LA AUTÉNTICA LIBERACIÓN DE LOS HIJOS DE DIOS

Jaime Duarte Mtz., compilador.

LO QUE EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA CATOLICA HA
DECLARADO SOBRE LA "LIBERACION", LA "LIBERACIÓN
INTEGRAL" Y LA "EVANGELIZACION LIBERADORA"
A continuación se citan extractos de Documentos Pontificios y episcopales, como mensajes de
los últimos años (en orden cronológico), que enfatizan la necesidad de promover en nuestra
Iglesia Católica, Apostólica y Romana, una "liberación integral" del hombre, y una
"evangelización liberadora" en el mundo, apartada de concepciones políticas e ideológicas,
con base en los méritos de la Redención de Nuestro Señor Jesucristo y en su Plan eterno de
Salvación.
Documento:
Carta Encíclica: "LIBERTAS PRAESTANTISSIMUM"
Sobre la Libertad y el Liberalismo, S.S. León XIII, 20 junio 1888
No.
1.

texto:
"Jesucristo, liberador del género humano, que vino a restaurar y acrecentar la dignidad de la Naturaleza,
ha socorrido de modo extraordinario la voluntad del hombre y la ha levantado a un estado mejor,
concediéndole, por una parte, los auxilios de su gracia y abriéndole, por otra parte, la perspectiva de una
eterna felicidad en los cielos. De modo semejante, la Iglesia ha sido ha sido y será siempre benemérita de
este precioso don de la Naturaleza, porque su misión es precisamente la conservación, a lo largo de la
Historia, de los bienes que hemos adquirido por medio de Jesucristo".

Documento:
Exhortación Apostólica: "EVANGELII NUNTIANDI"
Acerca de la Evangelización del Mundo contemporáneo, S.S. Paulo VI, 8 diciembre 1975
No.

texto:

9.

"Como núcleo y centro de su Buena Nueva, Jesús anuncia la salvación, ese gran don de Dios que es
liberación de todo lo que oprime al hombre, pero que es sobre todo liberación del pecado y del Maligno,
dentro de la alegría de conocer a Dios y de ser conocido por El, de verlo, de entregarse a El. Todo esto tiene
su arranque durante la vida de Cristo y se logra de manera definitiva por su muerte y resurrección; pero debe
ser continuado pacientemente a través de la historia hasta ser plenamente realizado el día de la Venida final
del mismo Cristo, cosa que nadie sabe cuando tendrá lugar, a excepción del Padre".

29.

"La evangelización no sería completa si no tuviera en cuenta la interpelación recíproca que en el curso de los
tiempos se establece entre el Evangelio y la vida concreta, personal y social, del hombre. Precisamente por
esto la evangelización lleva consigo un mensaje explícito, adaptado a las diversas situaciones y
constantemente actualizado, sobre los derechos y deberes de toda persona humana, sobre la vida familiar sin
la cual apenas es posible el progreso personal, sobre la vida comunitaria de la sociedad, sobre la vida
internacional, la paz, la justicia, el desarrollo; un mensaje, especialmente vigoroso en nuestros días,
sobre la liberación".

1

30.

"La Iglesia, repitieron los Obispos [del Tercer Mundo], tiene el deber de anunciar la liberación de millones
de seres humanas, entre los cuales hay muchos hijos suyos; el deber de ayudar a que nazca esta
liberación, de dar testimonio de la misma, de hacer que sea total. Todo esto no es extraño a la
evangelización".

33.

"Acerca de la liberación que la evangelización anuncia y se esfuerza por poner en práctica, más bien hay
que decir:
-no puede reducirse a la simple y estrecha dimensión económica, política, social, o cultural, sino que debe
abarcar al hombre entero, en todas sus dimensiones, incluida su apertura al Absoluto, que es Dios;
-va por tanto unida a una cierta concepción del hombre, a una antropología que no puede nunca sacrificarse
a las exigencias de una estrategia cualquiera, de una praxis o de un éxito a corto plazo".

34.

"Por eso, al predicar la liberación y al asociarse a aquellos que actúan y sufren por ella, la Iglesia no admite
el circunscribir su misión al solo terreno religioso, desinteresándose de los problemas temporales del hombre;
sino que reafirma la primacía de su vocación espiritual, rechaza la substitución del anuncio del reino por la
proclamación de las liberaciones humanas, y proclama también que su contribución a la liberación no
sería completa si descuidara anunciar la salvación en Jesucristo".

38.

"Dicho esto, nos alegramos de que la Iglesia tome conciencia cada vez más viva de la propia forma,
esencialmente evangélica, de colaborar a la liberación de los hombres. Y ¿qué hace? Trata de suscitar
cada vez numerosos cristianos que se dediquen a la liberación de los demás. A estos cristianos
<<liberadores>> les da una inspiración de fe, una motivación de amor fraterno, una doctrina social a la que
el verdadero cristiano no sólo debe prestar atención sino que debe ponerla como base de su prudencia y de
su experiencia para traducirla concretamente en categorías de acción, de participación y de compromiso.
Todo ello, sin que se confunda con actitudes tácticas ni con el servicio a un sistema político, debe caracterizar
la acción del cristiano comprometido. La Iglesia se esfuerza por inserir siempre la lucha cristiana por la
liberación en el designio global de salvación que ella misma anuncia".

Documento:
"LA EVANGELIZACION EN EL PRESENTE Y EN EL FUTURO DE AMERICA LATINA"
III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano (CELAM), Puebla, México, 1979
No.

texto:

26.

"La Iglesia, repitieron los Obispos, tiene le deber de anunciar la liberación de millones de seres
humanos, entre los cuales hay muchos hijos suyos; el deber de ayudar a que nazca esta liberación, de
dar testimonio de la misma, de hacer que sea total. Todo esto no es extraño a la evangelización".

189. "La Iglesia de América Latina quiere anunciar, por tanto, el verdadero rostro de Cristo, porque en él
resplandece la gloria y la bondad del Padre providente y la fuerza del Espíritu Santo que anuncia la
verdadera e integral liberación de todos y cada uno de los hombres de nuestro pueblo".
141. "En una palabra, nuestro pueblo desea una liberación integral que no se agota en el cuadro de su
existencia temporal sino que se proyecta a la comunión plena con Dios y con sus hermanos en la eternidad,
comunión que ya empieza a realizarse, aunque imperfectamente, en la historia".

2

321. "Tiene que revalorarse entre nosotros la imagen cristiana de los hombres; tiene que volver a resonar esa
palabra en que viene recogiéndose ya de tiempo atrás un excelso ideal de nuestros pueblos: LIBERTAD.
Libertad que es a un tiempo don y tarea. Libertad que no se alcanza de veras sin liberación integral y que
es, en un sentido válido, meta del hombre según nuestra fe, puesto que "para la libertad Cristo nos ha
liberado" (Gal 5,1) a fin de que tengamos vida y la tengamos en abundancia como "hijos de Dios y
coherederos con el mismo Cristo" (Rom 8, 17)"."
329. "Tenemos que liberarnos de este pecado: del pecado, destructor de la dignidad humana. Nos
liberamos por la participación en la vida nueva que nos trae Jesucristo y por la comunión con El, en el
misterio de su muerte y de su resurrección, a condición de que vivamos ese misterio en los tres planos ya
expuestos [la relación del hombre con el mundo, como señor, con las personas como hermano y con Dios
como hijo], sin hacer exclusivo ninguno de ellos".
475. "El objeto primario de esta enseñanza social es la dignidad personal del hombre, imagen de Dios y la tutela
de sus derechos inalienables (PP 14-21). La Iglesia ha ido explicitando sus enseñanzas en los diversos
campos de la existencia, lo social, lo económico, lo político, lo cultural, según sus necesidades. Por tanto, la
finalidad de esta doctrina de la Iglesia -que aporta su visión propia del hombre y de la humanidad (PP 13)es siempre la promoción de liberación integral de la persona humana, en su dimensión terrena y
trascendente, contribuyendo así a la construcción del Reino último y definitivo, sin confundir sin embargo
progreso terrestre y crecimiento del Reino de Cristo".
480. "En Medellín se despliega un proceso dinámico de liberación integral cuyos ecos positivos recoge E.N.
[Evangelii Nuntiandi] y el Papa Juan Pablo II en su Mensaje a esta Conferencia. Es un anuncio que urge a
la Iglesia y que pertenece a la entraña misma de una evangelización que tiende hacia la realización
auténtica del hombre".
481. "Hay, sin embargo, distintas concepciones y aplicaciones de la liberación. Aunque entre ellas se
descubren rasgos comunes, hay enfoques difíciles de llevar a una adecuada convergencia. Por ello, lo mejor
es dar criterios que emanan del Magisterio y que sirven para el necesario discernimiento acerca de la original
concepción de la liberación cristiana".
482. "Aparecen dos elementos complementarios e inseparables: la liberación de todas las servidumbres del
pecado personal y social, de todo lo que desgarra al hombre y a la sociedad y que tiene su fuente en el
egoísmo, en el misterio de iniquidad y la liberación para el crecimiento progresivo del ser, por la comunión
con Dios y con los hombres que culmina en la perfecta comunión del cielo, donde Dios es todo en todos y no
habrá más lágrimas".
484. "Debe ponerse en claro que esta liberación se funda en los tres grandes pilares que el Papa Juan Pablo II
nos trazó como la definida orientación: La verdad sobre Jesucristo, la verdad sobre la Iglesia, la verdad
sobre el hombre".
485. "Así, si no llegamos a la liberación del pecado con todas sus seducciones e idolatrías; si no ayudamos
a concretar la liberación que Cristo conquistó en la Cruz, mutilamos la liberación de modo irreparable;
también la mutilamos si olvidamos el eje de la evangelización liberadora, que es la que transforma al
hombre en sujeto de su propio desarrollo individual y comunitario."

3

486. "Es una liberación que sabe utilizar medios evangélicos, con su peculiar eficacia y que no acude a
ninguna clase de violencia ni a la dialéctica de la lucha de clases sino a la vigorosa energía y acción de los
cristianos..."
487. "Los pastores de América Latina tenemos razones gravísimas para urgir la evangelización liberadora,
no sólo porque es necesario recordar el pecado individual y social, sino también porque de Medellín para acá,
la situación se ha agravado en la mayoría de nuestros países".
488. "Nos alegra comprobar ejemplos numerosos de esfuerzos por vivir la evangelización liberadora en su
plenitud. Una de las principales tareas para seguir alentando la liberación cristiana es la búsqueda creativa
de caminos que se aparten de ambigüedades y reduccionismos (EN 32) en plena fidelidad a la Palabra de
Dios que no es dada en la Iglesia...".
489. "Como muy bien lo señaló Juan Pablo II en el discurso inaugural: "Hay muchos signos que ayudan a
discernir cuándo se trata de una liberación cristiana y cuándo, en cambio, se nutre más bien de
ideologías que le sustraen la coherencia con una visión evangélica del hombre, de las cosas, de los
acontecimientos (EN 35). Son signos que derivan ya de los contenidos que anuncian o de las actitudes
concretas que asumen los evangelizadores. Es preciso observar, a nivel de contenidos, cuál es la fidelidad a
la Palabra de Dios, a la Tradición viva de la Iglesia, a su Magisterio. En cuanto a las actitudes hay que
ponderar cuál es su sentido de comunión con los Obispos, en primer lugar, y con los demás sectores del
Pueblo de Dios..."
490. "Quien tiene sobre el hombre la visión que el cristianismo da, asume a su vez el compromiso de no reparar
sacrificios para asegurar a todos la condición de auténticos hijos de Dios y hermanos en Jesucristo. Así, la
evangelización liberadora tiene su plena realización en la comunión de todos en Cristo según la
voluntad del Padre de todos los hombres".
491. "Nada es divino y adorable fuera de Dios. El hombre cae en la esclavitud cuando diviniza o absolutiza la
riqueza, el poder, el Estado, el sexo, el placer o cualquier creación de Dios, incluso su propio ser o su razón
humana. Dios mismo es la fuente de liberación radical de todas las formas de idolatría, porque la
adoración de lo no adorable y la absolutización de lo relativo, lleva a la violación de lo más íntimo de la
persona humana: su relación con Dios y su realización personal. He aquí la palabra liberadora por
excelencia: "Al Señor Dios adorarás, sólo a El darás culto" (Mt 4,10). La caída de los ídolos restituye al
hombre su campo esencial de libertad. Dios, libre por excelencia, quiere entrar en diálogo con un ser libre,
capaz de hacer sus opciones y ejercer sus responsabilidades individualmente y en comunidad. Hay, pues,
una historia humana que, aunque tiene su consistencia propia y su autonomía, está llamada a ser consagrada
por el hombre a Dios. La verdadera liberación, en efecto, libera a una presión para poder acceder a un
bien superior".
895. "La oración particular y la piedad popular, presentes en el alma de nuestro pueblo, constituyen valores de
evangelización; la Liturgia es el momento privilegiado de Comunión y Participación para una
Evangelización que conduce a la liberación cristiana integral, auténtica".
1026 "La educación evangelizadora asume y completa la noción de educación liberadora, porque debe contribuir

a la conversión del hombre total, no sólo en su yo profundo e individual, sino también en su yo periférico y
social, orientándolo radicalmente a la genuina liberación cristiana que abre al hombre a la plena
participación en el misterio e Cristo resucitado, es decir, a la comunión filial con el Padre y a la comunión
fraterna con todos los hombres, sus hermanos".

4

Documento:
Instrucción: "LIBERTATIS NUNTIUS"
Sobre algunos aspectos de la "Teología de la Liberación"
Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, Joseph Card. Ratzinger, Prefecto; 6 agosto 1984
No.

texto:

Introducción "El Evangelio de Jesucristo es un mensaje de libertad y una fuerza de liberación. En los
últimos años esta verdad esencial ha sido objeto de reflexión por parte de los teólogos, con una
nueva atención rica de promesas.
La liberación es ante todo y principalmente liberación de la esclavitud radical del pecado. Su
fin y su término es la libertad de los hijos de Dios, don de la gracia. Lógicamente reclama la
liberación de múltiples esclavitudes de orden cultural, económico social y político, que, en
definitiva, derivan del pecado, y constituyen tantos obstáculos que impiden a los hombres
vivir según su dignidad. Discernir claramente lo que es fundamental y lo que pertenece a las
consecuencias es una condición indispensable para una reflexión teológica sobre la
liberación.
En efecto, ante la urgencia de los problemas, algunos se sienten tentados a poner el acento
de modo unilateral sobre la liberación de las esclavitudes de orden terrenal y temporal, de tal
manera que parecen hacer pasar a un segundo plano la liberación del pecado, y por ello no se
le atribuye prácticamente la importancia primaria que le es propia. La presentación que proponen de
los problemas resulta así confusa y ambigua. Además, con la intención de adquirir un conocimiento
más exacto de las causas de las esclavitudes que quieren suprimir, se sirven, sin suficiente
precaución crítica, de instrumentos de pensamiento que es difícil, e incluso imposible, purificar de
una inspiración ideológica incompatible con la fe cristiana y con las exigencias éticas que de ella
derivan.
La Congregación para la Doctrina de la Fe no se propone tratar aquí el vasto tema de la
libertad cristiana y de la liberación. Lo hará en un documento posterior que pondrá en
evidencia, de modo positivo, todas sus riquezas tanto doctrinales como prácticas.
La presente Instrucción tiene un fin más preciso y limitado: atraer la atención de los pastores, de los
teólogos y de todos los fieles, sobre las desviaciones y los riesgos de desviación, ruinosos para la fe
y para la vida cristiana, que implican ciertas formas de teología de la liberación que recurren, de
modo insuficientemente crítico, a conceptos tomados de diversas corrientes del
pensamiento marxista."

Documento:
Instrucción: "LIBERTATIS CONSCIENTIA"
Sobre Libertad cristiana y Liberación
Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, Joseph Card. Ratzinger, Prefecto; 22 marzo 1986
No.

texto:

22.

"El mismo sentido de la fe del Pueblo de Dios, en su devoción llena de esperanza en la cruz de Jesús,
percibe la fuerza que contiene el misterio de Cristo Redentor. Lejos pues de menospreciar o de querer
suprimir las formas de religiosidad popular que reviste esta devoción, conviene por el contrario purificar y
profundizar toda su significación y todas sus implicaciones. En ella se da un hecho de alcance teológico y
pastoral fundamental: son los pobres, objeto de la predilección divina, quienes comprenden mejor y
como por instinto que la liberación más radical, que es la liberación del pecado y de la muerte, se ha
cumplido por medio de la muerte y resurrección de Cristo."

23.

"La fuerza de esta liberación penetra y transforma profundamente al hombre y su historia en su
momento presente, y alienta su impulso escatológico. El sentido primero y fundamental de la liberación
que se manifiesta así es el soteriológico: el hombre es liberado de la esclavitud radical del mal y del
pecado."

5

23.1 "En esta experiencia de salvación el hombre descubre el verdadero sentido de su libertad, ya que la
liberación es restitución de la libertad. Es también educación de la libertad, es decir, educación de su recto
uso. Así, a la dimensión soteriológica de la liberación se añade su dimensión ética."
24.2 "Porque donde faltan la verdad y el amor, el proceso de liberación lleva a la muerte de una libertad que
ha perdido todo apoyo."
43.

"La historia humana, marcada por la experiencia del pecado, nos conduciría a la desesperación, si Dios
hubiera abandonado a su criatura. Pero las promesas divinas de liberación y su victorioso cumplimiento en
la muerte y en la resurrección de Cristo, son el fundamento de la <<gozosa esperanza>> de la que la
comunidad cristiana saca fuerza para actuar resuelta y eficazmente al servicio del amor, de la justicia y de la
paz. El Evangelio es un mensaje de libertad y una fuerza de liberación que lleva a cumplimiento la
esperanza de Israel, fundada en la palabra de los Profetas. Se apoya en la acción de Yavé que, antes de
intervenir como <<goel>>, liberador, redentor, salvador de su pueblo, la había elegido gratuitamente en
Abrahán".

47.

"Los <<pobres de Yavé>> saben que la comunión con El es el bien más precioso en el que el hombre
encuentra su verdadera libertad. Para ellos, el mal más trágico es la pérdida de esta comunión. "Por
consiguiente el combate contra la injusticia adquiere su sentido más profundo y su eficacia en su
deseo de ser liberados de la esclavitud del pecado".

48.

"En el umbral del Nuevo Testamento, los <<pobres de Yavé>> constituyen las primicias de un <<pueblo
humilde y pobre>> que vive en la esperanza de la liberación de Israel".

51.

"Pero es, ante todo, por la fuerza de su Misterio Pascual que Cristo nos ha liberado. Mediante su
obediencia perfecta en la Cruz y mediante la gloria de su resurrección, el Cordero de Dios ha quitado el
pecado del mundo y nos ha abierto la vía de la liberación definitiva".

53.

"<<Para que gocemos de libertad, Cristo nos ha hecho libres>> (Gal 5,1). Es necesario, por tanto,
perseverar y luchar para no volver a caer bajo el yugo de la esclavitud. Nuestra vida es un combate
espiritual por la vida según el Evangelio y con las armas de Dios. Pero nosotros hemos recibido la fuerza
y la certeza de nuestra victoria sobre el mal, victoria del amor de Cristo a quien nadie se puede resistir".

58.

"Poseyendo las arras del Espíritu, el Pueblo de Dios es conducido a la plenitud de la libertad. La
Jerusalén nueva que esperamos con ansia es llamada justamente ciudad de libertad, en su sentido más
pleno":

60.

"La Iglesia de Cristo, iluminada por el Espíritu del Señor, puede discernir en los signos de los tiempos
los que son prometedores de liberación y los que, por el contrario, son engañosos e ilusorios".

61.

"La Iglesia tiene la firme voluntad de responder a las inquietudes del hombre contemporáneo, sometido a
duras opresiones y ansioso de libertad. La gestión política y económica de la sociedad no entra
directamente en su misión. Pero el Señor Jesús le ha confiado la palabra de verdad capaz de iluminar las
conciencias. El amor divino, que es su vida, la apremia a hacerse realmente solidaria con todo hombre que
sufre. Si sus miembros permanecen fieles a esta misión, el Espíritu Santo, fuente de libertad, habitará en
ellos y producirá frutos de justicia y de paz en su ambiente familiar, profesional y social."

6

63.

"La misión esencial de la Iglesia, siguiendo la de Cristo, es una misión evangelizadora y salvífica. Saca su
impulso de la caridad divina. La evangelización es anuncio de salvación, don de Dios. Por la Palabra de
Dios y los sacramentos, el hombre es liberado ante todo del poder del pecado y del poder del Maligno
que lo oprimen, y es introducido en la comunión de amor con Dios. Siguiendo a su Señor que <<vino al
mundo para salvar a los pecadores>> (1 Tim 1, 15), la Iglesia quiere la salvación de todos los hombres.
[...]
"Pero el amor que impulsa a la Iglesia a comunicar a todos la participación en la vida divina mediante la
gracia, le hace también alcanzar por la acción eficaz de sus miembros el verdadero bien temporal de los
hombres, atender a sus necesidades, provee a su cultura y promover una liberación integral de todo lo
que impide el desarrollo de las personas. La Iglesia quiere el bien del hombre en todas sus dimensiones;
en primer lugar como miembro de la ciudad de Dios y luego como miembro de la ciudad terrena."

Documento:
Carta Encíclica: "REDEMPTORIS MISSIO"
Sobre la Permanente Validez del Mandato Misionero, S.S. Juan Pablo II, 7 diciembre 1990
No.
14.

texto:
"La liberación y la salvación que el Reino de Dios trae consigo alcanzan a la persona humana en su
dimensión tanto física como espiritual. Dos gestos caracterizan la misión de Jesús: curar y perdonar. Las
numerosas curaciones demuestran su gran compasión ante la miseria humana, pero significan también que
en el Reino ya no habrá enfermedades ni sufrimientos y que su misión, desde el principio, tiende a liberar
de todo ello a las personas. En la perspectiva de Jesús, las curaciones son también signo de
salvación espiritual, de liberación del pecado. Mientras cura, Jesús invita a la fe, a la conversión, al deseo
de perdón (cf. Lc 5, 24). Recibida la fe, la curación anima a ir más lejos: introduce en la salvación (cf. Lc 18,
42-43). Los gestos liberadores de posesión del demonio, mal supremo y símbolo del pecado y de la
rebelión contra Dios, son signos de que <<ha llegado a vosotros el Reino de Dios>> (Mt 12,28)".

Documento:
"NUEVA EVANGELIZACION, PROMOCION HUMANA, CULTURA CRISTIANA"
IV Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, Santo Domingo, 29 octubre 1992
No.

texto:

157. "Con el mensaje evangélico la Iglesia ofrece una fuerza liberadora y promotora del desarrollo
precisamente porque lleva a la conversión del corazón y de la mentalidad; ayuda a reconocer la dignidad de
cada persona; dispone a la solidaridad, al compromiso, al servicio de los hermanos (RMi
59)..."salvaguardando siempre la prioridad de las realidades trascendentes y espirituales, que son premisas
de la salvación escatológica (RMi 20)".
243. "-Una meta de la evangelización inculturada será siempre la salvación y liberación integral de un
determinado pueblo o grupo humano, que fortalezca su identidad y confíe en su futuro específico,
contraponiéndose a los poderes de la muerte, adoptando la perspectiva de Jesucristo encarnado, que salvó al
hombre desde la debilidad, la pobreza y la cruz redentora".

7

Documento:
CATECISMO DE LA IGLESIA CATOLICA
Coeditores Católicos de México

No.

texto:

2854. "Al pedir ser liberados del Maligno, oramos igualmente para ser liberados de todos los males,
presentes, pasados y futuros, de los que él es autor o instigador. En esta última petición, la Iglesia
presenta al Padre todas las desdichas del mundo. Con la liberación de todos los males que abruman a
la humanidad, implora el don de Cristo. Orando así anticipa en la humildad de la fe la recapitulación de
todos y de todo en Aquél que <<tiene las llaves de la Muerte y del Hades>> (Ap 1, 18) <<el Dueño de todo,
Aquel que es, que era y que ha de venir>> (Ap 1, 8):
<<Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia,
vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro
Salvador Jesucristo>>."

Documento:
Nota periodística: "EN EL JUBILEO DE LAS CÁRCELES,
EL PAPA PIDE POR EL CAMBIO DE VIDA Y EL PERDÓN"
Palabras de S.S. Juan Pablo II en el Jubileo de las Cárceles, Vaticano, julio 2000.
(Fuente: ACIPRENSA, 10 julio 2000)

No.

texto:
El Pontífice aprovechó el tema de la prisión para abordar el sentido cristiano de la liberación integral y señalar
que "la cárcel de la que el Señor nos viene a liberar es, en primer lugar, aquel donde se encuentra
encarcelado el Espíritu. La Prisión del Espíritu es el pecado".
"Es ésta la esclavitud de la que Él nos ha venido a liberar ante todo", agregó. "A Dios le preocupa
mucho la liberación integral del hombre. Una liberación que no se refiere solamente a las condiciones
físicas y exteriores, sino que es ante todo una liberación del corazón".

Documento:
Mensaje: "LA SANGRE DE CRISTO, PRENDA DE PAZ (TAMBIEN EN SRI LANKA)"
Palabras de S.S. Juan Pablo II en su encuentro dominical con los peregrinos, Roma, julio 2001.
(Fuente: NUEVO CRITERIO, del 07 de julio al 13 de julio de 2001, pag. 14, citando a ZENIT.org)

No.
1.

texto:
"Comienza hoy el mes de julio, dedicado por la tradición popular a la contemplación de la
preciosísima sangre de Cristo, misterio insondable de amor y misericordia.
"En la liturgia de hoy, el apóstol Pablo afirma en la Carta a los Gálatas que <<Cristo nos ha liberado para
que viviéramos en libertad>> (Gálatas 5, 1). Esta libertad tiene un precio muy caro: la vida, la sangre del
Redentor: ¡Sí! La sangre de Cristo es el precio que Dios ha pagado para liberar a la humanidad de la
esclavitud del pecado y de la muerte. La sangre de Cristo es la prueba inconfundible del amor del
Padre celeste por todo hombre, sin excluir a nadie.
"Todo esto fue subrayado con claridad por el beato Juan XXIII, devoto de la sangre del Señor desde su
infancia, cuando en su familia escuchaba recitar las letanías especiales. Elegido Papa, escribió una carta
apostólica para promover su culto (<<Inde a primis>>, 30 de junio de 1959), en la que invitaba a los
fieles a meditar sobre el valor infinito de esa sangre, pues <<una sola gota puede salvar a todo el mundo
de toda culpa>> (Himno <<Adoro devote>>)."

8

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