Nosotros matamos menos

(Planeta) es el octavo libro que publica Beto Ortiz. Reúne las crónicas que ha
publicado durante los últimos meses en Perú21. Es un preámbulo a la novela que
espera terminar el próximo año y que lo alejará, durante este tiempo, de su
columna dominical. Sobre su vida, conversamos aquí.
¿Tienen
poder
los
periodistas?
Es un poder efímero y coyuntural. Si un periodista cree que puede cambiar el
curso de los acontecimientos, si cree que puede evitar que la gente vote por
Humala, está equivocado. Sí puede contribuir a encumbrar o destruir –en 15
minutos– la imagen que tiene la gente de determinadas personas, autoridades,
políticos. En tiempos electorales, esto puede ser demoledor.
¿Tienes
más
poder
del
que
deseas?
El poder no es uno de mis objetivos de vida. Soy solitario, y el poder tiene sentido
si posees ambiciones colectivas… y yo no las tengo. Hay gente que quiere
cambiar el curso de la historia y eso me parece admirable, pero yo no me planteo
algo así, no soy tan ambicioso.
Hoy
tu
ambición
es
escribir
una
nueva
novela…
Sí. Siento que he perdido bastante tiempo, que descuidé algo –la escritura– que
debí hacer con más disciplina, con más ahínco.
¿Qué
satisfacciones
te
da
un
texto
publicado?
Es difícil de explicar. Imagino que cierta ilusión de permanencia. Cuando pienso en
las horas de mi vida que he invertido en la TV –que deben ser miles, pues llevo 24
años en ella–, aparece la idea de que es tiempo esfumado. Hacer televisión es una
actividad alimenticia. Me explico: me encanta hacerla, pero soy consciente de su
carácter etéreo. Los que publicamos tenemos la ilusión de que algo nos sobreviva.
¿Has
perdido
tiempo
en
la
televisión?
Sí, sin duda lo he perdido, pero también he perdido tiempo en la vida; por eso, no
le puedo achacar mi poca disciplina o productividad en el ámbito de la escritura.
¿Te
resulta
fácil
hacer
TV?
Sí, me resulta muy fácil. Es la chamba ideal, el trabajo perfecto. No soy un
workaholic, no soy una persona que llega a la oficina a las 7 a.m. y se va a las 11
p.m. No podría. Si es necesario trabajar 12 horas, lo hago, pero mi vida no pierde
sentido cuando estoy de vacaciones.

Este acto es como desvestirse. En el colegio me aburría. pues mientras los profesores o los alumnos hablaban. pues me sentí muy cómodo escribiendo. la compañía de los otros. Escribir ha sido una pasión más fuerte que el dibujo (Beto fue un gran caricaturista)… Sí. cuatro días al mes para escribir. ¿Escribir te da placer? No sé si “placer” sea la palabra. esa disciplina autoimpuesta me ha permitido tener. no había nada que disfrutara: el recreo. Claro. Por entonces. Lo único que disfrutaba era dibujar. Tenía menos de 20 años y empecé a dibujar para No. las clases de Educación Física. El suplemento No organizó un concurso de caricatura. esté donde esté– la columna que el domingo publica Perú21 ha sido bueno porque. como sacarse diferentes pieles. ¿Por qué dejaste el dibujo? Cuando hice públicos esos dibujos –recién en tercero de secundaria. de la revista Sí. La página debió tener unas 15 o 20 entregas. Empecé publicando el suplemento No. Haberme puesto la obligación de escribir los sábados –pase lo que pase. yo tenía claro que me iba a dedicar a eso… hasta los profesores de Arte lo decían. Escribir me alivia.Si es el trabajo ideal. Sin embargo. mi medio principal de expresión era el dibujo. pero me gustaría meterme a un taller. sin perjuicio de que sigas dibujando. Ese suplemento lo editaban Juan Acevedo y Alonso Núñez. Además. entonces me dijo: “Está muy bien lo que haces. y es algo que lamento. en vez de tener ocho libros publicados tendría uno o dos. que eran más unos cuentos ilustrados. Me pareció una propuesta „mostra‟ y empecé a escribir una especie de „memorias prematuras‟. después de la premiación. por lo menos. más fácil es no hacer nada nunca. pero quizás lo que deseas es escribir: qué te parece si te damos una página para que escribas. por qué escribir es algo que te cuesta mucho. Las historias que uno va viviendo se van adhiriendo como capas de una cebolla. Acevedo me pidió que colaborara con ellos. y allí me despedí del dibujo para siempre. El dibujo fue un vicio que abandoné. entonces. No debí cambiar una cosa por la otra. toda mi época escolar fue como estar en un internado de dibujo. lo gané y. hoy. ¿Lees mucho? La persona que escribe está obligada a leer más que el común de la gente. y llega el momento en que necesito contarlas. me los festejaron y gané cierta celebridad. Es bueno porque me saca de mi zona de comodidad. Si bien . Juan se dio cuenta de que mis tiras tenían cada vez más texto. con caricaturas de profesores–. las clases. Durante toda mi niñez y adolescencia. yo dibujaba. si no lo hubiera hecho.

Me gusta el olor del papel. tener la repisa llena. es una diversión. no soy un ratón de biblioteca. pero yo no me veo leyendo en una tablet. Eso no es periodismo. eso es relaciones públicas. y al final sus integrantes terminan escribiendo un blog. demasiada gente publicando. No he leído tanto. . Me parece pomposo. AUTOFICHA ■ “Soy muy malo para el „lobby‟. publicando alguna columna de crítica o enseñando Lenguaje en la Universidad de Oregon. Entrar a una librería no es una preocupación. banqueros. no releo. Me parece pomposo. Salvo raras excepciones. que es muy docto. no tengo ocho libros en mi mesa de noche y me demoro mucho leyendo. que cree que sabe mucho. ■ “La persona que escribe está obligada a leer más que los demás. no tengo ocho libros en mi mesa de noche y no he leído tanto”. empresarios. no tengo nada contra quienes usan los aparatos electrónicos. pero tengo colegas que almuerzan todos los días con ministros. de Arizona o de sabe Dios dónde. Me gustan los libros como objeto. el peso del libro. solemne. ¿Estás atento a las novedades literarias? Hay demasiada gente escribiendo. Debo haber comprado cuatro veces más libros que mi capacidad de leer. que ha leído mucho. que cree que sabe mucho. es un grupo de gente que se toma demasiado en serio. y al final sus integrantes terminan escribiendo un blog”. solemne.disfruto leer. ¿Tú también? No. ■ “Me aburre profundamente el ambiente literario. Borges presumía no de lo que había escrito sino de lo que había leído. es un grupo que se toma demasiado en serio. Si bien disfruto leer. que es muy ilustrado. parlamentarios. gerencia de imagen”. no soy un ratón de biblioteca. Me aburre profundamente el ambiente literario.