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Elección Social y Sistema Electoral en Estados Unidos

Por Joel Cruz Cotero ITAM

Cada cuatro años, el primer martes después del primer lunes de noviembre, los estadounidenses van a las urnas para votar por un nuevo ejecutivo federal (ya sea reelegir al incumbent o escoger otra opción). El Colegio Electoral es el método mediante el que de forma indirecta se los americanos eligen a su presidente. Es decir, los americanos cuando votan, lo hacen por un elector, que una vez que es electo, éste vota por el Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica. Cada estado de la unión cuenta con un determinado número de electores, en la que la cantidad está determinada por el número de representantes que tenga el Estado (determinado por la población), más el número de senadores (cada estado cuanta con dos):

por ejemplo, en 2012 California tenía 53 representantes y 2 senadores por lo que contó con 55 votos electorales. De igual forma, es importante mencionar que en 48 de los 50 estados,

el partido político (usualmente los partidos Demócrata y Republicano) que haya obtenido la

mayor cantidad de votos electorales en el estado, se lleva todos los votos electorales que

tenga el estado. El problema que muchos argumentan es que en este sistema pueden haber elecciones –y ya han existido– en la que el candidato ganador podría no haber obtenido la mayoría del voto popular. Mi posición al respecto es que el sistema no debería tener

grandes cambios por dos razones: la primera, es que el colegio electoral es una forma de elección social válida que utiliza la regla de la mayoría simple para escoger a un presidente,

y la segunda es que el sistema, aunque es viejo, es un sistema eficiente cuyas reglas son

conocidas y respetadas por todos. A continuación abordaré con un poco más detalle estas dos explicaciones. El Colegio Electoral es una sistema que agrega las preferencias de los votantes americanos y da al final un resultado. Al permitir que se cumplan las condiciones de dominio no restringido, anonimato, neutralidad y responsividad positiva, se garantiza un sistema basado en la regla de mayoría que permite tomar una elección colectiva, aunque el sistema es un tanto peculiar y complejo.

El dominio no restringido se cumple al permitirle a los americanos a elegir entre toda la gama de partidos políticos existente (más de 200).

El anonimato se cumple ya que el voto es secreto, así se logra garantizar de que un individuo puede decidir por otros.

La neutralidad es el principio más difícil de comprobar que no se viola. Sin embargo, la gran identidad partidista y el voto retrospectivo que existen en este país puede en cierto modo asegurar la no violación de este principio: la mayoría de los americanos no cambian su opinión sin importar lo que pase.

La responsividad positiva se cumple ya que si en una elección cerrada un voto hace la diferencia, la elección socialmente preferida por la colectividad será la que este voto prefiera. Claro ejemplo es la elección de Gore VS Bush en donde el segundo ganó la presidencia al obtener un voto más del que requería el sistema electoral. En términos políticos se puede asegurar que Estados Unidos es una democracia; es decir, que el presidente estadounidense es electo a través de sus pueblo, aunque sea de

manera indirecta. Aunque Estados Unidos tiene un sistema indirecto para elegir a su presidente, no me atrevería a decir que Rusia es más democrático, al elegir a su ejecutivo de manera directa, que este país. Ahora con respecto a la eficiencia del sistema del colegio electoral primero me gustaría comentar sobre la justificación por las que los padres fundadores. Alexander Hamilton, James Madison y John Jay, a lo largo de sus escritos compilados en El Federalista, buscaban crear instituciones que garantizaran el rechazo y remplazo de los servidores públicos. 1 En este sentido, Madison veía como perjudicial que una persona o un grupo pudiera influenciar el devenir del entonces naciente país. Por esta razón, Madison propuso la creación del Colegio Electoral con el fin de que mediante este sistema se evitará que las pasiones de las masas o los intereses de un estado en particular eligieran el puesto público más importante (véase El Federalista 10, 39 & 68). De esta manera, en 1787 se dieron a conocer las reglas del juego. Voy a llamar a cada elección “un juego” en la que los jugadores serán los votantes, los electores, los estados, los candidatos y los partidos. En el primer juego (1789), el presidente electo fue George Washington con 69 votos electorales de 69. Desde entonces, este juego se ha repetido 57 veces, siendo Barack Obama el último presidente elegido (2012), y este juego se jugara indefinidamente. Lo interesante de ver el colegio electoral como un juego es que se puede ver lo siguiente:

Los jugadores gracias a la repetición han logrado crear confianza en el sistema por más cerrado que sea el sistema. Aunque los incentivos y reglas al principio eran distintos, la interacción de los jugadores y la repetición ha perfeccionado el juego y los resultados de éste. Hoy en día, los jugadores conocen ex-ante las reglas por lo que saben que se gana con votos electorales y no con el voto popular. Ejemplo claro vuelve a ser la elección de 2000, en donde Gore, a pesar de su inconformidad, aceptó el resultado final. En México, esto sería deseable pero aquí los jugadores perdedores cada que hay una elección optan por desacreditar los resultados.

Existe posibilidad de alternancia, sino es en esta elección será en la que sigue. Esto significa que los perdedores pueden ser ganadores en juegos futuros.

Los candidatos de forma estratégica están más activos en los swing states, lo que permite que la elección sea menos costosa y más eficiente.

Ningún estado, por más grande o rico podrá determinar sólo la elección de un presidente.

Por último, el conteo de votos electores es mucho más rápido que el del voto popular. Al final, ambos métodos dan un resultado derivado de una elección social utilizando la regla de mayoría. En conclusión, aunque el sistema del Colegio Electoral en Estados Unidos tiene algunas debilidades (como cualquier otro sistema), no consideraría una buena idea cambiarlo de una manera radical. No se puede ignorar el path dependence que los actores han seguido desde que se creó el Colegio Electoral, y mucho menos si ha funcionado bien.

1 Henry W. Chappel & William R. Keech, “Electoral Institutions in The Federalist Papers: A Contemporary Perspective” en Bernard Grofman & Donald Wittman (eds.), The Federalist Papers and the New Institutionalism (Nueva York: Agathon Press, 1989), 39-52.