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La desventura de ser soltero: introducción a la sociología rural de Pierre Bourdieu

Luciano Martínez Valle

Dr. en Sociología. Profesor-Investigador de Flacso-Ecuador

Mail: lmartinez@flacso.org.ec

Fecha de recepción: julio 2004 Fecha de aceptación y versión final: noviembre 2004

Resumen Este trabajo busca abrir la discusión sobre la metodología utilizada por Bourdieu para abordar la sociedad rural francesa. Lejos de ser una apología sobre el libro de Bourdieu “Le bal des cé- libataires”, se trata de una reflexión que recupera algunos temas pertinentes para el análisis de la sociedad rural de los andes del norte.

Palabras clave: Herencia, crisis campesina, matrimonio rural, habitus, campo social.

Abstract This article explores the Bourdieu’s methodology about French rural society. Far from being an apology of Pierre Bourdieu’s book “Le bal des célibataires”, this is a critical reflection which re- trieves some relevant subjects for the research of contemporary Andean rural society.

Key Words: Inheritance, peasant crisis, rural marriage, habitus, social champ

Iconos. Revista de Ciencias Sociales. Num. 21, Quito, enero 2005, pp. 81-90. © Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales-Sede Académica de Ecuador. ISSN: 1390-1249

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D entro de la prolífica producción so-

ciológica de Bourdieu, el libro Le

Bal des célibataires 1 (literalmente,

“El baile de los solteros”), todavía no traduci- do al español, es sin duda una de las más im- portantes contribuciones de sociología rural realizada por este autor. El libro recoge varios estudios publicados en revistas especializadas de difícil acceso hoy en día, revisados y actua- lizados con el ojo crítico de este sociólogo que ha despertado las discusiones más apasiona- das sobre las características de la sociedad ac- tual. 2 El libro cubre un período que va desde los años sesenta hasta los setenta, en el cual ya se había cristalizado una fuerte moderniza- ción de la sociedad rural francesa. Esa moder- nización fue impulsada desde los años cin- cuenta en gran parte por la Juventud Agríco- la Católica (JAC), que privilegiaba una agri- cultura más productivista, con una genera- ción de ingresos más elevados y un modo de vida más moderno (Champagne 2002:11). Un primer aspecto a considerarse es la preocupación de Bourdieu por acercarse nuevamente a la sociedad rural, a donde per- tenece su familia de origen y él mismo. El au- tor vuelve sus ojos sobre la sociedad campe- sina de Béarn ubicada en el Pirineo francés en búsqueda de una conciliación con su pa- sado y un redescubrimiento personal en ese proceso, lo que el sociólogo llama “socioaná- lisis” (y que fue su preocupación en los últi- mos trabajos basados en la autocrítica socio-

1 Pierre Bourdieu, 2002, Le Bal des célebataires. Crise de la societé paysanne en Béarn, Éditions du Seuil, Paris. La traducción de las citas de este libro, de otros libros y de artículos en francés utilizados en este ensayo, son estrictamente personales.

2 Estos artículos son: “Célibat et condition paysanne”, publicado orginalmente en Études Rurales, 5-6, avril- septembre, 1962; “Les stratégies matrimoniales dans le sistème de reproduction”, en Annales, 4-5, juillet- octobre, 1972; “Reproduction interdit. La dimension symbolique de la domination économique”, en Étu- des Rurales, 113-114, janvier-juin, 1989.

lógica), un paso necesario del conocimiento científico. 3 Para ello, Bourdieu es consciente de las “rupturas” que ha debido emprender tanto en el plano académico como en el personal. El primero significó prácticamente un renun- ciamiento a la filosofía por la sociología y dentro de ella por la “sociología rural” que, como manifiesta el autor, se encontraba si- tuada “en lo más bajo de la jerarquía social de las disciplinas”. Pero además, este “renuncia- miento electivo que implicaba un desplaza- miento negativo en el espacio universitario tenía como contrapartida el sueño confuso de una reintegración en el mundo natal” (2002:10). La segunda ruptura tiene que ver con las características metodológicas de este acercamiento al mundo campesino: la utiliza- ción del trabajo “duro” sociológico (encues- tas, estadísticas, en una época en que no exis- tían las computadoras) y de las entrevistas que implican nadar en las aguas profundas del mundo campesino.

“A través de una total inmersión, se cumple una reconciliación con las cosas, las gentes, de las cuales me había alejado insensiblemen- te por la entrada en otro mundo y que la pos- tura etnográfica impone respetar natural- mente. El retorno a los orígenes es acompa- ñado de un retorno controlado de lo recha- zado” (2002:11).

Preocupación temprana de un engagement con el mundo rural que se encontraba en cri- sis, lo que implicaba no sólo una dimensión académica sino también política, postura que caracterizó las últimas obras de este sociólogo y que le valió las críticas infundadas de la aca-

3 Este es el argumento central de uno de sus últimos li- bros: “La experiencia vinculada al pasado social pue- de y debe ser movilizada en la investigación, a condi- ción de haber sido previamente sometida a un exa- men crítico riguroso. La relación al pasado que per- manece presente y actúa bajo la forma de habitus, de- be ser socioanalizada” (Bourdieu 2002:218).

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demia y los medios de comunicación (Bouve- resse 2004) 4 . Un segundo aspecto importante es que en el contexto del análisis de la sociedad rural francesa, se ensayan las categorías centrales de análisis que más tarde van a ser empleadas en la abundante obra “bourdieusiana”: “campo social”, “habitus”, “hexis corporal”. Si bien estas categorías ya se encuentran en los traba- jos pioneros de Bourdieu sobre la sociedad Kabyl del norte de África, todavía no habían sido utilizadas en el contexto rural de la socie- dad francesa 5 . Un tercer aspecto es que con esta reedición de los trabajos sobre el campesinado francés se dispone de un valioso material metodológico para abordar la realidad rural. Una aproxima- ción casi etnológica para lograr captar el mun- do simbólico de una sociedad tradicional y un análisis sociológico para detectar los mecanis- mos económicos que encierran las estrategias de las familias campesinas. Este aspecto es sin duda el más importante desde el legado meto- dológico de la obra de Bourdieu, y el que per- mite ilustrar las investigaciones que todavía están por desarrollarse en nuestro medio. Es interesante también mencionar que en este trabajo se concretiza la ruptura con la visión estructuralista en el proceso de investigación que influenciaba desde las preguntas centra- les, el método de observación, hasta el lengua- je utilizado, visión que al parecer todavía pre- dominaba en los estudios sobre la sociedad Kabyl africana (Silverstein 2003). Según

4 “En la Miseria del Mundo, que ha sido un best seller y que ha contribuído a descubrir la sociología para un buen número de gentes que ignoraban probablemen- te todo y no tenían ninguna razón particular de inte- resarse en ella, Bourdieu manifestaba de una manera pública y solemne su compromiso al lado de todos los excluidos de nuestra sociedad, comenzando por un capítulo dedicado a los que encarnan hoy día el más alto grado de sufrimiento, de humillación y de indig- nidad social” (Bouveresse 2004:28).

5 Las investigaciones sobre la sociedad campesina de Béarn se realizan entre 1959 y 1960 y la primera de ellas se publica en 1962.

Bourdieu, esta ruptura se concretizaba en “el paso de la regla a la estrategia, de la estructu- ra al habitus y del sistema al actor socializado” (Bourdieu 2000:12). La combinación de las técnicas duras sociológicas con el análisis en profundidad a través de entrevistas a los cam- pesinos, muestra la falacia de las discusiones posmodernas que buscan privilegiar (debido al temor o a la debilidad en el uso de las ma- temáticas) el discurso, la subjetividad, en de- trimento del análisis cuantitativo, creando una “oposición estéril entre individuo y socie- dad” (Champagne 2002:117). El objetivo de este trabajo es doble: por un lado, rescatar la perspectiva metodológica del abordaje específico de una sociedad rural en crisis y, por otro, discutir el alcance del enfo-

específico de una sociedad rural en crisis y, por otro, discutir el alcance del enfo- 83

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que bourdieusiano para el análisis de las so- ciedades rurales ubicadas en los Andes del norte. Antes que hacer una apología del tra- bajo del sociólogo, lo que interesa es recupe- rar el poderoso instrumental teórico-analítico que constituyen las categorías centrales del análisis de Bourdieu, en este caso sobre la so- ciedad rural.

Los ejes del análisis de Bourdieu sobre una sociedad rural en crisis

En su acercamiento sociológico al campesi- nado de la región del Béarn francés, Bour- dieu se encuentra con una sociedad rural en crisis. Una crisis que afectaba a los patrones de reproducción campesinos, no sólo en el ámbito económico, sino también en el cultu- ral y simbólico. Una primera explicación central de la cri- sis campesina es la cada vez mayor dificultad que tienen la familias para transmitir la he- rencia al primogénito (aîné, en francés, pero que en realidad se trata del primer hijo en or- den de nacimiento). Es en torno a esta pro- blemática que el sociólogo desarrolla una bri- llante explicación tanto de los factores inter- nos que afectan a la familia campesina, como de los externos, provenientes de un entorno cada vez más amplio en el que se desenvuelve la sociedad rural. El objetivo de los matrimonios campesi- nos en la región estudiada era que el patrimo- nio, en especial la tierra, sea conservado y transmitido en su integridad a las generacio- nes posteriores. En este contexto, la división de la propiedad era considerada como la peor calamidad de la sociedad campesina. “Todo el sistema tiene por función conser- var la totalidad del patrimonio al primogéni- to” (Bourdieu 2002:26). “De hecho, hay que tomar muy en serio las prácticas que testimo- nian que todos los medios son buenos para proteger la integridad del patrimonio y para

descartar las virtualidades de división de la propiedad” (2002:185). De allí, que la preocupación de las familias gire en torno a este problemática casi en una forma obsesiva. En la estrategia de conservación del patri- monio, el buen funcionamiento de los meca- nismos de herencia era central. La decisión de quién debía heredar ya estaba establecida, pe- ro si existía algún problema era siempre el pa- ter familias quien decidía en última instancia en beneficio de un hijo varón 6 . Había tam- bién que establecer una correcta estrategia matrimonial. Para ello, era necesario que el heredero pueda casarse “bien”, es decir, que encuentre una novia “adecuada” a su estatus económico y sobre todo social. El matrimo- nio en esta sociedad era un affaire de familia, mientras que las decisiones individuales no tenían mayor peso. No obstante, existían bas- tantes dificultades para la realización del “mercado matrimonial”, principalmente por- que había que considerar la dimensión de la dote proporcionada por la novia. Los matrimonios realizados de arriba ha- cia abajo, es decir, de herederos de alto rango con esposas de menor rango, eran aceptables; pero la situación inversa era desastrosa para las familias en la medida en que el monto de la dote de una novia rica podía arruinar la si- tuación económica y social de una familia de menor poder económico. El temor a no po- der pagar la dote si no existía descendencia o si se producía una separación entre los cónyu- ges (en la medida en que la mujer siempre era la propietaria de la dote) y, especialmente, la pérdida de autoridad del marido en el seno de la nueva familia, eran argumentos que impul- saban a evitar este tipo de matrimonios. Aquí, el sociólogo analiza con detalle todos los me-

6 Bourdieu critica la “brutal discriminación de sexos” que estaba presente en esta sociedad campesina desde la infancia: el acceso segregado a los cafés, las tareas diferentes en la producción y los pocos contactos en- tre los jóvenes (2002:51-52).

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canismos que implementan las familias y el rol de la dote en los matrimonios; éste, en fondo, puede considerarse como una estrate- gia donde lo económico tiene un rol central en la reproducción familiar.

“Por medio de la dote, la economía rige los intercambios matrimoniales, los matrimo- nios tendían a realizarse entre familias del mismo rango o punto de vista económico” (Bourdieu 2002:177).

El celibato afectaba principalmente a los ca- dets, los hijos varones que venían a continua- ción del heredero, quienes incluso debían sa- crificarse para conservar el patrimonio; pero poco a poco también empezó a afectar a los herederos, sobre todo cuando se empezó a “alargar el espacio social” de la misma socie- dad campesina (Champagne 2002). En defi- nitiva, como señala Bourdieu,

“la autoridad de los padres, la fuerza de las tradiciones, el apego a la tierra, a la familia y al apellido, obligan al cadet a sacrificarse, ya sea que migre a la ciudad o a América, ya sea que se quede en la propiedad, sin mujer y sin salario” (2002:51).

Pero toda esta estrategia minuciosa que lleva- ba a las familias a calcular detalladamente si la dote de la novia más los recursos familiares al- canzaba para recompensar a los hijos no favo- recidos por la herencia, tenía sus límites. Uno de ellos, y talvez el más dramático, era la difi- cultad de contraer matrimonio por parte de los mismos herederos. De esta manera, la re- producción se interrumpía y entraba en crisis la familia y la misma sociedad campesina. “El celibato aparece como el signo más claro de la crisis que afecta el orden social” (Bourdieu 2002:56). Así como era una calamidad la di- visión de la propiedad, era peor la presencia de propiedades sin herederos. El alargamiento del espacio social se pro- duce luego del primer cuarto del siglo XX y se manifiesta principalmente en un alza de los

precios de la tierra y en una mayor articula- ción del espacio rural con el urbano. Como lo señala Bourdieu, “el hecho esencial es sin du- da que esta sociedad antes relativamente ce- rrada sobre sí misma, definitivamente se ha abierto hacia fuera” (2002:67). 7 Los impactos de esta nueva situación van desde una revalo- rización de la propiedad y la dificultad de pa- gar la dote, hasta la pérdida progresiva de la autoridad paterna, del rol colectivo en las de- cisiones matrimoniales, y el éxodo rural de los jóvenes (especialmente mujeres) que acarrea- ba sin duda una desvalorización de la socie- dad campesina en su conjunto. Los valores de los pueblos rurales y de las pequeñas ciudades irrumpen no sin resistencias en las aldeas dis- persas del medio rural. Se establece una nue- va oposición entre los pueblerinos y los cam- pesinos, que prepara la oposición mucho más neta entre los citadinos y los campesinos. El estilo de vida urbana penetra más fácilmente entre la población femenina y, por lo mismo, los matrimonios se realizan en un radio de ac- ción que sobrepasa la dimensión anterior es- trictamente rural. Las dificultades de casarse aumentan y crecen los solteros entre la pobla- ción campesina. En este proceso de desarticulación de la so- ciedad rural, ha sido central el rol de las muje- res que “miran más hacia la ciudad que hacia sus aldeas o aldeas vecinas, las cuales les prome- ten aquello de lo cual quieren huir” (Bourdieu 2002:83). Como consecuencia, las jóvenes re- chazan la idea de casarse con un campesino y en la medida en que están más prestas a adop- tar el modelo urbano de vida, buscan salir del mundo campesino y se vinculan más rápida- mente a actividades fuera del espacio rural.

7 En este sentido, Hervieu y Viard hablan del contras- te entre el “movimiento urbano caracterizado por los intercambios y comparaciones, de concurrencias a ve- ces de conflictos, mientras que el del pueblo es un movimiento de clausura y de repeticiones: perpetuar- se sobre el mismo territorio, perpetuar el patrimonio, incluso en el sentido religioso. Cada pueblo es el cen- tro del mundo” (2001:94).

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Finalmente, la relación anteriormente complementaria entre pueblos o pequeñas ciudades y las aldeas se rompe cuando la eco- nomía de mercado impone las reglas de juego a la pequeña agricultura, tanto a nivel de la producción como de la comercialización y de los precios, elementos económicos no contro- lados por los campesinos y que responden a una lógica exterior, la de las empresas agro- alimentarias. En un capítulo apasionante de- nominado “Del mundo cerrado al universo infinito”, Bourdieu describe esta dolorosa ruptura que conducirá finalmente al triunfo del mercado sobre los valores de la sociedad campesina, al “derrumbe del mundo social con base local” o “localocentrismo”. Se gene- ra, entonces una verdadera revolución “sim- bólica” en donde las mujeres y los hijos no herederos se constituyen en los verdaderos agentes de la modernización o, como señala

Bourdieu, en el “caballo de Troya del mundo urbano” (2002:227). Se trata de un proceso de “conversión colectiva de la visión del mun- do” que parte del convencimiento individual de las ventajas y valores del mundo urbano. Según el francés,

“la conversión colectiva que conduce a las sa- lidas cada vez más numerosas y que termina- rá por afectar a los mismos sobrevivientes es inseparable de lo que hay que denominarlo como una revolución copernicana: el lugar central, inmutable, sede de una jerarquía in- mutable y única, no es más que un punto cualquiera en un espacio más amplio, peor aún, un punto bajo, inferior, dominado. La comuna, con sus jerarquías (la oposición en- tre grandes y pequeños campesinos), se en- cuentra restituida en un espacio social más largo, en el seno del cual los campesinos en su conjunto ocupan una posición dominada”

(2002:227-228).

La crisis del espacio simbólico:

el baile campesino

Las fiestas de los campesinos estaban vincula- das con sus prácticas cotidianas en torno al trabajo y la sociedad rural 8 . Con el alarga- miento del espacio social, el baile de Navidad cumplía una función importantísima al viabi- lizar el encuentro entre los jóvenes de los dos sexos, dadas las escasas posibilidades de que se materialice en una población rural dispersa.

“Dada la separación drástica entre la socie- dad masculina y la femenina, dada la desapa- rición de los intermediarios y el aflojamiento de los vínculos sociales tradicionales, los bai- les que se hacen periódicamente en el pueblo o en la ciudades vecinas constituyen la única ocasión de encuentro socialmente aprobada” (Bourdieu 2002:111).

8 Patrick Champagne destaca la desaparición progresi- va de las fiestas comunales y la substitución por un “calendario de fiestas individuales”, así como tam- bién la “desaparición de las fiestas religiosas vincula- das a determinadas actividades agropecuarias” (

2002:155-156).

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No obstante, este espacio simbólico se trans- forma también en el enfrentamiento entre la sociedad campesina y la sociedad urbana; se transforma en un verdadero “choque de civi- lizaciones”. La dinámica de este espacio per- tenece a los jóvenes estudiantes o citadinos, mientras que los campesinos, especialmente los solterones “herederos”, se convierten en simples espectadores de una dinámica corpo- ral para la cual no están preparados y tienen pocas posibilidades de intervención. El autor lo señala muy agudamente:

“esta conciencia desdichada de su cuerpo que le conduce a aislarse (a diferencia del citadi- no), que le inclina a una actitud introvertida, raíz de la timidez y de la torpeza, le prohíbe la danza, le prohíbe las actitudes simples y natu- rales en presencia de las jóvenes. En efecto, avergonzado de su cuerpo, se encuentra mo- lesto y torpe en todas las situaciones que exi- gen que salga de si mismo o que de su cuerpo en espectáculo” (Bourdieu 2002:117).

Así pues, en la competencia que se realiza en el balie, en tanto nuevo espacio del “merca- do matrimonial”, quienes salen perdiendo son los campesinos, especialmente los herederos que cada año contemplan cómo se escapan las posibilidades de casarse y tener descendencia para dar continuidad al patrimonio. En ese sentido, “el baile es en efecto la forma visible de la nueva lógica del mercado matrimonial”; este mercado matrimonial que anteriormente estaba controlado por las familias, “en adelan- te está abierto a la concurrencia más brutal y más desigual” (Bourdieu 2002: 229, 233). Las consecuencias sobre la desvalorización del mundo campesino son muy claras. Por un lado, en la esfera de la producción ya se ha ge- nerado una desvalorización mercantil, pero a ésta se suma ahora una desvalorización simbó- lica, que incide en los valores de la sociedad ru- ral y en un proceso de desculturización, sobre todo entre los jóvenes y las mujeres, que condu- ce a su vez a un “efecto de desmoralización que ejerce una representación pesimista del futuro

de la clase (…) al surgimiento en la conciencia de los campesinos de una imagen catastrófica de su futuro colectivo” (Bourdieu 2002:241). Bourdieu termina señalando que esta crisis puede tener dos efectos diametralmente opuestos: o a la desmoralización, que conduce a la desbandada, en tanto suma de las fugas in- dividuales, o bien a la movilización, que con- duce a la búsqueda de una solución colectiva de la crisis. Esto va a depender en gran parte de la “posesión de instrumentos simbólicos” que permita primero matrizar la crisis y luego organizar una respuesta colectiva. Se trata de una propuesta política interesante que explica las diversas reacciones campesinas frente al de- rrumbe de un espacio social invadido por el mercado y la importancia de disponer de ins- trumentos simbólicos alrededor de los cuales la clase en crisis pueda dar una respuesta. No obstante, la visión final del sociólogo es poco optimista sobre el futuro político de los campesinos, pues en la medida en que los principales rasgos de “sus condiciones de exis- tencia” generan un comportamiento indivi- dualista, a nivel político “les impide pensarse ellos mismos como una clase capaz de movi- lizarse con el objetivo de imponer una trans- formación sistemática de las relaciones socia- les” (Bourdieu 2002:259). Un análisis que re- cuerda la visión pesimista del “saco de papas” de Marx cuando estudiaba el comportamien- to político del campesinado francés en la co- yuntura revolucionaria de 1848 (Marx 1974).

El análisis de Bourdieu extendido a los Andes

En este acápite, más que hacer una aplicación (que por lo demás sería completamente forza- da) del análisis de Bourdieu a la sociedad ru- ral en los Andes, he querido resaltar algunas vetas de investigación que todavía no han si- do abordadas en nuestro medio. Los esfuerzos teóricos del sociólogo apuntan a través de to-

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da su obra a refutar el análisis economicista de la realidad social, sin considerar las especí- ficas condiciones históricas y sociales en las cuales los “actores racionales” se desenvuel- ven. En este sentido, trato de puntualizar te- mas de investigación que podrían ser aborda- dos en su especificidad andina a partir de la reflexión realizada en este trabajo. Uno de los grandes vacíos de la temática campesina en el área andina es sin duda el análisis de los mecanismos de herencia predo- minantes entre los campesinos, sean indíge- nas o no. Esta falencia (en gran parte debido a la debilidad de los estudios antropológicos) ha impedido, por ejemplo, dimensionar el peso que tiene la “herencia bilateral” en el predominio del minifundio entre la pobla- ción campesina, la cual condiciona seriamen- te cualquier alternativa productiva basada en la agricultura. Al parecer, actualmente no existiría un interés entre los campesinos andi- nos en preservar el patrimonio evitando su parcelación. Los archivos rurales muestran efectivamente que la herencia de una propie- dad indígena se reparte entre todos los here- deros sin distinción de sexo, seguramente porque son tan pobres que no poseen otro bien a testar o con qué recompensar en forma igualitaria a sus hijos. Así pues, a lo largo del tiempo, las propiedades se tornan cada vez más pequeñas y dispersas, lo que se convierte en un obstáculo para su aprovechamiento productivo (Martínez 2002). Sin embargo, algunos estudios realizados en el subtrópico muestran sorprendentemen- te que los campesinos pueden establecer nue- vas estrategias sobre los mecanismos de he- rencia en torno a la tierra, con el objetivo de evitar su parcelamiento excesivo. 9 Pero en ge- neral existe un desconocimiento de este tema vital para la subsistencia de los productores campesinos 10 . Un segundo aspecto que tiene vigencia en el análisis de las sociedades andinas es el rela- cionado con el “alargamiento del espacio so-

cial”, lo que implica la vinculación de la so- ciedad campesina con los pueblos, ciudades y, actualmente, incluso con el mercado mun- dial. Recordemos que hasta la mitad del siglo pasado, muchas sociedades campesinas tenían sólo una relación limitada al espacio socio- productivo de la hacienda, situación que se rompió con la reforma agraria de 1964. En 50 años se ha desarrollado una importante vinculación con el mercado interno, lo que supone una ampliación espectacular de los vínculos de la sociedad campesina con los pueblos y ciudades cercanas y posteriormente con el mercado de trabajo existente a nivel nacional. Aunque el espacio que deja la glo- balización para estas sociedades no pasa por la producción de mercancías sino por la venta de mano de obra, se trata de una vinculación que actualmente traspasa el estricto marco nacional. No se ha estudiado el impacto que este proceso ha significado para la sociedad campesina, su patrón reproductivo, su cultu- ra, sus formas de organización productiva y sus valores. La manifestación más evidente de estos cambios se concretiza en el comporta- miento de los jóvenes y de las mujeres que ya no corresponde al modelo supuestamente an- dino que todavía existiría, por ejemplo, entre las comunidades indígenas.

9 Un estudio realizado sobre una cooperativa en la zona de colonización de Alluriquin, cerca a Santo Domingo de los Colorados, muestra que los campesinos han imple- mentado un novedoso sistema por el cual sólo pueden heredar la tierra los hijos que han decidido dedicarse a la agricultura, con la obligación de casarse con alguien del mismo grupo de colonos. El objetivo último es evitar el parcelamiento de la propiedad (Surenaim 1993).

10 Estudios realizados entre comunidades peruanas, sin embargo, señalan que existirían otras estrategias respec- to a la herencia. Así, por ejemplo, Marisol de la Cade- na (1991) indica que en la comunidad de Chitapampa cerca del Cuzco, a principios del siglo XX, existía un sistema de herencia por el cual el 80% de la tierra fa- miliar la heredaba el “hijo principal”, entre el 10% o 15% el “secundario” y lo que quedaba para al resto de hijos. Un sistema bastante desigual, considerando ade- más que los dos primeros eran generalmente varones, y que cuestiona el supuesto igualitarismo andino.

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La ruptura del campo social en el que se movían los campesinos y la creación de un nuevo campo en donde los elementos centra- les provienen de fuera, sin duda requiere de investigaciones detalladas que puedan ilumi- nar los cambios actuales de las comunidades y, en general, en el mundo rural. Sin duda, la generación de nuevos “habitus” 11 , muchos de ellos introducidos desde fuera y adoptados rápidamente por las generaciones más jóve- nes, significa una desvalorización del mundo anterior y de un orden apegado a prácticas en torno a la tierra y a los elementos culturales vinculados a ella. Un tercer aspecto es el relacionado con el rol activo de las mujeres en la consolidación de un nuevo “habitus”. Entre los estudios so- bre el mundo andino, casi siempre se ha con- siderado a la mujer en el rol de conservación de la cultura (lengua, vestimenta, tradiciones, etc.), de modo que muy difícilmente se po- dría buscar un paralelismo con los estudios del sociólogo francés. En las sociedades andi- nas, el hombre ha sido el que ha debido en- frentar el mundo exterior, mientras la mujer quedaba relegada al mundo interior, en una división del trabajo con predominio del rol masculino. Pero además, se trata de una so- ciedad campesina pobre, que ha debido vin- cularse con el mundo capitalista a través de la migración interna y en forma muy marginal a través de la venta de mercancías agropecuarias (la mayoría de las veces intermediada por una población mestiza que sacaba ventaja de un mejor conocimiento del mercado). En esas condiciones, la mujer no cayó en la tentación del mundo mercantil y, en este sentido, fue más sólida “la fuerza del inercia” que la “fuer- za de atracción” (Bourdieu 2002:220).

11 Conceptualizado como “matriz práctica de un peque- ño número de principios implícitos a partir de los cuales se engendra una infinidad de prácticas que pueden ser arregladas sin ser el producto de la obe- diencia a reglas” (Bourdieu, 2002:204).

Uno de los elementos explicativos de esta

diferencia seguramente se encuentra en la educación. Mientras en el caso francés, la es- cuela y la adquisición de un capital cultural prácticamente descampesinizaba a los jóvenes

y en especial a las mujeres (Champagne

2002), en el caso andino la prohibición del acceso a la escuela para las mujeres, constitu- yó la mejor salvaguardia de la “tradición”. Hasta ahora, el nivel de escolarización de las mujeres indígenas es el más bajo del país, pe-

ro cuando las mujeres alcanzan un nivel aun-

que sea elemental de educación tambalean los pilares de la tradición campesina. 12 Un cuarto aspecto a resaltar es el análisis de

la dominación de la economía de mercado so-

bre la pequeña producción campesina. Esta dominación se expresa en varios ámbitos (mer- cado de insumos, comercialización, capital fi- nanciero) e impide -como sucede en el caso ecuatoriano- que la producción campesina sea una producción competitiva (dados los altos costos de producción y el enfrentamiento en el mercado con productos más baratos de otros países). Al mismo tiempo, los mismos campe- sinos no reconocen que la suya es una activi- dad poco competitiva, lo que conlleva a la ilu- sión de considerarse productor independiente y a no ver las condiciones de “autoexplotación” que se generalizan en el medio rural. De allí que Bourdieu habla de que el reco- nocimiento de esta situación, junto a las ven- tajas de la sociedad urbana, llevaría a una conversión colectiva” de la visión del mundo (2002:226) que se produciría a través de una acumulación de conversiones individuales es- pecialmente de aquellas personas con menos vínculos con la tierra (jóvenes, mujeres). En una sociedad rural como la nuestra, con pre-

12 En un interesante estudio sobre algunas comunidades de la provincia de Cotopaxi, se muestra cómo las mu- jeres jóvenes con un nivel de educación básico buscan salir del mundo rural a toda costa, huir del pesado trabajo agrícola y sobre todo de la tiránica autoridad paterna (Sánchez-Parga 2002).

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dominio del minifundio, sin herencia impor- tante que dejar, el número de conversos a las ventajas del mercado y de la sociedad urbana va en aumento, lo que se refleja en su progre- sivo despoblamiento: una realidad frente a la cual no podemos taparnos los ojos. Por último, es importante señalar que los procesos de desestructuración de la sociedad rural tienen sus características propias y res- ponden a configuraciones diferentes tanto de la estructura agraria como de la misma res- puesta de la sociedad campesina y rural. El mercado en el caso de las sociedades andinas no ha sido una realidad ajena a su cotidiani- dad. En algunas regiones donde el sistema de hacienda no tenía mucho peso, ya se había configurado una sociedad rural más dinámica en base al acceso más igualitario a la tierra y donde el mercado en cierto sentido se fue construyendo desde abajo a través del sistema de ferias campesinas (Martínez 1998) . No era un elemento extraño a su vivencia y fue en cierto sentido “domesticado” por la misma dinámica rural. Seguramente, la lógica eco- nómica no era independiente de la lógica de las relaciones sociales en la cual se encontraba inmersa, situación que ha cambiado actual- mente, en beneficio del mercado (Bourdieu 2003). Además, en el área andina del Ecua- dor la cercanía campo-ciudad condujo a la creación de un campo social bastante abierto a las influencias de uno y otro lado. Incluso se llegó a hablar de “ciudades de campesinos”, pero nunca se mencionó el impacto de las ciudades en el campo. Aquí hay una rica veta de investigación a desarrollarse destacando las especificidades andinas en el proceso de cons- trucción de este campo social que ya no co- rresponde al de la sociedad tradicional rural pero que, al haber estado abierto más tempra- namente al mercado, puede haber generado una “conversión” más social al mercado, aun- que se exprese en prácticas individuales y no necesariamente colectivas.

Bibliografía

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ÍCONOS 21, 2005, pp. 81-90