice General

I. Programa de la asignatura

9

II. Bibliografía

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III. Evaluación y condición para regularizar la materia

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IV. Característica de la asignatura

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V. Guía de Estudios

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UNIDAD I

21

UNIDAD II

25

UNIDAD III

27

UNIDAD IV

29

SISTEMA JUDICIAL INDIANO

29

UNIDAD V

31

Anexo de lecturas complementarias

ANEXO Nº 1 LOS TEOLOGOS Y JURISTAS ESPAÑOLES DE LOS SIGLOS XVI Y XVII Francisco de Vitoria Domingo de Soto (1495-1560) Francisco Fernando Vázquez de Menchaca (1512-1579) Domingo Bañez (1528-1604) LOS JURISTAS Juan López de Palacios Rubio Gregorio López LOS HUMANISTAS Juan Ginés de Sepúlveda sistema politico administrativo indiano ANEXO Nº 2 EL DERECHO CANONICO IMPORTANCIA DEL DERECHO DE GRACIANO

37

37

38

43

43

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44

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47

47

48

49

49

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NOTAS CARACTERÍSTICAS DEL DECRETO CONCLUSIÓN

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52

UNIDADVI

ÉPOCA PATRIA La Revolución de Mayo Las Corrientes Ideológicas en el Río de la Plata La Revolución de Mayo

55

55

55

64

UNIDADVII

La Iglesia y la Revolución de Mayo Origen del Patronato Nacional Propuestas Políticas y Jurídicas hasta 1815 La Asamblea General Constituyente del Año xiii El Pronunciamiento Federal

77

80

83

86

87

UNIDADVIII

La Emancipación Política El Congreso Nacional 1824-1827

93

102

UNIDAD IX

La Convención Nacional de Santa Fe (1828-1829) El Pacto Federal del 4 de Enero de 1.831 La Economía

109

113

118

UNIDAD X

ÉPOCA CONSTITUCIONAL La Organización Nacional La Misión Irigoyen. Protocolo de Palermo El Acuerdo de San Nicolás Las Jornadas de Junio El Congreso Constituyente de 1853 Fuentes de la Constitución Nacional

123

123

124

126

126

127

130

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UNIDAD XI, XII y XIII

Época constitucional (cont.) La Confederación y el Estado de Buenos Aires Los Tratados de Convivencia Pacto de San José de Flores Hacia la Organización Definitiva Convenio del 6 de junio de 1860 Convención Nacional Reformadora de 1860 El Período entre Cepeda y Pavón Pavón Mitre y la unidad nacional El Problema de la Capital La Reforma Electoral La Ley Sáenz Peña Análisis de la Ley 8871 Presidencia de Hipólito Irigoyen Nuevas fuerzas sociales. La legislación obrera

Las Ultimas Reformas Constitucionales 146

145

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139

139

140

141

141

143

143

143

144

La Reforma Constitucional de 1949 Las Constituciones Provinciales La Reforma Constitucional de 1957

146

146

146

UNIDAD XIV

ÉPOCA constitucional (cont.)

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Anexo

HISTORIA CONSTITUCIONAL ARGENTINA LOS INCAS El Imperio de los Incas Las instituciones sociales y políticas Sociedad La economía estatista de los Incas Religión Bases de la Cultura Incaica LOS MAYAS Gobierno Justicia

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155

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158

159

161

162

163

164

164

6

Sociedad

164

Economía

165

Creencias religiosas

165

La más avanzada cultura prehispánica

166

LOS AZTECAS

166

Los Calpullis o distritos

167

El gobierno central de la Confederación Azteca

168

Tribus sometidas

168

Clases sociales

169

Religión

170

El sacerdocio

170

La organización económica

170

La tierra

170

La industria

171

Ejército

172

Arte

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CURRICULUM VITAE PROFESOR DR. FERNANDO SARAVIA TOLEDO

1.Recibido de Abogado, con Diploma de Honor, en la Facultad de Dere- cho y Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires. (Bs.As.,

1972).

2.Diplomado en Seguridad Social en la Organización Iberoamericana de Seguridad Social. (Madrid-España; 1976).

3.Seminario “Life And Institution in the Unitet States”; Universidad de Denver. (Colorado - USA, 1972).

4.Organización y Métodos de Trabajo; Escuela Nacional de Administra- ción Local. (Madrid-España; 1976).

5.Profesor Ayudante de Derecho Romano e Historia. Constitucional Ar- gentina; Facultad de Ciencias Jurídicas de la Universidad Católica de Salta (Salta; 1972/73).

6.Profesor de Derecho Administrativo y Constitucional; Facultad de Eco- nomía y Administración de la Universidad Católica de Salta (Salta,

1973/74).

7. Profesor Titular de Derecho Romano y de Historia Constitucional Argenti- na; Facultad de Ciencias Jurídicas de la Universidad Católica de Salta (Salta, 1974 a la fecha)

8.Profesor de Trabajo y Seguridad Social; Facultad de Ciencias Jurídi- cas; Universidad Católica de Salta (Salta, 1977/78).

9.Profesor Adjunto de Derecho Constitucional de la Universidad Católi- ca de Salta desde 1994.

10. Miembro Titular del Directorio de la Universidad Católica de Salta (Salta,

1989/90).

11. Miembro de la Asociación de Derecho Romano de la República Ar- gentina.

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12.

Miembro de la Asociación Argentina de Derecho Constitucional.

13. Convencional Constituyente (PRS), (Salta, 1983).

14. Diputado Provincial (PRS), (Salta, 1987/93).

15. Convencional Nacional Constituyente (Santa Fe, 1994).

16. Se ha desempeñado en diversos cargos públicos, tales como Ase- sor letrado, Director General y Secretario de Estado en el Gobierno de la Provincia de Salta, desde 1972 a 1983.

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Carrera: Abogacía Curso: 1º Año Materia: Historia Constitucional Argentina Profesor: Dr. Fernando Saravia Toledo Año Académico: 2009

I. Programa de la asignatura

UNIDAD I - A) ÉPOCA HISPÁNICA

1)Concepto de la Historia. Contenido. Importancia y utilidad de esta disciplina. Metodología histórica: La Heurística, La crítica, El ordenamien- to y La exposición. Las Instituciones: concepto, elementos y crisis.

2)América Precolombina: caracterización política, religiosa, social y eco- nómica de los Incas, Mayas y Aztecas.

3)España a fines del siglo XV. Organización Política. Ordenamiento Le- gal. Los Fueros. Clases. Fuero Real. La Recepción del Derecho Romano. Las Partidas. El Ordenamiento de Alcalá.

4)El Derecho Castellano en la Edad Moderna. Los Teólogos y juristas españoles de los siglos XVI y XVII: Sus doctrinas e influencias. Las Leyes de Toro. La Nueva Recopilación de 1567. La novísima recopilación de

1805.

5)El Derecho Canónico. Sus principales características e importancia. El Real Patronato: concepto, origen y atribuciones.

UNIDAD II - A) ÉPOCA HISPÁNICA (Continuación)

1) La Conquista de América. Títulos. Fines. Caracteres de la Coloniza- ción Española en América. Condición Jurídico-política de las Indias: Posi- ciones y fundamentos de las mismas.

2) Las clases sociales en Indias. Los Españoles y los Criollos. Los In- dios: su condición jurídica. Las encomiendas. El mestizaje. La esclavitud. Situación de los extranjeros.

3) La Iglesia. Organización eclesiástica. La predicación religiosa. La in- fluencia social del clero.

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UNIDAD III - A) ÉPOCA HISPÁNICA (Continuación)

1) La Organización Política Indiana hasta fines del siglo XVII. Las Fun- ciones del Estado. Autoridades residentes en España: El Rey. Origen del Poder Político. La Casa de la Contratación. El Concejo Real y Supremo de las Indias. Sus atribuciones. El Gobierno Local de las Indias. Caracteres. Las Capitulaciones. Partes: a) La Licencia; b) Las Obligaciones y c) Las Mercedes. Los Adelantados. División Territorial. Los Virreinatos. Goberna- ciones. Corregimientos y Alcaldías Mayores. Otros Funcionarios. Los Ca- bildos. Los Cónsules. La Visita. La Pesquisa. El Juicio de Residencia. Los Derechos Personales.

2) El Derecho Indiano. Sus características y contenido. La Recopilación de Leyes de Indias de 1680: su elaboración y contenido. Fuentes Legisla- tivas y Orden de Prelación.

UNIDAD IV - A) ÉPOCA HISPÁNICA (Continuación)

1) La Organización Judicial: Caracteres. Clases de Jueces: a) Capitula- res; b) Reales; c) Eclesiásticos. Sus competencias. El Santo Oficio de la Inquisición. Las Audiencias: Caracteres. Clases y Facultades. Jueces Mercantiles. El Protomedicato. El Fuero Universitario.

2) La Real Hacienda: concepto y caracteres. Rentas Fiscales: Las rega- lías, los monopolios o estancos y los impuestos. Clases. La Recaudación:

su caracterización. El Mercantilismo. El Comercio. El Contrabando.

UNIDAD V - A) ÉPOCA HISPÁNICA (Continuación)

1) El Despotismo Ilustrado: Origen y sus manifestaciones en: a) Lo Po- lítico. Exaltación del Poder Real. El Centralismo. Reformas en la Organiza- ción territorial americana. La Real Ordenanza de intendente de 1782, b) Lo religioso. El Regalismo, c) Lo Militar y d) Lo económico-social.

2) El Libre Comercio. La Situación Económica en el Río de la Plata durante el siglo XVIII. El “auto de libre internación” de 1777. El reglamento y aranceles reales para el comercio libre de España a Indias del 12/10/ 1778. El Consulado de Buenos Aires. Belgrano. La Representación de los Hacendados. “El Reglamento del 6-11-1809”. (libre comercio)

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3) La crisis del régimen indiano. La conducción gubernativa. Tensiones, ideas e intentos de independencia.

UNIDAD VI - B) ÉPOCA PATRIA

1) La Revolución de Mayo. Sus antecedentes: Acontecimientos ocurri- dos en el orden externo e interno. Las revoluciones Liberales y las rebelio- nes en América. Las relaciones entre Inglaterra, Francia, Portugal y Espa- ña y sus repercusiones en el Río de la Plata. Las Invasiones Inglesas y la rebelión popular en Buenos Aires. Las corrientes doctrinarias francesas, españolas y anglosajonas que influyen en los revolucionarios de mayo. La Semana de Mayo - Cabildo Abierto del 22-V-1810. Primer Gobierno Patrio.

2) Los Principios Políticos de la gesta revolucionaria: La Comuna; La Soberanía; La Representación; La República: elección popular, división de poderes, periodicidad de las funciones y publicidad de los actos de gobier- no; y El Régimen Federal.

3) Consolidación de la revolución. Circular del 27 de Mayo de 1810. Reglamento de la Junta. Decreto de Supresión de honores. Mariano Mo- reno: su pensamiento político y económico.

UNIDAD VII - B) ÉPOCA PATRIA (Continuación)

1)Proceso de emancipación Iberoamericana: Venezuela, Colombia, Ecuador, Bolivia, Chile, Perú, México, Brasil, Uruguay y Paraguay.

2) La Iglesia y la Revolución de Mayo. El Patronato Nacional: orígenes y evolución hasta 1994.

3) Propuestas políticas y jurídicas hasta 1815. Las Juntas Provinciales. Reglamento del 22 de octubre de 1811. Conflicto entre la Junta Conserva- dora y el Triunvirato. Estatuto Provisional de 1811. Reglamento y Decreto sobre la Libertad de Imprenta. Decreto sobre la Seguridad Individual. Revolución de 1812. Asamblea de 1813: motivos de su convocatoria y su labor en lo político y jurídico.

4) El Régimen Directorial. El Estatuto Provisional de 1815. Su contenido.

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UNIDAD VIII - B) ÉPOCA PATRIA (Continuación)

1) La Emancipación Política: El Congreso de Tucumán y la Declaración de la Independencia. La Forma de Gobierno: Debates y propuestas.

2) El Reglamento Provisorio de 1817. Su contenido.

3) Las Primeras Constituciones. La Constitución de 1819 y el proyecto de gobierno monárquico. Congreso Constituyente de 1824: La llamada “Ley Fundamental”; “La Ley de Presidencia” y “La Ley de Capitalización”. Unitarismo y Federalismo. La Constitución de 1826. Contenido y caracte- rización.

UNIDAD IX - B) ÉPOCA PATRIA (Continuación)

1) Los Pactos y Los Tratados Interprovinciales. Cuadrilátero. Cañuelas. Barracas y Federal: Origen, contenido e importancia institucional.

2) Rosas y la cuestión constitucional. Primero y segundo gobierno. Las facultades Extraordinarias y la Suma del Poder público

3) La Generación del ’37. La Asociación de Mayo. Sus principales repre- sentantes. Contenido y trascendencia institucional de su obra.

4) Caracterización de la situación económica en las Provincias Unidas del Río de la Plata desde 1810 a 1853.

UNIDAD X - C) ÉPOCA CONSTITUCIONAL

1) Acuerdo de San Nicolás. Antecedentes: Circular del 5-4-1951, Pro- nunciamiento de Urquiza, Caseros, Protocolos de Palermo y Misión Yrigoyen. Contenido del Acuerdo. Consideración y análisis por Buenos Aires.

2) La Constitución de 1853. Génesis, Fuentes e Influencias Ideológicas de la Constitución: Enumeración y análisis de las mismas. Congreso Cons- tituyente de Santa Fe. Debate del Proyecto de Constitución. Análisis. Promulgación y Jura de la Constitución. Rechazo de la Constitución por Buenos Aires.

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UNIDAD XI - C) ÉPOCA CONSTITUCIONAL (Continuación)

1) Época de Secesión. La ruptura y las relaciones entre Buenos Aires y la Confederación. Pacto de Unión Nacional: antecedentes y análisis de su contenido. Convención porteña de 1860. Debates y propuestas de en- miendas a la Constitución de 1853.

2)

La Convención Nacional Reformadora. Contenido de la Reforma.

Constitucional de 1860.

3) La Unión Nacional. Los Grupos y los partidos políticos. La Política de Derqui. Mitre presidente: Gobierno y Política. Reforma constitucional de 1866. Sarmiento: su gobierno y políticas. Muerte de Urquiza. La política educativa. Elecciones de 1874. Presidencia de Avellaneda. Aspectos. Po- lítica exterior. Federalización de Buenos Aires. Sanción de los Códigos Nacionales.

UNIDAD XII - C) ÉPOCA CONSTITUCIONAL (Continuación)

1) La época del 80. Las nuevas corrientes de opinión política. La gene- ración del ’80. La Presidencia de Roca. Aspectos de su gobierno. Presi- dencia de Juárez Celman. La Política del Unicato. Los problemas econó- micos y morales de la época. La Ley de matrimonio civil. Las relaciones entre la Iglesia y el Estado.

2) Crisis de 1889. La revolución de 1890. Presidencia de Carlos Pellegrini. Actuación de su gobierno. Presidencia de Luis Sáenz Peña. Presidencia de Uriburu. Segunda Presidencia de Roca. Los Partidos Políticos. El Ejér- cito Nacional y la Marina de Guerra.

UNIDAD XIII - C) ÉPOCA CONSTITUCIONAL (Continuación)

1) La elección presidencial de 1904. Presidencia de Quintana. Las cues- tiones Obreras. El desarrollo económico. Las Finanzas. La situación polí- tica. La Presidencia de Roque Sáenz Peña. La Legislación electoral. Sus pautas. El gobierno de Victorino de la Plaza.

2) Hipólito Irigoyen: su primera presidencia. La actuación política. Refor- ma Universitaria. La Problemática Social. Política Exterior. La Presidencia de Alvear. Su análisis. Segunda Presidencia de Hipólito Irigoyen. Aspec- tos. Prolegómenos de la insurrección.

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UNIDAD XIV - C) ÉPOCA CONSTITUCIONAL (Continuación)

1) La ruptura institucional. Crisis del año ’30. Presidencia de J.F Uriburu. Acordada de la Suprema Corte de Justicia del 11/09/1930. Análisis de su contenido y sus consecuencias institucionales. Presidencia de Agustín P. Justo. Presidencia de Roberto M. Ortiz. Presidencia de Ramón S. Castillo. Revolución de 1943. El 17 de Octubre de 1945. Primera Presidencia de Juan D. Perón. Segunda Presidencia de Juan D. Perón. Su Gobierno. La Constitución de 1949.

2) La Revolución de 1955. La Reforma constitucional de 1957. Los años de transición: Presidencia de A. Frondizi. El gobierno de Arturo Illia. La revolución Argentina. Sus aspectos. Gobiernos Justicialistas. El Proceso de Reorganización Nacional.

3)La vuelta a la democracia. Presidencia de Raúl Alfonsín. Aspectos. Las Provincias y sus reformas constitucionales. Primer Gobierno de Car- los S. Menem. Aspectos. La reelección presidencial. La Reforma Constitu- cional de 1994. Sus antecedentes y caracterización de su contenido.

II. Bibliografía

BÁSICA:

- TAU ANZOATEGUI V. - MARTIRE E.; «Historia de las Instituciones Argentinas»; Editorial Buenos Aires/2000.

- LOPEZ ROSAS, José Rafael; «Historia Constitucional Argentina» Edi- torial Astrea, Buenos Aires.

- ZARINI, Helio Juan: «Historia e Instituciones en la Argentina»; Edito- rial Astrea, Buenos Aires, 1981.

- SARAVIA TOLEDO, F.; DE LA SERNA H. M.; y VON FISCHER M.; «Apéndice Documental de Historia Constitucional Argentina»; Ed. Centro Informático U.C.S.; Salta, 1991.

- SAPSAY FERNANDO: “Los Presidentes Argentinos”, Editorial El Ate- neo, Buenos Aires, 2003

- CONSTITUCION DE LA NACION ARGENTINA.

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COMPLEMENTARIA:

- M. L SAN MARTINO DE DROMI: «Formación Constitucional Argenti- na»; Ediciones Ciudad Argentina, Buenos Aires, 1995.

- M. L SAN MARTINO DE DROMI: «Documentos Constitucionales Ar- gentinos»; Ediciones Ciudad Argentina, Buenos Aires, 1994.

- FLORIA, Carlos Alberto y GARCIA BELSUNCE, César A.: «Historia de los Argentinos», Editorial Kapelusz, Buenos Aires, 1971.

- LUNA FELIX: «Historia Integral de la Argentina»; Editorial Planeta, Buenos Aires, 2001.

- AVILA RICCI, F. M. “Nueva Constitución Nacional”, Edición COBAS, Salta, 1997

- ROMERO CARRANZA, RODRIGUEZ VARELA Y VENTURA, “Manual de Historia Política y Constitucional Argentina”, AZ Editora S.A., Bue- nos Aires, 1977.

- LUNA FELIX, “Breve historia de los argentinos”, Editorial Planeta, Bue- nos Aires, 1999.

- MILLER ASTRADA LUISA: “Salta Hispánica”, Ediciones Ciudad, Bue- nos Aires, 1997.

- LUNA FELIX: “Momentos claves de la Historia Argentina”, Edición especial para S.A. La Nación, Buenos Aires, 2003-2004.

- LUNA FELIX: “Grandes protagonistas de la Historia Argentina”, Edi- ción especial para S.A. La Nación, Buenos Aires, 2004.

III. Evaluación y condición para regularizar la materia

Edi- ción especial para S.A. La Nación, Buenos Aires, 2004. III. Evaluación y condición para regularizar

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IV. Característica de la Asignatura

Regularidad: Se obtiene con la aprobación del parcial o su recupe- ratorio.

La cátedra de esta asignatura ha elaborado una guía de aprendizaje para orientar al alumno en la lectura y estudio de la bibliografía básica, que estimamos lo suficientemente clara como para eximirnos del desarrollo de cualquier otra temática.

Además de la guía y la bibliografía, el alumno cuenta con un apéndice documental que contiene una recopilación del material más importante de nuestra Historia Constitucional. Dicha documentación va expuesta tal cual la original, sin hacer comentario alguno, con el objeto de que el alumno elabore su propio juicio crítico.

La asignatura ha sido estructurada considerando tres épocas, a saber:

a) Época Hispánica;

b) Época Patria

c) Época Constitucional.

Ellos son períodos que sucesivamente han configurado la historia ar- gentina.

Cada una de las épocas es desarrollada en cinco unidades temáticas (con excepción de la Época Patria, la que consta de sólo cuatro).

La Unidad I desarrolla, en el primer apartado, una introducción al con- cepto de Historia, a los efectos de proporcionar el marco conceptual de la ciencia dentro de la cual se inscribe la asignatura.

Las unidades temáticas que componen la que hemos denominado EPOCA HISPANICA, parte de la consideración de la España de fines del siglo XV, es decir, del momento en que se produce el Descubrimiento de América, hasta los prolegómenos de la Revolución de Mayo.

Para el estudio de los temas de este Módulo 2, la cátedra ha propuesto el libro de Tau Anzoátegui-Martiré y así se lo puntualiza en el Punto Nº 5 de este material de autoinstrucción.

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El Módulo 2 desarrolla la Época Patria, la que abarca desde la Revolu- ción de Mayo hasta la situación político-económica anterior al pronuncia- miento de Urquiza.

El Módulo 3 corresponde a la Época Constitucional, abarcando desde Caseros hasta nuestros días.

Como bibliografía básica de estos dos Módulos se proponen la reco- mendada en el punto Nº 2. Para la consideración de la Época Constitucio- nal se recomienda la lectura y consulta de la Constitución Nacional.

Como podrá apreciarse, el espectro de la materia es muy amplio, pero sumamente interesante. Además, el conocimiento de la Historia Argentina significa, al mismo tiempo, un derecho y un deber de todo ciudadano.

Luego de esta presentación general de la asignatura, le proponemos una orientación, que esperamos, pueda serle útil para sistematizar el es- tudio de la historia.

1) En primer término resulta conveniente efectuar una primera lectura del Módulo y de la bibliografía correspondiente. El objeto de ésta es rea- lizar un acercamiento de la fuente de información, tratando de obtener una visión global del tema.

En esta instancia resulta interesante usar el programa de la asignatura para encontrar la correspondencia con la bibliografía básica sugerida y las orientaciones del módulo. El subrayar títulos y subtítulos es una manera de ir “armando”, la estructura de la materia.

2) Una segunda lectura es conveniente para profundizar aquellos ejes temáticos identificados en la primera.

En un primer momento le aconsejamos una lectura global, ahora, lo importante es avanzar despacio, “párrafo por párrafo”. Lea “pequeñas dosis de información” pausadamente, busque en el diccionario las pala- bras que no entienda, reflexione acerca de lo que ha leído, subraye los conceptos principales; también puede escribirlos a manera de resumen de lo más importante. ¿Cómo saber que estamos ante una idea principal?. La cuestión es identificar aquello que resulta clave para la comprensión del conjunto, esas ideas, conceptos, explicaciones, clasificaciones, etc., sin lo cual no se podría entender el texto.

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¿Comprende la información?, ¿la puede explicar con sus propias pala- bras?, ¿ha logrado analizar las causas y consecuencias de los aconteci- mientos?, ¿puede relacionar este tema con los anteriores?. Si contesta sí a todos estos interrogantes, Ud. ha logrado un aprendizaje significativo. Si no es así, vuelva a estudiar y aplique los pasos que le proponemos.

3) Tercera lectura: identificada en la primera lectura la estructura gene- ral de la temática del Módulo, y a través de la segunda, lograda su com- prensión, se debe poder llegar en esta tercera, a elaborar el esquema conceptual del tema estudiado.

Para explicar la finalidad de esta lectura, podemos hacer referencia a una metáfora, que puede “graficar” la idea que queremos transmitirle.

La estructura de cualquier tema puede compararse con un árbol. En él, se pueden identificar una raíz, un tronco y varias ramas principales, uni- das directamente al tronco; además, están las flores y el follaje, los que al caer dejan al descubierto la sólida madera.

Las ideas principales, la esencia, que debe formar parte de nuestras estructuras fundamentales de conocimiento, son como la raíz, el tronco y las ramas principales. En conjunto, están unidas por estrechos lazos de relaciones significativas, lo cual nos demuestra, que las ideas no deben interpretarse en forma aislada, sino en un contexto que les otorgue sentido.

Las flores y el follaje pueden variar, y de hecho que dependen de las características de cada uno. Lo importante es que lo esencial no se pierda en lo accesorio.

El último aspecto que debemos considerar se refiere especialmente a las características de esta asignatura. La Historia tiene sus bases en la relación de dos variables fundamentales: tiempo y espacio. Esto significa, que cualquier acontecimiento del pasado que sea objeto de nuestra re- flexión, debe situarse en la intersección de estas dos dimensiones.

El pasado no puede ser objeto de estudio “al vacío”, su ubicación en un tiempo y en un espacio específicos, le otorgan el sentido al análisis e interpretación de ese acontecimiento.

Por último, queremos que Ud. logre una verdadera comprensión de la historia. Este es uno de los pasos fundamentales para tratar de reflexionar sobre nuestro presente y “predecir” nuestro futuro.

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Estimado alumno:

de aprendizaje,

estimamos conveniente implementar la obligatoriedad en la presentación de la última actividad introducida

en el módulo.

A fin de colaborar con su proceso

Las restantes actividades representan la oportuni- dad de comprobar, mediante una evaluación formati- va, si Ud. puede desarrollar los puntos esenciales de una temática y compartir con su Profesor Tutor las dudas y problemas que puedan planteársele en el transcurso de su proceso de aprendizaje.

La revisión efectuada por su tutor no incide en la promoción de la asignatura, pero sí es de carácter obligatorio la presentación del último trabajo, como re- quisito para rendir los exámenes parciales.

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V. Guía de Estudios

UNIDAD I

UNIDAD I

UNIDAD I

Punto 1: Este tema está plenamente desarrollado en la bibliografía bá- sica, TAU ANZOATEGUI-MARTIRE, pág. 9 a 25. Ella contiene los concep- tos fundamentales sobre lo que es la Historia y qué son las Instituciones, aspectos que, en el caso de nuestra materia, determinan no sólo el perfil sino su razón de ser. Por ello es que conocer la metodología de la ciencia histórica y cuáles son los elementos que dan vida a las instituciones polí- ticas, resulta imprescindible para el análisis retrospectivo: saber cómo nacieron dichas instituciones y por qué en algunos casos aún subsisten vigentes, es de gran importancia para su comprensión.

Los puntos dos y tres de esta unidad reflejan la estructura normativa - legal y política- de España al momento de su vinculación con América. Conocer la evolución que sufrieron en virtud del pensamiento e ideas de teólogos y juristas que influyeron en la conformación de aquella realidad Hispanoamericana, es de suma importancia, por cuanto desde los mis- mos orígenes de nuestra nacionalidad se evidencia la fuerte influencia de ellos, que subsiste en el presente. Estos temas están debidamente trata- dos en la bibliografía referida, pág. 29 a 37 y en el anexo preparado por la cátedra referido a los teólogos y juristas españoles de los siglos XVI y XVII (Anexo Nº 1).

El punto cuatro de esta unidad analiza la influencia de la iglesia en nuestras instituciones. Son dos los aspectos más importantes: el Derecho Canónico y el Real Patronato. En cuanto al primero debemos conocer su contenido e influencia como un factor de perfeccionamiento del Sistema Jurídico y Etico que se plasmó en América. A tal efecto hemos efectuado una síntesis que, como Apéndice Nº 2, integra este módulo. En cuanto al Real Patronato, origen de la cristianización americana, su nacimiento y desarrollo están perfectamente sintetizados en la bibliografía básica refe- rida, pág. 256 a 261.

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22

Actividad Nº 1

1)Explique el concepto de Historia y sintetice la importancia de su estu- dio.

2)Exponga en un cuadro sinóptico la metodología de la ciencia histórica.

3)Sintetice la importancia de las ideas de los teólogos y juristas españo- les de los siglos XVI y XVII.

4)¿Qué es el derecho canónico? Exponga sus características e influen- cias.

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UNIDAD II

UNIDAD II

UNIDAD II

Los puntos uno, dos y tres de la presente unidad describen progresiva- mente, desde las bases de legitimidad de la conquista española en Amé- rica, -sus fines y caracteres- hasta la condición jurídica que América, en las normas y en la realidad, mereció por parte de España.

las normas y en la realidad, mereció por parte de España. Su conocimiento permite dimensionar adecuadamente

Su conocimiento permite dimensionar adecuadamente la realidad polí- tica y social de la América Hispana, la condición jurídica y el trato, como así también el régimen laboral, de los nativos de América.Y dentro de esta realidad, nuevamente se presenta el importante rol de la iglesia Católica, no sólo como un factor de evangelización, sino también de desarrollo so- cial y de control político. En esta unidad la bibliografía recomendada es, como en el caso anterior, el libro de Tau Anzoátegui y Martire, pág. 40 a 58 (Punto 1), pág. 215 a 245 (Punto 2) y pág. 247 a 256 (Punto 3).

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Actividad Nº 2

1)Describa la condición jurídica de América a partir de la conquista española.

2)Explique el rol de la Iglesia como:

- factor de evangelización

- factor de desarrollo social

- factor de control político

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UNIDAD III

UNIDAD III

UNIDAD III

En esta unidad se describen los caracteres sustanciales de la organiza- ción política de hispanoamérica hasta la época de nuestra emancipación. Desde el rey has- ta los cabildos son analizados en cuanto a su orga- nización, compe- tencia y función. Como caracterís- tica peculiar de este sistema de gobierno se anali- zan también los mecanismos de control político, tales como la visi- ta, la pesquisa y el juicio de residen- cia, los que en- cuentran paran- gón con los meca- nismos constitu- cionales vigentes de nuestro siste- ma político.

constitu- cionales vigentes de nuestro siste- ma político. El Derecho In- diano, cuyas nor- mas específicas

El Derecho In- diano, cuyas nor- mas específicas para América muestran una no- table evolución en el desarrollo del derecho, es caracterizado sintéticamente, puesto que él rigió aún mucho tiempo después de la emancipación, sirviendo como base y fundamento a varios aspectos de nuestra organización definitiva.

Los temas de esta

unidad están desarrollados perfectamente en la

bibliografía básica referida, pág. 59 a 103.

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Actividad Nº 3

1) Represente gráficamente la organización política de hispanoamérica.

2) Describa los siguientes mecanismos de control político:

- visita

- pesquisa

- juicio de residencia

3) ¿Qué es el derecho indiano?

28

UNIDAD IV

UNIDAD IV

UNIDAD IV

Con idéntico fundamento al de la unidad anterior, en ésta se analiza la organización judicial americana cuyas características son peculiares, fun- damentalmente en razón de la diversidad de jurisdicciones y fueros. Se desarrolla de pág. 103 a 115 de la bibliografía básica premencionada.

El sistema de gastos y recursos del período hispanoamericano, como así también las políticas económicas imperantes, la actividad comercial de América y su aspecto informal del contrabando, no sólo determina la realidad futura de América sino también su desarrollo integral. Este aspec- to de la unidad está puntualmente desarrollado de pág. 117 a 147 de la bibliografía básica.

SISTEMA JUDICIAL INDIANO

AUDIENCIAS

(En Primera Instancia)

AUDIENCIAS (Recurso de fuerza)
AUDIENCIAS
(Recurso de fuerza)

GOBERNADORES

CORREGIDORES

Regentes Oidores Alcaldes del crimen Fiscales Oficiales menores

CABILDOS

C ABILDOS T RIBUNALES E CLESIASTICOS

TRIBUNALES

ECLESIASTICOS

TRIBUNALES ESPECIALES

(Consulado, Tribunal de Cuentas y Organismos menores)

CONSEJO

DE INDIAS

RESIDENCIAS

R ESIDENCIAS J UZGADOS DE I NDIOS

JUZGADOS

DE INDIOS

Apelaciones

29

Actividad Nº 4

1) Represente gráficamente la organización judicial americana.

30

UNIDAD V

UNIDAD V

UNIDAD V

El Siglo XVIII implica, en la evolución histórica de América, por un lado,

un cambio profundo en las definiciones políticas, y por el otro, el origen del proceso de emancipación americana. La asunción de la Dinastía de los Borbones es la causa directa de ello, por eso debemos conocer su pensa- miento y acción en los distintos aspectos de la realidad política

hispanoamerica-

na, págs. 161 a 171 de la biblio- grafía básica.

na, págs. 161 a 171 de la biblio- grafía básica. Las nuevas ideas económi- cas irrumpen

Las nuevas ideas económi- cas irrumpen también en Amé- rica, modificando un esquema se- cular que hasta esa fecha se ha- bía mantenido. Es acá y por es- tas razones que comienza a perfilarse la nueva estructura económica comercial del Río de la Plata, la que se afianzará y profundizará durante la emancipación y organización nacional. El conocimiento de su principal característica es imprescindible para comprender el devenir histórico argentino. En las págs. 172 a 214 de la bibliografía básica se consignan detalladamente los prin- cipales aspectos.

El punto tres de esta unidad describe la fractura del régimen Indiano, las causas que la motivan y las ideas y pensamientos que la sustentan. Es acá, donde se sintetizan los antecedentes y fundamentos de la Revolución de Mayo y de todo el proceso emancipador. En págs. 305 a 319 de la bibliografía básica está desarrollado este último tema del Módulo I, Época Hispánica.

31

Actividad Nº 5

1)Enumere los efectos de la asunción de los Borbones.

2)Ubique en un mapa la constitución del Virreynato del Río de la Plata, identificando su actividad comercial.

3)Exponga la importancia del Cabildo Abierto del 22 de Mayo de 1.810:

convocatoria, debate y resolución.

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Actividad Nº 6

1)¿Cuál fue la influencia sobre el sistema institucional americano de:

a) Los teólogos y juristas españoles de los siglos XVI y XVII.

b) Los Juristas

c) Los Humanistas

d) El Derecho canónico

e) El Derecho de Graciano

NOTA: Es importante la lectura de los Anexos complementarios para realizar esta Actividad.

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ANEXO DE LECTURAS COMPLEMENTARIAS

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ANEXO Nº 1

LOS TEOLOGOS Y JURISTAS ESPAÑOLES DE LOS SIGLOS XVI Y XVII

En el siglo XVI la Teología era una ciencia universal, que comprendía todas las expresiones de la cultura, desde el derecho hasta la poesía. Menéndez Pelayo estima la teología del siglo XVI a modo de ciencia uni- versal que abarcaba desde los atributos divinos hasta las últimas ramifica- ciones del Derecho Público y Privado. En este momento, emerge una escuela de filósofos que elaboró los propios (dícese del accidente que es inseparable de la ciencia y naturaleza de las cosas, en este caso del nuevo derecho) generales y fundamentales de un nuevo derecho.

Hay que tener en cuenta que España no arrancaba de una Edad Media feudal -como otros países europeos-, sino de una lucha emancipadora en cuyo largo proceso sus habitantes habían vivido y practicado la libertad. Los publicistas hispánicos estudiaron todos los problemas planteados por el Descubrimiento, afirmando los principios del Derecho Natural de los indios y negros, combatiendo la esclavitud humana.

Sus doctrinas y las leyes de Indias implican una revolución en la historia de las ideas ya que, aunque sea como declaración de principios, se anticiparon casi trescientos años a lo procla- mado por la Revolución Francesa.

Veamos las elaboracio- nes realizadas por estos juristas en dos puntos principales que se interrelacionan: 1) Títulos de la conquista. 2) Trato de los indios. Para poder ejercer su dominio sobre el nuevo territorio, Espa- ña tuvo que acreditar su derecho sobre América en base a ciertos títulos, jus- tos y legítimos que le au- torizaran a conquistar las Indias.

derecho sobre América en base a ciertos títulos, jus- tos y legítimos que le au- torizaran

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Los españoles del siglo XVI trataron de amoldar el desarrollo de la con- quista y la organización de las Indias a sus propios ideales religiosos y

jurídicos. Sin embargo, no lo consiguieron tan fácilmente. Así, el derecho Indiano fue adquiriendo su contenido final en medio de importantes discu- siones doctrinarias, hasta que triunfaron las soluciones inspiradas en la filosofía cristiana.

El problema se presenta con respecto a la donación pontificia realizada

a través de las 2 bulas “Inter Caetera” y otras.

Conforme a la corriente teocrática (por oposición a la cesarista), el Papa ejercía una superintendencia sobre los estados cristianos. Se consideraba

Señor Universal del Mundo (autoridad en el ámbito temporal y espiritual),

y ya existían antecedentes de otras donaciones efectuadas por el Pontífi- ce a otros principados cristianos, aunque ninguno con la insospechada trascendencia de las Bulas de 1493. De allí que se consideraba a éstas como el mejor título que poseía España.

Pero éstos teólogos juristas españoles abrieron una trascendente dis- cusión sobre el valor y carácter de estas donaciones papales. ¿Podía el Papa donar territorios? ¿Era un derecho perpetuo e incondicional o sólo implicaba un derecho para la predicación evangélica?. Este debate, a la vez, manifiesta una verdadera actitud de introversión del Estado conquis- tador, lo cual es poco común. Este problema teológico jurídico aparece en 1511 con el célebre Sermón del religioso dominico Antonio de Montesinos ante los excesos cometidos contra los indígenas por los encomenderos.

Analizaremos las opiniones desde el punto de vista Teológico, expresa-

das principalmente por la tesis de Francisco de Vitoria, Domingo de Soto

y Juan Ginés de Sepúlveda, los que nos darán la opinión de los humanis-

tas, y de Juan López de Palacios Rubio y Gregorio López, quienes expre- sarán el punto de vista de los juristas.

Francisco de Vitoria

Nace en 1483. Ingresa a la orden Dominica y viaja a la Universidad de París donde permanece 18 años. En esa época París mantiene el cetro de la enseñanza universitaria europea. Vuelve a España, después de obtener sus grados en la Sorbona y gana por concurso de oposición la cátedra de

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Teología de la Universidad de Salamanca. Esta cátedra era una de las más importan- tes,

Teología de la Universidad de Salamanca. Esta cátedra era una de las más importan- tes, ya que a la luz de la Teolo- gía se juzgaban todos los pro- blemas de la época, y las te- sis políticas, so- ciales y mora- les eran problematizadas permanentemente. Su advenimiento a la cáte- dra determina una profunda renovación. Durante esos años, España vivía grandes transformaciones. La Península se organizaba como el primer Estado renacentista moderno y, por otra parte, se proyectaba en su fabu- losa campaña colonizadora de América.

Vitoria era un hombre abierto a su época y trató de incorporar a los permanentes principios enseñados por Santo Tomás, las nuevas tesis y problemas que su tiempo planteaba. Fue, en alguna medida, Eramista.

Obras principales; podemos distinguir dos aspectos:

1)Las Lecturas, consistían en el dictado de las clases.

2)Las Relaciones eran conferencias que los catedráticos de la Univer- sidad de Salamanca tenían obligación de desarrollar durante el curso lec- tivo. Así, por ejemplo, en la Relación de la Potestad Civil da los fundamen- tos de la organización política de la comunidad, sostiene que la “Potestas” o Soberanía reside en la comunidad (de especial importancia para noso- tros, en el Cabildo Abierto del 22 de Mayo).

Es de mucha importancia también la relación referida a la organización del Estado y la Iglesia, donde esboza las formulaciones jurídicas de los dos órdenes: el eclesiástico y el civil o temporal, estableciendo la distinción entre ambos. Cada uno de estos órdenes tiene fines propios y específi- cos, en sus respectivas jurisdicciones. Por un lado reconoce la facultad del Pontífice (para entender en vía directa u ordinaria) en asuntos espiritua-

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les, reconociéndole una intervención indirecta en asuntos temporales cuan- do esté en juego un problema de orden espiritual.

Separa las dos comunidades y las conserva independientes, cada una con un orden propio, pero a la vez relacionadas, aceptando que la potes- tad espiritual podía tener ingerencia en lo temporal cuando estaba en juego algún prin- cipio de orden es- piritual (posición intermedia entre la cesarista y la teocrática).

(posición intermedia entre la cesarista y la teocrática). Estudia los grandes proble- mas que nacen del

Estudia los grandes proble- mas que nacen del Descubri- miento de Améri- ca, de su ocupa- ción y de la predi- cación de la doc- trina cristiana. Analiza la cuestión de las facultades del Pontífice para do- nar tierras, como así también para delegar en los Reyes Españoles la organización y predicación de la doctrina; plantea además la cuestión de cómo convertir a los indios al cristianismo y, al mismo tiempo, estudia la capacidad racional del indio para recibir el bautismo, y la posibilidad de que los nativos se incorporen a las formas, hábitos y usos civilizados.

Divide su argumentación en títulos ilegítimos y títulos legítimos:

Ilegítimos

1)Niega que el Emperador pueda ser el Dueño del Mundo.

2)Niega que el Papa pueda ser “Dominis Orbi”, ya que el Pontífice no ha recibido de Jesucristo, que es el fundador de la Iglesia, facultad alguna en esa materia.

3)También es ilegítimo aquel título que funda la propiedad en el descu- brimiento. El hecho del Descubrimiento no era suficiente para gobernar tierras que podían ser gobernadas legítimamente por otras autoridades. Asume esta tesis en contra de los juristas romanistas de la época, que

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sostenían que el descu- brimiento, por sí, daba derechos a la Corona para ocupar y gobernar tierras.

4) Considera también ilegítimo como título de conquista la resistencia de los indios a admitir la fe, con lo que sienta un principio muy importan- te que es el de la liber- tad religiosa o de con- ciencia. El hombre es li- bre para admitir la fe o re- chazarla en un acto racio- nal.

5)El hecho de que los indios cometían pecados contra naturales, esgri- mido como sólo argu- mento para justificar el sometimiento, es recha- zado por Vitoria diciendo que las mismas aberra- ciones se daban en Es- paña.

que las mismas aberra- ciones se daban en Es- paña. 6)Rechaza el argumento de la donación

6)Rechaza el argumento de la donación de Dios, ya que este hecho no constaba en ninguna parte.

Legítimos

1)Ius Peregrinandi”. Así como los hombres conviven, las naciones tam- bién deben convivir. Hay un derecho natural de intercambio de los pue- blos, ya que los países no pueden vivir en un estado de aislamiento como el de Indias. Los españoles tenían el derecho de comunicarse con los habitantes de Indias y si estos impedían el trato natural, había justa causa de violencia o de guerra.

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2)“Ius Predicandi”. Acepta la facultad del Papa para delegar en la corona de Castilla la organización de la predicación del Evangelio. Si el ejercicio de esa facultad era molestado por hechos de fuerza, determinaba también una justa causa de violencia o guerra, porque se estaba obstaculizando la preparación pacífica.

3)Otro título legítimo era la necesidad -como derecho y como deber- de amparar a los convertidos, si sus principios naturales los molestaban en el ejercicio del Cristianismo.

4)Sostiene que una Nación puede intervenir en otra cuando se violan los principios del Derecho Natural. Por ejemplo: las leyes tiránicas o injus- tas o injuriantes que permitían los sacrificios humanos. Este aspecto era uno de los más sólidos argumentos que teólogos y juristas esgrimían para dar fundamentación a la Conquista. Como es sabido, los dos más grandes imperios indígenas americanos -Los Incas y los Aztecas-, sacrificaban a los dioses criaturas humanas, violando los principios del derecho natural. Así también muchas tribus eran antropófogas.

5)Otro título válido se formulaba así: Por conquista legítima, actuando como aliado de otros pueblos que pidieron ayuda para defenderse del enemigo vecino.

6)La libre elección de los pueblos con suficiente instrucción.

7)Otro título dudoso era si los indios eran capaces de gobernarse por sí mismos.

Vitoria da nacimiento a una escuela denominada Escuela teológica de Salamanca” que formará discípulos de gran vigor, como Cano y Domingo de Soto. Ha pasado a la historia como el creador del derecho internacional moderno, que sentó por primera vez los principios que debían regir la comunidad de naciones.

Sostuvo que la incapacidad mental de los indios proviene de su mala y bárbara educación. En realidad, no es que Aristóteles quería decir que debían ser privados de sus bienes y su libertad por ser irracionales, sino que hay quienes por su naturaleza se hallan en la necesidad de ser gober- nados y regidos por otros. Este gobierno debía organizarse para el bien y utilidad de los bárbaros y no para provecho de los españoles.

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Domingo de Soto (1495-1560) Fue un continuador de la teoría aristotélica, sosteniendo que la servi-

Domingo de Soto (1495-1560)

Fue un continuador de la teoría aristotélica, sosteniendo que la servi- dumbre natural que permite gobernar a personas rudas e ignorantes con- forme a la razón, no priva a éstas de su libertad ni de sus bienes ni puede utilizarse en beneficio del Señor, sino que debe servir para el bien de los incapaces y para enseñarles buenas costumbres.

Francisco Fernando Vázquez de Menchaca (1512-1579) Domingo Bañez (1528-1604)

Su posición fue similar a la doctrina sostenida por Vitoria, ya que la única diferencia con respecto al resto de los filósofos escolásticos, radica en que fundamentan el respeto y la protección por la persona del indio en el

propio evangélico de “la protección a los humildes e incapaces”.

También se ocupó de estos temas, dándoles importante desarrollo, el más famoso de estos escolásticos españoles llamado FRANCISCO SUAREZ (1548-1627) quien sostuvo que los infieles no podían ser obligados a cam- biar de religión porque la Iglesia no tenía jurisdicción sobre ellos, negando además que hubiera pueblo tan bárbaro, al cual hubieran de aplicarse las teorías aristotélicas sobre la esclavitud natural.

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Todos estos teólogos luchaban a favor del indio por considerarlo perfec- tible y poseedor de alma, y sostenían la igualdad de razas.

LOS JURISTAS

Juan López de Palacios Rubio y Gregorio López son los dos más gran- des juristas españoles del siglo XVI y también aportaron sus tesis en las controversias de Indias. Recordemos que la modalidad del gobierno de la península en esta época era el buscar el asesoramiento de hombres de ciencia.

Juan López de Palacios Rubio

Catedrático de la Universidad de Salamanca y Valladolid ocupó impor- tantes cargos en el orden judicial y administrativo. Fue oidor de la Canci- llería de Valladolid, juez mayor de Vizcaya e integró el Consejo de Castilla. Tomó parte activa en la redacción de las leyes del Toro. De sus trabajos el que más nos interesa es el titulado “De las Islas del Mar, Océano”. Frente a la imagen de F. de Vitoria, el gran precusor de las ideas de su tiempo, Palacios Rubio, que es un laico, es paradójicamente un hombre de menta- lidad conservadora. Sostiene la amplitud de las facultades pontificias, que Vitoria había negado atribuyendo al Papa jurisdicción respecto a las tierras descubiertas, los indios y sus príncipes naturales. Divide su exposición en 3 temas.

1)Acerca de la naturaleza y alcance de la potestad civil, donde su

posición es un poco contradictoria; por un lado atribuye al Papa facultades amplísimas de jurisdicción y por otra es un acérrimo defensor de los privi- legios regalistas de los Reyes.

Sostiene sobre todo, el derecho de nominación que tenía la Corona para proponer los candidatos a ocupar los cargos eclesiásticos vacantes.

2)En cuanto a la relación entre la potestad espiritual y la temporal,

sostiene las facultades de los pontífices para deponer de sus funciones a los Reyes herejes o infieles.

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3)En la relación entre la Cristiandad y los fieles, reconoce también

con amplitud, las facultades pontificias para delegar la predicación de la doctrina cristiana. Sostiene que el Papa goza de autoridad suprema como potestad en lo espiritual y en lo temporal.

Reconoce el derecho de propiedad que los indios poseen sobre sus bienes privados, los que les pertenecen por derecho de naturaleza, los que pueden conservar y aún acrecentar después de su conversión y bau- tismo. Sin embargo, sostiene que estos derechos naturales los pierden cuando son sometidos a raíz de una justa guerra.

El principio de la libertad del indio se mantuvo, a pesar de la opinión de Palacios Rubio, como un principio permanente e indeleble de las leyes de Indias, el que sólo registra pocas excepciones. Los reyes dieron una solu- ción tradicional y más justa a pesar de la influencia de este consejero. Por su parte, Palacios Rubio distingue dos situaciones: 1) Si los indios se resisten antes de conocer la doctrina o la donación pontificia de la tierra a los reyes, no pierden sus derechos. 2) Pero si desconocen los derechos de la Corona o los principios de la Fe luego de que les han sido enseñados, pierden sus derechos y pueden ser sometidos a servidumbre.

Niega el jurista, el señorío natural que tenían los príncipes indios o caciques sobre sus súbditos, alegando que los infieles no podían tener jurisdicción en contra de toda la tradición escolástica, y diciendo además que si alguna vez lo habían ejercido, era por tolerancia y no por derecho natural.

Gregorio López

Fue el más importante comentador de la edición de las 7 Partidas; su obra se publicó en 1555. Este texto fue lectura obligatoria de los juristas americanos, ya que sus glosas eran consideradas como una verdadera doctrina.

Se lo puede considerar un autor de transición que, movido por un gran espíritu realista -semejante al que tendrá en el siglo XVII Solorzano Pereira-, se situará con una posición intermedia entre Palacios Rubio y los teólogos de Salamanca.

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Sostiene la licitud de la guerra contra los indios, cuando se dan alguna de estas tres causas:

a) Injuria causada por los indios a los predicadores o comerciantes.

b) Cuando los caciques impedían a los súbditos la conversión al cristia- nismo en contra de la libertad de conciencia de aceptar o no la nueva doctrina.

c) Cuando se realizaban sacrificios humanos que violaban los principios del Derecho Natural.

Sostiene que la jurisdicción de los reyes españoles se basa en la dona- ción pontificia que considera lícita. Piensa que es injusta la guerra que se haga para extender el Cristianismo, ya que Jesucristo envió a sus discípu- los como predicadores y no como guerreros para que con la palabra y el ejercicio dieran a conocer su doctrina y que por lo tanto, no es lícito obligar a los infieles a que reciban la Fe por la fuerza.

Afirma que hay tres principios que legitiman la guerra y aquellos son:

a)Que sea declarada por autoridad competente.

b)Que tenga una causa justa.

c)Que se realice de recto modo.

A pesar de su formación jurídica romanista, nunca justifica la esclavitud del vencido en la guerra y, gracias a la influencia de F. de Vitoria, tiene una visión muy equilibrada del problema. Así dice: El Pontífice tiene potestad

para corregir y castigar a los paganos que cometen pecado contra la naturaleza, incluso para llevarles la guerra si fuera preciso a tales fines”.

Pero antes de llegar a tales extremos, hay que anunciar a los infieles las verdades cristianas e instarles a que abandonen la idolatría. La penetra- ción española en América debe tener carácter pacífico mediante la predic- ción del Evangelio, manteniendo buenas relaciones el español con el indio para que el primero despierte confianza en el segundo.

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LOS HUMANISTAS

Juan Ginés de Sepúlveda

Filósofo aristotélico. En su principal obra, “Sobre las justas causas de las guerras contra los indios”, se desarrollan sus teorías sobre los problemas que habían determinado el derecho en América. Distingue un derecho natural y un derecho de gentes. Tomó de Cicerón el concepto de Derecho

Natural diciendo que es “una fuerza innata en el hombre y en los animales, es decir, en todas las criaturas con vida en la naturaleza”.

A los seres racionales, que tienen vida social, les cabe el derecho de gentes. Distingue entonces, los dos derechos: el común a los hombres y

a los animales basado en el instinto, y el de gentes, propio de los seres

civilizados. Introduce el tema de la superioridad cultural y habla del estado de servidumbre natural.

La torpeza del entendimiento y costumbres inhumanas entre los indios, dan una justa causa de guerra. Será justo que esa gente se someta al imperio de los príncipes de naciones más justas y humanas para que, merced a la prudencia y virtud de sus leyes, se reduzcan a una vida más humana. Si rechazan tal imperio, se lo puede imponer por medio de ar- mas. Es decir que la guerra sería un medio lícito para que los pueblos bárbaros se incorporen a la civilización. Esta tesis encuentra su principal fuente en el pensamiento aristotélico.

Para Sepúlveda los indios debían estar en una servidumbre transitoria ya que su torpeza de mente determinaba la necesidad de una tutela.

Establece como propicio el gobierno de los mejores y hace un estudio de los distintos tipos humanos que residían en Indias: el español del siglo XVI y los diversos elementos autóctonos de América. Dice que entre los indios

y los españoles hay tantas diferencias como entre las fieras y la gente.

Hace un elogio de las costumbres españolas de su tiempo y sostiene que no se puede esperar templanza ni virtudes de los indios. Llega a la conclu- sión de que el título de la superioridad cultural y de las virtudes propias de los españoles, eran justa causa de sometimiento.

Considera que los indios debían ser sometidos a encomiendas y gober- nados paternalmente para ir incorporándolos a la civilización por medio de esa tutela transitoria.

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En la esencia del pensamiento del imperio español triunfaron las tesis de Vitoria y de Bartolomé de las Casas. Pero en la existencia concreta de la legislación, está presente el pensamiento realista y pragmático de Gines de Sepúlveda.

SISTEMA POLITICO ADMINISTRATIVO INDIANO

TRIBUNAL ○○○○ ○○○○ DE CUENTAS Relacionespornombramiento Relaciones de integración
TRIBUNAL
○○○○
○○○○
DE CUENTAS
Relacionespornombramiento
Relaciones de integración
Relacionesfuncionales
Autoridades residentes en España
JUNTA SUPERIOR DE
CASA DE
OFICIALES
○○○○○○○○○○○○○○○○○
REAL HACIENDA
CONTRATACION
REALES
CONSEJO
AUDIENCIAS
DE INDIAS
REY
VIRREY Y CAPITANES
GENERALES
FUNCIONARIOS MENORES
○○○○○○○○○○○○○
TENIENTES DE
GOBERNADORES
GOBERNADOR
○○○○○○○○○○○○○○○○○○○○○
○○○○○○○○○
○○○○○
CABILDOS
○○○○○○○○○○○
○○○○○○○○○○○○○○○○○○○○○○○○○○
CORREGIDORES
CACIQUES
DE INDIOS
○○○○○
CORREGIDORES Y
ALCALDES MAYORES
TENIENTES DE
CORREGIMIENTOS

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ANEXO Nº 2

EL DERECHO CANONICO

El Derecho Canónico es el derecho propio de la Iglesia Católica; la que lo fue organizando desde los primeros siglos.

Deriva de Canon, que significa regla, es decir, es el conjunto de las reglas (normas jurídicas) que rigen las relaciones del gobierno de la Igle-

sia, como sociedad jurídica perfecta, con sus fieles y la actividad religiosa

de estos últimos, a través del culto y los sacramentos (Zorraquín Becú).

La razón fundamental de su estudio, obedece al hecho de la creciente in- fluencia de la Iglesia, ya que penetró al Derecho laico y determinó bajo su inspiración, la forma de concebir y estructurar ciertas instituciones como el matrimonio, la familia, el parentesco, etc.

El Derecho Canónico de la primera época, ha sufrido una serie de crisis

a raíz de la destrucción del imperio visigodo. Sus principales fuentes son:

las epístolas de los pontífices y los cánones ecuménicos o nacionales.

En el siglo XI comienzan a estudiarse también las doctrinas de lo que se

llama “La doctrina de los Padres de la Iglesia”. Hasta mediados del siglo XI

circulan, como conocimiento del derecho canónico o como fuente de difusión para el estudio, los “libros Penitenciales” que eran breves manuales casuísticos, para resolver los casos de conciencia.

En el siglo XI se restaura en estos rei- nos de la Reconquista, la colección Ca- nónica “La Hispana” redactada por San

Isidoro de Sevilla. Esta era la síntesis del viejo Derecho Canónico Visigodo, antes

de la unidad impresa a la disciplina ecle-

siástica, por el Papa Gregorio VII. Gregorio

VII

dio una nueva colección de Cánones

en

el año 1086, llamada “Lex Romana

Collectio Canonum”, o sea: colección de

cánones o colección de leyes romanas. Esta recopilación ordenada por el Papa, fue realizada por Anselmo de Luca. Tam- bién circula la colección del Cardenal "Deus

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ordenada por el Papa, fue realizada por Anselmo de Luca. Tam- bién circula la colección del

Dedit" de 1087, que ya es de orden universal y general, y corresponde a la reforma gregoriana por la cual se afirman las facultades, privilegios y prerrogativas de la sede romana, por sobre los ordenamientos de las iglesias nacionales.

En síntesis, el Derecho Canónico se forma en base a la Revelación Divina, manifestada a través de la Biblia (Antiguo y Nuevo Testamento) y completada posteriormente por las normas que impone la tradición o por los escritos de los Santos Padres (La Patrística), por los Decretales de los Papas y por los cánones de los Concilios.

IMPORTANCIA DEL DERECHO DE GRACIANO

A la par de la recepción del derecho común, es fundamental en la reno- vación de la mentalidad jurídica de la época, el llamado “Decretum” de Graciano. Tiene una importancia extraordinaria, ya que es la culminación del proceso formativo del derecho Canónico.

Además, tiene una influencia muy grande en el Libro de las Siete Parti- das, y a través de él, gravita en la mentalidad de los juristas americanos.

Este Decreto de Graciano, se titulaba “Concordia Discordantium Canonum”, es decir, la concordancia de las discordancias de los Cánones.

El Papa Inocencio III lo llamó “Corpus Decretorum”. Se trata de una recopilación de las fuentes, y a la vez es una obra doctrinaria, porque ordena todo el material que estaba disperso y le da unidad y coherencia.

Fue de gran importancia para el conocimiento y enseñanza del Derecho Canónico, porque sirvió de texto en la Escuela de Bolonia, donde Graciano era profesor.

Este decreto se divide en tres grandes secciones. La primera parte está dividida en “Distinciones” (así se denominó técnicamente) y subdividida a su vez en “Capítulos”. La parte segunda se divide en 36 causas subdividi- das en “Cuestiones” y la parte Tercera se divide en 5 “Distinciones” con sus respectivos capítulos.

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La primera parte trata, en general, de un derecho público eclesiástico y la segunda versa más bien sobre el derecho interno de la Iglesia; por ejemplo fija el procedimiento de los juicios que competen a la autoridad eclesiástica (juicios de disolución de matrimonios, de declaración de nuli- dad, juicios de dispensa, de impedimentos, etc.)

NOTAS CARACTERÍSTICAS DEL DECRETO

a) Si se hace un somero estudio del Decreto se verá la diversidad de

fuentes de que se sirvió este famoso monje; por ejemplo, cuando habla en su primera parte del “juri Divino y Humano”, una de las fuentes más impor- tantes que utiliza son las Etimologías de San Isidoro de Sevilla.

b) Otro aspecto muy importante y que va a tener influencia directa en

Las Siete Partidas, es la fijación de la doctrina de la primacía de la jurisdic- ción pontificia romana.

Esto naturalmente, trae una disminución de la autonomía de las iglesias nacionales. Termina en España, en alguna medida, la vigencia del viejo Derecho Canónico Visigodo, cuyo centro era Toledo.

c) Receptaba la disciplina canónica dada por las decretales de los Pa-

pas, especialmente las de Gregorio VII. Por ejemplo los requisitos para ser elegido obispo o para ser consagrado sacerdote.

d) Estableció el anatema para la intervención del poder temporal en la

elección de los obispos. Esto naturalmente trae la afirmación de la autori- dad pontificia eclesiástica frente a la potestad temporal, al recabar la Igle- sia para sí, la elección, la nominación y la colación canónica de aquellos que ocupaban los diversos grados de la jerarquía eclesiástica.

e) Se fija también la autoridad del Papa en la elección de los Obispos,

frente al privilegio que tenían los pueblos de señalarlos. El pueblo, en los primeros tiempos, era quien elegía los obispos “señalándolos” ya sea a los más virtuosos o a aquellos que consideraba que reunían las condiciones de candidato al episcopado; aunque la colación canónica en último térmi- no, estaba siempre reservada a la autoridad de Roma.

51

f) Respecto a la vida de los sacerdotes, se iba fijando ya el celibato eclesiástico. Permanentemente se iba poniendo el acento en la cátedra de

Pedro. Dícese: “No está en la Iglesia quien no sigue a la cátedra de Pedro”.

CONCLUSIÓN

Se ve así cómo se han ido reafirmando los derechos del Pontífice, y cómo se han ido distinguiendo, de esa manera, las jurisdicciones en lo temporal y lo espiritual, que después habrán de tener su máxima expre- sión en la Bula “Unam Sanctam” de Bonifacio VIII, frente a las pretensio- nes de Felipe el Hermoso que quería recabar para sí el poder Temporal y la designación de las investiduras.

Se dividen las jurisdicciones entre el Imperio y el Papado ; en conse- cuencia se separan las dos potestades. Además se fija el principio de que el Emperador es hijo de la Iglesia y no su jefe, y se establecen los prima- dos de las Iglesias locales.

Este decreto es muy importante porque es la base del Derecho Clásico de la Iglesia, que iba a sobrevivir hasta el Concilio de Trento en el siglo XVI, en el que se completa este proceso y se fija la disciplina eclesiástica, que ha de mantenerse hasta el Concilio Vaticano.

Este Derecho Canónico penetró en la órbita del Derecho Secular, en particular en asuntos relativos al matrimonio, los contratos, los testamen- tos y la represión penal.

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Sucesos de España

Semana Histórica

No antirreligioso

No materialista

Cabildo Abierto del 22 de Mayo

Individualista

Diagrama de contenidos - Unidad VI

Influencia de las revoluciones francesa y norteamericana

Revolución del 5 y 6 de Abril de 1.811 Oposición a la Junta Grande

Francisco Suárez J.J Rosseau DOCTRINA ACTITUD PRE-REVOLUCIONARIA EN EL RIO DE LA PLATA REVOLUCIONARIA REGLAMENTO
Francisco Suárez
J.J Rosseau
DOCTRINA
ACTITUD
PRE-REVOLUCIONARIA
EN EL RIO DE LA PLATA
REVOLUCIONARIA
REGLAMENTO
CONSTITUCIONAL DEL
24 DE MAYO
LA REVOLUCION
DE MAYO
CIRCULAR DEL
27 DE MAYO
EPOCA PATRIA
MOVIMIENTOS
PRECURSORES
EN AMERICA
Convocatoria de
Diputados
JUNTAS
PROVINCIALES
CORRIENTES
IDEOLOGICAS EN EL
RIO DE LA PLATA
EL LIBERALISMO
DE MAYO

53

UNIDAD VI ÉPOCA PATRIA La Revolución de Mayo El esta unidad se analizan los antecedentes,
UNIDAD VI ÉPOCA PATRIA La Revolución de Mayo El esta unidad se analizan los antecedentes,
UNIDAD VI ÉPOCA PATRIA La Revolución de Mayo El esta unidad se analizan los antecedentes,

UNIDAD VI ÉPOCA PATRIA

La Revolución de Mayo

El esta unidad se analizan los antecedentes, externos e internos, que directa o indirectamente influyeron en el nacimiento de nuestra nacionali- dad, cobrando significativa importancia el conocimiento de las distintas corrientes doctrinarias en las que se nutrieron los hombres que adoptaron tal determinación.

Mayo de 1810 se sintetiza en los hechos y en sus postulados, el pensa-

miento y las razones de "quienes allí actuaron y el perfil de país que

imaginaron", todo lo cual está explicado en la bibliografía básica, López Rosas, página 67 a 156.

Las Corrientes Ideológicas en el Río de la Plata

INFLUENCIAS DE LAS REVOLUCIONES FRANCESA Y NORTEAMERICANA. Con el im-

pulso del Renacimiento, el mundo occidental cambia fundamentalmente su fisonomía. Nuevas concepciones filosóficas, políticas, económicas o religiosas revolucionan a los pueblos, produciendo profundas reformas que echan por tierra seculares instituciones, al mismo tiempo que consa- gran radicales principios. Entre los siglos XVII y especialmente XVIII, a merced de las ideas y dogmas proclamados, en el ideal mágico del progreso, se logra sepultar definitivamente la antigua concepción del mundo.

El principio de autoridad inicia su declinación. Los derechos absolutos del hombre nacidos al amparo del liberalismo, dan nueva fisonomía al campo político y filosófico. El industrialismo y el capitalismo revolucionan el mundo de la economía y producen el surgimiento de una nueva clase: la burguesa.

“La ciencia se convierte en un ídolo, en un mito. Se tiende a confundir ciencia y felicidad, progreso material y progreso moral. Se cree que la ciencia reemplazará a la filosofía, a la religión, y que bastará a todas las exigencias del espíritu humano”.

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Toda una generación de pensadores, proclama renovadoras doctrinas, que fundamentan sus ideales. A través del Emilio, del Discurso sobre la desigualdad y en especial de su Contrato social, Juan Jacobo Rousseau expone su pensamiento político y social; Montesquieu, lanza su Espíritu

de las leyes; Buffon, su Historia natural; Voltaire, su Diccionario filosófico,

entre otras que revolucionan su tiempo; Condillac, su Tratado de las sen- saciones; y así, Condorcet, Mably, Bayle, Fénelon, Locke, Diderot, etc., precursores, unos, enciclopedistas, otros, y contemporáneos los demás al estallido de la Revolución Francesa, conforman todo ese panorama de un mundo que surge al amparo de nuevas ideas, sustentando la libertad del hombre frente a la estructura anterior, reafirmando los poderes de la burguesía, quebrantando el principio de autoridad de los absolutismos reinantes y reclamando para el pueblo los atribu- tos de la soberanía.

El industrialismo, sobre todo inglés, que desde la mitad del siglo XVIII cobra un extraordinario auge, da origen al surgimiento de escuelas que proclaman nuevos sistemas mercantiles. El proceso que arrastra desde el siglo anterior, va preparando el camino para la reforma sustancial. Quesnay, Turgot, Herbert, Morellet, y sus discípulos, fundamentan la llamada "es- cuela fisiocrática". En torno a la tierra como elemento esencial de produc- tividad, cimentan la nueva doctrina que da nuevo contenido al principio de la propiedad, del trabajo y del capital. Frente a estos pensadores france- ses, Adam Smith da origen a la escuela liberal, en su célebre obra " Sobre

la naturaleza y causa de la riqueza de las naciones".

Toda esta profunda transformación del mundo europeo tuvo, indudable- mente, sus repercusiones en América. En el Río de la Plata se introducen, por vía de los Borbones, una serie de reformas políticas y económicas totalmente en consonancia con el nuevo estado de cosas.

Con suma habilidad, los Borbones introdujeron su Ilustración, apuntala- ron el progreso y dieron concesiones en el orden económico, pero mantu- vieron su estructura política, es decir, los principios que conformaban su dogmática absolutista.

No debemos olvidar el hondo espíritu religioso de nuestro pueblo que, si bien comenzaba a socavar los pilares de la monarquía buscando su liber- tad política, no por eso abjuraba ni pretendía hacerlo de su fe.

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¿Hasta qué punto influyeron las nuevas doctrinas políticas de Eu- ropa en nuestro medio? Algunos autores han sostenido que el movi- miento revolucionario del Río de la Plata tuvo una filiación netamente libe- ral, imbuido de los ideales racionalistas, enciclopedistas y de la Revolución Francesa; sitúan nuestra revolución bajo el influjo del constitucionalismo norteamericano. Es evidente que todas estas corrientes ideológicas tuvie- ron su influencia en el proceso tanto colonial como independiente.

Aún así, nuestra opinión permite afirmar que las ideas de la Revolución Francesa, si bien fueron conocidas por un sector ilustrado, no se hicieron carne en el pueblo como para manejarlas como suyas, sino hasta más avanzado nuestro movimiento de independencia.

Entendemos que el Río de la Plata no pudo escapar al movimiento ideológico del siglo XVIII; su historia constitucional es prueba de ello, se volcó en las instituciones que corren desde 1810 en adelante. "La Revolu-

ción de Mayo enraiza en su propio pasado y se nutre en fuentes ideológi- cas hispánicas e indianas. Se ha formado durante la dominación española y bajo su influencia, aunque va contra ella, y sólo periféricamente tienen resonancia los hechos y las ideas del mundo exterior. Sería absurdo filo- sóficamente, además de serlo históricamente, concebir la revolución his- panoamericana como un acto de imitación de la Revolución Francesa o de la norteamericana".

¿Quiénes conocían la ideología revolucionaria, la que había trasto- cado el mundo europeo? Quien la conoció, fue una pequeña élite gober- nante y el grupo de la burguesía intelectual rioplatense, formada en Chuquisaca, Córdoba o en el Convictorio Carolino.

Moreno, Belgrano, Paso, Castelli y los demás jóvenes que integrarían el núcleo revolucionario de Mayo manejaron estos principios liberales. Su liberalismo fue trascendente, identificado con el pensamiento español en boga.

Todo esto significa que ya, desde lejos, venían gestándose las ideas liberales y antimonárquicas, opuestas al absolutismo reinante. Especial- mente queremos destacar la figura de Francisco Suárez, cuyo pensa- miento filosófico y jurídico, y su doctrina del contrato y de la soberanía, fueron los sostenidos por los hombres de Mayo en las jornadas del año 10.

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Con respecto a la influencia de la revolución norteamericana en los sucesos del Río de la Plata podemos afirmar que fue casi nula.

Desde la época preliminar a la declaración de la independencia, surge en los Estados Unidos, una generación de pensadores imbuidos de las ideas en boga, quienes, si bien conocen a franceses y alemanes como

Montesquieu, Rousseau, Vattel o Pufendorf, siguen con fidelidad la línea

de los ingleses, Hobbes, Locke, etc

Las ideas de todos estos filósofos,

políticos y economistas habrán de conformar la base del movimiento emancipador norteamericano.

La obra más conocida es la de los propios norteamericanos, como Jefferson, Hamilton, Jay, Madison, Paine, Guverneur Morris, Franklin, Lee, Adams y todos aquellos pensadores que contribuyeron a la emancipación y organización de los Estados Unidos. Sin embargo, cabe señalar que es recién desde 1810 en adelante, cuando la literatura del Norte penetra en nuestro estuario. Y va a ser, en la Asamblea del año XIII, cuando podamos comprobar la influencia norteamericana en nuestras instituciones. Antes, en muy poca escala.

Lo que sí gravitó en la Revolución de Mayo, fue el acontecimiento histó- rico de su independencia, que sirvió de contagio al resto de las colonias hispanoamericanas.

EL LIBERALISMO DE MAYO. La Revolución de Mayo fue una auténtica revo- lución nacional que encontró en las constantes de su propio pasado, los principios para determinarse libremente.

El reflejo de las ideas del liberalismo no pudo cambiar instantáneamente toda la estructura espiritual, elaborada a través de los siglos.

“El liberalismo francés -se ha dicho- actúa como elemento cata- lizador, pero deja inalterables las líneas maestras de la arquitectu- ra mental de las generaciones de la época de la emancipación”.

El liberalismo argentino ha sido una realidad, pero no podemos hablar igualmente de aquel, que es sólo una vaga idea en 1810 y del otro, que en 1880 sacude las instituciones. Se rompió con el absolutismo de los monar- cas, con el poder despótico que desplazaba a los hijos de la tierra, con la política que nos había convertido en colonias; y así se pasó de una monar- quía a un gobierno democrático, basado en la soberanía popular y en la

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afirmación de la personalidad humana. Se rompió políticamente con la Madre Patria con el legítimo fin de asentar un gobierno independiente, estructurado, eso sí, en las nuevas concepciones jurídicas, políticas y filosóficas que conformaban al mundo espiritual de entonces. Para funda- mentar los derechos del hombre se proclamaron en nuestros estatutos, aquellos principios de libertad, de seguridad y de propiedad que tanto habían entusiasmado a Belgrano y a los hombres de Mayo; y para orga- nizarnos constitucionalmente bebimos en las fuentes norteamericanas. Pero al darle el espíritu a nuestras instituciones no nos apartamos de aquellas constantes que hacían a la realidad de nuestro ser nacio- nal. No se pensó jamás romper con todo el pasado espiritual que envolvía el idioma, las costumbres, la religión, el estilo de vida, la herencia de la bien entendida hispanidad.

Por otra parte, cabe agregar, que el liberalismo que informó a los hom- bres de 1810 no era otra cosa que el reflejo del liberalismo español, que si bien reconocía su origen en Francia, era cosa muy distinta. En efecto, a raíz de los acontecimientos peninsulares de principos del siglo XIX, en España se produce una verdadera revolución en las ideas, incubada des- de años atrás. Y así, del régimen absoluto se pasa a la monarquía cons- titucional, se desplaza a la nobleza del gobierno, se seculariza la enseñan- za y el liberalismo sienta plaza, proliferando las nuevas ideas. Comienza a surgir la clase media que habría de dar un nuevo sentido a la vida españo- la y con ella, la influencia de las sociedades económicas.

Sintetizando, sobre el liberalismo criollo se puede afirmar que fue un liberalismo individualista, pero no antirreligioso, ni materialista.

LOS MOVIMIENTOS PRECURSORES EN AMERICA. Esta situación de desigualdad entre españoles y criollos, esta política de privilegios y la mala administra- ción de los funcionarios residentes en América, produjeron durante los siglos de la colonia, no pocas insurrecciones. Debemos mencionar entre ellas el movimiento insurreccional de Gonzalo Pizarro en el Virreinato del Perú, durante el gobierno de Blasco Núñez de Vela (1544).

Otro movimiento similar al anterior, se produjo en Nicaragua, provincia del reino de Guatemala, en el año 1549 encabezado por Rodrigo de Contreras, quien al frente de sus partidarios se apoderó de Nicaragua y posteriormente de Panamá, desalojando a las autoridades españolas. Otro es producido por Martín Cortés, hijo del conquistador (1564), movimiento

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que, como los anteriores, fue sofocado, siendo decapitados sus cabeci- llas, con excepción de Cortés.

A estos alzamientos separatistas, provocados por españoles contra su propia patria, cabe añadir los que acaudillaron los criollos. Así, debemos men- cionar (entre otros), el intento de Alonso Ibáñez en Potosí en el siglo XVII; la revuelta de los artesanos producida en el año 1730 en Cochabamba, insurreccionados por el maestro platero Alejo Calatayud.

Es verdad que estos focos revolucionarios, producidos durante los si- glos XVI y XVII, estaban lejos de poseer el espíritu que alentó a la eman- cipación americana del siglo XIX.

Las insurrecciones del sector indígena no fueron menos importantes. Entre los mayas se produjeron numerosos levantamientos contra los es- pañoles.

La rebelión de José Gabriel Condorcanqui, Tupac Amaru, ha pasado a

la historia por emprender la más formidable restauración del imperio de los

incas que se haya realizado. Acaudillando a millares de sus hermanos indios, sometió a pueblos

y ciudades, a guarnicio-

nes y a fuertes ejércitos españoles, proclamando

la liberación del pueblo so-

metido.

proclamando la liberación del pueblo so- metido. La revolución que ha pa- sado a la historia

La revolución que ha pa-

sado a la historia como la

de Los Comuneros, en Nueva Granada (1780), tiene la importancia de que, debido al triunfo momentáneo de los rebeldes, las autoridades espa- ñolas accedieron a sus peticiones firmando un pacto de compromiso.

LA ACTITUD PRE-REVOLUCIONARIA EN EL RIO DE LA PLATA. Durante el siglo

XVIII y principios del XIX, fueron numerosos los acontecimientos revolu-

cionarios, donde el fermento de libertad e independencia, comenzaba a insinuarse. Actos, estos que demuestran claramente, que el ideal revolu- cionario, contrariamente a lo que sostienen algunos historiadores, no se

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concretó solamente al ser proclamado por un grupo porteño, sino que estaba en toda la población virreinal.

En la ciudad de Mendoza, la rebelión santafecina que originó la interven- ción armada del virrey y los documentos que corrieron por todo el pueblo demuestran que la revolución no estaba solamente en Buenos Aires.

Entre Ríos, por su parte, está también preparada para recibir la rebe- lión. En Corrientes, en Córdoba se amenazó con cárcel al que levantase

"especies contra la felicidad de las legítimas autoridades y contra los Go- biernos Supremos".

En todos los pueblos del Virreinato proliferan los grupos revolucionarios, surgen los caudillos populares, los que difunden las nuevas ideas, los que agrupan a los criollos. En Santiago del Estero, en Tucumán, con don Nico- lás Laguna; en Salta, en La Paz, en Cochabamba. No se deben olvidar, además, las sublevaciones de Chuquisaca y La Paz, y la enorme influen- cia que ejercieron, especialmente, en las poblaciones del norte.

El 25 de mayo de 1809 se produjo la revolución en la primera de las ciudades nombradas, deponiendo el pueblo a su presidente o gobernador. Bernardo de Monteagudo y el entonces comandante de armas Juan An- tonio de Alvarez de Arenales se contaban entre los cabecillas del movi- miento. A su vez, en la ciudad de La Paz el pueblo criollo a cuyo frente se encontraban Pedro Domingo Murillo y Juan Pedro Indaburu, depuso tam- bién a las autoridades españolas.

A toda esta situación se suman las invasiones inglesas, que produjeron una verdadera revolución en el pueblo de Buenos Aires, y posteriormente en el interior.

Respecto a las clases sociales, el rey, la Iglesia y la nobleza, fueron durante los Borbones, a pesar de la política regalista, las fuerzas domi- nantes y tradicionales en España. Estas tres fuerzas sociales asoman a principios del siglo XIX con toda una larga trayectoria a sus espaldas, dominando a la incipiente comunidad rioplatense.

Dos fuerzas más, habrían de sumarse a las tradicionales. Por un lado, surge la "burguesía intelectual", promocionada por sus propios méritos. Sus integrantes son hombres del pueblo, con formación universitaria, edu-

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cados en Charcas, Córdoba o Buenos Aires, que reciben la influencia directa de la ideología liberal.

La otra nueva fuerza, surge a consecuencia de las invasiones inglesas. Triunfantes, los jefes criollos de la defensa y la reconquista de Buenos Aires, comprenden el inmenso poder que tienen en sus manos.Y así, jefes y tropa de los regimientos patricios asoman al proceso histórico, confor- mando la nueva fuerza de la "milicia criolla".

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Actividad Nº 7

1) Explique las corrientes doctrinarias que influyeron en el pensamiento de los hombres de Mayo, sobre todo en lo referente a: concepto de soberanía.

2) A pesar de todas las influencias doctrinarias de Europa y Estados Unidos, el liberalismo de Mayo tuvo sus características especiales. Explíquelas brevemente.

3) Elabore un cuadro sinóptico de los movientos revolucionarios o levan- tamientos, que fueron precursores del nuestro.

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La Revolución de Mayo

LOS SUCESOS DE ESPAÑA. La mala política española que culminó en los acontecimientos de 1810 y que provocó directamente el alzamiento de toda América comenzó desde el momento en que se ciñe la corona real el hijo de Carlos III, debido a la muerte de éste. Con Carlos IV se inicia la desventurada época en que España habría de perder su antiguo prestigio. Ante este desacierto, Carlos IV no evitó firmar el Tratado de San Ildefonso (18 de agosto de 1796), quedando desde entonces, librada su suerte, a la hábil política de Napoleón Bonaparte, que utilizó al gobierno ibérico para su campaña contra Inglaterra.

A fines de 1807, pretextando Napoleón dirigirse a Portugal, irrumpió con sus ejércitos en territorio español. La invasión estaba decretada por la resolución de Carlos IV de trasladar la Corte a Cádiz. En Aranjuez en marzo de 1808, se produce la abdicación de Carlos IV en favor de su hijo Fernando. Sin embargo, la situación de este último quedó un tanto inesta- ble, pues Carlos IV, aconsejado por Napoleón, declaró sin efecto la abdi- cación e hízose cargo del gobierno. Dos reyes gobernaban a España. El 6 de mayo en Bayona, merced a la habilidad del célebre corso renuncia Fernando VII y Carlos IV abdica en favor de Napoleón, que hará coronar más tarde a su hermano José.

De todos estos acontecimientos lo que más interesa a nuestro estudio es la creación de las llamadas Juntas Provinciales.

LA SEMANA HISTORICA. La disolución de la Junta Central significó la caída de toda autoridad en España. Los pueblos de América habían jurado fide- lidad al monarca. A pesar del cautiverio de Fernando VII ordenado por Napoleón, siguen reconociendo su autoridad y soberanía en las juntas creadas en el territorio español. Pero, disuelta la Junta Central, último baluarte del gobierno y la monarquía, los pueblos americanos, y en este caso, el del Río de la Plata, comprenden que ha llegado el momento oportuno para reasumir el poder soberano.

Para dar el primer paso, denuncian el nombramiento del virrey, ya que habiendo sido disuelta la Junta Central que lo ha nombrado en febrero de 1809, queda también, por lógica consecuencia, sin efecto el nombramien- to de Cisneros.

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A partir de este momento la Revolución se pone en marcha. Esa misma noche se realiza una reunión en lo de Martín Rodríguez. De esta reunión surgió la misión encomendada a Saavedra y Belgrano para que entrevis- taran al alcande de primer voto don Juan Lezica, a fin de que se obtuviera del virrey la realización de un Cabildo abierto.

Saavedra, alegando que América no quería seguir la suerte de España, ni ser dominada por los franceses, agrega: “hemos resuelto reasumir nues-

tros derechos y conservarnos por nosotros mismos. El que a V.E. dio autoridad -termina-, ya no existe; de consiguiente tampoco V.E. la tiene ya, así es que no cuente con las fuerzas de mi mando para sostenerse en ella”.

EL CABILDO DEL 22 DE MAYO. Ante el empuje popular y habiendo concedido venia el virrey para la celebración del Cabildo abierto, el grupo realista prepara en todos sus detalles, la sesión que habría de tener lugar el día 22 de mayo.

Todas las clases sociales estuvieron presentes en las históricas jorna- das. Pero, sobre lo que todavía se insiste, es con respecto a la falta de popularidad de dicha asamblea, ya que sólo se convocó "a la parte princi-

pal y más sana de la población". Era más bien un "concilio" o "asamblea"

de tipo español, de aquellas formadas.

Evidentemente, el Cabildo abierto del 22 tuvo las características de la época; no podía partirse de una democracia popular, ni sostenerse en aquel ambiente colonial y monárquico, los principios del sufragio popular.

Luego del discurso inaugural y puesto a deliberación “si se consideraba

haber caudicado o no, el Gobierno Supremo de España”, hizo uso de la

palabra el obispo Lué. La mayoría de los investigadores está acorde en precisar las conclusiones a que llegó el representante español, quien sos- tuvo:

“que mientras existiese en España un pedazo de tierra mandado por españoles, ese pedazo de tierra debía mandar a las Américas; y que mientras existiese un solo español en las Américas, ese español debía mandar a los americanos, quienes tenían la obligación natural y canónica de obedecerlos en cuanto de allí se ordenara”.

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En nombre de los patriotas habló a continuación, el doctor Juan José Castelli:

“que en la Península se había producido una revolución, en cuya virtud mero iure et facta constituyó el gobierno, primeramente, en sus Juntas y después en la Suprema Central, sin tener para ello ni la deliberación espe- cial del rey, tan necesaria, como uno de los derechos magestativos de primera orden, ni la presunta de su voluntad”. No podía reputarse de delincuentes a aquellos que habían luchado por “un gobierno representa- tivo de la soberanía, en el modo más legítimo y propio”. “La España ha caducado -expresó- y con ella las autoridades que son su emanación. El pueblo ha reasumido la soberanía del monarca, y a él toca instituir el nuevo gobierno en representación suya”.

Castelli sostuvo el verdadero principio de la Revolución argentina. Mani- festó que la América había jurado fidelidad y obediencia al rey, no así a la nación española, lo que en su oportunidad significó un principio verdade- ramente revolucionario. Caducado el monarca caducaban las autoridades instituidas por él, debiendo, por lo tanto los americanos, desconocer a las autoridades españolas dependientes de aquél. Sus argumentos fueron exclusivamente jurídicos, basados en el pacto de obediencia, jurado al monarca español.

Acto seguido del discurso de Castelli hizo uso de la palabra el fiscal de la Real Audiencia, doctor Villota.

“Buenos Aires no tenía por sí solo derecho alguno a decidir sobre la legitimidad del gobierno de regencia sino en unión con toda la representa- ción nacional, y mucho menos a elegirse un gobierno soberano, que sería lo mismo que romper la unidad de la Nación y establecer en ella tantas soberanías como pueblos”.

La tradición ha sostenido que a Villota contestó el doctor Juan José Paso. Según V.F.López, Paso comienza a fundamentar su doctrina del "negotiorum gestor". Sostiene el orador, que nadie podía negar el derecho a Buenos Aires de obrar por sí, en representación de sus hermanas me- nores, las provincias.

De la “gestión de negocios”, dedujo Paso el derecho del Cabildo de Buenos Aires para resolver inmediatamente y sin pérdida de tiempo, la cuestión de gobierno, sin perjuicio de consultar a las demás provincias.

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LA DOCTRINA REVOLUCIONARIA. El proceso de la Revolución que, como ya hemos explicado en este capítulo venía gestándose en todos los órdenes de la vida, necesitaba un hecho concreto para producir el estallido que perfecciona toda revolución. Faltaba un motivo eficiente que diera origen al rompimiento que en el campo de las ideas se venía madurando desde años atrás.

Los acontecimientos de España fueron el motivo esperado.

Al jurar los pueblos de América fidelidad y obediencia a Fernando VII en

agosto de 1808, los americanos “consagraban una teoría nueva, teoría que, aunque perfectamente de acuerdo con el espíritu del gobierno mo- nárquico absolutista, era esencialmente revolucionaria por las consecuen- cias lógicas que de ella se deducían”. “No dependía de España sino del monarca a quien habían jurado obediencia y que en ausencia de él, cadu- caban todas sus delegaciones en la metrópoli”.

De esta manera el juramento de obediencia al rey, desvinculó a estos pueblos de la nación española, sujetándola solamente a la persona del soberano.

De estas consideraciones surge que la revolución argentina, como

se ha dicho, “no fue un acto de imitación simiesca o un epifenómeno de la Revolución Francesa o americana”. Su doctrina revolucionaria

está enraizada en lo más profundo del pasado colonial. La funda- mentación ideológica del movimiento nacional. Analicemos, en un paréntesis, sus fuentes.

FRANCISCO SUAREZ Y JUAN JACOBO ROUSSEAU. Una, la liberal, la otra la tra- dicional. La primera afirma que el pacto o contrato, es decir, la doctrina revolucionaria que sostuvo, especialmente Castelli, y a que hacen referen- cia otros documentos de la época, no es otra que la del "Contrato social" de Juan Jacobo Rousseau. La segunda corriente, a su vez, da por senta- do que la doctrina de la retroversión de la soberanía tiene por único funda- mento el pacto o contrato atribuido a Francisco Suárez.

Entre otras conclusiones, la doctrina de Suárez sostenía “que la potestad política de un príncipe dimana del poder”, pero que “el principado político no viene inmediatamente, sino mediatamente de Dios”, ya que sólo Dios confiere “la potestad suprema a la comunidad, al pueblo”.

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"Al hacer esa donación o traspaso, hay limitaciones en el poder por parte del gobernante que la recibe, y que no puede usar de ella a su antojo; como por parte del pueblo que la confiere y no puede reasumirla a su capricho".

Rousseau, sostiene que la soberanía es intransferible y sólo la posee el soberano o el pueblo. Además, el pacto de Rousseau se realiza entre los miembros de la comunidad, y no entre pueblo y monarca.

En cambio, en la doctrina de Suárez, como ya se ha dejado expuesto, el pacto se realiza entre pueblo y rey, a quien el primero delega su soberanía

“es el pueblo quien confiere la autoridad o mando”.

Volviendo al Cabildo abierto, el debate previo y el planteamiento franco de la doctrina revolucionaria, preparó debidamente el ánimo de los veci- nos de Buenos Aires para la votación que sobrevino. La partida estaba ganada de antemano. La caducidad del virrey y su reemplazo, era un hecho que sobrevolaba en el ambiente.

Sobre la cuestión concreta por la que la Asamblea debía votar, al final

triunfó la que sostenía: “¿Si se ha de subrogar otra autoridad a la superior que obstenta el Excmo. señor virrey, dependiente de la soberana que ejerza legítimamente a nombre del señor don Fernando VII, y en quién?”

Resulta de esta votación, que el Excmo. señor Virrey debe cesar en el mando y recaer éste provisionalmente, en el Excelentísimo Cabildo. Pero la pluralidad de los sufragios no se había pronunciado para “facultar al

Cabildo”, a erigir una Junta “en la manera que estime conveniente”, ni tampoco para “convocar a las provincias interiores”.

La contrarrevolución estaba en marcha, los criollos habían triunfado en el Cabildo del 22, pero los españoles no cejarían en su intento de conser- var el poder.

EL REGLAMENTO CONSTITUCIONAL DEL 24 DE MAYO. Es verdad que el Regla-

mento del 24 de mayo dado por el Cabildo, lleva como principal objetivo "el

regular la existencia de la nueva Junta", limitando sus poderes y estable-

ciendo la órbita de su competencia, pero, es indudable también que, al margen de esa intención, se consagran algunos principios republicanos.

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Primeramente, surge el principio de representativo, donde se invitaba a

los pueblos del interior para que "los respectivos Cabildos convoquen por medio de esquelas, la parte principal".

Los principios republicanos de responsabilidad, publicidad, periodicidad y fundamentalmente de división de los poderes de gobierno, se consagran también en estas reglamentaciones.

Surge la periodicidad de los funcionarios, al establecerse su carácter provisional y el derecho del Cabildo de reemplazarlos; la división de los poderes determina que los miembros de la Junta "quedaban excluidos de ejercer el poder judiciario", el cual se refundía en la Real Audiencia, a quien se le pasaban todas las causas contenciosas que no fueran de gobierno.

El principio de la soberanía ya había sido sostenido en el Cabildo abierto del 22 de mayo, en las teorías que se proclamaron y en los votos emitidos. El nombramiento eminentemente popular de los miembros de la Junta, el 25, consagró definitivamente el precepto.

Sólo nos resta analizar el "principio federativo". Al respecto, han surgido discrepancias sobre la existencia o no, del ideal federal en esas primeras horas de la Revolución argentina. Es evidente que los principios del federalismo eran casi desconocidos, no sólo por el pueblo, sino por el mismo grupo intelectual, que con raras excepciones estaba alejado de la escasa literatura sobre la materia. Será a partir de 1810 cuando la influen- cia del constitucionalismo norteamericano comience a hacerse sentir. Será recién en la Asamblea del año XIII cuando veremos aparecer los principios de federación y confederación, y será desde ahí, que comience la estructuración doctrinaria de nuestro federalismo.

Mariano Moreno fue quizás, el único que conoció en la hora de la Revo- lución, todo el ordenamiento federal: “Consiste esencialmente -afirmaba-

en la reunión de muchos pueblos o provincias independientes unas de otras; pero sujetas al mismo tiempo a una dieta o consejo general de todas ellas, que decide soberanamente sobre las materias del Estado, que to- can al cuerpo de la Nación ”

De las palabras de Moreno publicadas en "La Gaceta", surge claramen- te el pensamiento del prócer sobre el sistema federal de gobierno; lo cono- ce, pero no cree en su aplicación en esta parte de América, ni en su oportunidad, a pesar de valorar sus virtudes.

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Ahora bien: el que se desconozca en la hora preliminar la estructura del gobierno federativo, no significa por ello que en las jornadas de Mayo no estén perfectamente delineadas las bases del federalismo argentino.

Los Reglamentos del 24 y 25 confirman este pensamiento al convocar a los diputados del interior con idénticos propósitos.

CIRCULAR DEL 27 DE MAYO. LA CONVOCATORIA DE DIPUTADOS A LA JUNTA. Por un

inequívoco acto de soberanía popular, se instala en Buenos Aires la "Jun-

ta Provisional Gubernativa de las Provincias del Río de la Plata, a nombre

del señor don Fernando VII". Aunque del mandato del pueblo no surgía la consulta ni la convocatoria de las provincias, era evidente que para conso- lidar posiciones, debía hacerse trascender a la revolución.

En virtud de ello, y en mérito a la labor revolucionaria del interior, que no escapaba a la Junta, sus miembros deciden por circular del día 27 de mayo, comunicar a los pueblos del interior y ordenar se nombren y vengan a la capital los diputados, estableciendo que ellos han de irse incorporan-

do a la Junta “conforme y por el orden de su llegada a la capital, para que así, se hagan de la parte de confianza pública que conviene al mejor servicio del rey y gobierno de los pueblos".

La Junta Provisional Gubernativa al convocar a los pueblos del interior para que se incorporaran a ella, daba un habilidoso golpe de estado. Incor- porándose a la Junta, las provincias reconocían a ese nuevo gobierno surgido de un movimiento local, es decir, con carácter municipal. Y la Junta, al recibir la adhesión de gran parte del Virreinato, consolidaba su poder, abandonando su carácter provisional para ser permanente.

Pero, detrás de todo esto se ocultaba la política morenista. La circular del 27 invitaba para la incorporación al nuevo gobierno; pero también de- sarrollaba una diplomática política para tratar de que en los hechos, esta incorporación no se llevase a cabo. Moreno y los suyos comprendieron todo el peligro que encerraba una invitación formulada a hombres del interior, donde los principios revolucionarios podían no haber llegado.

El llamamiento a las provincias, fuera a incorporarse a la Junta o a la formación de un Congreso, fue una determinación saludable y justa que respondía al principio sostenido por los hombres de Mayo, de que la sobe- ranía había retrovertido a todos y a cada uno de los pueblos del Virreinato.

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Los acontecimientos inmediatos, es decir, el choque entre Cisneros y los miembros de la Junta, el conocimiento de focos revolucionarios en el interior y las primeras desavenencias con la Audiencia, hicieron que la Junta modificara un tanto sus planes de la primera hora, y rectificara la circular del 27 de mayo. A tal efecto, el 16 de julio de ese año se comunica a las villas, que no eran cabeza de partido que no enviaran sus diputados.

Hasta aquí, entendemos la política de la Junta. Pero los acontecimien- tos posteriores y el temor de que los hombres de provincia no le respon- dieran conforme a sus designios, hicieron que el patriótico espíritu que había animado a la circular del 27 se desvirtuara fundamentalmente. Se pretendía convertir a los diputados en simples informantes de las necesi- dades de sus provincias, sin incorporarlos al gobierno ni reunirlos en Con- greso.

Lo cierto es que los diputados del interior deambulaban por Buenos Aires sin poder participar del gobierno. Una enconada disputa en la Junta, el planteamiento de dos políticas opuestas y un hecho circunstancial, lle- varon a estos representantes al seno de la entidad gubernativa. En efecto:

la política de Mariano Moreno había dividido a los hombres de la Junta y al grupo dirigente de la Revolución. Sus medidas drásticas, y a veces sangrientas, chocaron con el espíritu conservador de muchos de aquellos hombres que preferían adoptar temperamentos de mayor equilibrio.

En sus fogosos treinta y dos años, arrastraba toda su pasión. Fue quizá de los pocos que tuvo la clara visión de la pronta independencia y el exacto sentido de la Revolución; pero sus determinaciones intransigentes y puni- tivas se enfrentaron con el espíritu contemporizador del grupo presidido por Saavedra. Un hecho intrascendente: el banquete festejando la victoria de la batalla de Suipacha y el brindis de Duarte, da origen al decreto sobre Supresión de Honores del 6 de diciembre de 1810. Dicho documento, redactado por Moreno, es una pieza saturada de principios libertarios y republicanos, que remata en un reglamento de dieciseis artículos, donde se establece la igualdad entre los miembros de la Junta, y se prohiben honores a las esposas de los funcionarios públicos.

Resultado de todas estas desavenencias, fue la incorporación de los diputados del interior. A los fines de neutralizar la obra de Moreno y de disminuir su influencia en el seno de la Junta, así como también de aplazar la reunión del Congreso, se resolvió convocar a los representantes.

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La reunión se llevó a cabo el 18 de diciembre. El deán Gregorio Funes fue el que habló en nombre de sus colegas. Estableció primeramente que:

“los diputados se hallaban precisados de incorporarse a la Junta provisio- nal y tomar una activa participación en el mando de las provincias, hasta la celebración del Congreso que estaba convocado”.

Integrada la Junta con sus nuevos miembros, comenzará la nueva obra de la Revolución.

LAS JUNTAS PROVINCIALES. El 10 de febrero de 1810, se sancionaba el Reglamento para las Juntas principales y subordinadas de las provincias.

Su autor, el doctor Gregorio Funes, manifiesta en la exposición de mo- tivos, que la misma situación que obligó “a sustituir una autoridad colectiva

a la individual de los virreyes”, debió también “introducir una nueva forma en los gobiernos subalternos”.

Lo que se necesita destacar es que, contrariamente a lo que han soste- nido algunos autores, este decreto no significó de ninguna manera una aspiración federalista. La subordinación que se establecía entre las ciuda- des menores y las capitales, y entre éstas y Buenos Aires, no innovaba en nada, respecto del régimen intendencial de la colonia.

La reacción no se hizo esperar. Las ciudades del interior se rebelaron contra el decreto de la Junta de Buenos Aires.

Juan Ignacio de Gorriti, “proclama el principio de la igualdad de de-

rechos de todos los pueblos”. Proclama, el principio autonómico de cada ciudad, no encontrando ningún reparo en que cada una de ellas se entienda directamente con los demás. Reitera: “que cada ciudad se govierne por sí sola, y que todas las Juntas, sin distinción de principales y subalter-

nas, “se llamen territoriales y exerza cada una en su territorio, toda la plenitud de facultades que en el día, exerce el govierno en toda la

provincia”.(Es transcripción textual del original.)

REVOLUCION DEL 5 Y 6 DE ABRIL DE 1811. A pesar del alejamiento de Mariano Moreno de la Junta Gubernativa y de su muerte misma, nada “apagó su fuego, recogido por todos aquellos que participaron de sus ideales. Des- de el seno de la Sociedad Patriótica, del café de Marco o del mismo regi- miento Estrella, surgen los primeros ataques contra el presidente de la Junta, don Cornelio Saavedra.

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A través de los sucesos del 5 y 6 de abril, de los hombres que participan y del carácter de las peticiones, surge con toda evidencia que dicha aso- nada estaba dirigida a contrarrestar el clima revolucionario creado por los adictos de Mariano Moreno.

LA OPOSICION A LA JUNTA GRANDE. La terrible noticia del desastre de Huaqui, conocida el 20 de julio de ese año, el bombardeo que sobre Buenos Aires hizo por entonces la escuadrilla española, y la inoperancia en el sitio de Montevideo, originó una seria disputa entre el Cabildo y la Junta.

El día 17 otra pueblada exigió Cabildo abierto para designar diputados por la Capital al Congreso y tomar otras medidas para la “seguridad y defensa de la Patria”. Derrotada moralmente, la Junta accedió a tal peti- ción. Igualmente, se designó por sufragio a los integrantes de una Junta consultiva, cuerpo cuya instalación se había también exigido al gobierno. Entre los dieciséis miembros de esta nueva institución figuraban los más acérrimos opositores de la Junta.

El resultado del Cabildo abierto fue el golpe de muerte del gobierno. El final era previsto: la conducción política tenía que cambiar indudablemen- te de mano.

De todo esto surge la creación del Triunvirato. El único fin, fue dar un golpe decisivo a esa fuerza popular que tenía sus representantes en la Junta y que se oponía a la política centralista del sector patricio.

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Actividad Nº 8

1) Sintetice la discusión del Cabildo Abierto del 22 de Mayo, identifican- do las influencias doctrinarias que sirvieron de argumentos a los hom- bres de la revolución.

2) Identifique las causas y concecuencias de la circular del 27 de mayo de 1.810.

3) Elabore un perfil biográfico de Mariano Moreno.

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Reglamento orgánico del 22 de octubre de 1.811

Asamblea General Constituyente del año XIII

Pronunciamiento de los pueblos Régimen directorial Liga Federal Caída de Alvear Estatuto Provisional de 1.815

Asamblea de 1.812: Revolución de 1.812

De la Sociedad Patriótica De la Comisión oficial De la Comisión interna Proyecto Federal

Estatuto Provisional de 1.811

Proyectos constitucionales:

Pronunciamiento Federal:

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Diagrama de contenidos - Unidad VII

Origen del Patronato Nacional

Posición de la Santa Sede

VII Origen del Patronato Nacional Posición de la Santa Sede PROPUESTAS POLITICASY JURIDICAS HASTA 1.815 LA
VII Origen del Patronato Nacional Posición de la Santa Sede PROPUESTAS POLITICASY JURIDICAS HASTA 1.815 LA
VII Origen del Patronato Nacional Posición de la Santa Sede PROPUESTAS POLITICASY JURIDICAS HASTA 1.815 LA
VII Origen del Patronato Nacional Posición de la Santa Sede PROPUESTAS POLITICASY JURIDICAS HASTA 1.815 LA
PROPUESTAS POLITICASY JURIDICAS HASTA 1.815
PROPUESTAS
POLITICASY JURIDICAS
HASTA 1.815
LA IGLESIAY LA REVOLUCION DE MAYO
LA IGLESIAY LA REVOLUCION DE MAYO

LA IGLESIAY LA REVOLUCION DE MAYO

LA IGLESIAY LA REVOLUCION DE MAYO
LA IGLESIAY LA REVOLUCION DE MAYO
LA IGLESIAY LA REVOLUCION DE MAYO
LA IGLESIAY LA REVOLUCION DE MAYO
LA IGLESIAY LA REVOLUCION DE MAYO

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UNIDAD VII

UNIDAD VII

UNIDAD VII

En el punto 1 de esta unidad se describe la posición de la Iglesia respec- to al proceso revolucionario en el que tuvieron importante y activa partici- pación desde sus inicios miembros de su clero. Se analiza también el nacimiento del Patronato Nacional y su concreción en el texto Constitucio- nal de 1853. (Tau Anzoátegui - Martiré. Páginas 555 a 569 y 758 a 761)

El resto de la unidad comprende el análisis de los documentos y normas institucionales, sancionados por la naciente autoridad, cuya evolución tam- bién se describe y caracteriza. (López Rosas, páginas 134 a 171, 194 a 196 y 211 a 213)

La Iglesia y la Revolución de Mayo

Los sucesos que condujeron a la emancipación de la América española, obraron fuertemente sobre la Iglesia indiana y repercutieron en una socie- dad de arraigadas convicciones religiosas. La causa principal que signó esta época fue la incomunicación de la Iglesia americana con respecto a la Santa Sede, al haberse interrumpido el obligado nexo que pasaba por España.

Al quedar en un comienzo de hecho y luego de derecho, separada la América española de la Península, los vínculos religiosos y eclesiásticos que unían el Nuevo Mundo con la Silla Apostólica a través de España, quedaron rotos durante varias décadas. Sólo en 1858 se establecieron oficialmente las relaciones entre el gobierno argentino y la Santa Sede.

En 1810, las órdenes religiosas existentes en el Río de la Plata (domini- cos, franciscanos, mercedarios, agustinos, bethlemitas y los hermanos hospitalarios de San Juan de Dios), dependían de sus superiores genera- les residentes en España. El clero secular, en cambio, estaba sometido a los obispos que gobernaban las tres diócesis en que se dividía nuestro actual territorio: la de Buenos Aires, que comprendía Buenos Aires, San- ta Fe, Entre Ríos, Corrientes, Misiones y la Banda Oriental; la de Córdo- ba, que incluía a Córdoba, La Rioja, Mendoza, San Juan y San Luis; y la de Salta, que abarcaba Salta, Tucumán, Catamarca, Santigo del Estero y Tarija. Los tres obispos que presidían esas diócesis simpatizaron desde

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un primer momento, con los adversarios de la Junta patria, después de la Revolución, quedaron vacantes las tres diócesis rioplatenses.

Se planteó el problema de reemplazar a esas autoridades. No era posi- ble apelar al régimen vigente en la materia, dada la incomunicación con España y con Roma.

No siendo posible obtener la designación e institución canónica de nue- vos obispos, en reemplazo de los que por las razones apuntadas, dejaron vacantes las diócesis, el cabildo eclesiástico asumía interinamente el go- bierno de la diócesis, designando de inmediato a un "vicario capitular" en sede vacante. Durante casi dos décadas se prolongó este régimen de excepción, suscitándose en Buenos Aires numerosos conflictos entre el vicario, el cabildo y los distintos gobiernos, con respecto a los nombra- mientos y atribuciones de aquel funcionario.

La Asamblea General Constituyente, decretó el 4 de junio de 1813 la independencia de las Provincias Unidas de toda autoridad eclesiástica

que exista fuera del territorio, bien sea de nombramiento o de presenta-

ción real”. El 16 de junio, dispuso que todas las órdenes o comunidades religiosas existentes en el país quedaban, “por ahora”, en absoluta inde- pendencia de todos los prelados generales existentes fuera del territorio del Estado.

La Asamblea dispuso también, el 23 de marzo de 1813, la supresión del tribunal de la Inquisición, declarando que se devolvía, a “los ordinarios

eclesiásticos, su primitiva facultad de velar sobre la pureza de la creencia”.

La tensión social existente en el Río de la Plata entre españoles y crio- llos tuvo también exteriorización dentro del clero. El clero criollo adhirió con entusiasmo a la causa revolucionaria, y ello quedó evidenciado en el cabil- do abierto del 22 de mayo, con la predicación desde los púlpitos, con la colaboración espiritual en los ejércitos libertadores y con una activa y eficiente participación en las tareas gubernativas (especialmente en las asambleas y congresos constituyentes). Así, por ejemplo, en Tucumán en 1816, una buena parte de los congresistas fueron sacerdotes.

LA POSICIÓN DE LA SANTA SEDE. Aunque los nuevos Estados acudieron di- rectamente a Roma en busca de auxilio, su condición de colonias rebeldes hacía imposible trato oficial alguno. La América española, atomizada en

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muchas repúblicas, aparecía ante los ojos del Viejo Mundo, en estado de agitación política e ideológica y en algunos países, existía el peligro de un cisma religioso.

Frente a esta situación, la comunicación con Roma aparecía cerrada no sólo porque el uso tradicional había sido hacerla a través de Madrid, sino por la situación política del Viejo Mundo en esos momentos.

Fue, precisamente, la actividad y firme diplomacia peninsular, la que obtuvo que el Papa condenara a los revolucionarios americanos, condu- ciéndolos a la obediencia absoluta a Fernando VII. Se expidió el breve del

30 de enero de 1816, dirigido a “los Venerables Hermanos Arzobispos y Obispos y a los queridos hijos del Clero de la América sujeta al Rey Cató- lico de las Españas”.

No obstante, el 24 de setiembre de 1824 el Papa León XII, sucesor de Pío VII, expidió un nuevo breve, dirigido a los prelados americanos, en el

que, luego de señalar “la deplorable situación en que tanto al Estado como a la Iglesia ha venido a reducir en esas regiones la cizaña, de la rebelión que ha sembrado en ellas el hombre enemigo”, exhortaba a los arzobis-

pos y obispos para que trabajaran en favor de la paz y tranquilidad desea- das. No contenía una expresa condena al movimiento de independencia ni se incitaba concretamente a guardar fidelidad a Fernando VII, pero, se insinuaba la conveniencia de que los prelados esclarecieran ante los fieles

“las augustas y distinguidas cualidades que caracterizan a nuestro muy amado hijo Fernando, Rey Católico de las Españas, cuya sublime y sólida virtud le hace anteponer al esplendor de su grandeza, el de la religión y la felicidad de sus súbditos”.

Deseando conciliar la rígida posición española que negaba todo recono- cimiento a la independencia americana y las necesidades espirituales de los pueblos del Nuevo Mundo, el Papa instituyó por fin en América obispos in partibus infidelium, designando a esos mismos prelados como vicarios apostólicos de las diócesis americanas. Este cambio de actitud se hizo evidente a partir de 1826 y bien pronto fueron designados nuevos obispos para las diócesis americanas.

La solución de la Santa Sede provocó protestas de la Corona Española, por cuanto significaba un entendimiento directo con las que aún, conside- raba colonias rebeldes. Fue también cuestionada en América por quienes

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sostenían que no cabía designar obispos in partibus en países donde existían arraigadas comunidades cristianas. Pero, cabe señalarlo, consti- tuyó una solución transaccional en momentos en que era difícil conciliar tan encontrados intereses.

Apenas elevado al solio pontificio el nuevo Papa Gregorio XVI, a partir de 1831, preconizó obispos residenciales para diversos países de la anti- gua América española normalizando así, la situación de la jerarquía episcopal y dando término a la etapa transaccional de los obispos in partibus.

Origen del Patronato Nacional

El 28 de mayo de 1810 la Junta dispuso que los asuntos de Patronato se

le dirigieran "en los mismos términos que a los señores Virreyes; sin per- juicio de las extensiones a que legalmente conduzca el sucesivo estado de

la Península". Es decir que la Junta sólo ejercía el llamado vicepatronato, reservándose la posibilidad de extender este derecho.

Triunfó la tesis de que el Patronato era un atributo de la soberanía del monarca, trasmitible a quien ejerciera el poder en su nombre o en su reemplazo, y no una concesión personal de los pontífices a los reyes. Esta conclusión no era más que una lógica deducción del concepto sobre la materia imperante en el siglo XVIII.

Los textos constitucionales sancionados a partir de la primera década de la Revolución, ratificaron esa posición. En el Estatuto dado al supremo Poder Ejecutivo, dictado por la asamblea constituyente, se prescribió como atribución de ese poder, la de efectuar presentaciones de prelados y ecle- siásticos de conformidad al Patronato. El Estatuto de 1815 disponía, en

cambio, que el poder ejecutivo “no proveerá o presentará por ahora, nin- guna canongía o prebenda eclesiástica”, pero el Reglamento de 1817,

aunque tímidamente, incluía el Patronato como atribución del ejecutivo.

Decía que, "presentará, por ahora, para las piezas eclesiásticas vacantes de las Catedrales de las Provincias Unidas y demás beneficios eclesiásti- cos de Patronato".

Las constituciones de 1819 y 1826 fueron ya categóricas en esta mate- ria. Correspondía al ejecutivo el nombramiento de los arzobispos y obis- pos a propuesta en terna del senado, y además, la presentación al arzo-

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bispo u obispo de las personas idóneas para ocupar canonjías, dignida- des, prebendas y beneficios eclesiásticos. Aunque estas contituciones no tuvieron aplicación, en la materia, es interesante advertir la evolución pro- ducida.

El nombramiento de Medrano, efectuado directamente por Roma, sin presentación del gobierno bonaerense, dio origen también a un conflicto en Buenos Aires. El poder ejecutivo accedió sin embargo, pero al tomar posesión del cargo de obispo, Medrano debía prestar juramento de cum- plir y hacer cumplir las leyes del Estado, quedando de esta manera salva- da la falta de presentación del electo conforme a la doctrina del Patronato.

Pese a que las cuestiones relativas al Patronato, se resolvieron dentro de la jurisdicción de la provincia de Buenos Aires, la doctrina emergente de este episodio tuvo repercusión nacional, e insufló los posteriores textos constitucionales y la conducta del gobierno argentino en la materia.

Cabe señalar que después de 1820 la dispersión de las funciones nacio- nales planteaba un problema, debido a que las jurisdicciones territoriales de la trece provincias no coincidían, naturalmente, con las de las tres diócesis (Buenos Aires, Córdoba y Salta), de manera que cada una de éstas comprendía varias provincias. Se admitió entonces que el gobierno de la provincia, en cuyo territorio residía la autoridad diocesana, era el que ejercía el derecho de presentación del candidato, conforme al Patronato.

81

Actividad Nº 9

- Desarrolle en un cuadro, la evolución de las relaciones entre la Iglesia y el nuevo gobierno patrio.

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Propuestas Políticas y Jurídicas hasta 1815

Al igual que la Junta, el Triunvirato se desprestigió debido a una serie de medidas desacertadas, como el Tratado de paz con Elío y la reafirmación de fidelidad y vasallaje a Fernando VII, prometiendo remitir a España con- tribuciones pecuniarias para ayudarla en la guerra.

El fondo de la cuestión, reside en el proceso institucional. En efecto: en el bando del 25 de setiembre, donde la Junta daba cuenta de la creación del nuevo tipo de gobierno, expresaba que "el Triunvirato tomará el gobier-

no bajo las reglas o modificaciones que deberá establecer la Corporación

o

Junta Conservadora que formarán los señores diputados de los pueblos

y

provincias; debiendo entenderse -agregaba más adelante- que los miem-

bros que componen el Poder Ejecutivo (Triunvirato) son responsables de sus acciones ante la Junta Conservadora". Debido a esta disposición, el

propio Triunvirato exigió de la Junta que dictase el reglamento por el que habría de regir su existencia. Accediendo a ello, la Junta conservadora dictó el 22 de octubre de 1811 el documento constitucional que pasamos a analizar.

EL REGLAMENTO ORGANICO DEL 22 DE OCTUBRE DE 1811. Este reglamento,

considerado “como la primera Constitución del pueblo argentino”,

tiene singular importancia por los principios que consagra y la organiza- ción de poderes que presenta. Si bien no establece forma de gobierno, de sus cláusulas surge que está dado para una República.

El problema de la retroversión de la soberanía queda ratificado cuando se expresa que después de la prisión de Fernando VII "quedó el Estado en

una orfandad política por lo que reasumieron los pueblos el poder sobera-

no". A continuación se consagran los derechos naturales del hombre, es- tablecidos en los movimientos norteamericano y francés, al determinar

que "los hombres tienen ciertos derechos que no les es permitido abandonar".

El preámbulo fija el derecho de las provincias para concurrir a la forma- ción del Estado, dejando asentado de esta manera un claro principio fede- rativo.

La parte dispositiva de este cuerpo legal se divide en tres secciones. La primera, dedicada al Poder Legislativo; la segunda, al Poder Ejecutivo, y la tercera, al Judicial.

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"Los diputados de las provincias -acuerda el art. 1º- componen una Junta con el título de Conservadora, de la soberanía de Fernando VII y de las leyes nacionales".

En la segunda parte de este Reglamento se establece la independencia del Poder Ejecutivo (Triunvirato), de los demás poderes.

La tercera parte está dedicada al Poder Judicial a quien, como reza su

art. 1º, "sólo toca juzgar a los ciudadanos".

Es obvio destacar la importancia de este Reglamento, no sólo como primer antecedente constitucional, sino por la bondad de sus disposicio- nes que, pese a no ser completas en su aspecto organizativo, llenaban perfectamente las funciones a que estaban destinadas.

El Triunvirato, luego de conocer la resolución de esta asamblea local, por considerarlo inconveniente, resolvió rechazar el Reglamento y no sa- tisfecho solamente con el rechazo, en una de las más arbitrarias medidas de nuestra historia, disuelve la Junta Conservadora (7 de noviembre de 1811), quedando desde ese instante cumplido el golpe de estado planea- do por Rivadavia.

EL ESTATUTO PROVISIONAL DE 1811. Disuelta la Junta Conservadora y no aceptando el Reglamento que aquélla había presentado, el Triunvirato se dio a la tarea de redactar su propio código. Con tal propósito sancionó el 22 de noviembre de 1811 el llamado Estatuto provisional para el gobierno superior de las Provincias Unidas del Río de la Plata, a nombre del señor don Fernando VII.

DECRETOS SOBRE LIBERTAD DE IMPRENTA. Es importante destacar las dispo- siciones de los decretos que sobre libertad de imprenta dieron, respecti- vamente, la junta Grande y el Triunvirato.

Entre las principales disposiciones del primer reglamento, cabe desta- car su enunciación general, donde prescribe: “Todos los cuerpos y perso-

nas particulares, de cualquier condición y estado que sean, tienen libertad de escribir, de imprimir y de publicar sus ideas políticas, sin necesidad de licencia, revisión y aprobación alguna, anteriores a la publicación”.

DECRETO SOBRE SEGURIDAD INDIVIDUAL. “Todo ciudadano tiene un derecho sagrado a la protección de su vida, de su honor, de su libertad y de sus propiedades. La posesión de este derecho, centro de la libertad civil y

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principio de todas las instituciones sociales, es lo que se llama seguridad individual’.

LA ASAMBLEA DE 1812. En cumplimiento del art. 1º del Estatuto provisio- nal, el Triunvirato dirigió una circular a todos los Cabildos para que eligiesen sus diputados para la Asamblea que habría de constituirse. La actividad de dicho cuerpo dictó el 19 de febrero de 1812 el reglamento de la Asam- blea provisional de las Provincias Unidas del Río de la Plata. La composi- ción del futuro organismo no podía ser más arbitraria.

A raíz de la solicitud del Ayuntamiento, el número de cien ciudadanos había quedado reducido a treinta y tres. Las provincias estaban represen- tadas por tan sólo once miembros.

Al promediar el año 12 la situación del Triunvirato era muy comprometi- da; sus desaciertos le habían restado confianza en los grupos dirigentes y sus medidas absolutistas le habían despojado de la poca popularidad que pudo poseer. La Logia Lautaro organizada en el Río de la Plata, socavaba día a día la obra del gobierno, mientras la Sociedad Patriótica soliviantaba al pueblo en los clubes revolucionarios.

REVOLUCION DE 1812. El 8 de octubre se produce la revolución esperada desde hacía meses y que los acontecimientos habían impedido. La con- ducta de la Asamblea, netamente facciosa, precipitó el estallido así como también, la noticia del triunfo de Belgrano en Tucumán que ya no hacía menester apoyar al gobierno.

Se exige la suspensión de la Asamblea, la cesación del Triunvirato y la creación de un Poder Ejecutivo integrado por ciudadanos que consulten la voluntad del pueblo. Por último, se pide la convocatoria de una nueva Asamblea que resuelva en forma definitiva los graves problemas de la Nación.

En forma conjunta, el Cabildo y el gobernador intendente, nombran a los miembros del nuevo Triunvirato. Instalado éste y superadas las primeras dificultades, dará en 24 de octubre un decreto convocando a la nueva Asamblea exigida por el pueblo. Bajo la advocación de "Independencia y Constitución", habrá de llamarse a los representantes de los Cabildos para decidir sobre los destinos de la Patria.

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La Asamblea General Constituyente del Año XIII

Dentro del proceso constitucional argentino, la Asamblea General Cons- tituyente del año XIII, significa uno de los actos más trascendentales de nuestra vida histórica. Nace en un momento crucial de nuestra nacionali- dad, cuando la inestabilidad de los gobiernos patrios y la desorientación en los planteos de la independencia, parecen encaminados a hacer naufra- gar la nave del Estado. Las numerosas leyes que aprobó esta Asamblea instauraron de hecho, la verdadera independencia de las Provincias Uni- das del Río de la Plata.

Fue inaugurada el 31 de enero de 1813, solemnemente, en el tribunal del Consulado. En su primer decreto, proclama que en ella reside la repre-

sentación y ejercicio de la soberanía de las Provincias Unidas del Río de la Plata”.

LOS PROYECTOS CONSTITUCIONALES. Si bien los proyectos constitucionales presentados a la Asamblea o los que se elaboraron para su tratamiento, no llegaron a concretarse por las circunstancias históricas conocidas, no por eso han dejado de realizar su valioso aporte a nuestra vida institucio- nal. Cuatro proyectos que se conocen hasta nuestros días fueron prepa- rados para ser presentados a la Asamblea Constituyente. Los dos prime- ros: el de la Comisión oficial y el de la Sociedad Patriótica, parece ser que fueron tratados en el seno del Congreso.

El tercer proyecto fechado el 27 de enero de 1813 se cree fue redactado por una Comisión interna de la Asamblea, en sus deliberaciones prepara- torias.

El cuarto proyecto, de neto corte federal.

PROYECTO DE LA SOCIEDAD PATRIOTICA

PROYECTO DE LA COMISION OFICIAL

PROYECTO DE LA COMISION INTERNA

PROYECTO FEDERAL

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El análisis de estos proyectos, se encuentra claramente expuesto en la bibliografía básica.

encuentra claramente expuesto en la bibliografía básica. El Pronunciamiento Federal E L P RONUNCIAMIENTO DE LOS

El Pronunciamiento Federal

EL PRONUNCIAMIENTO DE LOS PUEBLOS. Precisar en qué momento, en qué institución o acontecimiento determinado nace el federalismo argentino como hecho histórico, es indudablemente uno de los más arduos proble- mas de nuestra disciplina.

Es evidente que el origen de nuestro federalismo, en sus primeros ante- cedentes, se remonta a la organización de la Colonia en sus aspectos sociales, en sus instituciones políticas y en su estructuración económica.

En aquel juego de causas y efectos que se llama Historia, razones muy poderosas debieron motivar consecuencias de tanta trascendencia y per- duración.

En torno de 1815 ubicamos el pronunciamiento federal, ya que en ese año, los pueblos litorales empezarán su lucha autonómica y las ideas de Artigas comenzarán a tomar arraigo por todos los caminos de la mesopotamia, para luego extenderse al interior. Este federalismo es la mayor fuerza opositora del régimen dictatorial, que exponemos a conti- nuación.

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EL REGIMEN DIRECTORIAL. Desde el comienzo de su mandato, Posadas, (primer Director Supremo) carente de condiciones de gobernador, no pudo desarrollar una política eficaz, que solucionara los graves problemas que aquejaban a las Provincias Unidas.

Al iniciarse el año 1815 la situación se torna harto difícil para el gobierno, debido al descontento general por la política facciosa que lleva el alvearismo. Ante la anarquía del ejército, que no respondía al Directorio y la falta de apoyo en la mayoría de las provincias, Posadas presenta su renuncia que es aceptada el 9 de enero de 1815. En su reemplazo se designa al general Alvear, sobrino de Posadas.

Falto del equilibrio necesario para el buen gobierno, ensoberbecido por sus triunfos y ambicioso de poder, comenzó Alvear su gestión con innu- merables desaciertos que inmediatamente lo desacreditaron, socavando su prestigio.

LA LIGA FEDERAL. Retirado del sitio de Montevideo, Artigas comienza su campaña libertadora y su lucha contra el gobierno porteño. Insurreccionada Corrientes por Bautista Méndez, ya hemos visto cómo se declara la inde- pendencia de la provincia y se proclama a Artigas como su protector. Santa Fe, ayudada también por el caudillo, depone a Díaz Vélez, teniente gobernador enviado por Buenos Aires, y se proclama independiente.

Si bien no conocemos el documento donde expresamente se constituya la nombrada Liga Federal o Liga de los Pueblos Libres, la existencia de esta unión es de una incuestionable realidad. Frente a la vacilante política del Directorio y a los tanteos de gobiernos, protectorados o monarquías, la liga artiguista significó la voluntad irrevocable de los pueblos litorales de sostener los principios de la federación. Subsistió hasta 1820. Le corres- pondió velar por las incipientes autonomías de las provincias, organizar el Congreso de Oriente y mancomunadas, soportar la invasión portuguesa y las constantes guerras con el Directorio.

LA CAIDA DE ALVEAR. FONTEZUELAS. La noticia del alzamiento santafesino produjo en Buenos Aires un singular desconcierto. Sin pérdida de tiempo el director convocó a sus fuerzas y organizó un poderoso ejército que puso al mando del coronel Viana a fin de llevar la guerra contra Artigas. A poco de marchar de la capital, Alvarez Thomas que integraba un grupo revolucionario, que desde hacía tiempo pensaba derrocar a Alvear, entró

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en contacto, rumbo a San Nicolás, con elementos artiguistas que le pro- metieron ayuda, conforme órdenes del jefe oriental.Y así, de acuerdo con sus oficiales, sublevóse el 3 de abril de 1815 en Fontezuelas contra el gobierno nacional.

Al movimiento de Fontezuelas plegóse inmediatamente el ejército de la campaña. Desde su campamento Alvarez Thomas remite un oficio a Alvear conminándolo a que abandone el gobierno.

Enterado Alvear de los pormenores de la sublevación y aún cuando reconoce que tiene poderosas ramificaciones en el mismo Buenos Aires, presenta su renuncia como director.

ESTATUTO PROVISIONAL DE 1815. El Cabildo, el 18 de abril, previo a la culminación de todos los sucesos que terminarían con el alejamiento de- finitivo de Alvear, expresaba que una Junta de observación daría al nuevo

gobierno "un Estatuto provisional, capaz de contener los grandes abusos que hemos experimentado".

Se ha dicho que el Estatuto de 1815 “era de tendencia federalista por- que,-por primera vez en la historia constitucional del país-, otorga a las provincias el derecho de elegir sus propios gobernadores”. Una vez más,

como en los anteriores proyectos, se reconocía o se invocaba el término provincias, como entidades administrativas o meras dependencias del gobierno central, pero no se les reconocía como verdaderas personas del derecho público, en posesión de su autonomía y con facultades para regir- se independientemente, dándose sus constituciones y leyes. Si el Estatu- to hubiera sido federal, como se ha dicho, tendría que dedicar más de un capítulo a la organización de los Estados particulares, estableciendo sus derechos y obligaciones.

Habíamos adelantado que la única cláusula que ha hecho trascender a este Estatuto es la del artículo 30 de la sección dedicada al Ejecutivo, donde se establece que, luego que el Directorio “se posesione del mando,

invitará, con particular esmero y eficacia, a todas las ciudades y villas de las provincias interiores para el pronto nombramiento de diputados que haya de formar la Constitución, los cuales deberán reunirse en la ciudad de Tucumán.”

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Actividad Nº 10

1) En un cuadro sinóptico, analice el contenido de:

a) Reglamento del 22 de octubre de 1.811

b) Estatuto Provisional de 1.811

c) Reglamento sobre la libertad de imprenta

d) Decreto sobre la seguridad individual

e) Estatuto Provisional de 1.815

90

Diagrama de contenidos - Unidad VIII

Proyecto Ley Fundamental Ley de Capital Discusión Sanción CONSTITUCION DE 1.826 CONGRESO NACIONAL 1.824 -
Proyecto
Ley Fundamental
Ley de Capital
Discusión
Sanción
CONSTITUCION
DE 1.826
CONGRESO
NACIONAL
1.824 - 1.827
TRATADO DEL
CUADRILATERO
ESTATUTO
PROVISIONAL
DE SANTA FE
EMANCIPACION
TRATADO DEL PILAR
POLITICA
Crisis anterior a 1.820
CONGRESO
DECLARACION DE
LA
INDEPENDENCIA
CONSTITUCION
DE 1.819
DETUCUMAN
Forma de gobierno
Misiones diplomáticas
Reglamento Provisorio
de 1.817
Rechazo
Causas del levantamiento
nacional

91

UNIDAD VIII

UNIDAD VIII

UNIDAD VIII

Esta segunda instancia del proceso emancipador iniciado en mayo de 1.810, constituye uno los períodos fundacionales de la Patria: la independecnia política. Sus razones y contenido son de ineludible profun- dización para compreder el curso de nuestra historia y de allí en más, serán los diversos intentos constitucionales los que, aunque efímeros, en su vigencia, signarán las bases de la constitución de l.853. (López Rosas pags. 246 a 274 y 333 a 394.)

La Emancipación Política

EL CONGRESO DE TUCUMÁN. Si bien el llamado movimiento federal, produ- cido en torno de 1815 en Buenos Aires, no dio mayores frutos en el orden institucional, se establecía que una vez que el director asumiera el mando,

invitara "con particular esmero y eficacia a todas las ciudades y villas de las provincias interiores para el pronto nombramiento de diputados que hayan de formar la Constitución, los cuales deberán reunirse en la ciudad de Tucumán".

de diputados que hayan de formar la Constitución, los cuales deberán reunirse en la ciudad de

93

Es verdad que la situación no podía ser más crítica. El grave problema de la lucha de Buenos Aires con el litoral, las disidencias internas de los

grupos directoriales, la derrota del ejército del Norte en Sipe-Sipe, la pos- terior controversia de Rondeau y Güemes, así como también la poco favorable situación internacional, con el afianzamiento de las monarquías

y la lucha de España por reconquistar sus perdidas colonias de América,

presagiaban lógicamente el fracaso del Congreso convocado en la ciudad de Tucumán.

Una vez instalada la Asamblea se declara soberana, redactando un manifiesto para todas las provincias que lleva la firma de los congresales asistentes.

Todos los fundamentales problemas que agitan a las Provincias Unidas son sometidos a examen de la magna asamblea. Se trata de consolidar la paz en el orden interior y asegurarse del ataque externo.

Atento la renuncia de González Balcarce, la asamblea se ve en la nece- sidad de nombrar un nuevo director supremo, recayendo tal designación en la persona del coronel mayor, don Juan Martín de Pueyrredón.

Inmediatamente se aprueba un plan de trabajo, referente a aquellas materias que debían merecer especial y preferente atención, de parte del Congreso.

Se destacan entre ellas:

Un manifiesto que exponga a la consideración de las provincias los es- pantosos males que han causado las divisiones de los pueblos.

Declaración o deslinde de las facultades del actual soberano Congreso Nacional Constituyente y tiempo de su duración.

Discusiones sobre la declaración solemne de nuestra independencia política.

Pactos generales de las provincias y pueblos de la Unión, preliminares

a la Constitución.

Qué forma de gobierno sea más adaptable a nuestro actual estado, y más conveniente para hacer prosperar las Provincias Unidas.

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Decretada la forma, un proyecto de Constitución.

LA DECLARACION DE LA INDEPENDENCIA. En la sesión del 9 de julio, una vez que se acordó tratar y deliberar sobre la libertad e independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata, puestos en pie, los señores diputa- dos en sala plena, aclamaron la independencia de las Provincias Unidas de la América del Sud de la dominación de los reyes de España y su metrópoli.

‘Nos los representantes de las Provincias Unidas de Sud América, reunidos en Congreso General, declaramos que es voluntad unánime de estas provincias romper los violentos vínculos que las ligaban a los reyes de España, recuperar los derechos de que fueron despojados e investirse de alto carácter de nación libre e independiente del rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli’.

Faltaba encarar el problema constitucional: adoptar una forma definitiva de gobierno y dar una Ley Fundamental que organizara integralmente a la

Nación. “Unión, americanos; no perdamos por nuestras discordias esta preciosa joya que nos vino de lo alto”.

LA FORMA DE GOBIERNO. Declarada formalmente la independencia, los diputados, sin respetar el orden establecido, se entregaron plenamente a la labor de solucionar el grave problema de la forma de gobierno que habría de adoptarse para la nueva nación. Principios republicanos y mo- nárquicos, sistema federal o de unidad, jugaban en el orden de ideas de la época, sostenidos algunos por calificadas élites, o proclamados un tanto instintivamente por amplios sectores sociales.

El arduo problema de la forma de gobierno se vio directamente compli- cado con la invasión portuguesa a la Banda Oriental, pues se temió un ataque sobre el resto de las provincias argentinas, en especial las mesopotámicas.

LAS MISIONES DIPLOMATICAS. Las misiones diplomáticas enviadas por el Directorio y el Congreso demuestran la equivocada política del gobierno, insensible a los graves problemas nacionales. Ya a principios de 1817, Manuel García firma un proyecto donde se establecía por parte del go-

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bierno argentino, "la obligación de retirar tropas portuguesas". A cambio de esto, Portugal comprometíase a "no emprender nada contra las Pro- vincias Unidas".

Como consecuencia de estas tratativas preliminares, el Directorio llevó la guerra a los cuatro provincias litorales, colaborando así, en forma efec- tiva, con los portugueses instalados en la Banda Oriental.

Por fortuna este tratado, firmado por García en abril de 1817 y aprobado por el Congreso, no fue ratificado por Juan VI, por razones de alta política, que aconsejaban una postura expectante.

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Actividad Nº 11

- Explique brevemente, las circunstancias en la que se produjo la De- claración de nuestra Independencia.

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REGLAMENTO PROVISORIO DE 1817. Proclamada la independencia de las Provincias Unidas, faltaba en verdad, resolver el grave asunto de dar una Constitución que organizara en forma integral y definitiva a la Nación. Durante el año 1816 se redactaba un Reglamento provisorio que obtiene la aprobación del Congreso, luego de no pocas deliberaciones.

El Reglamento provisorio no innova mayormente sobre lo establecido en el Estatuto de 1815. Las pocas modificaciones son para darle un neto carácter unitario: la elección de gobernadores intendentes y tenientes gobernadores. Por el Estatuto de 1815, se nombraban, por el director del Estado, a propuesta en terna del Cabildo de su residencia, en el Regla- mento del 17, dichas designaciones quedaban al arbitrio del supremo di- rector del Estado, de las listas de personas elegibles de dentro o fuera de la provincia.

Donde más se destaca el tinte unitario de este reglamento es en el Poder Ejecutivo, que si bien reside en el director supremo, asume un mayor número de prerrogativas y facultades al suprimirse la Junta de observación nacida en 1815, y por ende, escapa a su fiscalización. De esta manera, sin las trabas que obstaculizaban su acción y con el absoluto control de las provincias, la nueva Constitución acentuó el exagerado cen- tralismo que venían ejerciendo los gobiernos de Buenos Aires.

Este reglamento de carácter esencialmente unitario, rigió provisoriamente hasta la sanción definitiva de la Constitución de 1819.

LA CONSTITUCION DE 1819. Luego de varios meses de labor, el proyecto de Constitución definitiva fue presentado al director supremo, y el 31 de julio de 1818 comenzó su tratamiento.

Para hacer el análisis de la Constitución de 1819 es necesario distinguir su aspecto doctrinario del histórico: de esta manera se podrá realizar una justa valoración crítica de su importancia jurídica y de su trascendencia como hecho histórico.

Si bien esta Constitución puede aceptarse en algunos de sus aspectos doctrinarios, su sanción, como hecho histórico, en las circunstancias en que nace, mueve a la más dura crítica. La Constitución del 19 significaba la muerte de las autonomías provinciales, del gobierno propio, del federalismo histórico, de las aspiraciones democráticas y republicanas por las que había luchado sin desmayo el pueblo argentino. El repudio de las

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provincias cuando les fue presentada, muestra palpablemente que otros valores, más contantes y profundos, movían a los pueblos.

La crítica fundamental a esta Constitución se encuentra en la integra- ción de su Senado. Efectivamente, dicho cuerpo está formado por "los

senadores de provincias, cuyo número será igual al de las provincias; tres senadores militares, un obispo y tres eclesiásticos, un senador por cada Universidad y el director del Estado".

Como se puede apreciar, la constitución del Senado era una nueva negación de los principios de Mayo. Esta composición netamente aristo- crática produjo incontenible reacción en las provincias que, después de casi diez años de libertad, creían estar liberadas de los resabios de la época anterior.

El Poder Ejecutivo reúne, dada la naturaleza de la Constitución, la suma de los poderes, conformando un neto sistema de unidad.

En cuanto a sistema o forma de gobierno, concretamente no adopta ninguno, con el visible propósito de poder adaptar la Ley Fundamental sancionada a una monarquía constitucional.

RECHAZO DE LA CONSTITUCION UNITARIA Y CAUSAS DEL ALZAMIENTO NACIONAL.

Conocidos los principios de la nueva Constitución que acababa de sancionarse, las provincias argentinas, especialmente las del litoral, vien- do menoscabados sus derechos y violadas sus soberanías particulares, se levantan contra las autoridades nacionales. No significa esto que la sanción de la Constitución del 19 es la única causa de la rebelión. Es la consecuencia directa de una errónea política, dirigida por los grupos cen- tralistas porteños en torno a regímenes o sistemas de unidad, a un me- nosprecio por los derechos de los pueblos del interior y a un desconoci- miento de la realidad histórica, que por aquel entonces obedecía a un federalismo de hecho y derecho que las provincias sostenían como ban- dera.

La insurrección comenzada en el litoral cunde por todo el país, descon- tento contra la política centralista dominante.

Al comenzar el año 1820 la efervescencia de los pueblos litorales cunde por todo el territorio. A las sublevaciones de Tucumán, La Rioja y de las

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provincias limítrofes, y al estado de guerra de Santa Fe, Entre Ríos y Corrientes, se le suma la desobediencia sanmartiniana y la sublevación en 9 de enero de ese año del Regimiento de Cazadores en San Juan.

EL ESTATUTO PROVISIONAL DE SANTA FE. Después de firmado a principios de 1819 el armisticio de San Lorenzo entre Buenos Aires y Santa Fe, la provincia entró temporariamente en una época de paz. Estanislao López aprovecha la ocasión para organizar la provincia institucionalmente. Este pensamiento, que había orientado al gobierno de López, se convierte en realidad, y así, en julio de 1819 encarga a la Junta electoral la redacción de un Estatuto constitucional.

El Cabildo aprueba el 26 de agosto de 1819 el Estatuto provisional de Santa Fe, siendo así esta provincia, la primera en darse su Constitución. Ello significa el ideal autonómico de un estado argentino en darse sus propias intituciones, en darse su ley fundamental, organizando sus pode- res. Es decir, convertir a este federalismo de hecho, practicado y vivido en el azar de la guerra, en un federalismo de derecho, concretado en la norma. Gobierno propio, Constitución propia, leyes propias, conforman la autonomía particular de los Estados siendo la base de todo sistema fede- ral, sobre todo, si tenemos en cuenta que se aspiraba a la formación de un gobierno general, organizado constitucionalmente.

La Constitución de Santa Fe significó una réplica contundente a la Cons- titución Nacional. Por eso, a pesar de su endeblez, a pesar de sus enormi- dades jurídicas, es la espontánea manifestación de un pueblo por concre- tar su vida dentro de la ley.

LA CRISIS ANTERIOR A 1820. Singular importancia reviste, no sólo para la historia constitucional, sino para la vida política, económica y social del pueblo argentino, la revolución de 1820.Veamos ahora las características fundamentales de esta crisis.

a) Participación del pueblo. Es recién en 1820 cuando el pueblo vuel- ve a retomar el pulso de la Revolución de Mayo y decidir los destinos superiores.

b) Ruptura definitiva de la estructura colonial. En 1820, y de ahí su

importancia, se quiebra la estructura colonial y cada pueblo, cada provin- cia, pasa a ejercer sus legítimos derechos, a gozar abiertamente y sin dependencias extrañas, su propia autonomía.

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c)

Triunfo del federalismo. En 1820 se produce el legítimo triunfo del

federalismo que concretará su ideario en la Constitución del 53.

d) Derrumbe de los organismos. Es consecuencia inmediata de los hechos ocurridos a principios del año XX, la caída del Congreso y del Directorio, y el surgimiento de la provincia de Buenos Aires y su primera Junta de representantes.

La caída de los dos organismos nombrados es de capital importancia, ya que con ella termina toda una política encaminada a desvirtuar, pese a las mejores intenciones, la orientación de Mayo.

e) Anhelo de autonomía económica. Producido el movimiento revolu-

cionario se inicia el proceso independiente bajo la égida del librecambio.

f) La “anarquía federal”. Librada la batalla de Cepeda el 1 de febrero de 1820, con el triunfo de las fuerzas federales, Ramírez envía una nota al Cabildo de la ciudad de Buenos Aires manifestándole que no activará

las operaciones del ejército dentro del término de ocho días”, los suficien-

tes como para que deliberen sobre su suerte y comuniquen sus decisio- nes.

Transcurridos los ocho días que habían otorgado de plazo para que se destituyera a las autoridades y se convocara a Cabildo abierto, los caudi- llos federales deciden avanzar sobre la ciudad de Buenos Aires.

Ante el avance de éstos y los términos de su proclama, las autoridades de Buenos Aires no tuvieron otra determinación que tener que resignar sus cargos.

TRATADO DEL PILAR. El 23 de febrero de 1820, en la capilla del Pilar queda “hecha y concluida”, la convención entre los gobernadores don Manuel Sarratea, de la provincia de Buenos Aires, don Francisco Ramírez, de la de Entre Ríos y Don Estanislao López, de la de Santa Fe, con el fin de:

la guerra suscitada entre dichas provincias, proveer a la

seguridad ulterior de ellas y de concentrar sus fuerzas y recursos en un gobierno federal”.

terminar “

Es la obra institucional de los pueblos litorales, asentando los principios básicos sobre los que habrá de organizarse políticamente la nación,. es el

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pacto de unión sobre el que habrán de consolidarse las autonomías pro- vinciales, y del cual surgirán de una manera absoluta y definitiva los prin- cipios de federalismo y nacionalidad. Sobre estos dos pilares, a través de toda una dolorosa etapa de lucha civil, habrá de organizarse la patria en 1853.

EL TRATADO CUADRILATERO. Muerto Ramírez, después de su frustrada campaña contra Buenos Aires, el panorama político del país cambiaba fundamentalmente su fisonomía. Por su parte Corrientes y Misiones que- daban en el "pleno goce de su libertad" luego de estos sucesos. Rivadavia, atento al proceso político, manejado hábilmente desde Buenos Aires, ve así más próximos sus anhelos de organizar el país bajo el sistema de unidad, en un Congreso cuya sede sea la vieja capital. La corriente promo- vida por Bustos desde Córdoba, inspira la reunión de las provincias litora- les bajo las formas de un tratado, que prepare el futuro Congreso nacional.

Fueron convocados los representantes de las cuatro provincias litorales (Santa Fe, Buenos Aires, Entre Ríos y Corrientes), en la ciudad capital de la provincia de Santa Fe.

El Tratado Cuadrilátero, haciendo una breve síntesis, es el sustituto legal del Congreso de Córdoba, desviado por Rivadavia hacia Buenos Aires, con el único propósito de debilitar la influencia de Bustos, apagar el anhelo ferviente de federalismo que ostentaban las provincias y preparar el camino hacia el Congreso, que en 1824 comenzaría su labor en la ciudad capital.

El Congreso Nacional 1824-1827

La realización de una de las más importantes asambleas argentinas, iniciada el 6 de diciembre de 1824 y disuelta el 18 de agosto de 1827, es el resultado de un largo proceso histórico donde se conjugan poderosas fuerzas en pugna.

Desde el Tratado del Pilar, pasando por el Pacto de Benegas, el Congre- so de Córdoba, el Tratado Cuadrilátero y todos aquellos pactos menores, celebrados entre las provincias, dos corrientes que hacen a la vertebral de la nación, se disputan la hegemonía política. Por un lado, el pensamiento federal, sostenido por la casi mayoría de los Estados particulares, y por el otro, el pensamiento centralista, propugnado por los núcleos porteños que

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luchan por mantener la preponderancia de un gobierno central, instalado en la capital histórica.

La poderosa influencia de Rivadavia hace que en las postrimerías del año 1821, la provincia de Mendoza, movida por legítimos anhelos de orga- nización, solicitara al gobierno de Buenos Aires la reunión de un Congreso Nacional.

Motivos de carácter internacional hacen necesaria en forma urgente la convocatoria. Por un lado: el conflicto cada vez más grave con Brasil, y por otro, la necesidad de asegurar el reconocimiento de nuestra independen- cia por los países europeos, para lo cual se precisa presentar a los Esta- dos extranjeros, una república organizada constitucionalmente, en todos sus poderes.

A todo esto, ya en el poder como gobernador de la provincia de Buenos Aires, el general Gregorio Las Heras, desde mayo de 1824, acentúa en sus decisiones de gobierno, una marcada tendencia autonómica, acorde con el espíritu federal reinante en las demás provincias.

LA LEY FUNDAMENTAL. La primera medida de singular trascendencia apro- bada por el Congreso fue la sanción de la llamada "Ley Fundamental". La hondura de sus principios ajustados a la realidad nacional daban las bases para un verdadero pacto de provincias, de donde debería partirse para todo intento de organización nacional. Sus claros lineamientos hacían a lo vertebral de la Nación, dando solidez al Congreso que proyectaba la ins- talación de una autoridad nacional y la sanción de una Constitución, que estructurara definitivamente los poderes de la república. De su lectura surge la esencia de un legítimo pacto de confederación, consolidando las soberanías particulares y creando un gobierno central, con las facultades inherentes a esta clase de asociación política. El proyecto original consta- ba de dieciocho artículos, interesantes de analizar en la bibliografía básica.

Otras cuestiones importantes que trató el Congreso, fueron:

LA LEY CAPITAL. En la sesión del 13 de febrero tuvo entrada el proyecto remitido por Rivadavia declarando a la ciudad de Buenos Aires capital de la República.

El 4 de marzo de 1826 quedó definitivamente sancionada la ley capital. La disolución nacional estaba en marcha. Veintiséis largos años habría

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que esperar para el logro de la ansiada organización nacional. Desde ese momento el Congreso entraría en total declinación. En torno a la Buenos Aires ultrajada, se alzarían otra vez las lanzas montoneras y se abriría, sin pensarlo, el penoso camino hacia la dictadura.

LA FORMA DE GOBIERNO. El proyecto de decreto presentado establecía

que “la Comisión de negocios constitucionales redactará un proyecto de Constitución sobre la base de un gobierno representativo republicano, consolidado en unidad de régimen”.

PROYECTO, DISCUSIÓN Y SANCION DE LA CONSTITUCION DE 1826. Todavía en

discusión el problema de la forma de gobierno, la comisión designada al efecto, se dio a la tarea de redactar el proyecto de Contitución que se le había encomendado.

Esta fue sancionada el 24 de diciembre de 1826, bajo la presidencia de Bernardido Rivadavia y consta de ciento noventa y un artículos. Es indu- dable, y no insistimos sobre ello, que esta Constitución Nacional es, desde el punto de vista de la técnica constitucional, juntamente con la Constitu- ción de 1819, el documento más completo y elaborado, y uno de los fun- damentales antecedentes de la Constitución del 53. Pero bien sabemos también, que las leyes deben ser el producto de la evolución del medio social en que se gestan, el resultado de los factores históricos y el logro efectivo de las libertades. Poco de esto consultó la Constitución de 1826, ajena a la aspiración autonómica y federalista de las provincias, demostra- da elocuentemente en su violento rechazo, apenas fue sancionada.

La sanción de la ley unitaria de 1826 significaba la muerte de las instituciones provinciales, reducidas a simples entes de una admi- nistración delegada, quedando los gobernadores bajo la inmediata dependencia del presidente de la República y sus nombramientos, a una caprichosa decisión.

Los comisionados por el Congreso, una vez sancionada la Constitución, marcharon hacia las provincias donde se los había designado. El más poderoso rechazo de la Constitución sancionada por el Congreso, fue la culminación de una penosa política de desaciertos sostenida por el go- bierno nacional. La estructura unitaria aflojaba vertiginosamente sus ci- mientos, sacudida por una violenta reacción de las provincias que, una vez más, iban a reafirmar su fe en los principios del federalismo.

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Si a eso se suman los fracasos de Rivadavia en su bien llamada "aven- tura presidencial", comenzando por su reforma enfitéutica, el Banco Na- cional, el empréstito con la Baring Brothers, la explotación de las minas de Famatina, el triste fin de la Asociación Agrícola del Río de la Plata, su fracasada política inmigratoria, y decapitación de la provincia más podero- sa, desmembrada por la ley de federalización, es evidente que su gobier- no no podía seguir adelante. El problema con el Brasil fue el golpe de gracia para el desventurado Rivadavia. Su renuncia cierra así, todo un singular período histórico, que pudo ser el de la verdadera organización nacional.

A todo esto, repudiada por las provincias la Constitución, a instancias de Córdoba, diez de ellas se unen en un pacto que en esa hora tiene singular trascendencia por los ideales que consagra y la determinación que asu- me. Las provincias de Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Córdoba, Santia- go del Estero, La Rioja, Salta, Mendoza, San Juan y San Luis firman en mayo de 1827, sucesivamente, un Tratado de alianza ofensivo-defensivo

"por el que se comprometen a la organización del país en un nuevo Con- greso bajo la forma federal, y a invitar a las provincias de Buenos Aires, Catamarca, Tucumán y Banda Oriental a adherirse a la Liga". Declaran que las provincias contratantes “convienen en desechar la Constitución que ha sancionado el Congreso Constituyente” por estar “formada sobre la base del sistema de unidad, que está en oposición a la voluntad general

de las provincias suscribientes”. Establecen luego (art. 5º) que todos los

Estados en unión, “invitarán a todas las demás provincias que no estén en la Liga a formar un nuevo Congreso, cuyo solo objeto sea constituir al país

bajo la forma de gobierno federal”, y que provisionalmente se reunirán en la ciudad de Santa Fe.

Este pacto nacional que nucleó a las provincias bajo un vínculo confederacional, trajo la feliz circunstancia de estar todos los Estados argentinos representados en un Congreso Contituyente, con paz interior. Además de solucionar la crisis gubernativa, representa la "partida de de- función" del Congreso y el nacimiento de la futura Convención Nacional.

LEY DEL 3 DE JULIO DE 1827. Instalado este cuerpo en el mismo local del Congreso, el 12 de agosto proceden a elegir al gobernador propietario siendo proclamado el coronel Manuel Dorrego.

“El Congreso y gobierno nacional quedan disueltos”.

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Diagrama de contenidos - Unidad IX CONVENCION NACIONAL DE SANTA FE RESOLUCIONES DE GOBIERNO DORREGO
Diagrama de contenidos - Unidad IX
CONVENCION NACIONAL
DE SANTA FE
RESOLUCIONES
DE GOBIERNO
DORREGO
PRIMER GOBIERNO
DE ROSAS
- Motín de Lavalle
-
-
-
Territorio Nacional
Efectos de la ley con relación al
territorio
-
-
-
-
Pacto Federal del
4 de Enero de 1.831
La Dictadura
Generación del 37
Pronunciamiento de Urquiza
La Economía

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UNIDAD IX

UNIDAD IX

UNIDAD IX

Esta unidad describe, no sólo las circunstancias del retardo en la orga- nización constitucional definitiva, sino el modo en que los hombres públi- cos de aquella época, mantuvieron por vías distintas, la unidad y el destino de la Nación. El régimen de los pactos interprovinciales, que desde 1.820, se instaura en el país hasta l.853, es de suma im- portancia.

De idéntica manera la inesti- mable labor de la generación del 37, logra sintetizar a través de sus exponenetes, la realidad de aquel presente, en un proyecto

viable que se concretiza en l.853. (López Rosas, pags. 290 a 306

y 324 a 328, 437 a 452, 457 a

474.)

Rosas, pags. 290 a 306 y 324 a 328, 437 a 452, 457 a 474.) El

El punto 4) de esta unidad, describe las características de la situación económica del Río de la Plata, durante este período de nuestra historia. (Tau Anzoátegui Martire, pags. 475 a 531)

La Convención Nacional de Santa Fe (1828-1829)

GOBIERNO DE DORREGO. LOS PACTOS INTERPROVINCIALES. Una vez en el gobier-

no de la provincia de Buenos Aires, diose Dorrego a la solución de los dos más graves problemas que enfrentaba la Nación:

a) la guerra con el Brasil y

b) la organización de las provincias.

Para lo primero designó ante la Corte de Río de Janeiro, a Juan Ramón Balcarce y a Tomás Guido, a fin de que iniciaran las tratativas pertinentes

y pudieran llegar a una negociación definitiva.Al mismo tiempo, solicitaba la cooperación del interior.

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Para solucionar la momentánea disolución nacional, envía Dorrego nu- merosas misiones a las provincias a fin de concertar tratados con ellas. Como resultado se firman numerosos tratados que, a la par de asegurar la cooperación de los diversos Estados para sostener la guerra con el Brasil, los ligaban bajo los principios del federalismo. El 21 de setiembre de 1827, Buenos Aires firma un tratado con Córdoba; el 2 de octubre con Santa Fe, el 27 de octubre con Entre Ríos, formalizando el 11 de diciem- bre un convenio con la provincia de Corrientes. Es interesante destacar el tratado firmado entre Buenos Aires y Córdoba.

En cumplimiento del art. 7º de la ley de 3 de julio de 1827, que estipulaba que el gobierno procedería a invitar a todas las provincias a la más pronta reunión de una Convención Nacional, fueron concentrándose en la ciudad de Santa Fe.

Mientras tanto, llegan las noticias de los términos del tratado de paz con el Brasil, como consecuencia los diputados de la Banda Oriental, libre e independiente desde entonces, se retiran de la Convención Nacional, por considerarlo una afrenta.

EL MOTIN DE LAVALLE. Los hombres del partido unitario, desalojados del poder desde la disolución del Congreso de 1.824 y la renuncia de Bernardino Rivadavia, esperaban el momento propicio para dar fin al gobierno del coronel Dorrego. Este, falto de fuerzas con que hacer frente a Lavalle, jefe de la insurrección, resuelve marchar a la campaña para reunirse con Ro- sas.

En su ausencia los dirigentes unitarios, consideraron propicia la oportu- nidad para concertar la destitución del gobernador. Consideraron que “era

indispensable darle carácter político y popular al motín y que, por forma o por decencia debía convocarse al pueblo a elegir gobernador”.

Al final, la mesa “consagró al general Lavalle gobernador y capitán ge- neral de la provincia de Buenos Aires”.

Mientras tanto, Dorrego, auxiliado con fuerzas de Juan Manuel de Ro- sas, decide en los días posteriores, dirigirse hacia el norte buscando el apoyo. Hecho prisionero por una columna al mando del comandante Escri- bano, es fusilado por orden de Lavalle el 13 de diciembre.

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El motín de Lavalle, y en especial, la muerte de Manuel Dorrego, hicie- ron estallar la guerra civil en toda la nación.

El 10 de diciembre llega la noticia del motín al seno de la Convención reunida en Santa Fe, por intermedio de una comunicación de Dorrego dirigida al gobierno de Santa Fe solicitando auxilios.

La Convención Nacional resuelve:

Debiendo obrar estas fuerzas bajo la dirección de un general, queda nombrado el excmo. señor gobernador de Santa Fe, don Estanislao López, general en jefe de las fuerzas que han de restablecer el orden en la provin- cia de Buenos Aires.

CAÑUELAS Y BARRACAS. Estanislao López marcha al encuentro de las tropas de Lavalle, se enfrenta con el enemigo obteniendo un decisivo triunfo sobre sus fuerzas. Lavalle se ve obligado a retirarse en desbande hacia Barracas. Estanislao López envía a don Domingo de Oro, para que entable negociacio- nes de paz. Ante esta proposición formulada por el gobernador santafesino, Lavalle, tal como si no fuera un general que tiene todas las de perder, propone entrar en negociaciones, bajo el carácter de jefe del Ejército de la Unión. López deja el campo de acción en poder del hábil comandante de armas don Juan Manuel de Rosas.

Todas las tramitaciones entre Rosas y Lavalle llevan a la celebración del Pacto de Cañuelas, firmado el 24 de junio de 1829 entre ambos jefes. En dicho convenio se acordó que:

1º) Cesaban las hostilidades y se restablecían todas las relaciones entre la ciudad y la campaña.

2º) Se procedería a la mayor brevedad posible a la elección de los repre- sentantes de la provincia con arreglo a las leyes.

3º) Quedaba de comandante general don Juan Manuel de Rosas.

López, Rosas y Paz son ahora las tres únicas figuras que quedan en primer plano a fin de decidir el futuro rumbo de la Nación. Detrás de López está el núcleo de provincias que sostienen aún la Convención Nacional; Rosas, aunque todavía sin el gobierno en la mano, es el jefe de hecho de

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su provincia y Paz, a quien sólo falta desalojar definitivamente a Quiroga, comienza ya a tener la hegemonía del norte.

De acuerdo con lo convenido en Cañuelas, la elección de los represen- tantes de la ciudad y campaña de la provincia de Buenos Aires, debía hacerse por medio de una lista confeccionada por Rosas y Lavalle, en la que el número de candidatos unitarios fuese igual al de los federales. Lo cierto es que por orden de Lavalle fue anulada la elección, conviniendo éste con Rosas, entrevistarse en una quinta cercana a Barracas (quinta de Piñeiro) donde firmaron un nuevo acuerdo.

En el Convenio de Barracas queda estipulado que el objeto del tratado del 24 de junio había sido volver al país al logro de sus instituciones tradi- cionales, pero sin violencia ni sacudimientos.

Mientras tanto Rosas y Lavalle, deciden de común acuerdo designar

como gobernador provisional "a un ciudadano escogido entre los más distinguidos del país".

En virtud también de una de las cláusulas del Convenio de Barracas, el nuevo gobernador provisional fue secundado en su tarea de gobierno, por un Senado consultivo formado por veinticuatro miembros.

PRIMER GOBIERNO DE ROSAS. Luego del breve gobierno de Viamonte, todas las fuerzas que obran dentro del proceso político parecieran aunarse para desembocar en la persona de Juan Manuel de Rosas.

Rosas fue la expresión superlativa del autoritarismo y su aparición en la escena política argentina no fue obra de la casualidad, sino el resultado de todo un proceso histórico anarquizado, que inevitablemente debía desem- bocar en la dictadura.

De la figura de Rosas, analizamos exageradas las dos posiciones anta- gónicas. Creemos que a don Juan Manuel, como a cualquier otro gobenrnante, hay que juzgarlo con la menor vehemencia posible. Aplaudi- mos al altivo caudillo que se planta frente a Francia e Inglaterra, al gober- nante de la Vuelta de Obligado, al que se acerca al pueblo y le habla en su lenguaje, al que brega por la ley de aduanas de 1836, al gobernador que da sentido hispánico y criollo a su mandato, al que se opone a las ambicio- nes brasileñas. Pero atacamos al Rosas que gobernó la provincia de Bue-

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nos Aires como una estancia, al que se perpetúa en el poder, al que exige la suma del poder público o las facultades extraordinarias, al que destierra la libertad de prensa durante sus veinte años de gobierno, al que hace fracasar el Pacto federal de 1831 que disponía la organización federal de la República, al que persigue y hace asesinar a sus enemigos políticos, al que retrasa la vida universitaria y cultural de Buenos Aires.

Don Juan Manuel de Rosas, como tantos otros gobernantes argentinos, fue un producto de su tiempo, con numerosos aciertos y errores a lo largo de su vida pública.

El Pacto Federal del 4 de Enero

de 1.831

Antecedentes: Al comenzar el año 1830 el panorama de la República era innegablemente incierto. El 28 de febrero de 1830, Santa Fe y Corrien- tes firman un Tratado de alianza y amistad, donde se comprometen a formar una futura Convención con la ayuda de Buenos Aires y Entre Ríos. Esta unión de las cuatro provincias proyectada en el tratado firmado en la ciudad de Santa Fé, tiene singular importancia por ser el primero de los convenios litorales que servirán de antecedente al Pacto federal del 4 de enero de 1.831, y por consignarse en sus cláusulas, que la convención estaría integrada por provincias federales, pudiendo ahderirse todas aque- llas que sostuvieran el mismo principio político.

Dentro de los principios que habían inspirado a los tratados anteriores, se convoca una reunión en San Nicolás, donde concurren Estanislao López, Juan Manuel de Rosas y Pedro Ferré, tratándose en ella los problemas de la organización, y sobre todo, la grave situación creada con el reciente triunfo del general Paz, que acababa de vencer a Quiroga. Resueltos a celebrar un tratado cuadrilátero entre las provincias litorales, comunican tal decisión a Paz.

Queremos destacar que de haberse firmado el tratado cuadrilátero en esa oportunidad, hubiera tenido quizá mayor significación que el que tuvo el Pacto federal de 1.831, pues en la reunión de Santa Fe, no sólo se abordó el problema político, sino que en los proyectos presentados, tuvo singular preferencia el problema económico de la Nación y el planteamien- to de un verdadero federalismo, analizados sobre la urgente realidad de las provincias.

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EL PACTO FEDERAL. Luego de celebrado el pacto de unión entre las pro- vincias del interior, el 4 de enero de 1831, se firma solemnemente el Pacto federal entre las provincias nombradas. Y así, en virtud de los tratados litorales celebrados el año anterior, y considerando que “la mayor parte de

los pueblos de la República ha proclamado del modo más libre y espontá- ”

neo la forma de gobierno federal

los artículos que lo forman.

convienen las provincias signatarias

Obvio resulta destacar la importancia de este pacto, piedra angular de nuestra organización nacional. En él, se dan las bases definitivas sobre las que habrá de constituirse el país bajo los principios del federalismo. Su valor radica, no sólo en el contenido de sus cláusulas, sino, en que no fue la actitud aislada de una o dos provincias, sino la expresión unánime de todas, que posteriormente a su sanción, se fueron paulatinamente adhi- riendo. Se consagra la aspiración legítima del pueblo argentino a abando- nar la anarquía y organizarse constitucionalmente bajo los principios de un sistema político por el cual, habían luchado desde los primeros años de la revolución.

LA DICTADURA. Por ley del 7 de marzo de 1835, la legislatura de Buenos Aires establece:

Art. 1º. "Queda nombrado gobernador y capitán general de la provincia por el término de cinco años, el brigadier general don Juan Manuel de Rosas".

Art. 2º. "Se deposita toda la suma del poder público de esta provincia en la persona del brigadier general don Juan Manuel de Rosas, sin más restriccio- nes que las siguientes:

1º) que deberá conservar, defender y proteger la religión católica apostó- lica romana; 2º) que deberá defender y sostener la causa nacional de la federación que han proclamado los pueblos de la República".

Art. 3º. "El ejercicio de este poder extraordinario durará todo el tiempo que a juicio del gobernador electo fuese necesario".

Ante esta obsecuente ley, que pone en manos de Juan Manuel de Ro- sas la suma del poder público, nace, como bien lo proclama Vicente Fidel López, la "dictadura vitalicia" del nuevo gobernador.

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LA GENERACION DEL 37. Al margen de la generación unitaria que había desarrollado su política desde el comienzo de la Revolución y la genera- ción de federales que, igualmente, había venido luchando desde el co- mienzo de la era independiente por implantar sus ideas y su sistema de gobierno, surge en la época que nos ocupa, lo que se ha dado en llamar "generación romántica de 1.837". Se le distingue de los anteriores movi- mientos o de cualquier otra expresión de la vida argentina, por adoptar una nueva postura frente al proceso histórico de la República y fijar un distinto planteamiento filosófico, político y económico de los fe- nómenos sociales de la época.

Aparecen en Buenos Aires pequeños círculos literarios, integrados por los hombres jóvenes de entonces que fundan, la Asociación de estudios históricos y sociales como culminación de todas esas inquietudes. Poste- riormente, Marcos Sastre, secundado por un selecto grupo de la juventud porteña, funda en su librería, el Salón literario, institución nacida en pleno gobierno de Juan Manuel de Rosas. Disuelto éste tiene lugar la aparición de la "Joven Argentina", asociación que más tarde, al referirse a su funda- ción, el propio Echeverría la llama "Asociación de Mayo".

El credo de la nueva generación: asociación, progreso, fraternidad, igualdad, libertad, Dios (centro y periferia de nuestra creencia religiosa), el honor y el sacrificio (móvil y norma de nuestra conducta social), menosprecio de toda refutación usurpadora o ilegítima, continuación de todas las tradiciones progresivas de la Revolución de Mayo, independencia de las tradiciones retrógradas que nos subordinan al antiguo régimen, emancipación del espíritu americano, organización de la patria sobre la base

democrática, confraternidad de principios.

Integraron esta generación, entre otros: Esteban Echeverría, Juan Bau- tista Alberdi, Juan María Gutiérrez, Marcos Sastre, Carlos Lamarca, Vi- cente Fidel López, José Mármol, Bartolomé Mitre, José Barros Pazos, Carlos Tejedor, Jacinto Rodríguez Peña, Miguel Cané, Manuel Quiroga Rosas, Enrique Lafuente, José Rivera Indarte, Benito Carrás, Luis Domínguez, Avelino Ferreyra, Benjamín Villafañe, Juan Thompson, etc.

Las ideas de Echeverría plasmadas en el "Dogma socialista" son innegablemente la obra fundamental de este nuevo pensamiento. Alberdi,

por su parte, comenzando con el "Fragmento preliminar al estudio del

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derecho" y culminando, en este período de trasición, con sus "Bases y

Puntos de partida para la organización política de la República Argentina",

complementa la labor de aquél. Domingo Fautismo Sarmiento, hombre que cronológica y espiritualmente, pertenece también a esta generación, realiza un valioso aporte a través de "Facundo", "Argirópolis" y de sus escritos periodísticos producidos en esa época.

La generación del 37 surge entre las dos tendencias que agrupaban el pensamiento argentino. Ven en la tendencia federal el origen de la anar- quía, del aislamiento de los pueblos, del desorden institucional, y por so- bre todo, la cuna del autoritarismo engendrado en los caudillos. Por otra parte, en la tendencia unitaria, ven el fracaso de todos los gobiernos hegemónicos que en vano intentaron gobernar al país después de la Re- volución.

Este pensamiento de la generación romántica del 37, al que, acertada- mente, se lo ha llamado "el pensamiento conciliador", ubicado entre las dos tendencias históricas, dio sus frutos de óptima manera al concretar sus principios en la Constitución Nacional de 1853. Su espíritu informó a los hombres que redactaron la Carta Fundamental, y fue su eclecticismo federo-unitario la fórmula realista, que pudo unificar el pensamiento ar- gentino, logrando así la organización nacional.

Llevados, pues, de la doctrina de que estaban informados, los hombres del 37 comenzaron su prédica y su acción partiendo de la premisa incon-

movible de que "era necesario transformar la realidad nacional". Para ello

era imprescindible negar la tradición heredada. “El gran pensamiento de la

Revolución -expresa Echeverría- no se ha realizado”.

Proclamando las leyes del progreso, propugnaron así una nueva socie- dad, distinta de la hispano-criolla producto del entrecruzamiento de razas, con una nueva fisonomía política, económica y social. El mismo Alberdi, llevado por el deslumbramiento de las nuevas ideas, proclama: “En Amé-

rica todo lo que no es europeo, es bárbaro”.

Hemos realizado estas citas para demostrar, cómo el ideal de progreso

y

de civilización cegó un tanto a los hombres de la generación del 37.

¿Dónde estuvo el error de apreciación? Se equivocaron en desconocer

y

eludir una realidad tan tangible como la que ellos mismos proclamaban.

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La antinomia de civilización y barbarie está dada con toda claridad por Sarmiento. En su obra cumbre, "Facundo", expresa:

"El hombre de la ciudad viste el traje europeo, vive la vida civilizada tal como la conocemos en todas partes; allí están las leyes, las ideas de progreso, los medios de instrucción. El hombre de la campaña, lejos de aspirar a semejarse al de la ciudad rechaza con desdén su lujo y sus modales corteses".

EL PRONUNCIAMIENTO DE URQUIZA. El histórico pronunciamiento del general Justo José de Urquiza, gobernador de Entre Ríos, formulado contra Juan Manuel de Rosas el 1 de mayo de 1.851, trajo como consecuencia la caída del gobernador de Buenos Aires.

La corriente más adherida a la política de Urquiza ve en el pronuncia- miento, un desinteresado acto patriótico del gobernante entrerriano para derribar a Rosas y así librar a la Nación, de la dictadura vitalicia. Sostiene que sólo el ánimo de organizar políticamente al país y darle una Constitu- ción llevó al esforzado caudillo federal a rebelarse en contra de su antiguo jefe.