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Joseph H. Fichter

SOCIOLOGÍA
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Herder

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En una sociedad progresiva y cambiante, como la nuestra,
conviene destacar los principios básicos de la ciencia
sociológica, punto de partida para desentrañar la complejidad de toda sociedad moderna. Esto explica la amplia
difusión que la Sociología de J.H. Fichter, por su carácter
vertebrador, ha alcanzado en numerosos países. Las múltiples ediciones castellanas la han convertido en un clásico
prestigioso.
La primera parte del libro comienza con la unidad más elemental de la sociedad, la persona social, y se extiende luego a los grupos y comunidades humanas hasta llegar a la
más amplia colectividad, la sociedad global. La segunda
parte se inicia con los componentes culturales esenciales,
una combinación de las pautas y roles como normas de
conducta, hasta llegar a la cultura total. La tercera parte
analiza la forma en que sociedad y cultura, y sus componentes, están ineludiblemente entrelazados en el sistema sociocultural. De este modo la Sociología, como tratado sistemático, estudia todos los conceptos fundamentales, que
abarcan desde la persona humana hasta la colectividad
más amplia, de tal forma que el lector percibe el sistema
como un todo integral.
El prestigio del doctor J.H. Fichter está vinculado a la
Harvard Divinity School, la Loyola University de Nueva
Orleans, las universidades de Münster, Santiago de
Notre Dame (EE. UU.) y Chicago.
'

JOSEPH H. FICHTER

SOCIOLOGÍA

BARCELONA

EDITORIAL HERDER
1994

Versión castellana de ALEJANDRO ESTEBAN LATOR ROS, de la obra de JOSEPH H. FICHTER,

Sociology. The University of Chicago Press «1971

Decimoctava edición 1994

ÍNDICE
PRÓLOGO A LA SEGUNDA EDICIÓN ORIGINAL

11

NOTA

14

EDITORIAL

INTRODUCCIÓN:

¿QUÉ ES SOCIOLOGÍA?

15

El contenido de la sociología — El marco conceptual —
¿Estudiamos cosas reales? — Distinción entre la sociología
y las otras disciplinas — ¿Hay algo constante? — ¿Existen
valores? — La sociología, materia de estudio difícil — Política social e investigación sociológica — ¿Para qué estudiar sociología? — Bibliografía

PARTE PRIMERA: PERSONA Y SOCIEDAD
I.

© The University of Chicago 1957, 1971
i Editorial Herder S. A., Barcelona (España) 1974

ISBN 84-254-0927-6

Es PROP.EDAD

DEPÓSÍTO LEGAL: B. 34.648-1994
LlBERGRAF S . A . - BARCELONA

LA PERSONA SOCIAL

Definición de la persona — La persona social — Naturaleza
y crianza — Criatura y Creador — Socialización — El
cuadro social de referencia — Aprendizaje social — Obstáculos de la socialización normal — Agentes de socialización — Individualización — La personalidad social
La socialización americana y la persona social . . . .
1. Los niños mimados. 2. Estandardización e individualismo. 3. La adaptable personalidad norteamericana. 4. La
neurótica personalidad norteamericana. 5. El americano violento — Bibliografía
PR.NTED .N SPA.N

II.

STATUS SOCIAL

El origen del status — Determinantes del status — Transferencia del status — Poder social y status — Tipos de

35

48

59

índice
status — Status clave — El puesto en la vida — Status y
estratificación — Desigualdad y movilidad social
Peculiaridades de las relaciones de status en América . .
1. El cambiante status de la mujer. 2. El ambiguo status
de la juventud. 3. El cambiante status de los negros norteamericanos. 4. La religión como criterio de status. 5. El
status social como logro o como adscripción — Bibliografía

índice
LA SOCIEDAD

70

CATEGORÍAS Y CONGLOMERADOS

83

Tipos de categorías — Utilidad de las categorías — Categorías y estratificación — Las principales combinaciones de
criterios — Definición de los conglomerados — Principales formas de conglomerados — La persona y el conglomerado
Algunos conglomerados y categorías norteamericanas . .
1. Conciencia de clase de los norteamericanos. 2. Tratamiento desigual de las categorías sociales. 3. Ausencia de
movimientos de masas en Norteamérica. 4. Las manifestaciones como conglomerados sociales. 5, La población
como categoría — Bibliografía

96

GRUPOS Y ASOCIACIONES

107

Características del grupo — Reclutamiento del grupo — Clasificación de los grupos — Bases comunes de los grupos
Los principales grupos — Grupos y asociaciones — Los
grupos primarios — Grupos secundarios — Asociaciones
y conglomerados
Características de la vida de grupos en Estados Unidos .
1. La decadencia de los grupos primarios. 2. Grupos de
presión norteamericanos. 3. Los clubs de mujeres en los Estados Unidos. 4. Las pandillas de muchachos en las ciudades, como grupos primarios. 5. Los sindicatos norteamericanos — Bibliografía
COMUNIDADES

La pérdida de la comunidad — Valor de la reunión — Relaciones comunitarias — Estructuras de la comunidad —
El factor económico — El factor étnico — El factor religioso — Comunidades substitutivas
Variaciones de la vida de comunidad en Estados Unidos .
1. La comunidad rural. 2. La comunidad dormitorio. 3. La
comunidad étnica. 4. La Iglesia comunitaria. 5. Programas
de acción comunitaria — Bibliografía

Sociedad y sociedades — Definición de la sociedad — Características de la sociedad — Funciones esenciales de la sociedad — Estructura y función de la sociedad — Clasificación
de las sociedades — Clasificación según la escritura — Clasificación según el grupo dominante — Sociedades comunitarias
y asociativas
Peculiaridades de la sociedad norteamericana . . . .
1. Religión y sociedad. 2. El regionalismo y la sociedad norteamericana. 3. La «sociedad» en los Estados Unidos. 4. La
sociedad norteamericana y las relaciones internacionales.
5. Complejidad de la sociedad norteamericana — Bibliografía

7
151

161

PARTE SEGUNDA: PAUTAS Y CULTURA
PAUTAS DE CONDUCTA

La escala de las pautas — Principales tipos de pautas —
Variaciones en las pautas de conducta — Las pautas forman los hábitos — Las pautas como normas de conducta
Normas explícitas e implícitas — Las pautas de conducta
están estructuradas
Algunas pautas de conducta norteamericanas
. . . .
1. Patriotismo y etnocentrismo. 2. Las pautas fuera de la
ley. 3. pautas recreativas. 4. Los sondeos de opinión y el
público norteamericano. 5. Algunas pautas políticas — Bibliografía

188

120
ROLES

131

141

199

Rol y personalidad social — Rol y status — Rol y relaciones — Contenido de los roles — Roles esperados y reales — Sanciones sociales de los roles — La formación de
roles sociales — Los roles y el individuo — Clasificación
de los roles — Rol clave — El rol general
Algunos roles en la sociedad norteamericana
. . . .
1. El policía de la ciudad. 2. El viajante de comercio. 3. El
deportista profesional. 4. El maestro de escuela elemental.
5. El hombre de ciencia — Bibliografía
PROCESOS DE INTERACCIÓN

Relaciones y roles — El contenido de los procesos — Universalidad de los procesos sociales — Clasificación de los
procesos — Cooperación — Acomodación — Asimilación
— Conflicto — Obstrucción — Competición —• Compleji-

221

índice
dad de los procesos sociales — Matriz conceptual de los
procesos sociales
Procesos sociales en Norteamérica
1. El valor de la competición. 2. El trabajo en equipo en
Norteamérica. 3. El proceso de americanización. 4. Ejemplos
de obstrucción. 5. Reducción al mínimo de los conflictos
en los Estados Unidos — Bibliografía
INSTITUCIONES

Definición de la institución — Institución y grupo — Las
funciones de las instituciones — Universalidad y variabilidad
de las instituciones — Clasificación de las instituciones —
Red de instituciones — Instituciones y sanciones sociales —
El sistema institucional como cultura total
Aspectos de las instituciones norteamericanas . . . .
1. La institución axial. 2. La cambiante institución matrimonial. 3. Aspectos de la institución política. 4. Progreso
de la institucionalización. 5. Inconsecuencias institucionales
— Bibliografía
CULTURA

La cultura es el producto humano — Definición de cultura
— Herencia y ambiente culturales — Proyecto de vida —
La cultura como ideología — Cambio de cultura
Rasgos distintivos de la cultura norteamericana . . . .
1. Algunos retrasos culturales norteamericanos. 2. La cultura afro-americana. 3. La cambiante cultura rural. 4. La
cultura regional del Sudeste. 5. La cultura india norteamericana — Bibliografía

Índice
XIII.

235

247

XIV.

Definición del valor — Criterios de valoración —• La fuente
de los valores — Valores y pautas de conducta — Valores y roles sociales — Valores como sanciones de la
conducta — Valores y procesos sociales — Clasificación de
los valores — Funciones de los valores — Conflicto de valores. — Valores últimos
Aspectos del sistema norteamericano de valores . . . .
1. El materialismo norteamericano. 2. Creciente interés por
los valores humanitarios. 3. Núcleo último de los valores norteamericanos. 4. Ideologías de valores. 5. Problemas sociales — Bibliografía

CAMBIO

Cambios recurrentes y cambios nuevos — Aspectos del cambio — Secuencia de cambios — Cambio planeado y no planeado — Factores de cambio — Cambio y progreso —•
Cambio funcional y estructural — Condiciones del cambio
— Invención y difusión — Resistencia al cambio
Algunos aspectos de cambio en los Estados Unidos . . .
1. Explicaciones supersticiosas del cambio. 2. Cambio social radical. 3. Límites del cambio. 4. El cambio engendra
cambio. 5. Tendencias en el conocimiento — Bibliografía

258

269

XV.

280

CONTROL SOCIAL

Niveles del control — Géneros de control — La persona
y el control social — Control de grupo — Control institucional — Liderazgo y control social — Comunicación y control social — Social engineering y control social
Controles sociales en los Estados Unidos
1. Resistencia al control social. 2. Variaciones del control
institucional. 3. Conformidad impersonal de los trabajadores
norteamericanos. 4. Control político de la industria. 5. El
planeamiento social y la moral — Bibliografía

PARTE TERCERA: CULTURA Y SOCIEDAD
VALORES

MOVILIDAD

Tipos de migración geográfica — Razones de la migración
voluntaria — Efectos de la migración. — Tipos de movilidad
social — Movilidad de los roles — Circulación de la élite
— Canales de la movilidad — Factores de movilidad ascendente — Movilidad y personalidad social — Compensación
de la movilidad descendente
Movilidad social en los Estados Unidos
1. Movilidad dentro de la iglesia. 2. Personas desclasadas.
3. Educación y movilidad social. '4. Migración y movilidad
social. 5. Éxito y movilidad social — Bibliografía

9
319

332

343

354

367

378

295
XVI.

308

DESVIACIÓN

El desviante y el anormal — Desviación positiva y negativa — Tipos de desviantes negativos — Desviación y roles
sociales — La desviación del rol y la personalidad social —
Desviación institucionalizada — Situaciones desviantes —
Grupos desviantes — Grupos marginales — Problemas sociales y progreso
La desviación en Norteamérica
1. El ocio como desviación. 2. Desviaciones en la religión.
3. La ley, freno para la desviación. 4. La pauta del divorcio. 5. Anormalidades mentales — Bibliografía

389

401

índice

10
XVII.

INTEGRACIÓN SOCIOCULTURAL

Integración estática e integración activa. — Requisitos básicos. — Integración cultural — Integración social — Integración de la cultura y de la sociedad — Factores esenciales de integración — Factores auxiliares de integración
— Integración comunitaria y asociativa
La integración en los Estados Unidos
1. Lealtades e integración. 2. Guerra y solidaridad. 3. Competición internacional. 4. Grupos secundarios. 5. Integración simbólica — Bibliografía

413

424

ÍNDICE DE NOMBRES

437

ÍNDICE ANALÍTICO

440

PRÓLOGO A LA SEGUNDA EDICIÓN ORIGINAL

Incluso en una sociedad progresiva y cambiante los principios básicos de la ciencia sociológica son siempre los mismos y un autor
debe tener razones poderosas para revisar un texto que ya se ha revelado útil y ha prestado buenos servicios. En el caso presente podemos
señalar modestamente que el producto ha gozado de cierta demanda,
como en parte lo evidencian las versiones publicadas en lenguas
distintas — alemán, castellano, italiano, francés y portugués (incluso una
traducción latina que, al parecer, circula ciclostilada entre los estudiantes europeos de teología).
Razón respetable para mantener este libro en el mercado es que
no se trata de un texto propedéutico, ni de divulgación. Al igual
que la primera edición esta introducción a la sociología ha sido pensada
como un libro para principiantes. Sin' embargo, es una obra de sociología y no un mero preámbulo al estudio de esta ciencia. No pretendemos ofrecer una obra sencilla y fácil, a modo de iniciación. El
presente enfoque reconoce la complejidad del sistema sociológico y
presupone el esfuerzo personal que para dominar la materia ha de
hacer todo buen estudiante, aun con la ayuda de los libros de texto,
de las clases y de los profesores. Constantemente usamos y definimos
la terminología técnica y no queremos ocultar la dificultad de la
materia sociológica con ninguna simplificación condescendiente.
La sociología no existe como un enclave autónomo y cultivado,
inmerso en el bosque de las demás ciencias sociales; pero veinte años
de experiencia en la enseñanza de este curso introductorio nos han
hecho sentir vivamente la importancia de sistematizar lo esencial y de
cercenar lo accesorio. El que quiera estudiar la sociedad deberá intentar aprender lo que pueda de la biología, economía, ética, historia, geo-

12

Prólogo a la segunda edición original

Prólogo a la segunda edición original

grafía y psicología, pero que no piense encontrar mezcladas tales
materias en un texto de sociología. Procuramos también no incurrir
en ninguna de las variadas tendencias y parcialidades que encubierta
o abiertamente hallan acogida en la mayoría de los libros de introducción a la sociología. Sobre todo se evita el moralizar desde ningún
punto de vista particular.
El rasgo que debe perdurar a través de las distintas ediciones es el
marco conceptual sobre el que se organiza el contenido de la sociología. En vez de la mezcla de temas confusos y demasiado generales que
caracterizan algunos textos introductorios, presentamos aquí, en orden
lógico, materiales exclusivamente sociológicos. Sistematizar el material
sociológico esencial significa sencillamente reunir, definir, esclarecer,
clasificar y coordinar los principios de sociología sobre los que están
de acuerdo los más empíricos de todos los que cultivan las ciencias
sociales, los sociólogos norteamericanos.
En el diagrama que a continuación ofrecemos se verá el modo en
que sistematizamos los conceptos clave de la sociología. La primera
parte del libro comienza con la unidad más elemental de la sociedad,
la persona social, y se extiende luego a la más amplia colectividad, la
sociedad global. En esta edición, los capítulos que tratan respectivamente de las categorías y de los conglomerados se han fundido en
uno solo, y hemos añadido otro nuevo sobre las comunidades. La segunda parte comienza con el componente básico de la cultura, una
combinación revisada de las pautas de conducta abiertas y conceptuales, y se extiende hasta la cultura total. La tercera parte analiza la
forma en que la sociedad y la cultura, y sus componentes, están ineludiblemente entrelazados en el sistema sociocultural.
Las «lecturas complementarias» que a menudo se recomiendan en
los textos de introducción, las hemos sustituido aquí por una serie
de «estudios originales» a continuación de cada capítulo. Estos, escritos tratan de diversos fenómenos norteamericanos que ilustran o
aclaran los principios y generalidades contenidas en el capítulo. El
concentrarse sobre fenómenos socioculturales concretos ayuda a dar
vitalidad a los principios científicos, dirige la atención hacia un medio
análogo a aquel en que vive el estudiante y evita el tener que recurrir
a curiosidades exóticas de comportamiento que los sociólogos han recogido entre remotas sociedades primitivas.
Cuánto debe este libro a los grandes sociólogos norteamericanos,
a los que todavía viven y a los que ya dejaron de existir, salta a la
vista en cada una de sus páginas. El hecho que su contenido se presente como un sistema sociológico de forma que el novel estudiante

Personas <^-

13

-••Pautas

A
Status - Rol

Categorías
Conglomerados

Procesos

Grupos-

-•Instituciones

i

1

Sociedad •

•Cultura

Valores

Movilidad - Cambio

T
Control - Desviación

Integración

pueda asimilarlo denota la deuda a la influencia de los grandes profesores del autor: Gordon Allport, Clyde Kluckhohn, Tálcott Parsons,
Roscoe Pound, Pitirim Sorokin, Rupert Vanee, y W. Lloyd Warner.
Más inmediata es mi deuda al profesor Lawrence Bourgeois, docente
durante muchos años en la Loyola University of The South, cuya
penetración científica sugirió lo mejor de lo revisado en esta segunda edición.
JOSEPH H. FlCHTER

Introducción
¿QUÉ ES SOCIOLOGÍA?

Nota editorial: Las razones que el profesor Fichter expone como justificación de las notas sobre sociología norteamericana que siguen a cada
capítulo, no son totalmente válidas para el lector español. De ahí que algunas traducciones de esta obra a idiomas extranjeros las supriman. Sin
embargo, hemos creído de interés el conservarlas, pues además de ofrecer
un viviente ejemplo de cómo se aplican en la práctica los conceptos teóricos
que se acaban de exponer, poseen un elevado valor intrínseco como autorizada visión del actual estado de la sociedad norteamericana, con su compleja problemática y su vertiginoso dinamismo.

La sociología es el estudio científico de los seres humanos en sus
relaciones uno con otro. La gente se ha interesado siempre por la otra
gente. Periodistas y comentaristas están constantemente reuniendo y
difundiendo acontecimientos notables de la vida .cotidiana en la sociedad. Los historiadores, en su mayoría, escriben la crónica de cómo
actuaron los hombres cuando vivieron en la escena pública. Poetas y
escritores se interesan por las relaciones sociales y dirigen su memoria e imaginación a reconstruir el modo en que creen que la gente
actuaría dentro de ciertas circunstancias. Filósofos y teólogos especulan sobre cómo debieran actuar los seres humanos, y su interpretación descansa sobre un fondo de experiencia y conocimientos previos.
También el sociólogo se especializa en la gente, pero su tarea va
más allá y es más profunda porque consiste en un enfoque científico
de la conducta social. El sociólogo debe tener la habilidad del periodista y del historiador, y quizás algo de la penetración del poeta y del
filósofo, pero ello no basta. Se distingue de los demás observadores
sociales por la manera en que reúne los datos y por el modo en que
analiza los resultados de sus observaciones. El enfoque sociológico de
la vida de grupo va acompañado de una interpretación sociológica
de la misma.
El término de «sociología» fue usado por vez primera hace poco
más de un siglo por Auguste Comte, un francés, y popularizado por
Herbert Spencer, un inglés. Pero ellos no «inventaron» la conducta
social a la manera que un químico inventa nuevos productos en un
laboratorio. Tampoco las ulteriores generaciones de sociólogos efectuaron «descubrimientos» del mismo modo que los astronautas descubrieron la superficie de la luna. La conducta social estuvo siempre

16

¿Qué es sociología?

allí. La materia real de la sociología —el fenómeno estudiado en-este
libro— ha persistido a lo largo de la historia del hombre.
Los componentes esenciales de la vida social son tan viejos como
la humanidad. Han existido a veces en formas relativamente simples
y elementales, y a veces de manera muy complicada y artificiosa. Este
doble hecho de la continuidad esencial y de la semejanza básica hace
posible el estudio científico del comportamiento social. Existen siempre evidentes regularidades y uniformidades. Éstas se pueden observar,
describir, analizar e interpretar, y sólo después de haber realizado este
trabajo se puede hablar propiamente de sociología.
Durante la última media centuria, especialmente en los Estados
Unidos, la sociología ha adquirido un cuerpo de información procedente de la investigación práctica, ha hecho bajar de las nubes a sus
teorías, y ha conquistado un lugar central en los programas universitarios. Los sociólogos que han aportado los materiales para este libro
han hecho tres cosas. Primera, han formulado preguntas a la gente.
Segunda, han observado metódicamente cómo ésta se comporta. Tercera, han participado en varias formas de vida de grupo. Lo que hace
científico este trabajo es que haya sido sistemático y controlado. Es evidente que ningún adepto de las ciencias sociales puede hablar con toda
la gente, observar todas las pautas de conducta, y hacer todo lo que
hace la gente en la sociedad.
La clave para la reunión del conocimiento científico es la muestra
científica. El llamado «universo» de la cultura de los adolescentes en
Norteamérica incluye muchos millones de jóvenes, pero es posible
obtener conocimientos válidos sobre esta cultura estudiando un segmento debidamente proporcionado de todos los adolescentes. Lo mismo
vale para la vida familiar norteamericana, el mundo de la industria
y los negocios, los sistemas político y militar, y las instituciones religiosa, educativa y recreativa.
Las generalizaciones que efectuamos mediante semejantes métodos
de muestreo nunca son completamente rigurosas porque siempre hay
gente que actúa de modo distinto que los demás. Sin embargo, estas
generalizaciones poseen una alta probabilidad y nos proporcionan un
conocimiento que constantemente verificamos. Ello significa que es posible formular predicciones genuinas sobre la conducta social y cultural de los seres humanos. El que podamos reconocer ocasionalmente conductas erráticas en alguna gente significa que la mayoría se adapta a las expectativas de su sociedad.

El contenido de la sociología

17

El contenido de la sociología.
La definición de la sociología debe ser tal que la distinga de las
demás ciencias sociales. La economía considera las cosas materiales
de que tiene necesidad el hombre para vivir sobre la tierra: cómo
se producen, se permutan, se distribuyen y se consumen. La ciencia
política analiza el poder y la autoridad, las formas en que éstos se
emplean y distribuyen para hacer posible una vida pública ordenada.
La sociología dirige su atención al hecho humano de «vivir juntos»;
estudia las leyes constantes del comportamiento social tal como existe
en todas partes en la sociedad. Toma como objeto central de estudio
el hecho de las relaciones humanas: todo lo que contribuye a la
asociación humana o deriva de ella es materia de estudio para la sociología.
Una definición no puede hacer más que identificar la cosa definida. Cuando decimos que la sociología es el estudio científico de la
sociedad o de las relaciones humanas, o del comportamiento social,
nos limitamos a dar sencillamente una idea de su contenido. Todo este
libro trata de discutir y desarrollar la definición de la sociología, es
decir, versa sobre el contenido de esta ciencia. Como introducción, debe necesariamente ofrecer una vista de conjunto de los conocimientos
básicos y esenciales para este estudio. No tendremos tiempo de exponer estudios más especializados, detallados y altamente técnicos
realizados por investigadores en la materia.
Cuando decimos ^que la sociología es un «estudio científico», no
queremos decir únicamente que es un ejercicio intelectual o un modo
particular de abordar ciertos fenómenos humanos. Es ambas cosas a
la vez, pero es sobre todo un cuerpo dé conocimientos sobre la sociedad. La palabra «ciencia» necesariamente supone que hay algo
(contenido) que se estudia y que existe a la vez un procedimiento (método) de estudiarlo. Este libro da un esquema del contenido básico de
la sociología y en el modo de presentar la materia emplea ya el método propio del sociólogo.
El contenido de la sociología se ha dicho frecuentemente que son los
«fenómenos sociales», pero esta designación es demasiado vaga. Es
mejor decir que estudiamos la interacción humana, pues la experiencia cotidiana que tenemos de esas relaciones —con la familia, los
amigos, los enemigos y los extraños— es la materia básica de esta
ciencia. No sólo tenemos cierto modo de reaccionar frente a todas
las personas con quienes tratamos, sino que este modo de reaccionar

¿Qué es sociología?

¿Estudiamos cosas reales?

es siempre aproximadamente el mismo. Nuestro comportamiento social está estandardizado y sujeto a pautas.
El término «pautas de comportamiento social» expresa una idea
primaria en sociología. Las actividades singulares, excepcionales, privadas de los hombres nos interesan sólo secundariamente; nuestra
atención se dirige a las relaciones sociales en cuanto se desarrollan
en un orden constante. El viaje a la luna del astronauta interesa menos al sociólogo que los viajes regulares de pasajeros en las líneas
aéreas comerciales. En suma, el sociólogo estudia la repetición rutinaria de la conducta social.

nes que realiza. Pero la conceptualización va más lejos. Si se reúnen
todos los papeles sociales estandardizados o uniformados que convergen en una función social determinada, tenemos la institución social.
Finalmente, todas las instituciones, combinadas como un todo y existentes en un determinado pueblo, se designan conceptualmente como
la cultura.
No debemos olvidar que vamos a estudiar no sólo las pautas sociales, sino también las personas sociales. El estudiante y el profesor
se asocian y operan el uno sobre el otro en las relaciones humanas,
lo cual sucede dondequiera que existen papeles sociales recíprocos.
Estas relaciones humanas se desarrollan en grupos sociales en los que
las personas cooperan entre sí para satisfacer las necesidades sociales.
Tales necesidades sociales son muchas y variadas, por lo que nos
vemos obligados a reducir a conceptos y a clasificar una gran variedad de grupos. Los grupos más importantes de la sociedad emplean
instituciones sociales de análoga importancia. Así las personas incluidas en los grupos educativos siguen las pautas y representan los roles que corresponden a la institución de la educación. Si todos los
grupos se reúnen bajo el concepto de una totalidad coherente y funcionante, tenemos la abstracción denominada sociedad. Esta descripción a grandes líneas muestra que cada sociedad tiene su propia cultura peculiar.
. (

18

El marco conceptual.
El comportamiento social es concreto, es decir, personal, entre
individuos de carne y hueso, en tiempos y lugares determinados. Sin
embargo, para comprender este comportamiento, necesitamos formar
conceptos que respondan a la semejanza que tienen los actos de comportamiento en cualquier parte del mundo. Sabemos a qué nos referimos cuando hablamos de sistema educativo, a pesar de que las
costumbres escolares difieran en China y Chile. Sabemos qué es una
familia, a pesar de que los payeses de Francia difieran de los suburbanistas norteamericanos por lo que atañe a su conducta familiar. Las
amplias conceptualizaciones de este tipo indican que el sociólogo puede pensar sobre el comportamiento humano en términos de especie,
y no simplemente de actos humanos específicos.
La interacción social se desarrolla en la vida cotidiana concreta,
mas para analizarla y comprenderla necesitamos aprender a conceptualizarla. Esto significa que hemos de entrenarnos a abstraer de los sucesos concretos las generalidades esenciales. Sólo entonces podemos distribuir y ordenar estas abstracciones o conceptos, el contenido de la
ciencia, en un marco lógico. Veremos cómo se interconectan estos conceptos clave para construir mentalmente el sistema sociocultural.
Una rápida y somera descripción indicará las estructuras paralelas
de la sociedad y la cultura. Por ejemplo, al observar a los hombres
en sociedad advertimos ciertas pautas de comportamiento social que
cristalizan en torno a la función social que pretenden desempeñar. Este
conjunto de pautas se expresa conceptualmente como el rol social que
desempeñan los individuos. Así el rol social del estudiante y el del
profesor se regularizan y modelan diferentemente. Cada uno actúa en
una forma prevista y hacia los objetivos a los que tienden las accio-

19

¿Estudiamos cosas reales?
Cuando hablamos del marco conceptual de una ciencia, hablamos, naturalmente, de abstracciones generales que existen en nuestra
mente. Pero si nuestros conceptos no son reales, si no responden
al sistema social y cultural concreto en el que viven los seres humanos, no nos sirven para un estudio científico. El objeto de estudio de
la sociología existe efectivamente en el orden real, pero la función del
sociólogo, en cuanto científico de lo social, no consiste en evaluar la
realidad concreta de los fenómenos sociales. Los acepta como datos de
hecho, dejando para los filósofos los problemas fundamentales de su
existencia y esencia.
Lo que queremos decir es que la conducta humana tiene muchas
dimensiones y que los seres humanos pueden estudiarse desde muchos puntos de vista. El físico no es un sociólogo, ni tampoco lo son
el dentista, o el psiquiatra, o el abogado, aunque para cada uno de
estos especialistas pueda ser útil una base de conocimiento socio-

20

¿Qué es sociología?

Distinción entre la sociología y las otras disciplinas

lógico. Lo que aquí tratamos de hacer consiste en abstraer la dimensión social de la conducta humana y centrar en ella nuestra
atención.
Este problema de la realidad de lo social es de gran importancia
para quien comienza el estudio de la sociología. Fácilmente pueden
ofuscarle ciertos aportes de la literatura sociológica que van mucho
más allá del campo de la sociología. Esto sucede con ciertos estudios pseudometafísicos y especulativos que niegan la existencia de las
normas objetivas de comportamiento y particularmente la de los valores sociales.
Este problema de la realidad de lo social está relacionado con las
numerosas imágenes que en forma de «analogías» se han empleado
para describir y explicar la vida social. Se lee, por ejemplo, que la
sociedad y la cultura constituyen un «organismo» o «superorganismo»
que tiene sus fases regulares de nacimiento, crecimiento y decadencia.
Se dan explicaciones mecanicistas con «energías» y «fuerzas», como
si los hombres en sus relaciones humanas fueran otras tantas piezas de
una gigantesca máquina denominada sociedad. Existen explicaciones
psicológicas que parten de la premisa de que una especie de conciencia colectiva es el hecho central de la vida social.
Una analogía es una comparación entre dos objetos que son en
parte semejantes y en parte diferentes. Si las semejanzas sólo se destacan para ilustrar las cosas con más claridad, resultan relativamente
inofensivas, pero la terminología de la ciencia social ha alcanzado
ya tal grado de desarrollo, que estas analogías no tienen por lo regular la menor utilidad. Las explicaciones biológicas, mecánicas y
psicológicas de la sociedad y de la cultura son erróneas en sí mismas.
Es un hecho objetivo que la realidad social no se puede reducir a
términos de biología, de física o de psicología. Pero esto no quiere
decir que los fenómenos sociales existan en el vacío y que estén completamente divorciados de los otros aspectos de la realidad.

Igualmente aprende de otras disciplinas ciertos prerrequisitos del conocimiento que lo guardan de interpretar mal la auténtica materia de la
sociología. Éstos se pueden designar como requisitos «extra», pues
están fuera del campo de la sociología y sólo son preliminares.
La distinción que existe entre la sociología y las otras disciplinas
académicas se apreciará mejor con unos ejemplos. El estudiante de
sociología, por ejemplo, ha de aprender del biólogo los hechos de la
herencia. No cabe duda de que la herencia fisiológica influye en diversos aspectos del comportamiento qultural. Igualmente es un hecho
el influjo que sobre las pautas de comportamiento ejerce el ambiente
físico, con el clima, el suelo y los otros aspectos geográficos. El sociólogo se dirige al geógrafo en busca de la necesaria información sobre
los hechos de esta ciencia. Las disposiciones psíquicas humanas influyen en el comportamiento social. El campo de la psicología individual difiere totalmente de la sociología, pero le suministra importantes y fundamentales enseñanzas al sociólogo. Lo mismo se puede
decir de la ética y de la moral, cuyos especialistas han desarrollado
importantes principios y conceptos.
Toda persona instruida debiera tener un mínimum de conocimientos en estas variadas disciplinas académicas. Nadie puede ser
exclusivamente un «puro» sociólogo. Una especialización adecuada en
cualquier campo del conocimiento requiere una vasta cultura general.
La de ser un científico, circunscrito a una determinada esfera del
conocimiento, es sólo una de las múltiples funciones que el sociólogo,
como ser humano, desempeña en la sociedad. La sociología es una
ciencia claramente definible, un campo en el que el estudiante puede
lograr un conocimiento especializado, pero esta especialización no
debe fomentarse a expensas de una formación más general.
Las otras disciplinas le proporcionan importantes conocimientos
que el sociólogo debe aceptar como si fueran postulados. Los datos
ofrecidos por la filosofía, la biología, la geografía, la psicología y la
ética, los ha de aceptar el sociólogo como cosa examinada y probada
en los respectivos campos. Estos hechos son postulados para el sociólogo, no para los expertos en cada una de las materias respectivas.
El concepto enciclopédico de la sociología, que lo abarcaba todo, hace
tiempo que ha sido ya abandonado. El especialista en las ciencias
sociales no se dedica a investigar y probar que el hombre tiene capacidad de gobernarse a sí mismo, que existen valores morales objetivos, o que es diferente bajo muchos aspectos la estructura fisiológica
de las distintas personas. El que estudie la sociedad debe conocer estas
cosas, pero no ha de esperar que se las enseñe el sociólogo.

Distinción entre la sociología y las otras disciplinas.
La sociología ha logrado su madurez como ciencia no sólo porque
con la investigación y la teoría ha descubierto y ordenado los hechos
de la vida social. En este proceso de elevación a un rango científico
la sociología se ha depurado también gradualmente de sus interpretaciones «analógicas». Sin salirse de su campo científico, el sociólogo
ha aprendido del filósofo los hechos básicos de la analogía del ser.

21

22

¿Qué es sociología?

¿Hay algo constante?
El estudiante de sociología al principio se ve con frecuencia desconcertado por la amplia información que recibe sobre la variedad
de pautas de comportamiento en las diferentes sociedades. Oye y lee
tanto sobre las variedades en las costumbres sociales, que se pregunta si realmente existirán uniformidades. Según vayamos progresando en el estudio de la sociología veremos que existen algunos
elementos constantes en toda sociedad y en toda cultura. De hecho,
los llamados principios de sociología, que forman el contenido de
este libro, son los elementos constantes y universales. Basta leer los
títulos de los capítulos para ver cuáles son éstos.
El que se dedica al estudio de la sociedad debe aprender a distinguir entre las semejanzas constantes y las diferencias variables. En
toda cultura deben estar presentes las instituciones básicas, y toda
sociedad debe contar con los correspondientes grupos básicos en los
que las personas actúan conjuntamente en busca de los fines sociales.
Se puede decir que la presencia de tales uniformidades forma parte de
la naturaleza de la vida social. Dichos grupos e instituciones fundamentales — familiares, educativos, recreativos, económicos, religiosos y
políticos— se hallan dondequiera que el hombre vive en vida social
organizada. Los componentes de estas instituciones y grupos, tal como
se describen en este libro, están también necesariamente presentes en
todas partes.
El investigador de la sociedad no debe buscar con tanto empeño las semejanzas esenciales de comportamiento que llegue a confundirlas con las que son meramente accidentales. Las elecciones en Polonia
y en Inglaterra, por ejemplo, son grosso modo lo mismo en su apariencia exterior, pero es completamente distinto su significado social.
Tampoco debe dejarse engañar por ciertas diferencias accidentales.
El hecho de que el norteamericano salude por la calle sin ninguna
ceremonia, mientras que el japonés se inclina ante las personas con
quienes se encuentra, no quiere decir que el americano carezca de
cortesía. El hecho de que en una sociedad estén prohibidas las bebidas alcohólicas y en otra sociedad se sirva el vino en cada comida,
no significa que un pueblo sea mejor que el otro.
Debemos aceptar por igual la uniformidad y la variabilidad, la
permanencia y el cambio. Las múltiples variaciones de las constantes
sociológicas en los diferentes lugares y en los distintos pueblos indican
sencillamente que la sociedad y la cultura son extraordinariamente

¿Existen valores?

23

flexibles. En una sociedad reciben los niños toda su educación formal
de sus padres y de sus tíos. En otra se envía a los niños en grupo
a una persona especializada en la educación. La rutina diaria del
árabe que riega sus palmeras en el Sahara parece muy diferente de la
actividad del esquimal que caza focas en Alaska.
Lo importante es que las instituciones educativas y económicas
existen en todas las culturas. En todas las sociedades existen las mismas necesidades sociales básicas, aunque la manera de satisfacerlas
difiera notablemente.

¿Existen valores?
Este problema de constantes y de variables está estrechamente
relacionado con la relatividad de los valores. Si hay tanta variedad
a través del mundo y si la gente satisface sus necesidades en formas
tan diferentes, ¿habrá algo que tenga valor permanente en la vida
social? El estudiante es una persona con responsabilidad moral y, en
cierto sentido, un ciudadano del mundo. Es responsable de su propio
comportamiento y, naturalmente, le afectan el bien y el mal de toda
la sociedad. Evidentemente esto es una cuestión de conciencia, de ética
y de moral; el estudio científico de la sociología la plantea a menudo,
pero no puede satisfacerla.
Desde un punto de vista,científico, la sociología no está encuadrada
en ningún sistema particular de moral. La ciencia social en sí misma
no puede ser democrática ni totalitaria, no puede ser cristiana ni musulmana. El sociólogo, como científico, se esfuerza en evitar todo juicio
moral sobre las culturas y las sociedades que estudia y analiza. Observa
que los sistemas de valores difieren de una sociedad a otra y hasta de
un grupo a otro dentro de la misma sociedad. Si dice que un sistema
es tan «bueno» como otro o que algunos son «peores» que otros,
formula un juicio de valor que brota de su función moral más bien
que de su función científica.
Los valores sociales son esos elementos que los miembros de la
sociedad consideran como muy importantes y dignos de estima y conforme a los cuales ajustan su conducta. Probablemente nadie que esté
estudiando la sociedad podrá ser completamente imparcial en su actitud frente a los valores sociales. Sería, por ejemplo, una puerilidad
suponer que un sociólogo no reconoce la diferencia moral entre una
pandilla de criminales y una asociación piadosa. Probablemente no
habrá sociólogo que pueda expurgar de sus lecciones y escritos los

¿Qué es sociología?

La sociología, materia de estudio difícil

valores que él admite personalmente. Los mismos adjetivos que usa
revelan que capta la diferencia moral entre un sistema «opresivo» de
trabajo de los niños y un sistema «libre» de relaciones en la organización del trabajo.
Esto quiere decir que incluso el puro científico, como debe serlo
todo sociólogo, no puede divorciarse completamente de la cultura en
que él mismo se halla envuelto. Sus propios valores personales reflejan
en cierto modo los valores sociales de la cultura que ha hecho de él
un miembro social. Es importante que quien comienza a estudiar
sociología caiga en la cuenta de este hecho a la vez que se esfuerza
por ser imparcial y objetivo. Nos ocuparemos más detalladamente de
esto cuando tratemos del etnocentrismo, que es la tendencia a enjuiciar a otros grupos conforme a las normas y valores admitidos en
nuestro propio grupo. Es parte de la misma naturaleza de la vida
personal y social el tener valores y obrar conforme a ellos y precisamente este hecho le impide con frecuencia al sociólogo comprender
y analizar las diferentes clases de sistemas de valores.
Los valores sociales son las normas o el criterio conforme al cual
ordenan su comportamiento los miembros de una sociedad. Entre las
familias conservadoras francesas, por ejemplo, la única manera «correcta» de contraer matrimonio consiste en conformarse a los deseos
de los padres. Por el contrario, en los Estados Unidos, muchos jóvenes creen que la única manera «correcta» de contraer matrimonio
consiste en seguir el mutuo amor romántico. El mismo sociólogo, que
está bajo el influjo de los valores de su sociedad mucho antes de ser
hombre de ciencia, no es tan imparcial como él quisiera. Aun su
comportamiento más científico supone dos juicios de valor: a) la investigación científica es una actividad valiosa; b) el hombre en sociedad es el objeto propio de tal investigación. El sociólogo que haya
crecido en una sociedad que deteste el canibalismo y proteja a los
niños tenderá a reflejar sus actitudes al escribir sobre una sociedad
que practique el canibalismo y el infanticidio.
El problema de la fundamentación última de los valores desborda
los límites de la sociología. La cuestión sobre la existencia de un
cuerpo de principios de valor objetivos e irreducibles no forma parte
de su estudio. En la vida social de hoy se observa en todas partes
una relatividad de los valores sociales; lo que es muy valioso para una
sociedad, otra lo estima sin valor y hasta perjudicial. Esto lo admite
sin dificultad el sociólogo. Él estudia el hecho social de la existencia
de los valores, los analiza e interpreta. Es un estudio absorbente:
comprender cómo se originan y se desarrollan estos valores, qué fun-

ción desempeñan, qué efecto producen en la sociedad, hasta qué punto
influyen en la vida de la gente. Para franquear este límite y dar un
juicio sobre su validez definitiva e inmutable, se requiere la ayuda de
los expertos en ética.

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25

La sociología, materia de estudio difícil.
Acostumbrados a las facilidades mecánicas de nuestra moderna
generación, tendemos a olvidar los enormes problemas que hubo que
resolver para hacerlas posibles. Es cosa sumamente sencilla dar vuelta
al botón de un aparato de radio o de televisión, de un dispositivo de
aire acondicionado o de una nevera, marcar un número de teléfono o
subir las pasarelas de un avión. La sencillez de estas acciones obtiene
los mismos efectos, percatémonos o no del complejo sistema de conocimientos técnicos y de medios de producción que ha hecho que
la acción sea tan sencilla para nosotros.
De la misma manera son muy pocos los que se dan cuenta de los
factores y elementos que hacen posible un sistema viable de cultura
social. El estudiante, lo mismo que Cualquier otra persona, ha estado
haciendo estas cosas toda su vida; ha seguido pautas de conducta,
ha admitido valores sociales, ha vivido en grupos sin prestar gran
atención a estos hechos. Se sorprende al enterarse de que la sociología es uno de los estudios más difíciles que puede abordar el espíritu humano. Esta dificultad proviene de tres hechos principales: a) la
complejidad de la materia objeto de la psicología; b) la actuación
de múltiples causalidades en la sociedad y en la cultura; c) la variabilidad e inestabilidad de las soluciones de los problemas sociales.
a) La complejidad de la sociología. El principiante no suele percatarse de cuan sumamente complejas son la sociedad y la cultura,
incluso en las llamadas formas sencillas o primitivas de vida asociada.
Las pautas de comportamiento se han heredado de generaciones precedentes, y el individuo se acostumbra gradualmente a ellas sin analizarlas ni compararlas con las pautas culturales aceptadas por otras
sociedades. Sólo cuando comienza a estudiar las variaciones y las combinaciones de pensamiento y de acción social que son posibles a los
seres humanos, cae en la cuenta de su variabilidad y complejidad.
El análisis sociológico es difícil por ser tantos los elementos de la
situación social a que hay que atender simultáneamente. Ni siquiera
se puede comprender, por ejemplo, el concepto tan frecuentemente
empleado de «institución social» si no se tiene bien en cuenta que una

27

¿Qué es sociología?

La sociología, materia de estudio difícil

institución es una intrincada red de pautas de pensamiento y conducta
diferentes pero coordinadas, que a su vez van dirigidas a fines sociales
y están regidas por valores sociales. Hay además interferencias entre
las diferentes instituciones de una cultura y es difícil comprender una
institución como la educativa o la familiar sin tener también algún
conocimiento de las otras instituciones principales de la cultura.
Otro ejemplo que hace al caso es la imbricación de los distintos
roles sociales de las diferentes personas en una misma situación
social. El rol de hija no se desempeña en el vacío. Los modos de
proceder y de pensar de una hija en una familia están relacionados
con las actuaciones de los otros miembros de la misma familia. Hay
una reciprocidad de derechos y deberes, de pautas previstas de comportamiento, entre padre e hijo, entre hermana y hermano. Si bien
los roles del uno difieren necesariamente de los del otro, entre todos
ellos hay una necesaria correlación. Asimismo la persona social individual es un complejo de múltiples roles sociales. Cada rol difiere
algo según el grupo social y la situación en que se desempeña, pero
la persona sigue siendo siempre un individuo humano integrado.
b) Causalidad social múltiple. El mismo problema de la multiformidad y complejidad se le presenta al sociólogo en relación con los
medios y los fines, es decir, con las razones por las que se hacen las
cosas y con los modos de hacerlas. Para quienquiera se dedique diligentemente al estudio de la sociedad, es cosa obvia que los hechos
sociales no suceden «porque sí». La teoría de que la sociedad y la
cultura se desenvuelven en fases regulares y progresivas hace ya tiempo
que fue abandonada por los sociólogos. No obstante, persisten todavía
algunas teorías deterministas, especialmente entre los profanos en
ciencia social. Se presentan con frecuencia bajo la forma de una teoría
de causalidad única, es decir, una concepción que atribuye el sistema
total de cultura social, o una parte del mismo, a una sola causa universal. En la conversación corriente oímos con frecuencia explicar los
fenómenos sociales por una única y soberana causa. Se oye decir,
por ejemplo, que el problema de las relaciones raciales en Norteamérica se debe a la inmoralidad de los negros. O que el clima hace que
los estados del Sur sean conservadores en política. O que la automatización ha causado la secularización de nuestra cultura. O que Wall
Street es responsable de las depresiones económicas. O que una
conspiración comunista está subyacente en la agitación estudiantil.
Es casi inagotable la lista de estas simplistas «explicaciones».
La explicación de las cosas por la causalidad única es probablemente el error más propagado y pertinaz en el pensamiento social

de la gente. Este error parece obedecer a dos razones principales. En
primer lugar, la «explicación» simplista es la respuesta más fácil a
la compleja cuestión de las relaciones humanas. El pensador perezoso
capta la que a él le parece la respuesta obvia. En segundo lugar, la
gente carece con frecuencia de conocimientos científicos acerca de
la sociedad y de la cultura. Esta ignorancia va a veces acompañada
de arrogancia y prejuicios. El estudio de la sociología es un antídoto
importante para la ignorancia y la presunción a la vez.
Casi todos los asuntos de relaciones humanas, desde una cuestión
sencilla como puede ser el cuidado de los niños hasta las decisiones
más serias del presidente de una corporación, tienen como fundamento toda una serie de factores conexos. La gente no actúa simplemente «por instinto»; no improvisa una decisión sin disponer de
una cantidad apreciable de experiencia social y cultural preliminar.
Incluso la teoría de que los grandes hombres causan el cambio histórico se ha visto matizada por la constatación de que los mismos
líderes son producto de su cultura y por tanto tan sólo pueden operar
en los límites de su ambiente sociocultural.
c) La inestabilidad de las soluciones sociales. Además de la complejidad y la múltiple causalidad de los fenómenos sociales, existe también la dificultad de los cambios en la sociedad y en la cultura. El
cambio es un hecho social siempre presente dondequiera que viven
juntos seres humanos, que además se complica por lo variable que es
tanto en su intensidad como en su dirección. Aun las sociedades tradicionales y conservadoras que parecen ser casi estáticas, están constantemente sujetas a adaptaciones y variaciones. En este sentido el
cambio social es en sí mismo una de las constantes sociológicas y
más adelante lo estudiaremos con mayor detalle.
El fenómeno del cambio presenta un interminable desafío al sociólogo. A diferencia del geólogo, que puede demostrar con fija evidencia los estratos sucesivos de la corteza terrestre, el sociólogo
descubre que la sociedad contemporánea no permanece «fija». Los
demógrafos aprendieron ya esta lección al predecir las curvas de población. Los llamados «futuristas» descansan sobre terreno seguro al
predecir el estado de la tecnología a finales de siglo, pero sólo vagamente pueden especular sobre qué cambios socioculturales resultarán
del impacto del incremento en la tecnología.
El hecho del cambio no desmiente la presencia de estructuras y
orden en la sociedad, pero hace más difícil todo el estudio de los
problemas sociales. Hay muchas causas que influyen para producir
este cambio, la más importante de las cuales parece ser la capacidad

26

29

¿Qué es sociología?

¿Para qué estudiar sociología?

de selección y de decisión que posee el hombre. Una «sociedad libre»
es una sociedad más 'dinámica porque la persona social individual
tiene mayor margen de iniciativa en sus pautas de comportamiento
social. El viejo problema filosófico de la unidad y la diversidad en
el mundo está aquí presente en la moderna forma científica de coordinación entre funciones y estructuras sociales.
La sociología no es reforma social, pero los principios esenciales
de la sociología son prerrequisitos para cualquier solución de los problemas sociales. Naturalmente, es de desear que se hallen «soluciones»
para los problemas de la sociedad y que se establezcan ciertos principios universales de vida social. Pero en las situaciones concretas de
la vida social hallamos siempre ciertos individuos y grupos que se
desvían, que no pueden «encerrarse» en nuestras cuadriculadas categorías y que no actúan conforme a los principios descubiertos por la
ciencia social. No existen causas únicas de los fenómenos sociales, ni
soluciones permanentes para los problemas sociales; y ésta es la razón
por la que los proyectos artificiales de las utopías de la sociedad
tienen tan poco interés para el sociólogo.

profundos conocimientos teológicos puede ser a la vez un gran pecador, o un experto economista puede derrochar locamente su dinero.
Se puede decir en general que el estudio y la investigación se orientan casi siempre en definitiva a «hacer mejor las cosas». En un curso
introductorio de sociología se debe insistir en el conocimiento de los
hechos que ha puesto de relieve el largo trabajo de investigación llevado a cabo por los sociólogos. Éste es el aspecto científico de cualquier estudio: obtener un cuerpo de conocimientos exactos y umversalmente verdaderos que se puedan estudiar en forma sistemática y
sobre los que se posea un alto grado de certeza. El aspecto humano
y personal de todo estudio es hacer que éste sea útil y fructuoso. El
estudio sociológico ayuda al individuo y a la sociedad a conseguir
mejores relaciones sociales.
Un proyecto de mejoras sociales es prácticamente imposible sin el
conocimiento científico que da la sociología.. El término «reforma
social» ha quedado un tanto «pasado de moda» por sus aparentes
resonancias moralistas. Hoy día se usa más bien su sinónimo «política social». Sea cual fuere el término empleado, el hecho es que el
administrar y el planear son elementos esenciales en una vida social
organizada.
La política social supone, pues, la aplicación inteligente de la ciencia sociológica. Mucha de la planificación social del pasado se hizo
a base de agudas conjeturas y tanteos. Toda familia, escuela e iglesia,
todo club, empresa y ayuntamiento hace sus planes para el futuro,
trata de resolver sus problemas, administra su personal, delimita y se
esfuerza por conseguir su propia finalidad social. Todo esto no es
más que política social, y es mucho más inteligente y productivo realizar estas funciones basados sobre un conocimiento exacto y legítimo
proporcionado por la sociología que a base de ensayos a la buena de
Dios, con aciertos y errores.

28

Política social e investigación sociológica.
Un estudiante puede dedicarse a la sociología tan sólo por la
ciencia en sí misma, porque desea conocer mejor los problemas de
la sociedad y de la cultura. Puede además dedicarse al conocimiento
de la vida social porque este conocimiento enriquece su espíritu, le da
una comprensión más penetrante de su pueblo y le facilita una objetividad más satisfactoria en su modo de juzgar a los demás. Es un hecho
indudable que en estas últimas décadas la investigación de los sociólogos ha acumulado un enorme acervo de conocimientos. El estudiante
moderno puede fiarse de la validez de esa información sociológica sin
verse ya obligado a escoger entre un cúmulo de puras especulaciones.
Pero el estudiante es también una persona moral y un ciudadano,
es actor encargado de los variados papeles sociales que su sociedad
le impone. En este sentido no le satisface el mero conocimiento. Como
persona inteligente e interesada busca probablemente la aplicación de
los conocimientos sociológicos a las situaciones sociales en que él
mismo vive. Esta trasposición no la puede hacer ningún libro ni
ningún profesor, sino sólo el estudiante mismo. Una persona puede
estar muy versada en sociología y al mismo tiempo tener un comportamiento social aberrante, de la misma manera que un hombre con

¿Para qué estudiar sociología?
Damos por supuesto que la mayoría de los lectores de este libro
son estudiantes universitarios. Lo que acabamos de decir acerca de
la investigación sociológica y la política social responde a la pregunta
sobre la importancia del estudio de la sociología. Son relativamente
pocos los estudiantes que llegan a ser sociólogos de profesión; pero
todos los estudiantes viven en la sociedad y cada vez se hallan más
implicados en diversas funciones sociales una vez que terminan su

30

Bibliografía

¿Qué es sociología?

formación académica. Cuanto más influyente haya de ser una persona
después de sus años de estudios, tanto más útiles e importantes serán
para ella los estudios sociológicos.
La mayoría de estudiantes universitarios conocen a sociólogos como
profesores, y, como es de suponer, cuatro de cada cinco sociólogos se
dedican profesionalmente a la enseñanza. Pero incluso éstos tienden
a volverse especialistas en la investigación y en la asesoría. Estudian
la conducta humana en el gobierno, la industria, la enseñanza, las
parroquias y los barrios. Se dedican a los problemas sociales de la
pobreza, la discriminación, la afición a las drogas, y otras formas
de delincuencia. En una sociedad cada vez más compleja y cargada de
problemas la profesión sociológica continúa atrayendo nuevos miembros e incrementando su prestigio y utilidad. La necesidad de sociólogos profesionales bien preparados es imperiosa en la sociedad norteamericana.
Todos tenemos que vivir siempre en sociedad, asociados con los
demás y desempeñando funciones sociales, y es evidente que los estudios sociológicos son una ayuda básica en cualquier carrera y profesión. La abogacía, el periodismo, la enseñanza, el comercio, la administración de empresas, la predicación, la política y cualquier otra
ocupación en la que se tenga que «tratar con personas», exige un
conocimiento nada vulgar de las relaciones humanas en la sociedad.
Incluso la actuación en la familia, en la vecindad, en la comunidad
es más inteligente y se realiza con más éxito si está basada en un conocimiento científico de la sociología.
No le corresponde al sociólogo discutir si es el conocimiento o la
bondad el elemento más importante en el funcionamiento de una
«buena sociedad». Es de suponer que toda persona consciente de su
responsabilidad se interesa por un «mundo mejor», pero en último
análisis las mejoras sociales no se consiguen sencillamente con sólo
quererlas, ni con buenas intenciones y ni siquiera con la práctica constante de la virtud social. Hay una gran diferencia entre la virtud pasiva y la virtud activa, entre aceptar los cambios sin reflexionar y
promover inteligentemente los cambios.
Las personas de elevado nivel ético son elementos muy deseables
en toda sociedad, pero si ignoran el análisis técnico de los papeles
sociales y de las instituciones, de los procesos y de las funciones, probablemente contribuirán muy poco a un inteligente progreso social. Un
conocimiento seguro de los fenómenos sociales es un prerrequisito
esencial y básico para una sociedad mejor, y esto es lo que ha de
ofrecer un libro de texto de sociología.

31

BIBLIOGRAFÍA
Cuestiones de sociología, Herder, Barcelona 1971.
BATES, ALAN P., The sociological Enterprise, Houghton Mifflin, Boston 1967.
BERGER, PETER, Invitation to Sociology: A Humanistic Perspective, Doubleday,
Nueva York 1963; trad. cat., Invitado a la sociología, Herder, Barcelona
3
1992.
CHINOY, ELY, Sociological Perspective: Basic concepts and Their Application,
Random House, Nueva York 1967.
INKELES, ALEX, What is Sociology? An Introduction to the Discipline and
Profession, Prentice-Hall, Englewood Cliffs 1964.
n
ROCHER, GUY, Introducción a la sociología general, Herder, Barcelona 1990.
TOMLINSON, RALPH, Sociological Concepts and Research, Random House,
Nueva York 1965.
ALBERONI, FRANCESCO,

Parte primera
PERSONA Y SOCIEDAD

El enfoque conceptual dado a este estudio introductorio de la sociología parte de la idea de que las personas sociales forman la unidad de la
sociedad y las pautas de comportamiento la unidad de la cultura. En
esta primera parte empezamos por la unidad más elemental, la persona, y, pasando por las diversas formas en que está asociada con los
otros, llegamos a la sociedad total.
Analizamos en primer lugar la persona social y el proceso de socialización de la misma (i), luego la posición social de la persona y la
manera como alcanza esta posición en la sociedad (n), después las
diversas maneras como se sitúan, las personas en categorías y conglomerados sociales (ni), en grupos y asociaciones (iv) y en comunidades (v). El último capítulo de esta parte trata de la sociedad como
un todo (vi).

I
LA PERSONA SOCIAL

Parece lógico, al inaugurar un nuevo campo de estudio, el empezar
por la unidad más pequeña y a partir de ella ir ampliando el campo.
Sugieren algunos sociólogos que la unidad más pequeña del sistema
sociocultural global es el acto social, es decir, la interacción, o relación, o proceso, entre dos personas, entre una persona y un grupo,
o entre dos o más grupos. Otros sociólogos prefieren conceptualizar
el sistema global de la interacción humana a partir de su composición
en tres amplios sectores. En cada uno de tales enfoques la cuestión
central es la conducta social de los seres humanos.
Por tanto, el punto de partida de la sociología debiera ser la
persona social —no el individuo aislado, sino la persona en sus relaciones humanas con los demás—. Luego será científicamente esencial
el obtener una clara comprensión de la persona social, de su naturaleza, sus potencialidades y talentos. La imagen global del orden social,
o del sistema sociocultural, podría deformarse si la imagen del hombre
de que partimos fuera vaga o también deformada.
La unidad física irreducible de las categorías, conglomerados, grupos sociales y sociedades es el hombre — el ser humano, el individuo
humanó, la persona. Todos estos términos son sinónimos y en este libro
los usamos indistintamente. Se oye hablar a veces de la «conducta
social» análoga de las hormigas, abejas, gallinas y de los primates.
Por muy curiosos e interesantes que sean, al sociólogo no le interesan
los niveles infrahumanos de vida, los instintos gregarios, o la vida en
horda, o los brutos. No cabe duda de que el hombre es el único
«animal social» que aquí estamos estudiando, y su comportamiento
social no es simplemente una serie de reacciones instintivas y predeterminadas ante los estímulos ambientales.

36

I. La persona social
La persona social

37

Definición de la persona.
La persona social.
El ser humano se reconoce como distinto de los seres infrahumanos
y no humanos por su capacidad de pensar en términos abstractos, de
elegir y de tomar decisiones. Puede evocar el pasado, y reflexionar
sobre sus propias acciones y reacciones, y sobre el sentido de la conducta ajena y de la propia. Puede hacer proyectos y formular planes
para el futuro. No podemos llamar homo sapiens a ninguna otra
especie. Es responsable de su propio comportamiento y puede adquirir
un sentido de responsabilidad para con los demás. Será por tanto
homo sapiens, aunque no siempre obre cuerdamente, y también homo
socius, aunque a veces adolezca de sociabilidad.
La sociedad y la cultura carecen científicamente de sentido si no
se hace referencia a estas facultades y aptitudes del ser humano. Desde luego, la experiencia y la observación personal enseñan que no
todas las personas son igualmente sociales ni tienen igual inteligencia
y voluntad. Ni todos hacen el mejor uso posible de su inteligencia y
demás cualidades. Algunos, como los imbéciles e idiotas, no pueden
nunca desarrollar estas cualidades humanas. Otros se convierten en
vagabundos, criminales o en otras clases de tipos asocíales. Sin embargo,
en todos estos individuos existe la posibilidad de un comportamiento
social normal, uniformado, por lo cual todos ellos son también personas.
El ser humano es una unidad física, individual, distinta e identificablemente separada de todos los demás seres humanos y no humanos, animados o inanimados. Por otra parte, esta «unidad» de la persona humana no quiere decir que sólo se la pueda estudiar desde un
único punto de vista. La persona tiene diversos «aspectos» o facetas.
Es un ser singular e independiente, pero también compuesto y complejo.
La persona humana, como unidad fisiológica, es objeto de estudio
de la biología, de la anatomía, de la bioquímica, de la patología y de
otras ciencias. Como unidad moral, puede obrar bien o mal, y en
este sentido es objeto de estudio de la ética, de la moral, de la teología, del derecho y de otras disciplinas. Como unidad psicológica es
estudiada por psiquiatras, psicólogos y psicoanalistas. Esta variedad de
aspectos no significa que haya diferentes clases de personas ni que la
misma persona se pueda dividir en compartimientos separados. El ser
humano estudiado en todos estos diferentes aspectos es la misma persona que estudia el sociólogo, pero en un aspecto diferente.

Todos los seres humanos, en cuanto se distinguen de los animales,
son personas sociales. Los términos «racional» y «social» no son sinónimos, pero una de estas cualidades no existe sin la otra. El mero
hecho de decir que un individuo es una persona racional implica necesariamente que es una persona social. Éstas son características exclusivas de las personas. Cuando decimos que los animales irracionales
aprenden o que son sociales, hablamos sólo por analogía.
Cuando el sociólogo dice que las personas son sociales, no quiere
decir que sean sociales, agradables, corteses, cultas y refinadas. No
se refiere sólo a los «eventos» y personas de que se habla en los «ecos
de sociedad» de los periódicos. Limitar las palabras «social» y «sociedad» a las actividades recreativas o a las virtudes de afabilidad y
hospitalidad, es una restricción de su significado pleno.
El término «social» deriva del latín socius, que significa compañero
o asociado. La potencialidad para ser un socius y para aprender a
obrar como tal es innata en el hombre, y se la llama a veces «socialidad». La persona es social en el sentido de que no sólo tiene tendencia a relacionarse con otras, sino también necesidad de relaciones
humanas. Así pues, la ciencia social estudia a las personas únicamente
en este aspecto. El investigador de la sociedad se interesa por las
formas en que las personas se relacionan con otras personas. El hecho
de que la persona es una unidad sociológica, que puede estudiarse y
se estudia sólo en este aspecto, debe tenerse presente como punto central de referencia en la lectura de este libro.
¿Qué es lo que determina la manera de actuar de la gente?
¿Por qué se encuentran algunas regiones altamente desarrolladas míentras que otras sufren del subdesarrollo? ¿Por qué perduran tribus primitivas en un mundo tan civilizado? Una de las respuestas erróneas y
precipitadas a estas preguntas ha sido el factor de la herencia biológica. Ésta es la explicación que proponen los racistas, que mantienen
que algunas gentes son naturalmente superiores y otras inferiores con
respecto a sus capacidades tanto mentales como físicas. No cabe duda
de que existe suficiente información científica para mostrar que los
individuos difieren sensiblemente por el tipo físico heredado de sus
padres y que tal diferencia afecta a la manera de obrar en la sociedad. No disponemos de conocimientos seguros, sin embargo para
probar que las razas o los grupos étnicos y nacionales son biológicamente superiores o inferiores de manera innata.

38

I.

La persona social

Otra explicación popular reside en la geografía. Esta explicación
sugiere que el carácter social de la gente resulta del clima en que vive,
de modo que en las áreas meridionales los individuos son menos progresivos que en las septentrionales. Se supone una diferencia en la
personalidad de la gente que habita las montañas en comparación con
la que vive en las llanuras o en la costa. Lo mejor que aquí puede
afirmarse es que el entorno físico presenta un mayor desafío a ciertos
pueblos más que a otros. No cabe duda de que es difícil desarrollar
una vida social normal y progresiva en las junglas del África, los altos
montes de América del Sur, o los desiertos helados del Círculo Ártico.
Éstas son influencias moderadas sobre la sociedad y la cultura, incluso a pesar de que el hombre moderno ha obtenido considerable éxito
en su adaptación a las fuerzas naturales y en el dominio de ellas.
La tercera explicación, la del ambiente cultural, presenta el sentido más científico y razonable. Tal explicación afirma que el contacto
entre distintas culturas tiende a desarrollar más rápidamente a la gente que el relativo aislamiento social. No se trata sólo del factor demográfico, medido a través del tamaño de la población. Un área sobrepoblada
con respecto a sus fuentes de riqueza puede hallarse tan desaventajada
como un área de gente socialmente aislada. Parece importante históricamente el hecho de que las primeras civilizaciones se desarrollaran a lo
largo de las costas mediterráneas, donde era posible la comunicación
entre distintas culturas. Trataremos más adelante de la importancia
del ambiente cultural.

Naturaleza y crianza.
Es evidente que hay una gran diferencia entre una persona de
treinta días y otra persona de treinta años. Aun prescindiendo totalmente del cambio físico, moral e intelectual, la persona mayor es
sociológicamente diferente. Sabe cómo desenvolverse en su círculo
y en la sociedad; sabe cómo debe comportarse en las relaciones con
otras personas. ¿A qué atribuimos el desarrollo de estas aptitudes?
La mayoría de los sociólogos hablan de la naturaleza original como
del «material bruto» con que por el nacimiento viene provista una
persona tanto en acto como en potencia. La especulación que frecuentemente se hace acerca de la contribución que aporta esta naturaleza originaria al desarrollo de la persona social madura, por ser en
la mayoría de los casos una mera especulación, no aporta ningún dato
científico. La dificultad científica reside en el hecho de que no se puede

Criatura y creador

39

estudiar adecuadamente a la «persona natural» totalmente exenta del
influjo de factores sociales.
El término «crianza», en su sentido más general, se refiere a todos los influjos exteriores que afectan a la persona individual. Puede
comprender elementos materiales y físicos, pero para el sociólogo se
refiere más específicamente a los factores sociales y culturales que
ayudan al individuo a desarrollar sus potencialidades sociales «originarias» y naturales. Nosotros estudiamos al individuo ya presente en
la sociedad, ya sea un niño relativamente inerme o un adulto más
o menos autosuficiente.
Parecen bastante fútiles las discusiones sobre si es la naturaleza
o la crianza el factor más importante en la socialización del individuo. Sin duda alguna una criatura nace con aptitudes para reaccionar
ante las influencias de fuera, pero el estudio de estas aptitudes en «estado bruto» corresponde a los fisiólogos y psicólogos más que a los
sociólogos. Estos últimos se limitan a aceptar los «hechos» y a estudiarlos ; ahora bien, los hechos son aquí la disposición y las aptitudes
de las personas para reaccionar ante los influjos exteriores. La conclusión científicamente más segura es que ambas, la naturaleza y la
crianza, contribuyen a la socialización de la persona individual.

Criatura y creador.
Lo que hay que recordar como punto importante es que la persona
responde y reacciona. En otras palabras: el individuo humano no es
un objeto inerte y rígido, sino flexible y maleable, al que la sociedad
modela conforme a sus objetivos. No es un mero muñeco de su cultura, que actúe siempre y exactamente tal como la cultura lo exige. El
ser humano, como agente dotado de la capacidad de discernir y de
decidir, puede modificar su propio comportamiento y puede influir en
la sociedad en que vive. La teoría de los grandes hombres como motores de la historia exagera este punto, y la fe norteamericana en los
líderes lo subraya; lo que debe recordarse es que tanto la cultura como la sociedad son obra del hombre. Si los seres humanos no poseyeran esta aptitud para crear y producir cambios en sus relaciones humanas, no existiría cultura en el sentido estricto de la palabra. Tampoco habría sociedad de personas que actuaran y que se hallaran en
interacción.
Es verdad que en muchos aspectos las personas son producto
y hechura de su cultura y de su sociedad. La mayor parte de los in-

40

I. La persona social

El cuadro social de referencia

dividuos sufren la influencia de su ambiente social y cultural más de
lo que ellos mismos influyen en él. No sólo estamos socializados, sino
que lo estamos de una manera particular. Este hecho se observa en
forma dramática en gran número de campesinos que emigran a las
ciudades industriales. Se les hace sumamente extraña la manera de
ser de la gente de la ciudad y de los obreros industriales y con frecuencia experimentan trágicas dificultades en su intento de adaptar su
propio comportamiento a las nuevas condiciones culturales.
La razón de esta dificultad reside en el hecho de que la persona
nacida en un área rural aislada es una creación cultural muy distinta
de la persona que se ha formado bajo el influjo de la gran ciudad industrial y comercial. Esto se ha concretado en las caricaturas universales
del campesino y el hombre de ciudad. Son todavía mayores las diferencias culturales si comparamos a un oriental con un occidental. Un
chino se parece más a sus compatriotas chinos que a un americano. La
semejanza entre un chino y un americano puede residir en su «naturaleza originaria», en el hecho de que ambos son personas humanas,
con las mismas potencias naturales de inteligencia, voluntad y emoción,
recibidas al nacer. Pero sus diferencias de comportamiento se desarrollan principalmente por razón de la cultura y de la sociedad en medio
de las cuales ha crecido cada uno.

la sociedad transmite su cultura de generación en generación y adapta
al individuo a las formas aceptadas y aprobadas de la vida social organizada. La función de la socialización consiste en desarrollar las
habilidades y las disciplinas de que tiene necesidad el individuo, en
infundirle las aspiraciones, las valoraciones y el «plan de vida» que
posee esa sociedad particular, y especialmente en enseñarle las funciones sociales que deben desempeñar los individuos en la sociedad.
El proceso de socialización está continuamente en acción «fuera»
del individuo. Afecta no sólo a los niños y a los inmigrantes cuando
éstos entran por primera vez en contacto con una sociedad, sino a todas las personas dentro de la misma sociedad y a todo lo largo de
su vida. Influye en las personas suministrándoles las pautas de comportamiento que son esenciales para el mantenimiento de la sociedad y
de la cultura. Desde el punto de vista de la sociedad, se trata esencialmente de un proceso de control social y una manera de ordenar
la vida de grupo.
Subjetivamente, la socialización es un proceso que se desarrolla
en el individuo mientras éste se va adaptando a la gente que le rodea.
La persona adopta los hábitos de la sociedad en que vive. Ya desde
la infancia se va adaptando gradualmente a la sociedad. Un inmigrante se «naturaliza» sociológicamente en la sociedad adoptiva. Debemos
recalcar que se trata de un proceso de toda la vida, que en su mayor
parte es una especie de conformación subconsciente, y que siempre
está individualizado en un tiempo, en un lugar, en una cultura y en
una sociedad. Es muy importante observar que una persona no se
socializa en una forma casual, universal, resultando algo así como
un ciudadano del mundo o sencillamente un miembro de la sociedad humana. Este proceso convierte a la persona en un inconfundible
americano, mejicano, francés, o lo que sea.

Socialización.
La socialización es un proceso de influjo mutuo entre una persona
y sus semejantes, un proceso que resulta de aceptar las pautas de comportamiento social y de adaptarse a ellas. Esto no implica que la persona deje de ser un individuo. De la misma manera que no se puede
decir que una persona «se hace humana» porque aprende a usar de su
inteligencia, así tampoco se puede decir que una persona «se hace
social» porque aprende la manera de tratar con otras personas. El
ser humano es una persona social desde que comienza a existir, pero
a lo largo de su vida está sujeto a continuos cambios y adaptaciones.
Este desarrollo se observa no sólo en las distintas etapas entre la infancia y la vejez, sino también en personas que cambian de una cultura
a otra, o de un status social a otro, o de una ocupación a otra.
La socialización se puede describir desde dos puntos de vista: objetivamente, a partir del influjo que la sociedad ejerce en el individuo,
y subjetivamente, a partir de la respuesta o reacción del individuo
a la sociedad. Objetivamente, la socialización es el proceso por el que

41

El cuadro social de referencia.
Las experiencias acumuladas por el individuo en su sociedad forman el trasfondo a partir del cual queda sujeto a nuevas experiencias. Los sociólogos dicen que la cultura se «interioriza», que el individuo la «encarna» de modo que «desde dentro» su conducta sigue
siendo influida por ella. La cultura no es algo meramente exterior al
individuo. Todo su trasfondo social influye enormemente y sin cesar
en las formas de pensar y de comportamiento que adopta la persona en
cualquier momento dado.

42

43

I. La persona social

Aprendizaje social

Las formas de vida que ha aprendido, las ideas que profesa, los
valores que atesora, en su origen esto viene en cierto modo del exterior. Son los resultados, los productos, los materiales del proceso de
socialización. La persona tiende a hacer nuevas experiencias y a interpretar los acontecimientos corrientes a la luz de sus experiencias anteriores. En cierto sentido, tiende a pensar y a obrar conforme al grado
de conformidad que ha alcanzado.
El cuadro social de referencia tiene como contenido las experiencias sociales del individuo. Éstas son los puntos estratégicos desde los
cuales mira al mundo; son los puntos de referencia y de comparación
en relación con los cuales forma sus opiniones y juicios y en conformidad con los cuales se comporta, con frecuencia sin reflexión consciente. Éste es el depósito en que la persona encuentra rápidamente
los modelos para su comportamiento en las situaciones corrientes y
diarias de la vida social. Y es también el depósito en el que va a buscar las semejanzas con el pasado para afrontar una nueva situación.
Las experiencias de la vida que forman el cuadro social de referencia pueden analizarse esquemáticamente en tres niveles, a) El que es
común a todos los seres humanos, los elementos sociológicos que se
hallan en todas partes: pautas de comportamiento, relaciones humanas, status y rol, instituciones, etc. b) Cada persona, sin embargo,
experimenta estas cosas a través de su propia personalidad en una
forma que no puede compartir ninguna otra persona, c) La experiencia se encuentra especificada por la cultura y la sociedad en que ocurre. De este modo, el cuadro social de referencia es universal, único,
y cultural al mismo tiempo.
Estos tres aspectos de la experiencia social se pueden demostrar
con numerosos ejemplos. La amistad y el grupo primario pueden
hallarse dondequiera que los seres humanos viven en sociedad; pero
cada persona experimenta la amistad en una forma única, que no se
reproduce nunca exactamente, en este tiempo y en este lugar, con
estas personas particulares. La forma dé demostrar y simbolizar la
amistad difiere de una sociedad a otra. En una sociedad, los amigos
varones adultos se saludan con un beso eh la mejilla, en otra sociedad
con un abrazo y en otra con un apretón de manos.

ceso no se refiere a los conocimientos que adquiere un individuo en
particular, recibidos también por el contacto con los otros, sino a un
común conocimiento compartido por todos, de trascendencia social.
Desde el punto de vista de la sociedad, éste es básicamente un proceso
de control social que tiene por finalidad el hacer que la persona se
sienta confortable en un sistema sociocultural ordenado. La cuestión
no está en quién aprende o en cómo aprende, sino que estriba en qué
se aprende.
No hace falta extenderse sobre los impulsos biológicos y psicológicos característicos de los seres humanos normales, que explican el hecho de que la gente quiera aprender. Los hombres se ven atraídos por
ideas, objetos o situaciones que satisfagan su capacidad de conocer.
La interacción entre el que aprende y la cosa aprendida se llama la
respuesta, la reacción; es lo que sobreviene cuando la tendencia particular en el individuo está coordinada con el objeto. Sociológicamente,
podemos señalar aquí también la importancia de las recompensas y los
castigos — aquellas cosas que refuerzan o facilitan la respuesta del individuo en su empeño de aprender.
Esta terminología abstracta puede dar la sensación de que cada
faceta del proceso de aprendizaje es una entidad singular, separada.
De hecho cada una en concreto es uno de los complejos aspectos del
proceso total. Por ejemplo: un muchacho desea aprender a jugar al
fútbol para llegar a ser un as en el equipo del colegio. Hay una tendencia a aprender: conseguir la gloria y la popularidad local; pero
va acompañada de otros deseos: recrearse, disparar energías físicas,
demostrar que es resistente. El objetivo que atrae su atención está en
la técnica del juego, el sistema de reglas del equipo en el campo y
fuera de él, las diferentes y posibles jugadas. La respuesta es su ejercicio y su actividad efectiva, que le proporciona el dominio de las
formas del juego y de la coordinación con los otros jugadores. La
recompensa también puede ser múltiple: ganar efectivamente en el
juego, la aprobación del entrenador, el aplauso de los espectadores.
Cuando sufre el aspecto negativo, las sanciones o el castigo, puede
descubrir que también éstos son factores del proceso de aprendizaje.
Desde el punto de vista sociológico, el proceso de aprendizaje
social está afectado por ciertos condicionamientos y ciertas limitaciones. Todas tienen que ver con la manera de aprender en relación con
otras personas. No nos interesan ahora el pensamiento original ni los
descubrimiento, las inducciones o deducciones de teorías ideológicas,
ni la investigación experimental realizada en el retiro de un gabinete
de estudio o de un laboratorio. El proceso de aprendizaje social es un

Aprendizaje social.
El proceso de socialización puede reducirse en definitiva al hecho
de que el individuo aprende por el contacto con la sociedad. Este pro-

44

I.

La persona social

proceso que se desenvuelve con la gente y entre la gente, y que por
consiguiente implica siempre relaciones sociales.
Los dos procesos sociológicos de aprendizaje más importantes son la
imitación y la competición. La imitación es la acción humana por
la que uno tiende a reproducir con mayor o menor exactitud el comportamiento de los demás. Se observa generalmente no sólo en la forma como los niños remedan a sus padres, sino también en la forma
en que los adolescentes e incluso los adultos ya maduros adoptan las
características de las personas a las que aprecian y admiran. Ocurre
muchas veces que los especialistas y profesionales ofrecen un «modelo
de rol» para la imitación de los jóvenes que piensan dedicarse a lo
mismo. Encontramos asimismo no poca imitación social en la concordancia en el interior de los grupos de compañeros, al igual que en
cualquier tipo de moda, ya sea en la indumentaria, en las casas o en los
procedimientos educativos.
La competición es un proceso estimulador en el que dos o más
personas rivalizan entre sí en la prosecución del saber. Tiene especial
importancia en el aprendizaje social de los niños, pues con frecuencia está entrañado en el deseo que tiene el niño de lograr la aprobación de los demás. Es muy fuerte también en todo el área del status
social, donde la gente acostumbra a intentar «no ser menos que el vecino». Parece significativo que el aprendizaje social alcance en las
culturas más desarrolladas y flexibles su máxima competitividad.
El aprendizaje por competición muestra claramente que la gente tiende
a aprender y a configurarse según las formas reconocidas de comportamiento en sociedad y a rehuir las formas que se desaprueban.
De estas breves observaciones sobre los subprocesos de imitación,
sugestión y competición resulta obvio que los prerrequisitos esenciales del aprendizaje social son el contacto y la comunicación. Los pocos
estudios auténticos acerca de individuos aislados socialmente, de niños
a los que se mantuvo alejados de la sociedad, han mostrado que la
asociación con otros es una condición esencial del aprendizaje social.
El número y la calidad de los contactos y relaciones que tiene una
persona a lo largo de su vida son también, hasta cierto punto, la medida del grado alcanzado en su socialización.

Obstáculos de la socialización normal.
La socialización normal es un proceso que produce por lo menos
el mínimum de conocimientos necesarios a una persona para vivir en

Agentes de socialización

45

su sociedad particular. El término «normal» necesariamente ha de
dejarse en cierta indeterminación, pues la sociedad no exige de todos
sus miembros exactamente el mismo grado y calidad en la respuesta.
De unos se espera más que de otros. Algunos pueden y quieren responder con más prontitud y rapidez que otros. Nadie puede explotar
por sí solo todas las potencialidades de su sociedad y de su cultura.
Por muy ambiciosa y brillante que sea una persona, el tiempo y
las circunstancias le impiden constantemente realizar más de una
fracción de sus propias potencialidades'culturales y sociales. El desarrollo de una sociedad altamente especializada ha multiplicado el número
de posibles actividades y funciones accesibles en general, pero ha disminuido el número específicamente accesible para cada individuo.
Necesariamente hay que seleccionar entre las numerosas actividades
y una vez elegida una hay que concentrar sobre ella todo el esfuerzo.
Es raro que una persona realice plenamente todas las funciones que se
esperan normalmente de ella, familiares, profesionales, religiosas y otras.
Es todavía más raro que realice su potencialidad en más de una profesión. Un buen físico, por ejemplo, no puede al mismo tiempo hacer
carrera en música o en ciencias políticas, aunque sí puede tener amplios
conocimientos fuera del campo de la física.
Hay otros obstáculos para el pleno desarrollo de la capacidad social
del individuo. Una persona puede ser poco inteligente o perezosa, puede estar enferma, inválida o afectada de otras desventajas físicas. La
estructura social puede restringir las oportunidades individuales de
aprender, como cuando una pequeña clase dirigente domina a las
grandes masas del pueblo. La cultura misma, con sus creencias, actividades y valoraciones, puede impedir el aprendizaje acentuando el lado
tradicional y estático. El cuadro físico y geográfico de la sociedad
puede imponer tales exigencias a las personas, que éstas necesiten emplear todas sus energías para la mera supervivencia.

Agentes de socialización.
Se puede decir que la sociedad total es el agente de socialización
y que cada persona con quien se entra en contacto es en cierto modo
un agente de socialización. Entre la gran sociedad y la persona individual existen numerosos grupos pequeños, que son los principales
agentes de socialización de la persona. El comienzo natural del proceso
para cada niño recién nacido es su inmediato grupo familiar, pero
éste pronto se amplía con otros varios grupos.

I. La persona social

La personalidad social

Las influencias preescolares inciden sobre el niño desde diversos
puntos. Los pequeños círculos de relaciones en que participa con sus
padres, parientes, amigos, niñeras y otros, tienen su importancia para
mostrarle cómo ha de ser «un buen niño». Ya en estos primeros años
los diversos medios, como la televisión, la radio, los libros de cuentos,
comienzan a ofrecerle determinadas pautas de comportamiento. El
barrio, la escuela y en ciertos casos la parroquia son importantes agentes de socialización para los niños.
Otros medios de socialización tienen diversos y variados efectos
en las diferentes fases de la vida de una persona. Como el aprendizaje
social es un proceso continuado en todos los niveles de edad, la persona
se ve constantemente refrenada en algunos de sus impulsos y estimulada en otros. Fracasos y satisfacciones, esfuerzos y readaptaciones,
todo con experiencias que ayudan a aprender. La madre que explica
las diferentes maneras como sus diversos hijos han atravesado las
fases del crecimiento, indirectamente está afirmando que ella misma ha
aprendido no poco de estas experiencias.
Todos los grupos y asociaciones de adultos, en los negocios y en
las profesiones, en el recreo, en la política y en la religión, influyen
continuamente en el cambio y en el desarrollo de la persona social.
Los medios modernos de información, como el cine, la televisión, la
radio y las grandes revistas ilustradas, influyen en la formación del
comportamiento social más de lo que la mayoría se imagina. Los padres y los educadores que se preocupan por el impacto que tales agentes causan en los niños ordinariamente no caen en la cuenta de que ellos
mismos siguen los ejemplos y las sugerencias y recogen las opiniones
y las actitudes que les presentan esos medios. Se están socializando en
forma subconsciente.

satisfacer plenamente todas las exigencias que corresponden a la función de la maternidad.
La personalidad social no es nunca el reflejo perfecto de la cultura
y de la sociedad en que se ha desarrollado. Es físicamente imposible
para dos individuos, aunque sean gemelos, tener exactamente las mismas experiencias con las mismas personas, al mismo tiempo, en la
misma situación, así como responder de la misma manera. No hay
pareja o agrupación de individuos que pueda ser siempre del todo
idéntica, ni es posible predecir siempre totalmente su comportamiento
social. La individualización no es, sin embargo, lo contrario de la
socialización. Es sólo un proceso que personaliza las experiencias de
cada uno. Esto es sencillamente otra manera de decir que cada uno
tiene su personalidad única y variable y que incluso las experiencias
y las relaciones sociales originan diferencias entre los individuos que
están dentro de un grupo.
Se puede decir con verdad que cada persona es a la vez única y
social. Nadie vive en el vacío, y la persona se individualiza por la
manera como se adapta a los influjos que se ejercen sobre ella y por
su propia interpretación personal de lo que ha aprendido. El sociólogo
estudia lo que es social, común, compartido por muchas personas, más
bien que lo que es único, peculiar o personal del individuo. Los agentes o factores de socialización producen efectos semejantes en gran
número de personas, y estas semejanzas compartidas por tantas personas son las que hacen posible el estudio de la sociología.

46

Individualización.
Ya hemos visto que todo individuo interioriza y personaliza su
experiencia social. Esto es lo que queremos decir al hablar de individualización de la cultura. Las pautas de comportamiento, si se han
de observar y apreciar científicamente, han de expresarse por personas
concretas en situaciones sociales reales. Pese a la fantasía de los novelistas, no conocemos realmente qué es un hombre espacial, cómo se
comporta y procede con los demás. Esto se debe a que nadie ha interiorizado o asimilado interiormente las pautas que corresponden a tal
individuo. Igualmente, sólo una persona que haya sido madre puede

47

La personalidad social.
Hemos dicho que la persona se caracteriza por la capacidad de
pensar y de tomar decisiones, y que se la puede estudiar desde distintos
puntos de vista según lo que se pretenda. El concepto de la personalidad social como complejo de variadas funciones sociales es un recurso de suma utilidad para el sociólogo. El individuo es persona
social por su nacimiento, pero su personalidad social se desarrolla constantemente mediante el proceso de socialización. En términos generales la personalidad social incluye todas las formas en que el individuo
actúa en relación con otras personas y junto con ellas. En particular
se pueden analizar todas estas formas bajo los títulos de los diversos
roles sociales que ha desarrollado el individuo y conforme a los cuales actúa.
Más adelante analizaremos los roles sociales con mayor detalle. Aquí

48

I.

La persona social

nos limitaremos a observar que la persona sigue unas formas determinadas de comportamiento en cada uno de los principales grupos
en que participa. Es el padre en su familia, el presidente de la junta
parroquial, el superintendente en su fábrica, un miembro de la asociación de padres y maestros, del club local y del partido republicano.
Todo esto es algo más que meras facetas o aspectos de su persona. Cada
una de estas cosas le exige que desarrolle una actividad correspondiente
a los objetivos del grupo y a su propia participación en él. Si reunimos
todos estos papeles y estudiamos su origen, su función y sus relaciones
mutuas o su estructura, estudiamos la personalidad social del individuo.

LA SOCIALIZACIÓN AMERICANA Y LA PERSONA SOCIAL

1. Los niños mimados.
Los norteamericanos de la vieja generación y los extranjeros que visitan
nuestro país se quedan «horrorizados» al ver el modo como criamos a nuestros niños. Las personas mayores se quejan a menudo de que los niños
se crían sin cortesía ni buenos modales. Los europeos tienen la sensación
de que a nuestros niños se los ve y se los oye demasiado, que los padres
son unos padrazos, excesivamente indulgentes, y que en cierto modo son
los niños los que llevan la voz cantante en el hogar norteamericano. Como
consecuencia de esta tendencia a la socialización permisiva, señalan el vandalismo en los colegios, las huelgas en la universidad, las bandas juveniles
en las grandes ciudades, y entre los jóvenes adultos la resistencia al servicio
militar, la afición a las drogas y a la vida marginal.
Hay que presuponer que en cualquier sociedad la socialización de los
niños tiende a integrarse según las formas de pensar, los fines, las creencias, las valoraciones y los ideales de tal sociedad. Esta integración nunca
es perfecta, pero ayuda a explicar lo que puede parecer un comportamiento incongruente e indisciplinado. En cierta medida las pautas de los adultos
socializan al niño, pero también las de la infancia influyen en los adultos
norteamericanos. La consideración de los siguientes puntos contribuirá a
explicar la socialización característica de los niños de Norteamérica.
a) En los Estados Unidos ha sido siempre tradición el tener en gran
estima la personalidad individual. Esta estima no se ha limitado a los adultos ni a una determinada y transitoria fase de la vida de la persona. Tal
respeto y aprecio se extiende incluso hasta los niños más pequeños.
b) Se atiende también especialmente al futuro. A diferencia de muchos
otros pueblos más antiguos de Europa y Asia, los norteamericanos prestan
poca atención a las tradiciones como normas de conducta. Los niños son
«la ola del futuro». En ellos se cifran las ilusiones de muchos padres que
no han tenido personalmente éxito.

Los niños mimados

49

c) El relativo aislamiento del grupo conyugal inmediato impide que el
niño desarrolle relaciones emotivas difusas con un grupo mayor de parientes adultos. El niño halla su seguridad y cariño únicamente en los padres,
y no en el ámbito más extenso de los parientes, abuelos, tíos y primos.
d) La inconsecuencia en las normas de conducta tiende a indisciplinar
al niño. Esto se observa sobre todo hacia la edad de siete a diez años,
cuando el niño pregunta por qué ha de decir la verdad, por qué ha de
ir al catecismo el domingo y por qué ha de evitar ciertas «palabras feas»
cuando la conducta de sus padres no se amolda a lo que predican.
e) El niño se halla en extraordinaria dependencia respecto de la madre,
que simboliza para él el cariño y la seguridad, mientras que el padre tiende
a convertirse en una especie de extraño. La educación de los niños raras
veces es en Norteamérica una función compartida por el padre y la madre.
f) La tendencia científica y racional de la cultura norteamericana se
observa en el constante recurso de los padres al consejo de expertos, y
pseudoexpertos, en la educación de los niños. La crianza natural y casi
automática ha sido sustituida por el deseo de hacerlo en forma perfeccionada y científica.
Las investigaciones en este campo de la socialización se van realizando
sólo gradualmente, por lo cual nuestros análisis han de ser necesariamente
deficientes. Sin embargo, las tendencias que acabamos de indicar están relativamente bien marcadas en la sociedad americana. No queremos decir que
expliquen perfectamente el problema del «abandono» de los niños, ni se
aplican en todas partes sin restricción. Hay muchas diferencias locales,
regionales y sociales en la educación de los niños.
El número de inmigrantes europeos ha bajado considerablemente en el
último cuarto de siglo, pero como en los Estados Unidos hay muchas
familias que viven conforme con los modos de ser de otras culturas extranjeras, se pueden observar muchas diferencias en la socialización. Esto les
crea un problema a muchos niños, especialmente cuando descubren que la
vida familiar de sus compañeros de escuela es del todo distinta de la propia.
La pauta rural de socialización difiere hasta cierto punto de la que caracteriza a las familias urbanas. La posibilidad de grupos parentales más
amplios, de una cooperación más estrecha entre marido y mujer y entre
padres e hijos, así como el carácter conservador y el tradicionalismo de
la familia rural, todo ello implica un tipo de aprendizaje social distinto
para los niños rurales. Mucho de lo que se descubre como «diferente» en
la socialización de los niños negros procede del modo en que las familias
negras se vieron forzadas a ajustar sus pautas de vida a las condiciones
de pobreza rural imperantes en el Sur de los Estados Unidos.

->U

I.

La persona social

2. Estandardización e individualismo.
Se dice que la instrucción pública internacional, la difusión nacional de
los medios de información, y la transmisión simultánea de los programas
de televisión, producen una cultura de masa uniforme. A ello se añade una
teoría tecnológica de automatización cultural análoga. La economía industrial norteamericana ha hecho posibles el proceso y el producto estandardizados. De este hecho se ha pasado, con un curioso salto lógico, a pensar
que, puesto que los norteamericanos producen y consumen bienes estandardizados, los mismos norteamericanos han venido también a estandardizarse.
Aquí nos interesa, naturalmente, la cuestión de si la persona social en
Norteamérica es un producto estandardizado, si realmente hay semejanza,
aunque sea remota, entre la producción norteamericana de bienes y servicios y la de personas sociales. Considerando el proceso, resulta que sólo
una forma extrema de socialismo y reglamentación de la educación de los
niños desde la infancia podría dar este resultado. Pero la realidad norteamericana está tan lejos de todo esto que ni siquiera se puede plantear
como hipótesis académica.
La estandardización de los norteamericanos no se aproxima ni siquiera
a la observable en la mayoría de las grandes naciones del mundo. Ni siquiera la estandardización de las cosas ha llegado al extremo que pudiera
hacer creer una observación superficial. Si consideramos el producto, es
decir, la persona norteamericana, las siguientes observaciones nos harán
ver que no se trata de una persona estandardizada, uniforme.
a) La enorme variedad de nuestros tipos biológicos y físicos hace
imposible la estandardización de los rasgos físicos. Probablemente no hay
nación en el mundo en la que se encuentren mayores diferencias de tipos
y rasgos somáticos. Nuestra población ostenta toda la gama conocida de
color de la piel, de características faciales, de tipos de cabello.
b) Los matrimonios contraídos entre personas de diferentes linajes y
razas originan, por lo menos temporalmente, una diversificación todavía
mayor de tipos físicos. Si este proceso continúa a lo largo de varias generaciones, deberá acabar por producir un tipo físico de norteamericano más
o menos estandardizado. Por ahora, sin embargo, distamos todavía varias
generaciones de este producto homogéneo.
c) El número de las diferentes agrupaciones religiosas en Norteamérica
es mayor que en cualquier otro país del mundo. Aunque el cristianismo es
la base de muchas de nuestras religiones, las variadas interpretaciones del
mismo han dado origen a más de 250 grupos religiosos formalmente diferentes.
d) Hay enorme variedad en los tipos de arquitectura. Esto se puede
observar no sólo en las fábricas, escuelas, iglesias y edificios públicos, sino
especialmente en las construcciones residenciales. Son muchos los estilos

Estandardización e individualismo

51

identificables, como el colonial, el georgiano, el del sur, el español, el de
tipo de rancho y otros; pero la ingeniosa combinación de los estilos hace
con frecuencia casi imposible su identificación y enumeración.
e) La tendencia a construir viviendas unifamiliares refleja individualización, no sólo en el contorno material de la vida, sino también en un
mayor aislamiento de las mismas familias. Incluso en las ciudades es dudoso
que las casas con numerosos apartamentos y los proyectos de grandes edificios residenciales creen un ambiente propicio para el desarrollo de un
comportamiento conformista. La continua emigración de las familias hacia
los suburbios tiende a contrapesar la vida en masa de las ciudades.
f) La rica variedad de modelos en la forma de vestir tanto masculina
como femenina desmiente igualmente la apariencia externa de estandardización. La moda masculina, tradicionalmente más conservadora que la femenina tanto en el color como en el corte, se ha desarrollado en una gran
variedad de estilos y combinaciones. Las tiendas norteamericanas ofrecen
mayor surtido que las europeas en tallas y formas de calzados, sombreros
y vestidos de mujer.
g) Desde el punto de vista sociológico la estandardización de las pautas de comportamiento es más importante que todo lo que precede. No
cabe duda de que poco a poco va surgiendo un inconfundible «tipo norteamericano» de persona social, pero aun en este sentido las diferencias son
con frecuencia más llamativas que las semejanzas. Entre estas diferencias
se cuentan las que existen entre la población rural y urbana, entre las
clases altas y bajas, pero las más notables son las que provienen de una
base regional. Todavía hay características variedades culturales en el extremo Sur, en Nueva Inglaterra, en el Medio Oeste, en el Sudoeste, en California.
Extraña e inesperadamente el trabajo en serie y el sistema de producción masiva han dado resultados casi contrarios de los que habían predicho
algunos teóricos. Una estandardización terriblemente uniforme ha abierto
el camino a la diferenciación e individualización. En otras palabras, el sistema económico norteamericano, incluyendo la organización tanto técnica
como social del sistema, ha hecho posible una variedad tan rica como no se
había conocido antes en el mundo.
Gracias a la- refrigeración, al transporte y a la conservación de los
alimentos, el norteamericano no está ya atado a las estaciones y ciclos de
la naturaleza. Puede variar su régimen alimenticio en formas desconocidas
por sus predecesores y por la mayoría de sus contemporáneos de otras
naciones. Gracias a los inventos y artefactos puede vivir confortablemente
en el desierto, lo mismo en medio del frío del invierno que en los ardores
del verano. Puede viajar más de prisa y con más medios que los habitantes
de otros países. No negamos que todos éstos son aspectos exteriores, que
no tocan directamente el carácter o el alma del norteamericano. Pero estas
cosas materiales son producto de la personalidad característica del norteamericano, pragmática, imaginativa, enérgica, racionalizadora.

52

I.

La persona social

3. La adaptable personalidad norteamericana.
El carácter norteamericano, es decir, la personalidad característica de
los Estados Unidos, ha sido objeto de análisis tanto para los sociólogos
como para los comentaristas. Algunos de estos análisis son tentativas serias y científicas, otros son sencillamente caricaturas desfiguradas e impresionistas. La personalidad social de los norteamericanos no puede ser
una cuestión estadística, de puros números precisables con exactitud. Generalmente, caso que tenga algún valor, se fijan en un tipo norteamericano
de determinada condición, como el ciudadano de clase superior a la media
y de raza blanca.
Prescindiendo de cualquier otra característica de este individuo típico,
la ciencia está de acuerdo en fijarse en su adaptabilidad. Es una deducción
lógica del enorme dinamismo de la sociedad y de la cultura norteamericana,
y una generalización basada en la observación directa y empírica. Las
oportunidades son tan numerosas, los inventos tan frecuentes, las aspiraciones tan optimistas que el norteamericano se ve como forzado a adaptarse
a una situación que cambia constantemente. Esta prontitud para cambiar de
rumbo incluida en el término «adaptabilidad», es la tendencia central de la
personalidad típicamente norteamericana.
a) Se dice a menudo que la influencia del pasado, la presencia de una
historia larga y consagrada son la causa de la estabilidad de una sociedad
y de sus elementos sociales. Es absurdo creer que los Estados Unidos no
tienen tradiciones o que éstas no ejercen influjo en nuestra población. Lo
cierto es que uno de nuestros más importantes legados culturales es la
tradición de cambio y de propensión al cambio. Esto se ha asimilado
como un valor muy elevado y se refleja en la adaptabilidad de la persona.
b) La influencia del futuro no es una influencia opuesta o contraria
a la del pasado. La insistencia del norteamericano en el progreso es un
elemento constitutivo del cuerpo de valores sociales que se extiende a lo
largo de su historia. Ni el progreso ni el deseo de progreso parece amortiguarse en nuestra sociedad. En este sentido, el norteamericano posee una
personalidad «orientada hacia el futuro» y la adaptación a las situaciones
futuras, previstas o no, es un ingrediente básico de su carácter.
c) La confianza en sí mismo es una virtud recomendada con insistencia e inculcada a la juventud norteamericana. Que no quiere decir rígido
aislamiento, como el lobo solitario o el capitán de su propia alma y
destino. Es sencillamente la confianza que tiene el norteamericano en que
puede escalar la pendiente, en que tiene que hallar en sí mismo los recursos necesarios para responder a todos los estímulos, o por lo menos a
los que él cree que merecen la pena.
d) La confianza del norteamericano en los otros es una expresión de
la confianza en sí mismo, más bien que un sentimiento de desamparo y
de subordinación a los demás. El norteamericano siente que debe ser acepta-

La adaptable personalidad norteamericana

53

do por cualquiera y en cualquier parte, que puede contar con que los otros
le apreciarán o por lo menos le tolerarán. El típico norteamericano cuenta
con una gran dosis de comprensión por parte de los demás, sin necesidad
de filosofar ni de explicarse los motivos de esta convicción.
c) La necesidad de aprobación se expresa probablemente con más franqueza y más ampliamente entre los norteamericanos que en otros países.
La personalidad norteamericana es expansiva en este sentido; desea la
aprobación y el aprecio del mayor número posible de personas además
de la familia y de los íntimos amigos. Desea ser considerado como un
«buen tipo», pero no que se le tome por «un primo».
f) La movilidad de las personas en la sociedad norteamericana contribuye al desarrollo de la adaptabilidad personal. Nos referimos no sólo
a la movilidad social, sino incluso al movimiento físico y al cambio de
residencia de los individuos y de las familias. Se calcula que una familia
urbana cambia de residencia tres veces en diez años. En la esfera del
empleo el cambio de actividad es un fenómeno social único por su frecuencia y su extensión. Sólo la cantidad de viajes que emprenden los
norteamericanos por placer o por negocios ha hecho de los Estados Unidos
una nación sobre ruedas y con alas.
Un análisis de este género no pretende ahondar en los motivos internos
que tienen los norteamericanos para este constante proceso de adaptación.
Podemos, sin embargo, decir que las actitudes y valoraciones adoptadas por
las personas tienden a conformarse con las manifestaciones exteriores de
comportamiento. La personalidad norteamericana tiene que adaptarse a
estos factores sociales y culturales. Debe afrontar la situación social en
que vive.
Todo estudio sobre la adaptabilidad de la persona debe implicar la
importante cuestión de si la persona social es un medio o un fin en sí.
Si la persona social es el centro de la sociedad, la trascendente unidad
física irreducible del grupo, parece que habría que esperar que las instituciones y los valores se adaptaran a ella y no viceversa. Se trata probablemente de una cuestión demasiado simplificada, a la que no se puede
responder plenamente en esta forma por la compleja relación que hay
entre el individuo y la sociedad.
Las necesidades sociales básicas son las mismas en todas partes, pero
varían los modos de satisfacerlas. Las personas tienden a desarrollar el
género de cultura que les conviene, así como la cultura tiende a desarrollar
el género de personas que sean capaces de utilizarla mejor. Una cultura
dinámica ha de ser utilizada por gente dinámica. Las personas adaptables
quieren tener una sociedad adaptable. En una palabra, la adaptabilidad
es una característica central tanto de la personalidad como de la sociedad
y de la cultura norteamericanas.

54

I.

La persona social
La neurótica personalidad norteamericana

4. La neurótica personalidad norteamericana.
Es una observación común de los críticos del modo de ser americano
que el rápido andar de la vida moderna está haciendo de nosotros una
nación de neuróticos. La tesis dice que la rapidez misma engendra en
cierto modo neurosis, que la incapacidad de detener el paso convierte a
los individuos en fracasados y nerviosos, que el ritmo en continuo crescendo exige algo que no se puede pedir a los seres humanos normales.
Como prueba de esto se aduce el creciente número de casos de neurosis
y de psicosis, el hecho de que los enfermos mentales ocupan más camas
de hospitales que los enfermos físicos, que hay cada vez mayor demanda de psicoanalistas.
Sin embargo, parece haber una falacia lógica en la relación que se
establece entre la «prisa de la vida» y el aumento de personalidades neuróticas. El neurótico es generalmente uno que se siente perplejo y confuso
en su comportamiento. La cuestión que importa sociológicamente no es
si se ha acelerado el ritmo moderno o si el cambio es inherente a la
sociedad y a la cultura norteamericana. La cuestión es si el conflicto interior de la personalidad es reflejo, efecto o causa de un conflicto sociocultural exterior.
A las personas neuróticas se las tiene por anormales porque no reaccionan frente a los otros, frente a su ambiente social y cultural, en
la forma prevista y reconocida por todos. Durante mucho tiempo se ha
buscado dentro del individuo la explicación de su conducta anormal, se
ha ahondado en su psiquis, se han analizado sus sueños y sus fantasías,
se han medido sus instintos, se han desenmarañado sus traumas y sus
obsesiones.
Si la explicación de la personalidad neurótica reside totalmente en el
interior del individuo enfermo, no es materia de estudio para el sociólogo.
En cambio, si su condición es la reacción ante la cultura en que vive y
un reflejo de la misma, el problema es de capital importancia para el
sociólogo. Ciertamente, uno de los criterios que adoptamos para juzgar a
las personas es si sus formas de comportamiento convienen con las que nosotros llamamos pautas admitidas y normales. Los criterios no son lo que
una persona particular puede juzgar como socialmente normal, sino lo
que la sociedad misma considera generalmente como tal. Así, lo que es
perfectamente normal en la sociedad y en la cultura norteamericana puede
considerarse como anormal en la sociedad turca y viceversa.
El conflicto mental que forma la base de las diversas neurosis de los
norteamericanos parece venir de fuera de la persona misma. Parece ser
también que sólo las personas relativamente inteligentes que reconocen las
inconsecuencias culturales y las personas relativamente escrupulosas que
tratan de resolverlas son las más expuestas a ser afectadas. Algunas de
estas inconsecuencias son las siguientes.

55

a) La contradicción entre las aspiraciones al éxito y a la humildad
tiende a impeler a las personas en dos direcciones opuestas. No queremos
con esto decir que una persona que triunfa no puede ser humilde. Lo que
sí queremos decir es que los pusilánimes no poseerán la tierra, por lo
menos la tierra norteamericana. Para tener éxito hay que ser agresivo, hay
que afirmarse; ahora bien, esforzarse constantemente por mantener esta
línea de conducta es ciertamente un obstáculo para la humildad.
b) Insistir al mismo tiempo en los motivos de provecho y de servicio
hace difícil la conciliación de ambos. Esto es sencillamente otro aspecto
del conato de equilibrar por una parte el interés propio y la búsqueda
de sí rriisrho, y por otra el amor fraterno y la caridad universal. En la
esfera económica consideran con frecuencia los norteamericanos el servicio
como un artículo comercial y de hecho procuran excelentes servicios con
miras á sacar mayores provechos de la mercancía que venden.
c) En la cultura norteamericana se ensalzan a un tiempo como virtudes sociales la honradez y la sagacidad. El semiprofesionalismo de los
atletas escolares es un ejemplo palmario de esta actitud. La idea de que
un estudiante debe seguir, las normas del honor se recuerda en la misma
universidad en la que se trata de restringir arteramente el código de los
«amateürs». Dentro de ciertos límites la persona que «sale a flote» con
prácticas sospechosas logra cierto prestigio, mientras se convence a sí misma
de que la honradez es la mejor política.
d) Las costumbres contradictorias de moralidad sexual son sin duda
alguna una fuente de perplejidad para los jóvenes. Se les enseña que
deben ser decentes y limpios en sus relaciones con el otro sexo, pero al
mismo tiempo se los anega desde la infancia en un mar de imágenes
sensuales de anuncios, cuentos, películas y canciones de este género.
e) La rudeza física y el confort corporal se presentan como metas
ideales del norteamericano. Los anuncios de la mayor parte de los productos son una invitación en gran escala a una vida más fácil y más
confortable. Pero al mismo tiempo se ensalzan el ejercicio físico, la fuerza,
la buena salud, la robustez.
Una lista mucho más larga de estas aspiraciones contradictorias se
podría hacer o se puede hallar en casi todos los textos introductorios a
la sociología. ¿Cómo se explica que tal sistema de valores no origine
un aumento todavía mayor de las neurosis entre los norteamericanos?
La respuesta principal es que una persona se puede socializar de modo
que admita como cosa normal los dos extremos de la contradicción. Si
desde la más tierna edad se acostumbra el niño a observar tales formas
de compromiso en sus padres, tiende a aceptarlas sin la menor dificultad.
Éste es un primer ejemplo de cómo la cultura modela al individuo. La
cultura suplanta a la lógica. Puesto que todo el mundo piensa y obra de
la misma manera, el individuo se ve inhibido para plantearse interrogantes sobre un sistema de conducta admitido, por contradictorio que sea.
La personalidad cuya neurosis se puede atribuir a la cultura es excep-

56

I.

La persona social

cíonal al mismo tiempo que anormal. Tiene suficiente penetración para
inquietarse por las inconsecuenciaSj en lo cual es una excepción frente a
la mayoría de la gente en la sociedad. Es anormal desde el punto de
vista de la sociedad por el hecho de no obrar siempre conforme a sus
normas.
No obstante debemos terminar insistiendo en una advertencia, y es
que por reconocer las inconsecuencias y contradicciones culturales no debe
una persona volverse necesariamente neurótica. Hay numerosos y diligentes investigadores de la sociedad norteamericana que son conscientes
de la presencia de estas tendencias contradictorias, y no hay por qué
suponer que son personalidades anormales. Por otra parte, la mayoría de
las personas están constantemente sujetas a influjos culturales sin darse
perfecta cuenta de ello.

5. El americano violento
Uno de los centros de interés para las ciencias sociales ha sido el manifiesto incremento en la cantidad de comportamientos violentos dentro de
la sociedad norteamericana. A lo largo de las dos últimas décadas las estadísticas del FBI han registrado un incremento casi constante en la tasa
anual de crímenes contra personas, y los medios de información refieren
con no poca frecuencia acciones violentas de individuos y de bandas, y
también de la turba destructiva por las calles de la ciudad. Un clamor
público ha surgido como reacción a tales eventos pidiendo la restauración
de la ley y el orden en nuestra sociedad.
La gran mayoría de norteamericanos se opone a esta violencia, se siente
amenazada y no se encuentra personalmente implicada en ella. Trátase sin
embargo de un fenómeno bastante vasto como para interrogarse sobre sus
causas. ¿Cómo consiguen, los violentos salirse con la suya? ¿Se trata quizás
de una característica de la personalidad norteamericana, inhibida por la
mayoría, pero expresada por algunos? Dado que la personalidad se socializa en el seno de la cultura, ¿habrá que traer a colación factores históricos y sociológicos para dar cuenta de los estadounidenses violentos?
Las observaciones que a continuación se exponen pretenden ofrecer una
perspectiva más amplia sobre el terreno cultural de donde emerge el norteamericano violento.
a) Los Estados Unidos son un país joven que de alguna manera parece
reacio a asumir la madurez de las pautas de conducta civilizadas. Una manifiesta nostalgia perdura de la perdida frontera y de los hombres rudos
y violentos que exploraron las tierras abiertas y desconocidas. Este país ha
padecido en verdad mucha violencia: la extirpación de los indios, la brutalidad del sistema esclavista, la Guerra Civil fratricida, los disturbios por
causa de huelgas laborales, la guerra entre bandas y el crimen organizado,
y más recientemente una serie de pronunciamientos estudiantiles.

El americano violento

57

b) Uno de los hechos que caracterizan la sociedad contemporánea es
que no ha permitido enterrar en la historia la violencia norteamericana.
Los medios de comunicación suministran un continuo torrente de violencia
que parece haber aumentado en intensidad. Los medios de información son
sus propios arbitros del buen gusto en esta cuestión. Las llamadas historias
detectivescas ofrecen a menudo descripciones de la violencia extraordinariamente minuciosas. La televisión, que atrae diariamente a la mayor parte de
hogares estadounidenses, tiene una difusión todavía superior a la de los
periódicos, revistas y libros.
c) Podemos adelantar como regla general que tanto más civilizada se
vuelve una sociedad, más autocontrol y menos violencia manifiestan sus
ciudadanos. Las conductas más violentas se dan entre gente que carece de
autocontrol en una sociedad que adolece de control social. Esto significa
que la violencia es a la vez síntoma y consecuencia de un control social
debilitado. Ya vimos que todo el proceso de socialización, desde el punto
de vista de la sociedad es un mecanismo para desarrollar la conformidad
a las normas de conducta aceptadas. Donde la socialización es inadecuada
semejantes controles tienden a romperse.
d) Ciertos valores se hallan estrechamente vinculados al proceso de
socialización de los norteamericanos. La cultura da mucho énfasis a la
libertad personal, los derechos privados, la empresa individual, y la igualdad de oportunidades. En algunos casos este énfasis se ha desarrollado a
expensas del contrapeso que ejercen los deberes sociales, las obligaciones
mutuas, y la responsabilidad colectiva. Parece ser que la persona violenta
típica tiende a ignorar, o no consigue establecer, el equilibrio entre estas
dos facetas de su personalidad social.
e) Los Estados Unidos son un país que encierra grandes promesas,
pero para ciertos norteamericanos éstas no se han mantenido. Según algunos especialistas en ciencias sociales, la frustración que esta situación engendra explota en actos de agresión violenta. En este sentido la violencia no
sería simplemente ciega e irracional, sino que procedería de la convicción
de que los Estados Unidos poseen las fuentes de riqueza —materiales,
técnicas, y organizativas — para cumplir las promesas de una vida mejor
para todos los ciudadanos.
f) Los norteamericanos se socializan en la expectativa del cambio y el
mejoramiento. El dinamismo del sistema norteamericano puede contribuir
también a la violencia de nuestra sociedad. Se pregunta uno lo siguiente:
si podemos en definitiva cambiar todo para que sea mejor, ¿por qué no
cambiarlo ahora? Es posible que el principio de la gratificación diferida
funcione mejor en una economía centrada en la producción que en una
centrada en el consumo. La impaciencia se añade entonces a la frustración
para alimentar la violencia.
Los anteriores comentarios indican la complejidad de lá cuestión del
norteamericano violento, y sugieren que la supresión por la fuerza de la
violencia mediante el ejército o la policía deja todavía por examinar las

58

I. La persona social

raíces de tal fenómeno. Lo mismo puede decirse de la legislación «retrógrada» que tiene el propósito muy justo de restaurar la ley y el orden.
Cualquier estado policial puede en última instancia prevenir la violencia,
pero fracasar al mismo tiempo en el hallazgo y la supresión de sus causas.

BIBLIOGRAFÍA
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1979.
II

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WILLIAMS, ROBÍN, American Society - A Sociological Interpretation, Knopf,
Nueva York 1961.

STATUS SOCIAL

Toda persona social tiene su «puesto» en los grupos y en la sociedad a que pertenece; es lo que llamamos su status. La sociedad no
es u n conglomerado azaroso y accidental de seres humanos; es una
disposición ordenada de partes; la estructura social es como una especie de andamiaje en el que se puede reconocer cada parte por separado. Aunque la persona y su status social en la realidad no se encuentran nunca separados, se los puede pensar en abstracto con conceptos distintos.
El status social es el puesto que ocupa la persona en la estructura
social, tal como lo juzga y lo evalúa la misma sociedad.
Cada uno tiene su propio status social. N o nos referimos al mero prestigio y categoría personal, ni a la opinión subjetiva que cada
uno tiene de sí mismo. L a valoración personal que uno mismo hace
de su propio status social puede ser completamente errónea cuando
se confronta con los criterios objetivos. El status social, por consiguiente, es la situación o rango que en la propia sociedad le es concedido objetivamente a cada uno por sus mismos contemporáneos.

El origen del status.
El concepto científico del status social no está sujeto al mero favor o
desfavor pasajero del público, que puede hacer a una persona muy
popular durante un año y desecharla al año siguiente. Además, en el
mantenimiento y en el cambio de su status social la persona no es
un sujeto inerte de los caprichos de la sociedad, ¿Cómo, pues, consigue
una persona este determinado status y no otro? Para responder a

61

II. Status social

Determinantes del status

esta pregunta hay que analizar el origen del status social. Los sociólogos distinguen dos modos principales de obtenerlo.
La adscripción de un status supone el hecho de que la sociedad
aplica al individuo ciertos criterios valorativos sin intervención de
aquél. El ejemplo más claro es el criterio del abolengo: no depende
lo más mínimo de la persona el haber nacido en una familia italiana
o irlandesa, de estirpe regia o de campesinos, de raza negra o blanca.
Aunque es cierto que en definitiva todo status es adscrito al individuo por su sociedad, nos referimos aquí únicamente a aquellas características que están, por lo menos en su origen, totalmente fuera
del control del individuo.
El logro definitivo de un status social depende de la evaluación
que socialmente se hace de los resultados obtenidos por los esfuerzos hechos por el individuo. Este proceso actúa en dos direcciones.
Un hombre de ciencia eminente, con su obra, no sólo realza su
propio prestigio social, sino que, por reflejo, honra y prestigia a su profesión. Si la realeza, como criterio ancestral, pierde prestigio social
en un determinado país, es posible que un rey verdaderamente eficiente
y afortunado realce con sus propias acciones el valor social de la
realeza. La persona no es un mero recipiente pasivo colocado en un
status social. Su propio comportamiento eleva o rebaja su status.
Los sociólogos hablan a veces de «asunción de status» refiriéndose a la elección voluntaria del individuo que entra en un status
nuevo. Una persona puede elegir como profesión la jurisprudencia en
lugar de la carpintería; puede optar por casarse o por quedarse soltero, puede casarse con una persona de la «alta sociedad», tener descendencia, aceptar un cargo político, una cartera de ministro, hacerse
misionero. Todos éstos son ejemplos de asunción voluntaria de status, que va ligada a la aceptación de nuevas funciones sociales. Pero
conviene recordar que todas estas actividades requieren cierta preparación y en este sentido se trata más de un logro que de una mera
asunción.
Hay que notar también que los caminos por los que un individuo
llega a un status social se interfieren y se entrecruzan con los otros.
Las personas ni están completa y pasivamente a merced del juicio de
la sociedad ni son tampoco total y activamente los creadores de su
propio status social. En último análisis, el status social depende no
de lo que uno hace, o de lo que uno es o cree que es, sino de lo
que los otros miembros de la sociedad piensan que uno es.
Una persona puede trabajar con mucha aplicación en una posición considerada inferior sin lograr nunca modificar notablemente

su status social. En cambio puede tener la oportunidad de conseguir una ocupación por la que su status quede automáticamente elevado. Y puede también suceder, sobre todo en sociedades poco competitivas, que una persona se preocupe relativamente poco por el éxito
social, que apenas haga nada por lograrlo y que, sin embargo, goce
de un status bastante elevado.

60

Determinantes del status.
Cuando hablamos de determinantes o de factores de un status
alto o bajo, no queremos decir que estos elementos procuren por sí
mismos el status. El status es una construcción mental, el grado
de estima o desestima que la gente manifiesta en una sociedad para
con las personas individuales. El abolengo y el dinero, por ejemplo,
no son de por sí elementos que necesariamente procuren un status.
El linaje y la riqueza determinan objetivamente el status de la persona,
pero esto sólo es posible por la importancia social que han adquirido
estos elementos debido a la valoración que la gente hace de ellos en
la sociedad.
Si consideramos el mundo entero, hay una gran variedad entre
las diversas sociedades en cuanto a la importancia que atribuyen a
los símbolos o determinantes del status. Pero como el status es algo
definido socialmente, es decir, algo determinado por factores extrínsecos a los mismos individuos, existen ciertos criterios universales de
aprobación o desaprobación social, de estima o desestima. En términos sumamente generales, estos criterios están contenidos en los valores
sociales, es decir, en las cosas que se consideran como importantes
y estimables. En concreto se pueden reducir a una serie de determinaciones o de factores, que se hallan universalmente presentes, combinados y acentuados en mayor o menor grado, dondequiera que la
gente vive en colectividades.
Tratando de apreciar el status social de un individuo, así como
de una familia o de una categoría social, hay que usar los siguientes
criterios. Se pueden medir más o menos objetivamente. Ninguno de
estos criterios es suficiente por sí solo para evaluar el status; deben
tomarse combinados.
a) El abolengo de una posición privilegiada o inferior, puesto que
el origen alto o bajo representa cierto valor incluso en una sociedad
marcadamente democrática. La estima o desestima del linaje de una
persona en particular se cifra en diversos factores: la legitimidad o

62

II.

Status social

la ilegitimidad del nacimiento, la reputación de los padres, la antigüedad de residencia familiar en la zona. Con frecuencia se da especial
importancia al tronco racial (de ahí la diferencia entre negros, indios,
asiáticos o caucásicos); como también se da considerable importancia
por lo regular a la procedencia étnica o nacional (inglesa, mejicana,
italiana, francesa, etc.).
b) La riqueza, en una forma o en otra, es igualmente un criterio
universal de status social. Es un criterio cómodo y objetivo, puesto
que las posesiones son cosas tangibles. Se pueden contar y graduar.
Permiten a su poseedor ostentar el nivel de vida que puede permitirse
en cuanto a modo de vida, confort y bienestar general. También tiene
importancia social el origen de las riquezas de una persona, ya que
el dinero recientemente o mal adquirido no proporciona tanto prestigio
como la riqueza heredada o adquirida por vías reconocidas socialmente.
c) La utilidad funcional que proporciona una persona es también
un criterio importante de status social. Se clasifica a una persona
según lo que «hace» en la sociedad, y esto a su vez depende de lo que la
gente opina que vale la pena que se haga. En una sociedad en que
la institución económica es dominante, se apreciará a una persona
según su actividad lucrativa. Atendiendo sólo a este criterio podemos
decir que al director de un banco se le estima socialmente más que al
conserje. Es también cierto que algunas categorías profesionales (como
la medicina o la ingeniería) se tienen en más alta consideración que
otras (maestro de escuela, por ejemplo, ó guardia de seguridad).
d) El grado o género de instrucción son determinantes del status
social en todas las sociedades. En algunas se hace gran distinción entre la gente que sabe leer y escribir, y los analfabetos. En las sociedades
en que es obligatoria la instrucción existen sus gradaciones más variadas y sutiles, pero no menos reales. Una persona más instruida tiene
también un status social más elevado. El grado académico es un símbolo de status y su valor aumenta si se ha obtenido en universidades
de gran prestigio social.
e) También la clase y el grado de religión que uno profesa es
determinante de status social. Las valoraciones generales de la sociedad incluyen siempre cierta actitud para con lo sobrenatural. En
la mayoría de las sociedades es ésta una actitud positiva, de aprobación;
en algunas pocas sociedades se han hecho a veces intentos explícitos
de rebajar la estima de la religión como criterio de status social.
En una sociedad en la que sólo existe una religión, la relación con
ésta y la posición que en ella se ocupa es de mucha importancia para
el status. En una sociedad en que existen numerosas iglesias o deno-

Transferencia del status

63

minacio'nes, estas mismas agrupaciones religiosas tienden a ser clasificadas dentro de una jerarquía de status.
/) Las características biológicas son criterios importantes conforme a los cuales una sociedad sitúa a algunos individuos particulares
en status social más alto o más bajo que a otros. El sexo parece
ser un criterio universal, en cuanto que la mayoría de las sociedades
conceden al varón un status más alto que a la mujer. En la valoración social lo femenino es generalmente supeditado a lo masculino.
Las diferencias de grado varían considerablemente de una sociedad
a otra, pues en un determinado lugar y tiempo puede haber tendencia a la igualdad de los sexos, mientras que en otro lugar y tiempo
pueden mantenerse rígidamente las líneas de desigualdad. También la
edad es un criterio físico universal de status social, por lo menos en
cuanto que al adulto se le evalúa más que al niño. También en la
aplicación de este criterio hay notables diferencias. En algunas sociedades se estima, se respeta y hasta casi se venera a las personas entradas
en años, mientras que en otras sociedades se exalta principalmente la
juventud. Intimamente ligada con el sexo y con la edad está la belleza
física en la apreciación de la gente. Los cánones de belleza son variables por lo que se refiere a la estatura y al peso, a los contornos
del cuerpo, al perfil del rostro, al color de la tez, al tipo de cabello,
pero en todas partes existen cánones semejantes.

Transferencia del status.
Aunque la persona y su status van siempre íntimamente unidos,
hasta aquí los hemos considerado en abstracto y separadamente. La
descripción de la persona social nos dice lo que ésta es, mientras que
la descripción del status social nos dice lo que posee de valor según la
opinión de la sociedad en que vive. Lo que ahora queremos decir
es que el status social se transfiere también a la persona social misma.
Lo que la sociedad aprueba o desaprueba nos indica también, en esta
transferencia, las personas a las que la sociedad estima o desestima.
Dicho de otro modo, se tiende a evaluar a un individuo según los
elementos de valor que posee.
La transferencia del status se puede ilustrar con algunos ejemplos corrientes. Por lo regular es el cabeza de familia, el marido o el
padre el que representa hacia el mundo exterior el status social de
los miembros de la familia. Por consiguiente, hablando en términos
generales, podemos decir que la esposa y los hijos reflejan y comparten

II. Status social

Tipos de status

su status social, de manera que en cierto modo el status del padre
se extiende a ellos. Otro ejemplo de transferencia social se da en las
personas que desempeñan un elevado cargo en la sociedad. Un presidente o un primer ministro, un cardenal o un obispo pueden tener
gran popularidad por su inteligencia, su simpatía, su competencia. Son
cualidades subjetivas que le dan gran prestigio, pero, además, se le tiene
en gran estima por el cargo que desempeña y se puede decir que este
status se transfiere a la persona misma. Existen a la vez el carisma
del cargo y el carisma de la persona, y no dejan ambos de influirse
mutuamente.
Existe todavía otro tipo de transferencia en el que puede decirse
que una persona se aprovecha de su status, o que un grupo saca partido de un status logrado en otra parte. Un banquero entra a formar
parte del patronato de una universidad; un industrial es nombrado
embajador; un atleta se vuelve jefe de relaciones públicas en una cadena de comercios alimenticios. En todos estos casos se transfiere el
status de la persona; su prestigio social y su valor se trasladan a un
área de conducta distinta. Los militares y oficiales de la marina de alta
graduación han sido empleados por grandes industrias que hacen negocios con el gobierno federal. Poco o nada será probablemente lo
que ellos conocen de la producción industrial, pero son valiosos debido
a su alto rango o status.

social. Una persona que socialmente no es «nadie» puede tener grandes ambiciones, pero se ve impedida de realizarlas.
No vamos a analizar aquí las cualidades requeridas para el mando
y la influencia personal en la sociedad moderna. Los psicólogos prestan
gran atención a la habilidad personal para persuadir a los demás, pero
al sociólogo le interesan los orígenes y los efectos de esta capacidad
de dirección. Hay que destacar que, si bien el poder social acompaña
al status y lo acrecienta, éste no es la única fuente de influencia
y de poder. Un individuo puede lograr un status superior mediante el
esfuerzo personal, como también puede adquirir un gran poder social
gracias a su esfuerzo y habilidad. El «hacedor de reyes», la «eminencia
gris», el consejero de una figura política y otras análogas personalidades despliegan con frecuencia una influencia extraordinaria.

64

Poder social y status.
A veces se dice que el poder social, es decir, la influencia que una
persona es capaz de ejercer sobre las demás en la sociedad, es un
criterio del status de que goza. Aunque el poder social sirve como
criterio práctico y rápido para estimar el status social, esta influencia
es más una consecuencia que el determinante del status. Es evidente
que las personas de alto status social tienen mucha más influencia
en una comunidad que las personas de status inferior. La persona
de quien se dice que ha «conseguido poder», primero ha alcanzado
una posición social desde la que puede ejercerlo.
Ésta es la principal razón por la que algunas personas tratan de
mejorar su status social, no ya para gozar sencillamente de su superioridad o para satisfacer su amor propio, sino porque esperan que
la posesión de un status elevado les falicitará conseguir resultados
concretos en su trato con los demás. Esto se observa principalmente
en una sociedad dinámica en la que existen oportunidades de ascenso

65

Tipos de status.
Los conceptos cuantitativos de superior e inferior, mayor o menor,
mejor o peor son inherentes a la misma noción de status social y estratificación ; no se requiere especial penetración para descubrir una clasificación de las personas sobre esta base. En realidad todo el concepto
de clases y de estratificación social hace referencia al status de cada
uno en relación con el status de los otros. Esta posición relativa se
encuentra legitimada por la misma sociedad; se aprueba socialmente
en la medida en que la sociedad misma institucionaliza y expresa los
elementos de valor que ella refleja. No sólo se adscribe un status
social a la persona, sino también al grupo en que participa.
Los grupos sociales principales y básicos son el familiar, el educativo, el recreativo, el económico, el político y el religioso. Como veremos más adelante, estos grupos están estructurados de acuerdo con
las posiciones que las personas ocupan dentro de los mismos. Esto nos
permite hablar del status de grupo de una persona dentro del status
familiar, económico, religioso, etc. Dentro de la familia, por ejemplo,
la persona puede tener el status de abuelo o de hija pequeña; dentro
del sistema escolar el de profesor o alumno de segundo grado; dentro de la iglesia, el de obispo o de sacristán.
Hay otra manera de considerar el status de grupo. Toda sociedad
amplia distingue entre sus grupos básicos principales los que tienen
más prestigio de los que tienen menos. La cuestión estriba en la relatividad del valor social que se confiere a los principales grupos funcionales. Puede que una mujer disfrute de un status superior como

II. Status social

El puesto en la vida

actriz que como esposa y madre. Puede atribuirse un status superior
a un hombre porque es arquitecto que porque es diácono de su iglesia.
Sería poco probable, realmente, que alguien disfrutara de un elevado
status en todos los grupos principales en que participa.

de sociedades mercantiles en relación con la categoría y la lista de
personas empleadas, y las capacidades que se requieren para el papel
de presidente de una compañía son considerablemente mayores que las
que se requieren para las posiciones industriales inferiores. Sólo existe
un título de campeón de pesos pesados. Para conseguir este título y
para gozar del status que lo acompaña, el boxeador tiene que llenar
todas las exigencias requeridas por esta actividad. El rol social clave
depende de las funciones que acompañan al status clave, mientras que
el status clave depende, por lo menos en parte, de la evaluación que la
gente hace de la función.

66

Status clave.
Cada persona tiene tantos status como grupos de que forma
parte, pero también tiene un status principal. La determinación de
este status clave de un individuo particular depende no sólo del status
que le ha sido adscrito o ha logrado, sino también, y sobre todo, de
los valores vigentes en la sociedad. En una sociedad en que gozan
de gran prestigio los valores e instituciones económicas, una actividad
lucrativa de la persona indicará generalmente su status clave. Generalmente el status familiar sería el status clave para una madre con
hijos menores, pero si diera la casualidad de que fuera al mismo tiempo
una hábil mujer de negocios, se la valoraría aún más alto por su
status económico clave. Como es natural, esta posición variaría en una
sociedad en que la colectividad dominante fuera la familia, la Iglesia
o el Estado.
El status clave es un concepto sociológico importante para el análisis de la personalidad social total. El status clave es la «ventana»
más amplia que la persona abre hacia el mundo que la rodea, y a
través de esta ventana la sociedad ve e interpreta sus otros status.
Hasta tal punto está íntimamente relacionado lo que hace una persona, es decir, su rol social clave, con su status clave.
A veces se dice que el status social es lo que la gente piensa
que uno es y que el rol social es lo que piensan que uno hace. La
evaluación, la estimación y el juicio de los demás interviene en el concepto tanto del rol como del status. Aun cuando hay una distinción
clara entre estos dos conceptos, en la situación social concreta van ambos de la mano. Una persona hace, o se espera que haga, ciertas cosas
en conformidad con su status; por eso hemos dicho que los logros
de la persona afectan a su status. Algunos roles sociales proporcionan
un status más alto que otros, y el status clave de una persona está
ligado con el rol que su sociedad considera como más significativo.
En términos generales podemos decir que son relativamente escasos
los roles sociales que acarrean el más elevado prestigio, o status, en
la sociedad. Generalmente requieren ciertas habilidades y pericias que
no se hallan en gran número de personas. Existen pocos presidentes

67

El puesto en la vida.
El análisis complejo de la persona social, tal como es vista y juzgada por los demás, demuestra que cada individuo tiene diversos status, pero que uno es considerado como su status clave. La persona
es una totalidad social y tiene un «status social total» que se llama
su puesto en la vida. Éste es una combinación de todos sus status
sociales; es la posición general que resulta si se combinan todos los
criterios de status para formar una evaluación única de la persona.
El puesto en la vida está fuertemente influido por el status clave,
pero no se identifica con él. No depende sólo de la posición de una
persona en la familia, en la industria, en los grupos políticos, educativos, recreativos o religiosos, sino de una combinación de todos estos
status.
La realidad sociológica del puesto de una persona en la vida se
reconoce fácilmente en el hecho de que el status de clase es un fenómeno social universal. Es la vulgarmente conocida «posición de clase»
de un individuo. La mayor parte de las personas de una sociedad tienen
un concepto vago de lo que se entiende por clase alta, baja y media,
y reconocen que el puesto de una persona en la vida es su posición
en una clase o en otra. Como objeto de conocimiento en este punto
de nuestro estudio, se puede definir la clase social como una categoría de
personas cuyo puesto en la vida es vagamente análogo; se hallan en
un nivel semejante de status social; socialmente tienen más fácil
acceso entre sí que con las personas de otros niveles.
A veces se dice que la clase social misma es un criterio o determinante del status social y del puesto en la vida, pero tal afirmación parece ser una tautología. Los dos términos se suponen mutuamente y a lo sumo son dos modos de considerar el mismo fenómeno.

68

69

II. Status social

Desigualdad y movilidad social

Desde el punto de vista de la persona misma, su puesto en la vida
la sitúa automáticamente en una u otra de las clases sociales. Desde
el punto de vista de la categoría de clase, la evaluación de la clase
depende del puesto en la vida de las personas que la constituyen.

Desde el punto de vista científico la aspiración a una democracia completa, o a una igualdad perfecta entre las personas, no tiene ninguna
posibilidad de cumplirse. Igualmente, pretender una sociedad ideal sin
clases es un empeño irreal e imposible.
No obstante, es cierto que el esfuerzo por introducir una igualdad
en las oportunidades y en las relaciones humanas democráticas ha
dado lugar a un reajuste de la estructura de las clases. Numerosas
sociedades han mantenido tradicionalmente un sistema en el que clases
altas relativamente pequeñas, adineradas y poderosas, han controlado
a la gran masa del pueblo de la clase baja. La llamada «rebelión de
las masas» parece estar a la orden del día en muchas de estas sociedades. En las sociedades democráticas occidentales la difusión de las
oportunidades políticas, económicas, educativas y otras entre la gran
masa del pueblo ha dado origen al desarrollo de una clase media relativamente estable, así como a un sistema más complejo y múltiple de
estratificación.
La estratificación social es una disposición sumamente compleja,
para cuya buena inteligencia se requiere un cuidadoso análisis de los
múltiples criterios de status. El concepto pierde prácticamente su sentido si nos atenemos a la simple distinción entre ricos y pobres, entre
capitalistas y trabajadores, entre poseedores y desposeídos. Esta clase
de distinción predomina porque la riqueza y los ingresos, o su ausencia,
se reconocen fácilmente. No obstante, hay que insistir en que ni el
dinero ni la posición personal en la economía son los únicos determinantes de la clase social del individuo. En casi todas las grandes
poblaciones existen personas de buena familia que son relativamente
pobres, como hay personas muy adineradas que se esfuerzan inútilmente por entrar en la clase alta.

Status y estratificación.
Como el status social es el rango de una persona en relación con
las demás, y la clase social es el rango de una categoría de personas
en relación con las otras, es lógico que se empleen los mismos criterios
para determinarlas a ambas. En otras palabras: el abolengo, la riqueza, la función, la instrucción, la religión y las características biológicas reflejan los valores sociales en torno a los cuales se agrupan
las personas en clases. Las personas que tienen un status bajo según
todos estos criterios, «pertenecen» a la clase baja. La clase social,
como la posición social, es una situación general que deriva de una
evaluación extrínseca. Es una construcción mental resultante del consentimiento social y que no depende de las cualidades morales inherentes al individuo o desarrolladas por él.
La estratificación social se refiere a las «capas» o estratos horizontales en que están dispuestas las personas de una sociedad. Un
estrato social se concibe en relación con otros estratos con objeto de
reunir gran número de personas que tienen una situación análoga.
Como toda persona es única, los matices infinitesimales que diferencian
a las personas permiten establecer un continuo que se extiende de un
extremo a otro de la jerarquía social. Sin embargo, esta empresa sería
tan inútil como difícil de realizar. En todas las sociedades se reconocen ciertas semejanzas universales que permiten agrupar convenientemente a las personas en determinadas categorías estratificadas. Durante mucho tiempo se ha solido hablar de clases baja, media y alta,
pero en una sociedad sumamente estratificada se pueden descubrir
diferencias dentro de estas amplias categorías, por ejemplo, se habla
de clases media, alta y baja.
Desde el punto de vista del status, cada grupo está estratificado,
como también toda sociedad está estratificada desde el punto de vista
de las clases. En la vida social existe siempre una estratificación de
cierto grado y especie. Incluso un club recreativo tiene dirigentes y
miembros activos y pasivos. Las posiciones de subordinación y superioridad son evidentes en las escuelas, las iglesias, las fábricas y dondequiera que varias personas tienen relaciones sociales sistemáticas.

Desigualdad y movilidad social.
El status social carecería de sentido si no hubiera desigualdades
entre las personas y no fuesen pocos los medios que la gente considera como criterios de prestigio. Como es imposible la igualdad perfecta en la distribución de los medios, es también imposible una
completa igualdad social. Por eso es inconcebible una sociedad sin
status y sin estratos sociales. Esta afirmación es cierta desde el punto
de vista subjetivo y objetivo. Subjetivamente las personas tienen diferentes grados de competencia, de inteligencia, de energía, y esto es muy
importante porque les permite conseguir o permanecer en una deter-

70

II.

Status social

minada posición social. Objetiva y extrínsecamente, los criterios de
status social no se pueden distribuir con un criterio uniforme ni en la
más doctrinaria de las sociedades socialistas.
La posesión de estos elementos considerados como de valor que
tiene una persona, puede aumentar o disminuir de muchas maneras.
La persona puede restringir sus riquezas y aumentar su instrucción;
puede acercarse más o alejarse de las prácticas religiosas. Poco es lo
que puede hacer respecto a su linaje, sexo o edad, pero la gente se
las ha arreglado para crearse genealogías, acentuar su belleza física
y aparentar menos o más años de los que en realidad tiene. La importancia social de un criterio puede variar con respecto a otro, y,
por lo tanto, puede haber cambios en los elementos que la gente
considera importantes. Por ejemplo un atleta o una actriz pueden
tener un status social más alto en un tiempo y lugar que en otro.
Pero estos cambios de valores y de la importancia concedida a los
valores son por lo regular lentos y nada espectaculares.
El status y la clase son fenómenos sociales universales relativamente permanentes e invariables. La movilidad social se refiere más
bien al desplazamiento de una persona de un status a otro y de una
clase a otra. El hecho de salvar la «distancia social» entre dos status
es la manifestación de la movilidad social vertical. Esto significa elevarse o descender, ganar o perder estima a los ojos de la sociedad,
y si la distancia cubierta es bastante grande, significa elevarse o descender de una clase a otra.
La cuantía y proporción de la movilidad social varía de una sociedad a otra. Una sociedad de «clases abiertas» es aquella en que
son relativamente numerosas las posibilidades de movilidad. Esto es
especialmente característico de una sociedad dinámica, progresiva, en
la que se da gran valor a la competición, se hace poco caso de aristocracias de nacimiento y se aplaude el valor individual.

PECULIARIDADES DE LAS RELACIONES DE STATUS EN NORTEAMÉRICA

1. El cambiante status de la mujer.
Desde fines del siglo pasado se ha insistido en la prensa norteamericana sobre los derechos de la mujer, su influencia en Ja vida pública, la
lucha por la igualdad de los sexos y los sutiles peligros que acechan a
la que se deja absorber por las faenas caseras. Existen no pocas pruebas
de que el status social de las mujeres norteamericanas difiere hoy totalmente del de las mujeres en la mayoría de los países modernos. Las re-

El cambiante status de la mujer

71

vistas, la televisión, la radio, las columnas de los periódicos, los libros
y las conferencias que tratan de la «cuestión de la mujer» muestran corno
va creciendo el influjo femenino y cómo se eleva su status social.
El status de la mujer no se puede apreciar si no es en relación con
el del varón.
Constatamos que abundan las grandes desigualdades entre sexos, especialmente en los niveles profesionales y laborales elevados. Tienen todavía
un papel preponderante las organizaciones femeninas del tipo auxiliares,
como las esposas de la American Legión, o las asociaciones benéficas. Asimismo el tema de la llamada «mística de la feminidad» denota la aceptación por parte de las mujeres de muchas formas de sumisión servil. Por
otra parte, ha resurgido un esfuerzo organizado por conseguir los derechos
de la mujer. La National Organization for Women (NOW) invita a que
los varones se hagan miembros, y busca la reforma racional de las instituciones. Algunos grupos en el Women's Liberation Movement consideran
opresores a los varones, quieren derribar el sistema capitalista y la estructura norteamericana.
No se ha logrado la completa igualdad de los sexos. Sin embargo, se
han dado cambios sensibles en el status de la mujer estadounidense, como
se indica en las siguientes observaciones.
a) Probablemente el cambio de más envergadura reside en el status
económico de la mujer. El tópico de la incapacidad de la mujer, que no
entiende nada de finanzas, no sabe manejar el dinero y depende totalmente
del varón para la subsistencia, ha desaparecido en la realidad, aunque
todavía existe en la fantasía. Las mujeres han llegado a poseer dinero,
lo cual es un criterio importante de status social. Se calcula que más
de la mitad de las tiendas en los Estados Unidos están registradas a
nombres de mujeres y que más del 90 por ciento de los artículos de
consumo se compran por decisión de las mujeres. A diferencia de la
posesión de valores, la realización de compras al detall indica el control
del dinero. La deferencia que se observa con las compradoras está relacionada con este hecho.
b) La utilidad funcional de la mujer en la sociedad es también un
indicio de la elevación de su status. Con frecuencia son las mujeres las
«portadoras de cultura» en el sentido de que son ellas las que preservan
los valores de la sociedad. Esta función en la familia y en la comunidad
es muy significativa. La utilidad funcional se ha extendido también a la
zona de los empleos lucrativos. Los enormemente incrementados servicios
de nuestra economía industrial son desempeñados en gran escala por mujeres. La gran mayoría de empleados de teléfonos, secretarios, taquígrafos,
archiveros, dependientes de negocios, maestros y asistentes sociales son
mujeres. Si se exceptúa el trabajo industrial pesado y las ocupaciones de
alto rango, las mujeres han asumido y desempeñado adecuadamente la mayoría de los empleos lucrativos reservados anteriormente a los hombres.
Las mujeres no sólo se emplean lucrativamente, sino que además des-

72

II. Status social

empeñan funciones útiles muy apreciadas en su sociedad. Esta utilidad
es también indicio de la elevación de su status.
c) El cambio en el status político de las mujeres se inició cuando
lograron el sufragio igual hace medio siglo. Además las mujeres se han
vuelto activas colaboradoras de los partidos en los distritos políticos y en
la política local, regional y nacional, como también han sido delegados en
las convenciones nacionales de los grandes partidos. Han alcanzado el
rango de miembros del gabinete, han conseguido puestos en embajadas y
consulados en el extranjero y funciones en el congreso. Los políticos miran
con respeto a la League of Women Voters y a varios otros grupos cívicos
que reclaman reformas políticas. Gran número de mujeres están empleadas en oficinas del gobierno federal, estatal, y local.
d) Se ha elevado el nivel de la instrucción de la mujer, lo cual también ha contribuido a elevar notablemente su status.
En Norteamérica nunca habían recibido una educación formal tantas
mujeres como ahora; dedican varios años a la enseñanza superior; la clase
de instrucción que reciben no es específicamente femenina: se matriculan
y se gradúan en los colegios y en las universidades tradicionalmente reconocidas como las mejores del país. Aunque los colegios exclusivos para
mujeres siguen disfrutando de un gran prestigio, están educando a un
número decreciente de chicas norteamericanas.
Debemos señalar aquí que las mujeres sufren todavía grandes desigualdades en nuestra sociedad. Las mujeres encuentran todavía poco «espacio
en la cumbre» como ejecutivos de los negocios, banqueros, y corredores de
bolsa. Se cuenta relativamente a pocas mujeres entre los dentistas, abogados y arquitectos. No es frecuente verlas empleadas como administradoras
de las universidades y profesoras en las facultades. Casi ninguna mujer
entra en el clero profesional, aunque existe ahora una insistente minoría
que aspira a ser ordenada en las iglesias litúrgicas relativamente altas.
Sin embargo, desde el punto de vista histórico, todos estos cambios
han contribuido a una evaluación más alta de la mujer en nuestra sociedad.
Esto no quiere decir que anteriormente se tratase a las mujeres norteamericanas con deshonor y desestima. En realidad la escasez de mujeres y el
clima moral de las colonias contribuía a considerar a las mujeres en una
situación especial. Esto ya era un reconocimiento de su posición. La diferencia fundamental respecto a la actual elevación del status femenino es
habérsele dado la oportunidad de procurarse su status por sí misma.
e) En las agrupaciones recreativas las mujeres han reclamado y obtenido mayor libertad de acción. Se les han abierto la mayoría de los
campos de competición atlética, incluso los de la lucha profesional y las
carreras de caballos. Hay mujeres que son clientes de los locales de juego,
bares y clubs nocturnos. En algunas ciudades más grandes, restaurantes,
clubs y bares exclusivamente masculinos persisten en su intento de contener la «invasión» de clientes femeninos. Pero en otras diversiones se
hacen deliberadamente esfuerzos para atraer el interés femenino y conseguir

El ambiguo status de la juventud

73

una clientela de mujeres inventando los «día de las señoras» en los locales
de baile o estableciendo tarifas reducidas en los clubs femeninos.
f) Desde otro punto de vista, la elevación del status de la mujer suele
manifestarse en el hecho de que las mujeres son a menudo un símbolo
de la movilidad social masculina. Es un hecho corriente en la historia
que los hombres que prosperan hagan ostentación de su status adornando
y exhibiendo a sus esposas, pero esto ha alcanzado en la sociedad norteamericana unas proporciones sin precedentes. El varón desea que su mujer
«tenga lo mejor», y el resultado es una curiosa mezcla de presión social,
movilidad ascendente, nuevos símbolos de status, deseo de confort y respuesta a la publicidad. El vestido, los utensilios domésticos, los automóviles,
la participación femenina en banquetes y en clubs sociales son no sólo
demostraciones de la elevación del status femenino, sino al mismo tiempo
reflejo del puesto que el cabeza de familia ocupa en la vida.

2. El ambiguo status de la juventud.
La sociedad norteamericana llama la atención en el mundo moderno
por los problemas de su juventud. La revuelta organizada en las universidades, la militancia de los jóvenes negros en las ciudades, el incremento
de los drogados marginales y de los objetores de conciencia, la preocupación adulta por la restauración de la ley y del orden, todo esto denota la
existencia de un problema social peculiar e incómodo. Probablemente
ninguna gran sociedad en la historia del mundo ha tenido que enfrentarse
con un problema de juventud de tal magnitud y complejidad.
Ya hemos visto que la edad de una persona es uno de los criterios
de su status en una sociedad. Aquí hablamos de la posición de los jóvenes como de una categoría general de la población, como también
de la juventud en cuanto criterio de status. La juventud, el deseo de
conservarse joven y de parecer joven, se evalúa extraordinariamente en la
cultura norteamericana. El culto a la juventud como criterio de status
social ha venido a convertirse casi en un fetiche. La presión social por
«mantenerse joven y en forma» se ejerce incluso sobre las personas mayores en la moda del vestir y en los cosméticos para ambos sexos. Si se
hace régimen y procura adelgazar, no es sólo por razones de salud; y se
da por supuesto que también las personas mayores se interesan y apasionan
por los deportes. Los «viejos» a menudo parecen aficionarse a los héroes
del fútbol aun más que los mismos estudiantes. Todos, excepto los teenagers (adolescentes), dan la sensación de valorar y apreciar la juventud
como status social.
He aquí algunos de los factores que hacen posible en nuestra sociedad
esta ambigüedad de status.
a) La juventud en Norteamérica carece de funciones propias, a no
ser como estadio preparatorio. Ya hemos dicho que la utilidad de la fun-

i

74

II.

Status social

ción desempeñada es un importante criterio de status social. La juventud
norteamericana no tiene otra función sino la de «crecer». Es lo que ocurre
en una sociedad que considera poco económico el trabajo infantil y mantiene en dependencia económica a sus adolescentes. La juventud se halla
en un período de espera, más que en un período de transición, entre la
infancia dependiente y el estado independiente de los adultos. En otras
sociedades la mayoría de los muchachos y muchachas tienen ya un empleo
lucrativo a la edad de catorce o quince años. «Hacen algo» que se estima
importante y que los demás y ellos mismos toman en serio.
b) Desde otro punto de vista es como un período de adolescencia
prolongada. No hay distinción neta y formal, no hay ritos de transición
aprobados entre el status de niño y el de adulto. El hombre o la mujer
que es sexualmente maduro e intelectualmente adulto está preparado para
asumir las responsabilidades propias a la edad adulta. Social y culturalmente, sin embargo, tales personas se hallan todavía en el status de chicos
y chicas. Esta situación está preñada de tensiones y frustraciones para
todos los efectos. La negativa de los adultos a tomar en serio a los adolescentes suele ir acompañada por la negativa de los adolescentes a tomar
en serio a los adultos. Hay algo más que impertinencia en el slogan de
la juventud, «no puedes confiar en nadie que tenga más de treinta años».
c) La prolongada educación de la juventud origina con frecuencia inquietud y ambivalencia, aunque en definitiva proporciona al individuo un
mayor prestigio social cuando llega a adulto. Dada la elevada estima que
tienen los norteamericanos de la instrucción formal y las oportunidades
existentes para todos, los jóvenes frecuentan las escuelas mucho más tiempo
que en los otros países. El principio norteamericano de que a toda persona
dotada del talento suficiente debe dársele la oportunidad de recibir educación universitaria, es a veces entendido en el sentido de que dicha educación debe hacerse accesible a cualquiera que esté en disposición de
pagarla. Se da por supuesto que los jóvenes han de continuar sus estudios
y se los obliga a hacerlo aun cuando no tengan interés y menos todavía
capacidad para seguirlos. No debe sorprendernos mucho el que algunos
estudiantes de segunda enseñanza y universitarios hallen un desahogo para
sus intereses y energías en una entrega excesiva a las diversiones en el
vandalismo, las huelgas y los motines.
d) El joven se adapta al cambio más fácilmente que la persona mayor.
El proceso de socialización, especialmente la prontitud para aceptar ideas
nuevas y progresivas, es más rápido y más extenso en la juventud, que con
frecuencia termina entrando en conflicto con los valores de los mayores.
El «conflicto de generaciones» es un fenómeno lógico en una sociedad
dinámica. Por hallarse desconcertado acerca de su propio status, el joven
busca mayor gama de posibilidades para la expresión de su propia persona. El aspecto dinámico de la cultura norteamericana en ninguna parte
se expresa en forma tan dramática como en nuestros adolescentes, con sus
característicos entusiasmos y modas pasajeras, con sus slogans y reclamos.

El cambiante status de los negros norteamericanos

75

e) La juventud norteamericana tiene con frecuencia las obligaciones
de los niños y los privilegios de los adultos. El salir con chicas (o chicos),
que no tiene conexión directa con la preparación al matrimonio y que
comienza a los catorce o quince años, implica el manejo del automóvil y
muchas otras maneras de divertirse propias de los adultos, tales como la
bebida, con la frecuentación de las tabernas y los night clubs. A la muchacha la animan sus padres a alternar con los muchachos, pero al mismo
tiempo a conservar la castidad y el decoro. Precisamente aquí son ambiguas las normas de libertad y de decencia, y a veces se hallan en conflicto
por entenderlas diversamente los padres y los hijos.
Estas circunstancias indican la falta de un status bien definido y
universalmente aceptado. Hay diferencias de una región a otra y entre
las diversas clases y grupos étnicos, pero esto no constituye la ambigüedad
básica de la que hablamos. La ambigüedad existe tanto en la mente de
los jóvenes como en la de los mayores. Nadie puede decir con claridad
y en detalle cómo se aplican a nuestra juventud los criterios generales del
status y cómo han de ser sus formas de comportamiento. Lo cierto es que
la juventud está en «flujo» de una manera que es más peculiar de esta
misma que de las características físicas de la juventud.
Este análisis no debe inducirnos a sacar conclusiones alarmantes respecto al futuro de la sociedad norteamericana. Es probable que nuestra
sociedad dinámica, abierta, progresiva y adaptable requiera para la juventud
este género de status. El hecho de que la mayoría de los jóvenes han
podido afrontar en forma satisfactoria la eficiente disciplina militar y que
luego «se asientan» como empleados competentes, ciudadanos de confianza.
padres y esposos con sentido de la responsabilidad; el hecho de que la
mayoría de las jóvenes asumen sus roles de personas mayores en forma
satisfactoria, todo esto indica que la ambigüedad del status de la juventud
no es un motivo para dar por desahuciada a la sociedad y a la cultura
norteamericana.

3. El cambiante status de los negros norteamericanos.
El «laboratorio» sociológico de relaciones raciales que son los Estados
Unidos proporciona al sociólogo una oportunidad para comprobar las generalizaciones de la ciencia social. En este punto nos interesa únicamente
la posición del negro norteamericano y en particular en lo que se refiere
a la aplicación de los criterios de status social. Este «laboratorio» sociológico se abre cada día más a la observación de los extranjeros, sin
dejar de ser también un campo de intensa actividad para los mismos norteamericanos.
Nos hallamos en presencia de una espectacular elevación de toda una
categoría social, partiendo del status de esclavos, es decir, de un status
por debajo y fuera de la ciudadanía norteamericana. La continua elevación

II. Status social

El cambiante status de los negros norteamericanos

del status social de los negros no es una prueba de cambio en los criterios conforme a los cuales se juzga el status. Estos criterios son universales en toda sociedad; lo que cambia es la atención especial que se presta
a uno u otro criterio. Ha habido un proceso de causalidad recíproca. Se
ha modificado la evaluación social del negro por causa del logro de un
status por los negros mismos, y al mismo tiempo este logro ha sido posible debido a la adscripción de un status por parte de los blancos. En
otras palabras, la explicación completa no es que «el negro se ha elevado
por sus propias fuerzas» ni que «los blancos han modificado su actitud
para con los negros».
El rasgo más dramático del presente análisis es la subversión de valores
— unida a la nueva terminología— instigada por los Musulmanes Negros,
promovida por los nacionalistas negros, y que gana fuerza popular en el
movimiento del Poder Negro. Es como si se hubiera establecido una identidad cultural de nuevo cuflo en el repudio de las normas y criterios blancos
de status social. Para esta gente está pasado de moda hablar en Estados
Unidos —tal como se venía haciendo— de negroes y confiar en el movimiento para los derechos civiles.
Las siguientes observaciones indican el modo en que se distingue actualmente el status de black del de negroe *.
a) El popular slogan black is beautiful no se refiere únicamente al
color de la piel, las características físicas, y el peinado «natural». Se refiere
también a la manera africana de vestirse, a los tipos de música característicos, e incluso a la cocina soul, que no se originó en el África sino en las
regiones rurales del Sur de los Estados Unidos. El principio básico es el
rechazo de los estándares culturales «caucásicos», que los defensores del
movimiento negro consideran «decadentes».
b) Los líderes negros observan a menudo que nadie en Estados Unidos es un norteamericano genuino y que hace falta identificarse culturalmente mediante el reconocimiento del abolengo étnico. Debería reconocerse a los afro-americanos como distintos de los polaco-americanos o de
los italo-americanos. Con estos grupos, los negros tendrían que disponer
de una segunda lengua y aprender el swahili.
c) La sustitución radical de status se inicia en parte en el radicalismo
religioso de los Musulmanes Negros, que no sólo rechazan el cristianismo
sino también los más altos valores de la civilización occidental. La influencia de este radicalismo se muestra también en los llamados grupúsculos
negros en las distintas sectas cristianas. Semejantes grupos no se separan
necesariamente de la secta madre, sino que buscan más poder e influencia
dentro de ella. Además, exigen de las iglesias cristianas millones de dólares
a título de «reparación» por los pecados históricos que las generaciones de
cristianos blancos cometieron contra los negros norteamericanos.

d) Las exigencias del capitalismo negro no son propiamente radicales.
Son más bien un reconocimiento del aprecio tradicional norteamericano
del poder y la riqueza en el logro del status social. El orgullo del status
se descubre en el establecimiento de bancos negros independientes, compañías de seguros, cadenas de comercios al por menor, y otras empresas económicas. El principio que subyace a todo ello estriba en que los negros,
en tanto que clientes, deberían promocionar en general la riqueza de la
población negra.
e) El elevado valor social atribuido a la escolarización en los Estados
Unidos eleva necesariamente el status de las personas que han disfrutado
de ella. El porcentaje de norteamericanos negros que asiste a los colegios
y universidades es superior al de los ciudadanos que obtienen una educación similar en cualquiera de los demás países importantes del mundo. Se
ha introducido, sin embargo, un nuevo estímulo, en los niveles superiores
de la educación con el establecimiento de departamentos y programas de
estudios afro-americanos. Lo que parece más importante es el esfuerzo deliberado de las universidades para reclutar estudiantes negros para las
facultades y los colegios profesionales, a través de los cuales pueden introducirse en ocupaciones mejor remuneradas.
f) No cabe duda de que la protesta radical de los norteamericanos
negros ha acelerado todos estos cambios de status. Sin embargo la conciencia de los valores democráticos e igualitarios que posee la sociedad
norteamericana en general ha tenido también notable influencia en los cambios. Esta conciencia procede en parte de la manera en que se subrayan
los objetivos sociales como reacción a la situación mundial en la que las
naciones libres están de punta con las naciones totalitarias. La aceptación
práctica de los valores e ideales sociales por la mayoría de norteamericanos
ha trabajado constantemente en favor de los norteamericanos negros.
Dicho todo esto, debemos reconocer que la mayoría de los norteamericanos negros se adhieren todavía al sueño norteamericano de la movilidad
ascendente. Desde el punto de vista institucional parece que reconozcan
que los criterios norteamericanos de status son aplicables todavía a la mayoría de ciudadanos.
Los negros van abandonando las sectas religiosas emocionales para
adoptar formas más conservadoras e incluso litúrgicas de religión. Van
tomando parte en formas recreativas de más alto status, como el golf
y el tenis, y son admitidos en competiciones deportivas profesionales y colegiadas. Aunque se da mucha publicidad a la búsqueda de negros con
talento, las barreras raciales que impedían alcanzar un status social se
han roto en la mayoría de los grupos económicos, políticos y educativos;
pero todo esto contribuye a la elevación del status del negro norteamericano.

76

* Nota del traductor: la palabra negroe tiene en los Estados Unidos connotaciones
racistas y discriminatorias; con ella se designaba al esclavo. El término black se introdujo
como eufemismo, y ha sido adoptado por todos los anti-discriminacionistas.

77

78

II. Status social

4. La religión como criterio de status.
La religión es una de las principales instituciones que se dan en toda
sociedad. Hasta qué punto se puede emplear el factor religión como indicador del status social depende muchísimo del valor que la sociedad
atribuya a la profesión religiosa y a las prácticas de la religión. Se dice
que los Estados Unidos son una sociedad secular con cultura de tejas
abajo, y, si esto es cierto, se puede presuponer que los tangibles elementos
seculares serán criterios de status social más efectivos que los imperceptibles factores sobrenaturales.
Probablemente es un hecho que en toda sociedad se ha estimado siempre el status social en función de cánones seculares más que en función
de cánones sagrados. Incluso en las sociedades teocráticas, la pobreza, la
humildad y la caridad —criterios para juzgar de la santidad— no contribuyeron notablemente a elevar a las personas a un elevado status social.
El status familiar, la riqueza y la instrucción parecen haber sido siempre
valores más significativos para la gran masa del pueblo. El status religioso puede elevar o rebajar el status social general, pero la religión misma
no ha sido uno de los criterios más marcados.
En los Estados Unidos la religión organizada es sumamente respetable.
La afiliación a una iglesia determinada tiene importancia para las personas, como los políticos y hombres de negocios, que tienen que habérselas
con el público y tratar de complacerle. No hay probablemente un solo
alto funcionario público que niegue tener una religión. Los gobernadores
y altos funcionarios del Estado se dan a conocer como bautizados y pertenecientes a alguna iglesia. Se estima que alrededor del 40 por ciento de
nuestra población no está afiliado a ninguna iglesia, pero un norteamericano raras veces afirmará ser ateo respondiendo a una interviú o a un
cuestionario.
a) La clase de religión a que uno pertenece refleja el status social
del individuo y a la vez influye en él. Las religiones emotivas y «ruidosas»
pueden satisfacer las exigencias de algunos individuos, pero en general son
practicadas principalmente por gente de baja condición social. La docena,
poco más o menos, de confesiones religiosas principales en los Estados
Unidos tienen una influencia variable, que en gran manera depende de
las regiones en que se hallan implantadas y de la composición local de
la iglesia.
b) Las iglesias conservadoras y tradicionales que desempeñan sus
funciones sin llamar la atención y que no formulan grandes exigencias
a sus miembros son las religiones típicas de la clase alta. Representan
una especie de refugio para el enérgico y agitado norteamericano. Proporcionan tranquilidad y consuelo y satisfacen la importante exigencia
norteamericana de seguridad. Es como si todas las cosas debieran cambiar
menos estas religiones estables, típicas de la clase superior.

El status social como logro o como adscripción

79

c) Una iglesia tolerante goza también de alta estima entre los que
tratan de mantener o de lograr un elevado status social. La iglesia fogosamente evangélica y abiertamente proselitista es un factor perturbador: hace
mucho ruido por cosas relativamente «de poca importancia». Una amplitud
doctrinal que permite diversas interpretaciones privadas, representa para
muchos norteamericanos una actitud a la que vale la pena aspirar.
d) Los norteamericanos cuentan con que las iglesias se ocupen de la
asistencia social, pero sobre todo en el sentido de proporcionar facilidades
de recreo y una atmósfera de simpatía para sus miembros. Las iglesias
con miembros de la clase alta cuentan a veces con consultorios profesionales para el matrimonio y aun con asistencia psiquiátrica para los miembros.
Generalmente sostienen algunas «obras benéficas» en favor de los menos
afortunados en otras partes de la ciudad. El individuo puede dar prueba
de su status social contribuyendo generosamente a estas «causas».
e) La oportunidad que tienen los seglares de participar en la administración efectiva de la comunidad, principalmente en las iglesias protestantes, facilita también la movilidad social hacia arriba. Una persona puede
lograr consideración social mediante estas actividades cuando fracasa y
ve interceptadas las vías profanas de ascenso. Muchas de estas funciones
desempeñadas son esencialmente profanas, pero se les concede un valor
aparte por el hecho de ser algo que se hace «por la iglesia».
En resumen, se puede decir que en Norteamérica la religión conserva
un status social para el individuo. Probablemente se verifica esto más
en las pequeñas ciudades y en los suburbios que en las zonas metropolitanas anónimas. La religión es, entre grandes instituciones de la cultura
americana, la que más lentamente cambia. Los grupos religiosos, especialmente los que gozan de mayor prestigio y respetabilidad social, tienden
al conformismo, más bien que a la reforma del ambiente profano en que
se hallan. Esto puede ayudar al individuo mismo a conformarse con su
status social.

5. El status social como logro o como adscripción.
Se llama a América el país de las posibilidades ilimitadas, no sólo para
los extranjeros que suspiran por inmigrar, sino incluso para muchos americanos. Según nuestro folklore, cada cual puede llegar tan alto como se
lo permiten sus capacidades. Se anima al muchacho a competir seriamente
porque «siempre hay sitio en la cumbre». Incluso debe haber ahora algún
padre progresivo y optimista que albergue esperanzas de que su hijita
llegue un día a ser presidente de los Estados Unidos.
En verdad, el logro de una posición social está circunscrito por no
pocas condiciones restrictivas, incluso en los Estados Unidos. En último
análisis, como ya lo hemos visto, el status social es algo que se adscribe,
puesto que depende de la manera como la sociedad juzga al individuo,

80

II.

Bibliografía

Status social

a su familia, a su clase. Aunque hay un gran margen para el logro de un
status, hay también impedimentos concretos. Algunos de los impedimentos
para el logro del status social son los siguientes:
a) Existe un tope para los trabajadores de la industria, dado que la
especialización en una función requiere un personal sumamente entrenado
e instruido. Hoy día es ya absurdo pensar que, entrando en una fábrica
como aprendiz de mecánico, se puede llegar a director. A los especialistas
se los encauza ya desde los colegios para alcanzar determinados niveles
a los que no pueden llegar y por los que no pueden pasar los trabajadores
no especializados. Ésta es una limitación de la movilidad social ascendente,
que probablemente ha de hacerse todavía más rigurosa.
b) El sistema de «cupos» se usa a veces en zonas que normalmente
podrían facilitar la movilidad social ascendente. Debido a su origen racial,
étnico o religioso algunas gentes se aceptan con limitación o se excluyen
totalmente en ciertas escuelas preparatorias, colegios y universidades, así
como en algunos clubs, hoteles, e incluso áreas residenciales. En estos
casos se imposibilita el logro de un status social antes de que se pueda
aspirar a él. Cabe esperar que estas prácticas tiendan a disminuir a medida
que los norteamericanos se vuelvan más liberales y tolerantes.
c) Los contratos restrictivos para las zonas residenciales no se pueden
ya defender legítimamente en los tribunales norteamericanos, pero hay
innumerables acuerdos entre la «gente bien» para no vender las propiedades de primera clase a «elementos indeseables» de la población. Estar
bien domiciliado es algo más que un mero símbolo de status social o
un medio de disfrutar de una vida confortable y conveniente. Implica
también la posibilidad de entablar relaciones con las personas y con la
clase que se sabe constituye la vecindad.
d) Las limitaciones de posibilidades de matrimonio, aunque no tan
rígidas como en otras sociedades, no dejan de ser reales en la sociedad
norteamericana. No sólo las personas de la clase alta advierten a sus
hijos que tengan mucho cuidado al escoger sus «citas», sino que la mayor
parte de los padres norteamericanos se preocupan de que sus hijos «se
casen bien». El problema «familiar» no es un mero problema de desarmonía psicológica con parientes extraños; con frecuencia está en que el
cuñado o la cuñada no son «bastante buenos», es decir, que no tienen
un status social suficientemente alto para satisfacer a la familia.
e) Las disparidades regionales impiden con frecuencia a muchachos y
muchachas despejados el logro de la mayoría de las oportunidades. Esto
es en parte cuestión de aislamiento rural y en parte depende de la pobreza
relativa de algunas regiones del país., Para lograr un status social más
elevado, la persona debe hallarse situada allí donde tenga facilidades para
mejorar. Esta falta es mucho más sensible en las regiones donde las escuelas no están convenientemente provistas de personal docente y se reduce
al mínimum el número de días de clase.
f) La identificación con «ideologías extranjeras» de naturaleza izquier-

81

dista tiende a limitar la respetabilidad social y el logro de status. Los grupos radicales que actualmente se identifican como maoístas son tan impopulares como aquellos que antaño propugnaran el comunismo ruso. Existe
todavía una especie de «culpabilidad por asociación» que estorba a la gente
sospechosa de tales afiliaciones y que si no fuera por ello hubiera conseguido
carreras de elevado status social. Esto se asemeja, efectivamente, al ostracismo social y a las antiguas formas de excomunión religiosa.
Estos impedimentos para el logro de un status social son variables
hasta cierto punto. En algunos aspectos aumentan y en otros disminuyen en intensidad. En todo caso son un indicio de que el sueño de las
posibilidades iguales para todos es un sueño con grandes restricciones.
La naturaleza de la estratificación social y los criterios que sirven para
juzgar el status, en última instancia suponen las desigualdades. La sociedad norteamericana, como cualquier otra sociedad, tiene estas desigualdades, que no son, sin embargo, tan numerosas o tan restrictivas como en
muchas de las sociedades menos dinámicas que ella.

BIBLIOGRAFÍA
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Press, Glencoe 1966.
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STONEQUIST, EVERETT V., The Marginal Man, Scribner, Nueva York 1937.
WARNER, W. LLOYD, American Life, Dream and Reality, University of Chicago Press, Chicago 1962.

III
CATEGORÍAS Y CONGLOMERADOS

Por su misma definición, la sociología estudia a las personas que
están relacionadas entre sí; toda unidad social está compuesta de personas que en cierto modo están juntas. En* una categoría social las
personas están juntas no en una realidad física, exterior, sino en el
juicio del observador que descubre en ellas unas características comunes. Un conglomerado social, en cambio, no depende en su unidad
de la construcción mental del observador. El conglomerado social es
una reunión o pluralidad de personas que se hallan en proximidad
física, pero sin comunicación recíproca.
Un equipo de fútbol es un grupo social; la multitud que asiste
al juego es un conglomerado; la totalidad de los aficionados al fútbol
en el país constituye una categoría. Este ejemplo muestra cómo el
grupo difiere al mismo tiempo de la categoría y del conglomerado
porque entraña distintos grados de interacción, comunicación y relaciones sociales. Desde este punto de vista el conglomerado debe concebirse como algo intermedio entre la categoría y el grupo. En la
categoría las personas no están presentes físicamente unas a otras; en
el grupo las personas tienen relaciones sociales estables.

Tipos de categorías.
La similitud, o la posesión de características comunes que diferencian a una gente de otra es el rasgo esencial de la definición de
la categoría social. Cuando se trata de categorías no se refiere uno
a colectividades organizadas, aunque se las puede estudiar como unidades sociales debido a sus características comunes. Algunos ejemplos

III. Categorías y conglomerados

Utilidad de las categorías

corrientes pueden clarificar esta noción: los niños en edad preescolar,
las mujeres en edad nubil, los jornaleros agrícolas, las familias de la
seguridad social.
La formación de categorías es uno de los procesos mentales más
corrientes a que se entregan los seres humanos. Es algo básico para
toda ciencia, puesto que hace posible la comprensión inteligente de
las cualidades y del comportamiento de la gente y las cosas que tienen
semejanza entre sí.
El sociólogo no se toma la molestia de clasificar a las personas
conforme a todas las características posibles que pueden tener en
común. La lista de elementos comunes entre las personas es casi
inagotable, pero la mayoría de estos elementos tienen poca importancia sociológica. Al ortopédico o al fabricante de calzados ortopédicos le podrá interesar el número de personas que en una región
o en un estado tienen los pies planos. Los programas sanitarios avanzarían enormemente si se descubriera que sólo hay cuatro tipos de
sangre y que todas las personas humanas pertenecen a una u otra
de estas cuatro categorías. Pero este tipo de información y estas categorías, aun en el mejor de los casos, tendrían sólo una importancia
secundaria para el sociólogo.
Todas las categorías sociales son estadísticas en el sentido que la
gente que tiene características comunes puede contabilizarse. Pero el
cómputo de la gente es una mera fase preliminar para el análisis de
los fenómenos sociales, ya que las estadísticas, por muy refinadas que
sean, no dicen nada por ellas mismas. En concreto la importancia
del estudio de una categoría social determinada depende en gran manera del propósito que persigue el sociólogo al estudiarla. Si quiere
analizar las pautas de comportamiento político, clasificará sus datos
en categorías de votantes y de no votantes, de radicales y conservadores,
de votantes masculinos y femeninos, o con respecto a la edad, la educación y la ocupación. Sin embargo, en forma más general, las categorías socialmente importantes se computan conforme a los criterios
de status social. Como ya hemos visto, éstos representan los valores de
la sociedad, y la categorización de las personas conforme a estos criterios abre las puertas a la comprensión sociológica.

dísticas y nada más, y que por tanto carecen de importancia. La otra
actitud extrema consiste en creer que la sociología se reduce a estudiar
categorías estadísticas. Lo que ocurre en realidad es que las estadísticas proporcionan una información necesaria y básica para el sociólogo, que sin estos datos tenderá a perderse en vagas generalizaciones.
En muchos casos la categoría estadística constituye el «universo»
que se estudia. Este término significa sencillamente el número total
de personas incluidas en el estudio. Si decimos que «en esta ciudad
nacieron mil niños el año pasado», no podemos decir si es o no
ésta una cifra importante, a menos que sepamos cuántas personas
viven en la ciudad. El tanto por ciento de natalidad sería mucho
más alto si la población de la ciudad fuera de cinco mil habitantes
que si fuera de veinte mil. La población total elegida es el universo
estudiado. El gráfico de las tendencias demográficas requiere el recuento no sólo de la población total de una zona determinada, sino
también de la edad, del sexo y del estado. De esta manera las categorías más amplias se pueden subdividir en subcategorías significativas.
El conocimiento de las categorías sociales tiene utilidad práctica
en diversos aspectos. Si sabemos cuántos niños nacieron hace seis
años y cuántos hace dieciséis años, tenemos un conocimiento bastante exacto del número de los que este año comenzarán la primera enseñanza y de los que podrán ingresar en la universidad. Los
funcionarios de educación pueden precisar todavía más estas cifras
si estudian la proporción de la mortalidad infantil hasta la edad de
dieciséis años. Éste es precisamente el género de información en que
se fijan las compañías de seguros para fijar el montante de las pólizas.
Clasifican a la población en diversas categorías según la edad, el sexo,
la raza, la ocupación, el estado de su salud, y otros factores. Estudian la
proporción de enfermedad o de mortalidad entre los mineros u obreros
de la construcción comparada con la de dependientes y maestros, y
así pueden establecer las primas diferenciales.
Es evidente que el conocimiento de las categorías sociales tiene
importancia para los políticos, empleados del Estado, fabricantes,
autoridades religiosas, directores de instrucción; de hecho, para quienquiera que tenga que hacer proyectos en relación con las grandes masas de la población. También salta a la vista que las categorías estadísticas en sí mismas no nos dicen nada. El análisis, la interpretación
y la combinación de categorías debe llevarse a cabo antes de poder
llegar a conclusiones que tengan algún sentido. El hecho de que las
estadísticas se puedan manejar para «probar cualquier cosa», no es un
argumento contra el estudio y el uso de las categorías. El tópico popular

84

Utilidad de las categorías.
Hay dos actitudes extremas que se deben evitar en lo que se
refiere a las categorías sociales. La primera es la idea de que son esta-

85

86

III. Categorías y conglomerados

de que estadística es sinónimo de mentira, significa simplemente que
los números se prestan tanto a mentir como las palabras.

Categorías y estratificación.
Hemos visto que es posible formularse mentalmente categorías a
base de un elemento real común a cierto número de personas. Hemos
visto también que los elementos de semejanza se escogen por razones
muy variadas y con distintos objetos de estudio, y también que no todas
las características comunes se prestan para formar categorías sociológicamente importantes. Lo cierto es que el sociólogo debe proceder
selectivamente en el estudio de las categorías sociales, y su selección
será el resultado de los valores reconocidos por la gente de una sociedad determinada.
Cierto número de gente presenta la misma característica, y en ella
se parecen todos los individuos unos a otros, pero son distintos de
otra gente. Las categorías sociales pueden clasificarse según el valor
de la característica sobre la que se han formado. Ya vimos que la
estratificación del status social depende también de una jerarquía
de valores sociales. Es mucho menos importante estudiar el número de
gente rubia que conocer el número de gente que ha terminado la
educación secundaria. Sociológicamente no es tan importante una categoría de rubias de cabello rizado como una de mujeres con título
de doctor.
La estratificación en sentido sociológico se refiere a las «capas»
de categorías sociales según el orden de más alto a más bajo en que
están dispuestas en la estima de las personas en la sociedad. Este concepto es usado con particular frecuencia en el examen de las clases
sociales: todo el mundo reconoce la diferencia que hay, a bulto, entre
clases altas, medias y bajas. La noción de estratificación se aplica también cuando se estudian las diferentes clases de minorías en una sociedad.
Una determinada minoría social se reconoce como categoría porque las
personas que la constituyen tienen menos participación en los elementos
valorados socialmente, ora se trate de trabajadores del campo emigrados a la ciudad o de miembros de una minoría racial. Esta «menor participación» sitúa inmediatamente a estas personas en una capa
social más baja que a las personas que no forman parte de la minoría.

Las principales combinaciones de criterios

87

Las principales combinaciones de criterios.
El sociólogo no puede contentarse con estudiar las categorías sociales que están basadas en un solo criterio de status. Ésta es, desde
luego, la forma más sencilla de conocimiento, pero una simple observación nos muestra que cada persona comparte con otras personas
otras numerosas características. El ser humano que vive en sociedad
no es meramente rico o pobre, culto o inculto, piadoso o impío; tiene
también una determinada ascendencia famliar, desempeña diferentes
funciones en la sociedad y representa un determinado tipo biológico.
Esto significa dos cosas: en primer lugar, que a cualquier individuo
se le puede situar en tantas categorías sociales cuantas son las características que comparte con otros y, en segundo lugar, que cualquier
combinación de características en dicho individuo puede tener paralelos semejantes en otras personas.
Esta combinación común de características semejantes es la que
explica las más importantes categorías sociales en toda sociedad. Sobre
la base de estas características similares combinadas se puede hacer
un análisis científico de las categorías sociales que tenga sentido. También aquí es donde el observador poco ducho comete la mayor parte
de sus errores estereotipando a la gente suponiendo que una serie de
características debe necesariamente acompañar a otra.
Las más importantes categorías sociales formadas a base de semejanzas combinadas son las siguientes:
a) Las minorías sociales son categorías de personas que comparten
una combinación de desventajas similares. Por consiguiente se estiman
«inferiores» al nivel fijado como normal, corriente y aceptable. No hablamos aquí de minorías numéricas, puesto que en este sentido casi
toda categoría social es una minoría. Minorías numéricas poderosas
han gobernado y controlado a las sociedades gracias a la fuerza y al
poder militar; numéricamente, la clase alta es en todas partes una
minoría. Para que sea una minoría, la categoría debe ser desfavorecida,
infraprivilegiada. Puede representar la tercera parte, las dos terceras
partes e incluso más en una nación, o puede ser también un sector
relativamente reducido de la población. No es necesario que sus miembros sean perseguidos o suprimidos, ni tampoco que se les impida siempre y deliberadamente alcanzar los privilegios de que goza el resto de
la sociedad. En una sociedad relativamente estática cambia gradualmente la posición de las minorías; en una sociedad dinámica hay
muchas veces tendencia a absorber y a asimilar las minorías.

88

III. Categorías y conglomerados

Las tres categorías principales de este género son: los extranjeros
de nacimiento, las minorías raciales y las religiosas. Las minorías religiosas existen en cualquier sociedad importante del mundo contemporáneo. No las consideramos aquí como personas que forman grupos
por razón de profesar los mismos credos religiosos, sino desde el
punto de vista de los otros que los miran como una categoría social.
El grado en que la minoría religiosa — por ejemplo, los Doukhobors —
difiere en sus creencias y en su culto de las normas aceptadas por la
mayoría, representa también el grado de inferioridad de su status. El
criterio religioso es el más visible, pero a menudo va acompañado de
otros como el origen extranjero, y el nivel económico y de educación.
Los extranjeros forman una importante categoría social dividida a
menudo en diversas subcategorías conforme al país de origen. También
éstas constituyen, en su mayor parte, minorías sociales. El principal
criterio por que se les juzga es el abolengo, es decir, su origen nacional
o étnico, principalmente si representa un linaje de campesinos. Pero
con el hecho de la procedencia extranjera se combinan otros criterios:
el de la educación, con referencia al idioma y al grado de instrucción ; el económico y el religioso ; y hasta las características biológicas
si difieren marcadamente de las admitidas por la mayoría. Los inmigrantes irlandeses en Liverpool, los mineros polacos en Alemania, los
indios en África del sur son ejemplos de minorías extranjeras.
Las minorías raciales forman las categorías sociales que se distinguen principalmente por los criterios del linaje y de las diferencias
biológicas. Estas minorías incluyen el mayor número de criterios de
status social de que hemos tratado anteriormente. Su grado de riqueza y de educación afecta a su base racial y es a la vez afectado por
ella. La utilidad que su función presta a la sociedad, principalmente
la de sus actividades profesionales, es también un importante criterio
de status que se sobrepone a los otros.
b) Las clases sociales son, en toda sociedad, el ejemplo más obvio
de combinación de criterios de status social. En realidad, la clase
social no puede ser estudiada objetivamente sino como categoría social
dependiente de los juicios de valor que prevalecen en las mentes de las
personas. Sea que hablemos grosso modo de dos o tres clases sociales
o de numerosos estratos existentes en las sociedades más complejas,
debemos básicamente incluir y combinar todos los criterios de status
social. Una clase es una pluralidad de personas que son concebidas
como una unidad social porque efectivamente se asemejan en diferentes sentidos y son «tasadas» como pertenecientes a un determinado
nivel de estratificación.

Las principales combinaciones de criterios

89

El status de clase de una persona produce sobre ella un efecto concreto mucho mayor que las categorías estadísticas más generales en que
se la puede incluir. La razón de esto es doble: primeramente porque su
clase es una categoría basada en semejanzas múltiples que con frecuencia la ponen en relación social efectiva con otras personas; en segundo
lugar porque la valoración de estas semejanzas está determinada por la
opinión que la gente tiene de ella y, por consiguiente, por la estima
o desestima en que se tiene a la persona misma. Decimos que una persona es afectada por su status de clase principalmente por razón de
lo que otras personas piensan de ella y por el modo como se comportan con ella. La juzgan «mejor o peor» por razón de su status de
clase y al mismo tiempo ella misma pertenece a una clase social más
alta o más baja por el hecho de tener o no tener respectivamente lo
que la gente en general considera como mejores o peores características.
Es un problema de metodología de la investigación descubrir en
primer lugar los valores sociales efectivos que reconoce la sociedad
y, en segundo lugar, cuáles son en una zona determinada las personas
que poseen la combinación de características así valoradas. El contacto
con una sociedad particular y el estudio de la misma revelan una
frecuente referencia a las características que la gente tiene en gran
estima. Oír a las personas mismas hablar unas de otras sirve para
«situarlas» en su objetiva clase social. En una localidad, por ejemplo,
se puede clasificar a la «buena sociedad» por el hecho de ser de antiguo
origen criollo, por enviar a sus hijos a los colegios preparatorios religiosos y a las universidades privadas del Este y por pertenecer a ciertos clubs muy selectos, con nombres griegos o romanos. En otras zonas serán distintos los detalles específicos de estas características generales, pero de todos modos servirán de clave para descubrir la pertenencia a la clase alta.
Los sociólogos usan también frecuentemente ciertos cálculos cuantitativos para fijar el status de clase de una persona o de una familia.
Saben en seguida que cierto sector de la ciudad o tal suburbio más bien
que tal otro se considera como la mejor zona residencial, que un tipo
de construcción refleja un mayor prestigio social que otro, que ciertas
actividades y modos de adquirir los ingresos económicos gozan de mayor reconocimiento social que otros. Todos estos elementos se pueden
contar, medir, pesar y componer. Los datos son objetivos y comparables, y pueden interpretarse para indicar el número y el volumen de
las diferentes clases sociales.
c) Los «públicos» son un tipo más sutil de categoría social que
ha crecido en importancia en las sociedades urbanas y comerciales. El

90

III.

Categorías y conglomerados

público, al igual que la clase social y la minoría, se conceptualiza también como una unidad social en que las personas poseen ciertas características comunes. Hay un aspecto en que los públicos son más significativos sociológicamente que las clases y las minorías. Es el hecho de
que son el foco de atención, y la materia de persuasión, por los que se
dirigen a ellos.
En sentido técnico, científico, un público no se refiere a la población
general total ni tampoco a un grupo social organizado, aun cuando
a veces se dan al término estos dos significados. Un público difiere
de un conglomerado porque éste lleva la marca de proximidad física, y
aquél no. Por ejemplo, el actor de una comedia en la televisión se
dirige a su público, una categoría ampliamente dispersa por todo el
país, mientras que el mismo actor en un tablado se dirige a sus oyentes, un conglomerado agrupado en el teatro. Esta distinción puede
parecer de poca monta, pero muestra claramente la diferencia entre
dos géneros de unidades sociales.
Cuando a un predicador, conferenciante, escritor, fabricante o político se le pregunta a qué público se dirige, la atención de la pregunta
se centra sobre una categoría social excluyendo a otras. Existen, pues,
diferentes públicos. El mismo «público consumidor» al que se dirige
el anunciante tiene diversas subcategorías, que a veces se designan vagamente como «personas que saben discernir», «hombres de distinción»,
o «los que desean lo mejor», y a veces más específicamente, como los
jóvenes, las amas de casa, los habitantes de los suburbios.
Dirigirse a los obreros o al proletariado no es sencillamente hacer
referencia a una categoría de clase. Esta clase de personas poseen ciertas características comunes a base de las cuales se los considera como
un público. Los lectores de novelas de misterio o policíacas, los «hinchas» del boxeo, del béisbol o del fútbol, los intelectuales, los aficionados al arte, en una palabra, cualquier pluralidad de gente a la que
puede hacer un llamamiento, constituye un público. Cada una de
estas categorías se puede estudiar separadamente y cada una de ellas
demostrará la presencia de semejanzas de nivel en la instrucción, en
los recursos económicos, en la utilidad funcional y también con frecuencia en las características de sexo y de edad.

Definición de los conglomerados.
Al pasar del análisis de las categorías al de los conglomerados observamos que la gente en cada una de estas unidades sociales está «junta»

Definición de los conglomerados

;

*

91

de distintas maneras. En el conglomerado social está junta sólo en la
medida en que los vínculos de unión son muy débiles. Algunos de los
ejemplos más corrientes de conglomerado social son la gente que se
halla dentro de fronteras trazadas arbitrariamente, como los distritos
escolares, policiales, políticos, urbanos, como los barrios, la parte alta
y la baja de las ciudades, los centros y las distintas zonas de las aglomeraciones. Éstas no son tan sólo clases de conglomerados, sino que
encajan con la descripción del conglomerado social.
Una definición y descripción más completa del conglomerado social debe comprender los siguientes elementos: a) Las personas que constituyen el conglomerado son relativamente anónimas en cuanto que
son casi extrañas unas a otras; b) el conglomerado social no está
organizado, no tiene una estructura con jerarquía de posiciones y funciones ; c) hay sólo un limitado contacto social, por muy grande que
sea la proximidad física; d) cuando más, hay sólo una insignificante
modificación en la conducta de los que entran a formar el conglomerado ; e) la mayor parte de los conglomerados sociales son territoriales,
y su importancia social está restringida dentro de ciertos límites;
f) la mayor parte de los conglomerados son también temporales en
cuanto que las personas entran y salen de ellos y se desplazan continuamente de unos a otros.
El término «aglomeración» se usa frecuentemente como sinónimo de «conglomerado», pero este uso sólo es valedero científicamente
en un sentido de la palabra. La aglomeración en sentido transitivo
significa el proceso por el cual las personas se reúnen en una colectividad. Desde este punto de vista las personas se «conglomeran» cuando
se mudan de barrio, cuando van al teatro para asistir a una representación, cuando se paran en la calle para mirar las obras de una excavadora. La aglomeración no es sonónimo ni tiene sociológicamente la
importancia del proceso de socialización y de asimilación. La aglomeración como sustantivo significa una colectividad real de personas y
tiene el mismo sentido que el conglomerado social.
Conviene advertir que la aglomeración es sólo una de las perspectivas en el estudio de las personas. La típica casa moderna de apartamentos de las grandes ciudades, en la que los que ocupan los diversos pisos se conocen a lo sumo por el simple saludo al cruzarse, es
un ejemplo moderno de conglomerado social. Pero esto no nos ha de
hacer olvidar que la familia que ocupa cada uno de los apartamentos
forma un grupo. El edificio contiene un conglomerado de grupos. La
persona puede ser a la vez la unidad de un conglomerado y la unidad
de un grupo.

92

III. Categorías y conglomerados

Principales formas de conglomerados.
Los aspectos dinámicos de las relaciones humanas dificultan la clasificación científica de los conglomerados sociales. Hay cierto grado
de confusión y de interferencia en la aplicación de la terminología
sociológica porque confusiones e interferencias existen también en el
sistema social concreto. La gente no está sencillamente puesta en una
casilla, de modo que se pueda decir en cada caso si se halla en un grupo
o en un conglomerado, ni las formas de aglomeración se pueden determinar siempre tan fácilmente como pudiera parecer a primera vista.
Pero a pesar de estas dificultades es necesario utilizar los términos con
toda la exactitud que permitan los variables fenómenos sociales que
se estudian.
La siguiente clasificación de los conglomerados sociales en multitudes, turbas, auditorios, manifestaciones y conglomerados residenciales y funcionales es un conato de solventar algunas de estas dificultades terminológicas. Aquí nos ocupamos sólo de los conglomerados
sociales claramente discernibles que tienen importancia sociológica.
Reúnen las dos características más importantes de los conglomerados
sociales; las personas están reunidas físicamente y en cierta proximidad,
y tienen entre sí un mínimum de comunicación y de relaciones sociales.
a) La multitud es un conglomerado pacífico de personas con
escasa interacción mutua. Desde el punto de vista de la totalidad, no
está coordinada y no realiza ninguna función común; ocupa sencillamente un espacio físico. Esto no quiere decir, sin embargo, que las
personas que lo componen no tengan ningún objetivo o estén sin
saber qué hacer. Cada individuo puede probablemente «dar razón
de su presencia». La multitud es pacífica y no excitable; es amorfa
y sólo tiene una unidad «exterior».
Existen, sin embargo, diferentes y bien identificares clases de multitudes que el sociólogo puede distinguir por simple observación. Las
personas que van de compras el sábado por la tarde a un supermercado se distinguen de la multitud que espera que cambie la señal luminosa para atravesar la calle y de la multitud que entra en un estadio
de fútbol.
b) La turba es un conglomerado social capaz de desmandarse, por
carecer de control interior y exterior. Es desordenado más que ordenado. Tiende a actuar como unidad social en forma breve pero intensa.
Las personas que componen este conglomerado suelen hallarse en un
alto grado de excitación emotiva. Este término se emplea casi siempre en

Principales formas de conglomerados

93

sentido peyorativo, indicando que la turba es destructora, antisocial y
belicosa. Por lo regular es un fenómeno de protesta.
Las bullangas son actividades turbulentas, que estallan por pequeños incidentes, se alimentan de rumores, y son incitadas luego por
cabecillas. La acción mutua entre los individuos particulares es mínima, pero casi siempre hay alguna relación entre los líderes y los que
componen la turba. Ésta es una diferencia esencial frente a la multitud.
Es también posible distinguir las diferentes clases de turbas conociendo
el género de protesta que las inspira. Las turbas son excitadas hasta
el motín por sentimientos raciales, por explotaciones económicas, por
levantamientos políticos, por fanatismos religiosos. Ha habido casos de
motines provocados por una sensibilidad artística herida y como reacción contra las decisiones de los arbitros en las competiciones deportivas.
c) El auditorio es un conglomerado de personas que se reúnen
libremente para asistir a algún acto. Usamos aquí el término para
designar estrictamente una colectividad física dentro de un espacio
limitado. Las personas de un auditorio difieren de las de una turba
por el hecho de ser espectadores u oyentes en lugar de realizar una
acción conjunta. Difieren de la multitud en que su reunión es más
permanente y su atención está más concentrada. Los auditorios reaccionan ante un estímulo común y a veces se los juzga por el grado y la
calidad de su reacción frente a dicho estímulo: impresionable o impasible, tumultuoso o tranquilo, aprobatorio o desaprobatorio.
Los auditorios se clasifican más convenientemente según el objeto
que los atrae. Hay auditorios para todos los actos: para las diferentes
competiciones deportivas, para conferencias sobre variadísimos asuntos,
para representaciones de teatro y de cine, para debates, para concursos
de belleza. Las personas que asisten a una función religiosa, en cuanto
que no participan como grupo en el acto de culto, son también auditorios.
d) Las manifestaciones públicas son conglomerados de personas
que se reúnen deliberadamente con objeto de promover una idea, un
credo, un movimiento o una persona. La gente que constituye la manifestación no son meros espectadores u oyentes; participan efectivamente en cierta acción colectiva en presencia de otros. La manifestación
suele estar organizada, pero sólo en el sentido de que se ha trazado
previamente un plan, y los participantes están unidos unos con otros
sólo por un débil lazo.
Las manifestaciones son un fenómeno social propio sobre todo de
las grandes ciudades. Son conglomerados sociales que difieren de la
multitud, de la turba y del auditorio. Los ejemplos más comunes de

94

III. Categorías y conglomerados

las manifestaciones son los mítines, las concentraciones políticas, las
marchas para los derechos civiles, las procesiones religiosas y las diferentes clases de desfiles o paradas. Una manifestación puede ser un
acontecimiento único, como la conmemoración del fin de una guerra,
una marcha de los parados, o una procesión de oración silenciosa
como protesta contra una persecución religiosa, racial, o de otra clase.
Otras manifestaciones, como los desfiles éthicos y cívicos, se han vuelto
celebraciones anuales en algunas grandes ciudades. El desfile del día de
san Patricio en Nueva York, el desfile de los Mummers en Filadelfia,
los del Mardi Gras (martes lardero) en Nueva Orleans, son ejemplos
de este género de manifestaciones.
e) Los conglomerados residenciales se pueden observar en todas
las grandes ciudades. El relativo anonimato y la frecuente movilidad
residencial que caracteriza a la gran urbe tiende a desarrollar el conglomerado social en cada una de las partes de la ciudad. En la medida
en que las personas viven unas cerca de otras, pero manteniéndose
relativamente extrañas entre sí, sin verdadero contacto y acción mutua
y sin organización, constituyen conglomerados sociales. Esto ocurre
más fácilmente en las llamadas zonas de tránsito, con edificios residenciales, hoteles, grandes casas de apartamentos, que en los barrios antiguos y estables de viviendas familiares.
El concepto de conglomerado social residencial se precisa mejor
si se compara con el de comunidad étnica urbana. Este último término
implica asociación, contacto, comunicación, intercambios amistosos
entre todas las personas que residen en esta zona. El hecho de que
muchas zonas residenciales tienden a ser únicamente conglomerados
se demuestra por el constante esfuerzo de los dirigentes civiles y religiosos, de los políticos y los hombres de negocios, por despertar de
nuevo una «conciencia de comunidad» que haga que las personas se
identifiquen con su zona residencial. Un auténtico barrio ya posee este
sentido comunitario.
f) Los conglomerados funcionales están constituidos por personas
a las que se asignan más o menos arbitrariamente límites territoriales.
Los distritos de la policía, los escolares, los postales, por ejemplo,
se fijan de acuerdo con ciertos fines funcionales, pero no pueden denominarse grupos o comunidades en sentido técnico. Igualmente, el
conglomerado total de personas que actúan en un distrito comercial, en
un centro financiero o en un distrito teatral no tiene las características de un grupo social. Por razón de la función concreta y determinable realizada en estas zonas es natural que como conglomerados
se los distinga de las zonas residenciales.

La persona y el conglomerado

95

La persona y el conglomerado.
A veces se tiene la sensación de que el conglomerado se asemeja a
un rebaño de animales sociales pasivos que no ejercitan sus aptitudes
de seres racionales. Después de lo que hemos dicho, salta a la vista
que no es éste el caso. El conglomerado social, como término medio
entre la concepción de una categoría y la solidaridad efectiva de un
grupo, empíricamente «contiene» personas. La persona individual tiene
i elación con el conglomerado del que forma una unidad, relación que
se observa en diferentes aspectos:
a) La persona está necesariamente presente en el conglomerado
social. Ya hemos visto que la proximidad física es necesaria para la
formación de éste. Es también cierto que nadie, sobre todo si vive
en una ciudad, puede evitar los conglomerados sociales. Está en ellos
y forma parte de ellos. Su mera existencia física en un domicilio permanente en algún sector urbano lo sitúa en un conglomerado residencial y en varios conglomerados funcionales. Comoquiera que circule
por la ciudad, se contará entre las diversas multitudes y auditorios.
Le quedan pocas posibilidades de quedarse aislado.
b) Dado que los conglomerados sociales no están estructurados,
la persona individual carece virtualmente de status dentro del conglomerado. El status social depende de la apreciación y del juicio de
los otros, y el status del individuo es siempre una posición en relación con otras. Si tiene un status dentro, por ejemplo, de una turba,
es sólo en cuanto que vagamente se aprecia cierta diferencia entre los
líderes y los que los siguen. Sin embargo, el conglomerado del que
la persona es una unidad puede influir en el status que esta persona
ocupa en un grupo que se halla al margen del conglomerado. El status de una persona es afectado por el hecho de que opte por entrar
en diferentes auditorios o públicos, o por ser aficionado a la lucha
más que a la ópera, o por participar con frecuencia en tumultos
callejeros.
c) Existe hasta cierto punto una pauta de comportamiento a la
que se conforma la persona como parte de un conglomerado social.
Las mujeres pueden empujarse unas a otras al ir de compras en los
grandes almacenes, de una forma inconcebible en una función de iglesia. Las normas de comportamiento en una competición deportiva son
mucho más libres que en un concierto sinfónico, e incluso hay diferencias de un deporte a otro. Conviene notar que la modificación del
comportamiento social depende del tipo de conglomerado social en

96

III.

Categorías y conglomerados

que se encuentra el individuo, pero no de la acción mutua con los otros
individuos que coinciden en el mismo conglomerado.
d) Se puede decir que en los conglomerados manifiestan las personas un comportamiento colectivo más bien que un comportamiento
social. Esta distinción quiere decir que su conducta en presencia de
otros es simultánea y con frecuencia análoga a la de los demás, más
bien que realizarse en favor, en contra, o con los otros. El comportamiento social implica comunicación, contacto, acción mutua, que es el
tipo de comportamiento que se observa en los grupos, pero no en los
conglomerados. Sin embargo, el comportamiento colectivo tiene efecto
social. La presencia de una multitud que observa una obra puede inducir a los trabajadores a una labor más constante, más sólida y productiva ; los gritos de la multitud y los aplausos del público son a veces
intencionados y eficaces.
e) La persona individual tiende a hacer desaparecer su identidad
en el conglomerado social. Esto no es necesariamente una actitud voluntaria por parte de la persona, sino más bien algo resultante o concomitante de la naturaleza de los conglomerados sociales. El anonimato
y el desconocimiento de las otras personas puede observarse especialmente en las manifestaciones, en las concentraciones y en los desfiles,
donde apenas se oye la voz del individuo o donde éste no tiene interés en hacerse oír.
f) Es un hecho muy conocido que la responsabilidad personal
disminuye en los conglomerados sociales. «Formar parte de una multitud» o «seguir a una turba» quiere decir que el individuo subordina
la mayor parte de su propia responsabilidad a la acción colectiva. Casi
todo lo que hace una persona en estas circunstancias es espontáneo
y sin reflexión. El «espíritu de la multitud» es con frecuencia contagioso
en las reuniones temporales de personas, mientras que en los conglomerados residenciales la falta de responsabilidad aumenta por lo transitorio
y anónimo de la residencia.

ALGUNOS CONGLOMERADOS Y CATEGORÍAS NORTEAMERICANAS

1. Conciencia de clase de los norteamericanos.
La interpretación excesivamente simplista del estilo de vida democrático
en Norteamérica ha dado origen a afirmaciones como éstas: «Cada uno
vale lo que otro cualquiera», o «aquí no hay clases sociales como en
Europa y América del Sur», o «Conservamos nuestras tradiciones de libertad y de igualdad». Son observaciones hechas por ingenuos o por oportu-

Conciencia de clase de los norteamericanos

97

nistas y con frecuencia revelan un modo de pensar ilusorio y nada realista.
Toda sociedad tiene diferencias de status social entre los individuos y
cierta estratificación de sus categorías sociales. Aquí tenemos la curiosa
combinación de una sociedad realmente estratificada con una general repugnancia a reconocer la presencia de una estratificación.
Por conciencia social entendemos un percatarse de los diferentes status
y estratos sociales; no tiene nada que ver con la conciencia de los problemas
sociales o una actitud cívica o patriótica. He aquí algunas de las razones
de que la conciencia social esté reducida al mínimo en la sociedad norteamericana :
a) Los norteamericanos tienden a desestimar o a ignorar los títulos
excepto en las ocasiones más formales. Son conocidos por su familiaridad
en el trato social y por su tendencia a hacer desaparecer las barreras formalistas incluso con los extraños. El término mister se aplica a todo varón
adulto, pero los subordinados y empleados usan términos como boss o chief
(jefe, patrón) para evitar la rigidez del título. Las personas de igual rango
social se llaman por el nombre de pila en vez del apellido, y las personas
de posición superior también llaman a los demás por el nombre. Este modo
de trato social es inconcebible en la mayoría de las otras sociedades.
b) La difusión de una ideología igualitaria impide notablemente la
formación de una conciencia de clases. Al niño en los primeros años de
escuela se le predica independencia, igualdad de oportunidades, confianza
en sí mismo. Aprende mucho sobre sus propios derechos; y esta insistencia
sobre los propios derechos está muy propagada en la sociedad adulta. Los
slogans sobre la igualdad son la materia de que se componen nuestras
arengas políticas, y los diversos movimientos en favor de la igualdad de
derechos que han jalonado nuestra historia han determinado de una manera
muy importante nuestras actuales actitudes.
c) El logro de un status se valora más que la ascripción del mismo.
El norteamericano tiende a admirar y a respetar al individuo que se ha
abierto su propio camino, que ha tenido éxito y se ha creado un nombre.
Pone la atención en la persona como individuo más que como representante de un estrato social relacionado con otros estratos. Ello significa que
los criterios del status social, en tanto que se poseen en mayor o menor
grado, son reconocidos como diferencias personales más que como distinciones de clase social.
d) La posibilidad de conseguir los símbolos materiales del status tiende a compensar la falta de un alto status real. El hecho de que los
automóviles, los aparatos de televisión, las neveras y otros artefactos se
puedan comprar a plazos, de que se puedan obtener unas imitaciones plausibles de ciertos estilos «exclusivos» de vestidos, y de que haya pocos tipos
tradicionales de indumentaria distintiva de clase: todo esto son factores
importantes que contribuyen a disminuir la conciencia de las diferencias
de clases.
e) La relativa generalización y extensión a todos, sin exclusivas ni dis-

98

III.

Categorías y conglomerados

tinciones, de las facilidades públicas y comerciales tienden a disminuir la
actual separación de las clases sociales. Excepto en las zonas en que se
practica la discriminación racial, el norteamericano, con tal que pueda
pagarlo, puede ocupar las mejores localidades en la ópera, en las carreras
de caballos o en los campeonatos de boxeo. Tiene acceso a bibliotecas,
parques, y jardines públicos, a los medios de comunicación y de transporte.
Cuando «se reserva el derecho de admisión» o se invita solamente a los
socios, generalmente prefiere pensar que esto se hace por el derecho partículas que tienen los que le excluyen y no por razón de su inferior posición social.
f) En general el norteamericano es tratado y espera ser tratado como
igual en los procedimientos políticos, legales y militares. La obligación de
formar parte de un jurado, el derecho de voto, el servicio militar, el derecho de demandar en juicio y de ser juzgado en justicia, el derecho a la
protección por la policía y al servicio de incendios, todo esto se supone
que se aplica imparcialmente a todos los norteamericanos. El sociólogo
debe notar que no siempre es así. Pero el hecho de hallarse tan difundidas
estas prácticas y el énfasis con que se exalta su presencia, da al norteamericano la sensación de vivir en una sociedad sin clases.
Estas pocas pruebas sobre la falta de conciencia de clase que tienen
los norteamericanos prueban a la vez la importancia de las categorías
conceptuales. Aun cuando la estructura de clases existe como realidad concreta y aun cuando la posición de clase tiene consecuencias inmediatas,
personales y objetivas para el individuo, hay sin embargo una tendencia
a relajar y hasta a ignorar esta realidad. Lo que la gente procura creer
constituye en sí mismo un hecho social de gran trascendencia. Debido a
la total difusión de la ideología democrática con todo lo que ésta implica,
las personas tienden a disminuir los efectos y consecuencias de la efectiva
estratificación de categorías de clase.

2. Tratamiento desigual de las categorías sociales.
Ya hemos visto que la definición misma del status y de los estratos
sociales implica una posesión desigual de los elementos valorados socialmente, entre las personas que se hallan en diferentes categorías. Esto es
cierto en toda sociedad, sin excluir la norteamericana, donde el credo
cultural reconoce la dignidad básica y la igualdad de todos los seres humanos. Sin embargo, las desigualdades de posición social no llevan siempre
consigo relaciones poco equitativas u hostiles entre las personas de diferente status. De hecho hay innumerables ejemplos de relaciones de amabilidad, generosidad, amistad y afecto entre personas de elevada posición
y otras de posición subordinada. Esto se observa en ciertas situaciones sociales a pesar de las líneas de clase de las barreras raciales, étnicas y
religiosas. Se ve en los juegos de los niños que no han desarrollado todavía

Tratamiento desigual de las categorías sociales

99

la conciencia del status, como también en las relaciones de algunos adultos
que tratan de reconocer las cualidades personales de inteligencia, de carácter y de virtud, sea donde sea que se encuentren.
Pero aun con estas excepciones, existen diversos ejemplos palmarios de
trato desigual aplicado a ciertas categorías sociales. En la lista siguiente
no incluimos a los delincuentes, que, según se dice, han «perdido» el
derecho a ser respetados en pie de igualdad.
a) El status social de la mujer se ha elevado constantemente. Sin
embargo sigue dándose el caso de que la mayoría de empleadas que realizan la misma labor que los hombres no reciben el mismo sueldo que
ellos. A veces se observa también, de alguna manera, discriminación contra las mujeres como categoría social por parte de la religión organizada,
los sindicatos, los partidos políticos y el sistema universitario. Sin embargo, en algunos aspectos son favorecidas frente a los varones; por ejemplo,
hay leyes que las dispensan del trabajo nocturno, reglamentaciones que
establecen oportunidades de descanso y licencias de enfermedad, leyes consuetudinarias que prohiben se las emplee en trabajos industriales pesados
y en las minas.
b) Los hijos ilegítimos y los huérfanos bajo tutela forman una categoría de personas en desventajosa posición social. Este status está cambiando gradualmente. La creciente preocupación de la sociedad norteamericana
por estos niños, juntamente con una actitud más inteligente de parte de los
asistentes sociales, de los filántropos y de los demás reformadores sociales,
ha suavizado, hasta cierto punto, la condición de estos niños. Reciben
muchas veces ayuda material inmediata de vez en cuando, aunque ello no
signifique una elevación efectiva de status.
c) La categoría de los niños trabajadores en algunos barrios bajos de
las ciudades, pero especialmente entre los trabajadores agrícolas de las
áreas rurales, es también objeto de trato injusto. El sector industrializado
de la economía estadounidense no necesita del trabajo infantil, y los sindicatos se han opuesto a su empleo. Las leyes sobre el trabajo infantil fueron
dictadas para impedir la explotación de los niños por empresarios sin conciencia y para procurarles tiempo y oportunidad de frecuentar normalmente
la escuela.
d) En toda comunidad las personas de la clase alta son objeto de
distinciones favorables en los diversos departamentos de la administración
pública. La policía trata con mayor deferencia a los adultos infractores
del código de la circulación y a los delincuentes juveniles en potencia que
pertenecen a la clase alta. Las calles están más limpias y mejor iluminadas,
el pavimento se repara más prontamente, el servicio de incendios acude
con mayor presteza y la basura se recoge más regular y cuidadosamente
en las mejores zonas residenciales de la ciudad.
e) Las minorías raciales, especialmente los indios norteamericanos, los
inmigrantes orientales en cierta medida, y los negros, han sido el objeto
más corriente de un trato discriminatorio. El movimiento para los derechos

100

III.

Categorías y conglomerados

civiles logró finalmente eliminar la legislación discriminatoria que existía
en muchos Estados desde que a finales de la última centuria se introdujo
la nueva doctrina legal de «separados pero iguales». Perduran, sin embargo,
fuertes costumbres y tradiciones a nivel local y regional que perjudican a
las minorías raciales norteamericanas.
Existen otras categorías sociales menores, como ciertas minorías religiosas, personas que carecen de ingresos fijos, impedidos física y mentalmente, y hasta algunas categorías políticas, que reciben trato desigual
de la mayoría de la sociedad norteamericana. Todo esto que hemos mencionado es una prueba suficiente de que existen diversos planos de desigualdad de trato y de que las distinciones sociales tienen ciertos efectos
concretos incluso en nuestra sociedad democrática.

3. Ausencia de movimientos de masas en Norteamérica.
Teóricamente se podría suponer que una sociedad caracterizada por un
gran número de conglomerados sociales diferentes tendría también una
historia de movimientos de masas. Sin embargo, los Estados Unidos se distinguen por la ausencia de tales movimientos. Los conglomerados son
personas en masa, pero cuando un conglomerado norteamericano se organiza, termina por formar generalmente asociación. No se agrega a otros
conglomerados en un «movimiento del pueblo». Las condiciones para los
movimientos de masas están presentes en nuestra sociedad, pero todas
las tentativas realizadas para despertarlos han sido efímeras.
Huelga decir que los Estados Unidos han experimentado en su historia
toda clase de movimientos, pero han sido de índole relativamente especializada. No incluían a las masas como un todo formado por las heterogéneas aglomeraciones de gente que viven en nuestro país. No ha habido
tampoco un movimiento de clases en el sentido en que los marxistas definen a las masas trabajadoras. La única tentativa de organizar a las masas
heterogéneas de la sociedad norteamericana fue la de los Knights of Labor
(caballeros del trabajo), que invitaban a organizarse a quienquiera que
tuviera una ocupación lucrativa, incluyendo a hombres de negocios y a
profesionales de ambos sexos. Pero fue una tentativa sin consecuencias.
Uno de los movimientos especializados fue el movimiento por el derecho de sufragio de las mujeres, que fue disminuyendo desde que alcanzó
su objetivo; pero se produce ahora un resurgimiento del movimiento de
mujeres para conquistar la igualdad de derechos. Las organizaciones de protesta de los campesinos, el movimiento obrero amplio, las distintas ramas
del movimiento del Poder Negro, son por definición y por su propósito
especializadas y limitadas, y no ofrecen trazas de cristalizarse en un movimiento de masas solidario. Los universitarios han realizado el esfuerzo
más amplio para «movilizar a todos» en el movimiento paTa la paz, pero
con escaso éxito. Es histórica y sociológicamente significativo que tales

Ausencia de movimientos de masas en Norteamérica

101

movimientos especializados tiendan a sucederse unos a otros más que a
darse simultáneamente.
A continuación enumeramos algunos de los factores que, combinados,
ayudan a explicar por qué no ha habido movimientos de masas viables en
Norteamérica:
a) La adaptabilidad institucional de nuestra cultura a las exigencias
razonables del pueblo tiende a satisfacer las necesidades por las que se
organizan los movimientos de masas. Los principales partidos políticos
suelen prestarse a estudiar las necesidades del pueblo y a responder a
ellas. La buena voluntad de las tres ramas del gobierno federal para
reinterpretar las leyes a la luz de la moderna evolución social ha impedido
la formación de movimientos de masas.
b) El relativo éxito del proceso democrático ha inspirado una pragmática confianza de que «algo se puede hacer». A pesar de que los norteamericanos' son notoriamente apáticos en dar el voto en comparación con
la gente de otros países, no pocas veces la «amenaza» de las urnas ha
influido sobre los funcionarios públicos. La confianza en sus representantes, que necesariamente habrán de rendir cuentas en la próxima campaña electoral, acompaña a la inercia política de las grandes masas de la
población.
c) Los movimientos especializados han tenido éxito por medio de camarillas y grupos políticos de influencia, cuyo interés se centra en ventajas
parciales y programas concretos. Se trata de intereses específicos y privilegiados, más que del interés general o 'del bien común que se presume
debe fomentar un movimiento de masas. Este medio de promoción es un
indicio del modo de proceder, racional y pragmático, característico del
pueblo norteamericano.
d) La solidaridad masiva que acompaña a los movimientos de masas
no ha surgido en la sociedad norteamericana, debido principalmente á las
sucesivas oleadas de inmigración. La poblaciór se ha fraccionado por
las diferencias de idioma, de religión y de procedencia étnica, racial y
nacional. Este pluralismo cultural único en la historia del mundo ha impedido la cohesión de pensamiento y de acción. Aunque algunas de estas
diferencias van desapareciendo paso a paso, históricamente no han dejado
de influir poniendo trabas a los movimientos de masas.
e) Siempre ha habido una clase inferior de inmigrantes que tenían más
empeño en afirmarse ellos mismos como norteamericanos que en reformar
la sociedad. No han sido en ningún momento lo suficientemente numerosos,
ni han estado bastante familiarizados con la sociedad norteamericana, ni
han tenido de 'hecho suficiente comunicación con los otros norteamericanos
para crear las bases de un movimiento de masas. Los negros y los blancos
rurales del Sur, y en algunos sitios los portorriqueños, cubanos y mejicanos, que se han desplazado a los grandes centros urbanos están ahora
sustituyendo a los inmigrantes con un resultado semejante.
j) La movilidad social ascendente de los individuos ha tenido como

102

III.

Categorías y conglomerados

consecuencia el que muchos de los talentos organizadores que hubieran
formado y dirigido los movimientos de masas se levantaron pronto por
encima de las filas de los que más se hubieran beneficiado de tales movimientos. Cada generación ha hecho ascender a los posibles líderes de
los movimientos de masas. Esta posibilidad de ascenso en la posición
social ha sido una de las mayores ventajas para el individuo, y el desarrollo del individualismo es uno de los más poderosos antídotos contra
el desarrollo de las acciones de masas efectivas. Por eso los intelectuales
intervienen para dotar a las revoluciones de ideología y liderazgo a la vez.
g) El progreso material de Norteamérica, que cada vez proporciona a
mayor número de gente un nivel de vida constantemente creciente, ha
minado por la base muchas de las «causas» en torno a las cuales suelen
crearse los movimientos de masas. Este nivel de vida no es precisamente
el «pan y espectáculos» proporcionado por el gobierno. Incluso cuando se
administra la asistencia pública a las masas desprivilegiadas, se disimula a
modo de ayuda provisional en casos de emergencia, o de oportunidad para
la propia ayuda de cada uno. En la sociedad norteamericana, sigue vigente
el principio de que la gente obtenga objetos materiales por su propio trabajo y sus propias funciones económicas.
Estas condiciones que explican la ausencia de los movimientos de masas
en la sociedad norteamericana no son necesariamente duraderas o permanentes. Dado que se van multiplicando los conglomerados sociales, será
interesante observar las tendencias futuras. La población se va haciendo
más homogénea al ir contrayéndose alianzas entre personas de diferente
procedencia étnica, racial y nacional. Han surgido importantes quejas a
propósito de que el sistema ya no es abierto, dinámico y adaptable como
era antes, y que el «complejo» militar-industrial conduce la gestión de la
sociedad en desventaja de las masas. No hay garantía de que la combinación de factores que detiene el movimiento de masas haya de continuar.

4. Las manifestaciones como conglomerados sociales.
Cada sociedad tiene su propia manera de organizar las manifestaciones
públicas. Los festivales populares y las procesiones religiosas, con frecuencia cuidadosamente preparadas de antemano, sacan la gente a la calle.
Lo mismo ocurre con las bullangas inesperadas acompañadas de tiros, depredaciones y vandalismo. La manifestación de protesta norteamericana, a
menudo bajo forma de una marcha de protesta, se encuentra en algún
punto entre la parada ordenada y la desordenada bullanga callejera.
Se ha establecido, en el pasado reciente, un tipo de pauta de protesta
que parece caracterizar tales manifestaciones como genuinamente norteamericanas. Sus rasgos más sobresalientes pueden describirse brevemente
de la siguiente manera:
a) Las manifestaciones de protesta más amplias y promovidas a nivel

Las manifestaciones como conglomerados sociales

103

nacional insisten en la estrategia de la no violencia pacífica, que resulta
estar basada en una ideología del amor humano, en la noción de que uno
no debe odiar a sus persecutores. La mayoría de contestatarios suscriben
todavía este tema, pero ha sido repudiado desde finales de los 60 por una
minoría de extremistas radicales. La minoría que defiende y promueve la
violencia es a menudo un grupo compacto que intenta influir en la conducta de la colectividad más amplia que constituye un conglomerado social.
b) La desobediencia civil intencionada es también a menudo una característica de semejantes manifestaciones de protesta. Consiste también en
un principio ideológico que afirma que las leyes injustas contradicen la ley
moral superior y por tanto no necesitan ser obedecidas. El objetivo concreto ha sido llamar la atención sobre las leyes y las costumbres que prohiben a los negros la obtención de un acceso igual a las ventajas públicas
como las escuelas, los parques, las bibliotecas, los hoteles, y los restaurantes. Se ha dado a veces un desafío deliberado de los mandatos judiciales y
de las órdenes policiales destinados a impedir la organización de una marcha.
c) El que semejantes acontecimientos de desobediencia civil no violenta fueran seguidos de detenciones masivas por la policía subraya otro principio de las manifestaciones de protesta. La voluntad de ir a la cárcel, de
ser multado y castigado por otros medios, proporcionó una prueba pública
para la moralidad y la legalidad de las prácticas discriminatorias. Si los
agentes públicos hubieran ignorado tales manifestaciones, y si los manifestantes hubieran reclamado la amnistía, la fuerza principal de la protesta
hubiera cedido.
d) Para la mayoría de los que toman parte en estas manifestaciones
la participación es transitoria y anónima, y es por esta razón sobre todo
que tales fenómenos pueden llamarse conglomerados sociales. Ello ocurre
particularmente con las manifestaciones masivas de Selma, Montgomery, y
otras partes, la marcha de la pobreza en Washington, las manifestaciones
para la paz en muchas grandes ciudades. En ocasiones semejantes la gente
venía de por todo el país, y muchas personas no debían encontrarse de
nuevo si no fuera quizás en alguna rara ocasión similar. Fueron como una
multitud en una marcha, o en un rally.
e) Mientras que las manifestaciones más amplias son transitorias y
espontáneas para la mayor parte de gente que toma parte en ellas, existe
también indefectiblemente un reducido núcleo organizador de gente que
promueve y planifica el acontecimiento. Ello se ve particularmente claro
en las manifestaciones que se repiten regularmente. Parece más obvio
cuando un pequeño núcleo de estudiantes consigue «ocupar» un edificio
universitario y reunir un amplio conglomerado de estudiantes en una manifestación.
El punto de vista de que partía la descripción anterior ha sido el de
los conglomerados sociales: el hecho de que gran número de personas
habitualmente desconocidas se junten en determinado tiempo y lugar. El
propósito organizado, otro aspecto de estas manifestaciones, debe consi-

104

III. Categorías y conglomerados

derarse aparte, porque implica que un movimiento social se halla subyacente al acontecimiento. Estructura y función se encuentran implicadas en
los movimientos que promueven la justicia y la paz, y que protestan contra
el fascismo, la pobreza, y el militarismo.

5. La población como categoría.
La disminución de los índices de natalidad en los países occidentales
fue el problema demográfico que ocupó a los investigadores de sociología
y otras ciencias durante la década de los 30. Desde entonces el índice de
mortalidad ha disminuido, especialmente en los países subdesarrollados, y
el problema demográfico se expresa ahora con referencia a la «explosión»
de la población. Un bajo índice de mortalidad unido a un alto índice de
natalidad resulta necesariamente en un rápido incremento de población.
El problema de la población, como ya sabía hace muchos años Thomas
Malthus, entraña también los medios de subsistencia de ésta, o el estudio
de la ecología humana.
Los demógrafos son capaces de manipular las masas de población porque las ordenan en categorías sociales. Este trabajo es presociológico en
el sentido de que nada dice acerca de las relaciones humanas, aunque dé
gran cantidad de información básica acerca de la gente que establece
relaciones humanas. La demografía es un primer paso para el estudio de
los fenómenos sociológicos. La fuente de datos más amplia sobre la que
se establecen las categorías es el censo nacional. Algunos países realizan
censos «vivos», es decir, mantenidos constantemente al día, mientras que
otros efectúan un censo sólo cada diez años y recogen solamente una cantidad limitada de información.
Aquí presentamos algunas características de las categorías de población
que ofrece el censo de los Estados Unidos.
a) Por las razones que sea, el censo no nos da prácticamente ninguna
información útil para el estudio de las tres instituciones principales: política, religiosa y recreativa. Dicho de otro modo, debemos buscar en otra
parte cómo la población entra en determinadas subcategorías en su afiliación y actividad políticas. Todos los intentos de los técnicos en estadística
para incluir una pregunta sobre la religión se han visto frustrados. Aunque
las actividades recreativas aumentan rápidamente entre los norteamericanos,
el censo no nos dice prácticamente nada de ellas.
b) Por otra parte, las estadísticas del censo son amplias y valiosas
para el estudio de tres instituciones importantes: la económica, la educativa y la familiar. Disponemos de datos detallados sobre la ocupación y
los ingresos, la propiedad de la vivienda, el número de habitaciones, el
tipo de calefacción y de agua corriente, la propiedad de los coches, la radio,
televisión y nevera. La gente responde a las preguntas sobre su estado civil
y sobre el número de hijos que tiene, así como el número de realquilados

La población como categoría

105

que tiene en casa. Se les pregunta sobre el grado de educación que han
tenido y la escolaridad de sus hijos.
c) El valor sociológico de los datos censales aumenta con el grado de
elaboración de las categorías. Ejemplo típico es la distinción entre categorías de edad. Entre los que tienen catorce años o más, la mayoría trabaja,
hay más varones que mujeres, y se hallan distribuidos en muchas ocupaciones y en una escala de ingresos anuales. Pero muchos de ellos no se
cuentan entre la fuerza de trabajo, y entre ellos muchos están retirados, o
estudian, y la mayoría de mujeres se dedica a sus labores. La mayoría de
los que forman la categoría que va de los cinco a los trece años va al colegio. Una tercera categoría es la de los que se encuentran en edad preescolar, y constituye un índice muy valioso del crecimiento demográfico.
d) Si no fuera por los datos del censo tendríamos enormes dificultades
al estudiar las migraciones internas de los norteamericanos. En los sucesivos
recuentos censales hemos podido medir el éxodo desde las áreas rurales y
el crecimiento de los suburbios; hemos observado cuáles son las grandes
ciudades que crecen y cuáles las que disminuyen en población. Luego puede
contestarse a preguntas sociológicas significativas. ¿Por qué esta gente se
movió de esta y no de otras maneras? ¿Qué clase de gente se trasladó, qué
edad tenía, qué sexo, ocupación y raza? ¿Qué efectos tuvo la migración
en la estructura social de los lugares a donde y de donde procedía?
e) La presentación más conocida de los datos del censo es la pirámide
de población que compara los varones y las hembras en cada uno de los
estratos de cinco años de los contingentes de edad. Esto resulta especialmente valioso cuando se establecen extensas comparaciones, desde un año
censal a otro, de los nacidos fuera y los nativos, negros y blancos, rurales
y urbanos, y muchos otros segmentos de población. Puede deducirse de
ello la diferencia entre los sexos respecto al índice de mortalidad, y permite
plantearse las razones de los contingentes «vacíos».
j) La única manera de conocer categorías exclusivas y precisas es por
el aburrido procedimiento de contar a la gente, y a esto se dedica el instituto de estadística. La cuestión de la fiabilidad se plantea a menudo porque
el censo decenal pregunta algunos puntos en una muestra del 25 por ciento
de los hogares, y garantiza una fuerte probabilidad en vez de una completa
exactitud en estas cuestiones. En una población cambiante es importante
conocer lo que está ocurriendo durante los períodos de diez años entre
recuentos censales. El Current Population Survey resuelve este problema
con sus muéstreos periódicos de treinta y cinco mil hogares a propósito
de cuestiones relevantes.
El valor sociológico de las categorías censales reside en las cuestiones
que levantan y en la ayuda que proporcionan a la verificación de hipótesis.
El hecho estadístico de la disminución de los índices de natalidad y mortalidad obliga al sociólogo a preguntarse por qué ocurre esto y qué efecto
tiene sobre la sociedad estadounidense. Los cambios de ocupación y de nivel
de ingresos exigen explicación. La tabulación de los datos censales ha me-

106

III; Categorías y conglomerados

jorado considerablemente el cúmulo de información sobre el que el sociólogo puede iniciar sus análisis e interpretaciones.

BIBLIOGRAFÍA
AMOR Y, CLEVELAND, The Proper Bostonians, Dutton, Nueva York 1947.
BAGLIONI, G., Clases y conflictos de clase en la sociedad industrial, en
ALBERONI, F„ Cuestiones de sociología, Herder, Barcelona 1971, pp.
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MARLETTI, C , Clases y élites políticas: teorías y análisis, en ALBERONI, F.,
Cuestiones de sociología, Herder, Barcelona 1971, pp. 901-952.
ORTEGA Y GASSET, JOSÉ, La rebelión de las masas, Madrid 1929.
n

ROCHER, GUY, Introducción a la sociología general, Herder, Barcelona 1990,
pp. 515-550.
WRONG, DENNIS, H., Population, Random House, Nueva York 1962.

IV
GRUPOS Y ASOCIACIONES

La persona puede ser la unidad de distintos tipos de colectividades,
pero no todas ellas son grupos sociales. En el grupo las personas están
asociadas unas con otras; experimentan entre ellas pautas de interacción. La definición más sintética del grupo es: «seres humanos con
relaciones recíprocas». Ya vimos que no ocurre lo mismo con las categorías ni con los conglomerados. El conglomerado se encuentra en
proximidad física, pero sin interacción, y no es un grupo.
No hace falta detenernos aquí en semejantes especulaciones imaginativas acerca de los oscuros orígenes de la vida de grupo como la
evolución desde las hordas animales a las sociedades humanas, la teoría del contrato social, y otras invenciones poéticas. Sólo nos interesan
datos de hecho acerca de la vida social contemporánea, el grupo específico que tiene un principio en el tiempo, continúa por un tiempo, y
luego deja de existir. La vida de grupo y las relaciones sociales son coextensivas a la existencia de las personas. Igual que las categorías y los
conglomerados, están universalmente presentes dondequiera que viven
personas. Donde hay personas, hay grupos, y donde no hay personas,
no hay grupos.

Características del grupo.
El significado sociológico del término grupo es mucho más detallado y técnico de lo que acabamos de indicar. Una definición más
completa del grupo debe incluir lo siguiente:
a) La unidad social llamada grupo debe ser identificable en cuanto tal tanto por sus miembros como por los observadores externos.

108

IV.

Grupos y asociaciones

Esto no quiere decir que cada miembro debe ser conocido personalmente por cualquier otro miembro o por los que no lo son. Las sociedades secretas, las logias y las confraternidades tienen existencia
reconocible, aunque la pertenencia a ellas puede ser exclusiva y oculta.
En una gran ciudad son tan numerosos los grupos, que ningún individuo puede tener un conocimiento personal de cada uno de ellos; pero
son conocibles, es decir, es posible dar con ellos.
b) El grupo posee una estructura social en cuanto que cada parte
o persona tiene una posición con respecto a las posiciones de los otros.
La estratificación social o la jerarquía de los status sociales se hallan
presente incluso en los grupos más pequeños y exentos de formalidades.
Siempre hay por lo menos un vestigio de subordinación o de superioridad hasta en los grupos más igualitarios.
c) Los diferentes miembros cumplen sus roles sociales en el grupo.
Esto es lo que significa la participación en el grupo, y éste es el aspecto en el cual se estudia la participación. Cuando los miembros cesan de
desempeñar sus funciones, cesa de existir el grupo. Un grupo en el que
no haya acción personal de una forma determinada es impensable
sociológicamente.
d) Las relaciones recíprocas son esenciales para el mantenimiento
del grupo. En otras palabras, debe haber contacto y comunicación entre sus miembros. No existe ningún proceso social unívoco. Debe existir un mutuo o recíproco proceso, aun cuando en un tiempo determinado sea sólo entre dos personas del grupo.
e) Todo grupo tiene sus normas de comportamiento que influyen
en la manera de desempeñar sus funciones. No es necesario que sean
reglas o estatutos escritos o una constitución; ordinariamente son
ciertas costumbres que todos los miembros comprenden y observan.
Todo individuo necesariamente modifica su comportamiento cuando y
porque pertenecen a un grupo determinado.
f) Los miembros del grupo tienen ciertos intereses y valores comunes que algunas veces pueden ser estudiados cuidadosamente. En
otros casos pueden estar sólo vagamente definidos, pero que están
siempre presentes se ve por el hecho de que un conflicto de valores
supone casi invariablemente la escisión del grupo.
g) La actividad del grupo, y aun su misma existencia, debe dirigirse a una o varias finalidades sociales. Dicho de otro modo, todos los
grupos tienen en cierta medida un propósito. Ésta ha de ser la concreta respuesta al porqué y para qué de la existencia del grupo.
h) Un grupo debe tener una permanencia relativa, es decir, una
duración determinable durante un período de tiempo. Ésta es una de

Reclutamiento del grupo

109

las notas distintivas del grupo social frente al conglomerado social
transitorio.
Tomando en conjunto todas estas características podemos dar ahora
una definición completa del grupo social. El grupo es una colectividad
identificable, estructurada, continuada, de personas sociales que desempeñan funciones recíprocas conforme a determinadas normas, intereses y valores sociales para la prosecución de objetivos comunes.
De paso se puede notar que una sociedad total, como la norteamericana, la francesa o la mejicana, es la combinación de todos los
grupos que existen en ella. Los grupos existentes dentro de una sociedad se distinguen entre sí por sus funciones centrales, mientras que
las grandes sociedades se distinguen entre sí principalmente por sus
culturas.

Reclutamiento del grupo.
Para que un grupo perviva ha de tener medios de reclutar nuevos
miembros. Originariamente las personas entran a formar parte por
nacimiento o adopción del grupo conyugal que constituye la familia
y, por el matrimonio, del grupo más extenso de la parentela. Todos
los otros grupos admiten nuevos miembros por la presencia de uno
o varios factores determinados. Puede ser un simple reconocimiento
tácito de la aceptación de una persona en el círculo de amigos.
En otros grupos los nuevos miembros pueden ser elegidos, designados o invitados a entrar. El nuevo miembro quizá tenga que pasar
por ciertas pruebas o exámenes conforme a los rituales y ceremonias
del grupo, y en algunos casos tendrá que pagar un derecho de inscripción.
El problema del reclutamiento de los miembros de un grupo no
hay que confundirlo con el estudio de la formación o del origen de
los mismos grupos. Es evidente que las personas viven en grupos por
el hecho de ser seres sociales. En la mayor parte de los casos la
misma persona descubre que está tomando parte en ciertas actividades o en determinados grupos sin que le preocupe por qué está dentro
de estos grupos particulares y no en otros. Por parte del individuo
con frecuencia se entra en un grupo de una manera irracional y
subconsciente. Una mujer puede hacerse casualmente amiga de sus
vecinos y entrar, ella y su marido, en un corrillo de amistad informal,
o puede, en cambio, efectuar los pasos necesarios para entrar en la
League of Women Voters.

110

IV. Grupos y asociaciones

Bases comunes de los grupos

En algunos casos hay campañas deliberadas para el reclutamiento,
una especié de presión para la afiliación a las asociaciones voluntarias. La secta religiosa intenta convertir a la gente, la congregación de
la Iglesia local invita a la gente a afiliarse. La asociación de padres y
y maestros intenta conseguir que todos los padres de los niños de la
escuela participen en sus actividades. Hasta cierto punto los anuncios
de demandas de empleo de los periódicos son invitaciones a entrar en
grupos laborales. Se piensa a menudo en los norteamericanos como en
una nación de «afiliados», con una gran variedad de grupos y organizaciones ; ésta tiende a ser la pauta para la clase media en una sociedad democrática, abierta y pluralista.

res exigencias a sus miembros hasta los que les imponen menos; o según sus relaciones recíprocas, desde los que mantienen una comunicación más frecuente e íntima entre sus miembros hasta los grupos
en que dicha comunicación es menor. Los grupos pueden clasificar
también según los estándares de comportamiento que se esperan de
sus miembros; según los valores sociales que comparten; o según los
objetivos sociales hacia los que orientan sus actividades.
Otra clasificación sociológica se establece a menudo en la amplia
distinción entre el grupo interior y el exterior. Tal como los mismos
términos indican, el grupo interior está formado por los que están con
nosotros, mientras que el grupo exterior está integrado por los que nos
son extraños. Esta distinción es significativa para la tribu primitiva aislada, la pandilla juvenil urbana, el pequeño y exclusivo club de provincias ; para tales grupos todos los demás son «extranjeros». Algunas veces
la referencia se establece con los que «gozan de favor» en un determinado momento, como los asesores próximos a un presidente, mientras que
los demás, aunque estén asociados al gobierno, no gozan del mismo
favor.

Clasificación de los grupos.
Los grupos sociales son tan complejos y variados, que su clasificación debe necesariamente ser múltiple. Anteriormente ya hemos
dicho que los grupos importantes en una sociedad se pueden clasificar y distinguir por su función social central, pero éste es sencillamente uno de los numerosos puntos de vista que existen para su clasificación. Las formas de distinguir y ordenar los grupos son tan
numerosas como los puntos de vista desde los cuales se los puede
estudiar. Muchos de estos enfoques sólo son útiles para un estudio
específico.
Algunas de las clasificaciones «más fáciles» son en sí mismas de
poco valor sociológico. Ordenar, por ejemplo, los grupos en una serie
según su magnitud, desde los más pequeños hasta los más grandes,
no tiene especial importancia, a no ser que las cifras de las personas
se relacionen con otras características sociológicas. Ordenarlos por su
duración, desde el más antiguo y de mayor estabilidad hasta el más
reciente y más rápidamente mudable, puede ser un ejercicio interesante desde el punto de vista histórico, pero la estabilidad o inestabilidad, si ha de tener importancia científica, debe asociarse con otros
rasgos.
Todo grupo social debe tener las características de que hemos hablado antes y, conforme a cada una de dichas características se puede
clasificar en una serie continua. Algunas de esas características son
más importantes que otras. Los grupos, por lo tanto, se pueden clasificar según su estructura, situándolos en una serie continua desde
los que tienen una estructura más consistente hasta los que la tienen
más floja; o según sus roles sociales, desde los que imponen mayo-

111

Otro fenómeno peculiar de cierta significación sociológica es el
grupo de referencia, que sirve como de modelo de conducta para mucha gente. Es característico en el sentido de que la persona que se
encuentra fuertemente influida por él puede no estar afiliada. Un ejemplo usual es el del vendedor que puede orientarse en su conducta por
la influencia de uno de los tres grupos de referencia: las órdenes de sus
patronos, las expectativas de sus clientes, o las prácticas informales de
sus colegas. Ejemplo más común y complicado es el cura párroco que
debe guiar su conducta según las expectativas de su congregación,
aunque estas expectativas se encuentren a su vez en conflicto con las
prácticas de sus colegas y las disposiciones establecidas por sus superiores eclesiásticos. Desde este punto de vista, el grupo de referencia
es un instrumento importante para continuar la socialización de los
roles que la gente cumple en su vida de grupo.

Bases comunes de los grupos.
Uno de los sistemas más ampliamente usados en la clasificación
de los grupos y quizá el más sencillo para una introducción a su
estudio, es el de las cuatro bases comunes de la asociación en grupos. Es un enfoque de sentido común más que científico, pero tiene
la ventaja de ofrecer un diseño rápido, amplio y universal de la vida

112

IV. Grupos y asociaciones

Los principales grupos

113

de grupo. Esta clasificación general abarca el mayor número de
grupos en el menor número de categorías. Las cuatro bases sobre las
que todas las personas se asocian en la vida de grupos son las siguientes: a) la ascendencia común, b) la comunidad de territorio,
c) la semejanza en las características físicas y d) la comunidad de intereses.
a) La ascendencia común es tradicionalmente el vínculo más
fuerte que une a los seres humanos en sus relaciones sociales, aunque
su importancia se ha mermado considerablemente en nuestras modernas sociedades, complejas y en gran escala. Los grupos basados en
la ascendencia común se llaman a veces grupos de «sangre», o sea
grupos en que los miembros están relacionados por nacimiento, matrimonio o adopción. Tanto la inmediata familia conyugal compuesta
de padres e hijos, como la familia de consanguíneos, que incluye
a primos, tíos, etc., pertenecen a este tipo. El grupo más extenso de la
parentela incluye a todos los que de alguna forma identificable están
relacionados entre si. En las sociedades primitivas este grupo más extenso se denomina tribu o clan. La persistencia de los grupos étnicos
como los griegos norteamericanos o los polacos-norteamericanos se
atribuye en gran manera a una apreciación del abolengo común.
b) La proximidad territorial es también una de las bases más
generales en la formación de los grupos. Como todos los grupos deben
necesariamente existir en el espacio y en el tiempo, es natural que de
alguna manera se limiten a una localización física. El barrio sociológico, que no es meramente un conglomerado social, y la verdadera
comunidad son ejemplos modernos de estos grupos territoriales. En
la medida en que las personas de una división política, como la aldea,
el suburbio o la ciudad, constituyen una colectividad con relaciones
recíprocas, pueden también estudiarse en este apartado. Muchos grupos, como los equipos deportivos, las asociaciones de maestros y padres de familia y los clubs cívicos, se distinguen por el nombre del
lugar en que radican.
c) La clasificación de los grupos basada en las características físicas es muy usada en la sociedad moderna y sería interminable la
enumeración de los grupos contenidos bajo este epígrafe. En las sociedades primitivas aisladas la similitud en las características biológicas va íntimamente ligada con las circunstancias de ascendencia
común y de comunidad de territorio. En las sociedades modernas complejas los rasgos raciales comunes son todavía una base de ciertos
grupos sociales voluntarios o impuestos, pero otras características
se prestan en gran medida a la asociación voluntaria. Por ejemplo,

los clubs de jóvenes, las diferentes organizaciones femeninas, las
logias, las confraternidades y los clubs masculinos muestran que la
edad y el sexo sirven con frecuencia como base para la formación de
grupos. La fuerza y la capacidad física son bases comunes para
grupos de futbolistas, boxeadores y otros deportistas.
d) La comunidad de intereses es la base para una gran variedad
de agrupaciones sociales modernas. De hecho el grupo basado en el
interés es sociológicamente de mayor importancia que la mayoría de
los grupos anteriores, ya que la comunidad de intereses entraña la
voluntad de actuar conjuntamente para la prosecución de un objetivo
común. La multiplicación de las asociaciones científicas, comerciales
y profesionales es sólo un indicio de lo numerosos y variados que
pueden ser estos grupos.
Hay que insistir en que estas cuatro bases para la formación de
grupos sociales no representan cuatro clasificaciones exclusivas. Son
abstracciones de la realidad concreta; una manera de enfocar las
mismas personas desde diferentes puntos de vista y conforme a las variadas relaciones que tienen con sus semejantes. En realidad hay un
entrecruzamiento de personas, una múltiple asociación de un mismo
individuo en los diferentes tipos de grupos que hemos expuesto. Sería
difícil hallar un adulto normal.que no sea de alguna manera miembro
de esas cuatro clases de grupos.

Los principales grupos.
La clasificación mejor y más importante sociológicamente es la
que se basa en las funciones sociales principales y más universales,
aquellas que los hombres no pueden dejar de desempeñar si es que
la sociedad ha de continuar existiendo. En todo tiempo y lugar los
hombres deben cooperar de alguna manera para satisfacer las necesidades sociales que llevan consigo las actividades familiares, educativas, económicas, políticas, religiosas y de recreo. Estas necesidades
y funciones esenciales se llaman a veces los prerrequisitos sociales y
culturales, porque sin ellas ninguna sociedad puede seguir existiendo.
Evidentemente, son funciones universales, pero también son variables, como han demostrado los estudios empíricos que se han hecho.
La universalidad de estos grupos sociales principales ha sido establecida en forma irrebatible por los sociólogos. Pero aunque estos grupos se hallan sin excepción en todas las sociedades, esto no significa que
siempre se les dé a todos la misma importancia. Todos son esenciales

114

IV. Grupos y asociaciones

Los principales grupos

para la subsistencia de la sociedad, pero en cada sitio puede darse distinta importancia a cada uno de ellos. Esta universalidad tampoco
significa que en una sociedad determinada todas las personas sociales
actúen socialmente en cada uno de dichos grupos.
En cualquier sociedad la mayor parte de los adultos se reúnen
para la satisfacción de las necesidades familiares y recreativas. El
padre de familia puede al mismo tiempo ser miembro de un grupo de
jugadores de poker. Todos los niños están sujetos al proceso de socialización y participan, por lo menos por algún tiempo, en los grupos
formales o informales de educación. El hombre de negocios toma
parte en alguna actividad de su iglesia parroquial o de su partido
político; y los grupos económicos, religiosos y políticos atraen la
atención de diferentes personas. El hecho significativo es que en cualquier sociedad algunas personas deben en todo tiempo desempeñar "
las funciones centrales de estos grupos sociales principales.
La diversidad y variabilidad de estos grupos sociales principales han
sido también establecidas científicamente. El hecho de que estas necesidades, funciones y grupos sociales se hallen presentes en todas
las sociedades no quiere decir que se hallen presentes de la misma
manera. En cada sociedad se acentúa una forma diferente y en algunas se permiten mayores variaciones que en otras. El matrimonio
es monógamo casi por todas parte, pero en determinados lugares se
practica la poligamia; los grupos económicos difieren en una sociedad
industrial y en una sociedad agrícola. La variedad de los grupos religiosos y recreativos es muy grande en el mundo entero. Son muy
distintas las estructuras educativas y políticas adoptadas en cada una
de las sociedades. Pero de una u otra forma toda sociedad se reproduce, educa a sus miembros, se procura el sustento material y los
medios de descanso, mantiene el orden público y satisface las necesidades religiosas de su pueblo.

sociedades el concepto de familia se extiende vertical y horizontalmente, incluyendo a todos los que de alguna manera están emparentados por matrimonio, nacimiento o adopción. En algunos lugares y
en determinadas épocas históricas «familia» es sinónimo de «casa» y
comprende la servidumbre doméstica, los vasallos, los siervos y hasta
los esclavos.
b) Los grupos educativos son los que de una manera formal o
informal tienen a su cargo la necesaria función social de transmitir
la cultura a las sucesivas generaciones. En las sociedades sencillas esto
suele hacerse en el seno de las mismas familias, pero en las sociedades más complejas se han creado numerosos y variados tipos de escuelas. institutos, academias y asociaciones científicas y culturales. No
interesa dónde y cómo se haga; lo importante es que esta función es
reconocida como una actividad social desempeñada por personas que
se reúnen en común.
c) Los miembros de los grupos económicos son los que producen
y distribuyen los bienes y servicios materiales necesarios para el mantenimiento físico de la vida en la tierra. Aquí también hay una gran
diferencia entre la sociedad en la que todos los miembros de la familia cooperan en su propio sostenimiento y la sociedad en la que
la división del trabajo está altamente especializada. Todas las asociaciones de negocios y las profesionales son primariamente económicas,
aun cuando pueden tener otras subfunciones, como la investigación
científica, la preparación de empleados o el mantenimiento de comités
con fines políticos.
d) Los grupos políticos son los que realizan la función de administración y de gobierno, de mantenimiento del orden público, de dar,
interpretar y hacer cumplir las leyes. Los partidos políticos, todo el
sistema judicial, las penitenciarías y prisiones, las diferentes unidades
militares, deben incluirse en este capítulo. La función central de los
grupos políticos está siempre presente, aun cuando ciertas funciones
de gobierno pueden resultar muy difusas y diversas. Los grandes
gobiernos modernos deben preocuparse de casi todo, desde la conservación del suelo y la investigación atómica hasta la administración
de los hospitales y las comunicaciones radiotelefónicas.
e) Los grupos religiosos están constituidos por las personas que
coinciden en su concepción de las relaciones entre Dios y los hombres y en la práctica normalizada y socializada de estas relaciones. La
piedad y el culto privado del individuo sufren la influencia de los
diversos grupos religiosos existentes en la sociedad, pero al sociólogo
sólo le interesa el estudio de los grupos de personas en cuanto com-

La ventaja de clasificar de esta manera los grupos sociales consiste en que todo grupo que tenga un fin social único claramente
definido puede incluirse en alguno de estos capítulos. La mayoría de
los grupos tienen múltiples funciones, pero incluso éstos pueden clasificarse para su estudio bajo la actividad principal a que se dedican.
A continuación damos un breve resumen de los grupos que se incluyen en cada una de las seis divisiones principales:
a) El grupo familiar está constituido por las personas que se
ocupan en satisfacer las necesidades básicas de la vida familiar: todo
lo concerniente a las relaciones sexuales, el nacimiento y cuidado de los
niños y el afecto mutuo de los miembros de la familia. En algunas

115

116

IV. Grupos y asociaciones

parten análogas valoraciones religiosas y se ajustan a pautas comunes
de comportamiento religioso. La mayor parte de estos grupos realizan
también otras subfunciones, dirigiendo escuelas parroquiales y colegios confesionales, sosteniendo obras y fundaciones de beneficiencia y
hasta proporcionando campos de deportes y otras oportunidades de
recreo.
f) El grupo recreativo está constituido por las personas que satisfacen en forma social las necesidades de descanso y de recreo. Recreo no significa únicamente juegos y ejercicios físicos y deportivos.
Hay numerosas actividades que se consideran recreativas y son desarrolladas por organizaciones artísticas serias como círculos de aficionados.
El calificativo de «comercial» aplicado a ciertos géneros de diversiones indica que el factor económico puede desempeñar un papel importante en la formación y mantenimiento de estos grupos recreativos y no
cabe duda de que la «industria» de las diversiones es un considerable
negocio en las grandes sociedades modernas.

Grupos y asociaciones.
Ha venido a ser corriente en la literatura sociológica la distinción entre grupos primarios y secundarios. Unos y otros son auténticos grupos sociales en el sentido estricto del término, pero existe
la tendencia a llamar asociaciones a los grupos secundarios. Esta distinción no es sólo un recurso conceptual e instrumental que nos ayuda
a comprender mejor la composición de la sociedad. Es una distinción entre dos tipos generales de grupos que existen realmente.
Cuando en el capítulo siguiente tratemos de las diferentes clases de
sociedades, veremos que algunas se caracterizan por el predominio
de los grupos primarios, mientras que en otras destacan los grupos
secundarios o asociaciones. El tipo de sociedad que insiste en los
grupos primarios recibe muchas denominaciones según el gusto y el
punto de vista del científico que las describe. Una sociedad de grupos
primarios se llama comunal, establecida, gemeinschaftlich, mecánica,
cerrada, solidarista, familiar, popular y tradicional. Un pueblo irlandés de pescadores, una ciudad de tallistas de madera en Baviera,
un grupo de cazadores de nutrias en Luisiana o de campesinos francocanadienses son ejemplos que ilustran las características de los grupos
primarios.
La distinción entre los grupos sociales principales se basa en una
única función social, mientras que la distinción entre los grupos pri-

Los grupos primarios

117

marios y secundarios se fundamenta en una combinación de características. Si consideramos los términos opuestos a los señalados arriba
para el tipo primario de sociedad, tendremos una descripción a
grandes líneas del tipo secundario de sociedad. Una sociedad que
insiste en los grupos secundarios se llama asociacional, adaptable,
gesellschaftlich, orgánica, abierta, sin leyes, contractual, compleja, industrial y dinámica. Al ir profundizando en el conocimiento de los
grupos y sociedades, vemos con más claridad las características que
está desarrollando la moderna cultura urbana de los Estados Unidos.
Dos hechos importantes deben destacarse aquí. El primero es que
tanto los grupos primarios como los secundarios realizan estrictamente la definición de grupo social que hemos dado antes. Esto es
cierto aun cuando al grupo secundario se le llame con más frecuencia
asociación. El segundo es que la identificación de estos tipos de grupos
depende principalmente de la presencia parcial de ciertas características. Son «tipos» en cuanto que representan los dos polos de una jerarquía de grupos. Si todos los grupos de una sociedad se situaran
en una serie continua, algunos de ellos aparecerían en un estadio de
transición que comparte las características de.los grupos primarios y
secundarios.
La diferencia entre los grupos primarios y secundarios reside principalmente, aunque no exclusivamente, en el género de relaciones y
de comunicación recíproca que existe entre los miembros del grupo.
Cuando estas relaciones sociales son íntimas, personales, de tú a tú,
y además frecuentes, son características del grupo primario. Las relaciones en el grupo secundario o asociación están evidentemente en
otro nivel. Son relativamente impersonales, más formales, menos frecuentes, y son características de grandes grupos flojamente organizados.

Los grupos primarios.
El grupo primario es una colectividad relativamente «apretada» de
personas que tienen frecuentes relaciones personales, con un sentimiento de solidaridad y estrecha adhesión a determinadas valoraciones
sociales comunes.
El grupo de relaciones «de tú a tú» es primario en cuanto que es
fundamental para la persona individual. Las primeras experiencias
y las más formativas de la persona tienen lugar con el grupo primario
familiar. Aquí recibe sus más eficaces y duraderas lecciones de socialización. Su personalidad social se forma en gran parte con este con-

118

IV. Grupos y asociaciones

Asociaciones y conglomerados

tacto y comunicación. Los grupos íntimos con los cuales está asociada durante toda su vida son primarios también en cuanto que
son los más próximos a ella. Están constituidos por personas a las
que ama, en las que confía y a las que admira. Con ellas hace sus
más valiosas experiencias sociales. Gracias a ellas merece vivirse la
vida. Estos grupos son también primarios en cuanto que en ellos se
revela la «verdadera» personalidad del individuo. En las asociaciones
secundarias puede verse forzado a realizar más lo que corresponde
a sus estrictas funciones sociales, pero en las agrupaciones primarias
el individuo es más «él mismo».

marios y a asociaciones secundarias. La familia inmediata es su grupo
primario, pero la parentela más amplia y más extensa a que pertenece
es un grupo secundario. Los individuos con quienes con más frecuencia trata el adulto en su iglesia son su grupo primario; los demás
miembros de la parroquia o de la confesión religiosa son su grupo
secundario. En sus relaciones económicas está ligado con unos más
estrechamente que con otros; los primeros forman grupos primarios,
los otros, secundarios.
Es un error creer que sólo los grupos familiares y recreativos
pueden ser grupos primarios. Esta opinión se debe a que la literatura
sociológica da a menudo como ejemplos primarios sólo la familia
estricta y los grupos de juegos. Sin embargó, es un hecho que, como
en la mayoría de las clasificaciones sociológicas, la línea divisoria
entre los grupos primarios y secundarios en los casos concretos no es
tan clara y distinta. Algunos grupos primarios pueden haber entrado
en un proceso de conversión en grupos secundarios; en cambio, algunos de éstos pueden estar en vías de convertirse en «categorías cerradas», en asociaciones limitadas en que se desarrollan relaciones sociales
primarias. La célula comunista, como red estrecha de acción, es un
ejemplo de la formación deliberada de un grupo primario dentro de
la estructura de la asociación secundaria, en sí mucho más amplia.

El grupo primario de la persona social es el llamado grupo interior. En él tiene el individuo un sentimiento de pertenencia, una
conciencia de cohesión, que tiende a situar a todas las demás personas
en grupos exteriores. Esta distinción no es sinónimo de grupo primario
y asociación secundaria. En relación con cualquier individuo concreto
los diversos grupos exteriores pueden ser primarios o secundarios,
según su composición y sus características. Se refieren sencillamente
a los grupos con los que una persona individual no tiene ninguna
clase de relación social.
La familia de un jornalero rural inmigrado puede ser una estrecha
unidad, pero es problable que sea un grupo exterior para la mayoría
de la otra gente. El individuo que vive en un «enclave» de los Apalaches puede considerar a la gente de la ciudad más próxima un
grupo exterior, al igual que cualquiera de los grupos laborales, políticos y religiosos en los que él es un extraño.

Grupos secundarios.
El grupo secundario o asociación es una colectividad menos unida
que el grupo primario. Las personas individuales entran en estas relaciones secundarias por su propia voluntad y con intención expresa y
con frecuencia, aunque tácitamente, «por contrato». Estas relaciones
están reguladas por el derecho y la justicia, por las costumbres y los
acuerdos formales. Son más cuidadas y calculadas; la persona tiene
que «vigilarse», tiene que observar «sus mejores formas». Cuando un
hombre de negocios afirma delante de sus asociados: «Mi palabra me
obliga», trata de infundir en un grupo secundario algo que es característico del primario: el valor de la confianza mutua.
Hay que notar que toda persona social, con la posible excepción
de los niños más pequeños, pertenece simultáneamente a grupos pri-

119

Asociaciones y conglomerados.
Los grupos secundarios o asociaciones están a mitad de camino
entre el grupo primario y el conglomerado social. La misma persona
se halla en las tres clases de agrupaciones; en el grupo primario se
halla en íntima unión con los otros; en el grupo secundario está
organizada con los otros; en el conglomerado social tiene sólo contacto casual y transitorio con los otros. La diferencia entre un barrio
en el sentido geográfico, y un barrio en el sentido sociológico es en
gran parte la diferencia entre un conglomerado social y un grupo
secundario. En el primero, apenas si se conocen las personas; en el
segundo tienden a vivir vida de comunidad.
El sociólogo debe poner empeño en distinguir no sólo entre los
grupos primarios y secundarios, sino también entre los grupos secundarios y los conglomerados sociales. Ya hemos visto que estos conglomerados, tales como las multitudes, las turbas y los auditorios,
llevan la marca de lo transitorio y fugaz, les falta organización y
carecen de relaciones recíprocas continuas. Esto no se aplica a los

120

IV.

Grupos y asociaciones
La decadencia de los grupos primarios

grupos secundarios, que son asociaciones relativamente grandes de
personas, como una universidad, una parroquia urbana, una fábrica
o un club regional, un partido político local. En estos grupos las relaciones humanas son menos personales e íntimas que en los grupos
primarios, pero las personas están formalmente organizadas y se
reconocen como miembros de la asociación.
Se afirma comúnmente y con pruebas relativamente objetivas y
convincentes, que toda nación urbana industrializada tiende a convertirse en una sociedad de asociaciones y conglomerados. Esta generalización debe tomarse e interpretarse con cautela. Si se quiere
decir que las personas gastan más tiempo que antes en grupos secundarios y en conglomerados, puede sostenerse la afirmación. Pero
respecto a esta generalización hay que destacar dos puntos. El primero
es que coexisten grupos tanto primarios como secundarios y que la
persona pertenece a unos y a otros en virtud de su pertenencia a alguno
de los grupos sociales principales. El segundo es que los grupos primarios existen y deben existir en toda sociedad normal. El grado en
que los grupos primarios sean fuertes y numerosos será el índice de
integración y solidaridad en la sociedad total. Si sus grupos primarios
son débiles e insuficientes, la sociedad misma tenderá a «desintegrarse».

CARACTERÍSTICAS DE LA VIDA DE GRUPOS EN ESTADOS UNIDOS

1. La decadencia de los grupos primarlos.
Para cualquier observador es evidente que los conglomerados sociales
y las asociaciones secundarias han ido aumentando en la sociedad urbana de los Estados Unidos. Como el tiempo, la energía y la capacidad
de las personas son limitados, al multiplicarse otras formas de relaciones humanas, casi necesariamente se sigue una disminución de las relaciones
primarias. Pero no es siquiera necesario hacer esta deducción. Uno mismo
lo observa a su alrededor, y por propia experiencia sabe qué cantidad de
tiempo, de energía y de capacidad consagra a los grupos secundarios más
bien que a ios primarios.
Los grupos primarios son tan esenciales para la continuidad de la
sociedad norteamericana como para la de cualquier otra sociedad. Existe
un nivel ínfimo, que no hemos alcanzado y probablemente no podemos
conocer empíricamente, en el que la decadencia de los grupos primarios
amenaza seriamente la existencia de la sociedad. Cuando hablamos de la
decadencia de los grupos primarios en nuestra sociedad, tratamos de una
tendencia sociológicamente grave, pero no suponemos la ausencia de gru-

121

pos primarios, cosa sociológicamente imposible. Por otra parte, es cierto
que los norteamericanos de ciudad son adaptables y elásticos y están acostumbrados al cambio social, lo cual hace que sean más necesarias las
asociaciones secundarias.
He aquí algunos de los indicios de la decadencia de los grupos primarios en la sociedad norteamericana:"
a) Los norteamericanos son geográficamente el pueblo más móvil del
mundo, prescindiendo de las tribus nómadas. Esta movilidad ha alcanzado tal extremo que se estima que cada año el 20 por ciento de la
población cambia de residencia. Los grupos primarios se desarrollan mediante relaciones estables y continuas con las mismas personas. Cuando
se traslada una familia, sus miembros siguen manteniendo sus relaciones
entre sí, pero tienden a romper las relaciones con los grupos no familiares.
b) La discontinuidad de generaciones es también un factor de decadencia de los grupos primarios. En la sociedad norteamericana la nueva
pareja de casados abandona el círculo de sus parientes y hace banda aparte.
Esto hace que por una parte se reúnan más estrechamente los miembros
de la nueva familia y teóricamente deberían reforzarse sus relaciones primarias, mas por otra parte se sustrae el apoyo de los varios grupos primarios que los rodeaban anteriormente en la casa paterna y en el barrio.
c) El extraordinario número de divorcios en la sociedad norteamericana
es uno de los indicios de decadencia de las relaciones primarias. No es
claro si al mismo tiempo es causa de esta decadencia. Ninguna relación
humana es tan íntima y personal como la del matrimonio, y la ruptura
de las relaciones conyugales? equivale a la de las relaciones primarias entre
las personas en cuestión. Aquí hay que notar, sin embargo, que la mayoría
de divorciados vuelven a casarse y que estos segundos matrimonios tienen
carácter más estable y permanente.
d) Aunque hemos clasificado los grupos primarios entre las mayores
agrupaciones sociales especificadas por su función, también es cierto que
en muchos grupos primarios hay cierta dispersión de funciones sociales.
El grupo primario escolar que participa en las funciones tanto religiosas
y recreativas como instructivas, tendrá seguramente más cohesión que el
grupo que se concentra en la instrucción. El grupo primario familiar que
participa en las actividades económicas, recreativas, educativas y religiosas
tendrá seguramente más cohesión que otro que deje que estas funciones se
realicen fuera de la familia.
e) La urbanización de la vida eclesiástica es también una característica de la sociedad norteamericana. En teoría los altos valores de la
religión, con su insistencia en el amor y en la fraternidad, debieran reforzar las relaciones primarias. Pero a medida que las iglesias de ciudad
van aumentando en número, aumenta también su tendencia a convertirse
en grupos secundarios. Se calcula que un 40 por ciento de los norteamericanos no están afiliados positivamente a ninguna iglesia y que muchos

122

IV. Grupos y asociaciones

de los que son formalmente miembros de alguna confesión religiosa participan sólo casual y esporádicamente en los actos de culto y en las
asambleas religiosas. Esto no quiere decir que vaya disminuyendo el porcentaje de los miembros de las iglesias, sino que los grupos primarios religiosos más íntimos van retrocediendo en número y en significado.
f) La decadencia del barrio social en las zonas urbanas lleva consigo
la decadencia de las relaciones amistosas personales que caracterizan a los
grupos primarios. Esto parece ser consecuencia del aumento de densidad
de la población y del anonimato propio de la vida urbana, así como de la
movilidad residencial a que más arriba nos hemos referido.
g) La multiplicación de los servicios comerciales especializados ha contribuido a disgregar los grupos primarios. La persona paga para que se le
haga algo en lugar, de hacerlo en compañía de otros. Esto sucede frecuentemente en lps deportes y diversiones, pero también en los diversos
servicios de restaurantes, peluquerías, lavado de la ropa, supermercados,
etcétera. La eficiencia y prontitud de estos servicios tienen verdadero atractivo para el individuo que habita en la ciudad.
Estos hechos concernientes a la decadencia de los grupos primarios contienen una paradoja que exige interpretación: la multiplicación de las
relaciones primarias individuales. Una persona está relacionada con diferentes personas en cada grupo primario. Por ejemplo, en la ciudad los
hombres pueden estar relacionados entre sí en una tienda o en la oficina,
otro grupo podrá tener relaciones en el bar, otros en el juego, en la
reunión parroqpial, en el círculo político y, naturalmente, en la propia
familia. Esta especie de múltiple relación social es el corolario de la
disminución de las funciones múltiples en la familia misma. Generalmente
hay cierto entrecruzamiento y cierta comunidad entre los miembros de los
diferentes grupos primarios, pero en la medida en que el individuo participa en los grupos completamente separados tiende a debilitar sus relaciones primarias.

2.

Grupos de presión norteamericanos.

El grupo de presión es una colectividad organizada de personas que
tratan de fomentar su propio interés especial dentro de la sociedad total.
Todo grupo conscientemente establecido aspira de uno u otro modo a
elevar su posición, a ser bien considerado por los otros. Pero el grupo
con intereses especiales se distingue por su recurso a la presión social, por
su empeño en lograr el poder y determinadas ventajas en relación con
otros grupos. Con frecuencia hay «conflictos de intereses» entre dos o más
grupos, y esto es lo que da su impronta especial a los grupos de presión
en la sociedad norteamericana.
El grupo de presión es generalmente una asociación secundaria formada sobre una amplia base de asociados y representada en la cumbre

Grupos de presión norteamericanos

123

por pequeños grupos o individuos expertos, eficientes, enérgicos y activos.
La función de estos grupos consiste en promover los intereses de los asociados; en cuanto intervienen activamente en el campo político y tienen
influencia en el gobierno y en las legislaturas, se llaman lobbies (comités o
camarillas-). Al gobierno se le considera a veces como mediador entre los
grupos de presión, pero con más frecuencia es el agente del que se espera
una acción favorable.
No es pura casualidad el que una sociedad pluralista, domocrática, como
la norteamericana tenga numerosos y variados organismos de presión, entre
los que se incluyen los siguientes:
a) Los grupos financieros ejercen probablemente más presión, gastan
más dinero y tienen mayor influjo en la sociedad norteamericana que cualquier otro tipo de grupos, lo cual era de suponer en una sociedad dominada por valores y actividades económicos. La National Association of
Manufacturers y la Cámara de Comercio de los Estados Unidos son los
más conocidos y más influyentes de estos grupos, pero hay también otras
muchas asociaciones mercantiles y grupos especializados de todas las industrias y negocios en el país.
b) Los grupos profesionales y ocupacionales ejercen también enorme
presión social, a veces contra los grupos financieros y a veces en colaboración con ellos. Los más conocidos son las asociaciones de médicos, de
abogados, y los diferentes sindicatos. Con objeto de promover sus intereses
particulares influyen al Congreso y a las instancias legislativas, publican
periódicos y patrocinan diversos programas en la radio y televisión.
c) En ciertos aspectos, los grupos de agricultores tienen una influencia
más eficaz en la sociedad norteamericana. Su base rural y la simpatía y
nostalgia con que los norteamericanos miran la vida rústica, hace que a
los agricultores no se les considere como un grupo organizado de presión.
Muchos de estos grupos no son representantes de las familias de agricultores, sino de la corporación de agricultores especializados en la producción semiindustrial de agrios, leche y otros productos alimenticios. Los
ganaderos y productores de trigo son gremios especialmente influyentes.
d) Los grupos de presión de veteranos del ejército promueven un clamor moral para atraer la atención nacional. El movimiento para la paz y
las varias manifestaciones contra la guerra han mitigado el prestigio patriótico de las organizaciones de veteranos. Sin embargo, los miembros de
la American Legión, los de Veterans of Foreign Wars y de otras organizaciones similares hacen llegar todavía sus exigencias a nivel de Estado federal. Los dirigentes políticos han sido especialmente sensibles a estas exigencias.
e) Los «grupos de presión» que representan a diferentes minorías son
también característicos de la sociedad norteamericana. Éstos trabajan principalmente por promover los derechos de las minorías raciales o étnicas
que luchan constantemente por su reconocimiento. Los grupos de negros.
y hasta cierto grado los grupos de defensa de los judíos, han alcanzado

124

IV. Grupos y asociaciones

Los clubs de mujeres en los Estados Unidos

mayor influjo que los antiguos grupos de norteamericanos no ingleses.
representantes de las minorías de diferente procedencia nacional. Junto a
éstos hay que contar también a los fuertes grupos de presión antiminoritarios, especialmente dedicados a «proteger» los Estados Unidos de la subversión.

El movimiento de las sufragistas centrado sobre todo en el derecho al
voto; el más reciente National Organization for Women (NOW) procura
la completa igualdad con los varones en todos los terrenos de la vida
norteamericana.
La clasificación de las grandes organizaciones femeninas secundarias indica que las mujeres se han agrupado en torno a intereses casi tan numerosos y variados como los de los hombres. No se trata de «damas cooperadoras» de las asociaciones primariamente masculinas; hay también grupos
separados en las actividades profesionales, comerciales, militares, académicas, políticas y religiosas. Las diferentes hermandades, sociedades de ayuda
a las misiones, ligas de templanza responden a los antiguos grupos de
intereses religiosos. Es sabido que las mujeres hacen un pobre papel en los
sindicatos laborales, pero han triunfado relativamente en los grupos dedicados a las reformas cívicas y políticas.
Lo que aquí, con todo, nos interesa son los grupos de mujeres de clase
media que pululan por las ciudades y los suburbios. Entre éstos son típicos
los círculos femeninos dedicados al propio perfeccionamiento y satisfechos
con una vaga conciencia de «bienhechorismo». La mayor parte de sus
miembros son mujeres de más de cuarenta años; sus hijos son ya mayores;
no tienen empleos lucrativos y tienden a disponer de tiempo sobrante. Las
más de las veces son éstas las mujeres con quienes entran en contacto los
visitantes extranjeros, que se llevan luego a sus tierras un estereotipo poco
halagador de la mujer norteamericana.
¿Qué es lo que origina este fenómeno? ¿Cuáles son los elementos que
intervienen en la formación y en el continuo incremento de este tipo de
grupo primario?
a) Estos clubs femeninos llenan una necesidad de sus propios miembros. La mujer casada a esta edad ha realizado ya su función de engendrar
y de criar a los hijos. No es necesaria para el sostén económico de la
familia; no ha sido preparada para actividades de índole solitaria o meditativa; su tarea doméstica reclama un mínimum de tiempo y de aplicación;
siente necesidad de relaciones sociales fuera de casa.
b) Como estos club son relativamente exclusivistas, sus miembros reflejan su propio status. Hay diferencia de status de uno a otro, pero las
personas que pertenecen a uno de ellos pertenecen más o menos al mismo
estrato social. En gran parte esta accesibilidad social indica que sus maridos son también de la misma clase. La pertenencia de una mujer a tales
asociaciones sirve para mantener el status de la familia.
c) Este tipo de clubs femeninos da siempre especial importancia a la
mutua simpatía y cordialidad. Ya se trate de un club de cocina, de jardinería o de bridge, o de cualquier otra clase, los miembros han de ser
capaces de congeniar unos con otros. Como cualidad personal, la amabilidad es más importante que el atractivo y el porte. Los miembros están
auténticamente encantados unos de otros y se tratan a base de relaciones
francamente personales.

f) El término grupo de presión no se suele usar tratándose de las
agrupaciones religiosas, pero cada una de las doce confesiones principales
se vale de los distintos medios de organización para influir en las actividades tanto nacionales como regionales. No se trata sólo de propaganda
y de proselitismo para reclutar nuevos miembros, sino también de influir
en la legislación y de prevenirse contra previsibles actividades hostiles.
Es evidente que los grupos de presión no son los únicos agentes y medios de promover los intereses especiales en los Estados Unidos. Hay individuos con gran influencia social debida a su elevada posición, como hay
también vastos intereses «impersonales» que crean un clima de opinión,
como el vago movimiento de los «derechos de los estados», o el fomento
de los subsidios federales para la enseñanza, o los distintos grupos económicos y políticos de derechas e izquierdas.
El número y la variedad de estos grupos de «abogados especiales» constituyen una red de fuerzas en oposición, y a veces en conflicto. Esto indica
la complejidad de la sociedad norteamericana e invalida las interpretaciones
simplistas de sus conflictos, como «el capital contra el trabajo», o «el hombre de negocios contra el agricultor». Estas dicotomías expresan, a lo sumo,
un pequeño segmento del mosaico de grupos que forman la vida norteamericana, con frecuencia olvidan la cooperación que existe entre los diversos grupos y no le dan importancia a la doble relación del «grupo de presión» con el sistema político y con la población general.

3. Los clubs de mujeres en los Estados Unidos.
Las mujeres norteamericanas disponen de más tiempo libre, más dinero,
más libertad de movimientos y mayor variedad de intereses que las mujeres de cualquier otra gran sociedad moderna. Como son personas sociales
que viven en una sociedad urbana en la que se multiplican los conglomerados y las asociaciones, es natural que las mujeres también se organicen
en grupos. La(s asociaciones de personas de igual sexo y edad no son cosa
reciente o nueva; grupos femeninos los ha habido en todas las sociedades.
En épocas anteriores se organizaban círculos femeninos para las actividades parroquiales y eclesiásticas y, puesto que tradicionalmente las agrupaciones religiosas separan a los hombres y a las mujeres, a los mayores
de los jóvenes, a los casados de los solteros, resultaba de aquí un tipo
automático y forzoso de asociación. En época más reciente, en que las mujeres comenzaron a reclamar mayor libertad e igualdad de derechos, se
asociaron también voluntariamente para tratar de defender estos derechos.

125

126

IV. Grupos y asociaciones

d) Raras veces alguno de estos grupos tiene primariamente objetivos
de mejora, pero en las actividades de casi todos ellos figura algún proyecto
caritativo. Pueden hacer donativos a un hospital, prestar ayuda a niños
impedidos, sostener un grupo de teatro, fomentar alguna de las numerosas
actividades para el mejoramiento cívico de la comunidad.
e) Sin embargo, el objetivo central es casi invariablemente de recreo.
Aun cuando las damas sienten que deben «hacer algo por alguien», su fin
es recrearse y distraerse, pasar «un buen rato» en forma discreta y moderada. Esto puede parecer algo paradójico, pues precisamente la verdadera
abundancia de tiempo libre y la falta de obligaciones sociales urgentes es
lo que hace posible la proliferación de estos círculos femeninos.
f) Si bien las relaciones sociales dentro de estos grupos son primarias
e informales, el grupo tiene casi siempre una estructura formal. Hay presidenta, secretaria, tesorera, se recogen las cuotas y se invita formalmente a
los nuevos miembros. Desde luego, con frecuencia las reuniones para tratar
de negocios o la parte de las reuniones dedicada a la administración tiende
a ser algo expeditiva.
Conviene destacar que esta descripción no se aplica a todos los variados
tipos de organizaciones femeninas que florecen en nuestra sociedad. Se
refiere sólo al tipo de club femenino que suele ser injustamente ridiculizado. No se los puede tachar de agrupaciones fútiles de personas que están
malgastando el tiempo. Tienen un puesto en nuestro tipo de sociedad urbana, y no es fácil decir qué agrupación o actividad pueda remplazados.

4. Las pandillas de muchachos en las ciudades, como grupos primarios.
Otro fenómeno corriente en la sociedad de las ciudades norteamericanas
son las pandillas. Los sociólogos hablan a veces de la «edad de la pandilla» (gang age), pues los miembros de estos grupos son principalmente
muchachos de diez a diecinueve años, los teenagers. La pandilla se forma
ordinariamente a partir de un grupo espontáneo de juegos y dentro de
una zona urbana limitada. Estos grupos son en su mayoría pandillas de
muchachos, aunque a veces existen también grupos análogos de muchachas
u otros grupos de ellas que se asocian a las de muchachos. El término
street gang (pandilla de la calle) ha venido a significar algo negativo, como
si el comportamiento de todos sus miembros fuera sospechoso y delincuente.
El hecho es que entre estas «pandillas» las «buenas» son más que las
«malas». La función de la pandilla es esencialmente de índole recreativa.
Son una peña de amigos, un grupo primario de gente joven que se reúnen
y las más de las veces se entregan a travesuras inofensivas. La pandilla de
maleantes o «gamberros» con la que tiene que habérselas la policía, se
halla por lo regular en las aglomeraciones de los barrios bajos y en las
zonas adyacentes, donde las condiciones sociales y económicas están notablemente desorganizadas.

Las pandillas de muchachos en las ciudades

127

Las agrupaciones juveniles para recreo, de una u otra manera, existen
en todas las sociedades. Pero en Norteamérica el grupo callejero de «gamberros» es único por lo numerosos y por la especial importancia que le dan
sus propios miembros y la sociedad en general. Vamos a enumerar algunos
de los factores principales que contribuyen a su formación. Pero hay que
notar que ninguna «causa aislada» nos da una explicación adecuada ni se
pueden proponer «soluciones aisladas» a las dificultades sociales que surgen
de estas pandillas.
a) La densidad de la población y la baja calidad de las viviendas son
características de las zonas urbanas donde se desarrollan estas pandillas.
Nos referimos, naturalmente, a la aglomeración permanente de viviendas.
Si sólo hubiera unas pocas casas superpobladas en un bloque urbano, la
cosa no tendria importancia, pero cuando todos los apartamentos de todos
los edificios están superpoblados, es natural que mucha gente pase gran
parte de su tiempo en la calle.
h) La desorganización de la familia es concomitante a la superpoblación urbana. Las condiciones económicas, la presencia de extraños, la falta
de intimidad, el sentimiento que tienen los jóvenes de que sus padres, especialmente el padre, son individuos fracasados, todo esto tiende a mermar
la seguridad emocional que necesita la juventud. Estas familias no pueden
conseguir el nivel mínimo de vida alcanzado y deseado en la sociedad norteamericana. El proceso de socialización mediante el cual se espera que el
joven llegue a ser un ciudadano consciente de su responsabilidad, en estas
condiciones no actúa en el sentido deseado.
c) Una de las razones de la inquietud de los adolescentes norteamericanos es la relativa falta de función de su status; y en una populosa
ciudad la gente joven trata fácilmente de procurarse una posición con
medios poco recomendables. En otras sociedades, en las que la gran mayoría
de los muchachos tienen empleos lucrativos y han comenzado ya su carrera económica, la delincuencia juvenil es mínima.
d) Es un hecho conocido que la juventud norteamericana trata de procurarse un status mediante el reconocimiento de sus iguales más que
mediante la aprobación de sus padres. Esto significa un debilitamiento de
la «autoridad natural» de la generación «vieja» y una tendencia de los
jóvenes a seguir las normas de comportamiento de sus iguales. La juventud
busca un salida en la pandilla y prefiere la aprobación de ésta a la de los
padres y la familia.
e) La confusión de las normas de conducta está claramente destacada
en la pandilla juvenil. Las escuelas e iglesias con las que el joven tiene
algún contacto representan para él una norma de conducta que le parece
irreal, por lo distinta que es de lo que ve en sus experiencias cotidianas.
Los ofrecimientos de una «vida mejor» que se repiten en el sistema de publicidad norteamericano están también, a su modo de ver, totalmente fuera
de su alcance. Muchas de las pautas de comportamiento que observa cada
día son diferentes de las que se dicen existir en «el mundo exterior».

128

IV. Grupos y asociaciones

Los sindicatos norteamericanos

f) Entretanto, el caudaloso torrente de películas, seriales de radio, libros
humorísticos, imágenes y revistas que describen el crimen y la violencia
ponen ante los ojos del miembro de la pandilla un estilo de vida que parece
mucho más apropiado a su concreta situación vital. Los ejemplos de conducta delincuente, claramente censurados por la sociedad en general, se le
ofrecen con todo el detalle de la acción, realizados en su ambiente y por
caracteres que le son familiares. La juventud tiene ciertamente acceso a las
representaciones más «positivas» que ofrecen estos medios de comunicación y de entretenimiento, pero éstos le parecen faltos de vida e irreales.
g) La falta de sitios apropiados de diversión que se nota en estas zonas
superpobladas de la ciudad es también uno de los factores que contribuyen
a la formación de estas pandillas. La sola dirección de las diversiones no
puede ser la solución de estas situaciones creadas por el complejo de tantos
factores. Pero el hecho es que la combinación del aburrimiento y la tensión
es uno de los factores psicológicos más importantes en la formación de las
pandillas con su correspondiente conducta. La creación de campos de juego
y de locales de reunión, la conveniente organización de los deportes y los
bailes contribuirían a aliviar el aburrimiento y la tensión.
Hemos de tener presente que estas pandillas de muchachos sólo son un
caso social anormal del grupo primario universalmente presente. En estos
grupos hay jefes y subordinados, hay un código de conducta que los miembros respetan, relaciones sociales frecuentes y sin protocolo, un sentimiento
de pertenencia, una actitud que aspira al bienestar del grupo. Son las características intensificadas del grupo primario.

cuando una de las funciones primarias de estos grupos sea la protección
económica de sus miembros.
Contrariamente a lo ocurrido con los sindicatos de la mayor parte de
las otras grandes sociedades, los sindicatos norteamericanos se han limitado
principalmente a obtener inmediatas ganancias económicas. Han actuado
como «grupos de presión», han ejercido influjo político, han tomado posición sobre la mayoría de los problemas sociales y mundiales contemporáneos. Sin embargo, no han formado un partido político ni tienen una ideología seria fuera de la del sistema capitalista norteamericano. No tienen
interés en tomar en sus manos la dirección económica o política de la sociedad ni en establecer una sociedad proletaria y «sin clases».
A continuación presentamos algunas peculiaridades de los sindicatos
norteamericanos, que cuentan entre sus miembros poco más de la cuarta
parte de todas las personas que tienen empleo lucrativo en nuestra sociedad.
a) Los sindicatos son grupos secundarios en los que las relaciones sociales de los miembros son ampliamente estandardizadas e impersonales.
En todo sindicato local existen sin duda alguna grupos primarios formados
por los miembros más activos e interesados, y en los sindicatos nacionales
los funcionarios superiores que están en frecuente contacto mutuo forman
también un grupo primario. Pero la naturaleza misma de la industria a gran
escala de Norteamérica ha exigido una paralela organización a gran escala
del trabajo, en la que no pueden florecer los grupos primarios.
b) La solidaridad obrera, la desinteresada cooperación de todos los
miembros, es el mito de estas uniones. Las aspiraciones de los obreros, como
las de la mayoría, de los norteamericanos, se orientan a la elevación del
status social y del nivel material de vida. La «mentalidad de clase media» de los trabajadores norteamericanos ha sido la desesperación de los
líderes comunistas y socialistas. El trabajador tiene cierta lealtad para con
su sindicato y con frecuencia está dispuesto a soportar los inconvenientes
de las huelgas, pero esta lealtad parece basarse en la gratitud por los beneficios recibidos y en la esperanza de otros futuros más que en el afecto
personal y en la solidaridad para con sus camaradas obreros.
c) El crecimiento de la burocracia dentro de los grandes sindicatos
es paralela al desarrollo similar que existe en el gobierno y en la industria, y aun en la estructura de la educación y de la religión de Norteamérica. En los planos superiores se establece una política que han de poner
en práctica los funcionarios subalternos. Se han creado tantas oficinas de
funcionarios especializados, que los funcionarios superiores están continuamente rodeados de abogados y organizadores del trabajo, de contadores y
economistas, de expertos en relaciones públicas y de otros especialistas.
d) El proceso democrático ha creado especiales dificultades al mantenimiento de los sindicatos. La apatía por votar, característica del pueblo
norteamericano, se observa también en los sindicatos. Las votaciones en
las grandes fábricas y en las grandes industrias a veces han sido facilitadas
por la- cooperación de la dirección y del gobierno. Pero la organización

5. Los sindicatos norteamericanos.
Los Estados Unidos, en muchos aspectos, son una sociedad sumamente
organizada. Ya hemos visto las diferentes bases sobre las que las personas
tienden a asociarse unas con otras, no sólo para formar los grupos sociales
principales que se hallan en cualquier sociedad, sino también para la creación de los variados subgrupos peculiares de cada sociedad en particular.
En Norteamérica es muy frecuente la formación de grupos y la reunión de
los ya existentes tomando por base la similitud de las funciones económicas.
Las personas Con empleos lucrativos se organizan para proteger sus intereses
y para promover su función particular. Esto se aplica tanto a los médicos,
abogados, enfermeras y maestros como a los fabricantes, distribuidores, oficinistas y obreros de la industria.
Los sindicatos norteamericanos, como grupos sociales, tienen las características comunes a todas las organizaciones formadas por las personas con
empleo lucrativo. Pero el término «sindicato» ha sido limitado por el uso
social a significar sobre todo la unión de los obreros manuales organizados.
Los maestros y los asistentes sociales, los banqueros y los médicos, por
ejemplo, no suelen llamar «sindicatos» a sus asociaciones profesionales, aun

129

130

IV. Grupos y asociaciones

de las concentraciones locales y la elección de los funcionarios se ven impedidas por la apatía de la gran masa de los obreros. Los dirigentes laborales dependen de las elecciones populares para continuar en su función.
A diferencia del director a sueldo, no pueden disponer de sus miembros;
constantemente se ven forzados a «probar su valía» y periódicamente deben
someter a prueba su posición, como los políticos, «presentándose al pueblo».
Los sindicatos, en su conjunto, se consideran con frecuencia como una
sólida falange que empuja irresistiblemente al país hacia un Estado socialista y asistencial. Esta opinión por regla general la sostiene la gente que
no advierte que la organización laboral es uno de los productos de la
sociedad norteamericana y que se ha desarrollado al lado de otras estructuras sociales características. A veces se oponen a los sindicatos personas
que pretenden defender la «empresa libre» y un «puro individualismo» sin
caer en la cuenta de que estas cosas hace tiempo que han desaparecido
de la escena económica norteamericana. El hecho es que en los Estados
Unidos los sindicatos se han desarrollado con las mismas características
de las otras asociaciones secundarias.

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THOMPSON, VÍCTOR, Modern Organization, Knopf, Nueva York 1960.
WHYTE, WILLIAM F.. Street Comer Society, University of Chicago Press,
Chicago 1955.

V
COMUNIDADES

El término «comunidad» es otra palabra sociológica que ha llegado
a tener varios significados. Los muchos que se le atribuyen inducen
tanto a confusión como los de otras palabras de uso común, como
cultura, familia e institución. Se dice a veces que existe una «atmósfera familiar» en determinadas empresas de trabajo. Se usa a veces la
palabra «institución» para referirse a alguna persona o situación poco
comunes. El término «cultura» se refiere a menudo al refinamiento y
a la buena educación. Si los investigadores científicos del comportamiento han contribuido actualmente de alguna manera a la creación
de conceptos analíticos, ha sido al proporcionar una precisión técnica
para el lenguaje de la conducta humana.
Sería arbitrario, sin embargo, pretender que una palabra significa
tan sólo lo que el sociólogo pretende. No es preciso pelearse con
los que llaman a toda la raza humana la familia de Dios en la que
todos somos hermanos y hermanas, o la comunidad mundial de la
que todos somos miembros. Sabemos, en otros usos amplios del término «comunidad», a qué se alude al referirse a grandes alianzas
como la Comunidad del Atlántico Norte, o la Comunidad Económica
Europea. Algunas veces se aplica el término a categorías sociales laxas
que se basan en parecidos étnicos, raciales, o religiosos, como la comunidad judía de Nueva Orleáns, la comunidad negra de Chicago,
o la comunidad irlandesa de Boston.

La pérdida de la

comunidad.

Los sociólogos que se ocupan del cambio histórico intentan explicar los problemas básicos de la vida social moderna diciendo que

132

Valor de la reunión

V. Comunidades

hemos sufrido de una general «pérdida de comunidad». Esto significa
que ha habido un desplazamiento de la importancia de un tipo de organización social a otro, desplazamiento que explica a nivel sociológico
valores, pautas de conducta, relaciones sociales, e instituciones de la
sociedad occidental contemporánea. Ello no debe interpretarse como
causalidad simplista, centrada en un solo factor, aunque ciertos observadores parecen invocar, como solución de nuestros problemas sociales,
un total retorno a la comunidad.
En esta aplicación amplia a la vida de grupo, el concepto de comunidad abarca cuatro elementos: a) relaciones personales estrechas
con otras personas, que a veces se llaman primarias, de tú a tú, o
íntimas; b) lazos emotivos por parte del individuo en las funciones
sociales y los asuntos del grupo; c) entrega moral o compromiso ante
los valores que se consideran elevados y significativos para el grupo;
d) un sentido de solidaridad con los demás miembros del grupo.
Existen, por supuesto, grupos de gente en el mundo de hoy que
exhiben tales cualidades, pero se trata siempre de grupos primarios
pequeños. La diferencia está en que tales cualidades no son características de una cultura global, tal como fueron, a juicio de los historiadores, antes del advenimiento de la Revolución Industrial, el sistema capitalista en gran escala, la urbanización de masa y el metropolitanismo, así como de la secularización. Los antropólogos a la
búsqueda de sociedades en las que dominen las cualidades comunitarias
se dirigen a las áreas subdesarrolladas, siguiendo el ejemplo de Le Play
en Europa, Redfield en el Yucatán, Warner entre los aborígenes australianos y DuBois entre la gente de Alor.
Este concepto generalizado de la comunidad es, por tanto, una
cuestión de organización global, pero especialmente de la manera en
que la persona social se relaciona con la estructura social más amplia.
Es poco probable que las sociedades democráticas amplias y complejas puedan reorganizarse para la restauración total de la comunidad.
Los sistemas totalitarios del nazismo, comunismo y fascismo intentaron, en cierto sentido, reestructurar a la gente dentro de una comunidad
nacional. El grado de éxito conseguido costó un precio exorbitante en
vidas y valores humanos; sus fracasos se encuentran por otra parte
en la memoria de todos.
Para comprender el significado sociológico de la comunidad examinaremos el fenómeno a tres niveles: la solidaridad social, las relaciones sociales y la estructura social.

133

Valor de la reunión.
El sentido de la comunidad, como sentimiento de reunión, es un
envidiable objetivo que los grupos sociales a duras penas intentan
lograr y mantener. Los sindicatos buscan la solidaridad entre los obreros; las congregaciones protestantes intentan desarrollar la camaradería entre sus miembros; las revistas familiares intentan inspirar un
sentimiento de reunión en el hogar; los grupos raciales negros hablan
a menudo de «soul brothers» como índice de pertenencia. Otros muchos
términos se usan de modo casi sinónimo, como cohesión social, armonía, esprit de corps, consensus, para indicar un tipo de actitud
ideológica que liga y une a la gente.
El significado sociológico de la reunión, o solidaridad, ha sido
ampliamente discutido por los sociólogos modernos. Sugieren que los
seres humanos, al buscar un antídoto para la frustración, la angustia,
la inseguridad y la soledad, intentan alcanzar el objetivo de la comunidad. Parece como si la libertad hubiera asustado al hombre moderno, el individualismo hubiera acarreado la alienación de sus congéneres, la independencia hubiera destruido la seguridad social del
hombre. Este malestar social general, el sentido del aislamiento social
en el centro de las poblaciones en crecimiento, se curaría al parecer
con el desarrollo de un sentido de comunidad.
El debilitamiento manifiesto del sentido de comunidad o de la
solidaridad social, que se expresa por un sentimiento de extrañamiento
y alienación, constituye materia de reflexión entre todos los sociólogos. Era uno de los temas principales de Sorokin; atribuyó al
individualismo esta condición, que él llamaba la característica «atomización de la sociedad». También se atribuye esta condición en parte
a la magnitud, al carácter remoto y a la impersonalidad de la estructura social. Cuando los radicales vituperan el establishment, la institución, la estructura del poder, trazan el retrato de una máquina
social fría que destruye las relaciones sociales estrechas.
Resulta paradójico que la pérdida del sentido de la solidaridad
social vaya acompañada por la de un sentido de la identidad personal.
El marginal hippie simboliza entre la juventud estadounidense este
fenómeno peculiar y contradictorio. Vitupera la restricción e institucionalización de la sociedad y expresa su alienación volviéndose todavía
más alienado. Se supone que la identidad con la comunidad, o la
solidaridad social, fomenta la propia identidad; y cuesta comprender
la lógica del propio aislamiento como solución o antídoto.

134

V. Comunidades

Relaciones comunitarias.
La comunidad como proceso social es una forma de relación humana conjuntiva, o interacción, en la que la gente se reúne y se vuelve
más integrada. No se trata simplemente de una actitud o de una ideología de solidaridad; se trata de solidaridad en acto en el nivel de
la conducta humana de cada día. El logro de la cooperación entre
patrono y empleado es un ejemplo de este proceso; lo mismo ocurre
con el trabajo de equipo que consigue buenos resultados en todo tipo
de esfuerzo de grupo. Cualquier campaña de cuestación de fondos se
basa en la llamada al proceso conjuntivo del esfuerzo comunitario.
En éste, como en otros casos, se pide a cada ciudadano la participación en el apoyo a la causa común.
Lo opuesto al proceso comunitario es el proceso disyuntivo o
conflicto. Los estudiantes universitarios y los intelectuales de las profesiones liberales, e incluso muchos clérigos, han entrado en conflicto
con la administración nacional debido a su política y sus programas
militares. Los nacionalistas negros en los Estados Unidos han entrado
en conflicto con la estructura del poder blanco a nivel municipal, estatal y federal. Otros muchos ejemplos podrían citarse, históricos y
contemporáneos. Lo característico de este hecho es que el éxito del
movimiento para la paz depende de la cooperación interna de sus
miembros; la condición para el progreso del movimiento del Poder
Negro es la cooperación efectiva entre todos los sectores del movimiento.
Sólo por extensión de significado, o por falta de comprensión, del
término de proceso comunitario podemos decir que la comunidad «consigue cosas». Los resultados proceden de gente que gasta esfuerzos
individuales en la causa común, pero que actúa en concierto con otros.
Esta necesidad de esfuerzo individual se ilustra mejor cuando los
objetivos comunes de una comunidad local quedan especificados, de
modo que algunas personas se ocupan de mejorar la escolarización,
otras en la reforma fiscal, en los servicios públicos, etc. Los talentos
de los individuos se emplean en cooperación para el bien común.
Desde el punto de vista de la comunidad, lo que caracteriza la
relación social integradora es la medida en que el individuo coopera
positivamente en todos sus grupos principales. En términos mesurables esto significa que la cantidad total de relaciones de cooperación
aumenta en la sociedad global. Por supuesto no nos referimos a la
imposición del proceso social ya sea mediante amenazas o por el pago.

Estructuras de la comunidad

135

La comunidad como proceso social va acompañada por la comunidad
como sentido de solidaridad social voluntaria.

Estructuras de la comunidad.
La tercera manera de considerar la comunidad como estructura
social es probablemente la que imagina la mayoría de gente al usar
el término. Hablamos aquí de un grupo de gente cuyos roles, pautas
de conducta y relaciones sociales se hallan estructurados y organizados.
Ello coincide con la definición general de un grupo social como colectividad de gente en situación de comunicación recíproca. A parte
de su espíritu de solidaridad y sus muestras de cooperación social,
la comunidad se encuentra especificada por su localización. Se trata de
un grupo territorial de gente.
Tal como se usa corrientemente en sociología la comunidad se halla esencialmente «ligada a la tierra» en el sentido de que la gente
vive permanentemente en determinado lugar, tiene conciencia de pertenecer tanto al grupo como al lugar, y funciona conjuntamente en
los asuntos importantes de la vida. La comunidad se toma siempre
en cuenta con relación al ambiente físico. Es un conjunto o una red
de pequeños grupos, pero en su totalidad puede ser identificada en
muchos aspectos como un grupo social amplio. Los miembros de la
comunidad son conscientes de las necesidades de la gente de dentro
y de fuera del grupo inmediato, y tienden a cooperar estrechamente.
Es importante darse cuenta que estas tres formas de considerar
la comunidad (solidaridad, relaciones y estructura) no siempre operan
de modo complementario, y ello resulta especialmente cierto para la
comunidad en tanto que estructura social. Ningún sociólogo pretendería que el tipo de solidaridad social que se da en el pueblo tradicional (tipo de solidaridad que el sociólogo Ferdinand Tonnies llamaba
Gemeinschaft) se encuentra también en la metrópoli, considerando
ambos tipos de aglomeración en su estructura global. Solamente podemos distinguir la estructura social del pueblo tradicional de aquella
que la ciudad posee de manera arbitraria. Dicho de otro modo, las
estructuras sociales del pueblo tradicional y de la ciudad difieren tan
sólo en el grado, pero el pueblo tradicional presenta la solidaridad
social que llamamos comunidad, mientras que la ciudad no.
Generalmente imaginamos la comunidad moderna como una especie de vecindad, y el vecino como un residente próximo en un determinado lugar. El vecindario es algo característico de las comunidades

136

V. Comunidades

El factor económico

en las sociedades rurales, tradiciones y campesinas. No es característica común de las sociedades urbanas, metropolitanas, y nacionales, que son complejas y asociativas. Hasta cierto punto, sin embargo, se aplica todavía el término «comunidad» a los antiguos barrios
urbanos, en los que la gente comparte los mismos caracteres étnicos,
económicos y educativos, y ha vivido junto por largo tiempo. Los
suburbios modernos, que son barrios más recientes, efectúan a menudo
un intento deliberado de fomentar el espíritu de comunidad entre la
gente, y algunas veces estos barrios pueden describirse técnicamente
como comunidades.
La estructura de una colectividad social denota los arreglos organizativos de sus componentes. Hemos señalado ya que el análisis sociológico — por oposición al demográfico, económico, o político— se
centra en los elementos estructurales de la comunidad. Desde el punto
de vista del status y la estratificación, esta estructura es relativamente
«plana» con poca distancia social o movilidad desde la base a la
cumbre. Aunque existen subgrupos funcionales en la comunidad territorial típica, están informalmente organizados a nivel de relaciones
personales. Toda la naturaleza de la vida organizativa tiende a ser
«natural» y familística, en vez de planeada y contractual. Hay una
especie de «conciencia de especie», una conciencia de las similitudes
compartidas por la gente de la comunidad.
Hasta ahora se ha ofrecido un análisis descriptivo del concepto
de comunidad, mostrando que se entiende por los elementos de solidaridad, relaciones y estructura social. El análisis debe, sin embargo, ir
más lejos en el intento de explicar el porqué de la comunidad —los
factores o razones subyacentes a su formación —. La investigación procedente de distintas partes del mundo revela tres factores principales
de la comunidad: el económico, o laboral; el étnico, o etnocéntrico;
y el religioso. Vamos a considerar brevemente cada uno de ellos.

jidades y especializaciones urbanas. En este tipo de sociedad sencilla
florece fácilmente la comunidad. Es más probable que en él la gente
coopere en todas las funciones primordiales de la vida social, especialmente en los objetivos económicos.
Kibbutz significa en hebreo grupo social, pero ha pasado a significar actualmente el tipo de comunidad específica establecida deliberadamente en algunas partes del moderno Israel. La ocupación común
de todos los miembros, varones y hembras, niños y jóvenes incluidos,
es la agricultura. El ideal de igualdad entre los sexos se demuestra
en el reparto del trabajo agrícola entre hombres y mujeres. Esta actividad laboral común se considera tan esencial para el mantenimiento
de la comunidad que la vida familiar es secundaria. Se separa a los
niños de sus padres a los pocos días de nacer, se los cría separadamente en viviendas para niños, y sólo se les permite visitar a sus
padres en determinadas horas. No hay hogares familiares o salas de
estar, y los adultos comen en salas comunes. Son muchos los factores
que sostienen la vida comunitaria del kibbutz, pero el central reside
en la ocupación económica común de los habitantes.
La naturaleza igualitaria extrema del kibbutz no es un rasgo común de la mayoría de comunidades «naturales» y menos ideológicas.
Sin embargo en las llamadas regiones subdesarrolladas del mundo la
ocupación común es un rasgo central de la comunidad. Puede verse
esto en los pueblos costeros primitivos de la Polinesia en que la
comunidad se mantiene a sí misma por la pesca, en una ciudad minera
de Virginia del Oeste donde el trabajo en los pozos es la principal
fuente de ingresos, en el interior del Yucatán donde la principal ocupación de la comunidad es el trabajo agrícola. La función económica
común permite poca movilidad social, y semejante falta de estratificación tiende a reforzar la comunidad.
Este elemento de similitud básica en lo económico y laboral se
encuentra particularmente ausente de los suburbios donde los residentes tienden a desarrollar su empleo remunerado fuera del área inmediata. El cabeza de familia va a trabajar a la ciudad y allí cumple
un rol económico que poca relación tiene con los intereses inmediatos
de la comunidad suburbana en la que vive. Resulta, sin embargo, exagerado llamar a estos lugares simples comunidades «dormitorio», incluso refiriéndonos únicamente a los trabajadores commuters. A pesar
de la falta de una ocupación común, estos suburbios son los barrios de
la vida cotidiana de la mayoría de sus vecinos. En otros aspectos de la
vida social los suburbanitas tienden a centrar su conducta social y
sus relaciones sociales en su propia comunidad física. Casas, escuelas,

El factor económico.
Algunos sociólogos son reacios a describir la comunidad como fenómeno urbano o metropolitano, sobre todo debido a la diversidad
de las actividades económicas y laborales en los lugares densamente
poblados. Las especializaciones laborales, aunque se encuentren coordinadas con éxito, son necesariamente una brecha de diferenciación
social. La comunidad tiende a ser un sistema social más fuerte y
efectivo cuando existe en pequeños pueblos alejados de las comple-

137

V. Comunidades

El factor religioso

iglesias, facilidades recreativas y cívicas, así como las funciones sociales más importantes que éstas representan y cumplen, se sitúan en
el territorio específico en que la comunidad existe.

llegar a exagerarse en el etnocentrismo si se pretende aplicar a rajatabla la teoría del crisol. Esta gente son sin duda alguna socialmente
exclusivistas e internamente cohesivos, pero debemos aceptar la ideología pluralista, que también existe en la cultura estadounidense, que
autoriza el mantenimiento de su existencia en el país.

138

139

El factor étnico.
No ha escapado a la investigación de los sociólogos la persistencia de islas culturales en el centro de las grandes ciudades. Los que
viven en barrios tan bien delimitados han sido llamados ethnic villagers
por Herbert Gans, que estudió la vida de grupo de los italo-americanos en una gran ciudad. Al igual que los portorriqueños del Lower
East Side de Nueva York, esta gente tiene tendencia a encontrar
trabajo fuera de su barrio inmediato, y desde el punto de vista laboral
sólo se parecen en el bajo status de sus ocupaciones. Su modo de
vida es cultural o étnicamente distinto del de la otra gente que vive
en la gran ciudad.
Los rasgos culturales que distinguen a los «pueblerinos étnicos»
son los que generalmente caracterizan a los enclaves inmigrados de
las ciudades estadounidenses: una lengua distinta del inglés, lazos familiares estrechos y relaciones primarias, organizaciones laxas e informales, la continuidad de pautas religiosas y recreativas procedentes
del antiguo país, y la preferencia por la cocina «nacional». Se da
también un alto grado de espíritu de clan, que proporciona un mutuo apoyo y se expresa negativamente por la suspicacia y la desconfianza frente a los extraños.
La variable étnica se mezcla con los factores religiosos y laborales
para explicar el mantenimiento de las comunidades Amish en los Estados Unidos. Los Oíd Order Amish son una secta religiosa relativamente rígida con tipos de vestido y reglas de comportamiento que
los colocan inmediatamente aparte de los norteamericanos modernos.
Se resisten a adaptarse a la educación secular y a sus formas de recreo,
excluyen la radio y la televisión de sus hogares, y no usan automóviles
ni tractores. Los desviantes son excomulgados de la comunidad. El
cultivo de la tierra, en el que tienen considerable éxito, reviste para
ellos carácter casi sagrado.
No hay que creer que las comunidades étnicas son fundamentalmente excéntricas y «antipatriotas», o inaceptablemente extranjeras a
la cultura estadounidense. Se las acusa con harta frecuencia de buscar los privilegios de la libertad en la sociedad norteamericana sin
aceptar la obligación de conformarse a la cultura del país. Puede

El factor religioso.
El fomento de las relaciones amistosas entre los miembros de la
congregación de una iglesia local se considera a veces factor poderoso
en la construcción de una comunidad. No cabe duda de que muchas
iglesias cristianas pequeñas insisten en las relaciones primarias e intentan ofrecer solaz y apoyo para mitigar las frustraciones seculares
que la gente sufre en el «mundo exterior». La administración local
de la iglesia contribuye a la socialización de los niños y ofrece cuidados pastorales para las familias. Los miembros de la iglesia local
poseen a menudo el mismo status socio-económico, con respecto a la
educación, el trabajo y los ingresos.
La base religiosa de la comunidad es, por tanto, solamente un
factor de relaciones amistosas, aunque se considere el factor más
importante entre los clérigos y los laicos. Cada miembro de una iglesia, y cada familia, cumple otros roles sociales en otros grupos sociales: como ciudadano en el orden político, empleado en el económico,
y en varias otras actividades. También vive gente en el mismo barrio
que pertenece a otras iglesias. Por todas estas razones la congregación
de la iglesia local no puede llamarse comunidad en el sentido técnico de
la palabra.
Existe, sin embargo, otro tipo de comunidad religiosa que encaja
más propiamente en la definición técnica. Tales son los grupos de
funcionarios eclesiásticos existentes en cierta medida entre los luteranos, más extensamente entre los anglicanos, y sobre todo en la
iglesia católica romana. Se los llama congregaciones religiosas, u órdenes; y están integrados por célibes de ambos sexos. Esta gente está
organizada específicamente en nombre de la religión; su vida de comunidad se encuentra regulada alrededor de las prácticas religiosas;
son empleados con plena dedicación dentro de su iglesia.
La mayoría de estos grupos está activamente ocupada en servicios
destinados a la sociedad, tales como escuelas, hospitales, jardines de
infancia y varias formas de asistencia social. Sus motivaciones y su
solidaridad son básicamente religiosas, pero no se hallan «separadas»

140

V.

ni autocontenidas como ocurre con las comunidades territoriales..
Quizás únicamente las órdenes monásticas estrictas y contemplativas,
apartadas por completo del «mundo», pueden llamarse comunidades.
completas en el sentido más técnico de la palabra. Incluso en estos.
casos el término comunidad no se referiría a toda la orden religiosa,
sino únicamente al grupo local, como la abadía de Gethsemani, en
Kentucky, que ha hecho famosa el trapense Thomas Merton.

Comunidades

La comunidad rural

Comunidades

substitutivas.

Las clasificaciones de los grupos sociales debieran surgir de lo
observado en la recurrente vida social de la gente. Se da una tendencia académica a polarizar los tipos de colectividades sociales en los
grupos primarios y secundarios como si no hubiera grupos que comparten algunas características de ambos tipos. Oponemos el tipo de
sociedad comunitaria con el asociativo, como si no hubiera en algún
sitio sociedades intermedias entre las dos. Igualmente, hemos descrito
la comunidad territorial como una especie de miniatura de la sociedad
territorial global.
Hay otro sentido de la palabra comunidad que el sociólogo debe
reconocer porque existe en la mente y los hábitos de mucha gente.
A falta de otro término mejor, podemos llamarla comunidad substitutiva o substituía, por cuanto substituye a la comunidad natural y casi
automática estableciendo una vida de grupo contractual, planeada
o artificial. Todos estos términos descriptivos indican un intento deliberado de recuperar la esencia de la comunidad tradicional: el espíritu de camaradería, la entrega moral, el compromiso emotivo, las
relaciones personales estrechas con los demás.
Tenemos tendencia a clasificar los grupos por sus funciones y
objetivos en relación con otros grupos, pero parece cierto afirmar
que en casi cualquier grupo las funciones son múltiples y complejas.
La comunidad substitutiva, de la que estamos hablando, da mucha
importancia a la afinidad de sus relaciones humanas internas, que no
considera simplemente como un subproducto de la función que proclama. Una hermandad o fraternidad académica honorífica en cualquier gran universidad parece corresponder a este tipo de comunidad.
Los afiliados a una iglesia que viven en distintas partes de la ciudad.
pero que se juntan en las celebraciones religiosas para los servicios
del culto, integran este tipo de comunidad substitutiva. El centro de
interés de estas colectividades se anuncia como un tipo de interés,

141

objetivo, o valor selectivo, pero el vínculo de unión subyacente es el
deseo de relaciones de afinidad.
Los miembros de la comunidad substitutiva no están, en consecuencia, totalmente entregados a múltiples funciones sociales, como
lo están los varios y relacionados grupos de la comunidad territorial
tradicional; tampoco se hallan estos miembros rígidamente circunscritos en un vecindario físico fijo. Sus relaciones mutuas no son lo
bastante frecuentes para que entren en la definición del grupo primario
comúnmente aceptada. Estos comentarios negativos — q u e dicen lo
que la cosa no e s — indican que la comunidad substitutiva se halla
en alguna parte entre la comunidad estrechamente vinculada y la asociación secundaria laxamente estructurada.

VARIACIONES DE LA VIDA DE COMUNIDAD EN LOS ESTADOS UNIDOS

1. La comunidad rural.
Es un lugar común de la sociología el señalar que la urbanización en
los Estados Unidos ha aumentado a expensas del modo de vida rural.
En un país tan vasto como éste perduran todavía millones de familias campesinas aisladas físicamente. Hay también decenas de miles de pequeños
pueblos y aldeas rurales no incorporados a unidades mayores. Es difícil
conseguir datos estadísticos al efecto porque el United States Bureau of
the Census no da información acerca de estas pequeñas colectividades. Sin
embargo se ha investigado mucho sobre la vida rural en los Estados Unidos, y podemos ya describir algunas características de la comunidad rural.
a) La gente que vive en la moderna comunidad rural del país se encuentra cada vez menos aislada de la corriente central de la vida norteamericana. El uso generalizado del teléfono ha ofrecido una forma de
comunicación personal con los demás, pero la principal fuente de contacto
han sido la radio, y cada vez más la televisión. A través de estos medios
las pautas culturales más corrientes de la sociedad han llegado hasta los
hogares del campo. Éstos han sido el principal canal de la modernización,
así como de la rotura del aislamiento físico.
b) Excepto en las áreas rurales más remotas, las carreteras públicas y
el incremento de los medios de transporte públicos y privados han facilitado en gran manera el contacto personal. Los autobuses han penetrado
hasta lugares que estuvieron siempre al margen de las líneas de ferrocarril.
Esto ha permitido el acceso de los «forasteros», pero ha permitido sobre
todo la movilidad física entre la misma gente de la comunidad rural. Con
el automóvil fue posible aumentar la frecuencia de las relaciones primarias, de tú a tú, entre un gran número de vecinos.
' c) La investigación demográfica prueba de manera unánime que el

142

V.

Comunidades

Índice de natalidad rural sigue siendo más alto que el urbano. Esto significa sociológicamente que se da menos importancia a la familia conyugal y
más al grupo de parentesco extenso. Generalmente no hay en la comunidad rural altos edificios, y el tipo general de vivienda es la casa unifamiliar
que normalmente es lo bastante ancha para que vivan en ella los abuelos.
Los miembros de la familia siguen, formando una unidad sólida.
d) Las oportunidades escolares de los jóvenes en la comunidad rural
ya no se limitan a la pequeña escuela de pueblo. Se ha vuelto corriente en
varias comunidades el juntar fondos, a veces con ayuda estatal y federal,
para instalar colegios secundadnos de mejor calidad. Se ha dado también
un crecimiento espectacular en el número de escuelas de graduados, y
hasta cierto punto en el de escuelas universitarias de la comunidad, que
ponen la educación superior al alcance de la juventud rural.
e) Mientras permanece en la comunidad rural un núcleo de población
de residentes permanentes relativamente estable, existe también un tipo de
población que se desplaza. Una corriente de este movimiento es el rápido
éxodo de los adultos jóvenes que buscan empleo en otras partes. Hay también una inmigración de residentes temporales, especialmente en las comunidades costeras y montañosas, las llamadas «colonias de veraneo». Un
tercer tipo de desplazamiento de población tiene lugar en algunos lugares
que necesitan de trabajadores inmigrantes para las grandes cosechas.
f) Compartir la ocupación y los intereses laborales ha sido siempre
algo importante para la cohesión de la comunidad. Se ha dicho que el
trabajo agrícola es un «modo de vida» de la comunidad rural, Ello implica
que no sólo los miembros de una determinada familia, sino todos los
campesinos de un área determinada comparten los problemas que implican las incertidumbres del tiempo, la fluctuación de los precios del mercado, la elección de las cosechas, la fertilidad del suelo. El trabajo agrícola
real no lo realiza sólo el padre, el soporte de la familia, sino que ocupa
hasta cierto punto a los hijos y la mujer en diferentes tareas.
Lo que aquí se ha dicho describe un tipo sociológico, la comunidad
rural, que acepta amplias variaciones. Estos elementos descriptivos varían
a lo largo de una lista de otros elementos sociológicos: hay diferencias
entre los propietarios y los campesinos, los campesinos de granja y los de
secano, las áreas en que hay una concentración de minorías sociales como
los negros, los mejicanos-norteamericanos, los orientales. El relativo aislamiento de la comunidad rural no es el mismo en el Massachusetts occidental que en el centro de Nebraska. Hay cambios en las comunidades
rurales, pero el índice de cambio es más rápido en unas que en otras.

2. La comunidad dormitorio.
Para muchos norteamericanos la búsqueda de la vida comunitaria se
ha resuelto por la compra de una casa en los suburbios y el establecimiento

La comunidad dormitorio

143

en lo que se ha venido llamando la comunidad dormitorio o «alcoba». Ya
veremos cómo la búsqueda de un sitio para dormir no es razón importante
para la migración familiar al suburbio. El crecimiento de las áreas residenciales adyacentes a las grandes ciudades ha sido considerable, y el incremento de la investigación sociológica sobre el tipo de vida suburbano ha
proporcionado muchas generalizaciones valiosas para el estudiante. Presentamos a continuación alguna información procedente de estos estudios
sobre el suburbio como comunidad.
a) Probablemente el factor más evidente de la típica comunidad suburbana es la homogeneidad relativa de los residentes. La mayor parte de
esta gente es norteamericana de clase media por lo que atañe a sus valores y pautas de conducta. El conformismo social se reconoce en su estilo
de vida, en el tipo de las casas que poseen, en las aspiraciones para sus hijos
y en sus formas de ocio. Cualquier suburbio tiende a atraer a la misma
clase de gente, y la mayoría de ellos pueden clasificarse entre la alta y la
baja clase media.
b) A pesar de este conformismo y esta homogeneidad patentes, la intención explícita de las familias que se mudan a los suburbios — especialmente desde la ciudad— es obtener espacio libre, un césped, un jardín
y algún espacio exterior alrededor de la casa. Esto significa que el suburbio
no es un lugar con bloques de varios pisos. Es un lugar en que la familia
disfruta de un espacio privado, donde los padres y los hijos tienen un sentido de libertad.
c) Tiende a existir un parecido de clase social, al igual que demográfico, en la comunidad suburbana. Atrae a las familias más jóvenes, de
suerte que la edad media de la población se encuentra por debajo de la
que caracteriza al centro. Hay en la comunidad pocas personas solteras
económicamente independientes. Los suburbios acostumbran también a ser
racialmente parecidos, y la resistencia a la integración racial es más fuerte
en ellos que en las demás comunidades.
d) Se llama a veces a estos suburbios comunidades parásitas porque
la mayoría de gente con empleo lucrativo reciben sus ingresos en la
gran ciudad. No hay cohesión social procedente del factor laboral. Existe,
sin embargo, una similitud laboral en el sentido de que gran número de
residentes desempeñan trabajos llamados de cuello blanco, que los sitúan
fuera de los altos cargos de gestión y también de la clase de los obreros
industriales o manuales.
e) La afinidad entre vecinos, o el espíritu de comunidad, se halla
muchas veces deliberadamente promovido por las organizaciones formales
e informales en el suburbio típico. Con respecto a la población, hay probablemente mayor número de «clubs sociales» que en las comunidades
rurales o que en el centro de las densas ciudades. Éstos se encuentran dotados de varios subgrupos no económicos que se centran en las funciones
educativas, religiosas y políticas, en las que los residentes son capaces de
demostrar su interés por el fomento de la «buena» comunidad.

144

V.

Comunidades

f) El varón suburbanita adulto que afirma que la principal razón para
vivir allí es «la mujer y los niños» avanza una observación sociológica de
cierta importancia. Desde su punto de vista la comunidad suburbana está,
y debiera estar, centrada en la familia. Soporta el inconveniente diario del
transporte hacia y desde la ciudad, pero procura también cooperar en las
actividades de grupo que benefician a la mujer y los hijos.
Como ocurre con todas las generalizaciones sociológicas, hay que tener
en cuenta en ésta las muchas excepciones. Hay suburbios muy ricos y muy
pobres. La prensa refiere, y las novelas ilustran a menudo, la delincuencia
adulta y juvenil, el uso de drogas, los excesos sexuales y otras desviaciones
morales entre los suburbanitas. Las aberraciones sociales y morales pueden
hallarse más en unas ciudades que en otras. El vasto y creciente número de
comunidades suburbanas en los Estados Unidos tiende también a exhibir
cierta variedad en estas pautas de conducta.

3. La comunidad étnica.
El flujo migratorio de los colonizadores de Norteamérica, que va de los
colonizadores españoles, pasando por los mercaderes franceses, hasta los
puritanos ingleses, se dirigió a localidades específicas. Los grupos nacionales
posteriores, como los alemanes, irlandeses, italianos, escandinavos, griegos
y polacos encajaron en la misma pauta selectiva, separada y concentrada.
Después que los grupos originales se asentaban, se establecía un lazo de
comunicación con la patria de origen de manera que pocos inmigrantes
posteriores llegaron como completos extranjeros. Se dirigieron a donde
sus conocidos y parientes ya se habían instalado. A pesar de la enorme
movilidad, social y territorial, semejante pauta de separatismo étnico está
todavía sujeta al examen del sociólogo norteamericano moderno.
¿Cuáles son las características de semejantes comunidades étnicas, y
por qué persisten hoy todavía en las ciudades de los Estados Unidos?
a) El que la gente de idéntica procedencia étnica se junte es una de
las demostraciones más claras del deseo natural del hombre por la comunidad. Su gente le resulta familiar; la sociedad global le resulta ajena. El
pavoroso sentimiento de la alienación, de ser un extranjero desarraigado,
procede de una falta de lazos personales con la gente que uno conoce y entiende. Estos lazos ya están preparados para el inmigrante recién llegado
porque deliberadamente se han preservado y fomentado entre la gente que
vive en la comunidad.
b) Se dice a menudo que los portorriqueños se cierran sobre ellos mismos, al igual que los chinos, las mejicanos y otros, porque no han sido
bienvenidos por los norteamericanos de vieja raigambre que son anglosajones, o que creen serlo. La segregación residencial impuesta es contraria
a los principios estadounidenses de democracia, y en muchos estados se
encuentra sujeta a leyes sobre la libertad de residencia; pero existe de ma-

La comunidad étnica

145

ñera a menudo más sutil que abierta. También es un hecho que una comunidad étnica puede cerrarse contra las otras, de la manera que los polacos
no gustan de los irlandeses, y viceversa.
c) Muchas veces la comunidad étnica urbana posee de segunda mano
la vivienda, las calles, las tiendas, las escuelas y los servicios públicos.
Los miembros de la comunidad ocupan barrios de los que se ha ido otra
gente, de los que los antiguos habitantes huyeron porque se habían vuelto
demasiado incómodos con gente que no era «de su clase». También a veces,
los miembros del grupo étnico se escinden de la comunidad, ascendiendo
socialmente en virtud de algún estándar de éxito norteamericano. Desde
el punto de vista del status de clase, sin embargo, la comunidad étnica
tiende a permanecer en el mismo nivel.
d) El barrio étnico puede considerarse un apeadero para las sucesivas
olas de categorías nacionales. Los alemanes, los irlandeses, los italianos, y
los demás, están en distintos niveles de movilidad ascendente con la esperanza de llegar a ser absorbidos dentro de la amplia clase media norteamericana, y • dejar así de ser norteamericanos medio extranjeros en las comunidades étnicas. El concepto clave es el status económico y laboral de los
«étnicos». Aunque se dan individuos excepcionales, la mayoría de miembros de la comunidad tienen trabajos mal remunerados.
e) La comunidad étnica no es un barrio bajo (slum) desorganizado.
Las relaciones sociales y los grupos, especialmente los centrados alrededor
del parentesco y las actividades ociosas, se encuentran rutinizados de manera personalista e informal. La fuerza y la resistencia de la vida de
comunidad se ven fortificadas por esta clase de relaciones de grupo, y
también por una actitud de desconfianza y exclusión ante los «forasteros».
La cohesión social o solidaridad es una característica esencial de la comunidad étnica.
f) Dígase lo que se quiera acerca de los detalles de la vida dé esta
gente, es la cultura étnica en su conjunto que constituye el alma de la comunidad. La lengua materna común se conserva entre gran parte de los
viejos; la religión común es a menudo un' factor importante; incluso los
hábitos alimenticios ayudan a promover esta continuidad cultural. La cultura, las formas de vida «ancestrales» se mantienen en medio de las formas «forasteras» de la vida norteamericana. La comunidad étnica durará
lo que dure la completa asimilación cultural.
Han pasado muchos años desde que se establecieron las leyes restrictivas de la inmigración; durante este tiempo se esperaba que los mermados
números de inmigrantes diluirían la fuerza de las comunidades étnicas.
La perduración de estas comunidades no es tanto un fallo del proceso de
americanización como un índice de que el pluralismo cultural es un aspecto prominente de la sociedad norteamericana. La diversidad étnica subraya
este pluralismo, a pesar del ocasional antagonismo de los superpatriotas
norteamericanos a la antigua usanza.
Desde el punto de vista sociológico es más importante la demostración

146

V.

Comunidades

étnica de la necesidad de vida comunitaria. Así como con la comunidad
rural tradicional, y la comunidad suburbana establecida más recientemente,
existe una base institucional múltiple para la comunidad étnica. La diferencia principal es que esta comunidad continúa siendo una especie de
isla cultural en la cultura norteamericana más amplia.

4. La iglesia comunitaria.
La descripción del tipo comunitario de colectividad social puede dar a
veces la impresión de que la comunidad «aparece» simplemente debido al
desarrollo histórico y a la presencia de ciertas variables como el status
análogo, la ocupación común y origen étnico. Ya vimos, sin embargo,
cómo en los nuevos suburbios la comunidad puede organizarse, puede planearse con intentos racionales de mantener y reforzar sus cualidades socialmente deseables. El concepto de iglesia comunitaria es un ejemplo de semejante planeamiento: una forma deliberada de organización que refleja y a
la vez fomenta la solidaridad.
El ímpetu para la creación de iglesias comunitarias procede de dos
experiencias sociológicas típicamente norteamericanas. La primera es la
migración interior de la gente, y la segunda es la diversidad sectaria del
protestantismo estadounidense. Al emigrar la gente de las áreas rurales,
éstas quedaban pletóricas de iglesias, al tiempo que menguaban las finanzas,
los fieles y la clerecía. Cuando la gente llegó a los nuevos suburbios representaba a distintas confesiones, y una población religiosamente tan diversa
no podía sostener una iglesia independiente para cada secta.
Presentamos a continuación una lista de las consideraciones básicas que
indujeron al desarrollo de la iglesia comunitaria.
a) Entre los protestantes practicantes — aunque no siempre entre la
clerecía — hubo una «nivelación» de las diferencias doctrinales y teológicas. Las disputas teológicas que antaño fueron motivo de confesionalismo
o sectarismo ya no parecían tan apremiantes. La importancia del sistema
de creencias comenzó, por lo general, a menguar cuando la gente empezó
a decir que «todas las religiones son igualmente buenas», o cuando se difundió la noción de que «no importa demasiado lo que creas mientras
seas sincero».
b) La noción teológica de que son muchos los caminos que conducen
a la salvación estaba unida a la de que el tipo de vida cristiano no necesariamente ha de ser confesional. Las virtudes morales generalizadas, especialmente las de amor y justicia, tendrían que ser practicadas por toda la
buena gente. Incluso los servicios litúrgicos, que daban gran importancia
a los himnos y sermones, presentaban a menudo un gran parecido de una
a otra iglesia. La conducta moral promovida por la iglesia y las pautas de
los servicios litúrgicos perdieron gran parte de sus características confesionales entre las Iglesias protestantes más importantes.

La iglesia comunitaria

147

c) El fundamento básico para el desarrollo de la iglesia comunitaria
fue ecuménico en su terminología eclesiástica y solidario en la sociológica.
Quizás el tema fue una racionalización surgida de la necesidad, pero era
también una oportunidad para expresar la unidad básica de la humanidad,
y desarrollar un foco para la fraternidad que superaría las diferencias confesionales. El objetivo era la fraternidad y el factor explícito de la comunidad fue la asimilación a una fe y una práctica amplias y comunes.
d) Había, sin embargo, un factor financiero importante en la base de
tales consideraciones. Las pequeñas congregaciones, sobre todo si disminuían cuantitativamente en las áreas rurales, encontraban poco rentable
mantener una iglesia independiente y no eran capaces de ofrecer salarios
suficientes para tener un pastor fijo. Podían compartir los costos de un
clérigo que podía repartir sus oficios entre distintas iglesias autónomas; o
podían dar un paso más razonable que consistía en mezclar las congregaciones «reunidas» en una iglesia comunitaria. Se utilizó también semejante
argumento financiero en los nuevos suburbios en que los parroquianos de
cada confesión no eran lo bastante numerosos para poder sostener una
iglesia independiente.
e) Surge un problema peculiar con la decisión de que la iglesia comunitaria no debe ser confesional. Esto corta la ayuda financiera procedente del cuerpo materno a nivel estatal o nacional. Crea también un problema personal. Dado que los clérigos se educan para el culto en el interior de una confesión específica, se arriesgan bastante al definirse como
no-confesionales, aunque no sea muy corriente que un ministro cambie de
filiación confesional. A no ser que gran número de iglesias comunitarias se
junten o se federen, para formar nuevas confesiones independientes, continuarán sufriendo de este doble problema de las finanzas y del personal.
f) El establecimiento de una iglesia comunitaria en el centro de la qudad da relieve a la orientación benéfica más que a la cohesión entre los
miembros. La función tradicional de evangelizar, transmitir el mensaje evangélico a los infieles, se ha eclipsado frente al interés por la asistencia social.
La posición de apertura ante todos va disipando el objetivo de fraternidad
exclusiva que los miembros de la iglesia comunitaria típica buscan. Una
iglesia con este punto de vista encaja con su clasificación nominal, sin. embargo, porque se interesa por la comunidad más amplia y la sirve.
El análisis de la iglesia comunitaria ejemplifica la dificultad de entender
la definición sociológica técnica de la comunidad. La búsqueda de la fraternidad cristiana se muestra en la koinpnia genuina, pequeño grupo de
gente que comparte valores religiosos comunes y relaciones personales estrechas, y que de manera generosa se entrega a la causa del evangelio.,La
Church of the Savior de Washington ejemplifica la koinonia hasta cierto
punto; igualmente un pueblo concreto de practicantes del Oíd Order Amish;
y más todavía las comunidades monásticas de las órdenes religiosas.
En último análisis hay que señalar que la iglesia comunitaria, tal como
existe en los modernos Estados Unidos, es un soporte del concepto más

148

V.

Comunidades

amplio de solidaridad social. Tiene probablemente mayor éxito si comparte
también otros elementos no religiosos. Si la congregación se unifica únicamente sobre una base religiosa y se muestra exclusiva frente a los demás y
frente a otros factores de solidaridad, habrá entonces únicamente un cielo
para los que quieran escapar de los brazos confortables de la religión.

5.

Programas de acción comunitaria

La ventaja de «reunirse» en comunidad estriba en la convicción de que
la mayoría de gente puede, quiere y se propone cooperar para el mejoramiento cívico. Esto es, desde luego, lo que esperamos al hablar de la acción
comunitaria de las ciudades norteamericanas. La comunidad que se lanza
a la acción representa una minoría de ciudadanos que sufren agravios, intentan enderezar entuertos, y se enfrentan con la oposición de varios segmentos de la población.
Los programas de acción comunitaria pueden analizarse en tres niveles.
Primeramente, la persona individual que participa en el programa tiene la
oportunidad de aliviar el sentimiento de alienación, frustración e inseguridad común a las grandes ciudades. En segundo lugar, el esfuerzo común
dirigido a un objetivo común, sobre todo si hay esperanzas de conseguirlo,
ayuda a desarrollar el sentido de solidaridad. En tercer lugar, el avance
hacia el objetivo es una expresión del poder social, de la convicción de que
los miembros de la comunidad tienen algo que decir sobre su propio destino.
Los problemas y el modo de proceder de los programas de acción comunitaria se abren al análisis en la siguiente serie de ejemplos.
a) En algunas áreas de las grandes ciudades ha habido tentativas concertadas para lograr el control comunitario de las escuelas públicas. La razón
que se hacía valer es que la gente, y especialmente los padres, sabe lo que
conviene a sus hijos, y quiere opinar no sólo sobre los programas de estudio, sino también sobre el personal docente. La oposición más fuerte a tales
demandas procede de los educadores profesionales, especialmente de los del
sindicato de maestros, pero también de los burócratas del sistema de enseñanza público y de la delegación municipal de enseñanza. Ambas partes
alegan que hay acuerdo en el objetivo común: el mejoramiento de las
escuelas de la comunidad.
b) El «programa contra la pobreza», lanzado por la legislación federal
y financiado por fondos públicos, estaba, destinado a fomentar la participación de la comunidad. El mecanismo con el que la gente debía intervenir en
la toma de decisiones era, en el mejor de los casos, engorroso, y algunas
veces completamente ignorado. Fueron principalmente los políticos, al insistir en el derecho de nombrar administradores para la gerencia del programa,
que se opusieron a los esfuerzos para incrementar el control de la comunidad sobre el programa en cuestión. Su argumento era que si los pobres
conocieran realmente qué les convenia, ya no serían pobres.

Bibliografía

149

c) La acción comunitaria ha sido parte de un esfuerzo por aliviar algunos aspectos del problema de la vivienda en las ciudades. El problema
presenta sus rasgos más acusados allí donde hay hacinamiento de unidades residenciales, donde los propietarios absentistas se despreocupan de los
inquilinos, y donde la gente puede tan sólo adquirir viviendas a precios
exorbitados. Los particulares o las familias deben organizarse entre ellos
antes de que pueda alcanzarse alguna solución. En esta cuestión el esfuerzo debe concentrarse en romper el poder económico de los propietarios y
de las agencias inmobiliarias, que a menudo goza del apoyo de abogados,
políticos y legisladores.
d) Otro tipo de programa de acción comunitaria se encuentra a veces
en lugares donde hay una industria dominante. Las minorías desprivilegiadas afirman que hay discriminación en el empleo y el ascenso de sus
trabajadores. Incluso la política del sindicato, en caso de que exista uno
en la fábrica, puede ser también discriminatoria. Lo justo es entonces
movilizar y unir la comunidad en protesta pública contra semejantes condiciones y reivindicar contratos equitativos. Los principales oponentes son
los industriales del lugar, pero se encuentran unidos casi siempre a los
«buenos ciudadanos», la gente que detenta la autoridad social y el poder,
que siente que sabe qué es mejor para la comunidad.
e) Diferente de estos cuatro ejemplos es el programa de acción comunitaria promovido por gente que busca el mejoramiento cívico y el cambio
social. Ejemplo de ello han sido numerosos estudios de comunidad dirigidos por un organizador profesional, pero realizados por voluntarios de la
ciudad. Teóricamente, los mejores resultados se obtienen cuando participa
el mayor número de voluntarios en las cuatro fases esenciales de planear,
investigar los hechos, tomar las decisiones y cumplir las mejoras. Esta
clase de programa ha sido más viable en ciudades pequeñas y en los suburbios que en las grandes ciudades.
Los programas de acción comunitaria son fenómenos relativamente modernos que han surgido como respuesta a varias necesidades sociales de
la vida urbana. Se trata de un intento de abordar problemas concretos que
han escapado a los mecanismos impersonales de la sociedad global. Reconoce la presencia de varios «intereses creados» en la estructura de poder
que resisten al cambio. Quiere superar el individualismo y la apatía social que caracterizan a muchos ciudadanos. Representa la asociación voluntaria de gente que afirma «lo haremos nosotros mismos».

BIBLIOGRAFÍA
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1963.

VI
LA SOCIEDAD

En los capítulos precedentes hemos notado las diferentes maneras
con que los seres humanos se relacionan entre sí y los diferentes puntos
de vista desde los que se puede estudiar científicamente a la misma
persona social. Las personas se conciben como agrupadas según diversas categorías sociales. Están asociadas flojamente en los numerosos conglomerados. Se unen con múltiples relaciones recíprocas formando los diversos grupos. La «sociedad», en el significado técnico
más amplio del término, debe incluir todas estas diversas unidades
sociales como otras tantas subunidades dentro de la sociedad.
Los primeros sociólogos, filósofos sociales más que verdaderos
científicos, estudiaban y analizaban la sociedad «en general» y confundían a menudo una determinada sociedad con su sistema político,
o Estado. Hacían amplias generalizaciones sobre la conducta humana
y las formas sociales, deduciéndolas de la humanidad «como un todo».
El sociólogo moderno le fija límites mucho más precisos y modestos a
su ciencia. Centra su estudio en el grupo y procura construir su ciencia
partiendo siempre de las situaciones concretas.
Este desplazamiento del centro de interés en la sociología actual
indica una mayor exactitud y unas deducciones generales de mucho
mayor valor científico. El significado real de este cambio de enfoque
está en que precisamente la sociedad «como un todo» se entiende
ahora más claramente y se estudia más a fondo que antes. Proceder
de lo particular a lo general ha sido siempre esencial en la actitud
científica y en nuestro caso ha dado como resultado la disipación de
ciertas vaguedades contenidas en las antiguas generalizaciones sociológicas.

152

VI. La sociedad

Características de la sociedad

153

Sociedad y sociedades.

Definición de la sociedad.

Antes de analizar la definición técnica de sociedad será útil eliminar
algunos usos e interpretaciones confusos y equívocos del término. En la
práctica, carece de todo sentido científico definir a la sociedad como
la población total del mundo, como la sociedad humana, el género
humano, la raza humana. Todos los seres humanos ciertamente comparten determinadas características que los distinguen como personas
sociales, pero este hecho los une meramente en la más amplia de las
categorías sociales. No los reúne en una forma observable y susceptible
de medida.
Existen ciertas semejanzas universales en las diferentes sociedades
del mundo. La existencia demostrable de estos universales (como
status, rol, pautas, estructuras, relaciones, funciones) permite que se
desarrolle la ciencia social en el sentido estricto del término. Estos
fenómenos generales se hallan presentes en todas las sociedades por
muy distintas y separadas que estén entre sí. En cada sociedad constituyen una red o sistema social que se puede observar como un
conjunto orgánico y progresivo. La humanidad en su conjunto no
está constituida así, y hablar del género humano como de una sociedad
mundial es tratar de dar al término técnico «sociedad» una extensión
que carece de sentido.
Por otra parte, el término «sociedad» lo aplicamos comúnmente
a diversas asociaciones secundarias. No hace falta ser un purista del
lenguaje para ver la confusión que engendra este uso, que aparece
cuando uno menos lo espera. Cuando se publicó la primera edición
de este libro, la American Sociological Association se llamaba todavía
American Sociological Society. La Society for the Scientific Study of
Religión, al igual que la Society for the Prevention of Cruelty to
Animáis, es, según la terminología técnica, una «asociación», un grupo
secundario de personas que persiguen determinados objetivos sociales.
La National Association for the Advancement of Colored People,
como la National Association of Manufacturers, tienen una denominación más técnica y por consiguiente más correcta.
El término «asociación» o «grupo secundario» tiene numerosos sinónimos. No sólo se aplica a las diversas «sociedades», sino también
a muchas federaciones, uniones y ligas, que en realidad son grupos
secundarios. La Women's Christian Temperance Union, la National
Hockey League, la American Federation of Labor, y muchas otras
asociaciones parecidas, son grupos secundarios o asociaciones.

En último término, la unidad física irreductible de la sociedad,
como la del conglomerado y del grupo social, es la persona social.
Desde el punto de vista de las personas que la constituyen, una sociedad es un gran número de seres humanos que obran conjuntamente para satisfacer sus necesidades sociales y que comparten una
cultura común. En esta definición se distingue la sociedad del grupo,
porque éste comprende solamente un sector de la sociedad, y porque
la cultura común de una sociedad es mucho más amplia que la de
una persona particular o de un grupo.
Siguiendo este razonamiento, se puede decir en general que el
grupo está constituido por personas y que la sociedad está constituida por grupos. El estudio de una determinada sociedad se centra
en los grupos más bien que en las personas. Puesto que todas las
personas participan de alguna manera en la formación de los grupos
mayores, es evidente que todas las agrupaciones fundamentales están
interconectadas. Aunque los individuos se encuentran más implicados
en algunos grupos que en otros, el personal de un grupo importante
es fundamentalmente el mismo que el de cualquier otro grupo importante. Al desempeñar sus papeles sociales participan en todas las asociaciones primarias y secundarias que constituyen estos grupos principales. Se puede, por lo tanto, definir una sociedad como la estructura
formada por los grupos principales interconectados entre sí, considerados como una unidad y participando todos de una cultura común.

Características de la sociedad.
Una definición más completa de la sociedad incluye lo siguiente:
a) Las personas de una sociedad constituyen una unidad demográfica, es decir, pueden considerarse como una población total. Esto
no quiere decir que formen todos una única y amplia categoría
social, aun cuando uno de los procedimientos más eficaces para comprender una sociedad es el estudio específico de sus diversas categorías
sociales.
b) La sociedad existe dentro de una zona geográfica común. En
el mundo moderno, sumamente organizado, esto se determina por
ciertos límites físicos que fijan las fronteras de una nación en la que
existe una sociedad completa. Sin embargo, es posible que dentro

154

VI.

La sociedad

de una misma nación existan diversas sociedades, de modo que la
palabra «nación» no es sinónimo de «sociedad». Los canadienses franceses constituyen una sociedad con una cultura independiente que los
distingue de los demás canadienses.
c) La sociedad está constituida por grandes grupos que se diferencian entre sí por su función social. Como ya hemos visto, han de
estar presentes los seis grandes grupos que se hallan en toda sociedad
y mediante los cuales se satisfacen las necesidades básicas de las personas. Es evidente que una sociedad no puede estar constituida sólo
por las escuelas, las fábricas o las iglesias.
d) La sociedad se compone de grupos de personas que tienen
una cultura semejante. Generalmente hablan una misma lengua, pero
la semejanza cultural radica mucho más hondo, en el consensus general sobre los valores supremos y últimos, y se caracteriza por pautas
de conducta relativamente parecidas.
e) La sociedad debe poderse reconocer como una unidad que
funciona en todas partes. La población total organizada se encuentra
en una continuidad dinámica de acción coordinada y múltiple. Existe
cierto grado de cooperación y debe decirse que la sociedad actúa
como un todo aun cuando, como ya dijimos, existen internas diferenciaciones funcionales.
f) Finalmente, la sociedad debe poderse reconocer como una
unidad social separada. Esta característica está probablemente implícita en los demás elementos que acabamos de mencionar, pero conviene destacar que cada sociedad es culturalmente distinta de todas
las demás sociedades. En el mundo actual esto significa a menudo
— pero no siempre — que la sociedad es una unidad políticamente
soberana e independiente.
La complejidad de una sociedad hace que carezca de sentido una
definición sencilla, que en el mejor de los casos resulta confusa. Si
cambinamos las observaciones que acabamos de hacer, podemos formular la siguiente definición: Una sociedad es una colectividad organizada
de personas que viven juntas en un territorio común, cooperan en
grupos para satisfacer sus necesidades sociales básicas, adoptan una
cultura común y funcionan como una unidad social distinta.

Funciones

esenciales de ¡a sociedad.

Cuando una sociedad funciona en forma normal y adecuada, se
hacen las cosas de manera más eficiente y satisfactoria de lo que

Funciones esenciales de la sociedad

155

harían los individuos aislados. Por nuestra propia experiencia sabemos que una persona se vería impedida, retardada y frustrada si
hubiera de hacerlo todo por sí sola, sin la ayuda de los demás. Es
evidente, sin embargo, que la sociedad existe para las personas. La
sociedad desempeña ciertas funciones generales a través de las funciones más específicamente determinadas que son propias de los grupos
principales. Estas funciones generales son las siguientes:
a) La sociedad reúne a las personas en el tiempo y en el espacio
haciendo posibles las mutuas relaciones humanas. Esta condición temporal y espacial es un prerrequisito para la actuación de la sociedad.
b) Les proporciona medios sistemáticos y adecuados de comunicación entre ellas, de modo que por medio del idioma y otros símbolos comunes se hallen en condiciones de entenderse.
c) Ahorra tiempo y energía de los individuos, desarrollando y
conservando ciertas pautas comunes de comportamiento que los miembros de la sociedad comparten y practican.
d) Proporciona un sistema de estratificación de status y clases,
de modo que cada individuo tenga una posición relativamente estable
y reconocible en la estructura social.
Las funciones más específicas de la sociedad giran en torno a las
soluciones que dan los grupos a las primarias y básicas necesidades
sociales de las personas. Por medio del sistema universal de los grandes
grupos la sociedad desempeña las siguientes funciones esenciales para
las personas que la forman:
a) La sociedad tiene una forma ordenada y eficiente de renovar
sus propios miembros. Los distintos grupos formados por el noviazgo,
el matrimonio, la familia y la parentela constituyen el sistema normal
por el que los nuevos seres humanos vienen a ser miembros de la
sociedad.
b) La sociedad cuida de la socialización, desarrollo e instrucción
de sus miembros por medio de su sistema fijo y organizado de educación formal e informal.
c) En sus variados grupos económicos la sociedad produce y distribuye los bienes y servicios materiales y físicos necesarios para el
mantenimiento de la vida de los individuos.
d) La administración política y los diversos grupos cívicos satisfacen la necesidad fundamental de orden y seguridad externa que
sienten todos los hombres.
e) En la sociedad las diversas formas de religión organizada atienden socialmente las necesidades religiosas y espirituales de las personas.
f) En todas las sociedades existen también diversos grupos so-

VI. La sociedad

Clasificación de las sociedades

cíales y disposiciones sistemáticas que están destinadas al descanso
y las diversiones de sus miembros.
Cuando hablamos de las funciones de una sociedad, no tratamos,
desde luego, de hacer una real personificación de la sociedad. Desde
el punto de vista de la persona individual, son las otras personas las
que al desarrollar sus actividades y desempeñar sus múltiples funciones
hacen las cosas que «hace» la sociedad. Después de todo, la sociedad
se compone de personas por medio de las cuales «ayuda» a otras
personas a nacer, a criarse, a educarse. Sin la sociedad la persona no
encontraría el adecuado apoyo material, la protección política y las
múltiples oportunidades religiosas y recreativas.

ciones generales y específicas de la sociedad. Los grupos sociales que
la componen hacen muchas cosas y representan a la sociedad en continuo cambio, transformación y desarrollo, siguiendo adelante en el
tiempo y en el espacio y realizando acciones por medio de las personas sociales, con ellas y para ellas.
El hecho universalmente demostrable de que el conjunto total de
la sociedad se especifica en los diversos grandes grupos, indica que la
diferenciación es esencial. La especialización que se produce dentro
de cada uno de los grandes grupos confirma este hecho. La tendencia
a una «superespecialización», tanto en la estructura como en la función,
con frecuencia es contrapesada conscientemente por las personas de
una sociedad al tratar de coordinar y de integrar sus actividades sociales. La coordinación es esencial en el conjunto total de la sociedad,
para que las distintas funciones se desempeñen cooperando unas con
otras y no obstaculizándose mutuamente.

156

Estructura y función de la sociedad.
Los sociólogos han tenido la costumbre de distinguir entre los
aspectos estáticos y dinámicos de la sociedad. Esta distinción tiene
importancia en un análisis de la sociedad, mas .para su comprensión
debemos convencernos de que, de hecho, los dos aspectos van siempre
juntos. Incluso cuando estudiamos el llamado aspecto estático de
las estructuras sociales, hay que tener presente que la estructura está
siempre «en movimiento» en relación con el tiempo, con la dirección
y con las personas que se hallan en ella. Por otra parte, aun las
funciones que se definen como dinámicas tienen necesariamente una
estructura, una organización, un orden, y en este sentido son estáticas.
La estructura de una sociedad se refiere a la organización de sus
partes o unidades. Si consideramos la sociedad total como un compuesto de los grandes grupos, observamos que hay una relación ordenada y una interdependencia de estas partes mayores. Vemos que
la estructura total, es decir, la estructura más amplia, resulta de estos
variados grupos relacionados entre sí, interdependientes y que reaccionan los unos sobre los otros. Esta visión de las cosas insiste en
el orden, en la disposición y organización; tiende a ser estática y
fija. En su análisis completo discierne el status de la persona dentro
de los diferentes subgrupos, la posición de estos subgrupos en relación
con los grupos mayores y la coordinación de todos los grupos importantes dentro de la sociedad.
La estructura responde a la pregunta: «¿Cómo está dispuesta la
sociedad?», y la función es la respuesta a: «¿Qué hace la sociedad?»
Es el aspecto dinámico de la sociedad, sus operaciones, procesos y
actividades sociales. Hemos recorrido brevemente las múltiples fun-

157

Clasificación de las sociedades.
Son varias las maneras de clasificar las sociedades y cada una de
ellas puede ser aceptable según el punto de vista desde el que se
examine la sociedad. Algunas de estas clasificaciones no requieren
gran penetración analítica; es de poco interés científico, por ejemplo,
el ordenar todas las sociedades existentes en una serie continua según
su magnitud, de la más grande a la más pequeña. Parece más razonable clasificar a las sociedades según su índice de crecimiento o de
decrecimiento: una población que se multiplica rápidamente responde
a un tipo de sociedad muy distinto del de otra que decrece rápidamente.
Los sociólogos están de acuerdo en que la diferencia abstracta
más importante por la que se distinguen las sociedades es la cultura
propia de cada una. Las sociedades se distinguen entre sí más por
sus diferentes culturas que por sus diferentes estructuras o funciones.
En los siguientes capítulos de este libro trataremos de la cultura más
en detalle. La sociedad y la cultura están íntimamente ligadas y sólo
mediante un proceso de abstracción podemos hablar de ellas como
de cosas separadas. Un ejemplo sencillo de las diferencias culturales
que distinguen a dos tipos de sociedad es el de sociedades con escritura y sociedades sin escritura.

158

VI. La sociedad

Clasificación según la escritura.
Aquí se indican dos «niveles» de cultura. La sociedad sin escritura
es a menudo llamada sociedad primitiva porque la capacidad de comunicar con el lenguaje escrito es un paso importante hacia la modernización. En ella se hallan presentes todos los grandes grupos que
realizan las funciones sociales esenciales, aunque en formas relativamente sencillas y sobrepuestas. Las gentes primitivas o preletradas se
comunican efectivamente mediante el lenguaje oral; su gran impedimento social consiste en no disponer de lenguaje escrito. No tienen
documentos escritos, por lo cual les resulta muy difícil desarrollar un
sistema formal de instrucción y compilar una información científica.
El sociólogo debe poner mucho cuidado en no basar su inteligencia o su explicación de las cosas en un solo factor, pero es
evidente que la escritura es uno de los factores más importantes en
la clasificación de las sociedades. La escritura constituye una de las
diferencias mayores entre la sociedad primitiva y la civilizada. La
sociedad con escritura goza de una enorme ventaja en el uso de símbolos concretos para conservar sus ideas y su historia. Incluso en las
sociedades con escritura, los diferentes grados de progreso son a menudo calculados según la proporción de las personas que saben leer y
escribir.
La escritura, o su defecto, es un factor cultural cuyo efecto sobre
el tipo de sociedad indica la estrecha relación existente entre los fenómenos sociales y culturales. El lenguaje, ya sea gestual, por sonidos,
o con palabras escritas y habladas, es un instrumento esencial de las
relaciones sociales. El que este instrumento, el lenguaje, se vuelva
más elaborado, rico en sentido, y que su uso se difunda, acostumbra
a implicar que la cultura se vuelve más compleja y elaborada. Ello
implica a su vez una sociedad más desarrollada. Es fácil comprenderlo
si comparamos la Rusia zarista, en que el índice de alfabetización era
bajo, con la Unión Soviética contemporánea, que tiene actualmente
un alto nivel de alfabetización.

Clasificación según el grupo dominante.
Una clasificación más útil y significativa de las sociedades es la
que está basada en el predominio de un grupo o institución importante sobre los demás de la sociedad. Históricamente esta tipología se

Clasificación según el grupo dominante

159

ha centrado en cuatro categorías principales. El mero conocimiento
superficial de las sociedades existentes actualmente en el mundo demuestra que cada una de ellas es ahora, o fue dominada en el pasado,
por alguno de estos cuatro grandes grupos:
a) La sociedad dominada por la economía es una sociedad en la
que el hombre de negocios y el fabricante gozan de un alto status
social; los valores comerciales y materiales ejercen gran influjo en
el comportamiento de las personas; se emplea más tiempo y energía
en los grupos económicos que en los demás. Los norteamericanos han
oído hablar mucho de «complejo militar-industrial» desde la segunda
Guerra Mundial.
b) La sociedad dominada por la familia es aquella en la que hay
estrechos vínculos de parentesco y se tiene en gran honor a los mayores, ancianos o difuntos, y en la que el status social se mide más por
el criterio de la ascendencia que por cualquier otra norma de status.
Las sociedades tribales del África han sido fuertemente influidas por
los lazos de parentesco de la gente.
c) La sociedad dominada por la religión es aquella en la que el
punto central reside en lo sobrenatural, en las relaciones entre Dios o
los dioses y el hombre, y en la que todos los otros grandes grupos
se subordinan al religioso. Un ejemplo ilustrativo es la manera como
la religión ha influido en la India sobre el sistema de castas y todos los
demás aspectos de la vida de grupo.
d) El sistema dominado por la política es el que se suele llamar
«totalitario», en el que el poder es monofásico y el Estado interviene
directamente en la reglamentación de todos los demás grupos o instituciones. La China maoísta parece más «completa» en este respecto
que algunas de las dictaduras latinoamericanas, y es el ejemplo más
reciente de una serie de ejemplos históricos.
Hablamos aquí, por supuesto, con respecto al relativo predominio
o precedencia de un grupo o institución importante sobre los otros.
No se puede hablar de una sociedad que sea exclusivamente económica, religiosa, familiar o política. Todos estos grupos, juntamente
con los de educación y de recreo, de alguna manera han de estar
presentes en cualquier sociedad. Algunas sociedades dan gran importancia a los grupos y a las actividades dedicadas al ocio, y en
algunas se otorga gran valor a la educación. Pero difícilmente habrá
existido una sociedad que en su conjunto haya estado dominada por
uno solo de estos grandes grupos.

160

Religión y sociedad

VI. La sociedad

Sociedades comunitarias y asociativas.
Otra clasificación diferente de las sociedades, y también de gran
importancia sociológica, es la que distingue el tipo simple, comunitario, y el tipo complejo, asociativo. Según lo que hemos visto en el
capítulo precedente, resulta claro que el primer tipo está dominado por
los grupos primarios y el segundo por las asociaciones secundarias.
Esta distinción no equivale a la que hemos hecho entre sociedades
con o sin escritura, aunque es cierto que las últimas tienden también
a ser simples o comunitarias, mientras que el tipo complejo, asociativo, no hubiera logrado tan gran desarrollo si no tuviera la ventaja
de la escritura.
Los elementos siguientes caracterizan al tipo simple y comunitario
de sociedad. De esta lista se pueden deducir las características opuestas que identifican al tipo complejo y asociativo.
a) En la sociedad simple, comunitaria, se da escasa especialización y división del trabajo. En este sentido es preindustrial y se sustenta de algunas ocupaciones generales como la agricultura, la caza,
la pesca o la cría del ganado. La mayor parte de la gente que tiene
una ocupación lucrativa, se aplica al mismo trabajo y la mayoría de
las funciones subsidiarias de mantenimiento se realizan dentro del
círculo familiar.
b) Los lazos de parentesco son fuertes en este tipo de sociedad;
de hecho se la llama a veces sociedad familiar debido a la importancia que se da a la familia como centro de casi toda la actividad
social. Con mucha frecuencia es una sociedad patriarcal, con especiales atenciones y respeto para con los ancianos.
c) Aun cuando no faltan dirección y autoridad, así como status
diferenciales basados en la edad, el sexo y la función, la sociedad
comunitaria tiene relativamente poca estratificación social. Existen
criterios de status social, pero hay poca diferencia en la posesión
de los elementos de que depende el status.
d) Siendo mínimo en la sociedad simple el grado de movilidad
social, con frecuencia se la llama sociedad cerrada. La posición tiende
a ser fija y relativamente permanente según la familia; el extraño
tiene dificultad en ser admitido y suele ser mirado con suspicacia.
e) Existe una solidaridad social relativamente marcada entre los
miembros de la sociedad simple, sobre todo en relación con otras
sociedades. Como sus funciones sociales no están muy especializadas,
es más fácil a las personas cooperar en el desempeño de las mismas.

161

í) La sociedad simple tiende a aferrarse a valores tradicionales
y a formas de comportamiento heredados del pasado. Así es mínimo
el cambio social y son difíciles las innovaciones. Por eso resulta menos
complicada la socialización de los individuos, y son mínimos los
problemas de adaptación al medio cultural.
g) En este tipo de sociedad las personas suelen regirse por costumbres no formales más que por leyes formales. Esto no quiere
decir que la costumbre sea menos severa que la ley. La administración política local carece de sutilezas y procede con un «sentido» de
lo que es justo o injusto más que por un proceso de razonamiento
cuidadosamente elaborado.
h) Todas estas características indican que la sociedad simple,
comunitaria, es relativamente pequeña en número; tiene poco contacto con el mundo exterior y goza de gran estabilidad. Difícilmente
se podrían desarrollar estas características que hemos descrito en una
sociedad recientemente establecida, expuesta al fuego cruzado de ideas
extrañas y nuevas y con rápido crecimiento numérico.
Jamás insistiremos demasiado en que la distinción entre los dos
tipos de sociedad comunitaria y asociativa es cuestión de grados. Por
ejemplo, no se trata de presencia o ausencia de estratificación, de movilidad o de solidaridad. Estas características y las demás que acabamos de mencionar deben hallarse presentes en toda sociedad, pero
la forma, la extensión y el grado de su presencia permiten reconocer la
diferencia entre los dos tipos dé sociedad.
La sociedad compleja, asociativa, se puede describir fácilmente mediante una lista de las características contrarias a las que hemos enumerado. Tiende a la mecanización y a la industrialización, con gran
variedad de funciones de trabajo. Las personas tienen movilidad, vertical y horizontalmente, dado que hay grandes variaciones de posición social y los vínculos de familia no son estables. La solidaridad
es menos automática y efectiva que en la sociedad simple. Cierta
elasticidad de las valoraciones va acompañada de una mayor rigidez
en el sistema de mantenimiento del orden público.

PECULIARIDADES DE LA SOCIEDAD NORTEAMERICANA

1. Religión y sociedad.
Los historiadores de la iglesia, apologetas y teólogos han estudiado
desde hace mucho tiempo la religión norteamericana, pero sólo reciente-

162

VI. La sociedad

mente los sociólogos han llevado a cabo estudios completos de los grupos
religiosos, análogos a los que han hecho de los cinco grandes grupos restantes. El haber desatendido relativamente este terreno, principalmente por
lo que atañe a la investigación corporativa se debe probablemente a la
desconcertante variedad de grupos y de instituciones religiosas, así como
al gran porcentaje de norteamericanos no afiliados a ninguna confesión.
El resurgimiento de la tolerancia ecuménica y el respeto entre creencias
parece haber suscitado la curiosidad científica de los sociólogos sobre la
manera en que la religión organizada se inserta en la sociedad global de
los Estados Unidos.
Se dice que la religión y la sociedad tienen una relación singular y única
ea los Estados Unidos. La frecuencia con que se habla y escribe acerca
de la «separación de la Iglesia y del Estado» en Norteamérica, llama la
atención en Inglaterra, Suecia e Israel, donde hay iglesias oficiales, así
como en Bélgica, Holanda y Alemania, donde existen concordatos formales entre el Estado y las entidades religiosas. La idea americana de separación entre el sistema religioso y el político parece ser comprendida a
medias, incluso por muchos norteamericanos.
Los grupos religiosos son una parte integrante de la sociedad norteamericana, y las personas, funciones, roles y grupos religiosos coinciden con los
políticos. Con objeto de poner en una perspectiva clara esta relación entre
la religión y la sociedad, vamos a considerar los puntos siguientes:
a) Aun cuando diversas estadísticas muestran que en Estados Unidos
las varias entidades religiosas organizadas sólo cuentan entre sus miembros
un 60 por 100 de la población, prácticamente todos los americanos «están
afiliados» a alguna forma de religión. Sólo un porcentaje muy pequeño
se declaran ateos, irreligiosos o sin confesión religiosa. Naturalmente, esto
no quiere decir que todos los americanos sean devotos o que asistan frecuentemente a los actos del culto.
b) La religión goza de gran reputación en la vida oficial y pública;
hay días de oración oficiales; se nombran capellanes militares. Los políticos
apoyan a los jefes religiosos y tratan de insinuarse entre las grandes corporaciones religiosas. Procuran evitar la controversia religiosa; la religión
no ha constituido punto de disputa en ninguna campaña presidencial desde
el movimiento anticatólico de 1928.
c) La afiliación religiosa es raras veces obstáculo para el éxito económico. Naturalmente, en la competencia económica intervienen preferencias y prejuicios personales, pero la actitud general en la vida profesional
y de negocios en América parece ser ésta: «Si hace bien su oficio, no interesa la religión que profese.» Esto depende en parte del relieve que se
da deliberadamente a la tolerancia religiosa, y en parte es consecuencia
de una cultura que subraya los valores laborales y el empleo lucrativo.
d) No obstante la múltiple fragmentación de la religión organizada en
los Estados Unidos, hay algunas creencias religiosas comunes a toda la
cultura. El monoteísmo incluye la creencia en un Dios que castiga y re-

Religión y sociedad

163

compensa a los seres humanos por su conducta en este mundo; hay también cierta creencia general en la salvación y en la vida futura. Hay también
nociones sagradas, no necesariamente sobrenaturales, relativas a la dignidad
e inviolabilidad del individuo, como también a su responsabilidad ante la
sociedad.
e) A pesar de esta aceptación general de un núcleo básico de creencias
religiosas, hay grandes diferencias doctrinales entre los principales grupos
religiosos. Esto es mucho más perceptible que la tan cacareada separación
de la Iglesia y el Estado. La diferencia entre fundamentalistas religiosos
y liberales se refiere más bien a la interpretación de la teología misma,
mientras que la diferencia entre progresistas y tradicionalistas se refiere a
la aplicación de la religión a la vida. Estos puntos de vista reflejan los
diferentes enfoques que existen en todas partes en la dinámica sociedad
norteamericana.
f) Los valores generales de los americanos, tales como pragmatismo,
optimismo y progresismo influyen también en los grupos religiosos principales. Las congregaciones locales se dirigen a veces como empresas cuya
contabilidad ha de demostrar una situación próspera. La tendencia concreta
y práctica se muestra en la importancia que se da al servicio social y a la
moralidad más que a la profundidad doctrinal y teológica en estudios, polémicas y sermones. Se insiste mucho más en la perfectibilidad del hombre
que en su pecabilidad.
g) Un punto importante consiste en que, en nuestra sociedad pluralista, las personas de diferentes credos religiosos se hallan y cooperan en
todos los grupos importantes, excepto en el religioso. Con otras palabras,
no se conoce el exclusivismo de identificar la pertenencia religiosa de una
persona con su partido político o con su sistema económico. La necesidad
que tienen las personas de todas las tendencias religiosas de participar en
todos los grupos no religiosos y de aceptar los usos de cada uno de éstos,
da lugar a una integración social que se sobrepone a toda solidaridad
basada únicamente en valores y creencias religiosas.
Probablemente todo estudiante universitario, a base de su propio conocimiento y experiencia, podrá señalar excepciones a las afirmaciones que
acabamos de hacer. No cabe duda de que hay norteamericanos con tendencia al exclusivismo religioso que se niegan a asociarse con gentes de
otras religiones y condenan a todos los que no son miembros de su propio
grupo. Hay sectas que insisten en la pecabilidad del hombre, que abominan de los valores materiales de la cultura y tienden a disociarse de la
sociedad «secular». Estos casos deben considerarse como excepciones que
no reflejan la tendencia general a integrar estrechamente la religión en la
sociedad y cultura norteamericanas.
Existen otros aspectos de las relaciones y grupos sociales americanos que
muestran que en Estados Unidos no existe un irrealista divorcio entre religión y sociedad. Es cierto que nuestra sociedad no está dominada por grupos religiosos, que los valores sagrados básicos tienden a ser sobrenaturales

VI. La sociedad

El regionalismo y la sociedad norteamericana

sólo indirectamente y que incluso en las corporaciones religiosas existe cierta
adaptabilidad secular a los fines, pero esto sólo significa que la religiosidad
norteamericana difiere de la de otras grandes sociedades, que los grupos
religiosos se han americanizado, no que hayan sido excluidos de la sociedad americana o que esta los tenga en entredicho.

c) La mecanización ha sido un factor de especial importancia para la
disminución de las diferencias económicas entre las ciudades y las zonas
rurales. Ha introducido un cambio en la posición financiera de los campesinos y la jornada de ocho horas entre no pocos trabajadores agrícolas;
ha facilitado la emigración del exceso de mano de obra agrícola a las
zonas industriales. En general, la racionalización y especialización del trabajo ha acompañado a la mecanización de las faenas agrícolas.
d) Las diferentes clases de categorías minoritarias existentes en diversas
partes del país han servido de medio para distinguir las regiones. Las
relaciones humanas y las estructuras sociales han experimentado el influjo
de la presencia de negros en el Sudeste, de francocanadienses en Nueva
Inglaterra, de orientales en la costa del Oeste, de alemanes y escandinavos
en el Oeste medio, de mejicanos en el Sudoeste, de irlandeses, italianos y
judíos en las zonas metropolitanas. La práctica continuada de los «matrimonios mixtos» y la consiguiente mezcla biológica del pueblo, así como
la emigración de miembros de minorías a otras regiones con su gradual
elevación de status social van acabando con estas distinciones regionales.
e) La composición de la población desde el punto de vista de edad,
sexo y estado civil difiere notablemente en las diversas regiones de los
Estados Unidos. El Sudeste se distingue todavía por su población joven
y por su índice de crecimiento natural en comparación con otras regiones.
Las zonas industriales y comerciales del Este tienen un exceso de mujeres
nubiles, mientras que las grandes zonas agrícolas del Oeste tienen un exceso de jóvenes trabajadores solteros; regiones como el sur de California y
la Florida suelen atraer a personas ancianas y retiradas.
j) Es probable que todavía tenga vigencia la distinción de las regiones
por su carácter primariamente comunal o asociativo, aunque tal diferencia
vaya desapareciendo poco a poco. Las regiones en que la población es predominantemente urbana tienden a marcar las relaciones sociales en grupos
secundarios, mientras que las que son preferentemente rurales acentúan los
grupos primarios. Sin embargo, el carácter asociativo de la sociedad americana se va extendiendo a todos los puntos del país, convirtiéndose en
característica más nacional que regional.
Existen otros índices para distinguir a las regiones, aunque no parecen
ser tan decisivos. El tradicionalismo y el espíritu conservador se dicen ser
distintivos de ciertas partes del país, pero diversos indicios hacen pensar
que estas actitudes no son peculiares de una región determinada. La insistencia política en los «derechos de los Estados» en el Sudeste ha inducido
a suponer erróneamente que en otras partes del país no defienden los Estados con igual vigor sus fueros particulares. En general se puede decir
que en los Estados Unidos el regionalismo no es tan marcado ni está tan
ligado con la tradición como en otros grandes países y que se avanza con
bastante rapidez hacia una sociedad norteamericana total e integrada.

164

2. El regionalismo y la sociedad norteamericana.
En todo gran país es corriente distinguir una serie de «sociedades parciales» dentro del gran armazón de la sociedad nacional. Esto sucede también en las viejas naciones europeas, donde características regionales se
han incrustado en las tradiciones locales y donde puede observarse una
adhesión persistente a estilos locales de indumentaria, a formas especiales
de diversión, a diferentes ritos religiosos e incluso a dialectos particulares.
También en los Estados Unidos hablamos de diferentes tipos de norteamericanos — los de Texas, del medio Oeste, de Nueva Inglaterra, del Sur,
del Oeste y otros — como si estos tipos de personas representaran diferentes culturas y pertenecieran a diferentes sociedades.
Las características específicas que representan diferencias regionales en
otros países, como el vestido, la religión y la lengua no son índices sociológicos seguros para comprender las diferencias regionales en los Estados
Unidos. Los sociólogos han puesto aquí de relieve las diferencias ecológicas,
es decir, la relación de las personas con el ambiente físico, y han basado
sus comparaciones más bien en estos elementos materiales que se pueden
medir objetivamente. Esto no quiere decir que cada región así descrita se
pueda designar en sentido técnico como una sociedad separada.
Los puntos siguientes son importantes para examinar el panorama rápidamente cambiante del regionalismo americano:
a) Hay una constante tendencia a distinguir las regiones según las principales funciones económicas de su zona. Así hablamos del Norte industrias, del Sur algodonero, de los estados ganaderos, de la zona del maíz,
de los estados trigueros. Lo cual no sólo indica la clase de ocupación
lucrativa a que se dedica la población, sino también los grandes intereses
económicos que tienen en relación con otras partes del país. No significa
esto que las personas de una zona determinada se apliquen exclusivamente
a estas funciones.
b) La difusión del urbanismo en el sentido de las pautas urbanas
de comportamiento contribuye enormemente a atenuar las diferencias regionales. En esto influyen, claro está, los sistemas de comunicación y de
transportes, que alcanzan a todos los extremos del país. Las redes nacionales de radio y televisión, los cines y las revistas ilustradas han contribuido a disipar los exclusivismos locales y regionales. Las redes nacionales
de aviación, de ferrocarriles y autobuses y el uso privado del automóvil
han establecido un contacto físico más estrecho entre las regiones.

165

166

VL

La sociedad

3. La «.sociedad» en los Estados Unidos.
Una de las confusiones más corrientes originadas por el mal uso de la
terminología sociológica consiste en identificar a la «sociedad» con la clase
alta y a las «funciones sociales» con el tipo de reuniones, fiestas, bailes, tés
y bodas que se describen en los «ecos de sociedad» de la prensa diaria.
Hay desgraciadamente un conflicto entre el significado técnico y los usos
populares, y al estudiante de ciencia social le importa mucho hacerse perfectamente cargo de la diferencia entre ambos.
La «sociedad» de la clase alta en los Estados Unidos es un fenómeno
social peculiar que no tiene su exacto paralelo en ninguna de las grandes
sociedades de nuestra época. La importancia que se le da y el interés que
le prestan muchos norteamericanos es un indicio de la existencia real de
una estratificación social en nuestro país. Esta importancia y este interés
pueden parecer extraños en una sociedad que al mismo tiempo acentúa el
igualitarismo, el proceso democrático y los movimientos de diferentes grupos y categorías en pro de la igualdad de derechos.
He aquí algunos de los rasgos distintivos del funcionamiento de la «sociedad» en Estados Unidos.
a) En la nación más rica del mundo hay muy pocas personas que se
puedan calificar de «ricos ociosos». El «no hacer nada» parece ser objeto
de desaprobación cultural, y un varón estadounidense adulto se avengonzaría de esta clase de reputación. Aun cuando su principal ocupación sea
la de darse a la buena vida, suele poner cuidado en dar a entender que en
la ciudad trabaja en algo, o que ocupa un cargo u otro en alguna clase
de consejo de administración. La gente adinerada y de talento desempeña
misiones en el extranjero, trabaja en organismos oficiales o colabora con
organizaciones filantrópicas y cívicas.
b) El uso de títulos de nobleza, que todavía se conserva incluso en
países democráticos de Europa, brilla por su ausencia en los Estados Unidos. Estos títulos indican una ascendencia distinguida, pero los americanos,
si bien reconocen la ascendencia como criterio de status social, no la
distinguen con títulos. No hay bastantes «descendientes» del Mayflower
o de la Revolución para dar realismo social a estas distinciones. Títulos
ganados, como general, gobernador, profesor, doctor y otros, son naturalmente de uso común, pero marcan más bien el logro personal que la
distinción de clase y además no son hereditarios.
c) Los criterios de admisión en la «sociedad» son variables, y no tienen
el mismo valor en todos los sectores de la sociedad norteamericana. El criterio que con más frecuencia se menciona como ideal americano es el del
éxito personal y profesional, que es también, sin duda alguna, uno de los
principales factores de movilidad ascendente. Sin embargo, la posesión efectiva de un caudal heredado se considera en algunos estratos sociales como
más importante que el éxito personal. El empeño que ponen los padres de

La sociedad norteamericana y las relaciones internacionales

167

la clase alta en «elegir un partido apropiado» para la boda de sus, hijos
indica que muchas veces el «linaje» es más importante que la riqueza o que
los méritos personales.
d) Las personas de la «sociedad» se distinguen a menudo por los considerables gastos que se pueden permitir; debido a esto, se los conoce como
«personajes prominentes en la sociedad». Pero al analizar sus actividades
— funciones de asistencia o de beneficencia, estrenos de gala, garden parties,
etcétera —, se observa que son conservadoras y que se repiten con bastante
rigidez de formas. Innovaciones atrevidas no son de buen gusto. Este carácter conservador se refleja principalmente en las zonas políticas y económicas, en las que estas gentes las más de las veces están preocupadas
por mantener el status quo.
e) Aun cuando la posición social real de las personas de la «sociedad»
depende principalmente del cabeza de familia varón, el mantenimiento exterior de esta posición está más bien en manos de las mujeres adultas.
Dentro de ciertos límites son las mujeres los «arbitros sociales», las que
sostienen y ostentan el status de la familia, los guías de su mundo masculino en los laberintos de la «sociedad». Una broma muy repetida en la
sociedad norteamericana, y no sólo en la clase alta, es que la mujer es
la que ha de forzar al marido a asistir a la ópera, a exposiciones de arte
o a otros programas «culturales».
f) La práctica de consultar la guía social, en la que están registrados los
nombres de los primates de la «sociedad» existe todavía en algunas partes,
pero los gacetilleros y redactores de los «ecos de sociedad» poco a poco van
suplantando la guía social como índice de las personas «que cuentan».
Dichos periodistas conocen bien el grado en que las personas poseen efectivamente las características que sirven de criterio de status social.
Debemos notar que la descripción que acabamos de hacer varía según
los lugares y los tiempos. No en todas partes se atiende del mismo modo
a los criterios de status de clase alta y a la manifestación de este status.
Las capas de la clase alta de Charleston o de Nueva Orleáns se distinguen
netamente de las de Kansas City o de San Francisco, y la «sociedad» de
estos lugares difiere a su vez de la de Chicago o Nueva York. Se puede
probablemente decir que la densidad de la población es causa de la diferencia de influjo inmediato y de dirección efectiva de estas personas de la clase
alta. En las ciudades más pequeñas no son capaces de ostentar las características de la «sociedad». En las ciudades de proporciones medias gozan
probablemente de mucha más influencia social que en las grandes áreas
metropolitanas.

4. La sociedad norteamericana y las relaciones internacionales.
Las posiciones de poder relativas de las grandes naciones han variado
dramáticamente durante esta centuria. La decadencia de Inglaterra y Ale-

VI. La sociedad

La sociedad norteamericana y las relaciones internacionales

mania, y el ascenso del Japón y Rusia, han estado relacionadas de algún
modo con la emergencia de los Estados Unidos como gran centro de influencia internacional. La antigua política simplista de «fuera enredos con
el extranjero» desapareció definitivamente durante las dos guerras mundiales, pero ha reaparecido de modo más sutil como consecuencia de la intervención militar estadounidense en Corea y en el Vietnam.
En la larga historia de la humanidad, la emergencia de la nación estadounidense parece súbita y dramática, y presenta ciertas características
únicas. El cambio ha producido, como no podría ser de otro modo, un
efecto interior en los norteamericanos y ha contribuido a crear o reformar
las actitudes de otras gentes para con nosotros. Los norteamericanos son
tan partidarios como las gentes de otras grandes sociedades del mantenimiento de la justicia, de la paz y del bienestar internacional. Norteamérica,
llamada la nación más joven, es en realidad la más antigua de las grandes
y permanentes democracias. Sin embargo, no está habituada todavía a la
posición de guía; pensar y actuar en relaciones internacionales es algo
extraño a la mayoría de los ciudadanos americanos.
No podemos hablar en sentido técnico de una sociedad mundial. Las
Naciones Unidas nacidas en San Francisco, y con su sede en Nueva York,
son un grupo secundario, o asociación, de representantes de países independientes. Sin embargo, desde hace mucho tiempo Norteamérica ha sostenido relaciones con otros países a través de las fronteras nacionales y no
sólo políticas, sino también económicas, religiosas, culturales y deportivas.
Varias clases de organizaciones internacionales de hombres de ciencia o
de negocios, de profesionales, de deportistas, de estudiantes, de obreros
y otras han puesto al pueblo americano en más estrecho contacto con
otras naciones, pero todo ello no constituye una sociedad mundial.
Las siguientes consideraciones servirán para situar la sociedad norteamericana en la perspectiva de las relaciones internacionales:
a) Sólo de mala gana han aceptado los americanos la responsabilidad
ligada con la posición de liderazgo mundial. La presión local para «repatriar a nuestros muchachos», para «no entrometerse en asuntos extranjeros»,
para «no tirar más el dinero de los contribuyentes» es un indicio de las
actitudes marcadamente nacionalistas de algunos norteamericanos. Las frustraciones de la guerra del Vietnam, así como la euforia por la llamada
«carrera espacial» frente a Rusia, reavivaron algo de este aislacionismo,
que no se halla, sin embargo, tan difundido como antes.
b) En cierto sentido la supremacía del mundo nos ha sido impuesta.
A diferencia de las grandes sociedades que en tiempos pasados lograron
ascendiente en el mundo, los Estados Unidos no han logrado su posición
actual de primada en el mundo mediante conquista directa de otras naciones. Al igual que otras naciones, se han tomado decisiones precipitadas
a propósito de la intervención militar y económica, y varias veces se ha
acusado a la nación de «imperialismo agresivo». En la mayor parte de su
historia la sociedad norteamericana se ha ocupado de consolidar su estruc-

tura interior, en desarrollar sus recursos, en poblar sus fronteras. Un gran
número de gente repite el slogan, «no podemos actuar de policía de todo
el mundo».
c) El colonialismo es, en general, tan impopular como el imperialismo
entre los norteamericanos porque los Estados Unidos no han tenido ni necesidad de explotación económica ni de expansión demográfica. Sin embargo se ha acusado también a los intereses financieros norteamericanos en
los países subdesarrollados de «colonialismo explotador». Resulta interesante señalar que Alaska y Hawaii no fueron consideradas jamás colonias
permanentes, y eventualmente fueron aceptadas como estados integrales de
la Unión. Las Filipinas, bajo protección norteamericana durante más de
medio siglo, pasaron a ser una nación autónoma. Tales ejemplos indican la
resistencia general de los estadounidenses a imitar sistemas de colonialismo
pasados de moda.
d) Sociológicamente, la actitud oficial más significativa en las relaciones internacionales es el programa norteamericano de ayuda económica y
tecnológica a otros países. El plan Marshall para la reconstrucción de
Europa después de la Segunda Guerra Mundial era un programa sin precedente en la historia de la civilización. Éste no es meramente un ejemplo
generoso de amor a los demás, ni tampoco el actual programa de ayuda
a los países subdesarrollados. Semejante ayuda se basa en la convicción
de que gentes que gozan de prosperidad y están satisfechas, no fomentan
desórdenes ni ceden a influencias «subversivas». Se basa también en la hipótesis de que un comercio internacional próspero no puede existir entre
naciones ricas y naciones pobres si estas últimas se limitan a ser explotadas
por las primeras. En la forma más sencilla se puede decir que los norteamericanos creen que lo que el progreso técnico ha hecho en América lo
puede hacer también en cualquier otra nación.
e) Es un axioma sociológico que las amenazas de peligro o agresión
exterior contribuyen a la solidaridad dentro de una sociedad. Si tales amenazas son genuinas, como lo fueron cuando nuestro país se encontraba
envuelto en las dos guerras mundiales, la solidaridad interna tiende a
crecer. Otras veces, como en el período llamado de la «guerra fría» con
los países comunistas, el temor y la expectativa de semejantes amenazas
tienden a levantar suspicacias socialmente disruptivas entre la gente. Los
chauvinistas estarán probablemente siempre al acecho de espías y traidores en los que se sospechan «actividades no-americanas», pero la mayoría de
los norteamericanos parece capaz de distinguir entre las amenazas auténticas a su país y las postizas.
f) Otro factor social importante ha sido la progresiva asimilación cultural interna de los norteamericanos. Siguen existiendo amplias discrepancias de status social, pero lo significativo es que se reconozcan como problemas sociales que pueden resolverse. La proclamada posición de la nación estadounidense como protagonista de la democracia y de la dignidad
V los derechos de los individuos, nos ha hecho muy conscientes de la exis-

168

169

170

VI.

La sociedad

tencia entre nosotros de minorías desprivilegiadas y oprimidas. Muchos
factores, como la protesta organizada y la acción legal, la industrialización
y la urbanización, han ayudado a romper estas barreras discriminatorias,
pero nuestra posición como modelo democrático para el mundo ha acelerado tal cambio.
En algunas de las actitudes internacionales de los norteamericanos hay
cierta dosis de etnocentrismo. Cierto orgullo basado en el hecho de que
gentes de diferente procedencia cultural y étnica hayan sido capaces de
convivir más o menos pacíficamente induce a algunos ingenuos norteamericanos a burlarse de las explosiones de fervor nacionalista con respecto
a otros continentes. Los Estados Unidos son la más grande sociedad democrática que haya existido jamás en el mundo. Algunas naciones con
menor población, como Suiza o el Canadá, han tenido igual, si no mayor
éxito democrático, muchos norteamericanos tienden a identificar la democracia con nuestro país. Están ufanos de nuestro triunfo y no ven por qué
no deberíamos ayudar a los demás a imitarnos.

5. Complejidad de la sociedad norteamericana.
La complejidad de un objeto reside a la vez en su estructura y en sus
funciones. Un aeroplano de juguete se puede sacar de una sola pieza de
metal y no puede volar; un avión en regla es un mecanismo intrincado,
compuesto de muchas partes y tiene múltiples funciones. Una sociedad agraria, sencilla, se dice que se compone relativamente de pocas «partes» en su
estructura social y que tiene funciones relativamente generales compartidas
por la mayoría de las personas. En cambio, una sociedad industrial compleja tiene una múltiple estratificación de status, de clases y de formas.
Sus funciones son numerosas y especializadas y cada persona procura concentrar su tiempo y sus energías en su rol clave en la sociedad.
El principiante en el estudio de la ciencia social suele encontrar dificultad en comprender este punto en relación con la sociedad americana.
Observa que en la vida urbana moderna muchas cosas se han simplificado.
Va al supermercado y cambia su dinero por un panecillo, una lata de
conservas o un envoltorio de jamón en lonchas. Observa que esto es mucho
más sencillo que la cantidad de acciones que tenían que realizar sus abuelos
para cultivar el trigo y el maíz o para criar los cerdos y para prepararlos
hasta que pudieran ser comestibles. Otros muchos ejemplos muestran lo
sencilla que es hoy la vida: los viajes aéreos, las comunicaciones por
teléfono, los medios de diversión y un sistema de enseñanza extenso.
Sin embargo, esta simplificación de las acciones individuales de las personas no sería posible sin la complejidad de la vida moderna. Un intrincado sistema de acciones dependientes entre sí ha precedido a la colocación
de cualquier artículo empaquetado en los anaqueles de un supermercado.
Esto requiere capitales en cada etapa del camino, comunicación y trans-

Complejidad de la sociedad norteamericana

171

porte, publicidad y comercio, así como el trabajo real, físico y mecánico
de numerosas personas especializadas. Así pues, un complicado sistema de
acciones interdependientes ha de realizarse antes de que el cliente con el
dinero en mano pueda procurarse los productos.
Si ya el proceso económico es un buen ejemplo de complejidad, no se
debe olvidar que la sociedad compleja lo es en todos sus grandes grupos
e instituciones. A continuación damos una breve indicación de cómo la
complejidad penetra la totalidad de la vida norteamericana:
a) Los grupos políticos en nuestra sociedad, principalmente el gobierno
federal, manifiestan un enorme grado de complejidad. Esfuerzos para simplificar el gobierno se han dirigido a eliminar las funciones marginales
y a la coordinación de varios departamentos. El término «burocracia» se
aplica generalmente a la administración pública, si bien existe en todos
los grandes grupos sociales. La necesidad de guiar y regular las asociaciones y estructuras gigantes de nuestra sociedad ha dado como resultado
una mayor complejidad de gobierno.
b) La complejidad de los grupos económicos es tan evidente que apenas si requiere demostración. La división e interdependencia del trabajo
en el proceso de reunir los materiales brutos y de manufacturarlos y distribuirlos al consumidor se ha hecho cada vez más especializada y detallada.
Los complicados problemas de las corporaciones gigantes sólo se pueden
comparar con los de los sindicatos gigantes. Planes para el futuro y registros del pasado son aditamentos necesarios de la economía capitalista,
que aumentan por tanto su complejidad.
c) El sistema de enseñanza en la sociedad americana es también sumamente complicado. Nuevos medios de socialización —radio, televisión, material impreso —, así como el desplazamiento y expansión de los grupos
juveniles han multiplicado los problemas. La especialización se extiende
hasta las escuelas elementales, se observa en la variedad de cursos en las
escuelas secundarias y adopta sus formas más complicadas en la universidad y establecimientos superiores. Las diversas asociaciones de escuelas
y colleges, y de profesionales de la enseñanza, junto con el desarrollo de
sistemas técnicos, de comercio y de enseñanza de adultos, presentan una
desconcertante combinación de grupos en este campo.
d) El recreo, que a primera vista parece ser sencillamente cuestión de
descanso y de diversión, es de una complejidad creciente en la sociedad
norteamericana. La gran variedad de diversiones comercializadas supone
un intrincado sistema de presentación y de venta al público. La tendencia
a distinguir entre deportistas profesionales y amateurs presenta, además,
problemas en el campo de los deportes colegiados. La costumbre de salir
de vacaciones durante quince o veinte días crea una enorme competencia
entre los centros hoteleros para atraer a viajeros y veraneantes.
e) Las entidades religiosas de la sociedad norteamericana son también
sumamente complicadas. El número de los diferentes cultos, sectas, confesiones e iglesias es mayor que en cualquier sociedad del mundo. Los

172

VI.

La sociedad

sistemas de culto van desde los más sencillos hasta los más elaborados.
Los problemas de administración interna en las grandes entidades religiosas han venido a ser tan numerosos y complicados, que para tratarlos se
requiere un adiestramiento científico.
f) Es cosa sabida que la vida de la familia americana ha experimentado una enorme transformación desde los tiempos de nuestros abuelos,
pasando de la sencillez a la complejidad. Las múltiples funciones comunes
que en otros tiempos se realizaban en grupo por los grandes círculos de
parientes, se realizan ahora por individuos, muchos de los cuales son representantes de los padres. Tensiones y tiranteces en la vida conyugal
provienen en gran parte de las crecientes exigencias que imponen a los
individuos los factores económicos, cívicos, de recreo y otros. Hay muchas
decisiones complicadas que se deben tomar respecto a los niños, a la escuela, a sus actividades extraescolares, a su entrenamiento físico y a la
elección de vocación y de empleo. Constantemente hay que mantener variadas relaciones y funciones con personas ajenas a la familia.
Esta enumeración somera es sólo una indicación de la enorme complejidad de la sociedad norteamericana en su conjunto. Complejidad no es
sinónimo de confusión; nuestra sociedad tiende a abordar en forma consciente y científica las estructuras y funciones individuales. En general, los
americanos reconocen que la multiplicación y diferenciación deben ir acompañadas de interdependencia y coordinación. Un bajón serio en un grupo
importante, como la depresión económica de los años treinta, afecta terriblemente a todos los otros grupos. La complejidad no es algo fortuito,
confuso y a la buena de Dios. Es algo ordenado y a la vez intrincado,
y requiere competencia social, adaptabilidad y conocimientos por parte de
los norteamericanos.

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pp. 257-310.

Parte segunda
PAUTAS Y CULTURA

La parte anterior sólo nos ha dado una visión parcial de la vida
de grupo. La sociología sería una ciencia estática si sólo estudiara lo
que son las personas sociales; debe estudiar también lo que hacen.
Hay que poder abstraer y generalizar las pautas de comportamiento
seguidas por las personas y en la sociedad. En esta parte procedemos
partiendo de la unidad mínima, la pauta de cultura, pasando por las
diferentes maneras en que se combina con otras pautas para constituir
la cultura total.
Estudiamos en primer lugar las pautas de conducta (vn), luego
analizamos el modo en que las pautas se combinan en los roles (vm)
y los procesos de interacción (ix). Las pautas, los roles y los procesos
son el contenido de las instituciones (x), que a su vez constituyen la
cultura total misma (xi).

VII
PAUTAS DE CONDUCTA

El estudio de la sociología como ciencia sólo es posible porque
en la sociedad las personas piensan y actúan según ciertas maneras similares sujetas a pauta. Una pauta es algo hecho o formado para
servir de modelo o de guía en la formación de otras cosas. La pauta
de comportamiento se hace o se forma con la constante repetición
por muchas personas, de un mismo elemento de comportamiento. Un
hábito personal idiosincrático se forma cuando un individuo repite el
mismo acto de la misma manera. Análogamente podemos decir que
cuando muchas personas en una sociedad hacen la misma cosa más o
menos de la misma manera durante un largo período de tiempo, se
desarrolla el hábito social nomotético. Esta manera repetida de pensar
y de actuar es una pauta cultural.
Las personas van a la iglesia los domingos, comen tres veces al
día, compran automóviles a plazos, se ponen de pie cuando se toca
el himno nacional. Éstas son algunas de las infinitas pautas de conducta que constituyen la cultura total. Las personas siguen haciendo
las cosas de la misma manera porque han aprendido que así es como
deben hacerse. Definimos brevemente la pauta de comportamiento
como la uniformidad de obrar y de pensar que se produce regularmente
entre una pluralidad de personas. Es la unidad básica e irreducible de
los roles sociales, las instituciones y las culturas. Es un comportamiento generalizado, estandardizado y regularizado que sirve de modelo
o de guía de lo que en una sociedad es una conducta aceptable o no
aceptable.
Las pautas de conducta no son solamente actividades externas;
son también maneras corrientes de pensar y creer en una cultura, y
contienen las creencias, los significados, los valores y las actitudes.

178

VII. Pautas de conducta

La gente se enorgullece de las conquistas de los astronautas; comparte preferencias por cierta clase de comida; tiene actitudes similares
sobre la importancia de la educación; tiene opiniones parecidas sobre
lo que vale la pena hacer o tener. Éstas son las pautas recurrentes del
pensamiento y el sentimiento cultural que expresa el sentido de la vida
humana en la sociedad.
No nos interesan aquí todos los sentimientos e ideas de cualquier
individuo, sino sólo aquellos «modos de pensar» que, por ser tan frecuentes y comunes, pueden designarse como pautas culturales. Son el
contenido de lo que a veces se denomina erróneamente la «mente» o la
«conciencia» de una sociedad o de un grupo. Se supone que el miembro individual y socializado de una sociedad está caracterizado por
estos esquemas de pensamiento. Generalmente, se cree que todas las
personas de una sociedad tienden a pensar de la misma manera, como
se desprende de afirmaciones de este género: «piensa como un japonés» o «como un americano» o «como un meridional». El contenido
de tales juicios es con frecuencia erróneo por desconocimiento de las
otras culturas, pero el hecho de la semejanza en el «pensar» o en las
actitudes es una verdad con valor científico.

La escala de las pautas.
Desde el punto de vista sociológico, hay muchas cosas que la gente hace que no vale la pena estudiar o analizar, y por ello es necesario enfocar lo que interesa en nuestro estudio. Esto puede conseguirse
examinando los cuatro elementos de la definición. La pauta de cultura
es a) conducta acostumbrada, es decir, repetida frecuentemente; b)
realizada por mucha gente aproximadamente del mismo modo; c)
actúa de modelo, guía, o norma para la gente del grupo o sociedad;
d) posee cierta significación social. Por ejemplo puede distinguirse entre dormir como una pauta biológica innata y en tanto que pauta
cultural. El uso de camas con colchones y somiers, y la costumbre de
acostarse antes de la medianoche transforma una mera necesidad física en pauta de cultura.
Hay vastas diferencias en el significado social de la conducta sujeta a pautas; no todas las formas de conducta social tienen igual importancia para el individuo o la sociedad en que vive. Las pautas de
conducta pueden colocarse en una escala desde las culturalmente significativas a las culturalmente triviales, de acuerdo con tres cualidades.
Estas normas de medición son la universalidad, o sea el mayor o rae-

Principales tipos de pautas

179

ñor grado de conformidad por parte de la gente de la sociedad; la
presión social, o sea el grado en que la sociedad sanciona el comportamiento en cuestión; y la valoración social, o sea la importancia
que le da la sociedad.'
La persona, dicho de otro modo, se siente muy influida para hacer
las mismas cosas que hacen todos los demás, aquellas cosas que la
sociedad estima tan importantes, que llega a castigar al que no las hace
y recompensar al que las hace. Ninguno de estos tres elementos es el
único índice de la importancia de una pauta cultural. Por ejemplo,
casi todos los norteamericanos comen con la derecha y casi todos los
europeos con la izquierda. Aunque ciertamente existe una especie de
«presión por el ejemplo» para lograr una conformidad con esta pauta,
su valoración no llega hasta el punto de imponer penas demasiado
severas al que no se acomoda con ella. Ir a la iglesia los domingos, y
votar en las elecciones locales, se dicen pautas valiosas, pero cantidad
de norteamericanos adultos no hacen semejantes cosas, y en general
no parece que haya una gran presión social que induzca a obrar así.
Otras pautas tienen más fuerza. Una combinación de conformidad,
presión y sanciones hace que los británicos conduzcan por la izquierda de la carretera, y los norteamericanos por la derecha.

Principales tipos de pautas.
La escala de las pautas podría extenderse en lenta progresión registrando todas las sutiles distinciones de la conducta social, pero a
efectos prácticos, los sociólogos han definido tres categorías generales,
designándolas con los nombres de mores, costumbres y usos. Esta clasificación es, a lo sumo, una división a grandes líneas de las pautas
de comportamiento, desde las más importantes, obligatorias y universales hasta las menos. La línea divisoria entre estas tres categorías es
con frecuencia imprecisa por haber también variaciones dentro de cada
categoría. Algunas pautas parecen participar de dos categorías a juzgar por los criterios que adoptan los sociólogos. Algunas pautas fluctuantes no se pueden fijar con exactitud en la serie continua que va de
los mores más rigurosos a los usos más laxos.
a) Los mores se definen generalmente como el «comportamiento
obligado» en una sociedad, las pautas básicas y más importantes, que
las personas observan porque se sienten obligadas a ello. Se consideran
como esenciales para el buen estado de la sociedad. Por ejemplo, los
actos de lealtad y patriotismo se evalúan tan altamente en la sociedad

VII. Pautas de conducta

Variaciones en las pautas de conducta

moderna, que al traidor se le mira con horror y abominación. El debido cuidado y trato de los niños se considera tan importante, que se
castiga severamente al secuestrador, al que maltrata a los niños pequeños, a la madre que abandona a sus hijos. Se tiene tanto respeto a lo
religioso (aun por parte de muchos que no practican), que se considera reo de un terrible crimen a la persona que viola un lugar sagrado.
Los mores prevalentes se encuentran acompañados y reforzados por
las convicciones sociales, las ideologías y los valores esenciales. Es
justamente la «forma de pensar» norteamericana la que da sentido a
la «forma de actuar» norteamericana. La constitución garantiza la
libertad de pensamiento y de expresión, pero existe también un fuerte
recelo de que solamente los subversivos pensarían de modo diferente,
o pondrían en cuestión los «principios» de la libre empresa, el trabajo duro, la democracia, la educación y la religión. Aquí otra vez, la
fuerza de los mores conceptuales puede evaluarse por el ultraje que
su violación produce a los ciudadanos. Es posible reconocer el «pensamiento obligado» de la sociedad.
b) William Summer introdujo el término «costumbres» (folkways)
al igual que «mores» en el diccionario sociológico.
Las costumbres son pautas de comportamiento sumamente extendidas, pero menos obligatorias que los mores. Se las considera como
«lo que se hace»; son pautas de comportamiento consideradas como muy deseables, pero que no se imponen estrictamente. Por ejemplo, muchas bodas se celebran con una ceremonia en la iglesia y van
seguidas de una recepción de los novios y de la luna de miel, pero estas
tres pautas no son indispensables para la buena marcha de la sociedad.
Que el hombre lleve el anillo de bodas es quizá una costumbre, pero
el que lo lleve la mujer casada tiene casi el rigor de los mores. La
presión que induce a conformarse con las costumbres es generalmente
de orden negativo y no formal, como el ridículo, la mofa, el desaire
y los chismes.
Las pautas conceptuales pueden reconocerse también a nivel de las
costumbres. Ciertas formas de pensar, aunque se den por sentadas y
generalmente se aprueben, no se ven impuestas estricta y universalmente. La noción corriente de que los adolescentes varones deberían
tomar parte en competiciones deportivas, que los padres deberían interesarse por el trabajo escolar de sus hijos, que los ciudadanos debieran mostrarse respetuosos ante los altos empleados públicos, que
tendría que haber lealtad entre los miembros de una familia: todas
éstas son pautas conceptuales en un nivel inferior a las fuertes
convicciones sociales.

c) Los usos son las pautas menos obligatorias de comportamiento
social. Muchos de ellos forman parte de las diferentes etiquetas y convencionalismos corrientes en la sociedad. Más que obligatorias, son
maneras de comportarse, voluntarias y acostumbradas. He aquí algunos ejemplos de uso muy extendido: el nombrar con eufemismo las
funciones fisiológicas, principalmente delante de niños; el llamar a los
conocidos por su nombre de pila; el estrecharse la mano entre amigos,
y aplaudir un espectáculo público.
Las formas de pensar comunes a este nivel permiten una gran discrepancia y son «puras opiniones» más que convicciones profundas.
Es posible la diversidad de opiniones principalmente porque su objeto
posee un gran valor social. No tiene gran trascendencia para la sociedad en general el que un individuo esté o no de acuerdo pero se da
por supuesto y se espera que toda persona bien socializada se conforme con estos principios. La aceptación intelectual de tales usos
conceptuales «correctos» indican una «buena educación», y en toda sociedad estos modos de pensar suelen hallarse en los libros populares de
urbanidad. El estudio empírico de estas categorías de pautas conceptuales está todavía en los comienzos, pero todo miembro de la sociedad que
preste alguna atención podrá reconocer que hay una gran diferencia entre las ideas en que «tiene» que creer y aquellas en las que está permitida la divergencia. La preferencia por una marca determinada de
cigarrillos, por ciertos programas de televisión, por tal tipo de bebidas,
no tiene nada que ver con los valores más importantes de la sociedad.
Las diferencias de opinión se admiten en el plano en el que están las
pautas conceptuales de menos valor.

180

181

Variaciones en las pautas de conducta.
El estudio de las pautas de conducta se complica por el aspecto
dinámico de toda cultura. De lo que hemos dicho acerca de los coeficientes de universalidad, de presión social y de valoración social,
resulta claro que las pautas de conducta no son algo inmutable o
absoluto. La intensidad de cada uno de estos coeficientes varía en la
escala desde los mores, pasando por las costumbres, hasta los simples usos. Hay otros puntos de vista desde los que se puede enfocar
esta relatividad de las pautas culturales. Nos referimos a las variaciones
de comportamiento según el tiempo, el lugar y el estrato social.
a) El paso del tiempo acarrea mudanzas en la conducta y los
cambios temporales de las pautas culturales se observan perfecta-

VII. Pautas de conducta

Variaciones en las pautas de conducta

mente en las grandes sociedades dinámicas. Los mores son siempre
estables y tradicionales, pero incluso en éstos se dan adiciones y fluctuaciones ocasionales. Por ejemplo, conducir el coche por la derecha era probablemente • una costumbre en los primeros tiempos del
automóvil, pero el ordenamiento del tránsito urbano ha adquirido una
importancia tan vital que esta práctica se ha convertido en uno de los
mores. Una desviación en sentido contrario es la del «lunes, día de
colada», que de costumbre se ha reducido probablemente a mero uso.
Divorciarse y volver a casarse, los empleos lucrativos de las mujeres
casadas, las compras a plazos, la utilización de tarjetas de crédito, la
difusión de la instrucción pública, las vacaciones anuales pagadas para
obreros asalariados, todos éstos son ejemplos de modificaciones de
las pautas de comportamiento en un período de tiempo.
Las formas de pensar se hallan, sin duda, más enraizadas en la
cultura, y son más tradicionales que las formas de actuar. Las ideologías son más tenaces que las técnicas. Y aun así el pensamiento
social de los norteamericanos es hoy día muy distinto de lo que era
a principios de siglo. Ha cambiado la filosofía social de la gente, sus
opiniones e ideologías. Las actitudes ante las negociaciones colectivas
en la industria, la seguridad social para los viejos, y la práctica del
trabajo infantil; creencias concernientes a la inferioridad de los inmigrantes o a las diferencias inherentes a las distintas nacionalidades
y razas; opiniones relativas a la intervención del gobierno en la educación, la salud, y la asistencia sobre todas estas cuestiones han habido
cambios de opinión durante los últimos cincuenta años.
b) Las variaciones regionales en la conducta social indican la presencia de subculturas perfectamente definidas incluso dentro de una
sociedad relativamente bien integrada. Cualquiera se da cuenta de que
la tradición local varía de un sitio a otro. Esto no se refiere a las
diferencias de cultura entre países muy separados como Irlanda y
Méjico, o Portugal y Tailandia, sino a diferencias en el interior de la
misma sociedad. Las pautas de esparcimiento varían regionalmente entre las áreas urbanas y las rurales. Los colegios mixtos abundan más en
unos lugares que en otros. Las pautas de participación política difieren
ampliamente, al igual que las pautas de discriminación racial y de segregación. Más notable todavía es el lenguaje —la selección de las
palabras y su pronunciación.
Existen por supuesto variaciones en el pensamiento social de una
región a otra dentro del mismo país. La diferencia en las pautas de
pensamiento es manifiesta entre el habitante del Sur-este y el tejano,
la gente de Georgia y la de Iowa. Se observa, al tomar muestras para

los sondeos de opinión en distintas partes del país, cómo varían enormemente las actitudes políticas, religiosas, educativas y económicas.
Lo que explica en parte la existencia de una especie de subcultura en
la región del Sur-este estriba en el «carácter» característico de la gente
que allí vive.
c) Las pautas de conducta varían también según el status social. En
general se puede decir que en Norteamérica los miembros de la clase
media, definida conforme a los criterios que ya hemos expuesto, son
quienes mejor reconocen, aceptan y observan las pautas de comportamiento estandardizadas. Sin embargo, al considerar las variaciones de
clase, los grados de conformidad no son tan importantes como el tipo
de pautas que se sirven. Por ejemplo, la asistencia a los conciertos sinfónicos y a las óperas no es una pauta de conducta extendida entre
las capas inferiores de la sociedad. Jugar al golf y formar parte de un
club regional son costumbres entre los jóvenes ejecutivos en ascenso
y entre las familias de la clase media superior.
Peca de esquemático el decir que la vida difiere de una clase
social a otra debido al poder adquisitivo de la gente. Tampoco se
trata meramente de una cuestión de actividad laboral. El minero y el
corredor de seguros no tienen el mismo concepto de la vida, pero la
distinción entre sus modos de pensar se ha establecido a través de numerosas experiencias sociales divergentes. Todo el marco de referencia
resultante del proceso de socialización colorea las pautas de conducta
conceptuales, las actitudes, opiniones, juicios, y preferencias que difieren de una clase social a otra. Por ejemplo, la mayoría de blancos, de.
clase baja tiene actitudes positivas sobre el programa contra la pobreza
y negativas sobre los derechos civiles de los negros; pero ocurre lo"tontrario con los blancos de clase alta.
Un comportamiento conforme a las pautas y repetido de cualquier
clase que sea, es un conveniente atajo en el modo de llevar la vida
humana. Todos somóS «animales de costumbre», y este hecho tan sencillo añade enorme eficacia a nuestra vida diaria. Si no existiera una
conducta sometida a pautas, personal y social, todo el proceso de vivir quedaría entorpecido y probablemente sería insoportable psicológicamente. Las pautas culturales están, en su mayoría, «incrustadas» en
las personas y no requieren previsión ni reflexión. Son la conducta rutinaria de la gente. Los niños las captan casi subconscientemente, de
modo que cuando llegan a la madurez las consideran como cosas que
«salen con toda naturalidad».
Esto no significa que las pautas culturales sean simplemente instintivas, poco razonables, o irracionales. Se aprenden, son habituales y

182

183

VII. Pautas de conducta

Las pautas como normas de conducta

en ciertos aspectos no-racionales en el sentido de que se realizan sin gran
reflexión o deliberación. Las personas se percatan de las formas de
comportamiento convenientes y los mayores en la sociedad se esfuerzan conscientemente en inculcar esta conducta a los pequeños. Pero el
individuo no tiene que detenerse, reflexionar, escoger ni inventar la manera de reaccionar ante cada situación social. Las pautas culturales son
las reacciones o respuestas que existen ya preparadas en la sociedad. El
individuo las ha aprendido por imitación y sugestión ; las respeta porque están respaldadas por una tradición de peso y por una autoridad
social y las realiza como si fueran su «segunda naturaleza».

personales se aprenden, repiten y desarrollan. Por lo general, es casi
tan difícil que una persona cambie sus costumbres sociales, como que
cambie sus hábitos personales. Una vez adquiridos por el individuo
en la sociedad, persisten y duran. Tales persistencia y duración son,
por supuesto, más fuertes en los mores, y más débiles en los usos.

184

Las pautas forman los hábitos.
A nivel conceptual puede verse el aspecto habitual de las pautas
sociales en las actitudes, los estereotipos, y los prejuicios. Las actitudes
son una orientación aprendida hacia algún objeto, persona, o categoría,
socialmente significativos, e implican una disponibilidad habitual a
obrar externamente de determinada manera. La actitud puede ser favorable o desfavorable. Puede corresponder a la realidad, o puede ser
errónea y perjudicial. Los estereotipos son actitudes perjudiciales.
Una colegiala entusiasta puede sostener la actitud favorable de
que «los jóvenes norteamericanos son muy guapos». Esto es un prejuicio. También es un estereotipo. En un estereotipo se combina una
actitud de favor o desfavor con cierto número de prejuicios relativos
a la misma persona, clase o categoría de personas. El resultado es una
«imagen mental» de los demás, que es inexacta e incompleta. El estereotipo, más que una concepción, es una pre-concepción de una categoría social en cuanto que atribuye a toda una categoría de personas
características que no se hallan realmente presentes en todas ellas. .Se
manifiesta las más de las veces en las etiquetas habituales que se
aplican a determinadas categorías étnicas, raciales y religiosas. La etiqueta misma es por lo regular un solo término, pero que connota una
serie de generalizaciones favorables o desfavorables, y generalmente
falsas. Las ideas populares sobre el «carácter nacional» de las personas de otros países son casi siempre estereotipos. En una palabra,
los estereotipos son caricaturas más bien que retratos fieles.
La costumbre refuerza la costumbre. Las pautas de los hábitos
sociales constituyen la conducta acostumbrada de la sociedad. A diferencia de los hábitos personales, los sociales están regularizados, estandardizados, y compartidos por mucha gente, pero al igual que los

185

Las pautas como normas de conducta.
Existe estrecha relación entre los términos «pauta de comportamiento» y «norma de comportamiento». Más arriba hemos hecho notar
que la pauta es algo «hecho y formado» por la conducta repetitiva de
gran número de personas. Sin embargo, la pauta de comportamiento
no es sólo una forma de conducta; es también una regla, un principio
de conducta. El aspecto normativo de la pauta está en el hecho de ser
usada como modelo o guía «para hacer alguna cosa». Es un hecho
elemental de lógica que el mismo objeto puede enfocarse desde diferentes puntos de vista. Los modos de obrar son desde otro punto de
vista las normas del obrar.
No se trata de un mero ejercicio de lógica o de un juego de palabras. Cuando decimos que se espera de la gente una determinada conducta cuando está en un supermercado o en una iglesia, en una conferencia o en un rally, pilotando un avión o conduciendo un coche,
queremos decir que saben anticipadamente qué modo de actuar deben
adoptar. Esto no significa que todo el mundo se adapte siempre, y puede ser útil distinguir entre las expectativas de conducta normativas
«ideales», y las formas de conducta «reales». Todos sabemos que los
principios de la conducta, la manera como debería ser, no siempre
coinciden con las realidades, o la manera como las cosas son. En las
sociedades democráticas existe una pauta de igualdad racial que corresponde a las expectativas y es ideal, pero en estas mismas sociedades
hay gente que practica pautas de discriminación racial.
Las normas de conducta, como expectativas de conducta, varían en
fuerza, permanencia, y duración, que, como ya vimos, se miden con
los tres índices de universalidad, presión y valor. Los mores, que son
las pautas más fuertes de comportamiento, son también las normas
más importantes que guían la conducta social. Las costumbres y los
simples usos son también expectativas estandardizadas de conducta, pero no son tan imperativos ni compulsivos. En este sentido las pautas
son, o acaban por ser, normas aceptadas de conducta y tienden a convertirse en gran parte del sistema normativo de una sociedad. Son las

VII. Pautas de conducta

Las pautas de conducta están estructuradas

reglas de comportamiento a que la mayor parte de las personas responden subconscientemente haciendo lo conveniente y debido en cualquier situación social.

relaciones directas en cualquier sociedad según las normas no-racionales, mientras que las leyes explícitas y las reglamentaciones escritas aparecen principalmente en las grandes asociaciones secundarias.

Normas explícitas e implícitas.

Las pautas de conducta están estructuradas.

La pauta de comportamiento es por tanto una norma implícita de
conducta porque su realización universal indica una aceptación universal, subconsciente, y ejerce cierta presión social para que las personas se adapten a ella. Ésta es una forma abstracta y sutil de control
social que explicaremos en otro capítulo. Sin embargo, estas normas
implícitas de comportamiento no constituyen el sistema total de regulaciones que gobiernan la conducta social.
En toda gran sociedad moderna existen también ciertas normas explícitas de comportamiento. Son las que constituyen el conjunto formal
de leyes promulgadas y urgidas por la sociedad y el cuerpo de principios éticos compartidos por todos los miembros de aquélla. Sería un
grave error científico pensar que estas leyes y principios «no son más»
que pautas ideales de comportamiento o que brotan sencillamente de
las costumbres institucionalizadas. Muchas veces se han promulgado
leyes formales con el fin de cambiar inveteradas pautas reales de conducta. En los Estados Unidos, las llamadas «leyes laborales» y las «leyes
raciales» resultan de este propósito.
Los principios de conducta social de que hablan Jos especialistas de
la ética se basan en lo que es bueno o malo, y no sólo en el hecho
de. que un gran número de personas haya obrado durante mucho tiempo de una manera determinada. A menos que una cultura esté profundamente desorganizada y que una sociedad se halle en vías de desintegración, hay siempre cierta consecuencia y coordinación entre las normas de comportamiento explícitas, legales y éticas, y las normas fijas
implícitas.
Las normas obligatorias de conducta social se deben, pues, considerar según un doble aspecto: a) el de leyes, principios, reglas y máximas formuladas conscientemente, que proceden de una deliberación
racional y se ofrecen explícitamente y se reconocen como estándares de
comportamiento; b) el de normas aceptadas en forma no racional y
subconsciente, que se hallan insertas en las uniformidades recurrentes
del pensamiento y la acción aprobadas por la sociedad. Estas últimas
influyen sobre el comportamiento social más a menudo y más profundamente que las primeras. Todos los grupos no formales, primarios, de

De lo dicho debe resultar claro que las pautas de comportamiento
no son fenómenos fortuitos que ocurren con cierta regularidad. El comportamiento social está estructurado y organizado. Los diferentes elementos de comportamiento, de acción y de pensamiento están relacionados y coordinados entre sí; se corresponden mutuamente. Esta estructura se demuestra en las siguientes consideraciones. Son a la vez
un repaso de la trama conceptual utilizada en este análisis sociológico
y una preparación para lo que todavía tenemos que decir.
a) Las pautas de comportamiento están estructuradas en cada uno
de los roles sociales. Por ejemplo, los elementos distinguibles en
el rol que desempeña una madre: el alimentar al hijo, vestirlo, proyectar su entrada al jardín de infancia, expresarle afecto e interés,
enseñarle a hablar y caminar... están coordinados en la función materna del cuidado del niño. El rol social es una combinación racional
de pautas de comportamiento que necesariamente deben estar relacionadas y dispuestas lógicamente.
b) También las llamadas relaciones entre los diversos roles demuestran la estructura de las pautas de comportamiento. Este aspecto
estructural se observa en las relaciones recíprocas de marido y mujer,
de madre e hijo, de maestro y discípulo, de patrono y empleado, de
vendedor y cliente, de alcalde y ciudadano. Si el comportamiento no
estuviera coordinado dentro del rol social de cada persona, y si el individuo no reconociera las correspondientes pautas de conducta de otra
gente y respondiera a ellas, sería inconcebible e imposible toda organización de la vida social. El médico que tratara a su paciente como el
patrono trata a sus empleados, pronto se quedaría sin pacientes; el marido que tratara a su mujer como trata el abogado a sus clientes, probablemente dejaría pronto de tener mujer.
c) Los principales procesos sociales o los tipos importantes de
interacción social también muestran el aspecto estructural de las
pautas de comportamiento. Si bien es cierto que éstas son realizadas por el individuo, las más de las veces lo son con otra u otras
personas. El proceso social de la cooperación entre amigos ilustra este hecho. Existen ciertos requisitos mínimos, modo de obrar y de pen-

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187

VII. Pautas de conducta

Patriotismo y etnocentrismo

sar, «reglas del juego», que constituyen la amistad y que existen ya
en la cultura antes de que dos personas se encuentren y traben amistad.
Cada persona «siente» las exigencias de estas pautas de comportamiento, se hace cargo de que se enlazan entre sí y las cumple si quiere ser
un buen amigo.
Otro ejemplo es el de la competición, proceso altamente valorado
en Norteamérica. Incluso los competidores que son a la vez amigos
saben que la competición difiere de la amistad; y la diferencia reside en
las pautas de comportamiento que las constituyen. El contenido del
proceso es la combinación de formas de obrar y pensar que cada
competidor realiza al responder al otro.
d) Las pautas de comportamiento están además organizadas y
sistematizadas en instituciones. Por ejemplo, las diferentes formas de
conducta que tienen lugar regularmente en un servicio de culto están
coordinadas entre sí y van enderezadas a la meta de la institución
religiosa. Esto es cierto aun cuando muchas de las acciones y sentidos generales de la situación no sean comprendidos perfectamente por
los participantes. En la esfera política las campañas electorales, la votación, la propaganda, el cumplimiento de las leyes y la administración civil están institucionalizadas, y todas las pautas de este comportamiento social están estructuradas de una manera coordinada.

El etnocentrismo es una tendencia, generalmente de superioridad, por
la que juzgamos a los extranjeros y grupos exteriores según las normas,
valores y estándares de acuerdo con los cuales se nos ha socializado. Este
es uno de los mayores obstáculos para la objetividad científica, y es fuente
de pautas de prejuicio, intolerancia, discriminación, y reducción a estereotipos. En lo que hay que insistir es que una persona no necesita ser etnocéntrica para ser patriota. Se pueden apreciar los valores sociales en otra
cultura sin renunciar a los propios; por lo menos se puede tratar de comprender estos tipos extranjeros de comportamiento, sin juzgar a todos los
miembros del grupo exterior como estúpidos y faltos de inteligencia.
La mayor parte de los norteamericanos se glorían de ser objetivos,
equitativos y razonables — de hecho, éstos son altos valores de nuestra
cultura—, pero con gran frecuencia aparecen también actitudes egocéntricas. He aquí algunas pautas culturales extranjeras que son ridiculizadas
por algunos norteamericanos:
a) La falta de escolarización formal y el grado de analfabetismo que
caracteriza a las masas en la mayor parte de los países del mundo se confunde con frecuencia con falta de inteligencia. El elevado valor social de
la enseñanza general, obligatoria en los Estados Unidos, se emplea erróneamente como norma para medir la inteligencia de las gentes de otros
países que no gozan de este privilegio.
b) La estructura relativamente cerrada de clases que existe en muchos
países es criticada por norteamericanos que tienen como criterio de valor
la movilidad ascendente. Nosotros suponemos que los ambiciosos esfuerzos por elevarse en la escala social constituyen un valor universal y
pensamos que «algo no funciona» en las personas que se conforman con
un status social permanente. Las gentes que no tratan de «mejorarse»
económica y materialmente, nos parecen sufrir de alguna deficiencia de
carácter.
c) La práctica de gesticular al hablar, común en los países latinos, parece ridicula, si no ordinaria, a muchos norteamericanos. Como nosotros
nos hemos acostumbrado a hablar sin servirnos de las manos, llegamos a
la conclusión de que ésta es la «mejor» manera de llevar una conversación.. Asimismo juzgamos negativamente la rapidez en el hablar y los tonos
excitados de voz que usan tan frecuentemente algunos extranjeros.
d) Muchos norteamericanos consideran que la falta de puntualidad
que algunas gentes demuestran es una impertinencia e indicio de pereza.
«El tiempo es oro» es un lema peculiarmente norteamericano, y como nosotros tenemos tal aprecio del tiempo y por tanto de la puntualidad, por
eso nos cuesta trabajo comprender a gentes impuntuales y sin prisa.
e) Los americanos reconocen muchos de los problemas de su propio
sistema familiar, pero con todo critican las relaciones entre padres e hijos
en muchos países extranjeros, y entre los inmigrados. Tienen la sensación
de que los niños extranjeros están a menudo cohibidos y sujetos a restricciones inhumanas, principalmente las muchachas adolescentes. La fe de los

188

e) Finalmente, la cultura es el sistema total organizado de todas
las pautas de comportamiento de la gente. El comportamiento social
aprendido de una sociedad entera, todas las formas de actuar y pensar
compartidas y reiteradas, constituyen la «pauta de vida» de un pueblo.
La estructura o la organización es inherente a la misma noción de pauta de comportamiento. En ulteriores capítulos de este libro estudiaremos los aspectos culturales más amplios de esta estructura.

ALGUNAS PAUTAS DE CONDUCTA NORTEAMERICANAS

1. Patriotismo y etnocentrismo.
Los norteamericanos van adquiriendo cada vez mayor conciencia de su
existencia nacional; incluso personas naturalizadas en Estados Unidos están
orgullosas de ser norteamericanas, y algunos a los que sólo una generación separa de sus ascendientes europeos desarrollan un patriotismo más
bravo y ostentoso que los americanos de abolengo. Un estudiante que de
suyo es un americano patriota y leal, se siente a veces perplejo al oír
hablar de etnocentrismo y se pregunta si no es injusto con su propio
país al tratar con objetividad científica a otros países.

189

VII. Pautas de conducta

Pautas fuera de la ley

americanos en el individualismo, en la libertad y en la competencia influye
en su juicio sobre las relaciones humanas en otras culturas. Tales apreciaciones las manifiestan los norteamericanos al mostrar su simpatía a los
niños de padres extranjeros.
Éstos son sólo algunos ejemplos de actitudes norteamericanas frente a
las pautas culturales del extranjero. Demuestran que el americano desconfía a menudo de lo que le es extraño. Desconfía de pautas extranjeras de
comportamiento, porque no acepta los valores sociales que han precedido
a su formación. A propósito de los extranjeros se pregunta: «¿Por qué
no hacen las cosas con más naturalidad?», lo cual quiere decir realmente:
«¿Por qué no son americanos en sus modos de proceder?»
Los norteamericanos se extrañan a veces de que los extranjeros tengan
para con nosotros la misma actitud de etnocentrismo. Esto nos choca a
veces porque nos hemos convencido de que nuestras pautas de comportamiento son las mejores posibles. Tal actitud es etnocentrismo en su forma
más rigurosa y es característica de algunas gentes en todas las culturas. La
persona etnocéntrica desconfía de todo lo que es extranjero y considera
incluso que las pautas extranjeras de cultura son subversivas para su propia
sociedad. Carece totalmente de objetividad científica.

a) El delincuente observa normas de comportamiento. Vive fuera de
la ley sólo en cuanto que menosprecia algunas de las normas legales que
aprueba y acepta la sociedad en general. Dentro de su mundo, se cuenta
con que guardará el secreto acerca de las actividades propias y de sus
asociados y mirará con desprecio al «soplón» que informa a la policía. Se
espera que mantenga su palabra, cumpla sus promesas, y trate con respeto
y estima a sus colegas de delincuencia.

190

2. Pautas fuera de la ley.
La sociedad urbana norteamericana se ha dado a conocer por sus muy
propagadas pautas fuera de la ley, de las que son ejemplo el crimen organizado, el chantaje, y los syndicates*. No nos interesan ahora los actos
criminales individuales, o los eventuales estallidos de motines callejeros violentos. El vivir sin ley es un problema, pero resulta estar también en conflicto con las afirmaciones básicas que llevamos hechas acerca de las pautas
normativas de comportamiento. El punto de confusión para el principiante
en los estudios sociológicos está en que el comportamiento criminal, aun
cuando tiene sus pautas, no se adapta a las normas y reglas aprobadas de
comportamiento social.
La mayoría de los norteamericanos viven dentro de la legalidad la
mayor parte del tiempo; las gentes son conformistas en la mayoría dé
sus actividades rutinarias; de no ser así, sería imposible una sociedad organizada y ordenada y la sociología no podría existir. La posibilidad de que
una sociedad perdure y funcione depende del hecho de que la mayoría de
las gentes obran y piensan según las pautas previstas. Lo interesante de los
delincuentes habituales es que sus pautas de conducta son análogas a las de
cualquier otro en la sociedad. Hay, sin embargo, ciertas constantes de comportamiento que sitúan al criminal aparte de las otras personas:
* Nota del traductor: los syndicates son, en los Estados Unidos, asociaciones laxas
de chantajistas que controlan el crimen organizado (del tipo chantaje político, apuestas,
prostitución).

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b) Sólo una pequeña parte de los delincuentes de profesión trabajan
aislados. En otras palabras, gran parte de la actividad criminal está socialmente organizada. Esta organización existe no sólo en los gongs en gran
escala que trafican con opio y otras mercancías de contrabando, sino también en las relaciones humanas que se establecen dondequiera que trabajan
juntos dos o más maleantes. Hay relaciones recíprocas entre roles e interdependencia entre estas gentes aun cuando sólo se reúnen temporalmente
para un solo asunto.
c) El delincuente profesional se especializa. Se hace eficiente y afortunado en un tipo de delito que ha repetido muchas veces. Por eso es
posible a la policía «fichar» a los criminales e, irónicamente, localizarlos
más fácilmente. El éxito en un género de tentativas crea ciertas constantes
de comportamiento observables que la policía acaba por esperar de cada
criminal concreto. Si busca a un estafador no revuelve entre carteristas y
atracadores.
d) Desde un punto de vista institucional el delito es una pauta de comportamiento económica o laboral. El mayor incentivo para el delincuente
es el lucro, una manera de ganarse la vida. Crímenes procedentes del vicio
personal de borrachos habituales, de drogadictos, de delincuentes sexuales
no se incluyen en este análisis de los delincuentes de profesión. La explicación de la conducta fuera de la ley de estos desviados está en motivos
psicológicos más bien que económicos. Por eso los criminales de profesión
se distinguen principalmente por cometer delitos contra la propiedad y
secundariamente delitos contra las personas.
e) El comportamiento criminal es un producto cultural, resultado de
experiencias sociales. Los delincuentes intercambian informaciones, los jóvenes aprenden de los veteranos y expertos; se engendran y se ponen a
prueba nuevas ideas. De la misma manera que el ciudadano normal que
vive dentro de la legalidad se encuentra constantemente inmerso en el proceso de socialización, así también el criminal de profesión es influido por
su ambiente social y cultural.
Estas pautas generales de comportamiento son características del delin-.
cuente de profesión, cuya principal ocupación lucrativa consiste en conculcar la propiedad ajena. No explican todos los crímenes ni dan razón
de la gran variedad existente entre los delincuentes americanos. Numerosos
estudios han mostrado, por ejemplo, que los Estados del Sur tienen mayor
proporción de crímenes con violencia que otras regiones, que los delitos
contra la propiedad son más numerosos en las zonas urbanas que en las

VII. Pautas de conducta

Pautas recreativas

rurales, que la edad, el sexo y la inteligencia son diferentes según el tipo
de infracción cometida.
Si los norteamericanos viven dentro de la legalidad menos que las
gentes de otras sociedades, es una cuestión que no podemos contestar aquí
plenamente. Hemos tratado aquí de los criminales «profesionales» y hay
que tener presente que se ha hablado mucho de los fuera de la ley «amateurs», de la desobediencia civil, del desorden callejero y universitario, de
la medida en que se infringe la ley con el uso y tráfico de drogas. La actitud social frente al infractor de la ley, la competencia y el status social
de los funcionarios encargados de velar por el cumplimiento de la ley,
las políticas de prevención, castigo, y reforma, son variables que deben
tenerse en cuenta en el estudio científico de las pautas fuera de la ley.

aconseja la formación de equipos. La afición al cine y a la televisión es
otro indicio de la manera que tienen los norteamericanos de divertirse como
espectadores pasivos. Así como el aspecto comercial de la recreación exige
un sueldo que gastar, el aspecto de espectador requiere tiempo libre.
c) La actitud norteamericana frente a la naturaleza, a la que se considera más como servidora que como madre, ha influido enormemente el
punto de vista sobre las pautas recreativas. La naturaleza, con sus montañas y llanuras, corrientes, lagos y playas, es algo de que se ha de usar
y disfrutar, no sólo algo que se haya de mirar y admirar. Aunque la desenfrenada explotación de las riquezas naturales ha cedido el paso a una
política nacional de conservación, la actitud norteamericana sigue siendo
pragmática. Incluso los aspectos decorativos de la naturaleza deben ser de
utilidad.
d) Los modernos medios de transporte han influido también enormemente en nuestras pautas de esparcimiento. Los norteamericanos son la
gente que más viaja en el mundo, y nuestro país ha sido llamado una
«nación sobre ruedas», y pronto se llamará una «nación con alas». Este
viajar ha contribuido en gran manera al desarrollo del esparcimiento institucionalizado. Moteles, paradores y cines al aire libre han surgido a consecuencia del uso del automóvil. Viajes de vacaciones en autobús, en ferrocarril o en avión han conducido a los americanos a puntos de nuestro
país que antes eran inaccesibles. La abundancia de medios de transporte
— y la existencia de medios para utilizarlos— explica por qué, a diferencia de la mayor parte de los europeos, jamás hemos aceptado las excursiones a pie como forma popular de recreo.
e) Algunas formas tradicionales de recreo masculino, como la pesca,
la caza y el camping son practicadas ahora gradualmente por ambos sexos
y a cualquier edad. Son una continuación de nuestras tradiciones rurales
de roturadores y en cierto modo también una reacción contra el confinamiento de la vida urbana. Los valores relativos a la buena salud, al aire
puro, a los ejercicios al aire libre se reúnen en estas formas de esparcimiento.
f) La creencia social en los beneficios del esparcimiento ha dado lugar
a la organización sistemática de campos de juegos y de parques públicos.
La sociedad los proporciona como medio para un desarrollo físico sano y
también como antídoto contra la delincuencia. La importancia que en
Estados Unidos se da a los deportes, no es sólo comercial y profesional.
La sociedad se siente obligada a satisfacer las necesidades de esparcimiento de la gente en las formas que a ésta más le plazcan.
La institución recreativa norteamericana tiene aspectos artísticos y literarios que no hemos considerado aquí. Se discute, en efecto, si la dedicación seria al arte puede interpretarse como expansión y recreo. En
muchos sentidos, estas pautas reflejan especializaciones en la cultura norteamericana y probablemente exigen un análisis separado. Suponen cánones
de buen gusto y preferencias sobre las cuales se discute mucho y que se

192

3. Pautas recreativas.
La institución del esparcimiento existe en toda sociedad, pero la atención prestada a las pautas recreativas es muy distinta de un sitio a otro.
En algunas sociedades se considera prerrogativa exclusiva de los niños y
de los ricos ociosos dedicar todo el tiempo al esparcimiento. A la idea de
algunas sociedades de que el trabajo es un mal y el ocio un bien, se opone
en otras la idea de que el trabajo lucrativo tiene elevado carácter ético,
mientras que las actividades recreativas son moralmente sospechosas. Es
evidente que las pautas de esparcimiento en una sociedad están influidas
por la actitud de las gentes frente al trabajo y frente al ocio.
En la cultura norteamericana gozan de alta estima tanto el trabajo
como el ocio. La reducción de la semana de trabajo ha proporcionado
mayor tiempo libre a más y más norteamericanos, y la elevación de los
ingresos ha facilitado a los norteamericanos en general los medios de procurarse más distracciones. Esta combinación de ocio y de dinero ha contribuido a desarrollar cierto número de rasgos distintivos en nuestras pautas
de recreo. En este análisis dejamos de lado las actividades creadoras y los
hobbies, así como las actividades literarias y artísticas, aun cuando éstas
son pautas importantes y sólo atendemos a los aspectos del esparcimiento
como «juego».
a) La comercialización de los deportes ha avanzado probablemente más
en este país que en ningún otro. No sólo son los deportistas profesionales,
sino que gran número de entrenadores, administradores y apoderados, así
como muchos funcionarios subsidiarios, se ganan la vida con los deportes.
Para ellos el esparcimiento es un negocio y las pautas recreativas son pautas
económicas. Grandes ventajas pecuniarias logran los que participan con éxito
en competiciones de béisbol, fútbol, baloncesto, boxeo, lucha y hockey.
b) La organización de los deportes más populares ha dado por resultado que los norteamericanos sean espectadores más bien que participantes activos en ellos. En los campos de muchas universidades se des-

193

194

VII. Pautas de conducta

hallan en un plano completamente distinto de aquel del juego y los deportes al aire libre de que hemos tratado más arriba.
Importa mucho que el aprendiz de sociólogo se percate de que el
esparcimiento no es meramente un subproducto de una cultura, o una actividad que realizan las gentes cuando no tienen nada mejor que hacer. El
recreo en una forma o en otra se halla en toda sociedad. Es una de las
instituciones básicas universales. Es una institución cada vez más importante de nuestra cultura en cuanto que la sociedad norteamericana no cesa
de procurar a su pueblo más ocio y un nivel más alto de vida material.

4. Los sondeos de opinión y el público norteamericano.
El sondeo de la opinión en su forma actual es un fenómeno específicamente norteamericano. En otras sociedades, tanto en el pasado como en
el presente, ha habido personas curiosas que trataban de descubrir lo que
pensaban las gentes. Estaba reservado a los sociólogos norteamericanos
idear y perfeccionar las técnicas de sondeo, los tipos de cuestionarios y
los métodos de presentación con que investigar las pautas conceptuales.
Esto no significa que hayan logrado una manera perfecta de descubrir las
opiniones de las gentes ni que ninguno de los consultantes pretenda haber
realizado su obra con completa exactitud.
No obstante, el sondeo de opinión es una práctica ya consolidada.
A juzgar por lo que dicen los periódicos y las revistas, y por lo que dan
a entender la radio y la televisión, los norteamericanos no sólo se interesan seriamente en estos sondeos, sino que les otorgan cierto grado de confianza. Para comprender correctamente la validez y seriedad de los sondeos
de opinión conviene considerar ciertos hechos:
a) El sondeo de opinión es una muestra de la expresión personal ^de
la opinión por parte de los individuos interviuados. Es imposible consultar a todos los hombres, mujeres y niños y sobre todos los asuntos. Dado
que nuestra población está constituida por diferentes categorías sociales,
el sondeo trata de obtener una muestra numéricamente representativa de
todas ellas. El sondeo de mayor alcance es el de las elecciones nacionales, que afecta a algo más de la mitad de las personas con derecho al
voto y un porcentaje mucho menor de la población total.
b) Los sondeos de opinión son representaciones estadísticas de pautas del pensar. Representan la opinión de los interrogados en el momento
en que fueron interrogados, del mismo modo que el censo decenal presenta
hechos estáticos, como los correspondientes al primero de abril del año
censal. Sondeos hechos sobre el mismo asunto en semanas sucesivas muestran que la opinión cambia de tiempo en tiempo, pero el cambio afecta
generalmente a un porcentaje relativamente pequeño de interrogados. Aun
teniendo en cuenta estos desplazamientos, cabe advertir determinadas tendencias de la opinión en una población durante un período de tiempo.

Los sondeos de opinión y el público norteamericano

195

c) El sondeo de opinión, considerado con objetividad científica, no es
una predicción dé futuras pautas de comportamiento. Es cierto que hay
fabricantes que se sirven de los sondeos como índices de las tendencias
en el consumo, pero 'atienden mucho más al estudio del uso efectivo de
sus productos, es decir, a las pautas externas de comportamiento de los
clientes. Debemos distinguir cuidadosamente entre el uso de los sondeos
como medio de propaganda y de publicidad con objeto de inducir a las
gentes a hacer ciertas cosas, y su uso como instrumento de precisión para
predecir el comportamiento. Este último no ofrece plena garantía, dado
que no es posible conocer y controlar todas las variables.
d) La validez de algunos sondeos de opinión es problemático, dada
la tendencia a dar las respuestas esperadas, particularmente cuando las
cuestiones versan sobre importantes valores sociales. Incluso personas que
practican relaciones extraconyugales tienden a opinar en favor de la fidelidad conyugal. Pocos ateos se deciden a negar francamente la existencia
de Dios. A menudo resulta difícil distinguir entre la opinión real y la
opinión esperada.
e) Los resultados de los sondeos de opinión se presentan siempre en
forma estadística, pero a veces la falsa interpretación de tales estadísticas
da una idea errónea de la opinión. Por ejemplo, si un sondeo registra a
propósito de una pregunta concreta un sesenta por ciento de abstenciones,
un treinta por ciento de respuestas negativas y un diez por ciento de respuestas positivas, es un error, si no un engaño, pretender que «seis entra
ocho han respondido afirmativamente». Este ejemplo podría multiplicarse
con otros abusos de las estadísticas, no por falta de los consultantes o de
los métodos, sino de las personas que interpretan los resultados.
f) La validez y garantía de los sondeos de la opinión pública dependen de la clara formulación del asunto en cuestión. Por esta razón casi
siempre los enunciados son comprobados de antemano y redactados de
nuevo, para que no se presten a ambigüedades o tergiversaciones. De ello
se encargan especialistas hábiles y avezados, especialmente cuando proponen
cuestiones sobre asuntos nacionales de primera importancia.
Desde luego, el método de los sondeos no es el único ni el mejor para
el estudio del comportamiento humano. Aun con todo su refinamiento y
en manos de expertos, no deja de ser un difícil mecanismo de investigación. Los sondeos han sido objeto de elogios extravagantes y despiadadas
censuras. Tratan de apreciar lo que no es directamente observable: las
pautas conceptuales de las gentes. Lo más seguro es decir que si se practican científicamente son un útil accesorio de los métodos más seguros y
directos de estudio, tales como la observación inmediata, los interrogatorios profundos y toda clase de tests de grupos.

196

VII. Pautas de conducta

5. Algunas pautas políticas.
En los Estados Unidos el comportamiento político está institucionalizado. La política está aquí mucho más estandardizada y regularizada de
lo que puede parecer a la mayoría de los observadores extranjeros. Con
frecuencia se nos llama una «nación joven», pero nuestro sistema político
es más antiguo que el de la mayoría de las naciones contemporáneas. Además, hemos sido siempre un país con sólo dos grandes partidos políticos.
También es cierto que el próspero funcionamiento de la «máquina» política ha venido a formar parte de nuestra vida nacional. Estos tres factores
han dado tradición y duración a la institución política norteamericana.
Ciertos rasgos políticos parecen ser característicos de las pautas de
comportamiento de los norteamericanos. La más curiosa de éstas es la
apatía política. En un país donde la enseñanza es obligatoria y hay un
elevado nivel de instrucción, donde se da gran valor a la democracia y el
sufragio está prácticamente al alcance de todos, son relativamente pocos
los que participan en las elecciones. La apatía en las urnas puede ser un
indicio de la libertad de votar o no votar. No hay ley que obligue a los
ciudadanos a votar, y probablemente son muchos los que no admitirían la
obligación moral de hacerlo.
El comportamiento en el voto parece seguir varias pautas, y las observaciones siguientes darán, a grandes rasgos, una idea del material fidedigno
que se ha podido reunir sobre el particular. Se trata de descripciones, más
bien que de explicaciones, de las pautas del voto.
a) Las personas más instruidas suelen votar más regularmente que
aquellas con menor escolarización. Las personas de mayor instrucción
suelen tener más interés en los problemas que juegan en las elecciones, y
los conocen mejor. El acto de inscribirse y de votar no es en sí complejo
y no requiere gran instrucción, sobre todo en los distritos urbanos que han
instalado máquinas para votar.
b) Las personas con ingresos elevados suelen votar más que las de
ingresos bajos. Aun cuando el voto del pobre tiene el mismo valor que
el del rico, es claro que éste tiene más intereses económicos en su país
y más empeño en salvaguardarlos. Es cierto, naturalmente, que cuanto
más elevado es el nivel de los ingresos, menos son los votantes, por lo
que es mucho mayor la importancia numérica de los votos de ingresos
bajos. La clase media puede en cualquier momento aventajar con el voto
a ricos' y pobres.
c) Votan más hombres que mujeres. Esto es cierto absoluta y relativamente, aunque es mayor el número de las mujeres en edad de votar que
el de los hombres. La idea tradicional de que la política no es «asunto
de mujeres» tiene todavía cierta vigencia. A pesar de la emancipación de las
mujeres y de su mayor participación en todas las actividades sociales, sus
intereses son todavía en su mayor parte apolíticos.

Bibliografía

197

d) La población urbana y suburbana vota proporcionalmente más que
la rural. La instrucción y los ingresos influyen algo en esta diferencia,
como también el hecho de que las campañas son más intensas y los centros electorales más accesibles en los centros urbanos. En éstos los asuntos
políticos se presentan más vigorosamente y los partidos políticos se esfuerzan más para «llevarse los votos».
e) La mayoría de los votantes vota, elección tras elección, regularmente por el mismo partido. En las elecciones nacionales, demócratas y republicanos alternan en el poder porque el número de votantes que pasa de
un partido al otro es relativamente pequeño. De ahí que los votantes llamados independientes constituyan en Norteamérica una importante categoría
minoritaria.
f) La adhesión a los partidos es generalmente «cuestión de familia».
En las familias existe como una tradición de apoyo al partido y pautas de
voto que se transmite de padres a hijos. Como se puede suponer, el marido
y la mujer suelen también votar por la misma persona y el mismo partido.
g) Más de la mitad de los que tienen derecho al voto se abstienen
de ejercerlo en las elecciones locales y de los Estados. Sólo en las elecciones nacionales pasa del 50 por ciento la proporción de los votantes. La
proporción de los que se abstienen de votar sigue siendo muy elevada en
varios estados del Sur, donde muchos negros carecen, en la práctica, de
voto, la población es en gran parte agrícola y es bajo el nivel de instrucción.
Hay otras varias pautas de comportamiento negativo que distinguen la
institución norteamericana del voto. A diferencia de los votantes en muchos otros países, la mayor parte de los votantes no se adhiere a ninguno
de los grandes partidos políticos por razón de su procedencia nacional,
de su religión, de su filosofía política o de su status económico. Aunque
los políticos son conscientes de estas variables, y efectúan a veces sutiles
llamadas que se basan en ellas, ningún gran partido puede presumir de la
fidelidad de los votantes sobre esa base. Es probable que en algunas localidades los trabajadores católicos urbanos voten por el partido demócrata
y que en otras localidades los hombres de negocios y agricultores protestantes voten por el partido republicano; pero éste no es en modo alguno
un fenómeno de envergadura nacional.
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VIII
ROLES

Todo el mundo sabe lo que significa el papel que desempeña en
el teatro un actor. El actor asume temporalmente la personalidad y el
comportamiento de un carácter ficticio y desempeña su parte en la
representación como si fuera la persona representada. El concepto
del rol social es análogo al del papel dramático. La diferencia está
en que en el rol social la persona se representa a sí misma. El rol
social no es ficticio ni temporal; se ha aprendido en el proceso
de socialización, se desempeña en los diferentes grupos en que participa la persona, y se «interioriza» en la personalidad social del individuo.
Ya hemos visto que las pautas de comportamiento son las uniformidades repetidas de conducta social, tanto manifiestas como latentes.
Cuando un determinado número de pautas relacionadas entre sí se
agrupan en torno a una función social, a esta combinación la llamamos
rol social. Por ejemplo, existen ciertas pautas constantes de comportamiento — acciones y actitudes, deberes y privilegios— que se atri^
buyen a cada uno de los miembros de una familia. Al realizar este
comportamiento todos ellos —hombres o mujeres— desempeñan su
rol familiar. El rol social se determina y se especifica por la necesidad sqcial a que responde y por el grupo social en el que se desempeña.
No hemos de pensar que la persona asume sencillamente el rol
por algún tiempo y luego se desentiende de él. Cada persona tiene
diversos rojes, pero están entretejidos y profundamente afincados en
sus habituales maneras de pensar y de obrar. El individuo es simultáneamente actor y miembro en los grupos básicos de la sociedad, y
durante el proceso de socialización tiende a aprender simultáneamente todos los roles sociales. Se espera que durante toda su vida «des-

201

VIII. Roles

Rol y status

empeñe su papel» como miembro de la sociedad, y esto es lo que hace
al desempeñar sus roles sociales.

que la personalidad social sustituya a la personalidad individual. Cada
individuo es en cierto modo único, y la historia social de dos personas, aun de los llamados gemelos, no puede ser exactamente idéntica.
Cuando analizamos el rol social y la personalidad social, abstraemos
de los individuos concretos lo que tienen de común, lo que comparten
unos con otros, lo que está esquematizado culturalmente.

200

Rol y personalidad social.
Desde el punto de vista sociológico la personalidad social es la
suma de todos los roles que desempeña el individuo. Los roles se
llaman sociales porque representan uniformidades de conducta compartidas por mucha gente. El rol se puede estudiar científicamente,
se puede analizar en detalle y se puede observar en acción, puesto que
son muchas las personas que realizan el mismo rol más o menos
de la misma manera. El rol típico de padre, o de vendedor, o de
maestro se puede reconocer entre las personas que nos rodean en la
sociedad. Si esto no fuera así, el sociólogo no podría estudiar las
relaciones humanas organizadas ni podría la sociedad funcionar de
manera ordenada y sistemática.
La personalidad social es esencialmente el sistema total de roles
por los que el individuo «trata» con la sociedad. Toda persona participa en numerosos grupos y en cada uno de ellos desempeña su
parte o representa su rol. No inventa la manera como ha de realizarlo ; lo hace en la forma en que se prevé que se ha de hacer. Un
hombre puede ser padre de una familia, vendedor en su negocio,
miembro de una junta parroquial, capitán de un equipo, miembro
de una asociación de maestros y padres de famjlia, elemento activo de
un distrito en un partido político local. Es siempre la misma persona
individual, pero representa roles institucionalizados en los grupos
básicos familiar, económico, recreativo, educativo y político de su
comunidad.
Conviene notar que, aunque el individuo es la misma personalidad
básica en cualquier grupo en que participe, se presupone —y así lo
hace en realidad— que en cada grupo se comporta en forma más o
menos diferente. Es evidente que un hombre no se comporta exactamente lo mismo en una función religiosa en la iglesia y en un
partido de golf del club regional. La situación es diferente, y la función del grupo es distinta en cada caso. Tres elementos —la situación, la función y el grupo— se combinan constituyendo la diferencia a que ha de responder el individuo. Respondiendo a estos tres elementos realiza la persona su rol social sujeto a pauta.
Al tratar de la persona social insinuamos ya que dejábamos al
psicólogo el análisis de la personalidad individual. No queremos decir

Rol y status.
Entre los que se dedican al estudio de la sociedad existe una confusión acerca de la relación entre el rol y el status, análoga a la
que existía en los conceptos de institución y grupo. Esta última se ha
disipado distinguiendo entre la unidad básica de la institución, que
es la pauta de comportamiento, y la unidad básica del grupo, que es
la persona social. Los términos «institución» y «grupo» no se pueden
usar indistintamente; de la misma manera debemos hacer notar que
los términos «rol» y «status» tampoco son intercambiables.
Como ya hemos visto, el status se refiere a la situación de una
persona, clase o categoría dentro de la estructura social. Status social es una construcción, una evaluación a la que se llega combinando y aplicando los criterios de valores sociales corrientes en la
sociedad. Nos dice en qué punto del espacio social se halla la persona en relación con otras personas. Por otra parte, el rol social
nos dice lo que hace la persona. Es un concepto funcional y dinámico
concerniente a la realización social del individuo y no a la evaluación que las otras personas hacen de él.
La distinción entre rol y status resulta más clara si nos fijamos
en que el rol social es uno de los numerosos criterios con que se
estima el status social de una persona. Además de la riqueza, la ascendencia, el sexo, la edad y los otros criterios de status, se evalúa
también la utilidad funcional de la persona para la sociedad. Esta
utilidad funcional se refiere a lo que hace en sus roles sociales. En
una cultura pragmática y dinámica en la que la gente desea que
las cosas se hagan eficazmente, el género de papeles o actividades que
desempeña una persona puede ser el principal criterio de evaluación
de su status. Se supone que una persona de elevado status social desempeñará determinados roles de una manera determinada, pero esto
no quiere decir que su status social sea lo mismo que su rol social.

202

Contenido de los roles

VIII. Roles

203

Rol y relaciones.

Contenido de los roles.

Ya hemos visto cómo los status sociales se enlazan entre sí
en la estratificación social. El status social de una persona sólo tiene sentido sociológicamente si se compara o se pone en relación con
el status de otras personas. El status se interpreta con referencia a
los niveles de jerarquía, coordinación y subordinación en que pueden
hallarse situadas las personas. En comparación con otras personas, un
individuo tiene un status más alto, análogo o inferior, y en este sentido podemos decir que la relación existe entre los status más que entre las personas.
Es también evidente que los roles sociales no existen aisladamente. Carece de sentido hablar de ellos si no es en relación con los
roles de otros. Los diferentes roles sociales que desempeña un individuo están relacionados entre sí dentro de su propia personalidad.
Pero estos roles están también, separada o colectivamente, en conexión con los de otras personas. Esta conexión con los demás prueba
que los roles son complementarios. La gente se complementa mutuamente mediante relaciones sociales recíprocas. En este sentido podemos
decir que éstas existen entre los roles más que entre las personas.
Generalmente las relaciones sociales son concebidas como una relación entre personas o grupos de personas. Esto es, desde luego, una
interpretación de sentido común de la experiencia corriente. Pero si
analizamos más a fondo la relación social, vemos que los roles son
el mecanismo intermedio de las relaciones sociales. La gente reacciona entre sí en sus roles sociales y a través de ellos. Madre e hija experimentan una continuada relación personal, pero esta relación se
realiza a través del rol de madre y de hija. Una y otra actúan y piensan en formas sujetas a pauta, conocidas, esperadas y correspondidas.
Ocasionalmente una persona puede experimentar un conflicto de roles, lo que significa que los roles no siempre se hallan en relación complementaria. Las exigencias del rol financiero de un hombre pueden
estar de punta con las expectativas de su roles familiares de marido
y padre. En otro nivel puede existir un conflicto de roles para el
cura castrense cuya formación teológica lo empuje a la paz mientras que su formación militar lo empuje a la guerra. Los ejemplos
abundan porque toda cultura contiene objetivos institucionales diferenciados y cada personalidad social contiene distintos roles.

La definición de las relaciones sociales como la relación recíproca
entre roles sociales resulta más clara si analizamos el contenido de
estos últimos. Hemos dicho que las pautas de comportamiento centradas en una función social específica y dirigidas a una meta social
constituyen el contenido del rol social específico. La actuación de los
derechos y deberes en consonancia con la función es el núcleo del
rol; por ejemplo, la realización de los ritos sacramentales es el núcleo
del rol social de un sacerdote de parroquia. No todas las pautas de
comportamiento asociadas con el rol implican esta estricta connotación moral; por ejemplo, la hora en que el sacerdote reza sus oraciones privadas, o la manera como prepara sus sermones no tiene la
misma importancia ni es igualmente exigida por la presión social.
La variación de las pautas dentro del rol es a su vez una indicación de la jerarquía de comportamiento aceptable dentro de la sociedad. Una madre que abandona a su niño comete un ultraje contra
los valores de la cultura; procede contrariamente a sus normas y
convicciones y es condenada por faltar a un deber esencial de su
rol. La madre que ama, protege, alimenta, instruye, educa y, en general, cuida a su niño, desempeña su rol de acuerdo con las pautas
aprobadas socialmente. Pero en los detalles menores de esta realización
se le deja mucho campo libre.
El rol social está constitudo por las pautas de conducta tanto manifiestas como latentes. Se espera que el médico no sólo proceda como
médico, sino que además tenga modos de pensar, actitudes, valores, y
conocimientos de médico. Hay cierto margen de opciones individuales
y de grados de conformidad, pero esta elasticidad del rol se permite
socialmente sólo hasta cierto punto. El médico no puede comportarse
con el paciente como con su hija pequeña o con su amigo del café.
El paciente, y en este particular el público en general, cuenta con que el
médico desempeñe su rol social de acuerdo con pautas bien conocidas
en la sociedad.
El contenido de un determinado rol social está relacionado siempre con el de otros roles. En la relación entre médico y paciente
se supone que el paciente adoptará siempre ciertas actitudes y reacciones frente al doctor. Si analizamos nuestro propio comportamiento
en los diferentes grupos y situaciones y en relación con las diferentes
personas, veremos que esto es exactamente lo que hacemos. Basta
con examinar las relaciones comúnmente repetidas, como las de pa-

VIH. Roles

Sanciones sociales de los roles

trono y empleado, maestra y discípulo, abogado y cliente, párroco
y feligrés, padres e hijos, o las ordinarias relaciones de amigos y
vecinos, para darnos cuenta de que el contenido de un rol debe
estar en consonancia con el contenido de otro.

esperado. El político local que se ve elevado al rango de juez federal
tiende también a elevar sus pautas de comportamiento conformándolas con lo que se espera de una persona en tal posición. La persona
con prejuicios tiende a moderar sus actitudes generalmente violentas
cuando se halla en presencia de personas bien educadas, inteligentes
y de criterio amplio. El hombre que cuenta chistes verdes a sus compañeros de café, se supone que se reportará en presencia de sus esposas y es generalmente capaz de modificar sus pautas de comportamiento para adaptarse a las circunstancias.

204

Roles esperados y reales.
No debemos concebir los roles sociales como mecanismos de
comportamiento arbitrarios, rígidos y automáticos que no dan lugar
a la menor opción entre pautas de conducta alternativas. Todo roí
social está más o menos generalizado y estandardizado en una cultura determinada. En toda sociedad se prevé o se presuponen ciertos
tipos de comportamiento en los roles de maternidad y paternidad, y el
hecho de que la mayoría de los padres y de las madres responden las
más de las veces a estas expectativas posibilita al sociólogo el reconocimiento y el análisis de los roles.
Sólo cuando ciertos aspectos de algunos roles se imponen en forma rígida, como en algunos procedimientos judiciales, y rituales religiosos, en la etiqueta formal, y el protocolo diplomático, resulta inelástico
el rol social. Pero el elemento humano —la capacidad de optar de
otra manera y la facilidad de cometer errores — está siempre presente.
Ni siquiera en las culturas relativamente invariables y tradicionales se
da una completa y absoluta conformidad con todas las expectativas
de comportamiento de los roles sociales. Siempre hay un margen, por
lo menos, para las pequeñas variaciones, y en una cultura que cambia
rápidamente, estas variaciones pueden ser considerables.
Cuando las personas se socializan no aprenden formas aisladas,
inconexas e irregulares de comportamiento. Aprenden roles más o
menos completos observando e imitando a otros y siendo corregidos y aconsejados por ellos. Desde este punto de vista, lo que se
espera del individuo es el rol total, más bien que tal o cual pauta
particular dentro del rol. Como los roles se repiten por muchas
personas de manera más o menos semejante, se convierten en algo
estabilizado que se espera de todos los individuos. Como ya hemos
visto, la expectativa y la realidad no se verifican siempre completa y
perfectamente. Sin embargo, el conocimiento de lo que se espera del
desempeño de un rol influye con frecuencia en el comportamiento
de una persona, tanto como la observación del rol real desempeñado
por otros.
Son numerosos los ejemplos de esta influencia del comportamiento

205

Sanciones sociales de los roles.
El término «expectativa» que acabamos de usar indica algo más
que una mera anticipación. Los roles sociales deben desempeñarse
siempre, si es que la sociedad ha de seguir siendo un sistema operante. Cada uno ha de representar su parte, ha de desempeñar su
rol según la forma aprobada. La necesidad que tiene el individuo
de desempeñar su función social va acompañada de la presión social
para que efectivamente lo haga. Existen sanciones sociales relativas
al cumplimiento del rol social. La sociedad aprueba ciertas cosas y
desaprueba otras en las diferentes formas posibles de realizar un rol.
El rigor de las sanciones sociales es variable. No todos los roles
sociales de la persona o dentro de la sociedad son igualmente importantes y perentorios. No todos los sectores del contenido de un
rol son igualmente importantes. Los tres elementos conforme a los
cuales se puede distinguir lo socialmente importante de lo socialmente
insignificante en las pautas de comportamiento, se pueden aplicar
también al rol social. El significado del rol social depende de la
universalidad, obligatoriedad y valor que tenga para la sociedad. Estos
tres elementos influirán, pues, en las sanciones sociales que a él se
apliquen.
La sociedad enjuicia cada rol social en diversos niveles de comportamiento y de conformidad con éstos aplica las presiones y sanciones. Dentro de cada rol social hay a) un comportamiento exigido,
sin el cual no se puede desempeñar el papel. Por ejemplo, el rol
de un estudiante requiere que se matricule, que frecuente las clases
y que se someta a exámenes. A otro nivel, el rol implica b) un comportamiento permitido, sobre el que la sociedad o el grupo no establecen reglas fijas y rígidas. El estudiante puede elegir sus actividades
extraescolares, puede leer otros libros además de los impuestos, o

206

VIII. Roles

puede escribir cartas al director de la revista deportiva de la universidad. Existe también c) un comportamiento prohibido, contra el que
la sociedad actúa con sus penas o sanciones negativas. Por ejemplo,
no está permitido a un estudiante incitar a un motín, arrojar sillas
por la ventana o llevar un conjunto de jazz a la capilla del colegio.
El grado con que cada individuo se acomoda a las exigencias del
primer nivel de comportamiento y evita el último indica el grado en
que propiamente desempeña su rol social. Señala también la medida en que la sociedad aprueba el desempeño de su rol social y
en el que se le imponen sanciones de aprobación o desaprobación.

La formación de roles sociales.
Hemos visto que el término «rol social» es solamente análogo
al término «papel dramático». Este último es una creación de la
obra teatral. El actor dramático se imagina ser otra persona y pretende realizar las acciones de la persona imaginada. El rol social,
por el contrario, no es una creación del sociólogo ni es tampoco una
realización imaginaria de la persona. Es creación de la cultura en
cuanto que las personas lo han realizado una y otra vez; y aunque
los roles principales existen en todas partes, su formación ha sido
en cierto modo diferente en cada una de las diversas grandes sociedades.
La existencia y el funcionamiento de los roles sociales básicos
son condiciones necesarias para que haya una vida social. Como la
cultura misma, los roles sociales se hallan presentes como algo inherente a las sociedades, y en cuanto a su origen y existencia no requieren que se haya llegado a cierto nivel de desarrollo en un pueblo.
Las sociedades primitivas, iletradas, sencillas, no podrían existir si la
gente no desempeñara sus roles sociales. En este tipo de sociedad los
roles son menores en número, pero su realización se exige con más
rigidez que en la sociedad urbana, compleja e industrial.
Basta un conocimiento somero de las diferentes culturas del mundo
para reconocer que ni siquiera los roles sociales básicos se desempeñan en todas partes de una manera idéntica. Los roles se configuran según las exigencias de la sociedad o cultura particular en que
se desempeñan. Por ejemplo, algunas necesidades económicas de una
sociedad primitiva se pueden satisfacer con el rol relativamente sencillo de los trueques. En una sociedad comercial compleja esta función
se multiplica y se especializa en los diferentes roles económicos de

Los roles y el individuo

207

agentes de compra, empleados de banco, vendedores, agentes de publicidad, mecanógrafos, anunciantes de radio y televisión y otros-muchos. El número, contenido y género de los roles sociales existentes
en una sociedad son el producto que la tal sociedad ha desarrollado.
La variable influencia de las grandes instituciones en una cultura
sirve para comprender la importancia dada a los diferentes roles sociales básicos. En una sociedad en que predomina la institución económica se da gran importancia a las actividades profesionales; los
principales valores se centran en ellas y la expectativa de comportamiento es en ellas muy exigente. En otra sociedad en que predomina
la institución familiar son más refinados y exigentes los roles dentro
de la familia y de los grupos de parientes. Diferente orientación y
disposición se dará todavía a los roles sociales en una sociedad en
que ocupe el primer lugar la institución política o religiosa.

Los roles y el individuo.
Toda persona individual ha nacido dentro de una cultura concreta, en la que los roles sociales han sido ya institucionalizados.
Como estos roles sociales son muy numerosos y ninguna persona
es capaz de desempeñar todos los que existen, la sociedad debe proporcionar cierto mecanismo por medio del cual se ponen en contacto
el rol y la persona. Ya dejamos señalado que las personas adquieren un status social por adscripción o por logro personal. Los roles
no se adquieren de esta manera. Hablando con todo rigor, no se
puede decir que se puedan asignar o lograr. El status es resultado
del juicio en la mente de las gentes; el rol es lo que uno hace. Una
persona puede lograr grandes cosas dentro de su rol, pero el rol
mismo no lo puede lograr.
Se puede evitar la confusión en el empleo de estos dos conceptos
distinguiendo entre la preparación para un rol social y el logro
dentro del mismo. El mero hecho de que el rol de maestro de
escuela primaria existe de una manera determinada en nuestra sociedad, da al individuo la posibilidad de prepararse para él. La persona
conoce de antemano cuáles son las exigencias del rol, qué género de
capacidades, de conocimientos y de habilidades son mejores para el
rol de maestro. Ciertamente el trabajo y el estudio forman parte de
los grados preparatorios, pero todo esto es un logro dentro del rol
ie estudiante, y no, hablando con todo rigor, dentro del rol de
naestro.

VIII. Roles

Clasificación de los roles

Para comprender correctamente la relación entre el rol y el individuo es necesario hacerse cargo de su influjo mutuo. Si bien una
sociedad puede multiplicar el número y las clases de roles sociales,
sólo en un sentido restringido podemos decir que el individuo crea
incluso el contenido del rol, ni siquiera en parte. Los roles sociales
que funcionan en una cultura particular son producto de la experiencia y de la colaboración de muchas personas a través de un
largo período de tiempo. Estos individuos han influido y ayudado en
la creación de aspectos particulares de los roles. El individuo entra
a desempeñar roles ya existentes, pero en cierto modo los debe «interiorizar», y al hacer esto se distingue de alguna manera de los demás
en la realización de los roles.
Al nivel general de abstracción necesario para el estudio científico
debemos decir que los roles sociales son fórmulas ya preparadas,
preexistentes de comportamiento social a las que se acomoda el individuo. En sentido restringido y en algunos aspectos del rol existe
una mutua acomodación. Hay dos modos generales en que tiene lugar
esta acomodación, es decir, en que se encuentran el individuo particular y los roles que ha de desempeñar. Estos modos son la asignación y la asunción.
La asignación de roles sociales significa que éstos son dados a la
persona desde fuera. La asignación se efectúa de dos maneras, según
la clase de rol social de que se trate. En algunos roles, la asignación
tiene lugar automáticamente. Por ejemplo, ciertos roles familiares,
como los de hijo, hija, tío, abuelo y primo, que no dependen de la
decisión del individuo. Esto se aplica también a algunos aspectos
de los roles sociales que todo individuo tiene por nacimiento, como
la edad, el sexo, la raza y la ascendencia étnica. La asignación de
roles puede ser también deliberada, como cuando se adopta un hijo
o cuando una muchacha se vende en matrimonio, o cuando una persona adulta es designada para el rol de director de un banco, o elegido
sheriff de distrito.
Una persona adquiere un rol por asunción cuando lo adopta
voluntariamente, por su decisión individual. Por ejemplo, con la decisión de casarse las partes contrayentes asumen los roles de esposo y esposa. Análogamente se asumen roles cuando uno decide
seguir una profesión más bien que otra, estudiar en la universidad
en lugar de buscar un empleo lucrativo, solicitar la admisión o algún
cargo en determinados grupos.
No debemos simplificar demasiado la distinción entre asignación
y asunción. En las complejas situaciones de la vida cotidiana se dan

muchos casos en que van de la mano la asignación externa deliberada
y la voluntaria asunción personal del rol social. Existe cooperación
por parte de los que asignan los roles y por parte de las personas
que los asumen. Por ejemplo, la persona que está dispuesta a asumir
el rol de padrino no lo hace sin que los padres del niño le asignen
deliberadamente este rol.

208

209

Clasificación de los roles.
Los roles sociales que existen en una cultura se pueden clasificar
desde diferentes puntos de vista. Ya hemos visto que algunos roles
son asignados y otros asumidos, que algunos son sencillos y otros
complejos. Podemos clasificar los roles según el grado de valor social
que se les atribuye; algunos son tenidos en poca estima y otros son
objeto de la más alta valoración. Algunos tienen exigencias estrictas,
profundas responsabilidades e implican acciones graves, mientras otros
tienen relativamente pocas exigencias.
Cada persona desempeña por lo menos tantos roles sociales cuantos son los grupos en que participa. Éstos son los roles que más
atraen la atención de los sociólogos y que la experiencia cotidiana
distingue y comprende más fácilmente. Hemos visto, sin embargo, que
los grupos se pueden clasificar de diversas maneras y que no existe
una tipología de ellos que sea satisfactoria y completa. La misma
dificultad se nos presenta aquí, y así adoptaremos en los roles sociales la misma tipología que adoptamos al tratar de los grupos sociales.
Hemos visto que en toda sociedad existen ciertos grupos principales de personas, y en estos grupos y por medio de ellos pueden las
personas satisfacer sus necesidades sociales. Dado que el objetivo del
rol social es el de actuar juntamente con otras personas para el
logro de los fines sociales, y dado que toda persona participa de alguna manera en todos los grupos básicos, existe un rol social correspondiente a cada uno de estos grupos. En un momento u otro cada
individuo desempeña un determinado rol social en cada uno de los
diferentes grupos familiares, educativos, económicos, políticos, religiosos
y recreativos.
Este género de clasificación implica una distinción entre grandes
roles y roles subalternos. Por ejemplo, dentro del rol correspondiente
a la educación una persona puede desempeñar el subrol de estudiante,
docente, rector, decano; dentro del rol político una persona puede

210

El policía de ciudad

VIII. Roles

desempeñar el subrol de elector o contribuyente ordinario o tener que
realizar alguna función asignada.o elegida. La complicada red de roles
sociales dentro de cualquiera de los grupos mayores en una sociedad
es, en realidad, un sistema coordinado de roles subalternos. La persona puede hallarse en un rol inferior, igual o superior en relación
con todos los demás roles; un hombre puede desempeñar el rol de
padre, esposo, hermano, hijo, primo o cuñado frente a las otras personas del sistema familiar.

Rol clave.
Ya dijimos que toda persona tiene un status clave que es el criterio principal según el cual la sociedad la estima o desestima. De
la misma manera cada persona tiene una función principal y se la
reconoce por uno de los grandes grupos en que desempeña su rol
principal. La identificación del rol social clave equivale sencillamente
a reconocer el hecho de que todo individuo es limitado en cuanto al
tiempo, al talento y a la oportunidad, y también el hecho de que en
toda sociedad se requiere cierto grado de especialización de las funciones.
Lo mismo que el status clave de una persona, su rol clave se
suele estimar por confrontación con la institución capital en la cultura. Si los grupos e instituciones económicas absorben lo más del
tiempo, del interés y de la energía, y contienen los más altos valores
de la sociedad, el rol clave será el económico. En efecto, si se pregunta
«qué hace» una persona, uno se refiere a su rol profesional o económico. Es evidente, sin embargo, que en una sociedad no todos tienen
un empleo lucrativo, de modo que incluso en una sociedad dominada
por la economía hay muchas personas cuyo rol clave no es de orden
económico.
Si bien el rol más estimado en una sociedad puede ser aquel con
el que una persona realiza su función profesional, la situación concreta puede indicar otros roles claves. El rol clave de un adulto puede
ser económico, mientras que el de su hijo o hija adolescente es el de
estudiante y el de su mujer es el rol familiar de madre. El político
de profesión, el que tiene un cargo religioso y el deportista o entrenador se ganan la vida en los diversos grandes grupos y sus roles
claves se consideran el político, religioso y recreativo respectivamente,
más bien que el económico.

211

El rol general.
Aun cuando la persona desempeña varios roles en diferentes grupos y asociaciones y representa además cierto número de roles subalternos, el actor social es una persona única. Estructural y analíticamente la suma de todos sus roles constituye su personalidad social. Esta
personalidad social total es una estructura en acción que realiza diversas funciones como individuo singular. Desde este punto de vista
funcional esta persona tiene un rol total, general, que es la combinación de todos los diferentes roles que reconocemos cuando pensamos
en la persona como en un ser humano total.
Este concepto de rol general puede evidenciarse con el ejemplo
del hombre del que se dice que «desempeña un papel importante» en
su comunidad o sociedad. Con esto queremos dar a entender algo más
que su mera contribución como miembro de la estructura política o
civil. Nos referimos a sus roles combinados de esposo y padre, vecino, elector, hombre religioso y de negocios, o profesional.
Así pues, el rol general no es lo mismo que el rol clave o rol
principal. De la misma manera que los diferentes status de una persona se combinan para originar su situación en la vida, así también
los diferentes roles que desempeña, considerados como un todo, dan
por resultado su rol general. Este concepto representa su total función
— o funciones — en la sociedad, la contribución que aporta a la sociedad y lo que la sociedad suele esperar de él.

ALGUNOS ROLES EN LA SOCIEDAD NORTEAMERICANA

1. El policía de ciudad.
En las sociedades pequeñas, primitivas, y relativamente simples la conducta aprobada tiende a verse reforzada por la tradición y las costumbres.
Cuando una sociedad crece y se vuelve más complicada desarrolla un sistema de leyes escritas y una manera organizada de reforzar la ley. La
fuerza policial puede llamarse servidora del público; también se llama al
policía un oficial de paz. Se supone que mantiene la paz de la comunidad
defendiendo a los ciudadanos respetuosos del orden contra los ciudadanos
infractores de la ley.
El rol del policía de ciudad en los Estados Unidos se ha vuelto muy
institucionalizado. Como en cualquier ocupación, la competencia de este
rol varía en calidad de ciudad a ciudad y entre los miembros de la fuerza

212

VIII.

Roles

dentro de cualquier ciudad en concreto. El policía se encuentra, más que
cualquier otro empleado, expuesto a la vista del público; muchos son los
que observan su conducta. La gente acostumbra a formar juicios sobre la
base de estas observaciones, y estos juicios van de la aprobación al reproche. Puede ser útil el considerar aquí algunas de las condiciones bajo las
cuales el policía estadounidense de las ciudades intenta cumplir su rol
laboral.
a) Se ha dado mucha publicidad al aumento de los índices de criminalidad y a la violencia en las calles de la ciudad, con la presión pública
resultante para «restaurar la ley y el orden». Semejante problema es particularmente dramático en el enfrentamiento entre la policía y la turba
desordenada. Se espera que la policía impida, o al menos controle, tales
acontecimientos y si es necesario que enfrente la fuerza a la fuerza. A veces se las acusa de emplear demasiada fuerza y a veces demasiado poca.
b) A diferencia del de la mayor parte de las grandes ciudades europeas, el policía norteamericano lleva armas de fuego y otros instrumentos letales y se espera de él que sea juicioso en su empleo. A pesar de
varias referencias ampliamente difundidas sobre la brutalidad de la policía, la investigación sistemática ha demostrado que la gran mayoría de
los agentes de la ley son reacios al uso de las armas, excepto en situaciones de provocación extrema.
c) En el ejercicio cotidiano de su cometido el agente de policía tiene
un extraordinario poder de discreción y debe tomar decisiones inmediatas: arrestar o no a una persona, interferir o no en una rencilla. Esto es
una inversión de la mayoría de sistemas de toma de decisión que rigen
las estructuras laborales. En la mayoría de ellas el poder de discreción es
pequeño en los rangos inferiores y más amplio en los superiores. Esto
carga al policía corriente con una responsabilidad poco frecuente que
descansa únicamente sobre su inteligencia, su objetividad y su sentido de
responsabilidad.
d) Ocurre que no se otorga al policía estadounidense el status social
y el respeto personal de que disfrutan los agentes de la ley en otras
grandes sociedades occidentales, y el policía lo reconoce cuando se queja
de que su trabajo es «ingrato». Se encuentra en un servicio público, y
por tanto su- trabajo goza de un salario inferior al de los puestos de las
organizaciones lucrativas. Son importantes también otros criterios de status
social: estándares relativamente bajos de escolarización, y el medio social
en que se recluta a estos hombres.
e) La disponibilidad peculiar de muchos ciudadanos «respetables»
para promover actividades ilegales hace también que el rol del policía sea
de difícil cumplimiento. Está claro que las apuestas en el juego, la prostitución, y otras irregularidades no florecerían si no hubiera gran cantidad
de ciudadanos que las desean. Los políticos se hallan a veces vinculados
con los syndicates del crimen. El policía honesto se siente frustrado a
menudo ante semejantes ilegalidades aceptables.

El viajante de comercio

213

f) Una frustración más reciente es la queja de muchos policías de
que la ley está de parte del criminal. Esto se refiere a las decisiones de
los tribunales que deben proteger los derechos de los detenidos, definir
los procedimientos técnicos mediante los cuales se puede detener a la
gente, especificar las condiciones en que pueden formularse acusaciones
y obtenerse declaraciones. La policía se siente impedida en el cumplimiento de su deber, y esto explica en parte el aumento de las actividades fuera de la ley.
Desde el punto de vista del sistema total de mantenimiento de la ley,
el rol del agente de policía se encuentra tan sólo en una red de relaciones humanas entrelazadas. Puede sentirse formalmente responsable sólo
ante sus superiores en el distrito, pero en la práctica debe responder también ante el tribunal de justicia, el alcalde y el ayuntamiento de la ciudad,
al igual que ante el público en general. A diferencia de los miembros de
un sindicato, poco puede hacer para mejorar sus condiciones de trabajo
afiliándose a una asociación voluntaria de policías.
Se dice que a la larga una ciudad posee el tipo de distrito de policía
que merece. Si la mayoría de ciudadanos se conforma a la ley, y respeta
la dignidad de los agentes que la representan, obtendrán con toda probalidad una fuerza policial competente. Donde los ciudadanos ignoren o
perdqnen la ilegalidad, y los cargos públicos cooperen en prácticas fuera
de la ley, el rol del policía corriente se vuelve casi imposible.

2. El viajante de comercio.
El buhonero itinerante forma parte del folklore de la cultura americana.
Desde los tiempos coloniales viajaba a través del país en formación, llevando sus artículos a la gente, halagándola para que comprase y creándose
una reputación de hombre de mundo encantador y a veces también de
estafador hábil. Desempeñaba el rol económico de distribuidor en los
tiempos anteriores a los grandes almacenes, a los supermercados y a las
sucursales.
La función del viajante de comercio sigue siendo todavía la de distribuir los artículos, pero no se reduce ya a la de la venta al detalle. Todavía
hay en Norteamérica vendedores que van de casa en casa, pero hoy día
el prototipo del viajante de comercio es el «representante del fabricante».
Es un comerciante al por mayor, intermediario entre el fabricante y los
detallistas. Los cambios en la vida urbana y económica de los Estados
Unidos han hecho cambiar también el rol social del vendedor. He aquí
algunos de los principales componentes de este rol:
a) La mayor parte de las relaciones sociales del viajante de comercio
se sitúan en asociaciones secundarias. Trata de entablar relaciones primarias
con sus clientes, sus colegas y con los empleados de los hoteles donde se
aloja. Sin embargo, la mayor parte de estas personas siguen siéndole aje-

214

VIII.

Roles

ñas, y él mismo es para con ellas el miembro de un grupo extrínseco. Ésta
es una de las razones de que el viajante con éxito sea sumamente amable
y jovial, y procura ponerse en un pie de familiaridad con sus clientes y
conocidos. Siente la necesidad de establecer, por lo menos, la ficción de
unas relaciones primarias con extraños.
b) El viajante de comercio pasa la mayor parte del tiempo fuera de sus
grupos primarios: familia, vecindad, parroquia, círculos locales. Ya hemos visto que las relaciones de grupos primarios están en decadencia en
América. El viajante es una prueba palmaria de esta tendencia. Los artistas de circo y los trabajadores emigrantes viajan generalmente con sus familias, pero el viajante se desplaza solo. Vive en hoteles y moteles, come
en restaurantes y. con frecuencia pasa el tiempo que le resta en cines y bares.
c) El viajante está al margen tanto del apoyo social como de las presiones culturales de su propia comunidad. En cierto modo esta forma de
vida puede llamarse «anormal», dado que la mayor parte de las personas
mantienen mayor número de relaciones primarias, y la sociedad total exige
el funcionamiento de grupos primarios. Cuando el viajante se mueve fuera
de estos grupos y relaciones, no es directa e inmediatamente responsable de
su comportamiento social. Los valores conocidos de sus íntimos y amigos,
a los que trata de acomodarse cuando está en casa, no le apoyan cuando
se halla de viaje. Este hecho es el fundamento de muchos cuentos y chistes
equívocos que corren acerca de los viajantes.
d) El viajante con éxito no sólo debe vender artículos, sino debe «venderse» también a sí mismo. Quizá en ningún otro caso en el mundo predomina tanto la idea de que la «personalidad» es el factor más importante
en la venta. A pesar de las restricciones sociales y culturales que hemos
indicado, el viajante debe aparecer siempre como una personalidad encar
tadora, amable, jocosa e inteligente. Tiene que mostrar que está convencido
de que su producto es mejor que el de sus competidores, con objeto de
«vender» esta convicción a sus clientes.
e) El rol social del viajante de comercio en acción requiere una personalidad adaptable. Existen ciertas formas generales de comportamiento
que se manifiestan en todas sus relaciones con sus patronos, clientes, competidores y otros. No obstante, las relaciones sociales que entabla varían
en las diferentes poblaciones; debe hallarse en condiciones de adaptarse a
ellas. De su capacidad de adaptarse a tales variaciones depende con frecuencia la realización o la pérdida de una venta.
La función social del viajante no debe perderse de vista en esta enumeración descriptiva. En una cultura industrial y comercial como la nuestra la venta es el enlace más importante entre la producción masiva y el
consumo masivo. El fabricante moderno no puede creer que baste su palabra para que la gente se convenza de que sus artículos son de alta calidad
y de bajo precio. Si ofrece una ratonera de mejor calidad, el público sólo
se dirigirá hacia su puerta si el viajante desbroza el terreno y señala el
camino.

El deportista profesional

215

Los métodos científicos de distribución económica requieren la cooperación de muchas personas, además del viajante de comercio. Los locutores
de radio y televisión, los anunciantes y comentadores tienen a su cargo
gran parte de la función de venta.
Existen otros muchos roles subalternos realizados en la distribución
general, pero el viajante de comercio sigue siendo la personalidad clave.
Su rol social representa la energía, el impulso, el optimismo, la disciplina y las exigencias del tipo ideal de lo que ha venido a conocerse como
la personalidad americana.

3. El deportista profesional.
Quizá no exista sociedad alguna en el mundo moderno en que la
institución recreativa afecte a tantas personas como en los Estados Unidos.
El funcionamiento de una institución importante y el de los grupos que la
acompañan exige gran número de personas cuyo rol social principal está
ligado con ella. Aunque esto puede decirse de muchos que se ocupan exclusivamente en actividades recreativas, lo que aquí nos interesa es el moderno fenómeno del deportista profesional.
El deportista de profesión no es sólo un símbolo de la riqueza de Norteamérica, una prueba de que los americanos tienen dinero suficiente para
mantener a los que los divierten y tiempo libre para verlos actuar. Representa también uno de los altos valores sociales de nuestra cultura, el valor
de la competición como un bien en sí. El espíritu de competición se extiende del campo de recreo a los negocios, a la política, a la enseñanza
y hasta a la religión. Se cuenta con que el americano sea agresivo en todas
las cosas que emprende, pero que también «sepa perder» cuando se da
el caso.
He aquí algunos de los componentes del rol social del deportista profesional norteamericano:
a) Es evidente que se requieren ciertas cualidades físicas para el rol
de deportista. Tales son fuerza, agilidad, resistencia y habilidad. Estas diferentes capacidades requieren especial entrenamiento, dado que las exigencias difieren de deporte a deporte, por ejemplo, entre la lucha y el tenis.
A veces se dice que el valor o el coraje suplen lo que falta de resistencia
física, pero esto es muy discutible en el profesional.
b) La aptitud deportiva es una ventaja económica que se trata como
un artículo que escasea. La oferta no parece satisfacer nunca a la demanda. Se vende al mayor postor, que generalmente es una especie de manager
o empresario, y cuando el consumidor directo, que es el público, no paga
ya por el producto, éste queda descartado. Los mismos deportistas se percatan de este hecho, por lo cual tratan de sacar el mayor partido posible
de sus aptitudes mientras éstas duran.
c) A medida que los deportes se hacen más complejos e institucionali-

216

VIII.

Roles

zados, el deportista cesa de ser un agente independiente que trata sus propios negocios. En algunos aspectos está representado en las asociaciones
de jugadores, pero tiene poco que decir acerca del tiempo y el lugar en
que ha de actuar, e incluso en su actuación efectiva sigue las indicaciones
de entrenadores, arbitros, jefes de equipo y empresarios. En la mayoría de
los otros roles sociales, cuanto más se eleva una persona, tanto mayor
libertad de decisión tiene, mientras que en el caso de los ases del deporte
parece suceder precisamente lo contrario. Es una «valiosa propiedad» que
debe manejarse con el mayor cuidado.
d) El rol social del deportista exige también ciertas pautas de comportamiento en relación con el público en general. Los deportistas deben
mantenerse alejados de los jugadores de azar y de los gángsters, y las ligas
profesionales usan detectives especiales para informar sobre los atletas
cuando no van de uniforme. Los escritores deportivos defienden, por lo
general, esta imagen de ejemplar limpieza destinada a los jóvenes de la
nación. Los agentes de prensa ensalzan sus virtudes y disimulan sus faltas,
a menos que sean muy notorias. Esta reponsabilidad pública es todavía un
indicio de que los deportes poseen una connotación moral entre los valores culturales norteamericanos.
e) Las exigencias del rol social del deportista varían según los diferentes públicos ante los que actúa. Se suele decir que hay un «público de
deportes» indiferenciado, pero ésta es una generalización un tanto simplista. Los deportes varían en su status social por el hecho de dirigirse a
personas en diferentes niveles de estratificación. En una jerarquía descendente de posición se pueden clasificar grosso modo en la forma siguiente
los deportes más populares en América: tenis y golf, baloncesto y hockey,
fútbol y béisbol, boxeo, lucha y carreras de caballos. Un as del tenis
juega para un público diferente del de un as de la lucha.
v
f) Visto que los deportes son esencialmente competiciones, el deportista debe situarse en una parte o en otra, y ha de tener relaciones con los
otros deportistas. En deportes en equipo, como el béisbol y el hockey, debe
ser cortés y leal con los contrarios en el campo de juego y fuera de él.
Incluso en competiciones individuales en que se trata de dejar Lo. al adversario, se exige que el púgil se comporte «como un caballero». Las reglas
del juego gobiernan esta conducta durante la ejecución efectiva, y la moral del deporte profesional la gobierna fuera de la competición.
El deportista de profesión debe representar el rol de personaje público
en América, aunque no todo el mundo lo tenga en tan alta estima. Para
sus adictos y para los que lo apoyan es un ídolo que firma autógrafos,
trabaja en funciones benéficas y es aclamado como un héroe; para los
partidarios de su contrario es un «chanchullero» al que pueden insultar
y motejar a mansalva los clientes que pagan.
Forma parte de la condición social del deportista el que haya de ser
blanco tanto de los elogios como de los vituperios. A la larga su efectiva
competencia no depende de popularidad o impopularidad. Su rol exige

El maestro de escuela elemental

217

un equilibrio que pueda resistir a una y a otra; y ésta es probablemente la
razón última de que pueda triunfar como profesional.

4. El maestro de escuela elemental.
Norteamérica se distingue entre las sociedades modernas por su fe en
la instrucción formal y por su voluntad de mantener y extender sus facilidades de instrucción. Existen leyes del Estado, cuyo cumplimiento se suele
urgir, que fijan la edad límite a la que todo niño debe frecuentar la escuela.
El nivel general de instrucción formal se eleva por encima de estos límites
obligatorios. Cada vez aumenta el número de personas que reciben grados
superiores, y parece ser ilimitado el número de estudios especializados en
que los individuos pueden obtener grados académicos.
La base de esta estructura de la enseñanza, que crece continuamente en
América, la forman los maestros de escuela elemental. A diferencia de la
mayor parte de los otros países occidentales, en Estados Unidos más de tres
cuartas partes de los maestros son mujeres. Actualmente hay gran demanda
de maestros elementales; éstos reciben todavía un sueldo relativamente bajo,
y su status social va elevándose lentamente. Existen muchos estereotipos y
caricaturas del maestro. En la lista que sigue damos una descripción parcial
del rol social de esta función:
a) El maestro de escuela elemental debe actuar con frecuencia como
sustituto de los padres. Especialmente en los barrios de clase baja, donde
no hay gran cooperación entre los padres y el maestro, la madre «pasa»
su niño al maestro. Con frecuencia tiene al maestro por responsable de
la conducta del niño. En muchos casos el maestro ha de enseñar al niño
las buenas maneras elementales que normalmente debería aprender en casa.
b) El rol social del maestro implica pautas de conducta propias de
un lider. De hecho es el jefe en todas las actividades escolares. Las tentativas de hacer surgir cierta dirección entre los niños mismos y de sugerirles
nociones de confianza en sí y de autogobierno reservan todavía al maestro
el rol del único adulto y realmente superior en la clase. El maestro incita,
guía, modifica y dirige las actividades del grupo sujeto a su control, asumiendo casi todas las funciones de dirección.
c) La esencia del rol de maestro y lo que le da su propio nombre
es la función de enseñar. La técnica seguida para impartir conocimientos
parece ser un campo inagotable de investigación y experimentación en las
escuelas normales y en los departamentos de pedagogía. Se han puesto
a la disposición de los maestros elementales muchos recursos visuales y
auditivos, y a veces parece que se da más importancia a estas técnicas
que al contenido mismo de la enseñanza.
d) Desde el punto de vista de la sociedad total, la función más importante del rol de maestro es la transmisión de la cultura. Debido a la pluralidad de subculturas y al respeto por la diversidad étnica que en nuestra

218

VIII.

Roles

sociedad existe, se espera en general que los niños absorban los elementos
básicos del género de vida norteamericano. El maestro enseña no sólo a
leer, escribir y contar, sino también la cultura norteamericana misma. No
puede obrar de otro modo, siendo un americano que habla de cosas americanas y en forma americana. El maestro socializa y americaniza a sus
alumnos.
e) En diversas formas actúa el maestro como ejemplo de conducta para
los niños. Gran parte de la educación formal que recibe el niño le viene
por observación e imitación del maestro, que puede hacer más impresión de lo que él cree con sus observaciones espontáneas y sus modos de
proceder. El niño no imita a su maestro tanto como a sus padres, pero,
con todo, muchos adultos recuerdan vivamente las actitudes y maneras de
sus maestros elementales.
f) En las escuelas elementales americanas el maestro debe con frecuencia entretener más bien que velar por la disciplina. Está muy extendida
la teoría de que hay que despertar el interés y que no es recomendable
psicológicamente imponer nada por la fuerza. No cabe duda de que esto
exige del maestro un alto grado de adaptabilidad en el desempeño de su
función. A muchos adultos les resulta mucho más fácil dictar instrucciones
a los jóvenes que despertar su interés voluntario.
El rol social del maestro es más dinámico en la sociedad americana
que en la mayor parte de las otras sociedades contemporáneas. Sus pautas
no son tan rígidas porque se ha introducido en ellas el experimentalismo
de nuestra cultura. Además, el hecho de relevarse los maestros — pues
muchas maestras jóvenes enseñan sólo unos pocos años, hasta que se casan— ha impedido que el rol resulte demasiado formalista. El maestro
debe ser adaptable por la razón de que el campo de los conocimientos se
va extendiendo más y más debido a los medios masivos de comunicación.
El maestro de escuela elemental es una personalidad central en todo
el sistema de enseñanza, y el rol social que desempeña es mucho más
significativo de lo que muchos se figuran. Representa el principal canal
institucionalizado por el que fluye nuestra herencia cultural. Es un instrumento para el mantenimiento y reproducción de nuestros valores culturales
en cada generación que se sucede.

5. El hombre de ciencia.
Generalmente se piensa que la sociedad norteamericana tiene una cultura laica, en la que la «explicación del universo» ha sido tomada de las
manos de filósofos y teólogos y puesta en manos de los hombres de ciencia. Se ha llamado a nuestra civilización una «civilización de ingeniería»,
dado el alto grado de control de la naturaleza que ha producido la aplicación de las ciencias físicas. Los resultados son tangibles y mensurables.
Proporcionan comodidad material y social a millones de personas.

El hombre de ciencia

219

Aquí nos ocupamos del rol social de la persona que hace posibles
estos resultados, el hombre de ciencia. Lo esencial de la ciencia no es la
aplicación de los conocimientos científicos. El punto importante es la red
de pautas de comportamiento, tanto conceptuadas como externas, que dan
razón del hombre de ciencia mismo. ¿Qué clase de hombre es? ¿Cuáles
son sus modos de pensar, sus métodos y procedimientos? Es posible indicar algunas de las características que responden a estas interrogantes:
a) El moderno hombre de ciencia norteamericano es un agente de
cooperación en la investigación, y no un solitario o un genio raro de leyenda. En Estados Unidos se reconoce la importancia de coordinar los diferentes aspectos de un proyecto de investigación, de hacer progresos acumulativos y simultáneos, y de compartir y comparar los resultados. Esto no
significa que el hombre de ciencia individual tenga menos talento por el
hecho de colaborar con otros. Hay margen suficiente para los destellos
de la intuición que acompañan a los grandes descubrimientos científicos.
b) El hombre de ciencia es generalmente un hombre de aplicación disciplinada. Trabaja largas horas en un procedimiento sistemático de investigación y de verificación. Las exigencias de la función científica excluyen
de la profesión a la persona descuidada y negligente. La exactitud y la
precisión son características de la investigación científica e incluso el «pequeño» error debe corregirse con una constante comprobación de los datos.
c) El hombre de ciencia con verdadero éxito es un hombre con fe
acrisolada en el valor del conocimiento. El prejuicio corriente de que el
hombre de ciencia es completamente «ajeno a los valores» queda desmentido por las repetidas afirmaciones de sabios que encarecen lo valioso de
su quehacer. Es evidente que el hombre de ciencia no puede prever todas
las consecuencias de su investigación, que otros se encargan de aplicar en
1" sociedad total. Su fe es un presupuesto fundamental, demostrado sólo
parcialmente por la sociedad en general, de que sus descubrimientos pueden
contribuir en alguna manera al mejoramiento general y constante de la
vida humana sobre la tierra.
d) La probidad es una pauta conceptual o una virtud que caracteriza
al hombre de ciencia norteamericano. Esto va implicado en su tenor científico de vida. La presión social de los colegas y del público en general
pone gravemente a prueba la honradez científica. Todo conato de «forzar
los datos» con el fin de «probar» los resultados apetecidos acaba por fin
por decubrirse, y la persona que procede así lo paga con su reputación
y con su subsistencia. Además, los ejemplos de esta falta de probidad practicada bajo poderes totalitarios han hecho que el hombre de ciencia sea
particularmente desconfiado ante el menor intento de censura y de «control
del pensamiento».
e) El rol del hombre de ciencia va también marcado por un escepticismo científico que es esencial para la búsqueda de la verdad. El hombre
de ciencia no pone en duda el conocimiento básico o la validez de las tesis
admitidas en su propio campo. Trabaja constantemente en la periferia del

220

VIII.

Roles

conocimiento admitido, en las fronteras de lo desconocido, y sus exploraciones exigen que haga tentativas y que tenga un espíritu siempre abierto.
El norteamericano trata a sus hombres de ciencia con admiración y respeto; en su vocabulario, el término «hombre de ciencia» está cargado
de valor. El elevado status del sabio se traspasa a veces a sectores de su
vida en que su competencia es relativamente pequeña. En entrevistas de
prensa se supone a menudo que se ha de pronunciar sobre asuntos públicos
de los que realmente tiene escaso conocimiento. Los resultados publicados
son a veces irrisorios, sea que un distinguido biólogo manifieste opiniones
sobre demografía, o que un físico responda a cuestiones teológicas, o que
el sociólogo chapucee acerca de puntos de medicina.
Sin embargo, a pesar de estas aberraciones ocasionales, el hombre de
ciencia desempeña un rol público de importancia creciente en los Estados Unidos. Parece que se observa una tendencia a ampliar el concepto de
la utilidad de la ciencia para nuestra sociedad y nuestra cultura. Versados
y prominentes hombres de ciencia, tanto en el campo de la física como
en el de la ciencia social, asumen la responsabilidad de la divulgación de
informes concretos acerca de sus estudios. La divulgación del conocimiento
es una función del proceso gradual de integración social y cultural que
tiene lugar en toda nación que avanza hacia la madurez.

BIBLIOGRAFÍA
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Role Analysis, Wiley, Nueva York 1958.
KLAPP, ORRIN, Héroes, Villains and Fools: The Changing American Character, Prentice-Hall, Englewood Cliffs 1962.
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PREISS, JACK y EHRLICH, HOWARD, An Examination of Role Theory. The

Case of the State Pólice, University of Nebraska Press, Lincoln 1967.
ROCHER, GUY, Introducción a la sociología general, Herder, Barcelona
1972, pp. 43-47.
ROMMETVEIT, RAGNAR, Social Norms and Roles, Humanities, Nueva York
1968.

IX
PROCESOS D E INTERACCIÓN

En la sociedad los seres humanos se hallan en mutua interdependencia y relación. El contacto recíproco, la comunicación y la interacción son tan esenciales para el individuo como para el grupo, de tal
manera que sin ellas perecería la persona y el grupo cesaría de funcionar.
Las personas y los grupos pueden relacionarse y se relacionan
entre sí de muchas maneras, y la sociedad total es una vasta y complejísima red de relaciones sociales, es decir, de modos de interacción.
A veces surge una dificultad en el empleo de términos como «relaciones», «relación humana» y «relación social». Generalmente se habla
de los parientes como de personas que están relacionadas con uno
por nacimiento, adopción o matrimonio. El término abstracto «relación» se personifica a veces, cómo cuando se habla de las «relaciones»
para referirse a las personas a quienes nos une un vínculo de amistad. El sociólogo emplea el término en su sentido más genérico: el
lazo o vínculo que existe entre las personas y los grupos. E n este
sentido no se limita sólo a las relaciones familiares, o a las de parentesco, sino que incluye también las relaciones en fábricas, escuelas,
iglesias, partidos políticos, clubs deportivos y en cualquier otro género
de grupos primarios, secundarios y asociaciones.
Generalmente nos referimos a relaciones sociales, en las que intervienen siempre dos o más personas; pero también es verdad que hay
interacción entre grupos. Con el fin de analizar la amplia red de
relaciones que existen en la sociedad, es necesario hacer ciertas abstracciones de los seres humanos concretos comprendidos en ellas. Al
proceder así hallamos que las personas y los grupos humanos están
relacionados en virtud del status, del papel y del proceso. D e estos

222

IX.

Relaciones y roles

Procesos de interacción

dos primeros puntos nos ocuparemos brevemente; el tercero forma
la materia propia de este capítulo.
a) La relación por razón del status significa el enlace entre las
posiciones sociales de que ya tratamos en el capítulo relativo al status y a la estratificación. Es la relación de la situación o del puesto que ocupan los individuos unos respecto de otros. Ya hemos dicho
que el status social carece de sentido si no se puede referir a otros
status con los que está en relación de subordinación, igualdad o
superioridad. Este concepto se aplica también a la relación entre
grupos, categorías, clases y otras colectividades entre sí. La relación
de status es un concepto estático. El aspecto cinético o dinámico
se echa de ver únicamente cuando en virtud de la movilidad social
una persona pasa de un status a otro.
b) La relación por razón del rol indica la interacción funcional recíproca que ocurre cuando las personas desempeñan conjuntamente sus roles sociales complementarios, cuestión ésta ya discutida
en el capítulo sobre los roles sociales. Esta relación comprende las
exigencias de pensamiento y comportamiento social, así como la realización efectiva externa de las pautas propias del rol. El rol social
es el mecanismo mediante el cual las personas llevan adelante su comportamiento mutuo; los roles de diferentes personas se enfrentan y
se relacionan. Estas relaciones de los roles sociales se manifiestan en
la interacción de amigo y amigo, padres e hijos, vendedor y cliente,
así como en un gran número de situaciones estandardizadas del comportamiento mutuo.
c) La relación en virtud del proceso es un aspecto analítico más
sutil y se halla a un nivel de abstracción diferente del de la relación
por razón del rol social. Los procesos sociales son unas pocas formas básicas y tipificables de interacción social, que se cruzan a través
de los numerosos roles que desempeñan los individuos. El término
«proceso» ha pasado a la sociología con 'el significado científico general de un curso dinámico o serie repetida de operaciones. En sentido mecánico, el proceso termina generalmente en un producto, en
un objetivo realizado, pero en la ciencia social no podemos hablar
de un «producto» de procesos sociales. En terminología sociológica
los procesos sociales básicos son la cooperación, la acomodación, la
asimilación, el conflicto, la obstrucción y la competición.
El proceso social es algo más que el mero lazo, o enlace entre dos
status o roles. Dos personas que cooperan o se combaten llevan adelante un proceso social que es algo más que su relación de status
o su relación de rol. Tanto la relación en el proceso como la rela-

223

ción en el rol implican unas formas de interacción, de comportamiento de dos o más personas, que se realizan conjuntamente por
los dos términos de la relación, pero la distinción entre las dos clases
de relaciones requiere un análisis ulterior. El proceso trasciende el
rol; el proceso de competición o de obstrucción va más allá del rol
del hombre de negocios que está empeñado en este proceso.

Relaciones y roles.
Hemos visto que las personas operan en interacción mutua mediante la expresión de sus roles sociales, y que el rol social se compone de pautas de comportamiento que circundan a la función social.
Cuando las personas realizan las pautas de comportamiento que están
en consonancia con sus roles, lo hacen en relación con otras personas.
Dado que los roles son siempre recíprocos —por ejemplo, el patrón
implica al empleado, el hijo implica al padre— podemos decir que
la realización efectiva de los roles sociales acarrea relaciones sociales. La
persona social y sus roles actúan y están relacionados con otras personas sociales y sus respectivos roles.
Cuando padre e hijo participan en una misma situación social,
el hombre se comporta como padre y el muchacho como hijo. Este
ejemplo puede multiplicarse en todas las situaciones en que dos o
más personas actúan juntamente. De la misma manera que el status
social no tiene sentido si no con referencia a otros status, tampoco
el rol social se halla aislado. La intercomunicación e interacción de
personas que desempeñan sus roles sociales constituyen la relación
de rol. Este tipo de relación social se refiere a todas las pautas identificables, reiteradas, de interacción en que están empeñadas dos o
más personas en la realización de las funciones sociales.
Desde el punto de vista del análisis sociológico hay tres elementos importantes que se deben distinguir aquí: a) las numerosas pautas
de comportamiento social que realiza el individuo y que están coordinadas y relacionadas entre sí; b) el rol social, que es un aglomerado de pautas de comportamiento en torno a una función social;
y c) la relación de rol, una forma funcional de interacción social
que reúne entre sí los roles sociales desempeñados por las personas.
No podemos decir que el contenido de la relación social no sea
más que el contenido de los roles sociales en cuanto desempeñados
entre las personas. La relación social es el vínculo que reúne los roles,
no la combinación de los roles en cuanto tales.

224

IX. Procesos de interacción

Clasificación de los procesos

225

El contenido de los procesos.

Universalidad de los procesos sociales.

Al nivel abstracto en que debemos tratar de esta compleja cuestión de las relaciones humanas, reconocemos que hay ciertas maneras
reiteradas de comportamiento que se hallan en todos los tipos posibles
de asociación humana. La asociación de padre e hijo, de patrono
y empleado, de gobernante y gobernado puede ser conjuntiva o disyuntiva. Las personas unidas en estos conjuntos pueden amarse los
unos a los otros o ser antagónicos entre sí. El proceso social no es
meramente la situación estática que ocupa una persona con referencia
a las otras, ni las. pautas de comportamiento que constituyen el rol,
sino las maneras en que funcionan recíprocamente estos roles y personas.
Los principales procesos sociales son la cooperación, la acomodación, la asimilación, el conflicto, la obstrucción y la competición. Estas
maneras de comportarse son relaciones estandardizadas en toda sociedad. Se hallan presentes en cierto grado en todas partes, pero no en
todas partes se acentúan igual. Las características de las pautas de
comportamiento de que hemos ya tratado, se pueden por tanto aplicar
a la descripción de los procesos sociales. Consisten en las maneras
tanto externas como conceptuales de comportamiento, las que se presentan con frecuencia de un modo bastante semejante, compartidas
por muchas personas y con algún significado social. El contenido de
la pauta de comportamiento y del proceso social se puede analizar
«como si» existiera separado de otras pautas y de otros roles.
El proceso social se puede analizar siempre como un modo^de
comportamiento que implica una pluralidad. En otras palabras, el
contenido del proceso social incluye siempre la conducta entre dos o
más personas compartida simultáneamente por ellas. Vamos a esclarecer este importante punto —la distinción entre la relación de rol
y el proceso social— por medio de un ejemplo. La pauta de comportamiento competitivo entre dos hermanos se puede analizar como un
proceso social que se distingue de la relación fraternal que existe entre ellos. El rol,social de hermano contiene diversas pautas de comportamiento que se han desarrollado en la cultura. Pero el proceso
social de competición es algo más que — es algo «añadido a» — la
situación en la que los hermanos desempeñan sus roles. Asimismo los
hermanos que están en conflicto no dejan de ser hermanos, y el proceso social de conflicto no es la actuación del rol social de hermano.

Las pautas principales de las relaciones sociales, como la mayor
parte del comportamiento humano en la sociedad, se realizan de una
manera estandardizada y rutinaria. Los procesos funcionales de interacción de un grupo con otro y de un individuo con otro se pueden
observar en cualquier tipo de grupo en que se asocien las personas.
Estos procesos sociales aparecen como fundamentales para el mantenimiento de la sociedad, en cuanto que se desarrollan de modo regularizado y sancionado.
Son pocas las relaciones sociales básicas universales. Hay sociedades que minimizan algunos de estos procesos sociales básicos, mientras
otras sociedades ios llevan al máximo. Un ejemplo extremo es el de
la competición, sumamente acentuado en las civilizaciones occidentales
y muy rebajado en las orientales. Cada sociedad ha desarrollado determinados procedimientos estandardizados por medio de los cuales
tienen lugar la acomodación y la asimilación y con" los cuales igualmente se producen la oposición y el conflicto. La expresión cultural
de estas formas principales de relaciones sociales difiere ampliamente de
una sociedad a otra, pero existen y se pueden observar en todas partes.

Clasificación de los procesos.
Las categorías más amplias de procesos sociales se presentan
en sentidos opuestos. Los procesos conjuntivos son las pautas de las
relaciones de interacción por las que las personas se atraen entre sí
y quedan más integradas. Los procesos disyuntivos son aquellos por
los que las personas se distancian entre sí, resultando menos solidarias. En mayor o menor grado los procesos conjuntivos son siempre
una expresión de las virtudes sociales de justicia y amor, mientras
que los disyuntivos expresan siempre los vicios sociales de injusticia
y de odio. Usamos los términos «virtud» y «vicio» no como hábitos
morales, sino como formas esquematizadas de las relaciones sociales
que incluyen las pautas de comportamiento tanto externas como conceptuales.
No podemos clasificar estas formas básicas de los procesos sociales
en actitudes latentes e interacción manifiesta, porque cada uno de los
procesos sociales contiene tanto la expresión externa mensurable como
la actitud observable indirectamente. Los procesos disyuntivos se pueden

226

IX. Procesos de interacción

llamar negativos en cuanto que reflejan la injusticia y la hostilidad
que existe entre las personas, mientras que a las relaciones conjuntivas
se las puede llamar positivas en cuanto que reflejan el mutuo altruismo
y la justicia.
Los tres procesos sociales conjuntivos positivos son la cooperación,
la acomodación y la asimilación. Cada una de éstas es una forma
discernible de relación social en la que las personas que participan
logran un objetivo considerado beneficioso o deseable para ellas. En
cuanto en estas relaciones interviene una motivación consciente, son
expresión del interés personal de los participantes, pero en su actuación real se han de considerar también como provechosas para el grupo
total o sociedad. Sirven para perpetuar y mantener la sociedad como
un organismo vivo.
Los tres procesos sociales disyuntivos negativos son el conflicto,
la obstrucción y la competición. Son verdaderas relaciones sociales, que
son modos de comportarse en los que han de participar dos o más
personas. Aunque las dos partes pueden no participar siempre igualmente en la relación, sin embargo no hay ni un solo caso en el que
una parte sea activa y la otra completamente pasiva. Estos procesos
se llaman negativos porque las personas empeñadas en ellos tratan de
impedir que los otros logren un objetivo que se considera deseable.
Se llaman disociativos porque los participantes están en pugna entre
sí más bien que en armonía.

Cooperación.
La cooperación es una forma de proceso social en la que dos o
más personas o grupos actúan conjuntamente en la prosecución de un
objetivo común. No es sólo la forma más común de relación social,
sino que es también un requisito esencial e indispensable para el mantenimiento y la continuidad de los grupos y las sociedades. Naturalmente, la cooperación es una relación recíproca. No puede ser
«unilateral», aunque evidentemente no requiere, ni con frecuencia contiene, una cantidad exactamente igual de esfuerzo por cada una de
las partes. Cuando decimos que las personas actúan conjuntamente,
queremos decir que aportan sus esfuerzos juntas y más o menos simultáneamente con miras al logro de un objetivo.
Sucede también a menudo que una parte consigue alcanzar más
que la otra en el objetivo deseado. Aquí, no obstante, hablamos de
los procesos más bien que de los frutos de la acción cooperativa. Gran

Acomodación

227

parte del éxito de la cooperación resulta difícil de observar en la vida
cotidiana, por el hecho de que la práctica de la cooperación interviene en todos los asuntos importantes de la sociedad. Las personas presuponen que la cooperación es lo normal en la gestión de los negocios,
en la satisfacción de las necesidades materiales, en la educación de los
niños, en el ejercicio del gobierno. A veces, precisamente en los momentos en que se debilita esa relación cooperativa normal, nos hacemos
más claramente cargo de su importancia.
La cooperación es un proceso social que admite diversas clases
y grados. Por ejemplo, es mucho más intensa y continua en los grupos
primarios que en las asociaciones secundarias. El grupo primario da por
supuesto que todos sus miembros han de cooperar, mientras que la
asociación secundaria tiene con frecuencia que animar y estimular
la cooperación entre sus participantes. Es claro que la familia requiere
y obtiene una cooperación mayor que la que se da en los otros grupos mayores de la sociedad. El grado y el tipo de cooperación practicada en los grupos educativos, económicos, políticos, religiosos y recreativos depende sin duda de los valores sociales y de la institución
que predomine en cada una de las culturas.
Los factores que intervienen en la cooperación son complejos y
numerosos. El deseo consciente de un objetivo, que en último término
puede reducirse a un mero interés personal, la lealtad a los grupos
y a sus ideales, el temor al ataque por parte de un grupo exterior, o
la básica necesidad estructural de mutua dependencia; todos estos
factores intervienen en diversos grados en el proceso continuo de la
cooperación. Podemos decir, en una palabra, que la cooperación es
la solidaridad social en acción, y estos mismos factores comúnmente
los describen los sociólogos como los factores de integración, cohesión,
armonía y solidaridad social.

Acomodación.
Mientras la cooperación es una esencial y positiva relación social,
sumamente beneficiosa para la sociedad, la acomodación es un género
de arreglo a un nivel mínimo que permite a las personas continuar sus
actividades aun sin estar en completo acuerdo y armonía mutua. La
comunidad, la fábrica, la escuela —casi todos los grupos de la sociedad— aspiran a la cooperación, pero muchos tienen que contentarse
con la acomodación. En una sociedad compleja, en la que la persona
social participa en varios grupos, puede hallarse uno en cooperación

228

IX. Procesos de interacción

con un grupo y acomodarse sencillamente con otro. Es fácil de demostrar que todos los grupos extensos tienen ambas clases de miembros,
los cooperadores y los que se acomodan.
La acomodación se puede por tanto definir como la forma de proceso social en la que dos o más personas o grupos actúan mutuamente
con el fin de impedir, reducir o eliminar los conflictos. La acomodación es, pues, el proceso necesario que ocurre cuando se ha superado
un conflicto y los sobrevivientes aprenden a ajustarse y adaptarse unos
a otros. Sin embargo, el objetivo de la acomodación no es meramente
negativo. Es un medio de vivir en paz, de coexistir, que eventualmente
puede inducir a una cooperación positiva. También este proceso es
esencialmente una relación bilateral, en la que ambas partes, sean
individuos o grupos y hasta sociedades enteras, participan en una interacción. Está caracterizado por un «toma y daca» en cuanto que cada
parte hace alguna modificación en sus pautas de comportamiento con
el fin de acomodarse a la otra.
Existen muchos y sutiles matices y grados en ej proceso de acomodación que cualquier sociólogo puede reconocer fácilmente. La mera
tolerancia entre las personas o los grupos es el grado mínimo de acomodación. Un grado ulterior es la componenda, un proceso en que
cada una de las partes hace concesiones a la otra. El arbitraje y la
conciliación son con frecuencia formas conscientes de acomodación.
Hay también situaciones en las que una parte puede ser obligada por
la ley, por amenazas o por la fuerza física a aceptar una acomodación
con la parte más fuerte. El resultado de un conflicto internacional ha
sido siempre cierta forma de acomodación entre el vencedor y el vencido.

Asimilación.
La asimilación es un proceso social por el que dos o más personas o grupos aceptan y realizan las pautas de comportamiento de la
otra parte. Comúnmente decimos que una persona o una categoría
minoritaria es asimilada por un grupo o una sociedad, pero también
en este caso debemos evitar interpretar el proceso como «unilateral».
Es una relación de interacción en la que ambas partes actúan recíprocamente, aun cuando una de ellas pueda ser más afectada que la
otra. La asimilación es menos un resultado que un proceso, si bien
el grado de asimilación alcanzado en una sociedad es indicio de su
integración social y cultural.
El proceso de asimilación, que es una relación recíproca, debe dis-

Conflicto

229

tinguirse de la socialización, que acentúa el efecto cultural en el individuo. Es cierto que toda persona debe necesariamente pasar su vida
por la experiencia de aprender determinadas pautas de comportamiento. Esto es socialización, por la que uno se adapta constantemente a
la cultura y aprende a comportarse como miembro de la sociedad. Es
un procedimiento general a largo plazo en el que se ponen de relieve
lo que hace el individuo y los efectos que se producen en él.
La asimilación es un proceso específico que se observa principalmente en las poblaciones formadas por diferentes agrupaciones étnicas,
en donde coinciden rasgos culturales procedentes de distintas partes del
mundo. Las variadas pautas de pensar y de obrar se enfrentan y amalgaman. Las' personas que están en este proceso no se limitan a un
mero intercambio de características culturales. Tienden a adaptarse,
a ajustarse y finalmente a asimilar estos rasgos. Así pues, en este
proceso las personas se asimilan entre sí, de modo que en adelante
comparten pautas de conducta similares, de distinto modo al que anteriormente existía en cada una de las partes de la relación. Por ejemplo,
la mezcla cultural de moros y españoles se puede todavía reconocer
en el sur de España.
El grado y la extensión de la asimilación que ocurre entre las personas en una sociedad depende de muchos factores. El proceso suele
avanzar lentamente donde existen rígidas líneas divisorias de clase o de
casta, donde existe aversión o incapacidad para compartir elementos
culturales altamente valorados. Las diferencias de idioma, de religión,
de educación y de riqueza son a veces obstáculos importantes para el
proceso de asimilación. Ciertas minorías étnicas europeas son ejemplos históricos de estos obstáculos a la asimilación, como las comunidades polacas desparramadas por Rusia y las minorías alemanas establecidas desde hace tiempo en Polonia.

Conflicto.
El conflicto es la forma de interacción por la que dos o más personas tratan de excluirse mutuamente, bien sea aniquilando una parte
a la otra o bien reduciéndola a la inacción. Su forma más elemental
es el conflicto armado, en el que extensos grupos de personas se enfrentan en combate con la intención de destruirse unos a otros. El
centro de atención y de acción en el proceso de conflicto lo forman
siempre las partes empeñadas en esta relación, pero siempre hay además algún otro objetivo o fin determinado por el que se entabla el

230

IX. Procesos de interacción

conflicto. El conflicto se considera como medio para un fin. Los conflictos deliberados, provocados por sí mismos, son probablemente casos
raros aun en las llamadas sociedades primitivas.
El término «conflicto» se usa con frecuencia cargada de vagas connotaciones, por lo cual es necesario especificarlo cuidadosamente. Se
oye hablar de conflictos de ideas entre jóvenes y viejas generaciones,
de conflictos industriales entre la dirección y el trabajo, o de conflictos de intereses entre los diversos partidos políticos. Las tentativas
para hundir el negocio de algún competidor o para asesinar a alguna
persona se llaman a veces conflictos. Estas acepciones no coinciden
con el concepto sociológico de que estamos tratando. Como proceso
social, el conflicto no es jamás relación unilateral; es una relación
humana recíproca en la que participan las dos partes.
No cabe duda de que en los preliminares de un conflicto se dan
diversas formas de conducta inconformista. Éstas se manifiestan con palabras, ademanes o acciones, como injurias, aversiones, rivalidad, desprecio, ataques personales y físicos. El conflicto frecuentemente brota de
la competencia y la oposición y, a menos que se destruyan del todo las
dos partes empeñadas en él, le sigue necesariamente una forma u
otra de acomodación. El boxeo moderno, cuyo objeto es dejar insensible al adversario, cuadra bien con la definición de conflicto; pero
tiene también el otro aspecto de competición deportiva, en la que los
combatientes rivalicen por una ventaja económica, un premio o una
victoria.

Obstrucción.
La obstrucción es un proceso social en el que cada una de las personas o grupos contrarios tratan de impedir que la otra logre un objetivo, sea que ella misma desee obtenerlo o no. A veces se la considera
como una forma cortés y elegante del conflicto, dado que implica
hostilidad y antagonismo, pero sin atacar directamente y de frente al
contrario. Es necesariamente una relación social, dado que hay siempre dos partes en el proceso, dos términos en el proceso, aunque no
siempre se hallan en igualdad de condiciones.
La obstrucción se da a veces junto al mismo proceso de cooperación
o incluso dentro de él. Dos o más sectores de un parlamento o congreso nacional, que finalmente deben encontrar alguna forma de cooperación para el bien público del país, se empeñan a menudo en un
proceso de obstrucción. Los partidos políticos se necesitan mutuamente

Competición

231

y en muchos aspectos deben coordinar su acción, pero en otros puntos se hacen obstrucción entre sí. Ésta se presenta bajo muchas formas
y se manifiesta en las tácticas consistentes en postergar, denunciar, obstaculizar y frustrar a los otros, en propalar difamaciones y «bulos»
y en hacer campañas de falsos rumores. El uso de estereotipos, principalmente de los que destacan las cualidades negativas de una persona
o categoría social, es uno de los instrumentos más comunes de la
obstrucción.
La obstrucción no tiene importancia sociológica si se restringe a
una base personal, por ejemplo cuando dos vecinos propalan malas
especies uno de otro. Con frecuencia se actúa de una manera más
organizada entre amplios sectores de la población, entre los diferentes
grupos religiosos y raciales, y en cierto modo como proceso continuo
de lo que exageradamente se llama «lucha de clases». Existen muchas
manifestaciones de obstrucción entre la mayoría y las diferentes minorías de una sociedad. Todos estos ejemplos se caracterizan por el
empeño que pone cada una de las partes en impedir que la otra
logre su objetivo sin destruirlo ni obtenerlo ella misma.

Competición.
La competición es un proceso social en el que dos o más personas
se esfuerzan por lograr un mismo objetivo. En los procesos de conflicto
y oposición la atención se centra primariamente en la parte contraria
como tal. Cuando dos partes compiten se dirigen primariamente al
objetivo que quieren lograr y sólo secundariamente a las partes mismas. Todas las personas y los grupos compiten por un objeto, y la
competición es siempre más fuerte si el objeto escasea y es de gran valor.
La competición se lleva adelante en forma pacífica y sigue unas
reglas más formales que los otros procesos disyuntivos. Existen «reglas
del juego», conscientes tanto como implícitas, observadas por los individuos o grupos en competencia. En efecto, la competición se considera como una especie de juego, con posibles apuestas elevadas, y
que debe jugarse limpiamente; se estima socialmente provechoso, aun
cuando ocasionalmente pueda acabar en desastre para el competidor
más débil, como cuando un pequeño hombre de negocios no puede
mantenerse frente a competidores más fuertes.
La extensión y el grado de la competición crece en una sociedad
dinámica, de clases abiertas, en la que son numerosas las oportunidades,
mesurados los valores y se acoge con aplauso el éxito. En realidad,

232

IX.

el proceso de competición en tal sociedad, a menudo, puede
evaluarse casi tan alto como el de cooperación. Generalmente,
compite en toda sociedad en torno a aquellas instancias que
terios de status social. Éstos son más numerosos, más accesibles,
valorados en unas sociedades que en otras.

Complejidad

Matriz conceptual de los procesos sociales

Procesos de interacción

de los procesos

llegar a
la gente
son criy mejor

sociales.

Esta breve descripción que hemos hecho de los varios procesos de
interacción muestra ya que no se deben simplificar excesivamente estos
tipos de relaciones humanas. Todavía hay que hacer algunas consideraciones con el fin de referir estos procesos a las situaciones sociales
concretas en que se manifiestan.
Primero: De lo que hemos dicho ha de resultar claro que ninguno
de estos procesos se halla, por lo menos por largo tiempo, en su forma
«pura». El conflicto tiene casi siempre matices de competición, puesto
que los contendientes se esfuerzan generalmente por lograr algo más
que destruir sencillamente al adversario. Los conflictos y las competiciones de larga duración suponen casi siempre una obstrucción. Existe
un entrecruzamiento análogo al de los procesos conjuntivos de cooperación, acomodación y asimilación. Pese a esta compleja imbricación
de las diferentes formas de interacción, no son en modo alguno sinónimos y se pueden analizar separadamente por razones de claridad
y de comprensión.
Segundo: El hecho de que los procesos sociales trasciendan el
contenido específico del comportamiento propio de un rol, crea a veces
confusiones. Hemos dado suficientes ejemplos para demostrar que el
contenido específico del rol social se debe distinguir de los procesos
genéricos de la interacción social. El estudiante puede desempeñar
su rol educativo en forma de competición o puede seguir un proceso
de acomodación, pero en todo caso no cesa de realizar las pautas
propias del rol de estudiante. Un hombre puede hallarse en conflicto
con su cufiado y en verdadera cooperación con los correligionarios
de su iglesia, pe.ro con todo esto no deja de realizar los bien discernibles papeles familiar y religioso.
Tercero: La operación concreta de los procesos sociales aparece
a veces complicada por el hecho de que las personas y los grupos
empeñados en ellos pueden intervenir al mismo tiempo en dos procesos aparentemente contradictorios. El problema se esclarece si observamos el objeto en torno al cual se desarrolla el proceso. Por ejemplo,

233

dos hermanos pueden competir por el amor de una misma muchacha
y al mismo tiempo cooperar eficazmente en un negocio arriesgado. Dos
partidos políticos pueden estarse obstruyendo uno a otro acerca del
programa contra la pobreza o de cuestiones de asistencia social, pero
al mismo tiempo estar de acuerdo en una política exterior.
Finalmente, la influencia de la cultura es un factor importante
para las formas con que estas formas de interacción principales actúan en una sociedad cualquiera. Los valores sociales significativos que
profesan las personas ayudan a determinar, por ejemplo, el que la
competición se acentúe más que la cooperación, como también el grado
en que a una minoría racial o étnica, o a la clase social inferior se
permite participar en el proceso social. La cultura determina las reglas
y límites de los diferentes procesos como también la evaluación de
los objetos sobre los que ocurre la interacción. Un troglodita, por
ejemplo, puede comprender muy bien la competición e incluso el
conflicto entre los derechos de pastos y caza, pero no comprenderá
los conflictos sobre los campos de petróleo, las minas de oro y los
depósitos de uranio. La diferencia está en los valores culturales.

Matriz conceptual de los procesos

sociales.

Ya hemos visto que los. contenidos de las relaciones sociales son
pautas manifiestas y latentes de comportamiento. En otras palabras,
si estudiamos la cooperación o el conflicto, no estudiamos meramente
las manifestaciones externas de conducta que identifican la forma de
interacción, sino también las actitudes internas, las ideas, los juicios
y las tendencias relacionadas con él. La competición es un «estado
de espíritu» compartido por muchas personas, como también una
pauta de comportamiento exteriorizada en la acción recíproca. Lo
mismo se puede decir del análisis de los otros procesos: acomodación,
cooperación, conflicto, asimilación y obstrucción.
Existen también en toda sociedad pautas conceptuales de comportamiento más generalizadas que actúan como una especie de matriz
de las formas de interacción conjuntivas y disyuntivas de que acabamos de hablar. Las principales pautas para los procesos conjuntivos
son la equidad, la justicia y el amor. Son también relaciones sociales,
dado que implican comportamientos conceptuales recíprocos y no
son meras virtudes personales o buenos hábitos que existen en el
espíritu del miembro particular de la sociedad. De hecho no se pueden
concebir en forma realista sino como pautas de comportamiento entre

234

IX.

Procesos de interacción

dos o más personas que son equitativas, justas y caritativas unas
con otras.
a) La justicia es un proceso social en el que las personas que
están en relación cumplen las obligaciones que se deben mutuamente.
La relación de justicia es una relación contractual formal o no formal en la que los derechos de una persona o grupo se enfrentan con
los deberes de otra persona o grupo. El concepto de justicia y la expresión efectiva del proceso social de justicia se hallan en toda sociedad, aun cuando su manera de actuar difiere grandemente de una
sociedad a otra.
Ya vimos que los mores son las pautas de comportamiento más
imperativas en una sociedad. Esto significa que la obligación de realizarlas y de permitir y estimular su realización en otros existe al
nivel moral de lo que las personas en la sociedad estiman bueno o
malo. Cuando una persona viola intencionadamente los mores pone
en peligro el bienestar común, «hace daño» a las otras personas y
procede en forma injusta. En otras palabras, la sociedad se arroga
el derecho de exigir conformidad con sus más importantes pautas de
comportamiento, y las personas y grupos que así se conforman actúan
el proceso social de justicia.
b) La equidad es una forma de interacción esperada en las zonas
en que las pautas de comportamiento no están definidas moralmente
o no se pueden urgir con todo rigor. Las personas que hacen lo que
pide una «moral común» más bien que lo que exigen la letra estricta
de la ley y las demandas de las sanciones sociales formales, desarrollan
relaciones sociales equitativas. Es el género de relación que brota de
la experiencia social de lo que es correcto y conveniente en cada
caso. A veces la relación de equidad surge en situaciones que no son
reproducciones exactas de situaciones anteriores, como accidentes o
desastres naturales.
Sin embargo, con más frecuencia se reconoce la relación de equidad en el amplio campo de las costumbres y de los usos cuando se
ven actuar estas formas de una manera concreta. Una vez más consideramos a las personas que tratan unas con otras bajo el aspecto de
los objetivos sociales generales y del bienestar común, aun cuando la
interacción no contiene conscientemente estos objetivos. El suave fluir
de las relaciones sociales, el contacto y la comunicación cotidianos
son posibles gracias a la equidad más bien que a la justicia.
c) El amor social es un amplio proceso general en el que las
partes que interactúan quieren y hacen lo que es ventajoso para unos
y otros. No nos referimos aquí ni al amor romántico ni al conyugal,

El valor de la competición

235

que son formas estrechas y limitadas de interacción personal. Los
sociólogos usan frecuentemente el término «altruismo» para designar
el proceso del amor social, que implica un grado de interés y servicio
voluntarios dirigidos a los demás, que va mucho más allá de la justicia o de la equidad. En cierto sentido es la relación social más
fundamental, más básica que cualquier otra; sin ella la vida social
sería intolerable, si no impensable.
El amor social no actúa bajo presión social formal ni está ligado
a obligaciones estrictas que puedan ser urgidas por la sociedad organizada. Se puede ejemplificar de muchas maneras, y todas las virtudes
apreciadas socialmente, como la amabilidad, la buena vecindad, la
generosidad y la buena voluntad, son sin duda manifestaciones del
amor social. Esta clase de relación recíproca es el antídoto del egoísmo, del etnocentrismo y del odio y, evidentemente, toda persona social
lo exhibe en diferentes grados, por lo menos en alguno de los papeles
que desempeña.
Conviene recordar que aquí consideramos estos procesos de justicia, de equidad y de amor desde el punto de vista sociológico, y
no en su aspecto psicológico e individualista. Puede ser muy importante para el psicólogo conocer cómo se desarrollan en el comportamiento personal individual o cómo afectan a éste. Los analizamos,
en el presente contexto, como relaciones entre las personas y los
grupos. Es evidente que los tres procesos están implicados en las rela^
ciones positivas y conjuntivas de cooperación, acomodación y asimilación. Cuando están profundamente afincadas en la cultura, tienden
a restringir y moderar los aspectos negativos de los procesos disyuntivos de conflicto, oposición y competición.

PROCESOS SOCIALES EN NORTEAMÉRICA

1. El valor de la competición.
Los norteamericanos dan por supuesto que la competición es cosa buena,
que es la «vida» del comercio y de la industria, que este proceso social
contiene muchos valores positivos. Si se comparan con algunas otras sociedades, se echa de ver que por todo se encuentra gente que no sabe perder,
pero que la pauta preferida en los Estados Unidos es intentar perder elegantemente. Las campañas para las elecciones son competitivas, pero el
político que pierde no abandona el país por temor de su rival triunfante.
No se producen motines al final de una competición deportiva; tampoco
concursos de belleza acaban con arañazos entre las partes en litigio. Salvo

236

IX. Procesos de interacción

El trabajo en equipo en Norteamérica

raras excepciones, puede afirmarse en general que el juego limpio y la aceptación de las reglas del juego han venido a ser pautas culturales tradicionales.
Es a menudo delicada la línea divisoria entre competición y conflicto,
y los norteamericanos suelen concebir la competición como sustitutivo del
conflicto más bien que como su preludio. Cuando se anima al niño a ser
autónomo y agresivo no se le quiere decir que derrote a los otros, sino
que se perfeccione él mismo. Ha de competir caballerosamente, y si al ganar
o al perder pierde la cabeza, se le reprende por no ser buen jugador. La
lista que sigue muestra que el proceso de competición es estimulado en
América en todos los más importantes campos de la conducta social.
a) Se ha de contar con la competición económica en una cultura que
exalta la iniciativa y la libertad, hace accesibles las oportunidades y aprecia
los criterios materiales de éxito. La competición en los negocios no se encuentra libre y desencadenada; está más y más regulada para que cada uno
tenga una justa oportunidad de competir. Leyes antitrust y procesos contra
los monopolios han venido a formar parte de nuestra tradición cultural, y
aun cuando los reglamentos no funcionan nunca perfectamente, tienden
por lo menos a salvaguardar la forma y el espíritu de la competición económica.

larmente el método de evaluar las dates «citas» implican un proceso de
competición. Todo colegio universitario es un teatro de competiciones
entre muchachas para salir con un muchacho simpático, y viceversa, y el
preciado objetivo es las más de las veces no el matrimonio, sino el intercambio de recuerdos personales. En cierto sentido esta competición es
también un juego, y el que pierde debe mostrarse «buen perdedor».
e) La competición en la palestra política es un reiterado fenómeno en
nuestra sociedad. No se trata sólo de competición entre particulares que
aspiran a un cargo, sino también entre grupos organizados de personas
que apoyan a los respectivos candidatos contendientes. Excepto en raros
casos de competiciones menores, el candidato que no tiene una organización
que le apoye no puede esperar el triunfo en la disputa por un cargo público. Con el fin de garantizar la limpieza de las elecciones se han promulgado leyes para controlar los gastos de la campaña electoral.
f) Entre las entidades religiosas la sociedad norteamericana ha desarrollado gradualmente un sistema con el que el conflicto es sustituido por
la competición. Las confesionalidades religiosas son numerosas y ninguna
de ellas abarca más que a una minoría de la población. De ahí resulta que,
si se exceptúa a unos pocos eclesiásticos profesionales, nadie piensa en
«derrotar» a otras agrupaciones religiosas o en «dejarlas fuera de combate». Mientras que el movimiento ecuménico promueve la cooperación, se
da todavía la competición típicamente norteamericana por las almas, por
acrecentamiento del prestigio y por el galardón de ser el más grande.
Estos ejemplos muestran que la competición interviene en una forma
o en otra en todas las zonas importantes de la vida social americana. Como
pauta tanto conceptual como externa de conducta es un elemento de la
mayor importancia sociológica. Sería ingenuo pensar que los procesos de
conflicto y oposición carecen de importancia, pero es un hecho que sus
efectos han quedado sumamente reducidos al acentuarse la importancia de
la competición. Lo que parece ser exclusivo de la cultura norteamericana
es el considerar la competición como algo positivo, como una forma asociativa en el proceso social, no ya como una relación negativa, disociativa,
como parece suceder en otras muchas culturas.

b) La noción de competición entre jóvenes en la institución de enseñanza no es una invención originariamente americana; pero en nuestro
país se ha extendido a mayor porcentaje de educandos que en otras partes. En un empeño de disminuir los fracasos de competidores desafortu->
nados, algunos educadores han propuesto que se supriman los tests y las
calificaciones. En cierto sentido esta tentativa «va contra» la cultura. Mientras se considere la competición como un valor cultural en sí mismo y
mientras el sistema de grados y de honores se emplee como medida del
aprovechamiento hasta el final de los estudios académicos, la juventud
americana se verá empeñada en la competición educativa y afectada por ella.
c) En la institución recreativa la competición es el «alma» de los deportes. Incluso las «marrullerías» destinadas a poner fuera de combate al
adversario, que caracterizan el boxeo, la lucha y el fútbol profesionales, son
aplaudidas como expresión típica del espíritu de competición americano. El
contrincante «sucio» que viola las reglas es castigado por los funcionarios
y con frecuencia despreciado por el público. El deporte se considera como
una actividad sana con matices morales y psicológicos; proporciona un
campo a la agresividad juvenil y ahorra inquietudes a las personas jóvenes.
Se supone que la competición reemplaza conflictos con otros y ayuda a
evitarlos.
d) En toda sociedad los grupos familiares deben necesariamente caracterizarse por el proceso básico de cooperación entre los miembros. No obstante, hay aspectos particulares de competición en el sistema norteamericano, especialmente en las experiencias preconyugales de la juventud. Las
costumbres del dutittg (citas entre adolescentes de ambos sexos) y particu-

237

2. El trabajo en equipo en Norteamérica.
Los norteamericanos no se cansan de exaltar la cooperación como la
forma más eficiente de relación humana. La prueba primaria de este aserto es el sistema organizado, coordinado y cooperativo de la producción
y distribución masiva que ha puesto al alcance del público un cúmulo de
productos y de servicios. La convicción de que todo se puede hacer mediante trabajo en equipo penetra toda la cultura norteamericana. «Trabajemos juntos» es una divisa que se oye a menudo por todas partes en
el país.

IX. Procesos de interacción

El proceso de americanización

El análisis del modo como de hecho se desarrolla la cooperación requiere ciertas reflexiones que moderen ese jactancioso entusiasmo. La cooperación en gran escala se considera como el medio de resolver problemas
sociales de gran envergadura. El procedimiento norteamericano podría
expresarse así: «Aquí hay un gran problema; reunámonos y vamos a
resolverlo.»
Sin embargo, todavía hay por resolver en los Estados Unidos enormes
problemas sociales. Incluso concediendo que estos problemas se pueden
resolver mediante trabajo en equipo, ¿cuáles son las condiciones fundamentales que secundan o entorpecen la cooperación?
En general se puede decir que las personas cooperarán voluntariamente
bajo tres condiciones: primera, si hay que emprender una acción concreta;
segunda, si se puede determinar la responsabilidad de la realización de la
acción; finalmente, si las personas están de acuerdo en que vale la pena
realizarla. Cuando hay unanimidad sobre estos tres puntos, los norteamericanos suelen cooperar de buena gana y con éxito. Vamos a ilustrar en
concreto con algunos ejemplos esta afirmación general.
a) Los norteamericanos suelen cooperar con presteza, generosidad y
eficacia cuando se hallan frente a una catástrofe. Prestan ayuda a las víctimas de incendios, de explosiones, de inundaciones y de epidemias. La
gente coopera en la organización de socorros. Sienten, por lo general, que
deberían hacer algo en concreto: hacer donaciones en dinero o en especie o prestar ayuda física inmediata. La Cruz Roja suele ser el agente
coordinador de estos socorros, y cuando se trata de una catástrofe de mayor
cuantía se presta ayuda en toda la nación, y no sólo en las comunidades
próximas al lugar del siniestro.
El trabajo en equipo de los norteamericanos durante las dos guerras
mundiales es el mayor ejemplo de cómo estos problemas pueden tratarse
con eficiencia. La cooperación social en tales circunstancias alcanzó un nivel
y tuvo una extensión y eficacia mayores que todas las tentativas de cooperación organizada en tiempos de paz. Este hecho surge en contraste de manera dramática ante los tumultos contra el reclutamiento durante la Guerra
Civil, y ante las amplias protestas, marchas para la paz, huelgas y manifestaciones que acompañaron la guerra del Vietnam. En este último caso
puede decirse que los norteamericanos en su mayoría quedaron fatigados
de la guerra, pero un factor mucho más importante fue la falta de convicción de que la guerra fuera un esfuerzo valioso. Cada vez más la gente
sentía que la guerra del Vietnam no «tenía sentido», era irracional e
inmoral, a la par que inútil, y que no gozaba de apoyo popular. No puede
esperarse, en semejante situación, que exista el trabajo de equipo.
b) En la sociedad norteamericana existe un sector de problemas sociales ambiguos en el que se nota una falta general de cooperación y donde
con frecuencia fiaquea el trabajo inicial en equipo. Existe un sentimiento
general de que «algo va mal» y también de que «hay que hacer algo»,
pero no existe acuerdo efectivo sobre la gravedad del problema ni una

forma exacta de fijar la responsabilidad de la cooperación en determinadas
personas. En estos problemas no saben las gentes generalmente lo que hay
que hacer y por eso dejan su solución a otros.
La mayor parte de estos problemas dan vueltas en torno a cuestiones
y valoraciones morales con cuidado de no tocarlas. La delincuencia juvenil
en escuelas y calles de las ciudades, la difusión de material pornográfico
y lascivo en libros y revistas, la conocida existencia de toda clase de vicios
comercializados, la brutalidad y corrupción de la policía en algunos lugares,
las bandas organizadas de chantage, todos éstos son ejemplos de problemas
sociales predominantes cuya solución requiere la cooperación social. Acá
y allá han tenido lugar «limpiezas» efectivas, por lo regular temporales;
pero en general estos problemas pruebas que «la responsabilidad de todos
equivale a la responsabilidad de ninguno».
c) Existe un tercer tipo de problema social en el que sólo parcialmente ha habido cooperación. Aquí hay acuerdo general acerca de los valores que entran en juego, pero a la vez hay gran.desacuerdo sobre lo
que se ha de hacer y sobre quién lo ha de hacer. Los norteamericanos
parecen convenir en que toda familia tiene derecho a un hogar decoroso,
que toda persona debe tener adecuada asistencia higiénica, que los trabajadores deben disfrutar de suficientes ingresos, que debe haber mejores
carreteras y que se deben mejorar las relaciones entre las razas.
Muchas personas dejan de cooperar en la solución de estos problemas;
e incluso se dan casos de acciones organizadas en equipo para contrarrestar las tentativas corrientes de resolverlos. Se ha logrado cierto grado de
mejora, pero a menudo ha habido oposición efectiva basada en el argumento de que el procedimiento empleado es en cierto modo «antiamericano». Con otras palabras, la gente no está de acuerdo en estas situaciones
sobre los valores que entran en juego en el proceso de cooperación.
La acción norteamericana en equipo, o la cooperación social, ofrece
particular interés si tenemos presente el gran valor que los americanos
atribuyen al proceso de competición. De hecho no hay contradicción en
que coexistan simultáneamente la cooperación y la competición como dos
procesos importantes dentro de la misma cultura. Una extraña característica de la cultura norteamericana es la visible convicción de que mediante la
competición se hacen las cosas no menos'eficazmente que con la cooperación.
Se tiene la sensación de que la competición estimula la acción social y que
la cooperación dentro del grupo resulta de la competición con otros grupos.

238

239

3. El proceso de americanización.
El «crisol» es una popular imagen para expresar lo que en términos
precisos es el proceso de «americanización» de gentes procedentes de todas
las partes del' mundo. Tal asimilación ha sido ampliamente estudiada en
nuestro país, y el gran número de inmigrantes que han entrado en los

240

IX.

Procesos de interacción

Estados Unidos ha ofrecido a los sociólogos un importante campo de investigación.
Muchos norteamericanos creen que la asimilación ha sido un proceso
de dirección única, que el americano ha «dado» y el inmigrante ha «recibido». Sin embargo, no debemos olvidar que la asimilación es esencialmente
una relación social, una forma de comunicación recíproca, y que los dos
términos de la relación están implicados en un comportamiento mutuo
Posiblemente sea una buena lección para salir al paso al etnocentrismo
analizar brevemente algunas de las aportaciones hechas a nuestra cultura
por culturas extranjeras.
a) Los conceptos básicos de democracia, es decir, de libertad y de
igualdad, proceden de la filosofía de la Ilustración del siglo xvm europeo
y tienen orígenes todavía más remotos en los filósofos sociales de Europa.
El sistema legal que rodea y protege la aplicación de la democracia es un
legado cultural de Inglaterra.
b) Las ideas religiosas centrales de la religión judeo-cristiana son también de importación europea. Si bien la práctica efectiva del cristianismo
ha adoptado formas numerosas y a veces peregrinas, la creencia funda. mental en la redención del pecado, en la fraternidad de todos los hombres
bajo Dios ha ejercido vasto influjo en las relaciones sociales de los americanos. Durante los años de más intensa inmigración, la clerecía de cada
religión acompañaba a sus paisanos a los Estados Unidos, y los ayudaba
a guardar sus tradiciones. Religiosos católicos de ambos sexos inmigraron a
millares para ayudar a conservar la fe y, a menudo, imprimían sus rasgos
étnicos a la población que servían.
c) La pauta cultural más evidente recibida de extranjeros por los americanos es la lengua inglesa. Los cambios de pronunciación, el abandono
de palabras anticuadas y la creación de términos nuevos han aportado numerosas variaciones accidentales en el uso de la «lengua madre»; pero
a fin de cuentas nuestro idioma es importación de Inglaterra y muchos de
los cambios son importados de otros países.
d) Pocos de los manjares que consumimos son en su origen típicamente
americanos. En toda gran ciudad existen restaurantes que sirven platos especiales de diferentes nacionalidades: armenios, chinos, franceses, italianos,
mejicanos y otros muchos. Incluso los utensilios que empleamos para comer son de origen extranjero. Un aspecto interesante de la asimilación
en estos restaurantes es que aquellos en que se sirven platos «extranjeros»
son las más de las veces propiedad de americanos, como también son
americanos el personal y la clientela.
e) La mayor parte de nuestras modas de vestir son de origen extranjero y, hasta la invención de las materias sintéticas, lo eran también la
mayor parte de nuestros materiales. Las modas en el vestir —especialmente
las femeninas — cambian muy rápidamente, pero es difícil encontrar creaciones norteamericanas «originales» que no sean de algún modo imitativas de estilos extranjeros. Incluso la «natural» diferencia entre la indu-

Ejemplos de obstrucción

241

mentaría masculina y femenina que tanto distingue el aspecto de los
norteamericanos del de los asiáticos, y que ahora se halla también en un
estado de flujo, es en realidad imitación de los usos europeos.
f) La arquitectura de los edificios públicos y semipúblicos de América
es imitación de la antigua Grecia y Roma y de la Europa medieval. Incluso
los recientes estilos llamados «funcionales», que emplean acerOj vidrio y
hormigón, tienen sus orígenes fuera de los Estados Unidos, por ejemplo en
el grupo del Buuhaus en Alemania. Nuestros arquitectos estarán sin embargo de acuerdo, probablemente, en que el rascacielos es una genuina
invención norteamericana.
Esto no es más que una pequeña lista entre los innumerables elementos
culturales, objetos físicos y formas mentales y de comportamiento que nuestro pueblo ha americanizado mediante el proceso de asimilación. Muchos
aspectos de nuestro sistema escolar, de nuestras prácticas religiosas y de
nuestros usos familiares tienen sus raíces fuera del mundo americano. No
obstante, debemos reconocer que, debido a la perspectiva del tiempo y a
las relaciones que ahora tenemos con los extranjeros, el proceso de asimilación avanza más lentamente. América está desarrollando sus propias características culturales.
Cuanto más nos alejamos en el tiempo de la gran oleada de inmigrantes, tanto menos marcado es el impacto originario de la asimilación. Esto
se aplica tanto al americano nativo como al inmigrante mismo. Además,
los inmigrantes de las últimas décadas habían tenido mejor instrucción y así
tenían menor necesidad de ser aceptados o asimilados — algunos de ellos
eran «intelectuales»—, como también eran de posición social más elevada
que los que llegaron a comienzos del siglo. Debería señalarse que se da
ahora una especie de inversión del proceso de la exportación cultural desde
los Estados Unidos. El estilo de vida norteamericano, al que se alude a
veces con mofa como «cocacolización», está invadiendo otras culturas,
mientras que parece estar disminuyendo gradualmente la contribución de
los inmigrantes extranjeros a la cultura norteamericana.

4. Ejemplos de obstrucción.
En el desarrollo de la cultura norteamericana han tenido especial relieve dos procesos sociales negativos. Por una parte se ha estimulado la
competición limpia y por otra ha habido una tendencia a aminorar los
conflictos. Si se exceptúa • a los sociólogos, poca atención se ha prestado
al proceso de obstrucción, que puede designarse como una forma intermedia de oposición. Este proceso está todavía muy extendido.
La obstrucción es un proceso social identificable, pero sin duda se interpreta mal por el hecho de emplearse a menudo como sustituto para evitar
conflictos o como recurso para mejorar las propias perspectivas en una
competición. Las gentes ejercen mutua obstrucción (se opone a los objeti-

242

IX. Procesos de interacción

Reducción al mínimo de los conflictos en los Estados Unidos

vos perseguidos por el otro) porque hay competidores que no gustan de
convertirse en enemigos francos. La obstrucción se practica en todos los
tipos de relaciones humanas, de situaciones institucionalizadas y de grupos
sociales.

La obstrucción es corriente en la vida ordinaria y cotidiana de las personas de nuestra sociedad. Las diferencias de opinión, las discusiones entre
la vieja y la nueva generación no son sino indicios de este proceso social.
La «batalla de los sexos» es esencialmente obstrucción más bien que conflicto, y se nota en las observaciones desfavorables que hacen los hombres o las mujeres respecto al otro sexo, como también en los modos de
frustrar las ambiciones femeninas en carreras que los hombres consideran
como propias de ellos, en las habladurías negativas de algunas solteronas
sobre los hombres en general.
Este proceso funciona también entre las numerosas categorías minoritarias de la población norteamericana. Las aspiraciones de estas gentes
a una situación social más elevada, a ventajas económicas, a tomar parte
en la política se ven con frecuencia entorpecidas por otros. Los pequeños
agricultores y hombres de negocios, los inmigrantes y los grupos étnicos,
la servidumbre doméstica, los trabajadores que se trasladan de una localidad
a otra y otros muchos son objeto de obstrucción en muchas maneras. Algunas competiciones entre las principales entidades religiosas de nuestro país
se ven apoyadas por sutiles formas de propaganda, por estereotipos y por
apodos que son sencillamente formas de obstrucción.
El ejemplo nacional más notable de obstrucción que ha tenido lugar
en estos últimos años es el procedimiento empleado en la depuración de
individuos subversivos. Muchas personas honorables que una vez estuvieron en conexión con grupos comunistas se ven gravemente impedidos en
sus carreras o en otros empeños por ser considerados culpables de su afiliación anterior. A tales personas se les niegan ciertas clases de empleos con
el correspondiente status, porque otros generalizan y les ponen la etiqueta
de «subversivos». No se destruye a los individuos acusados, pues la destrucción sería consecuencia de un conflicto.

A continuación damos algunos ejemplos corrientes de obstrucción que
se distinguen de los procesos sociales de conflicto y de competición:
a) Legisladores y jurisconsultos son peritos en el uso de las técnicas
obstructivas. En el Congreso se obstruye a la oposición aplazando la discusión de mociones o enterrando resoluciones de diferentes comisiones. Los
abogados en los tribunales recurren a tácticas de obstrucción en favor de
sus clientes. Las compañías de seguros se resisten a veces a tratar casos
importantes y recurren a diversos procedimientos judiciales legales y a
prácticas administrativas para impedir el éxito de las reclamaciones.
b) La obstrucción se usa a veces para impedir que voten o que ocupen
un puesto los miembros de una minoría, o que disfruten de otros derechos
civiles. Los políticos del Sur han empleado varios tipos de tácticas para
diferir la aplicación de las leyes; así, ha ocurrido con la desegregación
racial de los servicios públicos y otros cambios prometidos por el acta de
los derechos civiles. En algunos casos a un negro que fue activo en el
movimiento de los derechos civiles se le niegan facilidades bancarias y de
crédito en establecimientos financieros. En este terreno existen otros muchos
recursos de obstrucción.
c) La obstrucción ha sido un instrumento frecuente en ambos lados
de las relaciones entre patronos y obreros. El empleo de espías que informen sobre la actividad de los sindicatos y el uso de contratos con «esquiroles» para salir al paso a la acción de los sindicatos parece haber menguado, pero la forma más sutil del paternalismo asistencial pone atajos
todavía a la acción sindical en algunas empresas. El disminuir el ritmo
en la cadena de producción en serie y el darse de baja como «enfermo»
son ejemplos de obstrucción por parte de los empleados.
d) En el mundo de los negocios hay muchas maneras de hacer obstrucción a un competidor, y ello se observa especialmente en los productos y servicios de la publicidad. Todos conocemos las campañas comparativas de publicidad lanzadas en los negocios de alquiler de coches, en la
introducción de Volkswagen en el mercado automovilístico norteamericano,
en los extravagantes anuncios de unos cigarrillos en detrimento de otras
marcas, o a favor de determinados desodorantes, enjuagues, o pastas de
dientes que se pretenden mejores que todos los demás.
e) El empeño por lograr una situación más elevada de clase es obstruido de muchas y sutiles maneras, sobre todo por parte de las mujeres. Quien pueda controlar las invitaciones para comidas, bailes y otras
distracciones similares observará que hay personas que no las reciben. Hay
personas a quienes se impide formar parte de clubs y frecuentar determinadas escuelas no ya con disposiciones formales, sino con procedimientos
deliberados, aunque informales, de obstrucción.

243

5. Reducción al mínimo de los conflictos en los Estados Unidos.
Si bien la población norteamericana se va integrando más y más a consecuencia de la asimilación, no debemos olvidar que todavía existen muchas
diferencias entre nuestra gente. Las disensiones sociales han sido frecuentes en nuestra historia y han estallado a veces en conflictos sociales. Diferencias regionales, religiosas, raciales y étnicas explotaron a veces en violentos motines dirigidos a hacer públicos los abusos de la justicia social
que se habían vuelto ya pautas de conducta.
En los últimos años han entrado en juego numerosos factores para
suavizar o impedir estos viejos conflictos, pero mientras tanto han surgido
nuevos tipos de disensión. La impaciencia ante la lentitud del progreso
social ha conducido a una desconfianza en el discurso racional, los procedimientos legales, y la reforma social como medios de arreglar conflictos.
Impaciencia ha habido también en la táctica de la desobediencia civil «no

244

IX.

Procesos de interacción

violenta» y el giro hacia la acción directa para obtener respuestas inmediatas ante demandas no negociables.
Semejantes tácticas, inspiradas a menudo por los estudiantes universitarios y los antiguos estudiantes que ocupan los edificios de las facultades
y escuelas, desafían a la policía y a los tribunales de justicia, y fomentan
los tumultos callejeros, constituyen un reto a las pautas normales de «ley
y orden». El conflicto implica, en sí, el uso de fuerza por ambos lados. La
ideología norteamericana tradicional ha sido racional, pero a menudo
lenta, en el intento de minimizar los conflictos y promover la justicia social.
Creemos útil enumerar aquí algunas de las fuerzas que actualmente
están en juego en el empeño de eliminar conflictos y fomentar la cooperación entre los elementos divergentes de la población.
a) Cursos de ciencia social en las universidades ofrecen un análisis de
los factores de conflicto intergrupal y presentan, al menos por inferencia,
algunas de las posibilidades de programas para evitar los conflictos. Es
cierto que estos cursos académicos afectan sólo a jóvenes estudiantes y aun
sólo a un número limitado de ellos. Sin embargo, si es verdad que los
graduados están destinados a influir en las futuras relaciones sociales, no
cabe duda de que estos cursos tienen gran valor.
b) Se van multiplicando los programas intergrupales destinados a suavizar los conflictos y a fomentar la cooperación. Estos programas se concretan en grupos de trabajo que se pueden reunir durante varias semanas
en el verano, en reuniones anuales para expertos en la materia y en
diversas clases de reuniones fomentadas durante el año. La celebración
anual de la Semana de Fraternidad proporciona a los americanos oportunidad para concentrar la atención en las técnicas de cooperación social.
c) Se han ideado diversos organismos destinados a reducir los conflictos industriales. La propagación de la práctica de la negociación colectiva, la Junta nacional de relaciones laborales y las técnicas de arbitraje
y conciliación han contribuido a poner orden y paz relativos en las relaciones entre los patronos y obreros. Éste es un terreno en el que se produjeron conflictos reales con derramamiento de sangre durante el año 1930. En
algunos sectores del país estos organismos tropiezan todavía con oposición,
pero la gran industria ha aceptado su uso e incluso con frecuencia lo
fomenta.
d) Cierto número de organizaciones eficientes actúa para reducir la
tensión y eliminar conflictos en las relaciones entre las razas. No obstante
la comprensible impaciencia de los grupos de militantes negros, y de la
llamada «reacción» conservadora que profiere el slogan de «Ley y orden»,
se han hecho progresos notables en este campo de las relaciones humanas.
Aparte las organizaciones dedicadas profesionalmente a esta labor, hay
gran número de comités y grupos interraciales que operan con miras a
este objetivo en asuntos religiosos, políticos y civiles, en organizaciones de
militares y veteranos, en círculos femeninos, en uniones laborales y en otras
asociaciones.

Bibliografía

245

e) Se hacen esfuerzos para eliminar conflictos religiosos no sólo en
organizaciones nacionales de cristianos y judíos y en iglesias protestantes
confederadas, sino también dentro de las grandes entidades religiosas. Estos
últimos grupos adoptan varias formas de acción social mediante las cuales
instruyen a sus propios miembros sobre la importancia de las virtudes
sociales. Las diferencias teológicas persisten en las diferentes corporaciones religiosas, pero el ecumenismo ha cobrado importancia ahora, y continuamente se insiste en la cooperación y en la unidad en planos no religiosos.
Uno de los aspectos más estimulantes de estos esfuerzos por reducir
los conflictos reside en el hecho de que son deliberados y racionales. La
mayor parte de las personas que toman parte en ellos rechazan la idea
de que «las cosas se arreglarán por sí mismas» o de que «el tiempo resolverá los problemas». Las personas dirigentes y más influyentes en grandes
comunidades y organizaciones se muestran convencidas de que los conflictos internos se pueden soslayar deliberadamente. Constantemente se afinan
las técnicas de cooperación y se siguen haciendo inteligentes valuaciones
de las mismas.
La población de los Estados Unidos ofrece un laboratorio para la experimentación de estos programas. La suposición de que toda sociedad,
sea cual fuere su grado de progreso, contiene siempre bajo la superficie
un potencial de conflicto social, no ha sido ni demostrada ni refutada. Es
evidente que este potencial se reduce cuando se reducen las mayores divergencias, pero el pueblo americano parece tener empeño en demostrar que
se pueden reducir al mínimo los conflictos aun persistiendo importantes diferencias entre la población.

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TOUZARD, HUBERT,

lona 1981.

La mediación y la solución de los conflictos, Herder, Barce-

X
INSTITUCIONES

Como algunos otros términos que tienen sentido técnico y científico
en sociología, la palabra «institución» se usa con frecuencia en sentido
no sociológico. Se oye decir que alguna persona excéntrica del barrio
se ha convertido en una institución, que un orfelinato es una institución para cuidar niños, o que la Little League de béisbol es una
institución de la comunidad. Es cierto que estos vocablos son correctos
en el contexto corriente en que se emplean, pero no lo son si se
atiende a su definición estrictamente científica.

Definición de la institución.
En sentido sociológico una institución no es una persona ni un
grupo. Es parte de la cultura, un sector estandardizado del modo de
vida de un pueblo. Como ya hemos visto, las pautas manifiestas y latentes de comportamiento forman los roles sociales que desempeñan
las personas, así como las diversas relaciones sociales que unen a
éstas entre sí; los procesos sociales ocupan el puesto principal entre estas
relaciones. Las relaciones y los papeles sociales forman los elementos
principales de la institución. Una institución es una configuración o
combinación de pautas de comportamiento compartidas por una colectividad y centradas en la satisfacción de alguna necesidad básica de
grupo.
La definición de la institución se comprenderá mejor después de
enumerar y describir sus características. La institución cultural debe
contener los siguientes elementos esenciales.
a) Las instituciones, aun sin necesidad de personificarlas, son in-

248

X. Instituciones

tencionales, en cuanto que cada una de ellas tiene como objetivo o fin
la satisfacción de una necesidad social. Son los principales modos de
comportamiento mediante los cuales se asocian personas entre sí para
hacer determinadas cosas.
b) Tienen un contenido relativamente permanente. Las pautas,
roles y relaciones que realizan las personas en una determinada
cultura son tradicionales y duraderos. Como toda obra humana, están
sujetos a modificaciones, pero las modificaciones institucionales son
relativamente lentas.
c) La institución está estructurada, u organizada, o coordinada.
Los componentes tienden a mantenerse en cohesión y a reforzarse mutuamente. Esto se sigue del hecho de que los roles y las relaciones
sociales son en sí mismos combinaciones estructuradas de pautas de
comportamiento.
d) Cada institución es una estructura unificada en el sentido de
que funciona como una unidad, aunque sea interdependiente con
otras instituciones. Ninguna institución puede separarse completamente
de las otras instituciones o roles, pero cada uno de ellos funciona
como una serie de identificable de pautas de conducta.
e) La institución está necesariamente cargada de valor, por cuanto
sus uniformidades de conducta repetidas se volvieron códigos normativos de conducta, algunos de ellos expresados en reglas y leyes escritas,
pero limitados en su mayoría a ejercer una presión social subconsciente
sobre la gente.
Con estas características podemos componer la siguiente definición
algo más completa. Una institución es una estructura relativamente
permanente de pautas, roles y relaciones que las personas realizan
según unas determinadas formas sancionadas y unificadas, con objeto
de satisfacer necesidades sociales básicas.

Institución y grupo.
Se confunden a menudo los términos «grupo» e «institución». Contra este error hay que insistir en que estos dos términos no son sinónimos. Los conceptos que representan son perfectamente distintos, y los
objetos expresados por los conceptos son del todo diferentes en el
orden real de la existencia. El concepto de institución es, naturalmente, una abstracción, pero la institución en sí misma es tan real y
mucho más significativa que cualquier objeto material de cultura.
En su estricta definición técnica una institución no es un grupo

Las funciones de las instituciones

249

de personas. Ya hemos visto cuánto importa distinguir entre las personas y las pautas de comportamiento que siguen. Lo que hace la
persona o lo que hace la gente se distingue de lo que es el grupo.
Las pautas de comportamiento, los procesos y los roles están institucionalizados, pero las personas y los grupos no lo están. El grupo es
una pluralidad de personas que realizan instituciones. El «colegio»
es esencialmente un grupo de personas que siguen un sistema ordenado
de comportamiento llamado institución de enseñanza. Igualmente, la
institución política no está constituida por políticos, sino por los
tipos de conducta que se ha dado en llamar políticos.
Las actitudes internas y los hábitos externos de un grupo de personas están centrados en la satisfacción colectiva de las necesidades
sociales básicas. Las normas, costumbres y usos son modos institucionalizados de hacer cosas conjuntamente. No son meros elementos fortuitos
y casuales del comportamiento humano. Están dirigidos hacia metas
reconocidas y valoradas. Las personas los ensalzan entre sí al realizar
sus roles y procesos, y todos ellos tomados en conjunto son una
institución.

Las funciones de tas instituciones.
¿Qué «hace» la institución para las personas en su vida de grupo?
Antes de responder con claridad a esta pregunta hemos de hacer algunas observaciones preliminares. En primer lugar, el objetivo, la meta
o intento de una institución es el mismo que el del grupo. Los grupos
económicos, religiosos y políticos aspiran a fines económicos, religiosos
y políticos, que se hallan institucionalizados en la cultura. En segundo
lugar, las funciones realizadas por el grupo son las actividades conceptuales y externas realizadas en formas estandardizadas por las
personas. Son lo que las personas hacen efectivamente en sus roles
y relaciones sociales y constituyen el contenido principal de la institución. Finalmente, además de los objetivos específicos y de las actividades sujetas a pauta del grupo, existen ciertas funciones generales
que todas las instituciones realizan para las personas de la sociedad.
Estas funciones generales de las instituciones son las únicas de que
nos ocupamos aquí. Pueden clasificarse a su vez desde dos puntos de
vista. Si seleccionamos estas funciones institucionales en relación a sus
efectos, o a su influencia, sobre los individuos y los grupos, constatamos que se puede llamar positivas a algunas de ellas y negativas
a otras. Nos ocuparemos primero de las funciones positivas de las

*

250

X.

Instituciones

instituciones que acarrean un nivel superior de integración y coordinación en los grupos.
a) Las instituciones simplifican el comportamiento social a la
gente. Los modos de pensar y de obrar han sido en gran manera
regularizados y arreglados antes de que el individuo entre a formar
parte de la sociedad. Éste no tiene que detenerse a aprender o descubrir su propio modo de hacer las cosas, pues las instituciones a
que se ha ido acostumbrando durante el proceso de socialización le
proporcionan estos modos. Ya hemos visto que gran parte del comportamiento social es no-racional y casi automático para el individuo;
esto sucede porque el comportamiento ha sido institucionalizado.
b) Como ampliación de esta función, las instituciones proporcionan también al individuo formas ya preparadas de relaciones y roles
sociales. Los principales roles y relaciones no son «inventados» por
los individuos, aunque estos roles y relaciones sean productos humanos. En la mayoría de los casos la persona sabe de antemano qué
conducta se espera de ella en sus relaciones con otras personas y en
el desempeño de sus roles. Las instituciones proporcionan roles preexistentes en los que el individuo puede desarrollar sus especiales capacidades y deseos. Puesto que conoce, o puede hallar, lo que se
requiere y lo que realmente ocurre en el rol de gerente de negocios,
abogado, esposo, jugador de béisbol, etc., se halla en condiciones de
«adaptarse» para el desempeño del rol. Esto significa básicamente que
el rol ha sido institucionalizado.
c) Las instituciones actúan también como agentes de cordinación y de estabilidad de la cultura total. La aspiración a la consistencia
es una tendencia lógica en la sociedad humana y es apoyada por instituciones que estabilizan y armonizan el comportamiento de las personas. Los modos institucionalizados de pensar y de comportarse «tienen sentido» para las personas. Proporcionan medios de seguridad,
puesto que vienen a ser los modos normales y propios de lo que
aprueba la gran mayoría de la gente. Si bien en una cultura dinámica
pueden modificarse sectores de una institución, las instituciones principales se mantienen en forma estable y duradera.
d) Intimamente ligado con la función de estabilidad está el hecho
de que las instituciones tienden a regular el comportamiento. Las
instituciones contienen las exigencias sistemáticas de la sociedad. Por
el hecho de existir instituciones, el individuo sabe lo que debe obrar
y pensar entre las personas. Con frecuencia el comportamiento de
grupo se fija subconscientemente con la repetición constante, y cuando
hay necesidad de planear algo el grupo puede fácilmente averiguar por

Las funciones de las instituciones

251

sus instituciones los modos normales de proceder. A los grupos y a los
individuos es más fácil conformarse con las instituciones que desviarse
de ellas. Con la mera existencia de la institución se mantiene la presión
sobre posibles grupos aberrantes.
Fuera de estas funciones positivas de las instituciones debemos
tomar en consideración algunos aspectos negativos. Dado que la cultura no actúa en todos sus sectores para el mayor provecho de todas las
personas, es de prever que surjan algunas dificultades en el funcionamiento de las instituciones.
a) En general, la principal función negativa de las instituciones
es el modo con que a veces ponen obstáculos al progreso social. Por
el hecho de que las instituciones conservan y estabilizan el comportamiento social, tienden a hacerse rígidas y a oponerse a los cambios.
Este conservativismo desempeña una función doble. A veces las instituciones conservan formas de comportamiento aun cuando los valores
representados por tal comportamineto hayan quedado anticuados. Por
otra parte, a veces conservan valores sociales que no responden en absoluto al comportamiento externo de la mayoría del pueblo. Esta resistencia al cambio es lo que se expresa cuando se habla de las instituciones como «guardianes de la tradición», o se dice de ellas que nos
gobiernan con la «mano muerta del pasado».
b) Análogamente, las instituciones contribuyen a veces a frustrar
la personalidad social de los individuos. Se considera como raras a
las personas que no encajan en la cultura y que se resisten al control
de las instituciones. Pueden ser inadaptados porque no se resignan a
que las instituciones los dominen con demasiada rigidez. Estas personas se convierten con frecuencia en desviados de una u otra clase,
que intentan movimientos de reforma, cometen actos criminales o
delictivos o proceden en formas que los demás consideran culturalmente
anormales. En ninguna sociedad existe la libertad absoluta, pero fácilmente se dan fracasos personales cuando por una parte el individualismo es un ideal elevado, pero al mismo tiempo las instituciones fuerzan a. las personas a daptarse.
c) Otra función negativa es la dispersión de la responsabilidad
social. Ciejtos modos rutinarios de comportamiento que están totalmente pasados de moda, que perjudican a individuos y a grupos y que
reclaman reforma, se perpetúan a menudo porque no hay nadie que
asuma la responsabilidad de cambiarlos. Esta difusión de la responsabilidad es evidente cuando la gente se queja del «sistema» o cuando
justifica su comportamiento alegando la costumbre establecida. Una
institución puede hacer injusticia a las personas, pero la sanciona el

252

X.

Instituciones

hecho de estar establecida desde antiguo. En algunos casos la gente
enemiga de novedades prefiere aceptar las molestias e inconvenientes
de la rutina establecida.

Universalidad y variabilidad de las instituciones.
Hemos visto que las pautas, roles y relaciones que son los ingredientes de las instituciones existen en todas las sociedades. Es igualmente cierto que en todas partes están sistemáticamente ordenados
formando instituciones. No sólo el comportamiento social está siempre
institucionalizado, sino que las instituciones importantes están necesariamente presentes en todas partes. Las necesidades sociales universales
y básicas se satisfacen en toda sociedad de una forma sistemática y
culturalmente aprobada. Las instituciones fundamentales —familiar,
educativa, económica, política, religiosa y recreativa— son tan esenciales a toda cultura que sin ellas sería inconcebible la vida social.
Los antropólogos no han descubierto ninguna sociedad primitiva,
contemporánea o histórica, en la que no existan estas instituciones
básicas. Este hecho prueba sin lugar a dudas la necesidad fundamental
de tales instituciones. Pero los antropólogos han hallado también una
enorme variedad en los modos como estas instituciones satisfacen el
mínimo de necesidades básicas. Quien quiera que tenga alguna noción
sobre los pueblos ajenos a su propia cultura, reconocerá que las costumbres familiares, los mores religiosos, las tendencias recreativas y las
otras pautas institucionalizadas difieren considerablemente de las propias. Las maneras de hacer las cosas en educación, economía y política acusan una gran variedad de una cultura a otra.
Esta combinación de universalidad y variabilidad no debe desconcertar a quien se dé cuenta de la potencialidad y plasticidad del comportamiento social. Como ya se ha visto a través del estudio de la
sociología, la gente es de cierto modo parecida en todas partes, y al
mismo tiempo distinta. Debemos reconocer, en primer lugar, que los
seres humanos han demostrado gran ingeniosidad y adaptabilidad en
la satisfacción de sus necesidades sociales. Segundo: cierto grado de
opción y de decisión va implícito en los múltiples modos de hacer
las cosas y sólo las personas son capaces de decidir así. Finalmente,
el marco geográfico dentro del cual viven las personas difiere grandemente y ejerce un determinado influjo sobre las formas en que desarrollar su conducta social.

Clasificación de las instituciones

253

Clasificación de las instituciones.
Ya vimos que hay diversos modos de clasificar los grupos sociales
según los distintos puntos de vista desde los cuales se pueden estudiar.
Análogamente, las instituciones se prestan a ser clasificadas desde
diferentes puntos de vista. Algunas instituciones exigen unas obligaciones muy estrictas, otras imponen pocas obligaciones; algunas son
tan amplias como la misma sociedad, otras son relativamente locales;
algunas implican elevados valores sociales, otras actúan en un orden
inferior de valores.
Por razones de claridad, la clasificación más fructuosa de las instituciones es la división bipartita en instituciones principales e instituciones subsidiarias. Esta distinción está hecha a base de tres características: universalidad, necesidad e importancia. Las instituciones básicas principales son aquellas en que participa el mayor número de
personas, que son esenciales a la sociedad y que se consideran de la
mayor importancia para el individuo y para el bienestar común. Tales
son las instituciones familiar, educativa, económica, política, religiosa
y recreativa.
Las instituciones subsidiarias no tienen estas características. Son
las numerosas instituciones menores y variables que se hallan contenidas dentro de las instituciones mayores. Cada institución subsidiaria
se puede clasificar dentro de la correspondiente institución principal,
si bien en la situación concreta de la vida puede participar de los aspectos de diversas instituciones, principales.
A continuación damos una breve descripción de las instituciones
principales, con algunas indicaciones sobre las subsidiarias que se
hallan incluidas en ellas. Conviene recordar aquí que las pautas, roles
y relaciones están contenidos dentro de la instituciones, y que éstas
son los instrumentos de que se sirven las personas sociales para conducir la vida social.
a) La institución familiar es el sistema que regula, estabiliza y
estandardiza las relaciones sexuales y la procreación de la prole. Su
forma más propagada es la de la unión monógama de hombre y mujer
que viven juntamente con los hijos en un hogar. Dentro de ella están
contenidas las subinstituciones de noviazgo, matrimonio, cuidado de
los niños, parentesco por afinidad y otras.
b) La institución educativa es fundamentalmente el proceso sistematizado de socialización que tiene lugar informalmente en el hogar
y en el cuadro cultural general, y formalmente en la compleja organi-

X. Instituciones

Red de instituciones

zación docente de la sociedad. Dentro de la estructura de esta institución se hallan dispositivos subsidiarios como exámenes, calificaciones
y grados, el trabajo en casa y el sistema de títulos.
c) La institución económica es la configuración de pautas sociales
de comportamiento por medio de la cual se proporcionan a la sociedad
los bienes materiales y los servicios. Implica fundamentalmente la
producción, distribución, cambio y consumo de los artículos. A esta
institución pertenecen otras muchas subsidiarias, como las de banca
y crédito, teneduría de libros, publicidad, negocios colectivos y los
sistemas de prioridad por antigüedad.
d) La institución política actúa primariamente para satisfacer la
necesidad de administración general y de orden público en la sociedad.
Dentro de ella hay muchas subinstituciones, como la legislativa; la
policial, la militar, los sistemas de designación y elección para los
cargos públicos y las relaciones diplomáticas con los países extranjeros.
e) La institución religiosa satisface la necesidad social básica del
hombre de establecer relaciones con Dios. Se manifiesta por medio
de las creencias y las formas de culto practicadas en común. Incluye
siempre sistemas morales y éticos que indican lo que es bueno y lo
que es malo en las pautas de comportamiento, tanto externas como
conceptuales. Instituciones subsidiarias son las relaciones entre el clero
y los seglares, los sistemas de oración y las disposiciones para el servicio religioso. En algunos lugares hay prácticas de magia y superstición
institucionalizadas por grupos religiosos.
f) La institución recreativa satisface la necesidad social de descanso físico y mental. Incluye numerosas instituciones subsidiarias,
como juegos, deportes, danzas, así como los sistemas estéticos de arte,
música, pintura y teatro.

trializadas. Por ejemplo, el menoscabo del funcionamiento regular de
la institución económica tendría graves repercusiones en las demás. El
ejemplo histórico más claro es una gran depresión económica que repercute y origina cambios en las instituciones familiar, educativa, política, religiosa y recreativa. Los cambios importantes en las formas
de vida familiar o en la institución política afectan gravemente a las
otras instituciones.
Esta verdadera interdependencia hace que a veces resulte difícil
situar claramente cada subinstitución en alguna de las instituciones
principales. Siendo el hombre una personalidad total, sus pautas de
comportamiento se encabalgan sobre las diferentes instituciones. Además, aunque existan no pocas incoherencias, las instituciones cooperan
y se encadenan entre sí. Por ejemplo, algunas formas de deportes son
instituciones subsidiarias que se pueden considerar a la vez como recreativas y como económicas, pero se desarrollan también dentro del
cuadro de los grupos subsidiarios educativos y religiosos.
Se dan otros muchos ejemplos de esta complejidad, todos los cuales
indican que ningún grupo social puede realizar pura y exclusivamente
las pautas de una sola institución. Un grupo religioso, que se distingue
por el hecho de perseguir primariamente la actividad propia de la institución religiosa, realiza también otras funciones institucionalizadas:
educar a los niños, proporcionar recreos, recaudar y gastar dinero. Análogamente, el Estado no «atropella» los derechos de los individuos y los
grupos cuando fomenta el bienestar de las instituciones familiar, económica, educativa y otras. Esto no es sino un ejemplo de que, en el
fondo, ninguna persona o grupo puede ser exclusiva y meramente
político.
Aunque las diferentes instituciones estén entrelazadas en la red de
la cultura y sean por necesidad interdependientes, no siempre están en
armonía unas con otras. Se dan casos de pautas institucionalizadas
que se contradicen o que son, al menos incongruentes entre sí. Un ejemplo de tal incongruencia se observa en las instituciones económica y
religiosa. Si un motivo primario de la institución económica es la
prosecución del lucro y el de la institución religiosa es el servicio desinteresado de Dios y de la humanidad, hay cierta incongruencia en una
persona que se aplica a realizar los roles propios de ambas instituciones.
Aunque es verdad que la persona social puede elegir entre las diversas pautas posibles dentro de una misma institución, tiende a
seguir aquellas que están más estandardizadas y aprobadas. Un hombre
que en todos los sentidos es un marido y padre de familia ejemplar,

254

Red de instituciones.
La red coordinada de instituciones que actúan con interdependencia
mutua es vital para la continuidad de la cultura en la sociedad. Ninguna institución puede existir por sí misma; cada una influye en diversos grados en las otras y a su vez es influida por ellas. La configuración total de las instituciones principales y subsidiarias se articula
mediante las relaciones y roles sociales realizados por las personas
y los grupos.
La interdependencia de las instituciones se demuestra de muchas
maneras, particularmente en las grandes sociedades complejas e indus-

255

X. Instituciones

El sistema institucional como cultura total

puede estar a la vez convencido de que es un «buen negocio» sacar
rentas exorbitantes de los inquilinos de los barrios bajos. El presidente de la junta parroquial que el domingo por la mañana asiste al
servicio religioso, por la noche a lo mejor obsequia a sus huéspedes
con las indecencias de un espectáculo de cabaret. Estas internas incongruencias de los comportamientos entre los diferentes roles no son
siempre notadas por los individuos, ya que las incongruencias externas
de las instituciones se dan por supuestas como modos aprobados y
previstos de comportamiento.

ciones subsidiarias que son sancionadas con penas. Por ejemplo, hay
pautas de comportamiento delictuoso que se desarrollan principalmente
como una institución económica subsidiaria, no obstante que el delito
sea sancionado negativamente. Los juegos de azar son una institución
recreativa en alto grado desaprobada. Ciertas connivencias con la justicia en casos de fraude comercial y la brutalidad de la policía están
institucionalizadas en algunos lugares a pesar de la desaprobación general de este género de comportamiento. No pertenece a este lugar el
estudio de la extensión en que estas pautas de conducta se convierten
en problemas sociales.

256

257

Instituciones y sanciones sociales.
El sistema institucional como cultura total.
Hemos visto que las personas pueden ser clasificadas conforme a
su status, más alto o más bajo, y que los roles gozan de variada
estima en la sociedad; algunas personas y comportamientos son aprobados y otros son desaprobados. De aquí se sigue — y es a la vez
un hecho demostrable empíricamente— que en toda cultura hay un
orden de jerarquía entre las instituciones. Las instituciones principales
tienen más importancia que las subsidiarias.
Sin embargo, la institución axial es la más importante de todas.
Hemos visto que entre los numerosos roles sociales que desempeña
la persona social existe un rol clave, que es considerado por las
otras personas como el más importante e influyente. La institución
axial es a la cultura lo que el rol clave es al individuo. Hay numerosos ejemplos históricos de instituciones axiales. La cultura romana
antigua estuvo un tiempo dominada por la institución política, la
china por la familiar, la hindú por la religiosa y la americana por
la económica.
La elevación de la institución axial a su rango prominente debe
naturalmente tener su sanción positiva de los miembros de la sociedad.
Esto quiere decir que los valores expresados, las funciones realizadas
y los roles desempeñados en la institución deben gozar de la aprobación general del pueblo. Por este motivo la persona «sacrifica» ciertos aspectos de su rol en las otras instituciones en atención a lo que
pide y exige la institución axial. Esto es además una prueba de la interdependencia de las instituciones principales; si la gente dirige tanto
su atención en la institución axial, cualquier trastorno grave en ésta
tiene consecuencias de gran alcance para la cultura.
Pese a la gran estima en que se tiene a la institución axial y a
otras instituciones principales, existen en toda cultura ciertas institu-

Las instituciones principales se conciben como una red completa y
continua en la que el conjunto y sus diferentes sectores forman un
sistema en acción. A esto llamamos la cultura de una sociedad. Para
que se perciba con más claridad este sistema institucional total convendrá notar lo siguiente:
a) Una vez que se ha reconocido la institución axial, la posición
de las demás instituciones principales se podrá concebir como una agrupación en torno a aquélla. Dentro de cada una de éstas se pueden
situar las instituciones subsidiarias, algunas de las cuales están estrechamente integradas en la institución principal, mientras que otras son
incidentales o incluso parcialmente incongruentes con la misma.
b) Las instituciones principales se pueden distinguir por los objetivos que persiguen, pero su relativa posición de importancia en una
cultura se puede juzgar por otros criterios. Así, la «posición de poder»
de una institución se puede juzgar por el grado de control y dominio
que ejerce sobre las demás instituciones, por la medida en que «invade»
a otras y por su mayor o menor coherencia con ellas.
c) Dado que las pautas de comportamiento, los roles y las relaciones están institucionalizados en torno a ciertos objetivos centrales,
se pueden estudiar desde el punto de vista de la persona en acción.
La posición e importancia de una institución dada se puede evaluar
conforme al grado de interés y a la suma de tiempo y energía que las
personas le dedican.
d) En todas las instituciones hay implícitos valores sociales, y se
puede decir que la posición de una institución depende en gran manera
de estos valores. Esto a su vez exige el conocimiento de las personas
que actúan los comportamientos institucionalizados. Si las personas de

X.

258

Instituciones

elevado status social logran prestigio merced a la institución económica más bien que a la religiosa, esto refleja la importancia de la
institución y de los valores económicos.
Conviene recordar que el sistema institucional actúa para las personas y por medio de las personas. No se puede concebir como algo
interna o externamente estático, dado que se forma y se modifica con
el comportamiento humano efectivo. A veces una institución menor
se mantiene en una cultura cuando hace ya tiempo que ha cesado de
tener utilidad. A-veces se introducen cambios institucionales mediante
la legislación y otros esfuerzos deliberados. De todos modos las instituciones no existen a menos que sean utilizadas por asociaciones de
personas, y es un hecho que las instituciones necesitan de las personas tanto como las personas tienen necesidad de las instituciones.

ASPECTOS DE LAS INSTITUCIONES NORTEAMERICANAS

1. La institución axial.
Una clave para la comprensión de una cultura es el conocimiento de
su institución predominante. Se ha dicho que la sociedad norteamericana
tiene una «cultura de hombres de negocios», y más recientemente que una
especie de «complejo militar-industrial» actúa en provecho de los beneficios del negocio, de modo que lo que ha hecho grande a Norteamérica es
su sistema económico de libre empresa. Afirmaciones de este género son
evidentemente exageraciones de personas mal informadas, chauvinistas, y
hasta quizás envidiosas. Es fácil dar un juicio rápido sobre una cultura
global, pero este juicio es también por lo regular erróneo, sobre todo si
proviene del etnocentrismo.
No obstante, es cierto que una cultura total lleva la marca de su institución dominante y que en la sociedad norteamericana todas las instituciones principales están influidas por la institución económica. Los americanos suelen pensar que esto es lógico y «natural», dada la importancia
que tiene el prepararse para el quehacer de la vida, procurarse la subsistencia, mantener la familia, ir adelante y prosperar. Es cierto, sin embargo,
que no todas las sociedades dan a estas cosas tanta importancia como
nosotros. Además, si bien nosotros creemos que la institución religiosa se
halla a un nivel de valores más elevado que la económica, o que las actividades económicas son en el fondo puros medios para mejorar la vida
familiar y recreativa, un análisis objetivo muestra que en nuestra cultura
también estas instituciones están grandemente influidas por la económica.
Las observaciones que siguen indican brevemente cómo las formas y
valores económicos han invadido e influido el comportamiento de los norteamericanos en otras instituciones:

La institución axial

259

a) En el sistema educativo norteamericano se insiste de palabra en la
importancia de las humanidades —literatura y otras materias llamadas
«culturales»— principalmente en los cursos universitarios. El hecho es,
sin embargo, que una abrumadora mayoría de muchachos y no pocas
muchachas se concentran en el estudio de materias «útiles». Saben que los
que se gradúan con práctica de alguna especialidad, logran más rápidamente los mejores empleos, cosa que tampoco ignoran sus padres.
b) La forma particularmente norteamericana de las instituciones religiosas, que hace que financieramente cada iglesia deba mirar por sí misma,
ha puesto el acento sobre las actividades económicas. El pastor que es buen
hombre de negocios, obtiene donativos, paga las deudas y sostiene un gran
número de edificios, goza de gran aprobación. Los Estados Unidos son probablemente el único país del mundo en el que tendría la mayor salida
una vida de Jesucristo que lo presentara como un experto hombre de negocios. La parábola de los talentos se interpreta con frecuencia en el sentido de que el hombre está obligado moralmente a servirse de sus aptitudes
para progresar económica y materialmente.
c) La comercialización de las actividades recreativas muestra hasta qué
punto esta institución ha sido invadida por las formas económicas. Otras
sociedades recompensaban a sus héroes atléticos con coronas de yedra,
con fiestas y medallas, mientras que en nuestra sociedad son principalmente héroes profesionales que aguardan y reciben elevadas recompensas pecuniarias. El teatro no es subvencionado por la comunidad: tiene que ser
una empresa lucrativa, o de lo contrario cesa de funcionar. Lo mismo hay
que decir de otros medios de distracción y de otras muchas actividades
recreativas.
d) La institución política ha sido afectada por el hecho de que el
gobierno ha venido a ser una «gran empresa». Si bien no hay presión
política que obligue al gobierno a mostrar un superávit o a equilibrar el
presupuesto, con frecuencia se ha exigido que tuviéramos un hombre de
negocios en la Casa Blanca. La falta de éxito o de experiencia en los negocios se ha utilizado a menudo como argumento contra candidatos a la
presidencia en la campaña electoral. La política fiscal del gobierno, la dirección de los bancos federales, la recaudación y empleo de los impuestos,
y el problema de controlar la inflación y de impedir depresiones económicas: todos éstos son ejemplos de pautas económicas que intervienen en
la institución política.
e) En la institución familiar las exigencias económicas han modificado
las pautas, los roles y las relaciones de los norteamericanos. La cantidad
de tiempo que un hombre puede pasar con su familia, el tipo y la cantidad de artículos que consume la familia, el empleo de las mujeres fuera
de casa y el movimiento hacia la ciudad y los suburbios son ejemplos del
modo como el factor económico invade el hogar. La función dé la profesión lucrativa ha limitado, si no ha sustituido, a la familia y a la ascendencia como el más poderoso criterio de status social. Los valores eco-

260

X.

Instituciones

nómicos han presionado de modo irremitente para elevar el nivel material
de la vida familiar.
En una breve descripción como la que acabamos de hacer debemos
evitar el error de explicarlo todo por una sola causa. Sería, en efecto,
erróneo decir que todos los problemas institucionales que afrontan los norteamericanos son fundamentalmente económicos y que si se logra poner en
orden la economía, todo irá bien en nuestra sociedad. Creemos haber ilustrado suficientemente la causalidad múltiple y la interdependencia institucional, para deducir que todas las instituciones son fundamentalmente importantes. Si destacamos que la económica es la institución axial, no
queremos decir que represente la totalidad de la cultura.

2. La cambiante institución matrimonial.
El europeo que visita los Estados Unidos queda con frecuencia fascinado por los aspectos institucionalizados del matrimonio y de la vida familiar.
A menudo chocan al visitante oriental. La reacción de estos extranjeros
muestra que la institución del matrimonio norteamericano es totalmente
diferente de la que existe en otras culturas. Indica también que el egocentrismo, que juzga una cultura extraña a base de los propios valores
culturales, es un fenómeno universalmente extendido.
La institución familiar es un sector integrante de la cultura norteamericana. La inmersión en la propia cultura hace difícil observar las cosas
a distancia y enfocar objetivamente esta institución. Nos cuesta a veces
hacernos cargo de que muchos de los llamados «problemas de familia» son
una parte lógica y quizás una consecuencia necesaria de la institución matrimonial. En nuestra cultura dinámica esta institución ha cambiado considerablemente desde las formas que adoptó en los orígenes de la nación
y más todavía en comparación con las de su original modelo europeo.
A continuación notamos algunas de las más significativas pautas de conducta que ilustran el cambio en esta institución.
a) El carácter sacramental del matrimonio es ignorado casi completamente en muchas familias norteamericanas. La idea de que el matrimonio
implica una promesa hecha a Dios tanto como una promesa entre los
esposos, es pasada por alto incluso por parejas que practican una religión
en la que prevalece nominalmente esta idea. Una iglesia es el lugar más
popular para celebrar las bodas, pero generalmente se ignora el significado
profundo de un mandato, relación o promesa religioso.
b) El contrato matrimonial y el consiguiente vínculo sobre el que se
basa la unidad de la familia se suponen cosas de sentimiento. La insistencia en el amor romántico como fundamento esencial de la vida familiar
es tal entre los norteamericanos, que nos choca oír hablar de matrimonios
de conveniencia, de agencias matrimoniales, de matrimonios por razones
económicas o de status social. En muchos casos el contrato matrimonial

La cambiante institución matrimonial

261

sólo dura mientras lo acompaña el corazón, y el más desesperado voto
de los casados es que «permanezcan en el amor». A diferencia de un
contrato financiero o de un compromiso político, la promesa matrimonial
hecha en tales condiciones deja lugar a cambios del corazón y de la mente.
c) El aspecto contractual de la relación de marido y mujer se refleja
en el concepto del matrimonio entre partes iguales, y no en aquel que
otorga al marido la dirección general y relega a la mujer al puesto de
ayudante de dirección. Ya se veía esto como un arreglo práctico de los
norteamericanos, aun antes de que el movimiento de la Women's Liberation le diera ímpetu y soporte. Aunque en toda transacción contractual
va implicado el concepto de deber, aquí se insiste especialmente en los
derechos iguales e independientes de los dos individuos. Se pone, además,
la mira en la felicidad personal que todo matrimonio se supone ha de
acarrear a las partes.
d) Como se cuenta con que cada familia siga su propio camino, dotes
y fortunas familiares no suministran las bases financieras del matrimonio.
Lo primero se ha desterrado por la costumbre, y los impuestos sobre las
herencias han disminuido lo segundo. Los recién casados reciben diferentes
regalos y utensilios domésticos, pero esto es una especie de préstamo que se
devolverá cuando se casen otros amigos y parientes. La necesidad que tiene
la familia de abrirse paso por sí misma, así como la presión social para
aumentar el nivel de vida, influyen notablemente en las relaciones humanas
dentro de la familia.
e) La discontinuidad de las generaciones y, por tanto, la ruptura de
los vínculos tradicionales de parentesco es evidente en los hogares independientes que forman las parejas de recién casados. Esta separación del
hogar familiar, las consecuencias del empleo y de la movilidad territorial
juntamente con la aspiración a elevarse socialmente implican algo más que
el alejamiento del viejo solar; todo esto es además un aspecto de la decadencia de las relaciones de grupos primarios. La joven pareja pierde el
apoyo cultural de la parentela, tiene que entablar nuevas relaciones sociales
no basadas en parentesco y ha de estar en más rigurosa dependencia de
las relaciones de marido y mujer. Éstos, además, pierden la ventaja social
de la estabilidad que proviene de estar ligados a una comunidad territorial.
f) A la luz de lo que acabamos de insinuar no sorprenderá el que
entre nuestras pautas de matrimonio se hayan aceptado ampliamente los
matrimonios sucesivos. La falta de estabilizadores tradicionales no nos ha
hecho perder la fe en el matrimonio. Por el contrario, muchos norteamericanos se casan, y por cierto más jóvenes que las gentes de los otros
países occidentales. Pero el norteamericano tiene escrúpulo moral en tomar
más de una esposa a la vez, y la práctica de tener una querida o un
amante es una violación del código general de las normas conyugales. No
existe presión cultural para este género de conducta, toda vez que el divorcio y las nuevas nupcias son tan fáciles y están tan admitidos.
g) Todavía no se ha estudiado suficientemente la extensión de la prác-

262

X.

Instituciones

tica de espaciar la procreación y su influjo en los cónyuges, por lo cual
no es posible hacer consideraciones detalladas. La relativamente alta tasa
de natalidad observada durante la década que siguió a la Segunda Guerra
Mundial ha disminuido, y por término medio la familia es más reducida
que hace dos generaciones. El movimiento de planificación de la prole ha
introducido una racionalización pragmática en las relaciones conyugales,
no sólo espaciando y limitando el número de hijos, sino también fomentando investigaciones para aumentar la fecundidad de matrimonios sin hijos.
Esta lista de formas institucionales del matrimonio norteamericano no
debe llevar a la conclusión negativa de que el matrimonio ha perdido su
importancia como institución o que los americanos han perdido la esperanza en su funcionamiento social básico y próspero. En ninguna otra
sociedad se ha estudiado tan a fondo esta institución; en ninguna parte
hay tantos consejeros y tantas clínicas, tantas estadísticas y tanta publicación de libros, tantas conferencias y cursos académicos dedicados a esta
materia.
Habría que notar también que las pautas arriba descritas están relacionadas integralmente con la cultura norteamericana total. Reflejan las
pautas de otras instituciones, están entrelazadas lógicamente con ellas y
representan expectativas de comportamiento en el género de cultura que
nosotros poseemos. En realidad sería sorprendente que, en vista de las instituciones principales y de la cultura total, la institución matrimonial no
tuviera estas características en nuestra sociedad.

3. Aspectos de la institución política.
Los norteamericanos ponen por las nubes las ventajas de la libertad
política, los altos ideales de la democracia y una institución política que
ha perdurado mientras otras muchas han dejado de existir. Sin embargo,
con frecuencia los mismos norteamericanos desacreditan la política como
un «juego sucio», se quejan de los politicastros y reclaman una reforma
para «hacer limpieza». Desde luego, hay gran diferencia entre la versión
idealizada de la institución política americana y las pautas prácticas de
comportamiento político de todos los días, Una apreciación realista del
modo de funcionar de nuestras instituciones políticas nos impedirá incurrir
tanto en pesimismo como en idealismo.
Hay ciertas pautas en la institución política norteamericana que son
sin duda características de nuestra cultura. En mayor o menor grado se
hallan presentes en las instituciones políticas de otras sociedades, pero en
ellas no desempeñan un rol tan importante como entre nosotros. Estas
pautas, que son típicamente americanas sólo en cuanto se hallan aquí muy
extendidas, nos ayudan a comprender la actuación de la institución política total.
a) El sistema de spoils («botín») no es de invención norteamericana,

Aspectos de la institución política

263

pero merece notarse porque muchos norteamericanos lo lamentan y muchos extranjeros se extrañan de encontrarlo aquí. En sustancia significa
que el partido que gana las elecciones se arroga el derecho de distribuir
empleos y otorgar protección a los que han ayudado a alcanzar la victoria. Nadie discute el derecho del presidente a elegir su propio gabinete y
a designar otros funcionarios, pues es evidente que necesita cooperadores
de su propia elección. Sin embargo, hay otros muchos empleos, directa o
indirectamente políticos, que el partido triunfante, desde el más alto plano
federal hasta el ámbito de la más pequeña ciudad o distrito, tiene derecho
a designar. El establecimiento de un cuerpo regular de funcionarios ha
mermado gradual y persistentemente esta práctica, pero el sistema de favores florece todavía.
b) En general las personas de clase alta no son propensas a servir en
el sistema político. Aunque acepten los cargos más elevados del servicio
diplomático en Washington, la mayor parte de estas gentes prefieren que se
les sirva más bien que servir. La apatía política de las masas en América
corre pareja con la apatía de las gentes de alto status social. Esto se
debe en parte a dos fenómenos culturales: primero, la creencia de que
en cierto modo uno «se ensucia» las manos mezclándose en política-;
segundo, el hecho de que la institución política no sea Ja predominante
en nuestra cultura.
c) Con esta pauta está íntimamente ligada la baja estima otorgada a
los cargos políticos. Incluso en los casos en que el mismo cargo político
goza de gran prestigio —como el de presidente, ministro, embajador, y
hasta cierto grado el de miembros del congreso y el de otros funcionarios
del gobierno— los titulares de estos cargos son criticados con frecuencia
como «meros políticos». Parece que en una democracia el pueblo tiene
derecho a desollar y calumniar a sus servidores públicos. Si bien los políticos de talla están siempre rodeados de grupos de adeptos leales y devotos,
son vilipendiados casi siempre por un número todavía mayor de la población. Esta pauta conceptual de desestima parece estar ligada con nuestra
institución política.
d) Se observa que el político triunfante está con frecuencia obligado
a constituirse en defensor del pueblo, cuyos intereses comparte. Esta posición tiene profundas implicaciones morales, pues con frecuencia significa que la conveniencia política, es decir, el dar al pueblo lo que desea,
pasa por encima de la verdadera profesión política, que consiste en obrar
conforme a principios sociales y morales. Esta pauta de conducta exige
que el político averigüe los peligros contra los que el pueblo quiere seT
protegido: los banqueros internacionales, los fabricantes de municiones, los
explotadores del trabajo, los patronos despiadados y, especialmente en
los últimos tiempos, los «elementos subversivos». Todos estos elementos
de oposición son descritos como peligrosos para nuestro modo de vida
norteamericano.
e) Los Estados Unidos se distinguen por el hecho de que, por una

264

X.

Instituciones

parte, incluyen una población grandemente diversificada y, por otra, no
están divididos en multitud de fuertes partidos políticos escindidos. Un
candidato a la elección presidencial por un tercer partido no tiene ninguna
expectativa práctica de triunfar. A nivel nacional, ni siquiera es fácil distinguir a veces el ideario político de los dos grandes partidos, aunque en
el interior de ambos existen considerables disensiones entre elementos de
derechas e izquierdas. El político norteamericano que desea servir a la
mayoría de la población y ganar las próximas elecciones no puede presentarse como un exponente de la extrema derecha o de la extrema izquierda. Es verdad que el humor político de la gente presenta cambios
graduales, pero la institución política estadounidense carece de elementos
radicales y revolucionarios efectivos.
Dentro de la institución política norteamericana existen otras muchas
pautas de pensar y de obrar. Las que hemos expuesto no son precisamente instituciones formales, aun cuando gozan de suma eficacia. El estudio sociológico del funcionamiento real de la institución exige un conocimiento que va más allá de las normas y regulaciones formales e idealizadas de la misma. Este género de conocimiento es necesario si nos interesamos en la manera como opera efectivamente una institución, más que
en la manera como debiera operar.
Hemos de repetir que la institución política norteamericana «cuadra»
con la cultura total del país. Mucho de lo que está en marcha en ella
no se puede comprender objetivamente si no se observan las relaciones
interinstitucionales. Aun cuando existen ciertas inconsecuencias, especialmente en los valores institucionales, las instituciones norteamericanas principales se influyen recíprocamente.

4. Progreso de la institucionalización.
En la literatura sociológica se hace notar comúnmente que Norteamérica va pasando del tipo de sociedad comunal al asociacional. Se da más
importancia a los grupos secundarios; surgen más grupos con funciones
especializadas; contactos accidentales sustituyen a las relaciones primarias.
En general nuestra sociedad se va haciendo más y más adaptadora, estratificada, con funciones múltiples, con estructura floja y con rápidas transformaciones.
Este género de evolución social va acompañado necesariamente de cierto
progreso de la institucionalización. Los componentes de la institución
— pautas de comportamiento, roles y relaciones sociales— se especializan,
se regularizar! y se formalizan más y más. Pese a nuestra insistencia en
la importancia de la libertad y de la autodirección, nos vemos más y más
forzados a encasillarnos en rutinas formales de comportamiento. Este aumento de la institucionalización es el precio que pagamos por las ventajas
de una sociedad altamente desarrollada, compleja e industrializada.

Progreso de la institucionalización

265

Veamos algunos indicios y ejemplos de este proceso de institucionalización de nuestra cultura:
a) A muchos resulta enojoso el «papeleo» del sistema social que les
obliga a llenar solicitudes de empleo y formularios de impuestos, inscripciones escolares o peticiones a la asistencia pública. Observan que «todo
ha de hacerse por triplicado». Hay que dar tantos «pasos» y consultar a
tantas personas que el público acaba por exasperarse. Se va multiplicando
el número de requisitos formales, se llevan cada vez más registros y el
comportamiento se regula con frecuencia a base de registros y requisitos.
b) El motivo fundamental de la institucionalización es sin duda el
prurito norteamericano de eficiencia. Las acciones exigidas son con frecuencia una pérdida de tiempo y carecen de eficiencia desde el punto de
vista de los particulares, pero la mira está puesta en la eficiencia de la
más extensa asociación, de la institución y sistema totales. Para que se
hagan cosas en forma racional y ordenada se requiere que gran número
de personas hagan el mismo acto de la misma forma. Hay probablemente
un punto de «mengua de rendimiento» en el que los mecanismos de eficiencia resultan engorrosos y dispendiosos, pero no se nota fácilmente si
las normas han venido a ser altamente formales.
c) Se observa también la institucionalización en la rígida rutina de
los roles. Cuando más se especializa una actividad, particularmente en
empleos lucrativos, las pautas componentes del rol se hacen más automáticas. Hay muchos oficios, incluso relativamente altos en la estructura
del trabajo, en que no se recomiendan la originalidad y la ingeniosidad.
La ruda aserción del patrono: «Yo no le pago a usted para que piense»
no se contrapesa efectivamente con el fomento de un buzón de sugerencias
de los empleados. La sugerencia más valiosa es la que puede aumentar la
eficiencia, la cual, si se acepta, hará todavía más rutinario el rol laboral.
d) La multiplicación de los roles dentro de una institución y grupo
principales es consecuencia lógica de la especialización de las funciones.
El descubrimiento en la industria de que la productividad total puede
aumentar si cada operación se reduce a su elemento de acción más pequeño, reiterado, se ha aplicado también a las instituciones políticas y escolares y, en cierto grado, incluso a otras. La consecuencia de la simplificación del rol es la multiplicación de los roles. No se trata aquí precisamente de «crear oficios» con el fin de que nadie quede desocupado, sino
de lograr que la operación total completa se obtenga en forma más eficiente.
e) La burocracia se ha multiplicado junto con la institucionalización en
los grupos importantes de la sociedad norteamericana. Organizar efectivamente el comportamiento social de modo que los roles y relaciones de las
personas funcionen eficientemente ha sido el objetivo de mayores y más
numerosos despachos, oficinas, cuadros y comités en el gobierno, en los
negocios, iglesias, escuelas, y en otros grupos. No se trata tan sólo de un
intento de disminuir la complejidad de la administración en los niveles
superiores, sino de contribuir a la justicia y a la equidad mediante el tra-

266

X.

Instituciones

tamiento universal de los problemas. Esto parece arbitrario, y a menudo
siembra inconvenientes en el camino de los que buscan un tratamiento particular para su propio caso.
f) La institucionalización sobreviene siempre al aumentar la importancia de las asociaciones secundarias. Las relaciones primarias son informales, íntimas y adaptadoras. En los grupos primarios el individuo puede
ser una personalidad relativamente rígida y conservadora, pero sus pautas
y roles se le pueden adaptar. En las asociaciones secundarias, por el
contrario, los roles, pautas y relaciones han de ser formales, imperativos
y bastantes rígidos, y el individuo tiene que aprender a adaptarse a ellos.
Así se puede decir que estos grupos más extensos son activados y regulados por formas institucionales más bien que por las personas que los
constituyen.
Finalmente hay que destacar que toda sociedad está hasta cierto punto
institucionalizada. Todas las personas tienen necesariamente que usar pautas
de comportamiento, y todos los grupos tienen que usar de instituciones.
Cuando decimos que la sociedad norteamericana ha venido a estar más
institucionalizada, queremos decir que las instituciones han adquirido mayor
importancia, que se han hecho más formales y rigurosas y que afectan a
más personas y en muchas más maneras que antes. En este género de
sociedad cobra nuevo significado el hecho universal de que nosotros seamos
«criaturas de nuestra cultura».

5. Inconsecuencias institucionales.
Hemos dicho que en general el término «institución» implica una red
coordinada de comportamiento social integrado en torno a necesidades
sociales. Pero al mismo tiempo se dan también inconsecuencias y faltas
de integración dentro de las instituciones. Es un hecho que ninguna cultura se halla completamente integrada; en ninguna cultura se hallan todos
sus componentes en coherente coordinación mutua. En instituciones menores o subsidiarías existen líneas paralelas de comportamiento social que
se muestran inconsecuente una con respecto a otra.
En la cultura norteamericana existen numerosas incongruencias que son
residuos culturales más bien que verdaderas inconsecuencias. Por ejemplo,
el uso masculino de corbatas, los botones en la manga de la americana,
la construcción de chimeneas en apartamentos que tienen calefacción central, el uso de candeleros o palmatorias y otros muchos usos son hoy
día más ornamentales que funcionales. Son residuos de períodos más antiguos de la cultura y, si bien son ejemplos de la persistencia del uso tradicional, no se pueden considerar como casos de verdadera inconsecuencia.
Los modos institucionalizados de comportamiento no pueden ser nuncadel todo inconsecuentes o hallarse en conflicto total con la cultura. Incluso
los ejemplos principales de inconsecuencias institucionales en la cultura

Inconsecuencias institucionales

267

norteamericana encierran elementos que son consecuentes con otros elementos. Una conclusión acerca de la inconsecuencia de una institución.1
depende del lugar desde el que se la mire y de las otras instituciones con
las que se compare o relacione. Vamos a ilustrar este hecho con casos
bien conocidos y muy propagados.
a) El soborno institucionalizado es relativamente corriente en muchos
sectores de la vida pública americana. Lo hay que es «fino» y está justamente dentro de la ley, pero hay mucho soborno que viola directa y
completamente la ley, por no hablar de los ideales de honestidad pública.
La palabra graft forma parte de la lengua coloquial y se define como
«cobrar ilegalmente dinero por servicios oficiales». Es una práctica que
sutilmente se ha sometido a pauta; se ha institucionalizado y se la puede
•calificar de inconsecuente.
No obstante, desde otro punto de vista se la puede llamar consecuente.
De hecho sólo es posible porque hay grandes sectores de nuestra población que piden ese género de servicios obtenidos por soborno y graft.
El ejemplo característico de tales servicios en nuestra historia reciente ha
sido el contrabando de licores durante el período de la Prohibición. Otros
ejemplos corrientes en algunos lugares eran: casas de prostitución, de juego
o de representaciones indecentes, el tráfico de estupefacientes y otros artículos ilegales, el mantenimiento de edificios sin protección contra incendios
y la inobservancia de las leyes sindicales.
b) Nacionalmente se ha calificado al sistema del divorcio de «jungla
ilegal» por razón de sus inconsecuencias internas. Las causas de divorcio
y los requisitos del procedimiento legal varían de un Estado a otro, pero
todavía más desconcertante es el hecho de que la mayoría de los divorcios
se basan en colusión entre las partes interesadas, práctica que es estrictamente ilegal en todos los tribunales de divorcios. Además, por supuesto, .el
divorcio es inconsecuente con la institución tradicional del matrimonio permanente y monógamo.
Por otra parte, el sistema del divorcio es consecuente con una serie de
pautas norteamericanas de comportamiento fuertemente arraigadas y con
frecuencia mal interpretadas. Está en consonancia con la idea tan extendida de que el matrimonio es, en primer lugar, instrumento de felicidad
para las partes, como también con la importancia que se da a la libertad
de las partes y a la igualdad de derechos. Incluso la institución subsidiaria de permitir a la mujer entablar demanda de divorcio y de favorecerla
en la resolución del caso indica un aspecto de caballerosidad que ha sobrevivido.
c) La discriminación racial institucionalizada es una de las grandes
inconsecuencias de la cultura norteamericana. En realidad, a la institución
racial se la ha llamado el gran dilema americano contemporáneo, puesto
que está en pugna con los valores establecidos de democracia y cristianismo.
No obstante, está en consonancia con la vieja actitud anglosajona de

268

X.

Instituciones

superioridad frente a los pueblos de color. Es también un instrumento para
el mantenimiento de clase y casta social en muchos blancos que no poseen en bastante grado los demás criterios de status social. Con la tendencia a tratar a los negros como a inmigrantes, se perpetúa la tradición
secular en los Estados Unidos de utilizar y explotar al estrato más reciente y más bajo de la sociedad. Hasta la autonomía local y los derechos de
los Estados se han invocado en algunas zonas para justificar esta pauta
de discriminación racial.
Desde el punto de vista de los valores culturales definitivos del pueblo
norteamericano acaso se pueda decir que muchas de las explicaciones de
las inconsecuencias institucionales son meras racionalizaciones. A menudo
se recurre a falsas razones, al interés personal y a valores de orden inferior
para justificar la inconsecuencia del comportamiento social. Pero la racionalización no disminuye la realidad social. Ni por ello deja de ser un
hecho social la existencia efectiva de las inconsecuencias.

BIBLIOGRAFÍA
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ROCHER, GUY, Introducción a la sociología general, Herder, Barcelona 1972,
pp. 343-354; 375; 508.

XI
CULTURA

«Cultura» es otro término estrictamente técnico de la ciencia
social que suele usarse en diferentes acepciones no técnicas. A veces
oímos que una persona culta es una persona refinada y de buenos modales, que sabe distinguir y disfrutar las cosas estéticas y mejores de la
vida. En este sentido restringido, sólo pueden poseer cultura las personas, relativamente pocas, que tienen el suficiente tiempo, dinero, capacidad e interés para entregarse a estas pautas de refinamiento y
«cultivarlas».
Sociológicamente, sin embargo, es un hecho que todo miembro
normal de una sociedad es culto. Como ya hemos visto, toda persona pasa por el proceso de socialización. Desde la infancia comienza
a aprender a adaptarse a las pautas de comportamiento que son aceptables socialmente y a reconocer aquellas que no son aceptables. Se
aplica al ejercicio de roles sociales; se halla siempre en medio de relaciones sociales. Todas las personas poseen cultura y deben tenerla necesariamente en cuanto participan en grupos y en la sociedad total.
Así pues, la definición de cultura no se puede aplicar únicamente a los
pocos afortunados de los estratos superiores de la sociedad.

La cultura es el producto

humano.

La cultura está hecha por el hombre, y en general puede decirse que todo lo que el hombre hace es parte de la cultura. El
hombre es por naturaleza un animal social, productivo y creador,
y el sistema sociocultural total es producción del hombre. Podemos
decir en este sentido que todo en la vida de grupo y todo en la so-

270

XI.

Cultura

ciedad es un producto cultural. Ha sido cultivado a través de las
generaciones de la historia humana. A efectos de análisis, sin embargo,
debiéramos establecer una distinción clara entre cultura y sociedad
diciendo que aquélla es algo que la sociedad produce y utiliza.
Desde este punto de vista, luego, la cultura no es un grupo ni la
sociedad. Usar el término como intercambiable con estos dos produciría confusión al no advertir la distinción fundamental que existe
entre las personas y sus pautas de comportamiento. Las personas en
la vida de grupo tienen un sistema de comportamiento; se sirven de
instituciones;. poseen una cultura. Es verdad que el hombre es a la
vez creador y criatura de la sociedad en que vive. Pero no se debería
identificar al poseedor con la cosa poseída. No podríamos, en nuestro
análisis, proceder inteligentemente si no tratáramos por separado cultura y sociedad.
Si la cultura incluye todos los productos del hombre, debiera incluir
también sus artefactos, todo lo que haya fabricado con cualquier
propósito. Hasta este punto de nuestro estudio hemos puesto empeño
en evitar el incluir elementos materiales entre las partes componentes
o sectores de la cultura. La lógica de la definición exige que en una
misma categoría sólo se incluyan cosas semejantes. Si las pautas de comportamiento son los componentes irreductibles de la cultura, y si éstos
se combinan en los roles, las relaciones y las instituciones, no sería
lógico incluir entre ellos elementos como pelotas de fútbol, neveras,
misales y aeronaves.
No habría que creer, sin embargo, que la «mera» materialidad
de estos elementos culturalmente producidos los rinde sociológicamente triviales. Están ligados con la vida y la supervivencia de las
personas y los grupos, y merecen atenta consideración en el estudio
científico de la sociedad. Basta con que nos detengamos aquí para
señalar algunas razones por las que el estudiante debiera tener algún
conocimiento de estos elementos culturales materiales.
Quizás la primera razón para estudiar los productos de la cultura
material sea que'son símbolos significativos de la conducta humana, en
el sentido que la cultura puede interpretarse a partir de los géneros
de objetos que la sociedad usa y valora. En segundo lugar pueden
llamarse también vehículos de la cultura, que acarrean gran parte de
la carga física de las funciones sociales. En tercer lugar son también
instrumentos que utiliza la gente para actuar sus formas de comportamiento. Finalmente son productos de los individuos de la sociedad
que los ha inventado y confeccionado para responder a sus necesidades sociales.

Definición de cultura

271

Las técnicas de comportamiento asociadas a la producción y uso
de los productos culturales son en sí mismas parte de la cultura. Los
objetos mismos varían enormemente de una sociedad a otra. Un iglú
difiere de un hotel de ciudad, una catedral de piedra de una iglesia
rural, un bulldozer de una rueca, pero todos estos objetos tienen de
común el ser productos y expresión de una cultura. Estas cosas constituyen el ambiente artificial creado por el hombre, interpuesto entre
las personas y el ambiente natural, que afecta enormemente a las
pautas de comportamiento. En el estudio de la prehistoria estos objetos
son con frecuencia los únicos elementos con los que se puede «reconstruir» la cultura.
Además de la distinción establecida entre cultura y sociedad y
entre las instancias comportamentales y materiales de la cultura, habría
que mencionar la evidente exclusión de la conducta animal. Concíernen directamente al sociólogo las regularidades de la conducta humana sometidas a pauta, y no aquellas de los animales infrahumanos.
No sirven de modelo o anticipación de las pautas de conducta humanas las regularidades instintivas de la llamada conducta gregaria
de los animales, ya sean salvajes, domésticos o enseñados. La cultura
no existe si no es entre los humanos. La habilidad de animales incluso
muy bien domados, para realizar una pauta repetitiva de trucos puede
ser prueba de las humanas dotes del domador, pero no será más que
una caricatura de la conducta humana en el mejor de los casos.

Definición de cultura.
Hace cien años E.B. Tylor, un inglés, definió la cultura como «esta
totalidad compleja que incluye el conocimiento, la creencia, el arte,
la moral, la ley, la costumbre, y cualquier otro hábito y capacidad
adquirido por el hombre como miembro de la sociedad». Sus estudios
se ocuparon principalmente de pueblos primitivos, y su definición
de cultura no era claramente sinónima con civilización. La cultura
existe donde sea que haya gente, de modo que en estricto lenguaje
científico se habla de culturas primitivas y de culturas civilizadas,
siendo estas últimas más complejas y desarrolladas que las primeras.
Hay una línea arbitraria que divide a las unas de las otras, y con
frecuencia es difícil determinar el criterio para trazar esta divisoria.
La palabra «civilizado» parece ser un punto de partida tan bueno
como cualquier otro. Deriva de los vocablos latinos civitas y civis,
que significan «ciudad» y «ciudadano» respectivamente, lo cual implica

272

XI. Cultura

personas sedentarias, con escritura y complejas en su comportamiento. En una sociedad civilizada, por oposición a la precivilizada,
las personas viven en amplios y permanentes conglomerados, más
bien que en tribus nómadas. Tienen un lenguaje escrito para registrar
su historia, que posee gran valor educativo. Desarrollan funciones
diversificadas y trabajos especializados. Su comportamiento está más
formalmente institucionalizado y toda su cultura es más compleja que
la de las gentes precivilizadas.
Queda claro que cultura y civilización no son sinónimos. Todas
las personas y todos los pueblos tienen cultura en diferentes estadios
de desarrollo. Aun distinguiendo entre culturas precivilizadas y civilizadas, no deberemos olvidar que estas características de la estructura
y la función son cuestión de grados. Así, entre las sociedades que
existen en el mundo actual podemos reconocer culturas altamente civilizadas y otras que lo son en menor grado: Si hubiera que' dar
preeminencia a los avances científicos y tecnológicos como medida de
civilización, podrían seguramente situarse todas las culturas en una
escala que se extendiera desde la menos a la más civilizada, desde
la más primitiva a la más elaborada".
En el sentido más amplio puede decirse que la cultura comprende
todas las capacidades y costumbres adquiridas por los seres humanos
en asociación con sus congéneres. El menor componente básico irreducible de la cultura es la pauta reiterada de comportamiento social.
También hemos visto que estas pautas se combinan formando distintos roles sociales, relaciones humanas y procesos sociales. Éstos, por
su parte, son componentes de numerosas instituciones, principales y
subsidiarias, que se hallan presentes en toda cultura. Podemos decir
que los más grandes sectores de la cultura son las instituciones y que
el menor de todos es la pauta de comportamiento.
Brevemente, la cultura es la configuración total de las instituciones que comparten en común las personas en una sociedad. El
término «configuración» indica la trama, la matriz y la red, dentro de
la cual las instituciones relacionadas y coordinadas entre sí actúan en
un sistema total. El pueblo comparte este sistema cultural, pero no
en el sentido de que todo individuo y grupo participe igualmente y lo
haga todo exactamente en la misma forma. Hay roles sociales que
no pueden ser desempeñados por ciertas personas. Hay instituciones
que reclaman mucho mayor participación que otras.

Herencia y ambiente culturales

273

Herencia y ambiente culturales.
Desde el punto de vista de las personas y de los grupos debemos
concebir esencialmente la cultura a la vez como hereditaria y como
ambiental. Hemos nacido en una cultura y ella nos rodea, es decir,
que en ella estamos inmersos desde que nacimos. Esto tiene su importancia, dado que la cultura se enseña y se aprende, y el individuo
la deriva de sus antepasados y de sus contemporáneos. El proceso de
socialización es el medio por el que el individuo se asimila a la cultura
de su sociedad.
Cuando decimos que la cultura es «hereditaria» entendemos que
las pautas de comportamiento institucionalizadas se transmiten simbólicamente de una generación a otra. Las instituciones particulares
se forman por la suma de las experiencias de muchas personas a través de un largo período de tiempo. Los individuos van y vienen, pero
la cultura persiste; debe transmitirse de una manera o de otra. La
herencia cultural no tiene nada que ver con la generación física o
la transmisión biológica a través de la cual el individuo recibe tan
sólo la capacidad potencial de absorber la cultura y volverse una
persona culta. El recién nacido ya es una persona humana y social
cuando nace, pero se vuelve culto al asociarse con los demás.
La cultura persiste, pero el individuo humano concreto entra en
ella, y eventualmente sale. La suma de las pautas de conducta institucionalizadas de cualquier sociedad forma la herencia cultural en la
que el recién nacido entra, y que el individuo abandona cuando muere.
Cuando decimos que alguna cultura antigua ha desaparecido queremos
decir que ha dejado de existir la totalidad de la gente que la usaba,
o que gradualmente fue absorbida por otra gran cultura. Toda
cultura concreta existe sólo en el interior, y a través de los seres
humanos; pero ningún hombre concreto resulta esencial para la cultura. Porque la cultura preexistió a cualquier persona individual, y dura
más de lo que cualquier ser humano, podemos hablar de cultura, pautas e instituciones como si existieran independientemente de las personas.
Sólo por la abstracción conceptual podemos distinguir el aspecto
ambiental del hereditario de la cultura, pero parece que es analíticamente necesario establecer tal distinción. Al decir que la cultura es
también ambiental, nos referimos a que «rodea» a la persona durante
toda su vida. Vive en una sociedad en que la cultura ya existe. La
cultura que cada generación hereda de sus antepasados es una cultura

274

XI. Cultura

con la que cada individuo ha de aprender a vivir. Es evidente, pero
muy significativo, que un mejicano crece para ser mejicano y un
griego crece para ser griego. Es el ambiente cultural en que vive y se
desarrolla y que deja tras sí cuando muere.
No hay contradicción en observar que, si bien las personas son en
último término las creadoras de la cultura, son también en gran parte
criaturas de su propia cultura. Una persona puede evadirse de la sociedad por algún tiempo, pero no puede evadirse de la cultura. El
ambiente cultural es probablemente la influencia particular más fuerte
que influye en el comportamiento social de la gran mayoría de las
personas. Aun en la soledad, cuando una persona trata durante un
tiempo de «alejarse de todo», piensa y obra conforme a las pautas
de comportamiento a las que se ha acostumbrado. Las instituciones de
su cultura han formado su personalidad social y han forjado los roles
sociales que cumple al igual que los valores que acepta.
El penetrante influjo del ambiente cultural se observa más al vivo
en los que hacen una visita o emigran a una sociedad de cultura diferente de la suya propia. La barrera del idioma es a menudo un gran
obstáculo para comprender la cultura extranjera. El lenguaje es una
pauta de conducta tan profundamente grabada que los niños de cada
país pueden hablar aquel mismo que tantos esfuerzos exige de los
extranjeros. No sólo el lenguaje resulta extraño, sino también las costumbres de las personas. El modo de pensar y de hacer las cosas,
los valores sociales y las formas de relación son difíciles de comprender
y de aceptar. Es fácil errar en la conducta conveniente y ofender la
etiqueta. Generaciones enteras de inmigrantes se han mantenido culturalmente marginales hasta el fin de sus días. Un extranjero rara
vez, o nunca, llega a perder completamente los vestigios de la cultura
en que originariamente había sido socializado.
La cultura total —hereditaria y ambiental— contiene necesariamente las instituciones básicas superiores, en lo familiar, educativo,
económico, político, recreativo y religioso. Dado que toda sociedad
global ha de poseer los grupos principales que se asocian para la
satisfacción de sus necesidades sociales básicas, estos grupos usan necesariamente modos institucionalizados de comportamiento. La subcultura, que en su sentido más amplio es una gran variación dentro
de la cultura superior, contiene también estas instituciones básicas.

Proyecta de vida

275

Proyecto de vida.
Ya señalamos que las pautas de conducta son también normativas ; actúan como modelos, proyectos, o programas, de acuerdo con
los cuales se espera que la gente actúe, y a los cuales ésta debe conformarse. Lo mismo puede decirse de los roles, las relaciones, y las
instituciones sociales. Dado que la cultura es la suma de todos estos
fenómenos, podemos llamarla el «gran proyecto» de vida. Puede abstraerse de la conducta concreta cotidiana, y estudiarse de manera
vagamente análoga al proyecto arquitectónico de un edificio. El proyecto no es el edificio, sino un esquema mediante el cual aquél puede
entenderse — especialmente después de su construcción.
Podemos decir, sin reificarla o personalizarla, que la cultura existe
con el fin de sistematizar la satisfacción de las necesidades sociales del
pueblo; los medios para esta satisfacción son las diferentes instituciones
subsidiarias que constituyen la cultura. Observamos que estas necesidades diversas se juntan con formas de conducta institucionalizadas. Ya
hemos señalado las funciones generales de la institución: simplificar
el comportamiento, proporcionar roles y relaciones y ejercer el control
social. Cada institución tiene sus objetivos especializados, pero la
cultura en su totalidad cumple funciones más allá de estos objetivos.
a) La primera función de una cultura, lo más importante que
«hace», es ofrecer un esquema o proyecto de vida en cualquier sociedad dada. Sistematiza la conducta social de gran número de gente-,
de modo que ya no necesitan construir cada uno su propia cultura.
Gracias a la cultura la gente que participa en la sociedad no se "ve
obligada constantemente a aprender de nuevo o a inventar maneras
de hacer las cosas. La cultura da sentido a todos los distintos segmentos de la conducta social coordinándolos y relacionándolos en un
sistema global.
b) La cultura reúne, contiene e interpreta los valores de una
sociedad de modo que la gente reconoce y aprecia lo que tiene valor.
La gente descubre precisamente a través de la cultura el sentido y la
intención de la vida individual y social. A veces la gente se siente tan
ligada a los valores vigentes en su propia sociedad que se vuelve
etnocéntrica y ridiculiza los valores de otras culturas. Este sentido
exagerado de la lealtad cultural carece de objetividad, pero subraya
el hecho de que la cultura proporciona una fuerte orientación de los
valores para la gente.
c) Desde otro punto de vista señalaremos que la cultura es en sí

276

XI. Cultura

misma una base para la solidaridad social. Los individuos no sólo
se adhieren a sus propias tradiciones culturales, sino que tienden a
ser leales a otros que compartan tales tradiciones. El patriotismo, o
un amor objetivo del propio país es en efecto una apreciación profunda de sus características culturales. La definición de cultura incluye
la noción esencial de que la gente de una sociedad funciona junta
para alcanzar objetivos comunes valiosos. Este esfuerzo cooperativo
contribuye a la solidaridad social, y a la vez procede de ella. Allí
donde la cultura comienza a desintegrarse se observa un debilitamiento de la solidaridad social y también de la cooperación.
d) Desde un punto de vista comparativo la cultura sirve de
«marca de fábrica» para distinguir una sociedad de otra. La cultura
establece justamente la diferencia entre los portugueses y los polacos,
los canadienses ingleses y franceses, los argelinos y los sudafricanos.
La cultura caracteriza a un pueblo de modo más significativo que el
color de su piel o que cualquier otra marca fisiológica. Ofrece al investigador de la sociedad una regla graduada para discernir las diferencias entre los pueblos, que es más realista que las fronteras territoriales y políticas.
e) Pero lo que mayor importancia tiene para los seres humanos
es que, finalmente, la cultura de una sociedad es el factor predominante en la constitución y configuración de la personalidad social.
Si bien hay una gran variedad de diferencias únicas de un individuo
a otro, así como gran variedad de pautas de conducta de un grupo a
otro, hay también una especie de cufio cultural en la personalidad,
del que nadie puede escapar. Es evidente que el individuo autodirigido
tiene capacidad de elección y de adaptación, y no habrá jamás dos
individuos completamente idénticos; pero la personalidad social es
en general producto de la cultura. Por eso se puede hablar del egipcio,
gales, o mejicano «típico».
Un análisis de estas funciones hará ver fácilmente la enorme importancia de la cultura no sólo para los individuos y los grupos dentro
de una sociedad, sino también para las relaciones de una sociedad con
otra. Se puede decir que una sociedad es tal como la hace su cultura,
si bien lo contrario es también cierto: una cultura es tal como la hace
su sociedad. La cultura y la sociedad están ligadas entre sí en forma
inextricable, de la misma manera que las personas y las pautas de
comportamiento están constantemente bajo un influjo recíproco. La
mutua adaptación es un proceso incesante allí donde hay vida de grupo.

La cultura como ideología

277

La cultura como ideología.
Si es la cultura que establece la diferencia entre una sociedad y
otra, deberíamos considerar sus aspectos diferenciadores con más detalle. ¿Qué es aquello que dentro de la cultura ofrece el sello peculiar, o la «marca de fábrica», o las características a los individuos de
una sociedad por comparación a otras sociedades? Los hombres en
Rusia se abrazan y besan uno a otro en público ; en los Estados Unidos
no lo harían jamás. En este país el mes de junio parece el más adecuado
para las bodas, mientras que los chilenos prefieren diciembre. Los padres de Alemania son harto menos permisivos con sus hijos que los
norteamericanos.
Este tipo de pautas de cultura seleccionadas, pueden contarse, y
analizarse en casi interminables letanías de diferencias culturales y dejan
aún por responder la cuestión central. Sorokin llamó la suma de todas
estas pautas cultura comportamental y sostuvo que su significado puede encontrarse en la cultura ideológica. Ello significa que una sociedad
puede identificarse por su «mentalidad cultural» y porque puede colocarse en algún punto de una escala que va de la cultura sensible
(materialista, secular, empírica) a la cultura de las ideas (transcendental,
sagrada, espiritual). Cada cultura se identifica luego por su sistema de
significados, su núcleo de valores, ideología o ethos (término introducido en el vocabulario sociológico por Sumner).
Desde este punto de vista es el ethos que confiere a la sociedad
su carácter especial. Esta noción puede comprenderse bien recordando
lo que se ha dicho en el capítulo sobre los valores sociales y culturales.
El nivel ideológico de la cultura estriba en la reunión combinada de
los valores últimos —creencias e ideales que la gente acepta y toma
como orientación en su vida—, que merecen ser guardados y defendidos. Todas las costumbres comportamentales peculiares y observables
de un pueblo empiezan a ser descifrables para el sociólogo en la
medida en que concuerdan con el ethos. Cuanto más importante es
una pauta de conducta en la mente de la gente, más probable es su
concordancia con los valores básicos.
Una aproximación menos abstracta al ethos puede encontrarse en
lo que se ha dicho en el capítulo sobre las instituciones. Indicamos allí
que una cultura puede especificarse, es decir, diferenciarse de otras
• según su institución axial. Hay culturas que pueden clasificarse como
comerciales o industriales porque la institución económica tiende a
dominar gran parte de la vida de grupo y de los valores de la sociedad.

278

XI. Cultura

Se ha caracterizado a otras culturas por la institución familiar, como
la China de antes de la guerra; o por su institución política, como la
Roma antigua; o por su institución religiosa, como la Europa medieval. Una comprensión de la institución dominante o axial ofrece
una valiosa ayuda para captar los valores y pautas de la sociedad y da
sentido a las interpretaciones de la cultura más amplia.
Semejante análisis institucional ayuda a explicar por qué la cultura
ideológica, o el ethos, de una sociedad difiere del de otras. Por ejemplo
en los Estados Unidos las demandas de la institución económica, de
los negocios, las ocupaciones laborales, el ganarse la vida, ejercen una
directa influencia sobre la vida familiar, el sistema educativo, la organización política, las pautas recreativas, e incluso sobre las actividades
religiosas. Dado que los componentes principales de la cultura constituyen el sistema institucional global, sabemos que la institución axial
influye no sólo las otras instituciones sino también la ideología cultural, o ethos. Intentar explicar por qué los valores de la institución
económica son dominantes, y no los de la familiar, o religiosa, nos
llevaría más allá de la discusión presente.

Cambio de cultura.
Si bien es posible ahondar históricamente en el origen de tal o
cual pauta cultural, el origen de la cultura como un todo es simultáneo con el origen de la sociedad. La cultura es necesariamente
concomitante con la sociedad y ha existido dondequiera que los
seres humanos han llevado vida de grupo. No obstante, las culturas
varían grandemente de una sociedad a otra, de un período de tiempo
a otro, y, aunque en menor grado, una cultura puede también variar internamente de una institución a otra.
¿Cómo y por qué ocurren adaptaciones en una cultura? Ya vimos
que aunque las pautas de conducta demuestran cierta regularidad y
cierto orden, son también funcionales, dinámicas y cinéticas. Una
cultura global se encuentra en perpetuo movimiento tanto en relación
con sus componentes internos como en relación con otras culturas.
Para tomar un ejemplo dramático no hay más que observar la dinámica
cultura de Israel, en pleno desarrollo, y apercibirse de cuánto difiere
de la cultura más antigua del mundo árabe que la rodea. Influyen
muchos factores en la diferenciación de las culturas, desde el ambiente
geográfico a la capacidad de un pueblo para encontrar y escoger entre
una variedad de modos de actuar y pensar alternativos.

Cambio de cultura

279

Ya que existen múltiples factores del cambio, no hay explicación
única, completa y exhaustiva de la adaptación cultural. Podemos incluso hablar en términos generales de los dos amplios procesos de
difusión y convergencia y darnos cuenta al mismo tiempo de que
tienden a entremezclarse en el desarrollo histórico de una cultura. La
difusión no significa sino que las pautas de conducta se hallan comunicadas de una cultura a otra. Algunas son aceptadas; otras rechazadas.
La difusión de una pauta de conducta de una cultura a otra requiere
contacto y comunicación entre la gente de distintas sociedades.
No es ningún accidente de la historia que la cultura cambiara
y se desarrollara más rápidamente en aquellas áreas de la tierra en
que las culturas podían encontrarse unas a otras. Las culturas primitivas permanecen primitivas en lugares aislados, en el fondo de la
jungla, en lo alto de las cordilleras, en desiertos de difícil acceso. Las
sociedades africanas existían en varios estadios de desarrollo cultural
antes de que el continente se «abriera» a los europeos. Desde entonces
ha habido una difusión casi explosiva de fenómenos culturales en
ambos sentidos entre los continentes africano y europeo.
La difusión de la cultura tiende a ser fragmentaria, mientras que
la convergencia de dos o más culturas conduce a una especie de cambio profundo en la dirección de una cultura «nueva» y diferente.
Existen muchos ejemplos históricos de convergencia: la expansión de
la cultura romana antigua entre las tribus del norte ; la invasión normanda de Inglaterra; la fusión de las culturas española y mora. En
América el ejemplo más claro es la cultura mejicana que ha evolucionado a partir de una combinación de rasgos culturales indios y
españoles.
Las principales culturas del mundo continúan desarrollándose mediante la difusión y la convergencia, que son las explicaciones más
importantes de la adaptación cultural. El entrecruzamiento físico de
gentes de distinto origen ha aumentado tremendamente debido a la
migración tanto voluntaria como forzada. La gente transporta con
ella las pautas de conducta de su cultura de origen. Más importante
que el entrecruzamiento físico es, sin embargo, la rápida comunicación
de ideas, experiencia, y conocimiento de una cultura a otra. El cambio
cultural es ahora instantáneo a través de los medios de comunicación
como la radio y la televisión.
Además de estos aspectos del cambio entre culturas hay también
adaptaciones internas en cada una de ellas. Incluso en las más dinámicas algunos sectores parece que se mueven más rápidamente, y algunos
más despacio que los demás. Este concepto de la adaptación diferen-

280

XI.

Cultura

cial fue analizado por William Ogburn en su teoría del «retraso
cultural». Entender este concepto requiere algún conocimiento del
cambio social, así como de los valores sociales. Debe existir una norma
de valor con respecto a la cual pueda determinarse el retraso; ahí
está la principal dificultad en la medición del retraso cultural.
¿Cómo podremos decir qué institución de la cultura avanza y cuál
va con retraso? Es imposible obtener un estancamiento, una seguridad,
y una capacidad de predicción completos frente al comportamiento
humano, como también es sin duda imposible conseguir de todos los
individuos el mismo ritmo de cambio en la misma dirección dentro
de todos los grandes grupos. La misma persona puede juzgarse la mar
de «progresiva» cuando desempeña su papel en las instituciones económica, y recreativa y completamente «rezagada» en su comportamiento
político y religioso.
Un concepto adecuado de retraso cultural envuelve casi necesariamente un juicio de valor. El concepto, por lo común, indica un aspecto
negativo del comportamiento social. Si alguien puede decidir lo que
constituye progreso social en una cultura dada, podrá también juzgar
qué institución ha quedado más atrás que las otras. Por otra parte,
si sólo se usa como norma el mero cambio, o la rapidez en el cambio,
disminuye la connotación negativa del retraso. Por ejemplo, en la
mayoría de los países occidentales se ha operado un rápido cambio
en los procedimientos tecnológicos, industriales y mecánicos. Esto significa, en general, que la institución económica es la que se ha movido
más rápidamente en la cultura, y que «el variable espacio» que media
entre ella y las otras instituciones constituye el retraso cultural.

RASGOS DISTINTIVOS DE LA CULTURA NORTEAMERICANA

1. Algunos retrasos culturales norteamericanos.
La teoría del retraso cultural ha sido criticada principalmente por la
dificultad de decidir las normas conforme a las cuales el retraso ha de
ser estimado. Si alguien asegura que en Estados Unidos las pautas materiales
de producción económica van mucho más adelante que las pautas no materiales (ideas, actitudes y valores), podrá hallar no pocos ejemplos para
probar este atraso cultural. Pero también puede demostrar con sus abundantes ejemplos que muchas de nuestras ideas van mucho más adelante
que nuestras prácticas y que algunas pautas materiales quedan atrás respecto a las no materiales.
Los norteamericanos suelen usar una institución, la económica, para

Algunos retrasos culturales norteamericanos

28 j

eslimar el progreso de las otras instituciones en nuestro país. El éxito 1Ü\
grado en la producción y distribución de artículos y servicios ha sido ta*í
espectacular, que atrae en gran manera la atención tanto aquí como fuer^
Además, esta clase de éxito se puede fácilmente numerar, medir y compa*
rar por medio de escalas y gráficos. Sin embargo, las instituciones familia*
escolar, política y religiosa no se deberían subestimar por el mero hechij
de no haberse adaptado a este mismo tipo, o porque se han «quedadtt
atrás» comparadas con el paso de la institución económica.
Para comprender los atrasos en la cultura norteamericana sería útil
escoger otras formas de evaluación y de estimación. En lugar de compa»
rar las formas materiales con las no materiales o la economía con otraj
instituciones,, podríamos usar los conocimientos y recursos corrientes d%
que disponen los norteamericanos para el mejoramiento de nuestras insti»
tuciones. Existen instituciones en las que poseemos el conocimiento y el
instrumental físico para hacer mejoras y progresos, pero no los hemos
utilizado. Para determinar el retraso cultural habría que estimar las mejo»
ras efectivas en comparación con las potenciales, es decir, con lo que se
puede hacer con el conocimiento y los recursos de que actualmente se
dispone.
A continuación presentamos algunos ejemplos palmarios de atraso cultural en sectores en que no se ha actuado el potencial existente.
a) Un notable porcentaje de familias americanas no habitan en condiciones apropiadas. La construcción masiva no ha logrado ni probablemente logrará el refinamiento de las técnicas de la producción en serie.
Sin embargo, nuestra riqueza nacional es más que suficiente para proporcionar a todos una vivienda decorosa, y nuestra experiencia en los edificios
públicos y de baja renta es bastante extensa para poder construir sin
demora las viviendas suficientes. Éste es un ejemplo de atraso cultural,
ya que poseemos tanto los conocimientos como los materiales para colmar
la laguna.
b) Hay en los Estados Unidos personas que sufren hambre, cuya
alimentación es insuficiente e impropia. Sean las que sean las razones personales y sociales por las que individuos y familias tienen mala nutrición
y alimentos inadecuados, lo cierto es que los norteamericanos poseemos
superabundantes recursos alimenticios y sabemos cómo hay que distribuirlos. El hecho de que haya norteamericanos que no están bien alimentados, que no pongamos al alcance de la población hambrienta el exceso
de alimentos producidos es un ejemplo craso de atraso cultural.
c) Otro atraso en nuestra cultura se acusa en la falta de asistencia
médica para muchos ciudadanos. La ciencia médica ha hecho enormes
progresos en nuestros tiempos, y el país es suficientemente rico para proporcionar el instrumental necesario para tratar a todas las personas. Los
norteamericanos sufren cada año muchas enfermedades curables y se
producen inútiles decesos, por la sencilla razón de que la ciencia médica
no está al alcance de los que la necesitan. Aunque la muerte sea a la

282

XI.

Cultura

postre inevitable para el individuo y muchas enfermedades sigan siendo
incurables, no es menos cierto que el desnivel entre lo posible y lo real
en la asistencia médica es enorme.
d) Aunque los Estados Unidos hacen alarde de un difundido sistema
de escuelas públicas que se supone ofrecen educación gratuita para todos,
existen aún muchos lugares y no poca gente a los cuales aquél no llega.
El país posee ciertamente los medios para proporcionar una educación
adecuada a cada individuo. El retraso cultural se manifiesta especialmente
en las escasas oportunidades escolares de que gozan aquellos sitios más
necesitados de ellas, como las áreas centrales urbanas. Las escuelas más
modernas con los mejores maestros existen en lugares en que el nivel educativo de la gente es ya elevado.
e) Quizás el mayor retraso cultural, el que ayuda a explicar los anteriores ejemplos, es la disparidad de los ingresos entre la gente de este país.
Los Estados Unidos tienen la riqueza suficiente para ofrecer y garantizar
un ingreso adecuado a cada familia del país. La oposición a semejante
arreglo indica un gran abismo cultural en el sistema de valores de nuestra
sociedad entre los principios de esfuerzo individual y los principios del
bienestar social.
Muchos norteamericanos sufren de postergaciones en el uso de las facilidades escolares y recreativas. Otros reciben tratamiento desigual por parte
de la policía y de los tribunales. Otros se ven además frustrados en sus
aspiraciones políticas y religiosas. En muchos casos tales situaciones pueden
deberse a incompetencia e irresponsabilidad personal. Sin embargo, deben
considerarse como ejemplos de atraso cultural, aun cuando con frecuencia
se los designe como el «precio que se paga» o el «riesgo que se acepta»
para vivir en una cultura dinámica, progresiva y adaptable.
El hecho de destacar la diferencia entre lo potencial y lo efectivo no
explica las razones de por qué persisten tales atrasos en una sociedad dinámica, progresiva y pragmática. Es muy posible que las causas tengan profundas raíces en ciertos valores culturales norteamericanos tradicionales,
como la libertad de empresa, la propiedad privada, el sistema de lucro, o
la inviolabilidad de la casa y de la familia, o en características como la
inercia política de las masas. Muchas de ellas forman parte de la filosofía
del individualismo, que es a su vez una pauta permanente de nuestra
cultura.

2. La cultura airo-americana.
Se observa comúnmente en la ciencia social que culturas diferentes se
desarrollan cuando una gran pluralidad de gentes están suficientemente separadas de otras gentes organizadas. Una sociedad aislada que tiene poco
contacto y comunicación con otras sociedades tiende a mantener pautas
de conducta tradicionales y reacias al cambio. Hemos visto, sin embargo,

La cultura afro-americana

283

que es posible que, por difusión o por convergencia con otras, se formen
culturas distintivas.
El caso de los negros norteamericanos presenta una paradoja sociológica: el racista blando que no pudo consolidar el aislamiento físico del
negro desea segregarlo culturalmente, para que tenga su propia cultura
extranjera, africana, autodesarrollada, no-blanca. Hasta hace poco la gran
mayoría de los negros norteamericanos han insistido en el derecho a la
asimilación y aceptación totales como norteamericanos aculturados. Tal
movimiento persiste, pero se le ha juntado un contramovimiento relativamente reciente en favor de una cultura afro-americana.
Los estudiantes y los jóvenes intelectuales, especialmente los que se las
dan de radicales, están promocionando esta cultura afro-americana. ¿Qué
puede explicar esta tendencia? ¿Existe en los Estados Unidos una cultura
afro-americana genuina?
a) Cuando comenzó el comercio de esclavos existían en el continente
africano muchas sociedades y culturas distintas con lenguajes distintos. Al
ser trasladado a los Estados Unidos el africano se vio deliberadamente
separado de los miembros de su tribu precisamente para evitar la unidad social y cultural entre los esclavos. Ello suponía que vivía como una isla cultural en una cultura aliena, y que trataba sólo con extranjeros. El shock
cultural fue para él intenso en un grado que ni el más abandonado de los
europeos nunca experimentó.
b) Desde el punto de vista de la población esclava negra semejante
aislamiento significó que ninguna de las culturas africanas, o de las subculturas, podía enraizarse en ella. Si los africanos hubieran podido migrar
como un grupo social cohesivo o hubieran podido juntarse con otros que
compartieran su lenguaje y sus costumbres cuando llegaron, como hicieron
los inmigrantes europeos blancos, hubiera existido una probabilidad de que
tomara cuerpo una cultura de origen africano distinta.
c) El hecho histórico es que la cultura africana murió en Norteamérica, y que los negros se aculturaron como norteamericanos, mucho antes
de la inmigración masiva de europeos blancos en la segunda mitad del
siglo xix. Aunque había muchos negros libres en los Estados Unidos, ni
ellos ni los esclavos fueron jamás completamente independientes de la cultura blanca dominante. Se creyó a finales de la última centuria que la
«segregación igual» constituiría una sociedad y una cultura negras y distintivas, pero eso no ocurrió.
d) Lo que ahora se describe como cultura afro-americana es una importación nueva, inventada, y deliberada de algunas de las pautas culturales más visibles y superficiales como modos de vestir y tipos de peinado.
Todas las instituciones norteamericanas permanecen culturalmente norteamericanas. La vida familiar y las prácticas religiosas de una reducida
minoría han recibido el influjo del culto de los Musulmanes Negros, que
es una importación reciente y espuria de los países árabes. Sociológicamente, la cultura afro-americana debe considerarse una invención.

284

XI.

Cultura

e) Tal invención parece ser un deliberado intento de reconstruir una
tradición cultural. A diferencia del movimiento Garvey, no comprende ya
un plan de vuelta-al-África, como tampoco los irlandeses-americanos promocionan ya un movimiento de vuelta-a-Irlanda o los polaco-americanos
un programa de vuelta-a-Polonia. Pero al igual que Marcus Garvey, los
nuevos afro-americanos quieren restablecer la dignidad de sus orígenes
africanos anteriores a la esclavización. Los inmigrados blancos a los Estados Unidos querían volverse norteamericanos, pero guardaban también
cierta nostalgia y orgullo de su tierra natal.
i) Algunos sociólogos llaman a este movimiento una «búsqueda de
identidad». En la pauta de desigualdad racial que todavía perdura, se
identifica al negro norteamericano como ciudadano de segunda por parte
de muchos blancos. Busca un status social y una identidad que puedan
medirse por valores africanos y no por caucásicos. Es éste un género de
identidad nacional que se inspira vagamente en la oleada de nacionalismo
que ha barrido los países africanos desde el fin del colonialismo europeo.
Hay que recordar que todas las culturas están hechas por el hombre,
pero que tienden a desarrollarse acrecentándose a lo largo de las generaciones. La invención deliberada de la cultura afro-americana es inmediata
y voluntarista. Pocos negros de Norteamérica se convertirán a la religión
africana, y menos aprenderán a hablar swahili. Pero la cultura afro-americana se verá reforzada por el estudio de la historia de los negros, por la
apreciación de las creaciones culturales africanas, pero especialmente por
la autoconfianza y la dignidad con que la gran mayoría de los negros
norteamericanos continuarán insistiendo en su status como ciudadanos norteamericanos totalmente aceptados y respetados.

3. La cambiante cultura rural.
Los Estados Unidos son una de las naciones menos rurales, pero son
también una de las naciones agrícolas más prósperas del mundo. Cada
censo decenal registra una proporción decreciente de la población que realmente vive en las granjas y disfruta de empleo remunerado en ellas. Al
mismo tiempo tenemos un plus enorme de productos agrícolas, miles de
millones de dólares de productos alimenticios sobrantes que no es posible
consumir. La tendencia sigue esta proporción inversa: número decreciente
de labradores y cantidad creciente de productos agrícolas.
Es ésta una situación única en la historia del mundo. La humanidad
ha sido predominantemente rural y agrícola durante todo el período que
podemos seguir históricamente. Las más de las experiencias humanas se
han realizado en sociedades rurales con culturas rurales; y esta situación
ha persistido hasta los últimos tiempos incluso en los Estados Unidos. Las
tradiciones rurales tienen hondas raíces en nuestra cultura.
La presente fase de transición de la cultura rural norteamericana se

La cambiante cultura rural

285

caracteriza por cierto número de elementos que no aparecían anteriormente en las mismas combinaciones. Hubo períodos y hay sociedades en
las que se puede hacer una distinción relativamente clara entre cultura
urbana y cultura rural. No sólo la función institucional difería en las dos
áreas de la misma sociedad, sino que la población urbana y rural estaban
separadas física y socialmente. En la actual sociedad norteamericana ambas
se han puesto en contacto gracias al progreso en los medios de transporte
y comunicación.
Vamos a enumerar los principales cambios que se han operado en las
áreas rurales. Tomados en conjunto representan una importante tendencia
en las pautas culturales de la población rural.
a) El urbanismo ha invadido el tenor rural de vida. En general esto
significa que la ciudad ha sido llevada al campo. Consideramos la urbanización como un proceso de migración de las áreas rurales a las urbanas,
o como la concentración de muchas personas en un territorio limitado.
Ha habido mucha migración rural, pero la granja y el rancho se han mecanizado y la población rural ha adoptado más y más pautas de comportamiento urbano. El aislamiento físico en que pueden desarrollarse y perdurar pautas culturales distintivas, pierde su influjo cultural una vez que la
prensa y los programas de radio y televisión alcanzan a las granjas.
b) La alteración más espectacular de la cultura rural americana se
echa de ver en la institución familiar. La granja va dejando de ser una
empresa familiar, en la que cada miembro aporta una contribución de
valor económico, para convertirse en una cooperación financiera en la que
intervienen expertos y una maquinaria dispendiosa. Las funciones, roles,
y relaciones que caracterizaban tradicionalmente a la familia rural, han
tenido que tomar nuevas orientaciones y nuevas formas. La madre tiene
más ocasión de aplicarse a funciones no económicas y los hijos pueden
disfrutar de una mayor formación escolar. La casa rural no es ya el
centro de funciones recreativas, escolares o religiosas.
c) Están de baja las relaciones primarias en los viejos vecindarios
rurales. Aunque el labrador ha sido siempre conservador e individualista,
la cooperación que se practicaba antes no es ya necesaria. Esta cooperación adoptaba la forma de ayuda económica en la recolección de las
cosechas, en dar y tomar prestados aperos, en construir graneros y cercas.
Pautas patriarcales del pasado, como visitas diarias, comidas y fiestas
religiosas, bailes en el campo, todo eso ha caído ya en desuso. Las gentes
del campo se van más lejos para divertirse, precisamente al hacerse más
independientes en su economía.
d) Las relaciones económicas con la ciudad se han multiplicado al
incrementarse la mutua dependencia de la ciudad y del campo. Naturalmente, la población urbana ha dependido siempre de la agricultura para
procurarse los alimentos. Actualmente el agricultor depende más que antes
de los centros urbanos. Carburantes, abonos, herramientas y maquinaria
agrícola, así como el equipo de la granja, no se pueden obtener con true-

286

XI.

Cultura

ques. El costo de la labor agrícola y el precio que cobra el labrador por
sus productos están regidos en gran manera por factores que no están
bajo su control.
e) El desarrollo de numerosas asociaciones secundarias ha ampliado
el medio cultural de la población rural. Ha aumentado en muchas maneras la participación en estos grupos más extensos. Hay más gente joven
que participa en organizaciones como los 4-H Clubs y Future Farmers of
America, y más adultos que participan en cooperativas, en asociaciones
mercantiles, en diferentes obras sostenidas por las cámaras agrícolas de
los Estados y de los distritos. La formación de grupos secundarios en las
áreas rurales ha ido a un paso más lento que la de grandes grupos formalizados en las ciudades.
f) Las instituciones políticas de la cultura rural se han modificado
gracias a las nuevas relaciones de los agricultores con el gobierno federal
y el de los Estados. Las necesidades políticas del labrador van más allá
de la localidad y del distrito e incluyen cuestiones de interés nacional y
hasta internacional. El labrador, puesto que forma también parte de esta
sociedad compleja total, se ve obligado a ampliar su horizonte, lo cual
equivale a decir en otra forma que la cultura rural ha venido a diferenciarse ya menos de la típica cultura urbana.
Esta lista de observaciones que acabamos de hacer no debe interpretarse como un cambio universal aplicable a todas las áreas rurales de los
Estados Unidos. La proporción y el género del cambio no son iguales en
todas las regiones. El cambio más extendido ha sido el paso de las pequeñas granjas familiares a las llamadas granjas-factorías. Éstan son las
más de las veces operaciones gigantescas que existen en todos los Estados
agrícolas y son propiedad de compañías de productos alimenticios. En algunos de estos lugares se ha introducido el trabajo de emigrantes no organizados, surgiendo así condiciones sociales que eran desconocidas eft la
granja familiar tradicional y estable.

4. La cultura regional del Sudeste.
La región conocida con el nombre de Oíd South, que comprende los
once Estados del Sudeste, ha sido a un tiempo románticamente exaltada y
rebajada. Tan falsa ha sido la representación realista como la poética.
Para la mayor parte de los norteamericanos la región del Sudeste es un
área cultural distinta del resto del país. Las gentes obran diferentemente;
hablan arrastrando las palabras; se mueven más lentamente que el resto
de los americanos. Tienen tradiciones de hospitalidad y de gracia en la
vida; tienen también pautas alimenticias y prácticas religiosas propias de
la región.
La sociedad y la cultura van cambiando rápidamente en el Sudeste.
La motorización de las granjas ha lanzado a la población hacia las ciu-

La cultura regional del Sudeste

287

dades. El crecimiento de éstas y el incremento de la industria han acelerado el ritmo de la vida. Se han mejorado los medios higiénicos y
escolares. Se van modificando las formas de comportamiento político. Incluso van cambiando gradualmente las relaciones tradicionales entre clases
altas y bajas y entre negros y blancos.
Si bien en la hora actual esta transición es relativamente rápida en
comparación con la generación pasada, todavía se pueden, sin embargo,
detectar los elementos principales que daban al Oíd South una subcultura
distinta dentro de la cultura total. También el resto de nuestra sociedad
está cambiando, y en muchos sentidos más rápidamente; pero, no obstante
este hecho, la cultura del Sudeste tiende a ser absorbida por la general.
En este sentido se va haciendo más norteamericana. Todavía persisten
diferencias culturales tradicionales, pero su importancia va desapareciendo.
Los actuales habitantes de esta región no las toman tan en serio como
lo hacían sus abuelos.
Uno de los hechos más significativos que con frecuencia se pasa por
alto, es que el Oíd South se ha convertido en el Nuevo Sudeste. La división
de los Estados Unidos sólo en dos sectores, el Norte y el Sur, tiempo ha
que ha pasado a la historia, aunque este punto de vista regional persiste
todavía en el Sudeste entre los más viejos, Los Estados Unidos se han
extendido enormemente en área y en población desde la Guerra de Secesión, de modo que en la región del Sudeste se ha desarrollado un doble
proceso de encogimiento y de «yankización».
He aquí algunos de los factores que contribuyen a explicar los residuos
de diferencias regionales que se han mantenido en el Sudeste:
a) La composición de la población es una de las principales razones
de que esta subcultura difiera de la cultura total norteamericana. El núcleo de inmigrantes, tanto blancos como negros, tiene aquí una historia
más larga y continuada que en las demás partes del país. El Oíd South
no había sido prácticamente afectado por las sucesivas oleadas de inmigrantes europeos desde 1840 hasta la primera guerra mundial. Mientras que
estos inmigrantes se repartían a través de los estados del Norte, los del
Sur continuaban reproduciéndose, y en pocas décadas fueron realmente
capaces de «exportar» personal a las otras partes del país.
b) Hay que notar que esta ausencia del estímulo de los inmigrantes
fue un factor importante para el mantenimiento de las formas culturales
regionales. Los extranjeros no llegaron a Norteamérica como meras entidades físicas. Trajeron consigo pautas, ideas, actitudes y valores culturales,
que se fundieron con la dinámica y receptiva cultural total. La mayor parte
de este influjo cultural dejó intacta a la gente del Sur. Por eso el Sudeste
se «americanizó» más lentamente que el resto del país, y todavía hoy
conserva un resto de etnocentrjsmo y hasta de resentimiento contra las
ideas «extranjeras». El sentimiento conservador de la región se constituyó
a través de este largo período de tiempo.
c) Mucho se puede quizás atribuir también al hecho de que esta re-

288

XI.

Cultura

gión haya sido principalmente agrícola y rural. Las formas e instituciones
cambian más lentamente en el campo; además el tipo de cultivo adoptado
influyó también en la lentitud del cambio. El Sur no era una región de
labradores numerosos, independientes y vigorosos, que administraban sus
pequeñas posesiones. La forma agrícola predominante era la de grandes
plantaciones concentradas en un monocultivo industrial, con un mínimo de
atención a la conservación de los recursos naturales.
d) El sistema de plantaciones era además un sistema de relaciones humanas, y precisamente en este área se hallaba un gran impedimento para
el desarrollo cultural. El hecho de que apenas existiera una clase media,
dio al Viejo Sur la impronta de algo excepcional dentro de los Estados
Unidos. La masa de trabajadores negros, durante la esclavitud y después
de ella, y las actitudes que adoptaron frente a ellos los blancos dominantes
constituyeron un rasgo distintivo no «norteamericano» de la cultura del
Sur. La libertad de movimientos, de trabajo y de oportunidades, de movilidad hacia arriba, es un ingrediente básico de la cultura norteamericana,
y en esta cultura regional numerosas restricciones formalizadas ponían
trabas en todas partes.
e) El sistema de segregación, la deliberada práctica de mantener a las
masas, particularmente a los negros, en el grado más bajo de la estructura
social, ha afectado a todas las grandes instituciones del Sudeste. Ha afectado a la familia mediante una peculiar combinación de estrictas prohibiciones matrimoniales, ilegitimidad y de tolerancia en las relaciones sexuales. Ha contribuido al bajo grado de instrucción y al inadecuado sistema
escolar. Ayuda a explicar las prácticas religiosas que surgen del fundamentalismo literal. Ha influido en las actitudes contrarias al trabajo tanto por
parte de las empresas como del personal profesional y ha ayudado a mantener una filosofía política arcaica.
No simplificamos demasiado las cosas si señalamos estos elementos — la
composición de la población, el tipo de sistema agrícola y la estructura
de segregación— como los factores principales del desarrollo y mantenimiento de la subcultura del Sur. Su mayor o menor diferencia respecto a
las pautas generales de la cultura norteamericana, así como el mayor o
menor cambio que están experimentando actualmente, marcan el progreso
de la «americanización» en la región del Sudeste. Probablemente se conservará una subcultura regional reconocible mientras duren las pautas institucionales menores. Sin embargo, actualmente se está operando un rápido
cambio en los principales factores que hemos mencionado, lo cual implica
necesariamente la aparición de pautas de comportamiento en el Nuevo
Sudeste que tengan más estrecho parecido con la cultura total.

La cultura india norteamericana

289

5. La cultura india norteamericana.
Una de las acusaciones menos agradables proferidas contra los Estados Unidos es que se trata de una sociedad racista. Semejante acusación
se dirige, por lo general, al desigual tratamiento de los norteamericanos
negros, que constituyen la minoría racial más amplia del país. Se refiere
también a la exclusión legal de los inmigrados asiáticos y al tratamiento
específico de los japoneses norteamericanos durante la Segunda Guerra
mundial. El caso de los indios norteamericanos es también un ejemplo de
racismo que se mantiene en gran parte alejado de la vista pública porque
los indios han sido aislados en reservas.
Parece significativo que ninguna otra minoría racial haya entrado bajo
la jurisdicción de un departamento de gobierno organizado, como ocurre
con el Bureau of Indian Affairs federal. Esto indica que los indios se encuentran bajo la tutela del gobierno; son huérfanos culturales que se ven
al mismo tiempo impelidos a asimilarse a la familia cultural norteamericana y a mantener su independencia fuera del sistema norteamericano más
amplio.
A diferencia de la cultura afro-americana artificial y en gran parte espuria, la india es auténtica, tradicional, e indígena en su tierra natal. Presenta características que permiten su tratamiento separado con respecto a
la cultura del hombre blanco.
a) La población india crece y su cultura no morirá por falta de indios
que la desarrollen. A través de las generaciones la cultura se ha extendido
hasta incluir elementos «exteriores» que no eran propios de los aborígenes.
Muchos indios norteamericanos hablan inglés; muchos han aceptado la
religión cristiana. Utilizan muchos de los artefactos, vehículos y. herramientas introducidos de fuera. La presión de la población blanca y la
reducción de sus territorios a «reservas» los han forzado a una existencia
relativamente estable y no nómada.
b) Hay muchas culturas indias, marcadas por diversas lenguas y tradiciones. Los navajos difieren de los sioux; los cherokee de Carolina del
Norte tienen una cultura diferente de la de los nez perces de Idaho. Esta
diversidad cultural no es tan amplia como era antes de la llegada del
hombre blanco, pero es todavía tan persistente que muchos indios prefieren
identificarse por el nombre de su tribu que simplemente como indios. Esta
autonomía relativa puede explicar parcialmente por qué no se ha dado un
movimiento unitario para los derechos civiles entre los indios norteamericanos y por qué no han ejercido un grupo de presión política fuerte.
Hasta 1948 no se les garantizó el derecho de voto.
c) Una de las características tribales que sitúa a la mayoría de indios
norteamericanos aparte de la mayoría de blancos del país es la importancia del sistema de parentesco. En vez de la típica familia conyugal
norteamericana urbana reducida a los padres y los hijos, los indios prefie-

290

XI.

Cultura

ren conservar las relaciones más amplias de la familia patriarcal extensa.
Ello significa que el grupo primario con sus lealtades personales y estrechas
relaciones actúa como un fuerte vínculo de solidaridad social. Ello explica
también el carácter reacio de muchos indios ante la alienación y la soledad de la Norteamérica blanca y urbana.
d) Esta descripción esquemática de una cultura familística, por oposición a una contractual, incluye otras características comunes. Todo el
proceso de socialización y de conformidad a las normas de conducta tiende
a verse reforzado más por la costumbre tribal que por un sistema legal
detallado. La honestidad y la lealtad dependen más de las normas tradicionales de la conducta aceptable que de los fuertes brazos de los oficiales
encargados de salvaguardar la ley. Sí esto no fuera así, la cultura india
norteamericana no hubiera sobrevivido como sistema separado.
e) Las diferencias de status, así como se miden por la posesión de instancias culturales de valor, existen entre los indios norteamericanos como
entre todos los pueblos, pero tales medios no se encuentran tanto a su alcance como lo están en la sociedad blanca competitiva. Por ejemplo la
acumulación de riqueza, uno de los criterios más importantes del status
social, ni se ha fomentado ni se ha facilitado para la gran mayoría de las
tribus indias de los Estados Unidos. El hecho de que haya algunos indios
«magnates del petróleo», y que algunas familias'promuevan la educación
escolar para sus hijos no contradice el hecho de que la pobreza predomina
ampliamente entre los indios norteamericanos.
A grandes rasgos las características culturales de los indios norteamericanos reflejan lo que los sociólogos han venido en llamar el tipo de sociedad comunal, que se distingue del tipo asociativo. La resistencia de
los indios a la absorción cultural en la sociedad blanca más amplia ha
sido reforzada por la política racista general de los blancos que excluía a
los indios desde los tiempos coloniales. Ha habido intercambios entre las
culturas, como ha habido matrimonios interraciales,, pero se mantiene una
clara distinción entre la vida cultural de los indios norteamericanos y la
de los blancos del mismo país.

BIBLIOGRAFÍA
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1957.
TENTORI, T., Cultura y transformación social, en ALBERONI, F., Cuestiones
de sociología, Herder, Barcelona 1971, pp. 1211-1238.
TENTORI. T., Antropología cultural, Herder. Barcelona 1981.

Parte tercera
CULTURA Y SOCIEDAD

Las partes anteriores nos han ofrecido un armazón conceptual
y ciertas perspectivas científicas en el análisis paralelo de pautas y
cultura, de personas y sociedad. En esta parte se hacen converger
estas dos líneas separadas de análisis en el estudio de los diversos
fenómenos socioculturales.
El estudio fundamental de los significados de la vida de grupo y
de los hábitos culturales se hace mediante un análisis de los valores
(xn). Las personas son a la vez sujetos y agentes de movilidad (xm).
Y todos los fenómenos socioculturales están sometidos al cambio (xiv)
y sufren la influencia de las diversas formas de control (xv). Las normas y valores de las personas son violados algunas veces por la
desviación (xvi), pero existe también un grado indispensable de integración sociocultural (xvn).

XII
VALORES

Quizá no haya asunto que haya dado lugar a tantas controversias
entre los sociólogos como el estudio de los valores. Su tendencia a
proceder como adeptos de una ciencia «sin valores» ha hecho a veces
suponer que creen que los valores sociales no tienen realidad, que
no se pueden estudiar sin incluir los propios valores personales de
cada uno, o que son puros fenómenos psicológicos y éticos fuera del
ámbito de la ciencia social. Actualmente, sin embargo, todos los sociólogos admiten que los valores son hechos sociales importantes susceptibles de estudio y análisis científicos.

Definición del valor.
El uso de una definición descriptiva en lugar de una definición
estrictamente lógica ha dado lugar a confusiones en el estudio de los
valores sociales. Descriptivamente se puede decir que «tiene valor»
todo lo que es útil, deseable o admirable para la persona y el grupo.
¿Hemos, por tanto, de decir que la cosa en sí no es un valor, sino que
sólo contiene valor? Por ejemplo, la instrucción ¿es en sí misma un
valor social, o reside su valor en la capacidad que tiene de satisfacer
ciertas necesidades sociales básicas? El hecho es que, en la realidad,
la importancia que tiene un objeto se transfiere al objeto mismo, de
modo que la educación no es sólo valiosa o estimable socialmente,
sino que es un valor social. El sociólogo encuentra sus datos entre
las personas de la sociedad y nota que en la mente de las personas
se atribuye cierto «valor» a la educación.
Hay, pues, tres elementos que se deben considerar en el estudio

XII. Valores

La fuente de los valores

de los valores sociales: a) el objeto mismo que es un valor, b) la capacidad que tiene el objeto de satisfacer las necesidades sociales y c) la
apreciación que tienev la gente del objeto y de su capacidad de dar
satisfacción. Aquí conviene recordar que del mismo objeto se pueden
dar diferentes definiciones conforme a los diferentes aspectos en
que se considere. Hemos visto que las uniformidades reiteradas de
comportamiento se pueden también considerar como normas o modelos de conducta. Análogamente podemos decir que ciertos objetos
«de valor» según la apreciación que tienen de ellos las personas de
la sociedad son a la vez valores sociales y los criterios de éstos.
Sociológicamente se pueden definir los valores como los criterios
conforme a los cuales el grupo o la sociedad juzga de la importancia
de las personas, las pautas, los objetivos y los otros objetos socioculturales. Aquí no nos ocupamos directamente del valor intrínseco de
estas cosas ni de la valoración personal específica que haga de ellas
una persona particular.

guntamos en realidad por su valor social estimado conforme a estos
criterios: la estima o desestima, la aprobación o la desaprobación
objetivas que se le otorgan. La manera como las personas se evalúan
mutuamente y el género de objetos culturales que tienen en alta o
en baja estima poseen una importancia básica para el funcionamiento
de la sociedad. El juicio de valor o la evaluación social implica una
comparación de lo que es mejor o peor, más alto o más bajo en la
estima y en la aprobación. Evidentemente, estos juicios son a veces
falsos, como en el caso del etnocentrismo extremo.

296

Criterios de valoración.
Los valores son, por tanto, los criterios que dan sentido y significado a la cultura y a la sociedad total. En una descripción más plena
los valores que interesan al sociólogo tienen las características siguientes: Son algo que se comparte; son reconocidos por una pluralidad de personas y no dependen del juicio de un individuo particular.
Se toman en serio; las gentes asocian estos valores a la conservación
del bienestar común y a la satisfacción de las necesidades -sociales.
Los valores implican emociones; las personas están dispuestas a hacer
sacrificios e incluso a luchar y a morir por los más altos valores. Finalmente, dado que los valores suponen un consentimiento o acuerdo
entre muchas personas, se pueden abstraer conceptualmente de los diferentes objetos valorados.
Ya hemos visto que toda sociedad emplea criterios con que determinar el status social de las personas y con que situar a determinados conjuntos de personas en un rango más alto o más bajo de
apreciación. Estos criterios se llaman las determinantes del status
de la clase social. Las gentes consideran como dignas de estima las
siguientes determinaciones, apreciables más o menos objetivamente:
la familia y la ascendencia, la riqueza, la utilidad funcional, la instrucción, la religión y las características biológicas.
Cuando inquirimos acerca del status social de un individuo, pre-

297

La fuente de los valores,
Es una excesiva simplificación decir que los valores son importantes porque son importantes las personas. Es cierto, desde luego,
que los valores no tienen sentido científico para el sociólogo sino en
cuanto están relacionados con seres humanos. La persona social y
sus formas de comportamiento son los puntos de partida para el
estudio de la sociología. ¿Qué es lo que hace que algunas personas (y
su comportamiento) sean más importantes y tengan más alta valoración que otras? ¿Por qué todos los fenómenos sociales y culturales
tienen valor únicamente en cuanto que se refieren a seres humanos?
Las respuestas a estos interrogantes las buscamos en las fuentes de
los valores, fuentes que se pueden analizar en dos niveles.
Ya hemos visto que el status social, es decir, la evaluación de
la persona por los demás, le sobreviene extrínsecamente al individuo
por adscripción o por logro. El consensus social acerca de un status
alto o bajo está basado en la posesión que tiene el individuo de los
elementos que se valoran altamente en la cultura.
Son circunstancias o condiciones cuyo valor no puede controlar
el individuo. En dos palabras, esta fuente de valores es externa a la
persona social.
La estima social sobreviene a una persona de buena familia no por
razón de la persona misma, sino porque la buena familia es un criterio
de alto valor en su sociedad. El mérito, sea el que sea, se extiende a
la persona desde fuera de ella misma. Igualmente se le extiende el
valor del dinero que posee o de la religión que practica. La estima
social que se otorga a su rol funcional, al tipo de instrucción que posee, e incluso hasta cierto punto a las cualidades físicas de que está
dotado, tiene su fuente en el ambiente cultural. Todos estos objetos forman parte del contenido de cultura que rodea al individuo.

298

XII.

Valores

Sin embargo, a otro nivel de abstracción, hay una fuente de
valores intrínseca a la persona social. La dignidad humana del individuo
le confiere un derecho al respeto. El mero hecho de ser la persona
responsable de su comportamiento, de ser digna de loa por sus buenas
acciones y de censura por las malas, es una base de evaluación social.
El derecho moral a la inviolabilidad personal está centrado en la realidad de Ja humanidad misma. Esta inviolabilidad, responsabilidad y
dignidad no tienen su origen en la sociedad para ser transferidas
luego al individuo.
El hecho de que la sociedad reconoce y aprecia esta fuente interna
de valoraciones, se demuestra históricamente por las excepciones que
han ocurrido. Siempre que hombres han esclavizado a otros hombres, háp degradado su dignidad o los han explotado vergonzosamente,
han justificado sus acciones arguyendo que las víctimas eran seres
inferiores á lo humano. La raza o categoría de gente maltratada
debía considerarse como de un orden inferior del ser, sin derechos
ni dignidad de hombre, irresponsable y violable, para que su esclavizamiento quedara justificado. Había que tratar de eliminar la fuente
interna de valoración, ya que siempre y en todas partes han reconocido las sociedades la vigencia de estos valores internos.

Valores y pautas de conducta.
El estudio provechoso de las pautas de comportamiento, tanto
manifiestas como latentes, exige la comprensión de los valores vigentes
en una sociedad. Estas pautas no tienen igual importancia; los mores
son más imperativos que los meros usos. Una de las razones por las
que con frecuencia no podemos «dar sentido» a las pautas observadas
en culturas extranjeras, es el no conocer ni comprender sus valores.
Un comportamiento que a nosotros nos parece absurdo o insignificante, en una cultura primitiva puede tener gran importancia y valor.
Análogamente, una falta de conformidad con las pautas de nuestra
propia sociedad implica a menudo un desconocimiento de los valores
soqiales de importancia.
El alto valor que se atribuye al monoteísmo, al patriotismo y a
la monogamia es el que da categoría de normas a las pautas de comportamiento religioso, patriótico y conyugal. El filósofo puede poner
de relieve que Dios tiene intrínsecamente un valor más alto que
los seres humanos y que el hombre tiene mayor valor intrínseco
que los seres inanimados. El sociólogo, en cambio, opera en el orden

Valores y roles sociales

299

extrínseco, y mediante el conocimiento de las valoraciones sociales
viene a juzgar si una pauta de comportamiento es insignificante o
esencial para las personas en la sociedad. Las pautas que tienen el
más alto valor social, van también acompañadas de la más extensa
conformidad y de la más fuerte presión social para producirla.

Valores y roles sociales.
No podemos hablar de los valores atribuidos a las pautas de comportamiento si no es por razón de las personas que las cumplen. Los
valores existen sólo porque hay personas dignas de evaluación y competentes para evaluar a otras personas y cosas. La persona en acción
es, no sólo el componente irreducible de la soci.edad, sino también el
último centro de valores. El mecanismo principal con el que las personas expresan y simbolizan los valores es el rol social.
Hemos visto que las pautas de comportamiento se combinan para
formar roles sociales mediante los cuales las personas actúan para la
prosecución de los fines sociales deseados. Las pautas que constituyen
el rol reciben diversos grados de valoración, en una serie continua
que va de la más importante a la menos importante. El estudiante
sabe que la serie de pautas de conducta contenidas en su rol escolar
no tiene un valor social uniforme. Estudiar para un examen tiene mayor
valor que asistir a una reunión entre compañeros. Escribir una composición es más importante que ir a tomar un café. Se supone que la
persona conoce los diferentes grados de valor asociados a las diferentes
pautas dentro de su rol y que se concentra en las más importantes.
En la sociedad total tienen también diferente valor los múltiples
roles sociales de la persona. Esto a su vez depende de la institución
dominante en la cultura y hasta cierto punto también de la edad, del
sexo y de las otras circunstancias del individuo. Si bien es cierto
que el rol económico, familiar o religioso puede tener el más alto
valor social en una cultura particular, es también cierto que un
individuo determinado puede tener un rol predominante distinto.
Para la esposa y la madre, el rol familiar tiene el más alto valor
en toda cultura. Se espera de un obispo que ponga su rol religioso
por encima de su rol económico, político u otros. En otras palabras,
la sociedad reviste los roles sociales con diversos grados de valoración social, y las formas de comportamiento de los individuos deben
estar en consonancia con estas valoraciones.

300

XII.

Valores

Valores como sanciones de la conducta.
Ya dejamos dicho que una amplia conformidad, los valores sociales y la presión social son indicios objetivos por los cuales podemos
determinar los mores, las costumbres y los usos entre las pautas de
conducta. Sin embargo, en último término el valor social atribuido
a un complejo de pautas ejerce fuerte presión en las personas para
que éstas se conformen con tal valor. Esto quiere decir que los valores sociales actúan como criterios y tipos de las pautas de comportamiento. Cuando la sociedad en general aprueba o desaprueba
cierta línea de conducta, dice en efecto que el comportamiento en
cuestión es bueno o malo, correcto o incorrecto.
Las sanciones sociales, es decir, las recompensas o castigos que
impone la sociedad a la persona por causa de su comportamiento,
están íntimamente ligadas con los modos con que la sociedad evalúa
este comportamiento. Se tributan honores y recompensas al héroe y
al servidor público; se desprecia y se castiga al delincuente y al chantajista. En ambos casos, sin embargo, la gravedad de la sanción es
proporcional al valor atribuido al comportamiento. Por ejemplo, las
penas impuestas a los diferentes tipos de comportamiento delictivo
se gradúan desde las leves hasta las más severas, basándose en el
modo como las personas gradúan el comportamiento mismo. La pena
capital o la cadena perpetua es la sanción por un homicidio de primer
grado, mientras que se impone una pequeña multa por infringir las
leyes de aparcamiento.
El sistema de recompensas y penas empleado por una sociedad
tiene su último fundamento en el sistema de valores. Si no hubiera
valores en una sociedad, o si no se supiera que estos valores tienen
diferentes grados de importancia, la sociedad perdería su más poderoso instrumento de control social. Aunque el sistema de valores
resulta de la sabiduría acumulada por la experiencia humana, estos valores surten efecto directo sobre la experiencia humana contemporánea.
Determinan lo que se les exige a las personas y lo que les está prohibido, lo que se elogia y recompensa y lo que se censura y se castiga.

Valores y procesos sociales.
Hemos visto que en la sociedad las personas están relacionadas
entre sí sobre todo por la realización recíproca de sus roles sociales.

Valores y procesos sociales

301

Esta relación de persona a persona y de grupo a grupo está ampliamente regulada y controlada por los valores de la sociedad. Toda la
red de relaciones de status, superiores, coordinadas y subordinadas,
sería inoperante si las personas no reconocieran un cuerpo de valores
sociales y estuvieran de acuerdo acerca de él. Por ejemplo, la relación
entre padre e hijo se puede analizar no sólo en razón del comportamiento de los roles mismos, sino también en razón del valor concedido a la relación misma.
En una sociedad organizada, las relaciones sociales genéricas o procesos sociales, están sometidas a pauta según un número de tipos
fundamentales relativamente pequeño, unos de ellos conjuntivos y otros
disyuntivos. Los valores sociales están implicados en el funcionamiento
efectivo de estas relaciones. Los procesos de cooperación, acomodación
y asimilación suelen ser altamente valorados por el hecho de fomentar la armonía, el buen orden y la paz social. Las razones por las
que cooperan las personas, las funciones que realizan, y los mismos
participantes en la cooperación, son medidos según los criterios de
los más altos valores sociales.
Los procesos disyuntivos se sitúan generalmente más abajo en la
escala de valores, pero la participación efectiva en estas relaciones negativas es con frecuencia motivada y justificada por valores sociales
superiores. Por ejemplo, el proceso de conflicto en cuanto tal es generalmente detestado en la sociedad, pero cuando ese proceso va revestido de otros criterios como patriotismo, heroísmo, justicia, protección del hogar, o el honor personal y nacional, entonces es altamente
valorado. En condiciones análogas y con análoga motivación, también
el proceso de obstrucción se eleva a un alto rango en la evaluación
social. En algunas culturas el proceso de competición, aunque ordinariamente represente una relación negativa, se ensalza y se estimula
en la convicción de que tiene valor «en sí mismo».
Este examen de los procesos sociales indica que los valores no son
meramente criterios de comportamiento, sino que también se usan
con frecuencia como base para la motivación del comportamiento.
Si existen en una cultura ciertos criterios de aprobación o desaprobación, es lógico que las personas recurran a ellos como justificación de
su propia conducta. En ninguna parte se ve esto tan claro como en
la red de las relaciones sociales. La persona normal tiene fundamental necesidad de gozar de un status social, de que los demás piensen
bien de ella y de que incluso ella piense bien de sí misma. El individuo
no puede tener éxito en el trato con los demás, si no se conforma con
los modos exigidos de comportamiento, lo cual equivale a decir, en

302

XII. Valores

otras palabras, que se conforma con un sistema de relaciones sociales
porque éstas van revestidas de valor.

Clasificación de los valores.
Los valores sociales están estrechamente relacionados con las pautas
de comportamiento, con los roles sociales y con los procesos sociales, como también con todo el sistema de estratificación de una sociedad. Cada uno de estos fenómenos sociales podría servir como
punto de partida para la clasificación de los valores. Sin embargo,
para nuestro intento analítico empleamos aquí tres bases de clasificación: la personalidad social, la sociedad y la • cultura. Aunque
clasificamos así los valores desde tres puntos de vista, no debemos
olvidar que los valores examinados se combinan y se entrecruzan
en cada uno de los tres planos.
a) El grado de obligatoriedad da lugar a una serie continua en la
que los valores sociales pueden disponerse conceptualmente, es decir,
pueden ordenarse conforme al grado en que afectan a la personalidad
social. En el extremo se hallan los valores moralmente más fuertes e
interiorizados que acepta la persona como asunto de conciencia. La
violación de tales valores produciría en la persona normal sentimientos
de culpabilidad y de vergüenza. Se siente obligada en conciencia a
conformarse con tales valores, y la sociedad hace intensos esfuerzos
para garantizar esta conformidad. En este polo se hallan los preceptos
estrictos y, comoquiera que se formulen, los valores implican a la
vez un «tú debes» y «tú no debes». Por ejemplo, los valores positivos
del monoteísmo, el patriotismo y la monogamia implican los criterios
negativos del politeísmo, la traición y la bigamia.
Los valores sociales que llevan consigo la máxima obligatoriedad
moral y ética, suelen ser el núcleo de la ética personal del individuo.
Desde este punto culminante la serie va descendiendo hasta los valores menos importantes e imperativos. Esto no significa que la conformidad de los miembros de la sociedad con estos valores sea siempre menor; sin embargo, a menudo las personas se conforman con
ellos por conveniencia y por hábito más que por convicción profunda
de su valor. Hay evidentemente muchas pautas de comportamiento
que' son menos constrictivas porque están revestidas de menores valores. Por ejemplo, las formas convencionales de la etiqueta, las normas de lo que es conveniente y eficaz y todo lo que se refiere al gusto
estético se pueden infringir sin sentimiento de culpabilidad y sin graves

Clasificación de los valores

303

represalias sociales. En este otro extremo de la serie continua de valores no se acentúa la cualidad moral del comportamiento.
b) Los valores sociales se pueden también disponer en una serie
continua según el funcionamiento asociativo, como ya vimos al hablar
de los procesos sociales. Algunos valores sociales son más importantes
que otros por la eficacia con que funcionan y por su aptitud para conseguir la cooperación entre personas y grupos. Estos valores supremos indican lo que es deseable e incluso esencial para la continuidad de
la sociedad o para el bienestar común. Es en esta esfera donde más
operantes son las relaciones sociales de justicia y de amor, y se produce además un cierto equilibrio y relación entre determinados altos
valores, como la libertad personal y la autoridad social. Todo lo que
contribuye a la cooperación, acomodación y asimilación puede decirse
que es un valor asociativo.
En el otro polo de esta serie se hallan los valores negativos o
antisociales. Constituyen una zona de conflicto de valores y acentúan
la confusión entre obligaciones personales y sociales. No siempre
se puede decir que lo que es bueno para la sociedad sea bueno para
el individuo y viceversa. Valores que son negativos y disociativos
desde el punto de vista de la sociedad total pueden ser altamente
estimados por un individuo, por un grupo de intereses o por un «grupo
de presión». No obstante, todo valor, sea de superioridad racial, de
lealtad en los negocios o de creencias religiosas, que fomente los
procesos sociales negativos, debe calificarse de valor disyuntivo.
c) Más sentido tiene una clasificación de los valores conforme
a su función institucional en la cultura. Esta clasificación responde
al uso corriente de los términos; con frecuencia señalamos separadamente valores que son religiosos, políticos, económicos, etc. Aquí no
hablamos de una serie continua de superior a inferior, de constrictivo a permisivo, de positivo a negativo, si bien dentro de las instituciones principales se pueden reconocer todos estos complejos de gradaciones. El análisis sistemático de los valores sociales en una cultura
revela que existe un complejo de valores empleado en cada una
de las instituciones principales. Las personas que realizan sus funciones en el correspondiente grupo social, como la familia, reconocen
que existen ciertos valores importantes a los que deben adherirse en
su vida familiar. Los grupos políticos y económicos son también
gobernados por valores sociales distintivos. Hay también importantes
valores que operan en los grupos religiosos, educativos y recreativos
de toda sociedad.
En este sentido se puede decir que los valores sociales, como las

304

305

XII. Valores

Conflicto de valores

pautas, los roles y las relaciones, se «institucionalizan». Los valores
que durante largo,tiempo han ido asociados a cierto comportamiento
cultural, simplifican y facilitan el funcionamiento de la institución. Se
identifican íntimamente no sólo con el comportamiento en sí mismo,
sino también con el comportamiento en tal o cual institución. Cuanto
más tiempo permanecen juntos el valor y el comportamiento y más
íntimamente se identifican, tanto más probable es que la combinación se institucionalice. Ésta es la razón de que en sociedades tradicionales que sólo cambian lentamente se suele decir que sólo hay
una manera de educar a los hijos, de cultivar la tierra, de practicar
la religión. El valor institucional se ha embebido en la pauta institucional aceptada, dándole nueva fuerza.

comportamiento aceptado socialmente, de modo que las gentes pueden
casi siempre distinguir los «mejores» modos de pensar y de obrar.
d) Los valores son guías para las personas en la elección y cumplimiento de los roles sociales. Crean interés y proporcionan estímulos de modo que las personas comprenden que lo que exigen y lo que
piden los diferentes roles actúa en la dirección de objetivos que valen la pena.
e) 'Los valores actúan como medios de control y de presión sociales. Influyen en las personas para que se conformen con los mores,
las animan a hacer las cosas que «están bien» y les dan una sensación de merecer estima. Por otra parte hacen de frenos contra los
comportamientos desaprobados, indican ciertas pautas prohibidas y
hacen comprensible el sentimiento de vergüenza y culpabilidad que
proviene de las transgresiones sociales.
f) Los valores funcionan como medios de solidaridad. Es un
axioma entre los sociólogos que los grupos se congregan en torno a
valores superiores compartidos en común, valores que a su vez les dan
unidad. Las personas se sienten atraídas hacia otras personas que
profesan los mismos valores, y se puede decir que los valores comunes están entre los factores más importantes que crean y mantienen
la solidaridad social.

Funciones de los valores.
Por la definición del término resulta bastante claro cuáles son los
objetivos de los valores en una cultura. Hemos visto que los valores
son reconocibles conceptualmente, van cargados emocionalmente, se
comparten en común, se toman en serio, y que además actúan como
criterios de juicio. Es también claro que los valores en cuanto tales
no son metas u objetivos para la acción y el pensamiento social. No
son las cosas que se buscan, sino los que dan importancia a las cosas
que se buscan. Las personas los usan como criterios y guías que
indican el camino hacia las metas y los objetivos.
Más en particular podemos indicar aquí que la mera presencia
de valores sociales acarrea ciertas consecuencias sociales. La prosecución efectiva de estos resultados sociales se puede designar como las
funciones generales de los valores sociales.
a) Los valores proporcionan medios fáciles para juzgar del valor
social de las personas y colectividades. Los valores hacen posible todo
el sistema de estratificación que existe en toda sociedad. Ayudan al
individúe mismo a «saber en qué punto se halla» a los ojos de sus
semejantes.
b) Los valores centran la atención de las personas en objetos
culturales materiales que se consideran como deseables, útiles y esenciales. El objeto así valorado puede no ser siempre lo «mejor» para
el individuo o el grupo, pero el hecho de ser un objeto valorado socialmente lo hace digno de ser perseguido.
c) Los modos ideales de pensar y de comportarse en una sociedad
vienen indicados por los valores. Forman una especie de esquema de

Conflicto de valores.
Aunque los valores generales que están ampliamente aceptados
en una cultura ejercen en el pueblo un efecto integrante, no es menos
cierto que de los valores pueden surgir a veces problemas para la
sociedad. Estos problemas se presentan primariamente en dos casos:
primero, cuando hay discrepancia entre los valores expresados por
la cultura y el comportamiento efectivo del pueblo; en segundo lugar,
cuando están en conflicto los valores de los diferentes subgrupos de la
sociedad.
a) El problema social se puede definir grosso modo como la
disparidad entre el nivel de los valores sociales y el nivel del comportamiento social. Si el pueblo no tuviera altos valores, fuertes creencias
e ideales expresos, no habría criterios para apreciar las pautas de
comportamiento. Si no hubiera altos valores asociados a las personas
y a la propiedad, no habría sanciones para su violación y no existiría
el problema social del delito. Análogamente, la vivienda insuficiente, la
promiscuidad sexual, la discriminación racial, el trabajo de los niños

306

XII.

Valores últimos

Valores

y todos los demás problemas sociales no se podrían definir si no
existieran unos criterios de valor conforme a los cuales este género
de comportamiento es susceptible de ser juzgado.
En este sentido tiene importancia la jerarquía de los valores. Al ir
realizando sucesivamente los distintos objetivos accesorios la sociedad
progresiva constantemente revisa y eleva sus propios estándares. Los
valores sociales no son cosas absolutas, pero están siempre fuera del
alcance de la gente. El desnivel entre el comportamiento y los valores
no se colma ni se puede colmar nunca del todo. El hecho de que los
seres humanos en un conglomerado aspiran siempre a más de lo que
pueden lograr, muestra que siempre ha de haber problemas sociales,
y en este sentido los valores son «causa» de problemas sociales.
b) Aun cuando la cultura está razonablemente integrada por el
consenso general relativo a los valores supremos, se dan muchos
casos dentro de una sociedad en los cuales un complejo de valores
entra en colisión con otro. Ya hemos examinado este aspecto de
inconsecuencia institucional. Surgen conflictos cuando, por ejemplo,
los valores de la institución familiar no se compaginan con los
de la institución económica, o cuando los valores representados en
el rol escolar no están en armonía con los del hogar. Los valores
de la Iglesia están a veces en conflicto con los del Estado o con los
del mundo de los negocios.
Este conflicto de valores resalta más en una sociedad pluralista,
en la que gran número de grupos diferentes ponen empeño en mantener la lealtad de sus propios miembros y de hacer que su influencia
se sienta en la sociedad global. Los grupos de intereses y los «grupos
de presión» son grupos de valores. En una sociedad democrática se
protege el derecho a mantener y expresar diversos valores, y generalmente existen útiles organismos mediante los cuales se posibilita el
compromiso entre aquéllos. No obstante, la mayor parte de los problemas sociales importantes se pueden formular en términos del antagonismo de valores.
Semejante diversidad de valores influye necesariamente en la personalidad social. En una sociedad industrializada y urbana, pocas personas pueden pasar toda su vida aisladas en grupos que tienen valores
concordantes. Su contacto con otros grupos y su experiencia en otras
situaciones sociales pone de relieve el contraste de los valores sociales
y de las normas de comportamiento. La inconsecuencia institucional,
que es la expresión de valor de los problemas sociales, se transfiere
a la inconsecuencia del rol, que es la expresión de valor de los
problemas personales. Una personalidad adaptable puede las más

307

de las veces superar esta dificultad, mas para otras es causa de frecuentes y penosas componendas consigo mismo.

Valores últimos.
El sociólogo no estudia valores inmutables y absolutos. En cuanto
éstos existen, su análisis compete a los filósofos, teólogos y moralistas.
La mutabilidad es una característica esencial de todas las sociedades
y culturas. El cambio es también una característica en el plano de
los valores sociales, que en ninguna parte son criterios de comportamiento fijos, rígidos e inmutables. El hecho de que el sistema de valores
difiera de una cultura a otra, de una época a otra dentro de una misma cultura, y hasta de una región y clase a otras dentro de una misma
sociedad, demuestra la flexibilidad y mutabilidad de los valores. Evidentemente, esto significa que los criterios de apreciación de lo que
es bueno o malo, justo o injusto, correcto o incorrecto varían considerablemente en las mentes de los hombres.
A la luz de esta universal mutabilidad y variación de los valores
sociales, es evidente que el término «valores últimos» debe usarse con
precaución científica. No obstante, este concepto ha sido usado y
formulado por sociólogos en un sentido relativo o «semiúltimo».
Se puede demostrar que el pueblo en una sociedad particular otorga su consentimiento general a un núcleo de valores sociales importantes. Éstos son los últimos para tal sociedad, los valores fundamentales, en número relativamente escaso, conforme a los cuales la gente
evalúa su comportamiento y que caracterizan una cultura y la diferencian de otras. Este cuerpo de valores se observa mejor dentro del
cuadro institucional, en el que cada institución contiene uno o más
de los valores sociales más importantes. El valor social último puede
ser el afecto expreso en la vida familiar, los procedimientos democráticos en el sistema político, el monoteísmo en la institución religiosa,
y otros principios básicos similares.
El concepto de valores últimos se puede referir también al consenso mínimo hallado en todas las sociedades respecto a los «principios»
de comportamientos estipulados. Aunque la interpretación y aplicación de estos valores sociales últimos varía en las distintas sociedades,
todas ellas y en todas partes imponen sanciones prohibitivas al incesto, al homicidio, a la blasfemia, a la mentira, al robo. Todas las
sociedades atribuyen gran valor a la fidelidad, a la amistad, al amor
y a la justicia. Esto equivale a decir, en otra forma, que la unidad

308

XII.

Valores

psíquica de la humanidad se manifiesta no sólo en la semejanza fundamental de las inteligencias y voluntades humanas, sino también en
un mínimum de análoga conciencia social.

ASPECTOS DEL SISTEMA NORTEAMERICANO DE VALORES

1. El materialismo norteamericano.
Resulta casi inevitable que los valores de una sociedad tengan la mayor
importancia en el sector de comportamiento en que la sociedad ha logrado
mayores éxitos. La sociedad norteamericana ha tenido su éxito más llamativo en el dominio del ambiente físico. Los norteamericanos han tratado
con la materia en una forma hábil e ingeniosa, que probablemente no ha
sido superada en la historia de la humanidad. Este éxito en el manejo
y dominio de la materia ha dado lugar a una tendencia a usar criterios
materiales incluso para juzgar de los logros espirituales y humanísticos.
El materialismo es una cuestión de grados, y la afirmación de que nuestra cultura insiste en los valores materiales no debe interpretarse en el
sentido de que no contenga valores espirituales o de que los valores espirituales sean totalmente secundarios. Estamos hablando aquí de una tendencia y de una acentuación de la estimación cuantitativa. Las principales
normas de juicio en la cultura norteamericana son las propias de la materia: magnitud, número, frecuencia y rapidez. Las cualidades sensibles de
la materia se ponen de relieve cuando se dice que un producto tiene «mejor»
aspecto, tacto y gusto, que proporciona más confort, placer y comodidad.
Observadores extranjeros han afirmado a veces con exageración que en
la sociedad americana todo el comportamiento se reduce a «cuestión de dólares y de centavos». Les ha inducido a error el hecho de que en Estados
Unidos algunos valores se expresan en términos pecuniarios. Muchos norteamericanos creen que el padre que tiene más éxito es el que «cuida mejor»
de su familia, y este cuidado se evalúa conforme a la suma de dinero que
aporta a la casa y a la familia. Aficionados del cine atienden con expectación al anuncio anual de los premios que han obtenido sus actores o
actrices favoritos, para deducir de ahí cuáles han sido los «mejores» artistas.
Generalmente se piensa que el predicador con más éxito es el que atrae
mayores públicos a sus sermones o a sus programas de radio o televisión.
El pastor o ministro que dirige su comunidad en una forma «cuasi-financiera» o que ha cubierto todas sus deudas de construcción de una iglesia
goza de gran prestigio. Criterios similares se emplean con frecuencia para
juzgar de la función de rectores de colegios o universidades,, que tienden
a alejarse del plano académico para acercarse al de gerente de negocios.
El alcalde, gobernador o presidente que aspira a ser reelegido, dedica mucho de su campaña a convencer a las gentes de su éxito en empresas y
mejoras materiales.

Creciente interés por los valores humanitarios

309

Todos estos roles se estiman también con criterios que no son materiales ni pecuniarios. El funcionario político, el profesor, el eclesiástico, el
artista y el padre de familia son también apreciados de acuerdo con los
valores vigentes en su correspondiente institución. Esto es lógico y previsible, y probablemente ocurre en todas las sociedades. Así pues, no es
cierto que los valores institucionales se hayan convertido en normas financieras y cuantitativas de apreciación o que hayan sido absorbidos por éstas.
Lo que ha sucedido es que la institución principal ha sido invadida por un
complejo de valores que conviene propiamente a la institución económica.
En una cultura materialista como la nuestra existe también la vaga
suposición de que las ventajas espirituales y humanísticas fluyen casi automáticamente del éxito material. Existe, claro está, el hecho de que los
valores culturales suelen sufrir cuando el pueblo cae más bajo del nivel
mínimo de vida material. La paz del espíritu, los intereses culturales, las
relaciones sociales exigen algo más que una subsistencia material. Esto,
sin embargo, difiere totalmente de la idea de que cuanto más éxito material tenga una persona tanto más feliz será, o de que todos los problemas
sociales desaparecerán si se llega a abolir la pobreza, o de que el éxito material es indicio de la bendición divina.
La joven y vigorosa cultura norteamericana está en contraste con las
culturas tradicionales que cambian lentamente. Nosotros destacamos «lo
mayor y lo mejor»; esas otras culturas destacan «lo más antiguo y lo mejor». Como se comprende, acentuamos las materias en que hemos tenido
el mayor éxito: el puente más largo, la carretera más ancha, el edificio
más alto, el jet más rápido: todos medidas cuantitativas. Es característico
de nuestra sociedad el esperar todavía una ulterior superación.
Sería grave error concluir que la cultura norteamericana es prevalentemente materialista por el mero hecho de que se sirva de símbolos mensurables como del medio más manejable para expresar numerosas funciones
y valores no materiales. Porque el oficio y el sueldo del padre se use como
exponente de su amor a la familia, no se ha de decir que el amor paterno
sea flojo o nulo. Porque empleemos símbolos materiales para evaluar los
resultados en las instituciones religiosa, económica y política, no hay que
creer que en estas instituciones haya disminuido la motivación religiosa, la
honradez financiera o el interés por el bien común. El materialismo no ha
suplantado las funciones y los objetivos no materiales. En realidad es probable que se pueda demostrar que el uso pragmático, a ras de suelo de
técnicas de medida ha sido un incentivo para un esfuerzo ulterior y mejor
en el plano de las actividades no materiales.

2. Creciente interés por los valores humanitarios.
El término «cultura materialista» es un término relativo, y en la sociedad norteamericana no suele considerarse el éxito material como un fin

310

XII.

Valores

en sí mismo. Codiciar el dinero por sí mismo es propio del avaro, pero
no es característica de los americanos en general. El dinero es visto como
medio para producir o consumir más artículos y servicios. Nadie está dispuesto a confesar que acumula dinero como un fin en sí, y si lo hace,
procura razonar su conducta con explicaciones más dignas.
Si el padre de familia gasta su tiempo y sus energías en actividades
financieras, explica que lo hace por su mujer y por su familia. El director
de un colegio que persigue a sus ex alumnos en busca de contribuciones
para crear un fondo patrimonial del establecimiento, explica que una educación superior es ahora un negocio muy costoso. Estos ejemplos indican
que si los logros materiales se usan como norma de éxito, se emplean
también como medios para alcanzar metas más elevadas. En esta combinación no hay nada intrínsecamente ilógico o incompatible.
A la luz de este hecho, la cultura americana muestra interés tanto
por el éxito material como por los valores humanitarios. Se puede decir
que estos dos intereses van creciendo paralelamente y es posible que haya
entre ellos una especie de causalidad recíproca. Al percatarnos más y más
del enorme potencial de nuestras riquezas naturales expresadas en términos
de beneficios materiales para las masas del pueblo, propendemos también
a comprender la importancia de extender y promover los valores superiores.
Vamos a presentar algunos de los ejemplos más claros de personas
y categorías que se benefician del desarrollo del carácter humanitario de la
conciencia social norteamericana, que participan en él o que lo promocionan:
a) El interés creciente por los valores humanitarios puede notarse en
la extensión de los derechos, privilegios y potencialidades de cultura en favor de más categorías de norteamericanos. Era una tendencia cultural casi
inevitable que las mujeres ganaran el derecho al sufragio político, al igual
que combatir por la igualdad de derechos en el negocio, la educación, y
la religión. Hay todavía una oposición considerable al logro de la igualdad entre los sexos, pero el movimiento para los derechos de la mujer
sigue ganando fuerza.
b) Otro ejemplo es la legislación acerca del trabajo de los niños, contra la que hubo también una relativa oposición. Se trataba de proteger a
los niños contra la explotación y, aunque todavía se violan algunas veces
las leyes, se acepta ahora generalmente el principio de que la sociedad
debe proteger a la infancia. El derecho de los obreros a organizarse y a
negociar colectivamente con los patronos está ahora escrito en nuestra legislación. El fomento de prácticas de libre empleo, que tratan de eliminar la
discriminación contra los pueblos minoritarios, se aceptó primero en algunos estados y eventualmente se extendió a la nación entera por acta del
Congreso.
c) Los esfuerzos concertados para proteger a minorías religiosas y
étnicas son indicio de este creciente interés por los valores humanitarios.
Esta protección se ha intentado más vigorosamente que nunca durante la

Núcleo último de los valores norteamericanos

311

última década. Todavía hay fanáticos religiosos y raciales en Estados Unidos y probablemente los habrá siempre, pero no se puede dudar de la
tendencia a eliminar abusos externos y discriminaciones. La conciencia de
la sociedad sigue siendo desafiada por vigorosos grupos minoritarios que
insisten para que se respeten en la práctica los valores humanos de la cultura norteamericana.
d) Personas que están impedidas en diversas maneras reciben más atenciones en los numerosos proyectos de asistencia social y humanitaria. Víctimas de la poliomielitis, niños con defectos de la lengua o del oído, madres
desvalidas, ancianos, parados y otros muchos representan categorías de
personas que no pueden por sí solos resolver sus problemas. La filantropía
esporádica y la caridad espontánea del pasado se suple hoy con campañas
eficientes y organizadas para reunir fondos, como también con la aportación oficial de fondos y servicios por parte del estado local y del gobierno
federal.
Un aspecto interesante de la aplicación práctica de los valores humanitarios es el género de oposición con que casi siempre tropieza. Antes de
que se lleve a cabo el cambio, la gente generalmente se pronuncia de palabra en favor del ideal, pero encuentra inconvenientes en la solución práctica propuesta. Una vez que se ha realizado el cambio, la gente aprende
a adaptarse tanto al ideal como a la práctica. Hoy día apenas si hay quien
se oponga al voto de la mujer, a las leyes que protegen a los niños contra
la explotación o a la asistencia médica y la seguridad social, pero cada una
de estas mejoras se consiguió a través de una amplia oposición.
Es curioso que la oposición se funda invariablemente en el argumento
de que la extensión de derechos es una intromisión en los derechos privados. Este argumento sólo se explica en cuanto que las obligaciones formales del individuo se multiplican por el hecho de deber respetar los derechos
ajenos. Derechos y obligaciones son cosas correlativas y hay que decir en
honor del pueblo norteamericano que este hecho es más y más reconocido
por la conciencia social. Nada es inevitable o absoluto en esta tendencia
cultural, y sus causas y condiciones sociales son numerosas, pero es un
hecho demostrable en la sociedad norteamericana contemporánea.

3. Núcleo último de los valores norteamericanos.
La sociedad norteamericana contiene tantos grupos y categorías diversas
y su cultura contiene tantas orientaciones distintas de valores, que a primera vista parecería imposible hallar un núcleo de valores sobre el que
todos estén de acuerdo. No obstante, hay algunas ideas y creencias que se
manifiestan ampliamente en pautas externas de comportamiento. Si las extraemos de éstas, hallaremos lo que la mayoría de nuestro pueblo considera como importante.
Pese a las diferencias de religión, de raza, de ascendencia étnica, de

312

XII.

Ideologías de valores

Valores

posición económica y de subculturas regionales, la mayoría de los norteamericanos suscribirían estos valores. Esto es lo que llamamos «núcleo último» de valores, una serie de temas básicos que informan nuestra cultura. Su
combinación es típicamente americana, aunque aislados se pueden también
hallar, en mayor o menor grado, en otras culturas. Son últimos no en
sentido absoluto, sino en cuanto que son los máximos denominadores comunes de lo que el pueblo considera como de valor.
a) El valor de abordar la vida racionalmente es aceptado casi por todos
los norteamericanos. Esto se observa en el constante empeño en reexaminar los conceptos y prácticas del sistema social y en buscar medios más
racionales, más rápidos y más fáciles de hacer las cosas. Se nos ha llamado
una civilización de ingeniería dedicada a aplicar la ciencia al control de la
naturaleza y a la solución de todos los problemas. Desde luego, todavía
hay mucho folklore y superstición y muchas irracionalidades e inconsecuencias en nuestra cultura, pero el proceder dominante es el científico.
b) Intimamente aliada con la actitud racional está la acentuación del
progreso. Cierta fe en la perfectibilidad de la sociedad, de la cultura y de
la personalidad ha sido una especie de fuerza motriz en nuestra historia.
Los americanos tienen fe en el porvenir, no sólo como mera evolución
en el tiempo, sino como un período en el que el esfuerzo humano se
puede aplicar con éxito a la solución de problemas. El aspecto importante
aquí es el estado de espíritu, dispuesto a aceptar el cambio y la experimentación; es una especie de actitud nacional la convicción de que el
cambio guiado por un esfuerzo inteligente está ligado con el bien.
c) El valor del éxito individual se pone notablemente de relieve como
acompañamiento de la actitud racional de progreso. Hemos visto que con
frecuencia se evalúa el éxito por las recompensas materiales y pecuniarias,
pero esto no significa que sólo se aprecia el éxito cuando se logra por
medio de esfuerzos financieros y económicos. El hombre, o la mujer, que,
como se dice, se ha hecho a sí mismo, puede ser un médico, un deportista o una reina de belleza lo mismo que un bioquímico o un físico. En
su mayor parte el éxito se evalúa por los resultados logrados, pero también
se reconoce ampliamente que la «suerte» desempeña su papel en el camino
del éxito.
d) En la cultura americana se atribuye gran valor al trabajo. Uno de
los principales criterios del valor de un hombre es «lo que hace», es decir,
su utilidad funcional para la sociedad. En el pasado el impulso al trabajo
era casi una necesidad entre los americanos. Al aumentar en la nación el
confort, la prosperidad y la holgura, ha disminuido un tanto en los individuos este aspecto constructivo del trabajo, pero todavía hay una tendencia
general a hacer hincapié en la actividad en que «hay que hacer cosas».
Al observador extranjero le llama siempre la atención el trajín de nuestras ciudades.
e) Una de las pocas tradiciones de la relativamente joven cultura norteamericana es su insistencia en el valor de la libertad individual, el recono-

313

cimiento de las cualidades intrínsecas del hombre: su responsabilidad moral,
su inviolabilidad y su dignidad como criatura de Dios son típicas de nuestro
sistema de valores. Libertad no significa ya exención de restricciones políticas y de coerción económica. La libertad tanto para el individuo como
para la sociedad es aceptada casi universalmente como un valor aun cuando
no deje de violarse en ocasiones.
Otras muchas facetas del comportamiento social contribuyen también
a explicar nuestro núcleo último de valores, pero la mayor parte de ellas
parecen estar relacionadas con las expuestas. La curiosa combinación y
equilibrio de los dos valores centrales de materialismo y humanitarismo
indican la fe que tienen los americanos en la perfectibilidad tanto física
como social.-Muestran también la tendencia de una sociedad libre a trabajar activamente, eficaz y científicamente con el fin de asegurar el progreso.

4. Ideologías de valores.
Si bien es posible hablar en términos generales y a menudo vagos de
la ideología de valores norteamericana, es necesario también apercibirse
de que una cultura pluralista como la nuestra refleja varias ideologías. Los
subsistemas contrastados de valores se interpretan a veces como diferencias
de clase (proletariado contra burguesía) o religiosas (cristianos contra musulmanes) o raciales (blancos contra negros). No cabe duda de que los
valores, o la fuerza de adherencia a los valores, se aprecian distintamente
según la propia posición en las categorías de status, raza y religión.
Otra división amplia de las ideologías, sin embargo, se cruza con todos
estos subsistemas de valores. Ésta acostumbraba a ser una tosca distinción
entre los tradicionalistas y conservadores por un lado, y los liberales y' los
progresistas por otro. Una tercera ideología, la del radicalismo, ha tenido
relativamente pocos adeptos aunque esporádicamente se haya temido que
encerrara potencialmente peligro para el modo de vida norteamericano.
Una nueva ola de interés por el radicalismo surgió a finales de los 60,
promovida no por la clase obrera, como uno podría haber esperado en una
sociedad capitalista, sino por grupos de estudiantes de origen claramente
burgués.
Consideraremos ahora algunos aspectos de estas tres ideologías —conservadora, liberal y radical —:
a) En un sistema sociocultural rápidamente cambiante estas tres ideologías resultan tener distintas interpretaciones del cambio social. Los conservadores son reacios a permitir cualquier cambio, si no es la vuelta
eventual a anteriores tradiciones. Los liberales sienten que todo cambio debiera efectuarse sobre la base de un discurso racional y del consenso popular. Los radicales promueven el cambio inmediato, por la fuerza si conviene, pero por los medios que se muestren eficaces.
b) Los que proponen las tres ideologías otorgan claramente un gran

314

XII.

Valores

valor a la moralidad de sus posiciones respectivas. Hay un considerable
parecido entre los conservadores y los radicales en la medida en que ambos
tienden a ser absolutistas morales. No es una casualidad que tanto unos
como otros tiendan a excomulgar a los que no observan estrictamente la
respectiva ideología básica; no permiten que haya revisionistas entre sus
filas, y no toleran oposiciones exteriores. La ideología liberal es moralmente
relativa y lógicamente tolerante. Los que la proponen insisten idealmente
en el derecho moral de liberales y antiliberales a defender distintas posiciones de valor.
c) Cualquier ideología de valores que aspire a conquistar el éxito entre
los norteamericanos debe incluir un claro concepto de la libertad individual. La filosofía conservadora se asemeja mucho al «rudo individualismo»
del que tanta propaganda se hizo al doblar la centuria y que significaba
generalmente que los que disfrutaban del poder también disfrutaban de la
libertad. La posición radical considera que la libertad individual se encuentra limitada por las demandas más amplias de la sociedad. En nombre
de la libertad final de todos, exige la inmediata obediencia de todos los
miembros de la sociedad. La ideología liberal parece otorgar la máxima
latitud y se encuentra en la postura ambivalente de proteger a la vez la
libertad de conservadores y radicales.
d) Las ideologías de valores difieren también en su idea de la estructura social. Los conservadores insisten en la estabilidad y permanencia de
la estructura; parece que piensen que el programa organizativo de los Padres Fundadores sea perpetuamente válido y no se pueda jugar con él. Los
radicales se muestran impacientes frente a toda estructura. Claman para la
destrucción del establishment de lo instituido, del sistema, más que para
su reconstrucción. La ideología liberal propone el planeamiento y el social
engineeríng, dando en general por sentado que toda estructura social es
reformable y flexible.
e) La evaluación del ser humano, la persona social, debe ser un ingrediente básico de cualquier gran ideología social, y damos por supuesto
que todo el sistema sociocultural es un instrumento para el beneficio de la
humanidad. Tanto los conservadores como los radicales parecen mirar con
recelo al ciudadano ordinario como persona débil que necesita constante
orientación y restricción. No hay que confiar en el hombre de la calle ni
por cuanto atañe a su inteligencia ni a su buena voluntad. Una vez más la
ideología liberal discrepa, aquí, de tales puntos de vista, y confía sin reservas en el llamado sentido común de la gente, dando vagamente por
sentado que la gran mayoría de ciudadanos son responsables, inteligentes,
y competentes.
Admitimos que
que contienen las
tento de presentar
está expuesto a la

éstas son toscas comparaciones de los valores generales
ideologías conservadora, radical y liberal. Cualquier inun resumen de semejantes sistemas de valores amplios
crítica de excesiva simplificación. Puede objetarse a cual-

Problemas sociales

315

quier punto porque a menudo hay desacuerdo entre los portavoces de cada
uno de los tres sistemas, lo que en sí mismo es característico de la cualidad
abierta de los valores norteamericanos.

5. Problemas sociales.
Sin duda es propio de la naturaleza de la sociedad norteamericana el
crear constantemente problemas sociales. Esta afirmación podría desalentar
al estudiante primerizo que piensa que la sociología debería ser un instrumento para aliviar los problemas sociales. Pero, en vista de las características de los valores americanos, es lógico pensar que nuestros problemas
sociales no desaparecerán nunca del todo. En cierto sentido es también
una lección de la historia de la humanidad que los problemas sociales
acompañan inevitablemente a toda sociedad.
Es, desde luego, una cuestión de grados. Una cultura relativamente estática puede perseguir y realizar una especie de buen orden permanente en
el que ocurran pocas alteraciones notables. Los primitivos suelen aceptar
los hechos de la vida social en una forma que es imposible para los americanos contemporáneos. Una de las notas dominantes de nuestra cultura
es l'a creencia en la perfectibilidad y en la necesidad de procurar lograrla.
Una sociedad dinámica en la que la meta se fija más arriba, es inevitable
que tenga siempre sus problemas.
a) La elevación del nivel de la instrucción en los Estados Unidos ha
contribuido a que los problemas sociales sean reconocidos. Este reconocimiento es una parte específica del programa en la extensa área de la
sociología. En este género de cultura el espíritu que inquiere mira hacia
el futuro. Los datos son accesibles con más abundancia de detalles y no se
ha dejado de explorar ningún sector de desplazamiento o de desorganización. El norteamericano sabe hoy de los hechos sociales lo que anteriormente no había sabido. Si bien es cierto que la ciencia social se aplica
a descubrir, analizar y discutir los hechos sociales, el sociólogo, como ciudadano interesado que es, se ocupa también casi necesariamente de las posibilidades sociales para el futuro.
La instrucción creciente hace que los americanos no estén satisfechos
de las condiciones presentes. Con la instrucción no sólo se reconocen los
problemas sociales, sino que en este sentido se tiende a «crearlos». Gran
número de personas intruidas buscan para sí mismas una mayor participación en los valores americanos, pero también fomentan estos valores
para la sociedad entera. No es mera casualidad el que el «intelectual» norteamericano acaricie, acerca de una sociedad mejor, sueños que jamás hubiera imaginado el reformista social proletario.
b) El progreso técnico ha sido también un gran factor en el ámbito
de los problemas sociológicos. Esto se refiere principalmente a los inventos
científicos, a la creación de cosas materiales y al constante empeño en hacer

316

XII.

Valores

cosas mejores y de mejor manera. Pero la técnica afecta también y se puede
aplicar a la organización social. La necesidad de readaptarse, no de una
vez sino repetidas veces, a las nuevas exigencias de la invención y de la
producción impide que se lleve a cabo un orden social definitivamente
estabilizado. Exige constantemente a la sociedad que restablezca la proporción entre las posibilidades técnicas y nuestras formas reales de comportamiento.
c) La elevación de los standards materiales de vida ha proporcionado
también al pueblo norteamericano nuevas ideas de lo que «debe ser» y de
lo que «puede ser». Esto es en parte resultado del dominio de la naturaleza
física, y del hecho fundamental de que nuestro país goza de enormes riquezas naturales. Sin embargo, numerosos factores, fuera de la naturaleza y de
la técnica, han contribuido a la constante elevación de los niveles de vida.
Los medios de comunicación han dado a conocer las posibilidades, y un
excelente sistema de transportes las ha hecho llegar .a los lugares más
remotos.
Estos tres factores combinados — la instrucción, la técnica y los niveles
materiales de vida— se han enderezado a satisfacer las necesidades sociales
y culturales del pueblo. En el mismo hecho de mejorar las condiciones
sociales ha habido un refinamiento y una elevación de los criterios con
que se evalúan las condiciones sociales. Estos criterios son valores. La brecha entre los valores sociales y las condiciones sociales que da sentido al
concepto de problemas sociales, no ha quedado colmada. Se han elevado
ambos niveles y así los problemas continúan.
La discrepancia entre los valores sociales y las condiciones sociales equivale a la diferencia entre lo que «debe ser» y lo que «es». El sociólogo
estudia ambas cosas como hechos sociales y observa que su relación se
mueve constantemente hacia un nivel más alto. Según mejoran las cosas
crecen nuestras aspiraciones. Los niveles de vida que trataban de alcanzar
nuestros abuelos han sido alcanzados y superados. Sus valores se- nos han
transmitido a nosotros, pero nosotros los hemos elevado a mayores niveles.
Parece ser que nuestra dinámica filosofía social exige que no se pueda
salvar nunca la distancia entre valores y condiciones.

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SCOTT, WILLIAM, Valúes and Organization, Rand McNally, Chicago 1965.

XIII
MOVILIDAD

La movilidad social en el mundo moderno es un fenómeno que
va atrayendo cada vez más la atención de los observadores, así como los
científicos profanos. En su interpretación más general, la movilidad
significa todo movimiento o migración de gentes en el tiempo, en el
espacio físico o en la estructura social. Los sociólogos no usan el término para referirse a un movimiento social, que se define como una
agitación concertada, continua y organizada por un grupo, con un
programa orientado hacia metas sociales. Un movimiento de masas, o
un movimiento de reforma social, no se incluye dentro del capítulo de
movilidad física o social.
Evidentemente, toda movilidad debe producirse en un tiempo y en
un lugar, pero hay cierta diferencia entre la movilidad física y la
social. Esta última se refiere a un cambio de status social de una persona o de un grupo. Ya tratamos del status y de la estratificación
y vimos que las posiciones en la estructura social son más altas o
más bajas al relacionarlas entre sí. El movimiento ascendente o descendente entre estas posiciones sociales se llama movilidad social.
La movilidad física se llama generalmente migración. Es el movimiento de las personas de un punto geográfico a otro, y es un fenómeno cada vez más frecuente en la sociedad moderna. En él se
incluye el traslado forzoso de grandes grupos de población, la evicción y desposeimiento de las personas indeseables, la permanente migración voluntaria de un país a otro o de una región a otra dentro
del mismo país, como también el cambio de residencia local. El viaje
de negocios, el viaje para ir de compras, las migraciones alternantes al
despacho o a la fábrica —éstos son movimientos físicos de un sitio
a otro, pero no se estudian como migración o como movilidad.

320

XIII. Movilidad

Tipos de migración geográfica.
La historia está llena de migraciones de pueblos. Éstas han sido
de dos clases, voluntarias y forzadas. La migración voluntaria de la
gente de un área geográfica a otra está determinada por numerosos
factores; dado que se trata de un movimiento libre, sus efectos en
las personas implicadas en él no son, en modo alguno, como en la
migración forzada. La migración forzada adopta diversas formas:
la expulsión de las personas indeseables, la reclusión en reservas y
campos de concentración, la deportación de individuos y grupos esclavizados.
La movilidad geográfica implica siempre movimiento a través de
una distancia física y con frecuencia tiene efecto de un país a otro.
La movilidad interna, es decir, el movimiento dentro de las fronteras
territoriales de una nación, posee también gran significado sociológico.
En el mundo moderno hay pocos pueblos nómadas, pastores y cazadores, pero los países más grandes comprenden grupos migratorios de
jornaleros, buhoneros, gitanos, gentes de circo, segadores, etc. Son
caminantes permanentes, que no tienen domicilio fijo y que se trasladan sobre todo por razones económicas.
En las grandes sociedades industriales hay un movimiento casi
continuo de población desde las áreas rurales a las ciudades y poblaciones. Esta movilidad voluntaria en una dirección es selectiva. Las
mujeres tienden a trasladarse a las ciudades comerciales y los hombres
a los centros de industria pesada, y la mayoría de los que se trasladan
son adultos jóvenes. Los que se trasladan de una nación a otra son las
más de las veces individuos, mientras que los que lo hacen dentro de
la nación suelen trasladarse en familia. Hay, sin embargo, excepciones
en los dos casos. No parece haberse demostrado en forma convincente
que las gentes activas (o viceversa, los ineptos o fracasados) se trasladan más que las otras.

Razones de la migración voluntaria.
Las razones por las que las personas se trasladan de un país o
región a otra son numerosas y complejas. Tradicionalmente el factor
económico es el de mayor influencia, ya se trate de nómadas que van
en busca de mejores pastos, de trabajadores que tratan de procurarse
mejor empleo o de familias que aspiran a mejorar su nivel material

Efectos de la migración

321

de vida. La disminución en la demanda de trabajadores del campo
empuja a las gentes a abandonar las zonas rurales, mientras que la
creciente industrialización las impele a buscar las oportunidades de los
grandes centros de población y el deseo de mejores condiciones de vida
los atrae a los suburbios.
Hay también muchos factores no económicos que motivan la movilidad. Hay personas que se trasladan para librarse de la opresión
política y de la discriminación racial; otros emigran en busca de
un lugar donde poder disfrutar de libertad religiosa. Algunas familias
cambian a veces de residencia para gozar de mejores facilidades escolares para sus hijos o para vivir más en compañía de amigos y parientes. Con frecuencia los que se trasladan lo hacen siguiendo la
norma de desplazarse a los lugares donde actualmente viven sus antiguos vecinos y conocidos.

Efectos de la migración.
La migración de gentes de un lugar a otro produce diversos efectos
tanto en las personas que se desplazan como en los grupos y estructuras que encuentran. Históricamente, el. resultado más notable de la
migración ha sido la difusión de la cultura. Equivalía a un contacto
y comunicación entre gentes que habían estado aisladas cultural y
geográficamente. Hubo intercambio de pautas de comportamiento, se
combinaron nuevas ideas y la cultura se enriqueció y se extendió.
Esto no quiere decir que la mezcla de gentes haya sido siempre un
proceso pacífico o que haya producido un progreso social inmediato.
Hay difusión y convergencia cultural cuando las personas se desplazan, se casan unas con otras y procrean entre sí. Un linaje que
se había mantenido aislado durante siglos enteros se mezcla con otros
elementos raciales como resultado de la movilidad geográfica. La
noción de «raza pura» en las grandes sociedades contemporáneas ha
sido abandonada por los sociólogos. Siempre se han efectuado mezclas biológicas a consecuencia de la migración, ya fuera ésta invasión
y conquista, emigración pacífica o colonización deliberada. En las
sociedades importantes y dotadas de mayor movilidad están tan entremezclados los rasgos étnicos, que no se pueden seguir sino a través
de pocas generaciones.
El efecto de la migración interna en las grandes sociedades modernas ha sido cierta urbanización de la cultura. Los modos urbanos
de pensar y de obrar, las relaciones sociales y las estructuras urbanas,

XIII.

322

Movilidad

juntamente con la multiplicación de las asociaciones secundarias, todo
esto se extiende a contingentes cada vez mayores de población cuando
las personas se aglomeran en las ciudades. Las familias de ciudad
son más reducidas y la natalidad urbana es más baja que la de las
áreas rurales. El equilibrio entre los sexos tiende a modificarse en el
sentido de que el número de hombres es menor que el de mujeres al
irse urbanizando la población. Los recursos médicos, escolares y recreativos se ponen más al alcance de todos.
El efecto de la migración en los individuos varía conforme a las
situaciones sociales. El inmigrante no se siente siempre completamente extranjero en su nuevo ambiente. Por lo regular se desplaza a localidades donde viven ya «sus paisanos». Por esta razón los barrios
se pueden distinguir con frecuencia por razón de las semejanzas étnicas,
religiosas y otras de las personas que las forman. Incluso en las sociedades más abiertas se requieren dos o más generaciones antes de que los
emigrantes queden asimilados a la población general. En los primeros
estadios de este proceso de asimilación el emigrante es una persona marginal, si no completamente extraña a su ambiente anterior o actual.

Tipos de movilidad

Movilidad de los roles

323

Esta movilidad horizontal es importante para las personas implicadas inmediatamente en el movimiento, por el hecho de haber cambiado el conjunto de personas con quienes están asociadas. La manera como la personalidad social se adapta a la gente nueva no es difícil ni
absorbente si las personas en cuestión pertenecen realmente a la misma
clase social. Esta transición suave puede observarse a menudo en el
matrimonio de personas cuyas familias, aunque extrañas entre sí, se
hallan en la misma clase social. Como con frecuencia existen finos
matices de distinción entre subclases dentro del mismo estrato general,
este cambio puede a menudo implicar también cierto grado de movilidad vertical.
La movilidad vertical es un tipo de movimiento más discutido y
más importante que la horizontal. Se define como el movimiento de
personas de un status social a otro, de una clase a otra. Los factores y condiciones de movilidad vertical son más numerosos y complejos que los implicados en el movimiento relativamente sencillo que
se efectúa en un mismo plano social. Evidentemente, la movilidad
vertical puede ser hacia arriba o hacia abajo. La persona puede desplazarse a una posición más alta o puede descender a una más baja
y la diferencia entre ambas tiene profundo significado para el individuo.

social.

La movilidad geográfica es un movimiento en el espacio físico,
mientras que la movilidad social es el movimiento de una persona,
grupo o categoría de una posición o estrato social a otro. Anteriormente
hemos visto que todo grupo o sociedad tiene una estructura social en
la que las personas y las posiciones se hallan a diferentes niveles de
estratificación. Conceptualmente las partes de la estructura están a la
vez coordinadas y distantes entre sí, y la movilidad social puede definirse
como un desplazamiento de posición dentro de la estructura.
Desde el punto de vista de la dirección del cambio de posición, la
movilidad se divide en horizontal y vertical. Movilidad horizontal significa movimiento hacia atrás y hacia delante al mismo nivel social,
de un grupo o situación social a otros similares. Teóricamente las
personas de la misma clase social tienen acceso mutuo, dado que en
líneas generales participan en el mismo grado en los mismos criterios
de status. Sin embargo, en concreto, especialmente en las grandes
concentraciones de población, los diferentes «conjuntos sociales» situados en un mismo plano no siempre tienen relaciones mutuas. El movimiento permanente de un individuo desde un conjunto a otro es la
movilidad social horizontal.

Movilidad

de los roles.

La personalidad social se define como la suma de todos los roles
sociales que desempeña el individuo. Dado que el individuo es la
persona social en acción, y dado que por lo común las personas sólo
desempeñan una función cada vez, necesariamente se da un desplazamiento de rol a rol. Esto es lo que llamamos movilidad de los
roles. Si observamos al individuo en acción, notamos que este tipo
de movilidad se puede analizar en tres planos.
a) Cada persona desempeña múltiples roles, aun sin dejar de
ser una personalidad total, integral. Cada grupo diferente en el que
participa exige la realización de un rol diferente. A lo largo del
día, el marido y padre se desplaza de sus roles familiares a los económicos y recreativos, quizá también a sus roles políticos y religiosos,
para volver luego a sus roles familiares. Mediante la constante repetición y mediante el conocimiento y el interés en las diferentes
funciones y objetivos de los diversos grupos, el individuo suele hacer
esta transición con suavidad y sin inconsecuencias. Esta especie de
movilidad de roles es cosa tan obvia, que no se suele notar hasta que

324

XIII. Movilidad

un individuo fracasa o se ve frustrado por las opuestas exigencias de
los diferentes roles.
b) Un segundo tipo de movilidad de los roles que se puede
observar es la normal asunción sucesiva de nuevos roles. Durante
el proceso de socialización, a lo largo de toda la vida la persona se
va desarrollando gradualmente de un rol a otro. En la primera
infancia comienza por aprender los roles familiares y recreativos,
luego los tipos formales de los roles escolar y religioso, y algo más
tarde afronta las obligaciones de los roles económico y político.
Vuelve a asumir nuevos roles cuando se casa y viene a ser padre.
Naturalmente, la asunción de nuevos roles no implica el abandono
de los anteriormente aprendidos. La personalidad social, como ya
hemos visto, contiene diversos roles y lo que aquí subrayamos es
que los roles sociales principales se asumen sucesiva, no simultáneamente.
c) Una tercera clase de desplazamiento de roles es la de la
movilidad en el empleo, característica de algunas grandes sociedades
urbanas e industriales. Los sociólogos han comentado principalmente
el aspecto vertical en el interior de la estructura social: movilidad hacia arriba por ascenso de un empleo a otro, como movilidad hacia
abajo por descenso. Acompañan la especialización de funciones las
matizaciones de estratos en el interior de las categorías de los cuellos
blancos y los cuellos azules. Dado que el rol económico es con frecuencia
el rol clave del individuo y el criterio principal del que depende el
status social de su familia, se lo considera como instrumento de movilidad general ascendente. La persona que comienza como ordenanza en
una oficina y hace carrera hasta llegar a presidente de una compañía,
es el ejemplo norteamericano, pasado de moda, de éxito laboral.
La movilidad de empleo es también, a menudo, relativamente horizontal: es el desplazamiento de una clase de oficio a otra. Un profesor de colegio encuentra un trabajo de vendedor de seguros. Un obrero de fábrica se convierte en taxista. Un asistente médico deja su profesión para hacerse secretario privado. La gente de profesión liberal
no se muda, sin embargo, frecuentemente de profesión, aunque se
dan casos de cambio a una segunda carrera. Cuando decimos que una
sociedad industrial se desarrolla y requiere un personal móvil de trabajo, hablamos no sólo de la capacidad de pasar de un puesto a otro,
sino también de la disposición para mudarse a diferentes tipos de empleo de inferior rango. Quizá no haya sociedad que haya mostrado
en concreto esta clase de movilidad de empleo como lo ha hecho en
su sistema laboral la sociedad norteamericana.

Circulación de la élite

325

Circulación de la élite.
Puesto que la movilidad opera en dos direcciones, las personas de
la clase alta descienden socialmente mientras que las personas de la
clase inferior se desplazan hacia arriba. Esto es un exceso de simplificación si se aphca a la movilidad social de una persona individual
dentro de los límites de su vida. El mero hecho de que los antecedentes
familiares sean uno de los criterios de status social, parece exigir
más de una generación para que pueda efectuarse un cambio extremo.
Esto es cierto aun en una sociedad de clases abiertas, y lo será más lógicamente en las sociedades tradicionales rígidamente estratificadas.
A veces se afirma que una sociedad de clases abiertas con gran
movilidad ascendente se desintegra con relativa rapidez. Conforme a
esta hipótesis, la gente «mejor» deja de reproducirse, pierde su vigor
social, degenera y se desorganiza, de modo que ella y su progenie
«desaparecen» o decaen de su alto status. En su lugar avanzan las
personas de las clases inferiores, carentes de nobleza de carácter, de
experiencia social y de condiciones para el mando. En esta hipótesis
laten ciertas presunciones biológicas relativas a la transmisión hereditaria
de las aptitudes innatas, así como las tesis psicológicas implícitas acerca de la mentalidad inferior de las masas.
Esta teoría no sólo es impopular en las modernas sociedades democráticas, sino que además parece haber sido contradicha por las
experiencias de países como el Canadá y los Estados Unidos. Los
hijos y nietos de las clases iletradas y bajas, así como de los inmigrantes
blancos, se elevaron a la clase media y superior sin detrimento visible
o «degeneración» de la sociedad. Las pruebas biológicas y psicológicas
han descartado la opinión anticuada de que la clase o la raza influyen
en las tendencias innatas de la inteligencia y la moralidad.
Los sociólogos están generalmente de acuerdo en que el concepto
de «élite» está condicionado por la cultura y que varía de sentido de un
pueblo a otro.
Conviene destacar que la movilidad social no es un movimiento continuo e ininterrumpido, sino que procede por etapas. Es algo semejante
al movimiento físico desde el campo a la pequeña ciudad, a la gran
población y a los suburbios. Requiere tiempo, incluso en una sociedad
relativamente dinámica; y la movilidad ascendente suele ser movilidad de familias más bien que de individuos. Además, la gran mayoría
de las personas se mantienen durante toda su vida más o menos en el
mismo status social sin desplazarse hacia arriba ni hacia abajo. Las

326

XIII.

Movilidad

excepciones las forman los que son capaces de aprovecharse de las
oportunidades para conseguir su propio ascenso.

Canales de la movilidad.
Como ya hemos visto, el status social se evalúa mediante una
combinación de criterios que indican la situación de la persona en la
comunidad o sociedad total. Sin embargo, el status social no es
una mera abstracción. Se concreta en las personas y por medio de
las personas que se hallan asociadas unas con otras. Así, los canales
de la movilidad son los grupos afectivos en los que participa el individuo. Una persona se mueve hacia arriba o hacia abajo únicamente
en relación con las otras personas con las que está de algún modo
asociada y que pueden observar y juzgar hasta qué grado posee los
criterios culturales altamente valorados.
En los grandes grupos de toda sociedad se dan aspiraciones sociales
coronadas por el éxito o fracasadas. Aquí es donde el individuo desempeña sus roles sociales y, puesto que éstos reclaman toda su personalidad, proporcionan una oportunidad para examinar y juzgar el
status de la persona total. El individuo se convierte en cabeza de
familia, director de un colegio, gobernador de un Estado u obispo
de una iglesia. Cualquiera que sea la función que desempeñe dentro de
estos grupos, se observa si avanza o retrocede en relación con los otros
individuos que actúan en el mismo grupo.
Conviene además notar que estos grupos, como el individuo mismo,
existen en sociedades concretas. Ya hemos visto que la movilidad social es relativamente restringida en el tipo de sociedad comunal, y relativamente fácil en el tipo de sociedad asociativa. Esto indica que la
movilidad social no procede a un mismo ritmo ni afecta a la misma
proporción de personas en todas las partes de una gran sociedad.
Las diferencias de ritmo y proporción no estriban tanto en el individuo
cuanto en el tipo de ambiente social y cultural que le rodea.
Por lo regular la comunidad estable, rural y de aldea no tiene grandes diferencias de clases ni amplia escala de status. En las grandes ciudades industriales y comerciales son por lo regular muy numerosas las
posiciones y las oportunidades de cambio. En una sociedad asociativa
dominada por las instituciones económicas la movilidad de empleo
es un importante criterio de desplazamiento de la posición de clase.
Esta movilidad no es siempre ascendente, principalmente allí donde
la institucionalización de los roles en los empleos exige un gran con-

Factores de movilidad ascendente

327

tingente de dependientes, mecanógrafos, taquígrafos, vigilantes de máquinas y otros trabajadores semiespecializados. A menudo las personas
se asientan permanentemente en una de estas categorías de empleo.
En una palabra, el medio urbano es más favorable que el rural
para la movilidad social ascendente. El sistema de estratificación es
mayor en cuanto que hay más capas o estratos y mayor diferencia
desde el vértice hasta la base. Las gentes de ciudad suelen dar más importancia al logro que a la adscripción de un status. Esto, junto con
el mayor número de recompensas, impele a la población urbana a luchar por un más alto status. Finalmente, el número mayor de asociaciones y grupos secundarios en la ciudad abre más conductos de movilidad ascendente.

Factores de movilidad ascendente.
Como ya hemos visto, los diversos criterios de status social están
íntimamente ligados con los valores que existen en una cultura. La
posesión de estos criterios de valor es la determinante evaluable del
status social particular del individuo. Es evidente que la persona que
persigue una movilidad ascendente debe tener acceso a los objetos
que proporcionan un status elevado. Así las condiciones que facilitan o
entorpecen este acceso se pueden llamar factores de movilidad.
En el caso de un individuo que posee tanto las aptitudes personales como el deseo de movilidad ascendente, deben tomarse en consideración los siguientes factores que la condicionan. Desde luego, estos
factores existen combinados, pero alguno de ellos puede ser más importante que los otros en un tiempo y lugar determinados.
a) La política y la práctica de la inmigración a una sociedad total
y a una comunidad local afectará en gran manera a las posibilidades
de movilidad ascendente. Si son numerosos los inmigrantes y son en
su mayoría trabajadores de fuera o de las zonas rurales, por lo regular
se situarán al ínfimo nivel de la estructura social. Esto empuja casi
automáticamente a algunos de los nativos de la localidad y de los residentes de antiguo, que así ascienden en su status social.
b) La variable fecundidad de las clases sociales es también un
importante factor que condiciona la movilidad. A veces se dice que
«siempre hay sitio en la cumbre» y esto es probablemente cierto tratándose del status profesional en una economía expansiva. Sin embargo, en la estructura social general, la clase alta es siempre reducida.
Si estas gentes tienen grandes familias, se entorpece la movilidad as-

XIII. Movilidad

Movilidad y personalidad social

cendente de las clases inferiores; si no se reproducen, se acelera esta
movilidad.
c) La presencia o ausencia de competición individual como valor
en la cultura afecta considerablemente la movilidad. Si se atribuye
valor a la competición, es necesario que haya metas a las que puede
aspirar el competidor victorioso. Debe haber oportunidades de elevación de status y de prestigio social para el hombre que «se hace
a sí mismo». Una sociedad competitiva estimula efectivamente la movilidad hacia arriba, pero también permite la movilidad descendente
de los fracasados.
d) La disponibilidad de oportunidades para prepararse uno mismo
para el proceso competitivo es un factor secundario. Si la instrucción es
accesible a todos, puede ser como un atajo en la movilidad hacia
arriba en cuanto que el individuo puede prepararse para los roles
financieros y profesionales que acarrean gran prestigio. Desde luego,
es necesario que los status ocupacionales sean accesibles a los que
están más calificados para ellos.
e) Las pautas de igualdad y desigualdad en una sociedad influyen
mucho en las perspectivas de movilidad social. Si existe una actitud
categórica de discriminación frente a una pluralidad racial, religiosa
o étnica, la movilidad ascendente resulta lenta, si ya no imposible,
para personas de estas categorías. La desigualdad de trato basada en
la edad y el sexo es también un impedimento, como, por ejemplo, cuando se mantiene a las personas jóvenes y a las mujeres al margen de las
posibilidades de ascenso en el rol y en el status.
Estos factores han de considerarse combinados, tal como actúan en
las situaciones sociales reales. En una palabra, se puede decir que las
posibilidades de movilidad ascendente para el individuo son máximas en
las sociedades en las que las clases inferiores se multiplican, sea por inmigración o por natalidad, y las clases superiores no se reproducen, y en
las que se fomenta la competición y las oportunidades de mejora personal están sin diferencias al alcance de todos. Viceversa, el grado de
ausencia de estos factores en una sociedad indicará la falta de movilidad
ascendente.

individuo debe comprobarse en los grupos sociales en que participa.
Puesto que cada persona tiene un rol clave, generalmente se empeña más en éste para alcanzar un status, pero todos los grupos y
roles son posibles conductos de movilidad. Una mujer puede desplazarse hacia arriba por el matrimonio que la incorpora a una clase
más alta, o por competencia en una profesión. Un hombre puede lograr
un status con sus actividades políticas o docentes.
La aspiración a un status superior va con frecuencia acompañada de ciertas tensiones y fracasos para la persona individual. Por
ejemplo, no sólo le basta poseer aptitudes, sino que debe además
exhibir resultados que se puedan evaluar en términos de valores culturales. Los resultados son particularmente oportunos cuando se trata
de roles de empleo, pero son también necesarios en las políticas, religiosas y otras. Además, no siempre es cierto que la aptitud y la eficacia
se recompensan con mayor prestigio. Se dan situaciones desventajosas
en las que otra persona es recompensada a base de privilegios no adquiridos, que tienen muy poca relación con su competencia.
Otra fuente de fracaso se da también cuando el individuo carece
sencillamente de la competencia para lograr un status superior, aun
cuando no le falten el deseo y el empeño, y aun cuando pueda ser
fuerte la presión social hacia el movimiento ascendente. Las condiciones y exigencias de la vida de grupo son con frecuencia excesivas
para este tipo de individuos. El proceso de competición en que está
empeñada la movilidad social es también una presión para él. La competición implica una como igualdad entre los competidores, y la persona
menos competente se ve forzada más allá de sus posibilidades. Desea
un status más elevado, con las ventajas que lo acompañan, y se ve
frustradas por su insuficiencia para lograrlo.
El empeño por lograr un status superior en grupos de competición da a veces origen a un desequilibrio en la personalidad social.
Esto suele suceder cuando el rol clave, instrumento principal de
prestigio en un individuo, se acentúa a expensas de los otros roles
sociales. Una personalidad social equilibrada no implica que el tiempo
del individuo, su interés y su esfuerzo se hayan de distribuir por
igual entre todos los roles sociales. Esto es sociológicamente innecesario y psicológicamente imposible. El desequilibrio se produce cuando el individuo descuida las exigencias de roles sociales menores a
fin de concentrarse en las funciones y actividades con que lograr más
eficazmente la movilidad ascendente.
Debe observarse que también la movilidad social descendente acarrea inconvenientes personales y sociales. Las personas que «se quedan

328

Movilidad y personalidad social.
En la medida en que un status social superior es resultado del
logro personal, existen tantos conductos para la movilidad cuantos
son los roles sociales que desempeña la persona. La competencia del

329

XIII. Movilidad

Compensación de la movilidad descendente

atrás» en la competición por el status o que decaen a una clase inferior sufren tensiones, fracasos y molestias. Si esto sucede en la edad
madura, la persona siente verdadera dificultad para adaptarse y reajustarse a su nueva posición. Los «nobles empobrecidos» y los fracasados
que siguen apegados a la clase superior sufren de este fenómeno.

ñas del mismo nivel social puede ser una satisfacción para una personalidad normal. La sociedad exige que cada uno se adapte a la realidad, y esta adaptación se hace sobre todo subconscientemente mediante las relaciones sociales en las situaciones reales. El contorno
humano, la presencia de personas que tienen análogas aspiraciones
y problemas ayudan enormemente a la persona a aceptar la realidad.
c) Con frecuencia se da también una racionalización de la movilidad social hacia abajo que sirve para apaciguar al yo personal. Puede
darse que una persona en tal situación tenga la sensación de que ha
habido «errores» en la adscripción del status, que algunas personas
que han logrado un status elevado no lo deben a esfuerzos leales y a
una competencia honrada, y que algunos de los que han decaído de
su elevado status no han tenido culpa en ello. Un sesgo curioso que
toma a veces este razonamiento es la idea de que el mantenimiento
del status social no compensa las molestias y cuidados que ocasiona.
d) La persona que ha sufrido movilidad descendente halla también una compensación en una gran sociedad industrializada por el
hecho de que en ésta el status social es poco visible. La calidad de su
indumentaria puede ser diferente de la de las personas de elevada posición, pero el modo de vestir no es un indicio de status. A diferencia de la estructura social rigurosamente cerrada, no hay señales de
casta en la persona o en sus posesiones en un tipo abierto de sociedad
asociativa. Muchas de las actividades y de las facilidades públicas son
accesibles a personas de todas las clases sociales.
e) Finalmente, puede proporcionar un consuelo la creencia de
que los hijos pueden recobrar el status que uno ha perdido. Una
merma de prestigio social puede ser más o menos duradera para las
personas mayores que la han sufrido, pero en una sociedad de clases
abiertas hay fuerte tendencia a proporcionar a los hijos las ventajas
de que no han gozado, o que han perdido, los padres. En cuanto que
los padres «reviven» en sus hijos, aquéllos con frecuencia ponen menos
empeño en mejorar o conservar su propio status social que en proporcionar a su descendencia las oportunidades de progreso. En esto
halla una satisfacción la persona que ha sufrido movilidad social
descendente.

330

Compensación de la movilidad descendente.
Conviene recordar que la movilidad social es característica del
tipo asociacional y abierto de sociedad, mientras que la estabilidad
social caracteriza el tipo comunal cerrado. Puesto que en este segundo
género de sociedad no se da movimiento ascendente ni descendente,
no existen en ella las tensiones, fracasos, recompensas y compensaciones. Por otra parte, el «estar inmóvil» socialmente o mantenerse
meramente en el mismo estado puede ser un entorpecimiento en una
sociedad asociacional; de todos modos la movilidad descendente es por
lo regular una experiencia molesta.
Sin embargo, pueden surgir ciertas compensaciones en el sentido
de los valores sociales de una sociedad, en la que se cuenta con una
movilidad ascendente, pero las previsiones no se realizan siempre. Por
ejemplo, la presencia de grandes minorías étnicas y raciales en la
sociedad da al individuo la seguridad de que todavía goza de un grado
apreciable de status social. Además, el individuo puede considerarse
subjetivamente como de un status social superior, aun cuando efectivamente haya perdido los criterios objetivos por los que tal status
es apreciado.
*"
a) Las molestias y fracasos de la movilidad descendente son amortiguados un tanto por el conservatismo tradicional de la clase media.
Esto ocurre sobre todo en las sociedades en que la clase media es grande
e importante y en las que muchos miembros de la clase media tienen
todavía fresco el recuerdo de haberse elevado desde las clases inferiores.
La inclinación a la conformidad y las satisfacciones que esto proporciona contribuyen a compensar ciertas pérdidas de status social en
las personas que antes pertenecían a la clase superior. Se halla a la
vez apoyo y consuelo en otros muchos que comparten análogas experiencias.
b) El resentimiento por la pérdida de status no puede desaparecer nunca completamente en el individuo, pero se modifica por el
hecho de que no necesita tener gran contacto con los que antes compartían con él su elevada posición. La asociación constante con perso-

331

332

XIII.

Movilidad

MOVILIDAD SOCIAL EN LOS ESTADOS UNIDOS

1. Movilidad dentro de la iglesia.
Ya hemos visto que los grandes grupos sociales son los principales
canales en los que y por los que se efectúa la movilidad social ascendente.
Uno de los criterios capitales de status social es la utilidad funcional y,
dado que la cultura americana está dominada por instituciones económicas,
la mayoría de las personas consideran su empleo lucrativo como el índice
principal de status. Debido a esto se han descuidado, o quizá se han interpretado mal, otros grupos importantes en los que es posible la movilidad
social ascendente.
Los grupos religiosos ofrecen un campo variado y complejo de investigación en esta materia. Una corporación religiosa posee naturalmente una
estructura social, dentro de la cual a los miembros se les ofrecen posibilidades de movilidad vertical. Existen diferentes estratos dentro de la organización oficial y formal de las iglesias, como también hay ciertos criterios
no formales conforme a los cuales se evalúa el status social. Hay notable
diferencia entre la estructura social de católicos y protestantes, como también hay algunas diferencias entre las diferentes variedades de organizaciones protestantes.
En la estructura social de la Iglesia católica hay distinción neta entre
el laicado y los funcionarios profesionales. El sacerdocio, las órdenes religiosas masculinas y femeninas son las organizaciones tradicionales mediante
las cuales el individuo «abandona el mundo» y se «segrega» del laicado. Las personas que actúan profesionalmente en estos sistemas, gozan de un
status relativamente alto entre sus hermanos católicos. Aunque están ocurriendo muchos cambios en este respecto, estas personas tienen, por lo general, un exterior distintivo, están sujetos a ciertas obligaciones sagradas,
siguen una determinada regla de vida y son objeto de deferencia, de respeto
y de apoyo financiero por parte del laicado.
Menor distinción hay entre el laicado y los ministros en las corporaciones religiosas protestantes y judías, si bien también entre ellos goza de
status más elevado que el de los laicos la persona que se consagra a Dios.
Existe una gran variedad, que depende de otros criterios de status: tipo y
grado de la instrucción, actitudes para con la riqueza y la. ascendencia
familiar, el género de estratificación dentro de la corporación religiosa y el
status social que cada religión concreta posee en la sociedad.
El clero diocesano en la Iglesia católica es un ejemplo palmario de
oportunidades de movilidad ascendente dentro de la estructura religiosa.
En principio, todo muchacho capaz de la más baja clase social puede ser
admitido en el seminario, recibir las órdenes sagradas y elevarse a la más
alta posición en la estructura eclesiástica. Es un rasgo característico de una
iglesia en la que el hijo de un aldeano iletrado puede llegar a ser papa.

Movilidad dentro de la Iglesia

333

La movilidad potencial requiere desde luego que el individuo posea determinadas cualidades morales e intelectuales, determinadas clases de conocimiento y de virtud y una personalidad adaptable.
El concepto de ministerio «hereditario» y de la importancia de la familia para la admisión y elevación del funcionario religioso, ofrece también variaciones. No es raro que un rabino descienda de un largo linaje
de antepasados rabinos. También es posible al hijo de un ministro protestante seguir las huellas de su padre. En la Iglesia católica la vieja costumbre del celibato de sacerdotes, religiosos y religiosas impide que se establezcan privilegios hereditarios o que se perpetúe la casta. En los Estados
Unidos el reclutamiento de candidatos para el estado sacerdotal o religioso
entre los católicos tiene efecto en todos los estratos de la sociedad, sin limitarse a una particular clase social.
Las iglesias protestantes negras son un ejemplo vivo de hasta qué punto
se puede lograr un status social, no sólo dentro de la estructura religiosa
en cuanto tal, sino también en la comunidad más amplia. El predicador
negro ha sido durante mucho tiempo una figura importante de jefe entre
el pueblo. El ministerio mismo ha sido un medio de acceso a un status
superior para algunos que habían sido maestros, líderes obreros, líderes
ciudadanos y funcionarios políticos. Muchos factores han contribuido a
hacer que el grupo religioso sea más importante para los negros que para
los blancos, y esta importancia de la iglesia ha atraído a los que aspiraban
a subir socialmente y a las personas más competentes.
Dado que el laicado forma la parte más numerosa de toda entidad religiosa, la cuestión de la movilidad debe también extenderse a los seglares.
Un protestante celoso, capaz y activo tiene muchos caminos abiertos para
elevar su status dentro de la iglesia. Aunque hay diversos funcionarios
profesionales —obispos, superintendentes y ministros—„ existen también
para los seglares grandes oportunidades de participar directamente en las
actividades de la iglesia. Consejos seglares de administración con plenos
poderes para fijar programas de acción, establecer reglas, administrar finanzas y hasta con cierto poder para influir en las enseñanzas morales y
dogmáticas son corrientes entre los grupos protestantes.
Estas oportunidades de movilidad ascendente para los seglares son sin
duda más accesibles en el tipo de estructura congregacional que en el
presbiteriano, y también en las sectas o cultos más que en las confesionahdades. En términos generales se puede decir que la corporación religiosa en
que es menor la diferencia dé posición entre el laicado y los funcionarios
religiosos es también la que concede al laicado mayor grado de participación directa en los asuntos eclesiásticos, pero es también aquella en que es
menos abundante la diversidad de status religiosos.
Evidentemente en la Iglesia católica no hay medios comparables de
movilidad social para los seglares. Desde el punto de vista funcional los
seglares pueden realizar pocas acciones que proporcionen status. Hasta
hace poco el seglar no era admitido en el santuario o en el pulpito; no

334

XIII.

Movilidad

tiene voz en el gobierno de la Iglesia, y en los Estados Unidos no tiene
participación directa en la administración de los bienes eclesiásticos.
En la medida en que el status se logra por medio de funciones, el
laicado católico es, a lo sumo, adjunto y auxiliar del clero. Sin embargo,
un hábil abogado, médico, profesor u hombre de negocios puede aportar
importantes contribuciones auxiliares a las funciones no sagradas de la
Iglesia. Dado que las últimas responsabilidades y decisiones están en manos del clero, estas contribuciones pueden ser de consejo o pueden ser
también servicios prestados bajo dirección. Se ve, pues, que la movilidad
ascendente es sólo posible al laicado que realiza con competencia las acciones permitidas en cooperación con el clero.
Este breve esbozo de la variable estructura de las iglesias norteamericanas indica cómo un sistema preordenado de estratificación afecta a las
posibilidades de movilidad social dentro de una determinada entidad religiosa. El mayor contraste se observa en la Iglesia católica, en la que no
existe rol ni status elevado para el seglar, mientras que todo sacerdote
diocesano, empezando por el status eclesiástico más bajo, puede alcanzar
el más elevado posible. Las iglesias protestantes en general tienen mucha
más participación directa de los seglares en los asuntos eclesiásticos y proporcionan a los seglares roles y status de elevado rango. Las iglesias protestantes negras ofrecen todavía mayores ventajas tanto a los seglares como
a los ministros, dado que con frecuencia ofrecen un punto de partida paTa
alcanzar un elevado status social en grupos no religiosos.

2. Personas desclasadas.
El concepto de una estructura social organizada de status y clase no
se aplica a personas carentes de prestigio social y que están, como quien
dice, al margen de la sociedad. La práctica del ostracismo es cosa antigua,
pero las personas afectadas por él se hallaban por lo regular en condiciones de entablar relaciones sociales en otros grupos dentro de la sociedad
más amplia. En los Estados Unidos hay por lo menos tres categorías de
personas que carecen de clase, si bien suelen ser adscritas por muchos
observadores a la clase inferior. Éstos son los delincuentes habituales, los
vagabundos y los pordioseros de ciudad.
a) Los delincuentes habituales han sido objeto de intenso estudio sociológico estos últimos años. Constituyen una amplia categoría de gentes
sin clase y sufren de la consiguiente desestima, principalmente cuando están
en la cárcel. Sin embargo, con no poca frecuencia tienen contactos «al
exterior» y precisamente mientras están cumpliendo su condena. Mediante
cooperación, esfuerzo y buena suerte, pueden hallarse en condiciones de
recobrar el status social perdido frente a su familia y asociados en la
estructura social reconocida.
La sociedad de delincuentes actúa en formas análogas a las de la estruc-

Personas desclasadas

335

tura social normal. Comprende gentes de status social alto y bajo, y, entre
ellos se usan también algunos de los criterios empleados en la sociedad
normal para determinar el status. Sin embargo, como estas gentes tienen
mucho contacto, comunicación y relaciones sociales con no delincuentes,
y como gran parte de su comportamiento es normal, resulta difícil en cada
caso calificarlos de gente descastada o desclasada. Parece ser que este término sólo es apropiado cuando el individuo ha sido descartado de la gran
sociedad y confinado en una prisión.
b) Los vagabundos (hoboes) son tipos errantes que circulan por el
país sin medios fijos de subsistencia. Van de un lugar a otro y a veces
ejercen pasajeramente un oficio extraño, pero no son como los trabajadores
ambulantes, de los que ya hemos tratado, pues estos tales trabajan lo menos
posible. Se arreglan para viajar como pueden en carruajes y en trenes de
mercancías, y para comer y dormir en los parajes en que se encuentran.
La mayor parte de los vagabundos lo son sólo temporalmente. Por lo
regular, son hombres solteros, de veinte a treinta y cinco años. Durante
la depresión económica de los años treinta hubo vagabundos de más edad
y también hubo un número considerable de mujeres. En general es tan
duro este género de vida, que sólo hombres jóvenes tienen capacidad y
disposición para soportarla.
El vagabundo carece de clase sólo temporalmente. Como posee tan pocos
criterios de status social, la mayoría de los miembros estables de la sociedad suelen mirarle de arriba abajo. No alterna con personas «respetables» en relaciones sociales normales. Es indeseable en toda clase social
y es perseguido por guardias de las carreteras, por la policía y por los
funcionarios civiles. No obstante, el vagabundo tiene casi siempre algún
sitio adonde puede volver, tiene contactos con la familia o con amigos
y puede restablecer su status y sus relaciones sociales.
Es de prever que una población dinámica e inquieta como la de los
Estados Unidos produzca cierto número de drop-outs incluso en períodos
de prosperidad económica. Ello se puede observar en el fenómeno relativamente reciente de los hippies y de los que se llaman a sí mismos
flower children que abandonan la sociedad convencional, e intentan a veces
establecer un modo de vida menos «artificial». A diferencia de los vagabundos, acostumbran a asociarse en grupos de gente que comparte su
filosofía de protesta social deliberada. Al igual que el vagabundo, sin embargo, tienden eventualmente a abandonar su camino e instalarse en la
vida normal. Sea que haya quedado satisfecho su gusto de aventuras o
que hayan pasado demasiadas penalidades, o sea por la razón que fuere,
entran de nuevo en el sistema de clases sociales.
c) El pordiosero de ciudad (city bum) es un fenómeno totalmente diferente. Generalmente es un varón sin hogar, de más de cincuenta años.
Como no tiene dirección postal, domicilio fijo, empleo lucrativo ni pertenece a organizaciones sociales formales, es difícil evaluar el número de este
género de personas. La policía calcula que los hay a millares en toda gran

336

XIII.

Movilidad

ciudad norteamericana. El pordiosero de ciudad ha descendido en la movilidad social hasta el límite inferior. Se ha hundido hasta el fondo de la
estructura social y en ciertos aspectos está incluso fuera de la clase
más baja.
Toda gran ciudad en los Estados Unidos tiene su Skid Row, un barrio
al que van a parar los «venidos a menos» de la sociedad. Es un punto
terminal: nadie nace en el Skid Row. Es el lugar donde pasan sus últimos
años en la miseria gentes sucias y desharrapadas, que en su mayoría sufren
de desnutrición y alcoholismo y que, si hallan alimento y techo, lo deben
a la caridad de los demás. Misiones de socorro han hecho mucho para
aliviar sus sufrimientos y en ocasiones han logrado restituir a algún individuo a la vida social normal.
El Skid Row no es lo mismo que los barrios bajos (slums) o los barrios
étnicos, que, como ya vimos, tienen algo de organización social, aun cuando
puede hallarse físicamente en el mismo lugar. El Skid Row es un conglomerado de gentes que despiadadamente han sido llamadas «la escoria» de
la sociedad. Sus historias personales muestran que todos y cada uno de
ellos han decaído de un status anterior más alto. Algunos de ellos han sido
incluso hombres de negocios y profesionales con éxito; por lo menos
todos ellos habían sido miembros aceptados y aceptables de la sociedad.
Constituyen el extremo ejemplo de movilidad social descendente.
Hemos examinado estas tres categorías de gentes desclasadas principalmente desde el punto de vista de la clase, del status y de la movilidad
social. Existen también desviados sociales en algunas de las manifestaciones externas de comportamiento. No obstante, éstos han pasado por el
proceso de socialización y no pueden librarse totalmente de las influencias
de la cultura norteamericana. Incluso cuando infringen varios mores y costumbres y son objeto de las sanciones sociales negativas que acarrean estas
transgresiones, sus pautas fundamentales de comportamiento son por lo
menos norteamericanas en el fondo. En este sentido todavía comparten la
cultura norteamericana.

3. Educación y movilidad social.
El grado y la clase de educación que posee una persona constituyen
uno de los criterios más importantes de status, lo cual está fundamentalmente de acuerdo con el hecho de la movilidad social. Las exigencias de
educación se están elevando en todos los grupos sociales principales y la
mayoría de los roles sociales en la sociedad industrial norteamericana
requieren conocimientos y competencia técnica. Sin embargo, desde el punto -de vista de la movilidad social, hay diferencia entre el efecto de la educación en los que la reciben y en los que la dan.
a) Los que reciben educación pueden utilizarla como punto de partida
para alcanzar un status social más elevado. El sistema de la escuela elemen-

Educación y movilidad social

337

tal, tanto pública como privada, ha sido un medio de rápida socialización
para hijos de inmigrantes. Análogamente las escuelas de las ciudades son
actualmente muy ventajosas para los niños de los que emigran del campo.
En este sentido la escuela es un agente que acorta las distancias en la movilidad ascendente, más eficaz que la familia, el barrio o la iglesia. Proporciona el conocimiento y la práctica fundamentales, sin los cuales apenas
puede uno mantenerse en su propio status y mucho menos desplazarse
hacia arriba.
También deben tomarse en consideración otros factores escolares. Uno
de ellos es el grado de educación que posee el individuo: el grado de
licenciado (college) ha venido a ser casi una exigencia en la sociedad norteamericana corriente. Los grados de master y de doctor añaden prestigio
sólo en los sectores profesionales y especializados. Otro factor es el contenido de la educación: es probable que una persona que se distingue en
ciencias y en negocios, más bien que en filosofía o humanidades, disponga
de un instrumento mejor de movilidad futura. Asimismo la elección de un
college o universidad tiene su importancia, dado que unos establecimientos
tienen de suyo más prestigio que otros.
b) Los que enseñan son afectados diferentemente, puesto que alcanzan
su status social dentro de los grupos de enseñanza. Recientemente se han
efectuados cambios importantes en la educación. El prestigio social del
profesor y del educador no es ya tan alto, en comparación con otras profesiones, como lo era antes. Se nota que al elevarse el nivel general de
instrucción el pueblo americano no mira ya al profesor con la misma
admiración y respeto.
Debido en parte a esta disminución de respeto, hoy día hay menos
jóvenes que aspiran a la carrera docente* Esto se debe también a otros
factores: la creciente población escolar, los sueldos relativamente bajos
de los maestros, la indisciplina visiblemente creciente de los alumnos^ principalmente en el nivel del bachillerato (high-school) público y las atrayentes oportunidades de empleo en otros sectores. Todos estos elementos contribuyen a rebajar la elevada posición que el docente ocupaba en la sociedad norteamericana de antaño y a disminuir el atractivo de este rol a los
ojos de la joven generación.
El status social del profesorado de college y de universidad es algo
más elevado que el del maestro de escuela elemental o de high-school, pero
éstas son distinciones dentro de la profesión. El gran público mira con
frecuencia al profesor de college como a una persona poco práctica y fantástica, que vive en un mundo de ideales y probablemente no se ganaría
la vida en. el mundo de la realidad. En el mundo de los negocios se adopta
a menudo esta misma actitud, principalmente si el profesor es un «intelectual», o sea, filósofo, humanista o sociólogo. La apreciación social de
físicos, expertos de laboratorio y profesores de contabilidad es más positiva.
Dentro del marco de los grupos de enseñanza el docente puede aspirar
a un más elevado rango académico, a posiciones de presidente, decano y

338

XIII.

Movilidad

rector, como también a cierta reputación y cargos en sociedades científicas.
Todos éstos son medio de movilidad social ascendente y aumentan considerablemente el status social de la persona que los posee. La necesidad
de extender las facilidades escolares, que en un principio afectó a las escuelas elementales y a las high-schools, influye también el nivel del college.
Escasean los profesores y directores competentes y constantemente se les
hacen ofertas lucrativas por parte de la industria, de los negocios y de las
profesiones.
Como la fe en la instrucción es un valor profundamente arraigado en
la cultura norteamericana, es probable que la instrucción siga siendo un
medio de movilidad social ascendente tanto para los estudiantes como
para los docentes. No hay sociedad en la historia del mundo que haya
hecho tanta inversión de personal, energía, tiempo, dinero y esfuerzo en
la enseñanza como los Estados Unidos. El hecho de que las más importantes universidades y colleges y muchas de las escuelas secundarias y
elementales fueran fundadas y sostenidas por iniciativas privadas indica
que el valor social de la instrucción no es resultado de una expresa política oficial. Está profundamente enraizado en la cultura y, como criterio
ampliamente reconocido de status social, sigue siendo lógicamente una
importante vía de acceso a la movilidad social.

4. Migración y movilidad social.
Se dice que el pueblo americano es el más migratorio en sentido físico y el más móvil en sentido social de todos los pueblos de la tierra.
Ambos fenómenos se hallan en relación, pero raras veces se observa su
influjo mutuo. La razón de que la gente emigre es probablemente para
procurarse un status social más elevado y en algunos casos el hecho de
haber logrado efectivamente tal status.
A lo largo de casi toda su historia los Estados Unidos han fomentado
la inmigración de extranjeros. Millones de europeos llegaron a América
para buscar mejores medios de vida y para procurar a sus hijos oportunidades de movilidad social ascendente. Aunque en la última parte del
siglo pasado se fijaron ciertas reglamentaciones para la inmigración, no se
establecieron restricciones reales ni porcentajes hasta después de la primera
guerra mundial. Después de la segunda guerra se mitigaron un tanto con
el fin de admitir a desplazados y refugiados.
Donde más claramente se echa de ver la relación entre migración y movilidad es en los argumentos que han esgrimido los nativistas americanos
contra la admisión de extranjeros. Han argüido que la oleada de inmigrantes era una amenaza para el nivel de vida norteamericano, para los
elevados jornales y las oportunidades de empleo, para los módulos de la
enseñanza y para el general bienestar cultural del pueblo. Salta inmediatamente a la vista que todos éstos son criterios de status social: todos ellos

Migración y movilidad social

339

representan objetos de valor que las personas tratan de poseer cuando aspiran a la movilidad social ascendente. Los antiinmigracionistas argüían que
los extranjeros «acapararían» estos medios, lo cual implicaba que los nativos verian coartadas sus aspiraciones a posiciones más altas.
La historia de los Estados Unidos demuestra que en realidad ha sucedido lo contrario. Un inmigrante extranjero podía raras veces avanzar en
el mismo estrato social que ocupaba en su sociedad de origen. Se producen ocasionales excepciones entre individuos de profesiones liberales y
hombres de ciencia. En los Estados Unidos, los inmigrantes en general
comenzaron al nivel de las clases inferiores, con lo cual «empujaron» hacia
arriba a los nativos. En la hora presente se contrarresta con el mismo
género de argumentos la migración de portorriqueños, mejicanos y negros
del mismo modo que se hacía con los primeros inmigrados. Pero, a causa
de su status de clase relativamente bajo, su presencia no ha puesto obstáculo a la movilidad social de los nativos.
Otro aspecto de la relación entre migración y movilidad es el extraordinario ritmo con que la gente se muda de una residencia a otra. Aproximadamente una de cada cinco familias norteamericanas se muda cada
año a una nueva dirección. Se ha insistido tanto en la migración del campo
a las áreas urbanas, que no se ha prestado atención al cambio interno de
residencia urbana. Las más de las veces el cambio es un factor de movilidad social.
Toda gran ciudad y sus suburbios demuestran que hay relación entre
movilidad residencial y movilidad social. En todo mapa urbano se pueden
señalar pautas de movimiento de zonas residenciales pobres a otras mejores. Zonas en que vivían antes las mejores familias han ido poco a poco
deteriorándose físicamente. Al dirigirse a ellas las clases bajas y medias,
las iban abandonando las clases altas. Luego, cuando estas familias ascendían en la estructura de clase, buscaban a su vez otras áreas residenciales
mejores. El enorme desplazamiento de familias a los suburbios se ha efectuado en gran parte por personas que buscan un ambiente físico en el que
puedan expresar mejor su elevación de status.
Al crecer y extenderse las grandes manufacturas y establecimientos
mercantiles ha surgido la necesidad de la movilidad de empleo. El término
«mano de obra móvil» designa generalmente a obreros que están dispuestos
a cambiar su lugar de residencia, como también a obreros que son capaces
de dedicarse a otros tipos de trabajo en la industria. En la categoría de
venta y gestión de negocios el término «movilidad de empleo» se refiere
generalmente a las oportunidades de ascenso dentro de una compañía o industria. Estas personas deben hallarse dispuestas a cambiar de residencia
cuando se les ofrece una proporción de ascenso en otra ciudad. La oposición a desplazarse físicamente puede destruir las perspectivas de status
social superior y de promoción profesional.
Volvemos, pues, a nuestra observación del principio: algunas personas
cambian su lugar de residencia porque han logrado ya un status social

340

XIII.

Movilidad

más elevado, mientras que otras lo hacen porque tratan de elevar su
status. Un joven busca fortuna en la ciudad o en el extranjero. Un gerente
joven ascendido puede trasladar su familia a una zona residencial mejor
para manifestar su elevación de status. Estos ejemplos muestran que la
migración física puede ser tanto causa como efecto de la movilidad social.

5. Éxito y movilidad social.
El carácter norteamericano contiene cierto número de conceptos altamente valorados que se refieren directamente a la práctica efectiva de la
movilidad social. El alto valor que atribuyen los norteamericanos a la actividad, al éxito y a la cantidad actúa igual como causa que como efecto de
movilidad ascendente. Si no se ofreciera a la gente la posibilidad de ascender en la sociedad de clases abiertas, no existirían probablemente estos
valores. Por otra parte, si nosotros no fuéramos una sociedad «en acción»,
que evalúa constantemente sus resultados con módulos cuantitativos, no
habría entre nosotros gentes que ascendieran en la estructura social.
a) La insistencia en la actividad se observa en todos los grandes grupos de nuestra sociedad. Salta a la vista en el sistema escolar, particularmente en las high-schools y colleges, donde hay gran dosis de actividad
extraescolar. Es menester forzar la lógica para hallar la importancia que
tienen para el estudio las fraternidades, los proms y homecomings, o los
torneos de fútbol o baloncesto.
Otro ejemplo lo ofrecen los grupos religiosos. Una iglesia activa es
aquella en que alguna cosa «está siempre en marcha». Esta actividad
es hasta cierto punto directamente espiritual, pero el sector en que más se
marca esta actividad es por lo regular algo que está en la periferia de lo
espiritual. En un caso o en otro prevalece el valor del activismo, y constantemente se apremia a los miembros de la congregación para que trabajen por la iglesia.
b) El valor de una realización no está aislado, sino que debe en algún
modo relacionarse con el resultado. Los norteamericanos han sido durante
mucho tiempo lectores apasionados de libros acerca del modo de prosperar. Los libros que nos enseñan cómo se hacen las cosas acentúan la
importancia de hacer cosas con éxito. La idea importante es que el mejor
modo de hacer una cosa es hacerla con éxito. Los millones de personas
relativamente desafortunadas que hay en nuestro país se suelen considerar
por debajo de lo normal, quizás incluso como deficientes mentales.
El ideal del éxito brilla como una llama constante en el cielo de la
cultura americana. Personas urbanas, instruidas, adoctrinadas con este ideal
tienen un pánico especial al fracaso. El éxito se presupone y se exige en
la crianza de los niños, en el funcionamiento de la casa, en el modo de
ganar amigos en las ventas, en el deporte y en las diversiones y en todas
las formas institucionalizadas de comportamiento social.

Éxito y movilidad social

341

c) Un tercer valor del que ya hemos hablado es el de la cantidad. Un
grupo activo, próspero, es aquel en que con frecuencia se realizan grandes
números en una forma acompañada por el éxito. Miramos con respeto
la fábrica más grande, con el mayor volumen de productos. Respetamos
también la más grande universidad, máquina política, hospital, iglesia o
almacén. Es incluso cierto motivo de orgullo el vivir en una gran ciudad.
Desde el punto de vista de la movilidad social, estos valores de actividad, éxito y cantidad ejercen el mayor influjo. La movilidad hacia arriba
significa para un individuo gozar de un status superior al que tenía antes,
y este cambio se considera en sí mismo como un logro. Ya hemos visto
que son numerosos los criterios de atribución de status y que el rol funcional es sólo uno de éstos. Sin embargo, en la sociedad norteamericana
la propiedad de proporcionar status que tiene el rol social es mayor que
en otras partes por ser mayor también la recompensa en prestigio que acarrea el desempeño próspero del rol.
Un análisis de este género nos desviaría de nuestro propósito si no lo
enfocáramos dentro del marco ético total de la cultura americana. No debemos tener la sensación de que la aspiración a elevar el propio status
sea el objetivo que absorbe toda la vida americana. Es probable que la
gran mayoría no tenga conciencia de aspirar a esto o que no preste atención refleja a la relación que hay entre la movilidad social y los factores
de realización, éxito y magnitud. Sería un error científico suponer que la
gente ansia groseramente el lucro o que es groseramente materialista en
la prosecución ingenua de un más alto, status.
El ideal del éxito hace hincapié en las recompensas de los resultados
obtenidos y éstas son, en el contexto americano, recompensas personales
por actividades personales. Pero esta competición no es pura y simplemente una guerra sin cuartel que tiene por resultado la supervivencia de
los más aptos. Los factores que ayudan a las gentes a alcanzar status e
influencia y fomentan así la movilidad ascendente, no están en la práctica divorciados de los valores definitivos de caridad, fraternidad, democracia, derechos personales y sociales y dignidad humana.
Hay una sutil distinción a la que parece no prestar atención más de
un crítico de la cultura americana. El pueblo americano no interpreta la
realización, el éxito y la cantidad meramente como medios prácticos de lograr un alto status social. Por otra parte tampoco los considera como
fines absolutos en sí mismos. Cuenta con la bondad moral y la corrección
social de la realización, del éxito y de la cantidad. Cree que es provechoso
personal y socialmente trabajar con vigor, tener éxito en el trabajo y poder
mostrar grandes resultados evaluables de una realización próspera. Así se
supone que la movilidad social ascendente es un corolario lógico de estos
factores.

342

XIII. Movilidad

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CAPECCHI,

XIV
CAMBIO

Toda sociedad y toda cultura, aun la más tradicional o conservadora, está constantemente sujeta a cambio. Es decir, la materia objeto de nuestro estudio —los fenómenos sociales y culturales— no
puede ser nunca completamente estática. El cambio es inherente a su
misma naturaleza. La unidad central de la sociedad, la persona humana, está sujeta a los hechos universales de nacimiento, maduración,
envejecimiento y muerte; y llega el caso en que todo el personal de
una sociedad desaparece y es reemplazado por otro. La unidad mínima
de cultura, la pauta de comportamiento, aunque más duradera que
las personas que la realizan, está sujeta a factores de cambio.
El cambio se define brevemente como una variación de un estado
o modo precedente de existencia. Siempre hay algo que está sujeto a
variación y el objeto así cambiado representa una reforma y combinación de modos anteriores de existir. El sociólogo se enfrenta aquí con
el viejo problema filosófico de la permanencia y del flujo, de la unidad
y de la variedad. Ya hemos visto que los fenómenos básicos sociales y
culturales deben estar siempre presentes, aun cuando sean mudables.
Los grupos e instituciones básicas —familiar, educativo, económico,
político, religioso y recreativo— pueden cambiar de forma y contenido, pero se hallan necesariamente presentes dondequiera que hay
vida social organizada.

Cambios recurrentes y cambios nuevos.
Todos los fenómenos que hemos estudiado en este libro —pautas
y roles, status y valores, procesos e instituciones y otros— existen

344

XIV. Cambio

universalmente y son comparables entre sí. De otro modo no podría
existir el conjunto de conocimientos que llamamos ciencia social. Además, estos fenómenos están siempre sujetos a cambio, y el cambio mismo es un fenómeno permanente, objeto de análisis y estudio sociológico.
Por razones de claridad y de utilidad debemos distinguir entre
un cambio permanente que se repite y un cambio que representa una
modificación compartida de comportamiento. Los cambios de pautas
de conducta que experimenta un nifto según va creciendo, o el cambio
a que está sujeto todo adulto cuando se encuentra ante una nueva situación, no son nada «nuevo» para la sociedad. Las innovaciones
y las modas pasajeras, en el hablar, en el vestido, en los cantos y
en los juegos, son sencillamente variantes repetidas del mismo fenómeno.
Análogamente, ciclos estacionales en los negocios, en el vestido, en la
alimentación, en las bebidas y en los arreglos de la casa no son sino
fluctuaciones previstas de comportamiento. En sentido técnico, sólo
cuando algún elemento cultural se acepta como una nueva disposición
y es compartido por muchas personas, podemos decir que ha ocurrido
un auténtico cambio cultural.
La diferencia entre cambios repetidos y cambios nuevos nos permite examinar separadamente en un capítulo la movilidad social y
en otro la desviación. La movilidad social, al igual que la migración
geográfica, ocurre en mayor o menor grado dondequiera que se da
vida asociada. Es un fenómeno relativamente permanente, como la
desviación social y cultural, que se halla también dondequiera que hay
personas que viven en común. La movilidad y la desviación son, evidentemente, formas de cambio, y sólo por razones de análisis y de claridad
las examinamos como mutaciones que se repiten constantemente, y
distintas de las nuevas.

Aspectos del cambio.
Para una interpretación fructuosa del cambio social y cultural es
necesario comprender ciertos aspectos generales bajo los cuales el
cambio puede ser enfocado. Es evidente que todo cambio es temporal.
El paso del tiempo es una condición importante para que ocurran cambios, pero el tiempo solo no los produce. El cambio social y cultural no
es análogo al proceso biológico de envejecimiento en los seres humanos ; la sociedad o la cultura no se fatiga ni se gasta. Se requiere tiempo tanto para la renovación como para el abandono de formas de
comportamiento.

Secuencia del cambio

345

El cambio es también ambiental; se da siempre en entornos concretos, tanto físicos como culturales. El entorno geográfico está constantemente sujeto a cambios, algunos de ellos producidos por el control
del hombre sobre la naturaleza y otros por los poderes incontrolados
de esta misma. Ya hemos visto que el entorno cultural ejerce un gran
influjo en el comportamiento de las personas y que él por su parte
es también transformado por ésta.
Todo cambio, en cuanto tiene importancia sociológica, posee también
un aspecto humano. El hecho de que las gentes efectúen cambios y a
su vez sean afectadas por ellos, confiere al cambio la mayor importancia. Además, todo el personal de una sociedad, considerado tanto
desde el punto de vista de los individuos como en sentido de la pluralidad, está en constante transformación. Las personas entran en los
grupos y salen de ellos, de modo que varían el número y tipo de
miembros que los forman. Al cabo de un período de tiempo, todo el
personal de una sociedad queda completamente reemplazado por otro.
Estos tres aspectos combinados forman las Condiciones necesarias
bajo las cuales se verifican todos los cambios. Con esto queremos decir
que el cambio tiene que efectuarse en algún tiempo, en algún lugar
y debe afectar a algunas personas. Aquí examinamos estos aspectos
del cambio como condiciones, no como causas. Si los concebimos
claramente como condiciones combinadas y necesarias, encontraremos
más significativo el estudio del cambio en sí mismo.

Secuencia del cambio.
El cambio incluye la cuestión de la secuencia de los fenómenos
que cambian —cuál sigue a cuál—, que a su vez implica la cuestión
de ritmo y dirección. Se puede observar que una sociedad total se halla
grosso modo en el período de transición entre un estadio agrícola e
industrial, o que una cultura democrática se está convirtiendo en una
cultura totalitaria, o que un sistema de parentesco va pasando del
tipo consanguíneo al tipo conyugal.
La mayoría de los sociólogos han abandonado la idea de que sólo
hay una dirección de cambio sociológico o de que existen leyes universales de aceleración o de disminución del ritmo. Las anteriores especulaciones sobre la evolución de la sociedad y de la cultura según etapas
netamente establecidas desde las formas más bajas a las más altas,
han perdido su significado. No tenemos necesidad de ocuparnos de
vagas presuposiciones históricas, como, por ejemplo, que la promiscui-

347

XIV. Cambio

Factores del cambio

dad sexual entre los primitivos se cambió en matrimonios de grupo,
luego en poligamia y finalmente en monogamia, o que la religión se
desarrolló pasando de la magia al politeísmo y luego al monoteísmo.
El estudio empírico de los pueblos primitivos contemporáneos ha descartado este género de teorías.
El análisis comparado de las culturas ha mostrado que el ritmo
del cambio varía enormemente. De hecho este ritmo ha sido uno de
los criterios útiles empleados por los sociólogos para clasificar las
sociedades. La diferencia entre cambio lento y rápido constituye un
indicio sumamente importante de la diferencia entre el tipo comunal y
el asociacional de sociedad, entre sociedades abiertas y cerradas, entre
culturas rurales y urbanas, y otras.
El análisis interno de una sociedad muestra que el cambio se realiza
con ritmos diferentes de un grupo a otro. Incluso cuando notamos
que una cultura industrial urbana cambia muy rápidamente, veremos que algunas de sus instituciones se mantienen relativamente tradicionales y conservadoras. Ya vimos que la teoría del atraso cultural
se basa en esta observación. En una sociedad técnicamente próspera
las instituciones y grupos económicos cambian más rápidamente que las
instituciones y grupos religiosos y familiares.

bios. Emplearon, en formas crudas o refinadas, las diferentes técnicas
de propaganda y de presión. Los movimientos de masas, inspirados
por tales individuos, se extendieron por todos los países.
El cambio no deliberado es generalmente imprevisto. Con frecuencia ocurre a consecuencia de catástrofes naturales, como inundaciones,
sequías y terremotos, y la importancia de sus efectos depende de su
rigor y de la capacidad de la sociedad para absorberlo o para reaccionar ante él. Estas catástrofes son en sí mismas cambios súbitos, y
generalmente exigen que las personas hagan rápidos reajustes en su
comportamiento. Se dan también ciertos factores biológicos no deliberados, como nuevas enfermedades e incluso mutaciones genéticas,
que no se pueden explicar por agentes humanos.
Cualquier teoría determinista que atribuya todo cambio social y
cultural a estas incidencias no deliberadas, debe ser científicamente
sospechosa. Los agentes humanos y no humanos ejercen acciones y
reacciones recíprocas. Un determinismo ciego e inevitable, como único
o principal factor, no goza ya del respeto científico. Cuando el hombre,
con su conocimiento técnico y su competencia administrativa, adquiere
más y más control de su ambiente físico, decrece la importancia del
cambio no planeado y de las fuerzas «ciegas» de la naturaleza.

Cambio planeado y no planeado.

Factores del cambio.

Tanto el ritmo como la dirección del cambio dependen en gran
manera de que éste sea deliberado o no deliberado. Por cambió deliberado, inducido, nos referimos al que efectúa con control social,
engineering, y planes, por jefes, inventores, reformadores y «grupos
de presión». La gente, por diferentes motivos, prevé la dirección en
que le gustaría que se moviesen la sociedad y la cultura y hace esfuerzos por llevar a cabo el cambio deseado; así, por ejemplo, un fabricante construye una fábrica para la producción de un nuevo invento.
A veces hay consecuencias no previstas de estos esfuerzos, como los
barrios bajos en una ciudad industrial que se extiende rápidamente,
pero se entiende que la dirección general ha de ser de progreso hacia
adelante.
La teoría histórica del «gran hombre» no es una explicación exclusiva y universal del cambio social y cultural; todo gran reformador
debe operar en condiciones favorables. Sin embargo, no cabe la
menor duda de que hombres individuales (santos, héroes, dictadores
y otros) fueron instrumentos para la realización de importantes cam-

Los sociólogos han descartado la antigua idea evolucionista de
un cambio por etapas progresivas e inevitables. Igualmente han abandonado la fácil explicación de una causalidad única para los cambios
en la cultura y en la sociedad. Los factores de cambio no se pueden
aislar y tratar como si fueran causas únicas suficientes. Es un sofisma
fundamental elegir el marco geográfico, la herencia biológica, la providencia sobrenatural o los genios personales como únicas causas
completas. También es contrario a los hechos históricos acentuar una
causa general principal del cambio, como lo hacen los fautores del
determinismo' económico, del emanatismo idealista, etc.
Ya hemos visto que el cambio puede ser planeado y deliberado o
fortuito y no deliberado. Se pueden reconocer e introducir factores
aislados y es cierto que determinados cambios menores en la sociedad
y en la cultura se pueden explicar por ellos. Sabemos en general que
los cambios en la legislación y en las exigencias de su cumplimiento
han ejercido un gran influjo en las costumbres y en las prácticas populares. Sabemos que el cambio en el sistema de crédito o en la producción

346

349

XIV. Cambio

Cambio y progreso

mecánica pueden dar origen a toda una serie de acciones y reacciones,
algunas de ellas imprevistas. Sabemos también con absoluta certeza
que ninguno de estos factores es una causa universal que provoque todos
los cambios en la sociedad y en la cultura.
A pesar de lo que sabemos científica y empíricamente sobre la
causalidad múltiple, todavía se recurre con frecuencia y sin método a
la teoría del factor único. La gente sigue atribuyendo el «estado de
cosas actual», es decir, todo el sistema social y cultural, a la herencia
racial, el marco geográfico, a la intervención sobrenatural, o a toda
una serie de factores misteriosos, como el destino ciego, la evolución
automática y la mala suerte. Es cierto, por supuesto, que factores
físicos, como cambios climáticos, sequías y erosiones del terreno, y
factores biológicos, como pestes, disminución de la fecundidad y senilidad creciente, pueden cambiar el curso normal y previsto de una
sociedad. Pero a medida que estos factores se pueden y se han podido
dominar, ha disminuido la fuerza de su influjo causal.

criterio de progreso una relación entre el fin y los medios. Por ejemplo,
toda institución importante tiene por fin la satisfacción de ciertas necesidades sociales y culturales de la gente. Los medios empleados dentro
de cada institución se pueden analizar cuidadosamente y se puede
deducir grosso modo una generalización del grado en que se realizan
en la cultura total los fines institucionales. Dado que ninguna sociedad permanece inmóvil, el grado en que los cambios aumentan o disminuyen las satisfacciones culturales indica el grado en que una sociedad es progresiva o regresiva.
Conviene notar, sin embargo, que no todos los fines se pueden
definir claramente o apreciar objetivamente. Hay algunas áreas institucionales, en que no se comprenden claramente los fines y los medios,
en parte porque existen grandes lagunas en nuestro conocimiento
científico de la sociedad y de la cultura, y en parte porque la gente
carece de voluntad y de capacidad para usar medios racionales dirigidos a los fines propuestos. Por ejemplo, a cierto nivel de las instituciones
educativa y política no sólo hay conflicto de valores, sino también
cierta difusión de los objetivos, de modo que no es posible decir exactamente que una línea de realizaciones sea más progresiva que otra.
No obstante, ciertos niveles básicos de todas las instituciones importantes se pueden apreciar por la relación entre medios y fin. Si admitimos que la producción de mayor número de artículos a precios más
bajos es un fin objetivo de la institución económica, podemos ver fácilmente que la producción mecanizada es superior y más progresiva
que el sistema de trabajo manual. Si admitimos que la garantía de
la justicia y la protección de la ley para el mayor número de ciudadanos son fines objetivos de la institución política, podemos comparar
el grado en que las diferentes sociedades han logrado estas metas.
Conviene destacar que un cambio rápido no es sinónimo de progreso. En algunos casos las culturas que cambian más rápidamente en el
mundo moderno son las que han hecho grandes progresos en los
aspectos técnico, material e industrial de la sociedad. Los conatos de
introducir cambios mediante planes quinquenales en la industria han
dado, a veces, como resultado la dislocación de las instituciones no
económicas. Este género de experiencia indica que el sociólogo debe
examinar el ritmo y la dirección de todas las instituciones dentro de la
sociedad y sólo después juzgar sobre la base de la relación entre medios
y fines.
Es evidente, por lo tanto, que una comparación inteligente y fructuosa de las culturas requiere el estudio y la apreciación de las instituciones paralelas. El progreso en el sistema educativo de una sociedad

348

Cambio y progreso.
El análisis de la dirección del cambio implica directamente la
apreciación de si un determinado cambio es ejemplo de adelanto y
progreso o de degeneración y retroceso. Un cambio inducido se supone
generalmente que ha de ser provechoso y progresivo, mientras que los
cambios no deliberados e imprevistos pueden ser provechosos o perjudiciales. La apreciación del cambio depende, sin duda, en muchos casos
de lo que la gente estime deseable o indeseable en una sociedad. Por
tanto, en los términos más generales, el progreso es un movimiento
consciente hacia objetivos aprobados y deseables.
No obstante, es científicamente discutible el empleo exclusivo de
un criterio de esta índole. Equivale a fundamentar la estimación del
progreso en los valores, ya sean los que se profesan en privado y subjetivamente o los que existen objetivamente en la cultura. Si una persona
mide el progreso social conforme a sus propios criterios de valor,
se expone a dar una interpretación privada y poco científica. Si emplea los valores comunes de la cultura, corre peligro de sucumbir a la
«falacia de los números», es decir, de concluir que lo que mucha gente
desea es intrínsecamente progresivo. Lo que hace es sencillamente multiplicar la interpretación privada convirtiéndola en interpretación de
masas.
El modo de eludir este dilema consiste, sin duda, en emplear como

XIV. Cambio

Condiciones del cambio

no se puede comparar con el progreso de la institución política en otra
o de la institución económica de una tercera. Ésta es precisamente
la zona en que actúan el etnocentrismo y las falsas interpretaciones. La
persona etnocéntrica toma el progreso de una institución particular en
su propia cultura como criterio para apreciar la cultura total de otra
sociedad. Es una regla elemental de lógica que sólo los objetos comparables se pueden comparar.

El cambio estructural va envuelto en fenómenos como los siguientes: el desarrollo de la burocracia, la contracción de la clase obrera
no especializada, la expansión de la clase media, la multiplicación de
especialistas en las funciones y el desplazamiento del poder social
de las agrupaciones económicas a las políticas. Todos éstos son ejemplos del modo como está sujeta a cambio la posición relativa de las
personas, clases y grupos. Un cambio en cualquiera de éstos implica
cambios en los otros sectores interrelacionados de la sociedad y un
reajuste gradual de la estructura total.
Esta distinción entre cambio funcional y estructural se equipara
a veces vagamente con la distinción entre cambio social y cultural.
La idea es que el sistema cultural es dinámico y el sistema social estático, y esta distinción puede ser útil en algunos aspectos de la investigación sociológica. Sin embargo, el hecho es que los componentes de la
cultura están estructurados unos en relación con los otros y que cada
uno de los componentes de una sociedad son objetos en función.
Parece más lógico definir el cambio cultural como el que ocurre entre las unidades de la cultura, y el cambio social como el que ocurre
entre las unidades de la sociedad. Pero, dado el íntimo enlace en que
están sociedad y cultura en la situación concreta, incluso esta distinción
se debe emplear con reservas.

350

Cambio funcional y estructural.
Hemos visto que hay grandes diferencias en las pautas de comportamiento de una cultura a otra. Las distintas maneras en que las diferentes personas persiguen sus fines sociales indican que las funciones
sociales y culturales están sujetas a cambio. Aquí también el ritmo y la
clase de cambio difieren de una sociedad a otra. La comunicación a
distancia se puede efectuar todavía en algunas sociedades por medio
de señales de humo o de redoble de tambores, mientras que en otras
sociedades a lo largo de un siglo se ha pasado del correo terrestre al
correo aéreo y al teléfono, a la comunicación por radio y televisión.
El estudio del cambio funcional dentro de una cultura tiene importancia para el sociólogo. Lo que hace la gente y el modo como
lo hace indican las uniformidades repetidas de comportamiento social
que se pueden comparar de una cultura a otra. Siendo la cultura una
realidad dinámica, sus principales cambios y evoluciones se pueden
seguir mediante la observación de las funciones de la gente en k vida
de grupo, es decir, de las personas en sus variados roles sociales en
los grupos importantes de la sociedad. Seguir el desarrollo del rol
paterno, del rol de trabajador, del rol de ciudadano y otros a través
de un período de tiempo, proporciona una visión fructuosa del cambio
funcional.
El concepto de estructura social no es el de una combinación rígidamente estática de las partes. Si bien toda sociedad tiene un sistema
ordenado de status personales y de grupos y de posiciones sociales
y de estratos relacionados entre sí, con todo', este sistema estructural
en su conjunto es un «organismo que vive». En él hay dos clases de
cambios simultáneos: el movimiento de la estructura total a través
del tiempo y el movimiento de las partes en relación unas con otras
dentro de la estructura total. Estos dos aspectos del cambio están tan
íntimamente entrelazados, que sólo se pueden separar conceptual y
analíticamente.

351

Condiciones del cambio.
A veces se da un entrecruzamiento erróneo de significados entre
los conceptos de condición y de factor. Por condiciones del cambio
entendemos sencillamente las circunstancias en que es probable que
éste ocurra, y por factores del cambio las causas que pueden producirlo. El paso del tiempo es evidentemente una condición, no una
causa. El entorno físico es, desde un punto de vista, una condición de
cambio, pues todo cambio debe ocurrir en algún sitio, pero a veces
puede también ser factor.
El sociólogo, al considerar la presencia de un entorno físico y biológico como circunstancias en las que se efectúa el cambio, se fija más
directamente en las condiciones sociales y culturales. Existen diversas
condiciones generales en las que suele ocurrir el cambio social y
cultural:
a) En toda sociedad los modos tradicionales institucionalizados
de comportamiento suelen atender a las necesidades reconocidas de
la gente. Pero cuando aparecen «nuevas» necesidades — creadas, imagi-

XIV. Cambio

Invención y difusión

nanas o reales—, originan una situación en la que con frecuencia
se intenta el cambio, y a veces se efectúa. Por ejemplo, el complejo
del automóvil ha creado toda una serie de necesidades que se han
satisfecho por medio de autopistas, moteles, teatros de drive in, clubs,
de automóviles, seguros contra accidentes y otras muchas innovaciones.
La creación de necesidades es especialmente característica de una sociedad industrial y comercial de producción en masa.
b) La necesidad está íntimamente ligada con la disposición para
el cambio, las actitudes de expectación y de previsión que tienen las
personas en la sociedad. Los que están más o menos satisfechos con
el status quo y desconfían de las innovaciones, no crean condiciones
favorables al cambio. Donde la gente ansia nuevas y «mejores» maneras de educar a los niños, de distribuir las rentas, de agilizar el gobierno o de fomentar los valores religiosos, procuran condiciones favorables para el cambio.
c) El caudal acumulado de conocimientos es una condición importante para el cambio, porque las nuevas maneras de hacer las cosas
se basan generalmente en formas ya existentes. La condición depende
tanto de la cantidad como de la especie de los conocimientos de que
se dispone. Según que los conocimientos sean abundantes, variados,
organizados y transmisibles, contribuirán a determinar el punto de partida para adquirir nuevos conocimientos. Una sociedad en que el caudal de conocimientos es rígido, conservador y dogmático no ofrece
fáciles condiciones de cambio. Viceversa, los cambios serán más rápidos cuanto más flexibles y manejables sean los conocimientos.
d) El tipo de los valores dominantes que existen en una cultura
y la actitud u orientación general de la gente frente a ellos, son una
importante circunstancia de cambio. Si el espíritu científico de búsqueda
está acoplado con una fe pragmática en la perfectibilidad social, son
casi inevitables los cambios introducidos deliberadamente. La insistencia
en los valores tradicionales y quietistas crea una situación en la que
los cambios sólo suceden con lentitud.
e) El grado de complejidad de la estructura social y cultural es
también una condición de cambio. Una sociedad en que haya gran
diferenciación y multiplicación de status y clases,' especialización y
división de funciones y un sistema fácil de comunicaciones y transportes es sumamente propicia a la mutación.
Conviene notar que todas estas condiciones favorables se hallan
presentes en una sociedad en la que ocurren cambios frecuentes: unas
y otras se complementan. Es difícil determinar cuál de ellas sea la más
importante, pues una sola tomada por separado no sería una condición

suficientemente favorable. Además, todas ellas pertenecen a la esfera
de la cultura «no material» y presuponen el favorable ambiente físico
y biológico de que hemos hablado. En general, las condiciones no materiales son mucho más importantes y reveladoras que las condiciones
materiales en el estudio del cambio social y cultural.

352

353

Invención y difusión.
Aun cuando hemos examinado tanto los factores como las condiciones de cambio, nos queda por estudiar otra cuestión relativa a la
fuente del cambio. Al fijar nuestra atención en el elemento cultural, es
decir, humano en el cambio, nos preguntamos quién lo origina. La
respuesta es que una nueva modificación de las formas de comportamiento es inventada o tomada de otros. Los cambios sociales y culturales se verifican sólo por invención dentro de la cultura o por difusión
de otra cultura.
La invención se puede definir como una Variación creativa que
pone en nueva combinación dos o más elementos que ya existían en
la cultura. La difusión es la introducción de una modificación de comportamiento tomada de otra cultura. Estas dos fuentes de cambio se
estudian con frecuencia como si fueran diferentes, pero en realidad
tienen muchos rasgos comunes. El contacto y la comunicación son
esenciales a ambas, y la sociedad que goza de gran contacto intercultural es probablemente la que experimenta cambios más numerosos
y rápidos.
El factor crucial común tanto en la invención como en la difusión
es, sin embargo, el modo como una sociedad acepta una innovación.
El estudio comparativo de las culturas muestra que hay una selectividad
de cambio, que las sociedades no aceptan toda innovación, ya provenga de dentro o de fuera de la propia cultura. No existe un criterio
único para juzgar de esta selectividad cultural. La utilidad del cambio
es un índice parcial, pero se dan casos en que una sociedad rechaza
un cambio evidentemente útil. Así pues, lo apropiado o conveniente del
cambio es también un indicio parcial, pero es únicamente otro término
para designar la combinación de condiciones de que acabamos de hablar.
La invención interna y la difusión externa son fuentes de causalidad que ejercen un influjo mutuo y cumulativo en el cambio. La sociedad que se muestra dispuesta a aceptar ideas, pautas de comportamiento y rasgos culturales importados de otras sociedades, está por
lo regular también pronta a hacer sus propias innovaciones. Una so-

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XIV.

Cambio

ciedad internamente inventiva busca también conocimientos en el contacto con otras sociedades. En cierto sentido, todo cambio social es
ajeno y extraño, ya se origine dentro o fuera. A pesar de esta extrañeza
las exigencias de tiempo y lugar hacen que sea más fácil aceptar rápidamente una innovación doméstica, que una importada de fuera.

Resistencia

al

cambio.

Si bien es cierto que el cambio es un fenómeno universal, debemos
recordar que las sociedades y culturas son relativamente permanentes
y estables. Difieren ampliamente en el ritmo y en la dirección del cambio, en el grado en que las condiciones le son favorables y en el
modo en que se deja actuar a los factores. Las funciones y estructuras
sociales y culturales no cambian ni siquiera en las poblaciones dinámicas. Algunos factores de resistencia al cambio se han institucionalizado.
La demostración intracultural más clara de esta resistencia al
cambio es la comparación entre las normas y los simples usos. Ya vimos
que las normas permanecen por estar caracterizadas por la más amplia conformidad, los valores más altos y la más fuerte presión social.
Las pautas de comportamiento que la sociedad considera realmente
valiosas son aquellas a las que la gente debe conformarse y de hecho
se conforma. Por consiguiente ofrecen la mayor resistencia a la innovación. Los usos no implican la misma constricción ni la misma resistencia, por lo cual cambian más fácilmente.
Análogamente, desde un punto de vista institucional las instituciones importantes en las que están más profundamente enraizados los
mores son las más resistentes al cambio. Así se explica por qué las
instituciones religiosa y familiar cambian más lentamente que las instituciones importantes y por qué se mantienen más fuertes que otras a
través de revoluciones y catástrofes naturales. La misma naturaleza
de los mores institucionalizados hace que sean tradicionales, que por
medio de la repetición y el hábito hayan tenido la máxima duración.

ALGUNOS ASPECTOS DE CAMBIO EN LOS ESTADOS UNIDOS

1. Explicaciones supersticiosas del cambio.
La diferencia entre predicción científica y previsión general es algo
bien conocido por los sociólogos. La primera se basa en un conocimiento

Explicaciones supersticiosas del cambio

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exacto de los hechos, mientras que la segunda es, en el mejor de los casos,
una estimación conjetural de probabilidades. No obstante, ambas coinciden
en ocuparse de factores, condiciones y explicaciones de cambios. Se podría
creer que el pueblo norteamericano es lo bastante inteligente para preferir
la predicción científica a las diferentes fuentes de previsiones a que se recurre con frecuencia.
La superstición se define como la atribución de poder sobrenatural o
preternatural a un objeto que no lo posee. En Estados Unidos está extendida la irracional creencia de que algunos objetos pueden por sus propias
fuerzas influir en el curso futuro de la acción. Esta creencia es diferente
de la profesada por los que miran a los cristales, los que leen en las
hojas de té, los manipuladores de cartas, los que dicen la buena ventura
y otros charlatanes que sólo pretenden leer en el porvenir, aunque sin
poder influir en él. Estos tales emplean diferentes objetos como indicadores, no ya como causas de sucesos futuros.
He aquí algunas de las prácticas supersticiosas corrientes entre los
norteamericanos:
a) Ciertos pronosticadores pretenden hallar un nexo causal entre el
objeto en que «leen» y algún acontecimiento futuro. En este sentido operan
con factores de cambio. Ejemplos de esto son los que leen en la palma
de la mano y los frenólogos, que, partiendo de ciertas características poseídas por el sujeto, predicen cómo procederá éste en el futuro. Se supone
que las líneas de la palma de la mano son causas de actos futuros, así
como las variaciones de la estructura craneal se interpretan como explicaciones de comportamientos.
b) Adivinos y espiritistas que actúan como «médiums» entre el mundo
del espíritu y sus clientes son las más de las veces embaucadores. Pretenden fraudulentamente tener poder para aportar mensajes del mundo
exterior, pero ellos mismos no creen en tales prácticas supersticiosas. Constituyen, sin embargo, un importante foco desde el punto de vista cultural
para muchas personas que recurren a sus servicios y frecuentan sus sesiones. Los clientes son gentes supersticiosas que no sólo tienen curiosidad
por presenciar fenómenos extraordinarios, sino que además buscan dirección para el futuro. Creen poder informarse sobre lo que les espera y
adoptar medidas para modificar su comportamiento.
c) A un diferente nivel de superstición se hallan las numerosas personas que llevan consigo amuletos: una pata de conejo, una herradura,
un'trébol de cuatro hojas y otros muchos símbolos de fortuna. Hay otros
que asocian la mala suerte con la sal derramada, con gatos negros, paraguas abiertos, escaleras de mano o que creen que el trece es un número
de mal agüero o que tres no deben encender el cigarro con la misma
cerilla. Hombres de negocios que se ponen determinado traje cuando tienen
que concluir un asunto importante, mujeres que prefieren un asiento determinado cuando juegan a las cartas, deportistas que se atan el calzado en
determinada forma, todos éstos son ejemplos de personas, por lo demás

356

XIV.

Cambio

inteligentes, que creen supersticiosamente que pueden influir en el porvenir.
d) La más curiosa de las prácticas supersticiosas modernas es el actual
renacimiento de la astrología. El influjo de los planetas y de las estrellas
en el comportamiento era antiguamente considerado como una tesis científica razonable, pero los hombres de ciencia serios hace ya tiempo que
han abandonado tal creencia. No obstante, existen millones de norteamericanos instruidos y hasta cultos que consultan horóscopos, compran libros
y revistas de astrología y estudian almanaques para cerciorarse de que
los «signos son buenos» antes de emprender alguna cosa de importancia.
Muchos periódicos traen una columna con el horóscopo, y el negocio de
la astrología produce anualmente millones de dólares.
Es un fenómeno curioso el que muchos norteamericanos tratan efectivamente de introducir cambios sociales por medio de prácticas supersticiosas. No hemos aprendido todavía todos los secretos de la naturaleza;
no hemos llegado al límite de las invenciones y descubrimientos; sin
embargo, nuestro caudal de conocimientos es suficiente para proporcionarnos una suficiente metodología y una guía inteligente en el cambio
social. Mantenemos un enorme, complejo y dispendioso sistema escolar
con el objeto principal de enseñar a la gente a vivir racionalmente. Nuestro
equipamiento técnico y nuestra experiencia científica pueden afrontar ventajosamente la comparación con los de cualquier sociedad moderna.
Esta contradicción entre el comportamiento científico y el supersticioso
se mitiga por el hecho de que la mayoría de prácticas supersticiosas se
limitan a ciertos sectores del comportamiento. Si la persona tiene un intenso deseo de algo —felicidad en el matrimonio, aumento de salario o
ganar en el juego—, puede adoptar las medidas inteligentes al efecto y
luego añadir el corroborativo de un trébol de cuatro hojas «sólo para la
suerte». Especialmente si interviene una parte importante de azar y es
difícil predecir los resultados, dejemos al individuo que se fíe de sus
amuletos. Finalmente, si hay cierta confusión o falta de conocimientos
en el sector en que se desea el cambio, se recurre a supersticiones. Todas
estas condiciones combinadas nos hacen ver que, a pesar de su persistencia,
las prácticas supersticiosas no suelen ser otra cosa que pautas suplementarias de comportamiento.
La presencia inconsecuente de estas pautas irracionales de conducta
al lado de los sistemas científicos más avanzados en el mundo, es una
viva demostración de la tenaz persistencia del folklore. Incluso personas
que hacen estas cosas por juego y sin convicción, sirven de canales de
transmisión de prácticas tradicionales anticuadas. A veces son también los
críticos más severos de los ritos mágicos primitivos, de las creencias orientales, de las prácticas de los campesinos y hasta del auténtico simbolismo
religioso en su propia sociedad.

Cambio social radical

357

2. Cambio social radical.
En la terminología sociológica norteamericana la palabra «radical» parece tener terribles connotaciones de destrucción, nihilismo, anarquía, y
subversión. Parte de la aversión hacia el radicalismo parece ser la noción
de que es una importación extranjera, que sólo extranjeros fomentarían programas de sedición e insurrección para amenazar y socavar los fundamentos del modo de vida norteamericano. Las distintas versiones de la ideología marxista se consideran una conspiración internacional para derribar las
queridas instituciones tradicionales de la familia, la religión, la educación, el gobierno, los negocios, e incluso nuestras actividades recreativas y
ociosas.
Cuesta creer a no pocos norteamericanos que puedan existir versiones
castizas de radicalismo como las que profesan ciertos grupos de militantes
negros y los que aparecen como «radicales universitarios» en los grandes
centros de los Estados Unidos. Estemos o no seguros de los orígenes extranjeros y anti-americanos de la ideología de estos grupos debemos aceptar que la gente en ellos envuelta es genuinamente norteamericana, y que
intenta llevar a cabo un cambio radical en las instituciones de este país.
Sin intentar establecer o predecir el grado de éxito en los cambios logrados
por tales movimientos, analizaremos ahora el sentido del cambio social
radical.
a) Una de las particularidades del movimiento radical es que planea
sus maniobras para provocar el cambio, pero no los objetivos de éste. Existe apenas un vago esquema de la «nueva sociedad» que debe emerger como
resultado del cambio radical. Parece que la razón está en qué la sociedad
ha sufrido ya bastante de demasiado planeamiento, que el interés inmediato debe colocarse en la pronta sustitución de los planes y los planificadores que han complicado la vida de los norteamericanos. El cambio científicamente controlado requiere algún concepto de ambos términos del proceso, es decir, dónde empieza y adonde va. El cambio radical es aparentemente no directivo en el sentido de que no presente una clara substitución de lo que se cambia.
b) Estos radicales norteamericanos han sido llamados New Left, y
aunque pretenden representar los intereses del hombre corriente no constituyen un movimiento de masas, o popular. Según la New Left, la gente,
comprendida la mayoría de estudiantes de bachillerato y de universidad,
no está todavía preparada para un cambio radical; han sido seducidos por
una pasiva aceptación del status quo y sería, en consecuencia, inútil organizar un referéndum democrático para averiguar lo que quieren. Por tanto,
el cambio radical se promueve como algo bueno para el pueblo, pero no
como algo promovido por el pueblo en un movimiento de masas.
c) El proceso del cambio radical no se concibe de manera democrática, y eso se echa de ver por las llamadas demandas «no negociables». So-

358

XIV.

Cambio

lamente se admite a los «auténticos creyentes» en las reuniones en que se
están formulando las demandas en cuestión, lo que implica que los blancos
se excluyen de las reuniones de negros, y los liberales y conservadores de
las de radicales. Una vez presentada al Establishment la lista de demandas,
no hay necesidad de argumentación, ni conrpromiso, ni acuerdo mutuo.
Esto resulta harto extraño a la práctica norteamericana comúnmente aceptada del toma y daca, a través de la que se consiguen normalmente los
acuerdos.
d) El hecho de que los radicales se nieguen a discutir cuestiones con
el Establishment resulta de una especie de principio de anti-institucionalismo, Cuando dicen que el sistema está corrompido y debe destruirse, no
pretenden solamente que debe apartarse