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Hacia Roberto Bolaño: El escritor
insufrible
15-07-2013 | Alan Pauls, Horacio Castellanos Moya, Juan Villoro, Pedro Rey, Roberto Bolaño
A diez años de la muerte de Roberto Bolaño, recuperamos una de las charlas que se realizó en la primera edición
del festival de literatura Filba Internacional, en 2008, cuya figura central fue el genial escritor chileno. En el encuentro
“Hacia Roberto Bolaño: El escritor insufrible” participaron Juan Villoro, Alan Pauls y Horacio Castellanos Moya con la
moderación de Pedro Rey.

Pedro Rey: Bolaño –algo que se nota en sus artículos periodísticos, en sus ensayos, en las
pocas ponencias que hizo– era un individuo pasional, lleno de pasiones, aversiones y
contradicciones. Lo notorio es que eso también se ve en la literatura, en sus ficciones. Me
da la sensación que todo está permeado un poco por estas pasiones que a veces pueden
cambiar.
Los tres escritores con los que tenemos la suerte de contar hoy, de uno u otro modo
comparten algo con Bolaño. Lo primero es que Bolaño escribió maravillosamente bien sobre
ellos, con textos muy buenos, muy certeros. Al mismo tiempo, ellos escribieron textos muy
interesantes sobre Bolaño. Y todos, de una manera u otra, lo conocieron. Con Juan Villoro
se conocieron en la juventud –Bolaño lo cuenta y Juan también lo cuenta; aunque difieren
las fechas en la edad de cada uno: Bolaño dice que él tenía diecisiete, Juan dice que él
tenía veinte– y se encontraron veinte años después en Barcelona. ¿O todavía estabas en
México, si mal no recuerdo? Horacio lo conoció, compartió un día o una larga tarde en
Barcelona –después lo contarás–; y Alan no lo conoció en persona pero sí intercambió mails
y habló por teléfono. Lo que les quería pedir, entonces, en primer lugar, ya que lo
conocieron, lo leyeron, lo trataron y conocen esta suerte de pasiones y aversiones, es que
nos tracen un semblante personal sobre Roberto Bolaño.
Juan Villoro: Con Roberto Bolaño ha pasado algo sumamente curioso: hemos tenido la
oportunidad de ver cómo se construye un clásico en tiempo real. Ha sido como un “reality”
de la posteridad lo que ha pasado con su obra en los últimos tiempos, y la consolidación de
una trayectoria que ya es imparable. Hace unos momentos hablábamos de lo mucho que le
divertiría malevolentemente a Roberto ver el predicamento en el que estamos aquí metidos
tratando de hacer un encomio justiciero de su vida y de su obra. Él dijo que si moría le
encantaría inscribirse a un seminario con Pascal y discutir con él. No dijo lo que tendríamos

le quedaba un año nada más. Luego. estaba pidiendo que él contara una historia. lo golpeaba mucho en la infancia. Creo que comenzó gracias a Juan. él dice. Posteriormente. En un momento dado le preguntaron: “¿Pero cómo es posible que usted haya maltratado así a su hijo?” Y el padre contestó: “Perdonen. Horacio Castellanos Moya: Mi relación con Roberto fue muy precisa. Él empezó a decir del trabajo que le costaba ceñirse a una forma poética que. seguramente aventuraba que haríamos el ridículo tratando de estar a la altura de lo que dejó. compulsivo. Pero era un idólatra de la poesía y quería escribir poemas. comenzamos a escribirnos. muy cerca del abismo. su madre era maestra de primaria de un pequeño pueblo del sur de Chile.2 que hacer nosotros. Fue un amigo muy cercano y por momentos no supimos que era Roberto Bolaño. Siempre recuerdo. ¿Cómo que todos los oficios? Todos . La impresión que puedo dar es la de un tipo profundamente compulsivo. frente a la pregunta de cuál es su experiencia: “Todos los oficios”. pero sus poemas estaban tendiendo desde el principio a ser historias. la iba a revertir de manera brillante. Resulta que él tenía una relación muy particular con El Salvador porque cuando él regresó a Chile para tratar de participar en el gobierno de Allende. ni siquiera de escribir una obra clandestina o secreta. a propósito de esto. que era director de teatro y había sido parte de los infrarrealistas en México. no a partir de escribir una obra. Se quedó en la casa de Manuel Sort. Esa es toda mi experiencia con Roberto. pero es que yo no sabía que era Leonard Bernstein. Esa tensión que tenía. que era bastante cruel. convirtiendo a sus historias en puestas en escena de la búsqueda poética: una búsqueda poética que se explica. tanto en términos de la literatura como vitalmente. también amigo mío. pues. Cuando yo lo conocí fue en el 2002. Cuando uno ve la explicación que él presentó para la beca Guggenheim. el único lugar que él registra donde se quedó fue El Salvador. compartimos emails. desde los orígenes de su trayectoria poética. Ricardo Piglia dijo que el detective establece un contacto entre la cultura popular y la reflexión intelectual –digamos que es un intelectual popular que investiga las huellas sueltas de la realidad–: el detective salvaje de Bolaño prosigue en series de ideas y hace una investigación poética. de alguna manera. Era terminante aunque dejaba abierta la discusión. hasta el ’73. Un tipo.” Con Roberto. Se platicaba con él y en todos los temas era terminante. una anécdota del padre de Leonard Bernstein. Luego: un outsider todo el tiempo. lo visité una vez que viajé a Barcelona. sino de vivir una experiencia que justifique la poesía. ¿De dónde salió Roberto Bolaño? Su padre era camionero. como Orlando Guillén y de un grupo de poetas malditos. con una sensación de estar en el filo. que luego lo capturan. un tipo incontrolable. una investigación a contrapelo que es la del poeta. pues ahora pasa lo mismo. una investigación silvestre.

podríamos decir–. o literarios. No sólo géneros. una cierta actitud un poco beligerante –un poco patotera. Y la sensación de que también cargaba esta cosa contestataria. anticiparse a los próximos odios y a los próximos amores. una vez que se convirtió en el escritor que conocemos. desde donde llamaba. no sólo tradiciones. no sólo públicos. en esa única experiencia en vivo que tuve con él. No era un razonador. una posición en el debate de la esfera pública que es de peleador. contradicciones. de no estar de acuerdo con los valores establecidos. sino también enemigos. Y al mismo tiempo. No parecía haber detrás de esa galería de amores y odios principios estéticos. belicosa. de agitador.3 los escritores somos mitómanos. incluso. En Roberto. me da la impresión de que en todo lo que escribía pretendía anexárselo todo. nunca argumentaba. y con quien sólo hablé por teléfono una vez en una conversación que dejó mucho que desear técnicamente –había muchas interferencias en la línea– y creo que había amigos comunes en su casa. había una idolatría del recuerdo respecto a . para mí muy saludable en un momento en el que la literatura latinoamericana estaba demasiado instalada en una especie de confort blando. que es una literatura extremadamente inclusiva. ni siquiera a sus enemigos. por ejemplo. que después lo vimos en su época de plenitud. que es eso de lo que has estado hablando. que Bolaño no quería cortar. pero que se oponía al sistema. Alan Pauls: Yo tengo una experiencia bastante singular de relación con Bolaño. o políticos. que es todo este tipo de actitud de confrontación. por otro lado. entraba en contradicción con el tipo de literatura que hacía. pero ¿dónde estuvo? ¿Qué hizo esos veinte años aparte del camping? Yo no tengo información sobre eso. que permitieran. me di cuenta de que básicamente a Bolaño le gustaba mucho conversar. en el sentido de una obra que trata como de conquistar todo el tiempo territorios desconocidos. Pero en esa única conversación. incluso. sobre todo cuando le sean hostiles. No le importaba que la conversación fuera un desastre. o incluso. Me parece que eso quizá sea lo único que justifica ese repertorio tan ecléctico de amores y de odios que tenía Bolaño. aún cuando le sean hostiles. Ahí hay algo que siempre me pareció significativo: alguien que escribe una obra extremadamente colonial. una figura. amores y odios que. por un lado. Me parece que más bien había. siempre me llamó la atención que esa faceta peleadora. Más bien. provocadora. imperial. En esa breve conversación telefónica que tuvimos. básicamente. En ese sentido Bolaño aportó una cierta agresividad que creo que le faltaba a la literatura latinoamericana. Juan Villoro: Yo creo que todo escritor interesante necesita tensiones e. tratando de impedirle que conversáramos normalmente. que hubiera desperfectos técnicos. Y un escritor. no era un crítico en ese sentido. No estoy hablando de política sino de una actitud vital de rebeldía. que no nos escucháramos: no quería cortar. No creo que la literatura de Roberto sea una literatura que expulse a nadie. me di cuenta. a quien nunca conocí personalmente.

es anterior a su consagración. luchaba contra ella. No es casual que sus cenizas hayan sido esparcidas ahí por su hijo. En ese sentido. en 2666. Este escritor que se da cuenta que es malo. Tenía una fantasía de aniquilación en México. los editores. incluso luchaba contra ella. Me gusta creer que este cuento. de encontrar amigos o adversarios y mantener vivos los reflejos del polemista.4 México. él tenía la certeza de que lo que él estaba haciendo era absolutamente algo para que sobreviviera. el mundo. No quiere decir que se ufanara de ser un escritor valioso o que buscara el reconocimiento fácil. Una frase que engancha con la idea de una suerte de comunidad. digamos. con la que termina esa novela. finalmente. ha permitido que lectores muy diversos se interesen en su literatura. Él no quiso regresar nunca a México y reconstruyó un México fantasmagórico. Juan Villoro: Yo creo que estaba absolutamente seguro de ser un escrito valiosísimo. de esta tensión. Todos esos momentos en que Bolaño debe haber sentido que era un escritor no valioso. su literatura de ruptura. No le interesaba el fenómeno de la fama. La gran paradoja es que justamente la vitalidad de esta lucha. decide acercarse a otro que también es un desastre. La última palabra que escribió en ficción. Decía que si regresaba a México iba a morir en México. cuando iba peleando por premios municipales en lugares olvidados y de revistas que no le interesaban. que es un cuento sobre un escritor que descubre que es un pésimo escritor. El se sentía esa primera roca. era peor para ellos. Decía que. cuando dice que era como un cazador de cabelleras. la primera roca. si algunos de sus amigos cercanos hubiera tenido en vida la fama que tiene él hoy en día le hubiera parecido espantoso porque detestaba la idea de celebridad y de consenso. A él le gustaba mucho esa estadística. y le dice que «los malos escritores son –o deben ser– los escuderos de los buenos escritores». . Pedro Rey: Quería recordar una frase que me encanta de un cuento de él. Premios que le interesaban exclusivamente por el dinero. no entraban en contacto con esa obra. Estaba absolutamente convencido de que estaba dando oro molido a cambio de lo que le fueran a dar. como decía Juan Villoro. ¿no? No sé si alguien lo conoció en ese momento. Yo creo que en el fondo no quería volver porque era un territorio literario. casi para protegerlo. Esta actitud de dividir. no he conocido a nadie con una determinación más fuerte y una seguridad más grande sobre lo que estaba haciendo. Por eso. que está en Llamadas telefónicas. tenía que ver con recuperar la energía del vanguardista que ya no podía tener una escena donde desarrollar su literatura otra. el puerto donde está la primera roca de la Costa Brav. O sea. es la palabra “México”. Porque tampoco buscó hacer esto en España desde Blanes. sino que si el lector. El estaba absolutamente convencido de eso incluso en su etapa “piel roja”. ese es el país de Pedro Páramo.

no en cuanto a ir matar el prójimo. 2666 fue su gran aventura en ese nivel. lo que siempre le interesó a Bolaño. que es una idea del escritor corriendo peligro. que desde Blanes debe haber sido muy difícil escribir. .5 Horacio Castellanos Moya: Creo que eso está en el discurso que da cuando recibe el premio Rómulo Gallegos. más que con prácticas. que es la tradición de la vanguardia. sino corriendo peligro en la profundidad y en su acercamiento al ser humano. Cuando escribe Los detectives salvajes. 2666 es una novela –no una novela póstuma. inclusiva. nunca sabemos qué se escribe. más que con poéticas. sigue siendo un enigma completamente desconocido. por definición. el hallazgo de Bolaño. y después está el otro Bolaño. fue meterse profundamente en una realidad de crímenes. de algún modo. que abre algo. Ahí hay un cierto uso de una tradición de vanguardia que tiene que ver más bien con estilos de vida. más que con procedimientos. Alan Pauls: No veo a Bolaño como un vanguardista. una novela escrita desde el más allá. que es. que es encontrar cuál era el punto en que la tradición de la vanguardia todavía podía ser productiva en algún sentido. Y como un fanático: efectivamente la verdadera pulsión que anima a la literatura de Bolaño es el fanatismo. cuyo acabamiento fue interrumpido por la muerte– prácticamente escrita desde la muerte. porque la literatura de vanguardia no puede ser. Al mismo tiempo. Algo que hasta el día de hoy. que es el de 2666. yo creo que es como pre-vanguardista. llena de artistas pero que prácticamente no tienen obras. es una literatura llena de poetas. y lo que retoma de esa tradición es un repertorio de formas de existencia. me parece. para todos los que han leído esa novela. tiene que dividir públicos. a García Márquez. la literatura de vanguardia tiene necesariamente que dejar afuera a alguien. hasta dónde se mete. Esa especie de figura de artista ha sido siempre la que aparece en su literatura. lo veo más bien como un romántico. en realidad. en términos estéticos. llena de escritores. Bolaño les está diciendo a Fuentes. qué escriben Belano y Lima en Los detectives salvajes. se da cuenta –y en eso vuelvo también a la idea de una literatura muy inclusiva– que no es una literatura de vanguardia en ese sentido. Ese fue un poco el gran descubrimiento de Bolaño. Lo que hace Bolaño es reapropiarse muy inteligentemente de una tradición que ya está. Si uno lee lo que escribió. a Vargas Llosa: “¿Ustedes creyeron que habían escrito las grandes novelas latinoamericanas? Están equivocados. en una realidad infernal. y en ese sentido. Digamos. Para mí hay dos Bolaños: uno es el que cierra. Uno no sabe qué podía venir después de esa novela en la obra de Bolaño. el ciclo de la gran novela latinoamericana. ésta es la gran novela latinoamericana. no sé si extinguida pero sí que enfrenta un problema de callejón sin salida importante. Los detectives salvajes es la novela que cierra. está bien que fuera así.” Ese es el momento del “patoterismo” del Bolaño. En ese sentido. de modos de vida.

más bien surrealistona. porque a veces también omite. esas dos líneas de la literatura argentina. lúdica. vida y escritura. que son dos tradiciones que yo creo que en la literatura argentina no se llevan nada bien y que en él se llevan bien. conceptualista. Lo que es mucho más difícil. que es una línea más bien vitalista. para ser cortazariano en el mejor sentido de la palabra y no en el peor. Porque obviamente. Es muy fácil. algo que es totalmente distinto al Bolaño anterior. así como es wilcockiano. en un testimonio. un libro como La literatura nazi en América es un libro totalmente borgiano. una de las cosas notables que hace Bolaño con su literatura es que. Me pareció interesante lo que decías ahora. en esto de la relación entre la vida y el arte. Eso es algo muy curioso. de algún modo. creo. Yo creo que tal vez Bolaño usaba a Borges para preservarse de los riesgos de Cortázar. es una cosa que se hace desde hace cincuenta o sesenta años. la línea Borges. por supuesto. como si su vida no hubiera sido escribir esa novela y como si no hubiera una identidad entre esa vida y esa obra. Y si escribo desde la distancia reflexiva de la escritura estoy rebajando la intensidad de la vivencia. A la vez. y por otro lado. Pedro Rey: ¿Cómo explican ese interés o esa pasión por la literatura que yo llamaría rioplatense (porque a veces aparecen escritores uruguayos)? Están de acuerdo con el tipo de lectura que él hace. conceptual. Entonces otra de las cosas que Bolaño logra hacer como una especie de alquimista bastante milagroso es reconciliar dos tradiciones recíprocamente hostiles. Cuando digo Cortázar también podría decir los beatniks y Kerouac. yo diría que Borges aparece todo el tiempo en Bolaño. de una especie de clasicismo perverso. Es muy fácil ser un escritor ecléctico y montar tradiciones. pero una novela como Los detectives salvajes es sin duda una novela mucho más cortazariana que borgiana. la línea Cortázar. a mí me desconcierta mucho esta frase que se ha dicho mucho en la prensa. digamos. Este es el viejo dilema que se planteaba Thomas Mann: o vivo o escribo. de la apropiaciones y omisiones que él hace. pero lo curioso es que Bolaño era un fanático de Borges que escribía como Cortázar. sobre 2666 como una especie de fuga hacia otra parte que no sabemos adónde iba a llegar. 2666 es una novela donde toda la vida interior de los personajes se da a partir de la exterioridad de la trama. y que él había tratando muchas veces. de modernización estética. intelectual. Son muchas primeras personas que están hablando desde una interioridad en donde su vida se va a convertir. Es casi el ABC del escritor contemporáneo. ¿Qué hacemos? ¿Vivir o escribir? Y yo creo que la actitud de Bolaño ante la escritura es justamente la de vivir. Alan. de manera quizá inadvertida. de fundir esta idea del arte y la experiencia a través de la primera persona. es reconciliar . A mí resulta muy interesante en2666. Como una especie de sistema de precauciones. Alan Pauls: Bueno. que es una línea.6 Juan Villoro: Sí. de que Bolaño es el escritor que dio su vida a cambio de escribir una novela.

Para mí es un interrogante. y mis opiniones fanáticas sobre esto y lo que sea. tal vez eso fue lo que atrajo siempre de la literatura argentina a otras literaturas: una literatura en algún sentido muy insular y a la vez muy conectada todo el tiempo con todo. Alan Pauls: No. ¿eh? Es decir. hostiles estéticamente. Horacio Castellanos Moya: También ahí hay un escritor que se da el lujo en buena medida. pero estuvo ocho o nueve años en México y se mete en la literatura mexicana básicamente con la figura de Octavio Paz.7 tradiciones hostiles. deviene de sus lecturas. Mientras que en la política. puede redimir una derrota política catastrófica. yo creo que en algún sentido está más aislada y. entendida sobre todo como modo de vida. y esa es la experiencia artística. la obra de Bolaño es una gran obra post años setenta en América latina. apropiarse de todo. deviene de Borges. ¿Qué se hace con esa especie de enorme derrota política continental que hay en América latina? La idea de Bolaño es reinvertir ese capital en la única experiencia en la que la derrota no es una derrota sino un triunfo. no hay redención posible. destrozando este mito del “gran poeta”.” Alan Pauls: Uno podría pensar que algo bastante evidente en la obra de Bolaño es de qué modo el arte en la experiencia artística. En ese sentido. Horacio Castellanos Moya: Lo que a mí me llama la atención es qué hacía Bolaño opinando sobre la literatura argentina. hostiles políticamente. No sé. de una ficción global. . etc. claro. es una literatura que se da el lujo de pensarlo todo. uno podría decir que hay en Borges una cierta idea de una literatura global. Él se mueve y escoge lo que quiere: “esta es la tradición que a mí me gusta y aquí me siento y aquí voy. y no entra en ninguna literatura latinoamericana con la obsesión con la que entra en la literatura argentina. el fracaso es el fracaso. Y creo que eso es lo que Bolaño hace. no de prescindir pero de hacer a un lado y moverse muy fuera de su literatura nacional y entender Latinoamérica como un sitio donde él escoge y toma lo que quiere. en el sentido también de que Bolaño ya en Los detectives salvajes empieza a pensar como con una cierta mentalidad global. ¿De dónde le viene esa pasión? Me lo pregunto. y esa es la verdadera experiencia vanguardista en Bolaño. ¿me explico? ¿Por qué nunca opinó sobre la literatura peruana? Nunca vivió acá. justamente por estar más aislada –y volvemos al Borges de El escritor argentino y la tradición– al estar una literatura increíblemente periférica. Digamos. Yo creo que eso es lo que le debe haber interesado a Bolaño. poner todo en relación con todo. al mismo tiempo. la idea de que el fracaso es el éxito.

que vuelve invitado por una revista.” Esa es una de las ideas básicas que hacen que Bolaño ahora sea el non plus ultra. Juan Villoro: Sí. cuando volvió allá. y Autobuses del Norte ya está cambiando su ruta por tanto gringo que está siguiendo las rutas de Bolaño (Risas). todos fuimos aventura.8 Horacio Castellano Moya: Eso es muy interesante porque en Estados Unidos el éxito de Bolaño es precisamente que ese fracaso resulta instructivo para los del “boom”: “Todos fuimos jóvenes. pero eso está más allá de lo que haya hecho Bolaño. ya vendrán textos que investigarán al máximo qué hizo esos veintidós años en España. ¿no?. cuando toda la industria editorial y el gran marketing están trabajando en crear este mito. Juan Villoro: La fama es un malentendido. exactamente. pero los chavos también lo están leyendo mucho. ya vendrá la biografía de Bolaño. Bueno. conmigo se molestaba mucho cada vez que yo elogiaba cualquier cosa chilena. Tengo entendido que “no le dio bolilla” –diríamos acá– a los escritores de la entonces llamada nueva narrativa chilena que se le acercaban. leía a los chilenos como sólo puede hacerlo alguien que se interesa mucho en buscarles defectos. Entonces. seguramente. ¿De dónde sale esto? Juan Villoro: Sí. habrá un “detective salvaje sobre hielo” y cosas así. si yo me metía con México se enojaba. Juan Villoro: Sí. bueno. En fin. vamos a tener sorpresas. todos arriesgamos. de pronto. Pedro Rey: ¿Y Chile? Esta suerte de pulsión negativa que Bolaño tenía con Chile. al convertirse en mito. por lo menos cuando vivía. Forma parte ya también de una ruta en el desierto. es decir. Pedro Rey: Y siempre bien de México. Al mismo tiempo. digo. si yo elogiaba cualquier cosa chilena le parecía que era insostenible. si realmente fue a África. después de veinticinco años. Tenía esta pasión de estar muy pendiente de lo . es paradójico. pero vean a dónde lleva. con unos criterios. siempre. decía que era un país de psicóticos. Horacio Castellanos Moya: Yo siento que íbamos a comenzar a enfrentar un hecho que será bastante novedoso –quizás para los argentinos no– con Borges: el hecho de que un escritor que nosotros leemos de una manera. lo que hay es un mito. Pedro Rey: ¿De qué tipo? Horacio Castellanos Moya: No sé. Y además. con un interés y que.

me sondeó con el tema tempestad y al no ser yo muy enfático. pues.” (Risas) Digamos que en esta discusión él ganó la discusión naturalmente. me dice: “¿Y no te acuerdas que un escritor. como quería ver las discusiones. porque pertenecía a una clase social. y de recordar de pronto que él había querido ser un pistolero y un cherokee. . bueno. y luego lo que él consideraba que era como una especie de aclimatación o de asimilación de muchos escritores que habían sido rebeldes. Es el mayor escritor chileno que lo precede. pero cambió el título. que también habían padecido el exilio y no habían mantenido una postura de radicalidad. ¿no? Así como estaba imaginando. no me parece que tampoco sea un gran hallazgo. yo discutí muchas veces con Roberto y él me consultó sobre el título de la novela. Yo no me puedo ufanar de haberlo convencido nunca de algo. ¿no? Y lo mismo. Entonces. estoy pensando en ponerle Tempestad”. es el escritor chileno que tuvo todo lo que él no tuvo. y estas vidas heroicas solitarias. que se llama William Shakespeare. Yo creo que en algún momento él está hablando con Donoso. Horacio Castellanos Moya: A mí me llama la atención su relación con Donoso. yo creo que volvemos a lo mismo: tenía que ver con esta lucha de titanes que él tenía en su cabeza y que él necesitaba construirse un territorio de idolatría y un eje del mal. Dicen que todos los escritores mexicanos tuvieron un sueño en el que tenían una discusión con Octavio Paz y lo convencieron de algo. No existe una gran pasión de él hacia Donoso y que es como un gran “parte aguas” en la literatura chilena. Y yo le dije: “Mira. yo. y una y otra vez resolvió la batalla de Waterloo a favor de Napoleón con otras condiciones –que era una fascinación que él tenía–. le dije que a mí el título me parecía de un infantilismo provocador. Juan Villoro: A Roberto no se le podía convencer de nada. Y entonces me dijo: “Mira. Y la verdad es que la división radical que ocurrió en la sociedad chilena con el golpe militar. y un vanguardista. Y ahora.9 que pasaba en Chile. Ahí hay como un silencio y eso es muy interesante. porque él le quería poner Tormenta de mierda (risas).. Y él le dijo: “Yo nunca llevo la contraria. y todo eso. Una vez le preguntó un periodista: “¿Por qué usted siempre lleva la contraria?”. y todo. está un poco olvidado pero Donoso es un gran narrador y uno esperaría en Bolaño que se definiera a partir de él y no a partir de Cortázar y Borges. punto set y partido. y a mí me parecía que él tenía esta zona de bravucón. del que quizás has podido hablar. Entonces. la verdad. como eran las discusiones con él. etc. pero dada la alternativa…” Entonces fue como esos tenistas que lanzan una pelota muy cerca de la red para que tú les mandes un globito y luego te manden un remate espeluznante. escribió un libro con un título parecido? ¿No te parecería una idiotez que lo publicara…?” Discutimos y él remató y ganó el punto. porque pertenecía a una tradición instalada de otra manera y que además escribió dos grandes novelas.

digamos. me resulta difícil hacer un juicio estético demasiado taxativo ahora. se me escapa por completo. Pedro Rey: Esta pregunta que es para terminar: ¿Qué pensaría Bolaño de la unificación de su obra y su conversión en un James Dean de la literatura? En un ícono pop. estamos muy sobre los acontecimientos. . le parecería que es otro de los equívocos con el que lo bendijo la realidad. Se alzaría de hombros y se seguiría adelante. en el sentido de que es un escritor que inventó un mundo relativamente inédito. porque. Es decir. por lo menos.10 Alan Pauls: Bolaño es bastante único. que a mí. y sobre todo con respecto a un estado planetario de la literatura. Me parece difícil pensar en escritores únicos. leo a muy pocos escritores porque cada vez hay más escritores. podríamos decir. y eso también es bastante único. ¿No estaría encantado? Juan Villoro: No. ¿no? Yo no leo en otros escritores lo que leo en Bolaño. Es alguien que inventó algo y que ese algo que inventó se introdujo en el torrente sanguíneo de la literatura del planeta con una velocidad extraordinaria. para pensar en un escritor único uno tiene que tener una cierta distancia con respecto a lo que juzga. Creo que para emitir este tipo de juicios hay que tener una cierta distancia. yo creo que él se burla de todos nosotros. Ahora. Ahora.