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PRESENTACION La obra Mes Fondements de 1'Hygidne Vitale” fue prineranente redactada bajo forma de articulos en la revista trigestral de infornaciones higienistas "Nature et Vie". Ante el interés manifestado por el piblico debido a 1a presentacién sintética de los diferentes puntos que constituyen las bases del higienisao, se decidié en 1975 pu- blicar el conjunto de estos textos bajo la forea de un opisculo. EL agotaniento de la prinéra edicién necesité una reedicién. Esta, que presentaba estos trabajos bajo forma de libro, tiene como meta dar a conocer La higiene vitel ‘© higienisno al pablico, Esta obra no conctituye un Fin en ¢f; al contrario, es un aedio de presentacién general de los principios higienistas, que persite igualente introducir e1 estudio de todos los aspectos del higieni: Es en esta perspectiva donde se inscribe el Libro "Les Fuentes de La Alinentacién Muwana", que prolonga el estudio del higienigno abordado en 1a presente obra. Maturalmente recibirenos con mucho interés las observaciones y proposiciones que la Lectura de Ios textos que Siguen inspiren a nuestros lectores. La bisqueda de le de- Finieién de las bases del higienisno debe ser persanente y agradecenos por adelanta- do a todos os que deseen contribuir a hacerla progresar. Désing MERIEN Agradecinientos.- Nunerosos amigos higienistas han contribuide a 1a realizacién téc- nica de esta obra. Agradecenos, particularmente, a Jean WALLON las ilustraciones grdficas anexas, a Paulette MERIEN, Pierrette RITTER y Willias DIELS que han contri- buide @ esclarecer datos que en un primer momento aparecian euy arduos. HISTORIAL DEL METODO HIGIENISTA E1 nétodo higienista nacié en los Estados Unidos en 1a prinera eitad del siglo XIX. A partir de 1820, los principios Fundanentales de 1a higiene vital fueren enunciados por los pionares: los doctores Isaac JENNINGS, Sylvester GRAHAM, Russel TRALL, Geor- ge H. TAYLOR. Esta época fue auy Fecunds para el desarrollo del higienisno. Fosteriornente, nunerosos teéricos y practices contribuyeron a propagar las ideas higienistas. Entre éstos, el doctor TILOEN, autor del estudio titulado "oxenia y desintoxicacisn" (1), tuvo una gran influencis sobre los representantes actuales de) oviniento higieniste. TILDEN murié en 1949, a la edad de 83 afos. Entre los higienistas contenporsnecs, Herbert M. SHELTON ocupa, sin duda, un lugar preponderante. La obra que ha Llevado a cabo es colosal. Ha procedido a una bisqueda sistendtica de los docunentos higienistas redactados por sus predecesores. Después, ha ealizado una sonurental sfntesis de estos trabajos a los cuales ha afiadido Loe resultados de su propia experiencia. Con su colaboradora Virginia VETRANO, dirige una revita higienista y una escuela de salud en los Estados Unidos. AL comienzo de este siglo, el higienisno pernanecié en una relativarinercia. E1 ao- visiento higienista corrié el peligro de ver desaparecer su pureza, bajo 1a acunula- cién de elementos “desviacionistas": principios erigidos en dognas, acoupatiados de nunerosas pricticas y recetas. EL nérite econcial de SHELTON fue el hacer una seleccién seria entre lo accesorie -a veces lo falso- y lo fundamental. Lo consiguié maravillosanente. Koy, los traba- jos de SHELTON sirven de base para las indagaciones de los nuserosos higienistas. Es por la difusién de sus obras traducidas al francés que 1a teorfa higienista ha po- dide propagarse en nuestro pals. Cada vez son nds nunerosos los enfernos que deben a los principios del higienisaa “bien aplicados- 19 vuelta a lo verdadera solud. La verdad no puede ser eternanente ahogada: acabard por triunfar contra les Falsos éognas que predoninan actualnente. Es cierto que el nénero de higienistas convencides no es todavia nuy elevado, peroy por 1a acogida hecha a sus ideas, cabe esperar un renaciniento pars 1a propagacién del noviniento higienista: es a esta tarea a la que debemos dedicarnos. Otro higienists eminente, Janes 0. THOMSON, introdujo 1a higiene vital en Inglaterra e6 1910. Los THONSON han fundado en Edimburge una escuela de salud que funciona aca tualnente bajo la direccién de C. L. THOMSON: autor entre otras obras de "Néthodes Naturelles de Guérison” (nétodos naturales de curacién). La introduccién de las ideas higienistas en Francia es debide 2 Albert MOSGERI, au redacté y tradvjo textos en lengua Francesa. Estos son editados en Francia deed 1953 por Gérard NIZET, que publicé igualmente una revista higienista: La Nouvelld Hygidne". "Nature et Viel’, bajo lo direccién de Désiré MERIEN, desde 1970 public ata revista trinestral y edita obras y casettes que exponen y defienden las tesit enistas. Lt Entroduccién del higienisno en Espata se debe al belga André TORCOUE, quien habit 1 intreducid esta disciplina en Bélgica a partir de 1956. En 1974 constituyé el seiizeca La asociacién PUERTAS ABIERTAS y enpezé a editar en castellano varios doc aersce ze introduceién a la higiene vital. INTRODUCCION E] objeto de estudio, titulade Los Fundanentos de 1a Wigiene Vital, es el de presen— tar al lector elementos de reflexién que conciernen a 1a salud, y 2 10 que habitual- mente Llananos enfermedad. Esta obra debe aucho 2 los precedentes trabajos higienis~ tas. Nonerosas ideas enitidas en el presente texto existen ya en obras anteriores. Sin embargo, 1a presentacién de la teorfe higienista por el estudio sistenético de las deFiniciones -toxonia, enervacién, energia vital, otc...- permite captar el problema de una aanera 1égica. A nivel de vocabulario, henos precisado igualaente ciertos matices: energfa vital y no energia Mnerviosa", que crea confysién con el influjo nervioso. La palabra "natu ral" higiene natural- no se enplea: nos parece demasiado inprecisa. Lo que es lna- tural" no produce 0 no aantiene 1a vida necesarianente. Preferiaos el término VITAL: higiene vital, onergfa vital. A lo largo del texto, hemos queride presentar muy par ticularmente 1a vida celular. La célula ocupa un lugar preponderante en nuestra con cepcién del desarrollo de la vida. Es en ella principalnente donde se produce el me~ taboliswo de base: asimilacién de las fuentes de vida -oxigeno, agua, alimentos-, elininacién de Las toxinas provenientes de La utilizacién, incluso noreal, de estos nutrinentos. E) retraso en 1a eliminacién tiene una gran inportancia para Le expli cacién de la aparicién de la Nenfernedad”. Dos capftulos estSn consagradas al estudio de los sfntonas agudos y estados erénicos de la enfernedad. Es muy importante precisar bien la aparicién de Los sintoras agu- dos y su paso, eventual, 2 Los de estados crénicos, asi coto una deseable vuelta 2 1a verdadera salud por 1a reaparicién de los trastornos agudos de desintoxicacién. Las ideas esenciales que contiernen a la evolucién de los estados sanitarios, asf coro una sintesie de las hipstesis sobre 1a Enferaedad y 12 Salud, han sido presen- tadas con ilustraciones gréficas. Pero, probablenente, lo esencial de nuestra inves tigacién consiste en una presentacién -auy a nenudo repetida- de 1a doble direccién de nuestra vida: 1a voluntad consciente © externa y La voluntad cubconsciente o in- terna. La voluntad consciente dirige la Funeién de relacién por aedic del sistema nervioso cerebroespinal. La voluntad subconsciente anina 1a Funcién de nutricién por medio del sistena nervioso neurovegetativo. Nuestra vida esté denasiado 2 menudo bajo 1a dependencia de nuestra voluntad cons ciente, por lo que exacerba La funcién de relacién. Por el contrario, nuestra volun- tad subconsciente encuentra dificilaente 1a posibilidad de cusplir con su tarea. La Funcién de nutricién -en la cual esté incluida ta de el consecuencia, demasiado reducida, creando nuestros estados ‘enfers inacién- se encuentra, como Por Gitino, todo el sistena de higiene vital esté Fundado sobre la creacién y la utilizacién de la energfa vital que cada individuo dispone, de un lado, por La he rencia y, de otro, por el modo de vida adoptado. Es 1a existencia de esta energia la que condiciona nuestra vida y, en consecuencia, auestra salud. Comprenderlo es osen- cial para enprender el proceso de 1a renovaciéa sanitaria, Esperanos que la lectura de las propuestas y conclusiones enunciadas cree en el lector une tona de conciencia que deberé abocar 2 esta idea extrenadanente simple: Ia salud y Ia enfernedad no son productos del azar, uno y otro estado dependen de 1a eleccién de nuestro node de vida. Esperanos tanbién que, después del estudio de nuestro texto, le sea posible al lec tor construirse una excelente salud: éste es nuestro deseo nds querido, y 1a raz que nos ha enpujado 2 cedactar Las siguientes 1ineas. (1) Traducida at casteDlano per "Puertas Abiertas” y publicado en "Vivir Natural” prinavera 79 (dossier "Higiene Vital"). PRIMERA PARTE: Los PRINCIPIOS DE LA HIGIENE VITAL + LAS DIVERSAS HIGIENES La bisqueda de una salud perfecta -0 por 1o wenos de un estado de equilibrio sanita- rio soportable- es una preocupacién constante para todo ser viviente. Esta biequeda consciente o inconsciente existe siespre, incluso en el case de los que apatentenen- te destruyen su salud por un aodo de vide aberrante. EL conjunto de précticas destinadas a 1a preservacién y restableciniento do la salud se denonina higiene. Para claridad del lenguaje, es preciso separar 1a higiene popu- lar, o falsa higiene, o higiene artificial, de la concepcién de 1a higiene vital, designada por el térnino de higienisno. Esta higiene vital consiste en poner en accién un conjunte de técnicas que actian en Sinbiosis con las fuerzas césnicas, tendiendo a conservar o restablecer 1a salud. Esta accién puede hacerse, ya sea instintivanente, ya sea de un nodo 1égico. cuando lag posibilidades del instinto han cido destouidas por lac malas costunbres de vida. Por eso, la higiene vital estudia los medios que mantienen la vida: La alinentacién, el aire, el agua, 1a luz, el calor, las actividades, el reposo, el conportasientor aental, etc... Se dedica corrientenente a conservar el estado de buena salud. En es- te caso, e6 una higiene preventiva, utilizande los sedios naturales para preservar la integridaé orgénica y Funcional de los individuos, desde su concepcién hasta éu muerte. En caso de que el estado de salud haya sido alterado, 1a higiene vital se camierte en una higiene de restablacimiento © higiene de restauracién de la salud. Es esen- cial precisar que las prdcticas de 1a higiene preventiva o de 1a higiene de resta- bleciniento ponen on accién las misnas fuerzas naturales que conservan la VIDA, te- niendo en cuenta, sin enbargo, las posibilidades de cada individuo: herencia, nodo de vida anterior, tipo de alteracién de 1a salud, etc... La higiene vital es un todo que, después de haberle devuelto al “enferno! 1a salud, le pernite pernanecer en el nejor estado posible y evitar recaer en los errores de vida que provocan las altera- ciones de la salud. De nods que un individuo concebido por unos padees practicantes de 12 higiene vital y conducido por ellos en su infancia segin estas nornac, deberia durante toda su vida- evitar las enfernedades graves y proseguir noraalaente su ci- clo de crecisiento para in desde 1s edad adulta haste 1a vejez, teniendo una averte nornal por desgaste de los tejidos. Por el contrario, 14 fala higiene -o higiene artificial- se podria decir tanbi “oficial”, pues se ensetla en las escuelas y Facultades, utiliza practicas artifici les con el Fin de ahogar Los sfntonas de las enfermedades. Sus preocupaciones estén dinigidas hacia los estados llamades "enfernizas! nds que hacia la salud. Sus téeni- eas han sido utilizadas por los hombres durante milenios de su vida terrestre. Los venenos adsinistrades, que antiguanente eran de origen vegetal o aninal, hoy son Frecuentenente de origen quinico o sintético: ,antisépticos, antibiéticos, sueros, vacunas, etc... Eeta higiene artificial se divide en dos direcciones: = La provencién de 1a enfermedad, © profilaxis. ~ La cunacién de las pretendidas enfermedades por 1a utilizacién de Los renedios quinicos, o terapéutica. Estas prdcticas profilécticas -sobre todo vacunas- y terapéuticas son las més cono- cidas por el pdblico, ya que son las Gnicas ensefadas y propuectas por La nedicins oficial. El estudio de las técnicas de la higiene vital -que seré hecho posterior- mente- nostrars, a través de los principios generaies enunciados anteriornente, que 0s dianetraluente opuesta 2 1a higiene artificial. Pero es necesario precisar igual mente que esta higiene vital se diferencia de 12 higiene natural (conjunto de néto- dos utilizados per los naturistas y que suelen ser Ianados "nedicanentos natura: Lest: plantas, arcills, etc.--) en el hecho de que la higiene vital no autoriza el enpleo de ningin renedio. Es necesario precisar bien todo esto, antes de conencar el estudio de Los fundamen- tos de la higiene vital. Lo que es primordial, ante todo, es conprender porqué y cé- mo uno se ve inducida a utilizar un renedio, sea quisico o natural, para conbatir los sintores de una pretendida "enfersedad". Intentarenos ver tanbién si es posible, y en qué casos, prescindir de estes renedios y poder, sin enbargo, recobrar el esta. do de salud y conservarlo. Es posible =no conociendo és que La higiene artificial~ que os inaginéis que fuerd de sus aedicinas y vacunas no hay posibilidad de salvacién. Es posible también quel habiendo escapado de esta higiene artificial, gracias a las précticas de la higien natural o naturista, atribuySis los renedios “naturales propiedades nilagres: que son inherentes 2 vuestro propio organisno en relacién con el casos. Intentare! aos precisar todo esto para que el estado de salud -0 el de enferaedad- no se2 yi és un problena tan equvoco en nuestra época. LA SALUD ES EL ESTADO NORMAL DEL SER VIVO E1 estado de salud puede ser concedido cono un conjunto de actividades arsoniosas de los érganos y de las funciones del cuerpo. Ee un equilibrio total que raramente es percibide por -las personas con buena salud. Es, precisanente, una ruptura de este equilibrio -con La aparicién de un sintona cualquiera de enfermedad lo que Ilana la atencién cobre el estado sanitario. La vida de Los seres vives varfa en funcién del tieapo, del clina, del entorno, ete. La fuerza de vida que existe en cada ser vivo es extraordinaria; no hay nis que ver c6no ciertos susgos, en apariencia secos, cecobran 1a vida al Llever desputes de un Largo periodo de sequia. Animales extresadasente siaples, como el paresecio por ejeaplo, pueden también aparentar estar sin vida, y sin enborgo 1a rezobran con vi- ger, cuando Tas condiciones de temperatura, de higronatria y de oxigenacién yuelven a ser adecuadas. Uno de los signos de desarrollo de 1a vida de los seres vivos es. 1a Facultad de reproduccién y de ereciniento anplificado, cuando las condiciones le son Favorables. Los animales superiores pasan por estados de reduccién (hibernacién), seguides de atros de acoleracién vital, principalmente en primavera. La vida apenae tigue un curso uniforse, pues todos 10s seres vivos tienen la Facultad, dentro de sus posib Lidades, de pasar de un estado de vida de reposo, a otro de exuberancia. En todas. estas condiciones: LA SALUD ES EL ESTAOD NORMAL OE LOS SERES VIVOS. Ex eeencial conprender que toda expresién de vida se citda, a nivel del cosnas, en el marco de Las leyes naturales, Cuando un organismo vivo se desarrolla en condicio- nes normales de existencia, tiene una salud correcta mientras viva en acnenia con estas leyes naturales. {a fuerza de vida, todavia llamada poder vital, o ads siabélicamente LA NATURALEZA, expresién de un costos infinite, organiza toda Forna de vida a nivel del planeta -y probablenente en otras partes- poniendo a disposicién de cada ser vive los elesentos indispensables para el naciniento y conservacién de la vida. tos elenentos, indispensables para nantener 1a vida, son poco nunerosos. Las plan- tae y los animales salvajes, que viven on libertad, estin obligados a peseerlos para asegurar su subsistencia. Pero, adesés, estén sonetides autondticanente a las Leyes naturales, de las cuales perciben los imperatives gracias a su instinto. Por eso, lo més Frecuente es que ellos persanezcan en el medic que les es apto pare asegurar su pleno desarrollo. Los aninales salvajes, aquellos que pueden actuar por sf misnos, no colonizan el planeta. Viven en las regiones que les convienen y siguen un modo de vida correcto. La desgracie Les llega cada vez que el hosbre interviene para desplazarlos y hacerles vivir en unas condiciones antinaturales. EL hombre poste su libre albedrfo, pero to cierto es que no ha hecho de él un buen use. Casi siempre, rehusa para sf, cono para los animales y las plantas de los que se aduesa, una conducta de vida conforme con las leyes naturales. Esta eleceién implica, a rés o mencs largo plaz0, una perturbacién, luego, si per- siste, un decainiento sanitario seguro. Asi tiene la posibilidad de escoger: vivir en un estado de salud nornal o en un estado de enfernedad. Es precise, sin enbargo, reconocer que, para nuestros contenporaneos, esta eleccién no es completa, en la ne- ida en que su instinto ya no constituye una guia segura para indicarles qué actos de tv vida estin on conformidad con las leyes naturales. Por otro lade, 1a "educa cién, basada en 1a ensefianza wnadernal! de las causas de 1a enfernedad, los deso- tient con précticas contrarias a sus propies intereses vitales. Adenés, incluso después de haber conprendido las reglas de vida conforses con las leyes naturales, Gisponen de una herencia tan desastrosa que, 2 menudo, les es imposible alcanzar 1a salud integral. A pesar de todo, una vida conforae con estas leyes naturales pernite sienpre un acercaniento a una salud perfecta, Si bien la salud es el estado normal de los seres vivos, tasbién es un estado inestable que es preciso asegurar siempre de La mejor Forma, segin las posibilidades propias de cada uno. 3. EL VERDADERO SENTIDO DE LA ENFERMEDAD La enfermedad no es una agresién al organi smo Si 1a salud es el estado normal de Los seres vivos (0 deberfa serlo ya que, por des- gracia, Frocuentenente ol estado ¢anitario ads habitual de nuestros contenpordneos tes el de una salud perpetuanente alterada), entonces el estado de trastorno sanita- rio epissdico es el de la enfernedad. E1 estado de enfermedad esté considerado cone tana Fatalidad que se abate sobre la vida cotidiana, como un conjunto de sintonas, aenude dolorosos, que es.preciso ensascarar a cualquier precio y hacerlos desapare- cer. Es el caso de la utilizacién de 1a aspirina para supriair los dolores de ca beza. May todo un repertorio de sintonas de enfersedad que se cifran en varios centenares. La actitud ads conin consiste en considerar estos sintomas cono independientes entre si. Si es verdad que hay aédicos de sedicina general, también abundan, en estos tiempos en que 1a enfereedad es objeto de tantos cuidados, os especialistas de una determinada funcién e incluso de un deterninado érgano (corazén, higado, etc..)+ La busqueda de las "causas" de estos estados enfernizos ha sido constantenente 1a sreocupacién de toda clase de curanderos: desde el brujo hasta el gran "patrén" de fa nedicina "moderna, Entre los responsables incriminados de La existencia de estas enferacdades, Los a! erohies hin tonade una parte preponderante. Toda la nedicina oficial vive bajo su doninic. La vida del individuo, desde su nacimiento hasta su nuerte, a menuda acele- vada, se sitda bajo el siabolo de 1a lucha a ultranza contra los nicrobios; preven— tivanente al principio, en los prineros afios de su vida, por la adninistracién de sana cantidad increfble de vacunas, a continuacién curativanente, por 1a absorcién de desis inpensables de medicanentos destinados a compensar Las consecuencias de los 4afios ocasionados por esas vacunas y par el modo de vida anoreal que se siguié. En efecto, los padres piensan que sus hijos "supervacunados” estén protegidos centra todes les calamidades de 1a época moderna y, bajo el paraguas de esta "proteccién taceinea", dejan Fracuentenente vivir al nifa de una forna extrenadanente malsana. Pero json cealaente los microbios loz causantes de las enferaedades? Antes de PAS- YEUR, las distintas "enfermedades" tenfan unas causas inaginarias y eran tratadas SintoaSticanente y eapiricanente por unos procedinientos que se asenejaban a los utilizades por los primeros grandes brujos. PASTEUR sports el nicrobio, al que pudo descubrir gracias al sicroscopio. Segin sus teorfas, ciertos wicrobios pardsitos, que viven a costa de los organisnos vives, preduciefan unos venenos: son los nicrobies patSgenos, causa presunta de ciertas enfermedades. Estas afirnaciones parecen claranente exageradas. En efecto, los aicrobios existen dentro de todos los organisnos, pero éstos no se ponen todos enfernos al nismo tiempo. Si los microbios fuesen realnente la causa de las enfermedades, 1a vida sana sélo serfa posible dentro de unos medios rigurosanente asépticos, Io que esté auy alejado de 1a realidad. En efecto, los microbios parecen desenpeniar un papel constructive y benéfico en la naturaleza. Son ellos los que, en el suelo, Favorecen Las transforuaciones que permitirsn vol- verse asinilables, por las plantas, a los minerales y diversos cuerpos orgénicos. Son también elles los que eperan las transforaaciones senejantes sobre lo aateria animal auerta. Durante la enfermedad, nunerosas excreciones se aunentan a nivel ce- lular, No es asonbroso, pues, que los microbios se aultipliquen para cusplir su fun cién, 1a de necréfagos, que se alimentan de estas excreciones, y las transforean ha cindolas desaparecer. Los microbios aconpatian o siguen al estado enfernizo, nés que precederlo. Parece absurdo querer destruir con Frenest estos wicrobios Gtiles para detener la enferaedad. Es mas crefble que el agente destructor de éstos, el aedicanento, se oponga, de hecho, al desarrollo de la enfernedad, engendrada por una causa externa a elles. £1 problena consiste en conocer si este deteniniento del desarrolic de la enfermedad es beneficiose para el paciente. Los espiritus prinarios, alinentades por 1a encfelica médica oficial, pensarén que es una cuestién absurda. Todo iré de aane- ra diferente si se atribuye a 1a enferaedad otro sentido que el de una agresién de- Liberada a on organisao vivo. La enfermedad libera al organismo de una situacién anormal Si ciertos individuos, durante su vida, portan nicrobios abundantes y variados, es| preciso rendirse 3 1a evidencia de que La enferaedad, si sobreviene, proviene de! otra causa que 1a habitualnente atribufda a estos "wiles microbios. La cealidad es que 10s organisms vives -el cuerpo husano en particular estén con-| cebidos para vivir normalnente en buena salud. Precisanente cuando su vide se vuelvel anoraal, es decir, contraria a las leyes naturales que rigen ol univerco, es cuando Los problenas de los estados sanitarios anormales cowienzan a aparecer. E1 estado de salud o de enferaedad pertenecen al orden natural que rige toda vida, Es por ello que ninguna hipétesis conceraiente a 1a causa de 1a enferaedad -y, por consecuencia, a 1a busqueda de 1a curacién- puede estar disociada de las Leyes uni versales de la naturaleza sin acabar en un fracaso. FL doctor TILOEN declara: "La idea de que Le enfermedad es una entidad individual e: ilégica, y esta idea es 1a causa de todas las incertidunbres, que son puntos ée par tida de las és oxtravagantes especulaciones sobre Las causas de las enfersedades de Los tratamientos ea perpétuo cardio. Y esta incertidunbre engendra nuevas escue las, nuevos cultos, cuyos renedies son contradictories y opuestos. Sin enbargo, cad: uno’ de estos cultos y escuelas tienen partidarios y "curaciones® en su haber. L idea de que existen enferaedades particuleres de le infancia, de le adolescencia de 1a nadurez, proviene de que estos niffos, estos adolescentes y estos adultos en: Fernos no viven en araonfa con las Leyes naturales que eigen su vide". La mejor prueba ha sido dada por individuos que respetan, en la redida en que les e posible hacerlo, un nodo de vida correcto y que escapan a todas esas pretendidas en Fernedades de 1a edad. Otra supersticién consiste también en creer en la realidad de las enfersedades here ditarias. Lo que le peraite al enferno coneter todos los falsos errores que desee eonservando tieapre un'a buena conciencia y una Falsa argumentacién que resiste todas Jas tentativas de inforsacién. Giertanente existe un factor hereditario que tiene una gran inportancia a nivel de adquisicién vital en el naciniento, pero eso no es més que un elenento entre todos Tos que son necesarios para la obtencién y el aanteniniento de una buena salud. tea tranpa es la de las enfermedades Ilawadas "alérgicas™. La conclusién sonera, que nfs frecuentenente se extrac de las constataciones prinarias de la alergia, es wwe unos Llanados cuerpos extrafiost” son responsables de ella (1). Esta conclusién Ganufla, de hecho, toda una situacién de vida bastante afs inportante para la crea~ ibn del estado canitario del paciente. £1 enferas se aisla entonces en un ghetto con respecte al pretendido agente causal de su alergia, No se realiza ningin esfuer- 20 para corregir los otros hébitos, lo que encierra al enferno mis y més en su si- tuacién de enferso alérgico, por culpa de los dioses, u otra Fuerza no cualificads explicitanente. Una lucha irracional contra el motivo supuesto de 1a enfermedad alérgica provoca, a veces, modificaciones de sintonas, expecrando, 1a wayor parte las veces, ¢1 estado del paciente. Asi, 1a enferaedad puede ser considerada cono un medio puesto en narcha por el cuer- j@ para renediar una situacién que corre ei riesgo de volverse extrenadanente peli- rosa paca 61. Por ejemplo, cuando Los intestines contienen desechos en putrefac- sign, el organisno, para no ser intoxicado, orienta todos sus esfuerzos hacia ese Sugar particular del cuerpo, provocande una diarrea que vaciaré de los intestinos su contenido téxico. Al contrario, después de estos esfuerzos violentos para vaciar el contenido de los intestinos, no es raro que el cuerpo adopte una posicién inversa: el estrefiniento, EL paciente ingiere entonces cualquier purgante o laxante para, pienea 61, renediar esta situacién. Obliga, asi, al cuerpo a expulsar violentageate el veneno que ha s! desgraciadanente ingerido. Oe este modo, lo que parece una enfernedad, es de he~ eho un medio de conpensacién elegide por el cuerpe para solucionar una situacién anoreal. Es nuy Lanentable que los actos emprendidos por los enfernos vayan siespre en un sentido opueste 2 sus intereses reales: 1a cupresién del sintona de la enferaedad es Ja finalidad buscada. Se considera que el enferso esté curado cuando sus sintonas jarecen. Oe hecha, todos estes actos van esencialmente dirigidos hacia 1a supre- sién de los efectos que aconpahan 2 estos sintonas. Por ejenplo, durante el curso de un catarro, lo primero que se piensa es oponerse a Ja secrecién del noco proveniente de la tos, 0 se intenta hacer desaparecer el dolor que aconpafia a los sintomas de las enfersedades., EL verdadero sentido de La enfermedad na es percibido casi nunca en cu entidad real. Pocas veces el enferno, ni el que esté considerads como su curandero, conprenden el erdadero sentido de la enfermedad: Liberar al organisno de una situacién anoraal. fay que extrafiarse, pues, de que la detencién nomenténea de los s{ntonas no pueda constituir, de hecho, una verdadera curacién? Después del periodo de remisién, observado a continuacién de la tona de nedicanen- tos, no es raro que 1a enferaedad reincida ocasionando los mismos sintomas, acompa- ados, desgraciadanente, con 1a aisea constancia, de los nisaos tratanientos supr sores. A cabo de un cierto tienpa, sucede que los sintomas idénticos de la enfermedad nt ‘Se reproducen és. El enferno se cree realuente curado. De hecho, la situacién s vuelve a menudo ain mds grave, pues nuevos wales ~debidos al constante estado anori mal en el que se encuentra el organisno- se desencadenan en otros sectores del cuer i nada modifica este estado de cosas, el paciente se desliza desde enfernedadel s nds graves, hasta llegar a un estado de enfernedad irreversible « ya salida es la desaparicién del individuo. Asi, todo sintoma de enfernedi incluso el a4s benigno- es una preciosa seal de alarna, cuya existencia es neces: rio couprender, puesto que previene al paciente cada ver que su organisao esté tuna situacién anoraal con respecto a las Leyes qué rigen los equilibrios vitales. 4. EL PODER DE CURACION La accién de 1a fuerza vital La caracterfstica esencial de un cuerpo vivo, que lo diferencia de uno auerto, es que el vivo posee una fuerza de vida o fuerza vital. A partir de la fecundacién de a Svulo por un espermatozoide, esta fuerza de vida desencadenars unos procesos de crecimiento y diferenciacién celular, que acaban en los nillones de células del seerpo adulto. Mientras las condiciones de vida son noraales, el crecisiente y el desarrollo det ser vivo se realizan de una nanera araoniosa, bajo 1a influencia de decisiones que escapan al control de las elecciones voluatarias. EL creciniento dol esqueleto, ol naciniento de los dientes, los fendaenos de trans— Foraacién de los érganos sexuales en los adolescentes, etc., se producen arnoniosa- ente bajo la influencia del poder vital que anina a los seres vives. Y es esta Fuerza de vida quien, adends, respondiendo a 1a preocupacién de 1a especie por per petuarse, enpujaré a los organisnos wachos y heubras a reproducirse y a asegurar su descendencia. Todo esto parece perfectamente comprensible en las situaciones normales de vida. Pe- ro las condiciones de vida, a veces, pueden volverse excepcionales. &s el caso, por ejemplo, de una herida: cortadura de los tejidos cuténeos y nusculares. En este ca- so, Lae mismas fuerzas de vida que precedentenente aseguraban el desarrollo del in- viduo, actuarén para reparar el dafo sufrido. En general, la cicatrizacién de las heridas se realiza arnoniosanente. Sin enbergo, cuando los bordes antagonistas de éstas se alejan devasiado, habrd que ayudar 2 las fuerzas vitales a efectuar su trabajo de restauracién mediante una intervencién ex- terior, Sélo hay que ayudar, pues son las Fuerzas vitales las que efectuarin la res- tavracién, Las heridas de los muertos no se cicatrizan. El poder de restableciniento srtenece a los vivos. Se conocen otros casos de reparaciones vitales cono, por ejemplo, los de los huesos rotos, qué se sueldan de nuevo, rodeands la soldadura de un engrosaniento: el callo. Las fuerzar de la vida pueden entrar en juege para oponerse a una situacién anorsal. Asi, el cuerpo decide, hasta cierto punto, expulsar Los cuerpos extralios que pene- tran a través de Le piel © por el tube digestivo. La Formacién de pus a nivel de la piel o los vonitos son actos necesarios para expulsar esos cuerpos extrafios. El cuerpo vivo busca constantenente 1a posibilidad de vivir, al néxino, en el estado sormal. Toda situacién anormal, provocads por no respetar las Leyes de 1a vida, es cobbatida por esas aisnas fuerzas vitales hasta que desaparece. De este aodo, La fuerza de vi~ da aparece cone el guardién vigilante del estado de salud de todo ser vivo. ¥ 12 en- fermedad aparece cone una accién incitada por esa isna fuerza de vida, para el re~ torno a) estado de salud, que es el estado normal de todo ser vivo. Las erupciones de 12 piel -cono la furunculosis- son aés una del cuerpo que una agresién de tividad de depuracién jerebies, cone se declara oficialaente. Y lo wisno sucede con las situaciones infecciosas internas, que aparecen como una decisién del organisao de elininar una situacién interior de envenenasiento. Ast, desde 1a construcci6n del cuerpo hasta las situaciones de restableciniento, eb; poder de curacién, o poder de vida, proviene de la accién de la Fuerza vital. Los sintomas de enfermedades: tentativas de retorno al estado de salud Los actos de 1a vida son unitarios. C1 ser vivo no acta de una Forma desconsidera- da. Los Fendmenos vitales ordinarios, que aconpafian al estado de salud, son a veces aunentados y se vuelven entonces sintonas de enfernedad. La facultad que posee el cuerpo de sentir Ilega, a veces, al paroxisno: es entonces cuando aparece ¢} dolor, necesario para alertar al cuerpo de una situacién anornal. El cuerpo vive normalaen— te a una tenperatura constante: la Fiebre es entonces un fendseno de aaplificacién de esta temperatura, que peraite 2 unos procesos acelerados restablecer 1a salud. Las secreciones de nocos aparecen, tanbién, cono sintonas que aceleran el retorno a tuna situacién noraal. Lo misao sucede con otros sintonas que aconpafan al estado de enferaedad: son tentativas de retorno al estado de salud. La preservacién de 1a vida, que es inherente a cada cuerpo vivo, hace que lo que es Mamade ENFERNEDAD no sea, de hecho, wis que un proceso VITAL que tiende a restable- cor 1a salud. El proceso de Ja enfernedad puede realizarse de manera extrenadanente viva en Los individuos con excelente salud. sobre todo los jévenes. Es entonces cuando aparece 1a ENFERNEORD AGUDA -accién auy Senéfica para el organisno-, que es preciso esforzarse en conprender y ayudar. La posibilidad de la enfernedad aguda no Siempre existe, sobre todo en los individuos débiles como las personas de edad avan- zada o Las que hayan sido traunatizadas por intervenciones nédicas peligrosas (ra- Giaciones Lonizantes, por ejemplo}. £1 organisno desarrolla entonces unos sintonas atenuados, segin la posibilidad de sus fuerzas vitales: es 1a ENFERREOAD CRONICA. Existe entonces un término medio que se establece entre las posibilidades de cura- cidn del organisno y el deseo permanente de volver a 12 salud integral. Si el orga nisne puede aumentar posteriornente su fuerza vital, seré capaz de desarrollar nue~ vas crisis agudas pare intentar volver al estado de salud. En el caso inverse, cuando 1a fuerza vital no cesa de disainuir -cono consecuencia sobre tode de un estado de vida anoreal- el organisno acepta, poco a peco, un estado de salud sediocre, A menudo pasa a una situacién sanitaria irreparable © irrevesi- ble, Mevando al individuo que renuncié a vivir en confornidad con las Leyes de la vida, hacia una destruccién leota y la muerte. Esta aparece como la salida normal para el organismo que ya no es apto para vivir. Ee bastante evidente que el Factor tieapo os preponderante en todos los actos que conciernen a 1a conservaci6n y desarrollo de 1a vida. Serfa ilusorio querer curarse instanténeanente de una situacién de enfersedad que se ha ido Nengendrando” durante afos. Pero también esté claro que, con aucha paciencia, es posible cambiar Las aalas| costusbres, para intentar recobrar un estado de buena salud. Si el poder de curacién| depende de las fuerzas de vida que nos aninan, nos corresponde no destruirlas, para conservar 1a posibilidad de elaborar un estado de salud. Este estado y el de enfer- edad no son efecto del azar, son dos facetas diferentes pero no contradictorias de una aisna entidad: 1a prolengacién de la vida. Pertenece, pues, 2 los seres| 1“ vivos observar las leyes que les rigen, para conservar su vida. Esto se produce por instinto en la mayor parte de los. animales. Para el honbre, unas costuabres y unos condicionanientos nefastos, heredados del pasado y unas pseudoverdades cientificas, actualmente en voga, hacen que 1a decadencia y 1a enferaedad sean ads a menudo su patrinonio que el estado de salud radiante. Parece, pues, necesario reflexionar, por una parte, sobre lo que podria aparecer co- wo la causa de les estados de enfernedad y, a continuacién, determinar las técnicas vitales a poner en préctica para volver a un estado de salud aceptable. 5. LA VIDA DE LAS CELULAS DEL ORGANISMO HUMANO La bésqueda de 1a causa de 1a enfermedad nos lleva, en priner término, a cbservar y describir las sanifestaciones de la-vida a nivel celular. E1 cuerpo humane esté constituide por érganos: niscules, pulnones, corazén, esténago, etc... Es un o nismo. Los érganos estén conjuntados en grupos que cutiplen unas funciones deternina- das. Estos conjuntos se Llaman aparatos o sistemas, cono por ejemplo: el aparato di- gestive, aparato respiratorio, cistena muscular, sistena nervioso, ete... Los Srganos estin constituides por unos nateriales Lanados tejidos: por eje tejide muscular, tejido ése0, etc... La Fisiologla nos ensefa que si los tejidos son los materiales constituyentes de los Grganos, cada érgano puede contener diversas tejides, y que un.tipo dado de tejido se puede encontrar en diversos Srganos. De aqui sacanos la conclusién de 1a aparente complejidad del cuerpo humano. Estos teji- dos, a su vez, estén conpuestes de uns multitud de windsculas partes, muy parecidas entre sf: las eflulas. La célula esté compuests de una aasa, el eitoplasna, dentro del cual se encuentra el cleo; rodeando al citoplesa hay una delgeda acabrana. Las células son variables en sus foraas y dimensiones. En general, su tamafio es ex- ‘trenadanente pequefio y se evalda en silésinas de ilinetro o wicras, Sin embargo, clertas células "gigantes", cone por ejemplo las nerviosas, tienen unas prolongacio- nes en los nervios, que pueden sobrepasar el netro de largo. | { EL hombre es un netazoo, es decir, un ser pluricelular. El nimero aproxinade de oé- lulas del cuerpo humano se evalda en 100 cuatrillones. Las células de écte, coro Las de cualquier aetazoo, no son todas idénticas sino que se clasifican por especies. Sin embargo, estas células diferentes provienen de una wisna célula original, el hhuevo, obtenido de la Fecundacién del Svulo Femenine por el espernatozcide wacho. EL huevo se divide en dos células iguales, éstas on otras dos, y asf sucesivarente. Estas, prineranente todas iguales, se transforaan llegando a ser células sangufneas, eélulas nerviosas, células musculsres, otc... Este Fendneno de nodificacién de for nas, de estructuras y de funcionaniento de las células es Llanado diferenciacién ct lular. Esto no puede cunplirse més que bajo el efecto de la fuerza vital, necesaria para la promocién de toda vida. La vida celular La vida celular més simple se encuentra en los animales unicelulares © protezoos, cono el paranecio. Este absorbe unos alinentos -residuos vegetales- que entran en el citoplasna -cuerpo del paranecio- en foraa de vacuolas que en é1 se desplazan. Estos alinentos son digeridos Foraéndose unos desechos que son expulsados al exterior pa-| sande a través de 1a membrana. Las sustancias asiniladas sirven para santener el ci- toplasma y eventualaente hacerlo crecer. El paranecio respira su oxfgeno del nedio exterior (oxfgeno disuelto en agua). Cuan- do Las circunstancias exteriores son Favorables (alinento, oxfgeno, tenperatura), el paranecio crece y se divide en dos: se reproduce por aultiplicacién. Puede despl zarse, auy a menudo, para apoxinarse 2 un nedio nds favorable, nds rico en oxfgeno| yen alinentos, Sus cilios baten el agua y se puede observar entonces una verdadera Corriente citoplasxstica: todos estos movimientos son manifestaciones visibles de fenergfa. Hay produccién no solasente de energfa aecénica, que ssegura los aovinien- tos, sino también de calor e incluso de electricidad. Los paranecios pueden evitar ebstéculos, huir de sustancias qufnicas peligrosas, aproximarse a 1a burbujas de aire: son excitables ¢ sensibles. Esto pone de nanifiesto diversos aspectos, muy in- portantes, de la vida de los protoz00s. Cowo éstos, las células de un eetazoo, en articular las eélulas hunanas, absorben, transfornan y asinilan alinentos; resp ran, excretan; prodicen energia -La absorben también, y durante una juventud de du- eacién variable segin las especies, crecen y se dividen para multiplicarse. ro en el caso del hombre, auy pocas de sus 100 cuatrillones de células estén en contacto directo con el nedio exterior. Los alinentos necesarios para la vids, asf zoo el oxigeno, con Mlevades a las diversas células hunanas por los Ifquidos circu- Lantes (sangre y Linfe sobre todo) en los cuales, por otra parte, ellas excretan sus productos de desecho. La respiracién celular Ciertas células de 1a piel, en contacto directo con el aire exterior, tienen une respiracién directa, es decir, que los intercanbios gaseosos de oxigene y de gaz earbénico se hacen entre el aire y la sangre de los capilares de 1a piel. Esta res- airacién es insuficiente para mantener en vide el conjunto de células del cuerpo hu- ano. La respiracién de los eélulat hunanat se efectéa gracias a un releve constituide por Ea sangre, en 1a cual el plasta, pero sobre todo 1a henoglobina de los glébulos ro- fos, tienen La propiedad de cargarse de oxigene a nivel pulaonar, de libererse de 1 a nivel celular, de cargarse allf de gas carbénico, y de restituirlo al aire libre a nivel de los pulnones. Este fendneno, que es en priner Lugar una conbustign « #3- tel celular del carbono aportade por los alinentos, ex de hecho un Fendneno coaple- je, que pone en juege dfastasas celulares y una parte nisma de 1a sustancia viva. Esta respiracién celular es esencial para mantener 1a tesperatura constante ¢el cuerpo hunano. Su detencién prolongada solanente unos minutos puede acarrear la muerte. EL Fendneno de La respiracién es un acto vital. Adends de Los conociniantos ens: aos en fisiologta, es probable que sea uno de los nedios de transportar por nuestro interior esta energfa vital, tan indispensable para 1a vida. La alimentacion celular La alinentacién celular hunana se realiza igualaente, aprovechando unos relevos. Oe ‘suevo la sangre y la Linfa son quienes contribuyen 2 ella, £1 ciego sanguineo se zarga de los elenentos del quilo a nivel intestinal: glucosa, elenentos nitrogena- jos, sales ninerales, que. después de haber pasado por el higado pasan al torrente sanguineo general, Los alinentos grasos penetran por los vasos quiliferes, pero re tornan también a La circulacién sanguinea general. A nivel de los capilares, el alasna sanguines trasuda y se transforma en Linfa, que es el liquide nutritive de todas las células. Asi, 1a eliminacién celular est& asegurada y, para ella, 12 cir- eulacién sanguinea es suy inportante: una parte de nuestra energia vital se utiliza ” LA NIDA CELULAR LA VIDA DE UN _UNICELULAR EI paramecio el eytoptasma, ieee: embide ndcleos| El paramecio ex uv arime| uniceuler, es de cir conetitvide por une ale dhl Em ella we distingse of citoplasms, 12 membra- ta y bee dot obeleos. El peramesio eatd cabiets de cies ; su tme- vimiente segura ob despayamiento del pare mecio en ot leide, El poramecio ex atraide por el ovigene poet te gue resin; absorbe oxigens y cepelse gas earbénice Una célula humana (bucat) =x 4500 EY parametio be aliments 4 ereze , pues qe Ja digestion de resideos vegehles le cuni isla sustanciss nuthitivas, vacuole aitahae Fn un medio favorable , an paramecio se di Vide por caticamiento de fos mics y del topesma: emia - fos niclens ‘stiran para este aprovisionaniente celular. Evidenterente 1 asimilacién de estos alinen- tos, cusndo se realiza correctanente, aportar& un autento de eneraia que persitirs mantener lawida celular. E] metabolismo celular Ast, 1a digestién alinenticia, la respiracién pulmonar, la circulacién sanguinea, son funciones que abastecen 2 las células del erganisno con alimentos propianente dichos y con oxigeno. La sangre, y después 1a Linfa, hacen el papel de transportado- res. Glucose, grasas, alinentos nitregenados, sales ainerales, etc. son, en cada no- wento, descompuestos en las células en elementos nés siaples, o con una parte misna de 1a sustancia viva, conpletanente oxigenados gracias al oxigeno aportado por la sangre. Eetor procesoe de oxidacién, desconposicién y atini¥acién utilizan y produ- cen energia, de 1a cual una cierta parte aparece en forma de calor y trabajo mus- cular, Yor otre lado, con les nuevos productos elaboradas a nivel de las células, éstas construyen nueva sustancia viva. Reparan su desgaste. La célula joven erece y se di vide. Por ejenple, un nito dobla su peso de naciniento en cinco aeses, y lo teiplica en un aio, El hombre conplota asi su crecimiento hacis los dieciocho 0 veinte afos. Las ghéndulas hormonales juegan un papel inportante en el netabolisno celular. El eciniento celular esté sonetido a la accién de ciertas gléndulas; asi las gléndu- las de seceecién interna -la hipéfisis, paratiroides, tircides, timo~ actéan sobre s1 crecimiente de los huesos. La ablacién de la tireides trae concigo el enanicno. fiertos tunores de hipéfisis producen gigantisao. La ablacién de las paratiroides es sortal, y su hiperfuneionaniento produce unadescaleificacién de los huesos. Las secreciones de estas glindulas, cono 1a asinilacién y 1a transforaacién de Los alineatas, se producen mejor cuando las otras funciones del organismo (actividades Fisicas sobre todo) se efectdan convenientenente. La excreci6n celular Las transforeaciones y reacciones complejas que se producen a nivel de cada eélula, ‘engendran unos productos perjudiciales, que es necesario elininar. 44nos brganos juegan un papel de relevo para expulsar estas toxinas, provenientes del Funcionaniento normal de las células, fuera del cuerpo hunano. Es precicanente la Linfa, que bata las células, quien recoge directanente sus desechos y, por los ca lares LinF&ticos, después por Las venas LinFéticas, los conduce a circuito sengul- seo. Este drenaré estas toxinas internas hacia los érganos excretores. En contacto firecto con 1a piel, Las gléndulas sudorfparas excretan por los pores el sudor: ori sa diluida. Los riflones poseen unos tubes urinfferos, que son verdaderos filtros que retiran la rina de la sangre. Esta contiene agua, urea, Scido Grico, sales einerales (entre ‘las el cloruro de sedio), un pignente aaarillo proveniente de los pignentos bilia- res, ete. EL hfgado, al producir 1a bilis, elimina agua, sales minerales, provenientes de lo desconposicién de sustancias nitrogenadas, pigaentos biliares, provenientes de la enoglobina de los glébulos rojos destruides, y otros productos de la VIDA CELULAR. ° EL eudor, 1a ovina y 1a bilis son Liquidas muy téxicos, de los cusles ¢1 cuerpo debe decenbarazarse rdpidanente, bajo pena de perecer. Los pulwones elininan el agua, el gas carbénico, asf como los cuerpos volStiles (alcohol). Ellos detienen y transfor- man ciertos venenos que han podido sen vertides en la circulaciéa sanguinea. Igualnente otros Srganos pueden ayudar a 1a funcién de excrecién: 12 piel, por eje plo, per su respiracién cuténea, su descanacién de la epiderais (cespas), su gléndu- la sedacea que secreta el sedo; cone también los ganglics linféticos, situados en punter de confluencia de los vasos linféticos, que concentran los glébulos rojes, “sepultureros! del organisno. Otras gléndulas de secrecién externa contribuyen a es~ ta exerecién de las toxinas internas: las gléndulas salivares sobre todo, asf cone las glindulas digestivat, y las gléndulas mucosas, que tapizan las vias respirato- pias y, particularnente la traquearteria. En fin, las paredes misnas del tubo diges- tive pueden ser a sede de emisién de toxinas, especialmente durante el ayuno. La Funciéa de excrecién -y par consiguiente 1 vida colular- es favorecida por una buena aarcha de las otras funciones del organisno y, principalaente, de 1a circula- cién y respiracién, estimuladas por un funciananiento suficiente del sistena nervio- 20 y el cunpliniento de ejercicios Fisicos. Unidad det organismo De este modo, es Fécil comprender que el cuerpo es un todo compuesto de aunerosas células. Del estado de vitalidad de las células dependeré el de todo el cuerpo. De aqui 1a ixportancia extrsordinaria, para 1s salud del individuo, del buen Funcien mmiento de sus células. Es inportante renarcar que, entre el conjunto de las célules, cada una de ellas en particular dispone de una energia vital propia para engendrar sus actividades, y su calidad de vida dependers del medio en el que viva: el de 1a linfa que la rodea y Gsta, a su ver, depende de los aportes exteriores transportades por la sangre. ML igual que para los animales unicelulares, las eélulas de los metazoos viven y cunplen sus propias Funciones mientras su enengia vital es cuficionte y su medio favorable. Aci tenanos La interdependencia entre las células y el organisao, sostrando clara~ ente una unidad de vida de todo el organisao. 6. LA TOXEMIA De este node, 18 vida de todo el organisno humane estS condicionads por 1a de las nunerosas células que lo conponen. E1 papel de cada una de ellas es continuar cun- pliendo, durante su propio ciclo de vida, las funciones para las cuales ha sido es~ pecialnente creada, con la condicién expresa de que su sedio de vida peraanezca fa- worable. Experiencias de Laboratorio -sobre todo las realizadas por el Dr. Alexis RRELL- han nostrado que unat células bajo foraa de tejide aninal no pueden vivir 4s que algunas seanas en un medio nutritivo dado, si éste no se renueva al cabo de an tiempo. Pero, canbiands estos tejidos de medio nutritive de manera que se eliai en los desechos provenientes de la vida de las células, expulsades en el medio que tas radea, es posible de nuevo prolongar su vida algunas semanas. Por nedio de algu- vas operaciones anexas, tales cono la adjuncién de extractos glandulares, se puede sconer al envejeciaiento de las células y santenerlas en vida aucho eas tiempo. Es~ sas experiencias han denostrado 1a inportancia de las toxinas, provenientes del ne- cabolisno celular, que polucionan su nedio ambiente. Si las toxinas Ilegan a cantidades importantes y si no hay posibilidad de elininar- Tas, las células, obligadas @ vivir en un medio t6xico, se deterioran y eueren. La da eterna, a nivel celular, no se puede imaginar mis que cuando la célula tiene la pesibilidad de vivir en un medio Favorable que se renueva constanterente, peraitien- te asi a las células vivir y reproducirse suficientenente, jertos ciclos de vida se interponen en esta suposicién, de nodo que esta hipétesis ‘0 ce realiza. Pero ee inportante tenerla en cuenta, para evitar los envejecinientos arecaces 9, incluso, para prozover el rejuveneciaiento de los organisms. La intoxi- tacién del aedio de vida de 1a célula constituye LA TOXEHIA. Para los unicelulares, la toxewia puede provenir de la intoxicacién de ev medic exterior por diversas la Gpoca actual la opiniéa se sensibiliza 2 los problevas de las diversas polu= siones. Nunerosos productos quisicos pueden polucionar el nedio que rodea a la célu~ Ys por tanto, disminuir sus posibilidades de vida, incluso producirle 1a auerte: ‘sto constituye La toxemia de origen externo o toxeaia exdgena. Bro tipo de intoxicacién de 1a célula y de su medio anbiente, proviene de productos sxeretados por ella, eriginados por el Funcionaniento normal de su aetaboliseo: texenia de origen interno o toxenia endégena. Fara que la vida de los unicelulares pueda nantenerse, es evidente que la toxenia externa debe reducirse al efnino o eliminarse completanente, sobre todo, por un cas Bic completo del nedio en el que viven. Pero igualnente inportante es que 12 toxenia interna sea neutralizada por la Facultad que poseen las células de evacuar los dese chos del netabolisno al medio en el que viven y, después, llevar a cabo 1a necesaria renovacién de este nedio. Al nivel del sistena celular complejo del organisne huna- to, este esquena de la toxemia peraanece vélido. Todo Lo que provoca una intoxicacién de origen externo contribuye @ aunenter en el bre 1a toxenia exdgena. Cabe destacar: 2 = Las diversas poluciones actuales. = Los productos no espectfices a las necesidades husanas tales com el tabaco, alcohol, café, té, drogas diversas, ete. = Los alimentos tolerades por el organisno (carnes, pescades), per que poseen, fuera de toda polucién externa, venenos tales cono la tonatnas, ~ Los alinentos probablenente eis adaptades al cuerpo hurano (frutas hortalizas, Lcteos) ingeridos on alas asociaciones alinenticias son fuente de putrefacciones intestinales téxicas. Esta sinple enumeracién no es exhaustiva y ser, de todas waneras, desarrollada pos. teriormente, Otras causas, tales cono las secreciones aicrebianas, pueden igualnenti auaentar esta toxenia exégena. Esta puede ser significativa dentro de las dificulta, des que pueden sufrir las células hunanas, en su vida corriente y, cono consecuen. cia, el organismo entero. El mejor nedio de renediar esta toxenia de origen extern: es rebuscar, y luego hacer cesar, todas las fuentes exteriores de intoxicacién. Ast. por ejenplo, se buscard una alinentacién de calidad biolégica, ausente, si es posi. ble, de toda irradiacién ionizante. Los productos indtiles y peligrosos serin supri midos. También ser& interesante abandonar las tomainas ingeridas en los alinento cérnicos. E1 aprendizaje de comidas que respetan las asociaciones alinenticias fi siolégicamente compatibles, disinuird las posibilidades de putrefaccionas intesti neles. Es preciso vivir en unas condiciones de higiene favorables a la expansié de la vidas oxigeno, tenperatura, huredad, otc. La toxemia de origen externo debe ser suprinida por eleccién personal. En ciertos casos, en los que se pruebe que esf posible una oposicién total, es preciso encontrar los aedics nde eficaces pare re} nediarla. ;Péro hay suchas dificultades en perspectiva, en lo que concierne, por ejemplo, a las ingerencias de 1a polucién nuclear a nivel celular! La toxesia interna en el organisno humano est4 ligada a la conplejidad del conjunt de la vida celular. Es importante captar que esta toxemia depende de 1a vida mien de las células. De hecho, ella aparece permanentenente a nivel de la célula y gana, poco a poco, todo el organisee a través de le linfa y la sangres Pero es ante todo en las células donde se sitGa el prieer estado de la toxenia in- terna. Esta existe a nivel celular, norwalnente, cono resultado de la vida que allf se desarrolla, Su importancia est ligada a las posibilidades que posee 0 no la cé Lula, de verter sus toxinas en 1a Linfa y en la sangre Esto depender& igualnente de 1a capacidad de absorcién de estas toxinas por La lin fa y la sangre. Esta, 2 su ver, dependerS de las posibilidades de transformaclén de excrecién de las toxinas por el conjunto de drganos que constituyen el sistena de excrecién de todo el organisno. £1 funcionaniento de estos Srganos esté Favorecido por el de los otras sistenas y aparatos del organismo: respiratorio, circulatorio, nervioso, auscular, el esqueleto, etc. De este cdo, la toxenia interna de origen celular proviene del funcionasiento inadecuado de todo el organisno. La toxemia, sea de origen externo o interno, ests constituida por la presencia de toxinas, sustancias diversas inconpatibles con el estado de salud, dentro de la cé lula, la Hinfa, 1a sangre, los tejidos, Srganos, y todas las partes del cuerpo que tengan una vida activa, La toxemia llega a ser insoportable para el’ organi smo cuand: su acunulaci6n sobrepasa el nivel de tolerancia. Este nivel de tolerancia de las| 2 ‘toxinas en el conjunto del organisno es variable segin los individuos. Depende de 1a didtesis (0 predisposicién) de cada individuo. Cada organisne nace con un cierto c al hereditarie que haré que acepte, o no, un cierto nivel de toxemia: os una ca acterSstica de cada cuerpo. stro factor muy inportante, del cual depende e} nivel de toxenia, es La Fuerza vital de que dispone el individuo en cada momento de su vida. En la vida corriente, el jerpo est sienpre en situacién toxénica, aunque el aporte exterior de origen tox ico sea inexistente, En efecto, debido a la vida y desarrolto del funcionaniente del netabolisao celular, se Forman constantenente unas toxinas que provienen de 1a atilizacién de las materias nutritivas. Estas toxinas, en cantidades aceptables para el organisno, son naturales y provocan una estinulacién necesaria para le vida. Su xceso inpide a las células cunplir sus diferentes funciones vitales, 1o que provoca a decadencia Fisica. Lmportante conprender que el drenaje de las toxinas -para santener 1a toxemia por debajo de un unbral soportable- es una actividad indispensable para el santenimiento 4e 1a vida, probablenente La més importante, ya que, ci no es répidanente saticfe sha, 1a auerte puede sobrevenir. La eliminacién de las toxins se realiza nediente los procesos de desintoxicacién zue neutralizen las toxinas, los procesos de excrecién y las acciones de vaci Fintestinos, vejiga}. La éliminacién procede del instinto de conservacién ‘ital provocaée por 1a fuerza vital de que dispone todo ser viviente. El nivel de coxenia cel organisno puede elevarse en el monento en que alguno de los érganos ex- rretores no cunpla perfectanente su trabajo, en 1a cadena de las actividades dest sadas a favorecer Le eliminacién de las toxinas. Se produce entonces -para el mante- timiento de la vida- una conpensacién fisiolégica, es decir, que otro Srgano 0 grupo ze drganos se encargan de las toxinas no destruidas. Esta conpensacién es indispen- sable, mientras que el érgano defectuoso haya tenido 1a posibilidad de renovar las lulas lesionadas, 0 mientras que los érganos o sistemas necesarios para el buen ‘sncionamiento del érgano excretor peraanezcan defectuosos. Asi, le destruccién de cualquier célula de los rifones puede ser compensada por 1 eacién de nuevas células renales. Pero, oi un rifdn es extirpado por una operacién suiGrgica, ¢1 que subsiste debe compensar 1a pérdida del otro rinén, aumentando su actividad. Pasa lo sisae cuando se quita un pulaén a un individuo. ‘uy 2 nenudo, el relevo en La eliminacién de toxinas es tonade por la piel, Las mu- sas intestinales, o as vias respiratorias. Lo esencial es que 1a toxemia del uerpo se mantenga a un nivel conpatible con 1a posibilidad de vida. Cuando las oxinas (incluidas las secrecionas micrabianas) se introducen en el cuerpo o se ela- soran naturalnente por el netabolisao celular, se produce una elininacién, sieapre se sanera selectiva. Las toxinas nds peligrosas son excretadas innediatanente, aniquiladas al ser depositadas on el tejido graso (ejemplo DOT), para que el equili- brio vital del organismo no peligre per una brusca elevacién de su toxemia. Esta existe, pues, permanentenente en el organisno husana. La calidad de vide de cada ser ependeré invariable y-ecencialeente de que el nivel toxénico sea lo: ns baje po- sible. Es importante comprender el conjunto de 1a vida celular del organismo, asf coro el Fendneno de 1a toxenia, para entender lo que es el estado de salud o de enfermedad. Estos estados no son, en efecto, més que situaciones monenténeas de 1a vida, y ésta 23 s6lo puede existir con una pureza celular suficiente. €2 nivel de toxesia que exist en cada individuo condiciona la calidad de su salud, o su estado patolégico. Nante ner la taza de toxesia al nivel més bajo es 12 mejor panera de acceder a 1a buen salud. Fy LA ENERGIA VITAL Manifestaciones de la energia vital La descripci6n de 12 vida de las células del cuerpo hunano y, en particular, del fe- éneno de 1a toxenia, que esté presente en cada instante de La vida celular, muestra 1a gran inportancia que tiene, para la vida del organismo entero, 1a parte mas pe- ‘quefia del cuerpo: la célula, Pero esta vida celular, cono 1a vida del cuerpo, no existe ads que cuando la fuerza de vida actGa en el organisno. Esta Fuerza de vida depende de 1a ENERGIA VITAL de la cual podenos disponer en cada instante de nuestra vida. Y Lo que constatanos son las sanifestaciones de esta fuerza vital, que se muestran por actividades consumidoras de 1a ENERGIA VITAL de que disponenos. La inpresién de fuerza o debilidad que experimentanos se debe, de hecho, a 12 per- cepci6n que tenenos del gasto o del ahorro de energfa vital respectivanente. De este odo, tenenos Is iapresién de estar Men plona forma” cuando "gastanes” una gran gia vital para cusplir con actividades fisicas. Inversanente, nos parece estar adanente Fatigados cuando nuestro cuerpo se niega al esfuerzo para econonizar La energia vital que, en un nonento dado, nos hace falta. Cstinular al cuerpo para abligarlo a activarse por encima de sus posibilidades conduce al agotasiente y a la destruccisa de la salud, exter westro organisno es fuerte o d&bil segin sea abundante o reducida 1a cantidad de energia vital de la que disponenos. £1 conjunte de esta enerafe vitel se reparte a les diferentes Srganos para que pueda cuaplir sus Funciones. Cuando esta energfa es suficieote, 1a vida del conjunto celular esté asegurada. La reparticién de energta ‘na se vealize al azar, Son precisanente los Srganos que participan en lee Funciones ‘3s indispensables para 1a vida del organisno los que tienen pricridad. Ast, si la eantidad de energia vital de a cual puede disponer el cuerpo en un aonento dado, Lega a ser insuficiente cono pore asegurar 1a vida del orgonisnc, las funciones ne- ez inportantes se verén afectadas, como, por ejenplo, 1a funcién woviniente. £1 eaerpo entra en un estado de *debilidad” que hace auy penosa toda actividad auscu- Sar, Econosiza energia vital para las funcicnes indispensables al wanteniniento de la vida: exerecién, circulacién sanguinea, respiracién, intercambios nerviosos, etc. Es importante renarcar que 1a funcién de asimilacién es también muy reducida en este caso. Esto puede Ilegar hasta la pérdida del deseo de alinentarse: estado que pone fen juego los érganos de Ia vista, del gusto y del olfato, es decir, e] buen funcio- maniento de todo el sistena nervioso. La cantidad de energfa vital de 12 cual podenos disponer 2 cada instante es auy var tiable: se han de tener en cuenta nunerosos Factores para poder efectuar una apre— iacién. Ante todo, 1a herencia de cada individvo le predispone a recuperar, és 9 menos répidarente, la energia gastada. Esta herencia constituye una caracterSs- tica para cada persona, que serd necesario conocer para saber lo que es posible Sacer 9 no. Pero, dentro de las posibilidades de caga uno, 12 energia puede variar de un nonento a otro en funcién de nuserosos Factores internos o externas. Ev luar estos aodos de fluctuacién de 1a propia energfa vital es una costunbre indispensable para mantener 1a buena salud. Esta evaluacién se realiza nivel cons cliente y toda aodificacién en nuestras actitudes, con vistas a salvaguardar nueste| energta vital, se lleva a cabo poniendo en accién nuestra VOLUNTAD CONSCIENTE 0 oI LUNTAD EXTERNA. Pero el uso de esta voluntad consciente no parece ser auy razonable para muchos in| Gividuos que no saben Llimitar sus actividades an Funcién de la energia vital dispol nible. Existe una "seguridad" suplenentaria Formada por el instinto de conservaciéa| que actia cuando nuestras exigencias son cuperiones a lo que nuestro organisne nol puede dar. Este instinto de conservacién -INSTINTO SOMATICO O VOLUNTAD SUBCONSCIENT| D INTERNA desencadens, si es necesario, procesos autoritarios para detener las ac| tividades "progranadas” por 1a voluntad consciente: esto puede llegar hasta el efa| cope o 1a postracién. La inposibilidad, en la cual esté entonces el cuerpo, de continuar sus actividadel excesivas © anoraales, le obliga a economizar esta energia vital insuficiente y crearla de nuevo durante el tiempo de recuperacién que se le concede, de este odo al organisno. "Le inactividad del sueio recupera 1a fuerza mientras que 1a actividal y el trabajo 1a agetaa" (Or, Walter). Es preciso, pues, denunciar vigoresasente los procedisientos actuales que tienden dar, a los enferaos fatigados, estinulantes que les obligan a gastar 1a poca energfj vital que les queda. Este gasto, que se traduce en un aunento de las actividades, d al enfermo 1a inpresién de estar de nuevo "fuerteM, sientras gasta su energia. & realidad, éste se opone 2 su instinte soaética que tenfa unas razones superiores p ra disinuir sus actividades y para recuperar esta energia, indicpeneable para el Funcionaniento de otros érganos. Por tanto, en la prdctica no hay que ponerse a Las "disninuciones" que sobreviene| en el cuerpo: "vencer" un estrefiniento es un contrasentide peligroso. Le disnin cidn de las actividades intestinales corresponde a una situacién de incuficiencia energfa vital, probablenente utilizada en otras actividades és indispensables par] el nantenimiento de Ia vido a nivel celular. Lo a&s prudente es cecuperar este enert gfa: el estrenimiento desaparecer§ por sf sisao. La variabilidad aoreal de 12 enert gia vital sigue el ritmo o periodicided de La vida. €1 gasto de energfa vital alter! na con el reposo, que 1a regenera. iSerfa preciso, pues, para econonizar energia, reducir a cero las actividades y pei nanecer en reposo? Wo, ya que 1a amplitud del gasto y de 1a recuperacién de 1a enei gia depende de le cantidad de actividades (Ffsicas, intelectuales, etc.) realizad: por el organismo. La posibilidad de poser un ndxieo de energia vital depende de u anplitud méxina del fendneno gasto-recuperacién de ésta. £1 aumento de esta anplit constituye un paso calculado para acceder a un nivel efs alte de salud, directan dependiente de 1a cantidad de energia vital de 1a cual podexes disponer a cada ini tante, . Gada momento de 1a vida contribuye @ disminuir o aunentar la energfa de la cual dis ponenos. Ciertos elementos renovadores participan en su elaboracién: el agua, ef aire, los alimentos, el sol, etc. Otros, ténicos, son faverables al creciniento dicha energfa: el calor ao excesivo, el frescor, un estado mental positivo, enocio nes optinistas, un interés permanente, una actividad ereadora, etc. Al contrario unos estinulantes extrenadasente excitantes o irritantes diseinuyen 1a energie vi tal: demasiado Frio, calor intenso, estados depresivos, actitud pesimista, etc. 26 La conplejidad de las acciones y situaciones que influyen en el potenci, ‘nergfa vital es evidente. Es labor de cada uno rebuscar lo que contribuye a cons~ ir 0 destruir esta energfa. El repose es el aejor aedio para reconstruir La ener sia vital. En @1, el cuerpo parece débil: es durante esta inpresién de debilidad jando se produce 1a acuaulacién de energta vital. Al contrario, la impresién de jerza es un signe de gasto de energia durante las actividades. de te La energfa vital se utiliza para el buen funcionasiento de los érganos. Dentro de Gstos, se utiliza de manera prioritaria para efectuar 1a eliminacidn de las toxinas a nivel celular: elininacién indispensable para el nantenimiento de la vida. Estas explicaciones describen las nanifestaciones de esta energfa. Nosotros podenos hacer- 0s preguntas respecte 2 1a naturaleza de esta energta, asf cono las posibilidades de nedirle euantitativanente. Es entrar en el dominio de Las ciencias experinenta- Les, que todavia no han dado una respuesta -si es que existe- 2 los problesas cuali- rativos y cuantitativos de la energia vital. €s por eso, sin duda, que esta energia dermonece ignorada por quserosos investigadores oficiales. No obstante, es cierto ue Las conclusiones que sacanas de nuestra apreciacién son extrenadanente inportan- tes para 1a calidad de nuestra salud. E1 sistema nervioso En las obras higienistas, 12 energfa vital es a veces calificeds de energia nervio ‘sa, quizds porque se supone que 1a energia vital es transportada dentro del organis- ‘a0 por la estructura del cistena nervioso. Eaiste quizds un error de Lenguaje, ya que oficialnente se acepta que es el influjo servioso ¢1 que se transaite a lo largo del aparato nervioso. La nisna cuestién pue ae plantearse cuando se habla del mensaje transmitido por el influje nervioso: zCudl #5 su naturaleza y su cantidad? ta energfa vital o nerviosa es una ceserva de vitalidad que aconpata al ser vivo jientras que el fenéneno vida exista en él. La manera por La cual esta energia se ‘tlabora y se disenina a través del cuerpo. no parece ain muy clara, La nedicina chi- ‘4a acepta que el Flujo energético se desplaze seqin ciertos trayectos Llanados aeri- fianos. Es inportante resaltar los efectes précticos que se han obtenide en acupun~ cara a partir de 1a aceptacién de esta teorfa, Lo que parece verosimil es que el in~ Flujo neevioso, por el hecho de que puede sovilizar los sistemas ausculares, Lae sindvlas, y poner en accién los Srganos de tos sentidos, provoca el gasto a la eco- vonia de 1a energia vital, de la cual dispone e cuerpo humano. El ojercicio de 1s inteligencis y de 1a conciencia, cuya sede se sitde al nivel del istena nervioso, conteibuye igualnente 2 1a utilizecién de la enerafa vital, Sin entrar en una deseripeign detallada del Funcionaniento del sistews nervioso, recor zanos que ¢] aparato nervioso del hombre conprende dos sistenas: ~ Sistona cerebroespinal y ~ Sistena neurovegetative. EL sistema cerebroespinal nos pereite ponernos en relacién con el sundo exterior, gracias 2 los mensajes suninistrados por los drganos de los sentidos, y al funciona niento de los misculos esqueléticos. Dirige nuestra VIDA OE RELACION. Es a ese nivel donde puede actuar principalmente 1a voluntad consciente, para utilizar la energia vital de 1a que dispone el cuerpo en el cumplisiento de lo que nosotros podri: 0 2 Lamar VIDA EXTERWA, Esta vida conprende igualeente las actividades intelectuales escogidas, dirigidas, y eFectuadas al nivel de este misno sistema corebroespinal.. EL sistema neurovegetative, a partir de cadenas sensitivas y notrices Ligadas al eje cerebroespinal, organiza las actividades de los érganos internos: el corazén, el es- t6nago, los intestinos, los rifiones, 1a vejiga, los pulnones, etc. Pertenece a la VIDA DE WUTRICION. EL buen Funcionapiento de estos 6rganos depende de unas decisio- nes que escapan a nuestra voluntad consciente. Esta voluntad interna decide 1a uti- Lizacién de La energfa vital necesaria para esta vida de nutricién que Lanarenos: \VIOR INTERNA, Cuando 1a energfa es suficiente, el Funcionaniente de 1a vida de relacién (vide ex- terna) y el de 1a de nutricién (vida interna) estén asegurados. Si por cualquier causa Gsta tendiese a disninuin, 12 voluntad interna (o instinto sonstico) utiliza- r& la energia existente para el santenisiento de las actividades "internas" indis- peneables. En este caso, la vida de relacién y una parte de 1a vida de nutricién (estémago, intestinos), serdn ainoradas. La energia vital no existe ads que en les seres vivos. La cantided de sta, de 1a cual el cuerpo puede disponer, detersinaré la calidad de su estado de salud. La vida es 1a wanifestacién de le energia que existe en nosotros. Vivir es mantener y, si es posible, aurentar 1a energfa vital de 1a que disponenos a cada instante. 8. LA ENERVACION Definicién de Ta enervacién La compronsign de 1a vida celular del organisno es esencial para entender ¢1 proceso que crea 1a enfernedad, Cuando Las células del cuerpo se hallan en un estado de pu reza suficiente, pueden cunplir sus diferentes funciones, y 1a vida de todo el cuer- se desarrolla arsoniosanente: es el estado de plena salud. Si 1a eliminacién de los desechos, provenientes del netaboliswo noraal de 1a célula, se halla reducida, éSta se encuentra en situacién de toxemia endégena -0 de origen interno-. & esta toxemia endégena ce afiaden toxinas de origen externo, que provienen del medio que nos rodea: es 1a toxenia exdgena. Frecuentemente, estos dos orfgenes toxénicos se conjugan para acrecentar 1a toxenia general. La energta vital asegura el buen funcionaniento de las diferentes partes del cuerpo. En el conjunto de estas. funciones, 1a eliminacién es una de las esenciales. Cuando inacién no se puede efectuar suficientenente, a nivel celular, 1a toxemia en- Mégena se inplanta y se apedera, poco 2 poco, a partir de las células, de 1a linfa, 1a sangre, Los érganos excretores, y después de todo el cuerpo, que se asfixia y smuere, sino se impide el creciaiento continuo de la toxemia, De esta forma, se pone fen evidencia la inportancia de 1a energia vital para el nantenimiento de 1a vida. Esta energia es solicitada para cunplir mGltiples funciones, necesarias para el desarrollo de 1a vida dentro del cuerpo. Es utilizada también para paliar situacio- es extraordinarias: Frio intenso, calor excesivo, enociones no habituales, constan- tes preocupaciones, agotaniento Fisico o intelectual, etc, En consecuencia, pucde ‘siceder en un nonento dado que exists en cantidad insuficiente. Por cierto, el cuerpo tiene la posibilidad de recrear energfa vital, aediante el suelo sobre todo. Este es una recuperacién energética favorecida por el uso normal de las diveréas Funciones del cuerpo: respiracién, actividades musculares o intelec~ tuales, asisilacién, ete. Puede igualnente, aediante 1a reduccién de las activida: es excesivas, conservar una parte de esta energie, pero no siempre es éste el caso. Suando 1a energia vital, de 1a que puede disponer el organisno, es incuficiente para antenes 1as diversas Funciones del cuerpo -particularnente 1a de elininacisn- éste se encuentra en un estado de ENERVAGION. Para evitar toda confusién, es necesario precisar que el estado de enervacién no es 1a situacién de enervariento (nerviosis- to): Falta de control de gf sisno durante cierto tiewpo. El enervaniento, sin eabar— go, puede engendrar enervacién. No obstante, este estado puede darse en el n&s pro- Fundo abatiniento, fuertenente alejado de las sobreexcitaciones habitualnente engen- dradas por el enervaniento. Asi, 1a enervacién puede definirse coo una reduccién de 1a energSa vital a un unbral tal que el desarrollo norwal y arsoniose del conjunto de las Funciones vitales del organisno ya no pueda cunplirse. Causas de 1a enervacién La enervacién proviene sienpre de un nodo de vida antifisioldgico, es decir, en contradiccién con las leyes naturales que rigen la vida. Martener una energia v tal, que sea suficiente para cunplir las funciones vitales del cuerpo, os esencial 2» para Fecobrar o aunentar un estado de salud satisfactorio. Seré, pues, necesario de- terminar lo que en general provoca una reduccién de la energia vital y lo que, en cada caso particular, acarrea esta insuficiencia de energia. De una manera general, se puede decir que tado acto o situacién que produce una reduccién de La energfa v tal, sin peraitir ulterioraente una recuperacién posible de ste, conduce al indivi- duo, que sufre estas condiciones, a un estado de enervacién. Les ejercicios ffsicos consunen durante su realizacién una cierta cantidad de energia vital. Pero, cuando| el organisto sigue un Funcionaniento suficientemente correcto, estos ejercicios pro-| vocan una fatiga saludable y un suefo que persitird recuperar de sobra 1a energla| gastada. Mejor ain, en unos Ifnites razonables para el organisno, se producirs un aunento de| La energia que puede ser utilizada para otros Fines. Existe, pues, en nuestros clos diaries, una anplitud energética que corresponde a la diferencia entre una si-| tuaci6n de méxina energia y otra de minina energia disponible. La impresién de una salud Sptina se tiene cuando esta amplitud es 1a mayor posible, y cuando esta situacién se prolonga o se acentia todavia nds. Pero, cuando La recu-} peracién energética llega a ser insuficiente, 1a enervacién esté cercana. Este aci rea un estado toxénico y éste trastornos de salud. LAS CONDICIONES EXTERTORES DE VIDA: EL ENTORNO Entre Las condiciones generales de vids que pueden reducir la energia vital, es preciso considerar Las nunerosas poluciones de 1a época industrial actual. Para p2- liar una atnésfers polucionada, un agua poco potable, un ruido denencial, una forna de vida excesivanente acelerada por los sedios nodernos de transporte: autonévil, avién, barco, Ferrocarril, etc., et organisno precisa una cantidad de energta supe- rior 2 la nereal. De este modo, la energia gastada en exceso se necesitard trenenda- ente para el cuspliniento de los actos vitales cotidianas. Por otra parte, cads vez les seré n&s diffcil, a los organisnos agredidos, recuperar 1a energta indispensa- ble. Esta es 12 causa de 1as Llamadas onfernedades de 1a "eivilizacién. 1 honbre| de 1a ciudad, sobre todo, busca huir de este estado de cosas, para reencontrar 1) calna de le Haturaleza indispensable para un retorno al buen equilibrio. Pero una de las nés graves poluciones que el hoabre ha engendrado, 1 polucién ray dioactiva tediante las explosiones nucleares y el funcioaasiento de las centraleg nucleares, Ie perseguird hasta los mds recénditos Lugares del planeta, hasta hecerle 1a vida iaposible, si le locura devastadora actual se santiene par s&s tiempo. Fuer: incluso de estas condiciones generales polucionantes, creadas por el hombre, existe otras condiciones generales previas, degendientes del lugar en el cual vivinos, que pueden ocasionar un gasto de energia vital, Estas son las condiciones clinsticasy temperatura, sol, estado higronétrico, ionizacién de la atnésfera, etc. EL hombre es un aninal advil y, por Lo tanto, puede desplazerse, Fundanentalnentel para huir de las nalas condiciones exteriores de vida y escoger un lugar nés spro-| piado:para elaborar un estado de salud. De hecho, es notarianente conocido que cier-| tas regiones son benéficas para la salud y otras extrenadanente nalsanas. suelen presentarse auchos problenss a 1a hora de escoger 0 modificar el lugar de re Hidencias Factores de erden seeial, sobre todoy aeaban interponindose y nos fuerza] a una eleccién que no es siempre la ideal. Serd necesarie ser conscientes de ell para intentor encontrar los reajustes necesarios que se oponen a uno enervaciéd 30 continua y peligrosa que ser engendrada por esas walas condiciones de vida. LAS ACTIVIDADES PROFESIONALES EL trabajo que realizanes cotidionanente tiene una incidencia directa sobre la ad~ auisicisn y la conservacién de nuestra energfa vital. Un trabajo realizado en condi- ciones insalubres, o bien donasiade sedentario, o fuente de insatisfacciones perma sentes, ser8 el origen de una enervacisn que no desapareceré -on la medida en que esto sea posible- as que con la supresién de la causa que la ha engendrado. AsS, auaerosas personas se destruyen lentawente en el curso de su vida, desarrollando ac~ tividades peligrosas 0 no apropiadas 2 sus necesidades. La bisqueda de actividades sreativas -hobbies, a falta de cambios radicales de actividad- puede paliar en cier- ta nodida estos estados. EL wono DE VIDA odo de vida proviene de costunbres faniliares, nodificadas por 1a escuela y los posteriores contactos con el exterior. Entre las malas costunbres de vida, fuentes fe enervacién, es preciso citar sobre todo la alinentacién defectuosa. Esta puede ser defectuosa por le nala calidad de los alinentos ingeridos: alinentos producidos son la ayuda de abonos quinicos y "pretegidos" por insecticidas y pesticidas. A ne- tudo estén ral preparadas, siguiendo unas asociaciones alinenticias inconpatibles. alinentacién comporta productos no especificos para el organisno hutano (carnes, cereales, etc.]. A veces, eta ce realiza on situaciones inadecuadas: en Los estados fe Fatiga, enociones Fuertes 0 indisposiciones diversas. £1 ndnero de conidas es de- aasiado elevado; éstas son tonadas en un nal anbiente; es insuficiente 12 mastica- ‘én de los alinentos; hay un nal control de si misao, en lo que concierne 2 1a can- dad, acarreando 1a glotoneria. La enervacién causada por La alinentacién puede provenir de estinulantes tales cono las aieles q ardcares, tonades en cantidades denasiado importantes; es preciso tam sign resaltar los falsos alinentos inGtiles: sal, condinentos y especias, yinagre, wostaza, ete... La coccién excesiva de los alinentos es igualnente una fuente de re~ tuccién de energfa. La habitual absoreién de venenos con las conidas, tales cono el alcohol, té, café, chocolate, neladas, acospafados 2 veces de tabaco, es muy peli- rosa por La cantidad de energfa que necesita para paliar el efecto de esos venenos. Estos son en realidad estinulantes o irritants que provocan un despilfarro de be anergfa de que dispone el cuerpo. La absorcién de diversas drogas: redicanentos, aildoras anticonceptivas, etc., debilitan igualnente el organisro. Fuera ya de las ingestiones defectuosas, alinenticias y otras, es preciso también setalar los acti- tidades excesivas que conducen al agotaniento, tanto intelectual coro Fisico, prove- aiente de la falta de respeto al equilibrio trabajo-reposo. Pero el exceso inverso, La ociosidad, es fuente de gasto de energia nivel nental. Es preciso aprender a dosificar arsoniosanente nuestras actividades. La agresién o "stress" de 1a vida a0- Serna, sobre todo en ciudades -luces, ruidos, excesivas salidas a bailes, teatros, eines, etc... son eausas enervantes. EL COMPORTAMIENTO PERSONAL Ee on Factor muy importante de enervacién. Los individuos con diversos desequili- dries (sobre todo a nivel rental) tienen un gasto continuo y excesivo de energia a vital. Pero en aquellos que parecen tener un equilibrie conveniente, las enociones las envidias, pueden alterar onentSneanente 61 equilibrio energético del organisno, Entre estas causas, la célera y el niedo son muy importantes, lo misao que los ce- los, el odio, sentinientos todos ellos que, de tenerlos pernanentenente, son igual nente teribles. En Fin, numerosas actitudes sentales excesivas que desequilibran, son igualaents Fuentes de "fugas" de energia vital: 1a falta de honradez, el egoismo, la Falsedad la crueldad, el rencor, el desencanto permanente, 1a mentira, ete... Unos sentinien. tos muy fuertes: el anor, la tristeza o las pasiones que necesitan unavmovilizacié: constante de los érganos de los sentidos, ae as misculos y del cerebro, pueden tat bién ser 1a causa de una gran enervacién. Entre estas actitudes excesivas es, precis: citar les excesos sexuales que necesitan una cantidad importante de energia. & lo excesos es preciso afadir las carenciat: falta de reposo y de suefo, mala utiliza cin del Frio, de le huvedad, del calor, del sol, ete TRATAMIENTOS MEOICOS Ya que se utilizan cuando se declaran los sfntonas de las enfernedades, es decir, ef una situacién de enervacién aanifiesta, los tratamientos nédicos absorben cantidadet importantes de energfa, sustrafda de su efica? lugar de actividad. Los teatanientos alopSticos quinicos son peligrosos. Pero a otro nivel, 12 hidrote, rapia (baflos de asiento, sobre todo con agua denasiado caliente o derasiado fria), los aasajes, sanuales © eléctricos, “consusent igualaente una energia preciosal Ciertos tratamientos cono las vacunaciones, exinenes radiclégicos, las radiacionel de la bonba de cobalto, etc., son agresiones extrenadanente enervantes. Desde el nedio anbiente exterior hasta lo nds profundo de 1a personalidad interior las causas de enervacién son enornemente nunerosas. £5 el conjunto de las excitaciol nes y agotanientos excesivos, tanto Ffsices cono aentales, los que provocan 1a ener, vacién. Es necesario precisar que, en cada instante, todas les actividades de ld Funciones del organisno hunano utilizan energia. Esta es necesaria y, en una situa cidn normal, es convenientenente regenerada. | Son las acciones, costusbres o situaciones "ealsanas" las que provocan un gasto e) cesivo de energia. Esta es diffcil de recuperar con la suficiente rapider coro par que las funciones vitales del organises puedan cunplirse. Es como una espiral: ‘enervaci6n engendra 1a toxenia y ésta aunenta la enervacién. Consecuencias de 1a enervacién LAS COMPENSACIONES ENERGETICAS La consecuencia més innediata de 1a enervacién es 1a minoracién de las funciones v tales del organisno. Entre éstas, las concernientes a 1a secrecién y 12 eliminaci; son particularnente afectadas. Sin embargo, el organisno no puede tolerar que est funciones capitales sean nernadas 4s all4 de un cierto unbral: el usbral de tol rancia toxinica propio de cada organisno. £5 decir, que las toxinas no eliinadas por el cuapliviento parcial de 1a funcién de elininacisn, pueden aunentar en el i terior del cuerpo hasta un cierto unbral de tolerancia, mds all4 del cual se prod ciré un envenenaniento del organismo que provocaré su destruccién. Para evitar ul sinoracién excesiva de Ias funciones secretoras y eliminadoras, priaritarias, 2 wstinto coaStice -voluntad interna tiene-a posibilidad de eFectuar ahorros de ‘tnergia en otras funciones inportantes del cuerpo. Asf, la funcién nvscular esté afectada por una retirada de "fuerzas!. Oe hecho, se trate de un desvfo de energie ital -no indispensable absolutanente para esta funcién de relacién con el exterior- ave es dirigide 2 propésito hacia la elininacién de las toxinas celulares, ast cone facia los Srganos excretores -higado, rifén, piel- cuyo funcionasiento cuficiente es indispensable. Hs la raz6n por 1a cual el individu enervade parece perder sus fuerzay a nivel nus- lar. Se considera cono débil. Su Gnica debilidad consiste en realidad en un agota- iento sensible de su energfa vital. E1 everpo, 2 menudo, economiza energia a nivel de la funcién digestiva. La persona tnervada no tiene apetite, Cuando los alimentos son ingeridos, no son mgs que par- cialeente asimilados por el organicme. £1 estado de enervacién prolongado es el res- ponsable de las carencias alinenticias. De 1a nisma manera, el cuerpo econoniza La tnergia necesaria para la evacuacién de las naterias situadas en el intestine grue- so: entonces aparece el estrefiniento. ie] individuo continia en el modo de vida que es 1a fuente de ou enervacién, el cuerpo no podrS conseguir, nés que nonentSneanente, una compensacién energética con- Sistente en sustraer una cierta cantidad de energf de algunas Funciones, para ea- Flearla en las secretoras y de eliminacién, prioritarias. Cuando el cuerpo ya no puede realizar convenientenente La funci6n de elisinacién, debido a una falta de energia vital, las toxinas se acunulan peligrocanente en el interior del organisa. Es la toxemia endégena que se instala en el cuerpo, precediendo a las crisis renov toras Ilanadas Menfernedades!. LA ESTIMULACION DE LAS FUNCTONES Tuando 1a energfa existe en cantidad suficiente, cuando el cuerpo mo esté enerva~ do, tiene 1a posibilidad de gastar su energia de la aanera ads conveniente. Esta atilizacién es percibida en el curso de La actividad Fisica, por ejemplo. algunas reflexiones concernientes a 12 oaturaleza de la en- fernedad. La fase aguda es un proceso repentino de 1a puesta en orden del organisno por una accién vital de desintoxicacién. Pero esta fase aguda sélo se desarrolla exando el organisno ha Llegado a un estado insoportable para su equilibrio sanita- io: os el estado toxénico. Esta es 1a razén por 1a cual nosotros decinos que la causa innediata de 1a aparicién de los sintonas de la enferaedad, 1a toxenia, es Gnica para todos los tipos de sfo- tomas desarrollados por el organismo y que, por eso, no hay enfermedades etiqueta das, sino una enfernedad Gnica. Esta toxenia proviene, en general, de diversas causas lejanas y escalonadas en 1 vida del paciente o de los progenitores. El enferno tender siempre a no ver #43 qui la causa innediata, que ha acelerado el desencadenariento de 1a crisis aguda -frio, calor, medicanentos, vacunas, ete. pero raranente aceptard poner en tela de juicii su modo de vida anterior, que poco a poco ha elaborado su touenia. Si el enferni Lega e conprender 1a realidad, le provocané replanteanientos draconianos sobre 51 todo de vida, lo que, muy Frecuentenente, el paciente no puede aceptar. Oe hecho, 1 nayor parte de los enfernos prefieren adoptar 12 polftica del avestruz, que consist en ignorar los errores pasados -faltando a las leyes que rigen le naturaleza- par no ver més que La Gltina causa innediata que ha engendrado la aparicién de 1a eri Es preciso reconocer que, en eso, le ayudan las posiciones oficiales que buscan encuentran -imaginando eventuslgente- un agente causal para cada tipo de sintona. £1 eondicionaniento de los individuos, por 1a ideologia oficial doninante, al mito 4 Los microbios y de los virus, inpide al paciente entender 1a gravedad de su estads sanitario defectuoso. Los que intentan "curarlos" estén on la misma niebla, y de es to no puede resultar el a{nino beneficio para 1a salud de los pacientes. Es necesa rio conprender que el estado de salud es un equilibrio precario, que puede, en tod moxento, ronperse por actuaciones peligrosas. La enferneded no es producto del azar: es une construccién elaborada per el pacient en un tiempo nds o senos largo. Inversanente, es también ingenuo esperar que, un ver aparecidos los sintonas, una pocién négica pueda devolver instanténearente 1 buena salud. Ciertos nedicanentos suprescres pueden detener monenténeanente algun: sIntonas, pero no nodifican en nada las causas que Los han provecado. Mientras qui estas causas no sean suprinidas, provocardn Los aisnos efectos, u otros distintos, que surgirén en otras partes del organicno. Entre Las causas permanentes que provacan la enfermedad, hay que resaltar Los erat res en la alinentacién y en 1a higiene de vida. Cuando el paciente persiste en si errores, esté construyendo su enfermedad. Un nGnero relative de pequefos trastorno y de crisis de menor inportancia advertirdn, al que vive mal, que est’ en el canin de la enervacién, de la toxemia y, correlativanente, de la enfermedad. Wds a nenud el futuro enferno ignora el verdadero sertide de estos signos de alarna, desprecis doles y persistiendo en sus errorec: todo eco le Llevarg hacia 1a crisis aguda enferaedad. La Gnica wanera con 1a cual el organiseo puede evitar la crisis aguda ¢ atendiendo ® 10s signos precursores que preceden a los sintoras de 1a enfernedad hacerlos cesar noturaluente, cespetando las leyes de 1a vida sana. Siendo 1a enfermedad Gnica, las manifestaciones de los efntonas que 12 aconpat: presentan también ciertas analogfas. Los sintonas agudos se aconpafian frecuentenent de Fiebre, de un debilitaniento muscular, de dolor, de elininaciones aceleradas nivel de los enuntorios naturales: higado, rifones, piel, pulnones, etc. Estas eli ninaciones se manifiestan wediante La evacuacién de naterias: orina, sudor, esput pus, aire viciado, etc. Incluso cuando existen nicrobios, durante el desarrollo de la enfermedad, nada prut ba que éstos sean el sotivo de los trastornos constatados. La aparicién de Los tra tornos, debidos a la toxenia, preceden 12 Megada de los sicrobios. Estos tienen, 44 realidad, un papel Linpiador que desenpefar: sta es 1a razén de su proliferacién en Los desechos de ae toxinas evacuadas por Los enuntorics del organisms. Le conclusién de la unicidad de la enferaedad en su preparacién, en su aparicién y en su desarrollo, es que no existen diversos métodos para renediar los diferentes sfntoras constatados. La Gnica wanera de coaportarse frente 2 las crisis agudas de la enfermedad, sea cual sea el sintona constatado, es dejar obrar a lat leyes natu- rales que rigen la vida. La utilizacién juiciosa de les factores vitales pernitir’ el retorno a 1a salud verdadera. 45 2. COMPORTAMIENTO EN LOS CASOS DE SINTOMAS AGUDOS DE ENFERMEDAD La crisis aguda es una accién vital engendrada por el cuerpo, para paliar una situa- cién toxénica insoportable. Esta accién vital persistiré hasta que el nivel toxénico ne esté por debajo del unbral de tolerancia toxinica del organisao. Ecta crisis agu- da es nuestra aliada, destinada a pronover el retorno hacia la salud. Qué debenos hacer? ,Cudl debe ser nuestro comportamiento ante una crisis aguda? Inutilidad y peligrosidad de los tratamientos La nayor parte de los que ce confrontan con la erisie aguda, se asustan por la a plitud de los sintonas. No conocen 1a significacién real de la accién en curse. Por 50, se precipitan sobre unos tratenientes supresores, de origen quinico o de otro tipo, que tienen como fin detener los sintonas alarnantes. Procediendo asf, se ataca a los efectos pero no a las causas profundas, lejanas y préxinas, que han provocado la sitvacién de crisis aguda. De esta forma se causa un perjuicio grave en contra del paciente. Este se encuentra, en efecto, en una situacidn de enervacién (despro- visto de energfa vital suficiente). Los medicanentos, venenos y técnicas de todo tipo que se utilizan en estos sorentos, acaban "consusiendo” una cantidad de energia vital ya insuFiciente y suy necesari: para llevar a cabo 1a accién inperativa de eliminacidn de las toxinas, emprendida por el organisno. Por esto, 1a enervacién aumenta; €] potencial energético disponi- ble para reducir 12 toxemia disninuye. E1 resultado es que la accién llega a cor ne- nos viva: el paciente y los que le rodean se felicitan porque los sfntomas dismino- yen y luego desaparecen. En realidad, 1a elisinacién esté detenida. En luger de re- ducirse 1a toxemia par debajo del uabral de tolerancia, es el unbral el que se ve obligads a elevarse por 1a fuerza, para tolerac una toxemia denasiado importante. Que ya no sienta nis s{ntonas no quiere decir que el enferao, que ha sufrido tal tratamiento, esté curado: se estabiliza en un equilibrio precario, que seré replan- teado una vez que 1a recuperacién energética pueda realizarse. Hay que rexarcar que, a pesar de Los tratanieftos inpuestos, el organise intenta llegar a su fin, es de- cir, provocar 1a eliminacién de las toxinas. Eso se produce cuando la cantidad de energia vital que acompafia a una situacién toxémica, es todavia relativanente inpor- tante (ocurre sobre todo en los nifios). En este caso, los sintonas persisten un tiempo, 2 pesar de los tratasientos, y no cesan aés que cuando los trabajos de eli- nacién se han acebado. La mayor parte de las veces (en el adulto y ain nds en el anciano) 1a enervacién precede y aconpafia a la toxenia, Entonces se instaura el wal arreglo descrito anteriorsente. Al salir (falsa salida) de 1a crisis aguda, el ef- Ferno se encuentra incésode y se siente débil. Enplea largo tienpo en recuperarse y reencontrar un estado noreal, en caso de que sea an posible, Estos tratanientos son peligrosos © inGtiles, pues retardan © impiden el verdadero retorno 2 la salud. Unidad de los cuidados La enervacién (disminucién de 1a energia vital) es 1a causa del desencadenaniento de 1a toxemia aguda y, a su vez, el origen de 1a aparicién de los trastornos agudos de Ia enfernedad, La unicidad de 12 causa real de la enfersedad implica la unicidad de Le enfernedad: su consecuencia seré LA UNTOAD DE LOS CUIOAGOS. Puecto que aceptanos que los efntonas agudes pravienen de una accién del organisao para nodificar un estado anornal, no hay que considerarlos cono inopartunos, sino todo lo contrario, coro manifestaciones indispensables para el retorno a la verdade- ra salud. Esta actitud mental en torno 2 los sintonas de la enferaedad parece prisordial. fyi- tard un "rechazo" de los signos (dolor, Fiebre, etc.) que aconoafian a estos sinto- was. Permite igualente rebuscar Ios Factores vitales que ordinarianente elaboran 1a salud, para hacer uso de ellos. Cuando los principios resefiados anteriornente estén bien comprendidos (y realeerte aceptados por el pacientes.. y sus allegades), es posible consicerar el conperta- wiento que hay que adaptar, en el caso de sfntonas agudos de enfernedad. La puesta en préctica de técnicas vitales, aptes para engendrar salud, al principio seré, sin duda, torpe y aproximativa, pero es inportante persoverar. £1 resultado, 1a salud, seré La ceconpensa de ello y si la conducta del organisno huxano es en adelante io adecuada, es poco probable que el cuerpo se vea, posterioraente, en la necesidad se engendrar nuevas crisis agudas. La restauracién de 1a energia vital Puesto que 1a crisis aguda es provocada por una tasa de toxemia insoportable para el organisno y que esta toxenia proviene de una enervacién del cuerpo, es decir, de una reduceién de su energfa vital, parece esencial restaurar una energfa vital euficien— te para disminuir la enervacién. Entonces, 1a funcién elininadora send anplificada y el retorno a la salud vended @ continuacién. La restauracién de 1a energia vital se realizaré, esencialnente, adaptendo dos caninos siaulténeo: = Econowizar energie vital. = Crear energfa vital. El ahorro de la energia se efectuars teniendo en cuenta las funciones del organisno que ton habitualnente concusidoras de energia vital. Recordeaos las dos grandes fun~ clones esenciales del organisno: ~ La funcién de relacién, cuya actividad esté asegurada por el siste- a nervioso cerebroespinal. = La Funcign de nuteicién, cuya actividad estd asegurada por el sis- tena neurovegetativo. fe al organisno entrar en contacto con el medio ex- La funeién de relacién (que perni terior) comporta ua ainero de aparatos y funciones orginicas. Contribuyen a La fun- cidn de relacién, sobre todo: Los aparatos auscular y sensorial, el sistena nervioso y la funeién cerebral. En el cato de 1a crisis aguda, la preeninencia dela voluntad consciente, que anina La funcién de relacién, est& considerablenente dicsinuida, en provecho de la volun~ tad subconsciente -o voluntad interna-. El resultado de este "cese de poderes" en el nando del organisao, es que Las diversas aanifestaciones de la funcién de relacién a se ponen ta media luz": aclarenos estos hechos y reflexionenos sobre 1a actitud que debenos adoptar en cada caso. Repose FISICO En la crisis aguda de 1a enfermedad, e1 paciente parece perder sus "fuerzas", siente que Flaquea progresivanente. Se trata de una minoracién de las actividades del apa~ rato muscular. Esto provoca un ahorro de energia vital, que serd dirigida hacia el interior del organise para reducir la toxenia mediante elininaciones extraordina~ ras, engendradas a nivel de los 6rganos relevos: catarros en diversos lugares, s0- bre todo en el aparato respiratorio (pulnén, bronguies, nariz, ete.). Lo mejor es aceptar este deccanso de la actividad muscular, acosténdose lo ais 2 gusto posible, no intentar desplazerse ni realizar otras actividades ffsicas. En la crisis aguda, le naturaleza indica 1a regla del reposo Fisice. Respetéeosla. REPOSO SENSORIAL Por unas razones andlogas @ las enunciadas anterioraente, el organiseo disninuye las actividades de los érganos de los sentides: 1a vista se nubla, el ofdo se debilite, el olfato disminuye, e1 gusto desaparece casi completamente, el tacto llega a ser inh&bil y poco eficaz. Es preciso respetar estos signos de desplazaniento de energfa, desde los Srganos sensoriales hasta el nivel en donde se produce intensenente 1a elisinacién de las toxinas. Es necesario igualnente no asustarse ante estas nodificaciones que sobre~ vienen a nivel sensorial, durante las fases agudas de la enfermedad. Esto se realiza en provecho del paciente. Es prisordial no irritarse contra estas alteraciones pa- sajeras. Cuando sea posible, todo velveré a su orden. Aqui, también, 1a cegla serd respetar las leyes de 1a naturaleza: ni una luz violenta, ni ruides agudes; evitar todo lo que pueda Forzar, en este momento, a los’ Srganos de los sentides a ponerse otra vez en actividad. A pesar de la iaportancia de la sustraccién de energia a esos niveles, al luchar contra 1a toxemia del cuerpo, si un peligro inportante se presenta (Fuego en el lugar de reposo del enferso, por ejemplo), se producira monenténeanente un re- torno de energia a los Srganos de los sentidos, para permitir al individue escapar de este peligro todavia wis acuciante, Este es un caso inaginario, Pero, corriente~ mente, nuserosas personas vienen a visita al patiente: es preciso evitar estos con- tactos y las largas charlas agotadoras que les aconpafian. De una wanera general, las actividades de los Srganos de los sentidos deben funtio- nar al ralent{. No hace falta decir que las actividades sexuales, que Llevan consigo un gran gasto de energSa, no debden realizarse en los periodos de fase aguda de et Fermedad. REPOSO EMOCTONAL Las enociones son el resultado de nuestros propios pensanientos o de las influencias que sufrinos por parte del sundo exterior. No es fécil obtener el control de los pensanientos gue engendran en nosostros fuertes enociones {niedo, angustie, terror, etc.). Estas enociones disipan una cantidad importante de énergia, perjudicial para el retorao 2 la verdadera salud. 48 Hay que rewarcar, sin enbargo, que e1 estado de seniconsciencia que acompaha 2 veces a las crisis agudas, ayuda 2 restringir este tipo de pensasiento generador de eno- clones. Es preciso absolutarente evitar que se creen enociones por influencias pro- venientes del aundo exterior. Yay que evitar alarnar al paciente, contarle historias tristes o exterierizar angus- tias. Una cierta calna esperanzadora, por parte de les allegades, es lo que ayudaré al enferno a econonizar gran parte ge sus enociones negativas, consumidaras de ener gla vital. Un wal ambiente, creado por el entorno, o conflictos eventuales acerca de Ja préctica de los cuidados que hay que adoptar, pueden ser perjudiciales para el paciente. La regla de aro ha de ser calaa y serenidad. REPOSO MENTAL Las actividades cerebrales gon grandes consunideras de energia, En tienpos ondina- rigs, ellas solas gastan una cantidad apreciable de energSa vital, probablenente la 5 importante en el caso de les intelectuales o los eciesos; incluso en las perso nas fuertenente peeacupadas por cuestiones de orden espiritual © cualquier otra tipa de pasi6n. Estas actividades cerebrales deben cesar durante las crisis aguéas. Hay que resaltar que 1a naturaleza ayuda 2 linitar los pensasiontos ongendrardo situa- ciones tales como: dolor, fiebre, pérdida del conaciniento, etc. A pesar de eso, no sienpre es f4cil suprinir el curso de les pensapientos habituales. Por ello, es aconsejable, por un tiespo, no preocuparse sis por la actividad profesional, fani- Liar, polftica o de otro tipo. La restauracién de le energia implica un vacto nentel ¥ ningiin peribdice, ninguna esisién radiofénica o televisiva, etc, deben introducir se abusivanente en esta tregua excepcional a nivel mental. La regia de oro consisti- r& en no prescuparse por nada. REPOSO FISTOLOGICO La vids de nutricién ests contrelada por el sistena neurovegetative. Esta funcién, constituye un conjunto muy complejo. Participan en ella los aparatos digestivo, cir- culatorio, glandular, respiratorio, excretoric, nervioso, etc... Oicha funcidn tiene una importancia vital para el organisno, Por lo general, su buena sarcho escape al tendo de la voluntad coneeiente, para situarse bajo La influencia de J2 volunted subeonseiente, instinto sonético 9 voluntad interna. La voluntad conselente, sin enbargo, interviene algunas veces 2 nivel de 1a funcién 4e nutricign. Oecidivas, por ejenplo, la cantidad de alinento que ingerios, aunque fen sy traneFormacién posterior ao intervengs 1a voluntad consciente. La funcién de nutricién y particularsente 1a digestién consunen, habitualnente, una cantidad inportante de energia vital. Sélo después, estos alinentos aportarén al or Ganisna una cantidad de energia superior a 1a utilizada previanente, Durante La cris sis aguda de la enfernedad, el cuerpo tiende a ponerse naturalsente en situacién de Feposo FisiolSgico. Hay pérdida de apetito: el paciente rehusa alinentarse. Fs pre- tise saber respetar esta decisién del instinte sonStico. Ko obstante, es necesario continuar tonando agua de una nanera mederada. En las Fases agudas de la enfersedad el AYUNO HIORICO es una regla ABSOLUTA. En el curso de este ayunoy oe economize una cantidad apreciable de energia (previanente utilizada a nivel de La digestién). Esta energia es desplazada hacia el lugar donde ba eliminacién se esté realizando de manera nuy intensa: esto acelera el retorno 49 a la salud. La econoafa de energfa no se realiza solasente a nivel del aparato di- gestive. E1 corazén, los pulaones, que trabijan activasente para 1a utilizacién de los alinentos éigeridos, son liberados de estas actividades y estén ads disponibles para Favorecer 1a elininacién. Consumir alinentos en una fase aguda consistirfa en retrasar el proceso de reterno a 1a salud. La puesta al ralentt de Las funciones de relacién (reposo Fisico, sentorial, enocio- nal, nental, etc.) y de nutricién (reposo fisiolégico) permite una disminucién de las actividades de todo el sistena nervioso (cerebroespinal y neurovegetative) en lo que respecta a estas dos funciones del organisno. Durante La fase aguda de la enfermedad se desarrolla una considerable actividad eli- Binadora. Todo el organisno contribuye a ello. Para acelerar esta eliminacién el or- ganisno busca crear energfa, E1 paciente dormita constantemente. Ez: precio respetar este suelo y no aolestarle. £1 suefio es el aliado del enfermo y hay que favorecerlo al adxino. Han de evitarse Las erispaciones ausculares sediante una relajacién de los misculos. Esta acumulacién de energfa serd Favorecida por un asbiente satisfac- torio: calor, aireacién, silencio, luz tenue, etc... Son la economia y 1a creacién de energie Las que, aurentando 1a elininacién, Favorecen ol retorne a la salud. Actitudes en el curso de 1a evolucion de la crisis aguda La aparieién de la crisis aguda de la enfersedad es repentina. Su desarrollo es in- tense. Su duratign depende del grado de toxemia inicial, En general, 12 crisis aguda pasa por una fase adxina y después se atenta progresivanente. EL DOLOR En el curso de La fase ascendente de la crisis aguda, los s{ntonas se amplifican. El dolor Ilega a ser, a veces, diffcilnente tolerable. Henos presentado ya anteriornen~ te el significado del dolor. Es preciso evitar a toda costa tomar medicanentos, sal- vo en casos verdaderanente intolerables (por ejemplo, en el caso de una operacién) y solanente cuando es imposible utilizar otras técnicas supresoras menos peligrosa: hipnosofrologfa 9 acupuntura. EL hecho de no utilizar nedicanentos favorecers la elininacién y, en consecuencia, la desapariciéa del dolor. Ciertas envolturas calientes pueden reducir ronenténea mente dicho dolor. Sin enbargo, su utilizacién prolongada esté contraindicada puesto que usurpa energia al cuerpo, energia que seré mucho més Gtil en los procesos de elininacién. Es rare que el dolor vivo persista aucho tieapo, después de haber aplicado insedia~ tanente 10s cuidades higienistas, descritos anterioreente. Es muy probable que in- cluso estos cvidades eviten un aumento de dolor. La disminucién de éste significa tuna regresién de La tasa toxésica y, en consecuencia, un retorno a la salud. 1 LA FIEBRE La elevacién de teaperatura del cuerpo es iguainente brusca. En general, e) cuerpo| uy toxémico desarrolla una fuerte Fiebre para acelerar la elininacién. Henos preci~ sado anteriorsente que no hay que oponerse -por ejemplo, con medicanentos- a este| necesario aunento de 1s teaperatura del cuerpo. €n La préctica, se debe evitar el| enfrianiento brusco del cuerpo. Hos oponeaos absolutanente a ciertas téenicas que| 50 consisten en envolver al paciente en pafios hymedecidos. Estos enfrianientos Forzados disipan indtilnente grandes cantidades de energfa, que serfan suy Gtiles en otros lugares. Concretanente, es preciso cubrir al paciente sin exceso. Si es necesario, le pondremas une belsa de agua caliente pare recalentar las extremidades (pies y ma- nos). Pero debenos evitar sobrecalentar el organisms con nantas eléctricas. Aqul, igualaente, el descenso ce la temperatura aconpafard a la regresién de 1a toxemia. Nay que preocuparse prioritariamente de la funcién de elininacién. LAS DEPOSICLONES Durante le crisis aguda de Ia enfermedad ya no se producen heces. Henos visto ante- riormente cuél es el papel del intestine delgado y el del grueso. Es muy peligrose querer forzar al organisne para obtener una deposicién a tods costa. £3 preciso sa- Lir del condicionariente que angustie al paciente. La ausencia de heces es totalnen- te normal en las circunstancias toxénicas. Agu, al igual que en la supresién del dolor 0 de 1a Fiebre, el retorno de una defecacién indica el Fin de la toxenia y un préxino regreso de la salud. IWVERVENCIONES EXTERTORES Cuando ef paciente esté en una crisis agude de enfermedad (nds particularnente en la Fase ascendente), los allegados quieren hacer algo. fs en este momento cuando se producen las intervenciones exteriores, no sélo a base de medicamentos, sino tan didn con toda una serie de practicas que acaban contrarrestando 1a accién de elini- nacién del cuerpo: Lavativas, utilizacién del Frfo (hielo, agua), calor (rayos), transfusiones sanguineas innecesarias, diversos wasajes, etc. Lo que més necesita el paciente es la PAZ TERAPEUTICA. En algunos casos raros, estas Intervenciones exteriores son necesarias: drenaje (por operacién) en el caso dc un proceso séptice que se haya declarade (peritonitis aguéa). Ce preciso couprender que estas intervenciones no son més que un dltino recurso. En la mayor parte de los ca- so, las préeticas higienistas pueden evitar llegar 2 estos extresos. LAS COMPLICACTONES Es importante acordarse de que el instinto sonstico trata sieapre de beneficiar al péxino al organisac. Cuando 1 decide desencadenar una crisis agude, es que es ur~ gente hacerlo. Esta toma @ menudo un cardcter muy intenso. Ho es extrafo pues, en estes condiciones, que las terapéuticas supresivas puedan provocar graves conplic clones. Para cecuperarse, e} cuerpo ha tonado, ef efecto, una direccién en la que se produce tuna elininaci6n muy viva, acompatada de efntoras agudos. Las terapéuticas supresivas tienden a proyectarlo en direceién opuesta: detienen La elininacién, supriniendo lov sintonas, y retiran la energ'ia del lugar de 1a crisis para esparcirla indtilmente por todo el organise Huy a nenudo, el organisne se derrunba: son as complicaciones. De hecho, no es és que un reajuste cara a una situacién contradictoria, Adends, en la jerga médica se habla de choques nedicamentesos, eperatorios e incluso alinenticios. fuera incluso de este tipo de complicaciones "accidentales!, existen corplicaciones clésicas por nodificacién de sintonas: "el reuna se cura con éxito, pero el paciente contrae una bronquitis". st Esto tiene su explicacién: ¢1 Srgano que en el curso de La ceicis aguda habfe tonado al "relevo", para ayudar a 1a elininacién que no podfa hacerse por las vias habitua- les, es brutalaente detenide en su "trabajo" (crisis aguda de enfersedad), Por fuer- 2a se detione, pero 1a toxenia queda y por ese, tarde 0 tenprane, une u stro Segano desarrollaré una u stra "enfernedad" (cuando no es el misno érgano quien "recae" pa- ra redueir esto toxenia). Las terapéuticas supresivas Llevan al enferno a esta si- tuacién en la que va de recaida en recaida, hasta la desteuceiéa conpleta, a 24s 0 nenos largo plazo. AL contrario, silos cuidados higienistas se aplican convenientenente desde el prin- cipio de 1a crisis (io ideal serfa vivir higienistanente antes de 1a crisis}, el es- tado general del paciente mejordré de tal manera que Llegaré + pensar que, en el Fondo, su estado no era tan grave como parecta. En algunos casos extrends (Falta de reservas, edad avanzada, desgacte del organisno, etc.) 1a crisis aguda puede tener eonsecuencias graves. Pero, proporcionalsente al nimero de crisis agudas, estos ca- 505 son poco frecuentes. La eliminacién toxinica Los sintonas de enferaedad no ton tuy agradadles y es muy Comprencible que el honbre haya buscado la wanera de paliar estas situaciones diffciles. Henos evocado ya el peligre de Los tratanientos diversos que agotan la energfa vitel Ys por Lo tanto, retrasan el retorns a la verdadera salud. Sin enbargo, en las es~ cuelas europeas que practican aftodos de cuidados enpiristas, detris de bases cien- Uificas eldsicas, se acepte que el cuerpo puede ser obligade una eliminacién for- dada. Wabria mucho que decir sobre estas teor{ac que confurden elininacién con eva~ cvacién, incluso defensa del organisno. Este actéa con sabidurfa: no hay que obli- garle abusiva y exteriornente con técnicas peligrosas. Adengs, es el organisno quien escoge la respuesta a estas agresiones extecicres y no las téenicas que Fuerzan el cuerpo 2 elininar, Si obligéis a éste a sufric una ten peratura dewasiado elevada, 1a respuesta del organisno seré el sudor. Pero esto no es una eliainacién forzada: ¢s una requlaciéa téemica consuridora di dad de energia y de materia (agua sobre todo} cuyo agotaniente serfa perjucicial pa- ra el retorne a La salud. Aden’s, los productos téxicos evacuados de esta manera estén muy diluidos, de forma que la cantidad global de toxinas excretadas no es superior a la que hubiese sido normalnente. A corto o Largo plaze ser4 inferior, porque 12 cantidad de energia di sipeda no estar4 disponible para La elininacién, La elininacién forzada de las toxi- nas del organisme no existe. Es el misno orgenismo quien, on funcién de sv poten- cial de energla, regula 1a eliminacién de las toxinas de las células, las transfor faa en los Grganos excretores, evacia los desechos mediante los Srganos adaptados pa~ ra hacerlo, ete. Ciertas escuelas hablan de yna eliminacién de toxinas a nivel Shu- oral, Este as uy confuso. Es la e6lula 12 que se intoxica cuando la salida e los desechos provenientes de su propio metabolisna, las toxinas, no se efectia suficien tenente. Los Iiguides que efectGan los relevos transportadores de estas toxinas hasta los 6r— ganos excretores son le linfa, que baa todas Las células, después 1a sangre, que se desplaza répidanente gracias a 1a circulacién sanguinea. 82 Los érganos excretores -higado, rifones, piel, pulnones, etc.~ tienen la Facultad de transfornar estas toxinas en desechos diferentes ~sudor, orina, por ejemplo- que se encaninarén, a su ver, hacia los érganos evacuadores (vejiga para 1a orina)? Estos son les datos clasicos de 1a funcién de elininacién de las toxinas. Son bases cien- tificas. No hay Lugar aqui para vagos "humores intoxicados". La higiene vital esté construida @ partic de bases experinentales, cientfficanente aceptadas. Difiere de 1a higiene nédica ¢lisica por eu concepcién de 1a enfermedad y la salud, pero lo repetinos, las bases cientificas de las dos higienes, 1a vital que es La nuestra y 1a médica, ya sea alopdtica, honeopStica o naturopitica, son identicas en su bate. Por esto estinanos que ouestre concepto de la salud y de 1a, enfernedad est4 cient!ficanente establecide ~y prdcticanente es eficar-. Nivel toxémico y umbral de tolerancia toxinica Henos explicade ya que Los sintowas agudos se desencadenan cuando el nivel toxéaice es superior al unbral de tolerancia toxinica. Mientras existe esta situacién, 12 fa se aguda de la enfermedad persiste. Cuando, debido a 1a elininacién celular, el ni~ wel toxésico se rebaja a La altura del unbral de tolerancia toxinica, los sintonas agudas cesan. Es el fin de lo que habitualaente es considerado y llamado enfersedad. De hecho, estos equilibrics entre el NIVEL TOXENICO y el UNBRAL DE TOLERANCIA TOXI- MICA con dindnicos, es decir, variables con el tienpo. Debido esto, estinanos que la ausencia de sintonas (Io que ya es apreciable) no constituye un criterio absolute de una salud excelente. Cuando €1 nivel toxémico esté a la altura del umbral de tolerancia texinica, basta poca cosa: una pérdida de energis -frio, contrariedad, esfuerzo, etc. para que él nivel toxéaico sobrepase el uabral de tolerancia toxfnica, engendréndose asf nuevos sintonas: es la recafda. Considerancs que es preciso continuar favoreciendo 1a elininacién celuler -siguiendo el ayuno enprendido durante 1a crisis aguda- incluso después de que los sintonas ha~ yan desaparecida, Oe esta forma se "desciende" el nivel Loxémico auy por debajo del unbral. de tolerancia toxinica: Lo que da un sargen de seguridad interesante para evitar recaidas. En realidad, un organisno que mantenga este wargen de seguridad de una manera persanente y con una anplitud suficiente, janis deberia conocer la enfer~ edad. Podéis verificar sobre vosotros misnos esta afirnacién. Se realiza cada dfa sobre miles de higienistas que conprenden y practican felizmente las técnicas de 12 higie- ne vital. Ahora, zeudl es el grado de un alto estado de salud? Lo hesos explicate ya; no es selanente 1a ausencia de sintozas. Una buena salud existe cuando, en el funciona eiento habitual del organises, el margen de seguridad existente entre el nivel toxé- ico y el unbrol de tolerancia toxfaica es 1e eds grande posible: cuando el nivel toxénico ests, pernanentenente, suy por debajo del unbral de tolerancia toxinica. Pero éste Gltino tanpoco es estable: es relativanente bajo en el niflo sano y propor cionaleente més elevade en el anciane, estando e] adulto situado entre los des un— braless Eso quiere decir que el niflo no toleraré nds que una toxexia relativarente poco importante, mientras que el anciano aceptaré, por el contraric, un nivel de toxenia 5 clevado. EL nodo de vida influye nuchisino en estas variaciones del unbral de tole- rancia. Henos explicado que el uso de nedicanentos provoca una elevacién del unbral de tolerancia toxinica hasta la altura del nivel toxénico: manera poco afortunada de hacer cesar los sfntonas, que es opuesta a la de la higiene vital. Las drogas (taba- c0, alcohol, etc.) provocen igualnente una elevacién del unbral de telerancia toxi- nica, Se produce entonces un hébito -tolerancia- a 1a droga habitualeente absorbida, La elevacién del unbral es un lance desagradable para el organisno, aunque los tras- tornos no sean aparentes, La calidad de 12 salud se sitda en un equilibrio tanto nSy inestable cuanto més elevado sea el urbral de tolerancia. En oposicién, adoptando ut odo de vida sano, siguiendo las proposiciones de 1a higiene vital, se rebaja el un. bral de tolerancia toxinice, Esto explica les crisis que aparecen al pasar a vivil 4e Forma correcta. En efecto, aun cuando e1 nivel de toxenia sea estable, el descenso del usbral de to- Lerancia muy por debajo del nivel primario de toxemia desencadena 1a crisis, puest que de esta manera el nivel de toxenia se vuelve superior al unbral de tolerancia, Cuanto mas desciende este éltino, aenos toxemia seré soportada. Se producirs enton. ces una fuerte reactividad sondtica. £1 organismo (como el de cualquier nifo) reac. ciona ante 1a menor nolestia de intoxicacién. Consideranot este estado de aixiai alerta como el grado ads elevado de verdadera salud. £1 verdadero restablecimiento Existen dos manenas de hacer cesar los sfntonac de la crisis aguda de la enfermedad; ~ La técnica de La higiene vital que consiste en rebajar el nivel to. xénico hasta el unbral de tolerancia toxfnice (y si es posible nis bajo ada). = Los procedimientos de 1s higiene terapéutica que, por las agresic. nes wedicanentosas (de cualquier naturaleza), elevan el unbral de to lerancia toxfnica hasta conseguir la aceptacién provisional de un ni- vel de toxenia muy elevado. y de conplicaciones. Podencs decir que existe un verdadero restableciniento por 1 cuidados de 1a higiene vital. La otra situacién de precario equilibrio del esta sanitario es una falsa curacién. EL priner equilibrio es tan estable cono el segundo ec precario y fuente de tar La fase convaleciente Cuando los trastornos de 1a crisis aguda desaparecen, el organisao entra en la fal se de convalecencia que le conduciré a su estado nornal de vida. LA RECUPERACION EWERGETICA Es preciso acordarse de que ha sido una situacién de enervacién 1a que ha engendrad 1a toxenia, ésta, 2 su ver, responsable de 1a ericis aguda. Ee decir que, decpuss d los intensos esfuerzos de elininacién enprendides por el organiseo durante 1a Fas guda, 1a poco energfa que subsistia antes de La crisis esté bastante ninorada. © cierto que el paciente sale de la crisis aguda catisfecho -incluso euférico- al constatar la desaparicién de sus trastornos, pero con la sensacién de un profun 56 debilitaniento. En estas condic weinordial. jones, 1a recuperacién energética es una cuestisr Se realizaré mediante el reposo, alternéndolo con una actividad acertada, £1 repese eeaportars Faces sucesivat de sueflo. Las noches han de alargarse 1o wés posible ~acostindose pronto, levantindose tarde-. Tanbién hard que prever durante el dfa Fases cortas de suefio o somnolencia: antes y después de las comidas, después de las actividades Fisicas y cada ver que nuestro instinto nos incite a hacerlo. Este repo- 50 debe realizarse, no cabe decirlo, en une calea sensorial, eaccional y mental con- seniente, Se pueden afiadir algunas sesiones de relajacién autégena noderadanente realinadas. LA ALIMENTACTON Durante 1a crisis aguda se habla cuprieide 1a aliaeatacién habitual para ceonplazar— 2a por ¢1 ayuno hfdrico; durante 1a Fase de convalecencia es necesario quebrantar este ayuno. Wo hay que proceder de una sanera intenpestiva, La realisentacién seré peogresiva (por 1a utilizacién de tas etapas alisenticias); se Llevard a cabo’ segin La tolerancia que experinente el paciente cara a la alinentacién. Si un ayuno no esté Ligado a una crisis aguda de enfermedad, una regia contin, pero yo Fija, es aduitie un dfa de realinentacién por cada dos de ayuno. Una regia andl: 2 -con un natiz segdn el estado del paciente- puede adoptarse aqui. EL prime dia 1a realinentacién se realiza con unos rebajados con agua: en general, las frutas nds Scidas por La waffana y las 4s dulces hacia la tarde. Deben utilizar s¢ igualaente zunos de verdurac, alternindolos con los anteriores. Después de unos fas de este réginen de elininaciéa no celulésica, se pasaré a un réginen de eli aacién celulésico, es decir, que conporte frutas y verduras enteras. Las cantidades tonadas serén razonables, de aanera que sean aceptadas sin dificultad por el orga nism, y aumentadas progresivanente hasta la satisfaccién, pero sin exceso. Estos reginenes de elininacién dejan que s¢ prolongue La fase de elininacién que ya eca auy viva durante 1a crisis aguda. Esto peraite al cuerpo acentuar su aargen de seguridad entre el nivel toxénico y el unbral de tolerancia texinies. Después de ha~ ber seguide durante un tienpo estos regiaenes de eliminacién (desde unos dfas haste sna sewana aés 0 sens), se pasaré al réginen alinenticie asociado. Este preconiza a absorcién de los aligentos ea asociaciones conpatibles, es decir, nezelar alinen- tos en que la digesti¢n de unos no perjudigue demasiado 1a de los otros. Constituye un réginen de términc eedio entre el réginen conplenentade y 1a alinentacién ideal igienista; (esta puede ser eaprendida en lugar del réginen asociado, pero conviene ser prudente en 1a adopcién de este réginen ideal que s6lo conporta frutas y vegeto- es crudos en equilibrios convenientes). Ye aquf a continuacién proposiciones con- cernientes 2 los alinentos ingeridos en réginen asociado: Kafian: 2 Feutas (solas) Un solo tipo de Fruta en cada conida: = Reidas: ponelos, naranjas, aandarinas, fresas, etc... ~ Senigcidas: manzanas, peras, albaricoques, etc... ~ Dulees: caquis, higos, etc... Mediodia: Conida Gluefdica ~ Verduras y hortalizas crudas de 1a teaporade (en cantidac 55 razonable) + mantequiila o aceite (en auy pequetia cantidad! + LUCIDO: = Patatas cocidas al vapor o al horao (que serdol consunidas durante unos dfas a cafz del ri celulésico), 0 = un cereal hervido, sin sal y secaéo en el honno (alternar un dia de patatas con otro de cereales). Cena Protidica = Verduras de 1a tenporada poco aniléceas, muy poce cocidas al vapor (Msenicocidas") + PROTETUA: = requesén, 0 queso graso (auy poco), a nueces, 0 4 2 yeoag de huevo (las carnes y pescados no con aconsejables).. Notenos que estas técnicas se utilizan igualnente para la realinentacién en los ca ses de ayuno voluntario. AL Final del réginen alimenticio asociado, es posible en- trar en Ia alimentacién complenentada, perc ésta corresponde ecencialnente (para aquellos que 1a adeptan) al estado normal de vida, y no a la fase de convalecencia. En relacién con el réginen ssociado, el complenentado permite ciertas nezclas ali- nenticias seniconpatibles, pero excluye las asociaciones as nefastas. Esta Face de realinentacién tiene cono objetivo restaurar las células utilizadas por autélisis en el curso del ayuno Ilevado durante 1a crisis aguda. Es obvie que necosarianente hay que tener un gran cuidado en la seleccién de los productos que se van a ingerir. Estos deberdn ser de calidad biolSgice. Esta reali- mentacién aportard igualnente enerafa y fucrza al organisao. No nos extenderenes nis en este texto sabre Los principias de 1a alinentacién higie- nista, nuestras obras especializadas, que a continuacién detallasos, estén dedicadas al estudio de estos principios y a su puesta en prdctica: = Mas fuentes de 12 alinentacién huaana", que presenta un estudio de os alisentos husanes. Les coupatibilités alimentaires! (*}; que indica La saners de aso- cian las alisentos y preparar las comidas. = "EL ayuno por el aétodo de las etapas alinenticias™, que estudia La preparacién, el desarrollo y 1a salida del ayuna, utilizando los éi- Ferentes reginenes alisenticios. LAS ACTIVIDADES FISICAS E INTELECTUALES Estas actividades con, aenudo, responsables de 1a enervacién que se instala en el cuerpo, previanente 2 la crisis aguda, y, coma consecuencia, responsables de ella. En situacién enervada no son aconsejables, pues acarrean una progresin de dicho es- tado de enervacién y, por tanto, de la toxesia. A la ealida de la crisis aguda la energia es auy reducida, aun cuando 1a toxenia haya descendido hasta un umbral table. Las actividades Flsicas ¢ intelectuales no deben oponerse a la recuperaciéa energética, totalaente indispensable. EL ejercicio debers ser aaderado desde 1 no- mento en que se sienta su necesidad. La sarcha, aconpafiada de ejercicies respirate- ries, es aconsejable razonablenente. Una ligera Fatiga muscular sana anplificaré la recuperaci6n energética. En cuanto a las actividades intelectuales, serda abordadas 56 con és recato todavia y lisitadas 2 un minino estricto, para'no cansar al paciente: Lecturas noderadas, temas no depresivos ni superestimulantes, ete... LOS FACTORES VITALES DE SALUD Su progresiva puesta en préctica es esencial para un pronto retorno a 1a salud. Los paseos al aire Libre con un vestido adecuado 2 la estacién, los contactos con el agua y 1a tierra son auy importantes. Desarrollasos en otra obra: "LES TECHNIQUES DE VIE DE LIHYGIENE VITALE", précticas consistentes en utilizar el aire, el agua y la tierra, para obtener una buena salud. EL COMPORTAMIENTO MENTAL EL comportaniento mental es avy inportante. Muy a menudo, es la causa inicial de 1a enervacién que ha engendrado la toxemia que precede a 1a crisis aguda. Es preciso ronper con los hébitos sentales nefastos. En particular, hay que desco- nectarse lo nds posible de las actividades profesionales o de otro tipo. Hay que evitar toda "fuga de energia a nivel sental. £1 aprendizaje de 1a higiene vital ac- difica el sistema de vida y favorece, en general, el abandono de Las viejas costun- bres peligrosas. E] mantenimiento de 1a salud Alo Largo de este capitulo sobre el origen, 1a naturaleza y el desarrollo de 1a crisis aguda de 1a enfecnedad, henos expuesto la idea de que la voluntad subcons- ciente, que dirige las actividades del organise en el curso de esta crisis, actda Sienpre por los intereses reales del paciente. La conprensién de esta actitud de nuestro organisno debe hacernos més colaboradores, cara a los trastornos que apare- cen en el curso de estas crisis aguéas de enfermedad. FL desencadenaniento de 1a crisis aguda es, a eenudo, repentino. Pero la preparacién ~elaboracién~ de 1a toxemia que ha provocado esta crisis puede durar incluso afos. Cuando se desencadena 1a crisis es porque ol organisno ya no puede aés, a consecuen- cia de nuestros repetidos errores de vida. La fase convaleciente puede ser también duradera, Aparte de algunos sobreseltos decesperados, 1a accién de construccién de La salud -cono cu denolicién- es lenta y continua. Winguna pretendida Meuracién -entendenos supresién de sIntonas- es dura- dere y nilagrose. La verdaders restauracién de la salud es un asunto de larga dura~ cin. EL éxito dependerd esencialnente de 1a manera, lo nds perfecta posible, en que une pueda acercarse a los principios y técnicas de la higiene vital. Es, pues, perfectanente indtil quererse estinular por nedio de unos "fortificantest. Durente 1a fase de convalecencia, es preciso saber aceptar, tante tiespo cone le manifieste el instinto sonético, esta Ndebilidad Fisica” que indica, asf cono lo he- nos sefialads anteriorsente, una inversién de 1a reparticién de las energfas dispon: blee para el organisno. Si sabenos ser pacientes, oir nuestra voluntad interna y colaborar con ella, para dejarla hacer el "trabajo" de eliginacién y Llevarlo a su fin, entonces nacer en nosotros una inpresién euférica, que traducirs nuestra nueva confienza en las fuer zag vitales que habrenos aprendido a conocer (a través de nuestro propic cuerpo) 7 ¥ que cabrenos respetar desde ahora. Pero, sea cual sea 1a situacién en la cual os encontréis, recordad SIEMPRE que el verdadero PODER DE CURACION, LA FUERZA MEDICA TRIZ, eet& en VOSOTROS SOLAMENTE. Querer jugar sobre dos tableros, el de la higiene vital y el de 1a higiene aédica, | no aporta ads que desengafos. £1 mantenimiento de la salud necesita, en priner lu-/ gar, 1a comprensién y la aplicacién, tan correcta como sea posible, de las LEYES DE LA VIOR. Ciertanente esta aplicacién depende 2 aenudo de nosotros wisuos, razén por 1a cual es necesario observarse y conocer nuestros propios liaites. EL Mconbcete a tS wisno® es, para el eanteniniento de la salud, un precepto Funda- rental. (+) "Les conpatibilités alinentaires" (Désiré MERIEN) - Editions Nature et Vie. Obra| no traducida al castellano. Ver tanbién: "La coubinaci6n de los alinentos" (Herbert NH. SHELTON) - Editado por FUERTAS ABIERTAS A LA NUEVA ERA. Para los interesados,, disponenos de anbos titulos. 58 3. CONCLUSION: LA ENFERMEDAD AGUDA INDICA UNA FUERTE VITALIDAD Acabanos de nanifestar questras reflexiones @ propésito de la naturaleza y del desa- Frollo de los sintomas agudos de enferaedad, asf coxo el conportaniento que deseanos que se adopte cuando nos encontremos en esta situacién excepcional, o que al menos deberie serio. WabGis podido constatar que nuestras posturas son singulares con relacién a las ide- as coninnente adnitidas. Para terminar querenos Ilanar vuestra atencién sobre un concepto que nos parece esencial y sieapre en contradiccién con las opiniones co- rrientes. En efecto, es habitualeente adnitido que si un organisno Nsufre! una en- fernedad aguda es porque esté "débil" (zpero qué quiere decir exactanente este cali- Ficative on el Lenguaje popular?). Tenenos una opinién diasetralmente opueste a és- ta. La crisis aguda, su aparicién repentina, su intensidad -incluso la violencia de sv desarrollo- es engendeada por un organisno de FUERTE YITALIOND, es decir, un orga- ismo que posee una reactividad sonstica tal que tiene la posibilidad de aovilizarse répida y potentenente, para hacer frente a una situacién toxénica intolerable. En esta perspectiva, 1a crisis aguda es una situacién desarrollada por el cuerpo pa- ra un retorno ACELERADO hacia el estado de salud normal. Adends, toda debilidad, to- do dolor, toda accién del cuerpo ~debilidad muscular, elevacién de la tenperatura © nueva reparticiée de fsta- ha de considerarse con una accién benéFica engendrada por el instinto sonstico para el interés del organisno. fs preciso, pues, felicitar- se ante Las debilidades que aparezcan, ya que son el signo de una necesidad vital. Si no se desarrollasen, el ocganisno irfa hacia su perdicién. En resumen, 1a crisis aguda es un paso acelerado aprendido por e1 organisno para cumplir una renovacién sanitaria, estinade indispensable por el instinte sonatico. {a actitud ads correcta, por parte de nuestra voluntad consciente, es dejar actuar @ nuestras fuerzas vitales, que nos Mlevarén infaliolenente a una estado de salud excelente. U1 instinto sondtico decide eotablecer los sfntoras agudos en los érganos fuertes (en el sentido vital, es decir, que pueden desarrollar una accién vital, preservade- ra de 1a vida). Estos Grganes actan cono relevo para euprender una elininacién que se ha vuelto incuficiente en otro lugar. £1 releve del Srgano eliminador se mantiene tanto tienpo con Lo exije 1a reabsorcién de la toxenia. La utilizacién de Ios Srganos fuertes -cono relevo de la elininacién- bajo la in- La utilizacién de los érganos fuertes conc relevo de elininacién- bajo la influe cia de una vitalidad fuerte, para engendrar un proceso acelerado de retorne hacia le verdadera salud, caracterize la fase aguda de 1a enfernedad. Way que conprenderio para soneterse a ello, con vistas a Favorecer 1a recuperacién sanitaria que se esté realizando. La enfersedad aguda es una situacién benéfica para el organisao: ¢s pre- ciso saber sacar de ella el aejor partido. TERCERA PARTE: Los ESTADOS CRONICOS DE LA ENFERMEDAD 1. CARACTERISTICAS DE LOS ESTADOS CRONICOS La salida de la crisis aguda de 1a enfermedad £1 estudio de 1a crisis aguda de 1a enfernedad aporta una aclaracién légica @ los Fenénenes que se producen en e] organisno, en el curso de la sparicién y de la evo- lucién de los sintomas de trastornos agudos. Pero joudl es 1a salida de 1a crisis agude de 1a enfernedad? En 1a sayor parte de los casos el organisne adopta una s tuacién que le pernite la regeneracién de su energfa vital. Si 1a recuperacién de asta se realiza convenientenente, el paciente tiene todas las posibilidades de lle- var a buen téraino 1a evolucién de La crisis. E] final normal de ésta es 1a libera- cin del organisno cara a su estado toxénico anterior @ 1a aparicién de la enferne- dad aguda. Esto constituye el desenlace nds Frecuente, sierpre que se deje al ins- tinto sondtico toda cu Libertad, para Ilevar a buen término 1a decintoxicacién en prendida por el organisno. ‘iadanente el cuerpo no sieepre tiene le posibilidad de desintoxicarse sufi- whte en el curso de lac crisis agudas de enfernedad. La razén de ello se debe fa que el enferso y sus allegades se asustan nuy frecuentenente por la anplitud de Los sintonas agudos, Su reaccién consiste entonces en querer dissinuirlos, ~cuande no suprinirlos~. Para ello utilizen unos paliativos nedicamentosos -quinicos 0 de otro tipo- que suprinen los efectos pero no 1a causa que Los engendra. Estos medic mentos supresores obligan al cuerpo 2 "suninistrar una gran cantidad de energfa v tal para luchar contra sus efectos nocivos. 1 organisno esté solicitads en dos d recciones opuestas: = Por una parte, el instinto sordtico busca acelerar 1a anplitud de Jos sfntoras aparecidos durante 1a crisis aguda, para hacer disminuir #1 nivel toxénico del cuerpo. = Por otra, los aedicanentos intentan detener los efectos de estos ssisnos sintonas. Si el organisno dispone de una cantidad suficiente de energfa vital (o de un pot cial vital apto para regenerar répidarente esta energfa) se puede cbservar una dis- inucign de los trastornos, ligada a una distinucién del estado toxético; esto ocu- Pre incluso si se tonan medicanentos. Cuando el paciente no dispone de la vitalidad necesaria para llevar a cabo 1a desin- toxicacign del organisno, no puede curarse, en el verdadero sentido del término. Su organisno se arregla entonces con una situacién gue no domina. Los sintonas y moles- tias persist®n, aunque existan 2 un nivel atenuado: coso, por ejemplo, 1 enisién de oco en el curso de una bronquitis crénica. Es 1a aparicién del ESTADO CRONICO DE LA ENFERMEDAD. El paso de 1a crisis aguds a un estado erénico de enfermedad corresponde al fracaso de 1a evolucién de 1a crisis aguda: para el organisno es 1a aceptacién de una situa- dio entre 1a salud perfecta y la muerte. Evolucién de los estados crénicos de 1a enfermedad La enfermedad aguda constituye una situacién mogentinea on ia vida del individuo. Sigue una degradacién progresiva o innediata del organismo. Su duracign es Limitada en el tiempo -por el simple hecho de que los recursos son agotables-. A nivel de la wide del organisno, representa el retorno hacia 1a verdadera salud: SITUACION DINA- mIcA. El estado erénico puede durar nds tiempo. Es una Lucha permanente, aunque minorada, del organisno, para mantener su autointoxicacién a un nivel soportable: SITUACION ADINAKICA. DURABILIDAD DE LOS SINTONAS DE LA ENFERMEDAD Lo que caracteriza al estade erénico es 1a constancia en La existencia de sus sinto— tas. EL enfermo llega a estar més © menos persuadido de que en adelante tendrd que vivie con esta nueva desventaja, A veces, intenta un nuevo tratamiento para su "ca- sel, pero cada vez recae en el carril de cu mal. Se resigna vigilando, sobre todo, que los trastornos no se agudicen. Esta eanera de enfocarlo es completamente opuesta a La que adoptar& el higienista, Cuando el estado crénico de 1a enfernedad se ins- taura, significa que el individuo, por su sodo de vida y sobre todo por Las tensic— rnes que ha sufrido, ha reducido considerablenente su poder vital. Esta vitalidad de- bilitada es incapaz de engendrar un alto nivel de energfa vital. EL organisno va tirando" con 1a poca energia que est 2 su disposicién. Ya que éste se revela insuficiente, no puede enprender ads que ainicrisis de desintoxicacién, lo que obliga al enferno a vivir permanentenente con sus trastornes crénicos. Este des- conco de vitalidad puede ser ocasionade por el entorno externa al organisno: exceso de Frio o de calor, etc... Pero, nds frecuentenente, esto puede provenir de 1a inpo- sibilidad, en la cual esté el organisno, de doninar sus proyecciones de energia ha- cia el exterior. DISTRIBUCION DE LA ENERGIA VITAL EN LOS ESTADOS CRONICOS DE LA ERSERMEDAD Henos abordado anterioraente el problena de 1a utilizacién de la energia vital en el Anterior del organisno. La energia es utilizada principalnente a nivel de las dos funciones Fundamentales: 1 La Funcién de relacién que esté bajo el control del sisters ner vioso cerebroespinal, por nedic de la voluntad consciente o extern: Esta funcién incluye, sobre todo, Las actividades del sistema aus cular y de las funciones sensoriales, enocionales y nentales. 2 La Funcién de nutricién que est& bajo el control del sisteaa neu- rovegetativo, por nedio de 1a veluntad subconsciente © interna (inte- Ligencia sonitica). Esta Funeién de nutricién controla las activida- des de los aparatos digestivo, respiratorio, circulatorio, excretor, ot glandular, etc... £8 2 1a hora de repartir 1a energia vital hacia estas diferentes actividades, cuando se barajan las posibilidades (0 inposibilidades) de retorno del enferao crénico a la salud. E1 enferao crénico se da cuenta de que no est& en condiciones de "coger de nuevo las riendas de 1a aediocre situacién que le confina en su estado habitual. Sin enbargo, no percibe claranente lo que le sonete a su estado "crénico". A nuestro juicio, 1a "eausa! actual de este estado reside en una defectuosa distri- bucién de 1a energfa vital en el organisao. El enferao crénico vive con un estrecho margen de vitalidad, Muy a menudo, econoniza su energia alli donde es és Fécil hi cerlo, es decir, en las actividades dependientes directanente de su voluntad cons~ ciente. De esta manera restringicé voluntarianente sus actividades Fisicas (repose muscu- lar). Se colocaré en una situacién tal que sus Funciones sensoriales no sean d siado solicitades. WuirS del ruide, de 1a luz intensa, de los olores nauseabundos, ete... Ho soportaré apenas, en estas condiciones, ninguna tensién. El sector enocional es menos Fécil de dominar, pero el crénico evitars las situacio- nes que puedan hacer vacilar su frdgil equilibric sanitario. Las actividades wentales son netanente nds diffciles de controlar. Pueden provocar, en el caso de ciertos Nerénicos", una verdadera pérdida permanente de energia vital. A ellat eolas ce debe, muy a menudo, 1a caves real de La cronicidad del paciente. Deciaos que los enfersos crénicos intentan (a veces en vano, desgraciadanente) con- trolar todos estos sectores de actividad que utilizan su energia vital y nunerosos son 1gs que, al leer estas lineas, reconocerén sus propias tentativas. Pero exite otra variedad de enferaos erénicos (éstos, inconscientes al nds alto gra do) ne sélo no intentan dowinar sus "Fugas" de energia vital, tal cono lo hemos in~ dicado anteriorsente, sino que realizan todo lo contrario, pasindose la mayor parte de su tienpo realizando actividades que agotan sus débiles reservas de energla vital, Algunos se dedican a trabajos Fisicos demasiado intensos o realizados a contratien- po (caminar despuée de una conida copiosa). Otros sufren tensiones sensoriales gra~ jes (ruidos, luz viva... sobre todo en 1a ciudad). £1 control de las enociones es insuficiente ¥, peor adn, Las actividades meatales son continuanente exacerbadas. Estos enfermos crénicos que disipan eu energia, proyecténdola constantenente hacia al exterior, no pusden esperar nejorar su estado, aientras pernanezcan en esta si- tuacién degradante. A nivel de la funcién de nutricién, se dan actitudes andlogas. Gono el enferuo crénico se siente débil cuando est4 en ayuno, se sobrealinenta pen- sando en conseguir ads fuerzas. Esto constituye un grave error que es, muy a menudo, la base que santiene los trastornos erSnicos. la presién de "debilidad” o 1a de "Fuerza!" que el organisno percibe, depende de 12 era en que la inteligencia sondtica -0 voluntad interna- distribuya la energia vital en el interior del organisa. En los crénicos hay sienpre un cetraso en la tividad de 1a funcién eliminadora de las células. Si un alinento es ingerido, 1a vo luntad sonstica dedica insediatanente una cantidad de enengia suficiente al esténago para eaprender 1a digestign de estos alinentos. Esta reparticién de la energia ha- cia la funcién digestiva hace disminuir las actividades de 1a funcién elivinadora, 62