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Reporte de Lectura 3 Elementos del concepto Racionalidad Ambiental César I. Martínez Benavides

Introducción

Este ejercicio escolar retoma algunos conceptos del texto que presentaron conjuntamente Javier Sabogal y Enrique Hurtado como parte de un planteamiento teórico y filosófico sobre elementos del uso de la razón, la aplicación de la racionalidad a lo largo del tiempo en las ciencias ecológicas.

Se pondrán en evidencia las posturas que tienen sobre La Razón y cómo se aplican estos cuestionamientos del ser en las dinámicas del desarrollo sustentable en las culturas contemporáneas, apoyados de la visión de diversos pensadores que abordan estas posturas desde una perspectiva filosófica e histórica.

Javier Sabogar de origen colombiano, actualmente es estudiante de doctorado en Conservación del Ambiente y Políticas Ambientales por la Universidad de Massachusetts en Estados Unidos y alternadamente es profesor en la Universidad Nacional de Colombia. De sus trabajos destaca “Desarrollo e Implementación de Energías Renovables en Colombia” del 2012, el cual con otros textos ha realizado más trabajos de investigación enfocado en el desarrollo y Cuidado Ambiental.

Por su parte, Enrique Hurtado también de origen colombiano se ha desarrollado profesionalmente en el ámbito de la Administración empresarial y la Gestión de la Calidad, sin embargo tiene muchos trabajos en el área de la ecología donde uno de sus mejores operas ha sido el desarrollo de investigación den la Universidad Militar e Colombia sobre energías renovables en las empresas.

Racionalidad ambiental y Crisis Ambiental

El trabajo de Hurtado y Sabogar hace un bagaje histórico filosófico sobre el andar de la razón en el mundo. Sin embargo, no es un trabajo denso sobre la razón o la racionalidad en su esencia (como ellos lo advierten) sino una dimensión normativa de cómo se han establecido reglas para el cuidado ambiental, según varías disciplinas.

Hurtado y Sabogar (2008) invitan a pensar la racionalidad ambiental como una suerte de orientación ante los cambios ambientales del futuro. Estos cambios van en función a una normativa que sea aplicada en la sociedad o en el pensamiento colectivo.

En el panorama contemporáneo, ambos autores expresan una necesidad de cambiar la interrelación hombre-naturaleza al grado que lo llaman “Crisis Ambiental” y colocan este término en un universo de crisis en la civilización.

Este cambio de pensamiento va en función al cambio de estado en que el antropocentrismo, es la justificación de esta crisis por el desarrollo fundamentado en la tecnología que usa recursos ilimitados, cuando en realidad estos recursos ya sabemos que tienen un límite para ser explotados. Sin embargo este modernismo tecnológico es un detonante de esta crisis ambiental que impacta al desarrollo de la humanidad.

Se apoyan del trabajo de Enrique Leff, quien ha desarrollado un trabajo sobre la temática ambiental y la racionalidad; con esta óptica coinciden que la crisis ambiental es producto del desarrollo ‘civilizatorio’ para transformar el mundo, en el que el paradigma principal es el que se había mencionado con antelación: la economía como motor de la modernidad y el uso de recursos para ser cambiado por un sistema de leyes que potencien la aceptación de las leyes de la naturaleza.

Esta postura está fundada en la sobreexplotación de recursos naturales para fines económicos, con sus diferentes vertientes, que hacen pensar el terreno de ‘lo natura’ como una cosificación

del ser en que se espera obtener beneficios rentables para el logro de objetivos, económicos en la mayor parte de las veces.

Aproximación contemporánea sobre sustentabilidad

La reflexión ambiental no es relativamente nueva, sin embargo Hurtado y Sabogar hacen un recorrido histórico moderno sobre la aproximación de protocolos, iniciativas y tratados que intentan mitigar la crisis ambiental como un esfuerzo mundial. Desde 1948, ambos autores tratan los fundamentos organizacionales para el cuidado ambiental con la UNESCO y la conservación de la naturaleza.

Es un punto fundamental, si consideramos que en este momento, el mundo empieza una recuperación económica y ambiental después de la 2ª Guerra Mundial, una de las más devastadoras, a consideración de algunos historiadores, donde hubo un gran desgaste a nivel poblacional y de recursos naturales.

Parte de este recorrido histórico nos lleva a efemérides con complementan esta parte del cuidado ambiental desde una organización fundamentada, por ejemplo publicaciones de libros básicos para entender el pensamiento moderno del cuidado ambiental; la consolidación de organizaciones como Greenpeace y el desarrollo gubernamental para mitigar el desgaste ambiental como sucedió con la Comisión de Medio Ambiente y el Protocolo de Kioto.

La preocupación ambiental no es relativamente nueva, ni es una cultura emergente. Ha sido contante en varias partes de la historia como apunta Hurtado y Sabogar cuando citan a Augusto Maya quien hace un seguimiento de cómo se piensa a la naturaleza y al mismo ser humano.

Los cuestionamientos sobre conceptos, imágenes o ideas de la naturaleza, vida y cultura apuntan que están presentes desde los escritos de los griegos clásicos y en la filosofía moderna. Es también una construcción de pensadores la racionalidad ambiental que den bases para la gestión ambiental, la cual es la meta de estudio y aplicación para complejizar el pensamiento ambiental.

Maya apunta la evolución de estos elementos para entender la crisis de la civilización y la construcción de la racionalidad ambiental. De este modelo diacrónico destacan:

Estoicos.- quienes aportan la visión de entender al ser humano como parte del mundo y no viceversa y la conducta que debe desenvolver está justificado por la razón de acuerdo a la propia naturaleza, para seguir inmerso en esta dinámica y no ser excluido.

Georgias de Leontini.- Los cimientos dogmáticos del Ser que velaba por educar a las personas a través del lenguaje sin llegar al relativismo.

Protágoras.- No existe ideal para el hombre ya que perfeccione la disciplina educativa el mismo ser humano. El desarrollo del ser humano va encaminado a sus conveniencias. La racionalidad ambienta entonces, va en función del reconocimiento de otras especies a través de la educación.

La derecha Sofista.- Se consolida una forma de entender la relación de la sociedad con la naturaleza a través de la diferencia de ambas esferas. Aquí los sofistas aportan más la crítica de que el ser humano es el detonante de la crisis ambiental por su consumismo.

Antifonte.- Para él, la naturaleza se debe de respetar. Una serie de leyes deben ser necesarias y obligatorias sin ser impuestas por la humanidad. Aquí critica el desarrollo de la sociedad que no está justificado por el devenir de la naturaleza.

El Retorno de Ícaro.- como reflexión filosófica ambiental cuando el ser humano era tomado como parte de lo natural. Sin embargo las reflexiones occidentales lo han trasformado al grado de separarse de esta postura por mucho tiempo, pero la tendencia interesante es que vuelve a ser parte de la naturaleza (al menos en el terreno reflexivo)

Racionalidad Ambiental

La percepción cultural y las interrelaciones con el ambiente también han sido discusión para varios autores de la teoría social. El ejemplo clásico es Weber cuando habla sobre la racionalidad, que para este autor va enfocada en cuatro elementos básicos:

Racionalidad con arreglo a fines, que está conformada por las expectativas en el comportamiento para condiciones y medios para el logro de fines. Después encontramos la Racionalidad con arreglo a valores de conciencia ética y religiosa que determina la conducta. La Racionalidad Afectiva que motiva y detona los sentimientos y estados de afecto. Por último la tradicional la cual es la costumbre o hábitos arraigados desde pequeños.

Es entonces que la racionalidad, a la luz del enfoque de Weber es un conjunto de normas para la consecución de fines colectivos.

La racionalidad es entonces una puerta de entrada para discutir el qué de la racionalidad ambiental que nos lleve al ambientalismo versus la dinámica económica que detona la degradación socioambiental. Ningún tipo de desarrollo ha logrado detener esta degradación, sobre todo si la evolución del pensamiento ha sido en función al desarrollo economista. Por ello la necesidad de replantear una forma de pensamiento en el sentido ecológico que sea capaz de integrar valores y la diversidad cultural.

Es entonces que la crisis ambiental es un problema social. Bajo este panorama, Hurtado y Sabogar proponen que se deben cambiar procesos. Estos procesos que deben seguir una lógica que no sólo velen los principios económicos porque caeríamos en la misma dinámica. Se debe hacer una cuestión racional enfocada al desarrollo de la sociedad en conjunto la naturaleza en donde intervengan instituciones sociales como el Estado y las organizaciones educativas.

Este cambio iría en función de la racionalidad ambiental que vele por cuatro objetivos: Una racionalidad material que establezca valores que orientes a principios éticos de la sustentabilidad. Por otro lado sería la construcción de conceptos articuladores de una racionalidad sustantiva. Una racionalidad técnica que vele las funciones operacionales con los objetivos sociales que haga una transición a la racionalidad ambiental.

Por último una racionalidad cultural que conforme un sistema de significado a las prácticas simbólicas sociales y productivas.

Conclusiones

La racionalidad ambiental en el texto de Hurtado Sabogal nos resulta una aproximación de un deseo de desarrollo económico abogando también por una cultura de cuidado ambiental y el cuidado de los recursos naturales.

Me parece que es elemental tomar en cuenta los factores sociales e histórico de ese desarrollo desde el punto de vista filosófico ya que es el hace un enganche entre el ser y la conexión con la naturaleza.

Esta propuesta de la racionalidad ambiental en función del “buen uso” de los recursos y el cuidado ambiental iría en función en detalles culturales. Esto es importante porque el sentido de La Razón y sus funciones críticas del Ser frente un panorama de un ecosistema, se hubiera desarrollado mejor, aunque el enclave caería otra vez en asuntos antropocéntricos.

Esta forma de racionalidad es una explicación en el consiente colectivo. A diferencia de la sustancia Racional que desarrollan los filósofos, este tipo de pensamiento está en función de tratar de poner en un panorama social la educación para cuidad el desarrollo económico sin descuidar el entorno.

Sin embargo la propuesta de colocar en el orden ético la racionalidad ambiental haciendo el uso del Estado e instancias superiores, como unos de los órganos rectores de esta forma de pensamiento es primordial, pero el desarrollo y aplicación todavía está lejos de ser una realidad en sociedades “desarrolladas”.

Lo único que queda en el tintero es la posibilidad del desarrollo de este pensamiento desde dos esferas importantes. Hurtado y Sabogal dan enclaves desde la perspectiva de Enrique Leff se debe hacer con forma metodológica y filosófica regida por el Estado. Pero hay que ponen en la mesa de análisis que el Estado no es un organismo experto o que tenga una línea de esta forma de pensamiento.

Si bien puede aplicar políticas, es necesario desarrollar más estrategias que se sumerjan en el ideario colectivo y la pregunta sería sobre la tendencia de esta forma de pensamiento ecológico para países en desarrollo donde muchas políticas van en función al desarrollo industrial más que el cuidado ambiental que queda en segundo plano muchas de las veces.

En segundo lugar, cómo se podría regresar la funcionalidad de la cultura para la racionalidad ambiental. En el punto donde pueden converger no está tan claro, ya que culturas sobre el cuidado ambiental no tienen la difusión que necesitan ya que la mayor parte del pensamiento va en función de satisfacer las necesidades que han impuesto la naturaleza humana en primer lugar, y la cultura en que se desenvuelven las sociedad en segundo lugar.

Esta lectura me deja estas preguntas a pesar de que trastocan temas importantes para el mejoramiento ambiental. El hecho de poner en el terreno del razonamiento el cuidado ambiental, por encima de enclaves económicos es fundamental para pensar sociedades que vayan alternas al pensamiento económico para balancear ambas esferas.

Es un proceso complejo que sería interesante aportar estas posturas en un entorno académico para resolver algunos vacíos que dejan las mismas posturas para ser aplicable en la sociedad. Pero por otro lado, se necesita una oferta que vele por esta difusión para el grueso de la población, que poco a poco se vaya arraigando en la cultura de todos los días y no sólo quede en el terreno académico y en algunos casos algunas culturas que parecerán estar herméticas con este conocimiento.

Fuentes:

Aguilar, J. Hurtado, E (2008, Noviembre) Elementos del Concepto Racionalidad Ambiental. Revista Facultad de Ciencias Económicas: Investigación y Reflexión, [En Línea] citado el 30 de agosto de 2014 en http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=90916208

(2013, Marzo) Department of Enviromental Convervation [En línea] citado el 02 de septiembre de 2014 en https://eco.umass.edu/people/graduate-students/sabogal-javier/

(2014) Hoja de Vida Enrique Hurtado [En línea] citado el 03 de septiembre de 2014 en

http://190.216.132.131:8081/cvlac/visualizador/generarCurriculoCv.do?cod_rh=0000588164