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EL DERECHO CIVIL FORAL DE NAVARRA.

1. El derecho Navarra un derecho fundado en la historicidad.


El Fuero General de Navarra recopilado en tiempos del Rey Teobaldo I, en el
siglo XIII, representa el transito entre el Fuero como norma local, al Fuero como
ordenación del Reino. Significa la instauración del primer Reino coherente en la
península ibérica.
El Fuero General de Navarra es testigo del nacimiento “paccionado” de un
reino. En su título preliminar el FGN relata que los navarros juran fidelidad al Rey, y el
Rey jura los Fueros1. El FGN limita el poder feudal y de la nobleza mediante la
prohibición de nueva instauración de castillos y fortalezas2. Los amejoramientos
posteriores, adaptan el FGN a los nuevos tiempos; pero no lo sustituyen. De hecho aun
en el XIX los foralistas siguen considerando el Fuero General como un cuerpo de
derecho coherente y vigente, reflejo de la pervivencia e identidad del Reino de Navarra.

El carácter paccionado del Reino permite su incorporación no traumática a la


Corona de Castilla, tras la excomunión de la dinastía francesa de los Albret por su
1
AIZPÚN SANTAFE, Naturaleza jurídica de las leyes forales de Navarra (Pamplona, 1952); ALDEA
EGUÍLAZ, Raimundo: Los derechos de Navarra. Prontuario de divulgación foral, 2ª edición, Pamplona,
1964. Divulgación de los fueros, Pamplona, Diputación Foral de Navarra, 1971; DEL BURGO, Origen y
fundamento del régimen foral de Navarra (Pamplona, 1968), Introducción al estudio del Amejoramiento
del Fuero (Los derechos históricos de Navarra) (Pamplona, 1987); SALCEDO IZU, Joaquín:
Atribuciones de la diputación del Reino de Navarra, Pamplona, 1974; Elementos de Historia del Derecho
Navarro, Pamplona, 1989; Las Cortes de Navarra en la Edad Media, Valladolid, 1998; LACARRA,
Estructura político-administrativa de Navarra antes de la Ley Paccionada, Príncipe de Viana, 1963, 92-
93, p.231-248; El juramento de los reyes de Navarra (1238-1349), Madrid, 1972. En torno a la formación
del Fuero General de Navarra, "Anuario de Historia del Derecho Español”. 50, 1980, Págs., 93-110.
Historia del reinado de Navarra en la Edad Media, Pamplona 1976; LOPERENA ROTA- RAZQUIN
LIZARRAGA, Fuentes normativas de las Instituciones de Navarra a lo largo de la Historia, Príncipe de
Viana. Anejo, Nº. 5, 1986 (Ejemplar dedicado a: I Congreso de Historia de Navarra de los siglos XVIII,
XIX y XX : Tomo II), Págs. 617-636; LOPERENA ROTA, Aproximación al Régimen Foral de Navarra,
Instituto Vasco de Administración Pública, Oñati, 1984. GARCÍA ARANCÓN, Teobaldo II de Navarra,
1253-1270, gobierno de la monarquía y recursos financieros, Pamplona 1985; BÉATRICE LEROY,
Historia del Reino de Navarra, San Lorenzo de el Escorial (Madrid), 1986. OTAMENDI RODRÍGUEZ-
BETHENCOURT, El Fuero Antiguo de Navarra: génesis y motivaciones, Euskal herriaren historiari
buruzko biltzarra, Vol. 2, 1988 (Instituciones, economía y sociedad (siglos VIII-XV), Págs. 181-202;
DEL BURGO TAJADURA, Historia general de Navarra: desde los orígenes hasta nuestros días,
Madrid,. 1992; MARTÍNEZ DE MUNIAIN La historia de Navarra de 1445 a 1814: entre la tradición y
la modernidad, San Sebastián,1993; LANDA EL BUSTO, Historia de Navarra: una identidad forjada a
través de los siglos, Pamplona. 1999. HERRERO Y RODRIGUEZ DE MIÑON, Los derechos históricos
de Navarra como paradigma,”Presente y futuro del derecho foral, jornadas conmemorativas del XXV
aniversario del Fuero Nuevo”, Pamplona 1999; ENÉRIZ OLAECHEA, Régimen Foral de Navarra,
Pamplona 2007
2
El poder del rey se distingue del noble o concejo burgués no solo por la mayor extensión territorial de su
poder, sino principalmente porque instaura la jurisdicción permanente, restringe la arbitrariedad de las
penas, organiza un orden y protocolo tributario, y favorece la instauración, uso y disfrute de bienes y
servicios comunes. La instauración de una jurisdicción permanente civil y penal se manifiesta en el Fuero
General en la regulación detallada del procedimiento (libro II); la organización de los tributos y muy en
particular del protocolo, supone instaurar el formalismo de los contratos (compraventas, prendas, fianzas
y donaciones), y organizar públicamente el primer sistema fehaciente de prueba de la propiedad (que
antes solo se probaba difícilmente por medio de los cartularios de los monasterios); y también ensaya el
Fuero general un régimen de instauración y prueba del estado civil, regulando detalladamente el derecho
de las sepulturas (libro III). Se regula el régimen económico y sucesorio de los casamientos (libro IV), la
definición de los delitos y sus penas (libro V), y los bienes y servicios comunes, pastos, caminos, ruedas,
presas, aguas, etc. (libro VI).
cercanía a la herejía calvinista. Las Cortes de Navarra juraron a Fernando como rey el
23 de marzo de 1513, y este juró respetar los Fueros de Navarra3.

1. La singularidad del contenido del derecho Navarro.

El Rey de Navarra encarna una poderosa autoridad central, comprometida con la


defensa de los fueros; y consolida una unidad política, que significa la amalgama de
unas fuerzas sociales coherentes, que constituyen la identidad política Navarra, que se
identifica con sus Fueros. Pero… ¿Que son los Fueros? Desde sus orígenes el derecho
Navarro esta marcado por lo que hoy diríamos la subsidiariedad y naturalidad del poder
político. Se afirma la libertad civil (paramento fuero vienze), esto es el hombre es
superior a la organización política, que le sirve4; la familia es una parentela, definida
ordinariamente por el nombre de una casa, en un contexto de estrechos lazos de
parentesco; y el contrapunto de la propiedad familiar es el uso común de unas tierras
que se consideran de todos, y para cuyo aprovechamiento se instrumentan instituciones,
raigambre y sentido comunitario.

El Fuero general de Navarra desarrolla un régimen consuetudinario de derecho


civil, que me atrevería a resumir en tres grandes ordenes institucionales: el derecho
sucesorio no tiene el sentido individualista, divisorio y desvinculador del derecho
romano, sino que está basado en un nombre y familia agnaticia5, a cuyo servicio esta la
troncalidad y libertad de sucesoria (legitima formal y libertad de sucesión contractual),
que forja una estrategia peculiar para la conservación de dicha propiedad (la casa) en la
familia6; el derecho de obligaciones esta basado en la teoría del justiprecio, que como es

3
SUÁREZ FERNÁNDEZ, Luis: Fernando el Católico y Navarra, RIALP, Madrid, 1985.OLAIZOLA
IGUIÑIZ, Historia del protestantismo en el País Vasco: el Reino de Navarra en la encrucijada de su
historia, Pamplona, 1993. HUICI GOÑI, En torno a la conquista de Navarra, Pamplona, 1993.
CORREA, La conquista del reino de Navarra, Pamplona, 2002; BOISSONNADE-RAMÍREZ
VAQUERO, Historia de la incorporación de Navarra a Castilla: ensayo sobre las relaciones de los
príncipes de Foix-Albret con Francia y con España (1479-1521), Pamplona 2005.
4
Una visión critica de la libertad civil, referida al derecho aragonés pero seguramente inspirada en este
punto en el derecho Navarro: MOREU BALLONGA, José Luis: «Mito y realidad en el standum est
chartae», en GONZÁLEZ DE SAN SEGUNDO, Miguel Ángel (Coordinador): Un jurista aragonés y su
tiempo: El doctor Juan Luis López, primer marqués del Risco (1644-1703); Gobierno de Aragón-
Vicepresidencia, Zaragoza, 2007, Págs. 315-503, propone que se suprima el posible carácter bifronte de
la libertad civil (principio de autonomía y regla de hermenéutica), y que se refiera solo al derecho
dispositivo y en el ámbito exclusivo del Derecho de familia y sucesiones.
5
CARO BAROJA, La casa en Navarra, Pamplona,1982; MORENO ALMÁRCEGUI- ZABALZA
SEGUIN, El origen histórico de un sistema de heredero único: el Prepirineo navarro, 1540-1739,
Madrid,1999; MIKELARENA PEÑA, Modelos de matrimonio y regímenes de herencia en Navarra a
finales del siglo XVIII, Príncipe de Viana. Anejo, 16, 1992 (Ejemplar dedicado a: II Congreso de Historia
de Navarra de los siglos XVIII-XIX y XX), Págs. 19-33; ZABALA SEGUÍN, La historia de la familia en
Navarra: una aproximación cualitativa, Cuadernos de investigación histórica, Nº 17, 1999, Págs.. 67-80;
El heredero ideal: prácticas sucesorias en la Navarra pirenaica durante la Edad Moderna (1550-1725)
Actas del Congreso Internacional de la Población, V Congreso de la ADEH (Logroño, 15, 16 y 17 de
abril de 1998) / coord. por David Sven Reher Sullivan, Vol. 4, 1999 (Matrimonio y nupcialidad,
perspectivas interdisciplinares), Págs. 239-250; MIKELARENA PEÑA- ERDOZÁIN AZPILICUETA,
Las estrategias familiares a través de los contratos matrimoniales en el Norte de Navarra: Lesaka, 1790-
1879, Iura vasconiae: revista de derecho histórico y autonómico de Vasconia, 1, 2004, Págs.. 485-522;
NOAÍN IRISARRI, Nobleza media y transmisión del patrimonio familiar en la Navarra moderna, Iura
vasconiae: revista de derecho histórico y autonómico de Vasconia, I, 2004 , Págs.. 523-550.
6
SALINAS QUIJADA, La libertad de disposición mortis causa en el Derecho foral navarro, Anuario de
derecho civil, Vol. 36, Nº 2, 1983, Págs. 421-450; Manual de derecho civil navarro, Pamplona, 1980;
Compendio de derecho civil navarro, Pamplona 1991
sabido impregna todo el derecho medieval7; en el ámbito de los derechos reales se
instauran formas comunitarias de aprovechamientos de bienes (bienes comunales,
corralizas, helechales, facerias, etc.)8.

El Fuero General no deroga “los fueros” locales, sino que los defiende y
respeta; y esto inspira el gran principio político que van a regir la historia del derecho
Foral de Navarra, que hoy llamamos la autonomía municipal; manifesta el carácter
paccionado del derecho y no es sino el reconocimiento de los fueros territoriales, que
frente a las pretensiones jurisdiccionales de la nobleza y de la autoridad central,
ordinariamente recogen el derecho de autogobierno de los pueblos9.

En síntesis el FGN, supone la formulación escrita de un orden social


consuetudinario, que evoluciona naturalmente a formar un orden político; basado en la
libertad civil, fuertes lazos familiares de parentesco, y autonomía municipal. Solo a
partir del siglo XVI (en el contexto seguramente de uno de los principales debates que
ha tenido el derecho Navarro) se afirma la supletoriedad del derecho romano en Navarra
(Ley 9 de Cortes de Pamplona de 1576, Novísima Recopilación de Navarra 1,3,1)10.
7
ALVAREZ CAPEROCHIPI, El enriquecimiento sin causa en el Fuero Nuevo, ,”Presente y futuro del
derecho foral, jornadas conmemorativas del XXV aniversario del Fuero Nuevo”, Pamplona 1999, Págs.
267 y sigs
8
SANCHO REBULLIDA, Notas sobre el régimen civil del arriendo de pastos en las corralizas
navarras, Revista jurídica de Navarra, 1, 1986, Págs. 115-120; MIKELARENA PEÑA- MARTÍN
IRIGOIEN, La evolución de la propiedad de la tierra en Vera de Bidasoa a finales del Antiguo Régimen:
las ventas de comunales y las ventas de tierras entre particulares, Príncipe de Viana. Anejo, 4, 1986
(Ejemplar dedicado a: I Congreso de Historia de Navarra de los siglos XVIII-XIX y XX : Tomo I), Págs.
425-446; RUIZ DE LA CUESTA CASCAJARES, De las "belenas" ("etxeko'arte"s) y de los "helechales"
en el Derecho foral de Navarra, Revista jurídica de Navarra, I7, 1989, Págs.. 159-172; ZUBIRI
JAURIETA, Facerías y faceros: una perspectiva histórico-jurídica, Iura vasconiae: revista de derecho
histórico y autonómico de Vasconia, 1, 2004, Págs.. 253-298; DE ARVIZU Y GALARRAGA, El
conflicto de los Alduides (Pirineo Navarro): estudio institucional de los problemas de límites, pastos y
facerías según la documentación inédita de los archivos franceses (siglos XVII-XIX), Pamplona, 1992;
ARIZKUN CELA, Las facerías en el Pirineo Navarro: una perspectiva histórico-económica, Iura
vasconiae: revista de derecho histórico y autonómico de Vasconia, ISSN 1699-5376, 1, 2004, Págs.. 299-
314; ALLI ARANGUREN, El dominio concellar, Iura vasconiae: revista de derecho histórico y
autonómico de Vasconia, 1, 2004, Págs.. 365-402. Las corralizas en Navarra. Historia, naturaleza y
régimen, ibidem, 2004, Págs. 315-364; LANA BERASAIN- IRIARTE GOÑI, La cuestión comunal:
Entre prescripción y perpetuación. Algunos hitos en el caso navarro, Historia de la propiedad: costumbre
y prescripción, IV Encuentro Interdisciplinar, Salamanca, 25-28 de mayo de 2004 / coord. por Salustiano
de Dios de Dios, Javier Infante Miguel-Motta, Ricardo Robledo Hernández, Eugenia Torijano Pérez,
2006, Págs. 689-714; GALÁN LORDA-ZUBIRI JAURRIETA, Términos faceros de la merindad de
Pamplona. Estudio histórico-jurídico. Pamplona 2005
9
LOPERENA, Derecho histórico y régimen local de Navarra, Pamplona 1988; RAZQUIN
LIZARRAGA, El régimen especial de Navarra, en la obra colectiva dirigida por MUÑOZ MACHADO,
Tratado de Derecho Municipal, Madrid 1988. ZABALZA SEGUIN, Algunos aspectos de la organización
municipal y su régimen económico: Aoiz siglo XVII y XVIII, Príncipe de Viana. Anejo, 9, 1988 (Ejemplar
dedicado a: Primer Congreso General de Historia de Navarra. Comunicaciones: Historia Moderna y
génesis de la Navarra contemporánea), Págs. 217-222; Del concejo al municipio: la propiedad comunal
en la Navarra Moderna, Iura vasconiae: revista de derecho histórico y autonómico de Vasconia, ISSN
1699-5376, 1, 2004, Págs.. 227-252; ALLI ARANGUREN, El municipio en la Comunidad Foral de
Navarra: historia, tradición y principios, Iura vasconiae: revista de derecho histórico y autonómico de
Vasconia, 2, 2005, Págs.. 149-198. RAZQUIN LIZARRAGA-ENÉRIZ OLAECHEA, Derecho local de
Navarra, Instituto Navarro de Administración Pública, 2005.
10
OLIVER SOLA, Recepción del derecho romano en el derecho de Navarra, Pamplona, 2002. A mi
juicio, el respeto a las costumbres y el carácter paccionado del derecho se repiten incesantemente en el
texto escrito del FGN, leyes posteriores y en los tratadistas navarros. Por el contrario, la influencia del
derecho romano es decisiva en la consolidación y predominio del reino de Castilla, y se manifiesta a
La conciencia popular de una identidad propia como derecho y como reino,
mantenida durante siglos, ha dado a Navarra un sentido muy responsable de su
singularidad política, y una gran coherencia institucional, que se manifiesta en su
incesante desarrollo normativo autóctono (recopilado en los Cuadernos de Cortes11), en
sucesivas colecciones recopiladoras, entre otras las de Pedro Pasquier (1557),
Armendariz (1614), Chavier (1618) y Joaquín de Elizondo (Novísima Recopilación de
Navarra, de 1735)12; en el ejercicio del pase real, que comprueba la foralidad de la
legislación castellana aplicable a Navarra, y en los recursos de agravios y los
contrafueros, que limitan las ilegitimas intromisiones del cada día mas radical
centralismo político13. La autoridad de los prudentes acompaña la potestad legislativa
Navarra y se desarrolla un importante cuerpo de doctrina específicamente foral, con
importantes tratados de derecho Navarro, que resaltan los orígenes históricos singulares
y la especificidad de los principios jurídicos del derecho navarro, con continuidad en los
siglos XIX y comienzos del XX14. Un sistema completo de derecho privado basado en la
historicidad de sus principios, contrario a la tradición del derecho romano, y que se
reconoce en el siglo XIX radicalmente contrario a los ideales centralistas y estatalistas
liberales.

2. El difícil transito de Reino a provincia.


Felipe V por decreto de 29 de junio de 1707 (Libro III, Titulo III, ley 1 de la
Novísima Recopilación) derogó los fueros de Aragón, Cataluña y Valencia; e
igualmente los de Álava, Vizcaya y Guipúzcoa (3, 4, 15 Novísima Recopilación), “en su
deseo que todos los reinos de España tengan las mismas leyes”; aunque luego
consentiría la aplicación de instituciones forales concretas, y “entre los naturales de la
región” (decretos de Nueva Planta). Sin embargo, Navarra continúo siendo un Reino
con sus instituciones propias (Virrey, Cortes, Diputación del Reino, Consejo Real,
través de una singular recepción “intelectual” en la corte de Alfonso X el Sabio. Las Partidas un texto
jurídico originariamente doctrinal, mera traducción y sistematización del Digesto, configura el reino
castellano bajo la impronta de los principios autoritarios del derecho romano bajo medieval y bizantino.
El derecho castellano esta marcado desde sus orígenes de una parte por una impronta autoritaria propia de
una sociedad de frontera, y de otra por la recepción del sistema “estatal” y “popular” romano de derecho,
que se consolida a partir del siglo XIV. Esta tradición romanista y autoritaria concibe el derecho como un
sistema legislado, y al Rey como suprema autoridad legisladora, se instaura en oposición tanto al sistema
foral local-burgués, como a los señoríos territoriales, y restringe el concepto de familia primordialmente a
la unión matrimonial. El Rey dicta Leyes Pragmáticas, que son reconocidas con vigencia general (El
Ordenamiento de Briviesca de 1.387 reconoce expresamente la facultad legislativa del rey). Los fueros
locales pasan a considerarse un derecho particular (en defecto del derecho real, dice el ordenamiento de
Alcalá). Los condes de Castilla, territorio de frontera, se separan del reino de Navarra, y toman el título de
reyes, usurpan la legitimidad histórica que correspondía a la estirpe de los Reyes de Navarra, y se
inventan el mito de D. Pelayo para legitimar la institucionalización de su derecho (para resolver el
problema del poder constituyente), que tiene una gran dosis de mito y artificialidad. El derecho castellano
nace en un contexto de guerra, sin una vocación de historicidad y con la impronta inconfundible del
derecho romano tardío, autoritario y legislado, mientras que el derecho navarro nace arraigado a la
evolución natural de un orden social hacia la unidad política.
11
Cuadernos de las Cortes del Reino de Navarra, Vol. I, Biblioteca de Derecho Foral, Pamplona, 1964.
12
Mas en detalle las sucesivas recopilaciones DE PABLO-MARTINEZ DE AGUIRRE, Curso de
derecho civil Navarro, I, Introducción, parte general, Pamplona 1990, Pág. 13.
13
SALCEDO IZU, Historia del derecho de sobre-carta en Navarra, Príncipe de Viana, 30, Nº 116-117,
1969, Págs. 255-264; Contrafueros y reparos de agravios, AHDE, 39, 1969, Pág. 763 y sigs; DE
ARBIZU, Sanción y publicación de las leyes en el Reino de Navarra, AHDE, 42, 1972, Pág. 733 y sigs
14
YANGUAS Y MIRANDA Diccionario de los fueros y leyes de Navarra vigentes promulgadas hasta
las Cortes de los años 1817 y 1818, San Sebastián, 1828; ALONSO, Recopilación y comentario de los
Fueros y Leyes del Antiguo Reino de Navarra, Madrid, 1848 (reedición de 1964). LACARRA:
Instituciones de Derecho civil Navarro, Pamplona, I, 1917; II, 1932 (reedición de 1965)
Cámara de Comptos y demás tribunales de justicia propios). El derecho de Navarra por
representar la identidad jurídica del Reino de Navarra, unido a la corona española en la
persona del Rey, y reconocida su identidad singular como Reino, no fue derogado ni
cuestionado, y conservó en su integridad su derecho foral, público y privado, aun
después de la guerra de secesión e instauración borbónica.
Los liberales fueron menos considerados con Navarra. Es una obviedad que
la primera guerra carlista tuvo como una de sus causa principales el designio político de
derogar el derecho foral de Navarra, y hacer de Navarra una provincia más en un
Estado centralizado; y existe una notable aproximación entre Carlismo, Navarra y
foralidad15. Los contendientes, después de años de estéril guerra, acordaron tablas
(honrosas o vergonzosas, según se mire) para dar fin a la primera guerra carlista. Los
liberales se comprometen ahora a respetar el régimen foral de Navarra, en la medida en
que no atente a la unidad constitucional de la monarquía (ley de confirmación de los
Fueros de Navarra de 25 de octubre de 1839). El convenio de Vergara de 1839, después
de la primera guerra carlista, suprime las Cortes de Navarra, pero Navarra conserva la
integridad de su derecho civil; y plena autonomía tributaria y administrativa, y su
autonomía municipal16, regida por la Diputación Foral; lo que se ratifica por la ley
paccionada de 1841, que fija las competencias respectivas de Navarra y el Estado,
estableciéndose una cláusula general de competencia a favor de Navarra17.
En el derecho privado aunque se reconoce (de hecho) la aplicación directa de
la legislación general española en Navarra (porque Navarra aunque Foral es una
provincia), se respeta íntegro el derecho Foral, con los solos limites de la unidad militar
y jurisdiccional de la nación española (ley paccionada de 1841), lo que de hecho
significa la supletoriedad del derecho civil común respecto del derecho privado de
Navarra18.

15
DEL RIO ALDAZ, Las ultimas cortes de Reino de Navarra 1828-1829, Pamplona 1985; HUICI
GOÑI, Las cortes de Navarra en la edad moderna, Madrid 1963; BULLÓN DE MENDOZA, Ideología
carlista y régimen foral, 1833-1845; RODRIGUEZ GARRAZA, Navarra de Reino a Provincia (1828·
1841), Pamplona 1968; Tensiones de Navarra con la Administración Central (1778-1808), Pamplona,
1974. M' Cruz MINA APAT, Fueros y revolución liberal en Navarra, Madrid, 1981; ANDRÉS Gallego.
Historia Contemporánea de Navarra, Pamplona 1982. Págs. 120 y sigs; MINA APAT, Fueros y
revolución liberal en Navarra, Madrid 1981. PAN-MONTOJO GONZÁLEZ, Las bases del Carlismo
navarro: 1833-39, Príncipe de Viana. Anejo, 5, 1986 (Ejemplar dedicado a: I Congreso de Historia de
Navarra de los siglos XVIII, XIX y XX: Tomo II), Págs. 23-36.
16
M. ARTOLA, Hacienda Real de Navarra en el Antiguo Régimen, en Hacienda Pública Española,
55/1978. BARTOLOMÉ HERRANZ, Fuentes para el estudio de la Hacienda Real de Navarra, 1513-
1700, Príncipe de Viana. Anejo, 9, 1988 (Ejemplar dedicado a: Primer Congreso General de Historia de
Navarra. Comunicaciones: Historia Moderna y génesis de la Navarra contemporánea), Págs. 61-70;
RAZQUIN LIZARRAGA, Las instituciones de Navarra en la época contemporánea: aspectos
estructural-organizativos y fiscales, Príncipe de Viana. Anejo, 15, 1993 (Ejemplar dedicado a:
Conferencias y comunicaciones sobre Historia Moderna y Contemporánea), Págs. 299-311. ENERIZ
OLAECHEA, Navarra provincia foral: las leyes de 25 de octubre de 1836 y 16 de agosto de 1841, RJN,
39, 2005, Pág., 9 y sigs.
17
OLABARRI GORTAZAR, Génesis y significado de la ley de modificación de fueros ("Ley
Paccionada") de 1841, en el Vol. "Cuestiones de Historia Moderna y Contemporánea" (Pamplona, 1986),
p. 85; ENÉRIZ OLAECHEA, La función pública. La competencia histórica de la Comunidad Foral de
Navarra en la materia, Derecho de la función pública de Navarra / coord. por Francisco Javier Enériz
Olaechea, 2006, Págs. 35-66.
18
De hecho aun después de la proclamación de la unidad jurisdiccional, la jurisprudencia acepta la
vigencia íntegra del derecho Foral navarro y lo aplica tanto a nivel estatal (por el Tribunal Supremo),
como a nivel específicamente navarro (por las Audiencias territorial y Provincial). Antes de la
codificación no se había aun corrompido el termino derecho foral y junto al derecho de Navarra reconocía
también la jurisprudencia la vigencia los derechos forales de carácter local y consuetudinario; la
El desarrollo político y aplicación práctica de la autonomía de Navarra se enfrenta
a un ambiente encrespado por el persistente centralismo y las insistentes insurrecciones
carlistas (1846-1872). Navarra mientras tanto recauda sus impuestos con plena potestad
legislativa, y como contrapunto abona el cupo, que se supone el pago de los servicios
del Estado en Navarra. El cupo se fija en 1841 en 1.800.000 reales, pero se debe
actualizar sucesivamente en torturados convenios, cuidadosamente negociados, de
1877, 1927, 1941 y 1969, 1990, en los que, cada vez, la Diputación exige del Estado la
renovación del “voto” de reconocer la potestad tributaria de Navarra; mientras que el
Estado exige de Navarra, también cada vez, el “voto” de evitar estridencias, y adaptar
el perfil de su régimen tributario al del Estado19. El dinero recaudado se invierte con
peculiar cuidado por un competente y comprometido funcionariado navarro, que
dirigen los Diputados forales (elegidos por las merindades históricas de Pamplona,
Estella, Tudela, Sangüesa y Olite)20.
El borroso e impreciso equilibrio entre Navarra y el Estado se ha mantenido más
allá de los cambios y vaivenes de los diversos regímenes políticos que han poblado la
inestable política española de los siglos XIX y XX. No es este el momento de subrayar
detalladamente vicisitudes políticas y sobresaltos varios21, pero el éxito de esa formula

Novísima Recopilación disponía en su ley 3, título, 2, libro, 3. que los fueros municipales que cada
ciudad, villa ó pueblo tuviere, debían observarse, con preferencia á las leyes generales de las Partidas,
siempre que se pruebe su uso y no sean contrarios a leyes mas modernas, (también se reconocía en el
Antiguo Régimen la vigencia en España de algunos fueros locales relevantes, como el Fuero de Baylo o
el Fuero de Sepúlveda).
19
Aparte del trabajo de ENERIZ OLAECHEA, puede citarse entre otros MART1NEZ BELOQUI. La
negociación del Convenio de Tejada Valdosera (1876-1877), en Primer Congreso General de Historia de
Navarra, Revista Príncipe de Viana, Anejo 10, 1988, Págs. 271 -28 1; MIRANDA- ILUNDAIN-
BALDUZ, Cien años de fiscalidad en Navarra, Pamplona 1998; Fiscalidad y foralidad en Navarra,
1941-1990, Pamplona 2003; BURGO AZPIROZ, Principios rectores del régimen fiscal de Navarra,
RJN, Julio-diciembre 1994, Pág., 31. ILUNDAIN-BALDUZ- LEGARRA, La contribución directa y el
cupo contributivo en Navarra en el último cuarto del siglo XIX, Estudios de ciencias sociales, 6, 1993,
Págs. 51-69; BURGO AZPÍROZ Autonomía Financiera de Navarra, El sistema de Convenio Económico.
Pamplona 1996. Las facultades normativas de Navarra se extienden a los mas variados órdenes
administrativos (montes, carreteras, fomento, enseñanza, hospitales, etc.) y es particularmente importante
la preocupación por un desarrollo armonioso de las potestades en materia municipal, materia
particularmente sensible en el orden político por significar especialmente la identidad Navarra, donde
existe un desarrollo normativo favorable a la autonomía municipal, que contrasta con la legislación estatal
(que hasta bien entrado el siglo XX somete a los ayuntamientos a un régimen de tutela similar a la de los
incapaces). La legislación Navarra culminará con el mítico reglamento de la administración municipal de
1925.
20
Los reyes franceses de Navarra conservaron la sexta Merindad de Navarra que sería una pieza clave en
las guerras de religión Francesa y el mismísimo Calvino tenia correspondencia frecuente con la Reina de
Navarra en el Castillo de Nerac. En 1594 el Rey Enrique III de Navarra, líder del partido hugonote
(calvinista) en Francia, se convirtió al catolicismo para convertirse en Enrique Cuarto Rey de Navarra y
Francia. Luis XIII, incorporará su reino a la Corona de Francia en 1624.
21
La ley de mostrencos estableció un orden legal de sucesión que se pretendió que como ley general
derogaba la sucesión intestada del derecho de Navarra, cuestión que se repitió con machacona insistencia
hasta mediados del siglo XX. La pretensión de desamortización civil (de Pascual Madoz) en Navarra, fue
seguida de una enérgica protesta que propicio tras el reconocimiento de la autonomía foral a una mucho
mas limitada y madura desamortización en Navarra (Ver GOMEZ CHAPARRO, La desamortización
civil en Navarra, Pamplona 1967, ALVAREZ CAPEROCHIPI, La propiedad en la formación del
derecho administrativo, Pamplona 1978; LANA BERASAIN, Desamortización foral (1841-1861), Iura
vasconiae: revista de derecho histórico y autonómico de Vasconia, ISSN 1699-5376, 1, 2004, Págs.. 437-
452; FLORISTÁN SAMANES, Desamortización y organización del espacio agrario en Navarra a
mediados del siglo XIX, Príncipe de Viana. Anejo, 15, 1993 (Ejemplar dedicado a: Conferencias y
comunicaciones sobre Historia Moderna y Contemporánea), Págs. 285-298. La Gamaza es otro momento
crítico, cuando el ministro de Hacienda, Germán Gamazo y Calvo intentó legislar en materia tributaria en
constitucional es innegable (seguramente porque, en medio de los recelos y del caos,
los dos sujetos políticos enfrentados se comportaron con respeto y lealtad recíproca).
La jurisprudencia española ha tenido un particular respeto y acierto en concretar,
desarrollar y adoptar a la modernidad un derecho que si solo estuviera anclado en el
pasado tendría graves problemas de identidad22. Y el innegable progreso de Navarra en
el marco relativo del progreso de la sociedad española, realidad más fáctica que
jurídica, inspira a mi parecer el actual Estado de las autonomías al menos en su ámbito
administrativo, y es seguramente su principal modelo.
3. De derecho foral a derecho regional.
La codificación es otro de los sueños (o despropósitos) de los liberales, y sus dos
problemas decisivos parece fueron la cuestión foral y la libertad religiosa. En 1843 se
constituye la llamada Comisión General de Códigos, que elabora el famoso proyecto de
código civil de 1851; pero el proceso codificador fracasa, entonces, porque pretende
establecer un matrimonio civil obligatorio y porque pretende suprimir los derechos
forales. En el código de 1889 se excluye finalmente la codificación de los derechos
forales, que se respetan íntegramente.
El problema inventado por la codificación liberal es identificar ¿Cuáles? son “los
derechos forales”, y cual es su contenido. ¿Cuales? Pero si solo quedaba el derecho
foral de Navarra, mantenido por los navarros durante el violento siglo XIX con empeño
político, esforzado trabajo y grandes penas. El Ministerio de Gracia y Justicia da
entrada entonces en la comisión de codificación a un jurista representante de cada uno
de los “territorios” forales, con la misión de recoger y compendiar las instituciones
“que conviniese conservar”. La comisión de codificación se completa con un jurista
llamado de cada uno de las “regiones”, calificadas como forales: además de Navarra,
Cataluña, Aragón, las provincias vascongadas, Galicia e Islas Baleares23. Se parte de
igualar el derecho de Navarra con “otros” derechos forales, ahora identificados como
regionales; se niega radicalmente la vigencia de los fueros locales, y la foralidad sería
legislada aparte, por medio de “apéndices” al código civil; con indiferencia de la
historicidad y la coherencia interna de un sistema de derecho. Se prepararon con esta
perspectiva diversos proyectos de apéndice foral para el código civil, del que solo llego
a promulgarse el de Aragón (1926). Después de la Guerra civil, y ante las críticas de los
juristas Navarros al sistema de apéndices, en el Congreso nacional de Derecho civil de
Zaragoza de 1946, se propugnó un nuevo sistema de compilaciones, que ahora parece
significar reconocer una cierta coherencia interna al derecho foral24.

Navarra, lo que provoca una airada protesta popular y un levantamiento militar en Puente la Reina:
GARCIA SANZ MARCOTEGUI, La insurrección fuerista de 1893, Príncipe de Viana, 185, Págs. 659 y
sigs. MIRANDA RUBIO, Historia contemporánea. Dos acontecimientos: La gamazada: defensa de los
fueros, La Aventura de la historia, Extra 3, 2007 (Ejemplar dedicado a: Así se hizo España: Navarra),
Págs. 40-41.
22
SANTAMARIA ANSA, La jurisprudencia y el Derecho Civil de Navarra, Pamplona 1948; SANCHO
REBULLIDA, Jurisprudencia civil de Navarra, 3 Vols., Pamplona 1997.
23
La medida fue debida a las ideas e inspiración del jurista catalán Duran i Bas, traductor de las obras de
Savigny al castellano, partidario de una codificación nacional (tardía y a la alemana) compatible con la
continuidad “regional” de los derechos forales. Jurista brillante y prestigioso, participe destacado en las
discusiones en cortes del proyecto de código civil, se trasformó en ambicioso político, nombrado ministro
de justicia en el Gobierno de Francisco Silvela de 1889, con la tarea principal de solucionar la “cuestión
foral”. Ver: DURAN I BAS, M., La codificación y sus problemas, Barcelona, 1889. MOZOS DE LOS
MOZOS, José Luis de, " Los precedentes de la codificación: la unificación del Derecho en los propósitos
de la Ilustración española", ADC, 1988, pp. 637 y sigs.
24
LACRUZ BERDEJO, José Luis, El Congreso nacional de Derecho civil de 1946, ADC, 1948, Págs.
145-156 (Estudios, T. I, 1992, pp. 15-26); SANCHO REBULLIDA, F.: El Fuero es de todos. Estudio de
La compilación Navarra de 1973 sería la última y más completa. Se define a sí
misma como historicista, pretende respetar y remozar las instituciones civiles Navarras,
y es un buen texto legislativo; aunque de hecho ha realizado una modificación profunda
del régimen histórico al tipificarlo legalmente25.
4. El derecho Foral de Navarra y la Constitución.
La Constitución española de 1978 apostata del centralismo liberal de antaño,
y resuelve con acierto el atávico conflicto de la sociedad española, de dar coherencia a
los entes intermedios entre la persona y el Estado; y en particular perfila el Estado de
las autonomías, e integra en el mismo el régimen foral de Navarra, y lo contempla con
un peculiar de respeto, y reconociendo expresamente la historicidad del Derecho civil
de Navarra. El Art. 149.1.8ª atribuye al Estado con carácter general la competencia en
materia de legislación civil, pero en ciertas Comunidades Autónomas respeta un
derecho civil preexistente, anterior a la propia Constitución, y les atribuye "la
conservación, modificación y desarrollo (...) de los derechos civiles, forales o
especiales, allí donde existan"26. En particular el Párrafo 1º de la disposición Adicional
1ª de la Constitución ampara y respeta los derechos históricos de Navarra; y en el
apartado 2 de su disposición derogatoria, mantiene la vigencia en Navarra de la Ley 25
octubre 1839, de confirmación de los Fueros. Es decir la Constitución define la
foralidad de Navarra desde la perspectiva, ya consolidada por dos siglos de historia
política, de respeto a su identidad e historicidad el derecho civil Navarro en lo que no
atente con la unidad constitucional. Y el derecho Foral de Navarra, es ahora, por fin, un

las fuentes del Derecho Navarro, Madrid, 1975; LOPERENA, Aproximación al Régimen Foral de
Navarra (Oñate, 1984); MARTINEZ DE AGUIRRE y ALDAZ-DE PABLO CONTRERAS Derecho
civil navarro y codificación civil en España, RJN, julio -diciembre de 1988; SANCHO REBULLIDA, El
código civil en la codificación civil Navarra, “centenario del código civil”, 1990, Pág. 1979.
25
Fue una ley dictada por el Jefe de Estado, conforme a la disp. transitoria 1ª de la Ley Orgánica del
Estado de 1966; lo que significa de hecho la admisión del carácter originario de la potestad normativa de
Navarra en lo que atañe a la adaptación y modificación de sus derechos históricos. La compilación es
sumamente innovadora. Por ejemplo abandona el régimen histórico del matrimonio que era dotal y lo
transforma en un régimen similar al de gananciales (conquistas), el testamento de hermandad deja de ser
un contrato sucesorio y se convierte en una forma testamentaria, la propiedad comunal deja de tener una
regulación coherente para convertirse en unas singularidades concretas de aprovechamientos comunes,
etc.; sin embargo es obvio que un derecho basado en la sola historicidad tiene problemas graves de
identidad institucional y de identificación del criterio jurídico, especialmente en un mundo trasformado en
una Aldea Global, y que en términos generales la Compilación realiza una adaptación positiva del
derecho histórico Navarro a los tiempos modernos. La Compilación fue modificada por los reales
decretos-leyes de 26 de diciembre de 1975 y 5 de diciembre de 1978, a fin de ajustar el derecho civil foral
de Navarra a los principios que habían presidido la reforma del código civil en lo relativo a la capacidad
de la mujer casada y a la mayoría de edad, y posteriormente en la Ley Foral 5/1987, que comento
después. Ver LÓPEZ JACOISTE, Los principios generales de la Codificación Foral. “Revista Crítica de
Derecho Inmobiliario”, T. XXXIX, 1966; y también muy en particular la importante obra: Pedro De
Pablo Contreras (coordinador), Francisco Javier Fernández Urzainqui, Victoriano Lacarra Lanz, Carlos
Martinez De Aguirre Aldaz, Aladino Colin Rodriguez y Juan Luis Gimeno Gómez-Lafuente: Fuero
Nuevo, Compilación del Derecho civil foral de Navarra. Derecho histórico, concordancias,
jurisprudencia. Pamplona, 1988. Un volumen de 835 páginas. Recopilada después de la Ley foral 5/1987,
de 1 de abril, acompañándose en cuatro apéndices: las Ordenanzas de los Valles de Roncal, del Baztán, de
Salazar y de las Bardenas Reales; cuatro índices, de textos históricos, cronológico de disposiciones, de
jurisprudencia y analítico; recogiéndose también en comentario de cada ley los textos históricos que la
explican y fundamentan.
26
MARTINEZ DE AGUIRRE ALDAZ, Notas para la interpretación del inciso...allí donde existan del
Art. 149.1, 8º Const., en "Primer Congreso de Derecho vasco: La actualización del Derecho civil", 1983,
Págs. 231 y sigs.
tesoro apreciado descubierto en el océano profundo de la pluralidad de la nación
española27.
La LO de 10 de agosto de 1982 de reintegración y amejoramiento del Fuero de
Navarra, reafirma la competencia exclusiva de Navarra en materia de Derecho Civil
Foral (Art. 48)28, y también la autonomía tributaria y financiera de Navarra, que se
regula por el sistema tradicional del Convenio Económico (Art. 45); subrayando
particularmente las competencias en materia de régimen local (Art. 46).

El Derecho civil foral Navarro después de la Constitución surge fortalecido por


su reconocimiento Constitucional y amparado por la reintegración de unas instituciones
políticas que lo comprenden, tutelan y quieren mejorarlo. La historicidad se reconcilia
así con la legalidad, y el difícil compromiso se manifiesta y concreta en el peculiar
sistema de fuentes del derecho navarro. No se nos oculta sin embargo que alguna de las
instituciones más características del derecho Foral se elaboran y desarrollan en un
contexto agrario inmobiliario y de autoridad paterna y matrimonio indisoluble, y se
deben adaptar ahora a un contexto urbano, de familia cognaticia igualitaria y patrimonio
mobiliario. Pero a pesar de ello en Navarra no ha habido una preocupación legislativa
particular en materia civil; la Compilación civil foral, amparada en la historicidad de
unas instituciones jurídicas cristalizadas por los siglos, se considera un buen texto
legislativo entroncado en la historia foral, y se ha confiado en una sociedad
comprometida con su Fuero y consciente de sus peculiaridades para adaptar el derecho
civil navarro a la realidad social de nuestro tiempo. El Parlamento de Navarra en la Ley
Foral 5/1987, de 1 de abril, reforma a fondo la Compilación, especialmente el derecho
de familia (régimen económico del matrimonio, filiación, tutela, régimen de los
parientes mayores, etc.), y asume la responsabilidad de adaptar escrupulosamente la
Compilación a los principios constitucionales29
27
GONZÁLEZ NAVARRO, F.: Navarra y el Tribunal Constitucional, apartado 1, dedicado a la
Disposición Adicional Primera de la Constitución y el sistema de la historia, en la obra colectiva
“Derecho Público Foral de Navarra. El amejoramiento del Fuero”, Civitas, Gobierno de Navarra, Madrid,
1992. RAZQUÍN LIZARRAGA, La Disposición adicional primera como norma constitucional, Págs.
348 a 355 y Navarra en la Constitución, en “Derecho Público Foral de Navarra. El Amejoramiento del
Fuero”, cit, Págs. 151 a 221.
28
PULIDO QUECEDO, En torno a la Ley Orgánica de reintegración y amejoramiento del régimen foral
de Navarra. Su sistema de competencias, Revista de Administración Pública núm. 99, 1982. El
Parlamento Foral, RJN, núm. 10, 1990. RAZQUIN LIZARRAGA, MUÑOZ MACHADO, Fundamentos
jurídicos del amejoramiento del fuero; Derechos históricos y Régimen Foral de Navarra, Pamplona,
1989. MUÑOZ MACHADO, La disposición adicional primera de la Constitución, Derecho público foral
de Navarra. El amejoramiento del fuero, dirigida por Sebastián Martín-Retortillo, Madrid, 1992, pp. 223-
24; BURGO TAJADURA, Curso de derecho foral público de Navarra: parte general, Pamplona 1996;
ALLI ARANGUREN, Del régimen foral liberal al régimen democrático de los derechos históricos
(Identidad, hechos diferenciales y asimetría; RJN 25, 1998. ARECHEDERRA ARANZADI, El derecho
civil foral de Navarra en la Constitución y en el amejoramiento del fuero, Homenaje a Juan Berchmans
Vallet de Goytisolo, Vol. 1, 1988, Págs. 135-166; El derecho civil foral de Navarra en la constitución y
en el amejoramiento del fuero, Pamplona,1991. Para una visión alternativa y crítica del derecho de
Navarra en el contexto de un nacionalismo vasco integrado, puede verse, AOIZ, Floren, El jarrón roto,
Tafalla, 2005.
29
El principio de familia legítima de la ley 72 y consecuentes del Fuero Nuevo se entiende incompatible
con el principio de igualdad de los cónyuges y de no discriminación entre los hijos que establece de la
Constitución; se crea un sistema de ejercicio conjunto de la patria potestad, y régimen económico de
cogestión igualitaria, principio de tutela de familia (parientes mayores) que se sustituye por un sistema de
tutela de autoridad, etc.; se procede a una novedosa regulación que a mi juicio, quizás para evitar
suspicacias, peca de ser una mera trascripción del régimen común, respetuosa siempre Navarra con los
principios constitucionales que asume como propios. Las leyes forales Navarra han sido principalmente
promulgadas para el ámbito administrativo, y leyes civiles forales especiales ha habido pocas, y la
En diversas ocasiones el TSJ de Navarra se ha visto en la necesidad de decir que
las normas históricas Navarras no son hoy en día objeto de aplicación directa, porque la
historia “inspira” el derecho civil foral, pero la solución de la norma histórica puede en
ocasiones repugnar la mentalidad moderna; y el Derecho foral de Navarra se aplica hoy
en un contexto legislativo y constitucional. Sin embargo la historicidad de las
institucionales forales es un modo distinto de ser el pensamiento y la construcción
jurídica, donde la norma no existe como norma formalmente promulgada, sino como
solución justa del caso concreto resultante de un debate jurídico de siglos, que se
manifiesta sin embargo como nuevo en cuanto problema singular, cuya solución parte
del respeto escrupuloso a un orden jurídico nacional.
El derecho civil Foral de Navarra, anclado en los abismos insondables de una
historia que ni siquiera conoce sus orígenes, sigue gozando de buena salud y
dinamicidad, y las más de 500 sentencias civiles de casación que ha puesto la sala civil
desde la creación del Tribunal Superior de Justicia de Navarra es un buen ejemplo. El
derecho civil Foral de Navarra es la autentica alma del derecho civil común, al que ha
foralizado decisivamente (el régimen de montes y pastos comunales, los contratos
sucesorios, la reserva troncal, la mejora de la posición del cónyuge viudo, su
llamamiento intestado preferente, los capítulos matrimoniales, la preocupación por la
indivisión del patrimonio familiar, etc., etc., etc.) son instituciones propias y especificas
del derecho Navarro, que de repente se descubren e incorporan al derecho común. Otros
derechos forales o regionales (Aragón y País Vasco en particular) se han mirado
siempre en el espejo de Navarra, con envidia, y han copiado algunos de sus principios
civiles en busca de una identidad jurídica propia.
En este cuadro idílico de historicidad, legalidad, utilidad práctica, respeto y
prudencia, la única disonancia me parece a mi la Ley Foral 6/2000 de igualdad de las
parejas estables. Aquí el legislador navarro ha caído en la tentación diletante de otras
autonomías30, de regular una institución condenada a su fracaso social, porque hay una
contradicción ontologica en pretender juridificar a nivel autonómico lo que las parejas
quieren que sea un hecho particular y privado. A mi me parece por otra parte que no
mayoría en materias cercanas al ámbito administrativo y en relación con competencias sociales de la
Comunidad Foral. Por ejemplo, Ley Foral 9/1994, de 21 de junio, reguladora del Régimen Fiscal de las
Cooperativas. Ley Foral 16/2001, de 12 de julio, reguladora del Comercio en Navarra, Ley Foral
11/2002, de 6 de mayo, sobre Derechos del paciente a las voluntades Anticipadas, a la Información y
documentación clínica, Ley Foral 29/2003, de 4 de abril, por la que se modifica parcialmente la Ley Foral
11/2002, Ley Foral 33/2002, de 28 de noviembre, de fomento de la igualdad de oportunidades entre
mujeres y hombres; Ley Foral 34/2002, de 10 de diciembre, de acogimiento familiar de personas
mayores. Ley foral 15/2005, de 5 de diciembre, de Promoción, Atención y Protección a la Infancia y a la
Adolescencia. Ley 7/ 2006, de 20 de junio, Defensa de consumidores y usuarios. Ley Foral 14/2007, de 4
de abril, del Patrimonio de Navarra, que ha dado lugar a un recurso de inconstitucionalidad por atribuir
los bienes inmuebles vacantes y las cuentas bancarias vacantes a la Comunidad Foral.
30
Esta legislación se promulga en las diversas autonomías tengan o no competencia en materia civil. Así
Ley 10/1998, de Cataluña, Ley 6/1999 de Aragón; Ley 1/2001, de la Comunidad Valenciana; Ley
18/2001, de 19 de diciembre, de las Islas Baleares; Ley 11/2001, de 19 de diciembre, de la Comunidad de
Madrid; Ley 4/2002, de Asturias; Decreto 117/2002, de 24 de octubre, por el que se crea el Registro de
Uniones de Hecho en Castilla y León; Ley 5/2002, de Andalucía; Ley 5/2003, de Canarias; Ley 5/2003,
de Extremadura; Ley 2/2003, del País Vasco; ley 5/2003 de Extremadura; ley 2/ 2004 de Aragón
(modifica la 6/1999); ley 1/2005 de Cantabria; Vease críticas a la legislación autonómica sobre parejas de
hecho En DE AMUNÁTEGUI RODRÍGUEZ, Uniones de hecho. Una nueva visión después de la
publicación de las leyes sobre parejas estables, Tirant lo Blanch, Valencia, 2002, pp. 289. sigs.;
RODRÍGUEZ MARTÍNEZ, La legislación autonómica sobre uniones de hecho. Revisión desde la
Constitución, Tirant lo Blanch, Valencia, 2003; también, haciendo especial hincapié en la ley madrileña,
E. GÓMEZ CALLE, La Ley 11/2001, de 19 de diciembre de uniones de hecho de la Comunidad de
Madrid, ADC, 2003, pp. 411-463, espec. Pág. 417-420.
solo es obvio que las parejas de hecho no tienen ninguna “historicidad” en el derecho de
Navarra, sino que la adaptación del derecho positivo en cuanto al reconocimiento de las
uniones de hecho esta fundada en principios de derecho europeo y constitucional, que
claman por un estatuto personal común en toda Europa, basado en el reconocimiento de
los derechos humanos, sin que tenga sentido que “unirse de hecho” sea un “hecho
diferencial” en cada una de las autonomías31,
5. El derecho de Navarra y la justificación derechos civiles particulares. Foralismo y
regionalismo.
La Constitución se decanta claramente por un sistema especial de derecho civil
regional basado en el reconocimiento de la historicidad de unos derechos civiles
particulares (especialmente el Navarro y Vasco), y no contempla que las autonomías
con carácter general puedan desarrollar su propio sistema de derecho civil. El legislador
constitucional ha sido “foralista”, y no “autonomista”; en este punto no se sigue el
sistema de la Constitución de 1931, que en su Art.15 otorgaba a las autonomías
competencia para desarrollar su derecho civil en aquéllas materias no atribuidas al
Estado. Pero aunque esto es evidente, es lo cierto es que en la práctica, en nombre del
“hecho diferencial” de la lengua y la historia, ciertas autonomías han desarrollado un
sistema propio de derecho civil. Y el Tribunal Constitucional parece haber reconocido
una competencia peculiar de las comunidades autónomas para el “desarrollo” de
materias civiles particulares, aunque no tuvieran un claro precedente histórico (así STC
88/1993, de 12 de marzo)32.

El derecho civil entonces se enfrenta al abismo de poder perder su identidad de


derecho español, y evolucionar hacia un sistema plural y autonomista de derecho civil.
Yo debo adelantar aquí que entiendo que esto sería un grave error33. Entiendo que la
persona y el Estado existen por significar la libertad, y por ello el estatuto de la persona
es esencialmente estatal y único (sin perjuicio de que puedan desarrollarse excepciones
que confirmen la regla, en temas circunstanciales). El Estado es también la realidad de
la igualdad de las personas, y dos estatutos distintos de la persona entiendo son un
atentado contra el principio de igualdad. La propiedad significa la libertad y está bajo el
amparo de los tribunales; el derecho civil define la propiedad y no tiene sentido que
haya dos (o muchos) estatutos diferentes del derecho de propiedad. La existencia de
distintos estatutos personales y patrimoniales plantea también delicadísimos problemas
de derecho interregional34, que son además una contradicción con el principio básico de
derecho de que solo España tiene entidad subjetiva internacional. Y finalmente no se
31
El Tribunal Constitucional, por providencia de 25 de marzo de 2003 admitió a trámite una cuestión de
inconstitucionalidad planteada por la Sala Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Navarra, por
supuesta violación del Art. 149.1.8ª de la CE; del Art. 2.3 de la Ley Foral 6/2000 “Las disposiciones de la
presente Ley Foral se aplicarán a las parejas estables cuando, al menos, uno de sus miembros tenga la
vecindad civil Navarra”.
32
DELGADO ECHEVERRÍA, Doctrina del Tribunal Constitucional sobre la competencia legislativa
autonómica en materia de Derecho civil, Revista Aragonesa de Administración Pública, 1994-4, Pág.
361-404. COCA PAYERAS, M. (1994), Conservación, modificación y desarrollo del Derecho civil
propio, en la doctrina del Tribunal Constitucional (SSTC. 88, 156 y 226 de1993)”, Revista Jurídica de
Cataluña, Vol. 93, p. 435 y sigs.
33
Una amenaza de desvertebración del Derecho civil español y de la unidad de mercado
YZQUIERDO TOLSADA, Derecho Privado y Constitución, 2007 (21), Pág. 331-381. Y parece
mostrarse síntomas de que el derecho civil podría evolucionar incluso de derecho regional a
derecho provincial o local, véase por ejemplo, FERNÁNDEZ COSTALES Las Comunidades
Autónomas y el Derecho Civil: Derecho Foral y Derecho Consuetudinario Leonés, Revista
Tierras de León, nº 60, 1985, pp. 1-24.
entiende la diversidad legislativa civil cuando por otra parte en otro ámbito se
promociona la reunificación del derecho privado a nivel europeo, para evitar los
problemas del derecho internacional privado y la supremacía del derecho del foro.
Yo creo que la realidad jurídica de las autonomías no se funda en que los
españoles sean personalmente diferentes (es decir en un derecho civil propio), ni
siquiera en que tengan historias diferentes (las autonomías no se legitiman
decisivamente en la historia), tampoco la lengua es por sí mismo un hecho diferencial a
efectos políticos porque si se admite la lengua como hecho político diferencial debe
admitirse también la religión (o la raza) como hecho diferencial, y admitir entonces el
derecho al autogobierno de las minorías religiosas o étnicas. Yo creo que el Estado es la
libertad e igualdad de personas, definidas previamente como diferentes en su lengua,
religión raza y cultura. Lo que legitima el Estado es su compromiso con la libertad e
igualdad entre los que se admiten a priori como diferentes. Por eso el derecho de las
autonomías no se basa en la igualdad natural de las personas, o en el hecho diferencial
de las regiones, sino en el derecho del hombre (fundamental) al autogobierno, y en la
ineficiencia y necedad del centralismo (que no es sino la adoración idolatra del centro
como líder absoluto).
Creo que el perfil constitucional del Estado de las autonomías ha sido un gran
acierto, y ha dado una gran estabilidad política a España, y es un proceso en sí mismo
irreversible; pero a mi parecer el derecho al autogobierno es un concepto
fundamentalmente administrativo, y el autogobierno no es un derecho a
autodeterminarse regionalmente como persona; y es misión del derecho estatal el
perfilar un concepto unitario de persona, para evitar privilegios, discriminaciones y
desigualdades, y para potenciar la integración de todos los españoles en entidades
supranacionales. Y el Estado es un valor jurídico fundamental que debemos defender
frente al asalto del vulgarismo localista.

34
ALBIEZ DORMÁN, Una hipótesis: la mayor conexión del hecho con una comunidad autónoma con
derecho propio como regla subsidiaria en caso de conflicto. A propósito de la Ley de reforma del
Derecho internacional privado alemán de 25 de julio de 1986, Competencia en materia civil de las
Comunidades Autónomas (B. Moreno Quesada, coord.), Madrid, 1989, Pág. 69-72. ALEGRE
GONZÁLEZ, Reflexiones en torno al Derecho interregional español, Homenaje a Juan Berchmans Vallet
de Goytisolo, Vol. I, Madrid: Junta de Decanos de los Colegios Notariales de España, Consejo General
del Notariado, 1988, Pág. 53-80 Igualdad, competencia y deslealtad en el sistema español de Derecho
interregional (y en el Derecho internacional privado), Revista Española de Derecho Internacional, 2001,
(1 i 2) Pág. 49-73.ARECHEDERRA ARANZADI, "Los sistemas legitimarios ante el Derecho
interregional", RDP, 1976, pp. 503 y sigs. - "Comentario a los Art. 9.8 y 16 del CC.", en Comentarios a
las reformas del CC., Desde la Ley 21/1987, de 11 de noviembre, a la Ley 30/1991, de 20 de diciembre,
Rodrigo BERCOVITZ RODRÍGUEZ-CANO (coord.), Madrid, 1993, Pág. 470-504; Pág. 526-547.
MARTÍNEZ VÁZQUEZ DE CASTRO, L., Pluralidad de derechos civiles españoles. El artículo 149.1,
regla 8 de la CE. Civitas, Madrid 1997; IRIARTE ANGEL, J. L., Parámetros constitucionales para los
conflictos internos en materia civil, Conflictos de leyes de Derecho Civil Vasco, Bilbao 1999, Pág. 39-62.
ÁLVAREZ RUBIO, La necesaria reforma del sistema español de Derecho interregional, Cursos de
Derecho internacional de Vitoria-Gasteiz, 1997, Madrid, 1998, Pág. 275-321. ABARCA JUNCO, P.
(Dir.), Los conflictos internos en el sistema español de derecho internacional privado, Derecho
internacional privado, Vol. I, 5ª ed, UNED, Madrid, 2004. . ÁLVAREZ GONZÁLEZ, Igualdad,
competencia y deslealtad en el sistema español de Derecho interregional (y en el de Derecho
internacional privado), REDI, 2001-1 y 2, vol. LIII, pp. 49-74, en especial Pág. 70. FONT I SEGURA,
Albert: La pluralidad interna visita el reino del Derecho internacional privado. Comentario a la
Resolución de la Dirección General de Dret i Entitats Jurídiques de 18 de septiembre de 2006, en Indret
Revista para el análisis del Derecho (www.indret.com), Barcelona, abril, 2007, 17 Págs.- ÁLVAREZ
GONZÁLEZ, Santiago: Estudios de Derecho interregional. De conflictu legum. Estudios de Derecho
internacional privado núm. 9. Universidad de Santiago de Compostela, 2007, 170 Págs.
La historicidad es una característica de los seres vivos, que no conocen sus
orígenes, sino que son parte de un desarrollo de unos principios que le son antecedentes,
misteriosos y condicionantes; y ese enigma de los seres vivos no les obliga a ser
inmutables sino que también les exige para sobrevivir adaptarse como individuo, como
grupo o como especie a un medio territorial, social y político muchas veces adverso. El
error de Duran i Bas de asimilar en el ámbito civil foralidad y regionalidad, para
resolver “a toda costa” la cuestión foral, se paga así ahora, porque en realidad negaba la
historia, negaba la historicidad en nombre de la coherencia territorial racionalista; y nos
estremecemos ante el abismo de la posible disolución de un derecho civil genuinamente
español. El derecho civil de Navarra se pone entonces en esa terrible tesitura de tenerse
que definir entre ser un derecho histórico o de ser un derecho regional. A mí me parece
que la respuesta esta clara: el derecho civil de Navarra no puede ser un derecho regional
legislado, al contrario es un derecho que encuentra su razón de ser en su racionalidad en
la historia, y en la legalidad constitucional.
Me explico, entiendo que para superar el error de Duran y Bas hay que
comprender que el derecho civil español se manifiesta con un alma única, pero con una
estructura formal dual, que tiene su principal razón formal en la ley, pero que tiene una
segunda razón formal de su ser en la historicidad y bondad de sus instituciones.
Dualidad que me parece que se recoge y plasma perfectamente en el actual marco
constitucional. Y si el derecho codificado se justifica primordialmente en la sistemática
y racionalidad de la ley formal, el derecho Navarro se ha justificado y se justifica
primordialmente en su arraigo histórico y aplicación practica. Pero los dos principios
son también y a la vez la justificación del derecho civil como uno, común y foral, o si se
quiere común como foral o como especial. Y así razón (la ley) y la historia se perfilan
como los dos principios inseparables, parte de una única esencia, que justifican tanto el
derecho civil común como los derechos civiles especiales o Forales, y que da sentido a
la conservación, modificación y desarrollo (...) de los derechos civiles, forales o
especiales, allí donde existan. El derecho Foral de Navarra representa en sus orígenes
los principios de una cultura primordialmente vasca, de autoridad y familia, ciertamente
disgregada de su entorno originariamente agrario y religioso, pero que en todo caso
tiene una clara identidad y sentido propio, más allá de la lengua y la raza, que en
Navarra son plurales, y aún mas allá de la historia misma. Y el derecho de Navarra no
se identifica con la visión autonomista de ser uno mas entre una pluralidad de los
derechos civiles españoles, porque no tiene su razón de ser en un territorio; al contrario
el derecho de Navarra se siente singular en su historia torturada, y además y a la vez
creador del derecho nacional y parte esencial del mismo.
La identidad del derecho civil de Navarra no se sitúa en su territorialidad regional;
y su historicidad no tiene siquiera su razón de ser en la propia historicidad, a conservar a
todo trance como particularidad; sino que se justifica en que estas instituciones
históricas no son inventadas sino que se han mostrado idóneas para regir la realidad
plural de Navarra, y sirven como justo contrapunto para el desarrollo y la comprensión
del propio derecho civil común, y de las razones profundas de sus instituciones; ha sido
y es un contrapunto fiel al derecho civil de origen romano que preside la codificación. Y
la Constitución es en sí misma también bifronte, es una ley superior, pero es un humilde
reconocimiento del hombre singular y sus singularidades (de los derechos humanos)
como superior a la ley misma. El derecho foral de Navarra es también bifronte, es la
historia pero es también una arteria viva y vibrante que se engarzada en la Constitución.
José Antonio Alvarez Caperochipi