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2.

QUE ES LA LUZ

Estamos necesitados de la luz, sin ella, todo se nos hace difícil, requerimos luz para poder

ver y saber hacia donde vamos, la luz, nos ilumina el camino de nuestra vida, sin ella, no nos atrevemos a dar un paso, en otras palabras, la luz es lo que nos permite orientarnos. Extraño decirlo, pero la peor amenaza de nuestra vida, es la oscuridad y la peor amenaza de

la luz son las tinieblas, por que ambas, apagan la vida y la claridad.

Desde siempre, el hombre ha esperado que amanezca radiante, es decir, con un sol muy luminoso, pero a las pocas horas este espacio de luz abandona a los hombres. Lo que quiero decir, es que sol, solo evita la sombra por un período determinado, pero hay mas, muchas veces tenemos el sol en lo alto, pero no significa que no haya un poco de sombra, es decir

por mucha luminosidad que nos de el sol, finalmente es una mezcla de luminosidad y

oscuridad. Finalmente, al final de cada día, el hombre tiene irremediablemente, que vivir en

la

ausencia de luz terrenal.

3.

LA INDISCUTIBLE Y MAS AUTENTICA LUZ

Frente a la oscuridad terrenal, Cristo nos dice; “Yo soy la luz del mundo; el que me siga no

caminará en la oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida” (Juan (SBJ) 8, 12), por que nuestro Señor, es la indiscutible y mas autentica luz, luz que ninguna luz terrenal puede superar; “en el mundo, soy luz del mundo”. (Juan (SBJ) 9,5), es la luz que permanece con un brillo donde se desentraña la gloria de Dios y el sentido del mundo y que brilla desde el

principio de la creación. “Luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo”. (Juan (SBJ) 1,9).

Y como lo expresa el apóstol Pedro, somos un familia elegida “para anunciar las alabanzas de

Aquel que nos ha llamado de las tinieblas a su admirable luz (1 Pedro (SBJ) 2, 9), además somos; “hijos de la luz e hijos del día. Nosotros no somos de la noche ni de las tinieblas”. (1 Tesalonicenses (SBJ) 5,5), por tanto debemos dar gracias y reconocer la incuestionable,

autentica y maravillosa luz que se nos ofrece para caminar por los caminos de la verdad, modo irrefutable para llegar a participar de los misterios del Señor.

4. QUIEN DICE QUE ESTÁ EN LA LUZ Y ABORRECE A SU HERMANO, ESTÁ

AÚN EN LAS TINIEBLAS Sin embargo, sabiendo que; “Dios es Luz, en él no hay tiniebla alguna”. (1 Juan (SBJ) 1,5), no

nos mostramos a esta luz, es decir no nos dejamos iluminar ni menos traspasar por esta luz que hace que nos veamos como hermanos, que nos demos cuenta que somos hijos de Dios y que iluminados por El podemos entendernos bien. Porque muchas veces nos sentimos hombres de Dios, le miramos a El, pero no vemos a nuestros hermanos, no queremos entenderlos y hasta incluso, los desatendemos y relegamos con falsa justificaciones olvidándonos de lo que nos ha enseñado el Evangelio: “Si decimos que estamos en comunión con él, y caminamos en tinieblas, mentimos y no obramos la verdad. Pero si caminamos en la luz, como él mismo está en la luz, estamos en comunión unos con otros” (1 Juan (SBJ) 1,7). Por tanto, si de verdad queremos estar iluminado por Cristo y dar verdadera caridad a nuestros semejantes, acojamos con sinceridad la palabra del Señor que nos ha escrito un

mandamiento nuevo - lo cual es verdadero en él y en vosotros - pues las tinieblas pasan y la luz verdadera brilla ya.”Quien dice que está en la luz y aborrece a su hermano, está aún en las tinieblas. Quien ama a su hermano permanece en la luz y no tropieza. Pero quien aborrece a su hermano está en las tinieblas, camina en las tinieblas, no sabe a dónde va, porque las tinieblas han cegado sus ojos”. (1 Juan (SBJ) 2, 9-11)

5. ALEJADO DE LA VERDADERA LUZ, CAEMOS EN LA LOCURA DE LA

EMANCIPACIÓN Y LAS TINIEBLAS “Pues el mismo Dios que dijo: De las tinieblas brille la luz, ha hecho brillar la luz en nuestros corazones, para irradiar el conocimiento de la gloria de Dios que está en la faz de Cristo. Pero llevamos este tesoro en recipientes de barro para que aparezca que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no de nosotros. (2 Corintios (SBJ) 4, 6-7) Sin embargo, tenemos que hacernos muchas preguntas de porque si siempre hemos podido vernos a esta luz que es eternamente auténticamente no hemos cegado a entendernos y ayudarnos entre nosotros, es decir, como hijos de un mismo Dios que es Padre y Madre.

Porque diga lo que se diga, siempre hemos estado iluminados por la luz de Dios y de darnos cuenta de esto, sabemos que invariablemente no hemos dejado de tener la posibilidad de

entendernos entre todo comedidamente. El mundo ha sido para los hombres revelación de Dios, sin embargo no hemos cerrados a esa revelación y por eso mismo hemos perdido y vamos perdiendo la visión auténtica del mundo y de cuales son nuestra verdaderas raíces. Alejado de la verdadera luz, caemos en la locura de la emancipación, en las tinieblas, y ya no nos entendemos, porque no nos queremos ver como criaturas de Dios, y si seguimos por estos caminos, nos vamos a perder y no lo volveremos a encontrar, y de seguro que las tinieblas y la muerte se harán cercanas nuestras. Representante y señor de la humanidad caída en las tinieblas es Satán. Matando el verdadero saber sobre sí mismos, mata en nosotros la vida verdadera; es, por tanto, criminal y engañador. “Y nada tiene de extraño:

que el mismo Satanás se disfraza de ángel de luz. Por tanto, no es mucho que sus ministros se disfracen también de ministros de justicia. Pero su fin será conforme a sus obras”. (2 Corintios (SBJ) 11,14)

6. DESDE LA ENCARNACIÓN, LA LUZ BRILLA EN LAS TINIEBLAS.

Porque en otro tiempo fuisteis tinieblas; mas ahora sois luz en el Señor. (Efesios (SBJ) 5,8) Cristo es quien trae la luz a las tinieblas de la historia humana. La curación del ciego de

nacimiento es un símbolo de esto; en ese milagro no debemos ver sólo una ayuda momentánea que Cristo presta misericordiosamente a un hombre; si sólo tuviera ese sentido, sería un episodio insignificante en un mundo en que viven miles y millones de ciegos sin encontrar quien les cure; pero tiene gran importancia; en ese milagro se hace patente la función de Cristo ante la Historia y ante los mismos individuos. “La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo.” (Juan (SBJ) 1,9) En efecto, Cristo ilumina la vida humana de forma que sentimos que somos nosotros mismos; porque en Cristo logra el hombre la verdadera y clara mirada sobre sí mismo. En El se reconoce como criatura, como abandonado y, a la vez, como redimido. En El se ve como debe ser visto desde Dios, y logra así la verdadera medida y norma de su vida; pues Cristo le enseña a medirse y valorarse conforme a Dios, Cristo le lleva, pues, a la verdadera conciencia de sí mismo; toda otra conciencia es una ilusión.

7. QUIEN VE EL MUNDO A LA LUZ DE CRISTO

Yo, la luz, he venido al mundo para que todo el que crea en mí no siga en las tinieblas. (Juan (SBJ) 12,46) Sólo los iluminados por Cristo veremos de verdad: todo lo demás son pasiones y fantasías. Porque hay muchos que fantasean de superhombres, de hombres divinos, de

sabios que gustan ser admirados, de paraíso terrestre. Pero por gracia, hay muchos que entienden que sólo Cristo da un saber verdadero sobre la vida y el mundo. Es así como quien ve el mundo a la luz de Cristo no se hace de los hombres ilusiones y esperanzas que no puedan ser cumplidas. Quien ve el mundo a la luz de Cristo, ve al mundo y al hombre con claridad y sin ilusiones, y sin embargo no es escéptico. Quien ve el mundo a la luz de Cristo, al ver los pecados y la basura de la tierra no cae en la desilusión o se resigna o desespera de forma que sólo pueda librarse por la diversión y distracción; para él ilumina Cristo con sus palabras de amor una nueva realidad. “La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo”. (Juan (SBJ) 1,9) en la que el hombre puede poner su esperanza última e incondicional: esa realidad es el amor de Dios, que el hombre a la luz de Cristo ve destacarse en todas las sombras y tinieblas terrestres, en las ruinas y catástrofes de la Historia, en los peligros y amenazas de esta vida, en todas las traiciones y bajezas humanas, en los cínicos y falsos cariños hechos en nuestras espaldas. Quien ve el mundo a la luz de Cristo, sabe por eso hacia dónde debe volverse para transformarse amando a los hombres y a las cosas del mundo.

8. LA ILUMINACIÓN DE CRISTO

Mira, pues, que la luz que hay en ti no sea oscuridad. (Lucas (SBJ) 11,35). La iluminación de Cristo no es un fenómeno natural como la del sol, sino que es espiritual. Cristo es la Luz y el portador de la Luz por ser el Revelador. El hombre es, pues, responsable de oír y aceptar la Revelación. Puede cerrarse a ella con orgullo; el orgullo prefiere las tinieblas a la luz. No quiere reconocerse como criatura y se obceca en su orgullo, al precio de dejar sin resolver

los enigmas de la vida y sin contestar las eternas cuestiones del por qué y para qué, al precio, pues, de una vida inauténtica, triste y esclava. El orgulloso y autónomo prefiere vivir en la noche y desesperación a vivir en la luz y la alegría, porque esto sólo puede alcanzarlo sometiéndose al Revelador. El desesperado, sea clara o confusa su desesperación, es responsable de ella: es culpable (Cfr. Eranos-Jahrbuch, 10, 1943. Tema general: "Cultos antiguos al sol y simbolismo de la luz en la Gnosis y en el Cristianismo antiguo"). El que se deja iluminar por Cristo, Revelador, logra la verdadera Vida. “Pues todo lo que queda manifiesto es luz. Por eso se dice: Despierta tú que duermes, y levántate de entre los muertos, y te iluminará Cristo”. (Efesios (SBJ) 5,14) Yo, la luz, he venido al mundo para que todo el que crea en mí no siga en las tinieblas.

Signos:

Cirio pascual y en el altar velas pequeñas.

Deja fuera de ti todo lo que te agobie, todo lo que te preocupe y abandónate en Dios. Toma una postura orante, cierra los ojos, contempla la Cruz, como fuente de amor que brota incesantemente. Imagínate que estás en la orilla del mar contemplando cómo las olas rompen sobre la arena. Imagínate que vas entrando en el agua, te sumerges y te quedas flotando. Ese mar es la inmensidad del amor de Dios, es un amor profundo que te proporciona serenidad y paz.

Deja que las tensiones se diluyan. En la superficie del agua te dejas acariciar por los rayos

del

Ahora imagínate que sales del agua y te tumbas en la arena, todo tu cuerpo relajado. Sólo

Encender

el

solo.

Es

el

calor

del

amor

de

Dios

que

con ternura te acaricia cada día.

piensas

que

Dios

es

amor,

abandónate

y

descansa.

Déjalo

todo

en silencio y prepárate para orar. Abandónate y descansa.

Animador:

En mi vida me siento, en ocasiones, invadido por la oscuridad de no saber qué elegir, no saber si estoy equivocado en este camino que estoy emprendiendo a la hora de seguir a

Jesús. Me invaden los miedos, la oscuridad del riesgo me impide caminar. ¿Será verdad todo esto del evangelio?, ¿vale la pena desgastarse sin ver los frutos?, ¿tiene sentido amar al que te hiere?, ¿será verdad que los últimos serán los primeros?, ¿por qué si Jesús ha

igual?

venido

dudas, la oscuridad en con la que te

a

salvarnos

todo

sigue

Preséntale al Señor ahora tu caos interior, tus

encuentras

en

tu

vida:

habla

con

él

de

todas

esas

oscuridades…

(Momento

de

silencio)

Y ahí, sumergido en la oscuridad de grandes interrogantes existenciales, se me pide que

crea que la Palabra nos asegura que la oscuridad tiene una dirección y se abre camino a

través de

Aquella profecía del testigo se cumplió: “Nos ha visitado el sol que nace de lo alto para

1,79).

Y el Señor ha hecho brillar del “seno de la oscuridad” (2ª Cor 4:6). La luz ilumina el mundo,

ilumina mi vida, me posibilita ver, mirar más allá y comprenderme a mí mismo y a mi vida. Ver significa no andar en las tinieblas, sino reconocer que existe un camino personal, que

iluminar

ella, ofreciéndome la luz de Aquél que atravesó la

a

los

que

viven

en

tinieblas

y

en

sombras

de

noche de la muerte.

muerte”

(Lc.

llegará

buen

término.

Repite

ahora

en

tu

interior:

Señor,

Jesús,

dame

tu

luz.

Señor,

Jesús,

enséñame

a

ver.

Señor,

Jesús,

enséñanos

a

entrar,

adentro,

donde

nace

la

luz,

donde

crece

el

amor,

donde

me

esperas

tú.

Inúndame con el don de tu Luz. Lectura:

Jesús les habló de nuevo diciendo: “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no camina en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Jn 8,12) Animador:

Deja que la luz del Señor ilumine tu oscuridad, comienza a mirar la vida a través de su luz, disipa miedos y cobardías. Cristo. Como luz en las tinieblas, quiere irradiar como la luz en los oscuros abismos de nuestra alma. Todos:Como si empezara a salir de un sueño,así me siento, Señor Jesús. Comienzo a saborear el alba de un nuevo amanecer,y es como la paz después de la tormenta. Ahora sé que después de la tempestad viene la calma. Señor Jesús, Señor del sosiego y de la serenidad, acompáñame en este nuevo camino que estreno. Yo quiero poner mis ojos dentro. Quiero abrir los ojos del corazón y con “nuevos ojos de ver” mirar la luz y buscar el bien y la belleza, la verdad y el amor, en mi corazón escondido y silencioso. Quiero Señor, construir mi vida desde la Vida. Quiero levantar mi vuelo desde una libertad responsable. Quiero hacer verdad en mi camino desde la Verdad. Quiero Señor, vivir el amor y el servicio desde el Amor. Te necesito, Tú que eres la Respuesta a mi búsqueda. Señor Jesús, yo quiero un sentido para mi vida, quiero crecer en búsqueda de razones y sentidos para mi existencia. Quiero encontrar el modelo de ser hombre.Quiero, Señor Jesús, orientar mi vida, darle rumbo.Quiero saber la razón de mi origen, de dónde vengo.Quiero que el río de mi vida tenga en ti su manantial. Quiero saber la razón de lo que haga en la vida.Quiero saber si mi vida vale la pena vivirla. Quiero que el sentido de mi vida seas Tú. Quiero saber hacia dónde camino, saber cual es el destino y la meta de mi vida. Quiero que Tú, Señor, seas el final de mi camino. Señor Jesús, no quiero una vida que se apoye desde fuera. No quiero muletas que no me dejen ir lejos. No quiero soportes que no aguanten mi libertad. No quiero parches para mi camino, ni caretas para mis problemas. No quiero manos que me empujen, ni que den cuerda a mi fracaso. No quiero quedarme en la cáscara de las cosas, mientras mi corazón se muere de hambre .No quiero optar por la muerte, por la destrucción, por las cosas que se acaban, por el humo de pajas. No quiero vivir desde la superficie, desde la piel.No quiero ser vida vacía, vida gastada. Señor Jesús: ¡quiero vivir con fuerza y desde dentro!Señor Jesús, quiero pedirte fuerza para optar. Fuerza para optar como persona, como hombre.Fuerza para optar por una fe recia en Ti. Fuerza para optar por la Comunidad en que vivo. Fuerza para optar por un proyecto de vida. Fuerza para optar por los necesitados de ayuda. Fuerza para optar por una vida sin término. Fuerza para optar y vivir siempre decidido a comenzar de nuevo. Señor Jesús, abre mis ojos a la luz de tu verdad. Abre mis ojos al corazón del hombre que transciende. Abre mis ojos a la bondad y a la ternura, al perdón, a la justicia, a la fraternidad, a la verdad, a la pureza y a la sencillez. Señor Jesús, abre mis ojos a los valores que no se acaban. Señor Jesús, abre mis ojos más allá de tu muerte: a la luz y a la libertad de tu Resurrección. Tu, Señor Jesús, estás aquí, en mi nuevo camino. Tú, Señor Jesús, estás aquí y me ofreces tu proyecto de vida. Yo cuento contigo: eres la respuesta a mi pregunta. Yo cuento contigo: eres la razón de mis razones. Yo cuento contigo: eres el ideal de hombre que yo quiero. Yo cuento contigo: eres el proyecto que yo asumo. Animador: En la vida cotidiana nos encontramos con muchas personas, que por circunstancias diversas, viven en la oscuridad, no han encontrado el sentido de sus vidas, están desorientados, o viven atrapados en sus egoísmos y mentiras. Pidamos ahora por ellos:

- Por los que viven sumergidos en un caos personal, sin esperanza alguna… Envía tu luz y tu

verdad,

guíen.

- Por los que están seducidos por luces que les impiden ver la Luz del Señor… Envía tu luz y tu verdad, que ellos nos guíen.

Ambientación:

Signos: Encender el Cirio pascual y en el altar velas pequeñas. Deja fuera de ti todo lo que te agobie, todo lo que te preocupe y abandónate en Dios. Toma una postura orante, cierra los ojos, contempla la Cruz, como fuente de amor que brota incesantemente.

que

ellos

nos

Imagínate que estás en la orilla del mar contemplando cómo las olas rompen sobre la

arena. Imagínate que vas entrando en el agua, te sumerges y te quedas flotando. Ese mar es la inmensidad del amor de Dios, es un amor profundo que te proporciona serenidad y paz. Deja que las tensiones se diluyan. En la superficie del agua te dejas acariciar por los rayos del solo. Es el calor del amor de Dios que con ternura te acaricia cada día. Ahora imagínate que sales del agua y te tumbas en la arena, todo tu cuerpo relajado. Sólo

descansa.

Déjalo todo en silencio y prepárate para orar. Abandónate y descansa. Animador:

En mi vida me siento, en ocasiones, invadido por la oscuridad de no saber qué elegir, no saber si estoy equivocado en este camino que estoy emprendiendo a la hora de seguir a Jesús. Me invaden los miedos, la oscuridad del riesgo me impide caminar. ¿Será verdad

todo esto del evangelio?, ¿vale la pena desgastarse sin ver los frutos?, ¿tiene sentido amar

al que te hiere?, ¿será verdad que los últimos serán los primeros?, ¿por qué si Jesús ha

venido

dudas, la oscuridad en con la que te

encuentras en tu vida: habla con él de todas esas oscuridades…

silencio)

Y ahí, sumergido en la oscuridad de grandes interrogantes existenciales, se me pide que

crea que la Palabra nos asegura que la oscuridad tiene una dirección y se abre camino a través de ella, ofreciéndome la luz de Aquél que atravesó la noche de la muerte.

Aquella profecía del testigo se cumplió: “Nos ha visitado el sol que nace de lo alto para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombras de muerte” (Lc. 1,79).

Y el Señor ha hecho brillar del “seno de la oscuridad” (2ª Cor 4:6). La luz ilumina el mundo,

ilumina mi vida, me posibilita ver, mirar más allá y comprenderme a mí mismo y a mi vida. Ver significa no andar en las tinieblas, sino reconocer que existe un camino personal, que

término.

Repite ahora en tu interior: Señor, Jesús, dame tu luz. Señor, Jesús, enséñame a ver. Señor, Jesús, enséñanos a entrar, adentro, donde nace la luz, donde crece el amor, donde me esperas tú. Inúndame con el don de tu Luz. Lectura:

Jesús les habló de nuevo diciendo: “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no camina en

tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Jn 8,12) Animador:

Deja que la luz del Señor ilumine tu oscuridad, comienza a mirar la vida a través de su luz, disipa miedos y cobardías. Cristo. Como luz en las tinieblas, quiere irradiar como la luz en los oscuros abismos de nuestra alma. Todos:

Como si empezara a salir de un sueño, así me siento, Señor Jesús. Comienzo a saborear el alba de un nuevo amanecer, y es como la paz después de la tormenta. Ahora sé que después de la tempestad viene la calma. Señor Jesús, Señor del sosiego y de

la serenidad, acompáñame en este nuevo camino que estreno.

Yo quiero poner mis ojos dentro. Quiero abrir los ojos del corazón

y con “nuevos ojos de ver” mirar la luz y buscar el bien y la belleza, la verdad y el amor,

en mi corazón escondido y silencioso. Quiero Señor, construir mi vida desde la Vida. Quiero levantar mi vuelo desde una libertad responsable. Quiero hacer verdad en mi camino desde la Verdad. Quiero Señor, vivir el amor y el servicio desde el Amor. Te necesito, Tú que eres la Respuesta a mi búsqueda. Señor Jesús, yo quiero un sentido para mi vida, quiero crecer en búsqueda de razones y sentidos para mi existencia. Quiero encontrar el modelo de ser hombre. Quiero, Señor Jesús, orientar mi vida, darle rumbo. Quiero saber la razón de mi origen, de dónde vengo.Quiero que el río de mi vida tenga en ti su manantial. Quiero saber la razón de lo que haga en la vida.Quiero saber si mi vida vale la pena vivirla.

llegará

igual?

piensas

que

Dios

es

amor,

abandónate

y

a

salvarnos

todo

sigue

Preséntale al Señor ahora tu caos interior, tus

(Momento

de

buen

Quiero que el sentido de mi vida seas Tú. Quiero saber hacia dónde camino, saber cual es el destino y la meta de mi vida. Quiero que Tú, Señor, seas el final de mi

camino. Señor Jesús, no quiero una vida que se apoye desde fuera. No quiero muletas que no me dejen ir lejos. No quiero soportes que no aguanten mi libertad. No quiero parches para mi camino, ni caretas para mis problemas. No quiero manos que me empujen, ni que den cuerda a mi fracaso. No quiero quedarme en la cáscara de las cosas, mientras mi corazón se muere de hambre .No quiero optar por la muerte, por la destrucción, por las cosas que se acaban, por el humo de pajas .No quiero vivir desde la superficie, desde la piel .No quiero ser vida vacía, vida gastada. Señor Jesús: ¡quiero vivir con fuerza y desde dentro! Señor Jesús, quiero pedirte fuerza para optar. Fuerza para optar como persona, como hombre. Fuerza para optar por una fe recia en Ti. Fuerza para optar por la Comunidad en que vivo. Fuerza para optar por un proyecto de vida. Fuerza para optar por los necesitados de ayuda. Fuerza para optar por una vida sin término. Fuerza para optar y vivir siempre decidido a comenzar de nuevo. Señor Jesús, abre mis ojos a la luz de tu verdad. Abre mis ojos al corazón del hombre que transciende. Abre mis ojos a la bondad y a la ternura, al perdón, a la justicia, a la fraternidad,

a la verdad, a la pureza y a la sencillez. Señor Jesús, abre mis ojos a los valores que no se acaban. Señor Jesús, abre mis ojos más allá de tu muerte:

a la luz y a la libertad de tu Resurrección. Tu, Señor Jesús, estás aquí, en mi nuevo camino. Tú, Señor Jesús, estás aquí y me ofreces tu proyecto de vida. Yo cuento contigo: eres la respuesta a mi pregunta. Yo cuento contigo: eres la razón de mis razones. Yo cuento contigo: eres el ideal de hombre que yo quiero. Yo cuento contigo: eres el proyecto que yo

asumo

Animador:

En la vida cotidiana nos encontramos con muchas personas, que por circunstancias

están

desorientados, o viven atrapados en sus egoísmos y mentiras. Pidamos ahora por ellos:

- Por los que viven sumergidos en un caos personal, sin esperanza alguna… Envía tu luz y tu

guíen.

- Por los que están seducidos por luces que les impiden ver la Luz del Señor… Envía tu luz y

tu

- Por los que viven en las tinieblas del paro, de la pobreza, de la enfermedad… Envía tu luz y

tu

- Por los que viven en la oscuridad del pecado, alejados de Dios… Envía tu luz y tu verdad,

que

guíen.

- Por los que crean oscuridad, desaliento y desesperanza… Envía tu luz y tu verdad, que

verdad,

diversas,

viven

en la oscuridad,

verdad,

verdad,

que

ellos

no

han

encontrado el sentido de sus vidas,

ellos

ellos

ellos

nos

nos

nos

nos

que

que

guíen.

guíen.

ellos

 

nos

guíen.

-

Por

los

que…

Envía

tu

luz

y

tu

verdad,

que

ellos

nos

guíen.

-

Y

ahora pregúntate cómo te ha ido llegando la luz a tu vida, de qué modo el Señor te está

iluminando. Da gracias por la luz que recibes. Canto. viven en las tinieblas del paro, de la pobreza, de la enfermedad… Envía tu luz y tu verdad,

guíen.

que

- Por los que viven en la oscuridad del pecado, alejados de Dios… Envía tu luz y tu verdad,

que

guíen.

- Por los que crean oscuridad, desaliento y desesperanza… Envía tu luz y tu verdad, que

ellos

guíen.

ellos

ellos

nos

nos

nos

-

Por los que… Envía tu luz y tu verdad, que ellos nos guíen.

Y

ahora pregúntate cómo te ha ido llegando la luz a tu vida, de qué modo el Señor te está

iluminando. Da gracias por la luz que recibes. Canto.