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CURSO DE DEREC I

OBLIGAC

Vo
Teoría general de la obli
JOSÉ ANTONIO ALVAREZ CAPEROCHIP1
Magistrado del Tribunal Superior de Justicia de Navarra
Profesor Titular de Derecho civil
Profesor Asociado de la Universidad de Navarra

CURSO DE DERECHO
DE OBLIGACIONES
Volumen I
Teoría general
de la obligación

CTVITAK

d A&
Primera edición, 2000 ÍNDICI:

EL DERECHO DE OBLIGACIONES
Capítulo I. El concepto de obligación 19
1. PRINCIPIOS INFORMADORES DEL DERECHO DE OBLIGACIONES 19
2. CONCEPTO DE OBLIGACIÓN 21
3. LA RELACIÓN OBLIGATORIA 23
3.1. Las fuentes de la relación obligatoria 23
4. EL DOCUMENTO Y EL TÍTULO DEL CRÉDITO 26
4.1. La importancia del título de crédito: el reconoci-
miento de firma y la elevación de un documento
privado a escritura pública 28
4.2. El rango del crédito 29
5. LA PROTECCIÓN DE LA RELACIÓN OBLIGATORIA 32
5.1. Vínculo jurídico y relación obligatoria: el carác-
ter esencialmente público de la relación obliga-
toria 32
5.2. La insolvencia y sus efectos 34
5.2.1. La insolvencia punible 34
5.2.2. El concurso de los acreedores 35
5.2.3. Otras medidas de protección de los
No está permitida la reproducción total o parcial de este libro, ni su tratamiento acreedores ante la insolvencia temida
informático, ni la transmisión de ninguna forma o por cualquier medio, ya sea del deudor 36
electrónico, mecánico, por fotocopia, por registro u otros métodos, ni su prés- 5.2.4. El embargo preventivo 37
tamo, alquiler o cualquier otra forma de cesión de uso del ejemplar, sin el per-
miso previo y por escrito de los titulares del Copyright.
Capítulo II. Límites institucionales a la posibilidad de
constitución de obligaciones patrimoniales 39
1. EL PRINCIPIO DE LA AUTONOMÍA DE LA VOLUNTAD Y SUS
LÍMITES 39
Copyright © 2000, by José Antonio Álvarez Caperochipi
2. EL CARÁCTER RECEPTICIO DE LA DECLARACIÓN DE VOLUNTAD:
Civitas Ediciones, S. L. \A VOLUNTAD UNILATERAL COMO FUENTE DE LAS OBLIGACIONES 42
Ignacio Ellacuría, 3. 28017 Madrid (España)
3. LA EXTERIORIZACIÓN DE LA VOLUNTAD 43
ISKN:84-470-1404-5
Depósito legal:M-19.191-2000 3.1. El reconocimiento de deuda 44
('«impuesto en A. G. Cuesta, S. A. 3.2. La teoría de las obligaciones naturales -Id
l'nnietl in Spain. Impreso en España
|ioi (¡raucas Rogar, S.A. Navalcarnero (Madrid) 4. LA AUTONOMÍA DE LA VOLUNTAD Y LA JUSTICIA DI .1 I ' K I ( l( I IV
INDICI-:
ÍNDICE 9
LOS LÍMITES A LA RESTRICCIÓN O AGRAVACIÓN CONVENCIO-
NAL DE LA R E S P O N S A B I L I D A D CONTRACTUAL ........... 50
Capítulo IV. El pago o cumplimiento 89
5.1. Cliuisnlti\ .............................
limitación de la responsabilidad 51 1. CONCEPTO DE PAGO 89
2. PRINCIPIOS JURÍDICOS DEL PAGO 92
5.2. Cliinxtiltis de agravación de la responsabilidad 3. El. MODO DE EFECTUARSE EL PAGO 94
¡ nii/Kic/ii/il: teoría de la cláusula penal ...... 52 3.1. El sujeto legitimado para el cobro 94
5.2. 1 . Definición y modalidades de cláusula 3.1.1. El pago a persona autorizada 95
piMial ........................... 52 3.1.2. El pago al acreedor aparente 95
5.2.2. Naturaleza jurídica ............... 55 3.1.3. La eficacia del pago por u t i l i d a d del
5.2.3. La facultad judicial de moderar la pena 57 acreedor 98
3.1.4. El ofrecimiento de pago y el pago por
< .ipiiulo I I I . Elementos de la relación obligatoria . . . 59 consignación 98
I . I .A ( I A S I I K ACIÓN DE LOS ELEMENTOS DE LA RELACIÓN OBLI- 4. CARACTERÍSTICAS DEL PAGO 100
GATORIA ..................................... 59 4.1. El tiempo del pago 100
2. I .A O H I . K , ACIÓN CON PLURALIDAD DE SUJETOS ......... 60 4.2. Lugar del pago 102
2.1. /:'/ principio de mancomunidad y divisibilidad de 4.3. Gastos del pago 104
la obligación ............................ 62 4.4. El recibo del pago 104
2.2. Obligaciones solidarias ................... 65 4.5. La imputación de pagos 106
2.3. Fuentes de la solidaridad .................. 68 5. EL PAGO POR TERCERO 108
3. I,A PRESTACIÓN COMO OBJETO DE LA OBLIGACIÓN ...... 68 5.1. Facultad de cualquier tercero de abono de un cré-
3. 1 . Definición y caracteres de la prestación como ob- dito 108
jeto de la obligación ...................... 68 5.2. La acción de regreso 109
5.3. El pago con subrogación 112
3.2. Especialidades de la obligación por razón del ob-
jeto ................................... 72 6. EL PAGO POR CONVENIO ENTRE EL DEUDOR Y SUS ACREEDORES 115
3.2.1. Las obligaciones genéricas ......... 72 6.1. El pago por cesión de bienes 115
3.2.2. Las obligaciones alternativas ....... 75 6.2. La dación en pago 119
3.2.3. Las obligaciones facultativas ....... 76
Capítulo V. La cesión, modificación y novación del
3.3. Las prestaciones pecuniarias ............... 77 crédito . 123
3.3.1. El principio nominalista ........... 77 1.
3.3.2. Las cláusulas de estabilización ...... 79 LA CESIÓN DE CRÉDITOS 123
1.1. Concepto y distinción de figuras afines 123
3.4. La prestación de intereses ................. 81 1.2. Eficacia de la cesión 126
3.4.1. Concepto ....................... 81 1.2.1. Eficacia ínter partes 126
3.4.2. Los intereses legales .............. 83 1.2.2. En particular, la garantía de la solven-
3.4.3. La usura como límite a los intereses cia del deudor 127
convencionales ................... 84 1.2.3. Eficacia de la cesión frente a terceros 129
3.4.4. El anatocismo ................... 86 1.2.4. Eficacia de la cesión frente al deudor I <d
3.4.5. El recibo de capital sin reserva de in-
tereses ........................... 86 1.3. La protección de los acreedores del acreedor cedculc MI
1.4. La cesión de créditos litigiosos I i.'
10 ÍNDICE ÍNDICE 11

2. LA MODIFICACIÓN Y-NOVACIÓN DE LA OBLIGACIÓN 133 1.2. El deber de prestación y los deberes de conducta . 166
2.1. Concepto cié novación 133 1.3. Principios de la responsabilidad contractual .. 167
2.2. C/í/sc.s i/c novación 137 1.3.1. Unidad conceptual de la responsabili-
2 . 2 . 1 . l.a novación subjetiva por cambio de dad contractual y extracontractual . . . 167
acreedor 137 1.3.2. La medida de la responsabilidad con-
2.2.2. La novación subjetiva por cambio de tractual y extracontractual 168
deudor: la expromisión y la delegación . 138 1.3.3. Supuestos particulares de responsabi-
2.2.3. La novación objetiva 139 lidad contractual 170
2.2.4. El efecto novatorio del aplazamiento 1.4. Ejecución específica e indemnización sustitutoria 171
del pago 141
2.2.5. La novación por cambio de causa . . . 142 2. EL RETRASO EN EL CUMPLIMIENTO Y LA MORA DEL DEUDOR . 1 72
2.1. Concepto de mora 172
('apílalo VI. La extinción de las obligaciones 143 2.2. Efectos de la mora 174
2.3. La intimación como prespuesto de la mora ... 175
I. LA EXTINCIÓN DE LAS OBLIGACIONES 143
2. REMISIÓN O CONDONACIÓN DE DEUDA 144 3. LA TUTELA DEL CRÉDITO 1 76
2.1. Concepto: el ánimo de liberalidad 144 3.1. La acción directa 177
2.2. La forma de la condonación: la condonación tácita 145 3.1.1. Definición y supuestos de ejercicio . . 177
2.3. La aceptación de la remisión por el deudor . . . . 147 3.1.2. Condiciones de ejercicio 179
3. LA CONFUSIÓN 148 3.1.3. Excepciones oponibles por el deudor
4. LA COMPENSACIÓN 150 del deudor 179
4.1. Concepto 150 3.2. La acción revocatoria o pauliana 180
4.2. Naturaleza de la compensación 151 3.2.1. Definición 180
4.2.1. El automatismo de la compensación . 151 3.2.2. Presupuestos para el ejercicio de la acción 183
4.2.2. La oponibilidad de la compensación en 3.3. La acción subrogatoria 184
la tercería y en el concurso 153 3.3.1. Definición y condiciones de ejercicio . 184
4.3. Requisitos de la compensación 155 3.3.2. El ejercicio extrajudicial de la acción
4.4. Deudas excluidas de la compensación 157 subrogatoria 185
5. LA IMPOSIBILIDAD SOBREVENIDA 158
Capítulo VIH. El rango y privilegio del crédito 187
5.1. Concepto y requisitos 158
5.2. La dificultad extraordinaria o inadecuación del 1. CONCEPTO DE CRÉDITO PREFERENTE 187
objeto de la obligación (frustración del fin de la 1.1. Rango y privilegio 187
misma) como imposibilidad 160 1.2. El principio de la par condictio creditorum .. 189
5.3. El principio de conservación de la obligación . . 161 1.3. Privilegios y derechos reales de garantía 190
2. PRINCIPIOS QUE RIGEN EL ORDEN ni ; , LA I'RLTI-.RHNCIA DE
Capítulo VII. Incumplimiento, cumplimiento defec-
LOS CRÉDITOS EN EL CÓDIGO C I V I I 191
tuoso y mora. Las acciones de tutela del crédito . . . . 165
2.1. Principio de legalidad y tipicidad 191
I. INCUMPLIMIENTO Y RESPONSABILIDAD 165 2.2. Preferencia de la afección singular 193
1 . 1 . Incumplimiento y cumplimiento defectuoso .. 165 2.3. El orden jerárquico y excluyente de los privilegios . 194
12 ÍNDICE ÍNDICE 13
3. Los sui'ERi'Kivii i'.<,ios 196 2.1. Concepto de cobro indebido 220
3.1. El superprivilegio del crédito salarial 197 2.2. El requisito del error en el pago de lo indehido . 221
3.2. Sii/HT/Hirilcgios especiales inmobiliarios 197 2.3. El cobro indebido y el enriquecimiento sin C/IIIMI 223
3.2.1. El superprivilegio de la Hacienda pú- 2.4. La mala fe en el cobro de lo indebido 224
blica 198 3. LA GESTIÓN DE NEGOCIOS AJENOS SIN MANDATO 225
3.2.2. El superprivilegio de los aseguradores 199 3.1. Concepto 225
3.2.3. Otros superprivilegios 199 3.2. Derechos y deberes del gestor oficioso 226
4. l ' K I V I l . ( • . ( ; I O S REGÍSTRALES INMOBILIARIOS 199 3.3. La ratificación de la gestión y el aprovechamien-
5. PRIVILEGIOS REFACCIONARIOS 201 to de las ventajas 227
5.1. Privilegios refaccionarios inmobiliarios no ins- 4. El. ENRIQUECIMIENTO SIN CAUSA 227
critos 201 4.1. Concepto 227
5.2. La refacción mobiliaria 202
4.2. El enriquecimiento sin causa como principio ge-
5.3. La refacción salarial 203 neral de derecho 228
6. LOS PRIVILEGIOS GENERALES 204 4.3. Configuración jurisprudencial de la acción de en-
6.1. La ordenación de los privilegios generales: su ca- riquecimiento sin causa 230
rácter subsidiario y escriturario 204 4.3.1. Definición jurisprudencia] de la acción
6.2. Privilegios generales salariales 205 de enriquecimiento sin causa 230
6.3. Privilegios generales alimenticios y concúrsales 206 4.3.2. Supuestos de enriquecimiento sin causa
6.4. Privilegios generales tributarios v por cuotas a la recogidos por la jurisprudencia 232
Seguridad Social .' 207 4.3.2.1. Uso de cosa ajena 232
6.5. Privilegios escriturarios 209 4.3.2.2. El consumo de cosa ajena sin
6.5.1. Concepto de crédito escriturario . . . . 210 título .' 233
6.5.2. Valor escriturario al crédito reconocido 4.3.2.3. El empleo sin título de una
en sentencia firme 211 actividad profesional 234
6.5.3. Créditos de vencimiento o exigibilidad 4.3.2.4. Enriquecimiento e incorpo-
diferida a efectos de preferencia escri- ración de provechos a una co-
turaria 212 sa inmueble 236
4.3.2.5. El principio: «nadie puede co-
brar dos veces por la misma
OBLIGACIONES EXTRACONTRACTUALES prestación» 240
4.3.2.6. El enriquecimiento sin causa,
Capítulo EX. Cuasicontratos y enriquecimiento sin causa . . 217 la reciprocidad y la imposibi-
1. LOS CUASICONTRATOS 217
lidad sobrevenida en las obli-
gaciones recíprocas 242
1.1. Los cuasicontratos en la ordenación de las fuen- 4.3.2.7. Enriquecimiento injusto y
tes de las obligaciones en el Código civil y su crí- compensación por la convi-
crisis 217 vencia no matrimonial 243
1.2. Los cuasicontratos típicos y atípicos en el Código
civil y la jurisprudencia 219 4.4. La subsidiariedad de la acción de enriquecimien-
to sin causa 244
2. El. COBRO DE LO INDEBIDO 220 4.5. Los enriquecimientos indirectos 245
14 ÍNDICE

Capítulo X. La responsabilidad civil 249 CURSO DE DERECHO DE


1. CON( i I-TO 249 OBLIGACIONES
2. R E S P O N S A B I L I D A D C I V I L Y RESPONSABILIDAD PENAL . . . . 252
3. l i l i M I ' N I O S DKFINITORIOS DE LA RESPONSABILIDAD CIVIL 254
V I. Iji noción civil de culpa 254 Volumen I
3.1.1. La previsibilidad y evilabilidad del daño Teoría general de la obligación
como elemento definitorio de la culpa . 254
3.1.2. La culpa en la responsabilidad profe-
sional 256
3.2. La imputabilidad de la conducta a su autor . . . 257
3.3. La relación de causalidad 257
3.4. El daño resarcible 259
4. LA RESPONSABILIDAD POR HECHOS AJENOS 260
4.1. La responsabilidad de padres y tutores 261
4.2. Responsabilidad de centros de enseñanza 262
4.3. Responsabilidad por los actos de dependientes . 263
4.4. Responsabilidad por daños causados por animales 265
4.5. Responsabilidad por daños causados por cosas
inanimadas 266
4.5.1. El deber de conservación y reparación
de edificios 266
4.5.2. Responsabilidad por objetos arrojados
o caídos 267
4.5.3. Responsabilidad por explosión de má-
quinas, inflamación de sustancias, hu-
mos y emanaciones 268
5. PRESCRIPCIÓN DE LA ACCIÓN DE RESPONSABILIDAD EXTRA-
CONTRACTUAL 269
6. INDEMNIZACIÓN POR CAUSA DE MUERTE 270
CAPÍTULO I
EL CONCEPTO DE OBLIGACIÓN

1. Principios informadores del derecho


de obligaciones

Los dos principios informadores del derecho moderno


de obligaciones son la patrimonialidad de la responsabili-
dad y la libertad de obligarse. El Derecho civil patrimonial
moderno se debe explicar desde los principios elaborados
por la revolución liberal, y se sustentan éstos sobre dos
pilares: en primer lugar, que se prohibe la coacción perso-
nal para la exigencia del cumplimiento de las obligacio-
nes; y, en segundo lugar, el principio de la libertad patrimo-
nial, o autonomía de la voluntad en el ámbito patrimonial,
que se formula en los siguientes términos: como quiera
uno obligarse, queda obligado.
La patrimonialidad de la responsabilidad significa el
fin de la coacción personal. La coacción personal era el
modo ordinario de exigencia del cumplimiento de las obli-
gaciones en el Antiguo Régimen; la historia de la literatura
presenta estremecedores relatos de deudores encarcelados
por no pagar sus deudas, lo que repugna a la mentalidad
moderna. Por ello, en el ámbito patrimonial civil, a partir
de la codificación, los tipos penales derivados del incum-
plimiento de las obligaciones son residuales, y quedan
prácticamente limitados a las defraudaciones (estafa,
apropiación indebida, etc.) e insolvencias punibles, y a los
delitos societarios, todos ellos fundados en un comporta-
miento doloso del deudor intencionalmente encaminado a
engañar a su acreedor, y no en quebrantos patrimoniales
imprevistos. Ha pasado a la historia del derecho tanto la
manus ineiectio, la entrega personal del deudor que
incumple a su acreedor, como la prisión pública por deu-
das, y tampoco quedan vestigios de penas accesorias como
la muerte civil, infamia o destierro del deudor insolvente'.
20 CAP. ].—Kl. CONCEPTO DE OBLIGACIÓN 2. CONCEPTO DE OBLIGACIÓN 21

Como el acreedor no tiene efectivamente ninguna justicia, cuyos principios eran reflejo de unos principios
medida personal coactiva contra su deudor, el patrimonio primeros basados en el ser natural de las cosas, perspec-
es la única garantía para el cumplimiento de las obligacio- tiva que no se acepta en el derecho moderno. La secula-
nes, entendido el patrimonio como el conjunto de los bie- rización del derecho civil patrimonial es seguramente el
nes présenles y futuros del deudor (art. 1.911 CC). En el tercer gran principio o la tercera innovación que la revo-
derecho moderno, si el deudor no cumple voluntaria- lución liberal aporta al derecho moderno de las obligacio-
mente sus obligaciones, es privado coactivamente de sus nes. El derecho civil patrimonial liberal no pretende res-
bienes presentes, y si éstos no bastan, son vinculados los ponder a un sistema coherente de pensamiento que se
futuros, pero nunca es encarcelado por deudas, ni la insol- inserte en una concepción filosófica o teológica del mun-
vencia o el incumplimiento de las obligaciones se conside- do, sino que pretende ser una técnica de valoración y orga-
ran infamantes. Ello no significa que no pueda haber pres- nización de la responsabilidad patrimonial.
taciones de contenido estrictamente personal; es decir, la
patrimonialidad no es elemento esencial de la prestación,
pero en caso de incumplimiento sólo se podrá hacer efec- 2. Concepto de obligación
tiva la responsabilidad sobre el patrimonio del deudor, y
toda prestación debida de carácter personal queda tradu- La obligación se define como un vínculo entre dos per-
cida en responsabilidad patrimonial en caso de incumpli- sonas que consiste en una prestación personal debida al
miento. acreedor (deberé) que está garantizada por el patrimonio
El principio de la autonomía de la voluntad es el se- del deudor (obligatio), que el derecho reconoce, cualquiera
gundo pilar del moderno derecho de obligaciones, tiene dis- que sea su modo y forma de constituirse y cualquiera que
tintos perfiles según la perspectiva desde la que se enfoque. sea su contenido, siempre que no sea contrario a la moral
La libertad patrimonial se define ya en el ordenamiento de o a las leyes. El derecho de obligaciones es aquella parte
Alcalá como el consensualismo; esto es, la libertad de con- del derecho civil que estudia la responsabilidad patrimo-
tratar en la forma que se estime conveniente, y la exigibili- nial de la persona.
dad de todos los pactos aun innominados y privados. Frente
al ritualismo de los derechos primitivos, o exigencia de Así, la obligación se define por relación al patrimonio del deu-
dor, noción moderna que unifica el conjunto de los bienes de una
prestar el consentimiento de acuerdo con unos procedi- persona para afectarlos al cumplimiento de las obligaciones. El
mientos formales preconstituidos (stipulatio), y con unas patrimonio es el conjunto de los bienes del deudor que se identifi-
garantías de publicidad (presencia de un funcionario auto- can para hacer efectiva la responsabilidad de la persona, que, como
rizante o de testigos cualificados), y de acuerdo con mode- liemos dicho, en el derecho civil, sólo se puede hacer efectiva sobro
los contractuales típicos (nominalismo), se admite que los bienes. El patrimonio es además el concurso virtual de los acree-
como quiera uno obligarse, queda obligado. La obligación dores. La dogmática de la obligación no surge tanto por la necesi-
dad de dar operatividad al principio de la autonomía de la voluntad,
existe desde que se presta el consentimiento (art. 1.254 CC), o para explicar las consecuencias que en el derecho tiene la deroga-
y pueden establecerse los pactos, cláusulas y condiciones ción de la prisión por deudas, sino más en concreto, y principal
c|iie se tengan por conveniente, siempre que no sean contra- mente, para regular de modo coherente el principal problema di-l
rios a las leyes, a la moral o al orden público (art. 1.255 CC). derecho de obligaciones, que es el régimen jurídico de la respondí
bilidad civil; y en particular resolver los conflictos que se plaiiU-.m
KM todo caso, en el Antiguo Régimen el derecho civil entre los acreedores para saber quién cobra primero y qué clouda
l > . i l i iinonial tenía la pretensión de ser un orden lógico de cobran primero, ante la insolvencia del deudor.
22 CAP. I.—EL CONCEPTO DE OBLIGACIÓN 3. LA RELACIÓN OBLIGATORIA 2.1

El principio que rige el régimen de la responsabilidad la persona sobre sus bienes, y no en la propiedad, el
patrimonial, y que en consecuencia define también la obli- principio dogmático del sistema civil, y que afectando la
gación, es el de que los acreedores son iguales entre sí (par propiedad al crédito (a la responsabilidad) tiene que
conditio creditorum), y que ante la insolvencia del deudor resolver el problema de la insolvencia, esto es, la insu
los créditos se reducen proporcionalmente; pero las excep- ficiencia del patrimonio del deudor para el pago de las
ciones a esle principio general son más importantes que el obligaciones.
principio mismo, y por su origen, por el modo de cons-
tituirse (publicidad), y por la forma de constituirse (es- El Código civil no define la obligación, sino que simplemente la
c r i t u r a pública), los créditos pueden ser preferentes. El describe (art. 1.088 CC: toda obligación consiste en dar, hacer o no
concurso de los acreedores es así efectivamente una concu- hacer una cosa). El Código tampoco regula un régimen específico
rrencia esencialmente desigual de los acreedores, pues del objeto y de la causa de la obligación, pues regula el objeto y la
dentro del concurso el auténtico principio es la graduación causa desde la perspectiva del contrato, y ello es debido a que histó-
ricamente la obligación se examinó como un efecto del contrato y
v jei arqui/ación de las deudas, y se cobran con preferencia que no tiene una identidad dogmática propia fuera del contrato; así,
los créditos privilegiados, y eventualmente también un cré- el Libro IV del Código civil se refiere a las obligaciones y los contra-
dito puede llegar a tener una preferencia sobre bienes con- tos. El desarrollo de una dogmática específica de la obligación y el
cretos en el concurso o fuera de él. Y además esta preferen- estudio autónomo del objeto y la causa de la obligación son propios
cia de los créditos puede hacerse efectiva tanto en el de la escuela alemana del siglo xix, que conocemos como pandectís-
concurso como fuera del concurso a través de las oportu- tica, y está en relación con la elaboración de una teoría general de
las obligaciones, cuyos principios teóricos fundó la doctrina espa-
nas tercerías. ñola del xvi y xvn, y que estudia la obligación en sentido patrimo-
nial, es decir, la obligación como consecuencia de la noción de patri-
La conclusión es que la obligación es un mero a priori concep- monio y su afectación en responsabilidad.
tual, cuya identidad en el concurso o fuera de él no se explica por
su causa, sino por su rango, es decir, su oponibilidad y preferencia
a los demás créditos del mismo deudor. Después de la revolución
liberal, no es la perpetuación de la propiedad la razón de ser del 3. La relación obligatoria
derecho, sino la regulación de la responsabilidad, que se concibe
limitada a los bienes; pero sobre el conjunto de los bienes (patri- La obligación es algo más que un vínculo entre dos
monio), aunque los acreedores son teóricamente iguales, hay cré-
ditos que se cobran con preferencia. El estudio científico y siste- personas, pues la esencia del vínculo, para que pueda ser
mático del derecho patrimonial desde esta perspectiva se ensaya considerado como jurídico, es la eficacia que el ordena-
por primera vez en el siglo xvn español en la obra de un gallego miento jurídico le reconoce, es decir, la imposición coac-
ilustre, SALGADO DE SOMOZA, que escribió el libro de cabecera de la tiva de su cumplimiento y la regulación de su contenido.
ciencia alemana del xix. No en vano la obra de SALGADO DE SOMOZA Es lo que llamamos una relación obligatoria.
estudia el laberinto del concurso de los acreedores, desarrolla una
concepción personalista del derecho de obligaciones, que hace del
concurso de los acreedores, ordenados según su rango y prioridad,
i-l principio sobre el que se asienta el derecho civil de los bienes. 3.1. LAS FUENTES DE LA RELACIÓN OBLIGATORIA

El concepto moderno de obligación proviene de un En primer lugar, para que nazca para el derecho, la
¡ M í e n l o de estudio sistemático y científico del derecho obligación tiene que tener un origen legítimo. Es la teoría
patrimonial, que cree descubrir en la responsabilidad de de las fuentes de las obligaciones.
24 CAÍ' I I-1. CONCEPTO DE OBLIGACIÓN 3. LA RELACIÓN OBLIGATORIA 13

La importancia cíe la teoría de las fuentes de las obliga- Es este uno de los campos donde más ha evolucionado el dere-
ciones estriba en que el origen de una obligación define la cho civil moderno, pues el principio clásico de responsabilidad por
culpa se ha mostrado insuficiente para prevenir los perjuicios y
razón de su exigencia y las líneas fundamentales de su peligros generados por el desarrollo de la técnica; se regulan por
régimen jurídico, Es decir, las obligaciones en sentido ello legislativamente modos de responsabilidad objetiva sin culpa
patrimonial nacen cuando el derecho las establece o reco- en función del riesgo creado, o del provecho obtenido, asumiéndose
noce, v ello sucede porque identifica su origen como legí- socialmente la responsabilidad a través de los seguros obligatorios.
t i m o o debido. Esta tendencia a la responsabilidad objetiva surgió de la legislación
social en materia de accidentes laborales y accidentes de circu-
l ; .l paradigma de obligación en sentido patrimonial es lación y se ha generalizado a otros campos como la navegación
marítima o aérea, la defensa del medio ambiente y ciertas formas
la obligación que nace del contrato, esto es, del acuerdo de de responsabilidad profesional. El derecho moderno asume tam-
v o l u n t a d e s entre personas destinado específicamente a bién el principio de la responsabilidad objetiva del Estado por los
crear obligaciones patrimoniales, como instrumento que daños causados por sus funcionarios o en la prestación de los servi-
hace electiva la libertad de disposición del patrimonio: cios públicos, lo que supone un paso importante en la credibilidad
donar, vender, permutar, asociarse, etc. La autonomía de de la actuación de la Administración pública. Igualmente se am-
la voluntad en el derecho patrimonial se manifiesta en la plían los regímenes de responsabilidad objetiva de empresarios,
libertad de celebrar los contratos que se estimen conve- padres, tutores y maestros en daños causados por dependientes,
hijos, pupilos y alumnos.
nientes, y en la forma que se crea procedente. El derecho
reconoce el contrato, cualquiera que sea su forma, como
fuente legítima de obligaciones, esto es, la libertad con- También es fuente de obligación el deber cíe restituir
tractual. los provechos injustamente disfrutados y que correspon-
dían a un tercero, es decir, el deber de restituir el enrique-
Pero el reconocimiento de las obligaciones contractuales, la cimiento injusto.
autonomía de la voluntad en el derecho patrimonial, no es indiscri-
minada. Las obligaciones contractuales se reconocen por su causa, Históricamente el contrato y el delito fueron considerados
a través de la cual se califican y definen, y en virtud de ella se some- como las fuentes primordiales de las obligaciones, pero al no
ten a ciertas limitaciones. La causa es el ánimo de liberalidad en la comprender la división bipartita la totalidad de los supuestos
donación (se prohibe la donación presunta, y la donación informal); posibles, se agruparon los restantes en una categoría residual (ex
la reciprocidad en los contratos de intercambio de bienes y servicios variis causarum figuríis) que Gayo dividiría a su vez en obligacio-
(compraventa, arrendamiento, permuta, etc.), y el ánimo de lucro nes cuasicontractuales y cuasidelictuales. A esta cuatripartición
en el contrato de sociedad. La obligación contractual está justifi- clásica, que se acepta sin reservas durante todo el derecho inter-
cada en cada caso bien porque se quiere enriquecer formalmente al medio, la codificación añade la ley, resaltando la primacía del
donatario, bien porque se quieren intercambiar bienes y servicios en Estado en todo el derecho patrimonial, y resultando así plasmada
los contratos recíprocos, bien porque se aportan a una sociedad la teoría de las fuentes de las obligaciones en el artículo 1.089 CC.
tliclios bienes o servicios con la idea de obtener un beneficio. Hoy en día, sin embargo, no se acepta por la doctrina ni esta cla-
sificación ni esta terminología. Los delitos se consideran f u e n t e
autónoma de obligaciones; los cuasidelitos reciben un nombre-
El derecho establece también como fuente de obliga- propio en la teoría de la responsabilidad civil por culpa o negli-
ción el deber de indemnizar los daños causados por culpa gencia, y los cuasicontratos son objeto de una crítica doctrinal
o negligencia (art. 1.902 CC); es decir, que quien causa unánime por su falta de sustancialidad. Ha surgido, sin embargo,
daño a otro y dicho daño le es imputable, debe compensar con gran fuerza la teoría del enriquecimiento injusto, que agni|>;i
económicamente el daño causado. las figuras antes denominadas cuasicontractuales, y que- sisu-ma
26 CAÍ'. I. K l . CONCEPTO DE OBLIGACIÓN 4. EL DOCUMENTO Y EL TITULO DEL CRÉDITO 27

tiza la exigencia di' causa para los transvases patrimoniales, y el por el ordenamiento jurídico al definir los privilegios ere
deber de restiluh l<> recibido sin causa. Se trata de una categoría diticios. El documento del crédito es por eso algo más i|iie
de elaboración lundamentalmente jurisprudencial, ante la crisis un mero medio de prueba de la obligación, y cuando en
del modelo rodil icado de las obligaciones, incorporando la juris- virtud del documento el crédito obtiene oponibilidad a ter-
prudencia diversas figuras al servicio del justo equilibrio de las
prestaciones cu el contrato, y de la justicia de los intercambios en ceros o preferencia, decimos que el documento del crédito
el trálii o. es título de crédito.

l ; ,n conclusión, la parte general del derecho de obliga- Mientras la obligación permanece como relación privada, el
ciones reconoce tres fuentes propias o autónomas de obli- orden jurídico no tiene constancia de la misma, y por ello, para evi-
gaciones en sentido patrimonial: el pacto o acuerdo entre tar maniobras de connivencia entre particulares, que pueden per-
seguir causar daño a terceros o defraudar al fisco o a otras normas
las parles, la responsabilidad por los daños causados cul- imperativas, dicha relación no surte efectos frente a terceros
pable o negligentemente, y el deber de restituir lo recibido (arts. 1.227CCy 1.526CC).
sin causa. Cada categoría de obligación define uno de los
l i e s i'iandes tratados en que se divide el derecho de las La fehaciencia permite conocer indubitadamente quiénes son
obligaciones: el derecho contractual, el derecho de daños los otorgantes, y en qué fecha se constituyó la obligación. El docu-
v el derecho de la restitución. mento que garantiza la personalidad de los otorgantes y la fecha
de otorgamiento se llama documento fehaciente, y un documento
Además la ley puede imponer una obligación como es fehaciente por su intervención pública o por el fallecimiento de
consecuencia de la regulación de una institución o situa- uno de los otorgantes, si no hay duda sobre la autenticidad de la
firma (art. 1.227 CC), y ello sin perjuicio de que la jurisprudencia
ción jurídica (por ejemplo, el deber del arrendador de admita que la certeza de una fecha en un documento pueda pro-
reparar la cosa arrendada, o el deber del comunero de barse por cualquier medio admitido en derecho y no sólo por su
contribuir proporcionalmente a los gastos de conserva- fehaciencia (SSTS 12 de marzo de 1985 y 18 de diciembre de
ción de la cosa común, etc.); es lo que conocemos como 1990). El documento del crédito, cuando es escritura única y
una obligación heterónoma, es decir, aquella obligación auténtica, tiene también eficacia legitimadora para la reclamación
cuyo origen no está en sí misma, sino que es consecuen- del crédito (art. 1.164 CC), y permite presumir la transmisión del
cia legal de una institución jurídica (causa remota). El crédito (art. 1.464 CC). Además, el documento de crédito surte
también ciertos efectos por sí mismo: en posesión del deudor per-
definirla como una obligación en sentido patrimonial mite presumir el pago (art. 1.900 CC), permite presumir la condo-
tiene su importancia, pues se le aplica el régimen general nación de intereses (art. 1.110 CC) y, en ciertas condiciones, la
de las obligaciones (en cuanto a pago, rango, compensa- condonación de la deuda (art. 1.189 CC); la destrucción de buena
ción, mora, etc.). fe del documento de crédito exime de restituir en el pago de lo
indebido (art. 1.899CC).

4. El documento y el título del crédito Por la intervención pública del documento, el do-
cumento adquiere fehaciencia y también puede adquirir
La documentación del crédito no sólo confiere al cré- preferencia si desde su origen se ha constituido como do-
d i t o de un medio de prueba, sino que también por la inter- cumento público; por eso, por la importancia de la docu-
vención pública del documento hace al crédito fehaciente, mentación del crédito, el ordenamiento jurídico otorga a las
oponible a terceros (art. 1.227 CC), y preferente, si se partes la facultad de documentar el crédito y elevarlo a
adapla a los módulos de publicidad del crédito establecido escritura pública.
28 CAÍ'. I. I'.I.CONCKITO DE OBLIGACIÓN 4. EL DOCUMENTO Y EL TITULO DEL CRÉDITO 29

4.1. LA IMPORTANCIA DEL TÍTULO DE CRÉDITO: tampoco lo otorga el protesto de una letra de cambio (SSTS 29 de
EL R E C O N O C I M I E N T O DE FIRMA Y LA ELEVACIÓN abril de 1988 y 14 de junio de 1988) o el acta notarial (SSTS 16 de
DE UN DOCUMENTO PRIVADO A ESCRITURA PÚBLICA junio de 1947 y 17 de junio de 1958). Es decir, que el rango no lo
otorga el documento, sino la intervención pública en el origen del
crédito o autori/.ación del documento (escritura pública). La ra/.ón
El título de crédito se considera habitualmente como es que la fehaciencia pública garanti/.a no sólo la fecha del docu-
un elemento instrumental o accesorio al crédito mismo, y mento, o la firma de los otorgantes, sino también incorpora una
se considera al crédito como una realidad «espiritual» verosimilitud de la causa del crédito y una publicidad, tutelada por
Independíente del modo con que se prueba. un importante despliegue de medidas penales (delitos de falsedad,
falsificación, estala, alzamiento, etc.), y además fundamenta una
Sin embargo, la práctica patrimonial y mercantil nos recaudación tributaria, que significa un sacrificio de los particulares
ensena que el crédito es inseparable de su documento y que que también es garantía de autenticidad.
. u n í en l.i realidad del tráfico el título hace las veces del dere-
cho (comoen el pago a un acreedor aparente: art. 1.164,oen Por la importancia del documento público, la ley
l.i i i u Mili/ación del título de crédito en el cobro de lo inde- otorga al acreedor una acción específica destinada a ele-
bido: iirt. 1.899 CC). Por ello, dentro de la preparación del var el documento privado a escritura pública (arts. 1.278 y
j u i c i o ejecutivo la ley regula con carácter general un procedi- 1.279 CC). En este caso, el documento adquiere rango
miento de reconocimiento de firma al objeto de dotar al cré- escriturario. Si bien, el rango escriturario del crédito, es
d i l o de un documento fehaciente y ejecutivo (art. 1.430 decir, la preferencia sobre otros créditos posteriores, ven-
LKC), procedimiento que puede utilizarse con independen- drá dada no por la fecha de su otorgamiento, sino por la
cia de la ejecución misma (lo que en la LEC 1/2000 parece se de la fecha de su elevación a escritura pública.
debe hacer por el procedimiento monitorio, art. 812, o como
medida cautelar, art. 721); y también se regula el reconoci-
miento de firma como acto preparatorio en los procedimien- 4.2. EL RANGO DEL CRÉDITO
tos ordinarios o de apremio en negocios de comercio (arts.
1.547 y 1.548 LEC; arts. 326 y 327 LEC 1/2000). Por otra El ordenamiento jurídico valora el rango y la preferen-
parte, vamos a ver a continuación, y estudiaremos más en cia del crédito en su conflicto con otras deudas del mismo
detalle en el capítulo VIII, que en el derecho moderno orga- deudor, situando al acreedor en un orden legal de pre-
niza un sistema público de garantía de la titulación autén- ferencia en caso de insuficiencia del patrimonio del deu-
tica (protocolo notarial y Registro de la Propiedad), en el que dor. El rango de un crédito está ligado ordinariamente al
se funda el sistema de privilegios y preferencias crediticias y modo de constituirse (el título de crédito).
la ordenación del concurso de los acreedores. Las razones del orden de las preferencias y privilegios
son de orden público y a través de ellos se atienden intere-
El documento privado reconocido judicialmente, igual que el ses que trascienden a la relación particular de las partes,
documento privado con fecha fehaciente (art. 1.227 CC), no son como es la seguridad del sistema financiero por la ordena-
documentos escriturarios a efectos del privilegio crediticio (art. ción del régimen de las deudas que gravan los bienes, la
1.924.3 CC). Por lo que dichos documentos, aunque puedan servir
de título para la ejecución, fundar un procedimiento monitorio, o actividad económica y el tráfico mercantil. Existen intere-
liMHT preeminencia para la prueba de las obligaciones o para su ses públicos preferentes que se protegen a través del rango
oponibilidad a terceros, no otorgan por sí rango al crédito (SSTS 1 preferente de los créditos: la protección de los trabajado-
< l r mayo cíe 1896, 23 de enero de 1942 y 15 de abril de 1955), como res a través del sistema de los privilegios salariales, la pro-
)0 CAP. I.—EL CONCEPTO DE OBLIGACIÓN 4. EL DOCUMENTO Y EL TITULO DEL CRÉDITO 31

lección del concurso mismo y el establecimiento de los ditos en el derecho moderno. La razón principal debe ser la
principios del orden financiero y tributario (Registro de la organización de un sistema financiero moderno y la racio-
Propiedad y protocolo notarial). nalización y simplificación del régimen del concurso de los
acreedores. La supresión de la coacción personal en el dere-
La preferencia se define como una excepción al principio de la cho de obligaciones trae una gran inseguridad al tráfico eco-
igualdad de los acreedores. La preferencia y el rango son cosas distin- nómico, y se hace necesario preconstituir un sistema
tas. La preferencia es un concepto genérico, que consiste en la facul- público de garantías para la protección de los acreedores.
tad que tiene el acreedor de cobrar su crédito en el concurso o fuera Una de las innovaciones más importantes de la codificación
de él, antes de los acreedores comunes. El Código regula dos tipos de es la organización de un sistema de publicidad de los crédi-
preferencias: las generales y las especiales; las generales sobre todos tos destinado a dar seguridad al tráfico mercantil y a la
los bienes del deudor (art. 1.924 CC), y las especiales sobre bienes
muebles (art. 1.922 CC) e inmuebles (art. 1.923 CC). A la ordenación adquisición de la propiedad, lo que se consigue a través del
jerárquica de las preferencias se la conoce como prelación de crédi- Registro de la Propiedad y del protocolo notarial. A través de
tos, gozando de prelación las preferencias especiales sobre las genera- la publicidad, el crédito se incorpora a un título público, lo
les (arts. 1.926 y 1.927 CC), las preferencias generales entre sí por el que permite fundar un crédito territorial seguro y sienta las
orden de su enumeración legal (art. 1.929 CC), y entre los escritura- bases para un sistema financiero moderno y funcional. El
rios por su fecha (prior tempore potior iure, art. 1.929 CC). El rango, título público de crédito es el documento público que,
por su parte, es un concepto elaborado por la doctrina hipotecaria, y
que se define desde un punto de vista positivo como la capacidad basado en la inscripción registral o el protocolo notarial que
ofensiva de un crédito, esto es, su capacidad de prevalecer ante los el Estado tutela, crea o reconoce un crédito preferente, otor-
créditos concurrentes sobre el mismo bien del mismo deudor en caso gándole un rango en el concurso y en el tráfico mercantil.
de insuficiencia de su patrimonio. Dado que los privilegios especiales
se fundamentan en la publicidad, el rango se constituye en los mis-
mos formalmente, bien por la inscripción en el registro, bien por el Es el objetivo buscado con la organización del protocolo notarial y
carácter escriturario del crédito, y es a los privilegios especiales a los el Registro de la Propiedad. Se crea un sistema de garantía de la
que se refiere normalmente el término rango (identidad y especiali- fehaciencia de los créditos (el protocolo notarial) y se pretende identi-
dad), usándose en otros contextos como sinónimo de preferencia. ficar los bienes sobre los que se puede hacer efectivo el crédito (Regis-
tro de la Propiedad), además de la perfecta identificación de los
comerciantes, las sociedades y sus representantes (Registro Mercan-
Con excepción de los llamados superprivilegios (en til). Por eso la revolución liberal, a la vez que formula el principio
particular ciertos créditos de la Hacienda pública, los ase- general de la igualdad de los acreedores, establece una regulación
guradores, los trabajadores, reparación de aeronaves y detallada y extraordinariamente compleja del rango de los créditos,
barcos, etc.) y de los privilegios refaccionarios (los de fundado en la publicidad y fehaciencia que otorgan el Registro de la
reparación y conservación de una cosa), el sistema civil de Propiedad y el protocolo notarial. La organización del Registro de la
las preferencias crediticias se funda en la publicidad del Propiedad y la unificación del notariado supone toda una revolución
Registro de la Propiedad y de la escritura pública. La en el derecho patrimonial y es la base para la organización de un sis-
tema crediticio, tributario y catastral moderno. Supone la afectación
publicidad es el gran principio que rige el derecho de obli- de la propiedad en garantía y el fin de los señoríos jurisdiccionales y
gaciones. Son créditos preferentes los créditos documen- privilegios sobre los bienes. Ahora los únicos privilegios que reconocí-
tados en escritura pública o los inscritos y anotados en el el derecho son los crediticios, y la propiedad territorial, a través drl
Registro de la Propiedad. Registro, se afecta primariamente al crédito inscrito (principio i l < -
publicidad); el título público es algo más que un medio de pruelia dr
No es fácil resumir el porqué de esta importancia deci- la obligación y la propiedad, pues casi se convierte en la esencia ilr Lis
siva ile la publicidad en la identificación y eficacia de los eré-
.12 CAP. I.—EL CONCEPTO DE OBLIGACIÓN 5. LA PROTECCIÓN DE LA RELACIÓN OBLIGATORIA

Aunque en el derecho moderno se sientan los princi- (acción de exhibición y embargo preventivo), cuando i-sia
pios de la igualdad de los acreedores, responsabilidad pendiente de cumplimiento determina los modos di' su
patrimonial universal y consensualismo, es lo cierto que cumplimiento o extinción, y facilita al acreedor n u - d m ,
por la preferencia de la afección singular y de los créditos coactivos para la exigencia de la obligación en caso dr
escriturarios, y por la inoponibilidad de los contratos y incumplimiento o cumplimiento defectuoso del deudor.
actos privados (arts. 1.227 y 1.230 CC), el crédito entre
particulares no documentado públicamente es una catego- El procedimiento ejecutivo regula la ejecución coactiva
ría residual, de difícil prueba en el tráfico y en el concurso, sobre el patrimonio del deudor. El ordenamiento jurídico
de existencia sospechosa para terceros afectados, y de regula cuidadosamente en la ejecución el orden de los cré-
cobro problemático; y también de presencia residual en el ditos, estableciendo unos órdenes rigurosos para su pago y
concurso en caso de insolvencia del deudor. Por otra exigencia (tercerías), y regulando minuciosamente en caso
parte, el crédito privado no es ejecutivo, y por ello para de insolvencia declarada (concurso y quiebra) la ejecución
instar su realización coactiva debe previamente obtenerse de los créditos preferentes y la distribución del remanente
un título público ejecutivo (sentencia judicial, reconoci- en caso de insuficiencia entre los acreedores comunes.
miento judicial de firma, elevación a escritura pública, El ordenamiento jurídico también establece medidas
etc.). Por eso puede decirse que el crédito sin documentar radicales de defensa de terceros ajenos al vínculo obliga-
públicamente es un alma en pena, que existe, pero no se le cional que pueden verse afectados por el mismo (acree-
ve, y que los principios espiritualistas del derecho patri- dores, legitimarios, cónyuge, etc.), tanto en el momento de
monial abocan al acreedor a una difícil situación en caso la constitución de la obligación como durante su penden-
de incumplimiento o insolvencia de su deudor. cia o cumplimiento, y, asimismo, establece medidas radi-
La conclusión es que el rango que un crédito entre par- cales de tutela de los principios constitutivos del propio
ticulares obtiene por la forma y publicidad, es también un orden jurídico (protección del medio ambiente, recauda-
elemento definitorio del crédito mismo. ción tributaria, lucha contra la inflación, exclusión de bie-
nes del comercio, etc.).

5. La protección de la relación obligatoria La obligación, en definitiva, sólo de modo descriptivo


puede definirse como vínculo que une la persona del deu-
dor con su acreedor para el cumplimiento de una presta-
5.1. VÍNCULO JURÍDICO Y RELACIÓN OBLIGATORIA: ción en virtud de una causa, pues es ésta una perspectiva
EL CARÁCTER ESENCIALMENTE PÚBLICO individualista que olvida el auténtico sentido del vínculo
DE LA RELACIÓN OBLIGATORIA entre el acreedor y el deudor: la relación obligatoria, tal
como es contemplada y valorada por el ordenamiento jurí-
El ordenamiento jurídico valora y protege la obligación dico, es algo más que una relación entre dos particulares
desde su nacimiento: identifica su fuente, también la ido- (acreedor y deudor) relativa al cumplimiento de una pres-
neidad de su origen y moralidad (teoría de la causa), valora tación, y ha de definirse como la valoración que hace el
el comportamiento del acreedor y del deudor a lo largo de ordenamiento jurídico de ese vínculo privado en función
l oda la vida del vínculo obligacional, prestando medidas de de su origen, la protección de las partes intervinientes, su
luk-la y conservación del crédito (acciones directa, subroga- rango y naturaleza, la posible defraudación de terceros
loria v revocatoria); y de conservación de la cosa debida (acreedores, legitimarios) y los intereses públicos que del i
CAP. I.—EL CONCEPTO DE OBLIGACIÓN LA PROTECCIÓN DE LA RELACIÓN O H I . I C A T O k I A 35
34

nen la existencia y razón de ser del orden jurídico en sí. La estafa hay un engaño efectivo y una disposición palrimonial que
obligación no sólo es el vínculo particular y privado que beneficia al deudor y perjudica al ulular o acreedor de los Im-nes,
mientras que en el delito de alzamiento no son elemcnlos dekTini-
une la persona del deudor con la de su acreedor, en fun- nantes ni el engaño ni el provecho patrimonial.
ción de los que se debe y por qué se debe, sino que es una
relación jurídica, que trasciende a las partes privadas e En el delito de alzamiento se protege especialmente la
interesa a la República. La relación obligatoria no sólo ejecución procesal, tipificando las conductas que d i l a t a n ,
afecta al acreedor y al deudor, sino también a toda la dificultan o impiden la ejecución de un embargo o proce-
colectividad, porque existe un testimonio público de la dimiento ejecutivo (art. 257.1.2.° CP), y el concurso do los
misma y porque la realidad de su existencia y pago tras- acreedores, penándose la posposición fraudulenta do acree-
ciende a las partes e incide en la existencia de un mercado dores, tras la admisión judicial de la demanda de con-
y sistema financiero y tributario de derecho público. curso, suspensión o quiebra (art. 259 CP), o la presenta-
ción dolosa de datos falsos en el concLirso (art. 261 CP).
5.2. LA INSOLVENCIA Y SUS EFECTOS
5.2.2. El concurso de los acreedores
Uno de los conceptos decisivos en la protección del cré-
dito y del acreedor es el concepto de insolvencia. Como Para el supuesto de insolvencia del deudor, el concurso
vamos a ver, el concepto de insolvencia no es un concepto de los acreedores es un procedimiento judicial universal
unívoco, sino que aparece en distintos contextos y con dis- de concurrencia de los acreedores, destinado a graduar los
tintas finalidades, otorgando a los acreedores medidas de
coacción y garantía cuyo sentido es la tutela de la efectivi- créditos y a proceder a su realización sobre el remanente
dad del crédito y la racional ejecución del concurso en del patrimonio del deudor insolvente.
caso de insuficiencia del patrimonio del deudor. El concepto básico de insolvencia que define la ley es
aquella situación patrimonial del deudor cuyo pasivo
supere al activo, habiendo dejado el deudor de pagar sus
5.2.1. La insolvencia punible obligaciones corrientes (art. 1.913 CC). En estado de insol-
vencia el deudor tiene obligación de presentarse judicial-
En primer lugar, el concepto de insolvencia es un con- mente a concurso, y de no hacerlo se deriva la posible
cepto penal que se manifiesta esencialmente a través del insolvencia punible, y en general la rescisión de los pagos
delito de alzamiento de bienes, o insolvencia punible del realizados en estado de insolvencia (art. 1.292 CC). Por la
artículo 257.1.1.° CP. Constituye el tipo penal la conducta declaración de concurso queda el deudor inhabilitado
del deudor que con dolo expreso se constituye en un para la administración de sus bienes (art. 1.914 CC),
estado de insolvencia, real o ficticia, para defraudar los pasando los mismos a administración judicial.
derechos de sus acreedores. Lo característico del delito no
os el estado de insolvencia mismo, sino la maliciosa Habitualmente, sin embargo, no es el deudor el que
insta la declaración de concurso, sino que ésta se inicia a
defraudación de los acreedores. instancias de los acreedores, y entonces no se exige el con-
I''.I al/amiento de bienes se confunde muchas veces con la estafa, traste previo y formal de un estado de insolvencia, bas-
c | i i r es un lipo penal cercano, pero del que se distingue porque en la tando para iniciar el procedimiento que haya ejecuciones
id CAP. ].—EL CONCEPTO DE OBLIGACIÓN
5. LA PROTECCIÓN DE LA RELACIÓN OBLIGATORIA < /

pendientes, y que no se hayan encontrado en alguna de anticipado del crédito, a no ser que se preste por el deudor
ellas bienes libres suficientes para cubrir la cantidad que se una garantía suficiente alternativa (art. 1.829 CC).
reclame (arts. 1.158 LEC y 876 C de C). Por lo que el estado
de insolvencia frente a los acreedores se define simple- La insolvencia anterior y pública, aunque no sea decla-
mente como la imposibilidad del deudor de hacer frente a rada, determina la responsabilidad del cedente del crédito
sus deudas a su vencimiento, aunque sea por una temporal (art. 1.529 CC); y en la delegación de deuda, aunque haya
¡liquidez, derivado todo ello del principio de la responsabi- sido aceptada por el acreedor, la responsabilidad del deu-
lidad patrimonial universal, que presupone no sólo el dor cedente (art. 1.206 CC).
deber de cumplir las obligaciones, sino también el deber de Basta la sospecha fundada de insolvencia para la diso-
cumplirlas a su vencimiento; el concurso no se funda en la lución de la sociedad (art. 1.700 CC) y la extinción del
insolvencia contrastada, sino en un estado de sospecha mandato (art. 1.732 CC), y para que el fiador pueda diri-
sobre el deudor que no cumple a tiempo sus obligaciones. girse contra el deudor principal en demanda de relevación
y aseguramiento (art. 1.843.2 CC). La insolvencia temida
Como el procedimiento concursal es habitualmente un procedi- faculta al vendedor para suspender la entrega de la cosa
miento traumático y de alto coste, que muchas veces consume por sí
mismo el activo del deudor, el ordenamiento jurídico permite al vendida (art. 1.467 CC), principio que se extiende a todo
deudor posponer la ejecución universal, aun sin justificar su solven- supuesto de cumplimiento de obligaciones recíprocas.
cia, por medio de un convenio concursal de quita y espera (art.
1.912 CC), obteniendo judicialmente el apla/.amiento y en su caso
reducción de créditos, previa la convocatoria de asamblea de todos 5.2.4. El embargo preventivo
los acreedores conocidos, que permite asimismo suspender las eje-
cuciones pendientes, siempre que medie la aprobación de las tres
quintas partes del pasivo del deudor, y de las dos terceras partes de Siempre que haya un temor fundado de insolvencia,
los acreedores que tomen parte en la votación (art. 1.139 LEC). incumplimiento o cumplimiento defectuoso de la obliga-
ción en el momento de su vencimiento, el acreedor que
tenga una apariencia suficiente de derecho puede pedir
5.2.3. Otras medidas de protección de los acreedores judicialmente el embargo preventivo de bienes suficientes
ante la insolvencia temida del deudor de su deudor, que se acordará desde luego, aun sin oír al
deudor, siempre que, si el juez lo estima necesario, el
acreedor embargante asegure los daños que se puedan
La sospecha fundada sobre la solvencia del deudor derivar al deudor de dicho embargo preventivo (art. 728.3
produce diversos efectos radicales en el crédito, destina- LEC 1/2000).
dos a proteger al acreedor y asegurar el cumplimiento de
la obligación, o al menos para limitar el perjuicio temido Ante la insuficiente regulación del Código civil y de la Ley de
al acreedor. Enjuiciamiento Civil, es ésta una categoría de elaboración funda-
mentalmente jurisprudencial, que destaca su carácter excepcional
El principal efecto de la insolvencia es el vencimiento Los tres requisitos jurisprudencialmente establecidos paní rl
anticipado de las obligaciones, que no sólo se produce embargo preventivo son: en primer lugar, la apariencia del derecho,
;uitt.- la insolvencia declarada (art. 1.915 CC), sino también i1! llamado bonus funius inris, que se extiende a todo supuc-sio dr
.uilc 1 la insolvencia temida (art. 1.129.1 CC). Por su parte, deuda, aunque esté pendiente de liquidación, y aunque no ronsir
l,i insolvencia del fiador también produce el vencimiento documentalmente la deuda en sí, bastando un t í t u l o s u l u i c n i c
(como en la rendición de cuentas); en segundo lugar, el l i c s p p
CAP. I.—EL CONCEPTO DE OBLIGACIÓN

temido o perículum in mora, bastando el riesgo previsible, de ocul- CAPITULO I I


tación, dilapidación o malbaratar los bienes del deudor, por el
mismo o por terceros, y teniendo en cuenta que la naturaleza del LÍMITES INSTITUCIONALES A LA POSIBILIDAD
riesgo está en función del título de crédito, pues si el título es ejecu- DE CONSTITUCIÓN DE OBLIGACIONES
tivo, el riesgo es ya de por sí presumido; y habiendo declarado tam-
bién los tribunales la necesaria prudencia en el embargo preventivo, PATRIMONIALES
restringiendo la embargabilidad de bienes necesarios para el desa-
rrollo de la profesión u oficio del deudor, o imprescindibles en su
vida cotidiana, o que representen bienes especialmente afectos a su 1. El principio de la autonomía de la voluntad
personalidad o familia; y, en tercer lugar, el aseguramiento de los y sus límites
daños posibles por el acreedor embargante, cuando haya un riesgo
de que el embargo preventivo produzca un daño o empobreci- La libertad patrimonial se hace efectiva a través de los contratos.
miento evaluable al deudor. Estableciéndose como principio que el Un régimen de responsabilidad patrimonial fundado en la autono-
acreedor debe correr con los gastos y daños que ocasiona el mía de la voluntad se predica de las obligaciones patrimoniales sur
embargo preventivo. gidas de los contratos. Las obligaciones indemnizatorias se fundan
Por otra parte, el aseguramiento del acreedor no se limita al en la culpa o negligencia, y las obligaciones de restitución en el enri-
embargo y puede consistir en diversas medidas aseguradoras pre- quecimiento injusto.
vias, como las diligencias preliminares previstas en el artículo 256
de la LEC 1/2000, la intervención de libros de comercio o papeles o El principio de la autonomía de la voluntad, tal como sr
documentos del deudor (arts. 497, 499, 501, 603, 605 y 2.166 LEC; configura en la codificación napoleónica, significa en pr¡-
arts. 328 y ss. LEC 1/2000), y aun el embargo preventivo no es una mer lugar que las partes pueden concertar lo que quieran

f
medida unitaria, y puede consistir desde la toma de razón en el
Registro de la Propiedad o en otros registros públicos, hasta la des- sobre su patrimonio, y como quieran (consensualismo),
posesión del deudor y puesta en administración judicial de los bie- fijando libremente el contenido de los contratos, esto es,
nes preventivamente embargados. creando obligaciones patrimoniales sin necesidad de ajus-
tarse a los módulos tipificados por la ley (compraventa,
La LEC previene la posibilidad de embargo preventivo arrendamiento, seguro, sociedad, donación, etc.), bastando
cuando el acreedor tenga título ejecutivo o documento para el nacimiento de la obligación la exteriorización de la
reconocido por el deudor (art. 1.401 LEC), o peligro fun- voluntad con ánimo de obligarse; y en segundo lugar, la
dado de no atender la deuda a su vencimiento por no ser autonomía de la voluntad significa también que lo pueden
español el deudor, por no tener domicilio conocido o por concertar entre los propios sujetos contratantes, sin necesi-
no ser hallado en su domicilio (art. 1.400 LEC), pudiendo dad de intervención de ninguna autoridad pública, ni de
solicitar embargo sobre los bienes que el acreedor señale ajustarse a ninguna exigencia de forma pública.
(art. 1.408 LEC). La nueva LEC 1/2000 se limita a recono-
cer la facultad de solicitar embargo preventivo si resultase La libertad patrimonial es, por tanto, en primer lugar, y tal como
medida idónea e insustituible (art. 727). se formula en la codificación napoleónica, una libertad frente al
nominalismo (tipicidad) de los contratos, y, en segundo lugar, una
libertad frente a la forma y la intervención pública de los contratos.
Aunque, como también hemos dicho y desarrollaremos más deteni-
damente después, no deja de ser una libertad llena de riesgo, pues
aunque las partes puedan acordar lo que quieran, la correcta calili-
cación de los contratos trasciende a la autonomía de la voluntad y se
determina por su causa; además, como hemos visto, aunque las
40 CAÍ'. II.—LÍMITES A LA CONSTITUCIÓN DE OBLIGACIONES PATRIMONIALES 1. EL PRINCIPIO DE LA AUTONOMÍA DE LA VOLUNTAD Y SUS LÍMITES 41

obligaciones pueden existir sin solemnidad alguna, el rango de las del régimen patrimonial de la codificación civil. El Anti-
obligaciones se deriva de su forma, y son preferentes los créditos guo Régimen preveía la ineficacia del contrato y el dere-
registrados (hipotecarios o anotados), los créditos escriturarios
(constituidos en escritura pública) y los créditos fehacientes. cho a la restitución de las recíprocas prestaciones cuando
el precio es desproporcionado y no se ajusta al valor de la
contraprestación; en el derecho surgido tras la codifica-
La autonomía de la voluntad, aunque presupone que la ción se afirma rotundamente que el contrato, cualquiera
obligación nace del solo consentimiento, tiene unas exi- que sea el precio fijado en el mismo, enriquece con causa
gencias institucionales de identificación del consenti- o justificadamente.
miento contractual. La libertad de constituir obligaciones
presupone la exteriorización del consentimiento entre una
pluralidad de sujetos (declaración recepticia), pues nadie Sin embargo, esta innovación, fundada en las doctrinas liberales
que informaron el proceso codificador, no ha desbancado totalmente
queda obligado consigo mismo (es la problemática de la del ámbito del derecho privado la exigencia del justiprecio en los
voluntad unilateral como fuente de las obligaciones); y contratos, que puede en realidad considerarse el alma misma del
también que el consentimiento y su exteriorización com- derecho patrimonial, y renace la categoría del precio justo con nom-
prenda los elementos esenciales de la obligación: objeto y bres diversos y en lugares distintos, traída muchas veces en la sabia y
causa (la deuda no nace porque se declara o reconoce, justa resolución de casos concretos por nuestra jurisprudencia, hasta
sino porque se debe). llegarse a constituir en principio informador del derecho civil patri-
monial de nuestros días. Vamos a ver cómo en el orden patrimonial
Por otra parte, la no exigencia de tipicidad en la decla- civil la justicia del precio de los contratos, esto es, la equivalencia de
ración hace de la reciprocidad y el ánimo de lucro como las prestaciones recíprocas, se convierte en un elemento recurrente
en la jurisprudencia para sostener la propia coherencia del régimen
requisito causal el fundamento legal de la obligación (se patrimonial civil, y reaparece en figuras como la usura, la frustración
debe porque te deben, o porque formas una sociedad); del fin del contrato, la imposibilidad sobrevenida, la modificación
aceptándose también como causa el ánimo de liberalidad, judicial de los contratos, el enriquecimiento injusto, la teoría de la
pero manifestándose una desconfianza institucional ante causa ilícita, la simulación, el fraude de acreedores, etc. Podemos
aquellos contratos que no impongan obligaciones recípro- concluir que aunque la justicia del precio haya dejado de ser un ele-
cas a las partes: exigencia de forma sustancial en las dona- mento esencial en la configuración causal de la obligación, constitu-
ciones o actos lucrativos, esto es, prohibición de las dona- ye un auténtico principio informador de la aplicación juris-
prudencial del derecho de obligaciones.
ciones obligatorias o presuntas (teoría de las obligaciones
naturales). Vamos a ver en consecuencia en este capítulo
cómo las figuras jurídicas más debatidas en la dogmática Por otra parte, el régimen de la responsabilidad patri-
civilista despejan a su vez las dudas sobre la propia confi- monial trasciende a las partes e interesa la República, y
guración doctrinal de la obligación patrimonial y los lími- fundado en el principio de la tutela judicial de la propie-
tes de la autonomía de la voluntad. dad, está fuertemente intervenido, sin que las partes pue-
dan prefigurar la intervención jurisdiccional del patrimo-
La autonomía de la voluntad significa también en la nio del insolvente (ejecución singular, concurso, quiebra),
codificación la libertad de fijar el precio en los contratos. ni el orden de los privilegios y preferencias crediticias; y
La supresión de la figura, que reguló detalladamente el por otra parte, el orden jurídico desconfía drásticamente
¡uslo precio en el régimen de las Partidas, conocida como de los pactos privados sobre el régimen de responsabilidad
rescisión por lesión enorme o enormísima de uno de los patrimonial, limitando los efectos de los pactos de I ¡mi
contraíanles, es una de las innovaciones más importantes tación de la responsabilidad [pacto de no pedir dolo
LA EXTERIORIZACIÓN DE LA VOLUNTAD 43
42 CAP. II.—LÍMITES A LA CONSTITUCIÓN DE OBLIGACIONES PATRIMONIALES

(art. 1.102 CC)], o de los pactos de agravación de la res- para torear, porque no estima probado que la autorización se obtu-
viese precisamente por las gestiones del reclamante. En ambas sen-
ponsabilidad (cláusula penal), resultando una imposibili- tencias, como se ve se, da por supuesta la vinculación del oferente a
dad virtual de pactar sobre la responsabilidad que nace de la oferta pública. Por su parte, en el concurso con premio, la STS de
culpa o negligencia, bien sea para agravarla, bien para res- 14 de enero de 1983 establece la obligación de publicar la novela
tringirla. premiada tal como se previno en las bases del concurso; y la STS de
12 de junio de 1997, respecto a los demandantes que concursaron
como sufridores en el programa «Un, dos, tres», y ganaron dos apar-
tamentos en Torrevieja (Alicante), considera que no pueden ser MIS
2. El carácter recepticio de la declaración lituidos éstos por dos bungalows, estableciendo la exiglbilklad espe-
de voluntad: la voluntad unilateral cífica del resultado del concurso, con cita del arlículo 9 de la l.cy de
como fuente de las obligaciones Consumidores y Usuarios.

La voluntad privada, para poder ser fuente de obliga- La vigencia de la oferta pública es indefinida a no ser
ciones, ha de provenir de una declaración recepticia, esto que se prevean en las bases del concurso uñéis condiciones
es, ser una oferta aceptada en la génesis de una relación específicas de caducidad de la oferta. Sin embargo, la
contractual (oferta y aceptación). Sin embargo, por el oferta se entiende tácitamente revocada cuando de su
desarrollo técuico y los medios de comunicación de naturaleza se derive un término, o cuando resulte cum-
masas, tanto la doctrina como la jurisprudencia admiten plido el objeto de la oferta. El oferente puede también
el carácter vinculante de la oferta hecha al público, a per- revocarla durante su vigencia, pero debe cumplir para la
sona indeterminada, si fue cumplida o aceptada formal- revocación los mismos requisitos de publicidad con que se
mente antes de mediar la revocación de la oferta o de que hizo la oferta, y en caso de revocación intempestiva o si un
ésta debiese entenderse revocada tácitamente. interesado no pudo ni debió llegar a conocer la revoca-
ción, deberán indemnizarse los daños causados en quien
Las principales promesas públicas son las del concurso confió en la vigencia de la oferta.
con premio, la recompensa por descubrimiento de un delin-
cuente o esclarecimiento de un delito, y la recompensa por
restitución de objetos extraviados. En todos estos casos la 3. La exteriorización de la voluntad
indeterminación del destinatario no impide que la oferta
sea vinculante y el promitente quede obligado a la celebra-
ción del concurso según las bases ofertadas y al pago del La expresión de la voluntad para ser jurídicamente vin-
premio prometido a quien cumpliese la oferta de descubri- culante se hace sobre el objeto y sobre la causa de la obliga-
miento, esclarecimiento o restitución. Fundándose la vincu- ción. El consensualismo llevado hasta sus últimas conse-
lación en la necesidad de proteger la confianza generada y cuencias pretendía que la sola voluntad abstracta era el
en la responsabilidad por la apariencia creada. origen de las obligaciones; pero la sola voluntad es un ser
informe y sin nombre, que no puede identificarse; la obliga-
En la STS de 6 de junio de 1916, la víctima de una estafa ofreció ción adquiere su identidad cuando es identificado su objeto
20.000 ptas. a quien descubriese y encarcelase a su autor; un policía y su causa, es decir, cuando la voluntad es calificada.
reclama el premio, y la sentencia rechaza su demanda por tratarse Se debe, pues, en este contexto distinguir entre exte-
ilc un funcionario público legalmentc obligado. La STS de 19 de riorización formal y causa, para concluir que la realidad
niavc de 1932 desestima una demanda de un premio de 25.000 ptas.
proinclidn a quien consiguiese para el promitente una autorización de la voluntad está en su objeto y causa, y no en el inslrii
44 CAP. II.—LÍMITES A LA CONSTITUCIÓN DE OBLIGACIONES PATRIMONIALES 3. LA EXTERIOR1ZACION DE LA VOLUNTAD 4S

mentó a través del cual se manifiesta (la declaración o reconocimiento carece de causa (STS 7 de abril de 1997). l'm t90 i - l
reconocimiento); por otra parte, aunque la calificación reconocimiento de deuda es inexistente e ineficaz por falla do i .INS.I
típica no es esencial a la génesis del contrato y de la obli- si se prueba que el demandante no entregó la cantidad que ivi l.im.i
como prestada (STS 29 de junio de 1998).
gación, la reciprocidad es un elemento mínimo de concep-
tuación causal, que hace de los actos lucrativos una cate- Esto no signilica que el reconocimiento de deuda esté privado dr
goría especial sometida a un riguroso control en su origen eficacia, pues impone la exigencia del deudor de desvirtuar los
hechos reconocidos, y facilita la posición procesal del acreedor, Ks
y desarrollo por los peligros que presenta de dañar al pro- un medio de prueba que presume existente una situación de hecho,
mitente y aun a terceros. Es la problemática de identidad y también la causa si se reconoce, por ejemplo, una deuda «en con-
causal que se plantea en las debatidas figuras del recono- cepto de honorarios» (STS 23 de febrero de 1998); el reconoci-
cimiento de deuda y de la obligación natural. miento presume la existencia de una deuda y también la cuantía
reconocida (STS 13 de febrero de 1998); la aprobación de unos
extractos de cuenta y aun la no oposición temporánea a los extrac-
3.1. EL RECONOCIMIENTO DE DEUDA
tos debidamente notificados supone un reconocimiento de la deuda
(STS 14 de mayo de 1992).
La doctrina alemana del siglo xix, dentro de las catego- Tras el reconocimiento de deuda, se presume la deuda recono-
rías dogmáticas sobre el consentimiento contractual uni- cida y su cuantía, ¿pero acaso no es imposible la prueba negativa de
lateral y abstracto, desarrolla la teoría de que la sola la lalta de deuda? La respuesta es que la presunción de causa es
relativa, y ha de tomarse como indicio significativo, no como causa
voluntad es fuente de obligaciones, lo que no sólo se fun- de la obligación. Para desvirtuar la eficacia del reconocimiento de
damenta en la publicidad y confianza, es decir, no sólo deuda la jurisprudencia sólo exige indicios verosímiles de falta de
tiene su manifestación más palpable en la promesa deuda o de irregularidades o vicios en su cuantía o exigibilidad (STS
pública, sino también las relaciones entre particulares, en 6 de febrero de 1998). El reconocimiento no invierte la carga de la
el reconocimiento de deuda. prueba, porque no es por sí mismo una prueba privilegiada de la
deuda, basta la existencia de una sospecha ra/onable (STS 14 de
En España, la jurisprudencia del Tribunal Supremo, no mar/o de 1989).
dejándose llevar por modas doctrinales, con gran sentido El reconocimiento de deuda es tratado en ocasiones como un
práctico y rigor técnico, ha afirmado reiteradamente que el contrato autónomo, porque es frecuente llamar reconocimiento a
reconocimiento de deuda no tiene valor por sí mismo acuerdos modificativos, transaccionalcs, liquidatorios o de rendi-
corno fuente de obligaciones, constituyéndose en un medio ción de cuentas, que tienen su propia causa jurídica, siendo en reali-
de prueba de la existencia de la obligación y de su cuantía, dad el denominado reconocimiento un instrumento o plasmación
pero que no se constituye por sí en causa de la obligación. formal de un acuerdo (SSTS 15 de lebrero de 1989 y 3 de marzo de
La obligación se constituye necesariamente por una concu- 1997), y a veces el reconocimiento es un acuerdo privado que modi-
fica lo pactado en documento público y que tiene eficacia limitada
rrencia de consentimientos sobre la cosa y sobre la causa; entre las partes otorgantes (STS 4 de marzo de 1994).
la voluntad para generar obligaciones debe exteriorizarse y
ser aceptada (recepticia) sobre una causa concreta, pero la La razón de la limitada eficacia del reconocimiento de
voluntad no es por sí misma causa de la obligación. deuda estriba, como explica la jurisprudencia (SSTS 18 de
El acreedor no puede pretender cobrar amparándose exclusiva-
abril de 1997 y 13 de febrero de 1998), en que el objeto y la
mrnle en el tenor literal de un documento, puesto que el reconoci- causa de la deuda es parte del contenido constitutivo ck- l.i
mk-Mlo de deuda no tiene valor por sí mismo (STS 16 de enero de misma, y no puede ser sustituida por un elemento i n s i i u
I 999), y si, por ejemplo, pretende encubrir un préstamo usurario, el mental y probatorio como es el reconocimiento.
46 CAÍ'. II.—LÍMITES A LA CONSTITUCIÓN DE OBLIGACIONES PATRIMONIALES 4. LA AUTONOMÍA DE LA VOLUNTAD Y LA JUSTICIA DEL PRECIO 47

3.2. LA TEORÍA DE LAS OBLIGACIONES NATURALES en carta particular en pago de unos pretendidos servicios
por un enfermo terminal, no cumple con los requisitos del
Las obligaciones naturales se definen corno aquellas testamento y no es jurídicamente exigible por no cumplir
que no son exigibles, pero que si se prometen, la promesa tampoco con los requisitos formales de la donación (STS
es válida, y si se pagan, su pago o cumplimiento es irrepe- 13 de junio de 1994), y por las mismas razones tampoco es
tible (soluti retentio). jurídicamente exigible la promesa de cesión de un inmue-
ble a la compañera hecha tras la separación de la esposa
Se discute cuáles eran consideradas obligaciones naturales en el (STS 22 de junio de 1998), o el compromiso moral de
derecho romano. El caso típico era el de las obligaciones contraídas abandonar las fincas arrendadas, que no puede interpre-
por el esclavo, ampliado posteriormente a la restitución de los prés- tarse como renuncia a un derecho de prórroga (STSJ
tamos concedidos al filius familiae, a las obligaciones contraídas por Navarra, 25 de marzo de 1993).
quien ha sufrido una capitis diminutio, a las obligaciones extingui-
das por sentencia injusta, y en el derecho justinianeo también a los
alimentos prestados o prometidos a parientes respecto de los que no En el régimen del Código civil las promesas de dar no tienen efi-
existe una obligación legal, y el pago de gastos funerarios a un cacia jurídica mas que cuando se reconocen como obligaciones
extraño. También se discute cuáles eran los efectos específicos de la naturales; las donaciones no pueden prometerse, porque la dona-
obligación natural, y, en particular, si eran susceptibles de compen- ción es un acto traslativo de la propiedad (art. 618 CC), y no pueden
sación, novación y afianzamiento. ser objeto de donación aquellos bienes de los que no puede disponer
el donante al tiempo de la donación (art. 635 CC). Por ello en la
En el régimen legal positivo se proponen como supuestos más donación se exige la entrega simultánea de los muebles (arl. 632 CC)
importantes de obligaciones naturales el pago de las deudas de o la escritura de donación privada en caso de los muebles (art. 632
juego (art. 1.789 CC), el pago de intereses sin estar previamente esti- CC) o la escritura pública en caso de donación de inmuebles (art.
pulados (art. 1.756 CC) y el pago de un crédito prescrito (art. 1.935 633 CC), debiendo entenderse que las escrituras son traslativas de
CC). Sin embargo, parece obvio que no es necesario el desarrollo de una propiedad que actualmente tiene el donante. La promesa de
una categoría general para explicar el régimen de unos supuestos donación carece de efectos jurídicos, e incluso está prohibida la
particulares, que tiene cada uno su propia razón sustantiva para donación de bienes futuros (art. 635 CC). Derogándose también en
explicar la soluti retenlio. el régimen del pago de lo indebido las llamadas donaciones presun-
tas o ex lege (arts. 1.900 y 1.901 CC), en cuya virtud históricamente
La jurisprudencia, recientemente, abandona el marco se presumía que el que paga sin error se entiende que debe o que
clásico de las obligaciones naturales y emplea la figura para dona. La razón de este estrictísimo régimen de los actos lucrativos
es no sólo la necesaria protección del donante, sino también la exi-
prestar eficacia a las promesas o atribuciones, que están gencia de coherencia de un sistema que prohibe los pactos suceso-
basadas en el cumplimiento de un previo deber moral o de rios y que establece una rigurosa exigencia de forma para los actos
conciencia. Fundándose la causa de atribución en el oficio lucrativos y mortis causa, y que define la causa como elemento esen-
de piedad (art. 1.894 CC) o en la justa causa (art. 1.901 CC). cial para la existencia y prueba de las obligaciones.
Los supuestos paradigmáticos son la pensión prometida y
luego no cumplida a una joven seducida (STS 17 de octu-
bre de 1932) y la promesa de la heredera única de cumplir 4. La autonomía de la voluntad y la justicia
ron los deseos de un moribundo de que fueran atendidos del precio
unos parientes necesitados (STS 5 de mayo de 1958).
La admisión de la categoría, sin embargo, no es indis- En la codificación el principio de autonomía di- l . i
i i i minada; así la promesa de donar unas acciones hecha voluntad se concibe también como libertad de fijar i - l i < > n
48 CAP. II— LÍMITES A LA CONSTITUCIÓN DE OBLIGACIONES PATRIMONIALES 4. LA AUTONOMÍA DE LA VOLUNTAD Y LA JUSTICIA DEL PRECIO 4M

tenido de los acuerdos o pactos patrimoniales, y muy que el derecho no puede limitar a priori, exigiendo un precio justo.
especialmente como libertad de fijar el precio, derogán- Por otra parte, la libertad de cobrar intereses era imprescindible
dose la exigencia medieval del justiprecio que provenía de para el modelo social secularizado y económico capitalista que
una pretensión de moralidad objetiva de los contratos, surge de la revolución liberal.
desarrollada por diversas escuelas teológicas.
Sin embargo, la justicia del precio no deja de estar des-
La codificación hace suyo el principio liberal de que el provista de significado en el Código civil. Se señala por la
contrato enriquece con causa o justificadamente, derogán- doctrina que la justicia del precio y la reciprocidad justa
dose el régimen histórico de la rescisión por lesión, esto de las prestaciones son elementos determinantes de la
es, la facultad de los contratantes de declarar ineficaces calificación de los contratos, y se emplean regularmente
los contratos en los que el precio sea desproporcionado. en la interpretación de los términos de un contrato y en la
Es decir, que en la codificación no se concibe el justo pre- determinación de sus fines. La justicia económica del con-
cio en las obligaciones contractuales como límite institu- trato informa en el artículo 1.154 CC la facultad de mode-
cional a la autonomía de la voluntad. ración equitativa por el juez de la pena convencional pac-
tada para el caso de incumplimiento, interpretando la
Las discusiones teológicas y morales sobre la justicia del precio jurisprudencia que, en términos generales, en toda rela-
en los contratos y la prohibición de cobrar intereses en el préstamo ción de aseguramiento ante daños futuros, la indemniza-
tienen su origen en la prevención clásica contra la usura. Tanto en el ción no puede superar el daño. Además, el precio justo
Antiguo Testamento como en la filosofía griega se desarrolla la doc- define el daño patrimonial que permite la rescisión por
trina de la intrínseca inmoralidad de cobrar intereses en el prés- fraude de acreedores, o la causa ilícita que permite anular
tamo, y afirma Aristóteles que el dinero no produce (ruto, por lo que
el interés se define como el parto monstruoso del dinero. La filoso- el contrato por fraude a los legitimarios o por engaño a
fía escolástica parece la primera en haber dado una explicación terceros. La razón es que la justicia económica de los con-
coherente de la usura, ligando la prohibición de cobrar intereses en tratos, si puede ser eludida en ocasiones por razones parti-
el préstamo a la exigencia de un justiprecio en los contratos, consi- culares, con carácter general no sólo interesa a las partes,
derando una modalidad de hurto tanto el cobro de intereses en el sino que es garantía frente a terceros (acreedores, legiti-
préstamo como el pago de un precio desproporcionado en la com- marios), y sustenta el orden fiscal y la intervención admi-
praventa o en cualquier otro contrato recíproco. Según la teología nistrativa en la contratación.
tomista, el fundamento del lucro es el trabajo o el lícito comercio,
considerándose la especulación como una ganancia inmoral. La jurisprudencia presta especial atención a la justicia
Kl perfil de la teoría dejaba, sin embargo, flecos a la discusión, del precio en los contratos en la delimitación de los concep-
como el alcance y la licitud del riesgo (periculum sortis) como título tos de simulación, usura y fraude. Y el precio excepcional-
para cobrar mleivses, la licitud de la estipulación penal (pacto de mente bajo, injusto o abusivo en los contratos, levanta sos-
una indemnización económica para el retraso o incumplimiento de pecha sobre la moralidad del contrato y sus fines, pues la
la obligación), y el alcance de la l i c i t u d de cobrar una renta o censo equivalencia justa es lo que la STS de 29 de noviembre de
por la transmisión temporal o perpetua de la propiedad. En la prác- 1989 denomina presupuesto de razonabilidad del contrato.
tica la teoría jurídica y económica del siglo xvm destacó la incohe- La jurisprudencia ha rescatado también la cláusula medie-
rencia de prohibir el lucro en el préstamo y en la compraventa y, sin
embargo, permitirlo en la sociedad (riesgo), en los contratos aleato- val llamada rebus sic stantibus, para permitir la modifica
rios o en el arrendamiento, destacándose que el interés sólo es una ción de los contratos de tracto sucesivo y ejecución diferida,
equivalencia económica justa del uso y depreciación del dinero con cuando su cumplimiento resulta excesivamente gravoso
el paso del tiempo, así como de la relatividad del valor de las cosas para una de las partes, definiendo también la excesiva oí u-
SO ( Al' II —LÍMITES A LA CONSTITUCIÓN DE OBLIGACIONES PATRIMONIALES 5. LÍMITES A LA RESTRICCIÓN DE LA RESPONSABILIDAD CONTKAÍ T I I A I M

rosidad sobrevenida la noción de imposibilidad sobreve- rarse una de las bases de las obligaciones contractuales (arl.
nida que presta excusa razonable para su incumplimiento. 141.1.8 CE). Los contratantes no pueden sancionarse recí-
La conclusión es que aunque la justicia del precio y la procamente, porque ha sido excluida del derecho privado la
justa reciprocidad de las prestaciones no son elementos justicia privada, y la propiedad y responsabilidad patrimo-
esenciales de la configuración del contrato y no limitan la nial está tutelada por los tribunales. Por ello, cualquier res-
autonomía de la voluntad de las partes, la jurisprudencia tricción o ampliación de la responsabilidad patrimonial ha
ha elevado el principio de la justicia económica de las obli- de considerarse excepcional, y deberá estar fundada en una
gaciones de un contrato a elemento central informador de justa causa, que es la que explica su naturaleza, pues por
todo el derecho de las obligaciones, tanto en la califica- definición no existen penas privadas.
ción como en la interpretación y cumplimiento de los con-
tratos, siendo elemento determinante también de la pro-
tección de los terceros ajenos al contrato que pueden 5.1. CLÁUSULAS DE LIMITACIÓN DE LA RESPONSABILIDAD
quedar afectados por el mismo (cónyuge, acreedores, legi- CONTRACTUAL
timarios), como para la tutela de los intereses públicos
que se definen en las normas imperativas. La jurisprudencia se muestra, en términos generales,
favorable a la admisión de las cláusulas restrictivas de la
responsabilidad contractual civil (SSTS 16 de julio de
5. Los límites a la restricción o agravación 1982, 25 de abril de 1984 y 5 de febrero de 1985, relativa
convencional de la responsabilidad contractual esta última a la liberación de responsabilidad por mora en
el contrato de obra). Ello se debe a que se interpretan
Como hemos dicho, el régimen de la responsabilidad como configuradoras de la reciprocidad contractual y no
patrimonial ha de considerarse de orden público, y no propiamente como restrictivas de la responsabilidad,
pueden los particulares derogar el régimen jurisdiccional debiendo en consecuencia la restricción fundarse en una
de intervención del patrimonio del deudor insolvente en justa causa (el riesgo, el provecho, la garantía, la aleatorie-
temas como los de ejecución singular o universal del patri- dad), que se presume.
monio del deudor, o en el régimen de los privilegios o pre-
ferencias crediticias. La práctica enseña que son comunes Sin embargo, las restricciones de la responsabilidad no
las cláusulas que amplían o restringen la responsabilidad se presumen, y han de estar expresamente establecidas en
patrimonial entre las partes, estando dichas cláusulas el contrato. La jurisprudencia, en primer lugar, sospecha
sometidas a un régimen muy restrictivo, aunque no sean sobre su legitimidad y exige, en consecuencia, que las
de por sí nulas, cuando pueden ser un elemento determi- cláusulas de limitación de responsabilidad no sean contra-
nante de la configuración de la obligación. rias a la moral o al orden público (SSTS 10 de diciembre
de 1950 y 11 de febrero de 1991); y establece también prin-
La razón de la restricción es que la fijación de la respon- cipios restrictivos a la interpretación de dichas cláusulas,
sabilidad o la pena, como tal, está excluida del ámbito de la si no están claramente redactadas o si no están particular-
disponibilidad de las partes por estar fundado justamente el mente aceptadas en los contratos de adhesión, o si no se
derecho en nuestros días en el principio constitucional de puede presumir que el aceptante las conoció o debió cono
derogación de las penas privadas, y el principio de legalidad cerlas en el momento de la aceptación (SSTS 3 de dick-m
cu rl orden sancionatorio (art. 24 CE), lo que ha de conside- bre de 1982 y 16 de febrero de 1986).
52 CAP. II —LÍMITES A LA CONSTITUCIÓN DE OBLIGACIONES PATRIMONIALES 5. LÍMITES A LA RESTRICCIÓN DE LA RESPONSABILIDAD CONTRAÍ TI I A l . 5 <

De ningún modo estas cláusulas restrictivas de respon- Para que exista cláusula penal, la jurisprudencia exigí/
sabilidad pueden excluir la responsabilidad por dolo (art. también que la pena pactada sea una consecuencia inde
1.102 CC), ni tampoco la debida diligencia del deudor en pendiente y autónoma de la prestación principal, como
el cumplimiento de la obligación (art. 1.104 CC; STS 22 de prestación añadida o accesoria, y por ello no considera
febrero de 1997). cláusulas penales una cláusula de caducidad de unas
acciones (STS 27 de mayo de 1904) o la cláusula de rever-
El régimen de exigencia de responsabilidad por los actos culpa- sión de un inmueble por incumplimiento de destino (STS
bles o negligentes no puede excluirse en los contratos, y ha de consi- 23 de octubre de 1970).
derarse que es un límite general a la autonomía de la voluntad el
principio de la responsabilidad que se deriva de los actos culpables o La cláusula penal no es una institución unitaria. Por
negligentes. Aunque el contratante pueda asumir un riesgo superior
al normal del contrato como parte del alea contractual que define la las funciones que cumple la jurisprudencia distingue entre
regla normativa de un contrato, o como configurado!' de la reciproci- cláusulas penales propiamente dichas, cláusulas penales
dad, y en ese sentido, sólo en este sentido, sí se admiten las cláusulas penitenciales y cláusulas penales liquidatorias.
restrictivas de la responsabilidad. Un caso particular de exclusión de
responsabilidad es el pacto de exclusión de la rendición de cuentas En las cláusulas penales propiamente dichas se fija
en el mandato, que la jurisprudencia admite como válido siempre una responsabilidad agravada para el incumplimiento o
que sea en virtud de una causa, o presuponga que el mandante cumplimiento defectuoso; la cláusula penal puede consis-
conoce una ve/ realizado y aprueba el resultado de la gestión (STS 5 tir en una pena o prestación única, en una cuantía perió-
de abril de 1956, 21 de febrero de 1967 y 27 de noviembre de 1992). dica, muy corriente para la penalización del retraso (a
En la legislación de defensa de consumidores y usuarios, de res- tanto por día), o en la que la pena se endurece progresiva-
ponsabilidad civil por productos defectuosos, de publicidad y de mente (con el retraso, con el tanto de cumplimiento defec-
seguro, se imponen restricciones a la eficacia de las cláusulas limita- tuoso), o consistir en un descuento progresivo del precio
tivas de la responsabilidad civil, y la jurisprudencia, en aplicación (como las que se analizan en las SSTS de 20 de mayo de
del artículo 3 LCS de 8 de octubre de 1980, considera comúnmente
las cláusulas restrictivas de la responsabilidad contractual limitati- 1986 y 20 de febrero de 1989, cláusula penal progresiva y
vas de los derechos del asegurado, exigiendo una específica aproba- acumulativa). Son muy corrientes las cláusulas de pérdida
ción (STS 17 de junio de 1992), principios específicamente desarro- de todo lo entregado a las que la jurisprudencia aplica
llados en la ley 7/1998, de 13 de abril, sobre condiciones generales también la moderación proporcional de la pena (SSTS 13
de la contratación. de junio de 1962 y 19 de mayo de 1988).
Si la función de la cláusula penal es otorgar la facultad
5.2. CLÁUSULAS DE AGRAVACIÓN DE LA RESPONSABILIDAD de desistimiento, se la denomina cláusula penitencial.
CONTRACTUAL: TEORÍA DE LA CLÁUSULA PENAL Dicha facultad de desistimiento no se presume (art. 1.153
CC), y normalmente debe tener una causa onerosa: se
otorga por precio, tal como se regula en el régimen de las
5.2.1. Definición y modalidades de cláusula penal arras en la compraventa (art. 1.454 CC). La facultad de
desistimiento es excepcional, y por ello, si las partes lijan
Se puede definir la cláusula penal como la preconstitu- una pena para el incumplimiento, no otorgan al deudor l.i
t. ion contractual de una responsabilidad patrimonial par- facultad de incumplir pagando la pena, sino que si se
I i c t i l a r , para los supuestos de cumplimiento parcial o puede cumplir, se debe cumplir en los términos parlado-.
defectuoso, retraso o incumplimiento de una obligación. (STS 6 de mayo de 1998). En la cláusula penileiu i . i l l.i
54 CAR I I . — L Í M I T E S A LA CONSTITUCIÓN DE OBLIGACIONES PATRIMONIALES 5. LÍMITES A LA RESTRICCIÓN DE LA RESPONSABILIDAD CONTRACTUAL 55

pena, en consecuencia, no es tal pena, sino el precio de la de dicha causa en los que hay que fijar el límite de la agrava-
¡acuitad de desistimiento. ción de la responsabilidad. También se admite que la propia
La cláusula penal puede tener finalmente una función función de garantía pueda ser causa de la pena (ahorra el
meramente liquidadora (simplificar el pago o cumpli- gasto de constituir una garantía real, favorece el cumpli-
miento, o facilitar la valoración del daño en el incumpli- miento puntual y exacto, etc.), pero en este caso la agrava-
miento, preconstituir un mecanismo de prueba de los per- ción de la responsabilidad tiene el límite legal de la usura.
juicios, etc.: SSTS 24 de septiembre de 1986, 7 de diciembre En segundo lugar, si lo que previene la cláusula penal es la
de 1990 y 12 de enero de 1999). En estos casos no se puede facultad de desistimiento del deudor, también ha de tener
estimar renunciada ni la facultad de pedir responsabilidad una justa causa, pues la facultad de desistimiento puede
por dolo (art. 1.102 CC), ni la posibilidad de reclamar un perjudicar a terceros y está, en consecuencia, sometida a un
daño excedente del originariamente previsto, ni la elusión régimen restrictivo de constitución y ejecución, y además no
del deber general de rendición de cuentas. sólo habrá de constituirse expresamente, sino que normal-
mente tendrá que fundarse en una causa onerosa: un precio
Como se ve, la definición que hemos dado de cláusula penal no compensatorio, y un plazo de ejercicio razonable, como
es una definición válida por contradictoria, pues hemos dicho que la sucede en toda opción unilateral, dada la nulidad de las con-
responsabilidad patrimonial no se puede fijar en el contrato, lo defi- diciones potestativas (art. 1.115 CC). Si la cláusula penal
nido no puede entrar en la definición, y en esta definición además tiene una función puramente liquidadora está sometida a la
repetimos literariamente los términos a definir, sin describir el con- exigencia general de todo aseguramiento de que la indemni-
tenido esencial de la categoría definida. Sin embargo, la indefini- zación no puede sobrepasar el daño, y por ello no puede
ción de la definición, valga la redundancia, tiene como virtud la cumplir notoriamente una función penal, ni eximir de
locali/.ación sistemática de la figura, en sede de incumplimiento o poder ser contestada en la oportuna liquidación de cuentas.
cumplimiento defectuoso, y además subraya la sospecha que sus-
cita, pues por mandato constitucional en nuestro derecho se han
prohibido las penas privadas. Esto sentado, está claro que la cláu-
sula penal no se puede definir porque no es una categoría unitaria, y 5.2.2. Naturaleza jurídica
porque no se puede aceptar que es una pena, tal como expresamente
se previno en la base 19 del Código civil. Señala la jurisprudencia que la culpa en el retraso no
es el elemento determinante en la aplicación de la cláusula
La cláusula penal señala, en realidad, los límites a la pre- penal (STS 7 de marzo de 1992), es decir, que puede pac-
visión de los efectos o preconstitución de las consecuencias tarse y se aplica una responsabilidad agravada, aunque no
del cumplimiento defectuoso o incumplimiento de la obliga- haya culpa en el incumplimiento, en el cumplimiento
ción. Los límites institucionales son los siguientes. En pri- defectuoso o en el retraso. Sin embargo, sí es elemento
mer lugar, cualquier agravación de la responsabilidad (cláu- determinante de la aplicación de la cláusula la previsibili-
sula puramente penal) ha de estar basada en una justa dad del supuesto. Así la pena no puede hacerse efectiva
causa, para que no exista sospecha de pena privada. La justa cuando se han alterado los supuestos de hecho para los
causa, que se presume, para que se reconozca eficacia al que fue establecida (SSTS 16 de septiembre de 1986, 25 dr
pacto de agravación de la responsabilidad, puede ser el noviembre de 1997 y 30 de marzo de 1999). Por ejemplo,
riesgo, el coste de oportunidad, el sacrificio o daño del apla- si se alteran los proyectos originales con nuevos <.MK;II ¡M>S
cimiento para el acreedor, o el provecho que deriva el deu- (SSTS 18 de diciembre de 1996 y 30 de noviembiv de
d( >i del cumplimiento tardío o defectuoso; y es en los límites 1998). La cláusula penal se funda en el riesgo de un d.m»,
5. LÍMITES A LA RESTRICCIÓN DE LA RESPONSABILIDAD CONTRACTUAL 57
S6 CAP. II.—LÍMITES A LA CONSTITUCIÓN DE OBLIGACIONES PATRIMONIALES

que ambas partes contratantes han contemplado y han 5.2.3. La facultad judicial de moderar la pena
asegurado mediante la previsión de sus consecuencias. La
razón, como es obvio, es que no se trata de una pena, que Los tribunales tienen la facultad legal de moderar las
exigiría la prueba previa de culpa o negligencia, sino, penas convencionales. Dada la sospecha de pena privada
como se ha dicho, de un re forzamiento del vínculo obliga- que acompaña a toda cláusula penal, la facultad judicial de
cional. moderación de la pena (art. 1.154 CC) es de esencia a la
cláusula penal, que no se presume lícita, y que por ello las
Una repetida jurisprudencia, cuya reiteración exime de cantidades debidas en virtud de una cláusula penal no son
su cita, establece que toda cláusula penal ha de ser objeto líquidas (SSTS 16 de marzo de 1979 y 20 de febrero de
de una interpretación restrictiva. Sus términos han de ser 1988).
claros y terminantes (STS 14 de febrero de 1992), y no se
presume que comprenden supuestos distintos de los La jurisprudencia ha declarado reiteradamente que
expresamente establecidos (STS 17 de febrero de 1997). aunque la facultad de moderación se prevé legalmente
La interpretación estricta se justifica normalmente en el sólo para los supuestos de cumplimiento parcial o defec-
carácter sancionatorio de la cláusula y en el favor debito- tuoso (art. 1.154 CC), se aplica con carácter general a toda
ris, pero ninguna de estas razones puede aceptarse: no hay cláusula; es decir, que aunque haya incumplimiento total,
sanción alguna puesto que la cláusula penal no es sancio- puede moderarse la pena pactada.
nadora, y el favor debitoris no existe en el derecho patri- En la jurisprudencia se encuentran tres causas funda-
monial moderno. La razón auténtica de la interpretación mentales de moderación de la pena: en primer lugar, en
estricta de la cláusula penal es que a falta de previsión función del carácter desproporcionado o abusivo de la
expresa ha de prevalecer el orden legal de la responsabili- pena misma (SSTS 16 de noviembre de 1995 y 30 de
dad, por la sospecha de pena privada que acompaña a marzo de 1999); en segundo lugar, en razón del cumpli-
toda cláusula penal; pero dentro del orden de previsión la miento parcial o defectuoso del deudor (SSTS 25 de enero
cláusula ha de aplicarse en sus propios términos: así la de 1995 y 16 de marzo de 1999); y, en tercer lugar, por la
STS de 2 de noviembre de 1994 aplica a un cumplimiento concurrencia de circunstancias imprevisibles que, sin
defectuoso la pena pactada para el retraso en el cumpli- embargo, no excusan de la aplicación de la cláusula, aun-
miento, argumentando que si el acreedor tiene derecho a que justifican parcialmente el retraso o incumplimiento
rechazar un pago que no sea íntegro debe tener derecho (SSTS 15 de diciembre de 1995 y 12 de diciembre de
a reclamar la pena pactada para el retraso. 1996).
Resulta extraordinariamente interesante la STS de 28 de diciembre La facultad de moderación se extiende también en las
de 1998, relativa a la aplicación de una cláusula penal a un subcontra- penas que acompañan a las cláusulas de irrevocabilidad
lista de unas obras públicas, que era una reproducción de la cláusula de los contratos de esencia revocables, con la pretensión
penal establecida para el contratista, y que tras un retraso no sustan- de hacerlos irrevocables, que son en esencia penas priva
cial en la entrega de la obra por el subcontratista, y el correspondiente das cuya licitud no se puede admitir incondicionalmc-nU-
i vi raso del contratista al dueño de la obra, el dueño de la obra estima (así exclusivas, apoderamiento de toreros, cláusulas blin
no pertinente aplicar la pena al contralista. La sentencia rechaza la
aplicación de la cláusula penal al subcontratista, alegando el carácter dadas de directivos, cláusulas de rescisión en los l u l b o l i s
ivslriclivo en la aplicación de toda pena y la doctrina del enriqueci- tas y artistas, etc.).
mirnlo injusto, pero se trata de una doctrina dudosa, y de hecho el Tri-
bunal Supremo revocó el criterio contrario de la Audiencia.
CAPITULO III
ELEMENTOS DE LA RELACIÓN OBLIGATORIA

1. La clasificación de los elementos


de la relación obligatoria

El principio de la autonomía de la voluntad comporta


que basta que se exteriorice la voluntad para que se consti-
tuya el crédito. Ni la escritura (documentación), ni el otor-
gamiento de forma pública son elementos esenciales de la
obligación. La obligación nace por la sola voluntad de las
partes, o por las otras fuentes legales (responsabilidad,
restitución), pero no por su documentación o forma.
Pero para que nazca jurídicamente la obligación, debe
trascender el ámbito interno de la conciencia y manifes-
tarse externamente; en las obligaciones contractuales la
voluntad ha de constar expresamente no sólo sobre la
voluntad de obligarse, sino también sobre la concurrencia
de unos elementos esenciales. Sólo se reconoce por el
derecho la obligación cuando vincula la voluntad (consen-
timiento) al cumplimiento de una prestación debida
(objeto) en virtud de una causa justa (la reciprocidad de
un contrato). En las obligaciones no contractuales (de res-
ponsabilidad o de restitución), su estructura se configura
a semejanza de las contractuales.
Por tanto, son elementos esenciales de la obligación la
pluralidad de los sujetos (acreedor y deudor), el objeto y la
causa. Sólo existe obligación si hay diversos sujetos, esto rs,
la dualidad de partes, normalmente acreedor y deudor, purs
no existen jurídicamente obligaciones con uno mismo. Ivs
también elemento esencial de la obligación la prestación
debida: dar a hacer o no hacer una cosa (art. 1.088 ( ' ( ' ) ;
objeto que ha de ser posible, lícito y determinado. Y l < » l . i
obligación ha de tener también una causa jurídica di- | » > i
qué se debe; en las obligaciones contractuales la c;ms;i si-
refiere a la razón de ser del contrato (la ivcipiot id.ul. i I
60 CAP. III.—ELEMENTOS DE LA RELACIÓN OBLIGATORIA 2. LA OBLIGACIÓN CON P L U R A L I D A D DE SUJETOS 61
ánimo de lucro), en las no contractuales la causa es definida tos, la obligación se entiende dividida en tantas obligacio
por su fuente (el deber de indemnizar daño en la responsa- nes como sujetos y que cada acreedor sólo tiene derecho ;i
bilidad, el enriquecimiento injusto en la restitución). pedir y cada deudor sólo tiene deber de prestar lo que les
corresponda (art. 1.137 CC). En caso de pluralidad de
Todos los demás elementos que se agreguen a una obli- sujetos, la obligación se presume dividida en porciones
gación se consideran elementos accidentales, definiéndose iguales, si no consta lo contrario (art. 392 CC).
como tales la condición, el término y el modo, que evi-
dentemente sólo son accidentales en cuanto que su existen- También se presume que las obligaciones son divisibles;
cia no es de esencia de la obligación, pero que una vez esto es, que la prestación se puede cumplir (pluralidad
incorporados a la obligación forman parte de la misma pasiva), y que se puede recibir (pluralidad activa) de modo
como circunstancias decisivas en la exigibilidad de la pres- independiente, por cada uno de los deudores o acreedores
tación. A su vez, como hemos dicho, la documentación del de la obligación (art. 1.138 CC), y que en consecuencia no
crédito y la forma pública son considerados elementos se exige la actuación conjunta para el cumplimiento o exi-
accidentales o instrumentales, porque puede haber obliga- gencia de la obligación, pudiendo actuar cada deudor o
ción constituida verbalmente o por signos, si no queda acreedor en una obligación plural con autonomía o inde-
duda sobre la voluntad de obligarse, aunque, sin embargo, pendencia de sus compañeros (art. 1.139 CC). Dado que la
como decimos, el documento y la forma pública identifi- indivisibilidad de la obligación exige la actuación conjunta,
can jurídicamente el crédito mismo, y le otorgan un rango la manifestación procesal de la indivisibilidad de la obliga-
y una oponibilidad en ocasiones (título del crédito). ción es el litisconsorcio activo necesario en caso de plurali-
dad de acreedores, y el litisconsorcio pasivo necesario en
caso de pluralidad de deudores.
2. La obligación con pluralidad de sujetos
En virtud del principio de divisibilidad, el litisconsorcio procesal
Por definición, la obligación se constituye entre dos activo o pasivo para la exigencia procesal del cumplimiento de las
obligaciones se considera excepcional por la jtirisprudencia (STS 14
sujetos: acreedor y deudor; el deudor tiene deber de pres- de abril de 1986), y se estima también que si forman una comuni-
tar y el acreedor facultad de recibir. Sin embargo, la posi- dad, en caso de pluralidad de sujetos, aunque el objeto sea indivisi-
ción activa (acreedora) o pasiva (deudora) en una obliga- ble, cada uno de los cotitulares puede ejercitar los actos que benefi-
ción puede estar constituida por una pluralidad de sujetos, cian al consorcio. El cumplimiento de las obligaciones pecuniarias
por lo que si tomamos la noción de sujeto como sinónimo se considera esencialmente divisible en virtud del artículo 1.151 CC
de persona, debemos distinguir entre sujeto y parte; la (SSTS 7 de octubre de 1992, 26 de mayo de 1980 y 17 de diciembre
obligación tiene dos partes, y en cada parte puede haber de 1994); en aplicación del artículo 1.138 CC, el crédito bancario ha
de estimarse dividido entre los cotitulares de una cuenta corriente y
una pluralidad de sujetos. los herederos de un cotitular fallecido sólo pueden reclamar l.i
mitad (STS 21 de noviembre de 1994). Fuera del campo de las obli-
gaciones pecuniarias es difícil encontrar ejemplos jurisprudenciales
2.1. EL PRINCIPIO DE MANCOMUNIDAD Y DIVISIBILIDAD de obligaciones divisibles, y no sólo cabe citar en este punto el ivfíi
DK LA OBLIGACIÓN men restrictivo con el que la jurisprudencia trata la divisibilidad ilr
la cosa común en la comunidad de bienes, por la restricción i|iu-
suele suponer para su valor, sino incluso que el régimen de la di\i
IU Código civil establece como principio general la bilidad del cumplimiento ha de ser aun más restrictivo que- el dr
IIKIIK•onnmidad, esto es, que en caso de pluralidad de suje- división de la comunidad.
62 CAP. III.—ELEMENTOS DE LA RELACIÓN OBLIGATORIA 2. LA OBLIGACIÓN CON PLURALIDAD DI' SU II I (IS

Se hace difícil imaginar una obligación absolutamente (solidaridad activa) tiene derecho a pedir, o i ;ul.i l<
divisible. Pues si existiere una divisibilidad esencial y abso- los deudores (solidaridad pasiva) tiene deber dr p n - ' . i . u .
luta, se debería hablar de una pluralidad de obligaciones y la totalidad del objeto de la obligación (art. 1 . M 7 < < i
ya no existiría razón para la pluralidad de los sujetos. La En la solidaridad se reconoce a cada uno de los .u n-c
experiencia parece mostrarnos que normalmente la obliga- dores o deudores solidarios la plena disponibilidad dd
ción plural presenta elementos más o menos marcados de crédito (art. 1.143 CC), sin perjuicio de su deber di- ivs
indivisibilidad. La indivisibilidad puede provenir de su ori- ponder ante los coacreedores, por la parte que K-s
gen: la constitución común, que impone habitualmente un corresponde de su crédito (arts. 1.143, 1.146 CC), o del
pago o cumplimiento conjunto, pues el acreedor se puede derecho de repetir contra los codeudores por su parte
oponer al pago parcial (art. 1.157 CC), y en general al pago o (art. 1.145 CC).
cumplimiento dividido si no satisface íntegramente sus inte-
reses; por otra parte, en cuanto al objeto, sólo se puede esti- Además, la solidaridad pasiva comporta la cobertura de
mar divisible si las partes resultantes son cualitativamente la insolvencia (art. 1.145 CC) y la extensión de la responsabi-
idénticas y cuantitativamente proporcionales, y además el lidad de los codeudores solidarios (art. 1.147 CC), de modo
valor no desmerece por la división; en cuanto a su causa, que si alguno resulta insolvente, no se perjudica con ello el
son indivisibles las obligaciones en función de la reciproci- crédito por la parte que le corresponde al deudor fallido,
dad contractual (art. 1.124 CC), y así, el vendedor puede sino que se debe por todos los deudores el todo, debiendo en
oponerse al pago fraccionado del precio de la cosa vendida la relación interna cubrirse la insolvencia de modo propor-
(art. 1.500 CC); las obligaciones de hacer se presumen indi- cional a las cuotas respectivas que se presumen iguales; y la
visibles y personalísimas (art. 1.161 CC, salvo los supuestos indemnización que se deba por culpa contractual en el cum-
taxativos del art. 1.151 CC); finalmente, una obligación plimiento defectuoso o incumplimiento por cualquiera de
puede constituirse con pactos expresos de indivisibilidad o los codeudores se extiende también a los demás.
deducirse ésta del modo de constituirse la obligación plural.
La solidaridad del crédito se emplea comúnmente en el tráfico
La indivisibilidad introduce diversas especialidades en el jurídico como un medio de reforzar la garantía del cumplimiento de
cumplimiento o exigencia de la obligación que varían en fun- los créditos. La solidaridad resulta una relación de garantía más
ción de la intensidad misma de esa indivisibilidad. El prin- radical que la fianza, que se define como relación accesoria, puesto
que en la fianza existe el beneficio de excusión del fiador, al que no
cipio general es que sólo la actuación conjunta permite el se puede reclamar ni perseguir sino previa la insolvencia o impago
cumplimiento de la obligación indivisible, y que si el cumpli- acreditado del deudor principal, y a su vez en la fianza existe el
miento deviene imposible, la obligación se sustituye por una beneficio de división entre cofiadores, que no rige en la solidaridad.
obligación de pago de su valor (art. 1.150 CC), sin que cada
acreedor deba responder por la culpa o responsabilidad del La solidaridad no significa que sólo exista un único
que incumplió, ni deba suplir su insolvencia (art. 1.139 CC). vínculo entre las partes, sino que la pluralidad de sujetos
predica ordinariamente una pluralidad de vínculos, tal
como se pone de manifiesto en la llamada solidaridad
2.2. OBLIGACIONES SOLIDARIAS varia, y en el régimen de las excepciones oponibles por los
deudores solidarios ante la reclamación del acreedor. Los
La solidaridad se define por el Código civil como acreedores y los deudores no tienen por qué estar ligados
aquella obligación en la que cada uno de los acreedores del mismo modo y por las mismas condiciones, y se define
64 CAP. -ELEMENTOS DE LA RELACIÓN OBLIGATORIA 2. LA OBLIGACIÓN CON PLURALIDAD DE SUJETOS

como solidaridad varia aquella en la que el modo o condi- por su parte, pero si el acreedor condona la obligación a u n c í dr ! < > • .
ciones de cumplimiento varía entre los codeudores o co- codeudores solidarios y no se puede entender que ha condonado l.i
acreedores (art. 1.140 CC). obligación, los demás codeudores pueden oponer la excepción di-
condonación por la parte del condonado. Lo mismo sucede con l.i
excepción de prescripción; se afirma por la jurisprudencia que la
La solidaridad varia no es una situación excepcional en el trá- interrupción de la prescripción perjudica igualmente a todos los
fico. Se da, por ejemplo, cuando en su origen las obligaciones soli- deudores solidarios (STS 14 de mayo de 1987); sin embargo, oslo
darias nacen por una diversidad de causas, lo que puede imponer sólo se puede predicar cuando la solidaridad provenga del mismo
especialidades en su cumplimiento; por ejemplo, en caso de retraso origen y causa, no cuando se trate de una solidaridad varia, aunque
en el pago de la indemnización de un daño el deudor principal habrá que estar en cada caso concreto a la justicia del caso y a su
estará obligado a pagar los intereses moratorios que correspondan, legislación específica.
mientras que la compañía aseguradora cuya responsabilidad se
entiende directa, y por tanto solidaria, está obligada también, en
ciertos casos, al abono de los intereses penalizados que se prevén en
el artículo 20 de la LCS. También cuando se pacten condiciones par- 2.3. FUENTES DE LA SOLIDARIDAD
ticulares con un deudor o acreedor que no afecten al crédito, como
cuando el acreedor concede a un deudor solidario un aplazamiento Por el refuerzo de la garantía que supone, la ley esta-
sin que se entienda que ha modificado el crédito, lo que no impide
que pueda dirigirse contra los demás codeudores (art. 1.144 CC). blece la solidaridad en muy diversos campos del derecho
civil. Así, en la responsabilidad de los coherederos (art.
El Código prevé también que el deudor solidario pueda 1.084 CC), de los cónyuges por deudas ordinarias de la
utilizar ante la reclamación del acreedor todas las excep- familia (arts. 1.319, 1.369 CC), en el nombramiento de
ciones que se deriven de la naturaleza de la obligación y mandatario por dos o más personas (art. 1.731 CC), los
las personales que les sean propias, pudiendo oponer las comodatarios a los que se presta conjuntamente una cosa
excepciones personales que correspondan a los demás (art. 1.748 CC), en caso de pluralidad de gestores oficiosos
codeudores sólo por su parte (art. 1.148 CC). (art. 1.890 CC), etc.

El artículo 1.148 CC es de muy tortuosa redacción y de muy difí- Por otra parte, diversas leyes especiales en el ámbito civil impo-
cil comprensión porque se funda en la distinción histórica entre nen régimen solidario de las obligaciones en el ámbito de su regula-
excepciones personales y reales que ya no se acepta en la práctica ción, especialmente en cuanto se refiere al régimen de la responsa-
procesal moderna. Se han propuesto distintas explicaciones que no bilidad. Así, en la legislación sobre navegación aérea, daños
resultan convincentes; por ejemplo, rio se puede referir a la oponibi- nucleares, daños producidos por- la ca/.a, legislación de defensa de
lidad de la excepción de compensación exclusivamente por la parte consumidores y usuarios, de responsabilidad por productos defec-
porque la compensación extingue la obligación. Desde luego, no tuosos, lesión del derecho de honor, intimidad e imagen, prensa e
parece que el régimen de excepciones en la solidaridad pueda ser imprenta, etc.
distinto al que rige en la fianza (arts. 1.824 y 1.853), que, como
hemos dicho, es una obligación de garantía de menos intensidad Pero resulta de sumo interés contrastar la evolución
que la solidaridad, por lo que la oponibilidad parcial de excepciones jurisprudencial en este punto, pues la nueva consideración
de un codeudor solidario desde el punto de vista legal parece que de la conducta significativa de las partes contratantes
sólo se puede referir a los supuestos en los que uno de los deudores
solidarios sea menor o incapacitado. Aparte de ello, el artículo como fuente de obligaciones, y una cierta crisis del princi-
1.148 CC sólo se puede referir a la solidaridad varia. Así, por ejem- pio de la individualización de la culpa y de la responsahili
plo, la imposibilidad parcial de cumplimiento para uno de los deu- dad, han traído una importante ampliación del régimen
doivs solidarios no es lógico que extinga la obligación ni siquiera de la solidaridad en el derecho civil.
(1(1 CAP. III.—ELEMENTOS DE LA RELACIÓN OBLIGATORIA 2. LA OBLIGACIÓN CON PLURALIDAD DE SUJETOS (i?

En el ámbito contractual, una reiterada jurisprudencia recibieron el dinero (STS 4 de abril de 1988), o cuando
señala que no hace falta, para que nazca la solidaridad, hay una pluralidad de personas sobre las que recae la obli-
que la misma se exprese literalmente en el contrato, pues gación de prestar alimentos (SSTS 8 de mayo de 1965 y 30
puede inferirse tanto del modo de constituirse la obliga- de junio de 1979).
ción, de los antecedentes de la negociación, como de la
intención expresa o tácita de los contratantes (SSTS 12 de Pero el ámbito donde ha habido una mayor aportación
mayo 1987, 19 de noviembre de 1989 y 19 de diciembre de jurisprudencial al régimen de la solidaridad ha sido el de la
1991). Diversas sentencias se refieren específicamente a la responsabilidad civil derivada de culpa o negligencia. Tras
exigencia de una interpretación correctora del artículo un período de oscilación jurisprudencial, en la jurispru-
1.137 CC, cuando los créditos constituidos en el ámbito dencia de los años sesenta (SSTS 23 de febrero de 1966, 20
negocial permanecen unidos por el fin de las prestaciones, de mayo de 1968 y 20 de febrero de 1970) se afirma tajante-
la apariencia de actuación conjunta y el aprovechamiento mente la responsabilidad solidaria de todos los autores de
indistintos de los beneficios del contrato, pues así lo exige un daño culpable o negligente.
la satisfacción del interés del acreedor: como cuando se
trata de pagar el precio de obras y servicios encargados de Se dan diversos argumentos a favor de esta postura: que el resar-
modo conjunto (SSTS 19 de julio de 1989, 17 de mayo de cimiento del dañado merece mayor protección que la tutela del
1993 y 3 de septiembre de 1997), o en las ventas realizadas autor del daño; que la noción de culpa no es reductible y que por ello
el autor del daño culpable lo es de todo el daño, aunque intervengan
de modo conjunto (STS 12 de diciembre de 1996), en el muchos autores; la generalización de criterios de responsabilidad
abono a proveedores de cantidades que quedaron pen- objetiva en daños causados en actividades productivas o actividad
dientes en la construcción de un inmueble en régimen de empresarial; y, también, la aplicación por analogía del régimen de la
cooperativa (STS 19 de mayo de 1993) y en general en acción civil derivada del delito (art. 116 del nuevo CP y art. 107 del
toda constitución conjunta de una obligación donde cabe antiguo). Sin embargo, son argumentos relativamente dudosos, ya
inferirse la comunidad de intereses (STS 14 de junio de que la responsabilidad solidaria supone sacrificar el principio de la
1982), o cuando existe comunidad de intereses entre individualización de la culpa, extiende la responsabilidad civil por
culpa o negligencia más allá de los daños razonablemente previsi-
varias sociedades que se aprovechan de la venta de un bles, y presenta el peligro de imponer condenas donde no hay culpa
inmueble respecto del pago de la comisión de venta (STS o hasta donde no llega ra/onablemente la imputabilidad. Por otra
13 de diciembre de 1996). parte, la responsabilidad por culpa no se puede asimilar indiscrimi-
nadamente a la responsabilidad civil derivada del delito: por ejem-
También realiza la jurisprudencia una importante plo, en la STS de 8 de febrero de 1983, un niño que pasaba casual-
ampliación de los supuestos legales de responsabilidad mente resultó lesionado en un ojo en medio de una pelea de
menores; al no poderse determinar cuál fue el niño que arrojó el
solidaria, estableciendo la responsabilidad solidaria de los objeto punzante causante de la herida se condena solidariamenle a
que administran conjuntamente una cosa por el resultado los padres de todos los menores que participaron en la pelea. Se
de la gestión (STS 20 de abril de 1977), aunque si los man- trata de una extensión a mi juicio inapropiada de la responsabilidad,
datarios actúan independientemente la obligación no es que hace del derecho un ejecutor ciego, que quiere remediar el
solidaria (SSTS 2 de julio de 1966 y 22 de septiembre de designio inescrutable que causó la lesión del menor; porque jusia
1989). Igualmente se establece la responsabilidad solida- mente la esencia del derecho no es la de reparar el daño, que en si
ria de la restitución de lo cobrado indebidamente (SSTS mismo es irreparable, sino identificar al culpable, e imponerle, p<n
su culpa o negligencia, la responsabilidad; yo creo que la rcsponsabí
2.3 de mayo de 1903 y 20 de mayo de 1956), si no se puede lidad de los partícipes, fundada en no denunciar al autor, qur PIVMI
d e t e r m i n a r la cantidad que cobró cada uno de los que uniblemente conocían, debió establecerse como mancomunada
68 CAP. ITL—ELEMENTOS DE LA RELACIÓN OBLIGATORIA LA PRESTACIÓN COMO OBJETO DE LA OBLIGACIÓN 69

La solidaridad se establece también en los supuestos de respon- es decir, el acreedor debe reclamar el auxilio judicial para
sabilidad profesional y empresarial; así, la responsabilidad solidaria proceder bien a la desposesión forzosa del deudor, bien al
del promotor, arquitecto y aparejador, por vicios en la construcción cumplimiento sustitutorio a costa del deudor, bien a la
(véanse SSTS 27 de septiembre de 1995 y 16 de octubre de 1995), o condena indemnizatoria si el cumplimiento forzoso no es
del médico y el centro médico por los daños derivados de negligen-
cia en la actuación médica (STS 29 de junio de 1990). En el ámbito posible. El cumplimiento forzoso de las obligaciones se
de la responsabilidad objetiva (arts. 1.903, 1.905, 1.908 y 1.910 CC, y hace por sustitución o por indemnización según la natura-
régimen de la responsabilidad del Estado por actos de los funciona- leza de la prestación debida (según sea de cosa concreta,
rios en la atención de los sei-vicios públicos), que establece la res- sea de actividad o estrictamente personal).
ponsabilidad solidaria de todos los intervinientes, y se afirma que el
responsable legal es responsable directo y solidario; o en el ámbito
de la responsabilidad de las empresas por actos de sus directivos o La noción de prestación toma en cucnla como elemento determi-
dependientes, que actúan en su nombre (representación aparente). nante de la definición del objeto de la obligación no tanto la con-
En estos casos la solidaridad no sólo tiene una justificación mate- ducta del deudor, sino la satisfacción del inlcrcs del acreedor; es
rial, sino que también se explica por la necesidad de simplificar el decir, concibe el objeto de la obligación no desde la perspectiva del
proceso judicial: los altos costes de una demanda plural, en la que la deudor, sino desde la perspectiva del acreedor, lo que es decisivo lam-
absolución de un codemandado supone el deber de pagar sus costas, bién para la efectividad del cumplimiento. El interés del acreedor es
en un sistema como el presente de condena preceptiva en costas, lo tutelado en la obligación, porque ya no rige el principio clásico del
aconseja imputar los daños sobre cualquiera de los responsables, favor debitoriis, y, por otra parte, dicho interés sólo es (nielado en
sin perjuicio de que éste pueda repercutir sobre el directamente res- cuanto tiene un contenido patrimonial, pues, como hemos dicho, es
ponsable, individualizando perfectamente la culpa. característica esencial del derecho moderno de obligaciones la dero-
gación de la coacción personal. El Derecho favorece al acreedor, por-
que favorecer al deudor es negar el derecho.
3. La prestación como objeto de la obligación
Tradicionalmente se distinguen tres clases de obligacio-
nes por razón de su objeto: las obligaciones de dar, de hacer
3.1. DEFINICIÓN Y CARACTERES DE LA PRESTACIÓN y de no hacer (art. 1.088 CC). La obligación de dar se
COMO OBJETO DE LA OBLIGACIÓN extiende también a la de entregar todos los frutos y acceso-
rios producidos por la cosa desde que es debida (arts. 1 .095
Como el derecho se funda en la prohibición de la justi- y 1.097 CC), e implica un radical deber de conservación de la
cia privada y en el monopolio público de la coacción, el cosa debida (art. 1 .094 CC), presumiéndose la culpa si la
acreedor no puede por su propia autoridad tomar para sí cosa se destruye en manos del deudor (art. 1.182 CC).
el objeto de la obligación que le es debido. Es un hurto el
acto por el cual el acreedor se apropia de lo que le es Las obligaciones de hacer y de no hacer, como hemos dicho, se
debido sin consentimiento del deudor. El acreedor sólo entienden naturalmente indivisibles (art. 1.161 CC), salvo que en el
puede recibir la cosa debida de manos del deudor, o por cumplimiento no se tenga en cuenta la persona del deudor y su
medio de la desposesión judicial del deudor. Por eso el objeto se descomponga en unidades métricas objetivas (art. 1.151
objeto de la obligación no son las cosas, sino la conducta CC). La jurisprudencia, sin embargo, tiende a admitir ciertas formas
de cumplimiento parcial y defectuoso de la obligación de hacer si
debida del deudor, esto es, la prestación, el cumplimiento con eso se satisface el interés el acreedor, anteponiendo la noción de
voluntario de la obligación que satisface el interés del retribución del servicio a la de ejecución de una obra única e indivi-
acreedor. A falta de cumplimiento voluntario de la presta- sible, aduciendo en ocasiones la presunción de divisibilidad cíe la
ción, procede la ejecución forzosa específica de la misma; obligación (STS 17 de febrero de 1997).
70 CAP. Til.—ELEMENTOS DE I.A RELACIÓN OBLIGATORIA 3. LA PRESTACIÓN COMO OBJETO DE LA OBLIGACIÓN 71

Para que la obligación sea jurídicamente exigible su aun de cantidades ilíquidas, pues si se pretende conceder al acree-
objeto ha de ser posible, lícito y determinado. La imposi- dor una protección judicial completa no basta con entregar lo que
bilidad originaria da lugar a que la obligación no nazca, en su día se adeudaba, sino lo que representa en el momento del
cumplimiento, lo que exige compensar con intereses el retraso, cual-
mientras que por la sobrevenida la obligación se extingue quiera que sea la causa del mismo (SSTS 24.4.98 y 21.5.98; en sen-
(art. 1.272 CC). La ilicitud del objeto (art. 1.271.3) se asi- tido contrario, STS 3 de abril de 1998); también se afirma iviierada-
mila a la ilicitud en el contenido (art. 1.255 CC) y en la mente, aunque hay jurisprudencia contradictoria, que los inicreses
causa (art. 1.275 CC). Y no se admite que la determinación puramente procesales, ex artículo 921 LEC, se deben por su caráckT
de un elemento no esencial (por ejemplo, la cuantía) sancionatorio, aunque la cantidad reclamada sea ilíquida (SSTS
pueda ser dejada al arbitrio del deudor o del acreedor, 1.12.97 y 20.11.98; en sentido contrario, STS 20.12.95), afirmando
pero sí se admite la determinación posterior por criterios que no es lógico diferenciar en el abono de intereses, Í'.A arl ículo 921
LEC, entre cantidades líquidas e ilíquidas, de resarcimiento y de ivs-
objetivos (arts. 1.273, 1.447, 1.448 y 1.449 CC), lo que es titución, pues se trata de intereses ex lege (STS 3.10.96); existiendo
una concreción de la prohibición de las condiciones mera- también reiteradas sentencias que condenan al abono de ¡iiieivses,
mente potestativas (art. 1.115 CC). legales o convencionales, aunque la cantidad debida sea i l í q u i d a ,
por la injusticia que supone en sí la prolongación do la ivlonción
El concepto de iliquidez es un concepto próximo al de indetermi- indebida de lo ajeno (STS 7.6.94) o por el provecho que ha repor-
nación, y se refiere a aquellas deudas que, aun estando determina- tado a la contraparte (STS 1 de abril de 1997; STS.I Navarra, 3 de
das en cuanto a su existencia, no lo están en cuanto a su cuantía, y mayo de 1997), o porque así lo exige la satisfacción completa del
no se pueden determinar por una simple operación matemática, acreedor (STS 21.5.98). También la jurisprudencia dr la Sala pri-
pues falta por conocer o cuantificar el contenido de la obligación. mera efectúa la compensación de deudas ilíquidas, en los suplíoslos
Así en el contrato de obra o de servicios sólo es líquida la obra desde de incumplimiento contractual, si la contraparte cae en estado de
que se concretan los servicios prestados o las obras realizadas (STS insolvencia, pues no es lógico, por ejemplo, que se deba íntegra-
29.9.94), o cuando la cantidad debida depende del resultante tras la mente el precio de una obra si el contratista que la ha realizado
partición de la herencia (STS 10.10.95). La cantidad se considera defectuosamente es declarado concursado o quebrado, invocando
líquida si no tiene ningún elemenlo de indeterminación, como en esta sede el artículo 1.124 CC y la exceptio non adimpleti contrac-
cuando el resultado depende de operaciones matemáticas aunque tus (SSTS 12 de junio de 1993 y 27 de noviembre de 1995); la com-
éstas sean complejas (STS 7.6.94), y se repite Uimbién reiterada- pensación judicial, aunque no haya liquidez, si hay créditos recípro-
mente por la jurisprudencia que si la deuda está acreditada con cos se funda en la justicia objetiva y en la reciprocidad contractual
todos sus elementos esenciales, las meras discrepancias sobre su (STS 9 de abril de 1994).
cuantía no obstan a su liquide/. (STS 18.2.94), y es líquida la deuda
aunque la condena lo sea a una cantidad inferior a la reclamada Yo creo que la apariencia contradictoria de la jurispru-
(SSTS 21.3.94 y 20.7.95). dencia del TS sobre la liquidez de la deuda se debe a que
La falta de liquidez se toma principalmente como excusa al cum- ante la existencia de un retraso al pago o cumplimiento de
plimiento de la obligación, y a efectos de la condena al abono de la obligación, la jurisprudencia clásica consideraba que si
intereses. La ¡liquidez de la deuda impide que se declare moroso al no había liquidez, no se debían intereses, mientras que la
deudor (STS 20.6.97), con la consecuencia de no deberse los llama- jurisprudencia más reciente valora también el carácter
dos intereses moratorios (STS 18.4.97); tampoco se devengan contra culpable o negligente del resarcimiento, el provecho obte-
las compañías aseguradoras los intereses sancionatorios del artículo nido por el deudor con el retraso, y la necesaria protección
20 LCS (STS 5.12.96), y la deuda ilíquida no es compensable (art. de los intereses del acreedor, faltando, por otra parte, tam-
1.196.4 CC). Sin embargo, la falta de liquidez como excusa al cum-
plimiento está fundada en el favor debitoris y es objeto de una inter- bién homogeneidad a la deuda de intereses que se debe
pretación restrictiva por la jurisprudencia. Así en las deudas indem- por muchas causas [convencionales, penales, moratorios,
ni/alorias por culpa o negligencia se alirma que se deben intereses compensatorios, sancionadores (art. 20 LCS), procesales,
72 CAP. III.—ELEMENTOS DE LA RELACIÓN OBLIGATORIA 3. LA PRESTACIÓN COMO OBJETO DE LA OBLIGACIÓN 73

ex art. 45 LGP, etc.]. En definitiva, la jurisprudencia apa- dualmente y en consecuencia sólo se identifican por su peso,
rentemente contradictoria se debe a que en la condena de número o medida. El paradigma de cosa fungible es el dinero. La
intereses valora en cada caso el TS la naturaleza de la diferencia es que las cosas genéricas no están identificadas, mien-
deuda y la causa del retraso, constituyendo la iliquidez un tras que las cosas fungibles no son identificables. Habitualmente
género y frangibilidad son categorías conexas y las obligaciones fun-
principio de tutela del deudor que no tiene por qué apli- gibles son también genéricas. Sin embargo, el problema estriba en
carse indiscriminadamente, pues el plazo, según la teoría que las cosas genéricas nunca son absolutamente genéricas o abso-
general de las obligaciones, beneficia al acreedor o al deu- lutamente fungibles, y el género suele tener elementos de limitación
dor según sea la naturaleza de la deuda, y si ninguno de o identificación (la existencia de categorías dentro del género, la
los dos es beneficiado, debe en principio compensarse jus- localidad de su origen, el fabricante, el distribuidor, el uso al que se
destina, etc.). Por otra parte, las cosas nunca son absolutamente
tamente su valor. fungibles, y así, por ejemplo, incluso el dinero es identificable por su
serie y numeración. Todo ello, por supuesto, tiene trascendencia a
efectos de especificación. El artículo 1.452 CC es clave en el régimen
3.2. ESPECIALIDADES DE LA OBLIGACIÓN POR RAZÓN del género y fungibilidad de las obligaciones: si se venden a un tanto
DEL OBJETO alzado y la cosa se concreta individualmente («aisladamente»), se
considera la cosa genérica y fungible como especificada (párrafo 2);
por el contrario, la mera referencia al lugar de su depósito (status
3.2.1. Las obligaciones genéricas loci) no es suficiente para su especificación si no son vendidas a un
precio alzado y las cosas no son contadas, pesadas y medidas
Son obligaciones genéricas aquellas cuyo objeto, como (párrafo 3); el precio alzado y el hecho de ser contadas, pesadas y
su propio nombre indica, es una cosa genérica, esto es, no medidas son presunciones de especilicidad (en su origen) de las
obligaciones de dar cosas genéricas y fungibles. Aunque son sólo
se identifica individualmente, sino con relación a una can- presunciones porque en realidad no se pueden dar criterios genera-
tidad, especie o calidad. Aunque el objeto sea genérico, les, por la gran diversidad de supuestos de género y fungibilidad.
cuando se identifica e individualiza el género —este trigo,
este dinero, este vino—, la obligación es de dar cosa cierta Si la obligación de entregar cosas genéricas o fungibles
y determinada. no nace como específica, supuesto al que propiamente se
Las obligaciones constituidas como genéricas son por refiere el artículo 1.452 CC, la jurisprudencia ha sentado
definición relativamente indeterminadas, por lo que se con toda claridad el principio de que la especificación no
plantea el problema de cómo debe hacerse la especifi- se puede hacer unilateralmente por el deudor, sino que se
cación, pues hasta ese momento el acreedor puede negarse hace normalmente en el momento del pago o cumpli-
a recibir aquello que no corresponda exactamente al miento, o excepcionalmente por acuerdo de las partes si es
género pactado, y el riesgo de destrucción de la cosa corre aceptada la especificación por el acreedor, o en algunos
a cargo del deudor, según el principio clásico de genus nun- casos de género limitado si esta especificación es debida-
quam perit (art. 1.182 CC); sólo a partir de la especificación mente notificada al acreedor. El criterio muy generalizado
el riesgo corre a cargo del acreedor (art. 1.095 CC), y se en la doctrina de que la decisión unilateral del deudor
aplica la regla clásica de que el peligro de destrucción es notificada al acreedor es suficiente para la especificación
para el comprador (periculum est emptoris). de las obligaciones genéricas o fungibles, es negado en la
jurisprudencia española, y a mi juicio con muy buen crite-
No hay que confundir las cosas genéricas con las cosas fungi- rio, pues contradice el principio de que ningún elemento
lili-s. Son cosas fungibles aquellas que no son identificables indivi- esencial del negocio puede determinarse unilateralmc-nlr
3. LA PRESTACIÓN COMO OBJETO DE LA OBLIGACIÓN 78
74 CAR III.—ELEMENTOS DE LA RELACIÓN OBLIGATORIA

3.2.2. Las obligaciones alternativas


por una de las partes (art. 1.115 CC), y de que la especifi-
cación presupone una valoración de la cosa genérica y Es una obligación alternativa aquella cuyo objeto se
fungible (art. 1.167 CC), que como acuerdo liquidatorio determina entre un conjunto de objetos posibles estableci-
presupone una conducta ejecutoria en el deudor que debe dos al constituirse la obligación, y cuya especificación o elec-
ser aceptada por el acreedor, como sucede, por ejemplo, ción corresponde al deudor, si no se establece lo contrario.
en el contrato de obra (arts. 1.588 y ss. CC).
El Código regula las obligaciones alternativas para
En el SLipuesto de deberse género limitado o venderse concretar que su existencia no contraviene los principios
cosas fungibles por su status loci, el derecho a exigir la efi- de determinabilidad de la obligación establecidos impera-
cacia de una especificación unilateral del deudor puede, tivamente, y en particular que no contraviene el principio
sin embargo, no derivarse de la naturaleza del objeto, sino de que el objeto de la obligación no puede determinarse
cíe los propios términos de la deuda, si esta facultad ha de unilateralmente por una de las partes (art. 1 . 1 1 5 CC). 1.a
entenderse reservada al deudor expresa o tácitamente. realidad enseña que dichas obligaciones alternativas son
Pero esto no es la regla general sino sólo una excepción muy comunes en la práctica, incluso cuando el objeto es
cuando la especificación es una facultad autónoma a la relativamente fungible (comprar bolígrafos a / u l e s o
obligación en sí misma que corresponde al deudor. Afir- negros, escalera de madera o de plástico, etc.), y aun en
mar con carácter general que el deudor tiene la facultad esos casos la jurisprudencia no parece poner objeciones a
unilateral de especificar es una desmesurada interpreta- su admisibilidad.
ción del favor debitorís que hoy en día no tiene sentido. La elección corresponde en principio al deudor, según
se establece expresamente en el Código civil (art. 1.132
Ya la STS de 16 de mayo de 1923 exigió la aceptación del acree- CC), y como se presume que la obligación alternativa es
dor para la determinación del género. La STS de 13 de noviembre una facilidad que se da al deudor en la obligación, se esta-
de 1924 no considera liberado a un deudor de garban/.os que se blece que la elección es un acto unilateral del deudor que
pierden en el transporte, lo que sólo puede fundarse en el carácter basta que se notifique al acreedor para que surta efectos
genérico de la deuda, porque el riesgo del transporte corre a cargo (art. 1.133 CC), principio evidentemente que no es trasla-
del comprador (arts. 1.465 CC y 333 C de C), como en la STS de 7 de
junio de 1946, en la pérdida parcial de un cargamento de vino, lo dable por analogía a las obligaciones genéricas, y que parte
considera imputable al transporte y, por lo tanto, al comprador. El del presupuesto de la identidad de naturaleza y precio de
vendedor de aceite no es liberado de la obligación porque su aceite todos los objetos posibles (cfr. 1.167 CC), y que la elección
sea incautado por la República (STS 13 de junio de 1944), ni tam- afecta al cumplimiento y no a la esencia de la obligación.
poco la incautación de la fábrica libera de la obligación (STS 23 de
noviembre de 1962). Sin embargo, si había especificación, sí se La obligación alternativa puede contravenir los principios de
libera el deudor, como en el caso de vino, azúcar o naranjas deterio- identidad e integridad del pago (art. 1.166 CC); por ello sólo puede
radas en el poder del deudor, pero que ya estaban a disposición del admitirse cuando la elección entre una diversidad de objetos posi-
acreedor (SSTS 15 de abril de 1947, 2 de diciembre de 1953 y 30 de bles no desnaturalice la unidad de la prestación suponiendo objetos
diciembre de 1967); este último caso es especialmente interesante contradictorios o de valor o especie radicalmente diferente, o con
porque, aunque la helada parcial de las naranjas libera al deudor, la intención de defraudar a terceros. El Código establece que es con-
sentencia entiende, sobre la base del artículo 1.452.3 CC, que el Irario al principio de la integridad del pago cumplir parcialmente
acreedor queda recíprocamente liberado al pago parcial del precio, diversas prestaciones, y no se puede obligar al acreedor a recibir en
lo que es un efecto ordinario de la reciprocidad contractual que parte una obligación y en parte otra (art. 1.131 CC).
estudiaremos más adelante.
CAP. III.—ELEMENTOS DE LA RELACIÓN OBLIGATORIA 3. LA PRESTACIÓN COMO OBJETO DE LA OBLIGACIÓN 77
76

Lo cierto es que el deudor no está favorecido en la obligación, y debido. La diferencia fundamental con la alternativa con-
por ello la facultad de elección del deudor en la obligación alterna- siste en que en la obligación facultativa, si resulta imposi-
tiva es un régimen excepcional que no puede contravenir los princi- ble el objeto principal, el deudor se libera del crédito,
pios de reciprocidad y justicia de las obligaciones, y es interpretada mientras que en la obligación alternativa sólo se libera si
restrictivamente por la jurisprudencia (STS 26 de julio de 1985). resultan imposibles todos los objetos establecidos como
Así, por ejemplo, en la permuta de solar, local, piso o arrendamiento
por vivienda o local a construir es muy frecuente que se pacte una alternativos del crédito.
cantidad para el caso de incumplimiento del contrato; la jurispru-
dencia repite reiteradamente que no se trata de una obligación alter- La necesidad de la categoría es muy dudosa, y parece más bien un
nativa y que el cumplimento alternativo dinerario sólo es posible si resultado del conceptualismo jurídico. La mayor parte de las senten-
la prestación principal es imposible (SSTS 18 diciembre de 1983, 22 cias que examinan pretendidas obligaciones facultativas rechazan su
de junio 1984, 5 de julio de 1989 y 13 de marzo de 1990). existencia (SSTS 23 de enero de 1957 y 13 de marzo de 1990), y se
repite reiteradamente, tanto en obligaciones facultativas como alter-
Si la elección se otorga al acreedor el Código previene nativas, que la facultad unilateral de desistimiento del deudor
mediante el pago de una pena está expresamente prohibida por el
un particular régimen de responsabilidad (art. 1.136 CC), Código civil (art. 1.153 CC). En la única sentencia que yo he encon-
cuyas reglas en principio no hay que entender que contra- trado claramente recogida la categoría (STS 28 de febrero de 1961),
vienen las generales y que tienden a garantizar la efectivi- de reclamación de rentas debidas a un fiador solidario, la cuestión
dad del derecho del acreedor frente a la posibilidad de que podía resolverse perfectamente sin acudir a figura tan extraña.
se pierdan objetos alternativos por culpa del deudor. No repugna al principio de autonomía de la voluntad que puedan
configurarse supuestos en que el deudor se libere pagando un objeto
La elección otorgada al acreedor presenta también elementos distinto del debido, pero la naturaleza y efectos de tal situación habrán
graves de sospecha; en particular la jurisprudencia nos enseña que de estudiarse en cada caso concreto, en función de sus causas, sin que
puede pretenderse a través de ella constituir garantías atípicas, prés- tenga sentido que se construya una categoría singular de obligaciones
tamos usurarios o contravenir la prohibición del pacto de la ley facultativas. La facultad de liberarse entregando un objeto distinto del
comisoria, esto es, la prohibición de que el acreedor se quede con debido ha de considerarse excepcional en el derecho patrimonial, y
las cosas dadas en garantía en caso de incumplimiento de la obliga- sus efectos habrán de estudiarse en cada caso concreto en función de
ción (así SSTS 30 de abril de 1991 y 19 de noviembre de 1993); con la razón de la exclusión del régimen general del pago de lo debido
todo, la jurisprudencia interpreta favorablemente al acreedor la (principio de identidad del pago). Además, siempre que se concede por
cláusula de elección siempre que se encuentre una justificación el derecho Lina opción unilateral para la adquisición o venta de UIKI
objetiva y razonable a la misma y no se desnaturalice la unidad de la cosa (retracto, opción, reversión, etc.), hay que examinar la causa
prestación. La STS de 28 de septiembre de 1998 considera ajustado específica de concesión del derecho con recelo extremo, presumir que
a derecho el reconocimiento del pago de unos servicios con dinero o se concede por un precio, y considerar que está sometida a un pla/.< > di-
una finca a elección del acreedor, reconocimiento que se considera caducidad natural que podrá ser lijado en su caso por los tribunales.
obligatorio para los herederos.

3.3. LAS PRESTACIONES PECUNIARIAS


3.2.3. Las obligaciones facultativas

Se suelen definir como obligaciones facultativas aque- 3.3.1. El principio nominalista


llas en que el objeto de la obligación es único, pero en el
que se concede la posibilidad al deudor de liberarse de la S o n prestaciones pecuniarias aquellas cuyo < > l > n - i < > <••
obligación mediante la entrega de un objeto distinto del dinero. La importancia jurídica del dinero i - s i i i l ) . ! cu < | i n
78 CAP. 111.—ELEMENTOS DE LA RELACIÓN OBLIGATORIA LA PRESTACIÓN COMO OBJETO DE LA OBLIGACIÓN 7')

el Estado moderno establece el dinero como medio gene- puede resultar también desproporcionado respecto de otra sociedad
ral de pago de las obligaciones, y, dada la esencial patri- o grupo social. La justificación del nominalismo es, así, que ningún
monialidad de la prestación, es principal o subsidiaria- sistema de medida de valor es absolutamente perfecto, pues puede
mente medio forzoso de pago de todas las obligaciones. resultar siempre injusto según la medida de la comparación.

El dinero es, por otra parte, un elemento esencial de conceptua- Con todo, la aplicación pura y dura del sistema nomi-
ción del derecho civil, pues da nombre a multitud de categorías: el nalista es difícilmente justificable, pues supone imponer
precio en los contratos recíprocos, el capital en el préstamo, el un tributo que elude el principio de legalidad de toda
seguro y la sociedad, la renta en el arrendamiento y la renta vitali- exacción fiscal, entrañaría una desigualdad en la contribu-
cia, la retribución o salario en el arrendamiento de servicios, la
indemnización en la responsabilidad, la restitución en el enriqueci- ción a las cargas del Estado, y puede llegar a tener carác-
miento injusto, el interés en el préstamo y en la restitución, etc. El ter confiscatorio, lo que atenta contra principios constitu-
dinero, en realidad, representa la materialización del Estado. El cionales (art. 31 CE). En la práctica veremos que la ley
dinero deja de representar valor por sí mismo (es decir, no garantiza previene las consecuencias extremas del nominalismo
el peso del oro, como en el sistema financiero del Antiguo Régimen), bien mediante legislación especial (la llamada legislación
sino que otorga valor a una numeración abstracta (unidad moneta- de desbloqueo, que previno los efectos de la devaluación
ria), por su inserción en un sistema financiero públicamente inter- en zona republicana, o la legislación de revalorización de
venido (dinero, tributo y banca).
rentas en los arrendamientos, etc.), bien mediante estable-
Las deudas dinerarias se rigen por el llamado principio cimiento de intereses legales compensatorios (moratorios,
nominalista. Es decir, si no se dispone expresamente otra procesales, indemnizatorios, etc.); igualmente la jurispru-
cosa por la ley o en el contrato que las crea, las prestacio- dencia ha otorgado remedios a la devaluación de la
nes dinerarias se deben por su valor nominal, sin que les moneda y al desequilibrio contractual por la vía de la
afecte la depreciación o devaluación del dinero. modificación judicial de los contratos (cláusula rebus sic
stantibus que se entiende sobreentendida), en sede de reci-
Aunque no tiene un fundamento legal claro, se suele fundar el procidad (enriquecimiento injusto), y también por la
nominalismo en los artículos 1.170, 1.753 y 1.754 CC, y 312 C de C, interpretación amplia de la noción de imposibilidad
y su vigencia es declarada reiteradamente por la jurisprudencia sobrevenida, lo que estudiaremos en cada sede concreta.
(SSTS 4 de julio de 1944, 29 de septiembre de 1966 y 19 de abril de
1985). Históricamente se fundó el principio nominalista en el favor
debitoris, pero hoy en día se dan justificaciones más explícitas al 3.3.2. Las cláusulas de estabilización
nominalismo, como son la exigencia de proteger las bases fiducia-
rias del sistema financiero, evitar la inflación, y sobre todo que el
dinero es la unidad de medida que no puede ser a su vez medida, Resulta muy frecuente en la práctica, que las partes
pues todos los sistemas alternativos de determinar el valor presen- prevengan los efectos de la depreciación y devaluación del
(an, a su vez, el problema de la aleatoriedad del valor. Si se toma, dinero estableciendo en los contratos lo que se conoce con
por ejemplo, el valor oro como referencia del valor de lo debido en el nombre de cláusulas de estabilización, es decir, un sis-
una obligación, la fluctuación del valor del oro puede resultar
injusta, y si se toma el índice del coste de la vida, puede resultar tema de fijación del valor del valor del objeto de la obliga-
injusto el valor relativo para un sector respecto del conjunto de la ción que compense las insuficiencias del pago de kis oMi
sociedad; y el coste de la vida es a su vez un valor relativo, pues, ade- gaciones por su valor nominal en dinero, especílicanirnlr
IIKÍ.S de la discusión sobre la justicia de sus criterios de elaboración, gravoso para el acreedor en las deudas de tracto SULVSÍVI • < .
loma como punto de comparación una sociedad determinada, que de ejecución diferida.
80 CAP. III.—ELEMENTOS DE LA RELACIÓN OBLIGATORIA

Las cláusulas más importantes son las de pago en espe-


cie (pago en trigo, en vino, etc.), o de valor en especie
(valor del trigo o el vino), las cláusulas oro y plata, y las
1 3. LA PRESTACIÓN COMO OBJETO DE LA OBLIGACIÓN

mientos urbanos. La jurisprudencia interpreta que la revisión no se


produce automáticamente, sino previa la notificación de la eleva-
ción al arrendatario (SSTS 13.6.91 y 31.1.98), aunque es válida la
notificación de cualquier modo que se haga, como cuando se acre-
81

cláusulas moneda extranjera. Y finalmente también las dita la discrepancia sobre la cuantía a elevar (STS 29.9.94). El arren-
cláusulas de crecimiento creciente e indefinido. Si no se datario puede oponerse a la elevación pretendida si no se ajusta a la
quiere la especie concreta pactada, se interpretan las deu- cláusula pactada, pero tiene un deber de colaboración y de oposi-
das de especie como cláusulas de estabilización; así, las ción temporánea, y su silencio ante el requerimiento implica la
deudas pactadas en oro o plata se entienden valor oro o aceptación de la nueva renta (STS 11.3.91). La renta se puede elevar,
valor plata (STS 22.11.67), y las pactadas en moneda pasado el plazo de revisión, en cualquier tiempo, pero no surte efec-
extranjera se interpretan siempre como cláusulas de esta- tos retroactivos (SSTS 11.11.93 y 28.9.94), y no se pierde el derecho
a elevar la renta aunque no se ejercite (SSTS 11.3.91 y 21.3.95),
bilización, dado el pago forzoso de las obligaciones dine- habiendo declarado, en ocasiones, que prescribe el derecho a elevar
rarias con moneda de curso legal en España (STS la renta a los 15 años (SSTS 17.7.89 y 29.10.90). La actualización no
26.11.87). Tras muchas vacilaciones jurisprudenciales se hace tomando como renta la inicial y computando las elevaciones
parece firmemente establecido el principio de que el no efectuadas por períodos no reclamados, sino sobre la renta inme-
momento de la conversión de la especie pactada en su diatamente anterior (STS 11.11.93 y 24.7.95), y la elevación en la
equivalente dinerario es el del pago efectivo (SSTS que estén de acuerdo ambas partes surte efecto si no es despropor-
26.12.85, 20.2.86 y 25.9.86). cionado, aunque no se ajuste exactamente a los haremos de la cláu-
sula pactada (SSTS 10.2.89 y 18.1.96). Puede verse que esla inter-
pretación es defensora del arrendatario, al que se estima el más
La jurisprudencia admite la validez de dichas cláusulas débil en la relación contractual, y también está presidida por la for-
si no son abusivas, ni usurarias, ni conducen a consecuen- mación nominalista de la cultura jurídica, pues la no retroactividad
cias desproporcionadas con la reciprocidad contractual. Se de la revisión, la exigencia de requerimiento, la prescripción del
plantearon problemas en la jurisprudencia con las cláusulas derecho a revisar, etc., son todas ellas restricciones a las facultades
de crecimiento creciente, cuya validez fue negada en oca- del arrendador que le imponen una conducta activa de revisión y
siones como atentatoria al alea natural de los contratos y a acoso de su deudor, que no son propias de una igualitaria reciproci-
dad contractual.
la reciprocidad contractual. Sin embargo, no hay que con-
cluir que sean por sí mismas nulas, pues por ejemplo la
deuda de intereses, con anatocismo o sin el, es una cláusula
de crecimiento creciente, y lo importante es que crezcan de 3.4. LA PRESTACIÓN DE INTERESES
acuerdo con un módulo objetivo que no sea usurario y evite
la aporía clásica del cuento del trigo en el juego de ajedrez. 3.4.1. Concepto
Por otra parte, la jurisprudencia suele realizar una interpre-
tación correctora de dichas cláusulas, interpretando, por El interés es una deuda de dinero que a lo largo del
ejemplo en tema de arrendamientos urbanos, que el ajuste tiempo y en períodos normalmente fijos se acumula pro-
al alza implica que las rentas puedan ser también ajustadas porcioiíalmente a otra deuda principal, también de
i\a baja si llegase a bajar el índice del coste de la vida dinero, que se denomina capital.
(SSTS 9.4.87, 22.1.88 y 15.4.91).
El interés era el sistema clásico de compensación del apla/.a-
La iilili/ación de las cláusulas de estabilización se ha producido miento de pago de las deudas dinerarias, pues la noción de ajuslai
mu paríicular frecuencia en la revisión de la renta de los arrenda- las deudas con cláusulas de estabilización es moderna. El inleívs si-
K2 CAP. III.—ELEMENTOS DE LA RELACIÓN OBLIGATORIA 3. LA PRESTACIÓN COMO OBJETO DE LA OBLIGACIÓN 83

clisl¡nguc del dividendo por la aleatoriedad de su devengo, pues se 3.4.2. Los intereses legales
deline como una participación en una empresa societaria y en sus
beneficios; también se distingue de la renta en que no supone la Por imperativo legal devengan dos puntos más del interés
transmisión previa o la referencia a la disponibilidad de un capital
que se debe restituir, sino sólo del uso de una cosa; el que paga la legal las deudas reclamadas procesalmente (art. 921 LEC), y
renta de un arrendamiento no detenta la disponibilidad de un capi- devengan el interés legal las deudas reclamadas a la
tal, sino que sólo paga por su uso (no hay periculum sortis)', lo Hacienda pública a partir de los tres meses de la reclamación
mismo sucede cuando se devenga una pensión o renta alimentaria. administrativa (art. 45 LGP) considerándose legal a estos
efectos el básico del Banco de España (STS 3.a 22.9.99). Tam-
bién devengan interés (específicamente sancionatorio según
La ley establece expresamente el carácter gratuito del la jurisprudencia; por ejemplo, STS 10.7.97) las deudas
préstamo (art. 1.755 CC) y, por extensión, el de toda deuda indemnizatorias de las compañías de seguros (art. 20 LCS).
de restitución si no hay mala fe en la retención (art. 1.896
CC). La razón es que, como hemos visto, el interés parti- Si la deuda ya devengaba interés convencional, el misino no si-
cipó de la prevención aristotélica y teológica contra la suma al interés legal, pues supondría duplicar la lasa di- iiileivs, lo
usura, y se consideraba el parto monstruoso del dinero. que no previene la ley (STS 18.2.98); tampoco se capitalizan los inte-
Por eso el principio jurídico que aún rige en el derecho reses convencionales devengados con anterioridad a elcclos de pro-
moderno es que en condiciones ordinarias la duda no pro- ducir nuevos intereses (SSTS 7.5.98 y 27.2.99), aunque excepcional-
mente se admite la acumulación del interés legal a los intereses
duce intereses, y una deuda sólo produce intereses cuando establecidos en una cláusula penal (STS 20.5.98); los intereses del
la ley expresamente lo dispone o así lo han pactado las artículo 921 LEC no se devengan en las demandas contra el Estado
partes. (STS 1.10.94), y esta diferencia de trato entre particulares y el
Estado no es inconstitucional, pues tiene un fundamento razonable
(SSTC 206/93, 69/96 y 113/96). Los intereses legales procesales se
Sólo en la revolución liberal se permitió la libertad de pactar devengan ope legis, aunque no sean reclamados (SSTS 6 de mayo y
intereses (en España sólo a partir de mediados del siglo xix), por- 3 de julio 1997).
que anteriormente se consideraba el interés como el lucro obte-
nido de la mera especulación, que no se juzgaba moralmente En el ámbito patrimonial los supuestos más importan-
lícito. Sin embargo, la libertad de pactar intereses se prestaba a
abusos y contradecía el principio de moderación de la pena con- tes de intereses legales son la mora o retraso del deudor en
vencional. En efecto, resultó evidente que no se puede establecer el cumplimiento (art. 1.108 CC), las obligaciones recípro-
un interés ilimitado, sin graves daños no sólo a las partes, sino cas (arts. 1.100 y 1.501 CC), la restitución de las prestacio-
también a la economía general de la nación, pues el interés afecta nes tras la declaración de nulidad del contrato (art. 1.303
a su vez al valor del dinero. Entre las partes el interés despropor- CC) y la restitución al mandatario de las cantidades antici-
cionado penaliza al deudor, y la pena convencional está esencial- padas por el mandante (art. 1.728 CC), que estudiaremos
mente limitada por el daño tangible y la garantía del cumpli- en su epígrafe correspondiente.
miento (art. 1.154 CC), por lo que el interés desproporcionado
alentaba contra los fundamentos de la reciprocidad contractual.
Ya en 1907, en la llamada ley A/.cárate, se definió la usura y se La jurisprudencia tiende a imponer el deber de abonar intereses,
estableció la misma como límite general a la validez del pacto de como obligación legal, siempre que la retención de una cosa o el uso
inli-ivse.s. El Código civil no establece una tasa de interés legal, el del dinero produce un provecho tangible en el deudor, como sucede,
prrcio legal compensatorio del aplazamiento del dinero, ni de inte- por ejemplo, en las retenciones de dinero por los bancos, que obtie-
ivs usurario, ni tampoco la ley Azcárate, lo que ha resultado muy nen un provecho por su uso, utilizando con carácter general los
i o n v r n i í - n l c , pues el precio del dinero fluctúa. principios de los artículos 1.896 y 1.897 CC. Se configura como u n a
84 CAP. III.—ELEMENTOS DE LA RELACIÓN OBLIGATORIA LA PRESTACIÓN COMO OBJETO DE LA OBLIGACIÓN 85

consecuencia ordinaria del deber de restituir íntegramente el valor normal del dinero, desproporcionado a las circunstancias,
del dinero injustamente retenido, y el deber de restituir todo lo reci- o hay indicios de que fue aceptado a causa de una situa-
bido sin causa, partiéndose del presupuesto de que el interés legal ción de angustiosa necesidad o por inexperiencia.
del dinero es la retribución ordinaria por su libre disponibilidad a
modo de la renta de un arrendamiento. El interés no sólo tiene una
función sancionadora o indemnizatoria de la mora o el retraso cul- En general, el interés se considera anormal cuando es
pable en el cumplimiento, sino un sentido puramente compensato- notablemente superior al interés legal y no hay una justifi-
rio de los beneíicios que el deudor obtiene con el retraso y del daño cación razonable a dicho interés, como el riesgo o peligro
que el acreedor sufre por dicho retraso (SSTS 5 de abril de 1992 y 21 de una operación de préstamo (así, se considera anormal
de marzo de 1994). Así la STS de 22 de noviembre de 1991 considera
de mala fe, a los efectos del artículo 1.896 CC, el que suscribe un un interés del 24 por 100, STS 17.3.98); es desproporcio-
segundo finiquito de una cantidad ya pagada por un seguro; la STS nado si no guarda relación con el interés habitual en ese
de 30 de marzo de 1994 obliga a restituir con sus intereses las canti- tipo de negocios, que pueden justificar una tasa más alta
dades cobradas por una comisión bancaria que se estima excesiva, (usos mercantiles, STS 7.11.90; descubiertos bancarios,
aun sin llegar a declarar la mala fe del banco, afirmando que se STS 3.2.89). Normalmente, en esos casos, la jurispruden-
deben cortar las conductas abusivas de los deudores e imponer el cia no declara la nulidad del negocio, sino que reduce la
abono de intereses de las cantidades pagadas indebidamente, pues tasa de interés al legal. La angustiosa necesidad, la incapa-
de lo contrario se cobija un enriquecimiento injusto; del mismo
modo, la STS de 13 de noviembre de 1996 funda directamente el cidad o inexperiencia se valoran libremente por los tribu-
deber de pagar intereses en el carácter indebido del pago, y la STSJ nales y pueden conducir a la nulidad o a la reducción del
de Navarra de 3 de mayo de 1997 establece que si la disponibilidad tipo de interés según los casos (STS 6.11.92).
del capital ha reportado un beneficio al accipiens, se deben intereses
legales en virtud del principio que prohibe el enriquecimiento sin
causa. Y con similar doctrina la STS de 1 de abril de 1997 afirma El concepto de usura no se aplica sólo a los préstamos,
que se deben intereses, aunque el quantum de la cantidad debida se o a los pactos convencionales sobre intereses, sino que es
fije en el proceso, pues lo contrario resultaría odioso en relación con un concepto jurídico básico del derecho de obligaciones
los principios de igualdad y seguridad jurídica, que no precisan par- que tutela la moralidad objetiva de los cambios, pues se
tir de un acto ilícito o de mala fe, sino simplemente de obtener una aplica también cuando a través de negocios interpuestos,
ganancia indebida, la que conseguiría el deudor moroso al que no se indirectos o simulados, se pretende obtener una ganancia
le obligase desde la reclamación judicial al abono de intereses.
o interés desproporcionado.

3.4.3. La usura como límite a los intereses convencionales La jurisprudencia nos muestra que el interés usurario se puede
intentar obtener mediante reconocimiento ficticio de deudas
Las partes pueden en principio convenir los intereses (SSTS 24.4.91 y 7.4.97), mediante ventas con pacto de retro (SSTS
que tengan por conveniente tanto en el supuesto de mora 5.7.82 y 7.2.89), ventas simuladas (STS 18.11.93), aceptación dr
letras (STS 29.9.92), etc. En todos estos casos, la declaración ¡mis
como en el de apla/.amiento de las obligaciones. En 1907, la prudencial del carácter usurario de un contrato, cualquiera qui-
ley Azcárate estableció unos límites legales a los intereses sca su nombre, o de una serie indirecta de contratos, compon.n.i
convencionales al definir legalmente el concepto de usura. la modificación del interés legal o la declaración de nulidad por i l i
citud en la causa. Resulta interesante contrastar que la i i i o r a l i i l . i . l
La ley no d e f i n e legalmente la usura, lo que deja un objetiva de la negociación está, en última instancia, sometida •> I . '
amplio margen a la discrecionalidad judicial. Un interés se calificación jurisprudencial de los contratos y no se deriva dm-i 1.1
considera usurario cuando es notablemente superior al mente del orden conceptual.
8f> CAP. III.—ELEMENTOS DE LA RELACIÓN OBLIGATORIA 87
3. LA PRESTACIÓN COMO OBJETO DE LA OBLIGACIÓN

3.4.4. El anatocismo no fueron pagados y se debían. La condonación de la


deuda no se puede presumir, como resulta del régimen de
Se define como anatocismo el pacto por el cual los la imputación de pagos, en el que se entiende que los inte-
intereses vencidos se suman al capital para devengar nue- reses se pagan antes del capital (art. 1.173 CC).
vos intereses. La ley no regula la figura, y se entiende posi-
ble la capitalización de intereses dentro de los límites de la La jurisprudencia, sin embíirgo, con cita del artículo 318 C de C,
usura. La jurisprudencia exige para su devengo un pacto interpreta la norma en su tenor literal (SSTS 21.7.93 y 27.5.83), y
expreso (SSTS 25.5.45 y 24.10.94). declara también que si se acepta una consignación o pago de intere-
ses, que no sea un mero pago parcial de los mismos, ha de enlen-
El artículo 1.109 CC establece la acumulación de los intereses derse cancelada la deuda de intereses, aunque no alcancen éstos a la
vencidos al capital tras la reclamación judicial de la deuda, pero esta cantidad debida por intereses (STS 12.3.84). Con lodo, subraya la
norma no tiene sentido tras la regulación legal de unos intereses jurisprudencia que el recibo ha de referirse al capital lolal debido y
específicamente procesales, sin que se haya previsto, ni tenga sen- no basta el recibo de un pago parcial para liberar al deudor de la
tido, la dualidad de tipos de interés. deuda de intereses (SSTS 27.5.83, 14.1.89y 11.2.89). l'oroin, parle,
aunque el recibo del último plazo presume la extinción de la deuda
respecto de los anteriores (art. 1.110 CC), hay que lomarlo como
indicio de pago y no como presunción de condonación: no existe
3.4.5. El recibo de capital sin reserva de intereses condonación tácita en el dueño de una obra que abona una cantidad
pendiente de pago sin compensar lo debido por una cláusula penal
Establece el párrafo primero del artículo 1.110 CC que (STS 21.11.88); tampoco por el cobro de letras posteriores a otras en
el recibo por el acreedor del capital, sin reserva sobre los descubierto (STS 31.1.94).
intereses, extingue la obligación del deudor en cuanto a
éstos.
Se trata de una norma que se justificaba histórica-
mente en que la obligación de intereses era una obligación
natural, que, como las deudas de juego, se consideraba de
una moralidad dudosa, favoreciéndose la posición del
deudor en la obligación. Hoy en día la norma es de difícil
justificación, y ha de considerarse, como se deduce de su
contexto sistemático y del sentido del párrafo segundo del
propio artículo, más como una presunción de pago efec-
tivo que como una presunción de remisión por el acreedor
de la deuda o de condonación legal de la deuda. Es decir,
la norma no está regulando la obligación de intereses, sino
explicando el sentido del recibo del pago: el recibo del
pago se entiende que comprende también los intereses,
aunque ello no se exprese textualmente, porque normal-
mente el recibo se refiere sólo al capital y no al interés; lo
(|iK- U- da el carácter de una norma interpretativa, sin que
el deudor se libere de la deuda de intereses si consta que
CAPÍTULO IV
EL PAGO O CUMPLIMIENTO

1. Concepto de pago

El pago se define habitualmente como el cumplimiento


voluntario de la prestación por el deudor o por un tercero.
Sin embargo, esta definición es más una descripción
del devenir ordinario del curso de las obligaciones, que
una efectiva definición jurídica del pago. La identidad del
pago no se puede enfocar sólo desde la óptica subjetiva del
acreedor o deudor, ni tampoco desde la realidad del víncu-
lo, sino que es una causa extintiva de la obligación por su
cumplimiento en la que el orden jurídico valora la utilidad
misma de la prestación y los intereses en juego.
En el cumplimiento por pago está presente el interés del acree-
dor, cuya satisfacción es el principio dominante, el interés y la pro-
tección del deudor que paga (prohibición del pacto comisorio,
importancia del título de crédito), y el interés de terceros ajenos al
vínculo que pueden quedar afectados por éste (otros acreedores del
mismo deudor, otros acreedores del acreedor, etc.). Por eso, la ter-
minología en este punto es muy imprecisa, y se usa en muchas oca-
siones con distintos sentidos. La promiscuidad terminológica en
principio no tiene trascendencia, y se explica por la variada proble-
mática que incide en el cumplimiento o pago de las obligaciones.
La idea fundamental es que al no ser la obligación un mero vínculo
privado entre dos sujetos, ni una realidad aislada del resto de las
obligaciones del mismo deudor y del mismo acreedor, en el
momento del pago inciden una multiplicidad de intereses que impi-
den identificar con precisión el elemento determinante de su esen-
cia, que no es la relación entre las partes, sino la protección del cré-
dito, como concepto causal, que define el pago en su relación con c\.

Esto sentado, deben hacerse unas aclaraciones terminológicas


básicas: el cumplimiento de la obligación se debe emplear corno un
concepto comprensivo del pago, pues se refiere habitualmente ;i l.i
extinción de la obligación por satisfacción del acreedor (la ol>li¡M
ción se cumple también en la compensación, novación y i'oiulnn.i
'<(> CAP. IV—EL PAGO O C U M P L I M I E N T O 1. CONCEPTO DE PAGO '' I

ción), mientras que el término pago se debe restringir a la recepción STS 3 de abril de 1956; el que paga una deuda ajena val ¡tía
electiva de la cosa debida por el acreedor. Por otra parte, en los tri- creyéndose obligado equivocadamente, paga válidamente \o t
bunales el acreedor puede obtener la satisfacción de los intereses,
sin que ello se considere propiamente un pago; en consecuencia,
como cumplimiento voluntario, el pago también se distingue del SSTS 14 de noviembre de 1989 y 30 de diciembre de 1995).
cumplimiento forzoso o ejecución jurisdiccional de las obligaciones Esta «revolución» en el régimen del pago se produce en
(en los procedimientos singulares o universales de ejecución, o por
ejecución jurisdiccional de las garantías). Por otra parte, existen la codificación liberal, al sentarse como principio general
otros medios de extinción de las obligaciones (art. 1.156 CC, así la del pago de lo indebido que el acreedor puede retener lo
extinción de la obligación por pérdida de lo debido) que no suponen dado con error si tiene justa causa (art. 1.901 CC); el ritua-
pago ni cumplimiento, al no recibir el acreedor la cosa debida, ni lismo histórico del pago queda sustituido por considera-
satisfacerse su interés. Por último, también es corriente emplear el ciones realistas de eficacia y simplicidad. El Código penal
término pago para referirse exclusivamente al cumplimiento volun- castiga la apropiación del acreedor por su propia autori-
tario de las obligaciones dinerarias, reservando el término cumpli- dad de la cosa debida (art. 236 CP), así como la no devolu-
miento para todos los demás medios de extinción de las obliga-
ción de lo indebidamente entregado (art. 254 CP), pero si
se entrega lo que se debe, bien por el deudor, bien por un
tercero, hay pago o cumplimiento válido, aunque hubiera
El pago no es un acuerdo entre acreedor y deudor por el error en el pago, aunque se entregase por otra causa, o
que el acreedor acepta recibir la cosa debida que el deudor aunque se entregue por un tercero que no debía, y no hay
previamente le ha ofrecido, pues corno el interés decisivo en deber de restituir lo que es propio aunque se entregase por
el cumplimiento de la obligación es la satisfacción del error del deudor o por un tercero que no debía.
acreedor, el pago lo puede realizar el deudor o un tercero
(arts. 1.158 y 1.210 CC), y el pago lo puede recibir el acree- El pago tampoco exige la aceptación por el acreedor,
dor, aunque sea incapaz, o incluso un tercero, si así se cum- pues puede realizarse el pago válidamente al acreedor
ple la utilidad en que consiste la prestación (art. 1.163 CC). incapaz o a un tercero, si resulta de utilidad al acree-
dor (art. 1.163 CC), y la jurisprudencia ha aceptado, como
El pago tampoco exige un ánimo específico de pago luego veremos, la plena eficacia liberatoria de los pagos
por el deudor, pues puede ser válido e irrepetible el pago por ingreso en cuenta corriente. Por otra parte, es válido el
por un incapaz o por quien no tiene la disposición de la pago de buena fe hecho a quien presenta el título de cré-
cosa, tanto si el pago es irrepetible por la naturaleza de la dito (art. 1.164 CC). Puede observarse que en ninguno de
prestación (art. 1.160 CC), como si así se cumple la utili- estos casos hay propiamente aceptación.
dad de una prestación debida por satisfacción del interés
del acreedor (art. 1.901 CC). La razón es que por ser la E incluso excepcionalmente puede haber pago sin cum-
satisfacción del acreedor el interés decisivo protegido en el plimiento: en el pago de lo indebido por error, si el acree-
crédito, el pago sólo se considera indebido cuando el acree- dor de buena fe inutiliza el título de crédito o deja caducar
dor no tiene causa para retener (art. 1.900 CC); si el el derecho o las garantías (art. 1.899 CC), no hay c u m p l í
acreedor tiene causa para retener la cosa entregada por el miento de la obligación, pero sí pago válido y eficaz.
deudor o por el tercero, el error en el pago o en su causa no En conclusión, aunque no sea lo común, puede haber
tiene trascendencia jurídica, y el que la entregó no puede pago válido aunque no haya acuerdo de pago entre el i | i i m -
pretender su restitución (así, el que recibe a cuenta de una paga y el que recibe, aunque no haya voluntatl ti e p a ¡ > a i ,
compra lo puede aplicar al pago de una deuda pendiente: aunque no haya voluntad de recibir, y aun, por la pmpi.i
92 CAP. TV.—El. PAGO O C U M P L I M I E N T O 2. P R I N C I P I O S JURÍDICOS DEL PAGO 99

eficacia autónoma del título de crédito, aunque no se 1948, e incidentalmente SSTS 23 de noviembre de 1987 y
pague una deuda válida del deudor. La razón es que el 24 de marzo de 1998).
pago no es una conducta voluntaria del acreedor de reci-
bir lo debido, ni una intención del deudor de entregar o Es dudoso si la eficacia libertaria del ingreso en cuenta corriente
poner a disposición del acreedor la cosa debida, y ni se produce por el ingreso mismo o por el conocimiento del ingreso
siquiera la idoneidad del cumplimiento, sino que el pago por el acreedor, momento en el que el ingreso le resulta de utilidad
por tener la total disponibilidad del dinero. La solución adecuada
en sentido jurídico es la valoración por el ordenamiento parece la del conocimiento del ingreso, a no ser que de las circuns-
jurídico de aquellos hechos o actos del deudor o de un tancias de la obligación pueda inferirse otra cosa o pueda deducirse
tercero que cumplen o consumen la utilidad en que con- una autorización expresa para el pago por ingreso en cuenta
siste la obligación y tienen eficacia liberatoria del deudor, corriente.
normalmente mediando la satisfacción del interés del
acreedor. En virtud de los principios de integridad e indivisibili-
dad puede negarse el acreedor a aceptar y no tiene eficacia
liberatoria el pago o realización incompleta de la cosa o
2. Principios jurídicos del pago servicio en que consiste la prestación, o su realización o
pago por partes, y ello aunque el objeto de la obligación
El régimen jurídico del pago está regulado desde la consista en prestaciones objetivamente divisibles e inde-
perspectiva de la protección del acreedor. Por eso la pendientes.
prueba del pago se impone al que pretende haberlo hecho Sin embargo, los principios de integridad e indivisibilidad no
(art. 1.900 CC), y todos los gastos del pago se imponen al son principios absolutos; el propio Código regula el pago parcial de
deudor (art. 1.168 CC). A la protección del acreedor están las deudas en parte líquidas e ilíquidas (art. 1.169.2 CC), y la recep-
encaminados los tres principios fundamentales que rigen ción parcial de la prestación en el arrendamiento de servicios (art.
el régimen jurídico del pago: identidad (art. 1.166 CC), 1.151.2 CC) y en el arrendamiento de obra (art. 1.592 CC). La juris-
integridad (art. 1.157 CC) e indivisibilidad (art. 1.169 CC). prudencia admite que el acreedor tiene un deber de colaborar en el
cumplimiento de la obligación, facilitando el pago, cuando la pres-
En virtud del principio de identidad, puede negarse el tación ofrecida no sea esencialmente diferente de la debida, sin per-
acreedor a aceptar y no tiene eficacia liberatoria la entrega juicio de la reserva oportuna (SSTS 30 de junio de 1972, 30 de enero
de cosa distinta de lo debido. La jurisprudencia utiliza de 1985 y 8 de junio de 1992), pudiéndose oponer el acreedor al
pago sólo cuando resulta manifiesto que debía cosa distinta o canti-
este principio para negar eficacia libertoria por sí al pago dad notoriamente superior (STS 30 de enero de 1999). El deber de
con cheques (SSTS 6 de mayo de 1991 y 11 de julio de recibir pagos parciales o incompletos puede deducirse no sólo de las
1996), o mediante entrega de letras de cambio (SSTS 11 circunstancias en que la obligación se originó o debe cumplirse,
de diciembre de 1992 y 10 de octubre de 1998), aunque en sino también de la utilidad que reporta al acreedor, del propio título
términos generales se admite la eficacia liberatoria del de crédito o del daño que podría seguirse para el deudor o terceros
ingreso en cuenta corriente del acreedor por resultar de su de la negativa a recibir el pago incompleto o dividido. Todo ello do
inmediata utilidad, porque la propia apertura de una acuerdo con el principio básico de buena fe que rige el c u m p l í
miento contractual (art. 1.258 CC). El mismo principio rige ivspoi lo
cuenta supone la autorización para el pago a un tercero a del incumplimiento por el deudor del ritual del pago (lugar dol
que se refiere el artículo 1.162 CC, y porque en la práctica pago, tiempo del pago y gastos del pago), cuyos elementos son p.u lo
mercantil no es funcional el pago en efectivo de cantida- de un cumplimiento íntegro, y que también protegen al aoicodoi. on
des importantes (SSTS 27 de abril de 1945 y 18 de junio de principio el acreedor puede negarse a recibir el pai'o on I M I M I "
1M CAP. IV.—EL PAGO O CUMPLIMIENTO 3. EL MODO DE EFECTUARSE EL PAGO 95

tiempo no idóneo o que le suponga gastos extraordinarios, salvo que 3.1.1. El pago a persona autorizada
lo contrario se pueda derivar de las circunstancias concurrentes en
la obligación o de la buena fe en el cumplimiento. Como persona autorizada a recibir el pago no ha de
entenderse únicamente el que tenga un mandato expreso
Si el acreedor se niega injustificadamente a recibir el de cobro, sino en términos generales el representante,
pago incurre en mora, la cual purga la mora del deudor, y mandatario o administrador del acreedor para los actos
tiene unas consecuencias que luego veremos en orden a la ordinarios de cobro (art. 1.713 CC), y también, en aplica-
responsabilidad contractual y riesgos de destrucción de la ción del régimen mercantil ordinario de las obligaciones,
cosa debida. Si el acreedor no quiere o no puede aceptar el representante legal o administrador de sociedades o
la obligación el deudor puede liberarse mediante la con- empresas, el apoderado y agente, así como el empleado en
signación judicial (art. 1.176 CC). establecimiento abierto o domicilio legal de la empresa o
acreedor. La extensión de la autorización para el cobro ha
de estar en función de la naturaleza del pago (art. 1.713
3. El modo de efectuarse el pago CC), y si se corresponde con el tráfico usual de la empresa
o establecimiento abierto de que se trate, valorándose a
estos efectos también la naturaleza, cuantía e importancia
3.1. EL SUJETO LEGITIMADO PARA EL COBRO de la operación (STS 21 de junio de 1958).

La determinación de quién puede recibir el pago des- El sentido del artículo 1.162 CC es el de facilitar el pago al deu-
vela la estructura de la obligación. En principio debe efec- dor, sin imponerle exigencias extremas de rigor infundado en la
localización del acreedor para el pago, dentro del régimen general
tuarse el pago al acreedor, pero el ordenamiento jurídico de la valoración de la necesaria colaboración del acreedor al cumpli-
no extrema el rigor al deudor de imponerle la localización miento de la obligación al que antes nos referíamos. La jurispruden-
y pago efectivamente al acreedor, pues el lugar natural de cia, en esta línea, admite la posible existencia de una autorización
pago es el domicilio del deudor (art. 1.171 CC), y es en tácita para el cobro cuando, por la situación de hecho y circunstan-
principio el acreedor el que debe desarrollar la diligencia cias anteriores, pueda entenderse la intermediación efectiva en el
de requerir al deudor en el momento del vencimiento, per- negocio de que se trate (STS 28 de diciembre de 1994), o cuando la
sonándose en su domicilio a efectos del cobro. Por ello, y autorización se infiere de signos expresivos de la autorización (STS
4 de mar/o de 1993: la entrega de las llaves del inmueble comprado
por razones de simplicidad, si el deudor tiene interés en el después del pago).
pago, o está obligado convencional o legalmente a efec-
tuar el pago en el domicilio del acreedor, el Código facilita
el pago en función de la actividad a la que se dedica el 3.1.2. El pago al acreedor aparente
acreedor (principio de responsabilidad por empleados y
dependientes), en función de la apariencia creada, y en El artículo 1.164 del CC establece que el pago hecho dr
función de la utilidad prevista de la obligación. El Código buena fe al que estuviese en posesión del crédito, lilx-iar.i
prevé el carácter liberatorio del pago a persona autorizada al deudor.
(art. 1.162 CC), que el pago de buena fe al poseedor del
título libera al acreedor (art. 1.164 CC), e igualmente que Se trata fundamentalmente de un régimen di- pmlrc
I iene efectos liberatorios el pago hecho a tercero o a acree- ción del deudor de buena fe que paga, y supone i - \ n C I I I . H
dor incapaz si resulta de su utilidad (art. 1.163 CC). las medidas de diligencia del acreedor tanto cu el i - i i u l . n l »
9(1 CAP. IV.—EL PAGO O CUMPLIMIENTO EL MODO DE EFECTUARSE EL PAGO 97

de la apariencia del crédito como en el cuidado del título sional (SSTS 1 de mar/o de 1994 y 9 de febrero de 1998); sin
cíe crédito. El deudor puede pagar no sólo al deudor o per- embargo, sí es posible la repetición de las facturas falsas elaboradas
sona autorizada, sino también al que esté en posesión del por un empleado con membrete de la empresa abonadas por un
banco (STS 21 de noviembre de 1997).
crédito. La posesión del crédito ha de entenderse, en con-
secuencia, tanto la apariencia de acreedor o de persona En términos generales la jurisprudencia ha sido muy restrictiva
autorizada para recibir el pago, apariencia creada por el en la interpretación de la expresión «posesión del crédito», afirmán-
propio acreedor, como la presentación del título de cré- dose en ocasiones que no basta la posesión del documento (SSTS 16
dito, siempre que sea éste un título al portador o un docu- de diciembre de 1895 y 4 de julio de 1944). La STS 17.10.98 exige en
mento auténtico decisivo en la génesis del crédito o su exi- el título putativo una apariencia adecuada, razonable y verosímil,
que no concurre cuando el pago se efectúa a quien se presenta como
gibilidad. El artículo 21 LCS contiene una concreción de titular del crédito cuando sólo era un partícipe de la comunidad
este principio: el pago de póliza a agente autorizado surte hereditaria, exigiendo para el efecto liberatorio la adecuada diligen-
plenos efectos liberatorios; el pago de pólizas a agentes no cia en la comprobación de los títulos. Yo creo que, en ello, la juris-
representantes y corredores de seguros se produce contra prudencia parte de una visión excesivamente protectora del acree-
la presentación de pólizas y recibos (STS 10 de noviembre dor, y que no valora el crédito desde una perspectiva de favorecer el
de 1997). cumplimiento. Un caso particularmente interesante se plantea en la
STS de 30 de octubre de 1995: la Sociedad General de Autores
abonó, tras su fallecimiento en 1953, a la Compañía de Jesús los
La eficacia radical del título de crédito se explica por la amplia- derechos de autor de las obras musicales del conocido padre Neme-
ción en la codificación del régimen de la cesión de créditos. Frente sio. Muchos años después, los herederos del religioso demandan el
al personalismo del derecho romano y común de las obligaciones, el abono de dichos derechos a la SGA, que opone el artículo 1.164 y el
Código civil inicia una visión mucho más patrimonialista del dere- deber de demandar también a la Compañía de Jesús (litisconsorcio
cho de las obligaciones, y consiente la transmisión de los créditos pasivo necesario). La demanda de los herederos es íntegramente
aun sin consentimiento del deudor; pero ello exige, en contrapar- estimada por el Tribunal Supremo, que desestima también la excep-
tida, la protección del deudor ante el pago de buena fe hecho al ción de litisconsorcio planteada. Yo creo que se trata de una senten-
poseedor del título, entre otras cosas porque la cesión del título de cia discutible, en primer lugar porque, en mi opinión, el artículo
crédito permite presumir la cesión del crédito (art. 1.464 CC), por- 1.164 CC no valora la validez del título del acreedor aparente, como
que la entrega del documento de crédito se entiende que ha sido opina la sentencia, sino la buena fe del que paga, y parece que la
voluntaria (art. 1.189 CC). Normalmente, para que pueda produ- acción pertinente debió ser la de enriquecimiento injusto de los
cirse la imputabilidad al acreedor en el error en el pago tiene que herederos frente a la Compañía, y no el exigir que la SGA pague dos
haber un fundamento de culpa o negligencia del acreedor en este veces, porque entonces se convierte en peor condición el que paga
error, como es el haber creado una apariencia de cesión de crédito o de buena fe que el que no paga, y además la cesión de los derechos
de autorización, de la que es responsable, o haber cedido o abando- de autor a la Compañía lo fue en virtud de apariencia (voluntad
nado el título de crédito. Por analogía con el artículo 464 CC y en expresa) del padre Nemesio; sin que tenga por qué investigar el deu-
virtud de los principios generales de la responsabilidad por la apa- dor que paga de buena fe quiénes son los herederos del acreedor y
riencia, no puede admitirse esta responsabilidad del acreedor ni la en virtud de qué título; ello significa, ni más ni menos, que la SGA
liberación del deudor cuando la posesión del crédito por un tercero debe suspender el pago de derechos de autor hasta la declaración de
no responde a una apariencia creada por el propio acreedor, sino a herederos, lo que es poco práctico. Por otra parte, si se entendió qiu-
un engaño de este tercero, o cuando la detentación del título de cré- el artículo 1.164 CC no era aplicable, debió estimarse la excepción
dito se deba a una falsedad o hurto por el tercero. Los casos más cla- propuesta de litisconsorcio pasivo necesario, pues el principio de-
ros de aplicación de este principio se dan en la práctica bancaria: no que el que pago de buena fe a tercero no puede ser de peor rundí
liene derecho a repetir el pago el banco que paga un cheque falso o ción que el que no pagó, hace que los dos créditos queden i n d i s . , l n
falsificado, pues ello normalmente hace referencia a una exigencia Neníente ligados, pues puede, por ejemplo, haber canlidadrs |>i,-,
de diligencia del banco en la comprobación y responsabilidad profe- critas para la sociedad general de autores y no ivspecln dr Id
l )8 CAP. IV.—EL PAGO O CUMPLIMIENTO
3. EL MODO DE EFECTUARSE EL PAGO 99

herederos, o detentar la Compañía unas excepciones frente a los como retractos legales, ejercicio de acciones o reversión
herederos (compensación, abuso de derecho, etc.), que, sin de derechos), pero en términos generales la jurisprudencia
embargo, no pueda oponer la SGA. declara que el ofrecimiento del pago produce entre las
partes los mismos efectos que un pago virtual: en primer
lugar, el ofrecimiento evita la tacha de incumplimiento (a
3.1.3. La eficacia del pago por utilidad del acreedor efectos de resolución de los contratos sinalagmáticos,
SSTS 7 de noviembre de 1995 y 26 de marzo de 1996); en
El pago a tercero o al acreedor incapaz resulta válido si segundo lugar, impide que el deudor quede incurso en
redunda en su utilidad (art. 1.163 CC), lo que significa par- caducidad o resoluciones de derechos que afecten sólo a
tir de una visión realista del crédito, que tiene en cuenta las partes (SSTS 8 de junio de 1992 y 10 de junio de 1996);
su interés efectivo y no la voluntad de pagar o la acepta- también, y con carácter general, salvo que de la naturaleza
ción del pago, y que es el fundamento principal de la de la obligación se derive otra cosa, a partir del ofreci-
caracterización del pago como hecho y no como acto o miento real soporta el acreedor las consecuencias de la
contrato. destrucción de la cosa o imposibilidad sobrevenida de la
prestación (STS 1 de diciembre de 1953), y además ha de
Será de utilidad cuando se obtiene un provecho equi- abonar al deudor, a partir del momento del ofrecimiento,
valente al del cumplimiento íntegro de la obligación, y en los gastos de conservación y custodia de la cosa debida;
general cuando el pago es idóneo y entra en la esfera patri- ello, por supuesto, siempre que el ofrecimiento del pago
monial y disponibilidad del acreedor; como sucede, por no levante sospechas sobre su seriedad y efectividad
ejemplo, en el pago por cheque si éste se cobra, cuando se (SSTS 14 de julio de 1994 y 30 de enero de 1996).
paga a un acreedor del acreedor, cuando el que cobra
entrega la cosa al acreedor, o cuando el incapaz recibe El ofrecimiento del pago tiene también trascendencia
cosas consumibles no identificables que no se pueden res- porque es en ese momento cuando el acreedor debe exa-
tituir y que se emplean en satisfacer sus necesidades. minar la cosa y denunciar los vicios aparentes en la misma
(art. 1.484 CC). El deudor queda liberado desde la acepta-
ción del pago de los vicios aparentes o de aquellos que el
3.1.4. El ofrecimiento de pago y el pago por consignación acreedor debió conocer en virtud de sus especiales conoci-
mientos profesionales o de la naturaleza del negocio.
En caso de negativa injustificada del acreedor a recibir La consignación se efectúa en el juzgado que conoce
el pago el deudor puede liberarse mediante la consigna- del asunto en cuyo contexto se explica el interés del deu-
ción judicial de la cosa debida (art. 1.176 CC), que sólo dor en el pago (así, participar en subastas, art. 1.500 LEC;
libera si el acreedor no podía recibir la prestación o se suspender un juicio ejecutivo, art. 1.446 LEC; ejercicio de
negó injustificadamente a recibirla, y ello siempre que la retracto, art. 1.618.2 LEC; de rentas para enervar un
cosa que se consigna constituya un pago íntegro de la obli- desahucio, art. 1.563 LEC); sin embargo, la ley no regula
gación (SSTS 25 de septiembre de 1986, 30 de noviembre un juzgado competente para la consignación, y se admite
de 1990 y 12 de febrero de 1993). la validez de la misma cualquiera que sea el juzgado en
La liberación del deudor puede interesar a éste (por i|iic se realizó (STS 30 de septiembre de 1992, a efectos del
ejemplo, cuando la relación esté sometida a plazos peren- ejercicio de un retracto). Los requisitos procesales de la
torios de caducidad o prescripción, que afecten a terceros, consignación son el ofrecimiento de pago que deberá prc-
I 00 CAP. IV.—EL PAGO O CUMPLIMIENTO 4. CARACTERÍSTICAS DEL PAGO 101

ceder a la misma y la notificación al acreedor de la consig- razón es que si el acreedor obtiene un lucro del aplaza-
nación (art. 1.175 CC), afirmándose que para la extinción miento, cobrando intereses u otro tipo de beneficio, no se
de la obligación, si no se prevé otra cosa en el contrato o la permite el pago anticipado por el deudor.
ley, basta la consignación del principal debido, pudién-
dose abonar gastos e intereses con posterioridad (STS 16 Pero es muy corriente que el pla/.o se considere establecido en
de marzo de 1992); doctrina discutible, pero que está en beneficio del deudor, por ejemplo en el contrato de obra, y el princi-
función de facilitar el pago, y toma en cuenta el deber de pio de que la obligación sólo se puede cumplir cuando llega su tér-
colaboración y buena fe del acreedor en el cumplimiento. mino es un principio que tiene innumerables excepciones. El depó-
sito se establece en interés del depositante y por eso el depositario
puede exigir la restitución de lo depositado, en cualquier momento
(arts. 1.766 y 1.775 CC), y se establece en muchas ocasiones (en la
4. Características del pago legislación especial, por ejemplo, de bienes muebles a plazos, art.
10.1) la posibilidad del pago anticipado. La jurisprudencia reitera
que el carácter del plazo ha de deducirse de las circunstancias de la
4.1. EL TIEMPO DEL PAGO obligación, permitiéndose en muchas ocasiones pagos parciales o
anticipados, si el plazo lo era de cumplimiento y no un término de
Las obligaciones son exigibles desde que se constituyen aplazamiento, o así se puede deducir de la naturaleza de la obliga-
o nacen (art. 1.113 CC). La existencia de un plazo o tér- ción (SSTS 6 de marzo de 1978 y 29 de enero de 1982). El artículo
mino para el cumplimiento no se presume (STS 22 de sep- 1.127 no impide el cumplimiento tardío si aún es útil al acreedor
(STS 13 de marzo de 1987).
tiembre de 1993), y tiene que constar expresa o tácita-
mente (STS 10 de junio de 1991). El artículo 1.126 CC
establece la irrepetibilidad del pago anticipado, sin perjui- Si se otorga al deudor un plazo para el cumplimiento,
cio de reclamar los intereses y frutos producidos si el deu- pero no se establece cuál, o se deja su fijación a la sola
dor desconocía la existencia de un plazo. voluntad del deudor, el plazo lo fija discrecionalmente el
juez, en atención a las circunstancias de la obligación (art.
Como veremos después al tratar de la mora, el mero retraso no 1.128 CC). La razón es que la fijación del plazo no se con-
produce por sí mismo la consecuencia de considerar incumplida la sidera un elemento esencial de la obligación y, por lo
obligación; ello sólo sucede cuando existe un término esencial reso- tanto, puede ser fijado por los tribunales, siendo contrario
lutorio, convencional o legalmente establecido, cuando la utilidad a la esencia de la obligación que el plazo lo pueda fijar dis-
de la prestación se deriva del tiempo de su cumplimiento, o cuando
no sea posible cumplir la obligación después de su término. crecionalmente una de las partes (art. 1.115 CC).

En el sistema clásico de las obligaciones se presumía La indeterminación del plazo es muy corriente en el derecho de
que el plazo estaba establecido en beneficio del deudor (D. obligaciones. Así, por ejemplo, la obligación de pagar, conforme se
45,1,41,1), en virtud del principio del favor debitoñs; y en vendan las parcelas cedidas (se fija en doce meses por la STS 10 do
el derecho intermedio este principio se deducía de la julio de 1997), o el pacto de restituir cantidades cuando se vendan
los apartamentos (STS 26 de julio de 1996), o de devolver oí píos
prohibición de cobrar intereses (las Partidas, 5,14,8). El lamo cuando se pueda (STS 22 de marzo de 1989); en estos casos oí
Código civil cambia de criterio y establece, en consonan- pacto no se puede interpretar como condición, como suelo proien
cia con la libertad de cobrar intereses, que el plazo se pre- der el deudor, porque el cumplimiento no puede quedar al solo ;uín
sume establecido a favor del acreedor y del deudor indis- trio del deudor (art. 1.115 CC), que lo podría posponer indefinicU
tintamente, si no consta lo contrario (art. 1.127 CC). La mente a su sola voluntad.
4. CARACTERÍSTICAS DEL PAGO 103
102 CAP. IV.—EL PAGO O CUMPLIMIENTO
El criterio preferente para determinar el lugar de cum-
El deudor pierde el derecho a utilizar el plazo en caso plimiento es el designado en la obligación (art. 1.171 CC),
de insolvencia, salvo que garantice el cumplimiento de y aunque en las leyes procesales no fuera posible la facul-
modo suficiente, o cuando no otorga, disminuyen o se tad de sumisión territorial (art. 1.439 LEC, lo que permite
pierden las garantías establecidas para el cumplimiento de en el art. 54 LEC 1/2000), esto no afecta a la facultad de
la obligación. pactar libremente el lugar de pago de las obligaciones
(STS 24 de julio de 1996).
En el concurso o quiebra el vencimiento de la obligación es auto-
mático o ex lege (arts. 1.915 CC, 883 C de C y 1.172 LEC). El artículo Si no se ha establecido expresamente en el contrato, el
1.129 CC protege al acreedor frente al riesgo temido de incumpli- lugar de pago es el lugar donde haya de cumplirse la obli-
miento, y por eso no hace falta que se trate de una insolvencia decla-
rada (STS 23 de junio de 1992), existiendo una notoria analogía
gación, presumiéndose tal el lugar donde estaba la cosa
entre este supuesto y la facultad de suspender la entrega de la cosa determinada debida al momento de constituirse la obliga-
si hay riesgo de no recibir el precio o contraprestación (art. 1.467 ción (art. 1.171.2 CC) o el lugar donde se encuentra la cosa
CC), exigiéndose que haya indicios firmes de impago: «se descubra» depositada (art. 1.774 CC), y en la compraventa, el lugar
la insolvencia. La pérdida o no otorgamiento de las garantías sufi- de entrega de la cosa vendida (art. 1.500 CC), que se
cientes es igualmente un término genérico, que se refiere tanto a entiende el domicilio legal del vendedor (SSTS 28 de
garantías personales como a las reales, o a negarse a elevar a escri- diciembre de 1989 y 25 de marzo de 1991).
tura pública el contrato pactado (STS 27 de febrero de 1999). Tam-
bién debe concluirse que no hace falta que la insolvencia o la pér- Si los portes son pagados en destino, se entiende lugar
dida de las garantías lo fuera por culpa o negligencia del deudor, del pago el domicilio del acreedor o comprador que recibe
pues lo que se protege es el interés del acreedor y no se sanciona al
deudor, prevaleciendo en todo caso el principio de que el plazo es la mercancía (SSTS 5 de septiembre de 1997 y 12 de
excepcional a la deuda.
diciembre de 1997); si los portes son debidos, el domicilio
del deudor o vendedor (STS 24 de febrero de 1992). Por
El artículo 1.129 CC no contradice el artículo 1.292 CC que pro-
hibe los pagos en estado de insolvencia, pues se refiere el artículo otra parte, si se entregó efectivamente la cosa debida en el
1.292 CC a un concepto más estricto de insolvencia, el derivado no domicilio del comprador, éste se entiende el lugar de pago
sólo del riesgo de impago, o de no poder atender al pago ordinario (STS 28 de octubre de 1988).
de las obligaciones, sino a aquella situación de insolvencia contable
en la que existe obligación de presentarse a concurso porque el A falta de una regla expresa, se establece como lugar de
pasivo supera al activo, y no se puede atender al pago de deudas pago el domicilio del deudor (art. 1.171.3 CC), lo cual es
vencidas, momento en el que el deudor pierde la administración de consecuencia tanto del favor debitoris como del principio
sus bienes y su patrimonio debe intervenirse judicialmente para de que ha de entenderse que el que se obliga, se obliga a lo
proteger el rango de sus acreedores (art. 1.913 CC). menos.
Resulta extraordinariamente interesante la STS de 24 de mayo de
4.2. LUGAR DEL PAGO 1955. El arrendador de una finca urbana presenta una acción de
desahucio por impago sin haber presentado previamente los recibos al
El lugar de pago tiene trascendencia para fijar el cum- fobro en el domicilio del deudor. La Audiencia rechaza la pretensión
plimiento exacto de la obligación, pudiéndose negar el precisamente porque el lugar de pago es el domicilio del deudor, pero
acreedor a aceptar un pago en lugar distinto cuando ello i-l Tribunal Supremo revoca la sentencia y declara que el deudor solo
si- libera mediante el pago, y sólo la consignación de la deuda permití-
sea trascendente. Es importante también porque el lugar enervar la acción de desahucio. La razón de fondo, sin duda, exprcs.i l.i
de pago determina la competencia (art. 62.1 LEC).
104 CAP. IV.—EL PAGO O CUMPLIMIENTO 4. CARACTERÍSTICAS DEL PAGO 105

crisis del principio de favorecer al deudor, y hace del lugar del pago un El recibo debe identificar adecuadamente la deuda, y también la
elemento accesorio a la obligación si no consta lo contrario. En conse- cantidad efectivamente pagada. El recibo del capital comprende
cuencia, no presentarse a cobrar en el domicilio del deudor no excluye también los intereses (art. 1.110 CC). El artículo 10.1.b) de la Ley
por sí mismo ni el incumplimiento, ni la mora del deudor, ni cesa el General de Consumidores y Usuarios establece el deber expreso del
deber de abono de intereses, ni transmite el riesgo al acreedor, ni cons- acreedor de entregar recibo, pero no están claras las consecuencias
tituye a éste en mora accipiendi. Tal efecto sólo puede deducirse, como si se niega a darlo. Desde luego, la liberación del deudor sólo se pro-
sucede con el término esencial, cuando el lugar de pago ha de enten- duce por consignación, pero la mera negativa a otorgar recibo no
derse expresa o tácitamente como esencial a la obligación misma. produce por sí misma la mora del acreedor, ni el traspaso del riesgo,
ni cesa el deber de abono de intereses, no sólo porque la negativa al
recibo puede estar justificada, cuando haya discrepancias en el
4.3. GASTOS DEL PAGO título, la liquidez o exigibilidad de la deuda, o condiciones de pago,
o persona del deudor, sino porque la ilion: accipiendi sólo será predi-
El principio de integridad del pago conduce a la conse- cable cuando se entienda que el recibo es esencial al cobro, y no
cuencia de que todos los gastos del pago se entiendan a cuando se puede acreditar el pago de otro modo. El recibo del pago
comprende expresamente la cantidad consignada en el mismo, y
cuenta del deudor (art. 1.168 CC); así los gastos de nego- aunque contenga expresiones como «a título cíe liquidación» u otras
ciación de unas letras, cuando el deudor pagó con las mis- análogas, no se puede presumir que comprende la renuncia de dere-
mas (STS 14 de febrero de 1986). chos o la novación de la obligación (SSTS 5.10.93 y I 1.12.95).
En la compraventa se supone que el vendedor es un deudor virtual, Según la jurisprudencia, el artículo 1.900 se l i m i t a a establecer el
porque el proceso se enfoca desde la perspectiva de la cosa debida, no régimen general de carga de la prueba en el pago como aplicación
del precio; por eso todos los gastos se imponen al vendedor, pero concreta del principio del artículo 1.214 CC (SSTS 30 de junio de
como el lugar de entrega es el domicilio del deudor, los gastos de 1976, 21 de mayo de 1980 y 29 de julio de 1997). La STS de 9 de
transporte se imponen al comprador (art. 1.465 CC). Si no hay pacto noviembre de 1989 parece partir del presupuesto de que no le basta
sobre los portes, el riesgo del transporte se impone al comprador y al al deudor probar que la cantidad salió de su patrimonio, es decir,
acreedor, y la obligación de entrega se entiende cumplida desde que se que efectúo un pago, sino que el pago efectivamente fue recibido
entrega al porteador o transportista (STS 3 de marzo de 1997), por el acreedor, que es el sentido del recibo del pago, intuyéndose en
corriendo de cargo del comprador los gastos de embalaje cuando no ese caso concreto maniobras defraudadoras en la contabilidad del
se entiendan parte de la mercancía o accesorio de la misma, y sí ele- que pagó. El pago parece que es tal por la aceptación o, alternativa-
mento de su transporte (STS 21 de abril de 1986). Como se entiende mente, por satisfacer el interés del acreedor, no porque se empo-
que la facultad de elevar a escritura pública es natural a las obligacio- brezca el que paga.
nes en los supuestos del artículo 1.280 CC, los gastos de escritura se
imponen al vendedor (art. 1.455 CC) y, por extensión, al deudor. El Código parece distinguir entre recibo del pago y
título de la deuda (arts. 1.188 y 1.189 CC), considerando
que la tenencia del título de la deuda no permite presumir
4.4. EL RECIBO DEL PAGO el pago, sino la condonación de la deuda. Sin embargo,
parece que se trata de una mera presunción y no de una
Dado que la prueba del pago corresponde al deudor norma imperativa, y el título de deuda puede ser conside-
(art. 1.900 CC), se establece como principio que el acreedor rado recibo de pago, especialmente si se acompaña de
debe dar recibo suficiente y auténtico del pago antes de indicaciones o referencias manuscritas que permitan infe-
recibirlo, pues es el recibo el modo ordinario de prueba del rir el pago; el título de la deuda, si es título único, permite
pago (art. 1.229 CC), ello sin perjuicio de que el pago se presumir también el pago (art. 1.189 CC) si hay indicios
puede probar por cualquier medio admitido en derecho. racionales de que se pagó, porque la remisión es un acl<>
106 CAP. IV.—EL PAGO O CUMPLIMIENTO 4. CARACTERÍSTICAS DEL PAGO 107

formal y público que no se puede en principio presumir si El orden natural del pago sería el de pagar en primer
no consta expresamente (art. 1.187 CC), dado el régimen lugar las deudas preferentes y más antiguas, como se
restrictivo que existe para los actos de liberalidad. Por otra deduce del propio artículo 1.110 CC, que presume la con-
parte, aunque el recibo del último plazo presume la extin- donación de las deudas por plazos anteriores si se pagan
ción de la deuda respecto de los anteriores (art. 1.110 CC), los plazos posteriores; pero mientras el deudor no sea
hay que tomarlo como indicio de pago de las cantidades declarado en concurso o haya peligro de insolvencia,
anteriormente debidas, y no como presunción de condo- puede administrar su patrimonio como mejor le interese,
nación, porque la condonación exige la constancia de ani- e igual que puede pagar antes a acreedores no preferentes,
mus donandi, como luego veremos. Ésta parece ser la y su pago no es rescindible si con ello no queda en situa-
interpretación jurisprudencial: no existe condonación ción de insolvencia, puede pagar con posterioridad un cré-
tácita en el dueño de una obra que abona una cantidad dito anterior en el tiempo o preferente del mismo deudor.
pendiente de pago sin compensar lo debido por una cláu-
sula penal (STS 21.11.88); tampoco por el cobro de letras Sin embargo, el respeto al orden natural de pago, que antepone
posteriores a otras en descubierto (STS 31.1.94). primero las deudas preferentes y anteriores en el tiempo, tiene una
gran importancia en la jurisprudencia, pues éste es el sentido que
hay que dar ordinariamente a la voluntad de las partes a la hora de
pagar, o cuando existe una cuenta de crédito entre las parles. Así, en
4.5. LA IMPUTACIÓN DE PAGOS la STS 9 de marzo de 1998, en el caso de suminislro de carbón a una
comunidad de propietarios, dicha comunidad fue pagando a cuenta
En caso de existencia de varias deudas vencidas y líqui- de lo debido cantidades diversas que no correspondían a ninguna de
das entre el mismo acreedor y deudor se llama imputación las facturas emitidas de suministro; en un momento determinado, y
de pagos al régimen de determinación de cuál ha de ser la cuando reclama la totalidad de la deuda pendiente, se pretende que
deuda que se entiende efectivamente pagada. El principio las cantidades se imputen a las deudas más recientes, lo que produ-
ciría la prescripción de las más antiguas, tesis evidentemente no
recogido en el Código civil es que la imputación se hace a admitida por la sentencia. Pago de deudas anteriores pendientes
la deuda que ambas partes acuerdan al hacerse efectiva- que también se establece en la STS de 5 de junio de 1995.
mente el pago, lo que se determina bien por la declaración
del deudor al hacer el pago, bien por la designación del Los intereses se entienden pagados antes que el capi-
acreedor en el recibo del pago (art. 1.172 CC). tal, si la deuda devenga intereses (art. 1.173 CC). Se trata
Se trata de una declaración de voluntad recepticia (SSTS 13 de de una redacción conminatoria, por lo que la STS de 8 de
mayo de 1979, 11 de mayo de 1982 y 25 de octubre de 1985), y por julio de 1909 considera que el artículo 1.173 no es propia-
eso no basta para que se produzca imputación la mera constancia en mente una imputación, sino una norma imperativa, lo
la contabilidad privada del acreedor de la imputación de una deuda que evita que se presuma el efecto extintivo del artículo
(SSTS 27 de junio de 1946 y 1 de diciembre de 1970). Pero también 1.110 CC de quien acepta el capital sin hacer reserva de
puede deducirse dicha imputación de las circunstancias del pago; así intereses.
el deudor del préstamo hipotecario que entrega una cantidad al
banco se entiende que pretende cancelar la deuda y por ello el banco En los demás casos el pago se imputa a la deuda más
no puede seguir imputando a la cuenta de préstamo las deudas que onerosa para el deudor (art. 1.174 CC).
se derivan de las relaciones de cuenta corriente entre ambos (STS 24
de marzo de 1998). No hay imputación alguna si existe una plurali-
dad de deudas, pero sólo una de ellas es vencida o líquida, porque ¿Y cuál es la deuda más onerosa? Existen diversos criterios dr
ésta es la que ha de entenderse pagada (STS 4 de julio de 1962). onerosidad (el tiempo, el riesgo, la reciprocidad, los intereses, cu .1
108 CAP. IV—EL PAGO O CUMPLIMIENTO 5. EL PAGO POR TERCERO 109

que pueden entrar en conflicto. Se trata de una norma que pretende no se presume. El régimen del Código de este modo ha
recoger el principio del favor debitoris, que hemos visto que hoy en derogado el régimen histórico de la personalidad de las
día ya no se acepta. En términos generales, la jurisprudencia inter- obligaciones para trasformarlo en otro decididamente
preta que la deuda más onerosa es la que esté garantizada (SSTS 31
de mayo de 1909, 22 de octubre de 1968 y 1 de diciembre de 1970), patrimonialista. El pago de deudas por tercero es extraor-
pero en estos casos la preferencia en la imputación no se deriva de dinariamente corriente: así el arrendador que paga reci-
ser la deuda más onerosa sino de ser la deuda preferente. En térmi- bos de agua, luz y teléfono del arrendatario (STS 5 de
nos generales, debe entenderse deuda más onerosa para el deudor la junio de 1991), o el socio que paga deudas sociales de su
preferente y la más antigua en el tiempo. En la STS de 25 de mayo propio peculio (STS 8 de mayo de 1992), o la sociedad que
de 1993, el demandado en el pago pretende una rebaja sustancial de indemniza por despido a un directivo y luego se ve obli-
la deuda, tratando de que se impute un pago efectuado al préstamo gada a pagar la retención fiscal que corresponde a éste
que devenga el 14 por 100 de interés, y no al apla/.amiento del pago
de la cosa comprada que devenga el 11 por 100, todo ello sobre la (STS 18 de noviembre de 1998). En la interesante STS de
base del artículo 1.174 CC, pretensión denegada por el Tribunal 16 de noviembre de 1995 se admite la acción de regreso
Supremo, sobre la base de la naturaleza del pago efectuado, que del directivo de una sociedad, condenado por a l / a m i e n t o
debe aplicarse a la deuda anterior por serlo y en aplicación del prin- de bienes, que tuvo que indemnizar personalmente a los
cipio de reciprocidad. dañados por dicho alzamiento en la medida en que el pago
benefició a la sociedad.
Si no se puede determinar en virtud de las reglas ante-
riores a qué deuda se aplica el pago, y son todas del mismo
gravamen y naturaleza, se aplica a todas por igual (art. 5.2. LA ACCIÓN DE REGRESO
1.174 CC). Situación ésta muy excepcional, de la que ape-
nas hay ejemplos en la jurisprudencia. La consecuencia ordinaria del pago por tercero es la
extinción de la obligación. Pero dado que el deudor resulta
beneficiado con el pago por el tercero, la ley dispone el
5. El pago por tercero nacimiento de una nueva obligación en provecho del ter-
cero que pagó, que vincula al deudor de la antigua obliga-
5.1. FACULTAD DE CUALQUIER TERCERO DE ABONO ción extinguida de restitución, a favor del tercero que
DE UN CRÉDITO pagó, y en función del enriquecimiento recibido. Como la
obligación originaria se ha extinguido, se habrán extin-
El interés preferente en la obligación es la satisfacción guido con ella las relaciones accesorias que la garantiza-
del acreedor; por ello el ordenamiento jurídico permite ban (como fianzas o hipotecas, cláusula penal, etc.), y
cualquier persona pueda efectuar el pago, ya lo conozca, habrá perdido el rango y las preferencias que anterior-
ya lo desapruebe, ya lo ignore el deudor (art. 1.158 CC). mente disfrutaba (por ejemplo, por tratarse de un crédito
escriturario, o refaccionario, etc.).
El acreedor no puede negarse a aceptar el pago por un
tercero. La única excepción a este principio son las obliga- El artículo 1.158 CC prevé dos acciones distintas de
ciones personalísimas (art. 1.161 CC). También podría regreso a favor del tercero que pagó la deuda de otro: la
negarse por cuestión de identidad en el pago, si entiende ordinaria de reembolso de lo que pagó, cuya medida no se
que lo pagado no es exactamente lo debido o todo lo concreta, y una segunda acción de repetición, si el deudor
debido (art. 1.166 CC), cuestión que, como hemos visto, se opuso al pago por el tercero, que alcanza sólo por aquí-
10 CAP. IV.—EL PAGO O CUMPLIMIENTO 5. EL PAGO POR TERCERO 111

lio en cuanto le hubiera sido útil. Pero se trata de una sante STS de 18 de diciembre de 1997 contempla la oposición de un
única acción cuyo rigor se extrema en los supuestos en heredero a la solidaridad de la responsabilidad por una deuda de su
que el deudor se haya opuesto al pago del tercero. causante pagada por tercero, alegando que se opuso al pago de la
misma; la sentencia afirma que sólo se puede tener en cuenta la
oposición al pago que conste expresamente y sea anterior a dicho
En realidad, la restitución en la medida del enriquecimiento o de pago; en el caso debatido entiende que por no constar oposición
la utilidad recibida por el deudor originario es el régimen general de expresa al pago de la deuda de su causante antes del pago ha lugar a
la restitución en todo supuesto de pago por tercero, que en términos la solidaridad de la acción de regreso contra todos los herederos
generales el ordenamiento jurídico examina con extrema suspicacia (pero ello quizás no puede considerarse una consecuencia específica
para evitar maniobras de defraudación del deudor o enriquecimien- del pago de las obligaciones por tercero, sino del régimen de la par-
tos impuestos. En el derecho moderno, dada la extrema facilidad de tición hereditaria).
las comunicaciones personales, no tiene sentido que un tercero
pague una obligación ajena sin conocimiento del obligado. Sólo
puede ejercitarse la acción in rem verso cuando se acredita la utili- La naturaleza del pago por tercero se desvela en aque-
dad al deudor del pago por tercero, y en la medida de dicha utilidad llos supuestos en que abonándose un crédito por un ter-
(SSTS 25 de enero, 31 de marzo de 1964, 20 de enero de 1984, 30 de cero con intención de recuperar posteriormente su
septiembre de 1987 y 5 de junio de 1991). Así en el pago por tercero importe, una práctica normal de la intermediación banca-
de deudas controvertidas, en el que el deudor niega la deuda por da, en la que, por ejemplo, el intermediario financiero
contestar la deuda misma o el modo de cumplirse, los tribunales no adelanta el dinero al acreedor con un tipo de descuento, el
suelen aceptar la acción de regreso. Por ejemplo, contestado el acreedor, titular del crédito, resulta después insolvente, y
modo de cumplirse una obligación de transporte, y habiendo indi-
cios de que se causó daño a la mercancía, no se admite el regreso si se plantea si puede recuperar el dinero del deudor, en vir-
el pago fue realizado por un tercero (STS 12 de noviembre de 1987, tud del régimen del pago por tercero. La respuesta es que
con cita de las SSTS de 25 de enero y 31 de marzo de 1964), o en el la acción contra el deudor por el tercero no puede alcan-
caso de incumplimiento de las condiciones de un contrato de sumi- zar indiscriminadamente lo que pagó, sino sólo lo que le
nistro en el que el Tribunal encuentra indicios de connivencia haya resultado de utilidad al deudor, y ello tanto si se pagó
defraudadora entre el tercero que paga y el acreedor (STS 30 de sep- con intención de extinguir la primitiva obligación, como si
tiembre de 1987). se pagó con intención de comprar el crédito, como si sólo
El pago por tercero se asemeja reiteradamente en la jurispruden- se pagó con intención de prestar o adelantar el numerario
cia a la gestión oficiosa, y por ello se permite con carácter ordinario del crédito. Y ello porque el régimen de la deuda origina-
la restitución de los provechos sólo en la medida de la utilidad (art. ria continúa su curso (res ínter allios acta), y el deudor ori-
1.893 CC; STS 25 de junio de 1992). La STS de 29 de mayo de 1984 ginario siempre puede oponer al «nuevo» acreedor tanto
examina el pago de un crédito prescrito, que aunque sea un pago las excepciones reales que correspondían a su crédito,
válido, y el tercero tuviera interés en el pago, no tiene sentido que como las personales contra el «antiguo acreedor».
pueda luego ejercer de regreso la acción prescrita alegando el régi-
men del pago de tercero (art. 1.158 CC) y mucho menos el régimen
del pago con subrogación (art. 1.210 CC). También en la gestión ofi- El tema se plantea correctamente en la STS de 15 de octubre de
ciosa se prevé una doble medida restitutoria: si el dueño del negocio 1997: La sociedad A emite un pagaré contra la sociedad B a cuenta
aprueba la gestión, debe indemnizar todos los gastos; si no la de unas mercancías, pagaré que abona el banco a su vencimiento;
aprueba, sólo debe restituir los provechos (art. 1.893 CC). El régi- pero posteriormente la sociedad A quiebra, y el banco pretende
men de restitución al que paga deuda ajena con carácter general se repetir contra la sociedad B, acción que no se admite, porque no
limita sólo a la utilidad recibida por el deudor originario, y se debe, resultando dicho pago de utilidad al deudor al no verificarse la exis-
en consecuencia, extender al de todos los gastos, «lo que pagó» (art. tencia de contrapartida, ni la previa autorización de pago, es rl
1 . 1 58 CC), sólo si el deudor aprueba el pago por tercero. La intere- banco el que debe correr el riesgo de la insolvencia, sin que pueda
112 CAP. IV—EL PAGO O CUMPLIMIENTO EL PAGO POR TERCERO 113

pretender proyectar sobre una sociedad tercera las consecuencias Aunque no es un criterio unánime, la jurisprudencia repite que la
de su obrar poco prudente. En sentido contrario, sin embargo, se subrogación por pago no puede presumirse fuera de los casos expre-
pronunció la STS de 24 de septiembre de 1993: un vendedor emite samente establecidos por la ley (SSTS 6 de marzo de 1973, 7 de
unas facturas que el banco descuenta, cayendo inmediatamente des- noviembre de 1988 y 16 de noviembre de 1990). La ra/ón os que el
pués en suspensión de pagos; el banco pretende entonces repetir pago tiene efectos extintivos; no se puede perjudicar al deudor por
contra el comprador que alega la compensación, pero el Tribunal actos entre extraños, lo que se establece expresamente en los artícu-
Supremo admite la reclamación afirmando que se trata de una los 1.159 y 1.209 CC, configurándose el régimen ordinario de la
cesión de crédito, no de un pago por tercero. Doctrina a mi juicio subrogación con carácter excepcional, pues sólo excepcionalmenlc se
dudosa, pues si el crédito se había extinguido por compensación presume la subrogación (art. 1.210 CC), y además se regula el pago
con otros créditos con el acreedor, excepción que sin duda se podía con subrogación en sede de novación. En la cesión de crédito (¿iris.
oponer en el concurso, no tiene el deudor que correr con las conse- 1.525 y 1.536 CC) no hay extinción del crédito, pero la situación no es
cuencias de la insolvencia si no había dado orden de pago de la asimilable a la presente porque tampoco hay pago del crédito.
deuda al banco.
El supuesto principal de pago con subrogación se esta-
La jurisprudencia funda también en el artículo 1.158 blece en el convenio de pago entre el deudor y el tercero
CC el principio de que nadie puede pretender cobrar dos (art. 1.210 CC), que no tiene que ser expreso. Si el deudor
veces por la misma causa, pues el primero de los pagos ha presta su consentimiento al pago del tercero no tiene sen-
extinguido la obligación, y ello sin perjuicio de la acción tido que pueda luego oponer a dicho tercero las excepcio-
de regreso. Así, por ejemplo, el que ha sido indemnizado nes personales o reales que detentaba contra el acreedor
totalmente de un daño por una compañía de seguros no primitivo, y por ello, salvo connivencia entre el deudor y
puede ejercitar la acción de indemnización contra el autor tercero defraudadora de los fiadores o de terceros, no hay
culpable del daño, porque su crédito se ha extinguido, y inconveniente en que el crédito conserve su identidad.
ahora sólo la compañía que abonó los daños detenta el También se establece como pago con subrogación el
crédito de resarcimiento contra el autor culpable de los pago a un acreedor preferente (art. 1.210.1 CC) y el pago
mismos, que ha de ser el responsable definitivo (STS 1 de por quien tenga interés en el cumplimiento de la obliga-
septiembre de 1994). ción (art. 1.210.3 CC).
Parece que en estos casos el fundamento de la subrogación no es
5.3. EL PAGO CON SUBROGACIÓN el pago mismo, sino la certeza de la existencia del crédito y la
fehaciencia de su cuantía, que existe cuando el crédito está cobijado
en mecanismos públicos de garantía (registro de la propiedad,
Excepcionalmente la ley prevé que el pago por tercero devengo impositivo, etc.) y que facilita la cesión del crédito en interés
no extinga la obligación primitiva, y que el tercero se colo- del tercero que paga. El supuesto más importante es el del régimen
que en la misma posición jurídica del acreedor originario, de la hipoteca: un segundo acreedor hipotecario que paga al pre-
conservando el crédito íntegro, con su rango y relaciones ferente, o el adquirente de una finca hipotecada que sin ser deudor
accesorias (garantías, intereses, cláusulas de estabiliza- paga el crédito para evitar la ejecución (arts. 118.2 y 131.5.2 LH), en
ción, etc.). En este caso por subrogarse en la posición del el que se favorece el pago con subrogación, como mecanismo de
cesión crediticia, para evitar la devastación de la garantía en la ejecu-
antiguo acreedor se denomina la figura un pago con ción hipotecaria, y para la protección de otros acreedores, o de los
subrogación, y el tercero que paga no ejercita después la titulares de la cosa dada en garantía. Similar es el supuesto en que el
acción de reembolso contra el deudor porque continúa legatario paga el gravamen de la cosa legada (art. 867.2 CC), o
detentando el crédito en su misma identidad primera. cuando el fiador paga la deuda (art. 1.839.1 CC); un supucslo ;m;i
I I4 CAP. IV—EL PAGO O CUMPLIMIENTO
6. EL PAGO POR CONVENIO ENTRE EL DEUDOR Y SUS ACREEDORAS I1 5

logo podría ser el del sustituto fiscal o responsable subsidiario de un pública, haciendo constar su propósito en ella y expre-
impuesto que paga para evitar la acción pública contra él o los inte- sando la procedencia de la cantidad pagada (art. 1 . 2 1 1 CC).
reses moratorios o perjuicios de la ejecución (STS 18 de abril de
1990). En consecuencia, el interés al que se refiere el artículo 1.210.3 La redacción recuerda la primitiva configuración del préstamo
CC no hay que interpretarlo como el interés subjetivo y privado, que para la refacción inmobiliaria que recibía privilegio si se hacía constar
siempre habrá alguno en el pago por tercero, sino el interés directo fehacientemente la procedencia del dinero y su finalidad. Pero no se
del tercero que paga, que pretende evitar un daño inminente, u obte- entiende por qué el préstamo en sí mismo ha de tener un régimen di-
ner un provecho cierto que si no se perdería. privilegio para su cobro en la acción de regreso. Se trata de una figura
excepcional que apenas se presenta en la práctica. La única sentencia
El empleo por el artículo 1.210 CC del término «se presumirá» que he encontrado que trate el tema es la STS de 27 de junio cíe 1989,
parece una incorrección terminológica, porque no es lógico exigir en que dio una interpretación restrictiva al supuesto: el banco que abre
todo caso el consentimiento del acreedor (el carácter convencional una cuenta de crédito a una empresa para el pago de los salarios debi-
del acuerdo subrogatorio), y parece más lógico concluir que cuando dos a los trabajadores de la misma no puede pretender- después, ni
el que paga tiene un interés jurídicamente relevante, paga para base al artículo 1.211 CC, pretender el privilegio de un crédito salarial.
subrogarse y no para extinguir la deuda, y la ley facilita la «cesión del
crédito» por la certeza de la deuda y fehaciencia de la cuantía; el
pago por el tercero deberá notificarse al deudor porque el deudor 6. El pago por convenio entre el deudor
paga válidamente a su acreedor si no conoce el pago por tercero (art.
1.164 CC). Con todo, la subrogación ha de ser excepcional en aten- y sus acreedores
ción a la protección de los acreedores del que pagó y a la del propio
deudor cedido, que ve restringidas sus facultades de oposición, y de
6.1. EL PAGO POR CESIÓN DE BIENES
la naturaleza e identidad del crédito y sus garantías.

La excepcionalidad de la subrogación es, por otra parte, Los convenios de pago entre el deudor y sus acreedores
una exigencia de seguridad jurídica y de los principios de son muy corrientes; la razón es el alto coste y la poca fun-
identidad e integridad del pago; así, por ejemplo, si hay un cionalidad de los procedimientos universales y particula-
pago parcial o incompleto, o cuestionado, o con cosa dis- res de ejecución, así como el desprestigio y el daño que
tinta de la debida, o en lugar o tiempo distinto del debido, o suponen para el comerciante.
se cuestiona la extensión a intereses, o la aplicación de una Históricamente la cesión de bienes tiene por finalidad
cláusula de estabilización, o el procedimiento de liquida- evitar la prisión por deudas y la infamia del deudor fallido,
ción, etc., no tiene sentido que la acción de regreso en el así como evitar en ocasiones la intervención del patrimo-
pago con subrogación sea sobre el nominal del crédito, si se nio del deudor insolvente, que normalmente comporta su
pagó con cosa distinta o si el pago es cuestionado en su rea- ruina. Los pactos del deudor con particulares acreedores
lidad o sus vicisitudes; lo más apropiado en estos casos, y si tienen también su razón en evitar la iniciación de procedi-
se dan los presupuestos legales para el pago con subroga- mientos universales o particulares de ejecución, que tie-
ción, es considerar que el crédito inicial no se extingue, sino nen un alto coste económico y levantan sospecha sobre la
que queda en garantía de la acción personal de reembolso solvencia y moralidad de un deudor; evitan, por otra parte,
(es el planteamiento de la STS de 29 de mayo de 1984). el vencimiento anticipado de las deudas (art. 1.129 CC) y
Prevé también el Código una figura excepcional de permiten la dilación de la temida quiebra o insolvencia
subrogación sin aprobación del acreedor cuando para definitiva. La venta o disposición de los bienes uno a uno
pagar una deuda se toma dinero a préstamo en escritura evita también la depreciación de la propiedad que resulta
CAP. IV.—EL PAGO O CUMPLIMIENTO 6. EL PAGO POR CONVENIO ENTRE EL DEUDOR Y SUS ACREEDORES 11 7
I 16

cíe su administración judicial y enajenación conjunta y en declarados ineficaces si se hacen en fraude de los demás
pública subasta. Por otra parte, debe recordarse que, en acreedores y dentro de los estrechos módulos de la acción
virtud de la prohibición del pacto de la ley comisoria, el rescisoria por fraude (art. 1.292 CC).
deudor puede otorgar mandato de venta al acreedor en el
momento del cumplimiento, pero no en el momento de la La jurisprudencia civil (SSTS 7.10.92 y 19.10.92) parle de la base
constitución de la obligación. de que puede haber convenios de cesión entre el deudor y sus acree-
dores distintos de los regulados como procedimientos universales
La Ley de Enjuiciamiento Civil regula minuciosamente en las leyes procesales y mercantiles. La jurisprudencia que exami-
el concurso de los acreedores, y dentro de él tanto los con- naremos a continuación nos muestra la gran variedad de es los pac-
venios de quita y espera como la cesión judicial de los bie- tos. Dentro de los procedimientos universales los convenios habrán
nes. Los procedimientos universales de ejecución (con- de serlo con todos los acreedores presentes y comprender lodas las
deudas conocidas, pero fuera del convenio pueden serlo con los
curso, quiebra y suspensión de pagos) limitan la capacidad acreedores conocidos o con parte de ellos, o con algún deudor en
del deudor y suponen la intervención judicial de su patri- concreto; y el contenido de los acuerdos de pago puede ser de cesión
monio, a la vez que se suspenden las ejecuciones particula- de todos los bienes o sólo de parte de ellos, o reserva rulóse bienes el
res, excepto las garantizadas con hipoteca especial (art. 9 deudor, o de cesión de bienes concretos; y, además, en dichos acuer-
LSP). Son procedimientos muy complejos y costosos que dos podrá transmitirse la propiedad de los bienes o sólo olorgar un
normalmente suponen la ruina del deudor y rara vez satis- mandato de venta para que el acreedor enajene bienes concretos y
facen plenamente a los acreedores no privilegiados; por se cobre el crédito, etc. Por otra parte, en ciertas condiciones el con-
venio judicialmente obtenido obliga a lodos los acreedores aunque
ello la ley favorece el acuerdo amistoso. Dentro de dichos no sean partícipes y aunque se haya opuesto (cfr. arts. 1.917 CC y
procedimientos el convenio del deudor con sus acreedores 1.139 LEC), mientras que el convenio extrajudicial sólo obliga a los
tiene la virtualidad de suspender la ejecución universal y intervinientes.
restablecer la plena capacidad de obrar del fallido (para la
quiebra, art. 899 C de C; para la suspensión de pagos, arts. El artículo 1.175 CC regula la cesión extrajudicial de
15 y 16 LSP; para el concurso, arts. 1.306 y ss. LEC). bienes del deudor a sus acreedores en pago de sus deudas
Como hemos visto, el deudor insolvente tiene obligación y autoriza, sobre la base de la libertad patrimonial y el
de presentarse a concurso. Pero dicha obligación (art. 1.913 principio de autonomía de la voluntad, la existencia de
CC) sólo es efectiva si se cumplen tres requisitos: que su convenios particulares de cesión distintos de los regulados
pasivo sea superior al activo, que no pueda pagar sus obliga- en los procedimientos universales (quiebra, suspensión de
ciones al vencimiento, y que tenga o deba tener conoci- pagos o concurso), y no exige que en la cesión extrajudi-
miento cabal de su insolvencia definitiva. El incumplimiento cial de bienes intervengan todos los acreedores, ni que se
de la obligación de presentarse a concurso podrá implicar la haga por un procedimiento público públicamente interve-
calificación culpable de la insolvencia a efectos del delito de nido; pero si no consta expresamente lo contrario, dichos
alzamiento de bienes, o del carácter fraudulento de la quie- convenios de cesión de bienes no se interpretan como con-
bra, pero parece obvio que mientras no sea declarada judi- venios de pago, lo que la jurisprudencia denomina cesión
cialmente la insolvencia, o fuera del período de retroacción ¡no soluto, sino como simples mandatos de venta, para
de la quiebra, son válidos los convenios de pago del deudor i|iie el acreedor se cobre su deuda después de vender los
con sus acreedores, cualesquiera que sean éstos, aunque no bienes cedidos, lo que la jurisprudencia denomina cesión
se ajusten a los módulos formales de los procedimientos uni- l>x> solvendo, y sólo se entiende que liberan al deudor por
versales. Y eventualmente dichos acuerdos sólo podrán ser d importe líquido de los bienes cedidos (SSTS 13 de mayo
18 CAP. IV—EL PAGO O CUMPLIMIENTO
6. EL PAGO POR CONVENIO ENTRE El, D I ' I ' I X I K V SUS A I K I . I ' . D O K I ' S I 19

de 1983, 16 de diciembre de 1985 y 18 de noviembre de declarados como válidos por la jurisprudencia, y si- rntu'iidr que no
1996, jurisprudencia antigua reiterada desde la STS 11 de extinguen la obligación, no tienen un ekvlo novaloi io, sino que se
mayo de 1912). El ordenamiento jurídico considera en interpretan como pago parcial en la c a n l i i l a d ni qm- sr valoraron
esta situación al deudor la parte más débil y contempla los (STS 22.3.94). El sentido de estos acuerdos c-s evilar los procedi-
acuerdos de cesión de bienes a los acreedores con extremo mientos universales de ejecución, que se r n l i r i u l i - n ruinosos L i n i o
recelo; por eso la existencia de una cesión pro soluto o para los acreedores como para el deudor.
dación en pago, que luego estudiamos con más deteni-
miento, debe constar expresamente (según jurisprudencia
reiterada: SSTS 8 de febrero de 1996 y 14 de julio de 6.2. LA DACIÓN EN PAGO
1997), y su constitución es objeto de interpretación res-
trictiva (SSTS 28 de junio de 1993 y 2 de diciembre de Se produce una dación en pago cuando el acreedor
1994), sin que pueda fundarse la dación en pago en actos accede a recibir a título de pago una pivsiadón d i s l i n l a d e
presuntos o tácitos (STS 28 de junio de 1993). la que constituía el objeto de la obligación (alind pro alio),
con acuerdo expreso de tener por extinguida la obligación
Por lo tanto, el acuerdo extrajudicial de cesión de bienes no (STS 15 de diciembre de 1989); como liemos dicho, si sólo
extingue por sí mismo la relación obligatoria, lo que sólo se produce consta la entrega de bienes en pago no se presume la
cuando el acreedor reciba efectivamente la cantidad debida (STS 18 dación, sino que se considera una cesión de bienes para
de noviembre de 1996); el acreedor, como titular de un mero man- que se vendan y cobre el acreedor con el precio devol-
dato de venta, vendrá obligado a la rendición de cuentas y a la resti-
tución del remanente después de cobrarse su deuda (SSTS 19 de viendo el remanente; y para que exista una dación en
diciembre de 1943 y 16 de diciembre de 1985), y tanto el convenio pago, debe constar también expresamente la voluntad
de quita y espera como la cesión pro salvando no extinguen por sí extintiva (STS 2 de diciembre de 1994, en la entrega de un
mismos la fianza, ni afectan al rango y privilegio u otras relaciones material de peletería; STS 28 de junio de 1993).
accesorias de la obligación principal (cláusula de estabilización,
devengo de intereses, etc.; SSTS de 18 de febrero de 1952, 15 de La definición jurisprudencial escogida tiene el mérito de
noviembre de 1967 y 13 de enero de 1977). Por ejemplo, la STS hacer recaer sobre la aceptación del acreedor la sustancia
de 14 de septiembre de 1987 declara que el convenio extrajudicial de extintiva de la institución. Lo que está, por otra parte, en la
quita y espera, que pone fin a un procedimiento de suspensión de naturaleza de las cosas, pues no es fácil que el valor de la
pagos, por el que los acreedores aplazan unos créditos y renuncian a
parte de ellos, no es una condonación, ni una novación, sino una cosa entregada se ajuste exactamente a la cantidad debida,
datio pro salvando, y por ello no se extingue una fianza solidaria y además puede haber problemas de titularidad, superficie,
prestada por un tercero al deudor principal. Dicha doctrina se man- cabida o calidad en la cosa, o de desvalorización o aprecio,
tiene en ocasiones incluso para el convenio judicialmente aprobado, que hace extraordinariamente compleja la institución. Ade-
que se dice que no produce efecto de cosa juzgada (STS 20.5.93), ni más, existe la sospecha de que el acreedor pueda aprove-
extingue el crédito original, pues permanecen íntegras las garantías charse de la situación de necesidad o apuro del deudor.
y fianzas prestadas al crédito, que deben ser asumidas por los fiado-
res (STS 14.9.87). La institución está admitida por la jurisprudencia, que
En ocasiones, el pacto de cesión de bienes contiene un reconoci- destaca el efecto extintivo de la obligación por la acepta-
miento de deuda, un previo acuerdo liquidatorio del valor de los bie- ción por el acreedor de la cosa dada en pago. La dación
nes cedidos, un mandato de venta a los acreedores, y un convenio de en pago, al contrario de la cesión de bienes, transmite la
dación en pago si el bien o bienes cedidos para la venta no se pue- propiedad y extingue la deuda (SSTS 28 de junio de 1993
den vender en un período razonable. También estos pactos son v 14 de julio de 1997); si consta que la cesión era pro
120 CAP. IV—EL PAGO O CUMPLIMIENTO 6. EL PAGO POR CONVENIO ENTRE EL DEUDOR Y SUS ACREEDORES 12I

soluto no ha lugar a la rendición de cuentas (STS 18 de La asimilación es dudosa, pero lo cierto es que la jurisprudencia
noviembre de 1996), ni a la restitución del mayor valor de declara el carácter extintivo de la dación y aplica también por analo-
la cosa dada en pago sobre la cantidad debida (STS 14 de gía las normas sobre compraventa. Así, por ejemplo, la STS de 14 de
julio de 1997 contempla la dación en pago de una parcela valorada a
julio de 1997). 3.000 ptas. el metro cuadrado, y de la que resultó un exceso de
cabida sobre la escriturada de 1.866 metros; la sentencia considera
Cabe también una dación en pago aunque el precio de lo entre- transmitida la propiedad del todo con la dación y aplica el artículo
gado sea muy superior a la deuda y aunque se establezca un sistema 1.470 CC, condenando al adquirente a pagar la diferencia de precio
de compensación del exceso (STS 5 de octubre de 1987), y cabe tam- resultante. Se plantea, por ejemplo (así STS 30.10.89), si en caso de
bién el pago parcial mediante dación en pago, que es válido sólo por impago del precio de la dación puede el juez conceder un plazo con
el valor de los bienes cedidos y que no produce el efecto extintivo de causa justificada (art. 1.124.3 CC), o tal facultad ha de entenderse
la obligación (STS 29 de abril de 1991). excluida tras el requerimiento, como es propio de la compraventa
Es corriente que la jurisprudencia exija para la efectividad de la (art. 1.504 CC); en este caso no parece que la dación sea asimilable a
la compraventa.
dación en pago no sólo el convenio de pago, sino la entrega o tradi-
tio efectiva de la cosa dada en pago (STS 2\e junio de 1993). Reiterada jurisprudencia a la cesión de bienes aprobada judicial-
mente en el desarrollo de un procedimiento universal de ejecución
En la interesante sentencia de 16 de enero de 1999 se contempla la califica de dación en pago y la considera transmisora de la propie-
el pacto de entrega de un chalé en pago de una deuda, pero poste- dad (SSTS 14 de septiembre "de 1987, 13 de febrero de 1989 y 19 de
riormente el deudor entrega y el acreedor acepta diversos pagos par- octubre de 1992). La razón es defender la propia sustantividad del
ciales de la cantidad debida hasta completar los pagos pendientes; el procedimiento concursal y del convenio judicial, manteniendo su
Tribunal Supremo concluye que admitidos los pagos parciales no ha preferencia sobre los embargos o anotaciones posteriores, aunque
lugar a exigir la entrega del chalé prometido. La jurisprudencia dis- sea por créditos preferentes. Se trata de defender el convenio frente
tingue frecuentemente entre la dación en pago y los convenios solu- a acreedores intempestivos que no han intervenido en el procedi-
torios, que son acuerdos, destinados a facilitar el pago o cumpli- miento universal y que pretenden su nulidad o ineficacia por haber
miento, que no extinguen la obligación primitiva, y que por ello si se sido preteridos, lo que la jurisprudencia no admite si no consta el
incumplen permiten exigir en su integridad la obligación primitiva dolo o la defraudación. Afirma también la jurisprudencia que el
que no ha sido novada por el acuerdo solutorio, aunque sea de convenio de dación de bienes en pago de deudas aprobado en junta
dación en pago (STS 23.12.97); son típicos acuerdos solutorios el general de acreedores se equipara a escritura pública a efectos de la
aplazamiento y fraccionamiento del pago, el pago en lugar distinto traditio ficta y provoca la extinción de la deuda (STS 19 de octubre
o de cosa distinta a la debida, la reducción de precio, etc., que no de 1992).
pueden considerarse propiamente una dación en pago, que no es un
convenio, sino un pago efectivo. El artículo 1.170 CC puede conside-
rarse el ejemplo paradigmático de pacto solutorio, cuando establece
que la entrega de pagarés, letras u otros documentos mercantiles no
produce los efectos del pago sino cuando se realizan.

Parece bastante innecesaria la discusión sobre si la


dación en pago es una novación extintiva o una compra-
venta. Es muy corriente que las partes califiquen la
dación en pago de compraventa, en la que la deuda se
sustituye como precio de la entrega de la cosa, y tal cali-
ficación es corriente en la jurisprudencia (STS 31 de
enero de 1992).
CAPITULO V
LA CESIÓN, MODIFICACIÓN Y NOVACIÓN
DEL CRÉDITO

1. La cesión de créditos

1.1. CONCEPTO Y DISTINCIÓN DE FIGURAS AFINES

El sistema romano y común partía del principio de la


personalidad de los créditos, que los hacía naturalmente
intransmisibles; sin embargo, la codificación napoleónica,
desde una perspectiva mucho más mercantilista, y sin
duda por exigencias de la sociedad comercial e industrial
moderna, parte del principio contrario do la esencial
transmisibilidad de los créditos, que en nuestro derecho se
formula en el artículo 1.112 CC.
La cesión de crédito es un convenio de cesión por el
que el acreedor transmite su crédito a un tercero, que pasa
a ocupar su lugar. No es un contrato, sino que es un efecto
jurídico que se puede conseguir por muchos contratos,
pues puede hacerse por compraventa de créditos, per-
muta, donación, etc. Concretamente el Código civil regula
la cesión de créditos en sede de compraventa por ser la
cesión por precio o en pago la cesión más frecuente en la
práctica jurídica. Lo característico de la cesión moderna
es que el crédito se puede transmitir sin extinguirse, man-
teniendo su identidad, conservando en consecuencia su
rango, antigüedad y privilegios (a efecto, por ejemplo, de
un conflicto entre créditos escriturarios: STS 13.2.88), y
sin que se extinga la fianza prestada a la obligación primi-
tiva (SSTS 5.11.74 y 11.1.83), ni los demás derechos acce-
sorios (como intereses, cláusula de estabilización, etc.).
La práctica nos muestra que la cesión de créditos es un
supuesto frecuentísimo, y se da en las más variadas cir-
cunstancias de la vida cotidiana. Así la jurisprudencia cali
124 CAÍ'. V.—LA CESIÓN, MODIFICACIÓN Y NOVACIÓN DEL CRÉDITO LA CESIÓN DE CRÉDITOS 125

I ica de cesión de créditos la entrega de una participación Es muy corriente también la cesión de créditos en
cíe lotería (STS 24.7.89), o la transmisión de un crédito garantía (STS 28.1.89). Sin embargo en estos casos, por
constituido en el extranjero para facilitar su reclamación virtud del principio de publicidad de las garantías, y de
judicial en España (STS 19.2.93). Normalmente, sin igualdad de los acreedores, la garantía prestada exige que
embargo, la cesión se emplea como un medio de pago el derecho del cesionario se ejercite previo cumplimiento
(cesión pro soluto) o de cobro de la obligación (cesión pro efectivo de la obligación, compensándose lo cobrado, si el
solvendo), así como medio de adelantar el cobro de un cré- crédito cedido fuese pecuniario, o quedando la cosa
dito (diversas operaciones de descuento y redescuento ban- debida en prenda. Pero el rango de la prenda es el de la
cario), y en general como instrumento de simplificación de posesión efectiva de la cosa por el acreedor pignoraticio y
operaciones mercantiles. La cesión se entiende pro sol- no el de la cesión del crédito.
vendo, no pro soluto, es decir, no una auténtica cesión, sino
un contrato de gestión (SSTS 5.2.91 y 22.12.92); la cesión La razón es que el sistema de los derechos reales se
pro solvendo es la esencia del descuento bancario (SSTS constituye sobre el principio de publicidad (registra! en los
22.12.92 y 25.3.93), que puede implicar también una inmuebles y posesoria en los muebles), y por eso no puede
cesión de crédito (arts. 1.526 CC y 347 y 348 C de C), pero aceptarse que puedan constituirse derechos reales de garan-
que ha de constar expresamente (STS 24.9.93). Reiterada- tía sobre créditos. La cesión en garantía de un crédito sobre
mente recuerda la jurisprudencia que la cesión de crédito un inmueble no permite anteponer dicho crédito ni a los
no se presume, y ha de ser expresa; así, no basta la entrega acreedores hipotecarios posteriores, ni siquiera a los acree-
de un resguardo de depósito para que puedan considerarse dores ordinarios posteriores respecto de los cuales rige el
transmitidos unos títulos depositados en un banco, si no principio de igualdad (par conditio creditorum), y lo mismo
consta expresamente la causa de la cesión (STS 18.5.95). sucede con los bienes muebles, que sólo se constituyen en
garantía por la posesión efectiva de los mismos (art. 1.863
CC). Y ello sin perjuicio de que no cabe duda que el acree-
La STS 30.10.89 distingue entre compraventa de cosa natura y dor pignoraticio de un crédito puede ejercitar por sí mismo
cesión de derechos en la compra de un local por construir, según haya el crédito dado en garantía (art. 1.869.2 CC), y que tras el
o no en el vendedor deber de entregar la cosa, o se haya adquirido sim- cobro efectivo del crédito la cosa quede en garantía.
plemente el derecho de un anterior titular, afimiando que a la cesión de
derechos es aplicable el artículo 1.124 CC y no el artículo 1.504 CC, En general, la cesión de créditos en garantía es exami-
propio de la compraventa, y por ello el tribunal puede conceder potes- nada con extrema suspicacia por el ordenamiento jurí-
tativamente una moratoria al cedente por causa justificada. Es fre- dico, pues supone una preferencia otorgada por el deudor
cuente también en la jurisprudencia subrayar la necesidad de distin-
guir entre la cesión de contrato y la cesión de crédito, a efectos de respecto de un acreedor distinto del legalmente estable-
señalar que el acreedor puede unilateralmente ceder su crédito, pero cido, sin los mecanismos de control que supone el régi-
no una posición contractual, lo que exige en todo caso el consenti- men legal de los privilegios y garantías reales, y ello bási-
miento de todas las partes; así el realizar una película para televisión camente porque los derechos personales no son poseibles;
no es un crédito, sino un contrato, y no se puede transmitir sin consen- y por lo tanto, como no pueden ser objeto de publicidad,
timiento de TVE: STS 5.3.94; igualmente la STS 10.11.89, en la compra la cesión en garantía de los créditos significa establecer
de una parcela distingue entre cesión de crédito y cesión de contrato, y
señala que si se ha pagado la totalidad del precio, el comprador puede
cargas ocultas y defraudar la prohibición del pacto de la
ceder su parcela en construcción a un tercero, pero si no ha pagado el ley comisoria. La cesión en garantía de créditos sólo es
precio, la efectividad del acuerdo requiere como cesión de contrato el posible cuando el derecho se incorpora al título, como
consentimiento del promotor-constructor de la urbanización. sucede en el régimen de los títulos valores.
I 2<l CAP. V.—LA CESIÓN, MODIFICACIÓN Y NOVACIÓN DEL CRÉDITO 1. LA CESIÓN DE CRÉDITOS

Imaginemos, por ejemplo, el comprador de una nave industrial hipotecarios (art. 149 LH). En principio, hay que afirmar qur si !(>•.
que debe su precio y que suscribe un contrato de seguro de incen- derechos reales sobre bienes inmuebles son bienes inmuebles, li>-,
dios; posteriormente la nave arde fortuitamente y pendiente de créditos sobre inmuebles no se consideran inmuebles y por eso sr
cobrar la indemnización por el seguro cede dicho crédito contra la admite que pueden cederse por el solo consentimiento sin IKVO.SÍ
compañía de seguros en garantía de un préstamo; no parece lógico dad de escritura pública. Por otra parte, declara reiteradamente \,\a que la ces
que se le reconozca efectivamente una prenda sobre crédito, que se
constituiría como cesión de crédito con un mero contrato consen- efectos entre las partes con el solo acuerdo de cesión, no siendo
sual, posponiendo la preferencia que tenía el vendedor de la nave constitutiva la inscripción en el registro de la cesión para el recono-
por su precio, porque ello no significaría sino favorecer las ma- cimiento de efectos a la misma, sin perjuicio de su inoponibilidad a
niobras defraudatorias de los acreedores. El tema se examina en la terceros registralmente protegidos (STS 12.3.85), y el cesionario
STS 14.11.95, que declara el carácter fraudulento de una prenda está legitimado activamente en el procedimiento judicial sumario de
constituida sobre unas certificaciones de obras, con posterioridad al ejecución hipotecaria del artículo 131 LH (STS 29.6.89); por eso
embargo de esas mismas certificaciones en procedimiento ejecutivo mismo el cesionario de un crédito hipotecario preferente es de
por impago de una póliza de crédito. mejor condición que el acreedor de una segunda hipoteca, aunque
la toma de razón de la cesión sea posterior a la de la segunda hipo-
teca (STS 29.6.89).
1.2. EFICACIA DE LA CESIÓN
1.2.2. En particular, la garantía de la solvencia del deudor
1.2.1. Eficacia ínter partes
El cedente de un crédito a título oneroso responde de
Declara una reiterada jurisprudencia que la cesión es la existencia y legitimidad del crédito (ventas nominis),
un convenio puramente consensual, que produce efectos pero no de la solvencia del deudor (bonitas nominis) (art.
por el solo consentimiento, y desde el propio convenio 1.529 CC). El Código regula el régimen de la cesión de cré-
(STS 11.1.83). Así, una participación en lotería se trans- dito desde una perspectiva mercantil y negocial, es decir,
mite desde el convenio de cesión y no puede estimarse desde la perspectiva de un descuento o redescuento; se
iocondi causa (STS 24.7.89). presume que el pago por el cesionario de un precio por un
crédito distinto de su nominal tiene su sentido no sólo en
Desde el momento mismo de la cesión el deudor cedido puede la retribución del adelanto, sino también en la asunción de
hacerla valer en su interés; por ejemplo, oponiendo la compensa- un riesgo, por eso el comprador o cesionario del crédito
ción de un crédito frente al cesionario. También el cesionario, y los asume el riesgo de la solvencia del deudor.
acreedores del cesionario, pueden hacerla valer, desde luego, y se
aprovechan de sus efectos sin ningún requisito formal añadido (STS ¿Qué es la garantía de la legitimidad del crédito? En
26.4.91, en la cesión de créditos a unos acreedores para que se particular, la jurisprudencia destaca un especial deber ck-
cobren). Y desde el momento mismo de la cesión se producen todos
los efectos de la misma (como, por ejemplo, el deber de asumir el lealtad del cedente de dar a conocer al cesionario todas las
cesionario un impuesto municipal, y si se ejecuta procesalmente circunstancias relativas al crédito cedido, y a ello se relu-iv
contra el cedente también los recargos por impago: STS 18.10.93). propiamente la legitimidad del crédito, por ejemplo, qm-
el deudor negaba su efectividad y no pensaba hacerlo Hi-i
Se plantea también si se exige escritura pública para la cesión
por donación u otro título lucrativo de créditos sobre inmuebles tivo (STS 31.12.58), y todas las demás circunstancias \\-\-.\s a su subs
(art. 633 CC), y si se exige como requisito constitutivo la escritura
pública y la inscripción en el registro para la cesión de créditos Igualmente el deudor está obligado a entregar el l i l u l < > < l i -
I 2S ( Al'. V.—LA CESIÓN, MODIFICACIÓN Y NOVACIÓN DEL CRÉDITO
1. LA CESIÓN DE CRÉDITOS 129

crédito, lo que es circunstancia decisiva para su reclama- limita la responsabilidad del cedente en estos casos a un año con-
tado desde la cesión si el crédito estaba vencido (art. 1.530 CC),
ción judicial y extrajudicial, y su oponibüidad a terceros norma que ha sido interpretada restrictivamente por la jurispruden-
(art. 1.464 CC), pues ya sabemos que el documento del cia (STS 28.2.62).
crédito, cuando es escritura única y auténtica, tiene tam-
bién eficacia legitimadora para la reclamación del crédito
(art. 1.164 CC) y permite presumir la transmisión del cré- 1.2.3. Eficacia de la cesión frente a terceros
dito (art. 1.464CC).
Igual que no hay garantía de solvencia, el cedente tampoco Cuando haya una pluralidad de cesiones del mismo
garantiza por evicción la titularidad del bien objeto del crédito crédito, o en términos generales frente a terceros, la
cedido. El tema se plantea en la STS 12.11.92, que resumimos en cesión no puede perjudicar a dichos terceros sino desde
cuanto a la cesión de créditos respecta. El constructor de unos loca- que sea fehaciente y pública.
les cede durante la construcción un 30 por 100 de los mismos a un
comprador (el señor Mateo), que a su vez los vende a un precio más Son dos requisitos concurrentes: la fehaciencia se
elevado a un cesionario. El local, una vez concluida su construcción, refiere al título, la publicidad al derecho. La fehaciencia se
es vendido por el constructor a un tercero protegido por el registro
distinto del adquirente originario o del cesionario, y se plantea si el
señor Mateo debe restituir el precio que cobró, o al menos por enri-
I refiere al título de cesión, que ha de ser oponible a terceros
no sólo en cuanto a su existencia indubitada (no se pre-
sume), sino también en cuanto a su fecha, bien por ser
quecimiento sin causa el exceso sobre lo que compró, lo que recha/.a
el Tribunal Supremo considerando que no hay garantía alguna en la documento público (art. 1.462 CC), bien por ser documento
cesión de créditos de la solvencia del deudor o de la realidad del privado fehaciente (art. 1.227 CC), porque en general los
derecho cedido. documentos privados y las fechas no febricientes no son
oponibles a terceros (art. 1.225 CC), principio que el Código
El deudor cedente puede pactar expresamente la civil recoge expresamente en tema de cesión de créditos
garantía de la solvencia del deudor (art. 1.529 CC). En este (art. 1.526 CC), y ello sin perjuicio de que la jurisprudencia
caso la insolvencia del deudor cedido no condiciona la efi- admita que la certeza de una fecha en un documento pueda
cacia de la cesión, sino que propiamente el deudor cedente probarse por cualquier medio admitido en derecho y no
afianza la obligación cedida, por lo que el crédito se trans- sólo por su fehaciencia (SSTS 12 de marzo de 1985 y 18 de
mite efectivamente, y dicha cesión se puede hacer valer diciembre de 1990). La publicidad se refiere al derecho;
por cualquier interesado. para ser oponibles a terceros, la transmisión onerosa de
derechos ha de hacerse públicamente; en la cesión de crédi-
No se entiende muy bien por qué en estos casos la garantía del tos, por tratarse de derechos incorporales, se exige bien la
cedente sólo se extiende al precio recibido y a los gastos de cesión entrega efectiva de los títulos, bien la exigencia de su cum-
(art. 1.529 CC). Parece que se trata de una norma puramente inter- plimiento por el cesionario (art. 1.464 CC).
pretativa, y no hay ningún inconveniente en admitir que pueda
afianzarse efectivamente la solvencia del deudor cedido, lo que es
muy corriente en los supuestos de intermediación financiera. Si la La existencia de un doble requisito de fehaciencia y publicidad
insolvencia fue anterior y pública, el cedente responde de la insol- para la oponibüidad de la constitución de derechos frente a terceros
vencia del deudor cedido. Pero ello no porque se estime que el es la base del sistema registra! inmobiliario fundado en la dualidad
cedente la conocía y el cesionario no, sino porque se presume que de otorgamiento público de escritura e inscripción en el registro, y
ello fue lo que quisieron las partes, que en este caso no pactaron la se aplica también a la constitución de garantías mobiliarias que se
asunción del riesgo. No se entiende tampoco muy bien por qué se tundan en el doble requisito de fehaciencia de la fecha (arl. I.SdS
I ?() CAP. V.—LA CESIÓN, MODIFICACIÓN Y NOVACIÓN DEL CRÉDITO
LA CESIÓN DE CRÉDITOS IU
CC'), y posesión pública de la garantía (art. 1.863 CC). Es la base tió la cesión pero no conocía la posibilidad electiva de ( > | > < > n r i n n . i
también del sistema de transmisión de los derechos reales que pre- excepción, es dudoso si podrá oponerla al cesionario.
supone la concurrencia de un doble requisito: título y modo, enca-
minado a garantizar no sólo la voluntad efectiva de transmitir (con-
sentimiento), sino t a m b i é n la garantía de la certeza de la
transmisión (el modo o traditio). 1.3. LA PROTECCIÓN DE LOS ACREEDORES
DEL ACREEDOR CEDENTE

1.2.4. Eficacia de la cesión frente al deudor La cuestión más dudosa en la cesión de créditos es i-l
1 ' sistema de protección de los acreedores del cedente, que
Declara reiteradamente la jurisprudencia que el con- pueden verse pospuestos, especialmente los acreedores
sentimiento del deudor no es requisito de la cesión de cré- privilegiados, por actos de disposición del cedente contra-
ditos, que surte plenos efectos por el convenio entre el rios al sistema de responsabilidad patrimonial universal y
acreedor cedente y el acreedor cesionario, ya lo apruebe, de la igualdad de los acreedores.
ya lo conozca, ya lo desapruebe el deudor (SSTS 5.11.93).
La notificación de la cesión al deudor no es un requisito La cuestión se plantea en la STS 6.5.98. Un proveedor de Astille-
ros Españoles es pagado con los créditos públicos derivados de las
de la cesión, sino sólo de su plena eficacia frente al deudor primas a la construcción naval, que se devengarán en su día; el
(SSTS 5.11.74, 11.1.83 y 23.10.84). Hasta recibir la notifi- INSS embarga dichos créditos por deudas a la Seguridad Social, y
cación, el deudor puede pagar válidamente al acreedor entonces el cesionario de los créditos ejercita la tercería de mejor
cedente (art. 1.527 CC). derecho alegando que la cesión es fehaciente y anterior al embargo.
La sentencia rechaza la tercería, afirmando que el recurrente no
Como principio general se establece en la jurispru- adquirió la titularidad dominical del crédito, y que las subvenciones
dencia que la cesión es una res ínter allios acta que no hay que entenderlas condicionadas al cumplimiento de obligacio-
puede perjudicar al deudor cedido. Así puede negarse a nes tributarias y de la Seguridad Social. En sentido contrario cabe
pagar en lugar distinto del debido, que le resulte más citar la STS 11.4.88: unas certificaciones de obras son endosadas
gravoso, y puede negarse también a renovar o duplicar el por el contratista a un banco, pero posteriormente, antes de su
cobro efectivo, son embargadas por un tercero; la sentencia admite
crédito con el nuevo acreedor. En particular, puede opo- la preferencia del banco, aunque la cesión no era fehaciente, porque
ner al nuevo acreedor la excepción de compensación de considera que no hay duda sobre su certeza. La doctrina sentada
las deudas anteriores a la cesión que detentaba contra el por la sentencia me parece dudosa, y sería claramente injusta si,
antiguo acreedor (art. 1198 CC), y en general todas las por ejemplo, ello supusiese la preferencia del cesionario sobre acre-
excepciones reales y personales que tenía contra el pri- edores privilegiados del cedente: ¿se podría anteponer el cesionario
mer acreedor. de un crédito privadamente cedido a los créditos privilegiados de
los trabajadores de la empresa cedente por salarios impagados del
último año?
Así, por ejemplo, el comprador de una mercancía, cuyo vendedor
ha cedido su crédito por precio a un banco, puede oponer a dicho
banco la excepción causal de no haber recibido la mercancía. No tiene sentido que por un mero endoso, o cesión pri-
Excepciones causales que normalmente no se pueden oponer en la vada, un crédito que aún no se ha devengado se anteponga
cesión de títulos endosables o al portador en la que el derecho se a créditos privilegiados del cedente; ello es así porque los
incorpora al título (art. 20 de la Ley Cambiaría y del Cheque). Si el créditos no tienen sustancialidad autónoma al patrimonio
deudor consiente a la cesión, no puede oponer las excepciones que del acreedor y deudor, y la tutela de los acreedores se IUKV
ii-nía contra el cedente (véase STS 3.11.98); sin embargo, si consin- efectiva a través del principio de la responsabilidad pali i
132 CAP. V.—LA CESÍÓN, MODIFICACIÓN Y NOVACIÓN DEL CRÉDITO
LA MODIFICACIÓN Y NOVACIÓN DE LA OBLIGACIÓN l u
monial universal, la graduación de los créditos y la organi- economía saneada en que no hay un peligro evidente < ! < •
zación de un sistema público de garantías. A los créditos abuso de los deudores, y no se necesitan armas drásticas
no se les puede aplicar el régimen de la disponibilidad de de tutela del deudor distintas de las que con carácter gene
las cosas, o de la voluntariedad en la constitución de las ral otorga el ordenamiento jurídico para la represión cíe la
garantías reales, pues en éstas la oponibilidad se funda en usura. Por eso el propio artículo 1.536 CC limita la funcio-
un sistema de afección singular y publicidad que no existe nalidad del retracto, excluyéndolo en los supuestos de
para los créditos. cesión a un coheredero o condueño, al poseedor de la
finca sujeta al derecho litigioso que se ceda, o a un acree-
La cesión de un crédito no significa, en consecuencia, la desvin-
culación absoluta del crédito del patrimonio del cedente, pues el dor en pago de su crédito. El retracto se pretende limitar,
mismo queda afecto primariamente a las deudas del cedente hasta su en consecuencia, a los supuestos de mera enajenación
cumplimiento efectivo, porque lo exige la tutela de los acreedores del especulativa del crédito litigioso.
cedente, igual que en la asunción de deuda, la eficacia relativa nova-
toria de la figura se explica en relación con la tutela de los acreedores Por eso su funcionalidad en nuestros días es muy residual, y la
del nuevo deudor. Este principio es admitido por la jurisprudencia mayor parte de las sentencias que se refieren al tema lo hacen sim-
incluso a favor del cedente. Así, en la STS 17.12.94, una compañía de plemente para denegar intentos ampliadores de la funcionalidad del
seguros opone la excepción de falta de legitimación, y subsidiaria- retracto. La jurisprudencia ha hecho una interpretación restrictiva
mente- de litisconsorcio pasivo necesario, en la reclamación de un de esta institución. Frente a una corriente doctrinal que propugnaba
asegurado, cuando consta que cedió a terceros acreedores la indem- la ampliación de este retracto a todo supuesto de cesión de derechos
ni/ación que le era debida por un siniestro. La sentencia, sin o cosas litigiosas, una reitera jurisprudencia ha limitado el derecho
embargo, admite la demanda porque los daños no se habían liqui- de retracto a los créditos litigiosos (SSTS 4.5.52, 26.5.87 y 28.2.91).
dado, lo que supone sin duda reconocer una cierta relatividad en la Por otra parte, el derecho de retracto sólo se puede ejercer durante
cesión. Esto no es sino un efecto de la personalidad de los créditos, el litigio, porque el crédito deja de ser litigioso al terminarse el liti-
que no se limitan a ser meramente una relación patrimonial y conta- gio por sentencia firme (SSTS 8.4.1904 y 16.12.69).
ble entre acreedor y deudor, sino que interesa al ordenamiento jurí-
dico, que establece en el principio de la responsabilidad patrimonial
universal la esencia rectora del orden crediticio.
2. La modificación y novación de la obligación

1.4. LA CESIÓN DE CRÉDITOS LITIGIOSOS 2.1. CONCEPTO DE NOVACIÓN


El artículo 1.535 CC establece un retracto a favor del La novación es la extinción de una obligación por el
deudor en el caso de cesión de créditos litigiosos que per- nacimiento de una nueva que viene a sustituirla.
mite liberarse del crédito pagando al cesionario el precio
que pagó y sus intereses, con las costas de la cesión. Los efectos propios de la novación son los de la extin-
Dicho retracto está sometido a un plazo de caducidad de ción de una obligación: se extingue la obligación primitiva
nueve días contado desde que el cesionario le reclame el V con ella todas las relaciones accesorias, como garantías
pago. reales o personales, intereses, cláusula de estabilización,
etc.; la nueva obligación no tiene el rango, los privilegios y
La excepción de la ley Anastasia parece haber surgido prioridad de la primitiva; y a la nueva obligación no se k-
en el derecho romano en una época de grave crisis social y pueden aplicar los términos y condiciones (cláusula penal,
económica, y parece tener poco sentido en una época de cláusula resolutoria) de la anterior extinguida.
134 CAP. V.—LA CESIÓN, MODIFICACIÓN Y NOVACIÓN DEL CRÉDITO 2. LA MODIFICACIÓN Y NOVACIÓN DE LA OBLIGACIÓN 135

La delimitación de cuándo un acuerdo entre el acreedor y deu- general, que luego se desarrolla particularmente en cada
dor, o entre uno de los sujetos de la obligación y un tercero, es nova- supuesto de novación, es que para que una obligación
torio, esto es, hace nacer una obligación nueva, o es meramente
modificativo, es decir, se mantiene la obligación anterior, es uno de quede extinguida por otra que la sustituya es preciso que
los puntos más conflictivos del derecho de obligaciones. La trascen- así se declare terminantemente o que la antigua y la nueva
dencia de delimitar entre novación y modificación es muy grande: si sean de todo punto incompatibles (art. 1.204 CC). KM caso
existe novación se extinguen con la obligación principal todas las contrario se considera que la modificación introducida CM
relaciones accesorias (art. 1.207 CC), como fianza, obligación de una obligación no la extingue, y que, por lanío, la obliga-
intereses, cláusula de estabilización, etc., que sin embargo se man- ción continúa después de la modificación con el mismo
tienen si a pesar de introducir un cambio sólo hay una modificación rango y antigüedad, y con las mismas garantías y relacio-
de la obligación; también afecta la novación al rango y antigüedad
de las garantías, que no se conservan después de la novación, per- nes accesorias, y con las mismas cláusulas accesorias que
diendo, por ejemplo, el rango que se deriva de la fecha de formaliza- con anterioridad a la modificación.
ción escrituraria de un préstamo, o el privilegio del carácter salarial
de un crédito (STS 28.5.91), mientras que si la introducción de un Los requisitos básicos de la novación son, por lanío (arl. 1.204
cambio sólo modifica la obligación, la misma conserva su rango y CC), que o bien haya una voluntad de novar (animas novandi), que
antigüedad; la novación, al contrario de la modificación de un cré- según declara la jurisprudencia reiteradamente no se presume y ha
dito, implica que por su carácter extintivo no se puedan aplicar a la de constar expresamente (SSTS 3.9.92, 30.9.92 y 25.11.96), o bien
nueva obligación las cláusulas penales pactadas en la obligación ori- que ambas obligaciones sean incompatibles, incompatibilidad que
ginaria (SSTS 21.11.91, 28.1.92 y 7.3.92), y en general en cuanto a la tampoco puede presumirse y que ha de deducirse claramente de la
calificación de la mora y consecuencias del retraso (STS 26.7.97); la naturaleza de las obligaciones.
novación implicará también, por ejemplo, que no se deba pagar
comisión al agente intermediario (STS 31.12.94); en caso de haberse Como vamos a ver al tratar de las clases de novación, la
pactado para la primitiva obligación una condición resolutoria
expresa, la misma no se traslada a la nueva obligación después de la incompatibilidad se refiere fundamentalmente al cambio
novación (STS 29.3.93), etc. de deudor o a la introducción en la obligación de un
objeto más gravoso, y la incompatibilidad se deriva de la
exigencia de protección de los acreedores del nuevo deu-
El Código civil, abandonando el personalismo del dere- dor, que no pueden ser pospuestos por una nueva obliga-
cho romano o medieval, y desde una concepción mucho ción en la que no han intervenido. Pero no son los únicos
más patrimonialista de la obligación, afronta el régimen supuestos de incompatibilidad, pues la misma puede refe-
de la novación desde una perspectiva favorable al mante- rirse también a cualquier imposibilidad de subsistencia
nimiento del vínculo a pesar de la introducción de una simultánea o de coordinación de dos obligaciones, deri-
modificación en la obligación (art. 1.204 CC). Y adopta un vado ello del sinalagma contractual o de la protección de
concepto amplio y nada técnico de novación, que com- los sujetos de la obligación. Así, por ejemplo, se considera
prende tanto la extinción del vínculo (novación en sentido incompatible un contrato de promesa de venta y el poste-
jurídico) como la mera modificación de la obligación sin rior contrato de venta formalizado entre las mismas par-
efectos extintivos (art. 1.203 CC, la llamada novación tes, y por ello, resuelta la venta por impago del precio no
modificativa). puede mantenerse la vigencia y exigibilidad de la promesa
de venta.
El concepto jurídico de novación reserva dicho tér-
mino a la novación extintiva, esto es, a la extinción del Es corriente también referirse en la jurisprudencia y doctrina al
vínculo por el nacimiento de otro nuevo. El principio iilit/uid novi o cosa nueva como elemento esencial de la novación,
136 CAP. V.—LA CESIÓN, MODIFICACIÓN Y NOVACIÓN DEL CRÉDITO
LA MODIFICACIÓN Y NOVACIÓN DK LA O H I . K I A Í ION 137
que afecte a los sujetos, objeto, causa o condiciones principales de la
obligación, sin que tenga sentido que las partes puedan pactar la acuerdos interpretativos, que tienden a fijar el si-nlido aulénlico del
novación de una obligación, creando para sustituirla una nueva de acuerdo originario. Dichos acuerdos se engloban en el amplio con-
idénticas características (STS 29.1.99). cepto de renovatio contractus y no se estiman novalorios aunque
puedan tener circunstancias modificativas del p r i m i t i v o contrato
En la novación la nueva obligación tiene por causa la (SSTS 15.4.93 y 25.2.99). Similares a estos acuerdos son los pactos
de ejecución o los convenios liquidatorios tic relaciones obligato-
obligación extinguida; por eso la obligación es nula si era rias, que tienen el sentido de facilitar el pago, o concn-lar la canti-
nula la obligación primitiva (art. 1.208 CC), y si el acuerdo dad debida, ante dificultades personales o iva les en el cumpli-
novatorio es nulo por error esencial, no se produce la miento, y que tampoco se consideran novalorios, ionio un convenio
extinción de la primitiva obligación (STS 30.3.98). de rebaja de parte del precio, o abono del precio o de partí- dd piv-
cio en especie, y abono por el vendedor de la plusvalía (SSTS 9.6.98
La novación ha de distinguirse de la duplicado contrac- y 23.12.97); estos convenios de pago se estima que no son iransac-
tas y de la renovatio contractus. Se conoce como duplicatio cionales y que no extinguen la obligación, sino que facilitan su cum-
contractus el acuerdo de formalización o afianzamiento de plimiento, y por eso si se incumple el convenio de pago se puede exi-
un contrato; por ejemplo, poniendo por escrito unos gir íntegramente la obligación primitiva (STS 23.12.97). El artículo
acuerdos verbales, o formalizando en escritura pública 1.Í70 CC contiene el típico ejemplo de pacto solutorio, que no se
considera que suponga la novación de la obligación; el pago por
unos acuerdos consensúales, o presentando garantías per- medio de pagarés, letras u otros documentos mercantiles no pro-
sonales o reales para su cumplimiento, que no se consi- duce los efectos del pago sino cuando se hacen efectivos, o cuando
dera novación, aunque el acuerdo de formalización no se se perjudican por culpa del acreedor.
ajuste exactamente al acuerdo originario. La renovatio
contractus es el acuerdo de interpretación o de cumpli-
miento de una obligación preexistente. 2.2. CLASES DE NOVACIÓN
Como la novación no se presume, el otorgamiento de escritura
pública se interpreta siempre como una duplicatio contractus, for- La novación se clasifica, según los distintos elementos
malización de un acuerdo anterior, si no consta lo contrario, y por que pueden cambiarse en una obligación, en novación
ello ambos documentos deberán interpretarse conjuntamente, y no subjetiva, por cambio de acreedor y de deudor, y novación
se considera al otorgamiento de una escritura pública un nuevo con- objetiva, por cambio del objeto, la causa o las condiciones
venio si existía un convenio anterior informal con el mismo objeto o de un contrato.
causa (SSTS 12.2.91, 13.10.93 y 13.12.94), y ello aunque se pacten
condiciones distintas, como un precio más reducido en la escritura
pública, lo que se interpreta por condicionamientos fiscales (STS
17.11.90). El acuerdo escrito por el que una promotora asume frente 2.2.1. La novación subjetiva por cambio de acreedor
a unos compradores de viviendas la responsabilidad por vicios en la
construcción, no exime la responsabilidad solidaria del arquitecto, Como hemos estudiado, el acreedor puede cambiarse
por no ser un acuerdo novatorio, sino la simple formalización de en una obligación permaneciendo idéntico el vínculo. El
una obligación preexistente (STS 12.11.92); el otorgamiento de una
garantía sirve para reforzar el crédito, pero no crea una obligación Código hemos visto que regula dos supuestos típicos: el
nueva que sustituya la anterior (STS 22.6.93). pago por subrogación y la cesión de crédito. En el caso de
cambio de acreedor, la nueva y la antigua obligación no se
Es corriente también a lo largo de la vigencia de una obligación estiman incompatibles, deduciéndose que para la nov;i
de tracto sucesivo o ejecución diferida, o si contiene condiciones
complejas, o circunstancias conexas o cambiantes, otorgar diversos ción hará falta un animus novandi expreso que no se piv
sume
sume.
2. LA MODIFICACIÓN Y NOVACIÓN DE LA OBLIGACIÓN I I'1
I ^S CAP. V.—LA CESIÓN, MODIFICACIÓN Y NOVACIÓN DEL CRÉDITO

rior, lo que conducirá a una obligación solidaria del m u - \ >


2.2.2. La novación subjetiva por cambio de deudor: y antiguo deudor (SSTS 3.5.58, 7.11.86 y 22.3.91). Sin
la expromisión y la delegación embargo, el régimen ordinario ha de ser el del cai.u in
liberatorio de la expromisión, y ello sin perjuicio de Lis
El principio de intransmisibilidad de deudas a título acciones de regreso que puedan existir entre el nuevo den
singular se deduce de la necesidad de protección de los dor y el antiguo deudor liberado.
acreedores del nuevo deudor, que no pueden ver ante-
puesta sin su consentimiento una deuda ajena; la relación Se considera normalmente que la liberación del deudor en hi
jurídica sólo puede ser objeto de tráfico desde su titulari- obligación se produce desde que se le notifica el convenio de expío
dad, no desde la vinculación (art. 1.112 CC); en definitiva, misión y la asunción de la deuda por un nuevo deudor, lo que a elec-
en el supuesto de cambio de deudor se produce la extin- tos de la acción de regreso entre el nuevo deudor y el antiguo deudor
ción de la obligación primitiva; la novación en este caso se asimila al pago, en orden a la restitución por pago por tercero
está en consonancia con la identidad misma del derecho (art. 1.158 CC) o la restitución por subrogación (art. 1.212 CC).
de crédito, pues cambiando el patrimonio que garantiza
un derecho de crédito se desnaturaliza la identidad del La liberación del antiguo deudor en la delegación se
propio crédito. produce por el consentimiento del acreedor a la delega-
ción (art. 1.205 CC). La jurisprudencia declara reiterada-
El Código civil regula dos modalidades de cambio de mente que dicho consentimiento no se presume, y que ha
deudor en la obligación: la expromisión y la delegación. La de constar expresamente (SSTS 30.7.96 y 16.11.90), sin
expromisión es el acuerdo entre el acreedor y un nuevo deu- que sea suficiente para la liberación del antiguo deudor el
dor por el que éste se compromete al abono de una deuda conocimiento por el acreedor y aun su no oposición a la
ajena (art. 1.205 CC). La delegación es el acuerdo entre el delegación (SSTS 25.11.96 y 20.5.97). Tras el acuerdo de
deudor y un tercero por el que éste se compromete al abono delegación, y si no hay consentimiento del acreedor a la
de la deuda al acreedor (art. 1.206 CC). sustitución del deudor, ambos deudores quedan obligados
solidariamente (SSTS 25.11.96 y 1.12.89).
Se plantea el problema de si por la expromisión debe extinguirse
la obligación anterior, o, al contrario, han de considerarse subsis-
tentes tanto la obligación anterior como la nueva que viene a susti- Tras la aceptación del acreedor, la insolvencia del nuevo deudor
tuirla. La cuestión se plantea en la STS 11.5.92: un constructor sub- no hace revivir la primitiva obligación, salvo que dicha insolvencia
contrata una obra encargada por una cooperativa, y posteriormente hubiese sido anterior o pública, o conocida por el deudor al delegar
el subcontratista realiza con la cooperativa un contrato de ejecución su deuda (art. 1.206 CC). Se trata de una norma de protección al
de la misma obra, alterando de modo no sustancial las condiciones acreedor y parece que se refiere a dos supuestos distintos, no a la
de ejecución; ante ciertos defectos de la obra la sentencia se plantea acumulación de dos requisitos; esto es, que la obligación no se
si continúa la responsabilidad del constructor primitivo, interpre- extinguirá cuando la insolvencia del nuevo deudor sea anterior y
tando la sentencia que ha habido una expromisión y que por ello el pública, o que sea conocida por el deudor delegante.
constructor primitivo queda liberado.
La jurisprudencia ha reconocido también la existencia 2.2.3. La novación objetiva
de una figura expromisoria atípica, que es la llamada
asunción de deuda acumulativa o de refuerzo; es decir, En términos generales se admite que el cambio di-
que el acreedor puede realizar un convenio de asunción de
deuda con un tercero sin que se extinga la obligación ante- objeto en la obligación no implica la incompatibilidad
140 CAP. V.—LA CESIÓN, MODIFICACIÓN Y NOVACIÓN DEL CRÉDITO
2. LA MODIFICACIÓN Y NOVACIÓN DE LA OBLIGACIÓN
141
entre la nueva y la primitiva obligación, siempre que el voso habrá que estar en cada caso a determinar si las obli-
nuevo objeto no sea más gravoso que el anterior (STS gaciones accesorias prestadas por terceros se extinguen o
18.10.93). Si el nuevo objeto es más gravoso habrá que son efectivas exclusivamente respecto a la medida origina-
aceptar, en términos generales, la extinción de la primitiva ria y no a los incrementa.
obligación por exigirlo así la protección de los demás
acreedores del deudor. Por ejemplo, si se pacta la compra de unos pisos y locales en
construcción con una cláusula penal, y luego se amplía la compra
No es éste el enfoque de la jurisprudencia. La mayor o menor a otros pisos sin hacer mención de la cláusula penal, no parece que
gravosidad de la obligación es muy difícil de valorar en la práctica, dicha cláusula pueda aplicarse a la nueva compra, sino sólo a la
pues pueden interferir distintos criterios objetivos y subjetivos sobre primitiva compra; aunque sí puede aplicarse la cláusula penal si se
lo que es más o menos gravoso. Por eso, aunque el nuevo objeto sea cambia el objeto y el nuevo no es esencialmente distinto, como si
menos gravoso, se declara la extinción si el objeto y las condiciones se cambian dos pisos comprados en el mismo e d i f i c i o (STS
pactadas se consideran esencialmente diferentes de los originarios, 26.7.97).
sin que haya una conexión funcional y lógica entre el primitivo y el
nuevo objeto (STS 29.1.91), e igualmente aunque el nuevo objeto
sea más gravoso se declara el carácter meramente modificativo del 2.2.4.
acuerdo si el nuevo objeto cumple el mismo propósito o fin del pri- El efecto novatorio del aplazamiento del pago
mero, y en general si satisface el mismo interés del acreedor [como
cuando se entrega un camión en ve/ de otro por presentar proble- El régimen de cambio de objeto se aplica Uimbien ;i la
mas el permiso de circulación del primero (STS 31.5.94), o una grúa novación por cambio de las condiciones de c u m p l i m i e n t o
en vez de otra (STS 25.7.96), o la elevación de la tensión en un sumi-
nistro de energía eléctrica (STS 10.2.98)]; la elevación de la renta de una obligación. La modificación de las condiciones en
por acuerdo de las partes no implica por sí sola la consideración de aspectos no esenciales no supone el nacimiento cíe t i n a
novación a efectos de reconocimiento de la prórroga legal en un nueva obligación a efectos de la aplicación de una condi-
arrendamiento rústico, o de sus mecanismos de acceso a la propie- ción resolutoria (STS 29.3.93).
dad (SSTS 30.9.93 y 17.12.94). En la STS 15.3.96 se discute si el
cambio durante la construcción de una vivienda dúplex por dos En particular se estima que la prórroga concedida al
viviendas es un acuerdo novatorio a efectos de aplicar el precio del deudor extingue la obligación por aplicación del principio
primitivo acuerdo o el que estaba vigente en el momento del cam- que para la fianza establece el artículo 1.851 CC. Sin
bio; la sentencia señala que no hay en este caso ni incompatibilidad embargo, la jurisprudencia reiteradamente distingue entre
ni animus novandi, a pesar de la mayor gravosidad del objeto.
el otorgamiento de una prórroga, como nuevo plazo de
cumplimiento, que tiene efectos extintivos, del mero otor-
Evidentemente, respecto de los terceros fiadores o de gamiento de un plazo de gracia o cortesía para el cumpli-
las garantías reales prestadas, en ningún caso podrán tras- miento de la obligación, si el deudor tiene dificultades en
ladarse a la nueva obligación si ésta es más gravosa, y su cumplimiento puntual, o si el aplazamiento no consli-
parece que en este caso habrá que distinguir entre la efica- tuye una modificación esencial de los términos de la obli-
cia novatoria ínter partes y frente a terceros, pues aunque gación (SSTS 16.6.94, 10.9.97 y 23.2.98), lo que se inter-
se pueda aceptar que entre las partes puede haber preta como una mera tolerancia del acreedor con la
un acuerdo meramente modificativo de objeto más gra- dilación (SSTS 8.10.86 y 22.6.93). Así, la STS de 2 1 . 1 1.91
voso, este régimen no será aplicable a terceros que no estima que la concesión de una moratoria no obsta para la
hayan prestado su consentimiento a la nueva obligación aplicación de la penalidad pactada por el retraso en la eje-
(art. 1.207 CC). Para el supuesto de nuevo objeto más gra- cución de una obra.
142 CAP. V.—LA CESIÓN, MODIFICACIÓN Y NOVACIÓN DEL CRÉDITO

2.2.5. La novación por cambio de causa ( A l ' l l l l l () VI


LA EXTINCIÓN DE LAS OBLKíAÍ 1ONI ,S
Normalmente se entiende que el cambio de causa
implica una novación de la obligación, como cuando lo
que se debe a resultas de una compraventa pasa a deberse 1. La extinción de las obligaciones
como préstamo (SSTS 28.11.1906 y 7.7.15), o si el depó-
sito se transforma en préstamo (SSTS 11.4.61 y 19.11.64). El artículo 1.156 CC regula con carácter general las can
Sin embargo, el cambio de causa no se puede presumir sas de extinción de las obligaciones. Parece evidente que- rl
y ha de constar expresamente. Así, no se puede entender artículo 1.156 CC no recoge una enumeración exhaustiva,
por meros indicios que las partes cambiaron un dinero sino más bien una descripción desde el punto de vista del
que se entregó en préstamo por la participación en la deudor, de las causas más comunes de extinción de las obli-
copropiedad de la vivienda comprada con el dinero pres- gaciones. En el derecho de los contratos se estudia además la
tado (STS 22.3.94). extinción de la obligación en atención a la revocación, resolu-
ción o rescisión del contrato; así, la revocación del contrato
por mutuo disenso, la resolución de las obligaciones recípro-
cas o la rescisión por la protección de los terceros. También
son causas de extinción de las obligaciones, que se examinan
en otros lugares, la nulidad o anulación de la obligación en
función de la falta de sus elementos esenciales o de la ilicitud
de la causa del contrato, o de su extinción por transacción.
El artículo 1.156 CC recoge las principales causas de
extinción que tienen nombre en derecho. La sistemática
intentada por el artículo tiene un marcado carácter resi-
dual. Hoy en día se suele criticar este artículo por su falta
de sistematicidad y orden interno, y por alguna impreci-
sión terminológica, en especial que considere causa de
extinción de la obligación la pérdida de la cosa debida,
cuando debió emplearse con preferencia el término impo-
sibilidad de cumplimiento. Sin embargo, parece obvio que
la falta de una sistematicidad adecuada de las causas de
extinción de la obligación responde a las propias carencias
lógicas y sistemáticas del concepto de obligación, qiu-
resulta un apriorismo conceptual, que sólo se puede expli-
car en relación con la concurrencia de los créditos y n < >
desde la perspectiva de su extinción; por otra parir, la
incorrección pretendida del régimen de la imposibilidad
es relativa, pues los artículos 1.182 CC y siguientes di-\
rrollan con corrección la cuestión.
144 CAP. VI.—LA EXTINCIÓN DE LAS OBLIGACIONES 2. REMISIÓN O CONDONACIÓN DE DEUDA 141
2. Remisión o condonación de deuda El artículo 1.187 CC establece expresanu-iiir < | i i < l.i
remisión está sometida a las normas de las donai i< n ú . u n >
2.1. CONCEPTO: EL ÁNIMO DE LIBERALIDAD
ficiosas, pero parece que el recuerdo de la inoñciosidad no
significa la exclusión de las demás normas reía (¡vas .1 l.r.
donaciones, en particular los límites generales a la l.u i i l i . u l
La condonación es el perdón de la deuda hecha por el de donar (art. 634 CC) y la revocación de las donaciones
acreedor al deudor con ánimo de liberalidad. (art. 644 CC). El artículo 1.187 CC ha de entenderse como
La condonación es un acto lucrativo, esto es, un enri- una norma de remisión general al régimen de la donación,
quecimiento efectivo del deudor a costa del acreedor, que, que es el que regula el régimen común de los actos de lux-
como todos los actos lucrativos es examinado con extremo ralidad, y no como una exclusiva remisión al régimen de la
recelo por el ordenamiento jurídico, pues implica una sos- inoficiosidad. Ello es así no sólo por tener el mismo princi-
pecha de infidelidad a la función social y familiar de las pio la donación y la remisión, sino porque de lo contrario
riquezas (legítimas, cargas tributarias, etc.), y una sospe- podrían fácilmente eludirse los principios prohibitivos y
cha de posible infidelidad a los acreedores, por no reser- limitadores de las donaciones.
varse bienes suficientes para atender a deudas anteriores.
El artículo 1.156 CC tiene el mérito de poner de mani-
Por ello, el ordenamiento jurídico exige para que pro- fiesto que la renuncia a un derecho de crédito no es causa
du/.ca efectos que conste en la condonación ánimo de libe- de extinción de las obligaciones, y ello porque, como vere-
ralidad, y además que la voluntad incontestada de enri- mos, la renuncia a un crédito hecha unilateralmente por el
quecerse y empobrecerse recíprocamente se manifieste en acreedor, o ante terceras personas distintas del deudor, no
una forma solemne. El deudor perdonado está, por otra tiene efectos jurídicos, pues el derecho sólo otorga efectos
parte, afecto a una responsabilidad directa por las deudas a la renuncia con ánimo de liberalidad, es decir, a la remi-
del remitente anteriores a la remisión (art. 643 CC), y la sión de la deuda hecha al deudor, que es la institución que
condonación está limitada a los límites generales de la propiamente regula el Código. La condonación de la deuda
donación (art. 634 CC), y será revocable y reducible por no es una renuncia, esto es, un acto unilateral del acreedor,
las causas generales de revocación y reducción de las sino un acto bilateral que exige aceptación del beneficiario;
donaciones (arts. 644 y sigs. CC). y no surte efectos si no hay ánimo de liberalidad (causa de
los actos lucrativos), y sigue el ritual formal y público de
El ánimo de liberalidad ha de constar expresamente. En la STS los actos lucrativos (forma y aceptación). La condonación
5.4.93, el proveedor de un ayuntamiento hace al mismo una remi- no surte efectos mientras no se notifica o es conocida por
sión de 20.000.000 de ptas., pero unos días antes acude a un notario el deudor (art. 1.527 CC), y además, aunque se dirija direc-
y hace constar su falta de voluntad de donar y verse forzado a ello
para que el ayuntamiento le liquidase sus deudas; la sentencia tamente al deudor, mientras la remisión no es aceptada por
ordena restituir la cantidad condonada. Por su parte la STS 14.9.87 éste es libremente revocable por el acreedor.
utiliza el argumento de no ser el convenio judicial de quita y espera
una condonación, para afirmar que no se extingue por dicho conve-
nio la fianza solidaria prestada al deudor, que deberá asumir ínte- 2.2. LA FORMA DE LA CONDONACIÓN: LA CONDONACIÓN TÁCITA
gramente el crédito a pesar del convenio suscrito. La falta de prueba
del animus donandi se emplea también en la STS 21.11.88, para
excluir la condonación de una cláusula penal, si se pagan certifica- La condonación de deuda, como todo acto lucrativo, M
ciones pendientes sin compensar previamente la pena por el retraso. un acto formal y público.
14(1 CAP. VI.—LA EXTINCIÓN DE LAS OBLIGACIONES 2. REMISIÓN O CONDONACIÓN DE ÜKUDA I I/

El formalismo y la publicidad de la remisión de deu- bien que el deudor la conoce a efectos de determinar oí m < > i n r n i i >
da son una exigencia de la protección del renunciante exacto de la remisión.
(art. 634 CC), y los terceros (legitimarios, acreedores,
Hacienda Pública), ante la liberalidad; también, como La jurisprudencia se muestra además muy rcsh k l i v ; i
sucede en el régimen general de la donación, una exigen- en cuanto a la admisión de la figura de la condonación
cia del régimen de la prohibición de los pactos sucesorios, tácita. No son condonaciones tácitas: no reclamar un en-
y una garantía de la irrevocabilidad y seriedad de la deci- dito a su vencimiento (STS 8.6.95), la declaración expresa
sión de remitir del acreedor. de condonar en una carta privada si no consta el auinnis
donandi (STS 21.11.35), el retraso en la reclamación si no
El Código, sin embargo, permite junto a la remisión expresa la es un retraso desleal para obtener la rebaja de unas obras
remisión tácita. ¿Cómo compaginar la remisión tácita con la exigen- (STS 21.5.82). La reanudación de la convivencia y la pos-
cia de forma sustancial para la remisión? El artículo 1.187 CC ha terior boda de los litigantes no es una condonación tácita
sido calificado como una contradicción en sí mismo; sin embargo, de las deudas entre ambos (STS 19.3.99). Por otra parte,
la remisión tácita es una figura surgida por la práctica habitual del aunque el recibo del último plazo presume la extinción de
tráfico, y porque no tiene sentido que se exija al acreedor para remi-
tir una forma sustancial, lo que sería interpretado como un papeleo la deuda respecto de los anteriores (art. 1.110 CC), hay que
innecesario. A mi entender, sin embargo, el artículo 1.187 CC tomarlo como indicio de pago y no como presunción de
resuelve con gran acierto el fin que se propone: permitir una remi- condonación: no existe condonación tácita en el dueño
sión tácita, pero siempre por acto expreso y público, que hace las de una obra que abona una cantidad pendiente de pago
funciones de la forma pública, y permite establecer fehacientemente sin compensar lo debido por una cláusula penal (STS
el momento de la remisión. 21.11.88); tampoco por el cobro de letras posteriores a
otras en descubierto (STS 31.1.94).
Dado que el deudor remitido responde directamente de
las deudas del remitente anteriores a la remisión (art. 643
CC), se hace necesario además fijar el momento exacto de 2.3. LA ACEPTACIÓN DE LA REMISIÓN POR EL DEUDOR
la remisión. La remisión, en definitiva, no sólo requiere
título (voluntad formal), sino también constancia feha- La condonación no es un acto unilateral del acreedor;
ciente ante el deudor de dicha voluntad. Por ello, el por eso, como hemos dicho, no surte efectos mientras no
artículo 1.188 CC exige para la condonación la entrega del se notifica o es conocida por el deudor (arts. 623 y 1.527
título de la deuda, y presume dicha condonación desde CC); pero se plantea el problema de si es revocable por el
que dicho título de la deuda se encuentre en poder del acreedor, aunque se dirija directamente al deudor, mien-
deudor (art. 1.189CC). tras la remisión no es aceptada por éste.
El artículo 1.188 CC no supone, en definitiva, sino la reiteración La naturaleza de la aceptación está en relación con el
del principio fijado en el artículo 1.464 CC para la cesión de dere- carácter de acto lucrativo de la condonación. Es un princi-
chos incorporales, que exige bien la entrega del título, bien el ejer- pio aceptado desde el derecho romano que nadie puede ser
cicio efectivo del derecho. Es decir, un requisito de fehaciencia de la enriquecido sin su voluntad (Ulpiano: D.39.5), porque las
entrega, que es exigencia ineludible para identificar un origen
exacto del acto de cesión o de remisión. Si la remisión se hace en riquezas implican correlativamente unas cargas y respon-
escritura pública, la propia escritura se considera publicidad y sabilidades que pueden no ser deseadas por el deudor
leluiciencia (art. 1.462 CC), y por servir de traditio se considera tam- remitido. El artículo 629 CC condiciona los efectos de la
148 CAP. VI.—LA EXTINCIÓN DE LAS OBLIGACIONES 3. LA CONFUSIÓN I !''

donación a la aceptación, régimen que es aplicable tam- sión, y que en todo caso la confusión no puede peí p u l i i .u
bién a la remisión; debe distinguirse en consecuencia entre a terceros que no hayan prestado su consentiinienid l . . i
perfeccionamiento y revocabilidad: la condonación surte confusión hay que considerarla, además, un aclo r.ur..il.
efectos por su notificación formal al deudor, pero es revo- es decir, que no se produce ciegamente, automáticamrnic.
cable hasta que el deudor la acepta expresa o tácitamente. de modo predestinado, sino en virtud de una causa qm- es
la que explica su régimen jurídico.
Se presenta la contradicción de que por una parte el acreedor no
tiene deber de aceptar el pago, y por otra el deudor puede rechazar la La confusión se produce ordinariamente por acto iiim
condonación. El supuesto es excepcional puesto que no se encuentra tis causa: así la adquisición de una herencia respecto de
jurisprudencia sobre el mismo, pero es importante desde el punto de cuyo causante el heredero era acreedor o deudor; pero
vista dogmático, pues demuestra que el vínculo obligacional tras- puede producirse también por acto ínter vivos, por ejem-
ciende a los sujetos de la obligación y tiene su fundamento en el pro- plo, porque el deudor compra su crédito, o porque la
pio ordenamiento jurídico. Parece que en esta tesitura, la conducta
correcta del deudor es consignar la cosa debida, consignación que titularidad de un crédito contra sí mismo resulta de la
con el transcurso del tiempo y por los gastos de consignación irá adquisición de una situación o posición jurídica que com-
consumiendo la cosa debida. El acreedor que no acepte el pago prendiese dicho crédito. En todo caso, la confusión de
podrá entonces incurrir en responsabilidad si de esta no aceptación derechos es siempre relativa, pues en el orden sucesorio la
se siguiesen daños a terceros, y habrá de calificarse de acto gratuito a tutela de los acreedores del causante predica que éstos pue-
efectos de fijar las legítimas de los herederos for/osos. dan cobrarse sus deudas contra el patrimonio del mismo
antes de la confusión, y del mismo modo, la tutela de los
acreedores del heredero predica que éstos puedan cobrar
3. La confusión sus créditos contra el patrimonio del heredero con anterio-
ridad a que se produzca la confusión.
Es un medio de extinción de las obligaciones por con-
currencia en la misma persona de la condición de acree- En la venta de la herencia, si no se hace constar lo contrario, los
dor y deudor. créditos del causante contra el heredero o del heredero contra el cau-
sante permanecen si no se opone la excepción de confusión antes de
No ha de considerarse como un efecto automático la venta, y el adquirente de la herencia vendida podrá reclamar contra
derivado de la imposibilidad lógica de concurrencia en la su transmitente las deudas de éste contra su causante. Por la separa-
misma persona de la condición de acreedor y deudor, sino ción natural de patrimonios tampoco se podrá considerar extinguidos
por confusión los créditos que el causante tuviese contra el heredero
más bien un modo de extinción de la obligación por satis- fiduciario en el momento de consumarse la transmisión de los bienes
facción del acreedor, y por tanto de naturaleza análoga al fideicometidos al fideicomisario. En definitiva, del mismo modo que
pago, como un modo especial de cumplimiento. el deudor que consiente en la cesión de su crédito no puede oponer ;il
nuevo acreedor la compensación con el antiguo acreedor (art. 1.198.1
Aunque el Código civil parte del presupuesto de que el CC), el deudor que vende la herencia o una universalidad de bienes \, no puede
efecto de la extinción por confusión se produce automáti-
camente (art. 1.192 CC), en virtud del principio de la cons- no se produjo la liquidación efectiva.
tancia formal de la extinción de la obligación, que estudia-
remos también en sede de compensación, habrá que El carácter automático de la confusión se asienta rn el
entender que la extinción se produce ope exceptionis, si principio de derecho común de suprimir y no acepiai l.i
bien sus efectos se retrotraigan al momento de la confu- existencia de derechos virtuales, como los que uva | > i > - , i r
ISO CAP. VI.—LA EXTINCIÓN DE LAS OBLIGACIONES 4. LA COMPENSACIÓN IM

nórmente el derecho mercantil y registral, en virtud de la (ejercitada mediante la exceptio dolí). En secundo I n c . u ,
preconstitución abstracta de formas públicas, como dere- cumplir una función de garantía, pues si conii . i i j ' < > mu
chos incorporados a un título, que permite créditos contra obligación con mi deudor debe entenderse que a m l > < > s nos
sí mismo, reservas de rango, etc. Parte el Código, por el con- prestamos recíprocamente fianza. Finalmente un pi iin i | » c >
trario, del principio de la no exigibilidad ni negociabilidad de simplicidad y certeza: la compensación actúa como un
de los créditos contra sí mismo, y del carácter legal de la medio abreviado de pago, es una explicación reiterada rn
confusión desde que se haga valer por cualquier interesado. la jurisprudencia (SSTS 10.2.60 y 17.10.89), que se rdui-i
za con el mercantilismo del derecho codificado que li;uv
La escasa jurisprudencia sobre el tema interpreta restrictiva- de la compensación un modo automático (art. 1.202 CC)
mente el alcance de la confusión a favor de los propios contratantes de extinción de las obligaciones.
y de terceros. En la STS 21.2.1900, en el traspaso de un estableci-
miento mercantil mediante precio para su liquidación financiera, Diversas sentencias distinguen entre rendición de cuentas y
no considera que existe confusión de derechos, y en la STS de compensación. Cuando por virtud de relaciones asociativas o repre-
18.7.96, en la compra por unos arrendatarios de unos vehículos sentativas es preciso rendir cuentas, la figura a considerar no es una
arrendados, no considera que se comprenda por confusión en el
compensación, porque en la rendición de cuentas no hay un pago
precio el importe de los arrendamientos pendientes. La STS de
ficticio, sino una liquidación y concreción de una situación jurídica
16.5.78 fundamenta en la confusión (art. 1.192 CC) el principio de (SSTS 10.5.90 y 28.3.92); por otra parte, los sistemas múltiples de
que tras una nulidad declarada no ha lugar a la reviviscencia de la
compensación de deudas entre una pluralidad de sujetos se rigen
situación anterior a la nulidad, sino que, por el contrario, las partes
por su propio acuerdo fundacional, y no por el régimen legal de la
han de restituirse las recíprocas prestaciones. Se trataba de un compensación.
arrendador que compra un objeto arrendado y, declarada posterior-
mente la nulidad de la compraventa, pretende continuar el arrenda- También es corriente que se denomine compensación convencio-
miento anterior. Sin llegar a valorar el caso concreto, desde luego, el nal a diversos negocios jurídicos complejos, como transacciones,
principio parece demasiado radical para formularse como dogma, y cesiones de bienes, daciones en pago, liquidaciones societarias etc.,
en todo caso no parece tener ninguna relación con la confusión. que difícilmente pueden considerarse compensaciones legales en
sentido propio, y que se rigen por el régimen que merezca la califi-
cación jurídica del acto.
4. La compensación
4.2. NATURALEZA DE LA COMPENSACIÓN
4.1. CONCEPTO

La compensación es un sistema legal de extinción de 4.2.1. El automatismo de la compensación


las obligaciones, cuando dos personas son a la vez acree-
dor y deudor una de otra, y por la cantidad recíproca- El Código civil innova respecto del derecho histórico,
mente concurrente. estableciendo el automatismo de la compensación (arl.
1.202 CC: «el efecto de la compensación es extinguir una y
De la compensación como modo de extinción de las otra deuda en la cantidad concurrente, aunque no tengan
obligaciones se dan distintas explicaciones y fundamentos. conocimiento de ella los acreedores y deudores»). Pero sr
En primer lugar, que a la equidad repugna el reclamar una plantea el problema de cuál es el significado de esk- a u l < >
deuda si se es deudor del reclamado; lo que está en rela- matismo: si hace falta alegar la compensación o osla lia de
c ion con el origen de la institución en el derecho romano ser aplicada de oficio por el juez, y si una vez alegada |>i < >
152 CAP. VI.—LA EXTINCIÓN DE LAS OBLIGACIONES LA COMPENSACIÓN

ducc electos desde la alegación o desde la concurrencia de El automatismo de la compensación se aplica l a m i n e n l í e n l e a


los créditos aunque hayan sido pignorados por el acreedor anles de
los créditos recíprocos. La jurisprudencia ha interpretado concurrir el crédito recíproco compensable (STS 22.9.92). IVm /no
que la compensación no se produce ope legis, sino ope es la pignoración de un crédito un acto de cesión del mismo':' ,Tur
cxceptionis, y por ello el juez no ha de aplicarla de oficio, qué no se le aplica el artículo 1.198 CC? La razón eslá en que la
pero que sus efectos se producen desde la concurrencia de constitución de las garantías exige la posesión de las cosas, por oslar
los créditos y no desde que se alega, si no hay un acto obs- fundadas las garantías en sistemas de publicidad y fehaciencia, para
tativo a la compensación. evitar los gravámenes reales ocultos y la defraudación del pació de
la ley comisoria. Por eso la pignoración de un crédito no se puede
asimilar a la cesión del crédito, y no surte efectos frente a terceros
La jurisprudencia que establece que la compensación ha de ser sino desde que el crédito se hace efectivo.
alegada y no puede aplicarse de oficio es antigua (SSTS 29.4.44 y
25.6.62), pero no hace falta que se alegue expresamente basta que El carácter automático de la compensación impide también la
la oportunidad e interés de la compensación se deduzca de las resolución de una venta por impago de dos plazos sucesivos a pesar
pretensiones ejercitadas o de los fundamentos de derecho de los del requerimiento (STS 19.2.93: en una venta de un inmueble bajo
escritos rectores del proceso (SSTS 21.4.88 y 30.1.91), afirmán- condición expresa de resolución por impago de los plazos pactados
dose en estos casos que no hay incongruencia en la sentencia que y formalizados en unas cambiales se pretende la resolución de la
aplica la compensación (STS 21.11.88). La STS 2.11.88 aplica la misma por haberse devuelto dos letras sucesivas; el Tribunal aprecia
compensación, aunque ni siquiera se pidió, pero no podía pedirse la compensación de dichos créditos con las cantidades pagadas por
puesto que el demandado no se consideraba deudor; pero la com- los compradores para cancelar una hipoteca que gravaba el inmue-
pensación está en la naturaleza de las cosas, pues si se hubiese ble y cuya deuda y cuantía había sido reconocida por el vendedor).
reconocido deudor habría pedido la compensación. Una reiterada
jurisprudencia afirma también que la excepción de compensación
no necesita alegarse por vía de reconvención, si el crédito com- 4.2.2. La oponibilidad de la compensación
pensado es de menor entidad que la deuda reclamada (SSTS
8.2.96 y 8.6.96). en la tercería y en el concurso

Dos son los fundamentos principales para exigir que la La compensación no sólo ha de considerarse un medio
compensación haya de ser alegada y limitar, en conse- de facilitar el pago, sino que es también un medio de garan-
cuencia, el automatismo de la compensación. En primer tía y privilegio recíproco entre dos deudores. En caso de
lugar, que no tiene sentido que si uno de los obligados concurso o quiebra de uno de los deudores recíprocos, por la
pagó su obligación sin efectuar la compensación con los oponibilidad de la compensación se obtiene efectivamente
créditos de la contraparte, se considere su pago un pago un privilegio sobre los demás coacreedores del deudor con-
indebido, y que no pueda exigir el pago de la recíproca, cursado o insolvente, de rango similar al refaccionario. E
con su rango y sus garantías en su caso. Pero, además, la idéntica consecuencia tiene la compensación fuera de con-
exigencia de alegación de la compensación se deduce de curso a efectos de una tercería de mejor derecho. La pre-
que se permite la cesión de los créditos compensados: el ferencia tiene su justificación en la propia reciprocidad de
deudor que no se opone a la cesión no puede oponer la las obligaciones en espera de ser compensadas (art. 1.202
compensación (art. 1.198 CC), luego el crédito no se extin- CC), y en que sería injusto hacer cumplir a un deudor sti
gue automáticamente. El hecho de que los efectos de la obligación cuando luego tiene unas expectativas remotas de
compensación se produzcan desde la concurrencia de los obtener la satisfacción de la correspectiva, por lo que su fun-
créditos se explica por la función de garantía de la com- damento es el mismo del derecho de retención; pero su lim-
pensación de la que hablamos en el epígrafe siguiente. damento legal se deriva sobre todo del artículo 1.467 CC.
I.S4 CAP. VI.—LA EXTINCIÓN DE LAS OBLIGACIONES LA COMPENSACIÓN 155

til acreedor tiene derecho a suspender la entrega de la cosa a la misma, que al haber concurso hay contienda judicial sobro la
ruando corre peligro el pago del precio (art. 1.467 CC). Tal es el régi- deuda y por eso ésta no es judicialmente compensable (arl. 1.196.5
men que resulta en las obligaciones mercantiles para los casos espe- CC), y porque ello significaría un privilegio no tipificado contrario a
cíficos de la quiebra del comerciante de los artículos 787 (para el la igualdad de los acreedores. En sentido opuesto, si- admite l.i com-
seguro), 909.9 (para la compraventa con precio apla/.ado) y 926 pensación en las SSTS 21.3.32, 10.12.41 y 11.10.88; i-iu-sla u l t i m a s e
(para la sociedad y cuentas en participación) C de C. Está en la esen- argumenta que resultaría inicuo hacer pagar al demandado íntegra-
cia de las obligaciones sinalagmáticas: el cumplimiento simultáneo, mente las cantidades que debía, y estar a resultas del concurso para
y por ello no tiene sentido hacer cumplir a una parte si luego no se el cobro de las importantes cantidades que se le adeudan, aplicán-
va a poder obtener el correspondiente. El tema se plantea jurispru- dose la compensación aunque las cantidades a compensar no fueran
dencialmente también en los contratos de obra, en los que si el con- líquidas, lo que efectúa la propia sentencia.
tratista entra en situación de concurso o quiebra, no tiene sentido
exigírsele el pago de la totalidad de la obra contratada si no va a A mi juicio, la STS 19.4.97, aunque da una explicación doblemente
recibir la misma. Lo que no se deriva tanto de la compensación errónea, es justa en su decisión final: Una empresa miTcanlil que es
cuanto del régimen mismo de la reciprocidad contractual, pues declarada en estado de quiebra, tenía depositada en un banco una
amén del derecho de desistimiento, se puede suspender el pago de cantidad a plazo fijo, que había sido pignorada en conlialo interve-
una obra si se realiza defectuosamente, y el derecho a cobrar deriva nido por corredor de comercio en garantía de un aval bancario a la
del hecho cierto de haberse realizado satisfactoriamente las obras empresa quebrada, en cuya virtud el banco resultó obligado a indem-
contratadas. Es el régimen jurisprudencial de la compensación judi- nizar a un tercero. La sentencia niega la compensación, pero afirma la
cial de los daños causados en el incumplimiento contractual del preferencia de la garantía prendaria en la quiebra. A mi j n k i o , debió
contrato de obra, tanto en el concurso como en la quiebra, aunque estimarse la compensación y no la garantía prendaria, pues si no exis-
no se hayan liquidado los daños en la fecha de la suspensión e inter- tiese la compensación (por ejemplo, garantía prendaria a un tercer
vención judicial del caudal, compensación judicial que se funda en banco distinto del depositario), se otorgaría en v i r t u d de la simple
la justicia objetiva y la reciprocidad (SSTS 12.6.93 y 27.12.95). De póliza de crédito un privilegio injustificado sobre un crédito que ni es
modo incomprensible y en flagrante contradicción con los artículos justo ni tiene causa en la publicidad de la garantía, y que presenta pro-
787 C de C y 1.923.2 CC, la STS 14.4.90 no permite a una compañía blemas de identificación y certeza, amén de defraudar la ley comisoria
de seguros la compensación en la quiebra de las primas vencidas y porque es una garantía que no se hace efectiva mediante subasta.
no pagadas de un contrato de seguro con la cantidad debida por la
indemnización de un siniestro.
4.3. REQUISITOS DE LA COMPENSACIÓN
Aun fuera del sinalagma contractual, la preferencia de la
compensación en presencia de créditos recíprocos, frente a El artículo 1.196 CC establece en cinco apartados los
los créditos ordinarios, debe también admitirse de la justi- requisitos de la compensación. Se trata de un desarrollo
cia objetiva de compensar las relaciones recíprocas y liqui- del concepto mismo de compensación, y se pueden a su
darlas antes de pagar a los acreedores ordinarios, por la vez agrupar y dividir en distintos subapartados.
analogía legal establecida entre compensación y pago, y por
la automaticidad de la compensación (art. 1.202 CC). En primer lugar, las deudas, para poder ser compensa-
das, han de ser recíprocas (art. 1.196.ICC) y homogéneas
El tema es, con todo, dudoso; ha sido objeto de un importante (art. 1.196.2 CC).
debate en la doctrina mercantil, y sobre el mismo existe una juris-
prudencia contradictoria. Existen diversas sentencias que no admi- En la jurisprudencia el requisito de la reciprocidad y
len la compensación en el concurso y la quiebra (SSTS 1.7.32 y principalidad de las deudas se suele poner en relación con
20..S.93); esta última sentencia argumenta que la comisión de acree- el problema de la identidad de las personas jurídicas, qui-
dores es un tercero y que no puede alegarse la compensación frente se pretende en ocasiones que encubre la realidad material
156 CAR VI.—LA EXTINCIÓN DE LAS O B L I G A C I O N E S 4. LA COMPENSACIÓN 157

a electos de compensación, y que en términos generales la 16.11.93). La compensación sólo procede cuando en el proceso se
jurisprudencia suele respetar (STS 20.6.93). En el supuesto encuentran fijados todos los elementos fácticos para c l e c l i i a r la
de una sociedad de responsabilidad limitada de dos socios, liquidación, no cuando lo que se alega es una compleja relación o
situación jurídica (SSTS 5.7.89 y 24.3.94); admitiéndose incluso la
uno de ellos es despedido de la sociedad y obtiene una compensación, aunque la cuantificación de la m i s m a h a y a de
indemnización; la sentencia declara que no puede compen- dejarse a ejecución de sentencia (SSTS 9.4.94, 24.9.91 y 24.I0.8S).
sar dicha deuda con una reclamación del socio, porque no En estos casos es dudoso si los efectos de la compensación si- produ
se da la identidad de persona, y la sociedad goza de perso- cen desde la declaración judicial o desde la concurrencia de los eré
nalidad propia (STS 14.1.97), y tampoco reconoce dicha ditos, lo que habrá que determinarse en cada caso concreto; pero,
identidad entre una asociación y la entidad empresarial en términos generales, la falta de liquidez no parece un obstáculo
que distribuía sus productos (STS 30.9.96). En ocasiones, decisivo para la eficacia retroactiva de la compensación si la l i ( | i i i
dación se puede hacer sin necesidad de un nuevo convenio. Kn
sin embargo, se impone la realidad Táctica por encima de efecto, si el deudor contaba con medios suficientes para l i q n i d a í la
la realidad jurídica; así, STS 8.2.96, en una deuda con un deuda, no puede excusarse de la falta de pago por la falta de l i q u i d a
director gerente, declara la compensación respecto de una ción, pues la liquidación es un deber de conducta, ligado al
sociedad en la que era socio mayoritario. miento correcto de los contratos (art. 1.101 CC).

La homogeneidad no se cumple cuando se pretenden compensar


unos defectos en la construcción con unas mejoras alegadamente 4.4. DEUDAS EXCLUIDAS DE LA COMPENSACIÓN
incorporadas a la misma (STS 30.7.91); la condena a deshacer lo
hecho y rehacerlo en debida forma no se puede compensar con la Están excluidas de compensación las lleudas cuando
deuda de pago de una cantidad debida (STS 21.12.88). haya retención o contienda judicial ( a r t . 1.196.5 C'C), lo
que es un efecto necesario de la litispendencia y cosa juz-
En segundo lugar, ha de tratarse de deudas vencidas gada.
(art. 1.196.3 CC), líquidas y exigióles (art. 1.196.4 CC).
También están excluidas de compensación las deudas
La jurisprudencia ha acuñado el término de compensa- de alimentos legales (art. 151 CC), o de alimentos debidos
ción judicial para referirse a la posibilidad de compensar a título gratuito (art. 1.200 CC), salvo que se trate de deu-
en el proceso deudas ilíquidas, siempre que dentro del pro- das vencidas y atrasadas, y en general las deudas por cré-
ceso encuentren los elementos de hecho imprescindibles ditos no embargables (arts. 1.449 LEC y 27.1 ET). La
para poder proceder a la liquidación de las deudas ilíqui- prohibición de compensar en la cosa indebidamente apro-
das (SSTS 24.10.85, 28.2.89, 16.11.93 y 9.4.94). Esta com- piada ha sido reiteradamente declarada por la jurispru-
pensación judicial no parece que sea con efectos retroacti- dencia de la Sala de lo penal del TS (SS 5 de marzo de
vos, sino simplemente una comprobación en el proceso de 1968 y 23 de febrero de 1977).
los requisitos de la compensación, como cuando haya con-
tienda sobre la cuantía o exigibilidad de la deuda, en que el Las deudas provenientes de depósito o comodato (art.
proceso termina declarando la deuda y, en su caso, la com- 1.200 CC) tampoco son compensables. El fundamento de
pensación. esta prohibición es difícil de entender. En términos genera-
les ha sido interpretada restrictivamente por la jurispruden-
Los supuestos más corrientes de liquidación judicial se refieren cia (STS 21.11.78), y no parece que se pueda aplicar ni a los
a la cuantificación de unos servicios o medición de una obra, o a depósitos irregulares ni a la infracción dolosa o culposa de
la fijación de unos daños a efectos de indemnización (SSTS 2.7.91 y deber de guardia y custodia. El sentido de la norma qui/ás
158 CAP. VI.—LA EXTINCIÓN DE LAS OBLIGACIONES 5. LA IMPOSIBILIDAD SOBREVENIDA 159

sea el de subrayar que el depositario y comodatario no se se pierde en poder del deudor se presume que es por su
pueden negar a la restitución de la cosa al término del depó- culpa (art. 1.183 CC), principio que se reitera en m u l t i l i i c l
sito, alegando una deuda recíproca del depositante o como- de instituciones jurídicas: para el usufructo (art. 498 CC),
dante, porque esto es un efecto propio del pacto gordiano para el arrendamiento (arts. 1.563 y 1.568 CC), para el
que sólo se da en la prenda. transporte (art. 1.602 CC), para el depósito (art. 1.769 CC),
para el hospedaje (art. 1.784 CC); pero además, si el cum-
plimiento resulta imposible durante la mora del deudor,
5. La imposibilidad sobrevenida también responde aun por caso fortuito (arts. 1.096, 1.182
y 1.452 CC), lo que significa que sólo queda liberado por
fuerza mayor, es decir, aquellos sucesos inevitables, aunque
5.1. CONCEPTO Y REQUISITOS fueran previstos (SSTS 21.6.80 y 2.10.84).
La pérdida o destrucción de la cosa debida da lugar a Si la obligación está fundada en delito o falta, el deu-
la extinción de la obligación si se produjo sin mora, ni dor no se libera por la imposibilidad, sino sólo por el pago
culpa del deudor (art. 1.182 CC). La razón de la extinción o cumplimiento, o si precede una negativa injustificada
de la obligación es la imposibilidad de su cumplimiento del acreedor a recibir el pago (art. 1.185 CC), la razón es
(art. 1.184 CC), que puede ser física o jurídica; siendo la que en este supuesto es más importante indemnizar al que
pérdida o destrucción los dos supuestos más frecuentes de sufrió indebidamente un daño doloso, que favorecer la
imposibilidad. posición del deudor, y porque la culpa del delito sólo se
extingue con su completo resarcimiento.
La imposibilidad ha de ser sobrevenida. Si la imposibilidad es
originaria o anterior a la constitución de la obligación, la misma no La jurisprudencia nos muestra que la imposibilidad física o jurí-
habrá llegado a nacer, o si la imposibilidad sólo era conocida para el dica es un suceso frecuente en la práctica. Así el constructor que se
deudor en el momento de constituirse la obligación, se producirá la compromete a edificar una nave en un solar y luego posteriormente
perpetuatio obligationis, esto es, la ficción de existencia de la obliga- se le deniega licencia de edificación (STS 23.2.94), la expropiación
ción a efectos de determinar su responsabilidad en el momento del de la cosa vendida antes de la entrega (STS 15.12.87), el extranjero
cumplimiento. Así STS 15.2.94: el artículo 1.184 CC no se aplica al contratado como masajista al que se le deniega licencia de trabajo
futbolista que contrata sus servicios con un club cuando ya había en España (STS 23.12.88), la imposibilidad de cumplimiento de una
sido contratado por otro anteriormente, pues en este caso no hay venta directa por el ayuntamiento de unos terrenos que luego se
imposibilidad, sino incumplimiento; como cuando a sabiendas se declaran edificables y que para su edificación se exige subasta
contrata por un armador construir una embarcación que no podía pública (STS 4.3.91).
ser construida (STS 26.5.80).
El Código civil regula también la duración imposible y la condición
La imposibilidad no ha de deberse a culpa del deudor. imposible en la obligación. La perpetuidad o indeterminación del
Si la culpa de la imposibilidad es imputable al deudor, se plazo, o cuando el mismo se deja a la sola voluntad del deudor, no
considera virtualmente como si la obligación fuera posible impide por sí el nacimiento de la obligación, pero asiste a la contra-
a efectos de la indemnización o cumplimiento sustitutorio parte la facultad de fijar un plazo (art. 1.128 CC; arts. 400, 1.052, 1.583.
1.594, 1.700.4, 1.705, 1.723.1, 1.733, 1.750 y 1.776 CC), que a falla ck-
(STS 18.5.90). Si la obligación resulta imposible por culpa acuerdo se determina por los tribunales (STS 26.7.96), o también
del deudor, se deben indemnizar todos los daños que asiste al deudor la facultad de desistimiento si el plazo indeleriiiinadi >
corresponderían a su cumplimiento (STS 2.1.76). Existen ha de entenderse cumplido (SSTS 14.3.86 y 9.10.97). La condición
dos presunciones de culpa del deudor: siempre que la cosa iposible impide el nacimiento de la obligación (art. 1.116 CC), pi in
160 CAP. VI.—LA EXTINCIÓN DE LAS OBLIGACIONES

cipio que debe interpretarse como una mera presunción, siempre que
la condición afecte a la esencia de la obligación y no cuando se refiera
a algún elemento accesorio o no pueda entenderse que las partes qui-
sieron la obligación a pesar de la condición imposible.
I 5. LA IMPOSIBILIDAD SOBREVENIDA

derecho a través de una jurisprudencia constante y correc-


tora del derecho escrito.
Dentro de la teoría de la frustración del fin del conlralo, que exa-
161

minaremos más detenidamente al analizar la resolución de los con-


tratos, se admite también como imposibilidad la Talla de adecuación
5.2. LA DIFICULTAD EXTRAORDINARIA O INADECUACIÓN del objeto de la obligación al fin objetivo del conlralo, o al fin parti-
DEL OBJETO DE LA OBLIGACIÓN (FRUSTRACIÓN DEL FIN cular de las partes, que se incorporó expresamente al contrato aun-
DE LA MISMA) COMO IMPOSIBILIDAD que no lo fuera como modo o condición, si fue conocido por la otra
parte y aceptado como tal. La jurisprudencia ha a b i e r t o una vía
para la interpretación objetivista de los artículos I . I 24 y I ..S.S6 CC,
Desde antiguo la jurisprudencia admite la dificultad reconociendo la facultad de resolución de los contratos cuantío se
extraordinaria o excesiva onerosidad de la prestación para frustre el fin específico común perseguido por las parles (SSTS
el deudor como causa de extinción de la obligación por 16.2.98, 20.5.96, 27.10.86 y 9.12.83) o el fin p a r t i c u l a r específico
imposibilidad, siempre que dicha mayor gravosidad fuera perseguido por una de las partes si se incorpora expresamente al
imprevisible, y no se deba a culpa del deudor (SSTS contrato (SSTS 21.7.90, 26.1.96); por ejemplo, la resolución de un
4.7.1902, 11.1.24, 23.10.96 y 23.6.97). contrato de arrendamiento por inviabilidad de su explotación eco-
nómica en los términos previstos en el contrato (STS 20.4.94). Doc-
La resolución en este caso no es automática, sino que trina que se funda tanto en la teoría de la causa, como en la de la
deberá ser pedida por el deudor, y deberá acreditarse judi- imposibilidad o excesiva gravosidad en el cumplimiento, como en la
teoría del error como causa de anulación del contrato; haciendo
cialmente no sólo la excesiva onerosidad, su imprevisibili- referencia frecuente también en esta sede a la teoría del enriqueci-
dad y falta de culpa del deudor, sino también que no son miento injusto (STS 20.4.94).
posibles medidas judiciales correctoras que salven la exce-
siva onerosidad (aplicación de la cláusula rebus sic stanti- Es más dudoso si el provecho desproporcionado frustra también
la finalidad de un contrato y da derecho a su resolución, basado
bus). La imposibilidad o excesiva gravosidad ha de inter- todo ello en el régimen del error y en la teoría de la previsibilidad
pretarse restrictivamente, y ha de referirse a la prestación racional de los efectos. Así, por ejemplo, quien vende un cuadro es
principal del contrato y no a sus condiciones o términos de dudoso que tenga que entregarlo si descubre antes del pago que el
cumplimiento; así la no obtención de un préstamo hipote- cuadro es de un conocido pintor y por ello de precio muy superior al
cario preferencial para viviendas de protección oficial no pactado; o si se vende una parcela como rústica y mientras tanto
es causa de resolución del contrato de obra (STS 20.5.97). obtiene una gran edificabilidad por aprobación de un plan y se
incrementa exponencialmente su precio.
Esto nos muestra que los dos fundamentos de la obli-
gación patrimonial son la previsibilidad de sus efectos y la
reciprocidad de las prestaciones. Si ambos fundamentos 5 .3.
1 T-< '
EL PRINCIPIO DE CONSERVACIÓN DE LA OBLIGACIÓN
quiebran la obligación se rompe, porque es injusto impo-
ner al deudor el cumplimiento de lo que no se ha podido En sede de imposibilidad, una reiterada jurisprudencia
prever si ello resulta excesivamente gravoso para el mismo recuerda el principio de conservación de la obligación.
y desproporcionado (reciprocidad) con la causa de la obli- Toda causa de imposibilidad ha de interpretarse restricti-
gación. Se trata, por otra parte, de un principio que no vamente, y ha de optarse por el cumplimiento sustitutorio
está expresamente reconocido en el Código civil, de si es de utilidad al acreedor, aunque sea parcial o tardío.
talante netamente liberal, sino que se incorpora a nuestro Toda interpretación de la obligación o del modo de su
162 CAP. VI.—LA EXTINCIÓN DE LAS OBLIGACIONES 5. LA IMPOSIBILIDAD SOHKKVKNIDA 163

cumplimiento ha de hacerse de forma que produzca efec- sibilidad parcial o temporal, procederá la modificación
tos (art. 1.284CC). justa de sus condiciones de cumplimiento di- acuerdo con
Por eso la extinción de una obligación por imposibilidad el principio de reciprocidad (SSTS 13.3.87 y 15.12.87). El
sobrevenida sólo es factible si no se pueden modificar equi- principio no es el de la resolución de la obligación imposi-
tativamente sus términos de cumplimiento, en aplicación ble, sino el de que todos los provechos di- la imposibilidad
de la llamada cláusula rebus sic stantibus, que trataremos corresponden al acreedor y deben entregarse al mismo por
más detenidamente al estudiar las obligaciones recíprocas el deudor (art. 1.186 CC). Así, por ejemplo, si una presta-
(SSTS 22.2.79, 11.11.87 y 16.10.89). Existe, pues, una doble ción deviene imposible por expropiación di- la cosa ven-
excepcionalidad: es excepcional la modificación de las cláu- dida, y si el precio de la expropiación es superior al precio
sulas de un contrato de tracto sucesivo o ejecución diferida de venta, el deudor tiene que dar al aci eedor lodo el precio
por alteración imprevisible de las circunstancias. Y sólo es que cobró de la Administración y no cumple con restituir
proponible la extinción si no es posible su modificación. el precio que se pactó en la venta. Sin embargo, no parece
que tenga derecho a las expectativas económicas; así, si
La imposibilidad parcial predica el cumplimiento de la una venta se resuelve por falta de licencia de edificación
parte posible si es de utilidad para el acreedor; pues por el de los terrenos vendidos, el comprador tiene derecho a la
principio de la identidad del pago, el acredor puede recha- restitución del dinero pagado, pero no a las plusvalías que
zar el pago parcial o retrasado. En caso de imposibilidad se hubiesen generado por los terrenos vendidos si el ven-
temporal se predica la suspensión del contrato, y tardío si dedor no obtuvo provecho alguno (STS 23.10.90). Pero si
es de utilidad al acreedor, y no resulta extraordinaria- el comprador procedió a demoler un edificio, y luego la
mente gravoso para el deudor. Por ejemplo, declarado venta se resuelve por imposibilidad al no obtener licencia
nulo el acuerdo que modificaba la edificabilidad de una de edificación, deberá ser compensado por dichos gastos
parcela debe cumplirse el contrato de venta de la misma que aprovechan al vendedor (STS 30.11.90).
(STS 13.3.87), y la imposibilidad transitoria por causa
bélica no tiene ordinariamente efectos extintivos, sino
modificativos (SSTS 13.6.44 y 9.1.51).
Así, si el ayuntamiento se comprometió a abrir un camino en la
finca vendida para favorecer al vendedor, debe cumplir el compro-
miso aunque el camino no pueda abrirse en los términos exacta-
mente pactados (STS 11.6.93). Si una obligación de hacer no puede
cumplirse en los términos estrictamente pactados, deberá atempe-
rarse a lo racionalmente adecuado, atendidas las circunstancias del
caso y la finalidad de las partes (STS 11.11.87: si no se puede que-
mar el plástico guardado en una finca, debe retirarse). La imposibi-
lidad de cumplimiento de pactos accesorios no debe impedir el
cumplimiento de la obligación principal; así la imposibilidad de
dedicar un buque a uso turístico no es causa de resolución de un
préstamo para la construcción naval (STS 16.10.89).
Normalmente en las obligaciones que hayan de cum-
plirse parcialmente o retrasadamente, por razón de impo-
CAPÍTULO V i l
INCUMPLIMIENTO, CUMPLIMIENTO
DEFECTUOSO Y MORA. LAS ACCIONES
DE TUTELA DEL CRÉDITO

1. Incumplimiento y responsabilidad

1.1. INCUMPLIMIENTO Y CUMPLIMIENTO DEFECTUOSO

Dentro de la teoría del incumplimiento de la obligación


se suele distinguir entre el incumplimiento de la presta-
ción y el cumplimiento defectuoso de la misma. El cum-
plimiento defectuoso se subdivide, a su vez, en cumpli-
miento inexacto y cumplimiento tardío o moroso.
La razón de la distinción entre incumplimiento y cum-
plimiento defectuoso y tardío estriba, como ya hemos
visto, en que el cumplimiento inexacto o tardío no permite
por sí al acreedor oponerse al cumplimiento de la obliga-
ción, sino en los términos del principio de identidad e
integridad del pago: cuando el término o el defecto sea
esencial y no satisfaga mediante el cumplimiento defec-
tuoso el interés del acreedor, y por ello la consecuencia
más específica del cumplimiento tardío o defectuoso es la
responsabilidad pecuniaria añadida en el cumplimiento.
Ya hemos dicho al tratar del pago que la jurisprudencia
admite que el acreedor tiene un deber de colaborar en el
cumplimiento de la obligación, facilitando el pago, cuando
la prestación ofrecida no sea esencialmente diferente de la
debida, sin perjuicio de la conveniente reserva oportuna de
derechos, pudiéndose oponerse el acreedor al pago sólo
cuando resulta manifiesto que debía cosa esencialmente
distinta o cantidad notoriamente superior. El artículo
1.175 CC da pie para sostener que la aceptación de un p;i¡'< >
parcial o defectuoso no extingue por sí la obligación sirm
pre que se haga advertencia por el acreedor al n v i h i i i - l
I (1(1 CAP. V i l . — I N C U M P L I M I E N T O , CUMPLIMIENTO DEFECTUOSO Y MORA
1. INCUMPLIMIENTO Y RESPONSABILIDAD !(>/

pago sobre los defectos, y continúan por ello las relaciones el transporte (arts. 1.602 CC y 361 C de C), para el d f | > < >
accesorias hasta el cumplimiento satisfactorio. sito (art. 1.769 CC) y para el hospedaje (art. 1.784 CC').
Además, si el cumplimiento resulta imposible durante la
mora del deudor, también responde aun por caso fortuito
1.2. EL DEBER DE PRESTACIÓN Y LOS DEBERES (arts. 1.096, 1.182 y 1.452 CC), lo que significa que el deu-
DE CONDUCTA dor sólo queda liberado de la obligación, aunque la cosa se
destruya sin su culpa por fuerza mayor, es decir, aquellos
El deudor no sólo está obligado a la entrega de la cosa sucesos inevitables, aunque fueran previstos.
debida (deber de prestación), sino también a un compor-
tamiento leal con el acreedor, aun más allá del tenor literal
de la obligación, para satisfacer plenamente el interés del 1.3. PRINCIPIOS DE LA RESPONSABILIDAD CONTRACTUAL
acreedor, según deba deducirse de los usos y de las cir-
cunstancias de la obligación (principio de buena fe: art.
1.258 CC). Son los que se conocen como deberes de con- 1.3.1. Unidad conceptual de la responsabilidad
ducta (art. 1.101 CC), que imponen no contravenir el tenor contractual y extracontractual
de la obligación.
La regulación de un régimen específico de la respon-
En particular, el personalismo de la obligación impone sabilidad contractual en el incumplimiento de la obliga-
un especial deber de conservación y custodia de la cosa ción plantea en la práctica el problema de coordinación
debida, que supone el deber de efectuar sobre la cosa de dicho régimen con el de la responsabilidad extra-
debida los gastos necesarios para garantizar su utilidad contractual. Una reiterada jurisprudencia, sin dejar de
económica, su conservación y reparación, sin perjuicio de reconocer ciertas especificidades, establece el principio
la acción de regreso (art. 1.094 CC), el deber de entrega de de la unidad conceptual de la culpa civil, y la compatibi-
la cosa con todos sus accesorios, aunque no hayan sido lidad de la responsabilidad contractual y extracontrac-
mencionados (art. 1.097 CC), con sus frutos desde la per- tual (SSTS 6.5.98, 6.4.98, 24.7.98 y 10.4.99, entre las más
fección de la obligación (art. 1.468 CC), y en general a los recientes).
gastos de formalización, entrega y transporte y sanea-
miento de los vicios cuando sean debidos; deber de ren- La responsabilidad contractual no se basa en la culpa
dición de cuentas de su administración e información del deudor, sino en el mero incumplimiento, liberándose
durante el período de pendencia hasta su cumplimiento. el deudor sólo por la imposibilidad, que no se presume y
La contravención de los deberes de conducta puede impli- ha de ser probada. El deudor se libera sólo por la imposi-
car la responsabilidad del deudor. bilidad de cumplimiento (art. 1.182 CC), y por ello, aun-
que no se pruebe su culpa, es responsable del incumpli-
Este deber de lealtad se traduce también, como hemos miento y de la contravención cuando el incumplimiento
visto, en una presunción de culpa si la cosa se destruye o o la dificultad extraordinaria de cumplimiento se debiese
estropea en el patrimonio del deudor y antes del cumpli- a sucesos previsibles (arts. 1.105 y 1.107 CC), porque la
miento: siempre que la cosa se pierde en poder del deudor imprevisión le es imputable, como le es imputable la ex-
se presume que es por su culpa (art. 1.183 CC), principio traordinaria dificultad o la mayor onerosidad sobreve-
que se repite específicamente para el usufructo (art. 498 nida si era previsible. Pero la medida de la responsabili-
CC), para el arrendamiento (arts. 1.563 y 1.568 CC), para dad es limitada, pues sólo alcanza a los daños directos y
I (18 CAP. V i l . — I N C U M P L I M I E N T O . CUMPLIMIENTO DEFECTUOSO Y MORA
1. I N C U M P L I M I E N T O Y RESI'ONSAHII I H A D 169
previsibles en el momento de constituirse la obligación
(íirts. 1.105 y 1.107 CC). culpa, la medida de la indemnización se e x l i e i u l r a lodos
los daños sufridos, y ambos regímenes sr .superponen,
siendo difícil delimitar su campo respectivo.
Usualmente el problema del conflicto entre la responsabilidad
contractual y extracontractual se plantea en la jurisprudencia por el
estricto régimen de prescripción de la responsabilidad extracontrac- Por ejemplo, el taxista que se compromeic a reí o¡'.ei un i líenle de-
tual (art. 1.968.2: un año), frente al régimen de prescripción de la res- madrugada y al que éste le hace la advertencia di- < | i n - va .1 i m i t a r un
ponsabilidad contractual sometido al plazo general de quince años; avión, si su taxi se estropea es responsable de la perdida del avión por
también por el hecho de haber alegado i n d e b i d a m e n t e en la su cliente, y debe indemnizarle los daños prcvisiNcs (olio hillclc de
demanda exclusivamente el artículo 1.902, sin hacer referencia a la avión, gastos de alojamiento, etc.), porque.1 si so compromciió debe
responsabilidad contractual. El régimen se distingue también por el poner todo los medios para que su cuculí 1 lome el avión, a u n q u e le
régimen de prueba de la culpa; porque en la responsabilidad contrac- resulten más gravosos que el precio estipulado de la carrera. Si el
tual existe un deber específico de lealtad (art. 1.101 CC), y una pre- taxista se queda dormido por la mañana, se Irala de un easo de res-
sunción de culpa por destrucción de la cosa debida, que no se aplica ponsabilidad profesional fundado en la culpa ( e o n i i a v e n e i o i i de la /<•»
en la responsabilidad extracontractual (art. 1.183 CC), y un régimen artis), y deberá indemnizar entonces lodos los danos sulridos por MI
agravado de responsabilidad en ciertos contratos; además la medida cliente, aunque no los hubiera podido prever al i o u l i a l a r el servicio, ni
de la indemnización está limitada en la responsabilidad contractual sean consecuencia necesaria de su incumplimiento ( a r i . 1 . 1 ( 1 7 CC),
por incumplimiento a los daños previsibles (arts. 1.105 y 1.107 CC), como, por ejemplo, el precio de un vuelo de conexión, el daño moral
mientras que en la responsabilidad extracontractual la medida de la derivado de las incomodidades sufridas por su clienle, el lucio cesante
indemnización alcanza todos los daños directos derivados del hecho de un contrato fallido, etc. En este caso el régimen de la responsabili-
culpable (art. 1.902CC). dad se rige por el régimen general de la responsabilidad eMiaconlrac-
tual, fundado en la culpa, que ha de entenderse como régimen general
a todo supuesto de responsabilidad por culpa. Si el laxista se despertó
o fue advertido, pero no se quiso levantar, o si quiso fastidiar al cliente,
1.3.2. La medida de la responsabilidad contractual y propició voluntariamente la pérdida del avión, estamos ya ante un
y extracontractual supuesto de dolo, lo que implica una medida agravada de responsabili-
dad (art. 1.185 CC), y responderá de todos los daños que conocida-
El régimen general es que la responsabilidad contrac- É mente se deriven del incumplimiento (art. 1.107 CC). La clave está en
que la medida de la responsabilidad está siempre en función del grado
tual se funda en el incumplimiento, no en la culpa, pero se de la culpa, y que por ello la responsabilidad se agrava conforme se
trata de una medida limitada de responsabilidad a los agrava la culpa, y la identidad entre el daño y el hecho culpable (el vín-
daños previsibles derivados del propio contrato. culo de causalidad) también se valora en función del grado de la culpa.
En realidad, la responsabilidad contractual y extra-
contractual tienen dos fundamentos o bases distintas, y Cuando en el incumplimiento concurra también culpa
dos medidas distintas. La responsabilidad contractual o negligencia deben indemnizarse todos los daños causa-
valora el incumplimiento o contravención de la obliga- dos (art. 1.104), lo que comprende no sólo el daño emer-
ción, y se funda en la obligatoriedad del contrato y el gente, sino también el lucro cesante (art. 1.106 CC); por
deber de lealtad entre los contratantes, personalmente ejemplo, las capturas que no pudo realizar un barco pes-
ligados por un vínculo directo, mientras que la extra- quero por las reparaciones defectuosamente efectuadas en
contractual se fundamenta en la culpa, y el interés que el mismo (STS 3.11.98), pero pueden moderarse por los
protege es el resarcimiento del daño. Sucede que cuando tribunales según los casos (art. 1.103 CC), pudiéndose
en el incumplimiento del contrato se puede probar la moderar la responsabilidad también en caso de concu-
rrencia de culpa de deudor y acreedor (STS 30.6.97).
1. INCUMPLIMIENTO Y RESPONSAHII I I I A H 171
170 .—INCUMPLIMIENTO, CUMPLIMIENTO DEFECTUOSO Y MORA

1.4. EJECUCIÓN ESPECÍFICA E INDEMNI/.AC ION


1.3.3. Supuestos particulares de responsabilidad SUSTITUTORIA
contractual

La presunción de culpa es también el fundamento de la La jurisprudencia ha establecido en caso de MU u m p l i -


medida agravada de responsabilidad que se establece en miento de la obligación la preeminenci;i de l.i ejecución
diversos supuestos concretos de responsabilidad contrac- específica sobre la indemnización suslilnloi ia, si el cum-
tual regulada por el Código. La dificultad de delimitar el plimiento a costa del deudor tiene Ínteres para el acreedor.
campo entre el incumplimiento y la cLilpa deriva de que La resolución, el cumplimiento por e q u i v a l e n t e o la
según la terminología legal, la culpa se presume en ciertos indemnización sustitutoria o de resarcimiento son subsi-
contratos en virtud de diversos principios: responsabilidad diarios de la condena específica a c u m p l i r la pivslariou
profesional, deber agravado de custodia, etc. Por lo que debida a costa del deudor (SSTS 2 I de noviembre de IWO,
hay que estar al régimen de responsabilidad de cada con- 12 de diciembre de 1990, 17 de mai/.o de I W S \ I de
trato en su caso. junio de 1998).

Así la responsabilidad del arquitecto y constructor por defec- Esta jurisprudencia se acuña principalmente en el
tos en la construcción (arts. 1.588 y ss. CC), responsabilidad contrato de obra, ante incumplimientos o c u m p l i m i e n -
profesional agravada que la jurisprudencia extiende a otros tos defectuosos del deudor, y ello siempre que la con-
supuestos de responsabilidad profesional (de médicos, aboga- dena específica a cumplir la prestación aún sea de inte-
dos, etc.). rés para el acreedor. La doctrina de la preeminencia de
La responsabilidad del mandato retribuido (art. 1.726 CC), la la ejecución se suele fundar tanto en principios estricta-
responsabilidad del comodatario agravada a la destrucción por mente procesales (art. 924 LEC), como en principios
caso fortuito en ciertos casos (arts. 1.744 y 1.745 CC), la respon- estrictamente civiles (arts. 1.091, 1.096.2 y 1.098 CC), y
sabilidad del depositario que usa la cosa depositada (art. 1.766 no es sino una concreción básica del principio infor-
CC), la responsabilidad de fondistas y mesoneros (arts. 1.783 y mante del régimen del pago o cumplimiento, aunque sea
1.784 CC), etc. También en estos casos la naturaleza de la rela- en forma ejecutiva, que es la satisfacción íntegra del
ción personal entre acreedor y deudor califica una especial res- interés del acreedor.
ponsabilidad agravada que impone una particular diligencia
en la custodia y se basa en principios de responsabilidad sin
culpa o de exoneración de las causas generales de liberación del Si aun es posible el cumplimiento, la condena ha de hacerse al
deudor. propio deudor; así, por ejemplo, en la STS 2.12.94, la sentencia de la
Audiencia condena a unas reparaciones por defectos en la construc-
En alguna sentencia se llega a afirmar que la responsabilidad ción a un constructor, pero bajo la dirección del arquitecto que
contractual se presume, mientras que en la extracontractual debe designe la comunidad de propietarios; el TS casa la sentencia de ins-
probarse la culpa (STS 29.10.96), lo cual es una afirmación segura- tancia afirmando que es el propio condenado el que debe cumplir, y
mente inexacta, siendo más matizado afirmar que en la responsabi- por ello la condena a la ejecución a su costa ha de entenderse como
lidad contractual se limitan las causa de exoneración del deudor, subsidiaria. La misma jurisprudencia se aplica también a las prome-
por la especial responsabilidad que frente al acreedor se deriva de la sas de venta, que cuando contienen todos los elementos del contrato
relación contractual no sólo en los supuestos de medida agravada de definitivo obligan a la realización de éste, sin que pueda ser snsli
la responsabilidad, sino con carácter general: por ejemplo, la impo- luido el cumplimiento por la indemnización de daños y perjuicios
sibilidad de suministrar unas mercancías debió ser prevista por el (STS 11.06.98).
deudor (STS 14.12.98).
I 72 (Al 1 . V i l . — I N C U M P L I M I E N T O , CUMPLIMIENTO DEFECTUOSO Y MORA 2. EL RETRASO EN EL CUMPLIMIENTO V l.A M O K A D l í l 1)1 U < I 73

2. El retraso en el cumplimiento y la mora donde no se admiten términos de gracia y si- predica hi


del deudor mora automática (art. 61 C de C).
El régimen jurídico del retraso en el cumplimiento de Ha de tratarse de un retraso ¡njuslilicado: l.i excesiva
la obligación no es unitario, porque el retraso puede tener onerosidad o la dificultad e x t r a o r d i n a r i a drl c u m p l i -
consecuencias distintas en función de la naturaleza de la miento puntual excusan del retraso cuantió son imprevisi-
obligación y a las circunstancias de su constitución. bles, del mismo modo que la imposibilidad I r m p n r a l (STS
9.6.86), como cuando la demora se produce por ia/oiies
El retraso en el cumplimiento de la obligación puede tecnológicas y del comercio intc-i IKK ional que no son
significar el incumplimiento de la obligación si la presta- imputables al deudor y no eran previsibles al cniisiiiuir.se
ción retrasada ya no es de utilidad para el acreedor. Es el la obligación (STS 1.2.90).
llamado término esencial. Para ser posible el cumpli-
miento tardío, el mismo tiene aún que satisfacer el interés Ha de tratarse de deudas vencidas, líquidas y exigi-
del acreedor; en caso contrario el acreedor podrá, según óles. Pues en otro caso la i n c c i l e / a de su existencia o
los casos, bien negarse a recibir el cumplimiento tardío, cuantía impide imputar al deudor el reí raso en el c u m p l i -
bien pedir la resolución del contrato o de la obligación. miento.

El término es esencial si en la compra de café la mercancía ya no Sin embargo, la jurisprudencia hace muí iiilerprctación cslricta
sirve al comprador entregada fuera de pla/.o (STS 29.1.91). La facul- y en ocasiones contradictoria del requisito de la liquide/, como pre-
tad de rechazar la prestación tardía se produce en este caso aunque supuesto de la mora. El principio general es que la ¡liquide/, de la
el retraso no sea culpable, y aunque fuera debido a circunstancias deuda impide que se declare moroso al deudor (SSTS 4.1 1.91,
excepcionales o extraordinarias, lo que se deduce del régimen de la 9.6.92 y 20.6.97), con la consecuencia de no deberse los llamados
reciprocidad en los contratos (art. 1.124 CC); sin embargo, el tér- intereses moratorios (STS 18.4.97); tampoco se devengan contra las
mino no se presume esencial en las obligaciones y por ello, a falta de compañías aseguradoras los intereses sanciónatenos del artículo 20
pacto en contrario, el retraso tiene unas consecuencias específicas LCS (STS 5.12.96); pero en ocasiones parece injusto liberar al deu-
en lo que se conoce jurídicamente como el régimen de la mora del dor del deber de pagar intereses moratorios por no ser líquida la
deudor. cuantía debida, pues ello supone no tener en cuenta el carácter
estrictamente compensatorio de la deuda de intereses, y en reitera-
das sentencias se condena al abono de intereses moratorios, aunque
la cantidad debida sea ilíquida, por la injusticia que supone en sí la
2.1. CONCEPTO DE MORA prolongación de la retención indebida de lo ajeno (STS 7.6.94) o por
el provecho que ha reportado a la contraparte (STS 1 de abril 1997;
Podemos definir la mora como el retraso significativo e STSJ Navarra, 3 de mayo de 1997), o porque así lo exige la satisfac-
injustificado en el cumplimiento de una obligación ven- ción completa del acreedor (STS 21.5.98), afirmándose que la satis-
cida, líquida y exigible. facción del acreedor exige la condena al abono de intereses legales,
aunque no esté determinado el saldo, si hay certeza de la deuda,
En efecto, ha de tratarse de un retraso significativo: el cuando esta determinación del saldo es una mera operación conta-
mero retraso accidental o circunstancial no debe conside- ble (STS 18.2.94), y que la aplicación del principio de que la ¡liqui-
rarse mora (STS 7.4.93); pues dentro de los deberes socia- dez excluye la mora puede conducir a graves injusticias al no tener
en cuenta la disminución que experimenta el valor del dinero (SSTS
les ordinarios de cortesía y convivencia se comprende la 5.4.92, 21.3.94 y 7.6.94). Por otra parte, para la traslación del riesgo
tolerancia de un retraso no esencial o no significativo, al de destrucción no parece tener mucho sentido la exigencia de una
contrario de lo que ocurre en las obligaciones mercantiles, liquidación previa.
I 74 CAP. VIL—INCUMPLIMIENTO, CUMPLIMIENTO DEFECTUOSO Y MORA 2. EL RETRASO EN EL CUMPLIMIENTO Y LA MORA 1 ) 1 . 1 . DI I h u í ' I/'

Es muy corriente la definición de la mora como el eos cuando este efecto esté expresamente establee u l < > < > r l i . - i
retraso culpable en el cumplimiento de la obligación, y así mino se hubiese configurado como esencial (art. I . I . ' • ! ( ( )
se establece también en reiterada jurisprudencia (SSTS
23.10.57, 18.6.64 y 8.6.66); sin embargo, la culpa no es un
requisito esencial de la mora, sino fundamento de la 2.3. LA INTIMACIÓN COMO PRESUPUESTO DE LA MORA
indemnización de los daños derivados del retraso como
supuesto de culpa contractual (art. 1.101 CC). Dado que se presume que en las obligaciones su u-i
mino está regido por un régimen de cortesía o gracia, c\r sólo se co
Constituye un principio reiterado por la jurisprudencia que el
retraso culpable e intencionado obliga a indemnizar todos los daños
debidos a ese retraso (SSTS 23.3.92 y 20.11.93). Así el retraso doloso mación al cumplimiento por el acreedor. La intimación,
e intencionado del arrendatario que se opone a devolver la finca al como requisito de la mora, se define por el Código como la
extinguirse el contrato obliga a indemnizar todos los daños y perjui- exigencia judicial o extrajudicial del cumplimiento de la
cios del retraso (STS 25.3.93), y del mismo modo el prestatario que obligación (art. 1.100 CC).
intencionalmente se niega a devolver la cantidad prestada al tér-
mino del contrato de préstamo debe devolver toda la cantidad pres- La intimación no es necesaria para la mora en las obli-
tada no sólo con su interés legal, sino abonando el precio de mer- gaciones mercantiles (art. 63 C de C), ni tampoco cuando
cado del dinero por ser el daño causado al acreedor (STS 2.11.89). así expresamente se declare al constituirse la obligación, o
cuando resulte que el tiempo de cumplimiento fue motivo
determinante para establecer la obligación (art. 1.100 CC).
2.2. EFECTOS DE LA MORA
Dado que la eficacia de la mora es muy limitada (se refiere al deber
El Código civil establece como efectos específicos deriva- de compensar el retraso con el pago de los intereses legales y la asun-
dos de la situación de mora el deber de abono de los intere- ción del riesgo), no tiene sentido el someterla a un régimen riguroso de
ses convenidos y, a falta de ellos, del interés legal (art. 1.108 intimación. Por eso no sólo la ley regula un régimen amplio de intima-
CC). Intereses que si bien históricamente se interpretaron ción tácita o presunta, sino que la jurisprudencia hace una interpreta-
ción muy elástica de esta exigencia de intimación: no hace falta una
como sancionatorios, hoy tienen un sentido eminentemente intención explícita de constituir al deudor en mora, sino que basta con
compensatorio, por el provecho que el retraso reporta al deu- la reclamación de la deuda de cualquier modo (SSTS 27.4.50 v
dor y por el perjuicio que soporta el acreedor (art. 1.108 CC). 15.12.50); si se pactó una cláusula penal no es necesaria la interpela-
ción o intimación para exigir su cumplimiento, sino que la mora en esic
Se establece también como efecto específico de la caso se produce con carácter automático (SSTS 17.1.67 y 13.3.87);
mora la traslación al deudor del riesgo de destrucción de basta para que se considere intimación la presentación al cobro de las
la cosa (art. 1.096, párr. 3, CC). El deudor sólo queda libe- letras emitidas para el pago de la deuda (STS 16.6.94); tampoco rs
rado si se encuentra en situación de mora, si la destruc- necesaria la exigencia expresa de cumplimiento si el deudor no punir
ción se produce por fuerza mayor, es decir, por suceso cumplir por no haberse aún construido los locales comprados ( S I S
imprevisible o inevitable, o si prueba que la destrucción de 23.3.92). En la STS 6.6.91 se considera que no se necesita intimación
para la mora en la reclamación de unas rentas debidas en un conirai..
la cosa se habría producido del mismo modo en el patri- de renta vitalicia.
monio del acreedor (art. 1.896, párr. 2, CC).
Igualmente la mora da lugar a la facultad de desisti- En las obligaciones recíprocas no hace falta i n l i m . u I»M
miento del acreedor o de resolución de los contratos recípro- o requerimiento de pago para la constitución del di-udoi cu
.—INCUMPLIMIENTO, CUMPLIMIENTO DEFECTUOSO Y MORA 3. LA TUTELA DEL CRÉDITO 177
176

mora, sino que la mora surge desde que la otra parte cum- miento o cumplimiento defectuoso, pues su característica común rs
ple la prestación que le incumbe, lo que hace posible fundar la relatividad del crédito entre las partes y el ejercicio I m i t e a leu r
ros distintos del deudor, de la pretensión de cumplimiento, bien i» u
la mora en la reciprocidad y no permite presumir en este que existe una conexión objetiva de los créditos (acción directa),
caso la existencia de un término de gracia (art. 1.100 CC). bien por ejercitar o impugnar actos de su deudor (acciones subióla
Del mismo modo, aunque haya llegado el término de cum- loria y revocatoria). En todo caso se sitúan en el horizonte clr un
plimiento, si no se establece expresamente lo contrario, no incumplimiento temido del crédito y de la extensión de la acción del
hay mora si hay aplazamiento de la prestación recíproca. acreedor más allá de los estrictos términos de su relación privada
con el deudor, para impugnar o ejercer sus acciones frente a terce-
En las obligaciones recíprocas no hay mora si la otra parte ros o a reclamar derechos de dichos terceros. En esta colocación sis-
incumple su obligación (SSTS 9.12.88 y 1.3.93); así, no hay mora temática seguimos la ordenación del propio Código, que sitúa las
aunque haya retraso en la entrega de una vivienda si el comprador acciones subrogatoria y revocatoria en el contexto de la responsabi-
no ha abonado los plazos estipulados (STS 24.4.92). La mora en las lidad contractual (art. 1.111 CC).
obligaciones recíprocas no se inicia cuando se pacta la entrega del
precio, sino desde el cumplimiento efectivo de la obligación recí-
proca (STS 21.11.94), sin que se pueda interpretar extensivamente 3.1. LA ACCIÓN DIRECTA
el requisito de la intimación, exigiendo, además del cumplimiento
de la obligación recíproca, la intimación para la mora, porque en las
obligaciones recíprocas no tiene sentido presumir la existencia de 3.1.1. Definición y supuestos de ejercicio
términos de gracia.
Es la facultad que concede en ciertos casos la ley al acree-
dor para reclamar un crédito del deudor de su deudor. Se la
3. La tutela del crédito conoce como acción directa, porque reclama el derecho en
nombre propio (directamente) y no a través del patrimonio
La ley concede al acreedor una serie de facultades de su deudor ejercitando derechos de éste (como sucede en
extraordinarias destinadas a cobrar los créditos de su deu- la acción subrogatoria), y no necesita, en consecuencia, ale-
dor (acción directa), colocarse en la posición de su deudor gar ni probar un estado de insolvencia o peligro inminente
(acción subrogatoria), o impugnar los actos de su deudor de su crédito, reconociéndosele al que ejercita la acción
defraudatorios de su crédito (acción revocatoria o pau- directa la titularidad del crédito de su deudor.
liana). Su sentido es bien conservar el patrimonio del deu-
dor como medida de responsabilidad (acciones subrogato- La acción subrogatoria es una medida excepcional de
ria y revocatoria), bien ejercitar derechos de su deudor protección del crédito (subsidiariedad) ante la actitud
cuando existe una conexión objetiva de los créditos pasiva u omisiva del deudor, mientras que la acción
(acción directa). directa supone una medida de garantía legal y ampliación
de la cobertura del crédito, fijándose una responsabilidad
Se trata de unas facultades del acreedor que tienen un difícil añadida en el patrimonio del tercero para el cobro del cré-
encuadre sistemático. Son algo más que medidas asegurativas del dito; por eso en la acción directa no se exige una pivvia
crédito, puesto que son consustanciales al crédito, y no se refieren intimación o puesta en mora del deudor principal, sino
estrictamente al ejercicio de potestades ejecutivas o jurisdiccionales que el acreedor puede dirigirse contra el deudor de su deu-
contra el deudor; y tampoco se encuadran propiamente en el pago o
cumplimiento, puesto que su sentido es reforzar la garantía patri dor, bien lo desconozca, bien lo desapruebe el deudor
monial del crédito. Por eso las hemos colocado en sede de incumplí principal.
I 7S CAÍ'. Vil.—INCUMPLIMIENTO, CUMPLIMIENTO DEFECTUOSO Y MORA 3. LA TUTELA DEL CRÉDITO 179
La acción directa, a diferencia de la subrogatoria o de la revoca- discutida, afirmando la jurisprudencia que la misma se funda en la
toria, no es una acción subsidiaria, y no exige la previa insolvencia, interconexión de los créditos, y se rompe cuando no se puede deter-
ni siquiera virtual del deudor principal; por otra parte, el titular de minar la causalidad entre el contrato principal y el conexo (STS
la acción no ejercita el derecho en nombre de su deudor, sino en 29.10.87), lo que no ocurre cuando no hay subconlrata, sino simple-
nombre propio, y las sumas que se paguen se cobran directamente, mente un préstamo de dinero al contratista (STS 5.6.45).
sin que haya que considerar a efectos concúrsales que han ingre-
sado previamente en el patrimonio de su deudor. Tampoco es pro-
piamente un privilegio, aunque alguna jurisprudencia tiende a cali-
ficarlo de refaccionario (SSTS 11.10.94 y 2.7.97), pues el acreedor 3.1.2. Condiciones de ejercicio
no concurre con los demás acreedores de su deudor, sino que ejer-
cita o puede ejercitar directamente su acción frente al tercero. Existe una importante jurisprudencia sobre el artículo
1.597 CC que podemos tomar como modelo de ejercicio de
Los supuestos más importantes de acción directa esta- la acción directa. La deuda del dueño de la obra (Vente al
blecidos en el Código civil son la acción del arrendador contratista es presupuesto de la acción del snbconlratista
frente al subarrendatario, por los créditos que tenga frente contra el dueño de la obra (STS 28.5.99). Sin embargo,
al arrendatario, y contra el precio convenido en el sub- dado que es muy difícil la prueba de una deuda ajena y la
arriendo que se encuentre debido al tiempo del subarriendo verificación de su subsistencia, la jurisprudencia admite la
(art. 1.552 CC), así como la acción que tiene el que pone su acción con sólo acreditar verosímilmente la existencia de
trabajo y materiales en una obra por la cantidad que el la deuda, siendo al deudor del deudor al que le corres-
dueño de la obra adeude al contratista cuando se hace la ponde acreditar el pago u otra causa extintiva de la obliga-
reclamación (art. 1.597 CC), acción que la jurisprudencia ción (SSTS 18.1.97 y 4.5.98), pues es el deudor del deudor
amplía a toda subcontrata, reconociendo acción directa a (el dueño de la obra) el que tiene que probar plenamente
todo subcontratista frente al dueño de la obra por la canti- la extinción de la obligación, sin que se exija un litiscon-
dad que éste adeude al contratista (SSTS 29.6.36, 24.12.86, sorcio necesario del deudor principal y el deudor del deu-
28.1.89, 11.10.94 y 2.7.97). La jurisprudencia reconoció dor (SSTS 22.12.92 y 2.7.97).
también la acción directa del perjudicado contra el asegura-
dor en los daños derivados de un evento asegurado (SSTS La jurisprudencia tiende a facilitar el ejercicio de la
23.6.67 y 25.11.69), norma luego incorporada expresamente acción directa por el subcontratista, y la función de garantía
al artículo 76 de la Ley de Contrato de Seguro (de 8.10.80). y cobertura de la acción directa: el pago al dueño de la obra
ha de ser un pago efectivo; la mera aceptación de un cambial
La jurisprudencia fundamenta la acción en la conexión de los no le libera de su obligación del pago al subcontratista
créditos y en el enriquecimiento injusto (SSTS 11.10.94, 2.7.97 y (SSTS 11.12.92 y 28.1.98). Aunque se hayan pagado las
26.6.98); sin embargo, siendo el ejercicio de la acción directa una obras, el subcontratista puede reclamar el precio de la obra
excepción al principio de la relatividad del contrato, en virtud del al dueño de la misma si prueba que hubo ampliación de
cual los contratos sólo producen efectos entre los contratantes y sus obra, u otras obras extraordinarias (SSTS 15.3.90 y 16.3.98).
herederos y no frente a terceros, no puede ser interpretado extensi-
vamente. La jurisprudencia, sin embargo, tiende a facilitar sus con-
diciones de ejercicio: se amplía la acción directa a los posteriores
contratistas si hubo cesión de contrata (SSTS 28.3.84 y 2.7.97); en 3.1.3. Excepciones oponibles por el deudor del deudor
unas obras públicas se reconoce que la acción de los subcontratistas
puede dirigirse directamente contra la fianza depositada (STS Desde el momento que el titular de la acción directa
12.5.94). También en ocasiones la propia noción de subcontrata es reclama el crédito del deudor de su deudor y noli Tica
I 80 CAP. Vil.—INCUMPLIMIENTO, CUMPLIMIENTO DEFECTUOSO Y MORA 3. LA TUTELA DK1. C R K D I T O 181

dicha reclamación al deudor principal, dicho deudor prin- que puede declarar, según los casos, la ineficacia total del
cipal pierde la disponibilidad del crédito y no puede ena- acto defraudatorio (revocación) o simplemente la inefica-
jenarlo válidamente del mismo, ni recibir el pago de su cia relativa o restitución patrimonial del ilícito beneficio
deudor (STS 29.4.91); sin embargo, los actos de disposi- obtenido por el tercero (acción rescisoria). Kl concepto
ción anteriores a la notificación de la reclamación al deu- general de fraude (fraus oninia corrompí!) predica la in-
dor de su deudor parece que serán válidos y oponibles al oponibilidad general de los actos que ¡nleiu ioiuilmente se
titular de la acción directa; e igualmente, por la misma constituyen para dañar a un tercero; el concepto particu-
razón de considerarlo un crédito ya intervenido, no parece lar de fraude patrimonial se refiere mas particularmente a
que pueda ejercitar la acción directa después de la decla- la inoponibilidad relativa de los actos arriesgados o que
ración del concurso del deudor principal, pues entonces perjudican la solvencia del deudor con daiío del acreedor.
parece que debe concurrir con los demás acreedores de su Numerosos artículos del Código previenen l;i intervención
deudor, si bien lo más probable es que deberemos conside- del acreedor frente a aquellos actos arriesgados o dañosos
rarlo dentro del concurso un crédito privilegiado, de de su deudor (arts. 403, 1.001, 1.802, 1.803 y 1.9.57 CC); el
carácter refaccionario, si el acreedor pretende ejercitar su Código civil regula una acción revocatoria genérica en el
acción frente al deudor de su deudor en una tercería o des- artículo 1.111 CC, e igualmente una acción rescisoria por
pués de la declaración de concurso del deudor principal. fraude de acreedores (arts. 1.291 y 1.294 CC).
Es dudoso si el deudor del deudor reclamado puede opo- Es muy corriente en la jurisprudencia encontrar con-
ner las excepciones personales que tiene contra el deudor juntamente alegados y tratados la simulación y el fraude de
principal. En materia de seguro la jurisprudencia lo niega, acreedores (STS 31.5.99). La distinción teórica entre simu-
afirmando que al dañado sólo se le pueden oponer la excep- lación y fraude estriba en que el acto simulado no es real,
ción de pago o cumplimiento al asegurado o aquellas excep- no tiene causa, y por ello está viciado de una nulidad abso-
ciones objetivas que tengan razón con la naturaleza del cré- luta, mientras que el acto defraudatorio es efectivamente
dito, pero no la de compensación, principio que es dudoso en querido y real, y por ello su ineficacia no es absoluta, sino
los demás supuestos de ejercicio de la acción directa (STS relativa. Con todo, la jurisprudencia afirma reiteradamente
29.11.91). La jurisprudencia desconfía también de los pagos que cuando la esencia de una disposición patrimonial es el
anticipados, y por analogía con el artículo 1.552 CC declara ánimo defraudatorio, ha de considerarse un acto con causa
que no son oponibles al subcontratista (STS 29.4.91). ilícita, y por ello su consecuencia es o puede ser también la
nulidad radical (SSTS 29.1.92 y 27.10.98). Por ello, pode-
mos concluir que la configuración patrimonial del fraude
3.2. LA ACCIÓN REVOCATORIA O PAULIANA no exige una intención o conciencia defraudadora del deu-
dor y del tercero, sino basta la realización objetiva de actos
arriesgados o que reducen la solvencia del deudor; y en el
3.2.1. Definición tercero no se exige una participación o connivencia en el
fraude si no basta la conciencia de esta disminución de la
Es la acción que corresponde al acreedor para revocar solvencia, o del aprovechamiento de los beneficios de un
o rescindir los actos de su deudor en fraude de su derecho. acto objetivamente perjudicial para el acreedor.
La dualidad de nombres: acción revocatoria o resciso- El fundamento de la acción revocatoria no es la san
ria, se corresponde a la doble funcionalidad de la acción: ción del deudor doloso, o el castigo de una ilícita comii
I 82 < Al'. Vil.—INCUMPLIMIENTO. CUMPLIMIENTO DEFECTUOSO Y MORA
3. LA TUTELA DEL CRÉDITO 183

vencía entre el deudor y el tercero, sino la tutela del acree- eficacia del acto, no tiene relación alguna con la prelcrein ¡;i i-n oí
dor y la efectividad del principio de responsabilidad patri- cobro de su crédito por el acreedor que instó la revocación.
monial universal. La exigencia de una declaración formal
o de una prueba exhaustiva de la insolvencia del deudor
conduciría a una ineficacia práctica de la acción revocato- 3.2.2. Presupuestos para el ejercicio de la acción
ria o pauliana; por eso su fundamento real es la disminu-
ción efectiva del patrimonio del deudor y el peligro que Históricamente se definieron como presupuestos de la
ello representa para el crédito, si no son conocidos bienes acción el eventum damnis, es decir, el daño efectivo deri-
suficientes para la efectividad del crédito el día de su ven- vado del acto impugnado, que subsiste en el momento de
cimiento. Podemos afirmar que dentro de los deberes la demanda, y el consilium fraudis, esto es, la partici-
ordinarios de conducta del deudor está el de atender y cui- pación del tercero en el resultado dañoso para el acreedor.
dar de su solvencia, y por ello la ineficacia frente a los El Código civil establece también expresamente el requi-
acreedores de los actos del deudor en daño de su derecho, sito de la subsidiariedad de la acción (art. 1.294 CC), es
aunque no hubiese una intención efectiva de defrauda- decir, que previamente se haya intentado perseguir infruc-
ción. Sin embargo, la cercanía entre ambas acciones lleva tuosamente otros bienes del deudor para realizar cuanto
a la jurisprudencia a declarar que no hay incongruencia si se les debe (art. 1.111 CC).
pedida la nulidad de un contrato se declara su rescisión
por fraude de acreedores (STS 7.6.90). El daño (eventum damnis) se deriva en la jurispruden-
cia del injusto precio en los contratos: el precio de venta
El efecto propio de la acción revocatoria no es el ejer- inferior al ordinario de mercado es la base de la rescindi-
cicio por el acreedor de su derecho de crédito, sino la bilidad de un acto (STS 28.6.49); la falta de solvencia en
recomposición del patrimonio de su deudor. Por el ejer- que queda el deudor tras una venta a bajo precio de bienes
cicio de la acción no consigue el acreedor ningún rango o es el fundamento implícito de la defraudación (STS
preferencia para su crédito, y los demás acreedores de su 28.10.93). Así la exigencia de justiprecio en los contratos,
deudor podrán ejercitar, sobre los bienes sobre los que se que fue expresamente desterrada del Código para fundar
ejercitó la acción revocatoria, las preferencias o tercerías la libertad contractual, renace en las nociones de simula-
que legalmente correspondan a su derecho. ción y fraude, como presupuesto de las acciones revocato-
rias y de nulidad de los contratos, con la salvedad que la
Es muy discutible en este sentido la doctrina establecida por la acción rescisoria en el derecho actual no se otorga a los
RDGR 27.12.45, que distingue en cuanto a los efectos de la acción propios contratantes, sino sólo a favor de acreedores
pauliana, si se ejercita por el comisario síndico o gestor de una quie- defraudados en la solvencia de su deudor.
bra o concurso, en cuyo caso el provecho resultante de la declaración
de ineficacia del acto fraudulento aprovecha a todos los acreedores, Resulta más difícil configurar la necesaria partici-
o si se ejercita por un acreedor particular, en cuyo caso, y por la rela- pación del tercero en el fraude (consilium fraudis) a efec-
tividad de la cosa juzgada, la revocación sólo aprovecha al que insta
el procedimiento. A mi juicio, dicha doctrina es equivocada: la relati- tos de la rescindibilidad del contrato; el tercero es en prin-
vidad de la cosa juzgada no impide que un tercero o la masa de la cipio ajeno al crédito y por ello tiene un contrato válido
quiebra ejerciten las oportunas tercerías, o la efectividad del derecho para oponerse a la acción del acreedor. La jurisprudencia
del concurso de los acreedores a la reintegración de los provechos reciente tiende a espiritualizar el requisito, bastando la
derivados de la declaración de ineficacia de un acto fraudulento, por- conciencia del precio injusto de la operación, y el daño
que la cosa juzgada, referida exclusivamente a la declaración de in- que causa a los acreedores del vendedor o enajenante, que
I ,X4 ( Al'. V i l . - I N C U M P L I M I E N T O . C U M P L I M I E N T O DEFECTUOSO Y MORA 3. LA TUTELA DEL CRÉDITO 185

supone un aprovechamiento indebido de las ventajas acrecentar el patrimonio de éste mediante el ejercicio de
patrimoniales de un contrato (STS 21.10.98). los derechos y acciones que corresponden a su deudor, a
fin de cobrar lo que se le debe.
La connivencia defraudadora se presume ordinariamente en las Se configura también su ejercicio con carácter subsi-
ventas a bajo precio a familiares, o en las liquidaciones del régimen diario en el artículo 1.111 CC; su finalidad es mantener
económico del matrimonio cuando los bienes atribuidos no se
reparten en justicia (SSTS 6.4.92, 31.12.97 y 28.5.97); en las enaje- indemne el patrimonio del deudor a n t e la pasividad de
naciones a título lucrativo (art. 643 CC) no sólo se suele presumir el éste para poder cobrar su crédito, pero solo cuando dicha
fraude, sino aun se afirma la responsabilidad directa del donatario pasividad suponga un riesgo efectivo para su (.rédito. La
por las deudas del donante anteriores a la donación, y se restringe jurisprudencia destaca el carácter subsidiario del ejercicio
hasta casi prescindirse del requisito de la subsidiariedad de la de la acción, si bien, al igual que ocurría en la acción revo-
acción (SSTS 1.12.95, 24.7.98 y 31.12.98). Y si se llega a probar la catoria, no exige la previa insolvencia declarada, o el ejer-
connivencia defraudatoria, la jurisprudencia admite que se puedan
rescindir aún actos anteriores al crédito que se ejecuta (SSTS cicio de una acción judicial previa que acredile la insol-
17.2.86, 28.6.94 y 28.5.97). vencia, bastando una actitud diligente de investigación de
la situación patrimonial del deudor y la manifestación de
La subsidiariedad de la acción rescisoria es afirmada no haber encontrado bienes suficientes para la satisfac-
reiteradamente por la jurisprudencia. El acreedor, antes de ción de su crédito (SSTS 23.6.1903, 26.4.12 y 13.12.57),
ejercitar la acción rescisoria, debe investigar diligentemente existiendo un deber efectivo del deudor o del tercero de
y perseguir si existen otros bienes del deudor sobre los que señalamiento de bienes suficientes para poder excepcio-
realizar su crédito (STS 14.4.98). Y si se trabaron otros bie- nar el ejercicio de la acción subrogatoria (STS 29.1 1.62).
nes del deudor debe dirigirse la acción contra ellos antes de
intentar una rescisión contra el tercero (SSTS 15.9.97 y En general el acreedor puede ejercitar todos los derechos
28.11.97). Sin embargo, la jurisprudencia no exige una y acciones de su deudor pasivo, siempre que no tengan
prueba exhaustiva de la insolvencia del deudor, lo que con- carácter personalísimo. Así no sólo ejercita sus créditos, sino
duciría a una ineficacia práctica de la acción rescisoria que puede instar su participación en la partición hereditaria,
(STS 24.12.93), ni tampoco un procedimiento previo en el la aceptación de herencia (art. 1.001 CC), la adecuada valo-
que se acredite la insolvencia del deudor, bastando que ración de los bienes y las cuotas en una acción de división de
prima facie se acredite o alegue que no se conocen en el deu- la cosa común (art. 403 CC), e incluso la facultad de modera-
dor bienes suficientes, e imponiéndose sobre el deudor y el ción de una cláusula penal (STS 3.7.79). Las cantidades
tercero una carga efectiva de señalamiento de bienes sufi- obtenidas mediante la acción subrogatoria engrosan el
ciente sobre los que dirigir la acción para poder excepcio- patrimonio del deudor, sin que obtengan preferencia alguna
nar la misma (SSTS 30.1.86 y 27.11.91). para la satisfacción de su crédito (STS 25.11.96).

3.3. LA ACCIÓN SUBROGATORIA 3.3.2. El ejercicio extrajudicial de la acción subrogatoria

3.3.1. Definición y condiciones de ejercicio Aunque normalmente se plantea judicialmente la


acción subrogatoria, su ejercicio no es necesario que con-
Es el poder que otorga el ordenamiento jurídico al sista en una acción ante los tribunales, ni siquiera que se
acreedor, ante la pasividad de su deudor, para defender o verifique con intervención del deudor, pues la tutela piv
I 86 ('Al'. VIL—INCUMPLIMIENTO, CUMPLIMIENTO DEFECTUOSO Y MORA

ventiva del crédito puede ser judicial o extrajudicial, y CAPÍTULO VIII


puede ejercitarla el acreedor ante terceros en su propio
nombre. EL RANGO Y PRIVILEGIO DEL CRÉDITO
El problema es entonces acreditar frente al tercero el
estado de insolvencia relativa del deudor y el riesgo efec-
tivo para el crédito del acreedor, que se manifiesta en la 1. Concepto de crédito preferente
excepción del deber de pagar al acreedor efectivo (art.
1.162 CC), y la eficacia relativa del pago a tercero, aunque 1.1. RANGO Y PRIVILEGIO
sea de buena fe (art. 1.164 CC). El ejercicio extrajudicial
de la acción subrogatoria presupone, por tanto, la exigen- Decimos que un crédito tiene ran^o cuando el mismo
cia de requerimiento previo de pago al acreedor principal no sólo puede ejercitarse frente al patrimonio del deudor,
y que en consecuencia éste se encuentre en situación de sino que es oponible a terceros; oslo es, el crédito se
mora (SSTS 13.10.30 y 7.2.68), o excepcionalmente que puede realizar sobre un bien concreto del deudor, y se
existiendo un riesgo manifiesto para su crédito se notifi- puede ejercer sobre el mismo aunque el bien se enajene a
que al deudor el ejercicio de su derecho ante el tercero y el terceros.
acreedor afiance a dicho tercero de los daños que se pue-
dan derivar del pago o cumplimiento a persona distinta Por su parte, el privilegio es la preferencia que tiene
del deudor. un crédito frente a los demás créditos del mismo deu-
dor; esto es, su derecho a ser cobrado antes de los crédi-
tos ordinarios, preferencia que se puede hacer efectiva
en los procedimientos de tercería y en el concurso de
acreedores.
El principio fundamental del derecho moderno es que,
salvo excepciones, la preferencia del crédito se funda en la
forma y la publicidad, que es la que otorga a un crédito
privilegios frente a otros créditos en el concurso o la terce-
ría; por otra parte, el crédito no tiene rango, no puede diri-
girse contra terceros, salvo excepcionalmente cuando el
rango se reserve por la inscripción o anotación del crédito
en el Registro de la Propiedad, cuando ello es posible (tipi-
cidad).
El sistema patrimonial civil surgido de la revolución
liberal se funda en el principio de la venta como libera-
ción de gravámenes, esto es, el adquirente de un bien de
buena fe no responde de las deudas que tuviera su trans-
mitente, cualquiera que éstas fueran (salvo los llamados
créditos superprivilegiados, que son excepcionales), y ello
porque el sistema de responsabilidad es personal (res
188 CAP. VIH.—EL RANGO Y PRIVILEGIO DEL CRÉDITO I. CONCEPTO DE CRÉDITO 1 89

poncle el deudor con todos los bienes presentes y futuros, 1.2. EL PRINCIPIO DE LA PAR CONDITIO CREDIIORUM
per» no los bienes mismos). Excepcionalmente la ley
organiza un sistema de publicidad de algunos créditos en Dado que el sistema crediticio se funda en el principio
orden a garantizarles un rango, esto es, una oponibilidad de la igualdad de los acreedores (par conditio cicdiloritin),
a terceros del crédito por la afección de un bien concreto el privilegio de un crédito se configura legalmente como
en garantía; afección que puede hacerse efectiva aun excepcional. Los privilegios se fundan en el principio de
frente a terceros adquirentes del bien. La publicidad de la legalidad y tipicidad: sólo se reconocen como privilegios
afección en garantía es la función que cumplen los dere- crediticios los que legalmente se definen como tales, sin
chos reales de garantía, pero además la afección en que puedan ser objeto de interpretación extensiva.
garantía se obtiene también mediante la inscripción o El derecho napoleónico nos ha traído un orden lormal
anotación en los registros públicos, y en especial el Regis- de organización del crédito y del concurso, que hace del
tro de la Propiedad. El paradigma del rango es el rango crédito no documentado públicamente un c r é d i t o resi-
hipotecario. Por virtud de la hipoteca el crédito se realiza dual. Los privilegios crediticios mas usuales, como vamos
sobre el bien hipotecado y puede perseguirse frente a ter- a estudiar a continuación, se f u n d a n en la t i t u l a c i ó n
ceros adquirentes del bien hipotecado. También la anota- pública, y dentro de los títulos públicos de la misma clase
ción preventiva de un crédito en el Registro de la Propie- se gradúan entre sí por la lecha de su origen (prior Icin-
dad reserva el rango del crédito, que se puede ejercer pore); por ello, el tráfico civil y mercantil nos muestra una
frente a terceros adquirentes del bien sobre el que se haya realidad contraria a la formulación teórica de los princi-
anotado el crédito. pios: el privilegio crediticio y la desigualdad de los crédi-
El Registro de la Propiedad se organiza para terminar con lo tos es la situación más corriente en el concurso o la terce-
que los liberales denominaban las cargas ocultas de la propiedad, ría, porque son privilegiados todos los créditos fundados
que fundamentaban el orden estamental y feudal de la propiedad; en un título público. Por otra parte, el procedimiento eje-
esto es, la existencia de créditos privilegiados que podían hacerse cutivo y concursal se funda también en la preferencia de la
efectivos con preferencia sobre los bienes del deudor, aunque el titulación pública, pues el título público suele llevar apare-
mismo los enajenase y cualquiera que fuera su adquirente. En el jada la ejecución.
Antiguo Régimen existían unas hipotecas generales que se conside-
raban ex iure divino (causa funeraria, redención de cautivos, diez- El sistema de la venta como liberación de gravámenes,
mos y primicias), otras de utilidad pública a favor de la Hacienda es decir, el que el comprador no responde de las deudas de
Pública, y existían también hipotecas especiales tácitas de utilidad su vendedor, y la derogación de la prisión por deudas, hace
privada, por ejemplo, la restitución de la dote, o la del pupilo sobre
los bienes de su tutor, etc., que gravaban los bienes del deudor aun
que a falta de cumplimiento voluntario de las obligaciones,
después de su transmisión a terceros. Esto dificultaba grandemente dado que nadie puede ejercer por sí mismo su propio dere-
el tráfico y el comercio mercantil, y era una grave remora para la cho, el acreedor se vea obligado a perseguir los bienes de
organización de un sistema financiero moderno, pues no permitía su deudor que se encuentren en el patrimonio de éste; toda
ni la seguridad del adquirente ni la afectación de los bienes en acción de cumplimiento de una obligación presupone la
garantía, pues nunca podía llegar a saberse con certeza ni quién era intervención judicial (tutela jurisdiccional de la propie-
el propietario, ni qué deudas preferentes en concreto gravaban los dad), que no sólo controla la efectividad y exigibilidad del
bienes. Por otra parte, en el concurso tampoco existía garantía de
la fehaciencia de los créditos que determinase su origen temporal y crédito, sino que también ejerce las medidas asegurativas y
su causa, por lo que la prueba de las preferencias resultaba extre- ejecutivas del crédito mediante el embargo de bienes o del
madamente confusa v conflictiva. patrimonio del deudor que incumple o es insolvente. Es en
190 CAP. VIII.—EL RANGO Y PRIVILEGIO DEL CRÉDITO 2. PRINCIPIOS QUE RIGEN EL ORDEN DE PREFERENCIA KM 1 , 1 < c I'M

c-sc momento cuando se hacen efectivas las desigualdades ello sólo se puede hacer sobre aquellos bienes sobre los que- \i\\
entre los acreedores, pues las preferencias hacen posible el mente se haya reservado un rango por la correspondiente ¡use. i i p
cobro anterior del crédito en el concurso o la quiebra, o, ción registral, normalmente una anotación preventiva, y adc-m.is
con el límite que supone a toda ejecución el que antes de la a d j u d i
fuera del concurso o quiebra, permiten anteponer el cré- cación y pago efectivo pueda interponerse la oportuna tercería. l ; .n
dito preferente por medio de la oportuna tercería de mejor todo caso el rango de un privilegio se determina en la ejecución,
derecho. mientas que el rango de la hipoteca se determina a priori en su cons-
titución misma. Además, la jurisprudencia del Tribunal Supremo
El momento del embargo o del concurso en procedi- reconoce a la inscripción de la hipoteca una denominada eficacia
miento universal de ejecución y liquidación del patrimo- ofensiva que no reconoce a la anotación del privilegio en el registro,
nio del deudor es el momento decisivo para la determi- pues al acreedor hipotecario ejecutante se le reconoce preferencia
nación de la responsabilidad del deudor y de los bienes aun frente a actos de enajenación del bien hipotecado anteriores a la
sobre los que se ha de hacer efectiva su responsabilidad, constitución de la hipoteca: así la STS de 30 de noviembre de 1987
mediante la oportuna reserva de rango. Es éste el establece la preferencia del acreedor hipotecario ejecutante frente al
momento de hacer efectivas las preferencias crediticias. comprador en documento privado seguido de toma de posesión
anterior a la constitución de la hipoteca.
Ordinariamente el embargo o la afección de bienes sólo se
puede obtener previa presentación de título público que
lleve aparejada ejecución, pues en otro caso será requisito
previo el reconocimiento judicial del derecho. La venta 2. Principios que rigen el orden de la preferencia
judicial transmite la propiedad, si antes de la consuma- de los créditos en el Código civil
ción de la venta judicial en procedimiento ejecutivo o con-
cursal no se ha hecho valer el crédito preferente en el con- 2.1. PRINCIPIO DE LEGALIDAD Y TIPICIDAD
curso o por medio de la oportuna tercería. Una vez
vendidos o liquidados los bienes del deudor, la responsabi- El principio dogmático que rige la ordenación del con-
lidad sólo se puede hacer efectiva sobre otros bienes que curso es la igualdad de los acreedores (par conditio crcdi-
se descubran o sobre los hipotéticos bienes futuros. torum), por eso los privilegios se configuran como excep-
cionales: para que sean reconocidos tiene que estar
expresamente configurados por la ley (legalidad), y ade-
1.3. PRIVILEGIOS Y DERECHOS REALES DE GARANTÍA más tener un nombre reconocido en derecho (tipicidad).
Los derechos reales de garantía son también privile- La ordenación legal y formal de los privilegios es una
gios crediticios (arts. 1.926.1 y 1.927.2 CC), pero tienen exigencia para una perfecta graduación y jerarquización
una acción específica de ejecución singular (ius distra- de los créditos en el concurso y en la tercería. No sólo se-
hendi), y además tienen rango; esto es, pueden hacerse rrata de identificar el privilegio, como prerrogativa del
efectivos contra el bien dado en garantía, aunque se acreedor preferente, frente al común de los acreedores,
encuentre en poder de terceros. sino también situar jerárquicamente su crédito frente a los
demás créditos privilegiados.
El privilegio se distingue del derecho real de hipoteca en que el
privilegio no es reipersecutorio; esto es, sólo se puede hacer efectivo El derecho napoleónico se esforzó en erradicar las car
sobre el patrimonio del deudor, y aunque el título público de crédito gas ocultas, esto es, aquellos privilegios imprecisos o
permita su ejecución directa y sumaria similar al ius distrahendi, informales que eran exigidos intempestivamente por lo-.
1 92 CAP. VIII.—EL RANGO Y PRIVILEGIO DEL CRÉDITO 2. PRINCIPIOS QUE RIGEN EL ORDEN DE P R E F K K I , N < IA I N I I ( ( I 1M

poderosos, y además se esforzó en simplificar y normali- civil del siglo xix. El juicio ejecutivo, y también usualmeiile los |in
zar el concurso para hacerlo más barato, eficiente y fun- cios universales liquidatorios, se fundan en títulos y documentos
cional. La complejidad del concurso hace del conflicto como realidad formal que permite realizar sumariamente los eiedi
entre los acreedores del insolvente un procedimiento caro, tos, sin declaración de derechos que queda reservada al juicio plena
rio. Sin embargo, en nuestros días, puede observarse la gran comple-
confuso, largo y costoso (un laberinto); los principios de jidad de los procedimientos ejecutivos no sólo por la multiplicidad de
legalidad y tipicidad de los privilegios persiguen facilitar títulos que llevan aparejada ejecución y la proliferación de procedi-
el reparto por los acreedores del caudal del deudor insol- mientos ejecutivos singulares, sino también por los conflictos que se
vente de un modo rápido y funcional. Desde el mismo manifiestan de jurisdicción, y por los conflictos de las ejecuciones sin-
momento de la declaración del concurso, en el nuevo gulares que tienen su origen en la autotutela administrativa y el cre-
orden formal, legal y típico de los privilegios, se sabe cuá- ciente número de organismos públicos que tienen facultades de ejecu-
ción singular del deudor moroso o insolvente.
les son los acreedores privilegiados y cuál es su lugar en el
concurso, lo que permite evaluar el caudal relicto y las
facultades de reacción de cada acreedor.
2.2. PREFERENCIA DE LA AFECCIÓN SINGULAR
También es un principio del orden general de los privi-
legios el principio de publicidad. Publicidad de la ejecu- El Código, siguiendo el modelo napoleónico, regula el
ción y publicidad del privilegio. La organización general régimen de los privilegios desde la perspectiva de la pre-
de los registros y del notariado fue el procedimiento esco- ferencia de la afección singular. Esto es, los privilegios
gido por los liberales para hacer efectivas no sólo la segu- preferentes son aquellos que se detentan sobre bienes con-
ridad del tráfico inmobiliario, sino la ordenación de un cretos. Afección singular que respecto a los bienes inmue-
sistema crediticio sencillo y funcional, y la ordenación de bles se hace efectiva principalmente por la inscripción en
un sistema ejecutivo fundado en el título público. Por el Registro de la Propiedad.
medio de la publicidad (registral o notarial) los liberales
pretendieron acabar con las llamadas cargas ocultas. La Así el orden de los privilegios en el Código se funda en
publicidad, al preconstituir un rango y una preferencia, la preferencia de la afección singular. Se definen en pri-
abarata y simplifica el concurso, preconstituye un título mer lugar créditos como privilegiados, por gozar de pre-
que lleva aparejada la ejecución y permite una definición ferencia sobre determinados bienes muebles (art. 1.922
sencilla de los privilegios según su origen. Pero en este CC) e inmuebles (art. 1.923 CC) del deudor, establecién-
caso no se trata de un principio absoluto: hay privilegios dose que los créditos que gozan de preferencia sobre
que se constituyen sin publicidad: los llamados superprivi- determinados bienes muebles (art. 1.926 CC) o inmuebles
legios inmobiliarios, los privilegios refaccionarios y las (art. 1.927 CC) del deudor excluyen a todos los demás
cargas del concurso. hasta donde alcance el valor del bien mueble o inmueble a
que la preferencia se refiere. Sólo los llamados superprivi-
La ordenación legal de los privilegios está basada en los principios legios, que son excepcionales, e interpretados restrictiva-
de simplicidad y eficiencia. De una parte, se regulan cuidadosamente mente, prevalecen sobre este gran principio de la afección
las ejecuciones universales (concurso, quiebra, suspensión de pagos), singular mobiliaria e inmobiliaria.
y las ejecuciones singulares, con sus posibles tercerías de dominio o
de mejor derecho; de otra parte, se hace una regulación exhaustiva de Hay dos claves para entender esta preferencia de la afección sin
los privilegios y de su oponibilidad y rango. Facilitar la ejecución uni- guiar: la primera, que el orden de los privilegios se sustenta pie
vrrsíil o singular fue también otro de los objetivos de la legislación ferentemente en el principio de publicidad, y la publicidad (poseso
194 CAP. VIII.—EL RANGO Y PRIVILEGIO DEL CRÉDITO
2. PRINCIPIOS QUE RIGEN EL ORDEN DE PREFKRI;N( IA I.N I-:LCC 195
ría o rcgistral) se organiza sobre bienes concretos. Pero, por otra especial), y los generales (que son, como veremos, un
parte, dada la extrema complejidad y coste del concurso, por medio
de la afección singular se consigue la predetracción de los bienes y orden de preferencia escrituraria). El esquema es extraor-
se simplifica este concurso pues el privilegio se ejercita directa- dinariamente sencillo y funcional, y es el resultado de un
mente sobre bienes concretos y se evita que los bienes sobre los que análisis detallado sobre el sentido y la importancia de la
existe un privilegio pasen a formar parte del concurso. En realidad, publicidad y del título público. En la práctica, el superpri-
es llevar al régimen del concurso y de los privilegios el principio de vilegio de la Hacienda pública está muy l i m i t a d o en las
la venta como liberación de gravámenes, que sustenta la tutela juris- leyes civiles y se estructura más como una garantía para
diccional de la propiedad sobre la que se organi/.a el sistema napo-
leónico. la cobranza de la anualidad en curso que como un privile-
gio propiamente dicho, y los demás créditos supcrprivile-
giados, como luego veremos, tienen escasa incidencia
práctica. Por otra parte, como luego también veremos, en
2.3. EL ORDEN JERÁRQUICO Y EXCLUYENTE el derecho codificado la efectividad y funcionalidad de los
DE LOS PRIVILEGIOS créditos refaccionarios no anotados ni inscritos es muy
relativa, entre otras cosas porque lo n a l u ral es que
Se definen por el Código órdenes privilegiados, cada pudiéndose tomar constancia de él en el Registro, es lo
uno de los cuales excluye al posterior (STS 14.7.33). En corriente que para cantidades importantes accedan al
primer lugar, los superprivilegios configurados por el rango registral, pues las leyes hipotecarias les dan la
Código corno especiales. Son superprivilegios especiales opción de anotarse.
los créditos establecidos en el artículo 1.923 CC en favor
de la Hacienda Pública y de los aseguradores, a los que Por eso se concluye que todo el sistema de los privilegios inmobi-
hay que agregar hoy en día los establecidos en leyes espe- liarios gira alrededor de su anotación o inscripción registral, esta-
ciales como en la Ley de Propiedad Horizontal o en la bleciéndose el Registro de la Propiedad como el mecanismo funda-
legislación sobre avituallamiento, reparación y servicios mental para la publicidad y garantía de los créditos. Siendo la
de barcos y aeronaves, excluyen todos los demás aunque afección inmobiliaria, por el mayor valor de los inmuebles, el funda-
mento del sistema credicticio moderno, que se construye sobre la
no son manifiestos, por no estar inscritos en el Registro de importancia y eficiencia del Registro de la Propiedad.
la Propiedad. En segundo lugar, constituyen un segundo
orden jerárquico y excluyente de los privilegios los crédi-
tos anotados o inscritos en el Registro de la Propiedad por Este esquema codificado se modifica fundamen-
su orden de anotación o inscripción; y, en tercer lugar, los talmente por la incidencia de las leyes especiales, que
refaccionarios no anotados, ni inscritos por los inmuebles otorgan diversas prerrogativas a los entes públicos, crean
a los que la refacción se refiera (art. 1.927 CC). Los privile- otros privilegios que no se adaptan al esquema codifi-
gios generales se ordenan después como cuarto orden de cado, y tienen por ello difícil encuadre, y también por la
preferencia supletorio al de los privilegios especiales. incidencia de las leyes laborales que hacen de los salarios
un orden preferente entre los superprivilegios (art. 32.1
En el Código civil, por lo tanto, los privilegios están ET), entre los privilegios refaccionarios (art. 32.2 ET) y
ordenados en cuatro órdenes de preferencia excluyentes entre los generales (art. 32.3 ET), aunque respeta el orden
entre sí: los superprivilegios, los privilegios resultantes de privilegiado de la inscripción registral a la que hace pre-
anotación o inscripción registral sobre inmuebles y los ferente sobre los créditos salariales refaccionarios o
reaccionarios (que completan tres órdenes de preferencia comunes. El orden de los privilegios se ha convertido, poi
196 CAP. VIII.—EL RANGO Y PRIVILEGIO DEL CRÉDITO 3. LOS S U P E R P R I V I L E G I O S 197

lanío, en algo extraordinariamente complejo por la inci- nen un gran peligro para la certeza del crédilo y para el fun-
dencia de una pluralidad de mentes que no se coordinan cionamiento del sistema crediticio y financiero, pues el
entre sí (legislación administrativa, laboral y civil), y tam- título público es la base de un sistema de seguridad en la
bién por la concurrencia de jurisdicciones diversas en la transmisión de los bienes y de constitución de los derechos,
valoración del orden de los privilegios y la ejecución pro- así como el fundamento de un sistema saneado de ejercicio
cesal de los mismos. jurisdiccional de los derechos. El superprivilegio es una
Respecto de los bienes muebles, la preferencia se hace carga oculta y por eso el Código lo regulaba con carácter
efectiva siempre mediante la publicidad: posesión (en la excepcional; la legislación especial ha ampliado el número
prenda) o por la detentación del bien (derecho de reten- de supuestos y además ha roto el principio de que los super-
ción) para la refacción mobiliaria, en los créditos privile- privilegios eran privilegios especiales, sobre bienes concre-
giados mobiliarios; si se pierde la detentación, se pierde la tos, pues, por ejemplo, se configura un supcipi ivilegio sala-
rial general.
preferencia, salvo el derecho a recuperar la detentación
durante treinta días, artículo 1.922 in fine.
También en los privilegios singulares mobiliarios se 3.1. EL SUPERPRIV1LEGIO DEL C R É D I T O SAI . A K I A I .
reconocen tres órdenes de preferencia, cada uno de los
cuales excluye al anterior: en primer lugar, el crédito pig- Los créditos por salarios por los ú l t i m o s t r e i n t a días de
noraticio excluye los demás; en segundo lugar, sobre los trabajo y en cuantía que no supere el doble del salario
frutos de una cosecha se ejerce la preferencia sobre crédi- mínimo interprofesional go/arán de preferencia sobre
tos por anticipo de semillas, gastos de cultivo y recolec- cualquier otro crédito, aunque esté garanti/.ado por
ción, y luego por alquileres y rentas; en tercer lugar, los prenda e hipoteca (art. 32.1 ET). Se trata de un superprivi-
demás créditos preferentes sobre muebles se ejercen a legio general, de rango incluso superior a cualquier otro,
prorrata (art. 1.926 CC). no sólo a las hipotecas expresas, sino incluso a las tácitas a
Establecida, pues, la afección singular como definitoria favor del Estado y aseguradores.
del orden de las preferencias, la afección general se con-
vierte en un orden subsidiario de preferencias respecto de Las SSTS de 25 de septiembre de 1985, 22 de septiembre y 11 de
los bienes muebles o inmuebles del deudor, o de sus dere- noviembre de 1987 llaman a este superprivilegio un privilegio abso-
luto preferente a cualquier crédito tributario. La STS de 27 de octu-
chos crediticios, que no hayan sido objeto de una afección bre de 1983 estima en una ejecución hipotecaria que el precio de
singular o del remanente después de la satisfacción de ésta. remate se aplica directamente al pago del salario de los últimos
treinta días de los trabajadores, sin exigir siquiera una tercería de
mejor derecho.
3. Los superprivilegios

Se conocen con el nombre de superprivilegios aquellos 3.2. SlíPERPRlVILEGJOS ESPECIALES INMOBILIARIOS


privilegios crediticios que no están constituidos por un
título público, y que son preferentes a los que tienen reser- El salarial es el único superprivilegio que se estructura
vado un rango en el Registro de la Propiedad. En el Código por las leyes como general, constituyéndose los demás super-
civil aparecen como una categoría excepcional, pues supo- privilegios reconocidos por las leyes en especiales inmobilia
198 CAP. VIII.—EL RANGO Y PRIVILEGIO DEL CRÉDITO 4. PRIVILEGIOS REGÍSTRALES I N M O H I L I A K I O S 199

ríos; esto es, no sólo se ejercen por cantidades determinadas extiende al impuesto industrial (STS 12.11.60), de sociedades (STS
de créditos privilegiados, sino sobre los bienes inmuebles 31.12.82), ni al tráfico de empresas, persona lísica v sociedades (STS
concretos sobre los que se define el superprivilegio. 14.11.92). Es un privilegio que se puede ejcivii;ir no sólo contra el
comprador del bien, sino aun contra terceros ndquiívnU-s protegidos
por el Registro (SSTS 29.11.62 y 26.2.80). La anualidad corriente es
aquella en que se ejercita la acción administraliva di- (.obro y la inme-
3.2.1. El superprivilegio de la Hacienda pública diatamente anterior (SSTS 15.6.74 y 17.3.78).

Los créditos a lavor del Kstado, sobre los bienes de los


contribuyentes, por el importe de la última anualidad ven- 3.2.2. El superprivilegio de los aseguradores
cida y no pagada, go/arán de preferencia sobre los
impuestos que graviten sobre los inmuebles (art. 1.923.1 Gozan también de superprivilegio los créditos de los
CC), preferencia además que se constituye en un orden de aseguradores, sobre los bienes asegurados, por los pre-
prelación sobre todas las demás preferencias, aunque sean mios del seguro de dos años; y si lucra seguro mutuo,
hipotecarias (art. 1.927.1 CC). por los dos últimos dividendos que se hubiesen repartido
La jurisprudencia inmediatamente anterior al Código (art. 1.923.2 CC), preferencia que se consliluye i amblen en
declaró que el Código civil no había derogado la ley de orden de prelación (art. 1.927 CC).
contabilidad de 1870, y por eso el superprivilegio se exten-
día también a todos los tributos periódicos que gravasen Es de muy poca aplicación práctica, pues iiornialmcnle se esta-
blece la resolución automática de los conlralos de- seguro en caso de
inmuebles a favor de las haciendas locales o provinciales impago de las cuotas (art. 15 LCS). Debiéndose explicar- el privilegio
(SSTS 3 de febrero de 1884, 7 de diciembre de 1898 y 27 en el contexto de un asegurador que continúa obligado al pago del
de febrero de 1930). Con posterioridad al Código civil, las siniestro, aunque el asegurado no haya pagado las cuotas que le
leyes especiales tributarias regulan este superprivilegio, corresponden a su vencimiento.
respetando en términos generales el orden sistemático y
de rango del Código, ampliándose el privilegio a los tribu-
tos regionales y locales, siempre que se refiera a inmue- 3.2.3. Otros superprívilegios
bles y se trate de un gravamen periódico (arts. 73 y 74
LGT, 94 LH, 12 LACHP y 35 RGR). El artículo 9.5 LPH otorga el superprivilegio a los cré-
ditos por los gastos de comunidad en la propiedad hori-
Los fundamentos de este superprivilegio son diversos: su carácter- zontal, sobre el inmueble del que derivan; regulándose
refaccionario, que por ello es lógico que grave la cosa durante un otros superprivilegios por avituallamiento, reparación y
cierto tiempo, las exigencias de la recaudación fiscal, que podrían ser- salvamento naval y aéreo, cuyo estudio excede de las pre-
defraudadas fácilmente de no existir el superprivilegio, y el deber de tensiones de este manual.
todo tercero adquirente, aunque lo sea según el Registro, de cercio-
rarse en el momento de la adquisición de si el inmueble que adquiere
está al comente del pago de sus contribuciones periódicas.
Lo que comprende efectivamente es discutido. Sin duda, la contri-
4. Privilegios regístrales inmobiliarios
bución territorial (SSTS 26.2.80 y 3.5.88), impuesto de solares y trans-
misiones (STS 15.6.74), y seguramente también los impuestos de Con excepción de los superprivilegios, que se configuran
plusvalía, aunque es más dudoso por no ser periódicos. No se ordinariamente como privilegios especiales (art. 1.927.1
200 CAP. VIII.—EL RANGO Y PRIVILEGIO DEL CRÉDITO 5. PRIVILEGIOS REFACCIONARIOS

CC), el privilegio especial se adquiere por la inscripción en antiguas, y 24.7.98, entre las recientes), que t i e n d e n .1 >.u i \n
el Registro de la Propiedad (art. 1.923.3 y 4 CC), aunque que la función del Registro no sólo es la de garanti/.ar l< >>. <.[>• ln m
también tiene un privilegio especial, que hemos de calificar de los adquirentes de buena fe según el Registro, o dr
de residual, el privilegio refaccionario, pero de rango poste- rango preferente a la inscripción de hipoteca voluntaria. M
rior a los créditos inscritos (art. 1.927.3 CC). tiene también una función de ordenación general del i-iv
objeto de simplificar y racionalizar el concurso de los auve
El rango de los créditos anotados e inscritos en el el régimen de las tercerías. El tema se estudia con más
Registro se determina por su origen, esto es, la fecha del miento en el curso de derecho inmobiliario registral.
asiento de presentación. Entre ellos se gradúan jerárquica-
mente según la fecha de su acceso al Registro (prior tem-
pore). Se prevén tres causas fundamentales por las que un 5. Privilegios refaccionarios
crédito puede acceder al Registro y obtener entonces pre-
ferencia especial: el contrato de hipoteca, la refacción y la 5.1. PRIVILEGIOS REFACCIONARIOS INMOBILIARIOS
anotación preventiva. NO INSCRITOS
La doctrina hipotecaria que se elabora al calor de las
ideas liberales quiso hacer de la hipoteca voluntaria el Constituyen el tercer orden de preferencia (art. 1.927.3
único privilegio crediticio preferente a los generales. Esta CC), y el único que se define por su causa (la refacción).
exclusividad fue inviable por las razones que hemos
expuesto a la hora de explicar los superprivilegios, la pro- No existe una definición legal de qué es la refacción. Se
pia coherencia de la recaudación tributaria, etc.; además, consideran créditos refaccionarios los gastos necesarios o
el crédito refaccionario sufriría una doble regulación, útiles de conservación, reparación o mejora de un bien
como facultad de inscribirse en el Registro cuando afecta inmueble que se incorporan al mismo de modo insepara-
a inmuebles (art. 1.923.3 CC), o como crédito preferente ble, así como su precio de venta.
especial, pero de rango inferior a los créditos inscritos
La jurisprudencia adopta un concepto amplio de refacción:
(art. 1.927.3 CC). suministro de tubería, eléctricos y en general material para obras
En cuanto a la anotación preventiva, es una institución maldita
(SSTS 11.10.1894, 6.2.66, 26.3.76 y 21.5.87), y los créditos para la
por su nombre. La antipatía ante las antiguas hipotecas tácitas
conservación, reparación, mejora y compra de una cosa inmueble,
si se acredita fehacientemente el destino del dinero (SSTS
hizo que el legislador les cambiara el nombre, para subrayar que la 16.11.1876, 11.10.1 894, 19.4.75 y 22.5.87; aunque no es jurispruden-
anotación no otorga rango, sino que reserva un rango, evita frente cia unánime, STS 9.7.93), que la jurisprudencia reciente amplía al
a ella el juego de la publicidad registra!, pero no es propiamente contrato de leasing (STS 18.11.83). Las operaciones de préstamo
una inscripción, ni un privilegio crediticio. Su función es garanti-
bancario no son por sí mismas refaccionarias, aunque el préstamo
zar la ineficacia relativa de los actos de disposición de la cosa se dedique a la refacción, si no consta expresamente en la constitu-
sobre la que recae la anotación o de los privilegios o hipotecas ción de los prestamos el destino refaccionario del mismo (SSTS
establecidos con posterioridad a la anotación (eficacia defensiva), 23.3.74 y 27.12.85).
pero que no otorga al crédito anotado un rango distinto del que
tenía antes de la anotación. Así se configura la eficacia de la anota-
ción preventiva desde la más antigua jurisprudencia (SS 18.3.81, Pero el privilegio refaccionario no es reipersecutorio, \o se puede
23.1.1903 y 5.7.17), hasta la más reciente (SSTS 30.6.94, 6.6.96 y
5.7.96 —Sala 4."—). Este planteamiento no es unánime ni en la en manos del deudor, sin que se pueda pretender c-jrrtvi el
doctrina ni en la jurisprudencia (SSTS 17.4.89, 9.7.13, entre las mismo contra terceros adquirentes de la cosa (SS'I'S
6. LOS PRIVILEGIOS GENERALES 203
202 CAP. VIII.—EL RANGO Y PRIVILEGIO DEL CRÉDITO

vieron (art. 1.922.6 CC); los créditos por alquileres y rentas


16.2.1897, 10.2.1904, 3.1.13 y 5.7.90). Y, al contrario de lo de un año sobre los bienes muebles del arrendatario, exis-
que ocurre en los créditos ordinarios, la preferencia en tentes en la finca arrendada y sobre los frutos de la misma
caso de pluralidad de créditos refaccionarios no se otorga (art. 1.922.7 CC). Otorgándose para la efectividad del pri-
al crédito más antiguo, sino al refaccionario más moderno vilegio un derecho de retención sobre las cosas sobre las
(art. 1.927.3 CC). que existe privilegio (art. 1.922 CC in fine).
La Ley Hipotecaria regula también detalladamente la refacción
inmobiliaria, aunque a efectos de su acceso al Registro de la Pro-
piedad por vía de anotación preventiva, lo que le concede un rango 5.3. LA REFACCIÓN SALARIAL
preferente similar al hipotecario (art. 64 LH), pudiendo además el
acreedor refaccionario pedir la conversión de su anotación preven-
tiva en hipoteca al vencimiento de la primera (art, 93 LH), aunque El artículo 32.2 ET establece también un crédito refac-
parece circunscribir el concepto de refacción a los créditos por cionario salarial «respecto de los objetos elaborados por
contrato de obra (arts. 42.8 y 60-64 LH; arts. 159 y 166.7 RH), que los trabajadores que sean propiedad o estén en posesión
son históricamente los que definieron el concepto hipotecario de
del empresario», que la mayor parte de la doctrina y juris-
refacción. prudencia interpreta como una refacción mobiliaria: refe-
rida exclusivamente a las prendas de vestir elaboradas por
la empresa de confección insolvente, pero no a la maqui-
5.2. LA REFACCIÓN MOBILIARIA naria de la empresa, a la que sólo alcan/.a la preferencia
del artículo 32.3 ET (STS 22.2.95).
El orden de las preferencias mobiliarias es más sencillo
que el de las inmobiliarias, puesto que, aparte del salarial
La refacción salarial se configura como preferente sobre cual-
(art. 32.1 ET), no existen superprivilegios mobiliarios, y quier otro crédito refaccionario o privilegio general, pero dado
tampoco hay una regulación general de preferencias regís- que sólo puede ejercitarse el privilegio «mientras estén en propie-
trales mobiliarias. Por eso la preferencia mobiliaria se dad o posesión del empresario», no se puede entender que los pri-
ejercita siempre o bien mediante la posesión en la prenda, vilegios, que han de ser interpretados restrictivamente, puedan
o por la detentación en los privilegios refaccionarios dirigirse contra titulares de derechos reales, o de rango registral
mobiliarios (art. 1.922 CC in fine). Siendo, pues, la refac- reservado en el Registro. Así, no se admite la preferencia de la
ción el único privilegio mobiliario, salvo la preferencia del refacción salarial ni sobre enajenaciones anteriores de los objetos
a terceros de buena fe, ni sobre créditos hipotecarios, ni aun
derecho real de prenda (art. 1.926 CC). sobre juicios ejecutivos anotados con anterioridad al ejercicio del
crédito refaccionario salarial (SSTS 25.9.85 y 16.10.87). Lo que
El Código desarrolla en detalle el concepto de refac- está en consonancia con el carácter personal y no reipersecutorio
ción mobiliaria (art. 1.922 CC), que se puede tomar como del privilegio refaccionario. Sin embargo, la jurisprudencia, en
modelo para la refacción inmobiliaria, y que comprende consonancia con su interpretación restrictiva de la eficacia de la
los créditos por construcción, reparación, conservación o anotación preventiva, declara la preferencia de la refacción sala-
precio de venta (art. 1.922.1 CC), a los que se añaden los rial sobre créditos por descubiertos a la Seguridad Social anota-
de transporte sobre los efectos transportados (art. 1.922.4 dos preventivamente en el Registro (STS 1.2.94), afirmando tam-
CC), hospedaje sobre los muebles existentes en la posada bién la Sala 4.a que la anotación preventiva no otorga preferencia
alguna al crédito anotado para oponerse a la preferencia de los
(art. 1.922.5); los créditos por semillas, gastos de cultivo y núms. 2 y 3 del artículo 32 ET (STS 5.7.96).
recolección sobre los frutos de la cosecha para los que sir-
204 CAP. VIH.—EL RANGO Y PRIVILEGIO DEL CRÉDITO 6. LOS PRIVILEGIOS G E N I ' K A I . K S 205

6. Los privilegios generales un orden común, que se ordena por su fecha de origen; y exceptuando
los privilegios generales salariales que sí se reconocen ionio un orden
preferente entre los generales, aunque atribuyéndoles como rango el
6.1. LA ORDENACIÓN DE LOS PRIVILEGIOS GENERALES: de la fecha de su devengo, asimila los tributarios y por molas de la
SU CARÁCTER SUBSIDIARIO Y ESCRITURARIO Seguridad Social a los escriturarios, otorgándoles c n i í v los rscrilura-
rios la preferencia que resulta de la certificación ilrl drsrulm-i lo, y no
la de devengo de la deuda tributaria.
La afección singular es, como decimos, el primer orden
de las preferencias crediticias: mobiliaria o inmobiliaria.
Los privilegios sobre los que no se ejerce una afección sin- El orden de los privilegios generales se rom KM le en la
gular son subsidiarios de los anteriores, y se denominan práctica en un orden escriturario, de prelcivncia de los
privilegios generales, cuyo nombre ya expresa que se ejer- créditos en razón de la fecha fehacienk- dr sus l í i u l o s eje-
citan sobre los bienes que constituyen el caudal relicto del cutivos. El orden de los privilegios es asi un orden formal:
deudor insolvente (los muebles e inmuebles remanentes, registral para la afección singular i n m o b i l i a r i a , \-
sobre los que no existe afección singular); es sólo sobre mental o escriturario para la preferencia genera! común.
ellos sobre los que efectivamente se realiza el concurso, Se debe todo ello a la importancia del l i l u l o público en
pues sobre los que haya una preferencia especial se efec- nuestro derecho para la organización pública de un sis-
túa directamente la predetracción. tema simplificado de preferencias c r e d i t i c i a s , para la
seguridad y simplicidad de los procedimientos ejecutivos y
El Código distingue tres órdenes distintos de privilegios concúrsales, y para la formación de un sistema financiero
generales (art. 1.924 CC) que están graduados entre sí y se y crediticio coherente y sencillo. Vamos a seguir, con lodo
constituyen en órdenes excluyentes de preferencia: 1) crédi- el orden clásico de exposición de los privilegios generales,
tos tributarios, 2) privilegios concúrsales y alimentarios y de donde se deducen los principios a los que hemos hecho
3) privilegios escriturarios. El Código español innova con referencia.
acierto en el régimen de los créditos escriturarios, estable-
ciendo su preferencia en razón de su fecha (prior tempere),
artículo 1.924.3 in fine. El sistema se ha complicado tam- 6.2. PRIVILEGIOS GENERALES SALARIALES
bién por el reciente reconocimiento en legislación especial
de la preferencia general de los créditos salariales, por cuo- Los créditos salariales no comprendidos en los ordina-
tas a la Seguridad Social, por propiedad intelectual, etc. les 1 y 2 del artículo 32 ET (el superprivilegio salarial y el
privilegio refaccionario) gozan de preferencia sobre cual-
En la práctica se observa que los privilegios propiamente concúr- quier otro crédito, excepto los créditos con derecho real,
sales y alimentarios están en realidad excluidos de la preferencia y se en la cuantía que se señala, y extendiéndose la preferencia
cobran directamente durante la propia administración del concurso, también a las indemnizaciones por despido (art. 32.3 ET).
antes aun de la identificación de acreedores y créditos o del reparto
del caudal del concursado; por otra parte, el reconocimiento indiscri- Parece que hay que entender que las leyes laborales
minado de la preferencia de los créditos tributarios o por cuotas de la respetan el orden general de las preferencias crediticias, y
Seguridad Social haría muy poco funcional el sistema del concurso y
además significaría un reconocimiento de un privilegio monstruoso a por eso, a pesar de su defectuosa redacción, debe interpre-
la Hacienda Pública. La jurisprudencia, como veremos, con funda- tarse que los privilegios generales salariales no derogan el
mento en el carácter excepcional y la interpretación restrictiva del régimen de preferencia de la afección singular, que consí i
orden de los privilegios, tiende a considerar los privilegios generales tuye el fundamento del concurso, y por ello se constituyen
6. LOS PRIVILEGIOS GEN ERALES 207
206 CAP. VIH.—EL RANGO Y PRIVILEGIO DEL CRÉDITO

como orden preferente frente a los generales, pero no de abstención (STS 25.1.91); no tienen el carácter de privi
frente a los especiales (superprivilegios, créditos hipoteca- legiados los honorarios de los letrados de los acreedores
rios, o refaccionarios). Yo creo que ampliar indebida- del concurso (SSTS 15.5.1873, 27.4.18 y 25.4.23), ni los
mente el privilegio es inadecuado, puesto que los trabaja- que se devenguen en una ejecución singular (STS 9.1 1.98).
dores ya están defendidos por el Fondo de Garantía
Salarial, y por ello, y dada la subrogación del fondo en el La compleja y profusa redacción del privilegio alimenticio drl
privilegio (véase STS 20.5.94), el privilegio se convierte en concursado en el artículo 1.924.2 CC se explica por la doctrina de l;i
realidad en una innecesaria anteposición de un organismo época de la codificación, que prestaba gran atención al cuidado de
los restos, inhumación y funerales, tanto en los procesos particiona-
público que ya tiene reconocido un privilegio general les de la herencia como en el concurso, derivado todo ello del oficio
escriturario. de piedad y del cuidado de la salud pública cuando la actividad de la
Administración no cuidaba de estos temas. De igual modo el dere-
La jurisprudencia reiteradamente ha reconocido la preferencia de cho de alimentos del concursado y su familia derivaba de la presun-
este privilegio general sobre los demás privilegios generales (por cuo- ción de que el concurso era sólo un problema de iliquidez. Puesto
tas a la Seguridad Social, SSTS 19 de febrero de 1992; sobre los de que el concurso se regula en el Antiguo Régimen como un acuerdo
administración de la masa, STS 25.1.91). No se gradúa en función de entre el deudor y sus acreedores que es la única alternativa posible a
su fecha de devengo con los demás privilegios generales, sino que es la insolvencia punible, el concurso en el Antiguo Régimen se pre-
preferente sobre los mismos (SSTS 25.9.85, 29.4.91 y 12.2.92). sume que no proviene de insolvencia definitiva, que habría impli-
cado la prisión por deudas.

6.3. PRIVILEGIOS GENERALES ALIMENTICIOS Y CONCÚRSALES Los gastos de administración del concurso no son
propiamente un privilegio, sino una necesidad derivada
El artículo 1.924.2 CC concede privilegio general a los de la propia coherencia del sistema de administración
gastos de administración del concurso [art. 1.924.2.A) judicial del patrimonio del insolvente, que de otro modo
CC], y a los gastos alimentarios del concursado durante el no sería posible. En nuestro derecho vigente no parecen
concurso [art. 1.924.2.B), C), F) y G)]. tener mucho sentido como privilegios, y habrá que con-
siderarlos como normas ordinarias de administración
El legislador observa con gran recelo y con sospecha del concurso más que como ordenación del régimen dé-
profunda estos gastos, que se pretenden sustituir por los los privilegios, y apenas se encuentra jurisprudencia
principios de especialidad e inmediatividad de la ejecu- sobre los mismos.
ción singular. Los gastos de conservación y defensa del
patrimonio del concursado son en sí mismos irracionales;
la separación del concurso, el derecho de abstención de 6.4. PRIVILEGIOS GENERALES TRIBUTARIOS Y POR CUOTAS
acreedores singularmente privilegiados, especialidad y A LA SEGURIDAD SOCIAL
ejecución singular, minimizan los costes sociales de la
insolvencia, y racionalizan y simplifican la administración
del caudal relicto. La jurisprudencia es muy restrictiva en El Código civil parece haber distinguido entiv los i i i
cuanto al reconocimiento de estos llamados privilegios butos de la última anualidad vencida y no satisfecluí dr
concúrsales: el privilegio se ejerce exclusivamente sobre los bienes inmuebles a favor del Estado que go/.ai i.m di-
los bienes sometidos al concurso, no sobre aquellos afée- un superprivilegio (art. 1.923.1 CC), y los mismos tribuios
los singularmente o salariales sobre los que hay derecho a favor de las haciendas locales que gozarían di- u n pi i \
208 CAP. ' I.—EL RANGO Y PRIVILEGIO DEL CRÉDITO 6. LOS PRIVILEGIOS GENERALES 209

legio general preferente (art. 1.924.1 CC). Sin embargo, la no tiene preferencia contra los demás acreedores privile-
jurisprudencia asimiló, como hemos visto, los privilegios giados, hipotecarios, refaccionarios o escriturarios de
de la Hacienda estatal y la local, en aplicación de las leyes fecha anterior. El rango del privilegio general cíe las
administrativas, con lo que el artículo 1.924.1 CC que- Haciendas Públicas es entonces el de un crédito escritura-
daba privado de contenido. En realidad, la interpretación rio, que se ordena con los demás escriturarios en ra/.ón de
que ha hecho la jurisprudencia de las leyes generales y del su fecha (SSTS 20.4.87, 3.5.88, 26.3.91, 1.7.92, 14.1 1.92 y
Código civil es considerar que el Estado y las haciendas 2.2.95). La jurisprudencia toma como lecha fehaciente de
públicas territoriales gozan de preferencia general por la preferencia la de certificación de descubierto, no la de
todos sus tributos aunque no sean de repartimiento sobre devengo de la deuda tributaria (SSTS 2.3.90 y 22.9.90), y
inmuebles, pero esa preferencia no deriva del número 1 de igual forma sucede respecto de la cei l i l i c a c i o n de des-
del artículo 1.924 CC, sino del número 3 por su condición cubiertos en débitos a la Seguridad Social (S'I'S 23.7.90).
de escriturarios.
El privilegio general tributario se desarrolla en multi-
tud de normas administrativas (véase en la STS 3 de 6.5. PRIVILEGIOS ESCRITURARIOS
mayo de 1988 un detallado elenco de normas administra-
tivas sobre privilegios). La principal es el artículo 71 Como hemos dicho, la inscripción en el Registro y la
LGT, subrayándose que las haciendas locales y comuni- escritura pública son los dos órdenes comunes v generales
dades autónomas, según el artículo 2.2 de la Ley 39/1988, de privilegio, en un sistema de ordenación del concurso y
de 28 de diciembre, ostentan las prerrogativas estableci- de la preferencia que ha pretendido hacer del documento
das para el Estado; el privilegio por cuotas o créditos a la público y la inscripción en el Registro el sistema de resolu-
seguridad, que se asimila al anterior, fue establecido en ción de los conflictos, salvo las excepciones normativa-
la Ley 40/1980, y actualmente aparece desarrollado en el mente instituidas.
artículo 22 del texto refundido de la vigente LGSS (RD Los privilegios escriturarios como rango general se
leg. 1/1994, de 20 de junio); el privilegio de la Hacienda constituyen en un orden de preferencia determinada por
Pública se concede sin perjuicio de la facultad de instar razón de la fecha (art. 1.929.2 CC). Son preferentes los
la anotación preventiva de los créditos tributarios venci- anteriores en el tiempo. Todos los créditos con preferencia
dos (art. 132 LH) o de solicitar la hipoteca legal expresa y ordinaria general (notariales, de la Hacienda pública o de
especial (art. 194.3 LH). la Seguridad Social), se ordenan por razón de su fecha.
La preferencia general tributaria se funda en la auten- Sin embargo, la preferencia no se fundamenta exclusiva-
ticidad de la certificación administrativa, y su sentido es la mente en su fecha, sino en razón de la verosimilitud del
coherencia del propio sistema público de tributos que crédito derivado de su intervención pública.
quedaría sin sentido si fuese pospuesto al régimen general El Código cambia en este punto de criterio respecto del
de los créditos escriturarios. Sin embargo, a partir del proyecto de García Goyena y el Antiguo Régimen (Nov.
Código, la Hacienda es tratada como un particular que Rec. 10.24.5), que fundaron la preferencia en la fehacien-
concurre con los demás acreedores en el concurso, y que cia de la fecha, mientras que ahora la preferencia se funda
no puede dirigirse contra terceros adquirentes de los bie- exclusivamente en la escritura y no en la fehaciencia (arl.
nes del deudor tributario, salvo por la cuantía del super- 1.227 CC), lo que significa la valoración de la importancia
privilegio, y que frente a los bienes del deudor tributario y significado de la intervención pública de los c i v d i ! < > • , ,
2 1 () CAP. VIII.—EL RANGO Y PRIVILEGIO DEL CRÉDITO 6. LOS PRIVILEGIOS GENERALES 211

destacando la eficacia del testimonio del otorgamiento monio sobre el otorgamiento; y tampoco tiene carácter
público, y la presunción de causa que se deriva del testi- escriturario el acta notarial que prueba el hecho de la
monio y calificación del acto y de la identificación de sus reclamación, pero no la existencia y exigibilidad de la
otorgantes. La fehaciencia pública no sólo identifica un deuda (SSTS 16.6.47, 15.4.55 y 17.6.58). El reconocimiento
origen indubitado e identifica a los otorgantes, sino que público de deuda no es crédito escriturario si no identifica
también identifica públicamente una causa de pedir. la causa del reconocimiento (STS 29.11.1882, aunque es
dudoso: véase STS 29 de abril de 1988, que declara la pre-
En el Antiguo Régimen, frente a la opinión de Bartolo, ferencia de un reconocimiento sobre una sentencia de
de que el reconocimiento judicial de deuda valía por sí remate, aunque parece que, en ese caso, el reconocimiento
mismo como donación, por la eficacia intrínseca de su identifica verosímilmente el crédito y su causa). Tampoco
solemnidad, prevaleció la opinión de Baldo de que sólo se otorga privilegio escriturario al crédito la letra de cambio,
puede presumir la licitud de aquella manifestación con- aunque sea protestada (SSTS 13.12.85, 27.12.85, 29.4.88,
vencional o promesa, aun prestada en juicio, cuya causa 19.11.88 y 3.11.97), y ello porque el protesto sólo constata
es manifiesta, porque sólo entonces puede haber delibera- la falta de pago, y no la existencia o legitimidad del crédito;
ción en juicio sobre la misma, lo que constituye el funda- sólo constata hechos, no declaraciones de voluntad. Aun-
mento de su eficacia. Esto significa que el título público que sí tiene carácter escriturario la sentencia ejecutiva en
nunca se independiza totalmente de su causa, y de que el procesos por impago de letras de cambio, pues en este caso
propio procedimiento ejecutivo es un concurso simplifi- ya existe testimonio sobre la causa al haberse podido opo-
cado, en el que la propia ejecución podrá ser contestada ner en el proceso la excepción de falta de provisión de fon-
de nulidad si la causa es abusiva, fraudulenta, simulada o dos (SSTS 30.12.93, 26.2.94 y 3.11.97).
usuraria (por la vía de la tercería, reconvención, o aun por
la nulidad de la ejecución: SSTS 1.4.93 y 15.3.93). Se consideran escriturarios los créditos establecidos en
documento privado desde que son reconocidos judicial-
mente (SSTS 15.4.55, 27.1.58, 3.11.71 y 8.4.76), siempre y
6.5.1. Concepto de crédito escriturario cuando el documento incorpore expresión sobre la causa y
ésta sea verosímil. También la jurisprudencia optó por
Uno de los elementos más decisivos del perfil jurispru- reconocer el carácter escriturario a los créditos interveni-
dencial del crédito escriturario es que se caracteriza como dos por agente de cambio y bolsa o corredor de comercio
preferente no sólo por identificar fehacientemente una colegiado (SSTS 27.10.41, 15.12.56, 3.11.71, 19.11.82,
fecha de origen, y por dar testimonio de conocimiento 5.12.91, 12.4.94, 7.4.95, 6.6.96 y 19.11.98).
sobre los otorgantes y de su participación en el otorga-
miento del acto, sino también por calificar e identificar la
causa del crédito, lo que permite contestarla en juicio 6.5.2. Valor escriturario al crédito reconocido
ordinario. Es decir, que el título público hace un crédito en sentencia firme
escriturario por identificar y presumir suficientemente la
causa del crédito. El artículo 1.924.3 CC identifica entre sí los créditos
Por no identificar la causa y el otorgamiento, se niega el escriturarios y los reconocidos por sentencia firme, dentro
carácter escriturario a la mera referencia incidental a un de una única categoría, reconociéndoles preferencia en
crédito en un documento público, es decir, si no da testi- función de la fecha.
212 CAP. V I I I . — E L RANGO Y PRIVILEGIO DEL CRÉDITO 6. LOS PRIVILEGIOS GENERALES 213

Probablemente se trata de un error de formulación, pues el 3.11.97), lo que se aplica también al leasing o arrenda-
artículo 1.923.4 debió querer referirse al conflicto entre los crédi- miento financiero (STS 9.11.98). Pero si se otorga un con-
tos escriturarios y los reconocidos en sentencia ejecutiva, que son trato de préstamo, pero se difiere la entrega efectiva de la
de idéntica naturaleza por presumir la causa del crédito. Pero el
crédito reconocido en sentencia firme en juicio ordinario debe ser cantidad prestada, la preferencia se determinará por la
de mejor rango entre los escriturarios porque no presume una entrega de la cantidad prestada, no por la fecha de la escri-
causa, sino que la declara con carácter de cosa juzgada, lo que la tura (SSTS 27.12.85 y 18.2.88).
STS 27.1.58 declara carácter litigioso, quizás mejor contestable,
del crédito escriturario notarial o reconocido en juicio ejecutivo. Declara reiteradamente la jurisprudencia que cuando
Esta preferencia del crédito reconocido en sentencia firme en jui- el reconocimiento de la preferencia ha de precisar la cuan-
cio ordinario se establecía expresamente en Las Partidas (5.14.11) tificación exacta, la preferencia se determinará por el
y fue declarado reiteradamente por la jurisprudencia anterior al momento de dicha cuantificación que habrá de ser deri-
Código. vada del propio crédito o de operaciones a los que la ley
reconozca la posibilidad de c e r t i l i c a r fehacientemente
La jurisprudencia declaró reiteradamente que en el sobre el saldo deudor. Así, cuando la cuantía de la deuda
conflicto entre créditos notariales y sentencias ejecutivas no puede conocerse de antemano y precisa de una activi-
debía prevalecer la fecha de las sentencias de remate; sin dad complementaria para conocer el alcance de la opera-
embargo, en una nueva corriente doctrinal que parece ción y la exigibilidad indubitada del crédito, como sucede
iniciarse en la STS de 1 de marzo de 1978, declara que la en las pólizas bancarias de crédito intervenidas por corre-
sentencia de remate no otorga por sí misma rango y prio- dor, la preferencia crediticia no vendrá referida a la lecha
ridad al crédito ejecutado, sino que habrá que estar en de suscripción de la póli/a, sino a la certificación feha-
todo caso para fijar la preferencia de los créditos a la pre- ciente del saldo deudor (SSTS 4.6.89, 10.1.91, 7.4.95,
ferencia de los títulos que fundan la acción ejecutiva 10.5.96 y 30.12.98). Presumiéndose en las operaciones
(SSTS 3.11.89, 9.7.90, 29.10.91, 12.4.94 y 7,4.95). La bancarias, en caso de duda, que se trata de una póliza de
razón estriba en que fundándose la ejecución en un título crédito y no de una póliza de préstamo (STS 7.4.95).
escriturario, dicho título anterior habrá de ser preferente
a la sentencia ejecutiva, además de que la sentencia ejecu- En otros casos el criterio es más dudoso y la jurisprudencia
tiva no testimonia sobre un acto originario de otorga- parece indecisa. Así si el rango del afianzamiento ha de ser el de la
fecha de la escritura o póliza o la lecha del incumplimiento del cré-
miento, creando preferencia la sentencia ejecutiva desde dito garantizado (la STS 5.12.91 declara preferente la fecha de
su fecha sólo cuando reconozca ex novo una preferencia, incumplimiento, mientras que la de 24.11.88 declara preferente la
como sucede en la ejecución de letras de cambio (SSTS fecha del aval). Lo mismo puede decirse respecto del crédito condi-
30.12.93 y 26.2.94). cional (las SSTS 20.2.87 y 6.2.92 declaran preferente la fecha de la
escritura por el carácter retroactivo del cumplimiento de la condi-
ción, mientras que la STS 13.3.95 parece mantener el criterio con-
trario). En caso de renovación o aplazamiento de un crédito, la
6.5.3. Créditos de vencimiento o exigibilidad diferida jurisprudencia no aplica en este punto el artículo 1.851 CC, y sienta
a efectos de preferencia escrituraria la conservación de la preferencia originaria (SSTS 27.12.74, 5.12.88
y 28.5.91).
En el contrato de préstamo la fecha de preferencia es la
de su otorgamiento, y no la fecha de vencimiento o exigi-
bilidad de la restitución de la cantidad prestada (STS
C A P I T U L O IX
CUASICONTRATOS Y ENRIQUECIMIENTO
SIN CAUSA

1. Los cuasicontratos

1.1. LOS CUASICONTRATOS EN LA ORDENACIÓN


DE LAS FUENTES DE LAS OBLIGACIONES
EN EL CÓDIGO CIVIL Y SU CRISIS

Según el artículo 1.887 CC: «Son cuasicontratos los


hechos lícitos y puramente voluntarios, de los que resulta
obligado su autor para con un tercero y a veces una o b l i -
gación recíproca entre los interesados.» Como liemos
expuesto en el capítulo primero, t a n t o en el derecho
romano como en el Antiguo Régimen, desde una concep-
ción voluntarista del derecho de obligaciones, el contrato
y el delito fueron considerados las fuentes primordiales de
las obligaciones. Sin embargo, como la división bipartita
no explica satisfactoriamente todos los supuestos posibles
de fuentes de las obligaciones, se agruparon los restantes
en una categoría residual (ex variis causarum figuriis), que
Gayo dividiría a su vez en obligaciones cuasicontractuales
y cuasidelictuales.
Es la clasificación cuatripartita clásica de las fuen-
tes de las obligaciones que explica el nacimiento de la
categoría de los cuasicontratos. La primacía del Estado
en todo el derecho patrimonial, que se vivencia en el
derecho moderno, explica que la codificación añadiera
a esta cuatripartición la ley como fuente de las obliga-
ciones, resultando así plasmada en el Código civil la
teoría de las fuentes de las obligaciones en el artículo
1.089CC.
La sistemática de las fuentes de las obligaciones en
el artículo 1.089 CC no es hoy admitida ni por d o c t r i n a ,
218 CAP. IX.—CUASICONTRATOS Y ENRIQUECIMIENTO SIN CAUSA I. LOS CUASICONTRATOS 219

ni por jurisprudencia. Los delitos se consideran hoy en 1.2. LOS CUASICONTRATOS TÍPICOS Y ATÍP1COS
día fuente autónoma de obligaciones, los cuasidelitos EN EL CÓDIGO CIVIL Y LA JURISPRUDENCIA
reciben un nombre propio en la teoría de la responsabi-
lidad civil por culpa o negligencia, y los cuasicontratos Son cuasicontratos típicos regulados en el Código el
son objeto de una critica doctrinal unánime, por su falta pago de lo indebido y la gestión de negocios sin mandato,
de sustancialidad, y es considerada una categoría resi- que son a su vez los de más raigambre doctrinal e histórica.
dual sin fundamento. Parece que la crisis del volunta-
rismo ha llevado a la jurisprudencia del Tribunal La STS de 21 de junio de 1945 alcanzó un cierto eco
Supremo a prescindir totalmente de la categoría de los doctrinal al intentar sistematizar dogmáticamente la figura
de los cuasicontratos, distinguiendo junto a los dos cuasi-
cuasicontratos en la sistemática del artículo 1.089 CC, y contratos típicos tipificados en el Código los llamados
por lo que respecta al derecho patrimonial la obligación cuasicontratos innominados o atípicos referidos también
que no se funda en el deber de indemnizar los daños en la STS de 18 de enero de 1909. Pero la figura carece de
culpables se suele fundar en el deber de restituir el enri- consistencia lógica y dogmática, y no ha sido continuada
quecimiento sin causa, categoría que ha deshancado en la jurisprudencia.
casi completamente a la teoría de los cuasicontratos y
agrupa las figuras antes denominadas cuasicontrac- Otros intentos de sistematización de la categoría de los
tuales. cuasicontratos han sido la configuración de una comlilio
sine causa generalis que tendría su f u n d a m e n t o en el
artículo 1.901 CC, en la ampliación de la conditio indebiti
La acción de enriquecimiento sin causa enmarca hoy al no exigirse la prueba del error en el pago para fundar la
en día una nueva sistemática del derecho patrimonial: el restitución, doctrina acogida en alguna jurisprudencia
llamado derecho de la restitución. La idea de que todo (obiter dicta en la STS de 25 de enero de 1984), o también
enriquecimiento tiene que tener una causa, y que si no es el intento de fundar los cuasicontratos en la ampliación de
injustificado supone una nueva perspectiva de enfoque la negotiorum gestio, por no exigirse el animus aliena nego-
del derecho patrimonial que no tiene en cuenta como tia gerendi como fundamento de la restitución. Se trata de
paradigma decisivo la voluntad (el contrato), sino la jus- construcciones doctrinales complejas y artificiosas que
ticia objetiva (la causa). En España la acción de enrique- aunque puedan tener reflejo incidental en alguna senten-
cimiento sin causa, que no se recoge en el liberal Código cia, no llegan a cuajar en la práctica y jurisprudencia.
civil, es de creación jurisprudencial y rompe con la tradi- La jurisprudencia hoy en día funda los cuasicontratos
ción histórica. La aparición de la teoría de la causa es la en el enriquecimiento sin causa, y no desarrolla una cate-
gran protagonista de una concepción social del derecho, goría general cuasicontractual, ni justifica la dogmática de
supone fundar la restitución en la justicia objetiva, y en los cuasicontratos; sin embargo, por estar recogidos en el
la calificación de un modelo social objetivo de relación, texto del Código existen un gran número de sentencias
más que en la voluntad tácita o presunta (cuasicontrac- que aplican normas del pago de lo indebido y de la gestión
lual de las partes). Sin embargo, antes del estudio del oficiosa, lo que justifica su estudio en particular, aunque
enriquecimiento sin causa procede examinar la dogmá- ambas figuras cuasicontractuales se consideran actual-
tica de los cuasicontratos típicos que se recoge en el mente por la jurisprudencia como una concreción del
texto codificado. deber de restituir lo recibido sin causa.
.'20 CAP. IX.—CUASICONTRATOS Y ENRIQUECIMIENTO SIN CAUSA 2. ELCOBRODELOINDKBIIX) 22]
2. El cobro de lo indebido de 1956 es paradigmática: el que recibe una cantidad a
cuenta de la compra de un vagón de cacao, no cobra inde-
2.\. CONCEPTO DE COBRO INDEBIDO bidamente si la aplica a saldar una cuenta deudora que
tenía con el que entregó la cantidad. El accipiens, en defi-
Cuando se recibe alguna cosa que no había derecho a nitiva, tiene derecho a retener si se paga por una deuda
cobrar surge la obligación de restituirla (arts. 1.895 y válida y existente, aunque se entregue la cantidad por otra
1.901 CC). Si no se devuelve lo que no hay derecho a causa —la compra de cacao—. Doctrina jurisprudencial
cobrar, el adquirente se enriquece sin causa. ésta que sería impensable en el derecho histórico, en el
que el pago se califica por su causa, y en que el principio
La característica esencial que el derecho histórico atri- de identidad del pago es requisito del mismo. Los ejem-
buyó a la conditio indebiti, nombre con el que era denomi- plos pueden multiplicarse: el que paga una deuda por un
nada la acción restitutoria del pago de lo indebido, era la tercero paga válidamente aunque éste sea insolvcnle en el
de ser una acción personal, esto es, que no recupera las momento del pago y el que paga en su nombre lo descono-
cosas erga omnes, y previa prueba de su propiedad o titula- ciese (STS \ de abril de 1989); no paga indebidamente el
ridad (derecho real o derecho a poseer), sino sólo frente al que paga como fiador estando obligado como deudor
accipiens, y en función del carácter indebido del pago. principal (STS 26 de diciembre de 1995).
Característica que aun repite la jurisprudencia: la restitu-
ción debe hacerse al que hizo el pago indebido, sin que
venga obligado a probar que es titular de la cosa (SSTS 4 2.2. E L REQUISITO D E L E R R O R E N E l , I V U I O D I . I X ) I N D E B I D O
de marzo de 1936 y 28 de mayo de 1990).
El derecho histórico se refería, por el contrario, princi- El artículo 1.895 hace del error en el pago un elemento
palmente al pago de lo indebido y no, como actualmente, esencial definitorio de la institución; sin embargo, como
al cobro de lo indebido. El cambio de terminología no es ya hemos expuesto al desarrollar la lección del pago, el
baladí, y alguna sentencia se refiere expresamente a este que paga por error no puede pedir la restitución por el
cambio —así STS de 9 de octubre de 1988—. Creo que la solo error habido en el pago; para poder pedir la restitu-
clave de la nueva terminología está en que el Código espa- ción hace falta que el accipiens no tenga causa para rete-
ñol, siguiendo el Código de Napoleón, abandona la noción ner (arts. 1.900 y 1.901 CC), y además que no haya inutili-
contractualista del pago de SAVIGNY, que considera el pago zado en función del pago indebido los títulos de una
un contrato, y enfoca el pago desde la perspectiva del acci- deuda propia (art. 1.899 CC), porque se protege al que
piens, concibe el pago como un acto debido, y admite el cobra si la retención tiene causa. Así el que paga creyén-
derecho a retener si el cobro es debido, aunque el pago sea dose equivocadamente obligado, o con error en las condi-
indebido (por error en la persona o en la causa, o por ciones de la deuda o el tiempo del pago, no tiene acción
haber otro acreedor preferente, o por quedar el deudor contra el accipiens si existía una previa deuda válida y sólo
tras el pago en estado de insolvencia), y además exime del tiene acción de regreso contra el verdadero deudor (STS
deber de restituir si en el patrimonio del accipiens no per- 14 de noviembre de 1989).
siste provecho alguno en el momento de la demanda.
Según la doctrina clásica, cuando se paga lo indebido sin error,
Tal es el enfoque, que sin pruritos doctrinales se acu- se entiende que se dona. Cuando se paga a sabiendas de que no se
ña por nuestro Tribunal Supremo. La STS de 3 de abril debía, no se puede después demandar porque se entiende que se
222 CAP. IX.—CUASICONTRATOS Y ENRIQUECIMIENTO SIN CAUSA EL COBRO DE I.O I N D E B I D O 223

hizo con intención de lo dar (STS 14 de enero de 1883, con cita de cantidad debidamente pagada por orden de tercero si falla la rela-
Partidas, 5.14.30), y aún en nuestros días existen algunas sentencias ción de cobertura entre el tercero y el ordenante. Kl .supuesto es
que declaran que cuando se paga a sabiendas que no se debía, no muy corriente en la intermediación bancaria donde livcuciileme-nte
hay acción de regreso. Tal declaración se puede encontrar como una se producen pagos alegadamente indebidos por error en la solvencia
mera declaración ohilcr tlicl/i (así STS 25 de mayo de 1984), porque (así STS 12 de junio de 1994, referida a enriquecimiento i n j u s i o ) ;
el pago constituye una presunción de la existencia de una deuda también, específicamente referida a pago indebido: el banco que
(SSTS 24 de abril di- 1976, 30 de septiembre de 1987 y 11 de abril de paga al Tesoro público contra una cuenta corriente que r e s u l t a
1989), y aun como ra/.ón de fondo (en las, a mi parecer, muy critica- luego insolvente —porque no se atienden diversos cheques en l a v e n
bles SSTS de 25 de lebrero de 1963 y 30 de septiembre de 1987). de la misma— no paga por error, y no tiene acción para pedir la res
titución de lo pagado (STS 12 de abril de 1989). La misma doctrina
Sin embargo, son innumerables las sentencias que establecen se sienta en la STS de 15 de noviembre de 1997: el banco que paga
que aunque no haya error en el pago, en los llamados pagos sin en nombre de una sociedad declarada insolvente por desconocer la
causa (por ejemplo, los pagos adelantados en virtud de un contrato declaración de insolvencia no realiza un pago por error, sino un
que se estima pueda llegar a existir o que se revoca o se anula antes pago por tercero y por ello no tiene acción de restitución. Y f i n a l -
de su cumplimiento, o pagos en sustitución de una mercancía defec- mente no hay pago de lo indebido si se ingresa por la Caixa una can-
tuosa que no son aceptados, STS 29 de junio de 1992), hay deber de tidad en sociedad distinta de la acreedora, pero cuya disponibilidad
r e s t i t u i r si no se prueba una causa de retener. Yo creo que la pri- correspondía a las mismas personas, y por ello no puede reclamarse
mera sentencia en la que se establece tajantemente este principio es la cantidad alegando no haber cobrado (STS 20 de junio de 1991).
la de 21 cíe noviembre de 1957, en la que tras distinguir el error ex re
y ex persona, entiende que a falta de causa para retener, el pago ha
de entenderse por error, doctrina luego reiterada, con cita expresa
de los artículos 1.900 y 1.901 CC, por la STS de 6 de junio de 1968, 2.3. EL COBRO INDEBIDO Y EL ENRIQUECIMIENTO SIN CAUSA
que actualmente ha de estimarse consolidada por la jurisprudencia
(SSTS 14 de noviembre de 1988 —pago por otro de una deuda de La jurisprudencia funda hoy en día el pago de lo inde-
aduana—, 1 de febrero de 1989 —abono a cuenta de cheques luego bido en el enriquecimiento sin causa. El deber de restitu-
impagados—, 20 de abril de 1993 —gastos sin justificar de un arqui-
tecto—, 26 de diciembre de 1995 —pago como fiador estando obli- ción no se funda en el hecho mismo del error en el pago o
gado como deudor principal—). del pago mismo, sino en el provecho que por dicho pago
recibe y conserva el accipiens.
En conclusión, según la jurisprudencia moderna sobre
la conditio indeblti, y su fundamento en el enriqueci- Según la STS de 27 de julio de 1995, un corredor de comercio
miento sin causa, el pago sólo es indebido si se paga una colegiado está obligado a restituir la cantidad recibida de un
comitente, sin que pueda retenerla por la simple alegación de que la
deuda inexistente, pero si se paga una deuda existente, recibió para entregar a una tercera persona, pues esto constituye
aunque sea por error, el pago no es indebido. una alegación de naturaleza extintiva cuya prueba le corresponde.
Se trata de una sentencia muy interesante, pues funda la restitución
Al tercero que paga a cuenta del deudor no le afecta el error que en el enriquecimiento injusto, lo que significa que si el que cobró
éste haya podido tener al ordenar el pago o las irregularidades que indebidamente ya no retiene cantidad alguna por haberla entregado
se produzcan en la relación entre el tercero y el accipiens. Así el efectivamente a tercero, no debe restituir, pues ya no se le considera
banco que paga siguiendo una orden de transferencia de un direc- enriquecido; el deber de restituir no se funda, pues, en el pa«'n
tivo cuyo poder ha sido revocado paga válidamente (STS 30 de julio mismo, sino en la permanencia del lucro indebido.
de 1991), o si paga a una empresa que luego resulta insolvente, no es
responsable por el error advertido en la orden de pago, que sólo es La jurisprudencia mayoritaria establece que el accipiens que pie
imputable al que encarga incorrectamente la transferencia (STS 10 tende retener un pago tiene que probar la realidad de la deuda o del
de abril de 1995). E igualmente el accipiens no tiene que devolver la servicio prestado. Así en la STS de 18 de abril de 1941, 11 a s t • I p. i > • , ,

1
224 CAP. IX.—CUASICONTRATOS Y E N R I Q U E C I M I E N T O SIN CAUSA 3. LA GESTIÓN DE NEGOCIOS AJENOS SIN MANDATO 225

de unas comisiones que se estiman excesivas, obliga a restituir afir- 3. La gestión de negocios ajenos sin mandato
mando que no puede presumirse la deuda si no se acredita; la STS
de 30 de junio de 1976 obliga a restituir lo pagado a cuenta de una
venta que no se llega a consumar, porque no se prueba causa para 3.1. CONCEPTO
retener. También las SSTS de 12 de noviembre de 1993, 20 de abril
de 1993 y 17 de julio de 1995. Pero no se trata de una jurisprudencia Se considera gestión oficiosa el encargo de los nego-
unánime; la STS de 10 de junio de 1995 establece, tras un servicio
continuado de reparación de camiones, en el que todas las facturas cios de otro sin mandato (art. 1.888 CC).
giradas han sido pagadas por el demandante, pero de las que no en Históricamente se exigía como requisito de la gestión
todas puede justificarse el servicio, que por ser imposible una oficiosa el animus aliena negotia gerendi, esto es, la actua-
prueba individualizada, en base al artículo 1.899 CC, es el que paga
el que debe probar el error por presumirse la causa. ción con el solo interés de aprovechar al dominus negotii.
Considerándose que el que actuaba en provecho propio,
por codicia, o por evitarse un daño, no ejercitaba gestión
2.4. LA MALA FE EN EL COBRO DE LO INDEBIDO oficiosa de intereses ajenos y no tenía por ello derecho a
ninguna indemnización (STS 15.6.25). Sin embargo, pro-
Según el artículo 1.896 CC el que acepta un pago inde- gresivamente la jurisprudencia ha tendido a objetivar este
bido, si hubiera procedido de mala fe, deberá abonar el animus, y considera que no desnaturaliza la gestión ofi-
interés legal cuando se trate de capitales, o los frutos per- ciosa la actuación en nombre y beneficio propio, por lo
cibidos o debidos percibir cuando la cosa recibida los pro- que se tratará en todo caso de un problema de reparto
dujere. Además, responderá de los menoscabos que la justo y proporcional de los gastos y provechos obtenidos.
cosa haya sufrido por cualquiera causa, y de los perjuicios (SSTS 27.3.45 y 3.2.65). El problema se plantea habitual-
que se irrogaren al que la entregó, hasta que la recobre. mente en los gastos de acondicionamiento y mejora de
bienes ajenos por quien los aprovecha (por ejemplo, el
En el pago de lo indebido, según la jurisprudencia más antigua, precarista, STS 22.3.78, o el comprador tras la resolución,
basta con que el accipiens conociese o debiese conocer que la cantidad STS 29.12.86), o en el marco de relaciones familiares de
indebidamente abonada no le era debida para que se estime que ha convivencia; la jurisprudencia parece contradictoria
cobrado de mala fe (STS de 20 de mayo de 1959). En el supuesto del (SSTS 29.12.86 y 29.7.89), y desde luego no es razonable
doble cobro de la indemnización de un daño por una compañía ase- que quien se aprovecha de una mejora obtenga la restitu-
guradora, afirma la STS de 20 de octubre de 1991 que «no podía igno- ción íntegra de gastos e impensas, lo que explica la dificul-
rar el demandado que este segundo pago no respondía a obligación
alguna», afirmándose también en esta sentencia que revoca la de la tad de sentar criterios unívocos ante la gran variedad de
Audiencia, que la mala fe no es una cuestión estrictamente de hecho, las relaciones posibles subyacentes.
pues se trata de valorar los hechos probados. Por la transferencia del El gran principio que preside la dogmática de la ges-
riesgo al accipiens de mala fe, tiene el mismo el deber de indemnizar el
quebranto de la moneda. La cuestión se plantea en la STS de 29 de tión oficiosa es que quien actúa en nombre de otro le
noviembre de 1991. En el caso de una duplicidad de pagos de 50.000 transmite los provechos de su gestión.
dólares a un ciudadano mejicano, alega el mismo que transformó la
cantidad en pesos, y sólo debe restituir el nominal en dicha moneda Se presume que quien actúa lo hace en nombre propio, cuestión
depreciada; la sentencia le obliga, sin embargo, a devolver los 50.000 que normalmente se plantea cuantío una gestión ha aportado
dólares y sus intereses. En el régimen de la mora se estudia con más importantes plusvalías: un caso paradigmático nos lo presenta la
detenimiento la mala fe en el cobro y la ampliación jurisprudencial de STS 30.3.90: la hermana administradora de un pequeño comercio
la obligación de pago de los intereses y transferencia del riesgo. familiar adquirido en herencia en el que trabajan todos los herma-
227
4. El. E N R I Q U E C I M I E N T O SIN CAUSA
226 CAP. «.—CUASICONTRATOS Y E N R I Q U E C I M I E N T O SIN CAUSA

nos, compró en nombre propio y con su propio dinero al propietario tión. Así, relaciones familiares, de cortesía u oficio de piedad, nor-
el local de negocio, y revalorizado al cabo de los años, los hermanos malmente gratuitas, frente a utilización de servicios profesionales,
pretenden que actuó en nombre de la comunidad hereditaria, argu- ahorro de gastos (STS 21.6.90), o valoración del trabajo en la liqui-
mento recha/.ado por el TS. Sin embargo, cuando se utiliza dinero dación de una sociedad irregular (SSTS 7.10.65 y 10.11.78).
ajeno para la compra de una cosa que produce una importante plus-
valía es corriente afirmar que se actúa en nombre ajeno (SSTS
19.3.59, 26.11.70 y 18.1.96). 3.3. LA RATIFICACIÓN DE LA GESTIÓN Y EL APROVECHAMIENTO
DE LAS VENTAJAS

3.2. DEBERES Y DERECHOS DEL GESTOR OFICIOSO Si el dueño del negocio ratifica la gestión, la misma se
rige por el mandato expreso (art. 1.892 CC).
El Código civil establece como deberes genéricos del Si se aprovecha de las ventajas, o la gestión ha tenido
gestor oficioso el de diligencia e indemnizar los daños cul- como objeto evitar un daño inminente y manifiesto, será
pables (art. 1.889 CC), la responsabilidad por caso fortuito responsable de las obligaciones contraídas en su interés y
en las operaciones arriesgadas (art. 1.891 CC) y el deber de deberá indemnizar al gestor por los daños necesarios y
concluir la gestión o requerir al interesado para que la
concluya (art. 1.888 CC). útiles (art. 1.893 CC).
El artículo 1.893 CC tiene una difícil interpretación, pues parece
En términos generales le son aplicables las normas del mandato fijar un régimen intermedio entre la ratificación y el desconoci-
y de la comisión mercantil en este punto. Así, informar de sus ope- miento de la gestión. En la jurisprudencia, aprovecharse de las ven-
raciones (arts. 1.720 CC y 260 C de C), deber de custodia de docu- tajas se considera en ocasiones una ratificación, en especial cuando
mentos y mercaderías (arts. 1.183 CC y 265 y 266 C de C), deber de la actuación del dueño es imposible y el gestor evita un daño (así en
lealtad y secreto (STS 1.12.93), y muy en particular el deber de ren- tiempo de guerra, SSTS 6.3.43 y 10.11.69), o si se entiende que el
dición de cuentas (SSTS 2.2.54 y 13.6.56). dueño del negocio tenía deber de oponerse temporáneamente a la
gestión si la conoció (SSTS 29.3.68 y 2.10.95), considerando una
En caso de delegación o sustitución en la gestión se ratificación conocer y no oponerse (STS 23.7.98). En otras ocasio-
establece la responsabilidad solidaria del gestor y delegado nes, aprovecharse de la gestión no se considera ratificarla (como
(art. 1.890 CC), como lógico trasunto del régimen de la sus- cuando se recibe una cantidad: STS 18.3.93), pero si se aprovecha
titución en el mandato, y sin perjuicio de la relación debe indemnizar todos los daños.
directa entre el dueño del negocio y el sustituto o delegado.
La gestión oficiosa es en principio gratuita, como lo es 4. El enriquecimiento sin causa
el propio mandato. Sin embargo, la jurisprudencia, a tra-
vés de la doctrina del enriquecimiento sin causa, tiende,
de modo creciente, a reconocer el derecho a la retribución 4.1. CONCEPTO
justa de las actividades profesionales de intermediación y La teoría del enriquecimiento sin causa surge en Fran-
gestión, aunque no estén precedidas de mandato previo cia y Alemania en el último tercio del siglo pasado, en el
(STS 21.2.95). contexto de la crisis del liberalismo codificado y como con-
La cuantificación de la retribución de la gestión es compleja por-
trapunto al dogma liberal de la santidad del contrato. Tres
que depende del contexto social en el que se haya producido la ges- son las funciones principales que parece haber cumplido en
228 CAP. IX.—CUASICONTRATOS Y ENRIQUECIMIENTO SIN CAUSA 4. E I . K N K I O U I ' C I M I K N T O S I N CAUSA 229

el derecho patrimonial: servir de remedio económico a los miento injusto o sin causa como recurso de equidad en la interpre-
trasvases patrimoniales injustificados, instrumentalizar un tación de los contratos. Así en la STS de 16 cíe noviembre de 1990 se
procedimiento para hacer efectiva la dogmática de la causa afirma en la liquidación de una aparcería de temporada que los
(reciprocidad, motivos ilícitos, protección de acreedores y beneficios se calculen con deducción de los gastos, pues lo contrario
«generaría una situación de enriquecimiento i n j u s l o » ; y plantea-
legitimarios) y servir de remedio a las situaciones de precio mientos similares encontramos en las SSTS de 26 de julio de 1993 y
absolutamente injusto en los contratos; todo ello enmar- 14 de julio de 1994. En la STS de 25 de marzo de 1998 se afirma que
cado en una dogmática de creación jurisprudencial del constituiría un enriquecimiento injusto de un banco el negarse a
derecho como remedio a situaciones que se estiman clara- constituir una fianza pactada por el retraso no sustancial en la
mente injustas, pero que no tiene cauce jurídico adecuado entrega de unos bungalows cuyo precio iba a financiar el banco.
en las leyes codificadas. El problema fundamental es enton- También se emplea frecuentemente el enriquecimiento injusto
ces el de su conceptualización y sus límites para evitar que como criterio de equidad y principio general de derecho a la hora de
se convierta en un cauce del vulgarismo jurídico. concretar la cuantía de una indemnización de daños y perjuicios; así
la STS de 15 de abril de 1991 establece que la indemnización del
En España la teoría del enriquecimiento sin causa es daño al tiempo de su reparación y no al tiempo de su evaluación se
de creación y desarrollo jurisprudencial. Aparece en la funda en el enriquecimiento sin causa; y la STS de 28 de abril de
jurisprudencia anterior a la guerra civil española, pero se 1993 afirma, tras la ejecución defectuosa de un contrato de obra,
delimita y desarrolla después de ésta, y por directa que supondría un enriquecimiento injuslo reparar una fachada por
encima de sus desperfectos, criterio este del enriquecimiento injusto
influencia de un profesor de derecho civil: GASTAN TOBE- que también se emplea para minorar una indemnización en un
ÑAS. Casi más de cien años después de las primeras sen- incumplimiento contractual en la STS de 12 de abril de 1993. Plan-
tencias que acogen la categoría, a pesar de la falta de una teamientos similares se encuentran en las SSTS de 23 de marzo de
concepción unívoca de la categoría, se muestra como una 1992 y 19 de mayo de 1993; afirma esta última que si una compañía
de las más innovadoras en la formulación jurisprudencial de seguros bonifica la prima en un 10 por 100, no tiene luego dere-
del derecho patrimonial civil. cho a pretender sobre la base del enriquecimiento sin causa la
rebaja del 10 por 100 de la indemnización.
El enriquecimiento sin causa se emplea también como criterio
4.2. EL ENRIQUECIMIENTO SIN CAUSA COMO PRINCIPIO de equidad y principio general de derecho en la interpretación y
G E N E R A L DE DERECHO
aplicación de las leyes (SSTS 8 de octubre de 1993 y 23 y 30 de
diciembre de 1993). Así, la STS de 30 de diciembre de 1996 declara
aplicable el artículo 1.303 CC y el principio del enriquecimiento
El enriquecimiento sin causa parece haberse concep- injusto al deber de restitución de las prestaciones tras declarar la
tuado en la jurisprudencia desde una doble funcionalidad: nulidad de un contrato, y la STS de 16 de noviembre de 1995 afirma
como principio general de derecho y como acción con- que no se infringe el artículo 1.158 CC por el principio de enriqueci-
creta. Como principio general de derecho parece un ins- miento injusto que encierra en el supuesto de pago de una deuda
por tercero. Los ejemplos podrían multiplicarse en cuestiones que
trumento de interpretación y calificación de los contratos, por ser obvias no creo merezcan la pena extenderse en detalle.
de interpretación de las leyes y de justificación de aquellas
instituciones jurídicas garantía de la reciprocidad y justi- Finalmente encontramos referencias al enriquecimiento injusto
cia de las prestaciones. como principio general de derecho en multitud de instituciones del
derecho patrimonial civil cuyos principios informa, especialmente
en aquellas figuras concretas que toman en cuenta la equivalencia
Desde su funcionalidad como principio general de derecho es justa de las prestaciones. Así a la hora de definir la usura, el fraude y
hvruente encontrar en la jurisprudencia referencias al enriqueci- la simulación, supuestos en los que es frecuente una cita marginal y
1-1. K N k I O I I I U I M I K N T O S I N CAUSA
231
2 JO I Al' IX ( I ' A S K O N I K A T O S Y K N U I O U I ' . C I M I K N T O SIN CAUSA

quizás moralizante del enriquecimiento injusto, como también en y.ar la equivalencia de las prestaciones en el contrato, pues
los supuestos de aplicación de la cláusula rebus sic stantibus o en los la rescisión por lesión ha sido excluida por el Código de la
supuestos de limitación de la pena convencional por aplicación de la teoría general de las obligaciones, y no existe una exigen-
facultad moderadora de los tribunales (art. 1.158 CC); en todas estas cia de adecuación entre el precio pactado y el verdadero
instituciones parece que juega, dentro de un marco legal concreto, valor de la cosa enajenada.
el principio de equivalencia de las prestaciones, y en ese contexto se
hace referencia frecuentemente por la jurisprudencia al enriqueci- Y ciertamente es frecuentísimo encontrar sentencias en las que
miento injusto. en virtud del enriquecimiento sin causa se cuestiona la justicia de
los intercambios de un contrato y el modo de su cumplimiento. Así,
si se pacta en un contrato de arrendamiento que las obras queden
4.3. CONFIGURACIÓN JURISPRUDENCIAL DE LA ACCIÓN para la propiedad al finalizar el arriendo, tal pacto no puede consi-
DE ENRIQUECIMIENTO SIN CAUSA derarse contrario a la moral, y las obras realizadas no pueden consi-
derarse un enriquecimiento injuslo (STS 19 de octubre de 1991); el
enriquecimiento sin causa no puede servir para revisar un acuerdo
4.3.1. Definición jurisprudencial de la acción transaccional (SSTS 15 de diciembre de 1992 y de 16 de marzo de
de enriquecimiento sin causa 1995 ), o unos contratos inscritos que no han sido impugnados (STS
24 de marzo de 1998), o una indemnización lijada en sentencia
(STS 5 de diciembre de 1992), o una nueva valoración de la superfi-
Pero interesa especialmente la funcionalidad del enri- cie efectivamente comprada (STS 20 de abril de 1993).
quecimiento sin causa como acción de derecho. Como
mecanismo restitutorio de los trasvases patrimoniales Tampoco se enriquece injustamente el que adquiere en virtud
de una subasta judicial un bien hipotecado, aunque el mismo no
injustificados. Nuestra jurisprudencia ha abandonado las sea del deudor ejecutado y su precio sea inferior al de mercado
largas, pretenciosas y complejas construcciones teóricas (STS 19 de octubre de 1993), o el que adquiere por adjudicación
que, propugnadas por CASTÁN, se utilizaban durante las de Magistratura de trabajo aunque se hayan realizado mejoras en
tres décadas posteriores a la guerra civil, y se contenta hoy la cosa enajenada (STS 24 de febrero de 1994). Poi sí, un enrique-
con señalar, utilizando terminología variada y construc- cimiento no es injustificado aunque el precio sea muy inlerior al
ciones diversas, la mayoría extremadamente sencillas, que del mercado o se obtengan provechos especulativos (SSTS 22 de
marzo de 1985, 19 de abril de 1990 y 8 de j u n i o de 1995; ante la
es enriquecimiento sin causa todo desplazamiento patri- bajada de unas acciones tras su venia por K u i n a s a , lo que alega-
monial que carezca de causa que lo pueda amparar o justi- damente produjo un enriquecimiento injustificado de sociedad
ficar (así STSJ de Navarra de 8 de mayo de 1993; SSTS de compradora, se afirma que el enriquecimiento en ningún modo
17 de febrero de 1994 y 8 de junio de 1995). Pero... puede calificarse de injustificado por estar basado en un contrato
¿cuándo es injustificado un enriquecimiento? válido y eficaz).
El precio injusto en los contratos no genera por sí En el caso extremo de recompra de una partida de ganado al día
mismo un enriquecimiento injustificado. Es reiterada la siguiente de su venta en cuarenta y cinco millones de pesetas, con
una plusvalía de más de dos millones de líeselas, declara el TS que
jurisprudencia que establece que es justificado el enrique- ha de presumirse la existencia de una causa válida y lícita, y que por
cimiento que se obtiene en virtud de un contrato que se tratarse de operaciones en gran escala se excluye todo atisbo de
cumple sin abuso, pues no es función de la acción de enri- enriquecimiento indebido (STS 19 de diciembre de 1996). También
quecimiento sin causa el tutelar la equivalencia material en la STS de 8 de julio de 1995, cuando tras la partición y adjudica-
de las prestaciones (SSTS 20 de mayo de 1993 y 7 de mayo ción de los bienes en una separación matrimonial los mismos alte-
de 1996). La jurisprudencia reitera frecuentemente que el ran sustancialmente su valor, no ha lugar una nueva partición por
enriquecimiento injusto no tiene como función el garantí- ser el enriquecimiento plenamente justificado.
232 CAP. IX.—CUASICONTRATOS Y ENRIQUECIMIENTO SIN CAUSA 4. EL ENRIQUECIMIENTO SIN CAUSA ¿JJ

Y no se enriquece injustamente el que adquiere en virtud de una La misma doctrina se sienta en innumerables .sentencias poste-
norma jurídica que consagra el enriquecimiento, como el régimen riores. La STS de 21 de febrero de 1986, que explica la desproporción
que rige la anteposición y posposición de la hipoteca (STS 30 de entre las prestaciones que deben devolverse en que «duranlc cerca ile
noviembre de 1993), o el régimen que rige la extensión a los mue- quince años han permanecido en la ocupación del chalé sin elecluar
bles de una ejecución hipotecaria (art. 111 LH y STS 14 de octubre contraprestación». La STS de 27 de febrero de 1989 alirma que,
de 1993), aunque el precio de adquisición de los bienes sea muy declarada unilateralmente la resolución de un contrato de exclusiva
inferior al valor del mercado. el 1 de enero de 1983, debe indemnizarse a la actora la privación de
los inmuebles e instalaciones de su propiedad que no fueron restitui-
dos hasta el 19 de agosto del mismo año. La STS de 7 de diciembre
de 1990 afirma que deben restituirse por enriquecimiento injusto el
4.3.2. Supuestos de enriquecimiento sin causa recogidos tiempo en que duró la ocupación indebida de una finca con posterio-
por la jurisprudencia ridad a la resolución del contrato de venta. Según la STS de 31 de
marzo de 1992, se enriquece injustamente el que continúa utilizando
¿Cuándo se aplica entonces el enriquecimiento injusto un edificio tras la resolución del contrato de venta del mismo. El
repuesto en la posesión de un bien en un proceso interdicta! está
por la jurisprudencia? El examen de la jurisprudencia nos obligado a pagar renta durante el período de su tenencia si luego es
muestra que la teoría del enriquecimiento injusto ha negado en juicio plenario su derecho a poseer (STS 27 de noviembre
tenido un gran sentido renovador y reformador del dere- de 1992). En ocasiones, en este mismo contexto la jurisprudencia
cho, especialmente en lo que se refiere al uso y consumo de amplía quizás desmesuradamente la acción. Así, por ejemplo, la
cosa ajena, como criterio restitutorio alternativo y distinto reclamación de un heredero testamentario frente al sobrino detenta-
del régimen de la posesión de buena y mala fe, y también dor de los bienes se califica de acción de enriquecimiento sin causa,
como criterio indemnizatorio del trabajo y de la conviven- cuando se trataba propiamente de una acción de petición de heren-
cia (STS 16 de junio de 1998), lo que hay que explicar por el sentido
cia extramatrimonial. Hemos agrupado los supuestos juris- no jurídico del término que, como hemos visto y luego repetiremos,
prudenciales de enriquecimiento sin causa en los siguien- puede emplearse en los más variados contextos.
tes epígrafes.

4.3.2.2. El consumo de cosa ajena sin título


4.3.2.1. Uso de cosa ajena
Quien consume una cosa ajena sin título está obligado
Nuestra jurisprudencia, en contradicción con los princi- a restituir el provecho derivado del consumo. Pero, ¿cuál
pios restrictivos del derecho codificado, considera enrique- es el provecho que se obtiene por un consumo de cosa
cido injustamente a quien usa un derecho ajeno sin título ajena? En principio, si la cosa se destruye en su consumo,
válido, singularmente en tema de arrendamientos. Así el es evidente que quien la consume se ahorra un gasto —el
inquilino tiene obligación de continuar pagando la renta necesario para poderlo adquirir y consumir válidamente—;
mientras no se consume el desahucio (STS 1 de febrero de luego éste parece, en principio, el módulo restitutorio.
1928). La ocupación de un local de negocio mediante tras-
paso no autorizado obliga a pagar la renta aunque no exista La jurisprudencia presenta una gran variedad de
relación arrendataria válida (STS 13 de mayo de 1965), supuestos de consumo de cosa ajena. Don José Rierola,
aclarando la sentencia que la condena a la indemnización aprovechando unas balas de algodón pertenecientes a un
se hace «no como pago a la merced debida, sino como equi- tercero, se lucra injustamente en perjuicio de la compañía
valc-ncia a los meses que usaron y disfrutaron de la cosa». ferroviaria que para extinguir la responsabilidad derivada
4. EL ENRIQUECIMIENTO SIN CAUSA 235
234 CAP. IX.—CUASICONTRATOS Y ENRIQUECIMIENTO SIN CAUSA

de un contrato de transporte tuvo que indemnizar a su titu- Podemos afirmar que, con carácter general, la jurispru-
lar (STS 27 de noviembre de 1925). Resuelto el contrato de dencia establece que toda prestación de servicios, excepto
arrendamiento del muelle oeste del puerto de Gijón al mes que sea debida por cortesía u oficio de piedad, debe ser
de celebrado y por mutuo acuerdo de las partes, se enri- retribuida, y que el fundamento de dicha retribución es el
quece injustamente el arrendador al apropiarse del importe enriquecimiento sin causa.
de los tres primeros meses de la renta que el arrendatario
había depositado de garantía (STS 19 de abril de 1931). Los ejemplos son numerosos. Realizado un proyecto de urbaniza-
ción de una finca rústica por virtud de un contrato celebrado entre
un arquitecto y los hijos del propietario, se opone éste alegando la
El principio se reitera en sentencias posteriores. Se enriquece lalta de consentimiento; el Tribunal Supremo admite la reclamación
injustamente el Estado si al ocupar unos edificios no paga unas obras del Colegio de Arquitectos fundándose en el enriquecimiento sin
realizadas para el Instituto Náutico del Mediterráneo (STS 9 de abril causa (STS 8 de abril de 1976); por la misma razón admite la recla-
de 1949); se enriquece injustamente quien consume 92.000 kilogra- mación de honorarios profesionales en las variaciones al proyecto
mos de nitrato de cal que fueron expropiados sin indemnización inicial para la construcción de un cine teatro a un ayuntamiento
durante la guerra civil española (STS 1 de mayo de 1950); se enriquece (STS de 21 de abril de 1976 —Sala 4.il—, y con posterioridad muchas
injustamente en una intrusión minera quien aprovecha materiales de otras de la Sala 4.a que no comentaré aquí). El arquitecto que profe-
una concesión ajena (SSTS 12 abril de 1955 y 5 de mayo de 1966); se sionalmente medió en la compra de unos terrenos tiene derecho a la
enriquece injustamente quien destina unos londos que le fueron con- retribución propia del comisionista que la sentencia cifra en un 3 por
fiados para un negocio en cubrir gastos urgentes de una sociedad pro- 100 (STS 30 de abril de 1998). La STCT de 26 de abril de 1984 admite
pia (STS 22 de diciembre de 1962); se enriquece injustamente quien la reclamación por enriquecimiento injusto de unos extranjeros que
recibe unas acciones a través de una venta simulada —para obtener la trabajaron en España careciendo de contrato de trabajo; y en igual
mayoría de votos en la explotación «Minas del Oeste, S.A.»— y luego sentido la STSJ Navarra —Sala Social— de 21 de junio de 1990.
dispone de las mismas (STS 13 de mayo de 1967). Similar es el Especialmente interesante es la STS de 6 de octubre de 1990: en la
supuesto de enajenación de cosa ajena a un tercero que resulta prote- liquidación de una sociedad irregular debe incluirse como gasto
gido por la publicidad hipotecaria (STS de 3 de julio de 1981), o la per- computable, a efectos de fijar el saldo, unos honorarios (sueldo, sala-
cepción de rentas en cuantía superior a las procedentes según el con- rio) a favor del socio que asumió con carácter exclusivo la dirección
trato (STS de 17 de julio de 1995), o el que recibe cantidades en virtud y administración del negocio por retirada unilateral e intempestiva
de una sentencia de la Magistratura de Trabajo que luego es revocada del otro socio al deteriorarse las relaciones entre ambos.
por el Supremo (STS 13 de noviembre de 1996).
La misma doctrina se aplica en la jurisprudencia interpretadora La valoración no es indiscriminada: en la STS de 9 de diciembre
del artículo 361 CC en la accesión invertida: la indemnización de 1983, cuando tras el encargo de un proyecto —hoja de encargo
reparadora ha de buscar equilibrio entre la posible codicia del en blanco—, el mismo se hace imposible sin culpa del comitente al
dueño del terreno que pretende lucrarse con la revalori/.ación de los negar el ayuntamiento licencia, no ha lugar al pago de los servicios
terrenos por encima de la inflación, retrasando su reclamación, y el «al amparo de las ideas que han inspirado el enriquecimiento
injusto enriquecimiento del constructor que viene poseyendo desde injusto». El examen atento de este supuesto muestra que la denega-
un principio el terreno, privando del mismo a su dueño (SSTS 29 de ción de la licencia fue anterior a los estudios en detalle, y el arqui-
abril de 1986, 19 de abril de 1988 y 8 de noviembre de 1989). tecto debió haber conocido dicha denegación. Y del mismo modo la
STS de 6 de mayo de 1994, en un contrato de sociedad para la e\pl<
tación de un bar en el que un socio aporta el local y otro el I raba je
afirma que el socio industrial no puede pretender cobrar, adi'iius
4.3.2.3. El empleo sin título de una actividad profesional los beneficios, la valoración de su trabajo personal. La STS dr < ( ) i
abril de 1998 antes citada afirma que un arquitecto que no n - . i l i / . i l . i
Es éste quizá uno de los supuestos que se presta a una obra no puede pretender que se le indemnice por cnriqncí i i i i n - n i "
mayor riqueza de matices y a una más amplia discusión. injusto la cuantía que hubiese cobrado de efectuar el p i u s n h > \i
4. EL ENRIQUECIMIENTO SIN CAUSA 237
236 CAP. IX.—CUASICONTRATOS Y ENRIQUECIMIENTO SIN CAUSA
de hecho, el ordenamiento jurídico reconoce validez a una
dirección, e igualmente la STS de 18 de noviembre de 1997 afirma atribución patrimonial, pero al no estar basada esta atri-
que las gestiones que el actor efectúa en su propio provecho para la bución en una relación negocial entre enriquecido y
eventual edificación de unos solares, después del término del con-
trato al efecto, no tienen por qué ser indemnizados porque no se ha empobrecido, ni en un principio de justicia que se mani-
derivado ningún provecho para los demandados. fieste previamente en una obligación legal de entrega, se
. produce el enriquecimiento injusto. Estos casos los encon-
La jurisprudencia sobre enriquecimiento injusto parece tramos cuando el enriquecimiento consiste en un bien que
poner de manifiesto que el aprovechamiento de un trabajo se ha convertido en parte integrante de otro de manera
profesional ajeno puede compensarse según dos módulos que no pueda separarse de él sin quebranto de la materia o
distintos: el del provecho recibido y el del pago de los servi- deterioro del objeto. Al no poderse recuperar la ventaja en
cios; el uso de uno u otro depende del contexto social en sí misma, se impone la restitución del valor del objeto
que se produzca el enriquecimiento, pero con preferencia adquirido, es decir, una acción personal equilibradora del
se utiliza el módulo del pago de los servicios. enriquecimiento injusto. Existen supuestos legales previs-
tos en normas jurídicas positivas (cfr. arts. 353, 366, 368,
PASQUAU LIAÑO analiza también la valoración del trabajo por la 375 y 383 CC, etc.), pero nos interesa el examen detenido
jurisprudencia en la liquidación de las sociedades irregulares (SS 7 de de los casos contemplados por nuestra jurisprudencia por
octubre de 1965 y 10 de noviembre de 1978). Resulta especialmente cuanto parece que nos encontramos ante una ampliación
interesante esta última sentencia, pues la jurisprudencia no utiliza de la medida restitutoria en virtud de la aplicación de cri-
como módulo restitutorio del trabajo irregular el «ahorro de gastos», terio del ahorro de gastos. Es más, parece evidente que la
sino la liquidación de la sociedad irregular como «participación» en el
capital social. Así, pues, la indemnización del trabajador iiregular se aplicación del principio que prohibe el enriquecimiento
puede valorar bien como un contrato de hecho —ahorro de gastos— o injustificado tiene como razón la elusión de las normas
bien como una sociedad irregular. En el primer caso la restitución restitutorias previstas para la accesión, especificación o en
alcan/a lo que se le hubiese debido pagar si hubiese habido un con- el régimen de los artículos 453 y 454.
trato válido; en el segundo caso lo que habría tenido derecho a partici-
par si hubiese mediado un contrato de sociedad. La aplicación de un
módulo u otro está en función del «modelo social significativo» de La sentencia de 27 de marzo de 1958 contempla el siguiente
prestación de trabajo, aunque el principio general parece ser que el supuesto: el demandado, para preparar el matrimonio de su hija
trabajo se recupera mediante las normas del enriquecimiento injusto. con el actor, consintió expresamente en que éste hiciera las obras
necesarias de adaptación en la casa que, propiedad de su esposa,
Terminaré mencionando brevemente en este contexto que la juris- iban a habitar; al romperse las relaciones de los novios, desapareció
prudencia utilizó también la teoría del enriquecimiento injusto para la razón de ser de dichas obras, originándose un enriquecimiento
fundamentar la indemnización por clientela en la extinción de los injusto. De la sentencia resulta especialmente destacable que no se
contratos de comisión y de agencia (así SSTS 22 de marzo de 1988 y restituye en función del incremento patrimonial que recibe el acci-
20 de octubre de 1996), principios que han tenido luego un desarrollo picus —se indemnizarían en este caso los gastos de acuerdo con los
legislativo en la Ley de Contrato de Agencia 12/1992, de 27 de mayo. arts. 453 y 454 y sólo se restituirían los gastos necesarios—, sino
que, aunque esto no aparece muy claro en la sentencia, parece que
se le indemnizarían los gastos realizados (ahorro de gastos). En
4.3.2.4. Enriquecimiento e incorporación de provechos idéntico sentido puede citarse la STS de 12 de noviembre de 1958:
consumado un juicio de desahucio, fue condenado el arrendatario a
a una cosa inmueble desalojar en el término de veinte días la huerta y construcciones aje-
nas objeto del arrendamiento. El arrendatario —con conocimiento y
Aplica también la jurisprudencia la teoría del enrique- aceptación del arrendador— había previamente modificado el des-
cimiento injusto a aquellos en que, por una circunstancia
4. EL ENRIQUECIMIENTO SIN CAUSA 239
238 CAP. IX.—CUASICONTRATOS Y ENRIQUECIMIENTO SIN CAUSA
atribuye la obra al constructor y no a los dueños del suelo, pues
tino de la finca, transformando la misma en un jardín e iniciando en cuando a consecuencia de fenómenos económicos ajenos a la volun-
gran escala el negocio de venta de flores; en el momento del desahu- tad de los particulares el valor de la cosa sufre un desproporcionado
cio reclama el valor de las plantas existentes valoradas en 143.273 aumento, «no es lógico que participen en el enriquecimiento perso-
pesetas, derecho que reconoce la sentencia. Esta sentencia es espe- nas que no contribuyeron a la creación del valor».
cialmente ilustrativa; en efecto, si lo que se trata de indemni/.ar es el
enriquecimiento efectivo del propietario, habrá que calibrar en qué Se plantea el problema de cuál ha de ser la cuantía objeto de
medida está en condiciones de aprovechar la industria de venta de indemnización. En muchos casos, como vemos, de obras realizadas
flores instalada, y en qué medida está dispuesto a ello; si lo que se va en bienes ajenos, la restitución se refiere a los gastos. Así, además de
a calibrar es el enriquecimiento material, habrá que calificar en qué las sentencias citadas anteriormente, podemos mencionar, entre las
medida la industria es un gasto necesario y, por tanto, indemni/.ar más recientes, la STS de 12 de junio de 1993, que declara que el pre-
de acuerdo con los criterios legales (arts. 453 y 454 CC). La senten- carista que arregla una vivienda para su uso (rejas, electricidad, agua)
cia, sin embargo, desconoce ambas partidas e indemniza de acuerdo tiene derecho a ser indemnizado de los gastos realizados pues se
con el ahorro de gastos, es decir, lo que le hubiese costado efectiva- incrementa el valor del edificio, y la STS de 5 de abril de 1994, en el
mente adquirir las flores, o, mejor dicho, en este caso —aun cuando caso de mejora de un bien inmueble en copropiedad por uno de los
esto no se infiere muy claro en la sentencia—, el lucro que significa condueños, afirma que sólo I ¡ene derecho a la restitución del gasto
la empresa de flores. Desde luego, no se hace mención de la opción efectuado. La STS cíe 23 de julio de 1996 afirma que tras resolución
del artículo 361. por impago de la venta de una parcela, si' deben indemnizar los gas-
tos debidos a terceros para construir unos chalés en la citada parcela.
El marco de reclamaciones por mejoras en bienes ajenos des-
borda ampliamente el marco de las relaciones familiares o de corte- En otros casos parece que la Indemnización se refiere al valor
sía. En las obras y mejoras en bienes públicos y a la Administración recibido y no al gasto electuado. l,;i STS de 9 de mayo de 1994
pública se desarrolla por la jurisprudencia contenciosa una impor- obliga a indemnizar el valor de un pabellón deportivo en virtud de
tante doctrina sobre el deber de restitución que está fundado en el un contrato que luego resulta resuello sin culpa del constructor, y la
enriquecimiento injusto. En el régimen patrimonial civil, en ocasio- STS de 13 de octubre de 199.5 obliga a indemnizar las mejoras en un
nes, la restitución por enriquecimiento injusto conduce a aplicar un piso cuya venta se resolvió, según el beneficio que las mismas apor-
régimen contractual de hecho. Un caso característico es la STS de taron al adquirente, que la scnlcncia cuantilica en equidad, pero
25 de junio de 1974: una empresa ejecuta la estructura metálica y teniendo en cuenta decisivamente la posierior venta del inmueble
suministro de hierro, que correspondía a otra; «toda la estructura con una importante plusvalía debida a las obras realizadas. La STS
metálica y suministro ha quedado formando parte del edificio pro- de 29 de julio de 1989 obliga a pagar el precio de unas obras defec-
piedad de la actora y procede su condena al pago de las cantidades tuosas que, sin embargo, resultaron tle utilidad para el que las reci-
reclamadas» —como si hubiese habido contrato—. Significa una bió. La cuestión se plantea también en la STS de 30 de julio de 1996,
cierta crisis del personalismo y consensualismo en las relaciones que obliga a indemnizar unas pistas de lenis pagadas por un parti-
contractuales, pues la sentencia afirma que la sociedad enriquecida cular en terreno municipal, con conocimiento y aprobación del
se convierte «automáticamente» en deudora. Del mismo modo, en la ayuntamiento, no por la cantidad invertida o el valor actual, sino
STS de 8 de abril de 1976, en la que el actor realiza, a petición de los por el valor inicial de las pistas, revalorizado con la depreciación de
hijos del propietario, la urbanización y acondicionamiento de unos moneda.
terrenos rurales en Fuenterrabía; el Tribunal Supremo impone la Sin embargo, parece que el derecho a ser indemnizado por obras
restitución no aplicando el régimen de los artículos 361 ó 453 CC, realizadas en bienes ajenos no es indiscriminado. La STS de 27 de
sino en función del enriquecimiento injusto como si hubiera habido octubre de 1997, que luego también comentamos al hablar de los
contrato —relación contractual de hecho—, llegando incluso a afir- enriquecimientos indirectos, contempla el supuesto de edificación
mar el carácter solidario de la deuda. En la STS de 5 de abril de en solar ajeno de un restaurante y sala de fiestas que luego son cedi-
1980 obliga a restituir el valor de las obras realizadas fuera de pro- dos en arrendamiento a los constructores en pago de la obra; extin-
yecto, presumiendo el consentimiento ante la falta de oposición de guido el contrato de arrendamiento por subarriendo inconsentido,
los demandados; y en la STS de 1 de diciembre de 1980, tras la cons- reclama el constructor arrendatario por enriquecimiento injusto el
Irucción por uno de los socios de un edificio en un terreno social,
EL ENRIQUECIMIENTO SIN CAUSA 241
240 CAP. IX.—CUASICONTRATOS Y ENRIQUECIMIENTO SIN CAUSA

valor de las obras, pretensión denegada en la sentencia, pues el datario había aportado como garantía, doctrina desde luego muy dis-
desahucio fue debido a actos propios del arrendatario, y que por los cutible porque puede interpretarse el precio adelantado como estipu-
aproximadamente treinta años de duración de la relación contrac- lación penal. Nadie puede, tampoco, además de cobrar el precio de la
tual «no cabe estimar que la revalorización producida en el inmue- indemnización por la ruina de una casa, lucrarse con los despojos de
ble haya supuesto un incremento patrimonial del arrendador». Tam- la misma (STS 24 de marzo de 1952).
bién la STS de 25 de septiembre de 1997 declara que unas obras El principio se toma en cuenta especialmente en las indemniza-
realizadas por tercero que no son de utilidad para la finca no deben ciones de daños; ejercitada la acción indemnizaloria por la ruina de
ser indemnizadas. un edificio, al haberse empotrado en él un camión, han de sus-
traerse los beneficios obtenidos por la venta del solar pues lucrarse
dos veces constituiría un enriquecimiento injusto (STS 15 de
4.3.2.5. El principio «nadie puede cobrar dos veces diciembre de 1981), o en base al mismo principio deben descontarse
de una indemnización por extinción de un contrato las cantidades
por la misma prestación» ya pagadas por despido (STS 14 de julio de 1994).
Resulta muy clarificador el referirse al principio «nadie El principio se utiliza con especial frecuencia por el Tribunal
Supremo en el régimen jurídico del seguro. La STS de 13 de abril de
puede cobrar dos veces por la misma contraprestación». El 1983 declara que para que no haya un enriquecimiento injusto, debe
juego de la reciprocidad de las prestaciones en el derecho devolverse la cantidad cobrada de la compañía aseguradora por
contractual implica que a cada prestación corresponde la extravío de una mercancía, cuando ya se había cobrado de la ase-
equivalencia formal de una contraprestación, y que, por lo guradora del vendedor; con la misma doctrina, la STS de 7 de octu-
tanto, por la misma prestación no se pueda recibir dos con- bre de 1986 afirma que el seguro no puede ser objeto de enriqueci-
traprestaciones. El principio puede actuar como acción miento i n j u s t o para el asegurado recibiendo percepciones
para reclamar lo pagado por segunda ve/., pero, como vere- indemnizatorias duplicadas. No se puede lucrar dos veces con la
cuantía de la indemnización recibida de una compañía aseguradora,
mos, puede actuar también como excepción para eludir un y por la condena del autor de un delito (STS 4 de noviembre de
segundo pago o un pago excesivo. 1986). Del mismo modo, la STS de 3 de diciembre de 1994 establece
que deben deducirse de las indemnizaciones debidas por un seguro
Resulta, en realidad, y como ya hemos explicado, un supuesto en de daños las cantidades ya abonadas por el 1NEM, por la misma
que la causa, entendida como contrapartida, resulta muy clarifica- causa, por mano de obra en los trabajos de desescombro y limpieza.
dora en la explicación de la funcionalidad de la acción de enriqueci- En especial en sede de indemnizaciones en virtud de una relación
miento injusto. Diversos ejemplos aclaran la postura. La STS de 28 previa de aseguramiento se afirma que el contrato de seguro no
de mayo de 1888 examina el contrato de arrendamiento del Teatro puede ser fuente de enriquecimiento para el asegurado indemnizán-
Apolo, de Madrid, celebrado el 1 de septiembre de 1882; en el mismo dole por encima del daño sufrido (SSTS 13 de diciembre de 1992 y 8
se pactó el pago adelantado de 75.000 ptas. por año y el desahucio en de noviembre de 1993). Principio limitador de la indemnización que
caso de impago sin indemnización de ningún tipo: el arrendatario se liga al artículo 26.1 de la Ley 50/1980 (SSTS 7 de octubre de 1986,
realizó nueve pagos parciales a cuenta de los alquileres, pero al no 1 de diciembre de 1989 y 30 de noviembre de 1990).
completar a principio de año el pago total de arrendamiento, fue
demandado de desahucio. Consumado éste, reclama el arrendatario, Resultan especialmente ilustrativas dos sentencias: la de 16 de
pues se enriquece el arrendador dos veces, con el disfrute del teatro y diciembre de 1959 y 7 de junio de 1962. En la primera, habiéndose
el pago anticipado del precio; que es especialmente maniliesto si formado una sociedad anónima por diversas personas, asumieron
efectivamente lo arrienda de nuevo, pues entonces cobra dos rentas éstas la totalidad de las acciones, a la vez que se comprometían a
por la misma cosa. Este caso, es muy similar al que dio origen a la aportar el trabajo; al retirarse algún tiempo después de la sociedad
STS de 29 de abril de 1931: resuelto el contrato de arrendamiento del uno de los socios, quiso recibir el importe de los servicios prestados,
muelle oeste de Gijón al mes de celebrado, constituye un enriqueci- siendo denegada su pretensión, pues declara la sentencia: «al sepa-
miento torticero apropiarse de los tres primeros meses que el arren- rarse de la sociedad y recibir el importe de su aportación, con la
242 CAP. IX.—CUASICONTRATOS Y ENRIQUECIMIENTO SIN CAUSA 4. EL ENRIQUECIMIENTO SIN CAUSA 243

consiguiente supervaloración (el incremento de valor de las accio- abuso (art. 7 CC) y prohibición de enriquecimiento injusto
nes), cobro o participo del enriquecimiento social». En la STS de 7 o sin causa. Obiter dicta se establece también el efecto
de junio de 1962 se contempla el siguiente supuesto: existiendo un resolutorio de la imposibilidad sobrevenida en las obliga-
contrato de fletamiento por 100.000 ptas. para transportar naranjas ciones bilaterales en las SSTS de 13 de febrero de 1987 y 18
desde el puerto de Gandía y no aportadas éstas en la forma prevista,
se resuelve el contrato condenando la Audiencia Territorial al con- y 12 de marzo de 1990.
tratante que incumplió el pago de 100.000 ptas.; el mismo, sin
embargo, alega en casación que aunque el barco rué Retado en su Sin embargo, el TS no suele aplicar la teoría del enriquecimiento
totalidad, se cargaron mercancías de un tercero cuyo porte cobró el sin causa a los supuestos de alteración de la base del negocio o alte-
fletante, con lo cual esta cantidad se percibe dos veces, en perjuicio ración de las circunstancias entre la celebración y ejecución de un
del recurrente; argumento que recoge la sentencia. Del mismo contrato. Así la STS de 31 de diciembre de 1992 declara que la
modo, la STS de 5 de diciembre de 1996, en el caso de un subcon- modificación de las condiciones de edificabilidad de una parcela no
tratista de una obra pública que fue contratado para efectuar de da derecho a la resolución del contrato de opción, ni produce el
nuevo una obra pública defectuosamente desarrollada, alega «que enriquecimiento de una de las parles, y la STS de 14 de diciembre
no puede aprovecharse de lo realizado por el contratista original», de 1993 se niega a aplicar la teoría del enriquecimiento sin causa a
sin compensarlo adecuadamente. una imposibilidad sobrevenida por falla de licencia judicial de obras
tras la compra de un edificio, alegando que no era imprevisible.

4.3.2.6. El enriquecimiento sin causa, la reciprocidad


y la imposibilidad sobrevenida 4.3.2.7. Enriquecimiento injusto y compensación
en las obligaciones recíprocas por la convivencia no matrimonial

La STS de 9 de diciembre de 1983 —ponente: SANTOS El tema se plantea en la STS de I I de diciembre de


BRIZ— resuelve obiter dicta un tema que ha preocupado 1992. En dicha sentencia, tras negar que la convivencia no
durante algún tiempo a doctrina y jurisprudencia: «si la matrimonial dé derecho a participar en las ganancias del
prestación que incumbe a una parte derivada de un con- otro cónyuge (se estimaban en 50.000.000 de ptas.), negan-
trato bilateral se hace imposible o inexigible a consecuen- do la existencia de una sociedad de gananciales fuera del
cia de una circunstancia de la que no ha de responder ni matrimonio, condena a indemnizar a la compañera sobre la
ella ni la otra parte, pierde la pretensión de contrapresta- base del enriquecimiento sin causa por 14.000.000 de pese-
ción, debiéndose restituir las prestaciones ya realizadas». tas por el trabajo en el hogar y el cuidado de las relaciones
Esta consecuencia no se deriva directamente del artículo sociales del demandado. Pero sentencias posteriores pare-
1.124 CC, sino que —según la sentencia— se funda en la cen haber sido más restrictivas, estableciendo claramente
equidad contractual y en el principio que prohibe el enri- que no es posible aplicar a las uniones de hecho el régimen
quecimiento injusto. En el mismo sentido se pronuncia la de la sociedad legal de gananciales; así, SSTS de 20 de octu-
STS de 23 de diciembre de 1988. La imposibilidad sobre- bre de 1994 y 24 de noviembre de 1994.
venida del cumplimiento de la obligación contraída no
imputable al obligado (falta de autorización administra- Ni siquiera la indemnización a tanto alzado parece claramente
consolidada en la jurisprudencia del Tribunal Supremo. La STS de 4
tiva para el ejercicio de la actividad) obliga a la restitución de marzo de 1997 se niega a indemnizar por enriquecimienlo
de las cantidades desembolsadas, no sólo por aplicación injusto a la mujer que, tras una convivencia de hecho de ocho años,
del artículo 1.124 CC, sino también por exigencias de la reclama la retribución de su trabajo al hogar, en una demanda cuv<>
buena fe en el ejercicio de los derechos, prohibición de fundamento era pretender aplicar a una relación de hecho prinri
144 CAP. IX.—CUASICONTRATOS Y E N R I Q U E C I M I E N T O SIN CAUSA 4. EL E N R I Q U E C I M I E N T O SIN CAUSA 245

|)ios liquidatorios de la sociedad de gananciales. Declara la senten- quece, y que el banco ha perjudicado la acción cambiaría por no
cia ser una cuestión nueva, afirmando también que en la conviven- ejercitarla en el plazo legal. Por su parte, también sostiene la subsi-
cia inore uxorio pueden existir no sólo empobrecimientos, sino tam- diariedad de la acción la STS de 14 de diciembre de 1994, que esta-
bién enriquecimientos y que no puede calificarse la convivencia blece la preferencia de una acción ex contractu al enriquecimiento
desde un punto de vista estrictamente económico; y tal como señala injusto: los contratistas reclaman el precio que les es debido por
la sentencia antes citada de 24 de noviembre de 1994, habrá supues- unas obras encargadas por el titular de un negocio frente a los pro-
tos en que... cuando se acredite el incremento patrimonial de uno pietarios del terreno en que éste estaba asentado, acción justamente
por el esfuerzo de otro, que se busque el equilibrio por el enriqueci- desestimada, pero en la que no era necesario alegar la subsidiarie-
miento injusto..., pero ello con prueba efectiva del incremento patri- dad, pues la desestimación podía fundarse en la condición de estos
monial que no se deriva, per se, de la propia convivencia. de terceros, el régimen general de los enriquecimientos indirectos o
diciendo simplemente que no se había acreditado el beneficio.

4.4. LA SUBSJDIAR1EDAD DE LA ACCIÓN DE ENRIQUECIMIENTO


SIN CAUSA 4.5. LOS ENRIQUECIMIENTOS I N D I R E C T O S

Fue una afirmación corriente en la jurisprudencia que Objeto de un interesante debate doctrinal, normal-
por estar fundado el enriquecimiento injusto en un prin- mente se definen como enriquecimientos indirectos aque-
cipio general de derecho su aplicación debería ser subsi- llos que se obtienen a través de un tercer patrimonio, y el
diaria. Sin embargo, a partir de la sentencia de 12 de abril ejemplo paradigmático es el de las obras encargadas por
de 1955, la jurisprudencia afirma reiteradamente que no un arrendatario que quedan impagadas extinguido el con-
se funda en un hecho ilícito y que no es una acción subsi- trato de arrendamiento, y que benefician a la propiedad.
diaria. La doctrina en general rechaza en este caso la proponibili-
dad de la acción por entender que dicha acción directa no
El problema que se plantea en la sentencia es el de una intrusión está reconocida en las leyes; que la liquidación de la situa-
minera de unos concesionarios en la concesión de otros, pero en los ción posesoria por mejoras en la cosa arrendada está pre-
que había prescrito la acción de responsabilidad extracontractual; la vista en el régimen legal correspondiente en la extinción
sentencia declara la independencia de la acción aquiliana y la del arrendamiento y entre arrendador y arrendatario; que
acción de enriquecimiento, y que la acción de enriquecimiento no
actúa de modo subsidiario. las obras realizadas en la cosa arrendada deben pagarse de
acuerdo con el régimen del contrato de obra realizado
La jurisprudencia más reciente afirma reiteradamente que no se entre el arrendador y el tercero, y que la acción directa así
trata de una acción subsidiaria, sino que es compatible con otras considerada es excepcional en el régimen del concurso, y
acciones, singularmente con la acción de indemnización de daños y
perjuicios (SSTS de 10 y 20 de mayo de 1993, 8 de junio de 1995 y 5 puede perjudicar a los demás acreedores del propietario;
de mayo de 1997). Aunque hay también alguna sentencia discre- ello además es excepcional en el régimen ordinario de exi-
pante, como la STS de 12 de junio de 1994, más por razones de con- gencia de voluntad en los contratos e imponen al dueño del
veniencia de la argumentación que de firmeza doctrinal, pues se tra- suelo el pago de unas obras que igual ni siquiera quiera.
taba de discutir una cuestión ajena al enriquecimiento sin causa, y
relativa a los efectos del pago por el banco de un cheque cuando el Tal es también la postura mayoritaria del Tribunal Supremo (SS
librador había retirado previamente los fondos de la cuenta contra 20 de septiembre de 1989 y 16 de octubre de 1990). Un suplíoslo
la que se libró el cheque, y que representaba el pago parcial por ade- especialmente interesante es el contemplado por la STS de 22 de
kmkido de una operación luego resuelta por incumplimiento del octubre de 1991: en un contrato mercantil de comisión de i r a n s
vendedor. La sentencia estima que el librador del cheque no se enri- porte, el porteador contratado, Batchilleria, S. A., subcorilrala los
246 C A P . IX.—CUASICONTRATOS Y ENRIQUECIMIENTO SIN CAUSA 4. EL ENRIQUECIMIENTO SIN CAUSA 247

portes con una naviera, pero una vez realizados éstos Batchilleria, caso de un subcontratista de una obra pública que fue contratado
S. A., cae en suspensión de pagos, por lo que el subcontratista para rehacer una obra pública defectuosa, alega «que no puede
intenta cobrar del comitente, pretensión denegada por la sentencia, aprovecharse de lo realizado por el contratista original», sin com-
que considera que se trata de una subcomisión sin autorización pensarlo adecuadamente, admitiéndose de hecho un enriqueci-
(art. 261 C de C), y porque se pretende una acción subrogatoria sin miento indirecto.
estar tipificada, y sin cumplir los requisitos del artículo 1.111 CC.
E idéntica doctrina parece establecerse en la STS de 14 de diciem- La STS de 31 de octubre de 1994 puede clasificarse entre las que
bre de 1994: deniega la pretensión de pago del precio de unas obras aciertan en el fallo, aunque con un razonamiento muy discutible:
encargadas por la arrendataria y reclamadas a los propietarios tras sostiene que se enriquece injustamente el fiador de un préstamo que
el desahucio, pero porque no puede establecerse el empobreci- fue cancelado por el deudor mediante entrega de unos pagarés del
miento de la actora mientras no se demuestre infructuosa la con- Tesoro que eran propiedad de un tercero, y aunque la solución de
dena de la arrendataria y su avalista. La STS de 27 de octubre de fondo parece justa, su desarrollo jurídico es, a mi juicio, inade-
1997 contempla el supuesto de edificación en solar ajeno de un res- cuado, porque no se trata de un enriquecimiento injusto, sino de un
taurante y sala de fiestas que luego son cedidos en arrendamiento a pago ineficaz que, por ello, no extingue la deuda; quizás pudo
los constructores en pago de la obra; extinguido el contrato de decirse que continuaba vigente la relación de fianza por no ser
arrendamiento por subarriendo inconsentido, reclama el construc- dicho pago, por quien fue condenado criminalmente por apropia-
tor arrendatario por enriquecimiento injusto el valor de las obras, ción indebida, un pago válido. Las vacilaciones jurisprudenciales
pretensión denegada en la sentencia, pues el desahucio fue debido pueden de nuevo confrontarse en la STS de 14 de febrero de 1998:
a actos propios del arrendatario, y que por los aproximadamente don Francisco, titular de la explotación de un hotel en el solar del
treinta años de duración de la relación contractual «no cabe esti- matrimonio codemandado, contrató la construcción de una nave
mar que la revalorización producida en el inmueble haya supuesto aneja a dicha explotación el 1 de noviembre de 1982. Con posteriori-
un incremento patrimonial del arrendador». Del mismo modo, la dad (1983) celebra un contrato con el matrimonio titular del solar,
STS de 25 de septiembre de 1997 declara que unas obras realizadas calificado por la sentencia cíe arrendamiento ad miliorandum, por el
por tercero que no son de utilidad para la finca no deben ser cual se establece que no pagará renta a cambio de la nave citada
indemnizadas, calificando además como de mala fe la posesión del revirtiendo la plena propiedad cíe lo edificado a los propietarios del
tercero por realizar obras extraordinarias incompatibles con la solar en 1995. Al quedar una deuda pendiente a los constructores de
explotación de la finca. la nave de más de trece millones de pesetas y ser declarado insol-
vente don Francisco, se reclama a los propietarios del solar por enri-
Sin embargo, otras sentencias de enriquecimientos por obras quecimiento injusto. La Audiencia consideró que por ser posterior
realizadas por terceros admiten enriquecimientos indirectos como el contrato de arrendamiento al encargo de la obra, el mismo no era
la antes comentada STS de 23 de julio de 1996. En estas sentencias oponible al constructor y admitió la demanda, criterio revocado por
el enriquecimiento aparece siempre referido al aprovechamiento el TS por considerar que el dueño del terreno no había encargado
efectivo recibido por el accipiens y no compensa el gasto efectivo las obras y que no existía un auténtico enriquecimiento injusto de
realizado. Así, STS de 25 de junio de 1974: una empresa ejecuta la los propietarios del solar, que so habían limitado a exigir el cumpli-
estructura metálica y suministro de hierro, que correspondía a otra; miento de los términos del contrato cíe arrendamiento.
«toda la estructura metálica y suministro ha quedado formando
parte del edificio propiedad de la actora y procede su condena al En todo caso, la conclusión parece ser que la jurisprudencia no
pago de las cantidades reclamadas». Un supuesto singular es el de la sienta un criterio unívoco, aunque la tendencia general sea clara-
STS de 15 de noviembre de 1990: adquirida una ñnca en pública mente restrictiva. La clave de la dualidad de criterios de la jurispru-
subasta, la sentencia estima que el adjudicatario se enriquece injus- dencia parece estar en el análisis patrimonial de la relación de
tamente con el valor del chalé construido en la misma, que no fue hecho. Si se acredita el beneficio electivo de la propiedad, se admite
descrito ni tasado en el procedimiento de ejecución. Y similar es el la acción aunque el camino sea indirecto (a través de obras encarga-
supuesto de la STS de 4 de junio de 1993: se enriquece injustamente das por el arrendatario, usufructuario, supuesto, por ejemplo, muy
el adquirente en pública subasta de un chalé si en la tasación judi- evidente en la STS de 23 de julio de 1996), pues al fin y al cabo el
cial no se valoró el edificio. La STS de 5 de diciembre de 1996, en el titular de la propiedad pudo haberse opuesto a las obras, y no es
248 CAP. IX.—CUASICONTRATOS Y ENRIQUECIMIENTO SIN CAUSA

líe ¡lo que conserve un lucro a cosía del que las realizó. También en CAPITULO X
la reciente STS de 4 de mayo de 1998 se reconoce la acción directa
de un suministrador de materiales, a pesar de no tener relación con- LA RESPONSABILIDAD CIVIL
tractual con el recurrente por probarse que el material se había
incorporado a la obra del mismo, lo que se considera provisión de
fondos a efectos de justificación de la causa de la aceptación de
unas letras perjudicadas cuyo importe se reclama en una acción 1. Concepto
ordinaria. Creo que se puede afirmar que en el marco del contrato _
de obra y suministro de materiales, donde se materializan con más El Código civil fundamenta la responsabilidad civil en
frecuencia los enriquecimientos indirectos, la jurisprudencia tiende el concepto de culpa. Quien sufre un daño tiene derecho a
a valorar la justicia de las prestaciones recíprocas y de las aportacio-
nes respectivas, y que en ocasiones, aunque quizás sólo excepcional- ser indemnizado cuando dicho daño ha sido causado en
mente, reconoce sobre la base del enriquecimiento injusto una virtud de culpa o negligencia (art. 1.902 CC). Este princi-
acción directa fuera del estricto marco del artículo 1.597 CC, todo pio se completa con la imposición de un especial deber de
ello sobre la base de principios de justicia evidente. vigilancia por padres, tutores y titulares de centros do-
centes de menores e incapacitados encomendados a su
cuidado, lo que implica una responsabilidad in vigilando
(art. 1.903 CC), con el deber de indemnizar los daños cau-
sados por los dependientes, lo que implica una responsa-
bilidad in eligendo (art. 1.903 CC), y el deber de vigilancia
y cuidado de animales (art. 1.905 CC), y con el deber de
vigilancia y reparación de edificios e instalaciones indus-
triales (arts. 1.907 y 1.908 CC).
El sistema del Código civil ha sido profundamente
modificado por la incidencia de una legislación especial,
extraordinariamente compleja, desarrollada en el contexto
de la revolución industrial, que impone para supuestos
particulares sistemas diversos de responsabilidad que no
está fundada exclusivamente en la culpa, sino también en
el riesgo y provecho de una actividad, y en el deber de ase-
guramiento de los daños previsibles. La responsabilidad
llamada objetiva, de indemnización tasada, previo asegu-
ramiento del riesgo.
El primer sistema de aseguramiento obligatorio del
riesgo y de garantía de indemnización del daño se produce
en la legislación europea de finales del siglo xix sobre acci-
dentes de trabajo. Dicha legislación responde al principio
de que parece injusto que el trabajador deba sufrir el daño
del accidente de trabajo cuando el empresario se lucra con
la actividad empresarial, pero dado que la indemnización
2 SO CAP. X.—LA RESPONSABILIDAD CIVIL I . CONCEPTO 251

de un accidente por el empresario podría arruinarle, se de competencia exclusiva de la jurisdicción contenciosa


asume la responsabilidad social en la indemnización de en todas las demandas en las que sea parte el Estado.
los daños debidos a accidentes laborales, previo asegura- Esta legislación especial influye de manera decisiva en
miento obligatorio por el empresario de los trabajadores. una renovadora jurisprudencia civil que tomó en cuenta
Dicha legislación será la raíz de todo el sistema moderno los retos de una sociedad tecnológica desarrollada y a tra-
de la seguridad social de los trabajadores. Pero no sólo el vés de un ingente número de sentencias modifica los prin-
provecho, también el riesgo en sí mismo de un daño previ- cipios clásicos de la responsabilidad civil, ampliando en
sible impone el aseguramiento obligatorio y sistemas de muchos supuestos su funcionalidad en materia de prueba,
responsabilidad objetiva e indemnización tasada en la imputabilidad, valoración de la culpa y del alcance de la
legislación sobre circulación de vehículos de motor, que se indemnización de los daños.
constituye en la principal causa de accidentes a las perso-
nas y de daños materiales en una sociedad moderna, esta- No es fácil resumir las líneas de esta evolución. La propia noción
bleciéndose principios de aseguramiento obligatorio y de culpa parece evolucionar al compás de los principios sentados en
tasación objetiva de los daños, principios que se recogen la legislación especial: el deber de indemnizar los daños causados
también en otras legislaciones especiales sobre navega- no se restringe a aquellos supuestos de prueba de culpa o negligen-
ción naval y aérea, transporte de personas y mercancías, cia, sino que persigue el resarcimiento de los daños sufridos por la
daños producidos por la energía nuclear, etc., en unos tér- actividad industrial y empresarial cuando existe un provecho de la
minos que, desarrollados por una legislación especial, se actividad y los daños son derivados de una actividad de riesgo (así el
deber de RENFE de indemni/.ar los daños producidos por el tren en
estudian más detalladamente en otras disciplinas. un paso no señalizado, STS 26.9.97; o el deber de indemnizar de la
concesionaria de los daños debidos a un perro que se introduce
Otro ámbito en el que ha variado profundamente el sis- indebidamente en la autopista y causa un accidente, STS 5.5.98). La
tema de la responsabilidad es en el de la responsabilidad previsibilidad del daño se eleva en cierta jurisprudencia a un rango
del Estado y de la Administración pública por los daños definitorio de la culpa, con exigencia de un riguroso deber de dili-
causados por los funcionarios o dependientes en el ejer- gencia en la previsión y aseguramiento de los daños en las activida-
des industriales (así STS 1.10.98), lo que se incorpora después en la
cicio de sus funciones públicas, en el que se establece un legislación protectora del medio ambiente o en la legislación sobre
sistema objetivo de responsabilidad, a la vez que una res- protección de los consumidores. La diligencia no se agota en el
ponsabilidad directa del Estado. Dicha responsabilidad se deber de cumplir las previsiones reglamentarias, sino que implica
impone con rango constitucional en el artículo 106 CE, y un deber de prevención de todos los daños que se puedan derivar de
se encuentra desarrollada en el Título X de la Ley 30/1992, una actividad de riesgo (SSTS 9.2.96 y 30.1.99).
de 26 de noviembre, de Régimen Jurídico de las Adminis- En el ámbito de la responsabilidad profesional (de arquitectos,
traciones Públicas y del Procedimiento Administrativo constructores, médicos, abogados, jueces, etc.), cuando no se puede
Común. Se acepta hoy en día comúnmente que dicha determinar con exactitud la causa de un daño, el agente debe probar su
indemnización tiene su fundamento en el principio de propia diligencia; por ello se impone un estricto código de deberes de
legalidad y de igualdad de todos ante el Estado, y no sólo conducta (la lex artis), debiendo acreditar el profesional no sólo el cono-
cimiento y riguroso cumplimiento de su arte, sino también el estricto
tiene un fundamento recriminatorio del funcionario cumplimiento de unos deberes de orden: identificación del autor, infor-
incompetente o culpable, sino resarcitorio ante la activi- mación, protocolo y justificación de su actuación, presumiéndose la
dad del Estado, como derecho a no soportar individual- culpa si no se colabora con la demanda, o si ha habido incumplimiento
mente los perjuicios patrimoniales derivados de la actua- de los deberes de conducta. El aseguramiento y la responsabilidad se
ción administrativa; estableciendo también una cláusula fundan también en ocasiones en los desproporcionados honorarios que
252 CAP. X.—LA RESPONSABILIDAD CIVIL 2. RESPONSABILIDAD CIVIL Y RESPONSABILIDAD PENAL 253

se devengan. En ciertos ámbitos la responsabilidad actúa como una Se afirma, reiteradamente por la jurisprudencia tanto
¡mlénlica garantía y aseguramiento del resarcimiento de unos daños, la autonomía esencial de cada uno de los regímenes legales
como en el ámbito de ciertas responsabilidades profesionales (respon- de la responsabilidad como la unidad de la teoría de la
sabilidad decenal de arquitectos y constructores, responsabilidad de los
médicos, deber de conocimiento de los otorgantes por los notarios, STS culpa. No se trata de afirmaciones contradictorias, sino
2.12.98), respondiendo también a principios de garantía la responsabi- que los conceptos de culpa, causalidad y daño están indiso-
lidad del Estado y de las Administraciones públicas. lublemente ligados, y que el alcance de la responsabilidad y
Se imponen también a través de la teoría de la responsabilidad
la valoración de la causalidad están indisolublemente uni-
principios sancionatorios ante nuevas formas de agresión a la per- dos al grado de la culpa. La culpa más radical, la penal,
sona derivadas del desarrollo tecnológico, corno el derecho a la inti- está sometida a principios rigurosos de prueba tasada,
midad, a la imagen, al secreto de las comunicaciones, al buen nom- pero una vez establecida la culpa, el alcance de la responsa-
bre y reputación, acusaciones injuriosas, etc. bilidad abarca todos los daños directos e indirectos, previ-
sibles o imprevisibles, pues se extiende a todos los daños
Parece que la conclusión es que en el derecho moderno conocidos (art. 1.107 CC) y la relación de causalidad entre
no existe una teoría única o una concepción unívoca de la el acto culpable y los daños se analiza de manera laxa,
responsabilidad, sino que más bien la valoración de la culpa ampliándose también el período de prescripción a los
y el resarcimiento del daño dependen del contexto social en quince años. La valoración de la culpa civil es menos rigu-
que se producen y de la conciencia social de la imputación de rosa, y no rige propiamente una presunción de inocencia,
una responsabilidad a su autor, en función de la profesión, ni un principio de prueba tasada, sino la libre valoración
las circunstancias, el riesgo, el provecho, la previsibilidad del de la prueba por el juez, tras una valoración objetiva de las
daño y la afirmación de valores sociales y jurídicos conculca- circunstancias en las que se ha producido un daño, pero a
dos. Sin embargo, la teoría de la culpa, si bien ampliada y cambio su alcance es mucho menor (los daños directos
presumida en ciertos casos y ante ciertas actividades, parece previsibles: art. 1.107 CC), la causalidad entre la culpa y el
que continúa siendo el principio rector del derecho de la res- daño es más estricta (art. 1.105 CC), y su prescripción
ponsabilidad civil, sin perjuicio de las tendencias ampliado- mucho más rápida (un año: art. 1.968 CC).
ras de su ámbito que se encuentran en la jurisprudencia.
Para evitar la simultaneidad de los procesos sobre los
mismos hechos y la contradicción de la cosa juzgada, los
2. Responsabilidad civil y responsabilidad penal
artículos 362 y 514 LEC, 40 de la LEC 1/2000 y 111 LECri
subordinan la jurisdicción civil a la penal, suspendiéndose
el curso de la acción civil hasta que haya sentencia firme
La teoría de la responsabilidad parte de la distinción en la jurisdicción penal.
entre responsabilidad civil y responsabilidad penal. La
responsabilidad civil y responsabilidad penal responden a El perjudicado puede reservarse la acción civil (art. 109
un doble sistema de regulación. Los daños que se deriven CP, art. 112 LECri, STS 13.12.96), en cuyo caso, si existe un
de culpa o negligencia se rigen por el régimen general del solo perjudicado o si todos los perjudicados se reservan la
Código (art. 1.902 CC); los que se deriven de un delito o acción civil, la sentencia penal no decidirá sobre la respon-
falta se rigen por el sistema regulado en las leyes penales sabilidad civil; en otro ciiso, la sentencia penal decidirá
(Título V, arts. 109 y ss. CP). Ambos sistemas se rigen por sobre los daños y perjuicios no sólo en el caso de condena,
principios diversos de prueba, imputación, extensión de la sino también en el caso de absolución por una eximente en
responsabilidad y prescripción. los supuestos previstos en el artículo 119 CP.
254 CAP. X.—LA RESPONSABILIDAD CIVIL 3. ELEMENTOS DEFINITORIOS DE LA RESPONSABILIDAD CIVIL 255

No resulta fácil en ocasiones coordinar ambas jurisdicciones y fijar (art. 1.089 CC), definida a través de un doble criterio:
los límites de la cosa juzgada penal a efectos civiles. Sobre el tema interno, de actitud y conocimiento, el deber de prevenir y
encontramos una abundante jurisprudencia. Dictada una sentencia evitar los daños a terceros (art. 1.105 CC); y externo, como
condenatoria, no puede volver la jurisdicción civil sobre los mismos la falta de la adecuada diligencia para evitar los daños pre-
hechos, y por tanto, lo declarado por la sentencia penal es vinculante visibles (art. 1.104CC).
ante la jurisdicción civil, no sólo en cuanto a la declaración de los
hechos, sino también en cuanto a la fijación de responsabilidades (STS
24.10.98), sin que se pueda volver a condenar dos veces, por dos juris- La previsibilidad de un daño se constituye así en elemento
dicciones, sobre la base de los mismos hechos (SSTS 24.10.98 y definitorio de la culpa (STS 1.10.98), en función de las circuns-
31.10.98). Las sentencias penales no sólo vinculan en cuanto a la tancias de personas, tiempo y lugar (SSTS 2.12.89 y 8.5.95),
declaración de hechos penales, sino también en cuanto resuelven las teniendo en cuenta la esfera concreta de que se trate y agra-
cuestiones de responsabilidad civil (SSTS 26.4.96 y 31.10.98), la decla- vándose la exigencia de diligencia en las actividades de riesgo
ración expresa o tácita de falta de responsabilidad en la jurisdicción (como cuando se almacena paja en una vivienda, STS 30.7.98), y
penal impide reproducir la pretensión ante la jurisdicción civil, pues también en la responsabilidad profesional o en la actividad
ello significaría revisar la sentencia penal (STS 20.9.93). industrial o mercantil en la que se obtiene un provecho (daños a
un menor que penetra indebidamente en unas obras, SSTS
Sin embargo, la sentencia absolutoria en el proceso penal no 5.10.94 y 26.5.98). El deber de previsión no se agota con el cum-
prejuzga los hechos en la vía civil, que pueden ser de nuevo exami- plimiento de las obligaciones reglamentarias (SSTS 9.2.96 y
nados, con libertad de prueba y valoración, para fijar la responsabi- 30.1.99), el que construye un muro de contención de aguas plu-
lidad civil (STS 24.2.86), pudiendo decidir la sentencia civil sobre viales debe prever las avalanchas extraordinarias, que son comu-
todas aquellas cuestiones no controvertidas o sobre las que no haya nes en dicho lugar (STS 27.12.96); aunque se construya adecua-
declaración firme de la jurisdicción penal (SSTS 8.2.88 y 11.10.90), damente, deben vigilarse después las obras construidas (STS
pues la práctica de la prueba es distinta en ambos órdenes jurisdic- 3.3.99). El daño previsible define también el alcance de la res-
cionales, y también sus garantías y limitaciones, gozando el juzga- ponsabilidad (art. 1.107 CC).
dor de instancia en el ámbito civil de la facultad exclusiva de valorar
el conjunto probatorio (STS 8.2.91).
No hay responsabilidad cuando los daños se deben a
caso fortuito (son imprevisibles) o a fuerza mayor (son
3. Elementos definitorios de la responsabilidad civil inevitables) (art. 1.105 CC), como daños que no son
achacables a la conducta de una persona, o en los que
Son cuatro los elementos definitorios de la responsabi- una causa externa rompe el vínculo de causalidad (STS
lidad civil: primero, el acto culpable o negligente; segundo, 27.12.96).
imputable a una persona; tercero, que es causa (relación de
causalidad); cuarto, de un daño resarcible. La muerte en un robo a mano armada no es imputable a falta
de seguridad (STS 23.12.97), o la muerte de un niño en una presa
a falta de vigilancia del ayuntamiento (STS 8.3.97); la caída de
3.1. LA NOCIÓN CIVIL DE CULPA un poste por un rayo a falta de previsión (STS 15.12.96); los
daños producidos por una falta de fluido eléctrico no son impu-
tables a la empresa suministradora si se deben a circunstancias
3.1.1. La previsibilidad y evitabilidad del daño extraordinarias (STS 3.10.94). Recordándose reiteradamente que
como elemento definitorio de la culpa no se pueden exigir prestaciones exorbitantes o extraordinarias
para prevenir daños que resultan del curso ordinario de las
El Código civil parte de un concepto genérico y amplio cosas, y de la naturaleza humana quebradiza (SSTS 18.11.98 y
de culpa: «cualquier género de culpa o negligencia» 18.3.99).
."i<i CAP. X.—LA RESPONSABILIDAD CIVIL. 3. ELEMENTOS DEFLNITORIOS DE LA RESPONSABILIDAD CIVIL 257

V 1.2. La culpa en la responsabilidad profesional En definitiva, no se establece una responsabilidad


objetiva, ni se presume la culpa en la actuación de los pro-
La responsabilidad profesional (de médicos, arquitec- fesionales. Declarándose reiteradamente que la culpa del
tos, notarios, abogados, etc.) se funda en una medida profesional ha de ser probada por quien la alegue. Sucede
agravada del deber de diligencia, que comprende el deber que la práctica de la prueba de la culpa está facilitada al
de atención e información, el estricto cumplimiento de los imponerse al profesional una obligación estricta de
deberes de conducta y actuación conforme a la lex artis, y medios, que permite presumir la culpa si los medios o cir-
en el deber de cooperar con la justicia cuando su actua- cunstancias de la actuación profesional no están correcta-
ción sea puesta en entredicho. mente probadas por éste.
El deber de atención e información constituye una fuente autó-
noma de responsabilidad. Como la negativa a tratar un enfermo ale- 3.2. LA IMPUTABILIDAD DE LA CONDUCTA A SU AUTOR
gando la falta de camas o la demora en su cuidado (SSTS 6.7.90,
4.3.93 y 21.9.93; STSJ Navarra 24.11.95). El enfermo debe estar ade-
cuadamente informado y asumir los riesgos extraordinarios de la Es aplicable al derecho civil la exención de responsabi-
práctica médica (SSTS 23.4.92, 25.4.94 y 19.2.98), deber de infor- lidad de los daños producidos por menores o incapacita-
mación que no sólo afecta al enfermo mismo, sino también a los dos que no están en su cabal juicio, o de los daños causa-
familiares (STS 13.4.99), lo que no implica advertir de una malfor- dos en legítima defensa o en estado de necesidad.
mación del feto para que la embarazada pueda realizar un aborto
(STS 4.2.99, sentencia que contradice una anterior de la Sala de Los principios de la no imputabilidad están establecidos
6.6.97); el cliente del abogado debe ser informado por éste de modo en la legislación penal. La valoración, con todo, de la culpa
inmediato de todas las circunstancias que afecten a su proceso (STS civil y penal no es la misma. El menor, que no es imputable
14.5.99). penalmente, sí puede serlo civilmente si es consciente del
El profesional está sometido a unos deberes de conducta que daño que causa, y del mismo modo el incapacitado que
comprenden la ordenada documentación de su actuación, y la orde- conserva cierto juicio o en estado de lucidez, sin que la res-
nada limpieza e higiene de material e instalaciones. El deber de lle- ponsabilidad de padres, tutores o cuidadores excluya la res-
var un historial correctamente redactado (STS 24.5.99), y la ade- ponsabilidad directa o solidaria del menor o incapacitado,
cuada utilización y conservación del material empleado (SSTS
19.7.96, 30.4.98 y 9.12.98). En la responsabilidad notarial la ade- que puede estar establecida por la propia sentencia penal
cuada identificación de los otorgantes (STS 2.12.98), o en la respon- que los exime. Del mismo modo la legítima defensa o el
sabilidad de arquitectos y arquitectos técnicos con el deber de llevar estado de necesidad pueden eximir de la responsabilidad
un libro diario de las obras realizadas. El sentido de la protocoliza- criminal sin eximir la responsabilidad civil cuando causen
ción de la actuación profesional es el deber de colaborar con la justi- un daño desproporcionado a las circunstancias, y ello sin
cia cuando su actuación sea puesta en entredicho (STS 2.12.96). perjuicio de que la responsabilidad podrá ser establecida o
Por la dificultad de discernir la culpa se somete al profesional a moderada en función del grado de la culpa.
un riguroso control de su actuación conforme a la lex artis, presu-
miendo la culpa ante cualquier incumplimiento de ésta; así no utili-
zar los medios ordinarios a su alcance (SSTS 2.12.96 y 12.11.98), el 3.3. LA RELACIÓN DE CAUSALIDAD
deber de realizar las pruebas apropiadas para cerciorarse del diag-
nóstico (SSTS 21.9.93); el cuidado, vigilancia y seguimiento del
i'iik'rmo (SSTS 12.12.98), especialmente de menores o disminuidos Se define como la relación lógica y física que mu- u n
hsk-o.s o psíquicos (SSTS 30.7.91 y 23.4.99; STSJ Navarra 17.5.93). acto con su consecuencia, o, desde otro punto dr v i s l a , el
258 CAP. X.—LA RESPONSABILIDAD CIVIL 3. ELEMENTOS DEFIN1TORIOS DE LA RESPONSABILIDAD CIVIL 259

acto antecedente que tiene por sí, o en relación con otras entre una pluralidad de sujetos, cabe también admitir la
circunstancias de persona, tiempo y lugar, la virtualidad responsabilidad solidaria de todos ellos, siempre que sean
suficiente de producir un daño. conjuntamente demandados (litisconsorcio pasivo necesa-
rio), pues en este caso la responsabilidad se funda en el
La causalidad es un problema filosófico de primerísima magni- deber de denunciar al autor que corresponde a todos los
tud, que no tiene una respuesta unívoca ante los tribunales civiles. componentes del grupo o cuadrilla, así como a la presumi-
Es difícil que pueda establecerse con entero rigor la causa de un ble actuación conjunta y excitación mutua, adaptando cri-
daño, porque entre un acto y su consecuencia inciden multitud de
concausas y circunstancias de personas, tiempo y lugar, que difumi-
terios establecidos en la ley de caza (SSTS 18.2.83, 13.9.85
nan la determinación exacta de su origen físico y jurídico. La juris- y 26.6.89).
prudencia suele afrontar la cuestión con fórmulas realistas y defen-
sivas, basadas en el buen sentido, como la teoría de la causalidad El riesgo asumido por el dañado puede llegar a excluir la respon-
adecuada, o de la condición suficiente, aunque intervengan otras sabilidad si la conducta del agente no es en sí misma antijurídica,
concausas (teoría de la conditio sine qua non), admitiéndose en como en el accidente en el aprendizaje de vuelo ultraligero (STS
estos casos la moderación de responsabilidad; excluyéndose la 14.4.99), o los daños en una suelta de vaquillas, o en fiestas patrona-
imputación de un daño por simples conjeturas o coincidencias, o de les que no son imputables al ayuntamiento organizador (SSTS
una conducta desproporcionada con los daños (los daños por el 25.9.98, 21.7.98), o los accidentes en la manipulación de productos
incendio en su freiduría no pueden ser causa eficiente del incendio pirotécnicos en buen estado que no son achacables al fabricante
del hotel Corona de Aragón, STS 11.3.88). Se señala también que sino a la falta de cuidado (SSTS 11.12.96 y 19.12.98).
suele confundirse la relación física de causalidad (que es una cues-
tión de hecho: si la piedra cayó, o si fue la piedra que Ticio tiró la
que golpeó a Sempronio), de la relación jurídica de causalidad
(quién tiró la piedra, por qué se tiró la piedra, o si Ticio es culpable 3.4. EL DAÑO RESARCIBLE
de tirar la piedra), cuestiones de causalidad e imputabilidad que
aunque puedan distinguirse filosóficamente, la práctica muestra La jurisprudencia proclama reiteradamente el princi-
que se hallan indisolublemente unidas; la jurisprudencia parece pio de indemnidad (SSTS 2.4.97 y 13.4.87): debe indemni-
haber abierto la vía de la consideración jurídica de la causalidad a zarse todo el daño evaluable económicamente. El que ha
efectos del recurso de casación.
sufrido injustamente un daño tiene que ser resarcido de
modo completo por el autor culpable del mismo.
La culpa o provocación del perjudicado no excluye por
sí la culpa del obligado a prevenir el daño (SSTS 12.5.98 y Sucede que la valoración del daño se enfrenta a la inci-
15.4.99), aunque la concurrencia de culpas podrá dar dencia de difíciles cuestiones previas (la relación de causa-
lugar a la moderación de la responsabilidad en la llamada lidad, el grado de la culpa, la concurrencia de culpas, etc.)
compensación de culpas (SSTS 13.4.98 y 11.3.99), o aun a y a conceptos y partidas de imposible o difícil cuantifica-
la exención de la responsabilidad si el evento decisivo es ción; así el lucro cesante (STS 21.7.98), la pérdida de opor-
culpa exclusiva del dañado (como el que se arroja al paso tunidades (STS 16.3.99), la pérdida de clientela (SSTS
de un tren aunque no hubiese barrera, STS 5.2.90). 17.5.99 y 12.6.99), o el alcance de la indemnización en los
llamados daños morales: el sufrimiento (STS 10.4.99), la
En caso de pluralidad de autores son todos ellos solida- fama (STS 21.10.96), el honor (STS 12.6.98), etc. En estos
riamente responsables del daño, y sin perjuicio de la valo- casos la indemnización no atiende tanto a la reparación
ración respectiva de la conducta en la relación interna del daño como a la reparación satisfactiva y punitiva de
(SSTS 4.7.96 y 13.3.98). En caso de autor desconocido un bien inestimable. La complejidad de la cuestión hace
2<M) CAP. X.—LA RESPONSABILIDAD CIVIL 4. LA RESPONSABILIDAD POR HECHOS AJENOS 261

que la fijación exacta de la cuantía del daño quede habi- supuestos de culpa in vigilando e in eligendo, regula tam-
tualmente confiada a la discrecionalidad judicial, atendi- bién el Código, con un carácter más objetivista, el deber de
das las circunstancias del caso y el curso de la prueba. vigilancia y cuidado de animales (art. 1.905 CC), así como
el deber de vigilancia y reparación de edificios e instalacio-
Se establece corno principio que todo daño debe ser nes industriales (arts. 1.907 y 1.908 CC). Otros supuestos
acreditado y probado (SSTS 20.3.91 y 28.12.98). El alcance de responsabilidad objetiva o por hechos ajenos se regulan
de la indemnización está ligado en todo caso al grado de la en leyes especiales (responsabilidad del Estado en materia
culpa (STS 20.10.97), siendo máximo en los casos de dolo de caza, navegación aérea, etc.), y no los estudiamos aquí
(1.107 CC), lo previsible en el supuesto de culpa (1.106 CC), por exceder del ámbito de un manual de derecho civil.
y moderables cuando proceda de negligencia o culpa leve
(1.103 CC; SSTS 4.2.98 y 24.3.98). Sin que se admita, en
términos generales, la compensación del daño con el lucro, 4.1. LA RESPONSABILIDAD DE PADRES Y TUTORES
si bien en los seguros de daños no puede admitirse que el
dañado se enriquezca cobrando dos veces la compensación
de la compañía aseguradora y del autor culpable del daño Aunque la responsabilidad se configura en el Código
(SSTS 4.11.86 y 3.12.94). Se reitera también por la juris- ligada al incumplimiento del deber de vigilancia de meno-
prudencia que la reparación es una deuda de valor en el res e incapacitados y se admite la prueba de que se empleó
que la cuantía se fija cuando se hace efectiva la indemniza- por el padre o tutor toda la diligencia de un buen padre de
ción del daño (SSTS 15.4.91 y 22.5.98). familia (art. 1.903 CC), es lo cierto que la jurisprudencia se
refiere reiteradamente a la presunción de culpa, al matiz
objetivista de la responsabilidad y a su carácter cuasi-obje-
tivo (SSTS 22.1.91, 24.5.96 y 28.7.97).
4. La responsabilidad por hechos ajenos
Es, en consecuencia, algo más que un simple deber de
Establece también el Código en ciertos casos la respon- diligencia en el cuidado y de vigilancia del menor, normal-
sabilidad por hechos ajenos, en especial de padres, tutores mente referido con carácter cuasi-objetivo en accidentes
y titulares de un centro docente de enseñanza, a los que se por reyertas, utilización indebida de armas de fuego de los
impone un especial deber de vigilancia de menores e inca- padres o circulación vial sin permiso, que se configura
pacitados encomendados a su cuidado, lo que implica una menos intensa en los simples accidentes en juegos. Apa-
responsabilidad in vigilando y la responsabilidad por los rece como especialmente intensa en los menores con pro-
daños que éstos causen o los que a los mismos se cause blemas psíquicos, en los que el daño es previsible (STS
(art. 1.903 CC); la responsabilidad de dueños y directores 12.5.99).
de un establecimiento o empresa a los que se impone el
deber de indemnizar los daños causados por sus depen- La responsabilidad se configura como directa y solidaria de
dientes, lo que implica una responsabilidad in eligendo (art. ambos padres (STS 12.5.99), y los gananciales responden directa-
1.903 CC); supuestos que no se consideran de estricta res- mente aunque sólo se demandare al padre (STS 8.7.97). En caso de
separación legal de los padres, la responsabilidad se limita a aquel
ponsabilidad objetiva, pues se admite la exoneración de bajo cuya custodia se encuentre efectivamente (STS 11.10.90, doc-
responsabilidad cuando se demuestre que las personas trina que a mí me parece muy dudosa, porque la separación legal no
mencionadas emplearon toda la diligencia de un buen tiene por qué ser causa de exoneración de la responsabilidad ex
padre de familia para prevenir el daño. Junto a estos 1.903 CC, y la responsabilidad fundada en la convivencia se predica
262 CAP. X.—LA RESPONSABILIDAD CIVIL 4. LA RESPONSABILIDAD POR HECHOS AJENOS 2M

en dicho artículo sólo de la responsabilidad del tutor). Si el menor de las dependencias colegiales y por grave imprudencia
se encontraba en un centro escolar en el momento de causarse los del mismo (STS 15.12.94).
daños, se excluye la responsabilidad de la madre (STS 10.12.96, que
contradice la STS 13.10.98, que establece la responsabilidad de los Ha declarado expresamente el Tribunal Supremo que el deber
padres, aunque el menor se encontraba bajo la dependencia de un de vigilancia implica el deber efectivo de atender los juegos y
club deportivo). prohibir los juegos peligrosos de los alumnos mientras permane-
La patria potestad es una relación personal y la responsabilidad cen en el patio del colegio, como el clavar en la tierra una vara
no es extrapolable a otras situaciones ocasionales de dependencia, con punta que lesionó el ojo de un alumno (STS 10 de noviembre
como la del menor ahogado en una piscina en la que no se reconoce de 1990); el deber de evitar la tenencia de objetos punzantes con
un deber específico de vigilancia en el dueño de la casa (STS los que un niño dañó el ojo de un compañero (STS 10.12.96); o el
18.5.99). deber de retirar un armazón metálico i n ú t i l en el patio en el que
se columpiaban los alumnos y que produjo la muerte de uno de
ellos (STS de 10 de octubre de 1995), o el deber de extremar la
vigilancia en la visita a un parque zoológico (STS 31.10.98). Sin
4.2. RESPONSABILIDAD DE CENTROS DE ENSEÑANZA embargo, ha declarado expresamente el Tribunal Supremo que el
juego de balón en circunstancias ordinarias no es una actividad
La responsabilidad de los titulares de los centros de ilícita ni peligrosa, y por ello la pérdida del ojo por un niño, aun-
enseñanza ha sido objeto de reforma por la reciente Ley que el balón estuviere pinchado, ha de considerarse un hecho
fortuito (STS 20 de mayo de 1993; STSJ Navarra 4.12.95), si se
1/1999, de 7 de enero, derivando la responsabilidad al cen- demuestra que se cumplieron las condiciones normales de vigi-
tro mismo y no al profesor o maestro directamente encar- lancia y cuidado y que estaba presente en el comedor una profe-
gado del menor, y ello sin perjuicio de la posible acción de sora encargada, ha de considerarse íortuila la agresión con un
repetición del centro contra el profesor culpable de tenedor que ocasionó la pérdida de un ojo ;\n compañero (STS
incumplimiento de sus deberes profesionales de vigilancia 21 de noviembre de 1990, y 10 de mar/o de 1997), y en general
y cuidado de menores o incapacitados. los daños producidos en juegos normales e n t r e compañeros (STS
8.3.99).
La jurisprudencia no parece darle el matiz objetivo y La responsabilidad se circunscribe a los daños acaecidos dentro
radical que tiene la responsabilidad de los padres o tuto- del colegio (STS 4.6.94), aunque también a los acaecidos fuera de
res. La responsabilidad de los centros de enseñanza no sus horas lectivas si se trataba de mía actividad escolar (SSTS
puede de ningún modo objetivarse y desligarse de la impu- 3.12.91 y 29.12.98), o en un campamento de verano (STS 19.6.97).
tación y prueba efectiva de una conducta culpable (STS
20.5.93), pues no se trata de asumir socialmente un daño o
responsabilidad establecida como consecuencia de una 4.3. RESPONSABILIDAD POR LOS ACTOS DE DEPENDIENTES
actividad de riesgo, sino de extremar los deberes de vigi-
lancia y cuidado consustanciales a la misma actividad A tenor del artículo 1.903, párrafo 4, los dueños o
educativa, y acentuados por la especial dependencia y vul- directores de un establecimiento o empresa son responsa-
nerabilidad de los niños y menores encomendados a los bles de los perjuicios causados por sus dependientes con
centros educativos (SSTS 21.11.90 y 20.5.93), aunque la ocasión de sus funciones. Principio que se desarrolla en
jurisprudencia ordena extremar el deber de vigilancia, cuanto a la responsabilidad civil derivada de delito en el
considerando culpable la ausencia indebida del menor del artículo 120.3 y 4 CP. Según reiterada jurisprudencia, la
colegio durante el período escolar e imponiendo la respon- responsabilidad del empresario es directa y no subsidiaria
sabilidad por su muerte, aunque la misma sucediese fuera (SSTS 28.2.92 y 5.11.98).
264 CAP. X.—LA RESPONSABILIDAD CIVIL 4. LA RESPONSABILIDAD POR HECHOS AJENOS 265

La jurisprudencia tiende a dar una doble fundamenta- El que paga el daño causado por la actuación culposa
ción de la responsabilidad: la culpa in eligendo o in vigi- de sus empleados o dependientes tiene derecho a repetir
lando (SSTS 21.9.87 y 31.3.98), así como el provecho y el frente a éstos lo que hubiese satisfecho (art. 1.904 CC; STS
riesgo previsible del ejercicio de una actividad mercantil e 16.3.84).
industrial (STS 26.2.96). Según el párrafo último del pro-
pio artículo 1.903 CC, la responsabilidad cesa cuando el La responsabilidad por la actuación del dependiente se com-
empresario prueba que ejerció toda la diligencia necesaria pleta con el régimen legal de la responsabilidad contractual del
para prevenir el daño, pero dada la fundamentación obje- factor notorio (art. 286 C de C), en cuya virtud la jurisprudencia
imputa al principal los actos del administrador, empleado o
tivista de la responsabilidad, la jurisprudencia restringe de dependiente, cuando generen confianza en terceros, y de la res-
un modo drástico la exculpación del empresario. ponsabilidad o la apariencia en la gestión y administración de
las sociedades civiles y mercantiles, en los actos comprendidos
El presupuesto de la responsabilidad es siempre la culpa del en el giro o tráfico de la empresa o establecimiento (arts. 281
dependiente o empleado (STS 9.7.84), pero declara la jurispruden- y ss. C de C).
cia que en caso de accidentes o daños sufridos en los usuarios de
servicios públicos, en función del artículo 25 de la LGDCU, se pre-
sume la culpa del dependiente (STS 12.5.99), aplicando también en 4.4. RESPONSABILIDAD POR DAÑOS CAUSADOS
ocasiones la doctrina de la inversión de la carga de la prueba en
actividades industriales (STS 15.3.89). POR ANIMALES

La jurisprudencia exige la constancia del vínculo de A tenor del artículo 1.905 CC, el poseedor de un ani-
jerarquía o subordinación entre el causante del daño y el mal o el que se sirve de él es responsable de los perjuicios
empresario responsable. que causare, aunque se le escape o extravíe. Afirmando la
jurisprudencia que se trata de una responsabilidad plena-
Dependencia o subordinación que no existe en el que encarga mente objetiva o por riesgo (SSTS 28.1.86 y 21.11.98), de
unas obras a una empresa o trabajador autónomo con su propia la que el responsable del animal sólo queda exonerado
organización y medios (SSTS 30.9.92, 28.10.94 y 31.3.98), o en el probando que el daño proviene de fuerza mayor o de
ayuntamiento que organiza una exposición sin ánimo de lucro por culpa del perjudicado (art. 1.905; STS 31.12.92).
las obras artísticas destruidas en la misma (STS 2.7.93), el encargo
de obras a personal especializado exonera al propietario de la res- La responsabilidad no está ligada a la propiedad del
ponsabilidad de unas inundaciones por acumulación de aguas plu- animal, sino a su utilización y disponibilidad (SSTS
viales (STS 19.7.93); sin embargo, es corriente fundar en este ar- 26.1.86 y 10.7.95). Como el perro que se escapa al dueño
tículo la responsabilidad de los centros médicos por los daños
causados tras la actuación culposa o negligente de los médicos en y causa un accidente de circulación (STS 27.2.96), o
su ejercicio profesional (SSTS 13.10.95 y 8.4.96), lo que no será daños a un menor por atropello de una vaca (STS
aplicable cuando se acuda a un médico concreto que no tenga rela- 31.12.92), o muerte por coy. de un caballo (STS 18.7.91).
ción alguna de dependencia con la clínica demandada (STS La responsabilidad no cubre los daños de un jinete inex-
11.11.91). Resultaba muy corriente fundar en este artículo la res- perto que monta el caballo asumiendo su riesgo (STS
ponsabilidad empresarial por accidentes laborales producidos en 16.10.98), ni al embriagado que participa en una suelta
la empresa por falta de previsión o falta de medidas de seguridad, de vaquillas (STS 25.9.98), o quien participa voluntaria-
cuestión que hoy tiende a plantearse ante la jurisdicción laboral
dada la amplia cláusula de competencia de la misma (STS, Sa- mente en una suelta de vaquillas cuyo riesgo conoce
la 4.a, 23.6.98). (STS 13.4.97).
CAP. X.—LA RESPONSABILIDAD CIVIL 4. LA RESPONSABILIDAD POR HECHOS AJENOS 267

4.5. RESPONSABILIDAD POR DAÑOS CAUSADOS del artículo 1.909 no es excluir la culpa del propietario si hay culpa
POR COSAS INANIMADAS del constructor, sino en no presumir la culpa objetiva del propieta-
rio si el edificio está en plazo decenal de garantía, pero existiendo
riesgo para terceros, el propietario, sin perjuicio de la acción de
4.5.1. El deber de conservación y reparación de edificios regreso contra el constructor o promotor, tiene también obligación
directa de reparación y conservación.
A tenor del artículo 1.907 CC, el propietario de un edi- Los daños de la inundación causada por una tubería en mal
ficio es responsable de los daños que resulten de la ruina estado son responsabilidad de la comunidad de propietarios y no
en todo o parte de él, si ésta sobreviniere por falta de las solidaria de cada uno de los propietarios de la comunidad (STS
reparaciones necesarias. 16.10.89).

Se instaura en la jurisprudencia, en virtud de este


artículo, un riguroso deber de prevención al propietario, 4.5.2. Responsabilidad por objetos arrojados o caídos
que se completa con el régimen de la caída de árboles
(art. 1.908.3 CC), y que implica una presunción radical de A tenor del artículo 1.910 CC, el cabeza de familia que
culpa (cuasi-objetiva) por los daños causados por ruina o habita una casa es responsable de los daños causados por
defectuosa conservación de edificios. Así en el supuesto de las cosas que se arrojan o caen de la misma.
caída de rótulos (SSTS 5.12.98 y 30.6.92), obras defectuo-
samente cerradas o defectuosamente advertidas (SSTS La jurisprudencia lo establece también como supuesto
15.9.97 y 13.4.98), derrumbe de techos (STS 6.4.87), de responsabilidad cuasi-objetiva (STS 12.4.84), impo-
rotura de cañerías (STS 14.12.92) o de colectores de aguas niendo la responsabilidad directa del arrendatario o usua-
residuales (STS 3.4.96). rio de la vivienda desde la que se arroja o cae un objeto y
no del propietario (SSTS 5.7.89 y 20.4.93).
En caso de incendio que se propaga de un edificio al contiguo, si Habrá que considerar también este supuesto como de
no se determina la causa del incendio no se puede presumir la negli-
gencia en la conservación o cuidado del edificio (STS 4.3.98), a no presunción de culpa in vigilando y no de responsabilidad
ser que se almacenase material de riesgo inflamable (STS 29.4.88). directa. Por ello, si se identifica el responsable, será él el
único responsable, y no el cabeza de familia, y la respon-
En el caso de inmuebles arrendados, la responsabilidad parece sabilidad no se debe poder extender cuando no se pueda
imponerse preferentemente al usuario del inmueble y no al propie-
tario (SSTS 5.7.89, 1.12.89 y 20.10.97), a no ser que el propietario presumir su culpa, por tratarse, por ejemplo, de daños
conociese el defecto y no lo reparase, como cuando fallece el arren- causados con ocasión de actividades de personas mayores
datario por defectuosa conservación de un balcón (STS 4.6.97). La ajenas al conocimiento del cabeza de familia, que no pudo
advertencia al dueño es condición indispensable para que éste sea prever,
t~ > ni remediar.
responsable (SSTS 14.12.92 y 10.11.93), y no excluye el deber de
reparación del propio arrendatario. El artículo 1.908.3 CC establece también la responsa-
bilidad del dueño o titular por la caída de árboles coloca-
La obligación decenal de reparación de promotores y construc-
tores (art. 1.591 CC) no excluye este deber de los propietarios de dos en sitio de tránsito, cuando no sea debida a fuerza
reparar los defectos evidentes que causan riesgo a los viandantes mayor.
(SSTS 29.4.86 y 29.11.90), y no se puede presumir la responsabili-
dad del constructor cumplido el plazo decenal de garantía (STS En el caso de accidente de circulación por caída de un pino en
7.10.91). A mi juicio, se deriva de esta jurisprudencia que el sentido una vía rural, se hace responsable al Ayuntamiento de la Estrada y u
269
268 CAP. X.—LA RESPONSABILIDAD C I V I L PRESCRIPCIÓN DE LA ACCIÓN

la Xunla de Galicia de los daños, pues debieron demostrar, y no lo La jurisprudencia tiende a fundar en el artículo 1.908
hicieron, que la caída del árbol se debió a fuerza mayor (STS CC criterios de responsabilidad objetiva por daños medio-
I 7.3.98, con cita de SSTS 15.5.63 y 14.3.68). Los daños por caída de ambientales (SSTS 12.12.80 y 24.12.93). Así en el desborda-
ramas en un parque público son indemnizables aunque la causa sea miento de un río por desmonte de escombrera (STS 8.5.86),
una tormenta, si no era extraordinaria dada la época del año, y daños por contaminación (STS 17.1.89), vertidos de resi-
puede presumirse la falta de vigilancia de los árboles y cuidado del
parque (STS 28.3.94). La STS 25.2.87 aplica por analogía el artículo duos (STS 23.9.88), emanación de polvo arcilloso (15.3.93).
1.908 CC al supuesto de los daños por caída de unas columnas del
patrimonio nacional.
5. Prescripción de la acción de responsabilidad
extracontractual
4.5.3. Responsabilidad por explosión
de máquinas, inflamación de sustancias, A tenor del artículo 1.968.2 CC la acción para exigir la
humos y emanaciones responsabilidad civil derivada de culpa o negligencia pres-
cribe por el transcurso de un año, desde que lo supo el
El artículo 1.908 CC recoge también supuestos de res- agraviado. Dicho plazo se aplica con carácter general a
ponsabilidad cuasi-objetiva por inversión de la carga de la todas las acciones de responsabilidad civil recogidas en el
prueba y presunción de culpa, para lo que podernos deno- capítulo II del Título XVI, es decir, también aquellas deri-
minar actividades peligrosas, bien por manipulación vadas de la responsabilidad por actos ajenos o por daños
industrial (máquinas industriales y sustancias inflama- causados por animales o cosas inanimadas. La razón de
bles), bien por lesión al medio ambiente en relaciones de este estrictísimo plazo de extinción de la acción aquiliana
vencindad (humos y emanaciones). se debe a la necesidad de fijar la indemnización en la
La jurisprudencia subraya el fundamento de esta res- inmediatividad del daño, tanto para determinar la existen-
ponsabilidad agravada en el deber de extremar la diligen- cia y cuantificación de los daños, como para valorar las
cia en la custodia de materiales explosivos o inflamables delicadas cuestiones de culpabilidad y relación de causali-
(STS 5.6.97), y en la vigilancia del uso del material piro- dad que fundamentan la acción.
técnico (STS 25.3.91). En los incendios de materiales fácil- Una reiterada jurisprudencia afirma el carácter restric-
mente inflamables o explosivos tiende a establecer la pre- tivo con el que hay que aplicar el instituto de la prescrip-
sunción rigurosa de culpa (STS 29. 4. ¿ ción, y el hecho de que el plazo es un plazo de conoci-
miento. En relación en especial a los daños físicos, afirma
Los humos y emanaciones que causan daños deben ser indemni- que el plazo de prescripción no se inicia desde el hecho
zados, aunque se respeten los niveles de contaminación reglamenta-
riamente establecidos (SSTS 24.5.93 y 7.4.97). Frente a las emana- culposo, sino desde que se conoce el alcance y completa
ciones molestas no sólo es posible pedir la indemnización de los cuantificación de los daños (SSTS 3.9.96 y 3.3.99). Y en
daños, sino también las oportunas medidas cautelares y aun el cie- los daños continuados, hasta que se produce el resultado
rre de la actividad, aunque ésta tenga licencia administrativa, pues definitivo (SSTS 24.5.93 y 4.7.98). En las obligaciones soli-
la misma se concede siempre, salvo el derecho de propiedad y sin darias, la interrupción por uno de los deudores perjudica y
perjuicio de terceros (STS 30.5.97). En los supuestos de daños pro- beneficia a todos los ligados por un vínculo de solidaridad
cedentes de humos y emanaciones son solidariamente responsables (STS 3.12.98), principio que se aplica también a la rela-
la empresa propietaria y el técnico que dirigió su instalación (STS
15.3.93). ción de aseguramiento, que por ser una relación directa cíe
270 CAP. X.—LA RESPONSABILIDAD CIVIL 6. INDEMNIZACIÓN POR CAUSA DE MUERTE 271

(.-obertura perjudica al asegurador si se interrumpe contra fallecido. En general, la jurisprudencia reconoce la indem-
el deudor principal. nización por causa de muerte al perjudicado y no al here-
dero por su condición de tal.
Este plazo no se aplica ni a la responsabilidad civil
derivada de culpa contractual, a la que se aplica el plazo Según la elaboración teórica de un profesor de derecho
general de quince años, ni a la responsabilidad civil prove- civil de los años cincuenta, la vida se indemniza como
niente de delito, cuyo plazo de ejercicio se extiende hasta daño moral y no es la muerte lo que obliga a indemnizar el
la prescripción del delito; dada la mayor objetividad en la daño, sino el acto que la causa, y por ello la indemnización
fijación de los hechos y determinación de los daños y rela- ingresa en el patrimonio del fallecido, y debe favorecer a
ción de causalidad por la persecución pública del delito y sus herederos; el fallecido aún tiene personalidad jurídica
el rigor de la responsabilidad penal. Sería, por otra parte, cuando el acto culpable que causa su muerte tiene lugar y
algo contrario a la moralidad objetiva que un delincuente por ello ingresa a su patrimonio; los herederos son los que
tuviera una protección especial en la prescripción de la tienen derecho preferente a recibir la indemnización a
responsabilidad civil derivada del delito y que ésta fuera causa de muerte.
diferente de la prescripción del delito. En realidad, la herencia es un orden preconstituido de
distribución del caudal relicto que atiende a razones de polí-
Ante la despenalización de las lesiones en riña tumultuaria, tica económica y social (dividir y desvincular la propiedad),
afirma la STS 18.5.96 que no es una acción ex delicio, sino de culpa
extracontractual, que prescribe, por tanto, al año; pero en caso de y por ello la indemnización a los herederos no resuelve el
indulto, aunque no haya condena penal, el plazo de prescripción ha problema específico que se plantea ante la muerte culposa
de extenderse hasta los quince años (STS 10.5.93). Si la acción penal de una persona. La jurisprudencia civil, con gran sentido de
subsiste respecto de otros imputados en los mismos hechos, el plazo justicia, reitera que la indemnización por causa de muerte
empieza a correr desde que es conocida la sentencia penal, porque la reciben por derecho propio los perjudicados, sean o no
es la sentencia penal la que fija los hechos que habrá de valorar el herederos del fallecido (SSTS 24.11.70, 29.11.76 y 4.5.83), y
procedimiento civil (STS 21.9.98).
ello sin perjuicio de que se pueda también reclamar por los
Si unas diligencias penales son archivadas, el plazo de prescrip- propios herederos como tales (STS 3.12.84). La STS
ción sólo se inicia desde que el dañado conoce dicho archivo, no 23.12.85 argumenta que por no poder alcanzar la indemni-
desde el archivo mismo (STC 220/1993, de 30 de junio; SSTS 3.3.98 y zación a todos los que se sienten perjudicados por el dolo-
31.10.98). roso vacío, la indemnización habrá de reconocerse a quien
de forma más directa y palmaria sufre la desaparición de la
persona querida, que en este caso es el viudo y no los sobri-
6. Indemnización por causa de muerte nos herederos testamentarios de la difunta.
Se ha planteado reiteradamente en la jurisprudencia el En la jurisprudencia de la Sala segunda se observa, sin embargo, que
problema de si la indemnización por causa de muerte cuando los fiscales ejercitan de oficio las pretensiones de responsabili-
ingresa en el patrimonio del fallecido y por eso forma dad civil dentro del proceso penal, las dificultades de determinar quié-
parte de su caudal hereditario y se debe preferentemente a nes han sido y en qué medida han sido perjudicados explica la determi-
nación genérica de prestaciones a favor de los herederos, aunque está
los herederos, o si, por el contrario, su finalidad es indem- claro, también en la Sala segunda, que los beneficiarios de la indemni-
nizar a los que sufrieron el daño de la muerte y que tiene zación por causa de muerte no son los herederos por derecho propio,
por ello sustancialidad propia frente a la herencia del sino los perjudicados (SSTS 20.10.86, 15.4.88, 9.10.90 y 22.6.91).