Una serie de instrucciones le dan comienzo a esta

humilde carta, no se repriman de hacerlas todos
aquellos que encuentren necesario seguirlas.
Cerrar los ojos, respirar profundo...
Detenerse e imaginarse en el pasillo de aquella
escuela que durante tres años caminamos sin parar,
una y otra vez...
Es raro, no?. . Una especie de sentimiento agridulce,
que aprieta el pecho y de un suspiro lo vacía...
Vamos a detenernos en las sonrisas, aquellas que
hemos visto durante todo este tiempo, las que hemos
robado, las que nos han quitado, la de los que no
hemos visto más, las sonrisas en pleno enojo, o en el
mejor momento.
Se siente lejano, no?...
Esta carta va para todas aquellas personas que hoy
nos encontramos despidiendo nuestra querida
escuela; Escuela que abrazo nuestros caprichos,
nuestros deseos, escuela que guarda entre sus
paredes nuestros momentos más preciados. La que
nos enseñó que tenemos que ser escuchados, y pelear
porque eso suceda.
Escuela que veremos desde la vereda el resto de la
vida, y la recordaremos con nuestra esencia.
Nos vamos aprendiendo que cada segundo vale oro, y
volviéndome vidente y leyendo algunas mentes, me
permito decir que en este momento, la mayoría

estamos deseando mañana cruzar ese portón,
calentar el agua del mate, o buscar el famoso te.
Pretendo que de esta carta salgan todos esos
momentos que por haber sido pequeños, se
escondieron.
Permítanme aconsejarles que los dejen salir. Que
sientan más que nunca a quien tienen al lado, que lo
miren, que hoy nos abracemos todo lo que el orgullo
no nos dejó antes, hoy es el momento, porque con el
título que hoy nos dan se abren muchas puertas, pero
con la puerta que cerramos se guarda una gran etapa.
Y por favor, no la olvidemos.
Es la que nos mantendrá vivos y sintiendo a flor de
piel el resto de la vida…
Cuando seamos grandes, más que hoy, no olvidemos
las ganas de cantar de ayer.
No olvidemos los colores, las pinturas, los papelitos.
No olvidemos el arte de divertirnos a nuestra manera.
Los juegos.
No olvidemos que alguna vez fuimos lo que hoy
seguimos siendo. No perdamos el espíritu. Porque
todas juntas las voces suenan más fuerte... Lo
comprobamos un mediodía en una plaza repleta de
euforia.
Espero que la vida nos vuelva a cruzar, o aún mejor,
que nunca nos separe.
Me encantaría a cada nuevo alumno que llegue,
decirle que no quiera irse, que nunca desee que

termine…. Y que la cuide, porque es única como los
amigos que me llevo, como las anécdotas
Imborrables, los valores inamovibles, como todo lo
que paso ahí adentro.
Gracias por este espacio, por haberme dejado
abrazarlos y abrazar la escuela en esta carta.
6°1 SOCIALES esto lo escribí gracias a ustedes, que
compartieron esos pedacitos de escuela conmigo y
construyeron en mi algo que no se borrara nunca.
Gracias a toda esta increíble promoción 2014.
Y al Molina Campos, un gracias grande como mis
ganas de que no termine.
Hasta siempre.

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