Está en la página 1de 3

Nuevos y viejos en el AGRO argentino

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/cash/17-8111-2014-12-01.html

Por Lautaro Lissin * y Marcelo Panero **
El conflicto desatado en marzo de 2008, a raíz de la promulgación de la resolución 125, entre las
principales entidades representativas del sector agropecuario pampeano y el gobierno nacional, puso en
primer plano la nueva situación del sector agropecuario pampeano y abrió el interrogante acerca de su
representación político-sectorial. Las transformaciones económicas, tecnológicas, organizacionales y
político-estatales acontecidas desde comienzos de los ’90 trastrocaron el mapa de actores del sector
agropecuario de la mencionada región y su fracción dominante.
En primer lugar, se produjo el ingreso de nuevos jugadores que alteraron la composición de su base
social. Principalmente, fueron agentes con una lógica más empresarial (en algunos casos con capitales
extrasectoriales), vinculados con la producción de granos (especialmente la soja), con una lógica
organizacional más profesionalizada y con un origen menos ligado a los apellidos tradicionales del sector.
En segundo término, se pluralizó el universo de entidades y sus lógicas representativas. Actualmente
coexisten tres tipos de agrupamientos: las gremiales, las técnicas y las que integran por cadena. Las
entidades gremiales tradicionales (Sociedad Rural Argentina, Coninagro, Federación Agraria Argentina y
Confederaciones Rurales Argentinas) vieron debilitada (sobre todo hasta el 2002) su incidencia y
efectividad al momento de presentar las demandas de sus asociados y obtener respuestas hacia las
mismas.
Por otra parte, se sumaron asociaciones nuevas o que ya existían, pero que comenzaron a obtener mayor
visibilidad merced a las transformaciones acontecidas, con una lógica de funcionamiento diferente de lo
gremial. A estas últimas las podemos denominar “técnicas”, ya que su rasgo principal es el promover los
intereses de los productores sobre la base de la difusión de procedimientos que incrementen la eficiencia
productiva a nivel microeconómico, ya sea a través del uso más racional de los recursos y/o incentivando
el empleo en innovaciones tecnológicas de proceso o producto. Las más destacadas son la Asociación
Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (Aacrea), y la Asociación Argentina
de Productores en Siembra Directa (Aapresid).
El origen de la primera se remonta a 1957, cuando nace el primer Consorcio Regional de
Experimentación Agrícola (Crea), y adquiere su denominación actual en 1967. Aapresid, por su parte,
nace en 1989, conformada por una red de productores agropecuarios cuyo objetivo es promover la
utilización de la siembra directa (sd) como medio de cuidado del suelo y de incremento de la
productividad. En su afán de conquistar un lugar en el universo de los actores sectoriales, ambas
confrontan tanto con los “terratenientes” identificados con prácticas rentistas como con los “chacareros”
que producen con técnicas atrasadas y a quienes es necesario “modernizar”.
Finalmente, un tercer grupo de entidades son aquellas organizadas en torno de la defensa/promoción de
los intereses de cadenas productivas de diferentes granos. Así surgieron la Asociación de la Cadena de la
Soja Argentina (Acsoja), constituida en agosto de 2004; la Asociación Argentina de Trigo (Argentrigo),
nacida en 2007; la Asociación Maíz Argentino (Maizar), cuyo origen data de 2004, y la Asociación
Argentina de Girasol (Asagir), creada en 1980, pero que recién en noviembre de 2000 permitió la
participación de todos los sectores de la cadena de valor.
En todos los casos, este tipo de agrupamientos, están compuestos por representantes del conjunto de los
eslabones productivos de cada bien: entidades de la producción, proveedores de insumos, instituciones
públicas de ciencia y técnica, agentes de comercialización y servicios, entidades ligadas a la
industrialización. La gravitación de estas entidades creció junto con la difusión del “paquete tecnológico”
(transgénicos, siembra directa, fertilizantes) ya que la masiva y rápida adopción de esta tecnología fue, en
gran medida, promovida por los proveedores de dicho paquete, en casi todos los casos miembros
influyentes en el interior de las mismas.

más ligadas a la producción ganadera o mixta. y las técnicas a las intervenciones micro). En función de estas variables. mejores rendimientos mediante. se generan condiciones para una competencia entre entidades en pos de “ganar” una intervención estatal favorable. ¿Qué particularidades de este territorio podrían explicar semejante brecha distributiva? La tradición de la Cepal vincula la estructura productiva con la desigual distribución del ingreso en América latina. Entre 1993 y 2008 el sector agropecuario aumenta su participación del 28 al 37 por ciento y en su interior avanza la agricultura. de 35 a 24 por ciento. Para ilustrar el problema es oportuno utilizar como ejemplo al Municipio de Lincoln ubicado en el noroeste de la provincia de Buenos Aires. una lógica representativa diferente (una de perfil gremial. en ese mismo lapso. Una situación que no se registra desde finales del período agroexportador. en la representación de los intereses de los sectores dominantes del agro pampeano coexisten tres tipos de entidades. haciendo de Lincoln el tercer partido productor de soja de la provincia de Buenos Aires y un exponente paradigmático del período de “sojas gordas”. Las “sojas gordas” Por Agustín Lódola * El objetivo de este artículo es discutir los determinantes productivos de la desigualdad territorial en el largo plazo: qué desbalances conducen a ciertos territorios a mostrar una relativa regresividad en la distribución del ingreso. con especial énfasis en la soja: su superficie sembrada se duplica y la producción. la industria disminuye su participación del 16 al 12 por ciento y la ganadería del 17 al 10. aun disfrutando de un crecimiento económico excepcional. Sin embargo. pasando del 15 al 27 por ciento. * Magister en Sociología Económica (Idaes-Unsam) y docente de la UNQ. otra de carácter más técnico y una comercialglobal). del 11 al 27 por ciento. En el caso de Lincoln. bases sociales predominantes distintas (las gremiales.Como puede observarse. Lincoln marcha en sentido opuesto. Entre 2001 y 2008 los trabajadores retroceden 11 puntos porcentuales. cada una con: 1. En el caso de producciones con intereses contrapuestos (productores de trigo-molinos harineros o productores de maíz-sector avícola) y una intervención estatal que regule tanto el mercado interno como el externo. la participación de la remuneración de los asalariados en el PBG es. podemos ver que entre 2001 y 2008 crece la participación del sector agropecuario del 26 al 37 por ciento. y que contrasta con la máxima registrada en 1965: 47 por ciento. según sea/n la/s producción/es objeto de la problemática y el tipo de intervención que tenga el Estado. por ejemplo) y el Estado toma intervención (ya sea en el plano externo o interno) hay mayores posibilidades de complementariedad entre entidades en confrontación con la intervención estatal. el cual ha experimentado un excepcional crecimiento en los últimos años (79 por ciento entre 2001 y 2008). Según cálculos propios. 2. ** Doctorando en Ciencia Política de la Unsam y docente-investigador en UNGS y UNVM. Por el contrario. principalmente las rurales. en 1937. crece 179 por ciento. En particular la soja aportó en 2008 el 19 por ciento del PBG. acontece entre ellas una vinculación compleja que conjuga competencia y complementación. . también en 2008. y 3. pero que simultáneamente presenta una muy desigual distribución del ingreso. llevando la brecha distributiva respecto de la Nación a un 54 por ciento (la brecha más alta en casi medio siglo). En una década en la que se registra un importante avance de la participación de los asalariados en el ingreso nacional. cuando los intereses productivos se articulan (cadena de la soja. alcanzando el nivel de producto bruto geográfico (PBG) per cápita más alto de su historia. el comienzo de la brecha puede rastrearse antes. del 24 por ciento. disímiles vinculaciones con el Estado (las gremiales apuntando a las políticas macroeconómicas. destacándose en particular la agricultura. Por otra parte. las técnicas enfocadas en los granos).

para la última década. autor del libro Desde adentro y subsecretario de Coordinación Económica del Ministerio de Economía de la provincia de Buenos Aires. disminuyó fuertemente.¿Qué variable constituye el vínculo (o la falta de él) entre las “sojas gordas” y la participación de los trabajadores en el ingreso? Ya de por sí los datos de la cuenta de generación del ingreso por rama de actividad muestran. Estas relaciones muestran las dificultades para generar oportunidades laborales en Lincoln con un crecimiento dominado por la producción agrícola y en especial sojera. ¿Qué hacer cuando no existen oportunidades laborales locales? Los datos censales nos muestran que la población del municipio creció un exiguo 1. De ninguna manera deben desaprovecharse los altos precios internacionales o las excepcionales condiciones productivas del territorio. Al contrario. y viceversa. . como vimos. El vínculo entre estructura productiva. que la participación de los trabajadores en el valor agregado del sector agropecuario (20 por ciento) es mucho menor que en la industria manufacturera (34 por ciento) y es sólo la mitad del total de la economía (40 por ciento). cómo son receptores distritos con más bajos niveles de producto per cápita pero mejor distribuidos. en otras palabras. frente a un 13 de la provincia (ubicando al partido en el puesto 122 entre los 135 municipios bonaerenses). Desde una visión más desagregada y transversal (por cadenas. hay que utilizarlos como plataforma hacia una diversificación razonable que ofrezca a estos espacios otros horizontes. incluyendo tanto el cultivo propiamente dicho como las actividades asociadas “hacia atrás” y “hacia adelante”) en otro trabajo cuantificamos que la intensidad laboral de las cadenas agroalimentarias (17 ocupados/VA) es 26 por ciento menor que para el total de la economía (23 ocupados/VA). siendo a su vez mucho menor que el de la cadena bovina (16 ocupados/VA). La intensidad laboral (ocupados/va) se mide en cantidad de ocupados por millón de pesos de valor agregado bruto.7 por ciento entre 2001 y 2010. que el crecimiento se transforme en desarrollo en Lincoln y que el desarrollo sea territorialmente equilibrado a nivel del país * Economista UNLP. tanto productivos como distributivos. una actividad cuyo aporte al producto. Ahora si consideramos solamente la cadena de la soja. demografía y distribución del ingreso puede ser la pieza perdida para explicar cómo municipios con alto producto per cápita siguen siendo expulsores de población. la intensidad laboral es una de las más bajas (sólo 7 ocupados/VA).